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MITOLOGÍAS DE LA COMUNICACIÓN Mitologías de la comunicación por Mariela Matos Smith y Alejandro Terenzani - UCAB, está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional. OBJETIVOS Conocer la visión y la teoría del mito contemporáneo, como elemento simbólico, desde el punto de vista del semiólogo francés Roland Barthes. Identificar cómo la sociedad de masas convierte en mitos aquellos símbolos que los medios de comunicación multiplican. TABLA DE CONTENIDO 01 La semiología de Roland Barthes 02 El mito 03 Mitologías y comunicación 04 Mito y política INTRODUCCIÓN A partir del siglo XX, cuando los medios de comunicación de masas se hicieron universales y predominantes, los mitos que conformaban las tradiciones culturales se trastocaron y transformaron. El mito, cuyo origen se remonta a la antigüedad humana, es una historia fabulosa de tradición oral que explica, por medio de la narración, las acciones de seres que encarnan, de forma simbólica, fuerzas de la naturaleza y aspectos de la condición del ser humano. También se entiende por mito aquella historia imaginaria que altera las verdaderas cualidades de una persona o de una cosa y les da más valor del que tienen en realidad. Los mitos han estado presentes en todas las épocas y culturas del mundo y estos tiempos no son la excepción. Pero ha cambiado su origen, trasfondo y consecuencia. El filósofo y semiólogo francés Roland Barthes (1915-1980) ha trabajado, desde el punto de vista de la semiótica y de los medios, los mitos del siglo XX y de las sociedades contemporáneas. Este estudio se puede aplicar a nuestras condiciones en el siglo XXI. 01 La semiología de Roland Barthes 01 En la unidad anterior, conocimos varios de los planteamientos semiológicos de Roland Barthes, pero es importante aquí resaltar algunas de sus ideas, que van a servir de base a su planteamiento sobre la mitología contemporánea y la comunicación. Es importante reseñar primero su visión de la semiología (que hoy se aplica también a la semiótica), que expresó en su libro de 1964, Elementos de semiología, en el que desarrolla sus cuatro dicotomías: Roland Barthes • Lengua/habla • Sintagma/paradigma • Sincronía/diacronía • Denotación/connotación Barthes se basa en estas parejas, que fueron propuestas y desarrolladas por Ferdinand de Saussure, y las asimila y adapta a su pensamiento, es decir, Barthes conoce a Saussure y se inspira en él como un medio para desarrollar sus ideas “científicamente". Desde aquí toma esos elementos que de alguna forma establecen el cuerpo teórico de la semiótica, desarrollada por este más tarde, pues no solo revisa los conceptos vertidos por el lingüista suizo, sino que además va más allá, incluso probando algunas ideas que superan al maestro. Expande esos conceptos para poder armar estructuralmente la realidad que el ser social va produciendo, hasta llegar a formular la función- signo como connotación tecnológica, en oposición de la connotación existencial que está implícita. En otras palabras, propende a explicar las realidades que los hombres van erigiendo en la sociedad. 02 En resumen, para Barthes estos aspectos son los que definen los elementos de la semiótica: En la vida de los individuos y de las sociedades no hay un factor tan importante como el lenguaje. 1 La entidad lingüística (el signo) va más allá de la asociación del significante y con el significado. 2 La semiología, por el hecho de que es la ciencia de los signos, está llamada a abarcar todas las variaciones del signo. 3 Se define como signo a todo lo que, a partir de una convención aceptada previamente, puede entenderse como “Alguna cosa que está en lugar de otra”. Algo es un signo solo porque un intérprete lo interpreta como signo de algo; por tanto, la semiótica no tiene nada que ver con el estudio de un tipo de objeto particular, sino con los objetos comunes, en la medida en que estos participan en la semiosis, esto es, la creación de los signos como tales. 4 03 En el estado actual de la evolución humana, se puede asumir que los principios específicos de la estructura del lenguaje son algo biológicamente dado y resulta, por tanto, perfectamente razonable postular que la capacidad lingüística que "emerge" en el curso del desarrollo del cerebro y, en general, la capacidad cognoscitiva íntima, asociada a ella, forman desde entonces parte de la naturaleza humana. 5 Barthes desarrolla los elementos de la Semiología como expansión del significante del signo primigenio: semiología/lingüística intentando explicar cómo funciona la estructura del lenguaje en los hechos semióticos y por ello, el análisis es abordado por este desde el sintagma del significante, es decir, de la lingüística. 6 Partiendo de todas estas propuestas, postula una serie de aproximaciones nuevas a los temas de la semiótica, que van desde la retórica de la imagen en el campo publicitario, hasta lo obvio y lo obtuso en los niveles de expresión. En esta línea de análisis es que plantea uno de sus más originales conceptos: el de la mitología, como sistema social basado en la comunicación. 04 02 El mito Como mito, por otro lado, se puede designar también a aquella historia ficticia de elaboración literaria, en la cual se condensa alguna realidad humana y que tiene determinada significación universal. El mito constituye un sistema de comunicación, un mensaje. Se trata de un modo de significación, de una forma. Si el mito es hablado, todo lo que justifique un discurso puede ser mito. Se define por la forma en que se profiere. Hay que partir de la definición de mito como una narración maravillosa, protagonizada por dioses, héroes o personajes fantásticos, ubicada fuera del tiempo histórico, que explica o da sentido a determinados hechos o fenómenos. La palabra como tal proviene del griego μῦθος (mythos). Estos mitos están ligados a las tradiciones y culturas populares. Así, forman parte del sistema de creencias de un pueblo o cultura. Considerados en conjunto, los mitos conforman una mitología. La mitología, como tal, es la que sustenta la cosmovisión de una cultura, es decir, el conjunto de relatos y creencias con los cuales un pueblo se ha explicado tradicionalmente a sí mismo el origen y razón de ser de todo lo que lo rodea. Fuente: El nacimiento de Venus. Sandro Botticelli Algunos objetos se vuelven motivo de la palabra mítica durante un tiempo. Luego desaparecen y otros ocupan su lugar, acceden al mito. Se pueden concebir mitos antiguos, pero no hay mitos eternos. Puesto que la historia humana es la que hace pasar lo real al estado de habla, solo ella regula la vida y la muerte del lenguaje mítico, es decir, el mito es un habla elegida por la historia. 05 En principio, los mitos no tienen testimonio histórico, es decir, no son comprobables, a pesar de que por lo general se consideran verdaderos o válidos en la cultura. Esto se debe a que funcionan como explicaciones imaginarias a fenómenos complejos y sirven para transmitir valores, creencias y conceptos a las generaciones venideras. Los mitos no funcionan fuera de dichos sistemas de creencia. Los mitos se caracterizan, según el antropólogo y etnólogo francés, Claude Levi-Strauss, por: Tratar narrativamente preguntas existenciales de la humanidad, como la creación de las cosas, el origen de las tradiciones, la muerte, el nacimiento, etc. Está protagonizado por conceptos contrarios irreconciliables, como creación-destrucción, vida–muerte, dioses-hombres, bien-mal, que definen de alguna manera los polos filosóficos de la cultura que los creó. Al final brinda una reconciliación de los contrarios irreconciliables para calmar la angustia o brindar un cierto sentido de armonía, justicia o paz. 06 Históricamente, las mitologías más populares en el mundo incluyen a la judeocristiana (el mito del Edén, el mitodel Arca de Noé, el Mito de Moisés y los cuarenta años en el desierto), a la griega (La caja de Pandora, Teseo y el Minotauro, Ulises y el caballo de Troya) o a la mitología precolombina (El Popol Vuh de los mayas, o El origen de la luna en Teotihuacan de los aztecas), por poner solo algunos ejemplos. Pero las mitologías no solo se encuentran en la antigüedad, sino que aún hoy vemos surgir nuevos mitos. La diferencia es que en la actualidad los mitos son fabricaciones discursivas que, surgiendo de realidades existentes, transforman, falsean o distorsionan la verdad y terminan imponiendo esa nueva construcción narrativa como si fuesen los hechos, pero elevados a categorías sorprendentes. Es a partir de esto que Barthes empieza a desarrollar su análisis de los mitos contemporáneos. Los mitos son formas de comunicación, productos del lenguaje y resultado de las estructuras sociales existentes en momentos y lugares determinados. Las palabras son signos lingüísticos dotados de significante y significado y los mitos también. El significante es la historia como tal en tanto el significado es aquello a lo que se refiere la anécdota. Dado que el mito tiene que ver con el estudio de un acto de habla, la mitología sólo puede pertenecer a la ciencia de los signos, es decir, a la semiótica. El mito contemporáneo postula una significación y se difunde a través de los medios de comunicación, lo que le da una perspectiva diferente, más amplia y masiva. Veremos cómo Barthes afronta esta realidad. Arca de Noé Caja de Pandora Origen de la Luna 07 En su libro de 1957, Mitologías, Roland Barthes analiza los mitos que alimentan nuestra vida cotidiana como el automóvil, la publicidad, el deporte, entre otros. A partir de la actualidad en la que emergen, aparecen luego separados de su sentido original para convertirse en expresión de ideología de la cultura de masas moderna. En esta obra, la mirada de Roland Barthes y su análisis sobre nuestros mitos modernos desnudan la espesa capa de significaciones que envuelve todos los fenómenos y objetos de nuestra vida diaria y muestra cómo la idea de realidad está parcializada. Así revisa los lugares comunes de la sociedad de masas, haciendo un desmontaje semiológico de su lenguaje. Barthes, además, articula en el texto un análisis que escapa a la forma académica y asume un carácter profundamente político. El mito contemporáneo surge de aquellos discursos y construcciones que hace la sociedad moderna y que son multiplicados por los medios de difusión. El análisis del mito contemporáneo que realiza Barthes demuestra características "ocultas" ideológicamente de la relación semiológica que se establece en la cotidianeidad de las relaciones sociales, dentro de un régimen social determinado; en el caso de Barthes y el del mundo occidental, en la sociedad capitalista. 03 Mitologías y comunicación Para establecer sus premisas, primero realiza una serie de reflexiones sobre temas variados (marcianos, juguetes, el vino y la leche, la astrología), en las que identifica el factor básico del mito: son mitologías propiamente como lo establece el canon definitorio. Pero luego Barthes (1957) aborda el mito en su actualidad y propone su teoría semiológica acerca del mito y sus consecuencias. Se adelanta a afirmar, para evitar cualquier confusión, que "el mito es un habla" y fundamentalmente "…constituye un sistema de comunicación, un mensaje" (p. 199). 08 En el siglo XX, en el que las comunicaciones masivas se globalizaron, el mito también se globalizó y fue tomado por las clases sociales dominantes que usan esos medios como sistemas de control y reproducción de las estructuras existentes. Esto se acentúa, según Barthes, con el manejo semiótico de los símbolos y discursos, presentes en los mensajes creados por estas sociedades. En el mito contemporáneo vamos a encontrar un sistema semiológico, pero como sistema segundo, el mito parte de una cadena semiológica que existe previamente, de una primera lengua que Barthes le asigna el término de lenguaje-objeto. Esa segunda lengua, la del mito propiamente, recibe el término de metalenguaje, pues en ella se habla de la primera. En conclusión, donde termina el primer sistema semiológico, propio de toda lengua (que es el signo), es donde comienza el segundo sistema semiológico (significante), propio del mito. En relación al sentido y forma del significante mítico, se producirán tres lecturas diferentes: primera, un "significante vacío" (el concepto llena la forma del mito, productor de mitos, situación cínica); segunda, "un significante lleno” (se distingue claramente el sentido de la forma y, por consiguiente, la deformación, o sea, se descifra el mito, una “situación desmitificante”); y una tercera, un “significante mítico como un todo inextricable de sentido y de forma" (significación ambigua, se lee el mito, se consume el mito). Todo esto según términos del mismo Barthes. Lo interesante en el mito es que en la comunicación no tiene menor importancia el referente del mensaje ni el mensaje mismo, sino la forma en que se profiere el mensaje; el mito es forma, no sustancia; el mito no surge de la "naturaleza" de las cosas, es un habla "elegida por la historia", por lo que su fundamento es histórico. 09 Por otra parte, se aborda el tema social desde el análisis de la burguesía y sus expresiones. Este es el tema que nos introduce en el campo propio de la ciencia social. Barthes hace todavía más clara la relación entre el símbolo y el mito al afirmar que "La mitología forma parte de la semiología como ciencia formal y de la ideología como ciencia histórica; estudia las ideas como forma" (p. 203). Realiza también un estudio sincrónico de los mitos contemporáneos (no realiza una mitología histórica ni hace una historia prospectiva) por una razón objetiva: "…nuestra sociedad es el campo privilegiado de las significaciones míticas" (p. 232) y nuestra sociedad es una sociedad burguesa. En el mito contemporáneo se pierde la cualidad histórica de las cosas: no hay pasado, es una despolitización donde se naturalizan las cosas. Siendo así, "…existe por lo menos un habla que se opone al mito: el habla que permanece política” (p. 241). El habla que no es mítica, por tanto, es la del hombre productor, pues él "actúa" las cosas, no las "canta" (no hay metalenguaje). Los medios de comunicación masivos juegan aquí un papel importante. Existe, según Barthes, una retórica del mito burgués, cuyas figuras principales son: la privación de historia (en el mito la historia se evapora) y la “vacuna”: "Se inmuniza lo imaginario colectivo, mediante una pequeña inoculación de la enfermedad reconocida; así se le defiende contra el riesgo de una subversión generalizada” (p. 247). 10 Como podemos ver, el mito hoy está impulsado por los medios de comunicación y busca reproducir o reflejar la realidad, pero de una manera no tradicional. En este sentido, se destacan las historias de héroes y superhéroes que el cine, la televisión, los cómics y demás medios se encargan de potenciar. Es lo que se conoce como comunicación trasmedia, en la que el uso de distintas formas mediáticas se combinan para difundir esas historias que se inventan para el disfrute y alienación del imaginario colectivo. Basta con ver las películas recientes que contienen personajes de ficción y fantasía: desde El Señor de los Anillos hasta Harry Potter, pasando por toda la gama de superhéroes y mutantes que las grandes empresas de comunicación multiplican. El mito en el siglo XXI: Un hecho interesante que vale la pena analizar desde la visión de Barthes, a finales del siglo XX y en este siglo XXI, es que el origen de muchas de las mitologías que los medios de comunicación han establecido y multiplicado surgen, justamente, en esas décadas de 1950 a 1970. Es curioso ver cómo personajes e historias que tienen decenas de años desde su creación siguen teniendovigencia, tal como sucede con los mitos clásicos, siglos después. Por ejemplo, las películas que tienen éxito masivo en las taquillas recientes incluyen la saga de Los Vengadores (Avengers), con Pantera Negra como modelo, que convierte en protagonista de nuestra época a un personaje que debutó en 1966. La sexta entrega de la saga Misión Imposible está basada en una serie de televisión de los años sesenta y setenta, o Los increíbles 2, una película de animación sobre una entrañable y simpática familia superheroica que vive en los años sesenta. Así nos sobran ejemplos. 11 Estando en la segunda década del siglo XXI, la mitología del siglo XX sigue allí. El éxito de Harry Potter ha explotado exponencialmente en estas dos décadas, pero las novelas están ambientadas en los años ochenta y noventa. Los niños de hoy todavía usan pijamas de Mickey Mouse, quien dentro de diez años cumplirá un siglo de vida. Y en carnaval se visten como Superman, Batman o el Capitán América, que nacieron en plena Segunda Guerra Mundial. Lengua de Rolling Stones Aunque Frozen o Coco han ocupado un espacio importante en el imaginario infantil de nuestra época, siguen siendo predominantes los personajes del siglo pasado de los universos de Disney, Marvel y D.C. Cómics. Muchos de esos mitos también entretienen masivamente al público adulto, que sigue fiel tanto a la saga setentera de Guerra de las Galaxias, como a los nuevos discos y conciertos de sus contemporáneos Bob Dylan o The Rolling Stones. Son pocos los nuevos íconos en el horizonte de la gran mitología popular del siglo XXI. No es casual que varios de ellos pertenezcan a Canción de Hielo y Fuego, la serie de novelas de George R. R. Martin gracias, sobre todo, a su versión televisiva, Juego de tronos. No es casual por qué las series de televisión se han convertido en la nueva máquina de generar mundos globalmente reconocibles. Las plataformas transversales de la comunicación han potenciado lo que Barthes había previsto: los mitos que está generando nuestra época dependen más que nunca de la multimedialidad y la internet. Las redes sociales son “contenedores” gigantescos que ofrecen innumerables mitologías, al tiempo que ellos mismos se van convirtiendo en mitos. 12 Aunque la realidad contemporánea ya no tiene centros culturales únicos (se han integrado las mitologías asiáticas a las occidentales, por ejemplo), lo cierto es que los mitos del siglo pasado han sabido pervivir en el nuestro con un protagonismo indiscutible. ¿Por qué ninguna serie de los últimos años ha logrado construir un personaje tan perdurable como Spiderman? ¿Por qué, si vamos más atrás, Sherlock Holmes o Hércules Poirot siguen reencarnándose en cómics, películas, series, obras de teatro, musicales o videojuegos? Más allá de la brecha generacional o del tiempo que exigen los dioses para acumular los estratos de lecturas, versiones e interpretaciones que les aseguran la posteridad, es necesario preguntarse, como hace Bugs Bunny, creado en 1940: “¿qué hay de nuevo, viejo?”. Como el Monte Olimpo, como la Biblia, como el Multiverso, esas marcas globales son espacios virtuales polimorfos que albergan múltiples imaginarios. Los personajes o los mundos narrativos pueden pasar de moda, pero los nuevos dioses, con su catálogo infinito de imágenes y relatos, están diseñados para perdurar. 13 04 Mito y política También resalta lo que debe ser la despolitización en el mito. En el mito se pierde la cualidad histórica de las cosas, no hay pasado, es una despolitización donde se naturalizan las cosas. Siendo así, existe por lo menos un habla que se opone al mito: “el habla que permanece política” (p. 241). El habla que no es mítica, por tanto, es la del hombre productor, pues él "actúa" las cosas, no las "canta" (no hay metalenguaje). No debe perderse de vista que el análisis que hace Roland Barthes tiene finalmente un trasfondo político. Parte de la idea de que la burguesía transforma el carácter histórico en naturaleza, la realidad del mundo en imagen del mundo. "El estatuto de la burguesía es particular, histórico; el hombre que ella representa será universal, eterno" (p. 236). Aquí no existe ningún pasado que agreda las "leyes naturales", proclamadas por la burguesía; tampoco existe ningún futuro sin ellas y la realización plena que además legitima a ese "orden burgués" es la cultura pequeño burguesa, que para Barthes no es sino una degradación y comercialización de la cultura burguesa, sus residuos. El lenguaje verdaderamente revolucionario excluye al mito porque permanece político. La burguesía se autodefine como burguesía gracias a la ideología y así se produce el mito; la revolución se proclama como revolución, evade el mito. Es por esto que él afirma que el mito actual se encuentra fomentado por la derecha política. Así, la palabra del opresor es rica, suelta, multiforme, es metalenguaje. El lenguaje del oprimido tiende a transformar, el del opresor a eternizar. 14 Finalmente, Roland Barthes concluye que la historia jamás garantiza el triunfo puro y simple de un contrario sobre otro contrario: la historia revela, en el momento de hacerse, salidas inimaginables, síntesis imprevisibles. El hecho de que no lleguemos a superar una comprensión inestable de lo real es, sin duda, la medida misma de nuestra alienación presente: navegamos permanentemente entre el objeto y su desmitificación, impotentes para alcanzar su totalidad. Si penetramos el objeto, lo liberamos, pero lo destruimos; y si lo dejamos intacto, lo respetamos, pero lo restituimos también mitificado. Parecería que durante algún tiempo estaremos condenados a hablar siempre excesivamente de lo real. En este sentido, la semiótica juega un papel fundamental. CIERRE Para Roland Barthes el mito sigue existiendo en nuestro mundo contemporáneo, pero con una nueva forma de ser interpretado y concretado. El mito en el mundo antiguo y clásico es una narración maravillosa, usualmente protagonizada por dioses, héroes o personajes fantasiosos, ubicada fuera del tiempo histórico, que explica o da sentido a determinados hechos o fenómenos naturales. Esa noción ahora cambia de construcción, pero sigue estando presente como algo que es de alguna manera fabuloso, fantástico o maravilloso. El mito, entonces, pasa a ser todo aquello que para el común de la gente se hace inalcanzable, extraordinario y sorprendente, pero que tiene relación con su acceso a la información. De esta forma, afirma Barthes, los medios de comunicación social son los creadores y divulgadores de los mitos contemporáneos. Esos nuevos mitos están cargados semióticamente de ideologías y contenidos que tienden, no solo a reflejar los problemas de cada sociedad, sino a convertirlos en forma de dominación o distracción. Los mitos actuales son parte de la industria cultural. Finalmente, Roland Barthes insiste en que no se debe perder de vista el aspecto político y de alienación que esos mitos llevan en sí. Símbolos y signos que son difundidos masivamente y que están plenos de contenido ideológico alienante, donde los valores que se fomentan son los de las clases dominantes y de los factores económicos que rigen al mundo de hoy. REFERENCIAS Barthes, R. (1964). Elementos de semiología. México: Editorial Siglo XXI Barthes, R. (1980). Mitologías. México: Editorial Siglo XXI Webgrafía Carrión, J. (2018). ¿Cuáles son los mitos culturales del siglo XXI? En The New York Times. Recuperado de: https://www.nytimes.com/es/2018 /09/09/espanol/cuales-son-los-mitos-culturales-del-siglo-xxi.html Coelho, F. (2021). Mito. En Significados.com. Recuperado de: https://ww w.significados.com/mito/ Equipo editorial Etecé. Mito. En Concepto.de. Recuperado de: https: //concepto.de/mito/ Ramírez, H. (s.f.). Roland Barthes, mito e ideología. 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