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I I m i(o d d ¡ ía c irn ie M o d d h é r o e
P A ID O S S T I D I O
Títulos publicados:
1, W. Re .di A " iiidv é ti í w r r rr
2. E. Fiuons tlum&tUmo sí>clniV-r
K. D £ í -"Uf Mili ti'r Av ,'ú«íl!l3
4. IL l*romTTi ¿P&dfd MPvTiiir »V ’
5. F- Chiroy /niAuuraim íi .W n^.'i'i'újfá
í. V. Klein ¿I CMrtú'ír.r ,'i’fflíVlfíin
7. E Ftumm ¿V (Trír jfc- urtur 
S- c. Ftot™ - EJ míuAi n Ar Ulw'iiM
9. M. Schur • Sii'xjtnd Fr*mt, Enfermedad r mutrte en ™ iíaü y « i re iifua,
10. M Scliur Sigmíiaí t'rcud. E¡\f4*mdad y mutnt «i jw mAi i m n¡ *órj,
11. E Wílltrtw E! K k r ^nitiúiui dí Tu rtJiracuK m u ¡tai
O tras obras de O tta Rank publicadas por E n d o n es PuidiVs:
— El IVilimH lili UcVlrctfnfu
O t t u K a n k
R L M I T O D E L N A C I M I E N T O 
D E L H E R O E
A ,
«liciones
RUDOS
HííCíkiii* 
HUttfctS A-ifCS
IN TR O D U C C IO N
fJ.M cmliz*dmies más importantes, ta k s como Ja babdóciita, Ja 
tjl'l'd}, la hebrea, y J¿ hindú, ia J e los JiahiLaaiíes d d Itán y Je 
fru í» , ln griega y k romana, como asi también la teutónica y las 
ílr otros pueblos, cacneüteuom desde Las primeras eiapas; J e su 
in Iul!úij a glorificar a mis héií)C(, icycs y principes dkíticús, fuá-' 
«lii'li.'iLi de religiones, dinastías, imperios o dirdades, en suma, íwí 
Ih'hici rudcinales. a través de una can ti dad eje leyendas y relatos 
].a bivíOin Jfil lu d liiitn tii y ta ¡sif-indi J e esas pérSij- 
«í.Iii l.nles IJcgó a « r ínvétfidi, en p r trn ila r , J e rasgn* fjintistiMxs 
ími: en Jas diferentes nadones, aun mjuéllaj separadas por vistas 
diiUiK-ifis g e o g já fk » j de exísíenda tota-lmentc independiente. 
F scílf"n desponcertflfltí siroilihfd y basta, en parte, «na co- 
ItrapwukDCH exacta. TaJ hecho iropresjoiiú desde antiguo a mu­
llios investigadores, y uno de los principales problemas de Ja in- 
ToriLickín -de Jos mitos sigue consistiendo- en la dilLddadún de l i 
riusa de esas amplias anaJc-gias en c! esquema fuadsm cntíl de 
tas relatos míticos* m tlo g íis que se tornan «un más enigmáticas 
por la coincidencia. unánime de d crios detalles y su reaparición 
en la mayoría d é lo s s¡rupos míticos
t i c acjuí, ¿II ]¡:i£±S gcnC riIu-, la s IC u r íü Jiu tu lS^K as epié p m -
tuiau explicar t i to s ¡lútaMcs fett&nenos;
I )■ La ' ‘idea del putblrj'-’, pcOpuesia par A Jo lf Bastían*
* Se Ji-illari una íxpohcíüq m in i a y b u la n te cx>mpl1.0, IT, JiHrl,, | X|S}, j,% .
1 Da.1 O tu Á a d ift £n den. .W eim /iiitraist/j u,-: u di.t SpirJtt-ciic ihrtr 
¥tráud irlicíJitif, Btrlfa, JÍWi.
Titulo original: TJte MyiH nf ¡he BirÁ qf iht Herv
Traducción Óe EdíLardo A Loedel 
Supemskm; Enrique Buleliftin
Cubcrt* d : Juba Viras 
t ‘ i-eimprtlió» tn España, >9S!
B U L I O T E C A C E N T R A L 
B . N . A . H
~C ik tedas lu «¿nones en ¿asieliinn.
Editorial P*idc«. SA1CF;
D eícna . SSÍ; Buenas Aj k í ,
£> de u u edición.
EdictaA» P iió á i Ibéric». S-A-l
M #nw» Cuba, W : Bnrcelwiii'21; Tel. 200 01 Z2
ISBN: 54-7509-077 X 
(VfHMiú legal: B 1X454/1*81
Imprfjw «n I.O- Socitra, SA.¡
Arquinmk!-. Wrt; l.'Hoij»inkt * Llob«&at
Impreso en Espora - Pr*nud in Spain
r
I N D I C E
Pág-
r I. — In t r o d u c c ió n ...................................................................... 9
I t . — E l C ic l o M i n e o .................................................................. 21
S i r g ó f i ....................................... .......................... . . . . 21
M oisés . . . ................................................................... 22
K a r n a ........................................................................................... 25
E k l i j » .................................................................................. . 28
P i r i i ............................................................................................... 51
T é J e f o .......................................................................................... 5 J
p c is c o ........................................ .................... ............... yy
G ilg x n ie s ..................................................................................... 57
O r o ................................................................................. .... . • • 58
T r i s t i ü ......................................................................................... 53
R ó m u lo ................................................................ . . . 56
H e i a t l e s ................. . , ........................................................ 61
Jerfis........................................................................... 64
S i g f r i d o .................................................................................... .. 70
L o h c n g t in .................................................................................. 73
I II . — 1> I n t e r p r e t a c i ó n m l o s m j t o s .....................................79
O bras P ub lic ada s de O r r o Ra n k ............................................ 115
¿2 - 2 7 2 3 7 9
i
OTTO BANK.
( 1868) , Esta teoría supone la existencia de pcftiamknSos elemen­
tales, de moefb tal que 3a coincidencia unánime de los. mitos serla 
un resuhiiiú necesario de la disposición uniforme «le la mente, 
humana y Je) modo de sm. manifestación, «jue, dentro de tícttos 
límites, serían idénticos en todo tiempo y lugar. Esa interpreta­
ción fu é defendida calurosamente por Adolf Bauct 3 ( i8 8 2 ) , para 
explicar La v « ta distribución de los mitos de loa héroes.
2 ) La explicación basada en un origen común, aplicada por 
primera, v e poc Th. Benfey (Paniicbaíantra, 1859) a. las formas 
folklóricas y relatos legendarios paralelos, diseminados poc todo 
el mundo. Oriundos de un Jugar propicio (In d ia ) , esos re Utos 
prim era habrían sido aceptados p o r los pueblos de relación más 
próxima (es decú, los indogermánicos)» luego habrían continua­
do creciendo, aunque conservando siempre lo* rasgos fundamenta­
les comunes, y por fio se habrían difundido por toda la tierra. 
Ese tipo de explicación fu¿ adoptado, por primera ve*, para jus­
tificar la unplia distribución de los mitas de los hécoes, por Rudolf 
Schubert4 (1890).
5 ) La teoría moderna de la migración o el préstamo, segón 
la cual los mitos individuales se originan en pueblos definidos 
(especialmente el babilónico) y son recogidos po, 18S2, 
P«K- 405.
4 Schubeft, H trv to ts D aiittllung ¿er CyrusMge, Brtslau, 1W0,
B Cí. L SCunKtai, Astro.' M ytlum, L rip iis. ISS6-11W7, «ppi'naimenírí U 
quintil jiarle, “H m a ”. H, L tsanuan, "Dio K jro iu g e In E«rope”. JFüi. 
brit. t , ¡ahrobericht d. iiadt, K eahchidt iu Chartott-exburg, 1906.
EL MITO DLL AAC1M1E-VTO DEL HEROE 11
desde un punto único, sino que ria ja io a y iL ra \a íro ti toda Ja su- 
p erfirie habitada d rl globo. Esto trac- a un primer pJano de im­
portancia la idea de Ea interdependencia de Lis estructuras m ítica, 
idea generalizada por Braun 0 (1664), co n » ley básica de la na­
turaleza de la mente humana: jtm is se descubre nuda nuevo mica- 
íras sea posible copiar algo ya existente, l a teoria de Im prnsa- 
rnienlos elementales — Isn vigorosamente sostenidapor 
pedir piedad y perdón, fin verdad, Astíages no se hallaba tan 
irritado contra el pastor —que le había dicho toda la verdad— 
como contra Harpago; de modo que envió a los soldado* para 
que lo trajesen a su presencii, y cuando lo tuvo frente a sí, le 
habló d d nKxIó siguiente: "Querido Ha/pago, ¿de qué modo pri­
vaste de la vida al descendiente de mi h ija cuando yo te lo entre­
gue?” Viendo at apesadumbrado pastor, Harpago no se atrevió
* mentir, por temor de que se le demostrara en seguida su 
falsedad, así que d ijo teda Lt verdad. Astiages, reprimiendo la ira 
que el incidente le había provocado, le dijo entonces lo que bahía 
sabido de labios del pastor, agregando que el niño todavía vivía, 
y que todo había salido bien. Entre otras cosas, dijo que se habla 
arrepentido profundamente de lo que le habla hecho a la cria­
tura y que los reprochen de su hija no le hablan dado paz. "Pero 
puesto que todo ha terminado bien, jnaiida buscar a tu hijo para 
darle Li bienvenida al recién llegado y ven a comer a mi mesa, 
pues estoy dispuesto a preparar una grao celebración en honor 
de los dioses, a quienes Jes d e n n o s esta felicidad".
Cuando Harjwgo oyó esto, se prosternó aníe su rey y lo 
alabó pttí el feliz giro que twbía tenido su equivocación, agrade­
ciéndole la invitación al festín. D e Diodo que se marchó * 3ü 
casa, y una vez que hubo lleu d o , envió de inmediato t su único ; 
hijo, u a viran de unos trece «ños >1 palacio de Astiages par*_j 
cumplir lo que se le había mandado, j entonces Harpago le contó ¡ 
regocijado a su mujer Cuanto había acontecido, Pero al llegar el ] 
niño al palacio, Astiages lo h iw descuartizar y asó parte de su 
a m e ; (tira porción fue heñ ida y una vez concluida 1* titea, lo ;
dejó todo listo para el festín, Cuando llegó por fin la hora det ■
ígjipe, se hicieron presentes Harpago y otros invitad™. Ante 
Astiages y los demás invitados se sirvieron platos con carne de 
cordero, pero a Harpago se Ic sirvió la acnc de su propio hijo, 
sin la cabeza, jr sin las manos n i pies, pero ooei todn lo demis 
Las partes antedichas habían sido escondida en una cesta- Cuando 
Harpií'Q pareció ta llarse satisfcdio, A stiig a Je preguntó si 1c 
habla gustado el sabor de la carne, a lo cual conteste» aquél que 
le iiabíi agradado en verdad; y cniínices, tal ítjnw> se les hab-ía 
ordenado previamente que hicieran, los criados colocaron Bote 
Harpago la cesta que ocúltala la eabcia, las manos y Eos pies de 
su propio hijo, diciíodoJe que podía abrirla y servirse lo que 
quisiese. Asi hizo Harpago, y al abrir la cesta v¿6 lo? restos 
tic su hijo. Pcío no fuü prttta d d horror, sino qws logró domi­
narse. Por lo culi Astiages le preguntó si sabía cuál era el bocado 
que tú rito deleite Je había producido; «incestando su servidor que 
lo sabía perfectamente, y que todo lo que hiciera el rey estaba 
muy bien. Y así que hubo hablado, tomó el resto de la carne y 
se lo llevó a su casa, posiblemente w it el propósito de dacle SC’ 
pultura.
Tal l i venganza que Astiiges tem ó de Harpago. Eu üianto 
a Ciro, volvió a consultar a Eos mismos magos que 1c habían ex­
plicad o su extraño sneüo, años atrás, preguntándoles cómo habían 
in terpetado aquella visión. Pero éstos insistieron en que el niño 
sería rey si permanecía vivo, es dcdi, si no sufría una muerte 
prematura. A lo cual contestó Astiages: "El niño ejtá vivo; vive 
con nosotros, en « t e país, y los niflos de la villa lo eligieron rey.
Y «ntoiKes é l obró en lodo cansa un verdadera íoberann, reser­
vándose el lu¡qar de uno , y rodeándose de soldados, mensajeros
EL MITO DEL NACIMIENTO DHL HEROE 45
y* ««ores. ¿Cómo interpretáis cato?" Y los magos respondieron: 
' ‘Si ct niño vive y ha sido coronado rey sia ayuda ele nadie, pue­
des estar tranquilo a i lu que a ¿1 a tine, y sentirte alegre, pues 
no volverá a ser coronado rey. Son muchas ya las profecías nues­
tras que se han. Cumplido só la en asuntos ¡nsipnificantes y tri­
viales, así que cnanto se apopa en Jos sueños bien puede ser 
vano". A lo cual contestó Astiages; "‘Opino exactamente como 
vosotn», hechiceros, puesto que et sueño se cumplió cuando el 
niño fue ungido icy por sus compañeros, ¡xk lo cual ya nada 
tengo que temer de fi, Pero seguid aconsejándome sabiamente 
e indicándome lo m is seguro para mi casa y los míos”. Y dijeron 
los magos: "Manda a l nielo lejos de ti7 fuera de tu visia; mán­
dalo a la tierra de los persas, coa sus padres", Y como este con­
sejo resultó muy del gusto de Astiages, mandó buscar a Ciro y 
le dijo: "H ijo calo, te lie bcdto mucho daño, al de-jume guiar 
por un sutiío engañoso; peto tu buena estrella te lia salvado. 
Ahora regocíjate y vete a la tierra de Loa persas; yo te daté el 
salvoconducto que necesitas. A llí encontrarás un padre y una 
madre muy distintos de Líí qwí hasta ahora hnbíaí tenido pO* 
tales, j son d ios Mitndates y su esposa.’'. A n habló Astiages y 
Cito se marchó. Cuando arribó a la rasa de Cambisei, sus padres 
. J o recibieron con inmensa alegría al enterarse de quién » fr-ataba, 
pues estaban convencidos de que habí* perecido I*rgo> tiempo.
Y Cuo k» explicó que siempre hablase considerado el hijo del 
pastor de ganado, pero que se había enterado de todo en el tra­
yecto, per boc# de los súbditos que 3o habian acompañado. Y así 
pudo relatarles cómo la mujer del pastor le había salvado la vida, 
llenándola de «¡aburad. Y de este modo, la pena (Spako) 
fu f el personaje principal de esa conversación. Los padres no 
olvidaron ese nombre, y para que la salvación de su hijo pare­
ciera todavía m is maravillosa, dieron pábulo al mito de que Ciro, 
el niño abandonado, había sido criado* por una perra.
Más tarde, O ro , a instigación de Harpago, organraS nna w 
vudta de los persas contra los medus; se declaró Ja guerra y G to , 
a l mando del ejercito perua, derrotñ a tos medos. Astiages fué he­
d ió prisionero, pero Cito no Je hixo ningún daño, manteniéndolo
o r to fLUK
¡unto i ú bastí el fin de 51» dl-as- E l retato de Hefódoto con­
cluye con las siguientes palabras; "Pero 1 partir de entonces, Ciro 
y los píis-is reinaron en Asia, Asf íué, pues, como Ciro nació, se 
crió y lo cotúciarüci ley”.
La versión de Pompeyo Yrogo sólo nos ha llegado a través 
d d extracto de JustinoaTc, Astiages tenia una hija pero ningún 
heredero vícAa , En sueños vio un viñedo que crecía de [a tild a 
de la h ija y cuyos retoños ntbrísji tod* el Asia, Los intérpretes 
dedararoa que esta visión daba a entender la magnitud del nieto
* quisa fci hija « taba por d*r a luz, pero también su propia pér­
dida del ruino. A fiit de contrarrttftr esos funestos presagios. 
Asíiapes dió a s'.i hija en matrimonio, tío 1 un hombre promi­
nente —no a un ruedo— sino a Cambises, un hombre de la dase 
media del eníooccs desconocido puebla fersa. Pero citó r.o baüó 
pura desterrar los temores de Astiages, de mndu que mondóle sonrió 
cocho id ya U ¿Onúciera, y ctwno era muy robusto y se congració
ar«. Jualina.. “Ejclnrto de Ja flitlo ría filípica Ac Pom pif* Trojjo". 
I, 4-?- Huí-i-j dvode Se deiprtíiilí del de Ju:t¡DV, los cuento*
peTís: de Deiosn (oscrjloj en la priov:rk aiiüid ilíJ ¿I¡ti(i rv 0. •".) wm 
prem»1Wí;ratiite I*» luetifií dd lelaso de T n*í.
E ü MITO DEL NACIMIENTO DEL HÉROE 47
o ía cilla., Iu rogó al Justar '.tur .̂ífcj ndnnara su propio hijo en su 
lugfr y} t7d I* permitrese criar *1 niño del rey. ya se» por inte* 
resdite su bienestar o por cifrar en él mis esperanzas, ¥ de este 
iranio trucaron los niños sus destinos; el hijo de reyes fuf crudo 
entre pastures, y el de piñenes encontró el fin ¿pie habían orde­
nado los designios reales.
El f i s to de esfa versión aparentemente ntis pitmitiva, con­
cuerda en lo esencial coo e l relato Je Heródofo,
Sin embargo, existe otra versión completamente diferente -del 
mito de O ro , que nos ha Helado * través d i un contcteporáneo 
de Heréd&o, Clcwas, cupo origina] se perdió, pero fu i reempla­
zado por itn fragmento de Nici'li-¡ de Damasco37*. Este frag­
mento de N k o lis resume It Darradiia de Ctcsias, que abarca 
más de un libro «itero de su historia persa. £ 1 fragmento 
dice que Astiages fu i el rey díís i ico de los medos, después 
de Abales. Bajo su gobierno tuvo lugar la gran uacisfotnucidn 
por la cual el gobierno pasó de los medos t los persas, debido 
a la causa siguiente: entre los nudos había una ley que establecía 
que si un pobre se dirigía a un rico para pedirle ayuda:, ponién­
dose cntcriiacíilc ¡i su servicio, tenía dcrcclao a set alimentado y 
vestida y tratado como u n escLirO poi el rico, peco en caso de 
que este último se rehusara a hacerlo, el poSíte era completamente 
libre dé irse a cualquier ntra parte. De « te manera, un cuchad lo 
de nombre Ciro, irmrdi■ de íwtunientu, se llegó hasta el lacayo 
del rey que se hallaba a la cabeica de los encargados de la limpieza 
del palacio. Ciro era hijo de A íradaia , cuya pobreza lo había 
obligado a ganaríe Ja vida robando, y tuya m uje r, A r gaste, la 
madre de G ro , se ganaba la i'ida cuidando cabras. Caco se em­
pleó para ganarse el pan y ayudó a limpiar el palacio. Como 
era diligente, e¡ principal te d ió mejore* tupas y lo ascendió de 
la Categoría de lúa que barrían afuera a la de los que limpiaban 
el interior d d palacio del rey, CüErxandoto bajo las órdenes d d 
encargado general, Era « fe un Sujeto severo, sin en&lrgo, f a
aii. Según K aiitin*, las palabra» catire jpiK*¡a filian e* deno» 
maiMiKriiiw,
Micol. Diiduíc. Fragmenta 66, Cíes; F il í . F e n r 2 , 5.
menudo azotaba a G io . Entonces G ro lo dejó y se puso a t*s 
órdenes d d iluminador, a quien le cayó en gneia, y lo apro­
ximó al rey, ubicándolo entre los portadores reales tic antor­
chas, Como Ciro tambiía se disl-ingaió en ju nuevo puesto, llegó 
baste ArlcniLarcs, que se hallalxi i la obesa de los *■ w*lón
Je Cleñai.
48 OTTO BANK
y is tt , inundando ¡oda e l A tía, iba a duembocctr en t i mar. Cuan­
do d padre oyó esta, dió orden de que se « in su ltan el significado 
del sueño a los caldeos que vivían a i Babilonia- Ciio llamó al más 
sabio d t d ios y le comunicó el sueño. Y el sabio declaró que el 
sueño anunciaba a Ciro una gran venjuta y la más olla dignidad 
d i Asia; pero Astiages no debía enterarse de ello "pues en ese 
caso habría de matarlo sin contemplaciones, igual que a ¡oí mis­
mo, d intérprete", dijo el babilonio. Juraron entonces solem­
nemente no contar a nadie esta grande c incomparable visión. 
Más tarde, Ciro se elevó a dignidades aún más altas, biso a tu 
padre sátrapa d t Persia y confirió a su madre el rango y los 
bienes más altes entre las mujeres persa*, Pero íitando e l babilonio 
encontró la muerte, poco después, a manos de Cebares, favorito de 
O ro , la esposa de la víctima los traicionó, contándole d sueño fatal 
s i rey cuando se enteró de la expedición de Ciro a Persia, que 
tenia por objeto preparar la revuelta. El rey mandó * «15 ji­
netes tías Ciro, con la orden de capturado vivo o muerto. Pero 
O ro logró escapar, merced a su astuda. Finalmente tim i lugar 
un combate que terminó con la. derrota de los modos. Ciro tam­
bién conquistó Ecbatana, donde hizo prisioneros a la hija de 
Astiages y su esposo Espitamos, junto cc>n sus dos lujos. Pero no 
lograron hallar a Astiages, pues Amilis y Espitamas lo habían 
ocultado en d palacio, bajo los cabríos a 
Afros ¡ib que lo protegiera y lo ayudara. Eíífi lo recibió bondado* 
saínente y 1c dió a su hija Fciingis por esposa, por contejo de 
su visir, Pirin, aunque ¡e ¿subían profetizado qus t i hijo nacido 
de eua unión !# acarrearía una gran Jetgracia. Garsevaz, herma­
no dd rey y palíente cercanu de Siivaksh, calmuníú al yerno y 
Afrásiib envió un ejército contra aquél. A nte í del nacimiento de 
tu hijo recibió en un sueño arta advertencia que le anunci¡iha su 
iistm erión y su muerta, pero un destino regio para sus d isten­
dientes. Por consiguiente huyó de Afrisiib, pero fué hecho pri­sionero y muerto por orden del SAh. Su esposa, que citaba em- 
barsjada, fu¿ salvada por Pirin de Ut manos de sus asesinos. A 
condición de anunciar de inmediato la entrega de Feria gis al 
rey, Pirin obtuvo permiso pira mantenerla ca su ca*a. En cierta 
oportunidad, se le apareció en un sueño la sombra del asesinado 
Siivaksh, quien le contó que había nacido un vengador y, al des­
pertar. Piran descubrió que en la pie?-» de Fcringis había, efec­
tivamente. un niño recién nacido, a quien dió el nombre de 
Kaikhosnv. Afrásiáb ya no insistió en dar muerte al niño, peto 
le ordenó * Pirin que lo entregara con una nodriza a ios pastores, 
con txpreto mandato de qué ie> ct¡ar¿w m^níeniéndoli oculto 
su origen, Pero su alcurnia reí! no tardó en revelarse por su 
coraje y comportamiento, y romo Pirin se llevó al nü»o nueva­
mente a su casa, AftSsiib comenió a sospechar y dió orden de 
que condujeran al üiño hasta s» presencia. Instruido por Piran, 
Kaifchosrav se hiio el tonto n!' y el Sah, convencido de que se 
trataba dr alguien eccnpletameníe inofensivo, ío envió a Sü ma­
dre Fcíüifis. Finalmente, Kaikhosrív fué coronado rey por su
** Sobre In ImW d« «>tc tema de la demeníín simulada y ¡ÜR'J. 
Ed otroo r»*|(Cn que £turdan cvrrt*|iín>iiíi»rin, Jiñtselt ("Handet in 
Irán” , pulil¡callo «i el Ztittchrifi ¿ti V’ereins fú t VoOukuuJe, xi'l, X, 
1900, (i¿g. 3531 ha explicad» la iujra ¿e Hamlti ambo qci Tañan'* dul 
Ea 11 ii Iranio de KükborTav. E*ta idea loé r»niigiiii par H. LíMffnflMl 
{Die Kyrvttog* in Europa). nk> a la hija del Bey 
(Saúl) y el « 7 proeara nuturlu, pero David -áwnp-ir *e aalva de Ua 
mayores peligros por medica milagrosos. También él elude la pene- 
cilClWI simulando e*tar loco y limiéndose el tosió. Jiriczelc y Lmimann 
ya han señalado la relación «¡Mente- enLre la inga de Hamles y la de 
Dkrid. Í J primero d* ellos t» hacha especial hincapié en et carícler 
bíblico de todo esje cvJo milico, descubriendo e» el cuenta de la 
m utile de Siásakah ciertai ca tad cristion* de la Pasiiin d» Criit».
*• El nombre 7jj|iák » una mutilación rte la expresión, aand oti- 
KÜmi Ashidabak (Axifr-ddhakj). quil *¡cnifica serpiente venenosa. (Ver 
"El mito de Feridun ea la India y el Irán*", del dnelnr R. Koth, pu­
blicado en el ZtilM'hrifí áei De-uiiclmi Morg*nliniiifAkn GntU tcM t, 
II, píg. 216) . Al Ftridum irania corresponde: c{ frita hindú, cuyo do­
ble íVídljino « TlirsaiL {Sc£uu Q«op: "Ertautcíungen zu Wagner*1* 
Tristan” .
I.a verdad-ira saga de Trisláii ffOdigue CüU una repetición 
de Jos temas principales. .Hallándose a l servido de Mark, Tris- 
t j j i da muerte * Mora Id, novio de Isolda, y, hollándose herido 
de muerte, es salvado por ésta- Entonces le pide su mano, para su 
tío Mark; cumple la condicióa de matar un dragón, y ella 1* 
sigue * dLtgusto a CoíijwaH, adúnde viajan en banco. (Varante 
el viaje beben sin prój^uiérscb Li fatal poción del amor, que los 
une con los vínculos de una pasión frenética. Traicionan al r r j 
Mark, y cu la nnihc de bodas la. fiel cruda de IsoLdí, Branginc» 
ocupa e l lugar de la reina, sacníicando iu virginidad al rey. A 
esto sigue el destierro de Tristán y sus múltiples tentativa* de 
recobrar a su amada, lo cual no le impide ensarte, entre tinto, 
con Isolda Minoblanca, que se Je parecía. Por ú ltim a lo hieren 
de muerte otra vez, pero ahora Isolda Llega demasiado tarde pata 
sa lv ad o ■**.
Ci. lnuiiHcmiiit. Trhun un í IxoS/ic, Ein CeJicht in Kamanzen. 
DiitodiJúll. J2H!- A3 igual iruc Sa narratiñn ¿ p in de Gotklrodo ifr E v 
trasl>u.r£u. 4U jiOúln» iM.üti 1-n>_i can In historia preliminar de ¡u» tnujrrt 
J r Iihí fadn'f. ili- Trisun , r-J t c t KiwaLin KatulniKTfB de Pnrminin y la 
herraou br-jraaaa d t M ari, BlanchríJurr. La donwfla nunca l* revela 
au imur, que- bo es aprobado por sa hermano. p ttrt vigila #1 (¿y (JHh 
su ba.Ua herida d t muerte, en su rim ara, r . dd morir, procrea a 
Tristán. “el hijD del bidm Bis» Otado y irinlí", Emc erree, bajo el cui­
dad» de wi* jm * i r r » aifojiElios Rual y au «.pata Florete, y ya turan, rf
EL MITO DET. NACIMIEKTO DEL KÉllOE 55
Encontramos una versión más simple de la saga de Tristán 
— « i e! sentido de los rasgos característicos del mito d d naca- 
miento del héroe— en el curatosido 
abandonados quedó en tierra seca al retirarse lis aguas, y una loba 
sedienta, atraída de las moeitaBas vecinas por los llaníús de los 
niños, los nutrió coa su leche, Se dice que los niñas fueron enton­
ces hallados par el ppstof principal del rey, llamado al parecer 
Fíustuln, quien los llevó a su esposa, Laurencia, quien los crió. Al­
gunos creen que a Laurencia los pastores 1* llamaban Lupa, loba, 
porque ofrecía su cuerpo, y tal fué el origen de la maravillosa 
leyenda.
Y a mozos, Rónuilo y Remo protegen a los ganados de loa ata­
ques de los animales salvajes y de kis salteadores. Un día Remo 
es hecho prisionero por ésos, quienes le acusan de habcT robado 
las rebaños de Numitor. Pero Numitor, a quien Remo es entre- 
gado par» ser castigado, se siente conmovido por su juventud, y al 
enterarse de la existencia de otro hermano gemelo, sospecha la po­
sibilidad de que se trate de sus nietos abandonados, Mientras 
comprueba ansiosamente la semejanza de las facciones del joven 
tón las de su liija y advierte que l i edad de aqu¿! coincide con 
el tiempo transcurrido desde el abandono, llega Fiusíulo con R6- 
mulo y se gesta una conspiración, al conocer los pastores el origen 
de los gemelos. Estos se arman para vendarse, a) igual que Numitor, 
quien se prepara a defender sus derecho* al trono que le habían 
usurpado. Tras el aietinato de Arnulio, Numitor reasume sus 
funciones y ios jóvenes resuelven fundar una dudad en la re­
gión donde hablan sido encontrados y criados. Entáblase en-
E l. MITO DEL NACIMIENTO [►EL HÉROE 59
torces u fli fu i ¿osa disputa acerca de cuál hermano habrá de go­
bernar a la dudad recién construida, puesto que- a ninguno de 
d io s favorece d deretho de la piimog«iiturat 7 d presagio de 
tas aves resulta igualmente ambiguo. l a leyenda relata que 
Remo saltó sobre Ja muralla ju ra butJaisc de su hermano y PA- 
tnu lo i t írw o le tizó Utnlo que le d iá tía/ífSe, D e modo que Rccnulo 
se erigió en único amo y la ciudad se llamó Roma en su honor.
La historia ron an a de Rómulo y Remo tiene su contraparte 
intima en el mito g riteo de la fundación de un? ciudad por 
Jos gán elos A n fi& i y Zeto, quienes fueran los funda­
dores de la ciudad de Tefeaí de laa Siete Puertas. Las e*w>f- 
mes rocas que Z e to trajo de Jas montañas se unieron merced 
a la música cJesprmdida Hrnatt, ISil.
II H R A C L B
Desjm.iÍí! de perder i vartc'M de SUS hifflj* Elsitriiín ífint ede 
U mana de su hija Akmena a Anfitrión, lujo de su k rn u n a 
Alero. Sin embarco, per un infortunado accidente, Anfitrión 
proviM la muerte de EJectrión y huye a Tebis con ¡u pioinetj- 
da. Todavía no se han uüiJo camabnmte, porgue Alúiiéna le 
ha hccho prtwnetÉT solemnemente no I» tocará h u ta oo ha- 
bci vengado a sus hernunos, Efectrión orgjn iza entonces una 
ccpedicLAfl, desde Tebsí, y vemx; i l rey d d puebto ene­
migo, PtcieLiií, cunc|-iistindii- todas l.u isl.ií bajo ra dominio. 
Antes J e retornar Anfitrión n "Tubas, Zeus, bajo 3a forma de 
A nfitrión43, se presenta, b Alcmeoa, llevándole una copat de oro 
como prueba de La victoria. Paja así tres noches con Ja bella 
díWtelJsj según los últimos poetas, deteniendo a l sol un día 
entero, I.Í» misma noche llega ttiun talmente Anfitrión, albo- 
iw-ado por la victoria y abrasado de amor. Con el transcurso 
del tiempo, nace e l íxuto del abraio a la vec divino y hiaria.no M
11 íSípún J 're lln , GrieMscAe Mythologie (l.f.ifulir, 1654. II) pí- 
fcilül 1Í0 1 4¡X.) .
L í mi-iTfl ImHurm ai'icai del divino prapenjtor cu un p-iiltn
h'-in.cr::‘ icfiti r¿ í ftn la li ¡-Eiiri» dpi n.j.rimjmtn de )■ r-ina r-.;i¿>:iu,
Halshaps:! íilrededor del aña ISO) a. C-), quien en-» 4|p« i» la turma du bu padre, 
J tintinar- I (cf. Ruiígi:, A W'rtory o) Egypi, i ) . I \) i1er¿ornitiile ella h: a q 
e ra su hermana, Th---íhme: I]r preiUBiillesicnEa ti di:l R xíkLi, Irn»
rtivn itch&HuirWia munrfn cüionüK por ú - J ' r m au mc-mori*. *>u.raU-ai1o 
d lj. díííjhú r-1 gablceoa x la m.i m rn inoríulina,
v> Se itJn li un a tombin.*ui¡a semejante de jirm:n;ttriiS*i divina j 
lujin jjia tu t i uúlo de Tíbío, cura rcidre- Eira. anuda de Piitrldún, 
fu¿ vkiiAilt Hits nochc pur e ;le dhu, y por el atAril rey EIgw de
y Zeus anuncia a los dioses d advenimiento de su hijo, como 
e l del más podcro&o gobernante del futuro. Pero su celosa esposa, 
Hera, sabe cómo obtener de él d pernicioso juramento de que el 
nieto primogénito de Perico sea. d amo de todos los demás des* 
¿endientes de Pcrseo. Hera acude presurosa a Miccnts par» en­
tregar a Li mujer del t-riceí pérsida, Rstendo,. d niño de siete 
meses, Eutisíeo. Al mismo tiempo, oculta y rodea de peligros el 
refugio de Alcmena, mediante toda suerte de hechicerías, al 
igual que cuarvdo d nacimiento d d dios de la Jui, Apolo. Filial­
mente Alcmena da a luz a i ¡nacfcs c Ificles, no pared émloje «a 
nada este: último al primero, por su falta de fuerza y coraje, 
aunque h aliándose destinado a convertirse, sin embargo, en pa­
dre de su fiel amigo lo la o a0. D e esa manera se convirtió Eurísteo 
en rey de Mlcenas, en U tierra de los argivos, de acuerdo con 
el juramento de Zeus, y así Heracles, que nació después, fu i 
su subdito .
La antigua leyenda n a rn h i d crecimiento de Heracles al¡- 
mentado por las fortalecientes aguas del Dirce. la fuente de nu­
trición de todos los niños tétanos, M is adelante, sin embargo, 
surgió otra versión. Temerosa de los celos de Hera, Alcmena 
abandonó d NtSo que hjbig ti a Jo a ¡as en un lugar que, durante 
mucho tiempo, se conoció dcspde Campo de 
Heracles. Por entonces, llegó Atenea en compañía de Hera. Mara­
villada por las hermosas formas del niño, persuadió a Hera de 
que le diera el pecho. Pero el niño lo succionó co«i mucho mis
62 O TIO RAHK
Atenas, q«V había acudido hafo la influí acia del vino. E l niño ft»é 
criadn en íocrtio , sin ronocimieiitc del jiuiir» ÍTÉnvr el dL’eLoimrjo d* 
Rü'cbrr, artículo Fjjw ) .
Alcmena di» 4 l ia a Heracles como hi(o de Zeu*, y « Hieles 
«pino hijo ifc Aefitrión. Sogúti A polo doro — 2, 4, ft— or»m hijos (eme- 
lúB. vale ducir, nacidos sunuliiSaniiiipiilv; w*ún o'.rci, Hiele* fui; con­
cebido y jiiiriito una noche di:i|tañi que llcractea (ver el diccionario do 
Róecbfr, artículos Anfitrión T Alcmena). F.t oacuro cnrúctcr deJ hermai» 
£*iii('l 11 ( y au lejana vinralscKH con todo « t e mitu «utdve a hacerse 
evlrlijilr- Do modo s«nc|ttiur, T rtífo , h ijo de Augr. fuó abandonado 
junto con Pununopccv hijo de AtlnnK-, aini:imntadn por una cierva J 
llevado por w m pavlorea ante el i t j Cecilio. Vuebe ■ hacerse otivia, 
mjaí, la posterior iajT-fciije externa del tunijnuum}.
EL MITO DEL NACIMIENTO BEL HÉROE 6 3
íucr¿i de la cjue cabía espera/ de su edad, y Hcra, lasrimtda, lo 
arrojó colérica al sucio. Atenea* sin attbMgO, k> recogió, lle­
vándoselo a una ciudad vecina j lo condujo a ¡a reina A icm tn*, 
cuja mMtrnidad d íssosodít, presentándoselo com¿> u/t pobre huér­
fano y suplicándole que ¡>or caridad lo crian!. Este singular acci­
dente es en verdad notable. L i verdadera madre ctel niño lo deja 
perecer, desatendiendo los dd>etes del amor materno. Y la ma­
drastra,. llena eje odio natural contra el niño, ]□ u lv a sin saberlo 
(según Diodoro. IV, 9 ; trad. alemana de W uhü, Stuttgart, 1851). 
Heracles sólo había extraído unas pocas ¿otas del pecho de llera, 
poto la divina leche fu i suficiente para dotarlo de inmortalidad. 
Una tentativa por parte de Hcra de dar muerte al niño mientras 
dormía en su nina, por medio de dos. serpientes, fratasó, pues el 
niño, a l despertarse, aplastó a las bestias con t i simple presión de 
su maiko. D e niño, Heracles mató aun día 1 íu tutnr, Uno, víc­
tima de un arrebato por un castigo injusto. Anfitrión, temeroso 
del carácter salvaje del joven, le mandó a cuidar su ganado a las 
montañas, con sus pastores, donde dicen algunas que transcurrió 
tuda su infancia, al igual que Anfión y Zeto, O ro y Hámulo. Y allí 
vivió de la caza, en toda la libertad de ua* vida natural (Prellet, 
II, 123),
El mito de Heracles recuerda, por cicttos rasgos, Ea saga hindó 
del híroe Krcxhna, quien, al if¡ual que muchos héroes, elude un 
infanticidio general para ser criado luego por la espos* de un 
pastor, Iasodha, Aparece entonces una dtahlcw malvada, enviada 
por el rey K an» para matar al niño, que pasa a ocupar el puesto 
de la nodriza; pero es reconocida por Krishna, quien la muerde 
con tanta fuerza al mamar de su pedio («ano Hers, al alimentar a 
Heracles, a quien también se proponía destruir) que le provoca 
la muerte.
J E S U S
H e aquí cómo cuenta el Evangelio según San Lucas (I , 26-3?) 
h profería -de! nadmiento de Jesús: "Y al «reto enes el úngeE 
Gabriel f i¿ enviado de Dlcü a u iu ciudad de Galilea que se lla­
ma Mazaret. A and i'itgeri iíéipaiaJd ¿óti íín *dróri que Se iiios. Y he aquí» que fa-wf&ntr 
en el vientre, y ja r ir as un hijo, j llamarás tu nombre jesús. Éste 
será grande, í Hjjn d t l A i t i i m o será Uarn.nio, y 1c da ri el Sclior 
Dios el trono de David su padre. Y retnarí 01 la a s a de Jacob 
eternamente, y de su reino no habrá cabo. Entonces María dijo 
pl ingulr ¿Cómo será « to ? porque tso co w sio varón, Y respon­
diendo el ángel le dijo: e l Espíritu Santo vendrá sobíe ti, y La 
virtud del Altísimo te hará sombía; poi lo cual también lo Santo 
qu « r ig » y aatenti- 
eldail dw i'kImk jiartiei uta hn-nundi? reseñada* y Mulkzurfn» pn la «bis 
de W. S*i u n Historia J«t Nacimiento de Jim ciiita , L»ip*j[¡, 1903.
EL MtTO DEL NACIMIENTO DEL HÉROE 65
de Jesús: "Y el nacimiento de Jes ib Cristo fué así: Que estando 
M aría su madre desposada con Jós¿, antes que hubiesen estado 
juntos, se ha!¡ó baba concebido de! Espíritu Santa. Y José su 
marido, como eta jus*o, j- no «juisíew exponerla a la ta i uní*, 
quilo dejarla sccretamMUe. Y pensando é l en esto, be aquí que 
t i ángel deí Señor !e aparece en sueños, diciendo; Josá, hijo de 
David, no temad de recibir a M irla tu mujer, porque lo que 
en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y parirá un hijo, 
y llamarás su nombre Jesús: porque él salvará a su pueblo de 
sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que 
había hablado el Señgr por el profeta, que dijo: H e aquí, una 
virgen concebirá, y parir» un hijo, y Ilaim ián su nombre Eauna- 
nuel, que ijitcrpictado quiere decir: Dios con nosotros. Y des­
pertado José del sueña hiín enmo e l ángel del Srfior le había 
mandado, J recibió a su mujer. Y m la conoció ih-uta que 
parió a su H ijo primogénito. Y llamó su nombre Jesús."
Interpolamos aquí la reseña detallada del nacimiento de Jesús, 
según el Evangelio de San Lucas (II , 4-20):
"Y subió José de Galilea, de la dudad de Na2aret, a Judea, 
a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la 
casa y familia de David. Para ser empadronado, con María su mu­
jer desposada con ¿i, 3a cual estaba preñada. Y aconteció, que ca­
tando d ios allí, Ira días en que d ía había de parir se cumplieron.
Y parió ir íh bija primogénito, y ¡e envolvió tn pañtíts, y ¡a 
acostó tn e¡ pesebre 6i¡ porque no habla lugar pora ellos en el
L u versiones que o:-í han llegado hasta M e o tm de k>9 diveroa Evan­
gelio» —nue según Usener (“Nacimicato e infancia de Criire", 190J, 
en mi obra “CiisÍctWh'íbb y Ensayos”, L íipris. 1W I) se contradicen 
e incluso te excluyen mui naciente — lian sido yuxtapuestas, precitamen­
te porque nos proponen»! dilucidar, en mirtfra IftrfWiigacióa, lin ole* 
mrtilai aparentemente contradictorio* de eitoi mitoi de nacin&lenin, ya 
sea ijun dwiim enniradlcelonu» ee nicuenlrwi dentro de una sí Ja leyenda 
uniforme, n bien en u u lÜMtntaa vmn>niM (cuok>, par ejemplo, en el 
mito d« CiroJ.
*l En oíanlo ol nacimiento líe Je»ü* en tana tfunva, j la
*1 lugar del nacimiento de loi nnimiJet típicos (buey y *ina> nf. 
jeremías, BaiyiaqiscSiu ú> S o w n Tal nifio envuclio «1 pifíales, echadt 
en e l pesebre, Y repentinamente ipaitdfr con ct ángel ínulLttiK 
de ejércitos celestiales, qLc alababan a Dios, y decían: Glotis 
en J ij frituras a Dios, y en Ja tierra pait, y a Jos hombres hueñi 
voluntad. Y aconteció, que como ¡os ángeles se fueron de ello: 
al íieJn, los pastores dijeron los unos a los otros: Pasemos, pues, 
h.-1-shi Belén, y vea mea este negocio que La liedto Dios, y nos 
ha mostrado. Y vinieron apriesa, y hallaron a Minia, y a Tosí, 
y al niño acostado en el pesebre. Y viéndolo, hideron notorio 
Lo que tes había sido dieho det niñu. Y todo» los EL NACIMIENTO DEL HÉROE 67
liareis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.
Y ellos, habiendo oído *1 rey, se fueron: y lie aquí, que U es­
trella, que habían visto ca el oriente, ¿ba delante de elfos, hasta 
que llegando, se puso sofcrc donde estiba el niño. Y vista la 
estrella, se regocijaron mucho de g ru í guzo. Y entrando en la 
casa, hallaren al niño con su madre María, y postrándose, 1c 
adoraron, y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro e in­
cienso y mirra. V siendo avisados por revelación en sueños que 
no volviesen a H e rodea, se volvieron a su tierra por otro camino.
Y partidos ellos, he aquí, el tingel del Señor aparece en sueños 
a Jasé, diciendo: Lst'íntdiij j toma al niño, j a su madre, y huye 
a Egipto, y estíte allá hasta que yo te lo diga; porque ha de 
acontecer que Heredes buscará al niño para matarle. Y levan­
tándose el, tomó t i niño y a su madre de noche, y se fué a 
Egipto. Y estuvo allá h u ta la muerte de Heredes, para que se 
cumpliese lo que había hablado eí Señor por el profeta, que 
dijo: De Egipto llamé a mi H ijo Herodcs entonces, como se vió 
Un lado de los Magos, se enojó mucho: y envié, y mató a todos 
los niños que había en Belén y en todos sus términos, de edad de 
dos añot abaja, conforme al tiempo que había entendido de loí 
Magos. Entonces se cumplió lo que fué dicho por el profeta 
Jeremías, que dijo: Voz fi*¿ oída en Hama, Limcfllictán y lluro, y 
gemido grande: Raquel que llora Jas hijos, y no quiso ser con­
solada, porque perecieron. Mas muerto Heredes, he aquí, el 
ángel del Señor aparece en sueños a José en Egipto. Diciendo: 
Levántate, y tama al niño, y a su madre y vete a tierra de Israel; 
que muertos SOtt ios que procuraban la muerte del niño. En­
tonces él se levantó, y tomó al ruño, y a su madre, y vínose a 
tierra de Israel. Y oyendo que Arqodao trinaba tn Jadea por 
Herodcs su padre, tuvo miedo de ir allá: mas amonestado por 
revelación, en sueños, se fue a las partes de Galilea.
Y vino, y habitó tn la ciudad que. se llama N aiaret: para 
que se cumpliese lo que fué dicho por los profetas, que había 
de ser llamado Nazareno. " '42
63 De acuerdo con iny recién nacido, í l htnimutpft de loa reyes, « c , En 
cale sentida, cí. A. Mahort, SFúspiiif-flu/i ¿Jid Ritiigion, Francfort, 1904, 
pifis. 49 y si*., j unihirn la ¡¿ligereada del profesor ldlelb de liona 
(FoUftW del Frañkjúrur Ztitung. B ¿ t sgwraihni do 1W3),
miligro. áií tarde, el rey da orden de que ZoroasLro sea piso- 
to d o , ert ’in estrecho corredor, por un rebaño de bueyes **. Peto 
eJ buey ni As vigoroso, cuidandoal gtibc-rnndgr del 
reino, y, m is tarde, la pérdida del niiio en el templo (cunto en 
la histuria Je Jtsús; c/_ Sin Lucas, 11, '11-52).
EL MITO DEL NAC1MÍ£J JiiiC All 
ŝ úE, Cflignru, jiem siempre ]o s-ilva la diúaa prciideneií, hu ta que 
fiaalmenie su abuelo lo tccoqoce y asure» el gobierno real, Al igual 
que en La lryi.7uij di Zoroa^rv, «; enrmiiiln allí lod* an:i otím do 
los más variad» métodin de ptriocución. Primero lo abandonan y 
« lenvo lo crían Hoíimlcf. wlvvjrt; luirg» fts n>nilmiuJ» a w pí*>- 
ei*Hiji! jiar un liobr itt füCriJii en un oiweho paaucllíji; mis uriU la 
lanzan a las lle tas ]iaredirjcntus> jiera éf-Us vuchén a pm eeeita, y fi­
nalmente lo arrojan al mar, poro las oías lo desmielan piB>ery.rnfr tn 
la -orilla, dimite w Cría una c ierva * w jw ladu « r « ,
S I G F E I D O
La antigua ThiJreisttgti escandinava, tal como la registró m» is­
landés por el año 1250, Hendiendo a. las tradición» orales y can­
ciones antiguas, relata la historia bie “Die Nibciubgen", en la “Literatura Na­
cional Germana" lie KiirvtSinír-
EL MITO DEL NA CIMIENTO DEL HÉBOR 71
poco tiempo después cambia la marea. E ntonas la cuna deriva 
hacia un acanillado rocoso, quedando en seco al retirarse el agua. 
Entreunto, el niño ha crecido algo y ajando la cuna de cristal 
choca contra la roca, se rompe y e l niño empieza a llorar (Rass- 
maran) . 0 llanto del niíío « ordo por ur>¿ cierva, que lo coge con 
Ja boca y lo conduce junto a su cria, dónde lo alimenté y cuida 
corno a sut cervatillos. Después de vivir doce mese* en la gua­
rida de la cierva, el niño tiene d peso y la fuerza de un varón 
de cuatro años. U n día se interna en el bosque, donde tiene su 
morada el sabio y hlbil herrera Mimir, que hace nutre m or está 
catado sin poder tener bijas. El herrero ve al niño, que llega 
seguido de la fiel cierva; lo lleva a su casa y detiJe prohijarlo, 
Le da eotonccs el nombre de Sigfritlo. En el hogar de Mimir, 
Sigfrido no tBrda en al¡s -imitaren di* cmjiOkih ¡tnta.uiiu de infidelidad y casligadm con 
«1 akaniWiii,
s" Ap»rn:e con igual rvlirrc *1 Iprometido desposarlo. No 
obstante, ésta se negó firmemente a hacerlo. Federico se quejó, 
pues, al emperador Enrique I, conocido con el nombre de VogJcr 
y el veredicto fu i que la doncella dei>ía defenderse de él me­
diante algún héroe, en imo de ios llamados juicios divinos, en 
el cual Dios acordaría la victoria al ¿uoceute, derrotando a l cul- 
pable. Como aad£e se 3u.Lla.ba dispuesto a tomar su defensa, la 
joven duquesa ro^ó fervorosamente a Dios que la salvara, y 
muy lejos, en la distante Monísalvatsch, en el Consejo del Grial, 
se- oyó t i m uida de la campanilla que avisaba que alguien « ta l» 
urgentemente necesitado de ayuda. El Grial deddiú « tornee 
enviar a un emisario, Loltengrin, lujo de Parsiíal. Precisamente 
en el instante en que iba a colocar eL pie en el estribo, j* le
74 OTTO RANK.
apareció un cisne c¡uc venia arrastrando un ¡toteeilio por e l agua. 
N o bien vw> Lofaeqgrin e l císdc, «clam ó: "Llevad mi cotccl 
nuevamente al pesebre; voy a seguir a esle cisne dondequiera 
me lleve". Confiando en la omnipotencia de Dios, se instiló 
en la nave sin llevar consigo alimento alguno. Después de 
navegar por el mar durante cinco días, el cisne hundió d pico 
en el agua, cogió an pez, comió la mitad y le di5 la otra mitad 
al príncipe pora que se alimentase. De es* modo t i caballero ; 
fu é alimentado por t i tim e.
Entretanto, Elsa habla reunido a sus capitanes y vasallos en 
Antwerp. Justamente el día de la asamblea, fué avistado un cisne 
tjne remontaba la coirieiite (el río Schelde)¡ arrastraba una pe­
queña nave donde dormía Lobengrin, reclinado en su escudo. Poco 
después arribó el cisne a la orilla, y todos dieran al príncipe uní 
regocijada bienvenida. Y no bien hubieron sacado , 
el escudo y la espada, el cisne se internó nuevamente tn las agua» 
Entonces Lohengrin supo la injusticia que se le había infligido a la 
duquesa y consintió de buen grado en convertirse en su campeón. 
Así que Lohengrin bobo hablado, Elsa llamó a lodos .sus parientes 
y súbditos. Y se preparó un lugar adecuado, en Maguncia, para 
qitc Lohcngtín y Federico lucharan en presencia del emperador, El 
héroe del Grial derrotó a Federico, quien confesó haber mentido 
con respecto a la duquesa, y fué ejecutado con el ludia. Elsa fué 
entregada a Lohengrin, pues ya hada tiempo que ambos se ama­
ban: pero éste insistió rrcrciamtnte en t|* di-1 Cuballoro d en Einlatweg itt Lvtmgrúi ;UoiJtlhcrü, 
1813>, J e Gütie.
quede al principio —sobre Ja base d d t«wdMiraiecit& o iaduso 
de la transformación Je los temas, eos» frecuente en loa mitos— 
encontramos d misino tipo de siga de que dos hetnaj venida 1 
ocupando hasta abura: el luíante Lobengrio, idéntico a su padre 
y con e] misnixi iKíjnbtt, jtavégd en m * ttM w illtt p o r t i m ar tuna se entera de que los niños se 
han salvado y su nueva orden de darles muerte determina que 
e l cazador encargado del asesinato k lleve, como prueba de su 
supuesta obediencia, las cadenillas de plata que les hibian puesto
r,s El Anticua relajo Jcccubanl» del ahandoso del. rey Lunisio, r-irra- 
dn pnr Panto líiáconv (L, 15), iiKtielooa un. incidente similar, Una mujer 
pública lisl.it* HrjKjidfi a una laguna vu? siete niñeo rtíirfi iiaíMUA. Ca- 
4Ualme-nr« pafi} entonces el h j Aaelmuad y » lr í euiinMmcnse a loa 
riiñiiA, il.inrioies vueLta coa la lanía, P«fl cuando uno de lus niños ae 
nferri'i del ir mi. «1 n j li> iuu> [HW buen augurio, y ordenó q*ie sacaran 
at niño del ñaua y 1» llevaran a un u iu dr íecbe. Como lo liiibíi w aiio 
■Je J* lutfKiiri, i) ui: tu su lengua h- llamaba "liina1*, le d íi pnr nombro 
LantUin. É«c « convirtió ora el rlemp* Hi un fornido r.nmpenn, y a la 
muerte de Aerlmund lué ref de les inngobaidu*.
76 OTTO RAM;% los a i503 tu torna n! cuello, después de nscer. Uno solo de los 
niñea, llamado Helias en honor de su padre adoptivo, coa ser.'a la 
cadena^ salvándose ríÍ del destino 
I A IN TERPRETACIO N D E LOS M ITO S
III
La rápida reseña de esos abigarrados mitos heroicos por fuer- 
xa saca a luz una serie de rasgos uniformemente comunes, 
o to una base típica a partir de la cual podría elaborarse, por 
así decirlo, una leyenda patrón. Ocurre con este esquema, común 
a los distintos mitos, m is o menos lo mismo que succdc cuando 
se observa, mediante d uw de rayos, el esqueleto de individuos 
que difieren profundamente en su aspecto exterior: la configu­
ración visible es siempre U miaña, salvo algunas desviaciones sc- 
amdarias. Loa rasgos individuales de los múltiples mitos y en 
particular las variantes aparentemente toscas del prototipo, sólo 
pueden dilucidarse por completo m editóte la interpretación mí­
tica, La leyenda patrón podría formularse según el esquema si­
guiente:
E l h¿roe desciende de padrti dé la más alta noble»; habi- 
tualmentc es hijo de un rey Su origen se halla precedido por 
dificultades, tales como U continencia o L* esterilidad protón» 
fiada, o el coito secreto de los padres, a causa de prohibición 
externa u otros obstáculos, Durante la prcúca, o con anterioridad 
a la misma, se produce «na profecía bajo la forma de un sueno 
u oráculo que advierte contra el nacimiento, por lo común po­
niendo a ; peligro al padre o a su representante. Por regí» ge­
neral, el niño es abandonado a las aguas en un recipiente. Luego 
es recogido y salvado por animales o gente humilde (pastores) 
y amamantado por la hembra de algún animal o una mujer 
de modesta condición. Una vez transcurrida la infancia, des-
OTTO HASK
cubre iu úri^cn noble de m anen altamente variable; y luego, 
pOf un. lado, se venga de su padre, y por d otro, obtiene el re- 
(nnnciinicrito de s js ro ¿ritos, alcanüando finalmente t i rango 
j IcH hunurcx que le tOciespóndciL.M
Puesto q u e lis reí ademes normales del hitoc con su padre 
y madre apaiei un regularmente perturbadas en todos esos mi­
tos. según lo muestra nuestra, revisión, hay buenas tazones para 
cruer que algún rasgo de la naturilúia del h í to e scri susceptible 
d e explicar dicha anomalía; y b ien , no es difícil descubrir los 
m otivos de esta clase. Es f íd l comprender — cosa q u e puede 
advertirse en lus modernas epígonos de la edad heroica— que 
para el lié me, que se ha! la expuesto a la envidia, los celos y la 
calumnia en grado mucho mayor que los detais individuos, d 
rango de sus ascendientes se torne frecuentemente una fuente 
ife los mayores tiaitomos e infortunios. El viejo proverbio d í 
q u e "nadre es profeta en Su tie r ra " uo tiene otro significado que 
¿se, vale decir, que no es fácil admitir el don pxofético (Sin 
Marras, V I, 4.) de a¿piel cuyos padres, hermanos y hermanas o 
compañero* de juego conocemos. Et profeta parece experimen­
tar cierta necesidad de negar & sus padres; otro ejemplo de 
d io k> constituye la LÚlebrc ópera de M cjfibcej, donde al 
héroe pioféticn se le permite, para favorece! su misión, aban­
donar y repudiar hasta a su propia querida madre.
Sin embargo, a medida que ahondamos en la indagación de 
loa motivos que obligan al héroe a. romper con sus relaciones 
familiares, tropezamos ton una cantidad de dificultades. M u­
chos investigadores han insistido en que la. comprensión de la 
formación mítica exige el retroceso a la fuente última, esto 
es, la facultad individual He la imaginaciónM*. También se 
lia seB alado d hecho de que «¡la facilitad imaginativa sólo se
66 Dv la rttnpitacifol 'íe H- I /Moiann, ti Final de su abra. Í-* leyen­
da Je Lira trt f.raitpii, «4 d«pr«niÍA l i posibilidad de Tina ulterior mi- 
pecLficacnán de otroj- jiUmU* iiiJcpeiul ¿entra de rae esquena.
'-"j*. CI- Mnibich Wuiult, quien interpreta psicológicamente a l béroc 
ccmo una pnyw cw n do 1» Mtpír*cto»tt 1 de*o« bumemis (loe. cil., 
pi>B 48),
til en la infancia en (oda su activa c initintrolaii* plenitud, 
Porpor Bauer hace 
j i m is de un cuarto de *ig!o - ha sido pbnfldíJiurJa mtOüdkiMtíl-
mente ]x>r [ « in s t i g a d o r a m is modernos (Winc&lcr Tt S tock» ) t 
quienes han Abra» do la teoría de la migración y td plagio.
En realidad, no existe un abismo tan profundo entre las di- 
versas teorías y sus defensores, pues la de los pensamientos ele­
mentales no es incompatible con la afirmaci&ft del patrimonio co­
ra-ir. y de la nugación. Además, el pri&l&na Mindarncntsl no 
(íil5:sj.c en cúoiu y cuiitilü llegó el material a cierto pueblo, s¡ílo 
más bicti de d lítf./f vino en un ptiaeipiú. Todas estas toarías sólo 
podrían explicar la variabilidad y distnbueiSfl, pero no el origen 
de Jos m itas. Hasta Schuberth e] adversario mis enconado del pun- 
tn de vístn de Bnuert reconoce raa verdad al afirmar que to ias efcw 
múltiples la g » se remonía.n a un prototipo Único íuniariieíite anti­
guo. Pero es incapaz de decirnos cosa alguna acería dei origeif 
de difhp prototipo. H e igual mndo, B*uer SC indina hacia una 
Opinión m is concitUduia * y señala icEteradamcnte cpie, a* 
orígeai múltiple de los relatos independientes,. es necesario ü Uníim.'i.i fj'iiÜMr coaiüii y a su tbCi 
rprUnaciiiil, 2 tnretroi, Miitlib, I Híit-íiS.
7 A i o laico rtt cha « 1111*0 iijrjii-iúDui miiií. .ílginisj ¿i. to i impar- 
tanlfs tnbt.Mii de Wi&eklw.
4 íeíf*cArí/p /, «f, O tttr r ii Gynt., 1891, jiñtr. 161, un . Aquí [HiahWa 
se ííw:Drntrh I* rH p u w a .Je ScJivlert fp¿*. eic-í.
s Ijíismann. *Ohjeto jr fines, de la jBYCfflllflCioa UitoJópca’’, Kyifuti.
tfibiUrt. I, Hest 1, I.cijLZig.
12 ■OTTO bapík;
tesis de k s pensamientos elementales, pero admite que k relación, 
prim al i* y c ! préstamo do se excluyen entre sí. Coano U> señaló 
TK'undt, debe recordarse sin embargo que la apropiación de conte- 
ficdos míticos siempre représenla, al mismo tiempo, una construc­
ción m ítica independíente, pues sólo ]*iede conservarse permanen­
temente aquéllo que se adapta al nbnet de U ideación mitológica 
d d pMsiatirio, Los dífciJes reaietdos de narracioMs ajstcriorej di- 
fíci Emente podrían bastar para volver a dar forma al mismo 
jnakdaJ» sin Ja presencia (cruz de los canas subya&eíit&t; ptn> 
precisamente por esta ra2ón dichos temas pueden producir nuevos 
contenidos que coincidan en sus motiva; fundamentales aun 
faltando asociaciones similares- (yó lkttpsycbalogit, vol. J( 
¡sirte i , 1909).
De-jando de [ado fo r afiorn k indagación relativa a I í forma 
de distribución de estos mitos, íios dcdícatemoi a investigar el 
origen del m ito del héroe caí general, adelantándonos a afirmar, 
desde ya, que en un» cantidad de casos resulta positiva y directa­
mente dem ostró le la [coríü d t k IJiiifflai.ión o t i présLannt, Pero 
cuando esto do sea factible, deberermt admitir la posibilidad de 
otros puntos de vista, por lo menos pnr ahora, en lugar de obstruir 
el camino hacra ulteriores piu£¡rcsu* enn ja actitud poco científica 
de -Wtncklec quien espreia; "cuando se «ncitentrao en puntos 
temo tos de la tierra seres humanos y productos que piiitdaii entre - 
s i una corrüpfaidenciji exacta, o fañoso concluir que proceden 
de un punto Matón, y el hecho de que sepamos o no cómo y 
Cuándo se prudujci k separación, no modifica en nada k p*e- 
«¡unrilci dej hecho mismo". Aun dando por sentado la migración 
de todos los mitos, todnvía «quedarEa por explicar el origen del 
primer m ito 11.
Una investigación orientada de tal forma deberá eon+rihuír,
w' Wincile-r, "Die tikbilonitclie CeMtcikullcr m llu tr BnífUaugcn 
XI17 Ku]turo creen li>s adeptos de cada una de esas 
dos orientaciones, Tampoco p t w haber constituido progreso esen­
cial alguno d abandono de Ja ¡Dtcrpcctadóa puramente salar, t i l co­
mo la defendía Frobcaiu i1?, pira pisar a sostener que todos los mi­
tos han sido originalmente Junares, uuuu lo h x e -G, Hüsing en sus 
"Conüibudones al mito de Ciro” (Berlín, 15*06), siguiendo la 
gerencia de Siecfce, quien (en 1908) 14 considera esta cfmoepdón 
la única interpretación obvia y legitima de los mitos del ntei* 
miento de Jai héroes, concepción que, por Jo demis, ccmiiern* a 
adquirir popularidad,
M is adelante consideraremos detalladamente Lt interpretación 
de los mitos mismos, por Jo cual evitaremos alio» d «inventario
32 Coran cftrnf'lii pajlicularn«itir Afirxrtg Jér Sívm m u.tJ Crñfíáangn d f í ííoms untes d e n 
Rt.ilex isid&gcrmaaisc-hrí Myilkm 4Jriin,
** Ftc-bitíiailH, DajI 7i¿isall> j tlr-y ^Ouiuic^n^ni, Burtin, IÍ>1*¡ Siecke, 
"llertners ais Moi»dgoU.'‘, M /ik. fliM, ynL II, priie (, iih|¡. -IR
11 CoaifnialKí, por tjítnpln, Paul Kodh, Sapta dei ItíbfJ iujiÍ iír* 
Uh¿tr i n 7J i’ mnsung n\it rlrr Myli-'oJogi' J t r ludagermme/i, Bul¡n , 1907- 
Cfi iwMlttt'ai 1h concepción, en parte lunar, en p ir ie nolaj. pero de tadw 
raniloi cnr£.jitfi«Rif:nm unilateral, i lt l mito *1*1 héroe. m Ea obea de 
G oitsv Friedxich, Gntndlagt, Eatsteiuaf und ginaus. Einulje.aiujsg dtr 
bekannt'stf-'i gcrmaniichen Mitr/.hcft, Affikeja ualT .Sug/it (LftiKli» lSTO)t
pág. lia.
14 OTTO TltNK.
crítico prolifo sobre la form a de explicación antes mcQcionída. 
Anncjuc siguíficat?va, c indudablemente correcta en parte, la teo­
ría astra l'ho es en modo alguno satisfactoria y oo logra ofreesr 
una visión de Los motivos de la formación mi tica. Cabe formular 
la cfcjcciáfi de que e l remontarse a protejo* astronómicos no re­
presenta cabalmente el contenido de estos mitos, y que podrían es­
tablecerse relaciones mucho m is claras }' simples mediante otro 
* típ o de interpretación. La teoría de los pensamientos elementales, 
4e la que tanto alxiso se ¿a hecho, nos muestra un aspecto prác­
ticamente relegado al olvido de la búsqueda mitológica. Tanto al 
principio como al final de su contribución, Bauer acota cuánto 
m is natural y probable sería buscar la razón de la coincidencia 
general de estos mitos en los rasgos genéticas de Ir psiquis huma- 
' pa, que en un origen prusiano común o en la migración. Esta 
hipótesis parece tanto más razonable cuanto que otros m or i mien­
to® peñérales de la mente humajia, expresados en otros dominioscoíusiguiente, debemos comenzar por estudiar ü vida ima­
ginativa de! niño, a fin de facilitar la comprensión de la 
mucho m is compleja, y también menos libre, imaginación mí­
tica y artística en general.
Pero el hecho o «pe la investigación de la facultad in­
fantil ile la imaginación, lejos de ludíanse lo bastante avanzada 
para permitir la utilización de sus comprobaciones en la expli­
cación de las actividades psíquicas m is cumplí cadas, apenas se 
encuentra en los albores. 'Cabe atribuir esa imperfecta compren­
sión de la vida psíquica del niño a la falta de un instrumento 
adecuado, como asi también de un camino seguro que nos guíe 
a través de la intrincada m araña de este deiicadk» y casi inac­
cesible dominio. En modo alguno pueden estudiarse estas emo­
ciones infantiles en el adulto normal, e incluso podemos afir­
m ar que, en vista de ciertas perturbaciones psíquicas, la integri­
dad psíquica normal de los sujetos normales consiste, precisa­
mente, en que han superado y olvidado sus fantasía* e imagi­
naciones infantiles; de este modo, d camino se lulLa bloqueado. 
En los niños, por otro lado, fa observación empírica (niño, como tambido 
del material a su disposición. Cabe «msiderír, asimismo, si estas 
fantasías so o elaboradas o rao con cierta pretensión de plausibili- 
dad. Esta etapa se alcania en « n i época en que e l niño carece 
todavía de conocimiento de las condiciones sexuaEes de 1* pro­
creación.
Cocí cJ conocimiento adicional de Jas múltiples relaciones se­
xuales entre padre y madre; con la comprensión por parte del 
niño det hecl» de que Ja paternidad siempre re incierta, en tanto 
que Ja de la madre es perfectamente segura, la novela familiar 
sufre una restricción característica: se satisface ahora enno­
bleciendo al padre, en Unto que la descendencia de la madre 
ya no es puerta n t tela de juicio, sino que se Ja acepta como 
un Jwcho incontrovertible. Esta secunda etapa (sexual) de la
í l CL Freud, “Las fantasía! b ¡nítricas t stt relación (w Ja libe-
kutlilM ", i:i!n ri-li-mnrU* a ]« íiiblmi¡t*jÍH NílinS el («Di, E*l* nKiirilni- 
ráíio íj* halla incluida caí la tegoniiji m-jíc de la fre sa ja i labre la vida 
lerna/ y la teoría de la ncafoiú, Viena y Leipzig, 1909.
novela familiar se halla sustentado, además, po t otro motivo, má­
tente en la primera etapa ( asexual). El conocimiento de las 
cuestiona sexuales da lugar a la tendencia a pintar situaciones 
y relaciones eróticas, cbederiendn al agradable sentimiento que 
procura colocar a la madre, o al objeto de la mayor curiosidad 
sexual, en ta situación de una secreta infidelidad, con imores 
clandestinos. De esta numera, los fantasía; primarias o asexuales 
suben al nivel de la m is acubada comprensión posterior.
E1 íeroa.de la vengaría y de la represa La. que originalmente 
se hallaba en un primer plano, vuelve a hacerse evidente. Estos 
niños neuróticos son, en su mayoría, aquellas que han sido cas­
tigados por los pudres para corregirles malos hábitos sexuales, y 
entonces se vengan de ellos en sais fantasías. Los hijos menores 
de una familia se hallan particularmente inclinados a privar a 
sus predecesores de toda ventaja, mediante las fábulas de este 
tipo (exactamente cccno ocurre en Lis intrigas políticas de la 
historia). Frecuentemente no vacilan en atribuirle a la nudre tan­
tos enredos Amorosos como rivales existen. U na interesante! variante 
de es2, y Zrn- 
Irttlbian f- PrjchMnaljIe í, p. 51J «obre el eiunyn de Yareodocik "Le» 
i&ínli ¡fcníanl”, v»l, VIL 15WS.
8n Interpretaciá» *f* lo* tutifot (Trttumdrutuxgl, Msanda «lici¿n, 
p¿g. 2(0 de la iTadocciáa de Itrill, Micmillu, 1013.
El, MITO DEL XACIMIF.XTO DEL ItÉROE 87
en k ficción poética personal, el héroe por lo común repre­
senta al propio poeta o , por lo menos, un aspecto de su carácter.
Resumiendo los puntot esenciales d d mito ¿el héroe, encon­
tramos;: la descendcncia de padres nobles; el abandono en un 
río — dentro de un ictipiente— y b crianza a caigo de padrea 
de humilde condición, a lo cual sigue, en el curso ulterior d d 
relato, el regreso d d héroe a sus primeros padres, «mi o sin d 
castigo que les corresponde. Es perfectamente evidente que ias 
6qí pandas paterna del mito coíresponden a la pareja real y 
a la imaginaria de la fantasía novdcsca. El examen mas detalla­
do revela la identidad psicológica de los padres humildes y lo* 
nobles, precisamente a l igual que en las fantasías infantiles y 
neuróticas.
De acuerdo ton la sobrevalotací&n de los padres durante 
los primeros año* de la infancia, d mito cwnicma con los pa­
dres nobles, exactamente ai igual que en la fantasía nove lesea, 
en tanto que en U realidad los adultos no tardan en adaptarse 
a las condiciones verdaderas. Así, pues, en d mito se percibe 
fácilmente la fantasía de la novela familiar, con una audaz ín- 
versión de Jas condiciones auténticas, L i hostilidad del padre y 
el abandono resultante acentúan el motivo que ha favoreddo 
e« el yo el surgimiento de toda la ficción. La novel» ficticia es 
la escusa, por asi decirlo, de los sentimientos hostiles que d 
niño abriga contra su padre y que en esta ficción son proyec­
tados contra el padre. El abandono mítico equivale, por lo 
tanto, al repudio o no rctonodmíento que tiene lugar en la 
fantasía novdcsca. El niño, simplemente, se libera del padre en 
la novela neurótica, en tanto que en d mito, e l padre se es­
fuerza por suprimir al hijo. El rescate y ]» vcngiiita son las 
condusioius naíu rales, t i l como lo exige la esencia de la fantasía.
A fin de establecer todo d valor de ese paralelo, tal como 
lo hemos esquematizado en sus líneas generales, es oecesario 
interpretar ciertos detalles d d mito que reaparecen constante­
mente y que parecen exigir uní explicación espída!. Dicha exi­
gencia parece adquirir particular importancia en vista del hecho 
de que, de Eoí escritos de loa m is entusiastas mitólogos astrales o
o r r o ra nk
filósofos naturales, no se desprende ninguna explicación sitis- 
factor ia de estos detalles. Nos referimos * la «parición regular de 
lo* sueños (u oráculos) y i la forma de abandono en un red- 
picote a merced del agua- A primera vista, esos tenias no parecen 
peí mitir una interpretación psicológica, Pena jxjt fortuna el es­
tudio «le Los simbolismos oníricos también haré posible la di lu­
cidle i (ki de esos elementos d d mito heroko. I j utilización d d 
mismo material en los sueños de personas sanas y de neuróticos. #« 
indica que el abandono al agua no es ni m is ni menas que k 
expresión u m bo ina d d nucí m a n ! o. Las hijos nacen del "agua" 05. 
La cesta, arquilla o receptáculo** significan, simplemente, el vioi-
a . loa "suetos del nacimiento", en la /«íei-pretWwn i * la* sueáot 
d« Fri-nil; y también loa ejemplo* citado» por nosotrro o» Die ¿oAenasrija 
Saga, V iera, 1911.
‘-1 Fji I«i coe altos de ludan, ijuc xc hallan adaptado* * la ideación 
Uíantil, y efpponlffirntw a Ihh teorías sexuales infantil™ 71. Algunos relatos 
folklórico* iCriram, fimiachr. Sagen, 1. 7) no* relatan ijüe ios niñoa 
recae» nacidos vienen de iui ( « n , de donde *« l oíntrario y entonces se condenaba a morir también a la 
madre (ver r r in a HHbint;, Hit-huía de la infidelidad /eraeninn). Ma­
terial erttvilúiíico adicional del folklore ha fcidní recogido en aue-tro )¿lin> 
[He /.otiengrin Saga (pájt 20 j Mg,).
afl En cierto» mitos, la arquilla e- Y ^m pluada por la fiifiu- la cual 
también simboliza claramente el vientre; tal se comprueba en los c-iw‘ 
de Abraham, Ion > oíros, mp asi tamiiici» del egipcio fenicio de foUlfe-Adonis ic f V iadllM ,
El. MITO i)EL SACIM1ESTO DEI. HÉROE
tre, d-e modo que t i abandono repf escota directamente el proceso 
d d DBCtmicfUo, sí bien está representado por su opuesto.
Quintes objetan « a repraen tadán par npueiíos deben recor­
dar con cuánta frecuencia el sueño se sirve d d misino mecanismo 
(C í. Tiaxmdtutung, II ed., pig. 2 JB ) Y el propio nutí-nal nos 
da una confirmación de esta interpretación del abandooo —según 
se desprende del simbolismo humano comente— en el s«eño 
soñado por el abuelo (o lo cjue es aún más convincente, por Id 
propia madre) 87 en la versión ctcsiana etc Ciro, antes de 5tt 
nacimiento. En este sueño, es tanta el agua que fluye del regajo 
de la futura madre, que inunda toda Asia, como un rnorme 
océano®9. í s notable que en ambos taso* los caldeos hubieran
Die ITeliaKiCÁtiuaMg J r j tdírn O ntnls, Ex Otirnlr- L u í I, 1. p ig , la) 
y de mucho» u inu ro¿j.
La presencia de la mintia npr-w ntacióo simbólica entre los aboríge­
nes mi ve eomiborada par tos sigunfiH» ejemptoj: Stuckea n an a la 
luitucu. nei-ucUnilfHk ilc-t Jacrun del iutgo (y de Ih "jrniírH'.'t potincdM, 
Mnnj-Tili-Tiki, quien iwr «tiarxluDailo inmedialamenie de ¡u
nacioiienlo por so madre, qi»c ln iirnijü al mar, envuelto ea un ijr-UiiIat 
(arca, Fp-btnius (loe. cit. pág. JT9J tu rra una biliaria nnid.if
de Beislntltaraku, «gü li la cual el niño fué abandonado al npua, para 
ser encontrado y criado por una mujer rica, sin hijos, gr-n|e similar, aunque 
tná* cunipl íiímIu, nue ccrrrepnixle a la* condiciones reate»: k1 mi jet o» 
una. mujer juren embarazado que «5.|nndia bu parto mi sin lémur, ■«■ñó 
COn el nacimienlo ite sai liá]-», y r« e l íll^ñ1? ''I *KU» apan'x-¡u dirtrlam enle 
«cano líqaiii» mnniólieo. IHay ve«uio oio.t. did m ln jo de Abraluita, i:n »u 
libro Kh,u!úm yobrr ¡tiicoG.iáiiái y pMtjuixuia, H Aires, Hoimt. t '/ i l , 
(E.M
1,6 Emu fintesia de un niiurme raudal do agua sugiere pxlrroüjmente 
clorU ofinidad ron e l gruf» vmIo y ampliamente diiuniiidv de los
90 OTTO IUNK
interpretado coiratiunente estos sueñe» de agua cocoo sueños 
de nacimiento, Todo hacc « i poner, adtmás, que esos sueños 
se bailan elaborados en confcxmidad con el conocimiento de un 
simbolismo sumamente antiguo y umversalmente comprendido, 
con una oscura vislumbre de las relaciones y conexiones fu$í¡pre­
ciadas y expuestas en Jas enseñanzas de Freud- Dice este autor 
en su Tranmdeulmx, a ' e d , pág. 199, refiriéndose a un sueño 
en que I» paciente se arroja a! agua oscura de un lago, que los 
sueños de este tipo son sueños de nacimiento, y su interpreta­
ción dcfce llevarse a cabo invirtiendo el hecho que se nos co­
munica a tiavís del «teño manifiesto, es decir, que en lugar de 
arrojarse al agua habrá que interpretar, emerger d«i agita, esto 
es, nacer La exactitud de « ta Interpretación, que h ite equi­
valente el suefio con agua al abandono, se confirma nuevamente 
por el hecho de que precisamente en la leyenda de Ciro, que 
contiene al sueño con agua, falta el tema del abandono en el 
agua, en tanto que sólo la cesta, que no aparece en el sucio, 
desempeña un pipel en el nhatiJono.
mitos ce ¡nundnrinn. que en realidad do p a re en *cr tino la opresión 
■DÍversal del mi lo del aliando»*. El iU-inr, «• halla representado aquí 
por la humanidad lo t i interesante señalar que al arca O ca»a 
embreada, en que Noá flote «ubre la* agua», « designada en ei Anticua 
T«tnm?ri|ri con 1« misan» palabra (Trtmhi que el receptáculo en que 
lu í abandonad» Mn¿*éi Iferemia». loe. cit., pág, 250). Pa cuanto al 
lema de la Eran inuDtlacién, cf. Jeremia*, f*íg, 226 y Laui*mm, *1 
final de va :ritndo sobre la leyenda de Ciro en Eunipn, ikuide «j describa 
la inondaciiSo como una posible varinníe del almndoii» en «1 a¿ua. 
EooKitranKq un i>r«Rip1i> i5e rr«n.ic-¡nii en la leyenda de la mandarina 
narrada por Bader. m «as leyenda» populares de Haden. Cuando 
cierta veaun 
niño que flotaba en una cuna cobre las agua* t n quien un nato aalsfi 
mÜHgraiHmMUa iGiulav Friciirich, loe., clt.r pdg. 2651.
Hemos prccmado explicar las relaciono? psicnlóeicii" «xielmfllea ratee 
el mito dd Abandono, la leyenda de la inundación 7 el mito del fenfn 
macabro, en nuestro libro sobre “T>¡o .SymbolKfaicUtung; ia Wetktrqinn 
uad ilire WiedeArbr im Mythiwbwi Denieii1* {Jahrbtuh ¡¡ir Psyckoana- 
/y»e, V. 1912).
*• Cf- 1* misma biwrjiijQ de los aicniíicadiw en la intwpmacWa 
que bacc Winekler de la etimología del nombre Moiw'e (p-íft- 13).
EL MITO DEL NACIMIENTO DEL HÉROE 91
En esta interlocución d d aban cono como nadmiento no 
debe preocupar la discrepanda entre U sucesión de los dementos 
individúale» de I» materialización simbólica y el proceso real del 
nacimiento- Freud ha explicado este «ordenamiento croa a lógico 
o, incluso, est.i inversión, atribuyéndolo a la forma general en que 
los recuerdos se transforman en fantasías; en éstas reaparecen loa 
mismos datos, peto conforme a una dispüiicióa enteramente nueva, 
sin prestar ninguna atendón a la sucesión natural de los actos ,n .
Aparte de es* inversión cronológica, requiere una explica- 
dón especial la inversión de los contenidos. La primera razón 
para la representación del nacimiento i través de su opuesto —el 
'iB5ftdor>o en t i agua, atentando contra U vida— es la acento ación 
de la hostilidad paterna hacia el futuro héroe71. La ¡ofluend» 
creadora de esta tendencia & representar a los padres como los 
primeros y más poderosos oponentes del héroe, podri apreciarse 
plenamente si se tiene presente que toda la ooveia familiar debe 
su origen, en general, ni sentimiento de verse relegado, eslo ts, 
a l i Si puesta hostilidad de los padres. f i r e l mito, esa hostilidad 
va tan lejos que los padres se niegan a permitir que eí niño nazca, 
lo m al da pie, precisamente, al lamento del héroe, tanta mis 
cuanto que el m ito revela claramente el deseo de plasmar al héroe 
aun contra la voluntad de los padres. D e esíe modo, el peligro 
vital que se sugiere mediante la representación del nacimiento 
a través del abandono, existe realmente en el proceso del nari- 
míento mismo, La superación de todos estos obstáculos también 
expresa la idea de que el futuro héroe La venado efectivamente 
las mayores dificultades en virtud de su nacimiento, pues ha salido
^ Eli la £onaat:lijn J e menos y no 1* transformación de las fan­
tasías M uérftM en ataques *0 rzjntienen Im mismas condiciones (c£. 
T'atantUxtung, (»4t 238, y !■ nota d« la misma piglna; asimismo, Fruuá, 
*A]l(vme¡ncs iilfir ii»a liyslerischen Ar.fall" en Samzolong hlenaer S-LÁri/-- 
Jen tur Ptttttot*nithrr, pág, 146 j ng-K
”* S^iián una águila obserrocUti A> Junj;, esta inTcrtíón, en ui 
ulterior sublimación rafliij, permite a p to tin a r ta vida dul héroe al 
ciclo solar (F*ru!!nmcn t¡rtd SymboJe der Liluáo, II parte, /« iré , /. 
Píycht&iudyit. V. 1912, jiiS|[. 253. lllay mrsáón e-iat-: Tntarfom adant* 
y-tímboivs de la libítio, B. Aires. Paáilós 1953 el "«ene tic»” ile
la madre. Lim JaBtMÍa* irUiivas a aborten, ■'iire inn iparliruts rim ülf claras
en U IwyewJa ile ZoroBstcu, jiefienr!«m limbién a e*i i: MS.1Ilina.
™ El I«ii:'a T.íie.rerín cr.mjiarj el nueLmiecto con un íi* ilfrn » , lo
nial parren hallar»? 11» '. "Mitad
al niño, al if.iHl ijiih un niajiarro náufragp, flrrnjndo a l>ib jitaj*» pnr
Ja loria naen. porque
muctins muilew Ir nturran iji la i ¡lia’' 1 Jtti:r« in, Oc A'.•iluta Reti.m.
V, M2-&7J . 1>r. u u a tr t temejaniv, la primen «eniit i de /.oí t*m¿iJos
d t ¡xh illtr diw , »l Ii.i1.Uj de la ni,l»r»l.:„i, "Eüa imcontra el padre sea apa­
rentemente pmvcwada, en los mitos del nacimiento, por la con­
ducta hostil del padre, se debe a una inversión de la relatióo, 
que conocemos en psicología ton d nombre de proyección, ion- 
ginada por caiacterísticas sumamente peculiares de la actividad 
psíquica, íornadora de mitos. El roetanHtno proycctivo --q u e 
también desempeñaba un papel en la reinterpretsrión d d acto del 
oadmiento, así como de otras características de la formación de 
mitos cjue no tardaremos en examinar— requiere la «iracteriza- 
dún umtormc del mito corno una estructura férttná idea , en vista 
de su semej aoza cod procwos peculiares d d mccioismo J e ciertas 
perturbaciones psíquicas. lín íntima relación coa el carácter pa- 
ranóideo ve h a lk k propiedad de separar o disodar lo que se 
encuentra fundido en la imaginación. «Este proceso, tal como lo 
itustra el ejemplo de las dos parejas- paternas, suministra la base
13 Algalio* initíis. dan ta im ptddín de qoe la relación amero?» con 
la madre buliler* iido eliminada, por iraultsr ileroaMado objetable a loa 
ojos d# cienos puebJus arab con la leyenda muy 
semejo rué d* San Gregorio. * lr« para deUMAtrar que en la lik»tcirÍA da 
Darab simplemente « ha o m ilita el inrestD con la madre, qro, p s r 1» 
detní», precede al reconocimiento del liljo; aquí, por él contrario, el 
reconocimiento impid* el incesto. Esta atenuación puede «radiarse e» 
►u íüfc narienté, jmr asi decirlo, « i eJ mito de Télelo, dotde el héroe 
te casa con »u madre, peni U ik íih im a n ta de consumar e] incoto. 
El m>i»ci> feérico de )u leyenda de Tri-íáit. según la cual Isolda « c a 
Jcl agua al pequeño T ñ tlin ( « decir, le da nacimiento!!, sugiere., de 
chía manera, et i»an* fundamental u-s Irabnjo Ow.5 I n u i t Motiv in IHchtn-ig
r¿mi Safe, doad» , que aquí sAIo b-nxis niíiici-mado 
al (um&i, ba «ido unaiiuilo en drtall», r»i'iig*en(lo loa miilliplee hilo* que 
ccmergcn hacia el miroia, pero que en ei |>n¡»nnte trabajo bao údú de­
jado» de lado.
EL HIt O fcÜlL W.ÍtÍ«IEKTO DtL HÉROE
para la formación de mitos, y, Junto con cí mecanismo prayec- 
Itvo, proporciona la clave para la comprensión de toda una serie 
de íoíifiguntlcméí d d mito, de ctro modo inexplicables. El motar 
píopuLiur á - t s i proyección de la actitud hostil d d licroc hacia 
su padre, no es otro que el deseo cié justificarse, proveniente 
de b. perturbadora rom::íefiii'jii de- titos sentimícntus cuntra d 
padre-, El proceso de desplazamiento, que je inicia COft U pro- 
yecdon del sentimiento hostil» prosigue luego, sirt embargo, y 
can ayuda del mecanismo de separación o disatiaetón encuentra 
«na expresión diferente J e su progresión gridual en formas su­
mamente citacuííirfiuas d d miin d d héroe, fin t i morco piico- 
lógieo original, el padre sigue siendo idéntico al rey, vale decir, 
el petseguídor ‘tiránico. L* primera atenuación de- esta fctidón 
apirece en aquellos jiutos en que ya se intenta llevar a cabo la 
sepiradún entre el perseguidor titánico y el padre verdadero, 
pero sin lograrlo enteramente, por bailarse el primero rdadonado 
todavía con el héroe, habiíualmente en el papel de abuelo, como, 
p o r ejemplo, en el mito de Gxo en todas sus versiones, y en 
la mayoría Je los mitos heroicos en genual. La separación en­
tre los papeles At\ padre y el d tl rey significa e! primer paso 
de regrese,, desde ):i « fer* de la íautasía lu d a las condiciones 
reales y, en con semencia, el pidre del Jtétoe aparece la mayoría 
de las v&es ■—en este tipo de mito— como un hombre humilde 
(ver Ciro, Gilgames y otros). El héroe llega así, nuevamente, 
a una aproximación coa sus padres, al establecimiento de cierta 
Afinidad, que encueatia expresión cu el hecho de que no j4Io 
ei liénje mismo, sino también íu padre y iu madre, representan 
objetos de la persecución del Urano. El héroe adquiere, de ests 
manera, una vinculadón más InLima con la madre (casi siempre 
Km abandonados juntos1. Poseo, Télefo, Feridirn), quien se halla 
m is c e mha 
sido fecundada por algún ser divino, se a u mi* larde con 
u n mortal (Jesús, K irna, ló n ), que aparece entontes corno 
el padre verdadero, en tanto que e l dios, como padre, sola­
mente representa Ja idea infantil m is exaltada de la magnitud, 
poder y perfecoAn del padre7*. Al mismo tiempo, estos mitos 
m ilita i estrictamente en el tema de la virginidad de la madre, 
que en oiría apenas se insinúa. El primer Impulso qai2is obe­
dezca a la tendencia hacia lo trascendental de todo mito, que 
ouge la introducción de un dios. A l mismo tiempo, la virgi­
nidad de la madre constituye el m is completo repudio del padre, 
con lo cual se consuma todo el mito, según lo ilustra la leyenda 
de Sargóo, quien no admite padre ninguno, fuera de su madre 
vestaL
La ¿JíaDii etapa de esa fctemaacWn progresiva de la relación 
hostil con el padre se halla representada por acuella forma del 
m ito en que la figuía del perseguidor real no sólo aparece com­
pletamente desligada de la del padre, sino que ha perdido hasta 
el m is remoto parentesco con 1a fxnuJia del héroe, de la que 
es CQCfurgo acctixi (Feridun, Ahrahgm, el rey Herodcs y otros). 
Pese a su triple carácter original, con sus papeles de padre, rey
,H Síftún Fread, se o b o r ra usa iiíeotiü’Lejüi-ún ¡gUBbnmtc regula? 
d«l padre « id Dím 4padre «Irs lin l, etc.) en l n faiitatfai de ia u til id ad 
Jiiíifuka Boi-to«l y p.iiiür.g:.:.-!, y utnj t u to ocurTí con Ja identifioacija 
del cm pfiiJ.jr con el podre. En tst* .^midn, «ib* h á « í H4W
q w can todca los pa tito s pre&mtu) a m dicti t u m (ucmí deE. Meyer (Berieít d. Kg!. frciu*. Altad, d. FUt., XXXI, 
lOOR, píg. 64Q). Las leyendas de Mitist» y loa levitas; *Pr«unuÚemeijte 
Moisés filé oric¡n*rlami!iUR bija de la bija dd Urano (que ahora es n 
nudre adoptiva) J. 10» toda probabilidad, de origen divino'. La pOe- 
:erior elaboración, huía pleamar la fcinrm actual, priibibimenle obe­
dezca a molinw racionales.
EX UTTO DEL NACIMIENTO DEL HÉROE 101
antiguo, son ei producto de un pueblo de adultos. El impulso 
inicial es proporcionado evidentemente por el asombro popular 
ante la aparición del héroe, cuya vida extraordinaria sólo re­
sulta concebible si la imaginamos precedida d : una infancia ma­
ravillosa. Esa niñez extraordinaria del héroe es construida, sin 
embargo, por los hacedores individuales del mito —a quienes 
debe remitirse en última instancia la idea indefinida de un 
espíritu popular— con conciencia de su propia infancia. Al 
atribuir al héroe sus propias historias infantiles, se identifican 
con él, por así decirlo, reclamando para sí el mérito de haber 
sido, también ellos, héroes similares. El verdadero héroe de la 
novela es, entonces, el yo que se encuentra a sí mismo en el héroe, 
retrotrayéndose al tiempo en que el yo era en sí mismo un 
héroe, merced a su primer acto heroico, esto es, la rebelión contra 
el padre. El yo sólo puede encontrar su propia heroísmo en los 
días de la infancia y por eso se halla obligado a atribuir al héroe 
su propia rebelión, asignándole aquellos rasgos que hicieron un 
héroe del yo. Tal propósito se logra gracia a los temas y 
materiales infantiles, al retornar a la novela infantil y transferirla 
al héroe. Por consiguiente, los mitos son credos por adultos 
mediante la regresión a las fantasías de la infancia 82, y el héroe 
se forja y nutre de la historia infantil personal del autor del 
mito. Entretanto, todo este proceso tiende a justificar a las 
gentes como unidades individuales, por su prop:a rebelión infantil 
contra el padre.
Aparte de la excusa del héroe por su rebelión, el mito 
también contiene la excusa del individuo por su rebelión contra 
el padre. Esta revuelta le ha pesado desde su infancia, puesto 
que no llegó nunca a convertirse en héroe. Y ahora se le pre­
senta la oportunidad de justificarse, haciendo resaltar el hedió 
de que el padre le ha dado motivos para su hostilidad. En la 
misma ficción, también se manifiesta el sentimiento afectuoso
82 Freud aplicó esta idea, que derira del conociriiento de la fantasía 
neurótica y de ¡a formación de síntomas, a la interpretación de la obra 
romántica y mítica de la imaginación poética, en una conferencia titulada 
“El poeta y la fantasía”.
102 OTTO RANK
hacia d padre, según mostrónos m is arriba- Por consiguiente, 
esoa mitos han surgido de dos tenus opuestos, hallándose am­
bos subordinados í l tema de la id vindicación hengrin Saga.) Jung, que considera el desrino típico 
del héroe como la representación de la libido humana jr sus 
vicisitudes características, lia convertido ese tema en eje de 
su interpretación, vale decir, la fantasía de nacer de nuevo, sub­
ordinando asi d tema d d incesto. Jung explica no sólo el na­
cimiento del hfroe, que tiene Jugar en drcunstancias simbólicas 
muy particulares, sino también el tema de las dos madres d d
w Sobre lo» paralelos «tiuspstcoláeim* y otras teorías sexual» infaa- 
tile* j-
*• Ln pümvHMU tarjarte* {Gñmm, 
IIJ, pá*. 103), “Fundeto*u]", N* Si. “U* i«a pajarito*" (N* *. y su k k íh de 1« historial y mii-.« dt abuibao.
KL MITO M X NACIMIENTO DF.L HÉROE 103 -
104 OTTO BANK
sulta f iíjj agrupar el resto de los diversos personajes que se mué- 
w o ea torno a aquéllos: entre 5a pareja de padres iwblfl! j so 
hijo, encontramos si administrador Harpado con su mujer e Hijo, 
y al noble Artembares con m descendiente legitimo. Cuando se 
tienen kw sentidos agnzadtM p ira percibir las peculiaridades de 
la estructura mítica, no tarda en reconocerse que las parejas pa­
ternas intetmedias son dobles de tos padres, como así también, 
que todos los participantes no son sino olías tantas repeticiones 
de las personalidad» de los padres yd d hijo; y por cierto que 
esta interpretación se apoya en rasaos definidos del propio mito. 
Harpago recibe al niño de manos del rey para abandonarlo; a t­
ril a, por lo tanto, exactamente de la misma manera que el padre 
regio y permanece í í d a su ficticio papel paterno por su nega­
tiva a dar muerte al niño con sus propias manos —porque es de 
su misma sangre, dice— y en cambio le encomienda la taren 
al pastor Mitradales que, de este modo, vuelve a identificarse 
con Harpago. También d noble Artembares, cuyo hijo había 
sido azotado por Ciro, se identifica con Harpado; pues cuando 
Artembares junto con su hijo maltratado se halla en presencia 
del rey para redamar satisfacción, también Harpago, unos ins­
tantes después, aparece delante d d rey para defenderse, y éste 
le orden* que le envíe a su hijo. L> esra manera, el propio 
Artembares desempeña un papel episódico como padre del héroe, 
Ja cual se ve plenamente confirmado por la versión círsiani, sep in 
la cual, el núble que adoptó al hijo d d pastor, Ciro, rorou hijo 
propio, se llamaba Artembares.
Aun m is dara que la identidad de los distintos padres es la 
de sus hijos respectivos, lo cual contribuye, naturalmente, a coa- 
firmar la identidad de las padres. En primer lugar, y esto pa­
rece concluyen te, todos Jos hijos S i» de ¡ti misma edad. N o sólu 
el hijn de la princesa y el del pastor, que r.scco al mismo tiempo^ 
sino también, como lo dice explícitamente Heródoto, los niños 
con que jugaba Ciro, entre los que se contaba el hijo de Artem­
bares, a quien mandó azotar. Heródoto señala asimismo —quizás 
intencioniCmaite— que el hijo de Harpago, destinado a con­
vertirse en compañero de juegos de Cito, a quien el rey tubLa
r«riricic ido, cía también, ai parecer, de la misma edad de G ro. 
A Jem itj los restos de ese nulo son ea locados ante su padre, 
Harpagc.i, dentro de una cesta; y eta asimismo una cesta donde 
Ciro debía ser abandonado; cosa que ocurrió, efectivamente, pero 
a su sustituto, el hijo d d pastor, cuya identidad oto G ro se 
hace obvia y tangible en [* versión de Justino. En esa versión, 
G ro es trocido materialmente por d niño vivo de los palores; 
pero « te sentimiento paterno paradójico deja d e serlo por la 
conciencia de que, en (calidad, este trueque nada ha modificado. 
Q aro csti que resulta m is cíimprcniible que la mujer del pastor 
deseara criar al hijo d d re)’, en lugar de su propio hijo muerto, 
como en la versión de Herúduto; pero aquí nuevamente se hice 
evidente la identidad de los niños, pues: así como el hijo d d 
pastor en el pasado recibía k muerte en lugar ¡le G ro , doce 
años después d hijo de Harpago (también encerrado en una 
cesía) moría en el lugar de Cirn, a quien Harpago había 
perdonado la v idaaa.
La idea que se desprende de esas consideraciones es que 
las diversas multiplicaciones de O ro , creadas con cierta finalidad 
son luego suprimidas, por «instituir elementos perturbadores, 
una ve i cumplida dicha fim hdad. Y ¿xa es, indudablemente, 
la de exaltar al protagonista, tal romo ocurre en la novela 
fam iliar El héroe, a través de Las diversas duplicaciones de si 
mismo y de sus padres, asciende la cscali sixiaJ desde el pastor 
Mitradatcs. pasando por el noble Artembares —a quien el rey 
tiene en alta estima— y por el primer administrador, Harpago 
—que es pariente del rey—■ hasta el principe que finalmente 
resulta set; así es ctena su carrera aparece claramente en la ver­
sión ctcsiana, donde O ro va pasando de hijo del pastor a
“ Eu(«jitrd&m> H ocupar el lugar del padre, puede también aparecer complemen­
tado por un hermano, que viene a ser el tío abuelo del héroe y, 
como tal, su adversario, según puede comprobarse en Jos mitos 
de Rómulo, Penco y otros. Es fácil descubrir otras duplicacio­
nes en estructuras míticas aparentemente complejas, poi ejemplo 
en Kaikhosrav. Feridun y otros, cuando se enfoca el mito desde 
éste ángulo.
La duplicación de los padres o de los abuelos, respectiva­
mente, por mediode un hermano, puede proseguir en k gene­
ración siguiente, y referirse r! héroe mismo, conduciendo de 
este modo o los mitos de hermanos, que sólo cu be mendonar de 
pasado, en rektis'xi con el tema actual. Los prototipos del niik», 
que en k leyenda de Ciro se esfuman por completo después 
de haber cumplido su misión, vale decir, k exaltación del rango 
del héroe, terminarían, si cobraran vida propia, por levantarse 
en un pie de igualdad con el héroe, como competidores con 
iguales derechos, es decir, como hermanos. El ordenamiento ori­
ginal quizás se conserve mejor con 1» interpretación de que los 
dobles extraños del héroe son oscuros hermanos que, a] igual 
que el gemelo, deben morir para el bien del héroe. N o sólo el 
padre, que obstaculiza la carrera del hijo maduro, es eliminado, 
sino también el indeseable competidor —el hermano— en una
w Cierto» mita» lloras n caí» * liiraitlficwida de las familiar 
titula i-3 mw pequeña detalle, como, por eJenptOi en el mito il* Edipo, 
donde una pareja real tiene mi equivalente en «Ira, y donde haua el 
po«4or que recibe »uo manos ti ul¡U> para abaldonarlo, tiene *u 
replica exacta en el pastor a ijalen confia el re*cat« del niño.
108 OTTO R*3H
materialización ingenua de las fantasías infantiles, y por la 
simple «zón de que el hfroe no quiere tener faroitia.
Las complicadones d d mito hcioico con otros ciclos míticos, 
incluyen, aparte d d mito de los hermanos hostiles —que ya 
hemos considerado— d mito del incesto efectivo, tal cunio se 
lo encuentra, en el núcleo d d mito de Edipo. La madre y su 
relación con d héroe aparecen relegadas a un tegunrSo plano 
en d mito d d nacimiento d d héroe. Pero existe otro tema 
llamativo, a saber, el de que con tanta frecuencia la madre hu- 
rn ilic sea representada por un animal. Este tem í de los ani­
males abnegados 8£* pertenece, en parte, a una setic de elementos 
extraños, cuyn explicación occedetSa con mucho los alcances de 
este ensayoao.
• I I tema del animal puede tener cabida en el oricnamien­
to de nuestia intsrptriación, sobre la base de las siguientes re­
flexiona. Asi como la proyección sobre el padre justifica 
la actitud hostil por parte d d hijo, de modo similar d descenso 
de la madre a h categoría de animal tiene por objeto reivindicar 
la actitud tíel hijo e conformarse 
con la función más modesti de nodriza. Los animales son sustituto*
aíl Cl. Criilicrna.tii, ¿iunV>iK!crii-nntt.n de ]■■•. uiimoUg en Ins. miLcq de 
ubonilomi, v r tnnsbiéa U» r«ntribiH'¡i>iMS» lir- BauiT fjiíg . 574 t jí^.I , 
(iordlihíT fp. 274> y Liftbrechl: Z*r FoJkskattiif ÍKomaJeu ojhí iie 
W’tljtnJ , Hellbrtiilfi, 1H79.
M Cí. el nriii'iilo A? Fir-jJ -ubre “La recurrMuüa iniaolil lid tote- 
misma" (Imite», «'1. IL 19131. E* nuanto a I* b u e totenilMica de la 
loba romana, cf., Jones, 'íifiíruv^m. pac SO y ¿Ir. El pij-irn carpinVru 
Je, ln leynndn de ítómula fue uialiswln jioc Ju n ( (¡oc. cjf., jiág. 3*2 
X “ 6 >-
EL MITO DEL NACIMIENTO DEL llKftOE 100
muy idCLUidcii, puesto cjuc lo.i prcicC&OS stiuiili-s son nfj’ii clira- 
Iritrií" tvjdtnie.í tan ü én p a n el ntñn, en' tanta que el ocuLfim len­
to de « to s procesos es, presumiblemente, la lá íi de Es fcbcEi&i 
infantil mnrrü los paiüres lil abandono en una iq u illa , a mer­
ced d d aguí, «exualisa. — por nsf decirlo— el proceso- Jet na- 
cimiento., a la manera infantil; los niños son recogidos í ík una 
cigüeña , l t Eíi*üii cuma U partidura 
J í r iñ » , S i«k* /7-CrtifAgryr/i, J , Wimmfú, p 35l úña lo qu í en ciertas
regiontk y j:j ¡w-* e* «1 túwie ¿1 qu* iJeijrniprisii tula (unción. Nu jjic itc un 
p jjiiro; «i. ("íjIj-liih ;-, Z*\ y Kyknoí; ís le úLlin» es abandurjtdii par wi 
madre c rrc i del mar. donde cj criido pur un c i s u , mientra» au blji> 
Tenue* lililí mliri.: el agua, líínlro de- una aTqalüIa. La jnlerprelaeiún 
de£ lema ^ae &lr>e n iiihjh'i n di; lulo ciipiduclox «si Ja taga de I_olnnf;riiit 
tainJuea aquí de«3np«ñe su pa]H-J. Su» ttmo* a í¡ Impórtame» perte­
necen a este tic la milico; JjjiuMiiJila Uní* en un i iiuti^íIIh «jlirr luí 
HB1*-**. y un cim e lo ¡leva iiasta la oiilla. Nadie debe preguntar de 
d^nde vleof.: nu debe tevulmíic el mitlcrKi sciua] del u-riiivn dcJ hoanbre; 
en *u lugoi, i# recurre a 2a fábula de Ja cigüeña: el cisne corc a ’m 
eíüuí eo t-J rui.ua y m-, Juf lleva a Ii-j. (nuiic-i ru una snjuiJfi, Ouaidandu 
uocreepondencia con Ja pichihiriiin de i&d* iiingiinrci íi pi=>p̂ .:ia de Loliengrin, tncDRliunn!) en atta;. miiid 
(pnr ejftnijilri, el de Edip*) una vritíjs dr im tciinar, o an enicnn iyue 
dtbc 5tx m u tilo . Sobre La *¡gnifita-i|y tic ¿a 
>nÍKÜeñj. cf. Frcud, "T eorfií «n itfü u jiií>iiii)i-aH, En cuanto al irJlo (¿sJ 
bérOr. cf. nuítfro trabajo MlíniiLr. Afil:.-* I.i íJh^mhi-íi:-- ■; ¡iKerpntHCién 
du lo* tenia? de Ju Kica de Lfhínerin.80 Cf, FrUud; "AniJisi» de Ja fni: ia de en niño »aiju de euien 
añija”, /sJirbui h f. Puyíkwjnn.'jt, n jJíjfí-Aoprfi. FtirjcAurejpen, VoJ. 3,
1909.
con sanguínea, reemplazándola por un animal o una nodriza ex­
traña—, nada expresa fuera de c¿te hecho: la mujer que rae ha 
amamantado es mi madre. Esta afirmación aparece simbolizada j 
directamente en la lependad de Moisés, cujo carácter regresivo ) 
ya hamos estudiado; en efecto, precisamente es elegida com o¡ 
nodriza su propia madre (en forma similar, también, al mito 
de Heracles, y al egipcio-fenicio de Osíris-Adonb, en que O ss- 
fia encerrado en una cesta deriva corriente abajo hacia Fenicia, 
donde e¡ hallado finalmente c o i d nombre de Adonis por 
Isiij a quien la xcina Astarté hace nodriza de su propio h ijo ) 93.
Aquí sólo podemos hacer una breve referencia a otros te­
ma» que parecen guardar una relación menos inmediata con 
todo el mito. Entre didios Lemas se cuenta el de hacerse el 
tonto —que las fábulas de animales señalan como la actitud 
infantil más universal para cotí loa adultos— y los defectos f í­
sico» de ciertos héroes (Zal, Edipo, H efcsto), que quizás sirvan 
ja ra reivindicar laa imperfecciones del individuo, de modo tal 
que las KpííxJwa del padre po* posibles defectos o deficiencias 
Se imórpofaji al mito, con el acento apropiado; e l héroe posee 
la misma debilidad que atenta contra eL auforrespeto del individuo.
Esta explicación de la significación psicológica del m ito de! 
□acimiento del héroe quedaría incompleta sí tw> ¿«tacásemos 
sus relaciones con ciertas enfermedades mentales. También a k« 
lectores carentes de experiencia psiquiátrica —o quizás más a ¿vtos que á ninguno-^- deben haberles sorprendido esas relacio­
nes. En realidad, los mitos de héroes equivalen, por muchos 
rasgos esenciales, a las ideas delirantes de algunos individuos 
psicúticos que padecen delirios de persecución y grandezas, esto 
es, n los paranoicos. Su sistema delirante se halla construido 
co forma muy similar al miro del héroe, de modo que revela Ja
IFsennr dice que habhuBlmvntu K cundí ja la conlw ej'sla raitrc 
las ¡tT ítdas Rrit'Kav primitiva* y ):)► pM rtiore», rnlinLvas n la madre 
lie unn divinidad, nM diííl'í ta fíirwiiila dn cCti> 
por A. B o-ftr (FoJIeco de la Neu* F trie f r u t e , X m . 6, 190Í, N* 14,441» 
que toaan, en parte, nuestra interpretación rt*í ni40 del lléne. He aquí 
¿> uno dice H ergo; "E ílú r persuadido de que cita c t « wrismeuSe ser 
la hijo íleititiinn de ana « ia o c iá lic a dama tuso. El dew* de iw-tlenícer, 
par MKdntieMO, a circuios más dlfafnguid«s y brillantes que ku verda­
dero», ae remonta, prokab!emr-.nao, a su infancia: y «u d«e> de « r una 
princesa ha dad» lugar a la i l t u n ú creencia de que no «a h ija d t 
mi» padres sino la dciri; lidien te de una dama de la liubleza, qíic oculté 
ai ñauado au ilejítinui progenie, ¡laclándola j u u j por b ija de un sresti- 
digitadúr. Un.» vez enredada en «use fantasías, es lutnra l ijno interprete 
Cualquier palabra hiriente, o cualrpiler observación ambigua oída por 
asar, y, sobre todn, »u desagrado ante I* idea de ser la hija do mi» 
modestos padre», como la caailnaacido de in driiriú novelesco. Así, 
be lia lijad» como meta de mi vida recobrar ¡nuevataeüite la posición 
social de (pie -ronuidera haber despojada. Toda MI biografia muestra 
su dénodida inaifttcbcia en esa idea, con resultados triginos1*.
£ 1 tipa f«menino de la novela familia/, tal cobo k nm prWffita 
m este cas», en d terreno de lo asocial. UTiitilrn fss sido transmitido 
enano Enilu heroico en ejempfeí aisladusL Cuéntase de ’h última reina 
Sesiframit («» Diuiloro, 13, 4> que #a madre, la dlusa Dericeto, avergonzada 
de d ía . la abandonó en un yenwi rocoso, (tonda ta alinenianiu la» 
palomas y la hallatrci irnus pastores, 5 paranoicos con delirio perse­
cutorio M.
* E] paranoico revela niticlámente el carirter egotista de todo 
d sistema, pues para él la exaltación de los padres — tal como 
¿1 la llera a cabo— no es mi* que un medio pata la exaltadla 
de s£ mismo. Por icgta general, el eje de su sistema entero 
es simplemente la culminación de la novela familiar en el 
enunciado npodktico: Yo soy d emperador (o dios). Razo­
nando mediante el simbolismo de los sueños y mitos —que es 
también e l simbolismo de todas Lu fantasías, incluyendo el 
"morboso" poder de la im aginadlo— todo k> cjue consigue con 
ello es colocarse en el lugar del padre, tal corno conduje el 
héroe su revuelta contra su progenitor, listo puede hacerse en 
ambos casos, porque el conflicto con el padre —que se remonta 
al «cuitamiento de loa procesos sexuales, tnl c an o Jo sugieren 
los últimos descubrimientos - se ¡muta en el instante en sic.iún * la generaci&i 
anterior; así, se «invierte .n ejemplos cspccislci ("lirlcge ju í Kettungpiphan- 
tasie", ZeairulbUlt f . Pnfbvim dyse, I, 19 11 , p . 351, y "Dic 
Ralle das Famili«immans in PsjrehoJcfiie des AtlefllStcfl", 
¡nlernuíioaate Z r/titb rift f&t tUnfl/f/iS Psyií'OtHdipt, F, l y l J ) . 
El díroento verdaderamente heroico sólo consiste, entonces, cq
*■ Faiy 
bajo otras formas, han tenido poc resultado demostrado una coin­
cidencia comparable.
En cuanto a! carácter de esos movimientos generales de la 
mente humana, el estudio psicológico del contenido esencial de 
esto* mitos podría contribuir a revelar la fuente de la cual ha 
manado uniformemente, en todo tiempo y lagar, un contenido 
idéntico de los mitos. Ya se lia intentado con -éxito la derivación 
de un elemento constitutivo esencial a partir de una fuente huma­
na común en el caso de uno de eso* temas legendarios. S, Freud, 
en su fnterpre/acfón d t Jos sae&ot, muestra la relación de la 
fábula de Ediprt (donde el oráculo le anuncia a Edipn que matará 
z su padre y desposará a su madre, tal como sucederá efectiva­
mente más tarde) con loa dos sueños típicos de la muerte del 
padre y la cópula sexual con la madre, sueños experimentados ae* 
tualmeote por infinidad de individuos. H e aquí lo que dice Freud 
¡le Edipo R ey:15 "Sí el destino de Edtpo nos conmueve es porque 
habría podido ser el nuestro y porque el oráculo ha suspendido 
igual maldición sobre nuestras cabezas antes de que naciéramos.
IB Scjún La vermjn ónleliasa de L Lúpea-Balleiteroi y de Torrvs.
Quizás r a s estiba reservado a iodos dirigir bacía nuestra madre 
nuestro primer impulso sexual y lu d a nuestro padre ci primer 
sentimienWs de odio y e] primer deseo desttuetor. Nuestros sueños 
testimonian de ello. El rey Edipo, que ha matado a su pfrd«I 
y lomado a su sriudxL- pn jnjJrínitifiío no « sino la tealiiicíóa 
un sueño de ios pueblos t i l ¿Aúh> he prtdido dearuisírarlí) rt- 
Ci£tit£fú£ntC: en a trú Iil>rg ( /J í r Kümller, 1907- A9 jCmStúO 
tiempo, t i traslado a. kii frtitúS del método -“ y en paite también 
de los resultadas— de la técnica, freudiana de i» interpretación 
de Ico sueños, ju rereria tallarse justificado, tal como lo sostuvo 
Abraham, e ilustró con un ejemplo, en su trabado Tfgfcn ukJ 
M ythsi (tSOSi) 1T, Las relaciones Intimas entre el suefto y el m ito 
hallan ulterior confirmación en el ciclo de mitos que estu­
diaremos en seguida, con frecuenta ocasiones para fíüünaf b a­
sándonos en la analogía.
La actitud bucljJ de la íefidenria mitológica ir is moderna 
hacia cualquier tentativa d t establecer una relación entre el sue­
ño y el m ito174 es en lo principal consrcuencia de La restricción 
del paralelo a las lU m idaí pesadillas (A ip trü im e) t tal co a» in­
tentó hacerlo Laistner en su notable libro Dos R¿tisi det Spbinx 
(1339) y de U ignorancia de las importantes enseñanzas de 
Freud, Ejíu últimas ñas ayudan, no sólo a com prenda los sue­
ños mismos, sino también la estrecha iclicióíi de su simbólica
!* Scfijji'i Freud. la fábula del Huiilet do Sliaknpeare lamliKii p t i ' 
mil* una inierjirrractiSn dm ilff, Mí* ^ lvlani* v tm nós cómo loe BtítílófM 
sitúan la leyenda de Hunle*. deide puliros A t vÍkIii iv¿y•, J.yJ.2,
IV». O . IjeMíiuan ( MyiAoL HiliL, L 4) • I! iiicJiuralB Etrójicvich l.loc.
cií.r pí(. 140) oitmkie U OxrraOrdinaria titaiJk-acinn de la rida onirira 
tu la ÍLcchiii nnloliÍE'xa dr lado» Id tiran post. Wuult liarií loo le***í milicuo indiiidualei^
El. MITO DEI. YACIMIENTO DEL HÉBOE 15
con todo» tos fenómenos psíquicos n i general, especialmente con 
los ensueños o fantasías. con k creatividad artística y con ciertas 
perturbaciones d r la función psíquica normal. Un* parte común 
i todas csss producciones pertenece a una sola función psíquica, 
a saber, U imaginación humana. A la facultad imaginativa —de 
la humanidad en su conjunto niá# que del individuo en particu­
lar— la moderna teoría del mito debe conceder Je un lito lugar, 
quizis el primero, p ira establecer el origen último de todos lt» 
Jnitus. La interpretación de los mitos en el sentido astral o, para 
decirlo con m is precisión, « a n o "relatos de cakridariD", pilotea, 
según Lcssíoann, el problema. —en vista de la imaginación crea­
dora de la humanidad - de si el ¿■ermen primero que dio origen 
a dichm relatos lia de buscarse precia mente en kw procesos 
de la esfera celesteIa n ¡i, por e l cumiarlo, se habrán transferido 
posteriormente rclitos ya elaborados, de un origen completamente 
distinto (pero pfesurnrblcmcíLto psíquico}., a los cuerpos celestes. 
Ehrenrcich (AH gtm titt# M ytlrohgic, 1910, pág. 104), formula 
una afirmación más positiva: la evolución milcitógiai comieiizt 
ciertamente en un nivel terfcsíK-, en la medida er. que las exper ¡en- 
cías deben ser reunidas, primero, en e l medio cin undante inmedia­
to, antes de podrí ser proyectadas al universo celeste. Y W undt 
expresa (Joc. cit., p % ZB2) qus i» teotía de la evolución de la 
mitología, según la cual primero se ori^íoa en el a r lo , p a n des- 
ccndci, stllu en un período posterior, a Li tierra, no sólo con­
tradice la historia del mito —que no tiene conocimiento de una 
migración de esc tipo— sino que es incompatible ¡guiEmente 
con Ea psicología de la. formación del mito, la fS£rtíi Inú lianutíiiilo a Jfie. prco/MW nutunln* s 
interpretado rn ( ••n u luium l IhI.í, rw a la. inversa. “ L* jn lerprelaoúa 
ile la nntuxdrea ?* un tema en *( inferna* fpáp. 6Xíu na ta). En for­
ma muy lem íjuatí, tam os en Cetchir.hi* A ltm u m s {tomo V. psu- 
4íij itt Meyur: " t n nsiirlniH «ikus, el siml>jH:-iitc na'ural. bocntuta un 
lo* niitnc, « ( t i p- haila flpiwnittiienle pxcsrnlí; n lii?ri lia fidn introdu­
cida con jio«i:rb>r¡iJed, tal con» v."
16 OTTO HANK.
fcL M rro DEL NACIMIENTO DEL EIÉIIOE 17
?5íi trans locación como intiíosccimeiite imposible. También es­
tamos convencidos de que los mitos s®, por lú úicnos en un 
principio, son estructuras ele La fíCuEud humana de la iinagi- 
iiatiiin, que en determinada Época fueron piuyect¡idasr por tier- 
tas raxuncs, a la esfera celesteso, p adiendo halwr sido trans­
feridas sccuadariaitiúiti; a las cuerpea celestes, con sus enigmá­
ticos fenómenos- La significBciún de las inequívocas huellas que 
esa trans fe ra l cLi ha dejado sobre los mitos, como lat í¡guras 
fijas y demás, iu> debe siitestimars* baju ningún concepto, aun­
que c! origen, de estas figuras fuera posiblemente de carácter 
psíquico, p ita convertirse posteriormente en la base de los cálcu­
los d d calendario )' del firmamento, prccisámente en ratón de 
su ünporUñeta.
En lineas generales, parecería ccxno si aquellos investigado- 
res que se sirven de un tipo de interpretación cnitol^ígK'a exclu­
sivamente naturalista, fueran, en cierto sentida, incapaces en su 
esfucrio p o r d-escubrir d sentido original de lis leyenda» míticas— 
de desprenderse por completa de un proceso psicológico como el 
que cabe sawMier, de modo semejante, en los creadores de ios m i­
tas Sú». EJ motivo es idéntico y condujo a la mwrnj evolución 
en los creadores del m ito y en mis intérprete». Uncí de los fun­
dadores y campeones de la investigación mitológica comparada, co­
mo asi también del tipo naturalista de ifiterpretaiU'*! mitológica, 
Max MüLkr. señala loii extrema ingenuidaJ, en su obra Hnmyos 
( l86y}, que este procedimiento no Milu otorga sign ifíaiío j- 
belleza a leyendas sin « n tido , sino que contribuye a eliminaro n d e ic¡.:'in, 
«pie is'Ltjyu evidecleniente la. eapreuAn más. fuerte di? Ja rebellón 
Cuntía el padre* « «I rr¡¡Mno litir.ruj Li mejor TTUriia de w origen 
iexiu.1. F.ii t ilaniif al carácter du venK,iii2d -de e iia cavlrcción, como i u
también O la BÍgllHwdfHiii ÍJifunlil ilr UkIiI r-] ru :m pli'j i, cí, Fnjlwi,
“Tíorias EtxuaJe» Lníanlilei." > “Ariílisji du U Mu* de un i>i¿o do 
cinco lím i”-
114 OTTO KANK
la justicia real o aun en la necesidad del neto que, por consi­
guiente, generalmente es respaldado y admirado®*, en tanto 
■que el rasgo morboso, también en lo* casos criminales, t i la 
transferencia patológica del odio desde el padre al odio al rey real 
O a varios reyes, cuando se tu lla u ú i generalizado y m is per­
turbarlo todavía.
Asi como el héroe Cs ensalzado por la misma hazaña, sin 
que se pregunte por su motivación psíquica, del mismo modo 
el anarquista podría pedir perdón por las penas más graves, en 
razón de haber matado a una persona totalmente distinta de 1» 
que realmente había intentado destruir, pese a una nuxivaci&i 
política aparentemente excelente, quizís, de su acto w .
Pero por ahora dctcngánxMioi en k estrecha zona fronte­
riza donde yacen, uno al lado de otro, los contenidos de las 
inocentes fantasías infantiles, de las fantasía; neuróticas repri­
midas e inconscientes, de las estructuras míticas poéticas y de 
ciertas formas de trastorno» mentales y criminales si bien me­
dia una gran distancia entre sus respectivas causas y fuerzas 
dinámicas. Nos resistimos, pues, a la tentación de seguir uno 
de esos senderos divergente que conducen a dominios totalmente 
distintos, pero que, por el momento, son intrincadas brechas 
abiertas en la espesura.
Ci. «1 contraste entre Tell y Parricida, en et Guillermo Tell da 
ScbilUr, que Iipiium examinada de’eniilanicnte r|» nur:tn i obra P-ai 
InicU jnr.tiv. etc.
~ M Ci., en tate SMilidú, »] infcrtii **■!■> Lntvntn hnmiridn de T allina 
Lrnnticw y su *atü tluniUacice pnii-iiUiRÍca en WitteÚB- Die gemidle S « l 
tVieaa y Lpipti*, 1901».
O B R A S PU B L IC A D A S D E O T T O R A N K
D tr KittJiJrt, 35)07. Ediciones tcv»Slst Dcutcl'1. jiikrkucb tur PsycboMtJyst II,
1910. Vcrsi¿« inglesa: P\y:ho DEI- NACI M IJITO DEI- HÍUlOS
W'iü Therapy. Versión ingles» ik los vola. II y III de íecbnik 
díT tfjík o m á ty se por J-csiit Taft. >T -va York, A lírrd A. 
Knopf, 1936.
CrttnJxSf¡e einer G entfhcbtn Pijchologie auj G tvn J J e t Piycbo- 
andlise d tr Icb-Sfrukfut. En 5 volúmenes: vol. I (renttischt 
Psy XIII, 1926; "Piydx& naljtk Problema", 
Píycboondytic R evine X IV , 1927; "Bcyond Pjjrchoanalysi*”, 
Psj(boatu!ytif Reste»', XVI, 192?; ”Q uractei Foonation and 
thc Task o f Educitino”. F o l í e l o Nueva Yotk, CoitimissiOa 
fo r Mental Hjígiene, 1928.
SeelfNgloube und Pijchologie, 1930. Leipzig y Viena, Franz 
Deutidce.
Psychotogy and rhv So*!. Versión inglesa pot Wclliain D . Tur 
n-cr, Filadclfia, Untvcrsity of Pínfisylvania Press, 1954,
Mírdent Hducaifott. Vetsiín inglesa por MaJxl E. Moion. N ik v i 
Yorlt, A lfred A. Knopf, 195?,
A rt und A rlh t. Versión inglesa por Charles Francas A tkinsai, 
Nueva York, Alfced A. Knopf, 1932.
Beyottd Psycbclogy. Publicado píijtumainenie por amigos del 
autor, en cdición no comercial, 1941. Nueva edición, Nueva 
York, Dover. 1938.algunos de los tasaos más rcccldcs de la mitología clisici, dilud- 
dando sa verdadero signilicido. E ü rébelióít — Cay* ra¿£n éi
111 Ea el Cito de Ij» cutnlcq de tildas en lo qi» re-pecta a á te 
MU» también a oíros tangoa esenciales— Thimaie defiende «1 mwnw
Ílialíi liv viola que sustealjinrii nnuitcyt* pitra lo: mito*. Cf. A>Ík .fe la i/f«|B«iOn alcmwa, I^lpsl*. LH69, pá-, 143.
M*- De e ;ta interpreta.Vm 
a d o totalmente distinto del Original. Es este mismo repudió 
criteínü el que impide creer» pu-hlj) creador de mitos, er. la 
posibilidad de didios pensamientos nebeldejj y bien: esa de­
fensa debe haber sido, seguramente, la ratón primordial de la 
proyección de d idias relaciones a l firmamento. Todavía puede 
ikansanev hasta cierto punto» la paz ps«ütógiw» mediante 
ana rcliabiütichjíi tal, i través de la proyección lucia objetos ex­
ternos y icobctos, si se « h a ua vistazo a una de estas irtfcipjcUcio- 
neSj por ejemplo, 3a de la objetable leyenda de Edipo, (al como 
la dan toa repiesentantes d d criterio de interpretación mitológica 
naturalista. Edipo — que mata a! padre y muere viejo y ciego —es 
el liéíec soUt que mata a su pre-genitor, la usaiíidad; comparte 
c-3 Illíiü con m¡ niadrü, i i penumbra, de cuyo vientre, e! alba, ha 
nacido, y :ni,icri; ciegi.) ai exbngyirse en el poniente {G cldii. 
h a 1 1ST 6)
i Sí ininqirer.de qeic una interpretación ¿e esc tipo tiene que 
ser más tranquilizadora par*, el espíritu humano que I* revelan/in 
de que las imputaos incestWMflS y asesinas hacia los parientes 
Itiús próximos se encuentran en las fantasías de Ea mayoría s psicológicos. Es evidente que los seres hntoa. 
dos, aun en las etapas primitivas de su evolución — t r i d o s taino 
estiban de una imigínacÉón en « tre m o ingenua— jam is pndie- 
toa v e t.c l incesto y e l parricidio en U bóveda celeste44, sino 
ijuc poí el contrario estas ideas deben babei derivado de otra 
filíente, presumiblemente humana. De rrofi pr-in'ec- 
tadai al o cío, y qué modificaciones o adiciones experimentaron en 
el proceso, son cuestiones de carácter se* andarlo que no podría 
decidirse hasta tanto no se haya establecido el origen psíquico 
d e los mitos en general.
En todo caso, aparte de la concepción astral, no puede pa­
sarse por aíto la importancia dcL papei desempeñado por la 
vid* psíquica en la formación de los mitos, y esta posición se 
“VÉStá ampliamente confirmada por los resultados de nuestro m í. 
todo interpretativo. Con este Un, empezaremos poc adoptar 
et material legendario sübre d Cual cabe intentar po r primera 
vez, una interpretacióu psicológica « i gran escala, seleccionando 
de entre ia m asa43 de estos lautos de iifroes, principalmente
a* ¿tlen i* ; de c re«Ja? En un íil icu lo tltidsrfn "[rTreligkin der Inde- 
jínnao tt'" (Berlín, 1897), dunde Si«k Síi liiie-n Fj|iKtr Id existímela de una tnul-tmiú prtanHiv* do 1*» 
mitas j] i n ú a del incesto, con la o b w ra c iú a 4c uno rn U aaligjeilad 
el tema era impueeru al bateador —*líi que ¿sse cutiera -na disposirióa 
« p e d a l para ello— por la fu n ru de loo ha :toa comprobadas.
L M L-i gran variabilidad y amplia distribución del milo d d iw 
mltflbo iifl h it os repulía de loa escritos citaduB previa mi! me d« Itinor, 
SrJiubert y otxoi, en tanto que fus aaiplísiUiOtf CiilUtíiliiiS, íiMnú AU 
ini-.liv̂ n ¡ ijj rainiiicaFjviKif Ulíe Sfltílis, fueron cipecUl mente analizado! 
pu-i Hüsú>g* Lcssinanu t d f—ní- representanles de la ten ¿-rada mo­
d ín » .
Im iin c rg b ltt e ten tíu de hadas, reíaIm y poemas ¿* toda vpocti lia Mí
la )¡Irrita ra d n a í t ic g y so vel tilica ron* m oirclr, muestran importantes 
temas ind irida ílí? , biea diicccaciaAi*. «Ir rifle miin. La (¿bula tic-1 
«IihihIihiu Hpirvcr-, Hipin m uJie , e s l u p roduirloaet lit«r*-
n u : l u úJLioun h u r-'i ] i r .I H c rir ja a , tal tom o l u iiiirn Heliodoto cu su 
"Ettójiic»"; pn la obra de Eustasio, ¡mucuíoí í Im n n i, y i;n Ja, lií;tr>na 
d í lúa d'-o niñut alitndaiudiit, rW ni- y Cloí. IW raisrau mudo. Jos- b'i- 
c tiicas iraJiaria:- de ¿poca m¿s irc irn te , se btó»n tu o »li¡im (tvc tíntela 
«fi r j «b&iiiloiio Je niños qae luego son r.riadc* cna» paHnrea por mi» 
jimiip» jmra w r reeunocidoa más U rde pe* sa i verdaderos
p o d io , m m xiJ « *r.iíii* tic iilmi¡l(c4ciáa e íc r lu a d u sobre ellas t i tiempo 
del abandono. Al m ú n u ton te rte pcrK aw e la historia familiar de la 
olira de Crim mehhausen, Simpliziaimasmadre, la vestal, m e dió a 
lixz- N a c i en u n lugar ocu lto , L u e g o m i m adre m e colocó e tt u n 
( f i l o ile juncos, cerró la tapa con betún j m e d tp o s i ió en U t 
¿guas J e i rio, j j o sobreviví, l a enmante me llevó hasta Akki, 
el aguatero, A kki, aguatero, m e alzó en U bondad de su u v 
razón; Akki» aguí tero, m e abrazó como a su propio hijo; Akki, 
aguatero, me convirtió en su jardinero. Y haciendo este trabajo 
de jardinero, gañ í el am ar de Ist*r, m e convertí en rey y como 
Soberano goberné durante cuarenta y ciña) antis'*,
i»*. I j 8 liiyrrtap, iraducdou« del tra ta , pw eialmente mutilado, t¿lo 
difieren en detalles tecuadjiín». CwinpáríK l t obra de Hiunaid HUmrin 
de Btíhilunta y .4¡tria (Berlín, ISÍS, pñs. 302). drmde u rrvcuvntniB, de 
il¡*»l nudo, las fuente» lie ]n tradición, y U de A. Jeremías, E l Antiguo
Tesíanfnfo a la íu i Jei KutigMo oriente, U cdicifct, Luijrtiü. 19ttó, pá­
gina 410.
M O I S E S
L a historia bíblica d r t nacLmicoEo de Moisés, narrada cu el 
Exodo, 2, présenla t ta i gran similitud , ugnilKa “Sacndor il*> -jjua'' (ver, tiiiiiljiífi, Winrklrr, EilttdLu* 
«irírnialci ansigws, III. #*H, fie,) lo cual aproximaría aún mí» la 
leyenda de Mní«é* a la de S*ríón, pu»to que «1 nombre Akki signtllc*; 
“ Yo jl* flfcr-irlci JHUil".
Schemoi Rabio, Eolio +, «lk* con retjwxíu a Exodo, I, 22, que el 
faraón tupo Jwr lo] n&trOlogiiH d>j uoa mujer que estaba encinta itet Re­
c t o r de l iñ d ,
21 OTTO BANK
meses concibió, y tiempo después ¿¡ó a ¡u* un varón oiyo nací- 
mieivto hizo que toda Ll casa resplandeciera con una extiaordi r.s- 
ri-3. radiación Iiimiíiosa, lo cual pateaó sugerir la verdad de 2a 
profecía (según BefgcL “Mitulu^ía d t Ixw hubreos", Leipzig, 
lÉ tfZ ).
En torno at nacrm iento d d padre de la nación hehren, Abra- 
ham, drciilais relatos scmejintes. Era hijo de Tcíab —capiíiii de 
Ni'inrotl— y Amtdai. Aníes de su nacúnicnto* las estrellas teve- 
Lirím al ley Nimrod que e l niño prúidíuo a JlñCCf liibría d i irro- 
ja r de siss tronos a príncipes poderosos, apropiándose de sus tie­
rras. El rey ]N¡mrod decidió, entonces. Itaccr matar al niño imne- 
diatimentc después de su nacinuenlo Pero cuando se le pidió a 
T¿rah que lo entrego», éste dijo: ' Cierto es que he tenido un. 
hijo, psro murió". Entonces mostró a otro niño, ocultando al jujto 
en una cueva h ijo tiecin» donde Dios le ctorgó la gracia de rn.sir.ar 
de -in dedo de h mano derecha. En esa cueva ]>ctmaticdú Abrn- 
liíni, ,íc¿;ún se dice, hasta el tercer año de su vid* (según «Lro* 
Jiasfa el décimo) (Cf. Bcer, 'La vida de Abraham según Ja in­
terpretación de Jas tradiciones judias", Leipzig, 18N9, y Aug. 
W iiitsthe, ”De Jos templos de instrucción de Israel", Leipxig, 
130 7 ). También en Ja sigyieíite generación, sn Ja hú luria de 
¡sj&, íp iiw M i Jos mismos temas míticos. Antes de su naci. 
miento, un sBffít) Je advirtió a l rey Abimelec que no tuviera fcaln 
con Sara, puesto que « fo seria causa de pesates p ita £1. T u i un 
Jaigo período de esterilidad, finalmente Sara dió a luz uíi varán, 
quien (tiem po después y según la misma fuente) tras haict es- 
t*dn destinado n ser par ¡a propio prfe/íí (adoptivo)
— A biahun— fné rticoiátío por Dios. Peí o AbraJiam expulsó a 
su propio hijo Ismael, junto con Afiar. la n u d tc del r iñ o (G¿■ neiir, jo , 6. Vei también B rifid , loe, (¡1."}.
tCAHN'A
Q j-k tü s rasgos de la ajitigu* h¿tt * Jui* íinvdo virgen, al niño Karaa, cuyo p id rc cía 
c] dios suLir, Su.-yn EL joven Kaxna nació con Jns adornos de 
oro de sü pa¿itc- en ía* orejas y con una cot* de malla indestruc­
tible. En Su dci^'ruíia, [a madre cltuLtó el nacimienh] y .je des­
prendió ¿e l niño. Eíi la adaptación dcE m ito realizada por A. 
IÍ(j[t£inannt ÍD JetTOOS CO elVC1K> 14^8: "ElilCíiíCá lüt níKÍriía y 
yo hicimos una amplia ::r.i d«l rio el auriga! «1 noble amigo de 
Dliritafzslürá, y cocí é l iba Jtidha, su Exilia y pUdcfri ríposi, Radh;i 
era víctima de un intcnsn p.:-iurt ¿virque el d o ttno no habla que­
rido d*tlc hijos. E ntonas m i l i lucia el río y vtó la ceíta que
24 £n « l e snnüdn, idBihj^n c.it*r: iiifadnm r u MíhIú iM
r.j'iiinirnt'! d d rry milico V .knm ja ita . T im licii Di|uL h: rnritrailr* In 
esterilidad matrimonial de los padr» , l-a ccncíjicion milagroso, loa p n i - 
giiih fjrii'UiiK «I hImthviiii! del hijn en e l bwtjw,. su jliiftnntBctón coa 
miel y, iiniilmítil.', #1 KriitXH'iiaienrn |w r jiarle lie) padre. (Ver J iilf, 
IWf/mnatitt.fx' Mürcrhr , Innrfcniít, 14)63, pi*. 73 y *ig-).
a Indiiebc A lttrinm ikunát, Karlirake-, 11416, p ir te II, juigi. I I? s 127,
*** ladiíchc ASlrrtuinskMiie, Inc. d i.
las olas llevaban hacia la orilla, cada vez más cerca de don Je 
e lla se hallaba. Se la hizo ver a Azirath, y « te la sacó de las 
aguas", Los du* tomaron el nifto a su cuidado, criándolo como 
a su propio Hijo,
Kuíiti se casó más tarde con el rey Pandu, quien te vio for­
zado a abstenerse de mantener relaciones conjugales por la maldi­
ción de que habría de morir en b rizo s de mi esposa. Pero Kunti 
di ó a luz tres hijos más, también ellos hijos del dios, na­
ciendo uno de los niños en la caverna de un lobo. Un día, 
Pandu murió en brizos de su segunda mujer. Loa hijos 
crecieron y en un torneo concertado p o r ellos, h ú o su aparición 
Karna para medir su fuerza contra el mejor luchador, Arjuna, 
b iju de K uoti. Arjuna rehusóse entonces desdeñosamente a pelear 
con el hijo de un auriga. Por lo cual, a fia de convertirlo en un 
adversario digno, uno de los presentes lo ungió rey. Entretanto 
Kunti, que había reconocido en Karna a su hijo por la marca d i­
vina, 1c rogó que degistiese de luchar con su hermano, revelán­
dole el secreto de su nacimiento, Pero el hijo, sin dar crédito a 
las palabras de [a madre, que le sonaban fantásticas, insistió im­
placablemente para que se le die»? satisfacción. Y al librarse el 
combare, cayó hu id o por las flechas de Arjuna. (C f. la versión 
detallada de Lefmann en su obra "Historia de U antigua India", 
Berlín, 1890, pig. iB t y sig .).
La historia del nacimicntu de Ión , antecesor de los jonios, 
guarda un muy sorprendente parecido con toda la estructura 
de la leyenda de Kama. He aquí lo que dice al respecto una 
tradición relativamente ta rd ía 83:
Apolo, en la gruta de la roca del Acrópolis ateniense, engen­
dró un hijo con G núsa, hija de Erectco. Y en esta misma gruta 
v»ó Ja luz y fue abandonado d niño, poniéndolo su madre en una 
cesta de mimbres, con la esperanza de que Apolo no lo dejara 
perecer. A pedido de éste, Hcrmcs llevó al niño esa misma noche
81 En cuan ID al lón ifc F-Utíjñdet, 1 er Rii«ch«r- Dniulv do se mra- 
cioson « r u fuvo'e i, todo* Ion uihoo crlcgnH y romano* kan wdo tomados
d d Handuvríerkiteh ¿er griecki^rht unJ ramieche Mytkologit. da
iUStcber, que r.íiniime. mimiiim», u sa lina lo-das las (latnlcn.
26 OTTO RANK
EL MITO DEL NACIMIENTO DEL HÓtOE
a Delfos, donde la saceidotisa lo encontró por la mafiaíst, en el 
umbral del templo. Bajo d cuidado de la sacerdotisa, cret¡¿ el 
niño hasía convertirse ea servidor d d templo. M is tarde, Erecteo 
H:ú a su bija Creüsa co matrimonio a l inmigrante Xufhnt. P n e to 
epue pasaba el tiempo y el matrimonio no Jaba ningún fruto, « 
dirigieron al oráculo de DcLfos, robándole que Jes concediera la 
bendición de la progenie. El dita reveló en tañera * Xotlios que 
el primero * quien verla i l aLandooar d santuario, era sa hijo. 
O ído lo cual, salió precipitadamente y se encontró con cJ joven, 
a quien saludó tegodjadií enmo * su propio hijo, diodole- d nom­
bre de lj£i, que si|jjtii:ftca "Caminante", Crcüsa, sin embarco, se 
tebusó i aceptar al joven cwnoTujo suyo e intentó envenenarlo, 
peto fracasó, y e l pueblo irritado %’olvíósc- costra ella. Ióú estaba 
a punto de atacarla, p e o Apolo, que no deseiha que el hijo m i- 
tase a su propia madre, jluraioá la m ente de la sacerdotisa para 
qiK comprendiera la re la jón . M eríed a la « s í* en que bahía 
sido depositado e l miño rerién rarid:?, C raisa pudo reconocerlo 
co n » h ijo suyo, y le reveló el secreto de su nucí miento.
E D I P O
Los padres de Edipo, el rey Layo y M reina Yocista, ■vivieron 
largo tiempo sin tcnci hijo alguno. Finalmente Layo, que anhe­
laba t e n a un licrcdcro, le pidió consejo ai Apolo de D eltas. A lo 
cual d c r ia d o le respondió que podía tener im hijo ai ¿*í lo de­
seaba, pero que d dusíino habí* ordenado que su propio hijo 
le dicae muerte. Temiendo el cumplimiento del oriento, lay o se 
abstuvo de todo troto con sur m ujer; sin. embargo, un día, cegado 
por la ebriedad, engendró qn hijo, a quien decidió abandonar, 
apena.; tre i días después de nacido, en el río G tcróo, A fin de 
asegurarse de que el niño pereciera, Layo ordenó que le perfo­
rasen los tobillos- Según el relato de Sófocles — que no es el m is 
antiguo sin embargo— el pastor a quien se había confiado la 
ingrata misión le enLrcgó cL niño a un pastor del rey Pólibo de 
Corinto, en cuya corte creció, según tradición universaL Otros 
afirman que el niño fue abandonado al mar en una arquilla, de 
donde fué recogido por Periboa, esposa del rey Pólibo, que lo 
descubrió mientra* lavaba sus ropos en la orilla81. Entonces Pó- 
Jibo lo crió como si fuese m propio hijo.
Edipo, al enterarse por casualidad de que los que siempre 
había creído sus verdaderos padres no lo eran, le preguntó 
al oráculo de D d /o s cuáles eran sus propios padres, recibiendo 
por toda contestación la profecía de que había de matar a su
“ Según Bniltc; T/ir/jrcni.irht HcUUnlittkr, el aliando no a la* agua» 
fue la versiin. original. Según iiiimm veitiunet, el niño fue hallado y 
crjwlv por pa-tores de caballas; según ua mita potierior, por un cun-
peailto, Melikio.
EL MITO DEL NACIMIENTO 1)EL HKRÓE 29
padre, desposándose luego con su madre. Creyendo que esta p ro ­
fecía se- refería a sus pidrcs adoptivos, Edipo huyó de Corinto a 
'lebas, pero en la futa, sin saberlo, dió muerte a su padre Layo, 
Al resolvc* un enigma, logró liberar a Id dudad de la plaga de U 
Esfinge, terrible monstruo dcvomdor de hombres, y en recom­
pensa recibió la mano de Y oeuta, su madre, como así también 
el trono de sti padre La revelación de calos horrores y la subsi­
guiente desgracia de Edipo constituyeron un tema favorito para 
los trágicos griegas.
Sobre el modelo del mito de Edipo S3\ se ha elaborado toda 
una serie de leyendas cristianas, y el contenido sintetizado de la 
Ieyendi de Judas puede servir como paradigma de este grupo. 
Antea de iu nacimiento, su madre Cyborcad fué advertida ea 
sucios de que daría a luz un hijo malvado, para ruina, de todo 
su pueblo. En consecuencia kis padre» aban donaron al niño en 
una arquilla que arrojaron al mar. Las olas lo llevaron mar «fuera 
lucia la isla de Iscariot, donde lo halló la reina det lugar, que no 
tenía hijas y lo crió como si fuese el fruto de sus propias entra­
ñas. Más Urde, 1a pareja rt-iL tuvo un hijo propio, y Judas, sin­
tiéndose relegado, le d ió muerte. Tras fugar det p m , entró al 
servicio de Pilatos, ijuicci lo hiro su confidente y lu colocó a la 
cabeza de toda su servidumbre. En una disputa, Ju d ü mató en­
tonces a un vecino, jíd saber que se trataba de su padre. L* viuda 
de la victima, vale decir, su propia madre, fué a continuación su 
esposa. Tras la revelación de citas calamidades, Judas se arrepintió 
y buscó amparo en el Salvador, quien lo recibió entre susapósto­
les. Por el Evangelio conocemos su posterior traición a Jesús.
La leyenda de San Gregorio en la lícxn —tema d d íd a to de 
H irtm ann ron Aue— representa un tipo más complicado de este 
ciclo mítico, Gregorio, hijo de la unión incestuosa de hermanos 
relies, es abandonado por su madre dentro de una arquilla, en 
el mar, de donde lo rescatan unos pescadores, y posteriormente 
es educado p ira la vida religiosa en un convento. Sin embargo,
32* Humos u ia liu Jn Uxln el Tnairrial pertinente en atiesara «fcwa 
/to» InscM-Moiiv in Dichiung uaJ Sag t, 1912, capitulo X.
30 OTTO BASTK
prefiere la vida de ciLiIleto m dantc, y tras virio* combates vic­
toriosos, redbe en recompensa I» mano de la princesa, su madre. 
Una ves descubierto el incesto, Gregorio hace penitencia durante 
diecisiete aüos en una rcc i en medio del mar, hasta que finalmente 
se convierte en Papa po r mandato de Dios. (C f. Choíevicasr 
"Historia de [a poesía germana de acuerdo con los elementos anti­
guos” )-
D e corte muy susulax es la leyenda lchicsa del rey D itáb, 
relatad*. por d rey Firdusi en el Libro d t fot Reyes, y recogida 
par Spíegel (E n a ñ ff& t A itf f tu m s k r tn d t , II, JIM ). El último 
üehtznen Kirprnajiy neimbrú ppr suiCVSM 2 su hija, y a la vez 
esposa, Huái, de modo que su hijo SJs&n se sintió sumamente 
apesadumbrado, marchándose a. un retiro solitario. Poco tiempo 
después de la muerte de su marido, H uii d io a luz un bijo a 
quien resolvió a lao donar-. l o colocó en u n í i r quilla que arrojó 
al Eufrates, la corxieute [a arrastró hasta ser retenida por una 
piedra que k ib u colocado tu e l a¿ua uji curtidor, Éste descubrió 
a] mnú y Sé leí llevó a su énpúia, que puúO titnipú irltCJ había 
p íídidú un bijtj, L* p w eji CúnCíttó prohijarla, y 4 nwdtda que 
ése creció fu i haciéndose tan fuerte, que ningún otro n iña era ca­
paz de igualarlo. Lejos de dedicarse ai trabajo de su padre, apren­
dió el arte de la guerra. C ierto dfa obligó a su madre adoptiva 
a revelarle e l secreto de sai origen, y asi se unió al ejercito que 
H u í i había eiivudi) p a n conü&Lir contra el rey de Rilan. Sor­
prendida po r hi osadía d d joven guerrero, Hu£i no tardó en 
teoíoorer en él a su hijo, y lo nombró su swrtsor.
P A R I S
H e iijiti cím o Apolodoro nos tck la c! nacimiento de Parii; él 
rey P rú jiló tuvo de H ítuba, iu esposa, uu liijo llamada Héctor, 
Cuando Hécuba estab* por dar * lu t olro hijo, so M que paría
un leño ardiente cjuc tim aba el ¡ncLndiü d i íú d i la liuJ-í J-
Piíam o pidió consejo a Esato, cpie era J»¡jó &iyO y a fia o í/l Cuando Agelao desm&rió que e l am o todavía 
estaba vivo, lo recogió y k lo llevó a su o sa para criarlo, En u n 
principio le puso ej n unible de PaiiS, ptrO úna v f* que e) niño 
creció, convirtiéndose en un fuerte mozalbete, Lo llamó Alejan­
dro, dado que luclubi eúntri lo* ladrones y protegía los rebaño*. 
N o pasó mucho tiempo, empero, sin que descubriera a 4Us pa­
dres. H igioo — de acuerdo con cuya versión el niño había 5-ido 
haUado por pastortr— nos cucntB cómo tuvo lugar la revelación- 
Cierto día mensajeras de í*ríanw> llegaron donde esos pastores en 
ta$C* de m rejar al diüí, JrnJre Je una arquilla, 41. 
¡a rx.adrt 7 uí te/o , p-íro grictu* a Ib prcleoJiín ijc A lema U arquilla 
fué urraitiiida h.i>ij ul fin d d iíu inniaiH), Kaikod. Allí lu-
3 4 OTTO RAKK
hijos, U adoptó como hija suya. El niño, sin embargo, fué ; 
criado po r un» d e m y descubierto por res que lo llevaron 
ante el rey Carito, quien lo prohijó. Y* inrtiú, T íle /o se trasladó 
a Mrsia-, por consejo d d o t ítu lo , para busca* * iu madre. A llí ! 
liberó a Tcutra-s de si» enemigos, quienes k> habían puesto en I 
peligrosa situación, y a manera de recompensa recibió la mano 
de la supuesta htja del rey, e* decir, su propia madre Auge. Peto 
ella se negó vivamente a casarse con Tílflfo, y ruando éste, pies* 
de la cólera, estaba al borde de darte m u irte con ju espada, Auge 
invocó a su amante Herades y Télefo pudo asi reconocer 4 su 
madre. A la muerte de Teutras, fué corooado rey de Misia.
PERSEO
.Adusto, rey Je Argos, había llegado ya a un» edad avanzada sin 
haber dejado progenie masculina. Como deseaba un hijo varón, 
consultó al ocáruln de Helios, pero éste le previno contra lo* 
descendientes varones, informándole que su tujaD inae habría 
de tener un hijo que Je daría muerte A objeto de impedirlo, 
m aad¿ encerrar a su hija en una torre de hierro fuertemente 
custodiada. Pero Zeus penetró a través del techo, bajo la forma 
de cuia lluvia de oro, y Dánae fué madre de un varán *J . U n día 
Acriiiü oyó la voz del joven Perseo en Ja habitación de ju hija 
y supo así que había dado a luz un niño; entonces m ató a la no- 
driza, pero llevó a su h ija y a su nieto ante el altar doméstico de 
Zeus, obligándola a confesar, bajo juramento, el nombre del ver­
dadero padre de Ja criatura. Pero cuando la hija Je dedfuó que 
el padre no era otro que Zeus, *e negó » creerle jr la encerró ton 
el hijo dentro de ana arquilla**, q u t arrojó al mar. Las olas U 
llevaron luego a 1¿ « la de S ítiíto , donde Dictis, un pescador, 
llamado corrientemente hermano del rey Polidectcs— salvó a 
m adrf f hijo ai Jatarluj del mar tn su n d . D iai* ICevó a ambos 
a su tasa, donde los ttaíó como parientes. Polidcctes, sin embargo, 
se enamoró de Ja hermosa madre y como Persea s t alzaba en ju 
camino, trató d t eliminarlo, enviándolo tn busca de la Goígona
A utora posteriores, incluso Pindaro, declaran que D in so íw 
fccumlitda no por '¿vuí, sino por t i hctinauo de su padre.
81 5ii»inu¡r.k de X«us (Ir. 37, ed. Ikrck), babli de una arquilla 
fuerte ccmn la piod /í, dunde se dir.fi que Diiiu* tu¿ abindona-i» (Ccibel, 
/Classischcs Litd ffbuvh , pág- ¿2).
OTTO RANK
Medusa. Pero contra lo previsto por el rey, Pcísco cumplió con 
éxito Un difícil empresa, aparte de otras muchas hazañas heroicas.
V un día, tal como lo había anunciado el ra í culo, dió muerte 
accidentalmente a su abuelo, a] arrojar el disco eo un torneo. 
T r« lo cual fué coronado rey de Argos y luego de Tirinto; y 
construyó Micen*sSB.
GLLGAM ES
A ém ano, que vivió alrededor del año 2co de bit E. C., reJata 
en SUS "Historia* dt¡ animales" ln de un niñá ¡jut. f i f i iglvtsdQ 
¡tor un ¿güila 34.
' lo s animales sienten un afecto característico p « d bombíc. 
Se sabe a quien vigiló con el mayor 
rigor. Pen> puesto que et destino era m is sabio que el babilonio, 
(a bija concibió finalmente sin que éste se enterara, de un hom­
bre nada prominente. Por temor a l rey, los guardias m o jaron al 
niño desde Ja Acrópolis, dMidc la tuja real se bailaba prisionera. 
£1 águila, con su mirada penetrante, víó La caída del niño y antes 
de que se estrellara en tierra lo co^ió t» el aíre y lo llevó a un 
jardín, y allí lo cuidó cou extrema solicitud. Cuando el dueño 
del lugar vió al hermoso niño, se sintió enormemente canícula 
y decidió prohijarlo. El niño recibió el nombre de Gilg-umts y 
más tarde fue rey de Babilonia. Si alguien Jo considera fíbula, 
nada tengo que decir, per* lo cierto es que lie ¡nvtsligidu el 
asunto con todo el esmero que estuvo a mi alcance. Y también 
he sabido qu£ Acaemcnes, el persa, de quien deriva la nobles:* de 
Jíw persas, íu£ criado por uu águila" 3T.
s t Cliuiliu Aeliano. Histeria animaüum, XI], 21, traducido pnr Fr. 
JdoíiIh! I.Simrnarl, 1841K
81 Tarahirti s* iti>V= de PtoJoruro, llijfl de Líé £L liéHOlí 39
su bija, que esperaba un Yilstago, y tras su arribo i Persia la vigiló 
estrechamente, pues había determinado maiar a! ictofio. En efec­
to, (os ¡ntérprctís de su corte habían piofelisido que el hijo de 
su hija h ibria de reemplazarlo en el ¿iodo. Faia evitar este desig­
nio d d destino, A s tile s cspciú a que r.idcia Cao y entonces 
mandó llamar a Harpado, que era pifíente suyo y se contaba 
entre sus favoritos, y a quien consultaba en iodos sus negocios. 
H e aquí cúmo le habló: ‘'Querido Harpado, Le ujnfLiré un 
encardo que debes ejecutar a conricncii. Peco no me engañes ni 
permitas que hombre alguno se ocupe de ello, porque pudría 
traerte consecuencias poco gratas. Toma este niño, hijo de Man­
dare. IMvalo a tu a s a y mátalo. Una v a que la hayas hecho, ¡*>- 
drás enterrarlo como mejor te parezca". A lo cual le euntettó 
Harpado; "Gran rey, jaertis hasla jJm ri Le ha d t~ i t e i , en griego,
o Sjwtko {perra) en el idioma medo. Cuando, tal como se le
OTTO H1WK
había ordenado, el pastor acudió presuroso a 5» presencia, Hat- 
pago Se dijo: "Astiages manda que tim es este Diño y lo aban­
dones ea las montañas m is salvajes, para que pcxesca lo ante* 
posible; y el re}' tne ha ordenado que te diga que sí no matas al 
niño, perdonándole la vida, como quiera queello ocurra, sufrirás 
la más terrible de las muertes. Y yo mismo m e encargaré de -com­
probar sí el niño lia sido rcibncnLe abandonado". Urca vez ente­
rado de su misión, el postar cogió el niño, emprendió el regreso 
7 llegó 4 $u i'liíwi. Su mujer, que estala preñada, había Cobijado' 
todo el d ¡a, y suoedió que dii'i a lúa; precisamente cuando su. ma­
rido se hallaba ausente en la dudad. D e modo que ambos tenían 
su motivo de preocupación. Pero ciando el marido hubo regre­
sado y la mujer volvió a verlo taja inesperadamente, le preguntó 
aote todo por qué Harpago Eu había maridado llamar coa lanía 
urgencia. A lo ciril dijo el marido: "Querida esposa mía, ¡ojalá 
nunca hubiera visto lo que he visto m escuchada lo que escuché 
hoy en la ciudad; ojalá nunca hubiera sabido lo que le ha ocu- 
reído a nuestros am;.M í En casa de ] [arpa¿;n nú se oía Otra cota 
que llantos y lamernos, Esto m e sorprendió, pero entré de codo* 
modos y poco después v i a un niño colocado delante mí(^ vestido 
con finas ropas y joyas de oro, que lloraba y se debatía afano­
samente. Cuando Harpago me v¿6, roe ordenó que tomara ea 
seguida 31 Ea criatura y la abandnnara en el llagar más salvaje de 
l is montañas. M e dijo que Astiages « ka había ordenado y con. 
cluyó amenizándome de muerte si fracasaba en la empresa, Tomé 
ni niño y emprendí el camino de regreso, pensando que pertene­
cía a alguno de la servidumbre, pues no se me había ocurrido 
qué otro origen podía ser el suyo. P uto « i rl curuno supe toda 
la historia de libios del servidor que me condujo fuera de la ciu­
dad y depositó el nifSo en mis manos. Se trata nada menos que 
del lujo de Mandane> hija de Astiages y de Cambises, hijo de 
Cito, y Astiages ha ordenado su muerre, Mira, aquí está eí niño".
Así que hubo hablado, d pastor descubrió al niño y se lo 
mostró a su esposa; y cuando la mujer vid que se trataba de un 
niño hermoso y robusto, se echó a llorar y, cayendo i los pies 
de su m uido, 1c imploró que lo dejar* vivir A lo cual él res-
£L MITO DEL NACIMIENTO DEI. HEROE 4 l
pendióte que no podía obrar du ese modo, pues Harpago man- 
dar!» «ntsaiios p ira asegurarse de que sus ó rd s i« hubieran sido
cumplidas, y en u » de desobediencia, sufriría la más terrible 
dt las muertes. Entontes ella insiaió nuevamente; "Y a que no 
he podido conmoverte» ha i por lo menos lo que voy a decirte, 
para que los emisarios '■can al niño abandonado: acabo de dar 
a lux un niño muerto; llévalo y déjalo abandonado como ce ordo 
ñatijn; pero criemos al niño de la hija de Aatiifjcs como si fuera 
nuestro hijo. De esta manera, nadie podrá reprochirte ao b a b a 
acatado las órdenes, y nos libraremos de lodo mal. Nuestro pobre 
hijo recibirá un entierro de reyes y al mismo tiempo lograremos 
salvar la vida de « te niño". El pastor obró entonces canfora» 
a lo que su mujer le había pedido y aconsejado. Colocó a su pro­
pio hijo muerto en una ccsLt, lo vistió- coa la indumentaria y las 
joyas del otro niña y lo ahandonó en el pamje mis inhóspito de 
la montaña-, Tréi días desfilé?; le anuncié a llirpogo que esfaíJi 
a i condiciones de mostrarle el cadáver d d niño. Entonces llax- 
pagn enven 2 ¡tus guardia.* más fieles y íió orden de tpie se efec­
tuaran las exequias de! hijo d d pastor de ganado, El otro niño» 
sin embargo» conocido más tarde por e l nombre de Ciro, fue 
criado por la mujer del pastor, N o b Humaron asi. sino que le 
pusieron ctro nombre.
Cuando el niño cumplió doce años, el incidente siguiente le 
reveló la verdad. Hallióase jugando con otros niños de su edad, 
en d camino de la villa donde se guardaba el ganado, lo s niños 
jugaban ''*[ rey” j? eligieron al supuesto hijo d d pastor de ga- 
nade376. Entonces Ciro mandó a algunos que construyeran casas»
37b, Eaie mismo ^iugaj ti reí'’ te eocucnira eo el mito hindú de 
íüiamlraj;rupta —fandador «ln la diaátfia Mauria— a quita la madro 
abandoné diíipuí: de su lucimiento» en ana regla» junto a la parTta 
de un «aialfto. donde lo (KtOuCri Un |ia*1f r une decidió píreliijartfc 
Mil" unirT (ii¿ ti,!-[ 1, IihjhI 1a iuiitIu de 11 n cjixjdnr» y un ili», jii^aiiiJo
il "rey* ion In» de mis nlfkd, :i*c elegido spIiíubií f t'nte&í t[uc 1« 
amputaran mur.a y pies a tos peores crimina]» (el temí de lo mu­
tilación también aparece en la Ipj-enda de Ciro, halí-indo:*, -m general» 
tm&uiKittc ¿Hundido). A ou* ordene*, lo) miontwii (¿parado* vol- 
a su posición normal. Kanakja, qube en cierto mnmíiíiiij miró a 
los nifici* mlenirw jufalwn, t í admliO Je íh c y su lo pusieron, en libertad, le acometió una furia in- I 
tensa, per cojsaiJuai que no i* le había tratado ton luv mira- ' 
mientes que merecía^ entonces corrió a la ciudad y se quejó a su ) 
padre de lo que Cito le había hedió. Por sufiuesto no mencionó el ! 
nombre Cirú, perqué todavía no .íC lo Elimihz de tsa manera, 
$ino que se refirió a él romo a l hijo del pastor de ganada CoK- 
rico, Afierabó-TLi se djriL’já «Bi SU hijo a Astiages, quejándetse 
(id atropello de que hafcia sido objeto^ coa las «¿puentes pala­
bras: '"Gran rey, mira ej ultraje que hemos recibido de tu sir- j 
viépte, el hijo del pastor'1, y le mostró las hombros de su híjd. 1 
Ast que A ítifgei t ¡6 las « ñ a les det castigo y oyó lo que se le 
decía, sintió deseos de wngzr al niño para satisfacer a Artembares, • 
y mandó buscar al pastor de ganado y a su hijo. Una vez llevados 
i n t í so pres*nd», Astiages miró fijamente- a Ciro y le dijo: "¡Tú, 
hijo de plehsyos, has tenido el atrevimiento de tratir de « te 
modo al hijo de un hombre a quien yo honra!” A lo cual res­
pondióle el niño; "Señor, sólo recibió su merecido. Y vetéis que 
no miento. Los niños de la villa entre los cuales cataba í l , ded- 
dieron, jugando, hacerme rey. por crecí que era yo d m is ade­
cuado para cito. Y los demás niños cumplieron coo lo que se les 
mandó, pero 6ste no acató mes órdenes, sin prestarme caso alguno.
Y por esa razón recibió el castigo. Si con ello me he herho yo 
mismo acreedor i un castigo, heme aquí a vuestro so-virio’*.
Pero eso bastó para que Astiages supiera inmediatamente de 
qui«ia se Lfatíba. En efecto, Eai facción» del niño erran parecidas 
a las suyas y su respuesta, ta d s un vastago de noble cují*; ade­
más. Li edad del niño coincidí ¿ ron el tiempo transcurrido desde
en mil K .irshjjiani; una v « r-n *u casa (Ifirnliriíi

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