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LIBRO PERIODIZACION (Teoria y metodologia del entrenamiento Tudor Bompa

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PERIODIZACIÓN 
TEORIA Y METODOLOGIA 
DEL ENTRENAMIENTO 
 
Tudor O. Bompa 
 
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\ FEC H A ; 2011 _ _ _
PROC. :
PRECIO:
PERIODiZAClON
t e o r ía v METODOLOGÍA
DEL ENTRENAMIENTO
f c - ^
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Tudor O. Bompa
Universidad de York. Canadá
PERIODIZACION
TEORÍA Y METODOLOGÍA 
DEL ENTRENAMIENTO
Contiene 206 ilustraciones 
(41 fotográficas y 165 esquemáticas)
H ISPAN O
EUROPEA
http://escueladefutbolcoloradovasquez.blogspot.com/
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Titulo de la edición original:
Periodization. Theory and Methodology of Training
O de la traducción: Assumpta Enseñat y Alfonso Blanco
Es propiedad 
© Tudor O. Bompa
© de la edición en castellano, 2007 
Editorial Hispano Europea, S, A.
Primer de Maig, 21 - Pol. Ind. Gran Via Sud 
08908 L'Hospitalet - Barcelona, España.
E-mail: hispanoeuropea@hispanoeuropea.com
Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del 
«Copyright», bajo las sanciones establecidas en las Leyes, la reproducción total o parcial 
de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tra­
tamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o présta­
mo públicos, asi como la exportación o importación de esos ejemplares para su distri­
bución en venta fuera del ámbito de la Unión Europea.
Depósito Legal: B. 47629-2007
ISBN: 978-84-255-1465-4
Segunda edición
c Consulte nuestra web:
www.hispanoeuropea.com
Impreso en España
T. G. Soler, S. A. - Enric Morera, 15 - 08950 Espiugues de Llobregat (Barcelona)
Printed in Spain
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mailto:hispanoeuropea@hispanoeuropea.com
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AGRADECIMIENTOS
Esta es la cuarta edición de uno de mis libros 
más apreciados.
Son muchas las personas que han influido po­
sitivamente en mis propios haremos profesionales. 
Nunca olvidaré el ejemplo del profesor Constantin
I. Bucur, antiguo catedrático de la Universidad 
Politécnica de Timisoara, Rumania. El profesor 
Bucur, el Dr. Octavian Popescu y el profesor Ion 
Bulugioiu, mi amigo de toda la vida, me introduje­
ron en el mundo mágico de la investigación y de la 
redacción y presentación de mi trabajo.
Con gran placer deseo expresar mi gratitud al 
profesor Marcel Hebbelinck, de la Universidad de 
Vrije, Bruselas, que fue mi mentor académico y 
guía durante mi tesis doctoral. El profesor 
Hebbelinck a lo largo de su vida investigadora ha 
establecido los altos niveles profesionales que yo 
mismo intento conseguir.
Agradezco la contribución de Yusuf Ornar, 
coautor del capítulo 5. Empleó cientos de horas en 
investigar las fuentes utilizadas en este capítulo.
Mis más sinceras gracias a mi editora Patricia 
Galacher, por el increíble trabajo que realizó ha­
ciendo que el texto fuese fluido y fácil de leer.
También deseo agradecer sinceramente la 
contribución de los profesionales de Human 
Kinetics. Estoy en deuda con Martin Barnard, 
cuyas sugerencias lógicas me ayudaron a ela­
borar un texto más racional, y a Syd Slobodnik 
y Cynthia McEntire, que me guiaron cuidado­
samente a través del intrincado laberinto de 
la publicación de un libro. ¡Human Kinetics, 
muchas gracias por vuestro alto nivel de profe- 
sionalidad!
Finalmente, quiero agradecer a Tamara, mi 
esposa; a Romana y James, mi hija y mi cuñado, 
y por último, pero no por esto menos, a Karina, mi 
nieta de tres años de edad, que a menudo quería 
jugar con Bicu (su abuelo) cuando éste tenía que 
estar sentado en su despacho y añadir algunas 
palabras más a este texto.
Muchas gracias a todos.
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SOBRE EL AUTOR
El Dr. Tudor O. Bompa es reconocido mun­
dialmente como uno de los mejores expertos en 
la periodización del entrenamiento. En primer lu­
gar desarrolló el concepto de «periodización de 
la fuerza» en Rumania (1963) cuando ayudaba a 
los países del bloque del Este a mejorar hasta 
dominar el mundo deportivo. Desde ese momen­
to, Bompa ha aplicado este sistema en el entre­
namiento de 11 medallistas olímpicos y de los 
campeonatos del mundo y deportistas de elite.
Profesor a tiempo completo en la Universi­
dad de York en Toronto, Bompa ha escrito va­
rios libros sobre el acondicionamiento físico, 
entre los cuales se incluyen Serious Strength 
Training (Human Kinetics, 1998), Periodization 
Training for Sports (Human Kinetics, 1999) y Po­
wer Training for Sports: Plyometrics for maxi-
mun Power Development, así como numerosos 
artículos sobre este tema. Ha dado conferen­
cias sobre la periodización del entrenamiento 
en más de 30 países. Sus publicaciones, confe­
rencias e ideas son altamente valoradas y se­
guidas con entusiasmo por muchos deportistas 
de alto nivel, profesionales y especialistas del 
entrenamiento. Bompa está casado y vive en 
Sharon, Ontario.
Bompa ofrece periódicamente cursos de ca­
pacitación sobre entrenamiento de la fuerza, 
planificación y periodización. «El Sistema de En­
trenamiento Tudor Bompa» se ha elaborado para 
entrenadores personales, instructores, entre­
nadores, deportistas y educadores. Para recibir 
más información contacte con Dr. Tudor Bompa, 
P.O. Box 95, Sharon, ON, LOG 1VO, Canadá.
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INDICE
Agradecimientos ..................................... 5
Sobre el autor........ ................................ 6
PRIMERA PARTE 
Teoría del entrenamiento
1. Bases del entrenamiento ............... 15
Ámbito del entrenamiento................... 16
Objetivos del entrenamiento............... 17
— Desarrollo físico multilateral.......... 17
— Desarrollo físico específico del de­
porte ................................................ 17
— Factores técn icos........................... 17
— Factores tácticos ........................... 18
— Aspectos psicológicos ................... 18
— Cohesión del equipo ..................... 18
— Factores de sa lud........................... 18
— Prevención de lesiones ................. 18
— Conocimientos teóricos ................. 18
Clasificación de las habilidades ........ 19
Clasificación de los deportes ............. 20
Sistema de entrenamiento ................. 22
Adaptación al entrenamiento ............. 24
Ciclo de supercompensación ............. 27
Desentrenamiento................................ 30
Fuentes de energía.............................. 32
— Sistemas anaeróbicos .................... 33
— Sistema aerób ico ........................... 34
— Superposición de los dos sistemas
energéticos...................................... 35
Resumen de los principales concep­
tos ......................................................... 38
2. Principios del entrenamiento.......... 39
Principio de la participación activa . . . 40 
Principio del desarrollo multilateral . . . 41 
Principio de la especialización ........... 45
Principio de la individualización ........ 48
— Planificar según el nivel de tole­
rancia .............................................. 49
— Individualización del entrenamien­
to ..................................................... 50
— Considerar las diferencias según el
sexo ................................................ 51
Principio de la variedad....................... 51
Principio de la modelación ................. 52
Principio de la progresión de la carga . 56
— Carga estándar................................ 56
— Sobrecarga...................................... 57
— Carga escalonada ......................... 57
— Variaciones dela carga escalona­
da ..................................................... 61
— Carga plana .................................... 62
Resumen de los principales concep­
tos ......................................................... 63
3. Preparación al entrenamiento........ 65
Entrenamiento fís ic o ........................... 66
— Entrenamiento físico genera l........ 67
— Entrenamiento físico específico . . . 67
— Perfeccionar las capacidades físi­
cas específicas................................ 68
— Ejercicios para el entrenamiento fí­
sico .......... 68
Entrenamiento técnico ....................... 72
— Técnica y estilo................................ 72
— Técnica e individualización............. 73
— Aprendizaje y adquisición de habili­
dades .............................................. 74
— Carácter evolutivo de la técnica . . . 74
Entrenamiento tác tico ......................... 75
— Tareas y aspectos específicos del
entrenamiento táctico ..................... 75
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— Planificación de la competición y
pensamiento tác tico ....................... 79
— Perfeccionar el entrenamiento téc­
nico y táctico .................................. 82
— Fases de perfeccionamiento del en­
trenamiento técnico y táctico ......... 84
— Corrección de los errores técnicos
y tácticos ........................................ 85
Entrenamiento teórico......................... 87
Resumen de ios principales concep­
tos ......................................................... 88
4. Variables del entrenamiento .......... 89
Volumen .............................................. 90
Intensidad............................................ 91
— Relación entre volumen e intensi­
dad ................................................... 97
— Dinámica del aumento del volu­
men y la intensidad ....................... 98
— Indexación del volumen y la Inten­
sidad ................................................. 100
— Relación entre volumen y adapta­
ción ................................................... 101
Densidad.............................................. 101
Complejidad ........................................ 102
Resumen de los principales conceptos .. 103
5. Descanso y recuperación ............. 105
Teoría de la recuperación................... 106
— Curva de recuperación................... 109
Medios naturales de recuperación . . . 110
— Kinesioterapia o descanso activo. . . 110
— Descanso completo (descanso pa­
sivo) ................................................. 110
Medios fisioterapéuticos de recupera­
ción ....................................................... 111
— Masaje ............................................ 111
— Calor o termoterapia....................... 115
— Frío o crioterapia ........................... 116
— Baños de contraste ....................... 117
— Oxigenoterapia................................ 117
— Aeroterapia...................................... 118
— Cura de altitud ................................ 118
— Reflexoterapia. Acupuntura y acu-
presión ............................................ 118
— Reflexoterapia vagal (del nervio va­
go) ................................................... 119
— Quimioterapia.................................. 119
Métodos psicológicos de recuperación . 121
— Tensión m uscular........................... 122
— Técnica y fisiología de la relajación .. 122
Recuperación específica según el de­
porte ................ 124
Recuperación del ejercicio ................. 125
— Restitución de los fosfágenos
(ATP-PC) ........................................ 125
— Restauración del glucógeno intra­
muscular (CHOIM )......................... 126
— Limpieza del ácido láctico (AL) . . . 126
Recuperación para el entrenamiento
y la competición .................................. 127
— Antes de la competición................. 127
— Durante la competición................... 127
— Después de la competición ........... 128
Medios permanentes de recuperación . . 1 2 8 
Fatiga y sobreentrenamiento ............. 129
— Fatiga neuromuscular.................... 130
— Fatiga metabólica........................... 135
— Fatiga neuroendocrina.................. 139
Monitorización, tratamiento y preven­
ción del sobreentrenamiento............... 140
— Causas del sobreentrenamiento .. 141
— Detección del sobreentrenamiento .. 142
— Monitorización y prevención del
sobreentrenamiento...................... 145
— Fichas de monitorización del entre­
namiento .......................................... 148
— Tratamiento del sobreentrenamiento . 150
Resumen de los principales concep­
tos ......................................................... 150
SEGUNDA PARTE 
Periodización del entrenamiento
6. Planificación del entrenamiento . . . 159
Importancia de la planificación.......... 160
Requisitos de la planificación............. 160
— Planificación a largo p la zo ............. 160
— Establecer y resaltar el principal
factor del entrenamiento ............... 161
— Seguimiento periódico de los pla­
nes ................................................... 161
Tipos de planes de entrenamiento . . . 162 
Sesión de entrenamiento ................... 162
— Tipos de sesiones ......................... 162
— Organización de las sesiones ___ 163
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— Estructura de las sesiones............. 164
— Duración de cada parte de la se­
sión ................................................... 169
— Fatiga y recomendaciones meto­
dológicas para las sesiones.......... 169
— Sesiones de entrenamiento suple­
mentarias ........................................ 171
— Ejemplo de una ficha para la se­
sión de entrenamiento ................... 172
Programación diaria del entrenamien­
to deportivo.......................................... 174
Resumen de los principales conceptos .. 174
7. Ciclos de entrenamiento ............... 175
Microciclo ............................................ 176
— Elaboración de un microciclo........ 176
— Clasificación de los microciclos . . . 178
— Cuantificación del entrenamiento . 184
— Alternancia de la intensidad y los
sistemas energéticos..................... 186
— Microciclos de recuperación y rege­
neración .......................................... 192
— Dinámica de los microciclos duran­
te la fase de competición............... 193
— Modelo para un microciclo de com­
petición ............................................ 195
Macrociclo............................................ 196
— Duración del macrociclo................. 196
— Consideraciones estructurales pa­
ra los macrociclos ......................... 198
— Macrociclos para la fase de prepa­
ración .............................................. 198
— Macrociclos para la fase de com­
petición ............................................. 199
— Macrociclo para la descarga y la
puesta a punto para las competi­
ciones .............................................. 201
— Macrociclo para la fase de transi­
ción ................................................... 202
Resumen de los principales concep­
tos ......................................................... 202
8. Programa de entrenamiento anual .. 203
Periodización........................................ 204
— Necesidad de la periodización . . . 205
— Clasificación de los planes anua­
les ..................................................... 206
— Periodización selectiva................... 212
— Tensión. Planificación y periodiza­
ción ................................................... 212
Supercompensación psicológica _____215
— Activación precompetitiva................. 215
— Motivación precompetitiva............... 217
— Motivación durante la competición . . 2 1 8
— Fatiga postcompetición ....................218
— Compensación..................................218
— Supercompensación psicológica y
mental.............................................. 218
Periodización de las habilidades bio-
m otoras................................................ 219
Periodización del entrenamiento de la 
fuerza ................................................... 219
— Adaptación anatómica ................... 220
— Fase de máxima fu e rz a ....................220
— Fase de conversión ....................... 220
— Fase de mantenimiento ....................220
— Fase de detención ......................... 221
— Fase de compensación .................221
Periodización de la resistencia...........221
— Resistencia aeróbica ..................... 221
— Resistencia aeróbica y resistencia
específica...........................................222
— Resistencia específica......................222
Periodización de la velocidad.............222
— Resistencia aeróbica y anaeró-
b ica ..................................................... 222
— Velocidad aláctica y resistencia
anaeróbica.........................................222
— Velocidad específica..........................223
— Velocidad específica, agilidad y tiem­
po de reacción .................................. 223
Periodización integrada..........................223
Fases y características del plan de en­
trenamiento a n u a l.................................. 223
— Fase de preparación ........................225
— Fase competitiva .............................. 228
— Fase de transición ............................233
Tabla del plan anual .............................. 236
— Tabla de un plan monicíclico ........... 236
— índice de puesta en fo rm a .............241
— Tabla de un doble c ic lo ......................243
— Tabla de un triple c ic lo ......................245
— Plan anual para los deportes artís­
ticos ................................................... 247
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— Plan de entrenamiento anual indi­
vidual .............................................. 249
— Utilidad práctica de la tabla del plan
anua l................................................ 251
Criterios para recopilar el plan anual .. 252
— Introducción .................................... 252
— Análisis retrospectivo..................... 253
— Previsión del rendimiento............... 254
— Objetivos.......................................... 254
— Rendimiento.................................... 255
— Calendario de competición............. 256
Pruebas de valoración y baremos . . . 257
— Modelo de periodización ............... 260
— Modelo de preparación................... 260
Resumen de los principales concep­
tos ......................................................... 262
9. Planificación a largo plazo y selec­
ción de talentos.............................. 263
Etapas del desarrollo deportivo ........... 267
Entrenamiento general ....................... 268
— Iniciación: de 6 a 10 años de edad .. 268
— Formación deportiva: de 11 a 14
años de e d a d .................................. 270
Entrenamiento especializado ............. 271
— Especialización: de 15 a 18 años
de edad .......................................... 271
— Alto rendimiento: a partir de los 19
años de e d a d .................................. 273
Ciclo olímpico o plan cuatrienal ........... 274
— Clasificación de los planes de ci­
clo olímpico .................................... 274
— Recopilación del plan del ciclo olím­
pico ................................................... 277
— Tabla del ciclo olímpico o del plan
cuatrienal ................ 278
Previsión del rendimiento para un plan
de ciclo o lím pico.................................. 280
Selección de talentos ......................... 280
— Métodos de selección de talen­
tos ..................................................... 285
— Criterios para la selección de ta­
lentos .............................................. 286
— Distribución del tipo de fibras mus­
culares ............................................ 287
— Fases en el proceso de selección
de talentos ...................................... 287
— Pautas para los criterios de la se­
lección de ta len tos......................... 289
— Principales factores para la selec­
ción de talentos ............................. 291
Resumen de los principales concep­
tos ......................................................... 297
10. Puesta en forma para la competi­
ción ................................................... 299
Condiciones de entrenamiento para
la puesta en forma .............................. 300
Factores que facilitan la puesta en 
fo rm a ..................................................... 301
— Métodos para detectar la puesta
en fo rm a .......................................... 306
— Mantener la puesta en fo rm a ........ 307
— Obstáculos a la puesta en forma . 309
— Organizar las competiciones ........... 309
— Estados de entrenamiento del de­
portista ............................................ 309
— El entrenamiento y el entrenador . 310
Competición deportiva ....................... 311
— Clasificación y características de
la competición ................................ 311
— Planificar las competiciones........... 313
— Frecuencia de las pruebas............. 316
Resumen de los principales concep­
tos ......................................................... 318
TERCERA PARTE 
Métodos de entrenamiento
11. Desarrollo de la fuerza y de la po­
tencia .................... 321
Capacidades físicas ........................... 322
Entrenamiento de la fuerza................. 325
— La fuerza como característica mecá­
nica ................................. 325
— Fisiología del entrenamiento de
la fu e rz a .......................................... 326
Tipos de contracciones musculares . 327
— Fuerza de la gravedad................... 327
— Aparatos isocinéticos..................... 328
— Resistencias f i ja s ........................... 328
— Estimulación eléctrica................... 328
Factores que modifican el rendimien­
to de la fue rza ...................................... 329
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Integrar el entrenamiento de la fuerza
y él rendimiento.................................... 329
Metodología del entrenamiento de la
fuerza ..................................... 331
Parámetros metodológicos relevantes . 
para el entrenamiento de la fuerza . . . 332 
Secuencia de los ejercicios de entre­
namiento de la fuerza en las sesiones . 333
— Carga de entrenamiento................. 333
— Número de repeticiones y ritmo de
ejecución ........................................ 333
— Número de series........................... 334
— Intervalos de descanso y actividad
durante las pausas......................... 335
— Volumen total de entrenamiento pa­
ra el desarrollo de la fu e rza ............ 336
Secuencia metodológica para el desa­
rrollo de programas de entrenamien­
to de la fue rza ...................................... 337
Métodos de entrenamiento de la fuer­
za ......................................................... 338
— Características del desarrollo de la
fuerza máxima ................................ 338
— Características del desarrollo de la
potencia .......................................... 339
— Características del desarrollo de la
resistencia muscular....................... 341
Métodos para la fuerza m áxim a........ 342
— Contracciones estáticas o isomé-
tricas ................................................ 343
— Potencia.......................................... 345
Desarrollo de la resistencia muscular . 345 
Especificidad contra aproximación me­
todológica ............................................ 346
Resumen de los principales concep­
tos ......................................................... 347
12. Entrenamiento de la resistencia . . . 349
Clasificaciónde la resistencia............. 350
Factores que modifican la resistencia . 351
— Sistema Nervioso Central (SNC) . . . 351
— Fuerza de voluntad deportiva........ 351
— Capacidad aeróbica....................... 352
— Capacidad anaeróbica................... 353
— Reserva de velocidad..................... 354
Metodología del desarrollo de la re­
sistencia .............................................. 355
Parámetros de entrenamiento para la
resistencia aeróbica ........................... 355
Parámetros para el entrenamiento de
la resistencia anaeróbica ................... 356
Programas de entrenamiento de la re­
sistencia basados en el método del
ácido láctico ................................... 357
Métodos para el desarrollo de la re­
sistencia ................................................. 358
— Métodos de entrenamiento de lar­
ga distancia ...................................... 358
— Interval tra in ing.................................. 361
Resistencia específica de competi­
ción ....................................................... 362
Entrenamiento de los sistemas de 
energía. Cinco valores de intensidad . 363
— Entrenamiento de la tolerancia al
ácido láctico (ETAL)....................... 364
— Entrenamiento del consumo máxi­
mo de oxígeno (EVOsm áx).............364
— Entrenamiento del umbral anaeró-
bico (EUAn) ...................................... 365
— Entrenamiento del sistema de los
fosfágenos (E S F )........................... 367
— Entrenamiento del umbral aeróbi-
co (EUAe)........................................ 368
— Elaboración del programa ............... 369
Entrenamiento de los sistemas ener­
géticos en los deportes con predomi­
nio aeróbico.............................................372
Entrenamiento de los sistemas ener­
géticos en deportistas ju n io rs .............372
Resumen de los principales concep­
tos ......................................................... 373
13. Entrenamiento de la velocidad, la 
flexibilidad y la coordinación..........375
Entrenamiento de la velocidad...........376
— Factores determinantes de la velo­
cidad .................... 376
— Métodos para el desarrollo de la
velocidad máxima........................... 378
— Métodos para el desarrollo del tiem­
po de reacción .................................. 380
— Métodos para el desarrollo de la ve­
locidad ............................................ 381
— Barrera de la velocidad ....................382
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Entrenamiento de la flexibilidad ........... 383
— Factores que modifican la flexibili­
dad .......... 383
— Métodos para el desarrollo de la fle­
xibilidad .......................................... 385
— Metodología para el desarrollo de
la flexibilidad.................................... 386
Entrenamiento de la coordinación . . . 387
— Clasificación de la coordinación y
de sus niveles de complejidad___ 388
— Factores que influyen sobre la co­
ordinación ........................................ 389
— Métodos para el desarrollo de la
coordinación....................................390
Resumen de los principales conceptos 391
APÉNDICE
Tablas en blanco para planes 
anuales y cuatrienales
Glosario ..................................................401
Bibliografía..............................................407
índice alfabético...................................... 421
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PRIMERA PARTE
TEORÍA DEL ENTRENAMIENTO
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BASES DEL ENTRENAMIENTO
En los últimos años, el avance del rendimiento deportivo ha sido espectacular. Con frecuen­
cia se registran resultados que hasta hace poco eran inimaginables, y crece el número de de­
portistas capaces de superarlos. ¿Por qué se producen estas mejoras tan espectaculares? No 
existe una respuesta sencilla. Por un lado, el deporte es un fenómeno competitivo con un impor­
tante componente motivacional que ha estimulado la práctica de largas y duras horas de traba­
jo. Y, por otra parte, el entrenamiento deportivo ha evolucionado hacia una mayor sofisticación 
a consecuencia, en parte, del soporte de especialistas del deporte y científicos. Actualmente 
existe una base de conocimientos sobre el deporte más desarrollada, que se refleja en los as­
pectos metodológicos del entrenamiento. Las ciencias del deporte han evolucionado pasando 
de ser empíricas a científicas.
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La mayoría de los conocimientos científicos, 
ya sean derivados de la experiencia práctica o de 
la investigación, tienen como finalidad entender y 
mejorar los efectos del ejercicio sobre el organis­
mo. El ejercicio es ahora el objeto principal de 
estudio de la ciencia del deporte. La investigación 
derivada de diversas ciencias enriquece la teoría 
y metodología del entrenamiento, la cual se ha 
transformado en una ciencia motu proprío (figu­
ra 1.1). El deportista es el sujeto de estudio de la 
ciencia del entrenamiento. Para el entrenador y el 
científico del deporte, el deportista representa una 
amplia fuente de información.
A lo largo del entrenamiento, el deportista 
reacciona frente a distintos estímulos, algunos de 
los cuales pueden predecirse con mayor seguri­
dad que otros. Durante el proceso de entrena­
miento se recoge información de tipo fisiológico, 
bioquímico, psicológico, social y metodológico. 
Esta variada información se obtiene del deportista 
y es generada por el proceso de entrenamiento. 
El entrenador, que diseña el plan de entrenamien­
to, puede no estar en situación de evaluarlo. Sin 
embargo, para entender la reacción del deportis­
ta a la calidad del entrenamiento y para planificar 
futuros programas se debe analizar toda la infor­
mación que se origina en el proceso del entrena­
miento. En este sentido, se comprende que sea 
necesario que el entrenador necesite un soporte 
científico que le permita basar sus programas en 
evaluaciones objetivas.
El ámbito de la teoría y metodología del entre­
namiento es muy amplio. Los entrenadores mejo­
rarán eficientemente sus tareas de entrenamiento 
si analizan con detalle la información disponible 
de cada ciencia. Las bases de este proceso com­
plejo son los principios del entrenamiento. Al de­
terminar sus factores, se clarificará el papel que 
juega cada sujeto en relación con las característi­
cas de un deporte o evento.
Los capítulos 11-13 tratan de la metodología 
para el desarrollo de capacidades físicas (fuerza, 
velocidad, resistencia, flexibilidad y coordinación) 
y ayudarán al entrenador a seleccionar el método 
de entrenamiento óptimo. En la sección de planifi­
cación se muestra cómo entrenar a los deportistas 
para lograr el máximo rendimiento en el momento 
deseado. Un programa de entrenamiento debe 
incluir la regeneración y recuperación entre las se­
siones de entrenamiento para asegurar una mejo­
ra constante del rendimiento del deportista.
Á M B ITO
DEL ENTRENAM IENTO
El entrenamiento no es un descubrimiento re­
ciente. En la antigüedad, la gente entrenaba sis­
temáticamente para tareas de tipo militar y los 
juegos olímpicos. Actualmente, los deportistas se 
entrenan y preparan con una finalidad concreta. 
El objetivo fisiológico es la mejora de las funcio-
F igura 1.1. Ciencias auxiliares.
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nes orgánicas y la optimización del rendimiento 
deportivo. El principal ámbito de este tipo de en­
trenamiento es el aumento de la capacidad de 
trabajo físico y de la técnica del deportista, así 
como la adquisición de fuertes rasgos psicoló­gicos. El entrenador lidera, organiza y planifica el 
entrenamiento y educa al deportista. En este pro­
ceso, se involucran muchas variables fisiológi­
cas, psicológicas y sociológicas. El 
entrenamiento puede considerarse básicamente 
como una actividad deportiva sistemática y de 
larga duración, que se modula progresivamente y 
de forma individualizada. Las funciones fisiológi­
cas y psicológicas se adaptan para compensar 
las demandas de las tareas practicadas.
Las pretensiones de alcanzar resultados im­
portantes en las competiciones deben estar 
estrechamente relacionadas con una buena con­
dición física. Los sujetos deben educarse para 
combinar armónicamente el sentido ético, los 
valores morales y la perfección física. La perfec­
ción física se refiere a un desarrollo multilateral 
armónico. El deportista aprende habilidades finas 
y variadas, cultiva elevadas cualidades psicológi­
cas y mantiene una salud extremadamente bue­
na. En los entrenamientos y la competición, el 
deportista aprende a enfrentarse a intensos estí­
mulos estresantes. La condición física debería 
evolucionar mediante un programa de entrena­
miento organizado y bien planificado basado en 
un elevado volumen de experiencia práctica.
Lo más importante de las tareas del entrena­
miento para noveles y profesionales es la deter­
minación de objetivos asequibles, planificados en 
base a las habilidades individuales, a los rasgos 
psicológicos y al entorno social. Algunos depor­
tistas desean ganar una competición o mejorar 
un resultado; otros tienen como finalidad el apren­
dizaje de una habilidad técnica o el mayor desa­
rrollo de una capacidad física. Sea cual sea su 
objetivo, cada meta debe ser tan precisa y me- 
dible como sea posible. En cualquier plan de en­
trenamiento, corto o largo, antes de empezar a 
entrenar el deportista debe fijar sus metas y de­
terminar los procedimientos para conseguirlas. El 
término del plazo para conseguir el objetivo final 
será el día de la competición principal.
OBJETIVOS
DEL EN TREN AM IEN TO
Para mejorar sus habilidades y resultados, los 
deportistas, dirigidos por el entrenador, deben 
cumplir los objetivos del entrenamiento. Los obje­
tivos generales que se presentan en este capítulo 
serán útiles para la comprensión de los conceptos 
empleados en el resto del libro.
Desarrollo físico multilateral
Como base para el entrenamiento, los depor­
tistas precisan un desarrollo físico multilateral, 
así como una buena condición física general. Su 
finalidad es mejorar la resistencia y la fuerza, de­
sarrollar la velocidad, incrementar la flexibilidad y 
refinar la coordinación para conseguir un cuerpo 
armónicamente desarrollado. Se espera que los 
deportistas con una sólida base y un buen desa­
rrollo general mejoren sus resultados deportivos 
más rápido y mejor que los deportistas que care­
cen de esta base. Además, estos deportistas con 
una forma física superior aumentan su autoesti­
ma y lo reflejan en una fuerte personalidad.
Desarrollo físico específico 
del deporte
El desarrollo físico específico del deporte 
mejora la fuerza absoluta y la relativa, la masa 
muscular y la elasticidad, la fuerza específica 
(potencia o resistencia muscular) de acuerdo con 
los requerimientos del deporte, los movimientos y 
el tiempo de reacción, la coordinación y la flexibi­
lidad. Este tipo de entrenamiento desarrolla la 
habilidad para ejecutar con facilidad y suavidad 
todos los movimientos, especialmente los que se 
requieren en el deporte escogido.
Factores técnicos
El entrenamiento técnico supone el desarrollo 
de la capacidad para realizar correctamente to­
das las acciones técnicas; perfeccionando la téc­
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nica específica la cual se basa en un movimiento 
lógico y económico, con la máxima velocidad 
posible, con un rango de amplitud articular impor­
tante y con cierta demostración de fuerza; reali­
zando las técnicas específicas en situaciones 
normales y en situaciones poco habituales (por 
ejemplo, distintas condiciones meteorológicas); 
mejorando la técnica de deportes relacionados, y 
asegurándose la habilidad de ejecutar todos los 
movimientos correctamente.
Factores tácticos
Los factores tácticos incluyen el estudio de las 
reglas tácticas de los futuros adversarios para 
mejorar la propia estrategia y las tácticas óptimas 
según las capacidades de los deportistas, y en 
consecuencia, perfeccionar y diversificar las re­
glas tácticas desarrolladas en un modelo, que di­
ficulte las acciones de los futuros adversarios.
Aspectos psicológicos
La preparación psicológica también es nece­
saria para asegurarse un incremento del rendi­
miento físico. Ei entrenamiento psicológico 
mejora la disciplina, la perseverancia, la fuerza de 
voluntad, la seguridad y la valentía.
Cohesión del equipo
En algunos deportes (deportes de equipo, re­
levos, remo, ciclismo, etc.), la preparación del 
equipo es uno de los principales objetivos del en­
trenador. El entrenador puede alcanzarlo crean­
do un buen ambiente y armonía en las sesiones 
de preparación física, técnica y táctica del equi­
po. El entrenador debe establecer este estado 
de concordia como componente de la prepa­
ración psicológica, con el establecimiento de 
buenas relaciones personales, compañerismo 
y de objetivos comunes. Las sesiones de entre­
namiento y las reuniones sociales consolidan el 
equipo y estimulan el sentimiento de pertenencia 
al grupo. El entrenador debe estimular al equipo 
para que actúe como una unidad; también debe­
ría establecer planes específicos y dar a cada
deportista un papel de acuerdo con las necesi­
dades del equipo.
Factores de salud
Es importante cuidar la salud de cada depor­
tista. Para mantener una salud correcta se deben 
programar revisiones médicas periódicas, dosi­
ficar la intensidad del entrenamiento con las ca­
pacidades de esfuerzo físico individuales, y se 
deben alternar las fases de trabajo intenso con 
fases de recuperación adecuadas. Después de 
una enfermedad o lesión, el deportista podrá vol­
ver a entrenar solamente cuando se haya recu­
perado totalmente, dosificando correctamente la 
progresión del entrenamiento.
Prevención de lesiones
Se debe prevenir la aparición de lesiones me­
diante el seguimiento de todas las medidas de 
seguridad; aumentando la flexibilidad más allá 
del nivel requerido por el deporte; fortaleciendo 
los músculos, tendones y ligamentos, especial­
mente en los principiantes durante la fase de ini­
ciación, y desarrollando la fuerza y elasticidad 
muscular de manera que, aunque el deportista 
realice movimientos poco habituales, los riesgos 
de accidente sean mínimos.
Conocimientos teóricos
El entrenamiento aumenta el saber teórico del 
deportista sobre los aspectos fisiológicos y psico­
lógicos de las bases del entrenamiento, la planifi­
cación, nutrición y recuperación. Los entrenadores 
deben fomentar las relaciones deportista-entrena­
dor, deportista-adversario, las relaciones entre los 
componentes del equipo, para ayudarles a traba­
jar conjuntamente hacia la obtención de los objeti­
vos establecidos.
Se han resumido algunos de los objetivos ge­
nerales que el entrenador debe considerar en el 
momento de desarrollar un programa de entrena­
miento. Las características específicas de mu­
chos deportes y de los sujetos que los practican 
conllevan que el entrenador deba ser selectivo o
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Desarrollar la capacidad de realizar todas las acciones 
técnicas correctamente.
que establezca objetivos adicionales. Los objeti­
vos del entrenamiento se deben alcanzar de for­
ma progresiva. Inicialmente, el programa debería 
desarrollar la base funcional del entrenamiento, 
para posteriormente orientarse hacia la consecu­
ción de objetivos específicos del deporte. Por 
ejemplo, Ozolin (1971) sugiere desarrollaren pri­
mer lugar la resistenciay seguidamente progre­
sar en la evolución de la resistencia específica o 
anaeróbica. Otro ejemplo sería el que han utiliza­
do las gimnastas rumanas que empezaban cada 
ciclo anual de entrenamiento con una fase (de un 
mes de duración, aproximadamente) para el de­
sarrollo de la fuerza antes de iniciar la fase de tra­
bajo técnico. En los programas de entrenamiento 
a largo plazo también se aplica con frecuencia 
una aproximación de tipo secuencial.
CLASIFICACIÓN 
DE LAS H AB IL IDADES
Se han realizado distintas propuestas para 
clasificar los ejercicios físicos. Uno de los crite­
rios se basaba en la imagen del sujeto, Si éste 
tenía buen aspecto, esto indicaba que él o ella 
era fuerte y gozaba de buena salud. Friederich 
Jahn, fundador de la gimnasia alemana, conside­
raba como criterio el material utilizado por los de­
portistas (Eiselen, 1845). Leshaft (1910) dividía 
todos los ejercicios en tres grupos. El primer 
grupo incluía ejercicios simples (calistenia); el se­
gundo incorporaba ejercicios algo más complejos 
y ejercicios con progresión de cargas (saltos, 
lucha) y en el tercero se agrupaban los ejercicios 
complejos (juegos, patinaje, esgrima).
Una clasificación ampliamente aceptada distri­
buye a los deportistas entre deportes individuales 
(atletismo, gimnasia, boxeo) y deportes de equipo 
(baloncesto, voleibol, rugby); asimismo, también 
utiliza como criterio ciertas capacidades físicas. 
Éstas son la fuerza, la velocidad, la resistencia y la
coordinación (Grantin, 1940). Para los entrenado­
res, esta clasificación es muy práctica (Farfel, 
1960). Las habilidades deportivas pueden dispo­
nerse en tres grupos de ejercicios: cíclicos, acícli­
cos y acíclicos combinados.
Las habilidades cíclicas se emplean en de­
portes como marcha atlética, carrera, esquí de 
fondo, patinaje de velocidad, natación, remo, ci­
clismo. piragüismo (kayac y canoa). La principal 
característica de estos deportes es que el acto 
motor implica movimientos cíclicos y repetitivos. 
Cuando los deportistas han aprendido un ciclo 
del acto motor, pueden reproducirlo durante lar­
gos periodos de tiempo. Cada ciclo consiste en 
varias fases idénticas que se repiten siguiendo la 
misma secuencia. Por ejemplo, las cuatro fases 
del paleo en el remo: ataque, palada, salida y re­
cuperación forman parte de un gesto global. Los 
deportistas realizan el ciclo siguiendo la misma 
secuencia durante el gesto técnico del remo.
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Para conseguir los objetivos establecidos, 
el entrenador ayuda al equipo a trabajar 
conjuntamente como una unidad.
Todos los ciclos que realiza el deportista están 
relacionados; el ciclo actual es precedido y será 
seguido por otro ciclo.
Las habilidades acíclicas se observan en de­
portes como los lanzamientos de peso y disco, la 
mayoría de los ejercicios de gimnasia artística, los 
deportes de equipo, la lucha, el boxeo, la esgrima. 
Estas habilidades consisten en funciones integra­
les realizadas en una única acción. Por ejemplo, el 
gesto del lanzamiento del disco comprende el ba­
lanceo previo, la transición, el giro, la proyección y 
el cambio de apoyo, pero el deportista los realiza 
en una sola acción. Las habilidades acíclicas 
combinadas consisten en movimientos cíclicos se­
guidos por movimientos acíclicos. Los deportes co­
mo los saltos en atletismo, el patinaje artístico, los 
ejercicios de acrobacia, el salto del potro en gimna­
sia artística y los saltos de trampolín dependen de
habilidades acíclicas combinadas. 
Aunque todas las acciones se rela­
cionan, se pueden distinguir fácil­
mente los movimientos acíclicos de 
los cíclicos. Por ejemplo, el movi­
miento acíclico de un salto de altura 
o de pértiga se puede diferenciar 
del movimiento cíclico de la carrera 
de aproximación.
La selección del método de en­
señanza más adecuado depende­
rá de forma importante del nivel de 
comprensión del entrenador en re­
lación a la clasificación de los ejer­
cicios. Para los deportes cíclicos, 
el aprendizaje global de toda la ha­
bilidad parece ser el más eficiente, 
porque es difícil descomponer en 
fases habilidades como la carrera, 
el patinaje de velocidad y el esquí 
de fondo. En los deportes acíclicos 
se obtiene un aprendizaje más 
rápido si se descompone una habi­
lidad y se enseñan sus componentes por separa­
do. Por ejemplo, se puede dividir el movimiento 
técnico del salto de longitud en sus componentes 
hasta que el deportista lleve a cabo cada parte 
correctamente; entonces podrá aprender la habi­
lidad en su conjunto.
CLASIFICACIÓN 
DE LOS DEPORTES
Los actos motores voluntarios son el resultado 
de un conjunto complejo de contracciones muscu­
lares realizadas en condiciones dinámicas o está­
ticas y que involucran fuerza, velocidad, 
resistencia, coordinación y amplitud de movimien­
to. La categorización de los deportes se basa en 
las finalidades del entrenamiento y en las similitu­
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des fisiológicas y técnicas necesarias para lograr 
y asegurar un resultado deportivo adecuado. En 
este sentido, Gandelsman y Smirnov (1970) dis­
tribuyeron todos los deportes en siete grupos:
• Deportes en los que se busca perfeccionar la 
coordinación y la formación de una habilidad.
• Deportes cíclicos en los que se busca lograr 
la mayor velocidad de desplazamiento.
• Deportes en los que se busca perfeccionar la 
fuerza y la velocidad de una destreza.
• Deportes en los que se busca perfeccionar la 
habilidad desarrollada en una competición 
frente a adversarios.
• Deportes en los que se busca perfeccionar la 
conducción de distintos medios de locomoción.
• Deportes en los que se busca perfeccionar la 
actividad del sistema nervioso central (SNC) 
bajo condiciones de tensión y de escasos re­
querimientos físicos.
• Deportes combinados en los que se busca 
desarrollar la capacidad de participar en dis­
tintos tipos de pruebas.
El primer grupo incluye la gimnasia artística, la 
gimnasia rítmica, el patinaje artístico y los saltos 
de trampolín. El resultado a menudo depende de 
una perfecta coordinación, de la complejidad téc­
nica del ejercicio y de su realización artística, por­
que la puntuación se basa en una valoración 
subjetiva. La mayoría de sus habilidades son ací­
clicas, aunque algunas son cíclicas (la aproxi­
mación en las acrobacias y el potro en la gimnasia 
artística, los saltos en el patinaje artístico). Las 
estructuras acíclicas de muchas habilidades son 
diversas y determinan una gran variedad de tipos 
e intensidades en el trabajo del entrenamiento, 
que conducen a muchos reajustes de las funcio­
nes corporales.
El segundo grupo incluye deportes como la 
carrera, la marcha atlética, el patinaje de velo­
cidad, el remo, el ciclismo, el piragüismo, el esquí 
de fondo y la natación, en los que la principal fina­
lidad es alcanzar la máxima velocidad posible. 
Otra característica es el patrón cíclico del gesto 
que realizan los deportistas. La velocidad que los 
deportistas desarrollan durante una competición
depende de la perfección de los movimientos cí­
clicos y de la capacidad para superar la fatiga. 
Los efectos de la fatiga son más determinantes 
en los deportistas de largas distancias, sobre todo 
a causa de la elevada solicitación sobre el siste­
ma cardiorrespiratorio.
Los deportes del tercer grupo se basan en la 
capacidad de generar una fuerza máxima que 
mejore el rendimiento. Los deportistas pueden 
desarrollar fuerza, ya sea aumentado la masa 
muscular que emplearán durante el ejercicio 
mientras mantienen estable el ritmo de acelera­
ción (halterofilia) o aumentando el ritmo de acele­
ración y manteniendo la masa muscular 
constante (lanzamientos y saltos). En el primer 
caso se trata de acrecentar la fuerza, mientras 
que en el segundo se desarrolla la potencia.
El cuarto grupo incluye todos los deportes de 
equipo y los deportesindividuales en los que 
existe oposición a un adversario (boxeo, lucha, 
judo, esgrima). Las habilidades requeridas son 
un excelente funcionamiento de los órganos sen­
soriales y la capacidad de percibir una acción rá­
pidamente bajo unas condiciones de competición 
que varían constantemente. Las decisiones que 
se toman en situaciones de juego complejas 
dependen de la capacidad de percepción de es­
tímulos externos al deportista. La rapidez y preci­
sión de la interpretación puede impedir que los 
adversarios realicen con éxito alguna maniobra 
táctica o que logren el éxito para su equipo.
El quinto grupo de deportes incorpora acti­
vidades como la hípica, la vela, los deportes de 
motor y el esquí acuático. Este grupo está poco 
investigado, aunque algunas habilidades son úti­
les en la vida diaria. En algunos deportes (vela, 
motociclismo, etc.), la calidad del material influye 
sobre los resultados de la competición; sin embar­
go, los deportistas también deben perfeccionar la 
habilidad de manejo del material. El desarrollo 
de esas habilidades complejas requiere horas de 
entrenamiento. El procesamiento de la infor­
mación recibida por el sistema nervioso central 
(SNC) a partir de los propioceptores debe ser 
extremadamente rápido, porque los deportistas 
deberán tomar decisiones rápidas durante la 
competición. Para conseguir el éxito también es
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importante una buena preparación física con un 
desarrollo específico de la fuerza adaptado a los 
requerimientos del deporte. Aparte de la fuerza y 
el tiempo de reacción, el equilibrio y la resistencia 
también representan capacidades físicas domi­
nantes que el deportista necesitará cuando prac­
tique alguno de estos deportes.
Aunque las actividades del sexto grupo (tiro, 
tiro con arco, ajedrez) son reconocidas como de­
portes, no son realmente ejercicios físicos, porque 
el componente motor es bajo. Sin embargo, como 
Gandelsman y Smirnov (1970) han sugerido, es­
tos deportes reflejan la principal tendencia del 
entrenamiento moderno, según la cual el SNC in­
crementa su relevancia como líder de la actividad. 
Aunque realicen los participantes en estos de­
portes no suponga un gran esfuerzo físico, los 
jugadores de ajedrez y los tiradores participan en 
ejercicios físicos bien planificados. Ambos de­
portes requieren una resistencia excelente que 
permita a los participantes mantener la concentra­
ción, la paciencia y el autocontrol psicológico 
durante una larga competición. La fuerza de la 
parte superior del cuerpo hará posible que el tira­
dor pueda sujetar el arma con firmeza sin desviar­
se del blanco.
Finalmente, los deportes combinados incor­
poran muchos elementos (por ejemplo, decatlón) 
o diferentes deportes como el pentatlón moderno 
(hípica, tiro, esgrima, natación y cross). El hepta- 
tlón, el triatlón y el biatlon también se encuentran 
en este grupo. Las interpretaciones psicológicas 
y fisiológicas deben hacerse de acuerdo con los 
aspectos específicos de cada prueba que com­
ponen el deporte combinado, porque la mayo­
ría incluyen actividades de varios deportes y 
de distintas zonas de intensidad. La variedad de 
pruebas y deportes que determinan el tipo de en­
trenamiento que se debe realizar es complejo, y 
da lugar a deportistas completos.
La clasificación de los deportes propuesta por 
Gandelsman y Smirnov (1970) es esquemática. 
Sin embargo, es beneficioso que el entrenador po­
sea una buena comprensión de las características 
de todas las actividades deportivas, porque un 
deporte Incluido en un grupo puede tener algunos 
rasgos específicos de otro grupo. La comprensión
de los rasgos y de las características de un depor­
te puede mejorar el esfuerzo del entrenador y faci­
litarle que el programa de entrenamiento sea más 
variado y obtenga resultados más eficaces. La 
tabla 1.1 resume la clasificación de los deportes.
SISTEM A
DE ENTRENAM IENTO
Un sistema es un conjunto de ideas, teorías o 
especulaciones, organizado y sistematizado me­
todológicamente. Un sistema debería abarcar 
conjuntamente los datos obtenidos mediante la 
experiencia acumulada así como los hallazgos de 
los trabajos de la Investigación pura y aplicada. Un 
sistema no debería ser una copia de otros siste­
mas, aunque puede ser interesante estudiar otros 
sistemas antes de desarrollar uno nuevo. Además, 
al crear o desarrollar un sistema mejor se debe 
tener en consideración el entorno social y cultural.
Un sistema deportivo debería incluir la educa­
ción física y la organización deportiva de la socie­
dad, teniendo en cuenta los programas escolares, 
las actividades recreativas y de las agrupaciones 
deportivas, el organigrama de los centros de go­
bierno deportivo y el sistema de entrenamiento 
deportivo.
La organización de un sistema nacional debe 
en primer lugar definir sus objetivos y basándo­
se en ellos estructurarse de forma que todos los 
eslabones y unidades estén relacionados de for­
ma sólida y secuencial (figura 1.2). El sistema 
propuesto tiene una estructura piramidal: en la 
base (en la educación física) se encuentran los 
más jóvenes; en el vértice se sitúa la zona de alto 
rendimiento: los deportistas de las selecciones 
nacionales.
Un programa deportivo nacional debe consi­
derar los valores de la sociedad, sus tradiciones, 
su clima y el énfasis deportivo, especialmente 
para los jóvenes participantes. La gente joven de­
be desarrollar habilidades básicas y otras más 
complejas que se beneficien de la formación físi­
ca; asimismo, también deben saber desenvol­
verse correctamente en la mayoría de deportes. 
Especialmente en atletismo, natación y gimnasia
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Tabla 1.1. Características de las clasificaciones de los deportes.
Grupo Finalidad
del
entrenamiento
Ejem plos 
de deportes
Estructura 
de lo s ejercicios
Intensidad
dom inante
Habilidad
biom otora
dom inante
D em andas
funcionales
1 Perfeccionar 
la coordinación 
y la ejecución 
de un ejercicio
Gimnasia 
artística, 
patinaje artístico
Acíciica Alternante Conjunto 
complejo de 
coordinación, 
fuerza y 
velocidad
SNC,
neuromuscular
2 Conseguir una 
velocidad elevada 
en deportes cíclicos
Carrera, remo, 
natación, esquí 
nórdico
Cíclica Todas las
intensidades,
desde
máximas a
bajas.
Alternante
Velocidad,
resistencia
SNC,
neuromuscular y 
cardiorrespirato- 
rias
3 Perfeccionar la 
fuerza y la 
velocidad de un 
ejercicio
Halterofilia,
lanzamientos,
saltos
Cíclica y acíclica 
combinadas
Alternante Fuerza,
velocidad
Neuromuscular,
SNC
4 Perfeccionar la 
habilidad ante un 
enfrentamiento con 
adversarios
Deportes de 
equipo, algunos 
deportes 
individuales
Acíclica Alternante Coordinación,
velocidad,
fuerza,
resistencia
SNC, locomotor,
cardiorrespira-
torio
5 Perfeccionar la 
conducción en 
distintos tipos de 
desplazamientos
Vela, equitación, 
motociclismo
Acíclica y cíclica 
combinadas
Alternante Coordinación,
velocidad
SNC
6 Perfeccionar la 
actividad del SNC 
en situaciones de 
tensión y demandas 
físicas bajas
Tiro, tiro con 
arco, ajedrez
Acíclica Baja Coordinación,
resistencia
SNC
7 Deportes
combinados
Decatlón,
biatlon,
heptatlón,
triatlón
Todos Específica de 
cada prueba
Conjunto 
complejo de la 
mayoría de 
habilidades
SNC, locomotor 
y cardiorrespi- 
ratorio
artística. A partir del atletismo se trabajan las ha­
bilidades básicas necesarias en la mayoría de 
deportes (carrera, saltos, lanzamientos). La nata­
ción estimula un desarrollo correcto de la función 
cardiorrespiratoria y de las técnicas de salvamen­
to. La gimnasia artística mejora el equilibrio y la 
coordinación. Estos tres deportes forman parte de 
la formación general en muchos países europeos, 
especialmente Rusia, Alemania y Rumania.
La creación de un sistema de entrenamiento 
para un deporte debe ser el resultado del cono­
cimiento generalde la teoría y la metodología del 
entrenamiento, de los conocimientos científicos, 
de la experiencia de los mejores entrenadores na­
cionales y del sistema seguido en otros países. El 
punto principal del desarrollo de un sistema de en­
trenamiento debería ser la programación de un 
modelo para el entrenamiento a corto y largo pla­
zo. Todos los entrenadores deberían entonces 
aplicar el modelo. Esta aproximación no excluye la 
posibilidad de la expresión individual. Cada sujeto 
tiene un lugar en el sistema y un entrenador puede 
intentar enriquecer el sistema mediante sus apor­
taciones. Asimismo, utilizando sus habilidades y 
técnicas, los entrenadores deberían aplicar el sis­
tema de acuerdo con las características del club, 
del entorno social y natural y de las características 
individuales del deportista.
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Nivel Un idades de organización 
y com petición
Objetivos
Deporte de alto nivel
/ *
Obtener un rendimiento elevado
/ Equipos'', 
''nacionales'*
y plusmarcas
Deporte de ámbito nacional / Deportistas Mantener un elevado nivel
; que toman \ de preparación y promover
/ parte en las \ los sujetos con altas
/ competiciones \ posibilidades en el nivel
/ nacionales de 
/ mayor nivel
deportivo
Deporte de base / Sujetos y equipos de niños \ Entrenar en conjunción con
/ y juniors que pertenecen \ las necesidades del deporte
; a clubes y escuelas que de alto nivel. Estimularlos
: organizan programas de para alcanzar rendimientos
; entrenamiento y competiciones \ de elite
Deporte recreativo Sujetos que pueden ser o no de Desarrollar la técnica
/ organizaciones deportivas y que y las habilidades biomotoras.* no necesariamente entrenan Animarlos a tomar parte
/ para un alto rendimiento \ en un deporte recreativo
Figura 1.2. Ejemplo de un sistema deportivo nacional.
Los especialistas y científicos del deporte 
ocupan un lugar importante en la elaboración y 
evolución del sistema de entrenamiento. Sus in­
vestigaciones, especialmente las investigaciones 
aplicadas, pueden enriquecer el conocimiento de 
las bases del entrenamiento; mejorar ios métodos 
de evaluación y de selección de los deportistas, 
optimizar la planificación de los picos de máximo 
rendimiento y de las fases de recuperación y rege­
neración posteriores al entrenamiento, y mejorar 
los conocimientos sobre el control de la tensión.
La calidad de un sistema de entrenamiento 
depende de factores de apoyo y factores directos 
(figura 1.3). La base principal del sistema se apo­
ya directamente en el entrenamiento y en su eva­
luación, sin embargo, cada eslabón del sistema 
tiene su papel.
La consecuencia directa de un sistema de 
entrenamiento de calidad debería ser la obten­
ción de un elevado nivel de rendimiento. La cali­
dad del entrenamiento no depende sólo del
entrenador sino que es el resultado de múltiples 
factores, algunos de los cuales no son controla­
dos por el entrenador aunque pueden afectar al 
rendimiento del deportista (figura 1.4). Por eilo, 
todos los factores que afectan a ia calidad del 
entrenamiento deben utilizarse con eficiencia y 
mejorarse constantemente.
ADAPTACIÓ N 
A L ENTREN AM IEN TO
Un elevado nivel de rendimiento es el resulta­
do de muchos años de entrenamiento duro, me­
tódico y bien planificado. Durante este periodo, el 
deportista intenta adaptar sus funciones y órga­
nos a los requerimientos específicos del deporte 
escogido. El nivel de adaptación se refleja en su 
capacidad de rendimiento. Cuanto mayor es el 
grado de adaptación, mejores son los resultados.
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Figura 1.3. Componentes de un sistema de entrenamiento.
Figura 1.4. Factores involucrados en la calidad del entrenamiento.
La adaptación al entrenamiento es la suma 
de las transformaciones producidas por la repe­
tición sistemática del ejercicio. Estos cambios 
estructurales y fisiológicos ocurren a consecuen­
cia de las demandas específicas de la actividad 
realizada, a las cuales se someten los órganos 
de los deportistas, y que varían en función del
volumen, intensidad y frecuencia del entrena­
miento. El entrenamiento físico solamente es 
beneficioso si es capaz de producir las adapta­
ciones corporales al esfuerzo. Si la tensión no es 
suficientemente alta, no se producen adapta­
ciones. Por otro lado, si la tensión es intolerable, 
pueden aparecer lesiones o sobreentrenamiento.
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El periodo de tiempo necesario para obtener 
un elevado nivel de adaptación depende de la 
complejidad técnica y de las dificultades fisioló­
gicas y psicológicas del evento o deporte. Cuan­
to más complejo y difícil es el deporte, mayor es 
el tiempo necesario para conseguir las adapta­
ciones neuromusculares y funcionales.
Un programa de entrenamiento sistemático y 
organizado induce varias alteraciones. Aunque 
los investigadores han observado la mayoría de 
cambios funcionales y orgánicos en deportistas 
de resistencia (Astrand y Rodahl, 1970; Mathews 
y Fox, 1976), muchos deportistas presentan mo­
dificaciones neuromusculares, cardiorrespira- 
torias y bioquímicas. Mediante el ejercicio físico 
también se producen mejoras psicológicas.
Las investigaciones sobre adaptaciones anató­
micas han puesto de manifiesto que la resistencia 
del material (composición del hueso) disminuye en 
ejercicios de elevada intensidad. Asimismo, sus 
propiedades no dependen estrictamente de ia 
edad cronológica, sino de las demandas mecáni­
cas del deportista. De ese modo, el entrenamiento 
de baja intensidad en edades tempranas puede 
estimular el alargamiento de los huesos y el au­
mento de su diámetro. Por otro lado, el entrena­
miento intenso puede inhibir el crecimiento óseo 
(Matsuda et al., 1986).
Los investigadores también creen que la adap­
tación de los huesos al ejercicio varía con ia edad. 
Los huesos inmaduros son más sensibles a cam­
bios cíclicos de las cargas que los huesos ma­
duros. El entrenamiento de la fuerza en edades 
jóvenes acelera el proceso de maduración y frena 
el crecimiento del hueso (Matsuda et al., 1986). 
Por tanto, la finalidad del entrenamiento será esti­
mular el cuerpo para que responda adaptándose, 
pero no perjudicándose.
Los deportistas que realizan entrenamientos 
de fuerza y potencia a intensidades próximas a 
la contracción voluntaria máxima aumentan el 
área de sección de sus fibras musculares (hi­
pertrofia). El aumento de tamaño y peso del 
músculo es debido principalmente al proceso de 
hipertrofia, raramente las fibras musculares se 
dividen (hiperplasia), y al aumento del contenido 
proteico.
Los investigadores a menudo relacionan los 
elevados niveles de rendimiento en pruebas de 
potencia o velocidad con aspectos genéticos y 
con el predominio de ciertos tipos de fibras mus­
culares. Sin embargo, Simoneau et al., (1985) 
sugieren que la composición miofibrilar no está 
exclusivamente determinada por factores genéti­
cos. Los investigadores han observado resulta­
dos contradictorios respecto a la transferencia de 
fibras de contracción rápida en fibras de contrac­
ción lenta. Algunos resultados ponen de mani­
fiesto que, cuando el estímulo es adecuado, 
existe el potencial para convertir un tipo de fibras 
en otro. Por eso, la modificación del área de los 
distintos tipos de fibras puede depender de la 
naturaleza y duración del programa de entrena­
miento, así como del estado del deportista an­
tes de iniciar este programa, de modo que no de­
pende solamente de factores genéticos.
Las mejoras de los resultados en pruebas 
de potencia explosiva y la correspondiente 
adaptación biológica debidas a un estímulo de 
entrenamiento específico no se comprenden 
completamente. En la vida cotidiana y en el en­
trenamiento, la fuerza de la gravedad es el princi­
pal estímulo mecánicoresponsable del desarrollo 
de la estructura muscular. Por tanto, parece razo­
nable asumir que condiciones de elevada fuerza 
de gravedad pueden influenciar aspectos mecá­
nicos del músculo, incluso en deportistas bien 
entrenados. Los investigadores obtienen mejoras 
como resultado de una adaptación rápida a una 
mayor fuerza de gravedad simulada. Sugieren 
que las adaptaciones se producen tanto desde el 
punto de vista neuromuscular como en los proce­
sos metabólicos (Bosco et al., 1984).
Las mejoras de los resultados también son 
debidas a cambios en el sistema neuromuscular. 
Durante actividades continuas de intensidad máxi­
ma o submáxima, el nivel medio de la frecuencia 
de descarga de una unidad motora aumenta con 
el tiempo. Esta estrategia neuromuscular puede 
prolongar el periodo de tiempo durante el cual el 
deportista mantiene la contracción muscular. En 
las actividades submáximas de larga duración, 
cuando se desarrolla insuficiencia contráctil en las 
unidades motoras activas, nuevas unidades moto­
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ras se activan para mantener el nivel de trabajo 
externó. Sin embargo, en contracciones máximas 
voluntarias sostenidas, las unidades motoras ini­
cialmente con mayor frecuencia de estimulación 
muestran un mayor ritmo de reducción.
Las actividades de elevada velocidad y corta 
duración son responsables de pequeños cam­
bios adaptativos en las enzimas (un tipo de pro­
teínas que induce las reacciones químicas) y del 
aumento de la fosfocreatina (PC). Cuanto más 
intensa es una actividad, mayor es la actividad 
enzimática, así como el metabolismo oxidativo 
y glucolítico. Cuanto mayor es la hipertrofia, ma­
yor es la actividad de las enzimas oxidativas. El 
ejercicio aeróbico no tiene efecto sobre los pro­
cesos glucolíticos; por tanto, cuanto más largo 
sea el periodo de entrenamiento más se hiper­
trofiarán las fibras musculares de contracción 
lenta (Sale, 1989).
El entrenamiento de resistencia de larga du­
ración y de intensidad moderada mejora la ca­
pacidad aeróbica, principalmente mediante los 
niveles de mioglobina (un pigmento que se une al 
oxígeno, almacenándolo y difundiéndolo), las 
enzimas mitocondriales (tanto en tamaño y nú­
mero), los depósitos de glucógeno y una mayor 
capacidad oxidativa. Las principales adapta­
ciones a la actividad de larga duración son el 
incremento de la capacidad y la frecuencia res­
piratorias, aumento del transporte de oxígeno, 
elevación del gasto cardiaco y cambios estructu­
rales en la densidad mitocondrial del músculo. 
Así, el mayor consumo máximo de oxígeno pone 
de manifiesto que existe una mayor capacidad 
aeróbica para el ejercicio de larga duración y 
aumenta la actividad enzimática de los músculos 
activos. La oxidación de los ácidos grasos es uno 
de los principales beneficios del incremento de la 
actividad enzimática, lo que mejora la capacidad 
del organismo para utilizar los lípidos como fuen­
te de energía. Los investigadores consideran que 
los aumentos de las mitocondrias y de mioglobi­
na explican un 50% del incremento del consumo 
máximo de oxígeno. El 50% restante podría ser 
debido a un mejor transporte de oxígeno a través 
del sistema cardiocirculatorio (De Vries, 1980). 
Un entrenamiento predominantemente aeróbico
también incrementa considerablemente la capaci­
dad anaeróbica (Gollnick et al., 1973b).
CICLO DE
SUPERCOMPEIMSACIÓIM
El proceso de supercompensación se refiere 
principalmente a las relaciones entre el trabajo y 
la regeneración, como bases biológicas del cre­
cimiento físico y psicológico antes de una com­
petición principal. En las actividades cotidianas 
habituales, todos los sujetos presentan un ritmo 
de funcionamiento biológico específico. Cuando 
un sujeto entrena, ciertos estímulos desequili­
bran su estado biológico normal al consumir 
energía suplementaria. El resultado de este con­
sumo es la aparición de fatiga y elevadas 
concentraciones de ácido láctico en la sangre y 
las células. Al final de la temporada de entrena­
miento, la acumulación de fatiga puede reducir 
temporalmente la capacidad funcional del cuer­
po. La caída brusca de la curva de homeostasis 
(figura 1.5) refleja la rápida adquisición de fatiga 
que se acompaña simultáneamente con una 
reducción de la capacidad funcional. Después de 
un entrenamiento y entre las sesiones de entre­
namiento, durante la fase de compensación, el 
cuerpo repone los depósitos de las fuentes bio­
químicas de energía. Para que el comportamien­
to biológico del deportista sea normal, siempre 
debe existir un equilibrio entre el consumo de 
energía y su reposición. Durante la fase de com­
pensación se debe restablecer y equilibrar el 
gasto realizado durante el entrenamiento. En 
el caso contrario, la depleción de los depósitos 
de energía desembocará en un empeoramiento 
del rendimiento.
El retorno de la curva hacia un estado bio­
lógico normal es lento y progresivo, lo cual sugie­
re que la regeneración y reposición de la energía 
del cuerpo es un proceso lento que dura varias 
horas. Si el tiempo entre dos sesiones de entre­
namiento es superior, el cuerpo restituye total­
mente las fuentes de energía (especialmente el 
glucógeno). Los deportistas consiguen además
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Figura 1.5. Ciclo de supercompensación de una sesión de entrenamiento 
(modificado de Jakovlev, 1967).
algunas reservas suplementarias, lo cual permite 
al cuerpo entrar en un estado de supercompensa­
ción. Cada vez que tiene lugar el proceso de su­
percompensación, el deportista establece un nivel 
superior de homeostasis con efectos positivos 
para el entrenamiento y la competición. El pro­
ceso de supercompensación se debe considerar 
como la base del incremento de la eficiencia fun­
cional del deportista, que aparece a consecuencia 
de la adaptación del cuerpo a los estímulos de en­
trenamiento y a la restauración de los depósitos 
de glucógeno muscular. Si la siguiente fase o el 
periodo de tiempo que transcurre entre dos estí­
mulos es demasiado largo, la supercompensa­
ción desaparecerá, involucionando y dando lugar 
a pequeñas mejoras de los resultados.
El ciclo de supercompensación (figura 1.5) se 
produce de la siguiente manera. Después de so­
meterse a los ejercicios de entrenamiento, el 
cuerpo siente fatiga (fase I). Durante el periodo de 
reposo (fase II), no sólo se han restablecido los 
depósitos bioquímicos, sino que se han superado 
los niveles normales. El cuerpo se compensa to­
talmente, seguido de una fase de rebote o super­
compensación (fase III) en la que tiene lugar una 
mayor adaptación que se refleja en un crecimien­
to funcional de la eficiencia deportiva. Si el depor­
tista no aplica otro estímulo en el momento óptimo 
(durante la fase de supercompensación), enton­
ces aparece el proceso de involución (fase IV), lo
cual es un deterioro con la pérdida de los benefi­
cios obtenidos durante la supercompensación.
Después de los estímulos de una sesión de 
entrenamiento, el periodo de recuperación, inclu­
yendo la fase de supercompensación, dura apro­
ximadamente unas 24 horas (Herberger, 1977). 
Las variaciones del proceso de supercompensa­
ción dependen del tipo e intensidad del entrena­
miento. Por ejemplo, después de una sesión de 
entrenamiento de resistencia aeróbica, el proce­
so de supercompensación puede tener lugar 
transcurridas aproximadamente 6 a 8 horas. Por 
otro lado, la actividad intensa que supone ele­
vadas demandas sobre el SNC puede reque­
rir más de 24 horas, y en ocasiones entre 36 y 
48 horas para que se produzca el proceso de su­
percompensación.
Sin embargo, los deportistas de elite que sue­
len seguir programas de entrenamiento que no 
permiten que transcurran 24 horas entre las se­
siones de entrenamiento, se someten a una se­
gunda sesión de trabajo antes de que tenga lugar 
la supercompensación. Como muestra lafigu­
ra 1.6, el ritmo de mejora es más elevado cuando 
los deportistas participan en sesiones de entre­
namiento frecuentes, siempre y cuando éstas no 
sean tan frecuentes que impidan la fase de 
supercompensación. La existencia de intervalos 
largos entre estímulos de entrenamiento (figu­
ra 1,6a) produce menores incrementos globales
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que cuando los intervalos son más cortos (figu­
ra 1.6b). Sin embargo, en el último caso ios de­
portistas deberán alternar el sistema energético 
solicitado, como se sugiere en la planificación de 
los microciclos.
La reacción del cuerpo frente al entrenamiento 
depende directamente de la fuerza de diversos es­
tímulos. Como se muestra en la figura 1.7, una fa­
se que sobreenfatice la intensidad máxima de los 
estímulos puede dar lugar a agotamiento y a una 
reducción del rendimiento. Éste es un procedi­
miento de algunos entrenadores demasiado exi­
gentes que intentan proyectar la imagen de ser 
trabajadores duros y exigentes, y que consideran 
que los deportistas deben quedar agotados en 
cada sesión de trabajo. En estas circunstancias, 
los deportistas no tienen nunca tiempo para com­
pensar las pérdidas, porque la profundidad de la
curva de fatiga se agudiza y, en esta situación, se 
requiere un mayor tiempo de regeneración y no 
una nueva sesión de trabajo intenso. La regenera­
ción permite la compensación, y en último término 
tiene lugar el proceso de supercompensación.
Para conseguir una mejora constante de los 
resultados, el entrenador debe exigir, regularmen­
te, mayores desafíos al deportista, de manera que 
se eleve el límite de su adaptación. En términos 
prácticos, esto significa que el entrenador debe 
planificar los estímulos intensos alternativamente, 
de forma que los días de entrenamiento de eleva­
da intensidad se alternen con días de baja intensi­
dad. Así se favorece el proceso de compensación 
y se puede conseguir el estado de supercompen­
sación deseado (figura 1.8).
El proceso de supercompensación que apa­
rece posteriormente a una sesión de entrena-
Figura 1.7. Reducción del rendimiento a consecuencia de estímulos de intensidad máxima prolongados.
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Figura 1.8. La alternancia de estímulos máximos y de baja intensidad produce una curva de mejora ondulatoria.
miento es una necesidad biológica, porque los 
mecanismos de adaptación serán superiores a 
los de la sesión previa. De ese modo el deportis­
ta consigue un nuevo nivel de homeostasis que 
refleja los superiores niveles de adaptación al en­
trenamiento. En consecuencia, el nuevo proceso 
de supercompensación se iniciará a partir de es­
te punto (figura 1.9).
Por otro lado, el deportista no se beneficiará 
del fenómeno de supercompensación si la curva 
de compensación no alcanza o supera el nivel de 
homeostasis previo. Niveles elevados de fatiga, 
causados por continuos estímulos de elevada 
intensidad, dificultan lograr el proceso de super­
compensación y sus beneficios biológicos para la 
mejora del entrenamiento y la consecución de 
picos de rendimiento (figura 1.10).
DESENTREN AM IEN TO
El mantenimiento del nivel deportivo conse­
guido, o su mejora, requieren estímulos de en­
trenamiento intensivos a no ser que todas las al­
teraciones fisiológicas y psicológicas esperadas 
ocurran durante el entrenamiento de larga dura­
ción. Cuando cesan estos estímulos, el deportista 
corre el riesgo de presentar alteraciones funcio­
nales e incluso psicológicas que Israel (1972) 
denomina síndrome de reducción del estado de 
entrenamiento, o desentrenamiento. Existen dos 
grandes motivos para cesar el entrenamiento: uno 
es la aparición de una enfermedad, lesión o inte­
rrupción del entrenamiento durante la fase de tran­
sición (final de temporada), y la otra es el hecho de 
retirarse, el abandono de la práctica deportiva.
En el primer caso, los deportistas pierden los 
beneficios del entrenamiento en poco tiempo. El 
proceso de desentrenamiento oscila entre varias 
semanas y varios meses. Los investigadores han 
observado reducciones considerablemente impor­
tantes (6-7%) del consumo de oxígeno máximo, 
de la capacidad de trabajo físico y de la hemoglo­
bina total y el volumen de sangre al cabo de una 
semana de reposo completo (Friman, 1979). Los 
deportistas pierden totalmente los beneficios del
Figura 1.9. Un nuevo y superior nivel de homeostasis indica que ei ciclo de supercompensación se inicia a partir de este punto.
Inicio del nuevo ciclo 
de supercompensación
1 Nuevo nivel de homeostasis
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Nivel previo de homeostasis
Figura 1.10, Un nivel de homeostasis disminuido indica que el siguiente ciclo de supercompensación se inicia en un punto
inferior al del anterior nivel.
entrenamiento después de 4 a 8 semanas de de­
sentrenamiento (Fox, Bowes y Foss, 1989); de 
modo que los entrenadores deben monitorizar y 
evaluar cuidadosamente las fases de transición 
(fuera de temporada), especialmente en deportes 
de equipo profesionales.
En el caso de finalización (retirada) de la vida 
deportiva, las alteraciones funcionales ocurren a 
los pocos días. Israel (1972) indica que los sínto­
mas más habituales son las cefaleas, el insomnio, 
la pérdida de apetito y la depresión psicológica. 
Aunque estos síntomas no son patológicos, si la 
falta de entrenamiento persiste, los deportistas 
pueden manifestarlos durante un largo periodo de 
tiempo, incluso años, indicando la incapacidad del 
cuerpo humano para adaptarse rápidamente a un 
estado de inactividad. Obviamente, en estas cir­
cunstancias, la actividad física es la mejor terapia.
En el caso de deportistas lesionados o enfer­
mos, el entrenador debería cooperar con el médi­
co en la prescripción, si cabe, de entrenamiento 
físico. Aunque en la mayoría de enfermedades 
no es aconsejable realizar actividad física, los de­
portistas lesionados son capaces de realizar ejer­
cicios limitados, reduciendo el proceso de 
desentrenamiento y manteniendo cierto nivel 
de preparación física. Durante la recuperación, 
especialmente después de una enfermedad, el 
entrenamiento debe ser progresivo, con readap­
taciones a los estímulos previos. El deportista 
puede aumentar la duración del entrenamiento 
desde periodos de 10 o 15 minutos hasta 60 mi­
nutos, y posteriormente alcanzar 90 minutos, con
cargas hasta de un 50% de las que se utilizaban 
antes de la enfermedad. Bajo estas circunstan­
cias, según Israel (1972), la frecuencia cardiaca 
alcanza valores de entre 140 y 170 latidos por 
minuto.
Cada entrenador debe considerar con es­
pecial interés a los deportistas que se retiran de la 
vida deportiva. Durante su carrera deportiva, los 
deportistas deben aprender que en el momento 
de su retirada, el entrenamiento deberá reducirse 
progresivamente. El entrenador debe organizar el 
proceso de desentrenamiento a lo largo de varios 
meses, incluso años, de forma que el cuerpo del 
deportista pueda adaptarse progresivamente a 
una menor actividad. Muchos deportistas olímpi­
cos tienen programas de desentrenamiento orga­
nizados. Algunas estrellas alemanas, nadadores 
como Cornelia Ender y Roland Mathes, y el equi­
po de remo de Dresde (Alemania) han utilizado 
programas de desentrenamiento planificados a lo 
largo de cuatro años.
El entrenador puede planificar el contenido, 
volumen e intensidad del entrenamiento de acuer­
do con las facilidades de tiempo disponibles para 
cada uno. El número de sesiones y su intensidad 
son algunos de los primeros parámetros que pue­
den reducirse progresivamente. El número de 
sesiones puede reducirse a tres o cinco por se­
mana, con una disminución paulatina de la inten­
sidad. También se debe reducir el volumen de 
entrenamiento, especialmente si su duración era 
elevada. Se debería diversificarel contenido de la 
actividad física. En la mayoría de casos se pue­
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den introducir actividades de otros deportes, 
puesto que los deportistas se saturan con las 
de sus propias especialidades. Para la mayoría 
de ellos, la carrera, la natación y el ciclismo son 
adecuados, puesto que permiten mantener un 
nivel de condición física correcto y se pueden rea­
lizar individualmente. El proceso de desentrena­
miento afecta a todos los deportistas. Para un 
óptimo bienestar físico y mental, después de la 
finalización de la vida deportiva, todos deberían 
continuar siendo físicamente activos.
FUENTES DE ENERG ÍA
La energía es la capacidad del deportista para 
ejecutar trabajo. El trabajo es la aplicación de 
fuerza, la contracción de los músculos para apli­
car una fuerza contra una resistencia. La energía 
es un prerrequisito indispensable para la realiza­
ción del trabajo físico durante el proceso de entre­
namiento y la competición. Fundamentalmente, la 
energía se obtiene a partir de la degradación, en 
la célula muscular, de moléculas derivadas de los 
alimentos en un componente altamente energéti­
co, denominado adenosintrifosfato (ATP), el cual 
es almacenado en la fibra muscular. El ATP, como 
su nombre indica, consiste en una molécula de 
adenosina y tres moléculas de fosfato.
La energía necesaria para la contracción 
muscular es liberada al convertir una molécula de 
ATP altamente energética en ADP + P (adenosin- 
difosfato + fosfato). Al romperse un enlace fosfa­
to se libera energía junto al ADP + P. La cantidad 
de ATP almacenada en el músculo es limitada y 
por tanto se deberá resintetizar continuamente 
para facilitar el decurso del trabajo muscular.
El cuerpo puede rellenar los depósitos de ATP 
por cualquiera de los tres sistemas energéticos se­
gún el tipo de actividad física: sistema ATP-PC,
El perfeccionamiento de los movimientos cíclicos y la capacidad de superar la fatiga son aspectos críticos para conseguir una
elevada velocidad.
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sistema del ácido láctico y sistema oxidativo (02) 
(figura 1.11).
Sistemas anaeróbicos
El sistema anaeróbico se refiere al sistema 
ATP-PC, también denominado anaeróbico alácti­
co, puesto que no produce ácido láctico (o sistema 
de los fosfágenos), y al sistema del ácido láctico.
Sistema ATP-PC
Puesto que los músculos sólo disponen de 
pequeños depósitos de ATP, la depleción de ener­
gía tiene lugar rápidamente cuando se realiza una 
actividad física intensa. En respuesta, el fosfato 
de creatina o fosfocreatina (PC), el cual también 
se almacena en la fibra muscular, se rompe en 
creatina (C) y fosfato (P). La energía liberada se 
utiliza para resintetizar ATP a partir de ADP + P. 
Se puede así de nuevo transformar el ATP en 
ADP + P, liberando la energía requerida para la 
contracción muscular. La energía liberada en el 
paso de PC en P + C no es directamente disponi­
ble para la contracción muscular. Por tanto, el 
cuerpo emplea esta energía para la resíntesis de 
ATP a partir de ADP + P.
Los depósitos de PC de la fibra muscular son 
limitados, de modo que este sistema solamente 
puede proporcionar energía durante 8 a 10 segun­
dos. Es la principal fuente de energía en activida­
des extremadamente rápidas y explosivas, como 
los 100 metros lisos, saltos de trampolín, levanta­
miento de halteras, saltos y lanzamientos en atle­
tismo, acrobacias en gimnasia artística y saltos en 
esquí.
Restitución de los fosfágenos
Mediante la restitución el cuerpo recupera y 
rellena los depósitos energéticos a las condicio­
nes previas al ejercicio. El cuerpo intenta, me­
diante el control bioquímico, recuperar el 
equilibrio fisiológico (homeostasis), que es cuan­
do dispone de la mayor eficacia. La recuperación 
de los fosfágenos tiene lugar rápidamente (Fox, 
Bowes y Foss, 1989). En los primeros 30 segun­
dos, se regenera un 70% y en 3-5 minutos se ha 
recuperado el 100%.
Sistema del ácido láctico
En actividades intensas que duran aproxima­
damente 40 segundos (pruebas de velocidad de 
200 y 400 metros, 500 metros en patinaje de velo-
Figura 1.11. Principales fuentes de energía en las actividades deportivas [modificado de Dal Monte, Sardella, Faccini
y Lupo, 1985).
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cidad sobre hielo y algunos ejercicios de gimnasia 
artística), el sistema ATP-PC primero proporciona 
energía, seguido a los 8-10 segundos por el siste­
ma del ácido láctico. El sistema del ácido láctico 
rompe los depósitos de glucógeno de la fibra mus­
cular y el hígado liberando energía para la resínte­
sis de ATP a partir de ADP + P. A causa de la 
ausencia de 0 2 durante la ruptura del glucógeno 
se produce un producto de degradación denomi­
nado ácido láctico. Cuando el trabajo de elevada 
intensidad continúa durante un tiempo prolonga­
do, se acumulan grandes cantidades de ácido lác­
tico en el músculo que causan fatiga y pueden ser 
responsables del cese de la actividad física.
Restauración del glucógeno
La restauración total del glucógeno requiere 
un periodo largo de tiempo, incluso días, depen­
diendo del tipo de entrenamiento y de la dieta. En 
actividades intermitentes, características de la 
fuerza o del entrenamiento interválico (es decir, 
40 segundos de trabajo y 3 minutos de reposo), 
la recuperación del 40% del glucógeno tarda 
unas 2 horas, el 55% unas 5 horas y 24 horas 
para una recuperación total (100%). Si la acti­
vidad es continua (actividades de resistencia y 
elevada intensidad), la restauración del glucóge­
no se prolonga durante más tiempo: 10 horas 
para restaurar el 60% y 48 horas para conseguir 
restituir el total (100%).
A partir de esta información (Fox et al., 1989), 
se puede apreciar que el tiempo que un deportis­
ta necesita para rellenar sus depósitos de glucó­
geno después de una actividad continua es el 
doble del que requiere después de una actividad 
interválica. La diferencia entre ambas actividades 
puede explicarse por el hecho de que en las acti­
vidades interválicas se consume menos glucóge­
no, y por tanto requieren un periodo más corto 
para rellenar los depósitos.
Los depósitos hepáticos de glucógeno dis­
minuyen considerablemente después de una 
sesión de entrenamiento exigente. En de­
portistas que siguen una dieta normal o rica en 
carbohidratos, se tardan entre 12-24 horas en 
recuperar los depósitos de glucógeno hepático. 
Durante el entrenamiento puede haber una acu­
mulación de lactato en la sangre, lo cual tiene un 
efecto fatigante en el deportista. Antes de retor­
nar a un estado de equilibrio, el cuerpo necesita 
limpiar el lactato de los sistemas orgánicos; sin 
embargo, se tarda algún tiempo en conseguir 
esto (Fox et al., 1989): 10 minutos para limpiar el 
25%, 25 minutos para limpiar el 50%, y una hora 
y 15 minutos para limpiar el 95%. Un deportista 
puede facilitar el proceso biológico normal de lim­
pieza del lactato realizando de 15 a 20 minutos 
de actividad aeróbica ligera, como una carrera, o 
utilizando un remoergómetro. Los beneficios de 
esta actividad son que continúa la sudación, con 
lo cual prosigue la eliminación del lactato y de 
otros residuos metabólicos.
El nivel de condición física es otro elemento 
que facilita la restauración de los depósitos de 
energía. Una buena base aeróbica puede reducir 
el tiempo necesario para rellenar los depósitos de 
glucógeno.
Sistema aeróbico
El sistema aeróbico requiere entre 60-80 se­
gundos para producir energía para la resíntesis 
de ATP a partir de ADP + P. La frecuencia cardia­
ca y la frecuencia respiratoria deben aumentar 
suficientemente para transportar las cantidades 
requeridas de oxígeno a la fibra muscular, permi­
tiendo que el glucógeno se degrade en presencia 
de oxígeno. El glucógeno es la fuente de energía 
utilizada parala resíntesis de ATP, tanto en el sis­
tema del ácido láctico como en el sistema aeró­
bico. Sin embargo, el sistema aeróbico degrada el 
glucógeno en presencia de oxígeno produciendo 
poco o ningún ácido láctico, lo cual permite al de­
portista continuar con el ejercicio.
El sistema aeróbico es el principal productor 
de energía para actividades que duran entre 
2 minutos y 2-3 horas (todas las pruebas de atle­
tismo más allá de los 800 metros, el esquí de 
fondo, el patinaje de larga distancia, etc.). El tra­
bajo prolongado más allá de 2-3 horas puede dar 
lugar a la degradación de las grasas y las proteí­
nas para rellenar los depósitos de ATP, puesto 
que las reservas corporales de glucógeno se han 
reducido. En cualquiera de estos casos, la degra­
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dación de glucógeno, grasas o proteínas produ­
ce dióxido de carbono (C02) y agua (H20) como 
productos de degradación, los cuales son eli­
minados del cuerpo mediante la respiración y la 
transpiración.
El ritmo al cual los atletas y deportistas pueden 
rellenar el ATP está limitado por su potencia aeró- 
bica, o el máximo ritmo de consumo de oxígeno 
(Mathewsy Fox, 1971).
La figura 1.12 ilustra las fuentes de energía 
utilizadas en distintos deportes y pruebas depor­
tivas. Lafamiliarización con las clasificaciones de 
los deportes basadas en la duración de la activi­
dad y en las fuentes de energía utilizadas puede 
ayudar a los especialistas a elaborar mejores 
programas de entrenamiento y a calcular correc­
tamente las pausas de reposo entre los esfuer­
zos de trabajo.
Superposición 
de los dos sistemas 
energéticos
El cuerpo utiliza o degrada las fuentes de 
energía durante el ejercicio de acuerdo con la 
intensidad y duración de la actividad. A excepción 
de las actividades muy cortas, la mayoría de 
deportes utilizan en distinto grado ambos siste­
mas energéticos. Por tanto, en la mayoría de de­
portes, los sistemas anaeróbico y aeróbico se 
superponen.
Figura 1,12. Fuentes de energía en los deportes de competición.
Vfas
energéticas
Vías anaeróbicas Vías aeróbicas
Aláctica j Láctica
Fuente 
primaria 
de energía
ATP producido sin 
necesidad de 02 ATP producido con presencia de 0 2
Fuente
Sistema de 1 Sistema del ácido 
los fosfatos ; láctico (AL)
ATP/CP ! Glucógeno—► productos 
almacenados 1 de degradación (AL) 
en el músculo;
Glucógeno degradado 
completamente en 
presencia de 02
Grasas ; Proteínas
Duración Os 10 s 40 s 70 s 2 min 6 min 25 min 1 h 2h 3h
Velocidad 200-400 m 100 m natación Distancias Largas distancias en atletismo,
100 m lisos medias en natación, patinaje de velocidad
500 m 800 m atletismo atletismo, y piragüismo
Lanzamientos patinaje natación,
de velocidad 500 m piragüismo patinaje de Esquí de fondo
Saltos velocidad
La mayoría 1.000 m patinaje Remo
Halterofilia de pruebas de velocidad 1.000 m
en gimnasia piragüismo Ciclismo en ruta
Saltos artística Ejercicios de suelo
Pruebas de esquí en gimnasia artística Boxeo Triatlón
deportivas Ciclismo
Saltos en pista Esquí alpino Lucha
acuáticos
50 m Ciclismo en pista: Artes marciales
Acrobacia natación 1.000 m y persecución
en gimnasia Patinaje artístico
artística
Natación
sincronizada
Ciclismo
(persecución)
La mayoría de deportes colectivos/ de raqueta / Vela
Ejercicios Mayoritariamente
acíclicos Acíclicos y cíclicos Cíclicos
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El nivel de ácido láctico en la sangre es un 
buen indicador de cuál es el sistema energético 
predominante en el ejercicio. Se pueden tomar 
muestras de sangre y medir los niveles de ácido 
láctico. El umbral de 4 mmoles de ácido láctico in­
dica que los sistemas aeróbico y anaeróbico con­
tribuyen por igual a la resíntesis del ATP. Niveles 
de ácido láctico superiores indican que el sistema 
anaeróbico domina, mientras que niveles más ba­
jos indican que domina el sistema aeróbico. La fre­
cuencia cardiaca correspondiente al umbral es de 
168-170 latidos por minuto, aunque existen va­
riaciones individuales. Niveles más elevados de 
frecuencia cardiaca indican que predomina el sis­
tema anaeróbico, mientras que niveles más bajos 
indican el predominio del sistema aeróbico (Ho- 
wald, 1977). Estas pruebas son claves si se inten­
ta monitorizar y especialmente diseñar programas 
de entrenamiento de acuerdo con el sistema pre­
dominante en un deporte (por ejemplo, aeróbico 
y/o anaeróbico).
El hecho de que el oxígeno requiera dos 
minutos para alcanzar las fibras musculares con­
lleva que muchos autores y entrenadores consi­
derasen que alrededor de este tiempo la energía 
procedía equitativamente de los sistemas anae­
róbico y aeróbico. En consecuencia, se conside­
raba que los deportes con una duración de unos 
dos minutos obtenían la energía equitativamente 
a partir de ambos sistemas, lo cual fue increí­
blemente destacado en muchos deportes, inclu­
yendo el hockey sobre hielo. El entrenamiento 
interválico que utiliza repeticiones cortas fue y 
aún es dominante en muchos programas de en­
trenamiento. Este tipo de entrenamiento conduce 
a un buen rendimiento solamente al inicio de la 
carrera o del juego.
Otros investigadores (Keul, Dolí y Keppler, 
1969) sugieren que el reparto o la contribución 
50-50% de los dos sistemas de energía tiene lu­
gar entre 60 y 70 segundos después del inicio del 
ejercicio. Madery Hollmann (1977) descubrie­
ron que, incluso al final del primer minuto de una 
prueba intensiva, la contribución del sistema ae­
róbico es del 47%. El papel dominante en el entre­
namiento del sistema aeróbico para la mayoría 
de deportes ha sido destacado desde hace mu­
cho tiempo (Bompa, 1968a). MacDougall (1974) 
afirma que un sistema aeróbico bien entrenado 
aumenta la energía total disponible incluso en 
pruebas que sean ampliamente anaeróbicas. Una 
elevada capacidad aeróbica da lugar a una menor 
producción de ácido láctico. En consecuencia, un 
deportista con una buena base aeróbica puede 
trabajar a intensidad elevada antes de experi­
mentar acumulación de ácido láctico en com­
paración con otros deportistas. De forma similar, 
una elevada capacidad aeróbica es beneficiosa 
para el deportista que realiza trabajo anaeróbico. 
Durante la fase de recuperación posterior a un 
entrenamiento anaeróbico, un deportista con un 
sistema aeróbico bien entrenado se recupera 
más rápido que uno que tiene el sistema aeróbico 
poco entrenado. Para mejorar la metodología del 
entrenamiento, así como la capacidad fisiológica 
de trabajo, es vital aumentar el volumen total de 
trabajo enfatizando el sistema aeróbico.
En la tabla 1.2 se muestran los sistemas de 
producción de energía de diversos deportes. La 
información representa los conocimientos actua­
les, con algunos elementos basados en la inves­
tigación científica y otros utilizando las pautas 
propuestas por Mathews y Fox (1976), Dal Monte 
(1983) y otros autores. Las últimas informaciones 
parecen ser algo sesgadas respecto a la contribu­
ción de los sistemas anaeróbicos. A menudo estos 
análisis consideran los puntos en los deportes 
de raqueta o un segmento táctico de un partido de 
baloncesto o de hockey sobre hielo, de modo que 
enfatizan la contribución de los sistemas aláctico y 
láctico. Antes de considerar la información de la 
tabla 1.2 como una garantía, intenta responder tú 
mismo a algunas cuestiones. Por ejemplo, deter­
mina si el intervalo de reposo entre dos puntos en 
el voleibol (por término medio 9 ségundos) es sufi­
cientemente largo para limpiar el ácido láctico del 
organismo, resintetizar ATP a partir de ADP + P y 
por tanto, rellenar los depósitos de energía del 
cuerpo.
En otros deportes colectivos como fútbol 
americano, fútbol y rugby, los requerimientos 
energéticos, y por tanto el entrenamiento, deben 
considerar la posición del deportista que juega en 
el equipo. En fútbol, por ejemplo, se debe discri­
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minar entre un marcador, cuya energía proviene 
básicamente de los sistemas anaeróbicos, de un 
centrocampista, el cual a menudo recorre de 12 a 
16 kilómetros durante el partido. Es obvio que este 
último tiene grandes requerimientos aeróbicos. 
Considera también que un jugador de elite de hoc­
key sobre hielo patina a gran velocidad reco­
rriendo más de 5 kilómetros por partido, y que un 
receptor en fútbol americano a menudo corre a 
máxima velocidad unas 25 a 40 veces recorrien­
do de 25 a 50 metros durante las 2-3 horas de par­
tido. Es, pues, necesario, desde hace tiempo, 
revaluar la contribución del sistema aeróbico y re­
considerar sus necesidades de entrenamiento.
Tabla 1.2. Sistemas energéticos (ergogénesis en porcentaje) para distintos deportes.
Deporte/pruebas ATP/CP Lactato o2 Fuentes
Tiro con arco 0 0 100,00 Mathews y Fox 1976
Atletismo 100 m 49,50 49,50 1,00 Mader 1985
200 m 38,27 56,68 5,05 Mader 1985
400 m 26,70 55,30 18,00 Mader 1985
800 m 18,00 31,40 50,60 Mader 1985
1.500 m 20 55 25 Mathews y Fox 1976
3.000 m obstáculos 20 40 40 Mathews y Fox 1976
5.000 m 10 20 70 Mathews y Fox 1976
10.000 m 5 15 80 Mathews y Fox 1976
Maratón 0 5 95 Mathews y Fox 1976
Saltos 100 0 0 Mathews y Fox 1976
Lanzamientos 100 0 0 Mathews y Fox 1976
Béisbol 95 5 0 Mathews y Fox 1976
Baloncesto 80 20 0 Dal Monte 1983
Biatlon 0 5 95 Dal Monte 1983
Piragüismo C1 1.000 m 25 35 40 Dal Monte 1983
(canoa) C2 1.000 m 20 55 25 Dal Monte 1983
C1,2 10.000 m 5 10 85 Dal Monte 1983
Ciclismo 200 m pista 98 2 0 Dal Monte 1983
4.000 m persecución 20 50 30 Dal Monte 1983
En ruta 0 5 95 Dal Monte 1983
Saltos acuáticos 100 0 0 Dal Monte 1983
Conducción
(deportes de motor, trineo) 0 0-15 85-100 Dal Monte 1983
Equitación 20-30 20-50 20-50 Dal Monte 1983
Esgrima 90 10 0 Dal Monte 1983
Patinaje artístico 60-80 10-30 20 Dal Monte 1983
Gimnasia artística 
(excepto ejercicios de suelo) 90 10 0 Dal Monte 1983
Balonmano 80 10 10 Dal Monte 1983
Hockey sobre hielo 80-90 10-20 0 Dal Monte 1983
Judo 90 10 0 Dal Monte 1983
Piragüismo K1 500 m 25 60 15 Dal Monte 1983
(kayak) K2 K4 500 m 30 60 10 Dal Monte 1983
K1 1.000 m 20 50 30 Dal Monte 1983
K2K4 1.000 m 20 55 25 Dal Monte 1983
K1 K2K4 10.000 m 5 10 85 Dal Monte 1983
Remo 2 15 83 Howald, 1977
Rugby 30-40 10-20 30-50 Dal Monte 1983
Vela 0 15 85-100 Dal Monte 1983
Tro 0 0 100 Dal Monte 1983
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Tabla 1.2. Sistemas energéticos (ergogénesis en porcentaje) para distintos deportes (Continuación).
Deporte/pruebas ATP/CP Lactato o 2 Fuentes
Esquí alpino Eslalon
45-50 s 40 50 10 Alpine Cañada 1990
Eslalon gigante
70-90 s 30 50 20 Alpine Cañada 1990
Eslalon supergigante
80-120 s 15 45 40 Alpine Cañada 1990
Descenso
90-150 s 10 45 45 Alpine Cañada 1990
Esquí de fondo 0 5 95 Dal Monte 1983
Fútbol 60-80 20 0-10 Dal Monte 1983
Patinaje de velocidad 500 m 95 5 0 Dal Monte 1983
1.500 m 30 60 10 Dal Monte 1983
5.000 m 10 40 50 Dal Monte 1983
10.000 m 5 15 80 Dal Monte 1983
Natación 100 m 23,95 51,10 24,95 Mader 1985
200 m 10,70 19,30 70,00 Mader 1985
400 m 20 40 40 Mathews y Fox 1976
800 m 10 32 60 Mathews y Fox 1976
1.500 m 10 20 70 Mathews y Fox 1976
Tenis 70 20 10 Dal Monte 1983
Voleibol 40 10 50 Gionet 1986
Waterpolo 30 40 30 Dal Monte 1983
Lucha 90 10 0 Dal Monte 1983
RESUM EN
DE LOS PRINCIPALES 
CONCEPTOS
La finalidad del entrenamiento es aumentar la 
capacidad de trabajo, la eficiencia técnica y las 
cualidades psicológicas del deportista para mejo­
rar su rendimiento en las competiciones. El entre­
namiento representa un proyecto a largo plazo. 
Los deportistas no se hacen en una noche, y el 
entrenador no puede hacer milagros si quiere ir 
rápido sin tomar en consideración las teorías 
científicas y metodológicas.
Los deportistas se adaptan o ajustan al en­
trenamiento. Cuanto mayor sea la adaptación 
anatómica, fisiológica y psicológica, mayores 
serán las probabilidades de mejorar el rendi­
miento deportivo.
El concepto principal del entrenamiento es el 
fenómeno de la supercompensación. La dinámi­
ca del proceso de supercompensación depende
de las intensidades de entrenamiento planifica­
das. Un buen programa de entrenamiento debe 
tener en cuenta el proceso de supercompen­
sación, porque su aplicación asegura la restaura­
ción de la energía y, más importante, ayuda a los 
deportistas a evitar los niveles críticos de fatiga 
que pueden dar lugar al indeseado estado de so­
breentrenamiento.
Para llevar a cabo un programa de entrena­
miento efectivo se deben entender los sistemas 
de energía, las fuentes de energía utilizadas por 
cada sistema y el tiempo requerido para que los 
deportistas recuperen las fuentes de energía uti­
lizadas en el entrenamiento y la competición. El 
conocimiento adecuado del tiempo de recupe­
ración de los sistemas energéticos es la base 
para el cálculo de los tiempos de pausa entre los 
estímulos de trabajo de una sesión, entre sesio­
nes o después de la competición.
Cuanto mayor sea el conocimiento de estos 
conceptos, más efectiva será la organización y 
ejecución de un programa de entrenamiento.
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PRINCIPIOS
DEL ENTRENAMIENTO
La teoría y metodología del entrenamiento, una unidad distinta de la educación física y el 
deporte, tiene principios específicos basados en las ciencias biológicas, psicológicas y peda­
gógicas. Estas pautas y reglas, que controlan sistemáticamente el entrenamiento, se conocen 
como los principios del entrenamiento. Estos principios específicos reflejan las particularidades 
o características para conseguir importantes objetivos de entrenamiento, es decir, aumentar los 
niveles de técnica y rendimiento. Los principios del entrenamiento son una parte de un con­
cepto general, y por tanto no deben considerarse como unidades aisladas, aunque se descri­
ben de forma separada para mejorar su comprensión. La utilización correcta de los principios 
del entrenamiento dará lugar a una mejor organización y a unos contenidos del entrenamiento 
más funcionales (medios, métodos, factores y componentes).
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PRINCIPIO
DE LA PARTICIPACIÓN 
ACTIVA
Es vital entender tres factores de este princi­
pio: la finalidad y los objetivos del entrenamiento, 
el papel independiente y creativo del deportista y 
los deberes del deportista durante las fases de 
preparación a largo plazo. El entrenador debe 
promover una evolución independiente y cons­
ciente mediante el liderazgo y la experiencia. Los 
deportistas deben percibir cómo su entrenador les 
conduce a una mejora de sus capacidades físi­
cas, de su técnica y de sus rasgos psicológicos, 
de forma que puedan superar las dificultades del 
entrenamiento.
Se debe fomentar la participación activa y 
consciente en el entrenamiento comentando 
periódicamente y de forma adecuada los pro­
gresos de cada deportista. De ese modo, los de­
portistas relacionan las impresiones objetivas 
del entrenador con las sensaciones subjeti­
vas de su rendimiento. Comparando las habi­
lidades de rendimiento con las sensaciones 
subjetivas de velocidad, suavidad y facilidad, los 
deportistas se sienten fuertes y relajados. Serán 
capaces de entender los aspectos positivos y 
negativos del rendimiento, lo cual es necesario 
para mejorarlo y para saber cómo hacerlo. El en­
trenamiento implica escuchar y participar activa­
mente, tanto por parte del entrenador como por 
parte del deportista. Los deportistas deben cui­
dar su bienestar. Puesto que los problemas per­
sonales pueden afectar al rendimiento, deberían 
compartirlos con el entrenador, de manera que 
se puedan solucionar los problemas mediante 
un esfuerzo común.
No se debe limitar la participación activa a la 
sesión de entrenamiento. Los deportistas son los
La atenciónactiva y la participación del entrenador y los deportistas favorece el rendimiento.
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responsables de sus propias acciones cuando no 
están supervisados por el entrenador. El consu­
mo de alcohol y tabaco afecta al rendimiento; en 
consecuencia, los deportistas deberían vencer 
estas tentaciones. Durante el tiempo libre, las 
actividades sociales proporcionan satisfacción y 
relajación; sin embargo, los deportistas deben 
asegurarse de tener un descanso suficiente. Esto 
asegurará que la regeneración física y psicológi­
ca tenga lugar antes de la siguiente sesión de 
entrenamiento. Los deportistas que 
no observan realmente estos requerimientos no 
deberían esperar rendimientos máximos. En 
relación a este principio, Ritter (1982) sugiere las 
siguientes reglas.
En primer lugar, el entrenador debe fijar los 
objetivos del entrenamiento junto con el de­
portista y establecer estos objetivos de acuerdo 
con las habilidades del mismo. El deportista 
debe participar activamente en la planificación y 
el análisis del entrenamiento a corto y largo 
plazo. Debería ser capaz también de autovalo- 
rarse, así él o ella tendrían un papel activo en 
este aspecto. Se espera que los deportistas con 
experiencia estén más implicados que los princi­
piantes. Aveces se puede estimulara los atletas 
de elite para que desarrollen sus propios progra­
mas, modificándolos de acuerdo con su calidad 
y objetivos. Las anotaciones y comentarios que 
los deportistas plasman en sus diarios de en­
trenamiento son importantes en el diseño de los 
programas. También puede ser útil una evalua­
ción crítica de los programas anteriores.
Tercero, el deportista debería pasar tests y 
controles de forma periódica, de modo que se 
tenga un reflejo claro del nivel de rendimiento y 
de las mejoras obtenidas en un periodo concre­
to. A continuación se pueden formular las con­
clusiones apropiadas basadas en la información 
objetiva. La programación futura se basa en este 
importante análisis.
Finalmente, el deportista debe realizar tareas 
individuales (deberes) o sesiones de entrena­
miento individuales sin supervisión. A menudo el 
deportista y el entrenador no pueden hacer más 
que una sesión diaria de entrenamiento organi­
zado. Sin embargo, los deportistas pueden tener
objetivos elevados para sí mismos sabiendo que 
no serán fáciles de conseguir. Estos deportistas 
pueden tener que competir con adversarios que 
dispongan de más tiempo de entrenamiento. 
Una forma eficaz de solucionar este problema es 
que individualmente suplementen su entrena­
miento con actividades adicionales en casa, 
antes de la escuela o del trabajo. Las sesiones 
de entrenamiento suplementarias se reflejan 
positivamente en el rendimiento. A consecuencia 
del entrenamiento automotivado, el nivel de de­
sarrollo de la resistencia y de habilidades como 
la flexibilidad y la fuerza pueden aumentar. Esta 
aproximación es una forma efectiva de hacer 
que el deportista sea consciente de su papel: 
participarán más conscientemente en la con­
secución de sus objetivos.
El entrenador también debería mostrar una 
actitud consciente hacia el entrenamiento esta­
bleciendo objetivos precisos y asequibles a los 
deportistas. Esto aumentará el interés por el 
entrenamiento y el deseo y entusiasmo para par­
ticipar con éxito en las competiciones. También 
estimulará el fortalecimiento de rasgos psicológi­
cos como la determinación y la perseverancia 
para superar las dificultades del entrenamiento. 
Se deben establecer objetivos que sean suficien­
temente difíciles y supongan un desafío, pero 
que al mismo tiempo que sean suficientemente 
realistas para que puedan conseguirse (McCIe- 
ments y Botterill, 1979). El entrenador debería 
planificar los objetivos del entrenamiento a largo 
y corto plazo para cada deportista de forma que 
este último estimule efectivamente su interés 
para entrenarse.
PRINCIPIO DEL DESARROLLO 
MULTILATERAL
En la mayoría de campos de la educación y de 
las tareas humanas se acepta que es necesario 
un desarrollo multilateral o general. Independien­
temente del grado de especialización de los ejer­
cicios que se realizarán, al inicio debería incenti­
varse este desarrollo general o multilateral para
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adquirir los conocimientos fundamentales nece­
sarios.
A menudo se pueden observar desarrollos 
extremadamente rápidos en jóvenes deportistas. 
En estos casos, es muy importante que el profe­
sor o entrenador resista la tentación de desarro­
llar un programa de entrenamiento 
especializado. Para conseguir un elevado nivel 
de especialización en la preparación física y el 
dominio técnico, es preciso desarrollar una 
amplia base física multilateral, especialmente 
una preparación física general. Esta aproxima­
ción es un prerrequisito para la especialización 
en un deporte o prueba. La figura 2.1 ilustra la 
aproximación secuencial al entrenamiento que 
se ha realizado en los países del Este de Europa.
La base de la pirámide, que se considera fun­
damento de cualquier programa de entrenamien­
to, muestra el desarrollo multilateral. Cuando se
consigue un nivel aceptable, especialmente en el 
desarrollo físico, el deportista entra en la segun­
da fase. Ésta conduce a los puntos importantes 
de la carrera deportiva, es decir, al entrenamien­
to para un elevado nivel.
La aproximación sugerida en la figura 2.1 es 
completamente diferente del modelo de Nor­
teamérica, en el cual la especificidad del en­
trenamiento es preconizada desde la infancia 
hasta la competición en el ámbito internacional. 
Los especialistas en deporte de Norteamérica apu­
ran a los jóvenes a realizar solamente habilidades 
específicas y un desarrollo físico específico del 
deporte. Un jugador de tenis practica técnicas y 
ejercicios específicos del tenis exclusivamente. 
Esta aproximación al entrenamiento tan restringida 
da lugar a robots que raramente podrán practicar 
otro deporte. Este tipo de aproximación también 
puede conducir a lesiones por sobrecarga.
Establecer objetivos precisos y alcanzables para el deportista refleja una buena actitud hacia el entrenamiento.
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Figura 2.1. Fases del entrenamiento 
deportivo a largo plazo.
Una aproximación a largo pla­
zo no excluye una especificidad 
en el entrenamiento. Por el contra­
rio, está presente en los tres esta­
dios del desarrollo aunque en 
diferente proporción (figura 2.2).
Los seguidores del entrenamiento multilateral 
general durante los primeros años del desarrollo 
deportivo construirán una base sólida y evitarán 
las lesiones por sobrecarga, la monotonía y el 
aburrimiento debido al cansancio por el entrena­
miento.
Tres estudios realizados en tres países distin­
tos demuestran la validez de este principio. En un 
estudio de 14 años de duración realizado en la
antigua Alemania del Este (Harre, 1982), se divi­
dió un gran número de chicos de 9 a 12 años en 
dos grupos. El primero entrenó siguiendo la apro­
ximación propuesta en Norteamérica: especiali- 
zación precoz en un deporte utilizando ejercicios 
y métodos de entrenamiento específicos del 
deporte. El segundo grupo siguió un programa 
general en el cual los niños participaban en una 
gran variedad de deportes, técnicas y entrena-
Figura 2.2. Relación entre desarrollo multilateral y entrenamiento especializado para diferentes edades.
Desarrollo
multilateral
Entrenamiento
especializado
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miento físico general, además de realizar técni­
cas y entrenamiento físico específico. Los resul­
tados (tabla 2.1) muestran que una buena base 
conduce al éxito deportivo.
El trabajo supervisado por el soviético Na- 
gorni (1978) obtuvo resultadossimilares. En este 
estudio longitudinal se concluyó que en la mayo­
ría de deportes la especialización no debería 
empezar antes de los 15 o 16 años de edad. 
Algunas conclusiones son:
• La mayoría de los mejores deportistas so­
viéticos han tenido una base multilateral im­
portante.
• La mayoría de deportistas empezaban a los 7 
u 8 años de edad. En los primeros años todos 
participaban en varios deportes, como fútbol, 
esquí de fondo, carreras campo a través, pati­
naje, natación y ciclismo. Entre los 10 y 13 
años los niños también practicaban deportes 
colectivos, gimnasia artística, remo y atletismo.
• Los programas especializados se iniciaban 
entre los 15 y 17 años sin dejar de lado los 
deportes y actividades practicadas anterior­
mente. Los mejores resultados se obtuvieron 
transcurridos entre 5 y 8 años en los deportes 
específicos.
• Los deportistas que se especializaron en una 
edad temprana consiguieron sus mejores 
resultados a nivel júnior. Los resultados nunca 
fueron repetidos cuando se convirtieron en 
seniors (más de 18 años). Muchos se retiraron 
antes de alcanzar el nivel sénior. Solamente
una minoría de los deportistas especializados 
tempranamente pudieron mejorar sus resulta­
dos en la categoría sénior.
• Muchos deportistas soviéticos de alto nivel 
iniciaron su entrenamiento en un ambiente 
organizado en su edad júnior (14-18 años). 
Nunca fueron campeones juniors u obtuvie­
ron récords nacionales, pero en la categoría 
sénior muchos de ellos obtuvieron resultados 
en el ámbito nacional o internacional.
• Muchos deportistas consideran que el de­
sarrollo multilateral trabajado durante la infan­
cia y la edad júnior ha facilitado y posibilitado 
sus éxitos.
Rolf Carlson (1988) analizó los antecedentes y 
el modelo de desarrollo de los tenistas de elite 
suecos que obtenían grandes éxitos en las com­
peticiones internacionales. Los dividió en dos gru­
pos: un grupo de estudio y otro de control. Los 
resultados más importantes se muestran en la 
tabla 2.2. Ambos grupos de jugadores mostraban 
habilidades similares hasta la edad de 12 a 14 
años. Las diferencias se manifestaban a partir de 
esta edad. En el grupo de control, el patrón de de­
sarrollo de las habilidades fue rápido durante la 
primera fase de la adolescencia, y los jugadores 
participaban en un ambiente exigente respecto al 
éxito deportivo. El estudio de Carlson destaca la 
importancia de estimular la participación en distin­
tos tipos de deporte y de reducir el entrenamiento 
de tipo profesional durante la infancia y el inicio de 
la adolescencia.
Tabla 2.1. Comparación entre especialización precoz y desarrollo multilateral.
Filosofía del entrenamiento
Especia lización precoz Program a multilateral
Rápida mejora del rendimiento Incremento del rendimiento más lento
Mejores resultados alcanzados a los 15-16 años, 
consecuencia de la rápida adaptación
Mejores resultados a los 18 años o más tarde, en la edad 
de la maduración fisiológica y psicológica
Resultados variables en competición Rendimientos estables en competición
Desde los 18 años muchos deportistas, saturados, 
abandonan la práctica deportiva
Vida deportiva más prolongada
Propensión a lesiones como consecuencia 
de la adaptación forzada
Pocas lesiones
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Tabla 2.2. Comparación entre grupo control y grupo de estudio.
Grupo control G rupo de estudio
Todos los sujetos procedían de áreas urbanas con 
muchas instalaciones deportivas
Ocho de los 10 mejores tenistas proceden de áreas rurales, 
donde la falta de instalaciones deportivas limita el número 
de entrenamientos semanales a sólo tres. Por eso, estos 
jugadores participan en otros deportes y actividades físicas
La especialización comienza a los 11 años de edad La especialización de muchos jugadores de elite comienza 
a la edad de 13-15 años
Desde el comienzo, los jugadores participan 
en un programa de entrenamiento intensivo en tenis
Uno de ios mejores jugadores suecos revela que no ha 
entrenado tenis más que tres sesiones semanales, 45 
minutos por sesión, hasta su pase a profesional
Desde la edad de 10 años, ninguno de los jugadores 
realiza desarrollo multilateral
Otro jugador de elite indica que no ha entrenado 
demasiado fuerte durante el comienzo de su adolescencia. 
«Necesitas practicar otros deportes también. Hoy en día la 
especialización comienza muy pronto en la edad 
cronológica».
Los deportistas deberían participar en en­
trenamiento multilateral durante toda su carrera, 
desde los estadios precoces de desarrollo hasta 
los niveles competitivos avanzados. El principio 
del desarrollo multilateral deriva de la interdepen­
dencia entre todos los órganos y sistemas del 
cuerpo, y entre los procesos fisiológicos y psico­
lógicos. El entrenamiento produce numerosos 
cambios interdependientes. El ejercicio, aparte 
de su naturaleza y de sus requerimientos motri­
ces, depende de la armonía de varios sistemas y 
de varias habilidades biomotoras y rasgos psico­
lógicos. En consecuencia, en los estadios preco­
ces del proceso de entrenamiento del deportista, 
el programa debe dirigirse hacia un desarrollo 
funcional correcto del cuerpo.
La atención debe centrarse en los grupos 
musculares, la flexibilidad articular, la estabilidad 
y activación de las extremidades que serán soli­
citadas en el futuro por el deporte específico. En 
otras palabras, es necesario desarrollar a un 
nivel superior todas las capacidades anatómicas 
y fisiológicas para realizar eficientemente eleva­
dos niveles de habilidades técnicas y tácticas.
La especialización y la maestría deportiva se 
basan en el desarrollo multilateral. En cualquier 
deporte, las posibilidades de obtener niveles ele­
vados de rendimiento se relaciona con sujetos 
que durante los estadios iniciales del entrena­
miento deportivo participan en actividades de
desarrollo anatómico y fisiológico plurales. El 
entrenamiento sistemático incluye las habilida­
des de un deporte concreto junto con otras habi­
lidades y acciones motoras. Este tipo de 
deportista debe ser rápido como un velocista, 
fuerte como un halterófilo, resistente como un 
corredor de fondo y coordinado como un malaba­
rista. Muchos deportistas de clase internacional 
buscan este modelo ideal.
El principio de la multilateralidad debe utilizar­
se especialmente en el entrenamiento de niños y 
juniors. Esto no implica que el deportista dedique 
todo su tiempo de entrenamiento a este tipo de 
programa. Por el contrario, como se muestra en 
la figura 2.2, el entrenamiento debe ser más 
especializado a medida que el deportista mejora 
su maestría. Los entrenadores de cualquier 
deporte pueden advertir los méritos de este prin­
cipio. Las ventajas del desarrollo multilateral es 
que proporciona una gran variedad de ejercicios 
y de situaciones para disfrutar mediante juegos y 
reduce las posibilidades de aburrimiento.
PRINC IP IO DE 
LA ESPECIALIZACIÓN
Tanto si el entrenamiento se realiza al aire 
libre, en una piscina o en un gimnasio, desde el
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inicio de la carrera deportiva la finalidad del en­
trenamiento es especializar al deportista en un 
deporte o prueba. La especialización representa 
el principal elemento para la obtención de éxitos 
deportivos en un deporte.
La especialización y los ejercicios específicos 
de un deporte o prueba dan lugar a cambios ana­
tómicos y fisiológicos adaptados a las necesida­
des del deporte. Los investigadores cautivados 
por la individualidad de los rasgos fisiológicos del 
deportista han demostrado que el cuerpo humano 
se adapta a la actividad que el sujeto realiza (As- 
trand y Rodahl, 1970; Mathews y Fox, 1976). Esta 
adaptación no es solamente fisiológica, sino que 
también se produce en relación a las característi­
cas técnicas, tácticas y psicológicas. La especia­
lización es un proceso complejo,no unilateral, 
basado en un desarrollo multilateral. Desde la pri­
mera sesión de entrenamiento de un principiante 
hasta la maestría de un deportista maduro, el 
volumen total de entrenamiento y la proporción de 
ejercicios especiales se incrementa constante y 
progresivamente.
Ozolin (1971) sugiere que los medios del en­
trenamiento, o los actos motores especializados 
que el deportista utiliza para obtener efectos 
entrenantes, deberían ser de dos tipos: ejerci­
cios especializados del deporte y ejercicios para 
desarrollar capacidades físicas. Los primeros se 
refieren a ejercicios similares o que imitan los 
movimientos del deporte específico. Los últimos 
se refieren a ejercicios que desarrollan la fuerza, 
la velocidad y la resistencia. Para cada deporte, 
según sus características, el índice entre estos 
dos grupos de ejercicios varía. Por ejemplo, en 
las carreras de fondo casi el 100% del volumen 
de entrenamiento consiste en ejercicios especí­
ficos del deporte. En otros deportes, como el 
salto de altura, estos ejercicios solamente repre­
sentan el 40%; el resto son ejercicios que desa­
rrollan la fuerza de las piernas y la potencia del 
salto. De forma similar y, al contrario de los 
entrenadores occidentales, los entrenadores del 
Este de Europa dedican solamente entre el 60 y 
80% del tiempo total de entrenamiento a ejerci­
cios específicos de cada deporte. El porcentaje 
restante se dedica al desarrollo de habilidades
biomotoras específicas. Los entrenadores utili­
zan aproximaciones casi idénticas en el boxeo, 
la lucha, la esgrima y la gimnasia. En deportes 
como el remo y el piragüismo, el índice entre los 
dos grupos de ejercicios es casi igual.
Al entrenar niños y juniors los entrenadores 
deben entender y aplicar correctamente el princi­
pio de la especialización. El desarrollo multilateral 
debería ser la base a partir de la cual se desarro­
lla la especialización. Se debe planificar cuidado­
samente la proporción entre el entrenamiento 
multilateral y el entrenamiento especializado, te­
niendo en cuenta la tendencia moderna de reducir 
la edad de maduración deportiva. La edad en la 
cual los deportistas pueden conseguir elevados 
rendimientos es significativamente más baja en 
deportes como la gimnasia, la natación y el pati­
naje artístico. Ya nadie se sorprende de ver niños 
de 2 o 3 años en la piscina o en la pista de patina­
je, o niños de 6 años en el gimnasio. Esta tenden­
cia también se observa en otros deportes: ios 
saltadores de esquí y los jugadores de baloncesto 
inician su entrenamiento a los 8 años. La tabla 2.3 
muestra la edad a la cual un sujeto inicia su entre­
namiento, el momento en el cual puede comenzar 
la especialización y la edad en que él o ella consi­
guen el máximo rendimiento.
La iniciación deportiva a una edad temprana no 
es una novedad. La edad de inicio de la práctica 
de un deporte y la edad en que se consigue un alto 
rendimiento se han reducido drásticamente (por 
ejemplo, en gimnasia artística y natación fe­
meninas) desde principios de los años 60. Sin 
embargo, la elevada eficiencia deportiva de los 
jóvenes parece que se basa en el hecho de que lo 
que realmente cuenta es la edad biológica y no la 
cronológica. El potencial funcional, la habilidad 
para adaptarse a ciertos estímulos es más impor­
tante que la edad. El ritmo de desarrollo de técni­
cas y habilidades deportivas parece ser superior 
en los jóvenes deportistas que en los maduros.
La práctica regular de un mismo deporte du­
rante varios años, con una intensidad adaptada 
al deportista, conduce a adaptaciones específi­
cas del organismo joven al deporte. Esto da 
lugar a las premisas fisiológicas para un poste­
rior entrenamiento especializado. En deportes
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Tabla 2.3. Edades de iniciación, especialización y logro de altos resultados en diferentes deportes.
Deporte Edad de com ienzo Edad de inicio Edad de logro
de la práctica deportiva de la especialización de lo s a ltos resu ltados
Tiro con arco 12-14 16-18 23-30
Atletismo
Velocidad 10-12 14-16 22-26
Medio fondo 13-14 16-17 22-26
Fondo 14-16 17-20 25-28
Saltos 12-14 16-18 22-25
Triple salto 12-14 17-19 23-26
Salto de longitud 12-14 17-19 23-26
Lanzamientos 14-15 17-19 23-27
Bádrninton 10-12 14-16 20-25
Béisbol 10-12 15-16 22-28
Baloncesto 10-12 14-16 22-28
Biatlon 10-13 16-17 23-26
Bobs 12-14 17-18 22-26
Boxeo 13-15 16-17 22-26
Piragüismo 12-14 15-17 22-26
Ajedrez 7-8 12-15 23-35
Balonmano 10-12 14-16 22-26
Ciclismo 12-15 16-18 22-28
Saltos acuáticos
Mujeres 6-8 9-11 14-18
Hombres 8-10 11-13 18-22
Hípica 10-12 14-16 22-28
Esgrima 10-12 14-16 20-25
Hockey sobre hierba 11-13 14-16 20-25
Patinaje artístico 7-9 11-13 18-25
Fútbol americano 12-14 16-18 23-27
Gimnasia artística 
deportiva
Femenina 6-8 9-10 14-18
Masculina 8-9 14-15 22-25
Hockey sobre hielo 6-8 13-14 22-28
Judo 8-10 15-16 22-26
Pentatlón moderno 11-13 14-16 21-25
Remo 11-14 16-18 22-25
Rugby 13-14 16-17 22-26
Vela 10-12 14-16 22-30
Tiro 12-15 17-18 24-30
Esquí
Alpino 7-8 12-14 18-25
De fondo 12-14 16-18 23-28
Más de 30 km — 17-19 24-28
Saltos de esquí 10-12 14-15 22-26
Patinaje de velocidad 
sobre hielo 10-12 15-17 22-26
Fútbol 10-12 14-16 22-26
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Tabla 2.3. Edades de iniciación, especialización y logro de altos resultados en diferentes deportes (Continuación).
Deporte Edad de com ienzo 
de la práctica deportiva
Edad de inicio 
de la especialización
Edad de logro 
de lo s a ltos resu ltados
Squash y frontón 10-12 15-17 23-27
Natación
Femenina 7-9 11-13 18-22
Masculina 7-8 13-15 20-24
Natación sincronizada 6-8 12-14 19-23
Tenis de mesa 8-9 13-14 22-25
Tenis
Femenino 7-8 11-13 20-25
Masculino 7-8 12-14 22-27
Voleibol 10-12 15-16 22-26
Waterpoio 10-12 16-17 23-26
Halterofilia 14-15 17-18 23-27
Lucha olímpica 11-13 17-19 24-27
que requieren maestría técnica, coordinación 
o velocidad (por ejemplo, la gimnasia) pueden 
conseguirse buenos resultados a una edad 
temprana. En deportes dominados por la resis­
tencia cardiorrespiratoria y muscular (por ejem­
plo, esquí de fondo, carrera, remo, patinaje de 
velocidad, ciclismo) los intentos para reducir la 
edad de maduración deportiva darán lugar a un 
rápido deterioro. Este desgaste reduce el tiem­
po para producir deportistas de elite, según un 
estudio ruso (Ozolin, 1971). Las actividades de 
resistencia requieren que el deportista consi­
ga sus límites en el entrenamiento y especial­
mente en la competición; por tanto, es esencial 
disponer de un cuerpo bien adaptado y desa­
rrollado. A veces, con el deseo de alcanzar ele­
vados niveles de rendimiento prematuramente, 
el entrenador o entrenadora no considera esta 
realidad. Los deportistas deberán realizar ta­
reas de entrenamiento difíciles e incluso peor, 
sesiones de entrenamiento de elevada intensi­
dad que superan su potencial de adaptación. En 
estas circunstancias, los deportistas sufren un 
proceso de recuperación fisiológico inadecuado 
que conduce al agotamiento. Este tipo de pro­
gramas también puede afectar al crecimiento 
natural del sujeto, e incluso, a veces, también a 
la salud.
PRINC IP IO DE LA 
IN D IV ID U AL IZA C IÓ N
Uno de los principales requerimientos del 
entrenamiento contemporáneo es la individua­
lización. Nos referimos a que un entrenador 
debe tratar cada deportista individualmente de 
acuerdo con sus habilidades, su potencial, sus 
características de aprendizaje y la especificidad 
del deporte, aparte del nivel de rendimiento. 
Para estimular naturalmente los objetivos del en­
trenamiento se debe modelar todo el concepto 
de entrenamiento de acuerdo con las caracterís­
ticas fisiológicas y psicológicas de cada de­
portista.
La individualización no se debe interpretar 
como un método que se utiliza solamente en las 
correcciones técnicas o en la especialización del 
sujeto para una pruebao puesto de juego en el 
equipo. Por el contrario, se debe considerar 
como un medio a partir del cual se pueda valorar 
objetivamente y observar subjetivamente al 
deportista. De esta manera el entrenador puede 
conocer las necesidades de entrenamiento del 
deportista y optimizar sus habilidades.
A menudo los entrenadores aplican una apro­
ximación no científica en el entrenamiento si­
guiendo literalmente programas para deportistas
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de elite, ignorando completamente la personali­
dad, la experiencia y las habilidades de cada indi­
viduo. Aún peor es que a veces los entrenadores 
aplican estos programas en la planificación del 
entrenamiento de juniors. Estos deportistas no 
tienen una condición fisiológica y psicológica su­
ficiente para seguir programas avanzados, espe­
cialmente en referencia al componente de 
intensidad. Según Ritter (1982), los entrenadores 
pueden conseguir la máxima eficiencia del entre­
namiento siguiendo ciertas reglas.
Planificar según el nivel 
de tolerancia
Es necesario tener un conocimiento analítico 
de la capacidad de trabajo y del desarrollo de la 
personalidad del deportista para determinar sus 
límites de tolerancia al esfuerzo más elevado. El 
entrenador debería planificar las cargas de entre­
namiento adaptadas a estos límites. La capacidad 
de esfuerzo de cada sujeto depende de los si­
guientes factores:
• De la edad biológica y cronológica, especial­
mente en niños y juniors, cuyo organismo aún 
no ha alcanzado la madurez. En comparación 
con los adultos, su entrenamiento debería ser 
más amplio, multilateral y moderado. Los ju­
niors están más preparados para tolerar un 
elevado volumen de entrenamiento que car­
gas pesadas o intensidades elevadas. Tanto 
las intensidades elevadas como las cargas 
pesadas sobresolicitan sus estructuras anató­
micas, especialmente los huesos (cuya for­
mación no es completa), los ligamentos, 
tendones y músculos.
• Del grado de experiencia o de la edad de inicio 
en la participación deportiva. El trabajo pro­
puesto por el entrenador debería ser propor­
cional al nivel de experiencia deportiva del 
sujeto. Aunque el ritmo de mejora de los de­
portistas es variado, el entrenador debe ser 
prudente en relación a las cargas que sopor­
tan. De forma similar, cuando deportistas que 
provienen de distintos ámbitos o con distintos
niveles de experiencia entrenan en un mismo 
grupo, el entrenador no debería subestimar las 
características y el potencial de cada persona.
• De la capacidad de trabajo y de rendimiento 
individual. Aunque los deportistas presentan 
resultados de rendimiento similares, no todos 
poseen la misma capacidad de trabajo. Exis­
ten diferentes factores biológicos y psicológi­
cos que determinan las habilidades de trabajo. 
Counsilman (1971) describió interesantes suti­
lezas en relación a la capacidad de trabajo y 
de tolerancia al dolor de Mark Spitz y John 
Kinsella. Al contrario que en el caso de Spitz, 
Kinsella solía ir hasta sus propios límites, aun­
que ningún otro deportista igualaba los resul­
tados de Spitz.
• Del nivel de entrenamiento y el estado de 
salud. El nivel de entrenamiento dicta el con­
tenido, la carga y el grado de los ejercicios. 
Deportistas con resultados deportivos iguales 
poseen distintos grados de fuerza, velocidad, 
resistencia y habilidad. Estas desigualdades 
justifican la necesidad de un entrenamiento 
individualizado. Asimismo, recomendamos 
fuertemente individualizar el entrenamiento 
de deportistas que sufren enfermedad o le­
sión: el estado de salud también determina 
los límites de la capacidad de entrenamiento. 
El entrenador debería conocer estas limitacio­
nes y solamente una estrecha relación entre 
el entrenador y el fisiólogo o médico podrá re­
solver el problema.
• De la carga de entrenamiento y del ritmo de 
recuperación del deportista. Cuando se planifi­
ca y secuencia el trabajo del entrenamiento, se 
deben considerar factores ajenos al entrena­
miento que pueden exigir mucho al deportista. 
El ritmo de recuperación entre las sesiones de 
trabajo puede resultar afectado si las deman­
das escolares, laborales o familiares son exi­
gentes y las distancias a recorrer para acudir al 
trabajo o a la escuela son grandes. Del mismo 
modo, el entrenador debería conocer el estilo 
de vida y el estado emocional de los deportistas 
y considerar adecuadamente estos factores en 
la planificación de los contenidos y el estrés del 
entrenamiento.
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• Del tipo de constitución del deportista y de las 
características del sistema nervioso. Este 
aspecto puede tener un papel importante en 
las cargas de entrenamiento y en la capaci­
dad de rendimiento. Se deben establecer las 
características individuales mediante pruebas 
adecuadas para las cuales el entrenador 
puede solicitar el soporte de especialistas 
pertinentes. De igual forma, el entrenador po­
dría estudiar el comportamiento del deportista 
durante el entrenamiento, la competición e 
incluso en los actos sociales. El comporta­
miento en la escuela, en el lugar de trabajo o 
con la familia y los amigos también puede pro­
porcionarle información importante. Sin em­
bargo, en este ámbito el entrenador debería 
buscar asistencia científica de fisiólogos y psi­
cólogos.
Individualización 
del entrenamiento
La adaptación al trabajo físico está en función 
de la capacidad individual. Raramente se en­
cuentran referencias precisas referidas a las de­
mandas del entrenamiento. Los niños y juniors se 
adaptan con mayor facilidad a un volumen eleva­
do de Intensidad moderada que a un estímulo 
exigente pero de bajo volumen. Ritter (1982) 
también afirma que los adolescentes se ajustan 
bien al entrenamiento diario mientras no se ago­
ten sus reservas energéticas y tengan tiempo 
suficiente para jugar.
Los niños, en comparación con los adultos, 
poseen un sistema nervioso más inestable, y así 
sus estados emocionales se alteran rápidamen­
te individualización es uno de los principales requerimientos del entrenamiento actual, incluso
en los deportes de equipo.
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te. Este fenómeno requiere armonía entre el 
entrenamiento y otros compromisos, especial­
mente su trabajo escolar. Asimismo, a largo pla­
zo, el entrenamiento de estos deportistas debe 
ser mucho más variado y mantener su interés y 
concentración. Además, se debe favorecer un 
buen ritmo de recuperación de las lesiones alter­
nando correctamente los estímulos de entrena­
miento y el reposo. Esto es especialmente 
importante para el trabajo intenso, en el cual el 
entrenador debe tener precaución respecto al 
método de trabajo durante el entrenamiento.
Considerar las diferencias 
según el sexo
Las diferencias sexuales, especialmente en la 
pubertad, tienen una influencia destacada sobre 
los resultados deportivos y la capacidad indivi­
dual de entrenamiento. El entrenador debe ser 
consciente de que el rendimiento individual de­
pende de la edad biológica y cronológica.
En el proceso del entrenamiento, los entre­
nadores deben valorar correctamente las estruc­
turas anatómicas y las diferencias biológicas. Las 
mujeres suelen necesitar que el entrenamiento 
de fuerza tenga una continuidad rigurosa sin lar­
gas interrupciones. Sin embargo, deben reforzar 
correctamente los músculos abdominales debido 
a la especificidad de la forma y el tamaño de la 
pelvis y de la región lumbar. Respecto al entrena­
miento de resistencia, las principales diferencias 
entre los varones y las mujeres es el grado de in­
tensidad que pueden tolerar. La cantidad de en­
trenamiento es equivalente entre varones y 
mujeres. Al determinar los variaciones del entre­
namiento y de los resultados deportivos, se debe 
considerar el ciclo menstrual y las correspon­
dientesmodificaciones de la actividad hormonal. 
Los cambios hormonales influyen sobre la efi­
ciencia y la capacidad física y psicológica. Las 
mujeres jóvenes requieren mayor atención que 
las mujeres maduras. Como en la mayoría de 
jóvenes deportistas, el entrenamiento debería ini­
ciarse con una adaptación a ejercicios modera­
dos antes de realizar ejercicios más intensos o
pesados. La cantidad de trabajo a realizar se 
debe determinar sobre una base individual. En 
muchos casos se ha observado que la eficiencia 
del entrenamiento es superior durante la fase 
postmenstrual (Ritter, 1982).
Después del parto, las mujeres deportistas 
pueden empezar a entrenar cuando los órganos 
genitales regresen a la actividad normal. Un en­
trenamiento regular, pero cuidadoso, puede ini­
ciarse en el cuarto mes después del parto; sin 
embargo, el entrenamiento para la competición 
puede empezar solamente después del décimo 
mes (Ritter, 1982).
La individualización del entrenamiento tam­
bién requiere planificaciones individuales para 
cada deportista, basadas en, y reflejando, sus 
habilidades personales. Este tipo de planificación 
es necesaria para cada sesión de entrenamiento. 
La preparación y conclusión de cada sesión de 
entrenamiento pueden organizarse y realizar­
se en grupo. Sin embargo, para la parte principal, 
el entrenador debe centrar su atención en las 
necesidades individuales o de grupos reducidos 
de deportistas que tengan habilidades físicas y 
técnicas similares.
PRINC IP IO DE LA VAR IEDAD
El entrenamiento contemporáneo es una acti­
vidad exigente a la cual el deportista debe dedi­
car muchas horas de trabajo. El volumen y la 
intensidad aumentan continuamente, y el depor­
tista debe repetir los ejercicios numerosas veces. 
Para conseguir un rendimiento elevado, el volu­
men de entrenamiento debe sobrepasar el um­
bral de las 1.000 horas al año. A continuación se 
exponen algunos ejemplos para ilustrar la can­
tidad de trabajo que el deportista debe realizar. 
Un deportista que practique halterofilia debería 
entrenarse con cargas pesadas entre 1.200 y 
1.600 horas por año. Un remero recorre entre 40 
y 60 kilómetros en dos o tres sesiones de entre­
namiento por día. También es un hecho cotidiano 
que un gimnasta de nivel mundial deba entrenar 
al menos entre 4 y 6 horas por día, durante las 
cuales él o ella repetirá de 30 a 40 rutinas com­
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pletas. Este gran volumen de entrenamiento 
demuestra que el deportista debe repetir muchas 
veces ciertos ejercicios o ciertos elementos téc­
nicos. Desgraciadamente este hecho puede re­
sultar monótono y conducir al aburrimiento. La 
repetición de los ejercicios es un aspecto notable 
en deportes en los que la resistencia es un factor 
dominante y que se acompañan de un repertorio 
técnico mínimo (carrera, natación, remo, pira- 
güismo, esquí de fondo).
Para superar la monotonía y el aburrimiento, 
el entrenador debe ser creativo, con una amplia 
base de recursos que permita alternar periódica­
mente los ejercicios. Los entrenadores pueden 
enriquecer el repertorio de destrezas y ejercicios 
adoptando movimientos con un patrón técnico 
similar a aquellos que desarrollan las capacida­
des físicas necesarias al deporte en concreto. No 
es especialmente necesario que los deportistas 
que intentan mejorar la potencia de las extremi­
dades para el voleibol o el salto en altura, o para 
cualquier deporte que requiera un despegue 
potente, tengan que entrenar con zapatillas con 
clavos o saltar cada día. Existe una gran varie­
dad de ejercicios, como la media sentadilla, 
press de piernas, saltos en sentadilla, subir esca­
leras, saltos o rebotes desde cajones (pliométri- 
cos), ejercicios con bancos, saltos desde una 
altura. El entrenador puede alternar periódi­
camente estos ejercicios, de modo que minimiza­
rá el aburrimiento mientras mantiene el mismo 
efecto de entrenamiento.
La capacidad creativa del entrenador, su in­
ventiva y capacidad de trabajar con imaginación 
son ventajas importantes para introducir con 
éxito la variedad en el entrenamiento. Además, 
debe planificar el programa introduciendo una 
gran variedad de ejercicios tanto en cada sesión 
como en el conjunto del microciclo (programa 
semanal). Cuando el entrenador diseña el pro­
grama de entrenamiento debe considerar todas 
las destrezas y movimientos necesarios para lo­
grar sus objetivos, y a continuación distribuirlos 
alternativamente para cada día. En las sesiones 
de entrenamiento, el entrenador conseguirá 
mantener el interés y evitará la monotonía finali­
zando la sesión con elementos en los cuales los
deportistas disfrutan. Por ejemplo, después de 
un trabajo intenso, los halterófilos pueden con­
cluir su entrenamiento jugando un partido de 20 
minutos de baloncesto o voleibol, lo cual les hará 
disfrutar mientras entrenan y además desarrolla­
rán la resistencia y la coordinación. De forma 
similar, durante la fase de preparación del pro­
grama, los deportistas pueden desarrollar ciertas 
capacidades físicas utilizando otros medios de 
entrenamiento o practicando otros deportes 
beneficiosos para el deportista. Boxeadores, 
luchadores, remeros, piragüistas y otros depor­
tistas podrían desarrollar su resistencia mediante 
la práctica de ciclismo, natación y esquí de fondo. 
Estas sugerencias, al incrementar la variedad, 
pueden fácilmente enriquecer el contenido de un 
programa de entrenamiento, lo cual, al final, se 
reflejará positivamente en el bienestar mental y 
psicológico del sujeto. Los deportistas siempre 
requieren que el entrenamiento sea variado, y 
depende del entrenador asegurar esta variedad.
PRINCIPIO
DE LA M O DELAC IÓ N
La modelación del entrenamiento, aunque no 
siempre de forma organizada y a menudo utili­
zada de forma aleatoria, ha existido desde los 
años 60. A pesar de que los especialistas del de­
porte del antiguo Este de Europa adquirieron 
experiencia y conocimientos en este ámbito des­
de hace tiempo, no fue hasta los años 70 cuando 
se desarrolló un fuerte deseo de relacionar e! pro­
ceso de entrenamiento a partir de la modelación.
Tengo la fuerte convicción que la modelación 
se transformará progresivamente en uno de los 
más importantes principios del entrenamiento. A 
medida que se amplían los conocimientos sobre 
los aspectos fisiológicos, mecánicos y psicológi­
cos específicos de un deporte concreto, aparece 
un deseo y una necesidad lógica de imitar y mo­
delar las singularidades del deporte durante el 
proceso de entrenamiento. Mediante esta aproxi­
mación, el entrenamiento se volverá muy pre­
ciso, dando lugar a una adaptación específica.
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Solamente esta adaptación podrá conducir a una 
mejora de los resultados deportivos.
En términos generales, un modelo es una imi­
tación, una simulación de la realidad, realizada a 
partir de elementos específicos del fenómeno 
observado o investigado. También es una imagen 
isomorfa (de forma similar a la competición) obte­
nida a partir de la abstracción, un proceso mental 
para establecer generalizaciones a partir de ejem­
plos concretos. Cuando se crea un modelo, es 
importante establecer una hipótesis en relación a 
su evolución o al análisis de los resultados.
El modelo debe ser exclusivo y único, de ma­
nera que elimine las variables secundarias, y váli­
do, es decir, que sea similar y coherente con el 
modelo anterior. Para ajustarse a estos requeri­
mientos, el modelo debería incorporar solamente 
aquellos medios de entrenamiento que sean idén­
ticos a la competición. La finalidad de un modelo 
es conseguir un ideal. Aunque la noción abstracta 
de un ideal es superior a la realidad específica, 
también representa algo por lo que se lucha, y que 
incluso puede ser factible. Por tanto, un modelo 
establecido es una representación abstracta de 
las acciones en las que alguienestá interesado en 
un momento dado.
Mediante la modelación, el entrenador dirige y 
organiza las sesiones de entrenamiento de modo 
que los objetivos, contenidos y métodos sean simi­
lares a la competición. Desde este punto de vista, 
la competición representa un fuerte componente 
del entrenamiento y no exclusivamente un punto 
de referencia. El grado de familiarización del entre­
nador con los aspectos específicos de la competi­
ción es un prerrequisito para modelar con éxito el 
proceso de entrenamiento. El entrenador debe 
entender totalmente la especificidad de la estruc­
tura del trabajo físico, como el volumen, la intensi­
dad, la complejidad y el número de partidos o 
periodos. De un modo parecido, es extremada­
mente importante que conozca la ergogénesis 
(producción de trabajo, de las palabras griegas 
ergon, que significa trabajo, y génesis, que sig­
nifica generación, producción) de sus deportes o 
pruebas deportivas. Es importante familiarizarse 
con el grado de contribución de los sistemas aeró- 
bico y anaeróbico en un deporte o prueba deporti­
va para entender los aspectos que se deben des­
tacar durante el entrenamiento.
El desarrollo de un modelo no es un proceso 
rápido. Por el contrario, un nuevo modelo debe 
basarse en mejorar ejemplos anteriores, pero el 
proceso de depuración de errores puede durar 
algunos años. La calidad del modelo se incre­
menta cuanto más tiempo y esfuerzo se dedican 
a su mejora. La inserción de nuevos elementos 
debe reflejar el incremento de conocimientos, 
técnica, táctica y metodología para el desarrollo 
de las habilidades biomotoras del entrenador. En 
la figura 2.3 se sugiere una aproximación para el 
desarrollo de un modelo.
La creación de un modelo se inicia con una 
fase de observación durante la cual el entrenador 
observa y analiza el estado de entrenamiento. A 
continuación se pasa al estadio de inferencia, en 
el cual, basándose en sus observaciones, decide 
qué elementos del concepto de entrenamiento se 
mantienen y cuáles se mejoran. En el siguiente 
paso, el entrenador introduce nuevos elementos 
cualitativos y nuevos componentes cuantitativos. 
Los elementos cualitativos hacen referencia a la 
intensidad del entrenamiento, a la estrategia téc­
nica y a los aspectos psicológicos, mientras que 
el componente cuantitativo se refiere al volumen 
del entrenamiento, la duración y al número de re­
peticiones que se requieren para automatizar los 
nuevos elementos cualitativos. Basándose en las 
nuevas inserciones, el entrenador elabora y me­
jora los modelos cualitativo y cuantitativo. El 
nuevo modelo es entonces ensayado en el entre­
namiento y posteriormente en una competición 
de menor importancia o en un partido amistoso. 
Después de este proceso, extrae conclusiones 
en relación a la validez del nuevo modelo y si es 
necesario realiza ligeras modificaciones. Esta 
fase da como resultado el modelo final, el cual se 
asume que es completo y está listo para ser apli­
cado en el entrenamiento para una competición 
importante.
El modelo debe ser específico tanto para un 
sujeto o equipo deportivo como para un deporte 
o prueba deportiva. El entrenador o el deportista 
debe resistirse a la frecuente tentación de copiar 
el modelo de entrenamiento de un deportista o de
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Figura 2,3, Secuencia de desarrollo 
de un modelo de entrenamiento.
un equipo con éxito. Entre muchos 
otros factores, un modelo de 
entrenamiento debería considerar 
el potencial psicológico y fisiológi­
co del deportista, las instalaciones 
deportivas disponibles y el entorno 
social. Cada deporte o prueba de­
portiva debe disponer de un mo­
delo técnico aceptado aplicable 
a todos los deportistas, pero que 
permita efectuar algunas modifica­
ciones para adaptarlo a las carac­
terísticas anatómicas, fisiológicas 
y psicológicas de cada uno. Los 
medios audiovisuales facilitan enor­
memente el estudio de los depor­
tistas y la adquisición del modelo 
técnico aceptado.
Como se ha mencionado an­
teriormente, un modelo de en­
trenamiento debe simular las características 
específicas de la competición. Debería incorporar 
parámetros de elevada magnitud, como el volu­
men y la intensidad, y emplear ejercicios de ele­
vada eficiencia. Cada sesión debería ser similar a 
las características específicas del juego o de la 
prueba real, especialmente en la fase de compe­
tición. Por ejemplo, en el remo, se ha desarrollado 
un modelo para las sesiones de entrenamiento de 
la fase competitiva (Bompa, 1975) basado en el 
coeficiente de fatiga de las regatas (Bielz, 1976; 
Bompa, 1964; Popescu, 1957), que se muestra 
en la figura 2.4, y en las características es­
pecíficas del deporte. A partir de este modelo se 
pueden elaborar planes de entrenamiento indivi­
dualizados para cada deportista.
La velocidad de la embarcación alcanza los 
valores máximos al inicio de la regata, justo des­
pués de la salida, y al final, cuando tiene lugar la 
llegada a la línea de meta. Al principio de la rega­
ta, la energía es proporcionada por el sistema 
anaeróbico, provocando un déficit de oxígeno en
el deportista. En la parte principal de la regata, la 
energía es suministrada principalmente por el sis­
tema aeróbico. En vista de estas observaciones 
se ideó un modelo que reflejase las condiciones 
de la regata en las sesiones de entrenamiento. 
Por tanto, al inicio de la sesión siempre se llevan 
a cabo ejercicios de elevada intensidad bajo con­
diciones anaeróbicas. La parte principal hace hin­
capié en un elevado volumen que solicite al 
sistema aeróbico. A continuación se realizan otros 
tipos de ejercicios que se caracterizan por una 
elevada velocidad semejante al tramo final de la 
regata. Este tipo de aproximación, aparte de imi­
tar el modelo de una regata, también desarrolla 
los rasgos psicológicos de la fuerza de voluntad y 
del espíritu de lucha, porque en la parte final de la 
sesión de entrenamiento, los deportistas aún tie­
nen que realizar intensas repeticiones cuando ya 
están sufriendo un elevado nivel de fatiga. Se 
puede aplicar un modelo similar en otros deportes 
(por ejemplo, natación, carrera, canoa y patinaje 
de velocidad).
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Figura 2.4, Curva de velocidad en 
pruebas de remo de ocho remeros.
resultando en un mejor rendimien­
to deportivo.
La metodología para el desa­
rrollo de un modelo global requiere 
una aproximación secuencial que 
comprende cuatro fases (Teodo- 
rescu, 1975):
Para los deportes colectivos, existen algunos 
modelos para las sesiones de entrenamiento y 
otros aplicables a los partidos (Teodorescu, 
1975). Ambos modelos están fuertemente inte­
rrelacionados, porque los deportistas deberían 
realizar la mayor parte de las sesiones de entre­
namiento en circunstancias similares a las de los 
partidos. Al preparar un partido, el entrenador 
elabora un modelo completo, el cual es un siste­
ma que contiene modelos sencillos para cada 
subsistema: técnico, táctico, físico y ambiental.
Los modelos técnicos y tácticos comprenden 
los planes y las acciones de juego específicos de 
cada jugador, los cuales deberían formar un con­
junto con el modelo de los compañeros de equi­
po. De forma similar, el modelo de preparación 
física se refiere a las reacciones y adaptaciones 
del jugador frente a la intensidad del partido. El 
modelo ambiental se refiere a: (a) las circuns­
tancias bajo las cuales el deportista jugará el par­
tido, como vestimenta, horario del partido, calidad 
del arbitraje o si los deportistas realizarán alguna 
sesión de trabajo en la pista antes del partido ofi­
cial, y (b) el clima sociopsicológico que predice si 
una actitud hostil de los espectadores puede afec­
tar al rendimiento deportivo del equipo. A menudo 
en un ambiente desfavorable se desarrolla un 
nivel elevado de tensión que altera los procesos 
psicológicos,como la concentración, el autocon­
trol, la combatividad, la percepción, la lucidez, la 
velocidad de reacción y la toma de decisiones. Un 
público amistoso puede estimular estos procesos
1.Imaginar un modelo técnico y 
táctico para cada jugador tanto en 
las situaciones de ataque como de 
defensa.
2. Elaborar el modelo de las combinaciones tác­
ticas, tanto en situaciones de ataque como de 
defensa, teniendo en cuenta a los futuros ad­
versarios.
3. Establecer ejercicios y rutinas para aprender y 
perfeccionar los modelos de los jugadores indi­
viduales y del conjunto del equipo.
4. Relacionar los modelos individuales y del con­
junto del equipo al modelo de preparación fí­
sica. Seleccionar rutinas complejas que 
soliciten tanto los factores técnicos y tácticos 
como los físicos. Incorporarlos en el programa 
general de entrenamiento.
El modelo ambiental debe inculcarse a los ju­
gadores progresivamente y transcurridas unas 
semanas del inicio del entrenamiento. Si es ne­
cesario, en algunas partes del entrenamiento se 
pueden reproducir circunstancias como un públi­
co hostil o ruidoso, de modo que los deportis­
tas puedan desarrollar cierta resistencia frente a 
los efectos negativos de estos factores sobre su 
rendimiento.
Aprender el modelo global requiere un tiempo 
largo. Se debe dividir en subsistemas que permi­
tan una asimilación progresiva, en especial du­
rante la fase preparatoria. Al final de esta fase, 
antes de los partidos amistosos se pueden incor­
porar modelos sencillos en el modelo global y 
probarlos en partidos contra adversarios de dis­
tinto nivel. Durante la fase precompetitiva, el en­
trenador puede planificar en qué competiciones,
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especialmente en qué torneos, se participará. No 
deben esperarse grandes resultados en ellos, a 
no ser que el entrenador haya entrenado a su 
equipo especialmente para ese torneo.
Durante este tipo de ensayos el entrenador 
debe considerar el horario de los partidos, su fre­
cuencia, el intervalo de tiempo entre partidos y 
los medios que los deportistas utilizarán para 
recuperarse antes de cada nuevo juego.
El concepto de modelación también se aplica 
en la planificación de programas a largo plazo, 
incluyendo la planificación anual (véase el ca­
pítulo sobre planificación). La modelación ha­
bitualmente se lleva a cabo durante la fase de 
transición; así, el entrenador puede realizar un 
análisis retrospectivo completo y crítico del mo­
delo del año anterior. Éste comprende la revalua­
ción de los objetivos, los tests, las normas, el 
contenido del entrenamiento, la puesta en forma 
y otros parámetros de entrenamiento, determi­
nando si fueron establecidos y alcanzados ade­
cuadamente. Asimismo, debe analizar el grado 
de adaptación de los deportistas a la tensión del 
entrenamiento y de las competiciones, y buscar 
vías alternativas para optimizar su adaptación en 
situaciones futuras. Finalmente, el entrenador 
debería seleccionar objetivamente los métodos y 
medios de entrenamiento que se materializarán 
en un nuevo modelo, eliminando aquellos que 
fueron ineficaces.
PRINCIPIO DE 
LA PRO GRESIÓ N 
DE LA CARGA
La mejora de los resultados deportivos se rela­
ciona directamente con la calidad y cantidad de 
trabajo que el deportista realiza en el proce­
so de entrenamiento. Desde los estadios iniciales 
hasta los niveles de elite, la carga de trabajo debe 
aumentar progresivamente según las habilidades 
fisiológicas y psicológicas de cada sujeto.
Desde el punto de vista fisiológico, este princi­
pio se basa en que, a consecuencia del entrena­
miento, la eficiencia funcional del cuerpo, y por
tanto su capacidad de trabajo, aumentarán gra­
dualmente a lo largo de un periodo amplio de 
tiempo. Cualquier incremento significativo del ren­
dimiento requiere un largo periodo de entrena­
miento y adaptación. En respuesta al incremento 
de las cargas de entrenamiento, el deportista se 
adapta anatómica, fisiológica y psicológicamente, 
pero necesita tiempo y un liderazgo competente 
para mejorar las funciones y reacciones del siste­
ma nervioso, la coordinación neuromuscular y la 
capacidad psicológica de tolerar la tensión de las 
elevadas cargas de entrenamiento.
El principio de la progresión gradual de las 
cargas conforma la base de la planificación del 
entrenamiento deportivo, desde un microciclo 
hasta un ciclo olímpico, y debe ser respetado por 
todos los deportistas independientemente de su 
nivel de rendimiento. El ritmo de mejora de los 
resultados depende directamente del ritmo y de 
la forma en que los deportistas incrementan la 
carga de entrenamiento; no obstante, este pa­
trón es variable entre los deportes y las distintas 
regiones geográficas del mundo. Un breve repa­
so de las cuatro principales teorías ayudará a 
entenderlas y a evaluar su propia filosofía.
Carga estándar
En algunos deportes, cada individuo mantiene 
la misma carga de entrenamiento a lo largo de 
todo el año. Por ejemplo, en la mayoría de depor­
tes de equipo el número de horas de entrena­
miento se mantiene constante, aproximadamente 
entre 6 y 12 horas por semana, durante todo el 
año. En muchos clubes de atletismo se produce 
una situación similar. En las pruebas en las que la 
potencia es la habilidad dominante, los atletas 
entrenan la potencia aplicando cargas y ejercicios 
similares durante la fase de preparación, mientras 
que durante la fase competitiva los reducen. En 
ambos casos los entrenadores emplean cargas 
uniformes.
Debe quedar claro que la utilización de cargas 
uniformes da lugar a mejoras en la parte inicial 
del programa anual, que son seguidas por una 
meseta y estabilización de los resultados duran­
te la fase competitiva (figura 2.5). En consecuen-
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Figura 2.5. Una carga estándar provoca 
mejoras del rendimiento sólo en la parte 
inicial del plan de entrenamiento.
cia, el rendimiento puede deterio­
rarse ai final de la fase de com­
petición porque la base fisiológica 
del rendimiento ha empeorado y 
no tendrán lugar las esperadas 
mejoras de un año para otro. Sólo 
si se incrementa constantemente 
la carga de entrenamiento de un año para otro se 
producirá un nivel superior de adaptación, y por 
tanto un rendimiento mejor.
Sobrecarga
El principio de sobrecarga es otro patrón tra­
dicional para la distribución de las cargas que se 
emplea en el entrenamiento. De acuerdo con los 
primeros autores que propusieron este principio, 
el rendimiento deportivo sólo mejorará si los 
deportistas trabajan a su máxima capacidad fren­
te a cargas que sean superiores a las que nor­
malmente se enfrentan (Hellebrant y Houtz, 
1956; Lange, 1919). Los investigadores también 
recomiendan que la carga de entrenamiento 
debería elevarse durante el transcurso del pro­
grama (Fox et al., 1989). De ese modo, la curva 
del incremento de la carga crece constantemen­
te, como se ilustra en la figura 2.6.
El principio de la sobrecarga se ha desarrolla­
do a partir de las investigaciones de laboratorio, 
las cuales en la mayoría de los casos son de corta 
duración, y centradas en el culturismo. Las sobre­
cargas, basadas en el clásico tópico de: «sin dolor 
no hay ganancias», crean demasiadas exigencias 
y tensiones tanto en el ámbito fisiológico como en 
el psicológico. Acorto plazo, es posible que el de­
portista sea capaz de tolerar la tensión de las 
sobrecargas. Sin embargo, a largo plazo, debido 
a que si se aplican con rigor no se permiten fases 
de regeneración y de relajación psicológica, se 
evolucionará hacia niveles críticos de fatiga, de 
desgaste e incluso de sobreentrenamiento. Tal 
como puede observarse en muchos deportes, la
aplicación incorrecta de las cargas de entre­
namiento a menudo da lugar a lesiones por so­
brecarga y al desgaste físico. Muchos jóvenes 
deportistas abandonan el deporte antes de con­seguir los niveles máximos de su capacidad por­
que están sometidos constantemente, año tras 
otro, a un entrenamiento de elevada intensidad.
Carga escalonada
En el pasado, diversos estudios investigaron 
los métodos de incremento del trabajo del entre­
namiento. Los autores observaron que los méto­
dos de sobrecarga lineales o continuos eran 
menos eficaces que las aproximaciones en esca­
lera (Harre, 1982; Ozolin, 1971), En contraposi­
ción a la aproximación basada en la sobrecarga, 
los métodos escalonados se adaptan a los re­
querimientos fisiológicos y psicológicos al com­
plementar las fases de incremento del trabajo de 
entrenamiento con fases de descarga, en las cua­
les el deportista se adapta y se regenera.
La aproximación escalonada (figura 2.7) en 
relación al incremento de las cargas de entre­
namiento no debe interpretarse como la agrega­
ción regular, mediante una suma aritmética, de 
ciertas cantidades de trabajo en cada sesión. 
Una única sesión no produce en el deportista 
cambios físicos o mentales visibles y que puedan 
conducir a una adaptación correcta. Para lograr 
la adaptación es preciso repetir el mismo tipo de 
sesión o de estímulo varias veces. A menudo se 
planifican sesiones de entrenamiento de caracte­
rísticas similares para todo un microciclo, a conti­
nuación del cual se volverá a incrementar la
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Figura 2.6. Incrementos de la carga de 
acuerdo al principio de sobrecarga 
(basado en los datos de Hellebranty 
Houtz, 1956; Fox et al., 1989).
intensidad. La figura 2.7 ilustra 
cómo se aumenta la carga de 
entrenamiento en un macrociclo, 
que es una fase que dura de 2 a 6 
semanas (habitualmente 4). Cada 
línea vertical representa un cam­
bio de la carga de entrenamiento, 
y las líneas horizontales represen­
tan la fase de adaptación o la 
duración requerida para asimilar 
las nuevas demandas. En los tres 
microciclos iniciales, la carga crece progresiva­
mente, y a continuación sigue una fase de des­
carga o de reducción preparatoria, que permite 
la recuperación del deportista. La finalidad de la 
regeneración es permitir que el deportista acu­
mule suficientes reservas fisiológicas y psicológi­
cas y anticiparse a futuros incrementos de la 
carga. Los progresos del nivel de entrenamiento 
habitualmente tienen lugar después de una fase 
de regeneración. La fase de regeneración y des­
carga, o el cuarto ciclo del ejemplo, representa el 
escalón de carga más bajo para un nuevo macro­
ciclo. El nivel de carga de esta fase no es idénti­
co al nivel de la fase con menor carga del 
macrociclo anterior, sino al de nivel medio, por­
que el deportista ya se ha acomodado a las car­
gas anteriores. Un incremento del entrenamiento 
produce un ligero desequilibrio fisiológico y psi­
cológico seguido de una fase de adaptación en la 
que el deportista se acomoda a los 
requerimientos del entrenamiento, 
finalizando con una mejora del 
entrenamiento y de los resultados 
deportivos.
Existe una relación directa entre la duración y 
la amplitud de los escalones. Cuanto más larga 
sea la duración o el tiempo requerido para la 
adaptación, más elevados serán los incrementos 
del volumen y/o de la intensidad de entrenamien­
to. El deportista debe acumular una gran cantidad 
de trabajo antes de que mejore el rendimiento.
Como se ha mencionado antes, el deportista 
debe llevar a cabo el aumento de la carga progre­
sando gradualmente de un escalón a otro con 
precaución. En deportes de resistencia, en los 
cuales la finalidad principal del entrenamiento es 
mejorar el potencial fisiológico, el aumento de las 
cargas no debería ser elevado. Ozolin (1971) 
sugiere que el aumento de la carga debería si­
tuarse alrededor del 3 al 6% de la velocidad máxi­
ma del deportista, porque, en el caso contrario, él 
o ella deberían reducir el volumen y por tanto dar 
lugar a una disminución de las repeticiones. En
C
a
r
g
a
Alta
Media
Baja
Microciclo
Macrociclo
Figura 2.7. Incremento de la carga en 
escalera ¡carga escalonada).
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este caso, la capacidad individual de trabajo no 
progresaría de acuerdo con los requerimientos de 
la distancia de competición, sino de los de las 
competiciones de distancias inferiores.
En los deportes de complejidad técnica eleva­
da, como los de equipo, gimnasia artística y 
lucha, en los que el dominio de los aspectos téc­
nicos y tácticos son los principales objetivos del 
entrenamiento, puede basarse el crecimiento de 
las cargas de entrenamiento dificultando la solici­
tación de la coordinación motora. Se pueden valo­
rar las posibilidades de variar el ritmo de los 
movimientos técnicos, la combinación de dife­
rentes elementos técnicos y tácticos, introdu­
cir nuevas habilidades y alterar las condiciones 
externas, como trabajar contra resistencias ele­
vadas (balones más pesados, muñequeras o tobi­
lleras lastradas, cinturones lastrados) o 
simulando un público ruidoso y adverso.
Cuando la carga de entrenamiento aumenta, 
el entrenador dispone de los siguientes elemen­
tos de progresión:
• Número de sesiones de entrenamiento por 
semana (es decir, semana 1 = 4, semana 2 = 
5, semana 3 = 6).
• La suma de horas de entrenamiento por se­
mana (es decir, semana 1 = 8, semana 2=12, 
semana 3 = 14-16).
• La suma de ejercicios, rutinas o kilómetros 
por semana.
• El número de sesiones de entrenamiento de 
elevada intensidad por semana.
La figura 2.8 muestra cómo se aumenta la 
carga de entrenamiento cuando el elemento de 
progresión es el número semanal de sesiones 
de elevada intensidad (barras negras). El nivel de 
intensidad es alto (A), medio (M), bajo (B) y repo­
so (R). En la cuarta semana, se simboliza el día 
de carga de entrenamiento elevada con líneas 
verticales porque se realizó una sesión más corta 
con periodos de recuperación más largos entre 
repeticiones y ejercicios. Asimismo, la mayoría de 
sesiones son de baja intensidad para facilitar 
la regeneración antes de volver a incrementar la 
carga.
Cuando la carga aumenta en una semana de 
entrenamiento concreta (escalón superior) los 
deportistas sufren cierto grado de fatiga al inicio 
de la semana, que desaparece cuando el cuerpo 
se adapta a la nueva carga y da lugar a mejoras
Figura 2,8, Cómo incrementar la carga de entrenamiento (por ejemplo, número de sesiones de entrenamiento de alta
intensidad por microcido).
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hacia el final de la semana. Cuando tiene lugar la 
adaptación, los deportistas presentan unasuper- 
compensación con todos sus beneficios asocia­
dos, incluyendo una mejora del rendimiento 
deportivo (figura 2.9).
Aunque el aumento de las cargas progrese 
mediante escalones, en un programa de larga 
duración, la curva de cuantificación de la carga 
presenta un perfil ondulado, que se acentúa con 
el crecimiento y descenso continuo de los com­
ponentes del entrenamiento (figura 2.10).
Durante el proceso de entrenamiento, los dis­
tintos ejercicios, capacidades físicas y funciones 
corporales se desarrollan siguiendo ritmos o 
temporalizaciones diferentes. Los deportistas 
pueden lograr mejoras de la flexibilidad en un 
plazo corto de 2 a 3 meses, mientras que el 
incremento de la resistencia cardiovascular 
requiere un periodo de tiempo más largo, proba­
blemente superior a los 12 meses. En relación al 
desarrollo biomotor o físico, Ozolin (1971) pro­
pone la siguiente cuantificación: la flexibilidad 
mejora de día en día, la fuerza de semana en 
semana, la velocidad de mes en mes y la resis­
Figura 2.9. El incremento de la carga en escalones 
durante el entrenamiento provoca primero fatiga, después 
adaptación y finalmente mejoras.
tencia de año en año. La duración que los de­
portistas requieren para progresar de escalón 
también varía drásticamentepara cada una de 
estas habilidades. Para la flexibilidad, el depor­
tista puede precisar posiblemente entre 2 y 3 
días, un microciclo para el desarrollo de la fuer­
za, y un macrociclo para desarrollar las bases 
funcionales de la resistencia.
La relación entre el aumento de la carga 
de entrenamiento (altura del escalón) y la fase de 
adaptación (longitud del escalón) es menor para 
el desarrollo de la fuerza que para la flexibilidad. 
El índice aún será menor para la resistencia (figu­
ra 2.11). Aunque en el entrenamiento de la fuerza 
y de la resistencia los escalones puedan ser más 
altos que en el entrenamiento de deportes com­
plejos, su fase de adaptación es más larga, y da 
lugar a un ritmo de progresión global menor. En 
general, cuanto más compleja y difícil es la tarea, 
menor debería ser el aumento de la carga de 
entrenamiento (altura del escalón). Se puede 
controlar la progresión de las cargas de entre­
namiento mediante el ritmo de mejora del rendi­
miento en el deporte. Cuanto más rápido es el 
ritmo de mejora del rendimiento, más elevadas 
serán las cargas de entrenamiento requeridas, 
puesto que de lo contrario el deportista no podrá 
mejorar el nivel de rendimiento actual.
Se debe elevar la magnitud de la carga de 
entrenamiento tanto en los ciclos cortos como en 
los anuales. Cada año, se debe aumentar tanto 
el volumen como la intensidad del entrenamien­
to, de lo contrario se estancará en el rendimiento. 
Basándose en la investigación sistemática de los 
deportistas soviéticos de elite, Matveyev (1965) 
sugiere que, cada año, el deportista debería ele­
var entre un 20 y 40% el volumen de entrena­
miento teniendo en cuenta las características del 
deporte. Sin embargo, en muchos casos, el en­
trenador determina la progresión del volumen de 
entrenamiento basándose en la disponibilidad 
de tiempo en lugar de en la capacidad del depor­
tista, por lo cual se demuestra que el tiempo a 
menudo es un factor limitante. Existe una eleva­
da correlación entre el ritmo de mejora de los 
resultados deportivos del deportista y la evolu­
ción de la progresión de sus cargas de entrena-
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I?RIÍMC!RIQS,.DEl^NTRENAMIENTO— 'i K mAS LLlMPiCúb--------
miento anuales; por lo tanto es imprescindible 
organizar y determinar cuidadosamente la distri­
bución temporal de las sesiones. Como se mues­
tra en la tabla 2.4, independientemente de la 
metodología empleada, para obtener resultados, 
los entrenadores y los deportistas deben aumen­
tar el volumen de entrenamiento.
En la tabla 2.4 se aprecia un importante in­
cremento del rendimiento que aparece en un corto 
periodo de tiempo, y que refleja una consecuencia 
directa del aumento del número de sesiones dia­
rias. En los años 60 se consideraba que la realiza­
ción de cuatro a seis sesiones de entrenamiento 
por semana era adecuado para un deportista de 
elite, pero actualmente estos valores son insufi­
cientes. El incremento del volumen anual de en­
trenamiento obliga a un aumento imprescindible 
del número de sesiones por día. Los deportistas 
que entrenan con la intención de participar en 
competiciones del máximo nivel internacional de­
berían planificar dos y en algunos casos tres se­
siones de entrenamiento diarias. Al realizar más 
sesiones por semana, y obviamente por año, se 
producirá un crecimiento del potencial físico y fi­
siológico que seguramente modificará el rendi­
miento deportivo. El incremento del número de 
sesiones debe tomar en consideración para cada 
sujeto sus capacidades, las posibilidades de adap­
tación, el tiempo disponible para entrenar, el nivel 
de rendimiento y la necesidad de alternar conti­
nuamente las intensidades del entrenamiento.
Variaciones de la carga 
escalonada
La carga escalonada se ha presentado como 
un concepto básico para la progresión de las car­
gas de entrenamiento. A continuación se sugie­
ren variaciones de este método para ilustrar las
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Tabla 2.4. Variación del volumen de entrenamiento entre los años 1965 y 1980,
Deporte Elem entos/d istancia 1965 1975 1980
Gimnasia artística femenina Elementos/semana 2.300 3.450 6.000
Rutinas/semana 52 86 180
Remo (mujeres) Kilómetros/año 2.300 4.500 6.800
Esgrima Horas entrenamiento/año 600 980 1.150
Piragüismo Kilómetros/año 3.200 4.000 5.175
Horas entrenamiento/año 960 1.210 1.552
Natación 
(100 m espalda)
Horas entrenamiento/año 600 980 1.070
Boxeo Horas entrenamiento/año 946 1.100 1.280
Nota: Durante ia década de 1990 el volumen de entrenamiento se ha reducido progresivamente.
diferencias entre las distintas categorías de de­
portistas, desde juniors a deportistas de nivel 
internacional.
Aunque el método escalonado de la figura 2,7 
es válido para la mayoría de los deportistas, en el 
caso de los deportistas juniors propongo un mo­
delo diferente (figura 2.12), en el cual el primer 
escalón es de baja (B) intensidad, el segundo 
puede ser tanto de intensidad media (M) o eleva­
da (A) y el tercer escalón de nuevo es de baja 
intensidad. La ventaja que presenta este modelo, 
especialmente al inicio de las etapas de desarro­
llo en deportistas jóvenes, es que el entrenamien­
to intenso y exigente se produce en intervalos 
de dos semanas. Este modelo ofrece un ciclo de 
regeneración cada dos semanas Inmediatamente 
después de un entrenamiento de intensidad me­
dia o elevada. Esto significa que las indeseables 
tensiones físicas y psicológicas no aparecen con 
demasiada frecuencia y, en consecuencia, los 
deportistas pueden evitar el desgaste y las posi­
bles lesiones.
Carga plana
En el caso de deportistas con experiencia y de 
nivel internacional, propongo el modelo de cargas 
planas que se muestra en la figura 2.13. Como se 
aprecia en este modelo, los tres primeros escalo­
nes presentan niveles elevados de solicitación, 
volumen e intensidad con la intención de desafiar 
este nivel de adaptación. El nivel de trabajo es el 
más elevado que puede tolerar el deportista, a 
continuación del cual se le planifica una semana 
de regeneración y relajación (semana 4).
Sugiero que este modelo se aplique sola­
mente en la parte central de la fase preparatoria 
(pretemporada). Empléese el método escalona­
do en la parte inicial de esta fase, ya que permite 
aumentar progresivamente las cargas. De ese 
modo se facilita una adaptación progresiva, lo 
cual es importante cuando se inicia un nuevo ci­
clo anual de entrenamiento.
Antes del inicio de las competiciones, Inclu­
yendo las amistosas, planificadas en la fase de
Figura 2.Í2. Modelo de patrón de carga para jóvenes deportistas.
Media/Alta
Carga
Baja
2
1 3
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Carga
Alta
Baja
1 2 3
4
Figura 2.13. Patrón de carga plana para deportistas avanzados y de nivel internacional.
precompetición, el patrón de las cargas vuelve a 
cambiar, reflejando la necesidad de alcanzar 
picos y de reducir cargas cuando los ciclos de 
regeneración son más frecuentes.
La figura 2.14 muestra una fase preparatoria 
hipotética, en la cual la dinámica del patrón de 
carga varía de acuerdo con la finalidad del entre­
namiento. Además de las fases de entrenamien­
to y de sus subfases, en el extremo superior del 
gráfico hay otra fila que especifica la finalidad 
del entrenamiento.
Durante la fase preparatoria general, la fina­
lidad del entrenamiento es la adaptación: prepa­
rar progresivamente el cuerpo y la mente de los 
deportistas para la siguiente subfase, la cual reta 
a los deportista frente a su máximo nivel de tole­
rancia. En este momento, la finalidad del entre­
namiento es la de acumular la mayor cantidad de 
condición física y de habilidades técnicas y tácti­
cas como sea posible. Durante esta subfase, el 
trabajo debe ser exigente. Es el momento de 
aumentar las bases fisiológicas parael resto del 
programa anual. Si no se consigue organizar 
un programa de entrenamiento eficaz y exigente 
para este periodo, se puede comprometer el ren­
dimiento previsto para todo el año.
A partir de la subfase precompetitiva, inclu­
yendo también la fase competitiva, la finalidad del 
entrenamiento será poner a punto los deportistas 
para las futuras competiciones o encuentros de­
portivos Importantes así como estabilizar el rendi­
miento, alcanzando progresivamente resultados 
deportivos buenos y estables. Durante las fases 
precompetitiva y competitiva, la dinámica del
patrón de cargas depende de la importancia de las 
competiciones. Por lo tanto, en comparación con 
la fase preparatoria, tanto el volumen como la in­
tensidad de entrenamiento son menores y menos 
frecuentes. Cuantas más competiciones se preve­
an, más escasas serán las sémanas de niveles 
elevados de entrenamiento. También en este sen­
tido, cuanto más importante sea una competición, 
menor será la carga de entrenamiento en la sema­
na previa a la misma (ciclo de regeneración que 
dará como resultado una supercompensación 
imprescindible para conseguir buenos resultados 
durante la competición).
RESUM EN
DE LOS PRINCIPALES 
CONCEPTOS
La estructura y elaboración del programa de 
entrenamiento debe guiarse mediante normas 
específicas. Los niños o niñas, independiente­
mente del deporte elegido, no deben limitarse a 
experimentar solamente los aspectos específicos 
del deporte. Se debe establecer el fundamen­
to de un entrenamiento sano mediante el se­
guimiento de un programa ameno, multilateral y 
multideportivo en lugar de un entrenamiento res­
tringido y específico de un solo deporte. Esta 
base dará lugar a resultados deportivos estables 
y ayudará a prevenir las lesiones.
Cuando el deportista va madurando en edad 
y experiencia, el entrenamiento se vuelve más
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Fase
Subfase
Objetivo del 
entrenamiento
General
Adaptación
Preparatoria
Específica
Acumulación
Patrón 
de carga
Precompetitiva
Estabilización 
y puesta en forma
Figura 2.14. Cambios en el patrón de carga en diferentes subfases del entrenamiento para un deportista
de nivel internacional.
específico e individualizado. Está dominado por 
ejercicios y actividades que conducen a un ma­
yor ritmo de mejora del rendimiento.
La progresión de las cargas, o el modo en 
que el entrenador o el instructor aumentan las 
cargas de entrenamiento, es la clave del avance 
de los resultados deportivos y de la planificación. 
Se han sugerido aproximaciones diferentes en la 
progresión escalonada de las cargas entre un 
deportista novel y uno maduro. Para deportistas 
a partir del nivel nacional y en deportistas profe­
sionales, he propuesto un patrón de incremento 
de las cargas más exigente: el método de cargas 
planas.
No se debe nunca subestimar el papel de la 
semana de recuperación o regeneración, in­
dependientemente del patrón de progresión de 
cargas empleado. Este ciclo es esencial para eli­
minar la fatiga, restablecer los depósitos de ener­
gía y proporcionar relajación psicológica antes de 
un nuevo incremento.
Aunque el patrón de cargas escalonadas se 
aplica principalmente en la fase preparatoria, 
durante la fase competitiva la dinámica de progre­
sión de las cargas dependerá del calendario de 
competiciones. Esto es especialmente relevante 
en los deportes de equipo, en los cuales se juega 
al menos un partido de competición por semana.
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PREPARACIÓN 
AL ENTRENAMIENTO
Todos los programas de entrenamiento deben incorporar sus factores fundamentales, es 
decir, aspectos físicos, técnicos, tácticos, psicológicos y teóricos. Son una parte esencial del 
cualquier programa, independientemente de la edad del sujeto, de sus posibilidades individua­
les, de su nivel de entrenamiento o de la fase de entrenamiento. Sin embargo, la importancia 
relativa otorgada a cada factor varía de acuerdo con las características del sujeto y del depor­
te o prueba deportiva.
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Aunque los factores de entrenamiento estén in­
terrelacionados, existen pautas para el desarrollo 
de cada uno. Como se propone en la figura 3.1, el 
entrenamiento físico forma la base de la pirámide, 
la base sobre la cual se construye el rendimiento 
deportivo. Cuanto más sólida sea la base, más 
elevados serán los niveles de la técnica, la táctica 
y del entrenamiento psicológico. A menudo, el 
deportista o equipo ganador es aquel que presen­
ta unas cualidades mentales o psicológicas mejo­
res, incluso en situaciones en las que el deportista 
o equipo poseen un nivel de conocimientos físicos, 
técnicos y tácticos similar al de sus oponentes.
Los entrenadores, especialmente los especia­
lizados en deportes colectivos, a menudo descui­
dan la fuerte interrelación entre el entrenamiento 
físico y el técnico. Una base de entrenamiento físi­
co discreta, a menudo debido a una fase prepara­
toria (pretemporada) demasiado corta, dará lugar 
a niveles elevados de fatiga. La fatiga altera las ha­
bilidades técnicas del deportista como la precisión 
de los pases y los disparos o lanzamientos. La fati­
ga también altera negativamente las valoraciones 
tácticas y aumenta la probabilidad de que un equi­
po pierda el juego. Es más seguro considerar que 
la técnica está en función del entrenamiento físi­
co y que la táctica está en función de la técnica. 
Cuando las habilidades técnicas de un deportista 
son pobres o están afectadas por la fatiga, las ha­
bilidades tácticas del jugador se alteran.
La interrelación entre los factores de entrena­
miento se desplaza secuencialmente desde el 
entrenamiento físico al técnico, a continuación al 
táctico y finalmente al psicológico. Algunos psicó­
logos superentusiastas de su función descuidan 
estas interrelaciones ¡presuponiendo que la psi­
Entrenamiento psicológico y mental
Entrenamiento táctico
Entrenamiento técnico
Entrenamiento físico
cología es lo que determina al ganador! Esto pue­
de ser cierto, pero solamente si todos los otros fac­
tores están al mismo nivel.
En mi opinión, el entrenamiento físico es la 
piedra angular de todos los factores de entrena­
miento. La mejor psicología es disponer de una 
condición física perfecta. ¿Por qué? Porque se 
puede conseguir más autoconfianza y energía 
psicológica si los factores psicológicos se apoyan 
en las mejoras físicas. Cuando los tests mues­
tran mejoras en el potencial físico, los deportistas 
se autovaloran más. Los entrenadores y psicólo­
gos pueden motivar más fácilmente a los depor­
tistas cuando sus argumentos se basan en éxitos 
reales de entrenamiento. Así, para el deportista 
es más fácil lograr una actitud mental positiva. 
Cualquier otra aproximación parecerá postiza y 
los deportistas estarán menos motivados para 
participar en cualquier sesión de entrenamiento 
mental.
EN TREN AM IEN TO FÍSICO
El entrenamiento físico es uno de los más im­
portantes, y en algunos casos el más importante 
ingrediente del entrenamiento para lograr un alto 
rendimiento. Éste ha sido uno de los secretos 
más bien guardados del sistema de entrenamien­
to del Este de Europa. Los principales objetivos 
del entrenamiento físico son incrementar el po­
tencial fisiológico del deportista y desarrollar sus 
capacidades físicas para alcanzar los niveles 
más elevados. En un programa bien organizado, 
el entrenamiento físico se desarrolla siguiendo la 
secuencia siguiente:
1. Entrenamiento físico general (E.F.G.)
2. Una fase de entrenamiento físico específico
(E.F.E.)
3. Un elevado nivel de capacidades físicas
Los deportistas desarrollan las dos primeras 
fases durante la fase preparatoria, cuando cimen-
Figura 3,1. Pirámide de los factores del entrenamiento.
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tan una base sólida. La tercera fase es específica 
del periodo competitivo cuando el objetivo es el 
mantenimiento de las mejoras anteriores y el per­
feccionamiento de las capacidades; requeridas 
(figura 3.2).
Cuanto más larga sea la primera fase, mejor 
será el rendimiento en la siguiente. En la primera 
fase debería prevalecer un entrenamiento con un 
elevado volumen y una intensidad moderada. A 
medida que progresa el programa, la intensidad 
se aumenta según los requerimientos del deporte. 
En algunos casos, las características de la di­
námica del deporte requieren que se destaque la 
intensidad del entrenamiento desde el inicio. La 
duración de estas fases depende de las necesida­
des del deporte y del calendario de competiciones.
También se debe considerar la aprbximación 
en tres fases para una planificación a largo pla­
zo, especialmente en jóvenes deportistas. El 
desarrollo se centra en las bases del entrena­
miento que representan una sólida fase de en­
trenamiento físico general (E.F.G.), a lo largo de 
los primeros años de entrenamiento (2-4). Esta 
fase puede continuarse con una fase más corta 
(1 año), en la que se construyen las bases espe­
ciales (E.F.E.). Todo el programa concluye con la 
tercera fase (6-8 meses), en la que se perfeccio­
nan las habilidades motoras específicas.
Entrenamiento físico general
La finalidad principal del E.F.G., independiente­
mente de los aspectos específicos del deporte, es 
mejorar la capacidad de trabajo físico. Cuanto ma­
yor sea el potencial de trabajo, más fácilmente se 
adapta el cuerpo al aumento continuo de las de­
mandas físicas y psicológicas del entrenamiento. 
De forma similar, cuanto más amplio y fuerte sea el 
E.F.G. más elevados serán los niveles de habilidad
motora al alcance del deportista. Es importante 
destacar el efecto del E.F.G. sobre el potencial físi­
co. Para deportistas jóvenes, en vías de forma­
ción, el E.F.G. es prácticamente el mismo, 
independientemente del deporte. En deportistas 
maduros el E.F.G. se debe relacionar con las 
demandas específicas del deporte así como a las 
características individuales del deportista.
Entrenamiento físico 
específico
El E.F.E. se debe elaborar basándose en los 
cimientos fraguados por el E.F.G. El principal 
objetivo del E.F.E. es continuar el desarrollo físico 
del deportista moldeándolo a las características 
fisiológicas y metodológicas del deporte. En las 
competiciones con éxito predomina la especiali- 
zación fisiológica. Este tipo de ajustes facilita la 
ejecución de más cantidad de trabajo en el entre­
namiento y en último término en las competicio­
nes. Además, una elevada capacidad fisiológica 
estimula la rapidez de la recuperación. Yakovlev 
(1967) opina que un organismo que ha sido pre­
viamente tonificado y fortalecido alcanzará ele­
vados niveles fisiológicos más fácilmente. Se 
puede mejorar la resistencia específica si en los 
programas de entrenamiento precedentes se ha 
desarrollado la resistencia general.
Se considera, erróneamente, que la resisten­
cia general desarrollada en la carrera campo a 
través mejora la resistencia específica para todos 
los deportes. Este supuesto es válido para la ca­
rrera de media y larga distancia; en los otros de­
portes se debe considerar la carrera campo a 
través como un entrenamiento para E.F.G. Para 
conseguir un desarrollo fisiológico específico, los 
deportistas deben someterse a un entrenamiento
Figura 3.2. Aproximación secuencial al desarrollo de la preparación física en una planificación anual.
Fases del entrenamiento Fase preparatoria Fase competitiva
Fase de desarrollo 1 2 3
Objetivos Entrenamiento 
físico general
Entrenamiento 
físico específico
Perfeccionamiento de las 
habilidades biomotoras 
específicas
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que esté directamente relacionado con los so­
fisticados aspectos técnicos, tácticos y psicológi­
cos del deporte. Este fin es fácil de conseguir en 
deportes cíclicos, pero más difícil en deportes con 
acciones complejas (deportes de equipo, gim­
nasia, lanzamientos y saltos). En cualquier caso, 
se puede conseguir el mismo efecto mediante las 
repeticiones múltiples de una parte o de toda la 
rutina o de fases del juego. Para obtener el éxito, 
es imprescindible seleccionar los medios ade­
cuados. Por el contrario, el entrenamiento de ele­
mentos no específicos puede conducir a una 
especialización errónea en el desarrollo del cuer­
po del deportista y en consecuencia a unos resul­
tados deportivos inadecuados.
El E.F.E. requiere elevados volúmenes de 
entrenamiento que sólo pueden conseguirse re­
duciendo la intensidad. La realización de entre­
namientos que primen la intensidad sin haber 
previamente fortalecido los sistemas y órganos 
del deportista puede conducir a una sobresolici­
tación del sistema nervioso central (SNC) y del 
cuerpo en su conjunto, dando lugar a agotamien­
to, fatiga y lesiones.
En estas circunstancias, las células nervio­
sas, e incluso todo el cuerpo, pueden alcanzar un 
estado de agotamiento que reduzca la capacidad 
de trabajo del deportista. Ozolin (1971) expone 
que deportistas que seguían un programa de en­
trenamiento de mediana intensidad tenían éxitos 
deportivos en competiciones de larga duración, 
en las que mostraban una elevada potencia físi­
ca. Los deportistas pueden no incrementar su po­
tencial de trabajo a no ser que aumenten tanto el 
volumen como la intensidad de entrenamiento. 
Como la mayoría de deportistas participan en se­
siones diarias de entrenamiento, el ritmo de recu­
peración entre sesiones debería reflejarse en los 
incrementos de la carga.
El entrenamiento en condiciones similares a 
las de la competición también aumenta el E.F.E. 
Los deportistas podrían participar en competicio­
nes no oficiales sin una preparación especial, 
sobre todo al final de la fase preparatoria.
La duración del E.F.E. puede ser de 2 a 4 me­
ses, dependiendo de las características del 
deporte y el calendario de competición. La plani­
ficación a largo plazo puede organizarse para 
periodos desde los 6 meses hasta 1 o 2 años.
Perfeccionar
las capacidades físicas
específicas
El desarrollo de las capacidades físicas espe­
cíficas podría iniciarse al final de la etapa pre­
paratoria, aunque este tipo de entrenamiento 
prevalece durante el periodo competitivo. Su fina­
lidad es el perfeccionamiento de las capacidades 
físicas específicas y el potencial del deportista 
para reunir los requerimientos específicos del de­
porte. Los principales métodos de entrenamiento 
pueden provenir del deporte y pueden ejecutarse 
modificando las condiciones de magnitud (alta o 
baja) de las cargas. Las cargas elevadas desarro­
llan la fuerza y la potencia, mientras que las car­
gas ligeras favorecen la velocidad. La intensidad 
de un ejercicio puede ser igual a los requerimien­
tos de la competición, ligeramente inferior en el 
caso de condiciones de carga bajas o ligeramente 
superiores en condiciones de carga elevadas.
La duración varía de acuerdo con el calendario 
de competiciones. Los deportes con un periodo de 
competición largo (fútbol, hockey, baloncesto) pre­
sentan una fase más corta que los deportes con 
un periodo competitivo corto (esquí de fondo, pati­
naje artístico). En los deportes con un periodo 
competitivo largo, se perfeccionan las capacida­
des físicas junto con el entrenamiento básico (al 
final de la sesión de entrenamiento). En deportes 
con un periodo de competición corto se utiliza el 
final de la fase preparatoria y el principio de la fase 
competitiva.
Ejercicios para 
el entrenamiento físico
En el marco del entrenamiento, los ejercicios 
son un acto motor repetido sistemáticamente. Los 
ejercicios representan el principal método de en­
trenamiento para aumentar el rendimiento. Los 
ejercicios pueden tener efectos desde muy sim-
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de realizar un simple salto vertical sobre ambos 
pies con giro de 180 grados con el objetivo de de­
sarrollar la potencia de las piernas; sin embargo, el 
ejercicio también favorece el equilibrio y la orienta­
ción espacial. El entrenador debe escoger cuida­
dosamente de entre el gran número de ejercicios 
disponibles aquellos que se adapten mejor a la 
finalidad del entrenamiento y que optimicen el rit­
mo de mejora.
La realización de los ejercicios favorece el de­
sarrollo físico, estético y psicológico del depor­
tista (Bucher, 1972). En cuanto a la forma y a la 
estructura, los ejercicios se pueden clasificar en 
tres categorías: ejercicios para el desarrollo físi­
co general, ejercicios específicos que desarrollan 
las capacidades físicas y ejercicios derivados del 
deporte seleccionado.
Ejercicios para el desarrollo físico general
Estos ejercicios tienen una acción indirecta. 
Contribuyen a la preparación física y pueden a 
su vez dividirse en dos grupos basándose en su 
orientación y efectos: (a) ejercicios realizados sin 
implementos (calistenia) o con medios diferentes a 
los utilizados durante la competición (barras de 
halterofilia, bancos suecos, cuerdas y balones me­
dicinales) y (b) ejercicios derivados de deportes 
similares. Todos los deportistas deberían realizar 
ejercicios de la primera categoría, especialmente 
aquellos con un desarrollo físico general bajo. 
Estos ejercicios deben realizarse durante la fase 
preparatoria y también incluirlos durante la fa­
se competitiva.
Parece que a aquellos sujetos a los que les 
falta una base sólida de entrenamiento basada 
en el desarrollo de ejercicios físicos generales 
son más propensos a problemas (lesiones por 
sobrecarga). Cuando alcanzan su madurez de­
portiva raramente continúan mejorando. Los 
ejercicios de desarrollo físico general también 
aumentan la coordinación y facilitan las habilida­
des de aprendizaje. En los deportes que requie­
ren una coordinación motora compleja (gimnasia 
artística, saltos de trampolín, deportes de equi­
po, patinaje artístico) la instrucción técnica mul­
tilateral es relevante, puesto que las habilidades
adquiridas pueden aplicarse positivamente a 
nuevas habilidades.
En deportistas jóvenes, muchos ejercicios pue­
den dar lugar a lesiones, puesto que sus huesos y 
ligamentos no están suficientemente maduros. 
Por este motivo es deseable realizar ejercicios 
para el desarrollo general. Son ejercicios menos 
exigentes para el cuerpo, y cuando se pautan 
siguiendo una progresión normal, fortalecen la 
musculatura y los huesos reduciendo las posibili­
dades de lesiones cuando el atleta madura. Los 
ejercicios para el desarrollo general también son 
beneficiosos para deportistas de deportes que no 
pueden realizarse durante todo el año a causa del 
clima (esquí, fútbol, remo, patinaje de velocidad, 
rugby). Estos ejercicios les ayudan a desarrollar 
un elevado nivel de preparación física para la 
siguiente temporada competitiva.
Se deben escoger los ejercicios del grupo 
relacionado con el deporte según las característi­
cas y las necesidades del deporte concreto. Con 
frecuencia los luchadores juegan a fútbol y balon­
cesto para desarrollar la resistencia general y la 
velocidad, así como para disfrutar. Los rematado­
res de voleibol y baloncesto participan en sesiones 
intensivas de entrenamiento de la fuerza y realizan 
diferentes ejercicios de salto. Su entrenamiento es 
variado; sin embargo, reúnen las características 
necesarias de su prueba deportiva. Algunos 
deportistas practican el esquí de fondo y la carre­
ra. La mayoría de atletas deberían correr, puesto 
que todos pueden beneficiarse de adquirir cierta 
resistencia. La coordinación es necesaria para 
todos los deportistas y puede adquirirse mediante 
la práctica de deportes de equipo, por ejemplo 
baloncesto, y de ciertos elementos de gimnasia 
artística. Los ejercicios realizados contra la resis­
tencia potencian la fuerza. Se debe estimular la 
práctica de otras actividades, como natación y sal­
tos de trampolín, y deportes y juegos, como el 
baloncesto y el voleibol, para disfrutar, relajarse y 
mantener un descanso activo.
Ejercicios específicos para el desarrollo 
de las capacidades físicas
Estos ejercicios tienen una acción directa de 
mejora sobre la preparación física específica.
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Mejoran las habilidades técnicas ya que son muy 
parecidos a los patrones técnicos de la habilidad 
específica. Durante la mayoría de los periodos de 
entrenamiento, deben predominar los ejercicios 
específicos, porque un ejercicio tiene un efecto 
de entrenamiento proporcional al tiempo y a la 
frecuencia de su práctica.
Se deben realizar ejercicios específicos para 
implicar los músculos que hacen los gestos prin­
cipales, que son «los músculos que actúan 
directamente en la realización del movimiento 
deseado» (Dorland’s lllustrates Medical Dictio- 
nary 1974). Sin embargo, un programa de entre­
namiento que incorpore solamente ejercicios 
específicos no podrá desarrollar los músculos si- 
nergistas o aquellos que complementen los 
gestos principales. Algunos programas de entre­
namiento descuidan la musculatura abdominal 
y la de la espalda, a pesar de que tienen un pa­
pel muy importante en muchos gestos. Un 
programa de entrenamiento debería incorporar 
ejercicios de compensación para el desarrollo 
general.
Hay que utilizar ejercicios con un patrón es­
tructural técnico y cinemático (movimiento) pare­
cido a los gestos esenciales para practicar el 
deporte elegido. Ambos, ejercicios imitativos y 
específicos, benefician en gran medida la técnica 
de los deportistas, y en menor medida, la mejora 
física. Esto demuestra que la repetición estricta 
de una habilidad técnica específica, como por 
ejemplo el remate de voleibol, no desarrolla las 
capacidades físicas (como la potencia de pier­
nas) hasta el punto que uno pueda esperar. El 
número de repeticiones por sesión de entre­
namiento no puede llegar a alcanzar la carga 
necesaria para desarrollar altos niveles de poten­
cia. Asimismo, algunos de los mejores saltado­
res de altura del mundo no saltan más de 500 a 
800 veces al año. Este número de saltos es insu­
ficiente para desarrollar adecuadamente la po­
tencia de piernas. Para superar la lenta mejora, 
los saltadores de altura hacen decenas de miles 
de ejercicios específicos con el objetivo de desa­
rrollar la potencia de piernas (por ejemplo, el 
press de piernas, multisaltos: por encima, desde 
encima o hacia arriba de un banco y saltos pro­
fundos. El número de ejercicios específicos por 
serie que los deportistas de elite realizan pueden 
ser extremadamente reducidos (de 10-20), pero 
repiten cada uno muchas veces al año (de 50-60 
mil repeticiones o más).
Los ejercicios específicos son herramientas 
de entrenamiento muy valiosas y tienen un papel 
destacado en los deportes con una demanda fí­
sica importante (velocidad, fuerza, potencia). Los 
ejercicios específicos se deberían incluir durante 
el periodo preparatorio, pero también serán im­
portantes durante el periodo competitivo. Muy a 
menudo, los deportistas los incluyen durante el 
periodo preparatorio y luego los excluyen duran­
te la fase competitiva. Las investigaciones reali­
zadas en Alemanja (Harre 1982) concluyen que 
ésta es la razón por la que algunos deportistas 
alcanzan un buen nivel de rendimiento muy pron­
to durante la competición pero no pueden mante­
ner este nivel.
Los ejercicios especiales tienen una com­
plejidad variada. Acerca de la coordinación y las 
capacidades físicas implicadas, cuanto más 
simple es un ejercicio, más eficiente y localiza­
do es su efecto. Por ejemplo, los ejercicios de 
flexión de rodilla desarrollan la flexibilidad articu­
lar, la fuerza, la velocidad y el tiempo de mo­
vimiento.
El método ideomotor (del griego ‘idea’ y del 
latín ‘motor’), o el método de visualización,(Cratty 1967) es una manera efectiva de adquirir 
un acto motor o mejorar una capacidad física. 
Faraday (1971) observó que una representación 
mental de un movimiento va seguido por una 
contracción muscular involuntaria difícil de ob­
servar. Krestovnikov (1938) confirmó que la re­
presentación mental de un acto motor o gesto 
conocido produce delicados cambios psicológi­
cos, como elevar la excitabilidad del sistema 
nervioso, incrementar la velocidad del siste­
ma cardiorrespiratorio e intensificar los procesos 
metabólicos.
Ozolin (1971) propone que la representación 
mental de un ejercicio, o parte de éste, se puede 
utilizar para la mejora del entrenamiento del de­
portista. De hecho, durante el aprendizaje, cuan­
do se lleva a cabo un ejercicio suele hacerse con
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una representación mental del mismo; sin embar­
go, la repetición de una ejecución técnica antes 
de la competición es de gran importancia. Esto 
permite que el deportista repita un gesto dinámi­
co estereotipado (un gesto automatizado), como 
la ejecución técnica de una prueba, una ma­
niobra táctica, una rutina o una estrategia de ca­
rrera, mejorando el rendimiento. Ozolin también 
mantiene que el método ideomotor (método de 
visualización) puede mejorar el desarrollo de las 
capacidades físicas. La representación mental 
de un gesto hecho a una alta velocidad puede 
ayudar al desarrollo de velocidades máximas. El 
método de visualización (método ideomotor) 
puede ayudar también a los deportistas a superar 
ciertas barreras mentales, tomar riesgos en cier­
tas acciones y a tener valor, confianza y voluntad. 
La práctica del método ideomotor, aunque poco 
usada, puede tener muchas ventajas para el en­
trenamiento.
Ejercicios del deporte escogido
En esta categoría se incluyen todos los ele­
mentos específicos del deporte que se practica, 
ejecutado a varias velocidades, amplitudes y car­
gas. Los deportistas pueden realizar estos ejerci­
cios en condiciones competitivas no oficiales, 
especialmente durante el periodo preparatorio y 
precompetitivo. Ésta podría ser la mejor manera 
para optimizar el entrenamiento y la adaptación 
del deportista para la especificidad de una com­
petición. Un ambiente parecido al de la competi­
ción (por ejemplo partidos arbitrados o rutinas 
gimnásticas y patinaje artístico) podría enlazar los 
elementos del entrenamiento. Podrían, también, 
acelerar la adaptación física, técnica, táctica y psi­
cológica frente a una atmósfera competitiva. Hay 
que aplicar este método hacia el final del periodo 
preparatorio, cuando el ritmo de incremento de los 
estímulos de entrenamiento repercute en la mejo­
ra del rendimiento. El llevar a cabo la competición
La flexión de la rodilla desarrolla flexibilidad articular, velocidad y fuerza.
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como si fuera en situación real también puede ser 
importante para poner a prueba la eficiencia de las 
destrezas técnicas y tácticas. Ya que estas com­
peticiones no son oficiales, se puede aumentar o 
disminuir la dificultad de las tareas que se lleven a 
cabo. Por ejemplo, jugar en un campo más peque­
ño para poner énfasis en la velocidad de ejecución 
de un gesto técnico o aumentar el tiempo de reac­
ción, correr sobre terrenos inclinados, saltar con 
un cinturón lastrado, o nadar o remar contra resis­
tencias artificiales.
EN TREN AM IEN TO TÉCNICO
Uno de los elementos que distingue entre los 
distintos tipos de deportes es su estructura moto­
ra. En realidad, la técnica abarca a todas las es­
tructuras y elementos técnicos en un movimiento 
preciso mediante el cual el deportista ejecuta una 
tarea deportiva.
Se considera técnica la manera específica 
cómo se ejecuta un ejercicio físico. Es el conjunto 
de procedimientos que mediante su forma y con­
tenido asegura y facilita el movimiento. Para con­
seguir el éxito deportivo, el deportista necesita 
una técnica perfecta, ejecutar un ejercicio de la 
forma más racional y eficiente. Cuanto más per­
fecta sea una técnica, menor será la energía que 
el deportista requerirá para obtener un resultado 
concreto; por tanto, la siguiente ecuación parece 
expresar una realidad en el deporte:
Buena técnica = Eficiencia elevada
A menudo se considera la técnica solamente 
como la forma de un movimiento físico; sin em­
bargo, la forma siempre se relaciona de manera 
innata con su contenido. El contenido de un ejer­
cicio se caracteriza por su acción, por la actividad 
del SNC, por el esfuerzo volitivo (voluntario), por 
la contracción o relajación muscular, por su fuer­
za y por su inercia.
Técnica y estilo
Todos los deportes presentan un modelo téc­
nico perfecto aceptado en el ámbito general y
que cada entrenador y deportista debe intentar 
seguir. Para ser ampliamente aceptado, un 
modelo debe ser biomecánicamente lógico y 
fisiológicamente eficiente. El estilo técnico de un 
campeón raramente será considerado como 
un modelo, porque no siempre cumple las dos 
condiciones anteriores. Por tanto, no es aconse­
jable copiar la técnica de un campeón. El mode­
lo no es una estructura rígida, sino flexible, 
porque se deben incorporar los nuevos conoci­
mientos de forma coherente. Por muy perfecto 
que sea un modelo, los deportistas no siempre lo 
realizarán de forma idéntica. Así, cada sujeto 
transmite sus características (estilo) personales 
al patrón técnico básico. El modelo a imitar es 
una técnica, y la manera individual de realizar la 
destreza representa el estilo. Así, el estilo es la 
manera personal de ejecutar un modelo técnico. 
La principal estructura del modelo no ha variado, 
aunque el deportista y el entrenador añadan 
aspectos derivados de su personalidad, carácter 
y de sus rasgos anatómicos y psicológicos.
El estilo es el resultado de la imaginación de 
cada sujeto en la resolución de un problema téc­
nico, o la manera de ejecutar un acto motor. Por 
ejemplo, Perry O’Brien, a principios de los años 
50, resolvió la técnica del lanzamiento de peso 
mediante la posición de espaldas al lugar de lan­
zamiento y por su original manera de girar dentro 
del círculo. Al principio se consideró como el esti­
lo propio de O’Brien, pero posteriormente, cuando 
fue elogiado e imitado por otros deportistas, su 
estilo se transformó en una técnica.
En los deportes de equipo, el término estilo se 
refiere a la forma en que un equipo en especial 
resuelve la aproximación y el juego en los parti­
dos. Así, el término estilo incluye tanto implicacio­
nes tácticas como aplicaciones a la preparación 
técnica y táctica.
El término técnica también incorpora ele­
mentos y procedimientos técnicos. Los elemen­
tos técnicos son las partes fundamentales que 
constituyen la técnica de un deporte. Los proce­
dimientos técnicos son las distintas opciones 
para llevar a cabo un elemento técnico. Por ejem­
plo, en baloncesto, el lanzamiento es un elemen­
to técnico. Los lanzamientos con una mano, dos
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manos o ganchos son procedimientos técnicos 
de un elemento técnico.
Técnica e individualización
El modelo de una técnica contemporánea no 
siempre es accesible a un deportista novel. A ve­
ces, el entrenador debe enseñar a los deportistas 
noveles técnicas simplificadas. Sin embargo, 
incluso cuando simplifica siempre debe incorpo­
rar los elementos básicos de las técnicas más ló­
gicas. Estas técnicas simples deben en último 
término conducir a la adquisición de la correcta 
técnica global. Por ejemplo, en el lanzamiento de 
disco, el principiante inicialmente sólo dará un 
giro; luego, progresivamente, al mejorar la habili­
dad, el entrenador introducirá un giro adicional, 
hasta que el deportista aprenda la técnica global. 
En algunos deportes los aspectos técnicos son 
diferentes para los jóvenes en comparacióncon 
los de los deportistas de elite.
Las variaciones de la ejecución de una técnica 
dependen estrictamente de su complejidad. Cuan­
to más simple es una técnica, menores son las va­
riaciones de un individuo a otro. Los 
deportes cíclicos presentan menos 
diferencias entre sujetos que los 
deportes acíclicos o acíclicos com­
binados. La técnica siempre debe 
adaptarse a las características y 
habilidades de cada deportista, La 
técnica de un deporte o prueba 
deportiva particular no debe ser 
automáticamente adoptada como 
la única variante posible.
Cuando se enseña un elemento 
técnico concreto o una técnica 
completa siempre se debe con­
siderar el nivel de entrenamiento 
físico del deportista. Un entrena­
miento físico incorrecto limita el 
aprendizaje de una nueva habili­
La técnica necesita basarse en las 
diferencias individuales desde el punto 
de vista físico y psicológico.
dad. Las variaciones de la enseñanza de una téc­
nica deben basarse en las particularidades físicas 
y psicológicas de los sujetos. En relación al entre­
namiento físico, Ozolin (1971) opina que si los 
deportistas no mejoran el entrenamiento físico 
están limitando las posibilidades de aprendizaje y 
perfeccionamiento de una habilidad. Esto es es­
pecialmente cierto en el caso de la gimnasia. Los 
entrenadores de gimnasia a menudo intentan 
enseñar elementos difíciles sin desarrollar previa­
mente la fuerza necesaria. La realidad de que el 
entrenamiento físico es la base de todos los facto­
res de entrenamiento se muestra en la figura 3.1.
Los deportistas a menudo se ven forzados, por 
razones diversas (enfermedad, lesiones), a inte­
rrumpir su programa de entrenamiento. Estas in­
terrupciones afectan sobre todo al entrenamiento 
físico. Cuando el deportista reemprende la prácti­
ca deportiva, puede observar que ciertas técnicas 
pueden alterarse ligeramente o que ya no puede 
ejecutar un cierto ejercicio técnico (por ejemplo, 
saltos en el patinaje artístico). El deterioro de la 
técnica a menudo acompaña el declive del entre­
namiento físico. Cuando se recuperan los niveles
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previos de entrenamiento físico, el deportista 
puede restablecer el nivel técnico; por tanto, la téc­
nica depende del entrenamiento físico. La fatiga 
también puede conllevar un deterioro técnico, 
especialmente en aquellos deportistas con un ni­
vel de entrenamiento físico bajo.
Aprendizaje y adquisición 
de habilidades
Aprendizaje significa la aparición de cambios 
del comportamiento debidos a cambios de los 
niveles de experiencia o de habilidad consegui­
dos mediante la repetición de ensayos. La capa­
cidad de aprendizaje depende de muchos 
factores. Tanto el nivel de práctica motora o de 
conocimiento iniciales (Cratty, 1967) como la 
complejidad (Lachman, 1965) de la tarea a desa­
rrollar afectan el grado de aprendizaje.
Durante el proceso de aprendizaje se deben 
tener en cuenta los siguientes aspectos técnicos: 
(a) la estructura cinemática externa o forma de 
una habilidad, y (b) la estructura dinámica interna 
o las bases fisiológicas de la ejecución de la habi­
lidad. Ozolin (1971) propone dos fases en el 
desarrollo del aprendizaje de una técnica. La pri­
mera sería la fase en la que se buscaría ejecutar 
la técnica o estructura correcta de los movimien­
tos, así como llevar a cabo la habilidad sin movi­
mientos o esfuerzos inútiles. Esta fase puede 
durar unos 2 años, dependiendo de la pericia y el 
talento del deportista y de la complejidad de la 
acción (por ejemplo, un deportista puede adquirir 
la técnica de la carrera de larga distancia en un 
periodo de 2 a 6 meses). La segunda es la fase 
de perfeccionamiento, en la que el objetivo es 
mejorar y conseguir la maestría de la técnica. La 
duración de estafase es ilimitada, porque mien­
tras el deportista continúe en activo, uno de los 
principales objetivos del programa de entrena­
miento será el perfeccionamiento de la técnica.
El aprendizaje de una habilidad tiene lugar en 
tres fases (Krestovnikov, 1951). En la primera, 
se ejecutan movimientos inútiles a causa de una 
mala coordinación neuromuscular. La estimula­
ción de músculos suplementarios se debe a la
irradiación nerviosa o a la dispersión de los 
impulsos nerviosos más allá de la vía normal de 
conducción. La falta de coordinación neuro­
muscular no debe juzgarse como un nivel insu­
ficiente de capacidad futura de desarrollo, sino 
como una realidad fisiológica. La segunda fase 
es aquella en la que aparecen movimientos ten­
sos, y la tercera establece el nivel de habilidad 
motora mediante la coordinación correcta de los 
procesos nerviosos. De ese modo, el deportista 
adquiere las destrezas o estereotipos dinámicos.
Aparte de estas tres fases, también se puede 
considerar una cuarta: la fase de maestría, 
caracterizada por la ejecución de movimientos 
precisos con gran eficiencia y la habilidad de 
adaptar la ejecución de la habilidad a posibles 
cambios ambientales.
La adquisición de habilidades está basada en 
su repetición, lo cual Thorndike (1935) denomina 
«la ley del ejercicio». Las repeticiones permiten 
que el deportista automatice la habilidad y logre 
un alto nivel de estabilidad técnica.
Carácter evolutivo 
de la técnica
A consecuencia de las innovaciones de los 
entrenadores y los deportistas, la técnica está 
evolucionando continuamente: lo que en la ac­
tualidad parece avanzado puede ser una cosa 
común mañana. El contenido y la técnica del en­
trenamiento técnico no es nunca estable. Todas 
las novedades técnicas deberían satisfacer los 
requerimientos de la competición deportiva, tan­
to si provienen de la imaginación del entrenador, 
importante fuente de novedades técnicas, o de 
los resultados de las investigaciones en bio­
mecánica del deporte. Cualquier técnica debe 
transformarse en una técnica competitiva y ser 
modelada permanentemente a las caracterís­
ticas específicas de la competición. Puesto que 
los ritmos de la competición, las características y 
la intensidad varían con el nivel de preparación 
de los oponentes y con el ambiente, el atleta de­
be ajustar el modelo técnico a la técnica de com­
petición. No se debe preparar la técnica sólo
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para condiciones normales o ideales. La na­
turaleza de la técnica se debe desarrollar de 
manera que permita al deportista ajustar el 
rendimiento para enfrentarse a situaciones de 
competición complejas. La mejora y perfeccio­
namiento de la técnica también deben estar 
dinámicamente relacionadas con los rasgos físi­
cos y psicológicos, porque la mejora en veloci­
dad o la perseverancia pueden conducir a 
ligeras modificaciones técnicas.
ENTRENAM IENTO TÁCTICO
Táctica y estrategia son palabras importantes 
en el vocabulario del entrenador y de los depor­
tistas. Aunque se refieran a lo mismo, el arte de 
ejecutar una habilidad en una competición con 
oponentes directos o indirectos, tienen un signifi­
cado ligeramente diferente. Ambos términos han 
sido extraídos de los ambientes militares y su ori­
gen etimológico es griego. En griego strategós 
significa «general», y strategía, «el arte del gene­
ral», y taktiké se refiere al tipo de ordenación. En 
la teoría de la guerra, los términos estrategia y 
táctica están clasificados de forma separada, 
porque ambos tienen dimensiones propias. La 
estrategia se centra en amplios espacios, largos 
periodos y amplios movimientos de fuerzas, 
mientras que táctica se refiere a un espacio, 
tiempo y fuerza en una escala reducida. 
Básicamente, la estrategia precede a la planifica­
ción de la guerra, y la táctica son las acciones en 
el campo de batalla.
En el entrenamiento, la estrategia se refiere a 
la organización del juego o competición de un 
equipo o deportista. Representa la característica 
o la filosofía específica o forma de aproximación 
a las competiciones deportivas.La estrategia se 
utiliza para un largo periodo de tiempo, a menudo 
más largo que la fase de competición. La táctica 
se refiere a los planes del juego y es una par­
te esencial del marco estratégico. Ambos térmi­
nos son ampliamente utilizados en el lenguaje de 
cada día, aunque existen preferencias geográfi­
cas. En América del Norte se utiliza estrategia 
con preferencia sobre táctica; en el Este de
Europa se produce el fenómeno inverso. En cual­
quier caso, estrategia es el arte de proyectar y 
dirigir la planificación de un equipo o de un depor­
tista para toda una temporada o más. Táctica se 
refiere a la planificación de la organización de 
una competición o partido para un equipo o un 
deportista.
El entrenamiento táctico es el medio a partir 
del cual los deportistas asimilan los métodos y las 
posibles vías de preparación y organización de 
las acciones ofensivas y defensivas para lograr 
un objetivo (es decir, para marcar, para conseguir 
un cierto resultado u obtener la victoria). El en­
trenamiento táctico puede seguir ciertas teorías 
generales aceptadas, pero es específico de cada 
deporte. Durante la competición, los deportistas o 
equipos llevan a cabo acciones ofensivas o de­
fensivas de acuerdo con los planes tácticos pre­
viamente establecidos. Estas acciones tácticas 
deberían formar parte del marco estratégico del 
deportista. Durante la competición, el deportista 
aplica sus habilidades y pericias biomotoras de 
acuerdo con las condiciones prácticas y reales 
de confrontación con los adversarios. La base 
para conseguir el éxito de los planes tácticos es 
poseer un alto nivel técnico. De ese modo, sería 
correcto considerar que la técnica es un factor li­
mitante de las maniobras tácticas, o que la táctica 
está en función de la técnica del deportista.
El valor y la importancia del entrenamiento 
táctico no es el mismo para todos los deportes. El 
control de los aspectos tácticos es un factor de­
terminante del éxito en los deportes de equipo, 
en la lucha, en el boxeo y en la esgrima, pero no 
es tan importante en deportes como la gimnasia, 
el patinaje artístico, el tiro, la halterofilia y los sal­
tos de esquí, en los cuales el perfil psicológico 
del deportista asume una mayor importancia que 
el entrenamiento táctico.
Tareas y aspectos específicos 
del entrenamiento táctico
En varios deportes, los deportistas de elite 
han conseguido niveles de entrenamiento téc­
nico y físico prácticamente iguales. A menudo,
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cuando el resto de variables son iguales, la victo­
ria depende de aspectos tácticos más maduros y 
lógicos. Aunque el entrenamiento táctico se basa 
fuertemente en el entrenamiento físico y depen­
de de los aspectos técnicos, también existe una 
relación importante entre el entrenamiento psico­
lógico y el entrenamiento táctico.
El dominio de los aspectos tácticos se basa 
en profundos conocimientos teóricos, y la capaci­
dad de aplicar los aspectos tácticos depende de 
las características de la competición. El entrena­
miento táctico puede incluir las siguientes tareas:
• Estudiar los principios estratégicos del deporte.
• Estudiar las reglas y regulaciones de la com­
petición del deporte o pruebas deportivas.
• Investigar y conocer las habilidades tácticas 
de los mejores deportistas del deporte con­
creto.
• Investigar las estrategias y capacidades fí­
sicas y psicológicas de los futuros oponentes.
• Estudiar las características de las instalacio­
nes deportivas y de los aspectos ambientales 
de las competiciones futuras.
• Desarrollar tácticas individuales para las com­
peticiones futuras basadas en los puntos fuer­
tes y débiles personales.
• Analizar las competiciones anteriores frente a 
los futuros oponentes.
• Desarrollar un modelo táctico individual y sus 
variaciones.
• Aprender y repetir este modelo en los entre­
namientos hasta transformarlo en un estereo­
tipo dinámico.
El aprendizaje táctico sigue los mismos princi­
pios que el aprendizaje de una habilidad. Depen­
de de múltiples repeticiones basadas en un plan 
teórico. Puesto que el entrenamiento táctico de­
pende de un buen nivel de entrenamiento técnico 
y físico, antes de aplicar una nueva maniobra tác­
tica se debe mejorar correctamente el nivel físico
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y técnico. Sin embargo, existe la posibilidad de 
que estos tres factores se desarrollen simultá­
neamente cuando son reforzados con más entre­
namiento físico.
En principio, el entrenamiento táctico sigue 
conceptos y normas que a veces se han genera­
lizado para varios deportes. Los deportes pueden 
clasificarse en cinco grupos agrupados según 
sus similitudes tácticas.
El grupo 1 consiste en deportes en los que el 
practicante compite separadamente sin contacto 
directo con el adversario. Siguen un cierto orden 
especificado antes de la competición, como en el 
esquí alpino, en el patinaje artístico, la gimnasia, 
los saltos de trampolín, el patinaje en línea y la 
halterofilia.
En el grupo 2 los deportistas inician la com­
petición al mismo tiempo, ya sea todos juntos o en 
pequeños grupos. Cabe un cierto grado de coope­
ración entre compañeros de equipo. Se incluyen 
los siguientes deportes: carreras en el atletismo 
(incluyendo los relevos), esquí de fondo, ciclismo 
y natación.
El grupo 3 se caracteriza por el enfrentamien­
to directo con el oponente. El resultado de este 
enfrentamiento dual determina la clasificación de 
los deportistas. Deportes de este grupo son, por 
ejemplo, tenis, boxeo, lucha y esgrima.
El grupo 4 estaría formado por deportes en los 
que los oponentes son equipos y los deportistas 
tienen un contacto directo durante el juego. El ba­
loncesto, el fútbol, el hockey, el fútbol americano y 
el rugby se encuentran en este grupo.
El grupo 5 se caracteriza por la participación 
activa en deportes combinados. La táctica de las 
pruebas combinadas incluye la táctica para cada 
uno de los deportes y un plan general de partici­
pación en la competición. Los siguientes deportes 
forman parte de este grupo: heptatlón y decatlón 
en el atletismo, biatlon (tiro y esquí de fondo), tri- 
atlón y pentatlón moderno.
Esta clasificación facilita un análisis más com­
prensivo de la táctica del deporte. También sim­
plifica el tema al resaltar las similitudes de la 
aproximación táctica de los deportes. En muchos 
casos se diseña una estrategia para conseguir 
uno o una combinación de los siguientes objetivos.
Distribución uniforme de la energía
Se deben establecer tareas de entrenamiento 
específicas que den lugar a una distribución uni­
forme del potencial del deportista. Durante estas 
tareas el deportista debe enfrentarse a factores 
restrictivos u opositores como la fatiga. La capaci­
dad de mantener una velocidad o ritmo constantes 
es esencial para el éxito en algunos deportes (es­
pecialmente los del grupo dos); por tanto, ésta 
debe formar parte de la preparación táctica para la 
competición. Durante el entrenamiento, un de­
portista puede desarrollar el sentido de la veloci­
dad, o la habilidad para sentir la velocidad con la 
que recorre una cierta distancia, mediante el uso 
en primer lugar del cronómetro y luego siendo el 
entrenador quien le informe de los tiempos.
Se debe practicar la finalización o la parte final 
de un juego o competición. Especialmente en ca­
rreras, juegos o competiciones reñidas, el éxito a 
menudo depende de la capacidad de darlo todo, 
de movilizar todas las fuerzas en los momentos 
finales. Un deportista puede conseguir esto me­
diante el énfasis del final de cada repetición o con 
la información por parte del entrenador dei tiempo 
restante para el logro del resultado previsto. La 
información del entrenador puede estimular al 
deportista para que aumente el ritmo o la veloci­
dad durante el resto de la competición.
Se puede prolongar la competición, yasea in­
formando a los deportistas antes de que empiece 
la sesión de entrenamiento o tomando una deci­
sión repentina mientras dure el mismo.
Se pueden utilizar varios compañeros de re­
serva y que hayan estado en reposo durante el en­
trenamiento, los cuales forzarán al deportista o al 
equipo a rendir constantemente a un elevado nivel.
El primer método es más adecuado para de­
portes de los grupos 2 y 4; el segundo para los 
grupos 1 al 4; el tercero para los grupos 2 y 3, y el 
cuarto para los grupos 2 al 5.
Soluciones técnicas para las tareas tácticas
A menudo los deportistas deben competir en 
condiciones ambientales adversas o poco ha­
bituales, como un campo encharcado, viento 
fuerte, agua fría o un público ruidoso y protestón. 
Las siguientes pautas pueden facilitar la adapta­
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ción de los deportistas a estas condiciones poco 
habituales:
1. Ejecutar correctamente y con eficacia las habi­
lidades y maniobras tácticas en condiciones 
adversas.
2. Organizar competiciones y partidos amistosos 
con adversarios que siguen tácticas similares a 
las de los futuros oponentes.
3. Crear situaciones especiales que requieran 
una solución táctica que cada deportista de­
berá resolver de forma independiente utili­
zando sus potencialidades creativas.
La disciplina táctica es un requerimiento im­
portante del entrenamiento. Sin embargo, con 
frecuencia el deportista debe enfrentarse a pro­
blemas tácticos que el entrenador no pudo prever. 
El deportista deberá resolverlos instantánea­
mente basándose en sus conocimientos y ex­
periencia, imaginación y creatividad. Durante el 
entrenamiento y las competiciones amistosas, los 
deportistas deberán exponerse a distintas situa­
ciones que estimulen la creatividad.
Los métodos 1 y 3 pueden aplicarse a los cin­
co grupos, pero el método 2 solamente es apro­
piado para los grupos 3 y 4.
Maximizar la cooperación entre compañeros 
de equipo
Limitar las condiciones externas (por ejemplo, 
reducir el tiempo disponible y el espacio de juego). 
Cuando se añade fatiga, los deportistas sufren 
sensaciones desagradables que representan un 
desafío y una estimulación.
Se deben realizar maniobras tácticas con­
tra oponentes convencionales que intenten 
contrarrestar el juego. Esta situación se puede 
crear utilizando durante el entrenamiento al equi­
po adversario o los jugadores de reserva. Los 
oponentes deben comportarse como si no estu­
viesen familiarizados con la táctica aplicada.
En los juegos tácticos se debe hacer inter­
venir periódicamente a los jugadores de reserva. 
A menudo los jugadores titulares pueden coordi­
nar con éxito su táctica porque están habituados 
a jugar juntos. Cuando el entrenador sustituye
Grupo 2. Deportes en los que participan pequeños grupos de deportistas en la competición.
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Grupo 3. Deportes en los que participan 
deportistas en competición directa con 
el oponente.
algunos deportistas por causa de 
enfermedad o fatiga, la armonía 
del juego se resiente; por tanto, el 
entrenador debe hacer participar 
con frecuencia y familiarizar a los 
jugadores reservas con los con­
ceptos tácticos del equipo.
Se deben también desarrollar 
nuevas combinaciones tácticas 
que mejorarán y actualizarán las 
posibilidades competitivas del 
equipo.
Estos métodos son adecuados 
para los deportes de los grupos 2 
al 4.
Perfeccionar la flexibilidad del 
equipo
Se puede cambiar el juego 
desde una perspectiva defensiva 
a una ofensiva, o viceversa, o 
intercambiar maniobras tácticas 
ofensivas y defensivas. Estas va­
riaciones tácticas sorprenderán a 
los oponentes; por tanto, el cam­
bio debe ser rápido y suave. Considere las 
siguientes variaciones:
1. Cambiar de táctica a una señal del entrenador 
o de un jugador previamente designado (coor­
dinador de juego o capitán del equipo).
2. Sustituir unos jugadores por otros, que provo­
can cambios en el juego, nuevos e inespera­
dos para el equipo.
3. Enfrentar al equipo en partidos amistosos a 
equipos que emplean distintas alineaciones de 
juego. De ese modo se prepara a los deportis­
tas frente a los cambios similares que puedan 
ofrecer los futuros oponentes.
El primer método es adecuado para los gru­
pos 2 al 5, y los últimos dos son apropiados para 
el conjunto de los cinco grupos.
Planificación 
de la competición 
y pensamiento táctico
El pensamiento táctico es un componente 
fundamental del entrenamiento táctico y está 
limitado por los conocimientos y el repertorio de 
múltiples habilidades. El pensamiento táctico 
comprende las siguientes habilidades:
• Evaluar de forma real y correcta al oponente 
así como a uno mismo.
• Recordar instantáneamente las habilidades y 
combinaciones tácticas que se deben em­
plear en situaciones de partido específicas o 
concretas.
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Grupo 4. Deportes de equipo 
en contacto directo con los oponentes
condiciones en las que se organi­
zará el enfrentamiento.
• Conocer y analizar a los futuros 
adversarios. Este análisis debe 
comprender los puntos fuertes y 
débiles para cada factor de entre­
namiento.
• Utilizar el rendimiento anterior 
del deportista como una referencia 
para conseguir un estado de auto- 
confianza. Sin dejar de lado las 
debilidades del deportista, enfati­
zar los puntos fuertes sobre los 
cuales se consigue un optimismo 
realista.
• Establecer metas asequibles 
para las competiciones utilizando 
todas estas referencias.
• Anticiparse a la táctica de los oponentes y 
contrarrestarla.
• Disfrazar o disimular la táctica para evitar que 
los oponentes puedan percibirla y no contra­
rrestar los planes de ataque.
• Coordinar perfectamente las acciones indi­
viduales con la táctica de equipo.
Los entrenadores y los deportistas elaboran 
el plan de juego basándose en las futuras com­
peticiones. Los deportistas pueden aplicar este 
plan, parte del entrenamiento táctico general, de 
forma progresiva a lo largo de los dos o tres úl­
timos microciclos. Un buen plan detallado es­
timula el optimismo y una buena preparación 
psicológica de cara a la competición. El plan 
es el resultado de la anticipación y de la pre­
paración mental basada en informaciones pre­
vias y en predicciones. El plan de juego o de 
competición puede ser útil para los siguientes 
fines:
• Informar al deportista del lugar, de las ins­
talaciones deportivas específicas y de las
La elaboración de los planes de juego y de la 
táctica tiene lugar siguiendo tres fases: planifica­
ción preliminar del plan de juego, aplicación del 
plan de juego y de sus objetivos tácticos en una 
situación de juego y análisis de la aplicación del 
plan de juego.
Establecer el plan preliminar de juego
Este momento precede al juego y se realiza 
un análisis crítico y razonado de las dificultades 
tácticas que el equipo puede encontrar. La se­
lección de soluciones adecuadas para todos 
los problemas imaginados depende del cono­
cimiento táctico y de las habilidades del equipo. 
El entrenador debería sugerir un plan táctico y 
unos objetivos tácticos apropiados basados en el 
análisis global de los oponentes y de las habilida­
des de su equipo. De acuerdo con el plan gene­
ral del equipo, el entrenador establece objetivos 
para cada uno de los jugadores, en función de 
sus habilidades. A continuación selecciona el sis­
tema de juego adecuado y aconseja a los depor­
tistas cómo pueden manejar su energía de forma 
eficiente.
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Grupo 5. Deportes donde los deportistas compiten 
en diferentes deportes jpruebas combinadas).
Sin embargo, por muy preciso que sea el plan, 
durante el juego tienen lugar muchas situaciones 
técnicas y tácticas no previstas. Por ello,el plan 
debe ser flexible para permitir a los jugadores que 
actúen con sus habilidades e imaginación según 
los requerimientos de la fase de juego.
Si es posible, no se deben cambiar los hábitos 
de los deportistas durante los días previos a la 
competición, para evitar sensaciones molestas. 
Reforzar el plan de juego dos o tres días antes de 
la competición. Organizar sesiones de entrena­
miento atractivas, Reforzar la buena ejecución de 
una maniobra táctica o de una habilidad para in­
crementar la autoconfianza del deportista, crear 
motivación y aumentar el deseo de iniciar la com­
petición en condiciones óptimas. También es im­
portante utilizar el entrenamiento de la relajación 
después de cada sesión de entrenamiento para 
facilitar una regeneración física y mental com­
pleta antes det inicio de la competición. Si es 
posible, cada una de las sesiones debería seguir 
el modelo de la competición.
En las horas previas a la competición se debe 
recordar a los deportistas los principales puntos 
del plan, enfatizando los detalles. Demasiadas 
instrucciones pueden bloquear al deportista (Va- 
nek, 1972). Antes del inicio, los atletas están tran­
quilos en un estado de «silencio operacional». No 
se debe dar ningún consejo suplementario, por­
que los deportistas están demasiado tensos para 
escuchar o prestar atención. Aunque parezca que 
estén escuchando, su atención está orientada ha­
cia la competición y no son receptivos a ningún 
consejo suplementario.
Aplicación del plan de juego
La segunda fase hace referencia a la puesta en 
práctica del plan general en una situación de 
juego. El inicio de la competición a menudo es una 
fase corta en la que se pueden probar los prin­
cipales elementos del plan de entrenamiento. Se 
requiere experiencia para descubrir con éxito el 
plan de los adversarios y el encubrimiento del pro­
pio plan. Además, la iniciativa, la sagacidad y la 
habilidad para anticipar el pensamiento táctico son 
puntos importantes. Durante el partido o juego, los 
deportistas deben resolver un eslabón de la cade­
na de elementos tácticos que el equipo o el sujeto 
utiliza. Puni (1974) concluyó que los objetivos tác­
ticos del deportista deben referirse sobre todo al 
conocimiento de cómo actuar en cada momento 
de la disputa deportiva. El deportista debe com­
prender las circunstancias concretas del juego y 
decidir cuál es la acción táctica que se debe apli­
car. Al entender las circunstancias específicas de 
juego, el deportista, basándose en el conocimien­
to táctico, se anticipa a las ideas e intenciones tác­
ticas de los adversarios y de los compañeros. El 
deportista hace una estimación de las posiciones 
favorables o desfavorables en una cierta fase del 
juego, prevé cómo puede evolucionar esta fase y 
predice sus posibles repercusiones. Una com­
prensión del juego correcta hará que el deportista 
seleccione las habilidades tácticas más favorables 
y se evitará que se intente resolver de forma ins­
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tintiva una situación táctica. El pensamiento tácti­
co demuestra que el deportista realiza un análisis, 
una síntesis (combinación de partes separadas en 
un todo), y establece comparaciones y generaliza­
ciones. Durante el juego, el pensamiento táctico 
se manifiesta mediante gestos rápidos, sencillos y 
significativos o palabras clave.
El proceso de toma de decisiones y aplicación 
del plan de juego es el resultado de la colabora­
ción entre el deportista individual y el resto del 
equipo. Esta coordinación debe conducir a la 
solución racional, original, rápida, económica y 
eficiente de los problemas tácticos difíciles.
Análisis de la aplicación del plan de juego
La tercera fase del plan de juego es el análisis 
de su aplicación realizada con la contribución 
constructiva del deportista. El momento más ade­
cuado para esta fase depende del desenlace del 
juego. Si el resultado fue favorable se puede rea­
lizar este análisis al principio de la primera sesión 
de entrenamiento. Ei análisis de un esfuerzo in­
fructuoso se realiza dos o tres días más tarde, lo 
cual permite una reflexión más realista y crítica 
sobre la pasada competición y deja tiempo para 
cicatrizar las heridas psicológicas.
En el análisis se debe diseccionar cómo se ha 
realizado el plan, el grado de acierto en la evalua­
ción de los puntos fuertes y débiles de los ad­
versarios, el papel individual en el conjunto del 
plan táctico y las causas de la falta de éxito. Cuan­
to más profundo sea el análisis, más valiosas 
serán las conclusiones. Sin embargo, al final de la 
reunión el entrenador debe ser claro y razonable, 
proponiendo, con una nota de optimismo, algunos 
elementos tácticos que deberían trabajarse en el 
entrenamiento para prepararse frente a futuros 
adversarios.
Perfeccionar el entrenamiento 
técnico y táctico
El dominio de la técnica y la estrategia es un 
fenómeno del deporte en continua evolución. Los 
métodos descubiertos mediante la experiencia 
práctica y las Investigaciones contribuyen sus­
tancialmente al avance de los conocimientos 
técnicos y tácticos. El desenlace de estas explo­
raciones conduce a una elevación de la eficacia 
deportiva en el entrenamiento y especialmente 
en la competición.
En los deportes en que las habilidades mo­
toras complejas son importantes para el ren­
dimiento (grupos primero y cuarto) se deben 
considerar los siguientes factores:
• Crear y establecer un modelo adecuado equi­
parable a una técnica y estrategia eficientes.
• Revelar la dirección y las vías más efectivas 
de dominar la técnica y la estrategia.
• Emplear la aproximación más racional para 
perfeccionar la técnica y la estrategia con ob­
jeto de conseguir un elevado nivel de dominio 
en el campo.
Según Teodorescu y Florescu (1971), el logro 
de un nivel elevado de control de la técnica y la 
estrategia proviene del establecimiento y uso de 
una relación óptima entre tres parejas conflicti­
vas: integración-diferenciación, estabilidad-varia­
bilidad y estandarización-individualización.
Integración-diferenciación
El proceso de aprendizaje o perfeccionamiento 
de una habilidad, así como también el entrena­
miento de una habilidad, es un sistema multies- 
tructural. A partir del sistema es posible conseguir 
un buen dominio de la técnica y la estrategia. En 
este sistema se despliega un proceso de diferen­
ciación e integración. La integración se refiere a la 
combinación de los componentes de una habilidad 
o una maniobra táctica en un conjunto global, y la 
diferenciación es el proceso analítico de cada 
componente.
La aproximación clásica del aprendizaje da 
importancia a la progresión desde los elementos 
técnicos o tácticos más simples a los más com­
plejos. Sin embargo, para conseguir el dominio 
de una habilidad o de una maniobra táctica el 
proceso se invierte, desde el estudio de los com­
ponentes complejos y de sus funciones hasta 
descomponer los componentes que evitan la fun­
ción del sistema general. En otras palabras, si el
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proceso (conjunto de una habilidad o maniobra 
táctica) multiestructural no funciona adecuada­
mente, el deportista debe descomponer la habili­
dad o maniobra en subestructuras (subsistemas 
parciales o funcionales). Se debe examinar y 
analizar cada subestructura de forma separada 
para descubrir qué es lo que falla. Si cada sub­
sistema funciona adecuadamente, se puede en­
contrar el fallo en las conexiones entre los 
subsistemas (o sea, conexiones entre dos ele­
mentos de una rutina de gimnasia artística o de 
cualquier otra habilidad deportiva). Si después 
de analizar las conexiones el fallo aún permane­
ce sin descubrir, puede ser necesario volver a 
dividir los subsistemas hasta que se logran iden­
tificar los elementos subyacentes y la imper­
fección. Los métodos de mejora tienen como 
objetivo el eslabón más débil oel punto de fallo.
Los procesos de integración-diferenciación 
pueden aplicarse tanto al perfeccionamiento de 
un modelo técnico o táctico como a la modifi­
cación de este modelo. La figura 3.3 muestra el 
proceso de perfeccionamiento de una habilidad 
mediante la automatización de las partes que lo 
componen (proceso de diferenciación), y la resín­
tesis de las partes en un todo funcional (proceso 
de integración). Los resultados de estos dos pro­
cesos se materializarán a través de cambios en 
la precisión y perfección de los componentes, lo 
cual conduce al virtuosismo y al arte de la ejecu­
ción de una habilidad.
Cuando se considera que una habilidad técni­
ca o una maniobra táctica son deficientes, se debe 
alterar el modelo previo. Se debe intentar rastrear 
por qué se cometió el error (por ejemplo, rematar 
fuera del campo) y cambiar los componentes 
inútiles (figura 3.4). Como ya se ha explicado, el 
proceso para detectar un error funciona retrospec­
tivamente. El entrenador se da cuenta de que la 
pelota ha botado fuera del campo, entonces mira 
cómo el tenista golpeó e impulsó la pelota. Si el 
deportista realizó correctamente estos movimien­
tos, entonces el entrenador observa la posición 
corporal y la situación en relación a la red para 
descubrir si el deportista se encontraba debajo de 
la pelota. El entrenador decide que el jugador tiene 
un error en el despegue. El jugador habitualmente 
arranca desde un lugar demasiado cercano a la 
red, y por eso siempre se encuentra debajo de 
la pelota, sin capacidad para dirigir la bola correc­
tamente, lo cual da como resultado el hecho de 
enviar la pelota fuera de la pista.
Cuando se cambia un modelo, el entrenador 
debe inhibir el elemento técnico que ahora es
Figura 3.3. Perfeccionar ei modelo (modificado de Teodorescu y Florescu, 1971).
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Figura 3.4. Cambiar un modelo 
ineficiente (modificado de Teodorescu 
y Fiorescu, 1971).
inútil para asegurarse que la adqui­
sición de un nuevo elemento técni­
co no está limitada. El entrenador 
puede inhibir una distancia inco­
rrecta para el despegue colocando 
una cinta en el suelo que indique el 
punto de una mejor posición de 
salto. En consecuencia, como se 
muestra en la figura 3.4, para cam­
biar un modelo se debe inhibir el 
modelo técnico inútil para que 
el atleta pueda aprender y adaptar­
se a la nueva condición creada. 
Posteriormente, mediante el entre­
namiento, las distintas partes de la 
habilidad serán automatizadas (diferenciación) y 
reintegradas en un todo. Esto dará lugar a una 
habilidad precisa y suave, seguida de virtuosismo 
y posteriormente arte.
Estabilidad-variabilidad
Los deportes poseen muchos tipos de mo­
vimientos, elementos técnicos y esquemas tácti­
cos. Durante el entrenamiento se deben utilizar 
los movimientos y las habilidades para estimular 
la variedad, eliminando el aburrimiento y mante­
niendo el interés del deportista. Si se escogen 
ejercicios variados, seleccionados según los re­
querimientos del deporte, se obtendrá una base 
sólida para crear nuevos elementos o maniobras 
tácticas. La variabilidad, para adaptar al depor­
tista a un ejercicio o a una habilidad, o para 
compensar sus necesidades, estabiliza las ha­
bilidades y el nivel de rendimiento. Asimismo, la 
variabilidad juega un papel bloqueador de los 
factores que distorsionan esta estabilidad.
Estandarización-individualización
Durante la sesión, el entrenador debe resolver 
el conflicto entre estandarizar una habilidad y las 
características y rasgos individuales del deportis­
ta. Por tanto, debe correlacionar correctamente las
estructuras de una habilidad técnica con las par­
ticularidades psicológicas y biológicas de cada 
sujeto.
Fases de perfeccionamiento 
del entrenamiento técnico 
y táctico
El perfeccionamiento de la técnica y de la tác­
tica no depende solamente de los conocimientos 
del entrenador y de su habilidad como maestro, 
sino también de la habilidad del deportista para 
adquirir nuevos conocimientos. La potencialidad 
de aprendizaje depende de la capacidad de 
procesamiento de nueva información basada en 
modelos previos y en las capacidades físicas in­
dividuales. Las explicaciones dél entrenador y el 
uso de rutinas preparatorias y progresivas y de 
recursos audiovisuales son herramientas efica­
ces para el perfeccionamiento de las habilidades. 
Los deportistas mejoran sus habilidades técnicas 
y tácticas en tres fases (Teodorescu y Fiorescu, 
1971) (figura 3.5).
En la primera fase, el principal objetivo es el 
perfeccionamiento de los componentes y de los 
elementos técnicos de una habilidad (diferencia­
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ción). A medida que cada componente se va reti­
nando, se le debe integrar en el sistema global. Pa­
ralelamente, con el perfeccionamiento del proceso 
el deportista también debe perfeccionar las capaci­
dades físicas dominantes o de soporte, porque la 
técnica depende de la preparación física. Puesto 
que el principal objetivo de la primera fase es el 
perfeccionamiento de las habilidades, no es acon­
sejable participar en competiciones. Esta fase es 
adecuada para la fase preparatoria del plan anual.
El principal objetivo de la segunda fase es el 
perfeccionamiento del sistema integral (la habili­
dad en su conjunto) bajo condiciones controla­
das similares a las de la competición. Al final de 
esta fase podrían realizarse competiciones 
amistosas. Como mínimo, el deportista debería 
mantener sus capacidades físicas dominantes. 
Se puede planificar la segunda fase del perfec­
cionamiento de una habilidad hacia el final de la 
fase preparatoria.
Durante la última fase, la finalidad es la esta­
bilización del sistema y su adaptación a competi­
ciones específicas. En consecuencia, entre otros 
métodos, el entrenador debería someter a los
deportistas o al equipo a factores de distorsión 
como ruido y fatiga, para adaptarlos a las cir­
cunstancias de la competición.
Corrección de los errores 
técnicos y tácticos
A menudo la mejora de una técnica o el do­
minio de una habilidad se ven retrasados por un 
aprendizaje inadecuado o incorrecto. Uno de los 
objetivos de todos los entrenadores es la elimi­
nación de los fallos técnicos o tácticos. Cuanto 
más pronto pueda un deportista corregir un error, 
más rápida será la mejora. Los fallos que se 
interfieren con la mejora pueden tener distintas 
causas. Las causas de los fallos técnicos o tácti­
cos se clasifican en tres áreas.
El deportista realiza incorrectamente una habi­
lidad. Varios factores pueden limitar el aprendiza­
je del deportista. Las lim itaciones de nivel de 
aspiración aparecen si el deportista establece 
objetivos bajos y se muestra satisfecho con el 
nivel de habilidad adquirido. El deportista también
Figura 3.5. Las tres fases del perfeccionamiento de las habilidades ¡adaptado de Teodorescu y Florescu, 1971).
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se verá limitado por un entrenamiento físico in­
suficiente o por la falta de correlación entre las 
capacidades físicas, la complejidad de las ha­
bilidades y el nivel de dificultad. Puesto que la 
técnica depende del entrenamiento físico, la ad­
quisición de una habilidad puede ser ralentizada, 
retrasada o limitada por una capacidad física in­
suficientemente desarrollada. La coordinación 
también puede ser un factor limitante para la ad­
quisición de una habilidad, del mismo modo que 
también lo es la fuerza en algunos deportes. Por 
ejemplo, en gimnasia un deportista puede no 
aprender un elemento técnico si no posee un 
nivel de fuerza apropiado; por tanto, la técnica 
puede ser restablecida a resultas de una mejora 
física. Esto mismo es aplicable a algunas pruebas 
de lanzamientos en el atletismo. Un mal entendi­
miento o una mala representación del patróntéc­
nico de una habilidad y su correlación con el 
movimiento-forma y sensación muscular puede 
ser un factor limitante. Una nueva habilidad 
podría interferir con las habilidades previamente 
adquiridas. La fatiga, quizá causada por un entre­
namiento físico insuficiente o un reposo inade­
cuado, también puede limitar el aprendizaje de las 
habilidades. El deportista puede sujetar o agarrar 
incorrectamente un instrumento, un objeto o un 
aparato. Por último, pueden existir causas psico­
lógicas como una falta de autoconfianza, de 
deseo o miedo a los accidentes o lesiones.
La metodología del entrenador puede causar 
fallos técnicos. El entrenador puede utilizar méto­
dos de enseñanza inadecuados o puede demos­
trar o explicar una habilidad de forma imprecisa, 
incompleta o incorrecta. Puede existir una falta 
de individualización apropiada en el proceso de 
enseñanza de una habilidad, malinterpretando el 
nivel de capacidad física del deportista y de las 
capacidades individuales de aprendizaje o por la 
aplicación de métodos de enseñanza inadecua­
dos. La utilización de algún factor elegido al azar 
en el desarrollo de la estrategia del equipo o 
incluyendo nuevos elementos tácticos en una 
acción táctica puede limitar el aprendizaje del 
deportista. La personalidad, comportamiento, 
estilo de entrenar y el carácter pueden ser facto­
res limitantes, por ejemplo, si el entrenador no
tiene paciencia con los deportistas o intenta con­
seguir una rápida adquisición de la habilidad.
También pueden existir causas debidas a la 
organización, equipamientos o a factores am­
bientales. La calidad y el ritmo de mejora pueden 
verse afectados si se utilizan equipos y aparatos 
de baja calidad o si la superficie del campo de 
juego es irregular. Una mala organización o pla­
nificación no ofrece un ambiente adecuado para 
el aprendizaje. Una falta de individualización 
puede tener efectos negativos en los sujetos que 
aprenden lentamente o en los deportistas con ha­
bilidades técnicas o tácticas incorrectas. Un 
ambiente o clima adverso también puede afectar 
la adquisición de habilidades.
Se han discutido varios medios para el per­
feccionamiento de la técnica y la estrategia. El 
entrenador debería estar siempre atento para 
evitar los errores eliminando así la necesidad de 
corrección. Mediante la enseñanza, debe 
presentar también recomendaciones metodológi­
cas adicionales con el objeto específico de corre­
gir los errores. Si esto falla, entonces se debe 
iniciar la corrección del errarían pronto como sea 
posible. Desde el punto de vista de la planifica­
ción, el momento ideal para preocuparse de las 
correcciones técnicas y tácticas del deportista es 
durante la fase preparatoria del plan anual. 
Puesto que en este momento no existe la tensión 
de las competiciones y tanto el entrenador como 
el deportista pueden dedicar tranquilamente 
algún tiempo a la corrección de ciertos fallos.
Entre las primeras medidas que se deben 
emplear para remediar los fallos técnicos está la 
de separar el fallo del resto de elementos técni­
cos de una habilidad. Tan pronto como el depor­
tista ya no tiene el elemento inhibidor, como un 
fallo técnico, el entrenador debe empezar a ense­
ñar el elemento que lo sustituirá. Cuando el de­
portista adquiere la nueva parte de la habilidad, 
ésta se debe integrar en el sistema o en la habili­
dad global. Al mismo tiempo que este proceso, 
también se debe desarrollar la capacidad física 
que el deportista necesita como soporte físico 
para el nuevo elemento.
Los errores deben siempre ser corregidos in­
mediatamente después del calentamiento, cuan­
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do el deportista aún está fresco y puede concen­
trarse en una sobrecarga técnica. Se debe evitar 
hacer las correcciones al final de la sesión porque 
la fatiga puede afectar al proceso de aprendizaje. 
Si la corrección se realiza en la parte central de la 
sesión, entonces debe permitirse un periodo más 
largo de reposo y de regeneración entre las repe­
ticiones de la habilidad.
Un aspecto extremadamente importante en la 
corrección de los fallos técnicos es la intensidad o 
velocidad a la cual se debe realizar. En la mayoría 
de los casos los entrenadores se concentran en la 
corrección de la técnica a baja intensidad y baja 
velocidad. En natación, carrera, remo, canoa y ka- 
yac, los deportistas realizan el trabajo técnico a 
baja velocidad. Muchos entrenadores no entien­
den que la mayoría de deportistas puedan actuar 
correctamente a baja velocidad porque se genera 
poca fatiga. El deterioro técnico no tiene lugar a 
baja intensidad, sino a una velocidad elevada y 
bajo condiciones similares a las de la competición. 
La mecánica de la habilidad, la forma como se rea­
liza esta habilidad, se deteriora cuando el depor­
tista siente fatiga. Éste es el momento en que los 
errores anteriores interfieren con la habilidad del 
deportista para mantener una buena ejecución.
Una aproximación similar se utiliza para co­
rregir las destrezas en las pruebas de salto y lan­
zamiento en atletismo, en las artes marciales 
y en la mayoría de deportes de equipo. Por ejem­
plo, en baloncesto los jugadores trabajan la 
precisión del tiro cuando están descansados, 
cuando el nivel de fatiga y la frecuencia cardiaca 
son bajos. El deterioro de la precisión en la habi­
lidad de los pases y los tiros tiene lugar cuando 
los jugadores están fatigados y su nivel de con­
centración es bajo.
La conclusión: la fatiga afecta a la mecánica 
de las habilidades. La recomendación: realice co­
rrecciones técnicas en condiciones de fatiga 
similares a las que el deportista experimenta 
durante las competiciones.
La práctica mental, o la repetición del nuevo 
elemento, pueden ayudar al deportista a corregir 
el error. Los soportes audiovisuales también son 
beneficiosos para realizar correcciones técnicas. 
Por último, la repetición de un nuevo elemento
con un deportista muy habilidoso (por ejemplo en 
deportes de equipo) es otro método que se 
puede aplicar a la mejora técnica.
ENTREN AM IEN TO TEÓRICO
El concepto de que un deportista debe entre­
nar tanto a nivel práctico como teórico aún no 
está ampliamente aceptado, y por ello no es utili­
zado. Aunque en la actualidad es poco frecuente, 
algunos entrenadores aún consideran que ellos 
deben pensar por sus deportistas: creen que los 
deportistas deben entrenar y competir, mientras 
que él debe hacer todo el resto. Naturalmente, 
este pensamiento anticuado puede afectar el rit­
mo de mejora de las habilidades y el rendimiento 
del deportista.
Para acelerar el desarrollo de las habilidades 
y destrezas del deportista, así como para moti­
varlo durante su entrenamiento, es importante la 
adquisición y la aplicación de los conocimientos 
teóricos actuales. Paralelamente con el desarro­
llo de las habilidades y destrezas, los entrenado­
res deben introducir progresivamente los jóvenes 
deportistas en la teoría del entrenamiento. Ne­
cesitan experimentar todo lo que el entrenador 
conoce respecto al deporte de su elección. Natu­
ralmente, el entrenador debe ser una persona 
con conocimientos, interesado en su propia edu­
cación en relación a las ciencias del deporte, de 
modo que debe estar siempre un paso por delan­
te de sus deportistas.
Cualquier nuevo conocimiento que el entrena­
dor aprenda no debe ser tabú para sus pupilos. 
Por el contrario, éstos deben tener acceso a la 
experiencia del entrenador. Su responsabilidad 
no se limita al entrenamiento; se extiende tam­
bién a la educación general y específica del 
deporte de sus pupilos. Es adecuado que el en­
trenador comparta con sus deportistas sus cono­
cimientos sobre las siguientes áreas:
• Reglas de juego y leyes específicas del de­
porte de elección.
• Las bases científicas para entender y analizar
la técnica del deporte. La biomecánica tiene la
mayor implicación en la comprensión técnica
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y el análisis de las habilidades. La gimnasia 
artística, las pruebas de lanzamientos y saltos 
en atletismo, los saltos de trampolín y el esquí 
tienen mucho que ganar. Un correcto conoci­
miento de las bases biomecánicas de las 
habilidades de rendimiento puede facilitar la 
reducción de la incidencia de lesiones.
• Las bases científicas y metodológicas del de­
sarrollo de las capacidades físicas.
• El concepto de planificación del entrenamien­
to. Los entrenadores deben referirse a la 
periodización del entrenamiento, a la prepara­
ción para la competición y a la puesta a punto 
del rendimiento.
• Las adaptaciones anatómicas y fisiológicas 
resultantes del entrenamiento.
• Causas, prevención y tratamiento de las le­
siones.
• Sociología del deporte (conflictos intergru- 
pales).
• Psicología del deporte; haciendo hincapié en 
las estrategias de comunicación, en la modifi­
cación del comportamiento, en el conocimien­
to y control de los factores de tensión y en las 
técnicas de relajación.
• Nutrición y deporte; incluyendo sus efectos so­
bre el rendimiento, el tipo de dieta que puede 
seguirse según la fase y el tipo de entrena­
miento; y las dietas recomendadas para antes, 
durante y después de la competición.
También se deben tener en cuenta los si­
guientes medios para el entrenamiento teórico 
del deportista: debates entre el entrenador y los 
deportistas, análisis de películas, debates con 
otros deportistas y entrenadores; clínics, revistas 
relevantes y otras publicaciones pertinentes. 
Para la preparación teórica de los deportistas 
también son importantes las explicaciones del 
entrenador y compartir conocimientos durante 
las sesiones de entrenamiento o en las discusio­
nes previas o posteriores a estas sesiones, en 
las conversaciones mantenidas durante los via­
jes o en las concentraciones. En sus actividades 
y compromisos, el entrenador debe mostrar un 
comportamiento moral correcto; cultivare! respe­
to hacia los demás deportistas, delegados y fans
y formar en sus deportistas un sentimiento de 
equipo fuerte.
RESUM EN
DE LOS PRINCIPALES 
CONCEPTOS
Independientemente del deporte, el entre­
namiento comprende componentes físicos, téc­
nicos, tácticos, psicológicos y teóricos. Existen 
importantes interrelaciones entre estos cincos 
factores, especialmente entre el entrenamiento 
físico, técnico y táctico.
La mayoría de programas de entrenamiento, 
especialmente en los deportes de equipo, resal­
tan el entrenamiento técnico y táctico, menospre­
ciando el entrenamiento físico. Sin embargo, la 
formación física debería ser la base de cualquier 
programa de entrenamiento porque la fatiga 
afecta directamente el grado de acondiciona­
miento físico. Cuanto menor sea el entrenamien­
to físico de un o una deportista, más rápido 
sentirá fatiga. Cuando el deportista se fatiga, el 
nivel de sus habilidades técnicas y tácticas se 
deteriora. Un elevado nivel de fatiga también 
repercute en las valoraciones tácticas realizadas 
durante el juego. Esto conduce a la comisión de 
más errores y, en consecuencia, a un peor rendi­
miento. Por eso, el entrenamiento físico debe ser 
la base de cualquier programa de entrenamiento.
La técnica debe entrenarse hasta la perfec­
ción. Cuanto mayor es el nivel técnico de un de­
portista, menor será la energía necesaria para 
realizar la actividad. En todos los deportes, es­
pecialmente en los que la resistencia es un com­
ponente importante, un elevado grado de 
perfección técnica mejora la eficiencia física del 
deportista. Para un mismo nivel de rendimiento, el 
deportista que posee una buena técnica sufre un 
nivel más bajo de fatiga.
El entrenamiento táctico y la elaboración del 
plan de juego deben realizarse con bastante anti­
cipación al calendario de competiciones y parti­
dos, de forma que el deportista tenga tiempo de 
practicar. Si quiere obtener buenos resultados, la 
planifique el éxito.
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VARIABLES
DEL ENTRENAMIENTO
Cualquier actividad física induce cambios anatómicos, fisiológicos, bioquímicos y psicológi­
cos. La eficacia de la actividad física depende de su duración, distancia y número de repeticio­
nes (volumen); sobrecarga y velocidad (intensidad) y la frecuencia de trabajo (densidad). Estos 
aspectos son las variables del entrenamiento y se deben considerar en el momento de planificar 
su dinámica. Estas variables se deben modelar de acuerdo con las características funcionales y 
psicológicas de la competición. Durante las fases de entrenamiento previas a la competición, se 
debe definir cuáles son los componentes que se destacarán para conseguir el rendimiento pla­
nificado. Como norma general, en deportes de velocidad se hace hincapié en la velocidad y la 
potencia, y en los de resistencia, en el volumen. Por último, en los deportes que requieren habi­
lidades complicadas es primordial entrenar la complejidad.
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Aumente todos los componentes del entrena­
miento proporcionalmente a la mejora general del 
deportista. Se debe mantener una dinámica equi­
librada de mejora en todas las fases de un plan 
anual y a lo largo de toda la vida del deportista.
V O LU M EN
Como componente primario del entrenamien­
to, el volumen es el prerrequisito cuantitativo para 
conseguir unos niveles técnicos, tácticos y físicos 
elevados. El volumen de entrenamiento, a veces 
denominado incorrectamente duración del entre­
namiento, lo integran las siguientes partes:
• tiempo o duración del entrenamiento,
• distancia recorrida o peso levantado por uni­
dad de tiempo,
• las repeticiones de un ejercicio o elemento 
técnico que el deportista realiza en un tiempo 
determinado.
El volumen engloba la cantidad total de ac­
tividad realizada en el entrenamiento. El volumen 
también se refiere a la suma del trabajo realizado 
durante una sesión o una fase. Cuando se hace 
referencia al volumen de una fase de entrena­
miento, se debe especificar el número de sesio­
nes y el de horas y días de trabajo.
A medida que el deportista es capaz de realizar 
niveles de trabajo elevados, el volumen global de 
entrenamiento toma mayor importancia. Para los 
deportistas de alto nivel no existen vías que per­
mitan reducir la gran cantidad de trabajo 
que deben efectuar. Probablemente una de las 
prioridades del entrenamiento contemporáneo es 
conseguir un incremento continuo del volumen de 
entrenamiento. Este elevado volumen tiene una 
justificación fisiológica clara: los deportistas no 
pueden adaptarse fisiológicamente sin él. En los 
deportes o pruebas aeróbicas es imprescindible ir 
aumentando el volumen de trabajo. Incrementos 
similares son necesarios en deportes que requie­
ren el mayor nivel de perfección de los aspectos 
técnicos o de las habilidades tácticas. Solamente 
un elevado número de repeticiones puede asegu­
rar una acumulación de la cantidad adecuada de 
habilidades para incrementar cualitativamente el 
rendimiento.
En todas las categorías deportivas, el rendi­
miento mejora mediante el aumento del número de 
sesiones de entrenamiento y de la cantidad de tra­
bajo efectuado en cada sesión. El proceso de 
recuperación también se facilita cuando el depor­
tista se adapta a una elevada cantidad de trabajo. 
La magnitud del incremento del volumen está en 
función de las características individuales y del 
tipo de deporte específico. Para obtener buenos 
resultados, los deportistas de alto nivel deberán 
realizar al menos entre 8 a 12 sesiones de entre­
namiento por microciclo. También existe una ele­
vada correlación entre el volumen en horas de 
entrenamiento por año y los resultados deportivos 
deseados. Un deportista que espere situarse entre 
los 20 primeros a nivel mundial, deberá efectuar 
más de 1.000 horas de entrenamiento por año. 
Los deportistas que participan en competicionesinternacionales deben prever unas 800 horas 
anuales, mientras que los deportistas de nivel 
nacional requieren al menos unas 600 horas. Por 
último, para obtener resultados satisfactorios en 
competiciones regionales o campeonatos na­
cionales se deben planificar unas 400 horas de 
trabajo. Por otro lado, si el incremento del volumen 
de trabajo de la sesión de entrenamiento es de­
masiado grande, puede tener efectos negativos. 
Harre (1982) considera que el incremento de tra­
bajo puede producir fatiga, reducción de la eficien­
cia del entrenamiento, trabajo muscular poco 
económico y mayor riesgo de lesiones. En conse­
cuencia, si el volumen de trabajo por sesión es 
ya suficiente, es mejor aumentar el número de 
sesiones por microciclo que aumentar el volumen 
de trabajo en cada sesión.
Para valorar de forma cuidadosa el volumen de 
entrenamiento se debe seleccionar una uni­
dad de medida. En algunos deportes (carreras,, 
canoa, esquí de fondo y remo) las unidades apro­
piadas parecen ser el espacio o la distancia reco­
rrida durante el entrenamiento. El peso movilizado 
en kilogramos parece ser apropiado en halterofilia 
o entrenamiento con pesas para la mejora de la 
fuerza. El tiempo, que regula algunos deportes
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(boxeo, lucha, judo, gimnasia, deportes de equi­
po), parece ser un denominador común para mu­
chos deportes, aunque el entrenador a menudo 
utiliza dos unidades de medida, tiempo y distancia, 
para expresar correctamente el volumen (por 
ejemplo, correr 12 kilómetros en 60 minutos).
En el entrenamiento se pueden calcular dos 
tipos de volúmenes: el volumen relativo, que se 
refiere a la cantidad total de tiempo que un grupo 
de deportistas o un equipo han dedicado al tra­
bajo durante una sesión concreta o a lo largo de 
una fase de entrenamiento. El volumen relativo 
raramente tiene valor para un deportista indi­
vidual. Esto significa que aunque el entrenador 
conoce la duración total del entrenamiento, no 
dispone de información en relación al trabajo que 
efectúa el deportista por unidad de tiempo. El 
volumen absoluto mide la cantidad de trabajo 
que un deportista, de forma individual, realiza por 
unidad de tiempo, expresado habitualmente en 
minutos. Ésta es una mejor valoración del volu­
men de entrenamiento que realiza un deportista.
La dinámica del volumen a lo largo de las fa­
ses de entrenamiento varía según el deporte y su 
ergogénesis, según los objetivos de entrena­
miento, las necesidades del deportista y el calen­
dario de competiciones.
IN TENSIDAD
La intensidad es el componente cualitativo del 
trabajo que realiza el deportista en un plazo de 
tiempo determinado. También es un componente 
importante del entrenamiento. Cuanto más tra­
bajo ejecute el deportista por unidad de tiempo, 
mayor será la intensidad. La intensidad está en 
función de la fuerza de los impulsos nerviosos 
que el deportista utiliza en el entrenamiento. La 
fuerza de un estímulo depende del peso, la velo­
cidad del trabajo y de la variación de los intervalos 
o periodos de reposo entre repeticiones. El grado 
de tensión psicológica de un ejercicio es el último 
elemento de la intensidad, pero no por ello el me­
nos importante. Durante el entrenamiento y la 
competición, el trabajo muscular y la solicitación 
del SNC mediante una concentración máxima de­
terminan la intensidad del esfuerzo. Es importan­
te conocer los elementos psicológicos de un ejer­
cicio y observar cómo incluso deportes que 
requieren un nivel bajo de esfuerzo físico, como el 
tiro, tiro con arco y ajedrez, presentan un determi­
nado nivel de intensidad.
Este parámetro puede medirse de forma di­
versa, según el tipo de ejercicio. Los ejercicios en 
los que interviene la velocidad se mielen en me- 
tros/segundo (m/s) o en ritmo/minuto, consideran­
do el ritmo como la ejecución de un movimiento. 
En actividades realizadas contra una resistencia 
pueden medirse en kilográmetros o kgm (un kilo­
gramo de peso levantado un metro contra la fuer­
za de la gravedad). En los deportes de equipo, el 
ritmo determina la intensidad.
La intensidad varía según los aspectos es­
pecíficos del deporte. En el entrenamiento se 
deben establecer y utilizar distintos grados de in­
tensidad, puesto que los niveles de intensidad 
varían en la mayoría de deportes y pruebas de­
portivas. Se dispone de distintos métodos para 
valorar la fuerza de un estímulo y por tanto su in­
tensidad. Por ejemplo, en ejercicios realizados 
contra una resistencia o en ejercicios que desa­
rrollan una gran velocidad, se puede emplear un 
porcentaje de la intensidad máxima, en el cual el 
100% representa el mejor resultado. Sin embar­
go, en los 100 metros lisos el mejor resultado es 
la velocidad media desarrollada en esta distancia 
(es decir 10 metros/segundo). El deportista pue­
de generar una velocidad más elevada (es decir, 
10,2 metros/segundo) en una distancia más cor­
ta. Personalmente considero esta velocidad co­
mo del 105% de la máxima y la incluyo en la tabla 
de intensidades (tabla 4.1). En los ejercicios reali­
zados contra una resistencia, el 105% representa 
un peso que el deportista no puede desplazar en 
todo el rango del movimiento pero que puede so­
portar de forma isométrica. Según esta clasifica­
ción de las intensidades, un corredor de larga 
distancia (por ejemplo, 5.000 o 10.000 metros) 
puede entrenar a un 125% o más de su máximo, 
porque su máximo es su ritmo de competición.
Un método alternativo para valorar la inten­
sidad se basa en el sistema metabólico de aporte 
de energía utilizado en la actividad. Esta clasifica­
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ción (Astrand y Saltin 1961; Farfel, 1960; Margarla, 
Ceretelli, Aghemo y Sassi, 1963; Mathews y Fox, 
1971) es más adecuada para deportes cíclicos 
(tabla 4.2).
Las actividades de la zona 1 son de muy corta 
duración, hasta los 15 segundos, y suponen una 
fuerte demanda para que el deportista alcance 
elevados límites de intensidad. Estas actividades 
son extremadamente intensas, como queda de­
mostrado por los rápidos movimientos y la gran 
movilidad de la información enviada al SNC. Su 
corta duración no permite que el sistema nervio­
so autónomo o vegetativo (SNV) se adapte, de 
modo que el sistema cardiovascular no tiene 
tiempo para ajustar su nivel de funcionamiento al 
desafío físico. Las demandas físicas de los de­
portes específicos de esta zona (por ejemplo los 
100 metros lisos) requieren un flujo elevado de 
0 2 que el cuerpo humano no puede proporcionar. 
Según Gandelsman y Smirnov (1970), durante la 
carrera de 100 metros lisos las demandas de 0 2 
serían de 66 a 80 litros por minuto. Puesto que 
las reservas de 0 2 de los tejidos no cubren las 
necesidades del deportista, éste se encontrará 
en una situación de déficit de 0 2 que representa 
entre el 80 y 90% del que sería necesario para la 
carrera. Esta deuda de 0 2 será repuesta poste­
riormente, consumiendo cantidades suplementa­
rias de 0 2 después de la actividad que permitirá 
restablecer los depósitos de ATP-PC agotados 
durante la carrera. La prolongación de este tipo de 
actividades puede estar limitada por el suministro
Tabla 4.1. Escala de intensidades para ejercicios de fuerza y velocidad.
Intensidad número Porcentaje del m áxim o 
resultado
Intensidad
1 30-50 Baja
2 50-70 Intermedia
3 70-80 Media
4 80-90 Submáxima
5 90-100 Máxima
6 100-105 Supermáxima
Con modificaciones de Harre, 1982.
Tabla 4.2. Cinco zonas de intensidad para deportes cíclicos.
Zona
número
Duración 
del trabajo
Nivel
de intensidad
S iste m a de producción 
de energía
E rg o g é n e s is %
Anaerób ico Aerób ico
1 1-15 s Hasta los límites máximos ATP-CP 100-95 0-5
2 15-60 s Máximo ATP-CP y LA 90-80 10-20
3 1-6 min Submáximo LA y aeróbico 70-(40-30) 30-(60-70)
4 6-30 min Medio Aeróbico (40-30)-10 (60-70)-90
5 Más de 30 min BajoAeróbico 5 95
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interno de 0 2, la cantidad de ATP-PC almacenada 
en las fibras musculares y la capacidad del de­
portista de tolerar un déficit de 0 2 elevado.
En la zona dos, la zona de intensidad máxima, 
se encuentran actividades de 15 a 60 segun­
dos de duración (por ejemplo, carreras de 200 a 
400 metros en atletismo, 100 metros en natación). 
La velocidad y la intensidad solicitadas a los siste­
mas nervioso central y locomotor son máximas y 
resulta imposible mantener la elevada velocidad 
más de 60 segundos. En el músculo, los inter­
cambios de energía alcanzan niveles extremada­
mente elevados, y en estas actividades, el 
sistema cardiovascular tampoco dispone de sufi­
ciente tiempo para reaccionar frente al estímulo y, 
por tanto, funciona aún a un ritmo demasiado 
bajo. El deportista hace frente a un déficit de 0 2 
que representa más del 60-70% de los requeri­
mientos energéticos de la carrera. El deportista 
extraerá energía principalmente del sistema ATP-
PC asociado a una pequeña producción de ácido 
láctico (AL). El sistema del 0 2 no contribuye de 
forma sustancial al aporte de energía, porque par­
ticipa principalmente en ejercicios que duran 60 
segundos o más. Es importante resaltar que los 
400 metros lisos en atletismo, los cuales se clasi­
fican en esta zona de intensidad, representan una 
de las pruebas deportivas donde las demandas 
energéticas son más elevadas.
La zona tres, también denominada zona sub­
máxima, comprende actividades en las que 
tanto la velocidad como la resistencia tienen un 
papel dominante (por ejemplo, 400 metros en 
natación, canoa, remo, 1.500 metros en atletis­
mo y 1.000 y 3.000 metros en patinaje de veloci­
dad sobre hielo). La naturaleza compleja de 
estos deportes y los importantes cambios (por 
ejemplo, frecuencia cardiaca de 200 latidos 
por minuto y una presión sanguínea máxima de 
100 mmHg) dificultan su prolongación más allá
Zona 1. Actividades extremadamente intensas y de corta duración (hasta 15 s).
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Zona 2. Actividades realizadas en la zona de máxima intensidad.
Zona 3. Actividades que tardan entre 1 y 6 minutos en las cuales la velocidad y la resistencia juegan un papel dominante.
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de los 6 minutos. Después de la competición, el 
deportista puede presentar una deuda de 0 2 de 
20 litros por minuto y los niveles de lactacidemia 
pueden superar los 250 miligramos (Gandels- 
man y Smirnov, 1970). En estas circunstancias 
el cuerpo alcanza un estado de acidosis a cau­
sa de la acumulación de ácido láctico por encima 
de los valores habituales (pH=7).
Los deportistas, especialmente los que están 
bien entrenados, se adaptan rápidamente al rit­
mo de la carrera. Transcurrido el primer minuto 
de la carrera el sistema de 0 2 ayuda a la produc­
ción de energía y es dominante durante la segun­
da parte de la carrera. En la llegada, el deportista 
incrementa el ritmo. Este nuevo estímulo solicita 
los mecanismos de compensación de los siste­
mas circulatorio y respiratorio y también requiere 
una producción máxima de energía tanto me­
diante la glucólisis anaeróbica como mediante el 
sistema aeróbico, dando lugar de nuevo a una 
deuda de oxígeno. El cuerpo depende tanto del 
sistema anaeróbico como del sistema aeróbico 
para la producción de la energía necesaria. Los 
porcentajes de participación de cada uno varían 
según la prueba o el deporte.
La zona cuatro es la zona de intensidad media 
y desafía al cuerpo con actividades que duran 
hasta 30 minutos. Pruebas como los 800 o 1.500 
metros en natación, los 5.000 o 10.000 en atletis­
mo, el esquí de fondo, la marcha atlética y las 
pruebas de larga distancia en el patinaje sobre 
hielo se encuentran en este grupo. El sistema cir­
culatorio funciona a un nivel elevado y el múscu­
lo cardiaco es solicitado durante un tiempo 
prolongado. Durante la competición, la satura­
ción de 0 2 en la sangre es deficitaria (hipoxia), o 
un 10-16% por debajo de los valores de reposo 
(Gandelsman y Smirnov, 1970). La energía aeró- 
bica es dominante (más del 90%), aunque al prin­
cipio y al final de la competición los deportistas 
también utilizan el sistema anaeróbico. Para los 
deportistas que participan en actividades de larga 
duración, es importante mantener el ritmo y el su­
ministro de energía durante toda la prueba.
La zona cinco incluye actividades en las que 
la intensidad es baja, pero la cantidad de energía 
que se consume es elevada, como en el caso de
la maratón, de los 50 kilómetros en esquí de fon­
do, de las pruebas de 20 y 50 kilómetros marcha 
y el ciclismo de carretera. Ésta es una zona difícil 
para los deportistas. La larga duración del trabajo 
físico produce una disminución de los niveles de 
glucosa en la sangre (hipoglucemia), lo cual es 
una situación límite para el SNC. El sistema circu­
latorio está muy solicitado; en consecuencia, el 
corazón se vuelve hipertrófico (aumenta de tama­
ño). En los deportistas que compiten en este tipo 
de pruebas o deportes, la hipertrofia cardiaca es 
una característica común y una necesidad funcio­
nal. Estos deportistas tienen una gran habilidad 
para adaptarse a la hipoxia, y después de la com­
petición a menudo presentan una saturación de 
0 2 en la sangre entre 10 y 14% inferior a la de los 
niveles de reposo (Gandelsman y Smirnov, 1970). 
La recuperación es lenta, debido a las elevadas y 
prolongadas demandas de la competición, a 
veces incluso supera las 2-3 semanas. Ésta es 
una de las razones que justifican que 
estos deportistas no participen en muchas com­
peticiones por año (3-5).
Algunos de los factores determinantes del éxito 
en las actividades de las zonas dos y tres son el 
perfeccionamiento de la resistencia aeróbica, de la 
distribución uniforme de la energía y de la autova- 
loración de las habilidades durante la competición. 
Fisiológicamente, la autovaloración depende del 
funcionamiento correcto de los órganos sensoria­
les. Ésta es una parte especializada del sistema 
nervioso que controla la reacción del cuerpo fren­
te a estímulos externos, es el denominado sentido 
del tiempo, agua, pista, balón o aparato. El senti­
do del tiempo depende de los estímulos rítmicos 
procedentes de los propioceptores de los múscu­
los y tendones y que se repiten en distintos in­
tervalos de tiempo. Boxeadores, corredores y 
nadadores con experiencia desarrollan el sentido 
del tiempo y conocen, basándose en sus sensores 
musculares, el tiempo que queda en un asalto, los 
tiempos parciales o el tiempo conseguido en una 
competición. Todos estos sentidos, juntamente 
con la sensación de fatiga, informan al deportista 
sobre el estado de su cuerpo y le ayudan a adap­
tarse a la sesión de competición o de entrena­
miento y a la situación ambiental.
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Zona 4. Actividades situadas 
en la zona de intensidad media 
y que duran hasta 30 minutos.
Durante el entrenamiento, los deportistas se 
exponen a distintos grados de intensidad. El 
cuerpo se adapta aumentando las funciones 
fisiológicas más apropiadas para las demandas 
del entrenamiento. Basándose en estos cambios, 
especialmente los de la frecuencia cardiaca (FC), 
el entrenador puede detectar y monitorizar la in­
tensidad del programa de entrenamiento. En la 
tabla 4.3 se propone (Nikiforov, 1974) una última 
clasificación de las intensidades basada en la FC.
Para desarrollar una habilidad biomotora, la 
intensidad del estímulo debe alcanzar o superar 
un umbral a partir del cual se producen relevantes 
adaptaciones al entrenamiento. En relación al 
entrenamiento de la fuerza, Hettinger (1966) des­
cribió que la aplicación de intensidades inferiores 
al 30%de la máxima no producía efectos entre­
nantes. En los deportes de resistencia (esquí de 
fondo, carreras, remo, natación) se sospecha que 
el umbral por debajo del cual no se producen
adaptaciones del sistema cardio- 
rrespiratorio al entrenamiento se 
sitúa en los 130 latidos por minu­
to (Harre, 1982). El valor de este 
umbral es variable debido a las di­
ferencias individuales de los depor­
tistas; por eso Karvonen, Kentala y 
Musíala (1957) propusieron deter­
minarlo mediante la suma de la fre­
cuencia cardiaca en reposo más 
un 60% de la diferencia entre la fre­
cuencia cardiaca máxima y la de 
reposo.
FC umbral =
FC reposo + 0,6 (FC máx - FC rep)
Así, para la FC, el nivel del 
umbral depende de la FC de repo­
so y de la FC máxima. No obstan­
te, Teodorescu (1975) defiende 
que un deportista debería emplear 
estímulos superiores al 60% de su 
capacidad máxima para conseguir efectos deriva­
dos de los entrenamientos.
Ejercicios o cargas de bajo nivel dan lugar a 
un desarrollo lento, pero aseguran una adapta­
ción suficiente y unos resultados constantes. Los 
ejercicios de elevada intensidad producen progre­
sos más rápidos, pero dan lugar a una adaptación 
más inestable y a un menor grado de constancia. 
La utilización exclusiva de ejercicios de elevada 
intensidad no es la mejor vía y es necesario alter­
nar el entrenamiento del volumen con el de la in­
tensidad. El elevado volumen de trabajo de baja 
intensidad que los deportistas realizan en la fase 
preparatoria fija los cimientos para un entrena­
miento de elevada intensidad y mejora la cohe­
rencia de los resultados deportivos.
En la teoría del entrenamiento existen dos tipos 
de intensidades: (a) intensidad absoluta, que mide 
el porcentaje del máximo necesario para ejecutar 
un ejercicio, y (b) intensidad relativa, que mide la
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Zona 5. Actividades de baja intensidad, pero que emplean 
una gran cantidad de energía.
intensidad de una sesión de entrenamiento o de un 
microciclo a partir de la intensidad absoluta 
y del volumen total de trabajo realizado en el 
periodo analizado. Cuanto mayor es la intensidad 
absoluta, menor es el volumen de trabajo de cual­
quier sesión de entrenamiento. En una misma 
sesión, los deportistas no deberían repetir excesi­
vamente ejercicios con intensidades absolutas ele­
vadas (mayores del 85% de la máxima). Este tipo 
de sesiones no debería representar más 
de un 40% del total de sesiones del microciclo, 
empleando en el resto intensidades absolutas 
menores.
Relación entre volumen 
e intensidad
Los ejercicios físicos comprenden caracte­
rísticas tanto de cantidad como de calidad y, 
además, es difícil diferenciarlas durante el en­
trenamiento. Por ejemplo, cuando un nadador 
hace un esprint, la distancia y el tiempo de la 
prueba representan el volumen, y la velocidad 
de la misma indica la intensidad. Dando diferen­
te importancia relativa a cada uno de estos com­
ponentes, se generan distintos efectos en la 
adaptación del organismo y en el nivel de entre­
namiento. Cuanto mayor sea la intensidad y 
cuanto más tiempo se mantenga, mayores serán 
los requerimientos energéticos y mayor será la
tensión sobre el sistema nervioso central y sobre 
el ámbito psicológico del deportista.
Es posible nadar largas distancias si la in­
tensidad es baja, pero el deportista no puede 
mantener una velocidad máxima en distancias 
superiores a la de la competición. Si se reduce 
en un 40% la intensidad del entrenamiento de 
un velocista, se podrá aumentar el volumen en un
Tabla 4.3. Cuatro zonas de intensidad basadas en la reacción de la frecuencia cardiaca a la carga de entrenamiento.
Zona Tipo de in tensidad Frecuencia card iaca 
(pu lsaciones/m inuto)
1 Baja 120-150
2 Media 150-170
3 Alta 170-185
4 Máxima >185
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400 o 500%. En consecuencia, parece que la efi­
ciencia con la que un deportista puede realizar un 
trabajo de baja intensidad permitirá elevar consi­
derablemente el volumen (es decir, el número de 
repeticiones). Naturalmente, este crecimiento tan 
importante del volumen se observa en deportis­
tas de resistencia (corredores de larga distancia, 
esquiadores, nadadores), puesto que la intensi­
dad que corresponde a su máximo en compe­
tición ya se considera baja en la clasificación 
absoluta. En este caso, para facilitar un 
incremento del volumen de una magnitud equi­
valente (400-500%), se debe valorar una reduc­
ción de un 40% de la intensidad más elevada que 
un deportista puede tolerar.
Ozolin (1971) ilustra con precisión las relacio­
nes entre la intensidad y el volumen de entrena­
miento durante un año en deportes con distintos 
requerimientos de intensidad. Los saltadores de 
altura dedican aproximadamente 2 horas hacien­
do saltos con una aproximación total; los perti- 
guistas, 3 horas; los que realizan triple salto, de 
10 a 12 minutos; los gimnastas (combinaciones 
sobre la barra fija), 6 horas, y los corredores de 
larga distancia, entre 70 y 100 horas (repeticio­
nes muy próximas a la velocidad de competición). 
El resto del tiempo se dedica a otros ejercicios que 
desarrollan las habilidades requeridas para la 
prueba específica. En deportes de equipo, boxeo, 
lucha y artes marciales, en los que la competición 
tiene una duración preestablecida que determina 
la relación entre volumen e intensidad, se puede 
utilizar un enfoque totalmente diferente.
La determinación de una combinación de vo­
lumen e intensidad óptima es una tarea compleja 
que habitualmente depende de los aspectos es­
pecíficos del deporte. Es más fácil de realizar en 
deportes con métodos de valoración objetivos. 
Por ejemplo, en canoa, el volumen se basa en la 
distancia recorrida durante el entrenamiento, y 
la intensidad se expresa mediante la velocidad a 
la que el deportista recorre una distancia prefija­
da. En otros deportes, como los de equipo, gim­
nasia y carreras de vallas, para definir de forma 
precisa las proporciones entre los componentes 
del entrenamiento se debe considerar el número 
total de acciones, elementos, repeticiones, su dis­
tancia, así como la velocidad de ejecución de los 
mismos. Sin embargo, a menudo para calcular el 
volumen se puede emplear la duración de la 
sesión de entrenamiento, o el número de repeti­
ciones de ciertas destrezas. Seguramente, el 
método más preciso para valorar el peso otorga­
do al volumen o a la intensidad es la evaluación 
del gasto energético, aunque estos sistemas no 
son asequibles para muchos entrenadores.
A menudo, la frecuencia cardiaca (FC) se uti­
liza como un indicador del nivel de trabajo. Este 
método puede ser suficiente en deportistas prin­
cipiantes; sin embargo, los deportistas de alto 
nivel no se benefician mucho de él porque el en­
trenamiento hace participar todas las funciones 
del organismo, y el cambio de la frecuencia car­
diaca es una de las muchas reacciones que tie­
nen lugar. El uso de la FC como único método 
puede limitar al deportista en el uso de estímulos 
de entrenamiento óptimos, y en consecuencia 
puede afectar al ritmo de mejora. El uso de la FC 
como método para valorar el grado de recupera­
ción entre sesiones de entrenamiento puede pro­
porcionar más ayuda en la estimación del trabajo 
y del grado de adaptación del deportista.
Dinámica del aumento 
del volumen y la intensidad
La cantidad de trabajo que actualmente rea­
lizan los deportistas era impensable en los años 
70 y 80. Actualmente se considera normal la pro­
gramación de doce o más sesiones de entrena­
miento de 2 a 4 horas cada una por semana. La 
mayoría de entrenadores están preocupados en 
cómo maximizar el tiempo libre de que dispone 
el deportista para entrenar. Como se sugiere en el 
capítulo 2, los componentes se deben añadir de 
forma progresiva e individualizada. Incremente 
las sesiones de entrenamiento en escalones. 
Una sesiónque fue óptima en un ciclo de entre­
namiento, puede ser inadecuada para el siguien­
te porque la intensidad no alcanza el umbral y no 
produce el efecto entrenante deseado. Una se­
sión de entrenamiento óptima produce adapta­
ciones óptimas del organismo. Así, una sesión de
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entrenamiento óptima debe relacionarse con el 
índice de capacidad de esfuerzo, porque de otro 
modo puede ser demasiado débil o demasiado 
intensa. Los deportistas acumulan un índice de 
capacidad de esfuerzo en escalones cualitativos 
como resultado de la acumulación cuantitativa de 
trabajo o de su adaptación a él. A lo largo del 
proceso de entrenamiento, la adaptación del de­
portista y el índice de capacidad de trabajo au­
mentan progresivamente de forma escalonada y 
no siguiendo una progresión lineal continua. Los 
entrenadores necesitan un gran acopio de pa­
ciencia para esperar a que se produzcan los 
efectos deseados de su programa.
La mejor progresión para aumentar el vo­
lumen y la intensidad de entrenamiento es la 
siguiente:
Volumen de entrenamiento
• Aumentar la duración de la sesión de entre­
namiento. Si el volumen actual son 3 sesiones 
de 60 minutos de trabajo por semana, se pue­
den aumentar a 3 x 90 minutos y más adelante 
a 3 x 120 minutos.
• Aumentar el número de sesiones de entre­
namiento por semana. Pasar de 3 x 120 minu­
tos a 4 x 120 minutos, luego 5 x 120 minutos, 
y continuar así.
• Aumentar el número de repeticiones, rutinas 
o elementos técnicos por sesión de entre­
namiento.
• Aumentar la distancia o la duración de cada 
repetición o destreza.
Intensidad de entrenamiento
• Aumentar la velocidad empleada para recorrer 
una cierta distancia, el ritmo (rapidez) de eje­
cución de una habilidad táctica, o el peso en el 
entrenamiento de fuerza.
• Aumentar el número de repeticiones que el 
deportista realiza con esta velocidad.
• Reducir el tiempo de pausa entre repeticiones 
o destrezas tácticas.
• Aumentar el número de competiciones por 
fase de entrenamiento (solamente si éstas no 
se encuentran en el nivel óptimo de frecuen­
cia para el deportista o el deporte).
La dinámica de la intensidad empleada en el 
entrenamiento depende de los tres factores si­
guientes: las características del deporte, el am­
biente de entrenamiento y el nivel de preparación 
y competitivo del deportista.
Características del deporte. En deportes en los 
que un esfuerzo máximo determina el resultado 
deportivo (halterofilia, lanzamientos, pruebas de 
saltos y velocidad), el nivel de intensidad es gene­
ralmente elevado durante la fase de competición, 
entre 70 y 100% del trabajo total realizado duran­
te el entrenamiento. En deportes en los que el 
rendimiento depende del dominio de la técnica 
(patinaje artístico, saltos de trampolín, natación 
sincronizada) los deportistas raramente emplean 
altas intensidades. Según Ozolin (1971), por tér­
mino medio, en estos deportes la intensidad es de 
nivel medio. Por otro lado, en los deportes de equi­
po, la intensidad del entrenamiento es compleja 
porque el ritmo del juego es rápido y la intensidad 
varía continuamente entre niveles bajos y altos. 
Para conseguir estos requerimientos, el programa 
de entrenamiento debe incluir variaciones conti­
nuas y amplias de la intensidad.
El ambiente de entrenamiento. Se puede ele­
var la intensidad del entrenamiento haciendo es­
quí de fondo en nieve húmeda, corriendo sobre la 
arena o subiendo cuestas, o arrastrando un objeto 
mientras se nada o se rema. La intensidad tam­
bién puede elevarse a causa de la rivalidad entre 
deportistas o por la presencia de espectadores.
Nivel de preparación y de competición del de­
portista. Un entrenamiento con el mismo conteni­
do efectuado por deportistas de distinto nivel de 
preparación o con distintas capacidades competi­
tivas puede representar una intensidad diferente 
para cada uno de ellos. Lo que para un deportista 
de alto nivel es una intensidad media, puede re­
presentar una intensidad máxima para un depor­
tista en desarrollo. Aunque deportistas con 
niveles de preparación distintos pueden entrenar 
juntos, el programa del entrenador debe ser apro­
piado a las necesidades de cada uno de ellos.
Se debe elevar la intensidad aumentándola 
en una sesión o fase de entrenamiento, o me­
diante el incremento de la densidad de cada 
sesión. Naturalmente, el entrenador debe dar
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mayor importancia al primer método porque 
aumenta el potencial de cada sujeto según las 
características específicas de la prueba o depor­
te. El entrenador debería emplear el segundo mé­
todo principalmente para aumentar los medios 
totales del entrenamiento, con la finalidad de de­
sarrollar la intensidad, la preparación física gene­
ral o cultivar la resistencia específica.
Se ha sugerido que el método de la FC puede 
facilitar la cuantificación de la intensidad del entre­
namiento. Utilizando el método de la FC como una 
medida objetiva, el entrenador puede calcular la 
intensidad global (IG) del entrenamiento como una 
imagen de las demandas totales a las que se ha 
sometido el sujeto durante la sesión de entrena­
miento. La IG puede calcularse mediante la ecua­
ción propuesta por llluta y Dumitrescu (1978):
IG = I (Pl • VE) 
2 (VE)
Donde Pl indica el porcentaje de intensidad 
parcial y VE el volumen de ejercicio. Sin embar­
go, en primer lugar se debe calcular el porcenta­
je de intensidad parcial. Para ello se puede 
aplicar la siguiente ecuación:
Como contenido del entrenamiento, una eleva­
da intensidad absoluta debe predominar en ejerci­
cios que duran menos de dos minutos. A los dos 
minutos el índice de participación de los sistemas 
energéticos aeróbico y anaeróbico es de 50:50 
(Astrand y Rodahl, 1970). En deportes que duran 
aproximadamente unos dos minutos, se debe re­
saltar de forma equivalente tanto el volumen como 
la intensidad. No obstante, la importancia del sis­
tema aeróbico es evidente incluso en el primer 
minuto de la competición (Mader y Hollmann, 
1977). Por eso, en pruebas de menos de dos mi­
nutos también se debe tener en cuenta el volumen 
de entrenamiento, especialmente en la fase pre­
paratoria y al inicio de la fase de competición. Por 
encima de la zona de los dos minutos, se hace evi­
dente el predominio de la potencia aeróbica; por 
tanto, los participantes en deportes que duran más 
de dos minutos deberán acentuar el volumen de 
entrenamiento. En el capítulo 8 de la segunda 
parte se amplia el análisis del volumen y la inten­
sidad del entrenamiento (planificación anual).
Indexación del volumen 
y la intensidad
p |= FCp • 100 
FC máx
FCp es la frecuencia cardiaca registrada en el 
ejercicio para el cual se está valorando la inten­
sidad parcial; FCmáx representa la frecuencia 
cardiaca máxima que el sujeto consigue en su 
competición deportiva.
La dinámica y el volumen también están en fun­
ción de las habilidades biomotoras dominantes del 
deporte. En deportes en los que predomina la ve­
locidad o la fuerza, para progresar se debe dar im­
portancia a la intensidad, especialmente durante la 
fase de competición. En deportes de resistencia, el 
volumen es el principal elemento de progresión de 
las fases de entrenamiento, mientras que la inten­
sidad presenta una menor relevancia. Por tanto, 
parece que el volumen y la intensidad son inversa­
mente proporcionales. La intensidad aumenta 
solamente cuando se reduce el volumen.
El organismo humano se adapta y mejora en 
relación directa con el tipo de estímulos a los que 
se somete. El trabajo que el deportista realiza en 
el entrenamiento es la causa, y las adaptaciones 
del organismo son el efecto. Estímulos óptimos 
dan lugar a adaptaciones óptimas. Para conse­
guir efectos de entrenamiento óptimos se deben 
elaborar programas específicos del deporte y 
prescribirlos en dosis correctas.La cantidad de 
trabajo que el deportista debe ejecutar en una se­
sión de entrenamiento debe establecerse según 
las habilidades individuales, la fase de entrena­
miento y un equilibrio correcto entre volumen e 
intensidad. Si esta dosificación se efectúa correc­
tamente, tendrá lugar un desarrollo deportivo 
correcto que dará lugar a un grado de entrena­
miento adecuado (niveles físicos y psicológicos 
de la fase de entrenamiento). En el entrenamien­
to existen dos tipos de medidas: externa e inter­
na (Harre, 1982).
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La dosis o carga externa está en función del 
volumen y la intensidad de entrenamiento. Para 
elaborar un programa correcto se deben evaluar 
adecuadamente las características propias de la 
dosificación externa, que incluyen el volumen, 
intensidad, densidad y frecuencia de los estímu­
los. Estos componentes son sencillos de medir y 
pueden cuantificarse con facilidad. La carga ex­
terna habitualmente provoca reacciones físicas y 
psicológicas en el deportista. Estas reacciones 
individuales representan la dosis o carga interna 
y son un reflejo de la magnitud de fatiga que el 
deportista experimenta. Cualquier componente 
de la carga externa modifica el tamaño y la pro­
fundidad de la carga interna.
La aplicación de una misma carga externa no 
siempre produce los mismos efectos sobre la in­
terna. Puesto que la carga interna depende del 
potencial deportivo individual, su reacción sola­
mente puede estimarse en términos generales. 
La elaboración de un diario de entrenamiento y la 
valoración periódica pueden facilitar la interpreta­
ción de las reacciones internas. La carga externa 
puede modificarse por situaciones como el nivel 
deportivo de los adversarios, los equipamientos e 
instalaciones, las condiciones ambientales y los 
factores sociales.
Relación entre volumen 
y adaptación
La aplicación de una dosis correcta de en­
trenamiento da lugar a modificaciones anatómi­
cas, fisiológicas y psicológicas en él deportista. Si 
a consecuencia del entrenamiento se producen 
cambios positivos, éstos se reflejan en el grado 
de adaptación a varios estímulos. Existe una ele­
vada correlación entre el grado de adaptación y la 
dosificación del entrenamiento.
Los procesos de adaptación tienen lugar cuan­
do los estímulos alcanzan una intensidad pro­
porcional al umbral individual de capacidad (Harre, 
1982). Un elevado volumen de trabajo pero de 
intensidad muy baja (por ejemplo menos del 30% 
de la máxima), no facilita la adaptación, porque se 
requieren niveles más elevados para iniciarla.
También es posible, sin embargo, sobrepasar la 
estimulación óptima solicitando demasiado traba­
jo al deportista o calculando mal el índice volu­
men-intensidad. En estos casos, la adaptación se 
reduce y conduce a un estancamiento del rendi­
miento o incluso a un empeoramiento del mismo, 
La adaptación se produce cuando existe una alter­
nancia correcta entre estimulación y regeneración, 
entre trabajo y reposo.
Cuando el proceso de adaptación al entrena­
miento y a las competiciones es adecuado, se me­
jora el nivel de entrenamiento del deportista, la 
obtención de la puesta en forma y el incremento de 
las capacidades físicas y psicológicas. El efecto 
de una pauta de dosificación y de unos estímulos 
estandarizados disminuyen al cabo de un tiempo y 
dan lugar a resultados modestos; por tanto, se 
debe aumentar la carga externa periódicamente 
(como se sugería en el apartado sobre el principio 
de la progresión de la carga). Además, si se redu­
ce el estímulo de entrenamiento, sus efectos 
entrenantes disminuyen y dan lugar a una fase de 
involución. Los beneficios del entrenamiento tam­
bién pueden desaparecer si se interrumpe el pro­
ceso durante demasiado tiempo. Por ejemplo, si la 
fase de transición es demasiado larga o si incluye 
un reposo totalmente pasivo, en lugar de reposo 
activo, los progresos conseguidos en las fases de 
preparación y de competición desaparecerán. De 
modo que el deportista emprenderá su siguiente 
fase de preparación en un nivel más bajo.
D EN SID A D
La frecuencia en la que un deportista participa 
en una serie de estímulos por unidad de tiempo 
se denomina densidad del entrenamiento. La 
densidad se refiere a la relación, expresada en 
tiempo, entre las fases de trabajo y las de re­
cuperación. Una densidad correcta asegura la efi­
cacia del programa de entrenamiento y evita que 
el deportista alcance un estado de fatiga o de 
agotamiento. Una densidad equilibrada también 
puede conducir al logro de un ritmo óptimo entre 
las sesiones de entrenamiento y la recuperación.
Los intervalos de reposo entre dos sesiones 
dependen directamente de la intensidad y dura-
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ción de cada sesión, aunque también se pueden 
tener en cuenta factores como el estado de en­
trenamiento del deportista, la fase del entrena­
miento y los aspectos específicos del deporte. 
Las sesiones de intensidades superiores a una 
intensidad submáxima requieren un periodo de 
recuperación más largo para facilitar la recupe­
ración antes de la siguiente sesión. Las sesiones 
de menor intensidad requieren menor tiempo de 
recuperación porque las demandas sobre el de­
portista son menores.
Una forma objetiva de calcular el intervalo de 
reposo es mediante el método de la FC. Harre 
(1982) y Herberger (1977) sugieren que antes de 
aplicar una nueva repetición, la FC debería con­
seguir valores entre 120 y 140 latidos por minuto. 
Harre (1982) propone una relación óptima de la 
densidad de 2:1 a 1:1 (el primer valor se refiere al 
tiempo de trabajo y el segundo al intervalo de re­
poso). Una proporción 2:1 indica que el intervalo 
de reposo es la mitad del intervalo de trabajo. 
Cuando se usa un estímulo de gran intensidad 
para el desarrollo de la resistencia, la densidad 
es de 1:3 a 1:6, indicando que el intervalo de 
reposo puede ser de 3 a 6 veces la duración del 
trabajo. En el entrenamiento de la fuerza, espe­
cialmente para el desarrollo de la fuerza máxima 
o de la potencia, el periodo de pausa debería ser 
de 2 a 5 minutos, dependiendo del porcentaje de 
carga y del ritmo del trabajo.
También se puede calcular la densidad utili­
zando otros parámetros. Se puede calcular la 
densidad relativa (DR), que hace referencia al 
porcentaje de volumen de trabajo que efectúa un 
deportista en comparación con el volumen total 
por sesión de entrenamiento, utilizando la si­
guiente fórmula:
DR = V A -100 
VR
Donde VA indica el volumen absoluto, o el volu­
men de entrenamiento que realiza cada sujeto. VR 
se refiere al volumen relativo o a la duración de la 
sesión de entrenamiento. Por ejemplo, se realiza 
una sesión de entrenamiento en la que el VA es de 
102 minutos y el VR de 120 minutos, o 2 horas
de entrenamiento. Si en la fórmula anterior se sus­
tituyen las siglas por estos dos valores, se obten­
drán los siguientes resultados:
DR = 102-100
120 = 85%
Este porcentaje indica que la densidad es del 
85%, o que el deportista estuvo trabajando un 
85% del tiempo. Aunque la DR tiene cierto signi­
ficado para el entrenador y el deportista, la densi­
dad absoluta (DA) del entrenamiento de un 
deportista tiene una mayor relevancia. La DA es 
la proporción entre el trabajo real que ejecuta el 
deportista y el VA. El trabajo efectivo que realiza 
un deportista se obtiene mediante la sustracción 
del volumen de los intervalos de reposo (VIR) del 
VA utilizando la siguiente fórmula:
(VA-V IR )-100 
UA“ VA
Si el VIR es de 26 minutos y el VA de 102 mi­
nutos, como en el ejemplo anterior, sustituyendo 
estos valores en la fórmula, se obtiene:
(102-26)-100 
UA 102 74,5%
Así, un boxeador hipotético presenta una DA 
del 74,5%. Puesto que la densidad del entrena­
miento es un factor de intensidad, el índice de 
densidad absoluta indica la intensidad media (se 
puede referirá la clasificaciónde las intensidades 
de la tabla 4.1). Esta aproximación puede ayudar 
al entrenador a la conducción de las sesiones de 
entrenamiento, especialmente en deportes como 
gimnasia artística, en la que la densidad de entre­
namiento a menudo es poco satisfactoria.
COM PLEJIDAD
La complejidad se refiere al grado de sofistica­
ción de un ejercicio de entrenamiento. La dificultad 
de una destreza (sus demandas de coordinación) 
puede aumentar la intensidad del entrenamiento. 
El aprendizaje de un elemento o habilidad técnica
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compleja puede presentar problemas de aprendi­
zaje y, por tanto, producir una tensión muscular 
mayor, especialmente durante la fase en la que la 
coordinación muscular es menor. Someter aun 
grupo de sujetos a destrezas complejas permite 
conocer rápidamente los sujetos bien coordinados 
de los que no lo están (considerando que ningu­
no de ellos hubiese conocido la técnica anterior­
mente). Como Astrand y Rodahl (1970) opinan, 
cuanto más complejo es un ejercicio, mayores 
serán las diferencias individuales y la eficacia 
mecánica.
Incluso las destrezas complicadas adquiridas 
con anterioridad pueden ser una fuente de tensión 
nerviosa y voluntad propia; por tanto, se debe aso­
ciar la complejidad de una habilidad o maniobra 
táctica con la tensión sobre el ámbito psíquico. 
Korcek (1974) defiende que la complejidad táctica 
de los deportes de equipo es un estímulo estre­
sante importante y que los deportistas a menudo 
se ven afectados por estas circunstancias. La 
reacción de los jugadores frente a situaciones tác­
ticas complejas queda reflejado en la elevación de 
la frecuencia cardiaca en 20 a 30 latidos por minu­
to. Por tanto, el entrenador debe considerar la 
complejidad de la tarea en el proceso de planifica­
ción del entrenamiento de modo que los deportis­
tas no trabajen en exceso. De un modo parecido, 
en la planificación del calendario de competición, 
el entrenador debe valorar los partidos exigentes 
desde un punto de vista físico, pero también desde 
la perspectiva de la complejidad de los aspectos 
tácticos. En estas circunstancias, después del par­
tido, el entrenador debe establecer un periodo de 
recuperación suficiente, o planificar los partidos 
exigentes en intervalos más largos.
El volumen, la intensidad y la densidad son los 
principales factores que influyen sobre las de­
mandas a las que el deportista se enfrenta durante 
el entrenamiento. Aunque estos tres componentes 
pueden complementarse unos a otros, si se da 
más importancia a uno de ellos esto puede modifi­
car las solicitaciones sobre el deportista. Por ejem­
plo, si un entrenador pretende mantener estables 
las demandas del entrenamiento en un deporte 
que requiere el desarrollo de la resistencia, enton­
ces él o ella deberán aumentar el volumen. El
entrenador deberá valorar de qué forma esta 
modificación hará variar la densidad y en qué 
grado deberá reducir la intensidad. Si el entrena­
dor decide evaluar las demandas globales del 
entrenamiento mediante la modificación de la in­
tensidad, entonces, él o ella deberán predecir de 
qué forma la nueva situación podrá afectar al vo­
lumen o a la densidad de entrenamiento.
La planificación y la dirección del entrenamien­
to está en función de los tres principales compo­
nentes. El entrenador debe guiar la evolución de la 
curva de estos componentes, especialmente del 
volumen y de la intensidad, en relación directa con 
el grado de adaptación del deportista, de la fase 
de entrenamiento y del calendario de competicio­
nes. Además, la sabiduría en el acoplamiento de 
los componentes del entrenamiento puede facilitar 
una correcta puesta a punto para la competición 
principal.
Se puede calcular el índice de las demandas 
globales (IDG), el cual expresa el nivel de de­
mandas del entrenamiento con la fórmula pro­
puesta por llluta y Dumitrescu (1978):
IDG =
(IG • DA - VA) 
10.000
RESUM EN
DE LOS PRINCIPALES 
CONCEPTOS
La cantidad de trabajo, o volumen de entre­
namiento, es una variable clave del entrenamien­
to. Para conseguir un alto nivel de adaptación, el 
cual habitualmente se traduce en una mejora del 
rendimiento, se requiere una cantidad elevada de 
trabajo de tipo físico, técnico y táctico. Aunque el 
volumen de entrenamiento es a menudo adecua­
do para los deportes individuales, en la mayoría 
de deportes de equipo, especialmente en balon­
cesto, voleibol, fútbol y hockey, aún puede mejo­
rarse la aproximación al entrenamiento.
El deportista fácilmente podría doblar el volu­
men de entrenamiento (que comprende las tradi­
cionales 6 a 10 horas por semana de algunos
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deportes de equipo), realizando más trabajo en el 
gimnasio, el campo o la pista de hielo. Si ocurre 
esto, se producen mejoras visibles en estos de­
portes.
Por otro lado, la intensidad del entrenamiento 
va mucho mejor con los deportes en los que tan­
to la velocidad o la potencia como las habilidades 
específicas imponen una tasa sobre el sistema 
neuromuscular.
Para controlar mejor el volumen y la intensidad 
del entrenamiento, se debe analizar la progresión 
de su incremento1. Es esencial conocer cómo se 
debe aplicar la progresión en el entrenamiento y 
cómo utilizarla para evitar el sobreentrenamiento.
Se debe prestar una atención especial a la den­
sidad del entrenamiento, el número de habilidades 
o ejercicios que se realizan en un determinado 
periodo de tiempo. Cuantas más habilidades se 
realicen por unidad de tiempo, mayores serán la 
intensidad y la tensión generada. Para optimizar el 
control de los efectos indeseables de una intensi­
dad excesiva por unidad de tiempo, se debe ana­
lizar la temporalización de la restauración de los 
depósitos de las fuentes de energía que se han 
empleado durante el entrenamiento (capítulo 1). 
De ese modo, se facilita el cálculo correcto del pe­
riodo de descanso posterior a una actividad y se 
evitan niveles críticos de fatiga.
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DESCANSO Y RECUPERACIÓN
La mayoría de deportistas, especialmente los de alto nivel, participan en programas de en­
trenamiento exigentes, a menudo realizando dos o más sesiones por día. En estas circunstan­
cias, pueden rebasar los límites fisiológicos y psicológicos normales. Asimismo, también sufren 
presiones de origen profesional o social que se añaden a la tensión global del entrenamiento y 
la competición. Con objeto de evitar este tipo de situaciones, los deportistas deben mantener 
un buen equilibrio entre el entrenamiento, la vida social y la recuperación.
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Después de los entrenamientos, los deportis­
tas están fatigados, y cuanto mayor es su can­
sancio más notables son los efectos posteriores, 
como un ritmo de recuperación lento, una mala 
coordinación y la reducción de la velocidad y la 
potencia de la contracción muscular. Una fatiga 
psicológica importante a menudo acentúa la fati­
ga fisiológica normal, especialmente después de 
las competiciones, a continuación de las cuales 
es más difícil recuperarse.
Los entrenadores y especialistas del entre­
namiento deberían buscar continuamente méto­
dos que permitan al deportista sobrepasar los 
límites del entrenamiento y mójorar sus resulta­
dos. Una de las mejores vías es el uso de técni­
cas de recuperación. Los entrenadores deben 
comprender y estimular activamente este proce­
so de modo que sea un verdadero componente 
del entrenamiento. Después del entrenamiento y 
la competición, los entrenadores raramente com­
pensan los aumentos de las demandas del entre­
namiento o de los estímulos de alta intensidad 
con esfuerzos de recuperación similares. Del 
mismo modo, en este ámbito extremadamente 
importanteno existe mucha investigación. Una 
recuperación correcta facilita la regeneración 
entre sesiones de entrenamiento, disminuye la 
fatiga, incrementa la supercompensación y facili­
ta el uso de cargas elevadas. También puede re­
ducir el número y la frecuencia de las lesiones 
puesto que la fatiga altera la coordinación y la 
concentración dando lugar a un control motor 
deficiente.
El descanso es un componente necesario y 
propio del entrenamiento, de modo que para 
avanzar hacia el éxito deportivo se le debe con­
ceder una importancia similar al acto de entrenar. 
Los deportistas raramente se recuperan total­
mente de una sesión de entrenamiento, y por ello 
se debe tener en cuenta el uso de varios méto­
dos de recuperación. Los deportistas también de­
ben estar interesados y ser conscientes de que el 
tiempo dedicado a ejercitarse sin que el entre­
nador los supervise también es importante. La 
actitud consciente del deportista en el manteni­
miento de una vida bien equilibrada juega un pa­
pel muy importante para el éxito.
Las técnicas de recuperación deben ser ha­
bituales y bien sincronizadas con las adaptacio­
nes biológicas a las demandas del entrenamiento 
y con una correcta alternancia entre el trabajo y la 
regeneración. La recuperación debe ser un proce­
dimiento aplicado diariamente y no producirse de 
forma aislada después de sesiones de entrena­
miento específicas o después de las competicio­
nes. De ese modo, los deportistas se recuperan 
después de cada sesión y evitan la aparición de 
agotamiento agudo y sobreentrenamiento.
TEO R ÍA
DE LA RECUPERACIÓN
La recuperación o regeneración es un pro­
ceso multifuncional que depende de factores in­
trínsecos y extrínsecos. El entrenador que es 
consciente de estos factores y que conoce las 
condiciones fisiológicas y la disciplina del depor­
tista puede aplicar ciertas técnicas de recupera­
ción. Se deben tener en cuenta los siguientes 
factores.
La edad del deportista afecta a la recupera­
ción. Los deportistas mayores de 25 años ne­
cesitan periodos de recuperación más largos 
después del entrenamiento que los deportistas 
más jóvenes. Los deportistas menores de 18 
años necesitan más tiempo de descanso entre 
series de trabajo para facilitar la supercompen­
sación (Nudel, 1989; Rowland, 1990; Schóner- 
Kolb, 1990).
Los deportistas con mayor experiencia se re­
cuperan más rápido porque presentan adapta­
ciones fisiológicas más rápidas y quizá porque sus 
movimientos son más eficientes (Noakes, 1991).
El sexo también puede afectar el ritmo de re­
cuperación. Los mujeres deportistas suelen pre­
sentar una velocidad de recuperación más len­
ta que los varones debido principalmente a las 
diferencias endocrinológicas, en particular una 
menor cantidad de testosterona (la hormona 
masculina) (Noakes, 1991; Nudel, 1989; Rowland, 
1990; Vander et al., 1990; Zauner, Maksud y Me- 
lichna, 1989).
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Los factores ambientales también afectarán al 
tiempo necesario para la recuperación. Por ejem­
plo, las competiciones en altitudes elevadas (ha­
bitualmente por encima de los 3.000 metros) en 
los que la presión del oxígeno es baja (Berglund, 
1992; Fox, 1984) o el entrenamiento en aguas 
extremadamente frías. El entrenamiento en agua 
fría afecta la producción de hormonas específi­
cas de la regeneración, en particular de la hor­
mona del crecimiento (GH) y testosterona (Levine 
et al., 1994; Stokkan y Reiter, 1994; Strassman et 
al., 1991). La práctica de ejercicio en climas fríos 
aurppnta el ritmo de producción de ácido láctico 
en cprgas submáximas y reduce el metabolismo 
de los lípidos. La disminución del metabolismo de 
las grasas puede ser debida a una vasoconstric­
ción en el tejido adiposo y a una vasoconstricción 
adrenérgica (Doubt, 1991).
La libertad de movimientos influye sobre el 
ritmo de recuperación porque una reducción del 
rango de movilidad, ya sea a causa de un tejido 
miofascial rígido o por adhesiones localizadas 
(es decir nudos), puede afectar el rendimiento 
deportivo y a la recuperación. Una mala irriga­
ción de las zonas bloqueadas limita las posibili­
dades de aporte de una cantidad adecuada de 
nutrientes y oxígeno, y compromete la actividad 
de todo el músculo (Andrews, 1991; Kuipers y 
Keizer, 1988).
El tipo de fibra muscular que ha participado en 
la actividad puede afectar la recuperación. Las 
fibras rápidas suelen fatigarse antes que las fibras 
lentas, a causa de sus propiedades contráctiles 
(Fox, 1984; Noakes, 1991).
El tipo de ejercicio, y por tanto el tipo de sis­
tema metabólico (por ejemplo, predominio del 
sistema aeróbico o predominio del sistema anae- 
róbico) que el deportista emplea, también afecta 
a la velocidad de recuperación. Un deportista 
que hace un entrenamiento de resistencia pre­
sentará un ritmo de recuperación menor que uno 
que realice un entrenamiento de velocidad (Fox, 
1984; Noakes, 1991).
Los factores psicológicos modifican la recu­
peración. Durante el entrenamiento, el entrena­
dor no debería expresar sentimientos negativos 
como miedo, indecisión o falta de determinación,
porque puede crear tensión en el deportista. Asi­
mismo, la tensión de un deportista puede afectar 
a sus compañeros. En el deportista, la percep­
ción de estas sensaciones desencadenará la 
liberación de cortisol y de otras hormonas re­
lacionadas con el estrés. En consecuencia, se 
producen diversos problemas fisiológicos que 
pueden inhibir el crecimiento y la reparación del 
tejido muscular, aumentar la tensión, reducir la 
respuesta inflamatoria, causar una depresión de 
la respuesta inmunológica y modificar la caden­
cia y la coordinación neuromuscular (Bloomfield 
et al., 1996; Nordforsy Hatvig, 1997). El entrena­
dor debe asegurarse de que lo^ deportistas no se 
agoten ni psicológica ni fisiológicamente después 
de las primeras fases de la competición con la 
participación en varias carreras o partidos. Se 
debe evitar el agotamiento mediante el uso de 
modelos de entrenamiento y técnicas de relaja­
ción psicológica.
Para la recuperación es muy importante no 
sufrir traumatismos puntuales n i sobreentrena­
miento. Un deportista lesionado tendrá dificultades 
para recuperarse a causa de las mayores concen­
traciones de hormonas catabólicas (por ejemplo, 
cortisol) y de amonio (Berg, 1994; Kuipers, 1994).
En el aspecto celular, la disponibilidad y resti­
tución de micronutrientes (vitaminas y minerales) 
y de los depósitos de las fuentes de energía afec­
tan la recuperación. Para el metabolismo celular 
se requiere constantemente la presencia de pro­
teínas, grasas y carbohidratos, tanto para formar 
ATP-PC como para reconstruir el tejido muscular 
dañado (Colgan, 1993; Noakes, 1991; Wardlaw 
et ai., 1992).
El ritmo de recuperación también se modifica 
por la eficiencia en la transferencia de energía y 
la eliminación de los productos de degradación. 
Los deportistas que presenten una mejor con­
dición física manifestarán un mayor ritmo de re­
cuperación debido a una mejor eficiencia en el 
metabolismo de los alimentos y en la eliminación 
de los productos de desecho. Ambos factores 
dependen del sistema circulatorio, que se encar­
ga del aprovisionamiento de cada célula activa, 
por un lado facilitando el intercambio de gases, 
y por el otro proporcionando nutrientes proce­
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dentes del sistema digestivo (Fox, 1984; Noakes, 
1991; Vander, 1990).
Cuando el deportista compite en otros paí­
ses, las diferencias horarias de 3 a 10 horas o 
más afectarán los ritmos circadianos del orga­
nismo. Algunos síntomas son malestar, pérdida 
de apetito, cansancio durante el día, desarre­
glo de la función renal (se elimina un exceso de 
potasio y sodio y ello conduce a la aparición 
de contracturas musculares, agotamiento, cefa­
lea); trastornos digestivos (alteración de los 
ciclos en losniveles de aminoácidos en sangre, 
defecación y otras actividades viscerales); su­
presión de los niveles de la hormona de creci­
miento (GH) (la GH tiene un papel importante 
sobre la elevación del metabolismo, el aumento 
del apetito, el mantenimiento de la función inmu- 
nitaria y la integración de otras hormonas que 
regulan el metabolismo de los carbohidratos, 
proteínas, lípidos, ácidos nucleicos, agua y elec­
trólitos), y alteraciones del sueño. La gravedad 
de estos síntomas depende de la capacidad 
para ajustar los ritmos biológicos antes del viaje; 
del número de husos horarios que se cruzan; de 
la dirección del viaje, de las características del 
sujeto (extravertido o introvertido), de la edad, 
de las interacciones sociales, de la actividad, de 
la alimentación, y de la prescripción y uso de 
preparados farmacológicos de tipo cronobiológi- 
cos (Loat y Rhodes, 1989; O’Connor y Morgan, 
1990). Loat y Rhodes hacen las siguientes reco­
mendaciones para los viajes en los que se cru­
zan pocos o muchos husos horarios.
Viaje en el que se cruzan pocos husos 
horarios
• Ajustar los ciclos de sueño y vigilia al horario 
del lugar de destino antes de partir.
• Si es posible, después de un vuelo hacia el 
oeste se debe entrenar o competir por la ma­
ñana, y por la tarde después de un vuelo ha­
cia el este.
• Viajar siempre en la misma dirección cuando 
se compite en diferentes ciudades en viajes 
largos.
• Comer a intervalos regulares después de la 
llegada al nuevo lugar de destino.
• Modificar las comidas ligeras y las importan­
tes antes del vuelo. Tomar un desayuno rico 
en proteínas y una cena pobre en proteínas y 
rica en carbohidratos siguiendo el horario de 
la futura zona horaria.
• Evitar las bebidas alcohólicas antes, durante 
y después del vuelo.
• Aproximadamente dos horas después del 
vuelo hacer libremente una actividad física o 
social suave.
• Los gases intestinales se expanden a altitudes 
elevadas, por tanto, se deben evitar alimentos 
que producen gas (por ejemplo, legumbres, 
bebidas con gas).
• . Tomar vitaminas B junto con vitaminas C y E.
Viaje en el que se cruzan muchos husos
horarios
• Llegar al lugar de destino al menos con un día 
de antelación por cada zona horaria cruzada. 
En vuelos que se cruzan más de 6 husos ho­
rarios se deben permitir 14 días para la re- 
sincronlzación.
• Los vuelos que cruzan más de 10 husos ho­
rarios siempre se deben realizar en dirección 
al oeste.
• Intentar sincronizar parcialmente los ciclos 
sueño-vigilia y los horarios de las comidas a la 
hora del futuro destino.
• Aproximadamente dos horas después del 
vuelo, hacer libremente una actividad física o 
social suave.
• Mantener un hábito regular en la hora de 
acostarse (por ejemplo, anchor sleep) y en el 
horario de comidas después de la llegada al 
destino.
• Modificar las comidas ligeras y las importan­
tes tres días antes del vuelo. Tomar un desa­
yuno rico en proteínas y una cena pobre en 
proteínas y rica en carbohidratos, siguiendo 
una progresión en el cambio horario.
• Evitar las bebidas alcohólicas antes, durante 
y después del vuelo.
• Los gases intestinales se expanden a altitudes 
elevadas; por tanto, se deben evitar alimentos 
que producen gas (por ejemplo, legumbres, 
bebidas con gas).
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• Tomar vitaminas B junto con vitaminas C y E.
• El uso programado de fármacos cronobiológi- 
cos prescritos (por ejemplo, melatonina) ayu­
da al alivio de los síntomas del desajuste 
circadiano. Tomar 1 miligramo de melatonina 
por cada hora de diferencia de 1 a 3 horas 
antes de la nueva deseada hora de acostarse 
(Claustrat et al., 1992; Petrie et al., 1993).
Curva de recuperación
La dinámica de la curva de recuperación no es 
lineal (Florescu, Dumitrescu y Predescu, 1969), 
sino curvilínea. El nivel de fatiga se reduce de for­
ma importante (un 70%) en el primer tercio de la 
recuperación; posteriormente en el segundo ter­
cio se aminora la disminución, que desciende un 
20% adicional, y finalmente en el tercer tercio de­
crece el 10% restante (véase figura 5.1).
El tiempo que transcurre entre el primer y el 
último tercio es variable y puede durar desde 
unos segundos a varios meses, según el siste­
ma energético solicitado y de si el deportista se 
está recuperando de una fatiga y agotamiento 
de corta evolución o de un sobreentrenamiento 
de larga evolución que involucra al sistema neu- 
roendocrino.
Con objeto de determinar la puesta a punto, se 
deben utilizar técnicas de monitorización tanto 
invasivas como no invasivas para determinar en 
qué fase de la curva de recuperación se encuen­
tra el deportista. Distintos métodos de monitoriza­
ción permiten conocer los niveles básales del 
deportista y determinar correctamente si ha con­
seguido su puesta a punto. Las respuestas psico­
lógicas y fisiológicas en el trabajo físico permiten 
al entrenador estimar la cantidad de trabajo que el 
deportista puede tolerar para conseguir la super- 
compensación, y también determinar un ritmo de 
recuperación individualizado y para distintas for­
mas de entrenamiento antes de que aparezca 
fatiga aguda o sobreentrenamiento,
La recuperación de distintos parámetros y 
sustancias biológicas tienen lugar de forma se- 
cuencial. En primer lugar, la frecuencia cardiaca 
y la tensión arterial recuperan los valores básales 
a los 20-60 minutos de finalizar el trabajo. La res­
titución del glucógeno tarda entre 10 y 48 horas 
después de un trabajo aeróbico y entre 5 y 24 ho­
ras después de un trabajo anaeróbico intermiten­
te. Las proteínas tardan entre 12 y 24 horas, y las 
grasas, vitaminas y enzimas tardan más de 
24 horas.
Para poner a punto la regeneración se deben 
utilizar técnicas de recuperación en momentos 
específicos antes, durante y después del entre­
namiento y la competición. Se debe disponer de 
tiempo para realizar medidas de recuperación. 
Cuando el deportista toma medidas de recupera­
ción especiales en 6 a 9 horas previas, o antes, 
se facilita la supercompensación y se aumenta la 
capacidad de trabajo (es decir, las primeras 2 a
Figura 5.1. Evolución de la curva de recuperación. A indica la cantidad inicial de restauración de ios depósitos de las 
fuentes de energía en el aspecto muscular [~30 minutos a 6 hj; B indica la recuperación completa de las fuentes de energía 
de todo el organismo (~6h a 24 hj; C representa la recuperación de la esfera neural SNC + A + B o 24 h.
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4 horas se emplean para la recuperación del glu­
cógeno) después del ejercicio físico (Noakes, 
1991; Talyshev, 1977). Si no se toma en conside­
ración una regeneración adecuada, el proceso 
de supercompensación puede no tener lugar o 
retrasarse.
La elección de las técnicas de recuperación 
depende de la fatiga residual acumulada en las 
anteriores sesiones de entrenamiento, de los sis­
temas energéticos solicitados y del momento del 
día. Por ejemplo, si el entrenamiento o la competi­
ción finaliza a deshora por la tarde-noche, se de­
ben emplear técnicas que no interfieran con el 
sueño del deportista. Por la mañana del día si­
guiente se pueden aplicar las técnicas que no eran 
aconsejables la noche anterior.
Antes de utilizar técnicas de regeneración, se 
debe colaborar estrechamente con los médicos y 
el personal médico (o sea, masajistas y fisiotera- 
peutas) para evitar interpretaciones erróneas de 
ciertos conceptos y optimizar la eficacia de la recu­
peración del deportista mediante ciertas técnicas.
M ED IO S NATURALES 
DE RECUPERACIÓN
Los métodos de recuperación naturales no 
requieren ningún aparato o modalidad especial. 
Algunos métodos ampliamente utilizados son la 
kinesioterapia o reposo activo y el reposo com­
pleto o reposo pasivo.
Kinesioterapia o descanso 
activo
La kinesioterapia se dirige a la eliminación 
rápida de los productos de degradación(o sea, el 
ácido láctico) mediante la realización de un ejer­
cicio aeróbico moderado o mediante estiramien­
tos. Los deportistas pueden realizar solamente 
estiramientos o acompañarlos con reposo acti­
vo. Aunque sus efectos son transitorios (más de 
3 horas), sus beneficios están bien documenta­
dos (Noakes, 1991).
Las bases científicas de la kinesioterapia se 
difundieron a principios del siglo pasado. Setche- 
nov (1935) y Weber (1914) demostraron que el 
músculo fatigado puede acelerar el ritmo de recu­
peración, y en consecuencia su capacidad de tra­
bajo, si otro grupo muscular, de preferencia el 
antagonista, ejecuta una actividad de baja intensi­
dad durante el descanso en lugar de mantenerse 
inactivo. Este fenómeno se explica por los efectos 
compensatorios que el ejercicio físico tiene sobre 
los fatigados centros del SNC. Al focalizar la acti­
vidad sobre otros centros se favorece la recu­
peración de los centros nerviosos previamente 
excitados. La recuperación tiene lugar más rápido 
y con mayor eficacia que si el reposo es comple­
to. La kinesioterapia se puede aplicar en las fases 
de transición así como en situaciones de fatiga 
emocional cuando están indicados ejercicios de 
descarga (Asmussen 1936).
La intensidad del ejercicio aeróbico efectuado 
mediante kinesioterapia no debe superar el 60% 
de la frecuencia cardiaca máxima del deportista, o 
del valor obtenido al hacer 220 menos la edad del 
deportista (Hultman y Sahlin, 1980). Un trote 
suave, aeróbico, elimina aproximadamente, un 
62% del ácido láctico durante los 10 primeros mi­
nutos y un 26% suplementario entre los 10 y 
20 minutos. Por tanto, después de un ejercicio in­
tenso parece ventajoso mantener un periodo de 
recuperación activa de 10 a 20 minutos de dura­
ción que favorece la reducción de un 80% del 
ácido láctico. Por el contrario, si en el periodo de 
20 minutos se realiza reposo completo solamente 
se produce una reducción del 50% (Fox, 1984).
Descanso completo (descanso 
pasivo)
El descanso completo es el principal medio 
fisiológico para recuperar la capacidad de esfuer­
zo. El deportista requiere entre 9 y 10 horas de 
sueño, de las cuales un 80 a 90% deben ser por la 
noche (el equilibrio puede ser completado echan­
do siestas durante el día). Las siestas deben ser 
guiadas de modo que no interfieran el programa 
de trabajo o entrenamiento. Los psicólogos pue­
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den ayudar a los deportistas que tienen problemas 
en hacer la siesta en sus horas libres disponibles. 
Por la noche, los deportistas deben seguir un es­
quema rígido y no acostarse pasadas las 22 h 30.
El deportista puede utilizar distintos métodos 
para promover un sueño relajado. Técnicas de re­
lajación, masajes, baños calientes antes de 
acostarse son métodos útiles. También son úti­
les algunas tisanas con hierbas, como la olorosa 
raíz de la valeriana, mosto de St John, manzani­
lla, menta, flor de lavanda, lúpulo, semillas de 
eneldo, semillas de anís, semillas de hinojo, flo­
res de la pasión, citronela y flores de prímula 
(Balch y Balch, 1997). También es necesario 
disponer de una habitación oscura, sin ruido ni 
tensiones, bien oxigenada (aire renovado). La 
exposición a la luz de la mañana acorta el ciclo 
del sueño, de manera que es más fácil dormir 
por la noche (Deacon y Arendt, 1994; Lemmer, 
1994; Myers y Badia, 1993). Tomar una comida 
ligera rica en carbohidratos (evitar las comidas 
ricas en proteínas y grasas que puedan causar 
insomnio). Acostarse cuando uno se sienta can­
sado. Si el ambiente es ruidoso, se pueden utili­
zar tapones para los oídos y desconectar el 
teléfono. También se puede usar un antifaz para 
evitar que la luz incida sobre los ojos. Levan­
tarse a la misma hora cada mañana.
Trastornos físicos como el síndrome de las 
piernas inquietas, apnea nocturna, artritis, dolor 
crónico, problemas cardiacos, enfisema y asma 
pueden dificultar el descanso. La práctica de ejer­
cicio tres horas antes de acostarse también pue­
de producir otros trastornos físicos (Van Reeth et 
al., 1994). Problemas psicológicos como pesadi­
llas, depresión, estrés, trastornos por ansiedad, 
discusiones o peleas con fuerte componente 
emotivo antes de acostarse o estrés crónico tam­
bién pueden interrumpir el sueño (Monteleone et 
al., 1993). El sueño también puede ser difícil si el 
entorno no es adecuado a causa del ruido, de 
una temperatura demasiado elevada o demasia­
do baja, de una cama demasiado dura o dema­
siado blanda, de unas mantas demasiado ligeras 
o demasiado pesadas, o de un compañero de 
habitación inquieto o roncador. Los deportistas 
con hábitos de sueño inadecuados debido a
pasar mucho tiempo en la cama leyendo o miran­
do la TV, o por siestas inadecuadas (de más de 
una hora de duración después de las 16 h), con 
pautas irregulares, o que no eliminan los residuos 
corporales antes de acostarse pueden despertar­
se durante la noche. Por último se debe evitar el 
abuso o mal uso de nicotina, cafeína (no tomar 
café, té, chocolate, bebidas gaseosas que con­
tengan cafeína después de las 19 h), alcohol (el 
cual inhibe la producción de melatonina [Ekman 
et al., 1993]) y fármacos para dormir.
La hora del día y la exposición a la oscuridad 
modifican la liberación de la hormona del sueño, 
la melatonina. La melatonina se libera sobre la 
base de los ritmos circadianos del reloj corporal 
(Stokkan y Reiter, 1994). Dormir en una habita­
ción brillante o no seguir unas pautas de sueño 
estables puede comprometer su liberación.
El estilo de vida a menudo afecta al ritmo de 
recuperación. Una relación deficiente con la 
pareja, el novio o la novia, hermanas, padres, 
compañeros de equipo o el entrenador pueden 
afectar negativamente el proceso. El uso de nar­
cóticos y alcohol también puede afectar negati­
vamente al reposo. Si es necesario, un psicólogo 
especialista puede ayudar a los deportistas con 
problemas emocionales profundos para que de­
sarrollen la fuerza de voluntad y el carácter.
M ED IO S FISIOTERAPÉUTICOS 
DE RECUPERACIÓN
Existen distintos métodos fisioterapéuticos: 
masaje, el uso de calor (termoterapia) o de frío 
(crioterapia), los baños de contraste, la oxigeno- 
terapia, la aeroterapia, el entrenamiento en alti­
tud, la reflexoterapia (acupuntura, acupresión), la 
reflexoterapia vagal y la quimioterapia.
Masaje
El masaje es la manipulación sistemática de 
los tejidos blandos, facilita la eliminación de los 
productos de degradación tóxicos del metabo­
lismo energético y de los líquidos acumulados a
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Terapia por estiramientos
Nikos Apostolopoulos
Nickos Apostolopoulos, especialista en recuperación 
regenerativa mediante estiramientos terapéuticos, es el 
fundador y director de la Clínica Serapis Stretch 
Therapy en Vancouver (Columbia Británica, Canadá). 
Esta clínica es la única de este tipo en ei mundo y es 
pionera en el tratamiento mediante estiramientos. En 
ella se tratan muchos deportistas y sujetos que sufren 
alteraciones muscuioesqueiétlcas.
La recuperación es un concepto importante en el pro­
ceso de entrenamiento. Actualmente, para conseguir 
buenos resultados deportivos, los deportistas deben 
entrenar durante más tiempo y con mayor intensidad. 
No es posible tomar un atajo para reducir el entrena­
miento. Sin embargo, los deportistas pueden hacer 
más esfuerzo si se recuperan correctamente, de modo 
que pueden acelerar el proceso mediante ei cual consi­
guen niveles máximos de rendimiento. En este sentido, 
no se suelen tener mucho en cuenta los estiramientos. 
La recuperación es el proceso o los procesos que 
resultan de la regeneración de los músculos que han 
sido solicitados fisiológicamente durante la actividad. 
Los estiramientos poseen tanto cualidades profilácticas 
como de rehabilitación. La terapia mediante estira­
mientos, los medios por los cualesse aplican de forma 
terapéutica, puede acelerar la vuelta a las sesiones de 
entrenamiento o a las competiciones y aumentar la 
capacidad de rendimiento.
Los recursos de la terapia por estiramientos facilitan el 
proceso de recuperación. Las constantes demandas 
de la competición suponen un mayor riesgo de lesio­
nes. Una solicitación excesiva de la columna vertebral, 
los ligamentos, los tendones y los músculos mal con­
trolada en las fases iniciales de la carrera deportiva de 
un deportista puede generar lesiones permanentes. La 
terapia mediante estiramientos puede ayudar ai depor­
tista y al entrenador a prevenir las lesiones. La mayoría 
de los entrenadores están interesados en que los 
deportistas sepan responder a las siguientes tres solici­
taciones:
• Adaptación rápida a los estímulos de entrenamiento.
• Buen ritmo de recuperación entre sesiones de entre­
namiento y competiciones.
• Protección frente a las lesiones.
Los objetivos de la terapia mediante estiramientos son 
los siguientes:
• Facilitar el rendimiento físico favoreciendo ia flexibili­
dad muscular. Los deportistas consiguen este objeti­
vo mediante la eliminación o limpieza rápida de los 
productos de desecho que causan rigidez.
• Promover la cicatrización de los microtraumatismos, 
de lesiones no visibles inicialmente pero que se 
manifiestan después de años de entrenamiento y de 
recuperación incorrecta. La implantación de terapia 
mediante estiramientos durante la etapa de forma­
ción del deportista establece la base para la preven­
ción de las microlesiones.
• Aumentar la elasticidad y la fuerza de los músculos y 
su resistencia a la lesión. Esto se transmite a las arti­
culaciones, tendones y ligamentos.
• Desarrollar ei equilibrio entre los músculos agonistas 
y antagonistas.
La necesidad de un programa de recuperación es vital, 
pues no se pueden entrenar los músculos fatigados sin 
riesgo de producir lesiones. El programa debe centrar­
se en los sistemas que requieren mayor tiempo de 
recuperación, en particular ios tejidos conjuntivos no 
vasculares (tendones, ligamentos y fascias) y los teji­
dos de soporte (ligamentos y huesos). Los esfuerzos 
para facilitar la adaptación a los estímulos de entrena­
miento y de recuperación se deben dirigir principalmen­
te hacia esas estructuras. La forma de conseguir esto 
varía con ia intensidad, densidad y duración de las car­
gas de entrenamiento.
Los esfuerzos continuos e intensos afectan al deportis­
ta física y mentalmente. La fatiga reduce la capacidad 
del organismo para mantener niveles elevados de acti­
vidad intensa porque se agotan los niveles de glucosa, 
y ello afecta a ios músculos, al sistema nervioso central 
(SNC) y al sistema nervioso periférico (SNP). El correc­
to funcionamiento del sistema nervioso depende de los 
niveles de glucosa. La terapia por estiramientos 
aumenta la circulación, especialmente ei retorno veno­
so al corazón, lo cual ayuda a eliminar los productos de 
degradación del cuerpo y a restituir el oxígeno en las 
zonas con déficit de 02. También tiene lugar la restau­
ración del glucógeno corporal, lo cual acelera la relaja­
ción, la sensación de tranquilidad y el bienestar. Si al 
día siguiente el deportista debe realizar una sesión de 
trabajo intensa o una competición, se encontrará pre­
parado tanto en el aspecto físico como en el mental. 
Esto nos conduce al siguiente concepto sobre el por 
qué la terapia por estiramientos es fundamental en el 
proceso de recuperación. Un concepto que he intenta­
do desarrollar para mí como deportista y para mis 
deportistas como entrenador es el de ia conciencia 
espacial, es decir, sentir ios músculos y el cuerpo de 
forma interna y en relación con el entorno (entrena­
miento o competición). La terapia mediante estiramien­
tos favorece la toma de consciencia de esta sensación, 
porque el deportista aprende a sentir su cuerpo y a 
valorar ei estado de sus músculos y de sus lesiones. El 
estado de alerta ayuda al desarrollo de un mayor senti­
do de control y de suficiencia, que finalmente puede 
determinar la puesta a punto para obtener los mejores 
resultados deportivos.
Es Importante que se incorpore ia terapia por estira­
mientos en el programa de entrenamiento. La forma de 
moverse depende de la capacidad de estiramiento de 
los músculos, tendones, ligamentos y fascias; de la 
amplitud de movimiento de las articulaciones, y de la
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Terapia por estiramientos lContinuaciónj
Nikos Apostolopoulos
capacidad contráctil y de la coordinación muscular. Un 
calendario muy intenso de competiciones demanda 
nuestra capacidad de movimiento. Con un enfoque sis­
temático del proceso de entrenamiento se puede ayu­
dar a que el deportista alcance una completa 
recuperación física y mental. Una aproximación correc­
ta incorpora la terapia mediante estiramientos dentro 
de la planificación anual, durante el entrenamiento 
general, la fase preparatoria y la fase de recuperación.
Fase 1: Fase de entrenamiento general
• Tiene como finalidad mejorar el estado de forma físi­
ca y psicológica dei deportista para proporcionar un 
alivio regular e inmediato de la fatiga.
• Puesto que se aumentan las horas de entrenamien­
to, el volumen y la intensidad del mismo, el deportis­
ta debe realizar estiramientos con mucha atención.
• La intensidad de los estiramientos depende del 
deporte, de la forma física del deportista y de su 
capacidad de recuperación. El deportista debería 
emplear maniobras de estiramiento pasivas, activo- 
pasivas y activas.
• El objetivo más importante es la recuperación gene­
ral del organismo, especialmente del sistema nervio­
so. La estimulación constante de las células 
nerviosas, cuyo trabajo intenso no puede mantener­
se durante un periodo largo sin una recuperación 
adecuada, afecta a la función muscular y en último 
término al rendimiento deportivo.
• Para compensar los efectos de cargas de entrena­
miento elevadas y aumentar el potencial de trabajo 
del deportista, los estiramientos deben ser intensos, 
rítmicos y secuenciales.
• En general, los estiramientos previos a la sesión de 
entrenamiento deben durar entre 40 y 60 minutos. 
Los deportistas también deben estirar después del 
entrenamiento matinal, en especial los músculos que 
han trabajo con mayor intensidad, particularmente 
en los movimientos explosivos.
Fase 2: Fases de preparación y de competición
• Deben aplicarse inmediatamente antes de las com­
peticiones, para estimular el nivel físico y el estado 
de alerta mental de los deportistas.
• Los estiramientos activos deben realizarse durante 
los 15 a 20 minutos previos a la competición princi­
pal. Esto puede tanto aumentar como reducir la exci­
tabilidad de las células nerviosas según la intensidad 
y la duración de los estiramientos y de ia naturaleza 
de los deportes.
• Un programa de estiramientos aplicado correcta­
mente puede producir un acortamiento o un alarga­
miento de la fase de contracción muscular. Esto es 
vital para conseguir el máximo rendimiento.
• Los estiramientos pueden ayudar al proceso de
calentamiento de los deportistas (músculos, articula­
ciones, ligamentos) antes de la competición y duran­
te las pausas. Los estiramientos incrementan la 
capacidad de los músculos para contraerse más 
rápidamente, mejorando el tiempo de reacción ner­
viosa así como el aporte de sangre.
• Los estiramientos son importantes cuando las compe­
ticiones tienen lugar en ambientes fríos, cuando se 
retrasa el inicio de la competición o cuando las pausas 
son más largas de lo previsto.
Fase 3: Fase de recuperación
• Después de las competiciones principales o de 
entrenamientos intensos, el principal objetivo de los 
estiramientos es facilitar la recuperación de todo el 
organismo, especialmente del sistema nervioso cen­
tral (SNC).
• La fatiga aparece cuando ei periodo de entrenamien­
to o de competición tiene un ritmo elevado de consu­
mo de energía. Puestoque la glucosa en la sangre 
se reduce, el SNC se fatiga. Las técnicas de estira­
miento bien aplicadas estimulan ei retorno venoso y 
promueven las circulaciones sanguínea y linfática. 
Este aumento de la circulación elimina los productos 
de desecho y aumenta el oxígeno y los nutrientes de 
la zona musculotendinosa (reduce la rigidez y acele­
ra la recuperación). Los músculos estirados durante 
el periodo de recuperación recobran vigor y son 
capaces de realizar mayor trabajo físico.
• En esta fase, la atención se centra en el sistema 
músculo-tendón-ligamentos. Al progresar la tempo­
rada de entrenamiento y competiciones, el músculo 
incrementa su habilidad para generar fuerza y el ten­
dón se somete a grandes tensiones. A menudo, los 
tendones son el eslabón más débil de la cadena, 
representando más del 90% de las lesiones, espe­
cialmente en la unión muscultendinosa. Los tendo­
nes, en comparación con los músculos, tienen una 
mayor necesidad de recuperación porque son avas­
culares, y por ello no reciben tanto oxígeno y 
nutrientes. Cuando se desarrolla tejido cicatricial, la 
necesidad de recuperación también será mayor.
• Los estiramientos se deben utilizar como un medio de 
recuperación y regeneración. Un deportista que no sea 
capaz de seguir regularmente un programa de estira­
mientos apropiado desarrollará lentamente contraccio­
nes involuntarias. El primer signo de que existen 
contracciones involuntarias es el dolor y la reducción 
de la movilidad articular. Junto con esta reducción apa­
rece atrofia muscular y se inicia un ciclo vicioso.
• Junto con el ciclo vicioso de tipo físico, el deportista 
desarrolla un ciclo vicioso psicológico. Puesto que la 
identidad del deportista se relaciona con la ejecución 
correcta de un movimiento, cualquier retraso o los 
malos resultados dan lugar a estrés que conduce a 
la liberación de hormonas de estrés, las cuales dan
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Terapia por estiramientos (ContinuaciónJ
Nikos Apostolopoulos
rigidez a los músculos empeorando la pérdida de 
movilidad articular. Esta situación es frecuente y 
representa un gran desafío para el entrenador y los 
terapeutas. La terapia por estiramientos puede rom­
per estos círculos viciosos y acelerar la recuperación 
del deportista.
Cuando se aplica terapia por estiramientos inmediata­
mente después del entrenamiento o de la competición
se produce:
• Aumento local del riego sanguíneo de las articulacio­
nes y del sistema musculotendinoso.
• Aumenta la rapidez de drenaje en la zona de las arti­
culaciones afectadas, reduciendo las tumefacciones.
• Produce relajación muscular.
• Aumenta el retorno venoso y linfático, por lo que se 
desintoxica el cuerpo.
• Previene la formación de fibrosis y de adherencias 
musculares reduciendo la tendencia hacia la atrofia 
muscular.
♦ Mejora, relaja y estira los tendones tensos, dando 
lugar a un aumento y mantenimiento de la movilidad 
articular.
• Estimula y relaja los SNC y SNP.
Los deportes de competición a menudo suponen gran­
des volúmenes de entrenamiento intenso, incluyendo 
repeticiones frecuentes de los mismos movimientos, e 
imponen grandes cargas sobre las actividades motoras 
de los sistemas esquelético y muscular. De modo que 
inevitablemente se producen deformaciones y desgarros 
de los tejidos corporales. El conocimiento de estas con­
diciones ayuda a desarrollar programas de recuperación 
apropiados a lo largo de la planificación anual. La terapia 
por estiramientos puede acelerar los procesos naturales 
de cicatrización. Sin embargo, se debe ser consciente de 
que estos programas deben ser diseñados por especia­
listas en recuperación. En base a la experiencia de ese 
profesional, se consigue una mayor eficacia en el diag­
nóstico, tratamiento y evaluación de la recuperación.
consecuencia de los daños estructurales del teji­
do muscular. El masaje se ha utilizado desde mi­
les de años, mucho antes de la aparición de la 
medicina moderna. En el masaje se emplean 
maniobras específicas (manuales, mecánicas y/o 
eléctricas) con finalidades terapéuticas, y pueden 
ser locales, concentrados en una área específi­
ca, o terapéuticos, con una aproximación más 
convencional, en los que la relajación es el prin­
cipal objetivo. Los masajes pueden dividirse en 
superficiales o profundos según la proximidad 
con la piel o los huesos de los músculos.
Un deportista puede recibir un masaje du­
rante 15-20 minutos antes de entrenar (después 
de un calentamiento general), al final de la se­
sión de entrenamiento a los 8 o 10 minutos des­
pués de una ducha, y 20, 30 o más tiempo 
después de un baño caliente o una sauna.
Kuperian (1982) defiende la necesidad del 
masaje antes, durante y después del entrena­
miento. Clasifica los masajes en cuatro grupos: 
intermedio, preparatorio, entrenamiento y calen­
tamiento. Cada uno de ellos tiene una finalidad 
distinta y utiliza una técnica particular para con­
seguir efectos específicos.
Existe mucha información (Weinberg et al.,
1988) sobre el papel que juegan los masajes en
la preparación y la recuperación del ejercicio. Los 
masajes pueden modificar positivamente el esta­
do emocional del deportista mediante la reduc­
ción de la tensión, la rabia, la fatiga, la depresión, 
la ansiedad y la confusión. Los deportistas que 
presentan un estado emocional positivo tendrán 
una menor percepción del estrés. El masaje pro­
duce efectos beneficiosos para el organismo, co­
mo ios siguientes:
Aumento de la circulación sanguínea. Si los 
músculos están relajados, al ejercer una presión 
mecánica simple sobre el vientre muscular se fa­
vorece el vaciado de las venas en la misma direc­
ción en que se ha ejercido la presión. El resultado 
es la abertura de más de un 35% de los capilares 
(en reposo solamente el 4% de los capilares 
están abiertos). El resultado neto es un aumen­
to de la disponibilidad de sangre nueva en la 
zona que ha recibido el masaje, favoreciendo 
un mayor intercambio de sustancias entre los. 
capilares y las células tisulares (Bergeron, 1982; 
Cinque, 1989).
Aumento de la circulación linfática. La circu­
lación linfática ayuda a la circulación venosa en 
el proceso de eliminación de los productos de 
desecho de los tejidos. El masaje en puntos con­
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cretos del organismo que corresponden a ciertos 
músculos es el medio externo más eficaz para 
movilizar el exceso de fluidos vasculares hacia 
los vasos linfáticos y posteriormente hacia el sis­
tema circulatorio. Este proceso representa un 
limpiado.
Estiramiento de las adherencias, contracturas 
y microtraumatismos musculares. La presión me­
cánica y el estiramiento del tejido movilizan las 
adherencias para su eliminación por el sistema 
circulatorio. Las contracturas son áreas muscula­
res no flexibles debido a una combinación de fac­
tores, como falta de oxígeno y nutrientes (calcio y 
proteínas) en una zona específica y por la ci­
catrización de zonas con microtraumatismos a 
causa del trabajo con sobrecargas, repetido y 
con cargas elevadas. Si no se trata, los efectos 
acumulados de los continuos microtraumatismos 
pueden originar tirantez muscular. El tratamiento 
de las contracturas requiere entre 5 y 10 sesio­
nes de masajes profundos, con fricciones cruza­
das de 5 a 10 minutos de duración.
Alivio de la fatiga muscular. El efecto mecánico 
del masaje sobre el torrente sanguíneo promueve 
la eliminación de los productos de desecho y la en­
trada de sangre nueva en la zona trabajada (Ber- 
geron, 1982; Cinque, 1989).
Reducción de inflamaciones. El masaje 
es particularmente beneficioso para tratar diver­
sos tipos de inflamaciones y promueve la desa­
parición de edemas (Bergeron, 1982; Cinque,
1989) .
Los efectos sensoriales de los masajes no se 
comprenden totalmente, pero según Bergeron 
(1982), Cinque (1989) y Vander et al., (1990) 
tienenun efecto positivo de alivio del dolor, del gra­
do de espasmo muscular e incrementan el meta­
bolismo.
Calor o termoterapia
El sistema circulatorio tiene dos funciones, 
suministrar nutrientes a la piel y a los músculos y 
conducir el calor desde el interior del organismo a 
la piel, permitiendo la disipación de calor desde la 
superficie cutánea (Prentice, 1990; Vander et al.,
1990) . Estas funciones se realizan mediante dos
grandes tipos de vasos sanguíneos: arterias, ca­
pilares y venas encargadas de la irrigación, y los 
vasos encargados de calentar la piel.
Las estructuras vasculares pueden subdividirse 
en un plexo venoso subcutáneo (PVS) y en las 
anastomosis arteriovenosas (AA), que son uniones 
de vasos sanguíneos. Ambos tienen funciones 
importantes. El PVS contiene grandes cantidades 
de sangre que calientan la superficie de la piel, y 
las AA proporcionan una comunicación vascular 
entre los plexos arteriales y los venosos. El efecto 
analgésico del calor es debido a la liberación de 
norepinefrina por las fibras vasoconstrictoras del 
sistema nervioso simpático que inervan los plexos 
venosos cercanos a la superficie cutánea. La ma­
yor concentración de este tipo de fibras se encuen­
tra en áreas como la zona palmar de las manos y 
los pies, en los labios, la nariz y las orejas. Cuan­
do la temperatura corporal es normal (36,8 °C, 
98,3 °F), los nervios vasoconstrictores del sistema 
nervioso simpático mantienen las AA cerradas. 
Cuando el calor se difunde por los tejidos superfi­
ciales, el número de señales nerviosas vasocons­
trictoras disminuye, permitiendo una dilatación de 
las AAde modo que la sangre caliente podrá pasar 
a las venas próximas a los tejidos calientes. Este 
proceso promueve la pérdida de calor del cuerpo y 
aumenta el flujo sanguíneo (hiperemia) casi do­
blando el nivel inicial (Prentice, 1990).
Indicaciones de uso
Existe una cierta diversidad de modalidades 
de aplicación de calor, como saunas, lámpa­
ras de calor, baños de vapor y bolsas calientes 
húmedas (Hydroculator). El calor localizado sue­
le afectar solamente a la piel y no a los tejidos 
profundos. Antes de que el tejido muscular llegue 
a calentarse, la temperatura de la piel podría 
aumentar demasiado, llegando incluso a dañarla. 
Cuando se emplean bolsas calientes, este pro­
blema puede remediarse colocando una toalla 
entre la bolsa caliente y la piel (Arnheim, 1985; 
Prentice, 1990).
Las saunas y los baños de vapor afectan a los 
sistemas nervioso y endocrino y también modifi­
can localmente los órganos y tejidos (Zalessky 
1977). Las saunas y los baños de vapor estimu­
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lan la liberación de la hormona del crecimiento. El 
calor directo o las duchas o baños calientes (en­
tre 36 y 42 °C) durante 8 a 10 minutos relajan los 
músculos y mejoran la circulación sanguínea lo­
cal y general.
El grado de profundidad que alcanza la radia­
ción térmica de bajo nivel (saunas) es de unos
4 centímetros, y es suficiente para estimular la su- 
doración sin producir sensación de sofocación o 
malestar. Se establece una resonancia vibratoria 
entre las emisiones infrarrojas de la sauna y el 
cuerpo. Esta emisión, y no necesariamente el ca­
lor, produce los efectos beneficiosos asociados a 
la sauna. La sauna reduce la probabilidad de reac­
ciones neuróticas, mejora el sueño y normaliza los 
procesos metabólicos. Se fomenta la excreción de 
toxinas (cadmio, plomo, cinc, níquel, sodio, ácido 
sulfúrico y colesterol) a través de la sudoración 
debido a la vasodilatación de las glándulas sudorí­
paras (Prentice 1990; Serban 1979). Si las toxinas 
no se eliminan, persiste la fatiga y se afecta la esti­
mulación del SNC (Dragan, 1978).
El calor también «caldea» al SNC: favorece la 
transmisión nerviosa muscular y facilita una comu­
nicación más eficiente y potente entre el múscu­
lo y el cerebro. Habitualmente son suficientes de
5 a 20 minutos (combinados con una ducha fría 
de 1 a 2 minutos), empezando por las extremida­
des y posteriormente el centro del cuerpo. El 
tiempo total de aplicación de calor puede variar 
de 15 a 40 minutos alternando, en intervalos de 
5 minutos, con duchas frías de 1 a 2 minutos 
(Francis y Patterson, 1992).
El deportista debe estar acostado con una 
toalla, que previamente ha sido sumergida en 
agua fría, sobre su cara. La mayor parte de las 
pérdidas de calor se producen por la cabeza, y 
cuando se está en un ambiente caluroso, la ca­
beza es particularmente sensible al calor excesi­
vo debido a su elevada irrigación sanguínea y a 
los mecanismos reguladores del calor en el cere­
bro (Vander et al., 1990).
Contraindicaciones del calor
No se debe aplicar una terapia de calor con­
centrado inmediatamente después de entrenar o 
en caso de un traumatismo agudo. En el caso de
un traumatismo, el calor debe introducirse a los 3 o 
4 días después de la producción de la lesión, cuan­
do después de aplicar frío durante los 3 primeros 
días, el edema debe haberse reducido de forma 
manifiesta. Las deportistas embarazadas tienen 
que reducir el uso de la sauna o de los baños de 
vapor (Arnheim, 1985; Prentice, 1990). Después 
de una sesión de entrenamiento o competición 
deben transcurrir entre 6 a 8 horas antes de intro­
ducir cualquier forma de calor (Gündhill, 1997).
La termoterapia aumenta la sensibilidad de las 
fibras musculares a las acciones del calcio. Así, 
cuando se activa el calcio también se modifican los 
músculos afectados (Paha, 1994). Quizá sea ésta 
la explicación de que el calentamiento aumenta la 
activación y la producción de fuerza de los múscu­
los. Aunque la termoterapia presen­
ta efectos musculares positivos antes del entre­
namiento, también tiene un efecto contrastado 
después de él. En ese momento, aumenta la sen­
sibilidad al calcio de las zonas lesionadas y au­
menta el flujo sanguíneo en el área traumatizada. 
El exceso de temperatura puede tener los mismos 
efectos que la fiebre. Una temperatura corporal ex­
tremadamente elevada, por encima de 37 °C, pue­
de inducir el catabolismo del tejido corporal. Por 
tanto, después de una intensa sesión de entrena­
miento con pesas, no se recomienda la aplicación 
de saunas calientes o de baños de vapor (tempe­
raturas superiores a los 90 °C) (Baracos, 1984).
Frío o crioterapia
El beneficio más apreciado de la crioterapia 
es su efecto analgésico (disminución del dolor) 
sobre una zona localizada, sin necesidad de nin­
gún producto farmacológico. La conducción de 
las fibras nerviosas sensibles al dolor se afecta 
por los cambios bruscos y extremos de tempera­
tura. La crioterapia inmediata aumenta el flujo 
sanguíneo, incrementando con ello el nivel de 
oxígeno, acelerando el metabolismo y reducien­
do notablemente el espasmo muscular.
Indicaciones de uso
Lievens (1986) sugiere que para obtener re­
sultados óptimos se debe aplicar frío inmediata­
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mente después del entrenamiento, y antes de 
que transcurran más de 2 horas, durante 15 a 
20 minutos según la profundidad del tejido a en­
friar. En el caso de microtraumatismos, Arnheim 
(1985) y Prentice (1990) sugieren la utilización de 
baños de contraste para favorecer la respuesta 
capilar. Sin embargo, la primera exposición debe 
ser fría; posteriormente a este tratamiento frío ini­
cial ya se pueden aplicar baños de contrastes 
durante 1 a 2 horas.
Las mejores zonas para recibir terapia con frío 
son las que requieren un tiempo largo para rege­
nerarse, como los músculos débiles, los músculos 
con un predominio de fibras rápidas (FT) y las uni­
dades tendinosas.
Se debe ser cuidadoso con la aplicación di­
recta de hielo sobre la piel. Para conseguir los 
efectos deseados se requiere habitualmente la 
mitad del tiempo que requieren otras terapias con 
frío. No obstante, la penetración tisular está limi­
tada por la tolerancia cutánea al frío.Las técnicas de aplicación del frío compren­
den el masaje con cubitos de hielo, bolsas frías, 
bolsas con hielo machacado colocadas alrededor 
de la extremidad lesionada y chorros de agua fría. 
Ciertos estudios han indicado que este tipo de 
terapia produce una vasodilatación refleja que du­
ra más de dos horas.
Contraindicaciones al frío
Existen pocas contraindicaciones a la crio- 
terapia, algunas de las cuales no deben preocu­
par a los deportistas. Entre otras se encuentran 
las alergias al frío que producen dolor articular, 
náuseas y las alteraciones de tipo reumático co­
mo dolor y rigidez articular.
Baños de contraste
Según la teoría, los baños de contraste pro­
ducen una acción de bomba en el músculo. La 
vasoconstricción y vasodilatación penetran alter­
nativamente en el tejido muscular al nivel super­
ficial. Independientemente de esto, los baños de 
contraste no son efectivos en el tratamiento 
de espasmos musculares localizados o para el 
alivio del dolor.
Los baños de contraste son más adecuados 
para lesiones que se encuentren en una fase 
subaguda. Muchos fisioterapeutas no utilizan es­
tos baños como tratamiento de elección durante 
la fase aguda de una lesión, a causa del calor, y 
a pesar de que éste se asocia con frío, En el caso 
de microtraumatismos relacionados con el entre­
namiento, los baños de contraste son eficaces 
para reducir la rigidez y el dolorimiento muscular 
(Arnheim, 1985; Prentice, 1990).
La temperatura de los tratamientos fríos y ca­
lientes debería oscilar entre los 10 y los 15 °C 
y los 35 y 37 °C (hasta 40 o 43 °C) respectiva­
mente. El tratamiento debería durar entre 20 y 
30 minutos obteniéndose mejores resultados en 
tratamientos largos. Sin embargo, los deportistas 
deben recordar que los músculos superficiales y 
pequeños precisan menos tiempo. Aunque la pro­
porción entre las dos modalidades es variable, se 
recomienda que el tiempo de aplicación de calor 
sea tres o cuatro veces superior al tiempo que se 
aplica frío. También se recomienda que el trata­
miento empiece y termine con frío, especialmente 
después del entrenamiento y la competición (Arn­
heim, 1985; Prentice, 1990).
Existen muchas técnicas de aplicación de ca­
lor y frío. Se pueden emplear combinaciones de 
distintas modalidades como contraste. Por ejem­
plo, como un tipo de baño de contraste, los depor­
tistas pueden combinar la aplicación de calor 
mediante infrarrojos, como la sauna, con chorros 
o duchas de agua fría. Pueden empezar con una 
modalidad y posteriormente utilizar otra. Por ejem­
plo, aplicar duchas calientes y frías seguidas de 
una sauna seca para relajar el ámbito neural y 
mantener el esquema del tratamiento de con­
traste. Existen muchas combinaciones, y los de­
portistas deben conocer las funciones de cada 
modalidad y el momento óptimo para emplearlas 
(Arnheim, 1985; Prentice, 1990).
Oxigenoterapia
Los deportistas a menudo experimentan dé­
ficit de 0 2 debido al gran consumo de oxígeno 
propio del entrenamiento. Dagran (1978) supone 
que cuando la saturación de 0 2 desciende al
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85% de lo normal, también disminuye su concen­
tración. Además, los deportistas sufren una re­
ducción de la fuerza cuando el decrecimiento es 
del 75% y pueden sufrir estados depresivos 
cuando alcanza el 70%. Para superar la reduc­
ción de la saturación de 0 2 y rellenar los depósi­
tos corporales, se puede practicar el yoga, los 
ejercicios respiratorios, así como la inhalación de 
0 2 artificial, antes y después de la competición y 
el entrenamiento o durante las pausas. Es impor­
tante que los gimnasios y vestuarios estén bien 
ventilados para que los deportistas respiren un 
aire rico en oxígeno.
Aeroterapia
En el aire ambiental, las partículas están car­
gadas positiva o negativamente (aeroiones posi­
tivos o negativos). El aire de las montañas, de la 
costa, de las zonas con cascadas y después de 
una tormenta está cargado negativamente debi­
do a la presencia de vapor de agua. El agua tiene 
cargas negativas, y cuando se encuentra en la 
atmósfera crea una atmósfera ionizada negativa­
mente. Los iones positivos se producen cuando 
el aire pasa sobre superficies secas y áridas co­
mo desiertos, metales o en cambios meteorológi­
cos. La combustión de materias fósiles, las fibras 
sintéticas y los equipos electrónicos cargan el 
ambiente positivamente. En una situación de 
entrenamiento, este tipo de ambiente puede 
aumentar el letargo, la depresión, la irritabilidad y 
las cefaleas. Según Dragan (1978), los iones 
negativos facilitan la recuperación rápida de los 
sistemas circulatorio y respiratorio, relajan el sis­
tema neuropsíquico (liberando grandes cantida­
des de serotonina) y aumentan la capacidad de 
trabajo. Los iones negativos también estimulan la 
producción de inmunoglobulina A (IgA), que es 
una de las cinco principales clases de anticuer­
pos. La aeroterapia puede crearse de forma na­
tural o artificial. Algunos medios naturales son el 
reposo activo a altitudes subalpinas o las cami­
natas por parques y bosques. Por otro lado, colo­
cando en los vestuarios aparatos que produzcan 
aeroiones negativos se puede producir, de forma 
artificial, aire ionizado.
Cura de altitud
Una estancia de 1 a 2 semanas a una altitud 
subalpina (600-1.000 metros), acompañada de 
entrenamiento o el reposo activo, puede estimu­
lar la recuperación. En esta altitud, la presión 
atmosférica es menor; la humedad y la tempera­
tura son bajas, y los rayos solares, especialmen­
te los ultravioletas, son de mayor intensidad y 
duración que en elevaciones menores. Estas cir­
cunstancias favorables ayudan a aligerar las 
funciones de muchos órganos, permitiendo una 
recuperación más rápida y una mejora en la ca­
pacidad de trabajo (Dragan y Stanescu, 1971). 
Entre 1.300 y 1.650 metros, los deportistas sien­
ten los efectos de la hipoxia inducida por la altitud 
(Fox, 1984). No se recomienda competir inme­
diatamente después del retorno de una estancia 
en altitudes elevadas, sino que se debe esperar 
de 3 a 5 días para que el organismo se readapte 
al medio. Fox incluso propone que los deportistas 
retrasen sus competiciones durante al menos 
dos semanas después del retorno de la elevada 
altitud. Las adaptaciones orgánicas que se han 
producido en los deportistas durante la estancia 
en altitud pueden mantenerse de 1 a 2 meses 
(Berglund, 1992).
El entrenamiento en altitudes moderadas 
(1.800 a 3.000 metros) puede aumentar la con­
centración de hemoglobina de la sangre en un 
1% por semana. El entrenamiento en altitudes 
mayores a los 4.500 metros aumenta notable­
mente el riesgo de padecer mal de montaña. El 
proceso de adaptación puede requerir 2 meses o 
más; en altitud moderada, el periodo de adapta­
ción es mucho más corto, habitualmente supone 
de 2 a 3 semanas (Berglund, 1992).
Reflexoterapia. Acupuntura 
y acupresión
La reflexoterapia proviene de la antigua me­
dicina china basada en el flujo de energía o «chí» 
a lo largo de los canales del cuerpo y denomina­
dos meridianos. La desorganización del flujo de
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energía a causa de una alimentación errónea o 
de un exceso de estrés puede desembocar en 
problemas médicos graves. La acupuntura y la 
acupresión ayudan al restablecimiento de un flujo 
de energía correcto, fomentando la cicatrización 
y la armonía interna del cuerpo.
Indicaciones de uso
Los deportistas pueden emplear la acupuntu­
ra antes, durante o después del entrenamiento 
(Bucur, 1979; Dragan, 1978). La acupuntura es 
una modalidad útil debido a que puede inducir 
efectos localizados y generales. Según la com­
plejidad del tratamiento, su duración puede ser 
de 1 a 5 minutos o prolongarse más de 20 mi­
nutos. Habitualmente, el alivio del dolor y la re­
ducción de los espasmos musculares son casi 
inmediatos, aunque se puede tardar unas se­manas a apreciar la totalidad de sus beneficios 
terapéuticos. No siempre es necesario utilizar 
agujas. Se puede emplear el dedo índice, el pul­
gar o incluso el codo para aplicar una presión di­
recta de baja intensidad sobre puntos concretos 
que también puede ser eficaz. El grado de la pre­
sión debe ser suficiente para que el tratamiento 
sea eficaz, pero no tan intensa como para crear 
magulladuras o malestar. Los efectos duran de 
minutos a horas, según el deportista (Ohashi y 
Monte, 1992; Prentice, 1990).
Contraindicaciones a la acupuntura 
y acupresión
Los médicos chinos tratan distintos tipos de 
enfermedades por medio de la acupuntura, mien­
tras que los médicos occidentales aún no se 
sienten tan confiados en ella. Sin embargo, a me­
dida que aumenta la investigación en este campo 
son más los médicos occidentales que recomien­
dan la acupuntura como tratamiento válido de 
ciertas situaciones médicas. Las lesiones agudas 
se tratan mejor con acupuntura. Los investigado­
res sugieren que el deportista consulte un médi­
co experimentado antes de iniciar el tratamiento 
de un tejido traumatizado (Arnheim, 1985; Pren­
tice, 1990).
Reflexoterapia vagal 
(del nervio vago)
Esta técnica estimula al sistema nervioso 
vegetativo parasimpático (sistema nervioso autó­
nomo), el cual controla los procesos de recupera­
ción de todo el organismo (Popescu, 1975). Se 
realiza mediante la excitación o inhibición de cé­
lulas efectoras o de neuronas que inervan a los 
músculos liso y cardiaco, a las glándulas o al trac­
to gastrointestinal (Vander et al., 1990). Para me­
jorar la recuperación, Popescu sugiere emplear 
técnicas que estimulen los nervios periféricos. La 
presión torácica o la maniobra de Valsalva (de­
nominada así por un médico italiano de la Edad 
Media) realizada por un médico puede atenuar 
una agitada función cardiaca que estará especial­
mente elevada al final de un trabajo intensi­
vo. Del mismo modo, una presión suave sobre 
los globos oculares puede tener el mismo efecto. 
Por último, la acupresión sobre ambas arterias 
temporales también calma el sistema circulato­
rio, especialmente con relación a la circulación 
cerebral.
El deportista puede conseguir una sensación 
de regeneración y equilibrio funcional colocando 
prendas calientes sobre la cara o aplicando aire 
caliente (por ejemplo, con un secador de pelo) en 
la parte posterior del cuello donde las fibras del 
nervio vago son superficiales. El mismo efecto 
puede conseguirse mediante una ducha tibia y 
colocando la cabeza de forma que el agua llegue 
a esta zona.
Quimioterapia
Las vitaminas han sido consideradas como 
muy ventajosas para el rendimiento deportivo 
(Bucur, 1979; Dragan, 1978; Sauberlich, Dowdyy 
Skala, 1974). Se pueden utilizar como suplemen­
to de las necesidades energéticas, especialmen­
te en aquellos que presentan una baja tolerancia 
al trabajo (Zalessky, 1977), y para facilitar la recu­
peración.
La palabra vitamina fue introducida por Funk, 
un bioquímico polaco, en 1912 que lo aplicó a un
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grupo de componentes denominados aminas y 
que eran vitales para la vida (Van der Beek, 1985). 
Las vitaminas son un tipo de moléculas orgánicas 
esenciales que el organismo requiere en las reac­
ciones que ceden energía, también funcionan 
como antioxidantes. No pueden sintetizarse me­
diante las vías metabólicas ni tampoco contienen 
ningún tipo de energía; por ello, se deben obtener 
procedentes de la alimentación diaria. El organis­
mo necesita cantidades muy pequeñas, trazas de 
vitaminas, para mantenerse sano y crecer (Van 
der Beek, 1985; Wardlaw et al., 1992).
Las vitaminas se clasifican como vitaminas hi- 
drosolubles (vitamina C y el complejo de vitaminas 
B) y vitaminas liposolubles (vitaminas A, D, E y K). 
Las vitaminas hidrosolubles funcionan como enzi­
mas y coenzimas imprescindibles en el metabolis­
mo de las grasas y los carbohidratos, pero no se 
guardan en el cuerpo. El cuerpo almacena las vi­
taminas liposolubles en el tejido adiposo (Colgan, 
1993; Noakes, 1991; Van der Beek, 1985; Ward­
law et ai., 1992). Los minerales son sustancias 
inorgánicas (sin carbono) que se encuentran en 
los alimentos. El organismo utiliza varios tipos de 
minerales como el calcio, fósforo, potasio, azufre, 
sodio, hierro, flúor, cloro, manganeso, magnesio, 
cobre, cromo, selenio, yodo y cinc. Ciertas vi­
taminas y minerales funcionan de forma sinérgica 
(por ejemplo la vitamina C y el complejo vitamínico 
B, la vitamina C y el hierro, la vitamina E y el sele­
nio) y es mejor tomarlas conjuntamente para favo­
recer su absorción en el tracto intestinal,
Alrededor de las vitaminas existe cierto misti­
cismo. La creencia de que poseen propiedades 
especiales que mejoran la salud y el rendimiento 
humano ha dado lugar a la creación de la vitamito- 
logía. De modo que muchos entrenadores y de­
portistas creen que la toma de dosis superiores a 
las cantidades diarias recomendadas (CDR) me­
jorará su rendimiento. Sobre la base de su igno­
rancia y arrogancia creen que «si una pequeña 
cantidad es buena, mayor cantidad será mejor» 
(Brotherhood, 1984; Colgan, 1993; Wardlaw 
et al., 1992).
Se debe desaconsejar la toma de megadosis 
o de megaquimioterapia, especialmente en el 
caso de las vitaminas liposolubles y de ios mine­
rales, puesto que estas sustancias pueden acu­
mularse en el cuerpo y producir daños. A menudo 
una cantidad excesiva de vitaminas produce tras­
tornos gastrointestinales y orina enriquecida. De 
cualquier manera, suplementos exagerados de 
vitaminas y minerales por vía oral pueden causar 
efectos tóxicos y no pueden nunca sustituir la co­
mida real ni el entrenamiento físico. Para asegu­
rar una mejor absorción de estos nutrientes es 
mejor tomarlos junto con alimentos reales (Balch 
y Balch, 1997).
Las vitaminas y minerales deben emplearse 
bajo supervisión del equipo médico y del dietista.
En la mayoría de los casos se pueden obtener 
las cantidades diarias recomendadas (CDR) de 
micronutrientes específicos mediante una alimen­
tación bien equilibrada (Van Erp-Baart et al., 1989; 
Wardlaw et al., 1992).
Algunos deportistas de alto nivel consumen 
de dos a cinco veces más kilocalorías que los su­
jetos sedentarios. El consumo de estas cantida­
des elevadas de comida para equilibrar el gasto 
energético requiere una gran cantidad de calo­
rías procedentes de alimentos que contienen las 
típicamente denominadas calorías vacías (car­
bohidratos refinados). Puesto que el contenido 
de nutrientes de estos alimentos es mínimo, la 
suplementación oral de vitaminas, en particular 
de vitaminas del complejo B (B^ B6), podría ser 
ventajoso para el deportista.
En deportistas que entrenan en climas cálidos 
y húmedos, las pérdidas de minerales como hie­
rro, cinc, calcio, potasio y magnesio son frecuen­
tes. En particular, los deportistas de resistencia 
son más propensos a las pérdidas de minerales, 
ya sea por una ingesta calórica insuficiente o por 
una elevada sudoración durante las prolongadas 
sesiones de entrenamiento.
En deportes en los que el V 0 2máx es un 
factor limitante, las pérdidas de hierro y cinc no 
solamente afectarán al proceso de regenera­
ción, sino también al resultado deportivo (Colgan, 
1993; Couzy et al., 1990). En los deportistas de 
resistencia, el aumento del volumen sanguíneo 
puede contribuir a una reducción de la concen­
tración de hemoglobina en la sangre que no es 
debida a una reducción de la hemoglobina total.
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En deportistas de resistencia, los niveles de hie­
rro del organismo también dependen de la inges­
ta diaria (si ésta es menor a la CDR), de las 
pérdidas por el sudor, de la absorción de hierro, 
de las pérdidas menstruales en las mujeres 
deportistas, de la hemolisis intravascular en 
corredores cuando incrementan el volumen de 
entrenamientoy el machaqueo constante de su 
cuerpo (Brown y Herb, 1990; Noakes, 1991). 
Brotherhood (1984) observó que cuando se pro­
duce un decrecimiento de los minerales del cuer­
po, se incrementa su absorción a partir de los 
alimentos. Mientras el deportista consuma ali­
mentos que contengan minerales, es poco proba­
ble que se produzca un déficit.
Sí el deportista sigue una alimentación pobre 
en calidad nutritiva y escasa en cantidad, la falta 
de minerales -como el cinc, cobre, cromo, mag­
nesio y potasio- puede afectar el rendimiento. 
Habitualmente, una alimentación rica en azúcares 
simples (es decir, golosinas, bebidas gaseosas, 
bollería) o en productos industriales será deficien­
te en minerales (Balch y Balch, 1997).
Los deportistas que consumen una alimen­
tación equilibrada no pueden obtener todos los 
micronutrientes que metabolizan durante un 
entrenamiento intenso o una competición (Col- 
gan, 1993). Por tanto, en estos casos, y especial­
mente en los deportistas de resistencia, los suple­
mentos de vitaminas y minerales pueden ser de 
gran ayuda.
El entrenador y el deportista deben prestar 
atención al tipo y a las proporciones de alimentos 
consumidos. De ese modo favorecerán el mante­
nimiento de una alimentación variada.
M ÉTODOS PSICOLÓGICOS 
DE RECUPERACIÓN
La fatiga puede localizarse en el SNC. Se 
debe estar atento a la recuperación neuropsi- 
cológica porque la recuperación de las células 
nerviosas es siete veces más lenta que en las cé­
lulas musculares (Krestovnikov, 1938). Cuando 
el SNC del deportista se recupera, el cual contro­
la y coordina todas las actividades humanas, él o 
ella pueden concentrarse mejor, ejecutar los ejer­
cicios más correctamente, reaccionar más rápi­
damente y de forma más potente frente a los 
estímulos internos y externos y, por tanto, optimi­
zar la capacidad de trabajo físico. Se puede pre­
venir la aparición de fatiga comprendiendo las 
bases de la motivación, considerándola como un 
factor normal del entrenamiento; cómo enfrentar­
se a la tensión y a la frustración; cómo utilizar dis­
tintos modelos de entrenamiento para adaptarse 
a los diversos estímulos de competición estre­
santes y la importancia de un ambiente de equi­
po agradable. Los métodos eficaces para el 
tratamiento de la fatiga requieren la sugestión del 
entrenador, la autosugestión y el entrenamiento 
psicológico. Si el entrenador no está muy familiari­
zado con los métodos psicológicos de recupera­
ción y relajación, debería consultar a un psicólogo 
del deporte.
Tanto el estrés físico como el psicológico tienen 
efectos sobre el rendimiento (Levy et al., 1987; 
Mace y Eastman, 1986). Los deportistas con una 
buena condición física conviven mucho mejor 
con el estrés psicológico que los que presentan 
una mala condición física (Perkins et al., 1986; 
Tucker et al., 1986). Cooper et al. (1986) identi­
ficaron esa mayor tolerancia al estrés al observar 
que los deportistas con un volumen sistólico ma­
yor, una tensión arterial baja en reposo y una dis­
minución de las secreciones suprarrenales frente a 
situaciones estresantes estaban psicológicamente 
más preparados para enfrentarse al estrés.
El estrés del entrenamiento aumenta la hi­
pertrofia suprarrenal; sin embargo, Bohus et al. 
(1987) y Lysens et al. (1986) afirman que el mis­
mo tipo de hipertrofia se produce a causa de 
estrés psicológico. Aunque muchos entrenadores 
consideran que las hormonas adrenalina y nora- 
drenalina son excelentes para la competición, su 
secreción en cantidades excesivas o durante un 
tiempo prolongado puede modificar el rendi­
miento (Mace y Carroll, 1986) porque se altera el 
reglaje de la coordinación neuromuscular y au­
menta la tensión muscular, lo cual puede dar lu­
gar a lesiones (Ekstrand y Gillquist, 1983). La 
reducción de la cantidad de neurotransmisores a
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consecuencia de la percepción de una tensión 
psicológica reduce la producción de somatocri- 
nina (factor liberador de la hormona del creci­
miento), dando lugar a un decrecimiento de la 
producción de la hormona del crecimiento y de 
otras hormonas secretadas por el lóbulo anterior 
de la hipófisis (Guyllemin et al., 1983).
Los investigadores han postulado que el es­
trés psicológico y los síndromes relacionados con 
él aumentan los cambios fisiológicos relacionados 
con la edad. Algunos sugieren que el estrés psi­
cológico y físico induce la aparición de cambios 
anatómicos y bioquímicos. Estos cambios se pro­
ducen en las uniones neuromusculares por la 
reducción de la cantidad de neurotransmisores 
químicos disponibles (o sea, acetilcolina, norepi- 
nefrina en el cerebro), dificultando la comunica­
ción entre las fibras musculares y las neuronas. 
Esta reacción puede dar lugar a una fatiga cróni­
ca y a una reducción de la fuerza física (Bloom- 
field et al., 1996; Thibodeau, 1987).
La personalidad del deportista, ya sea del ti­
po A (ambicioso, competitivo) o del tipo B (relaja­
do, fácil de contentar) puede modificar el estrés 
psicológico (Thibodeau, 1987). Dos factores es­
tresantes idénticos no siempre generan la misma 
respuesta en sujetos distintos; en parte, porque 
algunas personas poseen una respuesta autonó­
mica mejor frente al estrés psicológico que otras.
Tensión muscular
La tensión muscular es la fuerza o la energía 
producida por la contracción muscular. La percep­
ción de estrés psicológico aumenta el tono muscu­
lar y puede modificar el rendimiento (Kraus, 1975; 
Reynolds, 1984). Según Kraus, la tensión muscu­
lar causada por el estrés psicológico puede preva­
lecer sobre la relajación muscular natural que se 
produce después de la actividad física. El aumen­
to de la tensión muscular se ha relacionado con un 
incremento de las lesiones y con un mayor agota­
miento de los depósitos de fuentes de energía del 
músculo (Astrand y Rodahl, 1977; Lysens et al., 
1986; Sandman y Backstrom, 1984).
Los músculos cansados y que durante un pe­
riodo de tiempo prolongado han estado sometidos
a estrés, presentan un ritmo lento en la relajación 
de la elevada tensión (Kesslery Hertling, 1983) y 
una gran potencialidad para las lesiones.
Además, un tono muscular más elevado de lo 
habitual dificulta la ejecución de habilidades fí­
sicas, porque en el movimiento se tensan simul­
táneamente músculos opuestos y se reduce la 
flexibilidad (Ekstrand y Gillquist, 1982). Man­
teniendo un buen nivel de flexibilidad, los depor­
tistas pueden reducir la tensión muscular. El 
estiramiento deshace los puentes cruzados y la 
sangre podrá fluir a esta zona, eliminando los 
productos de desecho metabólicos debidos al 
aumento de la tensión muscular (Glick, 1980; 
Sandman y Backstrom, 1984).
Técnicas y fisiología 
de la relajación
El estrés es el resultado de la percepción de 
cada deportista, y por ello la respuesta será va­
riable. No hay dos deportistas que muestren una 
respuesta idéntica frente a un mismo agente es­
tresante. Las técnicas de control del estrés son 
muy individuales.
Recuerde que la reacción frente al estrés es 
multidimensional y en ella influyen ámbitos fisio­
lógicos, ambientales, sociales, de comportamien­
to y cognitivos (Kessler y Hertling, 1983; Landers, 
1980). Las técnicas de relajación son individua­
les porque lo que funciona con un deportista 
puede no ser válido para otro. Para el entrenador, 
la mejor aproximación para orientar el proceso de 
la relajación es la utilización de diversas técnicas 
y el ajuste de cada una a las necesidades del 
entrenamiento.
La relajación aumenta el tono parasimpático 
reduciendo la frecuencia cardiaca, aminorando la 
tensión muscular, que permitirá mayor libertad de 
movimientos y menos contracturas musculares, y 
reduciendo el consumo de oxígeno, lo cual indica 
una disminución del metabolismo celular y un me­
jor control emocional (Cooper et al., 1986; Schutt y 
Bernstein, 1986). En el aspecto biomecánico, los 
deportistas más relajados fueroncapaces de con­
trolar mejor sus movimientos, y por tanto pudieron
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mantener una mejor técnica (buena técnica = alta 
eficiencia).
Se ha descrito y comprobado ampliamen­
te que las técnicas de relajación son ventajosas 
para los deportistas y que pueden implicar dis­
tintos métodos: respuesta relajante, relajación 
muscular progresiva (RMP), vacunación frente 
al estrés, biofeedback, meditación trascendental 
(MT), asesoramiento por un psicólogo del de­
porte, yoga, relajación muscular profunda por 
autohipnosis, imágenes visuales, control de la res­
piración, Trager, control del tiempo (Knox et al., 
1986; Lippin, 1985; Patel y Marmot, 1987). Todas 
estas técnicas no tienen por qué ser beneficiosas 
para un deportista. Por tanto, se debe ser selecti­
vo y escoger aquellas que produzcan un estímulo 
positivo óptimo para la competición deportiva.
La vacunación frente al estrés se refiere a 
que el deportista aprende a soportar autoexposi- 
ciones que dan lugar a una inmunización gra­
dual frente al estrés (Mace y Carrol, 1986).
La autogénesis o imaginación guiada ha sido 
eficaz en algunos deportistas (Barolin, 1978). Se 
asocia una onda cerebral específica al estado de 
tensión muscular, junto con una reducción del con­
sumo de oxígeno y de la frecuencia cardiaca (Van- 
der et al., 1990). La tensión mental y física se redujo 
de forma significativa así como también la veloci­
dad de reacción, la cual es importante en velocistas 
(Wallace, 1970). Benson (1975) y Knox et al., 
(1986) destacan la utilización del entrenamiento en 
técnicas de biofeedback y cómo con este método 
se puede ayudar al deportista a controlar ciertas 
funciones biológicas (o sea, la frecuencia cardiaca, 
la tensión arterial, el ritmo respiratorio), que se con­
sideraba que solamente eran controladas por el 
sistema nervioso autónomo.
El yoga, que implica el control de la respiración 
asociado a ejercicios de estiramientos, produce 
los beneficios de la relajación muscular junto con 
una actividad periférica del sistema nervioso sim­
pático reducida (Deabler et al., 1973).
Los estiramientos ayudan a mantener la flexibilidad y a reducir la tensión muscular.
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El Trager implica medios fisiológicos, cogni- 
tivos y de comportamiento para reducir la tensión 
muscular y favorecer la relajación mediante la 
transmisión de un sentimiento físico de relajación 
a la mente (Trager, 1982; Trager y Guadagno, 
1987). Tanto la movilización pasiva (reeducación 
motora) como el ejercicio mental (gimnasia men­
tal) crean una sensación de relajación. El trata­
miento generalmente dura una hora y 
comprende dos partes, una pasiva y otra activa.
Durante ia sección pasiva, el sujeto está acos­
tado sobre una mesa. La movilización comprende 
distintas cinemáticas, como tracción, rotación y 
compresión administradas por un especialista o el 
practicante de forma suave y rítmica y aprove­
chando la propia tensión del sujeto. Durante el tra­
tamiento, el practicante detecta las zonas tensas 
del cuerpo o los movimientos difíciles. Estas zonas 
pueden requerir un tratamiento suplementario. La 
secuencia de movilización se inicia por el cuello, 
luego progresivamente se desciende hacia los 
hombros, piernas, pies, abdomen, tórax y final­
mente los brazos. El practicante aplica luego una 
secuencia inversa añadiendo ahora la zona de 
la espalda con el sujeto tumbado boca abajo 
(Trager. 1982).
En la sección activa, el sujeto recuerda la 
sensación de relajación. Se mueve con la mente 
y con el cuerpo; dicho de otro modo, como gim­
nasia mental, pero en esta ocasión utilizando la 
programación previa de la memoria a partir de 
los movimientos pasivos; por tanto, el movimien­
to debe sentirse como menos dificultoso (Trager, 
1982).
La relajación muscular progresiva (RMP) 
comprende contracción de grupos musculares 
específicos durante un periodo de tiempo corto 
(de 5 a 10 segundos), seguido de relajación. 
Esta técnica permite al deportista identificar la 
tensión y relajación muscular específica de 
cada región del cuerpo. Si se practica con regu­
laridad, puede ser una herramienta eficaz para 
el control de la tensión muscular. La RMP 
puede ser especialmente eficaz durante (sola­
mente si el deportista está tenso) o al final de la 
sesión de entrenamiento o justo antes de acos­
tarse.
RECUPERACIÓN 
ESPECÍFICA SEGÚN 
EL DEPORTE
Durante el entrenamiento y la competición, los 
sistemas orgánicos pueden alterarse de tal mane­
ra que pueden comprometer la futura capacidad 
de trabajo. A no ser que el cuerpo se recupere rá­
pidamente, el deportista puede no ser capaz de 
entrenar adecuadamente, ni de realizar el trabajo 
planificado para conseguir el resultado deportivo 
esperado. En consecuencia, se deben tomar me­
didas de prevención. Dragan (1978) y Bucur 
(1979) sugieren que los deportistas adquieran la 
costumbre de realizar técnicas de recuperación.
• En el ámbito neuropsicológico pueden tenerse 
en cuenta la relajación psicológica, los ejer­
cicios de yoga, la técnica de Trager, la acu- 
presión, la oxigenoterapla, la aeroterapia, la 
balnearioterapia, el masaje y la quimioterapia.
• Para el sistema neuromuscular, podrían ser 
adecuados la balnearioterapia, el masaje, 
la relajación psicotónica, el yoga, la técnica 
de Trager, la acupresión, las dietas ricas en 
alimentos alcalinos y minerales y la quimio­
terapia.
• Para el ámbito endocrino-metabólico, se pue­
den considerar la aplicación de oxigenotera- 
pia, entrenamiento psicológico, masajes, 
acupresión, quinesioterapia, quimioterapia y 
una alimentación rica en minerales y sustan­
cias alcalinas.
• Para el sistema cardiorrespiratorio, se puede 
considerar la aplicación de oxigenoterapia, 
balnearioterapia, masaje, relajación psicológi­
ca, acupresión, quimioterapia y una alimenta­
ción rica en sustancias alcalinas.
El entrenador y el personal cualificado pue­
den escoger las técnicas de relajación adecua­
das, si conocen los sistemas y los ámbitos más 
solicitados en distintos deportes sobre la ba­
se de las características de cada deporte y de 
las demandas del entrenamiento (véase ta­
b la s .1).
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Tabla 5.1. Parámetros biológicos solicitados en el entrenamiento por distintos deportes.
Deporte Parám etros
Atletismo 
Velocidad 
Media distancia 
Larga distancia 
Saltos
Lanzamientos
Neuromuscular, endocrino-metabóiico, neuropsicológico 
Cardiorrespiratorio, neuropsicológico, neuromuscular 
Endocrino-metabóiico, cardiorrespiratorio, neuromuscular 
Neuromuscular, neuropsicológico 
Neuropsicológico, endocrino-metabóiico, neuromuscular
Baloncesto Neuropsicológico, endocrino-metabóiico, neuromuscular
Piragüismo Cardiorrespiratorio, endocrino-metabóiico, neuromuscular
Esgrima Neuropsicológico, neuromuscular, endocrino-metabóiico, cardiorrespiratorio
Gimnasia artística Neuropsicológico, neurometabólico, neuromuscular
Balonmano Neuropsicológico, endocrino-metabóiico, neuromuscular
Remo Endocrino-metabóiico, cardiorrespiratorio, neuromuscular
Rugby Neuropsicológico, neuromuscular, cardiorrespiratorio
Fútbol Neuropsicológico, neuromuscular, endocrino-metabóiico
Natación Cardiorrespiratorio, endocrino-metabóiico, neuropsicológico
Tenis de mesa Neuropsicológico, neuromuscular
Voieibol Neuropsicológico, endocrino-metabóiico, neuromuscular
RECUPERACION DEL EJERCICIO
El entrenador y el deportista deben conocer el 
tiempo necesario para la restauración de los de­
pósitos de las fuentes de energía como ATP-PC, 
glucógeno intramuscular y otros metabolitos. Las 
situaciones extenuantes (o sea, con una impor­
tante depleción de glucógeno, deshidratación o 
enfermedad) pueden dificultar la restitución de 
las fuentes de energía y la limpieza de los pro­
ductos de desecho. Ensituaciones de entrena­
miento normales, la reposición de las fuentes de 
energía y la eliminación de los productos meta- 
bólicos de desecho requieren un cierto espacio 
de tiempo que varía con relación al sistema ener­
gético que el deportista emplea durante el en­
trenamiento o la competición (o sea, aeróbico, 
anaeróbico láctico o anaeróbico aláctico). La ta­
bla 5.2 indica el tiempo necesario para cada uno 
de los sistemas de energía.
Restitución de
ios fosfágenos (ATP-PC)
La restauración de los depósitos de ATP re­
quiere energía procedente del sistema oxidativo
junto con el metabolismo de los carbohidratos 
(CHO) y las grasas. Algunos autores sugieren 
que una parte de la restitución se produce me­
diante la eliminación del ácido láctico. Una parte 
del ATP generado por el cuerpo se rompe para 
formar la porción de PC del complejo ATP-PC, y 
el resto se almacena directamente en el músculo 
(Fox,1984).
Los fosfágenos se restauran rápidamente. En­
tre un 50 y 70% se regenera en los 20 a 30 pri­
meros segundos, y el resto en 3 minutos. Las 
actividades con periodos cortos de elevada inten­
sidad metabólica (por ejemplo, el baloncesto y el 
hockey) precisan tiempos de recuperación di­
ferentes, puesto que la energía es anaeróbica. 
Las pruebas breves como los esprints (o sea, los 
100 metros, 200 metros) requieren distintos tiem­
pos para la restauración de los fosfágenos. Si el 
periodo de esfuerzo dura menos de 10 segundos, 
la cantidad de fosfágenos consumidos es mínima. 
En esfuerzos de 30 segundos de duración se con­
sume un 50% de los fosfágenos, en 60 segundos 
el 75%, en 90 segundos el 87% en 120 segun­
dos el 93%, en 150 segundos el 97% y en 180 
segundos el 98% (Hultman et al., 1967, citado en 
Fox, 1984). Aunque la restauración de los fos­
fágenos es rápida, la restitución de los depósitos
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de fosfocreatina precisa más de 10 minutos para 
recuperarse completamente. Por lo general, a los 
2 minutos se ha restituido un 85%, en 4 minutos el 
90% y en 8 minutos de recuperación el 97%.
Restauración del glucógeno 
Intramuscular (CHOIM)
El ritmo de síntesis y la concentración de glu­
cógeno muscular durante la recuperación del 
ejercicio físico depende de distintos factores. 
Como ya se ha mencionado, la manipulación de 
los nutrientes alimentarios, en particular de los 
CHO, ha mostrado una correlación positiva con 
el aumento de los depósitos de CHO muscular. 
Otros factores a tener en cuenta son la intensi­
dad y la duración del ejercicio realizado (o sea, si 
el ejercicio ha sido prolongado frente a intermi­
tente) (Fox, 1984).
Hultman y Berstrom (1967), citados en Fox 
(1984), proponen seguir las siguientes pautas 
para la restauración del glucógeno después de 
un ejercicio prolongado:
• Solamente mediante el consumo de una ali­
mentación rica en CHO se podrán restablecer 
totalmente los depósitos de glucógeno mus­
cular consumidos según la naturaleza del 
ejercicio físico (es decir, con predominio de la 
velocidad o la potencia; anaeróbico frente a 
aeróbico).
• Si el sujeto no consume una alimentación rica 
en CHO, solamente se producirá una restau­
ración parcial de los depósitos de glucógeno.
• La recuperación completa tarda 48 horas, a 
pesar de que la alimentación sea rica en CHO.
• En las primeras 10 horas, la recuperación de 
los depósitos de glucógeno muscular es rápi­
da. La restauración de estos depósitos en las 
actividades intermitentes sigue un patrón lige­
ramente diferente (Fox, 1984).
• En ausencia de CHO, el glucógeno muscular se 
recupera dentro de las dos horas posteriores al 
cese del ejercicio. Sin embargo, la restauración 
será incompleta. En los primeros 30 minutos 
puede apreciarse ya una discreta recuperación.
• Los depósitos de glucógeno muscular se re­
cuperan totalmente en 24 horas si la alimen­
tación es normal.
• El mayor ritmo de resíntesis de glucógeno 
muscular se observa en las cinco primeras 
horas después del cese del ejercicio físico.
Distintos factores modifican la restauración del 
glucógeno muscular. La cantidad de glucógeno 
consumido durante el ejercicio dirigirá ciertos re­
querimientos de restauración (es decir, cuanto 
mayor haya sido el tiempo de ejercicio, mayores 
serán las cantidades de CHO metabolizadas). En 
ejercicios intermitentes, los niveles de glucosa en 
la sangre se afectan poco debido a la mayor par­
ticipación de las fibras FT, que no dependen de la 
glucosa en sangre o de los depósitos de glucóge­
no hepático para la producción de energía. Por el 
contrario, estas fibras se basan especialmente en 
los depósitos de glucógeno y PC musculares.
Los entrenadores deben estimular la ingestión 
de una alimentación rica en CHO durante los días 
previos a la competición (Fox, 1984). Si por alguna 
razón el deportista no puede tomar una alimenta­
ción rica en CHO durante varios días, entonces las 
modificaciones dietéticas se introducirán dentro de 
las 10 horas previas a la competición (Fox, 1984). 
Esta metodología solamente es válida para los de­
portistas de resistencia. Los deportistas que se 
someten a ejercicios intermitentes pueden modifi­
car la ingestión de CHO dentro de las 5 a 24 horas 
de su competición.
Limpieza del ácido láctico 
(AL)
La limpieza del ácido láctico presenta dos fa­
ses: en primer lugar se debe eliminar del músculo, 
y luego se deberá eliminar de la sangre. La activi­
dad realizada durante los intervalos de reposo 
repercutirán en estas fases (Fox, 1984).
Si el deportista realiza una recuperación pasi­
va o está en reposo completo, tardará unas dos 
horas en eliminar el AL del músculo y la sangre. 
Éste sería el caso en el que se cesa totalmente la 
actividad física después de un ejercicio físico 
anaeróbico intenso. La recuperación activa o el
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Tabla 5,2. Tiempos de recuperación recomendados después de efectuar un esfuerzo agotador.
Proceso de recuperación M ínim o Máxim o
R estauración de los fos fágenos m uscu la res (ATP y PC) 2 min 3-5 min
R estitución de ia deuda a láctica 3 min 5 min
' R estauración de los depósitos de 0 2 de la m iog iob ina 1 min 2 min
R estitución de la deuda láctica 30 min 1 h
Restauración del g lucógeno m uscu la r
a) Después de una activ idad in te rm iten te 2 h pa ra res tau ra r e l 40%
5 h para res tau ra r e l 55% 
24 h pa ra res tau ra r e i 100%
b) D espués de una activ idad con tinua de la rga durac ión 10 h para res tau ra r el 60% 
48 h pa ra res tau ra r el 100%
Lim pieza del ác ido láctico del m úscu lo y la sangre 10 m in para e lim ina r el 25% 
20-25 m in para e lim ina r ei 50%
1 h-1 h 15 m in para e lim ina r el 95%
Adaptado de Fox, 1984
método de reposo activo (andar, trotar) permite 
eliminar el AL del músculo y de la sangre más rá­
pidamente (aproximadamente en una hora).
RECUPERACIÓN PARA 
EL ENTREN AM IEN TO 
Y LA COM PETIC IÓN
La recuperación de cara al entrenamiento y la 
competición es una tarea multidimensional que 
requiere de la participación de distintas modali­
dades, como técnicas de relajación, micronutri- 
ción (vitaminas, etc.), macronutrición (proteínas, 
CHO, grasas) e hidratación. Se deben considerar 
tres fases de recuperación para asegurar resulta­
dos óptimos: antes, durante y después de la 
competición y el entrenamiento.
Antes de la competición
Uno o dos días antes de la competición, la re­
lajación neuromuscular y psicológica son los 
aspectos más importantes. Para obtener una re­
cuperación completa se pueden ensayar las si­
guientes técnicas: entrenamiento psicotónico, 
balneario-hidroterapia, masaje, reposo activo y 
pasivo (10 horas de sueño).
El consumo de pequeñas cantidades de co­
mida antes de la competición permite que el dia­
fragma ascienda mejor. Sin embargo, la digestión 
de grandes cantidades de proteínas o de alimen­
tos grasos precisa