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290 Ginecología general SECCIÓ N 1 Imagen por resonancia magnética La modalidad mencionada se ha utilizado cada vez con mayor fre- cuencia como un método no invasivo para el diagnóstico de la endometriosis. Los nódulos pequeños se detectan como lesiones con señales de gran intensidad en las secuencias ponderadas en T1 y las lesiones en placas tienen una imagen similar, con una tiva con la gravedad de la enfermedad (Harada, 2002). Al inicio se encontró que la proteína placentaria sérica 14 (PP14; glucodelina- A) poseía una sensibilidad adecuada (59%), pero no se ha confi r- mado en otros estudios (Telimaa, 1989). La concentración sérica de IL-6 superior a 2 pg/ml (sensibilidad de 90% y especifi cidad de 67%) y el nivel en líquido peritoneal de TNF-α superior a 15 pg/ml (sensibilidad de 100% y especifi cidad de 89%) se pueden utilizar para detectar mujeres con endometriosis (Bedaiwy, 2002). Se han estudiado otros marcadores séricos con una precisión diag- nóstica limitada (Bedaiwy, 2004). Como se expuso en el comienzo, la detección de muchas de las sustancias mencionadas rara vez se practica fuera del ámbito de la investigación. ■ Estudios diagnósticos de imagen Ecografía En el diagnóstico de la endometriosis se han usado en gran medida la ecografía transvaginal (TVS, transvaginal sonography) y la trans- abdominal. La TVS es el método principal para valorar los sín- tomas propios de la endometriosis. Es una técnica exacta para detectar endometriomas y facilita descartar otras causas de dolor pélvico. Sin embargo, son inadecuadas las imágenes en casos de endometriosis superfi cial o de adherencias. A veces se identifi can pe queñas placas o nódulos de endometriosis, pero los hallazgos son inconstantes (Carbognin, 2004). En fecha más reciente, la ecografía vaginal con infusión de solución salina (técnica que permite la localización más precisa de endometriosis rectovaginal) y la ecografía transrectal han faci- litado el diagnóstico y la valoración de la endometriosis, en par- ticular en el intestino (Brosens, 2003; Menada, 2008). La ecografía transvaginal al parecer tiene la misma efi cacia que la transrectal para detectar endometriosis pélvica posterior. Sin embargo, por medio de la última se puede defi nir la afectación rectal con mayor precisión y pudiera ser un método más adecuado cuando se planea una operación (Bazot, 2003). En muchos casos los endometriomas se pueden diagnosticar mediante TVS con una sensibilidad adecuada, si su diámetro es de 20 mm o mayor. De manera específi ca, la sensibilidad y la espe- cifi cidad de la TVS para diagnosticar dichas lesiones varía de 64 a 90% y de 22 a 100%, en dicho orden (Moore, 2002). Por lo general, el cuadro inicial comprende estructuras quísticas con ecos internos de bajo nivel (fig. 10-6). Sin embargo, como su seudónimo infi ere (“la gran simula- dora”), también posee otras características ecográfi cas como tabi- caciones gruesas, engrosamiento parietal y focos murales ecógenos (Athey, 1989; Patel, 1999). Por medio de la ecografía transvaginal con Doppler de color suele identifi carse fl ujo alrededor del quiste, pero no dentro de él (Carbognin, 2004). Tomografía computarizada Se ha sugerido el uso de esta modalidad para el diagnóstico y la valoración de la magnitud de la endometriosis intestinal. Biscaldi y sus colaboradores (2007) describieron el uso de la tomografía computarizada (CT, computed tomography) con múltiples cortes, en combinación con la distensión del colon por medio de ente- roclisis hídrica, para identifi car la presencia y la profundidad de las lesiones endometriósicas en el intestino. La técnica en cuestión tiene una sensibilidad de 98.7% y una especifi cidad de 100% para identifi car a mujeres con endometriosis intestinal (fig. 10-7). FIGURA 10-6. Ecografía transvaginal que muestra un endometrioma ovárico. Se identifica un quiste con ecos internos difusos poco intensos. (Cortesía de la Dra. Elysia Moschos.) FIGURA 10-7. Corte coronal durante una CT de cortes múltiples- enteroclisis. La flecha indica un nódulo endometriósico situado en el colon sigmoide, que no penetró en la capa muscular propia. (Con autorización de Biscaldi, 2007.) 10_Chapter_10_Hoffman_4R.indd 29010_Chapter_10_Hoffman_4R.indd 290 06/09/13 21:0006/09/13 21:00