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I I m i(o d d ¡ ía c irn ie M o d d h é r o e
P A ID O S S T I D I O
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1, W. Re .di A " iiidv é ti í w r r rr
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K. D £ í -"Uf Mili ti'r Av ,'ú«íl!l3
4. IL l*romTTi ¿P&dfd MPvTiiir »V ’
5. F- Chiroy /niAuuraim íi .W n^.'i'i'újfá
í. V. Klein ¿I CMrtú'ír.r ,'i’fflíVlfíin
7. E Ftumm ¿V (Trír jfc- urtur
S- c. Ftot™ - EJ míuAi n Ar Ulw'iiM
9. M. Schur • Sii'xjtnd Fr*mt, Enfermedad r mutrte en ™ iíaü y « i re iifua,
10. M Scliur Sigmíiaí t'rcud. E¡\f4*mdad y mutnt «i jw mAi i m n¡ *órj,
11. E Wílltrtw E! K k r ^nitiúiui dí Tu rtJiracuK m u ¡tai
O tras obras de O tta Rank publicadas por E n d o n es PuidiVs:
— El IVilimH lili UcVlrctfnfu
O t t u K a n k
R L M I T O D E L N A C I M I E N T O
D E L H E R O E
A ,
«liciones
RUDOS
HííCíkiii*
HUttfctS A-ifCS
IN TR O D U C C IO N
fJ.M cmliz*dmies más importantes, ta k s como Ja babdóciita, Ja
tjl'l'd}, la hebrea, y J¿ hindú, ia J e los JiahiLaaiíes d d Itán y Je
fru í» , ln griega y k romana, como asi también la teutónica y las
ílr otros pueblos, cacneüteuom desde Las primeras eiapas; J e su
in Iul!úij a glorificar a mis héií)C(, icycs y principes dkíticús, fuá-'
«lii'li.'iLi de religiones, dinastías, imperios o dirdades, en suma, íwí
Ih'hici rudcinales. a través de una can ti dad eje leyendas y relatos
].a bivíOin Jfil lu d liiitn tii y ta ¡sif-indi J e esas pérSij-
«í.Iii l.nles IJcgó a « r ínvétfidi, en p r trn ila r , J e rasgn* fjintistiMxs
ími: en Jas diferentes nadones, aun mjuéllaj separadas por vistas
diiUiK-ifis g e o g já fk » j de exísíenda tota-lmentc independiente.
F scílf"n desponcertflfltí siroilihfd y basta, en parte, «na co-
ItrapwukDCH exacta. TaJ hecho iropresjoiiú desde antiguo a mu
llios investigadores, y uno de los principales problemas de Ja in-
ToriLickín -de Jos mitos sigue consistiendo- en la dilLddadún de l i
riusa de esas amplias anaJc-gias en c! esquema fuadsm cntíl de
tas relatos míticos* m tlo g íis que se tornan «un más enigmáticas
por la coincidencia. unánime de d crios detalles y su reaparición
en la mayoría d é lo s s¡rupos míticos
t i c acjuí, ¿II ]¡:i£±S gcnC riIu-, la s IC u r íü Jiu tu lS^K as epié p m -
tuiau explicar t i to s ¡lútaMcs fett&nenos;
I )■ La ' ‘idea del putblrj'-’, pcOpuesia par A Jo lf Bastían*
* Se Ji-illari una íxpohcíüq m in i a y b u la n te cx>mpl1.0, IT, JiHrl,, | X|S}, j,% .
1 Da.1 O tu Á a d ift £n den. .W eim /iiitraist/j u,-: u di.t SpirJtt-ciic ihrtr
¥tráud irlicíJitif, Btrlfa, JÍWi.
Titulo original: TJte MyiH nf ¡he BirÁ qf iht Herv
Traducción Óe EdíLardo A Loedel
Supemskm; Enrique Buleliftin
Cubcrt* d : Juba Viras
t ‘ i-eimprtlió» tn España, >9S!
B U L I O T E C A C E N T R A L
B . N . A . H
~C ik tedas lu «¿nones en ¿asieliinn.
Editorial P*idc«. SA1CF;
D eícna . SSÍ; Buenas Aj k í ,
£> de u u edición.
EdictaA» P iió á i Ibéric». S-A-l
M #nw» Cuba, W : Bnrcelwiii'21; Tel. 200 01 Z2
ISBN: 54-7509-077 X
(VfHMiú legal: B 1X454/1*81
Imprfjw «n I.O- Socitra, SA.¡
Arquinmk!-. Wrt; l.'Hoij»inkt * Llob«&at
Impreso en Espora - Pr*nud in Spain
r
I N D I C E
Pág-
r I. — In t r o d u c c ió n ...................................................................... 9
I t . — E l C ic l o M i n e o .................................................................. 21
S i r g ó f i ....................................... .......................... . . . . 21
M oisés . . . ................................................................... 22
K a r n a ........................................................................................... 25
E k l i j » .................................................................................. . 28
P i r i i ............................................................................................... 51
T é J e f o .......................................................................................... 5 J
p c is c o ........................................ .................... ............... yy
G ilg x n ie s ..................................................................................... 57
O r o ................................................................................. .... . • • 58
T r i s t i ü ......................................................................................... 53
R ó m u lo ................................................................ . . . 56
H e i a t l e s ................. . , ........................................................ 61
Jerfis........................................................................... 64
S i g f r i d o .................................................................................... .. 70
L o h c n g t in .................................................................................. 73
I II . — 1> I n t e r p r e t a c i ó n m l o s m j t o s .....................................79
O bras P ub lic ada s de O r r o Ra n k ............................................ 115
¿2 - 2 7 2 3 7 9
i
OTTO BANK.
( 1868) , Esta teoría supone la existencia de pcftiamknSos elemen
tales, de moefb tal que 3a coincidencia unánime de los. mitos serla
un resuhiiiú necesario de la disposición uniforme «le la mente,
humana y Je) modo de sm. manifestación, «jue, dentro de tícttos
límites, serían idénticos en todo tiempo y lugar. Esa interpreta
ción fu é defendida calurosamente por Adolf Bauct 3 ( i8 8 2 ) , para
explicar La v « ta distribución de los mitos de loa héroes.
2 ) La explicación basada en un origen común, aplicada por
primera, v e poc Th. Benfey (Paniicbaíantra, 1859) a. las formas
folklóricas y relatos legendarios paralelos, diseminados poc todo
el mundo. Oriundos de un Jugar propicio (In d ia ) , esos re Utos
prim era habrían sido aceptados p o r los pueblos de relación más
próxima (es decú, los indogermánicos)» luego habrían continua
do creciendo, aunque conservando siempre lo* rasgos fundamenta
les comunes, y por fio se habrían difundido por toda la tierra.
Ese tipo de explicación fu¿ adoptado, por primera ve*, para jus
tificar la unplia distribución de los mitas de los hécoes, por Rudolf
Schubert4 (1890).
5 ) La teoría moderna de la migración o el préstamo, segón
la cual los mitos individuales se originan en pueblos definidos
(especialmente el babilónico) y son recogidos po, 18S2,
P«K- 405.
4 Schubeft, H trv to ts D aiittllung ¿er CyrusMge, Brtslau, 1W0,
B Cí. L SCunKtai, Astro.' M ytlum, L rip iis. ISS6-11W7, «ppi'naimenírí U
quintil jiarle, “H m a ”. H, L tsanuan, "Dio K jro iu g e In E«rope”. JFüi.
brit. t , ¡ahrobericht d. iiadt, K eahchidt iu Chartott-exburg, 1906.
EL MITO DLL AAC1M1E-VTO DEL HEROE 11
desde un punto único, sino que ria ja io a y iL ra \a íro ti toda Ja su-
p erfirie habitada d rl globo. Esto trac- a un primer pJano de im
portancia la idea de Ea interdependencia de Lis estructuras m ítica,
idea generalizada por Braun 0 (1664), co n » ley básica de la na
turaleza de la mente humana: jtm is se descubre nuda nuevo mica-
íras sea posible copiar algo ya existente, l a teoria de Im prnsa-
rnienlos elementales — Isn vigorosamente sostenidapor
pedir piedad y perdón, fin verdad, Astíages no se hallaba tan
irritado contra el pastor —que le había dicho toda la verdad—
como contra Harpago; de modo que envió a los soldado* para
que lo trajesen a su presencii, y cuando lo tuvo frente a sí, le
habló d d nKxIó siguiente: "Querido Ha/pago, ¿de qué modo pri
vaste de la vida al descendiente de mi h ija cuando yo te lo entre
gue?” Viendo at apesadumbrado pastor, Harpago no se atrevió
* mentir, por temor de que se le demostrara en seguida su
falsedad, así que d ijo teda Lt verdad. Astiages, reprimiendo la ira
que el incidente le había provocado, le dijo entonces lo que bahía
sabido de labios del pastor, agregando que el niño todavía vivía,
y que todo había salido bien. Entre otras cosas, dijo que se habla
arrepentido profundamente de lo que le habla hecho a la cria
tura y que los reprochen de su hija no le hablan dado paz. "Pero
puesto que todo ha terminado bien, jnaiida buscar a tu hijo para
darle Li bienvenida al recién llegado y ven a comer a mi mesa,
pues estoy dispuesto a preparar una grao celebración en honor
de los dioses, a quienes Jes d e n n o s esta felicidad".
Cuando Harjwgo oyó esto, se prosternó aníe su rey y lo
alabó pttí el feliz giro que twbía tenido su equivocación, agrade
ciéndole la invitación al festín. D e Diodo que se marchó * 3ü
casa, y una vez que hubo lleu d o , envió de inmediato t su único ;
hijo, u a viran de unos trece «ños >1 palacio de Astiages par*_j
cumplir lo que se le había mandado, j entonces Harpago le contó ¡
regocijado a su mujer Cuanto había acontecido, Pero al llegar el ]
niño al palacio, Astiages lo h iw descuartizar y asó parte de su
a m e ; (tira porción fue heñ ida y una vez concluida 1* titea, lo ;
dejó todo listo para el festín, Cuando llegó por fin la hora det ■
ígjipe, se hicieron presentes Harpago y otros invitad™. Ante
Astiages y los demás invitados se sirvieron platos con carne de
cordero, pero a Harpago se Ic sirvió la acnc de su propio hijo,
sin la cabeza, jr sin las manos n i pies, pero ooei todn lo demis
Las partes antedichas habían sido escondida en una cesta- Cuando
Harpií'Q pareció ta llarse satisfcdio, A stiig a Je preguntó si 1c
habla gustado el sabor de la carne, a lo cual conteste» aquél que
le iiabíi agradado en verdad; y cniínices, tal ítjnw> se les hab-ía
ordenado previamente que hicieran, los criados colocaron Bote
Harpago la cesta que ocúltala la eabcia, las manos y Eos pies de
su propio hijo, diciíodoJe que podía abrirla y servirse lo que
quisiese. Asi hizo Harpago, y al abrir la cesta v¿6 lo? restos
tic su hijo. Pcío no fuü prttta d d horror, sino qws logró domi
narse. Por lo culi Astiages le preguntó si sabía cuál era el bocado
que tú rito deleite Je había producido; «incestando su servidor que
lo sabía perfectamente, y que todo lo que hiciera el rey estaba
muy bien. Y así que hubo hablado, tomó el resto de la carne y
se lo llevó a su casa, posiblemente w it el propósito de dacle SC’
pultura.
Tal l i venganza que Astiiges tem ó de Harpago. Eu üianto
a Ciro, volvió a consultar a Eos mismos magos que 1c habían ex
plicad o su extraño sneüo, años atrás, preguntándoles cómo habían
in terpetado aquella visión. Pero éstos insistieron en que el niño
sería rey si permanecía vivo, es dcdi, si no sufría una muerte
prematura. A lo cual contestó Astiages: "El niño ejtá vivo; vive
con nosotros, en « t e país, y los niflos de la villa lo eligieron rey.
Y «ntoiKes é l obró en lodo cansa un verdadera íoberann, reser
vándose el lu¡qar de uno , y rodeándose de soldados, mensajeros
EL MITO DEL NACIMIENTO DHL HEROE 45
y* ««ores. ¿Cómo interpretáis cato?" Y los magos respondieron:
' ‘Si ct niño vive y ha sido coronado rey sia ayuda ele nadie, pue
des estar tranquilo a i lu que a ¿1 a tine, y sentirte alegre, pues
no volverá a ser coronado rey. Son muchas ya las profecías nues
tras que se han. Cumplido só la en asuntos ¡nsipnificantes y tri
viales, así que cnanto se apopa en Jos sueños bien puede ser
vano". A lo cual contestó Astiages; "‘Opino exactamente como
vosotn», hechiceros, puesto que et sueño se cumplió cuando el
niño fue ungido icy por sus compañeros, ¡xk lo cual ya nada
tengo que temer de fi, Pero seguid aconsejándome sabiamente
e indicándome lo m is seguro para mi casa y los míos”. Y dijeron
los magos: "Manda a l nielo lejos de ti7 fuera de tu visia; mán
dalo a la tierra de los persas, coa sus padres", Y como este con
sejo resultó muy del gusto de Astiages, mandó buscar a Ciro y
le dijo: "H ijo calo, te lie bcdto mucho daño, al de-jume guiar
por un sutiío engañoso; peto tu buena estrella te lia salvado.
Ahora regocíjate y vete a la tierra de Loa persas; yo te daté el
salvoconducto que necesitas. A llí encontrarás un padre y una
madre muy distintos de Líí qwí hasta ahora hnbíaí tenido pO*
tales, j son d ios Mitndates y su esposa.’'. A n habló Astiages y
Cito se marchó. Cuando arribó a la rasa de Cambisei, sus padres
. J o recibieron con inmensa alegría al enterarse de quién » fr-ataba,
pues estaban convencidos de que habí* perecido I*rgo> tiempo.
Y Cuo k» explicó que siempre hablase considerado el hijo del
pastor de ganado, pero que se había enterado de todo en el tra
yecto, per boc# de los súbditos que 3o habian acompañado. Y así
pudo relatarles cómo la mujer del pastor le había salvado la vida,
llenándola de «¡aburad. Y de este modo, la pena (Spako)
fu f el personaje principal de esa conversación. Los padres no
olvidaron ese nombre, y para que la salvación de su hijo pare
ciera todavía m is maravillosa, dieron pábulo al mito de que Ciro,
el niño abandonado, había sido criado* por una perra.
Más tarde, O ro , a instigación de Harpago, organraS nna w
vudta de los persas contra los medus; se declaró Ja guerra y G to ,
a l mando del ejercito perua, derrotñ a tos medos. Astiages fué he
d ió prisionero, pero Cito no Je hixo ningún daño, manteniéndolo
o r to fLUK
¡unto i ú bastí el fin de 51» dl-as- E l retato de Hefódoto con
cluye con las siguientes palabras; "Pero 1 partir de entonces, Ciro
y los píis-is reinaron en Asia, Asf íué, pues, como Ciro nació, se
crió y lo cotúciarüci ley”.
La versión de Pompeyo Yrogo sólo nos ha llegado a través
d d extracto de JustinoaTc, Astiages tenia una hija pero ningún
heredero vícAa , En sueños vio un viñedo que crecía de [a tild a
de la h ija y cuyos retoños ntbrísji tod* el Asia, Los intérpretes
dedararoa que esta visión daba a entender la magnitud del nieto
* quisa fci hija « taba por d*r a luz, pero también su propia pér
dida del ruino. A fiit de contrarrttftr esos funestos presagios.
Asíiapes dió a s'.i hija en matrimonio, tío 1 un hombre promi
nente —no a un ruedo— sino a Cambises, un hombre de la dase
media del eníooccs desconocido puebla fersa. Pero citó r.o baüó
pura desterrar los temores de Astiages, de mndu que mondóle sonrió
cocho id ya U ¿Onúciera, y ctwno era muy robusto y se congració
ar«. Jualina.. “Ejclnrto de Ja flitlo ría filípica Ac Pom pif* Trojjo".
I, 4-?- Huí-i-j dvode Se deiprtíiilí del de Ju:t¡DV, los cuento*
peTís: de Deiosn (oscrjloj en la priov:rk aiiüid ilíJ ¿I¡ti(i rv 0. •".) wm
prem»1Wí;ratiite I*» luetifií dd lelaso de T n*í.
E ü MITO DEL NACIMIENTO DEL HÉROE 47
o ía cilla., Iu rogó al Justar '.tur .̂ífcj ndnnara su propio hijo en su
lugfr y} t7d I* permitrese criar *1 niño del rey. ya se» por inte*
resdite su bienestar o por cifrar en él mis esperanzas, ¥ de este
iranio trucaron los niños sus destinos; el hijo de reyes fuf crudo
entre pastures, y el de piñenes encontró el fin ¿pie habían orde
nado los designios reales.
El f i s to de esfa versión aparentemente ntis pitmitiva, con
cuerda en lo esencial coo e l relato Je Heródofo,
Sin embargo, existe otra versión completamente diferente -del
mito de O ro , que nos ha Helado * través d i un contcteporáneo
de Heréd&o, Clcwas, cupo origina] se perdió, pero fu i reempla
zado por itn fragmento de Nici'li-¡ de Damasco37*. Este frag
mento de N k o lis resume It Darradiia de Ctcsias, que abarca
más de un libro «itero de su historia persa. £ 1 fragmento
dice que Astiages fu i el rey díís i ico de los medos, después
de Abales. Bajo su gobierno tuvo lugar la gran uacisfotnucidn
por la cual el gobierno pasó de los medos t los persas, debido
a la causa siguiente: entre los nudos había una ley que establecía
que si un pobre se dirigía a un rico para pedirle ayuda:, ponién
dose cntcriiacíilc ¡i su servicio, tenía dcrcclao a set alimentado y
vestida y tratado como u n escLirO poi el rico, peco en caso de
que este último se rehusara a hacerlo, el poSíte era completamente
libre dé irse a cualquier ntra parte. De « te manera, un cuchad lo
de nombre Ciro, irmrdi■ de íwtunientu, se llegó hasta el lacayo
del rey que se hallaba a la cabeica de los encargados de la limpieza
del palacio. Ciro era hijo de A íradaia , cuya pobreza lo había
obligado a ganaríe Ja vida robando, y tuya m uje r, A r gaste, la
madre de G ro , se ganaba la i'ida cuidando cabras. Caco se em
pleó para ganarse el pan y ayudó a limpiar el palacio. Como
era diligente, e¡ principal te d ió mejore* tupas y lo ascendió de
la Categoría de lúa que barrían afuera a la de los que limpiaban
el interior d d palacio del rey, CüErxandoto bajo las órdenes d d
encargado general, Era « fe un Sujeto severo, sin en&lrgo, f a
aii. Según K aiitin*, las palabra» catire jpiK*¡a filian e* deno»
maiMiKriiiw,
Micol. Diiduíc. Fragmenta 66, Cíes; F il í . F e n r 2 , 5.
menudo azotaba a G io . Entonces G ro lo dejó y se puso a t*s
órdenes d d iluminador, a quien le cayó en gneia, y lo apro
ximó al rey, ubicándolo entre los portadores reales tic antor
chas, Como Ciro tambiía se disl-ingaió en ju nuevo puesto, llegó
baste ArlcniLarcs, que se hallalxi i la obesa de los *■ w*lón
Je Cleñai.
48 OTTO BANK
y is tt , inundando ¡oda e l A tía, iba a duembocctr en t i mar. Cuan
do d padre oyó esta, dió orden de que se « in su ltan el significado
del sueño a los caldeos que vivían a i Babilonia- Ciio llamó al más
sabio d t d ios y le comunicó el sueño. Y el sabio declaró que el
sueño anunciaba a Ciro una gran venjuta y la más olla dignidad
d i Asia; pero Astiages no debía enterarse de ello "pues en ese
caso habría de matarlo sin contemplaciones, igual que a ¡oí mis
mo, d intérprete", dijo el babilonio. Juraron entonces solem
nemente no contar a nadie esta grande c incomparable visión.
Más tarde, Ciro se elevó a dignidades aún más altas, biso a tu
padre sátrapa d t Persia y confirió a su madre el rango y los
bienes más altes entre las mujeres persa*, Pero íitando e l babilonio
encontró la muerte, poco después, a manos de Cebares, favorito de
O ro , la esposa de la víctima los traicionó, contándole d sueño fatal
s i rey cuando se enteró de la expedición de Ciro a Persia, que
tenia por objeto preparar la revuelta. El rey mandó * «15 ji
netes tías Ciro, con la orden de capturado vivo o muerto. Pero
O ro logró escapar, merced a su astuda. Finalmente tim i lugar
un combate que terminó con la. derrota de los modos. Ciro tam
bién conquistó Ecbatana, donde hizo prisioneros a la hija de
Astiages y su esposo Espitamos, junto cc>n sus dos lujos. Pero no
lograron hallar a Astiages, pues Amilis y Espitamas lo habían
ocultado en d palacio, bajo los cabríos a
Afros ¡ib que lo protegiera y lo ayudara. Eíífi lo recibió bondado*
saínente y 1c dió a su hija Fciingis por esposa, por contejo de
su visir, Pirin, aunque ¡e ¿subían profetizado qus t i hijo nacido
de eua unión !# acarrearía una gran Jetgracia. Garsevaz, herma
no dd rey y palíente cercanu de Siivaksh, calmuníú al yerno y
Afrásiib envió un ejército contra aquél. A nte í del nacimiento de
tu hijo recibió en un sueño arta advertencia que le anunci¡iha su
iistm erión y su muerta, pero un destino regio para sus d isten
dientes. Por consiguiente huyó de Afrisiib, pero fué hecho prisionero y muerto por orden del SAh. Su esposa, que citaba em-
barsjada, fu¿ salvada por Pirin de Ut manos de sus asesinos. A
condición de anunciar de inmediato la entrega de Feria gis al
rey, Pirin obtuvo permiso pira mantenerla ca su ca*a. En cierta
oportunidad, se le apareció en un sueño la sombra del asesinado
Siivaksh, quien le contó que había nacido un vengador y, al des
pertar. Piran descubrió que en la pie?-» de Fcringis había, efec
tivamente. un niño recién nacido, a quien dió el nombre de
Kaikhosnv. Afrásiáb ya no insistió en dar muerte al niño, peto
le ordenó * Pirin que lo entregara con una nodriza a ios pastores,
con txpreto mandato de qué ie> ct¡ar¿w m^níeniéndoli oculto
su origen, Pero su alcurnia reí! no tardó en revelarse por su
coraje y comportamiento, y romo Pirin se llevó al nü»o nueva
mente a su casa, AftSsiib comenió a sospechar y dió orden de
que condujeran al üiño hasta s» presencia. Instruido por Piran,
Kaifchosrav se hiio el tonto n!' y el Sah, convencido de que se
trataba dr alguien eccnpletameníe inofensivo, ío envió a Sü ma
dre Fcíüifis. Finalmente, Kaikhosrív fué coronado rey por su
** Sobre In ImW d« «>tc tema de la demeníín simulada y ¡ÜR'J.
Ed otroo r»*|(Cn que £turdan cvrrt*|iín>iiíi»rin, Jiñtselt ("Handet in
Irán” , pulil¡callo «i el Ztittchrifi ¿ti V’ereins fú t VoOukuuJe, xi'l, X,
1900, (i¿g. 3531 ha explicad» la iujra ¿e Hamlti ambo qci Tañan'* dul
Ea 11 ii Iranio de KükborTav. E*ta idea loé r»niigiiii par H. LíMffnflMl
{Die Kyrvttog* in Europa). nk> a la hija del Bey
(Saúl) y el « 7 proeara nuturlu, pero David -áwnp-ir *e aalva de Ua
mayores peligros por medica milagrosos. También él elude la pene-
cilClWI simulando e*tar loco y limiéndose el tosió. Jiriczelc y Lmimann
ya han señalado la relación «¡Mente- enLre la inga de Hamles y la de
Dkrid. Í J primero d* ellos t» hacha especial hincapié en et carícler
bíblico de todo esje cvJo milico, descubriendo e» el cuenta de la
m utile de Siásakah ciertai ca tad cristion* de la Pasiiin d» Criit».
*• El nombre 7jj|iák » una mutilación rte la expresión, aand oti-
KÜmi Ashidabak (Axifr-ddhakj). quil *¡cnifica serpiente venenosa. (Ver
"El mito de Feridun ea la India y el Irán*", del dnelnr R. Koth, pu
blicado en el ZtilM'hrifí áei De-uiiclmi Morg*nliniiifAkn GntU tcM t,
II, píg. 216) . Al Ftridum irania corresponde: c{ frita hindú, cuyo do
ble íVídljino « TlirsaiL {Sc£uu Q«op: "Ertautcíungen zu Wagner*1*
Tristan” .
I.a verdad-ira saga de Trisláii ffOdigue CüU una repetición
de Jos temas principales. .Hallándose a l servido de Mark, Tris-
t j j i da muerte * Mora Id, novio de Isolda, y, hollándose herido
de muerte, es salvado por ésta- Entonces le pide su mano, para su
tío Mark; cumple la condicióa de matar un dragón, y ella 1*
sigue * dLtgusto a CoíijwaH, adúnde viajan en banco. (Varante
el viaje beben sin prój^uiérscb Li fatal poción del amor, que los
une con los vínculos de una pasión frenética. Traicionan al r r j
Mark, y cu la nnihc de bodas la. fiel cruda de IsoLdí, Branginc»
ocupa e l lugar de la reina, sacníicando iu virginidad al rey. A
esto sigue el destierro de Tristán y sus múltiples tentativa* de
recobrar a su amada, lo cual no le impide ensarte, entre tinto,
con Isolda Minoblanca, que se Je parecía. Por ú ltim a lo hieren
de muerte otra vez, pero ahora Isolda Llega demasiado tarde pata
sa lv ad o ■**.
Ci. lnuiiHcmiiit. Trhun un í IxoS/ic, Ein CeJicht in Kamanzen.
DiitodiJúll. J2H!- A3 igual iruc Sa narratiñn ¿ p in de Gotklrodo ifr E v
trasl>u.r£u. 4U jiOúln» iM.üti 1-n>_i can In historia preliminar de ¡u» tnujrrt
J r Iihí fadn'f. ili- Trisun , r-J t c t KiwaLin KatulniKTfB de Pnrminin y la
herraou br-jraaaa d t M ari, BlanchríJurr. La donwfla nunca l* revela
au imur, que- bo es aprobado por sa hermano. p ttrt vigila #1 (¿y (JHh
su ba.Ua herida d t muerte, en su rim ara, r . dd morir, procrea a
Tristán. “el hijD del bidm Bis» Otado y irinlí", Emc erree, bajo el cui
dad» de wi* jm * i r r » aifojiElios Rual y au «.pata Florete, y ya turan, rf
EL MITO DET. NACIMIEKTO DEL KÉllOE 55
Encontramos una versión más simple de la saga de Tristán
— « i e! sentido de los rasgos característicos del mito d d naca-
miento del héroe— en el curatosido
abandonados quedó en tierra seca al retirarse lis aguas, y una loba
sedienta, atraída de las moeitaBas vecinas por los llaníús de los
niños, los nutrió coa su leche, Se dice que los niñas fueron enton
ces hallados par el ppstof principal del rey, llamado al parecer
Fíustuln, quien los llevó a su esposa, Laurencia, quien los crió. Al
gunos creen que a Laurencia los pastores 1* llamaban Lupa, loba,
porque ofrecía su cuerpo, y tal fué el origen de la maravillosa
leyenda.
Y a mozos, Rónuilo y Remo protegen a los ganados de loa ata
ques de los animales salvajes y de kis salteadores. Un día Remo
es hecho prisionero por ésos, quienes le acusan de habcT robado
las rebaños de Numitor. Pero Numitor, a quien Remo es entre-
gado par» ser castigado, se siente conmovido por su juventud, y al
enterarse de la existencia de otro hermano gemelo, sospecha la po
sibilidad de que se trate de sus nietos abandonados, Mientras
comprueba ansiosamente la semejanza de las facciones del joven
tón las de su liija y advierte que l i edad de aqu¿! coincide con
el tiempo transcurrido desde el abandono, llega Fiusíulo con R6-
mulo y se gesta una conspiración, al conocer los pastores el origen
de los gemelos. Estos se arman para vendarse, a) igual que Numitor,
quien se prepara a defender sus derecho* al trono que le habían
usurpado. Tras el aietinato de Arnulio, Numitor reasume sus
funciones y ios jóvenes resuelven fundar una dudad en la re
gión donde hablan sido encontrados y criados. Entáblase en-
E l. MITO DEL NACIMIENTO [►EL HÉROE 59
torces u fli fu i ¿osa disputa acerca de cuál hermano habrá de go
bernar a la dudad recién construida, puesto que- a ninguno de
d io s favorece d deretho de la piimog«iiturat 7 d presagio de
tas aves resulta igualmente ambiguo. l a leyenda relata que
Remo saltó sobre Ja muralla ju ra butJaisc de su hermano y PA-
tnu lo i t írw o le tizó Utnlo que le d iá tía/ífSe, D e modo que Rccnulo
se erigió en único amo y la ciudad se llamó Roma en su honor.
La historia ron an a de Rómulo y Remo tiene su contraparte
intima en el mito g riteo de la fundación de un? ciudad por
Jos gán elos A n fi& i y Zeto, quienes fueran los funda
dores de la ciudad de Tefeaí de laa Siete Puertas. Las e*w>f-
mes rocas que Z e to trajo de Jas montañas se unieron merced
a la música cJesprmdida Hrnatt, ISil.
II H R A C L B
Desjm.iÍí! de perder i vartc'M de SUS hifflj* Elsitriiín ífint ede
U mana de su hija Akmena a Anfitrión, lujo de su k rn u n a
Alero. Sin embarco, per un infortunado accidente, Anfitrión
proviM la muerte de EJectrión y huye a Tebis con ¡u pioinetj-
da. Todavía no se han uüiJo camabnmte, porgue Alúiiéna le
ha hccho prtwnetÉT solemnemente no I» tocará h u ta oo ha-
bci vengado a sus hernunos, Efectrión orgjn iza entonces una
ccpedicLAfl, desde Tebsí, y vemx; i l rey d d puebto ene
migo, PtcieLiií, cunc|-iistindii- todas l.u isl.ií bajo ra dominio.
Antes J e retornar Anfitrión n "Tubas, Zeus, bajo 3a forma de
A nfitrión43, se presenta, b Alcmeoa, llevándole una copat de oro
como prueba de La victoria. Paja así tres noches con Ja bella
díWtelJsj según los últimos poetas, deteniendo a l sol un día
entero, I.Í» misma noche llega ttiun talmente Anfitrión, albo-
iw-ado por la victoria y abrasado de amor. Con el transcurso
del tiempo, nace e l íxuto del abraio a la vec divino y hiaria.no M
11 íSípún J 're lln , GrieMscAe Mythologie (l.f.ifulir, 1654. II) pí-
fcilül 1Í0 1 4¡X.) .
L í mi-iTfl ImHurm ai'icai del divino prapenjtor cu un p-iiltn
h'-in.cr::‘ icfiti r¿ í ftn la li ¡-Eiiri» dpi n.j.rimjmtn de )■ r-ina r-.;i¿>:iu,
Halshaps:! íilrededor del aña ISO) a. C-), quien en-» 4|p« i» la turma du bu padre,
J tintinar- I (cf. Ruiígi:, A W'rtory o) Egypi, i ) . I \) i1er¿ornitiile ella h: a q
e ra su hermana, Th---íhme: I]r preiUBiillesicnEa ti di:l R xíkLi, Irn»
rtivn itch&HuirWia munrfn cüionüK por ú - J ' r m au mc-mori*. *>u.raU-ai1o
d lj. díííjhú r-1 gablceoa x la m.i m rn inoríulina,
v> Se itJn li un a tombin.*ui¡a semejante de jirm:n;ttriiS*i divina j
lujin jjia tu t i uúlo de Tíbío, cura rcidre- Eira. anuda de Piitrldún,
fu¿ vkiiAilt Hits nochc pur e ;le dhu, y por el atAril rey EIgw de
y Zeus anuncia a los dioses d advenimiento de su hijo, como
e l del más podcro&o gobernante del futuro. Pero su celosa esposa,
Hera, sabe cómo obtener de él d pernicioso juramento de que el
nieto primogénito de Perico sea. d amo de todos los demás des*
¿endientes de Pcrseo. Hera acude presurosa a Miccnts par» en
tregar a Li mujer del t-riceí pérsida, Rstendo,. d niño de siete
meses, Eutisíeo. Al mismo tiempo, oculta y rodea de peligros el
refugio de Alcmena, mediante toda suerte de hechicerías, al
igual que cuarvdo d nacimiento d d dios de la Jui, Apolo. Filial
mente Alcmena da a luz a i ¡nacfcs c Ificles, no pared émloje «a
nada este: último al primero, por su falta de fuerza y coraje,
aunque h aliándose destinado a convertirse, sin embargo, en pa
dre de su fiel amigo lo la o a0. D e esa manera se convirtió Eurísteo
en rey de Mlcenas, en U tierra de los argivos, de acuerdo con
el juramento de Zeus, y así Heracles, que nació después, fu i
su subdito .
La antigua leyenda n a rn h i d crecimiento de Heracles al¡-
mentado por las fortalecientes aguas del Dirce. la fuente de nu
trición de todos los niños tétanos, M is adelante, sin embargo,
surgió otra versión. Temerosa de los celos de Hera, Alcmena
abandonó d NtSo que hjbig ti a Jo a ¡as en un lugar que, durante
mucho tiempo, se conoció dcspde Campo de
Heracles. Por entonces, llegó Atenea en compañía de Hera. Mara
villada por las hermosas formas del niño, persuadió a Hera de
que le diera el pecho. Pero el niño lo succionó co«i mucho mis
62 O TIO RAHK
Atenas, q«V había acudido hafo la influí acia del vino. E l niño ft»é
criadn en íocrtio , sin ronocimieiitc del jiuiir» ÍTÉnvr el dL’eLoimrjo d*
Rü'cbrr, artículo Fjjw ) .
Alcmena di» 4 l ia a Heracles como hi(o de Zeu*, y « Hieles
«pino hijo ifc Aefitrión. Sogúti A polo doro — 2, 4, ft— or»m hijos (eme-
lúB. vale ducir, nacidos sunuliiSaniiiipiilv; w*ún o'.rci, Hiele* fui; con
cebido y jiiiriito una noche di:i|tañi que llcractea (ver el diccionario do
Róecbfr, artículos Anfitrión T Alcmena). F.t oacuro cnrúctcr deJ hermai»
£*iii('l 11 ( y au lejana vinralscKH con todo « t e mitu «utdve a hacerse
evlrlijilr- Do modo s«nc|ttiur, T rtífo , h ijo de Augr. fuó abandonado
junto con Pununopccv hijo de AtlnnK-, aini:imntadn por una cierva J
llevado por w m pavlorea ante el i t j Cecilio. Vuebe ■ hacerse otivia,
mjaí, la posterior iajT-fciije externa del tunijnuum}.
EL MITO DEL NACIMIENTO BEL HÉROE 6 3
íucr¿i de la cjue cabía espera/ de su edad, y Hcra, lasrimtda, lo
arrojó colérica al sucio. Atenea* sin attbMgO, k> recogió, lle
vándoselo a una ciudad vecina j lo condujo a ¡a reina A icm tn*,
cuja mMtrnidad d íssosodít, presentándoselo com¿> u/t pobre huér
fano y suplicándole que ¡>or caridad lo crian!. Este singular acci
dente es en verdad notable. L i verdadera madre ctel niño lo deja
perecer, desatendiendo los dd>etes del amor materno. Y la ma
drastra,. llena eje odio natural contra el niño, ]□ u lv a sin saberlo
(según Diodoro. IV, 9 ; trad. alemana de W uhü, Stuttgart, 1851).
Heracles sólo había extraído unas pocas ¿otas del pecho de llera,
poto la divina leche fu i suficiente para dotarlo de inmortalidad.
Una tentativa por parte de Hcra de dar muerte al niño mientras
dormía en su nina, por medio de dos. serpientes, fratasó, pues el
niño, a l despertarse, aplastó a las bestias con t i simple presión de
su maiko. D e niño, Heracles mató aun día 1 íu tutnr, Uno, víc
tima de un arrebato por un castigo injusto. Anfitrión, temeroso
del carácter salvaje del joven, le mandó a cuidar su ganado a las
montañas, con sus pastores, donde dicen algunas que transcurrió
tuda su infancia, al igual que Anfión y Zeto, O ro y Hámulo. Y allí
vivió de la caza, en toda la libertad de ua* vida natural (Prellet,
II, 123),
El mito de Heracles recuerda, por cicttos rasgos, Ea saga hindó
del híroe Krcxhna, quien, al if¡ual que muchos héroes, elude un
infanticidio general para ser criado luego por la espos* de un
pastor, Iasodha, Aparece entonces una dtahlcw malvada, enviada
por el rey K an» para matar al niño, que pasa a ocupar el puesto
de la nodriza; pero es reconocida por Krishna, quien la muerde
con tanta fuerza al mamar de su pedio («ano Hers, al alimentar a
Heracles, a quien también se proponía destruir) que le provoca
la muerte.
J E S U S
H e aquí cómo cuenta el Evangelio según San Lucas (I , 26-3?)
h profería -de! nadmiento de Jesús: "Y al «reto enes el úngeE
Gabriel f i¿ enviado de Dlcü a u iu ciudad de Galilea que se lla
ma Mazaret. A and i'itgeri iíéipaiaJd ¿óti íín *dróri que Se iiios. Y he aquí» que fa-wf&ntr
en el vientre, y ja r ir as un hijo, j llamarás tu nombre jesús. Éste
será grande, í Hjjn d t l A i t i i m o será Uarn.nio, y 1c da ri el Sclior
Dios el trono de David su padre. Y retnarí 01 la a s a de Jacob
eternamente, y de su reino no habrá cabo. Entonces María dijo
pl ingulr ¿Cómo será « to ? porque tso co w sio varón, Y respon
diendo el ángel le dijo: e l Espíritu Santo vendrá sobíe ti, y La
virtud del Altísimo te hará sombía; poi lo cual también lo Santo
qu « r ig » y aatenti-
eldail dw i'kImk jiartiei uta hn-nundi? reseñada* y Mulkzurfn» pn la «bis
de W. S*i u n Historia J«t Nacimiento de Jim ciiita , L»ip*j[¡, 1903.
EL MtTO DEL NACIMIENTO DEL HÉROE 65
de Jesús: "Y el nacimiento de Jes ib Cristo fué así: Que estando
M aría su madre desposada con Jós¿, antes que hubiesen estado
juntos, se ha!¡ó baba concebido de! Espíritu Santa. Y José su
marido, como eta jus*o, j- no «juisíew exponerla a la ta i uní*,
quilo dejarla sccretamMUe. Y pensando é l en esto, be aquí que
t i ángel deí Señor !e aparece en sueños, diciendo; Josá, hijo de
David, no temad de recibir a M irla tu mujer, porque lo que
en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y parirá un hijo,
y llamarás su nombre Jesús: porque él salvará a su pueblo de
sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que
había hablado el Señgr por el profeta, que dijo: H e aquí, una
virgen concebirá, y parir» un hijo, y Ilaim ián su nombre Eauna-
nuel, que ijitcrpictado quiere decir: Dios con nosotros. Y des
pertado José del sueña hiín enmo e l ángel del Srfior le había
mandado, J recibió a su mujer. Y m la conoció ih-uta que
parió a su H ijo primogénito. Y llamó su nombre Jesús."
Interpolamos aquí la reseña detallada del nacimiento de Jesús,
según el Evangelio de San Lucas (II , 4-20):
"Y subió José de Galilea, de la dudad de Na2aret, a Judea,
a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la
casa y familia de David. Para ser empadronado, con María su mu
jer desposada con ¿i, 3a cual estaba preñada. Y aconteció, que ca
tando d ios allí, Ira días en que d ía había de parir se cumplieron.
Y parió ir íh bija primogénito, y ¡e envolvió tn pañtíts, y ¡a
acostó tn e¡ pesebre 6i¡ porque no habla lugar pora ellos en el
L u versiones que o:-í han llegado hasta M e o tm de k>9 diveroa Evan
gelio» —nue según Usener (“Nacimicato e infancia de Criire", 190J,
en mi obra “CiisÍctWh'íbb y Ensayos”, L íipris. 1W I) se contradicen
e incluso te excluyen mui naciente — lian sido yuxtapuestas, precitamen
te porque nos proponen»! dilucidar, en mirtfra IftrfWiigacióa, lin ole*
mrtilai aparentemente contradictorio* de eitoi mitoi de nacin&lenin, ya
sea ijun dwiim enniradlcelonu» ee nicuenlrwi dentro de una sí Ja leyenda
uniforme, n bien en u u lÜMtntaa vmn>niM (cuok>, par ejemplo, en el
mito d« CiroJ.
*l En oíanlo ol nacimiento líe Je»ü* en tana tfunva, j la
*1 lugar del nacimiento de loi nnimiJet típicos (buey y *ina> nf.
jeremías, BaiyiaqiscSiu ú> S o w n Tal nifio envuclio «1 pifíales, echadt
en e l pesebre, Y repentinamente ipaitdfr con ct ángel ínulLttiK
de ejércitos celestiales, qLc alababan a Dios, y decían: Glotis
en J ij frituras a Dios, y en Ja tierra pait, y a Jos hombres hueñi
voluntad. Y aconteció, que como ¡os ángeles se fueron de ello:
al íieJn, los pastores dijeron los unos a los otros: Pasemos, pues,
h.-1-shi Belén, y vea mea este negocio que La liedto Dios, y nos
ha mostrado. Y vinieron apriesa, y hallaron a Minia, y a Tosí,
y al niño acostado en el pesebre. Y viéndolo, hideron notorio
Lo que tes había sido dieho det niñu. Y todo» los EL NACIMIENTO DEL HÉROE 67
liareis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.
Y ellos, habiendo oído *1 rey, se fueron: y lie aquí, que U es
trella, que habían visto ca el oriente, ¿ba delante de elfos, hasta
que llegando, se puso sofcrc donde estiba el niño. Y vista la
estrella, se regocijaron mucho de g ru í guzo. Y entrando en la
casa, hallaren al niño con su madre María, y postrándose, 1c
adoraron, y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro e in
cienso y mirra. V siendo avisados por revelación en sueños que
no volviesen a H e rodea, se volvieron a su tierra por otro camino.
Y partidos ellos, he aquí, el tingel del Señor aparece en sueños
a Jasé, diciendo: Lst'íntdiij j toma al niño, j a su madre, y huye
a Egipto, y estíte allá hasta que yo te lo diga; porque ha de
acontecer que Heredes buscará al niño para matarle. Y levan
tándose el, tomó t i niño y a su madre de noche, y se fué a
Egipto. Y estuvo allá h u ta la muerte de Heredes, para que se
cumpliese lo que había hablado eí Señor por el profeta, que
dijo: De Egipto llamé a mi H ijo Herodcs entonces, como se vió
Un lado de los Magos, se enojó mucho: y envié, y mató a todos
los niños que había en Belén y en todos sus términos, de edad de
dos añot abaja, conforme al tiempo que había entendido de loí
Magos. Entonces se cumplió lo que fué dicho por el profeta
Jeremías, que dijo: Voz fi*¿ oída en Hama, Limcfllictán y lluro, y
gemido grande: Raquel que llora Jas hijos, y no quiso ser con
solada, porque perecieron. Mas muerto Heredes, he aquí, el
ángel del Señor aparece en sueños a José en Egipto. Diciendo:
Levántate, y tama al niño, y a su madre y vete a tierra de Israel;
que muertos SOtt ios que procuraban la muerte del niño. En
tonces él se levantó, y tomó al ruño, y a su madre, y vínose a
tierra de Israel. Y oyendo que Arqodao trinaba tn Jadea por
Herodcs su padre, tuvo miedo de ir allá: mas amonestado por
revelación, en sueños, se fue a las partes de Galilea.
Y vino, y habitó tn la ciudad que. se llama N aiaret: para
que se cumpliese lo que fué dicho por los profetas, que había
de ser llamado Nazareno. " '42
63 De acuerdo con iny recién nacido, í l htnimutpft de loa reyes, « c , En
cale sentida, cí. A. Mahort, SFúspiiif-flu/i ¿Jid Ritiigion, Francfort, 1904,
pifis. 49 y si*., j unihirn la ¡¿ligereada del profesor ldlelb de liona
(FoUftW del Frañkjúrur Ztitung. B ¿ t sgwraihni do 1W3),
miligro. áií tarde, el rey da orden de que ZoroasLro sea piso-
to d o , ert ’in estrecho corredor, por un rebaño de bueyes **. Peto
eJ buey ni As vigoroso, cuidandoal gtibc-rnndgr del
reino, y, m is tarde, la pérdida del niiio en el templo (cunto en
la histuria Je Jtsús; c/_ Sin Lucas, 11, '11-52).
EL MITO DEL NAC1MÍ£J JiiiC All
ŝ úE, Cflignru, jiem siempre ]o s-ilva la diúaa prciideneií, hu ta que
fiaalmenie su abuelo lo tccoqoce y asure» el gobierno real, Al igual
que en La lryi.7uij di Zoroa^rv, «; enrmiiiln allí lod* an:i otím do
los más variad» métodin de ptriocución. Primero lo abandonan y
« lenvo lo crían Hoíimlcf. wlvvjrt; luirg» fts n>nilmiuJ» a w pí*>-
ei*Hiji! jiar un liobr itt füCriJii en un oiweho paaucllíji; mis uriU la
lanzan a las lle tas ]iaredirjcntus> jiera éf-Us vuchén a pm eeeita, y fi
nalmente lo arrojan al mar, poro las oías lo desmielan piB>ery.rnfr tn
la -orilla, dimite w Cría una c ierva * w jw ladu « r « ,
S I G F E I D O
La antigua ThiJreisttgti escandinava, tal como la registró m» is
landés por el año 1250, Hendiendo a. las tradición» orales y can
ciones antiguas, relata la historia bie “Die Nibciubgen", en la “Literatura Na
cional Germana" lie KiirvtSinír-
EL MITO DEL NA CIMIENTO DEL HÉBOR 71
poco tiempo después cambia la marea. E ntonas la cuna deriva
hacia un acanillado rocoso, quedando en seco al retirarse el agua.
Entreunto, el niño ha crecido algo y ajando la cuna de cristal
choca contra la roca, se rompe y e l niño empieza a llorar (Rass-
maran) . 0 llanto del niíío « ordo por ur>¿ cierva, que lo coge con
Ja boca y lo conduce junto a su cria, dónde lo alimenté y cuida
corno a sut cervatillos. Después de vivir doce mese* en la gua
rida de la cierva, el niño tiene d peso y la fuerza de un varón
de cuatro años. U n día se interna en el bosque, donde tiene su
morada el sabio y hlbil herrera Mimir, que hace nutre m or está
catado sin poder tener bijas. El herrero ve al niño, que llega
seguido de la fiel cierva; lo lleva a su casa y detiJe prohijarlo,
Le da eotonccs el nombre de Sigfritlo. En el hogar de Mimir,
Sigfrido no tBrda en al¡s -imitaren di* cmjiOkih ¡tnta.uiiu de infidelidad y casligadm con
«1 akaniWiii,
s" Ap»rn:e con igual rvlirrc *1 Iprometido desposarlo. No
obstante, ésta se negó firmemente a hacerlo. Federico se quejó,
pues, al emperador Enrique I, conocido con el nombre de VogJcr
y el veredicto fu i que la doncella dei>ía defenderse de él me
diante algún héroe, en imo de ios llamados juicios divinos, en
el cual Dios acordaría la victoria al ¿uoceute, derrotando a l cul-
pable. Como aad£e se 3u.Lla.ba dispuesto a tomar su defensa, la
joven duquesa ro^ó fervorosamente a Dios que la salvara, y
muy lejos, en la distante Monísalvatsch, en el Consejo del Grial,
se- oyó t i m uida de la campanilla que avisaba que alguien « ta l»
urgentemente necesitado de ayuda. El Grial deddiú « tornee
enviar a un emisario, Loltengrin, lujo de Parsiíal. Precisamente
en el instante en que iba a colocar eL pie en el estribo, j* le
74 OTTO RANK.
apareció un cisne c¡uc venia arrastrando un ¡toteeilio por e l agua.
N o bien vw> Lofaeqgrin e l císdc, «clam ó: "Llevad mi cotccl
nuevamente al pesebre; voy a seguir a esle cisne dondequiera
me lleve". Confiando en la omnipotencia de Dios, se instiló
en la nave sin llevar consigo alimento alguno. Después de
navegar por el mar durante cinco días, el cisne hundió d pico
en el agua, cogió an pez, comió la mitad y le di5 la otra mitad
al príncipe pora que se alimentase. De es* modo t i caballero ;
fu é alimentado por t i tim e.
Entretanto, Elsa habla reunido a sus capitanes y vasallos en
Antwerp. Justamente el día de la asamblea, fué avistado un cisne
tjne remontaba la coirieiite (el río Schelde)¡ arrastraba una pe
queña nave donde dormía Lobengrin, reclinado en su escudo. Poco
después arribó el cisne a la orilla, y todos dieran al príncipe uní
regocijada bienvenida. Y no bien hubieron sacado ,
el escudo y la espada, el cisne se internó nuevamente tn las agua»
Entonces Lohengrin supo la injusticia que se le había infligido a la
duquesa y consintió de buen grado en convertirse en su campeón.
Así que Lohengrin bobo hablado, Elsa llamó a lodos .sus parientes
y súbditos. Y se preparó un lugar adecuado, en Maguncia, para
qitc Lohcngtín y Federico lucharan en presencia del emperador, El
héroe del Grial derrotó a Federico, quien confesó haber mentido
con respecto a la duquesa, y fué ejecutado con el ludia. Elsa fué
entregada a Lohengrin, pues ya hada tiempo que ambos se ama
ban: pero éste insistió rrcrciamtnte en t|* di-1 Cuballoro d en Einlatweg itt Lvtmgrúi ;UoiJtlhcrü,
1813>, J e Gütie.
quede al principio —sobre Ja base d d t«wdMiraiecit& o iaduso
de la transformación Je los temas, eos» frecuente en loa mitos—
encontramos d misino tipo de siga de que dos hetnaj venida 1
ocupando hasta abura: el luíante Lobengrio, idéntico a su padre
y con e] misnixi iKíjnbtt, jtavégd en m * ttM w illtt p o r t i m ar tuna se entera de que los niños se
han salvado y su nueva orden de darles muerte determina que
e l cazador encargado del asesinato k lleve, como prueba de su
supuesta obediencia, las cadenillas de plata que les hibian puesto
r,s El Anticua relajo Jcccubanl» del ahandoso del. rey Lunisio, r-irra-
dn pnr Panto líiáconv (L, 15), iiKtielooa un. incidente similar, Una mujer
pública lisl.it* HrjKjidfi a una laguna vu? siete niñeo rtíirfi iiaíMUA. Ca-
4Ualme-nr« pafi} entonces el h j Aaelmuad y » lr í euiinMmcnse a loa
riiñiiA, il.inrioies vueLta coa la lanía, P«fl cuando uno de lus niños ae
nferri'i del ir mi. «1 n j li> iuu> [HW buen augurio, y ordenó q*ie sacaran
at niño del ñaua y 1» llevaran a un u iu dr íecbe. Como lo liiibíi w aiio
■Je J* lutfKiiri, i) ui: tu su lengua h- llamaba "liina1*, le d íi pnr nombro
LantUin. É«c « convirtió ora el rlemp* Hi un fornido r.nmpenn, y a la
muerte de Aerlmund lué ref de les inngobaidu*.
76 OTTO RAM;% los a i503 tu torna n! cuello, después de nscer. Uno solo de los
niñea, llamado Helias en honor de su padre adoptivo, coa ser.'a la
cadena^ salvándose ríÍ del destino
I A IN TERPRETACIO N D E LOS M ITO S
III
La rápida reseña de esos abigarrados mitos heroicos por fuer-
xa saca a luz una serie de rasgos uniformemente comunes,
o to una base típica a partir de la cual podría elaborarse, por
así decirlo, una leyenda patrón. Ocurre con este esquema, común
a los distintos mitos, m is o menos lo mismo que succdc cuando
se observa, mediante d uw de rayos, el esqueleto de individuos
que difieren profundamente en su aspecto exterior: la configu
ración visible es siempre U miaña, salvo algunas desviaciones sc-
amdarias. Loa rasgos individuales de los múltiples mitos y en
particular las variantes aparentemente toscas del prototipo, sólo
pueden dilucidarse por completo m editóte la interpretación mí
tica, La leyenda patrón podría formularse según el esquema si
guiente:
E l h¿roe desciende de padrti dé la más alta noble»; habi-
tualmentc es hijo de un rey Su origen se halla precedido por
dificultades, tales como U continencia o L* esterilidad protón»
fiada, o el coito secreto de los padres, a causa de prohibición
externa u otros obstáculos, Durante la prcúca, o con anterioridad
a la misma, se produce «na profecía bajo la forma de un sueno
u oráculo que advierte contra el nacimiento, por lo común po
niendo a ; peligro al padre o a su representante. Por regí» ge
neral, el niño es abandonado a las aguas en un recipiente. Luego
es recogido y salvado por animales o gente humilde (pastores)
y amamantado por la hembra de algún animal o una mujer
de modesta condición. Una vez transcurrida la infancia, des-
OTTO HASK
cubre iu úri^cn noble de m anen altamente variable; y luego,
pOf un. lado, se venga de su padre, y por d otro, obtiene el re-
(nnnciinicrito de s js ro ¿ritos, alcanüando finalmente t i rango
j IcH hunurcx que le tOciespóndciL.M
Puesto q u e lis reí ademes normales del hitoc con su padre
y madre apaiei un regularmente perturbadas en todos esos mi
tos. según lo muestra nuestra, revisión, hay buenas tazones para
cruer que algún rasgo de la naturilúia del h í to e scri susceptible
d e explicar dicha anomalía; y b ien , no es difícil descubrir los
m otivos de esta clase. Es f íd l comprender — cosa q u e puede
advertirse en lus modernas epígonos de la edad heroica— que
para el lié me, que se ha! la expuesto a la envidia, los celos y la
calumnia en grado mucho mayor que los detais individuos, d
rango de sus ascendientes se torne frecuentemente una fuente
ife los mayores tiaitomos e infortunios. El viejo proverbio d í
q u e "nadre es profeta en Su tie r ra " uo tiene otro significado que
¿se, vale decir, que no es fácil admitir el don pxofético (Sin
Marras, V I, 4.) de a¿piel cuyos padres, hermanos y hermanas o
compañero* de juego conocemos. Et profeta parece experimen
tar cierta necesidad de negar & sus padres; otro ejemplo de
d io k> constituye la LÚlebrc ópera de M cjfibcej, donde al
héroe pioféticn se le permite, para favorece! su misión, aban
donar y repudiar hasta a su propia querida madre.
Sin embargo, a medida que ahondamos en la indagación de
loa motivos que obligan al héroe a. romper con sus relaciones
familiares, tropezamos ton una cantidad de dificultades. M u
chos investigadores han insistido en que la. comprensión de la
formación mítica exige el retroceso a la fuente última, esto
es, la facultad individual He la imaginaciónM*. También se
lia seB alado d hecho de que «¡la facilitad imaginativa sólo se
66 Dv la rttnpitacifol 'íe H- I /Moiann, ti Final de su abra. Í-* leyen
da Je Lira trt f.raitpii, «4 d«pr«niÍA l i posibilidad de Tina ulterior mi-
pecLficacnán de otroj- jiUmU* iiiJcpeiul ¿entra de rae esquena.
'-"j*. CI- Mnibich Wuiult, quien interpreta psicológicamente a l béroc
ccmo una pnyw cw n do 1» Mtpír*cto»tt 1 de*o« bumemis (loe. cil.,
pi>B 48),
til en la infancia en (oda su activa c initintrolaii* plenitud,
Porpor Bauer hace
j i m is de un cuarto de *ig!o - ha sido pbnfldíJiurJa mtOüdkiMtíl-
mente ]x>r [ « in s t i g a d o r a m is modernos (Winc&lcr Tt S tock» ) t
quienes han Abra» do la teoría de la migración y td plagio.
En realidad, no existe un abismo tan profundo entre las di-
versas teorías y sus defensores, pues la de los pensamientos ele
mentales no es incompatible con la afirmaci&ft del patrimonio co
ra-ir. y de la nugación. Además, el pri&l&na Mindarncntsl no
(íil5:sj.c en cúoiu y cuiitilü llegó el material a cierto pueblo, s¡ílo
más bicti de d lítf./f vino en un ptiaeipiú. Todas estas toarías sólo
podrían explicar la variabilidad y distnbueiSfl, pero no el origen
de Jos m itas. Hasta Schuberth e] adversario mis enconado del pun-
tn de vístn de Bnuert reconoce raa verdad al afirmar que to ias efcw
múltiples la g » se remonía.n a un prototipo Único íuniariieíite anti
guo. Pero es incapaz de decirnos cosa alguna acería dei origeif
de difhp prototipo. H e igual mndo, B*uer SC indina hacia una
Opinión m is concitUduia * y señala icEteradamcnte cpie, a*
orígeai múltiple de los relatos independientes,. es necesario ü Uníim.'i.i fj'iiÜMr coaiüii y a su tbCi
rprUnaciiiil, 2 tnretroi, Miitlib, I Híit-íiS.
7 A i o laico rtt cha « 1111*0 iijrjii-iúDui miiií. .ílginisj ¿i. to i impar-
tanlfs tnbt.Mii de Wi&eklw.
4 íeíf*cArí/p /, «f, O tttr r ii Gynt., 1891, jiñtr. 161, un . Aquí [HiahWa
se ííw:Drntrh I* rH p u w a .Je ScJivlert fp¿*. eic-í.
s Ijíismann. *Ohjeto jr fines, de la jBYCfflllflCioa UitoJópca’’, Kyifuti.
tfibiUrt. I, Hest 1, I.cijLZig.
12 ■OTTO bapík;
tesis de k s pensamientos elementales, pero admite que k relación,
prim al i* y c ! préstamo do se excluyen entre sí. Coano U> señaló
TK'undt, debe recordarse sin embargo que la apropiación de conte-
ficdos míticos siempre représenla, al mismo tiempo, una construc
ción m ítica independíente, pues sólo ]*iede conservarse permanen
temente aquéllo que se adapta al nbnet de U ideación mitológica
d d pMsiatirio, Los dífciJes reaietdos de narracioMs ajstcriorej di-
fíci Emente podrían bastar para volver a dar forma al mismo
jnakdaJ» sin Ja presencia (cruz de los canas subya&eíit&t; ptn>
precisamente por esta ra2ón dichos temas pueden producir nuevos
contenidos que coincidan en sus motiva; fundamentales aun
faltando asociaciones similares- (yó lkttpsycbalogit, vol. J(
¡sirte i , 1909).
De-jando de [ado fo r afiorn k indagación relativa a I í forma
de distribución de estos mitos, íios dcdícatemoi a investigar el
origen del m ito del héroe caí general, adelantándonos a afirmar,
desde ya, que en un» cantidad de casos resulta positiva y directa
mente dem ostró le la [coríü d t k IJiiifflai.ión o t i présLannt, Pero
cuando esto do sea factible, deberermt admitir la posibilidad de
otros puntos de vista, por lo menos pnr ahora, en lugar de obstruir
el camino hacra ulteriores piu£¡rcsu* enn ja actitud poco científica
de -Wtncklec quien espreia; "cuando se «ncitentrao en puntos
temo tos de la tierra seres humanos y productos que piiitdaii entre -
s i una corrüpfaidenciji exacta, o fañoso concluir que proceden
de un punto Matón, y el hecho de que sepamos o no cómo y
Cuándo se prudujci k separación, no modifica en nada k p*e-
«¡unrilci dej hecho mismo". Aun dando por sentado la migración
de todos los mitos, todnvía «quedarEa por explicar el origen del
primer m ito 11.
Una investigación orientada de tal forma deberá eon+rihuír,
w' Wincile-r, "Die tikbilonitclie CeMtcikullcr m llu tr BnífUaugcn
XI17 Ku]turo creen li>s adeptos de cada una de esas
dos orientaciones, Tampoco p t w haber constituido progreso esen
cial alguno d abandono de Ja ¡Dtcrpcctadóa puramente salar, t i l co
mo la defendía Frobcaiu i1?, pira pisar a sostener que todos los mi
tos han sido originalmente Junares, uuuu lo h x e -G, Hüsing en sus
"Conüibudones al mito de Ciro” (Berlín, 15*06), siguiendo la
gerencia de Siecfce, quien (en 1908) 14 considera esta cfmoepdón
la única interpretación obvia y legitima de los mitos del ntei*
miento de Jai héroes, concepción que, por Jo demis, ccmiiern* a
adquirir popularidad,
M is adelante consideraremos detalladamente Lt interpretación
de los mitos mismos, por Jo cual evitaremos alio» d «inventario
32 Coran cftrnf'lii pajlicularn«itir Afirxrtg Jér Sívm m u.tJ Crñfíáangn d f í ííoms untes d e n
Rt.ilex isid&gcrmaaisc-hrí Myilkm 4Jriin,
** Ftc-bitíiailH, DajI 7i¿isall> j tlr-y ^Ouiuic^n^ni, Burtin, IÍ>1*¡ Siecke,
"llertners ais Moi»dgoU.'‘, M /ik. fliM, ynL II, priie (, iih|¡. -IR
11 CoaifnialKí, por tjítnpln, Paul Kodh, Sapta dei ItíbfJ iujiÍ iír*
Uh¿tr i n 7J i’ mnsung n\it rlrr Myli-'oJogi' J t r ludagermme/i, Bul¡n , 1907-
Cfi iwMlttt'ai 1h concepción, en parte lunar, en p ir ie nolaj. pero de tadw
raniloi cnr£.jitfi«Rif:nm unilateral, i lt l mito *1*1 héroe. m Ea obea de
G oitsv Friedxich, Gntndlagt, Eatsteiuaf und ginaus. Einulje.aiujsg dtr
bekannt'stf-'i gcrmaniichen Mitr/.hcft, Affikeja ualT .Sug/it (LftiKli» lSTO)t
pág. lia.
14 OTTO TltNK.
crítico prolifo sobre la form a de explicación antes mcQcionída.
Anncjuc siguíficat?va, c indudablemente correcta en parte, la teo
ría astra l'ho es en modo alguno satisfactoria y oo logra ofreesr
una visión de Los motivos de la formación mi tica. Cabe formular
la cfcjcciáfi de que e l remontarse a protejo* astronómicos no re
presenta cabalmente el contenido de estos mitos, y que podrían es
tablecerse relaciones mucho m is claras }' simples mediante otro
* típ o de interpretación. La teoría de los pensamientos elementales,
4e la que tanto alxiso se ¿a hecho, nos muestra un aspecto prác
ticamente relegado al olvido de la búsqueda mitológica. Tanto al
principio como al final de su contribución, Bauer acota cuánto
m is natural y probable sería buscar la razón de la coincidencia
general de estos mitos en los rasgos genéticas de Ir psiquis huma-
' pa, que en un origen prusiano común o en la migración. Esta
hipótesis parece tanto más razonable cuanto que otros m or i mien
to® peñérales de la mente humajia, expresados en otros dominioscoíusiguiente, debemos comenzar por estudiar ü vida ima
ginativa de! niño, a fin de facilitar la comprensión de la
mucho m is compleja, y también menos libre, imaginación mí
tica y artística en general.
Pero el hecho o «pe la investigación de la facultad in
fantil ile la imaginación, lejos de ludíanse lo bastante avanzada
para permitir la utilización de sus comprobaciones en la expli
cación de las actividades psíquicas m is cumplí cadas, apenas se
encuentra en los albores. 'Cabe atribuir esa imperfecta compren
sión de la vida psíquica del niño a la falta de un instrumento
adecuado, como asi también de un camino seguro que nos guíe
a través de la intrincada m araña de este deiicadk» y casi inac
cesible dominio. En modo alguno pueden estudiarse estas emo
ciones infantiles en el adulto normal, e incluso podemos afir
m ar que, en vista de ciertas perturbaciones psíquicas, la integri
dad psíquica normal de los sujetos normales consiste, precisa
mente, en que han superado y olvidado sus fantasía* e imagi
naciones infantiles; de este modo, d camino se lulLa bloqueado.
En los niños, por otro lado, fa observación empírica (niño, como tambido
del material a su disposición. Cabe «msiderír, asimismo, si estas
fantasías so o elaboradas o rao con cierta pretensión de plausibili-
dad. Esta etapa se alcania en « n i época en que e l niño carece
todavía de conocimiento de las condiciones sexuaEes de 1* pro
creación.
Cocí cJ conocimiento adicional de Jas múltiples relaciones se
xuales entre padre y madre; con la comprensión por parte del
niño det hecl» de que Ja paternidad siempre re incierta, en tanto
que Ja de la madre es perfectamente segura, la novela familiar
sufre una restricción característica: se satisface ahora enno
bleciendo al padre, en Unto que la descendencia de la madre
ya no es puerta n t tela de juicio, sino que se Ja acepta como
un Jwcho incontrovertible. Esta secunda etapa (sexual) de la
í l CL Freud, “Las fantasía! b ¡nítricas t stt relación (w Ja libe-
kutlilM ", i:i!n ri-li-mnrU* a ]« íiiblmi¡t*jÍH NílinS el («Di, E*l* nKiirilni-
ráíio íj* halla incluida caí la tegoniiji m-jíc de la fre sa ja i labre la vida
lerna/ y la teoría de la ncafoiú, Viena y Leipzig, 1909.
novela familiar se halla sustentado, además, po t otro motivo, má
tente en la primera etapa ( asexual). El conocimiento de las
cuestiona sexuales da lugar a la tendencia a pintar situaciones
y relaciones eróticas, cbederiendn al agradable sentimiento que
procura colocar a la madre, o al objeto de la mayor curiosidad
sexual, en ta situación de una secreta infidelidad, con imores
clandestinos. De esta numera, los fantasía; primarias o asexuales
suben al nivel de la m is acubada comprensión posterior.
E1 íeroa.de la vengaría y de la represa La. que originalmente
se hallaba en un primer plano, vuelve a hacerse evidente. Estos
niños neuróticos son, en su mayoría, aquellas que han sido cas
tigados por los pudres para corregirles malos hábitos sexuales, y
entonces se vengan de ellos en sais fantasías. Los hijos menores
de una familia se hallan particularmente inclinados a privar a
sus predecesores de toda ventaja, mediante las fábulas de este
tipo (exactamente cccno ocurre en Lis intrigas políticas de la
historia). Frecuentemente no vacilan en atribuirle a la nudre tan
tos enredos Amorosos como rivales existen. U na interesante! variante
de es2, y Zrn-
Irttlbian f- PrjchMnaljIe í, p. 51J «obre el eiunyn de Yareodocik "Le»
i&ínli ¡fcníanl”, v»l, VIL 15WS.
8n Interpretaciá» *f* lo* tutifot (Trttumdrutuxgl, Msanda «lici¿n,
p¿g. 2(0 de la iTadocciáa de Itrill, Micmillu, 1013.
El, MITO DEL XACIMIF.XTO DEL ItÉROE 87
en k ficción poética personal, el héroe por lo común repre
senta al propio poeta o , por lo menos, un aspecto de su carácter.
Resumiendo los puntot esenciales d d mito ¿el héroe, encon
tramos;: la descendcncia de padres nobles; el abandono en un
río — dentro de un ictipiente— y b crianza a caigo de padrea
de humilde condición, a lo cual sigue, en el curso ulterior d d
relato, el regreso d d héroe a sus primeros padres, «mi o sin d
castigo que les corresponde. Es perfectamente evidente que ias
6qí pandas paterna del mito coíresponden a la pareja real y
a la imaginaria de la fantasía novdcsca. El examen mas detalla
do revela la identidad psicológica de los padres humildes y lo*
nobles, precisamente a l igual que en las fantasías infantiles y
neuróticas.
De acuerdo ton la sobrevalotací&n de los padres durante
los primeros año* de la infancia, d mito cwnicma con los pa
dres nobles, exactamente ai igual que en la fantasía nove lesea,
en tanto que en U realidad los adultos no tardan en adaptarse
a las condiciones verdaderas. Así, pues, en d mito se percibe
fácilmente la fantasía de la novela familiar, con una audaz ín-
versión de Jas condiciones auténticas, L i hostilidad del padre y
el abandono resultante acentúan el motivo que ha favoreddo
e« el yo el surgimiento de toda la ficción. La novel» ficticia es
la escusa, por asi decirlo, de los sentimientos hostiles que d
niño abriga contra su padre y que en esta ficción son proyec
tados contra el padre. El abandono mítico equivale, por lo
tanto, al repudio o no rctonodmíento que tiene lugar en la
fantasía novdcsca. El niño, simplemente, se libera del padre en
la novela neurótica, en tanto que en d mito, e l padre se es
fuerza por suprimir al hijo. El rescate y ]» vcngiiita son las
condusioius naíu rales, t i l como lo exige la esencia de la fantasía.
A fin de establecer todo d valor de ese paralelo, tal como
lo hemos esquematizado en sus líneas generales, es oecesario
interpretar ciertos detalles d d mito que reaparecen constante
mente y que parecen exigir uní explicación espída!. Dicha exi
gencia parece adquirir particular importancia en vista del hecho
de que, de Eoí escritos de loa m is entusiastas mitólogos astrales o
o r r o ra nk
filósofos naturales, no se desprende ninguna explicación sitis-
factor ia de estos detalles. Nos referimos * la «parición regular de
lo* sueños (u oráculos) y i la forma de abandono en un red-
picote a merced del agua- A primera vista, esos tenias no parecen
peí mitir una interpretación psicológica, Pena jxjt fortuna el es
tudio «le Los simbolismos oníricos también haré posible la di lu
cidle i (ki de esos elementos d d mito heroko. I j utilización d d
mismo material en los sueños de personas sanas y de neuróticos. #«
indica que el abandono al agua no es ni m is ni menas que k
expresión u m bo ina d d nucí m a n ! o. Las hijos nacen del "agua" 05.
La cesta, arquilla o receptáculo** significan, simplemente, el vioi-
a . loa "suetos del nacimiento", en la /«íei-pretWwn i * la* sueáot
d« Fri-nil; y también loa ejemplo* citado» por nosotrro o» Die ¿oAenasrija
Saga, V iera, 1911.
‘-1 Fji I«i coe altos de ludan, ijuc xc hallan adaptado* * la ideación
Uíantil, y efpponlffirntw a Ihh teorías sexuales infantil™ 71. Algunos relatos
folklórico* iCriram, fimiachr. Sagen, 1. 7) no* relatan ijüe ios niñoa
recae» nacidos vienen de iui ( « n , de donde *« l oíntrario y entonces se condenaba a morir también a la
madre (ver r r in a HHbint;, Hit-huía de la infidelidad /eraeninn). Ma
terial erttvilúiíico adicional del folklore ha fcidní recogido en aue-tro )¿lin>
[He /.otiengrin Saga (pájt 20 j Mg,).
afl En cierto» mitos, la arquilla e- Y ^m pluada por la fiifiu- la cual
también simboliza claramente el vientre; tal se comprueba en los c-iw‘
de Abraham, Ion > oíros, mp asi tamiiici» del egipcio fenicio de foUlfe-Adonis ic f V iadllM ,
El. MITO i)EL SACIM1ESTO DEI. HÉROE
tre, d-e modo que t i abandono repf escota directamente el proceso
d d DBCtmicfUo, sí bien está representado por su opuesto.
Quintes objetan « a repraen tadán par npueiíos deben recor
dar con cuánta frecuencia el sueño se sirve d d misino mecanismo
(C í. Tiaxmdtutung, II ed., pig. 2 JB ) Y el propio nutí-nal nos
da una confirmación de esta interpretación del abandooo —según
se desprende del simbolismo humano comente— en el s«eño
soñado por el abuelo (o lo cjue es aún más convincente, por Id
propia madre) 87 en la versión ctcsiana etc Ciro, antes de 5tt
nacimiento. En este sueño, es tanta el agua que fluye del regajo
de la futura madre, que inunda toda Asia, como un rnorme
océano®9. í s notable que en ambos taso* los caldeos hubieran
Die ITeliaKiCÁtiuaMg J r j tdírn O ntnls, Ex Otirnlr- L u í I, 1. p ig , la)
y de mucho» u inu ro¿j.
La presencia de la mintia npr-w ntacióo simbólica entre los aboríge
nes mi ve eomiborada par tos sigunfiH» ejemptoj: Stuckea n an a la
luitucu. nei-ucUnilfHk ilc-t Jacrun del iutgo (y de Ih "jrniírH'.'t potincdM,
Mnnj-Tili-Tiki, quien iwr «tiarxluDailo inmedialamenie de ¡u
nacioiienlo por so madre, qi»c ln iirnijü al mar, envuelto ea un ijr-UiiIat
(arca, Fp-btnius (loe. cit. pág. JT9J tu rra una biliaria nnid.if
de Beislntltaraku, «gü li la cual el niño fué abandonado al npua, para
ser encontrado y criado por una mujer rica, sin hijos, gr-n|e similar, aunque
tná* cunipl íiímIu, nue ccrrrepnixle a la* condiciones reate»: k1 mi jet o»
una. mujer juren embarazado que «5.|nndia bu parto mi sin lémur, ■«■ñó
COn el nacimienlo ite sai liá]-», y r« e l íll^ñ1? ''I *KU» apan'x-¡u dirtrlam enle
«cano líqaiii» mnniólieo. IHay ve«uio oio.t. did m ln jo de Abraluita, i:n »u
libro Kh,u!úm yobrr ¡tiicoG.iáiiái y pMtjuixuia, H Aires, Hoimt. t '/ i l ,
(E.M
1,6 Emu fintesia de un niiurme raudal do agua sugiere pxlrroüjmente
clorU ofinidad ron e l gruf» vmIo y ampliamente diiuniiidv de los
90 OTTO IUNK
interpretado coiratiunente estos sueñe» de agua cocoo sueños
de nacimiento, Todo hacc « i poner, adtmás, que esos sueños
se bailan elaborados en confcxmidad con el conocimiento de un
simbolismo sumamente antiguo y umversalmente comprendido,
con una oscura vislumbre de las relaciones y conexiones fu$í¡pre
ciadas y expuestas en Jas enseñanzas de Freud- Dice este autor
en su Tranmdeulmx, a ' e d , pág. 199, refiriéndose a un sueño
en que I» paciente se arroja a! agua oscura de un lago, que los
sueños de este tipo son sueños de nacimiento, y su interpreta
ción dcfce llevarse a cabo invirtiendo el hecho que se nos co
munica a tiavís del «teño manifiesto, es decir, que en lugar de
arrojarse al agua habrá que interpretar, emerger d«i agita, esto
es, nacer La exactitud de « ta Interpretación, que h ite equi
valente el suefio con agua al abandono, se confirma nuevamente
por el hecho de que precisamente en la leyenda de Ciro, que
contiene al sueño con agua, falta el tema del abandono en el
agua, en tanto que sólo la cesta, que no aparece en el sucio,
desempeña un pipel en el nhatiJono.
mitos ce ¡nundnrinn. que en realidad do p a re en *cr tino la opresión
■DÍversal del mi lo del aliando»*. El iU-inr, «• halla representado aquí
por la humanidad lo t i interesante señalar que al arca O ca»a
embreada, en que Noá flote «ubre la* agua», « designada en ei Anticua
T«tnm?ri|ri con 1« misan» palabra (Trtmhi que el receptáculo en que
lu í abandonad» Mn¿*éi Iferemia». loe. cit., pág, 250). Pa cuanto al
lema de la Eran inuDtlacién, cf. Jeremia*, f*íg, 226 y Laui*mm, *1
final de va :ritndo sobre la leyenda de Ciro en Eunipn, ikuide «j describa
la inondaciiSo como una posible varinníe del almndoii» en «1 a¿ua.
EooKitranKq un i>r«Rip1i> i5e rr«n.ic-¡nii en la leyenda de la mandarina
narrada por Bader. m «as leyenda» populares de Haden. Cuando
cierta veaun
niño que flotaba en una cuna cobre las agua* t n quien un nato aalsfi
mÜHgraiHmMUa iGiulav Friciirich, loe., clt.r pdg. 2651.
Hemos prccmado explicar las relaciono? psicnlóeicii" «xielmfllea ratee
el mito dd Abandono, la leyenda de la inundación 7 el mito del fenfn
macabro, en nuestro libro sobre “T>¡o .SymbolKfaicUtung; ia Wetktrqinn
uad ilire WiedeArbr im Mythiwbwi Denieii1* {Jahrbtuh ¡¡ir Psyckoana-
/y»e, V. 1912).
*• Cf- 1* misma biwrjiijQ de los aicniíicadiw en la intwpmacWa
que bacc Winekler de la etimología del nombre Moiw'e (p-íft- 13).
EL MITO DEL NACIMIENTO DEL HÉROE 91
En esta interlocución d d aban cono como nadmiento no
debe preocupar la discrepanda entre U sucesión de los dementos
individúale» de I» materialización simbólica y el proceso real del
nacimiento- Freud ha explicado este «ordenamiento croa a lógico
o, incluso, est.i inversión, atribuyéndolo a la forma general en que
los recuerdos se transforman en fantasías; en éstas reaparecen loa
mismos datos, peto conforme a una dispüiicióa enteramente nueva,
sin prestar ninguna atendón a la sucesión natural de los actos ,n .
Aparte de es* inversión cronológica, requiere una explica-
dón especial la inversión de los contenidos. La primera razón
para la representación del nacimiento i través de su opuesto —el
'iB5ftdor>o en t i agua, atentando contra U vida— es la acento ación
de la hostilidad paterna hacia el futuro héroe71. La ¡ofluend»
creadora de esta tendencia & representar a los padres como los
primeros y más poderosos oponentes del héroe, podri apreciarse
plenamente si se tiene presente que toda la ooveia familiar debe
su origen, en general, ni sentimiento de verse relegado, eslo ts,
a l i Si puesta hostilidad de los padres. f i r e l mito, esa hostilidad
va tan lejos que los padres se niegan a permitir que eí niño nazca,
lo m al da pie, precisamente, al lamento del héroe, tanta mis
cuanto que el m ito revela claramente el deseo de plasmar al héroe
aun contra la voluntad de los padres. D e esíe modo, el peligro
vital que se sugiere mediante la representación del nacimiento
a través del abandono, existe realmente en el proceso del nari-
míento mismo, La superación de todos estos obstáculos también
expresa la idea de que el futuro héroe La venado efectivamente
las mayores dificultades en virtud de su nacimiento, pues ha salido
^ Eli la £onaat:lijn J e menos y no 1* transformación de las fan
tasías M uérftM en ataques *0 rzjntienen Im mismas condiciones (c£.
T'atantUxtung, (»4t 238, y !■ nota d« la misma piglna; asimismo, Fruuá,
*A]l(vme¡ncs iilfir ii»a liyslerischen Ar.fall" en Samzolong hlenaer S-LÁri/--
Jen tur Ptttttot*nithrr, pág, 146 j ng-K
”* S^iián una águila obserrocUti A> Junj;, esta inTcrtíón, en ui
ulterior sublimación rafliij, permite a p to tin a r ta vida dul héroe al
ciclo solar (F*ru!!nmcn t¡rtd SymboJe der Liluáo, II parte, /« iré , /.
Píycht&iudyit. V. 1912, jiiS|[. 253. lllay mrsáón e-iat-: Tntarfom adant*
y-tímboivs de la libítio, B. Aires. Paáilós 1953 el "«ene tic»” ile
la madre. Lim JaBtMÍa* irUiivas a aborten, ■'iire inn iparliruts rim ülf claras
en U IwyewJa ile ZoroBstcu, jiefienr!«m limbién a e*i i: MS.1Ilina.
™ El I«ii:'a T.íie.rerín cr.mjiarj el nueLmiecto con un íi* ilfrn » , lo
nial parren hallar»? 11» '. "Mitad
al niño, al if.iHl ijiih un niajiarro náufragp, flrrnjndo a l>ib jitaj*» pnr
Ja loria naen. porque
muctins muilew Ir nturran iji la i ¡lia’' 1 Jtti:r« in, Oc A'.•iluta Reti.m.
V, M2-&7J . 1>r. u u a tr t temejaniv, la primen «eniit i de /.oí t*m¿iJos
d t ¡xh illtr diw , »l Ii.i1.Uj de la ni,l»r»l.:„i, "Eüa imcontra el padre sea apa
rentemente pmvcwada, en los mitos del nacimiento, por la con
ducta hostil del padre, se debe a una inversión de la relatióo,
que conocemos en psicología ton d nombre de proyección, ion-
ginada por caiacterísticas sumamente peculiares de la actividad
psíquica, íornadora de mitos. El roetanHtno proycctivo --q u e
también desempeñaba un papel en la reinterpretsrión d d acto del
oadmiento, así como de otras características de la formación de
mitos cjue no tardaremos en examinar— requiere la «iracteriza-
dún umtormc del mito corno una estructura férttná idea , en vista
de su semej aoza cod procwos peculiares d d mccioismo J e ciertas
perturbaciones psíquicas. lín íntima relación coa el carácter pa-
ranóideo ve h a lk k propiedad de separar o disodar lo que se
encuentra fundido en la imaginación. «Este proceso, tal como lo
itustra el ejemplo de las dos parejas- paternas, suministra la base
13 Algalio* initíis. dan ta im ptddín de qoe la relación amero?» con
la madre buliler* iido eliminada, por iraultsr ileroaMado objetable a loa
ojos d# cienos puebJus arab con la leyenda muy
semejo rué d* San Gregorio. * lr« para deUMAtrar que en la lik»tcirÍA da
Darab simplemente « ha o m ilita el inrestD con la madre, qro, p s r 1»
detní», precede al reconocimiento del liljo; aquí, por él contrario, el
reconocimiento impid* el incesto. Esta atenuación puede «radiarse e»
►u íüfc narienté, jmr asi decirlo, « i eJ mito de Télelo, dotde el héroe
te casa con »u madre, peni U ik íih im a n ta de consumar e] incoto.
El m>i»ci> feérico de )u leyenda de Tri-íáit. según la cual Isolda « c a
Jcl agua al pequeño T ñ tlin ( « decir, le da nacimiento!!, sugiere., de
chía manera, et i»an* fundamental u-s Irabnjo Ow.5 I n u i t Motiv in IHchtn-ig
r¿mi Safe, doad» , que aquí sAIo b-nxis niíiici-mado
al (um&i, ba «ido unaiiuilo en drtall», r»i'iig*en(lo loa miilliplee hilo* que
ccmergcn hacia el miroia, pero que en ei |>n¡»nnte trabajo bao údú de
jado» de lado.
EL HIt O fcÜlL W.ÍtÍ«IEKTO DtL HÉROE
para la formación de mitos, y, Junto con cí mecanismo prayec-
Itvo, proporciona la clave para la comprensión de toda una serie
de íoíifiguntlcméí d d mito, de ctro modo inexplicables. El motar
píopuLiur á - t s i proyección de la actitud hostil d d licroc hacia
su padre, no es otro que el deseo cié justificarse, proveniente
de b. perturbadora rom::íefiii'jii de- titos sentimícntus cuntra d
padre-, El proceso de desplazamiento, que je inicia COft U pro-
yecdon del sentimiento hostil» prosigue luego, sirt embargo, y
can ayuda del mecanismo de separación o disatiaetón encuentra
«na expresión diferente J e su progresión gridual en formas su
mamente citacuííirfiuas d d miin d d héroe, fin t i morco piico-
lógieo original, el padre sigue siendo idéntico al rey, vale decir,
el petseguídor ‘tiránico. L* primera atenuación de- esta fctidón
apirece en aquellos jiutos en que ya se intenta llevar a cabo la
sepiradún entre el perseguidor titánico y el padre verdadero,
pero sin lograrlo enteramente, por bailarse el primero rdadonado
todavía con el héroe, habiíualmente en el papel de abuelo, como,
p o r ejemplo, en el mito de Gxo en todas sus versiones, y en
la mayoría Je los mitos heroicos en genual. La separación en
tre los papeles At\ padre y el d tl rey significa e! primer paso
de regrese,, desde ):i « fer* de la íautasía lu d a las condiciones
reales y, en con semencia, el pidre del Jtétoe aparece la mayoría
de las v&es ■—en este tipo de mito— como un hombre humilde
(ver Ciro, Gilgames y otros). El héroe llega así, nuevamente,
a una aproximación coa sus padres, al establecimiento de cierta
Afinidad, que encueatia expresión cu el hecho de que no j4Io
ei liénje mismo, sino también íu padre y iu madre, representan
objetos de la persecución del Urano. El héroe adquiere, de ests
manera, una vinculadón más InLima con la madre (casi siempre
Km abandonados juntos1. Poseo, Télefo, Feridirn), quien se halla
m is c e mha
sido fecundada por algún ser divino, se a u mi* larde con
u n mortal (Jesús, K irna, ló n ), que aparece entontes corno
el padre verdadero, en tanto que e l dios, como padre, sola
mente representa Ja idea infantil m is exaltada de la magnitud,
poder y perfecoAn del padre7*. Al mismo tiempo, estos mitos
m ilita i estrictamente en el tema de la virginidad de la madre,
que en oiría apenas se insinúa. El primer Impulso qai2is obe
dezca a la tendencia hacia lo trascendental de todo mito, que
ouge la introducción de un dios. A l mismo tiempo, la virgi
nidad de la madre constituye el m is completo repudio del padre,
con lo cual se consuma todo el mito, según lo ilustra la leyenda
de Sargóo, quien no admite padre ninguno, fuera de su madre
vestaL
La ¿JíaDii etapa de esa fctemaacWn progresiva de la relación
hostil con el padre se halla representada por acuella forma del
m ito en que la figuía del perseguidor real no sólo aparece com
pletamente desligada de la del padre, sino que ha perdido hasta
el m is remoto parentesco con 1a fxnuJia del héroe, de la que
es CQCfurgo acctixi (Feridun, Ahrahgm, el rey Herodcs y otros).
Pese a su triple carácter original, con sus papeles de padre, rey
,H Síftún Fread, se o b o r ra usa iiíeotiü’Lejüi-ún ¡gUBbnmtc regula?
d«l padre « id Dím 4padre «Irs lin l, etc.) en l n faiitatfai de ia u til id ad
Jiiíifuka Boi-to«l y p.iiiür.g:.:.-!, y utnj t u to ocurTí con Ja identifioacija
del cm pfiiJ.jr con el podre. En tst* .^midn, «ib* h á « í H4W
q w can todca los pa tito s pre&mtu) a m dicti t u m (ucmí deE. Meyer (Berieít d. Kg!. frciu*. Altad, d. FUt., XXXI,
lOOR, píg. 64Q). Las leyendas de Mitist» y loa levitas; *Pr«unuÚemeijte
Moisés filé oric¡n*rlami!iUR bija de la bija dd Urano (que ahora es n
nudre adoptiva) J. 10» toda probabilidad, de origen divino'. La pOe-
:erior elaboración, huía pleamar la fcinrm actual, priibibimenle obe
dezca a molinw racionales.
EX UTTO DEL NACIMIENTO DEL HÉROE 101
antiguo, son ei producto de un pueblo de adultos. El impulso
inicial es proporcionado evidentemente por el asombro popular
ante la aparición del héroe, cuya vida extraordinaria sólo re
sulta concebible si la imaginamos precedida d : una infancia ma
ravillosa. Esa niñez extraordinaria del héroe es construida, sin
embargo, por los hacedores individuales del mito —a quienes
debe remitirse en última instancia la idea indefinida de un
espíritu popular— con conciencia de su propia infancia. Al
atribuir al héroe sus propias historias infantiles, se identifican
con él, por así decirlo, reclamando para sí el mérito de haber
sido, también ellos, héroes similares. El verdadero héroe de la
novela es, entonces, el yo que se encuentra a sí mismo en el héroe,
retrotrayéndose al tiempo en que el yo era en sí mismo un
héroe, merced a su primer acto heroico, esto es, la rebelión contra
el padre. El yo sólo puede encontrar su propia heroísmo en los
días de la infancia y por eso se halla obligado a atribuir al héroe
su propia rebelión, asignándole aquellos rasgos que hicieron un
héroe del yo. Tal propósito se logra gracia a los temas y
materiales infantiles, al retornar a la novela infantil y transferirla
al héroe. Por consiguiente, los mitos son credos por adultos
mediante la regresión a las fantasías de la infancia 82, y el héroe
se forja y nutre de la historia infantil personal del autor del
mito. Entretanto, todo este proceso tiende a justificar a las
gentes como unidades individuales, por su prop:a rebelión infantil
contra el padre.
Aparte de la excusa del héroe por su rebelión, el mito
también contiene la excusa del individuo por su rebelión contra
el padre. Esta revuelta le ha pesado desde su infancia, puesto
que no llegó nunca a convertirse en héroe. Y ahora se le pre
senta la oportunidad de justificarse, haciendo resaltar el hedió
de que el padre le ha dado motivos para su hostilidad. En la
misma ficción, también se manifiesta el sentimiento afectuoso
82 Freud aplicó esta idea, que derira del conociriiento de la fantasía
neurótica y de ¡a formación de síntomas, a la interpretación de la obra
romántica y mítica de la imaginación poética, en una conferencia titulada
“El poeta y la fantasía”.
102 OTTO RANK
hacia d padre, según mostrónos m is arriba- Por consiguiente,
esoa mitos han surgido de dos tenus opuestos, hallándose am
bos subordinados í l tema de la id vindicación hengrin Saga.) Jung, que considera el desrino típico
del héroe como la representación de la libido humana jr sus
vicisitudes características, lia convertido ese tema en eje de
su interpretación, vale decir, la fantasía de nacer de nuevo, sub
ordinando asi d tema d d incesto. Jung explica no sólo el na
cimiento del hfroe, que tiene Jugar en drcunstancias simbólicas
muy particulares, sino también el tema de las dos madres d d
w Sobre lo» paralelos «tiuspstcoláeim* y otras teorías sexual» infaa-
tile* j-
*• Ln pümvHMU tarjarte* {Gñmm,
IIJ, pá*. 103), “Fundeto*u]", N* Si. “U* i«a pajarito*" (N* *. y su k k íh de 1« historial y mii-.« dt abuibao.
KL MITO M X NACIMIENTO DF.L HÉROE 103 -
104 OTTO BANK
sulta f iíjj agrupar el resto de los diversos personajes que se mué-
w o ea torno a aquéllos: entre 5a pareja de padres iwblfl! j so
hijo, encontramos si administrador Harpado con su mujer e Hijo,
y al noble Artembares con m descendiente legitimo. Cuando se
tienen kw sentidos agnzadtM p ira percibir las peculiaridades de
la estructura mítica, no tarda en reconocerse que las parejas pa
ternas intetmedias son dobles de tos padres, como así también,
que todos los participantes no son sino olías tantas repeticiones
de las personalidad» de los padres yd d hijo; y por cierto que
esta interpretación se apoya en rasaos definidos del propio mito.
Harpago recibe al niño de manos del rey para abandonarlo; a t
ril a, por lo tanto, exactamente de la misma manera que el padre
regio y permanece í í d a su ficticio papel paterno por su nega
tiva a dar muerte al niño con sus propias manos —porque es de
su misma sangre, dice— y en cambio le encomienda la taren
al pastor Mitradales que, de este modo, vuelve a identificarse
con Harpago. También d noble Artembares, cuyo hijo había
sido azotado por Ciro, se identifica con Harpado; pues cuando
Artembares junto con su hijo maltratado se halla en presencia
del rey para redamar satisfacción, también Harpago, unos ins
tantes después, aparece delante d d rey para defenderse, y éste
le orden* que le envíe a su hijo. L> esra manera, el propio
Artembares desempeña un papel episódico como padre del héroe,
Ja cual se ve plenamente confirmado por la versión círsiani, sep in
la cual, el núble que adoptó al hijo d d pastor, Ciro, rorou hijo
propio, se llamaba Artembares.
Aun m is dara que la identidad de los distintos padres es la
de sus hijos respectivos, lo cual contribuye, naturalmente, a coa-
firmar la identidad de las padres. En primer lugar, y esto pa
rece concluyen te, todos Jos hijos S i» de ¡ti misma edad. N o sólu
el hijn de la princesa y el del pastor, que r.scco al mismo tiempo^
sino también, como lo dice explícitamente Heródoto, los niños
con que jugaba Ciro, entre los que se contaba el hijo de Artem
bares, a quien mandó azotar. Heródoto señala asimismo —quizás
intencioniCmaite— que el hijo de Harpago, destinado a con
vertirse en compañero de juegos de Cito, a quien el rey tubLa
r«riricic ido, cía también, ai parecer, de la misma edad de G ro.
A Jem itj los restos de ese nulo son ea locados ante su padre,
Harpagc.i, dentro de una cesta; y eta asimismo una cesta donde
Ciro debía ser abandonado; cosa que ocurrió, efectivamente, pero
a su sustituto, el hijo d d pastor, cuya identidad oto G ro se
hace obvia y tangible en [* versión de Justino. En esa versión,
G ro es trocido materialmente por d niño vivo de los palores;
pero « te sentimiento paterno paradójico deja d e serlo por la
conciencia de que, en (calidad, este trueque nada ha modificado.
Q aro csti que resulta m is cíimprcniible que la mujer del pastor
deseara criar al hijo d d re)’, en lugar de su propio hijo muerto,
como en la versión de Herúduto; pero aquí nuevamente se hice
evidente la identidad de los niños, pues: así como el hijo d d
pastor en el pasado recibía k muerte en lugar ¡le G ro , doce
años después d hijo de Harpago (también encerrado en una
cesía) moría en el lugar de Cirn, a quien Harpago había
perdonado la v idaaa.
La idea que se desprende de esas consideraciones es que
las diversas multiplicaciones de O ro , creadas con cierta finalidad
son luego suprimidas, por «instituir elementos perturbadores,
una ve i cumplida dicha fim hdad. Y ¿xa es, indudablemente,
la de exaltar al protagonista, tal romo ocurre en la novela
fam iliar El héroe, a través de Las diversas duplicaciones de si
mismo y de sus padres, asciende la cscali sixiaJ desde el pastor
Mitradatcs. pasando por el noble Artembares —a quien el rey
tiene en alta estima— y por el primer administrador, Harpago
—que es pariente del rey—■ hasta el principe que finalmente
resulta set; así es ctena su carrera aparece claramente en la ver
sión ctcsiana, donde O ro va pasando de hijo del pastor a
“ Eu(«jitrd&m> H ocupar el lugar del padre, puede también aparecer complemen
tado por un hermano, que viene a ser el tío abuelo del héroe y,
como tal, su adversario, según puede comprobarse en Jos mitos
de Rómulo, Penco y otros. Es fácil descubrir otras duplicacio
nes en estructuras míticas aparentemente complejas, poi ejemplo
en Kaikhosrav. Feridun y otros, cuando se enfoca el mito desde
éste ángulo.
La duplicación de los padres o de los abuelos, respectiva
mente, por mediode un hermano, puede proseguir en k gene
ración siguiente, y referirse r! héroe mismo, conduciendo de
este modo o los mitos de hermanos, que sólo cu be mendonar de
pasado, en rektis'xi con el tema actual. Los prototipos del niik»,
que en k leyenda de Ciro se esfuman por completo después
de haber cumplido su misión, vale decir, k exaltación del rango
del héroe, terminarían, si cobraran vida propia, por levantarse
en un pie de igualdad con el héroe, como competidores con
iguales derechos, es decir, como hermanos. El ordenamiento ori
ginal quizás se conserve mejor con 1» interpretación de que los
dobles extraños del héroe son oscuros hermanos que, a] igual
que el gemelo, deben morir para el bien del héroe. N o sólo el
padre, que obstaculiza la carrera del hijo maduro, es eliminado,
sino también el indeseable competidor —el hermano— en una
w Cierto» mita» lloras n caí» * liiraitlficwida de las familiar
titula i-3 mw pequeña detalle, como, por eJenptOi en el mito il* Edipo,
donde una pareja real tiene mi equivalente en «Ira, y donde haua el
po«4or que recibe »uo manos ti ul¡U> para abaldonarlo, tiene *u
replica exacta en el pastor a ijalen confia el re*cat« del niño.
108 OTTO R*3H
materialización ingenua de las fantasías infantiles, y por la
simple «zón de que el hfroe no quiere tener faroitia.
Las complicadones d d mito hcioico con otros ciclos míticos,
incluyen, aparte d d mito de los hermanos hostiles —que ya
hemos considerado— d mito del incesto efectivo, tal cunio se
lo encuentra, en el núcleo d d mito de Edipo. La madre y su
relación con d héroe aparecen relegadas a un tegunrSo plano
en d mito d d nacimiento d d héroe. Pero existe otro tema
llamativo, a saber, el de que con tanta frecuencia la madre hu-
rn ilic sea representada por un animal. Este tem í de los ani
males abnegados 8£* pertenece, en parte, a una setic de elementos
extraños, cuyn explicación occedetSa con mucho los alcances de
este ensayoao.
• I I tema del animal puede tener cabida en el oricnamien
to de nuestia intsrptriación, sobre la base de las siguientes re
flexiona. Asi como la proyección sobre el padre justifica
la actitud hostil por parte d d hijo, de modo similar d descenso
de la madre a h categoría de animal tiene por objeto reivindicar
la actitud tíel hijo e conformarse
con la función más modesti de nodriza. Los animales son sustituto*
aíl Cl. Criilicrna.tii, ¿iunV>iK!crii-nntt.n de ]■■•. uiimoUg en Ins. miLcq de
ubonilomi, v r tnnsbiéa U» r«ntribiH'¡i>iMS» lir- BauiT fjiíg . 574 t jí^.I ,
(iordlihíT fp. 274> y Liftbrechl: Z*r FoJkskattiif ÍKomaJeu ojhí iie
W’tljtnJ , Hellbrtiilfi, 1H79.
M Cí. el nriii'iilo A? Fir-jJ -ubre “La recurrMuüa iniaolil lid tote-
misma" (Imite», «'1. IL 19131. E* nuanto a I* b u e totenilMica de la
loba romana, cf., Jones, 'íifiíruv^m. pac SO y ¿Ir. El pij-irn carpinVru
Je, ln leynndn de ítómula fue uialiswln jioc Ju n ( (¡oc. cjf., jiág. 3*2
X “ 6 >-
EL MITO DEL NACIMIENTO DEL llKftOE 100
muy idCLUidcii, puesto cjuc lo.i prcicC&OS stiuiili-s son nfj’ii clira-
Iritrií" tvjdtnie.í tan ü én p a n el ntñn, en' tanta que el ocuLfim len
to de « to s procesos es, presumiblemente, la lá íi de Es fcbcEi&i
infantil mnrrü los paiüres lil abandono en una iq u illa , a mer
ced d d aguí, «exualisa. — por nsf decirlo— el proceso- Jet na-
cimiento., a la manera infantil; los niños son recogidos í ík una
cigüeña , l t Eíi*üii cuma U partidura
J í r iñ » , S i«k* /7-CrtifAgryr/i, J , Wimmfú, p 35l úña lo qu í en ciertas
regiontk y j:j ¡w-* e* «1 túwie ¿1 qu* iJeijrniprisii tula (unción. Nu jjic itc un
p jjiiro; «i. ("íjIj-liih ;-, Z*\ y Kyknoí; ís le úLlin» es abandurjtdii par wi
madre c rrc i del mar. donde cj criido pur un c i s u , mientra» au blji>
Tenue* lililí mliri.: el agua, líínlro de- una aTqalüIa. La jnlerprelaeiún
de£ lema ^ae &lr>e n iiihjh'i n di; lulo ciipiduclox «si Ja taga de I_olnnf;riiit
tainJuea aquí de«3np«ñe su pa]H-J. Su» ttmo* a í¡ Impórtame» perte
necen a este tic la milico; JjjiuMiiJila Uní* en un i iiuti^íIIh «jlirr luí
HB1*-**. y un cim e lo ¡leva iiasta la oiilla. Nadie debe preguntar de
d^nde vleof.: nu debe tevulmíic el mitlcrKi sciua] del u-riiivn dcJ hoanbre;
en *u lugoi, i# recurre a 2a fábula de Ja cigüeña: el cisne corc a ’m
eíüuí eo t-J rui.ua y m-, Juf lleva a Ii-j. (nuiic-i ru una snjuiJfi, Ouaidandu
uocreepondencia con Ja pichihiriiin de i&d* iiingiinrci íi pi=>p̂ .:ia de Loliengrin, tncDRliunn!) en atta;. miiid
(pnr ejftnijilri, el de Edip*) una vritíjs dr im tciinar, o an enicnn iyue
dtbc 5tx m u tilo . Sobre La *¡gnifita-i|y tic ¿a
>nÍKÜeñj. cf. Frcud, "T eorfií «n itfü u jiií>iiii)i-aH, En cuanto al irJlo (¿sJ
bérOr. cf. nuítfro trabajo MlíniiLr. Afil:.-* I.i íJh^mhi-íi:-- ■; ¡iKerpntHCién
du lo* tenia? de Ju Kica de Lfhínerin.80 Cf, FrUud; "AniJisi» de Ja fni: ia de en niño »aiju de euien
añija”, /sJirbui h f. Puyíkwjnn.'jt, n jJíjfí-Aoprfi. FtirjcAurejpen, VoJ. 3,
1909.
con sanguínea, reemplazándola por un animal o una nodriza ex
traña—, nada expresa fuera de c¿te hecho: la mujer que rae ha
amamantado es mi madre. Esta afirmación aparece simbolizada j
directamente en la lependad de Moisés, cujo carácter regresivo )
ya hamos estudiado; en efecto, precisamente es elegida com o¡
nodriza su propia madre (en forma similar, también, al mito
de Heracles, y al egipcio-fenicio de Osíris-Adonb, en que O ss-
fia encerrado en una cesta deriva corriente abajo hacia Fenicia,
donde e¡ hallado finalmente c o i d nombre de Adonis por
Isiij a quien la xcina Astarté hace nodriza de su propio h ijo ) 93.
Aquí sólo podemos hacer una breve referencia a otros te
ma» que parecen guardar una relación menos inmediata con
todo el mito. Entre didios Lemas se cuenta el de hacerse el
tonto —que las fábulas de animales señalan como la actitud
infantil más universal para cotí loa adultos— y los defectos f í
sico» de ciertos héroes (Zal, Edipo, H efcsto), que quizás sirvan
ja ra reivindicar laa imperfecciones del individuo, de modo tal
que las KpííxJwa del padre po* posibles defectos o deficiencias
Se imórpofaji al mito, con el acento apropiado; e l héroe posee
la misma debilidad que atenta contra eL auforrespeto del individuo.
Esta explicación de la significación psicológica del m ito de!
□acimiento del héroe quedaría incompleta sí tw> ¿«tacásemos
sus relaciones con ciertas enfermedades mentales. También a k«
lectores carentes de experiencia psiquiátrica —o quizás más a ¿vtos que á ninguno-^- deben haberles sorprendido esas relacio
nes. En realidad, los mitos de héroes equivalen, por muchos
rasgos esenciales, a las ideas delirantes de algunos individuos
psicúticos que padecen delirios de persecución y grandezas, esto
es, n los paranoicos. Su sistema delirante se halla construido
co forma muy similar al miro del héroe, de modo que revela Ja
IFsennr dice que habhuBlmvntu K cundí ja la conlw ej'sla raitrc
las ¡tT ítdas Rrit'Kav primitiva* y ):)► pM rtiore», rnlinLvas n la madre
lie unn divinidad, nM diííl'í ta fíirwiiila dn cCti>
por A. B o-ftr (FoJIeco de la Neu* F trie f r u t e , X m . 6, 190Í, N* 14,441»
que toaan, en parte, nuestra interpretación rt*í ni40 del lléne. He aquí
¿> uno dice H ergo; "E ílú r persuadido de que cita c t « wrismeuSe ser
la hijo íleititiinn de ana « ia o c iá lic a dama tuso. El dew* de iw-tlenícer,
par MKdntieMO, a circuios más dlfafnguid«s y brillantes que ku verda
dero», ae remonta, prokab!emr-.nao, a su infancia: y «u d«e> de « r una
princesa ha dad» lugar a la i l t u n ú creencia de que no «a h ija d t
mi» padres sino la dciri; lidien te de una dama de la liubleza, qíic oculté
ai ñauado au ilejítinui progenie, ¡laclándola j u u j por b ija de un sresti-
digitadúr. Un.» vez enredada en «use fantasías, es lutnra l ijno interprete
Cualquier palabra hiriente, o cualrpiler observación ambigua oída por
asar, y, sobre todn, »u desagrado ante I* idea de ser la hija do mi»
modestos padre», como la caailnaacido de in driiriú novelesco. Así,
be lia lijad» como meta de mi vida recobrar ¡nuevataeüite la posición
social de (pie -ronuidera haber despojada. Toda MI biografia muestra
su dénodida inaifttcbcia en esa idea, con resultados triginos1*.
£ 1 tipa f«menino de la novela familia/, tal cobo k nm prWffita
m este cas», en d terreno de lo asocial. UTiitilrn fss sido transmitido
enano Enilu heroico en ejempfeí aisladusL Cuéntase de ’h última reina
Sesiframit («» Diuiloro, 13, 4> que #a madre, la dlusa Dericeto, avergonzada
de d ía . la abandonó en un yenwi rocoso, (tonda ta alinenianiu la»
palomas y la hallatrci irnus pastores, 5 paranoicos con delirio perse
cutorio M.
* E] paranoico revela niticlámente el carirter egotista de todo
d sistema, pues para él la exaltación de los padres — tal como
¿1 la llera a cabo— no es mi* que un medio pata la exaltadla
de s£ mismo. Por icgta general, el eje de su sistema entero
es simplemente la culminación de la novela familiar en el
enunciado npodktico: Yo soy d emperador (o dios). Razo
nando mediante el simbolismo de los sueños y mitos —que es
también e l simbolismo de todas Lu fantasías, incluyendo el
"morboso" poder de la im aginadlo— todo k> cjue consigue con
ello es colocarse en el lugar del padre, tal corno conduje el
héroe su revuelta contra su progenitor, listo puede hacerse en
ambos casos, porque el conflicto con el padre —que se remonta
al «cuitamiento de loa procesos sexuales, tnl c an o Jo sugieren
los últimos descubrimientos - se ¡muta en el instante en sic.iún * la generaci&i
anterior; así, se «invierte .n ejemplos cspccislci ("lirlcge ju í Kettungpiphan-
tasie", ZeairulbUlt f . Pnfbvim dyse, I, 19 11 , p . 351, y "Dic
Ralle das Famili«immans in PsjrehoJcfiie des AtlefllStcfl",
¡nlernuíioaate Z r/titb rift f&t tUnfl/f/iS Psyií'OtHdipt, F, l y l J ) .
El díroento verdaderamente heroico sólo consiste, entonces, cq
*■ Faiy
bajo otras formas, han tenido poc resultado demostrado una coin
cidencia comparable.
En cuanto a! carácter de esos movimientos generales de la
mente humana, el estudio psicológico del contenido esencial de
esto* mitos podría contribuir a revelar la fuente de la cual ha
manado uniformemente, en todo tiempo y lagar, un contenido
idéntico de los mitos. Ya se lia intentado con -éxito la derivación
de un elemento constitutivo esencial a partir de una fuente huma
na común en el caso de uno de eso* temas legendarios. S, Freud,
en su fnterpre/acfón d t Jos sae&ot, muestra la relación de la
fábula de Ediprt (donde el oráculo le anuncia a Edipn que matará
z su padre y desposará a su madre, tal como sucederá efectiva
mente más tarde) con loa dos sueños típicos de la muerte del
padre y la cópula sexual con la madre, sueños experimentados ae*
tualmeote por infinidad de individuos. H e aquí lo que dice Freud
¡le Edipo R ey:15 "Sí el destino de Edtpo nos conmueve es porque
habría podido ser el nuestro y porque el oráculo ha suspendido
igual maldición sobre nuestras cabezas antes de que naciéramos.
IB Scjún La vermjn ónleliasa de L Lúpea-Balleiteroi y de Torrvs.
Quizás r a s estiba reservado a iodos dirigir bacía nuestra madre
nuestro primer impulso sexual y lu d a nuestro padre ci primer
sentimienWs de odio y e] primer deseo desttuetor. Nuestros sueños
testimonian de ello. El rey Edipo, que ha matado a su pfrd«I
y lomado a su sriudxL- pn jnjJrínitifiío no « sino la tealiiicíóa
un sueño de ios pueblos t i l ¿Aúh> he prtdido dearuisírarlí) rt-
Ci£tit£fú£ntC: en a trú Iil>rg ( /J í r Kümller, 1907- A9 jCmStúO
tiempo, t i traslado a. kii frtitúS del método -“ y en paite también
de los resultadas— de la técnica, freudiana de i» interpretación
de Ico sueños, ju rereria tallarse justificado, tal como lo sostuvo
Abraham, e ilustró con un ejemplo, en su trabado Tfgfcn ukJ
M ythsi (tSOSi) 1T, Las relaciones Intimas entre el suefto y el m ito
hallan ulterior confirmación en el ciclo de mitos que estu
diaremos en seguida, con frecuenta ocasiones para fíüünaf b a
sándonos en la analogía.
La actitud bucljJ de la íefidenria mitológica ir is moderna
hacia cualquier tentativa d t establecer una relación entre el sue
ño y el m ito174 es en lo principal consrcuencia de La restricción
del paralelo a las lU m idaí pesadillas (A ip trü im e) t tal co a» in
tentó hacerlo Laistner en su notable libro Dos R¿tisi det Spbinx
(1339) y de U ignorancia de las importantes enseñanzas de
Freud, Ejíu últimas ñas ayudan, no sólo a com prenda los sue
ños mismos, sino también la estrecha iclicióíi de su simbólica
!* Scfijji'i Freud. la fábula del Huiilet do Sliaknpeare lamliKii p t i '
mil* una inierjirrractiSn dm ilff, Mí* ^ lvlani* v tm nós cómo loe BtítílófM
sitúan la leyenda de Hunle*. deide puliros A t vÍkIii iv¿y•, J.yJ.2,
IV». O . IjeMíiuan ( MyiAoL HiliL, L 4) • I! iiicJiuralB Etrójicvich l.loc.
cií.r pí(. 140) oitmkie U OxrraOrdinaria titaiJk-acinn de la rida onirira
tu la ÍLcchiii nnloliÍE'xa dr lado» Id tiran post. Wuult liarií loo le***í milicuo indiiidualei^
El. MITO DEI. YACIMIENTO DEL HÉBOE 15
con todo» tos fenómenos psíquicos n i general, especialmente con
los ensueños o fantasías. con k creatividad artística y con ciertas
perturbaciones d r la función psíquica normal. Un* parte común
i todas csss producciones pertenece a una sola función psíquica,
a saber, U imaginación humana. A la facultad imaginativa —de
la humanidad en su conjunto niá# que del individuo en particu
lar— la moderna teoría del mito debe conceder Je un lito lugar,
quizis el primero, p ira establecer el origen último de todos lt»
Jnitus. La interpretación de los mitos en el sentido astral o, para
decirlo con m is precisión, « a n o "relatos de cakridariD", pilotea,
según Lcssíoann, el problema. —en vista de la imaginación crea
dora de la humanidad - de si el ¿■ermen primero que dio origen
a dichm relatos lia de buscarse precia mente en kw procesos
de la esfera celesteIa n ¡i, por e l cumiarlo, se habrán transferido
posteriormente rclitos ya elaborados, de un origen completamente
distinto (pero pfesurnrblcmcíLto psíquico}., a los cuerpos celestes.
Ehrenrcich (AH gtm titt# M ytlrohgic, 1910, pág. 104), formula
una afirmación más positiva: la evolución milcitógiai comieiizt
ciertamente en un nivel terfcsíK-, en la medida er. que las exper ¡en-
cías deben ser reunidas, primero, en e l medio cin undante inmedia
to, antes de podrí ser proyectadas al universo celeste. Y W undt
expresa (Joc. cit., p % ZB2) qus i» teotía de la evolución de la
mitología, según la cual primero se ori^íoa en el a r lo , p a n des-
ccndci, stllu en un período posterior, a Li tierra, no sólo con
tradice la historia del mito —que no tiene conocimiento de una
migración de esc tipo— sino que es incompatible ¡guiEmente
con Ea psicología de la. formación del mito, la fS£rtíi Inú lianutíiiilo a Jfie. prco/MW nutunln* s
interpretado rn ( ••n u luium l IhI.í, rw a la. inversa. “ L* jn lerprelaoúa
ile la nntuxdrea ?* un tema en *( inferna* fpáp. 6Xíu na ta). En for
ma muy lem íjuatí, tam os en Cetchir.hi* A ltm u m s {tomo V. psu-
4íij itt Meyur: " t n nsiirlniH «ikus, el siml>jH:-iitc na'ural. bocntuta un
lo* niitnc, « ( t i p- haila flpiwnittiienle pxcsrnlí; n lii?ri lia fidn introdu
cida con jio«i:rb>r¡iJed, tal con» v."
16 OTTO HANK.
fcL M rro DEL NACIMIENTO DEL EIÉIIOE 17
?5íi trans locación como intiíosccimeiite imposible. También es
tamos convencidos de que los mitos s®, por lú úicnos en un
principio, son estructuras ele La fíCuEud humana de la iinagi-
iiatiiin, que en determinada Época fueron piuyect¡idasr por tier-
tas raxuncs, a la esfera celesteso, p adiendo halwr sido trans
feridas sccuadariaitiúiti; a las cuerpea celestes, con sus enigmá
ticos fenómenos- La significBciún de las inequívocas huellas que
esa trans fe ra l cLi ha dejado sobre los mitos, como lat í¡guras
fijas y demás, iu> debe siitestimars* baju ningún concepto, aun
que c! origen, de estas figuras fuera posiblemente de carácter
psíquico, p ita convertirse posteriormente en la base de los cálcu
los d d calendario )' del firmamento, prccisámente en ratón de
su ünporUñeta.
En lineas generales, parecería ccxno si aquellos investigado-
res que se sirven de un tipo de interpretación cnitol^ígK'a exclu
sivamente naturalista, fueran, en cierto sentida, incapaces en su
esfucrio p o r d-escubrir d sentido original de lis leyenda» míticas—
de desprenderse por completa de un proceso psicológico como el
que cabe sawMier, de modo semejante, en los creadores de ios m i
tas Sú». EJ motivo es idéntico y condujo a la mwrnj evolución
en los creadores del m ito y en mis intérprete». Uncí de los fun
dadores y campeones de la investigación mitológica comparada, co
mo asi también del tipo naturalista de ifiterpretaiU'*! mitológica,
Max MüLkr. señala loii extrema ingenuidaJ, en su obra Hnmyos
( l86y}, que este procedimiento no Milu otorga sign ifíaiío j-
belleza a leyendas sin « n tido , sino que contribuye a eliminaro n d e ic¡.:'in,
«pie is'Ltjyu evidecleniente la. eapreuAn más. fuerte di? Ja rebellón
Cuntía el padre* « «I rr¡¡Mno litir.ruj Li mejor TTUriia de w origen
iexiu.1. F.ii t ilaniif al carácter du venK,iii2d -de e iia cavlrcción, como i u
también O la BÍgllHwdfHiii ÍJifunlil ilr UkIiI r-] ru :m pli'j i, cí, Fnjlwi,
“Tíorias EtxuaJe» Lníanlilei." > “Ariílisji du U Mu* de un i>i¿o do
cinco lím i”-
114 OTTO KANK
la justicia real o aun en la necesidad del neto que, por consi
guiente, generalmente es respaldado y admirado®*, en tanto
■que el rasgo morboso, también en lo* casos criminales, t i la
transferencia patológica del odio desde el padre al odio al rey real
O a varios reyes, cuando se tu lla u ú i generalizado y m is per
turbarlo todavía.
Asi como el héroe Cs ensalzado por la misma hazaña, sin
que se pregunte por su motivación psíquica, del mismo modo
el anarquista podría pedir perdón por las penas más graves, en
razón de haber matado a una persona totalmente distinta de 1»
que realmente había intentado destruir, pese a una nuxivaci&i
política aparentemente excelente, quizís, de su acto w .
Pero por ahora dctcngánxMioi en k estrecha zona fronte
riza donde yacen, uno al lado de otro, los contenidos de las
inocentes fantasías infantiles, de las fantasía; neuróticas repri
midas e inconscientes, de las estructuras míticas poéticas y de
ciertas formas de trastorno» mentales y criminales si bien me
dia una gran distancia entre sus respectivas causas y fuerzas
dinámicas. Nos resistimos, pues, a la tentación de seguir uno
de esos senderos divergente que conducen a dominios totalmente
distintos, pero que, por el momento, son intrincadas brechas
abiertas en la espesura.
Ci. «1 contraste entre Tell y Parricida, en et Guillermo Tell da
ScbilUr, que Iipiium examinada de’eniilanicnte r|» nur:tn i obra P-ai
InicU jnr.tiv. etc.
~ M Ci., en tate SMilidú, »] infcrtii **■!■> Lntvntn hnmiridn de T allina
Lrnnticw y su *atü tluniUacice pnii-iiUiRÍca en WitteÚB- Die gemidle S « l
tVieaa y Lpipti*, 1901».
O B R A S PU B L IC A D A S D E O T T O R A N K
D tr KittJiJrt, 35)07. Ediciones tcv»Slst Dcutcl'1. jiikrkucb tur PsycboMtJyst II,
1910. Vcrsi¿« inglesa: P\y:ho DEI- NACI M IJITO DEI- HÍUlOS
W'iü Therapy. Versión ingles» ik los vola. II y III de íecbnik
díT tfjík o m á ty se por J-csiit Taft. >T -va York, A lírrd A.
Knopf, 1936.
CrttnJxSf¡e einer G entfhcbtn Pijchologie auj G tvn J J e t Piycbo-
andlise d tr Icb-Sfrukfut. En 5 volúmenes: vol. I (renttischt
Psy XIII, 1926; "Piydx& naljtk Problema",
Píycboondytic R evine X IV , 1927; "Bcyond Pjjrchoanalysi*”,
Psj(boatu!ytif Reste»', XVI, 192?; ”Q uractei Foonation and
thc Task o f Educitino”. F o l í e l o Nueva Yotk, CoitimissiOa
fo r Mental Hjígiene, 1928.
SeelfNgloube und Pijchologie, 1930. Leipzig y Viena, Franz
Deutidce.
Psychotogy and rhv So*!. Versión inglesa pot Wclliain D . Tur
n-cr, Filadclfia, Untvcrsity of Pínfisylvania Press, 1954,
Mírdent Hducaifott. Vetsiín inglesa por MaJxl E. Moion. N ik v i
Yorlt, A lfred A. Knopf, 195?,
A rt und A rlh t. Versión inglesa por Charles Francas A tkinsai,
Nueva York, Alfced A. Knopf, 1932.
Beyottd Psycbclogy. Publicado píijtumainenie por amigos del
autor, en cdición no comercial, 1941. Nueva edición, Nueva
York, Dover. 1938.algunos de los tasaos más rcccldcs de la mitología clisici, dilud-
dando sa verdadero signilicido. E ü rébelióít — Cay* ra¿£n éi
111 Ea el Cito de Ij» cutnlcq de tildas en lo qi» re-pecta a á te
MU» también a oíros tangoa esenciales— Thimaie defiende «1 mwnw
Ílialíi liv viola que sustealjinrii nnuitcyt* pitra lo: mito*. Cf. A>Ík .fe la i/f«|B«iOn alcmwa, I^lpsl*. LH69, pá-, 143.
M*- De e ;ta interpreta.Vm
a d o totalmente distinto del Original. Es este mismo repudió
criteínü el que impide creer» pu-hlj) creador de mitos, er. la
posibilidad de didios pensamientos nebeldejj y bien: esa de
fensa debe haber sido, seguramente, la ratón primordial de la
proyección de d idias relaciones a l firmamento. Todavía puede
ikansanev hasta cierto punto» la paz ps«ütógiw» mediante
ana rcliabiütichjíi tal, i través de la proyección lucia objetos ex
ternos y icobctos, si se « h a ua vistazo a una de estas irtfcipjcUcio-
neSj por ejemplo, 3a de la objetable leyenda de Edipo, (al como
la dan toa repiesentantes d d criterio de interpretación mitológica
naturalista. Edipo — que mata a! padre y muere viejo y ciego —es
el liéíec soUt que mata a su pre-genitor, la usaiíidad; comparte
c-3 Illíiü con m¡ niadrü, i i penumbra, de cuyo vientre, e! alba, ha
nacido, y :ni,icri; ciegi.) ai exbngyirse en el poniente {G cldii.
h a 1 1ST 6)
i Sí ininqirer.de qeic una interpretación ¿e esc tipo tiene que
ser más tranquilizadora par*, el espíritu humano que I* revelan/in
de que las imputaos incestWMflS y asesinas hacia los parientes
Itiús próximos se encuentran en las fantasías de Ea mayoría s psicológicos. Es evidente que los seres hntoa.
dos, aun en las etapas primitivas de su evolución — t r i d o s taino
estiban de una imigínacÉón en « tre m o ingenua— jam is pndie-
toa v e t.c l incesto y e l parricidio en U bóveda celeste44, sino
ijuc poí el contrario estas ideas deben babei derivado de otra
filíente, presumiblemente humana. De rrofi pr-in'ec-
tadai al o cío, y qué modificaciones o adiciones experimentaron en
el proceso, son cuestiones de carácter se* andarlo que no podría
decidirse hasta tanto no se haya establecido el origen psíquico
d e los mitos en general.
En todo caso, aparte de la concepción astral, no puede pa
sarse por aíto la importancia dcL papei desempeñado por la
vid* psíquica en la formación de los mitos, y esta posición se
“VÉStá ampliamente confirmada por los resultados de nuestro m í.
todo interpretativo. Con este Un, empezaremos poc adoptar
et material legendario sübre d Cual cabe intentar po r primera
vez, una interpretacióu psicológica « i gran escala, seleccionando
de entre ia m asa43 de estos lautos de iifroes, principalmente
a* ¿tlen i* ; de c re«Ja? En un íil icu lo tltidsrfn "[rTreligkin der Inde-
jínnao tt'" (Berlín, 1897), dunde Si«k Síi liiie-n Fj|iKtr Id existímela de una tnul-tmiú prtanHiv* do 1*»
mitas j] i n ú a del incesto, con la o b w ra c iú a 4c uno rn U aaligjeilad
el tema era impueeru al bateador —*líi que ¿sse cutiera -na disposirióa
« p e d a l para ello— por la fu n ru de loo ha :toa comprobadas.
L M L-i gran variabilidad y amplia distribución del milo d d iw
mltflbo iifl h it os repulía de loa escritos citaduB previa mi! me d« Itinor,
SrJiubert y otxoi, en tanto que fus aaiplísiUiOtf CiilUtíiliiiS, íiMnú AU
ini-.liv̂ n ¡ ijj rainiiicaFjviKif Ulíe Sfltílis, fueron cipecUl mente analizado!
pu-i Hüsú>g* Lcssinanu t d f—ní- representanles de la ten ¿-rada mo
d ín » .
Im iin c rg b ltt e ten tíu de hadas, reíaIm y poemas ¿* toda vpocti lia Mí
la )¡Irrita ra d n a í t ic g y so vel tilica ron* m oirclr, muestran importantes
temas ind irida ílí? , biea diicccaciaAi*. «Ir rifle miin. La (¿bula tic-1
«IihihIihiu Hpirvcr-, Hipin m uJie , e s l u p roduirloaet lit«r*-
n u : l u úJLioun h u r-'i ] i r .I H c rir ja a , tal tom o l u iiiirn Heliodoto cu su
"Ettójiic»"; pn la obra de Eustasio, ¡mucuíoí í Im n n i, y i;n Ja, lií;tr>na
d í lúa d'-o niñut alitndaiudiit, rW ni- y Cloí. IW raisrau mudo. Jos- b'i-
c tiicas iraJiaria:- de ¿poca m¿s irc irn te , se btó»n tu o »li¡im (tvc tíntela
«fi r j «b&iiiloiio Je niños qae luego son r.riadc* cna» paHnrea por mi»
jimiip» jmra w r reeunocidoa más U rde pe* sa i verdaderos
p o d io , m m xiJ « *r.iíii* tic iilmi¡l(c4ciáa e íc r lu a d u sobre ellas t i tiempo
del abandono. Al m ú n u ton te rte pcrK aw e la historia familiar de la
olira de Crim mehhausen, Simpliziaimasmadre, la vestal, m e dió a
lixz- N a c i en u n lugar ocu lto , L u e g o m i m adre m e colocó e tt u n
( f i l o ile juncos, cerró la tapa con betún j m e d tp o s i ió en U t
¿guas J e i rio, j j o sobreviví, l a enmante me llevó hasta Akki,
el aguatero, A kki, aguatero, m e alzó en U bondad de su u v
razón; Akki» aguí tero, m e abrazó como a su propio hijo; Akki,
aguatero, me convirtió en su jardinero. Y haciendo este trabajo
de jardinero, gañ í el am ar de Ist*r, m e convertí en rey y como
Soberano goberné durante cuarenta y ciña) antis'*,
i»*. I j 8 liiyrrtap, iraducdou« del tra ta , pw eialmente mutilado, t¿lo
difieren en detalles tecuadjiín». CwinpáríK l t obra de Hiunaid HUmrin
de Btíhilunta y .4¡tria (Berlín, ISÍS, pñs. 302). drmde u rrvcuvntniB, de
il¡*»l nudo, las fuente» lie ]n tradición, y U de A. Jeremías, E l Antiguo
Tesíanfnfo a la íu i Jei KutigMo oriente, U cdicifct, Luijrtiü. 19ttó, pá
gina 410.
M O I S E S
L a historia bíblica d r t nacLmicoEo de Moisés, narrada cu el
Exodo, 2, présenla t ta i gran similitud , ugnilKa “Sacndor il*> -jjua'' (ver, tiiiiiljiífi, Winrklrr, EilttdLu*
«irírnialci ansigws, III. #*H, fie,) lo cual aproximaría aún mí» la
leyenda de Mní«é* a la de S*ríón, pu»to que «1 nombre Akki signtllc*;
“ Yo jl* flfcr-irlci JHUil".
Schemoi Rabio, Eolio +, «lk* con retjwxíu a Exodo, I, 22, que el
faraón tupo Jwr lo] n&trOlogiiH d>j uoa mujer que estaba encinta itet Re
c t o r de l iñ d ,
21 OTTO BANK
meses concibió, y tiempo después ¿¡ó a ¡u* un varón oiyo nací-
mieivto hizo que toda Ll casa resplandeciera con una extiaordi r.s-
ri-3. radiación Iiimiíiosa, lo cual pateaó sugerir la verdad de 2a
profecía (según BefgcL “Mitulu^ía d t Ixw hubreos", Leipzig,
lÉ tfZ ).
En torno at nacrm iento d d padre de la nación hehren, Abra-
ham, drciilais relatos scmejintes. Era hijo de Tcíab —capiíiii de
Ni'inrotl— y Amtdai. Aníes de su nacúnicnto* las estrellas teve-
Lirím al ley Nimrod que e l niño prúidíuo a JlñCCf liibría d i irro-
ja r de siss tronos a príncipes poderosos, apropiándose de sus tie
rras. El rey ]N¡mrod decidió, entonces. Itaccr matar al niño imne-
diatimentc después de su nacinuenlo Pero cuando se le pidió a
T¿rah que lo entrego», éste dijo: ' Cierto es que he tenido un.
hijo, psro murió". Entonces mostró a otro niño, ocultando al jujto
en una cueva h ijo tiecin» donde Dios le ctorgó la gracia de rn.sir.ar
de -in dedo de h mano derecha. En esa cueva ]>ctmaticdú Abrn-
liíni, ,íc¿;ún se dice, hasta el tercer año de su vid* (según «Lro*
Jiasfa el décimo) (Cf. Bcer, 'La vida de Abraham según Ja in
terpretación de Jas tradiciones judias", Leipzig, 18N9, y Aug.
W iiitsthe, ”De Jos templos de instrucción de Israel", Leipxig,
130 7 ). También en Ja sigyieíite generación, sn Ja hú luria de
¡sj&, íp iiw M i Jos mismos temas míticos. Antes de su naci.
miento, un sBffít) Je advirtió a l rey Abimelec que no tuviera fcaln
con Sara, puesto que « fo seria causa de pesates p ita £1. T u i un
Jaigo período de esterilidad, finalmente Sara dió a luz uíi varán,
quien (tiem po después y según la misma fuente) tras haict es-
t*dn destinado n ser par ¡a propio prfe/íí (adoptivo)
— A biahun— fné rticoiátío por Dios. Peí o AbraJiam expulsó a
su propio hijo Ismael, junto con Afiar. la n u d tc del r iñ o (G¿■ neiir, jo , 6. Vei también B rifid , loe, (¡1."}.
tCAHN'A
Q j-k tü s rasgos de la ajitigu* h¿tt * Jui* íinvdo virgen, al niño Karaa, cuyo p id rc cía
c] dios suLir, Su.-yn EL joven Kaxna nació con Jns adornos de
oro de sü pa¿itc- en ía* orejas y con una cot* de malla indestruc
tible. En Su dci^'ruíia, [a madre cltuLtó el nacimienh] y .je des
prendió ¿e l niño. Eíi la adaptación dcE m ito realizada por A.
IÍ(j[t£inannt ÍD JetTOOS CO elVC1K> 14^8: "ElilCíiíCá lüt níKÍriía y
yo hicimos una amplia ::r.i d«l rio el auriga! «1 noble amigo de
Dliritafzslürá, y cocí é l iba Jtidha, su Exilia y pUdcfri ríposi, Radh;i
era víctima de un intcnsn p.:-iurt ¿virque el d o ttno no habla que
rido d*tlc hijos. E ntonas m i l i lucia el río y vtó la ceíta que
24 £n « l e snnüdn, idBihj^n c.it*r: iiifadnm r u MíhIú iM
r.j'iiinirnt'! d d rry milico V .knm ja ita . T im licii Di|uL h: rnritrailr* In
esterilidad matrimonial de los padr» , l-a ccncíjicion milagroso, loa p n i -
giiih fjrii'UiiK «I hImthviiii! del hijn en e l bwtjw,. su jliiftnntBctón coa
miel y, iiniilmítil.', #1 KriitXH'iiaienrn |w r jiarle lie) padre. (Ver J iilf,
IWf/mnatitt.fx' Mürcrhr , Innrfcniít, 14)63, pi*. 73 y *ig-).
a Indiiebc A lttrinm ikunát, Karlirake-, 11416, p ir te II, juigi. I I? s 127,
*** ladiíchc ASlrrtuinskMiie, Inc. d i.
las olas llevaban hacia la orilla, cada vez más cerca de don Je
e lla se hallaba. Se la hizo ver a Azirath, y « te la sacó de las
aguas", Los du* tomaron el nifto a su cuidado, criándolo como
a su propio Hijo,
Kuíiti se casó más tarde con el rey Pandu, quien te vio for
zado a abstenerse de mantener relaciones conjugales por la maldi
ción de que habría de morir en b rizo s de mi esposa. Pero Kunti
di ó a luz tres hijos más, también ellos hijos del dios, na
ciendo uno de los niños en la caverna de un lobo. Un día,
Pandu murió en brizos de su segunda mujer. Loa hijos
crecieron y en un torneo concertado p o r ellos, h ú o su aparición
Karna para medir su fuerza contra el mejor luchador, Arjuna,
b iju de K uoti. Arjuna rehusóse entonces desdeñosamente a pelear
con el hijo de un auriga. Por lo cual, a fia de convertirlo en un
adversario digno, uno de los presentes lo ungió rey. Entretanto
Kunti, que había reconocido en Karna a su hijo por la marca d i
vina, 1c rogó que degistiese de luchar con su hermano, revelán
dole el secreto de su nacimiento, Pero el hijo, sin dar crédito a
las palabras de [a madre, que le sonaban fantásticas, insistió im
placablemente para que se le die»? satisfacción. Y al librarse el
combare, cayó hu id o por las flechas de Arjuna. (C f. la versión
detallada de Lefmann en su obra "Historia de U antigua India",
Berlín, 1890, pig. iB t y sig .).
La historia del nacimicntu de Ión , antecesor de los jonios,
guarda un muy sorprendente parecido con toda la estructura
de la leyenda de Kama. He aquí lo que dice al respecto una
tradición relativamente ta rd ía 83:
Apolo, en la gruta de la roca del Acrópolis ateniense, engen
dró un hijo con G núsa, hija de Erectco. Y en esta misma gruta
v»ó Ja luz y fue abandonado d niño, poniéndolo su madre en una
cesta de mimbres, con la esperanza de que Apolo no lo dejara
perecer. A pedido de éste, Hcrmcs llevó al niño esa misma noche
81 En cuan ID al lón ifc F-Utíjñdet, 1 er Rii«ch«r- Dniulv do se mra-
cioson « r u fuvo'e i, todo* Ion uihoo crlcgnH y romano* kan wdo tomados
d d Handuvríerkiteh ¿er griecki^rht unJ ramieche Mytkologit. da
iUStcber, que r.íiniime. mimiiim», u sa lina lo-das las (latnlcn.
26 OTTO RANK
EL MITO DEL NACIMIENTO DEL HÓtOE
a Delfos, donde la saceidotisa lo encontró por la mafiaíst, en el
umbral del templo. Bajo d cuidado de la sacerdotisa, cret¡¿ el
niño hasía convertirse ea servidor d d templo. M is tarde, Erecteo
H:ú a su bija Creüsa co matrimonio a l inmigrante Xufhnt. P n e to
epue pasaba el tiempo y el matrimonio no Jaba ningún fruto, «
dirigieron al oráculo de DcLfos, robándole que Jes concediera la
bendición de la progenie. El dita reveló en tañera * Xotlios que
el primero * quien verla i l aLandooar d santuario, era sa hijo.
O ído lo cual, salió precipitadamente y se encontró con cJ joven,
a quien saludó tegodjadií enmo * su propio hijo, diodole- d nom
bre de lj£i, que si|jjtii:ftca "Caminante", Crcüsa, sin embarco, se
tebusó i aceptar al joven cwnoTujo suyo e intentó envenenarlo,
peto fracasó, y e l pueblo irritado %’olvíósc- costra ella. Ióú estaba
a punto de atacarla, p e o Apolo, que no deseiha que el hijo m i-
tase a su propia madre, jluraioá la m ente de la sacerdotisa para
qiK comprendiera la re la jón . M eríed a la « s í* en que bahía
sido depositado e l miño rerién rarid:?, C raisa pudo reconocerlo
co n » h ijo suyo, y le reveló el secreto de su nucí miento.
E D I P O
Los padres de Edipo, el rey Layo y M reina Yocista, ■vivieron
largo tiempo sin tcnci hijo alguno. Finalmente Layo, que anhe
laba t e n a un licrcdcro, le pidió consejo ai Apolo de D eltas. A lo
cual d c r ia d o le respondió que podía tener im hijo ai ¿*í lo de
seaba, pero que d dusíino habí* ordenado que su propio hijo
le dicae muerte. Temiendo el cumplimiento del oriento, lay o se
abstuvo de todo troto con sur m ujer; sin. embargo, un día, cegado
por la ebriedad, engendró qn hijo, a quien decidió abandonar,
apena.; tre i días después de nacido, en el río G tcróo, A fin de
asegurarse de que el niño pereciera, Layo ordenó que le perfo
rasen los tobillos- Según el relato de Sófocles — que no es el m is
antiguo sin embargo— el pastor a quien se había confiado la
ingrata misión le enLrcgó cL niño a un pastor del rey Pólibo de
Corinto, en cuya corte creció, según tradición universaL Otros
afirman que el niño fue abandonado al mar en una arquilla, de
donde fué recogido por Periboa, esposa del rey Pólibo, que lo
descubrió mientra* lavaba sus ropos en la orilla81. Entonces Pó-
Jibo lo crió como si fuese m propio hijo.
Edipo, al enterarse por casualidad de que los que siempre
había creído sus verdaderos padres no lo eran, le preguntó
al oráculo de D d /o s cuáles eran sus propios padres, recibiendo
por toda contestación la profecía de que había de matar a su
“ Según Bniltc; T/ir/jrcni.irht HcUUnlittkr, el aliando no a la* agua»
fue la versiin. original. Según iiiimm veitiunet, el niño fue hallado y
crjwlv por pa-tores de caballas; según ua mita potierior, por un cun-
peailto, Melikio.
EL MITO DEL NACIMIENTO 1)EL HKRÓE 29
padre, desposándose luego con su madre. Creyendo que esta p ro
fecía se- refería a sus pidrcs adoptivos, Edipo huyó de Corinto a
'lebas, pero en la futa, sin saberlo, dió muerte a su padre Layo,
Al resolvc* un enigma, logró liberar a Id dudad de la plaga de U
Esfinge, terrible monstruo dcvomdor de hombres, y en recom
pensa recibió la mano de Y oeuta, su madre, como así también
el trono de sti padre La revelación de calos horrores y la subsi
guiente desgracia de Edipo constituyeron un tema favorito para
los trágicos griegas.
Sobre el modelo del mito de Edipo S3\ se ha elaborado toda
una serie de leyendas cristianas, y el contenido sintetizado de la
Ieyendi de Judas puede servir como paradigma de este grupo.
Antea de iu nacimiento, su madre Cyborcad fué advertida ea
sucios de que daría a luz un hijo malvado, para ruina, de todo
su pueblo. En consecuencia kis padre» aban donaron al niño en
una arquilla que arrojaron al mar. Las olas lo llevaron mar «fuera
lucia la isla de Iscariot, donde lo halló la reina det lugar, que no
tenía hijas y lo crió como si fuese el fruto de sus propias entra
ñas. Más Urde, 1a pareja rt-iL tuvo un hijo propio, y Judas, sin
tiéndose relegado, le d ió muerte. Tras fugar det p m , entró al
servicio de Pilatos, ijuicci lo hiro su confidente y lu colocó a la
cabeza de toda su servidumbre. En una disputa, Ju d ü mató en
tonces a un vecino, jíd saber que se trataba de su padre. L* viuda
de la victima, vale decir, su propia madre, fué a continuación su
esposa. Tras la revelación de citas calamidades, Judas se arrepintió
y buscó amparo en el Salvador, quien lo recibió entre susapósto
les. Por el Evangelio conocemos su posterior traición a Jesús.
La leyenda de San Gregorio en la lícxn —tema d d íd a to de
H irtm ann ron Aue— representa un tipo más complicado de este
ciclo mítico, Gregorio, hijo de la unión incestuosa de hermanos
relies, es abandonado por su madre dentro de una arquilla, en
el mar, de donde lo rescatan unos pescadores, y posteriormente
es educado p ira la vida religiosa en un convento. Sin embargo,
32* Humos u ia liu Jn Uxln el Tnairrial pertinente en atiesara «fcwa
/to» InscM-Moiiv in Dichiung uaJ Sag t, 1912, capitulo X.
30 OTTO BASTK
prefiere la vida de ciLiIleto m dantc, y tras virio* combates vic
toriosos, redbe en recompensa I» mano de la princesa, su madre.
Una ves descubierto el incesto, Gregorio hace penitencia durante
diecisiete aüos en una rcc i en medio del mar, hasta que finalmente
se convierte en Papa po r mandato de Dios. (C f. Choíevicasr
"Historia de [a poesía germana de acuerdo con los elementos anti
guos” )-
D e corte muy susulax es la leyenda lchicsa del rey D itáb,
relatad*. por d rey Firdusi en el Libro d t fot Reyes, y recogida
par Spíegel (E n a ñ ff& t A itf f tu m s k r tn d t , II, JIM ). El último
üehtznen Kirprnajiy neimbrú ppr suiCVSM 2 su hija, y a la vez
esposa, Huái, de modo que su hijo SJs&n se sintió sumamente
apesadumbrado, marchándose a. un retiro solitario. Poco tiempo
después de la muerte de su marido, H uii d io a luz un bijo a
quien resolvió a lao donar-. l o colocó en u n í i r quilla que arrojó
al Eufrates, la corxieute [a arrastró hasta ser retenida por una
piedra que k ib u colocado tu e l a¿ua uji curtidor, Éste descubrió
a] mnú y Sé leí llevó a su énpúia, que puúO titnipú irltCJ había
p íídidú un bijtj, L* p w eji CúnCíttó prohijarla, y 4 nwdtda que
ése creció fu i haciéndose tan fuerte, que ningún otro n iña era ca
paz de igualarlo. Lejos de dedicarse ai trabajo de su padre, apren
dió el arte de la guerra. C ierto dfa obligó a su madre adoptiva
a revelarle e l secreto de sai origen, y asi se unió al ejercito que
H u í i había eiivudi) p a n conü&Lir contra el rey de Rilan. Sor
prendida po r hi osadía d d joven guerrero, Hu£i no tardó en
teoíoorer en él a su hijo, y lo nombró su swrtsor.
P A R I S
H e iijiti cím o Apolodoro nos tck la c! nacimiento de Parii; él
rey P rú jiló tuvo de H ítuba, iu esposa, uu liijo llamada Héctor,
Cuando Hécuba estab* por dar * lu t olro hijo, so M que paría
un leño ardiente cjuc tim aba el ¡ncLndiü d i íú d i la liuJ-í J-
Piíam o pidió consejo a Esato, cpie era J»¡jó &iyO y a fia o í/l Cuando Agelao desm&rió que e l am o todavía
estaba vivo, lo recogió y k lo llevó a su o sa para criarlo, En u n
principio le puso ej n unible de PaiiS, ptrO úna v f* que e) niño
creció, convirtiéndose en un fuerte mozalbete, Lo llamó Alejan
dro, dado que luclubi eúntri lo* ladrones y protegía los rebaño*.
N o pasó mucho tiempo, empero, sin que descubriera a 4Us pa
dres. H igioo — de acuerdo con cuya versión el niño había 5-ido
haUado por pastortr— nos cucntB cómo tuvo lugar la revelación-
Cierto día mensajeras de í*ríanw> llegaron donde esos pastores en
ta$C* de m rejar al diüí, JrnJre Je una arquilla, 41.
¡a rx.adrt 7 uí te/o , p-íro grictu* a Ib prcleoJiín ijc A lema U arquilla
fué urraitiiida h.i>ij ul fin d d iíu inniaiH), Kaikod. Allí lu-
3 4 OTTO RAKK
hijos, U adoptó como hija suya. El niño, sin embargo, fué ;
criado po r un» d e m y descubierto por res que lo llevaron
ante el rey Carito, quien lo prohijó. Y* inrtiú, T íle /o se trasladó
a Mrsia-, por consejo d d o t ítu lo , para busca* * iu madre. A llí !
liberó a Tcutra-s de si» enemigos, quienes k> habían puesto en I
peligrosa situación, y a manera de recompensa recibió la mano
de la supuesta htja del rey, e* decir, su propia madre Auge. Peto
ella se negó vivamente a casarse con Tílflfo, y ruando éste, pies*
de la cólera, estaba al borde de darte m u irte con ju espada, Auge
invocó a su amante Herades y Télefo pudo asi reconocer 4 su
madre. A la muerte de Teutras, fué corooado rey de Misia.
PERSEO
.Adusto, rey Je Argos, había llegado ya a un» edad avanzada sin
haber dejado progenie masculina. Como deseaba un hijo varón,
consultó al ocáruln de Helios, pero éste le previno contra lo*
descendientes varones, informándole que su tujaD inae habría
de tener un hijo que Je daría muerte A objeto de impedirlo,
m aad¿ encerrar a su hija en una torre de hierro fuertemente
custodiada. Pero Zeus penetró a través del techo, bajo la forma
de cuia lluvia de oro, y Dánae fué madre de un varán *J . U n día
Acriiiü oyó la voz del joven Perseo en Ja habitación de ju hija
y supo así que había dado a luz un niño; entonces m ató a la no-
driza, pero llevó a su h ija y a su nieto ante el altar doméstico de
Zeus, obligándola a confesar, bajo juramento, el nombre del ver
dadero padre de Ja criatura. Pero cuando la hija Je dedfuó que
el padre no era otro que Zeus, *e negó » creerle jr la encerró ton
el hijo dentro de ana arquilla**, q u t arrojó al mar. Las olas U
llevaron luego a 1¿ « la de S ítiíto , donde Dictis, un pescador,
llamado corrientemente hermano del rey Polidectcs— salvó a
m adrf f hijo ai Jatarluj del mar tn su n d . D iai* ICevó a ambos
a su tasa, donde los ttaíó como parientes. Polidcctes, sin embargo,
se enamoró de Ja hermosa madre y como Persea s t alzaba en ju
camino, trató d t eliminarlo, enviándolo tn busca de la Goígona
A utora posteriores, incluso Pindaro, declaran que D in so íw
fccumlitda no por '¿vuí, sino por t i hctinauo de su padre.
81 5ii»inu¡r.k de X«us (Ir. 37, ed. Ikrck), babli de una arquilla
fuerte ccmn la piod /í, dunde se dir.fi que Diiiu* tu¿ abindona-i» (Ccibel,
/Classischcs Litd ffbuvh , pág- ¿2).
OTTO RANK
Medusa. Pero contra lo previsto por el rey, Pcísco cumplió con
éxito Un difícil empresa, aparte de otras muchas hazañas heroicas.
V un día, tal como lo había anunciado el ra í culo, dió muerte
accidentalmente a su abuelo, a] arrojar el disco eo un torneo.
T r« lo cual fué coronado rey de Argos y luego de Tirinto; y
construyó Micen*sSB.
GLLGAM ES
A ém ano, que vivió alrededor del año 2co de bit E. C., reJata
en SUS "Historia* dt¡ animales" ln de un niñá ¡jut. f i f i iglvtsdQ
¡tor un ¿güila 34.
' lo s animales sienten un afecto característico p « d bombíc.
Se sabe a quien vigiló con el mayor
rigor. Pen> puesto que et destino era m is sabio que el babilonio,
(a bija concibió finalmente sin que éste se enterara, de un hom
bre nada prominente. Por temor a l rey, los guardias m o jaron al
niño desde Ja Acrópolis, dMidc la tuja real se bailaba prisionera.
£1 águila, con su mirada penetrante, víó La caída del niño y antes
de que se estrellara en tierra lo co^ió t» el aíre y lo llevó a un
jardín, y allí lo cuidó cou extrema solicitud. Cuando el dueño
del lugar vió al hermoso niño, se sintió enormemente canícula
y decidió prohijarlo. El niño recibió el nombre de Gilg-umts y
más tarde fue rey de Babilonia. Si alguien Jo considera fíbula,
nada tengo que decir, per* lo cierto es que lie ¡nvtsligidu el
asunto con todo el esmero que estuvo a mi alcance. Y también
he sabido qu£ Acaemcnes, el persa, de quien deriva la nobles:* de
Jíw persas, íu£ criado por uu águila" 3T.
s t Cliuiliu Aeliano. Histeria animaüum, XI], 21, traducido pnr Fr.
JdoíiIh! I.Simrnarl, 1841K
81 Tarahirti s* iti>V= de PtoJoruro, llijfl de Líé £L liéHOlí 39
su bija, que esperaba un Yilstago, y tras su arribo i Persia la vigiló
estrechamente, pues había determinado maiar a! ictofio. En efec
to, (os ¡ntérprctís de su corte habían piofelisido que el hijo de
su hija h ibria de reemplazarlo en el ¿iodo. Faia evitar este desig
nio d d destino, A s tile s cspciú a que r.idcia Cao y entonces
mandó llamar a Harpado, que era pifíente suyo y se contaba
entre sus favoritos, y a quien consultaba en iodos sus negocios.
H e aquí cúmo le habló: ‘'Querido Harpado, Le ujnfLiré un
encardo que debes ejecutar a conricncii. Peco no me engañes ni
permitas que hombre alguno se ocupe de ello, porque pudría
traerte consecuencias poco gratas. Toma este niño, hijo de Man
dare. IMvalo a tu a s a y mátalo. Una v a que la hayas hecho, ¡*>-
drás enterrarlo como mejor te parezca". A lo cual le euntettó
Harpado; "Gran rey, jaertis hasla jJm ri Le ha d t~ i t e i , en griego,
o Sjwtko {perra) en el idioma medo. Cuando, tal como se le
OTTO H1WK
había ordenado, el pastor acudió presuroso a 5» presencia, Hat-
pago Se dijo: "Astiages manda que tim es este Diño y lo aban
dones ea las montañas m is salvajes, para que pcxesca lo ante*
posible; y el re}' tne ha ordenado que te diga que sí no matas al
niño, perdonándole la vida, como quiera queello ocurra, sufrirás
la más terrible de las muertes. Y yo mismo m e encargaré de -com
probar sí el niño lia sido rcibncnLe abandonado". Urca vez ente
rado de su misión, el postar cogió el niño, emprendió el regreso
7 llegó 4 $u i'liíwi. Su mujer, que estala preñada, había Cobijado'
todo el d ¡a, y suoedió que dii'i a lúa; precisamente cuando su. ma
rido se hallaba ausente en la dudad. D e modo que ambos tenían
su motivo de preocupación. Pero ciando el marido hubo regre
sado y la mujer volvió a verlo taja inesperadamente, le preguntó
aote todo por qué Harpago Eu había maridado llamar coa lanía
urgencia. A lo ciril dijo el marido: "Querida esposa mía, ¡ojalá
nunca hubiera visto lo que he visto m escuchada lo que escuché
hoy en la ciudad; ojalá nunca hubiera sabido lo que le ha ocu-
reído a nuestros am;.M í En casa de ] [arpa¿;n nú se oía Otra cota
que llantos y lamernos, Esto m e sorprendió, pero entré de codo*
modos y poco después v i a un niño colocado delante mí(^ vestido
con finas ropas y joyas de oro, que lloraba y se debatía afano
samente. Cuando Harpago me v¿6, roe ordenó que tomara ea
seguida 31 Ea criatura y la abandnnara en el llagar más salvaje de
l is montañas. M e dijo que Astiages « ka había ordenado y con.
cluyó amenizándome de muerte si fracasaba en la empresa, Tomé
ni niño y emprendí el camino de regreso, pensando que pertene
cía a alguno de la servidumbre, pues no se me había ocurrido
qué otro origen podía ser el suyo. P uto « i rl curuno supe toda
la historia de libios del servidor que me condujo fuera de la ciu
dad y depositó el nifSo en mis manos. Se trata nada menos que
del lujo de Mandane> hija de Astiages y de Cambises, hijo de
Cito, y Astiages ha ordenado su muerre, Mira, aquí está eí niño".
Así que hubo hablado, d pastor descubrió al niño y se lo
mostró a su esposa; y cuando la mujer vid que se trataba de un
niño hermoso y robusto, se echó a llorar y, cayendo i los pies
de su m uido, 1c imploró que lo dejar* vivir A lo cual él res-
£L MITO DEL NACIMIENTO DEI. HEROE 4 l
pendióte que no podía obrar du ese modo, pues Harpago man-
dar!» «ntsaiios p ira asegurarse de que sus ó rd s i« hubieran sido
cumplidas, y en u » de desobediencia, sufriría la más terrible
dt las muertes. Entontes ella insiaió nuevamente; "Y a que no
he podido conmoverte» ha i por lo menos lo que voy a decirte,
para que los emisarios '■can al niño abandonado: acabo de dar
a lux un niño muerto; llévalo y déjalo abandonado como ce ordo
ñatijn; pero criemos al niño de la hija de Aatiifjcs como si fuera
nuestro hijo. De esta manera, nadie podrá reprochirte ao b a b a
acatado las órdenes, y nos libraremos de lodo mal. Nuestro pobre
hijo recibirá un entierro de reyes y al mismo tiempo lograremos
salvar la vida de « te niño". El pastor obró entonces canfora»
a lo que su mujer le había pedido y aconsejado. Colocó a su pro
pio hijo muerto en una ccsLt, lo vistió- coa la indumentaria y las
joyas del otro niña y lo ahandonó en el pamje mis inhóspito de
la montaña-, Tréi días desfilé?; le anuncié a llirpogo que esfaíJi
a i condiciones de mostrarle el cadáver d d niño. Entonces llax-
pagn enven 2 ¡tus guardia.* más fieles y íió orden de tpie se efec
tuaran las exequias de! hijo d d pastor de ganado, El otro niño»
sin embargo» conocido más tarde por e l nombre de Ciro, fue
criado por la mujer del pastor, N o b Humaron asi. sino que le
pusieron ctro nombre.
Cuando el niño cumplió doce años, el incidente siguiente le
reveló la verdad. Hallióase jugando con otros niños de su edad,
en d camino de la villa donde se guardaba el ganado, lo s niños
jugaban ''*[ rey” j? eligieron al supuesto hijo d d pastor de ga-
nade376. Entonces Ciro mandó a algunos que construyeran casas»
37b, Eaie mismo ^iugaj ti reí'’ te eocucnira eo el mito hindú de
íüiamlraj;rupta —fandador «ln la diaátfia Mauria— a quita la madro
abandoné diíipuí: de su lucimiento» en ana regla» junto a la parTta
de un «aialfto. donde lo (KtOuCri Un |ia*1f r une decidió píreliijartfc
Mil" unirT (ii¿ ti,!-[ 1, IihjhI 1a iuiitIu de 11 n cjixjdnr» y un ili», jii^aiiiJo
il "rey* ion In» de mis nlfkd, :i*c elegido spIiíubií f t'nte&í t[uc 1«
amputaran mur.a y pies a tos peores crimina]» (el temí de lo mu
tilación también aparece en la Ipj-enda de Ciro, halí-indo:*, -m general»
tm&uiKittc ¿Hundido). A ou* ordene*, lo) miontwii (¿parado* vol-
a su posición normal. Kanakja, qube en cierto mnmíiíiiij miró a
los nifici* mlenirw jufalwn, t í admliO Je íh c y su lo pusieron, en libertad, le acometió una furia in- I
tensa, per cojsaiJuai que no i* le había tratado ton luv mira- '
mientes que merecía^ entonces corrió a la ciudad y se quejó a su )
padre de lo que Cito le había hedió. Por sufiuesto no mencionó el !
nombre Cirú, perqué todavía no .íC lo Elimihz de tsa manera,
$ino que se refirió a él romo a l hijo del pastor de ganada CoK-
rico, Afierabó-TLi se djriL’já «Bi SU hijo a Astiages, quejándetse
(id atropello de que hafcia sido objeto^ coa las «¿puentes pala
bras: '"Gran rey, mira ej ultraje que hemos recibido de tu sir- j
viépte, el hijo del pastor'1, y le mostró las hombros de su híjd. 1
Ast que A ítifgei t ¡6 las « ñ a les det castigo y oyó lo que se le
decía, sintió deseos de wngzr al niño para satisfacer a Artembares, •
y mandó buscar al pastor de ganado y a su hijo. Una vez llevados
i n t í so pres*nd», Astiages miró fijamente- a Ciro y le dijo: "¡Tú,
hijo de plehsyos, has tenido el atrevimiento de tratir de « te
modo al hijo de un hombre a quien yo honra!” A lo cual res
pondióle el niño; "Señor, sólo recibió su merecido. Y vetéis que
no miento. Los niños de la villa entre los cuales cataba í l , ded-
dieron, jugando, hacerme rey. por crecí que era yo d m is ade
cuado para cito. Y los demás niños cumplieron coo lo que se les
mandó, pero 6ste no acató mes órdenes, sin prestarme caso alguno.
Y por esa razón recibió el castigo. Si con ello me he herho yo
mismo acreedor i un castigo, heme aquí a vuestro so-virio’*.
Pero eso bastó para que Astiages supiera inmediatamente de
qui«ia se Lfatíba. En efecto, Eai facción» del niño erran parecidas
a las suyas y su respuesta, ta d s un vastago de noble cují*; ade
más. Li edad del niño coincidí ¿ ron el tiempo transcurrido desde
en mil K .irshjjiani; una v « r-n *u casa (Ifirnliriíi