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Problemáticas educacionales en la modernidad.
Tensiones y conflictos en el debate contemporáneo
Problemáticas educacionales en la modernidad.
Tensiones y conflictos en el debate contemporáneo
Coordinadoras:
Claudia Figari
Adriana Migliavacca
Autores:
Claudia Figari
Graciela Dellatorre
Adriana Migliavacca
Andrea Blanco
María Eugenia Cabrera
Marcelo Hernández
Matías Remolgao
Patricio Urricelqui
Valeria Geier
Colaboración en el análisis de contenidos
y estructura de la obra: Dana Hirsch
Colaboración en la edición de la obra:
Matías Remolgao y Patricio Urricelqui
Queda hecho el depósito que establece la Ley 11.723
No se permite la reproducción total o parcial de este libro, ni su almacenamiento en
un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio,
electrónico, mecánico, fotocopias u otros medios sin el permiso del autor.
Figari, Claudia
Problemáticas educacionales en la modernidad : tensiones y conflictos en
el debate contemporáneo / Claudia Figari ; Adriana Migliavacca. - 1a ed. -
Luján : EdUNLu, 2019.
228 p. ; 23 x 16 cm. - (Aulas Universitarias)
ISBN 978-987-3941-41-2
1. Educación. I. Migliavacca, Adriana II. Título
CDD 370.72
Ilustración de tapa: Max Molleker.
Índice
Presentación Claudia Figari .........................................................................................11
introducción Adriana Migliavacca .............................................................................13
Parte i
salarización, ciudadanÍa y escolarización: disPutas en la modernidad
1. El sistema económico capitalista y el trabajo asalariado:
disciplinamientos y resistencias
Claudia Figari ..........................................................................................................19
Referencias ............................................................................................................30
2. El Estado Nación en el proceso civilizatorio moderno
Graciela Dellatorre ...................................................................................................33
Referencias ............................................................................................................43
3. La ciencia positivista y la educación escolarizada
Claudia Figari, Graciela Dellatorre .......................................................................45
Referencias ............................................................................................................61
Parte ii
estado y educación. continuidades y discontinuidades en argentina
del siglo XX y comienzos del siglo XXi
4. Keynesianismo, Nueva Derecha y educación: continuidades
y rupturas del Estado capitalista
Andrea Blanco, María Eugenia Cabrera .................................................................65
Referencias ............................................................................................................99
5. Continuidades y rupturas en el cambio de siglo: economía,
política y educación
Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui ................................103
Referencias ............................................................................................................156
Parte iii
la educación como herramienta de Problematización: cotidianeidad
y saberes en disPuta
6. La perspectiva educacional problematizadora: Paulo Freire
y su praxis político-pedagógica
Marcelo Hernández .................................................................................................165
Referencias ............................................................................................................176
7. Cotidianeidad y mitificaciones. Una tarea para la educación
problematizadora
Claudia Figari ..........................................................................................................179
Referencias ............................................................................................................201
aneXo. la PersPectiva Problematizadora en la escuela Pública: de cómo
convertir dificultades en Potencias
Andrea Blanco (Presentación), Valeria Geier (Relato) ......................................................205
los autores ......................................................................................................................221
Porque aun en la ausencia está siempre entre nosotros, en
la austeridad y en la profundidad de su voz y su palabra...
Porque nos invita a continuar el camino para transformar
esta injusta sociedad…
Con pasión pero, sobre todo, con generosidad y simpleza...
Graciela Dellatorre, presente…
Presentación
Este libro es fruto del trabajo sistemático de producción de textos
vinculados estrechamente a las prácticas docentes que desarrollamos
en la Universidad pública. Reconocemos una labor histórica de un
grupo de docentes-investigadores que siempre hemos postulado la
necesidad de profundizar en una tarea poco habitual en las aulas
universitarias: producir conocimiento situado, orientado a los
estudiantes.
Se trata de una compilación que expresa el trabajo permanente;
iniciado por algunos de los autores de este libro, continuado por los
colegas que se han sumado a esta perspectiva de trabajo docente y que
fue impulsado, muy especialmente, por nuestra querida compañera
Graciela Dellatorre. Su práctica docente siempre evidenció un
compromiso real con los estudiantes, materializado en sus clases y en
una preocupación sistemática para formarlos desde una perspectiva
crítica. Para los coordinadores y autores, este libro expresa un
reconocimiento a la labor realizada por Graciela. Su trabajo ha
sido y sigue siendo, a través de la formación histórica de docentes,
una contribución fundamental que, consideramos, requiere ser
visibilizada y valorizada.
El trabajo realizado por más de veinte años (por los compañeros
más antiguos y los que se fueron sumando) ha puesto siempre el énfasis
en el sentido nodal que asume en la Universidad pública la creación
de mediaciones pedagógicas que posibiliten a los estudiantes aprender
y aportar al desarrollo de la conciencia crítica. Esta perspectiva se ha
plasmado en la producción sistemática de materiales, documentos de
trabajo, materiales audiovisuales que han tejido una trama entre las
actividades de docencia, extensión e investigación.
El libro se inscribe en la colección Aulas Universitarias de
la EdUNLu, y esto tiene para nosotros, los autores, un valor
fundamental. Desde los años 90, cuando emprendimos la labor de
escribir textos orientados a la producción curricular, se fue tejiendo
un vínculo fluido con los colegas que se ocuparon de la edición de
esos materiales. Con ellos siempre compartimos la lucha en pos de
una editorial universitaria.
12 Claudia Figari
La apuesta por producir para y más allá de los estudiantes siempre
significó para nosotros una tarea de relevamiento bibliográfico
situado, de análisis de la realidad social, económica, política,
educacional y de múltiples fuentes que posibilitaron la producción
de diferentes materiales que nutrieron la formación de varias cohortes
de estudiantes.
Vaya un reconocimiento a aquellas producciones anteriores, como
por ejemplo la Antología -en sus diferentes versiones-, orientada a la
asignatura Introducción a la problemática educacional y consultada
por muchos colegas en la Universidad y en diferentes espacios
educacionales. Esos textos fueron editados por el Departamento de
Edición e Imprenta de la UNLu, pero han tenido una circulación
limitada al no estar publicados como libros.
Esta presentación tiene en realidad dos propósitos simultáneos;
por una parte, y muy especialmente, reconocer, recordar y valorizar
el trabajo de nuestra querida compañera Graciela Dellatorre, quien
se hubiera alegrado seguramente de la existencia de la Editorial en la
Universidad de Luján. Por otra parte, poner en evidencia la importancia
medular que asumela producción de libros que estén pensados para
estudiantes y docentes, es decir, cuyo tratamiento pedagógico aporte
a la enseñanza universitaria. Se trata de crear conocimiento situado,
tarea que asumimos como pedagogos interpelados por lo que convoca
nuestro trabajo en la Universidad pública. Esta labor no es sencilla
pero, sin lugar a dudas, resulta apasionante en tanto se constituye
en un espacio de creación de conocimiento y contribuye así a la
investigación educacional y a valorizar la producción intelectual que
se realiza en la Universidad pública.
Claudia Figari
introducción
Este libro se propone recorrer, desde una perspectiva histórica-
conceptual, problemáticas educacionales nodales nacidas en el proceso
de formación de la sociedad moderna. Se trata de problemáticas que
despliegan un papel sustancial en los debates del campo pedagógico
contemporáneo.
Desde las últimas décadas del siglo XX, las discusiones del
campo educacional están atravesadas por las polémicas que se han
desatado en torno a la denominada “crisis de la modernidad” y a los
interrogantes que se abren sobre una “era posmoderna”, que parece
instalarse para apoderarse de la escena política, social, cultural,
educacional. Sin embargo, el proceso histórico se ha encargado de
demostrar la debilidad de ciertos enunciados que, de la mano del
pensamiento conservador, no hacen más que ratificar la consolidación
hegemónica global del capitalismo como estructura económica sobre
la que se edifica la modernidad, hoy más vigente que nunca. Aquellas
resonadas expresiones como “el fin de la historia” o “el fin de las
ideologías” -acompañadas del culto al consumo, al individualismo
y a la superficialidad- no son sino una mirada cultural que, bajo el
halo del “posmodernismo”, encuentra sus raíces en los cimientos más
conservadores de la sociedad moderna, estructurada sobre la lucha de
clases y el conflicto entre opresores y oprimidos.
En el campo educacional, las transformaciones de las últimas
décadas del siglo XX han revelado con crudeza el carácter incumplido
de las promesas de libertad, justicia e igualdad de los sistemas
educativos que, bajo el emblema de la formación de la ciudadanía,
apuntalaron la edificación de los Estados Nacionales Modernos. Con
eficacia, han contribuido a articular las relaciones de dominación del
modo de producción capitalista, ocultando el conflicto entre una
burguesía cada vez más concentrada y una clase trabajadora cada
vez más explotada. Frente a las incertidumbres del presente, algunas
de esas viejas promesas toman nueva forma, resignificándose -por
ejemplo- bajo los conceptos de “inclusión”, “equidad”, “calidad de
la educación” –entre otros- como parte del gran telón de fondo que
enmascara las desigualdades en el capitalismo contemporáneo.
14 Adriana Migliavacca
En el marco de esta perspectiva, se destacan algunas preguntas que
vertebran este libro: ¿qué características asume la sociedad moderna
en su momento de génesis y posterior consolidación?, ¿cuál es el papel
de la educación en este proceso?, ¿cómo se lo puede problematizar?,
¿cómo pensar los procesos de crisis?, ¿cómo conceptualizar lo que
cambia y lo que permanece vigente?, ¿qué repercusiones tienen estos
procesos en nuestro país?, ¿con qué problemáticas educacionales
nos enfrentamos en la vida cotidiana?, ¿cuáles son los horizontes de
acción que se abren al accionar colectivo?
Con el propósito de responder estos interrogantes, el libro se
organiza en tres partes, siete capítulos y un anexo. La primera parte
está conformada por tres capítulos. Se aboca a la conceptualización
de la sociedad moderna, identificando los procesos que convergen en
su génesis -en el momento de apertura de la transición del feudalismo
al capitalismo en Europa Occidental- y en su configuración hacia el
siglo XVII. El primer capítulo se centra en la caracterización de los
procesos económicos que operan en la transformación de la sociedad
feudal a la sociedad capitalista, apelando a la categoría de modo de
producción, para conceptualizar las reglas que definen la reproducción
de las condiciones de vida y la apropiación de la riqueza. En el segundo
capítulo, colocamos la mirada en el proceso histórico de formación
de los Estados nacionales modernos –impulsado por las revoluciones
burguesas del siglo XVIII- analizando su condición de andamiaje
político institucional que legitima y garantiza la reproducción de
la relación social capital-trabajo. El tercer capítulo se detiene en el
análisis de las bases explicativas de este nuevo ordenamiento social,
encontrando una clara cristalización en la ciencia positivista y en
su mandato civilizatorio, estructurante de la educación escolarizada.
La segunda parte está conformada por dos capítulos. Examina
los procesos históricos que transcurren a lo largo del siglo XX y en los
comienzos del siglo XXI. El objetivo que orienta a los dos capítulos
que integran esta parte del libro es comprender las transformaciones
de la política educativa (y de los sentidos que se le atribuyen a la
educación) en Argentina, a partir de las respuestas a las crisis
capitalistas del siglo XX y de los procesos que en América Latina
se desatan hacia el comienzo del siglo XXI. El cuarto capítulo se
detiene en el análisis de los patrones de dominación que emergen
15Introducción
como respuesta a las dos crisis internacionales más significativas del
siglo XX: el Keynesianismo, frente a la crisis de 1930, y la “Alianza
de Nueva Derecha” (Apple, 1997), triunfante luego de la crisis de
1970. El quinto capítulo coloca la mirada en el proceso histórico
que se desata en Argentina a partir de la crisis de 2001, como punto
de inflexión que sintetiza en la historia reciente el convulsionado
período que transcurre entre 1999 y 2002. La etapa cierra su
ciclo a fines de 2015, cuando el kirchnerismo es relevado por la
alianza partidaria que conduce a Mauricio Macri a la presidencia
de la Nación. La ubicación de Argentina en un grupo de países
conducidos por gobiernos que desplegaron un discurso desafiante
del modelo neoconservador, nos conduce a interrogarnos acerca de la
envergadura del cambio, analizando las rupturas y las continuidades
que se demarcan respecto del pasado.
La tercera y última parte del libro avanza en la discusión en
torno a los fundamentos teóricos de una perspectiva crítica sobre
lo educacional para arribar, a partir de allí, al análisis de algunas
problemáticas educacionales que se asientan tanto en el espacio escolar
como en otros ámbitos. El sexto capítulo retoma los aportes de Paulo
Freire, autor que inaugura una tradición en el campo de la pedagogía
latinoamericana, nutriéndose de distintas contribuciones filosóficas
que abonan una perspectiva educacional problematizadora. Con esta
plataforma como punto de partida, el séptimo capítulo profundiza
en el análisis de lo cotidiano como ámbito de producción de saberes
y de circulación/recreación de mitos, dimensionando el modo
específico en que las condiciones estructurales se hacen presentes
en el espacio localizado de la vida cotidiana. Así, la cotidianeidad
escolar es problematizada a partir de un corpus conceptual que
entrama las relaciones y procesos sociales que allí acontecen con
los ordenamientos estructurales que le dan base de fundamento.
Asimismo, y en virtud del carácter dialéctico de las relaciones de
poder, subyace en lo cotidiano la posibilidad de transformar ese
radio de acción colectiva naturalizada, en reproducción. Aquí,
la labor de la crítica educacional problematizadora es aportar a la
desnaturalización de aquello que se encuentra enmascarado y que –por
ello- obtura canales potenciales de resistencia colectiva. Por último,
el anexo aporta el relato de una experiencia pedagógica realizada
16 Adriana Migliavacca
por una docente y ex–estudiante de la asignatura Introducción a
la Problemática Educacional. La experiencia fue llevada a cabo en
una escuelapública del conurbano bonaerense, en el año 2013. Este
relato constituye una valiosa herramienta para situar la perspectiva
problematizadora en el terreno de la praxis, allí donde se encuentran
la reflexión y la acción. Agradecemos a Valeria Geier esta posibilidad
de compartir su experiencia, su trabajo en la elaboración del relato
y su generoso aporte a una producción colectiva en permanente
proceso de construcción.
También queremos expresar nuestro agradecimiento a
Evangelina Rico quien, como docente de la asignatura Introducción
a la problemática educacional, participa de los diversos debates que
comprometen nuestra tarea de docencia. Destacamos los aportes de
su trabajo “Diversidad o desigualdad: Una política de identidades
fragmentadas”, que sin duda representa una valiosa contribución
para la profundización del análisis de las problemáticas abordadas en
la tercera parte del libro. Por razones estrictamente vinculadas a las
pautas editoriales, no lo hemos podido incluir en esta compilación,
dado que ya fue publicado en la Revista Polifonías del Departamento
de Educación de esta universidad.1
Adriana Migliavacca
1 Véase: Rico, Evangelina (2014). Diversidad o desigualdad: Una política de identidades
fragmentadas en Polifonías Revista de Educación, Departamento de Educación, Universidad
Nacional de Luján, Año III/N°4, abril-mayo de 2014.
Parte i
salarización, ciudadanÍa y escolarización:
disPutas en la modernidad
19PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
1. el sistema económico caPitalista y el trabajo
asalariado: disciPlinamientos y resistencias
Claudia Figari
introducción
Reconstruir la modernidad, poniendo de relieve sus lazos
estructurantes requiere, en primer lugar, reconocer la centralidad
del sistema capitalista como base de sustento de la sociedad liberal
moderna. Pero también, supone un análisis detenido acerca de cómo
la hegemonía capitalista configura una trama que va dando fisonomía
a un sistema ideológico que se impone en tanto patrón civilizatorio.
En este capítulo analizamos el sistema económico capitalista,
cómo se consolida y constituye en hegemónico y su papel en la
formación de sujetos que sean capaces de adecuarse a las reglas
imperantes en la producción y distribución de la riqueza.
Para referirnos al sistema de producción capitalista debemos
considerar las formas de producción y distribución de la riqueza
que van imprimiendo un sello característico a la sociedad moderna.
Se trata, tal como bien lo expusiera Marx (2011), de un modo de
producción atravesado por una fundamental contradicción: entre la
producción social (a partir del trabajo asalariado) y la apropiación
individual (a cargo de los capitalistas) de la riqueza producida. Esta
contradicción tiene por origen la propiedad privada de los medios de
producción y, con ello, el poder de dirección y organización social y
técnica del trabajo a cargo de sus poseedores.
De esta forma, al hablar de capitalismo, nos estamos refiriendo
al sistema social caracterizado por la concentración los medios de
producción en manos privadas, una extrema división del trabajo, la
constitución de un mercado global basado en la libre competencia y
la explotación sistemática de los trabajadores, convertidos en piezas
intercambiables de la gran maquinaria industrial.
20 Claudia Figari
1.1. del siervo al obrero asalariado: continuidades y
discontinuidades
La fortaleza y la fábrica se constituyen en espacios claves donde se
plasman las relaciones de dominación feudal y capitalista. Si las
primeras se asientan en la servidumbre, las segundas abrigarán la
noción de “trabajador libre”, como relación que vertebra la nueva
arquitectura económica, sociopolítica y cultural.
La figura del obrero asalariado no puede considerarse disociada
de las formas preexistentes que, en la configuración feudal-cristiana,
erigía la relación de dominación entre el señor feudal y los siervos
como una relación fundamental inscripta en la propia naturaleza del
orden económico y político de la época.
Elías (1993) ubica ya en el modo de producción feudal las
simientes de la transformación del siervo de la gleba en un trabajador
“libre” asalariado:
La frase tan conocida y tan citada de “no hay tierra sin señor”,
no es solamente un principio jurídico, es, también una consigna
social del estamento guerrero. Expresa la necesidad de los
caballeros de tomar posesión de toda la tierra disponible. Tal fue
el caso antes o después, en todas las zonas de la cristiandad latina
(...) (p. 289).
La disputa por la tierra entre guerreros definía estamentos entre
quienes poseían y no poseían la tierra; y esta cuestión dirimía el
escenario entre los que ejercían la dominación y quienes debían
subordinarse a cambio de protección: de un lado la nobleza (con el
monopolio de las tierras por su origen en familias guerreras) y, del
otro, aquellos que se encuentran atados a la tierra para obtener su
sustento. A partir de la crisis que atraviesa el modo de producción
feudal en el siglo XIV, se inician transformaciones con relación a la
posesión de la tierra. Así, el proceso de arrendamientos genera una
masa de trabajadores excluidos de la tierra, éstos darán fisonomía al
obrero asalariado. Los procesos que estamos caracterizando distan
de ser lineales y han implicado tensiones y luchas en el marco de
procesos históricos que involucraron extensos períodos.
21PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
Los vínculos personales entre el señor y los siervos se inscribían en
formas de dominación que, como contrapartida, otorgaba protección.
A cambio, el siervo prestaba sus servicios incondicionalmente
trabajando las tierras del señor feudal. Garantizar la protección en
un dominio acechado por el afán de conquista de la tierra, era la
fuerza impulsora que se encarnaba en las relaciones de sometimiento
y dominación imperantes.
Así, las formas de tutelaje (Castel, 1997) que resultan
predominantes en el entramado social y económico del Medioevo,
se irán transformando hacia las modalidades contractuales, que
gobernarán en los procesos de salarización y de constitución de la
ciudadanía moderna.
Obtener la protección de un señor era un bien preciado en la
sociedad feudal. Las amenazas cotidianas por la disputa en torno
a la tierra, y su conquista por medio de la guerra, era el escenario
fundamental del cual resguardaba la “fortaleza”. Es esa misma
protección, aquella que aportará el estado, con la sociedad capitalista.
La cara de la servidumbre/protección convivía con los
tensionamientos entre estamentos y entre quienes buscaban superar
la opresión de la dominación feudal. Son los expulsados de la
propiedad de la tierra, y con ellos el propio movimiento urbano, el
que consolidó las relaciones mercantiles y la concentración de poder
económico en la clase comerciante.
1.2. de fortalezas y fábricas: concePciones del mundo feudal
y burgués
El tenor de las transformaciones que venimos describiendo
requiere dimensionar el contraste que se va gestando lentamente
entre un escenario tradicional, estamental, cerrado (“fortificado”)
y un ordenamiento que encuentra en el progreso continuo de las
fuerzas productivas su principal referencia, dando fundamento a las
modalidades del capitalismo mercantil.
La fortaleza define los contornos de los intercambios, en tanto
servicios prestados inscriptos en los vínculos personales, las fábricas
22 Claudia Figari
inscriben la lógica del capital, y su desarrollo dentro y fuera de su
recinto en las sociedades de mercado. En estas sociedades las nociones
de progreso y de propiedad asumen un lugar fundamental en las
concepciones burguesas que van cobrando fuerza con el impulso de
las ciudades desde el medioevo, tal como postula N. Elías (1993).
No obstante, cabe aclarar que la importancia de ser propietario no es
nueva. Lo que sí va delineándose es una nueva conexiónentre el ser
propietario y la concentración económica sustentada en el dinero.
La propiedad de los medios de producción, concentrada en
los burgueses capitalistas, capaces de celebrar contratos de compra-
venta de fuerza de trabajo con trabajadores “libres”, se impone a la
propiedad de la tierra por la cual se luchaba para su conquista. El
“tutelaje” traducido en “protección” que rige los vínculos personales
de dominación/subordinación en las sociedades feudales, es
desplazado por el sentido contractual2 que rige las formas burguesas
de producción y de existencia.
En consecuencia, los desplazados de la propiedad de la tierra,
quienes poblaban las ciudades, irán ganando paulatinamente algunas
formas de libertad para comerciar y ejercer la profesión. Algunos se
concentran en gremios que “obrarán” regidos por una organización
de controles y escalafones que definían relaciones de autoridad con
fundamento en los conocimientos alcanzados. En los gremios existía
una disciplina rigurosa y los “secretos del oficio” eran celosamente
guardados y capitalizados en tanto saberes productivos, por cierto,
muy caros a quienes los ponían en práctica para producir bienes
que demandaban largos períodos de tiempo. El Maestro era quien
profesaba la máxima autoridad y quien más “sabía del oficio”. El
sistema operaba sobre la base de un sistema de formación sobre la
propia práctica de trabajo. La propiedad de los medios de producción
estaba en poder de maestros y oficiales, y trabajaban en conjunto
en un ámbito, el taller, que involucraba débilmente una separación
entre la situación de trabajo y la de no trabajo.
En el sistema de gremios, la producción se encontraba regulada
por la corporación que fijaba a través de reglamentos la cantidad
2 Esta idea se desarrollará en el capítulo 2, con especial referencia a las contribuciones
rousseaunianas.
23PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
de productos a ubicar en los mercados. La importancia que revestía
el trabajo personal, en gran parte destinada al propio consumo, irá
cediendo lugar a la nueva legalidad de las relaciones de producción
capitalistas. Engels (1973) caracteriza así la “producción social”
regida por la competencia y la división social y técnica del trabajo:
Los artesanos de las ciudades, por cierto, tuvieron que producir
para el mercado ya desde el primer momento. Pero también
elaboraban ellos mismos la mayor parte de los productos que
necesitaban para su consumo; tenían sus huertos y sus pequeños
campos, apacentaban su ganado en los bosques comunales,
que además les suministraban la madera y la leña; sus mujeres
hilaban el lino y la lana, etc. La producción para el cambio estaba
en sus comienzos (...) pero la burguesía (...) no podía convertir
aquellos primitivos medios de producción en poderosas fuerzas
productivas sin convertirlas de medios individuales de producción
en medios sociales, sólo manejables por una colectividad de
hombres. La rueca, el telar manual, el martillo del herrero fueron
sustituidos por la máquina de hilar, por el telar mecánico, por
el martillo movido a vapor; el taller individual cedió el puesto
a la fábrica, que impone la cooperación de cientos y miles de
obreros. (Engels, 1973, pp. 133-137).
La entrada en las fábricas de los viejos campesinos, oficiales de
gremios y “vagabundos” exigirá por parte de la dirección técnica
y política del proceso de trabajo, -en principio manufacturero-
variadas y novedosas formas adoctrinamiento. Dentro y fuera
del recinto fabril, se expresa no solo la dominación material sino
también la búsqueda de legitimidad. La batalla cultural cobra fuerza;
las bases de una economía de tiempo, sustentada en el trabajo
continuo, requiere poner en juego el disciplinamiento industrial.
Esta búsqueda es aquella que se expresará en múltiples planos en pos
de la estructuración del sujeto civilizado.
La intervención capitalista necesita fragmentar el proceso de
trabajo artesanal para concentrar en un solo ámbito el trabajo de varios
oficios. La gran fábrica reconoce esta necesidad, que supondrá una
forma de cooperación diferente. La dirección y control del proceso, así
como la asignación de tareas parciales, quedará en manos de quienes
ejercen el mando en un sentido económico, técnico y político. El
24 Claudia Figari
proceso que estamos describiendo supone una larga transición, por
la cual la concentración de poder económico y político en la clase
comerciante va produciendo un resquebrajamiento fundamental en
el sistema de gremios. Solo algunos podrán acumular y hacer frente
a la competencia (a partir de la creciente demanda de productos
a la que no podían hacer frente con sus propios instrumentos y
herramientas).
La hegemonía del capital sobre el trabajo se sostendrá a partir
de las interrelaciones que se definen entre el capitalismo y el
Estado-nación. En el sistema económico aludido, la formación de
subjetividades expresará un doble carácter: ser ciudadano y, a la vez,
asalariado.
1.3. el caPitalismo industrial. entre la resistencia y el
disciPlinamiento
Las transformaciones lentas, aunque sistemáticas, de las formas de
producción y de las concepciones del mundo logran condensarse,
hacia el siglo XVIII, en un nuevo sistema o modo de producción: el
capitalista.
Las formas de cooperación definidas primero con la manufactura
(división técnica del trabajo) y luego en la gran industria (introducción
de sistema de máquinas), nutren la posibilidad de producción social y
apropiación individual; también sientan las bases de la descalificación
de los viejos trabajadores de oficio y, en definitiva, de la pérdida
del control del proceso de trabajo. La concentración de importantes
conjuntos de trabajadores en un solo recinto de grandes dimensiones
bajo la dirección social y técnica del proceso a cargo de los capitalistas,
aporta las condiciones de posibilidad de la acumulación.
En los manuscritos económicos y filosóficos de 1844 Marx
se refiere a la confinación a la que está sometido el obrero en el
capitalismo; ya desprovisto de todo, salvo de su fuerza de trabajo,
debe ofertarla al capitalista para sobrevivir. Así, la dependencia
fundamental del salario para sobrevivir fuerza al trabajador a buscar
su contratación, estableciendo una situación de competencia entre
25PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
trabajadores. Es la propia producción social de la existencia la que está
en juego y sus condiciones de posibilidad quedarán definitivamente
subordinadas al sometimiento del trabajador al capitalista, asumiendo
el carácter de mercancía.
(...) los salarios se determinan por la lucha antagónica entre
capitalista y obrero (…) la demanda de mano de obra gobierna
necesariamente la producción de la mano de obra, como la
de cualquier mercancía. Si la oferta sobrepasa con exceso a la
demanda, una parte de los trabajadores se hunde en la pobreza
y el hambre. La vida del trabajador se coloca de este modo
en las mismas condiciones de existencia de cualquiera otra
mercancía. El obrero se ha convertido en una mercancía y es
una verdadera buena suerte que encuentre comprador. (Marx,
1960, pp. 14-15)
En el sistema capitalista, las condiciones materiales de existencia
estarán regidas por la legalidad salarial. La determinación salarial
impondrá un valor de cambio que asimila la fuerza laboral a
cualquier otra mercancía. En ese escenario, la vieja resistencia de los
trabajadores de oficio a la disciplina fabril cederá progresivamente,
configurándolos en asalariados. De allí en más, la relación salarial
se impondrá como elemento sustancial que posibilita la propia
sobrevivencia.
La Revolución Industrial encuentra bases de sustento en el
desarrollo de la competencia, a través del intercambio mundial, en la
concentración del poder económico, y en el desarrollo de las fuerzas
productivas. La división del trabajo y el potencial fabrilque se despliega
con la mecanización gobiernan los procesos de industrialización y
configuran dos fuentes fundamentales que proveen las bases de la
acumulación y, por tanto, de extracción de plusvalía.3
El desarrollo fabril viene de la mano de la potencialidad de las
máquinas para producir cada vez más mercancías en menos tiempo. De
3 La plus-valía es el trabajo no remunerado por el capitalista, pero que aporta el trabajador.
El gran descubrimiento de Marx, como postula Engels (1973), ha sido la plus valía, que asume
un valor explicativo indispensable para comprender que existe un vínculo necesario entre la
porción de trabajo aportada por los trabajadores y no remunerada (plus-valía) y la acumulación
necesaria para la continuidad del sistema capitalista.
26 Claudia Figari
modo que se pueden contratar menos trabajadores conformándose, en
palabras de Marx, un “ejército de reserva”: trabajadores no empleados
pero disponibles para incorporarse a la producción cuando el capital
así lo necesite y que por su misma condición de desempleo pujan
los salarios del resto de los trabajadores a la baja. Así también, la
creciente introducción de maquinaria permite reemplazar a los
trabajadores por otros menos calificados disminuyendo el valor de
la fuerza de trabajo y aumentando la plusvalía –es decir, la ganancia-
de los capitalistas. La asignación de operaciones elementales a los
obreros y la sustitución de trabajadores por mujeres y niños, en el
período de consolidación del capitalismo, es el indicador más crudo
de la explotación sistemática del capital al trabajo y explicita un claro
mecanismo que nutre la acumulación a expensas del trabajo humano
alienado.
Las expresiones de Jesualdo exponen en forma emblemática lo
que venimos señalando:
Las condiciones de los niños que trabajaban en las fábricas eran
más o menos las siguientes: empezaban a trabajar a la edad de
5 años y algunas veces aún a la edad de tres años ejecutando
operaciones simples tales como peinar la lana o la hilaza, limpiar
el hollín de las calderas, chimeneas, etc. Su jornada de trabajo era
tan larga como la de los adultos, es decir, de 14 a 15 horas diarias
y en ocasiones hasta 18. Muchos niños estaban virtualmente
en posición de esclavos. Los empresarios los compraban de los
asilos de huérfanos, o bien de los padres que se hallaban sumidos
en completa miseria(...) privados de aire libre, mal nutridos y
fatigados hasta la extenuación los niños sufrían en las fábricas
una muerte lenta o quedaban lisiados para el resto de su vida. Los
inspectores torturaban a estos “pequeños esclavos” del capital,
en todas las formas posibles. Los puñetazos, los puntapiés y los
azotes eran cosas de todos los días (...) ocurría a menudo que
al pasar por los edificios de la fábrica, después de las horas de
trabajo, el inspector tropezara con cadáveres de niños que habían
muerto extenuados por la máquina (Efimov y Freiberg,1937)
(Jesualdo, 1954, pp. 131-132).
En este clima hostigante y degradante de la consolidación de la
“gran fábrica”, aquello que imperaba era la movilización permanente
27PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
que nutría los simientes de las organizaciones obreras (Hobsbawm,
1964). Las crecientes resistencias de los movimientos obreros serán
“encauzadas” a medida que se consolidan los estados-nación.4
1.4. la desigualdad investida de igualdad: el asalariado/
ciudadano
La ruptura con las ideas y la vida en el feudalismo trajo consigo
la creación de una nueva clase: el proletariado, que sustentaba una
“nueva libertad” que se transformaba en preocupación para la clase
dominante y sobre la cual debía desarrollar un creciente control.
El nuevo sistema, con un poder centralizado a partir del Estado,
controla a los nuevos “obreros libres”, definiendo así nuevos modos
de dominación de clase a partir de los cambios registrados.
Al ritmo incesante de la maquinaria industrial se configura un
nuevo sujeto, su doble fisonomía contribuirá a dar sostenimiento
a la sociedad liberal moderna. J. Holloway (1994) explicita que el
tránsito de la vieja forma de opresión hacia un sistema nuevo, con
sus formas de dominación económicas y políticas, configuró también
una fragmentación de la posición social del obrero. A partir de un
largo proceso histórico, se constituyen dos personajes diferentes: por
un lado el obrero asalariado, por el otro el ciudadano, ambos son
caras de una misma moneda. Y es desde esa definición que la noción
de “trabajador libre” viene a nutrir la posibilidad legitimadora de la
desigualdad estructural.
En el plano económico y sociopolítico el “peso contractualista”
se hace sentir, ya sea entre proletarios y capitalistas, o bien, entre
los “sujetos libres” dispuestos a resguardar el orden público, a través
del contrato social, que “velará” por los derechos individuales y,
en particular, por el de propiedad. La “libertad” del trabajador es
justificada por la posición liberal al esgrimir por un lado, que el obrero
ya no se encontraba ligado a un solo patrón, sino que tenía “libertad”
4 En su trabajo “De los orígenes a las revoluciones de 1848”, Alberto Pla documenta distintas
experiencias que permiten ilustrar esta tensa relación entre la fuerza disciplinadora de la ley y
las diversas expresiones que adoptaba la organización de los trabajadores, quienes empezaban a
verse a sí mismos como una clase con intereses colectivos propios.
28 Claudia Figari
para asumir un contrato con “cualquier patrón que eligiese” y, por
otro lado, señalando que su posición política ya no se definía por su
nacimiento, ni por su status en el proceso de producción; alcanzando
así los mismos derechos y las mismas obligaciones que cualquier
ciudadano. Y es a partir de esta justificación que la dominación
capitalista encuentra un terreno propicio para enmascarar la
desigualdad estructural tras la referencia igualadora que supone la
ciudadanía; expresada en el goce de derechos y deberes para el logro
de la cohesión social y política.
La igualdad y la libertad contractual son el principal anclaje
discursivo para disociar el campo político del económico. La sociedad
liberal se sustenta en esta separación al enmascarar la conflictividad
entre el capital y el trabajo. La desigualdad investida de igualdad
configura el imaginario moderno, que asume un claro protagonismo
hacia el siglo XX con las políticas keynesianas y las normas de
producción fordistas5. En un marco que propone el ocultamiento
sistemático del conflicto capital-trabajo invocando a la “igualdad”,
es preciso atender al movimiento permanente de disciplinamiento y
resistencia.
En la sociedad capitalista, la idea de un progreso ilimitado va
impregnando el proceso que venimos describiendo. El desarrollo
de las fuerzas productivas provoca la efervescencia en las clases
dirigentes burguesas, que se expresa en el trabajo fabril (al amparo
de la división del trabajo y la gran “maquinaria industrial”) y en el
afán colonialista arrasante que se sustenta en el patrón civilizatorio
legitimado al amparo de las políticas liberales burguesas.
Esta misma dinámica señalará un rumbo sinuoso hacia el
siglo XX, con el afinamiento de instrumentos de control sobre el
trabajo bajo la hegemonía taylorista y fordista, y la salarización
homogeneizante, que nutrirá al imaginario de una movilidad social
posible sobre la base de la explotación capitalista.
La impronta taylorista marca, en los postulados de la
Organización Científica del Trabajo (OCT), la mancomunión
entre ciencia e industria y la configuración de un obrero dócil.
Taylor, obsesionado por los ahorros de tiempo y la productividad
5 Estas temáticas se analizan en profundidad en el capítulo 4.
29PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
del trabajo obrero (que según postulaba tendían a la “vagancia y el
ocio”), desarrollará un conjunto de herramientas que se orientarána la definición del trabajador promedio sobre la base de una labor
sistemática de los técnicos e ingenieros que se dedicarán a producir
minuciosas observaciones de la forma de trabajo obrera. Se define
así una pauta que regulará de allí en más los gestos, movimientos
y tiempos de ejecución de las tareas que establecía la oficina de
planificación y métodos.
L. Mumford señala cómo el gobierno del tiempo en manos
de los monasterios aportará la matriz disciplinaria que finalmente
regula los comportamientos adecuados a la normatividad imperante
del orden moderno. Mumford (1963) expresa al respecto:
(...) el reloj, no la máquina de vapor, es la máquina clave de
la moderna edad industrial. En cada fase de su desarrollo el
reloj es a la vez el hecho sobresaliente y el símbolo típico de
la máquina: incluso hoy ninguna máquina es tan omnipresente
(...) pero ahora teníamos una nueva especie de máquina, en la
que la fuente de energía y la transmisión eran de tal naturaleza
que aseguraban el flujo regular de la energía en los trabajos y
hacían posible la producción regular y productos estandarizados
(p. 31).
Una ejecución medible y calculable, y el control de los cuerpos
en espacios especialmente diseñados para su control omnipresente,
extreman las posibilidades de extracción de ganancias.
Es a partir de esta configuración económica que el proceso
civilizatorio moderno va enhebrando su trama, dando forma a -y
nutriéndose de- una forma política particular: el Estado Nación.
30 Claudia Figari
referencias
Castel, R. (1997) Las metamorfosis de la cuestión social. Una crónica
del salariado. Buenos Aires, Argentina: Ediciones Paidós.
Dobb, M. (1975), Capitalismo, crecimiento económico y subdesarrollo.
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Figari, C. (1999), El problema del orden y la construcción del sujeto en
el discurso civilizatorio moderno. Una lectura reflexiva retomando
a Norbert Elías. Buenos Aires, Argentina: Mimeo.
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Hobsbawm, E. (1964), La era de las revoluciones (1789-1848).
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Jesualdo, (1954), La escuela Lancasteriana. En Revista Histórica,
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Marx, K (2011), Crítica de la economía política en El capital I. México:
Fondo de Cultura Económica, 3era edición, 7ma reimpresión.
31PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
Marx, K. (1974), Manifiesto Comunista, Anteo.
Marx, K. (1960), Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844,
Santiago de Chile: Ediciones Austral.
Mumford, L. ( 1963), Técnica y Civilización. Madrid, España:
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Editor de América Latina.
Romero, J.L. (1987), Estudio de la mentalidad burguesa. Madrid,
España: Alianza editorial.
Taylor, F. (1984), Management científico. Madrid, España: Ediciones
Orbis.
33PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
2. el estado nación
en el Proceso civilizatorio moderno
Graciela Dellatorre
introducción
La consolidación del proceso civilizatorio moderno no solo se nutre
de una racionalidad económica sino también de las condiciones
sociopolíticas desplegadas tras la configuración organizativa de
máximo nivel plasmada en el Estado Nación. En este sentido,
Francia aportó las ideas del pensamiento de J. J. Rousseau6 con
aportes sustantivos para dar bases de fundamento de la regulación
social a partir de un acontecimiento político fundamental como la
Revolución Francesa y la institucionalización del Estado moderno.
El Estado, sostén del Contrato Social, permitirá a los sujetos
alcanzar el ideal de una sociedad organizada y a su vez, ser protagonista
de una racionalidad que la educación posibilita constituir. Por ello,
desentrañar aspectos de la obra de Rousseau: el contrato social,
permite profundizar en cuestiones claves que caracterizan la sociedad
moderna europea del siglo XIX.
6 Jean Jacques Rousseau nació en Ginebra en 1712 y falleció en 1778. Perteneció al
movimiento de la Ilustración (o Iluminismo) y al Romanticismo. Entre varias de sus obras, se
destacan El contrato social (1762), que constituye un tratado de teoría política, y el Emilio o la
Educación. En la primera de las obras mencionadas, su preocupación central es dar una base de
legitimidad a un nuevo orden social. El Emilio constituye una novela pedagógica que pone en
evidencia la necesidad de formar un nuevo sujeto para conformar ese nuevo orden social, ver:
Figari, C. Hernández, M. (2017) (Comps.), Migliavacca, A.; Vilariño, G. (2017) El
campo pedagógico moderno en la formación de trabajadores y ciudadanos: principales concepciones
teóricas, I Convocatoria de la EdUNLu.
34 Graciela Dellatorre
2.1. la naturaleza y la voluntad general: el contrato social
en el Pensamiento rousseauniano
J. J. Rousseau (1712-1778) expresaba una preocupación por el
presente político y social de su época. Para ello, se propuso repensar
algunos sentidos que sustentarían un nuevo sistema social, cuya
consolidación dependería tanto del sostenimiento y defensa de las
libertades individuales como de la conservación y desarrollo del
Estado.
Rousseau, como pensador iluminista, sostuvo con firme
convicción que era necesario desterrar aquellas ideas que postulaban
la verdad como producto de la revelación, de las tradiciones o de
una autoridad que no podía ser cuestionada y a la cual había que
someterse. En el siglo XVIII, el Iluminismo enfrentó toda práctica
de fanatismo, de censura, de políticas de privilegios que defendían
los señores feudales y bregó por la libertad de pensamiento,
observando, complaciente, el desarrollo de los sectores industriales
y comerciales. Razón y ciencia eran los elementos que, junto con el
desarrollo económico, le permitirían al hombre alcanzar su máxima
plenitud en la sociedad. El autor en cuestión buscó una idea de
perfeccionamiento y en el Contrato Social (1762) expone un esquema
teórico en el que explica los principios de su doctrina, así como la
crítica social de la cual parte para sustentarla.
Rousseau sintetiza una idea clave para entender lo que busca:
la reconciliación y el entendimiento entre lo natural y lo social. Se
refiere a la necesidad de conseguir despojar al hombre de la “maldad
histórica” para dejar en libertad todas las potencias de su naturaleza
esencialmente buena. En tal sentido, este pensamiento no renuncia
a la sociedad y a la civilización sino que busca denodadamente una
alternativa al orden prevaleciente. Libertad e igualdad, principios
básicos del hombre, deben tener vigencia y consolidarse según
Rousseau, en la sociedad sostenida por el “contrato social”. De esta
manera el autor justifica la aceptación del hombre como sujeto de la
comunidad; la idea es mantener que aquello que el individuo resigna
como particular se recupera en el beneficio que otorga la pertenencia
social.
35PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
En este el escenario el pensamiento rousseauniano se desarrolla
y se diferencia de la concepción de Thomas Hobbes (1588-1679)7
Este autor sostiene que en el estado de naturaleza los hombres están
impulsados por un interés mezquino, particular, egoísta, por pasiones
e instintos y es siempre la guerra la realidad que los espera al final
del camino. Por estas razones, Hobbes justifica crear un orden regidopor el “Leviatán”: un dios mortal con muchas cabezas y un solo
cuerpo que daría seguridad, que castigaría cuando fuera necesario
y que aseguraría la paz social. En este sentido, en la Inglaterra
convulsionada del siglo XVII, la intención fundamental en Hobbes
era propiciar el gobierno de la “monarquía absoluta”, mientras que
Rousseau, en la Francia previa al proceso revolucionario de 1789,
trataba de sostener la “república” como un Estado regido por leyes
que aseguren el interés público.
Así, la filosofía de Rousseau defiende tenazmente un “orden”
(con ello un poder y un Estado por encima de la sociedad) y una
educación que se orienta a la configuración de la conciencia del
individuo.
El contrato social: la ley, la propiedad
La concepción rousseauniana acerca de la desigualdad y la libertad,
junto a la más amplia convicción por promover el respeto a la autoridad
para “evitar la revolución”, pone al desnudo la necesidad de encontrar
un camino que soslaye todo conflicto capaz de socavar la legitimidad
del orden capitalista. Se trata de impedir las luchas internas que
rompen definitivamente la paz, que se logra estableciendo una
voluntad general. Voluntad general totalmente diferente a la suma
de voluntades particulares de todos; esta última, según el autor, es la
que reina en la selva, anárquica por esencia, mientras la que hay que
preconizar es aquella que consagra al Estado como única fuente de
legitimidad.
7 Thomas Hobbes nació en 1588 en Westport, Inglaterra, y falleció en 1679. Al igual
que en el caso de Rousseu, este filósofo inglés puede considerarse como un exponente
del Contractualismo (Teorías del Contrato Social). En su obra Leviatán (1651) de define
por el apoyo a un régimen político monárquico y absolutista.
36 Graciela Dellatorre
Así, las cláusulas del “contrato social” se convierten en inviolables
porque si no lo fueran todo sería inútil; de nada serviría un contrato
que quebrara su condición de tal, la de lograr lazos indisolubles entre
los hombres. De esta forma los hombres constituyen una unidad
indivisible que se expresa en el contrato social. A los asociados se los
denomina colectivamente “pueblo” y en particular “ciudadanos”. Esta
asociación que se constituye en persona pública se llama “república”,
cuando se presenta como pasivo se denomina “Estado” y cuando
es activo “Soberano”. Así, el pacto social le da al cuerpo político un
poder absoluto sustentado en la voluntad general, eso es para el autor
la soberanía y es el soberano el que decide lo que el ciudadano va a
enajenar en nombre de la comunidad teniendo solo como límite la
consideración acerca de su utilidad.
Según Rousseau la soberanía es inalienable, no se puede enajenar,
es decir no se puede ceder ni renunciar a ella sin que ello signifique la
destrucción de la voluntad general como expresión del bien común. Así
también, la soberanía es indivisible. Lo contrario, dejaría de expresar la
voluntad de un pueblo para convertirse en aquella que es solo una parte
del mismo. Por ello, el autor expresa la enorme diferencia existente
entre la voluntad de todos y la voluntad general. La primera tiene en
cuenta los intereses privados, particulares; mientras la segunda elimina
las diferencias para consagrar en la unicidad la posibilidad de construir
poder legítimo.
Es el “acto de soberanía” el que aparece esgrimiendo la fuerza
pública y el poder supremo que tiene como base el contrato social,
jamás puede ser expresión de un superior sobre un inferior y tiene como
referencia la ley. Se sostiene así que se obedece a la propia voluntad
expresada en el contrato.
Del mismo modo, señala Rousseau, en el momento en que el
contrato social sella la configuración de la comunidad, el hombre
se entrega a ella con todos sus bienes. La posesión en estos casos no
cambia de naturaleza porque al aceptar la comunidad esos bienes de los
particulares, lejos de ser privados de ellos, les asegura una legitimidad
en la posesión; se convierte en un derecho y, con él, se establece la
posibilidad de usufructo de la propiedad.
En síntesis, el autor sostiene que si bien toda “república” es un
Estado regido por leyes a las que el pueblo se ve sometido como autor
de las mismas, es necesario velar para que la voluntad general no sea
37PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
distorsionada y emerjan voluntades particulares; situación que justifica
la necesaria existencia de un legislador como guía. Su tarea más difícil
no es la de señalar lo que se necesita establecer sino lo que hay que
destruir para construir estados bien constituidos.
En este sentido, el autor destaca que es el poder del Estado el
que cobra una dimensión absoluta porque es él quien se inviste de una
legitimidad que le permite regular acciones e instaurar una igualdad
moral basada en la convención y el derecho.
No cabe duda que a partir del pensamiento de Rousseau se teje
la trama que inspira y sostiene a las democracias modernas; donde el
derecho del hombre se identifica con el derecho del ciudadano, que
está sustentado en una fuerza común, que es la garantía y sostén de
la sociedad, de su posible progreso y de la estabilidad que la sostiene.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que en esta enajenación
de las voluntades a favor de la soberanía del Estado, se encuentra un
componente fundamental que está representado por el poder capitalista
y el mercado como base de los valores de reproducción social; razón por
la cual la modernidad europea aparece como inseparable del capitalismo
(Negri, 2002).
El planteamiento de Negri, haciendo referencia a la posición
rousseauniana, da cuenta de un análisis e interpretación que contempla
fundamentalmente la articulación entre lo económico y lo político,
entre la estructura de producción y el rol del estado en la construcción
de una subjetividad social; no se trata del Estado como una institución
que en sí misma provee armonía, sino como estructura necesaria para
consolidar un sistema de producción y, por ende, de poder.
¿Educar a ese hombre natural?
La concepción filosófica y política de Rousseau se completa con
una visión pedagógica que sostiene la necesidad de reivindicar
profundamente una educación sentimental. El sentimiento es la
verdadera guía para desarrollar la interioridad de un hombre que
debe desvanecer todo atisbo de ostentación de la inteligencia y la
cultura y debe, en cambio, propender a replegarse al interior de sí
mismo en busca de la felicidad plena.
En el Emilio o de la Educación (Rousseau, 1762) destaca una
actitud firme e intransigente en contra de la educación de su época
38 Graciela Dellatorre
que marginaba al niño, y sostenía, en cambio, la necesidad de dejarlo
libre, sin torcer su espontaneidad. Por ello la educación no debía ser
medida por los libros sino por el esfuerzo del pensamiento:
(..) que vuestro alumno no sepa algo porque se lo hayáis dicho
sino porque lo haya comprendido por sí mismo; que no aprenda
la ciencia sino que la cree. Si en su espíritu se sustituye la
autoridad a la razón, no razonará ya, no será más que el juguete
de la opinión ajena (Rousseau,1762) (Mondolfo, 1962, p.27).
Si el “contrato social”, que funda la sociedad humana según un
orden natural, es producto de una declaración de la voluntad (que
expresa ese yo individual y aislado en su recogimiento), la educación
rousseauniana es la que se ocupará de formar no ya la razón sino,
antes de ella y como su condición, el sentimiento. La propuesta
de Rousseau es una educación sentimental precursora del ideal
romántico del siglo siguiente.
Rousseau tanto en El Contrato social como en el Emilio destaca
una dualidad. Por un lado, liberar la espontaneidad para facilitar el
pleno desarrollo de las capacidades individuales, de allí desprende
una educación permisiva, activa. Por otro, imponer por vía de
autoridad un orden a esa espontaneidad y hacer de la educación algo
útil y eficaz parala sociedad organizada por el Estado, con lo que
la convierte en represiva e inactiva. Así se plantea nítidamente un
antagonismo entre individuo y Estado, donde el sentido de máxima
legitimación se expresa en este último por virtud de la “voluntad
general”, a la que la educación necesita conformarse.
Del aporte de la obra de Rousseau es difícil sustraerse, está
absolutamente reconocida la influencia muy especialmente de El
Contrato social (1762), en el movimiento revolucionario Francés
(1789) y en la Comuna de París en 1871.
2.2. el estado moderno: francia se sacude entre la reforma y
la revolución
Un planteo universalista cobra una fuerza fundamental en la Francia
del Siglo XVIII y en ella requiere ser leída la posición rousseauniana.
39PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
El interés particular, caótico y sin riendas, debe ceder ante el impulso
civilizador que ciñe a todos a la máxima convención social en pos de la
voluntad general, para garantizar la conservación -ahora legitimada-
de la propiedad privada.
Los procesos que antes referimos brindan el escenario desde
el cual comprender aquello que se va estructurando en el poder
político absolutista entre la aristocracia cortesana y la burguesía
cortesana; unos, con propiedades; otros, con el poderío económico
que les va generando una economía monetaria y un creciente
mercado capitalista. Se trata de procesos que van configurando la
estructuración del Estado Nación tal como lo conocemos hoy.
Este recorrido supone analizar el sostén del sistema político
a partir de un punto fundamental: el movimiento reformista y
revolucionario promovido en Francia hacia finales del siglo XVIII.
El germen de una concepción antropocéntrica ya se hace sentir
en el siglo XVII. No obstante, será recién en el XVIII que la fundación
de un nuevo orden social se pregona. Producir el “Contrato social” se
transforma en una máxima fundamental, ya anticipada en Inglaterra,
que plasma con fuerza Rousseau.
La Revolución Industrial originada en Gran Breta ña, y con ella,
la consolidación y expansión de la organización de la producción
bajo su forma capitalista, encuentra un correlato en el plano político:
la Revolución Francesa detona lo que Hobsbawm (1964) señala
como “La revolución”, es decir, aquella que encuentra características
que la distinguen de otras. Los efectos de la Revolución Francesa se
hacen sentir en la Europa del siglo XVIII y en nuestro contexto local,
sustentando algunas perspectivas e ideas que se encuentran presentes,
por ejemplo, en Esteban Echeverría, en el “Dogma Socialista”, o bien
en el mismo Sarmiento.
De modo que resulta fundamental referirnos a la Revolución
Francesa para reflexionar en torno al concepto de Nación y de
Estado Nación que se irá consolidando en el siglo XIX. Como señala
Hobsbawm (1964), la revolución francesa proporcionó el vocabulario
y los programas de los partidos liberales, radicales y democráticos de
la mayor parte del mundo. La nueva organización estatal asumida
por Francia, ofreció un nuevo concepto de nacionalismo, que pasó
a representar un modelo para diferentes movimientos reformistas
40 Graciela Dellatorre
que tenían lugar en otros países. Francia proporcionó los códigos
legales, el modelo de organización científica y técnica y el sistema
métrico decimal. La influencia francesa hizo penetrar a la ideología
del mundo moderno en las antiguas civilizaciones que hasta entonces
habían resistido a las ideas europeas. De esta forma, la revolución
francesa fue la que más trascendencia tuvo, en relación con otros
procesos revolucionarios contemporáneos, pues sus consecuencias
fueron mucho más profundas:
En primer lugar sucedió en el más poderoso y populoso Estado
europeo (excepto Rusia) (...) en segundo lugar, de todas las
revoluciones que la precedieron fue la única revolución social
de masas, e inconmensurablemente más radical que cualquier
otro levantamiento (…) en tercer lugar, de todas las revoluciones
contemporáneas la francesa fue la única ecuménica. Sus ejércitos
se pusieron en marcha para revolucionar al mundo, y sus ideas
lo lograron. (pp. 50 - 51).
La lucha de intereses en el marco del movimiento revolucionario
dio lugar a varios grupos enfrentados. Si la nota saliente fue la
ruptura con el absolutismo y el poder legitimado de la nobleza, las
derivaciones han ido en sentidos diversos: por una parte, estaba la
clase ennoblecida burguesa que lideraba el movimiento reformista en
su afán por legitimar un espacio en los ámbitos gubernamentales; por
otra parte, el vaivén de la revolución al reformismo -y viceversa-, en
tanto desplazamiento que operaba al encarnar como revolución de
masas, impulsada por aquellos campesinos, jornaleros, empobrecidos
-o bien como espacio de lucha de los burgueses capitalizados-. Lo
que queremos hacer notar es que la Revolución no fue el choque
de intereses homogéneos entre sí, sino que tuvo un movimiento
pendular.
Más allá de lo acontecido a lo largo de todo el proceso, la
herencia hacia el siglo XIX se expresa tanto en el Estado capitalista
con afán colonialista (el Bonapartismo y los gobiernos fascistas en las
primeras décadas del siglo XX, por ejemplo) como en las democracias
liberales. En palabras de Hobsbawm (1964):
41PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
el clásico liberal burgués de 1789 no era un demócrata, sino
un creyente en el constitucionalismo, en un Estado secular con
libertades civiles y garantías para la iniciativa privada, gobernado
por contribuyentes y propietarios (…) una y otra vez veremos a
los reformistas moderados de la clase media movilizar a las masas
contra la tenaz resistencia de la contrarrevolución. Veremos a
las masas pujando más allá de las intenciones de los moderados
escindiéndose a su vez en un grupo conservador que hace causa
común con los reaccionarios, y un ala izquierda decidida a
proseguir adelante en sus primitivos ideales de moderación con
ayuda de las masas, aún a riesgo de perder el control sobre ellas.
(pp. 59 - 60).
Sectores moderados, conservadores y radicales bregaban por
ideales y prácticas sin vislumbrar cuál sería la síntesis final.
En la historia posterior se puede leer este proceso en la
articulación del liberalismo económico y un modelo conservador
que actúa como basamento de aquel que hegemoniza en las últimas
décadas del siglo XX con la expansión de las políticas neoliberales.
El liberalismo económico se basa en los valores de la libre
empresa, la competencia de los mercados, la ley de la oferta y la
demanda y la división técnica y social del trabajo. Pero será sustentado
en el terreno político por el liberalismo político, que pregona los
derechos civiles sobre la base de una igualdad formal ante la ley y la
legitimidad de la propiedad privada sustentada en “el derecho” y no en
“la fuerza de usurpación”. Asimismo, el “interés público”, aboga por
resguardar los “intereses particulares”. Esta será una contradicción
fundamental que cimentará al Estado Nación capitalista. En este
sentido, diferentes lecturas en cuanto a la relación entre el Capital y
el Estado posibilitan una problematización enriquecedora. Haremos
referencia a algunos aspectos del debate.
J. Holloway (1994) expresa, desde un análisis marxista, que
el Estado mantiene y reproduce al Capital como una relación de
dominación de clases; y que, por lo tanto, está “estampado” y
atravesado en todas sus instituciones, procedimientos e ideologías
por las necesidades del Capital. En este sentido ubica la génesis del
Estado en la configuración histórica capitalista. Se enfrenta a la idea
de un Estado que, para los liberales, tiene como función reconciliar,
42 Graciela Dellatorre
regular y promover el desarrollo económico y social mientras intenta
poner en marcha las demandas democráticas de los ciudadanos.
En esta última posición, el Estado se sitúa como algo exteriora la
relación dominante-dominado, como algo que goza de autonomía
respecto de la producción capitalista.
Este debate, aquí simplemente esbozado, está vigente y cobra
sentido en el marco de las luchas exitosas de la clase dirigente así
como en la resistencia de los dirigidos.
Esta configuración de los procesos sociopolíticos sostiene y
enmascara la explotación del hombre por el hombre sobre la que
se basa el sistema económico capitalista. En este contexto la batalla
cultural por las conciencias de los trabajadores es clave. En este
sentido, el papel hegemónico que asume la ciencia positivista nutre
el requerimiento justificador de la desigualdad social y económica.
Pero también, la filosofía marxista aporta fundamentaos centrales
a los efectos de identificar tendencias contrahegemónicas. La
configuración de un sistema de ideas con una clara función
legitimadora se expresa con tensionamientos en las instituciones
educacionales así, la formación del sujeto civilizado es materia de
tratamiento específico e ineludible.
43PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
referencias
Hardt, M y Negri, A. (2002), Imperio. Buenos Aires, Argentina:
Editorial Paidós.
Hobsbawm, E. (1964), La era de las revoluciones (1789-1848).
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Mondolfo, R. (1962), Rousseau y la conciencia moderna. Buenos
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Rousseau, J. (1976), Emilio o De La Educación. México: Editorial
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Zeitlin, I. (1982), Ideología y teoría sociológica. Buenos Aires,
Argentina: Editorial Amorrortu.
45PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
3. la ciencia Positivista y la educación escolarizada
Claudia Figari, Graciela Dellatorre
introducción
En este capítulo proponemos reflexionar sobre el papel fundamental
que han tenido los movimientos y corrientes ideológicas que han
dado fundamento al sistema económico capitalista y político-cultural
de la modernidad.
El camino a transitar requiere considerar el rol definitorio del
movimiento de la Ilustración (del cual Rousseau es un referente) en
el siglo XVIII, como constructor y sostén de las ideas legitimadoras
de la racionalidad moderna. Para la Ilustración, “la razón”,
“el conocimiento” y “el progreso” se constituyen en eslabones
fundamentales para legitimar el patrón civilizatorio a través de la
educación.
La contrastación que haremos entre la posición positivista y
marxista tiene por propósito reconocer el tensionamiento entre dos
bases explicativas -y dos posicionamientos encontrados- sobre el
lugar asignado a la historia, el conflicto, la dominación y las formas
de resistencia.
A su vez, nuestra mirada hacia el papel jugado por el Estado y
la ciencia positivista reconoce su anclaje en la educación escolarizada
hacia finales del siglo XIX. En consecuencia, nos proponemos
analizar los fundamentos científicos/ideológicos/culturales, haciendo
hincapié en la concepción de sociedad, de ciencia y en el modelo
educativo que de él deriva.
3.1. una nueva concePción del mundo: el conocimiento como
motor del Progreso
Desde el Renacimiento hasta la Francia pre-revolucionaria, no
cabe duda que nos estamos refiriendo a una época en la que se está
gestando una nueva concepción del mundo. Los nuevos métodos de
46 Claudia Figari, Graciela Dellatorre
producción, la aparición de una nueva clase que comienza a forjar
nuevos mecanismos de control social, hacen que en el terreno del arte
y de la ciencia surja un nuevo público, que se sacude la metafísica
cartesiana y viste el ropaje de un nuevo humanismo. No se acepta
el viejo orden -ni en sus leyes ni en sus normas- y son estas chispas
nuevas las que reflejará la revolución de 1789.
(...) en cuanto observamos atentamente el siglo que vivimos,
en cuanto nos hagamos presentes los acontecimientos que se
desarrollan ante nuestros ojos, las costumbres que perseguimos,
las obras que producimos y hasta las conversaciones que
mantenemos, no será difícil que nos demos cuenta que ha tenido
lugar un cambio notable en todas nuestras ideas, cambio que,
debido a su rapidez, promete todavía otro mayor para el futuro.
(D´Alembert, Elements de Philosofie, Amsterdam, 1756).
Existe una concepción que se despliega, cada vez con más
firmeza desde el siglo XV y XVI, en clara disputa con el poder
eclesiástico justificador de una dominación que busca legitimidad
al invocar su procedencia divina. Son los sujetos que reconocen
autonomía para producir conocimiento “válido” y para transformar
el “orden natural”, que se erige como centro y motor de dominación
y de resistencia.
Los sujetos como productores de conocimiento legítimo hacen
carne en el siglo XVII: Bacon, Descartes, Galileo, Newton, van
sembrando un nuevo escenario que los convierte en protagonistas
de su historia. Las ciencias naturales y exactas buscan una lectura
matemática de la naturaleza, trasladándola a la dinámica societal.
Si los sujetos pueden producir conocimiento verdadero, también
podrán encontrar formas de regulación social que ordene “el caos”.
La necesidad de realizar el Contrato Social, que sostiene Rousseau, es
pionera en Inglaterra, donde ya hacia finales del XVII la Revolución
Industrial había tenido un lugar destacado.
La "fe en la razón" es un eslabón fundamental que reconocemos
en todos los procesos que venimos analizando. La razón humana
profesada firmemente en los referentes del movimiento de la
Ilustración, tendrá tres expresiones centrales para nuestro análisis:
la fe en la ciencia como conocimiento legítimo y útil (en las
47PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
posibilidades de aplicación a la industria); el sentido universalizante
en la expansión/difusión del conocimiento científico (la Enciclopedia
es expresión de ello); y la necesidad de educar como tarea insoslayable
para alcanzar el estatus de "hombre civilizado".
La filosofía de la enciclopedia, con un fuerte sustento en la
Francia del siglo XVIII, debe reconocerse como un sistema ideológico
fundamental en su afán legitimador del conocimiento científico
acumulado. Ese enorme caudal de conocimiento tiene una función
clave: es motor de progreso.
Ante esta exuberante muestra de un nuevo modo de vida, en
el terreno educativo, el siglo XVIII se mantiene aferrado a las viejas
concepciones: la escuela elemental casi no existe, los sectores más
acomodados son formados por preceptores, pero, en definitiva, la
educación sigue siendo para privilegiados. En este contexto, las
universidades se mantienen en su mayoría extrañas al movimiento
ilustrado. Nada demuestra que los artesanos y otros trabajadores
manuales hayan mejorado sus condiciones de vida. Mientras tanto,
la burguesía comercial florece, acercándose al nivel de vida que
mantiene la nobleza, comprando títulos a la monarquía y ejerciendo
cargos judiciales y parlamentarios.
Entonces, en el plano educativo, ¿cuál fue la actitud de los
enciclopedistas?. Dennis Diderot -propagandista de las ideas más
avanzadas del nuevo humanismo- pregona las ciencias como la
base de la instrucción, mientras aboga por un sistema completo de
instrucción pública, organizado y dirigido por el Estado, que dé
a todos la oportunidad de avanzar en los estudios de acuerdo con
sus méritos y capacidades. Diderot no vive la Revolución Francesa,
pero su pensamiento está en las bases de un nuevo poder que se está
construyendo y, paradójicamente, cuando la revolución comienza a
ser traicionada, sus obras sonrigurosamente vigiladas.
En este contexto, y con una orientación moral y política,
Rousseau sostiene que debe reconocerse el poder y las limitaciones de
la razón: aislada de otras capacidades humanas será estéril e ineficaz.
En síntesis, los sentimientos deben ser “cultivados” para ofrecernos
“la verdad de las cosas” y la razón debe jugar un papel importante en
el proceso educativo. Si los sentimientos nos permiten amar aquello
que es bueno, únicamente la razón nos permite conocerlo.
48 Claudia Figari, Graciela Dellatorre
Es la razón quien gobernará de ahora en más el discurso
legitimador de la modernidad, no sin apelar en su nombre a la
docilidad del comportamiento y a la necesaria normativa reguladora
que rige el sistema social. Veremos a continuación el modo en que la
razón y la propiedad configuran al "sujeto moderno".
3.2. el Positivismo: el método eficaz Para “la armonÍa social”
El discurso científico positivista se esforzará por suministrar los
instrumentos necesarios del método para justificar el “orden (capitalista)
para el progreso”. En este mismo sentido, propicia el estado de armonía
social y destaca la fuerza disolvente de los conflictos, que se erigen como
“comportamientos desviados”. Las diferencias deben ser clausuradas, y
el orden será justificado por la "objetividad del método".
C. Torres (1996) caracteriza el discurso científico positivista
como una forma de análisis que no involucra al propio investigador,
ni al contexto sociopolítico que le da sustento. Dicha concepción
nutrirá con fuerza el siglo XIX y, posteriormente, a la estructuración
de los sistemas nacionales de educación y a las formas de comprensión
del mundo.
El positivismo se basa en la diferenciación tajante entre los
hechos empíricos, es decir, aquello que propugna como “lo que es”
y la valoración de los acontecimientos que propone estudiar. Esta
distancia, irreconciliable, se funda en definitiva en la separación
entre ciencia (positiva) e ideología. El método científico otorga
de esta forma la garantía de objetividad, es decir, legitima la
neutralidad ideológica justificadora de las conclusiones a las que
arriba. La objetividad del método como principio justificador solapa
intencionalidades y, en este sentido, la perspectiva ideológica que
guía todo proceso de conocimiento. El investigador se convierte,
así, en “ajeno” a sus hallazgos; y estos se impondrán como verdades
absolutas y universales.
Otro elemento que destaca Torres es el afán positivista
de establecer conclusiones universales y de hacerlo en forma
determinista. La ciencia positivista promueve: la fe en el progreso
ilimitado, la evolución lineal de los procesos históricos, la separación
49PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
entre ciencia e ideología; en definitiva, la disociación entre saber
producido y su proceso de producción. La neutralidad asignada al
conocimiento científico opera como factor que oscurece el sentido,
fruto de intereses y necesidades diversas, que está presente en toda
práctica de conocimiento.
E. Glavich (1997), en su trabajo «Las Ciencias sociales entre la
armonía y el conflicto» afirma que:
Los acuerdos entre historiadores y filósofos de las ciencias
continúan cuando se afirma que el triunfo del capitalismo sobre
el feudalismo, de la burguesía sobre la nobleza, tuvo un pilar
fundamental en el desarrollo científico y tecnológico. El «nuevo
poder» se afirmó en el pensamiento de la ciencia moderna que
le proporcionaba - además de otra manera de mirar el mundo
-un instrumento imprescindible para dominar y manipular la
naturaleza, es decir, para transformar el mundo. Las nuevas
formas de producción necesitaban un conocimiento no
contemplativo de la naturaleza, esto es, una aplicación técnica
de los resultados de la ciencia. Comenzaba así a desarrollarse
la unión entre ciencia, tecnología y producción tan necesaria
para la consolidación del orden social emergente (…) también
requirió una técnica de manipulación social tan eficiente, en
lo posible, como la que había logrado en el ámbito del mundo
natural. Las ciencias sociales complementaron, de esta manera,
el programa que las ciencias naturales «habían emprendido»
con tanto éxito, convirtiéndose en un instrumento de control
político y social. Ambos campos científicos contribuyeron,
como instrumentos teóricos y prácticos, al logro de los objetivos
de la moderna sociedad industrial, y a la consolidación de «la
ideología del progreso ilimitado» basada en el necesario y a la vez
deseable despliegue de todas las fuerzas motoras del nuevo modo
de producción (p. 215).
3.3. la Producción cientÍfica: ¿un lugar neutral?
La concepción positivista y marxista confrontan en las formas de
concebir la producción de conocimiento científico. Frente a la
objetividad de los acontecimientos convertidos en cosas -aislados
del accionar de los sujetos y de su historicidad- que expresa el lema
50 Claudia Figari, Graciela Dellatorre
positivista, el marxismo sostiene que los suetos son hacedores de la
historia y pueden torcer el rumbo planteado en los procesos históricos.
Para el marxismo, la sociedad no es una organización armónica a la
que los individuos «se integran»; sino que la sociedad se conforma
por relaciones de dominación y los sujetos tienen capacidad para
transformar esas relaciones en las que están insertos.
Aquello que se esfuerza por separar el positivismo, el marxismo
lo integra. No obstante, el positivismo, en tanto sistema ideológico
justificador, ha sido fructífero para imponer también un conjunto de
ideas, vehiculizado y sostenido a través de las instituciones emanadas
de la sociedad liberal moderna. De esta forma, ha consolidado al sujeto
“civilizado” que cobra impulso con las instituciones educacionales
que requiere, para su sostenimiento, la sociedad moderna.
3.4. educar al soberano: universalizar y diferenciar
El proceso iniciado por el movimiento francés no solo aportó las bases
fundantes del estado liberal burgués, sino también la necesidad de
configurar un aparato escolar capaz de constituir al sujeto moderno.
Tal como expresó Durkheim (1974)8, la educación es la modeladora
del hombre civilizado.
El sociólogo francés encarna un referente central del discurso
positivista. Más allá de Comte y más cerca de Saint Simon, el esfuerzo
está en sentar las bases del discurso pedagógico moderno. La educación
como función del Estado es hacedora de “hombres civilizados”; la
moral burguesa y la conciencia nacional se trasladan así al terreno
escolar. La necesidad de educar a todos es completada con la idea
de especializar en las profesiones. De modo que queda en evidencia
la doble necesidad del capitalismo: homogeneizar y diferenciar; o,
en otras palabras, educar con conocimientos, habilidades y valores
8 Émile Durkheim nació en 1858 en Épinal, Francia, y falleció en 1917. Como intelectual del
campo de las Ciencias Sociales, se lo reconoce por su adscripción a la filosofía positivista y por
las contribuciones al desarrollo de la Sociología. Se desempeñó como profesor de “Pedagogía y
Ciencia Social”, en la Universidad de Burdeos y de “Ciencias de la Educación” en la Universidad
de París, donde ejerció la docencia hasta su fallecimiento.
51PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
iguales para todos y con otros diferentes para responder a la división
social y técnica del trabajo.
La unicidad del discurso científico positivo se transpone al
espacio escolar: el saber socialmente válido debe también revelar la
formación ciudadana y ser preparatoria para el mundo del trabajo
capitalista. Con lo cual, la función productiva capitalista se expresa
en el espacio escolar, y se vincula al disciplinamiento y el control
social.
El rol socializador del sistema escolar ha sido expuesto con
claridad por Durkheim. La transmisión reproductora garantiza la
consolidación y sostenimiento del procesocivilizatorio moderno.
La hipótesis de transformación y resistencia será convenientemente
silenciada con mecanismos regulatorios eficaces, en pos de una
normatividad que no sea cuestionada.
Durkheim (1974) afirma:
(...) la pedagogía sólo aparece en la historia de una manera
intermitente, hay que agregar, sin embargo que ella tiende cada
vez más a convertirse en una función continua de la vida social.
La edad media no la necesitaba. Era una época de conformismo
en que todo el mundo sentía y pensaba de la misma manera,
en que todos los espíritus estaban como vaciados en el mismo
molde (…) Al mismo tiempo, la inmutabilidad de las creencias
fundamentales se oponía a que el sistema educativo evolucionara
muy rápidamente. Por esas razones, había menos necesidad
de ser guiado por el pensamiento pedagógico. Pero en el
renacimiento todo cambia: las personalidades individuales se
desprenden de la masa social en que estaban, hasta entonces,
absorbidas y confundidas, los espíritus se diversifican, al
mismo tiempo el desarrollo histórico se acelera; una nueva
civilización se constituye. Para responder a todos estos cambios,
la reflexión pedagógica se despierta (…) ya no deberá apagarse
completamente (…) (pp. 52-53)
Hay ya, en la base de nuestra civilización, un cierto número
de principios que, implícita o explícitamente, son comunes
a todos; que, en todo caso, muy pocos se animan a negar
abiertamente y de frente: el respeto por la razón, por la
52 Claudia Figari, Graciela Dellatorre
ciencia, por las ideas y los sentimientos que están en la base de
la moral democrática. El papel del Estado consiste en separar
esos principios esenciales, en hacerlos enseñar en las escuelas,
en velar porque en ninguna parte queden ignorados por los
niños. (p. 27)
En resumen, lejos de que la educación tenga por objeto único
y principal el individuo y sus intereses, ella es ante todo el
medio por el cual la sociedad renueva perpetuamente las
condiciones de su propia existencia. La sociedad sólo puede
vivir si entre sus miembros existe una suficiente homogeneidad
fijando por adelantado en el alma del niño las similitudes
esenciales que supone la vida colectiva. Pero, por otro lado,
sin cierta diversidad, toda cooperación sería imposible. La
educación asegura la persistencia de esa diversidad necesaria
diversificándose ella misma y especializándose. Ella consiste,
bajo uno u otro de estos aspectos, en una socialización
metódica de la joven generación. (p. 71)
Las formulaciones de Durkheim son claras sobre las íntimas
conexiones entre el rol llamado a cumplir por el Estado en el proceso
civilizatorio moderno, y desde allí el papel fundamental que le
compete a la educación.
El sociólogo francés también expone una cuestión fundamental
para el análisis: la educación contribuye tanto a la necesaria
homogeneización, como a la indispensable especialización vía las
profesiones.
Es aquí donde una perspectiva problematizadora permite poner
en evidencia la tensión que se pretende diluir, y velar, entre la
igualdad que la educación liberal promueve (ceñida a los principios
democráticos) y las formas desiguales que ampara (inherentes al
conflicto capital-trabajo).
Esta relación fundamental entre economía, política y educación
es la clave de lectura que permite echar luz sobre las relaciones de
dominación a las que da sustento la modernidad.
53PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
3.5. el mandato civilizatorio en el rÍo de la Plata
La Ilustración y el Positivismo se erigen como las ideologías
legitimadoras de la sociedad burguesa. La polémica europea sobre la
necesidad de dar una base sólida a la educación sistemática resuena
ya desde principios del siglo XIX en el Río de la Plata. Las influencias
filosóficas van encarnando poco a poco en las expresiones políticas,
no sin exterminios masivos de la población indígena -primero a cargo
de la conquista y luego en manos de los poderes locales.
En el Río de la Plata, la mirada a Europa tenía el sabor
envolvente del progreso. Es en este contexto que posiciones como la
de Sarmiento y Alberdi cobran protagonismo, ya sea promulgando
el imperio de la educación como hacedora de hombres civilizados,
o bien, proclamando la conjugación de una moral cívica con el
orden industrial. En consecuencia, en la Argentina del siglo XIX,
la formación del sujeto moderno es conformado en el marco de una
recurrente polémica: entre las corrientes ideológicas conservadoras y
liberales
La consolidación de la Modernidad encuentra base de sustento
en la ideología liberal. No obstante, su consolidación se configura
a partir de proximidades y distanciamientos entre las posiciones
conservadoras y liberales. Nos referimos, por un lado, a aquellas
afincadas más en las formas oligárquicas, terratenientes y colonialistas/
feudales y, por otro, a aquellas que apuestan al sistema republicano
como sustento del capitalismo industrial. En el corazón de este
tensionamiento se erige un sujeto diferente: en un caso, ligado más
a la función patrimonial, gregaria, y servil del sistema feudal; en el
otro, gobernado por la sujeción al imperio de la ley y por el esfuerzo
individual meritocrático recompensado en pos de la civilización. La
cuestión cultural se define en este escenario, y establece dos sujetos
diferentes.
Para los liberales, el mandato civilizatorio posibilita la existencia
de un nuevo sujeto. Para los conservadores, el fragor civilizatorio
anula beneficios, sesga intereses y reniega de las tradiciones localistas,
fundadas en ventajas patrimoniales y patriarcales.
54 Claudia Figari, Graciela Dellatorre
Sarmiento9 levanta su voz para señalar su repudio, en tanto
expresión del retraso y del nacionalismo extremo distante del fragor
republicano. Es Rosas su más definido adversario en una contienda
que distará de zanjarse hacia el siglo XX.
Sarmiento (1978) afirma:
Facundo muere asesinado el 18 de febrero, la noticia de su muerte
llega a Buenos Aires el 24 y a principios de marzo, ya estaban
arregladas todas las bases del Gobierno necesario e inevitable del
Comandante General de Campaña, que, desde 1833, ha tenido
en tortura la ciudad, fatigándola, angustiándola, desesperándola,
hasta que le ha arrancado, al fin, entre sollozos y gemidos, la
suma del poder público. Porque Rosas, no se ha contentado esta
vez con exigir la dictadura, las facultades extraordinarias, etc. No.
Lo que pide es lo que la frase expresa: tradiciones, costumbres,
formas, garantía, leyes, culto, ideas, conciencia, vidas, hacienda,
preocupaciones; sumad todo lo que tiene poder sobre la sociedad,
y lo que resulte, será la suma del poder público perdida (...) el
terror estaba ya en la atmósfera. Y aunque el trueno no había
estallado aún, todos veían la nube negra y torva que venía que
cubriendo el cielo dos años hacía. La votación aquella es única
en los anales de los pueblos civilizados, y los nombres de los tres
locos, más bien que animosos opositores, se han conservado en
la tradición del pueblo de Buenos Aires. (pp. 316-18)
Conservadores y liberales, siempre expresiones político-
ideológicas tributarias de determinadas relaciones de dominación,
gobiernan la escena local y tienen una íntima relación con la
formación de las subjetividades que impulsa la sociedad moderna.
9 Domingo Faustino Sarmiento fue un intelectual y estadista argentino que tuvo una
participación protagónica en el proceso de formación del Estado Nacional. Nació en la provincia
de San Juan, en 1811, y falleció en 1888. Se lo reconoce como un exponente de la llamada
Generación del 37, que reunía a un grupo de jóvenes liberales que se diferenciaban críticamente
de las políticas impulsadas por Juan Manuel de Rosas. Sus diferencias con el rosismo lo llevaron
al destierro. En sus años de exilio escribió el libro Educación Popular, donde –inspirado en los
sistemas educativos de Estados Unidos y del norte europeo- expuso sus ideassobre las formas
de organización educativa y los métodos de enseñanza que consideraba más adecuados para
impulsar el “progreso” de la nación. Ocupó cargos importantes en el gobierno de la educación
nacional y fue presidente de la República Argentina en el período 1868-1874. Sus perspectiva
educacional fue una fuente de inspiración de la Ley 1420 de Educación común, laica, gratuita
y obligatoria, sancionada en 1884 (Puiggrós, 1997).
55PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
De esta forma, centrar la mirada en los sistemas escolares, y, en
particular, en su configuración, requiere de una mirada que los
exceda. Esto supone tener en cuenta la complejidad de procesos
políticos, culturales, económicos que los atraviesan a finales del siglo
XIX. La posición liberal apoya con fervor su consolidación y también
define, en algunas posiciones como la de Sarmiento, la presencia de
la civilización versus la barbarie: la primera conducente al progreso,
la segunda al atraso.
“Civilización o barbarie”, parafraseando a Sarmiento, aborda un
nudo conceptual protagónico por su valor histórico y de proyección.
Reflexionar sobre las vinculaciones existentes entre la polémica
ideológica en Europa y aquella que se dirime en la Argentina permite
tejer hilos fundamentales con la propia idea del proceso civilizatorio
moderno en la escena local. Y es en este sentido que la modernidad
define fronteras entre quienes son “aptos” o pueden potencialmente
constituirse en “sujetos civilizados”, y quienes, resultan excluidos de
los parámetros de “educabilidad” que define dicho proceso. El lema
de “orden y progreso” que erige el positivismo se expresa en la escena
local en la indisociable relación entre “civilización y educabilidad”.
Sarmiento expresa esta visión que da base de fundamento a su
proyecto político.
En cierto sentido, la posición liberal y conservadora se debe
comprender en términos relativos. Así, Sarmiento es un liberal en un
sentido político y económico, pero es más conservador en la esfera
cultural. El lugar desde el cual constituir la Nación requiere disolver
culturalmente la “población” que no se ajuste a la normatividad
institucional definida al amparo del capitalismo industrial floreciente
y del estado liberal burgués.
De esta forma, y teniendo en cuenta la cuestión cultural, se
expresan en Sarmiento proximidades con la visión conservadora. Es
decir, la organización económico-política liberal hace al progreso
social; pero es la sujeción cultural al patrón definido en Europa -en
nombre de la civilización- aquella que se establece como la única
posibilidad de alcanzar ese orden que lleve al desarrollo capitalista y
republicano. La civilización marca claras fronteras y define, incluso,
las posibilidades y restricciones para “ser educado/escolarizado”. Para
Sarmiento, los límites necesarios a instalar no condicen, por ejemplo,
56 Claudia Figari, Graciela Dellatorre
con la fisonomía que le adjudica a los gauchos o a la población
indígena. El “aseo”, el “respeto a la ley” y las “buenas costumbres”,
demandaban un perfil de base que pudiera ser “modelado” sin
resistencias.
En el transcurso del siglo XIX, la afirmación de la visión liberal
en la Argentina desplaza el conflicto entre los grandes terratenientes
y la burguesía acaudalada por aquel entre burgueses y proletarios.
Una vez establecida la organización institucional a mediados de siglo,
y a medida que se va fortaleciendo el modelo agroexportador en la
Argentina, las proximidades entre los “viejos liberales” y los “nuevos
conservadores” se aúnan en el poder de Estado y en las alianzas
estratégicas entre los intereses económicos capitalistas y la oligarquía
terrateniente de una sociedad rural en connivencia con los grandes
frigoríficos ingleses.
La tensión entre conservadores y liberales se hace sentir en
la disputa en pos del progreso burgués, del sistema republicano y
también en los procesos de escolarización.
Es en este sentido que tanto unos como otros se erigen en sistemas
de ideas legitimadoras de la sociedad moderna local -en referencia a la
disputa europea-, ya sea a través del reformismo burgués republicano
o bien con los autoritarismos fascistas y militaristas que llevaron
adelante las sangrientas dictaduras hacia el siglo XX.
Conservadores y liberales sostienen la imperiosa necesidad
de educar, y definen un sujeto que cobra un sentido claramente
diferenciado si consideramos aquel promovido por la oligarquía rosista
y el que impulsa Sarmiento desde el Sistema de Instrucción Pública.
El debate ideológico y la puja por el poder entre conservadores y
liberales tiene implicancias en el terreno educacional.
Sarmiento (1978) afirma:
El mensaje de Rosas anuncia todos los años, que el celo de los
ciudadanos mantiene los establecimientos públicos. ¡Bárbaro!
¡Es la ciudad, que trata de salvarse, de no ser convertida en
pampa, si abandona la educación que la liga al mundo civilizado!
(...) los maestros de escuela continúan enseñando y piden, a
los padres de familia, una limosna para vivir, porque quieren
continuar dando lecciones. La sociedad de beneficencia, recorre,
secretamente, las casas, improvisa recursos para mantener a las
57PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
heroicas maestras, que, con tal que no se mueran de hambre,
han jurado no cerrar las escuelas, y el 25 de mayo presentan sus
millares de alumnas todos los años, vestidas de blanco, a mostrar
su aprovechamiento en los exámenes públicos...¡ Ah corazones
de piedra! ¿Nos preguntareis, todavía, por qué combatimos? (pp.
347-348)
El Facundo se constituye en una vía fundamental de disputa con
Rosas. Se puede reconocer claramente como arista fundamental de
esta controversia el fragor privatista y clerical de Rosas y las políticas
concretas de Rivadavia a partir de los pioneros esbozos del sistema
escolar argentino. La educación pública, y el papel indeclinable del
Estado en esa materia, será la lanza que elige el sanjuanino para
polemizar con su más firme contrincante, el Restaurador, Juan
Manuel de Rosas.
Las proximidades y distanciamientos se expresan entre aquellos
que miran a EEUU y Europa y a los ideales de la Revolución Industrial
y Francesa, por un lado, y quienes luchan por mantener los valores
tradicionales coloniales en pos de conservar el orden moral y las
rentas que obtienen en tanto terratenientes.
En las primeras décadas del siglo XIX la polémica entre
Rivadavia y Rosas expone, respectivamente, la tensión entre el
impulso modernizante elitista y el colonialismo tradicionalista. Es
decir, se expresan intereses de grupos que lideran el protagonismo
político y económico en defensa de los intereses terratenientes y de
la clase oligárquica.
Lo que está en discusión es si el Estado, en su organización
incipiente, debe poner el foco en la educación como apuesta a la
formación de una elite dirigente o bien, en oposición, como factor
moralizante a cargo de la iglesia. El primer caso, expresión de la
política rivadaviana, el segundo, del conservadurismo rosista. Sin
embargo, se aproxima la idea de un sistema escolar, que expondrá
como su cara más definida de las metas que persigue a la Universidad,
y a los Colegios Nacionales.
El debate en la segunda mitad del siglo XIX entre Sarmiento
y Alberdi -después de Rosas y con posterioridad a la organización
nacional y a la firma de la constitución en 1853- renueva el
58 Claudia Figari, Graciela Dellatorre
protagonismo del campo educativo. Y esta apuesta se define mucho
más sobre la construcción de un orden institucional moderno.
Detrás está Rousseau, y también las ideas triunfantes del liberalismo
económico. Para Puiggrós (1997), Sarmiento persigue la construcción
del “sujeto abstracto” que necesita la civilización moderna. Su
conformación no puede articularse con aquellos sujetos que expresan
determinadas formas culturales locales. Se asociala alfabetización
con el orden moralizante, haciendo “universal” la educación para
quienes eran considerados “educables”. El ciudadano requería cierto
perfil que no condecía con el de indígenas y gauchos.
¿Qué significaba civilizar? y ¿quiénes constituían la barbarie?;
¿cuál era el papel que la educación estaba llamado a cumplir en el
proceso civilizatorio de la modernidad?, ¿cómo se encarna en la segunda
mitad del siglo XIX el lema civilización o barbarie?. Claramente se va
estructurando un campo de lucha que mira mucho más la necesidad
de ordenar para el progreso, otorgando especial protagonismo a la
educación básica en esa tarea: Sarmiento y Alberdi polemizan y miran
ambos al norte. Organizar política y económicamente para civilizar,
o civilizar para construir el ordenamiento necesario se debate como
nudo central de su interlocución. Estas posiciones encontradas, pero
conjugadas en la apuesta civilizatoria, son claramente reflejadas en
sus propias expresiones:
Para Sarmiento:
La moralidad se produce en las masas por la facilidad de obtener
medios de subsistencia, por el aseo que eleva el sentimiento de
la dignidad personal y por la cultura del espíritu que estorba
que se entregue a pasiones innobles, y al vicio embrutecedor
de la embriaguez; y el medio seguro, infalible, de llegar a
estos resultados, es proveer de educación a los niños (...) la
concurrencia de los niños a la escuela tiene el efecto moralizador
de absorber una parte del tiempo, que sin ella sería disipado
por la ociosidad y el abandono; habituar al espíritu de un deber
regular, continuo, le proporciona hábitos de regularidad en sus
operaciones, añadir una autoridad más a la paterna (...) lo que
empieza ya a formar el espíritu a la idea de una autoridad fuera
del recinto de la familia (Sarmiento, 1896) ( Ibarra, 1985, pp.
66-67).
59PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
La posición de Alberdi:
En cuanto a la instrucción que se dio a nuestros pueblos, jamás
fue adecuada a sus necesidades. Copiada de la que recibían
pueblos que no se hallan en nuestro caso, fue siempre estéril y sin
resultado provechoso. (...) ¿De qué sirvió al hombre del pueblo
el saber leer. De motivo para verse ingerido como instrumento
en la gestión de la vida política que no conocía; para instruirse
en el veneno de la prensa electoral, que contamina y destruye
en vez de ilustrar (...) No pretendo que deba negarse al pueblo
la instrucción primaria, sino que es un medio impotente de
mejoramiento comparado con otros, que se han desatendido
(...) No pretendo que la moral debe ser olvidada. Sé que sin ella
la industria es imposible; pero los hechos prueban que se llega
a la moral más presto por el camino de los hábitos laboriosos y
productivos de esas naciones honestas, que no por la instrucción
abstracta (Alberdi, 1852) (Ibarra, 1985, pp. 74-75).
De esta forma, para los liberales, nutridos de la Ilustración y
la ideología positivista, la educación escolarizada se impone con
fuerza, y queda estrechamente articulada con la necesidad de formar
al sujeto civilizado.
En una nota de opinión, Eduardo Sartelli expone con una prosa
envolvente y cruda una imagen de Sarmiento que aporta en el sentido
que venimos analizando:
Nace al margen de las grandes oligarquías, se abre paso solo,
contradictorio, megalómano, a ratos cruel y sanguinario,
culto siempre, genial de vez en cuando (...) criadores de vacas,
“oligarquía con olor a bosta”, no podían ser la mejor tropa de
un general que soñaba con los Estados Unidos y desdeñaba con
olímpica soberbia la pobreza rural de Francia y la aristocracia de
Inglaterra. Una democracia prometeica y bulliciosa con base en
los pequeños propietarios rurales (...) la “leyenda” de Sarmiento
se recrea también en la historia oficial de los manuales escolares
del liberalismo argentino: la victoriosa burguesía inventando
un país de la nada, la civilización naciendo de las ruinas de la
barbarie. Sarmiento ocupa allí el lugar de constructor, del padre
fundador, sitial sólo disputado por Alberdi, y, tal vez, Rivadavia.
Así se entregaba su nombre a una narración epopéyica en la que
su figura era ejemplo sin mácula para infantes incrédulos. Sartelli
(3 de Julio de 1997), Un boom llamado Sarmiento, Clarín.
60 Claudia Figari, Graciela Dellatorre
Este relato nos posiciona más allá de Sarmiento, su permanente
actualidad invita a una profunda reflexión sobre su obra. Paradoja
de su saga, el mito sarmientino creció -y crece- al amparo de
la organización civilizadora. Como dice Sartelli, esos “infantes
incrédulos” son justamente sus más caros y fieles depositarios.
La educación moderna liberal, define un antes y después de
Sarmiento, lugar que ha sido permanentemente refrendado con el
aval de la norma civilizatoria burguesa.
Conservadores y liberales dan sustento a la sociedad liberal
que se configura, y, si bien presentan momentos de oposición y
convergencia, ofrecen un entramado ideológico que hizo y hace
posible su sostenimiento y vigencia.
La lucha y la alianza ideológica-política entre conservadores y
liberales resultará protagónica hacia el siglo XX. En tanto ideologías
legitimadoras de la sociedad moderna burguesa, se asocian y
distancian, se entraman en los grupos dominantes y expresan en su
accionar las corrientes ideológicas que les dan fundamento. En ese
sentido, las figuras de Rosas y Sarmiento resultan protagónicas en
un espacio y tiempo que los opone. No obstante, el neoliberalismo
ofrece una singular combinatoria entre ambas posturas, de modo que
las raíces del tradicionalismo y autoritarismo rosista conservador se
articulan con las ideas liberales de progreso.
En consecuencia, el proceso económico capitalista requiere
ser legitimado en un sentido político con el Estado moderno.
Esto demanda un discurso que en su formulación construye un
principio de autoridad basado en el criterio de verdad que aporta el
conocimiento producido científicamente. A su vez, se requiere que
ello sea difundido con el mayor alcance social posible y, por ello, los
procesos de escolarización resultan entonces cruciales para proveer el
“disciplinamiento para el progreso”.
Visibilizar estas articulaciones, que dan sustento a la Modernidad,
es el objetivo central de este libro y el desafío que tiene la pedagogía
crítica. Porque son justamente dichas articulaciones las que la
hegemonía conservadora y liberal oculta, como forma de enmascarar
la dominación y silenciar la resistencia de la clase trabajadora.
61PARTE I. Salarización, Ciudadanía y Escolarización: disputas de la Modernidad
referencias
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Parte ii
estado y educación. continuidades y
discontinuidades en argentina del siglo XX
y comienzos del siglo XXi
65PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
4. Keynesianismo, nueva derecha y educación:
continuidades y ruPturas del estado caPitalista
Andrea Blanco, María Eugenia Cabrera
introducción
En este capítulo, nuestro objetivo es problematizar cuestiones
centrales de las políticas educativas del siglo XX, situando a la
educación en relación con los procesos sociales, políticos y económicos
desarrollados.
Ello nos permite comprender cómo la realidad actual está
configurada al amparo de distintos procesos, decisiones políticas,
contradicciones y conflictos que adquirieron particulares expresiones
a lo largo de la historia.
Desde esta perspectiva pretendemos desnaturalizar nuestro
presente y comprenderlo como una construcción histórica en la que
participan diferentes sectores, se consolidan intereses y se manifiestan
pujas y tensiones. Al mismo tiempo que nos permite dar cuenta de
las posibilidades de transformación de nuestra realidad.
En la primera parte del libro se analizaron los aspectos
estructurantes de la sociedad moderna, a partir de la recuperación de
procesos históricos generales. En esta segunda parte (comprendida
por los capítulos cuatro y cinco), nos centramos en el análisis
de procesos de mediana duración. Colocamos la mirada en las
transformaciones experimentadas por el capitalismo en el siglo XX
y en los comienzos de los siglos XXI, con el objeto de analizar las
propuestas político-pedagógicas que tuvieron lugar en Argentina en
este período histórico particular.
De esta manera, abordaremos algunos aspectos de las políticas
educativas que se constituyeron como hegemónicas, analizando las
ideas que las sustentan y que van configurando sujetos que, a veces,
las aceptan y las reproducen y, otras veces, las enfrentan.
Problematizar la realidad educativa requiere tomar en cuenta
los modelos que asume el sistema capitalista como respuesta a
66 Andrea Blanco, María Eugenia Cabrera
dos de las crisis más significativas del siglo XX. Nos referimos al
Keynesianismo, proyecto político consolidado como respuesta a
la crisis de 1930, y a la Alianza de la Nueva Derecha, emergente
luego de la crisis de 1970. El análisis propuesto pretende destacar
continuidades y discontinuidades con las corrientes ideológicas,
políticas y económicas que le dieron fisonomía en esos años al Estado
Moderno.
El sistema capitalista está basado en la contradicción fundamental
entre la propiedad individual y la producción colectiva. Este conflicto
estructural deviene en crisis que es necesario analizar para dar
cuenta del proceso social que se desarrolla. De modo que las crisis
capitalistas, como lo plantea Holloway (1988), no son solamente
un colapso económico, sino que expresan también la ruptura de un
patrón de dominación relativamente estable. Aparecen como crisis
económicas que se expresan en la caída de la tasa de ganancias,
pero en su núcleo también se encuentra el fracaso de un patrón de
dominación establecido. En ellas están involucradas la totalidad de
las relaciones sociales existentes y expresan luchas en los terrenos
económico, político, ideológico. Desde esta perspectiva la crisis
demandará acciones tanto económicas como ideológicas, en tanto
-según Holloway (1988)- “solo” podrán resolverse desarrollando un
nuevo patrón de dominación.
Amparado en el ejercicio de la autoridad, el capital emprendió
nuevas y complejas búsquedas. En ellas se implicaron las corrientes
ideológicas liberales y conservadoras (enfrentadas a veces, aliadas
otras), que se constituyeron como respuestas a las crisis estructurales,
con el objeto de superarlas y de dar continuidad al sistema capitalista.
Si durante el siglo XIX las luchas entre conservadores y liberales
dieron forma a la estructuración de la modernidad, durante el
siglo XX esta puja sobrevivió, asumiendo modalidades diversas
que centralmente respondieron a las tensiones entre capitalistas
y trabajadores. En esta lucha se configuraron proyectos que
consolidaron posiciones económicas, políticas y educacionales.
A continuación partiremos de algunos interrogantes que guiarán
el recorrido del trabajo, permitiéndonos abrir perspectivas de análisis
sobre la configuración de la realidad educativa: ¿en qué consiste el
proyecto político-educativo Keynesiano y el de La Nueva Derecha?,
67PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
¿cómo se configuran en la realidad educativa?, ¿qué diferencias o
semejanzas existen entre ambos?, ¿en qué procesos históricos surgen
y se consolidan?, ¿quiénes son los sujetos que los promueven?, ¿qué
sectores se benefician y qué sectores se perjudican?
La reflexión que colectivamente podamos generar acerca del
proceso histórico10 que transitamos nos permitirá una visión crítica
de nuestra realidad.
4.1. Primera mitad del siglo XX: la crisis de 1930 y el estado
Keynesiano
4.1.1 ¿En qué contexto histórico surge el Keynesianismo?
El siglo XX comenzó a transcurrir en medio de pujas por la dominación
de territorios y mercados que desencadenaron un largo y terrible
período de guerras mundiales. Hobsbawnm (1998) lo denomina
como “la época de las catástrofes”. Tanto la Primera como la Segunda
Guerra Mundial tuvieron sus bases de sustentación en la supremacía
de unos países sobre otros, en la disputa por la hegemonía mundial y
en los enfrentamientos que adoptaron el signo de la destrucción para
erigir una mayor dominación.
El mundo, con sus relaciones políticas y económicas y sus
avances tecnológicos, se ha modificado considerablemente después de
atravesar dichos conflictos bélicos. Cada uno de ellos tuvo diferente
significación y dio lugar a la consolidación de distintos proyectos
políticos y económicos, tanto para las naciones que intervinieron
como para las que se proclamaron neutrales.
El desarrollo de las posibilidades de producción del sistema
capitalista, y la competencia de la que se sirve para poder acumular
ganancias, fomentó la disputa por dominar el mercado mundial y
definir las reglas del intercambio comercial entre las naciones. En este
sentido, la Primera Guerra Mundial fue expresión de la necesidad de
configurar los imperios, las alianzas de las potencias hegemónicas y
la distribución de los mercados y colonias.
10 Las referencias históricas buscan contextualizar nuestros planteos, sin pretender realizar
un minucioso análisis de cada una de los periodos abordados.
68 Andrea Blanco, María Eugenia Cabrera
El desarrollo de las fuerzas productivas en el mundo, con la
creciente incorporación de tecnología, generó un nivel de excedente
que rápidamente se tradujo en la exportación de capitales. El
crecimiento de ciertas potencias nacionales requirió avanzar sobre
otros países para seguir expandiéndose y acrecentar así el capital. Las
fronteras nacionales comenzaron a desdibujarse. Esto no significaba
la desaparición del Estado Nación como elemento vertebrador del
sistema, sino que fue precisamente desde la esfera nacional que se
agruparon intereses político-económicos provocando acuerdos y
desacuerdos con otros países (hasta políticamente enfrentados en
ciertos casos).
En la Primera Guerra Mundial (1914-1918) participaron todos
los países que se constituían como potencias político-económicas.11 Si
bien, hasta el momento, el centro hegemónico estaba en Europa, a su
término el mundo ya no era el mismo: EEUU salió muyfortalecido
y comenzó a perfilarse como potencia hegemónica, terminando de
consolidarse como tal al constituirse como la nación triunfante de
la Segunda Guerra Mundial. Para entonces, una de las más grandes
potencias del mundo estará en América y se erigirá como guardiana
de los intereses del continente.12 Del otro lado del mapa, con la
caída del zar de Rusia13 en octubre de 1917, se inició un proceso
revolucionario que devino en una sociedad que se proclamó socialista.
El tratado de Versalles, acuerdo de paz con el que se dio por
finalizada la Primera Guerra, da cuenta de la correlación de fuerzas
entre los Estados intervinientes. En él se establecieron puntos de
11 De un lado estaban Alemania, el Imperio Astro-Húngaro, Bélgica, Turquía, Bulgaria y
Serbia; del otro estaba la alianza compuesta por Gran Bretaña, Francia y Rusia, apoyada por la
gran coalición compuesta por EEUU (se incorpora a partir de 1917), Italia, Grecia, Rumania,
Portugal y Japón.
12 “Según lo había enunciado el presidente estadounidense Roosvelt en 1904, su país podía
intervenir en América Latina a efectos de ejercer una especie de ‘policía internacional’ toda vez
que se produjera alguna ‘fechoría’ o ‘impotencia que dé por resultado un aflojamiento general
de los lazos de la sociedad civilizada” ( Colegio nacional de Bs. As, UBA Página 12 Historia
Universal: 2001), doctrina que se implementó, en estos años en República Dominicana y
Nicaragua y que continuó hasta nuestros días con distintos ejemplos de invasión.
13 Hacia principios de siglo, la mayor parte del territorio de Rusia se extendía sobre el
continente asiático, si bien una parte menor se situaba en Europa oriental.
69PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
acuerdo referidos a la necesidad de frenar el avance del socialismo y
controlar a Alemania como potencia económica, hecho que implicaba
reestructurar las relaciones de fuerza en Europa.
4.1.1.1. “Un fantasma amenaza Europa...”
La impronta del siglo XX, no está solo marcada por las guerras
mundiales. La revolución Bolchevique de octubre de 1917 signó la
etapa con la concreción en el mundo de un proyecto socialista y, con
él, la posibilidad de extenderlo hacia otros países. Esta experiencia dio
lugar a otras expresiones políticas afines al socialismo. Muchos de los
proyectos políticos de los países dominantes tenían como propósito
el freno al avance del comunismo que se extendía y era la ideología
que asumían grandes masas de trabajadores. El internacionalismo
planteado por la URSS14, sumado a su firme posición en contra
del conflicto bélico, traspasaba las fronteras nacionales y sumaba
trabajadores de diferentes países del mundo (Hobsbawm, 1998).
Rusia, que al momento de iniciada la revolución, no contaba
con un gran desarrollo industrial y se componía de trabajadores
mayoritariamente rurales y muy empobrecidos, consiguió modificar
sustancialmente el nivel de vida de su población. A la vez alcanzó
un importante desarrollo tecnológico y productivo que la colocaron
como una de las grandes potencias mundiales. Mientras la economía
socialista no resultaba afectada por la crisis de 1930, el mundo
capitalista sufría un gran desafío al ponerse en cuestionamiento
el progreso indefinido que prometía. El nivel de interrelaciones
mundiales conseguido, en sus dimensiones político económico
y cultural, sobre todo después de la primera guerra mundial,
extendía los efectos de la crisis, convirtiéndose en una amenaza a la
acumulación capitalista.
La experiencia de las guerras materializó el poder de las potencias
en la vida cotidiana de los trabajadores. El día a día, durante y después
14 La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, fue establecida a partir de 1922. En
aquella época, el nuevo Estado estaba constituido por cuatro repúblicas: la República Socialista
Federativa Soviética de Rusia (RSFSR), la República Socialista Soviética de Ucraniana, la
República Socialista Soviética de Bielorrusa y la República Federativa Socialista Soviética de
Transcaucasia.
70 Andrea Blanco, María Eugenia Cabrera
de los conflictos, se había modificado sustancialmente. Millones de
familias quedaron sin sus hombres, quienes representaban la mayor
parte de la fuerza económicamente activa. La convivencia con la
muerte, el hambre, la escasez, mostró la hostilidad del sistema y
recrudeció el sufrimiento de los pueblos.
4.1.1.2. La hegemonía mundial se modifica
Algunos autores plantean que la Segunda Guerra Mundial (1939-
1945) tiene como eje de disputa la cuestión ideológica, y es en este
enfrentamiento donde parecen desdibujarse las esferas nacionales.
Las políticas desarrolladas por Alemania, Japón e Italia -quienes
conformaron “el Eje”- fueron las desencadenantes de este segundo
conflicto bélico que adquirió alcance mundial. Fue la ascensión
de Hitler en Alemania en 1933, con su objetivo de destruir las
instituciones símbolos de la “civilización occidental” y la percepción
por el resto de los países de su efectividad, lo que unificó a potencias
como Estados Unidos y la Unión Soviética en una alianza contra el
Eje. El fascismo consideraba “a todos los liberales, los socialistas, y
comunistas, a cualquier tipo de régimen democrático y al régimen
soviético como enemigos a los que debía destruir” (Hobsbawm,
1998, p. 153).
Hacia 1943 toda la Europa en guerra, a excepción de Gran
Bretaña, estaba ocupada por los países que integraban el Eje, por lo
que las acciones de resistencia se concentraron en la población civil.
Estos movimientos eran fundamentalmente de izquierda, ya que en
todos los países los grupos fascistas, la derecha y los conservadores,
coincidían con los alemanes o, al menos, no se oponían a ellos. Esto
explica el predominio comunista en los movimientos de resistencia
y el gran avance que consiguieron estos grupos durante la Segunda
Guerra en la mayoría de los países, a excepción de Alemania. En
Francia fueron el partido más votado en las elecciones de 1945 y en
Italia pasaron de ser un partido casi clandestino antes de la guerra a
tener 800.000 afiliados, luego de dos años de resistencia, y 2.000.000
al finalizar la guerra (Hobsbawm, 1998).
Estos conflictos bélicos promovieron el desarrollo tecnológico
y científico (el avance en las comunicaciones, transportes y,
71PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
fundamentalmente, las armas nucleares) y asigna nuevas dimensiones
al enfrentamiento entre las distintas potencias. La destrucción de
Hiroshima y Nagasaki aceleraron la rendición japonesa; la decisión
de EEUU de bombardear a pesar que la guerra a esa altura ya estaba
perdida para Japón; la derrota alemana en Stalingrado; la caída de
Berlín en manos soviéticas y el suicidio de Hitler son hitos que
marcan el fin del enfrentamiento. La alianza coyuntural entre EEUU
y la URSS para enfrentar al nazismo se resquebrajó produciendo una
división de territorios bajo la influencia de una u otra potencia.
La segunda mitad del siglo tuvo como telón internacional la
Guerra Fría. En esta etapa los países se embarcaron en una carrera
armamentística que impactó en el desarrollo de los conocimientos en
múltiples áreas. Así también, el temor estadounidense a la expansión
soviética lo llevó a sostener políticas que intentaron frenar el avance
de la “amenaza socialista”. La defensa del capitalismo y la preservación
por parte de los EEUU de las “instituciones libres”, fomentaron a las
fracciones liberales a modificar algunos de sus preceptos político-
ideológicos en la búsqueda por garantizar la continuidad del sistema.
4.1.2. La propuesta Keynesiana: una respuesta liberal
a la crisis
Pasada la Primera Guerra Mundial, el mundo atravesaba una crisis
(1929) que asumía dimensiones desconocidas hasta el momento
para la economía capitalista. La producción cinematográfica, la
literatura y la memoria colectiva de la población dancuenta de sus
dimensiones y de las consecuencias que tenía tanto en el plano de la
macro economía como en la vida cotidiana de los sujetos. Esta crisis
se configuró en antecedente tanto para los fascismos como para el
liberalismo keynesiano. La envergadura de dicho proceso demandó
proyectos de alcance mundial que fueron sostenidos durante los
siguientes cuarenta años.
Esta crisis de acumulación –por sobreproducción– tiene su
contracara en el subconsumo y los grandes créditos con los que
algunas economías nacionales se convierten en dependientes
72 Andrea Blanco, María Eugenia Cabrera
de otras.15 La nación que salió más beneficiada de la Primera Guerra
Mundial (EEUU) parece ser la más afectada en cuanto al crecimiento
económico progresivo que prometía el capitalismo. La depresión del
30 se puede entender mirando la economía estadounidense, ya que este
país, devenido en potencia con posterioridad a la guerra, era el principal
acreedor mundial. Como propuesta para superar dicha crisis, los países
centrales adoptaron diferentes políticas para aumentar el consumo
interno como estrategia de reactivación de las economías devastadas por
la guerra. La modernización del proceso productivo y las políticas que
pretenden controlar al comunismo son la base de un nuevo modelo.
En síntesis, esta crisis, las posiciones político-económicas que las
potencias mundiales asumen y los distintos procesos de resistencia
conformaron el escenario de la primera mitad del siglo XX.
Las políticas de Estado expresan relaciones entre el proceso de
producción, la lucha de clases y los conflictos dentro de las propias
fracciones de la clase dominante. La envergadura de la crisis del `30,
así como la instalación de la “amenaza del socialismo internacional” en
el mundo, se constituyeron en un desafío para los sectores dominantes.
El desarrollo capitalista requirió de la reformulación de los supuestos
liberales y John Maynard Keynes (1886-1946), quien venía disputando
sus ideas desde el primer conflicto mundial, encuentra en este escenario
la posibilidad de consolidar sus concepciones en una nueva propuesta
político-económica que se denominó Keynesianismo.16
15 En este último caso se encuentra Alemania que, por el tratado de Versalles (Francia,1919)
queda endeudada con EEUU. Este “acuerdo de paz” con el que se da por finalizada la Primera
Guerra, da cuenta de la correlación de fuerzas entre los Estados intervinientes. Firmado por
cincuenta países, en él se establecen puntos de acuerdo referidos a la necesidad de frenar el
avance del movimiento bolchevique, y controlar a Alemania como potencia económica, lo que
implicaba reestructurar las relaciones de fuerza en Europa. Alemania, una de las principales
potencias, queda muy debilitada y se le impone un resarcimiento económico que la lleva a
endeudarse con la naciente potencia americana. En palabras de Hobsbawm, el acuerdo de paz
total, es el principio de la futura guerra.
16 Muchos trabajos lo denominan como modelo de Estado Benefactor, creemos que esa forma
de nombrarlo refiere una cuestión ideológica y esconde, tras la idea del beneficio, los propósitos
que este modelo persigue: el control de la clase obrera necesario para poder dar continuidad al
sistema capitalista. De allí que al referirlo lo haremos como Estado Keynesiano, nominación
que remite al economista liberal cuyas ideas sustentaron dichas políticas y nos permite destacar
la relatividad que adquiere el carácter benefactor que se le adjudica. Isuani (2001), por ejemplo,
plantea diferencias entre ambas conceptualizaciones. Somoza Rodríguez (1997), al modelo
Argentino, lo llama interventor benefactor.
73PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
Como expresión de estas tensiones, los grupos más conservadores
promovieron la represión de cualquier proceso que implicara amenazas
al orden establecido, potenciando la exaltación de lo nacional y
dando lugar a gobiernos fascistas: es el caso de Alemania, Italia y
España. Por otro lado, los sectores liberales debatieron acerca de un
nuevo modelo de Estado capaz de intervenir en la reactivación de la
producción, el crecimiento del consumo, y promover estrategias para
controlar el poder de los trabajadores. De modo que se configuraron
nuevos proyectos en el marco de democracias liberales que se
propusieron un mayor alcance en la aplicación de políticas sociales:
reconocimiento de los sindicatos, seguro de desempleo, desarrollo
de los sistemas públicos de salud y educación, jornadas laborales
de ocho horas, etcétera. Estas medidas posibilitaron la existencia
de un Estado que, al mismo tiempo que se erige como garante de
los derechos de las grandes mayorías, pretende controlar su poder
mediante su disciplinamiento.
El economista británico Keynes, tuvo un papel primordial en
la definición de las políticas que se establecieron como respuesta
a la crisis y que hegemonizaron el planteamiento del liberalismo
en los siguientes cuarenta años. Así, un sector de los economistas
liberales, cuyo principio central era la auto regulación del mercado,
propusieron la mayor intervención del Estado en la economía para
lograr la superación de la gran depresión.
Las políticas keynesianas estuvieron vinculadas al reconocimiento
del poder de la clase obrera y a la necesidad de controlar dicho poder
por parte de los grupos hegemónicos. En tiempos en que la lucha
de clases se tensiona, las fuerzas dominantes dinamizan políticas
“eficaces” para controlar el poder del trabajo. El capital se ve en la
necesidad de reconocer que las demandas de los trabajadores afectan
las fuerzas del mercado y el proceso de producción y, que por ello,
no pueden ser ignorarlas.
Este es el sentido que recupera el keynesianismo cuando sostiene
que las mejoras salariales no pueden pensarse solo como amenazas a las
ganancias, sino también como una demanda potencial de mercancías
y en una herramienta necesaria para controlar a la clase obrera. Estas
políticas se sustentan en nuevas modalidades de producción, entre
las cuales la fábrica Ford representa un modelo emblemático.
74 Andrea Blanco, María Eugenia Cabrera
4.1.2.1. El fordismo: nuevo modelo de producción
Un sistema de producción implica la estrecha vinculación entre
modelos de producción, posibilidades de consumo y formas de
vida de los obreros, así como propuestas políticas que faciliten su
desarrollo.
A partir de 1914 Henry Ford, en colaboración con técnicos e
ingenieros, incorpora la cadena de montaje para acelerar los ritmos de
la producción automotriz y mejorar sus condiciones de competencia
en el mercado. Esta nueva tecnología modificó sustancialmente el
proceso de trabajo ya que, a partir de ella, las piezas se mueven a
través de la cadena de montaje permitiendo que los operarios realicen
un trabajo parcial, simple y rutinario en un brevísimo tiempo, sin
necesidad de trasladarse.17 Esto garantiza al capital mayor nivel de
productividad, en tanto aumenta la ganancia y reduce los gastos en
mano de obra porque se requiere menor calificación para realizar
cada parte del trabajo total. En este sentido Ford se adelantó a sus
competidores y consiguió instalar en el mercado un automóvil mucho
más económico que los que se habían producido hasta el momento.
Para poder garantizar su incremento de plusvalía requería de la
incorporación masiva de obreros en grandes fábricas. Sin embargo,
las condiciones que imponía este nuevo modelo de producción
no fueron aceptadas pasivamente por los trabajadores, negándose,
en muchos casos, a la superexplotación y alienación que implicó
esta división extrema del trabajo. Muchos no permanecían en sus
trabajos porque no soportan las condiciones en las que se realizaba la
producción, generándose una rotación constante de personal y, con
ella, grandes pérdidas de dinero. De modo que la patronal necesitó
del reclutamiento masivo de trabajadores y promovió la paga de 5
dólaresdiarios a quien acepte esas condiciones de trabajo. Claro que,
para asegurárselos, el obrero debía cumplir con ciertos requerimientos
dentro y fuera de la fábrica:
17 La película de Chaplin, Tiempos Modernos (1936) expresa con total contundencia el
modelo de producción al que se hace referencia.
75PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
Esto implicaba mucho más que duplicar el salario normal de
ese momento, pero no se llegaba a ese régimen de manera
inmediata y automática al vincularse a la empresa sino al cabo
de un período de prueba. Implicaba aceptar los ritmos brutales
de trabajo y las normas rígidas de trabajo, no ligarse al sindicato
ni a grupos políticos como anarquistas, socialistas o comunistas
(Ford denunciaba frente al FBI a los “agitadores “en la fábrica),
no concurrir a la cantina, asear la vivienda, llevar una vida
sexual monogámica, etc. Ford enviaba inspectores sociales a
controlar estas normas y, si se cumplían, y al cabo de un período
de tiempo de hasta un año en estas condiciones, se accedía al
“fivedollarsday”. (López Collazo, 2000, p. 2)
Con estas políticas las empresas Ford disminuyeron el porcentaje
de ausentismo y, el aumento de salario, en particular tuvo otro
efecto: la formación de un mercado consumidor. El obrero estaba
en condiciones de poder acceder al producto de su trabajo. Con 88
días de trabajo podía costear el Ford T (el modelo más económico)
que él mismo producía (López Collazo, 2000). Por otro lado, esta
necesidad de incorporación masiva de mano de obra, aglutinó en
torno a los territorios en los que se concentraban las fábricas a los
trabajadores campesinos y a los inmigrantes -que fueron desplazados
de sus regiones de origen en busca de su sustento- y aceptan las
condiciones de trabajo que los obreros calificados resisten.18
El Fordismo representó un modelo hostil para la conformación de
sindicatos y lucha contra la organización de sus obreros: denunciaba
trabajadores, contrataba personal para controlar desde dentro de la
fábrica (sirviéndose incluso de las fuerzas de seguridad para ello). Su
anticomunismo, antisemitismo y antisindicalismo formaban parte
de su política laboral.
Sin embargo, el propio proceso productivo produjo efectos
inesperados para el capital. Toda su política de impedir la
conformación de las organizaciones obreras tuvo su contrapartida
en la unidad objetiva de los trabajadores. La división extrema del
18 En períodos de conflictos mundiales las migraciones eran importantes, la envergadura de
estas incorporaciones era tal que se vio en la necesidad de asegurar el aprendizaje del idioma
inglés a los trabajadores inmigrantes, para ello creó escuelas dentro del ámbito fabril. De esta
forma podría garantizar la “eficaz” incorporación de los nuevos obreros.
76 Andrea Blanco, María Eugenia Cabrera
trabajo y la parcialización de las tareas coordinadas a través del flujo
de la cadena de montaje fue una herramienta de los capitalistas, pero
sirvió también a los intereses de los trabajadores. La producción en
cadena pudo volverse una herramienta para estos, ya que cualquier
conflicto en alguna sección provocaba la detención de todo el proceso
productivo.
Estos nuevos obreros encontraron una fuente de poder en la
unidad, aquello que fuera necesario para el capital, podría servir a los
intereses de los trabajadores. La producción en cadena pudo volverse
una herramienta para estos ya que cualquier conflicto en alguna
sección provocaba la detención de todo el proceso productivo.
Esto le generó al capital la necesidad de establecer una negociación.
La política salarial que propone el Fordismo se sostuvo así a partir
de “convenios colectivos de trabajo” en los cuales participaban los
distintos sectores que forman parte de la producción. Para establecer
dichos “acuerdos” se debían sentar las bases del “interés común” y
de la “conciliación de los intereses de clases”: ¿quién mejor que el
Estado capitalista para garantizar el bien común?
4.1.2.2. Producción fordista y Estado keynesiano: una conjunción
estratégica
Proceso productivo y Estado aparecen amalgamados a partir del
papel primordial que cumple este último en la conformación de los
convenios colectivos de trabajo: es el mismo Estado quien garantiza
mediante su intervención la existencia de esos acuerdos, erigiéndose
en garante de los derechos de trabajadores y capitalistas. Por un lado,
interviene en la economía garantizando créditos que estimulan la
inversión; por otro, sostiene políticas sociales y forma parte de la
mesa de negociación como instancia “neutral” a la hora de realizar
dichos acuerdos.
Instalar en la clase trabajadora la idea que si el empresario
progresa ella también se beneficiará y que existe la posibilidad de
conciliar intereses, pareció ser el propósito del modelo Keynesiano.
Para ello, promovió “el pacto de productividad” a partir del cual
las variaciones de salarios estaban vinculadas a la productividad del
trabajo. Este pacto expresó una nueva forma de relación entre las dos
77PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
clases fundamentales de la sociedad, ya que implicó la aceptación por
parte de los sindicatos “de la legitimidad y necesidad del beneficio
empresarial” (Rodríguez Guerra, 2000, p. 46). Así como en las
fábricas Ford, el capital aceptó pactar con los trabajadores a través de
los convenios colectivos de trabajo, el Estado pactó al responder a las
demandas por las que venía luchando el movimiento obrero: seguro
social, jornada laboral de 8hs, jubilación, salud pública, educación
para todos, etc.
El contexto histórico político de la crisis del ´30 demandó, para
la supervivencia del capitalismo, políticas que en otras oportunidades
podrían parecer concesiones contrarias a sus intereses. El Estado necesitó,
como nunca antes, reconocer el poder de los trabajadores y garantizar
algunas de sus demandas para poder controlar dicho poder.
No obstante, las negociaciones y los logros alcanzados plantean
tensiones en las relaciones de fuerza que requieren ser analizadas en
cada coyuntura para dar cuenta del sentido que cobra la dominación
y las políticas de resistencia.
El keynesianismo conjuga mejoras en las condiciones salariales
y el pleno empleo con promoción del consumo como estrategias
que permiten la acumulación del capital y, con ella, la continuidad
del sistema económico. En este proceso se generan condiciones
de disciplinamiento en la masa de trabajadores, así como ciertas
modificaciones reales en sus condiciones de vida que los “convence”
de los “favores” otorgados por el sistema. Su propuesta de intervención
estatal no significa cuestionar al capitalismo ni a la economía de
mercado. Por el contrario, se trata de salvarlo, asegurando su
continuidad y desarrollo.
Cuando pretende configurar un sujeto en su condición de
“asalariado”, “consumidor” y “ciudadano”, la escolarización constituye
un medio privilegiado para conformarlo.
4.1.3. Educación y ciudadanía en el estado keynesiano:
trazos del modelo en la Argentina
El Estado Keynesiano, cuya política social se orienta a compensar
diferencias de clases (no a su eliminación) y a ampliar los márgenes
de inclusión social, aparece, al mismo tiempo, como garante de un
78 Andrea Blanco, María Eugenia Cabrera
orden preestablecido. Es un Estado con fuerte presencia en el campo
educativo. De allí que haya tenido lugar en un período histórico de
gran crecimiento de los sistemas escolares y de la incorporación de
sectores hasta entonces excluidos del ámbito escolar.
La educación sigue siendo un vehículo de integración de la
sociedad al proceso de desarrollo del capitalismo, al mismo tiempo
que le sirve al Estado para erigirse en garante de la ciudadanía. En el
período bajo análisis, adquiere una singular importancia la presión
de los sectores populares por acceder a la educación media ypara
ingresar a la educación superior.
La necesidad de garantizar el sistema público de educación
y el acceso de grandes sectores de la población a la escuela tiene
distintas aristas. Por un lado, el sistema productivo requiere de cierta
capacitación para la mano de obra empleada; resulta interesante tener
en cuenta que si bien el proceso productivo, en la medida que se
modifica con el desarrollo tecnológico, requiere de obreros con poca
calificación, demanda otros con una formación técnica específica
para ocupar lugares estratégicos.
Por otro lado, en el plano político e ideológico, el Estado necesita
garantizar a la población derechos y deberes, es decir, el ejercicio de
la ciudadanía, porque es una de las formas que la sociedad moderna
adopta para velar las desigualdades. Los sistemas escolares juegan un
rol decisivo en el disciplinamiento y en la construcción de hegemonía.
La necesidad de construir en las representaciones de los sujetos la
idea de integración de los diferentes sectores, más allá de los intereses
antagónicos, resultaba imprescindible en este momento histórico.
Si bien el Estado Moderno concibe al sujeto en tanto ciudadano,
este discurso se expresó de una forma particular en el modelo de
Estado surgido a partir de la crisis del ‘30. Se fortaleció una idea de
ciudadanía con mayor alcance que en siglo XIX. Resulta, entonces,
necesario preguntarnos ¿qué entendemos por ciudadanía y qué vela
este concepto al colocar a los sujetos en un plano de igualdad formal
ante la ley?
La idea de ciudadanía moderna supone una sociedad constituida
por individuos autónomos, libres e iguales ante la ley, pero ¿de qué
igualdad se trata? Detrás de la ciudadanía y el derecho se esconden
las diferencias en la estructuración de la sociedad capitalista, la
79PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
desigualdad con relación a la propiedad privada de los medios de
producción. Pensar la sociedad capitalista como un conjunto de
individuos iguales implica necesariamente no tener en cuenta
los modos en que esta sociedad produce; es omitir este aspecto
para ocultar las relaciones de explotación que se esconden en su
estructuración. Esta relación, donde una clase (poseedora de los
medios de producción) vive de la otra (poseedora de la fuerza de
trabajo), no solo da forma a las relaciones laborales sino que configura
la distribución de la riqueza y la organización social y política de una
sociedad.
Así el capitalismo se sirve de la idea de ciudadanía para ocultar el
conflicto entre capital y trabajo. Mediante la garantía de los derechos
ciudadanos se crea la ilusión de la igualdad entre los individuos,
dificultando la posibilidad de bregar por los intereses de clase. Para
el Keynesianismo (donde el concepto de ciudadanía cobró particular
importancia) la educación tiende a ser pensada como una garantía
para la movilidad social, como un factor que promueve la integración
del sujeto a la sociedad. Eso explica que juegue un papel significativo,
tanto para el Estado como para los sujetos.
En la Argentina, la relación entre movilidad social y educación es
posible encontrarla en el imaginario de “m’hijo el dotor”19, reeditado
en este nuevo contexto histórico. La incorporación a la ciudad de los
migrantes del interior, en derredor de la fábrica, requirió un proyecto
educativo que los contuviera y les prometiese el anhelado ascenso
social. Mediante la idea de “una educación para todos” se reactualizó
el principio sarmientino de igualdad y de homogeneización de la
población. Se afirmaron, así, los preceptos de la educación moderna
19 Este imaginario se construye a raíz de una obra teatral escrita por Florencio Sánchez en
1903. En ella confrontan dos maneras de ver el mundo: la de un padre campesino rural y la de su
hijo que, habiendo estudiado en la ciudad, modifica su perspectiva y asume una visión citadina-
moderna. Si bien la obra remite a los primeros años del siglo, su título tuvo una historia propia,
al punto de haberse convertido en un lugar común, al que se le adjudica nuevos sentidos. En
esta expresión se resume la historia del inmigrante que completa su laborioso recorrido cuando
su hijo obtiene el título de “doctor”. Confluyen allí varios procesos de la historia Argentina: el
crecimiento económico, la integración de los diversos procesos de migratorios y la movilidad
social ascendente. De este relato esquemático pero verosímil, bien instalado en el imaginario
social, surgió lo que José Luis Romero llamó la ideología espontánea del ascenso social, promesa
y derecho basado en el esfuerzo personal y el aprovechamiento de las oportunidades.
80 Andrea Blanco, María Eugenia Cabrera
que impulsó el sistema escolar como un espacio fundamental para la
constitución de lo público.
Esta política civilizatoria, a través de la cual se produce el
aprendizaje de ciertos valores, costumbres y normas consideradas
necesarias para la eliminación de la “barbarie”, sigue siendo, aún hoy,
un pilar fundamental de la educación en los diversos ámbitos donde
se desarrollan procesos pedagógicos.
Al sujeto que se requiere para la producción en cadena, así como
el ciudadano capaz de realizar acuerdos con otros sectores (más allá
del lugar que ocupan en la producción), fue necesario construirlo. La
educación pública fue una herramienta indispensable en este sentido.
Ella es presentada desde el discurso dominante como una
inversión a largo o mediano plazo, ya que mayores niveles de
escolarización garantizarían mayores y mejores posibilidades de
empleo. Desde estas premisas se constituyó en el campo educacional
la perspectiva del Capital Humano20. Esta corriente ideológica
plantea una relación directa entre educación y productividad. La
educación es un instrumento de formación de mano de obra, por lo
que el presupuesto destinado a la educación puede ser una inversión
de capital a mediano y largo plazo, tanto para el estado como para
los individuos.
Estas posiciones llevan a los sujetos a considerar que es posible
modificar sus condiciones estructurales en el sistema productivo a
partir de su trayecto educativo (la llamada movilidad social). A su
vez, la permanencia en el sistema educativo desplaza el tiempo de
incorporación al mercado laboral y prepara para la aceptación de los
ritmos del disciplinamiento necesario en la producción.
En este contexto: ¿cuál es el rol que juega la educación?, ¿qué
lugar tienen los sujetos en la construcción de demandas por más y
20 Desde fines de 1950, los discursos político-económicos destacaron las contribuciones de
la educación al desarrollo económico de la sociedad y, especialmente desde la planificación
educativa, se enfatizó la producción de recursos humanos calificados con la difusión de la
Teoría del Capital Humano. Los postulados centrales de esta teoría establecen que los “gastos”
realizados por sujetos o sociedades en servicios sociales de sanidad o educación son, en realidad,
“inversiones” realizadas por los sujetos considerando los beneficios a lograr en el futuro -haciendo
una analogía con la inversión en capital físico característico de la economía del trabajo. Desde
este enfoque, se suponía que el progresivo desarrollo económico de las sociedades, fruto del
crecimiento educativo de su población, podría beneficiar a los grupos más pobres de la sociedad.
81PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
mejor educación?, ¿cómo es la vinculación entre educación y trabajo/
empleo?
La educación se presenta como requisito para mejorar las
condiciones de empleo y la situación social de los trabajadores.
El crecimiento de los sistemas escolares resulta una política que
garantiza los intereses de los sectores hegemónicos, pero que se
va consolidando, también, como respuesta a las demandas de los
trabajadores. Sin embargo, el precepto de la igualdad educativa
que el Estado keynesianosostiene se desmorona. Ya que junto
con el desarrollo de los sistemas escolares, y la incorporación de
grandes sectores de la población, se crean circuitos diferenciados de
escolarización fuertemente vinculados al lugar que ellos ocupan en
la producción.
El acceso a la educación implica que, por un lado, se pueden
mejorar las condiciones laborales y de vida (volviéndose palpable
la promesa de poder cambiar de clase), al mismo tiempo que la
diferenciación educacional garantiza la diferencia estructural para el
sistema productivo. Las escuelas técnicas y los trayectos educativos
dentro de las fábricas, son los ejemplos más visibles. De esta manera
la igualdad se constituye en una ficción que no consigue ocultar la
desigualdad estructural.
No obstante, la política keynesiana de expansión de los sistemas
educativos, brazo fundamental para garantizar la dominación,
adquiere diversos sentidos. La incorporación de grandes sectores, hasta
ese momento excluidos de los circuitos escolares, resultaba necesaria
en la construcción de una civilidad pública que ocultara los intereses
antagónicos; pero, a la vez, pudo ser resignificado por los trabajadores
en tanto espacio contradictorio donde se expresaban múltiples
intereses. La participación en acciones de resistencia de grandes
movimientos estudiantiles junto a obreros, como en el Cordobazo en
Argentina (1968) y el del Mayo Francés (1968), son ejemplo de esto.
Las organizaciones populares, tanto en el movimiento obrero como
en el movimiento estudiantil crecieron y consolidaron posiciones de
lucha y resistencia. Paralelamente, el poder busca cooptar, sobre todo
a las organizaciones sindicales, desconociendo como lucha legítima
de los trabajadores toda resistencia que vaya por fuera de aquellas
organizaciones que ya cuentan con un reconocimiento legitimado.
82 Andrea Blanco, María Eugenia Cabrera
4.1.3.1. La propuesta educativa en el peronismo
En nuestro país, el gobierno peronista (1946-1955) llevó a cabo
el Proceso de Sustitución de Importaciones; estimuló el desarrollo
industrial y, como consecuencia de ello, trabajadores agrícolas
-campesinos sin tierra- fueron llegando a las ciudades y formaron
los cinturones industriales fundamentalmente en el Gran Buenos
Aires. Proceso que influyó significativamente en el incremento de la
demanda educativa.
Por otro lado, el discurso acerca de la necesidad de un desarrollo
industrial, nacional e independiente, requirió la consolidación de
una identidad nacional, la homogeneización cultural, y para ello el
sistema educativo fue una herramienta eficaz.
La adaptación a los ritmos artificiales y al disciplinamiento del
trabajo industrial adquirirían importancia particular porque una
buena parte del nuevo proletariado industrial estaba formado
por inmigrantes relativamente reciente de zonas rurales del
interior del país y por inmigrantes extranjeros con un bajo índice
de escolarización. La categoría de ciudadanía fue ampliada por
el peronismo (…) incorporó derechos sociales y económicos.
Pero esta ampliación (…) debía ser al mismo tiempo restringida
al proyecto político nacional populista, en cuanto que la
politización de las clases subalternas no podía rebasar los límites
de ese proyecto. (Somoza Rodríguez, 1997, p. 11).
En la necesidad de construcción de la homogenización, el gobierno
peronista, pone en juego diversos procesos pedagógicos que no limita
al ámbito escolar. De modo que buscó la inscripción de las mayorías
trabajadoras a la Doctrina Nacional Peronista. Bajo el peronismo, la
relación política se convirtió en una relación pedagogizada, del mismo
modo que las relaciones pedagógicas fueron abiertamente políticas,
tanto fuera para para aceptar y/o difundir la doctrina peronista como
para combatirla (Somoza Rodriguez, 1997).
La necesidad de incorporar a grandes sectores de la población al
sistema educativo se expresó en el crecimiento de la matrícula como
uno de los rasgos característicos de este período histórico.
83PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
Creció el nivel pre primario (...) muy relacionado a la
incorporación de la mujer al mercado de trabajo, que a pesar
de las precoces prescripciones de la Ley 1420 era muy exigua.
Creció menos la matrícula primaria, pues partía de un alto índice
de incorporación, pero sobre todo crecieron la de enseñanza
media y superior. El aumento porcentual de las modalidades
productivas (comercial y técnica) durante este período indica
una incorporación de alumnos provenientes de los sectores de
trabajadores. Con respecto a la enseñanza técnica, hubo un
significativo crecimiento y la organización de un sistema no
tradicional. (Nacimento, 1986, p.150)
Si bien el interés de vincular educación y trabajo no es
restrictivo de las políticas peronistas, durante ese gobierno adquirió
una dimensión muy relevante. Las diferentes medidas que llevaron a
cabo así lo demuestran. Se crearon órganos especialmente encargados
de implementar proyectos con estos fines que fueron asumiendo
diversas formas. Por un lado se crearon las Misiones Monotécnicas
y de Extensión21. Se trataban de instituciones educativas itinerantes
que se proponían brindar capacitación en una única especialidad
e impartir enseñanza correspondiente al 5° y 6° de la escuela
tradicional, a las que se podía ingresar con 4º grado de la primaria.
Por otro, se pusieron en marcha proyectos donde se buscaba la
articulación entre formación profesional y educación técnica. Una
propuesta estuvo destinada a la formación de aprendices; en ella
las empresas tenían que participar en el financiamiento y permitir
que sus empleados menores de edad concurrieran a clase en medio
turno. Estas propuestas de formación eran organizadas por la misma
empresa o por la Secretaría de Trabajo y Previsión de la Nación.
Las empresas estaban obligadas a emplear a un porcentaje de estos
jóvenes aprendices. Además, se crearon escuelas fábricas y en ellas los
estudiantes participaban al mismo tiempo de procesos de formación
y de producción.
Estas propuestas conformaron circuitos de formación
diferenciados: por un lado, las escuelas técnicas con mayor contenido
21 Para profundizar sobre estas propuestas ver: Spregelburd (1997) “La enseñanza técnica en
el nivel primario. Las misiones monotécnicas. Análisis de un caso en Lujan”.
84 Andrea Blanco, María Eugenia Cabrera
teórico y formadoras de técnicos industriales que permitían continuar
en el nivel superior del sistema educativo; por otro lado, las escuelas
fábricas que formaban operarios para su incorporación inmediata en
las plantas. En la medida en que estas propuestas fueron creciendo, la
población que asistió demandó más contenidos teóricos en su formación
y la posibilidad de continuar con estudios Universitarios.
Este circuito de formación técnico profesional, paralelo a la
formación técnica existente, dio origen a la creación de la Universidad
Obrera Nacional (Ley Nº 13 229 en agosto de 1948), destinada a la
formación de“ingenieros de fábrica”. Las condiciones para el ingreso
eran ser egresados de escuela fábrica o industrial y trabajar en la
especialidad elegida. Este fue el origen de la que hoy conocemos como
Universidad Tecnológica Nacional.
Paralelamente a la búsqueda por incorporar a los hijos de
trabajadores en circuitos formativos relacionados con la producción,
se desarrollaron formas de discriminación ideológica en el sistema
educativo afectando profundamente la enseñanza. Se persiguieron
opositores, se introdujo la enseñanza de la Doctrina Nacional Peronista
y la formación religiosa como parte de los contenidos obligatorios.
En relación a la educación superior se constituyeron dos modelos
de universidad en disputa: el reformista22 y el peronista (Pronko, 2000).
El modelo universitario peronista se caracterizó por su postulados
anti liberales, redefiniendo principalmente la relación entre Estado
y Universidad poniendoen el foco de la discusión la autonomía
universitaria. Según la autora, se ideó una estructura universitaria
contradictoria con los principios sustentados por la reforma del ´18 y
se intentó modificar el perfil liberal de su oferta educativa.
El proyecto se expresó en una nueva ley universitaria (Ley Nº
13031 de 1947), que vino a reemplazar la ley Avellaneda (1885). La
nueva normativa limita la autonomía universitaria, restringiéndola a
sus aspectos “técnico, docente y científico (art. 1°); a la vez establecía
22 El modelo reformista refiere a la universidad que plantea la reforma universitaria del
18, que entre otras cuestiones, propone la libertad de cátedras la autonomía universitaria y el
cogobierno.
85PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
la posibilidad de examen de ingreso (arts. 90° a 93°)23 y el cobro
de derechos arancelarios (arts. 100° y 105°). En cuanto al gobierno
universitario, establecía que el rector sería designado directamente por
el poder ejecutivo y el consejo universitario estaría compuesto solo
por el claustro de profesores. Estipulaba, también, que la Universidad
debe actuar en consonancia con el gobierno; de allí que las autoridades
debían ser designadas por el poder Ejecutivo.
Así también, en la búsqueda por evitar resistencias, se produjo la
cesantía de reconocidos docentes universitarios y se reemplazaron las
organizaciones docentes y estudiantiles -existentes hasta el momento- por
otras que respondían a los intereses del partido político en el gobierno.
Recapitulado, el Peronismo, como expresión del modelo de
Estado Keynesiano, sostuvo a la escuela como el espacio público
que garantizaba y legitimaba determinados saberes necesarios para la
formación del ciudadano, aunque no restringía su propuesta pedagógica
solo a la escuela. Diversos ámbitos de la sociedad civil fueron también
importantes espacios para la construcción de hegemonía: los medios
de comunicación masiva, los clubes, las unidades básicas, los torneos
deportivos, por nombrar solo algunos.
Hacia fines del siglo XX, el neoliberalismo puso en cuestión esta
idea de lo público y propuso la privatización como política adecuada
para resolver las problemáticas de este nuevo momento histórico. Una
nueva alianza consolidó políticas que, en la búsqueda por garantizar la
supervivencia del capitalismo, propusieron “el retiro” del Estado -erigido
hasta ese momento como garante de los derechos ciudadanos- junto a la
reivindicación de las libertades y responsabilidades individuales como
los pilares del cambio que consideran necesario.
4.2. segunda mitad del siglo XX: crisis de 1970 y hegemonÍa
de la “nueva derecha”
Después de finalizada la Segunda Guerra, Europa tuvo una gran
recuperación económica y Estados Unidos se instaló como primera
potencia mundial.
23 En el año 1949, se re-estableció la gratuidad del nivel superior al suspender, mediante
el decreto 29337, el cobro de aranceles con retroactividad a junio de ese año. La universidad
volvería a ser arancelada entre los años 76- 83.
86 Andrea Blanco, María Eugenia Cabrera
La prolongación de la llamada “edad de oro”24 del capitalismo
hasta inicios de la década de 1970 implicó la expansión de las
economías centrales y se vio facilitada por el bajo precio del petróleo
en el mercado. En este sentido se afirma que “una de las razones por
la que la edad de oro fue de oro es que el precio del barril de crudo
saudí era inferior a los dos dólares a lo largo de todo el período que
va de 1950 a 1973” (Hobsbawm, 1998, p. 265). Después de 1973 el
precio se multiplicó por cuatro como resultado de la presión de los
países productores de petróleo (OPEP) y luego se triplicó al final de
la década de 1970. A fines de los 80, el barril de crudo se vendía a
41 dólares.
El impacto en las economías centrales de este aumento fue
decisivo y una de las causas que desencadenó la nueva crisis del
capitalismo, la de 1970. Políticamente, el enfrentamiento de los
Estados Unidos y la Unión Soviética –la Guerra Fría- atravesará la
segunda mitad del siglo y tendrá diferentes niveles de tensión en
la década del ´60, cuando se instaló el primer gobierno comunista
en territorio americano. Cuba y su revolución (1959), al mando de
Fidel Castro y Ernesto Guevara, evidenciaron que los peores temores
de los grupos dominantes estadounidenses podían hacerse realidad y
muy cerca de casa.
A comienzos de la década del 70 se inició un nuevo período de
crisis en el mundo capitalista: el desempleo aumentó, acompañado
por altas tasas de inflación; se produjo una crisis fiscal y disminuyeron
las prestaciones sociales que hasta entonces se otorgaban. Estos
procesos afectaron las condiciones para la acumulación del capital y
el Estado no consiguió controlar el malestar social, desencadenado
procesos que afectaron su legitimidad.
El mundo capitalista alcanzó mayores niveles de desarrollo
tecnológico, expresado en el aumento de las formas de comunicación,
avances científicos y mayores posibilidades de confort para una
parte de la población mundial; mientras otro sector de la población
quedaba excluido de este proceso.
24 Se utiliza esta expresión para referirse al proceso económico- social vivido desde el fin de
la Segunda Guerra Mundial hasta la crisis del petróleo en 1973.
87PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
Las tensiones aumentaron y con ellas los movimientos políticos
que buscaban transformaciones en sus condiciones de vida. El
mundo comenzaba a ser testigo de procesos históricos que ven
en el socialismo una posibilidad diferente, una esperanza para
los oprimidos, una nueva utopía. El lugar de potencia mundial
alcanzado por la URSS parecía indicar que el desarrollo económico
no es exclusividad del capitalismo. Paralelamente se cuestionaban
los rasgos de autoritarismo del gobierno soviético, expresados en el
disciplinamiento social y político y las limitaciones impuestas a la
participación.
En otros países el proceso revolucionario adquirió otros matices,
la Revolución cultural china en los años 50 evidenció que un tercio
de la población mundial estaba afuera de la órbita capitalista y podía
desarrollar un significativo proceso de enriquecimiento cultural.
En síntesis, la hegemonía capitalista se vio amenazada por una
nueva crisis de acumulación y por la presencia -en distintas parte
del globo incluyendo a América- de procesos sociales, políticos y
culturales que lo ponían bajo cuestión.
4.2.1. La crisis de 1970 y la hegemonía de la Nueva Derecha
Al igual que en otros períodos de crisis, estas no se limitaron al plano
económico. En el mundo se produjeron distintos movimientos
sociales que cuestionaban el orden establecido: la Revolución
Cubana en 1959, el movimiento estudiantil del Mayo Francés de
1968, los movimientos opositores a la Guerra de Vietnam (1965 –
1975), la elección de un presidente socialista, Salvador Allende, en
Chile en 1970, la existencia de distintos movimientos guerrilleros
en América Latina (Montoneros, Ejército Revolucionario del
Pueblo, en Argentina, Tupamaros en Uruguay, entre otros). Estas
organizaciones cuestionaron por distintas vías el poder establecido,
postularon nuevas formas de organización social y se convirtieron en
expresión de nuevas tensiones.
La crisis económica iniciada en la década del 70 fortaleció las
posiciones de los grupos neoliberales25 que se oponían a las políticas
25 Con el prefijo neo, hablamos de algo nuevo, de una reactualización de las ideas originales
de estas concepciones que fueron hegemónicas hasta las primeras décadas del siglo XX.
88 Andrea Blanco, María Eugenia Cabrera
propias del Estado Keynesiano, debido a que, desde sus concepciones,
eran excesivamente intervencionistas en la vida social y económica.
Si bien las ideas de estos grupos liberales, defendidas desde fines de
1940, no habían influido masivamente en losveinte años posteriores,
ganan terreno con el desarrollo de la crisis y llegan, en las siguientes
décadas, a ser hegemónicas en el mundo.
El neoliberalismo surgió luego de la Segunda Guerra en Europa
y América del Norte como expresión de una reorganización del
sistema capitalista. Sus discursos y prácticas político-ideológicas y
económicas empiezan a circular más abiertamente a principios de
los años setenta y adquieren una gran influencia en la década de los
ochenta. Estas políticas son resultado de un largo proceso de disputas
entre las diversas fracciones del bloque dominante en el poder.
En este proceso se identifican distintos momentos:
Una primera etapa, de índole fundacional, que comenzó en 1947,
se prolongó aproximadamente treinta años (…) a fines de los
´70 el neoliberalismo inició su etapa estatal con el advenimiento
de las administraciones de Thatcher (Gran Bretaña, 1979) y
Reagan (EEUU, 1980) (…) Durante la primera administración
de Reagan la ortodoxia neoliberal fue rearticulada por el
pensamiento neoconservador (...) que desencadenó un proceso
de reorganización ideológica (...) Así desde principios de los
´80 se ha perfilado un programa neoliberal-conservador (o un
conservadurismo neoliberal) de factura estadounidense (...)
facilitado por el colapso del socialismo histórico, que le otorgó
un alcance realmente planetario. (Ezcurra, 1998, p.15).
La articulación de posiciones neoliberales y neoconservadoras
dio surgimiento a la llamada “Alianza de la Nueva Derecha”26.
26 Tal como se planteó en los capítulos 2 y 3, desde fines del siglo XVIII las posiciones
conservadoras y liberales estuvieron enfrentadas en la Europa revolucionaria. Los conservadores
eran defensores del régimen y los liberales adherían a las nuevas ideas republicanas que se habían
acuñado en el proceso de la revolución francesa. Sin embargo, en el siglo XX veremos que ambos
sectores articulan posiciones frente a lo que consideran un enemigo común: el keynesianismo.
Un modelo que, desde sus perspectivas, pone en riesgo la continuidad del sistema. De esta
manera, esas posiciones se combinan en una fuerza política que no representa necesariamente
un corpus coherente de pensamiento (Finkel, 1990). Se conforma una alianza que, desde la
perspectiva liberal, retomará el lugar central del individuo, del mercado y de la libertad elección,
pero combinándose con la expresión moralizadora del conservadurismo, vinculada al rescate
de la autoridad, la tradición, la religión y las jerarquías, como estructuradoras del orden social.
89PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
En la década de los 90, el neoconservadurismo tomó como
eje predominante cuestiones de orden social y político. Rescató
la idea de autoridad (el padre, el patrón, el Estado), el orden y la
estabilidad social, el respeto de las tradiciones y de instituciones
consideradas básicas como la familia y la iglesia. Sostuvo la necesidad
de un gobierno fuerte y el fortalecimiento de la comunidad local, las
empresas, la familia, como instituciones guardianas de los individuos
en momentos de crisis.
El neoliberalismo, por su parte, se caracterizó, predominantemente,
por aspectos de orden económico. Las ideas centrales que sostuvo fueron
la defensa de la economía del laissez-faire, que argumenta la necesidad
del funcionamiento libre de los mercados, la mínima intervención del
Estado en la vida económica y social y la doctrina del individualismo.
Consideró a las personas como individuos racionales, que pueden
elegir siempre lo que más los va a beneficiar, sin condicionamientos,
garantizando el óptimo funcionamiento del mercado económico.
Sostuvo que la libertad y la responsabilidad individual son aspectos
que van unidos ya que todos deben tener la posibilidad de elegir pero
también deben asumir los resultados de sus actos.
Si bien el concepto de “libertad” es una temática central en esta
concepción, se sostiene que el fundamento último de la libertad es el
respeto a los derechos de propiedad, expresado en la libertad de las
personas para adquirir, mantener y acrecentar la propiedad privada.
Resulta necesario destacar cómo en este momento histórico,
corrientes políticos- ideológicas que estuvieron enfrentadas a lo
largo del siglo XIX se reúnen en la llamada Alianza de la Nueva
Derecha. Uno de los motivos que explica su síntesis contradictoria
es que comparten un claro objetivo: dar continuidad a la formación
capitalista. Acuerdan en la necesidad de reemplazar las políticas
sociales del Estado Keynesiano que, desde su perspectiva, provocaron
la crisis que se padece en ese momento y ponen en riesgo la
continuidad del sistema.27 Para los seguidores de este movimiento,
27 El economista austríaco Von Hayeck (1899-1992), representante de esta corriente, escribe
en 1944 su texto Camino de Servidumbre, donde critica las políticas socialdemócratas del partido
Laborista inglés, triunfante en las elecciones de 1945, que según él llevaría a una situación de
desastre a las economías. Desde su postura solo el mercado libre garantiza la libertad individual
y es el reaseguro para el funcionamiento correcto de la economía.
90 Andrea Blanco, María Eugenia Cabrera
los orígenes de la crisis que se atravesaba estaban en las políticas
sociales del Estado Keynesiano las cuales, además de distorsionar el
libre funcionamiento del mercado, conllevaban un excesivo gasto
fiscal.
Desde esta concepción se responsabilizaba también a los
sindicatos los cuales, con su poder desmedido, presionaban al Estado
para satisfacer sus intereses y de esta manera perjudicaban a los
empresarios quienes eran los legítimos productores de la riqueza y a
los que se debía proteger. Como forma de salir de la crisis propusieron
la estabilidad de la moneda, el control presupuestario, la aceptación
de la existencia de una tasa “natural” de desempleo. Estrategias que
permitirían la dinamización de la economía. Consideraban que ciertas
desigualdades en la sociedad eran necesarias para el crecimiento
económico general por su efecto beneficioso para todos, en tanto
induciría a los pobres a trabajar más y mejor.28
Estas posiciones se extendieron por el mundo y en América
Latina marcaron las políticas hegemónicas desde mediados de los 70.
4.2.2. La situación en América Latina
Durante las décadas de 1970 y 1980 se impusieron dictaduras militares
en distintos países de América Latina: Chile (1973-1989), Argentina
(1976-1983), Uruguay (1976-1985), Brasil (1964-1985), Paraguay
(1954-1989), Bolivia (1969-1982). Muchos de ellas desarrollaron
políticas con orientaciones neoliberales y neoconservadoras. Estos
gobiernos dictatoriales expresaron políticamente la preocupación
neoconservadora referida a la necesidad de reprimir los movimientos
sociales existentes, en tanto alteraciones de un orden social que se veía
amenazado. Con ese objetivo instrumentaron el terrorismo de Estado
que incluyó el secuestro, la tortura, el asesinato y la desaparición de
personas como método de control social y como sostén de una política
económica que destruyó la moderada industrialización conseguida hasta
ese momento y multiplicó la deuda externa. En materia económica
28 En este sentido, Hayek afirma que “...los ingresos obtenidos en el mercado son
mecanismos indispensables para incentivar la eficiencia y en particular los perdedores serán
inducidos a esforzarse para mejorar su suerte y retornar al campo de los ganadores” (Salama
y Valier, 1996, p.179).
91PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
adoptaron reformas neoliberales siguiendo a los economistas de la
Universidad de Chicago de Estados Unidos (los “Chicago Boys”).
En el ámbito militar también Estados Unidos fue una referencia,
ya que las Fuerzas Armadas latinoamericanas -que luego tomarían por
la fuerza los gobiernos en sus respectivos países- fueron instruidas en
el Colegio Nacionalde Guerra Norteamericano siguiendo la “Doctrina
de la Seguridad Nacional”; recibieron adiestramiento y equipos por
parte de los Estados Unidos con el objetivo de “preservar los valores
occidentales y cristianos y enfrentar así la amenaza del comunismo”.
En Argentina, las Fuerzas Armadas habían desaparecido a más de
30.000 personas, asesinado a otras y expulsado al exilio a muchos. En
1982 condujeron a muchos otros jóvenes a una guerra con Inglaterra.
Estas dictaduras allanaron el camino para la existencia, en la década
de los ’90, de gobiernos con orientación neoliberal elegidos, ahora, a
través de las urnas. En este sentido es posible reconocer –a pesar de
la vida en democracia, como fruto de los años de dictaduras y del
terror de estado– la existencia de una cultura autoritaria en parte de la
población que se expresa en la desmovilización, el temor, la resignación
o el conformismo. Esta cultura posibilitó, en parte, la instauración de
un discurso único sobre las políticas y prácticas posibles y relegaron de
los debates públicos dominantes las argumentaciones que planteaban
las posibilidades de un ordenamiento social, político y económico
diferente al existente.
Los medios masivos de comunicación contribuyeron a formar en
la opinión pública un sentido común privatizador, que permitió y hasta
favoreció la implementación de las políticas neoliberales. Este accionar
legitimó la necesidad del “retiro” del Estado de las distintas áreas en
las que participaba, conformando opiniones que asociaban lo privado
con lo “bueno” o “eficiente” y “lo público” con “la burocracia” que
hay que desterrar. De esta manera, en el sentido común de buena parte
de la población se desdibujó la existencia del ámbito público, como
la posibilidad de construir colectivamente y de reclamar por aquellos
bienes y derechos que se consideren necesarios. Por el contrario, se
ponderó la satisfacción individual de las necesidades, desplazando
el lenguaje del derecho y naturalizando la necesidad de “comprar”
-educación, salud, jubilaciones, etc.- para acceder a los mismos.
92 Andrea Blanco, María Eugenia Cabrera
Sin embargo, los discursos dominantes privatizadores no se
impusieron ni se aceptaron mecánicamente, y como el terreno de
las significaciones es contradictorio y en disputa permanente, las
posibilidades de oposición y resignificación de los mensajes y políticas
existentes estuvieron (y están) siempre abiertas.
4.2.3. Las políticas educativas de la Nueva Derecha
La aplicación de políticas neoliberales en distintos países de
América Latina provocó un aumento del desempleo y de la población
en condiciones de pobreza, como así también un agravamiento del
proceso de concentración de la riqueza.
Las reformas económicas y educativas implementadas en la
región, “sugeridas” por los Organismos internacionales de Crédito
(Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial) y adoptadas por
los grupos dominantes locales, revelaron una gran similitud en los
diferentes países en que fueron implementadas.
En el terreno educativo, estas políticas expresaron la oposición
a la concepción de la principalidad del Estado en la educación y
promovieron la existencia de un Estado subsidiario o mínimo que
delega en grupos o en sujetos particulares la tarea del sostenimiento
de la educación.
Para esta corriente, la crisis del sistema educativo se debía
centralmente a la falta de eficiencia del Estado en el manejo de las
políticas sociales en general y de las educativas en particular. A causa
de esto, los gobiernos neoliberales sostienen que no es necesario
aumentar el presupuesto para educación sino se trata de “gastar
mejor”, que no hacen falta más docentes sino mejores formados, ni
más escuelas sino más racionalmente utilizadas (Gentili, 1997).
En este sentido propusieron realizar reformas administrativas
que potencien el rol del mercado como organizador de las políticas
hacia el sector: tanto para la asignación de recursos como para
facilitar la instauración de formas de competencia basadas en las
capacidades y méritos que permitirían estratificar jerárquicamente a
las instituciones, a sus docentes y estudiantes.
A partir de la implementación de estas políticas se reformuló el
rol del Estado y el concepto de ciudadano:
93PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
El ciudadano como consumidor libre ha reemplazado al
anterior ciudadano, que emergía como situado en relaciones
de dominación generadas estructuralmente. Así, el bien común
estará ahora regulado exclusivamente por las leyes del mercado,
la libre competencia, la propiedad privada y la rentabilidad.
(Apple, 1997, p. 98).
La llamada Nueva Derecha, más allá de las expresiones
particulares en cada país, ha sostenido que es necesario evitar la
expansión del sector público y la burocracia que este desarrolla.
Debido a esto buscará reducirlo y disminuir, así, el gasto público.
Simultáneamente ha impulsado el desarrollo del sector privado,
facilitando financiamiento para sus iniciativas y reduciendo el
control estatal sobre el mismo.
En el caso de las escuelas, el desarrollo de un importante
mercado de educación privada permite la competencia entre ellas.
En este sentido los padres “elegirían” las “mejores” asegurando, de
este modo, la supervivencia de las más eficientes y elevando, de esta
manera, la “calidad” de la educación.
Se propone, por lo tanto, el fortalecimiento del sistema de
educación privado a través de distintas estrategias (subsidios a
familias, reducción de impuestos a las familias que envíen sus
hijos a escuelas privadas, bonos, escuelas charter) para que así sea
el “mercado”29 el vehículo central que responda a la necesidad de
educación de la población.
Es importante destacar que los gobiernos de la Nueva Derecha
utilizaron el presupuesto público para sostener la actividad privada,
ya sea a través de subsidios a personas e instituciones, mientras que
recorta los presupuestos para la educación pública. También el Estado
intervino activamente para “desregular” -reducir los controles- el
29 Estas concepciones sostienen que las políticas sociales, entre ellas las educativas, deberían
ofrecer una red de seguridad que asegure un mínimo de servicios a todos los ciudadanos. Aquí
se identifican distintas posiciones: los más extremos proponen que los subsidios se otorguen
a los individuos o familias, esto llevaría a la desaparición del sistema público de educación y
a la existencia de bonos que permitirían comprar el servicio en las distintas escuelas privadas
existentes. Otros plantean que el sistema de educación pública debería existir solo para aquellos
que no puedan pagar su educación. Otras posiciones sostienen que la red estatal debe seguir tal
como está, siempre que esta promueva la meritocracia, la inversión individual y la competencia.
94 Andrea Blanco, María Eugenia Cabrera
funcionamiento de la actividad privada referida, por ejemplo, al
otorgamiento de títulos habilitantes, certificaciones, funcionamiento
académico, calificaciones.
Así también, las propuestas neoliberales articulan una doble
lógica: la centralizadora y la descentralizadora. Proponen una
descentralización de funciones y responsabilidades desde el nivel
nacional al provincial -y de ser posible de este al municipal- y se
flexibilizan las formas de retribución salarial y de contratación de los
docentes. Por otro lado, se evidencia una política centralizadora en el
diseño de un currículum básico nacional, en la existencia de programas
nacionales de formación de los docentes según los requerimientos de
la reforma educativa, y en la instauración de programas nacionales de
evaluación, focalizados en el rendimiento de los estudiantes.
Las políticas de transferencias de servicios educativos nacionales
a las provincias implementadas en la década del 90 agudizaron la
desigualdad existente en el sistema educativo, ya que cada provincia
debió hacersecargo del sostenimiento de sus servicios educativos
sin que el Estado Nacional garantizara su financiamiento. Esto se
tradujo en el evidente deterioro de las escuelas de las provincias más
pobres. En Argentina este proceso de transferencias no fue nuevo, ya
que estas políticas venían manifestándose desde fines de la década de
1950, durante gobiernos militares.30
En pleno auge de las políticas neoliberales en nuestro país se
sanciona la Ley Federal de Educación (Ley Nº 24195 en 1993), con
aplicaciones desiguales en el territorio Nacional. En la provincia de
Buenos Aires se sanciona Ley de Educación Provincial N° 11.612
(1994), siguiendo los lineamientos de la Ley Federal de Educación.31
30 Es posible identificar cuatro períodos históricos: entre 1955 y 1962, entre 1966 y 1970,
entre 1976 y 1982 y desde 1990 en gobierno democrático.
31 Durante 1996 comienza a modificarse la estructura del sistema educativo en la provincia
de Buenos Aires, en forma gradual, para responder a los lineamientos de la Ley Provincial de
Educación 11.612/94. La entrada en vigencia de la Reforma implicó la creación de la Educación
General Básica (EGB) y la aplicación de normativas con impacto en diversos aspectos: la
extensión de la obligatoriedad a diez años como resultado de la obligatoriedad del preescolar y
la estructuración del tercer ciclo con séptimo, octavo y noveno año; la aplicación de un nuevo
currículum basado en los Contenidos Básicos Comunes (CBC) ; la capacitación de los docentes
y un nuevo sistema de evaluación, calificación y promoción de los alumnos.
95PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
Esta normativa implicó una modificación significativa en la sociedad
al extender la obligatoriedad escolar a diez años y al modificar
aspectos de la estructura del sistema vigente hasta el momento. La
vida cotidiana escolar sufrió múltiples alteraciones especialmente
en las formas de organización institucional y en las condiciones
de trabajo docente, lo que provocó variadas resistencias y nuevas
adaptaciones.
Referente indiscutible de las políticas de la Nueva Derecha, este
marco normativo, venía a renovar la ya “obsoleta” Ley Nº 1420 de
1884, y con ello fundamentaba la desresponsabilidad del Estado
en el sostenimiento de la educación para las grandes mayorías,
promoviendo una privatización encubierta del sistema. Los años de
obligatoriedad en la escolaridad se extendieron mientras se aplicaban
políticas sociales y económicas neoliberales que agudizaron el
desempleo, la precarización laboral y la pobreza.
De esta manera desde el gobierno se planteó resolver el problema de
la retención del sistema educativo tomando en cuenta solo su estructura
pedagógica –como obstáculo a superar-, ignorando el peso decisivo que
tienen las características estructurales de la sociedad, especialmente la
desigual distribución de la riqueza, en la resolución de este problema.
En el sentido común de la población, la reforma se inscribió como una
etapa de ampliación de años de escolaridad, programas de becas para los
estudiantes y distintos planes de asistencia llevada a cabo desde la escuela.
Además, como lo afirman algunos especialistas, el texto de la Ley
no parte de definir los problemas centrales del sistema educativo, no
plantea cómo resolverlos e ignora antecedentes político-educativos
del país (Vior, 1992).
Si bien, desde los inicios de su aplicación, algunos sectores
docentes manifestaron diferentes formas de rechazo a la Ley, hubo
provincias donde el rechazo conjunto de docentes y comunidad frenó
su aplicación como en Neuquén y en Ciudad de Buenos Aires. Sin
embargo, en otras jurisdicciones se fue instalando como una reforma
“inevitable”, con marchas y contramarchas y discursos críticos que
constituyeron el día a día de las instituciones educativas.
En cuanto a la situación de la educación universitaria, algunos
de los problemas que ocupan el centro de la escena son la restricción
del ingreso y el arancelamiento que interpelan el sentido social de la
96 Andrea Blanco, María Eugenia Cabrera
universidad. Con la sanción de la Ley de Educación Superior (Ley
N° 24.521 de 1995) se habilita a las universidades para que se auto-
financien con la venta de servicios, realicen convenios con distintas
empresas y cobren aranceles; decisiones políticas que en su mayoría
vulneran los principios de gratuidad y autonomía.
La instrumentación de pasantías en empresas como espacio de
aprendizaje durante la cursada de la carrera universitaria, resultó, en
la mayoría de los casos, estrategias de abaratamiento de la mano de obra
para las empresas.
Las relaciones entre el conocimiento generado en las universidades
y los intereses de las empresas se han fortalecido durante este periodo de
auge neoliberal. Se condicionaron aquellos proyectos de investigación
que no eran de interés empresarial, y se desfinanciaron líneas de trabajo
que respondían a otras preocupaciones sociales, económicas, políticas
o culturales. Se dificultó, de esta manera, la construcción de un
pensamiento crítico y de propuestas académicas para superar la crisis y
resolver los problemas de las grandes mayorías excluidas.
Los sofisticados mecanismos de evaluación y acreditación, el
empeoramiento de las condiciones de trabajo y salariales de los docentes
universitarios, sumado a los magros presupuestos, son elementos
insoslayables a la hora de mirar los problemas universitarios que se
agudizaron en esa época pero que tienen expresión en la actualidad.
Varias universidades nacionales sostienen parte de sus trabajadores
docentes trabajando ad honorem.32 La Universidad Nacional de Buenos
Aires, por ejemplo, forma profesionales con un gran porcentaje de sus
docentes en estas condiciones. De modo que las oportunidades de
formación y actualización de esos docentes queda circunscripta a sus
posibilidades particulares.
Con relación al ingreso a la universidad, es habitual escuchar los
diagnósticos sobre las carencias o los déficits de los alumnos ingresantes.
Algunas universidades en el país incorporaron exámenes de ingreso,
cursos de nivelación obligatorios -eliminatorios o no- limitados a
superar -en un par de meses- “el escaso manejo de la lecto-escritura y
la comprensión lectora” con los que acceden a la educación superior.
32 Este proceso se encuentra revertiéndose en algunas universidades debido a políticas
específicas para abordar este problema.
97PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
Estos cursos son analizados por algunos como estrategias de poder - en
tanto restricciones veladas del ingreso- y por otros como aquellas que
garantizarían la calidad académica universitaria.
En estas políticas el éxito o fracaso en la universidad es
responsabilidad del sujeto, desplazándose, de este modo, el concepto
de derecho social a la educación superior y la responsabilidad del
Estado en generar condiciones para que se efectivice.
4.3. a modo de cierre
Si bien el sistema capitalista, en su avance, somete a las grandes
mayorías, genera también fuerzas de resistencia que emergen. Las
luchas se expresan de distintas formas: la de los trabajadores contra
la explotación capitalista; los que luchan por mejores condiciones de
trabajo y de salarios; las protestas antiglobalización; los movimientos
ambientalistas, los pueblos aborígenes y campesinos en contra de la
destrucción del medio ambiente y por la posesión de la tierra; las luchas
de docentes y estudiantes, solo por nombrar algunas.
Las dimensiones que hoy asume la crisis involucran los planos
económicos, políticos, educativas, sociales, culturales, ecológicos.
Los periodos de crecimiento sostenido cada vez son menores y con
importantes efectos negativos para grandes masas de trabajadores.
El desempleo, necesario para la regulación del precio del salario,
hoy asume dimensiones que lo convierte en obstáculo al desarrollocapitalista. La cantidad de mercancías que pueden producirse en
tiempos extremadamente cortos no alcanzan a venderse. El malestar que
se vive lo sienten los millones de trabajadores a lo largo del planeta y el
descontento toma diversas formas en las que aparecen contradicciones
que nos permiten transitar diferentes espacios en la construcción de
alternativas.
En Argentina particularmente, a fines del 2001, asistimos a una
crisis económica, política y social que evidenció que las políticas
hegemónicas de fines de siglo no resolvieron los problemas de exclusión
y pobreza existentes en la región, sino por el contrario, los agudizaron.
En ese contexto nos preguntamos si la crisis que atravesamos fue
un punto de inflexión en el proceso histórico. Muchos de los principios
y políticas impulsados por la Nueva Derecha continuaron vigentes; sin
98 Andrea Blanco, María Eugenia Cabrera
embargo, la realidad fue mucho más compleja y en ella se escucharon
distintas posiciones que, en mayor o menor medida, critican y desafían
los discursos y las políticas que fueron dominantes sobre finales del
siglo XX. El análisis de ese nuevo período es desarrollado en el trabajo
de Migliavacca, Remolgao y Urricelqui de la presente publicación. Las
premisas del Keynesianismo y la Nueva Derecha fueron retomadas y
redefinidas en los años que siguieron al cambio de siglo.
99PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
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103PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
5. continuidades y ruPturas en el cambio de siglo:
economÍa, PolÍtica y educación33
Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
introducción
Nos proponemos colocar la mirada en el proceso histórico que se
desata en Argentina a partir de la crisis de 2001 y que cierra un ciclo
a fines de 2015, cuando el kirchnerismo es relevado por la alianza
partidaria que conduce a Mauricio Macri a la presidencia de la Nación.
Para cumplir con este objetivo, tendremos que ir tomando por partes
las distintas piezas que nos permiten profundizar la comprensión
de este momento histórico particular. A diferencia de las crisis de
las décadas del 30 y del 70, que tuvieron un alcance internacional,
la crisis de 2001 expresa un fenómeno local y sintetiza un proceso
específico transitado por nuestro país en el convulsionado período
que transcurre entre 1999 y 2002. Su carácter local no nos exime,
sin embargo, de la necesidad de reconstruir la trama de relaciones en
la que Argentina se inserta en el contexto del capitalismo mundial y
en América Latina.
La crisis que Argentina vivió por estos años no es un
fenómeno aislado. Distintas situaciones transitadas en otros países
latinoamericanos nos permiten advertir el desarrollo de diversas
experiencias de organización popular que expresaron su resistencia
y rechazo a las políticas de Estado que se habían consolidado bajo
el patrón de dominación de la Nueva Derecha. Como señalan Féliz
y López (2012), la aparición del Zapatismo, a mediados de los 90,
en México, puede pensarse como el primer eslabón de una cadena
de luchas y resistencias. En América del Sur, estas luchas tuvieron
su impacto en procesos de diversa magnitud, que fueron adoptando
una impronta post-neoliberal. Así, por ejemplo, en 1998, Venezuela
iniciaba el proceso Bolivariano que sería fuertemente respaldado por
33 Agradecemos la lectura y los comentarios deAndrea Blanco y Dana Hirsch, docentes del
equipo de Introducción a la Problemática Educacional.
104 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
la movilización popular cuando un golpe de Estado intentó, en 2002,
la destitución del presidente Hugo Chávez. En Bolivia, luego de una
sucesión de guerras populares –la Guerra del agua (2000) y la Guerra
del gas (2003 y 2005)– se elegía a Evo Morales, el primer presidente
indígena.34 En Ecuador, Paraguay y Brasil las mayorías apoyaban con
su voto a gobiernos que, aún con contradicciones, tomaban distancia
de la aplicación a rajatabla de las políticas neoliberales. Se trata de
procesos disímiles, que ameritan ser estudiados en su singularidad
pero se conectan en una dirección que -con sus matices- atraviesa
una nueva etapa de la historia latinoamericana, que se vio marcada
por la emergencia de proyectos políticos que pusieron en crisis al
consenso neoliberal.
¿Cómo caracterizamos esta crisis? En el capítulo anterior de
esta publicación, Blanco y Cabrera nos recuerdan –recuperando a
Holloway (1988)– que las crisis deben ser analizadas a la luz del
conflicto fundamental que sostiene la estructura del sistema capitalista:
la contradicción entre la producción colectiva (de los expropiados
de sus condiciones de vida) y la apropiación individual (de los
propietarios de los medios de producción). Esto significa que las crisis
son, ante todo, la expresión de un conjunto de transformaciones en
la relación entre clases sociales antagónicas, generadas por luchas que
se libran en los terrenos económico, político e ideológico.
Movilizaciones y levantamientos populares que, en América
Latina, tuvieron lugar en esta etapa venían a anunciar que las
recetas neoliberales con las que los gobiernos de los 90 enfrentaban
los desequilibrios económicos empezaban a dejar de ser aceptadas
pasivamente por la mayoría de la población. La creciente
confrontación con el modelo de Nueva Derecha ha generado nuevos
desafíos para la burguesía que -como clase dominante- brega por
34 La Guerra del Agua, transcurrida entre abril y septiembre de 2000, logró la derogación de
la ley que disponía la privatización del recurso y expulsó del país al monopolio que pretendía
quedarse con él. A este conflicto le sucedieron bloqueos de caminos, en 2001; movilizaciones
cocaleras, en 2002; el rechazo a un "impuestazo" en febrero de 2003. En octubre del mismo
año estalló la Guerra del Gas, que reafirmó la voluntad popular de recuperación de los recursos
naturales. Finalmente, luego de intensas jornadas de lucha y tras la victoria electoral de Evo
Morales en 2005, se disponía la nacionalización de los hidrocarburos (Hernández, Armida y
Bartolini, 2010).
105PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
reproducir y ampliar su tasa de ganancia, y para los Estados Nacionales
que –como cómplices estructurales de la relación capital/trabajo–
operan como activos artífices de la reconstrucción de un consenso
agrietado. En experiencias como las de Argentina, Brasil y Uruguay
advertimos la configuración de modelos que, bajo nuevos ropajes,
tomaron la dirección de recomponer la hegemonía del capital,
utilizando un discurso progresista y algunas medidas de corte popular
que canalizaron parte de las demandas sostenidas en los momentos
álgidos de la lucha. En otro punto del espectro latinoamericano,
pueden vislumbrarse los proyectos nacionales en los que claramente
ha primado la profundización del modelo neoconservador (es el
caso, por ejemplo, de México, Colombia y Perú). Por otra parte,
nos encontramos con experiencias que, con sus contradicciones,
han incursionado en medidas más radicalizadas (Venezuela, Bolivia,
Ecuador), recurriendo a la movilización, chocando contra el
imperialismo y las clases dominantes y apelando al fortalecimiento
de un eje político regional con Cuba (Katz, 2009).35
La ubicación de Argentina en un grupo de países conducidos
por gobiernos que desplegaron un discurso desafiante del modelo
neoconservador, nos conduce a interrogarnos acerca de la envergadura
del cambio. ¿Se trata de cambios profundos?, ¿son modificaciones
superficiales?, ¿qué es lo que cambió?, ¿qué se mantuvo inalterable?
La pregunta por la situación de nuestro país en los primeros quince
años del siglo XXI, nos coloca frente a la necesidad de pensarla en
su historicidad, analizando las rupturas y las continuidades que se
demarcan respecto del pasado.
El Trabajo comprende cuatro apartados. En el primero, colocamos
la mirada en los años más agudos de la crisis, para dimensionar
los límites y las contradicciones de ese patrón de dominación que
comienza a agrietarse. Nos preguntamos entonces, ¿cuáles son los
móviles de la rebelión popular?, ¿cómo la enfrentan los sectores
poderosos?, ¿qué tipo de estrategias despliega la burguesía local
35 Algunos fenómenos recientes, vinculados –por ejemplo- con problemáticas que en
Venezuela emergieron tras el fallecimiento de Hugo Chávez en 2013, o bien con virajes
impulsados desde los propios gobiernos de estos países –en un contexto donde la burguesía
intensifica sus presiones por consolidar su poder- nos enfrentan con un escenario mutante,
complejo y con desenlace abierto.
106 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
frente a los requerimientos del sistema capitalista internacional? A
partir de estos interrogantes, en el segundo apartado, avanzamos en
la caracterización del escenario mundial y la situación de América
Latina. En el tercero, nos abocamos a las políticas generales de los
tres períodos de gobierno kirchnerista, con la idea de analizar las
discusiones que se desatan y poder avanzar, en el cuarto apartado, en
la reflexión sobre las políticas educativas de los primeros quince años
del siglo XXI.
5.1. argentina en los años de la crisis. la transición
hacia un nuevo modelo
Al final del día se produjo un fenómeno curioso. Desde la mañana
los comerciantes habían bajado las persianas en todas las grandes
ciudades de la Argentina, por miedo a oleadas de desharrapados
saqueando masivamente los negocios. Pero justo después del
discurso de De la Rúa la irritación se concentró en el Presidente.
Miles de personas salieron a la calle con cacerolas, sartenes,
espumaderas y tapas, en un fenómeno que se verificó en Belgrano,
Caballito, Palermo, Parque Chacabuco, Villa Crespo y Almagro
( ) El tono era hasta festivo, ganador. Mucha gente salió de sus
casas a la calle, y en Independencia y Entre Ríos una fogata en la
calle acompañó el ruido de los metales. Todo el país había tomado
las calles. En Rosario, mil personas marchaban cerca de las 24 al
Monumento a la Bandera. En Plaza de Mayo se concentraba San
Telmo. En Parque Chacabuco los vecinos eligieron el gran árbol
de Navidad para protestar juntos, y cuando se sumaron vecinos de
la villa 1-11-14, se juntaron miles que decidieron marchar hasta
José María Moreno y Rivadavia. En Santa Fe y Juan B. Justo los
vecinos cortaron la calle, y lo mismo en Boedo. Del pánico se había
pasado al repudio, incluso cuando muchos habían interpretado
absurdamente el estado de sitio, que restringe las libertades, como
un toque de queda, que impide caminar de noche. El estado de
sitio, y el discurso anunciándolo, habían pasado a la historia, cada
vez más patéticos a medida que avanzaba la noche.
Granovsky, Martín, (20 de diciembre de 2001) El día (y la
noche) del no va más, Página 12.
107PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
Sin lugar a dudas, las Jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001
representan un punto de inflexión en la historia reciente de nuestro
país. Sin embargo, lejos de constituir una "explosión repentina de
ira popular" (Schuster, 2005), muchas de las formas de insurrección
colectiva que emergieron por esos días, ya se habían manifestado en
la década anterior, ofreciendo resistencia a un modeloeconómico
estructurado sobre la base de la concentración de la riqueza y la
extrema pauperización de las condiciones de vida de los sectores
populares.
El hambre, la pobreza, la desocupación y la pérdida de
credibilidad en el sistema institucional se imponían como los efectos
más perceptibles de las políticas consumadas en el transcurso de los
dos gobiernos menemistas (1989-1995/1995-1999) y continuadas
por el gobierno de la Alianza (1999-2001).36 En su breve paso por la
conducción del Estado Nacional, la gestión de Fernando De la Rúa
profundizó los impactos antipopulares del modelo. Se avanzó en la
restricción del gasto público -a través de ajustes presupuestarios en
las áreas sociales, de la salud y la educación-, se promovió la sanción
de una Ley de Reforma Laboral que cercenaba algunas protecciones
todavía vigentes para los trabajadores, se recortaron los salarios de
los empleados y jubilados estatales, se determinó la confiscación de
los depósitos bancarios (el llamado corralito financiero), etc. Con
estas medidas, la coalición gobernante no hacía más que consentir la
situación de enorme desigualdad desenmascarada por la precipitación
de una crisis económica que evidenciaba el agotamiento de un modelo
fundado en las expectativas de ganancias rápidas de la burguesía
financiera (Sidicaro, 2001).
Pocos días antes del 19 y 20 de diciembre, ya podían divisarse
distintas expresiones de lucha frente a ese modelo que se venía
imponiendo desde el poder. En los comienzos de ese mes, el ministro
36 Nos referimos a la coalición partidaria que -creada en 1997- triunfó en las elecciones
presidenciales de 1999, luego de haber desempeñado un papel opositor en el último tramo del
gobierno menemista. Las fuerzas políticas que formaban parte de esta coalición eran la Unión
Cívica Radical (UCR) y El Frente para un País Solidario (FREPASO). Se mantuvo a cargo
del Poder Ejecutivo hasta el estallido de la crisis social en diciembre de 2001, que devino en la
renuncia de Fernando De la Rúa al cargo de presidente y en su reemplazo por un gobierno de
transición comandado por el Partido Justicialista (PJ).
108 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
de economía Domingo Cavallo anunciaba las medidas que dieron
lugar a lo que popularmente se denominó "corralito financiero",
que limitaba la cantidad de dinero que la gente podía retirar de los
depósitos bancarios.37 En lo inmediato, la situación generó el rechazo
de los sectores con ingresos medios -que tenían sus ahorros guardados
en los bancos- y el repudio generalizado de organizaciones sindicales
como la Confederación General del Trabajo (CGT) "disidente", la
CGT "oficialista" y la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).
Junto con ello, se había convocado a una huelga general para el 13
de diciembre, reclamando la libre disponibilidad de los salarios y
la restitución del sistema de asignaciones familiares. La huelga
había contado con un acatamiento mayor al 80% y, previamente a
su convocatoria, se habían desarrollado movilizaciones organizadas
por la CGT "disidente" y la CTA en todo el país; cortes de rutas y
calles impulsados por movimientos de desocupados; manifestaciones
callejeras de asalariados estatales; ocupaciones de edificios públicos,
ataques a bancos y empresas extranjeras; enfrentamientos con la
policía, etc. En simultáneo, se producían los primeros saqueos a
los supermercados en distintas provincias. El 19 de diciembre se
propagaron en todo el país, con un protagonismo especial en el Gran
Buenos Aires (Iñigo Carrera y Cotarelo, 2003). Vale la pena recuperar
una crónica de la prensa nacional que nos ayuda a evocar lo que se
vivía ese día, bajo la imagen de la injusticia que sometía al hambre
y a la humillación a las mayorías de los habitantes de nuestro país.
Un padre explicando que no robaba sino que buscaba comida.
Otro padre con dos hijos en brazos, diciendo que solo quería
comer. Una vieja sin dientes a los gritos: 'No doy más'. Un
37 Los titulares de cualquier tipo de cuenta bancaria podían retirar en efectivo hasta $1000
por mes. El resto del dinero depositado solo podría ser dispuesto a través de transferencias
bancarias, ya sea por cheque o pagos con tarjeta de débito o crédito. Esta limitación de las
operaciones en efectivo hacía peligrar el cobro del salario a la importante cantidad de
trabajadores informales, que percibían sus salarios “en negro”, por fuera del sistema bancario
y sin gozar de los aportes patronales establecidos por la ley. Al mismo tiempo, se disponía que
las entidades bancarias podían otorgar créditos solo en moneda extranjera y no en moneda
nacional. Con estas medidas, el gobierno cedía ante la presión de la banca extranjera, que
necesitaba retener los saldos de moneda para resguardar su tasa de ganancia. Diario Página 12,
1 de diciembre de 2001.
109PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
chico joven, de poco más de 20: 'Tengo dos hijos, loco, de
cinco años y de dos, y hace dos años que no tengo laburo, loco.'
Una mujer de alrededor de 30, desaforada: 'Queremos comer,
queremos comer'. Escenas de gente caminando tranquila, a la
salida de un supermercado, con cajas en la mano. Escenas de
gente corriendo, después de agacharse para pasar por la cortina
metálica entreabierta, con bolsas en la mano.
(Granovsky, Martín, 20 de diciembre de 2001, El día (y la
noche) del no va más, Página 12).
La respuesta del gobierno nacional fue decretar el estado de
sitio, que implicaba la suspensión de las garantías constitucionales.
El rechazo de distintos sectores de la población no tardó en hacerse
sentir en movilizaciones y concentraciones que, al grito de "que se
vayan todos", se congregaron en distintos barrios de la Ciudad de
Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mar del Plata y La Plata, entre otras.
El 20 de diciembre continuaron los saqueos, las manifestaciones y
la lucha callejera. En la Ciudad de Buenos Aires, el ataque de la
policía a manifestantes que quedaban de la noche anterior, dio lugar
a una concentración popular en la Plaza de Mayo, que fue azotada
nuevamente por una dura represión. Al atardecer, De la Rúa renunció
y abandonó la Casa de Gobierno en helicóptero (Iñigo Carrera y
Cotarelo, 2003). La represión policial había dejado 39 muertos y
centenares de heridos. En menos de quince días, tres presidentes se
sucedieron en el poder.38
38 De acuerdo con lo establecido por la Constitución Nacional, el Congreso de la Nación
era el ámbito donde debía definirse qué funcionario sucedería al presidente, hasta tanto se
organizara la convocatoria a elecciones. No olvidemos que el vicepresidente electo, Carlos
«Chacho» Álvarez, había renunciado poco tiempo después de asumir, cuando trascendieron
las denuncias de corrupción y compra de votos en el Congreso, asociadas a la sanción de la Ley
de Flexibilización Laboral. El mismo 20 de diciembre, el senador justicialista Ramón Puerta
–presidente de la cámara- se hacía cargo del Poder Ejecutivo y convocaba a una Asamblea
Legislativa para elegir un nuevo presidente. El 23 de diciembre, el congreso elegía a Adolfo
Rodríguez Saá, gobernador de la provincia de San Luis, pero renunció el 30 de ese mes alegando
falta de apoyo político. Fue entonces cuando Eduardo Camaño, en su condición de presidente
de la Cámara de diputados, convocó a una nueva Asamblea Legislativa para nombrar un nuevo
sucesor. El 2 de enero de 2002 Eduardo Duhalde asumía como presidente interino.
110 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
La caída del gobierno de De la Rúa anunciaba, sin duda, una
nueva etapa. Así como la intensificación de las luchas populares
precipitó la crisis, la clase dominante pugnó por reconstruir las
bases del capitalismo bajo nuevos ropajes. El gobierno de Eduardo
Duhalde dejó el terreno preparado para que las grandes corporaciones
recuperaran su capacidad de expansión económica, apelando al
ajuste,la redistribución regresiva del ingreso y la represión selectiva
de las organizaciones populares (Féliz y López, 2012).
¿Cuáles eran las contradicciones del modelo que entraba en
crisis? Lo que empezaba a agrietarse sobre fines de los 90, es el llamado
Plan de Convertibilidad, que se venía aplicando desde 1991 por
imposición del Consenso de Washington.39 El Plan había promovido
la dolarización del sistema financiero, fijando el tipo de cambio
(un peso era igual a un dólar), y prohibiendo los ajustes de precios,
especialmente de los salarios. Paralelamente, desde 1997, la caída
de la masa de ganancia de las grandes empresas venía desatando un
movimiento descendente en la inversión y la producción. El menor
nivel de la actividad económica se tradujo en la disminución de los
ingresos fiscales, sumándose a un conjunto de medidas que habían
deteriorado severamente las cuentas del Estado (la privatización del
sistema de seguridad social, la rebaja en los impuestos patronales y
la implementación de un sistema de subsidios masivos a las grandes
empresas). La pesada carga del endeudamiento público y privado
agudizaba el carácter crítico de la situación. Para mayo de 2002, la
tasa de desocupación había llegado al 21,5% y los hogares por debajo
de la línea de pobreza al 52% (Féliz y López, 2012).
Para afrontar la crisis, los gobiernos presidenciales que se
hicieron cargo de este momento de transición adoptaron un conjunto
de medidas que dejaron un terreno favorable para el proceso de
expansión de la economía que sería encauzado por el kirchnerismo
a partir de 2003. Estas medidas impusieron un esquema de ajuste
39 El nombre “Consenso de Washington” refiere a las políticas de ajuste estructural
que formaron parte de los programas de instituciones como el Banco Mundial, el Banco
Interamericano de Desarrollo o el Fondo Monetario Internacional, entre otras. Desatada la
crisis de la deuda externa de los países latinoamericanos, estos organismos definían las políticas
económicas que América Latina tendría que implementar para responder a las exigencias de los
acreedores.
111PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
económico que, como en otros momentos de la historia del país,
afectó severamente los ingresos de los trabajadores. Como puede
reconstruirse de los trabajos de Lucita (2010) y Féliz y López
(2012), la devaluación de 2002, que había trepado a un 248%,
desarticuló la paridad "un peso igual a un dólar". Esa pérdida del
valor del peso pulverizó el poder adquisitivo de los salarios a través
de la inflación, y redujo los costos laborales de aquellos empresarios
que obtenían ganancias a valor dólar. Favoreció las exportaciones y
la multiplicación de las ganancias del sector empresarial vinculado
con la actividad agropecuaria. Frenó las importaciones e impulsó
la producción sustitutiva, aunque de manera limitada. El aumento
del valor en pesos de las exportaciones como consecuencia de la
devaluación promovió la implementación de un impuesto sobre las
ventas externas de algunos sectores de la actividad ("retenciones"), lo
que permite explicar el superávit fiscal alcanzado en 2003.
En el plano de la organización social y política de los sectores
populares, predominaba el clima de efervescencia que, heredado de
las movilizaciones de 2001, alentaba el desafío de buscar respuestas
"desde abajo" frente a la crisis de legitimidad. A los grupos de
resistencia ya existentes (trabajadores desocupados organizados en
el movimiento piquetero, trabajadores ocupados sindicalizados,
estudiantes, campesinos y pequeños productores del campo) se
añadían otros que tomaron impulso en el momento más agudo
de la crisis: asambleas barriales, ahorristas, colectivos culturales,
trabajadores de empresas recuperadas. Todo esto sucedía en un
contexto de endurecimiento de la represión, que tuvo su momento
más dramático en junio de 2002, cuando las fuerzas de seguridad
asesinaron a Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, dos jóvenes
piqueteros que habían participado de una movilización convocada
por el Movimiento de Trabajadores Desocupados (Svampa, 2007).
En un clima de fuerte repudio popular de este hecho
represivo, conocido como la "Masacre de Avellaneda", Eduardo
Duhalde adelantó las elecciones presidenciales para abril de 2003,
originalmente previstas para seis meses más tarde, y promovió la
candidatura de Néstor Kirchner. Kirchner asumió la presidencia el
25 de mayo de 2003, habiendo obtenido el 20% de los votos, luego
112 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
de que la fórmula votada en primer lugar, encabezada por Carlos
Menem, desechara la posibilidad de competir en el ballotage.
Sobre la base de la reparación de las cuentas estatales logradas en
la gestión anterior, el nuevo gobierno impulsó el mercado y el consumo
interno, a través de la instrumentación de las negociaciones paritarias
y la recuperación de los salarios; la ampliación y mejora de los ingresos
jubilatorios; el subsidio a las tarifas de los servicios públicos; los apoyos
a las empresas recuperadas por la gestión obrera y emprendimientos
productivos, etc. A su vez, el inicio de un ciclo expansivo de la economía
mundial a mediados de 2003 impactó en la suba de los precios relativos
de las materias primas y los productos energéticos, beneficiando a las
burguesías exportadoras de América Latina y profundizando aún más
la primarización de sus economías (Lucita, 2010 a).
El Gobierno de Kirchner impulsó algunas medidas distributivas,
instalándose en un espacio de crítica al neoliberalismo, que había
sido la nota común de las grandes movilizaciones de 2002 (Svampa,
2007). Apeló a un discurso desarrollista, enarbolando la bandera de
un "modelo productivo con inclusión social", y aportándole un marco
de legitimación al nuevo proyecto estratégico, que se construía –sin
embargo– sobre la base de las marcas de la desigualdad que había
profundizado el propio neoliberalismo.
Como sugiere Claudio Katz (2014 a), este discurso desarrollista
supone también un posicionamiento en torno al papel que se le confiere
al Estado Nacional en la competencia geopolítica mundial, recuperando
aquellos análisis que invitan a reflexionar y tomar posición sobre la
situación de América Latina en el duro escenario de las confrontaciones
contemporáneas. No obstante, olvidan que los fundamentos de
esa rivalidad radican en intereses capitalistas que necesariamente se
contraponen a los intereses populares. En palabras del autor:
En las batallas por la 'competitividad', el éxito de un empresario
sobre otro no se traduce en beneficios equivalentes para los
trabajadores. La propia competencia refuerza los mecanismos de
dominación y socava tendencias potenciales a la cooperación,
que permitirían procesos de desarrollo al servicio de las mayorías
populares (Katz, 2014 a, s/p. Las comillas son del original).
113PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
Asimismo, para que sea "competitiva", la acción del empresariado
local tiene que amoldarse a un mercado internacional, hoy
claramente dominado por grandes corporaciones transnacionales.
Sobre la marcha de los ritmos impuestos por la intensificación de la
mundialización de la economía, América Latina continúa relegada a
su histórica función de productora de materias primas y alimentos.
5.2. el escenario mundial y la situación de américa latina
En una economía atravesada por la compulsión a la competencia
constante, el sector empresarial necesita ampliar sus mercados
para garantizar que sus actividades sean cada vez más lucrativas.
Claudio Katz (2011) plantea que necesita actuar sobre estructuras
de clientes que desborden las viejas escalas nacionales de producción
y venta para imponer una presencia permanente en los mercados
foráneos. Esta dinámica del capitalismo genera una tendencia a la
profundización de la asociacióninternacional de capitales, puesto
que, para sostener la escala de su producción, las empresas deben
repartir sus inversiones en varios países, mediante convenios de
abastecimiento celebrados en las distintas regiones. El proceso de
interpenetración de capitales conduce a niveles cada vez mayores de
centralización y concentración del poder económico, factor que se
visualiza con claridad cuando se dimensiona la influencia que en el
mercado mundial ejercen las empresas transnacionales. A modo de
ejemplo, siguiendo los datos aportados por el autor, solo doscientas
compañías transnacionales controlaban un tercio de la producción
mundial y el 70% del comercio mundial; gestionaban un 75% de
las principales inversiones y casi todas las transacciones de productos
básicos.
Sin duda, el nivel de concentración alcanzado por el poder
económico debe leerse como una consecuencia de la gran ofensiva
que el capital consumó contra el trabajo, a instancias de las políticas
impulsadas por la Nueva Derecha, tras la crisis internacional de la
década de 1970. Pero más aún, con la caída del muro de Berlín en 1989,
la consecuente desestructuración del mundo bipolar, y el afianzamiento
de la hegemonía del capitalismo como sistema global, esta creciente
tendencia a la interpenetración de los mercados –condición necesaria
114 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
para que el sector empresarial garantice su tasa de ganancia– no sería
posible sin el sustento del papel que despliega Estados Unidos como
gendarme del mundo.
En este esquema de dominación imperial,40 las relaciones
establecidas entre Estados Unidos y otras potencias (como Europa y
Japón), expresan algo más que la dominación norteamericana como la
"imposición del más fuerte", pues reflejan la demanda de protección
que las clases dominantes del mundo le plantearon históricamente a
Norteamérica para enfrentar la insubordinación popular y las crisis
sociopolíticas que tuvieron lugar tras el debut de la Guerra Fría, en
el contexto posterior a la finalización de la Segunda Guerra Mundial
(Katz, 2011).
Esto permite comprender la alianza asimétrica que se ha
gestado en torno de organismos internacionales como, por ejemplo,
la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)41. Este
organismo disfraza el control norteamericano de sus decisiones
militares mediante el despliegue de efectivos con máscaras de
neutralidad, construidas desde discursos moralizadores que apelan a
la necesidad de combatir el terrorismo para justificar el bombardeo
o la incursión en una zona económicamente apetecible para el
capital transnacional42. Paralelamente, los capitales internacionales
solventan el enorme déficit fiscal de los Estados Unidos, financiando
40 Como indica Kohan (2005), la idea de imperialismo remite a una fase del sistema mundial
capitalista que se caracteriza por la fusión de los capitales bancarios e industriales, el predominio
del capital financiero, el reparto del mundo en áreas de influencia, el armamentismo, la agresividad
política de las grandes potencias, la generalización de los monopolios y la amenaza de guerra
permanente. Es un proceso que, habiendo recorrido diversas fases históricas, hoy transita por lo
que se conoce como globalización capitalista, caracterizada por la universalización productiva,
mercantil y financiera, la revolución tecnológica y la expansión de las comunicaciones, bajo la
dominación del capital.
41 La misión de la OTAN fue definida en un tratado celebrado en 1949. Allí se estableció la
conformación de una alianza política y militar para los países del Atlántico Norte. Su objetivo
principal es la defensa conjunta de cualquiera de sus miembros ante la posibilidad de un ataque
armado de otro país. Los firmantes originales del Tratado fueron Bélgica, Canadá, Dinamarca,
Estados Unidos, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal y
Reino Unido. Actualmente, la OTAN se compone de 28 países miembros independientes y 22
países Socios.
42 Por ejemplo, es conocido que los países de Medio Oriente, frecuentes blancos de la invasión
norteamericana, poseen un lugar estratégico por sus reservas petroleras.
115PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
una estructura militar que, con su solidez bélica, les brinda seguridad
(Katz, 2011).43
Es en el marco de la continuidad del poder imperial
norteamericano donde debe analizarse su política hacia América
Latina como un área estratégica e histórica de intervención. América
Latina fue el primer territorio de expansión de Estados Unidos, quien
ya en el siglo XIX había apelado a la doctrina Monroe44, para limitar
la presencia europea y asegurar su primacía sobre el continente.
Siguiendo a Katz (2011), la acción imperialista que el país
norteamericano despliega sobre América Latina se ve encauzada a
través de sus bases militares, sus amenazas de invasión y golpismo, y
su tendencia a la suscripción de tratados bilaterales que garanticen la
colocación ventajosa de sus productos. La presión militar que ejerce
sobre el continente puede visualizarse al dimensionar los cuantiosos
gastos bélicos destinados a la zona. Otro pilar importante lo
constituyen las bases militares que, bajo el "paraguas" del combate al
narcotráfico, alientan conspiraciones contra gobiernos caracterizados
como "poco confiables".45 En el terreno económico, Estados Unidos
apuesta a reforzar su presencia mediante la suscripción de tratados
43 De acuerdo con los datos aportados por Katz (2011), la estructura militar norteamericana
cuenta con un sistema de entre 700 y 1000 bases militares distribuidas en 130 países. Estados
Unidos maneja el 40% del gasto militar del planeta, mientras que posee el 5% de la población
mundial.
44 La doctrina Monroe (proclamada por el presidente norteamericano James Monroe en
1823) definía la política exterior de Estados Unidos para el continente americano. Allí se
alertaba sobre las injerencias del imperialismo europeo en el continente. Bajo el argumento
de que América es de los americanos, Estados Unidos se arrogaba el poder de intervención y
control.
45 Como argumenta el citado autor, el recurso de la invasión fue utilizado en Haití cuando,
luego de un devastador terremoto, en lugar de un equipo de rescate, se enviaron efectivos
que se dedicaron a la ampliación de las bases militares y al entrenamiento para el combate en
Afganistán. El golpismo se empleó en Honduras, en 2009, para desplazar a un presidente que
había incursionado en reformas que comprometían los intereses de los sectores oligárquicos. La
situación evocaba intentos anteriores que habían fracasado en Venezuela (2002) y en Bolivia
(2007). En 2012, el escenario del golpe volvió a recrearse cuando el poder legislativo de Paraguay
destituyó al presidente Fernando Lugo a través de un juicio político que, haciendo caso omiso
del derecho a defensa del funcionario, lo desplazó de la presidencia en un período record de
dos días. Reaparece en 2015, de la mano de una Orden Ejecutiva emitida por el Gobierno
de Obama, en la que establece que Venezuela “constituye una infrecuente y extraordinaria
amenaza a la seguridad y la política exterior de Estados Unidos”.
116 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
bilaterales. Como es de esperar, se trata de convenios que avanzan en
garantizarle una relación privilegiada con aquellos países que abren
su economía a las importaciones del norte. Es una estrategia que
empieza a tener envergadura a partir del fracaso de la apertura del
Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), cuestionado por
los gobiernos de Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela en la IV
Cumbre de las Américas, desarrollada en Mar del Plata en 2005.46
En un momento histórico en el que las riquezas naturales
constituyen un campo de disputa internacional, Estados Unidos
intenta contrarrestar el escenario político adversoque, en la primera
década de este siglo, se ha creado en algunos países de Sudamérica, en
el marco de un proceso donde los gobiernos tomaron cierta distancia
de su histórica subordinación a América del Norte. Algunos de
estos gobiernos lo han hecho a través de un choque frontal contra
el imperialismo, forjando un eje crítico a través del ALBA (Alianza
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), como es el caso
de Venezuela, Bolivia y Ecuador. Desde otra posición, los gobiernos
de centroizquierda del MERCOSUR (Mercado Común del Sur) han
apelado a tratados multilaterales con distintos países, como una forma
de tomar cierta autonomía de los dictados de Estados Unidos (Katz,
2011). En este escenario, es preciso reparar en los contrastes entre
diferentes tipos de proyectos políticos que, en un proceso atravesado
por la crisis del consenso neoliberal, han sido puestos en juego por
los distintos Estados latinoamericanos. En los momentos en que esta
46 El Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) es el nombre oficial con que se
designa la expansión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) a todos
los países de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, excepto Cuba. Las negociaciones fueron
impulsadas por Estados Unidos después de haberse firmado el TLCAN en 1994. La creación
del área implicaba una progresiva eliminación de barreras al comercio y a la inversión que,
de implementarse, hubiera beneficiado considerablemente a la economía norteamericana, por
ser la más poderosa del continente. En 2005, en ocasión de realizarse la IV Cumbre de las
Américas en Argentina, en la ciudad de Mar del Plata, los gobiernos de Estados Unidos y
Canadá presionaron para que se incorporara el tratamiento del ALCA. Sin embargo, el tratado
no prosperó, dadas las fuertes críticas que recibió desde representantes de América del Sur
(los presidentes de Argentina, Brasil, Venezuela y Uruguay). En paralelo al desarrollo de este
evento, distintas organizaciones sociales de América Latina convocaban a una anticumbre,
la “III Cumbre de los Pueblos”, que contó con la presencia de Hugo Chávez y Evo Morales
(por entonces, candidato a presidente de Bolivia). Allí se escucharon voces que rechazaron la
presencia de Bush y se pronunciaron por el “No al ALCA”.
117PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
crisis de consenso tomó su máxima expresión, se perfilaron tres tipos
de proyectos:
Los proyectos conservadores. Los gobiernos que adhieren a
estos proyectos demarcan una continuidad casi lineal con el discurso
neoliberal que subordina la regulación estatal a los designios del
mercado y a las directrices de los organismos internacionales.
Enarbolan una propuesta de desarrollo vinculada a las ideas de
crecimiento productivo y modernización pero fundamentalmente
asociada a los mega-emprendimientos extractivos. Apelan al
concepto de la Responsabilidad Social Empresarial, promovido
por las grandes corporaciones transnacionales, partiendo de un
doble reconocimiento. En primer lugar, que estas corporaciones
constituyen el actor por excelencia de las economías globalizadas.
En segundo lugar, que deben estar preparadas para enfrentar los
conflictos con las poblaciones locales, relacionados con los impactos
sociales, económicos y ambientales generados por sus actividades. Se
parte del supuesto de que existe una relación de simetría entre los
actores involucrados, donde el propio Estado aparecería como un
actor más. Sin embargo, su intervención suele ser descarnada y sin
oscilaciones, como viene sucediendo en países como Perú, Colombia
y México, donde puede divisarse una presencia cotidiana de las
fuerzas militares en la vida social (Svampa, 2011 a).
Los proyectos progresistas. Los gobiernos que adhieren a
los proyectos progresistas comparten algunas de las posiciones y
preocupaciones con los que lo hacen a los proyectos conservadores,
pero establecen notorias diferencias en lo que concierne al papel del
Estado y a la idea de democracia. El desarrollo de esos proyectos debe
ser analizado en el marco de las luchas anti-neoliberales de fines del
siglo XX y comienzos del siglo XXI, que tuvieron como protagonistas
a diferentes movimientos sociales. De esta forma, y en respuesta a
las demandas populares que se plantearon en los procesos de lucha,
los Estados de estos países fueron delineando una nueva agenda
política, vinculada a la expansión de los derechos y a la necesidad
de reducir la pobreza. No obstante, y pese a que el discurso de
estos gobiernos suele acentuar las rupturas con el modelo de Nueva
Derecha –desde un ideario de centroizquierda que se combina con
118 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
una retórica nacional-popular–, los proyectos en los que se asientan
se han orientado a profundizar el modelo extractivista, abonando el
principio de que sus economías deben adaptarse a las oportunidades
brindadas por los ciclos de acumulación que depara la marcha de la
economía global (Svampa, 2011 a).
Desde un horizonte que apuesta a una inserción ventajosa de la
economía nacional, se alienta el desarrollo de una burguesía local que
refuerza su ligazón con el agro-negocio y la perpetuación del statu quo.
Se trata de un modelo de desarrollo donde la generación de beneficios se
respalda en la extracción de plusvalía, apuntalando las ganancias de los
poderosos a costa de los oprimidos (Katz, 2014 a).
Estos planteos son tributarios de una perspectiva que realza el
papel de los Estados Nacionales como instrumentos transformadores
de la economía, subrayando su rol irremplazable en la organización
del crecimiento y la concertación de pactos sociales. Esta perspectiva se
contrapone a la teoría liberal del "Estado mínimo" y a todos los discursos
sobre el "retiro del Estado". Sin embargo, parte del supuesto de que el
Estado garantiza per se el bienestar general, ocultando el control que de
esta institución tienen las clases dominantes, sin registrar que la principal
razón de su perdurabilidad radica en la explotación de los asalariados
(Katz, 2014 a). A grandes rasgos, como experiencias nacionales que se
han encuadrado en esta perspectiva, puede considerarse a los proyectos
que en los últimos años han sido enarbolados por los gobiernos de Néstor
y Cristina Kirchner en Argentina; Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma
Rousseff en Brasil; y Tabaré Vázquez y José Mujica en Uruguay.
Los proyectos radicalizados. Lo que ha distinguido a los gobiernos
radicales es la apertura de nuevos horizontes que, en el marco de
fuertes procesos participativos, se han plasmado en una nueva agenda
constitucional, recogiendo concepciones como la de "Descolonización",
"Estado Plurinacional", "Autonomías", "Buen Vivir" (Svampa, 2011 a).
Más allá de que hoy, frente a los cambios más recientes, nos encontramos
frente a un escenario sumamente incierto en lo que concierne al desenlace
de estas experiencias, podemos señalar algunos aspectos del recorrido que
-emprendido por gobiernos como los de Venezuela, Ecuador y Bolivia-
puede contrastarse en tres planos respecto de las administraciones
centroizquierdistas de Argentina, Brasil y Uruguay: recurrieron a la
119PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
movilización, plantearon un antiimperialismo que supo desbordar
lo declarativo, enfrentaron los intereses de las clases dominantes e
implementaron medidas de distribución del ingreso que aumentaron
el poder adquisitivo popular.47 Asimismo, a través del ALBA han
introducido principios de intercambio solidario, incorporando a Cuba
a la conformación de un eje político regional que reafirma los criterios
de acción antiimperialista e impulsa reformas sociales que mejoran
las condiciones de vida de los sectores más desfavorecidos. Se trata de
medidas que solo constituyen un moderado punto de partida para
resolver complejas situacionessociales de una historia de largo arrastre
(Katz, 2009). Sin embargo, ciertas discusiones que se han instalado sobre
la marcha de estas experiencias han alimentado reflexiones, desde la crítica
al capitalismo como sistema social basado en la opresión, que llevaron a
vislumbrar (y soñar con) estrategias y recorridos que, no sin tensiones ni
contradicciones, pueden constituirse en escenarios de transición hacia
el socialismo, una idea ya desterrada en los discursos de centroizquierda
(Katz, 2014 b).
5.3. la argentina en tiemPos Kirchneristas
En un apartado anterior señalábamos que los gobiernos kirchneristas (de
Néstor Kirchner en 2003-2007 y de Cristina Fernández en 2007-2015),
abonaron la construcción de un discurso que se respaldó en la crítica de
47 A los efectos de ilustrar con algunos ejemplos, tanto Bolivia como Venezuela han
desarrollado un proceso de nacionalización del petróleo, el gas y la minería. En Venezuela
se han expropiado centenares de firmas, muchas de ellas de origen privado. Bolivia encaró la
estatización de sectores estratégicos como los hidrocarburos y las telecomunicaciones, y avanzó
sobre otras empresas. Estas medidas han operado como base de sustento de un programa
redistributivo que ha hecho posible una mejora sustantiva en las condiciones de vida de los
sectores populares (en lo que concierne a los salarios, el acceso a la salud y la educación, la
reducción de la pobreza, entre otros). Por su parte, en Ecuador, luego de una historia atravesada
por sucesivas crisis financieras de grandes proporciones, se han dado avances en el incremento
del salario mínimo y el control sobre el trabajo precario, mientras que las mejoras logradas en la
recaudación de impuestos han servido para garantizar derechos sociales, extender las coberturas
asistenciales y mejorar la educación y la salud públicas (Katz, 2009, 2010 b, 2014 b; Diario
Página 12, 3 de marzo de 2015). No obstante, en el caso de este último país, se fue perfilando
un viraje conservador que, en el marco de una creciente confrontación con los movimientos
sociales, ha alejado al gobierno de Correa del modelo radicalizado, ubicándolo en un terreno
más próximo al esquema de los gobiernos de Centro Izquierda (Katz, 2016).
120 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
las políticas neoliberales de la década de 1990. En el marco de esta retórica
se enarboló la idea de una "refundación política", que encontraría su
principal sustento en la evocación de la tradición nacional-popular que
había emergido en nuestro país con la experiencia del primer peronismo
(Svampa, 2011 b).
Recordemos que, como expresión del modelo keynesiano, el primer
peronismo había generado políticas tributarias de una resignificación de la
ciudadanía, respaldada en la ampliación de derechos y en la revalorización
del papel del Estado. Desde este horizonte, y acoplándose al clima de
efervescencia popular que, a partir de 2001, se había gestado al calor
de diversas experiencias de organización, la política del kirchnerismo
adoptó un esquema ambivalente, que osciló entre el impulso de medidas
"progresistas" (en algunos casos recogiendo, aunque parcialmente, ciertas
demandas de la izquierda) y otras que, con un claro sentido conservador,
allanaron la continuidad de la estructura social desigual heredada del
patrón de dominación de Nueva Derecha.
Reconstruir esta trama compleja y contradictoria no es nada sencillo
y, mucho menos es hacerlo en pocas líneas. Intentaremos recuperar los
aspectos generales, con la idea de avanzar, en un próximo apartado, en la
caracterización de la política educativa.
Desde sus primeras acciones de gobierno, el kirchnerismo apostó
a generar un escenario de confrontación con las posiciones liberales
ortodoxas que suponen que el mercado es el principal asignador de recursos
y que, por ello, la economía de un país debe mantenerse "impermeable"
a la intromisión de "la política" y de acciones de Estado que puedan
alterar el "libre" juego de la oferta y la demanda. Lo que estas posiciones
soslayan es que en toda medida económica hay, inevitablemente, una
decisión política. Esto es así porque la economía de un país compromete
la producción de bienes y, al mismo tiempo, la definición de las pautas de
apropiación de esos bienes, es decir, ¿quiénes se van a apropiar y de qué?
En su discusión con el liberalismo ortodoxo, el kirchnerismo alzó
la bandera de "hacer economía desde la política". Sobre la base de esta
consigna, y apoyándose en una coyuntura histórica favorable para la
expansión productiva del país, se desarrollaron políticas redistributivas
que afectaron, aunque muy tímidamente, los intereses inmediatos
de ciertas fracciones de la gran burguesía y alimentaron un clima de
polarización con ciertos sectores políticos conservadores.
121PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
La recuperación de los niveles de empleo y la mejora relativa de los
salarios constituyen notas distintivas de la primera fase del kirchnerismo,
pero este proceso no ha logrado revertir los niveles de fragmentación
y precarización a los que se ha sometido a los trabajadores en la etapa
neoliberal. Distintos autores coinciden en evaluar que el crecimiento del
salario, en este período, solo puede ser contrastable con la fuerte caída
experimentada en 2001, sin haber podido superar el techo al que había
llegado en la década anterior (Lucita, 2010; Svampa, 2011 b), razón que
permite explicar la existencia de una proporción importante de población
asalariada que se encuentra bajo la línea de la pobreza.48
Féliz y López (2012) señalan que las grandes corporaciones
transnacionales han consolidado un patrón de crecimiento sustentado
en bajos salarios relativos y en el saqueo de las riquezas naturales para la
exportación. Los autores identifican dos cambios sustanciales respecto de
la década previa. Por un lado, el Estado se reubica como el articulador
de los intereses materiales de diferentes fracciones de la clase dominante,
lo que conduce a que estas tensiones al interior del capital (entre las
fracciones extractivistas y no-extractivistas, y entre las financieras y
productivas) se manifiesten en las discusiones y disputas que se dan en el
interior de las instituciones del Estado. Por otra parte, en este juego de
disputas, el Estado registra la fortaleza renovada de los sectores populares
y, en ese marco, reconoce demandas, pero incorporando a parte del
pueblo trabajador como socio subordinado, sin violentar las bases de
sustentación del proyecto capitalista y sin modificar estructuralmente la
matriz de distribución desigual de la riqueza.
Recuperamos algunos datos cuantitativos que, aportados por los
autores recién citados, nos permiten dimensionar las políticas del Estado.
Ellos encuentran que en la primera década de este siglo las grandes
empresas registraron una tasa de ganancia que superaba con creces el
promedio de los años de auge y de crisis de los 90.49 Como tendencia
inversa al incremento constante de los beneficios empresariales, los
salarios abonados por este grupo de empresas pasaron de representar
48 De acuerdo con la información proporcionada por Svampa, en 2011, 25% de los hogares
se encontraban por debajo de la línea de pobreza (Svampa, 2011 b).
49 Los autores aluden a las 500 empresas no financieras que poseen los mayores niveles de
venta (Féliz y López, 2012).
122 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
el 15% de las ganancias, en 2001, a un promedio de 8,5% entre 2002 y
2004 (Féliz y López, 2012). Es decir que la recuperación salarial tomó
un ritmo significativamente inferior al del crecimiento de las ganancias
de las empresas.
Otro aspecto relevante para incorporar en el análisis es el referido a
la situación del empleo. En los primeros años de la etapa kirchnerista, este
experimentó un nivel de crecimiento que fue evaluado como un cambio
estructural.50Sin embargo, como tendencia simultánea, se evidencia
que el incremento del empleo ha tendido a privilegiar su precarización,
registrando que, para 2010, el 36% de los asalariados se encontraba
contratado en el ámbito del trabajo no formal (Féliz y López, 2012).
Otra cuestión a considerar es que la fragmentación y precarización
de la fuerza de trabajo ha llevado a buena parte de la clase trabajadora a
quedar excluida de la representación sindical directa a través de las formas
organizativas tradicionales. Esto implicó que el derecho a la negociación
colectiva haya quedado sin llegar a una amplia proporción del conjunto
de los trabajadores, situación que permite comprender un 42,3% de la
clase trabajadora con ingresos laborales por debajo del Salario Mínimo
Vital y Móvil (Féliz y López, 2012)51.
Finalmente, la recuperación de los ingresos de los trabajadores en
el transcurso de la primera década del siglo se vio relativizada por la
fuerte caída del salario real registrada en 2014, como consecuencia de la
aceleración de la inflación. Esta situación se ve claramente reflejada en el
sector público, donde los sueldos cayeron en una proporción mayor al
40% respecto del valor que tenían en 2001 (Observatorio del Derecho
Social, CTA, 2015).52
50 De acuerdo con datos proporcionados por el Taller de Estudios Laborales (TEL), al tercer
trimestre de 2010, la tasa de desocupación decrecía a un 7,5%, habiendo registrado un 16,3%
en el mismo trimestre de 2003 (Svampa, 2011 b).
51 En la Ley de Contrato de Trabajo, el Salario Mínimo Vital y Móvil se define como "la menor
remuneración que debe percibir en efectivo el trabajador sin cargas de familia, en su jornada legal
de trabajo”. Se supone que esta suma debería garantizar una alimentación adecuada, vivienda
digna, educación, vestimenta, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y
previsión. No obstante, la realidad de nuestro país nos muestra que una gran proporción de los
asalariados se encuentra muy lejos de acceder a estas condiciones vida.
52 Es importante tener presente que la caída del salario en Argentina es una tendencia que
se inscribe en el largo plazo y que puede identificarse claramente desde la crisis de la década
123PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
La caracterización realizada en las líneas precedentes nos permite
apreciar los contrastes entre la retórica progresista y la persistencia de la
desigualdad estructural. No obstante, es preciso reconocer, como ya lo
anticipamos, que la estrategia del kirchnerismo se valió de un conjunto
de acciones que fueron leídas, por ciertos sectores, como “gestos hacia
la izquierda”, no sin causar profundas controversias en el campo de las
organizaciones populares. En algunas circunstancias, estos gestos fueron
rodeados de un “discurso setentista” que apeló a representaciones de
la memoria popular que habían sido absolutamente desterradas del
imaginario del partido justicialista en los 90.
Desde estos sentidos, pueden leerse los juicios a los represores de
la última dictadura, en plena sintonía con la orden de Néstor Kirchner
de descolgar los cuadros de Videla y Bignone en el Colegio Militar de la
Nación. Estos gestos han generado el acercamiento de diversos organismos
de derechos humanos que habían sido duramente golpeados por las
leyes de impunidad de los gobiernos de Raúl Alfonsín y Carlos Menem,
finalmente declaradas nulas en 2003. Sin embargo, la problemática de los
derechos humanos sigue mostrando aristas muy complejas en distintos
terrenos. La desaparición de Jorge Julio López en plena democracia,
los asesinatos de Carlos Fuentealba y Mariano Ferreyra 53, la violencia
cotidiana a la que se somete a los pueblos originarios y a los jóvenes de
los sectores populares, la legitimación de la criminalización de la protesta
social –por parte del gobierno– son solo algunos ejemplos elocuentes.
del 70. Una reciente investigación revela que, a valores equivalentes a los de 2013, el salario
promedio de los trabajadores argentinos (considerando tanto al sector privado como público,
a los empleados registrados y no registrados) representaba el 52% del correspondiente a 1975.
Siguiendo a los autores, esto permite comprender el sentimiento que inunda a muchas personas
de ser cada año un poco más pobre (Kornblihtt y Seiffer, 2015).
53 Víctima de la represión de la última dictadura militar, Jorge Julio López desapareció el 18
de septiembre de 2006, tras brindar testimonio en el juicio a los represores. Sus declaraciones
llevaron a prisión perpetua a Miguel Etchecolatz, ex-policía de la provincia de Buenos Aires,
responsable directo del operativo contra un grupo de adolescentes conocido como “La Noche de
los Lápices”. Todavía no existen noticias sobre el paradero de Julio López. Como es conocido,
Carlos Fuentealba fue asesinado por la policía neuquina en el marco de la organización de un
corte de ruta que había sido convocado por la Asociación de Trabajadores de la Educación
de Neuquén (ATEN), el 4 de abril de 2007. Por su parte, Mariano Ferreyra fue un militante
del Partido Obrero, asesinado en octubre de 2010, en el contexto de una protesta que exigía
la incorporación con plenos derechos de sectores tercerizados de los servicios ferroviarios. El
crimen llevó al encarcelamiento del Secretario General de la Unión Ferroviaria, un poderoso
dirigente sindical de la CGT.
124 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
Un episodio que, sin duda, representó un parteaguas en las
discusiones de las organizaciones populares, fue el conflicto con la
oligarquía agroexportadora del año 2008, poco tiempo después de
que Cristina Fernández de Kirchner asumiera la presidencia de la
Nación. El enfrentamiento se originó a raíz de la Resolución N° 125,
que establecía un esquema de retenciones móviles a la renta derivada
de las exportaciones agrarias, y que quedó sin efecto tras una votación
en la cámara de senadores que anunció la ruptura política entre la
presidenta y el entonces vicepresidente Julio Cobos. Al instalar el
debate en torno de la disputa por la renta, algunas organizaciones
populares se sintieron interpeladas y expresaron su apoyo a una
decisión que aportaba algunos mecanismos que protegían el acceso
al consumo de alimentos en los sectores más postergados, ya que
promovía el control de los precios locales y ciertas garantías de un
abastecimiento regular. Pero las discusiones en el seno de la izquierda
también contribuyeron a plantear otras demandas que hubieran
profundizado el carácter popular de una decisión que, de haberse
implementado, no llegaba a revertir los profundos problemas
derivados de la estructura desigual. Se reclamaba, por ejemplo, la
fijación de precios internos; el control de las ventas externas y sus
ingresos por un organismo estatal de comercio exterior; así como la
aplicación de las retenciones a la renta petrolera y sus derivados, y a
todas las rentas extraordinarias. Paralelamente, se objetaba el destino
que la agenda oficial privilegiaba para los fondos obtenidos a través
de las retenciones: los subsidios a los empresarios y el pago de una
deuda externa de discutida legitimidad.54
Ciertamente, en el gobierno de Cristina Fernández se fueron
definiendo otras tantas medidas que intensificaron las controversias
en torno a la lectura política del proyecto kirchnerista. Nos referimos,
por ejemplo, a la Asignación Universal por Hijo, la Ley de Medios
de Comunicación Audiovisual, la Ley de Matrimonio Igualitario,
54 Véase el documento: "Otro camino para superar la crisis", del 30 de junio de 2008, elaborado
por distintas organizaciones sociales, sindicales y estudiantiles. Entre ellas, puede mencionarse:
Economistas de Izquierda (EDI), Frente Popular Darío Santillán, Frente Universitario de Luján
(FUL), Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), Movimiento Intersindical Clasista (MIC).
125PARTE II. Estado y Educación.Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
la nacionalización del sistema previsional y de algunas empresas
que habían sido privatizadas durante el menemismo.55 Se trata de
decisiones que han contribuido a dividir las aguas entre quienes
defienden al modelo por su contenido popular y aquellos otros que,
aun reconociendo sus aristas progresistas, denuncian la contradictoria
convivencia con aspectos conservadores estructurales que garantizan
la perdurabilidad de la hegemonía del capital.
5.4. las PolÍticas educativas de PrinciPios del nuevo siglo
en la argentina
Como venimos argumentando hasta ahora, el análisis de la política
educativa impulsada por los gobiernos kirchneristas debe inscribirse
en el amplio proceso de reestructuración de la hegemonía capitalista
a nivel local, regional y mundial, como respuesta a las necesidades
de restablecimiento de la gobernabilidad y del sostenimiento de la
acumulación del capital. Este proceso no está exento de tensiones,
conflictos y resistencias, producto de la puja de poder e intereses
entre grupos y clases sociales.
En los siguientes párrafos nos proponemos abordar críticamente
las diferentes medidas, iniciativas legislativas, acciones y programas
educativos de manera de poder acercarnos hacia una caracterización
de las políticas educativas implementadas, a partir de la primera
década del siglo XXI en la Argentina.
Nos interesa reflexionar sobre los sentidos de las propuestas
o estrategias políticas que pueden tender a la construcción de un
proyecto educativo democratizador o a la reproducción y legitimación
de las desigualdades sociales.
55 Una nota común en estos procesos es que las estatizaciones respondieron a situaciones
de urgencia que se suscitaron ante el crítico estado de los servicios a cargo de las empresas
privatizadas, como es el caso de los ferrocarriles o bien de YPF (Yacimientos Petrolíferos
Fiscales), por dar algunos ejemplos más recientes. Es decir que, como indica Javier Lewkowicz
(2015), el gobierno no demostró a priori una afición por la gestión pública de las empresas, sino
que más bien parece haberse visto arrinconado por la necesidad. En todos los casos, los grupos
económicos desplazados dejaron a las empresas en una situación de colapso, sin haber cumplido
con los compromisos asumidos en el momento de la privatización. Véase: Lewcowicz, J. (3 de
marzo de 2015), Recuperada por sus ex dueños. Diario Página 12.
126 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
En los años posteriores al proceso de resistencia y rebelión popular
que enfrentó a las políticas neoliberales, debilitando su hegemonía en
varios países latinoamericanos, los distintos gobiernos electos fueron
sancionando un conjunto de leyes educativas con las que pretendían
revertir el estado de crisis de los sistemas educativos, luego del fracaso
de las reformas de los años 90. Durante la primera década del siglo XXI,
América Latina se caracterizó, como venimos planteando, por ser una
región marcada por un fuerte dinamismo debido al gran proceso de
movilización popular que fue provocando numerosos cambios políticos,
sociales y culturales.
La educación, como no podría ser de otro modo, acompañó y
acompaña estos procesos. En los años 90, los sistemas educativos fueron
uno de los objetivos de las reformas de Estado que se impulsaron en
la región. Entre los componentes de estas reformas educativas, uno de
los de mayor potencial simbólico fue la sanción de leyes generales de
educación que impusieron las orientaciones dominantes difundidas por
los organismos de crédito.56 Así fue como tomaron relevancia las ideas
de calidad de la educación; del protagonismo del sector privado y de los
particulares; de la autonomía de las escuelas, los docentes y las familias;
de la evaluación como rendición de cuentas; y de la competencia por
fuentes de financiamiento. Todos estos aspectos conformaron el núcleo
de las políticas educativas de modernización neoliberal y de las leyes que
las acompañaron (Feldfeber, 2000; Tiramonti, 2001).57
En el siglo XXI nos encontramos un escenario educativo que,
a la luz de las tensiones y discusiones que atraviesan la situación
latinoamericana, es menos homogéneo al de décadas anteriores, donde
imperaban las políticas educativas de la Nueva Derecha. No obstante, la
identificación de un conjunto de aspectos comunes, nos permite pensar
en la configuración de una agenda global58 que marca su pulso -entre otros
aspectos- sobre la legislación educativa, las políticas para la "inclusión" y
56 Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Tecnología (UNESCO), Organización para
la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) Banco Mundial ( BM), entre otros.
57 El análisis de la reforma educativa de la década de 1990 se ha profundizado en el capítulo
cuatro de esta publicación.
58 Un dato no menor es que, al año 2011, de los diez países que conforman el sur del
continente, siete han sancionado nuevas leyes durante el período 2000 – 2011 (Saforcada y
Vassiliades, 2011).
127PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
la política universitaria. En las líneas que siguen analizamos el derrotero
que estas cuestiones de agenda han asumido en el caso argentino.
5.4.1 La legislación educacional post- 2001: una expresión
de la disputa hegemónica
En la Argentina, durante el primer gobierno de Néstor Kirchner,
se sancionaron seis leyes educacionales, que en la retórica oficial se
plantearon como un "nuevo" marco normativo que venía a poner en
cuestionamiento la matriz política-ideológica de la legislación neoliberal
que la precedió: Ley de Ciclo Lectivo Anual (N° 25864/03), Ley del Fondo
Nacional de Incentivo Docente (N° 25.919/04), Ley de Financiamiento
Educativo (Nº 20675/05), la Ley de Educación Técnica y Profesional (Nº
26058/05), Ley Nacional de Educación Sexual Integral (N° 26150/06) y,
por último, la Ley de Educación Nacional (Nº 26206/06). No obstante,
una de las normas que se mantuvo del gobierno menemista es la Ley de
Educación Superior (Nº 24521/95)59, que sufrió modificaciones parciales
hacia la finalización del kirchnerismo.
En términos generales, el proceso de modificación normativa debe
entenderse, según señalan Más Rocha y Vior (2009), como parte de
una estrategia de concertación de políticas en el cual el gobierno "aisló"
problemas y fue estableciendo acuerdos en torno a algunos temas en
función de los intereses sectoriales con quienes quiso tener "coincidencia
concertadas": el empresariado, la iglesia católica, las conducciones de los
sindicatos docentes con representación nacional, sectores educativos del
ámbito privado y gobiernos provinciales.
Desde una perspectiva problematizadora60 nos interesa plantear los
siguientes interrogantes: ¿en qué medida estos renovados planteos
59 http://portal.educacion.gov.ar/centro/leyes-nacionales/
60 Esta perspectiva considera y analiza a la educación como campo de interrogación integrado
por un conjunto de problemas cargados de historicidad, que expresan tensiones entre diferentes
fuerzas y actores sociales y de clase que pugnan por imponer un modelo educacional acorde al
tipo de sociedad que desean sostener y reproducir. Se piensa lo educacional como instancia de
una totalidad dialéctica (Dellatorre, 2005), donde las transformaciones estructurales, es decir,
las relaciones sociales de producción, dan pie a la configuración de las otras transformaciones
en el orden político, científico y educacional. Esta posición repara en que la realidad es diversa,
compleja, contradictoria y conflictiva y que -para su abordaje- requiere la herramienta de la
crítica como modo privilegiado de desentrañar procesos hegemónicos impulsados por la clase
dominante.
128 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
regulatorios representan discontinuidadeso recurrencias con las
visiones, sentidos y supuestos políticos-ideológicos y económicos
hegemonizados por la Nueva Derecha? ¿Las finalidades y promesas
presentes en la nueva ley son posibles de concretar ante una sociedad
estructuralmente desigual?
Sobre la base de esta caracterización, nos proponemos realizar una
lectura crítica de los principales núcleos teóricos-políticos (explícitos
e implícitos) presentes en la Ley de Educación Nacional (LEN) que,
a nuestro entender, son los pilares sustantivos en la definición de
una política educacional: el papel del Estado en el campo educativo,
la vinculación entre lo "público" y lo "privado", el gobierno de
la educación, dejando de lado –por trascender los marcos de este
trabajo– el análisis de las cuestiones pedagógico-didácticas.
En los fundamentos de la LEN se hace mención a la originalidad
y al carácter democrático de las consultas efectuadas previamente a la
elaboración final del proyecto, otorgándole una legitimación social a la
norma sancionada. A comienzos de 2006, el Ministerio de Educación
de la Nación lanzó un cronograma de consultas públicas no vinculante
a instituciones y especialistas, encuestas de opinión pública, jornada
de debates en instituciones educativas del país, jornadas de debate
internacional y foros virtuales de discusión que invitaban a debatir
en torno a las problemáticas que guiarían la construcción de la nueva
ley. En las escuelas se puso en circulación el "Documento para el
debate: Ley de Educación Nacional. Hacia una educación de Calidad
para una Sociedad más Justa"61 para su tratamiento y discusión con
la comunidad educativa. Se desarrollaron una o dos jornadas de
debate institucional en las escuelas con la posterior elaboración de
un texto que debía recuperar la síntesis de los comentarios, crítica y
sugerencias -fundamentalmente de los trabajadores de la educación-
posteriormente elevados al ministerio. La consulta fue fuertemente
cuestionada por varios sectores políticos y educativos en aquel
momento. Este proceso de consulta fue caratulado como "pseudo
democrático" (Más Rocha y Vior, 2009; Menghini, 2013) porque
no se generaron las condiciones y tiempos institucionales necesarios
61 http://www.unsam.edu.ar/escuelas/humanidades/centros/c_didacticas/webcindario/
documentos_pu/ley_de_educacion_nacional_capital.pdf
129PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
para que se dé un debate profundo de la legislación, por la falta de
claridad respecto de cuál iba a ser el modo de sistematización de
dichas producciones, por carecer de un diagnóstico previo de los
problemas del sistema educativo y por la escasa claridad respecto de
cuál sería el peso real de estas observaciones en la toma de decisiones,
es decir, si se incorporarían o no al proyecto de ley. En lo concreto,
no se registraron cambios sustantivos entre el documento preliminar
y la ley finalmente presentada y aprobada el 14 de diciembre de
2006.
A diferencia de la Ley Federal de Educación (LFE), la LEN
establece un rol principal del Estado Nacional en materia de
sostenimiento de la educación pública y garante de las condiciones
materiales y simbólicas para que los estudiantes logren aprendizajes
de calidad, independientemente de su condición social (arts. 4°, 6° y
84°). A pesar de que el espíritu de la normativa hace ostentación de
la consolidación de la "unidad nacional", continúa con un sistema
educativo fragmentado y desigual de acuerdo a los recursos disponibles
de las provincias, en tanto no revierte la descentralización financiera,
administrativa y pedagógica de las instituciones educativas desde la
esfera nacional a la jurisdiccional.
Para poder ver con más claridad estas ideas transcribimos los
siguientes artículos de la nueva Ley. Empecemos por su artículo 4º:
El Estado Nacional, las Provincias y la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires tienen la responsabilidad principal e indelegable
de proveer una educación integral, permanente y de calidad
para todos/as los/as habitantes de la Nación, garantizando la
igualdad, gratuidad y equidad en el ejercicio de este derecho,
con la participación de las organizaciones sociales y las familias.
Podemos apreciar que en un primer momento parecería que
el Estado recupera la centralidad al plantearse como el "responsable
indelegable" de proveer educación, pero, si seguimos leyendo unas líneas
más adelante, podemos ver que la potencia del concepto se disipa cuando
pone en juego la participación y la responsabilidad de las organizaciones
sociales y las familias en el sostenimiento de la educación.
En el mismo sentido, y profundizando estas ideas, en el artículo 6º
se señala que:
130 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
El Estado garantiza el ejercicio del derecho constitucional de
enseñar y aprender. Son responsables de las acciones educativas
el Estado Nacional, las Provincias y la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires, en los términos fijados por el artículo 4° de
esta ley; los municipios, las confesiones religiosas reconocidas
oficialmente y las organizaciones de la sociedad; y la familia,
como agente natural y primario.
De la lectura del artículo se desprende que el Estado es
corrido de un rol principal, recayendo parte de su responsabilidad
en las jurisdicciones y municipios, la iglesia, las organizaciones de
la sociedad y la familia. Es evidente como, en este caso, la LEN
no revierte la matriz de un Estado Subsidiario característico de
la Nueva Derecha, sino que aumenta el riesgo creciente de que
recaigan las responsabilidades en las jurisdicciones -sobre todo las de
financiamiento-, manteniendo la desigualdad, ya que las provincias
ricas contarán con más recursos para educación que las provincias
pobres.
A pesar de que la Ley de Financiamiento (2005) se propuso
como meta incrementar el presupuesto educativo al 6% del Producto
Bruto Interno (PBI) y que, según los datos de OCDE de 2014,
alcanzó el 6,3%, siguen persistiendo profundas desigualdades entre
las provincias, derivadas de la falta de sanción de una ley que regule
el Sistema de Coparticipación Federal de Impuestos62 (Oreja Cerruti,
2014). Ello redunda en perjuicio de las provincias que concentran
mayor matrícula y de las que cuentan con menores recursos propios.
Así, en el año 2010, por ejemplo, Tierra del Fuego contó con una
inversión por alumno estatal de $17.213, mientras que la provincia
de Buenos Aires destinó $6.520 y Salta $3.276 (Bezem y otros, 2012).
Si bien los costos63, en general, no son los mismos en las diversas
regiones de nuestro país, estos datos son contundentes para ilustrar
la desigualdad de recursos entre los sistemas educativos provinciales.
62 Mediante la Coparticipación Federal se “intenta” disminuir la desigualdad entre las
distintas provincias de Argentina. A modo de ejemplo, los recursos con los que cuenta la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires distan mucho de los que pueda obtener Formosa.
63 Por ejemplo los costos de vida, de infraestructura, del sistema alimentario escolar, de los
salarios docentes, de los recursos didácticos, etc.
131PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
Por otro lado, paralelamente a este proceso que venimos
describiendo, el Estado pretende lograr la "unidad nacional"
del sistema educativo pero sin revisar las medidas que -como en
el caso de las transferencias de los 90- lo llevaron a una situación
de fragmentación y desigualdad. Mantiene la centralización de las
decisiones sobre el acceso al financiamiento interno y externo, la
evaluación del sistema para definir las prioridades en materia educativa,
pero dando continuidad a las política de un "ministerio sin escuelas”
(Más Rocha y Vior, 2009). La Nación implementa las políticas
educativas establecidas en la LEN pero a través de la elaboración
de sus propios programas y proyectos; garantiza el desarrollo de la
educaciónde calidad a través de sistemas de información y evaluación
permanente; y se reserva la validación nacional de los títulos.
Asimismo, la LEN está atravesada por un discurso sobre la justicia
social y establece como responsabilidad del Estado la implementación
de políticas de promoción de la igualdad, diferenciándose de las
"políticas asistenciales" a las que apelaba la LFE (Título VI). Pero
las políticas propuestas en el texto de la LEN (art. 85°, inc. f )64,
continúan dirigiéndose a sectores puntuales de la población y, en este
sentido, no distan mucho de las políticas focalizadas, aplicadas en los
años 90.
En este mismo sentido, La LEN no innova demasiado con
respecto a los órganos y la distribución de atribuciones entre Nación
y provincias establecida en la LFE. La Nación interviene en la
definición de los lineamientos generales del proceso pedagógico pero
sin alterar la situación de disparidad en las que se lleva adelante ese
proceso. Las jurisdicciones son las prestadoras del servicio educativo;
por ello gobiernan, gestionan, supervisan y financian sus instituciones
educativas. Algunas funciones son acordadas entre la Nación y las
provincias en el Consejo Federal de Educación (CFE), entre ellas se
destaca la elaboración y actualización de los contenidos básicos para
64 Este artículo establece que el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología –en acuerdo
con el Consejo Federal de Educación- dotará a todas las escuelas de los recursos materiales
necesarios para garantizar una educación de calidad, tales como la infraestructura, los
equipamientos científicos y tecnológicos, de educación física y deportiva, bibliotecas y otros
materiales pedagógicos, priorizando aquellas que atienden a alumnos/as en situaciones sociales
más desfavorecidas, conforme a lo establecido en los artículos 79 a 83 de la presente ley.
132 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
todos los niveles y modalidades, y el establecimiento de las políticas
de evaluación educativa. Este Consejo65, ya presente en la LFE, se
recrea en la LEN como organismo de control y concertación entre
las jurisdicciones.
Con el fin de promover la consulta sobre diferentes políticas,
se crean tres órganos de asesoramiento en los que participan
diversos actores sociales y políticos (art. 119°): el Consejo de
Políticas Educativas; el Consejo Económico-Social y el Consejo
de Actualización Curricular. Si bien se contempla la participación
de los gremios docentes en el Consejo de Políticas Educativas,
también se incorpora a los representantes de la educación privada.
Esto demuestra cómo, a pesar del lugar principal dado al Estado
en el discurso de la ley, esta no revierte el impulso exponencial a la
educación privada efectuada durante los gobiernos de la década de
los 90, es más, se volvería más permeable a sus demandas al incluir a
sus representantes en estos espacios consultivos, reconociendo así al
sector como un actor legítimo.
Durante la década del 90, con las reformas estructurales del
Estado y de la educación, la LFE introdujo la idea de que toda
educación es pública y que solo se la puede diferenciar por el tipo
de gestión: educación pública de gestión estatal o educación pública
de gestión privada. De esta manera, el modelo neoliberal introduce
redefiniciones en los límites de lo público y lo privado. Bajo el
argumento de garantizar la tan mentada "libertad de enseñanza",
asegura prácticamente todas las demandas que históricamente el
sector privado le presentó al Estado, fortaleciendo el poder de la
iglesia para difundir su mandato evangelizador y reconociendo a la
65 Se creó en 1972, como ámbito de negociación interjurisdiccional y de consulta ministerial.
Como estableció la Ley Nº 19.682/72, tenía la misión de “planificar, coordinar, asesorar y
acordar en los aspectos de la política educativa nacional que, en los diversos niveles del sistema
escolar, comprometan la acción conjunta de la Nación y de las Provincias” (Pronko y Vior, 1999).
Sin embargo, a lo largo de los años, este organismo pasó de ser un espacio para la coordinación
interjurisdiccional a un ámbito de legitimación de las decisiones tomadas por el poder ejecutivo
central. Pronko y Vior (1999) señalan que este proceso de concentración de poder finaliza con
la sanción de la LFE, la cual vacía al Consejo de su capacidad de iniciativa y lo convierte en
una mera instancia de legitimación y aplicación de la política educativa definida por el Poder
Ejecutivo. Se impuso, por lo tanto, una tendencia al vaciamiento de las atribuciones del Consejo
Federal para la toma de decisiones que fueron apropiadas por el Ministerio Nacional.
133PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
familia como agente natural y primario de educación. En este punto,
la demanda de la Iglesia Católica empalma con las demandas de los
sectores neoliberales del mercado educativo que bregan por ampliar la
oferta de instituciones educativas para que los padres puedan decidir,
según sus creencias o principios filosóficos, la educación para sus
hijos. A su vez, ambos sectores reclaman para tal fin, financiamiento
de parte del Estado.
Con el avance del sector privatista, crece la naturalización de la
fragmentación educativa y la legitimación de circuitos diferenciados
de educación. Paralelamente, se impone un discurso que desacredita
a la escuela pública, confinándola a una función de contención de los
sectores populares. Podemos afirmar que la situación que venimos
describiendo no fue revertida con la LEN sino, más bien, se siguió
profundizando esta fractura, manteniendo la distinción de las
escuelas según el tipo de gestión y, sobre todo, la política de Estado
de mantener los subsidios a la educación privada.
Al mismo tiempo, el texto mantiene la puerta abierta a los
planteos de la Iglesia Católica que, durante la reforma de la Nueva
Derecha, influyó en la selección de los contenidos para la realización
de los Contenido Básicos Comunes (CBC). La normativa nacional
no declara a la laicidad como uno de los principios de la educación.66
Es así que, en la actualidad, la provincia de Salta sostiene la educación
religiosa dentro de su currículum y durante el horario de cursada,
tanto en escuelas públicas como privadas.
Asimismo, reconoce a la familia como "agente natural y
primario de la educación" y la llamada libertad de enseñanza, que
se expresan en el derecho a "elegir" –para su prole– la institución
educativa cuyo ideario responda a sus creencias y necesidades.
Esto habilita a que, paralelamente a la oferta eclesiástica, se sigan
desarrollando un conjunto de cadenas de empresas que brindan
66 La ley 1420 sancionada el año 1884 portaba un espíritu de laicidad al declarar que
las escuelas debían ser confesionalmente neutras. Sin embargo, la disputa entre los sectores
eclesiásticos y el resto de los sectores que defendían una educación no vinculada a los valores
religiosos, se resuelve en el marco normativo, habilitando la enseñanza religiosa pero en el
horario pos-escolar. El artículo Nº 8 así lo explicitaba: La enseñanza religiosa solo podrá ser
dada en las escuelas públicas por los ministros autorizados de los diferentes cultos, a los niños
de su respectiva comunión y antes o después de las horas de clases.
134 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
servicios educativos dentro del país y a nivel internacional. Estas
empresas operan gestionando escuelas privadas y dentro del
sistema público, tercerizando actividades y servicios que otrora
desempeñaban docentes y profesionales dentro del régimen laboral
del Estado (Marrone, 2015).67
De este modo, a partir de la LEN, el Estado Nacional no
revierte la situación abierta en los años de esplendor neoliberal, sino
que vuelve a hacerse eco del reclamo y de la legitimidad del sector
conservador católico y del mercantilismo neoliberal que pedía la
coexistenciade múltiples ofertas educativas acompañadas, por su
puesto, con financiamiento estatal. Financiamiento mediante el cual
se transfiere una inmensa masa de dinero en concepto de subsidio
de carácter regresivo, ya que agudizan la desigualdad educativa e
incentivan el crecimiento de la matrícula del sector privado.
Un caso elocuente es el de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, donde el gasto público en subsidios a la educación privada
elevó su participación en el total de gasto educativo, de un 15% -en
2005- a un 18,4% -en 2009 (Vior y Rodríguez, 2012). Asimismo, la
reciente publicación de las estadísticas 2013 por parte del Ministerio
de Educación de la Nación da cuenta de que el crecimiento de
la matrícula en escuelas privadas fue exponencial durante las dos
últimas décadas, especialmente, a partir de la década de 2000.
Mientras que en 2005, para el total nacional, la educación privada
representaba el 26,5%, solo ocho años más tarde, en 2013, se elevó
al 29% (Marrone, 2015).
En estrecha conexión con estos procesos, el discurso hegemónico
abona la teoría de que la migración de estudiantes del sector público
al privado es consecuencia de los paros que realizan los docentes. Al
respecto, Marrone (2015) plantea que:
67 A modo de ejemplo, en Ciudad de Buenos Aires, algunas organizaciones privadas y ONGs
vienen tomando el dictado de talleres escolares e impulsando distintos proyectos relacionados
con las problemáticas del medio ambiente, la alimentación y la educación sexual, entre otras.
Asimismo, la Universidad de San Andrés viene tomando la capacitación de los cuerpos directivos,
al tiempo que se va constatando la desarticulación progresiva del ex Centro de Pedagogías
de Anticipación (Ce.P.A.). Este centro, ahora llamado “Escuela de Maestros” (ESMA) se va
perfilando como una agencia que terceriza la capacitación, a partir de la contratación de ONGs
privadas (Marrone, 2015).
135PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
El argumento de los paros docentes se cae por su talón de
Aquiles: la Ciudad de Bs. As. es una de las que, por diferentes
motivos, registra menos paros en el país desde hace 20 años, y
sin embargo su nivel de privatización es el más alto. Por otro
lado, Neuquén, una de las provincias que más paros ha realizado,
tiene uno de los porcentajes más bajos de privatización del país:
18%.68
Los discursos hegemónicos encubren así la decisión política de
no revertir la descentralización del financiamiento educativo, sin
problematizar los efectos de la vergonzosa e injusta transferencia de
recursos al sector privado.
Un aspecto novedoso de la LEN, es la inclusión de las
cooperativas y organizaciones sociales en tanto "proveedoras de
educación" y personas jurídicas con derecho a obtener subsidios
públicos. Los alcances de su condición no quedan expresamente
planteados, salvo que sus fines no pueden ser lucrativos. Este punto
es, actualmente, fuertemente discutido en el campo educacional.
Desde algunas posiciones se plantea que los Bachilleratos Populares
encuadrados bajo la figura de la "gestión social" representan una
variante de privatización y fragmentación de la matrícula, debilitando
el proyecto de educación pública sostenida absolutamente por el
Estado, a pesar de haber sido creados en el marco de organizaciones
sociales del campo progresista. Otra cuestión a tener en cuenta son
las condiciones en que los docentes desarrollan su tarea pedagógica,
ya que en muchos casos no cuentan con una infraestructura adecuada
ni con los recursos didácticos necesarios. Los trabajadores docentes,
en su mayoría, no perciben un salario.
Al mismo tiempo, la normativa podría arrojar, como
consecuencia, la institucionalización del financiamiento a ONG's
y fundaciones vinculadas al campo de organizaciones empresariales
nacionales e internacionales. Es decir, la apelación a la "sociedad civil"
en la participación y responsabilidad de la educación del pueblo,
estaría delimitando el ámbito de un "tercer sector" más identificado
con los intereses del mercado.
68 http://lauraendamarrone.blogspot.com.ar
136 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
Vior y Rodríguez (2012) nos alertan en torno a la naturalización
de la privatización de la educación ya que, a pesar de instalarse un
discurso centrado en la igualdad y la ciudadanía, las medidas y las
normativas no revierten la desigualdad generada por el crecimiento
del sector privado. Las autoras cuestionan la discrecionalidad de los
procesos de asignación de subsidios al sector privado, advirtiendo
–además– que la proporción de los subsidios otorgados no atienden
a los sectores más pobres, sino que benefician, mayoritariamente, a
las escuelas religiosas. El horizonte no permite divisar la posibilidad
de revertir, al menos en el corto plazo, esta tendencia privatista por
parte del Estado, si bien es tarea de todos aquellos que sostenemos y
defendemos a la escuela pública, dar nuestra batalla cultural contra la
naturalización de la privatización y desigualdad educativa.
5.4.2. La inclusión educativa en debate: ¿una apuesta
a la democratización o a la fragmentación del Sistema
Educativo?
En esta última década, la retórica oficial plantea que la educación
es uno de los pilares fundamentales en el andamiaje de un patrón
de desarrollo y crecimiento económico "sostenible", "competitivo"
e "inclusivo" para el país, que contribuya a edificar una sociedad
"justa", "soberana", que reafirme la identidad ciudadana nacional,
considerándola como una de sus principales "políticas de inclusión".
En este marco, el Estado ha implementado una serie de medidas como
la Asignación Universal por Hijo, la obligatoriedad de la educación
secundaria y la sala de 4 años en la educación inicial, además de la
puesta en marcha, a través del Ministerio de Educacional Nacional,
de una serie de programas, planes y proyectos socio-educativos.
Según se señala en sus fundamentos:
(...) apuntan al fortalecimiento de las trayectorias educativas
de niños, niñas y jóvenes en contextos socioeconómicos
vulnerables a través de la asignación de los recursos necesarios
que contribuyan a la igualdad de oportunidades, a la ampliación
de los universos culturales y a una educación de calidad. Se
busca también profundizar los vínculos entre las escuelas, las
137PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
familias, las organizaciones sociales y la comunidad mediante
la implementación de proyectos colectivos 69 (Recuperado de la
página web del Ministerio de Educación Nacional).
Las iniciativas gubernamentales planeadas e implementadas en
los diferentes niveles de enseñanza obligatoria como complemento
de la responsabilidad de las provincias son: el Programa Nacional
de Educación Solidaria (2003-continúa), el Programa Nacional
de Inclusión Educativa (2004-2007), el Programa Integral para la
Igualdad Educativa (2004-continúa), los Centros de Actividades
Infantiles (2010-continúa), el Programa Nacional de Alfabetización
y Educación Básica de Jóvenes y Adultos (2004-continúa), el Plan
de Finalización de Estudios Primarios y Secundarios -FINES-
(2008-continúa) y múltiples acciones vinculadas con el apoyo a la
educación especial, turismo educativo, escuela, teatro y comunidad,
entre otros.
Aunque aquí no trataremos minuciosamente cada una de las
iniciativas socio-educativas mencionadas, nos interesa indagar acerca
de los sentidos y las concepciones educacionales que a ellas subyacen,
así como las consecuencias concretas que han generado en la realidad
educativa, para poder desandar el entramado de estrategias que el
Estado capitalista impulsa y reformula a los efectos de ir sosteniendo
su hegemonía.
En primer lugar, una idea que articula los fundamentos de las
políticas educativas –y de las políticas públicas en general– es el
propósito de la "inclusión" como concepto y meta a alcanzarpor los
sujetos que –de acuerdo con los argumentos del gobierno– han sido
"excluidos" por las políticas neoliberales de la década del 90. Esta
valoración se observa, también, en los documentos y discursos de los
organismos internacionales de crédito como el Banco Mundial que
"recomienda" políticas educacionales y sociales que promuevan la
meta de la inclusión. No deja de llamar la atención que los organismos
ideólogos y responsables de la difusión global del pensamiento
de la Nueva Derecha, pretendan ahora erigirse en una agencia de
69 http://portal.educacion.gov.ar/?page_id=1390
138 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
recomendaciones de políticas educativas inclusivas (Oreja Cerruti,
2014). En este sentido, según argumenta la autora recién citada:
La utilización del concepto de 'exclusión' fue creciendo desde
mediados de los '70, y sobre todo, en los años '80 y '90, a medida
que la expansión del programa neoliberal a nivel global generaba
el incremento de la desocupación, la pobreza, y la desigualdad.
La amplia difusión del concepto buscó, de algún modo, dar
cuenta de los cambios en el capitalismo desde la crisis de inicios
de los '70, cuya salida implicó una fuerte ofensiva del capital
sobre el trabajo y la consiguiente expulsión de trabajadores del
proceso de producción ( p. 2. Las comillas son de la autora).
Desde una perspectiva crítica, el par inclusión-exclusión
implica asumir la posibilidad de una exterioridad del capitalismo. La
operación ideológica y política que subyace detrás de este concepto
de "excluidos" es que los sujetos pueden desarrollar sus condiciones
de existencia por fuera de las relaciones sociales capitalistas (Oreja
Cerruti, 2014). Este supuesto encubre, en todo caso, una exclusión
interna ejecutada por la propia clase capitalista que, ante la pérdida
de sus tasas de ganancia, expulsa del mercado de empleo a amplios
sectores de trabajadores considerados "sobrantes", como mecanismo
de disciplinamiento y flexibilización (Oreja Cerruti, 2014).70
Asimismo, como advierte Oreja Cerruti considerando los planteos
de Rodríguez Guerra (2002), para las posiciones dominantes,
el problema de la exclusión se soluciona con la reinserción de la
fuerza de trabajo en el mercado laboral, fuente de desigualdad social,
enajenación y explotación. El "adentro-afuera" vela las desigualdades,
los mecanismos de explotación hacia los que están "incluidos" y la
existencia de clases sociales con intereses antagónicos. Por lo tanto, se
impone una concepción de ciudadanía "participativa", "inclusiva",
"libertaria", con compromiso político, pero que se la confina a
transitar dentro de los bordes del sistema económico imperante. Una
concepción que niega y confronta cualquier posición que, construida
en torno a una conciencia crítica y de clase, desafíe las relaciones
sociales capitalistas.
70 La autora recupera los análisis de Fontes (1996).
139PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
En segundo lugar, el planteo de la "inclusión educativa" cae
en saco roto cuando se dimensionan las tasas de sobreedad, repitencia,
ausentismo y abandono que se manifiestan, con mayor crudeza, en las
escuelas públicas (Oreja Cerruti, 2014). Asimismo, la carencia de ofertas
institucionales estatales de Jardines de Infantes hace inverosímil el objetivo
propuesto por la Ley de Financiamiento de Educativo y la LEN de hacer
efectiva la obligatoriedad de los dos últimos años de la educación inicial.
En el plano de la educación de nivel secundario, creemos que es
importante considerar al Plan FINES II como una de las iniciativas
gubernamentales gestadas en el marco de la LEN, dada la magnitud que
ha adquirido en términos de la cantidad de estudiantes matriculados y
profesores contratados71.
El Plan FINES II fue creado por el Gobierno Nacional y llevado
a cabo, de manera conjunta, por los ministerios de Desarrollo Social
y Educación de la Nación, en octubre de 2008,72 con el propósito de
garantizar la finalización de la escolaridad de jóvenes y adultos que no
hayan iniciado o completado sus estudios. Se ha desarrollado en veinte
provincias del país. En 2009, se dio comienzo a su implementación
en la provincia de Buenos Aires. El programa se presenta como una
iniciativa colegiada entre los ministerios nacionales antes mencionados y
se implementa a través de la Dirección General de Cultura y Educación
de la provincia.
Según los lineamientos curriculares generales del Plan Fines II
en la jurisdicción bonaerense, la propuesta es de carácter presencial,
71 Según los datos registrados por Facioni, Ostrower y Rubinsztain (2013), el plan se lleva
a cabo en cien distritos de los 135 existentes en la provincia de Buenos Aires y, hacia el 2012,
se estimaba más de 7.000 profesores contratados, 4.000 comisiones funcionando y 100.000
estudiantes inscriptos.
72 El plan educacional se proyectó, en sus inicios, en dos etapas. En la primera de ellas, es
decir, durante el 2008, sus destinatarios eran los jóvenes y adultos que cursaban el último año de
la educación secundaria como alumnos regulares y que adeudaban materias sin haber alcanzado
su título. En la segunda etapa, correspondiente al período 2009-2011, el plan estaba destinado
a los jóvenes y adultos mayores de 18 años que, habiendo cursado todos los años del secundario,
adeudaban materias (continuando con la acción iniciada en 2008), sumando a los mayores de
18 años que tenían completo el Ciclo Básico de la educación secundaria (tercer año), el primer
año de la educación polimodal o el segundo año de educación de adultos y -por último- a los
afiliados de sindicatos y otros colectivos convocados a través de entidades conveniantes, para la
finalización de estudios primarios y/o secundarios.
140 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
abarca seis períodos de dieciocho semanas cada uno, correspondientes
al 1º, 2º, y 3º años del plan de estudios. Los estudiantes asisten a clases
dos días por semana, con una duración de cuatro horas por jornada.
El año lectivo se organiza cuatrimestralmente. En cada cuatrimestre
se cursan cinco materias. Los horarios de cursada se adecúan a la
disponibilidad horaria de los estudiantes y de las sedes; en los turnos
mañana, tarde o vespertino. En cada período se destina una semana
al período de recuperación y una semana a mesas de examen.
En los territorios distritales se organiza a partir del establecimiento
de sedes educativas, que se ubican en las escuelas de Educación
Secundaria y/o Centros de Educación de Nivel Secundaria -CENS–.
La coordinación la asume el jefe distrital, el inspector del nivel
secundario, el inspector de la modalidad de Educación de Jóvenes y
Adultos y docentes que cumple tareas administrativas.
En cada uno de los distritos se efectúa una convocatoria abierta
a organizaciones sindicales, empresas, universidades, ONG`s,
agrupaciones políticas, sociedades de fomento, que demanden la
apertura del plan en sus respectivos territorios. Estas propuestas
son recepcionadas por la Jefatura Distrital; en reuniones entre
los responsables del plan y los demandantes, donde se evalúa su
aprobación o no para la iniciación del mismo.73 Una vez aprobados,
estos espacios se constituyen en sedes74 del plan, pudiendo tener
múltiples comisiones de diferentes años y secciones de acuerdo con
la matrícula potencial que relevaron.
Las sedes cuentan con un referente que oficia de nexo entre los
estudiantes y la estructura del programa, asumiendo distintas tareas:
el armado de las comisiones, el seguimiento de los estudiantes, el
relevamiento de los documentos necesarios para la inscripción. Por
las tareas realizadas, los referentes no perciben salario ni ningún
tipo de financiamiento por parte del Estado. Además, las propias
sedes deben asumir los gastos de mantenimiento del lugar, así como los
correspondientes a los recursos didácticos, losgastos administrativos, etc.
73 En los distritos, los propios municipios se suma al proceso de relevamiento y recepción
de demandas, a través de su Secretaría de Educación o dependencia política-administrativa
equivalente.
74 Las sedes son el espacio físico donde las clases se llevan a cabo semanalmente.
141PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
Si tomamos en cuenta la implementación territorial del
programa, subyace una concepción de un Estado que se desatiende
del sustento integral de la propuesta educativa, respaldándose en una
retórica progresista75 que apela a su sostenimiento compartido entre
el Estado y la "sociedad civil". Esta operación permite vislumbrar
una lógica de tercerización en los servicios educativos ofrecidos por
Estado. Este último delega parte del proceso de trabajo educativo
a organizaciones sociales,76 bajando costos e introduciendo nuevas
formas de contratación que precarizan las condiciones laborales de
los profesores77, del personal administrativo y del personal auxiliar.
Por lo tanto, el Estado, abandona su rol de principalidad en el
mantenimiento financiero y organizativo de la educación pública,
desarticulando las garantías de políticas universales e instalando
políticas compensatorias y focalizadas.
Estas acciones educativas estatales demuestran que la educación
es un proceso social que acompañó los procesos de transformación
del Estado y de las relaciones laborales que se instalaron desde la
década de los 90. Estas iniciativas son necesarias para el poder
hegemónico (docentes precarizados, oferta educativa precarizada,
75 En los documentos oficiales del programa puede apreciarse un discurso fundamentado
en la tradición de la educación popular freiriana, que alude a la necesidad de la participación
de la “sociedad civil” en el sostenimiento de la educación de jóvenes y adultos. Sin embargo,
estos planteos velan la maniobra del Estado de desligarse de su responsabilidad principal en la
planificación y sostenimiento material de la educación de la clase trabajadora. Nos preguntamos
entonces: ¿cómo se entiende la idea de sociedad civil? ¿se puede considerar dicho espacio
disociado del conflicto capital/trabajo presente en la sociedad moderna?
76 Es preciso aclarar que el gobierno macrista está incorporando algunos cambios,
relacionados con su decisión de priorizar la implementación del programa en las instituciones
escolares, desplazando a las organizaciones sociales; así como con la revisión de los convenios
que el Ministerio de Educación Nacional tenía con las universidades. Los impactos de estas
modificaciones deberán ser objeto de análisis en un futuro próximo. Véase: Página 12, 20 de
mayo de 2016.
77 Solo para nombrar algunas de las condiciones salariales y laborales de los profesores de
FINES: son designados con contratos precarios de cuatro meses, sin continuidad laboral. De
este modo, se ven obligados a renovar su obra social de manera cuatrimestral, sin contar con
cobertura en épocas de receso escolar. Por lo general, cobraban sus salarios una vez transcurridos
los cuatro meses trabajados. En su estructura remunerativa no se les reconoce la antigüedad
docente, las asignaciones familiares, y aquellas bonificaciones que se les otorgan a los docentes
en el sistema educativo convencional, por trabajar en zonas de desfavorabilidad y/o ruralidad,
entre otras.
142 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
estudiantes precarizados) pues se trata de construir un sistema
educativo segmentado que forme un reducido sector de la población
con capacidades para ocupar cargos para los escasos puestos estables que
requieren alto nivel de calificación. De esta forma, al resto del sistema
solo le queda satisfacer la creciente demanda de educación de quienes
quedan sometidos a condiciones de precariedad laboral. Pero que implica,
a su vez, una política educativa de contención (Más Rocha, 2007), es
decir, una acción estatal que se orienta a restablecer la gobernabilidad
hegemónica y la evitación del posible conflicto social, siempre latente.
Las políticas sociales focalizadas constituyen uno de los instrumentos
primordiales en tanto permiten la detección de (y la intervención en) los
grupos sociales considerados "de riesgo".
En efecto, el Plan Fines II se plantea como una oferta educativa
precarizada donde el derecho a la certificación parece anteponerse al
derecho a la educación, que entendemos legítimo pero no suficiente
(Facioni, Ostrower y Rubinsztain, 2013). Los sujetos pedagógicos
implicados en el plan, es decir, los profesores y los estudiantes, ambos,
son parte de la clase trabajadora, por lo cual hay un proceso general
hegemónico que los enlaza y articula en la situación de precarización de
sus condiciones de vida y laborales pero, al mismo tiempo, se traduce
en el plano educativo, en la precarización general de las condiciones de
enseñanza y aprendizaje.
El Plan Fines II como política pública no implica, a nuestro
entender, una real democratización del sistema educativo, ya que refuerza
los históricos circuitos educacionales diferenciados por clase social y, por
lo tanto, profundiza la segmentación del sistema de educación en general,
y en especial, de la propia modalidad de educación de jóvenes y adultos.78
Esto se evidencia en las condiciones de enseñanza y aprendizaje79 que
78 Aunque excede la intención de este texto tratar la política estatal para la modalidad de
educación de jóvenes y adultos, solo queremos señalar algunas consideraciones críticas al
respecto. Con la masificación del programa FINES se expande un monoformato del programa
de la modalidad que al Estado le es más económico que sostener las instituciones. Asimismo,
se consolida un cuerpo docente precarizado, que lleva menos presupuesto que la contratación
por las vías formales.
79 El plan no efectiviza nuevos cargos docentes, no realizaba apertura de nuevos
establecimientos educativos, delegaba en la “sociedad civil” los gastos administrativos e
infraestructura escolar.
143PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
convalida, pero además, en la reducción curricular implícita en la
oferta educativa, que coexiste con la de los CENS, que suponen el
cursado de asignaturas anuales, los cinco días de la semana, frente a
los dos días de cursada con asignaturas cuatrimestrales que sostiene
el programa.
Por otra parte, la ausencia en la LEN de lineamientos político
educativos claros allana el camino para la introducción de reformas
jurisdiccionales que conspiran contra ciertos derechos conquistados.
Por ejemplo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se está
llevando a cabo un proceso de reformas, llamadas por el BM de
segunda generación80, que quedaron inconclusas en los años 90.
Estas incluyen, como una de sus asignaturas pendientes, la reforma
del Estatuto del Docente, para lograr una mayor flexibilización
laboral. Esto implicaría implementar evaluaciones externas tanto
para los estudiantes de las escuelas primarias y secundarias como
para los docentes, de manera de atar el resultado de las evaluaciones
docentes al salario; confeccionar rankings que brinden a los padres
la información necesaria para poder elegir la escuela para sus hijos,
así como también favorecer la competencia entre escuelas para la
obtención de recursos.
En esta jurisdicción la gestión, del ahora presidente Mauricio
Macri, adoptó un compromiso sustantivo con el avance de estas
reformas pendientes. En el año 2011, se reformó el Estatuto del
Docente, eliminando la participación de representantes docentes de
las Juntas de Clasificación y Disciplina, elegidos por voto directo.
Estos órganos colegiados, que también contaban con representación
del Ministerio de Educación, clasificaban a los docentes y organizaban
los concursos públicos donde los profesores accedían a los cargos
titulares, con estabilidadlaboral. Hoy los representantes docentes
perdieron el control de esos cargos, y han quedado relegados al papel
de veedores de la actuación del ministerio. Este proceso de reformas
fue fuertemente resistido por el colectivo docente y se han logrado
algunos cambios parciales de la política mercantilista y privatista
desplegada desde el ministerio. Si bien no se ha llegado a atar los
salarios docentes al rendimiento, sí se ha impulsado un proceso de
80 Banco Mundial, “La Educación en América Latina y el Caribe”.
144 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
competencia entre escuelas a partir del armado de un ranking, llamado
"El boletín Tu escuela" disponible, para quien quiera consultarlo, en
la página del ministerio81.
Encontramos que estas nuevas formas de regulación que se
proponen alrededor de la evaluación y los usos de sus datos constituyen
un modo de imposición heterónoma que tiende a la ruptura de la
autonomía, al disciplinamiento, la competencia e individualización
del colectivo docente. La ruptura y desarticulación de este colectivo
toman la dirección de profundizar la flexibilización laboral y, con
ella, la implementación de mecanismos gerenciales.
Otro ejemplo clave que profundiza la brecha educativa y la
privatización, así como la precarización laboral de los trabajadores,
es la política hacia los Jardines Comunitarios de la Provincia de
Buenos Aires.
En este caso, también se apela al manto normativo de la LEN,
en lo que se refiere a las instituciones públicas de "gestión social".
Frente al planteo de la obligatoriedad del nivel inicial, la estrategia
del Estado deja de lado la opción de crear de escuelas que respondan
a las necesidades de la población, apelando a la figura de los jardines
comunitarios como una respuesta rápida, barata y de corto plazo.82
Estos jardines se incorporan al sistema educativo como instituciones
de gestión social, a partir de la sanción de la Ley de Jardines
Comunitarios de fines del 2014, y se desarrollaron en organizaciones
sociales, comedores comunitarios, ONGs, etc.
Encontramos que esta política promueve la desigualdad
educativa y precarización del trabajo docente, ya que la mayoría de
estos jardines no cuenta con una infraestructura adecuada para el
desarrollo de la tarea de enseñanza, naturalizándose así la ausencia
del Estado, quien tiene la responsabilidad de construir las escuelas
necesarias para saldar la demanda creciente de la comunidad educativa
en el marco de la obligatoriedad del nivel inicial.
81 http://www.lanacion.com.ar/1587124-boletin-de-desempeno-para-las-escuelas-publicas-
portenas
82 Según la diputada nacional Alicia Sánchez, quien presentó e impulsó el proyecto de ley,
estima que son cerca 1800 instituciones las que estarían en estas condiciones. http://www.
argenpress.info/2014/10/ley
145PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
La ley tampoco incorpora a los trabajadores docentes dentro del
régimen del Estatuto del Docente. Por lo tanto, los docentes de los
jardines comunitarios no gozan de los derechos conquistados en el
Estatuto, quedando fuera, por ejemplo, del acceso a los cargos a partir
de concurso público. Esta situación los expone a la arbitrariedad de
cada institución. Así es planteada esta cuestión por los especialistas
en educación del Frente de Izquierda y de los Trabajadores 83:
Estamos frente a uno de los mayores ataques al estatuto docente
desde su sanción en 1958. Lo que no pudo la Reforma de los
90, esto es la derogación del estatuto, lo habilitaría esta ley
mediante una variante que lo niega internamente creando un
régimen paralelo opuesto. Destruye su rasgo central: el régimen
de concurso público para el ingreso y ascenso a la docencia y
la estabilidad laboral que impiden, ambos, la arbitrariedad del
poder político de turno y sus ONGs afines, para manipular la
educación y a sus trabajadores 84.
A la vez que se desarrolla este proceso arbitrario de designación,
se legitima la desigualdad educativa ya que un sector importante de
los trabajadores de estos jardines no posee título docente y, por lo
tanto, queda en duda si están formados con las herramientas que les
puede brindar una formación adecuada.
5.4.3 Universidad: sobre la privatización de la educación
y el conocimiento
Como venimos analizando en este artículo, los gobiernos kirchneristas
han buscado diferenciarse en varios aspectos de la época neoliberal
menemista. Sin embargo, en el ámbito de la educación superior,
se expresan mayores continuidades que rupturas, intensificándose
ciertas lógicas, mecanismos y normativas propios del paradigma
educativo del mercado. Estos aparecen tensionados a partir de los
83 Es un espacio político-electoral construido desde el año 2013, compuesto, mayoritariamente,
por partidos de izquierda (Partido de los Trabajadores Socialistas, Izquierda Socialista y Partido
Obrero).
84 http://www.argenpress.info/2014/10/ley-de-jardines-comunitarios-la-llamada.html
146 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
cambios introducidos en la legislación en noviembre de 2015, como la
garantía de acceso irrestricto a la universidad y el no arancelamiento,
que el discurso gubernamental ha enunciado como sinónimo de una
"Universidad para Todos" y garantía de la inclusión educativa.
Durante los años 90, vivimos un proceso que ahondó en un
modelo educativo privatizador y mercantilista. La universidad, en
toda Latinoamérica, experimentó grandes reformas como parte de un
proceso regional de ajuste y reestructuración del Estado capitalista,
cuyo propósito fue instalar un modelo de universidad que intensificara
su vínculo y aporte al capital y no a los problemas y necesidades de
los trabajadores. En sintonía con ello, en 1995 se sancionó la Ley
de Educación Superior (LES), que entre otras cuestiones, definía a
la educación como un servicio y no como un derecho, no establecía
la gratuidad de la educación superior, desresponsabilizaba al Estado
como garante principal del sostenimiento económico-financiero del
nivel educativo y no garantizaba el acceso irrestricto de los estudiantes
a las universidades públicas. Asimismo, se creó la Comisión Nacional
de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) como un
organismo centralizado de control político-pedagógico sobre la
formación académica definida y desarrollada en las universidades85,
violando la autonomía universitaria y promoviendo el avance e
intromisión del sector privado en los órganos de gobierno de la
universidad86 al tiempo que legitima la creación y desarrollo de un
circuito educativo de universidades privadas en el país.
Durante estos últimos años se presentaron varios proyectos
legislativos para una nueva ley que regule la educación superior.
85 La CONEAU tiene por funciones la evaluación externa de las instituciones universitarias
en general y la acreditación de las carreras de postgrado y de aquellas carreras de grado declaradas
de interés público (es decir, aquellas carreras cuyo ejercicio pudiera poner en riesgo de modo
directo a la salud, la seguridad, derechos, bienes y formación de los habitantes). A su vez, posee
la atribución de fijar parámetros que operan como criterios de evaluación. Esta política de
centralización adjudica al Estado un rol de control sobre el currículo. Puede analizarse como
una política conservadora, en la medida en que avanza contra la autonomía universitaria.
Aquellas carreras que no cumplen los requisitos que definió este organismo pueden perder su
acreditación.
86 La LEN legitima la intromisión del sector privado en la CONEAU debido a que en su
composición le otorga representación a un miembro por parte del Consejo de Rectores de
Universidades Privadas.
147PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
Fue recién hacia los últimos meses de la gestión del Frente para la
Victoria (FPV), y ante aun escenario incierto sobre los resultados
que arrojarían las elecciones presidenciales de diciembre de 2015,
que la administración kirchnerista decidió avanzar con la sanción de
la ley 27.204 que introduce algunos cambios a la LES, sancionada en
la década menemista.
El 9 de noviembre de 2015 se promulga la "Ley de Implementación
Efectiva de la Responsabilidad del Estado en el Nivel Superior"87
(Ley 27.204) presentada por la diputada del Frente para la Victoria,
Adriana Puiggrós. La misma efectúa una modificación parcial de
la LES (la nueva Ley solo consta de nueve artículos) en torno a
cuatro aspectos fundamentales: considera a la educación un "bien
público" y un "derecho humano individual y social", garantiza el
acceso masivo a la educación superior, prohíbe el cobro de aranceles
para las carreras de grado en las Universidades Nacionales y plantea
la responsabilidad principal e indelegable de su financiamiento por
parte del Estado Nacional, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y
las provincias. De esta forma, el texto recoge parte de las demandas
históricas del movimiento estudiantil que durante décadas viene
organizándose y resistiendo el rumbo mercantilista de la educación
superior.
Si bien se trata de cambios significativos, su alcance parece
limitado para que puedan ser identificados con una redefinición
estructural que comprometa a la concepción mercantilista que
permanece vigente en el articulado de la LES. Se abren interrogantes
en torno a los efectos competitivos (y diferenciadores) del fomento
a la generación de recursos adicionales (en un contexto en el que
las partidas presupuestarias para los gastos corrientes tienden a
congelarse) y al condicionamiento que parecen ejercer sobre la
direccionalidad de la política institucional, por ejemplo, de Bienestar
Universitario y/o Estudiantil88 (Haro, 2014). En el mismo sentido, la
nueva legislación mantiene la política de subsidios a los institutos de
87 http://www.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/250000-254999/254825/norma.htm
88 La escasez de recursos económicos imposibilita, por ejemplo, el desarrollo de un programa
de becas universal, la creación y sostenimiento de un comedor universitario, de albergues
estudiantiles, la construcción de espacios destinados al deporte, la cultura, entre otros.
148 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
formación superior del sector privado (en el marco de sus respectivas
jurisdicciones) y la propia configuración y función de la CONEAU
que –como se ha indicado– puede operar de manera funcional a la
consolidación de este sector.
El sistema universitario público es el único nivel del sistema
educativo nacional que no fue transferido en los 90 hacia otras
jurisdicciones provinciales o municipales. El Estado Nacional se
hace cargo del financiamiento, a través de la Secretaría de Políticas
Universitarias dependiente del Ministerio de Educación Nacional,
transfiriendo las partidas presupuestarias a las instituciones89. En la
comunidad universitaria, hay un cierto acuerdo mayoritario acerca del
carácter insuficiente del presupuesto que destina el Estado. El mismo
no logra cubrir la totalidad de las funciones y responsabilidades que
le compete desarrollar a la universidad. Del presupuesto estatal total
recibido, se destina entre un 90% a 97% 90 a pagar sueldos, dato
preocupante si se considera que con el porcentaje restante deben
sostenerse los proyectos de extensión, investigación y formación
de sus trabajadores docentes y no docentes, así como las políticas
de bienestar estudiantil (becas, comedores universitarios, etc.) y
demás necesidades que surgen en la tarea diaria de la universidad.
En muchas universidades públicas se están suscitando múltiples
conflictos, principalmente impulsados por sectores estudiantiles y
docentes, debido a la penuria económica para dar curso a los distintos
reclamos que no pueden ser encauzados por los límites de las partidas
económicas.91
89 Las universidades públicas son autárquicas, es decir, que tienen autonomía en decidir
cómo administrar los recursos presupuestarios provenientes del Estado Nacional a través de sus
cuerpos colegiados de gobierno.
90 En un trabajo Grotz y Kejsefma (2014), llaman la atención sobre el hecho de que
la Universidad Nacional de La Plata destina un 97,5% al pago de sueldos. En el caso de la
UNLu, ese porcentaje es, aproximadamente, del 90% según se puede calcular del ejercicio
presupuestario 2014.
91 En el mes de abril de 2015, varios sectores estudiantiles y docentes de la Facultad de
Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, efectuaron una protesta ante el rectorado
de la institución debido a que los fondos asignados para ese año resultarían insuficientes para
desarrollar el conjunto de actividades del establecimiento educacional, rechazando, además, que
ese déficit presupuestario debiera cubrirse con la generación de recursos propios. Recuperado
de:http://www.pagina12.com.ar/diario/universidad/10-270713-2015-04-20.html
149PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
Frente a esta situación, la diversificación de las fuentes financieras
de las instituciones estatales pasa a ser un rasgo de continuidad con
el modelo de universidad que la Nueva Derecha instaló con fuerza
a partir de los 90, haciéndose carne de las "recomendaciones" de
las agencias financieras internacionales92, que van formateando el
sentido común de los sujetos que conducen –aunque no solo de
ellos– las universidades en la Argentina. Por lo tanto, el problema
de la privatización de la educación superior se vincula estrechamente
con la discusión de la política de financiamiento de la universidad y
las garantías que debe resguardar el Estado.
Durante los últimos tres años de gestión kirchnerista, el gobierno
nacional ha creado diez universidades públicas, casi emparejando las
nueve que se crearon durante los noventa. Sin embargo, continúa el
mismo patrón de distribución geográfica de las nuevas universidades
públicas, ya que más de la mitad se inauguró en el Gran Buenos Aires.
Sumado a que, situadas a menos de 100 km de las ya existentes, las
nuevas instituciones públicas comparten iguales o similares ofertas
académicas93. Asimismo, destacamos que durante las gestiones
kirchneristas se redujo sensiblemente la creación de instituciones de
educación superior privadas. En el período 1991-2002, se crearon
24 (18 universidades privadas y 6 institutos universitarios privados),
mientras que el el período 2003-2013 ese número descendió a 14 (8
universidades privadas y 6 institutos universitarios privados (Mollis,
92 El Banco Mundial, en su documento “La enseñanza superior. Las lecciones derivadas de
la experiencia (1995)”, planteó la necesidad de movilizar más fondos privados para financiar la
enseñanza superior a partir de la participación de los estudiantes en los gastos, la obtención de
fondos de graduados y fuentes externas y actividades de generación de ingresos. Este planteo
vislumbra la intención de arancelar las universidades públicas y de legitimar la generación de
fondos propios por parte de las mismas.
93 Por ejemplo, tanto La UNLu –su sede Luján y San Miguel-, como la Universidad de José
C. Paz, la Universidad del Oeste de la Provincia de Buenos Aires, la Universidad de General
Sarmiento y la Universidad Nacional de Moreno ofrecen las carreras de Licenciatura en
Administración y Lic. en Trabajo Social, entre otras. Esto parece indicar que la creación de
nuevas universidades, más allá de que pueda representar una conquista significativa para los
sectores populares que desean acceder a los estudios superiores, no parece derivarse de una
planificación integral en la región o en el país, sino que parece inscribirse, en mayor medida, en
cierta lógica de intercambio de favores entre el gobierno nacional y los poderes políticos locales.
150 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, PatricioUrricelqui
2016) 94. Sin embargo, queremos hacer notar que, como en el resto del
sistema educativo, la política de educación superior actual legitima la
existencia de un circuito privado de educación superior, provocando
–además– una privatización indirecta del nivel, ya que –según datos
del Ministerio de Educación Nacional– se observa que -al 2014- el
21,4 % de los estudiantes de grado –uno de cada cinco– se formaba
en universidades privadas.95
Más allá de la normativa, en las prácticas sociales de las instituciones
universitarias, se acentúa la creciente relación de la universidad pública
con los sectores empresariales a partir de la firma de convenios que,
generalmente, están vinculados con la capacitación al personal de
esas empresas, comercialización de conocimientos socio-técnicos96,
desarrollo de pasantías de estudiantes de la universidad, utilizados
como mano de obra barata97, y/o el otorgamiento de financiamiento
a proyectos de investigación anclados en la universidad pública, a
través de sus equipos de investigación.
Relacionado con el último punto enumerado, podemos pensar
en el condicionamiento que genera el lobby empresarial ofreciendo,
por ejemplo, apoyo financiero a las universidades. Esto podría traer
como consecuencia la pérdida de autonomía de los científicos e
investigadores ya que los intereses empresariales terminan influyendo
tanto en el desarrollo de los contenidos del currículum como en
el direccionamiento y en los intereses de los futuros diseños de
94 Aquí se podrá ver el listado completo de universidades públicas y privadas, con su
respectivo año de creación: http://portales.educación.gov.ar/spu/sistema-universiatrio/listado-
de-universidades-e-institutos/
95 “Síntesis de información Estadísticas Universitarias Argentinas 2014-2015”, Ministerio de
Educación de la Nación.
96 La UNLu no escapa a tal tendencia. Solo por nombrar dos ejemplos, se firmó un convenio
marco y de cooperación donde la universidad va a aportar producción de programas informáticos
y asistencia técnica a la Cámara de Empresas de Software de la República Argentina.
Recuperado de: http://resoluciones.unlu.edu.ar/documento.frame.php?cod=39142. Asimismo,
la universidad investigará de manera conjunta con la empresa multinacional, dedicada al rubro
de la nutrición de animales denominada ALLTECH BIOTECHNOLOGY S.R.L. Ver en:
http://resoluciones.unlu.edu.ar/documento.frame.php?cod=47774
97 La UNLu contrajo acuerdos con la empresa Arcor S.A, Producto de Maíz S.A, La
Serenísima, Praxair Argentina S.R.L., Sabic Innovative Plastics Argentina S.R.L., Empresa
Bagley Argentina S.A, Cartocor S.A, entre otras.
151PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
investigación. Nos interrogamos en este punto ¿qué finalidad tiene
el conocimiento construido en la universidad pública? ¿Para quién/es
está destinado en una sociedad dividida en clases sociales? ¿Quiénes
lo construyen? ¿Quién/es se lo reapropian?
En agosto del año 2009, a pesar de la fuerte oposición que se
generó con relación a la aceptación de fondos provenientes de las
regalías mineras de la empresa La Alumbrera98, el Consejo Superior
de la Universidad de Buenos Aires terminó aprobando la aceptación
de 3,47 millones de pesos como parte de las regalías distribuidas en
todo el sistema universitario por la minera a través de la empresa
YMAD. Sucede algo similar en la Facultad de Agronomía de la UBA,
mediante el "Programa de Agronegocios y Alimentos", desarrollado
en 2014. Ya su nombre es sugestivo y explicita la intencionalidad de
dicho programa. Sus fundamentos son:
Liderar y ser el nudo coordinador de una red de creación,
aplicación y difusión de conocimiento en los agro negocios y
alimentos a nivel LATINOAMERICANO con expansión global.
Nuestros principales activos específicos son los talentos humanos
partícipes de la organización y nuestra capacidad de relacionarnos
con el sector de los agronegocios y alimentos 99.(La mayúscula
corresponde al original)
Y en su Área de Docencia plantea que:
Desde 1999, más de 1.700 alumnos han participado de las
diferentes propuestas de capacitación que ofrece el Programa de
Agronegocios y Alimentos. Los distintos módulos que componen
los programas de estudios están a cargo de destacados profesores
con amplia experiencia docente universitaria y/o en cargos
98 La minera La Alumbrera, de capitales mayoritariamente suizos, es el símbolo de la minería
metalífera a gran escala de la Argentina. Ubicada en Catamarca, hace diecinueve años extrae
oro y cobre con el método denominado a “cielo abierto”, explota 340 toneladas de roca por
día y utiliza 4 millones de litros de agua por hora en zona desértica. La Unión de Asambleas
Ciudadanas (UAC), que reúne a cien pueblos en lucha, la exhibe como el ejemplo del fiasco
minero que desmiente todas las promesas de las compañías: no generó desarrollo local, no
aportó riqueza al país y, por sobre todo, afirman que contaminó el medio ambiente. Ver en:
www.pagina12.com.ar/diario/universidad/10-130742-2009-08-28.html
99 Recuperado de: http://www.agro.uba.ar/agronegocios/quienes
152 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
ejecutivos en empresas y organismos del sector (...) Del total
de nuestros alumnos, aproximadamente el 20% trabaja en el
sector público mientras que el resto lo hace en el sector privado.
Éstos provienen de una infinidad de empresas y organizaciones
a lo largo de todas las cadenas agroalimentarias entre las cuales
podemos destacar a grandes multinacionales como Bayer, Arcor,
Monsanto, Citibank, Carrefour, Dow, Bunge y a importantes
empresas argentinas como La Nación, Clarín, Quickfood, Los
Grobo, Sancor, entre otras.100
Es evidente, con este tipo de programas, el direccionamiento
que adquiere la producción y la difusión del conocimiento y quiénes
terminan apropiándose de los beneficios de la producción social
del conocimiento de las universidades públicas. De modo que la
mercantilización de la educación y del conocimiento, característica
fundamental del modelo de universidad neoliberal al servicio
empresarial, sigue vigente.
Asimismo, durante el año 2009, un grupo de centros de
estudiantes y organizaciones sociales presentaron en el Consejo
Superior de la UNLu un proyecto de resolución con el fin de rechazar
el dinero proveniente de las regalías de la empresa La Alumbrera,
el cual fue aprobado por unanimidad.101 Este hecho demuestra que
la Universidad es un espacio de disputa en torno a los sentidos y
la direccionalidad que se le quiere imprimir desde los sectores
dominantes. Esto nos conduce a preguntarnos ¿cómo revertir tales
procesos hegemónicos enquistados en la universidad?, ¿sostenemos
esta universidad que camina, a pasos agigantados, de la mano de
la lógica mercantilista y elitista?, ¿o buscamos una universidad
que produzca y genere prácticas institucionales democráticas, no
expulsivas de los estudiantes, comprometida con y para la clase
trabajadora? No hay recetas elaboradas. No obstante, la organización
colectiva de estudiantes, docentes, no docentes y graduados, en
articulación con los demás actores sociales, es la primera tarea que
creemos necesario emprender.
100 Recuperado de: http://por.agro.uba.ar/agronegocios/docencia
101 Recuperado de: http://resoluciones.unlu.edu.ar/documento.frame.php?cod=23450
153PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
a modo de recaPitulación
En el recorrido realizado en estas páginas, intentamos reconstruir una
mirada panorámica de los primeros quince años del siglo que, desde una
perspectiva socio-histórica, aporte herramientas para analizar distintos
debates que hoy atraviesan a la sociedad y a la educación en Argentina.
La crisis de 2001 representó un punto de inflexión para las luchas
y experiencias de organización de los sectores populares. Tras la caída
de Fernando De la Rúa y las medidasejecutadas por los gobiernos de
transición (reparación de las cuentas del Estado, disciplinamiento de
la protesta, extensión de la asistencia social) los gobiernos kirchneristas
abonaron la consolidación de un nuevo patrón de dominación, sin
revertir las marcas de desigualdad estructural introducidas por las
políticas de Nueva Derecha. El nuevo modelo se edificó sobre dos
cambios que contrastan con las tres décadas precedentes:
-La polarización con el liberalismo ortodoxo, bajo la bandera de
"hacer economía desde la política" y su reubicación como articulador
de los intereses materiales de las diferentes fracciones de la clase
dominante, a través de una política que promueva el desarrollo del
capital productivo.
-El reconocimiento de demandas procedentes del campo de las
organizaciones populares, pero incorporando al pueblo trabajador como
socio subordinado, sin violentar las bases de sustentación del capitalismo
y sin modificar la matriz de distribución desigual de la riqueza.
Asimismo, el modelo de política estatal impulsado por el
kirchnerismo traza líneas de continuidad con otros gobiernos
latinoamericanos que, con diferencias de perspectiva, tomaron
distancia de su histórica subordinación a Estados Unidos, en
momentos en que el país norteamericano ha pugnado por afirmarse
como gendarme del mundo. Aun así, el discurso de centroizquierda
de gobiernos como Argentina, Brasil y Uruguay ha contrastado con
la vía de radicalización adoptada por Venezuela y Bolivia, donde
emergieron discusiones que avanzaron en la crítica del sistema
capitalista, vislumbrando la construcción del socialismo como un
escenario posible, idea desterrada de las propuestas de centroizquierda
desde hace décadas.
154 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
En el plano educativo, desde una lectura que advierte el
"fracaso" de las Reformas educativas de los 90, distintos gobiernos de
América Latina han impulsado la redefinición del marco legal, con
el propósito de enmendar la herencia de las políticas neoliberales.
En el caso argentino, la apuesta a la concertación con sectores como
el empresariado, la iglesia católica y representantes de la educación
del ámbito privado, nos conduce a preguntarnos por el tenor de los
cambios anunciados, así como por sus posibilidades de concreción en
una sociedad estructuralmente desigual. A lo largo del texto, hemos
problematizado cuatro aspectos claves:
-El papel del Estado Nacional: La LEN se pronuncia por el rol
principal del Estado Nacional y la idea de la educación como derecho
social, pero deja intactas las modificaciones introducidas por las
transferencias de la etapa anterior y la matriz subsidiaria que reconoce
derechos adquiridos a la Iglesia Católica y a otros representantes del
sector privado. Este aspecto cobra visibilidad concreta en el avance
de la matrícula de la educación privada y en la naturalización de
la fragmentación educativa a través de la consolidación de circuitos
diferenciados de formación.
-La relación entre lo público y lo privado: En sintonía con
la tendencia descripta, la LEN mantiene el concepto de escuelas
públicas de gestión estatal y de gestión privada, pero agregando las
categorías de "gestión cooperativa" y "gestión social", que abren una
profunda polémica acerca de su alcance popular o su contribución a la
segmentación.
-El gobierno de la educación: Al igual que la Ley Federal de
Educación, la nueva ley apela a la unidad nacional y los principios del
federalismo pero mantiene un estructura de gobierno centralizada, bajo
un ministerio sin escuelas que concentra decisiones estratégicas sobre
el acceso al financiamiento, la política curricular y la evaluación del
sistema educativo.
-La educación universitaria: La progresiva tendencia a la
mercantilización amenaza con cercenar los principios promulgados
por la legislación reciente, a propósito del acceso irrestricto y la
irresponsabilidad indelegable del Estado. Más aún, no deja de
alarmar el poder del lobby del empresariado en el direccionamiento
de la producción del conocimiento científico, en momentos en que
155PARTE II. Estado y Educación. Continuidades y discontinuidades en Argentina del siglo XX...
el presupuesto estatal no alcanza a cubrir las tareas históricamente
asumidas por la universidad en su compromiso con la sociedad.
Como estrategia de diferenciación frente a la Nueva Derecha,
los gobiernos kirchneristas apelaron al discurso de la igualdad
y la justicia social, y lo acompañaron con medidas populares,
pero insuficientes para revertir la estructura desigual heredada.
En algunos aspectos que hemos analizado, se limitó a reproducir
argumentos y mecanismos que no se diferencian de aquellos
usualmente desempolvados por los sectores conservadores. Hoy el
macrismo encuentra un terreno allanado para impulsar, sin mayores
obstáculos institucionales, las políticas conservadoras de los tiempos
de esplendor del neoliberalismo. Queda la memoria colectiva y la
posibilidad, siempre latente, de desafiar las contradicciones y de
cuestionar de raíz el sistema que nos domina.
156 Adriana Migliavacca, Matías Remolgao, Patricio Urricelqui
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Parte iii
la educación como herramienta
de Problematización:
cotidianeidad y saberes en disPuta
165PARTE III. La educación como herramienta de problematización: cotidianeidad y saberes en disputa
6. la PersPectiva educacional Problematizadora:
Paulo freire y su PraXis PolÍtico-Pedagógica
Marcelo Hernández
introducción
Desde los inicios de la sociedad moderna se conformó una
perspectiva educacional orientada a educar a las grandes mayorías
en una representación del mundo acorde a las necesidades de una
minoría privilegiada. Entre los principios fundamentales de este tipo
de educación, se incita a la esperanza en el progreso que pueden
movilizar aquellos sujetos educados en la custodia del orden social
vigente. Esta perspectiva le reserva a los oprimidos el lugar de la
adaptación, a la vez que actúa como dique de contención ante
cualquier iniciativa transformadora.
Postular otro tipo de educación desde los intereses de los oprimidos
obliga a poner en cuestión un orden social asentado sobre los
privilegios de una minoría. Entre aquellos que han abordado la
educación desde esta perspectiva, rescatamos la figura de Paulo
Freire como un referente fundamental de una corriente del campo
pedagógico que propone interrogar las condiciones de vida de los
oprimidos para su transformación.
Abordamos la obra de Freire con el compromiso de provocar en los
lectores la necesidad de contextualizar su producción en el momento
histórico que se desarrolló, profundizar en sus lecturas y contribuir a
la problematización de la práctica pedagógica actual. Elegimos, desde
nuestra perspectiva, una de las tantas lecturas posibles que sobre él
pueden hacerse, recuperando gran parte de los escritos elaborados
en distintos momentos de su vida, así también como el de ciertos
autores que se han ocupado de estudiarlo. Participamos en el debate
pedagógico desde algunos de sus conceptos que consideramos claves
oponiéndonos a la colonización de su pensamiento:
166 Marcelo Hernández
El pensamiento de Freire ha sido colonizado, dice Henry Giroux.
Está presente en prácticamente todos los planes de alfabetización
de Latinoamérica, en los fundamentos de las reformas educativas,
en los espacios de educación popular, sean cristianos o socialistas.
Está presente en las bases de nuestra Ley Federal de Educación,
en Nuestro Plan Federal de Alfabetización, en las propuestas de
educación vial, sexual, vocacional. Su CONCIENTIZACIÓN
es usada por políticos de distinto color, por educadores, por
feministas, por ecologistas. Su DIÁLOGO está presente en
las posiciones de cualquier índole que buscan el consenso. Su
LIBERACIÓN está en boca desde el pastor Giménez hasta de
los grupos guerrilleros. (Serra, 1996, p. 3)
La necesidad de problematizar las condiciones de vida, la crítica
a la pedagogía bancaria, la naturaleza política de la educación y
el educador como profesional político se ubican entre aquellos
conceptos que consideramos imprescindibles en cualquier debate en
el interior del campo educacional.
6.1. marcas de dolor, miseria... y esPeranza
Paulo Reglus Neves Freire (1921-1997) nació en Recife, en el estado
brasileño de Pernambuco. Sensibilizado por las condiciones de vida
de un pueblo sumergido en la pobreza, producto de una enorme
desigualdad social, comienza a desarrollar una práctica pedagógica
que no estuvo circunscripta a los límites de la frontera nacional. Sin
desconocer su origen brasileño, Freire es uno de los exponentes de
Latinoamérica para enormes sectores de la región que se reconocen
en sus postulados o para otros que sienten un profundo respeto por su
trayectoria más allá de las diferencias que puedan sostener respecto a
sus concepciones. Esta conexión con la región se asienta, entre otros
motivos, por la pertenencia a un momento histórico significativo
para esta tierra; épocas de la revolución cubana, de fuertes tensiones
sociales, de resistencias a las dictaduras militares y de las expectativas
despertadas por el regreso de gobiernos elegidos por el voto, como
contexto de las seis décadas donde es posible ubicarlo históricamente.
El “método Freire” de alfabetización cobró forma durante su trabajo
en la educación de adultos en el nordeste brasileño entre los años 1947 y
167PARTE III. La educación como herramienta de problematización: cotidianeidad y saberes en disputa
1963 cuando pasó a presidir la Comisión Nacional de Cultura Popular y
a coordinar el Plan Nacional de Alfabetización de Adultos.
En 1964 la dictadura militar que se apoderó del gobierno de
Brasil obligó a Freire a abandonar el país. Igual que Sarmiento102, se
exilió en Chile siendo esta probablemente la única coincidencia entre
ambos educadores. Freire también llevó su praxis político-pedagógica
a Ginebra, Guinea Bissau, Harvard y otros sitios del mundo,
alejándose geográficamente de su Recife natal, pero afianzando a su
vez los lazos con la tierra donde reconoció las primeras injusticias
que posteriormente pudo probar en distintos puntos del planeta.
Mi tierra no es solamente el contorno geográfico que tengo
claro en mi memoria y puedo reproducir con los ojos cerrados,
sino que sobre todo es un espacio en el tiempo, geografía,
historia, cultura. Mi tierra es dolor, hambre, miseria y esperanza
de millones, igualmente hambrientos de justicia (Mi primer
mundo; Instituto Paulo Freire, Brasil, 2006).
La alfabetización de adultos, que comenzó en el nordeste brasilero
y que tanta popularidad le otorgó asociándolo al método que lleva su
nombre, tiene en estas palabras de Freire uno de sus principales anclajes.
Estos millones hambrientos de justicia, en los que centró su preocupación,
no podían aprender a leer y a escribir aislados de sus historias, alejados del
dolor, el hambre y la miseria que conforman sus vidas cotidianas.
Su derrotero por distintos continentes lo llevó a participar del
programa de educación de adultos en el Instituto Chileno para la
Reforma Agraria (ICIRA), a ser Consultor Especial del Departamento
de Educación del Consejo Mundial de las Iglesias, en Ginebra (Suiza),
asistiendo a varios gobiernos del Tercer Mundo (entre los que se destaca
su participación en los programas de educación de adultos en países
como Angola y Guinea Bissau). Ya de regreso a Brasil, trabajó en la
Universidad Estadual de Campinas y en la Universidad Católica de
São Paulo, municipio donde fue Secretario de Educación entre los años
1989 y 1992 durante el gobierno de Luiza Erundina de Sousa, alcaldesa
por el Partido de los Trabajadores.
102 En 1831 Domingo Faustino Sarmiento, como consecuencia de la toma de Facundo
Quiroga de la provincia de San Juan, decide exiliarse en Chile.
168 Marcelo Hernández
6.2. acerca de la “neutralidad” de la educación
Hacemos este ejercicio de rescatar la praxis político-pedagógica de
Paulo Freire para ubicar ciertos problemas del campo educacional
que atraviesan el debate de las ideas pedagógicas. Uno de ellos refiere
a los fines de la educación y la posibilidad de que existan objetivos
educativos comunes en el marco de intereses sociales enfrentados.
El conflicto es inherente a una sociedad en la cual existen clases
sociales; en el capitalismo aquellos que acumulan lo hacen a partir de
las necesidades de la mayoría. A través de la historia de este modo de
organización social, política y económica se han cometido todo tipo
de atrocidades para sostener los privilegios; es interminable la lista de
sujetos y organizaciones que por luchar por una sociedad diferente
sufrieron el hambre, la cárcel, el exilio,la tortura, la desaparición y la
muerte. Para prevenir las resistencias y formar sujetos de acuerdo a sus
necesidades, la clase privilegiada buscará también definir el tipo de
educación que el pueblo debe recibir, enfrentando a su vez distintas
propuestas educacionales que pueden surgir tanto en el ámbito de la
educación formal, como en sindicatos, centros culturales, medios de
comunicación alternativos y diversas organizaciones sociales que se
planteen modificar las condiciones de existencia.
Tal contradicción hace visible la imposibilidad de que existan
fines de la educación comunes para las diferentes clases sociales. La
educación no es neutral, y eso lo muestra la prohibición de la obra
de Freire durante las dictaduras militares en la región o, entre otros
ejemplos, cuando en 1964 pasó 75 días en prisión acusado de ser un
“revolucionario y un ignorante” (Heinz, 1999, p.1).
Ante la dificultad para ocultar las desigualdades que la sociedad
capitalista genera, ciertos discursos se esfuerzan en presentarlas como
una suerte de castigo divino y sostienen una educación basada en
la aceptación de las mismas. Posicionarse desde los intereses de los
oprimidos, y postular una educación que reconozca y se subleve
contra la opresión, es una elección no solamente diferente sino
además antagónica de aquellas que niegan el conflicto.
Si consideramos el trabajo de Freire en el contexto del Brasil
de los años 60 o en Guinea Bissau cuando a la llegada de su equipo
(1976) existía un índice de analfabetismo del 90%, resulta imposible
169PARTE III. La educación como herramienta de problematización: cotidianeidad y saberes en disputa
disociar la pobreza del analfabetismo y otros derechos humanos
negados. Podemos ver, entonces, cómo quedan severamente
cuestionadas aquellas visiones que sostienen que es esta una sociedad
igualitaria o que resulta imposible imaginar un día en el cual se acabe
definitivamente con la pobreza.
A diferencia de quienes ven en la educación un instrumento
para la conformación del ciudadano asalariado, Freire postula
una pedagogía del oprimido y no para el oprimido. Esto implica
un compromiso en “ponerse de parte de”, en ser sensible ante las
injusticias, acompañar sus luchas y buscar juntos la transformación.
El educador no será entonces quien elabore las recetas pedagógicas
capaces de transformar las condiciones de opresión. Su tarea será
la de proponer un tipo de diálogo entre los sectores populares que
permita problematizar junto a ellos sus propias condiciones de vida.
El reconocimiento del capitalismo como una sociedad de clases
está fundado en las ideas de Kart Marx, de quien Freire recuperó
diversos aportes como aquel que sostiene que son los hombres
los que hacen que cambien las circunstancias. Esta posibilidad de
transformación se convertirá entonces en el cimiento desde donde
construir una pedagogía que se propone terminar con la opresión.
Vivir en la pobreza, en condiciones de explotación, sin salud,
sin educación, sin acceso a una vivienda digna, no determina el
reconocimiento inmediato de las causas que conducen a esa situación;
ni la urgencia por encarar la lucha en pos de la transformación social.
El educador que se proponga contribuir en el proceso de toma de
conciencia deberá comenzar por reconocer su rol como profesional
político.
La evocación de un sujeto político puede conducir a la inmediata
asociación con individuos corruptos que buscan alcanzar ciertos
cargos públicos con el solo afán del enriquecimiento personal.
Cuando hacemos referencia a un “profesional político” no estamos
pensando que alguien que ha hecho del engaño a las mayorías una
profesión; estamos pensando en un educador que comprende que
es imposible la separación entre la educación y la política, que no
se puede pensar la “educación independientemente del poder que la
constituye” (Freire, 1979).
170 Marcelo Hernández
6.3. refleXión-acción y conciencia crÍtica
A pesar de que no es posible adjudicarle ningún rigor estadístico
a los números que aparecen en este fragmento de la canción “Los
salieris de Charly” (León Gieco) el mismo puede resultar un atractivo
disparador para introducirnos en el concepto de concientización:
“El 1 % quiere esto torcer
El 9 % tiene el poder
De lo que queda el 50 solo come
Y el resto se muere sin saber por qué” .
Esta “tesis” que si bien no fue construida en el campo “científico”,
corresponde a un saber popular que nos permite ejemplificar que el
objetivo de la concientización es llegar a los millones de personas que
sufren las consecuencias de un sistema social “sin saber por qué”, o
en términos de Freire, sin haber pasado de la conciencia ingenua a la
conciencia crítica.
La referencia a la conciencia ingenua no significa subestimar o
despreciar las concepciones de los sujetos y/o los pueblos. Se trata
de poder diferenciarlos de aquellas situaciones donde se logra una
conciencia crítica producto de problematizar una vida cotidiana
atravesada por múltiples injusticias. Conciencia ingenua es aquella
que no logra trascender ciertas representaciones que pretenden
explican la realidad y que, en su inmensa mayoría, son creadas o
alimentadas por el poder hegemónico para que permanezcan ocultas
las contradicciones sociales, económicas y políticas.
Los diferentes procesos políticos y debates intelectuales de los
que participó, le permitieron a Freire avanzar en una re-definición de
su idea original de concientización que se desprendía de sus primeros
trabajos en los años `60. En ellos podía interpretarse que el sujeto
se libera luego de llegar a ese estado de conciencia crítica y que para
alcanzar ese estado es suficiente con llegar a comprender cómo es
la realidad. El mismo Freire en el año 1975 sostiene: “Mi error no
estaba, obviamente, en reconocer la importancia fundamental del
conocimiento de la realidad en el proceso de transformación. Mi
error consistió en no haber tomado esos polos –conocimiento de la
realidad y transformación de la realidad” (Revista Risk, 1975, citado
en Freire 1999, p.98).
171PARTE III. La educación como herramienta de problematización: cotidianeidad y saberes en disputa
En su trabajo en Guinea Bissau, que realizará en los años
posteriores, va a ratificar el vínculo necesario entre conocimiento de la
realidad y transformación de la realidad, cuando tiene la posibilidad
de encontrarse con un pueblo luchando por su liberación colonial.
Procedente de una situación social muy agitada y de gran riqueza
política en América Latina, la realidad con la que se encuentra en
el país africano termina de confirmar la importancia que tiene en la
conformación de sujetos “letrados” la participación en la lucha por
la transformación social.
(...) al mismo tiempo que desde el punto de vista lingüístico el
pueblo de Guinea Bissau ofrecía el año pasado un alto índice
de analfabetismo (90%), era altamente “letrado” desde el punto
de vista político, al contrario de lo que sucede con ciertas
“comunidades” sofisticadamente letradas, pero groseramente
“analfabetas” desde el punto de vista político. (Freire, 1979,
p.17).
El analfabetismo político al que refiere Freire es aquel que
desconoce la existencia del antagonismo entre clases sociales. Las
condiciones de vida de la clase oprimida quedan ocultas en una
comunidad sofisticadamente letrada en los saberes validados por la clase
dominante. Cuando vemos a esta última interesada por la educación,
acto seguido tenemos que interrogarnos sobre los fines que persigue;
es impensable imaginarlos en la búsqueda de la autonomía de los
sectores populares.
Volviendo a Freire:
(...) lo importante en la alfabetización de adultos no es un
aprendizaje de la lectura y la escritura del cual resulte una lectura
de textos carente de la comprensión crítica del contexto social a
que los textos se refieren. Ésta es la alfabetización que interesa a las
clases dominantes cuando, por tales o cuales razones, necesitan
estimularentre las clases dominadas su “introducción al mundo
de las letras”, de tal modo que cuanto más “naturalmente” hagan
las clases dominadas su “entrada” a este mundo, tanto mejor para
los dominantes. (Freire, 1979, p.34)
172 Marcelo Hernández
Se trata entonces de una pedagogía que no se orienta a
disciplinar en función de las necesidades del capital, cuya tarea no
consiste en replicar un método estandarizado, que utiliza el discurso
de la liberación de los oprimidos. Un posicionamiento anclado en el
conflicto de intereses sociales entiende al proceso de concientización
como aquellas acciones orientadas a la problematización de las
condiciones de vida, la participación en la lucha por la transformación
social y la promoción de una reflexión crítica sobre esas experiencias.
Llevar adelante esas tareas significa asumir el rol de sujeto histórico
que aparece entre los postulados del pedagogo brasileño:
Al fin y al cabo, mi presencia en el mundo no es la de quien se
adapta a él, sino la de quien se inserta en él. Es la posición de
quien lucha para no ser tan sólo un objeto, sino también un
sujeto de la Historia. (Freire, 2005, p.53)
6.4. alborotando inquietudes
Paulo Freire escribió el libro Pedagogía del Oprimido (1970) desde
su experiencia con prácticas educacionales propias de una escuela
tradicional donde la figura del docente se asienta en una relación
autoritaria que considera a los estudiantes como vasijas vacías que
deben ser llenadas.
De la batería de críticas que Freire desplegó contra esta
pedagogía a la cual llamó “bancaria”, existe una posibilidad que es la
de quedarnos encerrados en la relación educador-educando.
(...) la educación se transforma en un acto de depositar en el cual
los educandos son los depositarios y el educador quien deposita.
En vez de comunicarse, el educador hace comunicados y depósitos
que los educandos, meras incidencias reciben pacientemente,
memorizan y repiten. Tal es la concepción “bancaria” de la
educación, en que el único margen de acción que se ofrece a los
educandos es el de recibir los depósitos, guardarlos y archivarlos.
(Freire, 1985, p.72)
173PARTE III. La educación como herramienta de problematización: cotidianeidad y saberes en disputa
Si solo se trata de criticar la relación educador-educando propia
de la escuela tradicional, deberíamos reconocer que los aportes de
Freire no resultan ninguna novedad ya que esto lo venían postulando
otros autores cuya corriente (Escuela Nueva) cobró fuerza durante el
siglo XX en el periodo entre guerras. Desde nuestro posicionamiento,
elegimos complementar la crítica a la pedagogía bancaria haciendo
referencia a otra idea freireana que no debe ser escindida de lo
anterior: “La crítica a la escuela tradicional no se agota en cuestiones
técnicas y metodológicas, en las relaciones importantes educador-
educando, sino se extiende a la crítica del propio sistema capitalista”
(Freire, 1986, p.67).
En una institución escolar que forma parte de este sistema
capitalista, van a existir fuertes tensiones en pos de lograr la mayor
adaptación posible de los sujetos al orden político, jurídico y
económico de la sociedad. Para lograr la ruptura con este horizonte
autoritario es necesario escuchar la voz de los estudiantes y
cuestionarnos acerca de la relación entre los contenidos que se ponen
en circulación y sus saberes.
(...) el deber de respetar no sólo los saberes con que llegan los
educandos, sobre todos los de las clases populares –saberes
socialmente construidos en la práctica comunitaria-, sino
también como lo vengo sugiriendo hace más de treinta años,
discutir con los alumnos la razón de ser de esos saberes en relación
con la enseñanza de los contenidos. ¿Por qué no aprovechar la
experiencia que tienen los alumnos de vivir en áreas de ciudad
descuidadas por el poder público para discutir, por ejemplo, la
contaminación de los arroyos y de los riachos y los bajos niveles
de bienestar de la población, los basureros abiertos y los riesgos
que ofrecen a la salud de la gente? ¿Por qué no hay basureros
abiertos en el corazón de los barrios ricos o incluso simplemente
clasemedieros de los centros urbanos. (Freire, 2005, p.31).
Encontrarnos con preguntas en sus planteos no es un hecho
fortuito, en su pedagogía este ejercicio de preguntar y preguntarse
se convierte en uno de los pilares. La pregunta será entonces la
herramienta esencial para ir hasta la raíz de los problemas y aquí
Freire también acuerda con Marx cuando el filósofo alemán sostenía
que ser radical significaba tomar las cosas desde la raíz.
174 Marcelo Hernández
Freire impulsó la pedagogía de la pregunta en oposición a la
pedagogía de la respuesta (Dellatorre, 2005) como parte de una
elaboración que no solo se limitó a la crítica de la pedagogía bancaria,
sino que levantó también una alternativa a ella. Alternativa que no
puede ser confinada en un racimo de técnicas pedagógicas y que debe
ser comprendida a la luz de su praxis política pedagógica. En este
sentido, “La autoridad coherentemente democrática está convencida
de que la verdadera disciplina no existe en la inercia del silencio de
los silenciados, sino en el alboroto de los inquietos, en la duda que
instiga, en la esperanza que despierta.” (Freire, 2005, p.90)
La interrogación como uno de los ejes principales de la propuesta
pedagógica resulta algo mucho más ambicioso que la formulación
indiscriminada de preguntas. Las fuerzas represivas también hacen
muchas preguntas y no precisamente con la intención de alborotar a
los inquietos.
El educador que esté preocupado por convertirse en una autoridad
coherentemente democrática deberá promover constantemente la
interrogación entre los educandos. Pero para no sobredimensionar sus
responsabilidades, es necesario considerar que la problematización se
facilita si existe un contexto social politizado que se está interrogando
permanentemente sobre aquellas situaciones que influyen en su vida
cotidiana, tal como lo muestra el ejemplo de Guinea Bissau.
Existen millones de personas para quienes el hecho de asegurarse
cotidianamente ciertas necesidades mínimas representa un “gran
problema”, resulta comprensible entonces que muchos sujetos no
se sientan atraídos con la idea de “problematizarse”. Como ejemplo
podemos mencionar a quienes justifican la elección de sentarse frente
a la televisión y sintonizar un programa de entretenimientos para
evitar “más problemas”. Lejos de condenar individualmente a cada
uno de ellos, el educador deberá proponerse un trabajo que exceda
la tarea del aula y que contribuya a la promoción de espacios sociales
en los cuales sea posible la problematización.
6.5. criticar lo actual, ProPoner y construir lo nuevo
¿Qué fue lo que inquietó tanto a los dictadores que prohibieron
las lecturas de Paulo Freire, quemaban sus obras o encarcelaban a
175PARTE III. La educación como herramienta de problematización: cotidianeidad y saberes en disputa
sus lectores? Si revisamos su trayectoria profesional, encontraremos
que participó en Chile del gobierno de Eduardo Frei -que formaba
parte de la Alianza para el Progreso103- y que trabajó mayormente
para la Iglesia y para el Estado –dos instituciones fundamentales del
orden capitalista–, diferenciándose en este aspecto de otras figuras de
Latinoamérica como el Che Guevara que también fueron prohibidas
y aparecían claramente como enemigos de ambas instituciones.
Indudablemente, una de las mayores provocaciones a los
dictadores que llegaban para silenciar a los pueblos fue la propuesta
de Freire de promover en ellos la interrogación sobre sus propias
condiciones de vida. Mucho más peligroso aún si no se la está
postulando para quedar instalada en el orden de las ideas o los
pensamientos, sino que está propiciando la aparición de un sujeto
histórico que no se limita a encontrar las causas de sus males, sino a
terminar con ellas.
103 Programa de ayuda económica y social de EE. UU para AméricaLatina, que estuvo
vigente entre 1961 y 1970, lanzado por el presidente John. F. Kennedy con el objetivo de evitar
la propagación de la revolución cubana (1959) al conjunto de la región.
176 Marcelo Hernández
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179PARTE III. La educación como herramienta de problematización: cotidianeidad y saberes en disputa
7. cotidianeidad y mitificaciones.
una tarea Para la educación Problematizadora
Claudia Figari
introducción
El orden capitalista en el inicio del nuevo milenio encuentra pactos
sociales renovados orientados a bregar por consensos globales en
donde las corporaciones cobran protagonismo y las desigualdades
se profundizan (Figari y Giniger, 2014). En ese contexto, la matriz
neoliberal impulsada en Argentina por la última dictadura militar
encuentra en los últimos cuarenta años una fuerza tendencial que
gobierna en el campo educativo, productivo, sociolaboral, entre
otros espacios donde se despliega la vida. Sin embargo, la totalidad
concretizada en espacios regionales y locales abre interrogantes
con relación a la vida sufrida, padecida, resistida y recreada por la
lucha de clases en múltiples ámbitos donde los sujetos transitan,
habitan y generan acciones instituyentes frente a los ordenamientos
que las coyunturas y el orden estructural de la modernidad signó al
configurar un individuo racional que consienta la propiedad privada
de los medios de producción y, en ese sentido, la legalidad capitalista.
La renovada alianza de la Nueva Derecha (Apple, 1997), con
sus raíces ideológicas neoliberales y neoconservadoras aporta las
respuestas a los problemas macroeconómicos y sociales que enfrenta
el mundo, constituyéndose en únicas, acabadas, esenciales, a fines
del milenio. Se erigen como única alternativa posible en un contexto
que busca ajustar las variables macroeconómicas para que las
inversiones extranjeras proliferen y generen el empleo necesario que
el capital necesita. Pero, las políticas instrumentadas por las grandes
corporaciones y en ese marco los intelectuales orgánicos del capital
requieren apelar a complejos mecanismos de disciplinamiento
social y cultural para que las personas actúen en consecuencia y
acepten las reglas del orden imperante. Así, las argumentaciones
que se sostienen desde el discurso hegemónico plantean que solo es
180 Claudia Figari
posible distribuir la riqueza si primero se “moderniza la economía y el
Estado”, que la economía globalizada requiere instrumentar primero
transformaciones económicas y luego pensar en los problemas de
desigualdad social, que pobres siempre hubo y habrá, y que a lo
sumo se debe dar asistencia social a quienes viven en condiciones
“infrahumanas”. En este sentido, la matriz neoliberal renovada a
mediados de esta década, en tanto orden instituido hegemónico, e
impuesto como orden natural, alcanza la construcción de lo cotidiano.
El abordaje de lo cotidiano como campo de indagación
educacional constituye una vía fértil para descorrer el velo sobre los
discursos y prácticas que producen, re-producen, transforman los
sujetos anclados en concretas condiciones materiales e ideológicas
que matrizan una sociedad en un período histórico determinado.
Las relaciones y procesos sociales que lo construyen se sustentan en
relaciones de fuerza que traducen tanto las formas de dominación
como el lugar del saber en esos intercambios. Así, su debate significa
reflexionar acerca de los soportes estructurales que la entraman, y
sobre las formas ideológicas que le dan sustento. El desafío es darle
entidad, y reconocer su lugar en la propia estrategia de dominación.
Asimismo, enfatizar en la crítica a la vida cotidiana permite
desnaturalizar la relación entre saber y poder que estructura lo
cotidiano.
Lo cotidiano tiene un peso decisorio en la estructuración de
las subjetividades que debe comprenderse como históricamente
situada. Esto significa que la propia construcción biográfica, aquella
que denota la construcción de las identidades, debe ser leída en
su basamento estructural y simbólico. Es decir, las condiciones
materiales de la existencia de los sujetos no devienen naturalmente,
son tributarias del lugar que le es asignado en la producción y reparto
de la riqueza en una formación social dada. No obstante, el sujeto
que intercambia en forma continua en un medio determinado con
otros sujetos va construyendo y reproduciendo significaciones- en
tanto formas de comprender ese mundo- a lo largo de su propia
historia.
Un primer debate que recuperamos en este capítulo es
interrogarnos acerca de la construcción de lo cotidiano como ámbito
productor de saberes y de circulación/ recreación de mitos. También,
181PARTE III. La educación como herramienta de problematización: cotidianeidad y saberes en disputa
como espacio sujeto a la crítica educacional problematizadora
con potencialidad para desnaturalizar aquello que se encuentra
enmascarado, velado y que obtura canales potenciales de resistencia
colectiva. De esta forma nuestros análisis toman en consideración
una doble perspectiva: por un lado, cómo las orientaciones más
estructurales se especifican en un espacio localizado, y por otro, el
lugar de la experiencia sociocultural de los sujetos movilizada en la
construcción cotidiana de la escuela.
El interés por la vida cotidiana no es casual. Justamente la
hegemonía del capital gobierna en tanto y en cuanto colonice el
ámbito de lo cotidiano. ¿Por qué la vida cotidiana se presenta como
un terreno fértil para la dominación? Un primer debate focaliza
en torno a la propia naturaleza de la vida cotidiana, para poder
interrogarla.
El texto aborda en primer lugar una caracterización de la vida
cotidiana, para comprender por qué, ese ámbito donde radican las
prácticas sociales, parece imponerse a los sujetos como un ámbito
“natural” y “normal”. En segundo lugar, se analiza la importancia de
los saberes construidos/reconstruidos en el espacio cotidiano y el rol
de los mitos, es decir, aquellos sistemas sociales de significaciones
que, edificados por la hegemonía, se proponen la circulación acrítica
de ciertos sentidos establecidos como criterio de verdad. En tercer
lugar, se analiza a la vida cotidiana como espacio de problematización
educacional. Ejercer la críticade lo cotidiano requiere un ejercicio
analítico, marco en el cual la tradición de las pedagogías críticas
tiene un rol clave. En esta sección nos detendremos en algunas
mitificaciones vinculadas con el espacio escolar, y dimensionaremos
el alcance de algunas de ellas en el orden pedagógico moderno.
7.1. el interés Por la vida cotidiana en la disPuta
de concePciones
Problematizar la vida cotidiana exige analizar las actuaciones y los
discursos que producen los sujetos concretos de una organización
social históricamente situada, esta perspectiva supone poner
en relieve la conexión entre las fuerzas hegemónicas y el hombre
concreto en sus condiciones materiales de existencia. Sin embargo,
182 Claudia Figari
el debate sobre lo cotidiano ha sido fértil en los últimos cincuenta
años, y ha implicado controversias con relación a la dialéctica que
se teje entre la cotidianeidad y los ordenamientos estructurales. Así,
el poder, y las resistencias, o bien las actuaciones hegemónicas y las
contra-hegemónicas han sido materia de investigación, teorización y
de actuación política.
Michel de Certeau ha realizado contribuciones significativas
para reflexionar sobre lo cotidiano como un lugar con potencialidad
para ser pensado, objetivado y reconocido como clave en las ciencias
sociales y humanas. Sin embargo, no han sido pocas las polémicas al
reflexionar sobre un espacio al cual se le confiere una entidad capaz
de multiplicar especialmente las resistencias individuales. Sin lugar a
dudas, De Certeau (2000) aporta elementos densos y disruptivos en
el examen de lo cotidiano, al significarlo como espacio de despliegue
de múltiples operaciones que realizan los sujetos. Ellos transitan
por los múltiples intersticios que deja al descubierto la legalidad
capitalista.
Para De Certeau “...el interés investigativo parte de un
interrogante sobre las operaciones de los usuarios supuestamente
condenados a la pasividad y a la disciplina” (De Certeau, 2000, p.
41). Las “maneras de hacer” en lo cotidiano refieren centralmente a
“los modos de operación o esquemas de acción y no directamente al
sujeto que es su autor o su vehículo”. Distingue aquella producción
racionalizada capitalista “centralizada, ruidosa y espectacular” de
otra producción, calificada de consumo: “ésta es astuta, se encuentra
dispersa, pero se insinúa en todas partes, silenciosa y casi invisible,
pues no se señala con productos propios sino en las maneras de
emplear los productos impuestos por el orden económico dominante”
(p. 43).
El autor enfatizará en la creatividad de la vida cotidiana e
introduce una interesante polémica con Michel Foucault. Más que
focalizar en la “vigilancia generalizada”, y en la microfísica del poder
que invoca en primer lugar el aparato productor de la disciplina, se
trata de volver la mirada hacia las maneras de hacer y a las múltiples
prácticas a partir de las cuales los usuarios se re-apropian de la
legalidad del orden y la disputan. Así: “... éstos procedimientos y
ardides de los consumidores componen, finalmente, el ambiente de
183PARTE III. La educación como herramienta de problematización: cotidianeidad y saberes en disputa
antidisciplina” (p.45), (…) las tácticas del consumo, ingeniosidades
del débil para sacar ventaja del fuerte, desembocan entonces en una
politización de las prácticas cotidianas” (p.48).
En el centro del debate está el vínculo entre el poder y la
resistencia y como es concebida, en todo caso, la trama cotidiana
que habilita o bien restringe resistencias de orden colectivas (Abal
Medina, 2005). Es justamente aquí donde las críticas a De Certeau
se hacen sentir al enfatizar la potencialidad de lo cotidiano como
lugar de resistencias individuales.
La dispersión, la multiplicidad, y desarticulación propia de la vida
cotidiana traducen formas de resistencia, que distan, sin embargo, de
constituir condiciones de posibilidad para producir el pasaje de una
conciencia ingenua a una conciencia crítica, (Gramsci, 1992). Esta
tarea involucra la desnaturalización del sentido común, consistente
con una conciencia “ingenua” e “irreflexiva”. La labor pedagógica en
Freire, como postula Marcelo Hernández en el capítulo 6, se articula
estrechamente con este proceso que estamos caracterizando.
El debate en torno a las implicaciones de las contribuciones
de De Certeau en el afán por desarrollar una teoría de las prácticas
cotidianas resta entidad, alcance, perspectiva al trasfondo que se
dirime detrás de lo cotidiano y que será materia de tratamiento en
este capítulo. Es decir, ¿qué esconde y qué habilita lo cotidiano? y, en
todo caso, ¿cuál es el aporte de las perspectivas críticas en los estudios
educacionales para producir la crítica a lo cotidiano? La cotidianeidad,
como ámbito de disputa, de resistencias y de creatividad por parte
de los sujetos, desdibuja, sin embargo, aquello que subyace en ella.
Las prácticas cotidianas no se disponen a mostrar las opacidades que
encierran: aquellos ordenamientos estructurales que le dan base de
sustento y fundamento en la dominación material y política-cultural
del orden civilizatorio moderno. En esta línea de análisis, Rodríguez
(2011) señala algunas acotaciones sobre la obra de De Certeau, en
una de ellas postula:
Considerar la vida cotidiana como una permanente desobediencia
civil, implica restar importancia a los momentos en los cuales la
vida cotidiana se afirma y se sostiene en la reproducción. Así como
la gente no puede protestar todo el tiempo (Thompson, 1992)
184 Claudia Figari
tampoco es serio pensar que todo desvío genera necesariamente
una insurrección. Y aunque sí lo fuera, es un error (conceptual
y analítico) confundir una forma de insumisión cultural con
la codificación efectiva de las condiciones de vida. (Rodríguez,
2009, pp. 11-12)
Una investigación realizada por investigadoras mexicanas
postula la necesidad de considerar la conciencia contradictoria de lo
cotidiano. Siguiendo a Gramsci, el desafío es develar y transformar
la conciencia alienada del capitalismo, donde el sentido común
impera. Es justamente la vida cotidiana un espacio donde ese
sentido común irreflexivo tiene un papel preponderante, visibilizar
esa conciencia contradictoria requeriría un conjunto de operaciones
que los “usuarios”, en términos de De Certeau, no necesariamente
realizan. El pasaje de una conciencia ingenua a una conciencia crítica
supone una acción educadora crítica. En De Certeau la operación
desnaturalizadora asume limitantes a los efectos de hacer emerger
aquellos fundamentos y cosmovisiones, en términos de Gramsci,
que la distorsionan, como postulará R. Barthes (1999), a quien nos
referiremos en otra sección de este capítulo.
La perspectiva gramsciana aporta elementos conceptuales de
interés en nuestros análisis para dimensionar el constreñimiento de
lo cotidiano que imprimen las estructuras económicas y políticas:
(…) la producción de intelectuales orgánicos identificados por su
voluntad de abandonar el ser individual para el devenir colectivo
(…) Es decir, hay que organizar el caos de la cotidianeidad (…)
ir en contra de la naturalización de las cosas y de los procesos
sociales, y sobre todo, contra la inercia de lo cotidiano debe ser
un proceso colectivo, un proyecto de clase. (Churchill, Flores
Morales y Flores Villeda, 2011, p. 169).
Algunos aportes de la Psicología Social, de la Antropología
Cultural y del campo educativo enfatizan especialmente en la
construcción de identidades y múltiples narrativas que gobiernan en
lo cotidiano. Algunas aproximaciones abren interrogantes cuando
se desdibuja la íntima ligazón entre la construcción social de las
identidades, a través de los procesos de socialización, las fuerzas
185PARTE III. La educación como herramienta de problematización: cotidianeidad y saberes en disputa
dominantes y la vida cotidiana. Esta vuelta hacia los sujetos se hace
relevante en tanto no se prescinda del sujeto histórico.Freire, desde la educación popular, y Pichon Rivière desde
la Psicología Social, han aportado en esta línea de análisis que
hoy permitiría, junto a otras categorías centrales de las corrientes
marxistas, contribuir a la comprensión de los mecanismos que la
fuerza hegemónica utiliza para constituir al nuevo sujeto que el
capitalismo contemporáneo necesita.
7.2. la Problematización educacional: coordenadas
económicas, PolÍticas y culturales
Las maneras de hacer, de habitar y de actuar se constituyen en la
trama de una cotidianeidad que es a la vez institucionalidad. La
legalidad del sistema escolar irrumpe en la cotidianeidad escolar,
la modela, la restringe, pero también la impulsa y habilita. La
circulación de sentidos y prácticas en la cotidianeidad escolar ha
nutrido investigaciones fundamentales en el campo educacional. Los
aportes de Ezpeleta (1983) y Rockwell (1995) han sido centrales para
componer y comprender críticamente la trama de una legalidad que
gobierna en lo cotidiano pero a la vez la disputa. Dicho entramado
permite reflexionar acerca de cómo se encarnan las relaciones de
dominación en los sujetos, pero también como éstos resisten y
promueven acciones instituyentes.
De esta forma, los discursos y las prácticas sociales que
despliegan los sujetos en lo cotidiano interpelan la potencialidad de
lo educacional como campo de problematización no domesticado. La
producción social de saberes puede constituirse en vehículo para la
reproducción y/o la transformación. Si los saberes guían las acciones
y definen posicionamientos -como formas de comprender el mundo-,
también expresan un camino para la crítica y la desnaturalización de
la vida cotidiana.
En consecuencia, la visión de la educación como campo
problemático involucra una construcción teórica que interpela y
somete a la crítica las filiaciones ideológicas, políticas y conceptuales
que naturalizan el espacio de lo cotidiano.
186 Claudia Figari
El análisis del campo educativo requiere poner en la escena del debate
a las prácticas sociales y a los sentidos que circulan en ellas. De esta
forma, las experiencias culturales de los sujetos son abordadas para
comprender ciertas visiones y posicionamientos que definen pautas
de comportamientos, y también de pensarse/nos en situaciones
concretas. La mirada hacia el espacio escolar demanda nutrirse de
una perspectiva histórica-política que se sustenta necesariamente en
la propia arquitectura del sistema escolar, y en aquellos mandatos
originarios que las ideologías liberales dominantes hacia el siglo XIX
instituyeron para la reproducción del orden burgués republicano.
Pero, además, supone explicitar cómo ese mandato moderno se
entreteje complejamente en las formas y sentidos que circulan en la
cotidianeidad escolar.
Así, la subjetividad, definida social e históricamente, es pensada a
través de una interlocución, siempre presente, entre las dimensiones
de lo cotidiano y lo institucional. Ambas dimensiones se sustentan
mutuamente y son inherentes a las praxis desplegadas en los múltiples
espacios en los que se desarrolla la vida.
La escuela y las prácticas y saberes que allí son producidos,
reproducidos y transformados en forma permanente han constituido
un ámbito relevante para la investigación educacional. Desde
esta perspectiva es que nos proponemos reflexionar, en un primer
momento, sobre el carácter que asume la vida cotidiana, y sus
múltiples atravesamientos políticos, económicos y socioculturales. Y,
como postula Elichiry (2013), se trata de no externalizar el contexto
que en realidad es inherente a esas formas de habitar lo cotidiano. Allí,
en la contextualidad, se amalgaman diferentes escalas y dimensiones
que, como capas de una cebolla, demandan ser sometidas a la crítica.
El abordaje de lo cotidiano constituye una suerte de ventana desde
la cual analizar la estructuración de las subjetividades en el espacio
escolar. Esas subjetividades son comprendidas analíticamente en
espacios situados, no se trata de un particular sino de un “sujeto
social histórico”, situado en tiempo y espacio y en una formación
social dada. Es decir, se trata de dimensionarlo en la propia lucha de
clases, en oposición a la tradición hegemónica burguesa que lo sitúa
en tanto “individuo”.
187PARTE III. La educación como herramienta de problematización: cotidianeidad y saberes en disputa
7.2.1. Cotidianeidad, saberes y condiciones materiales
de existencia
¿Por qué mirar lo cotidiano? ¿Por qué incorporar su análisis en
relación con la producción social de saberes y las diferencias culturales?
¿En qué medida el espacio cotidiano, como lugar en el que se construyen
significaciones culturales, debe ser tomado en cuenta al analizar el
espacio escolar?
El análisis de la vida cotidiana reviste un interés particular en las
reflexiones que nos proponemos desarrollar. Esta se presenta como
el escenario familiar en el que se desenvuelve nuestra vida. Ciertas
características propias de la vida cotidiana contribuyen a configurar en
los sujetos una idea que la asocia a una suerte de ámbito “natural”, es
decir, un territorio de normalidad (Quiroga,1990). Es esta idea aquella
que proponemos interrogar.
Con el fin de analizar las características centrales de la vida
cotidiana, recuperamos algunos aportes sustanciales de la filósofa Agnes
Heller (1992). La vida cotidiana es la vida de todo hombre, nadie
puede despojarse de ella, más bien diremos que es el “centro del acaecer
histórico”. Teniendo en cuenta esta noción, Heller se refiere a algunas
notas centrales que caracterizan a lo cotidiano:
a. La espontaneidad gobierna. Se trata de un fluir constante, donde
conviven motivaciones efímeras, sin tiempo para la reflexión, con la
repetición, la regularidad, el ritmo fijo que da certidumbre. Se espera de
la vida cotidiana que “sea, y no se detenga”, que fluya, y sobre esta base
se da marco para una actividad múltiple, de rumbo incierto.
b. La probabilidad da también fisonomía. La misma regula, en cierta
forma, la actividad desarrollada y las consecuencias que de ella pueda
derivarse. Si algún acontecimiento es eficaz para el sujeto, en función de
sus resultados, se espera que tenga similares implicancias si se reitera.
c. Requiere continuidad, y para ello la actividad del sujeto no
puede ser especializada, es decir, no puede ocuparse a pleno y en
forma excluyente sobre algunos de los aspectos que dan contenido a lo
cotidiano. Heller dirá que por esto, la vida cotidiana es heterogénea,
es decir, múltiple, no especializada.
d. La vida cotidiana es unidad de pensamiento y acción. Esta
síntesis obstaculiza la problematización. Esa unidad es pragmática, es
188 Claudia Figari
decir, se fortalece si se acierta, configurándose en criterio de verdad. Esta
síntesis, aproblemática y pragmática, radicada en el éxito del accionar
que se constituye en verdadero, se fortalece siempre y cuando permita
la continuidad de lo cotidiano.
e. La vida cotidiana es proclive a la formulación de juicios que
tienden a generalizarse en forma excesiva. Esta situación se vincula
estrechamente con la necesidad de actuar “con aciertos” que garanticen
la continuidad de la cotidianeidad. Cuando esos juicios (que ayudan a
guiar /orientar el comportamiento eficaz) se cristalizan como verdades
absolutas y son sustentadas en la “confianza y la fe”, se constituyen en
pre-juicios. La proliferación de los prejuicios obstaculiza la posibilidad
de reflexión sobre lo cotidiano. Es también sobre esta base que se
definen los estereotipos, que atribuyen determinadas significaciones
(fijas y aproblemáticas) hacia los acontecimientos sociales y hacia
los sujetos. Los prejuicios son fuentes fundamentales que fácilmente
pueden derivar en procesos de discriminación.
Las características antes señaladas definen condiciones particulares
para que los sujetos sean capaces de vivir la cotidianeidad. Tanto Quiroga
(1990) como Heller (1992) referirán la necesidadde configurar una
labor reflexiva sobre lo cotidiano. Si bien la vida cotidiana es proclive
a nutrirse de verdades que permanecen distantes de la crítica, esta
situación no supone acabamiento, imposibilidad de apertura para su
interrogación.
El fortalecimiento de esa aproblematicidad se promueve, en
forma particular, bajo ciertas condiciones sociales. La impronta del
orden económico capitalista exaspera, casi en un sentido extremo, ese
carácter, exacerbando, a su vez, la idea de naturalidad /normalidad que
pesa sobre lo cotidiano. Tomar en consideración las características de
la vida cotidiana se constituye en un primer paso para desnaturalizarla.
La reflexión sobre la vida cotidiana requiere explicitar, en primera
instancia, su vínculo indisociable con las posiciones que ocupan los
sujetos en el orden económico capitalista.
7.3. ¿Por qué la vida cotidiana no es del orden de lo natural?
La vida cotidiana se encuentra edificada sobre la base de las condiciones
específicas que definen nuestros intercambios con el mundo. Y es en
189PARTE III. La educación como herramienta de problematización: cotidianeidad y saberes en disputa
este sentido que la fisonomía que asume depende del lugar asignado
a los sujetos en el sistema de producción y reparto de riqueza. La
ligazón que queremos poner de manifiesto es la íntima relación entre
cotidianeidad y condiciones materiales en una organización social
determinada, y en un espacio y tiempo específico.
Los sujetos actúan sobre la naturaleza a través del trabajo. En el
vínculo con la naturaleza y con otros hombres se define la producción
social de la vida, y se establecen determinadas posibilidades y
limitaciones, caracterizando al acontecer cotidiano de todo sujeto.
La relación de los hombres con otros hombres y con la naturaleza
crea su realidad material existencial, jugándose en el encuentro con
otros los procesos de construcción de identidades.
Aquello que esperamos encontrar día a día, y que solo es
percibido al no producirse como acontecimiento expresa el ámbito
de lo cotidiano. La posibilidad de tener registro sobre el transcurrir
del tiempo, y tomar previsiones para, por ejemplo, llegar a horario a
nuestro trabajo no es casual, ni banal. El despertador o el reloj pulsera,
parte de nuestro diario despertar y transcurrir, deben ser pensados
en su significación social e histórica. El sujeto de la modernidad
ha debido incorporar el reloj como elemento indispensable para
regir su vida según los tiempos que las instituciones han dispuesto
deben ser cumplidos. Interiorizar el valor del tiempo común resulta
necesario para el funcionamiento de la gran “maquinaria económica
y social”. Así, el encuentro con otros implica esta mediación: el
hombre de la civilización moderna deberá adaptarse a los ritmos
que ya imponía la producción de mercancías para el mercado global
capitalista. Las sincronizaciones necesarias del engranaje fabril y de
los intercambios comerciales requieren de un sujeto que encarne el
tiempo incorporado. Llegar a horario, y marcar tarjeta en la fábrica,
llegar a horario a la escuela, se distancia sensiblemente de la vida
cotidiana de aquellos campesinos cuya única marcación del tiempo
estaba íntimamente asociada con los ritmos estacionales para sembrar y
cosechar (Figari, 2015).
El ejemplo anterior permite reflexionar en torno a la producción
del tiempo social, dispuesto arbitrariamente. Desde esta perspectiva,
190 Claudia Figari
aquello tan familiar, con lo que esperamos contar y hasta sentimos
necesario dista de ser normal o natural. Portar el reloj, es un símbolo
de la interiorización del tiempo arbitrario al que los sujetos deben
adaptarse para sobrevivir en la sociedad moderna. Es el tiempo de
la producción fabril, de los intercambios comerciales, es el tiempo
de las instituciones que expresa la lógica de producción capitalista.
La búsqueda de la economía de tiempo ha sido la búsqueda del
propio orden capitalista, que requirió del control del tiempo interno,
internalizado en los sujetos.
7.4. vida cotidiana, eXPeriencia cultural e imPosición de
sentidos
La vida cotidiana es un ámbito donde se despliegan procesos de
formación. Es allí donde son interiorizadas pautas de comportamiento
que se conforman en el propio seno de las prácticas sociales. De esta
forma, la vida cotidiana es productora de saberes para la acción, y
son estos los que se constituyen en contenidos del sentido común
que se va configurando, y que condensa significados que se fijan y
que solo abren hendijas para la crítica. Esas significaciones guían
los comportamientos, y, por su carácter irreflexivo, dan marco al
escenario de naturalidad que gobierna lo cotidiano.
La experiencia social y cultural a través de los intercambios con
otros, expresan ordenes normativos, y las visiones de las ideologías
dominantes. Estas visiones se plasman en sistemas complejos que,
persiguiendo determinados intereses, se disponen a incorporarse en
el espacio de lo cotidiano.
En consecuencia, es en la cotidianeidad donde se produce y
reproduce la experiencia cultural, que es expresión de los procesos de
formación de saberes que se juegan día a día. El saber cotidiano, por
su carácter irreflexivo, diluye las fuentes que le dan sentido. Recuperar
la relación entre vida cotidiana y condiciones materiales de existencia
(reconociendo su sustento estructural y simbólico) es lo que permite
comprender que estamos en presencia de una construcción social,
históricamente situada.
191PARTE III. La educación como herramienta de problematización: cotidianeidad y saberes en disputa
7.4.1. Las mitificaciones
Las actuaciones hegemónicas producen y consolidan aquellos sistemas
ideológicos que se imponen como dominantes y que se enraízan en el
sentido común de los sujetos. Desde este abordaje, nuestro propósito es
visibilizar las conexiones entre las políticas neoliberales y su manifestación
encarnada en las condiciones materiales de existencia de los sujetos.
Asimismo, y como derivación de lo anterior, el interés es comprender
el papel que juegan los saberes mitificados en una formación social y
en un período histórico determinado, instrumentando la codificación
simbólica de la dominación en una cosmovisión del mundo.
Los mitos operan vehiculizando un sistema articulado de pre-
juicios. Al respecto dirá Agnes Heller (1992) que, por lo general, son
configurados como sustento de la clase dominante que los emplea para
transmitir y reproducir ciertas significaciones con fines manipulatorios
sobre el sentido común.
Las contribuciones de Barthes (1999) esclarecen aspectos nodales
sobre los procesos de mitificación. En su libro Mitologías, expone
extensamente el sentido y alcance de los mitos, y las condiciones de su
surgimiento tanto como su compleja arquitectura, que debe reconocerse
como sistema de comunicación que aporta un mensaje. El mito se traduce
en enunciado pero no se trata de cualquier enunciado del habla. Pero el
mito está situado y atravesado por particulares condiciones históricas que
le dan sustento, es decir, nada tiene que ver el mito con el orden de lo
natural. Así lo explica el autor:
(…) se pueden concebir mitos muy antiguos, pero no hay mitos
eternos. Puesto que la historia humana es la que hace pasar lo
real al estado de habla, sólo regula la vida y la muerte del lenguaje
mítico (…), la mitología sólo puede tener fundamento histórico,
pues el mito es un habla elegida por la historia: no surge de la
“naturaleza” de las cosas.( Barthes, 1999, p. 108).
En el mito conviven el sentido y la forma (esta es fruto de un
sistema semiológico que la sustenta), así:
(…) el sentido será para la forma como una reserva instantánea de
historia, como una riqueza sometida, factible de acercar o alejar
192 Claudia Figari
en una especie de alternancia veloz: es necesario que la forma
pueda volver permanentemente a echar raíces en el sentido y
alimentarse naturalmente de él, sobretodo es necesario que en él
pueda ocultarse. Lo que define al mito es este interesante juego
de escondidas entre sentido y forma. (p.113).
Descifrar el mito es un desafío para la problematización educacional,
supone transparentar opacidades, en el mito hay inestabilidad, he aquí
una suerte de fisura por medio de la cual la historia vuelve a emerger,
y con ella las relaciones y procesos sociales en los cuales tienen origen.
Para Barthes el mito deforma, no hace desaparecer, la forma siempre
está para distanciar el sentido. El mito es notificación, comprobación,
asume un carácter imperativo, y es intencional, sin embargo transforma
la historia en naturaleza, es decir cosifica y aleja su sentido original.
Los mitos son tributarios de una determinada sociedad y de visiones
estructuradas por sistemas dominantes. Distorsionan y refuerzan esa
sensación de naturalidad, mitificando lo cotidiano, ocultando desde
determinados intereses aquello que es parte de una construcción social
y manifestación concreta de las relaciones sociales de producción.
En los años 90, con el menemato escuchamos a diario en medios
masivos de comunicación la voz de algunos políticos: “No trabaja el
que no quiere”, “estamos capacitando para que puedan trabajar”, “los
jóvenes no se esfuerzan y nada les interesa”, “la masividad en el ingreso
a la Universidad atenta contra la calidad”. Así también los inmigrantes
paraguayos, bolivianos se constituyen en blanco de atropellos cotidianos:
“Vienen a sacar trabajo a los argentinos”, o bien “son los que roban”.
Todas estas expresiones gobernaban una cosmovisión del mundo
donde el desempleo estructural y la selectividad operaban en el marco
de una idea recurrente: la modernización. Ayer como hoy, la trama
neoliberal dista de estar desarticulada, y en forma aggiornada expresa la
dinámica del capital que busca configurar a los sujetos en tanto capital
humano. El individuo “colaborador y ciudadano corporativo” mitifica
la expansión del capital junto a las formas civilizatorias renovadas en
pos de un capitalismo que se perpetúe. Hoy los empleados públicos
son rotulados como “ñoquis” y la desigualdad se exacerba mientras se
enuncia que “las inversiones traerán empleo”.
193PARTE III. La educación como herramienta de problematización: cotidianeidad y saberes en disputa
¿Qué se vela de lo real?, ¿qué se intenta ocultar, o desviar de la
atención social?, ¿cuáles son los mecanismos elegidos para difundir los
discursos que encarnan los mitos de la sociedad actual? Estos discursos
reiterados se traducen en las actuaciones políticas y también en las
expresiones y posicionamientos de los sujetos que, muchas veces, los
reproducen acríticamente.
Los mitos no son universales, ni casualmente construidos; gozan de
plena intencionalidad. Es decir, en ellos se ponen en juego las ideologías
de los grupos sociales, el papel de las instituciones, las direcciones que
asumen las políticas.
El mito es el reaseguro de lo real velado y cuenta con sofisticados
medios de codificación y transmisión, como, por ejemplo los medios
masivos de comunicación. A través del pensamiento mítico, el accionar
se orienta a promover colectivamente la conversión de lo real en la
representación de lo real, constituyéndose en un poderoso instrumento
de dominación. La desnaturalización de los mitos requiere un esfuerzo de
problematización, capaz de producir la crítica, desocultando los sentidos
encubiertos que le dan base de fundamento.
Asimismo, las crisis tensionan lo cotidiano y crean condiciones
propicias para la desnaturalización e interrogación, esto significa que se
constituyen en un terreno propicio para la crítica de lo cotidiano. Si las
crisis quiebran la representación de certeza propia del transcurrir de lo
cotidiano, es posible recuperar la significación velada y desenmascarar
aquello que es distorsivo.
Al retomar el sentido etimológico de los vocablos crisis y crítica,
Quiroga expone la común filiación en una de sus acepciones:
(...) juicio que se hace de alguna cosa luego de haberla
examinado. Curiosamente crisis y crítica se identifican en
esta tercera acepción, lo que no llama la atención si vemos a
la palabra griega Krisis, que toma su forma del verbo krineim
que quiere decir: lucha, esfuerzo, separar, distinguir, cambio,
mutación, cuestionar, protestar, decidir. Y la crisis por la que la
cotidianeidad nos duele es la que abre el paso a la crítica como
análisis, examen, problematización. La crisis separa, rompe la
fusión con la cotidianeidad, la despoja de su carácter ̈ natural¨. El
mito en la crisis se muestra incapaz de evacuar lo real. (Quiroga
y Racedo, 1990, p.19).
194 Claudia Figari
Desde nuestra perspectiva se trata de considerar al sujeto activo
y participante y capaz de realizar una crítica de lo cotidiano.
Hoy, podemos visualizar a la vida cotidiana como el lugar de
tensionamiento, de la conflictividad que los nuevos ordenamientos
para el “nuevo progreso” imponen acallar, sobre la base de la supuesta
armonización de los intereses. En este sentido Lechner (1989)
argumentará que la vida cotidiana se constituye en un campo e
instrumento de lucha:
Presumo que el interés por la vida cotidiana se debe a un
descontento con la vida cotidiana… hoy se ha vuelto visible,
como consecuencia de las rupturas que sufre la Sociedad
Latinoamericana a raíz del autoritarismo. El auge de los regímenes
militares provoca un drástico cambio de la cotidianeidad de
todos los grupos sociales y, en especial, de los intelectuales. Es
el quiebre de los hábitos y las expectativas acostumbradas lo
que motiva nuestra sensibilidad por la vida cotidiana. (Lechner,
1989, pp. 42-43)
Crisis y crítica se hacen concurrentes en las reflexiones de
Lechner y, desde aquí, fundamenta la pertinencia de encarar desde el
campo de las Ciencias Sociales la importancia de focalizar el interés
hacia la vida cotidiana.
El discurso dominante del neoliberalismo, en sus diferentes
versiones, desde la última dictadura militar, se ha ocupado de fracturar
las identidades de los sujetos y sus pertenencias. Así, analizar la vida
cotidiana involucra antes que nada una tarea de problematización
para fortalecer la resignificación de lo impuesto. Recuperar los
puentes entre política y vida cotidiana en términos de Lechner
significa también conciliar “conocimiento y conciencia, o ciencia y
sentido común”. Esto significa considerar el lugar de actuación de
los sujetos: ¿qué les pasa?, ¿qué discursos producen?, ¿qué acciones
movilizan? Desde la práctica educacional es problematizar este
espacio y asumir la crítica a la vida cotidiana.
En el campo educacional también se imponen ciertos mitos:
“La enseñanza privada es más eficiente que la educación pública”,
“los chicos no aprenden”, “la escuela debe formar en competencias
para el trabajo”, etc. Con relación a estos enunciados: ¿por qué se
195PARTE III. La educación como herramienta de problematización: cotidianeidad y saberes en disputa
constituyen en mitos?, ¿qué realidad construyen?, ¿qué de lo real
ocultan?
Con relación a la escuela: ¿Qué implica producir una crítica de
la realidad escolar?, ¿qué mitos se construyen en torno a la escuela?
¿cómo opera el mito en el espacio escolar, ¿qué oculta? En definitiva:
¿qué implica realizar una crítica con referencia a los procesos y
relaciones sociales que se construyen en los espacios escolares?
Los saberes que circulan en las escuelas se fundan en las propias
experiencias culturales que los sujetos movilizan a diario, asimismo
explicitan los aspectos normativos que sostienen la arquitectura
institucional. La propia historia de todos los actores que participan
en la escuela va construyendo contenidos y formas culturales de las
interacciones que tienen lugar en el ámbito escolar. Esto significa
que los ordenamientos institucionales nunca cierran totalmente y
son permeables al propio accionar de los sujetos.
Recuperar la cotidianeidad desde el espacio