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LOS ESPACIOS QUE EL SOL MIRA. HISTORIA CULTURAL Y CIENCIA EN HISPANOAMÉRICA (1550-1700) MAURICIO SÁNCHEZ MENCHERO* Los espacios que el sol mira Juana Ramírez de Asbaje 327 1. Justificación y avances A fines de 2005, propuse el tema de in-vestigación El humanismo en México: libros, impresiones y lecturas como parte de los trámites para solicitar el ingreso al Pro- grama de Apoyo Complementario para la Consolidación Institucional (Repatriación) del conacyt. Sin embargo, hubo un cambio en el objeto de estudio presentado ya que se afinaron las preguntas y los problemas pro- puestos para la investigación, en gran parte, elaborados a lo largo del año pasado dentro del Seminario del programa de investiga- ción Epistemología de las Ciencias y Siste- mas de Información y Comunicación. Así, ubicado en el mismo periodo y dimensión espacial, el nuevo proyecto Los espacios que el sol mira. Historia cultural y ciencia en Hispanoamérica (1550-1700) permite delimitar de mejor manera las pro- blemáticas a las que se circunscribía el tema primariamente esbozado. De esta forma, se insiste en el libro como objeto cultural, pero dentro del contexto social, religioso y científico de los siglos xvi y xvii, tanto en España como en sus colonias. Por lo tanto, agradezco las aportacio- nes del Dr. Rolando García, del Dr. Jorge A. González, de la Dra. Margarita Maass y del Ing. José Amozurrutia. Asimismo, quie- ro agradecer los comentarios del Dr. José * Programa de Investigación Epistemología de las Ciencias y Sistemas de Información y Comunicación. 328 JORNADAS ANUALESDE INVESTIGACIÓN, 2006 Rubén Romero, la Dra. María Alba Pastor y la Dra. María Luisa Rodríguez-Sala. A todos ellos mi agradecimiento aclarando, desde luego, que lo expuesto a continuación es tan solo responsabilidad mía. En este momento, lo que se presenta son los alcances de una primera fase explo- ratoria que va a servir como base para las siguientes etapas de investigación y estudio. No existen, por lo mismo, ni respuestas ab- solutas ni conclusiones definitivas. 2. Espacios, tiempos y contextos El proyecto de investigación Los espacios que el sol mira. Historia cultural y ciencia en Hispanoamérica (1550-1700), se circuns- cribe dentro del vasto campo de la historia cultural. Ámbito de estudio cuyo común denominador, construido a lo largo del siglo pasado, puede describirse como la preocupación por lo simbólico y su inter- pretación mediante el análisis de prácticas, conductas y comportamientos sociales. Es decir, se hace referencia al “estudio de las formas de representación del mundo den- tro de un grupo humano cuya naturaleza puede variar [...], y que analiza la gestación, la expresión y la transmisión”. De donde surge la pregunta esencial: “¿qué y cómo representan y se representan los grupos humanos el mundo que los rodea con sus permanencias y cambios a lo largo del tiempo?”(Rioux y Sirinelli, 1999: 21). Dentro de este campo historiográfico en el que ceñimos nuestra investigación, que- remos aproximarnos al fenómeno de las culturas a través del análisis de los gustos y de los intercambios materiales y sim- bólicos, particularmente los relacionados con la producción, circulación y consumo del libro. Desde luego, le corresponde al inves- tigador discernir y señalar la orientación y el vigor de estas prácticas y representa- ciones sociales mediante la elección de un periodo de larga duración. En nuestro caso, resulta más que justificado por tratarse de una historia que debe dar cuenta del largo proceso que significa el inicio de la Edad Moderna, periodo en el que se crean y de- sarrollan instituciones políticas, religiosas y educativas con sus respectivos agentes y discursos especializados. Así, se ha elegido un periodo de 150 años que encierra lo que va a constituir la implantación de la Contrarreforma en Es- paña y el comienzo de un mestizaje cultural en México. Se trata, pues, de una época en la que al lado del poder eclesiástico está el secular, constituido en la figura del monar- ca español que en las colonias se encuentra representado por el virrey. Un poder que, a pesar de la distancia geográfica, no deja de estar presente en un mundo estamen- tal donde todo gira alrededor de la figura real. De ahí la loa que esgrime la monja de Nepantla y que hace referencia a ese vasto imperio español que la Corona domina y controla desde la metrópoli con la venia de la Iglesia. Un momento privilegiado para estudiar los procesos de transformación cultural derivan de los intercambios sociales. En este sentido, nuestra investigación preten- 329LOS ESPACIOS QUE EL SOL MIRAMAURICIO SÁNCHEZ MENCHERO de dar cuenta del desarrollo de mestizajes culturales en sus múltiples expresiones, como es el caso de la literatura popular. De esta forma, se analizará cómo la ortodoxia católica establece un sistema indagatorio sobre las obras impresas para preservar las normas y condenar y castigar los delitos contra la fe. Particularmente, nos enfocamos a estu- diar el campo de la astronomía que, en aquella época, se encuentra estrechamente vinculada a la astrología. Hay que recor- dar que, desde sus inicios, la astrología en Occidente se convierte en una práctica de observación que recoge la herencia dejada por los pueblos antiguos. Una tradición que incluye una concepción cosmológi- ca, meteorológica y hasta artimañas para realizar curas. En su propia evolución, la astrología pasó de ser una manera de ob- servar los cielos a una concepción filosófica y hasta religiosa en donde fehacientemente se pensaba que el movimiento de los as- tros determinaba el destino de los seres humanos. De esta concepción proviene lo que se denomina astrología judiciaria: un sumo de teorías y reglas basadas en obser- vaciones y de las cuales se pretende tanto predecir los fenómenos naturales, como conocer los momentos más adecuados para practicar curaciones o averiguar los destinos humanos. Durante este mismo periodo, en cam- bio, la astronomía va a especializarse en un conjunto de teorías y técnicas de obser- vación. Hay que recordar que “Copérnico gozó de la oportunidad de examinar una gran cantidad de documentos y de usar más obras de referencia que cualquier otro astrónomo antes que él” [Eisenstein, 1994: 193]. Pero tendrá que esperarse el adveni- miento de la revolución científica para ir delimitando los campos astrológico y as- tronómico. Sólo hasta entonces, el supuesto fundamento científico de la astrología será cuestionado con la ciencia moderna que va a exigir una verificación entre la relación entre los movimientos de los astros y los acontecimientos humanos. En este sentido, un propósito de la investigación será datar el lento deslinde que se establece entre es- tas prácticas dentro del espacio hispano- americano con sus agentes e instituciones especializados. Por ejemplo, en la Nueva España, la cátedra de astrología y mate- máticas va impartirse en universidades como la Real y Pontificia de México desde 1637, cuyo primer titular va a ser el fraile mercedario Diego Rodríguez. Sin embargo, para fines del siglo xvii y con el retiro de Sigüenza y Góngora de la Universidad, la cátedra de astrología desaparece. En todo caso, en las ciudades, se extien- de una clase intermedia entre la cultura escrita y la oral, compuesta sobre todo por gremios de artesanos. Un espacio social en donde existen prácticas populares califica- das desde la ortodoxia, religiosa y secular, como de “supersticiosas” y donde se prac- tican lecturas colectivas en voz alta. De ahí, por ejemplo, que se denuncie y persiga a los agentes especializados en crear y/o divulgar almanaques o calendarios, pronósticos o lunarios. 330 JORNADAS ANUALESDE INVESTIGACIÓN, 2006 3. Planteamiento del problema Dentro del ámbito de la historia de la cien- cia en Hispanoamérica, destacan, entre otros, los trabajos de Elías Trabulse, Eli de Gortari y Gerardo Bolado, investigacionescuyo interés, a pesar de estar constituidas y sostenidas con materiales de primera ma- no, se han centrado más en biografías con las que se intenta llenar el espacio de la historia científica hispanoamericana; un ámbito, a fin de cuentas, vacío y de poca monta si se compara con el que comienza a desarrollarse en la Europa protestante. Una aportación reciente es el trabajo de María Luisa Rodríguez-Sala que si trabaja la biografía de fray Diego Rodríguez, lo hace dentro de un contexto más amplio y acompañado por el estamento que confor- man otros astrónomos-astrólogos. Sin embargo, aquí nos proponemos más que hallar ausencias, encontrar presencias de indicios, con ideas y contenidos mate- rializados en documentos manuscritos e impresos dentro de la cultura hispanoame- ricana y bajo la jerarquía eclesiástica. Es de- cir, pretendemos explicar los balbuceos del trabajo científico con mezcla de creencias populares expuestos en libros almanaques o lunarios y dentro de los límites impuestos a los mismos religiosos o estudiosos desde la ortodoxia eclesiástica en España y sus colonias. De esta forma, queremos investigar de qué manera —previo a la revolución cien- tífica del siglo xviii— los hombres con formación erasmista y dentro del ámbito escolástico, tanto en España como en Méxi- co, leen y escriben manuscritos o libros científicos pero también almanaques. En un primer caso y de forma exploratoria, se trata de hacer un estudio comparativo entre los trabajos de los astrónomos-astrólogos que representan lo que puede considerar- se hipotéticamente un avance científico, no obstante el freno impuesto desde la Iglesia, por ejemplo, en torno a las ideas heliocéntricas. Así, se busca comparar a estos científi- cos y estudiarlos en su contexto sociohis- tórico y cultural que, en última instancia, producen objetos culturales como el libro. A fin de cuentas, la historia de las formas y de las apropiaciones de lo escrito no está exenta de conflictos: se trata de relaciones que legitiman instancias de poder, comen- zando por aquellos que producen los libros, los prohíben o los difunden. Por lo tanto, se trata de estudiar, de ida y vuelta, los pro- cesos sociohistóricos en su relación con la producción, difusión y lectura de libros, sin perder el movimiento que lleva “[...] no solamente del texto al individuo sino tam- bién de éste a los grupos sociales de los que forma parte” (Goldman, 1985: 22-23). 4. Aparato crítico El presente proyecto busca captar no sólo lo que una sociedad escribe y publica, sino también los usos que se hace de los impre- sos a partir de sus diferentes lecturas. Por lo tanto, se trata de estudiar las represen- taciones del mundo en sus manifestaciones concretas. Ello no debe reducirse al análisis 331LOS ESPACIOS QUE EL SOL MIRAMAURICIO SÁNCHEZ MENCHERO de una obra de acuerdo con lo que se explica por una u otra concepción del mundo. Más bien, el investigador debe preguntarse además cuáles son las razones sociales e individuales que hace que esta concepción (que es un esquema general) se exprese en esta obra, en este lugar y en esta época, precisamente de tal o cual manera; por otra parte, tampoco debe contentarse con advertir, las inconsecuen- cias, los alejamientos que separan a la obra estudiada de una expresión coherente de la concepción del mundo que le corresponde (Goldman, 1985: 31). En este sentido, los almanaques y sus enjuiciamientos inquisitoriales —cuando sea el caso— servirán como material empí- rico de base. Y es que, al lado de los libros religiosos, los cancioneros o las hagiografías de santos, los libros de pronósticos o calen- darios se constituyeron en una literatura muy difundida. Por una parte, estos libros de formatos reducidos permitían su lectura en diferentes espacios o situaciones. Ade- más, por sus contenidos, los lectores po- dían llevar a cabo la consulta circunspecta sobre los afanes laborales en el campo, los cuidados de la salud por medio de remedios caseros o la simple distracción a partir del uso de sus tablas para la contabilidad, por ejemplo, de eclipses en el año o del cálculo de fechas para las fiestas. Lo anterior sin olvidar los apartados con zodiacos y ca- lendarios perpetuos. Un elemento fundamental para la crí- tica de los materiales a estudiar parte del análisis comparativo de éstos examinados en diferentes escalas1. Un nivel de análisis proviene del estudio en forma interconecta- da de los contenidos de almanaques con los libros impresos sobre fenómenos naturales y su calificación en los tribunales inquisito- riales. Así, por ejemplo, puede observarse un cambio en la disposición de los conte- nidos en los impresos previos y posteriores al Concilio de Trento o a la publicación de la Bula Coeli et terrae dominus expedida por el Papa Sixto V (1586), un documento que prohíbe los pronósticos astrológicos, excepto los que tratan de agricultura, na- vegación o medicina (Ciruelo, 1986: 45). En esta línea se inscribe el discurso de Pedro Ciruelo en contra de los astrólogos y sus prácticas adivinatorias: [...] En lengua de España estos se llaman adevinos, que quiere dezir barruntadores de las cosas que son secretas, o que estan por venir, y usan ciertas cerimonias, y dizen algunas palabras halladas por el diablo... (Ciruelo, 1986: s/p) Asimismo, Bernardo Pérez de Chin- chón se burla y escribe irónicamente, desde la ortodoxia católica, en contra de la astro- logía judiciaria: [...] el rey Henrique [VII] de Inglaterra, [...] quiso burlarse una vez de uno destos ade- vinos que no matarle. [...] Avía dicho [un 1 Cf. M. Sánchez, “Hacia una historia cultural de las diversiones públicas”, en revista Estudios sobre las culturas contemporáneas, U. de Colima, (en prensa: 2º. Semestre 2007). 332 JORNADAS ANUALESDE INVESTIGACIÓN, 2006 astrólogo] que aquel año moriría el rey; [y] no faltó quien se lo dixo al rey. Embió luego a llamarle, y tratándolo con buenas pala- bras, dissimuló no saber nada, y empeçóle a preguntar si por estrellas podíamos ade- vinar lo porvenir. Dixo que sí. Preguntóle más si sabía él algo de aquel arte. Dixo que sí, pensando por esso ser tenido en mucho más con el rey. Entonces díxole el rey: ‘Pues dezidme, dónde pensáys vos estar esta fiesta de navidad que viene?’ Dudava el astrólogo, y el rey dávale priessa. Y dixo al fin que no podía dezirlo cierto. Dixo el rey: ‘Luego yo sé más desta arte que vos, porque sé que estaréys en la torre’, que es un lugar [...] de Londres donde ponen a los prisioneros. Y dicho esto, mandólo llevar allá. Después que se le passó allí a la sombra aquel calor de adevinar, riéndose dél le mandó soltar... (Pérez, 1975: 46) No obstante, otra postura sobre la per- tinencia de la astrología proviene de los co- mentarios favorables o no que desarrollan algunos catedráticos y que, en ocasiones, escriben almanaques. En España, por ejemplo, el matemático Jerónimo Muñoz, amigo de Tycho Brahe, describe en su Libro del nuevo cometa, una discusión que se es- tablece alrededor de la utilidad médica de la purga y su relación con el zodiaco, seña- lando que era inaplicable si la Luna estaba en Capricornio. Echáronlo todos en juego y, haziendo dello chacota, se levantaron, diziendo que bueno estava assy; y uno dellos, que era el de más autoridad y letras, [...] nos dio por preçeto y regla que el buen médico con el pulso y urina avía de tener cuenta, y no con las estrellas, que toda la astrología era cosa de burla. — Le respondí yo: la de Vuesa Merced bien podrá ser que sea cosa de burla, que deve saber poca o ninguna, mas Hipócrates y Galeno, [...] que en muchos lugares de sus escritos la encomiendan y no solamente di- zen que es útil y provechosa para el médico sino neçessaria, no hazían donaire della ny la tenían en tan poco como eso... (Muñoz, 2003: 391-392) Por su parte, el matemático Carlos de Sigüenza y Góngora manifiesta su queja —en el Almanaque de 1692— por no haber podidohacer lo que Kepler, “dejar absolu- tamente de hacer pronósticos por ser más lo que con ellos se pierde de crédito, que lo que se avanza en reales”. En gran parte, el matemático se ha visto necesitado a escribir dichos materiales —más de una veintena a lo largo de su vida— por verse obligado debido al bajo salario que percibe por su cátedra en la Universidad y, que por lo mismo, se ha visto en la necesidad de seguir publicándolos (AGN, Inq., v. 670). Ahora bien, conviene tener presente que la imprenta posibilitó el que “los anaqueles de libros estuvieran mejor abastecidos”, todo lo cual supuso aumentar el número de ocasiones pa- ra consultar y comparar textos distintos. Al incrementar la producción de textos aristoté- licos, alejandrinos y arábigos, los impresores fueron los responsables de que circulara un mayor volumen de informaciones y, como éstas se contradecían unas a otras, hicieron también que progresaran los intentos de clarificarlas. (Eisenstein, 1994: 53). 333LOS ESPACIOS QUE EL SOL MIRAMAURICIO SÁNCHEZ MENCHERO Por eso mismo, resulta fundamental ubicar y estudiar este corpus de impresos científicos, populares e inquisitoriales den- tro del campo de lucha de los seres huma- nos por librarse —como señala Norbert Elias— “de la seguridad primaria con la que tratan siempre de comprender en un principio, de modo irreflexivo y espontá- neo, todo lo experimentado en función de su objetivo y sentido”. Es decir, para conseguir la transición desde una cosmovisión geocéntrica a otra heliocén- trica no bastaba solamente con realizar nuevos descubrimientos o con un acopio acumulativo del saber sobre los objetos de la reflexión humana; se necesitaba sobre todo, también, un aumento de la capacidad de los hombres para distanciarse de sí mismos y de los demás en su actividad mental. No es posible desarrollar formas científicas de pensar, ni convertirlas en un bien común, si no se consigue que los hombres se liberen de la seguridad primaria con la que tratan siempre de comprender en un principio, de modo irreflexivo y espontáneo, todo lo experimentado en función de su objetivo y sentido. (Elias, 1994: 38-39) Una larga etapa que se construye en Occidente, a partir de la Edad Moderna, a través de las resistencias, los cambios y las permanencias que van a constituir los pasos hacia la conquista del racionalismo y de la ciencia (Braudel, 1993: 64). Aunado a lo anterior y en otro plano de análisis que tiene que ver con la autoría, hay que consignar los instrumentos de control inquisitorial sobre la publicación de mate- riales astrológicos. De esta forma, se trata de observar el uso de diferentes estrategias, por parte de los autores o impresores, para burlar al Tribunal Inquisitorial. Es el caso del uso del anonimato o de los seudónimos, el traspaso de responsabilidades hacia un autor extranjero traducido, la colocación de falsas autorizaciones eclesiásticas o la inclusión de una historia de los papas para disimular discursos zodiacales. Resulta pertinente señalar aquí que las referencias escritas sobre lo que podría con- cebirse como astrología indígena no será estudiado. Se trata de un material para un estudio especializado y que escapan a los propósitos del presente proyecto. En todo caso y de manera inferida, resulta de inte- rés extraer de las descripciones que hacen los conquistadores o los cronistas sobre las prácticas indígenas “astrológicas” ob- servadas por ellos como los “servicios que se hazía[n] [los indígenas] a los demonios en el templo”. En cambio, es necesario enfatizar que por medio de las historias comparadas se pueden destacar mejor los contextos so- cioculturales para entender lo que sucede entre los intercambios de España y sus co- lonias. Por ejemplo, el repertorio de Enrico Martínez, afincado en México y que copia en términos generales al del español Jeró- nimo Chávez, está adaptado sin embargo a la Nueva España haciendo referencia a la historia del país, a su territorio y a sus habitantes. Por último, hay que señalar el interés por conocer cómo funcionan las instancias secular y religiosa en los ámbitos legales, 334 JORNADAS ANUALESDE INVESTIGACIÓN, 2006 educativos y propagandísticos desde donde se negocian los intercambios entre las prác- ticas religiosas, científicas y las creencias populares, sin olvidar que [...] cuando la “tecnología fue a la imprenta” también lo hizo un vasto cúmulo de prác- ticas y fórmulas ocultas, y pocos lectores fueron capaces de discriminar entre la una y las otras. [...] EI mismo sistema de publici- dad que permitía a los constructores de ins- trumentos dar noticia de sus trabajos y, así, contribuir al conocimiento público, alentó también a que se imprimiesen las afirmacio- nes más sensacionales. Descubrimientos de piedras filosofales, llaves del conocimiento absoluto, curas de todos los males fueron anunciados... (Eisenstein, 1994: 137). Ciertamente, para la construcción de este corpus se seguirá una serie delimitada y homogénea de documentos y datos dis- tribuida en campos de inferencia temática factibles de comparación y conexión. Des- de luego “[...] el estudio de un problema no se termina nunca ni en su conjunto ni en sus elementos. [...] La reflexión es una tarea viva cuyo progreso real [...] nunca [es] algo acabado...” (Goldman, 1985: 16). 6. Fuentes de consulta Archivo General de la Nación (ramo: Inqui- sición). Biblioteca Nacional. (Fondo reservado). Referencias Bibliográficas Bolado, Gerardo. 2000. “Fray Diego de Zúñiga, OSA. 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