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LA DISTR,IBLCION POR, VALVULAS, SiJ CAR,ACTER,ISTICA PR^INCIPAL
LO S iILT I M O S T IPO S D E LO C OM O T OR AS
D E VAPOR EN ESP AÑA ( [ )
La última subserie de las 1700.
La 1786-1795, distribución "dabeg"
y sus caracteristicas pantallas
para el penacho de humo.
Si bien el tema de la tracción
de vapor ha sido
objeto de atención,
repetidas veces y desde
puntos de vista
muy diversos, en las
páginas de VlA LIBRE creemos
de interés para nuestros
lectores en general
-y particularmente
para los aficionados al
ferrocarril-
la publicación
de este trabajo de
Angel Maestro, que
concluirá con
un segundo
capítulo tan pronto
dispongamos de espacio.
UNQUE desde un punto de vista es-A trictamente aséptico, todo mecanis-
mo de distribución de una máquina
de vapor funciona por válvulas, bien sea por
distribución plana o cilíndrica; sin embargo,
genéricamente, en los ferrocarriles españo-
les, al hablar de distribución de válvulas,
siempre se ha entendido la efectuada me-
diante los sistemas Lenz o Dabeg, y a estos
sistemas han pertenecido los modelos más
perfeccionados, rápidos y potentes que nun-
ca hayan tenido los ferrocarriles españoles.
Numerosas fueron las ventajas de las dis-
tribuciones por válvulas, respecto a los sis-
temas plano y cilíndrico, muy particular-
mente en lo que se refiere a los recorridos
con regulador cerrado, que permitian mejo-
rar sensiblemente las prestaciones de las lo-
comotoras tanto desde su punto de vista
económico como de rendimiento.
En España, sin duda, la distribución Lenz
ha sido la más usada, y de los resultados
prácticos de la misma se observa cómo era
preferible a la cilíndrica o Walschaert por su
rendimiento y por ser mucho más apropiada
para los recalentamientos elevados. La dis-
tribución Lenz, por válvulas con levas osci-
lantes, permiten, debido precisamente a esa
mejora o casi ausencia de contrapresiones,
hacer recorridos que antes debian efectuar-
se a regulador abierto, hacerlo con éste ce-
rrado, con las consiguientes ventajas que en
todos los aspectos se derivaban de las mis-
mas.
Generalmente las válvulas tipo Lenz iban
alojadas en una caja de fundición especial,
situadas en la parte superior de los cilindros.
Funcionaban con dos válvulas de admisión y
dos de escape por cilindros, accionadas por
levas caladas a un eje normal al cilindro,
movido a su vez por el tirante de la distribu-
ción con movimiento de vaivén con el grado
de la distribución.
En el interesante trabajo realizado por el
licenciado en Ciencias e ingeniero don José
Augé, que fue ingeniero-jefe de la Oficina
Técnica del Departamento de Locomotoras
de nuestra primera constructora nacional La
Maquinista Terrestre y Maritima, describe
cómo el cierre de las válvulas se efectuaba
por presión de unos resortes situados en los
extremos de la caja. Concretamente en la
máxima perfección que se Ilegó en la cons-
trucción de una locomotora española, o sea,
en la 242 F 2001-2010 Confederación, las
válvulas eran de acero al carbono cargadas
de alta resistencia y las levas construidas
con acero especial, todo mecanizado con
gran precisión.
Sin embargo, no todo habían de ser ven- ^
21
Para evitar los esfuerzos del maquinista
se dispuso un servomotor que ha Ilegado a
funcionar tanto con uno como con dos cilin-
dros de vapor actuando sobre la timoterfa,
así como un grifó distribuidor situado cómo-
damente en la cabina al lado del maquinis-
ta. AI accionar este sistema se permite la
entrada de vapor al cilindro o su evacuación
a la atmósfera.
Los tipos Santa Fe, 2200 y Confedera-
ción disponían de ese mecanismo, mientras
que en otros modelos anteriores, como la
1800 y 1700, el equilibrador de presiones
obligaba a mayores esfuerzos del maquinis-
ta, teniendo, además, un acceso bastante
más difícil que el modelo posterior.
La 'Tarraco", construida en 1867 por Scheneider and Cie., de Francia, para la Compañfa de los Caminos de Hie-
rro del Norte de España.
Construida en 1939 por La Maquinista Terreme y Marítima de Barcelona pare la MZA, esta 1808 pasar(a
luego a RENFE.
tajas en la distribución por válvulas, ya que
exigía unos operarios muy especializados
para conseguir una sensible precisión en es-
te mecanismo, mucho más diffcil de conse-
guir que en las locomotoras de distribución
cilfndrica y desde luego en las de distribu-
ción plana.
LAS PRIMERAS LOCOMOTORAS
DE VALVULAS
Resulta muy dificil concretar si fue la fa-
mosísima 1700 de MZA o la 1500 de la
misma compañía, modelo de la primera lo-
comotora dotada con este sistema, ya que
los dos tipos de máquinas a las que luego
nos referiremos fueron construidos en el
año 1929.
A medida que se incrementaron las po-
tencias en las locomotoras y la presión de
timbre de las calderas, y para evitar que el
maquinista tuviese que ejercer un esfuerzo
físico grande en el accionamiento del meca-
nismo conocido como "By-pass", funda-
mental para los equilibradores de presiones,
se instalaron equilibradores para las mar-
chas con regulador cerrado, consistiendo di-
cho mecanismo en un vástago que pueda
accionar un sistema calado al árbol de levas
de la distribución y que dejaba completa-
mente abiertas las dos válvulas de admi-
sión, quedando, por tanto, en libre comuni-
cación las dos caras del émbolo del cilindro
motor, evitando las repetidas contrapresio-
nes en marchas con regulador cerrado.
22
LAS 1700
AI Ilegar a la 1700 nos encontramos con
una locomotora verdaderamente mítica pa-
ra los aficionados y los ferroviarios españo-
les. La que fue durante muchos años la má-
quina puntera de MZA es una locomotora
que caló profundamente no sólo entre el
personal de tracción, sino entre numerosos
ferroviarios de aquella época y posteriores.
Su gran rival Ide la que luego hablaremos)
fue la Montaña del Norte, y es que a pesar
de ser la 1700 tan Montaña como la otra, o
sea, una 2-4-1, en España, genuinamente
entre el personal de tracción, siempre se ha
conocido como Montañas a la 4600 del
Norte, y ni la 1700, la posterior 1800 ni la
2200 han sido conocidas en el "argot" fe-
rroviario como tales.
Ha habido apasionados defensores tanto
de la 1700 como de la Montaña; argumen-
tos esgrimidos con vehemencia a favor de la
máquina simple que era la 1700 frente al
más complicado sistema Conpound, de cua-
tro cilindros; de las ventajas de una locomo-
tora frente a la otra, a la hora de la velocidad
o de subir rampas, y, como es lógico, sobre
estas dos magníficas locomotoras, que en
mi opinión señalan como ninguna las carac-
terísticas básicas de unas máquinas espa-
ñolas, las opiniones, como siempre que se
pone tanto ardor en un tema, son contradic-
torias y naturalmente subjetivas.
Volviendo a la 1700, la compañía MZA,
que había recibido las primeras con distribu-
ción cilíndrica en 1925 con extraordinarios
resultados, había Ilegado en 1929 a encar-
gar en La Maquinista Terrestre y Marftima
locomotoras con este tipo de distribución
por válvulas.
EI referido año 1929 es cuando en La
Maquinista Terrestre y Marítima se cons-
truyeron los números 1771, 1772 y 1773,
equipadas con distribución Lenz y que, se-
gún nuestra opinión, aunque naturalmente
podemos estar equivocados, son, junto con
las 1500, las primeras locomotoras de vál-
vulas construidas para los ferrocarriles es-
pañoles. A estas máquinas se las dotó, ade-
más, del nuevo tipo de engrasador Fried-
man, bomba de alimentación Dabeg y cro-
notaquímetro Hassler. Las 1774-75 fueron
construidas en 1930.
Respecto a la 1700, con el nuevo siste-
ma de distribución de válvulas, se mejora-
ron sensiblemente los rendimientos de di-
chas máquinas, y posteriormente, en 1930,
se construirían otras dos nuevas subseries,
dotadas, en vez de con el sistema Lenz, con
la distribución Dabeg, siendo la serie 1776
"Ssnta Fe", de la serie 5000, 151, con trea pistonss y el ténder con marquesina.
Le serie 1771-1775 fue la primera máquina con distribucibn Lenz.
a la 1785 prácticamente iguales a las ante-
riores, exceptuando el tipo de distribución.
Posteriormente 11931) se construye la últi-
ma subserie de este magnifico tipode loco-
motora,- Ilegándose al modelo culminante
por sus características tanto internas como
externas de esta máquina. Serfan las nume-
radas 1786 a 1795, en las que, además de
los avances introducidos anteriormente, se
las dotaría de bomba de engrase Friedmann,
sus características pantallas para el pena-
cho de humo y alumbrado eléctrico.
Algunas locomotoras de esta última sub-
serie fueron fuelizadas, y durante cierto
tiempo, a comienzos de los años 60, remol-
caron en Madrid-Atocha trenes en la I(nea
de Andalucfa, concretamente el expreso de
Madrid-Granada, más ligero de tonelaje que
• Las 1700 y 1 S00 de MZA fueron las primeras máqui-
nas en nuestro país con modernos sistemas de distribución.
• Las de válvulas se consideraban las más perfecciona-
das y potentes en la red nacional.
• En su segunda serie, las Compound tipo Montaña, de
la Compañía del Norte, iban dotadas de igtcal mecanismo.
otras composiciones, haciéndolo en los mis-
mos tiempos de marcha que tenfan las mu-
cho más potentes 241 F 2200 de Renfe. Es-
tas locomotoras finalizaron su vida en el de-
pósito de Salamanca, donde estaban muy
bien cuidadas.
LAS 1500
Como antes decíamos, carecemos de da-
tos para informar si en el mismo 1929 en-
traron antes en servicio las locomotoras de
la serie 1500, evolución como subserie de
otra locomotora también mftica, la 1400 de
MZA. Respecto a las tantas veces citadas
ventajas de ta distribución por válvulas fren-
te a la distribución cilfndrica, pude compro-
bar personalmente, gracias a numerosos
viajes realizados en diferentes tipos de loco-
motoras y en diferentes recorridos en el
trayecto Madrid-Talavera con máquinas
procedentes del extinguido depósito de
Madrid-Delicias, que se hacían recorridos
mayores con la 1500 en perfil favorable con
regulador cerrado, mientras que en esos ^
23
mismos recorridos con cargas similares, los
días que aseguraba su tracción una 1400
había que abrir el regulador.
La subserie 1501-1505, que fueron
construidas también por La Maquinista Te-
rrestre y Marftima fueron entregadas a MZA
en 1929, según datos que poseo de La Ma-
quinista Terrestre y Marítima, mientras que
datos procedentes de Renfe sitúan a esta
máquina en el año de 1928 como fecha de
construcción. Las locomotoras iban equipa-
das con válvulas Lenz, inyectores y engrasa-
dores de condensación Friedmann y bomba
de alimentación Dabeg. A esta subserie la
sigue la 1506-1525, iguales a las anteriores
eXcepto por disponer de distribución Dabeg.
Las 1526-1535 fueron construidas también
en 1929, diferenciándose en que la bomba
de alimentación era Worthington. En 1930
se construyen de la 1536 a 1565, volvién-
dose a la bomba de alimentación Dabeg y
dotadas con alumbrado eléctrico.
Durante la guerra civil, en 1937, se cons-
truyen las número 1361 a 1365. Incom-
prensiblemente a esta siguiente subserie
que es la 1361-1380 de MZA (2316 a
2335 en la Renfel, se las da esta numera-
ción más baja, lo cual siempre puede mover
a error, pues MZA disponía también de otras
1300, numeradas de la 1301 a la 1345,
que respondía a un tipo de locomotora com-
Una Montar"►a de la última serie: 4068 a 4094.
pletamente distinta, ya que fueron máqui-
nas de cuatro cilindros Compound, construi-
das en 1914-1917. Resulta, además, extra-
ño el hecho de que una serie sea continuada
no con números posteriores, sino anteriores,
lo cual es un caso bastante insólito. Pues
bien, estas 1361 a la 71 fueron construidas
en plena guerra civil, y en años posteriores,
en 1940, de la 71 a la 80, vuelven en ellas
la distribución por válvulas Lenz en vez de
las Dabeg. Presentan las particularidades,
aparte de los inyectores y bombas de engra-
se Friedmann, idénticos con la anterior, de
la bomba de alimentación Dabeg, de ser las
primeras locomotoras dotadas con escape
Kylala, pantallas para el penacho de humo y
alumbrado eléctrico. Esta serie continúa en
la 1371 a 1380 construídas a partir de
1940, en las que se añade un economizador
Worthington y una bomba de alimentación
de la misma casa. Este modelo constituye,
pese a sus modificaciones, una variante de
la 1400 de MZA, cuya diferencia principal
fue la aplicación de la distribución por vál-
vulas. Si se las une a las 65 (números
1501-1565) de dicha serie, construidas ya
con válvulas, formaría la subserie más nu-
merosa que se haya hecho en España de un
modelo dotado con distribución de válvulas.
La 1500 fue una locomotora bastante bue-
na para velocidades entre 80 y 90 km/h. en
horizontal.
LAS MILES DEL OESTE
Las locomotoras "miles" del Oeste, pos-
teriormente denominadas en la Renfe 240-
2201 fueron una serie relativamente nume-
rosa, pues Ilegó a alcanzar 38 locomotoras.
Las primeras son construidas en 1932. De
las 1021 a la 1024, por Maquinista. De la
101 1 a la 1015, construidas por Devis. Y a
partir de la número 31 de la serie se cons-
truyen en 1940, también por Devis, y hasta
la 38. Máquinas que a decir de los profesio-
nales que las condujeron, sin ser de unas
grandes prestaciones, eran bastante bue-
nas, tanto en lo que se refiere a la adheren-
cia como a la estabilidad, y bastante econó-
micas en el consumo. Varias máquinas de
esta serie estuvieron durante largo tiempo,
hasta su desguace, en el depósito de Sala-
manca, depósito que se caracterizaba por
Máquina esbeka, de fina Ifnea y magnifica corredora.
un magnifico cuidado de sus locomotoras.
En la tracción vapor, cada depósito confería
un sello más o menos particular a los dife-
rentes tipos de máquinas adscrito a él. AI
antiguo Oeste pertencían dos de los depósi-
tos que han sido más conocidos posterior-
mente en la Renfe por el magnífico estado
de sus locomotoras: eran el citado de Sala-
manca y el de Arroyo de Malpartida. Exis-
tiendo ya la electrificación Madrid-Avila, pe-
ro en la penosa época de los años 40, y con
las restricciones eléctricas como secuela de
la dificilísima situación en la que habia que-
dado nuestro país, las locomotoras "miles"
hacían trenes a Madrid desde Salamanca, a
las que anecdóticamente se las dotaba del
mejor carbón que existía en el depósito, y se
formaban trenes de composición reducida,
de cuatro coches, lo que les permitfa desa-
rrollar las velocidades de itinerario previstas
para la tracción eléctrica -que, por otra
parte, nunca fueron particularmente eleva-
das en esta línea-. Una "mil" del Oeste, la
número 15, posteriormente en Renfe 2215,
se conserva en buen estado, propiedad del
servicio militar de ferrocarriles, en Campa-
mento (Madrid).
LAS MONTAÑAS
La serie a la que nos referimos antes, co-
nocida en el argot ferroviario como Monta-
ña, ha sido siempre por antonomasia la anti-
gua Montaña del Norte: de la 4601 a la
4066, con la particularidad de que las nu-
meradas 4057 a la 4066 procedfan de la
Compañía de Andaluces, donde parece ser
no dieron resultados, por lo que fueron ven-
didas posteriormente al Norte, siendo cono-
cidas también en el argot ferrovario como
Montañas andaluzas. La Montaña, junto con
la 1700, ha sido la máquina más destacada
de los ferrocarriles españoles de la pregue-
rra. Como antes decfamos, la subjetividad
influye mucho en los juicios de valor respec-
to a estas locomotoras. Pero lo que parece
innegable es que la estabilidad de marcha
conseguida por las Montañas, y nos esta-
mos refiriendo de momento tan sólo a las
de distribución cilíndrica, era extraordinaria.
Las velocidades sostenidas por dicha loco-
motora, con un tonelaje muy similar al de la
1700, unas 500 toneladas en Ilanos para
expresos y rápidos, parece ser que eran su-
periores en la Montaña del Norte respecto a
la 1700. Sin embargo, parece que en ram-
pa la 1700 (y también en facilidad de arran-
que) experimentaba sus ventajas.
Mil novecientos treinta y nueve es el año
en el que se produce la transformación de la
primera Montaña cilíndrica en distribución
de válvulas. Para tal efecto fue escogida la
número 48, que sufrió no sólo la transfor-
mación citada, sino que fue dotada de nue-
vas ténicas como aumento de la sección en
los pasos de vapor y de diversas modifica-
ciones que hicieronvariar sensiblemente es-
ta locomotora respecto a las normales de su
serie (parece que inspiradas en las reformas
que el famoso ingeniero francés Chapelon
habia diseñado). Asf, el peso de la máquina
en servicio pasó de 1 13.000 kilos, que era
el de las Montañas normales, a 1 18.970 en
la número 48. EI esfuerzo de tracción se in-
crementa de 14.500 kilos a 16.675. Y el
peso de la locomotora y ténder incluido pa-
só de los 163.500 kilos a 178.570. La su-
perficie de los tubos recalentadores experi-
mentó también un avance de 99,85 metros
cuadrados a 178,10 metros cuadrados, e
igualmente el peso adherente obtuvo un au-
mento de 540 kilos respecto al de la Monta-
ña normal.
De esta forma, la 4648, posteriormente
4048 en Renfe, pasó a ser la primera Mon-
taña experimental con este nuevo modelo
de distribución. Esta máquina 48 presenta
una diferencias, sin embargo, respecto a las
Montañas posteriores de la última serie, y
es la ausencia del caracterfstico ténder, que
tiene marquesina, al igual que el de las Mi-
kado y la Santafé, siendo las únicas locomo-
toras de Renfe con esta particularidad. Pos-
teriormente no será hasta 1946 cuando se
encarga a la sociedad Babcob and Wilcox la
24
Montañas parece que se ha perdido definiti-
vamente, y no existe ningún ejemplar para
su conservación en el Museo Ferroviario.
LAS 400
t
La 1501-1505, construida también sn 1929 para MZA.
.
Serie 1371-1380, construida en 1939 con distribución Lenz, bombe Worthington, la subserie m8s evolucionada
de les famoaas 1400. '
La Montaria Compound 4648, del Norte, construida en 1930, pero sansiblemente reformada en 1939, al dotár-
sela de la distribución de vSlvulas y de otros elementos. Vemos la diferencia con la subseris siguisnte, ya construi-
da por RENFE; Ileve el caracterfstico ténder de las máquines de la primera serie.
nueva serie que seria numerada de la 4067
-ya de Renfe- a la 4094. En mi opinión
personal, estas locomotoras poseen la má-
xima armonía de lineas que se ha dado en
España en una locomotora de vapor. Su si-
lueta esbelta, realzada con las pantallas pa-
ra los penachos de humo, su doble escape,
lo airoso de sus cilindros, el bielaje, hacen
que esta máquina sea no sólo una de las
más bellas construidas en España, sino en
toda Europa. Como estas cuestiones estéti-
cas son sólo personales, muchos pueden
discrepar de ellas, pero, para mi, junto con
la Pacific francesa 231-E, constituyen los
modelos más conseguidos de locomotoras
de vapor. La estabilidad de marcha, ya fa-
mosa, unida a la ventaja de la distribución
por válvulas, las convierte en las mejores lo-
comotoras corredoras que tendria la Red
Nacional -con la excepción de las Pacific
de Andaluces, pero que se salen de este es-
tudio al haber sido construidas con distribu-
ción cilíndrica-, hasta que Ilegaron las
nuevas Confederación, en 1955.
Recuerdo numerosos viajes en estas lo-
comotoras, en la ŝ que en una ocasión vi el
cronotaquímetro Hassler " recostado" a 120
kilómetros por hora, por lo que es muy posi-
ble que se sobrepase esta marcha. En junio
de 1963, recordando el descenso con el rá-
pido 109 - tren que se desdoblaba del rápi-
do 9- desde Pozáldez a Valdestillas, vi el
"teloc" recostado a velocidad similar, por lo
que es probable que la velocidad alcanzada
fuera mayor, habiéndome comentado diver-
sos maquinistas experimentados en esta lo-
comotora, concretamente del depósito de
Miranda de Ebro, alcanzar varias veces velo-
cidades próximas a los 130 kilbmetros por
hora. Desde luego, la suspensión y las con-
diciones de marcha a 100-110 km/h. eran
extraordinarias, superiores a la de las 1700
de MZA y a las 2200 de Renfe.
Lamentablemente esta subserie de las
Las famosas 400 del Norte, una de las lo-
comotoras de cuyo modelo se han construi-
do más ejemplares en España, reciben el
nombre de 400 de la serie primitiva cons-
truida por Saint Leonard u otros constructo-
res, como Maffei, en 1909, formando las
series 400, 4400, 4700, 4$00 y 4900 del
Norte, asf como 871-899 en el Oeste y tre9
locomotoras de Murcia-Caravaca. Estas mo-
destas máquinas 400 alcanzaron su culmi-
nación en la subserie 4837-4916 del Norte,
que en la Renfe fueron numeradas 2392 a
2471. La 400 ha sido la locomotora que
más se ha construido en España de un solo
tipo, y además durante un dilatado perfodo
de tiempo: nada menos que de 1909 a
1943.
Inexplicablemente, a decir de numerosos
expertos ferroviarios, ya a partir de los años
20 era una locomotora muy rebasada por
sus contemporáneas de MZA o de otras
compañfas. Sin embargo, su simplicidad y
su relativa fuerza 11.373 CV.) le confirieron
una reputación de solidez y Seguridad que
hacfa que, con tonelajes limitados, pudiese
arrancar en trayectos muy diffciles. Viejos
ferroviarios me han comentado cómo en
trayectos dif(ciles, como el puerto de Urdu-
ña, donde fracasaban otras máquinas más
potentes, alli la 400 del Norte dio siempre
un buen resultado, con uná gran resistencia
al patinaje y una enorme facilidad de adhe-
rencia. En trayectos como el de Medina a
Avila, a poca velocidad, eso sf, podfa sacar
cargas de 700-800 toneladas, lo que no es
cifra despreciable para estas máquinas. En
1941, la Compañfa de los Caminos de Hie-
rro del Norte realiza la que serfa prototipo
de la nueva serie, la 4837, posteriormente
denominada en la Renfe 2392.
Se la dota de distribución por válvulas
Lenz, se aumenta el timbre de la caldera a
13 kg/cm2, y el esfuerzo de tracción se ele-
va a 13.100 kilos, lo que supone unos
ciertos aumentos respecto a los modelos
precedentes. En 1938 se construye la
4838 (en Renfe, 2393 ► , que seria seguida
por la 4839, en 1939 (Renfe 2394) y se Ile-
garía hasta nada menos que a 1943, donde
la 4916 (Renfe 2471) constituye la última
de estas locomotoras.
Desde luego, en estas máquinas no se
basaron (al igual que en las de gran poten-
cia) los rendimientos más o menos justifica-
dos por el tipo de trenes a que estaban des-
tinadas, sino que, por las ventajas de este
modelo de distribución, se pensó que po-
d(an también ser útiles en los trenes de mer-
cancías por su mayor economfa. Una de
ellas, la 140-2438 fue la única locomotora
en los ferrocarriles españoles dotada con el
sistema Franco Crosti, dispositivo que apro-
vechaba los gases de escape favoreciendo
el trabajo del vapor recalentado, lo que, uni-
do a su sistema de distribución de válvulas,
la convirtió en una locomotora verdadera-
mente original. n ANGEL MAESTRO.
25