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EDICIONES ESEUVE 
Entrenamiento 
de elite (1) 
Maril lnoretsllv Artur YusupOf 
5 
171 
177 
7 
9 
13 
37 
39 
42 
47 
67 
68 
75 
75 
83 
99 
102 
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148 
157 
163 
165 
Fotocomposici6n: Perez-Diaz, S. A., Madrid. 
Imprenta: Iberica Grafic. Fuenlabrada. 
Traduccion: Manuel Suarez Sedei'io. 
Cubierta: Tomas Lopez. 
Dep6sito legal: M. 18.967-1992' 
I.S.B.N.: 84-87301-58-4 
Prologo - A. Yusupov . 
Escuela de f uturos maestros • V. Glatman . 
Capitulo primero. Fuerzas y debilidades del ajedrecista y su in- 
fl~en?~ en el ~scurso del combate - M. Dvoretsky . 
Ejercicios, soluciones .. 
Anexo primero. El camino a la cumbre • M. Dvoretsky . 
Anexo segundo. Como se juega con negras -A. Yusupov . 
C~pi~o segund?. Amilisis de las partidas propias • A. Yusupov 
Ejercicios, soluciones . 
Anexo. La duda del comentarista .. 
C:apitul~ tercero. Sohre la tecnica de trabajo en las partidas pro- 
pias y ajenas .......................•.....•...............••.......•...•••••.................... 
I. A. Yusupov .. 
II. M. Dvoretsky . 
A~ex?·. La pie:za: de sobra . 
Ejercicios, soluciones . 
Capitulo cuarto. Sohre el estudio de los clasicos • M. Sheres- 
hevsky .. 
~ex?·. Encontr~r nuevas ideas - M. Dvoretsk:y . 
Ejercicios, soluciones . 
Capitulo quinto. Valoraci6n de la posici6n y elecci6n de plan en 
el. me~~o juego -. A. Kosikov .. 
Ejercicios, soluciones . 
Anexo. A proposito de un articulo - M. Dvoretsky .. 
Capitulo sexto. El tacto para el rey - G. Kaidanov . 
Ejercicios, soluciones . 
Anexo. Valoracion y analisis • M. Dvoretsky . 
Capitulo septimo. Pensamiento y consejos de los grandes maes- 
tros: W. Steinitz, S. Tarrasch, E. Lasker, J. R. Capablanca, 
A. Alekhine, A. Nimzovich, M. Botvinnik, G. Kasparov . 
Capitulo octavo. Ideas creativas y errores instructivos - A. Yu- 
supov . 
© 1992 Mark Dvoretsky, Artur Yusupov. 
© 1992 Joachim Beyer Verlag. 
© 1992 Ediciones Eseuve, S. A. 
Sebastian Elcano, 30 - 28012 Madrid. 
IND ICE 
Coleccion Internacional de Ajedrez 
Director: Antonio Gude 
Artur Yusupov 
Niustro trabajo anelUIN. El se­ 
g11ndo amo tratu4 como ttma 
prindpal ,,. .,.,.,,,,., prindpun , .. 
ntrtzlts de 14 aptrt•ra, mltodos 
para el apreNliv,jt tU la ttorla th 
aptrtllrru, tl~toa lafor­ 
madon th ckrto repntorio th aptr­ 
turas, t. conuion ttttrr "1. ap,ertura 
y el mdio jugo, de. EA las pt.Ms 
tk /•tllrtn canos • iAclMJ•t, tnlrt 
otros: t. tiada, dtl jw,J, la tstra­ 
ttgia Ile/ mtdiD j•tgo, mitodos 
prdctkos :, prottdimltttttn pdra ti 
ajtdrn di tonuo. •• Los rtsultado, 
di Ult trabajo St a,mpartirdn tn ef 
/11111ro a,11 ti kctor. 
sis conjuntos, /aJ consultOiJ indi,i­ 
duaks y la rea/itacion th "" a,,,. 
creto trabajo castro recibttt """ 
gru consukracion. Esta Jonna tk 
tstudio st prtstnta ttt ti capitulo 8. 
Los autores ptneguUUI ti objtti­ 
vo th o/rt(¥r al /ector tn su libro 11n 
nuJttrW inttresutt y lltil. Es~ro 
qut los mitodos y proatlimielftos 
prop11tstos stan para ti ltctor lad,­ 
,e para su perfecdoNUnitnto aje­ 
drtchtiro. Tambiin st sobretntie,,.. 
dt 9ut el mt)or mitodo es /,wflca:. 
Ji st aplica de una nuuun1 meauti­ 
ett. Para un ajtdredsta strio y n­ 
Jlui,o estt libro puetk o/rt«rk in­ 
duso un butn imp11/Jo para su ta­ 
ltnto creador. 
trar al lector mllltiplts caminos 
para el apro,tcllamhnto del legado 
ajedrecistico. 
Po, supuesto temas coma el ani- 
lisis de las partidas propias y ti es- 
tud.io de los clisicos son prtit1ica­ 
mtnte inagotablts. El primer tema 
st trata bajo diJtrtnttJ puntos dt 
,ista tn los capitulos I, J, 5 y 8. El 
stgundo ttma st conttmpla en /os 
capitulos J y 4. El capitulo 6 st con­ 
sagra a las maniobras dtl rey. Liu 
maniobra.s insO/itas st di.rcuten en el 
capitulo 5, en parte de/ 8 y en otros 
muclros capitulos def /ibro. 
Alguna.s palabras sobrt la estruc­ 
tura de/ libro: 
Al principio dtl capitulo st tn­ 
cutntra ti contenido dt la lt«i6n 
qut se ,a a impartir al alumna, qut 
t:tpresa la tstncia principal dtl ca­ 
pitulo. Siguen u,ws tjtrdcios para 
solucionarlos indtptnditnttmtntt, y 
material supltmtntario. Estos ane­ 
xos ttmdticos a la le«iOn los han 
tomado los autort:J dt /OiJ resis­ 
lOiJ «Ajtdrtt tt1 la URSS» y «64», 
y l,1111 sido compltmtntados tn par­ 
te tspecialmtttlt para la co,,Je«wn 
de tstt libro. 
En tspecial ti capitulo 7 cotttient 
conujos th /os grattdes maestros 
mtl.J destacados sobre ti per/t«io­ 
namiento ajtdrtcistico. 
Naturalmtnlt, el trabajo dt 
nutstra tscutla no st limita a una 
actMdad inttrpretativa. U)s and.Ii­ 
PIOLOGO 
;Qui factores dtterminan el ixi­ 
to th un ajtdrecista! Por lo general 
hay dos qut rtspondtn a esta pre­ 
gunta: taltnlo y trabajo. La capaci­ 
dad y el dtsto tk trdajar, por si so­ 
los, no son suftcitntts. Tambiin jue­ 
ga un papel importantt la Jonna fl­ 
sica, ti carticttr deporti,o dt lucha 
y la mpacidad tk conctntrant tn ti 
transcurso del juego. No mt nos im­ 
port an It ts saber eltgir la oriente- 
ciOn del trabajo y realizar sus cua- 
lidades. Desth lutgo no ts una ta­ 
rea sencilla. Durante ti primer cur­ 
so procuramos ayudar a n11tstros 
/«tores a aprender el arte de en- 
frenlarse iodhidualmente con el 
ajedrez. 
& sobruntitndt qut debt com­ 
prender y uamUUJr a fondo y con 
critica .su jutgo, para dtddir la 
of"Untacion dt su <1autoptrftcdona­ 
mitnto». Los autores tsttin profun­ 
damenlt convencidos th que ti anti­ 
lisis serio de las propUU partidas ts 
condicitJn ntctsaria para el progre· 
so thl ajtdrecista. Por lo tanto, el 
ttma Analisis de las putid.as pro- 
pias ocupa un lugar pri,ilegiado. El 
libro contilM recomtndacionts me­ 
todicas concretllS para poihr desa­ 
rrollar est trabajo. 
Sin una amplia C11/tura ajedrtcis­ 
tica y sin un conocimitnto dtl lega­ 
do creativo de los grarults mae.stros 
del pasado es dificil obtener buenos 
usultados. Hemos procurado mos· 
tcnsa experiencia de! cnlrcnador 
permiti6 dcsdc cl principio dirigir 
cl cstudio bacia un nuevo nivcl 
cualitativamcnte tan alto como cl 
de sus antccesorcs. 
Dvorct.sky y Yusupov ofrecie- 
. ron al autor de cstas lincas, maes- 
tro de ajcdrcz, ltabajar como di- 
rector de csa cscucla, y por lo Ian- 
to, dedicarse a los problcmas de su 
organizaci6n. 
AIJunas palabras sobrc quiCn 
cstudia en la cscuela, quifo da la 
clases y C:Omo csta organiz.ada. 
Las dascs en la cscucla se im- 
partcn dos veces al aii.o con una 
duraci6n de 10 a 15 dias. Ensciia- 
mos a j6vencs ajcdrccistas cuaJifi. 
cados (candidatos a maestros). En- 
trc nucstros alum.nos se encueo- 
tran la jovcn de 12 aiios, Diana 
Oarclua de Batumi quc ha ganado 
dos veces cl campeonato mundial 
de cadet.cs, y cl joven de 17 aiios, 
Aljoscba Akxandrov, maestro de 
Biclorrusia.- Para los cursos invita- 
mos de 12 a 15 alumnos, la mayo- 
ria de los rualcs viaja con su entre- 
nador. Yusupov, Dvoretsky y cl 
gran maestro G. K.aidanov, cola- 
borador pennancnte en la escuela, 
no SOio se ocupan de los alumnOS. 
sino tarnbiCn de sus cntrenadores. 
Especialistas muy cualificados diri- 
gcn las clases junto con nosotros. 
Est.a de mas aclarar cuanto pro- 
vecho puedc sacar un joven ajedrc- 
cista del trato y la dirccci6n de un 
gran maestro y un entrenador, y lo 
neccsario que es para un joven la 
ayuda y cl conscjo. Hacc muchos 
aii.os, cl campc6n mundial Mijail 
Botvinnik fund6 la primera escue- 
la nacional para j6vcnes. Muchos 
alumnos de csta cscuela serian mis 
tardc excelentes ajcdrecistas. Con 
el ticmpo surgieroa nuevas escue- 
las de grandcs maestros, aunquc 
no todas tendrian Cl.Ho. 
En su ticmpo, Artur Yusupov 
visit6 la escuela de Botvinnik. 
Mark Dvorctsky, que trabaj6 en la 
cscuela, ayud6 a Botvinnik y entrc- 
n6 al mismo tiempo a Artur. Los 
aiios pasaron. Artur es uno de los 
grandcs maestros mas fuertes de la. 
actualidad. Ha tornado parte repe- 
tidas vcccs en los matches de can- 
didatos al campconato mundial. 
Dvoretsky es un entrenador famo- 
so, que ha cuidado de muches 
maestros j6venes y ha ayudado en 
la preparaci6n de sus matches a A. 
Yusupov, S. Dolmatov, N. Alexan-dria y A. Oreiev. ' 
A finales de 1989 se fuod6 la cs- 
cuela Ovoretsky-Yusupov para un 
estudio directo o por correspon- 
dencia. La uni6n de la elevada cla- 
se dcl gran maestro junto a ta ex- 
UCUIIA DI MUIOI MWTIOI 
Viktor Glatman 
II 
intcrcsantc. tPero tal vcz quicran 
visitar nucslJ'a cscucla? Esa posibi- 
lidad no est.a cerrada. Pl.aneamos 
la posibilidad de extender nucstra 
cscucla, de darlc un cari.ctcr intcr- 
nacional. 
El libro quc Jes prcsentamos 
contienc las lecciones y alglln ma- 
terial adicional del primer curso. 
Este material da una idea de la for- 
ma en quc trabajamos. y cspcro 
quc puedan cncontrarlo muy Util c 
tida que hayan jugado nuestros 
alumnos. Los j6veoes comentan 
con atenci6n sus propias partidas. 
Finalmentc, sus anotaciones son 
controladas por el profesor. Estas 
partidas, los resultados de Jos ejer- 
cicios, dcsarrollados espccialmcntc 
para solucionarlos en las compcti- 
cioncs de la escucla, asi como las 
cbservecioncs personalcs dcl pro- 
fcsor, pcrmitcn fijar los puntos 
fuertcs y dCbiles en cl jucgo de los 
alumnos. Con la base de estc 
«diagn6stico» sc fijari cl trabajo 
casero, quc detcrminar.i un pro- 
grama para el sucesivo perfeccio- 
namiento ajedreclstico. 
Naturalmente, junto a cstc pc- 
noso trabajo son necesarias unas 
bucnas condicioncs para el reposo. 
A1ojamos a los alumnos y profeso- 
res en COmodas habitacioncs de 
hotel con una alimentaci6n sabro- 
sa y variada. Hay ticmpo para el 
esparcimiento, cine, etc. 
Todos los cursos de nucstra cs- 
cucla son tem3ticos. En el primc- 
ro se trataron las preguntas gcne- 
raJes del lrabajo con cl ajcdrcz. El 
segundo sc dedic6 a la adquisici6n 
de la tcoria de apcrturas y la crea- 
ci6n de un repcrtorio. En cl tercer 
curso nos ocupamos clcl final y de 
la mcjora de la tCcnica dcl juego. 
Los planes para los siguicntcs cur- 
sos ya est.in firmemente cstableci- 
dos. Junto a los conocimientos de 
las leccioncs y cl seminario, cada 
alumno rccibc para su trabajo in- 
dividual un «paquete» de material 
suplementario, cs decir, los articu- 
los mas recientes sobrc cl tcma de 
Jos cursos. 
10 
Los maestros Mijail Shcrcshcvsky, 
Alcksci Kosikov, Mijail Puks- 
hansky y Vladimir Wulfson son 
maestros y participes con los mis- 
mos dcrcchos en nucstra escuela. 
Cada dia empicza con ejercicios 
gimnasticos, en los que toman par- 
te no SOio Jos alumnos, sino tam- 
biCn cl gran maestro Yusupov y 
muchos maestros. Este es un ejem- 
plo estupendo, mejor que loclas las 
palabras sobre la utilidad de la ac- 
tividad dcportiva. A propOsito, 
taril.biCn practicamos dcportes du- 
rantc el dia. Flltbol, baloncesto, 
nataciOn y tenis de mesa est.in in- 
cluidos en nucstro programa. La 
prcparaci6n fisica y psicol6gica 
transcurrc bajo la vigilancia de 
unos psic61ogos deportivos profe- 
sionales. 
DcspuCS de! dcsayuno los alum, 
nos se rcllnen para una clasc co- 
mlln quc sc graba en magnct6fo- 
no. M.is tardc sc cntrenan con el 
ordcnador. En la scgunda mitad 
dcl dia la clasc adquiere un carac- 
ier individual. Por lo general sc di- 
viden los alumnos en pcquciios 
grupos. Se fonnan por edad, por 
fuerza pr.ictica de juego, o bien 
conjuntamenlc seglln cl repcrtorio 
de apcrturas o las debilidadcs ca- 
racteristicas (por ejcmplo, para el 
pcrfeccionamicnto de la tCcnica 
de! final o para agudizar la visi6n 
combinativa). 
Adem.is en nuestra escucla rca- 
lizamos consuJtas individuates a un 
fucrte maestro e incluso gran 
maestro quc ellos descen. 
En especial consagramos nucs- 
tra atencicn al analisis de cada par- 
13 
contrar la decision optima en las 
diferentes situaciones. 
La maestria se asienta en la mul- 
tiple combinacion de distintos 
componentes. En algunos de ellos 
el ajedrecista puede ser muy fuer- 
te, en otros, por el contrario, de- 
bit. Detras de las jugadas que ef ec- 
nia se encuentran sus puntos debi- 
les y fuertes. Ellos son tambien los 
que ejercen un influjo decisivo so- 
bre el desenlace de la partida y de 
la competicion y a menudo sobre 
el desarrollo ajedrecistico. Muchos 
jugadores no podrian desarrollar 
todo su talento, en base a su ma- 
nifiesta carencia en el terreno de- 
cisivo. 
Tomemos como ejemplo al gran 
maestro Kupreichik. Es extraordi- 
nariamente fuerte en ataque y sabe 
jugar con valentia e ingenio. Sin 
embargo, en la tecnica y en el fi .. 
nal es claramente debil, Por lo tan- 
to, no ha Degado a alcanzar el Di- 
vel de juego que por su talento le 
corresponde. Una vez, cuando ju- 
gaba con Kupreicbik en la prime- 
ra liga del Campeonato de la 
URSS, en el paso al final yo tenia 
un peon menos. Sin embargo, diez 
jugadas despues ya tenia un peon 
de ventaja. En el tomeo de clasifi- 
cacion para la Copa del mundo de 
Hace mucho tiempo, incluso an- 
tes de Steinitz, se pensaba que el 
ajedrecista ganaba o perdia depen- 
diendo solo de la medida de su ge- 
nialidad. Morphy es genial porque 
vence a todos; sus adversarios tie- 
nen poco talento, porque pierden 
contra el. 
Steinitz reconocio y demostro 
que hay una base objetiva en el aje- 
drez. Los acontecimientos que se 
suceden sobre el tablero se subor- 
dinan a ciertas !eyes y principios 
posicionales. Si el ajedrecista se 
deja guiar por ellos, entonces ob- 
tiene el exito. 
Hoy es evidente que la verdad, 
por decirlo asi, no esta en la mi- 
tad, sino en la union de ambos ele- 
mentos, del objetivo y del subjeti- 
vo (todo ague! que se haya intere- 
sado seriamente por la filosofia, 
sin duda se acordara de la «sinte- 
sis» de la celebre triada de Hegel). 
Si, naturalmente, la lucha se Deva- 
ra en base a las objetivas leyes po- 
sicionales. Pero en los resultados 
influiran de una fonna decisiva las 
cualidades del ajedrecista: su talen- 
to, caracter, estado de salud y fi .. 
nalmente su preparaci6n, la capa- 
cidad para utilizar sin error sus co- 
nocimientos, para actuar con pro- 
f esionalidad en el tablero, para en- 
1. FUERW Y DEIIUDADES DEL AJEDUCISTA Y SU INFLUJO 
EN EL TUNSCUISO DEL COMIAR 
Mark Dvoretsky 
15 
La jugadora que conducia las 
blancas, primer tablero de Escocia, 
encontro el unico camino (y al mis- 
mo tiempo salir en las revistas) 
para pcrder la partida. [Simple- 
mente abandonol 
[Un desconocimiento fantasti- 
co! Cualquier ajedrecista de una 
escuela de ajedrez de la 1. • catego- 
ria seguramente lo habra aprendi- 
do. Pero como pueden ver, los co- 
nocimientos de la primera jugado- 
ra de la selecci6n escocesa se co- 
rresponden con un nivel de guar- 
deria. 
•••• • ••• •••• •• 8 •• ••••• •• <;!;> •• •••• •••• 
l 
O KOULS 
e STANCIU 
Sal6nica, 1988, Olimpiada fe- 
menina 
pugov (Moscu, 1951) se encuentra 
la siguiente posici6n: blancas: 
wg3, .td6, pb4, y negras: wg6, 
J:le4, ph5. Telpugov jug6 como 
Hromadka: l. ... h4?? 
Hace poco encontre un ejemplo 
repugnante de desconocimiento de 
la teoria, cuando hojeaba la revis- 
ta holandesa «New in Chess». 
lC6mo jugaria usted? No se 
puede dar la respuesta. 0 lo sabe, 
o no lo sabe. Es un f aetor de la teo- 
ria de! final que simplemente hay 
que tenerlo dentro de la cabeza 
(para dernostrarselo, necesite 
50 minutos). 
Si el rey, con el alfil de casillas 
negras, se encuentra en el angulo 
blanco ( con un alfil de casillas 
blancas en el angulo negro ), el rey 
y la torre no pueden darle mate. 
Asimismo, tampoco es posible el 
O EUWE 
e HROMADKA 
Pistyan, 1922 
exito con un peon de torre dema- 
siado avanzado ( en h3 o en h4 ). 
Las blancas mantienen su alfil 
en la diagonal h2-b8, y las negras 
no pueden reforzar su posici6n. La 
unica posibilidad de victoria con- 
siste en llegar con el rey a h3, se- 
guir con un jaque de la torre en g2 
y forzar la respuesta wn. Si las ne- 
gras consiguieran ceder con el rey 
la casilla h3 y al mismo tiempo se- 
parar al rey blanco del peon por la 
columna «g», . entonces podrian 
contar con el exito. Una salida 
para el rey (y tambien para su fa- 
tiga) deberia pasar por Ia casilla 
h4. Por tanto, el peon no deberia 
traspasar la mitad del tablero. 
(Para que se convenzale propon- 
go que vea en un manual de fina- 
les las variantes concretas.) 
Por lo tanto, esta es Ia clave 
para el exito: si el peon ha sobre- 
pasado la mitad del tablero, la po- 
sici6n es tablas, y si no lo ha he- 
cho, se gana. Sin el conocimiento 
de este hecho usted con toda pro- 
babilidad adelantaria el peon, y 
con ello dejaria escapar la victoria, 
como sucede en la partida. 
l. ... h4?? 
2 • .td4 whJ 
3 . .teS llg2+ 
4.wn 
Aqui ya no se puede hacer 
nada y los adversarios acordaron 
las tablas. Si el negro hubiese juga- 
do inmediatarnente 1. ... wh3, en- 
tonces hubiera ganado. 
El mismo error lo repiten mu- 
chos ajedrecistas. En la partida en- 
tre dos maestros: Novotelnov-Tel- 
plo de Kupreichik nos muestra la 
completa ingenuidad de semejante 
esperanza. Sin duda la apertura es 
un estadio muy importante, pero 
el final no es menos significativo y 
por eso se debe estudiar primero. 
La debilidad en el final se pue- 
de mostrar de dos formas princi- 
pales: en el desconocimiento de la 
teoria de! final y en una deficiente 
tecnica del final. Consideremos la 
citada en primer lugar. 
14 
1989 el tenia contra el joven Gata 
Karnsky una posici6n clararnente 
ganada, con dos peones de venta- 
ja. Poco a poco, sin errores exce- 
sivarnente graves, perdi6 esa parti- 
da. 
Muchos ajedrecistas se «ensa- 
nan» en el estudio de las apertu- 
ras. Se ocupan solarnente en la 
preparacion de la inf ormacion, de 
los nuevos conocimientos de la 
apertura que estudian. Estoy con- 
vencido de que las principales re- 
servas de un ajedrecista para el de- 
sarrollo de una competici6n, sobre 
todo en el caso de un joven, no se 
deben dirigir por ese camino. Es 
mas importante poner en marcha 
la capacidad de entrenarse para el 
autoperfeccionamiento. 
La principal tarea del entrena- 
dor para con sus alumnos consiste 
en establecer un «diagn6stico» de 
cada uno de ellos, para ayudarles 
a que lleguen con un estiio propio 
a descubrir tanto Ios puntos debi- 
les como los fuertes, para ayudar- 
les a liberarse de sus defectos y re- 
forzar sus puntos fuertes. Para 
convencerles de la correcci6n de la 
orientaci6n y el sentido del traba- 
jo en nuestra escuela, dedico toda 
mi leccion a ejemplos en Jos que 
los def ectos, de los que ningun aje- 
drecista deberia o podria alegrar- 
se, ejercieron en el ju ego y en el re- 
sultado una influencia decisiva. 
Mientras dedica buena parte de 
su tiempo al estudio de las apertu- 
ras, piense si en sus partidas nun- 
ca llega al final, mas aun, si se las 
ha arreglado de algun modo con 
los problemas del tablero. El ejem- 
17 
es mas activo que el alfil d8, por 
tanto, el negro debia ofrecer el 
cambio de 11 .... .1b6! 
l,Por que la jugada intermedia 
11. ... /of6 es debit? 
11. ... lt:lr6 
12. f3 
Ahora, a 12 .... .1b6 sigue 13. 
Wf2, y el cambio se realiza en me- 
jores condiciones para las blancas. 
En primer lugar, no esta obligado 
a cambiar en b6 y con ello abrir la 
oolumna «a» para la torre negra. 
En segundo Ingar, acerca el rey 
blanco al centro. Esta pequefia di- 
f erencia quiza no influya en la 
apreciacion conjunta de la posi- 
ci6n, pero en el final bay que pres- 
tar atenci6n a cada detalle y aco- 
modar sus planes a una exacta rea- 
lizaci6n. Si las negras querian cam- 
biar los alfiles, entonces debian ha- 
ber realizado su idea de la manera 
exacta. 
No obstante, resulta que mi ad- 
versario tenia otras intenciones. 
12. f3 
El negro se decide por el ata- 
que. iQue idea persigue? Segura- 
l Cua! piensan que seria la res- 
puesta exacta del negro? El alfil e3 
(DIAGRAMA 4) 
O DVORETSKY 
e SUJANOV 
Moscu, 1968 
1. e4 e5 
2. lt:lf3 lt:lc6 
9. de de 
10. Wxd8 ,1xd8 
11. .1e3 
El final esta igualado. Deleiten- 
se en la manera en que Sujanov lo 
trata. 
Aqui hay una interesante posi- 
bilidad de gambito, 5. b4!7, queen- 
tonces aun no se conocia, 
5. lt)xd4 j_xd4 
6. c3 J.b6 
7. d4 c6 
8 . .1c4 d6 
Debido a la situacion del tomeo 
yo debia ganar a toda costa. No 
conocia la teoria de la variante. 
Cuando pensaba en un plan sobre 
las futuras acciones, se me vino a 
la cabeza con quien jugaba. Mi ad- 
versario, el maestro Sujanov, es un 
ajedrecista ingenioso, un excelente 
tactico, al que le gusta el ataque, 
pero no puede aguantar las posi- 
ciones aburridas y no tiene ni idea 
del final. (No es sorprendente que 
tuviera el rnismo entrenador que 
Pekker.) 
Para la decision que tome, poco 
podian ayudarme las meras leyes 
ajedrecisticas. Tambien la perdida 
de la partida solo se puede justifi- 
car bajo un punto de vista psicolo- 
gico. 
3 • .i.b5 J.c5 
4. ().() lt:ld4 
perar: I. llbl o I. wh3. Tambien 
era posible I. n a8, igual que cual- 
quier desplazamiento de la torre 
por la columna «a», excepto una, 
la que Pekker eligio. 
1. Jh3?? wn+ 
2. Wg3 f2 
Despues de 3. wf3 wgl! la to- 
rre no puede dar ningun jaque sal- 
vador. 
Pekker perdio, y la seleccion de 
Moscu ocupo la segunda plaza. 
La causa principal de lo sucedi- 
do fueron las carencias en la pre- 
paracion ajedrecistica de Pekker. 
Su entrenador, un conocido teori- 
co, dedicaba las clases completas 
solo al estudio de las aperturas. En 
el final sus alumnos no sabian 
orientarse. 
Regresemos ahora a la tecnica 
del final. No es suficiente conocer 
la teoria. Tambien hay que domi- 
nar los metodos tipicos del final, 
estudiarlos, para aplicarlos en la 
lucha y comprender con plena sen- 
sibilidad sus particularidades espe- 
cificas. Les recorniendo estudiar el 
excelente libro de Shereshevsky 
«Estrategia del final», para ocu- 
parse de este tema. 
En el proximo ejemplo muestro 
como descubrir si un" ajedrecista 
no comprende el espiritu del final, 
si no esta en condiciones de pen- 
sar correctamente en el final. 
16 
Con blancas, el jugador mosco- 
vita solo necesitaba unas tablas 
para que su equipo quedara cam- 
peon. La posicion es claramente 
de tablas. Lo mas sencillo seria es- 
3 
O PEKKER 
e ERMOLINSKY 
Alma-Ata, 1974 
Desde luego, este es un caso ex- 
tremo, una anecdota. Pero podria 
mostrar ejemplos analogos, aun- 
que no tan extremos, de los erro- 
res de muchos jugadores. Por 
ejemplo: recuerdo un grave descui- 
do en un final de torres, bien co- 
nocido por la teoria como tablas, 
cometido por Kochyev en el tor- 
neo zonal de 1979 contra Smyslov. 
Con ello todas sus esperanzas de 
clasificarse para el Interzonal se vi- 
nieron abajo. Una celebre comedia 
de errores se dio en una partida 
Capablanca-Menchik. Resulta di- 
vertido que 45 afios mas tarde apa- 
reciera un final semejante en una 
partida que fue decisiva para el 
destino de! campeonato de la 
URSS por equipos de escolares. 
19 
para jugar 1. Jle3 y confonnarse 
con un final de peones igualado. 
El candidato a maestro Fiodo- 
rov, que jugaba con blancas, supu- 
so que estaba mejor, e hizo unaju- 
gada imitil. 
1. :16? 
En situaciones semejantes se 
em plea la formula rutinaria: «Las 
blancas refuerzan la presion.» 
Pero aqui no esta claro de que pre- 
sion bablamos, ni como se refuer- 
za. Quiza pensaba Fiodorov en 
g2-g4-g5. 
1. ••. 'i!le6 
Ahora amenaza 2 .... 'i!lf5 ga- 
nando el peon f 4. Tras 2. g4 la to- 
r re quedaria encerrada. Como 
pueden ver, la respuesta del negro 
subraya la incorreccion de la juga- 
da Jlg6. Hubiera sido mejor jugar 
I .... d4 sin esperar. 
2. Jlg3 d4 
3. well? 
Una buena jugada, Las blancas 
llevan el rey alli donde se va a de- 
sarrollar la lucha, en el flanco de 
dama. (En caso de I. ... d4! , 2. 
Jil g3 'i!ld6 las negras no habrian 
permitido ese traslado.) El incon- 
veniente de la jugada 'i!le2 consis- 
teen la perdida del peon f4 tras 3. 
..• wf5+. Pero posicionalmente el 
sacrificio es correcto. El rey blan- 
co se activa, penetra por c4 y ata- 
ca el pe6n c5. 
Podria alabar con todo derecho 
al jugador que lleva las piezas blan- 
cas, si despues de la partida no hu- 
biera subrayado que el no babia sa- 
Juegan las blancas. iComo valo- 
ran la posicion, que jugada harian 
aqui? Si hicieramos una encuesta 
la posicionblanca seria pref erible. 
Pero intenten ver la posicion bajo 
una perspectiva dinamica, · A mi 
me gustaria jugar con negras. lPor 
que? Las negras tienen un plan cla- 
ro: juegan d~4. se dirigen con el 
rey a d5 y siguen con c4-c5. Las 
blancas tienen una posicion boni- 
ta, atacan el peon g7, pero no se 
ve c6mo pueden ganarlo. 
No obstante, aun no es tarde 
O FIODOROV 
e SCHAMRAJ 
Moscu, 1973 
22. ltJxfJ! 
23. 'i!le3 
24. be 
En la jugada 19. J. x b6 ya habia 
calculado toda esta variante. Aho- 
ra la posicion blanca es claramen- 
tc ganadora. En adclante rcalice 
con facilidad mi ventaja. 
Por lo que hemos dicho hasta 
ahora, todo esta claro. El desenla- 
ce de la partida estaba predestina- 
do. Se jugo en una sola porteria. 
Seguro que tienen la impresion de 
que un jugador muy debil llevaba 
las piezas negras, que como mucho 
tenia la l.' categoria. Un jugador 
de esta categoria seria agradable y 
Jes puede parecer que ustedes jue- 
gan mejor en el final. No, lo repi- 
to de nuevo, era un buen maestro, 
que en otra fase de la partida ha- 
bria procedido de una manera 
muy distinta. Yo encontre su pun- 
to debil, Ahora reflexionen, lSe 
puede llegar a ser un gran jugador, 
si se concede al adversario en una 
zona determinada una ventaja tan 
grande? 
No solo es importante deshacer- 
se de las evidentes carencias aje- 
drecisticas, sino tambien de los de- 
f ectos personales y ,psicologicos. 
Una persona que no este segura de 
si misma sufre la derrota contra su 
propia indecision, mientras que 
una persona confiada en sus fuer- 
zas la sufre por subestimar las po- 
sibilidades del contrario. El juga- 
dor que no tiene demasiada deci- 
sion o el que depende de la intui- 
cion, a menudo suele caer en apu- 
ros de tiempo. La relacion podria 
aumentarse. Se encuentran una 
multitud de personas con def ectos 
personales, que tienen un influjo 
tan grande en los resultados como 
los errores puramente ajedrecisti- 
cos. 
Viene al caso un ejemplo, en el 
que se pone de manifiesto y se 
diagnostica una debilidad de ese 
tipo. 
lt)xe4+ 
lod6 
18 
mente h4, loh5, lof4. En el medio 
juego puede ser un plan bueno, 
pero para el final es una estrategia 
curiosa. Ahora comprendo por fin 
la jugada intennedia. 
13. Jldl h4 
14. lod2 h3? 
lPara que? De ahora en adelan- 
te el peon h3 es una debilidad. 
15. g3 b5? 
Seguramente ha olvidado que 
los peones no pueden volver atras. 
Ahora tambien tengo en el flanco 
de dama un objetivo de ataque, 
contra el que procedere enseguida 
con a2-a4. 
16 . .tn 
Desde aqui el alfil golpea a los 
dos peones vulnerables de! negro. 
16. ... .ib6 
17. lof2 g5 
Finalmente se hace comprensi- 
ble la idea (tambien se le puede lla- 
mar imprudencia) de las jugadas 
precedentes de mi adversario. Des- 
pues de 18 .... g4 el queria O bien 
debilitar el peon e4 o atacar con el 
caballo en g4 el peon h2, que tras 
el avance h5-h4-h3 estaba «fijado». 
A 18. g4 seguramente tenia pla- 
neado el sacrificio de! alfil en g4. 
Ingenioso, agudo, pero totalmente 
irrealizable. [Asi es c6mo no debe 
llevarse un final! 
18. a4 g4 
19. i_xb6 ab 
20. ab Jl xal 
21. ll xal gf 
21 
u~: ,~:·bk ::::~!nd:~: 
co de rey. Las blaocas estan obli- 
gadas a distracr al adversario de la 
rcalizaci6n de su plan. La jugada 
c4-c5 es cvidente. l,lnmcdiatarneo- 
te o despuCs de una preparaci6n? 
Desde luego, enseguida, jsin apla- 
zamieoto! 
En caso de que las ncgras res- 
poodan con de. entooccs la torre 
despuCS de .l•c5 oo tcodriajuga- 
~a d!~u:tiseoc!~11:!e~~ ~; 
cbo Wb8, Ja torre ocgra podria 
desplazarsc a la exc.clente casilla 
g8. 
Pero Fiodorov no valor6 el ata- 
queen el Jlanco de rey y, por tan- 
to, decidi6 actuar sin prisas. 
29. b4! 
Sin duda el blanco queria atacar 
co c5 con el pe6n, para recibir un 
buen ccntro de pcones. Pero antes 
debe proteger el pe6n d5. Con un 
juego tranquilo este plan seria buc- 
no, pero la realizaci6o de! ataque 
blanco cs dcmasiado leota. 
29. ... ltb8 
iQuC piensan quc van a hacer 
ahora las blancas? 
Los planes de! negro soo claros. 
En caso de que le tocara mover 
despuCs de Wh8 y llg8 doblaria ~ 
triplicaria las piczas pcsadas por la 
(DIAGRAMA 7) 
O FIODOROV 
e DVORETSKY 
MoscU, 1972 
7. ... l•cl 
8. l•g7 d3 
9 • .llxa7? 
Resistia mas 9. lld7, para al 
menos dctcner temporalmcnte el 
pe6n librc. Pero Fiodorov supuso 
quc aUn tcnia tiempo para dctcner 
el pe6o. El cspcraba que mientras 
la torre ncgra capturaba peooes, 
sus peones en el flanco de 'dama 
podian avanz.ar. 
9. •.. lte6! 
Ahora la torre esla cortada de 
la columna <Cd». 
10. :,6+ ltd7 
Las blancas abandonan en vista 
de 11. lla7+ llc7 (con el rcy en 
b4 las ncgras no tcodrian a su dis- 
posici6n esa variantc: tras el cam- 
bio de torres el rey pararia el 
peon). 
iQuC coosideraci6o sacan de! 
jugador que llevaba las blancas? 
l,AUn no est.i claro? Entooces Jes 
traigo otro ejcmplo de mi propia 
producci6n. 
Naturalmente, sin nccesidad de 
ninglln cilculo se adviertc que no 
dcbc tomarsc en c5, porquc cl ne- 
gro obtendria un pcligroso pe6n 
pasado d4. Yo pondria la atenci6n 
en 6. D. d3 scguido de 7. Jl d2 con 
la amcnaza 8. W•c5. Scria Util 
oontcner a la torre negra en c7. 
Asimismo, se deberia forzar el 
eambio de! active peon negro d4 
mediante c2-c3. Evcntualmentc, 
tarnbiCn scria posible b3-b4. En 
caso de 6 .... We4, scguiria 7. lld2 
'Be3, 8. Jld3+, y 8 .... We2? no 
vale por 9. lo•cS. Lo m!s proba- 
ble es que a la mcjor 6 .... rs, 7. 
Jld2 llc7 las negras dcbicran res- 
ponder con la intenci6n de 8. 
g5, para activarse en cl Ilancc de 
rey, donde ticnc un pe6n de mis. 
Pero Jo mas probable es quc la ac- 
tividad de las piezas blancas fuera 
decisiva. 
6. W•c5?? D.c7+ 
7. ltb5 
Era mas prudentc 7. Wb4, para 
mantcncr el rey en las prox.imida- 
dcs del pe6n d4. Esta jugada scria 
ventajosa para las blancas si las ne- 
gras hubieran continuado como en 
la partida. 
A pesar de todo, ,ta decisi6n 6. 
W•cS es falsa. Dcberia habcr pro. 
bade una ju gad a mcjor, que ningu- 
no de los dos adversarios advirti6. 
lQuC jugada? Exactamente, 7 .... 
g5! DcspuCs de la partida de! pe6n 
«g» las negras pueden tomar tran- 
quilamentc cl pe6n c2. Esta claro, 
que con el rey en b4 la jugada 8. 
c3 no scria una ayuda dcbido a 8. 
... de, 9. l•c3 a5+. 
20 
GSe debe tomar el pc6n c51 Las 
negras tienen la rcspuesta 6. . .. 
D:c7+. iLe merece la pena a las 
blancas agudizar el juego, o rcsul- 
ta peligroso? No es prcciso calcu- 
lar las variantes hasta el final. U- 
mitcnsc a una valoraci6n general. 
crificado el pe6n, sino que simple- 
mcnte no habia visto su pCrdida. 
Con cllo, como puedcn comprcn- 
der, nos da una imprcsi6n muy dis- 
tinta. 
Este episodio sobra, y querran 
saber por quC ofrcc.cmos la parti- 
da comcntada. A vcces sc hace una 
buena jugada con una falsa idea. 
No s61o prctendcmos ver las juga- 
das que hacen, sino tarnbiCn expe- 
rimcntar quC ideas persiguen, en 
que piensan y OOmo valoran la po- 
sici6n. S61o entonces puede juzgar 
el entrenador con objetividad cl 
jucgo de los alumnos. 
Por Jo tanto, las blancas pasa- 
ron por alto la perdida dcl pe6n, 
pero tuvicron exito. 
3. ... wrs+ 
4. \td3 lt•f4 
5. lt,4 lte5 
23 
con el anterior, y en cierto modo 
procede de el. Para materializar la 
superioridad llega inexorablemen- 
te el memento en que se dcbe pa- 
sar del reforzamiento paso a paso 
de la posici6n · a las acciones con- 
cretas. Nose puede dejar pasar ese 
momento. Hay que hacer un es- 
fuerzo, calcular correctamente las 
variantes y encontrar la continua- 
ci6n correcta, a veces unica, Para 
un jugador que le gusta actuar so- 
bre la base de las consideraciones 
generales y teme cl calculo de las 
variantcs, ese momcnto constituyc 
una dificultad. Continua jugando a 
ojo, dondc tiencn soluci6n los pro- 
blemas concretos. · Como resultado 
disminuye su ventaja. Se compren- 
de que este def ecto no es exclusi- 
vo de Ajmilovskaya. Mas tarde lo 
adverti tambien en Andrei Soko- 
lov. En un punto determinado de 
la final de candidatos,cuando Yu- 
supov vio que el diagnostico de su 
adversario estaba completo, pre- 
gunt6 asombrado: «lC6mo no ha 
podido ganarme una sola partida, 
cuando yo · no tenia ningun mate- 
rial preparado contra el? No esta 
una sola vez en su sitio, ni tampo- 
co resuelvc problemas poco com- 
plejos.» Por dcsgracia, al final de) 
match, Yusupov empez6 a perder 
material ... 
El punto fuerte de Nana Ale- 
xandria, que marque con «Nl», es 
una marcada fantasia y un ingenio 
creador. 
Nl lo coloco para una pobre 
sensibilidad posicional como con- 
secuencia de la baja cultura ajedre- 
cistica que tenia en aquel momen- 
En 1980 ayude a Nana Alexan- 
dria en los cuartos de final de can- 
didatas al campeonato mundial 
contra Elena Ajmilovskaya. Como 
de costumbre, trace un retrato de 
la adversaria junto a inf ormacion 
sobre sus puntos debiles y fuertes. 
Naturalmente, tambien sabia cua- 
les eran los puntos debiles y fuer- 
tes de Alexandria. Trabaje activa- 
mente con ella en la inspeccion de 
sus debilidades. 
Tras un duelo especialmente 
duro y obstinado, Nana consigui6 
cl triunfo. Tras cl match me vino 
la idea de mostrar a Nana (s tam- 
bien a mi mismo) en que medida 
sus puntos debiles y fuertes, as[ 
como los de su adversaria en todo 
el juego, deterrninaron el curso y 
el desenlace del combate. Escribi 
las principales cualidades ajedre- 
cisticas de su adversaria y las cif re. 
El simbolo El representaba los 
puntos fuertes de Ajmilovskaya: su 
buena comprension de la posici6n. 
Elena tiene un fino tacto para la 
cooperaci6n entre las piezas, y se 
encuentra muy bien en ese piano. 
Podia maniobrar y reforzar la po- 
sici6n. 
E2 representa los puntos debi- 
les de Ajmilovskaya. En la tactica 
no se encuentra fuerte y la teme. 
Elude cualquier intensificaci6n de) 
juego y se siente insegura en las 
posiciones complicadas y enmara- 
iiadas. 
E3 lo coloco para la inseguridad 
de Ajmilovskaya a la hora de rea- 
lizar una ventaja. Para ella quiza 
no es tan evidente que este deft» 
to esta asociado estrechamente 
Es de! todo evidente que Fiodo- 
rov esta absolutamente seguro de 
sus ideas. El no presta atencion al 
adversario, sencillamente no exis- 
te. Por tanto, el diagnostico es: una 
excesiva seguridad en si mismo, la 
sobreestimacion de los recursos 
propios y la infravaloracion de las 
posibilidades del adversario. 
En aquellos afios Fiodorov estu- 
diaba, y yo trabajaba como profe- 
sor. El realmente era un joven 
fuerte, deportista y energico. Su 
comportamiento en el tablero era 
cl de un campc6n dcl mundo. En 
estos jovenes la autoconfianza 
(juna excelente cualidad!) conduce 
con frecuencia a la arrogancia. Era 
un fuerte candidato a maestro, 
pero no fue capaz de conseguir la 
norrna de maestro. Sus puntos de- 
biles le estorbaron mucho tiempo. 
Le aclare a Fiodorov la causa 
principal de su fracaso. Le reco- 
mende que trabajase en ese senti- 
do, que estudiara las partidas de 
otros jugadores, en las que se pre- 
venia a tiempo el contrajuego ene- 
migo, sobre todo las partidas de 
Petrosian. Ese trabajo ayudo a 
Fiodorov a lograr el titulo de 
maestro. 
En la primera mitad de la lee- 
cion nos hemos f amiliarizado con 
ejemplos aislados, en los que las 
evidentes debilidades de un juga- 
dor repercuten negativamente en 
su juego. Ahora queremos exami- 
nar como las debilidades de un ju- 
gador junto con sus puntos fuertes 
acuian en un complejo y en con- 
junto determinan su perfil ajedre- 
cistico. 
22 
Las blancas abandonaron, ya 
que el mate es inevitable. 
Para reirse, lOO es cierto? Una 
posicion excelente se derrumba en 
tres jugadas. Ahora ya debe estar 
claro como se debe valorar al con- 
ductor de las piezas blancas. lJue­ 
ga mal en realidad? Yo podria de- 
ducir que en el dominio de) estilo 
posicional superaria a Beliavsky. 
Tambien ha jugado algunas parti- 
das buenas. No, yo no deduzco de 
la partida que sea un jugador de- 
bil, sino que simplemente mostro 
sus puntos debiles, lEn que consis- 
ten? Fiodorov llevo mal el final 
contra Schamraj, pero no porque 
sea debil en el final. Recordemos 
que con la jugada 1. ll g6 in ten to 
jugar a ganar, sin comprender que 
en todo caso el no estaba mejor. 
Tampoco advirtio el plan de re- 
fuerzo de la posicion negra. Des- 
pues descuido el peon f4. Final- 
mente tome sin miedo e impruden- 
temente el peon c5, y para termi- 
nar dejo escapar el peon pasado. 
Todos los errores, tambien los que 
cometio en mi partida, son debi- 
dos a una misma causa. 
gf 
J.xe4 
1!fh3 
31 .... 
32. gf 
33. fe 
30. c;!;>hl llg8 
31. 1'td2? 
Consecuente. Con la def ens a 
del peon de dama las blancas pre- 
paran c4-c5. Pero no prestan aten- 
cion a las posibilidades de) adver- 
sario. Simplemente, ni piensan en 
ello. El castigo esta proximo. 
25 
Una buena altemativa era l 0. 
rt,xf] y mas tarde g3 y <&>g2. 
10. 0-0 0-0 
11. 0-0-0 lobd7 
El blanco ha dispuesto sus pie- 
zas con armonia y un poco de ven- 
taja de espacio. Sin duda su posi- 
cion es preferible. En presencia de 
enroques opuestos se puede espe- 
rar un claro agudizamiento del 
combate. Sohre esta base estaba- 
mos contentos con el resultado de 
la apertura. Al final nuestro calcu- 
lo se mostr6 correcto, aunque tu- 
vimos que aguantar algunos minu- 
tos desagradables. 
A pesar de que la posicion re- 
sultante habia sido examinada en 
la preparaci6n casera, Nana em- 
ple6 35 minutos para ef eetuar las 
jugadas que ya habiamos planeado 
con anterioridad. Esto es demasia- 
do, mas tarde puede f altar el tiem- 
po. Como pueden observar, ense- 
guida surge la debilidad N3, el uso 
irracional del tiempo. 
J.16 
J.xfl 
les i.e7 y J.g5. Pero el fianehetto 
con al alf il en g5 no tiene buen as- 
peeto. Por tanto, el blanco practi- 
camente se ve obligado a jugar e4, 
con lo que el negro realiza su idea 
con el cambio en fl. 
Surge una pregunta, ies tan 
buena esa idea? Mas tarde Yusu- 
pov y yo analizamos este sistema 
y llegamos a la conclusion de que 
a pesar de todo el blanco recibe 
mejores chances. 
8. e4 
9. Wb3 
10. a-n 
En este mornento-el marcador 
estaba 2,5:2,5. Habiamos llegado a 
la conclusion de que E. Ajmiloska- 
ya jugaba a gusto 5. ftb3. Ella es 
una jugadora posieional que elude 
(E2) las aperturas principales en 
las que se desarrolla una aguda lu- 
eha (variante de Merano o sistema 
Botvinnik). Sohre esa base era de 
esperar un plan de juego tranquilo. 
Para el negro es bueno un plan 
O AJMILOSKA YA 
e ALEXANDRIA 
Kislovodsk, 1980, 
6." partida del match 
1. d4 dS 
2. c4 c6 
3. lof3 ers 
4. loc3 e6 
5. t!ib3 
en el sentido de la variante de Me- 
rana: 5 .... de, 6. flxc4 b5 y des- 
pues lod7, i.b7 y en algun mo- 
menta e6-<:5, una vez tenninado el 
desarrollo con i.e7 y 0-0. Duran- 
te la preparacion en el tomo 27 del 
«Inforrnator» habia encontrado Ia 
reciente partida Farago-Nogueiras 
(Kecskemet, 1979). En ella siguio 
5 .... de, 6. flxe4 b6. Despues de 
7. e4 i.a6 el negro podia impedir 
el enroque eorto del adversario 
con el cambio en fl. 
Siguio 7. g3 J.c7, 8. J.g2 0-0, 
9. 0-0 b5!, 10. 1!fb3 (es mejor 
'Wd3), 10 .... b4. Tras la retirada 
del caballo el negro juega 11. ... 
i.a6 atacando el punto e2, des- 
pues J.b5 y quizas a7-a5-a4 con 
una posicion muy aetiva. 
El plan de Nogueiras me gusto. 
Tuve la idea de ganar un tiempo 
con la jugada b7-b5. Jugaremos 5. 
... i.e7 (en realidad la principalju- 
gada teorica). En easo de 6. g3, en- 
tonces 6 .... de, 7. Wxc4 0-0, 8. 
i.g2 b5, y el negro se ha ahorrado 
un tiempo importante. Segura- 
mente 6. i.g5 seria mas fuerte. La 
teoria reeomienda seguir con 6 .... 
de, 7. 1f'xc4 0-0, 8. e3, que a mi 
no me gusta. La pasiva posici6n 
que surge no es del estilo de N. 
Alexandria. Por el eontrario, con- 
sidere la variante de Nogueiras. 
5. ... i.e7 
6. i.g5 de 
7. \!fxc4 b6 
En easo de 8. g3 esta claro que 
a diferencia de la partida Farago- 
Nogueiras tanto el blanco coma el 
negro han heehos las jugadas uti- 
alguna eualidad, indico el corres- 
pondiente codigo. Surgio un cua- 
drotan interesante, que Nana se 
quedo impresionada. Ahora exa- 
minaremos cada uno de los aspec- 
tos en dos partidas que casi f ueron 
scleccionadas al azar. 
24 
to. Nos ocupamos bastante del 
problema. Al comienzo del cam- 
peonato mundial, contra Chibur- 
danidze, Nana consiguio mejorar 
su juego posicional. Pero en aque- 
lla epoca aun tenia defectos, coma 
los errores en la evaluacion de la 
posicion y la comision de graves 
descuidos posicionales. 
N3 simboliza la adrninistracion 
irracional de! tiempo de reflexion, 
asi coma el comportamiento en los 
apuros de tiempo. Antes, el Zeit- 
not era una caractcristica dcl jue- 
go de N. Alexandria. Despues de 
un entrenamiento especial conse- 
gui librarla en parte de ese def ec- 
to, aunque no eompletamente. 
N4 indica su excesiva emociona- 
lidad en el tablero. Nana es una 
persona que se deja influir por el 
estado de animo, A causa de! jue- 
go, solo con esf uerzos puede con- 
trolar sus emociones. Le resulta di- 
ficil encajar una derrota. Los erro- 
res se hacen frecuentes, y de una 
buena posicion se puede pasar a 
otra desesperada. 
NS significa un pobre espiritu 
ante la amenaza de! peligro. 
Como pueden ver, la lista de de- 
bilidades de N. Alexandria es mas 
larga que la de su adversaria. No 
es sorprendente. Yo queria mos- 
trar a Nana francamente sus debi- 
lidades, para indueirla a que se 
preocupase seriamente de elimi- 
narlas. 
En los comentarios de todas las 
partidas del match de eandidatas 
remarco corno apareeen en el jue- 
go las caracteristicas trazadas para 
ambas jugadoras. Cuando aparece 
27 
16. e5 
Ajmiloskaya juega con 16gica y 
en consecuencia. · Quiere hacer 
loe4 y ocupar con el caballo la 
fuerte casilla d6. Ademas el negro 
debe calcular una ataque directo 
en el flanco de rey mediante f4-f5. 
Por tanto, su respuesta es practi- 
camente obligada. 
16. •.• f5 
dono del rey de la diagonal a2-g8: 
15 .... ct>h8 . 
Otro plan seria jugar en el flan- 
co de dama: b5, lob6 seguido de 
lllc4 y a5-a4. En caso de e4-e5 el 
caballo negro podria ocupar la ca- 
silla b5. 
No se que plan sera mas f ucrtc, 
pero esta claro que hay quc clegir 
uno de ellos. Nanajuega rutinaria- 
mente y con poco exito (N2). 
15. ••• llad8?! 
iPor que? En caso de que el ne- 
gro ataque en el flanco de dama, 
la torre no deberia estar ahi, Para 
el plan f7-f5 el peon e6 deberia es- 
tar protegido eventualrnente con 
una torre. 
10 •••••• • •••••• ........ • ••• • DAO. •,wm • • AB. •AD • m:•n• 
Pensemos de que manera pue- 
de organizar su juego el negro. 
Hay dos planes posibles. El pri- 
mero, intentar mediante f7-f5 ga- 
nar una casilla en el centro para 
sus piezas. Seguramente esta juga- 
da podria prepararse previo aban- 
(DIAGRAMA 10) 
te, tambien aqui las negras tienen 
suficientes contrachances. Por 
ejemplo, pueden ju gar 16 .... ef. En 
caso de 17. llxf5, entonces 17 .... 
ct>h8 6 17 .... ct>g7 seguido de 18. 
... f6. El caballo y la dama blancos 
estan muy lejos del flanco de rey, 
tanto que no pueden dirigir alli un 
rapido ataque. Por el contrario, las 
negras empiezan a actuar directa- 
men te en el centro mediante 
ll ad8. Ademas, tienen un peon de 
ventaja. 
En caso de 17. ef, entonces 17. 
... llfd8, 18. loe4 lld5!. Yoo de- 
bemos olvidar la presion posicio- 
nal. Por un caballo fuerte · en el 
centro, el negro no solo tiene un 
peon de mas, sino tambien un pun- 
to de apoyo en el centro. 
En conclusion: 13 .... gf! es una 
buena jugada, que garantiza a las 
negras un contrajuego excelente. 
(Por tan to, el blanco deberia jugar 
13. ct>bl y aguantar como una 
amenaza loe5.) iPero se le puede 
hacer un reproche a Nana? Estoy 
seguro de que muchos grandes 
maestros masculinos habrian to- 
rnado la misma decision. 
14. i,xe7 1!t'xe7 
15. f4 
No estamos acosturnbrados a 
modificar el transcurso del juego 
sin una extrema necesidad; por eso 
algunas jugadas no nos vienen a la 
mente. Nadie piensa en la idea 13. 
... gf!? Sin embargo, tiene un as- 
pecto curioso, probemos que pasa 
despues de 14. de 1!t'c7. 
Se va de la mano 15. ef .l><f6, 
16. f 4 con la intencion de e5 y 
loe4. No se ve claro que intencion 
llevan las negras, porque ban debi- 
litado su flanco de rey. Es cierto, 
pero tenemos un jaque intermedio 
que cambia la valoracion de la po- 
sicion: 15 .... 11f4+, 16. ct>bl 
.i x f6. Ahora las ncgras disponen 
de un fuerte alfil en f6. En cuanto 
a la dama f 4 las blancas deben 
pensar si van a tomar en h2 o e4 
(despues del cambio en c3). Aun 
mejor, simplemente las blancas re- 
fuerzan el centro con llad8. Yo 
pref eriria la posicion negra. 
Por su parte, las blancas pueden 
buscar reforzar la variante con 16. 
lld2 (en lugar de 16. ct>bl), 16 .... 
.i><f6, 17. g3 Wf3 (si no 18. f4), 
18. lod5 ( en caso de 16. ct>b l esta 
jugada no seria posible), 18 .... 
1fxb3, 19. /o><f6+ Wg7, 20. /oh5+ 
ct>h6, 21. ab, con mejor final para 
el blanco. En este case, las negras 
tienen una jugada intermedia en 
reserva: 16 .... llfd8!, 17. llfdl 
(17. lod5 cd, 18. fe lldc8+), 17 .... 
1fxf6 (f2-f4 ya no va a ningun 
lado) o incluso 17. ... ll x d2, 18. 
ll><d2 lld8. 
En caso de 13 .... gf, despues de 
14. de 'ttc7, tambien hay que con- 
tar con el sacrificio posicional de 
peon 15. f4 fe, 16. f5!. No obstan- 
26 
Una respuesta natural, aunque 
a causa de la ventaja de espacio el 
blanco disf ruta de mejores chan- 
ces. Pensemos conjuntamente que 
otra cosa podian hacer las negras. 
Es evidente que 13 .... .i><f6?, 
14. de .ig5+, 15. f4 es mala. Des- 
pues de 13 .... lod3+, 14. ll><d3 
.i x f6 aparece una posicion pare- 
cida a la de la partida, solo que las 
negras disponen del alfil en lugar 
del caballo. Sin embargo, esta cir- 
cunstancia no es favorable. Las 
blancas juegas f4, e5, loe4 con 
ventaja. 
13. ... lod7 
12. loeS 
Como medida profilactica es 
preferible 12. lobl. 
12. ... loxes 
13 • .i><f6! 
Cuando probamos la variante 
en casa, llegamos a la conclusion 
de que despues de 13. de lod7 el 
negro estaba mejor, Ajmilovskaya 
valora con exactitud la posicion 
(El) y juega la mas fuerte. 
29 
tro, ataca el peon d4 y apoya la 
ruptura cS. Por desgracia N. Ale- 
xandria omite ese chance (N2). 
25. ••• a4!? 
26. loc4 loa6 
27. lod6 
Es dificil valorar las consecuen- 
cias de 27. loa5!? c5. Es normal 
que Ajmiloskaya no se deje llevar 
a un avance de flanco. Ella prefie- 
re el juego en el centro. 
27. ... llb6 
Probablemente correcta. En 
caso dela aguda 27 .. :. llb3 po- 
dria producirse la siguiente varian- 
te: 28. 9xc6 b4, 29. •cs •bs, 30. 
lof7+! 'itlg8, 31. 9xe6 con la ame- 
naza del famoso mate de la coz 
(31. ... loxc2, 32. loh6+ 'itlh8, 33. 
1!fg8+! JlxgS, 34. lof7 mate). 
28. 1!fa5 b6 
Las negras podrian haber traido 
la ultima pieza. al flanco de <lama: 
28 .... lla8, pero prefieren jugar 
con astucia. Como ya hemos visto, 
es util para las negras abrir una 
ventanilla. Al mismo tiempo, pro- 
vocan a su adversaria para que 
capture el peon «a», con Io que se 
abren lineas de ataque en el flanco 
de <lama. 
29 •• ><a4?! 
Ajmiloskaya se rinde a la avari- 
cia. Despues de 29. lld3, seguido 
de lla3, la posicion negra resulta 
incomoda, 
29. ••• lla8 
jQue rapido cambia la situa- 
lQue intencion persigue el blan- 
co? Seguramente llevar el caballo 
a d6; La torre tendria que abando- 
nar la casilla b5, pero en todo caso 
permanece en la columna abierta. 
La segunda torre negra aun es pa- 
siva. Por tanto, se impone: 25 .... 
lld8!, 26. loc4 lldd5. Ahora 27. 
(i)d6 ya no seria tan peligrosa. La 
torre de rey se encuentra en el cen- 
11 
21. ... lob8 
22. (i)e3 b5 
23. ab 
Era posible Ia interesante juga- 
da 23. llc5?!. La idea oonsiste en 
que el caballo esta atado a Ia de- 
fensa del peon c6, el blanco ataca 
bS y al mismo tiempo corta a Ia 
dama negra la casilla b4. 
23. ... ll><b5 
Aunque se debilitan los peones 
negros en el flanco de dama, la en- 
trada en juego de esta pieza. es mas 
fuerte. La posicion se agudiza.. 
24. 1!t'c3 1!fa7 
25. lldl 
Era mas fuerte 25. loc4.b4, entonces se dirige a traves de 
c7 a d5. Despues de 18 .... (i)b8, 
19. 1!1c4 se podria cubrir el peon 
e6 y con ello preparar 1'b7 o re- 
gresar al primer plan y jugar 19 .... 
a6 y 20. ... b5 con ganancia de 
tiempo. 
18. ... llb8? 
Esta jugada es mala. Ahora el 
caballo esta encarcelado en la des- 
favorable casilla d7. De nuevo 
Nana Alexandria no csta a la altu- 
ra de su estrategia (N2). 
19. llcl a5 
A la directa 19 .... b5 segura- 
mente al negro no le gustaba la res- 
puesta 20. a5. 
Ajmiloskaya ha superado a su 
adversaria. Esto no es sorprenden- 
te, ya habiamos destacado su supe- 
rioridad en el campo posicional so- 
bre Ajmiloskaya. Ahora debe 
aprovechar con exactitud su supe- 
rioridad, pero que lo consiguiera 
seria en realidad raro (E3). 
Ahora el blanco deberia jugar 
20. (i)dt !. El caballo debe saltar a 
c4 y despues a d6. De paso, como 
es evidente, el blanco ataca el peon 
c6 y distrae al adversario de b6-b5. 
Despues de 20. ... ll f c8, 21. (i)e3 
amenaza 22. (i)c4. 21. ... b5 no 
pasa a causa de 22. ab, y esta col- 
gada la torre c8. Tambien es mala 
20 .... c5 a causa de 21. d5. 
20. lic2? llb7 
21. (i)dl 
Ahora no es tan fuerte, ya que 
el negro puede defender con co- 
modidad el punto c6. 
28 
lComo juegan ahora las blan- 
cas? 
lNo habra olvidado lo que su- 
pone los enroques en lados opues- 
los? Entonces deberia seguir pri- 
mero con 17. g4!. A 17 .... fg sigue 
18. f5, con lo que queda atacado 
el peon e6 y la casilla f 4 fibre para 
el caballo. La respuesta 17. . .. g6 
no necesita estudiarse. Esta claro 
que las jugadas 17. g4 g6 son fa- 
vorables al blanco. 
Ambas advcrsarias pasan por 
alto el golpe 17. g4!. N. Alexan- 
dria, a causa de su carencia de sen- 
tido del peligro (NS). Ajiniloskaya, 
porque es una limpia jugadora po- 
sicional, y una violenta jugada de 
ataque no esta acorde con su esti- 
lo (E2). 
17. a4 
Parece algo arriesgada y debili- 
ta el flanco donde se encuentra el 
rey blanco. Si deja pasar la posibi- 
lidad 17. g4!, entonces con seguri- 
dad las intenciones de Ajrniloska- 
ya son posicionales. Ella previene 
la posibilidad de una iniciativa ne- 
gra en el flanco de <lama mediante 
b5 y (i)b6. 
17. ••• ct>h8 
18. c;&bl 
lComo debe continuar ahora el 
negro? 
Un plan razonable consiste en 
18 .... a6, para preparar 19 .... b5. 
Otra posibilidad reside en I 8 .... 
(i)b8 con la intencion de llevar el 
caballo a la debilitada casilla b4 a 
traves de a6. En caso de que se le 
impida al caballo llegar a la casilla 
31 
Ahora a 9. c4 tiene la desagra- 
dable respuesta 9 .... i.b4, por tan- 
to, Alexandria se enroca primero. 
9. 0-0 i.d6 
Era preferible 9 .... lt:lf6 y 10 .... 
lt:le4, para aprovechar la temprana 
salida de la dama a 0. 
10. c4 lt:lf6 
11. lt:lf4 0-0 
12. cd eel?! 
Yo habria tornado como pieza 
en d5, seguramente con el alfil. Aj- 
miloskaya quiere ocupar con el ca- 
ballo la casilla e4, sin embargo, 
este punto no es tan importante. 
Mucho mas importante es que el 
alfil de casillas blancas se vca obs- 
truido por un pe6n propio. 
Recordemos ahora las cinco ul- 
timas jugadas del blanco: lt:le2, 0-0, 
c4, lt:lf4, ed. Todas son evidentes 
y sin duda podrian pertenecer a 
una partida de Blitz. iCuanto tiem- 
po necesitaria? Seguramente 
10 minutos o incluso algo menos. 
iPero cuanto tiempo empleo Ale- 
xandria, cual es su opinion ahora? 
l30 minutes? jMas, casi una hora! 
Naturalmente, esto no es practice 
y puede estropear las chances de 
victoria en una partida. Segura- 
mente vendran problemas mas 
complicados que los que tuvo que 
resolver en las cinco ultimas juga- 
das, y entonces probablemente el 
tiempo se hara notar. Aqui no solo 
hace.acto de presencia la «enfer- 
medad del tiempo» de Nana (NJ), 
sino tambien su alta emocionali- 
dad (N4). El ambiente de la parti- 
da decisiva influye en ella, la pone 
Las negras recupe,.tan el peon y 
tienen una gran ventaja posicional. 
La superioridad de Alexandria en 
el juego agudo finalmente se impo- 
ne. 
Aqui Ajmiloskaya aplazo su ju- 
gada. No vamos a seguir con el fi- 
nal de la partida. Pueden encon- 
trarlo en el anexo a la leccion de! 
gran maestro Kaidanov en el capi- 
tulo 6 de! libro. 
Jixb2+ 
WxdJ+ 
39 .... 
40. Wxb2 
36. ... JIM 
37. lba3 'Wb6 
38. lbc4 Wb5 
39. lba3?? 
Un grave descuido. Despues de 
39. b3 la posicion permanecia con- 
fusa. 
Ahora examinaremos la 9.' par- 
tida, que fue la ultima del match. 
Alexandria partia con dos ~untos 
de ventaja sobre su adversana y ju- 
gaba con blancas. Alexandria de- 
bia ganar a toda costa dos partidas 
seguidas. 
12 ...... 
m • • rM l:t-~ d ~ - •••••• ••••n•• mlDD D. m 
• • • D. 
D.'fim • o ·©·ll· .. 
35. ... t!ta6 
36. JidJ 
Ahora la partida podia terminar 
en tablas despues de 36. ... lbb4, 
37. lfa3 lbxc2, 38. JI xa6 lbxd4 
con un final aproximadamente 
igual. Pero Alexandria juega a ga- 
nar en los apuros de tiempo mu- 
tuos. 
O ALEXANDRIA 
e AJMILOSKAYA 
Kislovodsk. 1980, 
match 9." partida 
I. d4 lbf6 
2. i.g5 d5 
Tambien en esta situacion, en la 
que las tablas representan una de- 
rrota, Ajmiloskaya elige un · tran- 
quilo sistcmn de desarrollo, Por un 
!ado, es correcto, debe preferir 
«sus» posiciones y emplear un sis- 
tema que se corresponda con su 
gusto y estilo. Por otra parte, es la- 
mentable que su estilo sea tan 
poco perf ecto y no se pueda per- 
mitir en este preciso momento el 
empleo de un sistema de desarro- 
llo agudo (a causa de El). . 
3. i,xf6 ef 
4. e3 i.e6 . 
5. lbd2 c6 
6. i.d3 rs 
7. 'WfJ 
En situaciones semejantes esta 
jugada es muy iitil. Pero aqui no 
deberia esperar. Era mas fuerte 7. 
lt:le2 seguido de c4 y lt:lc3 (o lt:lf4). 
Y entonces, caso de que fuera ne- 
cesario, se podria jugar 90. 
7. ... g6 
8. lt:lel lt:ld7 
30 
cionl, Por el peon el negro consi- 
gue un peligroso ataque por las co- 
lumnas abiertas «a» y «b» (timagi- 
nese un gambito Volga con el rey 
blanco en el flanco de dama!). Se 
amenaza 30. ... 't!tb8 y despues 
lbb4. 
Tan pronto como el juego evo- 
luciona de las maniobras tranqui- 
las a un fatigoso calculo de posibi- 
lidades, Alexandria sale ganando y 
supera a su adversaria. No es 
asombroso teniendo en cuanta Nl 
y E2. 
30. llc3 't!tb8 
31. lbc4 llb5 
Merecia atencion 31. ... llb4. 
32. JI a3 lbc7 
33. t!tc2 lbd5 
El blanco trajo con habilidad la 
torre a la def ensa, y la posicion es 
confusa. Ahora, sencillamente de- 
bia defender el peon: 34. g3. Con 
el cambio previo de torres Ajmi- 
loskaya comete un error. 
34. ll xa8? t!txa8 
35. g3 
Aqui se notan los 35 minutos 
perdidos por Nana en la apertura. 
En el Zeitnot (NJ) deja escapar 
una victoria relativamente sencilla. 
lVen como deberia haber jugado? 
(DIAGRAMA 12) 
Ganaba 35 .... c5!, 36. de lbb4, 
37. 't!tb3 We4+. Una bonita geo- 
metria. El ataque a lo largo de la 
columna inesperadamente se apo- 
ya en la fantasia de la dama a tra- 
ves de la atascada diagonal h 1-a8. 
33 
22. ... llag8 
23. ~cd3 i.d7! 
22 • .tel? 
Es tentador colocar el caballo 
en d3, pero el negro clispone de 
una fuerte replica que Alexandria 
no advierte. Se hace notar su flojo 
sentido de] peligro (NS). 
Era mas segura 22. 9dl y 23. 
~ce2. El caballo debia apoyar des- 
de .e2 a su colega f 4, controlaria la 
casilla g3 y eventualmcnte saltaria 
a c3. 
se advierte en esta parte de la par- 
tida el escaso arsenal posicional de 
Nana (N2). 
20. 'otlhl? We7! 
Una buena jugada profilactica, 
En caso de i,xe4 el blanco ahora 
no puede cambiar una torre con la 
jugada llg3. A pesar de todo, la 
posici6n blanca es s6lida. Aun no 
ha pasado nada grave. En espacial 
hay que hacer algo con el caballo 
b3, que esta mal situado. 
21. ~cl llg4 
Pensemos ahora como debe 
continuar el blanco. 
Tengo una propuesta imprevis- 
ta: probemos 17 . .t x e4 y la even- 
tual 17 .... fe, 18. g3. Las blancas 
tienen unos caballos notables y, 
por el contrario, las negras, tras el 
camio en f4, deben contentarse 
con un alfil desesperadamente 
malo. (Observen que no se pro- 
pondria estosi hubiera un peon 
negro en g7.) 
Las blancas tienen una serie de 
jugadas utiles, por ejemplo, ©c5, 
llcl, "1b5. lQue plan tienen las 
negras por su parte? Quiza 
h7-h5-h4, y preparar un ataque por 
la columna «h», Sin embargo, no 
es muy peligroso, ya que a h4x g3 
siempre se podria responder 
f2x g3, con el objeti.vo de organi- 
zar la defensa en la segunda fila. 
Adernas el blanco puede empren- 
der acciones mejores y mas acti- 
vas. 
Pienso que despues del cambio 
en e4 se acabaria cualquier inten- 
to de las negras de jugar a ganar 
antes de que naciera. La posicion 
negra no tendria ninguna perspec- 
tiva. Ademas, tampoco es necesa- 
rio apresurarse con el cambio, por 
tanto, tambien es buena la previa 
17. g3. 
17. f3?! 
Un plan posible, pero no segu- 
ro. En principio, dada la presencia 
de la pareja de alfiles enemigos, es 
mejor no abrir el juego, sino man- 
tenerlo cerrado. 
17. ... gf 
18. fl xf3 'otlb8 
19. lhfl llg8 
El negro ha conseguido desarro- 
llar cierta presi6n en el flanco de 
rey. Si su adversario prcpara un 
ataque, debe buscar modificar cl 
transcurso del juego y dirigirlo a 
una situacion estatica que le sea fa- 
vorable. Probemos tambien aqui la 
jugada 20. J.xe4. Por una parte 
seria una lastima deshacer los peo- 
nes doblados, pero por otro )ado 
cada simplificaci6n favorece al 
blanco. Tomemos la siguiente va- 
riante: 20 ...• f e (20 .... de no es me- 
jor), 21. llg3 We7 (6 21. ... Wh4), 
22. ll x g8+ ll x g8, 23. 'otlhl. Aun- 
que aqui hay menos tranquilidad 
que en caso de 17. .t x e4, el ata- 
que negro tiene escasas posibilida- 
des de exito. El blanco clispone del 
excelente caballo f 4, que mantiene 
toda la posici6n. Solo debe llevar 
el caballo b3 a una posici6n mejor, 
por ejemplo, a c3 (despues de 
©c5, ©a4-c3). 
Como se comprobo despues de 
la partida, Alexandria ni pens6 en 
el cambio en e4. Apareci6 la ruti- 
na: el negro tiene peones doblados, 
para que deshacerlos. En conjunto 
32 
Al caballo no se le ha perdido 
nada en la casilla b3. 
Algunas veces, Alexandria no si- 
nia sus piezas en las mejores casi- 
llas (N2). Era mejor la jugada 13. 
We2, que deja libre la casilla f3 
para el caballo o el peon, en caso 
de que el caballo negro pueda ser 
expulsado de e4. 
A pesar de todo, la posicion 
blanca es solida, Las negras estan 
bien, pero no olviden que debe ga- 
nar. 
Ajmiloskaya inicia las acciones 
activas. Pero el juego agudo no es 
su fuerte, por tanto, sus siguientes 
jugadas no son las mas fuertes. 
13. ..• g5?! 
14. ©h5 ©e4?! 
Era mejor 14 .... g4, 15. IJ)xf6+ 
1!f'xf6 y despues f5-f4. 
15. "1e2 g4?! 
lPor que abandona el punto f4? 
16. ©f4 flg5 
nerviosa. Revisa continuamente 
sus decisiones. Como resultado 
empeora la calidad de su juego. 
13. ©b3?! 
35 
Debido a su pareja de alfiles y 
el caballo blanco en el horde de! ta- 
blero las negras estan algo mejor. 
Si los peones del flanco de rey (f5, 
f7 y h7) no fueran tan debiles ... 
Las blancas proyectan llevar el 
rey al centro. Mientras lo intentan, 
las negras deberian mostrar activi- 
dad. Yo jugaria 32 .... a5!? con la 
idea de .ta7. Para el negro seria 
agradable atraer el peon a d5 y en- 
tonces centralizar el alfil en d4. 
32. •.. b6?! 
iPara que? Las blancas no que- 
rian tomar en b7, pues jugaron a 
gusto' .lf3. Ahora es dificil atacar 
el peon d4. La costumbre de jugar 
«segiin los principios generales» 
impide a Elena aprovechar su ven- 
taja (E3). 
33. ct,gl ct,g7 
17 Ill Ill ~ ill .......... • ••• ••• ,.. 
• D m ,a •• •.t•lii AB. •AD 
••• lit.cb 
dos en su movilidad. En todo caso 
la posicion blanca no seria peor. ' 
30. ... 1fxe3 
31. 9'xeJ ll xe3 
Amenaza 32. ... lI e2. 
32 • .lfJ 
27 • .tfJ Wh4? 
Otros error. Elena pasa por alto 
la unica respuesta · de su adversa- 
ria. Debia ju gar 27. ... Il e8, para 
enf rentar al negro con el problema 
de! peon e3. 
28. lt:lb3 lie8 
29. 'Wd2 We7 
30. J.xd5? 
Ahora el caballo blanco se es- 
tanca en h3. Era mas fuerte la na- 
tural 30. lt:lf4 Wx e3, 31. 'Wx e3 
lI x_e3, 32. lt)xd5 con un final algo 
mejor para el blanco. De nuevo 
muestra Alexandria su pobre com- 
prension de la posicion (N2), uni- 
do a la tendencia a producir erro- 
res de serie (N4). 
Nana rechazo 30. lt:lf4 por la 
respuesta 30 .... .lc6, que ponia en 
duda la captura en d5. [Una pobre 
argumentacionl Lo mas sencillo 
era jugar por la seguridad: 31. g3! 
~xe3, 32. 'i!fxe3 ]Ixe3 y solo en- 
tonces 33. J.xd5 o la tranquila 33. 
lt:lg2. No hay que apresurarse en 
recuperar el peon. T odo esta blo- 
queado, y los alfiles estan reduci- 
perspectivas, por ejemplo, J.g4, 
.lf5-e4 o a6 y .tb5. El peon pasa- 
do tarnbien es muy peligroso. 
b) 26 .... de, 27. ef 9b4!. Ame- 
naza J.b5 y ataca el peon d4, que 
es dificil de defender. Ademas, el 
caballo esta mal situado. 
No se cual de las posibilidades 
para capturar al alfil es mejor. En 
todo caso ambas son mas fuertes 
que la jugada elegida por Ajmilos- 
kaya. 
desagradable para el blanco, pero 
todavia no es desesperada. Ahora 
esta claro que hay que actuar con 
frialdad y concentrarse en sosiego 
con los problemas surgidos. Como 
ya hemos apreciado, Alexandria es 
muy emocional. Los cambios en el 
caracter de! combate influyen sen- 
siblemente en su estado de animo. 
Ella no puede contenerse, no pue- 
de controlarse y calcular con tran- 
quilidad las variantes. En esa dis- 
posicion se siguen un error tras 
olro (N4). 
La solucion al problema requie- 
re tanto un calculo exacto como 
tambien una evaluacion precisa de 
la posicion. Pienso que 26. lt:lxe4 
es buena. A 26 .... .t x e3 sigue 27. 
lt:lc5 o 27. lt:lf6, por tan to, solo hay 
que temer la replica 26 .... .t x h2. 
Pero entonces sigue 27. q;,xh2 fe, 
28. "i!t'h5 con el ataque a los peo- 
nes f7 y d5 o 27 .... Wh4+, 28. 'it>gl 
fe, 29. lI x f7. En ambos casos el 
blanco dispone de contrajuego. 
Es mas debil la captura en e4 
con el alfil. 
26 . .l x e4? .lb8? 
Tan pronto como llega el calcu- 
lo concreto, Ajmiloskaya se equi- 
voca (E2, E3). Seguramente habia 
planeado la retirada de! alfil a 
lt:l x e4, para conservar la «ventaja 
de la pareja de alfiles», y ahora no 
queria cambiar de plan. La captu- 
ra en e4 con uno de los peones le 
habria dado ventaja: 
a) 26 .... fe, 27. ef e3! (no debe 
permitirse el bloqueo de! peon en 
la casilla negra). En el acto se 
abren para los alfiles excelentes 
34 
Pregunta: icon que se toma en 
e4? 
En las ultimas jugadas la situa- 
cion ha cambiado. La posicion es 
16 
Una jugada excelente. El alfil 
amenaza entrar en juego por b5. 
En caso de 24. a4, entonces 24 .... 
b5!. 
Alexandria no se decidio a to- 
mar en d5 a causa de la siguiente 
variante, aspecto que hay que re- 
saltar (Nl), (Tambien hay que re- 
saltar que Ajmiloskaya no penso 
en esa variante.) 24. lt)xd5 'fi'h4 
(amenaza lt:lg3+), 25. lih3 .lc6!!, 
26. lI x h4 lI x h4. Por la dama el 
negro tiene solo una torre, pero to- 
das sus piezas participan en cl ata- 
que. El blanco tiene problemas 
para parar las peligrosas amena- 
zas. 
No obstante esta ef ectiva idea 
tuvo exito para su adversaria, ya 
que Alexandria paso por alto con 
la siguiente jugada otro plan mas 
sencillo. Pero la posicion es tan de- 
licada, que es dificil dar un buen 
consejo para el blanco. 
24. lt:)(2 lI x f 4! 
25. lI xf4 i_xf4 
37 
Como «trabajo casero» le pro- 
pongo tres ejercicios. Todos proce- 
den de partidas de un gran maes- 
tro famoso. Tras cncontrar la solu- 
cion piense donde podrian cncon- 
trarsc los puntos debiles del gran 
maestro, pucs el en los tres casos 
no cncontr6 la continuacion mas 
fuerte. 
EJEROOOS 
A 49 .... J.xd4 sigue 50. lobS 
con tablas. La posici6n esta equili- 
brada plenamente. El negro no tie- 
nc chances de victoria, 
49. ·- J.d7 
50. loel .ie6 
51 • .lc4 we7 
52. 'ite3 'itcl6 
53. lof4 .ib6 
54. 'ittf3 .ig7 
55. 'itte3 J.b6 
56. 'itf3 
tablas 
Como ban visto, la partida fue 
dificil, tensa y plcna de errores. 
Ninguno de nosotros puede alar- 
dear ~c una partida cjemplar, y 
ademas con lafrecuencia que qui- 
siera, 
Podcmos estar scguros de que 
los crrores de ambas advcrsarias 
no f ucron casual es, sino una seric 
de def cctos personal es ajedrecisti- 
cos y psi~l6gicos. Espero quc esta 
conf ~rencta I~ .haya sido util para 
considerar cnticamente su propio 
juego, para rcflexionar en que le 
molesta y de que debilidades debe 
dcsprenderse. 
lCual cs la mejor continuacion 
para el blanco? El alfil, que golpea 
al vacio, deberia ir a b3, para cu- 
brir las casillas blancas en el flan- 
co de darna y preparar el cambio 
de torres en c2. Despues de 41. 
.tdl! las tablas no estarian lejos. 
Por desgracia, Alexandria anoto 
una jugada menos precisa. 
41. .td5? J.a4! 
El alfil ya no llega a b3, y el ne- 
gro quiere activar sus piezas con 
llcl y .tc2-e4. · 
42. b3 
En el analisis decidimos que 
esta jugada es necesaria. Pero aho- 
ra el negro conquista la casilla c3 
para la irrupci6n de la torre. ,.,,. 
42. ... .te8 
En principio esperabamos aqui 
42 .... .td7, 43. a4 J.xf4, 44. gf 
llc3. La defensa blanca es mas di- 
ficil de lo que parece a primera vis- 
ta. Seguramente, lo mejor es 45. 
'itte2! .ic8!? (45 .... lih3, 46. llc2; 
45 .... b5, 46': ab J.xb5+, 47 . .tc4), 
46 . .tc4 llh3, 47. d5 lI xh4, 48. 
'itte3 .td7!, 49. J.e2!, pero no 49. 
d6? lith6 6 49. 'ittd4? 'ittc7!. 
43. a4 J.g7 
44. loe2 ll c71 
Una excelente jugada profilacti- 
ca. Ajmiloskaya le quita al alfil 
enemigo · la casilla c4. Ahora 45. 
J.c4 es mala a causa de 45 .... 
.t x a4 ( con la torre en c8 la captu- 
ra en a4 no seria buena a causa de 
la jug~da intcrmedia J.a6). El ne- 
gro quiere colocar cl rcy en d6, do- 
salojar al alfil blanco dcl ccntro y 
despues llevar su propio alfil a a6. 
45. l1 d3 Jl cl? 
Con esto Ajmiloskaya se aparta 
del plan trazado, como si resulta- 
ra err6neo. 
45 .... 'ittc7! mantenia la vcntaja 
blanca, por el contrario la invasion 
de la torre se deticne con f acilidad. 
46. 'itte3 
Junto a la defensa del peon 
darna, las blancas quieren ofrecer 
el carnbio de torres: 47. llc3. El fi- 
nal de piezas menores seria tablas. 
En caso de que el negro rechace el 
carnbio, entonces la torrc 'blanca 
penetraria por c7 o c8. 
46. ... J.h6+ 
47. 'ittfJ 
De nuevo arnenaza llc3. 
47. •.• J.g7 
Deberia volver con el rey a e3 
pero el cambio de torres es ~ 
sencillo. 
48. litcJ JixcJ 
49. foxcJ 
18 
36 
En caso de que Alexandria ju- 
gara ahora 34. 'ittf2, recibiria una 
posicion dominante. Entonces, 
solo tendria que jugar g2-g3 y l2:lf4. 
Nana ya estaba en el Zeitnot, en el 
que la logica y el calculo son des- 
plazados por la emocion y las fre- 
cuentes sensaciones erroneas. 
Vera que despues de 34. 'ittf2 lid3 
dos peones estan atacados, sin em- 
bargo, se . advierte que tras 35. 
lldl Jixdl, 36 . .txdl nose debe 
tomar en h2. 
34. lldl? lie8 
35. g3'! . 
· En el fondo, esta jugada es f al- 
sa. Hay que preguntarse por que 
el negro ha proyectado retirar la 
torre. lSolo a causa de 'ittf2 o por 
otra idea· independiente? Natural- 
mente, la torre se dirige a c8. Para 
no ceder la columna «c», debia ju- 
gar 35. llcl. 
35. ... llc8 
36. lid2 .td6 
37. a3 sa 
38. l2:lf4 .tg5 
Para mi la jugada del alfil a g5 
es incomprensible. . 
39. 'ittf2 'ittf8 
40. h4 .th6 
(DIAGRAMA 18) 
Aqui se aplazo la partida. El 
blanco esta seguro, pero algo pasi- 
vo. A pesar de los peones aislados 
en el flanco de rey, el negro dispo- 
ne de la iniciativa gracias a la pa- 
reja de alfiles y el dominio de la co- 
lurnna «c». 
39 
Anexo I a la lecci6n de M. 
Dvoretsky 
El camino a la cumbre 
(De una entrevista al termino del 
Campeonato del mundo juvenil 
de 1978) 
En ajedrez, como en cualquier 
otro deporte, el futuro de! exito 
consiste en un programa de entre- 
namiento bien organizado. En aje- 
drez se requieren muchas habilida- 
des, como la capacidad para calcu- 
lar largas variantes, valorar correc- 
tamente una posici6n, realizar con 
exactitud una ventaja o encontrar 
la decision psicol6gica precisa. Es- 
tas habilidades • se pueden y se de- 
ben conseguir mediante un entre- 
namiento especial. A la correcci6n 
permanente de Ia· atenci6n de un 
ajedrecista sobre ciertos compo- 
en lugar de 26 .... Wb4?!, 27. b3 
9xd2, 28. Jlxd2 'il.c7, 29. llde2 
las negras podrian igualar el juego 
mediante 26 .... J.f5!, 27. lt)xf5+ 
gf, 28. llb3 •c7. 
· Por el contrario ganaba 25. b3!! 
.txn, 26 •• bl wf8, 27. loe6+ 
ll x e6, 28. de (indicada por G. 
Tringov). 
En los comentarios a cada uno 
de los tres ejemplos, el mismo Bot- 
vinnik hizo su diagn6stico: «apare- 
ce mi vicja "enfermedad", la debi- 
lidad de mi visi6n combinativa». 
La mejor manera para curarse es 
entrenarse en la soluci6n de pro- 
blemas y posiciones practicas con 
un contenido inesperado y hello. 
E3 
O BOTVINNIK 
e SUITLES 
Belgrado, 1969 
La evidente 25. f5? es falsa por 
25 .... ll ><e4!. En la partida se jug6 
25. llD? llc4, 26. lld3, y ahora 
E2 
O BOTVINNIK 
e SMYSLOV 
Moscu, 1958, 18.' partida del 
match por el campeonato mun- 
dial 
En la partida siguio 23 . .th3? 
lbe5, 24. /o><e5 fe, 25. f4? (25. f3! 
.td7!, 26. 111 e2= ), 25 .... .tc6, 26. 
'ttg5?!, y aqui Smyslov jugo 26 .... 
11 de8 con lo que dej6 ir una vie- 
toria forzada con 26 .... lld2!, 27. 
.te6+ lif7!, 28. J.xf7+ wxf7. 
Pero veamos una posibilidad de 
victoria del blanco. 
El 
O SMYSLOV 
e BOTVINNIK 
Moscu. 1958, 7.' partida del 
match por el campeonato mun- 
dial 
En este momenta Botvinnik 
acepto las tablas propuestas por su 
adversario. Sin embargo, podia ob- 
tener ventaja mediante un sacrifi- 
cio de calidad: 
16 .... ll xf3!, 17. gf 'i!fc6, 18. 
'i!fdl .td5, 19. llh3 (19. llcl We6, 
20. b3 ll f8), 19 .... \!le6 con ata- 
que doble a h3 y a2. 
lPor que no jugo asi Botvinnik? 
«Durante la partida examine el sa- 
crificio de calidad solo despues de! 
cambio previo de damas en b3, asi 
despues de 16 .... 11 xn, 17. W><c4 
se me escape la jugada intermedia 
17 .... 11 x e3+» (m. Botvinnik). 
23. lod4!! foxd4 
23 .... cd, 24. J.d5+! llxd5, 25. 
ll e8! 6 24 .... e>h8, 25. lle7. 
24. lle7! 
Botvinnik no solo se equivoca 
en la partida, sino tambien en Ios 
analisis, El se remite a 24 . .td5+! 
(el signo de admiraci6n es de Bot- 
vinnik) 24 .... ll xd5, 25. 'il.e7, en 
ese caso el negro puede salvarse de 
la siguiente manera: 25 .... loe2+1, 
26. e>fl (26. ll »en Jldll 6 26. 
ll lxe2? lldl+, 27. \tig2 .tc6+, 
28. f3 .txf3+), 26 .... lU7, 27. 
llxf7 wxf7, 28. Wxh7+ wf8 .. 
( encontrada por los participaotes 
en el curso, durante la soluci6n de 
los trabajos caseros). 
24. ... JU7 
25. J.dS! 
Tambien gana 25. ll ­n loe2+, 
26. Jlxe2 lldl+, 27 . sn a-n-, 
28. wxfl Wdl+, 29. llel .tb5+, 
30. wg2 \!kd5+, 31. f3 (o wh3), 31. 
... Wxf7, 32. Wf4, pero aim es mas 
sencilla y convincente 25 . .td5!. 
25. ... lof3+ 
26. whl 1fxf2 
27 . .txf7+ wh8 
28. lle8+! 
SOLUCIONFS 
38 
E2 
Mueven negras 
41 
Con 16. 0h4 las blancas aso- 
cian la idea de un juego activo en 
A 10 .... wf7 las blancas respon- 
den 11. f 4! y en caso de 11. ... ef, 
entonces 12. e5! con un energico 
ataque, y ademas se amenaza la 
desagradable 12. rs. 
El plan ideado anteriormente 
con g7-g5 en la presente posicion 
se dio hace tiempo, por ejemplo, 
en la partida Drimer-Bronstein 
(Budapest, 1961 ): 
21 ••• ,:····· .• . .... : •. ..... r····. •'::•·.'' .. 
•.• A •. rz:t 
• ft! II • AIJAB DAD a··•wm. •: 
por ejemplo, en la variante 1. e4 
cS, 2. 0f3 d6, 3. d4 cd, 4. 0xd4 
0f6, 5. loc3 a6, 6. J.e3 e5, 7. 0f3 
h6, 8. J.c4 i.e6, 9. J.xe6 fe, 10. 
0h4. 
Ahora, a 12 .... i.e7 sigue la 
fuerte 13. Wg3, y no puede enro- 
carse debido a 14. J.xh6. A 13 .... 
wf7 sigue la efectiva 14. f4!. 
Despues de una larga busqueda, 
Yusupov propuso 12 .... 'Wd7 se- 
guido de t!ff7, J.e7 y 0-0. No obs- 
tante, este largo plan concede a las 
blancas buenas chances para to- 
mar la iniciativa despues de f2-f 4. 
En el analisis conjunto encon- 
tramos que despues de 12 .... J.e7, 
13. t!fg3 la jugada 13 .... g5 ahoga 
la ruptura f2-f 4 antes de que naz- 
ca. Las negras consiguenun juego 
comodo, 
Durante el analisis de la posi- 
cion examinamos de paso los pla- 
nes para ambos bandos con estruc- 
turas de peones semejantes en el 
medio juego. La ruptura tipica 
f2-f 4 puede mostrarse · muy eficaz, 
Esta posicion procede de una 
partida de Dolrnatov despues de 
las jugadas I. e4 c5, 2. lof3 loc6, 
3. d4 cd, 4. lt)xd4 lof6, 5. loc3 es, 
6. lo><c6 be, 7. J.g5 llb8, 8. J.c4. 
Fie) a SU credo «tecnico» eligio 
aqui 8 .... d6. Sin embargo, dejo es- 
capar una buena posibilidad, y en 
el analisis le criticamos por que no 
habia elegido la jugada 8 .... ll x b2. 
En efecto, no es dificiladvertir que 
despues de 9. J.b3 J.b4, 10. J.d2 
Was la continuacion 11. Wf3 es 
mala a causa de 11 .... J.a6, y en 
caso de 11. loa4 loxe4 las negras 
tienen un f uerte ataque por la ca- 
lidad. 
Por lo tanto, dirigimos nuestros 
esfuerzos a que Dolmatov desarro- 
llara el gusto por el juego agudo, 
combinativo y dinamico, que res- 
pondiera a su verdadero talento 
natural. · 
En el proceso de trabajo mis 
alumnos utilizan activamente sus 
partidas y analisis. Aqui tengo un 
ejemplo. En el examen de una po- 
20 
19 
sici6n de la variante de Chelia- 
binsk, que surge tras 1. e4 c5, 2. 
lof3 0c6, 3. d4 cd, 4. loxd4 0r, 
5. 0c3 e5, 6. 0db5 d6, 7. a4 h6, 
8. J.c4 a6, 9. loa3 J.e6, 10. 0-0 
llc8, Yusupov descubri6 a simple 
vista una replica desagradable: 11. 
J.xe6 fe, 12. 9d3. 
puros medios tecnicos. Despues de 
que detectamos esa tendencia, to- 
mamos las medidas pertinentes. 
40 
nentes «retrasados» de su juego 
contribuye la multiple repeticion 
de ejercicios especiales, para reme- 
diar uno u otro defecto o reducir- 
los al minimo. 
N aturalmente, esta habilidad se 
desarrolla tambien sin un estudio 
sistematico, solo como resultado 
de la practica de torneos. Sin em- 
bargo, ese proceso transcurre sin 
esfuerzo, casualmente. Por consi- 
guiente, muchos ajedrecistas fuer- 
tes muestran errores impropios de 
su clase. Nosotros conseguimos el 
exito con la formacion de unas 
cualidades muy importantes: la es- 
tabilidad y seguridad en el juego, 
precisamente por el camino de un 
plan de eliminacion de los errores. 
Por ejemplo, Chejov tiene pro- 
blemas con la tecnica del final. 
Cuando trabajamos con el nos de- 
dicamos a su punto debit, estudian- 
do ejemplos tipicos en los distintos 
finales. Como resultado su f uerza 
de juego aumento rapidamente. 
Dolmatov carecia de resistencia 
fisica. Una permanente actividad 
deportiva (atletismo, fiitbol, nata- 
cion, etc.) en union con el hidro- 
masaje reforzaron su sistema ner- 
vioso. Ahora sus fuerzas son sufi- 
cientes tanto para un encuentro de 
cinco horas como para el transcur- 
so de un torneo. 
Ex.isten muchos problemas. Se 
solucionan algunos, otros surgen 
de nuevo. Por ejemplo, la correc- 
ci6n de la tecnica de Dolmatov se 
dirigio contra su tendencia a evi- 
tar las posiciones que precisaran 
muchos calculos, Procuraba deci- 
dir el resultado de la partida por 
43 
jugar a ganar en cada partida, in- 
dependientemente de la fuerza del 
adversario y del color de las pie- 
zas. lPero como ganar si se deben 
llevar las negras contra un experi- 
mentado adversario? 
N aturalmente, surge la idea de 
complicar la partida lo mas posi- 
ble. Entonces, a simple vista, ha- 
bria que censurar la eleccion de la 
apcrtura de Ins negms, pues en cl 
Garnbito de Dama las blancas pue- 
den provocar con facilidad las sim- 
plificaciones. 
Mientras discutia con el capitan 
de mi equipo, E. Geller, sobre los 
«pros» y los «contras», llegamos a 
la conclusion de que en una posi- 
cion sen cilia mi pun to f uerte des- 
tacaria mas y el adversario podria 
cometer un error. Era importante 
llevar el encuentro tranquilo, re- 
chazar las propuestas de tablas del 
adversario y buscar el exito en 
cada jugada. 
2. c4 e6 
J •. lof3 c6 
4. /oc3 /of6 
5. cd ed 
De esta manera surge la varian- 
te de Karlsbad favorable a las ne- 
gras, ya que el alfil puede ir a f5. 
6. 9c2 J.e7 
7. J.g5 g6 
8. j,xf6 j,xf6 
9. eJ 1.rs 
10 • .ldJ j,xdJ 
11. @xdJ lod7 
Merece seria atenci6n el plan 
que ha llevado con exito el cam- 
peon mundial G. Kasparov en po- 
La posici6n en que se encontra- 
ba nuestro equipo nos obligaba a 
O V. INKIOV 
e A. YUSUPOV 
Olimpiada, Dubai, 1986. 
Gambito de Dama 
1. d4 d5 
Anexo II a la lecci6n de M. 
Dvoretsky 
por Artur Yusupov 
Como se juega con negras 
El exito de un ajedrecista en el 
combate depende en gran medida 
de su estrategia de. tomeo (para su 
eleccion se debe tener en cuenta a 
toda costa el estado de salud, la 
preparaci6n y la forma deportiva) 
y de ella la tactica elegida para 
cada partida concreta, que a su vez 
depende de la fuerza y de) estilo 
del adversario. 
Para mi satisfacci6n mis resulta- 
dos personales en la Olimpiada de 
ajedrez (Dubai, 1986) f ueron bas- 
tante mejores de los que yo espe- 
raba. Pienso que mi excelente ac- 
tuacion hay que achacarla a dos 
motivos. Yo estime con sensatez 
que mi estado de salud no era 
ideal, a la hora de elegir una estra- 
tegia de tomeo optima. Como un 
encuentro complejo no seria f acil 
y, por tanto, podria traer compli- 
caciones, intente jugar con seguri- 
dad y aprovcchar In vcntaja de mi 
categoria, ya que jugaba en mi 
equipo en el tercer o cuarto table- 
ro. En varias ocasiones pude ganar 
posiciones sencillas, manteniendo 
una minima tension y esperando el 
error del adversario. 
En segundo lugar, para mi era 
mas facil jugar con negras, ya que 
aqui mi repertorio de aperturas 
esta mejor preparado. El error de 
una excesiva ambicion en la aper- 
tura se correspondio a la estrate- 
gia que yo habia proyectado. 
Naturalmente, el gusto tambien 
jugo su papel. De otra manera el 
resultado de diez puntos de doce 
posibles seria dificil de aclarar, si 
no hubiera jugado nueve partidas 
con negras y contra adversarios 
con la fuerza conveniente. 
La siguiente partida se jugo en 
el match URSS-Bulgaria. 
Es esencial una buena prepara- 
cion psicologica. A. S. Makarenko 
recornendo a los pedagogos ayu- 
dar a los alumnos a organizarse se- 
gun un determinado sistema de ob- 
jetivos: objetivos proximos, lejanos 
y medios o intermedios. 
El objetivo principal de nuestro 
trabajo consiste en formar un gran 
ajedrecista. El objetivo proximo es 
la soluci6n de ejcrcicios concretes 
para el perfeccionamiento en co- 
nexion con la participacion con 
exito en tomeos. La realizacion de! 
programa preparado para los cam- 
peonatos juveniles europeo y mun- 
dial, que desde el comienzo de 
nuestro trabajo conjunto estaba 
calculado en 1,5 a 2 afios, supone 
el objetivo medio, que va unido en 
un todo con el exito que trae esta 
larga tarea. 
42 
el flanco de rey. Despues de 16 .... 
~f7, 17. 1Ig3 lbd4, 18. 'i!t'dl g5! 
tuvo que retroceder con el caballo: 
19. li:)f3 li:)xf3, 20. \!j'xf3 b5, 21. 
a3 Wc6, etc. 
De esta manera los analisis de 
la apertura se enlazan con el estu- 
dio de las posiciones tipicas, inclu- 
so si no estan relacionadas directa- 
mente con la apertura empleada. 
Tarnbien en esc caso procuramos 
estudiar las particularidades que se 
deducen en general y nos concen- 
tramos en ellas. 
Naturalmente un entrenador 
esta obligado a pensar en la mane- 
ra de desarrollar los puntos fuertes 
de) talento ajedrecistico de su 
alurnno. La calidad de su trabajo 
se caracteriza en alto grado por la 
diversidad de los medios ajedrecis- 
ticos que se le confian. Tenemos el 
ejemplo convincente de Viktor En- 
manuelovich Kart, que ha forma- 
do a ajedrecistas tan diferentes 
como A. Beliavsky, 0. Romanis- 
hin, A. Mijalchishin y M. Litinska- 
ya. Tambien cada uno de mis 
alurnnos tiene su propia lectura, 
con independencia de mis gustos. 
Asi, Yusupov es especialmente 
fuerte en la complicada lucha es- 
trategica, que para mi siempre fue 
un obstaculo. 
El papel de un entrenador se in- 
crementa en el actual deporte de 
alta competici6n. Lo mismo suce- 
de con el ajedrez. Un deportista de 
elite debe estar bien preparado en 
el aspecto psicologico,fisico y pu- 
ramente ajedrecistico, y esto no es 
sencillo sin la ayuda de un experi- 
mentado entrenador. 
45 
sesperado intento de Inkiov de 
«pescar en aguas revueltas» se 
· para con facilidad. 
27. 9b3 h6 
28. hS 'W'd5 
La continuacion mas segura. En 
caso de 28. ... hg, entonces 29. 
lta8+ J.f8, 30. h6 rs. 31. h7+ 
Jlxh7, 32. Jlxf8+ wxf8, 33. 
•xb7 y las blancas tienen contra- 
chances. 
29. Jh8+ 
Resistia mas 29. f4. 
2,. ... wa'7 
30.bg .xg5 
31. gf wxf7! . 
A 31. ... II. f7 las blancas tcnian 
la respuesta 32. •cs . 
32. d5 .,cd5 
33. lod4 lob6 
Lo mas sencillo. La perdida de 
material es inevitable. 
34. •xb6 lt)xa8 
35. 9h7+ we8 
Las blancas abandonaron. 
21. e4? 
Es correcta 21~ 9b3 ll f c8, 22. 
ll x a8 ( dirigida contra 22. . .. 
llxa), 23. J:Exa} lti><e3), 22 .... 
ll x a8, 23. ltib5!, y a las negras Jes 
resulta dificil desarrollar la iniciati- 
va. 
Mi adversario bulgaro estaba 
sorprendido de tal modo de la ju- 
gada 20 .... '@'xc6, que no supo 
reaccionar con f rialdad ante el 
cambio de la situacion. 
26. ... lilc4 
Junto a la defensa contra filxf7 
las negras consiguen una plena 
coordinacion de sus piezas. El de- 
Es peor 25 .... loc4?, a causa de 
26. Wh31 h5, 27. d51 y 28. /oJCe4 . 
26. b4? 
Ofrecia mayores chances defen- 
. sivas 26. ll)xn! J:Exf7, 27. llcl, 
aunque tambien en ese caso des- 
pues de 27 .... .txh2+, 28. wxh2 
1td6+ las negras tienen clara ven- 
taja. 
21. ... 
22. Jlxal 
23. 9'b3 
24. loe2!? 
En caso de 24 . .!tJxd5 /oxd5, 25. 
ed, entonces 25. ... 9'cl +!, 26. 
1!fdl 9'c4, 27. llbl 9xd5, 28. 
9d3 b5!, y las negras obtienen una 
sensible ventaja. Inkiov intenta 
complicar el juego con un intere- 
sante sacrificio de peon. 
24. ... de 
25. log5 ll c7 
ll xal 
lob6! 
llc8 
19. be loa3, 20. 1!fdllti><bl, 21. 
cb era desagradable para las blan- 
cas a causa de 21. ... ll a3, 22. 
ll xbl '@'a5, 23. llcl llb8. 
19. ... 1'c7!? 
Impide lod2 y permite tomar 
con la dama en c6. 
20. be 
Inkiov sigue los pasos del adver- 
sario. Otras continuaciones eran 
20. g3 o 20. 1!f d3. 
20. ... '@'><c6!? 
Ahora amenaza avanzar el peon 
«b». 
44 
Las blancas juegan a lo seguro. 
A 15. b4 le incomodaba 15 .... ab, 
16. ab lla3. 
. . ts.... .td6 
Una posible replica al ataque de 
minorias consiste en el contragol- 
pe b7-b5. Despues de 15 .... ll e8, 
16. b4 ab, 17. ab b5, como tam- 
bien en caso de la continuacion de 
la partida despues de 17 .... b5, las 
blancas reciben mejor juego con 
18. e4. 
Tambien era posible 15 .... f5, 
pero no queria debilitar la posicion 
de mi enroque. 
16. b4 ab 
En caso de 16. ... ltib6 habia 
que considerar 17. ba. 
17. ab ltib6 
18. b5?! 
Era mas exacta la prudente 18. 
ltid2. Despues de 18 .... 1!fc7, 19. 
g3 ll a3, 20. ll b3 la posicion esta 
equilibrada. Ahora las negras tie- 
nen mejor juego. 
18. ... .!tic4 
19. llal 
.te7!? 
a5 
0-0 
Quiza era mas exacta Ia inme- 
diata 12. b4. 
12 .... 
13. llabl 
14. a3 
15. Wc2 
siciones semejantes: 0-0, 1!f d6, 
ltid7, llad8, ya Ia ruptura patron 
de las blancas b2-b4-b5 preparar el 
contragolpe c6-c5. 
12. 0-0 
47 
l,A que hay que prestar atenci6n 
cuando analizamos una partida 
propia? Sohre todo, hay que en- 
contrar los puntos de cambio. 
Donde se producen los errores, 
cambia la valoracion o se desapro- 
vechan las oportunidades, donde 
cambia la situaci6n en el tablero. 
Solo la capacidad para encontrar 
ese momento critico de la partida 
en el analisis, es excepcionalmente 
importante. Nos ayudara a descu- 
brir en el transcurso de la partida 
ese momento. Esto es quiza lo mas 
dificil en ajedrez, saber cual es el 
momento critico en la partida, 
cuando hay que pensar sin descan- 
so en la resolucion de un proble- 
ma y cuando depende el resultado 
de una partida de una jugada. 
Debo decir que entre los ajedre- 
cistas de elite solo unos pocos do- 
minan completamente esa capaci- 
dad. En una ocasion hable con el 
ex campeon mundial Spassky so- 
bre el trabajo creativo de Fischer, 
que todos sin excepcion valoramos 
en alto grado. Spassky opinaba 
que el solo veia en Fischer un pe- 
queiio def ecto, que no siempre ad- 
vertia el punto de inflexion, el mo- 
mento critico de la partida. Natu- 
ralmente, esto es solo una debili- 
dad relativa en comparacion con 
su alto nivel de juego, pero segun 
lPor que me gusta tratar este 
tema? Posiblemente me desarrolle 
con exito como ajedrecista porque 
emplee mucho tiempo en el anali- 
sis de mis partidas. Pienso que el 
analisis de las partidas propias es 
el metodo principal para autoper- 
feccionarse. Estoy convencido de 
que el desarrollo continuo de un 
ajedrecista no es posible sin un 
examen critico de sus propias de- 
bilidades. Desde Juego, esto no sig- 
nifica que no sea preciso ocuparse 
de otras formas de trabajo ajedre- 
cistico. Es necesario estudiar la 
apertura, el medio juego y el final. 
El estudio de las partidas de los 
maestros mas fuertes es excepcio- 
nalmente util ... Sin embargo, estu- 
diar nuestros propios ejemplos es, 
en general, lo mejor. 
Nuestras partidas las tenemos 
mas proximas que las otras. Las 
hemos jugado nosotros y hemos 
resuelto Jos problemas que ban 
surgido. En el analisis se puede 
probar la valoraci6n y precisar 
d6nde nos hemos dejado conducir 
durante la lucha. Observaremos 
d6nde nos hemos equivocado o 
d6nde jugamos sin precision. 
A veces castigamos al adversa- 
rio por sus errores; con frecuencia 
pasan desapercibidos y solo pode- 
mos encontrarlos en el analisis, 
2. ANAl.1515 DE W PAITIDAS PIOPIAS 
Artur Yusupov 
49 
Otra continuacion interesante 
consiste en 11. ... loxf2, que se en- 
cuentra con frecuencia en mis par- 
tidas. 
12. lob3 
Las blancas tenninan el desarro- 
llo y abren el camino al alfil de ca- 
sillas negras, 
12. ... .tg6 
El alfil debe situarse en una ca- 
silla cubicrta, ya que amenazaba 
13. /oxcS. A 13. J.xe4 las negras 
toman con peony atacan al caba- 
llo f3. Aqui tienen todo en orden. 
13. lof d4 .t x d4 
14, cd ... 
Resulta que al empezar a jugar 
la partida con Karpov, estaba a 
gusto jugando la variantc abierta 
con negras. Estudiando la recopi- 
laci6n de sus partidas selectas tro- pece con el encuentro Karpov-Sa- 
von (Moscu, 1971 ), ganada por las 
blancas. No obstante, yo habia en- 
contrado una mcjora para las ne- 
gras. Si se encuentra una idea en 
alguna variantc, hay que ocuparse 
de clla profundamentc, como yo 
hice. Para la preparaci6n de la va- 
riante abierta de la Espanola exa- 
mino muchas partidas. Por este 
procedimicnto pude hacerme con 
nuevos sistcmas de apertura. se cs- 
tudia una partida de jugadores 
f ucrtes, se cncucntran mejoras, 
despues sc estudian con seriedad, 
se aoaliz.an diversas partidas sobre 
el tema. .. Sin algunas ideas propias 
no juego una variantc de apertura. 
O KARPOV 
e YUSUPOV 
Campeonato de la URSS, 1983 
1. e4 eS 
2. too toc6 
3 . .tbs a6 
4 . .ta4 lof6 
5. 0.0 lt)xe4 
La variantc abicrta de la Aper- 
tura Espanola es una de las aper- 
turas basicas de mi repertorio. 
6. d4 b5 
7 • .tb3 dS 
8. de .te6 
Cada uno desarrolla el progra- 
ma de apertura a su gusto. A mi 
me gustan las posiciones con ele- 
mentos bloqucados. Juego a gusto 
contra el fuerte peon e5, para blo- 
quearlo y mas tarde jugar contra 
el. A veces consigo resolver con 
exito el problema del centro me- 
diante la ruptura f7-f6. 
9. c3 .tcS 
Aqui se juega con frecuencia 9. 
... .te7. 
10. lobd2 
Naturalmente, las blancas inte- 
rrogan al caballo e4, que ocupa 
una fuerte posicion en el centro. 
10. ... 0.0 
Ya que el cambio en e4 no es 
desagradable para el negro, ignoro 
esa amenaza. 
11 • .tel .trs 
En esta partida quise defender 
el caballo e4. 
brir nuevos planes y a encontrar 
novedades. 
Quisiera aclarar lo dicho con 
una partida propia, la que jugue 
con negras contra Karpov en el 
Campeonato de la URSS de 1983 
en Moscu. lPor que la he elegido? 
El juego de mi adversario me ha- 
bia impresionado f uertemente. Yo 
no me daba cuenta de que me so- 
brepasaba, pero en este caso load- 
verti. Resultaba enojoso no com- 
prender que es lo que pasaba y 
cuando pasaba. Me he ocupado 
con detalle de la partida. 
Despues de jugar mal en el cam- 
peonato nacional, decidi buscar la 
causa de mi fracaso y analice a fon- 
do. Ese trabajo no fue vano. Re- 
pcrcuti6 favorublcmcntc y consc- 
gui el exito en el torneo interzonal 
y en los matches de candidatos al 
campeonato mundial. Sobre todo, 
he comprobado que despues de un 
reves, si se lleva a cabo un trabajo 
serio con mis propias partidas casi 
con un · ciento por ciento de segu- 
ridad me resulta muy util, y con 
ello senti un incremento de mi 
creatividad. Por ejemplo, asi me 
paso en 1979, cuando despues del 
fracaso en el campeonato del mun- 
do juvenil me dedjque un mes lar- 
go al analisis de las partidas. Lle- 
ne un cuaderno entero con las par- 
tidas. Y ya en el siguiente torneo, 
la 1.• Liga del Campeonato de la 
URSS, jugue con exito y encontre 
salida a la crisis. En el mismo afio 
consegui mi mejor resultado en 
el campeonato de la URSS. Ocu- 
pe el segundo puesto en la liga su- 
perior. 
48 
la opinion de Spassky, Fischer de 
vez en cuando se ocupaba de ella. 
Solo puede librarse de un def ecto 
de ese tipo, si se estudia con sen- 
tido autocritico el propio juego. 
El segundo punto al que debe- 
mos prestar atencion en el analisis 
de nuestra partida es la busqueda 
de la causa de nuestros errores. 
Junto a los errores se debe enten- 
der por que se ocasionan, y ver las 
carencias de nuestro juego. Natu- 
ralmente, esto es mas f acil si te 
ayuda un entrenador. Desde lue- 
go, es realmente util. advertir pri- 
mero por si mismo los errores y no 
conformarse con ellos. Esta com- 
prension objetiva de las debilida- 
des propias es el primer paso ne- 
cesario para el trabajo de elimina- 
cion. 
En tercer lugar, es importante 
encontrar nuevas posibilidades, a 
las· que no hemos prestado aten- 
cion durante la partida, porque 
nos hemos ocupado de otras ideas. 
En el analisis empezaremos la bus- 
q ueda de posiciones-tipo para 
comprenderlas mejor y familiari- 
zarse con los procedimientos tacti- 
cos y estrategicos que las caracte- 
rizan. Despues sacaremos la con- 
clusion de si es mejor una que otra 
que procede de otra fuente. 
Seguramente debamos ocupar- 
nos del analisis de la partida con 
la apertura. Debe buscar reforzar 
su juego, especialmente si no esta 
contento con los resultados de la 
apertura. Una aproximacion criti- 
ca al problema que debe resolver 
en la apertura le ayudara a profun- 
dizar sus conocimientos, a descu- 
El plan natural para las blancas 
es la agresiva 22. f4!! seguida de 
f5-f6. l,C6mo podria transcurrir el 
juego? 
Las negras pueden llevar el ca- 
ballo a c4 mediante 22 .... ~as. No 
obstante, las blancas encuentran 
una interesante reagrupacion de 
las fuerzas, que empieza con 23. 
.*.cl!. El alfil escapade un posible 
ataque. Tambien es importante te- 
ner controlada la casilla a3. A 32. 
... ~c4 sigue 24. lle2, con la que 
se refuerza la amenaza de ruptura 
f 4:f5 y e5-e6. Las blancas disponen 
de excelentes chances de ataque. 
Volvamos un paso atras, Los 
peones blancos tampoco pueden 
ser deteriidos con 22 .... f5 por 23. 
ef gf, 24. f5. La posicion del rey ne- 
gro estaria debilitada. Las blancas 
podrian jugar J.h6 y despues ju- 
gar al a taque. Por ejemplo, 24 .... 
b4, 25. J.h6 lla3, 26. Wdl o in- 
51 
contrajuego, por ejemplo, 24. ll b3 
h6, 25. llfbl '9'f5. 
Ahora pretendo que reflexione 
sobre la presente posicion, y pien- 
se que planes podrian seguir am- 
bos bandos. 
20. ... J.xdJ 
Seria erroneo 20 .... b4 por 21. 
.tb5, y a 21. ... llfb8 sigue 22. 
ll><b4. 
21. 1'xd3 llfb8 
En caso de 21. ... b4, 22. llcl 
en comparacion con la partida el 
negro habria ganado un tiempo. 
Merece atencion 21. ... ~a5, 22. 
1fxb5 c6, 23. 9e2 ~c4. Por el 
peon sacrificado y con el caballo 
en c4 las negras obtienen buen 
18. ... J.xe4? 
En los comentarios a su partida 
con Savon, Karpov examina solo 
18 .... de, 19. ll><b2 .!2Je7, que des- 
pues de 20. ll x b5 11 x a2, 21. l!t'b 1 
1!t'a8, 22. llcl lleva a una dificil 
posicion para las negras. 
Cuando analice la partida, me 
parecio que Ia-captura en e4 con 
el peon era ilogica, pues el alfil g6 
permanece pasivo. Empece a estu- 
diar la variante con .l x e4, que 
mas tarde ha sido reconocida 
como la jugada principal. Ahora 
las blancas tienen una escasa elec- 
cion, A 19. .l x e4 hay una varian- 
te interesante, aunque no forzada, 
con el sacrificio de la calidad: 19. 
... de, 20. 'lrg4 ~xd4, 21. lHdl c5, 
22 . .lh6 g6, 23. .txf8 \tixf8. Por 
la calidad, las negras obtienen un 
peon y una fuerte posicion. La 
captura en b2 seria mala por 24. 
... ~f3+, y 24. 9><e4 se responde 
con 24 .... ll x a2, y el peon b2 pue- 
de resultar desagradable para las 
blancas. Probablemente, solo que- 
da el intento de dar jaque conti- 
nuo: 25. eS fe, 26. W'e5. 
19. lI xb2 Wd7 
El peon «b» esta defendido in- 
directamente (20. I[ xbS /oxeS). 
20. J.d3 
· Esta jugada es una novedad del 
gran maestro aleman Robert Hilb- 
ner. No resulta 20. J.xe4 de, 21. 
ll><b5 .!2Jxd4, 22. llc5 llfd8, 23. 
J.xd4. Wxd4, 24. 9xd4 Jlxd4, 
25. ll ><c7 h5 con igualdad, como 
sucedio en la partida A. Ivanov- 
Yusupov (primera liga del cam- 
peonato de la URSS, 1979). Preci- 
samente, en esa partida lleve a la 
practica por primera vez mis ana- 
lisis. 
cuente esta dirigido al caballo e4, 
intenta asegurar para el la casilla 
c3. 17. ba no pasa debido a 17 .... 
.!2Jc3, por tanto, el cambio de ca- 
ballos es practicamente forzado 
para las blancas. · 
17 . .!2J><e4 ab 
Una importante jugada inter- 
media. 
18. llbl 
50 
En la praxis actual se encuentra 
tambien la continuacion 16. ltJcl, 
que lleva a un juego complejo y 
rico en contenido. 
16. ... a3 
Las negras cuyo juego conse- 
14. ... a5 
Asi jugo Savon en la partida 
mencionada. El caballo negro esta 
inseguro en a4. Las blancas pue- 
den expulsarlo con f2-f3. La juga- 
da 14 .... a5 resuelve ese problema: 
a 15. fe sigue 15 .... a4, y el cam- 
bio de caballos es forzado. 
La estructura de pcones sobrc cl 
tablero determina que las blancas 
ataquen en el flanco de rey con su 
mayoria de peones y que las ne- 
gras busquen contrajuego en el 
flanco de dama con c7-c5. Natural- 
mente, los acontecimientos pue- 
den desarrollarse de otra manera. 
Las blancas pueden intentar pre- 
sionar por la columna semiabierta 
«c». Las negras tienen la posible 
ruptura f7-f6 con un eventual con- 
trajuego en el flanco de rey. 
15 . .ie3 a4 
Savon eligio aqui la continua- 
cion 15 .... .!2Jb4, 16 . .ibl a4, 17. 
.!2Jd2 a3, pero despues de 18. 
"Well! su estrategia de apertura 
quedo refutada. En sus comenta- 
rios Karpov examina, naturalmen- 
te, la jugada 15 .... a4, que en mi 
opinion es mejor. 
16 . .!2Jd2 
Aprovechar solo las ideas ajenas 
no es interesante. 
53 
28. 9cl 
La discreta maniobra de torre 
cl-c2 ha permitido a las blancas 
montar la bateria 6ptima: la torre 
delante de la dama. 
28. ... lI8b7 
29. ltc5 
. De nuevo no resulta loa5. Ya 
estaba completamente · confundi- 
do. _Si continuamente te impiden 
realizar tus principales ideas, la lu- 
cha resulta muy dificil. 
29. ••• loe7 
Pero aqui Karpov juega con 
mucha astucia. yo. e~~a algu- 
na respuesta activa, dirigida a la ju- 
gada 81· No me agradaba la posi- 
cion, Sm embargo, sigueuna juga- 
da de espera, que prepara un futu- 
ro asalto de peones. 
30. <t>h2 
Tarde o temprano empezara el 
No me agrada la torre en c5 y 
decido expulsarla De nuevo ~- 
pov hace una jugada profilacuca, 
27. llccl 
Las negras tienen abierto el ca- 
mino para llevar el caballo a c5 por 
b7-a5 .. El. adversario retira la torre 
de la casilla justo donde iba a ser 
atacada. 
27. ... loc6 
Al caballo no se le ha perdido 
nada en d8, por lo ~ue vuelvo a ju- 
garlo, Como antes, mtento llegar a 
a5 Y, como antes, .Karpov lo impi- 
de. 
:xa2 fracasa por 28. •bs+ wh7, 
29. Wbl+ ganando torre. Para ha- 
blar con sinceridad, no advertl en- 
seguidala variante. Preste · aten- 
cion a la manera en que lucha Kar- 
pov. Activa la torre y al rnismo 
tiempo no perrnite /t)a5. 
24. ... J:lb6 
Coloca la torre en una casilla de 
ataque, cubro el caballo y renuevo 
el proposito de jugar loa5 . .Karpov 
lo impide de nuevo con un ataque 
al peon «b». . 
25. Wbl 
Es sorprendente su manera de 
llevar la lucha estrategica y cada 
una de sus ideas. En caso de que 
las negras consigan llevar el caba- 
llo a c4, tendrian una posicion ex- 
celente. Yo en el fondo lo com- 
prendo, pero sin duda no profun- 
dizo lo necesario. 
25. ... ltab8 
Dirigida a loa5-c4. De nuevo 
Karpov encuentra un carnino para 
oponerse. icon que jugada? 
26. ll c5 lod8 
26 •• •·••• ......... •.•• ,. •;•&o •. 
• o• • JJ ll'ifll. .A All. DA• 
• II • &:!J' 
De nuevo una jugada preventi- 
va. En la partida Hiibner-Korch- 
noi (Lucema, 1982) sucedio 23. 
J.d2, a la que siguio la activa res- 
puesta 23 .... tfg4. Karpov no solo 
se procura una ventanilla, que es 
una medida profilactica muy util, 
sino que toma bajo control la casi- 
lla g4. 
En lugar de 23. h3, promete me- 
nos 23. a3, en espera de 23. . .. 
ll><a3?, 24. 1!fxa3 ba, 25. ll><b8+ 
it)d8, 26. ll a8 con victoria blanca. 
Despues de 23. ... ba, 24. : x b8+ 
It ><b8, 25. Jl xb8+ loxb8, 26. 
1fxa3 1'c6 (pero no 26 .... loc6, 
27. Wa8+ eas, 28. J.g5), 27. We7 
Wd7, las negras tienen una posi- 
cion aceptable. 
Tambien hay que considerar la 
inmcdiata 23. llcl. En el proximo 
fragmento de la partida indico 
aproximadamente lo que vi en el 
tablero. Muestro dos interesantes 
momentos, que encontre en el ana- 
lisis. Mas tarde volveremos a ellos. 
23. ... h6 
Las negras deciden que tambien 
necesitan una via de escape. Du- 
rante la partida tuve algunas du- 
das, pero no lo suficientemente 
fuertes. 
24. Itel 
(DIAGRAMA 26) 
ive que sigue a 24 .... loa5? 25. 
J.d2 it)c4 seria bueno para el ne- 
gro. 
No obstante esta la jugada 25. 
Wb 1 !. A 25. ... it)c4 sigue 26. 
ll xb4 ll xb4, 27. Wxb4, y 27 .... 
52 
cluso 26. llb3 ll><a2, 27. Wbl. La 
posicion parece muy peligrosa. 
Probablemente, las· negras pue- 
dan buscar contrajuego con 22 .... 
b4, para conquistar la casilla a3 
para la torre. Una posible varian- 
te seria 23. f5 lla3, 24. 1'e2. La 
posici6n blanca de nuevo es terni- 
ble. Quiza deba considerar la juga- 
da 24 .... b3, con la que las negras 
pueden activar, por su parte, sus 
piezas en la tercera fila. Aqui, la 
principal tarea de las negras con- 
siste en no limitarse a una defensa 
pasiva, sino incordiar al adversario 
y buscar contraataque. Mientras 
las blancas no dispongan de ame- 
nazas mortales, las negras tienen 
posibilidades de contrajuego. Asi, 
por ejemplo, despues de 25. ab 
lla><b3, 26. Jlxb3 ll><b3, 27. f6 
existe la posibilidad de llevar el ca- 
ballo a traves de d8 a e6. 
Regresemos a la partida. 
Es interesante y del todo dife- 
rente la aproximacion de Karpov 
a la soluci6n del problema. Como 
ajedrecista da mucha importancia 
a las medidas profilacticas. Segu- 
ramente se ha hecho la pregunta, 
ique quiere mi adversario, en que 
consiste el plan de las negras? 
iComo responderia usted a la pre- 
gunta? [Naturalmente, it)a5-c4! 
Pero observe como impide Kar- 
pov esa maniobra de caballo con 
cada jugada. 
22. llfbl 
22 .... it)a5 tropezaria con 23. 
ll><b5. 
22. ... b4 
23. h3 
SS 
Rechaza la amenaza 43. 
llg3+, 44. ct>h4 lih3+. Esa era la 
ultima posibilidad. 
43. ., Wd7+ 
44. f5 
Las negras abandonaron. 
Las blancas jugaron posicional- 
mente a las mil maravillas. El pen- 
samiento profilactico en que base 
su juego es del todo caracteristico 
del estilo de Karpov. 
43. lih2! 
De nuevo una buena jugada. 
Las blancas obstaculizan la activi- 
dad de las piezas enemigas. 
41. ... !t'e7+ 
42. wxhJ WfT 
Ensayo la ultima posibilidad. 
Aqui tiene el ultimo pequeiio ejer- 
cicio: l,c6mo deben jugar las blan- 
cas? 
con la jugada 40 .... •a3 y la ocul- 
ta amenaza geometrica 41. ... b3 y 
42 .... 9e7t. Pero 41. Wei refuta 
ese plan. A causa de esa sencilla re- 
plica desistia de 39 .... g3. En prin- 
cipio es importante encontrar cual- 
quier . recurso, pues una chance 
fortuita puede cambiar el transcur- 
so del combate. · 
La jugada 39 .... gh conduce a 
la variante 40. c;t>xh3 We6+, 41. 
ct>h2 •rs, y el negro, y de forma 
imprevista las negras con pocas 
fuerzas plantean peligrosas amena- 
zas. Karpov juega la mas fuerte. 
40. f4 1le6 
41 .• hS 
38. •.• fg 
39. c;t>xh4 
Ahora las negras deben intentar 
penetrar. 
39. •.• gb 
Tenia puestas mis esperanzas en 
la jugada 39 .... g3. La idea consis- 
te, despues de 40. fg, en continuar 
38. <t>g3! 
Sohre el tablero quedan pocas 
piezas. Karpov decide Iogicamen- 
te que el rey debe tomar parte en 
el combate y ataca con el el caba- 
llo h4. Es la unica continuacion ga- 
nadora. Yo vi la jugada, pero co- 
rri el riesgo, ya que solo tenia 
chances practicas en las complica- 
ciones. 
35. Itc8+ <t>h7 
36. 'f!dl 
Hasta ahora Karpov solo inten- 
ta mantener el peon de mas. Espe- 
ra que el futuro avance del peon 
de rey decidira la partida. 
36. ... 'fla6 
37. llc2 rs 
Aqui las negras aim podian de- 
fenderse con tenacidad, por ejem- 
plo, con 37 .... 'f!a3, pero su posi- 
cion seguira siendo desesperada. 
Tenia claro que en caso de 37. 
... f5 podria perder; sin embargo, 
mi adversario disponia de poco 
tiempo, y decidi arriesgarmc. La 
ultima chance practica consistia en 
colocarle problemas tacticos. A 
menudo este metodo tiene exito, 
Me resulto facil tomar esa deci- 
Ahora ya era posible 35. 'f!c5 
con una victoria forzada. A 35 .... 
'f!fl sigue la sencilla 36. 'fix d5. 
Karpov comete aqui la unica im- 
precision de la partida. A pesar de 
todo, juega con suficiente seguri- 
dad. 
lbh4 34 ..•. 
34. g4! 
Es una buena jugada. El cambio 
en e3 seria malo para las negras, 
ya que las blancas disponen de un 
sano peon de mas. 
sion; sin embargo, objetivamente 
no es la mas fuerte y precipita el fi- 
nal. 
Karpov nose deja influir. Inten- 
te colocarse en su lugar. [.Como ju- 
garia con blancas? Despues de leer 
el sexto capitulo del libro le seria 
mas f acil to mar la decision correc- 
ta. 
Las negras intentan dificultar al 
maximo la tarea de su adversario. 
Karpov, que tiene ventaja, com- 
prensiblemente no tiene ganas de 
calcular la variante depues de 34. 
'f!c5. 
54 
ataque de peones en el flanco de 
rey. Con esta amenaza psicologica 
sobre mi guise realizar un contra- 
juego tan rapido como fuera posi- 
ble. Cometo un error, que tambien 
deja claro que pase por alto las po- 
sibilidades de mi adversario. 
30. ... lof5? 
Un sencillo descuido. Debi con- 
servar la tactica defensiva. Con 30. 
... c6 las negras reciben una posi- 
cion algo peor, aunque solida, A 
una jugada activa de las blancas, 
por ejemplo, g2-g4, podria inten- 
tar organizar un contrajuego me- 
diante b4-b3. 
31. llbc2 
Pierdo un peon y comprendo 
que no tengo chances de salvaci6n 
en la lucha contra el vigente cam- 
peon del mundo en aquella epoca. 
A pesar de todo, queria perder con 
dignidad. 
31. ... llg6 
Ya saben lo que suele pasar: se 
pierde material, y por ello se ob- 
tiene un contrajuego que antes no 
ex.istia. Las piezas que antes esta- 
ban atadas a la defensa de las de- 
bilidades se tornan activas, y se ob- 
tiene iniciativa. Sin embargo, en 
este caso no compensa el peon. 
La continuacion 31. ... b3, 32. 
ab Jixb3, 33. Jixc7 I[xc7, 34. 
It xc7 'f!b5 tampoco es mejor, ya 
que las blancas pueden llevar sus 
amenazas mas lejos: 35. llc8+ 
<t>h7, 36. 'f!c7. 
32. I! «a Ji xc7 
33. I! x c7 'f!b5 
57 
precio .. Si sc comprcnde el espiri- 
tu de la posicion y se encuentra el 
hilo del · juego, entonccs se puede 
dominar cualquier situaci6n. Una 
comprension .semejante ayuda al 
ajedrecista a encontrar sobre cl ta- 
blero la unica decision correcta. 
Pensemos conjuntamente. iQue 
lecci6n puede sacarse de la parti- 
da examioada? 
Desdc lucgo una preciosa inf or- 
macion sobre la apertura. Mas tar- 
de aproveche misanalisis, jugando 
a gusto con las negras y def endien- 
do la variante .. 
. Es muy util ponerse en el Jugar 
de Karpov •. Su juego tiene una 
fuerte influencia. . Sohre todo su 
arte para tomar decisiones, sus po- 
siciones profilacticas. Con cada ju- 
gada, con cada una de sus accio- 
nes, considera los planes del con- 
trario y los combate. 
Tambien es instructiva su preci- 
sa transformacion de la ventaja. 
Cuando era neccsario no tuvo mie- 
do a jugar 38. wg3! y 39. W><h4. 
Cuando la posicion lo exigia, no 
eludio el calcuJo de las variantes 
concretas .. Hay situaciones en las 
que se debe calcuJar y meterse en 
complicaciones, porque es el uni- 
co camino hacia eJ exito, 
Quiero regresar otra vez aJ hilo 
de la partida. Realmente habia un 
plan. La Jucha se desarroll6 alrede- 
dor de. 'una unica maniobra. Eso 
sucede a menudo. Por ejemplo, Ja 
tarea principal consiste en cambiar 
el alfil de casillas blancas, y para 
realizar el cambio es necesario ir 
al encuentro del adversario. 
En los comentarios de la 9." par- 
Tambien se podria defender el 
peon b4 de otra manera: 25. ... 
lla4!. Ahora a 26. llcS (como su- 
cedi6 en la partida) ya podla seguir 
26. ... loa5, lo que supondria un 
gran avance de las negras y resol- 
veria todos sus problemas. EI) caso 
de 26. ll bc2, que de nuevo impi- 
de loa5, entonces 26 .... lla7 con 
la misma amenaza. Por tanto, 
ll bc2 tampoco vale. 
Se puede probar 26. 'Wc2. Aqui 
siguen las jugadas 26 .. ., Jh7, 27. 
W'cS lla5, 28. W'c2 lla7. Las blan- 
cas deben contentarse con las ta- 
blas, o dejar que el caballo llegue 
a c4. 
Cuando descubri esto me senti 
mejor. Mi valoraci6n durante la 
partida se mostr6 mas o menos co- 
rrecta. Pienso que la situaci6n 
aproximadamente era igual. Sin 
embargo, mi evaluaci6n de la po- 
sicion no fue suficiente. Aunque 
queria colocar el caballo en c4, no 
segui este proyecto con energia, 
No procure aicanzarlo a cualquier 
de una columna abierta. j,Que otra 
posibilidad tienen las negras a su 
disposici6n? 
ventiva contra la profilaxis del ad- 
versario. 
Ademas, encontre otra intere- 
sante posibilidad: 23. ... ll a4!?. 
Naturalmente hay que contar con 
24. a3. Se puede ofrecer el peon: 
24 .... loa5, 25. ]ilxb4 llbxb4, 26. 
ll x b4 ll x b4, 27. ab loc4. El ne- 
gro tiene compensacion por el 
peon, ya que el caballo es mas fuer- 
te que el pasivo alfil. No obstante, 
las blancas tienen ventaja. Por 
ejemplo, 28. ~h2 Wa4, 29. Wf5. 
Esto no me gusto. El sacrificio 
no es del todo necesario. Las ne- 
gras podian mantener el equilibrio, 
y mientras tanto podian procurar- 
se una via de escape: 24 .... h6! 
l,Que pasa en caso de que las 
blancas jueguen 24. 'Wc2!? (en lu- 
gar de 24. a3)? Entonces existe la 
replica 24 .... lh6. j,Ve una res- 
puesta a 25. llcl?. Correcto, 25. 
... ll x a2!. Despues de 26. JI x a2 
b3, 27. \tb2 ba, 28. W><a2 las blan- 
cas ejercen presion por la colum- 
na «c», por tanto, las negras aun 
tienen ciertos problemas. Pense en 
el siguiente plan: 28. ... lod8, 29. 
fla7 llc8 y mas tarde loe6 segui- 
do de g6. En conjunto, las negras 
consiguen una posicion aceptable. 
Pero esto no-es todo. Llegue a 
Ia conclusion de que la jugada 23. 
... h6 no es tan mala como parece. 
No creia que fuera la causa de lle- 
gar a una posicion dificil. Sohre 
esa base vamos a seguir atenta- 
mente lo que viene a continuacion. 
Despues de 23 .... h6, 24. llcl! 
llb6, 25. 'tfbl jugue 25 .... llab8. 
A pesar de que prepara la jugada 
loa5, es una lastima quitar la torre 
56 
Examine con exactitud esta po- 
sicion y pense que tenia que con- 
siderar 23 .... llb6!. No esta claro 
si 23 .... h6 es necesaria, pero llb6 
es util en todos los casos, ya que 
disminuye los ef ectos de la jugada 
24. llcl!. Recorde que en la par- 
tida siguio 23 .... h61 24.: llcl! y 
esta claro que 24 .... loa5 se res- 
ponde con la idea tactica 25. \tb l. 
Despues de 23 llb6, 24. llcl 
por contrario 24 loa5 es posi- 
ble, ya que 25. W'bl ahora es ino- 
fensiva. Entonces las negras ha- 
brian jugado de una manera pre- 
l,Esta claro que perdi la perdida 
a causa de 30 .... lof5? 
Sin duda estrategicamente ya 
habia perdido el combate cuando 
Karpov impido el traslado de mi 
caballo a c4. Para orientarse en la 
partida es necesario un prof undo 
analisis. 
En principio, las negras jugaron 
con logica. Todas sus decisiones 
son el resultado de pensamientos 
concretos. Pero despues de 23. h3 
mi respuesta 23 .... h6 fue falsa. 
59 
Ahora Timman tiene que elegir. 
La continuaci6n 13. e5 1.e7, 14. 
loe4 .tb7, 15. t>bl me parece 16- 
gica y con fundamento posicional. 
Naturalmente, las negras consi- 
guen contrachances mcdiante 15. 
... b4. Tambien se podria tener en 
perspcctiva abrir llneas medinnte 
el sacrificio de un peon en b3. 
Timman juega mas agudo. Se- 
guramente tenia la opinion de que 
debia refutar el desarrollo de flan- 
co de las negras mediante una in- 
mediata ruptura en el centro. 
13. d5 
EI inconveniente de esta jugada 
consiste en que se abre Ia diagonal 
para el alfil f6 y entra en juego con 
mucha fuerza. 
13. ... cd 
14. eel a3 
La idea es l6gica. Las negras 
abren el juego en el flanco de 
dama, donde esta situado el rey 
blanco. En una situacion tan tensa 
no hay que abandonarsc a una sen- 
saci6n superflua. Hay que corro- 
borarla mediante el calculo, 
La jugada 14 .... 0-0! es correc- La presente estructura es tipica 
de algunas variantes de! Gambito 
Como dice la lecci6n: a un ata- 
que de flanco las blancas respon- 
den con el juego en el centro. 
11. ... a4 
12. 1tc2 lod7 
Pense en 12 .... liJa6!?. En caso 
de 13. e5 i.e7, 14. We4 con ata- 
que a los peones c6 y b5, encontre 
la defensa mediante 14 .... \lt'c7!. 
Ademas, desarrollo el caballo ha- 
cia el centro. 
de Dama, o bien de Ia Def ensa Es- 
lava. El plan estandar para las ne- 
gras consiste en la preparaci6n de 
c6-c5 mediante lod7, i.b7 y a6. 
Elegi un plan algo arriesgado. Una 
cosa aprecie durante la partida, 
con toda la razon: las negras no de- 
ben apresurarse con el enroque, ya 
que debido a la jugada h6 la posi- 
ci6n del rey seria vulnerable. Las 
blancas podrian empezar un asal- 
to de peones, h4, g4, g5, y seria 
mas rapido que su adversario. 
10. ... a5 
Este es un plan evidente, pero 
no me result6 f acil decidirme por 
el. Un match tiene sus particulari- 
dades, se lucha por la iniciativa y 
por la superioridad psico16gica. A 
menudo no gana el mas fuerte, 
sino el mas luchador y el que mues- 
tra mas voluntad de ganar. 
La jugada 10. . .. a5 es psicolo- 
gicamente buena. Las negras de- 
muestran que no temen a su adver- 
sario y aspiran a un juego compli- 
cado. Creo que bajo un criterio ob- 
jetivo la jugada tampoco es mala. 
11. e4 
nato del mundo entre Kasparov y 
Karpov, no espere y respondi 
como Karpov. 
7. ... c6 
8. 0-0-0 
Kasparov reacciono mas tran- 
quilo: 8. e3. La eleccion de Tim- 
man procede de su animo cornba- 
tivo. 
A qui pense en las dif erentes 
continuaciones, tambien en las 
arriesgadas. Por ejemplo, 8 .... b5 
u 8 .... 'i!fb6, 9. fi'c2 de, 10. liJe4, 
pero no me gustaban en especial. 
Jugue con logica y de acuerdo con 
mis gustos. 
8. ... de 
9. \i'xc4 b5 
Ahora las blancas deben elegir 
entre retirar la dama a b3 o d3. 
Ambas jugadas tienen su lado 
malo. A 10. fi'd3 las negras res- 
ponden Ia eventual 10 .... liJd7, 11. 
e4 'fi'a5 con la amenaza 12 .... b4 
( el peon a2 esta un poco colgado ). 
10. fi'b3 
58 
O TIMMAN 
e YUSUPOV 
6." partida del match 
Tilburg, 1986 
Esta partida, con el marcador 
igualado 2,5:2,5, result6 decisiva 
para el match. Dirijo su atencion 
al momento del que ya hable antes 
en los analisis de la partida con 
Karpov. 
1. d4 d5 
2. c4 e6 
3. li)c3 ers 
4. liJf3 .te7 
5 . .tg5 h6 
6. J.xf6 J.xf6 
7. 'Wb3 
Estas jugadas ya se habian dado 
antes en una partida del campeo- 
tida de! campeonato de! mundo de 
1960 recuerdo a Tahl en su con- 
versaci6n con Botvinnik referente 
a una compleja posici6n surgida 
en el medio juego. Botvinnik decia 
que elhabia dudado en la valora- 
cion .Y entonces comprendio la 
esencia de la posicion: debia cam- 
biar las torres, mientras que las da- 
mas debian permanecer en el ta- 
blero. Esta apreciaci6n era abs- 
tracta para Tahl. Mas tarde, cuan- 
do analiz6 las complejas variantes 
que habia calculado durante la par- 
tida, comprendio que Botvinnik te- 
nia toda la razon y en todas las va- 
riantes encontro la confirmacion 
de la opinion de Botvinnik. 
,Quisiera analizar otra partida 
mas: 
Aqui ofrecian 19. J.xb5. 
Despues de 19 .... 9f6? las pie- 
zas negras estarian completamcn- 
te apretadas: No hay ninguna ju- 
gada razonablc para cl segundo ju- 
gador. Sin embargo, no se ban 
agotado los recursos def cnsivos. 
Ulf Andersson propuso 19. . .. 
flc7, 20. flc6 9><c6. La peligrosa 
61 
33 ....... ~ ••• .... , .•. 
- .•• ,. .. ........ ·• •··•. •.•• lLJ. 
A •• DAI! .ct>. It·~· lit 
peon b2 apoyado por el alfil de ca- 
sillas negras. 
De la f uerza inventiva de los ad- 
versarios en las proximas jugadas 
dependera a que lado se incline la 
balanza. Objetivamente, las blan- 
cas tienen · mejores chances.': Sin 
embargo, en' el juego practico no 
hay analisis · caseros. · Bajo la pro- 
sion del control del tiempo es casi 
imposible orientarse sin errores en 
las violentas complicaciones. 
18. 9><18 0-0 
En la sala de prensa del match 
esta jugada natural despues de la 
respuesta · de Timman se valor6 
como erronea y se propuso 18 .... 
flc7. Pienso que ambas continua- 
ciones son aproximadamenle igua- 
les. 
17. We4! 
Las blancas tenian, un buen mi- 
mero de continuacion tentadoras, 
y Timman encuentra la jugada mas 
fuerte . 
I 7. .t x b5 llevaba a una posi- 
cion ya conocida, que surgia des- 
pues de 14 .... 0-0. En caso de 17. 
li)xb5 0-0, 18. loc7 no pasa 18 .... 
.tb7?, 19. loxa8 Wxa8, 20 . .Jlxd7 
.tc6 (20 .... llc8, 21. .tc4 .te4, 
22. lld3), 21. lla7! (no 21. ltd6? 
\fxa2+!). Pero vi- la respuesta 
apropiada 18 .... lla7!, 19. loxe6? 
ll xa2!. 
A la atractiva 17. 9g6+ seria 
mala la respuesta 17 .... ~e7?, 18. 
lod41t'b6, 19. lof5+!. Seria preci- 
so 17 .... wf8, sin miedo a 18. lod4 
Wb6, 19. Wc4 .tb7. En compare- 
ci6n con la jugada de la partida 18. 
9e4 seria mala a 'causa de 18 .... 
'Wa5, ya que nose toma elpeon 
e6 con jaque. ·A la sugerencia del 
gran maestro Mijalchishin 18. 
lo><b5 no es recomendable 18 .... 
Wa5, 19 . .tc4 lob6, 20. ~d6. Pero 
tambien aqui se encuentran reser- 
vas para la defensa: 18 J.b7, 
19 .. lod6 (19. J.c4!?), 19: 9e7!, 
20. loxb7 lob6 con consecuencias 
muy confusas (21. lod6 •a7; 21. 
lod4 Wa3; 21. .ta6!? loa4). 
17. ... .txcJf 
Ya les adverti sobre la situaci6n 
psicol6gica de los adversarios en 
esta partida. Esa es la base de mi 
sacrificio de calidad. Comprendo 
que es arriesgada, quiza incluso in- 
correcta. Pero la perspectiva de 
una def ensa desesperada en el fi- 
nal con un peon menos despues de 
17 .... llb8, 18. 9><e6+ 9e7, 19. 
Wxe7 c;f;,xe7, 20. lod5+ en vista de 
la situaci6n del match no me con- 
venia. 
Mediante el sacrificio surge una 
situacion muy compleja y delicada, 
El problema de las negras no con- 
siste en la perdida de material, sino 
en su retraso en el desarrollo. En 
caso de que las negras consiga su- 
perarlo con exito, recibiria un ex- 
celente contrajuego mediante el 
claro, 14 .... 0-0! llevaba a un jue- 
go muy complejo con posibilida- 
des para ambos bandos. Despues 
de la jugada de la partida las blan- 
cas pueden conseguir ventaja 
15. de ab+ 
16. wbl fe 
Pense en el sacrificio de pieza 
16 .... 0-0, 17. ed Wa5 a causa de 
la respuesta 18. dxc91 llfxc8, 
pero por desgracia se refuta me- 
diante 18. 1t'b3!, por ejemplo, 18. 
... J.xc3, 19. dxcW 6 18 .... .tb7, 
19. li:id4 b4, 20. li:icb5; tampoco 
inspira confianza la fabulosa 18 .... 
J.xd7, 19. Itxd7 lUc8 (o llac8). 
60 
ta ( es esencial para la teoria de esta 
variante). Antes de que Ia posicion 
en el flanco de dama y en el cen- 
tro se abra, las negras deben po- 
ner su rey en seguridad y solo des- 
pues continuar el ataque. 
Por ejemplo, en caso de 15. de 
fe, 16. /ti11b5 (esto me confundio 
en la partida), entonces sigue la 
prometedora respuesta 16 .... a3. 
A 17. li:i" a3 podia considerar el sa- 
crificio de calidad 17 .... lit 11a3, 18. 
ba Wa5. Siguiendo li:ic5 y .tb7 las 
negras obtienen un f uerte ataque. 
Este giro seria ventajoso para las 
negras. 
En caso de 16. We4, las negras 
podrian elegir entre 16 .... Wa5, 
16 .... i,xc3 y 16 .... a3!? 
Seguramente, 16 . .t x b5 es mas 
fuerte. Una continuacion posible 
seria 16 .... a3, 17 . .tc4 (en reali- 
dad una jugada logica), 17 .... ab+, 
18. c;f;,bl (un tipico procedimiento 
def ensivo: el rey se cub re tras un 
peon enemigo; tomar en b2 es de- 
masiado peligroso ). La posicion es 
tan complicada, que apenas se 
puede dar un desarrollo analitico. 
Voy a mostrar parte de una varian- 
te de mis analisis, que ilustra el ca- 
racter de la lucha: 18 .... Wb6 (18. 
... Wa5!?), 19. li:ie4 ..te7, 20. li:id4 
li:ic5, 21. li)xc5 (es mas precisa 21. 
llhel), 21. ... .txc5, 22. We4 
J.xd4, 23. 1!fxa8 J.b7, 24. Wa3 
.te4+, 25. i.d3 Ita8, 26. We7 
Wa6, y las negras ganan. 
Para el analisis de esta posicion 
(y tambien aquellas que surgen 
mas tarde en la partida) segura- 
mente seria preciso mas de una 
hora de estudio. El resultado es 
63 
del Informator con el n," 566 (a de- 
cir verdad, no estoy seguro de si se 
jug6 o no en cooperaci6n, ya que 
como pueden ver, las siguientes ju- 
gadas no son obligadas para am- 
bos bandos). 
Si quiere entretenerse, analice la 
presente posici6n despues del sa- 
crificio de dama, En los cementa- 
rios a la partida de los indios se es- 
tablece quc las blancas tiencn ven- 
taja, Sin embargo, yo he encontra- 
do un refuerzo para las negras y 
pienso que unas tablas seria un re- 
sultado objetivo. 
El sacrificio de dama es solo 
una pequeiia pero interesante 
rarna en el casi ilimitado mar de 
variantes que aparece en mi parti- 
da con Tirnman. Algunas partidas 
son muy dificiles de analizar, pero 
iitiles e interesantes. 
Regresemos a la partida, Tim- 
man deja en paz.al peon e6. 
20! i.c4 c;t,b8 
En situaciones semejantes es 
una normal. jugada profilactica, 
aqui es practicamente obligada, 
Si ha visto las partidas de Kas- 
parov, observe que con frecucncia 
antes de realizar el ataque decisi- 
vo mejora profilacticamente la po- 
sicion de su rey. Estudie la 16.' 
partida de su match con Karpov 
(en Leningrado, 1986), dondc 
gan6 la partida en un brillante ata- 
que en la Apertura Espanola. En 
una compleja posicion, sacrifice 
material, pero en un momento de- 
terminado hizo una jugada preven- 
tiva, de rey, que luego resulto ser 
la continuacion ganadora, 
Por la dama entregada las ne- 
gras tienen solo un alfil. Sin em- 
bargo, a las blancas Jes resulta muy 
dificil parar las amenazas 24. ... 
lh8 y 24 .... ig8 seguido a ih7. 
Tambien tiene que contar con 24. 
... J.xa2+, 25. c;t,xa2 Jh8+. 
A proposito, mas tarde se jugo 
en la India una partida sobre este 
tema, que aparece en el tomo 42 
Piense corno responderia a 20. 
i.b5. 20 .... Wf6! yen caso de 21. 
1Ixd7 i_xd7, 22. 1!fxd7, entonces 
22 .... 1Id8. Ahora examinemos 
20. 1!fxe6+ <t>h8, 21. i.b5. Aqui 
hay que buscar alguna idea, de lo 
contrario las negras deben abando- 
nar. 
Probemos 21. ... Wf6. Es inutil 
22. i,xd7 'flxe6 23. _txe6 _txe6. 
Esta 22. 't!t'x f6 tux f6, 23. luh4 
c;t,h7 y 24. i.d3+ c;t,g8 sin grandes 
problemas para las negras. Por el 
contrario, amenaza g7-g5 o bien 
lug4. Las blancas deben devolver 
una parte de su ventaja material y 
jugar por la ventaja posicional: 24. 
lilhel!. 
Esta idea tarnbien se puede rea- 
lizar en su imagen relleja: 21. . .. 
'i!fb6. Despues de! cambio de <la- 
mas el caballo, en vez de a f6, va 
a b6. Tiene sus ventajas (la colum- 
34 
na «f» abierta), pero tambien sus 
inconvenientes. 
Si el alfil o la dama negra llega- 
ran a la diagonal b l-h 7, la partida 
se decidiria enseguida o le costaria 
a las blancas mucho material. En 
ello hayque pasar todo el contra- 
juego negro. El conductor de, las 
negras tiene una idea increible- 
mente fantastica, que. no me sor- 
pren<lerlu quc f uesc de] todo co- 
rrecta. La adverti durante la parti- 
da y mi entrenador, M. Dvoretsky, 
la encontr6 en la sala de prensa. 
Intentemos ofrecer la fama: 21. 
. .. ~c5!!, 22. ltxdS llxdS. Las 
blancas deben cuidar la diagonal, 
por lo tanto, 23. \ltg6 es obligado. 
Las negras, con sangre f ria, termi- 
nan el desarrollo: 23 .... i.e6!. 
ces se dara cucnta de ello. Al mis- 
mo tiempo puede adquirir proce- 
dimientos tipicos de la def ensa en 
posiciones dificiles, y enriquecerse 
tanto ajedredstica como psicologi- 
camente. 
19. ... b4! 
62 
pareja de alfiles y el amenazador 
peon b2 compensan con creces la 
calidad entregada por las negras. 
No obstante, despues de! analisis 
de Timman, las blancas tienen las 
mejores chances. En lugar de! paso 
al final las blancas tienen la posi- 
bilidad 20. 'i!fe4!?. Quiza hubiera 
seguido la modesta 19 .... 'i!fe7!? 
19. 'i!fc6 
Parcce muy fuertc. El ataquc si- 
multaneo al alfil y al peon «e» qui- 
ta al adversario las respuestas 19. 
... 'i!fe7 y 19 'i!fc7. Por Jo visto 
solo queda 19 'i!ff6, que tras 20. 
.txb5, como se puede ver, trae fu- 
nestas consecuencias para las ne- 
gras. Pero tambien aqui encuentro 
un quite. 
Los recursos defensivos en el 
ajedrez son muy grandes. Sucede 
cuando el combate se desarrolla de 
forma desfavorable para nosotros. 
Pero no hay que perder la cabeza, 
sino defenderse con todas las fuer- 
zas, descubrir con obstinacion las 
posibilidades practicas, y colocar 
siempre al adversario ante nuevos 
problemas. De pronto, nuestro 
oponente no soporta mas la ten- 
sion de la lucha, empieza a come- 
ter errores y pierde su ventaja. Pre- 
cisamente esto es lo que pasa en la 
partida. 
Las principales cualidades para 
la defensa son la frialdad, la pre- 
sencia de animo y la obstinacion, 
Estas cualidades son caracteristi- 
cas de cualquier artista de la defen- 
sa como, por ejemplo, Enmanuel 
Lasker o Anatoly Karpov. Sise fa- 
miliariza con sus partidas, enton- 
65 
Yo partf de una sencilla refle- 
xion: la situaci6n cs extraordinaria- 
mente favorable, no debo dejar a 
Tunman ninguna posibilidad de 
activar sus fuerzas. Se eotiende Jo 
que pretende el adversario co su 
proxima jugada. Sin duda el que- 
rria desarrollar su torre por una 
columna abicrta: 28. J:tdl. Enton- 
ces encootrar mi respucsta cs facil. 
27. - 9d6 
lmpido cl plan de mi adversario 
y al mismo tiempo creo las amena- 
zas 28 .... .la6 y 28 .... J.b7. En 
caso de 28. \tc2, entooces 28 .... 
J.d7 scguido del jaque en a4. La 
mejor defensa consiste en 28. ~f 4, 
pero a pesar de todo las ocgras es- 
37 .--=.=-.._~.=- . ....,,.-,,-.-.-- •.• , •• • ·:·&·ll)· •••• ........ • ..• :.8. 
A •• ·,·D ·ct>····· .JI 
casos los alfilcs son mas fucrtcs. 
En este caso seguramcnte junta 
con el fuerte peon b2 tieoen veo- 
taja decisiva. 
Despues de 27. •xo lo mas 
sencillo seria 27 .... 1ff7. Despues 
del cambio de damas el scgundo 
jugador rccibe un finat gaoado. 
iC6mo jugaria coo negras en 
csta posici6o? 
lComo jugaria ahora? 
23 .... g5 es una posibilidad, quc 
evita el mate; 23 .... llf5 el segun- 
do.y 23 .... itl><d3 el tercer carnino. 
Con 23 .... g5 se abre la posi- 
ci6n del rey, lo que yo no queria. 
La jugada 23 .... lt)xd3 me agra- 
daba mas. Calcule con exactitud la 
36 
En caso de 25. /c11f8 naturaJ. 
mente no se debe tomar en f2 a 
causa de 26. 1fh7+ y llbfl, y la 
clavada por la columna «f» decide. 
Pero encontre la replica 25. . .. 
itlc5!. La columna «f» aiin esta co- 
rrada, 26. Wh7+ no pasa, ya 26. •n sigue 26 .... J.b7 ganando. 
En caso de 25. W><d3, entonces 
25 .... lle8 seguido de 26 .•.• J.b7 
y J.d5 o eventualmente e5. Consi- 
dero que la posicion me es f avora- 
ble. Una variante posible seria 26. 
1fb5 wn, 27. ~es 1ff5+, 28. J:td3 
y quiza 28 .... llf8. Las piezas 
blancas estan completamente apre- 
tadas. 
25. ••• ll><fl 
26. lUJ 
Las blancas cambian la torre ac- 
tiva. A 26. : hd I seguiria sencilla- 
mente 26 .... .tf6. Tambien serian 
posibles trucos como 26 .... .td2. 
[Cuantas posibilidades se encie- 
rran en esta posici6n! 
26. ... ll><O 
27. gf 
Esta relacion de f uerzas, dos al- 
files y peon contra torre y caballo, 
se encuentra de vez en cuando en 
la practica, y en la mayoria de los 
22. itlh4 itle5 
Defensa contra 23. itlg6+. 
23 • .td3 
25. ll><d3 
wg8 24 •••• 
~><d3! 23 .... 
24. ~g6+ 
No era necesario apresurarse 
con el jaque. 
sencilla variante que surgia tras 
ell a. 
La respuesta correcta, que cu- 
bre la mayoria de los objetivos. 
Las negras preparan lbf6 y crea la 
amenaza llf4. Aqui senti que te- 
nia la iniciativa. 
Analicen de nuevo un fantasti- 
co sacrificio de dama por una pie- 
za: 21. ... lbc5!, 22. Jlxd8 Jlxd8. 
A 23. W'e3 sigue 23 .tb7 y a 
23. Wc2 asi mismo 23 .tb7, 24. 
llel .txf3. 
Ahora se puede escoger entre 
23. \ltg6 .tb7, 24. lbg5!? hg, 25. 
f3 y 23. 'Wh4 .tf6, 24. \lth5 .tb7, 
25. lbe5. Creo que la jugada de la 
partida objetivamente es mas f uer- 
te. 
64 
21. ... W'c7 
Aqui Timman se desvia de! ca- 
mino correcto. 
lCual es la respuesta a 21. 
.t x e6? Durante la partida vi la va- 
riante 21. ... "iff6!, 22 . .txd7 
"iff5+, pero de ningun modo cal- 
cule que con ella estaba bien por 
vez primera. Maxime cuando no 
tenia otra elecci6n. No se cuun pe- 
ligrosa seria 22 . .td5, pero tam- 
bien aqui las negras disponian de 
una serie de posibilidades seducto- 
ras. 
Mas tarde, Timman y yo llega- 
mos a la conclusion de que el de- 
beria haber jugado 21. l::td6. Yo 
habria respondido 21. ... •r6. 
Ahora se impide 22. 11 x d7? por 
22 J.xd7, 23. \ltxd7 1'g6+ y 
24 t!fxg2. A 22. l::thdl seguiria 
22 lbe5, 23. lt)xe5 J.xe5!, 24. 
ll6d3 \lte7! y despues .tb7. Lo 
mejor es 22 . .td3, para cubrir la 
diagonal vulnerable. Las negras es- 
tarian obligadas a responder even- 
tualmente 22 .... lbe5, 23. lbxe5 
i_xe5, 24. We4 \ltf5. El bando ne- 
gro tiene alguna compensacion (un 
peon por la calidad). 
El camino que podria haber ele- 
gido Timman es, en verdad, logi- 
co, pero dificil de encontrar: sin 
embargo, antes de controlar la dia- 
gonal bl-h7, debe activar la torre 
y jugar activo con todas las piezas. 
Seguramente Timman queria cu- 
brir la diagonal con We4 y a la vez 
aprovechar la situaci6n de! rey en 
h8. Esto es un error. 
21. \lte4? 
67 
El 
O YUSUPOV 
e TIMMAN 
Reykjavik. 1988 
Ganaba forzado I. e6! II xd6. 2. 
e7 .tc6, 3. 1118+ <l>b7, 4 • .lr.i+ g6, 
5 .. 11d8 1116, 6 • .ld7 . .t•d7, 7. 
11•d7. 
di:t s. ~1Ju~~i~c,tt~~;: 
SOLUOONFS 
Mueven blancas 
EJ J:111 Ill ••• ........... 
• 11•111. 
• • Ill. 
1118118111 Ill 
II Ill Iii 118 
Ill Ill DAii • •"'• m 
Muenn·hwlca.s 
E2 .•••. Ill Ill 
• Ill' ..••• 
Ill . . . ••o·.m o 
PII lll"fi'III II 
8111 Ill 08111 
1111111 II m 
Muenn blancu 
Ill II Ill II 
11111111111 
•Ill Iii Ill Ill 
Ill Ill D Ill 
II IIIU.1111 II 
Ill 1!1•11 IU 
IJ II IIIAD 
II Ill 11111:!:l 
El 
EJERC!CIOS 
Para concluir le propongo resol- 
vcr trcs ejcmplos de la pr8ct.ica ac- 
tual. Son posiciones practices y no 
problcrnas preparados, por tanto, 
no bay una sola soluciOn posible, 
y se encuentran eventualrnente 
otras conlinuaciones buenas. Qui- 
siera que entendiera estos ejerci- 
cios como un reto. Las posiciones 
son rnuy sustanciosas, y exigcn fan· 
tasia, inventiva y un cilculo exac- 
to. 
En dos de las tres posiciones 
grandes maestros rnuy fuertcs co- 
metieron un error. No pudieron 
resolver cl problema. Ahora t.iene 
la posibilidad de dcmostrar, que lo 
habria hecho mejor. Espero que 
busque permancntemcnte en el 
analisis de sus propias partidas y 
encucntre cualquicr descuido.. 
situaciOn se me hizo ~I juego mis 
sencillo, asi como la soluci6n de 
los problemas que se le acumula- 
ban a las negras. 
El Ultimo intento para jugar ac- 
tivo. La amenaza es clara: 32. 
1!t'e8+. Encaso de 31. 9g6 con el 
mismo objetivo, lo mas sencillo era 
31 .... Wd7 con cl propOsito de 32.. . .twa2+ y 33 .... 1!fa4+. 
31. ... 111d8 
Ataco cl caballo, que cubre la 
casilla f5. La posiciOn blanca cs di· 
ficil. Ademis, cl adversario alm 
hace una jugada errcnea. 
32. Wc6 .tdl 
Aqui ya esti muy mal. El caba- 
llo esta colgado, y a jugadas como 
35. @"b5 sigue la desagradable res- 
puesta 33 .... 1!fa8. Las piezas ne- 
gras est.in muy bien coordinadas, 
el negro tiene vcntaja decisiva. 
33. ~·d4 ed 
34. 1!1hs 111,s 
35. 'Bwbl Wwal+ 
36. Wcl 1!fal+ 
37. ~d2 Wc3+ 
38. ~di .tbl+ 
Las blancas abandonaron. 
Este fue un match terriblemen· 
te complicado. Quisiera Uamar su 
atenciOn (la idea tambieu es inte- 
resante para mi) sabre estc en· 
cuentro, asi coma tambiCn sabre el 
anterior; en cierto sentido estas 
partidas representan una idea, 
unos planes. Las ncgras se aferran 
a una idea posicional en principio 
abstracta: la construcciOn alfil en 
c3, peones en b2 y b4. Para mi es· 
taba claro quc de ellos dependia 
mi Unica csperanza. TambiCn de· 
bia aprovcchar llcvar el alfil a f5 o 
cnlregar algo en a2. Gracias a esta 
66 
31. \lla4 
Aqui estuve a punto de pcrdcr 
material. Pero mi posiciOn era tan 
fuerte, que no necesitaba preocu- 
parme. El blanco podia jugar 31. 
tfwb2, y habria encontrado su re· 
futaciOn en 31. ... Wd8!, 32. Wf2 
\lff6, 33. W'g3 ,twa2+!. En casode 
31. ltlf5, cntonccs 31. ... 11/a6, 32. 
a4 b3. 
30. ~di .td4 
Habia otros caminos para llegar 
al objetivc, por ejemplo, 29 .... 
'lff6. Con mi jugada i.c6 escojo cl 
mis sencillo. 
Ya me encontraba en Zeitnot 
(me quedaban cinco minutes para 
12 jugadas), no obstante consigo 
llevar la partida a un final !Ogico. 
29. ... .te6 
tin muy bien tras 28 ... .td7 y mis 
tarde .tc6. 
28.111c2 
De nuevo el blanco plan ea Ud I. 
Como un ajedrecista de gran cate- 
goria, Timman intenta poner en 
juego todas las piezas. 
28. .•. eS! 
De nuevo las negras impiden el 
proyecto del adversario. lEnticnde 
que ocurriria en caso de 29. Ir.di? 
El paso a un final ganado: 29 .. 
111•dl+, JO. lW•dl .tfl+. 
29. lilh4 
69 
10. IMl cd 
Las negras accptan el sacriflcio 
de pc6n, sin embargo, desputs de 
la rapidez con la que hice las juga- 
das de apertura, podria dcducir 
que cl sacrificio estaba preparado 
de antemaho. 
La decisi6n de las negras es du· 
dosa: las blancas obtienen por el 
peon una gran ventaja de desarro- 
llo. Naturalmcnte 10 .... .td6, 11. 
We2 !Ml (11. ... ed. 12. cd ~·d4, 
13. ~·d4 W•d4, 14. J.b2 Wf4, 
15. g3) era mas segura.. pcro tam- 
biCn aqu.i las blancas dispollian de 
mejores chances. Por ejemplo, 
f;~·c4 009rHtl ;.e~r f'TI'. 
W•<Xi. 
Unida a un sacrificio de pe6n. 
La-tranquila 9 . .1c2 no les causa a 
las blancas ninguna dilicultad. por 
1:Pt:~+,"fi l~.:'J/~.;: :l: 
!Ml !Ml 6 9 .... J.d6, 10. !Ml !Ml, 
~ikili~!tf~~s-~!:J: 
rcpkov, Lcning,ado, 1954). 
9. ·­ ~c:6 
Ahora 9 ..•. ed. 10. cd .tb4+, 
II . .tdl J.•dl+, 12. W•dl 0.xi, 
13. Wc3 0-0 ya no' llcvaria a la 
igualdad debido a J.e4 y :abl. Es 
de! todo ma1a 14 .••• b6?? debido a 
15. We4. 
we;°Jij~Z<~m~~~g9. 
... J.d6, 10. oo co, 11. We2 :dS 
(e1 mejor 11. ... lllc6), 12. •e4 
WfS, 13. Wh4!, y las blancas ga- 
4. •.• d4 
S. ef de 
6. be 
TambiCn se encuentra 6. fgcd+, 
7 . .i.•d2 6 7. W11d2. 
6.... 9•16 
7. d4 cl 
8. ~13 b6 
DespuCs de 8 .... cd, 9. J.g5! 
WfS, 10. cd J.b4+, II. J.d2 porlo 
visto las negras pueden igualar, 
pero dcbe jugar con cxactitud. Sin 
embargo, no puede conseguir mu- 
cho mas. Por tanto, no es una sor- 
presa que Agz.amov elija una ccn- 
tinuaci6n complicada. 
9. J.dJ! 
W•d4 ~·d4, 10. 0dl J.fS, 11. dl 
0-0-0. 
Despuis de la jugada de la par- 
tida.un sacrificio amilogo es menos 
cfectivo: 4 .... loe4, 5. lil•e4 de, 6. 
Wg4 0c6, 7. W•e4 Wd4, 8. W•d4 
lil•d4, 9. lildl. En cornparaci6n 
con la variante anterior el segundo 
jugador tiene mas dificultadcs para 
desarrollar su alfd de casillas blan- 
cas. 
La partida Dvoretsky.Petrosiao 
(43: campeonato de la URSS,.liga 
superior) se desarroll6 de la si- 
guiente manera: 9 .... .i.c5 (6 9 .... 
J.d7, 10. dJ 0-0-0, 11. J.e3), 10. 
d3 ~c6 (en caso de 10 .... ~fS.en- 
tcnces 11. g4 ~h6, 12. h3 J.•f2, 
13. J.g2 scguido de ~n. <11e2 y 
d4 con ventaja), 11. f4 f6, 12. en 
fe, 13. fe co, 14. J.e2 J.d7, ll. 
J.d2 J.e8, 16. 0g5 J.d7, 17. J.g4, 
Jlae8, 18 . .tcJ, con ventaja blan- 
O M. DVORETSKY 
e G. AGZAMOV 
Semffinales del torneo universi- 
tario. Alma Ata, 1976 
I. c4 lof6 
2. ~cJ e6 
J. e4 d5 
4. es 
Es sabido quc las negras cbtie- 
nen uo excclente contrajuego des- 
pues de 4. cd ed, 5. e5, mcdiante 
un sacrificio de peon con 5. 
loc4!; por cjemplo, 6. lo•e4 de, 7. 
•a4+ ees, 8. W•c4 •d4!, 9. 
Anexo a la lecci6n de A. 
Yusupov 
M Dvoretsky: La. duda 
de/ comentarista 
Las blancas desperdiciaron una 
victoria forzada: 4. cS! (con la 
amenaza lld7 y 9'c8), 4 .... lo11d6, 
5. cd •d8, 6. •c7!! (precisamente 
a esta elegante jugada no le prest6 
atenci6n Dolmatov), 6 .••. ••c7, 
7 . .t•c7 a4, 8. d7 lla8, 9. d8•+ 
ll11d81 IO • .t•d8 aJ, II. .i.a5 al, 
12. J.cJ. 
Los tres ejemplos demucstran 
que la realizaci6n de una ventaja 
no s6lo cs cucsti6n de tCcnica. Casi 
sicmprc Uega un momcnto en cl 
quc hay quc haccr un csfuerzo, cal- 
cular las variantcs con exactitud y 
cncontrar cl camino mas corto ha· 
cia el objctivo. De Jo contrario, 
una victoria puede no SOio ser di· 
ficil, sino quc incluso puede estro- 
pearse. 
68 
E3 
O DOL.MATOV 
e NIKOLIC 
1. WdS! ltlc7. De lo contrario, 
las negras pierden un pe6n sin nin- 
guna compensaci6n. 
2. Wc6 :a6 
J. J.b6 ~ell 
Ahora sigui6 4. Wc8? W•d6, 5. 
W•a6 1f'c6, 6. W•a5 W11c4!, 7. 
•ice5 \tel+, 8. Wh2 1f'c6. La rea- 
lizaci6n de! pe6n de mis es muy 
dificil, y mis tardc las ncgras con- 
siguieron las tablas. 
El 
O M. GUREVICH 
e RAZUVAIEV 
Mosel.I, 1987 
La ventaja posicional de las 
blanc.as cs evidente, pero Lc6rno 
aprovecharla al maxima? Gure- 
vich encontr6 una brillantc solu- 
ci6n y terminO cl combatc en ape- 
nas dos jugadas. 
1. hS! gS, 2. ltldS!!. Las negras 
abandonaron debido a 2 .... cd, 3. 
ll•e7 W•e7, 4. WxfS+ y S. W){c8. 
Resulta parad6jico que el pun- 
to mis s6lido de las negras, fS, en 
realidad fue su principal dcbilidad. 
2. J.g2 J.•g2, 3. <ll•g2 <11g6, 4. 
II f8. Sin embargo, Ti nun an cn- 
oontr6 la defensa 4 .... ~b2!, con 
la que no pude aprovechar el pe6n 
de ventaja. 
71 
23. bg! fe 
0 23 .... J.x g6, 24. gfl, y las ne- 
gras no tienen defensa, 
24. l:t><b6! 
Naturalmente, no 24. 11',ceS? 
J.xg6!, 25. 1f,cb8+ <t>n. Tambien 
seria debil 24. gh J.~g6, 25. 'Wx g6 
lI g8, y tras una retirada de la 
dama sigue 26 .... J.f6. 
24. llg8 
A 24 ll xh6, 25. gh i.f6 gana 
26. 'Wf3 <!Je7, 27. 1i'a3+! con mate . 
25. 1!t'f3+ <;f;>g7 
26 • ..te4 
La mas sencilla, aunque bay 
otros. cammos para ganar, como 
por ejemplo, 26. lih7+ <;f;>xg6 27. 
We4+ · 6 27. 9h5+, 6 27. We4 
<;f;>xg5, 28. ltd3. 
26. lU8 
0 26 l:th8, 27. Itxh8 <;f;>xh8 
28. •h3+ con mate en cuatro ju: 
gadas. 
27. llh7+ ct>g8 
28. 1fh3 
38····-··. ......... ... ···~· • ••: •n ·8··· •• •••·II 'A··--··· DAD •·•n•-m 
21. .tg6+ <;f;>f8 
A 21 .... <;f;>d8 tengo la energica 
22 . ..tf7. 
(DIAGRAMA 38) 
22. h4 i.e8 
Naturalmente, no 22 .... fe, 23. 
WO+. 
den reforzar las blancas el ataque, 
se deciden por sacrificar pieza. 
20. ... gS? 
En caso de 20 .... fe, 21. 9>< g7 
~f8, el_ monarca negro esta en.pe- 
hgro, sm embargo, no hay ningun 
camino claro de victoria para· las 
blancas. 22. lI ><b6? seria posible 
22 .... 1'c5!. 
Seguramente las blancas ha- 
brian jugado 22. l:t >< eS y. renova- 
rian las peligrosas amenazas. En- 
tonces, a 22 .... f/lc7, 23 . ..tg6+ 
<;f;>d8 no seguiria 24. ll ><e6 •c5! 
con contrachances, sino 24 . ..tfS!. 
Se impide 24 •... l:t x f5, 25. l:t >< f5 
ef, 26. 1!Fg8+. A 24 .... ct/c8 decide 
25. ll><d7 <;f;>xd7, 26 . ..t><e6+ <t>c6 
(26 .... wd8, 27. lld5+; 26 .... 
<t>e8, 27. 'flg6+ <;f;>d8, 28. lld5+ 
..td6, 29. cS; 26 .... <;f;>d6, 27. c5+ 
<;f;>c6, 28 . ..td5+), 27 . ..td5+ <;f;>b6, 
28. 11 ><e7, con irresistibles amena- 
zas. 
En caso de 22. ... <;f;>d8 merece 
atencion 23. i.c2(con la amenaza 
..ta4): 23 .... b5, 24. c5 seguido de 
25 . ..te4 lla7, 26. c6 o 25 . ..tb3. 
Creo que la mejor posibilidad 
consiste en la serena 20. ... <;f;>f8!. 
A la jugada de la partida las blan- 
cas prepara una combinaci6n deci- 
siva. 
17. ... ..td7 
18. i.f4 Wc8 
Una jugada buena y hecha con 
sangre fria. 
En caso de 18 .... i.d6, 19. 
i.><d6 W><d6 las blancas podrian 
obtener una gran ventaja median- 
te 20. 'flxb7 ..tc6, 21. 1lb6. Es 
peor la seductora 20 . ..tg6?. Des- 
pues de 20 .... We7, 21. ..txf7+ 
,Wxf7, 22. ,Wxf7+ <;f;>xf7, 23. 
ll ><d7+ <;f;>g6, 24. llh3 llhd8, 25. 
llg3+ <;f;>f6, 26. llg><g7 ll><d7, 27. 
ll><d7 llc8,28. ll><b7 ll><c4,29. 
llbl llc2, 30. llal se debe buscar 
la victoria en el final de torres. 
Aun es mas confusa la variante 20. 
... W><dl+, 21. 'fi'xdl fg, 22. llc5 
..tc6!. 
19 . ..te5 
Merece atencion 19. 'fi'g3. En- 
tonces, despues de 19 .... g5, 20. 
i.e5 f6 las negras recibirian una 
posicion peor que la de la partida. 
A 19 .... i.f6 seria fuerte 20. 
..td6. 
En caso de 19 .... <;f;>f8, entonces 
20. i.d6 ..txd6 (20 .... We8, 21. 
i.e4 i.c6, 22. i.><c6 be, 23. c5 con 
ventaja blanca), 21. 'fi'x d6+ <;f;>g8, 
22. ll c5 ..tc6, 23. i.e4. Despues 
de 22 .... ..t><e4, 24. ll><c8+ lI><c8 
no seria sencillo para las blancas 
realizar su ventaja de material. 
19. ... f6 
20. 1tg3 
Despues de 20. i.g6+ <;f;>f8 las 
negras amenazan simplificar la po- 
sicion mediante 21. ... ..te8. Ya 
que en ese caso no se ve corno pue- 
Las blancas no estan de acuer- 
do con la sirnplificacion 17 . ..tf4 
i.d6!. 
70 
De esta manera se impide el en- 
roque al adversario ( 16 .... 0-0, 17. 
..txh6! gh, 18. Wg4+ i.g5, 19. 
ll><g5+ o 18 .... <t>h8, 19. llh5 ga- 
nando). Las negras fuerzan a la to- 
rre a ir a la casilla h5, donde esta 
algo mal situada. 
· 16. ... a6! 
17. llh5 
11. cd lo><d4 
12. ltJxd4 Wxd4 
13. ll~l Wd8 
A 13 .... ..te7 seguiria 14. i.b2. 
14. Wf3 
En caso de 14. i.b2 el peon b7 
no estaria atacado, y entonces po- 
dria desarrollarse el alfil b 7. · 
14. ..te7 
A 14 i.c5 seria muy fuerte 
15. llb5, por ejemplo, 15 .... We7, 
16. 'fi'g3 i.d4, 17 . ..te4 con la ame- 
naza 18. i.a3. 
En caso de 14 .... i.d6 pense se- 
riamente en realizar la misma idea 
al precio de otro peon: 15. c5!? 
..t><c5, 16. llb5. 
15. lldl 
Naturalmente, yo no queria des- 
perdiciar esta seductora posicion 
de ataque, y recuperar solamente 
el peon mediante 15 . ..te4 0-0, 16. 
..t><b7. 
15. ... 1tc7 
16. llb5 
(DIAGRAMA 40) 
Aquf las blancas jugaron 16. 
I bS y despucs de 16 .... a6 lleva- 
ron la torre a hS.1,Quiza esta ma- 
niobra no es la mcjor? 
El analisis muestra que 16 . .tf4 
c5 (16 .... •c6, 17. •xc6 be, 18. 
73 
Tambien es ma1a 21. .t.g6 .1e8, 
22 . .id6 .lxg6 (22 .... J.xd6, 23. 
.xd6+ \tig8, 24. JlcS), 23. 
J.ace7+ ••e7, 24. ••g6. Por el 
peon las blancas tiencn iniciativa. 
No obstante, las perspectivas de 
victoria son dudosas, sobrc todo a 
causa de la torre en h5. 
Comparando esta reflexion con 
los c:omentarios a la jugada 19 de 
las blancas, que demostraban que 
en caso de 19. •g31as blan~ dis- 
ponfan de mejorcs chances, enton- 
ces se debe deducir que 19 . .te5 
fuc un error, tras el cual las blan- 
cas no tendrian ninguna vcntaja. 
Pero tambien despucs de 19. Wg3 
las blancas no c:onsiguen nada de 
lo quc prometia la posici6n. LNo 
se habria producido ya antes un 
error? 
39 ••.••. , •.• 
··~·.._.,, •• i ,,.'.·f····. .......... •ii 
; .• A.;, •• •. ,,_; ....... : A •• DAD • •ii• m 
las que teniamos preparada una 
bonita respuesta. 
No todo se eocuadra en ese es- 
quema, no olvidemos algo (cl cs- 
mcro no permitc csto, si hablamos 
de comeotaristas escrupulosos), re- 
cordemos simplementc introduo- 
ciones insignificantes como, · por · 
ejemplo, «Merece atencion. .. » o 
«posiblemente se podria pro- 
bar ... ». Como resultado el lcctor 
pasa por alto 101 momentos mas 
importantes o incluso cl momenta 
critico de la partida. 
lQue se puede decir, por cjem- 
plo, de la partida que hemesvisto 
antes? Las blancas ya en la apertu- 
ra emprenden un sacrificio posi- 
cional de peon, desarroUan una 
f uertc iniciativa mediante proeedi- 
mientos tacticos y terminan la lu- 
cha con una bella combinacion. 
Una partida a su gusto, Lno cs 
cierto7 
Miremos con mayor precision. 
En los comentarios a la jugada 20 
de las negras examinamos, sobre 
todo, las consecuencias · dcl sacrifi- 
cio de pieza del segundo jugador, 
y solo superficialmentc nos ref eri- 
mos a la mejor respuesta 20. ... 
~f8!. 
J,Que pasa en ese caso? Regre- 
semos a esa posicion. 
(DIAGRAMA 39) 
En caso de 21. J.d6, entonces 
21. ... .txd6, 22. Wxd6+ wf7, y 
despues de 23. JlcS .tc6 las blan- 
cas no tienen tiempo para 24. J.e4 
contra 24 .... :a: de 8. Aqu( no se ve 
c6mo pueden reforzar las blancas 
el ataque. 
mino fiable para igualar? iPero 
d6nde esta ese camino? El autor 
de los comentarios no dice nada 
sobre el. . Ademas f altan formal- 
mente las correspondientes ref e- 
rencias. La valoraci6n de la posi- 
cion en los comentarios a la juga- 
da 8 de las negras, lno podria for- 
mularse de otra manera? Por ejem- 
plo: «Despues de 8 .... cd, 9 . .lg5 
9f5, l 0. cd .lb4+ las negras ten- 
drian buenas chances para igualar 
el juego.» lQuiza el comentarista 
no sabe c6mo se debe aconsejar a 
las negras7 jOesde luego que lo 
sabe! Hay continuaciones que son 
desf avorables para el. Consciente 
o inconscientemente no quiso ha- 
blar de ellas. Quiza no queria re- 
velar Jos procedimientos que tenia 
preparados contra los dif erentes 
planes de las negras. Esto seria 
comprensible, porque los analisis 
de apertura aim podria necesitar- 
los en un match. 
Pienso que el tratamieoto «eva- 
sivo» de la apertura constituye una 
peculiaridad caracteristica de los 
comentarios de las partidas pro- 
pias. 
Hay una segunda especifica- 
ci6n. Por nuestros pecados nos co- 
nocereis. Tenderqos a considerar 
nuestras derrotas como una casua- 
lidad, mientras que las victorias las 
calificamos como obras de arte aje- 
drecisticas. Mientras tanto, nos 
abandonamos (por lo general in- 
conscientemente) a ese deseo, em- 
pezamos por consagrar una aten- 
ci6n exagerada a nuestras propias 
decisiones y resaltamos solo aque- 
llas actividades del adversario, a 
72 
Las negras abandonaron. 
El analisis de la partida ha ter- 
minado, Ahora quisiera hacer una 
reflexion, sobre la forma en que se 
debe comentar una partida. En la 
literatura ajedrecistica existen mi- 
les y miles de partidas con comen- 
tarios diferentes. 
Los comentarios a una partida 
propia son para mi especialmente 
interesantes. Por regla general 
conticnen pocos errores analiticos 
(el autor rcsuelvc primero cste pro- 
blema sobre el tablero, Juego en el 
analisis conjunto con el adversario 
y finalmente en la preparaci6n de 
la partida para su publicaci6n). 
Sin embargo, es mas importan- 
te que estos comentarios rara vez 
se limitan a la interpretacion de) 
resultado. Con frecuencia el autor 
cuenta sus pensamientos durante 
la partida, la causa de los erro- 
res, etc. Por desgracia, muchos co- 
mentarios jun to a evidentes puntos 
f uertes tienen tambien los propios 
defectos organicos, No es facil re- 
conocer esos defectos y, por el 
contrario, dificultan el que se pue- 
da recibir una impresion exacta y 
amplia de la partida analizada. Sin 
ir muy lejos, para encontrar un 
ejemplo, tomemos simplemente 
partida analizada con anteriori- 
dad. Primero hice unos cementa- 
rios y despues la analice de nuevo. 
Empecemos por la apertura. Pa- 
rece que se consider6 con todo de- 
talle. Observemosla con mas preci- 
sion. Se jug6 una variante relativa- 
mente rara. lQuiza se da poco en 
la practica, solo porque no se ha 
encontrado para las negras un ca- 
75 
:~tidus~t>~ ;Je~::!0 :: ~~ 
tegoria vea COmo piensan, COmo 
rcsuelvcn los problemas clificilcs y 
de quC medios psico16gicos se sir- 
ven. Esto tambiCD es escncial para 
completar su recopilaci6n infor- 
mativa. lnteote dirigir su atenci6n 
a determinados (alos mis foertcs) 
aspcctos de la producci6n de cada 
ajedrecista de categoria, en las par- 
tidas que haya elegido para su es- 
tudio. Por ejemplo, en el coooci- 
miento coo la obra de Petrosian 
naturalmente sc debe prcstar aten- 
ci6n a COmo entendia la profilaxis 
de la posici6n y luchaba contra los 
planes del adversario. Estc trabajo 
es cspccialmente Util para cual- 
quier ajedrecista, para encontrar 
sus puntos dCbiles en este aspccto 
detenninado de su juego. C.on el 
cstudio de las partidas y de los ~ 
meotarios· de Alekhine sc adquie- 
ren otros procedimieotos. Es muy 
intercsante obscrvar COmo analiza- 
ha Alekhine una posici6n de for- 
ma J6gica y concreta, COmo elegia 
un-plan, con que implacable con- 
sccucocia y colosal energia perse- 
guia la realizaciOn de su objetivo. 
A1gunas palabras sobre los pro- 
ccdimientos que pucden ser Uti1cs 
en el estudio de las partidas. Debe 
Parte I: A. Yusupov 
Vamos a hablar de COmo deben 
examinarse las partidas propias o 
clasicas y que mcdios son posibles 
para sacar cl maxi.mo provccho de 
su adquisici6n. 
Es imposiblc llcgar a ser un vcr- 
dadcro ajedrccista sin un estudio 
serio de! ajedrez cllisico. Del mis- 
mo modo scria imposiblc llcgar a 
scr un cscritor o poeta sin baber 
leido a Shakespeare, ni un pintor 
sin haber visto un Rembrandt 
Incluso un vistazo superficial de 
\as partidas clisicas es muy Util 
para mejorar la comprensicn J?05i- 
cional. Los grandes ajedrecistes 
dominan a la perfecci6n los prin- 
cipios de la cstratcgia y son capa- 
ces de colocar sus piezas de forma 
pertincntc. De sus partidas se pue- 
dcn aprendcr posiciones tipicas, 
planes eslandar y procedimientcs 
tipicos de juego. Por tanto, lo cla- 
sico cs un importante punto de 
apoyo para dominar el ar:ie ~e con- 
ducir la \ucha en el medic juego. 
Recuerdc c6mo examinamos mi 
partida con Karpov (en el scgun- 
do capitulo de este libro) y las 
apreciaciones que hicc a su fo~a 
de abordar la bllsqueda de decisio- 
nes, a su comprcnsi6n profilictica 
3. SOIU LA TECNICA DE TUWO EN W PAITIDIS PIOPW T 
AIINAS 
Artur Yusupov y Mark Dvoretsky 
19. 9d6 9d8, 20. llb8 .tc8, 21. 
9c5. 
A 15 .... Wc7 por el contrario es 
~~~.~u;~:.1i;. ~:~'·rcr~,i~;~ 
con la amcnaza 19. D:•b7!. 
De esta manera se puedc vaJo- 
rar el juego de! adversario de una 
mancra mis objetiva. DespuCs de 
un exitoso sacrificio de pe6n en la 
apcrtura, las blancas no sc oricn- 
tan en la estrategia de ataque. Re- 
petidas veces no eligen el mejor 
plan para desarrollar la iniciativa, 
por lo que las blancas sc arriesga- 
ron a perder su ventaja . 
Por el conlrario, las negras ju- 
garon de forma emprendedora. 
Por ello, despuCs de aceptar el sa- 
crificio de pe6n primero cay6 en 
una posici6n dificil. Cuando ya 
casi habia parade cl ataquc, perdi6 
dcspuCs de debilitar su posici6n 
imprudcntcmentc con 20 .... g5? 
lPOr quC primcro sc va1or6 la 
partida de otra mancra? lHabia un 
error en los comcntarios? No, no 
se pucdc refutar ninguna variantc. 
Todo consistc en cl falso Cnf'asis. 
El Cnfasis cs muy importantc. Con 
su ayuda se pucdc cambiar una va- 
riantc, dcmostrar quc la partida cs 
intcrcsantc o no-que sc han come- 
tido muchos errores o casi ningu- 
no. 
Si quiere realizar una valoraci6n 
completa sobre una partida anali- 
zada, debe revisar una y otra vcz 
los argumcntos dcl comcntarista. 
Ante todo este a\crta ante las dis- 
cretas rccomendaciones de todo 
tipo hechas cede paso», que hcmos 
tratado a nuestro gusto. 
14 . ..tb2 .td7, 15 . .te4. La res- 
puesta 15 .... ..tc6 lleva despuCs de 
16 . .t•c6+ be, 17. 913 6 17. 9g4 
a una aplastantc superioridad de 
las blancas. Del todo ma1a es 15. 
... Wc8, 16 . .t.•g7! J.•g7, 
17 . .t•b7 tfd8, 18 . .t•a8 9•a8, 
74 
.tc4 .td7, 19. llb7 le da a las 
blancas 'ruertes amenazas), 17. 
.i.g3 es mas fuertc. Despues de 17. 
... 0-0, 18. dc4 fl, 19. 9d5+ las 
blancas recuperan cl pc6n y cjerce 
una amenaza lejana. 
En los comentarios a la juga- 
da t 3 de las ncgras me remito a la 
jugada 14. J.b2 y aclarc porquC no 
la juguC. Sin embargo, i,quC se exa- 
mina en concreto en esa posici6n? 
77 
i, Ve c6mo ha cambiado la posi- 
ci6n? La estructura de peones de 
las negras se ha deteriorado un 
poco, y las blancas consiguen la 
ventaja de la pareja de alfiles. El 
caba.llo en e4 sera cambiado o ex- 
pulsado mcdiantc f.2-13. La posi- 
ci6n de las blancas es preferible. 
Volvamos atras . 
La situacion antes de la juga- 
da 9 de las negras me parecio muy 
interesante. Aqui se podria trazar 
un cuadro posicional sobre el tema 
de la jugada profiJActica y la vigi- 
lancia contra las amenazas de] ad- 
vcrsario. Tome una boja de papel, 
que podria titular con el epigrafe 
«Atenci6n a las posibilidades del 
adversario». Dibuje un diagrama, 
Sohre el escriba «Zukertort-Black- 
bume (Londres, 1883)» y debajo 
«jucgan negras» o «despues de 9. 
.tb2». Asimismo, deje sitio para 
una f utura anotaci6n. Ademas, 
debe anotar que las negras jugaron 
imprecisas, 9 .... We7, y con ello 
permiti6 el cambio de! ltlc3 por el 
.td6. Era preciso cubrir la casi- 
Ua bS con 9 .... a6, una jugada tf- 
pica en posiciones semejantes. 
En principio podria escribir a 
voluntad comentarios propios o 
reflexiones ref erentes a.I tema. En 
caso de que mas tarde encuentre 
nuevos e interesantes ejemplos, 
puede colocarlos en esta hoja. 
Como resultado tendra una reco- 
pilaci6n de posiciones instructivas 
para el estudio de este tema. Gra- 
•en! 
ltle4 
cd 
9 .... 
10. /bb5 
11. ~xd(i 
Esta es la posicion de la que ha- 
ble. Los alfiles activos en b7 y d6 
apuntan al flanco del rey. Ya an- 
Seguramente aqui las negras 
prodian jugar 9 .... cS 6 9 /be4, 
sin embargo, yo jugaria 9 a6, 
previniendo /bb5. El alfil en d6 es 
una pieza muy fuerte, y las blan- 
cas deben cambiarlo por su caba- 
llo c3. Naturalmente, la salida 
lobS no siempre es efectiva. El al- 
fil puede volver a e7, despues si- 
gue a7-a6, y todo sigue igua.l. Sin 
embargo, en caso de que las blan- 
cas ya hayan ocupado la colum- 
na «c» con la darna o la torre, en- 
tonces el alfil no podria retroceder 
debido a la debilidad de c7. Sohre 
esta base a7-a6 es en posiciones de 
este tipo una buena maniobra pro- 
filactica. 
Por su parte Blackburne subes- 
tima la arnenaza lobS. 
/bbd7 8 .... 
42 •••••• .......... ,. ....... ...... •AD ...•..• 
Bl\m DlD• 
811 •.t.DAD 
II •••nm 
9 • .lb2 
tes se Jes conocia como los «alfiles 
de Horwitz» (un maestro aleman 
del siglo XIX, a quien le gustaba 
colocar asi a sus alfiles). En ade- 
lante, las negras se proponen jugar 
loe4, f5 y, finalmente, Uevar la to- 
rre o la dama a f6 para atacar al 
rey. 
ha realizado una combinacion no- 
table. Johann Zukertort, el adver- 
sario de Steinitz en el primer cam- 
peonato mundial, fue un ajedrecis- 
ta polifacetico, Era especialmente 
imaginativo en el ataque. Ademas 
era un buen jugador posicional. 
1. c4 e6 
2. e3 lof6 
3. lt)f3 b6 
4 . .le2 .lb7 
5. 0-0 
En 1883 se jugaba la apertura 
sin grandes pretensiones. Sola- 
mente se atendia a un desarrollo 
de piezas razonable. Aqui quiero 
Hamar su atencion sobre la siguien- 
te jugada de Blackburne. El consi- 
gue colocar bien sus piezas. 
5. ... d5 
6. d4 J.d6 
El desarrollo de piezas segura- 
mente es una cuestion de gustos. 
Tambien se podia jugar de . otra 
manera, por ejemplo, 6. . .. de, 6. 
... J.e7, 6 .... lobd7 6 6 .... c5. Bajo 
mi gusto personal la posicion de 
Blackburne es la mejor. Mas tar- 
de, Alekhine y Rubinstein en situa- 
ciones semejantes procederian de 
la misma manera 
7. loc3 0-0 
8. b3 
Con la jugada de) alfil a b2 Zu- 
kertort termina el desarrollo. 
76 
jugar a la «sospecha», Para las 
consecuencias de la apertura debe 
tapar el siguiente texto con una 
hoja e intentar descubrir la proxi- 
ma jugada del gran maestro. Con 
la comparacion de su comprension 
intuitiva de la posici6n y la concep- 
cion intuitiva del gran maestro, 
debe desarrollar su intuicion y su 
tacto posicional. Nimzovich es util 
para este rnetodo. 
Hay otros procedimientos.Exa- 
mine un diagrama o unos comen- 
tarios extensos. Esta claro que aqui 
se presenta un problema rico en 
contenido, que hay que hacer u 
ornitir una jugada dificil o inespe- 
rada. Profundice en la posicion, in- 
tente probar a resolver el proble- 
ma completo y finalmente compa- 
re su decision con los comentarios 
de la partida. 
El tercer metodo es, en mi opi- 
nion, un procedimiento de trabajo 
muy util, Ha examinado una par- 
tida, y un momento determinado 
le ha impresionado, le parece ins- 
tructivo e interesante. Prepare un 
«cuadro posicional» sobre ese 
tema. Dibuje un diagrama sobre 
una hoja especial y escriba escue- 
tamente por que esa posici6n des- 
pierta su interes, Deje sitio para un 
f uturo suplemento adicional o una 
correccion, Junte en esta hoja nue- 
vos ejemplos solo si se relacionan 
ternaticamente con el anterior. 
La partida que vamos a exami- 
nar se jugo «hace poco», unos 
180 afios, lPOr que he elegido el 
encuentro Zukertort-Blackburne 
(Londres, 1883)? Es una de las 
mas bellas partidas en las que se 
79 
siguen varios objetivos. Se le abren 
tres posibilidadcs promctedoras: 
en cootrajuego en el flanco de 
dama mediante a5-a4, el cambio 
de los alfiles de casil.las blancas me- 
d.iante 1.a6 y tambiCn una even- 
tual salida de la dama Wb4. 
Contra la amenaza a5-a4 las 
blancas jugarian con la mayor pro- 
babilidad a2-a4. DespuCs, el scgun- 
do jugador cambiana los altiles de 
casillas blancas, tcndria suficiente 
contrajuego y no deberia perdcr. 
Una fuerte pieza de las blancas de- 
saparcccria de! tablcro. Con ello se 
debilitaria la casilla c2, y sc refor· 
zaria la amenaza de doblajc de las 
tor~;:fs~e~~rjt~C:~~~~-,c~;; 
encontramos y qued6 claro, que ya 
quc las blanca.s babian elcgido el 
plan de juego en el ceotro, debian 
seguir coo 17. Wc2! (en Jugar de 
17. U:ael). Desde e2 la dama no 
SOio apoya ek4, sino que impide 
a las ncgras cl cambio de los alftlcs. 
Sabre este tema se puede trazar 
un cuadro posiciooal (estoy scgu- 
ro de que ya comprende como va 
a ser). El titulo seria 1tcainbio de 
piczas». Con frecuencia es ncccsa- 
rio saber quC pieza debe cambiar- 
sc y cu.al no. Este conocimiento 
puede ser la clave para la com- 
prensi6n de la posici6n y nos ayu- 
daril a detenninar el plan correcto. 
Blackbume juega de forma ruti- 
naria. Ve la columna abierta y em- 
pieza a doblar las torres. 
17. ... llc7 
18. e4 llot8 
M ucbos ajedrecistas segura- 
Si, si tuviera las negras, hubiera 
jugado 17 .... aS!. La posici6n no 
es inofensiva para las negras, su aJ- 
fil b7 es pasivo, el adversario no 
tiene ventaja de la pareja de alfiles 
y chances reales de un ataque en 
cl ccntro con e:3-<:4. Si las negras 
juegan sin plan, no conseguiran 
ninglin contrajucgo y caerin en 
una posici6n dificil. 
Con la jugada a7-a5 (quc no se 
hizo en la partida) las ncgras per· 
tencr en eucnta la respucsta a2-a41. 
Surge la amenaza i.aJ y tambiCn 
el plan de un ataque en el flanco 
de dama con a4-a.S. 
16. ... llft8 
17. Jhtl 
Las blancas disponian de una 
gran elecci6n. TambiCD se pod.ia 
pensar en 17. a4 con un plan de 
juego en el flanco de dama. No 
obstante, lajugada 17. l:tael pare- 
ce muy Util y se corresponde con 
la natural comprensi6n posicional 
de Zukertort. 
Ahora dcbcmos profundizar en 
la posici6n y encontrar una res- 
puesta para las ncgras. 
Ahora debemos situar una torre 
en la columna abicrta, lrero cua.17 
En caso de 16 .... .U ac8 hay que 
13. n ~·dl 
14. W•dl de 
Una decisi6n posible, que quiui 
reciba alguna critica. lCon quC to- 
maria en c4? El pe6n en c4 podria 
ser dCbil, con lo,que la captura con 
cl alfil parcce m.is natural. Con 
ello nos convenccmos de queen lu- 
gar de 14 .... de debcrta conside- 
rarse Jajugada 14 .... .ta6. 
JS . ..txc4 d5 
16. J.dJ 
TambiCn aqui prepararia un 
«cuadro posicional». Comentaria 
el cuadro aprox.imadamente como 
siguc: 
«Prester atcnci6n a la inespcra- 
da 13. ~bl. lmpidiendo cl cam- 
bio, las blancas planean expulsar cl 
cabaUo con D, para despuCs jugar 
0c3 y prcparar e3-<:4. En caso de 
quc permanczcan m.i.s piezas so- 
bre cl tablcro, esrc favorccc al ban- 
do que dispone de ventaja de espa- 
cio.» 
Posicioncs semejantcs se pue- 
den encontrar en Ia Apertura In· 
glesa o en la Dcfcnsa Holandesa, 
en cl sistema Stonewall. Otro ma- 
tiz es la jugada ia3, por ejemplo 
en la variante 13. 0b I e5, 14. 11 
~g5, 15. de de, 16. J.a3 ganando 
la ca1idad. 
En la partida las blancas juga- 
ron de una manera m.is modesta, 
permiticron cl cambio de caballo y 
con ello perdieron parte de su vcn- 
taja. 
78 
Hace poco, cuando hablaba con 
Dvoretsky sabre esta partida, CJ 
observ6 la jugada 0bl !. Hace un 
siglo nadie hubiera encontrado na- 
tural jugar asi. Esta maniobra po- 
sicional, para cludir el cambio de 
una manera tan poco coml.tn, apa- 
receria mucho mis tarde. Mark ls- 
raileivich encontr6 con facilidad 
esta fuerte jugada, ya que habia es- 
tudiado situaciones parecidas e in· 
cluso habia cscrito un articulo so- 
bre este tema, «la pieza sobrame». 
bese este ejemplo, cnsanche y con· 
solide su arsenal posicional. 
Rcgresemos a la partida. Gra- 
cias a la imprecisi6n de Blackbur- 
ne, las blancas ya tiencn una pc- 
quciia vcntaja. 
12. '1ld2 11ldf6 
A 12. ... f5 las blancas tenian 
prcparado dcspuCs de 13. cd 
J.•d5, 14. fJ y e3-e4. No obstan- 
te, encuentro el cambio 12. ... 
Qlxd2 mejor que la jugada de la 
partida. 
Ahora propongo reflexionar 
algo sobrc la posici6n. 
81 
files de dittinto, color la ventaja de 
material pasa a UD segundo piano, 
Jo mas imporfaote es la actividad 
de los almos. La jugada d4d5, que 
abre para el alftl b2 .la diagonal y 
amenaza Wd4, es muy interesante, 
Pero probemos algo concrete: 
2l. dl lc2, 26. •d4 ,l. Dc1pul1 
del ca.mbio en eS y .i.•dS las oe- 
gras tienen posibilidades de tablas. 
Por taoto, hay que bu.scat otras po- 
sibilidades en la posici6n. 
S.guramence Zukertort ya ba- 
bia pr_evisto jugar 22. cf. Era un ju- 
gador muy ·imaginativo y, sin 
duda, ya habia encontrado antes la 
idea de la siguiente combinaci6n. 
is. 111 
25. f6 es bastanle mas debil. ya 
que las negras consiguen una tre- 
gua: dospues de 25 .... •n. 26. 
llcJ .id5 obtione posibilidados 
roalos de lablas. La JUfUla do la 
partida. que abre la postciOn, es la 
OW fuerte. La riplica 25 .... hg es 
d¢avorablc a· causa de 26. lg3 
(26 •g7, 27, d5 y ,n caso de 
27 llc2, onlOoocs 28. ••c2). 
25. -· Id 
26. .... *Ill 
.. ~~.~.-.=.- . ~.=.~.= •A•'.••• ·"····· • •• A. • EU•,·• .A .. · II • All····AB • .,., •:m 
al menos scria dificil o casi impo- 
sible asaltar la posici6n negra. 
22. dl 
EJ comienzo de una combina- 
ci6n maravillosa. 
22. ... ~l(a; 
Si hubiera previsto el juego de 
Zukertort, las negras habrian pre- 
ferido 22 .... •· f6 coo la esperan- 
za de defenderse de cualt1ier 
E~:C ~~~\1~!;c!e~ 
continuar el ataque mcdiante g4, 
no obstante, la posiciOn de las ne- 
gras seria bastante: . estable. Pero 
Blackbume quiso jugar activo, so- 
bre todo Cl ya tenia en la mente el 
contrajuego unido a 25 ...• Jlcl. 
,Que debc:rian bacer las blancas 
ahora? Aqui las consideraciones 
generales ya no son suficientcs. 
Hay que calcular variantes ccncre- 
tas para encootrar la idea que rea- 
liza Zukertort. 
23.15 
Esta jugada le produjo una fuer- 
te impresi6o a Steinitz, el ·primer 
cam~n ,mundial, que comeoto la 
partida y la calific6 «como el prio- 
cipio de una notable cooc.epci6o 
de una d.imensi6n grandiow. 
23. -· lilo4 
LY ahora quC? 
24 . .i•o4 ... 
(DIAGRAMA~ 
Se sugiere como principal la ju· 
gada 25. d5. En posicicaes con al- 
En caso de 21. ... ltlg7, enton- 
ces las blancas continUan el ataque 
con 22. g4. 
21. ... 15 
Algo inconsecuente, pero suele 
pasar a menudo. Primero sc reali- 
za una jugada. y Jue go se compren- 
de que habia otra mejor. Profun- 
dice ahora un poco en la posici6n 
e intente adivinar el futuro trans- 
curso de la partida. i,Bajo quC coe- 
sideraciOn eligipa 22. cf? Si, es una 
jugada natural. Con la pareja de al-files es 16gico abrir el juego. Ade- 
mis, ya hay que incluir al alfil b2 
en el ataque. Sin embargo, hay que 
atender a un eventual contrajuego 
que podria emerger despuCs. de 
ltlf6-e4, asl que hay que calcular 
con ex.actitud la jugada 22. cf. 
TambiCn se podrlajugar la tran- 
quila h3 seguida de g4. Entonces 
SOio deben moverse con pruden- 
cia. 
DespuCS de 20. ... fS!, 21. cf 
0•f6 el segundo jugador tendria 
contrajuego en conexiOn con ltle4. 
21. loJ 
80 
20. ... g6 
En el boletin del tomeo ZUker- 
tort le ccloca a esta jugada un sig- 
no de interrogaci6n y advierte con 
toda raz6n: «Naturalmente, era 
necesario para parar la marcha del 
pe6n "f". Sin embargo, las negras 
deberian fijarse en que su jugada 
debilita la posiciOn del rey negro, 
sin ofrccerle por ello alguna venta- 
ja. Era mejor la directa f5.>J Si, los 
peones que estan delante del rey 
El desarrollo 16gico del plan 
blanco. Ha incrementado la venta- 
ja de espacio y al mismo tiempo 
ha preparado el ataque al rey. 
iQuC jugaria ahora para las ne- 
gras? 
Seria muy arriesgado pennitir la 
ruptura f4-f5. Por tanto, hay que 
elegir entre 20 .... g6 y 20 .... rs. 
La Ultima continuaciOn parece 
mas consecuente. 
19. ,s lile8 
20. 14 
mente bubieran procedido igual, 
primero doblarian las torres y lue- 
go pensarian c6mo seguir. En rea- 
lidad no hay nada que hacer, pues 
todas las casiUas de invasi6n por la 
columna «c» estin controladas 
conjuntamente por los alfiles. A 
pesar de todo, las negras tiencn 
una posibilidad tactica, que esta 
unida a la irrupci6n en c2. Even- 
tualmente J.a6 es una idea. pero 
no se ve c6mo se pucde preparar 
esta maniobra. 
iQuC hubiera hecho con blan- 
cas? 
83 
ajedrez, sino coo frccuencia por 
errores de canictcr blisico, por 
errores en su pcnsamiento ajcdre- 
cistico, al abordar una posici6n o 
en la toma de dccisiones. Para pc- 
dcr analizar su pensamicnto, para 
trabajar con lllCtodos racionales de 
reflexi6n, para establecer la causa 
de errorcs cometidos o para con- 
seguir unos logros creativos, no 
hay nada mas importante quc el es- 
tudio de las sutilezas ajedrecisticas. 
Los cjcmplos que quiero mos- 
trarle est.an unidos con el analisis 
de las propiu acciones y, por tnn· 
to, no SOio con un anihsis ajedre- 
cistico puro, sino con un analisis 
psicolOgico-ajedrecistico. Todo 
viene de las partidas de Sergei Do I- 
ma to¥, que desarroll6 un trabajo 
de este tipo en el periodo 
1977-1980. Entonces debia perfec. 
cionar su juego posicional. Los c»- 
mentarios de los cuadros posicic; 
nales no s61o los ilustraba con as- 
pectos puramente ajedrccisticos, 
sino tambiCn los psico16gicos de la 
toma de decisioncs y del pcnsa- 
miento ajedrecistico. 
Hacc poco examinC de nuevo 
los apuntes de Dolmatov. Recucr- 
do COmo trabajaba entonces. En 
aquella Cpoca Sergei ya era un 
fuerte ajedrecista. En l978 fue 
campe6n juvenil. Un a.iio despuCs 
gan6 la l .' liga del Campeonato de 
la URSS. lncluso para un jugador 
con una catcgoria tan alta como la 
de Dolmatov, el trabajo con los 
cuadros posicionalcs llcga a scr 
muy productivo. Se consigui6 cl 
posterior aumento de la fuerza de 
su jucgo. A pesar de todo, habia 
Partc II: M. Dvoretsky 
Ha examinado una notable par- 
tida clasica y ha visto cuantas si- 
tuacioncs estratCgicas intercsantes 
contienc. Los cuadros posicionaJes 
quc se podian trazar, por decirlo 
~~~: ~r:~:~~~i: c:~:e~:~: 
cionados con el problcma del cam- 
bio de piczas). Eso es importaote 
para adquirir los pr~micnlos 
tipicos de) jucgo posicional. Todo 
ajedrccista fuerte dispone de un 
gran arsenal de mCtodos, lanto de 
los oonocidos en general como de 
Jos mas raros. 
TambiCn sc pueden trazar Cl;IB- 
dros posicionalcs, tanto de vanos 
como de un solo tcma ajcdrecisti- 
co. El ajcdrez lo juegan personas 
que piensan, buscan y luchan. AJ- 
guicn consigue algo, cncucntra al- 
guna cosa interesante, a veces se 
equivoca o naufraga en una tarca. 
Naufraga no s6Jo a ~us~ de una 
carencia en sus conocmuentos de 
JI.... <!.>•18 
32 • .lg7+ 
Uoa jugada simpitica. 
32. ... <l.>g8 
33. W•e7 
Las ncgras abandonaron. 
estCtica. 
30. ,,. c4+ <!.>g7 
31. i.•e5+ 
Con esto se asesta el golpe mor- 
tal. TambiCn aqui Zukertort da 
mucstras de su concepci6n de la 
29. ... <!.>•h7 
29. llf8+! 
Una atracci6n preciosa. En caso 
de 29 .... Wxf8, entonces sigue 30. 
.i•e5+ W•h7, 31. W•e4+ Wh6, 
32. D.h3+ con mate en pocasjuga- 
das. 
Stcinitz coment6 la posici6n de 
la siguiente manera: 
«Las jugadas precedentes y la 
Ultima jugada de las bJan~ con~ 
tituyen una gran combinacion. qur- 
za la mas bclla quc jamilS sc huya 
producido sobre un tablero de aje- 
drez. Faltan palabras para descri- 
bir nuestra admiraci6n por la alta 
maestria con la que Zukertort jug6 
esta partida.» . 
Steinitz estuvo en una compeu- 
ci6n permanente con Zukertort, 
pero amaba el ajedrez por encima 
de todo y podia entusiasmarse de 
tal modo con una bella idea, que 
hacia justicia a su enemigo. jUn 
ejemplo a scguir! 
TambiCn decide la jugada me· 
nos cstCtica 29. W'•e4, aunquc 
tambiCn con una variantc compli- 
cada. A 29 .... II •b2 sigue de nue- 
vo 30. ars-: tfxf8, 31. W•e5+ 
<!.>•h7 (JI. ... Wg7, 32. Wc8+ 
<!.>•h7 ll. Uhl+ Wh6, 34. Wfl+) 
y aqu.°lo mas scncillo cs 32. Wh5+ 
<!.>g7, 33. lg3+ <!.>f6, 34. UJ+ 
We 7, 35. 'W'e5+, ganando la dama. 
En estos cases en que se puede 
clegir mas de una jugada, es agra- 
dable optar hasta el final por la 
mas hermosa. 
en primer Ju gar la jugada de la par- 
tida. 
82 
Scguramente aqui se interrum- 
pirian los calculos, pues las blan- 
cas tienen un ataque tan pe\igroso. 
que como minima deben a1ca~r 
las tablas. No obstante, examme- 
mos la variante hasta el flnaf 
28 .... W'•b4, 29 . .t•eS+ W•h7. 
Las blancas juegan 30. II h3+ 
<!.>g6, JI. Ugl+ <!.>h6, 32. U6+ SC· 
guido de llfS(li)+ y ..tf4+. lVe cl 
cuadro de mate? Esta es la idea de 
la combinaci6n. Mediante jaques 
seguidos las tres piezas blancas 
asestan el mate. 
A 28 .... l!lg7 6 28 .... l!lg5 de- 
cide 29. llg3. 
28. ... D.8c5 
Ahora es evidcnte que las blan- 
cas ganan, y tambiCn pueden esco- 
ger por quC camino. Junto 3: la be- 
lla soluci6n que Zukertort chge, he 
visto otras dos victorias mas. Pero 
" 
Un mCtodo de defensa tipico. El 
rey se protege tras el pe6n. Natu- 
ralmente era pear 26 .... W.: h 7, 27. 
Uhl+ y 28. l!lh6. 
27. d.5+ eS 
28. W'b4!! 
85 
fiabilidad reduce su actividad en el 
tablero. 
Si usted, en el transcurso del 
tomeo,debe conseguir a.toda cos- 
ta unas tablas, entonces un juego 
dirigido al empate seria un gran 
error. En todo caso casi siempre 
perdera, sobre todo si juega con- 
tra un adversario inteligente y ex- 
perimentado. No hay nada peor 
que jugar a tablas desde la prime- 
rajugada. Si usted no debe perder, 
entonces no piense en un empate, 
juegue activo y normal. Debe pen- 
sar en el resultado apetecido de la 
partida en el momento determina- 
do en que el adversario le , ofrece 
tablas, o si puede forzar una posi- 
ci6n de empate. En otras palabras, 
s61o una o dos vcces en el trans- 
curso de la partida. 
Naturalmente,. una actitud pru- 
dente no empeora por si sola la ca- 
lidad del juego. A veces fracasa 
por los prop6sitos. ocultos del ad- 
versario, que usted habia previsto 
de otra manera. Una posici6n tam- 
bien a veces puede ayudarle, pero 
tambien puede traerle una conse- 
cuencia desagradable. Ambas pue- 
den suceder en. una partida. Exa- 
minemos un caso parecido. 
Al principio del campeonato 
mundial, cuando tuvo lugar la par- 
tida con el jugador irani, Sergei aun no habia adquirido la seguri- 
dad en si mismo, y era muy timi- 
do y prudente. La .siguiente posi- 
ci6n proeede.del medio juego de 
esa partida. 
(DIAGRAMA 49) 
Juegan las negras. ,Como seen- 
12. ... J.d7 
Una jugada de desarrollo nor- 
mal. 
lNO obstante, no es mas fuerte 
12 .... b6, para aprovechar la gran 
diagonal para el alfil? lQue podria 
molestar aqui a las negras? Natu- 
ralmente, despues de 13. /t}e4 po- 
drian perder por descuido una to-rre. lRealizamos la-jugada o no? 
Como tras el contragolpe 13 .... 
J.a6 el cambio es favorable para 
las negras, no debemos temer 
nada. 
Dolmatov escribe sobre el dia- 
grama que era mejor desarrollar el 
alfil por la gran diagonal en lugar 
de por d7 (una pura valoracion 
ajedrecistica). El comenta lo suce- 
dido como sigue: 
48 . ••••••• . •.• ,. •••• •a•• • [f .li). 
AO R.'trD.AIJ. u.j_•n• m 
«Yo sabia que 12 .... b6 era la mas fuerte en esta posicion. Pero de 
pronto en el transcurso de.la parti­ 
da tuve miedo a 13. loe4, a pesar 
de que vi la respuesta 13. ... J.a6!. 
Por tanto, tuve miedo de un fantas­ 
ma» 
Lo interesante es que, en caso 
de que Sergei no hubiera visto la 
jugada intermedia J.a6, podria in- 
terpretarse todo como descuido 
tactico, Pero el vio todo, y sin em- 
bargo tuvo miedo, con lo que sur- 
ge un cuadro de otro tipo. Si se tie- 
ne una buena idea y funciona, jen- 
tonces no hay que tener miedo a 
hacerla! 
Los errores en el pensamiento 
de una jugada raramente son ca- 
suales. Hay que intentar encontrar 
las causas. Por ejemplo, si hay f al- 
ta de confianza en las propias fuer- 
zas, entonces no se teme a amena- 
zas concretas, y en todos los casos 
existe una excesiva precauci6n. 
Esta indecision puede ser un con- 
siderable handicap en el ajedrez. 
Con frecuencia tienen exito los ju- 
gadores agresivos y seguros de si 
mismos. 
Una actitud prudente a veces es 
el resultado de una determinada 
posici6n ante la partida. Por ejem- 
plo, para usted es importante no 
perder, debido a su posici6n en el 
tomeo estaria satisf echo con unas 
tablas, y se decide por permanecer 
seguro. 
Este estado de animo influye en 
su juego durante el transcurso de 
la partida. En un punto determina- 
do deberia jugar activo. Sin embar- 
go, su disposicion a la seguridad y 
4. ed .1<d5 
5. d4 li.)f6 
6. J.d3 J.e7 
7. 0.0 0.0 
8. We2 cd 
9. cd loc6 
10. lldl lob4 
11. loc3 Wd6 
12. J.bl 
84 
O KCHAKPUR 
e DOLMATOV 
Graz. 1978 
1. e4 c5 
2. li.)f3 e6 
3. c3 d5 
carencias en su juego que debia su- 
perar. Aqui muestro un ejemplo 
de la forma en que analizaba sus 
propios def ectos. 
A finales de 1977 no consiguio 
ganar en solitario el Campeonato 
juvenil europeo. Compartio la 
1."-3." plaza y quedo segundo en la 
clasificacion. En el tomeo salieron 
a la luz algunas debilidades de su 
juego, entre otras una carencia de 
seguridad en si mismo y una cier- 
ta pasividad. Antes habiamos tra- 
bajado en la tecnica y la estrategia. 
Sergei se entusiasmaba con el jue- 
go posicional, eludia ser el prime- 
ro en arriesgarse e intentaba resol- 
ver el combate por medios tecni- 
cos. Despues del Campeonato de 
Europa nos ocupamos de la activi- 
dad de su juego, de fortalecer su 
calidad combativa. El .trabajo tuvo 
exito. Sergei jugo con mucha agre- 
sividad e ingenio. Poco despues 
gano de forma convincente el 
Campeonato mundial juvenil. 
Pero tambien en el analisis de este 
victorioso torneo encontro el re- 
medio a una vieja enf ermedad. 
La partida con la que empeza- 
mos, se jugo al inicio del campeo- 
nato. Este primer cuadro, trazado 
por Sergei, esta relacionado con 
una posicion justo al final de la 
apertura. 
87 
ganizarme y empece a jugar a ga­ 
nar. Yo comprendia que mi posicion 
no era pear, que induso era mejor, 
pero no se me ocurrio que tenia po­ 
sibilidadts dt ­victoria.» 
En primer lugar, hay una valo- 
raci6n ajedrecistica de la situaci6n. 
Dolmatov la comprendi6 a la per- 
f ecci6n. Con la presencia de alfiles 
de distinto color, en el medio jue- 
go hay algo muy importante, quien 
tiene la iniciativa, quien ataca. Con 
claridad las negras estan mas acti- 
vas. Su alfil apunta a f2, mientras 
que su colega blanco esta tapado 
por SU propio peon d5. Un peon 
bloqueado en casillas del mismo 
color que el alfil limita considera- 
blemcnte su actividad y represen- 
ta un serio def ecto posicional en 
un medio juego con alfiles de dis- 
tinto color. 
Pasemos ahora al lado psicolo- 
gico del asunto. El paso de una po- 
sicion peor a otra mejor con fre- 
cuencia es dificil para ambos ad- 
versarios. Por una parte, el que 
disponia de la ventaja, solo en par- 
te comprende que su situaci6n ha 
cambiado y subestima el peligro. 
En vez de eso debe contentarse 
con la igualdad y dado el caso con- 
formarse tambien con las tablas. 
Pero con frecuencia sigue jugando 
a ganar y con ello cae en una difi- 
cil posici6n. Por otro lado, tene- 
mos un jugador que ha dcbido de- 
fenderse durante largo rato y, por 
tanto, sigue con un estado de ani- 
mo def cnsivo, aunque ya tenga po- 
sibilidades reales de victoria. Este 
es un tipico error psicol6gico. Se- 
ria muy bueno que aprendiera a 
No se a quien le toca jugar. La 
partida se jug6 a mitad del tomeo, 
en un instante en que Yusupov es- 
taba medio punto detras de Sergei. 
Al principio las blancas tuvieron 
una gran ventaja. Pero Dolmatov 
se defendi6 con exito. Aqui esta su 
comentario: 
«En esta posicion tome la deci­ 
sion mas desafortunada de todo el 
tomeo, ofreci tablas, a pesar de que 
tenia buenas posibilidades de victo­ 
ria. Ya que mi adversario disponia 
de poco tiempo para pensar, estas 
chances eran reales. Despues de 
una energica defensa en la primera 
mitad de la partida consegui reor­ 
A su jugada 25. ... Wb5? Dol- 
matov hizo la siguiente valoraci6n: 
«De nuevo veo la continuacion 
mas fuerte 25 .... We4, 26. We3 
fixb2, 27. ,1xe6 flx/2+, 28. 
ficxf2 li.Jxf2, sin embargo, no ad­ 
vierto que al final de la variante ten­ 
go un peon de mas. Por a/gun mo­ 
tivo tuve la impresion de que el nu­ 
mero de peon es era el mismo. » 
A primera vista parece un error 
de calculo, pero rto se produce por 
casualidad. Si un ajedrecista esta 
adaptado a un juego cauto, enton- 
ces ira a gusto a las combinaciones 
o a un juego con complicaciones 
solo a salto de mata. De forma in- 
consciente no busca la confirma- 
cion, sino la refutacion de una 
idea, para continuar con un tran- 
quilo juego posicional. Por tanto, 
se abandona a lo mas facil, y a ve- 
51 
O YUSUPOV 
e DOLMATOV 
Graz. 1978 
50 
ces, como en este caso, se deja con- 
veneer por un factor imaginario. 
En un ajedrecista con un talan- 
te agresivo normalmente .surgen 
ilusiones directamente opuestas. 
Aqui tenemos otro ejemplo de) 
mismo campeonato de! mundo ju- 
venil. 
juego activo, la dinamica y las de- 
cisiones extraordinarias. Ahora 
sentia que Serjosha podia encon- 
trar por si mismo ideas semejan- 
tes. 
Examinemos un tercer episodio 
de su partida. 
86 
cuentra? [Bienl Pero en la URSS 
se juega mejor que en Iran. Por lo 
tanto, no seria asombroso que 
Dolmatov infravalorara a su ad- 
versario. Aqui trazo un diagrama 
y anoto su jugada 22 .... ~ d7! con 
el siguiente comentario: 
«Aqui adivino las intenciones de 
mi adversario y encuentro la juga­ 
da mas fuerte. La jugada evidente 
22 .... Wb6 es mas debil por 23. 
We5! fix b2?. 24. g4!, y las blancas 
ganan. Antes ya habia previsto un 
avance como 24. g4, por lo tanto, 
ya temia que el peon avanzara ha­ 
cia el rey.» 
Vemos que de la prudencia se- 
gun un determinado estado de ani- 
mo, Sergosha cambia a poner 
atenci6n a las posibilidades de! ad- 
versario, y esto le ayuda a descu- 
brir las posibilidades ocultas. 
Atienda a la ultima frase en el 
comentario de Dolmatov. Se sien- 
te contento porque ve un resulta- 
do concreto de! trabajo de entre- 
namiento. Solo con el esfuerzo en- 
contro antes una jugada del tipo 
de 24. g4, que no era necesaria 
para su repertorio. Trabaje con el 
intensivamente en temas como el 
49 
89 
las blancas son los peones aislados 
enemigos en el flanco de dama. A 
cambio, Jas negras tienen un acti- 
vo juego de piezas, la columna «d» 
y un posible objetivo de ataque en 
el pe6n es. 
En realidad, esta posici6n es del 
gusto de Dolmatov: una lucha es- 
trategica con la posibilidad de ejer- 
cer presi6n sobre los peones debi- 
les de las negras. El quisiera ganar, 
pero no ve c6mo. Se podria jugar 
con cuidado: 25. Jle4 con un final 
aproximadamenteigual, pero sin 
posibilidades reales de victoria. 
Este es su comentario a 25. wn?: 
«Una jugada sin sentido. Yo que­ 
ria ganar a toda costa, sin embar­ 
go, dt esta mantra. solo st pued« 
perder. No se puede ir a la fuerza 
a una posicion. Una vez mas deb{ 
convencerme de ello» 
La base de la jugada del rey re- 
side en una causa emocional. Si 
tiene pensado mover la torre y va 
a pasar al final, entonces debe 
acercar el rey al ccntro. Con el rey 
en e2 las blancas podrian luchar 
por la victoria en el final. Pero por 
desgracia este es un sentimiento 
que seria rechazado con una pe- 
queiia reflexion, Tras la jugada de 
la torre podria seguir JI d 1 + 6 
'4d2. No es posible un paso al fi- 
nal con el rey en fl. Pero no hay 
otro rootivo para la jugada de las 
blancas. 
Petursson es un buen jugador 
posicional, pero se defiende roejor 
que ataca. Un buen jugador de ata- 
que hubiera encontrado con segu- 
ridad 25. ... a4!. En caso de 26. 
Las posibilidades son aproxima- 
damente iguales. Los triunfos de 
••••• .: ...... .......... •••DB •:am 11 • 
-~· ·-IIA All BifBA• 
• • • m 
53 
O OOLMATOV 
e PETURSSON 
Groningen, 1978-79 
ballo negro: 17 . .txg6. lCOn que 
pieza tomaria en g6? Dolmatov eli- 
gio la jugada 17 .... f g?!. 
«Era mds fuerte la natural 17 .... 
hg, por ejemplo, 18. ().()­0 ~/5, J 9. 
flxd8 '4fxd8 con ventaja de las ne­ 
gras en el final» (La posici6n ne- 
gra es realmente mejor a causa de 
la mala situacion del caballo en a3; 
con el caballo en una posicion nor- 
mal· esta valoracion no seria co- 
rrecta.) «Yo queria jugar una par­ 
tida complicada y observe que en el 
medio juego al menos tenia una pe­ 
queiia ventaja. En realidad el me­ 
dia juego estd aproximadamente 
equilibrado. Incluso las negras de­ 
ben jugar con precision, para no 
caer en desventaja. Antes yo hubie­ 
ra jugado, prdcticamente sin rejle­ 
xionar, 17 .... hg, con lo que hubie­ 
ra conseguido un mejor final, como 
a mi me convenia. Ahora intento sa­ 
car lo maxima de/ juego. En reali­ 
dad este es un procedimiento correc­ 
to, pero en este caso concreto me 
equivoco con mi intencion de sacar 
el maxima. 
Esta es una reflexion buena e in- 
teresante. Sergei piensa en su for- 
ma - de comportarse durante el 
52 •••••• •••.• , 
•• • B.i.8 ••••• •••• m • • • AIJAfl DAD. 
a • m •lil 
transcurso de la lucha, en c6mo 
juega a ganar, en que riesgos pue- 
de correr, y cuales no. Si un aje- 
drecista analiza su partida bajo 
este punto de vista, entonces au- 
mentan las posibilidades de que 
evite errores semejantes. Natural- 
mente, no existe una garantfa. En- 
tonces Serjosha en el Campeonato 
de Europa juvenil no se hubiera 
equivocado de nuevo en una for- 
ma y manera parecidas. Alli se pre- 
sent6 una situacion especial, el te- 
nia una seria preocupacion por la 
marcha del tomeo. Primero lo li- 
dero con seguridad Dolmatov, 
pero luego el holandes Van der 
Wiel empez6 a ganaruna partida 
tras otra y en la 1 o.• ronda alcan- 
z6 a Sergei. Daba la impresi6n de 
que el holandes podria seguir su 
racha de victorias. 
88 
O ESTRIN 
e DOLMATOV 
Kutaisi, 1978 
(DIAGRAMA 52) 
Las blancas ban tornado un ca- 
advertir cualquier tipo de error en 
sus propias acciones. Si analiza su 
juego de forma sincera y correcta, 
como hizo Dolmatov, entonces 
con toda seguridad no volvera a re- 
petir esos errores. · En conjunto, 
Dolmatov jug6 de forma sobresa- 
liente en el Campeonato mundial 
juvenil de 1978, obtuvo un exce- 
lente resultado con 10,5 puntos de 
13 posibles y gano algunas parti- 
das bonitas. Como ha visto, tam- 
bien en su mejor torneo de ajedre- 
cista debe pasar por momentos di- 
ficiles, tiene accesos de inseguri- 
dad y comete errores. Es impor- 
tante superar esos momentos con 
la minima perdida, 
Al ajedrez juegan personas muy 
diversas, que se dif erencian en su 
forma de pensar, caracter y tempe- 
ramento. Dolmatov es muy emo- 
cional. Su profusion de sentimien- 
tos le impide a veces realizar una 
valoracion objetiva de la posicion, 
Un violento carnbio de animo no 
seria raro en el. Por ejemplo, yo 
advierto cuando esta inseguro, si 
titubea o tiene miedo. Ahora va- 
mos a entrar en contacto con ca- 
sos completamente opuestos. 
Despues del Campeonato del 
mundo Dolmatov y yo jugamos un 
tomeo en Kutaisi, donde compar- 
timos el primer puesto. 
91 
24. ... Wc5+ 
25. Wf2 
Las blancas tambien podian ju- 
gar 25. loe3. Entonces correrian 
serio peligro, aunque no puedo ver 
ninguna refutaci6n. iQuiza encon- 
traria usted algo en su tiempo Ji. 
Intente encontrar la idea de la 
combinaci6n de las negras. Aun no 
esta pr6xima. 
Dolmatov escribe: «Las negras 
se dejan entusiasmar por el cdlculo 
de una compleja combinadon, que 
empieza con 22 .... h3?/, 23. g3 
J.g4, sin embargo; no advierten la 
sencilla jugada 22 .... ~dS, que /es 
habria dado una dara ventaja. De 
nuevo, mi fa/ta de disciplina en el 
ailculo me trae difu:ultades.» 
iQue entiende Serjosha por fa). 
ta de disciplina en el calculo? lQuc 
principios del calculo de variantes 
infringio? Naturalmente el princi- 
pio de la «jugada candidata», 
aquella que se imponc, que se con- 
sidera que tiene posibilidades con 
pcrspcctivas mas ricas, y en la que 
hay que ocuparsc antes del calcu- 
lo de otras jugadas. Si hubiera se- 
guido este principle, sin duda Dol- 
matov babria encontrado la juga- 
da ~dS!. Por otra parte, babria re- 
husado la combinaci6n, mucho 
mas siendo sus consecuencias 
poco claras, y hubiera consolidado 
su ventaja por un medio sencillo y 
seguro. 
22. ... bJ?! 
23. g3 J.g4 
24. fJ 
lAvanzamos el peon a b3? Esta 
es la posibilidad por la que se de- 
cidi6 Dolmatov. En un aspecto po- 
sicional es dudosa, porque debilita 
el control sobre las casillas negras. 
lSe debe jugar lnh5 seguido de 
ll)f 4? f 4 seria una buena casilla 
para el caballo. No obstante, la ju- 
gada mas atractiva es 22 .... lnd5!. 
El caballo va a f 4, pero tambien 
apunta a otras casillas, y nadie 
sabe a donde se dirige realmente. 
Quiza a c3. En caso de que las 
blancas respondan 'ttf3, entonces 
el caballo se dirige a b4. lQue po- 
drian hacer las blancas con su alfil 
c2?. Esta claro que la polif acetica 
jugada 22. ... lodS! habria subra- 
yado al maximo la ventaja de las 
negras. 
54 
O BEUAVSKY 
e DOLMATOV 
Minsk, 1979 
En el siguiente diagrama juegan 
las negras y en lineas generales es- 
tan mejor, sobre todo en el centro, 
donde dominan una casil1a debil, 
lCual seria la jugada natural? 
Pero de nuevo Petursson come- 
te una imprecision. En el aspecto 
posicionaJ su jugada es correcta, 
recibe un peligroso peon en a3 y 
fija la debilidad blanca de a2. Sin 
embargo, las blancas obtienen la 
posibilidad de llevar a su monarca 
a un lugar seguro, mediante 30. 
<t>f2. A pesar de todo, la iniciativa 
pcrmancce en manos de las ne- 
gras. Sin embargo, despues de una 
dura defensa y un angustioso ana- 
lisis de la posicion aplazada, Dol- 
matov salvo la partida. 
Si Petursson hubiera jugado 
algo mas preciso: 29 .... 1fb6! y 
solo a 30. <t>fl el avance 30 .... a3, 
el rey blanco hubiera permanecido 
en el centro. Entonces Dolmatov 
estaria mucho peor. 
Hemos hablado de la f alta de 
confianza en las propias fuerzas, 
de la sobreestimacion de las posi- 
bilidades propias asi como de la in- 
fravaloracion de los recursos del 
adversario. Un ajedrecista tam- 
bien debe advertir po~ si mismo 
otras debilidades. Por ejemplo, la 
carencia de vision combinativa. 
(Un caso semejante ya se vio en el 
primer capitulo del libro, cuando 
resolvio el ejercicio con las parti- 
das de Botvinnik- Botvinnik indi- 
co que tenia bastantes carencias en 
ese aspecto.) 
En aquellos afios, Dolmatov no 
estaba contento con su capacidad 
para calcular variantes. Despues 
de la Liga superior del Campeona- 
to de la URSS de 1979 prepare 
cinco «cuadros» con cinco parti- 
das jugadas sobre ese tema. Aqui 
muestro una de ellas. 
90 
1'cl lld2 se llega a un final dificil 
para las blancas. 
Entonces, lo mejor seria recono- 
cer el error: 26. <t>gl!?. Por un 
lado no seria f acil hacer esto, y por 
otro despues de 26 .... a3 el peon 
a2 seria debil y un objetivo de ata- 
que. 
Pero siguio una jugada menos 
energica: 
25 .... i.f8?!, con la que las blan- 
cas reciben una tregua. 
26. (4 
Dolmatov defiende el peon e5 y 
quiere poner en juego el alfil. Aho- 
ra en caso de 26 .... a4 la torre po- 
dria tomar el peon tranquilamen- 
te, ya que 27 .... Ildl+ se respon- 
de con 28 . .iel. 
26. ... .ib4 
27 . .iel 
La sencilla jugada 27. t!ff3! lle- 
vaba a la igualdad. En su lugar las 
blancas cometen de nuevo un gra- 
ve error posicional del mismo esti- 
lo. Las blancas quieren simplificar 
la posicion y luego atacar los peo- 
nes debiles. De nuevo sobreestima 
el peligro que corre su rey. 
27. ... i,xel 
28. ~><el a4! 
lQUe hace ahora? El peon b3 
esta atacado, pero la torre no pue- 
de tomar en a4 por 29 .... Wc5! 
con las mortales amenazas 30. . .. 
!tel+ y 30 .... W'gl+. La posicion 
estaria en orden si el rey estuviera 
en h2, y no en el centro. 
29. b4 a3? 
93 
Cualquier fracaso tiene tambien 
su lado bueno. Al llegar a un final 
dificil, Scrjosba empezo a def en- 
dersc con tenacidad. En un mo- 
mento en quo su adversario no es- 
taba atento, reali.zo una f antastica 
combinaci6n y con ella creo una 
verdadera obra de artc. 
Ya hemos visto que Dolmatov 
a veces en una lucha aguda se sen- 
tia inseguro, calculaba mal las va- 
riantcs y omitia jugadas tanto para 
el como para el adversario. 
El caso es muy sencillo: Dolma- 
tov comprendio que con una po- 
bre tecnica en el calculo de varian- 
tes no podia aspirar a grandes exi- 
tos. Se cntren6 duro, resolvi6 mu- 
chos ejercicios y problemas con 
posiciones practicas de mi archivo 
de ejercicios. Tambien aprovecha- 
mos otros metodos de entrena- 
miento, como jugar posiciones es- 
pecialmentc preparadas. Ahora 
pienso que en una misma situacion 
puede calcular mejor que Kaspa- 
rov. 
No piensc que en aquel tiempo 
Sergei fue un alumno sencillo, que 
solo adquirio conocimientos aje- 
drecisticos. Entonces era un fuer- 
te jugador que rcalizaba ideas in- 
teresantes y prof undas, y tambien 
habia ganado partidas celebres, 
Aunque un jugador sea muy bue- 
no, tiene def ectos y debe trabajar 
en su correcci6n. Como ha visto, 
el punto principal de su trabajo se 
dirigi6 al autoperf eecionamiento 
del arullisis de sus propios errores, 
mediante cl metodo de los «cua- 
dros posicionalcs». 
Antes he mostrado cjemplos ne- 
En principio, 29 .... '@xf6. 
lComo se valora la posicion? Las 
negras estan peor, ide acuerdo? 
En caso de que la torre se activa- 
ra, eventualmente seria superior a 
las piezas menores. Pero la torre 
no dispone de ninguna casilla de 
invasion. Despues de la centraliza- 
cion del caballo blanco la torre no 
tiene ninguna chance para pene- 
trar en el campo enemigo. Por 
contra, las blancas van a ataca.r y 
conquistar el peon h3. 
l Que pasaria en caso de 29 .... 
lld2? ;,Ve el contragolpe 30. 
.1h7+l con jaque continuo? Pero 
esto es mejor que 29 .... '9xf6 con 
un final desesperado. 
· iHay alguna otra continuaci6n? 
Dolmatov tiene la palabra: 
«Aqui coincidieron un ma/ cdlcu­ 
lo y una debil valoradon de la JXr 
sicion. Las negras tienen Ires posi­ 
bilidades: 
a) 29 .... 'flx/6. La peor jugada 
que, sin embargo, hice en la parti­ 
da. Las b/ancas tienen un f lnal ex­ 
celente. 
b} 29 .... litd2?!. Estajugada no 
la vi. Habria seguido jaque continuo 
despues de 30 . .th7+ wxh7, 31. 
W/5+. 
c) 29 .... gf!. En el medio juego, 
las negras tienen la ventaja de que 
su rey esui a cubieno en las caslllas 
f8 y e 7, mientras que el monarca 
blanco esta peor. En caso de/ cam­ 
bio de peones a2 por h3 (por ejem­ 
p/o, despues de 30. 9g4+ rt1f8, 31. 
'flxh3 Wxa2) pronto se cambian 
las damas y las negras obtienen un 
final ganado. Ser/a interesante sa­ 
ber que habria hecho mi adversario 
a la jugada 29 .... gf!.» 
La posibilidad 29. ... gf la des- 
cubrimos Dolmatov y yo cuando 
analizamos la partida, Me temo 
que Dolmatov sobreestim6 algo la 
f uerza de la jugada, Despues de 
30. Wg4+ wf8, las blancas tienen 
el jaque inesperado. 31. •b4+. No 
obstante, tiene raz6n. Jugadas 
como 29 .... gf 6 29 .... lld2 no se 
deben omitir. 
omitieron el avance 26. e5, que 
afortunadamente no suponla su de­ 
rrota. En una posicion tan aguda un 
descuido podria costarle la parti­ 
da. » 
Beliavsky hizo su jugada des- 
pues de una larga reflexion. 
26. e5 .txf3 
La (mica respuesta. A 27. ef si- 
gue sencillamente 27 .... .txdl. 
27, J:lxd8 Jlxd8 
28. er '@xal 
29. tfxf3 
V amos a detenemos aqui solo 
cinco minutos, y pensemos lque 
posibilidades tienen las negras, 
cuales son buenas y cuales son ma- 
las? 
92 
Examinemos ahora la variante. 
lQue objetivo perseguia Dolmatov 
y que habia previsto? Este es un 
ejercicio sencillo. La captura en g4 
pierde por 26 .... loxg4, 27. We2 
Wc5+. lQue jugada candidata ve 
para las blancas? 
Sergei vio la siguiente variante 
principal: 26. loe3 .txf3!, 27. 
tfxf3 lod5!, 28. ed lit xe3, 29. Wf2 
llf3, 30. We2 Wc5+ y 31. ... Xlf2 
ganando. jUn plan hello e intere- 
sante! 
Cuando Dolmatov me mostro 
la partida, le pregunte al instante 
como hubiera seguido a 29. de (en 
lugar de 29. Wf2) o aun mejor, en 
caso de que las blancas tomaran 
unajugada antes en c6. No me dio 
ninguna respuesta, ya que simple- 
mente no habia visto este contra- 
golpe. Yo no habia comprobado 
que pasaba en ese caso. En reali- 
dad, seria el principio de una va- 
riante muy compleja. 
Sin embargo, esto no fue todo. 
Dolmatov escribe: «Las negras 
55 
bre? La jugada elegida por Be- 
liavsky es mas natural. 
25. ... 1fc3 
95 
Por esta posici6n Jes ha mostra- 
do la partida. Las blancas estan 
bien, lpero c6mo desarrollan la 
iniciativa? Aunque Sergei entonces 
no era un gran maestro, bacc una 
jugada de esa categoria. Ahora in- 
tento mostrar su forma de pensar. 
Primero probemos si no se pue- 
de irrumpir, por ejemplo con 26. 
f5. Al no haber ninguna amena.za 
concreta, no se puede liquidar al 
adversario sin mas ni mas. 
i,Saben que pregunta seria util 
hacerse en esta situaci6n? «Que 
quicrc el advcrsario.» Esta cs la 
clave que nos ayuda a resolver la 
posici6n. Debemos ponernos en el 
lugar del adversario y encontrar 
que seria util para el. 
lntente pensar cuales son las in- 
tenciones que persiguen las negras. 
i,Por ejemplo, quieren cambiar en 
eS? Probemos: 26 .•.. de, 27. Jl ><d7 
,ixd7 28. ,ixb7 con ataque a la 
torre y al peon a6. Esto seria bue- 
no para las blancas, · por tanto, no 
hay que temer a la captura en c5. 
lQUe bay que decir de 26 .... d5? 
24. ... llc8 
25. lladl ~e8 
15 . .tfl! 
A la logica 15. loe4, las negras 
responden 15 .... lld8! y las blan- 
cas deben prestar atenci6n a la 
oposici6n entre la dama y la torre 
enerniga. Nana Alexandria, el gran 
maestro de Kiev, Platonov, y yo 
analizamos la posici6n y decreta- 
14 • .td3 .tc6 
mos que las blancas no tienen nin- 
guna ventaja. 
Dolmatov jug6 mas fuerte. Deja 
una casilla libre para la retirada de 
la dama. 
15. ... lld8 
16. WeJ 
Las blancas tienen algo mas de 
espacio, por lo que su posici6n es 
preferible. En adelante intentaran 
conservar y aumentar su ventaja 
de espacio. 
16. ... g6 
17. a5 
Una maniobra estandar para 
encorsetar a las negras en el flan- 
co de darna. 
17. ... ~g7 
18. 1t'e2 
Una buena reagrupaci6n de las 
fuerzas. El alfil debe estar delante 
de la dama en la diagonal gl-a7. 
18. ... lld7 
19 • .tb6 9'b8 
20. WeJ .td8 
21 • .ta7 9a8 
22 • .tb6 
Para prevenir trucos tacticos 
como 22 .... .txg2+, 23. ct>><g2 
b6+ o enseguida 22 .... b6 (22 .... 
bS), Dolmatov retira el alfil. 
22. ... ,txb6 
23. Wxb6 •b8 
24 . .te4 
El alfil negro protege el flanco 
de dama y amena.za g2. Por tanto, 
a las blancas · les interesa cambiar- 
lo. 
tinuaci6n elegida por Plaskett es 
mas debit. 
11. ... lo><d4 
12. 1fxd4 .1d7 
En la «Enciclopedia de apertu- 
ras de ajedrez» se examina la juga- 
da conocida 12 .... e5. En su lugar, 
las negraspermiten aqui una res- 
triccion de su posici6n, con la es- 
peranza de atacar mas tarde el cen- 
tro blanco. 
13. e5 toes 
No es sencillo elegir entre las 
dos jugadas naturales 14 . .td3 y 
14 . .tf3. Ambas son posibles, pero 
la ultima ejerce una presi6n mas 
fuerte. 
94 
O DOLMATOV 
e PLASKETT 
Groningen, 1978-79 
1. e4 es 
2. en d6 
3. d4 cd 
4. lo>< d4 lof6 
5. loc3 a6 
6. f4 e6 
7 . .te2 .te7 
8. 0-0 0-0 
9. a4 loc6 
10 • .te3 tfc7 
11. ct>hl 
Este es el sistema principal de la 
variante Scheveningen. La mayo- 
ria sigue ahora 11. ... 11 e8. La con- 
gativos y fracasos de Sergei. Aho- 
ra mostrare una de sus mejores 
partidas, que cualquier gran juga- 
dor quisiera tener como suya. Se 
jug6 en el Campeonato de Europa 
juvenil, 1978-79. En este campeo- 
nato, Dolmatov jug6 muy buenas 
partidas, que coment6 en parte en 
el boletin del tomeo. 
Sin embargo, el encuentro con 
Plaskett no tiene comentarios. · Re- 
cuerdo que Dolmatov encontr6 en 
esa partida una fina jugada posi- 
cional, que le dio cierta ventaja. 
No es tan sencillo comprender la 
idea de la jugada. Naturalmente, 
Sergei no se acuerda de sus calcu- 
los de entonces. Pero hace poco 
encontre un cuademo de Dolrna- 
tov con cuadros posicionales, en el 
que describe este episodio. Gra- 
cias a ese cuademo muestro ahora 
este magnifico ejemplo. 
97 
Tiene un aspecto muy natural. 
Las negras activan su dama y de- 
fienden la torre d7. Sin embargo, 
Dolmatov tenfa preparada una re- 
plica excelentc. 
27. j,xc6 9xc6 
A 27. . .. be seguiria la misma 
respuesta. 
28. /()14! 
Con la retirada de la dama se ha 
quedado libre fa casilla b6 para el 
caballo. 
Ya es hora para dccir algo so- 
bre la pieza que constituye el «leit- 
motiv» de toda la estrategia blan- 
ca. Es el caballo negro, cuyo radio 
de accien csta limitado por el peon 
blanco cS. J,Que penpectivas tiene 
esta picza? ·i,Podria liberarse el ca- 
ballo por g7 y f5? Si las damas no 
estuvieran en el tablcro, las blan- 
cas podrian impedir ese plan con 
la jugada g4. Otra ruta del caballo 
pasaria por c7 hacia d5. En caso 
de que las blancas pudieran llevar 
cl peon a c4, cntonces ese camino 
tambien cstaria cerrado, y el caba- 
llo permaneeeria en e8 apartado 
del juego largo tiempo. Aqui hay 
que recordar las palabras de Ta- 
rrasch: «Si una pieza csta mal, 
toda la partida csta mal,» 
. Ahora esta clara la intenci6n de 
Dolmatov. No amenaza a su ad- 
versario con un doble, pucs su in- 
tencion no es Devar el caballo a b6 
( esta no cs la mejor casiila en el ta- 
blero ). Las blancas pretcnden rea- 
lizar la jugada c2-c4., que limita al 
caballo cnemigo y al mismo tiem- 
dad contra las negras. Seguro que 
encontramos una def ensa para 
ellas. 
Examinemos 26 .... llcd8, que 
amenaza la captura en e5. Dolma- 
tov ha visto esta jugada y escribe 
que el habia planeado a 27 . .t x c6 
be la respuesta 28. 91>6!. Despues 
del cambio, el pe6n pasado b6 po- 
dria ser cubierto por el caballo des- 
de a4. El pe6n ncgro no va a per· 
manecer eternamente en d6, o 
bien avanzara O se cambiara en e5. 
En ambos casos, el caballo blanco 
recibe una excelente base en c5. 
Sin embargo, no estoy muy se- 
guro en la valoraci6n de la posi- 
ci6n despues de 28 .... Jlb7, 29. 
W><a6 (6 29. Wxc6), 29 .... lxb2. 
Pienso que las negras pueden con- 
tar con cl derecho de igualar, 
Posiblemente, tambien se pue- 
den encontrar continuaciones 
aceptables para las negras. Pero 
ello no af ecta a la esencia de) caso • 
Cualquier jugada como 26. 9b4!! 
en la practica influye en la suerte 
de una partida. Si le sale bien, si 
penetra en los secretos de la posi- 
ci6n para f rustrar los planes de) 
adversario y plantearle problemas 
serios, entonces es muy probable 
que el no comprenda bien su plan, 
que no se reorganice y pueda ela- 
borar un nuevo plan. Psicol6gica- 
mente, es una tarea muy dificil. 
Plaskett no llega a entenderlo. 
Seguramente esperaba una serie 
de cambios en e4, pero se encuen- 
tra frente a otra idea muy fuerte, 
que esta relacionada con 26. WM. 
26. •.• Wc7?! 
c4!!. Tras la captura en d5 ejerce 
una sensible presi6n. En caso de 
28 .... ll><c4, entonces 29. W><c4 
de, 30. ll ><d7 con una posici6n cla- 
ramente ganada, en la que las pie- 
zas negras no tienen una jugada 
util, 
Con ello, la intenci6n de Dol- 
matov esta clara. Consigue impe- 
dir el plan enemigo ligado al cam- 
bio en e4. Como sucle pasar en las 
jugadas prof undas, 26. •b4 cs po- 
livalente. La jugada tiene muchos 
puntos f uertes, no solo es util en la 
variante para la que se ha planea- 
do. Para convencemos, examine- 
mos la posici6n sobre el tablero. 
. Supongamos que despues de 
26 .... J.><e4, 27. l2:l><e4 las negras 
toman el peon «c», 27 .... : ><c2. 
Entonces se puede tomar en d6 
con ventaja. Aqui, la jugada lil c6 
no significa una ganancia de tiem- 
po, lo mismo que 26. 1fc7. En 
caso de 26 .... d5, entonces 27. 
.ld3 (planeando l2:lc3-e2-d4). Esta 
posici6n no se dif erencia de nues- 
tras reflexiones anteriores. Por el 
contrario, despues de 26 .... de, 27. 
ll><d7 .l><d7 la situaci6n habria 
cambiado. Nos proponiamos to- 
mar con el alfil en b7, que ahora 
no es posible debido a la clavada. 
Una captura cofi la dama no seria 
del todo clara. Sin embargo, no se 
puede decir nada contra la sencilla 
28. fe, pues despues de 28. ... 
W><e5 Ja salida 29. 9e7! seria muy 
fuerte. 
i,Debemos aceptar que la juga- 
da 26. 1'b4 gana la partida? Ape- 
nas, pues es dificil demostrar que 
amenaza concreta existe en reali- 
96 
Tampoco nos produce ningun so- 
bresalto. El alfil regresa a d3. A 27. 
... d4 podria seguir 28. ~e4. En 
caso contrario, las blancas llevan el 
caballo a d4 y obtienen una sensi- 
ble ventaja. 
No es mala la jugada 26. 
'ilrc7!?, que se debe calcular seria- 
mente. 
iQue otra cosa es posible? Pro- 
bemos 26 .... .l><e4, 27. ~><e4 d5. 
lD6nde va cl caballo? En c3 esta- 
ria mal, ya que las negras reciben 
contrajuego por la columna «c». 
Puede seguir lldc7, llc6 o llc4. 
28. ~c5 es poco convincente. Las 
negras tienen en reserva la replica 
28 .... lle7 seguido de llc6 o la 
buena respuesta 28 .... lldc7, 29. 
b4 llc6, 30. 'ilr><b7 1fxb7, 31. 
l2:l><b7 Iib8. 
Hemos adquirido una informa- 
ci6n interesante y ya sabemos que 
pueden responder las negras. En 
principio, 26 .... .l><e4 y 27 .... d5, 
pero tambien eventualmente 26 .... 
Wc7. Ahora hay que encontrar, 
que podemos oponer a esos pla- 
nes. En especial, icomo se puede 
impedir que las negras se liberen 
del abrazo? Dolmatov encontr6 
una soluci6n brillante. 
26. Wb4!! 
Una enigmatica retirada de 
dama, cuyo sentido es dificil de 
comprender. Este tipo de jugadas 
me encantan. Intentare aclararla. 
l,Que respuesta plantean las 
blancas a las ideas principales del 
adversario? Resulta que Dolmatov 
a 26 .... .l><e4, 27. ~><e4 d5 tiene 
preparado el fuerte avance 28. 
99 
Las negras quisleran atcnuar la 
presion en el flanco de dama y 
cambiar los alfiles de casillas blan- 
cas: 10 •.•• J.h3. Se aprecia que las 
blancas no pueden jugar 11 . .l x h3 
1fxh3, 12. ~xc7? por 12 .... li)g4. 
En la partida Ubilava-Dvo- 
retsky (Batumi, 1969) siguio 10. 
Jlbl J.h3, 11. ~ec3 J.xg2, 12. 
c,t>xgl (era mejor 12. li)xf6+) 
/l)b5. 
Aqul se advierte que los dos ca- 
ballos blancos estan fijados al pun- 
to d5, y esto parecc demasiado. 
Despues de 13.b4 rs, 14. b5 li)d8 
mi adversario tuvo que calcular 
tanto 15 .... c6 como 15 .... f4. Ubi- 
lava resolvio retroceder, sin em- 
bargo, despues de 15. 0e2 c6, 16: 
be be, 17. '9a4 wb8, 18. f3 ~e6,, 
19. ll)dc3 : f7 las negras tenian 
una ventaja evidente. 
Cinco afios despues (Odessa, 
1974) V. Savon tambien jugo con- 
En mi practica algunas veces se 
encuentra la siguiente variante de 
apertura: 1. c4 ll)f6, 2. /l)c3 g6, 3. 
g3 ig7, 4. ig2 0-0, 5. e3 d6, 6. 
li)gel e5, 7. 0.0 ~c6, 8. d3 .le6, 
9. t;)dS Wd7. 
Se podria centralizar el rey o to- 
mar los peones enemigos del flan- 
co de dama. Dolmatov se pregun- 
ta de nuevo, que es lo que preten- 
den las negras: l,Quecree usted 
que planean las negras? Segura- 
mente intentan libcrar el caballo 
mediante <t>g6 y f6. Esto hay que 
impedirlo. 
37. b4! <t>g6 
38. lle7 
El peon «f» ya no puede avan- 
zar. Las blancas quieren llevar el 
rey al centro. l,Sin embargo, era 
necesario ceder la columna abier- 
la «d» a la torre negra? 
38. ... I[d8 
39. b5! 
Ancxo a la lcccion de A. 
Yusupov y M. Dvoretsky 
M Dvoretsky: la pieza «de 
sabra» 
Ya desde los libros de Nimzo- 
vich se sabe que las piezas deben 
conseguir y ocupar los puntos es- 
trategicos importantes, y apoyarse 
en ellos, donde habitualmente es- 
tan mejor situadas. 
En la lucha por un punto deter- 
minado generalmente se procura 
cambiar esa pieza. Pero a veces 
hay que aplicar una estrategia 
completamente distinta: si median- 
te el cambio no se consigue recon- 
quistar el punto en cuesti6n, en- 
tonces hay que renunciar al cam- 
bio (pues la «principal altura» solo 
puede ser ocupada por una pieza 
enemiga, y la sobrante se muestra 
inutil), Vay a mostrar ahora algu- 
nos ejemplos sobre este tema. 
39. ... ch 
40. cb ab 
41. a6 b4 
42. a7 
Las negras abandonan. Una so- 
bresaliente victoria estrategica. 
Espero que haya advertido lo 
util que puedc ser la claboraci6n 
de cuadros posicionales, tanto en 
el aspecto ajedrecistico puro como 
en el aspecto psicologico-ajedrecis- 
tico, para el analisis de las partidas 
propias o el estudio de las debili- 
dades de otros ajedrecistas. 
59 
El sentido de 37. b4! ahora esta 
claro. 
bio directo del rey hacia el centro 
y gana espacio en el flanco de rey. 
36. ... gS 
La ultima sutileza. Aunque Ia 
posicion esta ganada, no hay que 
dejarse guiar por otro tipo de po- 
siciones parecidas para realizar Ia 
ventaja. Hay que encontrar el ca- 
mino hacia la victoria mas preciso, 
el mas «limpio». 
98 
32. ... <t>g7 
33. 'W'd6! 
Lo mas sencillo y preciso. Des- 
pues del cambio de <lamas la torre 
blanca penetra en la septima fila. 
33. ... Itb8 
34. t'f'xc6 be 
35. lI d7 li)e8 
A 35 .... li)a8 sigue la evidente 
36. c5, y el final de torres es deses- 
perado para las negras. 
36. g4! 
Una cuidadosa decision posicio- 
nal. Abre una «ventanilla», el cam- 
Las piezas negras estan muy 
oprimidas. A su vez las blancas 
ocupan la columna abierta «d». 
Sohre el tablero hay una domina- 
cion digna de Petrosian o Karpov. 
La lucha practicamente ha termi- 
nado. 
29. c4 de 
30. li)b6 lI xdl 
31. lI xdl lle8 
32. fe 
po estorba en la columna «c» a las 
piezas pesadas negras. · 
La conclusion de la partida es 
un triunfo total del plan blanco. 
28. ... li)c7 
Una trampa primitiva: 28. li)b6 
li)d5, y las negras van al encuen- 
tro del cambio de caballos. Dolma- 
tov no se desconcierta. El persigue 
consecuentemcntc su objctivo 
principal, restringir al caballo ne- 
gro. 
101 
O KARPOV e OOLMATOV 
Amsterdam, 1980 
Por tanto, las blancas dcben 
considerar su «propio» juego, por 
ejemplo, 27 . .taS! (que debilita el 
punto c6 · y los peones negros del 
flaoco de dama; la torre no pucde 
rctirarse dcbido a 28.J.a4), 27 .... 
b6, 28. J.c3 lo4e5, 29. lod4! con 
la intencion de a2-a4-a5. De csta 
manera, las blancas tendrian mejo- 
res perspectivas. 
Pero en su lugar eligi6 27. 
J.c3?!, lo4e5, 28. J.d4 b6, 29. a4 
(era mejor 29 . .tc3), .tf6 (amena- 
za 30 .... loxO+), 30. loxeS .txeS, 
31. J.xeS loxeS, 32. aS g6. 
Las· negras ban. cambiado sus 
piczas imitilcs por las activas dcl 
cnemigo. El alf d y el caballo blan- 
.co que permanccen sobre el table- 
ro son pasivos, y el contrario ya 
tiene la iniciativa, Las negras co- 
metieron un error posicional ana- 
logo en la siguiente partida. 
Las blaocas disponen de venta- 
ja de espacio, y las negras tienen a 
su disposicion el fuerte punto e5, 
a dondc ticndcn los caballos y cl al- 
fil de casillas negras. Esto sigoifica 
que las blancas no pucdcn luchar 
por esta casilla, y tampoco deben 
capturar una pieza oegra, pues las 
otras dos bay que considerarlas 
«superfluas», 
61 
O DOLMATOV 
e ROMANISHIN 
Minsk, 1979 
2. 
O DVORETSKY 
e VADASZ 
Wijk aan Zee, 1975 
11. Wa4 J.h3 
(11. ... lod8!?.) 
12. J.d.2 J.xg2 
13. ,t>xg2 rs 
14. llael 
(Seria err6nea 14. b4?, a la que 
sigue 14. ... f 4!, y se adviertc la 
mala situacion del caballo blanco 
en c3. En todo caso era mas pre- 
cisa 14. f 4, porque las negras a la 
jugada de la partida podian haber 
contestado con 14 .... g5.) 
14. ... lll7 
15. r4 
Ahora las negras habrian igua- 
lado el juego mediante 15 .... 
lod8!, por ejemplo, 16. 'W><d7 
llxd7, 17. e4 c6, 18. loe3 ef, 19. 
gf fe, 20. de loe6, 21. rs toes o 16. 
13. ... gf 
14. b4 r4 
Probablemente era mas fuerte 
la sencilla 14 .... <t>h8. 
15. gr rs 
16. b5 <t>h8! 
11. wh1 tods 
Con excelente juego para las ne- 
gras. 
9a3 loe6, 17. b4 g5. En su lugar 
jugo: 15 .... ef?, 16. gf lod8, que se 
mostro como un error: 17. 9x d7 
Jlxd7, 18. e4 c6 (o 18 .... fe, 19 
llxe4!), 19. ef! cd, 20. ll><e8+ 
wl7, 21. llfel, y las blancas tieoeo 
ventaja. 
Sohre la base de los ejemplos 
considerados se puede sacar la 
conclusion de que en esta variantc 
el caballo en c3 (si el otro perma- 
nece en d5) esta mal situado. Si las 
negras impiden el cambio de caba- 
llos, reciben un juego excelente. 
Una empresa completamente 
inof ensiva. 
100 
1. 
O GUFELD 
e DVORETSKY 
Borshomi, 1975 
11. r4 J.h3 
12. J.xh3 Wxb3 
13. rs 
tra el autor de estas lineas 10. 
loec3. Las negras estan ante el 
problema de cual de las dos ideas 
posicionales razonables (que ya co- 
nocemos por la partida anterior) 
debe realizar: el cambio de los al- 
files de casillas blancas o el retro- 
ceso del caballo seguido de c7-c6. 
Su eleccion resulta desaf ortunada: 
10. .•. J.h3?! 
11. lt)xr6+1 J.xr6 
12. lodS J.d8 
Las blancas han cambiado su 
caballo «superfluo» y a la vez ha 
hecho retroceder al alfil a una 
mala posicion, 
Siguio a continuacion; 
13. J.d.2 J.xg2 
14. it> x g2 rs 
15. 9b3 
Ahora las negras tienen que lu- 
char con serias dificultades. 
El analisis demuestra que tenia 
que evitar el cambio de caballos y 
jugar 10. ... loe8!, con la idea 
J.e6-h3 o c6-d8 seguido de c6, con 
lo que las negras no tendrian nin- 
guna preocupacion. Vamos a ci- 
mentar esta conclusion con dos 
partidas: 
IOl 
E3 
O BEGUN 
e DVORETSKY 
Minsk. 1972 
Las ncgras no debcn permitir 
que el caballo encmigo llegue a c4. 
Est.a amenaza posicional se elimi- 
na mediante 19 .... .A.bS. Ahora el 
caballo no tiene ninguna perspec- 
tiva en d2. Las negras considcran 
lilb5-a6-<:5. Si 20. llhfl (con la 
idea 21. (4), entonc.es 20 .... •r4!. 
En la partida sigui6 20. h4 bS, 
21. WgS W•gS, 22. hg ~a6con un 
excelente final para las ncgras. 
El 
O DORFMAN 
e TROIS 
SamardL 1980 
13. ~b3!. El ca.hallo est.a aqui 
mejor situado. Dado que dos pie· 
zas negras se disputan cl punto e4, 
una de ellas rcsulta superflua, Las 
blancas planean 14. •d4. DespuCs 
de 13 .... llc8, 14. IJJ4 1Jb6, ll. 
lilfcl 0.0, 16. ~es consigui6 uoa 
clara vent.aja. 
consigue impcdir el cambio, sino 
quc tambiCn el caballo de c7 que- 
da mat situado.» (E. Geller). Des- 
puCs sigui613 .... rs, 14. er er, IS. 
a4 a5, 16. bl lle8, 17 .. lal con 
veot.aja blanca. 
El 
O GELLER 
e CIOCALTEA 
Malta, 1980 
La jugada mis fuerte cs 13. 
lod3!. «Por cste camino no s61o se 
SOLUCIONES 
Muevcn blancas 
El :I ••••• ......... ••••• II•••• MJ ••• • II B 11111:10 
Ill ril ~ D.UJ 
II llllltWU ID 
Mueven blancas 
EJERCICIOS 
las negras tienen esperanzas, por- 
que el pe6n blanco «d» esta situa- 
do en una casiUa de! mismo color 
que su alfil. Esto significa que las 
negras tienen contrajuego por las 
casillas negras. Y en caso de cam- 
bio de todas las piezas pesadas, el 
final de alfiles podria ser tablas. 
Ahora dcbe elegir entre 20 .. 
llab8 y 20 .... lilae8. Con cuatro 
torres en el tablero, el alfil blanco 
se coloca en c6, y la movilidad de 
las torres ncgras es decisive, para 
tomar la columna «b», SOio es ne- 
cesaria una torre. La otra torre 
permanccc pasiva. Mientras tanto, 
las blancas pueden doblar sus to-rres en la columna (<C)> y penetrar 
por la sCptima fila. En consccuen- 
cia, las negras cst3n obligadas a 
cambiar un par de torres. 
20 .... lilae8!, 21. .i.c6 ll•tl, 
22. ll•el llb8,23. Wc3+.Wr6,24. 
l!M6+ <l1•!6, 25. b3 llb4,' y las 
negras disponen de buenas contra· 
chances. 
I02 
Las blancas disfrutan de un 
sano pe6n de mis. Sin embargo, 
O NEI 
e DVORETSKY 
Jarkov, 1967 
Lajugada 34 .... ti:le7?, que pro- 
pone el carnbio de caballos (con 
ello desaparece el caballo blanco 
sobrante b4), rue un error esrrate- 
gico. DespuCs de ,JS. lh6 Wd7, 
36. 1!1'4 lil•dS, 37. lil•dS 1.e7, 
38. lUal .t.18, 39. Wel llc6, 40. 
ll6a3! llc5, 41. J:10! a-o, 42. 
W•fJ las restantes piezas ncgras 
son pasivas y cstaJl aisladas. A con- 
tinuaci6n las blancas iniciaron el 
ataque dcfinitivo al rcy. Por cl con- 
trario, las negras habrian recibido 
un jucgo igualado mediante 34 .. 
e4!. Pues las blancas lendrian que 
considerar que despuCs de 
WTS-<:5-04 su Unica dcbilidad real, 
el pe6n c4, esta amcnazado. 
Hasta ahora hemos considcrado 
casos en los que dos caballos «se 
disputaban» una casilla. Pero tam· 
biCn otras piczas pueden estar «de 
mis». 
el cstudio de sus partidas no per- 
tenece a mi programa. Empieza 
con la teoria de Steinitz. Mi opi- 
nion es que sus lecciones se descri- 
ben en dos libros, uno de Lasker: 
«Manual de ajedrez», y otro de 
Euwe: «Lecciones de ajcdrez». 
Aaimismo, es muy intcreaanto un 
raro libro de Znosk<>-Borovsky, 
«Tcoria del medio jucgo en aje- 
drez». En el SC incluycn los meto- 
dos de valoraci6n de la posicion de 
su tiempo. Hoy en su mayoda es- 
tan olvidados. 
Los ajedrecistas anteriorcs a 
Steinitz pensaban que la sucrte de 
lo que sucedia en el tablero solo 
dependia de ellos, quc era suficieo- 
te la propia preparaci6n y un alto 
Divel creative, Entonces scria evi- 
dente lograr la iaspiracien y en- 
contrar una combinaeion genial. 
Por aquel entonces se jug6 la 
«partida inmortal» entre Anders- 
sen y Kicseritzlcy (que de ningun 
modo esta librc de errores ni resis- 
tiria sin critica un analisis profun- 
do). Steinitz fue el primero que 
pens6 que habia gato encerrado, y 
se interes6 por ese problema. Lle- 
go a la conclusion de que no siem- 
pre era posible realizar una combi- 
naci6n genial en cada momento. 
Su realizaci6n no solo dcpendia de 
la genialidad deljugador, sino tam- 
105 
Hace algun tiempo le pregunte 
a una ajedrecista con talento, que 
opini6n tenfa de las partidas de 
Alekhine. Ella me respondio: 
«iPara que voy a estudiar la obra 
de Alekhine, si nunca voy a jugar 
contra el?» De lo que se deduce 
que s61o vela las partidaa de sus 
adversarias. Estoy convencido de 
que las perspectivas de esa ajedre- 
cistas con tal postura eran muy J.i. 
mitadas. 
lPor que son necesarios los cla- 
sicos? Voy a procurar aclararlo. 
El ajedrez moderno empieza 
con la teoria de Wilhelm Steinitz. 
Antes de el bubo maestros muy 
fuertes como Philidor, La Bour- 
donnais, Morphy, etc., pero Stei- 
nitz fundo el principio del juego 
posicional, 
Como eotreoador lo mas impor- 
tante para mi son los resultados 
practices de mis alumnos. Por tan- 
to, me interesa el estudio de los 
clasicos desde el punto de vista del 
ajedrez. practice, En ese campo 
tengo un determinado programa 
de trabajo, probablemeote subjeti- 
vo, que recomiendo a los alumnos 
que entreno. 
No me interesa mucho la histo- 
ria del ajedrez antes de Steinitz, 
aunque naturalmente Morphy fue 
un ajedrecista de alto rango. Pero 
4. IOIU IL UTUDIO DI LOI CWICOI 
Mijail Shereshevsky 
107 
7. ..• h6 
8. 1.h4 ffaS 
del material ganado, sino que las 
piezas deben presionar sobre la 
posici6n enemiga. Debe pasar a la 
of cnsiva y correr algunos riesgos, 
pero estorba al enemigo para que 
no maniobre con facilidad. 
La dama blanca desde la casilla 
a6 atacaba al peon c6 e impedia el 
reagrupamiento 'We6, iod7, 
lob6(e5) y ioc4. La jugada correc- 
ta era 15. 01. Las blancas deben 
contar con la respuesta I[ a8, pero 
entonces puede llevar la dama a 
c4. El quid de la cuestion consiste 
en mantener a toda costa el ataque 
de la dama blanca al peon c6. 
Rccucrdc la variantc Najdorf de 
la Def ensa Siciliana, cuando las 
negras capturan con su dama el 
pe6n b2 y dc1puc1 va a a3. Esta 
dama preocupa al adversario. Se 
encuentra en una posici6n peligro- 
sa, pero estorba al enemigo para 
que maniobre con libertad. 
Ahora le muestro una posicion 
que procede de la defensa Rago- 
zin. 
Despues de las jugadas 1. d4 
iof 6, 2. c4 e6, 3. /of3 d5, 4. ioc3 
J.b4, uno de los planes mas mo- 
Iestos para las negras consiste en 
S. cd ed, 6. i.gS. 
Por lo general, las negras con- 
testan con el contraataque c7-c5, y 
rnientras hace la jugada preventiva 
6 .... h6. Pero tambien se puede ju- 
gar de otra manera: 6. ... c6. 
Despues de la 16gica 7. e3 sigue 
7 .... Wa5, pero tambien es util 
h7-h6. 
Juegan las blancas 
El blanco dispone de un peon 
de ventaja, pero el negro tiene ven- 
taja en el desarrollo. Contemos Jos 
tiempos: las blancas jugaron e4: 
una jugada, ioc3; dos, el enroque; 
tres, la dama ha ido a a6: son dos 
jugadas mas; en todal cinco. 
Las negras disf rutan de mas 
tiempo: las jugadas de peones g6, 
d6, be: tres, llc8, Ite8, 1!P'd7, i.g7, 
64 
O NIMZOVICH 
e CAPABLANCA 
San Petersburgo, 1914 
iof6, el enroque: son seis mas (na- 
turalmente no todos son equivalen- 
tes, por ejemplo, llc8). 
Recuerdo que en absoluto debe 
emplearse este calculo. Se com- 
prende, con un rapido vistazo, que 
las negras tienen ventaja de desa- 
rrollo y las blancas un peon mas. 
El peon e4 esta atacado, y las 
blancas se preguntan como debe 
protegerlo. Se puede hacer Wd3, 
al mismo tiempo la dama abando- 
na una posicion expuesta, pero 
tambien puede jugar ltel o f3. 
Nimzovich eligi6 IS. Wd3 y per- 
di6 la partida de una manera muy 
instructiva. 
Capablanca respondi6 15. ... 
'itc6, ataco de nuevo el pe6n e4 y 
oblig6 a las blancas a rcalizar otra 
jugada def ensiva. Despues el ju e- 
go transcurri6 por los cauces del 
moderno Gambito Volga: el caba- 
llo salt6 de d7 a c4, y las torres 
ocuparon las columnas abiertas 
«a» y «b», Las blancas no pudie- 
ron soportar esta presion. Despues 
sigui6: 
16. f3 iod7, 17. 1.d2 ioeS, 18. 
1!fe2 ioc4, 19. llabl lla8, 20. a4 
it)xd2, 21. 1!t'xd2 1i'c4, 22. 1Udl 
lleb8, 23. 1!t'e3 llb4, 24. 'trg5 
i.d4+, 25. ~hl llab8, 26. I[xd4 
1!fxd4, y las negras materializaron 
en el transcurso de la partida su 
ventaja de calidad. 
La explicacion correcta la en- 
centre por primera vez y por ca- 
sualidad en el librito de Znosko- 
Borovsky. El autor escribe que si 
el adversario dispone de ventaja en 
desarrollo, en ningun caso hay que 
disponer las piezas en la def ensa 
dos directamente, sino tambien 
por los cambios de piezas o un nu- 
mero excesivo de jugadas con una 
pieza, Hoy en dia, naturalmcntc, 
nadie cuenta esos tiempos, sino 
que el ajedrccista obscrva la posi- 
cion y evalua visualmente la venta- 
ja de desarrollo de uno de los ban- 
dos. La valoracion de la posicion 
y el trazado de un plan tambien 
partian de esos trcs momentos. Un 
metodo parecido tambien podria 
ser util en la actualidad. Veamos 
un ejemplo de ello. 
106 
bien de las particularidades de la 
posicion. Habia situaciones en las 
quc el ingcnio solo de un maestro 
no podia provocar unit combina- 
cion. Esto incite a Steinitz a exa- 
minar las diferentes posiciones, y 
empez6 a fundar las !eyes del jue- 
go posicional. Pero su gran descu- 
brimiento (y yo lo subrayo) es que 
una partida de ajedrez se puede ju- 
gar segun un plan dcterminado, 
que se pueden programar las ac- 
ciones. Y a su vez el plan depende 
de la valoraci6n de la posicion, 
Steinitz desarroll6 muchos prin- 
cipios de! juego posicional. La ma- 
yoria han pasado la prueba del 
tiempo, algunos no. Pero su prin- 
cipal pensamiento, que se debe ju- 
gar segun un plan y que este de- 
pende de la valoracion de la posi- 
cion, nadie anterior a el lo habia 
comprendido, y sin duda es correc- 
to y esencial para el desarrollode 
la teoria del ajedrez. 
Por aquel entonces las caracte- 
risticas del metodo para evaluar 
una posicion eran muy parecidas a 
las que se describen en el mencio- 
nado libre de Znosko-Borovsky. 
En el se distinguen tres factores 
esenciales, que influyen en la valo- 
raci6n: la preponderancia de fuer- 
zas (lo que hoy llamamos ventaja 
de material), la ventaja de tiempo 
(bajo nuestra comprensi6n la ven- 
taja en el desarrollo) y la ventaja 
de espacio. Si un ajedrecista habla- 
ba de! tiempo, se ref eria a los tiem- 
po ganados en la posicion. Suce- 
dia que un bando habia hecho seis 
jugadas, y el otro diez. Esto se ba- 
saba no solo en los tiempos perdi- 
109 
salva, Por tanto, intentamos jugar 
activo y aprovechar las piezas que 
ya estaban en juego. Examinamos 
11. a3 Jlc8, 12. b4. Si las blancas 
consiguen expulsar a la dama ene- 
miga, entonces despucs de 13. 
Wd4 tienen posibilidadcs de termi- 
nar el desarrollo y realizar su peon 
de vcntaja Y en caso de 12 .... 
Jlxc4, 13. ba consiguen un mejor 
final. Aun ticncn un peon de mas, 
y aunque pierdan cl peon a5, su su- 
pcrioridad en el centro lcs pcrmitc 
terminar rapidamente el desarro- 
llo. 
Vemos que aunque estas ideas 
nacieron hace · mucho ticmpo si- 
guen siendo utilcs para la practica 
actual: con ventaja de material y 
retraso en cl desarrollo no hay quc 
desarrollar piezas, sino procurar 
algun disgusto al adversario. En 
otras palabras, no hay que resig- 
narsc a una def ensa pasiva, Esta 
conceJ>:ci6n hoy ya csta olvidada 
Tambien son intcrcsantcs las ideas 
de Znosko-Borovsky rcfcrcntes a 
las posiciones con ventaja de espa- 
cio. El manifestaba el pensamien- 
to filosofico, de que no debia au- 
mentarse la ventaja de espacio, 
que lo principal era mantenerla. 
Tarde o tcmprano llegaria el mo- 
mento critico en el que el adversa- 
rio intentaria liberarse. Habia que 
estar bien preparado para cuando 
llegara cse momento. 
Znosko-Borovsky tambien da 
en su libro rccomcndacioocs de 
como comportarse cuando sc tie- 
ne desventaja de espaeio. Aconse- 
ja avcriguar que pieza csta peor 
colocada y que planea el adversa- 
Al principio pensamos que la 
posicion blanca era insuficiente. Si 
ahora desarrollamos alguna pieza 
(11. lbf3 u 11. .te2), las negras 
respond en 11. . .. lI c8 y desarro- 
llan un fuerte ataque. 
Pero nos acordamos del enun- 
ciado de Znosko-Borovsky. Las 
blancas disponen de un pe6n de 
ventaja, pero estan retrasadas en el 
desarrollo. Sin embargo, el desa- 
rrollo de otra pieza ahora no las 
66 •••••• ....... ,., .••• ,. 
• 8811. ...... 
• m D • 80. 080 u. • m~mn 
se adelantan a la intenci6n de su 
adversario. Capturar el peon b7 es 
sencillamente imposible, ya que 
despues de 8 .... lbe4, 9. WxaS 0-0 
las blancas caen bajo un ataque 
aniquilador. Y, por otra parte, las 
negras quieren tomar la miciativa 
mediante lba6 y lt)xc5. 
Es dificil aconsejar a las blancas 
una jugada mejor que 8 . .te5. Con 
ella toman bajo control la diagonal 
al-h8 y crean la amenaza de cap- 
tura del peon d5. 
Supongamos que las negras res- 
ponden en concreto 8 .... lba6, 9. 
cd e-es, 10. Wc4. La terrible 
amenaza 11. b4 solo se puede pa· 
rar con la maniobra 10 .... /oa6. 
la jugada correcta es 12. ... lI g8. 
La dama debe pennanecer en c3 . 
Ahi se encuentra en una posicion 
extravagante, pero en esa posicion 
incomoda a su enemigo. Por ejem- 
plo, en caso de 13. WhS surgen 
buenas chances de contrajuego 
para las negras: 13 .... .tg4, 14. 
1fxh6 .tf5, ya 15. JI xb7 sigue 15. 
... 1fcl+, 16. ct>e2 .tg4+. Todo 
esto es muy peligroso para las 
blancas. 
Por desgracia, el primer jugador 
dispone de la jugada 13. g3!, que 
plantea dificiles problemas. A 13. 
... .tg4 sigue 14. .te2, y la posi- 
cion negra es mala. Sin embargo, 
aparece una debilidad cronica. 
Por tanto, las negras deben ju- 
gar asi y no de otra manera. No re- 
troceda y procure oponer resisten- 
cia al enemigo si ya ha mostrado 
sus fuerzas. Comprenda que no le 
resulta facil decidirse por g2-g3, 
porque despues de .tg4 sigue el 
cambio forzoso de alfiles y se de- 
bilitan las casillas blancas. Y el mi- 
mero de piezas sobre el tablero dis- 
minuye, lo que no resulta agrada- 
ble si se tiene un peon menos. 
Examinemos ahora una varian- 
te de la Defensa Griinfeld. 
Despues de 1. d4 lbf6, 2. c4 g6, 
3. lbc3 as, 4 . .tf4 .tg7, 5. e3 es, 
6. de 9a5, hay una jugada poco in- 
vestigada, 7. \llb3. (En realidad no 
es suficiente para conseguir venta- 
ja.) 
La idea de las blancas consiste 
en cambiar las damas mediante 
1fb5. Analice con mis alumnos la 
posicion y debatimos la interesan- 
te respuesta 7 .... i.d7. Las negras 
108 
Si ahora las negras retiraran su 
dama, por ejemplo, por a3 a e7, 
caerian bajo un ataque muy desa- 
gradable. Deben intentar molestar 
al adversario con las f uerzas que 
tienen en juego. 
Si examinarnos la situacion, lle- 
gamos a la conclusion de que aqui 
Ahora las negras plantean la 
amenaza posicional .tf5, seguido 
de 1f c2. Si consiguen cambiar las 
<lamas, por ejemplo, 12 . .te2 .tf5, 
13.0-01fc2, la iniciativa blanca se 
apaga. Por tan to, 12. lI bl sin 
duda es la jugada correcta. Las 
blancas no dejan salir al alfil ene- 
migo y a la vez que colocan su to- 
rre en una posicion activa la qui- 
tan de! ataque de la dama enemi- 
ga. 
Ahora las blancas pueden elegir 
entre ofrecer un peon mediante 9. 
.txf6 o pasar a una defensa pasi- 
va, digamos 9. 1'b3 lbe4. Esta cla- 
ro que en el ultimo caso las negras 
no tienen problemas. 
9 . .txf6 
10. be 
11. lbdl 
111 
Las blancas disponen de la pa- 
reja de alfiles, pero su estructura 
de peones en el flanco de dama 
esta rota. Si las negras consiguen 
desarrollar el plan tipico en estas 
posiciones: J.a6, loc6, tf a4, loa5, 
ganara cl pc6n c4 y con cllo In par- 
tida, 
Siguiendo los principios genera- 
les del ajedrez en la apertura, de- 
sarrollo de piezas, enroque, etc., 
entonces habria que jugar I. e3. 
Me temo que en ese caso el plan 
concreto de las negras triunf aria 
sobre los principios abstractos de 
las blancas que estarian perdidas. 
Pero en la posicion tambien ao- 
tuan otros principios cvidcntcs. 
No es facil fonnular con palabras 
lo que un ajcdrcciata 1icnto lntuiti- 
vamente. 
Con un estudio atento de la po- 
sicion se puede establecer que las 
negras no tienen · ninguna pieza si- 
tuada en el flanco de rey. Por ello, 
las blancas pueden realizar la juga- 
da 1. g4!!, que cambia de raiz lava- 
loracion de la posici6n. Esta ma- 
niobra se corresponde con el prin- 
cipio «atacar al adversario en su 
punto mas debit». Es muy desagra- 
dable para las negras la amenaza 
J.g2. A 1 .... f g sigue 2. J.g2 loc6, 
3. d5 y la posicion.negra se desmo- 
rona. Si las negras juegan I. ... 
J.b7, entonces despues de 2. llgl 
las blancas desarrollan un peligro- 
so ataque en el flanco de rey. Po- 
siblemente la jugada 1. ... cd seria 
la mejor decision para las negras, 
llevando la partida a un final cla- 
ramente peor. 
Si el peon negro atin estuviera 
adivinarlas. Esto es, procure jugar 
como Rubinstein. Emplee para 
una consideracion de ese tipo alre- 
dedor de 45 minutos, y se le que- 
daran en la cabeza muchisimas co- 
sas mas que si hubiera empleado 
cinco minutos en cubrir toda Ia 
partida,» 
Tarrasch escribio un libro muy 
bueno con el titulo «La partida 
modema de ajedrez». Por desgra- 
cia hasta ahora no se ha publicado 
en la URSS, aunque debe apare- 
cer el pr6ximo aiio. Cuando lo 
ley6, Kasparov emiti6 una alta opi- 
nion sobre este libro. Aunque al- 
gunos muestren a Tarrasch como 
un dogmatico, esto no es justo. En 
aquel tiempo lucho con Chigorin, 
quc fuc cl Iundador de la escuela 
rusa de ajedrez. A algunos compa- 
triotas nuestros no les agrado y le 
colgaron esa etiqueta. 
Ahora veamos un ejemplo, que 
demuestra la superioridad de una 
aproximacion dinamica sobre las 
consideraciones estaticas, Tene- 
mos ante nosotros una posici6n 
del conocido libro de Lipnizki 
«Preguntas de la modema teoria 
de ajedrez». Mueven las blancas. 
netica,cuando hay alguna forma 
de movimiento, y Dinamica, cuan- 
do todo esta en movimiento. Tam- 
bien se comporta asi la teoria de 
Steinitz, que solo contiene una de 
las partes de la «rnccanica teorica» 
del ajedrez. Por desgracia, Steinitz 
no consider6 la dinamica de la lu- 
cha en el tablero, y tom6 todo bajo 
u_~ aspecto estatico. Su compren- 
sion es buena para muchas posicio- 
nes, pero no para todas. lPero que 
mas se le puede exigir a un solo 
hombre? Steinitz rindio una consi- 
derable aportaci6n a la teoria del 
ajedrez. 
Es muy interesante examinar las 
partidas de Steinitz, pero debe 
comprenderse que el trabajo de 
sus alumnos ilustra mejor la .teoria 
d~ Steinitz que sus partidas pro- 
pias. Fue muy severo con su teo- 
ria y no atendio a la dinarnica de 
la lucha. Y esto le llev6 otra vez a 
tristes resultados. . 
Akiba Rubinstein fue un exce- 
lente alumna de Steinitz. En su 
«Manual de ajedrez», Lasker sos- 
tiene la opinion de que las parti- 
das de Rubinstein son un ejemplo 
de la teoria de Steinitz. Ademas, 
Rubinstein podia exhibir una exce- 
lente tecnica en el final. En Ia se- 
rie «Los mejores maestros de aje- 
drez de! mundo» se incluye el ex- 
celente libro «Akiba Rubinstein», 
de Razuvaiev y Murajvery. Reco- 
miendo a todos mis alumnos que 
lo estudien. 
Les aconsejo seguir las partidas 
de esta manera: «Si ha pasado la 
apertura, cubra con un papel las 
jugadas de Rubinstein, e intente 
110 
rio. Despues hay que mejorar Ia 
posici~n de esa pieza e impedir las 
mtenciones del enemigo. Todo 
esto lo demuestra con ejemplos 
concretos. 
La teoria de Steinitz abarca di- 
versos postulados, en parte convin- 
centes, en parte menos. Tambien 
habla sabre la ventaja de la pareja 
de alfiles y sabre la mayoria de 
peones en el flanco de dama (sin 
embargo, la superioridad de peo- 
nes en un flanco, como muestra la 
practica reciente, no significa una 
superioridad automatica, sino que 
debe ir en union de otros compo- 
nentes de la posicion). 
Algunos de sus principios tie- 
nen un caracter filosofico: «Si tie- 
nes ventaja, estas obligado a ata- 
car, a realizar un juego activo, de 
lo contrario corres el riesgo de per- 
der tu ventaja.» Esto ya no es aje- 
drez puro, sino que esta proximo 
a un principio filosofico. En con- 
junto, la aproximacion a la valora- 
cion de una posicion, ta! como la 
sugiere Steinitz, merece una seria 
investigacion. Es un capitulo muy 
mteresante en la historia de! aje- 
drez. Si es posible debe leer los vie- 
jos libros, tener un contacto direc- 
to con las ideas que haya publica- 
do cualquier persona, con todo 
aquello que haya desarrollado. 
El defecto de la teoria de Stei- 
nitz consiste en su inmovilidad. En 
los institutos tecnicos se aprende 
que la Mecanica te6rica tiene tres 
partes principales: Estatica, Cine- 
tica y Dinamica. Hablando en ter- 
minos generales, Estatica es cuan- 
do todo permanece en calma, Ci- 
113 
«Nunca se puede detcrminar el 
plan para una partida completa 
bajo cl motivo aludido por Reti, 
porque ese motivo es escaso. Y 
dado que abandona el fundamen- 
to del aruilisis, para sacar conclu- 
siones muy atrevidas y generales, 
entonces sus considcracioncs se 
muestran err6neas.» 
Nos detendremos finalmentc en 
dos grandes maestros del ajedrez, 
Capablaoca y Alekb1ne, quicnes no 
se atribuyeron ninguna influencia, 
jugaron de forma completamente 
diferentc, pero grandiosa. Sus par- 
tidas son ejemplares hasta en nues- 
tros dias. 
iPor que hay quc cstudiar a Ca- 
pablanca y Alekhine? Penscmos en 
quc sc parccen aJ ajcdrez moder· 
no. Supongamos que juegan dos 
adversarios del mismo nivel, por 
cjcmplo, Andersson y Hubner. 
Uno desarrolla su plan de juego, el 
otro lo advierte e mtcnta impedir- 
lo. Como resultado del transcurso 
del plan y de la defensa las blan- 
cas consiguen una leve ventaja. Se 
concibc un nuevo plan y como res- 
puesta sigue un nuevo cootraplan. 
Finalmentc, ambos caen en Zeit- 
not, se rompe el transcurso Iogico 
del combatc, y todo es incompren- 
sible. Un ajcdrecista con poca ex· 
periencia se las entenderia muy 
mat con una partida de cstc tipo, 
incluso para un maestro no cs fa- 
cil. 
Pero si, por ejemplo, jugara 
Alekhine contra Tartalcowcr, en- 
tonces la clasc de Alekhine es mu- 
cho mas alta. El plan trazado por 
el se sigue con facilidad. Pero Tar- 
centro desde la base de la cadena 
de peones, sino desde el final, y 
esta idea se muestra muchas veces 
correcta. Nimzovich dirigio su 
comprensi6n en especial hacia la 
def ensa francesa, pero tambien en 
ella es conveniente atacar no el 
principio, sino el punto mas alto 
de la cadena de peones, jugando 
r7-f6. 
Un par de palabras mas sobre 
los libros clasicos que merecen 
atencion, Hace algiin tiempo la 
editorial moscovita Fitzcultura pu- 
blico el «Manual modemo de aje- 
drez» de Richard Reti, Merece la 
pena leerlo. En breve tambien se 
reeditara su librito «Nuevas ideas 
en ajedrez», que a mi me gusta 
mucho. Muestra la posici6n hacia 
el ajedrcz en el perlodo del hiper- 
modernism 0. 
Esta opinion en algunos aspec- 
tos a veces era dogmatica, Aqui 
tengo un ejemplo, en la manera en 
que Reti comenta su partida con 
piezas negras contra te Kolste (Ba- 
den Baden, 1925). Valora la posi- 
ci6n despues de 1. e4 lof6, 2. eS 
lodS, 3. ltlc3 lox c3, 4. de como fa. 
vorable para el. Como base Reti 
toma las perspectivas de la supe- 
rioridad de peones ( cuatro contra 
tres) en el flanco de rcy. Escribc 
que «con una elevada tecnica mo- 
dema ha conscguido en la apcrtu- 
ra una pequefia pero clara ventaja 
posicional, que puede aprovechar 
para ganar sin esfuerzo». 
Lasker critica este punto en su 
«Manual de ajedrez». Demuestra 
don de podian habersc def endido 
mejor las blancas y advierte: 
una comparacion directa salio 
triunfador Nirnzovich, pero esto 
no significa la superioridad de su 
estilo, de! hipermodemismo, ya 
que Tarrasch era bastante mas vie- 
jo y en esencia jugaba mas flojo 
que en su juventud. 
De los libros de Nirnzovich «Mi 
sistema» y «La practica de mi sis- 
tema», sin duda se puede aprender 
mucho. Pero no hay que creer ne- 
cesariamente, como muchos pien- 
san, lo que esta escrito en ellos. 
Nimzovich intentaba demostrar 
que sus adversarios eran inf eriores 
a el, y en la lucha con ellos queria 
comprobar cualquier teoria. 
Hace algunos aiios en la revista 
«Ajedrez en la URSS» el maestro 
moldavo Chebanenko public6 un 
articulo muy bueno e interesante. 
En la revista <<64» recibio una cri- 
tica de ese articulo, si bien se tra- 
taba mas de una pequeiia regafii- 
na que de una critica, Chebanen- 
ko no replico, y el tenia la razon, 
En el articulo muestra sus dudas 
sobre el principio de Nirnzovich, 
de que hay que atacar una cadena 
de peones por su base. Coloque- 
mos la cadena de peones blancos 
de la defensa india de rey: d5. e4, 
B, g2 (los peones negros estan en 
c7, d6 y e5). Nimzovich escribe 
que las negras deben jugar f5, des- 
pues, si es posible, f 4 y a continua- 
cion poner en movimiento al peon 
«g». La base de la cadena de peo- 
nes blancos es el peon D O a veces 
el peon g2. Pero nosotros conoce- 
mos ejemplos en los que las negras 
empieza con r7-f5, y despues con 
c7-c6. Significa que no ataca el 
112 
en n, y no en f5, [una bagatela!, 
no se podria considerar empezar el 
juego con g2-g4. La ventaja esta- 
ria del lado negro. El flanco del 
rey, igual que. antes, no esta defen- 
dido por ninguna pieza negra, 
pero las blancas no pueden af e- 
rrarse al peon f5. Por tanto, deta- 
lles de este tipo son muy importan- 
tes para valorar una posicion. 
Despues de Steinitz aparecieron 
en escena los hipermodernos (juna 
palabra comical). Su concepcion 
de! ajedrez estaba relacionada con 
el centro. Steinitz suponia que es 
bueno disponer de un f uerte cen- 
tro de peones, y quien disponia de 
ellos en general tenia ventaja. Para 
ajedrecistas como Reti, Nimzovich 
y Breyer, los principales represen- 
tantes de la escuela hipermoderna, 
subrayaron que no era necesario 
disponerde un fuerte centro de 
peones, que se debia abandonar al 
adversario la mitad del tablero y 
atacarlo con piezas. Surgieron 
nuevas aperturas, como la Apertu- 
ra Reti, y se ampli6 la concepcion 
de otras antiguas, como la Apertu- 
ra Inglesa. 
Nimzovich desarrollo algunos 
principios como la profilax.is o la 
sobreproteccion. Como resultado 
de la discusi6n entre «hipermoder- 
nos» y «clasicos» se enriquecio el 
desarrollo del ajedrez. 
· Nirnzovich fue un enemigo irre- 
conciliable de Tarrasch y de sus 
opiniones. Lamentablemente per- 
tenecian a distintas generaciones 
de ajedrecistas. Sus puntos algidos 
en la practica del ajedrez se desa- 
rrollaron en epocas distintas. En 
115 
Aqui era posible seguir el ante- 
rior ejemplo clasico y jugar 14 .... 
.ib7. 
Cambiando los alfiles de casillas 
blancas, Lasker cuenta con apro- 
vechar la debilidad de! peon b3. 
Pero con ello el caballo enemigo 
recibe el excelente punto c4. Po- 
dria darse una excelente situacion 
para las blancas con un f uerte ca- 
ballo contra un alfil de casillas ne- 
gras pasivo .. Vemos que estas juga- 
das, a simple vista modestas (como 
11. b3 6 14 .... .ia6) son de doble 
filo y en un piano estrategico pue- 
den ser peligrosas, y que ambos 
a5 
c5 
1!fb6 
.ta6?! 
11 .... 
12. J.b2 
13. lUdl 
14. ~cl 
variante la partida Reshevsky- 
Smyslov del radiomatch URSS-U- 
SA, 1945, en la que sigui6 10 .... 
.ib7, ll. Ildl a5, 12 . .id.2 lt)bd7, 
13. lt)cl 1t'b6, 14. lt)b3 c5, 15. 
J.e 1 : f d8, con un juego casi igual 
y complejo. 
Es interesante intentar evaluar 
otra vez la · discrepancia con el 
ejemplo clasico (esto sucedio 
22 ai\os despues), Sin la jugada 10. 
... lobd7 (en vez de 10 ..•• J.b7), 
las blancas podrian probar ahora 
la ruptura 11. e4. Por tanto,' no 
esta claro que habria sucedido. 
11. b3!? 
Reti desarrolla el alfil por b2, 
donde esta mas activo que en d2 
(como jug6 Reshevsky). Sin em- 
bargo, asi se debilita el punto c3, 
como es obvio. 
Es caracteristica y tipica de esta 
b5 
b4 
e6 
.ie7 
().() 
lt)bd7 
5 .... 
6. a4 
7. lt)a2 
8. ,!xc4 
9. ().() 
10. 1!fe2 
O RETI 
e LASKER 
Defensa Eslava 
1. en d5 
2. d4 lt)f6 
3. c4 c6 
4. lt)c3 de 
5. e3 
Hoy raramente se juega asi. La 
moda de aperturas de nuestro 
tiempo da preferencia a la jugada 
5. a4. 
9.' ronda se encontraron los dos li- 
deres, Lasker y el gran maestro 
checo Richard Reti, La batalla, 
que fue ganada por el ex campe6n 
mundial, tenia una importancia de- 
cisiva para el resultado de la com- 
peticion. 
Los comentarios a este encuen- 
tro (tomados del interesante y 
buen libro de B. Wainstein «El 
pcnsador», quc csta dc<licad<? a I~ 
produccion de Lasker) en nu opi- 
nion son insuficientes y no desa- 
rrollan de forma correcta su con- 
tenido. Por ello la partida, no solo 
desde el punto de vista historico, 
sino tambien desde el puramente 
ajedreclstico, es muy interesante . 
Por tanto, de nuevo le pido al lee- 
tor que preste su atencion, 
nada de su desarrollo se dirige al 
estudio de esta preciosa herencia 
(hablando claro: debe hacerlo). Y, 
por tanto, un entrenador natural- 
mente en cualquier caso debe es- 
tar versado en los clasicos, si tra- 
baja con jovenes. 
Si se prepara para dar una cla- 
se sobre las partidas hechas por los 
grandes maestros del pasado, debe 
haccrse pcrmancntcmente la si- 
guiente pregunta: lQue provocaria 
esta o aquella decision del adver- 
sario, podria jugar mas fuerte? Po- 
siblemente los alumnos tambien se 
la haran. En los libros y comenta- 
rios no se encuentra la respuesta a 
todas las preguntas. A veces las 
.ttlaraciones no son del todo satis- 
factorias. Por tanto, se debe empe- 
zar por comprobar las variantes. 
La mayoria de las veces el analisis 
subraya la correcci6n del juego de 
la otra parte, y ayuda a compren- 
der mejor sus decisiones, pero 
tambien se encuentran caminos al- 
temativos. Tambien sucede que en 
ciertas jugadas o anotaciones tro- 
pezamos con un error. Si un entre- 
nador ha comprobado el material 
con seriedad y atencion, en la cla- 
se podra proponer nuevas e inte- 
resantes ideas, y asimisrno precisar 
una serie de variantes. Como re- 
sultado se forma un cuadro de la 
lucha en una partida examinada 
tanto antes como despues de em- 
pezar el trabajo. 
La primera aparicion de Enma- 
nuel Lasker despues de perder el 
titulo de campeon mundial sucedio 
en el fuerte tomeo intemacional 
de Mansch Ostrau, 1923. En la 
114 
Una aproximacion modema a 
los clasicos, entre ellos los ajedre- 
cisticos, es una aproximaci6n crea- 
tiva, a veces incluso critica. Y al 
mismo tiempo atenta y seria. Todo 
ajedrecista en una etapa determi- 
Anexo a la leccion de M. 
Shereshevsky 
M. Dvoretsky: encontrar 
nuevas ideas 
takower no lo comprendia y, por 
tanto, tampoco lo refutaba. Usted 
ve el plan completo en su estado 
puro. Por contra, de los grandes 
maestros de hoy en dia de! tipo de 
Salov, Hilbner o Andersson no se 
puede observar un cuadro tan cla- 
ro, porque la fuerza de sus adver- 
sarios es tan alta como la suya. Por 
tanto, tiene que dedicar horas de 
estudio a la estrategia y al trazado 
de planes de combate de los clasi- 
cos. 
Espero que se familiarice con la 
herencia de los grandes maestros, 
de Steinitz a Alekhine, que vea sus 
partidas y que lea sus libros, que 
he mencionado con anterioridad. 
Entonces podra decir que conoce 
el ajedrez de los clasicos en su 
esencia. Naturalmente, tambien 
estan Botvinnik, Smyslov y los 
otros grandes maestros de su epo- 
ca. Sin embargo, para una profun- 
da comprension del ajedrez mo- 
demo es muy importante poseer 
una alta cultura ajedrecistica y en 
primer lugar seguir un curso sobre 
los clasicos. 
23. _, loc3 
24. llcl6?! 
Unajugada natural, logica, pero 
como advirtio el joven candidato a 
maestro Maxim Bogulavsky, era 
mas fuerte 24. lld7! lla7 y solo 
ahora 25. lld6 9b7, 26. llel. La 
torre en a7 esta peor que en a8. 
Por lo demas, el rcsultado de la 
partida tambien esta abierto des- 
pucs de 26 .... la61. Por cjcmplo: 
27. · lld7 llc7, 28. ~d6 •bs, 29 . 
fodxf7. Ahora no scria buena 29. 
... ,lxeS por 30. ltd8 \txd8, 31. 
foxdS con la amenaza 32. •hs, y 
en caso de 29 .... llaa7, 30. foh6! 
'it>f8 (30 .... gh, 31. 'W'g4!), 31. 
lohg4 ll xd7, 32. loxf6 las blancas 
ticnen un f uertc ataquc. Sin em- 
bargo, despues de 29 .... \tc8! el 
cabaUo blanco termina su galope 
por el campo enemigo (30. lod6 
ll x d6; 30. ~h6 gh; 30. ll x c7 
Wxc7). 
0 27. foxf7!? J:lxc4 (pero no 
27 .... c;f;,xf7?, 28. ltxd7+!), 28. 
:xa6 Wxa6, 29. be c;t,xf7, 30. es 
Wxc4, 31. ef gf, y las negras obtie- 
nen una pequeiia compensacion 
por la calidad pcrdida. 
24. ... 'Wb7 
25. llel 
Ahora las negras deben contar 
con 26. lld7. A 25 ...• lld8 sigue 
117 
24. foxc4 .txa}, 25. llxal foc3 y 
la torre blanca se quedaria fuera 
del juego. 
Despues de la jugada de la par- 
tida 23 .... Jlxc4, 24. ~xc4 .txal 
ya no es tan agradablc debido a 25. 
ed!. 
23. e4 
En estos casos suele ser muy util 
abrir un respiradero para el rey, 
por Jo que era seductor 23. g4. Sin 
embargo, seguiria 23. ... ll x c4!, 
20. ... .te7! 
Si Lasker hubiera jugado 20 .... 
lod5, habria visto la respuesta 21. 
loe2. Con eUo la posicion perma- 
neceria tranquila, y poco a poco se 
notarian las inconveniencias de) 
cambio de alfiles de casillas blan- 
cas propuesto por las negras. A 
proposito, podia producirse en la 
partida una posicion aproximada- 
mente igual, si Reti hubiera elegi- 
do la modesta 21. loe2. En ese 
caso habria conseguido las mejores 
chances, Jo que no indica que el 
error del plan negro comience con 
la jugada 14, sino que solo es una 
consecuencia de la erronea juga- 
da 18. 
Lasker provoca a su adversario 
para que ef ecnie la activa manio- 
bra locl-d3-e5, con la que las blan- 
cas ocupan las casillas centrales. 
Con ello el cabaUo negro obtiene 
la posibilidad de afianzarsc co c3. 
Aqui muestra Lasker su podcrosa 
experiencia en la def ensa de posi- 
ciones estrategicamente perdidas, 
pues advierte que la buena coloca-cion de una sola pieza puedc ser 
una tabla de salvacion, que por ese 
medio puede neutralizar el ataque 
de las piezas blancas, a simple vis- 
ta amenazador. 
21. locl3?! 
Ya hemos hablado del esfuerzo 
de ambas partes a regirse por sus 
propios principios, sm embargo, 
en este caso Reti deberia haber 
sido prudente, en especial bajo la 
presion de un creciente Zeitnot. 
21. ... fodS! 
22. lodes .tr 6! 
Naturalmente era erronea 22 .... 
f67, 23. llxd5!. 
Con 22 .... ll f8?! es posiblc esta 
variante: 23. e4 loc3, 24. lld7 
lla7, 25. llxa7 \txa7, 26. loc6 
•c7, 27. loxe7+ •xe7, 28. loxa5 
Wc5, 29. loc4 '@d4, 30. llcl! 
(pero no 30. llel o 30 .... foxa4), 
30 .... 'l'xe4 (30 .... loxe4 no re- 
sulta por 31. lldl), 31. 'l'xc4, y 
las blancas tienen ventaja en el fi .. 
nal. 
cas podrian quitarle a las piezas 
enemigas la importante casilla d5 
mediante 20. e4!. Es peor 20. 
lod3?!, a la que sigue 20 .... lld5, 
21. e4 ll d4 con ju ego conf uso. 
Y a la inmediata 20. e4 seria de- 
sagradable 20. •b7; tambien es 
mala 20. lt:ld3 a causa de 20. . .. 
loe4 (d5) seguido de 21. ... loc3. 
20. \tf3! 
116 
adversarios dependen de sus prin- 
cipios, y en la lucha por la inicia- 
tiva no se arredran por las debili- 
dades en su propio campo. 
15. de?! 
En caso de 15 . .txa6!? •xa6, 
16. 'f'xa6 Jilxa6, 17. lod3lasblan- 
cas obtenian un final algo mejor. 
Merecia atencion 15. lod2. 
15. ... loc5 
16. loeS .txc4 
Era interesante 16 .... lod5!? se- 
guido de 17 .... .tf6. 
17. loxc4 'l'a6 
Ahora las blancas debian tomar 
medidas contra 17 .... llfc8 y 18. 
... loxb3 y tarnbien pensar en el 
desarroUo de su cabaUo c I. 
18 . .td4 llfc8? 
En mi opinion un error esencial. 
Las blancas querian resolver sus 
problemas mediante el cambio en 
c5. Las negras podian mantener 
alli el caballo, si hubieran jugado 
18 .... lofe4! (o tambien 18 .... 
lofd7), porque 19. f3 loc3, 20. 
.t x c3 be seguido de 21. ... ll f c8 
seria molesto para las blancas. 
Seguramente Reti hubiera res- 
pondido 19. lla2!, sin embargo, 
despues de 19 loc3 (tambien 
era posible 19 lilfc8, 20. llc2 
ll ab8), 20. .t x c3 be, 21. llc2 
ll ab8! (pero no 21. .. . .tf6?, 22. 
e4), 22. ll xc3 .tf6 se producia un 
juego completamente equilibrado. 
19. ,lxc5! ,lxcS 
En caso de 19. . . . ll x c5 las blan- 
aunque el resultado probable seria 
las tablas. 
En el Zeitnot es casi imposible 
realizar en esta partida una jugada 
que lleve al rey a la esquina, pero 
29. 'i!? h 11 le hubiera dado a las 
blancas una ventaja decisiva. S. 
Tarrasch ofrece esta variante: 29. 
... .!od4, 30. Wxe5 .!i)xb3, 31. .!ob6 
9c3 (31. ... 1t'cl, 32. Ilddl), 32. 
't!fxc3 be, 33 . .!i)xa8 (tambien es 
fuerte 33. lbxcS J:txc8, 34. l:tedl! 
lbd2, 35. l:tcl, descubierta por Ilia 
Makarev, que al igual que su ami- 
go Maxim Boguslavsky participa- 
ba en nuestra escuela de entrena- 
miento ), 33 .... c2, 34. h3 (era lo- 
gica 34. h4 o 34. g3), 34 .... cl 1f 
(el final de torres despues de 34. 
. .. lixa8,35. Jlc6cl9esdesespe- 
rado para las negras), 35. ll xcl 
.!oxcl, 36 . .!ob6 l:te8. Esta claro 
que el peon de mas de las blancas 
asegura excelentes posibilidades de 
victoria (las anotaciones entre pa- 
rentesis son mlas: M. Dvoretsky). 
Las negras podian def enderse 
con mas tenacidad: 29 .... l:td8 (en 
lugar de 29 ..... -tld4), 30. Wxe5 
(30. JI xdS JI -as seguido de 
.!od4), 30. ... JI x d6, 31. Wx d6 
119 
70 ••••.••• ••• .\ . .\ . •. '..'._g .. : •• .,, .•. •'*'• A.lb.A •. JJ BAB. B 
·-· ••DAU • • ·'a·m 
tida (en el libro de B. Weinstein se 
habla de un fuerte Zeitnot de las 
blancas), que pudiera darnos una 
informacion adicional, que seria 
muy importante para una mejor 
comprension de lo sucedido en el 
tablero. 
27. ... e5? 
28. 1t'f5 
Las blancas podian abrir un res- 
piradero, si hubieran jugado 28. 
h4!?. En caso de 28 .... lbxa4 se- 
ria desagradable 29. lied 1 lH8 
(29 .... lbc5, 30. lbb6), 30. lid?, y 
el peon e5 esta atacado. A 30. . .. 
'trc5 tiene la respuesta 31. li ld5. 
A 28. ... ll d8 sigue 29. li x d8+ 
li x dB, 30. h5 h6, 31. lbe3 con in- 
tencion de jugar lbf5 y 1!t'g4 o 30. 
... lZ)xa4, 31. lial lbb6, 32 . .!oe3 
con la idea 33. h6, 33 . .!of5 o 33. 
li x a5. En todas las variantes las 
blancas disf rutan de buenas posibi- 
lidades de ataque. 
La jugada de! texto, que plan tea 
las amenazas 29. lid? y 29. 'fixes, 
en esencia tambien es muy fuerte. 
El defecto consiste en que sigue un 
ingenioso contragolpe hace tiempo 
preparado por Lasker. 
28. ••• .!oe2+!! 
(DIAGRAMA 70) 
29 • ..tin? 
Podia capturar el caballo, pero 
despues de 29. Ir. xe2?! 1fxd6!, 30. 
tfxf7+! ..tih8 (a tablas llevaba 30. 
... c;!?xf7, 31. lbxd6+ 'i!?e6, 32. 
.!oxc8 a-es, 33. <,!,fl lk3, 34. 
lle3 Ir.xe3), 31. tfd5 el bando ne- 
gro merece alguna preferencia, 
Ahora las blancas querrian re- 
forzar su posicion mediante 28. e5 
seguido de 29. ~b6. 
Una consecuencia logica de la 
estrategia negra seria el golpe na- 
tural 27 .... lbxa4!. A 28. liedl tie- 
ne la sencilla defensa 28 .... lif8!, 
29. ll d7 1!i'c5. 
En todos los comentarios a esta 
partida sc mucstra la conviccion 
de que las blancas habrian ganado 
mediante 28. e5 lbc3, 29. lbb6. S. 
Tartakower da esta extravagante 
variante: 28. e5 aas, 29. lledl 
(lPor que no sencillamente 29. 
llc6! ganando pieza?), 29 .... lbc3 
(lY que pasa con 29 .... lbc3?), 30. 
li d7! rs, 31. ef1. 
Sesenta aiios(!) perrnanecio in- 
variable esa impresion, en la que 
influyo sustancialmente la valora- 
cion de la estrategia de ambos ad- 
versarios, hasta que en nuestros 
dias el gran maestro A. Yusupov 
mostro la posibilidad de una sen- 
cilla defensa para las negras: 28 .... 
llab8!. Y si 29. liedl, entonces 
29 .... lbc5. Se rechazan las ame- 
nazas, y el peon negro de mas per- 
manece. Ahora las blancas deben 
luchar por las tablas, y no les re- 
sultaria facil, en especial bajo la 
presion de un f uerte Zeitnot. 
lPero por que no tomo el peon el 
ex campeon mundial? Posiblemen- 
te Lasker, un excelente tactico, vio 
otra posibilidad de defensa, mas 
sorprendente y mas bella, y ya no 
quiso admitir otra, por tanto, no 
calculo con exactitud todas las va- 
riantes. 0 quizas influyo el Zeit- 
not. Por desgracia, no tenemos un 
cronometraje de! tiempo de la par- 
118 
26. lI xd8+ lI -es, 27. lbxa5 We?, 
28. lbec6, y en conjuncion con la 
amenaza e4-e5 las blancas pueden 
consolidarse. Naturalmente, tam- 
bien es posible aqui 25 .... lI a6 con 
la variante que hemos mostrado en 
los comentarios anteriores, pero 
Lasker encuentra un camino mas 
fuerte. 
25. ... ,i.><c5! 
26. lb><e5 'itc7! 
Naturalmente no resultaba 26. 
... lbxe4? por 27. lid7!. 
En caso de 26 .... lid8, 27. lbc4 
]Ixd6, 28. lZ)xd6 'fic7, 29. e5 la 
ventaja estaria del lado blanco. Te- 
niendo una puerta abierta, saca su 
torre por la ruta e3-d3-d4-c4. En- 
tonces el caballo c3 no seria peli- 
groso. No amenaza nada e incluso 
ocupa una casilla desde la que po- 
dria atacarse al peon b3, la unica 
debilidad en el campo blanco. 
27. lbc4 
No hay otra cosa. En caso de 
27. lld7 W><e5, 28. 1!fxf7+ 'i!?h8 el 
punto g7 esta cubierto, y a 27. 
'i!fd3 sigue 27. lb><e4! (seria mala 
27 .... lbd5?, 28. lbc4), 28. ll xe4 
'flxd6!. 
69 ••:1• ••• 
.. II m.1m.1 m. 01• m. ~. - . ~ ...... 8·lb·A·. •AM-~· ~ g ~ wru B. B. rQAr(,;)J, .. ~ ~ .... ~ ~ 
121 
El 
O KREJCIK 
e PERUS 
1906 
La estructura de pcones no le 
da al rey negro ninguna posibili- 
dad de participar en la lucha. Solo 
puede actuar con el alfil. Primero 
veamos c6mo termino la partida. 
SOLUOONFS 
Muevea blancas 
Mueven negras 
F.JERCIOOS 
En esta ocasi6n le propongo 
ejercicios mas dificiles, no para re- 
solverlos, sino para un profundo 
analisis (con tablero y piezas) 
En una posici6n muy aguda, y 
ademas con apuros de tiempo, no 
es sencillo pasar a la defensa y en- 
contrar la mejor jugada. Yo creo 
que los asuntos blancos no estan 
perdidos, ni mucho menos. Podian 
elegir entre 34. ll b6, para colocar 
su torre detras del peligroso peon 
pasado negro, y 34. h4 con la idea35. ILb6 6 35. h5 h6, 36. lle3 y 
37. 1Ig3. 
34. ... ILab8! 
35. es b3 
36. e6 re 
37. lldxe6 lU8 
38. Wes 'ftc2 
39. r4 b2 
40. lle7 1'g6 
41. rs trr6 
42. 1'd5+ <&>h8 
43. llb7 Wc3 
Las blancas abandonaron. 
S. Tartakower indica la varian- 
te 44. lHI 1!fe3+, 45. <&>hi 'Wei, 
46. <&>gl h6!, 47. f6 ll x b7, 48. 
Wxb7 ll xf6 con victoria de las ne- 
gras. 
El analisis ha demostrado que la 
partida no estuvo libre de errores. 
Pero en ella se desarrollo un com- 
71 ••••••• •••••• • g •• •••• A•tfRAB B . . .. . B. 080. 
RM D m 
bate activo y arriesgado con am- 
bos adversarios buscando la victo- 
ria, y cada uno permancci6 ficl a 
sus planes. El prccio de una sola 
jugada era muy alto, y una impre- 
cision (como 27 .... c5? 6 29. ~fl?) 
podia dar un vuclco a la situaci6n . 
En las competicioncs de hoy en 
dia el juego de los grandcs maes- 
tros, por desgracia, cs mas seguro, 
y la sucrte de la partida depende a 
veces s6lo de una sutileza en la 
apertura. No creo que solo tenga 
la culpa de ello el elevado nivel ge- 
neral de la tecnica de juego. Para 
un verdadero luchador, estoy con- 
vencido de ello, tambien en la ac- 
tualidad existe un amplio campo 
de acci6n creativa, y aiin podre- 
mos regocijamos muchas veces 
con excelentes ejemplos de) arte 
ajedrecistico. 
120 
(DIAGRAMA 71) 
34. wrs? 
32. <&>gl loc4 
33. foxc4 
A 33. foxa8 sigue 33 .... 1'xd6, 
34. 9xd6 lo><d6, 35. lob6 (35. e5 
loc4), 35 .... ILc2 (naturalmente no 
la ofrecida por B. Weinstein 35 .... 
llc6?!, 36. lod5 foxe4?? por 37. 
loe7+), y debido a las amenazas 
36 .... b3 y 36 .... foxe4 las negras 
deben ganar. 
33. ... 9xc4 
9xd6, 32. foxd6 lod4. Si ahora 
33. lle3, entonces 33 .... lld8 (se- 
ria mas floja 33 .... lla6, 34. loc4 
llc6 por 35. lld3), 34. e5 f6, 35. 
f 4 f e, 36. f e loc6 con igualdad 6 
34. lob7 lld7, 35. lld3 (35. foxa5 
loxb3; 35. loc5 llc7), 35 .... 
ll xb7, 36. ll xd4 <&>f8, 37. g3 llc7, 
38. lld5_ llc3,.39. J:lxa5 J:lxb3 y 
muy probablemente aparece un fi- 
nal teorico de tablas «cuatro peo- 
nes contra tres en el mismo flan- 
co». 
Pero en lugar de 33. lle3? era 
mas fuerte 33. llbl. Latorre toma 
el control de la primera fila, ya 33. 
... ILd8 ya es muy fuerte 34. lob7. 
Con un juego cauteloso las blancas 
pueden contar con realizar su 
peon de ventaja. 
29. ... lod4 
30. WxeS foxb3 
31. lob6 lod2+! 
[En este jaque reside la sal de la 
combinacion! 
123 
E3 
O TEICHMANN 
e N.N. 
Zurich, 1921 
de las negras objetivamente no les 
prometia ventaja. Aun mas, no es 
dificil demostrar que debia llevar a 
una posicion peor. 
En respuesta a 17 d5 probe- 
mos 18. e5! lt:le4 (18 de, 19. 
.lc2), 19. 9xd8 J:lfxd8. La opi- 
nion de Spielmann es que la. posi- 
cion negra es favorable debido al 
retraso en el desarrollo de las blan- 
cas. Pero eso no es todo, la valo- 
racion de la situacion depende en- 
tre otros de Joa def ectos de la es- 
tructura de peones negros. Si juga- 
mos 20. b3 fS, 21. cd .txd5, 22. 
loe3 .te6, 23 • .t><e4 fe, 24. llcl, 
esta claro que a las negras les cs- 
pera una dificil lucha por las ta- 
blas. 
En lugar de la efcctiva, pcro 
desde un punto de vista objetivo 
incorrecta ruptura, Spielmann po- 
dia realizar una sistematica pre- 
sion sobre el centro enemigo, y 
despues de 17 •••. lle8!, _18. 0-0 
.td7 podria seguir, por ejemplo: 
19. lt:lc3 (no es jugable 19. e5 de 
20. fe JlxeS, 21. Jlxf6 tfxf6 22. 
tfxh7+ q;>f8), 19 .... ]Ixb2, 20. e5 
.tc6!, 21. lt:ld5 .t x d5, 22. cd de, 
23. fe tfxdS, y las negras ganan . 
Las blancas podrian def enderse 
mediante 19. llel .tc6, 20. ltlf2 
(y ahora no pasa 20 .... ll x b2? por 
21. e5), pero tambien en ese cas? 
las negras disf rutan de una posi- 
cion superior. 
Las blancas abandonaron. 
Hemos visto que este sacrificio 
1fxc3 
llde4! 
9d2 
ll4e6 
llf6 
11 xe l+ 
28 ..•. 
29. W'fS 
30. 1kf2 
31. llgl 
32. itg2 
33 . .tf3 
E2 
O MIESES 
e SPIELMANN 
3. • partida del match 
Regensburg. 1910 
En el encuentro, despues de 17. 
... dS?!, las blancas se decidieron 
por aceptar la of erta del adversa- 
rio: 18. ed J.xdS!!, 19. cd W><d5. 
Spielmann, comentando esta si- 
tuacion, escribe: «Ahora se puede 
valorar el resultado del sacrificio. 
Las negras tienen una pieza menos 
(los peones doblados apenas se 
pueden tener en cuenta), pero gra- 
cias a las dos columnas abiertas en 
el centro superan a su adversario 
en el desarrollo. El ataque simulta- 
neo al alfil d3 y el peon g2 impide 
el enroque blanco. Ademas, las 
blancas pierden un tiempo, si no 
quieren reconocer mediante 20. 
.i><h7+ y 21. 0-0, que deben con- 
tentarse con la igualdad. Pero pa- 
rece inverosimil que.las blancas si- 
quiera intenten devolver el sacrifi- 
cio. Por consiguiente, las blancas 
pueden con tar· con un fuerte ata- 
que sobre el rey enemigo atascado 
en el ccntro, Esta es la reflexion 
por la que me deje llevar, cuando 
me decidi por el sacrificio. Sola- 
mente la fe ilimitada en la fuerza 
de mi posicion y en los principios 
que rigen el desarrollo dan naci- 
miento a la idea, pues hasta hoy no 
8 .... fe, 9. fe .ie2. A 8. q;>e2 deci- 
de finalmente 8 .... fe, 9. de d3+, 
10. ~xd3 ,ixf3 seguido de 11. ... 
,ixe4 (analisis de M. Dvoretsky). 
conocia un ejemplo previo de tal 
ruptura. A partir de ello deduzco 
que a las blancas, a pesar de su p_1e- 
za de ventaja, les resulta muy difi- 
cil def enderse contra las potentes 
f uerzas enernigas. Esta circunstan- 
cia produce la recuperacion de al- 
gunos peones en un sector deter- 
rninado de! tablero. El transcurso 
de la partida muestra que mi refle- 
xion anterior, al menos desde un 
punto de vista practice, se confir- 
ma completamente.» 
20.1!1g3 llfe8+, 21. .le2 llbd8, 
22. lt:lc3 (22. ~fl Jlxe2!, 23. 
q;,xe2 •c4+!, 24. q;>el lle8+), 22. 
... -.dl+, 23. wn 1oc1S. 
«Mas fuerte que 23 .... •><b2 . 
En estas situaciones los peones de- 
ben caer por si solos. Todo el pen- 
samiento debe dirigirse al ataque.» 
(Spielmann.) 
24. llel lt)xf4 
25. 'W'f2 lld4 
26. g3 lt:lh3 
27. 1!ff5 1fxb2 
28. 1!fxh3? 
La variante principal de Spiel- 
mann es 28. lt:ldl! 1!1d2!, 29. 1!fxh3 
llde4, 30. lt:lf2! :llxe2, 31. Jlxe2 
1!fxe2+ 32. ~g2 h5!, y surge una 
situaci6n conf usa con posibilida- 
des mutuas. 
122 
Esta es la posicion de Zugzwang 
que debian encontrar las negras. 
Como antes, 8. fg hg seria mala 
para las blancas. A 8. cJ?g2 sigue 
72 
gf! 
.ic6 
.id7 
cJ?f7 
.ig4! 
· 1. ... 
2. gf 
3. ~b2 
4. ~c2 
5. cJ?d2 
6. ~e2 
Es desesperada 6. fg hg, 7. ~e2 
. f5, 8. ef cJ?f6 u 8 .... e4. 
6. ... f5! 
7. ~f2 ~f6 
l .... g3, 2. ~b2 .ic6, 3. ~c2 
~fl. 4. ~d2 .id7, 5. ~e2 .ie6, 6. 
~el .tc{ 7. ~d2 ~e7, 8. ~e2 
.ie6, 9. ~fl f5, 10. ~e2 fe, 11. fe 
~f6, 12. ~el (naturalmente no 
12. ~f3? i.g4+, 13. ~xg3 .ie2). 
Poco despues se acordaron las ta- 
blas. - 
Sin embargo, la fortaleza cons- 
truida por las blancas se puede de- 
rruir con un juego preciso. Ya era 
erronea la primera jllgada I. . .. 
g3?. El plan correcto de asalto con- 
sistia, como pasa en situaciones se- 
mejantes, en el Zugzwang. 
de torres, estudia 1.000 o 
2.000 posiciones, que ya estan pre- 
paradas, y aprendc los metodos 
tacticos y estrategicos. 
Pero decididamente es mas 
complicado estudiar el medio jue- 
go. 1,Por que? Porquc no hay nin- 
gun metodo claro, unifonnc, nin- 
gun libro, que se pucda tener a la 
mano y a traves de el dar cl salto 
de jugador de primera a maestro. 
Si se hubiera descubierto como 
proceder en el medio juego, enton- 
ces todo scria sencillo y f acil. Pero 
no cxiste ningun libro, y tampoco 
hay que esperarlo en el futuro. 
Af ortunadamente se estima a los 
ajedrecistas creativos y luchadores. 
Cada uno de nosotros debe buscar 
su camino, y no scria interesante 
que todos actwiramos igual. Pero 
la · creatividad siempre va unida a 
la dificultad, por lo que es mejor 
saber lo maximo posible. 
Naturalmente, tampoco quiero 
decir que no existe nada para el 
trabajo sobre el medio juego. Se 
pueden describir en lineas genera- 
tes algunos caminos para su estu- 
dio. 
iQue tipo de caminos? Sobre 
todoel estudio de los clasicos, de 
las partidas de los principalcs 
maestros del pasado. Con scguri- 
125 
Primcro un par de palabras so- 
bre cl mcdio juego. Bajo mi punto 
de vista, y no solo el mio, cl me- 
dio jucgo cs la partc mas dificil de 
la partida. Si considcramos un en- 
cucntro en su conjunto, cntonces 
el final abarca el 30 %, la apertura 
el 20 %, y la mitad de todos los 
acontecimicntos sucedcn en cl me- 
dio juego. La complejidad del me- 
dio juego no solo consiste en quc 
en el actuan la mayoria de las pie- 
zas, sino tambien en el estudio de 
esta parte de la partida. Sobre esa 
circunstancia quiero Hamar su 
atencion. 
Puede determinar con scguri- 
dad como aprender una apertura. 
Naturalmente necesita mucho 
tiempo, pero si dispone de el,· el 
problema esta resuelto. Lee los 
manuales de aperturas, construye 
una cartoteca, estudia partidas, de- 
termina una serie de variantes, y 
todo esta en orden: se puede do- 
minar una apertura. 
Tambien es relativamente senci- 
Uo estudiar el final. Sobre su teo- 
ria se han cscrito muchos libros, 
remitansc al trabajo de Averbaj o 
a la «Enciclopedia de finales» yu- 
goslava; y no quiero cnumerar 
otros libros. Si, por ejemplo, ticne 
ncccsidad de aprender los finales 
L YALOIACION DI LA NSICION I BICCION DI PLAN IN I. MIDIO 
IUNO 
Alexei Kosikov 
6. g8'W'+ 1;e7 
7. h8'W' 1;d6! 
lComo hay que valorar esta po- 
sicion? 
En realidad, despues de 8. 
i.xe6 loxe6 u 8. "Wf8+ 1;c7, 9. 
1fxd8+ 'it>b7, las negras tienen 
ventaja. Pero el candidato a maes- 
tro, _Y. Nikonov, propone que la 
partida es tablas, basandose en Jo 
siguiente: 
8. llg7! Wxd2! 
(8 .... lob7?, 9 . .txe6 loxe6 IO 
,w, 6 II ' . •xe + .. ; 8. ··· i.b7?, 9. Wxd8! 
ll xd8, IO. 1fxd8; 8 .... be? 9 
1fxd8.) ' ' 
9. 1tf8+ 1;c7 
10. 1'xd8+ 1;b7 
. Y las ne~ras no pueden eludir el 
jaque contmuo. 
124 
Debido a la amenaza 5. h7+ las 
negras aqui tendrian que capitular 
(algunas fuentes historicas Io citan 
asi). De hecho aun es pronto para 
abandonar. Seria insuficiente 4 .... 
'W'f8 por 5. h7+ 1;f7 (5 .... 1;xh7, 
6. gf'W'), 6. gf'W'+ 1;xf8, 7. h81'+ 
1;e7, 8 . .txe6 lodxe6, 9. 1'xe5. 
Sin embargo, como propone 
Dvoretsky, aun es posible jugar. 
4. ... 1td4!! 
(Dejando libre la casilla d6 para 
el rey.) 
s, h7+ 1;f7 
li)f7 
li)xd8 
, No vale I. ... ll xh6?, 2 . .txf7+ 
O I. ... be?, 2. llh8+!. 
2. 'W'gS 
3. 9d8+!! 
4. h6 
que.esta claro que hay que estudiar 
las acciones del advcrsario.) 
Por consiguiente, la posicion de 
las piezas blancas depende de don- 
de quiera jugar. Se podria intentar 
aprovechar la mayoria de peones 
en el flanco de dama. Entonces la 
disposicion de las fuerzas deberia 
apoyar la marcha de los peones en 
esa direceion, Los alfiles se coloca- 
rian en. e3 y O(g2), las torres en cl 
y dl y la dama en e2. 
Pero en ajedrez casi siempre 
hay una eleccion, una altemativa. 
Se puede trazar un plan completa- 
mente distinto, el ataque al flanco 
de rey. Es evidente que las negras 
se enrocaran corto. Entonces el al- 
fil blanco debe colocarse en d3 y 
el otro en la diagonal al-h8. Natu- 
ralmente, no se puede tolerar un 
caballo blanco en d5 y hay que ex- 
pulsarlo de a1li mediante la juga- 
da c4. Si aspiramos a realizar un 
ataque en el Oanco de rey, seria de- 
seable colocar las torres en di ye l 
y la darna en e2, o en su caso en e4. 
Tengo a la vista la disposicion 
de las piezas. Para atacar es inte- 
resante realizar algiin juego abs- 
tracto. Si se elige un plan, tambien 
es necesario contar con las accio- 
nes del adversario. i,D6nde juga- 
ran las negras? Naturalmente, tam- 
bien disponen de un plan, que esta 
relacionado con el avance de los 
peones e y f. Pero no es scncillo 
realizarlo, porque las blancas pre- 
sionan sobre el punto e6, y la ca- 
silla central e5 esta controlada. 
Otra posibilidad de juego negro 
consiste (si como se ha visto antes, 
las blancas rcalizan la jugada c4) 
127 
Hoy en dia las negras toman en 
d5 con peon. 
Determinemos la disposicion de 
las piezas y el plan de las ultimas 
acetones blancas y negras. (Creo 
e6 
d5 
c5 
~f6 
~xd5 
1. e4 
2. d4 
3. ~d2 
4. ~gO 
5. ed 
6. ~b3 cd 
7. ~b>< d4 J.e7 
Es imposible imaginarse los 
acontecimientos del medio juego si 
se realizan jugadas aisladas y ca- 
rentes de un plan estrategico, Si el 
ajedrecista acnia sin plan, no con- 
sigue un trabajo firme y no puede 
alcanzar los resultados deportivos 
deseados. 
iEn que instante empieza el 
plan? Debe trazarse ya en la aper- 
tura, no con la primera jugada, 
pero tampoco cuando la apertura 
ya ha finalizado. 
El plan de futuro en cl medio 
juego depende de la situacion en 
el tablero, de las piezas que perma- 
necen en el. Sin embargo, la don- 
de hay que dirigir ese desarrollo7 
Depende del plan que se haya con- 
cebido. En ajedrez sucede como 
en la vida: todos dependen unos de 
otros, la posicion de las piezas 
debe seguir el plan propuesto, y vi- 
ceversa. 
malo y otro bueno. Se debe apren- 
der el valor de las distintas combi- 
naciones de piezas. Por ejemplo 
torre y alfil la mayoria de las veces 
cooperan mejor que torre y caba- 
llo. Por el contrario, la dama actua 
mejor con un caballo que con un 
alfil. 
El ajedrecista debe ser univer- 
sal, y poder jugar las distintas po- 
siciones con las mas variadas cons- 
telaciones de piezas. Al mismo 
tiempo es dificil nombrar a un 
maestro de ajedrez que no tenga 
una pieza preferida. Paul Morphy, 
Bobby Fischer, y seguramente la 
mayoria de nosotros, daban pref e- 
rencia al alfil sobre el caballo. Pero 
Chigorin o Petrosian jugaban mas 
a gusto con una pieza ladina como 
el caballo. 
Veamos ahora tres partidas en 
las que se desarrollan situaciones 
comunes. En primer lugar, en to- 
das se jugo la Defensa Francesa. 
En segundo lugar, todas son muy 
interesantes para mi. Y, en tercer 
lugar, en ellas el alfil es el actor 
principal. 
La partida con la que empiezo 
se jugo en 1974 en el Campeona- 
to de Ucrania, en Lvov. Yo lleva- 
ba las piezas blancas,.,.Y mi adver- 
sario era Boris Kogan, maestro de 
Lvov. 
126 
dad, los maestros de! pasado, en 
general, jugaban peor que los de 
hoy. No obstante, se puede apren- 
der mucho de las partidas de los 
clasicos. Entonces habia maestros 
muy fuertes, y los otros ajedrecis- 
tas eran claramente inferiores. Y 
se disputaban partidas instructivas 
entre grandes maestros y jugado- 
res que no Jes llegaban a la suela 
de los zapatos. Por eso podian tra- 
zar planes claros y realizarlos con 
facilidad. Hoy en dia no se puede 
aprender mucho en ese sentido. 
Por tanto, el primer camino, como 
ya he dicho, es el estudio de las 
partidas clasicas. 
El segundo camino consiste en 
el estudio de los metodos tacticos 
y estrategicos, Mediante el analisis 
de partidas o fragmentos, la reso- 
lucion de problemas y combinacio- 
nes, podemos adquirir esos meto- 
dos. 
La tercera direccion de trabajo 
consiste en el estudio de las posi- 
ciones tipicas. Puede determinar 
con seguridad que es una posicion 
tipica. Por ejemplo, posiciones con 
el peon aislado, la estructura de 
Karlsbad, la mayoria de peones en 
el flanco de dama o en el centro ... 
Si conoce en conjunto los pla- 
nes caracteristicos, es sencillo to- 
mar decisiones sobre el tablero en 
situaciones semejantes. 
Y, finalmente, el cuarto camino, 
que quiero recomendarle personal- 
mente, es el estudio de posiciones 
con una determinada relacion de 
fuerzas. Por ejemplo, hay posicio- 
nes, en las que el alfil es mas fuer- 
te que el caballo, o con un alfil 
129 
18. 9e3 
Ahora la picza mas fuerte de las 
blancas intervienc en el ataquc. 
Aqui no es necesario profundizar 
mucbo en las variantes, para des- 
cubrir que la captura en f3 o d3 se- 
ria muy peligrosa. 
Por ejemplo, tomcmos las juga- 
das 18 ed, 19. 9gS. La respues- 
ta 19 g6 cs obligada. Abora de- 
cide la suerte de la partida la sen- 
cilla pero tranquila jugada 20. 
ll•d3. Las negras adviertcn la de- 
Quicn dice «A», tambien debe 
decir «B». 
17. ~f5 e4 
pense en ella mucho tiempo,alre- 
dedor de siete minutos. Sin embar- 
go, mi adversario emple6 en su 
respucsta 20 minutos. Intent6 adi- 
vinar si era una oferta o un error. 
Mientras, yo habia revisado las 
variantes, y vi que tcnla garantiza- 
das las tablas, si mi advcrsario 
aceptaba el sacrificio. La intuici6n 
me dijo que debia o podia haber 
algo. Es como en la loteria, la ju- 
gada lhcl no podia perder. 
16. ... e5 
Las negras recogen el guante y 
aceptan el desafio. Sin embargo, 
era mcjor cvitar cata jugada, quc 
se muestra como un error decisivo. 
Lu nearaa debfan haber jugado 
a toda costa 16. ... If c8 y volvcr 
con su alfd a la defensa de su rey. 
En los pr6ximos acontecimientos 
se notara mucho la ausencia del al- 
fd. 
Consideremos una serie de pre- 
guntas y respuestas. Ahl va la pri- 
mera tarea. La jugada 15 .... 
~bd7, como ya ha visto, plantea 
la amenaza e5, seguido de e4 .. Si 
una torre ya estuviera en cl, en- 
tonccs con 16 . .tbl (seguido de 
Wc2 6 Wd3) se podria rechazar fa- 
cilmente la amenaza. iPero que te- 
nemos ahora? 
iDeben retroceder las blancas 
con el caballo a c2? Seguramente 
habra pensado en esta jugada. Las 
negras podrian responder 16. . .. 
.id6. El caballo no estaria muy 
bien en la casilla c2, teniendo en 
cuenta la amenaza c5~4. 
lSe debe jugar en su lugar 16. 
a3?. A ella el alfil retrocede a d6. 
lEntrcgamos una picza? 16. ~xe6 
fe, 17. Wx e6+ csh8, lY ahora que? 
Se amenaza ,ixf3. Esta posici6n 
no me gusta. 
El salto de caballo 16. ~g5 pa- 
rece inofensivo. iQue amenaza? 
Las negras responden 16. ... .id6 
6 16 .... i:tfe8. 
ise debe jugar 16 . .!bl?. Tam- 
bien esta jugada es posible, ipero 
que sucede entonces con la to- 
rre al? iTiene que aguantarse? No 
es util tener una pieza apartada. 
io 16 . .ic2? Si, csto serfa uoa 
soluci6n sencilla al problema: 
.ic2, liacl, .!bl. Pero es una las- 
tima derrochar tantos tiempos. En 
ese caso las negras podrian organi- 
zar su defensa: 16 .... llfe8, 17. 
liacl Jlad8, 18 . .!bl .if8, 19. 
9c2 g6. 
Pero aqui jugue 16. Jlacl!, a 
primera vista sencilla, y que enca- 
ja en los planes de las blancas. No 
Ambos bandos desarrollan sus 
piezas segun la disposici6n estrate- 
gica planeada. Pero nunca se de- 
ben hacer las jugadas propuestas 
de una forma mecanica. Ahora 14. 
... lobd7 despues de 15. loxe6 fe, 
16. Wxe6+ :n, 17. log5 llevarla 
las negras a la derrota. lQue hacer 
entonces? 14 .... loc6 no se corres- 
ponde con el plan, pues el caballo 
cierra la diagonal al alfi.l. Se podria 
jugar lod7, pero primero hay que 
impedir el golpe ~xe6. 
14. ..• .ib4 
Posiblemente aqui las negras no 
disponian de ninguna elecci6n es- 
pecial, pero jugadas de este tipo 
hay que realizarlas con rnucha pru- 
dencia. Primero el alfil donde me- 
jor esta es junto al rey, y segundo 
-esto lo entendera bien- en la ca- 
silla b4 no esta muy bien. Esta 
apartado del juego y se nota su au- 
sencia en la disposici6n de piezas 
planeada por las negras. Segura- 
mente el segundo jugador contaba 
con que el alfil permaneceria ahi 
poco tiempo, pero se debe com- 
prender que esta mal situado. 
IS. lledl ~bd7 
74 •••••• •.t•••.1•.1 , •• , •• •••• .Arl). B ·A·.i·l'LJ· All .WO.AO a •ll• m 
128 
8 . .id3 0.0 
9. 0.0 16 
No me molestaba el «vuelo de 
reconocimiento» 9 .... lob4, pues 
el alfil retrocede a e2, y el caballo 
esta mal en b4. La «Enciclopedia 
de aperturas» recomienda aqui 9. 
... .if6, para dejar libre la casi- 
lla e7 para la dama o el caballo. 
10. c4 lof6 
El caballo vuelve a la def ensa 
del rey. 
11. b3 1fc7 
12. i:tel 
Tanto las blancas como las ne- 
gras proceden de acuerdo a sus 
proyectos, pero tarnbien debe 
prestarse atenci6n a las acciones 
del adversario. El desarrollo «nor- 
mal» 12 . .ib2 sencillamente es un 
error debido a 12 .... e5 y 13. ... e4. 
12. ... b6 
13 . .tbl .ib7 
14. 9'e2 
en la preparaci6n de la ruptura 
b7-b5. La dama se situa en la casi- 
lla c7 y, para que no la molesten, 
se debe realizar lajugada a7-a6. La 
torre de rey probablemente va a 
d8, y es 16gico desarrollar el alfil 
de casillas blancas por b 7, el caba- 
llo por d7 y la torre de darna por 
c8. Con ello se consigue una dis- 
posici6n de las piezas muy natural 
en este tipo de posiciones. 
Despues de que conocemos los 
planes del adversario, las pr6ximas 
jugadas casi no necesitan comenta- 
rios. 
131 
ra con facilidad la solucion correc- 
ta. Naturalmente, 24. Ild31. Las 
blancas rechazan la amenaza 24 .... 
li:lf3+, pero las negras no estan en 
la misma situacion para parar Ia 
mortal 25. ll g3+. 
23. j,>ec5 
A 23 fle7 decide Ia sencilla 
24. "tlh6 f6, 25. J.>ee5 fe, 26. Ii'.d7. 
24. ltd7 .. 1Cd7 
Mi adversario estaba en Zeitnot 
y ya se disponia a ju gar 24 .... 9c6, 
pero en el ultimo momento retire 
la mano. jQue lastimal En ese caso 
tenia preparado 25 . .txh7+! 
t,xb7, 26. Jlxn+. De nuevo todo 
se basa en la f uerza de mi alfil de 
casillas negras. Me habria gustado 
mucho que la partida hubiera ter- 
minado de esa manera, pero por 
desgracia no todo sucede como a 
uno le gusta. El adversario tam- 
bien tiene una cabeza y procura 
impedir nuestros planes. 
25. J.xd7 
Las negras no pueden tomar en 
d7, las blancas ya disponen de ven- 
taja de material, y algunas jugadas 
despues ganaron sin dificultad. 
La partida ilustra el conocido 
af orismo de Tarrasch: «Si una pie- 
za esta ma1 situada, toda la parti- 
da esta mal.» El alfil es una pieza 
de largo alcance, y no resulta difl- 
cil colocarlo bien. Pero como pudo 
ver, no siempre sucede asi. 
La siguiente partida se jug6 en 
la URSS en 1972. Esta vez yo te- 
nia las negras. 
En estas posiciones la principal 
dificultad es la abundancia de con- 
tinuaciones tentadoras. Es muv 
20. 't!t'gS g6 
Si se esta expuesto a un ataque, 
el comportamicnto tipico es captu- 
rar una pieza. 
19. ... er 
importante no desviarse y seguir el 
camino recto. 
lSe puede jugar ahora 21. c6? 
Posiblemente, pero con ella se des- 
peja Ia diagonal a3-f8, y el plan es 
atacar el pun to g7. Mas tarde po- 
dria ser un recurso util, pero eho- 
ra es pronto. 
21. 11h6! 
El sacrificio de una segunda pie- 
za destroza definitivamentc la po- 
sicion enemiga. Si se rechaza me- 
diante 21. ... ltlh5, despues de 22. 
g4 \!ff4, 23. gh 1fxh6, 24. fi:lxh6+ 
it>IB, 25. c6, las blancas disponen 
de una pieza de ventaja. 
21. ... gf 
22 • .txfS 
Las blancas tienen muchas ame- 
nazas: .t><h7+, i_xd7, Ii'.><d7 ... 
Todas se basan en la potente fuer- 
za del alfil b2, la pieza principal de 
su bando. lPor que es tan impor- 
tante esta pieza? Porque no tiene 
oponente. EI alfil negro deberia es- 
tar en g7, pero permanece en b4. 
22. •.• ltle5 
23. 1t'xf6 
Ha llegado Ia epoca de Ia cose- 
cha, las negras deben devolver lo 
robado. 
La pregunta es como deben 
reaccionar las blancas a 23 .... f~. 
lCon 24. f4? No, esta jugada sena 
mala debido a 24 .... J.xc5+. lGol- 
pearia con 24. Ii'.d71 A ella seria 
desagradable Ia respuesta 24. . .. 
ltlf3+. 
Si se fija en el alfil b2, encontra- 
dad, todo esta claro y las siguien- 
tes jugadas pasan a un segundo 
piano. Es de! todo logico que las 
negras solo puedan mantener la 
posici6n si el punto g7 esta cubier- 
to por cl alfil. Si se separa al alfil 
de la defensa del rey, su ataque sc 
refuerza. 
Las negras estan ante un proble- 
ma muy dificil, para decirlo mejor, 
insoluble. Sc amenaza 20. 1!t"g5. 
lObserva ahora c6mo se nota la 
ausencia del alfil en la def ensa, Io 
necesario que es en la casilla f8? 
Creo que aqui las negras ya com- 
prendieron todo, y sintieron haber 
efectuado la activa jugada 16 .... 
e5. 
lSe propone jugar 19 .... h6? 
Esto apenas seria una salida a la si- 
tuacion. En su caso se amenaza el 
avance c6-c5. En un momento fa- 
vorable siempre recupero la pieza. 
No vamos a paramos aqui mas 
tiempo, simplemente les muestro 
corno transcurrieron los aconteci- 
mientos. Solo observe una cosa: 
basicarnente las negras pierden 
por la mala posicion de una de sus 
piezas, el alfil b4. Coloquese en f8, 
y la valoracion de la posicioncam- 
bia como de la noche al dia. 
130 
Si, parece natural 19. 1lg5 i.f8, 
20. ltlh6+ i;!;>h8, 21. lt}xf7+ i;!;>g8. 
A pesar de que las blancas dispo- 
nen de un peon mas, no tienen 
mas que tablas, porque tres de sus 
piezas estan atacadas simultanea- 
mente. Pero las tablas son una ga- 
rantia, como yo ya habia previsto. 
llugaria 19. i.bl? Yo responde- 
ria 19 .... ef, 20. 't!t'g5 i.f8. Ya es 
de! todo inof ensiva 21. ll x d7. 
Muy bien, si ha encontrado la 
maniobra 19. cS!!. No es facil ver- 
la, pues el ataque se juega en el 
flanco de rey. Alli se dirigen todos 
los pensamientos y esf uerzos de las 
blancas. 
Si ha descubierto esta posibili- 
bilidad de la diagonal al-h8. Se 
amenaza ll x d 7 seguido de ltlh6+. 
Tampoco es mejor para las ne- 
gras 18 .... ef, 19. 't!t'g5 g6, y aqui 
hay que despejar Ia columna «d», 
por ejemplo mediante 20. .tb I 
con la amenaza ll xd7. 
Las negras realizan la evidente 
jugada unica 18 .... llfe8. 
Le propongo la siguiente tarea: 
[continue cl ataquc blanco a partir 
del diagrama! 
tarde realizar c6-c5, para aprove- 
char la gran diagonal. 
Las blancas debcrian baber ju- 
gado sencillamentc 9. ~xc4. No se como hubiera respondido. Segu- 
ramcote 9 .... ~b6. pcro quizas 9. 
... aS, para no dejar que el caballo 
blanco Uegara a la casilla a5. 
Sin embargo, las blancas eligie- 
ron 9. •a4, y se encontraron con 
la respuesta 9 •••• 0b61. Lu negras 
entregan el peon c6 y con ello 
abren lineas para su alfd de casi- 
llas blancas, y el peon c4 puede be- 
neficiarse de ello. 
10. 9xc6+ J..d7 
11 •• e4 i.b5 
El alftl ya muestra su actividad. 
No es posible 12. 0-0 a causa de 
12 .•.. c3. Pero las blancas deben 
enrocarse; por tanto, su proxima 
jugada es obligada. 
12. lt)bt 9d5 
El cambio de damas 13. 9•d5 
~xd5, 14. ltlc3 en todos los casos 
le da a las negras una posicion ex- 
celente, tanto despues de 14 .... 
~xc3, 15. be como despues de 14. 
... lob4. 
13. 9e3 
La dama esta muy fuerte en d5. 
Observe la poderosa batcria que se 
puede disponer si cl alfd aparece 
en c6. Naturalmentc seria deseable 
permanecer con la dama en la ca- 
silla central, y esto significa que 
hay que tomar medidas contra 
lt)c3. 
l,Hay que cambiar para ello el 
alf d de casillas negras por el caba- 
133 
l,Propone iniciar las operacio- 
nes activas en el centro con 8 .... 
f6? Pero en general una acci6n de 
este tipo favorece al bando que 
esta mejor desarrollado. En este 
caso las negras apenas ban empe- 
zado. 
De la misma manera hay que 
valorar 8 .... c5. Mire atentamente 
la posici6n y se convencera de que 
las blancas superan en el desarro- 
llo a su adversario y ya estan pre- 
paradas para enrocar. Por tanto, 
una ruptura en el centro seria muy 
peligrosa para las negras. 
lQue hay que decir de 8 .... a5 
con idea de J.a6? Como la inter- 
pretaci6n acostumbra para estas 
situaciones. El alfil esta bien situa- 
do en a6, si no se ha realizado el 
enroque. Pero si ya se ha hecho el 
enroque, y la torre blanca se en- 
cuentra en e 1, el alfil en a6 esta 
marginado. 
No vale la pena querer resolver 
el problema de la posici6n median- 
te calculos mecanicos de variantes. 
Intentemos penetrar en ella, esto 
nos ayudara a encontrar la correc- 
ta Iinea estrategica, 
J,Que es lo quc caractcriza a esta 
posici6n? Las blancas ban cambia- 
do su alfil, y las negras disponen 
de la pareja de alfiles contra alfd y 
caballo. l,Cual es la estrategia de 
juego con la pareja de alf tles? Se 
deben abrir diagonales para los al- 
files, esto esta claro, cs lo basico, 
Si usted juega con la pareja de al- 
files contra alfd y caballo, debe 
aprovcchar la fuerza del alfil 
opuesto, del que no tiene adversa- 
rio. Si consigue demostrar que el 
alftl de casillas blancas es una pie- 
za fuerte y no estatica, entonces 
aprovechara correctamente la 
fuerza de la pareja de alf des. 
En la partida sigui6 8 .... de, una 
jugada que yo ya habia preparado. 
Pero no la hice para jugar final- 
mente aS. Las negras pretenden 
desarrollar su alfil por b7 y mas 
gras tuvieron que superar bastan- 
tes dificultades. 
Una anotaci6n a la apertura: a 
8. lob3, las negras pueden respon- 
der: 8 .... a5, 9. J.g5 J.e7, 10. 
J.xe7 1f'xe7. Despues de 11. Wd2 
a4?, 12. lt)a5 Ila6, 13. c4 c5, 14. 
cd ed, 15. 0-0, las blancas tienen 
ventaja (Timoshenko-Panchenko, 
Kishniov, 1975). 
Pero en el encuentro Jalif man- 
Monin (Leningrado, 1985) las ne- 
gras pudieron igualar el juego me- 
diante 11. Wb4!, 12. 0-0 (12. c3 
'W'b5), 12 Wxd2, 13. lobxd2 c5, 
14. c4 c6, 15. lob3 cd (M. Dvo- 
retsky). 
Surge la primera pregunta a 
esta partida: 
lC6mo deben reaccionar las ne- 
gras a 8. c4? 
132 
O AGSAMOV 
e KOSIKOV 
Defensa Francesa 
Orenburg, 1971 
1. e4 e6 
2. d4 d5 
3. it)d2 lt)c6 
Con frecuencia, en esta posi- 
ci6n se emplean las continuaciones 
3 .... lt)f6 6 3 c5. Pero yo creo 
que la jugada 3 lt)c6 tambien es 
correcta. Pienso que hay que recu- 
rrir con mayor frecuencia a juga- 
das de este tipo, porque las varian- 
tes con 3. ... f6 ya estan muy ana- 
lizadas. Pero ya es dificil encontrar 
nuevas ideas en la apertura. 
4. it)gf3 it)f6 
5. e5 lt)d7 
6. J.b5 
Las continuaciones principales 
son 6. lt)b3 y 6. J.e2. Pero tam- 
bien se puede jugar asi, 
6. ... a6 
Una decision controvertida. 
Merecen atenci6n las posibles al- 
ternativas 6 .... J.e7 y 6 .... a5. 
7. J.xc6 
8. c4 be 
No se puede recomendar esta 
jugada. Era mas fuerte 8. lt)b3, y 
despues ir a a5, y si las negras res- 
ponden 8 .... c5, entonces es posi- 
ble 9. J,g5 J.e7, IO. it)a5, con lo 
que se fuerza 10 .... lt)b8. La posi- 
ci6n blanca es pref erible. Dos afios 
despues jug6 asl Lerner con blan- 
cas contra mi. A pesar de que la 
partida termin6 en tablas, las ne- 
135 
lLe gusta la jugada 18 .... 'if;id7? 
L Y ahora que? lDoblaria las torres 
y abandonaria a su suerte el flan- 
co de rey? Esto no parece bueno. 
los puntos b2 y b3 constituye un 
factor decisivo. 
(Posiblemente las blancas pier- 
den aqui la iiltima oportunidad de 
organizar una resistencia seria. 
Debiajugar 17. •ss!, para ejercer 
un poco de presi6n sobre cl Ilanco 
de rey contrario y, dado quc el 
peon· g2 esta cubierto, poner en 
juego el caballo f3 -S. Dolmatov.) 
17. ... J..e7 
Una util jugada de desarrollo. 
Para el adversario este juego es 
muy desagradable, porque no sabe 
quc amcnaza concrete hay y coma 
debe responder. 
18. h4 
En caso de enroquc negro el 
peon ya esta preparado para avan- 
zar, con la vaga esperanza de con- 
seguir algiin ataque. 
Responda ahora a la pregunta 
habitual: lC6mo deben reforzar 
las negras su iniciativa? 
Yo examine seriamente tres ju- 
gadas candidatas: la jugada de de- 
sarrollo 15 .... J.e7, la que ocupa 
la diagonal 15 i.c6 y la impor- 
tante jugada 15 llb8, que toma 
con la torre la columna abierta. A 
15 .... J.c7 las blancas podrlan res- 
ponder 16. 11 b I. 
No parece mala 15 .... llb8, 16. 
11 b I ll b6, y si se qui ta el alfil, me- 
jorar la estructura de peones ne- 
gros con el cambio en b6. 
Pero en la partida sc jug6 15 .... 
J.c6!. Ahora a 16. llbl la respues- 
ta 16 .... We4 es muy desagrada- 
blc, pues no hay ninguna casilla Ji .. 
brc para la torre en la columnn «b» 
(si 17. llb2, entonces 17 .... J.a3). 
Despues de 16. 0-0 ll b8 (pero 
no 16 .... J..e7, 17. llbl We4, 18. 
i.d2) las negras se aprestaron a lu- 
char por la columna abierta. 
Quiza piense que todo son me- 
nudencias. Pero tarnbien detalles 
de este tipo influyen en la valora- 
cion de la posicion, facilitan la lu- 
cha posterior, dificultan las accio- 
nes enernigas y repercuten final- 
mente en el resultado de la partida. 
17. llel 
Por si acaso, las blancas se pro- 
tegen de 1te4. La dificultad de su 
posicion consiste en que no se le 
puede aconsejar nada, no se ve 
ningun plan activo a su disposi- 
cion. A 17. a4 (con idea de J.a3) 
sigue 17 .... ll b3 (la comprobaci6n 
de la importancia que tienen las 
dos ultimas jugadas negras). Tam- 
bien si se cambian los alfiles de ca- 
sillas negras, el dorninio dela co- 
lumna «b» junto a la debilidad de 
el caballo blanco. lQue motivo es 
el caracteristico para una posicion 
de este tipo? 
lLa pareja de alliles? Entiendo 
que no, la ventaja de la pareja de 
alfiles debe consistir en el alfil que 
no tiene adversario, que aqui no 
domina. Si el allil de casillas blan- 
cas en esta posicion es fuerte, en- 
tonces existe la ventaja de la pare- 
ja de alfiles. Si el alfil permanece 
pasivo, no hay ninguna ventaja 
para las ncgras. 
Quitemos un momento de! ta- 
blero los alfiles de casillas negras. 
Naturalmente, esto seria favorable 
11 Ins blnncas, porquc cl alfl! cl cs 
malo. Y, sin embargo, la posicion 
negra merece preferencia, porque 
cl alfil pucdc scr muy pcligroso. Lo 
confirmo una vez mas, aqui no de- 
ben contar con la ventaja de Ia pa- 
reja de alfiles, sino con la de un al- 
fil, el de casillas blancas, contra el 
caballo enemigo. A pesar de todo, 
la presencia de la pareja de alfiles 
de las negras subraya la fuerza de 
su posicion. 
Prestemos atencion a una insig- 
nificante particularidad de Ia posi- 
cion: la columna abierta «b», Se- 
guramente tiene sentido apoderar- 
se de ella. Antes de tomar una de- 
cision es util considerar las siguien- 
tes jugadas. 
lQuiza jugaria }5 .... c5? lQUe 
sentido tiene? Usted quiere librar- 
se de los peones doblados. i,Sin 
embargo, mi peon c7 es peor que 
el de c3? Esto no es comprensible. 
Entonces las blancas obtienen la 
posibilidad de tomar la casilla d4 
con el caballo o el alfil. 
134 
La valoracion de la posicion es 
clara: las negras estan mejor. Las 
blancas no tienen oponente para el 
alfil de casillas blancas, ya que lo 
cambio en c6. Es mas fuerte que 
Las jugadas en el horde del ta- 
blero no pueden ser buenas si no 
estan unidas a una idea razonable, 
que en este caso consiste en cam- 
biar el caballo propio por el de c3. 
Ademas impide la realizacion del 
enroque inmediato por 14 .... c3. 
14. lbc3 lbxc3 
15. be 
En el ajedrez sucede como en la 
vida. Hay cosas que se deben ha- 
cer primero, y solo despues despa- 
char las otras. Determinemos con 
que jugada deben empezar las ne- 
gras. 
ltla4 13 .... 
Ho c3? Piense que esta idea no es 
muy agradable, porque el alfil 
blanco se dirige a a3. Seguramen- 
te el alfil de casillas blancas es muy 
fuerte, pe~o mi adversario dispone 
de contrajuego por las casillas ne- 
gras. 
137 
2. 013 e6 
3. c3 dS 
4. eS 
Si las negras quieren impedir la 
1. e4 cS 
La Def ensa Siciliana a veces se 
transforma en una Def ensa Fran- 
cesa. 
Todo esta en orden. La posici6n 
blanca no solo es ma1a, sino deses- 
perada Despues de 28. llcl bS, 
las blancas abaodonaron. 
iPor quc? El caballo no puede 
moverse, el rey tampoco, y a f 4 de- 
cide 29 .... Jlg3, 30. Ziel b4 y des- 
pues el doble cambio en g2. Solo 
queda intentar llc2-cl-c2, pero a 
eso sigue wd7, Wc6, a5, b4, etc. 
lPor que ban ganado las ne- 
gras? lQuien Cl cl hcroc? Claro, cl 
alfil de casillas blancas, que no tc- 
nia oponente. 
Esta partida la juguc cuando era 
candidato a maestro, pcro hasta 
hoy cstoy muy orgulloso do clla. Sc 
sabe que el alfd de casillas blaocas 
en la Defensa Francesa con fro- 
cuencia es malo y Jc causa proble- 
mas a las negras. Pero aqui fue el 
actor principal. En cualquier caso, 
permanecera largo tiempo en mi 
memoria. 
La siguiente partida se jug6 en 
el aiio 1989 en el tomeo interns- 
cional de Kiev. Yo llevaba las blan- 
cas, y mi adversario era el candi- 
dato a maestro, Choperian, de Ti- 
llis. Adelanto que, por desgracia, 
no pude ganarle, pero en un piano 
creativo estoy muy contento de 
este encuentro. 
Todo iba bien, hemos procedi- 
do correctamente, y de pronto 
aparece un final con un peon me- 
nos. Sin embargo, no hemos erra- 
do la valoraci6n, y la siguiente ju- 
gada lo aclara todo. 
27. ... l::tb3! 
••••• ••• , •. , •• , •• 
B •.t.D D .,o •• 
m D • • 
~- • BlLJ• a • • m 
79 
comercial. Ofrecemos una mercan- 
cia, conseguimos otra, y cada ban- 
do intenta sacar provecho. Usted 
quiere cambiar las torres, eotoo- 
ces, por favor, hagalo en b6 y des- 
doble mis peones. l,Que hacer? De- 
ben cambiar, no se puede aguen- 
tar con la torre en al. 
23. Jlxb6 cb 
24. ~el h3 
25. WO 
Las negras estan atacando, pero 
esto no significa que deba eludir el 
cambio de damas. Ahora seria uo 
error una retirada de la dama a d7 
6 bS. Las blancas rcspondcrlan 26. 
Wf6 seguido de g6, y no esta claro 
quien ataca a quien, 
25. ... bg 
26. '9xd5 j_xd5 
27. ~xgl 
tar unida a la explotaci6n de esta 
bateria. 
18. •.. b5! 
Esta es la mejor decision, aun- 
que tambien esta jugada tiene mu- 
cha responsabilidad, pues debilita 
el punto g5. Es importante que las 
blancas no puedanjugar Wf4, 9g3 
y i.g5. Pero, sin embargo, tam- 
bien queremos reforzar la presi6n 
sobre la casilla g2. Con esta juga- 
da hemos decidido la suerte de la 
partida, pues la torre participa en 
el ataque: : h6! seguido de : g6 y 
mas adelante llg4. 
19. Wel 
La uni ca def ensa. lQue hay que 
hacer ahora? Nosotros continua- 
mos nuestra estrategia e intenta- 
mos evacuar la gran diagonal, sin 
reparar en el sacrificio de un peon. 
19. ... g5! 
20. i_xg5 i_xg5 
21. bg b4 
Si las negras pudieran jugar 
ahora h3, la Jucha terminaria. Pero 
las blancas encuentran otra chan- 
ce defensiva. 
22. l::tebl l::tb6 
Seria una lastima regalar la co- 
Jumna abierta mediante 22. . .. 
l::t d8. Si tiene que haber un cam- 
bio, lo mejor es que sea en la casi- 
Ua b6 (si hubieramos hecho antes 
c7-c5, entonces ahora no podria- 
mos jugar ll b6, Jo que significa 
que el peon c7 tiene su ventajas). 
Cada cambio en una partida de 
ajedrez es como una transaccion 
136 
La jugada con el rey a d7 es muy 
comprometida. 
Se podria enrocar sencillamen- 
te, e intentar atacar por la colum- 
na «b». Sin embargo, no esta cla- 
ro con que medios. 
L Y despues de h4-h5? lDeberia 
dejarse al peon llegar a h6, o jugar 
h6 usted mismo? En el ultimo caso 
debe contar con un ataque de las 
piezas blancas en el flanco de rey: 
9f4, '9g4, l::te3, ~el, l::tg3. lSe 
puede conceder este contrajuego 
al enemigo? 
Es muy interesante la idea 18. 
... g5, pero tambien seria una juga- 
da muy comprometida. Despues 
de 19. hg debe amenazar retomar 
en g5 con 19 .... l::tg8. Las blancas 
responderian 20. ~fl.yen caso de 
un sacrificio de pieza podrian huir 
con el rey hacia la casilla e2. 
lSe debe preparar la jugada 
g7-g5 con 18 .... l::t g8? Entonces si 
responde de nuevo 19. ~fl, laho- 
ra que? 
A otra jugada preparatoria, 18. 
... h6, las blancas con seguridad 
bloquearian el flanco de rey me- 
diante 19. h5. 
lO jugaria 18. ... .ta8? lPero 
para que? Entonces, probemos de 
nuevo c5, por ejemplo, 19. 9e2 
c5, 20 . .te3. En este proceder de 
las negras no veo ningun sentido. 
Tambien 18 .... Wa5 con Ia idea 
.ta3 es ilogica, Pierde la ventaja 
de la pareja de alfiles, y esta claro 
que el alfil blanco es malo. Por tan- 
to, lPOr que cambiarlos? Y tam- 
bien seria una lastima desmontar 
la bateria 11t'd5 y .tc6. Pienso que 
la estrategia de las negras debe es- 
139 
Aqui emplee bastante tiempo de 
reflexion, alrededor de 25 minu- 
tos. Pero esta compleja posicion lo 
requeria. Hay que contar en serio 
con ll b6 y tambien con 1'c2. 
lQue jugaria con blancas? 
La valoracion del cambio de to- 
rres despues de 18 . .tdl 9b5 es 
la misma, favorece a las negras. 
Si 18. .tf3, entonces 18 .... 
llb6, 19. log6 loxg6, 20. hg, y 
ahora 20 .... J.c6. No se debe pre- 
cintar con el peon la casilla g6 y la 
columna «g». El mismo defecto 
tiene 18. log6. 
Probemos 18 . .tdl 1'b5, 19. 
J.f3 llb6, 20. llbl. Supongamos 
que la dama negra retrocede a b3. 
lQue deben hacer ahora las blan- 
cas? 
Abordemos la posicion desde 
un punto de vista filosofico. Dis- 
tingamos que podemos, que que- 
remos y que no queremos. Ante 
81 
se dirige a b6, y despues del cam- 
bio en f5 detiene el peon «e» y, lo 
que es mas import.ante, defiende el 
puntog6. 
17. g( er 
idea basica de la ultima jugada 
consiste en realizar g2-g4.Las ne- 
gras se apresuran a distraer a su 
enemigo de] ataque, emprendien- 
do acciones activas en el lado con- 
trario del tablero. 
13. ••• lob3 
14. li)xbJ @xbJ 
lCambiaria ahora las damas? 
lO bien le gustariajugar 15. Wxb3 o 15. J.d 17 iO quiza retroceder 
con la dama? [Por que tienen que 
cambiar damas las blancas, si dis- 
ponen de excelentes chances de 
atnque en cl Ilanco de rcyl Sin em- 
bargo, debo advertir, que las blan- 
cas tambien estan bien despues de) 
cambio en b3 . 
15. 1!f d2 .ta4 
Ahora seria inutil permitir 16. 
.td I 1!fb5, y el cambio de alfiles fa- 
vorece a las negras. No vale la 
pena jugar 16. ll cl. lEs un traba- 
jo para una torre vigilar la casi- 
lla c2? En respuesta las negras ata- 
carian en el acto el punto b2: 16. 
... lic6 y ll b6. 
16. g4! 
Ahora es posible el cambio de 
damas despues de 16 .... 1!f c2, pero 
sigue un final muy complicado: 17. 
1fxc2 .txc2, 18. <t>d2 J.a4, 19. gf. 
Las blancas disponen de algunas 
ventajas posicionales: un peon pa- 
sado apoyado, la debilidad de la 
casilla g6 del adversario y la co- 
lumna abierta «g». 
16. ... llc6! 
Una buena respuesta. La torre 
En mi opinion un gran error es- 
trategico, El peon e5 restringe al 
negro, y pierde la posibilidad de 
presionar sob re el centro ( con 
f7-f6). En la Defensa Francesa hay 
variantes en las que se juega f7-f5, 
pero entonces persiguen la presion 
sobre d4. Aqui, despues de que las 
negras han jugado c5-c4 y f7-f5, 
quedan privadas de contrajuego, y 
su situaci6n estrategicamente es 
muy diflcil, 
Hay otra caracteristica de la De- 
fensa Francesa, y es que las blan- 
cas disponen de ventaja en el flan- 
co de rcy y las negras necesitan de- 
sarrollar la iniciativa en el flanco 
de dama. 
11. h4 
Una jugada tipica en este tipo 
de posiciones y mas fuerte que 11. 
0-0. El peon h debe avanzar y gol- 
pear la fortaleza enemiga en el 
flanco de rey. 
lES imprescindible el enroque? 
Esta es la pregunta. Seria posible 
el siguiente plan: la torre entra en 
juego por h3, y se evacua el rey del 
centro mediante <t>fl y <t>g I. 
11. ... lic8 
12. h5 h6 
Esta jugada no me gusta, pero 
las negras la hacen, y no sin fun- 
damento: 13. h6 g6, 14 . .lg5 y des- 
pues .tf6 seguido de log5. 
13. lbh4 
Las acciones blancas hasta aho- 
ra resultan correctas y muy armo- 
niosas. Sin ningun esf uerzo han to- 
rnado el control de la casilla g6. La 
138 
9. ... lba5 
10 . .te2 f5? 
Ahora no se amenaza Ia captu- 
ra JO . .txc4 a causa de la jugada 
intermedia l 0. ... lbg6, pero en 
principio las negras tienen que 
contar con esta idea. 
No quiero entrar en una discu- 
sion teorica, porque lo que ahora 
nos intcrcsa cs el mcdio jucgo. 
Solo me remito a que la ultima ju- 
gada de las negras seria correcta, 
si el alfiJ estuviera en cl. Pero aqui 
apenas tiene exito, porque el alfil 
ya csta situado en f 4 y no qucda 
obstruido si las blancas desarrollan 
su caballo por d2. Era preferible 7. 
... 'ti'c7. 
8. 1!f c2 .td7 
9. lobd2 
Defensa Francesa, puede jugar 4. 
... d4, a la que sigue una lucha muy 
compleja. 
4. .•. lbc6 
5. d4 loge7 
6. a3 c4 
7 . .tf4 Wb6 
,... e6 
2. d4 115 
3. q,c3 ib4 
4. e5 lbe1 
s. a3 1•c3+ 
6. be c5 
7.M 
Aqui se juega oon frecucncia 7. ... •a5. pero me parccia promcte- 
dora ·7. ·- •c7. En respuesta a 8. 
.te2 6 8. J.d3 las negras aprove~ 
chan la circunstancia de que eJ ca- 
ballo b8 al.in no sc ha dcsaaollado 
y juegan 8 .... b6 con lo que 9 .... 
.ta6 gana CD fuerza. !EI ad~e~ 
rio ya ha gastado un 11cmpo inulll 
con la jugada del alfi.l de casillas 
blancas.) . · 
Por tanto, las blancas ellgicron 
correctamente 8. a4. Ahora 8 .... 
~1bic1 :.,~t::;~·:0fbs~ 
Cuando rcflexionaba sobre esta 
posiciOn, tenia cl dcsco· de enc.on- 
~ algtin defccto en la jugada a 
todas luces Util 8. a4. Emped a 
analizar 8. •.• q\11<6. Las blancas 
141 
i•ll5! ffl!, 33. •cl y DO ad=· 
ti la replica 33. _ ••115, 34. •s7+ •n. 35. ••h8 ffl+, 36 . ..i,,1 
W&S+, con lo que tuvc quc confor- 
marme con las tablas. 
de ~~:';~~f]~~~tt:e&fn'!: 
Franccsa. es una apertura muy in- 
tercsante. La juego bace ticmpo y 
DO me arrcpiento. Me da alegria y 
disgustos, victoriu y derrotas. A 
veces la dispula teorica oo sicmpre 
acaba como yo quisiera Quisicra 
contarle la historia de u.o duelo 
tet'>rico. 
Constatemos los resultados. Lu 
piez.a.s ncgras estan descoordina- 
das, los pcones es, f5 y h6 son ~e,. 
biles, y el alfil a4 se ha ccnvertido 
en el usual alfil malo de la France- 
sa. Las blancas deben ganar. 
A veccs lo mas dificil es ganar 
una ~siciOn ganada. Sc dispone 
de d1ferentcs posibilidades. Pero 
no todas llcvan al objctivo. Advtr· 
ti dos continuaciones tentadoras: 
32. t•dl y 32. tlg2 <l,•f7, 33. 
llgl (32. llg1 SOlo cs una trans- 
posici6n). iCua.i de ambas dcbo 
clegfr? Mi elecci6n fue a la contra- 
ria. 
La respuesta correcta es 32. 
•g2!. No es dificil calcular la va· 
riantc principal: 32 .... <B•n. 33. 
U81 we8, 34. ttgr :ra, 35. Ug6 :n (a la rctirada de la dama de- 
cide :c6+), 36. Wb8+ :ra, 37. 
¥•h6 y 38. lle6+. 
Pero por desgracia tire la parti- 
da, cuando scgui la otra idea: 31. 
• Ill Ill • 
•.1.1111 1111.UI 
• II • • • •uu• 1.•.1.0 •• 
DD 1111.e.• 
DB•• •• •:•­t 
" 
27. 13 11•!4 
28. •13 1•7 
29. ••14 J.p 
30. tlbl J.•dl 
31. W•dl We7 
no luzo la mejor cuando retroce- 
diO con su dama. 
19. •.. tlb3 
20. Udl 
Cuando las blancas coloquen su 
torre en d2, cubrcn con seguridad 
cl punto b2 y ticncn las manos Ji. 
brcs para atacar, en el que a pro- pesirc la torre puedc jugar un pa· 
pcl activo. Esta del todo claro que 
las negras no ban conseguido nada 
en el flanco de dama y sus piezas 
aUi est.in atascadas. 
20. ..• d>d8 
Las negras no quiercn pasar sin 
contrajuego y sc proponcn g7-g5. 
21. Ud2 15 
22. hg q\•g6 
23. q\•g6 II •g6+ 
24. ltbl 
Las negras han tornado la co- 
lumoa «g.», pero no est.in en situa- 
ciOn de crear amenaus reales, por- 
que las blancas tienen mis piczas 
en cl flanco de rey. La ventaja po- 
sicionaJ de las blancas cs evidente. 
24. .•. tlb6 
25 . .tb5 llg5 
26 . .tf7 
No hay que prestar atenci6n a 
la torre. Las blancas tambiCn po- 
dian jugar 26. We2. pero la juga- 
da del teno es mas fuerte. El 
peOn d5 est.i atacado, y sc amena- 
za asimismo 27. c6. 
26. ... Ug4 
Las negras eligcn una variante 
forzada, quc yo habia previsto y 
valore como favorable para mi. 
140 
A primera vista una jugada sor- 
prcndentc, pero muy active. Aho- 
ra despuCs de 18 .... ltb6, 19. 
llabl no es posible la maniobra 
19 .... 1'c2 dcbido a 20 . ..tdl!. 
18. ... tlcl 
19. W'el! 
Amcnaza 20 . .idl. 
Seria maJa 19 .... W'•b2., 10. 
Ubly 21. :•b7. Despuis de 19. 
... 9c4, 20. lbg2 la dama cae en la 
tram.pa (21. llcl y 22. f3). 
No menos me sorprendiO mi ad- 
versario, cuando me ofreciO tablas. 
Le pedi que rcaJizara su jugada, y 
18. 0-0 
todo, atacar. Para ello neccsitamos 
la dama. Debemos defender el 
punto b2. Si cae, eJ adversario de- 
sarroUaria una iniciativa peligrosa 
en el Ilanco de dama, y nuestro 
ataque en el flanco de rcy llegaria 
demasiado tarde. No queremos 
cambiar los alfiles de casillas bian- 
cas. Por tanto, la defensa de la ca- 
silla b2 mcdiante .tdI, J.•a4, 
llcl y Jtc2 no entra en nuestro 
conccpto. EJ alfil debc seguir en 
a4. Su sucrte influye_ en el rcsulta- 
do de la part.ids. Estc alfil puede 
ser terrible, pero tambifo puedc 
ser muy m.aJo. 
Las piezas negras: Dama, To- 
rre, .ta4, presionan sabre nuestra 
posici6n. Pero todas se encueruran 
en cl flanco de dama y, si sc en· 
ciende la lucha en la otra parte de! 
tablcro, podria notarsc su auscn- 
cia, por terno, no estan bien colo- 
cadas. 
143 
Una jugada grosera, pero no se 
ve .nada mejor. 
20. ~eS+ ~><eS 
21. de fS 
22. :ct 
Y dos jugndns dcspues In~ ne- 
gras abandonaron la partida. 
Habra observado c6mo las blan- 
cas basaron su ataque en una sola 
pieza, el peligroso alfil de casillas 
negras, que no tenia ningun adver- 
sario . 
Naturalmente, despues de la 
partida me llovieron los reproches. 
iPor que has perdido en un matchtan importante sin pena ni gloria, 
sin luchar? El entrenador y el ca- 
pitan ya habian olvidado que die- 
ran su aprobaci6n a esta peligrosa 
variante de apertura. No habia 
nada que hacer, me disculpe ante 
todos. 
Cuando el disgusto por esta hu- 
millante derrota remitio un poco, 
me hice la pregunta, de si habia 
que archivar dcfmitivarncnte la va- 
riante, o quiza era posible captu- 
rar el pe6n c2. Cuando un adver- 
sario te ha refutado una variante 
de apertura, no resulta facil inten- 
17 •••• ~f7 
18. @(4 h6 
Habia que contar con 19. 
it:lg5+. 
19. lle3 'tth7 
Me resulta muy desagradable 
mostrar las siguientes jugadas, por- 
que en esta partida no bubo lucha, 
sencillamente las piezas blancas 
arrasaron mi posici6n. 
Las blancas estan forzadas a en- 
tregar un peon (seria mala 11. 
.id3? 'i!fc3+, 12 . .id2 ©><d3+). 
Las jugadas 11. 0-0 'i!fxc2, 12. 
'i!tel se hicieron autornaticamente. 
Un peon es un peon, las· negras no 
pueden dejar pasar una ocasion 
como esta, sin embargo, su posi- 
ci6n naturalmente corre peligro. 
Hada tiempo que habia prepa- 
rado esta idea, aproximadamente 
un afio antes y, por fin, decidi pro- 
barla. En 1974 se celebro en Mos- 
cu el campconato por equipos de 
la U RSS, y yo debia ju gar contra 
Klovan. En la preparacion para 
esta irnportante partida mostre al 
entrenador de! equipo y al capitan, 
Gennadi Kuzmin, toda la varian- 
te, en la que yo proyectaba incluir 
la jugada 12 .... it:ld3. Dije que Ia 
sorpresa estaba de mi lado, ya que 
las negras ahora nunca habian ju- 
gado asi. Sabia que era muy peli- 
grosa, pero queria intentarlo. lTe- 
nia su consentimiento? 
El entrenador y el capitan ob- 
servaron la posicion de cinco a seis 
rninutos y respondieron: de acuer- 
do, es peligrosa, pero un peon es 
un peon, [adelantel 
Todas estas jugadas se sucedie- 
ron en la partida. Luego siguio 12. 
.; ©d3, 13 • .i,xdJ @xdJ, 14 • .i.a3 
Al llegar a este punto me hundi 
en una profunda reflexion. Cuan- 
to mas tiempo miraba a la posi- 
cion, menos me gustaba, Tenia un 
peon mas, esto es bueno. Pero es 
mnlo quc te fnltc cl nlfil dcl otro co- 
lor. Si se llegaba al final, esa cir- 
cunstancia dificultaria la realiza- 
cion del peon de ventaja. Por otra 
parte, el ataque en el medio juego 
con alfiles de distinto color se re- 
fuerza enonnemente, y es muy di- 
ficil def enderse. Sencillamente no 
tenia un oponcnte al alfil de casi- 
llas negras. 
14. ... ©c6 
15. Wei! 
Es terrible jugar 15 .... .i.d7 y 
despues el enroque largo. Todas 
las piezas blancas se lanzan rapida- 
mente al ataque al rey. Enrocarse 
corto es imposible. Solo queda cu- 
brir al rey en f7. 
15. ... (6 
16. ef gf 
17. llel 
A 17 .... lt:lxd4 sigue 18. it:l><d4 
'i!fxd4, 19. Wc7. 
como responderian aqui las ne- 
gras. Entonces me vino esta idea a 
la cabeza: como la posicion esta ce- 
rrada, el factor tiempo no juega un 
papel decisivo. lNo pueden ahora 
las negras desviarse un poco y no 
jugar de acuerdo a las reglas? 
9. ... cd 
10. cd it:lb4 
142 
tienen a su disposicion diversas 
continuaciones. Es posible Ia juga- 
da 9 . .ia3, pero no representa un 
peligro serio. Las negras respon- 
den 9 .... cd, l 0. cd 1!t'a5+, 11. 'i!f d2 
~~d2+, 12. i;t,><d2, queen mi opi- 
mon lleva a un final aproximada- 
mente igual. 
9 . .id3 tropieza con una repli- 
ca combinatoria. Posiblemente no 
haya visto todo, pero me parece 
que esta jugada pierde de manera 
forzada. Analicernosla: 9 .... cd, 
10. cd lt:lxd4!, 11. it:l><d4 Wc3+. 
Ahora las blancas podrian intentar 
cazar la dama. Mucstro, en mi opi- 
nion, la variante principal: 12. 
Wd2 'i!fxal, 13 . .ib5+ .id7, 14. 
.i><d7+ it:l><d7, 15. '8'b4!?. Una ju- 
gada muy ladina. Amenaza el en- 
roque (a 15. 0-0 directo sigue 15. 
... 'i!fxa4). 15 .... 'i!fxcl+, 16. i;t,e2 
1!t'f4!. [Solo asi! Una excesiva codi- 
cia no es buena, 16 .... 'i!t'><hl? per- 
deria la partida por 17. 1!fxb7+ 
Wd8, 18. 1!fxa8+ it:lc8, 19. 'i!fb7 y 
la fuerte amenaza 20. it:lc6+. 
17. 1!t'><b7+ Wd8, 18. 'W'><a8+ 
(tambien en caso de 18. it:lc6+ 
it:l><c6, 19. 1!fxa8+ rbc7, 20. 'l'><h8 
las negras disponen de clara ven- 
taja), 18 .... it:lc8. A pesar de que 
se mantiene la igualdad de mate- 
rial en el tablero, la posicion blan- 
ca sencillamente es mala. Estan 
colgando cl caballo d4 y cl 
peon e5. Despues de 19. it:lc6+ 
<tlc7 tambien la dama blanca tiene 
problemas. 
Hemos examinado 9 . .ia3 y 9. 
.id3, pero ahora vamos a detener- 
nos en la juiciosa jugada 9 . .ie2. 
Durante largo tiempo no adivine 
145 
camino para igualar: 16 .... b5, 17. 
.tb3 ba, 18 . .txa4 .txa4, 19. 
JI xa4 0-0. Esto seria suficiente 
para rebabilitar la variante. Pero 
despues de la. terrible derrota que 
sufri en la partida anterior, no me 
conformaba con un rcsultado pa- 
cifico, queria tomarme la revan- 
cha. Basta ahora habia empleado 
en mis jugadas un total de cinco 
minutos, y Klovan una hora y 
45 minutos. Significaba que le que- 
daban solo 45 minutos para 24 ju- 
gadas. Seria una lastima renunciar 
a una ventaja de tiempo tan consi- 
derable, y la pesicicn me parecia 
interesante. Por tanto, me lance 
por otro camino, un poco mas 
arriesgado. 
16. ... loc6 
17 •. Wa3 bS 
Si las negras consiguen jugar b4 
y despues enrocarse, SU posicion 
merece preferencia. Las blancas 
procuran impedir el enroque. 
18 • .tc2 b4 
19. W'd3 
lQue recomienda ahora para las 
negras? 
Esta posicion la tuve en el table- 
ro en casa, y vi para las negras un 
esta variante. Tambien podia per- 
der, como me paso la primera vez. 
Podia equivocarme de nuevo. Sin 
embargo, ademas de un lado de- 
portivo, existe otro creative. En 
esta partida debia decidirse la suer- 
te de mi plan preparado de ante- 
mano. lPoclian jugar las negras asi 
o no? Ningun analisis puede susti- 
tuir a una prueba practica, 
Cuando le plantee la posici6n a 
Klovan, estaba convencido de que 
el no eludiria el duelo teorico. No 
obstante, probe de nuevo la varian- 
te preparada, precise mis analisis ... 
Las blancas no cambiaron los alfi- 
les de casillas blancas y jugaron di- 
rectamente 13 . .ta3. Naturalmen- 
te, habia previsto esta jugada en el 
analisis casero y respondi 13. ... 
.td7. Ya conocemos las conse- 
cuencias de 14 . .tb5 lxb5, 15. ab 
lod3. Las blancas no pueden cap- 
turar en b4, porque el alfde2 que- 
da colgando. · · 
14 • .idl 9/c7 
15 • .txb4 ab . 
16, 1fxb4 
Renunciemos al enroque y ju- 
guemos 13 .... .td7. Despues de 
14 . .txd7+ i;pxd7, 15 . .ta3 loec6 
las negras tienen todo en orden: se 
ha cambiado el alfil de casillas 
blancas y neutralizado el enemigo 
de casillas negras. Ahora se puede 
construir el enroque artificial: 
11 hc8, we8, wf8, etc. 
Me provoco algunas dudas la ju- 
gada 14 . .ta3 (en lugar de 14. 
.txd7+). Examinemos que sucede 
despues de 14 .... .txb5, 15. ab 
lod3. 
Si las blancas no quieren cam- 
biar damas, pierden de manera 
obligada un tiempo: 16. We3. Des- 
pues de 16 .... lt:if5, 17. Wg5 h6, 
18. 9g4 We2 las piezas blancas es- 
tan completamente paralizadas. 
La posicion blanca tambien seria 
peor, aunque las negras no tuvie- 
ran un peon de mas. 
Es mejor 16. Wdl, pero enton- 
ces sigue 16 .... 'ifxdl, 17. Jlfxd( 
lof4 y 18. llacl se refuta con 18. 
... lt:ie2+. Las negras pueden con- 
solidarse y competir en la lucha 
por la columna «c». Despues de 
que examine una y otra vez estas 
variantes, llegue a la conclusion de 
que la jugada l 0 .... lob4 tenia de- 
recho a existir. 
Dos afios despues, en 1976, se 
celebro en Belzy un torneo clasifi- 
catorio para el Campeonato de la 
URSS. Cuando conoci los resulta- 
dos de! sorteo, me alegre de jugar 
en la primera ronda con piezas ne- 
gras contra Klovan. Naturalmen- 
te, no tenia ninguna garantia de 
victoria, pues no se puede decir de 
antemano que las negras ganen en 
144 
lComo se puede luchar contra 
el poderoso alfil de casillas negras? 
Veamos 12 .... loec6. Sin embar- 
go, a ella es fuerte 13. a5!, y si si- 
gue 13 .... 0-0, entonces decide 14. 
.!a3 ganando calidad. 
Se podria retroceder con el ca- 
ballo:12 .... lobc6. Ahora las blan- 
cas responden 13 . .!a3 0-0, 14. 
.!b5. Se amenaza 15. Itel; 14 .... 
.id7 no vale por 15. ,!xe7. 
Aun queda 12 .... a5!. lQUe de- 
ben jugar las negras a 13 . .!b5+?. 
A 13 .... loec6 sigue 14 . .!a3 0-0, 
15. ,!xc6 be, 16. ,!xb4 ab, 17. 
1fxb4. Las negras tienen una po- 
sici6n con el alfil malo de casillas 
blancas y el peon debil c6, por tan- 
to, no estan bien. 
tar encontrar un refuerzo. En ese 
caso se debe abordar la posicion 
desde un punto de vista filosofico, 
como ya observamos antes. lPor 
que ban perdido las negras la par- 
tida? No pudieron oponerse al al- 
fil a3. Despues del cambio de pie- 
zas menores en d3 este alfil domi- 
no en la diagonal a3-f8. La jugada 
12 .... lod3, por tanto, parece el 
error decisivo. 
147 
E3 
O GUGORIC 
e SPEELMAN 
Lucema, .1982 
El alfil a3 golpea en el vacio, su 
sitio esta en g5. Alli el peon h5 
sera vulnerable. 
E2 
O SIMAGIN 
e BONDAREVSKY 
Zavno Zdroj, 1950 
Aqui el lugar del alfil de casillas 
blancas esta en c4, desde donde 
crea peligrosas amenazas contra 
las negras. 
1 • .in! 
En la partida sigui6 1. ... 1!1a7, 
2 . .le4 nxe4, 3. be 9c5, 4. lbf6! 
.tc8, 5. l.t)xh7+ tle7, 6. e5!, yen 
breve ganaron las blancas. 
El 
O KORCHNOI 
e PENROSE 
Palma de Mallorca, 1969 
1. h4! 
Cori la intenci6n 2 • .lh3. 
Despues de que las blancas po- 
nen en juego su alfil de casillas 
blancas, ref uerzan considerable- 
mente su presion sobre la posicion 
enemiga y obtienen una gran ven- 
taja. 
SOLUCIONE.5 
EJERCICIOS 
Ahora debe probar su capaci- 
dad con la solucion de ejercicios 
puramente posicionales. Despues 
de esta leccion seguramente los 
comprendera con facilidad. En to- 
dos los diagrarnas juegan las blan- 
cas. 
E3 
30. ... e2 
31. ltcl ltb8 
32. lt)d2 
(32. lt)c3 11 b2 y 33 ... lbb3.) 
32. ... lbb3 
En caso de cambio en b3 no hay 
def ensa contra ll b I. 
En la partida siguio 33. ll x e2 
lb x d2, 34. f3 lbb3. 
De acuerdo a su costumbre las 
blancas realizaron cinco a seis ju- 
gadas mas y abandonaron la parti- 
da. 
E2 
llxbl+ 
e3 
28. llebl 
29. ll xbl 
30. lt)e4 
Posiblemente era mas tenaz 30. 
'itlfl. 
27. lbd2 llb4 
Ahora las blancas debian inten- 
tar 28. lbe4, aunque tambien sigue 
la desagradable 28 .... 11 ab8 con la 
amenaza lt)b3. Pienso que las ne- 
gras ya disponen de buenas chan- 
ces de victoria, y adernas Klovan 
sc cncontraba en un terrible Zeit- 
not. 
ge el peon c4 y amenaza el salto a 
b3. 
146 
Es muy importante encontrar 
cualquier jugada inesperada como: 
19. ... .te8! 
Regresamos a nuestro tema 
principal, el destino del alfil. La 
maniobra del alfil de casillas blan- 
cas vuelca el transcurso de la par- 
tida a favor de las negras. lnfluye 
de una fonna decisiva en el resul- 
tado de! combate. 
20. lHcl .ta6 
21. Wd2 .te4 
Obligada (a 21. ... ~? sigue 22. 
J.xh7+). 
22. i.d3 
Todo el tiempo las negras deben 
encontrar la jugada exacta. lQue 
deben hacer ahora? Se amenaza la 
captura en c4, casi esta encadena- 
do al peon b4. A clara ventaja 
blanca lleva 22 .... J.xd3, 23. 
Wxd3 Wb6, 24. Wb5. 
22. ... lba5! 
Si ahora 23. Wxb4, entonces si- 
gue 23 .... llb8 y 24 .... lbb3, con 
la que las negras ganan la calidad. 
23. i,xe4 de 
24. Wxb4 llb8 
25. Wc5 Wxe5 
26. de c;!;,e7! 
De los siete minutos que le que- 
daban a mi adversario empleo aqui 
alrededor de cinco. A pesar del 
peon de ventaja su posicion no es 
agradable. El peon blanco c5 debe 
caer, y el negro de c4 incluso el ca- 
ballo a5 tiene mayor accion que el 
de 0. Bloquea el peon «a», prote- 
149 
Ahora, segun la opini6n de Gol- 
din las blancas dcbian tomar en dS. 
E,cribe: 
«Surgen las prtguntas de si las 
blanau despuh dt 15. 4:J•d5 tie­ 
ntn igualdad, d6ndt tstJJ /JJ vtntaja 
dt las ntgras, que ltnlan cuatro ju­ ~mr s: ;:::/;~ut:::: 
qut criticar ti jutgo de Altkhine tn­­ 
lrt la Jo.• y 13: jugada,.11 Atl 
empicza cl maestro y critica la 
IO.' II.' y 12.' jugadas del des- 
afiante. 
Es dificil cstar de acuerdo con 
esa 16Jica. Esta claro que las n~ 
FU disfrutan de una posici6n mc-- 
JOr en la apertura. aus chances son 
preferiblcs. Pero nada mU. No sc 
puedc h11blar de 1uperioridnd. Pro- 
bablementc una valoraci6n exacta 
de las posibilidadcs seria 4,S:5,5 
(miximo 4:6). Por su partc, Capa- 
blanca (quc eludi6 la variante) y 
Alekhinc va1oraron la posici6n 
desputs de 14. ()•dS .i.•h2+, 15. 
W•bl W•d5 como favorable a las 
ncjras. Alekbine fue dos jugadas 
mas lcjos co sus comentarios: 16. 
c4 1fh5+, 17. wgl llad8. 
Goldin cstima que el plan de de- 
fcnsa propucsto por Cl 16. lthl 
lladS, 17. Wgl h6, 18. llb4! da la 
igualdad a las blancas. Esto no cs 
asl. Las torres blancas oo coope- 
ran entre si, y las picus oegras son 
m!s activu que Ju del advcrsario. 
Juguemos 18 .... b5 y miremos sin 
prcjuicios al tablero. i,No mercccn 
prefercncia las posibilidades de las 
negras? iY si rcaliz.an lajugada 16. 
... lle4 (en lugar de 16 ... llad8), 
con el objetivo de impedir que la 
O CAPABLANCA 
e ALEKHINE 
I. c4 c6 
2. d4 113 
3. 11lc3 .tb4 4.... ... 
s . .td3 11lc6 
6. 11le2 11lge7 
7. IMJ ars 
8 . .t•r.i 11),r.; 
9. 1fd3 1fd7 
10. lildl IMl 
11. ~t3 ~·cJ 
12 • .t•cJ :r,s 
13.11l14 .td6! 
" . ................ ••••• ....... 
g D ~ g ........ ADA• DAD 
II g •~m 
4:6. Una clara ventaja blanca scria 
7:3, y si la posici6n sc va1ora 8:2, 
constatamos que las blancas debcn 
ganar. 9: I significa quc la victoria 
es scncilla y tiene caricter tccnico. 
10:0 es un punto para las blancas 
en la tabla de) tomeo y 0: IO para 
las ncgras. 
TambiCn es posible una va1ora- 
ci6n cxacta con medios puntos. 
Por ejemplo 2,S:7,5 1ignificarfa 
que las blancas est.in a1 borde de 
la derrota. 
DespuCs de cstc dctallado pre- 
facio es hora de pasar a la partida. 
Para poder cucstionar una deter· 
minada opini6n, no SOlo se requie- 
re dudar de ella, sino que sc debe 
analizar con esmcro, y la rcfuta- 
ci6n sc debe comprobar detallada- 
mcntc. 
En especial debe tcncr cuidado 
con las opiniones en cl campo de 
la valoraci6n posicionaJ, alli dondc 
no sc pucden ofrecer variantcs 
concretes y cxactas. 
Hablo sobrc todo cllo a causa 
de un articulo, que sc public6 en 
la revista «Ajcdrcz en la URSS», 
n,' 12, de 1984. Su autor fue el 
maestro V. Goldin, y el articulo 
bajo cl titulo «Obertura a un duc- 
lo historico» trataba la primcra 
partida del Campconato de! mun· 
do enue J. R. Capablanca 'I A. 
Alckhinc (Buenos Aires, l 927). El 
autor ponia en duda dccisiones de 
ambos jugadores, y mostraba su 
prcpia visi6n dcl combate en cste 
duelo. En mi opini6n, por desgra- 
cia la mayoria de sus va1oraciones 
no tienen fundamento ni ccrrec- 
ci6n. 
Manifcstamos nuestra opini6n 
sobrc Ia supcrioridad de un juga- 
dor mayoritariamente con las pa- 
labras. Pero pueden no ser sufi· 
cientemente claras y j'.fO<lriamos in· 
tcrpretarlas de fonna difcrentc. 
Para conseguir una cicrta prcci- 
si6n en la vaJoraci6n, I. Bonda- 
rcvsky propuso utilizar una esca1a 
de I 0, que yo quisiera utilizar. Sc- 
g\ln Bondarevsky cl rcsultado 5:5 
significa que la posici6n esta igua- 
lada. Si las blancas tienen mejorcs 
chances, la va1oraci6n cs 6:4, y si 
son las ncgras quienes est.an mejor, 
148 
Anexo a la lecciOn de A. 
Kosikov 
M Dvoretsky: A prof)Osito de 
un articulo 
En su naturalcza cl ajedrez es 
dcmocrittico. Podrcmos haccr de 
todo, volvcr a jugar las mejores 
partidas de hoy y de! pasado, po- 
ner en duda sus jugadas o comen- 
tarios, encontrar una soluci6n me- 
jor. Algunos cstudios sicmpre son 
Utilcs por su perfeccion, a vcces 
destacan por su precisi6n, profon- 
didad o por dar un nuevo scntido 
a opinioncs y valoracioncs cstablc- 
cidas. No cs dificil nombrar un 
bucn nllmero de cjcmplos, en los 
~ti~nf!cili:c~c~to~:3~ ~na; 
comprcnsi6n intcgra de las modcr- 
nas reflcxioncs de las partidas de 
conocidos grandcs maestros. 
Sin embargo, quisicra seiialar 
que la hercncia clasica rcquicrc 
una aproximaci6n atcnta y cuida- 
dosa. En su bllsqucda no sc debc 
guiar por los propios gustos, por 
las ganas dercfutar algo, csto sclo 
lleva a la perdida de objctividad. 
I . .tel! (era imprecise I. 0-0? 
por I .... g5!, 2. hg h4 con contra- 
juego de las negras). Ahora sigui6 
I. ... 11lg4, 2. 13! (2. llbl fl!?), 2. 
... ~·d4, 3. td W'•d4, 4. ltbl (4. 
.tbl? 91>4+ ), 4 .... ~cs, 5 . .tc3 
lt:ld3+, 6. Wn Wes, 7. lth3 ltd7 
(7 .... fl, 8 . .tgl eQ, 8 wgl llhd8, 
9. ~n, y las negras no ticnen su- 
fiticntc compcnsaci6n por la picza 
cntrcgada. 
151 
pena hacer una jugada tan entrgi­ 
ca con el caba.Uo y la dama, si el 
juego despuiJ de una respuesta co­ 
"ecta de las blancas entra en un CIJ· 
llejOn sin salida, cuando se disponia 
de una posicwn ganada? ;.Hay una 
continuacidn prometedora para 
Aleknine? Piemo que la bay. 
DespuiJ de U. ... '11..e.f! el mba­ 
1/o hlanco se veria obligado a retro­ 
ceder, porque kl coptura en d5 en 
ese caso ya no 1'!ria posible: I 5. 
0•d5 ..t•h2+, 16. W•h2 ••d5, 
17.c311h5+, 18. "1gl "JIM, 19./3 
0e7 con unfuerte ataque. DespuiJ 
de 15. li)e2 ~e7 la posicion negra 
en todo caso es md.r favorable que 
despub def cambio de damas. O~ 
sesionado por su idea, Alekhine no 
tomd en conslderacldn lajuguda 14. 
... '11..e4.• 
En mi opiniOn toda esta intcr- 
pretaci6n es falsa. LEn quC se basa, 
por ejemplo, la afirmaci6n de que 
el aspirantc al Campconato mun- 
dial «no tom6 CD considcraci6D» la 
jugada 14 .... .U:c4? Sin embargo, 
cDcasode 14.cJ!?(eDlugarde 14. 
ll fcl ?!) Cl babria jugado prccisa- 
mente asi. L Lovcnfish y P. R1> 
manovsky dan la siguicnte varian- 
te: 14. c3 '11..e4, 15. 0e2 '11..ac8, 16. 
li)gJ .t•g3, 17. b•gJ li:,c7, 18. 
Uel li)fS, 19 . .tdl li:,d6, «las no- 
gras manticnen una presi6n dura- 
dcra, pero no tangible». iUna 
apreciaci6n euctal (en cifra.s se 
valoraria con un 3,5:6,5). 
Pero CD caso de 14. llfcl '11..c4, 
IJ. 'i:,c2 'i:,e7, 16. li:,gJ 6 16 . .td2 
surge aproximadameote csta posi- 
ci6o coo la misma valoraciOn. LSe 
pucdc detenninar aqui que las nc- 
iHan jugado las negras esta par· 
te de! juego de la manera mas Iuer- 
tc? No, el autor de! artfculo estima 
otra cosa. Cuestiona el saho de ca- 
ballo 14 .... 0b4. Vale la pena se- 
guir su argumentaci6n completa. 
Goldin recomienda 16. lild3 (en 
lugar de 16 . .U:acl?): 
«DtsputS de 16 .... 0•d3, 17. 
W•dJ W•d3, 18. cxdJ la venlaja 
de las negras seria puramente aca­ 
dtmica (4,5:5,5 0 4:6, M DYo­ 
retsky). En respuesta a la propues­ 
ta por Alekhine 18 .... J..b4 las blan· 
cas, con lajugada 20. lle2, podrian 
conslruir una Jortafeza, cuya con· 
quista en mi opiniOn nose puede de­ 
moslrar analiticamente (iptro se 
puetk demastrar 111111/itiaunente la 
po:sibilidad de mantener esa "forta· 
lev, "7, M. D,oretsky). 
& notable que el mismo A.lekhi­ 
ne, que primero habia WJ/orado este 
final como perdido para fas bfancas 
(2:8, M.D.), unos aiios despuis opi· 
,:sm;,,::;'{1:f ~~~­J~;~af:J: 
li)b4 
1115 
0•c2 
1t•f4! 
1115 
b6 
h5 
ficultadcs para defenderse contra 
ellas), e infravalor6 la excclente rb- 
plica 13 .... J.d6!. 
«Un error nunca viene solo.» 
DespuCs de algunas jugadas, las 
negras ya disponen de un sano 
pc6n de ventaja. 
14. Jilfel 
15. 1lb3 
16. Il1cl? 
17. ll•c2 
18. g3 
19. llce2 
20. 1lb5 
21. b4 
momenta f2-f4 (quila despuCs de 
las jugadas h3 y ©g4). 
El enroque largo es considera- 
blemente mas agudo que el corto, 
pero no se puede determinar con 
la base de una corta variante, que 
sea m:is fuerte. Personalmcntc me 
parece que Alekhinc no SOio jug6 
mas seguro, sino mejor, pero no 
quiero afirmarme en esa opini6n, 
pues seria neccsario un anilisis 
prof undo. 
Finalmente, se puede tratar una 
posici6n con mCtodos de valor 
aproximado, la elecci6n depende 
de! estilo y gustos del jugador. Sa- 
bcmos quc se puedc empcz.ar bicn 
una partida no s6lo con una, sino 
con varias jugadas: I. d2-d4, I. 
c2-c4 iO posiblemente de cualquier 
otra manera! Esta claro que la so- 
luci6n de este problema depende 
de nosotros, y lo mismo sucede en 
el transcurso del combate. 
Se podria dedicar atenci6n a la 
recomendaci6n de Goldin, de que 
merece atenciOn 11. ... lofe7, pero 
no hay ninguna base para conven- 
cerse de que esta jugada es mas 
fuerte que la elegida por Alekhine 
11 .... li:l•e3. De nuevo tenemos 
ante nosotros dos posibilidadcs de 
igual rango. 
El campeOn mundial, que lleva- 
ba las blancas en la primera parti- 
da, no queria jugar a igualar, csto 
seria inc6modo para Cl. Es facil 
aclarar psicol6gicamente, que que- 
ria aprovechar la primcra oportu- 
nidad para mostrar actividad, y eli- 
giO 13. ©f4?! (con la amenaza 14. 
Wb5 6 14. l!lb3, que a primcra vis- 
ta parece que las negras tienen di- 
150 
lorre blanca vaya a h4? DespuCs 
de 17. c4 las blancas deben con tar 
con 17 .... ©e5, 18. cd ©•d3. 
La conclusi6n de que 14. ©•d5 
iguala las chances, no tiene prue- 
bas suficientes. En todo caso las 
negras han pcrdido algo en com- 
paraci6n con la posici6n que te- 
nian cuatro jugadas antes. La va- 
loraci6n es a1 menos 4:6. 
Por tanto, la critica del juego 
negro en ese tramo de la partida 
cuelga en el aire. 
Veamos ahora la recomenda- 
ci6n concreta de Goldin. Para ello 
las negras no se enrocan corto, 
sino largo. Termina su opini6n con 
la variante IO .... 0-0, 11. c3 .tf8!, 
12. b4 f6, 13. a4 g5, 14. a5 ©ce7, 
15. b5 h5 y la evaluaci6n: 
«Las amenazas blancas no son 
apreciables y fa presiOn de fas ne­ 
gras t/Cbil.» 
Pienso que en Ia Ultima frase se 
pueden intercambiar las palabras 
«blancas» y «negras», y la nueva 
valoraci6n seria ... exactamente tan 
falsa como la anterior. En efecto, 
aqui tenemos una posici6n com· 
pleja con posibilidades mutuas. 
Por ejemplo la maniobra 16. ©e3, 
y el cambio en e3 seria desfavora- 
ble para las negras (16 ©•e3, 
17. fe!). Despues de 16 h4, 17. 
..ta3 las blancas pueden pensar en 
©e2<1-b3, y tambiCn hay otras 
posibilidades. En realidad, en lu- 
gar de 14. a5 la directa 14. 0e3 
0ce7, 15. b5 h5, 16 . .ta) (ahora 
hay que contar con 17 . ..t•e7 
li:,•e7, 18. 'i:,gJ y 19. li:,gfS), 16 .. 
h4, 17. ©cl 6 17. Ilael es mas 
precisa, con idea de jugar en su 
Las negras jugaron 21. ... llc4. 
Goldin escribc: 
t<iPuede ser esta jugada un 
error? Hagan la pregunta a cual­ 
quier maestro, y la respuesta serd 
probablemente la misma: no, no 
puede ser. Ya pesar de todo deja es­ 
153 
90 ···:····· ••.• ,.. ,··· ·• .. ......... ,. 
·• ·n.• a 
•·:·• ·11 ·D 8D·•:a·• 
• • II m 
Sin embargo, las negras tam- 
bien pueden continuar con 33 .... 
Wbl+, 34. ~g2 J:lfS, 35. •c2 d4, 
y las blancas dcbcrlan def cndcrsc 
con precision (36. a4 c4!, 37. 
Wxc4 Wxb2 O 36. lld7 Wxa2 se- 
guido de 37 .... We6). 
No obstante, despues de 36. b3! 
las blancas .ban rcchazado las ame- 
nazas enemigas. Antes las negras 
disponian de un sano peon de ven- 
taja, su posicion era claramentc ga- 
nadora (2:8). Pero ahora sobrc el 
tablero hay lgualdad de material, y 
es muy problematico dirigir el ata- 
quc negro. 
Se puede sacar la conclusion de 
que Alekhine no eligi6 el mejor ca- 
mino para realizar su ventaja. 
Retrocedamos ahora un poco, 
para llegar donde, en opinion del 
comentarista, sc equivoc6 Alekhi- 
ne. 
89 
Las blancas abandonaron. 
Capablanca se def endi6 con 
mucha imaginacion. Entrego un 
segundo pc6n, para cambiar los al- 
files y activar su torre. Poco des- 
pues recupero un peon, y el rey ne- 
gro se qued6 algo descubierto. Sin 
embargo, el mismo Alekhine . se 
precipito sobre el rey enemigo, 
despues de devolver su peon de 
ventaja. iEra legitima la victoria 
de las negras? La jugada 33. lld7 
fue un error, del que se aprovecha- 
ron las negras para montar una ba- 
teria con las piezas pesadas por la 
columna «c», con ganancia de 
tiempo, lo que les reporto el exito: 
la dama detras de la torre. Si Ca- 
pablanca hubiera jugado 33. wg2, 
entonces, segun la opinion de Alek- 
hine, las negras tambien disponian 
de vcntaja dccisiva, por ejemplo 
34. lta3 We6!, 35. WO c4. 
Goldin da como mejor def ensa 
para las blancas 33. WO!. Atacan- 
do el peon n' no permiten el des- 
pliegue de las piezas pesadas por 
la columna«e». El autor valora 
que en ese caso «las chances de las 
blancas en ningun modo serian peo­ 
res». 
lle4 
ll><d4 
lld3 
lld8 
ll><d6 
1!tf3 
1!t'><h5 
ct,h7 
'W'g6 
lle6 
;es 
es 
33. lid7 We6 
34. Wd3+ g6 
35. J:ld8 d4 
36. a4 liel+ 
37. ct,g2 9c6+ 
38. f3 lle3 
39. W'dl 9e6 
40.g4 llel+ 
41. ct,h3 W'e3 
42. Wbl Wf4 
43. b5 llfl 
problema no consiste en si las ne- 
gras ganan el final. Lo mas impor- 
tantc es decidir si existcn mas 
chances de victoria en este final o 
en la variante 14 .... lle4, en que 
caso deben resolver las blancas 
problemas mas complejos. Yo su- 
pongo que Alekhine tome el carni- 
no correcto. 
En caso de no estar de acuerdo 
con la opinion de Alekhine, Gol- 
din tenia la obligacion de demos- 
trar sus dudas con un analisis. 
Por desgracia ni se molesto en 
hacerlo. 
Veamos ahora el transcurso 
posterior de la lucha. 
21. ... 
22 • .t><d2! 
23 . .tc3 
24 . .te5 
25 . .t><d6 
26. lle5 
27. ll><h5 
28. lle8+ 
29. 't!f><d3+ 
30. t!tdl 
31. ll a8 
32. ll ><a7 
152 
La superioridad de las negras es 
considerable y, lo que es mas im- 
portante, estable. Las blancas tie- 
nen que limitarse a una larga y di- 
ficil defensa. De las citas antes 
mencionadas se desprende que la 
valoracion de Alekhine de la situa- 
cion blanca de «perdida» a «bas- 
tante mala» es correcta. iComo es 
posible, que se denomine a esta 
posicion (sin molestarse siquiera 
en cimentar su conclusion por un 
camino analitico) como un «calle- 
jon sin salida» y la ventaja negra 
como «puramente acadernica»? 
Es dificil decir con certeza que 
las blancas en el final estan conde- 
nadas a la derrota o que se pueda 
mantener la partida con un juego 
correcto. 
Bajo el punto de vista del aje- 
drez practice esto no es tan impor- 
tante. Entre las «tablas» y la «vie- 
toria» hay toda una serie de tran- 
siciones. En el presente caso el 
gras pueden esperar algo mas que 
en la variante 14 .... lob4, 15. Wb3 
•rs, 16. iod3 c><d3, 17. 9><d3 
1!t'><d3, 18. c><d3 ..lb4? 
155 
yo, una pieza, que neutralizaba a 
las dos torres blancas. 
En su lugar merece atencion el 
plan de avanzar los peones del 
flanco de dama, por ejemplo 25 .... 
Wd3, 26 . .tc3 b5 (tambien parece 
buena 26 .... llc4 6 26 .... a5 se- 
guido de tla6, b5 y Wb6), 27. a3 
a5. Otra idea con perspectivas se- 
ria 25 .... 1t'g4, 26. J.c3 rs y 27 .... f4. 
iEntonces se debe valorar la 
captura dcl pe6n d4 como un 
error? Pienso que no, porque des- 
pues de 22. ... Jl x d4 las negras na- 
turalmente tienen ventaja. Yo me 
remito solo a otro momento, don- 
de Alekhine podia haber jugado de 
otra manera (sin un analisls pro- 
f undo no me arriesgo a decir «mas 
f uerte») quo en la pnrti<ln. 
Alekhine renuncio a 23 .... l:tc4 
por el contragolpe 24. l:te5!. Pero 
despues de 24 .... .txe5!, 25. 
1f'xd5 j_xc3!, 26. 1f'xf5 (26. 
Wxa8+ c;!;>b7, 27. bxcJ fLxc3), 26. 
... ,ixel, 27 .... d5 J.xf2+, 28. 
c;!;>g2 (28. ,t>xf2 llc2+ y 29 . 
ll e8, y las negras ganan), 28. . 
l:te8, 29. 1'xc4 i.c5 (con la inten- 
ci6n de .1d6 y lle3 6 lle6-g6) la 
ventaja esta del lado negro. 
Como descubrio mas tarde J. 
Nikonov («Ajedrez en la URSS», 
n," 6, 1986) 23 .... llg4!, 24. J.e5 
J.b4! era muy fuerte, y malas tan- 
to 25. Wxd5 c6!, 26. 11f'xc6 l:tc8 
como 25. Jldl i.c5!, 26. Wc6 
l:td8!, 27. llxc7 l:te8!, 28. JlxdS 
lle4!. 
N ikonov tambien demuestra 
que a 23 .... l:td3, 24 . .1e5 es muy 
fuerte la respuesta 24 .... i.c5!. 
Las blancas estan lejos de igua- 
Alekhine suponia que «a las ne­ 
gras, despues de/ cambio de dam~ 
contra dos torres, no /es costana 
grandes esfuerzos forzar la vict~ria 
gracias a su considerable ventaja». 
Lovenfish y Romanovsky, que 
no compartian la opinion de am- 
bos campeones mundiales, escri- 
91 
ben en sus comentarios a la parti- 
da: «Desde luego no 22 .... , 'fLae8 
debido a la sencilla 23. ,Wxe8, y las 
blancas consiguen tablas.» .Con 
esta valoraci6n tambien se solida- 
riza Goldin. «Lovenfish y Roma­ 
novsky va/oran correctamente que 
la posicion despues de 22 .... Il.ae8 
es tablas.» 
No,, no tenian razon, Valorar 
esta posicion como tablas es un 
principio falso. En cl tablero rcina 
una situacion con notable ventaja 
de las negras. Si contra la opinion 
de Alekhine se llega a la conclu- 
sion de que las blancas con un jue- 
go atento pueden esperar la salva- 
ci6n, en todo case la palabra «ta- 
bias» esta aqui fuera de lugar. Se 
debe buscar una expresi6n que 
describa con exactitud la situacion. 
Aprovechando el sistema de cifras, 
es mas sencillo cuantificar asi la si- 
tuacion que con palabras. La opi- 
nion de Alekhine se corresponde 
con un 2:8, la opinion altemativa 
se puede valorar con 3:7 (pero no 
menos). 
Esta vez Goldin intenta reforzar 
su punto de vista con un analisis 
no muy extenso, pero se nota cla- 
ramente su escasa conviccion, 
cuando advierte con toda razon: 
«Es muy dificil apurar esta posicion 
por medio de variantes, pero en ge­ 
neral ;,es necesario?» 
Despues de 25. c;!;>g2 solo inten- 
ta 25 .... c5 o 25 ... tf d3, 26. i.c3 
c5. Pero la jugada c7-c5 es muy 
controvertida, libera al adversario 
del debil peon d4 y lo mas impor- 
tante, le quita al excelentemente 
colocado alfil d6 su punto de apo- 
Despues de 21. ... lle4, 22. i.d2 
las negras tampoco necesitan to- 
mar un segundo peon. Sobre la ju- 
gada 22. ... ll x e2 Goldin escribe 
que «probablemente conserva de al­ 
guna manera posibilidades de ga­ 
nar». 
lPero que significa «de alguna 
manera»? Naturalmente, es una 
lastima dejar la columna «e» en 
manos de las blancas, pcro cl peon 
de ventaja y la restante ventaja po- 
sicional son permanentes. Pienso 
que las negras conservan exc~len- 
tes posibilidades de conseguir la 
victoria (2,5:7 ,5). 
Vearnos ahora en un diagrama 
la posicion quc aparccc en el table- 
ro despues de la recomendacion de 
Capablanca 22. ... ll ae8, 23. 
'i!fxe8+ Ji xe8, 24. Ji xe8+ l!;>h7. 
154 
capar. como es evidente, toda la 
ventaja.» 
En efecto, un ajedrecista experi- 
mentado apenas calificara la juga- 
da 21. ... It e4 como un error. En 
todo caso dudara que esta jugada 
«deje escapar casi toda la ventaja». 
En estas situaciones se pierde la 
ventaja por un grave error posicio- 
nal o tactico o por una serie de im- 
prccisioncs como 21. ... 11 c4. Una 
sola imprecision (a no ser sustan- 
cial) no puede dificultar la realiza- 
cion de la ventaja. 
Tan fuerte es esta jugada que 
pueda descartarse completarnente 
21 .... \i'f3? Goldin solo contcmpla 
22 . .tf4 l:t xe2 23. \i'xe2 \!fxe2 24. 
Jixe2 ,ixf4, con el final de torres 
ganado, y 22. i.d2 ll x e2 23. 
Ji x e2 a6! (y si 24. 'i!f c6, obviamen- 
te 24 .... 'i!fxe2 25. 1fxa8+ l!;>h7 
26. i.c3 'i!fc4). Sin embargo, las 
blancas pueden elegir 22. i.g5! 
]lxe2 23. I[xe2 a6 24. 'i!fc6, Aho- 
ra, despues de 24 .... 'i!fx e2 J~· 
,Wxa8+ i>h7, el alfil blanco esta li- 
bre y es posible jugar sencillamen- 
te 26. 'fixd5. No convence 25 .... 
i.f8 26. 1!f x d5 'i!Vx b2, porque las 
blancas podrian optar entre las res- 
puestas 27. l!;>g2, 27. i.f4 y 27. 
'if d8, manleniendo ciertas contra- 
chances. Por fin, en caso de 24 .... 
ll f8 25. Ji el, hay que tener en 
cuenta la amenaza posicional 26. 
i.e7. 
Estudiar la partida es en princi- 
pio util, y tambien hay que aten- 
der y probar posibilidades como 
21. ... 'iff3. Pero no vale la pena 
prestarles mas atencion de la que 
merecen. 
JS. lildl 
(Con la idea Jldl-dJ.O.) 
JS.... J.a7 
36. b4 •c7 
37. Jld3 g6 
A 37 .... J.b6 sigue 38. •h5 
:rs, 39. JlO con la intenci6n 
•g6! seguido de g4-g5; y el blan- 
co tiene un ataque ganador. 
38. Wg4 wg7 
39. JlO Jlf8 
40. bS g5 
41. 9f5 9e7 
Ahora las negras cstan total- 
mente paralizadas. No pucden mo- 
ver la dama, ni la torrc ni tampo- 
co el rey, y todo por la debilidad 
de las casillas f6 y rT. Solo le que- 
dan las jugadas con su alfil. Pero 
parccc quc a las blancas tambien 
157 
. , •. , •.• ....... • ••• ·!·.i,·. ···'·A· D • II;• IJ . oJ••n • •{ •, ·a;. :m 
91 
O PSAJIS 
e HEBDEN 
Chicago, 1983 
(DIAGRAMA 92) 
Las blancas disponende un 
peon de ventaja, pero su realiza- 
ci6n no parece sencilla. 
En el arsenal de un fuerte maes- 
tro de ajedrez se incluye una enor- 
me cantidad de diversos metodos 
y valoraciones, de las generalmen- 
te conocidas a las mas ins6litas. Es 
muy importante tener la facultad 
de scparar del material estudiado 
algo en general que enriquezca su 
juego. Los mismos grandes maes- 
tros se tropiezan con nuevas ideas, 
que no conocian con antcrioridad. 
En el afio 1981 conversaba con 
el gran maestro Yuri Razuvaiev 
sobre la nueva ola del ajedrez so- 
vietico. Precisamente en el recien 
terminado Campeonato de Repu- 
blicas de la URSS habian brillado 
Psajis, Yusupov y Dolmatov. 
Cuando Yuri Sergeievich hablaba 
sobre Lev Psajis, subrayaba que 
poseia «un fino tacto para el rey». 
Hablando sinceramente, esta ano- 
tacion me parecio algo abstracta, 
hasta que poco despues vi la si- 
guiente partida. .. 
6. IL TACIO PAil IL IIY 
Grigori Kaidanov 
Como cierre de su texto escribe 
Goldin: «A pesar de las correccio­ 
nes abiertas por /os andlisis moder­ 
nos 60 aiios despues de la partida, 
esta muestra una lucha apasionan­ 
te, y en su transcurso ambos adver­ 
sarios encontraron decisiones impre­ 
sionantes par su prof undidad y be­ 
1/eza.» 
Me temo que si me declarara de 
acuerdo con las «correcciones 
abiertas», seria blanco de escarnio. 
Pues solo entre la 10.' y 14.' juga- 
da Goldin se remite a dos errores 
blancos y cuatro negros. Af ortuna- 
damente, los grandes maestros del 
pasado no jugaban tan mal. 
En la mayoria de los casos no 
se equivocaban ellos, sino sus cri- 
ticos. Pero en conjunto la presen- 
te partida no puede valorarse 
como una obra de arte. 
156 
tar, y en caso de 25 .... cd (en lu- 
gar de 25. ... Jl x d6), despues de 
una jugada podrian, sin capturar la 
torre h5, jugar 27 .... Jlh6!? 
Finalmente, como sefialo N. 
Volgin en la misma revista, en lu- 
gar de 31. ... Jle5, las negras po- 
dian adelantar su peon pasado de 
inmediato: 31. ... d4! 32. Jlxa7 
(32. Wxd4? Jlel+ 33. 'i9h2 Wc6) 
32 .... d3 33. ll xc7 lle2. 
En principio no era necesario 
probar todas estas posibilidades, 
pues el plan elegido por Alekhine 
en la partida se mostro suficiente 
para ganar. Sin embargo, ahora 
debemos ser con el bastante criti- 
cos, porque mediante el recurso 
defensivo 33. 1!t'f3, mostrado por 
Goldin, se pone en duda la correc- 
cion de! ataque ( es el unico micleo 
razonable de su articulo ). 
159 
(DIAGRAMA 95) 
20. wb3! .trs 
21 • .tbSI lcc7 
22. J.xc6 J,Ixc6 
8 • .1e3 b6 
9. a4 loc6 
10. J.b5 .td7 
11. ct>c2 .tg7 
12. llhdl a6? 
13. J.c4 J.g4 
14. hJ ,txf3 
15. gxf3 0.0 
16. f4 lla7 
17. e5 a5 
18. lld.2 e6 
19. lladl llc8 
Ahora las blancas ya estan me- 
jor. 
lof6 
g6 
d5 
Ql,cdS 
/b,ccJ 
'@xdl+ 
c5? 
O ANDERSSON 
e TEMPONE 
Buenos Aires, 1979 
1. c4 
2. ers 
3. loc3 
4. CICdS 
5. e4 
6. dxcJ 
7. wxdl 
Razuvaiev No obstante, esta no- 
ci6n tambien puede abarcar la ca- 
pacidad de reconocer el momento 
adecuado para realizar uo ataque 
sobre el rey enemigo. Tambien 
comprende la capacidad de! adver- 
sario para impcdirlo, para poner 
su rey en seguridad, etc. 
Examinemos ahora la siguiente 
partida. 
O KISHNIOV 
e KAIDANOV 
Odessa, 1987 
ea 
j,xbS 
W"e6! 
'otf6 
we7 
.ld7 
.te6 
rtJn 
J.e7 
'ote8 1tcS 
lld8 
jLa refutaci6n! Despues de 16. 
'@,cd7 lld8 la dama blanca cac en 
la trampa . 
16. "Wf3+ 
17. lHdl 
18. j,xe6 
19. "Wd5+ 
20. WO+ 
21. lld5 
22. 1!fe4+ 
23. llcdl 
24. lld7+ 
25. 1!rf3+ 
26, JI Mb7 
27. 1!re4 
Las blancas planearon una 
«combinacion», 
14. Loxn? i'xn 
15. ,ixf6 <,txf6! 
Las blancas abandonaron. 
«lPor que no considero mi ad- 
versario la jugada 15 .... <,txf6?», 
me pregunte acto seguido, y llegue 
a una sencilla conclusion: com- 
prendernos y admitimos el papel 
del rey en el final, pero en el me- 
dio juego no prestamos atenci6n a 
una posible maniobra activa de Su 
Majestad. 
Recordemos la historia de! aje- 
drez. Ya Steinitz se esforz6 por de- 
mostrar que el rey era una pieza 
fuerte en el medio juego. Pero en 
el gambito desarrollado por el, 1. 
e4 e5, 2. f4 ex f4, 3. loc3 '@h4+, 4. 
'it>e2, dificilmente se confirma la 
«actividad» del rcy, pues con fre- 
cuencia rccibe mate. 
Saber cuando se debe activar el 
rey y cuando es prematuro, cs cl 
tacto para el rey del que hablaba 
pios peones despues de! cambio de 
<lamas. 
53. ... We6+! 
54. 1!fxe6 fxe6 
55. n xf8 i'xf8 
56. i'b5 i'e7 
57. i'a6 .txfl 
58. c4 wd8 
59. ©b7 .tel 
60. b5 .tfl 
61. b6 .td4 
62 . .ta4 d5 
(62 .... .te3, 63. ct>c6 .tcS, 64. 
b7, y las blancas dominan.) 
63. cxd5 exd5 
64. exd5 e4 
65. i'c6! i'c8 
66. d6 e3 
67 . .tbs .tr6 
68 . .ta6+ i'b8 
69. i'd7 
Las negras abandonaron. 
Posiblemente el estudio de este 
ejemplo me ayud6 en la siguiente 
partida. 
158 
50. i'b5!! 
El rey blanco corre directamen- 
te hacia el fuego de las piezas pe- 
sadas enemigas. lPero que preten- 
de exactamente? 
50 ... 'i!t'e8+ 
Despues de 50. ... lI b8-+-, 51. 
'it>a6!! lI b6+, 52. was las blancas 
estan mejor. 
51. .tc6 tfd8 
52. i'c4! We7 
53. 1!t'd7 
Ahora esta clara la idea de las 
blancas. El rey no ha avanzado 
para asustar al adversario, sino 
para apoyar el avance de sus pro- 
93 
.tb6 
.ta7 
.tb6 
.ta7 
'8'c7+ 
'8'e7 
.tb6 
.ta7 
Jes resulta dificil mejorar su posi- 
cion, Sin embargo ... 
42. i'g2 
43. i'fl 
44. 'it>e2 
45. i'd3 
46. ©c4 
47. ©b3 
48. g4! 
49. ©c4 
161 
Anotaciones de Artur Yusupov: 
Con mi ultima jugada 32. ... 
JI c84?t qucria inducir a mi ad- 
versario a rctirar su desagradable 
presi6n sobrc el peon b5 y se cu- 
O KORCHNOI 
e YUSUPOV 
Lone Pine, 1981 
Material adidonal a la lecd6n de 
Kaldano, 
Las blancas abandonaron. No 
hay ninguna defensa contra 37 .... 
tig3 y 38 .... lh2 mate. 
Este episodio es una nueva 
prueba de que un trabajo esmera- 
do nunca es imitil. 
Los presentes ejemplos nos ayu- 
daran a desarrollar el tacto intuiti- 
vo para el rey, y ademas a domi- 
nar el procedimiento tecnico de la 
marcha con cl rcy. 
Jle8+ 
Jlel 
ltxfl+ 
lg2+ 
.te3 
32. wxeJ 
33. wn 
34. lat 
35. wgl 
36. tih1 
21. ... tie7 
22. lla4 lhb8 
23 • .tc4 tif6! 
24. wn Jh7 
25. let 1.b6 
26. tie2 ties 
21. tin tir4 
28. \tel Jle7! 
La siguiente jugada de las blan- 
cas pierde rapidamente, pero su 
posici6n ya era muy dificil. 29 . 
.txa6 no valia por 29 .... dS, se- 
guido de 30 Jla7, y ademas se 
amenaza 29 d5 y 30 .... rs. 
29 •. tin? wxfJ 
30 • .txa6 d5 
31. exd5 Jlxet+ 
97 •••••.• ... ,., ,..,. ••• D •.•.• ,. 
•• 8 •• ·.i.·8·A·A DA• 'D. 
11 •lit• m 
27. 1tf4! Wd7 
28. b3! 
Tambien era posible wc2. 
28. ... wd8 
29. wc2 we8 
30. ~e4 ~c7 
Las negras estan muy apreta- 
das, y las blancas inician un ataque 
de peones en el flanco de rey. 
31. f4 .te7 
32. g4 .th4 
33. rs .tg3 
34. f x e6 fx e6 
35. 1!f g6+ wfB 
36. 1!fxe6 J..xe5 
Despues del estudio de los ejem- 
plos anteriores no es dificil encon- 
trar la siguiente maniobra de las 
blancas. 
37. wd3! .lg3, 38. we4 .th2, 
39. ers .tg3, 4o . .td2 .th2, 41. 
.tc31!ff7+, y las negras abandona- 
ron. Despues de 42. 1!fxf7+ wxf7, 
43. we4 y 44. <hd5, las blancas ga- 
nan el final de alfiles. 
Recuerde la partida Psajis-Heb- 
den. Aqui tenemos el mismo esce- 
nario: marcha de) rey hacia las pie- 
O KIIK 
e KAIDANOV 
Norilsk, 1987 
96 zas pesadas, despues cambio de 
damas, y en el final resultante la 
base de la victoria es la mejor co- 
locaci6n del rey. 
Despues del analisis de todos es- 
tos ejcmplos f ue una alegria para 
mi jugar la siguiente partida. 
160 
En el tablero tenemos un final 
tipico de la Defensa Caro-Kann. 
O GELLER 
e HORT 
Skopje, 1968 
(DJAGRAMA 96) 
23. wc4 .te7 
24. lild7 lilcc7 
25. l;lxc7 ]1xc7 
26. wb5 lilc8 
27. lild7 <hf8 
28. t,xb6 we8 
29. 11 b7 .td8+ 
.JO. <hb5 c4 
31. .tc5 
Las negras abandonaron. 
Esta partida, en la que el rey 
blanco casi contoneaba las caderas 
introduciendose en el campo ene- 
migo a traves de b3-c4-b5, me 
agrado mucho. 
Para mi este procedimiento tee- 
nico se llamaria «marcha del rey» 
y coleccione algunosejemplos mas 
sobre este tema. Aqui ofrezco 
otro. 
95 
El 
O ROMANISHIN 
e YUSUPOV 
(Variante de la partida) 
Minsk.1979 
Las negras debfan buscar al 
mate: 
1 ••.• 'ifi>e4!, 2. a7 (2. l'i.lf7 'ifi,f3, 
3. lle8 lla2), 2. -· 'ifi>f3!! (pero no 
163 
SO LUO ONES 
Jaegao negru 
E4 ··\,· .•.. - .•.• r.: ,.­ : .:, . . ..... -. :··(,, ,,. . ;·, . 
. ....... :.· .•.• . .• - •.•. ,.,.; .. 
II •A• II IIAE.D D .-~ .•. ·-,.:·~· 
Juegan oegras 
Juegao blaocas 
•••••• 
II • •••. , ..... 
g, •••< D· • ·o,· .. n .. • 
•.. rzt. ·~· ; .10 .'i,.)I. ..... ,''..· 
El 
Juegan oegras Las anotaciones pertenecen a 
Mark Dvoretsky: 
La torre blanca esta atada al 
punto g2. Por tanto, Teichmann 
decide llevar su rey hasta h4, para 
liberar a la torre y colocarla en la 
columna «g». Evetitualmente, el 
rey llega hasta g6. 
28. 'it>h2 bS 
29. 'it>g3! a5 
30. 'it>b4 
Amenaza 'it> h5 y lt e3. 
30. ... g6 
31. lle3! t,xg2 
32. llg3 ttf2 
99 El 11• m.1C.1.l. .. ;;·;.·· AB •·fl.t.• •.• •.• , 
• A ••• • •••. IJ, •••• ·:·,· ·~ 
EJERCICIOS O TEICHMANN 
e CONSULTANTES 
Gla~gow, 1902 
A 32 .... g5+ sigue 33. 'it>h5 
1fxg3, 34. 'it>g6. 
33. f x g6 Wf4+ 
34. ll g4 Wfl+ 
35. 'it>h5 
Las negras abandonaron. 
0 39 .... c;!.>h6, 40. 1th4+ c;!.,g7, 
41. 1tf6+ 'it>h6, 42. i.f8+ 'it>h5, 43. 
g4 mate. 
40. Wf4+ 
Las negras abandonaron, pues 
es mate en dos jugadas. Basica- 
mente esta partida se decidio por 
la inesperada maniobra de! rey. 
162 
briera de la amenaza 33 .... lital 
con 33. lldl. Pero la brillante res- 
puesta de Korchnoi destrozo mis 
ilusiones. 
33. c;!.>fl!! llal? 
Era mejor para mi reconocer el 
error y jugar 33 .... ll b8, pero en 
ese caso las blancas estarian mejor. 
34. we2!! 
Se ve que el rey blanco esta 
completamente seguro en e2. Des- 
pues de .1b4 las blancas pueden 
activar todas sus fuerzas. 
34. c;!.,g7 
Si 34 iob6, entonces decide 
sencillamente 35. Jlxb5 Wei, 36. 
We8+ <t;g7, 37. fi'xn+ c;!.>h6, 38. 
'Wf8+ i.g7, 39. 'W'f4+; y a 34 .... 
loe5!? tampoco es mala 35. i.d2. 
35. i.b4 
Naturalmente no 35. ll xb5? 
por 35 .... iod6. Ahora tambien se 
amenaza 36. We8 y 36. JlxbS. No 
pude encontrar ninguna defensa 
contra estas amenazas. 
35. .: iob6 
36. lld6 
Tambien era buena 36. lit xb5. 
36. ... llcl 
37. ll xf6! 
Gana de manera forzada. 
37. ... 'if;,xf6 
38. W'd4+ 'it>g5 
Si 38. ... 1t'e5, entonces 39. 
i.e7+. 
39 . .1e7+ tfxe7 
165 
gras disf rutan de una gran ventaja 
de espacio, practieamente decisi- 
va; Sus piezas son activas, y los 
peones d4 y h2 debiles, 
iQuc jugada habia considerado 
Ajmiloskaya? Naturalmente, no 
41. •c2? •xal ni 41. loc2? 
4lc3+, 42. wat .di+. Probable- 
mente tampoco 41. wa27, porquc 
en ese caso el caballo negro salta 
a c3 con jaque. · 
lTambien es facil refutar la ju- 
gada 41. wet? Las negras pueden 
tomar directamente el peon h2: 41. 
... loe3, 42. •b4 •di+, 43. i'b2 
•e2+ 1 44. i'b3 Wx h2. Sin embar- 
go, es mas preciso jugar al Zugz- 
wang: despues de 41. ... wh 1! cwt!- 
quier jugada blanca empeora su si- 
tuacion, por ejemplo: 42. ioc2 -.n +, 43. wc12 •t2+, 44. ~d3 
(44. wcl •sl+; 44. wdl 0e3+), 
44 .... •x h2; o 42. lob l Wfl +, 43. 
Wd2 (43. Wc2 loe3+, ganando la 
dama), 43 .•.. •n+, 44. wcl 
Wgl+. 
Por tanto, solo queda 41. Wal, 
pero entonces sigue la evidente 41. 
... ltlc3 para ganar el peon d4. iEn 
que consisten las. contracbanccs de 
la adversaria? 
•..• i··­· ., ••..• ;;:······; .• •··••n•• •- n-o • m--••• n ···-····111 ··-• D ... ,. ., ' -~· •.• 
100 
La primera impresi6n: las ne- 
O AJMiLOSKAYA 
e ALEXANDRIA 
&.• partida del match 
Kislovodsk, 1980 
(DIAGRAMA 100) 
E4 
O MATTHEW 
e DOLMATOV 
Groningen, 1978-79 
Las negras jugaron 1. . .. f 4? y 
con ello dejaron escapar la victo- 
ria. EI encuentro termino en tablas 
despues de 2. 1'f8 .tdS, 3. ©fJ! 
por 3 .... J.xO, 4. 1'17+ i'g4, S . 
'tlfd7+. 
Es insuficiente para las negras 
I. ... c3?, 2. b><c3 d><c3, 3. it:lbl. 
En caso de I. ... 'ltd5 no pasa 
2. d><c4 b><c4, 3. io><c4 .tbs, 4. b3 
a><b3, 5. c><b3 d3. Pero las blancas 
disponen de la sencilla 2. i'e2 
We6+, 3. i'dl o 2 .... 'tlfe5+, 3. 
i'fl (pero no 3. Wdl? c3). · 
Las negras habrian ganado si 
hubieran iricluido a.,;u rey en el 
ataque. · ' 
l .... i'g4!, 2 .. W'f8 (2. dxc4 
i'h3, 3. i'gl .tg2!, 4. en •e2), 
2 .... We6 con intenci6n de 3 .... 
i'h3. Ahora podria seguir asi: 3. 
i'gl c3! (en su lugar no es tan con- 
vincente 3. ... Wh3, 4. ~fl b4, 5. 
dxc4 b3, 6. c><b3 .tg2, 7. •cs! 6 
4 .... .lg2, 5. \tg7 b4, 6. axb4! c3, 
7. b><c3 a3, 8. cxd4 J.xfl, 9. <t,xf) 
Anexo a la Ieccion de G. 
Kaidanov 
M. Dvoretsky: valoracian y 
andlisis 
«Mire entonces a la 
posicidn sin prejuidos 
y, toh, que alegrial, 
comprendi el secreto 
de este f lnal» 
Mijail Botvinnik 
Cuando nos preparamos para 
una partida aplazada, · abordamos 
un anaJisis seno. En el comprende- 
mos a la vez que una posicion sen- 
cilla y poco interesante a primera 
vista tiene un rico contenido. Por 
ejemplo, descubrimos que cuaJ- 
quier posici6n, incluso en una si- 
tuaci6n muy dificil, se puede de- 
fender con exito, y que en el cami- 
no hacia la victoria se superan nu- 
merosos obstaculos y se deben en- 
contrar de vez en cuando jugadas 
(micas. Quien busca la verdad en 
el analisis con esfuerzo, suele ob- 
tener una gran satisf acci6n creati- 
va. 
a2, 10. 'lta7!), 4. b><c3 d><c3, 5. 
en f4!, 6. g><f4 g><f4, 7. 'ltg7+ 
i'h5 con la amenaza 8 .... •s6+. 
Ahora a 2. it:lb3 las negras tie- 
nen el quite 2 .... i'b5. Si 2. a4, en- 
tonces no sigue a5? (por 3. it:lb3 o 
3. b=as+), sino 2 .... it:ld6!, 3. 
ll><d4 lI><d4, 4. ©><d4 a5!. 
En la partida siguio: 2. g4 ©e3, 
3. l1 ><d4 ll ><d4, 4. ©><d4 io><g4+, 
5. i'g3 hS, 6. ©c4+ i'c7. Despues 
de conseguir tres peones por el ca- 
ballo, las negras consiguieron ta- 
blas. 
164 
E3 
O GORSHAKOV 
e DVORETSKY 
Moscu, 1974 
Las blancas amenazan atacar el 
peon d4 mediante ~b3. 
1. ... i'b6! 
E2 
O DOLMATOV 
e SHAMKOVICH 
Amsterdam, 1979 
1. lib7! (I. llc7? iob6; I. lla8? 
it:le7, 2. lie8 it:lf5 o 2 .... ltd7), 1. 
... ~b6 (I. ... ~e6, 2 . .txd5 
~xd4+, 3. i'e4 it:le6, 4. We5), 2. 
io><dS!!_ it:\xd5 (2 ... '. ll ><d5, 3. 
J.xd5 it:\><d5, 4. we4), 3. i'e4!. 
Ahora seria mala 3;· .. : llb6, 4. 
..t><d5, y a 3 .... it:lf6+ decide 4. 
i'e5!. 
En la partida siguio 3 .... it:ld7, 
4 .: J.xdS rs+, s. gxf6+ <t,xf6, 6. 
.tc4 gS, 7. rs g4, 8 . .te6 g3, 9. 
i'fJ! it:lb6; 10. lil7+. i'gS, 11. 
llg7+ i'h6, 12. llg4 iodS, 13. 
lI xg3 it:le7, 14. i'e4 llb6, IS. b3 
lI b8, 16. dS, y las negras abando- 
naron. 
2 .... lla2?, 3. it:lc6 wn, 4. lle8!), 
3. llb8 lie2!, 4. a81'+ W><g3 con 
mate imparable. 
Seria un error 3 .... lid2? (en lu- 
gar de 3 .... lie2!) por 4. lib3! 
ll><d8, 5. lib8 lld2, 6. llf8+! 
<t,xg3, 7. llO+! <t,xO, 8. a81t+. 
167 
Se ve que el contraataque 45. 
•bs+ csh7, 46. 9d6, quc era cfi.- 
caz cuando la dama estaba situada 
en d2; aqui no tienc exito: 46. . .. 
'tfxc2+!). A 45. •c4 sigue 45 .... 
9xh2, 46. 9xc6 lod4, con la que 
se fuerza el paso a un final de peo- 
nes ganado (jpor primera vez esta 
circunstancia aparece favorable a 
las negras!). 
A~ui es necesario 45. h4, con in- 
tencion de 46. 'tf c4. En respuesta 
a 45. . .. •e2 las blancas pueden 
mantener la posici6n, si «aterrori- 
zan» a la dama ncgra con la ame- 
naza del cambio: 46. 9c3 (no 46. 
h5 debido a 46 •... ct>h7!, 47. We3 
9xh5 6 47. wbl cS!, 48. We3 
9c4), 46 .... 9g2 (46 .... 9c4, 47. 
'W'b3), 47. Wb3! ct>h7, 48. 9c4!, y 
48 .... W><g3, 49. •xc6 ya cs du- 
dosa, pues las blancas ya piensan 
en h4-h5. 
Por eonslgulente, en c1110 de 43. 
... 9d2 no parccc scncillo rcforzar 
la posici6n. Probemos 43. . .. 
1lgl+, 44. ct>b2 y veamos de nue- 
vo todas las jugadas de caballo. 
La maniobra 44 •... ~d l + se jus- 
tificaria en caso de 45. ct>a3?, pero 
el rey negro puede correr valiente- 
mente hacia los jaques: 45. wcl!. 
Tambien se encuentra una defensa 
interesante despues de 44 .... loe2, 
45. 9c4 (45. 9xe6? Wei+ y 46. 
... 9xc2+!), 45 .... 9xh2. Aqui 
solo ayuda 46. Wxe6! lod4, 47. 
9c8+! wh7, 48.wc3!. 
Las blancas tienen una gran ta- 
rca ante la jugada 44 .... lodS. 
Al principio no consideramos 
muy en serio este plan de def ensa. 
Parece que es suficiente encontrar 
un par de jugadas precisas, para 
romper la resistencia del adversa- 
rio. [Vamos a intentarlo! 
Se sugiere 43 .... 'W'd2, ipero 
ad6nde retrocede el caballo des- 
pues de 44. ct>b2? Tambien seria 
inof ensiva la «activa» 44 .... loe2 
por 45. 9c4. y no es.ta claro c6mo 
debe cubrirse el peon c6. 
Parece bastante s61ida 44. ... 
~<lS, con la quc 1c cubrc cl pc6n 
e6 y se amenaza 45 9><h2. Si 
45. h4, entonces 45 cS, y las 
blancas estan mal. 
Las blancas deben crear a toda 
costa inmediatas contraamenazas: 
45. 1tb8+! ct>h7, 46. Wd6 'W'c3+ 
(46 .... 1fxh2, 47. '@xe6 loe3, 48. 
Wxc6), 47. <t>cl! (pero no 47. 
ct>bl? Wb3+, 48. <t>cl lllc3 con un 
ataque decisivo para las negras), Si 
sigue ahora 47 .... loe3, entonces 
responden 48. 1fd2! 9><d2+, 49. 
<t,xd2 lllfl+ (esta claro que el fi- 
nal despues de 49. lt}xc2 es ta- 
blas), 50. <t>e2 lt}xh2, 51. lod4. 
Parece atractivo el sacrificio de 
peon 47 .... c5, 48. 9><e6 llle3, 49. 
Wal ioc4, pero como mostramos, 
tampoco aqui es decisive. 
No obstante, probemos ahora 
44 .... iob5 (en lugar de 44 .... 
lod5). El peon e6 esta defendido 
indirectamente (45. •><e6? 
(DIAGRAMA 101) 
IOI aplazada junto al examen de va .. 
riantes concretas tambien es muy 
importante extraer conclusiones 
universales. 
En nuestro caso, por ejemplo, 
tenemos que reflexionar sobre la 
utilidad de! cambio de una u otra 
pieza. 
Probemos ahora 42. Wb4. En 
caso de 42. ... \!t'd2, 43. Wb2 
'irxd4, 44. lob! el cambio de da- 
mas es inevitable; sin embargo, ya 
hemos establecido que entonces 
seria dificultoso para las negras la 
materializacion de la ventaja. Tam- 
poco es agradable 42 .... loe2, 43. 
ct>b2 loxd4, 44. Wc4! Wd2+, 45. 
loc2, porque las blancas consiguen 
coordinar sus piezas, amenazando 
cl cambio y atncando a los peones 
e6 y c6. 
Bastante mas fuerte seria 42 .... 
Wd2, 43. Wb2 Wdl +!, 44. lob I 
lob5!, 45. Wd2 Wa4+, 46. ct>b2 
loxd4, 47. Wc3 Wb5+ y 48 .... c5. 
Surge una situaci6n algo favorable 
para nosotros, como en la varian- 
te con 42. lobl. 
Pero, mientras tanto, hemos 
averiguado cual es la mejor dispo- 
sici6n para las piezas blancas: rey 
en b2 y caballo en c2. Se consegui- 
ria si jugara 42. Wb3! Wxd4, 43. 
loc2. 
166 
Examinemos, sobre todo, 42. 
lob I. Enseguida experimentamos 
una pequefia decepci6n. Parece 
que despues de 42 .... loxb}, 43. 
\!f'xb} 1!fxd4+, 44, 1!fb2! 1!fxb2+, 
45. <t,xb2 surge un final de peones 
desesperado: 45 .... <t>g8, 46. <t>c3 
ct>fJ, 47. ct>b4 <t>e7, 48. <tics ct>d7, 
49. ct>b6 g5, 50. h3 (es equivalente 
50. h4 gxh4), 50 .... g4, 51. h4 h5, 
52. c;f;>a51 c;f;>c7, 53. c;f;>a6. 
Intentemos a su vez valorar el fi- 
nal de <lamas. 
44. ... Wd5, 45. Wf2 (6 45. 
\!t'e2), 45 .... c5, 46. ct>b2 c4, 47. 
\!t'e3 (o con la dama en e2 sigue 
47. <t>c3). Sin ayuda de su rey, las 
negras no pueden ganar; pero no 
es sencillo introducirlo en el juego, 
porque las chances de las blancas 
consisten en un jaque continuo. 
Ergo: es deseable que las negras 
eludan el cambio de caballos. 
Juguemos 42 .... lob5! (en lugar 
de 42 loxbl), para poder seguir 
con 43 loxd4. De nuevo surge 
la pregunta: ies util el cambio de 
<lamas? Se ve que despues de 43. 
'Wd2 Wxd2, 44. loxd2 loxd4, 45. 
ct>b2, las blancas disponen de con- 
trachances debido a los peones ais- 
lados c6 y e6 y a la lejania de! cen- 
tro del rey enemigo. 
No vale la pena analizar de nue- 
vo la jugada 42. lobl. Ya hemos 
encontrado la respuesta mas fuer- 
te de las negras y establecido el 
plan de juego posterior. Las serias 
dificultades que plantea la realiza- 
ci6n de esta ventaja no son eviden- 
tes. 
Por tanto, aqui constatamos 
que en el analisis de una posici6n 
169 
47. ... wbJ 
48. <l>cJ <l>•hl 
W11h2, 48. WcS W•g3, 49, 1t,,11c6 
bl, 50. wd6 ~·f4, 51. d5 c•dl, 
52. c6 ~·c6. 
La situaci6n dd ultimo diagra- 
ma es completamcnte dcsesperada ~ar:,::i~:ner· iPucde cwninar- 
Para reforzar su comprcnsi6n 
posicional y evitar cnrcdane du- 
rante uaa partida aplaz.ada, debt 
Continullr el an6lisi1 de las varian- 
tcs lorzad:as tan Jejos como sea r,>- 
siblc.J1asta llegar a una situaa6n 
absolutamente cla.ra (o del todo 
coofusa). 
Mientras analizamos y seleccio- 
namos cl camino mis prcciso y sc- 
guro· hacia el·objetivo, nos cntro- 
namos en base a una cuaJidad muy 
importantc para cualquier ajedro- 
cista, la tCClllca en la realizaciOn de 
una vcntaja. Un serio acercamien- 
lo a una serena decisi6n iucltLSO en 
una posici6n complctamente gana- 
da. el esfucr?O para lim.itar cuanto 
sea posible el contrajuego cnemi- 
go, una atenci6n permanente para 
con las «menudcncias» y «dcta- 
lles» distingucn la maestria de 
cualquier jugador con cxcelente 
tccnica, como R. Fischer, A. Kar- 
pov, T. Petrosian o U. Andersson. 
45. ... <l>g4 
46. 11la5 11lc7 
47. <!>bl 
A 47. Q:lb7 es posiblc tanto 47. 
... g5 como 47 .... <!>bl, 48. 11ld8 
<l>•h2, 49.11l•c6 w•gl, 50.11l•g7 
<l>g4. 
45.11lc4 
No ofrcce ninguna posibilidad 
45. lob) wg4, 46. lilcl 11lc7, y 
tampoco ayuda a las blanc.as 45. 
<1>b2 <1>84, 46. <!>bl whi, 41. <l>c4 
41. .•. Wb7!! 
Adem.as de su fuerza objctiva 
csta jugada tambiCn es buena por- 
que debia suponer una sorpresa 
para ta advenaria. 
42. lilbl 
DespuCs de 42. ~c2 Wg6 no sc 
vc ninguna continuaci6n rezone- 
ble para las blancu (43. 0b4 
111d1+, 44. wa2 ••4+J. 
42. ... wg6! 
Amcoaza <l>gf>h5-g4-hl A 43. 
9b8 sigue 43. ... ••d4+, 44. Wa2 
~b4+1 con ataquc dccisivo. 
43. llldl ••dl 
Las negras aprucban ahora cl 
cambio de damas, porque su rcy 
penetra provechosamcnte en el 
campo cnemigo. 
44. lo•dl <l>b5 
de nuevo en variantes ya conoci- 
das e intentar encontrar en ellas 
quiza un recurso oculto. EJ autor 
de este articulo y otro scgundo de 
Nana Alexandria nos ocupamos 
en ello bastante tiempo, pero sin 
exito. · 
TambiCn se puede·buscar una 
saJida a una conocida situaci6n 
muerta con otros medios en parte 
mas efectivcs. 
Es muy titll lntent•r dtsurg1rse 
dtl peso de las Yarilmles, ,aJoracie>- 
nes y opiniooes ya establecidas, y 
mirar .... posidOII COD DD fresco 
vistazo, eslo f1cillta 11 poslbWdad 
de dtscubrir una nuera Idea, meJor 
que las examinadas. 
Esta idea se encontr6 ya en la 
primera jugada de! analisis. 
Cuando ya habia terminado el 
fatigoso estudio de las variantes, 
comprendi que todas las dificulta- 
des de las ncgras procedian de la 
circunstancia de que su rey no par- 
ticipaba en el jucgo. A causa de su 
alejamiento aparecian muchos fi- 
naJcs de peones confusos. Por tan- 
to, lValia la pena despilfarrar un 
tiempo en la conquista del pe6n 
d4, relativamente importante,- y 
dejar que en ese tiempo las blan- 
cas se consolidaran? .La dama en 
d3 y el caballo en dS cstan muy 
bien situados, js6lo se debc mejo- 
rar la posici6n con la tinica pieza 
que no participa en cl juego: el rcyl 
Lo mas dificil era renunciar a la 
jugada 41 .... ~c3 y encontrar la 
maniobra Wh7-g6-h5. El- consi- 
guientc examen de las varientes, 
como ya se ha dicbo, es cuesti6n 
de tecnica. 
168 
lllb6+!, 47 <!>al (47. <!>cl locJ!), 
47 ..... 9a5+, 48. <!>bl lllbl+, 49. 
<!>al 11lb6!, 50. lllb4 llldl+, 51. 
•bl (51. <!>bl 11lc4+), 51. ... 
Wa6+!, 52. Wb2 cS!. El pe6n e6 no 
se puede tomar, y las negras regre- 
san a una Cpoca feliz, pero ya casi 
olvidada, cuando sin esfuerzo po- 
dian reforzar su posici6n ( 'llb6, 
c5<4,etc.). 
Tampoco ayuda 45. •c4? 
W1th2, 46. Wxc6 'lle3, lo mismo 
que 45. h4? c5 con decisiva venta- 
ja negra. 
Una jugada de! estilo de 45. 
Wb7!! ordinariamente no salta a la 
vista. A la vez que las blancas eta- 
can, los peon es c6 ,y e6 no dejan a 
la dama enemiga ir a b6. A 45 .... 
Wxh2 sigue la ya conocida varian- 
te 46. 'W'c8+ *h7, 47. 9xe6 'lle3, 
48. w-c6. 
Se puede determinar que la pre- 
gunta sobre el mejor plan del ne- 
gro para realizar su superioridad, 
hasta ahora esta abierta. La clave 
es que las blancas, conjug ad as lJnj.. 
cas, se escapan de la derrota y nos 
plantean un serio problems. Esto 
significa que se debe profundizar 
sentarse ante cl tablcro y mover las 
piczas; el advcrsario perderla s61o 
a·causa·dc las scnsaciooes quc cl 
Dr. Tarrasch le transm.itiria. Mien- 
tras yo colocaha a ta ligera las pie- 
~a~':!~e::z=: ~:~r~ 
de quc ta causa corrccta. (por cier· 
to la mia) al fm y al cabo rctcndria 
la supremaclL;, Por cUo sufrl cl co, 
~u~r*~~n~C:~r:: 
~rq~~ cb~~~o.{~!~~~n::n~il:! 
babia quc jugar bicn. 
... No debo subrayar espccial- 
meote, quc yo nuocajuguC (come 
se suelc.decir) «a tablas», exccpto 
naturalmeote en aquellas situacio- 
ncs .que: me cran desfavorables y 
en. las quc el mejor" ju ego por mi 
partc me ofrcda como miximo uo 
cm pate. Las oocioncs ju gar ((3 ga-. 
oar» o «a tablas» las teogo por fal- 
sas. Yo coruidero cada posici6n 
como uoa tarca en la que el reto se- 
ria eocootrar la mejor jugada, y 
me esfuerzo'por rcsolvcrla. Si vco 
la jugada mas fucrtc, quc contieoc 
posibilidadcs de victoria; cntonccs 
sencillamente la excluyo de mi pr~ 
pio pensamiento, · para elcgir otra. 
queis61oilleva:a, tablas. La tristc 
tala~dc!piezas,;quc .contribuyc a 
unas ni.pidas tablas, me repugna y 
mcd.iviertc. 
(«300 Schachpartien») 
171 
Siegbert Tarrasch 
Yo SOio SC que mis dcrrotas no 
se cxplican por falta de fuena, sine 
por la incap1cldad para· aprovc- 
charla. De mis fracases ticoen ta 
culpa la subcstimaci6n del adver: 
sario y la sobreestimaci6n de mis 
propias posibilidades. Yo adm.itia 
que para el triuofo era suficiente 
Wilhelm Steinitz 
El primer consejo consistc en 
que el estudiantc debe csfonarsc 
por medir sus fuerzas con ajedro. 
cistas lo mis fuertes posiblcs. 
Debo dirigir la atenci6n encareci- 
damcotc al hccho de que la rcp- 
laridad en cl estudio y la pnicuca 
facilita de forma decisiva Ja obten- 
ci6n de rApidos exilos. Quicn haga 
una y otra cosa, progresa.r&:.en 
poco tiempo. Es bastante mejor 
que un ajcdreci!I& consagro Ill ot- 
tudio seis veccs seguidas a ta sema- 
na una hora diaria, que seis horas 
una sola vez. Un bueo -metodo 
para dcsarrollar su fuerza .de jue- 
go, su comprcnsiOn y su memoria, 
es la costumbrc de reproducir al- 
gunas partidas meotalmcote, y aUo 
mejor es c.wninar partidas magis- 
trales, de las que sc publican con 
buenos comeotarios en libros y re- 
vistas. 
( «The Modern Chess Instruc- 
tor») 
7. PIIIWUENTO T CONSIIOS DI LOS HAIIDU IWmOS 
nada que reprochar a la jugada 41. 
... ~cl. 
En cada posici6n actllan, al mis- 
mo tiempo, diferentes )eyes, y, a 
veces, nuestras recomendaciones 
sc contradicen entre si. Con fre- 
cuencia sc consigue encontrar la 
clecci6n correcta intuitivamcntc, 
abandonindose a su olfato posicio- 
nal. Pero no siempre se consigue 
«adivinar» la soluci6n, antes hay 
quc profundizar en un largo calcu- 
Jo de variantcs. A una u otra con- 
clusi6n diferentes ajedrecistas pue- 
den llegar por distintos caminos, 
scglln la particularidad de su pen· 
samiento, asl come de la bllsque- 
da individual de la mcjor jugada. 
Encontrnmos In soluci6n pnrn 
esta posici6n, 41. ... Wh7!! (come 
tambiCn la mejor disposici6n de las 
piezas blancas despuCS de 41. ... 
0c3, 42. Wb3! y 43. ~c2!), des- 
puCs de un largo y concrete ana.li- 
sis. Posiblemente un gran maestro 
con una fina intuici6n posicional 
hubicra adivinado el camino co- 
rrecto bastante mas ripido y con 
ello se ahorraria un fatigoso traba- 
jo analitico. 
No vale 11 pena (como I veces se 
h1ce) establecer uni prioridad de lo 
concreto sobre lo gel1"eral, deJ 1ni- 
lisis sobre 11 valor1cl6n, de la 16gi- 
ca sobre 11 intuiciOo, o viceversa. 
El 1jedrecist1 debe des1rr0Du cada 
uni de las Iormas de pensamlento 
establecidas, dominu los distintos 
mttodos p1r1 1bord1r una posi- 
ci6n, 1prender I unirlos correct. 
mente, con independenci1 de su ti· 
p1cidad, sus guslos o su estilo de 
juego. 
170 
49. Wc4 WxgJ 
50. ll>cS h5 
51. ll>d6 
A. 51. ~·c6 sigue la senciUa 51. 
... ~•c6, 52. ll>•c6 h4, 53. d5 hl, 
y el pe6n negro sc convierte en 
dama con jaquc. 
51. ... ~dS 
Ganaba con facilidad 51. ... h4. 
52. ll>•e6 h4 
53. ~·c6 tc)•f4+ 
54. ll>•r5 hl 
Las blancas abandonaron. 
Las consideracioncs posiciona- 
les que descansan en la jugada 41. 
... <tih7!t, son clcmcntalcs. 
En el final el rey debe tomae par- 
te 1ctiv1 en la lucha; si uni de sus 
piezas esti mil situ1da, debe mejo- 
rar inmedi1tamente su posici6n. 
Todo csto lo sabemos de sobra. 
lPOr quC entonccs un grupo com- 
plete de experimentados ajedrccis- 
tas tardan tanto en encontrar la so- 
luci6n de un problema? Evidcntc- 
mente nos dejamos influir por 
todo el «materiah>. La conquista 
del pc6n d4 despuCs de 41 .... ic)c) 
tenia un aspccto muy seductor. Y, 
sin embargo, en ese case era un 
error la ganancia de material, que 
en general no es reprobable en 
cualquier plan, si con ella no sc 
hace una concesi6n posicional ni 
se pierde un poco de tiempo. 
La mayoria de las veces es ino- 
fensiva una lactica de este tipo. 
TambiCn sucedc aqui: si en la po- 
sici6n de partida el rey ncgro ya es- 
tuviera en g7, entonces no habria 
173 
Mijail Botvinnik 
Ya hace tiempo he indicado a 
nuestros maestros, que sisternati- 
camente caen en apuros de tiem- 
po, un procedimiento para luchar 
contra ese def ecto. Por desgracia 
no ban aprovechado mi consejo, 
aunque es muy sencillo. Se debe ju- 
gar partidas de entrenamiento y se 
debe poner la atenci6n en primer 
lugar no a la calidad del juego ni 
a su resultado, sino al reloj, hasta 
que se adquiera el habito de distri- 
buir racionalmente el tiempo para 
poder calcular todas las variantes 
necesarias. Pienso que mediante 
este metodo. el 90 % de los enf er- 
mos de Zeitnot quedarian comple- 
tamente curados, con excepci6n 
naturalmente de los «enf ermos 
cr6nicos». 
Por este medio tambien se debe 
curar la insuficiencia. Durante una 
partida de entrenamiento se debe 
dirigir toda la atenci6n a un defeo- 
... El talento combinativo mas el . 
trabajo minucioso pueden hacer 
posible lo imposible, y, por tanto, 
le aconsejo una vez mas: [iugador 
combativo, procure comprender 
letra por letra, los mas importan- 
tes motivos y estrategias posicio- 
nales! jY usted, jugador, que no le 
gustan las combinaciones, procure 
aficionarse a ellas, estudielas! jSolo 
la uni6n del juego combinativo 
COD el posicional le traera el exito, 
la alegria y el encanto, en los que 
el ajedrez es tan rico! 
( «Como llegue a gran maestro») 
Alexander Alekhine 
Por un lado, la busqueda de la 
verdad y, por otro, la tendencia a 
la lucha, hicieron de mi un maes- 
tro. Ya de nifio adverti que tenia 
capacidad para el ajedrez. Y tam- 
bien adverti una ambicion interna 
por el ajedrez. Por medio del aje- 
drez eduque mi caracter, El aje- 
drez, ante todo, enseiia a ser obje- 
tivo. Solo se puede llegar a ser un 
gran maestro si se reconocen los 
propios defectos y errores. Esto es 
tan cierto aqui como en la vida. 
Un rasgo junto con otros deter- 
Aaron Nimzovich 
El analisis simultaneo de· posi- 
ciones de distinto tipo trae como 
consecuencia solo un caos mental, 
mientras que el estudio minucioso 
de un tipo no pierde su ef ecto y 
eleva el nivel de la comprensi6n 
posicional. 
Si usted, querido lector, trabaja 
con la maxima intensidad posible 
en el examen de un tipo de posi- 
ciones, digamos las columnas cen- 
trales contra un ataque de flanco, 
entonces no me sorprenderia de 
ninguna manera si, como conse- 
cuencia de ello, tambien pudiera 
extraer una clara opinion en el 
campo del final. El proceso de es- 
tudio de una posicion tipica no 
solo persigue como objetivo el ana- 
lisis de esa posicion, sino tambien 
el perf eccionamiento en conjunto 
de la intuici6n posicional .. 
Yo creo en la fuerza radioacti- 
va de ese metodo: todo el organis- 
mo ajedrecistico despierta en cier- 
to modo y espera con toda alegria 
su renovaci6n. No solo se refuer- 
za el tacto posicional, la caracteris- 
tica de) perfeccionamiento posible- 
mente consisteen que el ajedrecis- 
ta, que antes perseguia fantasmas 
(por ejemplo, soii.aba etemamente 
con un ataque de mate), de pron- 
to considera ]a seria sabiduria de 
la realidad ajedrecistica. 
Jose Raul Capablanca 
Seria un grave error estudiar la 
apertura sin su conexion con el 
medio juego y el final. Del misrno 
modo es erroneo estudiar el medio 
juego sin considerar el final. Por lo 
tanto, esta claro que el ajedrecista 
primero debe f amiliarizarse con el 
final, y solo cuando lo domine, en- 
tonces podra aprender la apertura 
y el medio juego, que deben ir es- 
trechamente ligados con el final. 
(«Ultimas lecciones de Capa- 
blanca») 
rnina la potencia ajedrecistica: una 
inquebrantable atencion que aisle 
al jugador del mundo exterior. 
(De diversos articulos) 
sin reflexionar, repetir variantes y 
reglas que han empleado otros, ser 
presumido y vanidoso, no ser res- 
ponsable de sus errores, en pocas 
palabras, todo aquello que lleva a 
la rutina y la anarquia. 
( «Lehrbuch des Schachspiels») 
172 
Puede equivocarse, pero no vale 
la pena 'engafiarse a si misrno. 
Quien en la vida sostiene su opi- 
nion con valentia, naturalmente 
tambien puede perder. Pero si se 
esfuerza por comprender la causa 
de su derrota, entonces redundara 
en su beneficio. Paulatinamente, 
llegara a ser un maestro, un pen- 
sador, un artista. 
A quien le falta audacia para la 
realizacion de sus ideas, pierde Ia 
capacidad de lucha y esta cercano 
a la derrota. 
El estudio del ajedrez debe ser 
una educacion de la facultad de 
pensar por si mismo. Los conoci- 
mientos ajedrecisticos no deben 
ser exclusivamente cuestion de me- 
moria, la memorizacion de varian- 
tes no es tan importante ... La me- 
moria es una herramienta costosa, 
y esta cargada de dificultades. De 
mis 68 afios he empleado al menos 
40 en olvidar lo aprendido o leido, 
y al conseguirlo he conservado 
fresco mi intelecto. 
Por lo tanto, no hay que procu- 
rar conservar conclusiones en la 
memoria, sino metodos, Un meto- 
do es elastico, se puede aplicar en 
diversas situaciones de la vida. Y 
quien adquiere la facultad de pen- 
sar en el ajedrez por si mismo, 
debe evitar todo aquello que esta 
muerto: las teorias sinteticas, que 
se ajustan a muy pocos ejemplos y 
un gran ruimero de invenciones, la 
costumbre de jugar contra adver- 
sarios mas debiles, al deseo de elu- 
dir algo sin critica para aceptarlo 
Enmanuel Lasker 
175 
( «EI duelo interminable») 
tan una nueva valoraci6n, y, por 
supuesto, las propias tambien. De- 
dico mi pref erencia a mis nuevos 
errores y los analizo. 
«Cuando un maestro de ajedrez 
comenta una partida, a menudo in- 
tenta ocultar sus imprecisiones y 
negligencias», escribe Botvinnik 
en 1980. «Kasparov no lo hace. El 
arnbiciona la verdad, procura ser 
objetivo.» 
aperturas, pulir su tecnica ajedre- 
cistica, analizar complejos finales. 
No obstante, el ajedrez no es una 
perpetua adquisieion de una suma 
de conocimientos. Es dinamico y 
cada resultado final se puede mos- 
trar como una revision de resulta- 
dos intermedios. La verdad debe 
reservarnos cada vez algo nuevo. 
Mis propios comentarios de parti- 
das no son para mi inquebranta- 
bles. Yo los reviso con gusto; con 
el tiempo muchas ideas experimen- 
Garri Kasparov 
Yo soy un adicto de la tenden- 
cia creativa, a la que pertenece 
Botvinnik. Junto a el aprendi a es- 
tudiar correctamente el ajedrez, a 
encontrar nuevas ideas y a traba- 
jar continuamente en su perfeccio- 
namiento. Este es un metodo cien- 
tifico que se basa en un profundo 
analisis de la herencia de! pasado, 
en la busqueda de nuevas varian- 
tes de aperturas y .metodos para el 
medio juego, en la preparacion de 
nuevos planes estrategicos. Todos 
los ajedrecistas estudian las parti- 
das antiguas como si adquirieran 
las palabras de un idioma extran- 
jero. Pero si se tiene un dctermi- 
nado vocabulario, se dcbe apren- 
der a aprovechar la fuerza creati- 
va que contiene, y tarnbien a utili- 
zarla. 
... Para mi, despues de haberme 
educado en el metodo cientifico de 
Botvinnik, lo principal consiste en 
la capacidad para poder concen- 
trarme. Un asunto basicamente 
sencillo. Pero, lY en una crisis, en 
una situaci6n extrema? Es facil 
comprender que la capacidad para 
reconcentrarse en un momento de- 
cisivo del juego, es la-eualidad mas 
importante de un maestro de aje- 
drez. 
... Para jugar creativamente, 
para no temer a las aventuras 
arriesgadas, para tener una fina in- 
tuicion posicional, hay que desha- 
cerse de todo lo superfluo, traba- 
jar duro. Debe perfeccionar per- 
manentemente su juego, profundi- 
zar y ampliar su repertorio de 
174 
(«Sobre mis rnetodos de prepa- 
racion») 
to determinado, hasta su erradica- 
ci6n ... Si un maestro es debil en el 
final, solo debe seguir el ejemplo 
de Chejover, quien en su juventud 
ha trabajado mucho en el carnpo 
de! final y especialmente de! estu- 
dio, y ha conseguido sensibles exi- 
tos. Se trata de pasar al final en las 
partidas de entrenamiento, coma 
tambien ayuda la recopilaci6n de 
las experiencias correspondicntes. 
Con el rnismo metodo se pueden 
abordar los problemas de! medio 
juego, aunque aqui la cuestion es 
algo mas compleja. 
... El analisis casero tiene sus 
particularidades especificas: el 
maestro dispone de tiempo sufi- 
ciente y puede mover las piezas 
aqui y alli. No obstante, csta dife- 
rencia entre el analisis y el juego 
practice tambien tiene muchos 
puntos de union. Es sabido que to- 
dos los ajedrecistas mas destaca- 
dos tambien eran grandes analis- 
tas. 
La consecuencia de este trabajo 
aparece por si rnismo: quien quie- 
ra llegar a ser un gran maestro, 
tambien debe perfeccionarse en el 
campo de! analisis ajedrecistico ... 
De la rnisma manera, se des- 
prende que los comentarios a una 
partida, en los que «una jugada» 
se ha redactado en el plazo de una 
a dos horas, nunca podrian llamar- 
se analisis, Asi, el «analisis» solo 
juega un papel negativo o puede 
convertirse en una tonta costum- 
bre. 
177 
Seda debit 6. ... It) 11 d57! a cau- 
sa de 7. e4 .Q)xc3, 8. bxc3 y las 
blancas consiguen un fuerk cen- 
tro. 
O SVIAGINZEDV (13 anos) 
e ALEXANDROV (16 anos) 
Daugavpils. 1990 
1. d4 it)f6 
l. c4 e6 
3. /oc3 .lb4 
4.0 d5 
S. a3 .le7 
6. cxd5?! 
La jugada principal es 6. e4. 
6. ... exdS! 
PESIMISfAS Y OPI1MISfAS 
Para conocer mejor cl juego de 
los alumnos, organizamos una 
competici6n tematica entre dos 
equipa~: los «optimistas» y los 
«pesimistas», Entre las optimistas 
se encontraban aqucllos niiios quc 
hablan mostrado au pref erencia 
por cl juego' .a~do, por el ataque; 
para 101 pe11m11ta1 ae · escogieron 
aquellos que por su caracter tran- 
quilo gozaban de un estilo mas po- 
sicional, Creo que el lector recono- 
cera con f acilidad quien jugaba en 
cada equipo. 
En el primer capitulo, Mark 
Dvoretsky mostr6 c6mo actuan los 
puntos de biles y f uertes en el jue- 
go de un ajedrecista en un duelo. 
Para poder perf eccionarse con exi- 
to, es importante determinar estas 
cualidades correctamente, a fin de 
poder establecer un «diagn6stico». 
En nuestra escuela atribuimos a 
este aspecto del trabajo una aten- 
ci6n pref ercnte. Primero, cl alum- 
no comenta sus propias partidas, 
Despues se autoriza el aruilisis con- 
junto con los prof esores, tan to del 
contenido integro de la partida 
como de los detallcs, para conocer 
sus puntos fuertes y sus debilida- 
des, para cornparar y modificar en 
todos los casos la valoraci6n de si~ 
tuaciones individuales. En uni6n 
con las variadas competiciones de 
resolucion de ejercicios, la activi- 
dad de nuestra escuela durante el 
seminario y las lecciones muestra 
en cuanto es posible la personali- 
~d creativa de los j6venes ajedre- 
cistas. 
En este capitulo quisiera darle 
una pequeiia idea, acerca de que 
aspectos tiene el trabajo y mostrar 
algunos ejemplos brillantes de se- 
rios fundamentos o errores ins- 
t!'11clivos, que proceden de las par- 
tidas de los niiios. 
I. IDW ClllnYAS J IIIOHS INSTIVfflYOIArtur Yusupov 
179 
O BAKLAN (11) 
e SILBERSTEIN 
Kiev, 1989 
(DIAGRAMA 106) 
Esta claro el plan correcto en 
esta posieion; el avance b2-b3 y el 
juego en el flanco de dama. Pero 
antes de empezar a desarrollarlo, 
las blancas estorban la coordina- 
cion de las piezas enemigas con 
una operacion en el flanco de rey. 
EL JUEGO EN DISTINTOS 
FLAN COS 
Este aspecto de la estrategia es 
uno de los mas importantes. Pero 
observe con que destreza lo apro- 
vecha un joven ajedrecista 
l:l »el+ (tambien es posible 24. 
lk6), 24 .... ,t>xe7, 25. Wc7+ <t>f6, 
26. Ild6. 
22. ll »a ]I ><c7 
23. •xc7+ it>a8 
24. Jldl was 
25. lld7 
Era mas sencilla 25. J.c8. 
25. ... W'e3+ 
26. whu 
Aun no era tarde para que las 
blancas perdieran la partida; 26. ~nn ltl><h2+!. 
26. ... ..b6 
27. J.d5 'flxc7 
28. ll x c7 l:l b8 
29. J.><b7•1 
Las negras abandonaron. 
Sacrificando un peon, las blan- 
cas concentran sus f uerzas en el 
asalto. Pero las reservas def ensivas 
de las negras aun no se ban agota- 
do. Pueden poner en juego la se- 
gunda torre, 19 .... Jle8!, con lo 
que surge un juego reciproco. 
Despues podria seguir: 20. 
J.b5! loxb5, 21. loxc7! Wb6+, 22. 
.if2 Wxc7, 23. ll><c7+ foxc7, 24. 
s­ a. 
19. ... loe6? 
En posiciones de este tipo cada 
error puede ser el ultimo. Ahora 
las blancas dirigen el encuentro de 
forma convincente hacia el triunf o. 
20. loe7+! l:l »et 
21. J.><e6+ <t>b8 
Tarnpoco salva 21. ... W><e6, 22. 
ll ><c7+ <t>d8, 23. lldl <t>e8, 24. 
Un serio error. Las blancas que- 
rian jugar seguro, pero regalan la 
iniciativa a su adversario. En su lu- 
gar era correcta la continuacion 
14. g3! 'ft'd8 ( 14. ... Wh3??, 15. 
J.fl +-), 15. lod5. 
14. ... Wg5 
15. lod5 0-0-0 
Despues de la partida se supo 
que Alexandrov no habia visto la 
evidente 15 .... lof2. Sin embargo, 
hubiera seguido 16. Wd2 W><d2+, 
17. <t>><d2 lo><hl, 18. lo><c7+ <t>d7, 
19. ll <hl llac8, 20. d5, con una 
posicion complicada. 
Con la jugada de! texto todo 
esta en orden, pero por desgracia 
la respuesta del adversario sor- 
prende totalmente a las negras. 
Esta claro que la busqueda de la 
«jugada candidata», la vista de los 
diferentes recursos en el juego (en 
especial para el adversario ), es el 
punto debil de un joven ajedrecis- 
ta, y aqui es la causa principal de 
su fracaso en esta partida. Por lo 
tanto, aun debe trabajar seriamen- 
te en ese sentido. 
16. Wet! Wg6 
U ~a jugada desafortunada, que 
penrute a las blancas terminar su 
desarrollo. Las negras debian con- 
tinuar con 16 .... W'><cl+!; 17. 
ll><cl llhe8. 
17. 9f4 Jld7 
18. 0-01? lo><d4 
19. llacl 
178 
(DIAGRAMA 104) 
14 . .ig3? 
11. i.c4 lbg4?! 
Jugado con la misma mania 
aventurera. Es mejor 11 .... 0-0. 
12. i.f 4 i.h4+ 
13. lb><h4 1'><h4+ 
7. e4 d><e4!? 
En la partida Gelfand-Spassky, 
Linares, 1990, la negras entrega- 
ron un peon despues de 7 .... c5, 
8. d= cf .i><c5, pero no pudieron 
demostrar la correccion de su idea. 
8. r- e4 lbc6?! 
En sus comentarios Vadim Svia- 
ginzedv examina unas posibilida- 
des prometedoras: 8 .... c5, 9. d5 
(despues de 9 . .ib5+ J.d7, IO. e5 
lbd5, las negras tienen ligera ven- 
taja), 9. ... i.d6, IO. lbf3 lbg4 
(pienso que no era mala I 0. . .. 
lbbd7) y 8 .... 0-0, 9. lbf3 c5, 10. 
d5 lbg4, 11. e5!? lb><e5, 12. lb><e5 
J.h4+, 13. g3 lle8, y en ningun 
caso las negras estan peor. 
9. lbf3 i.g4 
10. i.e3 i.h5?! 
Las negras se lanzan al ataque 
antes de terminar su desarrollo. 
Era mas solida y fuerte I 0 .... 0-0. 
A la maniobra 10 .... .i><f3?, l l. 
g><f3 lbh5, Sviangizedv planeo 12. 
f 4! (12. t!t'd2 se responderia con 
12. ... loa5!), 12. ... J.h4+, 13. 
<t>d2!!, ya 13 .... lb><d4? decide 14. 
<t>cl con una fuerte ventaja blan- 
ca. 
181 
O BOGUSLAVSKI (14) 
e MATSIONIS 
Tallinn, 1990 
(DIAGRAMA 108) 
24 • .tm 
Promctfa mcnos 24. Wxb7+ 
9xb7, 25. lilxb7 lilhl+ con un fi- 
nal confuso. Con flnas jugadas el 
joven moscovita devahia en esta 
partida la ameoaza del cambio de 
torres 'Y con ello conserva todas 
sus posibilidades combativas. 
UN ASALTO EFECTIVO 
Maxim Boguslavski ataca. En el 
siguiente ejemplo sus acciones pre- 
cisas e ingeniosas dan mate al rey 
enemigo, posiblemente porque el 
adversario no aprovecba todos los 
recursos def ensivos. 
lob(,14 con la idea h4-h5, g6. La po- 
sicion obliga a las blancas a atacar. 
16. ... a6! 
17 • .ie3 9a5 
18. /oc3 b5! 
Mientras tanto, las negras se 
aprovechan de la indecision de su 
adversario, para apoderarse 
-como predecia Steinitz- de la 
iniciativa, La partlda, sin embargo, 
termin6 en tablas. 
Aconsejarnos a los j6venes aje- 
drecistas dirigir su atenci6n hacia 
la relativa pasividad de su estilo, y 
les · aconsejamos estudiar las parti- 
das de Timman y otros maestros 
dinamicos, . 
Las blancas disf rutan de una 
clara ventaja de desarrollo, pero 
no juegan con la energia necesaria: 
11. h3? 
Lo que permitio a su adversa- 
(DIAGRAMA 107) 
EL PRINCIPIO DE STEINITZ 
El desarrollo de la iniciativa es 
un tema muy complicado, y no 
solo para un joven ajedrecista. En 
las consultas individuates en nues- 
tra escuela procuramos dirigir la 
atencion del alumno a sus posibili- 
dades ocultas y a la busqueda de 
los errores cometidos. 
En la partida Kiriakov ( 15)-Sa- 
kaiev (Simferopol, 1990) despues 
de las jugadas I. d4 lof6, 2. c4 e6, 
3. loc3 .ib4, 4. 'W'c2 c5, 5. dxc5 
J.xc5, 6. li:lf3 W'b6, 7. e3 1tc7, 8. 
.td2!? 0-0, 9 . .id3 'it>h8?!, 10. 
0-0-0 .te7 surgio la posicion del 
diagrama: 
rio, despues de 11 .... loa6! poner 
en escena un contrajuego. 
Petia Kiriakov, que coment6 la 
partida, muestra las siguientc~ po- 
sibilidades: 11. e4, 11. ltle41? y 11. 
g4!?. Sin embargo, despues de 11. 
g4 Loxg4, solo examin6 12. l:tgdl 
lo><f2, 13. J..><h7. «Este ataque es 
realmente incorrecto», escribe Pe- 
tia en sus comentarios, «y no me 
gustan ataques de este tipo». 
Pero, en realidad, las blancas 
tienen excelentes posibilidades 
para desarrollar la iniciativa, Asi, 
despues de 11. g4 lox g4, es fuerte 
12. lob5! y 13. .ic3, que contiene 
peligrosas amenazas. Tambien se- 
ria interesante 11. lob5 1td8, 12 . 
.tc3 a6, 13 . .i><f6 .txf6, 14. lod6. 
Recuerdo el celebre principio 
de Wilhelm Steinitz: «Quien tiene 
ventaja, debe atacar, si no le ame- 
naza la perdida de esa ventaja.» 
12. lob5 1fb6 
13. g4 /ocS 
14. g5 lt)xdJ+ 
15. 1t><d3 /oe8 
16. e4 
Era mejor 16 . .tc3!? a6, 17. 
Las negras abandonaron. 
32. d6 ltc6 
33. J..e4 1tc8 
Ahora sigue un beUo final. 
34. ll xb6+ axb6 
35. 't!fxb6+ 1tb7 
36. lla8+ 
Era mas sencilla 36. \txc6. 
36. ... 'it><a8 
37 . .i><c6 1'><c6 
38. 1!f><c6+ 'it>b8 
39.d7 
180 
20. 1!f g5! log6 
21. h4 llhg8 
22. h5 h6 
23. 1lg3 ers 
A 23; ... loe7 sigue 24 . .ih7 
lth8, 25. \!f><g7. 
24. b3! 'W'c6 
25. bxc4 dxc4? 
Era mejor 25 .... 1!fxc4, sin em- 
bargo, las blancas tambien estan 
mejor despues de 26. llb4 1!fc7, 
27. llfbl. 
26. 1!fe3 lld7 
27. llb4 llc7 
28. llfbl \!fa6 
29. lla4 
Tarnbien es buena 29 . .te4 b6, 
30. d5. 
29. ... Wc6 
30. lta5 
Prepara d4-d5, pero tambien 
era posible la inmediata 30. d5!? 
t!fc5, 31. d6 J:l:c6, 32. \fxc5 l1 xc5, 
33 . .te4 b5, 34. 11 a5. 
30. ... \!fd7 
31. d5 b6 
183 
tructura de peones y la posici6n 
activa de .sus piezas. En especial, 
hay que prestar atencion a las dis- 
tintas perspectivas de los alfiles: el 
oficial de casillas blancas puede ir 
a h3 f presionar sobre la posici6n 
enenuga, 
Ahora seria logico el ataque al 
peon b6. Se puede realizar de dos 
maneras diferentes: 21. Wd4 y 21. 
9e3. En estos casos viene en nues- 
tra ayuda el metodo de la compa- 
racion. En ambos casos es malo 
cubrir el peon con la dama por 22. 
.th3. La ventaja de 21. We3! con- 
siste en que las blancas, a la primi- 
tiva defensa 21. ... llb7, disponen 
de la replica tactica 22. loxd6! 
.i1Cd6, 23 . .iJCb7 .. ><b7, 24. 
IZ><d6 ll><d6, 25. 9><e5 y tlenen 
un peon mas. El evidente def ecto 
de esta jugada consiste en que per- 
mite d6-d5. 
· Naturalmente, en estos momen- 
tosvale la pena profunclizar en la 
posici6n y calcular las variantes.Despues de 21. 9e3 d5, 22. ttf4 
las negras tienen a su disposici6n 
diversas continuaciones: 
I) 22 .... d><e4, 23. l1 xd8+ 
Wxd8, 24. Wxe5±; 
2) 22 .... log6, 23. 9f7+ ct>h7, 
24. lof6+ .txf6, 25. Wxa7 con ca- 
lidad de ventaja; 
3) 22 .... lt:lc6, 23. cxd5 e><d5, 
24. Jilxd51 Jlxd5, 25. Wf7+ wh8, 
26. 9xd5±; 
4) 22 .... loxc41?, 23. bxc4 
d><e4. Esta posici6n debe valorar- 
se como favorable para las blan- 
cas. Disponen de posibilidades 
reales de ataque y la presencia de 
alfiles de distinto color no hace 
Las blancas disf rutan de una 
sensible ventaja posicional. Sohre 
todo, es destacable su mejor es- 
22. llel? 
Despues de que las blancas han 
conseguido una posici6n mejor, 
pierden el hilo del juego. Deberian 
reforzar su juego mediante 22. 
.if7+! l!i>h7, 23. Wg3, y habrian 
obtenido excelentes chances de 
ataque. 
22. ... llf8! 
Las negras cubren la casilla vul- 
110 
O OVSEIEVITCH (12) 
e JEMEUN (13) 
Belzy, 1989 
4CUAL ES LA JUGADA 
EXACTA? 
Y son ya las negras, que ban sa- 
crificndo lu damn, quienes ntncnn. 
O BOGUSLAVSKI 
e SHASHBAS 
Moscu, 1989 
lt:lf4 
l!i>b8 
l!;,xb7 
W><d7! 
JUS 
JUGAR SIN PLAN 
Por desgracia Boguslavski no 
resuelve tan brillantemente los 
problemas posicionales. En el si- 
guiente ejemplo no consigue en- 
contrar la mejor casilla para sus 
piezas. 
Una mala jugada, que regala la 
iniciativa. Era correcta 24. 11g3 
llad8, 25. lld4! 11f6, 26. h4, y 
ahora seria · mala 26 .... lof4? por 
27 . ..tf7+!. 
24 .... 
25 . .ih7+! 
26. 11g3 
27. lld7 
28. ~><d7 
nerable f7, y se disponen a ocupar 
con su caballo el importante pun- 
to f4. 
23. l1 ad 1 lt:ld5 
24. 1fd3? 
30. 11 a8+ 1!fb8 
31. 1!t'c6+!! bxc6 
32. llaxb8+ 
Y mate a la siguiente jugada. 
182 
25. ... 'i!fb6 
26. 'i!fdl! 
Boguslavski dirige el ataque de 
forma impecable. Seria mas debil 
26. 'i!fc2?! por 26 .... llhl+, 27. 
l!i>f2 11 x fl+l, 28. 11 x fl l!i>b8. 
26. ... 1Wc7 
27. llxa7 llhl+ 
28. wf2 .ih3 
29. 'i!fa4 ,ixg2 
25. lla2! 
Posiblemente las negras solo es- 
peraban 25. 't\fxb7+, que por 
transposicion de jugadas llevaria a 
la variante examinada con anterio- 
ridad. 
24. ... 1!fxa5? 
Las negras no soportan mas 
tiempo la tension. Debian respon- 
der con una maniobra similar: 24. 
... l!i>d8!, 25. 'i!fx b7 ,Wx a5! (tam- 
bien merccc atcnci6n 25 .... 
.ic8!?), 26. llb5!? llhl+! (pero no 
26 .... 1!fxc3?, 27. 't\fxd7+!!), 27. 
'.t>f2 'i!fa2+, 28. ll5b2 llxfl+!, 29. 
11 xfl 1!fxc4 con posibilidades mu- 
tuas. 
185 
Este ejcmplo es una mucstra de 
lo importantc que es estar sobre 
aviso. La superioridad de las ne- 
gras cs enorme, pero despues de 1~ 
imprudente 22. -· lof8?? la paru- 
da dio la vuelta en una sola juga- 
114 . ••••11 • ••• • • •••• DA•. m • ••o • A ••• A. •••nm 
O PASHANOV e SrrNIK (8) 
Sochi, 1989 
da sigui6 43 .... f•eS?, que despues 
de 44. J.c4+ 'it.>f6, 45. litb6+ 'it.>g7, 
46. It g6+ le acarreo a las n~gi:as 
dificultades insuperables. Debia JU- 
gar 43. ... I c5! con buenas posi- 
bilidades de tablas (anotaciones de 
I. Makerev) . 
113 ••••• •ii•-···· -······. • • D •cs , •• D.. 
• • II • •••• ••• .i.. 
Las blancas amenazan jugar 44. 
J.c4+, tras lo cual el rey negro se 
sentiria muy molesto. En la parti- 
(DIAGRAMA 113) 
O MAKAREV (14) 
e CHRISTOV 
Kishiniov, 1990 
Las blancas habian manejado la 
partida con inventiva y tenian en 
perspectiva un peligroso ataque. 
Pero ya habian sacrificado dos 
peones. En estos cases con fre- 
cuencia tiene exito devolver el ma- 
terial ganado por cualquier venta- 
ja posicional. . 
Las blancas proponen jugar 
f2-f 4 e incorporar por fin su alfil 
de casillas negras al ataque. Esto 
se podia impedir mediante 29 .... 
lt:Ja4!. Despues de 30. ll g8+ 
t!f x g8, 31. ..t x g8 It x g8, las negras 
estan mejor. 
LA PREVENOON DE LAS 
POSIBll,IDADES DEL 
ADVERSARIO 
Una cualidad indispensable 
para un ajedrecista es la atencion 
a las amenazas enemigas. Le ayu- 
da en muchas situaciones, por 
ejemplo en la def ensa. 
O GASYMOV 
e KIRIAKOV 
Simferopol, 1990 
EL SACRIFICIO DE DAMA 
EN LA DEFENSA 
En la partida sucedi6 otra cosa: 
29. ... l'iln? 
30. litg3! lle7! 
Es mala 30 .... 'W'h6+?, 31. 
Wxh6 loxh6, 32. f4 loa4, 33. r-es 
loxb2, 34. l[xb2 r-es, 35. l[xb7 
con decisiva ventaja blanca. 
31. f4 ltae8 
32. lteg2 Jilxe6 
33. dxe6 Jl•e6 
34. fx eS lo• eS! 
35. Wf4 lobd7 
Ahora las blancas se · dejaron se- 
d u cir por la «ganancia de la 
dama», 36. llg8+??, que les pro- 
porcion6 un final dificil, que mas 
tarde perdieron, Sin embargo, des- 
pues de 36. Wh4!, con idea de 
.tcl-h6 habrian conservado su pe- 
ligroso ataque. 
No se debia dejar llegar el caba- 
Uo blanco a d5. Las negras podian 
impedirlo mediante 28 .... It b6!!, y 
ahora seria peligroso para las blan- 
cas 29 . .txd5 por 29 .... .tg5 se- 
guido de l'ilg4. 
184 
Como suele suceder, despues de 
la perdida de la iniciativa viene la 
del material. Pero la continuacion 
natural 28 ..•. d4? despues de 29. 
l'ild5 lU8; 30. \!t'g2 llb7, 31. 
l'£lxe7 li[xe7, 32. ltxf8+ 9xf8, 
33. ll c8 llevo a un final perdido 
para las negras. 
111 
mas que aumentarlas. La mas sen- 
cilla es 24. \txe4, seguido de 'W'g6 
y .te4, pero tambien se puede in- 
tentar 24. It xd8+ 1fxd8, 25. 
9f7+!? ~h8, 26. \!f g6 con la ame- 
naza 27 . .txe4. 
En la partida las blancas juga- 
ron con menor precision y penni- 
tieron que su adversario organiza- 
ra la def ensa. 
21. 9d4 ltb7 
22. ~hl b5 
23. cxbS l[xb5 
24. It cl 9b8!? 
El comienzo de un activo con- 
trajuego. Tambien era posible 24. 
... t!Yd7, 25 . .th3 ~h8±. 
25 . .th3 d5 
26. J.xe6+ ~h8 
27. l'ilc3 litb4 
28. Wf2 
Y las blancas pudieron realizar 
su peon de ventaja. 
lbxb7 
lbcS 
lbc8 
lbb7 
lbcd6 
Un error instructivo. El peon 
«c» esta proximo al rey negro, y 
sera mas f acil luchar contra el que 
contra el de la columna «b», Si en 
la apertura y en el medio juego los 
peones centrales son mas fuertes 
que los de los bordes, en el final la 
regla es la contraria. Despues de 
32 .... J..xc6!, 33. bxcti lbb6, las 
negras podian obtener tablas con 
facilidad. 
33. cxb7 
34. b6 
35. i..b5 
36. lbb3! 
37. i..c6 
38. i.,xd5 
31. lbxb7?! 
Las blancas querian modificar 
precipitadamente la estructura de 
la posicion. Era mejor mantener la 
presion con la jugada 31. lbab3. 
31. ••• J.xb7 
32. c6 lbc5? 
186 
115 
EL PEON PASADO EN EL 
FINAL 
O JOROSJAVINA 
e GAPONENKO (13) 
Herson, 1989 
da, 23. l:t xf8+!, y nose puede im- 
pedir el mate. 
En el analisis Maxim Sitnik en- 
contro la solucion correcta: hay 
que desviar las piezas enemigas de! 
ataque y terminar el desarrollo; 
por tanto, 22 .... c2! y solo despues 
de 23. t!txc2 el caballo juega a f8: 
23 .... lbf8. 
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