Vista previa del material en texto
Ensayo acerca de Qué es la monarquía española La monarquía española es una de las más tradicionales monarquías europeas aún vigentes. Se considera que la monarquía española se consolidó tras el matrimonio de Isabel I de Castilla con Fernando II de Aragón (los Reyes Católicos), lo que significó la unión dinástica de dos importantes coronas de la península ibérica. Luego se fueron anexando otros territorios, como Granada o Navarra. Concluido el reinado de los Reyes Católicos, se sucedieron en el trono de España dos casas reales: los Habsburgo (siglos XVI-XVII) y los Borbones (siglo XVIII-actualidad). La monarquía española atravesó distintas etapas que incluyeron su conformación como imperio en el siglo XVI, la invasión napoleónica que impuso brevemente a José Bonaparte como rey (1808-1813), y una sucesión de períodos liberales (constitucionales) y absolutistas que incentivaron conflictos políticos y sucesorios (las guerras carlistas) durante el siglo XIX. Actualmente, España es una monarquía parlamentaria. Características de la monarquía española La monarquía española es una forma de organización política que tiene una larga historia y está actualmente vigente en el territorio de España. Si bien tiene antecedentes en la época visigoda y en la conformación de reinos cristianos durante la Edad Media, su establecimiento como gobierno unificado se retrotrae al reinado de los Reyes Católicos a fines del siglo XV. Con el imperio de Carlos I se consolidó como administración política del Estado español bajo un solo monarca. Como otras monarquías europeas, la monarquía española sigue un orden de sucesión hereditaria. A lo largo de su historia se sucedieron monarcas de tres casas dinásticas: los Trastámara (los Reyes Católicos), los Habsburgo (conocidos en España como Austrias mayores y menores) y los Borbones. Dos breves períodos establecieron a un rey de apellido Bonaparte (1808-1813) y a una monarca de la Casa de Saboya (1871-1873). La actual Constitución española reconoce como sucesores a los herederos de Juan Carlos I de Borbón, quien fue ratificado como rey por ser considerado “heredero legítimo de la dinastía histórica”. Dado que Juan Carlos abdicó en 2014, el rey actual es su hijo Felipe VI y la heredera de la corona es la hija de este, la princesa Leonor. La monarquía española atravesó etapas de expansión y retracción territorial, y llegó a consolidar un inmenso imperio y perder luego la mayor parte de sus posesiones de ultramar. También tuvo monarcas autoritarios y absolutistas, así como períodos liberales y constitucionales. En la actualidad, la monarquía española es parlamentaria y está subordinada a una Constitución democrática. Antecedentes En los años del Imperio romano, la península ibérica fue integrada al sistema provincial con el nombre de Hispania. Tras la disolución del imperio, los visigodos, una de las poblaciones germánicas que migraron a la península durante el siglo V, estableció un reino que en el siglo VI llegó a unificar la mayor parte del territorio bajo una monarquía. En este proceso fueron adoptadas algunas normas e instituciones romanas y fueron especialmente importantes los reinados de Leovigildo y, sobre todo, Recaredo (quien, además, se convirtió al catolicismo). Posteriormente, el reino visigodo sufrió divisiones internas y, en 711, se produjo una invasión árabe que llevó a casi ocho siglos de dominación musulmana en gran parte de la península. Durante este período, se conformaron reinos cristianos en el norte, como León, Castilla, Aragón o Navarra, que alternaron relaciones pacíficas y hostiles con las poblaciones musulmanas hasta la derrota del emirato de Granada en 1492. Esta época también se caracterizó por las anexiones y unificaciones de reinos y condados que pusieron amplios territorios bajo la autoridad de coronas como las de Aragón o Castilla, y sentaron las bases de la posterior monarquía española unificada. Inicio de la monarquía española: los Reyes Católicos Los historiadores suelen marcar como inicio de la monarquía española la unión de las coronas de Castilla y Aragón, consecuencia del matrimonio entre los llamados Reyes Católicos (Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón), que se celebró en 1469. Los principales objetivos de los Reyes Católicos al consumar la unión dinástica fueron, en materia de política interior, lograr la pacificación interna de España (hasta entonces dividida en reinos y hostigada por conflictos de intereses) y crear un poder central. En línea con estos objetivos, Fernando el Católico anexionó más tarde el reino de Navarra (1513). En materia de política exterior, el objetivo fue aislar a Francia, con la que Aragón rivalizaba por la hegemonía mediterránea, y expandir las rutas de intercambio y los dominios mediante la expulsión de los musulmanes del sur de la península, la conquista de las islas Canarias. y partes del norte de África y el fomento de expediciones a otras partes del mundo (como el trascendental viaje de Cristóbal Colón en 1492). Muchos de estos viajes le significaron a la corona española la anexión de colonias, de las que obtuvieron importantes riquezas. Esto derivó en la formación de un auténtico imperio, con especial presencia en América. Aunque la unión dinástica garantizaba que los dominios de cada corona conservaran sus propias legislaciones, el gobierno de los Reyes Católicos fue el primer paso hacia una monarquía centralizada de toda España. Se implementó un sistema impositivo que permitía sostener a una burocracia administrativa, se dictaminaron tribunales regionales de justicia, se acuñó una moneda única y se desplegó una ideología que magnificaba la figura de los reyes. La defensa inquebrantable de la fe católica fue otro elemento ideológico que le otorgó unidad e identidad a la monarquía española. De hecho, durante el reinado de los Reyes Católicos se creó el Tribunal de la Inquisición, conocido como Inquisición española para diferenciarlo de la Inquisición episcopal creada en el siglo XII para combatir a los albigenses en el sur de Francia. La Inquisición española dio origen a un clima de terror e intolerancia religiosa, no solo en España sino también en sus colonias. El tratamiento de “Católicos” de los reyes Fernando e Isabel fue concedido por el papa Alejandro VI en 1496, en reconocimiento a esta férrea adhesión a la fe católica (estos reyes vencieron el reino musulmán de Granada y expulsaron o homologaron la conversión forzada de los judíos de España). los suc