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Tiempos especiales Tiempo Ordinario Mártires y Apóstoles Adviento y Cuaresma Liturgia del Mes ABRIL 2024 Propio Propio Propio Propio Propio Propio Propio Propio 2.a semana 2.a semana 2.a semana 2.a semana 2.a semana 3.a semana 3.a semana 3.a semana 3.a semana 3.a semana 3.a semana 3.a semana 4.a semana 4.a semana 4.a semana 4.a semana Propio 4.a semana Propio 1.a semana 1.a semana 1.a semana L M M J V S D L M M J V S D L M M J V S D L M M J V S D L M 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 Octava de Pascua Octava de Pascua Octava de Pascua Octava de Pascua Octava de Pascua Octava de Pascua II de Pascua o de la Divina Misericordia La Anunciación del Señor Solemnidad San Martín Memoria libre III de Pascua IV de Pascua Santos Jorge y Adalberto Memoria libre San Fidel de Sigmaringa Memoria libre San Marcos, evangelista Fiesta Santo Toribio de Mogrovejo Fiesta V de Pascua Santa Catalina de Siena Mem. obligatoria San Pío V Memoria libre En camino con el Samaritano DIVES IN MISERICORDIA Reflexiones en el camino SUBLIMITAS ET MISERA HOMINIS Camino a la Misericordia del PADRE LAS OBRAS DE MISERICORDIA Un Jesús jovial¡Díselo a todos! Imágenes, colores y tamaños referenciales. Libros del P. David Pacheco Neyra, OFM Cap. LIBROS PARA INTERIORIZAR EN LA MISERICORDIA DEL PADRE Libros y otros materiales que nos ayudarán a prepararnos para el tiempo Pascual Cómo celebrar el Tiempo de Pascua y Pentecostés Tiempos especiales Tiempo Ordinario Mártires y Apóstoles Adviento y Cuaresma Liturgia del Mes ABRIL 2024 Propio Propio Propio Propio Propio Propio Propio Propio 2.a semana 2.a semana 2.a semana 2.a semana 2.a semana 3.a semana 3.a semana 3.a semana 3.a semana 3.a semana 3.a semana 3.a semana 4.a semana 4.a semana 4.a semana 4.a semana Propio 4.a semana Propio 1.a semana 1.a semana 1.a semana L M M J V S D L M M J V S D L M M J V S D L M M J V S D L M 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 Octava de Pascua Octava de Pascua Octava de Pascua Octava de Pascua Octava de Pascua Octava de Pascua II de Pascua o de la Divina Misericordia La Anunciación del Señor Solemnidad San Martín Memoria libre III de Pascua IV de Pascua Santos Jorge y Adalberto Memoria libre San Fidel de Sigmaringa Memoria libre San Marcos, evangelista Fiesta Santo Toribio de Mogrovejo Fiesta V de Pascua Santa Catalina de Siena Mem. obligatoria San Pío V Memoria libre En camino con el Samaritano DIVES IN MISERICORDIA Reflexiones en el camino SUBLIMITAS ET MISERA HOMINIS Camino a la Misericordia del PADRE LAS OBRAS DE MISERICORDIA Un Jesús jovial¡Díselo a todos! Imágenes, colores y tamaños referenciales. Libros del P. David Pacheco Neyra, OFM Cap. LIBROS PARA INTERIORIZAR EN LA MISERICORDIA DEL PADRE Libros y otros materiales que nos ayudarán a prepararnos para el tiempo Pascual Cómo celebrar el Tiempo de Pascua y Pentecostés ABRIL 2024 TEXTOS PARA LA MISA DE CADA DÍA Ciclo B N.º 160 abril 4 Título: Palabra y Eucaristía (Ciclo B) Autor: Equipo Paulinas Editorial: Paulinas ISSN: 2220-0290 Año de publicación: Noviembre 2023 Impresión: VIP impresiones en general S.R.L. Comentarios diarios: Andréz García Vásquez Comentarios dominicales: adaptados del libro Escucharte es una fiesta. Las lecturas dominicales explicadas a la comunidad - Ciclo B del P. Fernando Armellini. Curso bíblico: Andréz García Vásquez Diagramación: Pressila Suchiang, fsp Diseño, portada y publicidad: Walter Mera Foto de la carátula: Shutterstock Editado por: © Conferencia Episcopal Peruana Jr. Estados Unidos 838, Jesús María Teléf.: 463-1010 © Asociación Hijas de San Pablo Jr. Callao 198, Lima, Perú. Teléf.: 427-8276 E-mail: editorial@paulinas.org.pe TEXTOS UTILIZADOS Los textos de la liturgia de Palabra y Eu- caristía son aprobados por la Conferencia Episcopal Peruana y adaptados al nuevo Misal Romano. CENTROS DE DIFUSIÓN PERÚ https://libreriapaulinasonline.com 993317442 LIMA: Jr. Callao 198 / Teléfonos: 427-8276 / 946763442 / librerialima@paulinas.org.pe San Isidro: Av. Víctor A. Belaúnde 121-129 Teléfonos: 222-2831 / 989594338 libreriasisidro@paulinas.org.pe AREQUIPA: Calle Jerusalén 122 / Teléfonos: (054) 313132 / 989594339 libreriarequipa@paulinas.org.pe CAJAMARCA: Jr. Amalia Puga 937 Teléfonos: (076) 343958 / 989391492 libreriacajamarca@paulinas.org.pe IQUITOS: Jr. Arica 230 / Celular: 989594337 libreriaiquitos@paulinas.org.pe PIURA: Calle Cuzco 653 / Teléfonos: (073) 320743/ 987507842 / libreriapiura@paulinas.org.pe PUNO: Conde de Lemos 220 Teléfonos: (051) 363825 / 989191417 libreriapuno@paulinas.org.pe TACNA: Calle Patricio Meléndez 415 Teléfonos: (052) 426807 / 989191416 libreriatacna@paulinas.org.pe BOLIVIA COCHABAMBA: Calle Nataniel Aguirre O-349 Teléfonos: 4251180 / 67409983 libreriacbba@paulinas.org.bo LA PAZ: Calle Loayza 143 / Teléfonos: 2316263 73749676 / librerialapaz@paulinas.org.bo SANTA CRUZ: Calle Ballivián 47, entre Chuquisaca y René Moreno / Teléfono: 67409836 libreriastacruz@paulinas.org.bo PUERTO RICO Av. Roosevelt 174, Hato Rey 00925 / Teléf.: 763-5441 LIMA: Jr. Estados Unidos 838, Jesús María Teléfono: 4631010 epiconsa@iglesiacatolica.org.pe CHICLAYO: Av. Manuel María Izaga 766 / Teléf.: (074) 270913 / epiconsa@iglesiacatolica.org.pe Valoremos la santidad: San Estanislao, pág. 64 San Martín I, pág. 71 San Marcos, evangelista, pág. 116 Curso Bíblico: Lección 13: Cristo, cabeza del cosmos. Colosenses y 2 Tesalonicenses, pág. 139 marzo 5 Lunes 1 de abril OCTAVA DE PASCUA Propio del Salterio - Blanco Monición general Según narra san Lucas en el libro de los Hechos, el acontecimiento de Pentecostés marcó el inicio de la vida misionera de los primeros discípulos de Jesús. Fortalecidos por el Espíritu, abandonan todo temor, y, llenos de valentía, se lanzan a anunciar la gran noticia de que el Crucificado vive. El evangelio, por su parte, nos presenta dos actitudes contrapuestas ante la presencia de Jesús resucitado. Mientras que para unos es una gran noticia, la realización de sus esperanzas; otros se atemorizan y maquinan cómo sembrar dudas. Señor Jesús, permite que, fortalecidos por la luz de tu resurrección, testimoniemos tu Evangelio con valentía. Antífona de entrada Ex 13, 5.9 El Señor ha resucitado de entre los muertos, como lo había dicho; alegrémonos y regocijémonos todos, porque reina para siempre. Aleluya. Se dice el gloria. Oración colecta Señor Dios, que haces crecer a tu Iglesia, dándole siempre nuevos hijos, concede a tus siervos vivir el sacramento que reci- bieron con fe. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 2, 14.22-33 El día de Pentecostés, Pedro, poniéndose en pie junto con los Once, levantó su voz y con toda solemnidad declaró: «Ju- díos y vecinos todos de Jerusalén, entérense bien y escuchen atentamente mis palabras. Israelitas, escuchen estas palabras: a Jesús el Nazareno, varón acreditado por Dios ante ustedes con los milagros, prodigios y signos que Dios realizó por medio de abril 6 1 LUNES Él, como ustedes mismo saben, a este, entregado conforme el plan que Dios tenía establecido y previsto, ustedes lo mataron, clavándolo a una cruz por manos de hombres inicuos. Pero Dios lo resucitó, librándolo de los dolores de la muerte, por cuanto no era posible que esta lo retuviera bajo su dominio, pues David dice, refiriéndose a Él: “Veía siempre al Señor delante de mí, pues está a mi derecha para que no vacile. Por eso, se me alegró el corazón, exultó mi lengua, y hasta mi carne descansará esperan- zada. Porque no me abandonarás en el lugar de los muertos, ni dejarás que tu Santo experimente corrupción. Me has enseñado senderos devida, me saciarás de gozo con tu rostro”. Hermanos, permítanme hablarles con franqueza: el patriarca David murió y lo enterraron, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como era profeta y sabía que Dios “le había jurado con juramento sentar en su trono a un descendiente suyo, previén- dolo, habló de la resurrección del Mesías cuando dijo que “no lo abandonará en el lugar de los muertos” y que “su carne no experimentará corrupción”. A este Jesús lo resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Exaltado, pues, por la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, lo he derramado. Esto es lo que están viendo y oyendo». V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 15, 1-2.5.7-11 R. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien». El Señor es la parte de mi herencia y mi copa; mi suerte está en tu mano.R. Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con Él a mi derecha no vacilaré.R. I semana de Pascua Propio del Salterio abril 7 Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa esperanzada. Porque no me abandonarás en la región de los muertos ni dejarás a tu fiel ver la corrupción.R. Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha.R. Secuencia (opcional) Aclamación antes del Evangelio Sal 117, 24 Aleluya. Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Mateo 28, 8-15 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; llenas de miedo y de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «Alégrense». Ellas se acercaron, le abrazaron los pies y se postra- ron ante Él. Jesús les dijo: «No teman: vayan a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán». Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles: «Digan que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras ustedes dormían. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y los sacaremos de apuros». Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy. V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. 1LUNES Octava de Pascua abril 8 Oración sobre las ofrendas Recibe propicio, Señor, las ofrendas de tu pueblo, para que, renovado por la confesión de tu nombre y por el Bautismo, alcance la eterna bienaventuranza. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Rm 6, 9 Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre Él. Aleluya. Oración después de la comunión Te pedimos, Señor, que la gracia del misterio pascual colme totalmente nuestro espíritu, para que hagas dignos de tus dones a quienes concediste entrar en el camino de la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. 1 LUNES I semana de Pascua Propio del Salterio Es Pascua, que significa «paso», porque en Jesús se realizó el paso decisivo de la hu- manidad: de la muerte a la vida, del pecado a la gracia, del miedo a la confianza, de la desolación a la comunión, —en particular para los enfermos y los pobres, para los ancianos y los que están atravesando momentos de prueba y dificultad—, un paso de la tribulación a la consolación. No estamos solos, Jesús, el Viviente, está con nosotros para siempre. Que la Iglesia y el mundo se alegren, porque nuestra esperanza ya no se estrella contra el muro de la muerte; el Señor nos ha abierto un puente hacia la vida. Papa Francisco abril 9 Martes 2 de abril OCTAVA DE PASCUA Propio del Salterio - Blanco Monición general Cuando hay apertura, la Palabra de Dios no nos deja indiferentes. Así ocurre con la multitud que oye a Pedro y a los demás apóstoles anunciar la Buena Noticia del Resucitado. Ese día muchos dejaron entrar a Cristo en sus corazones. El evangelio de hoy nos presenta la fuerza que posee la Palabra de Jesús. Al escuchar su nombre en boca del Maestro, María Magdalena, la primera testigo de la resurrección, abre sus ojos y, por fin, da el salto de la fe: reconoce junto a ella al Resucitado. Gracias, Padre de bondad, porque en tu Hijo nos has manifestado que tú te pones de parte de los que sufren. Antífona de entrada Eclo 15, 3-4 Les dio a beber agua de sabiduría; si se apoyan en ella, no vacilarán; los ensalzará para siempre. Aleluya. Se dice el gloria. Oración colecta Oh, Dios, que nos entregaste los auxilios pascuales, continúa favoreciendo a tu pueblo con estos dones celestes, para que, habiendo alcanzado la libertad verdadera, pueda gozar en el cielo de la alegría que ya ha empezado a gustar en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 2, 36-41 El día de Pentecostés, decía Pedro a los judíos: «Con toda segu- ridad conozca toda la casa de Israel que, al mismo Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha constituido Señor y Mesías». Al oír esto, se les traspasó el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: «¿Qué tenemos que hacer, hermanos?». Pedro abril 10 les contestó: «Conviértanse y sea bautizado cada uno de ustedes en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de sus pecados, y recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para ustedes y para sus hijos, y para los que están lejos, para cuantos llame a sí el Señor Dios nuestro». Con estas y otras muchas razo- nes dio testimonio y los exhortaba diciendo: «Sálvense de esta ge- neración perversa». Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día fueron agregadas unas tres mil personas. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 32, 4-5.18-20.22 R. La misericordia del Señor llena la tierra. La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; Él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra.R. Los ojos del Señor están puestos en quien lo temen, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.R. Nosotros aguardamos al Señor: Él es nuestro auxilio y escudo. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo espe- ramos de ti.R. Secuencia (opcional) Aclamación antes del Evangelio Sal 117, 24 Aleluya. Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Juan 20, 11-18 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, estaba María fuera, junto al sepulcro, llo- rando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: «Mu- 2 MARTES I semana de Pascua Propio del Salterio abril 11 jer, ¿por qué lloras?». Ella contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto». Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?». Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré». Jesús le dice: «¡María!». Ella se vuelve y le dice. «¡Rabbuní!», que significa: «¡Maestro!». Jesús le dice: «No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero, anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre de ustedes, al Dios mío y Dios de ustedes”». María la Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti,Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Acoge, Señor, con bondad, las ofrendas de tu familia, para que, bajo tu protección, no pierda los dones ya recibidos y alcan- ce los eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Col 3, 1-2 Si han resucitado con Cristo, busquen los bienes de allá arri- ba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspiren a los bienes de arriba. Aleluya. Oración después de la comunión Escúchanos, Dios todopoderoso, y para merecer la felicidad eterna, prepara los corazones de tu familia a la que otorgaste la gracia incomparable del Bautismo. Por Jesucristo, nuestro Señor. MARTES 2Octava de Pascua abril 12 Miércoles 3 de abril OCTAVA DE PASCUA Propio del Salterio - Blanco Monición general El anuncio de la Buena Noticia se concretiza con obras semejan- tes a las que realizaba Jesús. En el templo de Jerusalén, los apósto- les Pedro y Juan conceden a una persona lisiada un don mayor que unas monedas de oro o plata; le despiertan el don de la fe y entonces recobra la movilidad de su cuerpo y de su vida. Una parálisis similar experimentaban los discípulos luego de la crucifixión de Jesús. Desilu- sionados, vacíos de toda esperanza, dos de ellos deciden abandonarlo todo y retornar a su vida anterior. Sin embargo, Jesús resucitado sale a su encuentro y restablece en ellos la llama de la fe. Aviva, Señor, también en nosotros el fuego de la fe y la confianza en ti para que sepamos ser tus testigos en el mundo actual. Antífona de entrada Mt 25, 34 Vengan ustedes, benditos de mi Padre; hereden el Reino pre- parado para ustedes desde la creación del mundo. Aleluya. Se dice el gloria. Oración colecta Oh, Dios, que todos los años nos alegras con la solemnidad de la resurrección del Señor, concédenos, propicio, llegar a la alegría eterna mediante las fiestas que celebramos en el tiempo. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 3, 1-10 En aquellos días, Pedro y Juan subían al templo, a la oración de la hora nona, cuando vieron traer a cuestas a un lisiado de nacimiento. Solían colocarlo todos los días en la puerta del templo llamada «Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban. Al ver entrar en el templo a Pedro y a Juan, les pidió limosna. Pedro, con Juan a su lado, se quedó mirándolo abril 13 y le dijo: «Míranos». Clavó los ojos en ellos, esperando que le darían algo. Pero Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo Nazareno, levántate y anda». Y agarrándolo de la mano derecha lo incorporó. Al instante se le fortalecieron los pies y los tobillos, se puso en pie de un salto, echó a andar y entró con ellos en el templo por su pie, dando brincos y alabando a Dios. Todo el pueblo lo vio andando y alabando a Dios, y, al caer en la cuenta de que era el mismo que pedía limosna sentado en la puerta Hermosa del templo, quedaron estupefactos y desconcertados ante lo que le había sucedido. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 104, 1-4.6-9 R. Que se alegren los que buscan al Señor. Den gracias al Señor, invoquen su nombre, den a conocer sus hazañas a los pueblos. Cántenle al son de instrumentos, hablen de sus maravillas.R. Gloríense de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor. Recurran al Señor y a su poder, busquen continuamente su rostro.R. ¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido! El Señor es nuestro Dios, Él gobierna toda la tierra.R. Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones; de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac.R. Secuencia (opcional) Aclamación antes del Evangelio Sal 117, 24 Aleluya. Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya. MIÉRCOLES 3Octava de Pascua abril 14 Lectura del santo Evangelio según san Lucas 24, 13-35 R. Gloria a ti, Señor. Aquel mismo día, el primero de la semana, dos de los dis- cípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos setenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo: «¿Qué conversación es esa que traen mientras van de camino?». Ellos se detuvieron con aire entristecido. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado estos días?». Él les dijo: «¿Qué?». Ellos le contestaron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros je- fes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que Él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo en- contrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a Él no lo vieron». Entonces Él les dijo: «¡Qué necios y torpes son para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías pade- ciera esto y entrara así en su gloria?». Y, comenzado por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a Él en todas las Escrituras. Llegaron cerca de la aldea adonde iban y Él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va 3 MIÉRCOLES I semana de Pascua Propio del Salterio abril 15 de caída». Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero Él desapareció de su vista. Y se dijeron el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?». Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón». Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían recono- cido al partir el pan. V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Acepta, Señor, las ofrendas de la redención humana y concé- denos, complacido, la salud del alma y del cuerpo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Lc 24, 35 Los discípulos reconocieron al Señor Jesús al partir el pan. Aleluya. Oración después de la comunión Liberados de la vieja condición de pecado, te pedimos, Señor, que la devota participación en el sacramento de tu Hijo nos transforme en nuevas criaturas. Por Jesucristo, nuestro Señor. MIÉRCOLES 3Octava de Pascua abril 16 Jueves 4 de abril OCTAVA DE PASCUA Propio del Salterio - Blanco Monición general La curación del paralítico, que leímos ayer, captó la atención del pueblo. ¿Era un milagro obrado por Pedro y Juan? Los apóstoles los orientarán para que vean de dónde proviene y los encaminan hacia la fe en el Resucitado. El evangelio también nos presenta una escena similar. En la comunidad de discípulos, solo algunos se habían encontrado con el Resucitado. Pero, ahora, Jesús se aparece a toda la comunidad y consolida su débil fe. Entonces, son capaces de ser testigos suyos en el mundo entero. Señor Jesús, alimenta nuestra fe con la fuerza de tu Espíritu para que sepamos ser testigos tuyos en la cotidianeidad de la vida. Antífona de entrada Sb 10, 20-21 Celebraron a coro tu mano vencedora, Señor, porque la sabi- duría abrió la boca de los mudos y soltó la lenguade los niños. Aleluya. Se dice el gloria. Oración colecta Oh, Dios, que has reunido pueblos diversos en la confesión de tu nombre, concede a los que han renacido en la fuente bau- tismal, una misma fe en su espíritu y un mismo amor en sus obras. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 3, 11-26 En aquellos días, mientras el paralítico curado seguía aún con Pedro y Juan, todo el pueblo, asombrado, acudió corriendo al pórtico llamado de Salomón, donde estaban ellos. Al verlo, Pe- dro dirigió la palabra a la gente: «Israelitas, ¿por qué se admiran abril 17 de esto? ¿Por qué nos miran como si hubiéramos hecho andar a este con nuestro propio poder o virtud? El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que ustedes entregaron y de quien renegaron ante Pilato, cuando había decidido soltarlo. Ustedes renegaron del Santo y del Justo, y pidieron el indulto de un asesino; mataron al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos de ello. Por la fe en su nombre, este, que ven aquí y que conocen, ha recobrado el vigor por medio de su nombre; la fe que viene por medio de Él le ha restituido completamente la salud, a la vista de todos ustedes. Ahora bien, hermanos, sé que lo hicieron por ignorancia, al igual que sus autoridades; pero Dios cumplió de esta manera lo que había predicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer. Por tanto, arrepiéntanse y conviértanse, para que se borren sus pecados; para que vengan tiempos de consuelo de parte de Dios, y envíe a Jesús, el Mesías que les estaba destinado, al que debe recibir el cielo hasta el tiempo de la restauración universal, de la que Dios habló desde antiguo por boca de sus santos pro- fetas. Moisés dijo: “El Señor Dios de ustedes hará surgir de entre sus hermanos un profeta como yo: escúchenle todo lo que les diga; y quien no escuche a ese profeta será excluido del pueblo”. Y, desde Samuel en adelante, todos los profetas que hablaron anunciaron también estos días. Ustedes son los hijos de los profetas, los hijos de la alianza que hizo Dios con sus padres, cuando le dijo a Abrahán: “En tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra”. Dios resucitó a su Siervo y se lo envía en primer lugar a ustedes para que les traiga la bendición, apartándolos a cada uno de sus maldades». V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. JUEVES 4Octava de Pascua abril 18 Salmo responsorial Sal 8, 2.5-9 R. Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Señor, dueño nuestro, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder?R. Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies.R. Rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar, que trazan sendas por el mar.R. Secuencia (opcional) Aclamación antes del Evangelio Sal 117, 24 Aleluya. Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Lucas 24, 35-48 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, los discípulos de Jesús contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando Él se presentó en medio de ellos y les dice: «Paz a ustedes». Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu. Y Él les dijo: «¿Por qué se alarman?, ¿por qué surgen dudas en su cora- zón? Miren mis manos y mis pies: soy yo en persona. Pálpenme y dense cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como ven que yo tengo». Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Pero como no acababan de creer por la alegría, y seguían atóni- tos, les dijo: «¿Tienen ahí algo de comer?». Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: «Esto es lo que les dije mientras estaba con ustedes: que era 4 JUEVES I semana de Pascua Propio del Salterio abril 19 necesario que se cumpliera todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí». Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y les dijo: «Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Ustedes son testigos de esto». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Recibe, Señor, en tu bondad las ofrendas que te presentamos con gratitud por los nuevos bautizados, y para apresurar la ayuda del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión 1 P 2, 9 Pueblo adquirido por Dios, anuncien las proezas del que los llamó de las tinieblas a su luz maravillosa. Aleluya. Oración después de la comunión Escucha, Señor, nuestras oraciones para que el santo intercam- bio de nuestra redención nos sostenga durante la vida presente y nos dé las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor. JUEVES 4Octava de Pascua L os apóstoles, que vieron con los propios ojos al Cristo resucitado, no podían callar su ex- traordinaria experiencia. Él se había mostrado a ellos para que la verdad de su resurrección llegara a todos mediante su testimonio. Cada bautizado está llamado a dar testimonio, con las palabras y con la vida, de que Jesús ha resucitado, que Jesús está vivo y presente en medio de nosotros. Papa Francisco abril 20 Viernes 5 de abril OCTAVA DE PASCUA Propio del Salterio - Blanco Monición general La apertura del pueblo contrasta con la dureza de corazón de las autoridades. Unos días atrás habían dado muerte a Jesús y ahora intentan también reprimir a su comunidad de discípulos para aca- llarlos. Sin embargo, los apóstoles les demuestran cuánto puede la fuerza del Espíritu. En el evangelio, los discípulos retoman sus actividades cotidianas en Galilea. Sin embargo, allí también les sale a su encuentro el Resucitado, los reconforta y confirma la misión para la que los ha elegido. Padre santo, muchas son nuestras debilidades, pero confiamos en que, fortalecidos por ti, podremos llevar adelante la misión que nos has confiado. Antífona de entrada Sal 77, 53 El Señor condujo a su pueblo a un lugar seguro, mientras el mar cubría a sus enemigos. Aleluya. Se dice el gloria. Oración colecta Dios todopoderoso y eterno, que por el misterio pascual has restablecido tu alianza con los hombres, concédenos imitar en la vida lo que celebramos en la fe. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 4, 1-12 En aquellos días, mientras Pedro y Juan hablaban al pueblo, después de que el paralítico fuese sanado, se les presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del templo y los saduceos, indignados de que enseñaran al pueblo y anunciaran en Jesús la resurrección de los muertos. Los apresaron y los metieron en la cárcel hasta el día siguiente, pues ya era tarde. Muchos de los que habían oído el discurso creyeron; eran unos cinco mil hombres. abril 21 Al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas, junto con el sumo sacerdote Anás, y con Caifás y Alejandro, y los demás que eran familia de sumos sacerdotes. Hicieron comparecer en medio de ellos a Pedro y a Juan y se pusieron a interrogarlos: «¿Con qué poder o en nombre de quién han hecho eso ustedes?». Entonces Pedro, lleno de Espíritu Santo, les dijo: «Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogan ustedes hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; quede bien claro a todos ustedes y a todo Israel que ha sido el Nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien ustedes crucificarony a quien Dios resucitó de entre los muertos; por este Nombre, se presenta este sano ante ustedes. Él es “la piedra que desecharon ustedes, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular”; no hay salvación en ningún otro, pues bajo el cielo no se ha dado a los hombres otro nombre por el cual nosotros podamos salvarnos». V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 117, 1-2.4.22-27 R. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su mise- ricordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. Digan los que temen al Señor: eterna es su misericordia.R. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angu- lar. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Este es el día que hizo el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.R. Señor, danos la salvación; Señor, danos prosperidad. Bendito el que viene en nombre del Señor, los bendecimos desde la casa del Señor; el Señor es Dios, Él nos ilumina.R. VIERNES 5Octava de Pascua abril 22 Secuencia (opcional) Aclamación antes del Evangelio Sal 117 Aleluya. Este es el día que hizo el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Juan 21, 1-14 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, apodado el Mellizo; Natanael, el de Caná de Galilea; los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón Pedro les dice: «Me voy a pescar». Ellos contestan: «Vamos también nosotros contigo». Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la ori- lla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice: «Muchachos, ¿tienen pescado?». Ellos contestaron: «No». Él les dice: «Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán». La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo a quien Jesús amaba le dice a Pedro: «Es el Señor». Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos doscientos codos, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice: «Traigan de los peces que acaban de coger». Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Vamos, almuercen». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el 5 VIERNES I semana de Pascua Propio del Salterio abril 23 pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos después de resucitar de entre los muertos. V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Realiza, Señor, en nosotros lo que significa el intercambio de esta ofrenda pascual, para que pasemos del apego a las co- sas de la tierra, al deseo de los bienes del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Jn 21, 12-13 Jesús dijo a sus discípulos: «Vamos, desayunen». Y tomó el pan y se lo dio. Aleluya. Oración después de la comunión Guarda, Señor, con tu amor constante a los que has salvado, para que los redimidos por la pasión de tu Hijo se alegren con su resurrección. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. 5VIERNES Octava de Pascua L a presencia de Jesús resucitado transforma todas las cosas: la oscuridad es vencida por la luz, el trabajo inútil es nuevamente fructuoso y prometedor, el sentido de cansancio y de abando- no deja espacio a un nuevo impulso y a la certeza de que Él está con nosotros. Papa Francisco abril 24 Sábado 6 de abril OCTAVA DE PASCUA Propio del Salterio - Blanco Monición general Las autoridades judías se sienten desconcertadas por la valentía y elocuencia de unos campesinos sin instrucción, como lo eran la mayoría de los primeros discípulos. ¿Qué había pasado para semejante cambio? Pedro y Juan nos muestran cómo el poder, con frecuencia, se ve impotente frente a la fuerza que proviene de Dios. El evangelio, en cambio, relata las dificultades que, al inicio, tuvie- ron los discípulos para acoger la gran noticia de que Jesús estaba vivo. Así que será Jesús mismo quien confirme la fe de los discípulos con su aparición en medio de la comunidad. Señor Jesús, con frecuencia, nos cuesta reconocer tu presencia viva entre nosotros, por eso, fortalece nuestra fe. Antífona de entrada Sal 104, 43 El Señor sacó a su pueblo con alegría, a sus escogidos con gritos de triunfo. Aleluya. Se dice el gloria. Oración colecta Oh, Dios, que no cesas de aumentar con la abundancia de tu gracia el número de los pueblos que creen en ti, mira con amor a tus elegidos, para que los renacidos en el Bautismo se revistan de la inmortalidad dichosa. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 4, 13-21 En aquellos días, los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas, viendo la seguridad de Pedro y Juan, y notando que eran hombres sin letras ni instrucción, estaban sorprendidos. Reconocían que habían sido compañeros de Jesús, pero, viendo de pie junto a ellos al hombre que había sido curado, no en- abril 25 contraban respuesta. Les mandaron salir fuera del Sanedrín y se pusieron a deliberar entre ellos, diciendo: «¿Qué haremos con estos hombres? Es evidente que todo Jerusalén conoce el milagro realizado por ellos, no podemos negarlo; pero, para evitar que se siga divulgando, les prohibiremos con amenazas que vuelvan a hablar a nadie de ese nombre». Y habiéndolos llamado, les pro- hibieron severamente predicar y enseñar en el nombre de Jesús. Pero Pedro y Juan les replicaron diciendo: «¿Es justo ante Dios que les obedezcamos a ustedes más que a Él? Júzguenlo ustedes. Por nuestra parte no podemos menos de contar lo que hemos visto y oído». Pero ellos, repitiendo la prohibición, los soltaron, sin encontrar la manera de castigarlos a causa del pueblo, porque todos daban gloria a Dios por lo sucedido. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 117, 1.14-21 R. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste. Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su mi- sericordia. El Señor es mi fuerza y mi energía, Él es mi salvación. Escuchen: hay cantos de victoria en las tiendas de los justos.R. «La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa». No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. Me castigó, me castigó el Señor, pero no me entregó a la muerte.R. Ábranme las puertas de la salvación, y entraré para dar gracias al Señor. Esta es la puerta del Señor: los vencedores entrarán por ella. Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación.R. Secuencia (opcional) Aclamación antes del Evangelio Sal 117 Aleluya. Este es el día que hizo el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya. 6SÁBADO Octava de Pascua abril 26 Lectura del santo Evangelio según san Marcos 16, 9-15 R. Gloria a ti, Señor. Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando. Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron. Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando al campo. También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no les creyeron. Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado.Y les dijo: «Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Concédenos, Señor, alegrarnos siempre por estos misterios pascuales, y que la actualización continua de tu obra redentora sea para nosotros fuente de gozo incesante. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Ga 3, 27 Cuantos han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo. Aleluya. Oración después de la comunión Mira, Señor, con bondad a tu pueblo, y ya que has querido renovarlo con estos sacramentos de vida eterna, concédele llegar a la incorruptible resurrección de la carne que habrá de ser glori- ficada. Por Jesucristo, nuestro Señor. 6 SÁBADO I semana de Pascua Propio del Salterio 27 Domingo 07 de abril II DOMINGO DE PASCUA O DE LA DIVINA MISERICORDIA Propio del Salterio - Blanco «A los ocho días, llegó Jesús» Hch 4, 32-35; Sal 117, 2-4.16-18.22-24; 1 Jn 5, 1-6; Jn 20, 19-31 De la primera comunidad cristiana, los textos sagrados, particu- larmente Hechos de los Apóstoles, destaca su valentía en la predica- ción de la Palabra y la eficacia que esta tenía. Pero no era lo único, sus enseñanzas, como nos lo muestra la lectura de hoy, se basaban en un sólido testimonio de vida: Los discípulos tenían un solo corazón y una sola alma y nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo lo tenían en común (v. 32). La consecuencia de esto es previsible: No había entre ellos ningún necesitado (v. 34). Lucas no pretende dar cuenta tanto de una experiencia del pasa- do (la Iglesia de Jerusalén entre los años 30-40 d. C.). Su objetivo es delinear una página de catequesis que exprese los sentimientos y las relaciones fraternales que el Espíritu quiere establecer en una autén- tica comunidad cristiana. Cristo Resucitado no puede ser visto, pero la comunidad fraterna nacida del poder de su Espíritu es visible para todos. Allí radica el valor del testimonio en la comunidad cristiana. San Juan, en la segunda lectura, ratifica el mensaje de Hechos: el amor a Dios, la obediencia a sus mandatos se expresa en el amor a los hermanos. Nada de palabrerías, sino actitudes concretas. Quien ama a Aquel que lo ha creado, debe amar también a aquellos que son obra de sus manos, es decir, a los hermanos (v. 1). Si somos hijos de un mismo Padre, sea cual sea nuestro origen étnico, la religión que practiquemos o la cultura en la que hayamos nacido y crecido, todos somos amados por Dios y todos hemos sido llama- dos a derramar sobre el prójimo el amor recibido del Padre. No ama a Dios quien se desinteresa del ser humano. La religión, por tanto, no puede desligarse de la práctica del amor. abril 28 El pasaje del evangelio de hoy, por su parte, nos relata dos aparicio- nes de Jesús resucitado a su comunidad de discípulos. En la primera (vv. 19-23), Jesús dona su Espíritu a sus discípulos y, con Él, el poder de vencer las fuerzas del mal. En la segunda (vv. 24-31), se narra el famoso episodio de Tomás. Nos focalizaremos en este último. Tomás, tradicionalmente, ha sido presentado como paradigma de incredulidad. Incluso existe un dicho popular: «Eres incrédulo como Tomás». ¿Pero acaso solo él tuvo dudas mientras los demás dieron rápidamente el salto de la fe? Lo que pedía no estaba fuera de lugar, solo solicitaba ver lo que los demás habían visto. Además, si nos atenemos a los otros evangelios, nos enteramos que todos los discípulos tenían dudas al inicio. Según Marcos, por ejemplo, cuando Jesús se aparece a sus discípulos, los reprendió por su incredu- lidad y obstinación al no haber creído a los que lo habían visto resucitado (Mc 16, 14). ¿Por qué Juan entonces focaliza todas las dudas en un solo personaje? San Juan propone a Tomás como símbolo de las dificultades por las que atraviesa todo cristiano para llegar a la fe. Lo que él quiere enseñar a sus comunidades (y a nosotros) es que el Resucitado posee una vida que no es captada por nuestros sentidos, ni tocada con las manos, ni vista con los ojos; solo puede ser alcanzada por la fe. Y esto vale tam- bién para los apóstoles, a pesar de la experiencia única que tuvieron con el Resucitado. No se requiere la fe para aquello que se ha visto. La resurrección no es demostrable científicamente, pues pertenece a una realidad distinta: la realidad de Dios. Al final, Juan pone en boca de Tomás la más alta, la más sublime confesión de fe. Sus palabras delinean la meta final del itinerario de fe de los discípulos, el camino que nos invita a recorrer si atravesamos por medio de las dudas. Escanea el QR o digital el enlace para ver el video o PDF del comentario al evangelio de hoy: https://libreriapaulinasonline.com/lecturas_dominicales_b23.jsp 7 DOMINGO II domingo de Pascua Propio del Salterio abril 29 Monición general La alegría de la Pascua inunda nuestras celebraciones litúrgicas de estos días. ¿Cómo fue posible que los discípulos pasaran de la tristeza y dolor por la crucifixión y muerte del Maestro a anunciarlo con valentía como el Viviente? Declararse seguidor de un ajusticiado no era nada bien visto, pero ellos fueron capaces de dar ese salto. Todo comenzó, como vemos en el evangelio de hoy, a raíz del encuentro con Jesús resucitado. Su fe, sin embargo, no se basaba en simples declaraciones, sino en una forma de vida concreta. No solo atraían con su palabra, sino también con su ejemplo. He allí el llamado para todos nosotros. Señor, derrama tu Espíritu en nosotros para que nuestra vida haga presente tu rostro en el mundo. Antífona de entrada 4 Esd 2, 36-37 Alégrense en su gloria, dando gracias a Dios, que los ha llama- do al Reino celestial. Aleluya. Se dice el gloria. Oración colecta Dios de misericordia infinita, que reanimas, con el retorno anual de las fiestas de Pascua, la fe del pueblo a ti consagrado, acrecienta en nosotros los dones de tu gracia, para que todos comprendan mejor qué Bautismo nos ha purificado, qué Espí- ritu nos ha hecho renacer y qué sangre nos ha redimido. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura La vida cristiana no se basa solo en predicar o asumir determinadas ideas, sino, ante todo, en una forma de vida concreta, como nos lo presenta Lucas. ¡Escuchemos! Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 4, 32-35 En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie consideraba como propio nada de lo que tenía. Con gran poder, los apóstoles daban 7DOMINGODomingo de la Divina Misericordia abril 30 testimonio de la resurrección del Señor Jesús; y todos gozaban de gran estima entre el pueblo. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles; luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 117, 2-4.16-18.22-24 R. Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel: eterna es su misericordia. Diga la casa de Aarón: eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor: eterna es su misericordia.R. La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. Me castigó, me castigó el Señor, pero no me entregó a la muerte.R. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Este es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo.R. Segunda lectura ¿De qué forma se concretiza nuestra fe en Dios y el amor que le profesamos? San Juan nos señala que la fe se demuestra en el trato con nuestro prójimo. ¡Escuchemos! Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 5, 1-6 Queridos hermanos: Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama al Padre, que da el ser, debe amar también a todo lo que ha nacidode Él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Pues en esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son una carga, pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. 7 DOMINGO II domingo de Pascua Propio del Salterio abril 31 Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Este es el que vino con agua y con sangre: Jesucristo. No solo con agua, sino con agua y con sangre; y el Espíritu es quien da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Aclamación antes del Evangelio Jn 20, 29 Aleluya. Porque me has visto, Tomás, has creído —dice el Se- ñor—. Dichosos los que crean sin haber visto. Aleluya. Santo Evangelio La irrupción de Jesús resucitado en nuestras vidas derriba los te- mores y las dudas. Eso es lo que vivieron los primeros discípulos, y san Juan nos invita a realizar la misma experiencia. ¡Escuchemos! Lectura del santo Evangelio según san Juan 20, 19-31 R. Gloria a ti, Señor. Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en eso entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz 7DOMINGODomingo de la Divina Misericordia abril 32 a ustedes». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo; a quienes ustedes perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan rete- nidos». Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no lo creo». A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a ustedes». Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo: aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente». Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!». Jesús le dijo: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que crean sin haber visto». Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su nombre». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Se dice el credo. Oración universal Hermanos, nos ha convocado la alegría de la Pascua: invo- quemos juntos a Dios para que su luz nos ilumine y así podamos vivir en la claridad de su presencia. Digamos: R. Te rogamos, óyenos 1. Para que Cristo resucitado mantenga unidos a los cristianos y demos testimonio de la resurrección con valor. Oremos al Señor.R. 7 DOMINGO II domingo de Pascua Propio del Salterio abril 33 2. Para que la Pascua de Cristo sea fecunda en su Iglesia y la comprometa más en la construcción de una sociedad más justa y más fraterna. Oremos al Señor.R. 3. Para que la victoria pascual nos ayude a vivir como hermanos y como hijos de Dios, venciendo todo tipo de discriminación. Oremos al Señor.R. 4. Para que la paz que trae el Resucitado disipe todo temor, an- gustia e inquietud de los corazones y comunidades. Oremos al Señor.R. 5. Para que quienes han dejado este mundo contemplen cara a cara a Dios. Oremos al Señor.R. Padre, tú que nos alegras con la resurrección de tu Hijo de entre los muertos y nos haces nacer de nuevo para una esperanza viva, escucha nuestras oraciones, y haz que tu paz sea nuestro gozo. Por Jesucristo nuestro Señor.R. Amén. Oración sobre las ofrendas Recibe, Señor, las ofrendas de tu pueblo [y de los recién bautizados], para que, renovados por la confesión de tu nombre y por el Bautismo, consigamos la eterna bienaventuranza. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Jn 20, 27 Trae tu mano y métela en el agujero de los clavos: y no seas incrédulo, sino creyente. Aleluya. Oración después de la comunión Concédenos, Dios todopoderoso, que el sacramento pascual recibido permanezca siempre en nuestros corazones. Por Jesu- cristo, nuestro Señor. 7DOMINGODomingo de la Divina Misericordia abril 34 Lunes 8 de abril LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR (S) Propio del Salterio - Blanco Monición general En medio de la alegría de la Pascua, celebramos hoy la solemnidad de la Anunciación del Señor, una fiesta en la que agradecemos a Dios por haberse hecho uno de nosotros. La liturgia de la Palabra nos muestra que este acontecimiento es el cumplimiento de las promesas de Dios anunciada por el profeta Isaías; y la carta a los Hebreos nos habla de la salvación que nos trae Cristo. Pero esto no habría sido posible sin el sí generoso de nuestra madre María, como lo relata san Lucas. Santa madre María, danos un corazón creyente como el tuyo para dejar entrar a tu Hijo en nuestras vidas. Antífona de entrada Hb 10, 5.7 El Señor, al entrar en el mundo, dice: «He aquí que vengo para hacer tu voluntad». Se dice el gloria. Oración colecta Oh, Dios, has querido que tu Verbo asumiera la verdad de la carne humana en el seno de la Virgen María, concédenos que cuantos confesamos a nuestro Redentor Dios y hombre merezca- mos ser partícipes también de su naturaleza divina. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de Isaías 7, 10-14; 8, 10b En aquel tiempo, el Señor habló a Acaz: «Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo». Respondió Acaz: «No la pido, no quiero tentar al Señor». Enton- ces dijo Isaías: «Escucha, casa de David: ¿No les basta cansar a los hombres, que cansan incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, les dará una señal. Miren: la virgen está encinta y da abril 35 a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”». V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 39, 7-11 R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: «Aquí estoy».R. Como está escrito en mi libro: «Para hacer tu voluntad». Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas.R. He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios: Señor, tú lo sabes.R. No me he guardado en el pecho tu defensa, he contado tu fideli- dad y tu salvación, no he negado tu misericordia y tu lealtad ante la gran asamblea.R. Segunda lectura Lectura de la carta a los Hebreos 10, 4-10 Hermanos: Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados. Por eso, cuando Cristo entró en el mundo dijo: «Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiato- rias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: “Aquí estoy, oh, Dios, para hacer tu voluntad”». Primero dice: «No quieres ni acep- tas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la ley. Después añade: «Aquí estoy yo para hacer tu voluntad». Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. 8LUNESLa Anunciación del Señor Solemnidad abril 36 Aclamación antes del Evangelio Jn 1, 14ab Aleluya. La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38 R. Gloriaa ti, Señor. A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alé- grate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su Reino no tendrá fin». Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?». El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísi- mo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible». María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y la dejó el ángel. V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Se dice el credo. Oración universal Al celebrar hoy el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios en las entrañas de la Virgen María, oremos con fe diciendo: R. Mira a la Madre de tu Hijo y escúchanos. 8 LUNES II semana de Pascua Propio del Salterio abril 37 1. Por la Iglesia: para que, reviviendo los misterios de la redención, descubra la presencia de Dios en medio de su pueblo y desde Él transforme sus estructuras con un anuncio positivo de la liberación. Oremos al Señor.R. 2. Por el Papa Francisco y los que están comprometidos en el servicio pastoral: para que, llenos del gozo que envuelve el misterio de la Encarnación, manifiesten con sus vidas y decisiones la amplitud del Espíritu, la fuerza del amor y la vitalidad del triunfo de Cristo sobre la muerte y el pecado. Oremos al Señor.R. 3. Por todos los religiosos: para que María, la Virgen fiel, les alcance firmeza evangélica y haga que proclamen con sus vidas la salvación merecida por la sangre derramada por su Hijo en la cruz. Oremos al Señor.R. 4. Por los pobres, los marginados y todos los que sufren en el cuerpo o en el alma: para que experimenten la fuerza del Espíritu y Él los haga esperar contra toda desesperanza y se sientan confortados por Dios, que quiso ser uno de nosotros. Oremos al Señor.R. 5. Por los difuntos: para que Dios sea su posesión y felicidad eterna. Oremos al Señor.R. 6. Por los jóvenes: para que el sí de María avive en ellos el deseo de vivir en fidelidad el don de la vocación a la que hemos sido llamados. Oremos al Señor.R. Señor, que escogiste a María, la Virgen de Nazaret, para que fuera la Madre de tu Hijo único; escucha nuestras oraciones y haz que, siguiendo su ejemplo de fidelidad y entrega, recibamos de ti la gracia que necesitamos para no frustrar tu plan de salvación en nuestras vidas y en nuestra historia. Por Jesucristo, nuestro Señor.R. Amén. 98LUNESLa Anunciación del Señor Solemnidad abril 38 Oración sobre las ofrendas Dios todopoderoso, dígnate aceptar los dones de tu Iglesia, para que se alegre al celebrar los misterios en esta solemnidad, pues reconoce que ha tenido su origen en la encarnación de tu Unigénito. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Prefacio: El misterio de la Encarnación En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Porque la Virgen escuchó con fe, del mensajero celeste, que iba a nacer entre los hombres y a favor de los hombres, por la fuerza del Espíritu Santo que la cubrió con su sombra, aquel a quien llevó con amor en sus purísimas entrañas, para que se cumpliesen así, verdaderamente, las promesas hechas a los hijos de Israel, y se manifestara la esperanza de los pueblos que debía realizarse de modo inefable. Por Él, los coros de los ángeles adoran tu gloria eternamente, gozosos en tu presencia. Permítenos asociarnos a sus voces cantando con ellos tu alabanza: Santo, Santo, Santo… Antífona de comunión Is 7, 14 Miren: la Virgen está encinta, y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel. Oración después de la comunión Te pedimos, Señor, que confirmes en nuestros corazones los sacramentos de la verdadera fe, para que cuantos confesamos al Hijo concebido por la Virgen, Dios y hombre verdadero, merez- camos llegar a la alegría eterna por la fuerza de su resurrección salvadora. Por Jesucristo, nuestro Señor. 8 LUNES II semana de Pascua Propio del Salterio abril 39 Martes 9 de abril II SEMANA DE PASCUA 2.ª semana del Salterio - Blanco Monición general La primera lectura nos presenta una escena sobre el ideal de comunidad cristiana. No es tanto el recuerdo nostálgico de un pasado glorioso que ya no volverá; es, más bien, un proyecto de vida al que la Iglesia de todos los tiempos debe aspirar. El evangelio, por su parte, nos presenta una sección del extenso diálogo entre Jesús y Nicodemo. Este último, como cualquiera de nosotros, debe abrirse a la fe para descubrir la nueva vida que proviene de lo alto. Señor, haznos nacer de nuevo mediante el don de tu Espíritu. Antífona de entrada Ap 19, 7.6 Alegrémonos y gocemos y démosle gracias, porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya. Oración colecta Haznos capaces, Dios todopoderoso, de anunciar el poder de Cristo resucitado para que poseamos en plenitud los dones visibles que hemos recibido como prenda de los futuros. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 4, 32-37 El grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma: nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía, pues lo poseían todo en común. Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y se los miraba a todos con mucho agrado. Entre ellos no había necesitados, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero de lo vendido y lo ponían a los pies de los apóstoles; luego se distribuía a cada uno según lo que necesitaba. José, a quien los apóstoles abril 40 apellidaron Bernabé, que significa hijo de la consolación, que era levita y natural de Chipre, tenía un campo y lo vendió; llevó el dinero y lo puso a los pies de los apóstoles. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 92, 1-2.5 R. El Señor reina, vestido de majestad. El Señor reina, vestido de majestad; el Señor, vestido y ceñido de poder.R. Así está firme el orbe y no vacila. Tu trono está firme desde siem- pre, y tú eres eterno.R. Tus mandatos son fieles y seguros; la santidad es el adorno de tu casa, Señor, por días sin término.R. Aclamación antes del Evangelio Jn 3, 15 Aleluya. Tiene que ser elevado el Hijo del Hombre, para que todo el que cree en Él tenga vida eterna. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Juan 3, 5a.7b-15 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Tiene que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu». Nicodemo le preguntó: «¿Cómo puede suceder eso?». Le contestó Jesús: «¿Tú eres maestro en Israel, y no lo entiendes? En verdad, en verdad te digo: hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no reciben nuestro testimonio. Si les hablo de las cosas terrenas y no me creen, ¿cómo creerán si les hablo de las cosas celestiales? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del Hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el 9 MARTES II semana de Pascua 2.a semana del Salterio abril 41 desierto, así tiene queser elevado el Hijo del Hombre, para que todo el que cree en Él tenga vida eterna». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Concédenos, Señor, alegrarnos siempre por estos misterios pascuales y que la actualización continua de tu obra redentora sea para nosotros fuente de gozo incesante. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Lc 24, 46.26 Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos, para así entrar en su gloria. Aleluya. Oración después de la comunión Escucha, Señor, nuestras oraciones para que el santo intercam- bio de nuestra redención nos sostenga durante la vida presente y nos dé las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor. 9MARTES E s precisamente el Espíritu quien nos cambia, quien viene de cualquier parte, como el vien- to»... «solamente el Espíritu es capaz de cambiar nuestra actitud, de cambiarnos, de cambiar la historia de nuestra vida, cambiar incluso nuestra pertenencia»... «el camino de la valentía cristiana es una gracia que da el Espíritu Santo» Papa Francisco abril 42 Miércoles 10 de abril II SEMANA DE PASCUA 2.ª semana del Salterio - Blanco Monición general Las hostilidades de los jefes del pueblo contra los apóstoles se incrementan, y ahora pasan a medidas de fuerza para atemorizarlos. Sin embargo, el Señor no abandona a los suyos y ellos mismos se rigen bajo un único criterio: obedecer a Dios por encima de cualquier autoridad humana. Por eso, ni rejas ni cadenas pueden detener el avance de la Buena Noticia. El pasaje del evangelio de hoy, por su parte, nos recuerda el sentido salvífico de la muerte de Jesús. A menudo, nos detenemos demasiado en los aspectos dolorosos de ese acontecimiento y nos olvidamos de su sentido profundo. ¿Qué rostro de Dios nos muestra Jesús desde su cruz? San Juan nos lo dice con claridad. Gracias, Padre de bondad, porque en tu Hijo Jesús nos has mostrado cuánto nos amas. Antífona de entrada Sal 17, 50; 21, 23 Te daré gracias entre las naciones, Señor; contaré tu fama a mis hermanos. Aleluya. Oración colecta Al celebrar un año más los misterios en los que la humanidad recibió la esperanza de la resurrección recuperando la dignidad original, invocamos, Señor, tu compasión, para que percibamos siempre en el amor lo que hemos celebrado con fe. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 5, 17-26 En aquellos días, el sumo sacerdote y todos los suyos, que integran la secta de los saduceos, en un arrebato de celo, prendie- ron a los apóstoles y los metieron en la cárcel pública. Pero, por la noche, el ángel del Señor les abrió las puertas de la cárcel y los abril 43 sacó fuera, diciéndoles: «Márchense y, cuando lleguen al templo, expliquen al pueblo todas estas palabras de vida». Entonces ellos, al oírlo, entraron en el templo al amanecer y se pusieron a enseñar. Llegó entre tanto el sumo sacerdote con todos los suyos, convocaron el Sanedrín y el pleno de los ancianos de los hijos de Israel, y mandaron a la prisión para que los trajesen. Fueron los guardias, no los encontraron en la cárcel, y volvieron a infor- mar, diciendo: «Hemos encontrado la prisión cerrada con toda seguridad, y a los centinelas en pie a las puertas; pero, al abrir, no encontramos a nadie dentro». Al oír estas palabras, ni el jefe de la guardia del templo ni los sumos sacerdotes atinaban a explicarse qué había pasado. Uno se presentó, avisando: «Miren, los hom- bres que metieron en la cárcel están en el templo, enseñando al pueblo». Entonces el jefe salió con los guardias y se los trajo, sin emplear la fuerza, por miedo a que el pueblo los apedrease. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 33, 2-9 R. El afligido invocó al Señor, y Él lo escuchó. Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren.R. Proclamen conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias.R. Contémplenlo, y quedarán radiantes, su rostro no se avergon- zará. El afligido invocó al Señor, Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias.R. El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. Gus- ten y vean qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a Él.R. 10MIÉRCOLES abril 44 Aclamación antes del Evangelio Jn 3, 16 Aleluya. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que todos los que creen en Él tengan la vida eterna. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Juan 3, 16-21 R. Gloria a ti, Señor. Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él. El que cree en Él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios. Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios. V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Oh, Dios, que nos haces partícipes de tu única y suprema di- vinidad por el admirable intercambio de este sacrificio, concéde- nos alcanzar en una vida santa la realidad que hemos conocido en ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Jn 15, 16.19 Dice el Señor: «Yo los he escogido sacándolos del mundo y los he destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca». Aleluya. Oración después de la comunión Asiste, Señor, a tu pueblo y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva los que hemos sido alimentados con los sacramentos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. 10 MIÉRCOLES II semana de Pascua 2.a semana del Salterio abril 45 11Jueves 11 de abril II SEMANA DE PASCUA San Estanislao (ML) - 2.ª semana del Salterio - Blanco Monición general La primera lectura nos narra un paso más en el enfrentamiento entre los apóstoles y las autoridades judías. Estas, amparadas en su poder, intentan de distintas formas impedir la predicación de los discípulos de Jesús. Sus intereses pesan más que cualquier posibilidad de escuchar la Palabra de Dios. Los apóstoles, por el contrario, no pueden callar lo que han visto y oído, como afirma el evangelio de hoy. La experiencia (el encuentro con el Resucitado) y la misión son inseparables. Derriba, Señor, las barreras que nos impiden abrirte las puertas de nuestra vida. Antífona de entrada Sal 67, 8-9 Oh, Dios, cuando salías al frente de tu pueblo, guiándolos y acampando con ellos, la tierra tembló, el cielo destiló. Aleluya. Oración colecta Oh, Dios, que estableciste el sacrificio pascual para la salva- ción del mundo, sé propicio a las súplicas de tu pueblo, para que Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote que intercede en favor nuestro, nos reconcilie por aquello que le asemeja a nosotros y nos absuelva en virtud de su igualdad contigo. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 5, 27-33 En aquellos días, los apóstoles fueron conducidos a com- parecer ante el Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó, diciendo: «¿No les habíamos ordenado formalmente no ense- ñar en ese Nombre? En cambio, han llenado Jerusalén con su enseñanza y quieren hacernos responsables de la sangre de ese abril 46 hombre». Pedro y los apóstoles replicaron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien ustedes mataron, colgándolo de un madero. Dios lo ha exaltado con su diestra, haciéndolo jefe y salvador, paraotorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que lo obedecen». Ellos, al oír esto, se consu- mían de rabia y trataban de matarlos. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 33, 2.9.17-20 R. El afligido invocó al Señor, y Él lo escuchó. Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca. Gusten y vean qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a Él.R. El Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias.R. El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. Aun- que el justo sufra muchos males, de todos lo libra el Señor.R. Aclamación antes del Evangelio Jn 20, 29 Aleluya. Porque me has visto, Tomás, has creído. Dichosos los que crean sin haber visto. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Juan 3, 31-36 R. Gloria a ti, Señor. El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su 11 JUEVES II semana de Pascua 2.a semana del Salterio abril 47 testimonio certifica que Dios es veraz. El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él. V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Suban hasta ti, Señor, nuestras súplicas con la ofrenda del sa- crificio, para que, purificados por tu bondad, nos preparemos para el sacramento de tu inmenso amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Mt 28, 20 Sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el final de los tiempos. Aleluya. Oración después de la comunión Dios todopoderoso y eterno, que en la resurrección de Jesucristo nos has renovado para la vida eterna, multiplica en nosotros los frutos del misterio pascual e infunde en nuestros corazones la fortaleza del alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. 11JUEVESSan Estanislao Memoria libre Si es verdad que Jesús nos resucitará al final de los tiempos, es también verdad que, en un aspecto, ya estamos resucitados con Él. ¡La Vida Eterna comienza ya en este momento! Papa Francisco abrilenero enero JUEVES 48 San Estanislao (1030-1079) Estanislao, cuyo nombre en polaco significa «gloria del Estado», fue uno de los predeceso- res del Papa Juan Pablo II en la más impor- tante sede arzobispal de Polonia, Cracovia, fundada en el año 1000. Nace alrededor del 1030 cerca de Cracovia en el seno de una familia noble. Realizados sus estudios con los benedictinos de su ciudad y luego en Lieja (Bélgica), se ordena sacerdote. Nombrado obispo de Cracovia en el 1072, comienza una obra reformadora con gran celo. Es un predicador incansable, un intrépido defensor de la libertad de la Iglesia y de la dignidad del hombre y un generoso padre de los pobres. Los problemas comienzan cuando Estanislao, al anteponer sus de- beres de pastor frente a la tolerancia con las maldades del rey Boles- lao II, su amigo, denuncia sus crueldades e injusticias. Amonesta al rey polaco, quien se había enamorado de una bella cortesana, para que honrara su compromiso de fidelidad con su respectiva esposa, pues su reprobable conducta sería un mal ejemplo para sus súbditos. La discordia con el obispo aumenta cuando Boleslao confisca los bienes eclesiásticos. Estanislao entonces excomulga al rey y este, como reacción, condena al obispo a muerte. Puesto que sus caballeros, impedidos por una fuerza misteriosa, rehúsan ejecutar la sentencia, el rey decide cumplirla personalmente. Mientras Estanislao celebra la misa en la iglesia de San Miguel, en Cracovia, el rey lo asalta y lo asesina ante el altar. Es el 11 de abril del 1079. Ante semejante fechoría, el pueblo se levanta y expulsa a Boleslao de su país. Estanislao es canonizado el 17 de agosto de 1253 en la basílica de San Francisco de Asís. Muy venerado en toda Polonia, es patrono de Cracovia. Tomado de M. Castelli, Los santos del año, vol. 2. Paulinas. Valoremos la santidad abril 49 Viernes 12 de abril II SEMANA DE PASCUA 2.ª semana del Salterio - Blanco Monición general Al fin aparece una voz prudente entre los miembros del Sanedrín. Un grupo de ellos quisiera decretar la muerte de los apóstoles, pero ¿lograrían así frenar el avance de la Buena Noticia? Las obras de los seres humanos son efímeras, como lo vemos con frecuencia; en cambio, las de Dios son perpetuas. El pasaje del evangelio de hoy, por su parte, nos narra el milagro del compartir. Frente a una multitud hambrienta, Jesús pone en marcha la solidaridad y la misericordia, que siempre alcanzan para todos. Señor, danos entrañas compasivas como las tuyas, para que no cerremos los ojos ante los necesitados. Antífona de entrada Ap 5, 9-10 Señor, con tu sangre has adquirido para Dios hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación; y has hecho de ellos para nuestro Dios un reino de sacerdotes. Aleluya. Oración colecta Oh, Dios, esperanza y luz de las almas sinceras, te pedimos humildemente que concedas a nuestros corazones realizar una plegaria digna de ti y que siempre te glorifiquemos con la ofren- da de nuestras alabanzas. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 5, 34-42 En aquellos días, un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el Sanedrín, mandó que sacaran fuera un momento a los apóstoles y dijo: «Israelitas, piensan bien lo que van a hacer con esos hombres. Hace algún tiempo se levantó Teudas, dándoselas de hombre importante, y se le juntaron unos cuatrocientos hombres. Fue ejecutado, se dis- persaron todos sus secuaces y todo acabó en nada. Más tarde, en los días del censo, surgió Judas el Galileo, arrastrando detrás de abril 50 sí gente del pueblo; también pereció, y se disgregaron todos sus secuaces. En el caso presente, les digo: no se metan con esos hom- bres; suéltenlos. Si su idea y su actividad son cosa de hombres, se disolverá; pero, si es cosa de Dios, no lograrán destruirlos, y se expondrían a luchar contra Dios». Le dieron la razón y, habiendo llamado a los apóstoles, los azotaron, les prohibieron hablar en nombre de Jesús, y los soltaron. Ellos, pues, salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Je- sús. Ningún día dejaban de enseñar, en el templo y por las casas, anunciando la Buena Noticia acerca del Mesías Jesús. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 26, 1.4.13-14 R. Una cosa pido al Señor: habitar en su casa. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?R. Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contem- plando su templo.R. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.R. Aclamación antes del Evangelio Mt 4, 4 Aleluya. No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 1-15 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Estaba cerca la 12 VIERNES II semana de Pascua 2.a semana del Salterio abril 51 Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía muchagente, dice a Felipe: «¿Con qué comprare- mos panes para que coman estos?». Lo decía para probarlo, pues bien sabía Él lo que iba a hacer. Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un peda- zo». Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?». Jesús dijo: «Digan a la gente que se siente en el suelo». Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil. Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recojan los pedazos que han sobrado; que nada se pierda». Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía: «Este es verdaderamente el Profeta que debía venir al mundo». Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña Él solo. V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Acoge, Señor, con bondad, las ofrendas de tu familia, para que, bajo tu protección, no pierda los dones ya recibidos y alcan- ce los eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Rm 4, 25 Cristo, nuestro Señor, fue entregado por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación. Aleluya. Oración después de la comunión Guarda, Señor, con tu amor constante a los que has salvado, para que los redimidos por la pasión de tu Hijo se alegren con su resurrección. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. 12VIERNES abril 52 Sábado 13 de abril II SEMANA DE PASCUA San Martín I (ML) - 2.ª semana del Salterio - Blanco Monición general A medida que la comunidad crece, empiezan a surgir problemas también dentro de ella. Sin embargo, si se dejan de lado los propios intereses y se decide desde el diálogo, las soluciones a las que se llega, generalmente, impulsan el crecimiento de la Iglesia. El evangelio de hoy también nos muestra otra situación difícil. Los discípulos deciden embarcarse sin Jesús, pero ¿podrán resistir cuando las olas arrecien y el viento juegue en contra? Ellos descubrirán que necesitan a Jesús para mantener a flote la barca de la fe. Señor Jesús, ayúdanos a sentir tu presencia en nuestras vidas, para que, incluso en las adversidades, mantengamos viva la esperanza. Antífona de entrada 1 P 2, 9 Pueblo adquirido por Dios, anuncien las proezas del que los llamó de las tinieblas a su luz maravillosa. Aleluya. Oración colecta Oh, Dios, que, por los misterios pascuales, has querido abrir a tus fieles la puerta de la misericordia, míranos y ten piedad de nosotros, para que no nos desviemos nunca del sendero de la vida los que, con tu benevolencia, seguimos el camino de tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 6, 1-7 En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, porque en el servicio diario no se atendía a sus viudas. Los Doce convocan- do a la asamblea de los discípulos, dijeron: «No nos parece bien descuidar la Palabra de Dios para ocuparnos del servicio de las mesas. Por tanto, hermanos, escojan a siete de ustedes, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encarga- abril 53 SÁBADO 13 remos de esta tarea: nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la Palabra». La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles y ellos les im- pusieron las manos orando. La Palabra de Dios iba creciendo, y en Jerusalén se multiplicaba el número de discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 32, 1-2.4-5.18-19 R. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. Aclamen, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos; den gracias al Señor con la cítara, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas.R. Que la Palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; Él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra.R. Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.R. Aclamación antes del Evangelio Aleluya. Ha resucitado Cristo, que creó todas las cosas y se com- padeció del género humano. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 16-21 R. Gloria a ti, Señor. Al oscurecer, los discípulos de Jesús bajaron al mar, embar- caron y empezaron la travesía hacia Cafarnaún. Era ya noche cerrada, y todavía Jesús no los había alcanzado; soplaba un viento fuerte, y el lago se iba encrespando. Habían remado unos San Martín I Memoria libre abril 54 veinticinco o treinta estadios, cuando vieron a Jesús que se acer- caba a la barca, caminando sobre el mar, y se asustaron. Pero Él les dijo: «Soy yo, no teman». Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio a donde iban. V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Te pedimos, Señor, que, en tu bondad, santifiques estos dones, aceptes la ofrenda de este sacrificio espiritual y nos transformes en oblación perenne. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Jn 17, 24 Padre, este es mi deseo: que los que me has dado estén con- migo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste. Aleluya. Oración después de la comunión Señor, después de recibir el don sagrado del sacramento, te pedimos humildemente que nos haga crecer en el amor lo que tu Hijo nos mandó realizar en memoria suya. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. 13 SÁBADO II semana de Pascua 2.a semana del Salterio Todos nosotros cristianos estamos llamados a comunicar el mensaje de resurrección a quie- nes encontramos, especialmente a quien sufre, a quien está solo, a quien se encuentra en condicio- nes precarias, a los enfermos, los refugiados, los marginados. Papa Francisco enero JUEVESValoremos la santidad 55 San Martín I (siglo vii) Martín nace en Todi, Italia, a inicios del siglo VII. Ordenado diácono de la Iglesia de Roma por sus cualidades especiales de doctrina y santidad, es enviado por el Papa a Constantinopla en condición de apocrisiario (nuncio apostólico especializado en cuestiones orientales). Elegido Papa en el 649, vive momentos difíciles: las relaciones con Oriente son conflictivas en el plano político y religioso debido a las disputas teológicas sobre el monotelismo. Algunas Iglesias, apelando al Concilio de Calcedonia, que había definido dos naturalezas en la persona única de Cristo, sostenían que en Él había también dos voluntades, la divina y la humana. Otras en cambio, admitían una sola, la divina. De ahí el nombre de monotelismo. Esta controversia ocultaba la voluntad de parte del emperador de hacerse árbitro en las cuestiones eclesiásticas por encima de Roma y de la misma Iglesia. El emperador Constante II, temiendo que la disputa teológica se convierta también en motivo de separación política entre Oriente y Occidente, decide resolver todo con un decreto, llamado el Typos. Allí, entre otras cosas, ordena: «A partir de hoy, disponemos que está prohibido discutir si en Cristo hay una o dos voluntades. Quien lo hiciera cae bajo el terrible juicio de Dios y se expone a los castigos imperiales». Martín convoca un Concilio en Roma, en el que se rechaza por unanimidad el decreto de Constante II. El emperador lo arresta por no someterse al Typos y lo condena a muerte.La condena es cambiada por el exilio en Crimea, donde el anciano Papa, agotado por el hambre y la fatiga, encuentra la muerte en septiembre del 655. Por la fidelidad a la verdadera doctrina y por el ejemplo de santidad, Martín es famoso no solo en la Iglesia romana, sino también en la griega y en la eslava. Es venerado en todas como mártir. Tomado de M. Castelli, Los santos del año, vol. 1. Paulinas. abril 56 Domingo 14 de abril III DOMINGO DE PASCUA 3.a semana del Salterio - Blanco «Así estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día» Hch 3, 13-15.17-19; Sal 4, 2.7.9; 1 Jn 2, 1-5a; Lc 24, 35-48 La primera lectura de hoy es un extracto de la predicación de Pedro luego de haber curado a un tullido. El pueblo había quedado estupefacto. ¿Quiénes eran estos hombres? ¿Unos curanderos? El apóstol aclara que no es su poder lo que ha sanado a ese hombre, sino su fe en Jesucristo. Eso acreditaba entonces que el Señor estaba vivo, que había resucitado. ¿En qué sentido esa curación probaba que Jesús había resucitado? Como sabemos, Él recorrió los caminos de Palestina anunciando el Evangelio, curando a los enfermos, dando de comer a los que tenían hambre, recuperando a los perdidos. Si estas obras continúan reali- zándose con la misma fuerza y poder, aunque no sucedan milagros, quiere decir que Jesús está vivo, que continúa actuando a través de sus discípulos y que su Espíritu está presente en el mundo. Esa es la gran noticia que transmite Pedro a sus compatriotas. Los discípulos somos los testigos de la resurrección del Señor y somos los llamados ahora a continuar con su obra. La adhesión a Jesucristo, no obstante, no puede ser un motivo de vanagloria ni falsas seguridades, como aclara san Juan en la segunda lectura. En sus comunidades, algunos asumían que estaban inmunes al pecado y, por el contrario, se entregaban a toda clase de permisividad. El apóstol precisa: todos hemos pecado, sin embargo, todos también tenemos un abogado misericordioso que dio su vida por nosotros. Eso sí —declara Juan— la fe no puede separarse de la vida; solo «quien cumple la Palabra [de Jesucristo], ese ama perfectamente a Dios» (v. 4). En el evangelio, Lucas nos narra la primera aparición de Jesús a la comunidad de discípulos. Nos sorprende, sin embargo, que, más abril 57 que el júbilo, los inunde el miedo y las dudas; tanto así que Jesús debe recurrir a pruebas concretas para mostrarles que es Él: come pescado y les enseña las heridas de sus manos y pies. ¿Qué significa esto? ¿Por qué ese extraño modo de reconocerlo fijándose en sus manos y sus pies? A las personas se las identifica por las facciones del rostro, no por las manos o por los pies. En este caso, no se trata del miedo ante un peligro, sino del estupor de quien recibe una revelación de Dios. A su vez, Lucas insiste en la corporeidad del Resucitado de cara a la cultura griega que desvalorizaba lo material. Pensaban que, luego de la muerte, solo sobrevivía un componente espiritual de la persona. Por eso, los fantasmas no tienen cuerpo, son solo sombras. Por tanto, el Resucitado —asegura Lucas— no era un fantasma, sino el mismo Jesús que los discípulos habían tocado con sus manos y con el que habían comido. Conservaba su cuerpo, su capacidad de manifestarse exteriormente, de relacionarse, de comunicar su amor, pero su cuerpo era diferente. Era —como ense- ña Pablo— un cuerpo «espiritual» (cf. 1 Co 15, 44). Por tanto, incluso después de su regreso al Padre, Él sigue siendo plenamente hombre, uno de nosotros. Además, no es el único resucitado, es el primogénito de aquellos que resucitan de entre los muertos (cf. Col 1, 18). Ahora se entiende mejor la invitación de Jesús resucitado a mirar sus heridas (v. 39). Mientras que a las personas se las identifica por el rostro, Jesús quiere ser reconocido por sus manos y sus pies. Se refiere a la cruz y a las lesiones impresas por los clavos, ápice de una vida entregada por amor. De igual forma, el anuncio de la resurrec- ción de Cristo es eficaz y creíble solo si los discípulos pueden, como el Maestro, mostrar a los hombres sus manos y sus pies marcados por obras de amor. 14DOMINGO Escanea el QR o digital el enlace para ver el video o PDF del comentario al evangelio de hoy: https://libreriapaulinasonline.com/lecturas_dominicales_b24.jsp abril 58 Monición general La presencia de Jesús en nuestras vidas no puede traernos sino alegría. Luego de la crucifixión del Señor, su comunidad de discípulos empezaba a disolverse, pero la noticia de que estaba vivo los empieza a congregar de nuevo. Su camino a la fe no fue fácil, poco a poco tu- vieron que abrir su corazón y entendimiento para reconocer al Resu- citado y transformarse en testigos suyos por todo el mundo. Así nos lo demuestran hoy los apóstoles Pedro y Juan cuando, del miedo y el encierro, pasan a anunciar con valentía al Cristo viviente; no solo de palabra, sino también con obras. Señor Jesús, que nuestro testimonio de vida nos haga testigos creíbles de tu resurrección. Antífona de entrada Sal 65, 1-2 Aclamen al Señor, tierra entera; toquen en honor de su nom- bre, canten a su gloria. Aleluya. Se dice el gloria. Oración colecta Que tu pueblo, oh, Dios, exulte siempre al verse renovado y rejuvenecido en el espíritu, para que todo el que se alegra ahora de haber recobrado la gloria de la adopción filial, ansíe el día de la resurrección con la esperanza cierta de la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura El pueblo había quedado impresionado porque Pedro y Juan habían curado a un tullido. Piensan que lo hacen por su propio poder; sin embargo, en el pasaje de hoy ellos aclaran de dónde viene esa fuerza sanadora. ¡Escuchemos! Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 3, 13-15.17-19 En aquellos días, Pedro dijo a la gente: «El Dios de Abra- hán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, al que ustedes entrega- 14 DOMINGO III domingo de Pascua 3.a semana del Salterio abril 59 ron y rechazaron ante Pilato, cuando había decidido soltarlo. Ustedes rechazaron al santo, al justo, y pidieron el indulto de un asesino; ustedes mataron al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos. Sin embargo, hermanos, sé que lo hicieron por ignorancia, de la misma manera que sus autoridades; pero Dios cumplió de esta manera lo que había dicho por los profetas, que su Mesías tenía que padecer. Por tanto, arrepiéntanse y conviértanse, para que se borren sus pecados». V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, señor. Salmo responsorial Sal 4, 2.7.9 R. Haz brillar sobre nosotros el resplandor de tu rostro. Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío; tú que en el aprieto me diste anchura, ten piedad de mí y escucha mi oración. R. Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha, si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?».R. En paz me acuesto y enseguida me duermo, porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo.R. Segunda lectura Frente a nuestras debilidades, tenemos ante Dios un abogado com- pasivo, nos dice san Juan. Pero decir que amamos al Señor no se limita solo a palabras. ¡Escuchemos! Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 2, 1-5a Hijos míos, les escribo esto para que no pequen. Pero, si alguno peca, tenemos un abogado ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no solo por los nuestros, sino también por los del mundo entero. En esto sabemos que lo conocemos: en que guardamos sus 14DOMINGO abril 60 mandamientos. Quien dice: «Yo lo conozco», y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su Palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en Él. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, señor. Aclamación antes del EvangelioLc 24, 32 Aleluya. Señor Jesús, explícanos las Escrituras; haz que arda nues- tro corazón mientras nos hablas. Aleluya. Santo Evangelio Tres días después de su muerte, Jesús resucitado se había apareci- do a varios de sus discípulos, y ahora se presenta a toda la comunidad. Esperaríamos que los desborde el gozo, pero ellos también tuvieron que hacer su camino de fe para acoger al Señor de la vida. ¡Escuchemos! 14 DOMINGO III domingo de Pascua 3.a semana del Salterio abril 61 Lectura del santo Evangelio según san Lucas 24, 35-48 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: «Paz a ustedes». Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: «¿Por qué se asustan?, ¿por qué surgen dudas en su interior? Miren mis manos y mis pies: soy yo en persona. Tóquenme y dense cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como ven que yo tengo». Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría y el asombro, les dijo: «¿Tienen ahí algo de comer?». Ellos le ofrecieron un trozo de pescado asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: «Esto es lo que les decía mientras estaba con ustedes: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse». Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: «Así estaba escrito: el Cristo padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Ustedes son testigos de esto». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Se dice el credo. Oración universal Pidamos a Dios que por los méritos de Jesús venga en nuestra ayuda y nos enseñe a vivir como hijos de la luz. Digamos juntos: R. Que brille tu luz y nos salve. 1. Para que la Iglesia viva su fe en Dios y lo manifieste en el amor y compromiso con la humanidad entera. Oremos al Señor.R. 14DOMINGO abril 62 2. Para que la presencia de Jesús en la comunidad disipe todo temor, duda o desconfianza. Oremos al Señor.R. 3. Para que todos los pueblos de la tierra vivan en paz, justicia, fraternidad y prosperidad. Oremos al Señor.R. 4. Para que el perdón de Dios se manifieste a los que hacen el mal y persiguen a los cristianos. Oremos al Señor.R. 5. Para que los ancianos, las personas con discapacidad, los enfermos y los que sufren, participen de la paz y el consuelo que les da el Resucitado. Oremos al Señor.R. 6. Para que la presencia real de Jesús en la Eucaristía nos ayude a proclamar su resurrección y la vida nueva que nos trae. Oremos al Señor.R. Señor, haz brillar tu luz gloriosa sobre tu Iglesia, escucha las oraciones del pueblo que tú rescataste con la Sangre de tu Hijo, y haz que el amor sea el distintivo de los que hoy celebramos nuestra fe. Por Jesucristo nuestro Señor.R. Amén. Oración sobre las ofrendas Recibe, Señor, las ofrendas de tu Iglesia exultante, y a quien diste motivo de tanto gozo concédele disfrutar de la alegría eter- na. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Lc 24, 46-47 Convenía que el Mesías padeciera, resucitara de entre los muertos al tercer día y, en su nombre, se proclamara la conver- sión para el perdón de los pecados a todos los pueblos. Aleluya. Oración después de la comunión Mira, Señor, con bondad a tu pueblo y, ya que has querido renovarlo con estos sacramentos de vida eterna, concédele llegar a la incorruptible resurrección de la carne que habrá de ser glori- ficada. Por Jesucristo, nuestro Señor. 14 DOMINGO III domingo de Pascua 3.a semana del Salterio abril 63 Lunes 15 de abril III SEMANA DE PASCUA 3.ª semana del Salterio - Blanco Monición general La primera lectura de hoy nos presenta al diácono Esteban, quien, además del servicio dentro de la comunidad, asume la labor de anun- ciar la Buena Noticia, pero esto le acarrea también persecuciones, como a los apóstoles. En el evangelio, la gente que participó en la multiplicación de los panes parte, de nuevo, en busca de Jesús, pero Él les muestra un ali- mento todavía mayor: Él mismo y su proyecto del Reino, el alimento que concede la vida plena. Señor, que el alimento de tu cuerpo nos ayude a ser mejores testigos de tu proyecto de amor, justicia y compasión. Antífona de entrada Ha resucitado el Buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por su rebaño. Aleluya. Oración colecta Te pedimos, Dios todopoderoso, que, despojándonos del hombre viejo con sus inclinaciones, vivamos en la obediencia de Aquel a quien nos has incorporado por los sacramentos pascua- les. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 6, 8-15 En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Ale- jandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que habla- ba. Entonces indujeron a unos que asegurasen: «Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios». Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y, viniendo de improviso, abril 64 lo agarraron y lo condujeron al Sanedrín, presentando testigos falsos que decían: «Este individuo no para de hablar contra el lugar santo y la ley, pues le hemos oído decir que ese Jesús el Na- zareno destruirá este lugar y cambiará las tradiciones que nos dio Moisés». Todos los que estaban sentados en el Sanedrín fijaron su mirada en él y su rostro les pareció el de un ángel. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 118, 23-24.26-27.29-30 R. Dichoso el que camina en la ley del Señor. Aunque los nobles se sienten a murmurar de mí, tu siervo medi- ta tus decretos; tus preceptos son mi delicia, tus enseñanzas son mis consejeros.R. Te expliqué mi camino, y me escuchaste: enséñame tus manda- mientos; instrúyeme en el camino de tus mandatos, y meditaré tus maravillas.R. Apártame del camino falso, y dame la gracia de tu ley; escogí el camino verdadero, deseé tus mandamientos.R. Aclamación antes del Evangelio Mt 4, 4b Aleluya. No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 22-29 R. Gloria a ti, Señor. Después de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos. Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron LUNES15 III semana de Pascua 3.a semana del Salterio abril 65 LUNES 15 cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discí- pulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?». Jesús les contestó: «En ver- dad, en verdad les digo: me buscan no porque han visto signos, sino porque comieron pan hasta saciarse. Trabajen no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que les dará el Hijo del Hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios». Ellos le preguntaron: «Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?». Respondió Jesús: «La obra de Dios es esta: que crean en el que Él ha enviado». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Suban hasta ti, Señor, nuestras súplicas con la ofrenda del sa-crificio, para que, purificados por tu bondad, nos preparemos para el sacramento de tu inmenso amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Jn 14, 27 La paz les dejo, mi paz les doy; no se la doy yo como la da el mundo, dice el Señor. Aleluya. Oración después de la comunión Dios todopoderoso y eterno, que en la resurrección de Jesucristo nos has renovado para la vida eterna, multiplica en nosotros los frutos del misterio pascual e infunde en nuestros corazones la fortaleza del alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. abril 66 Martes 16 de abril III SEMANA DE PASCUA 3.ª semana del Salterio - Blanco Monición general Hoy leemos el desenlace del conflicto entre Esteban y un sector del pueblo judío. La verdad, a veces, resulta dura, es más fácil consolarnos con mentiras o autoengaños. Por eso, terminan ajusticiando a Esteban, pero él se entrega al martirio ofreciendo perdón a sus verdugos, como Jesús desde la cruz. En el evangelio, prosigue el diálogo entre Jesús y el pueblo acerca del pan auténtico. ¿Dónde encontrarlo? Jesús nos revela que Él mismo (su persona y su proyecto) es ese pan que tanto buscamos; entonces, por fin, podremos saciar toda hambre y toda sed. Señor Jesús, danos siempre de tu pan para que unidos a ti podamos obrar de acuerdo con tu Evangelio. Antífona de entrada Ap 19, 5; 12, 10 Alaben a nuestro Dios todos los que lo temen, pequeños y grandes, porque ha establecido la salvación y el poder y la potes- tad de su Cristo. Aleluya. Oración colecta Oh, Dios, que abres la puerta de tu Reino a los que han rena- cido del agua y del Espíritu, acrecienta en tus siervos la gracia que les has dado, para que, limpios de sus pecados, no se vean, por tu bondad, privados de tus promesas. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 7, 51—8, 1a En aquellos días, dijo Esteban al pueblo y a los ancianos y escribas: «¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oí- dos! Ustedes siempre resisten al Espíritu Santo, lo mismo que sus padres. ¿Hubo un profeta que sus padres no persiguieran? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, y ahora abril 67 ustedes lo han traicionado y asesinado; ustedes recibieron la ley por mediación de ángeles y no la han observado». Oyendo sus palabras se recomían en sus corazones y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijando la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo: «Veo los cielos abiertos y al Hijo del Hombre de pie a la derecha de Dios». Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos dejaron sus capas a los pies de un joven llamado Saulo y se pusieron a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación: «Señor Jesús, recibe mi espíritu». Luego, cayendo de rodillas y clamando con voz potente, dijo: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado». Y, con estas pa- labras, murió. Saulo aprobaba su ejecución. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 30, 3-4.6-8.17.21 R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Sé la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve, tú que eres mi roca y mi baluarte; por tu nombre dirígeme y guíame.R. A tus manos encomiendo mi espíritu: Tú, el Dios leal, me librarás; yo confío en el Señor. Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.R. Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, sálvame por tu misericor- dia. En el asilo de tu presencia los escondes de las conjuras humanas.R. Aclamación antes del Evangelio Jn 6, 35 Aleluya. Yo soy el pan de la vida —dice el Señor—; el que viene a mí no pasará hambre. Aleluya. MARTES 16 abril 68 Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 30-35 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, el gentío dijo a Jesús: «¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros pa- dres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”». Jesús les replicó: «En verdad, en verdad les digo: no fue Moisés quien les dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo». Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de este pan». Jesús les contestó: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Antífona de comunión Rm 6, 8 Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él. Aleluya. Oración después de la comunión Mira, Señor, con bondad a tu pueblo y, ya que has querido renovarlo con estos sacramentos de vida eterna, concédele llegar a la incorruptible resurrección de la carne que habrá de ser glori- ficada. Por Jesucristo, nuestro Señor. MARTES16 III semana de Pascua 3.a semana del Salterio V ivir la experiencia de la fe significa dejarse alimentar por el Señor y construir la propia existencia no sobre los bienes materiales, sino sobre la realidad que no perece: los dones de Dios, su Palabra y su Cuerpo Papa Francisco abril 69 Miércoles 17 de abril III SEMANA DE PASCUA 3.ª semana del Salterio - Blanco Monición general Uno de los encargos de Jesús resucitado a sus discípulos había sido que difundieran el Evangelio hasta los confines del mundo. Es curioso que este encargo misionero justamente comenzará a raíz de una persecución generalizada a la naciente Iglesia de Jerusalén. Algunas tragedias son, a veces, el inicio de algo completamente nuevo. En el evangelio de hoy, Jesús nos muestra que Él es el pan bajado del cielo, venido del seno del Padre para realizar no su propia voluntad, sino la de Aquel que lo envió. Por eso, acoger al Hijo significa abrir nuestra vida a los designios de Dios para cada uno de sus hijos. Padre nuestro, danos nuestro pan de cada día para que podamos hacer siempre tu voluntad. Antífona de entrada Sal 70, 8.23 Llena estaba mi boca de tu alabanza para poder cantar. Te aclamarán mis labios, Señor. Aleluya. Oración colecta Atiende, Señor, a tu familia y ayúdala como conviene, y con- cede participar en la resurrección de tu Unigénito a quienes has dado la gracia de la fe. Él, que vive y reina contigo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 8, 1b-8 Aquel día, se desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén; todos, menos los apóstoles, se dispersaron por Judea y Samaria. Unos hombres piadosos enterraron a Esteban e hicieron gran duelo por él. Saulo, por su parte, se ensañaba con la Iglesia; penetraba en las casas y arrastraba a la cárcel a hombres y mujeres. Los que habían sido dispersados iban de un lugar a otra anunciando la Buena Nueva de la Palabra. Felipe bajó a la ciudad de Samaria y les predicaba a Cristo. El gentío abril 70 unánimemente escuchaba con atención lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los esta- ban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 65, 1-7 R. Aclama al Señor, tierra entera. Aclama al Señor, tierra entera; toquen en honor de su nombre, canten himnos a su gloria. Digan a Dios: «¡Qué terribles son tus obras!».R. Que se postre ante ti la tierra entera, que toquen en tu honor, que toquen para tu nombre. Vengan a ver las obras de Dios, sus temibles proezas a favor de los hombres.R. Transformó el mar en tierra firme, a pie atravesaron el río. Ale- grémonos con Dios, que con su poder gobierna eternamente.R. Aclamación antes del Evangelio Jn 6, 40 Aleluya. Todo el que cree en el Hijo tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día —dice el Señor—. Aleluya. Lectura del santo Evangeliosegún san Juan 6, 35-40 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero, como les he dicho, me han visto y no creen. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que MIÉRCOLES17 III semana de Pascua 3.a semana del Salterio abril 71 me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en Él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Concédenos, Señor, alegrarnos siempre por estos misterios pascuales y que la actualización continua de tu obra redentora sea para nosotros fuente de gozo incesante. Por Jesucristo, nues- tro Señor. Antífona de comunión Ha resucitado el Señor e ilumina a los que hemos sido redi- midos con su sangre. Aleluya. Oración después de la comunión Escucha, Señor, nuestras oraciones para que el santo intercam- bio de nuestra redención nos sostenga durante la vida presente y nos dé las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor. MIÉRCOLES 17 C umplir la voluntad de Dios «no es fácil». No fue fácil para Jesús que fue tentado en el de- sierto y en el huerto de los olivos. Tampoco lo fue para algunos discípulos, que lo dejaron porque no entendieron qué quería decir hacer la voluntad del Padre. Tampoco es fácil para nosotros desde el momento que cada día nos presentan en una bandeja muchas opciones. Y así, ¿cómo hago para hacer la voluntad de Dios? Pidiendo la gracia de querer hacerlo. Papa Francisco abril 72 Jueves 18 de abril III SEMANA DE PASCUA 3.ª semana del Salterio - Blanco Monición general En la primera lectura, san Lucas nos narra cómo el Evangelio se va difundiendo. A partir de la pequeña comunidad de Jerusalén, se expande, primero, a Judea y Samaria y, ahora, bajo la inspiración del Espíritu Santo, abre sus puertas hacia los demás pueblos del mundo con el Bautismo de un extranjero, un etíope. Por otra parte, Jesús, en el evangelio, nos recuerda que la fe no es solo una cualidad humana, sino un don del Padre, ¿pero estamos dispuestos a acoger su gracia? Jesús no nos pide un sí intelectual, sino un sí con la vida, es decir, acoger y poner en práctica su proyecto de donación y búsqueda del bien del prójimo. Padre de bondad, regálanos el don de la fe y la perseverancia para que podamos seguir a tu Hijo con fidelidad. Antífona de entrada Ex 15, 1-2 Cantemos al Señor; gloriosa es su victoria. Mi fuerza y mi alabanza es el Señor, Él fue mi salvación. Aleluya. Oración colecta Dios todopoderoso y eterno, concédenos experimentar más de cerca tu amor, que, por tu bondad, hemos conocido con mayor profundidad en estos días de Pascua, y afianza en el testimonio de la verdad a quienes has librado de las tinieblas del error. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 8, 26-40 En aquellos días, un ángel del Señor habló a Felipe y le dijo: «Levántate y marcha hacia el sur, por el camino de Jerusalén a Gaza, que está desierto». Se levantó, se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope; era un eunuco, ministro de Can- daces, reina de Etiopía e intendente del tesoro, que había ido abril 73 a Jerusalén para adorar. Iba de vuelta, sentado en su carroza, leyendo al profeta Isaías. El Espíritu dijo a Felipe: «Acércate y pégate a la carroza». Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó: «¿Entiendes lo que estás leyendo?». Contestó: «Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?». E invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era este: «Como cordero fue llevado al matadero, como oveja muda ante el es- quilador, así no abre su boca. En su humillación no se le hizo justicia. ¿Quién podrá contar su descendencia? Pues su vida ha sido arrancada de la tierra». El eunuco preguntó a Felipe: «Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?». Felipe se puso a hablarle y, tomando píe de este pasaje, le anunció la Buena Nueva de Jesús. Continuando el camino, llegaron a un sitio donde había agua, y dijo el eunuco: «Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?». Mandó parar la carroza, bajaron los dos al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, y siguió su camino lleno de alegría. Felipe se encontró en Azoto y fue anunciando la Buena Nueva en todos los poblados hasta que llegó a Cesarea. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 65, 8-9.16-17.20 R. Aclama al Señor, tierra entera. Bendigan, pueblos, a nuestro Dios, hagan resonar sus alabanzas, porque Él nos ha devuelto la vida y no dejó que tropezaran nuestros pies.R. Los que temen a Dios, vengan a escuchar, les contaré lo que ha hecho conmigo: a él gritó mi boca y lo ensalzó mi lengua.R. Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica ni me retiró su favor.R. 18JUEVES abril 74 Aclamación antes del Evangelio Jn 6, 51 Aleluya. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo —dice el Señor—; el que coma de este pan vivirá para siempre. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 44-51 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado, y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad les digo: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Oh, Dios, que nos haces partícipes de tu única y suprema di- vinidad por el admirable intercambio de este sacrificio, concéde- nos alcanzar en una vida santa la realidad que hemos conocido en ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión 2 Co 5, 15 Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos. Aleluya. Oración después de la comunión Asiste, Señor, a tu pueblo y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva los que hemos sido alimentados con los sacramentos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. 18 JUEVES III semana de Pascua 3.a semana del Salterio abril 75 Viernes 19 de abril III SEMANA DE PASCUA 3.ª semana del Salterio - Blanco Monición general Pablo era uno de los cabecillas de la persecución contra los cristianos. Sin embargo, en una de sus correrías, el Señor lo sorprende en el camino y le da un giro completo a su vida. Las sendas de Dios para llegar a nosotros, en ocasiones, son inesperadas. Una sorpresa similar causa Jesús en sus interlocutores cuando les pide que coman su carne y beban su sangre. Un lenguaje realmente extraño, pero en sí es una invitación a asimilar a cabalidad la persona de Jesús y su proyecto. ¿Estamos, realmente, dispuestos a ello? Padre bueno, ablanda nuestras resistencias para que dejemos a Jesús entrar en nuestras vidas. Antífona de entrada Ap 5, 12 Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor. Aleluya. Oración colecta Dios todopoderoso, concédenos, a los que hemos conocido la gracia de laresurrección del Señor, resucitar a la vida nueva por el amor del Espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 9, 1-20 En aquellos días, Saulo, respirando todavía amenazas de muer- te contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, autorizándolo a traerse encadenados a Jerusalén a los que descubriese que pertenecían al Camino, hombres y mujeres. Mientras caminaba, cuando ya estaba cerca de Damasco, de repente una luz celestial lo envolvió con su resplandor. Cayó a tierra y oyó una voz que le decía: «Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?». Dijo él: «¿Quién eres, Señor?». Respondió: «Soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levánta- te, entra en la ciudad, y allí se te dirá lo que tienes que hacer». Sus abril 76 compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo llevaron de la mano hasta Damasco. Allí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber. Había en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una visión: «Ananías». Respondió él: «Aquí estoy, Señor». El Señor le dijo: «Levántate y ve a la calle llamada Recta, y pregunta en casa de Judas por un tal Saulo de Tarso. Mira, está orando, y ha visto en visión a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista». Ananías contestó: «Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus santos en Jerusalén, y que aquí tiene autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre». El Señor le dijo: «Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mí para llevar mi nombre a pueblos y reyes, y a los hijos de Israel. Yo le mostraré lo que tiene que sufrir por mi nombre». Salió Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y dijo: «Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció cuando venías por el camino, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno de Espíritu Santo». Inmediata- mente se le cayeron de los ojos una especie de escamas, y recobró la vista. Se levantó, y fue bautizado. Comió, y recobró las fuerzas. Se quedó unos días con los discípulos de Damasco, y luego se puso a anunciar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 116, 1-2 R. Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio. Alaben al Señor, todas las naciones; aclámenlo, todos los pueblos.R. Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre.R. 19 VIERNES III semana de Pascua 3.a semana del Salterio abril 77 Aclamación antes del Evangelio Jn 6, 56 Aleluya. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él —dice el Señor—. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 52-59 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?». Entonces Jesús les dijo: «En ver- dad, en verdad les digo: si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdade- ra bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de sus padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre». Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún. V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Te pedimos, Señor, que, en tu bondad, santifiques estos dones, aceptes la ofrenda de este sacrificio espiritual y nos transformes en oblación perenne. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión El Crucificado resucitó de entre los muertos y nos redimió. Aleluya. Oración después de la comunión Señor, después de recibir el don sagrado del sacramento, te pedimos humildemente que nos haga crecer en el amor lo que tu Hijo nos mandó realizar en memoria suya. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. 19VIERNES abril 78 Sábado 20 de abril III SEMANA DE PASCUA 3.ª semana del Salterio - Blanco Monición general Luego de un lapso de violentas persecuciones, llega, por fin, un tiempo de paz y calma para la Iglesia, la cual sigue creciendo bajo la fuerza e inspiración del Espíritu Santo. Así, la primera lectura de hoy, relata cómo los signos que realiza Pedro despiertan la fe de muchos. En el evangelio de hoy, vemos que a los discípulos también les re- sultaba difícil el lenguaje de Jesús, es decir, hacer propio su camino de vida que pasa por la cruz, por la entrega de uno mismo. Sin embargo, este es el trayecto que conduce a la vida plena. Señor, danos un espíritu decidido para que sepamos acoger tu camino que nos conduce a la vida que no tiene fin. Antífona de entrada Col 2, 12 Por el Bautismo fueron sepultados con Cristo, y han resucita- do con Él por la fe en la fuerza de Dios, que lo resucitó de entre los muertos. Aleluya. Oración colecta Oh, Dios, que has renovado en la fuente bautismal a los que creen en ti, guarda a los renacidos en Cristo, para que, vencida toda clase de engaños, conserven fielmente tu gracia santificado- ra. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 9, 31-42 En aquellos días, la Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba construyendo y progresaba en el temor del Señor, y se multiplicaba con el consuelo del Espíritu Santo. Pedro, que estaba recorriendo el país, bajó también a ver a los santos que residían en Lida. Encontró allí a un cierto Eneas, un paralítico que desde hacía ocho años no se levantaba de la camilla. Pedro le dijo: «Eneas, Jesucristo te da la salud; levántate abril 79 20SÁBADO y arregla tu lecho». Se levantó inmediatamente. Lo vieron todos los vecinos de Lida y de Sarón, y se convirtieron al Señor. Había en Jafa una discípula llamada Tabita, que significa Gacela. Tabita hacía infinidad de obras buenas y de limosnas. Por entonces cayó enferma y murió. La lavaron y la pusieron en la sala de arriba. Como Lida está cerca de Jafa, al enterarse los discípulos de que Pedro estaba allí, enviaron dos hombres a rogarle: «No tardes en venir a nosotros». Pedro se levantó y se fue con ellos. Al llegar, lo llevaron a la sala de arriba, y se le presentaron todas las viudas, mostrándole con lágrimas los vestidos y mantos que hacía Gacela mientras estuvo con ellas. Pedro, mandando salir fuera a todos, se arrodilló, se puso a rezar y, volviéndose hacia el cuerpo, dijo: «Tabita, levántate». Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó. Él, dándole la mano, la levantó y, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. Esto se supo por todo Jafa, y muchos creyeron en el Señor. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 115, 12-17 R. ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor.R Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo. Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles.R Señor, yo soy tu siervo, siervo tuyo, hijo de tu esclava: rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando el nombre del Señor.R Aclamación antes del Evangelio Jn 6, 63b.68b Aleluya. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes pala- bras de vida eterna. Aleluya. abril 80 Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 60-69 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, muchos de los discípulos de Jesús dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerlecaso?». Sa- biendo Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto les escandaliza?, ¿y si vieran al Hijo del Hombre subir adonde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida. Y, con todo, hay algunos de entre ustedes que no creen». Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: «Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede». Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con Él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También ustedes quieren marcharse?». Simón Pedro le contes- tó: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Acoge, Señor, con bondad las ofrendas de tu familia, para que, bajo tu protección, no pierda los dones ya recibidos y alcance los eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Jn 17, 20-21 Padre, por ellos ruego, para que todos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado, dice el Señor. Aleluya. Oración después de la comunión Guarda, Señor, con tu amor constante a los que has salvado para que los redimidos por la pasión de tu Hijo se alegren con su resurrección. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. 20 SÁBADO III semana de Pascua 3.a semana del Salterio abril 81 Domingo 21 de abril IV DOMINGO DE PASCUA 4.a semana del Salterio - Blanco «El buen pastor da la vida por las ovejas» Hch 4, 8-12; Sal 117, 1.8-9.21-23.26.28-29; 1 Jn 3, 1-2; Jn 10, 11-18 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones La oposición a la predicación de los apóstoles no se hizo es- perar. Justo después de que terminaran su predicación al pueblo, las autoridades judías ordenaron la detención de Pedro y Juan. Al siguiente día los sometieron a interrogatorio: ¿Con qué poder o en nombre de quién han hecho eso [la curación del tullido]? (Hch 4, 1-7), les preguntaban. La lectura de hoy comienza con la respuesta de Pedro. La curación —declara— ha sido realizada en el nombre de Jesús, a quien ustedes crucificaron y Dios resucitó de la muerte (vv. 8-10). El centro del discurso (v. 11) lo ocupa la cita del salmo 118: La piedra que rechazaron los albañiles es ahora la piedra angular (Sal 118, 22). Pedro interpreta esta cita como una parábola de lo que le ocu- rrió a Jesús y, de nuevo, contrapone de manera contundente la obra de los hombres con la acción de Dios. Compara a los miembros del sanedrín con constructores que, disponiendo de una piedra sólida que no se adecuaba a sus proyectos, y temiendo que desestabili- zara todo su «edificio», la rechazaron arrojándola lejos. Dios que, por el contrario, la consideraba absolutamente preciosa, ha ido a recuperarla y la ha colocado como fundamento de su nueva cons- trucción. Pedro afirma que en ningún otro nombre podemos hallar la salvación; solo con Él podemos construir nuestra vida sobre una base firme, sólida. El evangelio de hoy, bajo la imagen del buen pastor, nos revela qué clase de fundamento es Jesús. Israel inicialmente había sido un pueblo nómada, dedicado al pastoreo, principalmente de ovejas y cabras. Por eso, la imagen del pastor era una figura muy querida en la mentalidad hebrea. Eran conscientes de que, al pasar mucho tiempo en lugares solitarios con el rebaño, se entablaba una relación abril 82 afectiva entre el pastor y sus ovejas. El pastor llamaba a cada una por su nombre y ellas reconocían su voz. Por eso, Jesús se compara con el buen pastor que guía, protege, alimenta a su pueblo (cf. Sal 80, 2). Mas que salir en busca de la oveja perdida, descarriada, el evange- lio de hoy nos presenta al buen pastor como el luchador que, a costa de su propia vida, se enfrenta a cualquiera que ponga en peligro el rebaño. El calificativo bueno no se refiere aquí a sentimientos; no significa «tierno, amable», sino «verdadero», «auténtico», «valiente». Jesús es el verdadero pastor, un pastor tan apasionadamente ligado a sus ovejas que está dispuesto a sacrificar su vida por ellas. Para dar mayor énfasis a la imagen, Jesús la contrapone con la figura del asalariado (vv. 12-13). Este solamente cuida las ovejas por la paga, no tiene un vínculo personal con ellas. Si se presenta un peligro grave, huye; no siente el compromiso de arriesgar su vida. La imagen del Buen Pastor no se refiere solo a aquellos que ejer- cen en la Iglesia el ministerio de la autoridad, sino a todo cristiano. Cada discípulo debe tener un corazón de verdadero pastor, debe cultivar la generosidad incondicional del Maestro hacia todas las personas. Por el contrario, quien tiene corazón de asalariado se dedica únicamente a cumplir sus funciones, nada más. Para él es un deber, no un compromiso. Quien tiene un corazón como el de Jesús no es un calculador, no se pregunta hasta dónde llegan sus derechos y dónde terminan sus deberes. Sigue una única ley: el amor «loco» por la persona humana. El amor no conoce confines, no se detiene ante ningún obstáculo, ningún riesgo, ningún sacrificio. Quién no ama como Cristo, no entenderá nunca sus opciones y propuestas; lo tendrá por soñador, iluso, imprudente, temerario. Escanea el QR o digital el enlace para ver el video o PDF del comentario al evangelio de hoy: https://libreriapaulinasonline.com/lecturas_dominicales_b25.jsp 21 DOMINGO IV domingo de Pascua 4.a semana del Salterio abril 83 Monición general Si bien la experiencia de la cruz atemorizó a los discípulos de Jesús y Pedro incluso lo negó tres veces, el encuentro con el Resucitado lo cambió todo. Ahora ellos se transforman en testigos valerosos del Evangelio, incluso ante los jefes del pueblo que los hostilizan. Algo grande había pasado, ya no son los mismos porque, como nos lo dice el pasaje del evangelio de hoy, habían descubierto en Jesús al buen pastor que da la vida por sus ovejas. Es así como nos ha manifestado que todos somos hijos de Dios y aún falta por revelarse lo que seremos en el futuro. Señor Jesús, alimenta nuestra confianza, nuestra fe en ti porque desde tu cruz nos has mostrado cómo y cuánto nos amas. Antífona de entrada Sal 32, 5-6 La misericordia del Señor llena la tierra, la Palabra del Señor hizo el cielo. Aleluya. Se dice el gloria. Oración colecta Dios todopoderoso y eterno, condúcenos a la asamblea gozosa del cielo, para que la debilidad del rebaño llegue hasta donde le ha precedido la fortaleza del Pastor. Él, que vive y reina contigo. Primera lectura Como en el caso de Jesús, sus discípulos también experimentaron pronto la oposición de los jefes del pueblo. Pero, animados por la fuer- za del Espíritu, supieron ser testigos valientes del Resucitado también ante ello. ¡Escuchemos! Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 4, 8-12 En aquellos días, Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: «Jefes del pueblo y ancianos: hoy ha quedado sano un hombre enfer- mo, y nos preguntan en nombre de quién se ha realizado esta curación; pues sepan todos ustedes y todo el pueblo de Israel que ha sido en nombre de Jesucristo Nazareno, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por 21DOMINGO abril 84 su nombre, se presenta este sano ante ustedes. Jesús es la piedra que desecharon ustedes los arquitectos y que se ha convertido en piedra angular; porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el cual nosotros podamos salvarnos». V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 117, 1.8-9.21-23.26.28-29 R. Es el Señor quien lo ha hecho. Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su miseri- cordia. Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres, mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los jefes. R. Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. La piedraque desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente.R. Bendito el que viene en nombre del Señor, los bendecimos desde la casa del Señor. Tú eres mi Dios, te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo. Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.R. Segunda lectura En su Hijo Jesús, Dios nos ha revelado que todos somos hijos suyos, pero su promesa incluso es mayor que esta, nos dice san Juan porque seremos semejante a Él. ¡Escuchemos! Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-2 Queridos hermanos: Miren qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios; y en verdad ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a Él. Queridos, ahora so- mos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. 21 DOMINGO IV domingo de Pascua 4.a semana del Salterio abril 85 Aclamación antes del Evangelio Jn 10, 14 Aleluya. Yo soy el buen Pastor —dice el Señor—, conozco mis ovejas, y las mías me conocen. Aleluya. Santo Evangelio Las múltiples decepciones por los dirigentes que no hacen más que buscar su propio beneficio nos llevan a preguntarnos si algún día tendremos algún pastor auténtico. Pero el evangelio de hoy nos dice dónde buscarlo. ¡Escuchemos! Lectura del santo Evangelio según san Juan 10, 11-18 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, dijo Jesús: «Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estragos y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este rebaño, también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Se dice el credo. Oración universal Pidamos a Dios que el poder de Jesús resucitado se manifieste en su Iglesia, y en cuanto hoy queremos pedirle con fe. Digamos juntos: R. Te lo pedimos, Señor. 21DOMINGO abril 86 1. Por la Iglesia: para que en este tiempo de gozo sea testigo de la presencia viva de Cristo, único Pastor universal. Oremos.R. 2. Por el Papa, los sacerdotes y consagrados, por aquellos a quienes se les confía el anuncio del Evangelio: para que transmitan el mensaje liberador de Jesús desde un compromiso radical con la verdad. Oremos.R. 3. Por nuestra sociedad: para que todos vivamos como hermanos y como hijos de Dios. Oremos.R. 4. Por los jóvenes: para que el Señor les dé generosidad para seguirlo. Oremos.R. 5. Por los que sufren: para que Jesús los conforte y alivie. Oremos.R. 6. Por nosotros y por nuestros familiares y amigos: para que la vida de Jesús se manifieste en nuestras acciones y así demos gloria al Dios que nos salva. Oremos.R. Tú que eres el Buen Pastor y el guía de tu Iglesia, tú que diste tu vida para que nosotros la tuviéramos en abundancia, escucha nuestras oraciones y no permitas que nos apartemos de tu redil. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.R. Amén. Oración sobre las ofrendas Concédenos, Señor, alegrarnos siempre por estos misterios pas- cuales y que la actualización continua de tu obra redentora sea para nosotros fuente de gozo incesante. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Ha resucitado el buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por su rebaño. Aleluya. Oración después de la comunión Pastor bueno, vela compasivo sobre tu rebaño y conduce a los pastos eternos a las ovejas que has redimido con la sangre pre- ciosa de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. 21 DOMINGO IV domingo de Pascua 4.a semana del Salterio abril 87 Lunes 22 de abril IV SEMANA DE PASCUA 4.ª semana del Salterio - Blanco Monición general En la ciudad de Cesarea, Pedro confirma que la Buena Noticia de Jesús no hace acepción de personas, que está abierta también a los gentiles (los no judíos). Su experiencia ayuda a derribar las barreras mentales que aún tenían gran parte de los primeros cristianos, todos de origen judío hasta entonces. Jesús hace realidad las promesas de un pastor auténtico para su pueblo, del que hablaban los profetas. Por eso, en el evangelio de hoy, emplea esta imagen para describir la relación que establece con nosotros, sus discípulos. Señor Jesús, concédenos escuchar siempre tu voz para que podamos amarte de verdad y seguirte sin limitaciones. Antífona de entrada Rm 6, 9 Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre Él. Aleluya. Oración colecta Oh, Dios, luz perfecta de los santos, que nos has concedido celebrar en la tierra los sacramentos pascuales, haznos gozar eter- namente de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 11, 1-18 En aquellos días, los apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los gentiles habían recibido la Palabra de Dios. Cuando Pedro subió a Jerusalén, los de la circuncisión le dijeron en son de reproche: «Has entrado en casa de incir- cuncisos y has comido con ellos». Pedro entonces comenzó a exponerles los hechos por su orden, diciendo: «Estaba yo orando en la ciudad de Jafa, cuando tuve en éxtasis una visión: una es- abril 88 pecie de recipiente que bajaba, semejante a un gran lienzo que era descolgado del cielo sostenido por los cuatro extremos, hasta donde yo estaba. Miré dentro y vi cuadrúpedos de la tierra, fieras, reptiles y pájaros del cielo. Luego oí una voz que me decía: “Le- vántate, Pedro, mata y come”. Yo respondí: «De ningún modo, Señor, pues nunca entró en mi boca cosa profana o impura”. Pero la voz del cielo habló de nuevo: «Lo que Dios ha purificado, tú no lo consideres profano”. Esto sucedió hasta tres veces, y de un tirón lo subieron todo de nuevo al cielo. En aquel preciso momento llegaron a la casa donde está- bamos tres hombres enviados desde Cesarea en busca mía. Entonces el Espíritu me dijo que me fuera con ellos sin dudar. Me acompañaron estos seis hermanos, y entramos en casa de aquel hombre. Él nos contó que había visto en su casa al ángel que, en pie, le decía: “Manda recado a Jafa y haz venir a Simón, llamado Pedro; él te dirá palabras que traerán la salvación a ti y a tu casa”. En cuanto empecé a hablar, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, igual que había bajado sobre nosotros al princi- pio; entonces me acordé de lo que el Señor había dicho: “Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con Espíritu Santo”. Pues, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para oponerme a Dios?». Oyendo esto, se calmaron y alabaron a Dios diciendo: «Así pues, también a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida». V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 41, 2-3; 42, 3-4 R. Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío; mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo, ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?R. 22 LUNES IV semana de Pascua 4.a semana del Salterio abril 89 22LUNES Envía tu luz y tu verdad: que ellas me guíen y me conduzcan hasta tu monte santo, hasta tu morada.R. Me acercaré al altar de Dios, al Dios de mi alegría, y te daré gra-cias al son de la cítara, Dios, Dios mío.R. Aclamación antes del Evangelio Jn 10, 14 Aleluya. Yo soy el Buen Pastor —dice el Señor—, que conozco a mis ovejas, y las mías me conocen. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Juan 10, 1-10 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, dijo Jesús: «En verdad, en verdad les digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. A un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños». Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Je- sús: «En verdad, en verdad les digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Recibe, Señor, las ofrendas de tu Iglesia exultante y, a quien diste motivo de tanto gozo, concédele disfrutar de la alegría eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. abril 90 Antífona de comunión Jn 20, 19 Jesús se puso en medio de sus discípulos y les dijo: «Paz a ustedes». Aleluya. Oración después de la comunión Mira, Señor, con bondad a tu pueblo y, ya que has querido renovarlo con estos sacramentos de vida eterna, concédele llegar a la incorruptible resurrección de la carne que habrá de ser glori- ficada. Por Jesucristo, nuestro Señor. 22 LUNES IV semana de Pascua 4.a semana del Salterio La parábola del Buen Pastor devela de qué forma el trato de Jesús hacia los pobres, los pecadores y los excluidos refleja el corazón de Dios. Su voluntad consiste en salir a buscar lo que está perdido. Por eso, Él expresa gran júbilo cuando un descarriado o excluido es integrado en la comunidad. La vida de Jesús, como Buen Pastor, estuvo dedicada a unir a las personas, a hacerles sentir el amor de su Padre para incentivar que se traten fraternalmente, por encima de cualquier diferencia. La entrega de su vida fue por todas las naciones, no solo por el pueblo judío. Su meta fue conseguir la unión de todos los hijos de Dios que estaban dispersos. Raúl Enrique Castro Chambi abril 91 Martes 23 de abril IV SEMANA DE PASCUA Santos Jorge y Adalberto (ML) - 4.ª semana del Salterio - Blanco Monición general En Antioquía prosigue la expansión de la Buena Noticia hacia los gentiles, esta vez con los de habla griega. El Evangelio no conoce fronteras, como las diferencias culturales, la división de naciones o cualquier otra. Guiados por el Espíritu, los primeros cristianos fueron descubriendo esto poco a pocos. En el evangelio, por su parte, vemos que un grupo de personas le exige a Jesús que les revele, de una vez por todas, su identidad, pero ¿cambiará algo con eso? El Maestro les señala que tienen allí sus obras, las cuales atestiguan con claridad quién es Él si, de verdad, se quiere ver. Ablanda nuestros corazones, Señor Jesús, para que dejemos de lado cualquier excusa y permitamos a tu Palabra germinar en nuestras vidas. Antífona de entrada Ap 19, 7.6 Alegrémonos y gocemos y démosle gracias, porque reina el Señor, nuestro Dios, dueños de todo. Aleluya. Oración colecta Al celebrar el misterio de la resurrección del Señor, te pedi- mos, Dios todopoderoso, que merezcamos recibir la alegría de nuestra redención. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 11, 19-26 En aquellos días, los que se habían dispersado en la persecu- ción provocada por lo de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la palabra más que a los judíos. Pero algunos, naturales de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles la Buena Nueva del Señor Jesús. Como la mano del Señor estaba con ellos, gran número creyó y se convirtió al Señor. Llegó la abril 92 noticia a oídos de la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró y exhortaba a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño, porque era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe. Y una multitud considerable se adhirió al Señor. Bernabé salió para Tarso en busca de Saulo; cuando lo encontró, se lo llevó a Antioquía. Durante todo un año estuvieron juntos en aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos fueron llamados cristianos. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 86, 1-7 R. Alaben al Señor, todas las naciones. Él la ha cimentado sobre el monte santo; y el Señor prefiere las puertas de Sion a todas las moradas de Jacob. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!R. «Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles; filisteos, tirios y etíopes han nacido allí». Se dirá de Sion: «Uno por uno todos han nacido en ella; el Altísimo en persona la ha fundado».R. El Señor escribirá en el registro de los pueblos: «Este ha nacido allí». Y cantarán mientras danzan: «Todas mis fuentes están en ti».R. Aclamación antes del Evangelio Jn 10, 27 Aleluya. Mis ovejas escuchan mi voz —dice el Señor—, y yo las conozco, y ellas me siguen. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Juan 10, 22-30 R. Gloria a ti, Señor. Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del tem- plo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: «¿Hasta 23 MARTES IV semana de Pascua 4.a semana del Salterio abril 93 cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente». Jesús les respondió: «Se lo he dicho, y no creen; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor. Oración sobre las ofrendas Concédenos, Señor, alegrarnos siempre por estos misterios pascuales, y que la actualización continua de tu obra redentora sea para nosotros fuente de gozo incesante. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Lc 24, 46.26 Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos, para así entrar en su gloria. Aleluya. Oración después de la comunión Escucha, Señor, nuestras oraciones para que el santo intercam- bio de nuestra redención nos sostenga durante la vida presente y nos dé las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor. 23MARTESSantos Jorge y Adalberto Memoria libre abril 94 Miércoles 24 de abril IV SEMANA DE PASCUA San Fidel de Sigmaringa (ML) - 4.ª semana del Salterio - Blanco Monición general Guiada por el Espíritu Santo, la comunidad emprende un paso más: envía a Pablo y Bernabé en una misión a las ciudades de Asia Menor. Fijémonos cómo toman las decisiones: la iniciativa surge en un clima de oración y por consenso comunitario, no solo por un impulso individual. Por otro lado, Jesús, como enviado del Padre, nos trae el don de la vida plena, pero no todos están dispuestos a aceptarlo. ¿Quedan sujetos a la condena del Señor, entonces? Solemos imaginar eso, pero Jesús nos recuerda que Él no desfallece enofrecernos su amor y misericordia. Señor Jesús, tú, que no has venido a condenar al mundo, haz que también nosotros seamos instrumentos de tu amor. Antífona de entrada Sal 17, 50; 21, 23 Te daré gracias entre las naciones, Señor; contaré tu fama a mis hermanos. Aleluya. Oración colecta Oh, Dios, vida de los fieles, gloria de los humildes y felicidad de los justos, escucha con bondad nuestras súplicas, para que se vean siempre colmados de tus dones los que tienen sed de las promesas de tu generosidad. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 12, 24—13, 5 En aquellos días, la Palabra de Dios iba creciendo y se multipli- caba. Cuando cumplieron su servicio, Bernabé y Saulo se volvie- ron de Jerusalén, llevándose con ellos a Juan, por sobrenombre Marcos. En la Iglesia que estaba en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simeón, llamado Níger; Lucio, el de Cirene; Manahén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo. Un abril 95 24MIÉRCOLES día que estaban celebrando el culto al Señor y ayunaban, dijo el Espíritu Santo: «Apártenme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado». Entonces, después de ayunar y orar, les im- pusieron las manos y los enviaron. Con esta misión del Espíritu Santo, bajaron a Seleucia y de allí zarparon para Chipre. Llegados a Salamina, anunciaron la Palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 66, 2-3.5-6.8 R. Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que Dios tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación.R. Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia y gobiernas las naciones de la tierra.R. Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben. Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe.R. Aclamación antes del Evangelio Jn 8, 12 Aleluya. Yo soy la luz del mundo —dice el Señor—; el que me sigue tendrá la luz de la vida. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Juan 12, 44-50 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, Jesús gritó diciendo: «El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí, ve al que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas. Al que oiga mis palabras San Fidel de Sigmaringa Memoria libre abril 96 y no las cumpla, yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he pronunciado, esa lo juzgará en el último día. Porque yo no he hablado por cuenta mía; el Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo, lo hablo como me ha encargado el Padre». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Oh, Dios, que nos haces partícipes de tu única y suprema di- vinidad por el admirable intercambio de este sacrificio, concéde- nos alcanzar en una vida santa la realidad que hemos conocido en ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Jn 15, 16.19 Dice el Señor: «Yo los he escogido sacándolos del mundo y los he destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca». Aleluya. Oración después de la comunión Asiste, Señor, a tu pueblo y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva los que hemos sido alimentados con los sacramentos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. 24 MIÉRCOLES IV semana de Pascua 4.a semana del Salterio abril 97 Jueves 25 de abril SAN MARCOS, evangelista (F) IV semana de Pascua - Propio del Salterio - Rojo Monición general Hoy celebramos la fiesta de san Marcos, autor del segundo Evange- lio. La tradición, como menciona la primera lectura, lo recuerda como compañero del apóstol Pedro. Junto a él, compartió el mandato del Señor de llevar la Buena Noticia al mundo entero. Su voz y su experiencia de Jesús ha llegado hasta nosotros a través de su Evangelio y nos anima a continuar la misión de seguir haciendo nuevos discípulos de Jesús por medio de nuestro testimonio de vida. Padre bueno, que nuestra vida sea un signo que atraiga nuevos discípulos de tu Hijo a la Iglesia. Antífona de entrada Mc 16, 15 Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación. Aleluya. Se dice el gloria. Oración colecta Oh, Dios, que enalteciste a tu evangelista san Marcos con la gracia de la predicación evangélica, concédenos aprovechar de tal modo sus enseñanzas que sigamos con fidelidad las huellas de Cristo. Él, que vive y reina contigo. Primera lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 5, 5b-14 Queridos hermanos: Tengan sentimientos de humildad unos con otros, porque Dios resiste a los soberbios, pero da su gracia a los humildes. Inclínense, pues, bajo la mano poderosa de Dios, para que, a su tiempo, los ensalce. Descarguen en Él todo su agobio, que Él se interesa por ustedes. Sean sobrios, estén alerta, que su enemigo, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe, sabiendo abril 98 que sus hermanos en el mundo entero pasan por los mismos su- frimientos. Tras un breve padecer, el mismo Dios de toda gracia, que les ha llamado en Cristo a su eterna gloria, los restablecerá, los afianzará, los robustecerá. Suyo es el poder por los siglos. Amén. Les he escrito esta breve carta por mano de Silvano, al que tengo por hermano fiel, para exhortarles y atestiguarles que esta es la verdadera gracia de Dios. Manténgase en ella. Les saluda la comunidad de Babilonia, y también Marcos, mi hijo. Salúdense entre ustedes con el beso del amor fraterno. Paz a todos ustedes, los cristianos. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 88, 2-3.6-7.16-17 R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor. Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fi- delidad por todas las edades. Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad». R. El cielo proclama tus maravillas, Señor, y tu fidelidad es la asam- blea de los ángeles. ¿Quién sobre las nubes se compara a Dios? ¿Quién como el Señor entre los seres divinos?R. Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: caminará, oh, Señor, a la luz de tu rostro; tu nombre es su gozo cada día, tu justicia es su orgullo.R. Aclamación antes del Evangelio 1 Co 1, 23-24 Aleluya. Nosotros predicamos a Cristo crucificado, fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Marcos 16, 15-20 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la 25 JUEVES IV semana de Pascua 4.a semana del Salterio abril 99 creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos». Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la Palabra con las señales que los acompañaban. V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza, celebrando la gloria de san Marcos, y te pedimos humildemente que la predicación evangélica se mantenga siempre en tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Mt 28, 20 Sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el final de los tiempos, dice el Señor. Aleluya. Oracióndespués de la comunión Te pedimos, Dios todopoderoso, que nos santifique el don recibido de tu santo altar y nos fortalezca en la fe del Evangelio que san Marcos predicó. Por Jesucristo, nuestro Señor. 25JUEVESSan Marcos, evangelista Fiesta H oy el Señor nos invita a proclamar su Pala- bra, a mostrar compasión y misericordia por los demás y hacer fructíferos los dones que el Señor nos ha dado. Raúl Enrique Castro Chambi enero enero JUEVES 100 San Marcos, evangelista (siglo i) Marcos era hijo de María, una mujer de Jerusalén, en cuya casa se refugiará Pedro después de ser liberado milagrosamente de la cárcel. De familia acomodada, Marcos tenía una relación estrecha con Jesús: ponía a su disposición la casa de Jerusalén y el huerto que poseía en el monte de los olivos. En la gran sala de su casa, se celebró la última cena. Luego, cuando Jesús y los apóstoles se van al monte de los olivos, Juan Marcos asiste con ellos, aunque se queda dormido. Despertado por el estruendo de los guardias que venían a arrestar a Jesús, se levanta a mirar. Un soldado lo sujeta, pero él, dejando el manto que lo envolvía, huye desnudo. Acompaña a Jesús durante los últimos y dolorosos acontecimientos de la pasión y luego en aquellos gloriosos de la resurrección y de Pentecostés. Posteriormente, forma parte de la comunidad cristiana primitiva, junto con su madre y el tío Bernabé. En el año 44, Bernabé junto con Pablo regresan a Jerusalén desde Antioquía; Marcos escucha sus relatos sobre la difusión del Evangelio en aquella ciudad y, cuando deciden emprender otro viaje misionero, se une a ellos. Así se convierte en un fiel colaborador de Pablo, siguiéndolo hasta Roma. Pedro, que se sirve de él como intérprete, lo envía a Alejandría de Egipto. Aquí Marcos habría fundado la Iglesia y habría encontrado el martirio. Sus reliquias fueron custodiadas celosamente por los cristianos de Egipto hasta el 828. Pero luego, para evitar que cayeran en manos de los musulmanes, las trasladaron a Venecia y, en su honor, se construyó la magnífica basílica que todavía admiramos hoy. El relato del Evangelio de Marcos es considerado el más antiguo y el más fiel en cuanto es tomado directamente de los labios de Pedro. Tomado de M. Castelli, Los santos del año, vol. 1. Paulinas. Valoremos la santidad abril 101 Viernes 26 de abril IV SEMANA DE PASCUA 4.ª semana del Salterio - Blanco Monición general En cada ciudad donde llegaban, Pablo y Bernabé acudían primero a anunciar la Buena Noticia en las sinagogas, es decir, a sus hermanos judíos, como vemos en la primera lectura. Luego, recién predicaban para los gentiles, sobre todo, si eran rechazados por los primeros. El evangelio de hoy está tomado del extenso discurso de despedida de Jesús narrado por san Juan. ¿Qué significaba aquella partida para sus discípulos? ¿Los estaba dejando solos? Esas son las mismas cuestiones que nos planteamos hoy, pero Jesús nos recuerda que todos, junto a Él, tenemos un lugar en la casa del Padre. Gracias, Señor Jesús, porque tú no nos abandonas, tú eres nuestro camino al Padre. Antífona de entrada Ap 5, 9-10 Señor, con tu sangre has adquirido para Dios hombres de toda tribu, lengua, pueblo y nación; y has hecho de ellos para nuestro Dios un reino de sacerdotes. Aleluya. Oración colecta Oh, Dios, autor de nuestra libertad y salvación, escucha las súplicas de quienes te invocamos y, pues nos has salvado con la sangre derramada de tu Hijo, haz que vivamos siempre por ti y en ti gocemos al encontrar la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 13, 26-33 En aquellos días, cuando llegó Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga: «Hermanos, hijos del linaje de Abrahán y todos ustedes los que temen a Dios: a nosotros se nos ha enviado esta palabra de salvación. En efecto, los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las pala- abril 102 bras de los profetas que se leen los sábados, pero las cumplieron al condenarlo. Y, aunque no encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar. Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de Él, lo bajaron del ma- dero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días, se apareció a los que habían subido con Él de Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. También nosotros les anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cum- plido a nosotros, sus hijos, resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo: “Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy”». V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 2, 6-11 R. Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy. «Yo mismo he establecido a mi Rey en Sion, mi monte santo». Voy a proclamar el decreto del Señor; Él me ha dicho: «Tú eres mi hijo: yo te he engendrado hoy».R. «Pídemelo: te daré en herencia las naciones; en posesión, los confines de la tierra: los gobernarás con cetro de hierro, los que- brarás como jarro de loza».R. Y ahora, reyes, sean sensatos; escarmienten, los que rigen la tierra: sirvan al Señor con temor, ríndanle homenaje temblando.R. Aclamación antes del Evangelio Jn 14, 6 Aleluya. Yo soy el camino, y la verdad, y la vida —dice el Señor—; nadie va al Padre, sino por mí. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 1-6 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No se turbe su corazón, crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi 26 VIERNES IV semana de Pascua 4.a semana del Salterio abril 103 Padre hay muchas moradas; si no, se lo habría dicho, porque me voy a prepararles un lugar. Cuando vaya y les prepare un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde estoy yo estén también ustedes. Y adonde yo voy, ya saben el camino». Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?». Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Acoge, Señor, con bondad las ofrendas de tu familia, para que, bajo tu protección, no pierda los dones ya recibidos y alcance los eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Rm 4, 25 Cristo, nuestro Señor, fue entregado por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación. Aleluya. Oración después de la comunión Guarda, Señor, con tu amor constante a los que has salvado, para que los redimidos por la pasión de tu Hijo se alegren con su resurrección. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. 26VIERNES C omunicar el amor misericordioso del Señor, ¡esta es nuestra misión! También a nosotros nos han dado la «lengua» del Evangelio y el «fuego» del Espíritu Santo, porque mientras anunciamos a Cristo resucitado, vivo y presente en medio de nosotros, calentamos el corazón de los pueblos acercándoles a Él, camino, verdad y vida. Papa Francisco abril 104 Sábado 27 de abril SANTO TORIBIO DE MOGROVEJO, obispo (S/F) IV semana de Pascua - 4.ª semana del Salterio - Blanco Monición general En el Perú celebramos hoy la fiesta de santo Toribio de Mogrovejo, el segundo arzobispo de Lima. Él supo hacer vida la Palabra de Dios que escuchamos hoy. Fue solícito al llamado de Dios como el profeta Isaías, aunque siempre con humildad. Se destacó, asimismo, como un gran misionero, que hizo realidad el mandato de Jesús de hacer discípulos suyos entre todos los pueblos. De hecho, la muerte lo sorprendió en una de sus tantas giras pastorales. Dejemos que su ejemplo nos infunda ánimo para seguir llevando el Evangelio por todo el mundo. Señor, infunde también en nosotros el celo apostólico que diste a tu hijo santo Toribio. Antífona de entrada Ez 34, 11.23-24 Buscaré a mis ovejas, dice el Señor, y suscitaré unpastor que las apaciente: yo, el Señor, seré su Dios. Se dice el gloria. Oración colecta Señor, tú has querido fortalecer tu Iglesia en América median- te los trabajos apostólicos y el celo por la verdad de tu obispo santo Toribio; concede al pueblo a ti consagrado crecer constan- temente en la fe y dar auténticos frutos de santidad. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de Isaías 6, 1-8 El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Y vi serafines en pie junto a Él, cada uno con seis alas: con dos alas se cubrían el rostro, con dos alas se cubrían el cuerpo, con dos alas se cernían. Y se gritaban uno a otro, diciendo: «¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!». Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su abril 105 voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Se- ñor de los ejércitos». Y voló hacia mí uno de los serafines, con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: «Mira: esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado». Entonces escuché la voz del Señor, que decía: «¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?». Contesté: «Aquí estoy, mándame». V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 116, 1-2 R. Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio. Alaben al Señor, todas las naciones, aclámenlo, todos los pueblos.R. Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre.R. Segunda lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 4, 1-5 Hermanos: Que la gente solo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora, en un administrador, lo que se busca es que sea fiel. Para mí, lo de menos es que me pidan cuentas ustedes o un tribunal humano; ni siquiera yo me pido cuentas. La conciencia, es verdad, no me remuerde; pero tampoco por eso quedo absuelto: mi juez es el Señor. Así, pues, no juzguen antes de tiempo: dejen que venga el Señor. Él iluminará lo que esconden las tinieblas y pondrá al descubierto los designios del corazón; entonces cada uno recibi- rá la alabanza de Dios. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. 27SÁBADOSanto Toribio de Mogrovejo Solemnidad/Fiesta abril 106 Aclamación antes del Evangelio Mt 28, 19a.20b Aleluya. Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos —dice el Señor—; yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Mateo 28, 16-20 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor. (Donde se celebra como solemnidad se dice el credo). Oración sobre las ofrendas Mira con bondad, Señor, las ofrendas que presentamos en este santo altar en la fiesta de santo Toribio, para que glorifiquen tu nombre y nos obtengan el perdón. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Jn 15, 16 No son ustedes los que me han elegido, dice el Señor, soy yo quien los he elegido y los he destinado para que vayan y den fruto, y su fruto permanezca. Oración después de la comunión Alimentados por estos sacramentos te pedimos humildemen- te, Señor, que, a ejemplo de santo Toribio, nos esforcemos en proclamar lo que él creyó y en poner en práctica lo que enseñó. Por Jesucristo, nuestro Señor. 27 SÁBADO IV semana de Pascua 4.a semana del Salterio abril 107 En otros lugares IV SEMANA DE PASCUA 4.ª semana del Salterio - Blanco Monición general Como en Judea, el anuncio del Evangelio en las ciudades griegas también estuvo marcado por dificultades. Pablo y Bernabé afrontan una férrea oposición de un grupo de judíos de Antioquía de Pisidia. No obstante, eso no impidió que formaran una pequeña comunidad de discípulos. En el evangelio de hoy, parece que los discípulos tampoco terminan de entender que Jesús es el rostro del Padre: lo que Él hace y dice es lo que el Padre le ha mostrado. ¿De verdad confiamos en que al ver a Jesús estamos viendo a Dios mismo? Señor Jesús, ayúdame a reconocer al Padre en tus palabras y acciones, que son revelación de su misericordia en favor de la humanidad sufriente. Antífona de entrada 1 P 2, 9 Pueblo adquirido por Dios, anuncien las proezas del que los llamó de las tinieblas a su luz maravillosa. Aleluya. Oración colecta Oh, Dios, que en la solemnidad de la Pascua has dado al mundo los auxilios del cielo, continúa dispensando el perdón a tu Iglesia, para que lo realizado en el tiempo nos sirva para la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 13, 44-52 El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra del Señor. Al ver el gentío, los judíos se llenaron de envidia y res- pondían con blasfemias a las palabras de Pablo. Entonces Pablo y Bernabé dijeron con toda valentía: «Teníamos que anunciarles 27SÁBADO abril 108 primero a ustedes la Palabra de Dios; pero como la rechazaron y no se consideran dignos de la vida eterna, sepan que nos de- dicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: “Yo te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el confín de la tierra”». Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la Palabra del Señor; y creyeron los que estaban destinados a la vida eterna. La Palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas, adoradoras de Dios, y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron de su territorio. Estos sacudieron el polvo de los pies contra ellos y se fueron a Iconio. Los discípulos, por su parte, quedaban llenos de alegría y de Espíritu Santo. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 97, 1-4 R. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Canten al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo.R. El Señor da a conocer su salvación, revela a las naciones su jus- ticia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel.R. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; griten, vitoreen, toquen.R. Aclamación antes del Evangelio Jn 8, 31b-32 Aleluya. Si permanecen en mi Palabra —dice el Señor—, serán de verdad discípulos míos y conocerán la verdad. Aleluya. 27 SÁBADO IV semana de Pascua 4.a semana del Salterio abril 109 Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 7-14 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si me conocie- ran a mí, conocerían también a mi Padre. Ahora ya lo conocen y lo han visto». Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con ustedes, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo les digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, Él mismo hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, crean a las obras. En verdad, en verdad les digo: el que cree en mí,también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidan en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me piden algo en mi nombre, yo lo haré». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Te pedimos, Señor, que, en tu bondad, santifiques estos dones, aceptes la ofrenda de este sacrificio espiritual y nos transformes en oblación perenne. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Jn 17, 24 Padre, este es mi deseo: que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste. Aleluya. Oración después de la comunión Señor, después de recibir el don sagrado del sacramento, te pedimos humildemente que nos haga crecer en el amor lo que tu Hijo nos mandó realizar en memoria suya. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. 27SÁBADO abril 110 Domingo 28 de abril V DOMINGO DE PASCUA 1.ª semana del Salterio - Blanco «El que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante» Hch 9, 26-31; Sal 21, 26-28.30-32; 1 Jn 3, 18-24; Jn 15, 1-8 Algunos años después de su conversión, Pablo decide hacer un viaje a Jerusalén. Quería encontrase con Pedro y conocer a aquella comuni- dad a la que antes había perseguido con tanto encono. Todos estaban al corriente de su cambio radical de vida; pero muchos todavía descon- fiaban de él y, antes de acogerlo, querían asegurarse de la honestidad de su cambio (v. 26). Interviene Bernabé, un discípulo que gozaba de reconocimiento, y aboga a su favor porque es testigo de su conversión. Sus correligionarios judíos, sin embargo, no podían ver a Pablo sino como un hereje, un traidor a la fe y a las tradiciones de los padres (vv. 28-30). Por eso, incluso tramaban matarlo. Ese es el inicio de una larga serie de persecuciones por las que tendrá que atravesar el apóstol a causa de Cristo. Sin embargo, amparado por la comunidad y con el visto bueno de los apóstoles, está listo para lanzarse a una misión más amplia: el anuncio del Evangelio a los no judíos, a los paganos. En el evangelio de hoy, Jesús inicia con una frase provocativa: «Yo soy la vid verdadera» (v. 1). Esta era una imagen muy querida en el pueblo hebreo, ya que, con frecuencia, se describe a Israel como la viña del Señor. Los profetas lo empleaban a menudo para cuestionar la infidelidad del Israel-Viña al plan de Dios. Sin embargo, ahora ha llegado la vid auténtica, Jesucristo, nos dice Juan. Él es la vid verdadera cuyos sarmientos lo componen sus discípulos. El Padre espera de ellos frutos deliciosos: justicia, rectitud y amor. Por eso, ejerce como jardine- ro, como viñador: los poda y los corta (vv. 2-3). Los viticultores realizaban la poda en dos estaciones del año. El primero tenía lugar durante el invierno y consistía en arrancar las ramas inútiles. La segunda se efectuaba en agosto, se cortaban abril 111 los brotes débiles para favorecer los mejores. La interpretación más inmediata de estas imágenes puede conducir a la tristeza; parece, de hecho, una grave amenaza a los sarmientos muertos o improducti- vos, que podrían representar a los cristianos tibios o incoherentes con su propia fe. Su destino sería el fuego: Si uno no permanece en mí, lo tirarán afuera como el sarmiento y se secará: los toman, los echan al fuego y se queman (v. 6). Es una interpretación engañosa y opuesta a la predilección de Dios por los más débiles. Podar y cortar no son imágenes de repre- salias, sino de la premura de Dios en favor de todo ser humano, de todo discípulo. El hecho de estar incorporados a Cristo —ya sea por acción directa del Espíritu, como sucede con quienes no han sido bautizados, ya sea por el renacer desde «el agua y el Espíritu» como es el caso de los cristianos— no nos dispone a producir automáti- camente fruto. Las ramas secas no representan a individuos que se comportan de manera poco edificante, sino a las miserias, las infide- lidades al Evangelio, las debilidades, los pequeños y grandes pecados presentes incluso en el mejor de los discípulos. Nadie es inmune; todo el mundo tiene una constante necesidad de purificación. Más que andar buscando «ramas secas» en otros, esta parábola es una invitación a la autoconciencia, a mirarnos a nosotros mismos y ver cuáles son aquellos sarmientos estériles que necesitamos que Dios nos ayude a podar. No es una amenaza, más bien es un llama- do a fiarnos de la fuerza del Señor que puede limpiarnos de aquellas miserias que, a nivel individual, eclesial y social, nos impiden dar los frutos que el Evangelio enseña. El secreto que lo hace posible nos lo da Jesús mismo: permanecer unidos a Él como los sarmientos a la vid. Entonces su «savia» corre por nuestra existencia y la fructifica. 28DOMINGO Escanea el QR o digital el enlace para ver el video o PDF del comentario al evangelio de hoy: https://libreriapaulinasonline.com/lecturas_dominicales_b26.jsp abril 112 Monición general La liturgia de la Palabra de este domingo nos recuerda un aspecto fundante de nuestra vida cristiana. Para que esta sea auténtica, necesitamos permanecer unidos a Jesús y dar frutos concretos que atestigüen nuestra adhesión al Evangelio. Asimismo, también existen brotes, ramas secas que necesitamos podar, descartar para llevar una vida fructífera. Por eso, san Juan nos recuerda que la fe se expresa con la vida, más que con palabrerías. Y san Pablo nos ofrece un ejemplo concreto de una fe sólida y creativa, que no se derrumba ni siquiera ante los peligros de muerte. Señor Jesús, danos una mirada lúcida para que sepamos elegir los caminos que nos ayudan a permanecer unidos a ti. Antífona de entrada Sal 97, 1-2 Canten al Señor un cántico nuevo porque ha hecho maravi- llas; reveló a las naciones su salvación. Aleluya. Se dice el gloria. Oración colecta Dios todopoderoso y eterno, lleva a su pleno cumplimiento en nosotros el misterio pascual, para que, quienes, por tu bondad, han sido renovados en el santo Bautismo, den frutos abundantes con tu ayuda y protección y lleguen a los gozos de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Pablo, de perseguidor, había pasado a testigo y anunciador de la Buena Noticia. Pero, más adelante, Él mismo será hostilizado por esta causa. ¡Escuchemos! Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 9, 26-31 En aquellos días, llegado Pablo a Jerusalén, trataba de jun- tarse con los discípulos, pero todos le tenían miedo, porque no se fiaban de que fuera realmente discípulo. Entonces Bernabé se lo presentó a los apóstoles. Saulo les contó cómo había visto al Señor en el camino, lo que le había dicho y cómo en Damasco 28 DOMINGO V domingo de Pascua 1.a semana del Salterio abril 113 había predicado públicamente el nombre de Jesús. Saulo se quedó con ellos y se movía libremente en Jerusalén, predicando públicamente el nombre del Señor. Hablaba y discutía también con los judíos de lengua griega, que se propusieron matarlo. Al enterarse los hermanos, lo bajaron a Cesarea y de allí lo enviaron a Tarso. La Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Sama- ria. Se iba construyendo y progresaba en fidelidad al Señor, y se multiplicaba, animada por el Espíritu Santo. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 21, 26-28.30-32 R. El Señor es mi alabanza en la gran asamblea. Cumpliré mis votos delante de sus fieles. Los desvalidos comerán hasta saciarse, alabarán al Señor los que lo buscan: viva su cora- zón por siempre.R. Lo recordarán y volverán al Señor hasta de los confines del orbe; en su presencia se postrarán las familias de los pueblos. Ante Él se postrarán las cenizas de la tumba, ante Él se inclinarán los que bajan al polvo.R. Me hará vivir para Él, mi descendencia le servirá, hablarán del Señor a la generación futura, contarán su justicia al pueblo que ha de nacer: todo lo que hizo el Señor.R. Segunda lectura La fe en Jesús no se reduce a merasconfesiones de palabra, es nuestra vida la que debe mostrar que creemos en Él, nos recuerda san Juan. ¡Escuchemos! Lectura de la primera carta del Apóstol san Juan 3, 18-24 Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras. En esto conoceremos que somos de la verdad y tendremos nuestra conciencia tranquila ante Él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra 28DOMINGO abril 114 conciencia y conoce todo. Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios. Y cuanto pidamos lo recibimos de Él, porque guardamos sus mandamientos y ha- cemos lo que le agrada. Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en Él; en esto conocemos que perma- nece en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Aclamación antes del Evangelio Jn 15, 4.5b Aleluya. Permanezcan en mí, y yo en ustedes —dice el Señor—; el que permanece en mí da fruto abundante. Aleluya. Santo Evangelio Jesús utiliza la imagen de la vid y los sarmientos para comparar la relación entre Él y nosotros, sus discípulos. ¿Podemos acaso dar frutos si nos separamos de Él? ¡Escuchemos! 28 DOMINGO V domingo de Pascua 1.a semana del Salterio abril 115 Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 1-8 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la ver- dadera vid, y mi Padre es el viñador. Si alguna de mis ramas no da fruto, Él la arranca; y poda las que dan fruto, para que den más fruto. Ustedes ya están limpios por las palabras que les he hablado; permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Como la rama no puede producir frutos por sí misma, si no permanece en la vid, así tampoco pueden ustedes producir fruto si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes las ramas; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no pueden hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como ramas secas; luego las recogen y las echan al fuego, y arden. Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les dará. Con esto recibe gloria mi Padre, en que ustedes den fruto abundante; así serán discípulos míos». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Se dice el credo. Oración universal Hermanos, la señal de los cristianos es el amor. Pidamos a Dios que este amor sea una realidad en el seno de la Iglesia y en el mundo entero. Oremos diciendo: R. Te rogamos, óyenos. 1. Para que la comunión sea una realidad en la Iglesia y todos vivamos en el amor de Cristo. Oremos al Señor.R. 2. Para que Cristo resucitado ayude a los obispos y sacerdotes en la animación de las comunidades cristianas. Oremos al Señor.R. 28DOMINGO abril 116 3. Para que la gracia de Dios y la victoria de Cristo sobre la muerte y el pecado sostenga a los que anuncian el Evangelio en tierras de misión. Oremos al Señor.R. 4. Para que se restablezcan las relaciones entre los pueblos, naciones y personas que están divididas, y la fuerza del amor de Cristo transforme los corazones. Oremos al Señor.R. 5. Para que los difuntos gocen de la vida eterna en la Jerusalén celestial, y el Señor consuele a los que lloran su partida. Oremos al Señor.R. Señor Dios nuestro, que glorificando a tu Hijo nos abriste el camino a la gloria; mira nuestras oraciones, derrama en nuestros corazones el amor, y haz que aguardemos tu venida amándonos los unos a los otros como tú nos amas. Por Jesucristo nuestro Señor.R. Amén. Oración sobre las ofrendas Oh, Dios, que nos haces partícipes de tu única y suprema di- vinidad por el admirable intercambio de este sacrificio, concéde- nos alcanzar en una vida santa la realidad que hemos conocido en ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Jn 15, 1.5 Yo soy la verdadera vid, y ustedes los sarmientos, dice el Se- ñor; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante. Aleluya. Oración después de la comunión Asiste, Señor, a tu pueblo y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva los que hemos sido alimentados con los sacramentos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. 28 DOMINGO V domingo de Pascua 1.a semana del Salterio abril 117 Lunes 29 de abril SANTA CATALINA DE SIENA, virgen y doctora (MO) V semana de Pascua - 1.ª semana del Salterio - Blanco Monición general En Listra, Pablo y Bernabé realizan un signo que despierta la euforia de la gente: los confunden con la encarnación de sus dioses. No obstante, esta ocasión es aprovechada por los apóstoles para presentarles al Dios vivo y llamarlos a aceptar la Buena Noticia. Por su parte, Jesús, en el evangelio de hoy, nos aclara que nuestra adhesión a su Palabra significa permanecer en su amor y, por tanto, en el amor del Padre. Pero ¿es una aceptación solamente intelectual o desde la vida? Señor Jesús, ayúdanos a que nuestro amor a ti se exprese siempre en el amor al prójimo, como tú nos has enseñado. Antífona de entrada Esta es una virgen sabia y una del número de las prudentes, que salió a recibir a Cristo con la lámpara encendida. Aleluya. Oración colecta Oh, Dios, que inflamaste de amor divino a santa Catalina de Siena en la contemplación de la pasión del Señor y en el servicio a tu Iglesia, concede a tu pueblo, por su intercesión, que, unido al misterio de Cristo, se alegre siempre por la manifestación de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 14, 5-18 En aquellos días, en Iconio se produjeron conatos de violencia de parte de los gentiles y de los judíos, con sus autoridades, para maltratar a Pablo y Bernabé y apedrearlos. Ellos, al darse cuenta de la situación, huyeron a las ciudades de Licaonia, a Listra y Derbe y alrededores, donde se pusieron a predicar el Evangelio. Había en Listra, sentado, un hombre impedido de pies; cojo desde el seno de su madre, nunca había podido andar. Estaba abril 118 escuchando las palabras de Pablo, y este, fijando en él la vista y viendo que tenía una fe capaz de obtener la salud, le dijo en voz alta: «Levántate, ponte derecho sobre tus pies». El hombre dio un salto y echó a andar. Al ver lo que Pablo había hecho, el gentío exclamó en la lengua de Licaonia: «Los dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos». A Bernabé lo llamaban Zeus, y a Pablo, Hermes, porque se encargaba de hablar. El sacerdote del templo de Zeus que estaba a la entrada de la ciudad trajo a las puertas toros y guirnaldas y, con la gente, quería ofrecerles un sacrificio. Al oírlo, los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron el manto e irrumpieron por medio del gentío, gritando y dicien- do: «Hombres, ¿qué hacen ustedes? También nosotros somos humanos de la misma condición de ustedes; les anunciamos esta Buena Noticia: que dejen los ídolos vanos y se conviertan al Dios vivo “que hizo el cielo, la tierra y el mar y todo lo que con- tienen”. En las generaciones pasadas, permitió que cada pueblo anduviera su camino; aunque no ha dejado de dar testimonio de sí mismo con sus beneficios, mandándoles desde el cielo la lluvia y las cosechas a sus tiempos, dándoles comida y alegría en abundancia». Con estas palabras, a duras penas disuadieron al gentío de que les ofrecieran un sacrificio. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 113B, 1-4.15-16 R. No a nosotros, Señor, sino a tu nombre da la gloria. No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria, por tu bondad, por tu lealtad. Por qué han de decir las naciones: «¿Dónde está su Dios?».R. Nuestro Dios está en el cielo, lo que quiere lo hace. Sus ídolos, en cambio, son plata y oro, hechura de manos humanas.R. Benditos sean del Señor, que hizo el cielo y la tierra. El cielo pertenece al Señor, la tierra se les ha dadoa los hombres.R. LUNES29 V semana de Pascua 1.a semana del Salterio abril 119 LUNES 29 Aclamación antes del Evangelio Jn 14, 26 Aleluya. El Espíritu Santo será quien les enseñe todo a ustedes y les vaya recordando todo lo que les he dicho. Aleluya. Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 21-26 R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifes- taré a él». Le dijo Judas, no el Iscariote: «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?». Respondió Jesús y le dijo: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis Palabras. Y la Palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Les he hablado de esto ahora que estoy a su lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien se lo enseñe todo y les vaya recordando todo lo que les he dicho». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Recibe, Señor, el sacrificio de salvación que te ofrecemos en la conmemoración de santa Catalina de Siena, y haz que instruidos con sus enseñanzas podamos darte gracias a ti, Dios verdadero, con fervor creciente. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión 1 Jn 1, 7 Si vivimos en la luz, lo mismo que Dios está en la luz, enton- ces estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado. Aleluya. Oración después de la comunión Señor, la mesa del cielo en la que hemos sido alimentados, y que sustentó a santa Catalina de Siena en su vida temporal, nos obtenga la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Santa Catalina de Siena Memoria obligatoria abril 120 Martes 30 de abril V SEMANA DE PASCUA San Pío V (ML) - 1.ª semana del Salterio - Blanco Monición general De manera sorprendente, en la ciudad de Listra, la gente pasa del intento de ofrecer sacrificios a Pablo y Bernabé, como escuchamos ayer, a apedrearlos incitados por adversarios suyos provenientes de otras ciudades cercanas. Sin embargo, los apóstoles nos muestran su valentía y la fuerza que les viene de Dios para seguir fortaleciendo a las nacientes comunidades cristianas. En el evangelio, a las puertas de su partida, Jesús nos otorga la paz. Iba a comenzar uno de los momentos más turbulentos (su crucifixión) y, sin embargo, Él nos regala ese don, una de las expresiones de su amor. Por eso, incluso en las situaciones más aciagas, el Señor nos invita a la confianza, la calma y la esperanza. Señor, que la paz y valentía que nos infundes nos permitan mantenernos fortalecidos incluso en medio de las tormentas de la vida. Antífona de entrada Ap 19, 5; 12, 10 Alaben a nuestro Dios todos los que lo temen, pequeños y grandes, porque ha establecido la salvación y el poder y la potes- tad de su Cristo. Aleluya. Oración colecta Oh, Dios, que en la resurrección de Cristo nos has renovado para la vida eterna, concede a tu pueblo la firmeza de la fe y de la esperanza, para que nunca dudemos del cumplimiento de las promesas que hemos conocido siendo tú el autor. Por nuestro Señor Jesucristo. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 14, 19-28 En aquellos días, llegaron unos judíos de Antioquía y de Iconio y se ganaron a la gente; apedrearon a Pablo y lo arras- traron fuera de la ciudad, dándole ya por muerto. Entonces lo abril 121 rodearon los discípulos; él se levantó y volvió a la ciudad. Al día siguiente, salió con Bernabé para Derbe. Después de predicar el Evangelio en aquella ciudad y de ganar bastantes discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquia, animando a los discí- pulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios. En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Y después de predicar la Palabra en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquia, de donde los habían encomendado a la gracia de Dios para la misión que acababan de cumplir. Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe. Se quedaron allí bastante tiempo con los discípulos. V. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor. Salmo responsorial Sal 144, 10-13.21 R. Tus amigos, Señor, proclaman la gloria de tu reinado. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas.R. Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad.R. Pronuncie mi boca la alabanza del Señor, todo viviente bendiga su santo nombre por siempre jamás.R. Aclamación antes del Evangelio Lc 24, 26 Aleluya. Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos; y entrara así en su gloria. Aleluya. MARTES 30San Pío V Memoria libre abril 122 Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 27-31a R. Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «La paz les dejo, mi paz les doy; no se la doy yo como la da el mundo. Que no se turbe su corazón ni se acobarde. Me han oído decir: “Me voy y volveré al lado de ustedes”. Si me amaran, se alegrarían de que vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda crean. Ya no hablaré mucho con ustedes, pues se acerca el príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que, como el Padre me ha ordenado, así actúo yo». V. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús. Oración sobre las ofrendas Recibe, Señor, las ofrendas de tu Iglesia exultante, y a quien diste motivo de tanto gozo concédele disfrutar de la alegría eter- na. Por Jesucristo, nuestro Señor. Antífona de comunión Rm 6, 8 Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él. Aleluya. Oración después de la comunión Mira, Señor, con bondad a tu pueblo, ya que has querido renovarlo con estos sacramentos de vida eterna, concédele llegar a la incorruptible resurrección de la carne que habrá de ser glori- ficada. Por Jesucristo, nuestro Señor. MARTES30 V semana de Pascua 1.a semana del Salterio 123 LECCIÓN 13: Cristo, cabeza del cosmos Colosenses y 2 Tesalonicenses Como vimos en la lección previa, las otras dos cartas que corres- ponden a la segunda generación cristiana son Colosenses (Col) y 2 Tesalonicenses (2 Ts), es decir, habrían sido escritas por discípulos de Pablo. Varios investigadores sostienen que la primera guarda bastante relación con la carta a los Efesios y, probablemente, el autor de esta la utilizó como referente. La segunda proviene de un contexto distinto. Años después de la muerte del apóstol, se suscitaron en Tesalónica algu- nas situaciones, sobre todo, en torno a la segunda venida del Señor, que exigían respuestas distintas o complementarias a las de 1 Tesalonicenses. I. Colosenses Pablo no fundó la comunidad de Colosas, sino quizás Epafras, compañero suyo y nativo de esa ciudad. Al parecer, tampoco la conocía personalmente, pero ellos se sentían ligados a la tradición paulina. La mayoría eran de origen pagano, aunque parece que había también algunos miembros provenientes del judaísmo. En todo caso —afirma el autor—, ahora «ya no hay griego ni judío, circunciso ni incircunciso, extranjero ni incivilizado, esclavo ni libre, sino que Cristo lo es todo y en todos» (Col 3, 11). Colosas, sin embargo, como otras ciudades de la región, estaba fuertemente influenciada por el pensamiento de origen griego y no era fácil para los cristianossustraerse a su influjo. De acuerdo con el biblista Eduard Schweiser, a finales del siglo i y los siglos subsiguientes, se difundió, principalmente en la parte orien- tal del Imperio romano, una ideología pesimista sobre este mundo material y sus elementos. Como alternativa, existía otro mundo supe- rior, estable y puro de donde provendría el alma y al que esta debía CURSO BÍBLICO 124 retornar. Por eso, corrientes como el estoicismo y el platonismo veían en la inmaterialidad del alma una posibilidad de escape de este mundo material. Mediante prácticas ascéticas se podía alcanzar la liberación del alma de sus ataduras terrenas. Abluciones de purificación, culto a los dioses y poderes angélicos también resultaban propicios para ponerse en contacto con esas potencias celestiales. ¿Cómo entender el Evangelio de Jesús en un contexto así? La pro- blemática que el autor identifica es que la fe cristiana se veía amena- zada por ese conjunto de creencias. Se llegaba al punto de desplazar a Cristo mismo. El protagonismo, el papel de mediadores entre Dios y la humanidad lo ocupaban una serie de «tronos, dominaciones, princi- pados, potestades» (Col 1, 16) y «ángeles» (Col 2, 18), ya no Jesucristo. Dios mismo era un ser completamente lejano. Si nos fijamos en la cosmovisión de esa época, podemos hacernos una idea más clara de esos planteamientos (ver el Gráfico 1). La carta a los Colosenses es una respuesta a esas circunstancias. Sigue la estructura de la mayoría de epístolas paulinas. Inicia con el saludo y acción de gracias (Col 1, 1-14), el cuerpo de la carta lo conforma una sección doctrinal (Col 1, 15—2, 23) y otra de orientaciones éticas (Col 3, 1—4, 1) y la conclusión contiene algunas noticias diversas y Gráfico 1. Visión del mundo en Colosas TIERRA - MUNDO HUMANO Dominaciones Principados Ángeles Potestades Tronos C I E L O I N T E R M E D I O M U N D O D E D I OS LECCIÓN 13: Cristo, cabeza del cosmos Colosenses y 2 Tesalonicenses 125 los habituales saludos de despedida (Col 4, 2-18). En esta lección nos focalizamos en la parte central de la epístola. * Cristo, cabeza de todo (Col 1, 15—2, 23) ¿Por qué el autor de la carta percibe las doctrinas que hemos enunciado como ajenas al Evangelio? La razón principal era que des- virtuaban la fe cristiana; quitaban todo su sentido al acontecimiento salvífico y la revelación de Dios en su Hijo Jesucristo. Si se despreciaba este mundo en aras de otro de corte espiritual, celeste, se negaba la bondad de la obra creadora de Dios. Si el culto y la oración estaban dirigidas a las potencias celestes que hemos mencionado, se rechazaba la centralidad de Cristo. ¿Qué decir entonces? El autor formula su respuesta a los colosenses con un hermoso himno cristológico (Col 1, 15-20): «Cristo es imagen del Dios invisible, primogé- nito de toda criatura, porque en Él fue creado todo» (vv. 15-16). Cierto, a Dios nadie lo ha visto nunca, pero en Jesús nos ha mostrado su rostro. Por tanto, ¿qué sentido tiene buscar la mediación de otras potencias si Cristo es nuestro camino al Padre? Solo Él basta. Además, resulta infundado también el desprecio de este mundo, porque proviene de las manos del Creador y se sostiene en Cristo, cabeza del cosmos y de la Iglesia. En la cruz de su Hijo, Dios ha reconciliado consigo (ha atraído hacia sí) a la humanidad y a todo cuanto existe. Como vemos, la visión del autor aquí no se centra solo en los humanos, toda la creación par- ticipa de la acción salvífica de Dios, toda ella está llena de la presencia de Cristo y camina hacia su encuentro futuro. Las doctrinas de los falsos maestros y sus filosofías (cf. Col 2, 8) pro- movían, asimismo, prácticas cultuales y morales, al parecer, influenciadas también por tradiciones judías. Prohibían ciertos alimentos y bebidas (no se especifica cuáles); celebraban días festivos, lunas nuevas y sábados (cf. Col 2, 17) y daban «culto a los ángeles» (Col 2, 18). Promovían tam- bién prácticas de «mortificación corporal» (Col 2, 23). Estos preceptos y ritos —dice el autor— basan su pretensión de sabiduría en una aparente religiosidad y humildad (cf. Col 2, 23), así como en las supuestas vi- LECCIÓN 13: Cristo, cabeza del cosmos Colosenses y 2 Tesalonicenses 126 siones y sapiencia de quienes los enseñan (cf. Col 2, 18). La pregunta para los cristianos es sencilla: «Si ustedes han muerto con Cristo a los poderes cósmicos, ¿por qué se someten [a esas doctrinas] como si aún pertenecieran a este mundo?» (Col 2, 20). Todas ellas —dice— «carecen de todo valor para combatir las apetencias mundanas» (Col 2, 23). Si es así, la conducta ética del cristiano no puede apelar a ellas. Una vida nueva en Cristo Con el Bautismo, sostiene el autor, hemos muerto y resucitado con Cristo, por eso, debemos aspirar a «los bienes de arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios» (Col 3, 1). En consecuencia, nos exhorta a aplacar lo «mundano» que existe en nosotros: «Lujurias, impurezas, pasiones desenfrenadas, malos deseos y avaricia, que es una idolatría» (Col 3, 5). También invita a controlar las emociones (ira, cólera), las intenciones (maldad), el lenguaje (evitar injurias, groserías y mentiras [cf. Col 3, 8-9]). En una palabra, lo importante es despojarse del hombre viejo y revestirse del nuevo; es decir, hacer vida el Evangelio. Esta nueva vida en Cristo debe expresarse en misericordia mutua, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia, así como en acepta- ción mutua, de tal forma que siempre prevalezca el amor (cf. Col 3, 12-17). Luego, el autor, reglamenta también las relaciones familiares (Col 3, 18—4, 1) de modo muy similar al código doméstico que des- cribimos en la lección anterior sobre Efesios. El principio ordenador de la vida cristiana, en consecuencia, debe ser el Evangelio y la vida nueva que nos ha otorgado Cristo. No cabe ningún tipo de temor a otras potencias cósmicas. II. 2 Tesalonicenses A Tesalónica, parece que habían arribado algunos misioneros anun- ciando que «el día del Señor» (su venida al final de los tiempos) ocurriría pronto. Incluso algunas afirmaciones de Pablo en su primera carta pa- recían sugerirlo así. Las reacciones de muchos debieron ser el temor y el alarmismo. Se acababa el mundo, ¿quién nos garantizaba que estábamos listos para el encuentro con el Señor? Otros, en cambio, lo asumieron de LECCIÓN 13: Cristo, cabeza del cosmos Colosenses y 2 Tesalonicenses 127 forma distinta: si la parusía era tan inminente, ¿qué sentido tenía seguir desviviéndose en los quehaceres de este mundo? «Nos hemos enterado —dice el autor— de que algunos de ustedes viven ociosamente y no tra- bajan en otra cosa que no sea en entrometerse en todo» (1 Ts 3, 11). Viven a expensas de la comunidad y, encima, se inmiscuyen en todo. ¿Cómo infundir calma, entonces, y llamar al orden a los holgazanes? El «día del Señor» es una convicción de fe, pero ya Pablo, en su primera carta, había dicho que no sabemos el día ni la hora en que sucederá, porque «vendrá como un ladrón a media noche» (1 Ts 5, 2). No cabía lugar entonces para ningún tipo de especulación: nadie lo puede conocer, pues todo depende de la voluntad de Dios. Algunas señales, sin embargo, indicaban que aún no ocurriría pronto porque antes debían cumplirse otras etapas, tal como preveía la tradición apo- calíptica judía. Representamos ese proceso en el Esquema 1. El autor contesta a los tesalonicenses amparado en estas tradiciones, quizás un tanto extrañas para la mentalidad actual. En todo caso, lo central es la confianza: algún día, el Señor volverá para llevar a la ple- nitud su obra creadora. Eso sí, no sabemos el cómo ni el cuándo. Lo importante es cultivar una vida acorde con el Evangelio hasta ese día en que Cristo sea todo en todo y en todos. I Ascensión de Jesús Aparición del impío Lucha Venida de Jesús E T A P A S Comienzo de los nuevos tiempos Muchos renegarán de su fe (2 Ts 2, 10-12) Enfrentamiento delas fuerzas del mal con los hijos nacidos del Bautismo (2 Ts 3, 3) Derrota de las fuerza del mal (2 Ts 2, 8) Instauración definitiva del Reino de Dios Aparición de un ser poderoso, bajo el influjo de Satanás (2 Ts 2, 1-10) II III IV Esquema 1. De la ascensión al día del Señor LECCIÓN 13: Cristo, cabeza del cosmos Colosenses y 2 Tesalonicenses ORDINARIO DE LA MISAORDINARIO DE LA MISA 128 RITOS INICIALES Canto de entrada Terminado el canto de entrada, el sacerdote y los fieles, de pie, se santiguan con la señal de la cruz, mientras el sacerdote, vuelto hacia el pueblo, dice: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. El pueblo responde: Amén. ◊ TIEMPO PASCUAL El Dios de la vida que ha resucitado, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos ustedes. El pueblo responde: Y con tu espíritu. Acto penitencial El sacerdote invita a los fieles, diciendo: Hermanos: Para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados. O bien: El Señor Jesús, que nos invita a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, nos llama ahora a la conversión. Reconozcamos, pues, que somos pecadores e invoquemos con esperanza la misericordia de Dios. O bien, pero solo en los domingos y durante la Octava de Pascua: En el día en que celebramos la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte, reconozcamos que estamos necesitados de la misericordia del Padre para morir al pecado y resucitar a la vida nueva. Se hace una breve pausa en silencio. Después, todos dicen en común la fórmula de la confesión general: Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Y, golpeándose el pecho, dicen: Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor. ORDINARIO DE LA MISAORDINARIO DE LA MISA 129 El sacerdote concluye con la siguiente plegaria: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Y el pueblo responde: Amén. ◊ TIEMPO PASCUAL I Tú que has destruido el pecado y la muerte con tu resurrección: Señor, ten piedad R. Señor, ten piedad. Tú, que has renovado la creación entera con tu resurrección: Cristo, ten piedad R. Cristo, ten piedad. Tú, que das alegría a los vivos y la vida a los muertos con tu resurrección: Señor, ten piedad R. Señor, ten piedad. ◊ TIEMPO PASCUAL II Tú, el primogénito de entre los muertos: Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. Tú, el vencedor del pecado y de la muerte: Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad. Tú, la resurrección y la vida: Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. El sacerdote concluye con la siguiente plegaria: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. El pueblo responde: Amén. A continuación, cuando está prescrito, se canta o se dice el himno: Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey ORDINARIO DE LA MISAORDINARIO DE LA MISA 130 celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo; Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros. Porque solo tú eres Santo, solo tú Señor, solo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén. Oración colecta Acabado el himno, el sacerdote dice: Oremos. Al final de la oración colecta, el pueblo aclama: Amén. —Si la oración se dirige al Padre: Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. —Si la oración se dirige al Padre, pero al final de ella menciona al Hijo: Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. —Si la oración se dirige al Hijo: Tú, que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. LITURGIA DE LA PALABRA Primera lectura El lector se dirige al ambón y lee la primera lectura. Al final de la lectura, el lector dice: Palabra de Dios. Todos responden: Te alabamos, Señor. Salmo responsorial El salmista, o el cantor, canta o recita el salmo, y pueblo pronuncia la respuesta. Segunda lectura El lector lee desde el ambón la segunda lectura. ORDINARIO DE LA MISAORDINARIO DE LA MISA 131 Para indicar el final de la lectura, el lector dice: Palabra de Dios. Todos responden: Te alabamos, Señor. Aclamación que precede a la lectura del Evangelio En tiempo de Cuaresma se elige un canto indicado antes del Evangelio. Evangelio Si el diácono va a proclamar el Evangelio, profundamente inclinado ante el sacerdote, pide la bendición, diciendo en voz baja: Padre, dame tu bendición. El sacerdote, en voz baja, dice: El Señor esté en tu corazón y en tus labios, para que anuncies dignamente su Evangelio; en el nombre del Padre, y del Hijo †, y del Espíritu Santo. El diácono se signa con la señal de la cruz y responde: Amén. Si Sacerdote, debe proclamar el evangelio, inclinado ante el altar dice en secreto: Purifica mi corazón y mis labios, Dios todopoderoso, para que pueda anunciar dignamente tu santo Evangelio. El sacerdote, o el diácono, dice: El Señor esté con ustedes. El pueblo responde: Y con tu espíritu. El sacerdote, o el diácono, dice: Lectura del santo Evangelio según san N. Y, mientras tanto, hace la señal de la cruz sobre el libro y sobre su frente, labios y pecho. El pueblo aclama: Gloria a ti, Señor. Luego el diácono, o el sacerdote, si se usa incienso, inciensa el libro y proclama el Evangelio. Acabado el Evangelio, el diácono, o el sacerdote, aclama: Palabra del Señor. El pueblo responde: Gloria a ti, Señor Jesús. Homilía Profesión de fe Acabada la homilía, cuando está prescrito se canta o se dice el símbolo o profesión de fe: ORDINARIO DE LA MISAORDINARIO DE LA MISA 132 Credo Niceno-constantinopolitano Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo; y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén. Credo de los Apóstoles Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue con- cebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creoen el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén. ORDINARIO DE LA MISAORDINARIO DE LA MISA 133 Oración universal Después se hace la oración universal u oración de los fieles. LITURGIA EUCARÍSTICA Preparación de los dones El sacerdote, de pie junto al altar, toma la patena con el pan y dice: Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida. El pueblo aclama: Bendito seas por siempre, Señor. El sacerdote echa vino y un poco de agua en el cáliz, diciendo en secreto: Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad. Después, el sacerdote toma el cáliz y, teniéndolo con ambas manos un poco elevado sobre el altar, dice en voz baja: Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación. El pueblo aclama: Bendito seas por siempre, Señor. Luego el sacerdote, inclinado, dice en secreto: Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que este sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor Dios nuestro. Luego el sacerdote, de pie a un lado del altar, se lava las manos diciendo: Lava del todo mi delito, Señor, y limpia todo mi pecado. Extendiendo y juntando las manos, dice: Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso. ORDINARIO DE LA MISAORDINARIO DE LA MISA 134 El pueblo se pone de pie y responde: El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia. Oración sobre las ofrendas Luego el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración sobre las ofrendas. Concluida esta oración, el pueblo aclama: Amén. PLEGARIAS EUCARÍSTICAS Entonces, el sacerdote empieza la plegaria eucarística. Extendiendo las manos, dice: El Señor esté con ustedes. El pueblo responde: Y con tu espíritu. El sacerdote, elevando las manos, prosigue: Levantemos el corazón. El pueblo responde: Lo tenemos levantado hacia el Señor. El sacerdote, con las manos extendidas, dice: Demos gracias al Señor, nuestro Dios. El pueblo responde: Es justo y necesario. El sacerdote prosigue el prefacio, con las manos extendidas. Al final del prefacio, junta las manos y, en unión con el pueblo, concluye el mismo prefacio, cantando o diciendo con voz clara: Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo. PREFACIOS Prefacio pascual I: El misterio pascual En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca exaltarte en este día glorioso (o bien: en esta noche, o bien: en este tiempo) en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado. Porque Él es el verdadero cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida. Por eso, con esta efusión de gozo pascual, ORDINARIO DE LA MISAORDINARIO DE LA MISA 135 el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo... Prefacio pascual II: La nueva vida en Cristo En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca exaltarte en este tiempo glorioso en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado. Por Él, los hijos de la luz amanecen a la vida eterna, y se abren a los fieles las puertas del Reino de los Cielos; porque en la muerte de Cristo nuestra muerte ha sido vencida, y en su gloriosa resurrección hemos resucitado todos. Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y arcángeles, cantan el himno de tu gloria diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo… Prefacio III de la bienaventurada Virgen María En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, y alabarte debidamente en esta celebración en honor de la Virgen María. Ella, al aceptar a tu Verbo con inmaculado corazón, mereció concebirlo en su seno virginal, y, al dar a luz al Creador, preparó el nacimiento de la Iglesia. Ella, al recibir junto a la cruz el testamento de tu amor divino, tomó como hijos a todos los hombres, nacidos a la vida sobrenatural por la muerte de Cristo. Ella, esperando con los apóstoles la venida del Espíritu al unir sus oraciones a las de los discípulos, se convirtió en el modelo de la Iglesia suplicante. Desde su asunción a los cielos, acompaña con amor materno a la Iglesia peregrina y protege sus pasos hacia la patria celeste, hasta la venida gloriosa del Señor. Por eso, con los santos y todos los ángeles, te alabamos, proclamando sin cesar: Santo, Santo, Santo… Prefacio I de los Apóstoles En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque tú, Pastor eterno, no abandonas nunca a tu rebaño, sino ORDINARIO DE LA MISAORDINARIO DE LA MISA 136 que por medio de los santos apóstoles lo proteges y conservas, y quieres que tenga siempre por guías a los mismos pastores a quienes tu Hijo estableció como enviados suyos. Por eso, con los ángeles y arcángeles, tronos y dominaciones y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo… Prefacio II de los santos En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque eres glorificado en la asamblea de los santos, y, al coronar sus méritos, coronas tus propios dones. Tú nos ofreces el ejemplo de su vida, la ayuda de su intercesión y la participación en su destino; para que, animados por tan abundantes testigos, cubramos sin desfallecer la carrera que nos corresponde y alcancemos, con ellos, la corona de gloria que no se marchita, por Cristo, Señor nuestro. Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con la variada asamblea de los santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo… PLEGARIA EUCARÍSTICA I O CANON ROMANO V. El Señor esté con ustedes.R. Y con tu espíritu. V. Levantemos el corazón.R. Lo tenemos levantado hacia el Señor. V.Demos gracias al Señor, nuestro Dios.R. Es justo y necesario. El sacerdote, con las manos extendidas, dice: Padre misericordioso, te pedimos humildemente por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos † dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro obispo N.,* *Aquí se puede hacer mención del obispo coadjutor o de los obispos auxiliares: con el obispo coadjutor (auxiliar) N., o bien: y sus obispos auxiliares, ORDINARIO DE LA MISAORDINARIO DE LA MISA 137 **El obispo, cuando celebra en su diócesis, dice: conmigo, indigno siervo tuyo, o bien, cuando celebra un obispo que no es el ordinario diocesano, dice: con mi hermano N., obispo de esta Iglesia de N., conmigo, indigno siervo tuyo, y todos los demás obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica. Acuérdate, Señor, de tus hijos [N. y N.] y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación queesperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza a ti, eterno Dios, vivo y verdadero. Reunidos en comunión con toda la Iglesia, (En los domingos, cuando no hay otro) Reunidos en comunión (propio, puede añadirse:) para celebrar el domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor; la de su esposo, san José, la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, [Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián,] y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. [Por Cristo, nuestro Señor. / Amén.] Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. [Por Cristo, nuestro Señor. / Amén.] Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor. ORDINARIO DE LA MISAORDINARIO DE LA MISA 138 El cual, la víspera de su pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES. Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo y lo dio a sus discípulos, diciendo: TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL, PORQUE ESTE ES EL CÁ- LIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. HAGAN ESTO EN CONMEMO- RACIÓN MÍA. Luego el sacerdote dice: Este es el Misterio de la fe. O bien: Este es el Sacramento de nuestra fe. Y el pueblo prosigue, aclamando: Anunciamos tu muerte, procla- mamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús! O bien: Aclamemos el Misterio de la fe. Y el pueblo prosigue, aclamando: Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas. O bien: Proclamemos el Misterio de la fe. Y el pueblo prosigue, aclamando: Sálvanos, Salvador del mundo, que nos has liberado por tu cruz y resurrección. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice: Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor; de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y ORDINARIO DE LA MISAORDINARIO DE LA MISA 139 majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec. Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. Acuérdate también, Señor, de tus hijos [N. y N.], que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, [Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felicidad y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,] y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros. Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. El pueblo responde: Amén. PLEGARIA EUCARÍSTICA II V. El Señor esté con ustedes.R. Y con tu espíritu. V. Levantemos el corazón. R. Lo tenemos levantado hacia el Señor. V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario. ORDINARIO DE LA MISAORDINARIO DE LA MISA 140 El sacerdote, con las manos extendidas, dice: En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado. Por Él, que es tu Verbo, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor. Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo. Por eso, con los ángeles y con todos los santos, proclamamos tu gloria, diciendo a una sola voz: Santo, Santo, Santo… Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se convierta para nosotros en el Cuerpo † y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor. El cual, cuando iba a ser entregado a su pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES. Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo: TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL, PORQUE ESTE ES EL CÁ- LIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. HAGAN ESTO EN CONMEMO- RACIÓN MÍA. Luego el sacerdote dice: Este es el Misterio de la fe. O bien: Este es el Sacramento de nuestra fe. ORDINARIO DE LA MISAORDINARIO DE LA MISA 141 Y el pueblo prosigue, aclamando: Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús! O bien: Aclamemos el Misterio de la fe. Y el pueblo prosigue, aclamando: Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas. O bien: Proclamemos el Misterio de la fe. Y el pueblo prosigue, aclamando: Sálvanos, Salvador del mundo, que nos has liberado por tu cruz y resurrección. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice: Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia. Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra; [En los domingos, cuando no hay otro Acuérdate, Señor más propio, puede decirse: y reunida aquí en el domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal]; y con el Papa N., con nuestro obispo N., y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a la perfección por la caridad. Desde la misa de la Vigilia Pascual hasta el segundo domingo de Pascua: Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra y reunida aquí en el día santísimo de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo; *Aquí se puede hacer mención del obispo coadjutor o de los obispos auxiliares: con el obispo coadjutor (auxiliar) N., o bien: y sus obispos auxiliares **Elobispo, cuando celebra en su diócesis, dice: conmigo, indigno siervo tuyo, ORDINARIO DE LA MISAORDINARIO DE LA MISA 142 o bien cuando celebra un obispo que no es el ordinario diocesano dice: Con mi hermano N., obispo de esta Iglesia de N., conmigo, indigno siervo tuyo, y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad En la misa del Bautismo de niños: Acuérdate también de nuestros hermanos N. y N. (de aquellos hermanos nuestros) que hoy has hecho renacer del agua y del Espíritu Santo, librándolos del pecado; tú, que los has incorporado, como miembros vivos, al cuerpo de Cristo, inscribe también sus nombres en el libro de la vida. En la misa de primera Comunión: Acuérdate de tus hijos (N. y N.) que por vez primera invitas en este día a participar del Pan de vida y del Cáliz de salvación, en la mesa de tu familia; concédeles crecer siempre en tu amistad y en la comunión con tu Iglesia. En la misa del Matrimonio: Acuérdate, Señor, de N. y N., a quienes has concedido llegar al día de su Matrimonio; que permanezcan, por tu gracia, en el amor mutuo y la paz. En la misa por los difuntos: Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste [hoy] de este mundo a tu presencia; concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección. Acuérdate, Señor, también de nuestros hermanos que durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelo a contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas. ORDINARIO DE LA MISAORDINARIO DE LA MISA 143 Junta las manos, toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, y elevándolos, dice: Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad de Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de siglos. El pueblo aclama: Amén. RITO DE LA COMUNIÓN El sacerdote, con las manos juntas, dice: Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir: O bien: Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó: Extiende las manos y, junto con el pueblo, continúa: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Solo el sacerdote, con las manos extendidas, prosigue diciendo: Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo. El pueblo concluye la oración aclamando: Tuyo es el Reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor. RITO DE LA PAZ Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice en voz alta: Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy»; no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu Palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. ORDINARIO DE LA MISAORDINARIO DE LA MISA 144 El pueblo responde: Amén. El sacerdote añade: La paz del Señor esté siempre con ustedes. El pueblo responde: Y con tu espíritu. Luego el diácono, o el sacerdote, añade: Dense fraternalmente la paz. Fracción del pan Después toma el pan consagrado, lo parte sobre la patena y pone una partícula dentro del cáliz, diciendo en secreto: El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna. Mientras tanto se recita: Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz. Comunión El sacerdote muestra a los fieles el pan eucarístico y dice: Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor. Y, juntamente con el pueblo, añade: Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme. Después toma la patena y se acerca a los que van a comulgar, y les dice: El Cuerpo de Cristo. El que va a comulgar responde: Amén. Oración después de la comunión Oremos. Junto con el sacerdote, oran en silencio. Al final el pueblo aclama: Amén. ORDINARIO DE LA MISAORDINARIO DE LA MISA 145 RITO DE CONCLUSIÓN Después tiene lugar la despedida. El sacerdote, vuelto hacia el pueblo, extendiendo las manos, dice: El Señor esté con ustedes. El pueblo responde: Y con tu espíritu. El sacerdote bendice al pueblo, diciendo: La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo † y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes. El pueblo responde: Amén. El diácono, o el sacerdote, dice: Pueden ir en paz. El pueblo responde: Demos gracias a Dios. Bendiciones solemnes y oraciones sobre el pueblo ◊ TIEMPO PASCUAL Dios que, por la resurrección de su Unigénito, los ha redimido y adoptado como hijos, los llene de alegría con sus bendiciones. R. Amén. Y ya que por la redención de Cristo recibieron el don de la libertad verdadera, por su bondad reciban también la herencia eterna. R. Amén. Y, pues, confesando la fe, han resucitado con Cristo en el Bautismo, por sus buenas obras merezcan ser admitidos en la patria del cielo. R. Amén. Y la bendición de Dios Padre todopoderoso, Padre, Hijo † y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre. R. Amén. abril 146 30 Adquiera en todas nuestras librerías o suscríbase. CUPÓN DE SUSCRIPCIÓN ANUAL Palabra y Eucaristía es una publicación mensual de Paulinas y Epiconsa, que contiene la liturgia para cada día (lecturas y oraciones, comentarios diarios y dominicales). Puede realizar la suscripción en todas nuestras librerías que aparecen en la segunda página. La consignación, por el valor de S/ 80.00 (no incluye los gastos de envío a provincias), la puede realizar en el Scotiabank: Cuenta Corriente N.º 000-7101600, y en el Banco de Crédito: Cuenta Corriente N.º 191-0045450-0-90 a nombre de Asociación Hijas de San Pablo. FICHA DE SUSCRIPCIÓN Nombre y apellido DNI Dirección Distrito Provincia Dpto. Teléfono E-mail Envíe su pedido a: Editorial Paulinas: Av. El Santuario 1800, Mangomarca, San Juan de Lurigancho, Lima. 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