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EDICIONES ESEUVE
Entrenamiento
de elite (1)
Maril lnoretsllv Artur YusupOf
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Fotocomposici6n: Perez-Diaz, S. A., Madrid.
Imprenta: Iberica Grafic. Fuenlabrada.
Traduccion: Manuel Suarez Sedei'io.
Cubierta: Tomas Lopez.
Dep6sito legal: M. 18.967-1992'
I.S.B.N.: 84-87301-58-4
Prologo - A. Yusupov .
Escuela de f uturos maestros • V. Glatman .
Capitulo primero. Fuerzas y debilidades del ajedrecista y su in-
fl~en?~ en el ~scurso del combate - M. Dvoretsky .
Ejercicios, soluciones ..
Anexo primero. El camino a la cumbre • M. Dvoretsky .
Anexo segundo. Como se juega con negras -A. Yusupov .
C~pi~o segund?. Amilisis de las partidas propias • A. Yusupov
Ejercicios, soluciones .
Anexo. La duda del comentarista ..
C:apitul~ tercero. Sohre la tecnica de trabajo en las partidas pro-
pias y ajenas .......................•.....•...............••.......•...•••••....................
I. A. Yusupov ..
II. M. Dvoretsky .
A~ex?·. La pie:za: de sobra .
Ejercicios, soluciones .
Capitulo cuarto. Sohre el estudio de los clasicos • M. Sheres-
hevsky ..
~ex?·. Encontr~r nuevas ideas - M. Dvoretsk:y .
Ejercicios, soluciones .
Capitulo quinto. Valoraci6n de la posici6n y elecci6n de plan en
el. me~~o juego -. A. Kosikov ..
Ejercicios, soluciones .
Anexo. A proposito de un articulo - M. Dvoretsky ..
Capitulo sexto. El tacto para el rey - G. Kaidanov .
Ejercicios, soluciones .
Anexo. Valoracion y analisis • M. Dvoretsky .
Capitulo septimo. Pensamiento y consejos de los grandes maes-
tros: W. Steinitz, S. Tarrasch, E. Lasker, J. R. Capablanca,
A. Alekhine, A. Nimzovich, M. Botvinnik, G. Kasparov .
Capitulo octavo. Ideas creativas y errores instructivos - A. Yu-
supov .
© 1992 Mark Dvoretsky, Artur Yusupov.
© 1992 Joachim Beyer Verlag.
© 1992 Ediciones Eseuve, S. A.
Sebastian Elcano, 30 - 28012 Madrid.
IND ICE
Coleccion Internacional de Ajedrez
Director: Antonio Gude
Artur Yusupov
Niustro trabajo anelUIN. El se
g11ndo amo tratu4 como ttma
prindpal ,,. .,.,.,,,,., prindpun , ..
ntrtzlts de 14 aptrt•ra, mltodos
para el apreNliv,jt tU la ttorla th
aptrtllrru, tl~toa lafor
madon th ckrto repntorio th aptr
turas, t. conuion ttttrr "1. ap,ertura
y el mdio jugo, de. EA las pt.Ms
tk /•tllrtn canos • iAclMJ•t, tnlrt
otros: t. tiada, dtl jw,J, la tstra
ttgia Ile/ mtdiD j•tgo, mitodos
prdctkos :, prottdimltttttn pdra ti
ajtdrn di tonuo. •• Los rtsultado,
di Ult trabajo St a,mpartirdn tn ef
/11111ro a,11 ti kctor.
sis conjuntos, /aJ consultOiJ indi,i
duaks y la rea/itacion th "" a,,,.
creto trabajo castro recibttt """
gru consukracion. Esta Jonna tk
tstudio st prtstnta ttt ti capitulo 8.
Los autores ptneguUUI ti objtti
vo th o/rt(¥r al /ector tn su libro 11n
nuJttrW inttresutt y lltil. Es~ro
qut los mitodos y proatlimielftos
prop11tstos stan para ti ltctor lad,
,e para su perfecdoNUnitnto aje
drtchtiro. Tambiin st sobretntie,,..
dt 9ut el mt)or mitodo es /,wflca:.
Ji st aplica de una nuuun1 meauti
ett. Para un ajtdredsta strio y n
Jlui,o estt libro puetk o/rt«rk in
duso un butn imp11/Jo para su ta
ltnto creador.
trar al lector mllltiplts caminos
para el apro,tcllamhnto del legado
ajedrecistico.
Po, supuesto temas coma el ani-
lisis de las partidas propias y ti es-
tud.io de los clisicos son prtit1ica
mtnte inagotablts. El primer tema
st trata bajo diJtrtnttJ puntos dt
,ista tn los capitulos I, J, 5 y 8. El
stgundo ttma st conttmpla en /os
capitulos J y 4. El capitulo 6 st con
sagra a las maniobras dtl rey. Liu
maniobra.s insO/itas st di.rcuten en el
capitulo 5, en parte de/ 8 y en otros
muclros capitulos def /ibro.
Alguna.s palabras sobrt la estruc
tura de/ libro:
Al principio dtl capitulo st tn
cutntra ti contenido dt la lt«i6n
qut se ,a a impartir al alumna, qut
t:tpresa la tstncia principal dtl ca
pitulo. Siguen u,ws tjtrdcios para
solucionarlos indtptnditnttmtntt, y
material supltmtntario. Estos ane
xos ttmdticos a la le«iOn los han
tomado los autort:J dt /OiJ resis
lOiJ «Ajtdrtt tt1 la URSS» y «64»,
y l,1111 sido compltmtntados tn par
te tspecialmtttlt para la co,,Je«wn
de tstt libro.
En tspecial ti capitulo 7 cotttient
conujos th /os grattdes maestros
mtl.J destacados sobre ti per/t«io
namiento ajtdrtcistico.
Naturalmtnlt, el trabajo dt
nutstra tscutla no st limita a una
actMdad inttrpretativa. U)s and.Ii
PIOLOGO
;Qui factores dtterminan el ixi
to th un ajtdrecista! Por lo general
hay dos qut rtspondtn a esta pre
gunta: taltnlo y trabajo. La capaci
dad y el dtsto tk trdajar, por si so
los, no son suftcitntts. Tambiin jue
ga un papel importantt la Jonna fl
sica, ti carticttr deporti,o dt lucha
y la mpacidad tk conctntrant tn ti
transcurso del juego. No mt nos im
port an It ts saber eltgir la oriente-
ciOn del trabajo y realizar sus cua-
lidades. Desth lutgo no ts una ta
rea sencilla. Durante ti primer cur
so procuramos ayudar a n11tstros
/«tores a aprender el arte de en-
frenlarse iodhidualmente con el
ajedrez.
& sobruntitndt qut debt com
prender y uamUUJr a fondo y con
critica .su jutgo, para dtddir la
of"Untacion dt su <1autoptrftcdona
mitnto». Los autores tsttin profun
damenlt convencidos th que ti anti
lisis serio de las propUU partidas ts
condicitJn ntctsaria para el progre·
so thl ajtdrecista. Por lo tanto, el
ttma Analisis de las putid.as pro-
pias ocupa un lugar pri,ilegiado. El
libro contilM recomtndacionts me
todicas concretllS para poihr desa
rrollar est trabajo.
Sin una amplia C11/tura ajedrtcis
tica y sin un conocimitnto dtl lega
do creativo de los grarults mae.stros
del pasado es dificil obtener buenos
usultados. Hemos procurado mos·
tcnsa experiencia de! cnlrcnador
permiti6 dcsdc cl principio dirigir
cl cstudio bacia un nuevo nivcl
cualitativamcnte tan alto como cl
de sus antccesorcs.
Dvorct.sky y Yusupov ofrecie-
. ron al autor de cstas lincas, maes-
tro de ajcdrcz, ltabajar como di-
rector de csa cscucla, y por lo Ian-
to, dedicarse a los problcmas de su
organizaci6n.
AIJunas palabras sobrc quiCn
cstudia en la cscuela, quifo da la
clases y C:Omo csta organiz.ada.
Las dascs en la cscucla se im-
partcn dos veces al aii.o con una
duraci6n de 10 a 15 dias. Ensciia-
mos a j6vencs ajcdrccistas cuaJifi.
cados (candidatos a maestros). En-
trc nucstros alum.nos se encueo-
tran la jovcn de 12 aiios, Diana
Oarclua de Batumi quc ha ganado
dos veces cl campeonato mundial
de cadet.cs, y cl joven de 17 aiios,
Aljoscba Akxandrov, maestro de
Biclorrusia.- Para los cursos invita-
mos de 12 a 15 alumnos, la mayo-
ria de los rualcs viaja con su entre-
nador. Yusupov, Dvoretsky y cl
gran maestro G. K.aidanov, cola-
borador pennancnte en la escuela,
no SOio se ocupan de los alumnOS.
sino tarnbiCn de sus cntrenadores.
Especialistas muy cualificados diri-
gcn las clases junto con nosotros.
Est.a de mas aclarar cuanto pro-
vecho puedc sacar un joven ajedrc-
cista del trato y la dirccci6n de un
gran maestro y un entrenador, y lo
neccsario que es para un joven la
ayuda y cl conscjo. Hacc muchos
aii.os, cl campc6n mundial Mijail
Botvinnik fund6 la primera escue-
la nacional para j6vcnes. Muchos
alumnos de csta cscuela serian mis
tardc excelentes ajcdrecistas. Con
el ticmpo surgieroa nuevas escue-
las de grandcs maestros, aunquc
no todas tendrian Cl.Ho.
En su ticmpo, Artur Yusupov
visit6 la escuela de Botvinnik.
Mark Dvorctsky, que trabaj6 en la
cscuela, ayud6 a Botvinnik y entrc-
n6 al mismo tiempo a Artur. Los
aiios pasaron. Artur es uno de los
grandcs maestros mas fuertes de la.
actualidad. Ha tornado parte repe-
tidas vcccs en los matches de can-
didatos al campconato mundial.
Dvoretsky es un entrenador famo-
so, que ha cuidado de muches
maestros j6venes y ha ayudado en
la preparaci6n de sus matches a A.
Yusupov, S. Dolmatov, N. Alexan-dria y A. Oreiev. '
A finales de 1989 se fuod6 la cs-
cuela Ovoretsky-Yusupov para un
estudio directo o por correspon-
dencia. La uni6n de la elevada cla-
se dcl gran maestro junto a ta ex-
UCUIIA DI MUIOI MWTIOI
Viktor Glatman
II
intcrcsantc. tPero tal vcz quicran
visitar nucslJ'a cscucla? Esa posibi-
lidad no est.a cerrada. Pl.aneamos
la posibilidad de extender nucstra
cscucla, de darlc un cari.ctcr intcr-
nacional.
El libro quc Jes prcsentamos
contienc las lecciones y alglln ma-
terial adicional del primer curso.
Este material da una idea de la for-
ma en quc trabajamos. y cspcro
quc puedan cncontrarlo muy Util c
tida que hayan jugado nuestros
alumnos. Los j6veoes comentan
con atenci6n sus propias partidas.
Finalmentc, sus anotaciones son
controladas por el profesor. Estas
partidas, los resultados de Jos ejer-
cicios, dcsarrollados espccialmcntc
para solucionarlos en las compcti-
cioncs de la escucla, asi como las
cbservecioncs personalcs dcl pro-
fcsor, pcrmitcn fijar los puntos
fuertcs y dCbiles en cl jucgo de los
alumnos. Con la base de estc
«diagn6stico» sc fijari cl trabajo
casero, quc detcrminar.i un pro-
grama para el sucesivo perfeccio-
namiento ajedreclstico.
Naturalmente, junto a cstc pc-
noso trabajo son necesarias unas
bucnas condicioncs para el reposo.
A1ojamos a los alumnos y profeso-
res en COmodas habitacioncs de
hotel con una alimentaci6n sabro-
sa y variada. Hay ticmpo para el
esparcimiento, cine, etc.
Todos los cursos de nucstra cs-
cucla son tem3ticos. En el primc-
ro se trataron las preguntas gcne-
raJes del lrabajo con cl ajcdrcz. El
segundo sc dedic6 a la adquisici6n
de la tcoria de apcrturas y la crea-
ci6n de un repcrtorio. En cl tercer
curso nos ocupamos clcl final y de
la mcjora de la tCcnica dcl juego.
Los planes para los siguicntcs cur-
sos ya est.in firmemente cstableci-
dos. Junto a los conocimientos de
las leccioncs y cl seminario, cada
alumno rccibc para su trabajo in-
dividual un «paquete» de material
suplementario, cs decir, los articu-
los mas recientes sobrc cl tcma de
Jos cursos.
10
Los maestros Mijail Shcrcshcvsky,
Alcksci Kosikov, Mijail Puks-
hansky y Vladimir Wulfson son
maestros y participes con los mis-
mos dcrcchos en nucstra escuela.
Cada dia empicza con ejercicios
gimnasticos, en los que toman par-
te no SOio Jos alumnos, sino tam-
biCn cl gran maestro Yusupov y
muchos maestros. Este es un ejem-
plo estupendo, mejor que loclas las
palabras sobre la utilidad de la ac-
tividad dcportiva. A propOsito,
taril.biCn practicamos dcportes du-
rantc el dia. Flltbol, baloncesto,
nataciOn y tenis de mesa est.in in-
cluidos en nucstro programa. La
prcparaci6n fisica y psicol6gica
transcurrc bajo la vigilancia de
unos psic61ogos deportivos profe-
sionales.
DcspuCS de! dcsayuno los alum,
nos se rcllnen para una clasc co-
mlln quc sc graba en magnct6fo-
no. M.is tardc sc cntrenan con el
ordcnador. En la scgunda mitad
dcl dia la clasc adquiere un carac-
ier individual. Por lo general sc di-
viden los alumnos en pcquciios
grupos. Se fonnan por edad, por
fuerza pr.ictica de juego, o bien
conjuntamenlc seglln cl repcrtorio
de apcrturas o las debilidadcs ca-
racteristicas (por ejcmplo, para el
pcrfeccionamicnto de la tCcnica
de! final o para agudizar la visi6n
combinativa).
Adem.is en nuestra escucla rca-
lizamos consuJtas individuates a un
fucrte maestro e incluso gran
maestro quc ellos descen.
En especial consagramos nucs-
tra atencicn al analisis de cada par-
13
contrar la decision optima en las
diferentes situaciones.
La maestria se asienta en la mul-
tiple combinacion de distintos
componentes. En algunos de ellos
el ajedrecista puede ser muy fuer-
te, en otros, por el contrario, de-
bit. Detras de las jugadas que ef ec-
nia se encuentran sus puntos debi-
les y fuertes. Ellos son tambien los
que ejercen un influjo decisivo so-
bre el desenlace de la partida y de
la competicion y a menudo sobre
el desarrollo ajedrecistico. Muchos
jugadores no podrian desarrollar
todo su talento, en base a su ma-
nifiesta carencia en el terreno de-
cisivo.
Tomemos como ejemplo al gran
maestro Kupreichik. Es extraordi-
nariamente fuerte en ataque y sabe
jugar con valentia e ingenio. Sin
embargo, en la tecnica y en el fi ..
nal es claramente debil, Por lo tan-
to, no ha Degado a alcanzar el Di-
vel de juego que por su talento le
corresponde. Una vez, cuando ju-
gaba con Kupreicbik en la prime-
ra liga del Campeonato de la
URSS, en el paso al final yo tenia
un peon menos. Sin embargo, diez
jugadas despues ya tenia un peon
de ventaja. En el tomeo de clasifi-
cacion para la Copa del mundo de
Hace mucho tiempo, incluso an-
tes de Steinitz, se pensaba que el
ajedrecista ganaba o perdia depen-
diendo solo de la medida de su ge-
nialidad. Morphy es genial porque
vence a todos; sus adversarios tie-
nen poco talento, porque pierden
contra el.
Steinitz reconocio y demostro
que hay una base objetiva en el aje-
drez. Los acontecimientos que se
suceden sobre el tablero se subor-
dinan a ciertas !eyes y principios
posicionales. Si el ajedrecista se
deja guiar por ellos, entonces ob-
tiene el exito.
Hoy es evidente que la verdad,
por decirlo asi, no esta en la mi-
tad, sino en la union de ambos ele-
mentos, del objetivo y del subjeti-
vo (todo ague! que se haya intere-
sado seriamente por la filosofia,
sin duda se acordara de la «sinte-
sis» de la celebre triada de Hegel).
Si, naturalmente, la lucha se Deva-
ra en base a las objetivas leyes po-
sicionales. Pero en los resultados
influiran de una fonna decisiva las
cualidades del ajedrecista: su talen-
to, caracter, estado de salud y fi ..
nalmente su preparaci6n, la capa-
cidad para utilizar sin error sus co-
nocimientos, para actuar con pro-
f esionalidad en el tablero, para en-
1. FUERW Y DEIIUDADES DEL AJEDUCISTA Y SU INFLUJO
EN EL TUNSCUISO DEL COMIAR
Mark Dvoretsky
15
La jugadora que conducia las
blancas, primer tablero de Escocia,
encontro el unico camino (y al mis-
mo tiempo salir en las revistas)
para pcrder la partida. [Simple-
mente abandonol
[Un desconocimiento fantasti-
co! Cualquier ajedrecista de una
escuela de ajedrez de la 1. • catego-
ria seguramente lo habra aprendi-
do. Pero como pueden ver, los co-
nocimientos de la primera jugado-
ra de la selecci6n escocesa se co-
rresponden con un nivel de guar-
deria.
•••• • ••• •••• •• 8 •• ••••• •• <;!;> •• •••• ••••
l
O KOULS
e STANCIU
Sal6nica, 1988, Olimpiada fe-
menina
pugov (Moscu, 1951) se encuentra
la siguiente posici6n: blancas:
wg3, .td6, pb4, y negras: wg6,
J:le4, ph5. Telpugov jug6 como
Hromadka: l. ... h4??
Hace poco encontre un ejemplo
repugnante de desconocimiento de
la teoria, cuando hojeaba la revis-
ta holandesa «New in Chess».
lC6mo jugaria usted? No se
puede dar la respuesta. 0 lo sabe,
o no lo sabe. Es un f aetor de la teo-
ria de! final que simplemente hay
que tenerlo dentro de la cabeza
(para dernostrarselo, necesite
50 minutos).
Si el rey, con el alfil de casillas
negras, se encuentra en el angulo
blanco ( con un alfil de casillas
blancas en el angulo negro ), el rey
y la torre no pueden darle mate.
Asimismo, tampoco es posible el
O EUWE
e HROMADKA
Pistyan, 1922
exito con un peon de torre dema-
siado avanzado ( en h3 o en h4 ).
Las blancas mantienen su alfil
en la diagonal h2-b8, y las negras
no pueden reforzar su posici6n. La
unica posibilidad de victoria con-
siste en llegar con el rey a h3, se-
guir con un jaque de la torre en g2
y forzar la respuesta wn. Si las ne-
gras consiguieran ceder con el rey
la casilla h3 y al mismo tiempo se-
parar al rey blanco del peon por la
columna «g», . entonces podrian
contar con el exito. Una salida
para el rey (y tambien para su fa-
tiga) deberia pasar por Ia casilla
h4. Por tanto, el peon no deberia
traspasar la mitad del tablero.
(Para que se convenzale propon-
go que vea en un manual de fina-
les las variantes concretas.)
Por lo tanto, esta es Ia clave
para el exito: si el peon ha sobre-
pasado la mitad del tablero, la po-
sici6n es tablas, y si no lo ha he-
cho, se gana. Sin el conocimiento
de este hecho usted con toda pro-
babilidad adelantaria el peon, y
con ello dejaria escapar la victoria,
como sucede en la partida.
l. ... h4??
2 • .td4 whJ
3 . .teS llg2+
4.wn
Aqui ya no se puede hacer
nada y los adversarios acordaron
las tablas. Si el negro hubiese juga-
do inmediatarnente 1. ... wh3, en-
tonces hubiera ganado.
El mismo error lo repiten mu-
chos ajedrecistas. En la partida en-
tre dos maestros: Novotelnov-Tel-
plo de Kupreichik nos muestra la
completa ingenuidad de semejante
esperanza. Sin duda la apertura es
un estadio muy importante, pero
el final no es menos significativo y
por eso se debe estudiar primero.
La debilidad en el final se pue-
de mostrar de dos formas princi-
pales: en el desconocimiento de la
teoria de! final y en una deficiente
tecnica del final. Consideremos la
citada en primer lugar.
14
1989 el tenia contra el joven Gata
Karnsky una posici6n clararnente
ganada, con dos peones de venta-
ja. Poco a poco, sin errores exce-
sivarnente graves, perdi6 esa parti-
da.
Muchos ajedrecistas se «ensa-
nan» en el estudio de las apertu-
ras. Se ocupan solarnente en la
preparacion de la inf ormacion, de
los nuevos conocimientos de la
apertura que estudian. Estoy con-
vencido de que las principales re-
servas de un ajedrecista para el de-
sarrollo de una competici6n, sobre
todo en el caso de un joven, no se
deben dirigir por ese camino. Es
mas importante poner en marcha
la capacidad de entrenarse para el
autoperfeccionamiento.
La principal tarea del entrena-
dor para con sus alumnos consiste
en establecer un «diagn6stico» de
cada uno de ellos, para ayudarles
a que lleguen con un estiio propio
a descubrir tanto Ios puntos debi-
les como los fuertes, para ayudar-
les a liberarse de sus defectos y re-
forzar sus puntos fuertes. Para
convencerles de la correcci6n de la
orientaci6n y el sentido del traba-
jo en nuestra escuela, dedico toda
mi leccion a ejemplos en Jos que
los def ectos, de los que ningun aje-
drecista deberia o podria alegrar-
se, ejercieron en el ju ego y en el re-
sultado una influencia decisiva.
Mientras dedica buena parte de
su tiempo al estudio de las apertu-
ras, piense si en sus partidas nun-
ca llega al final, mas aun, si se las
ha arreglado de algun modo con
los problemas del tablero. El ejem-
17
es mas activo que el alfil d8, por
tanto, el negro debia ofrecer el
cambio de 11 .... .1b6!
l,Por que la jugada intermedia
11. ... /of6 es debit?
11. ... lt:lr6
12. f3
Ahora, a 12 .... .1b6 sigue 13.
Wf2, y el cambio se realiza en me-
jores condiciones para las blancas.
En primer lugar, no esta obligado
a cambiar en b6 y con ello abrir la
oolumna «a» para la torre negra.
En segundo Ingar, acerca el rey
blanco al centro. Esta pequefia di-
f erencia quiza no influya en la
apreciacion conjunta de la posi-
ci6n, pero en el final bay que pres-
tar atenci6n a cada detalle y aco-
modar sus planes a una exacta rea-
lizaci6n. Si las negras querian cam-
biar los alfiles, entonces debian ha-
ber realizado su idea de la manera
exacta.
No obstante, resulta que mi ad-
versario tenia otras intenciones.
12. f3
El negro se decide por el ata-
que. iQue idea persigue? Segura-
l Cua! piensan que seria la res-
puesta exacta del negro? El alfil e3
(DIAGRAMA 4)
O DVORETSKY
e SUJANOV
Moscu, 1968
1. e4 e5
2. lt:lf3 lt:lc6
9. de de
10. Wxd8 ,1xd8
11. .1e3
El final esta igualado. Deleiten-
se en la manera en que Sujanov lo
trata.
Aqui hay una interesante posi-
bilidad de gambito, 5. b4!7, queen-
tonces aun no se conocia,
5. lt)xd4 j_xd4
6. c3 J.b6
7. d4 c6
8 . .1c4 d6
Debido a la situacion del tomeo
yo debia ganar a toda costa. No
conocia la teoria de la variante.
Cuando pensaba en un plan sobre
las futuras acciones, se me vino a
la cabeza con quien jugaba. Mi ad-
versario, el maestro Sujanov, es un
ajedrecista ingenioso, un excelente
tactico, al que le gusta el ataque,
pero no puede aguantar las posi-
ciones aburridas y no tiene ni idea
del final. (No es sorprendente que
tuviera el rnismo entrenador que
Pekker.)
Para la decision que tome, poco
podian ayudarme las meras leyes
ajedrecisticas. Tambien la perdida
de la partida solo se puede justifi-
car bajo un punto de vista psicolo-
gico.
3 • .i.b5 J.c5
4. ().() lt:ld4
perar: I. llbl o I. wh3. Tambien
era posible I. n a8, igual que cual-
quier desplazamiento de la torre
por la columna «a», excepto una,
la que Pekker eligio.
1. Jh3?? wn+
2. Wg3 f2
Despues de 3. wf3 wgl! la to-
rre no puede dar ningun jaque sal-
vador.
Pekker perdio, y la seleccion de
Moscu ocupo la segunda plaza.
La causa principal de lo sucedi-
do fueron las carencias en la pre-
paracion ajedrecistica de Pekker.
Su entrenador, un conocido teori-
co, dedicaba las clases completas
solo al estudio de las aperturas. En
el final sus alumnos no sabian
orientarse.
Regresemos ahora a la tecnica
del final. No es suficiente conocer
la teoria. Tambien hay que domi-
nar los metodos tipicos del final,
estudiarlos, para aplicarlos en la
lucha y comprender con plena sen-
sibilidad sus particularidades espe-
cificas. Les recorniendo estudiar el
excelente libro de Shereshevsky
«Estrategia del final», para ocu-
parse de este tema.
En el proximo ejemplo muestro
como descubrir si un" ajedrecista
no comprende el espiritu del final,
si no esta en condiciones de pen-
sar correctamente en el final.
16
Con blancas, el jugador mosco-
vita solo necesitaba unas tablas
para que su equipo quedara cam-
peon. La posicion es claramente
de tablas. Lo mas sencillo seria es-
3
O PEKKER
e ERMOLINSKY
Alma-Ata, 1974
Desde luego, este es un caso ex-
tremo, una anecdota. Pero podria
mostrar ejemplos analogos, aun-
que no tan extremos, de los erro-
res de muchos jugadores. Por
ejemplo: recuerdo un grave descui-
do en un final de torres, bien co-
nocido por la teoria como tablas,
cometido por Kochyev en el tor-
neo zonal de 1979 contra Smyslov.
Con ello todas sus esperanzas de
clasificarse para el Interzonal se vi-
nieron abajo. Una celebre comedia
de errores se dio en una partida
Capablanca-Menchik. Resulta di-
vertido que 45 afios mas tarde apa-
reciera un final semejante en una
partida que fue decisiva para el
destino de! campeonato de la
URSS por equipos de escolares.
19
para jugar 1. Jle3 y confonnarse
con un final de peones igualado.
El candidato a maestro Fiodo-
rov, que jugaba con blancas, supu-
so que estaba mejor, e hizo unaju-
gada imitil.
1. :16?
En situaciones semejantes se
em plea la formula rutinaria: «Las
blancas refuerzan la presion.»
Pero aqui no esta claro de que pre-
sion bablamos, ni como se refuer-
za. Quiza pensaba Fiodorov en
g2-g4-g5.
1. ••. 'i!le6
Ahora amenaza 2 .... 'i!lf5 ga-
nando el peon f 4. Tras 2. g4 la to-
r re quedaria encerrada. Como
pueden ver, la respuesta del negro
subraya la incorreccion de la juga-
da Jlg6. Hubiera sido mejor jugar
I .... d4 sin esperar.
2. Jlg3 d4
3. well?
Una buena jugada, Las blancas
llevan el rey alli donde se va a de-
sarrollar la lucha, en el flanco de
dama. (En caso de I. ... d4! , 2.
Jil g3 'i!ld6 las negras no habrian
permitido ese traslado.) El incon-
veniente de la jugada 'i!le2 consis-
teen la perdida del peon f4 tras 3.
..• wf5+. Pero posicionalmente el
sacrificio es correcto. El rey blan-
co se activa, penetra por c4 y ata-
ca el pe6n c5.
Podria alabar con todo derecho
al jugador que lleva las piezas blan-
cas, si despues de la partida no hu-
biera subrayado que el no babia sa-
Juegan las blancas. iComo valo-
ran la posicion, que jugada harian
aqui? Si hicieramos una encuesta
la posicionblanca seria pref erible.
Pero intenten ver la posicion bajo
una perspectiva dinamica, · A mi
me gustaria jugar con negras. lPor
que? Las negras tienen un plan cla-
ro: juegan d~4. se dirigen con el
rey a d5 y siguen con c4-c5. Las
blancas tienen una posicion boni-
ta, atacan el peon g7, pero no se
ve c6mo pueden ganarlo.
No obstante, aun no es tarde
O FIODOROV
e SCHAMRAJ
Moscu, 1973
22. ltJxfJ!
23. 'i!le3
24. be
En la jugada 19. J. x b6 ya habia
calculado toda esta variante. Aho-
ra la posicion blanca es claramen-
tc ganadora. En adclante rcalice
con facilidad mi ventaja.
Por lo que hemos dicho hasta
ahora, todo esta claro. El desenla-
ce de la partida estaba predestina-
do. Se jugo en una sola porteria.
Seguro que tienen la impresion de
que un jugador muy debil llevaba
las piezas negras, que como mucho
tenia la l.' categoria. Un jugador
de esta categoria seria agradable y
Jes puede parecer que ustedes jue-
gan mejor en el final. No, lo repi-
to de nuevo, era un buen maestro,
que en otra fase de la partida ha-
bria procedido de una manera
muy distinta. Yo encontre su pun-
to debil, Ahora reflexionen, lSe
puede llegar a ser un gran jugador,
si se concede al adversario en una
zona determinada una ventaja tan
grande?
No solo es importante deshacer-
se de las evidentes carencias aje-
drecisticas, sino tambien de los de-
f ectos personales y ,psicologicos.
Una persona que no este segura de
si misma sufre la derrota contra su
propia indecision, mientras que
una persona confiada en sus fuer-
zas la sufre por subestimar las po-
sibilidades del contrario. El juga-
dor que no tiene demasiada deci-
sion o el que depende de la intui-
cion, a menudo suele caer en apu-
ros de tiempo. La relacion podria
aumentarse. Se encuentran una
multitud de personas con def ectos
personales, que tienen un influjo
tan grande en los resultados como
los errores puramente ajedrecisti-
cos.
Viene al caso un ejemplo, en el
que se pone de manifiesto y se
diagnostica una debilidad de ese
tipo.
lt)xe4+
lod6
18
mente h4, loh5, lof4. En el medio
juego puede ser un plan bueno,
pero para el final es una estrategia
curiosa. Ahora comprendo por fin
la jugada intennedia.
13. Jldl h4
14. lod2 h3?
lPara que? De ahora en adelan-
te el peon h3 es una debilidad.
15. g3 b5?
Seguramente ha olvidado que
los peones no pueden volver atras.
Ahora tambien tengo en el flanco
de dama un objetivo de ataque,
contra el que procedere enseguida
con a2-a4.
16 . .tn
Desde aqui el alfil golpea a los
dos peones vulnerables de! negro.
16. ... .ib6
17. lof2 g5
Finalmente se hace comprensi-
ble la idea (tambien se le puede lla-
mar imprudencia) de las jugadas
precedentes de mi adversario. Des-
pues de 18 .... g4 el queria O bien
debilitar el peon e4 o atacar con el
caballo en g4 el peon h2, que tras
el avance h5-h4-h3 estaba «fijado».
A 18. g4 seguramente tenia pla-
neado el sacrificio de! alfil en g4.
Ingenioso, agudo, pero totalmente
irrealizable. [Asi es c6mo no debe
llevarse un final!
18. a4 g4
19. i_xb6 ab
20. ab Jl xal
21. ll xal gf
21
u~: ,~:·bk ::::~!nd:~:
co de rey. Las blaocas estan obli-
gadas a distracr al adversario de la
rcalizaci6n de su plan. La jugada
c4-c5 es cvidente. l,lnmcdiatarneo-
te o despuCs de una preparaci6n?
Desde luego, enseguida, jsin apla-
zamieoto!
En caso de que las ncgras res-
poodan con de. entooccs la torre
despuCS de .l•c5 oo tcodriajuga-
~a d!~u:tiseoc!~11:!e~~ ~;
cbo Wb8, Ja torre ocgra podria
desplazarsc a la exc.clente casilla
g8.
Pero Fiodorov no valor6 el ata-
queen el Jlanco de rey y, por tan-
to, decidi6 actuar sin prisas.
29. b4!
Sin duda el blanco queria atacar
co c5 con el pe6n, para recibir un
buen ccntro de pcones. Pero antes
debe proteger el pe6n d5. Con un
juego tranquilo este plan seria buc-
no, pero la realizaci6o de! ataque
blanco cs dcmasiado leota.
29. ... ltb8
iQuC piensan quc van a hacer
ahora las blancas?
Los planes de! negro soo claros.
En caso de que le tocara mover
despuCs de Wh8 y llg8 doblaria ~
triplicaria las piczas pcsadas por la
(DIAGRAMA 7)
O FIODOROV
e DVORETSKY
MoscU, 1972
7. ... l•cl
8. l•g7 d3
9 • .llxa7?
Resistia mas 9. lld7, para al
menos dctcner temporalmcnte el
pe6n librc. Pero Fiodorov supuso
quc aUn tcnia tiempo para dctcner
el pe6o. El cspcraba que mientras
la torre ncgra capturaba peooes,
sus peones en el flanco de 'dama
podian avanz.ar.
9. •.. lte6!
Ahora la torre esla cortada de
la columna <Cd».
10. :,6+ ltd7
Las blancas abandonan en vista
de 11. lla7+ llc7 (con el rcy en
b4 las ncgras no tcodrian a su dis-
posici6n esa variantc: tras el cam-
bio de torres el rey pararia el
peon).
iQuC coosideraci6o sacan de!
jugador que llevaba las blancas?
l,AUn no est.i claro? Entooces Jes
traigo otro ejcmplo de mi propia
producci6n.
Naturalmente, sin nccesidad de
ninglln cilculo se adviertc que no
dcbc tomarsc en c5, porquc cl ne-
gro obtendria un pcligroso pe6n
pasado d4. Yo pondria la atenci6n
en 6. D. d3 scguido de 7. Jl d2 con
la amcnaza 8. W•c5. Scria Util
oontcner a la torre negra en c7.
Asimismo, se deberia forzar el
eambio de! active peon negro d4
mediante c2-c3. Evcntualmentc,
tarnbiCn scria posible b3-b4. En
caso de 6 .... We4, scguiria 7. lld2
'Be3, 8. Jld3+, y 8 .... We2? no
vale por 9. lo•cS. Lo m!s proba-
ble es que a la mcjor 6 .... rs, 7.
Jld2 llc7 las negras dcbicran res-
ponder con la intenci6n de 8.
g5, para activarse en cl Ilancc de
rey, donde ticnc un pe6n de mis.
Pero Jo mas probable es quc la ac-
tividad de las piezas blancas fuera
decisiva.
6. W•c5?? D.c7+
7. ltb5
Era mas prudentc 7. Wb4, para
mantcncr el rey en las prox.imida-
dcs del pe6n d4. Esta jugada scria
ventajosa para las blancas si las ne-
gras hubieran continuado como en
la partida.
A pesar de todo, ,ta decisi6n 6.
W•cS es falsa. Dcberia habcr pro.
bade una ju gad a mcjor, que ningu-
no de los dos adversarios advirti6.
lQuC jugada? Exactamente, 7 ....
g5! DcspuCs de la partida de! pe6n
«g» las negras pueden tomar tran-
quilamentc cl pe6n c2. Esta claro,
que con el rey en b4 la jugada 8.
c3 no scria una ayuda dcbido a 8.
... de, 9. l•c3 a5+.
20
GSe debe tomar el pc6n c51 Las
negras tienen la rcspuesta 6. . ..
D:c7+. iLe merece la pena a las
blancas agudizar el juego, o rcsul-
ta peligroso? No es prcciso calcu-
lar las variantes hasta el final. U-
mitcnsc a una valoraci6n general.
crificado el pe6n, sino que simple-
mcnte no habia visto su pCrdida.
Con cllo, como puedcn comprcn-
der, nos da una imprcsi6n muy dis-
tinta.
Este episodio sobra, y querran
saber por quC ofrcc.cmos la parti-
da comcntada. A vcces sc hace una
buena jugada con una falsa idea.
No s61o prctendcmos ver las juga-
das que hacen, sino tarnbiCn expe-
rimcntar quC ideas persiguen, en
que piensan y OOmo valoran la po-
sici6n. S61o entonces puede juzgar
el entrenador con objetividad cl
jucgo de los alumnos.
Por Jo tanto, las blancas pasa-
ron por alto la perdida dcl pe6n,
pero tuvicron exito.
3. ... wrs+
4. \td3 lt•f4
5. lt,4 lte5
23
con el anterior, y en cierto modo
procede de el. Para materializar la
superioridad llega inexorablemen-
te el memento en que se dcbe pa-
sar del reforzamiento paso a paso
de la posici6n · a las acciones con-
cretas. Nose puede dejar pasar ese
momento. Hay que hacer un es-
fuerzo, calcular correctamente las
variantes y encontrar la continua-
ci6n correcta, a veces unica, Para
un jugador que le gusta actuar so-
bre la base de las consideraciones
generales y teme cl calculo de las
variantcs, ese momcnto constituyc
una dificultad. Continua jugando a
ojo, dondc tiencn soluci6n los pro-
blemas concretos. · Como resultado
disminuye su ventaja. Se compren-
de que este def ecto no es exclusi-
vo de Ajmilovskaya. Mas tarde lo
adverti tambien en Andrei Soko-
lov. En un punto determinado de
la final de candidatos,cuando Yu-
supov vio que el diagnostico de su
adversario estaba completo, pre-
gunt6 asombrado: «lC6mo no ha
podido ganarme una sola partida,
cuando yo · no tenia ningun mate-
rial preparado contra el? No esta
una sola vez en su sitio, ni tampo-
co resuelvc problemas poco com-
plejos.» Por dcsgracia, al final de)
match, Yusupov empez6 a perder
material ...
El punto fuerte de Nana Ale-
xandria, que marque con «Nl», es
una marcada fantasia y un ingenio
creador.
Nl lo coloco para una pobre
sensibilidad posicional como con-
secuencia de la baja cultura ajedre-
cistica que tenia en aquel momen-
En 1980 ayude a Nana Alexan-
dria en los cuartos de final de can-
didatas al campeonato mundial
contra Elena Ajmilovskaya. Como
de costumbre, trace un retrato de
la adversaria junto a inf ormacion
sobre sus puntos debiles y fuertes.
Naturalmente, tambien sabia cua-
les eran los puntos debiles y fuer-
tes de Alexandria. Trabaje activa-
mente con ella en la inspeccion de
sus debilidades.
Tras un duelo especialmente
duro y obstinado, Nana consigui6
cl triunfo. Tras cl match me vino
la idea de mostrar a Nana (s tam-
bien a mi mismo) en que medida
sus puntos debiles y fuertes, as[
como los de su adversaria en todo
el juego, deterrninaron el curso y
el desenlace del combate. Escribi
las principales cualidades ajedre-
cisticas de su adversaria y las cif re.
El simbolo El representaba los
puntos fuertes de Ajmilovskaya: su
buena comprension de la posici6n.
Elena tiene un fino tacto para la
cooperaci6n entre las piezas, y se
encuentra muy bien en ese piano.
Podia maniobrar y reforzar la po-
sici6n.
E2 representa los puntos debi-
les de Ajmilovskaya. En la tactica
no se encuentra fuerte y la teme.
Elude cualquier intensificaci6n de)
juego y se siente insegura en las
posiciones complicadas y enmara-
iiadas.
E3 lo coloco para la inseguridad
de Ajmilovskaya a la hora de rea-
lizar una ventaja. Para ella quiza
no es tan evidente que este deft»
to esta asociado estrechamente
Es de! todo evidente que Fiodo-
rov esta absolutamente seguro de
sus ideas. El no presta atencion al
adversario, sencillamente no exis-
te. Por tanto, el diagnostico es: una
excesiva seguridad en si mismo, la
sobreestimacion de los recursos
propios y la infravaloracion de las
posibilidades del adversario.
En aquellos afios Fiodorov estu-
diaba, y yo trabajaba como profe-
sor. El realmente era un joven
fuerte, deportista y energico. Su
comportamiento en el tablero era
cl de un campc6n dcl mundo. En
estos jovenes la autoconfianza
(juna excelente cualidad!) conduce
con frecuencia a la arrogancia. Era
un fuerte candidato a maestro,
pero no fue capaz de conseguir la
norrna de maestro. Sus puntos de-
biles le estorbaron mucho tiempo.
Le aclare a Fiodorov la causa
principal de su fracaso. Le reco-
mende que trabajase en ese senti-
do, que estudiara las partidas de
otros jugadores, en las que se pre-
venia a tiempo el contrajuego ene-
migo, sobre todo las partidas de
Petrosian. Ese trabajo ayudo a
Fiodorov a lograr el titulo de
maestro.
En la primera mitad de la lee-
cion nos hemos f amiliarizado con
ejemplos aislados, en los que las
evidentes debilidades de un juga-
dor repercuten negativamente en
su juego. Ahora queremos exami-
nar como las debilidades de un ju-
gador junto con sus puntos fuertes
acuian en un complejo y en con-
junto determinan su perfil ajedre-
cistico.
22
Las blancas abandonaron, ya
que el mate es inevitable.
Para reirse, lOO es cierto? Una
posicion excelente se derrumba en
tres jugadas. Ahora ya debe estar
claro como se debe valorar al con-
ductor de las piezas blancas. lJue
ga mal en realidad? Yo podria de-
ducir que en el dominio de) estilo
posicional superaria a Beliavsky.
Tambien ha jugado algunas parti-
das buenas. No, yo no deduzco de
la partida que sea un jugador de-
bil, sino que simplemente mostro
sus puntos debiles, lEn que consis-
ten? Fiodorov llevo mal el final
contra Schamraj, pero no porque
sea debil en el final. Recordemos
que con la jugada 1. ll g6 in ten to
jugar a ganar, sin comprender que
en todo caso el no estaba mejor.
Tampoco advirtio el plan de re-
fuerzo de la posicion negra. Des-
pues descuido el peon f4. Final-
mente tome sin miedo e impruden-
temente el peon c5, y para termi-
nar dejo escapar el peon pasado.
Todos los errores, tambien los que
cometio en mi partida, son debi-
dos a una misma causa.
gf
J.xe4
1!fh3
31 ....
32. gf
33. fe
30. c;!;>hl llg8
31. 1'td2?
Consecuente. Con la def ens a
del peon de dama las blancas pre-
paran c4-c5. Pero no prestan aten-
cion a las posibilidades de) adver-
sario. Simplemente, ni piensan en
ello. El castigo esta proximo.
25
Una buena altemativa era l 0.
rt,xf] y mas tarde g3 y <&>g2.
10. 0-0 0-0
11. 0-0-0 lobd7
El blanco ha dispuesto sus pie-
zas con armonia y un poco de ven-
taja de espacio. Sin duda su posi-
cion es preferible. En presencia de
enroques opuestos se puede espe-
rar un claro agudizamiento del
combate. Sohre esta base estaba-
mos contentos con el resultado de
la apertura. Al final nuestro calcu-
lo se mostr6 correcto, aunque tu-
vimos que aguantar algunos minu-
tos desagradables.
A pesar de que la posicion re-
sultante habia sido examinada en
la preparaci6n casera, Nana em-
ple6 35 minutos para ef eetuar las
jugadas que ya habiamos planeado
con anterioridad. Esto es demasia-
do, mas tarde puede f altar el tiem-
po. Como pueden observar, ense-
guida surge la debilidad N3, el uso
irracional del tiempo.
J.16
J.xfl
les i.e7 y J.g5. Pero el fianehetto
con al alf il en g5 no tiene buen as-
peeto. Por tanto, el blanco practi-
camente se ve obligado a jugar e4,
con lo que el negro realiza su idea
con el cambio en fl.
Surge una pregunta, ies tan
buena esa idea? Mas tarde Yusu-
pov y yo analizamos este sistema
y llegamos a la conclusion de que
a pesar de todo el blanco recibe
mejores chances.
8. e4
9. Wb3
10. a-n
En este mornento-el marcador
estaba 2,5:2,5. Habiamos llegado a
la conclusion de que E. Ajmiloska-
ya jugaba a gusto 5. ftb3. Ella es
una jugadora posieional que elude
(E2) las aperturas principales en
las que se desarrolla una aguda lu-
eha (variante de Merano o sistema
Botvinnik). Sohre esa base era de
esperar un plan de juego tranquilo.
Para el negro es bueno un plan
O AJMILOSKA YA
e ALEXANDRIA
Kislovodsk, 1980,
6." partida del match
1. d4 dS
2. c4 c6
3. lof3 ers
4. loc3 e6
5. t!ib3
en el sentido de la variante de Me-
rana: 5 .... de, 6. flxc4 b5 y des-
pues lod7, i.b7 y en algun mo-
menta e6-<:5, una vez tenninado el
desarrollo con i.e7 y 0-0. Duran-
te la preparacion en el tomo 27 del
«Inforrnator» habia encontrado Ia
reciente partida Farago-Nogueiras
(Kecskemet, 1979). En ella siguio
5 .... de, 6. flxe4 b6. Despues de
7. e4 i.a6 el negro podia impedir
el enroque eorto del adversario
con el cambio en fl.
Siguio 7. g3 J.c7, 8. J.g2 0-0,
9. 0-0 b5!, 10. 1!fb3 (es mejor
'Wd3), 10 .... b4. Tras la retirada
del caballo el negro juega 11. ...
i.a6 atacando el punto e2, des-
pues J.b5 y quizas a7-a5-a4 con
una posicion muy aetiva.
El plan de Nogueiras me gusto.
Tuve la idea de ganar un tiempo
con la jugada b7-b5. Jugaremos 5.
... i.e7 (en realidad la principalju-
gada teorica). En easo de 6. g3, en-
tonces 6 .... de, 7. Wxc4 0-0, 8.
i.g2 b5, y el negro se ha ahorrado
un tiempo importante. Segura-
mente 6. i.g5 seria mas fuerte. La
teoria reeomienda seguir con 6 ....
de, 7. 1f'xc4 0-0, 8. e3, que a mi
no me gusta. La pasiva posici6n
que surge no es del estilo de N.
Alexandria. Por el eontrario, con-
sidere la variante de Nogueiras.
5. ... i.e7
6. i.g5 de
7. \!fxc4 b6
En easo de 8. g3 esta claro que
a diferencia de la partida Farago-
Nogueiras tanto el blanco coma el
negro han heehos las jugadas uti-
alguna eualidad, indico el corres-
pondiente codigo. Surgio un cua-
drotan interesante, que Nana se
quedo impresionada. Ahora exa-
minaremos cada uno de los aspec-
tos en dos partidas que casi f ueron
scleccionadas al azar.
24
to. Nos ocupamos bastante del
problema. Al comienzo del cam-
peonato mundial, contra Chibur-
danidze, Nana consiguio mejorar
su juego posicional. Pero en aque-
lla epoca aun tenia defectos, coma
los errores en la evaluacion de la
posicion y la comision de graves
descuidos posicionales.
N3 simboliza la adrninistracion
irracional de! tiempo de reflexion,
asi coma el comportamiento en los
apuros de tiempo. Antes, el Zeit-
not era una caractcristica dcl jue-
go de N. Alexandria. Despues de
un entrenamiento especial conse-
gui librarla en parte de ese def ec-
to, aunque no eompletamente.
N4 indica su excesiva emociona-
lidad en el tablero. Nana es una
persona que se deja influir por el
estado de animo, A causa de! jue-
go, solo con esf uerzos puede con-
trolar sus emociones. Le resulta di-
ficil encajar una derrota. Los erro-
res se hacen frecuentes, y de una
buena posicion se puede pasar a
otra desesperada.
NS significa un pobre espiritu
ante la amenaza de! peligro.
Como pueden ver, la lista de de-
bilidades de N. Alexandria es mas
larga que la de su adversaria. No
es sorprendente. Yo queria mos-
trar a Nana francamente sus debi-
lidades, para indueirla a que se
preocupase seriamente de elimi-
narlas.
En los comentarios de todas las
partidas del match de eandidatas
remarco corno apareeen en el jue-
go las caracteristicas trazadas para
ambas jugadoras. Cuando aparece
27
16. e5
Ajmiloskaya juega con 16gica y
en consecuencia. · Quiere hacer
loe4 y ocupar con el caballo la
fuerte casilla d6. Ademas el negro
debe calcular una ataque directo
en el flanco de rey mediante f4-f5.
Por tanto, su respuesta es practi-
camente obligada.
16. •.• f5
dono del rey de la diagonal a2-g8:
15 .... ct>h8 .
Otro plan seria jugar en el flan-
co de dama: b5, lob6 seguido de
lllc4 y a5-a4. En caso de e4-e5 el
caballo negro podria ocupar la ca-
silla b5.
No se que plan sera mas f ucrtc,
pero esta claro que hay quc clegir
uno de ellos. Nanajuega rutinaria-
mente y con poco exito (N2).
15. ••• llad8?!
iPor que? En caso de que el ne-
gro ataque en el flanco de dama,
la torre no deberia estar ahi, Para
el plan f7-f5 el peon e6 deberia es-
tar protegido eventualrnente con
una torre.
10 •••••• • •••••• ........ • ••• • DAO. •,wm • • AB. •AD • m:•n•
Pensemos de que manera pue-
de organizar su juego el negro.
Hay dos planes posibles. El pri-
mero, intentar mediante f7-f5 ga-
nar una casilla en el centro para
sus piezas. Seguramente esta juga-
da podria prepararse previo aban-
(DIAGRAMA 10)
te, tambien aqui las negras tienen
suficientes contrachances. Por
ejemplo, pueden ju gar 16 .... ef. En
caso de 17. llxf5, entonces 17 ....
ct>h8 6 17 .... ct>g7 seguido de 18.
... f6. El caballo y la dama blancos
estan muy lejos del flanco de rey,
tanto que no pueden dirigir alli un
rapido ataque. Por el contrario, las
negras empiezan a actuar directa-
men te en el centro mediante
ll ad8. Ademas, tienen un peon de
ventaja.
En caso de 17. ef, entonces 17.
... llfd8, 18. loe4 lld5!. Yoo de-
bemos olvidar la presion posicio-
nal. Por un caballo fuerte · en el
centro, el negro no solo tiene un
peon de mas, sino tambien un pun-
to de apoyo en el centro.
En conclusion: 13 .... gf! es una
buena jugada, que garantiza a las
negras un contrajuego excelente.
(Por tan to, el blanco deberia jugar
13. ct>bl y aguantar como una
amenaza loe5.) iPero se le puede
hacer un reproche a Nana? Estoy
seguro de que muchos grandes
maestros masculinos habrian to-
rnado la misma decision.
14. i,xe7 1!t'xe7
15. f4
No estamos acosturnbrados a
modificar el transcurso del juego
sin una extrema necesidad; por eso
algunas jugadas no nos vienen a la
mente. Nadie piensa en la idea 13.
... gf!? Sin embargo, tiene un as-
pecto curioso, probemos que pasa
despues de 14. de 1!t'c7.
Se va de la mano 15. ef .l><f6,
16. f 4 con la intencion de e5 y
loe4. No se ve claro que intencion
llevan las negras, porque ban debi-
litado su flanco de rey. Es cierto,
pero tenemos un jaque intermedio
que cambia la valoracion de la po-
sicion: 15 .... 11f4+, 16. ct>bl
.i x f6. Ahora las ncgras disponen
de un fuerte alfil en f6. En cuanto
a la dama f 4 las blancas deben
pensar si van a tomar en h2 o e4
(despues del cambio en c3). Aun
mejor, simplemente las blancas re-
fuerzan el centro con llad8. Yo
pref eriria la posicion negra.
Por su parte, las blancas pueden
buscar reforzar la variante con 16.
lld2 (en lugar de 16. ct>bl), 16 ....
.i><f6, 17. g3 Wf3 (si no 18. f4),
18. lod5 ( en caso de 16. ct>b l esta
jugada no seria posible), 18 ....
1fxb3, 19. /o><f6+ Wg7, 20. /oh5+
ct>h6, 21. ab, con mejor final para
el blanco. En este case, las negras
tienen una jugada intermedia en
reserva: 16 .... llfd8!, 17. llfdl
(17. lod5 cd, 18. fe lldc8+), 17 ....
1fxf6 (f2-f4 ya no va a ningun
lado) o incluso 17. ... ll x d2, 18.
ll><d2 lld8.
En caso de 13 .... gf, despues de
14. de 'ttc7, tambien hay que con-
tar con el sacrificio posicional de
peon 15. f4 fe, 16. f5!. No obstan-
26
Una respuesta natural, aunque
a causa de la ventaja de espacio el
blanco disf ruta de mejores chan-
ces. Pensemos conjuntamente que
otra cosa podian hacer las negras.
Es evidente que 13 .... .i><f6?,
14. de .ig5+, 15. f4 es mala. Des-
pues de 13 .... lod3+, 14. ll><d3
.i x f6 aparece una posicion pare-
cida a la de la partida, solo que las
negras disponen del alfil en lugar
del caballo. Sin embargo, esta cir-
cunstancia no es favorable. Las
blancas juegas f4, e5, loe4 con
ventaja.
13. ... lod7
12. loeS
Como medida profilactica es
preferible 12. lobl.
12. ... loxes
13 • .i><f6!
Cuando probamos la variante
en casa, llegamos a la conclusion
de que despues de 13. de lod7 el
negro estaba mejor, Ajmilovskaya
valora con exactitud la posicion
(El) y juega la mas fuerte.
29
tro, ataca el peon d4 y apoya la
ruptura cS. Por desgracia N. Ale-
xandria omite ese chance (N2).
25. ••• a4!?
26. loc4 loa6
27. lod6
Es dificil valorar las consecuen-
cias de 27. loa5!? c5. Es normal
que Ajmiloskaya no se deje llevar
a un avance de flanco. Ella prefie-
re el juego en el centro.
27. ... llb6
Probablemente correcta. En
caso dela aguda 27 .. :. llb3 po-
dria producirse la siguiente varian-
te: 28. 9xc6 b4, 29. •cs •bs, 30.
lof7+! 'itlg8, 31. 9xe6 con la ame-
naza del famoso mate de la coz
(31. ... loxc2, 32. loh6+ 'itlh8, 33.
1!fg8+! JlxgS, 34. lof7 mate).
28. 1!fa5 b6
Las negras podrian haber traido
la ultima pieza. al flanco de <lama:
28 .... lla8, pero prefieren jugar
con astucia. Como ya hemos visto,
es util para las negras abrir una
ventanilla. Al mismo tiempo, pro-
vocan a su adversaria para que
capture el peon «a», con Io que se
abren lineas de ataque en el flanco
de <lama.
29 •• ><a4?!
Ajmiloskaya se rinde a la avari-
cia. Despues de 29. lld3, seguido
de lla3, la posicion negra resulta
incomoda,
29. ••• lla8
jQue rapido cambia la situa-
lQue intencion persigue el blan-
co? Seguramente llevar el caballo
a d6; La torre tendria que abando-
nar la casilla b5, pero en todo caso
permanece en la columna abierta.
La segunda torre negra aun es pa-
siva. Por tanto, se impone: 25 ....
lld8!, 26. loc4 lldd5. Ahora 27.
(i)d6 ya no seria tan peligrosa. La
torre de rey se encuentra en el cen-
11
21. ... lob8
22. (i)e3 b5
23. ab
Era posible Ia interesante juga-
da 23. llc5?!. La idea oonsiste en
que el caballo esta atado a Ia de-
fensa del peon c6, el blanco ataca
bS y al mismo tiempo corta a Ia
dama negra la casilla b4.
23. ... ll><b5
Aunque se debilitan los peones
negros en el flanco de dama, la en-
trada en juego de esta pieza. es mas
fuerte. La posicion se agudiza..
24. 1!t'c3 1!fa7
25. lldl
Era mas fuerte 25. loc4.b4, entonces se dirige a traves de
c7 a d5. Despues de 18 .... (i)b8,
19. 1!1c4 se podria cubrir el peon
e6 y con ello preparar 1'b7 o re-
gresar al primer plan y jugar 19 ....
a6 y 20. ... b5 con ganancia de
tiempo.
18. ... llb8?
Esta jugada es mala. Ahora el
caballo esta encarcelado en la des-
favorable casilla d7. De nuevo
Nana Alexandria no csta a la altu-
ra de su estrategia (N2).
19. llcl a5
A la directa 19 .... b5 segura-
mente al negro no le gustaba la res-
puesta 20. a5.
Ajmiloskaya ha superado a su
adversaria. Esto no es sorprenden-
te, ya habiamos destacado su supe-
rioridad en el campo posicional so-
bre Ajmiloskaya. Ahora debe
aprovechar con exactitud su supe-
rioridad, pero que lo consiguiera
seria en realidad raro (E3).
Ahora el blanco deberia jugar
20. (i)dt !. El caballo debe saltar a
c4 y despues a d6. De paso, como
es evidente, el blanco ataca el peon
c6 y distrae al adversario de b6-b5.
Despues de 20. ... ll f c8, 21. (i)e3
amenaza 22. (i)c4. 21. ... b5 no
pasa a causa de 22. ab, y esta col-
gada la torre c8. Tambien es mala
20 .... c5 a causa de 21. d5.
20. lic2? llb7
21. (i)dl
Ahora no es tan fuerte, ya que
el negro puede defender con co-
modidad el punto c6.
28
lComo juegan ahora las blan-
cas?
lNo habra olvidado lo que su-
pone los enroques en lados opues-
los? Entonces deberia seguir pri-
mero con 17. g4!. A 17 .... fg sigue
18. f5, con lo que queda atacado
el peon e6 y la casilla f 4 fibre para
el caballo. La respuesta 17. . .. g6
no necesita estudiarse. Esta claro
que las jugadas 17. g4 g6 son fa-
vorables al blanco.
Ambas advcrsarias pasan por
alto el golpe 17. g4!. N. Alexan-
dria, a causa de su carencia de sen-
tido del peligro (NS). Ajiniloskaya,
porque es una limpia jugadora po-
sicional, y una violenta jugada de
ataque no esta acorde con su esti-
lo (E2).
17. a4
Parece algo arriesgada y debili-
ta el flanco donde se encuentra el
rey blanco. Si deja pasar la posibi-
lidad 17. g4!, entonces con seguri-
dad las intenciones de Ajrniloska-
ya son posicionales. Ella previene
la posibilidad de una iniciativa ne-
gra en el flanco de <lama mediante
b5 y (i)b6.
17. ••• ct>h8
18. c;&bl
lComo debe continuar ahora el
negro?
Un plan razonable consiste en
18 .... a6, para preparar 19 .... b5.
Otra posibilidad reside en I 8 ....
(i)b8 con la intencion de llevar el
caballo a la debilitada casilla b4 a
traves de a6. En caso de que se le
impida al caballo llegar a la casilla
31
Ahora a 9. c4 tiene la desagra-
dable respuesta 9 .... i.b4, por tan-
to, Alexandria se enroca primero.
9. 0-0 i.d6
Era preferible 9 .... lt:lf6 y 10 ....
lt:le4, para aprovechar la temprana
salida de la dama a 0.
10. c4 lt:lf6
11. lt:lf4 0-0
12. cd eel?!
Yo habria tornado como pieza
en d5, seguramente con el alfil. Aj-
miloskaya quiere ocupar con el ca-
ballo la casilla e4, sin embargo,
este punto no es tan importante.
Mucho mas importante es que el
alfil de casillas blancas se vca obs-
truido por un pe6n propio.
Recordemos ahora las cinco ul-
timas jugadas del blanco: lt:le2, 0-0,
c4, lt:lf4, ed. Todas son evidentes
y sin duda podrian pertenecer a
una partida de Blitz. iCuanto tiem-
po necesitaria? Seguramente
10 minutos o incluso algo menos.
iPero cuanto tiempo empleo Ale-
xandria, cual es su opinion ahora?
l30 minutes? jMas, casi una hora!
Naturalmente, esto no es practice
y puede estropear las chances de
victoria en una partida. Segura-
mente vendran problemas mas
complicados que los que tuvo que
resolver en las cinco ultimas juga-
das, y entonces probablemente el
tiempo se hara notar. Aqui no solo
hace.acto de presencia la «enfer-
medad del tiempo» de Nana (NJ),
sino tambien su alta emocionali-
dad (N4). El ambiente de la parti-
da decisiva influye en ella, la pone
Las negras recupe,.tan el peon y
tienen una gran ventaja posicional.
La superioridad de Alexandria en
el juego agudo finalmente se impo-
ne.
Aqui Ajmiloskaya aplazo su ju-
gada. No vamos a seguir con el fi-
nal de la partida. Pueden encon-
trarlo en el anexo a la leccion de!
gran maestro Kaidanov en el capi-
tulo 6 de! libro.
Jixb2+
WxdJ+
39 ....
40. Wxb2
36. ... JIM
37. lba3 'Wb6
38. lbc4 Wb5
39. lba3??
Un grave descuido. Despues de
39. b3 la posicion permanecia con-
fusa.
Ahora examinaremos la 9.' par-
tida, que fue la ultima del match.
Alexandria partia con dos ~untos
de ventaja sobre su adversana y ju-
gaba con blancas. Alexandria de-
bia ganar a toda costa dos partidas
seguidas.
12 ......
m • • rM l:t-~ d ~ - •••••• ••••n•• mlDD D. m
• • • D.
D.'fim • o ·©·ll· ..
35. ... t!ta6
36. JidJ
Ahora la partida podia terminar
en tablas despues de 36. ... lbb4,
37. lfa3 lbxc2, 38. JI xa6 lbxd4
con un final aproximadamente
igual. Pero Alexandria juega a ga-
nar en los apuros de tiempo mu-
tuos.
O ALEXANDRIA
e AJMILOSKAYA
Kislovodsk. 1980,
match 9." partida
I. d4 lbf6
2. i.g5 d5
Tambien en esta situacion, en la
que las tablas representan una de-
rrota, Ajmiloskaya elige un · tran-
quilo sistcmn de desarrollo, Por un
!ado, es correcto, debe preferir
«sus» posiciones y emplear un sis-
tema que se corresponda con su
gusto y estilo. Por otra parte, es la-
mentable que su estilo sea tan
poco perf ecto y no se pueda per-
mitir en este preciso momento el
empleo de un sistema de desarro-
llo agudo (a causa de El). .
3. i,xf6 ef
4. e3 i.e6 .
5. lbd2 c6
6. i.d3 rs
7. 'WfJ
En situaciones semejantes esta
jugada es muy iitil. Pero aqui no
deberia esperar. Era mas fuerte 7.
lt:le2 seguido de c4 y lt:lc3 (o lt:lf4).
Y entonces, caso de que fuera ne-
cesario, se podria jugar 90.
7. ... g6
8. lt:lel lt:ld7
30
cionl, Por el peon el negro consi-
gue un peligroso ataque por las co-
lumnas abiertas «a» y «b» (timagi-
nese un gambito Volga con el rey
blanco en el flanco de dama!). Se
amenaza 30. ... 't!tb8 y despues
lbb4.
Tan pronto como el juego evo-
luciona de las maniobras tranqui-
las a un fatigoso calculo de posibi-
lidades, Alexandria sale ganando y
supera a su adversaria. No es
asombroso teniendo en cuanta Nl
y E2.
30. llc3 't!tb8
31. lbc4 llb5
Merecia atencion 31. ... llb4.
32. JI a3 lbc7
33. t!tc2 lbd5
El blanco trajo con habilidad la
torre a la def ensa, y la posicion es
confusa. Ahora, sencillamente de-
bia defender el peon: 34. g3. Con
el cambio previo de torres Ajmi-
loskaya comete un error.
34. ll xa8? t!txa8
35. g3
Aqui se notan los 35 minutos
perdidos por Nana en la apertura.
En el Zeitnot (NJ) deja escapar
una victoria relativamente sencilla.
lVen como deberia haber jugado?
(DIAGRAMA 12)
Ganaba 35 .... c5!, 36. de lbb4,
37. 't!tb3 We4+. Una bonita geo-
metria. El ataque a lo largo de la
columna inesperadamente se apo-
ya en la fantasia de la dama a tra-
ves de la atascada diagonal h 1-a8.
33
22. ... llag8
23. ~cd3 i.d7!
22 • .tel?
Es tentador colocar el caballo
en d3, pero el negro clispone de
una fuerte replica que Alexandria
no advierte. Se hace notar su flojo
sentido de] peligro (NS).
Era mas segura 22. 9dl y 23.
~ce2. El caballo debia apoyar des-
de .e2 a su colega f 4, controlaria la
casilla g3 y eventualmcnte saltaria
a c3.
se advierte en esta parte de la par-
tida el escaso arsenal posicional de
Nana (N2).
20. 'otlhl? We7!
Una buena jugada profilactica,
En caso de i,xe4 el blanco ahora
no puede cambiar una torre con la
jugada llg3. A pesar de todo, la
posici6n blanca es s6lida. Aun no
ha pasado nada grave. En espacial
hay que hacer algo con el caballo
b3, que esta mal situado.
21. ~cl llg4
Pensemos ahora como debe
continuar el blanco.
Tengo una propuesta imprevis-
ta: probemos 17 . .t x e4 y la even-
tual 17 .... fe, 18. g3. Las blancas
tienen unos caballos notables y,
por el contrario, las negras, tras el
camio en f4, deben contentarse
con un alfil desesperadamente
malo. (Observen que no se pro-
pondria estosi hubiera un peon
negro en g7.)
Las blancas tienen una serie de
jugadas utiles, por ejemplo, ©c5,
llcl, "1b5. lQue plan tienen las
negras por su parte? Quiza
h7-h5-h4, y preparar un ataque por
la columna «h», Sin embargo, no
es muy peligroso, ya que a h4x g3
siempre se podria responder
f2x g3, con el objeti.vo de organi-
zar la defensa en la segunda fila.
Adernas el blanco puede empren-
der acciones mejores y mas acti-
vas.
Pienso que despues del cambio
en e4 se acabaria cualquier inten-
to de las negras de jugar a ganar
antes de que naciera. La posicion
negra no tendria ninguna perspec-
tiva. Ademas, tampoco es necesa-
rio apresurarse con el cambio, por
tanto, tambien es buena la previa
17. g3.
17. f3?!
Un plan posible, pero no segu-
ro. En principio, dada la presencia
de la pareja de alfiles enemigos, es
mejor no abrir el juego, sino man-
tenerlo cerrado.
17. ... gf
18. fl xf3 'otlb8
19. lhfl llg8
El negro ha conseguido desarro-
llar cierta presi6n en el flanco de
rey. Si su adversario prcpara un
ataque, debe buscar modificar cl
transcurso del juego y dirigirlo a
una situacion estatica que le sea fa-
vorable. Probemos tambien aqui la
jugada 20. J.xe4. Por una parte
seria una lastima deshacer los peo-
nes doblados, pero por otro )ado
cada simplificaci6n favorece al
blanco. Tomemos la siguiente va-
riante: 20 ...• f e (20 .... de no es me-
jor), 21. llg3 We7 (6 21. ... Wh4),
22. ll x g8+ ll x g8, 23. 'otlhl. Aun-
que aqui hay menos tranquilidad
que en caso de 17. .t x e4, el ata-
que negro tiene escasas posibilida-
des de exito. El blanco clispone del
excelente caballo f 4, que mantiene
toda la posici6n. Solo debe llevar
el caballo b3 a una posici6n mejor,
por ejemplo, a c3 (despues de
©c5, ©a4-c3).
Como se comprobo despues de
la partida, Alexandria ni pens6 en
el cambio en e4. Apareci6 la ruti-
na: el negro tiene peones doblados,
para que deshacerlos. En conjunto
32
Al caballo no se le ha perdido
nada en la casilla b3.
Algunas veces, Alexandria no si-
nia sus piezas en las mejores casi-
llas (N2). Era mejor la jugada 13.
We2, que deja libre la casilla f3
para el caballo o el peon, en caso
de que el caballo negro pueda ser
expulsado de e4.
A pesar de todo, la posicion
blanca es solida, Las negras estan
bien, pero no olviden que debe ga-
nar.
Ajmiloskaya inicia las acciones
activas. Pero el juego agudo no es
su fuerte, por tanto, sus siguientes
jugadas no son las mas fuertes.
13. ..• g5?!
14. ©h5 ©e4?!
Era mejor 14 .... g4, 15. IJ)xf6+
1!f'xf6 y despues f5-f4.
15. "1e2 g4?!
lPor que abandona el punto f4?
16. ©f4 flg5
nerviosa. Revisa continuamente
sus decisiones. Como resultado
empeora la calidad de su juego.
13. ©b3?!
35
Debido a su pareja de alfiles y
el caballo blanco en el horde de! ta-
blero las negras estan algo mejor.
Si los peones del flanco de rey (f5,
f7 y h7) no fueran tan debiles ...
Las blancas proyectan llevar el
rey al centro. Mientras lo intentan,
las negras deberian mostrar activi-
dad. Yo jugaria 32 .... a5!? con la
idea de .ta7. Para el negro seria
agradable atraer el peon a d5 y en-
tonces centralizar el alfil en d4.
32. •.. b6?!
iPara que? Las blancas no que-
rian tomar en b7, pues jugaron a
gusto' .lf3. Ahora es dificil atacar
el peon d4. La costumbre de jugar
«segiin los principios generales»
impide a Elena aprovechar su ven-
taja (E3).
33. ct,gl ct,g7
17 Ill Ill ~ ill .......... • ••• ••• ,..
• D m ,a •• •.t•lii AB. •AD
••• lit.cb
dos en su movilidad. En todo caso
la posicion blanca no seria peor. '
30. ... 1fxe3
31. 9'xeJ ll xe3
Amenaza 32. ... lI e2.
32 • .lfJ
27 • .tfJ Wh4?
Otros error. Elena pasa por alto
la unica respuesta · de su adversa-
ria. Debia ju gar 27. ... Il e8, para
enf rentar al negro con el problema
de! peon e3.
28. lt:lb3 lie8
29. 'Wd2 We7
30. J.xd5?
Ahora el caballo blanco se es-
tanca en h3. Era mas fuerte la na-
tural 30. lt:lf4 Wx e3, 31. 'Wx e3
lI x_e3, 32. lt)xd5 con un final algo
mejor para el blanco. De nuevo
muestra Alexandria su pobre com-
prension de la posicion (N2), uni-
do a la tendencia a producir erro-
res de serie (N4).
Nana rechazo 30. lt:lf4 por la
respuesta 30 .... .lc6, que ponia en
duda la captura en d5. [Una pobre
argumentacionl Lo mas sencillo
era jugar por la seguridad: 31. g3!
~xe3, 32. 'i!fxe3 ]Ixe3 y solo en-
tonces 33. J.xd5 o la tranquila 33.
lt:lg2. No hay que apresurarse en
recuperar el peon. T odo esta blo-
queado, y los alfiles estan reduci-
perspectivas, por ejemplo, J.g4,
.lf5-e4 o a6 y .tb5. El peon pasa-
do tarnbien es muy peligroso.
b) 26 .... de, 27. ef 9b4!. Ame-
naza J.b5 y ataca el peon d4, que
es dificil de defender. Ademas, el
caballo esta mal situado.
No se cual de las posibilidades
para capturar al alfil es mejor. En
todo caso ambas son mas fuertes
que la jugada elegida por Ajmilos-
kaya.
desagradable para el blanco, pero
todavia no es desesperada. Ahora
esta claro que hay que actuar con
frialdad y concentrarse en sosiego
con los problemas surgidos. Como
ya hemos apreciado, Alexandria es
muy emocional. Los cambios en el
caracter de! combate influyen sen-
siblemente en su estado de animo.
Ella no puede contenerse, no pue-
de controlarse y calcular con tran-
quilidad las variantes. En esa dis-
posicion se siguen un error tras
olro (N4).
La solucion al problema requie-
re tanto un calculo exacto como
tambien una evaluacion precisa de
la posicion. Pienso que 26. lt:lxe4
es buena. A 26 .... .t x e3 sigue 27.
lt:lc5 o 27. lt:lf6, por tan to, solo hay
que temer la replica 26 .... .t x h2.
Pero entonces sigue 27. q;,xh2 fe,
28. "i!t'h5 con el ataque a los peo-
nes f7 y d5 o 27 .... Wh4+, 28. 'it>gl
fe, 29. lI x f7. En ambos casos el
blanco dispone de contrajuego.
Es mas debil la captura en e4
con el alfil.
26 . .l x e4? .lb8?
Tan pronto como llega el calcu-
lo concreto, Ajmiloskaya se equi-
voca (E2, E3). Seguramente habia
planeado la retirada de! alfil a
lt:l x e4, para conservar la «ventaja
de la pareja de alfiles», y ahora no
queria cambiar de plan. La captu-
ra en e4 con uno de los peones le
habria dado ventaja:
a) 26 .... fe, 27. ef e3! (no debe
permitirse el bloqueo de! peon en
la casilla negra). En el acto se
abren para los alfiles excelentes
34
Pregunta: icon que se toma en
e4?
En las ultimas jugadas la situa-
cion ha cambiado. La posicion es
16
Una jugada excelente. El alfil
amenaza entrar en juego por b5.
En caso de 24. a4, entonces 24 ....
b5!.
Alexandria no se decidio a to-
mar en d5 a causa de la siguiente
variante, aspecto que hay que re-
saltar (Nl), (Tambien hay que re-
saltar que Ajmiloskaya no penso
en esa variante.) 24. lt)xd5 'fi'h4
(amenaza lt:lg3+), 25. lih3 .lc6!!,
26. lI x h4 lI x h4. Por la dama el
negro tiene solo una torre, pero to-
das sus piezas participan en cl ata-
que. El blanco tiene problemas
para parar las peligrosas amena-
zas.
No obstante esta ef ectiva idea
tuvo exito para su adversaria, ya
que Alexandria paso por alto con
la siguiente jugada otro plan mas
sencillo. Pero la posicion es tan de-
licada, que es dificil dar un buen
consejo para el blanco.
24. lt:)(2 lI x f 4!
25. lI xf4 i_xf4
37
Como «trabajo casero» le pro-
pongo tres ejercicios. Todos proce-
den de partidas de un gran maes-
tro famoso. Tras cncontrar la solu-
cion piense donde podrian cncon-
trarsc los puntos debiles del gran
maestro, pucs el en los tres casos
no cncontr6 la continuacion mas
fuerte.
EJEROOOS
A 49 .... J.xd4 sigue 50. lobS
con tablas. La posici6n esta equili-
brada plenamente. El negro no tie-
nc chances de victoria,
49. ·- J.d7
50. loel .ie6
51 • .lc4 we7
52. 'ite3 'itcl6
53. lof4 .ib6
54. 'ittf3 .ig7
55. 'itte3 J.b6
56. 'itf3
tablas
Como ban visto, la partida fue
dificil, tensa y plcna de errores.
Ninguno de nosotros puede alar-
dear ~c una partida cjemplar, y
ademas con lafrecuencia que qui-
siera,
Podcmos estar scguros de que
los crrores de ambas advcrsarias
no f ucron casual es, sino una seric
de def cctos personal es ajedrecisti-
cos y psi~l6gicos. Espero quc esta
conf ~rencta I~ .haya sido util para
considerar cnticamente su propio
juego, para rcflexionar en que le
molesta y de que debilidades debe
dcsprenderse.
lCual cs la mejor continuacion
para el blanco? El alfil, que golpea
al vacio, deberia ir a b3, para cu-
brir las casillas blancas en el flan-
co de darna y preparar el cambio
de torres en c2. Despues de 41.
.tdl! las tablas no estarian lejos.
Por desgracia, Alexandria anoto
una jugada menos precisa.
41. .td5? J.a4!
El alfil ya no llega a b3, y el ne-
gro quiere activar sus piezas con
llcl y .tc2-e4. ·
42. b3
En el analisis decidimos que
esta jugada es necesaria. Pero aho-
ra el negro conquista la casilla c3
para la irrupci6n de la torre. ,.,,.
42. ... .te8
En principio esperabamos aqui
42 .... .td7, 43. a4 J.xf4, 44. gf
llc3. La defensa blanca es mas di-
ficil de lo que parece a primera vis-
ta. Seguramente, lo mejor es 45.
'itte2! .ic8!? (45 .... lih3, 46. llc2;
45 .... b5, 46': ab J.xb5+, 47 . .tc4),
46 . .tc4 llh3, 47. d5 lI xh4, 48.
'itte3 .td7!, 49. J.e2!, pero no 49.
d6? lith6 6 49. 'ittd4? 'ittc7!.
43. a4 J.g7
44. loe2 ll c71
Una excelente jugada profilacti-
ca. Ajmiloskaya le quita al alfil
enemigo · la casilla c4. Ahora 45.
J.c4 es mala a causa de 45 ....
.t x a4 ( con la torre en c8 la captu-
ra en a4 no seria buena a causa de
la jug~da intcrmedia J.a6). El ne-
gro quiere colocar cl rcy en d6, do-
salojar al alfil blanco dcl ccntro y
despues llevar su propio alfil a a6.
45. l1 d3 Jl cl?
Con esto Ajmiloskaya se aparta
del plan trazado, como si resulta-
ra err6neo.
45 .... 'ittc7! mantenia la vcntaja
blanca, por el contrario la invasion
de la torre se deticne con f acilidad.
46. 'itte3
Junto a la defensa del peon
darna, las blancas quieren ofrecer
el carnbio de torres: 47. llc3. El fi-
nal de piezas menores seria tablas.
En caso de que el negro rechace el
carnbio, entonces la torrc 'blanca
penetraria por c7 o c8.
46. ... J.h6+
47. 'ittfJ
De nuevo arnenaza llc3.
47. •.• J.g7
Deberia volver con el rey a e3
pero el cambio de torres es ~
sencillo.
48. litcJ JixcJ
49. foxcJ
18
36
En caso de que Alexandria ju-
gara ahora 34. 'ittf2, recibiria una
posicion dominante. Entonces,
solo tendria que jugar g2-g3 y l2:lf4.
Nana ya estaba en el Zeitnot, en el
que la logica y el calculo son des-
plazados por la emocion y las fre-
cuentes sensaciones erroneas.
Vera que despues de 34. 'ittf2 lid3
dos peones estan atacados, sin em-
bargo, se . advierte que tras 35.
lldl Jixdl, 36 . .txdl nose debe
tomar en h2.
34. lldl? lie8
35. g3'! .
· En el fondo, esta jugada es f al-
sa. Hay que preguntarse por que
el negro ha proyectado retirar la
torre. lSolo a causa de 'ittf2 o por
otra idea· independiente? Natural-
mente, la torre se dirige a c8. Para
no ceder la columna «c», debia ju-
gar 35. llcl.
35. ... llc8
36. lid2 .td6
37. a3 sa
38. l2:lf4 .tg5
Para mi la jugada del alfil a g5
es incomprensible. .
39. 'ittf2 'ittf8
40. h4 .th6
(DIAGRAMA 18)
Aqui se aplazo la partida. El
blanco esta seguro, pero algo pasi-
vo. A pesar de los peones aislados
en el flanco de rey, el negro dispo-
ne de la iniciativa gracias a la pa-
reja de alfiles y el dominio de la co-
lurnna «c».
39
Anexo I a la lecci6n de M.
Dvoretsky
El camino a la cumbre
(De una entrevista al termino del
Campeonato del mundo juvenil
de 1978)
En ajedrez, como en cualquier
otro deporte, el futuro de! exito
consiste en un programa de entre-
namiento bien organizado. En aje-
drez se requieren muchas habilida-
des, como la capacidad para calcu-
lar largas variantes, valorar correc-
tamente una posici6n, realizar con
exactitud una ventaja o encontrar
la decision psicol6gica precisa. Es-
tas habilidades • se pueden y se de-
ben conseguir mediante un entre-
namiento especial. A la correcci6n
permanente de Ia· atenci6n de un
ajedrecista sobre ciertos compo-
en lugar de 26 .... Wb4?!, 27. b3
9xd2, 28. Jlxd2 'il.c7, 29. llde2
las negras podrian igualar el juego
mediante 26 .... J.f5!, 27. lt)xf5+
gf, 28. llb3 •c7.
· Por el contrario ganaba 25. b3!!
.txn, 26 •• bl wf8, 27. loe6+
ll x e6, 28. de (indicada por G.
Tringov).
En los comentarios a cada uno
de los tres ejemplos, el mismo Bot-
vinnik hizo su diagn6stico: «apare-
ce mi vicja "enfermedad", la debi-
lidad de mi visi6n combinativa».
La mejor manera para curarse es
entrenarse en la soluci6n de pro-
blemas y posiciones practicas con
un contenido inesperado y hello.
E3
O BOTVINNIK
e SUITLES
Belgrado, 1969
La evidente 25. f5? es falsa por
25 .... ll ><e4!. En la partida se jug6
25. llD? llc4, 26. lld3, y ahora
E2
O BOTVINNIK
e SMYSLOV
Moscu, 1958, 18.' partida del
match por el campeonato mun-
dial
En la partida siguio 23 . .th3?
lbe5, 24. /o><e5 fe, 25. f4? (25. f3!
.td7!, 26. 111 e2= ), 25 .... .tc6, 26.
'ttg5?!, y aqui Smyslov jugo 26 ....
11 de8 con lo que dej6 ir una vie-
toria forzada con 26 .... lld2!, 27.
.te6+ lif7!, 28. J.xf7+ wxf7.
Pero veamos una posibilidad de
victoria del blanco.
El
O SMYSLOV
e BOTVINNIK
Moscu. 1958, 7.' partida del
match por el campeonato mun-
dial
En este momenta Botvinnik
acepto las tablas propuestas por su
adversario. Sin embargo, podia ob-
tener ventaja mediante un sacrifi-
cio de calidad:
16 .... ll xf3!, 17. gf 'i!fc6, 18.
'i!fdl .td5, 19. llh3 (19. llcl We6,
20. b3 ll f8), 19 .... \!le6 con ata-
que doble a h3 y a2.
lPor que no jugo asi Botvinnik?
«Durante la partida examine el sa-
crificio de calidad solo despues de!
cambio previo de damas en b3, asi
despues de 16 .... 11 xn, 17. W><c4
se me escape la jugada intermedia
17 .... 11 x e3+» (m. Botvinnik).
23. lod4!! foxd4
23 .... cd, 24. J.d5+! llxd5, 25.
ll e8! 6 24 .... e>h8, 25. lle7.
24. lle7!
Botvinnik no solo se equivoca
en la partida, sino tambien en Ios
analisis, El se remite a 24 . .td5+!
(el signo de admiraci6n es de Bot-
vinnik) 24 .... ll xd5, 25. 'il.e7, en
ese caso el negro puede salvarse de
la siguiente manera: 25 .... loe2+1,
26. e>fl (26. ll »en Jldll 6 26.
ll lxe2? lldl+, 27. \tig2 .tc6+,
28. f3 .txf3+), 26 .... lU7, 27.
llxf7 wxf7, 28. Wxh7+ wf8 ..
( encontrada por los participaotes
en el curso, durante la soluci6n de
los trabajos caseros).
24. ... JU7
25. J.dS!
Tambien gana 25. ll n loe2+,
26. Jlxe2 lldl+, 27 . sn a-n-,
28. wxfl Wdl+, 29. llel .tb5+,
30. wg2 \!kd5+, 31. f3 (o wh3), 31.
... Wxf7, 32. Wf4, pero aim es mas
sencilla y convincente 25 . .td5!.
25. ... lof3+
26. whl 1fxf2
27 . .txf7+ wh8
28. lle8+!
SOLUCIONFS
38
E2
Mueven negras
41
Con 16. 0h4 las blancas aso-
cian la idea de un juego activo en
A 10 .... wf7 las blancas respon-
den 11. f 4! y en caso de 11. ... ef,
entonces 12. e5! con un energico
ataque, y ademas se amenaza la
desagradable 12. rs.
El plan ideado anteriormente
con g7-g5 en la presente posicion
se dio hace tiempo, por ejemplo,
en la partida Drimer-Bronstein
(Budapest, 1961 ):
21 ••• ,:····· .• . .... : •. ..... r····. •'::•·.'' ..
•.• A •. rz:t
• ft! II • AIJAB DAD a··•wm. •:
por ejemplo, en la variante 1. e4
cS, 2. 0f3 d6, 3. d4 cd, 4. 0xd4
0f6, 5. loc3 a6, 6. J.e3 e5, 7. 0f3
h6, 8. J.c4 i.e6, 9. J.xe6 fe, 10.
0h4.
Ahora, a 12 .... i.e7 sigue la
fuerte 13. Wg3, y no puede enro-
carse debido a 14. J.xh6. A 13 ....
wf7 sigue la efectiva 14. f4!.
Despues de una larga busqueda,
Yusupov propuso 12 .... 'Wd7 se-
guido de t!ff7, J.e7 y 0-0. No obs-
tante, este largo plan concede a las
blancas buenas chances para to-
mar la iniciativa despues de f2-f 4.
En el analisis conjunto encon-
tramos que despues de 12 .... J.e7,
13. t!fg3 la jugada 13 .... g5 ahoga
la ruptura f2-f 4 antes de que naz-
ca. Las negras consiguenun juego
comodo,
Durante el analisis de la posi-
cion examinamos de paso los pla-
nes para ambos bandos con estruc-
turas de peones semejantes en el
medio juego. La ruptura tipica
f2-f 4 puede mostrarse · muy eficaz,
Esta posicion procede de una
partida de Dolrnatov despues de
las jugadas I. e4 c5, 2. lof3 loc6,
3. d4 cd, 4. lt)xd4 lof6, 5. loc3 es,
6. lo><c6 be, 7. J.g5 llb8, 8. J.c4.
Fie) a SU credo «tecnico» eligio
aqui 8 .... d6. Sin embargo, dejo es-
capar una buena posibilidad, y en
el analisis le criticamos por que no
habia elegido la jugada 8 .... ll x b2.
En efecto, no es dificiladvertir que
despues de 9. J.b3 J.b4, 10. J.d2
Was la continuacion 11. Wf3 es
mala a causa de 11 .... J.a6, y en
caso de 11. loa4 loxe4 las negras
tienen un f uerte ataque por la ca-
lidad.
Por lo tanto, dirigimos nuestros
esfuerzos a que Dolmatov desarro-
llara el gusto por el juego agudo,
combinativo y dinamico, que res-
pondiera a su verdadero talento
natural. ·
En el proceso de trabajo mis
alumnos utilizan activamente sus
partidas y analisis. Aqui tengo un
ejemplo. En el examen de una po-
20
19
sici6n de la variante de Chelia-
binsk, que surge tras 1. e4 c5, 2.
lof3 0c6, 3. d4 cd, 4. loxd4 0r,
5. 0c3 e5, 6. 0db5 d6, 7. a4 h6,
8. J.c4 a6, 9. loa3 J.e6, 10. 0-0
llc8, Yusupov descubri6 a simple
vista una replica desagradable: 11.
J.xe6 fe, 12. 9d3.
puros medios tecnicos. Despues de
que detectamos esa tendencia, to-
mamos las medidas pertinentes.
40
nentes «retrasados» de su juego
contribuye la multiple repeticion
de ejercicios especiales, para reme-
diar uno u otro defecto o reducir-
los al minimo.
N aturalmente, esta habilidad se
desarrolla tambien sin un estudio
sistematico, solo como resultado
de la practica de torneos. Sin em-
bargo, ese proceso transcurre sin
esfuerzo, casualmente. Por consi-
guiente, muchos ajedrecistas fuer-
tes muestran errores impropios de
su clase. Nosotros conseguimos el
exito con la formacion de unas
cualidades muy importantes: la es-
tabilidad y seguridad en el juego,
precisamente por el camino de un
plan de eliminacion de los errores.
Por ejemplo, Chejov tiene pro-
blemas con la tecnica del final.
Cuando trabajamos con el nos de-
dicamos a su punto debit, estudian-
do ejemplos tipicos en los distintos
finales. Como resultado su f uerza
de juego aumento rapidamente.
Dolmatov carecia de resistencia
fisica. Una permanente actividad
deportiva (atletismo, fiitbol, nata-
cion, etc.) en union con el hidro-
masaje reforzaron su sistema ner-
vioso. Ahora sus fuerzas son sufi-
cientes tanto para un encuentro de
cinco horas como para el transcur-
so de un torneo.
Ex.isten muchos problemas. Se
solucionan algunos, otros surgen
de nuevo. Por ejemplo, la correc-
ci6n de la tecnica de Dolmatov se
dirigio contra su tendencia a evi-
tar las posiciones que precisaran
muchos calculos, Procuraba deci-
dir el resultado de la partida por
43
jugar a ganar en cada partida, in-
dependientemente de la fuerza del
adversario y del color de las pie-
zas. lPero como ganar si se deben
llevar las negras contra un experi-
mentado adversario?
N aturalmente, surge la idea de
complicar la partida lo mas posi-
ble. Entonces, a simple vista, ha-
bria que censurar la eleccion de la
apcrtura de Ins negms, pues en cl
Garnbito de Dama las blancas pue-
den provocar con facilidad las sim-
plificaciones.
Mientras discutia con el capitan
de mi equipo, E. Geller, sobre los
«pros» y los «contras», llegamos a
la conclusion de que en una posi-
cion sen cilia mi pun to f uerte des-
tacaria mas y el adversario podria
cometer un error. Era importante
llevar el encuentro tranquilo, re-
chazar las propuestas de tablas del
adversario y buscar el exito en
cada jugada.
2. c4 e6
J •. lof3 c6
4. /oc3 /of6
5. cd ed
De esta manera surge la varian-
te de Karlsbad favorable a las ne-
gras, ya que el alfil puede ir a f5.
6. 9c2 J.e7
7. J.g5 g6
8. j,xf6 j,xf6
9. eJ 1.rs
10 • .ldJ j,xdJ
11. @xdJ lod7
Merece seria atenci6n el plan
que ha llevado con exito el cam-
peon mundial G. Kasparov en po-
La posici6n en que se encontra-
ba nuestro equipo nos obligaba a
O V. INKIOV
e A. YUSUPOV
Olimpiada, Dubai, 1986.
Gambito de Dama
1. d4 d5
Anexo II a la lecci6n de M.
Dvoretsky
por Artur Yusupov
Como se juega con negras
El exito de un ajedrecista en el
combate depende en gran medida
de su estrategia de. tomeo (para su
eleccion se debe tener en cuenta a
toda costa el estado de salud, la
preparaci6n y la forma deportiva)
y de ella la tactica elegida para
cada partida concreta, que a su vez
depende de la fuerza y de) estilo
del adversario.
Para mi satisfacci6n mis resulta-
dos personales en la Olimpiada de
ajedrez (Dubai, 1986) f ueron bas-
tante mejores de los que yo espe-
raba. Pienso que mi excelente ac-
tuacion hay que achacarla a dos
motivos. Yo estime con sensatez
que mi estado de salud no era
ideal, a la hora de elegir una estra-
tegia de tomeo optima. Como un
encuentro complejo no seria f acil
y, por tanto, podria traer compli-
caciones, intente jugar con seguri-
dad y aprovcchar In vcntaja de mi
categoria, ya que jugaba en mi
equipo en el tercer o cuarto table-
ro. En varias ocasiones pude ganar
posiciones sencillas, manteniendo
una minima tension y esperando el
error del adversario.
En segundo lugar, para mi era
mas facil jugar con negras, ya que
aqui mi repertorio de aperturas
esta mejor preparado. El error de
una excesiva ambicion en la aper-
tura se correspondio a la estrate-
gia que yo habia proyectado.
Naturalmente, el gusto tambien
jugo su papel. De otra manera el
resultado de diez puntos de doce
posibles seria dificil de aclarar, si
no hubiera jugado nueve partidas
con negras y contra adversarios
con la fuerza conveniente.
La siguiente partida se jugo en
el match URSS-Bulgaria.
Es esencial una buena prepara-
cion psicologica. A. S. Makarenko
recornendo a los pedagogos ayu-
dar a los alumnos a organizarse se-
gun un determinado sistema de ob-
jetivos: objetivos proximos, lejanos
y medios o intermedios.
El objetivo principal de nuestro
trabajo consiste en formar un gran
ajedrecista. El objetivo proximo es
la soluci6n de ejcrcicios concretes
para el perfeccionamiento en co-
nexion con la participacion con
exito en tomeos. La realizacion de!
programa preparado para los cam-
peonatos juveniles europeo y mun-
dial, que desde el comienzo de
nuestro trabajo conjunto estaba
calculado en 1,5 a 2 afios, supone
el objetivo medio, que va unido en
un todo con el exito que trae esta
larga tarea.
42
el flanco de rey. Despues de 16 ....
~f7, 17. 1Ig3 lbd4, 18. 'i!t'dl g5!
tuvo que retroceder con el caballo:
19. li:)f3 li:)xf3, 20. \!j'xf3 b5, 21.
a3 Wc6, etc.
De esta manera los analisis de
la apertura se enlazan con el estu-
dio de las posiciones tipicas, inclu-
so si no estan relacionadas directa-
mente con la apertura empleada.
Tarnbien en esc caso procuramos
estudiar las particularidades que se
deducen en general y nos concen-
tramos en ellas.
Naturalmente un entrenador
esta obligado a pensar en la mane-
ra de desarrollar los puntos fuertes
de) talento ajedrecistico de su
alurnno. La calidad de su trabajo
se caracteriza en alto grado por la
diversidad de los medios ajedrecis-
ticos que se le confian. Tenemos el
ejemplo convincente de Viktor En-
manuelovich Kart, que ha forma-
do a ajedrecistas tan diferentes
como A. Beliavsky, 0. Romanis-
hin, A. Mijalchishin y M. Litinska-
ya. Tambien cada uno de mis
alurnnos tiene su propia lectura,
con independencia de mis gustos.
Asi, Yusupov es especialmente
fuerte en la complicada lucha es-
trategica, que para mi siempre fue
un obstaculo.
El papel de un entrenador se in-
crementa en el actual deporte de
alta competici6n. Lo mismo suce-
de con el ajedrez. Un deportista de
elite debe estar bien preparado en
el aspecto psicologico,fisico y pu-
ramente ajedrecistico, y esto no es
sencillo sin la ayuda de un experi-
mentado entrenador.
45
sesperado intento de Inkiov de
«pescar en aguas revueltas» se
· para con facilidad.
27. 9b3 h6
28. hS 'W'd5
La continuacion mas segura. En
caso de 28. ... hg, entonces 29.
lta8+ J.f8, 30. h6 rs. 31. h7+
Jlxh7, 32. Jlxf8+ wxf8, 33.
•xb7 y las blancas tienen contra-
chances.
29. Jh8+
Resistia mas 29. f4.
2,. ... wa'7
30.bg .xg5
31. gf wxf7! .
A 31. ... II. f7 las blancas tcnian
la respuesta 32. •cs .
32. d5 .,cd5
33. lod4 lob6
Lo mas sencillo. La perdida de
material es inevitable.
34. •xb6 lt)xa8
35. 9h7+ we8
Las blancas abandonaron.
21. e4?
Es correcta 21~ 9b3 ll f c8, 22.
ll x a8 ( dirigida contra 22. . ..
llxa), 23. J:Exa} lti><e3), 22 ....
ll x a8, 23. ltib5!, y a las negras Jes
resulta dificil desarrollar la iniciati-
va.
Mi adversario bulgaro estaba
sorprendido de tal modo de la ju-
gada 20 .... '@'xc6, que no supo
reaccionar con f rialdad ante el
cambio de la situacion.
26. ... lilc4
Junto a la defensa contra filxf7
las negras consiguen una plena
coordinacion de sus piezas. El de-
Es peor 25 .... loc4?, a causa de
26. Wh31 h5, 27. d51 y 28. /oJCe4 .
26. b4?
Ofrecia mayores chances defen-
. sivas 26. ll)xn! J:Exf7, 27. llcl,
aunque tambien en ese caso des-
pues de 27 .... .txh2+, 28. wxh2
1td6+ las negras tienen clara ven-
taja.
21. ...
22. Jlxal
23. 9'b3
24. loe2!?
En caso de 24 . .!tJxd5 /oxd5, 25.
ed, entonces 25. ... 9'cl +!, 26.
1!fdl 9'c4, 27. llbl 9xd5, 28.
9d3 b5!, y las negras obtienen una
sensible ventaja. Inkiov intenta
complicar el juego con un intere-
sante sacrificio de peon.
24. ... de
25. log5 ll c7
ll xal
lob6!
llc8
19. be loa3, 20. 1!fdllti><bl, 21.
cb era desagradable para las blan-
cas a causa de 21. ... ll a3, 22.
ll xbl '@'a5, 23. llcl llb8.
19. ... 1'c7!?
Impide lod2 y permite tomar
con la dama en c6.
20. be
Inkiov sigue los pasos del adver-
sario. Otras continuaciones eran
20. g3 o 20. 1!f d3.
20. ... '@'><c6!?
Ahora amenaza avanzar el peon
«b».
44
Las blancas juegan a lo seguro.
A 15. b4 le incomodaba 15 .... ab,
16. ab lla3.
. . ts.... .td6
Una posible replica al ataque de
minorias consiste en el contragol-
pe b7-b5. Despues de 15 .... ll e8,
16. b4 ab, 17. ab b5, como tam-
bien en caso de la continuacion de
la partida despues de 17 .... b5, las
blancas reciben mejor juego con
18. e4.
Tambien era posible 15 .... f5,
pero no queria debilitar la posicion
de mi enroque.
16. b4 ab
En caso de 16. ... ltib6 habia
que considerar 17. ba.
17. ab ltib6
18. b5?!
Era mas exacta la prudente 18.
ltid2. Despues de 18 .... 1!fc7, 19.
g3 ll a3, 20. ll b3 la posicion esta
equilibrada. Ahora las negras tie-
nen mejor juego.
18. ... .!tic4
19. llal
.te7!?
a5
0-0
Quiza era mas exacta Ia inme-
diata 12. b4.
12 ....
13. llabl
14. a3
15. Wc2
siciones semejantes: 0-0, 1!f d6,
ltid7, llad8, ya Ia ruptura patron
de las blancas b2-b4-b5 preparar el
contragolpe c6-c5.
12. 0-0
47
l,A que hay que prestar atenci6n
cuando analizamos una partida
propia? Sohre todo, hay que en-
contrar los puntos de cambio.
Donde se producen los errores,
cambia la valoracion o se desapro-
vechan las oportunidades, donde
cambia la situaci6n en el tablero.
Solo la capacidad para encontrar
ese momento critico de la partida
en el analisis, es excepcionalmente
importante. Nos ayudara a descu-
brir en el transcurso de la partida
ese momento. Esto es quiza lo mas
dificil en ajedrez, saber cual es el
momento critico en la partida,
cuando hay que pensar sin descan-
so en la resolucion de un proble-
ma y cuando depende el resultado
de una partida de una jugada.
Debo decir que entre los ajedre-
cistas de elite solo unos pocos do-
minan completamente esa capaci-
dad. En una ocasion hable con el
ex campeon mundial Spassky so-
bre el trabajo creativo de Fischer,
que todos sin excepcion valoramos
en alto grado. Spassky opinaba
que el solo veia en Fischer un pe-
queiio def ecto, que no siempre ad-
vertia el punto de inflexion, el mo-
mento critico de la partida. Natu-
ralmente, esto es solo una debili-
dad relativa en comparacion con
su alto nivel de juego, pero segun
lPor que me gusta tratar este
tema? Posiblemente me desarrolle
con exito como ajedrecista porque
emplee mucho tiempo en el anali-
sis de mis partidas. Pienso que el
analisis de las partidas propias es
el metodo principal para autoper-
feccionarse. Estoy convencido de
que el desarrollo continuo de un
ajedrecista no es posible sin un
examen critico de sus propias de-
bilidades. Desde Juego, esto no sig-
nifica que no sea preciso ocuparse
de otras formas de trabajo ajedre-
cistico. Es necesario estudiar la
apertura, el medio juego y el final.
El estudio de las partidas de los
maestros mas fuertes es excepcio-
nalmente util ... Sin embargo, estu-
diar nuestros propios ejemplos es,
en general, lo mejor.
Nuestras partidas las tenemos
mas proximas que las otras. Las
hemos jugado nosotros y hemos
resuelto Jos problemas que ban
surgido. En el analisis se puede
probar la valoraci6n y precisar
d6nde nos hemos dejado conducir
durante la lucha. Observaremos
d6nde nos hemos equivocado o
d6nde jugamos sin precision.
A veces castigamos al adversa-
rio por sus errores; con frecuencia
pasan desapercibidos y solo pode-
mos encontrarlos en el analisis,
2. ANAl.1515 DE W PAITIDAS PIOPIAS
Artur Yusupov
49
Otra continuacion interesante
consiste en 11. ... loxf2, que se en-
cuentra con frecuencia en mis par-
tidas.
12. lob3
Las blancas tenninan el desarro-
llo y abren el camino al alfil de ca-
sillas negras,
12. ... .tg6
El alfil debe situarse en una ca-
silla cubicrta, ya que amenazaba
13. /oxcS. A 13. J.xe4 las negras
toman con peony atacan al caba-
llo f3. Aqui tienen todo en orden.
13. lof d4 .t x d4
14, cd ...
Resulta que al empezar a jugar
la partida con Karpov, estaba a
gusto jugando la variantc abierta
con negras. Estudiando la recopi-
laci6n de sus partidas selectas tro- pece con el encuentro Karpov-Sa-
von (Moscu, 1971 ), ganada por las
blancas. No obstante, yo habia en-
contrado una mcjora para las ne-
gras. Si se encuentra una idea en
alguna variantc, hay que ocuparse
de clla profundamentc, como yo
hice. Para la preparaci6n de la va-
riante abierta de la Espanola exa-
mino muchas partidas. Por este
procedimicnto pude hacerme con
nuevos sistcmas de apertura. se cs-
tudia una partida de jugadores
f ucrtes, se cncucntran mejoras,
despues sc estudian con seriedad,
se aoaliz.an diversas partidas sobre
el tema. .. Sin algunas ideas propias
no juego una variantc de apertura.
O KARPOV
e YUSUPOV
Campeonato de la URSS, 1983
1. e4 eS
2. too toc6
3 . .tbs a6
4 . .ta4 lof6
5. 0.0 lt)xe4
La variantc abicrta de la Aper-
tura Espanola es una de las aper-
turas basicas de mi repertorio.
6. d4 b5
7 • .tb3 dS
8. de .te6
Cada uno desarrolla el progra-
ma de apertura a su gusto. A mi
me gustan las posiciones con ele-
mentos bloqucados. Juego a gusto
contra el fuerte peon e5, para blo-
quearlo y mas tarde jugar contra
el. A veces consigo resolver con
exito el problema del centro me-
diante la ruptura f7-f6.
9. c3 .tcS
Aqui se juega con frecuencia 9.
... .te7.
10. lobd2
Naturalmente, las blancas inte-
rrogan al caballo e4, que ocupa
una fuerte posicion en el centro.
10. ... 0.0
Ya que el cambio en e4 no es
desagradable para el negro, ignoro
esa amenaza.
11 • .tel .trs
En esta partida quise defender
el caballo e4.
brir nuevos planes y a encontrar
novedades.
Quisiera aclarar lo dicho con
una partida propia, la que jugue
con negras contra Karpov en el
Campeonato de la URSS de 1983
en Moscu. lPor que la he elegido?
El juego de mi adversario me ha-
bia impresionado f uertemente. Yo
no me daba cuenta de que me so-
brepasaba, pero en este caso load-
verti. Resultaba enojoso no com-
prender que es lo que pasaba y
cuando pasaba. Me he ocupado
con detalle de la partida.
Despues de jugar mal en el cam-
peonato nacional, decidi buscar la
causa de mi fracaso y analice a fon-
do. Ese trabajo no fue vano. Re-
pcrcuti6 favorublcmcntc y consc-
gui el exito en el torneo interzonal
y en los matches de candidatos al
campeonato mundial. Sobre todo,
he comprobado que despues de un
reves, si se lleva a cabo un trabajo
serio con mis propias partidas casi
con un · ciento por ciento de segu-
ridad me resulta muy util, y con
ello senti un incremento de mi
creatividad. Por ejemplo, asi me
paso en 1979, cuando despues del
fracaso en el campeonato del mun-
do juvenil me dedjque un mes lar-
go al analisis de las partidas. Lle-
ne un cuaderno entero con las par-
tidas. Y ya en el siguiente torneo,
la 1.• Liga del Campeonato de la
URSS, jugue con exito y encontre
salida a la crisis. En el mismo afio
consegui mi mejor resultado en
el campeonato de la URSS. Ocu-
pe el segundo puesto en la liga su-
perior.
48
la opinion de Spassky, Fischer de
vez en cuando se ocupaba de ella.
Solo puede librarse de un def ecto
de ese tipo, si se estudia con sen-
tido autocritico el propio juego.
El segundo punto al que debe-
mos prestar atencion en el analisis
de nuestra partida es la busqueda
de la causa de nuestros errores.
Junto a los errores se debe enten-
der por que se ocasionan, y ver las
carencias de nuestro juego. Natu-
ralmente, esto es mas f acil si te
ayuda un entrenador. Desde lue-
go, es realmente util. advertir pri-
mero por si mismo los errores y no
conformarse con ellos. Esta com-
prension objetiva de las debilida-
des propias es el primer paso ne-
cesario para el trabajo de elimina-
cion.
En tercer lugar, es importante
encontrar nuevas posibilidades, a
las· que no hemos prestado aten-
cion durante la partida, porque
nos hemos ocupado de otras ideas.
En el analisis empezaremos la bus-
q ueda de posiciones-tipo para
comprenderlas mejor y familiari-
zarse con los procedimientos tacti-
cos y estrategicos que las caracte-
rizan. Despues sacaremos la con-
clusion de si es mejor una que otra
que procede de otra fuente.
Seguramente debamos ocupar-
nos del analisis de la partida con
la apertura. Debe buscar reforzar
su juego, especialmente si no esta
contento con los resultados de la
apertura. Una aproximacion criti-
ca al problema que debe resolver
en la apertura le ayudara a profun-
dizar sus conocimientos, a descu-
El plan natural para las blancas
es la agresiva 22. f4!! seguida de
f5-f6. l,C6mo podria transcurrir el
juego?
Las negras pueden llevar el ca-
ballo a c4 mediante 22 .... ~as. No
obstante, las blancas encuentran
una interesante reagrupacion de
las fuerzas, que empieza con 23.
.*.cl!. El alfil escapade un posible
ataque. Tambien es importante te-
ner controlada la casilla a3. A 32.
... ~c4 sigue 24. lle2, con la que
se refuerza la amenaza de ruptura
f 4:f5 y e5-e6. Las blancas disponen
de excelentes chances de ataque.
Volvamos un paso atras, Los
peones blancos tampoco pueden
ser deteriidos con 22 .... f5 por 23.
ef gf, 24. f5. La posicion del rey ne-
gro estaria debilitada. Las blancas
podrian jugar J.h6 y despues ju-
gar al a taque. Por ejemplo, 24 ....
b4, 25. J.h6 lla3, 26. Wdl o in-
51
contrajuego, por ejemplo, 24. ll b3
h6, 25. llfbl '9'f5.
Ahora pretendo que reflexione
sobre la presente posicion, y pien-
se que planes podrian seguir am-
bos bandos.
20. ... J.xdJ
Seria erroneo 20 .... b4 por 21.
.tb5, y a 21. ... llfb8 sigue 22.
ll><b4.
21. 1'xd3 llfb8
En caso de 21. ... b4, 22. llcl
en comparacion con la partida el
negro habria ganado un tiempo.
Merece atencion 21. ... ~a5, 22.
1fxb5 c6, 23. 9e2 ~c4. Por el
peon sacrificado y con el caballo
en c4 las negras obtienen buen
18. ... J.xe4?
En los comentarios a su partida
con Savon, Karpov examina solo
18 .... de, 19. ll><b2 .!2Je7, que des-
pues de 20. ll x b5 11 x a2, 21. l!t'b 1
1!t'a8, 22. llcl lleva a una dificil
posicion para las negras.
Cuando analice la partida, me
parecio que Ia-captura en e4 con
el peon era ilogica, pues el alfil g6
permanece pasivo. Empece a estu-
diar la variante con .l x e4, que
mas tarde ha sido reconocida
como la jugada principal. Ahora
las blancas tienen una escasa elec-
cion, A 19. .l x e4 hay una varian-
te interesante, aunque no forzada,
con el sacrificio de la calidad: 19.
... de, 20. 'lrg4 ~xd4, 21. lHdl c5,
22 . .lh6 g6, 23. .txf8 \tixf8. Por
la calidad, las negras obtienen un
peon y una fuerte posicion. La
captura en b2 seria mala por 24.
... ~f3+, y 24. 9><e4 se responde
con 24 .... ll x a2, y el peon b2 pue-
de resultar desagradable para las
blancas. Probablemente, solo que-
da el intento de dar jaque conti-
nuo: 25. eS fe, 26. W'e5.
19. lI xb2 Wd7
El peon «b» esta defendido in-
directamente (20. I[ xbS /oxeS).
20. J.d3
· Esta jugada es una novedad del
gran maestro aleman Robert Hilb-
ner. No resulta 20. J.xe4 de, 21.
ll><b5 .!2Jxd4, 22. llc5 llfd8, 23.
J.xd4. Wxd4, 24. 9xd4 Jlxd4,
25. ll ><c7 h5 con igualdad, como
sucedio en la partida A. Ivanov-
Yusupov (primera liga del cam-
peonato de la URSS, 1979). Preci-
samente, en esa partida lleve a la
practica por primera vez mis ana-
lisis.
cuente esta dirigido al caballo e4,
intenta asegurar para el la casilla
c3. 17. ba no pasa debido a 17 ....
.!2Jc3, por tanto, el cambio de ca-
ballos es practicamente forzado
para las blancas. ·
17 . .!2J><e4 ab
Una importante jugada inter-
media.
18. llbl
50
En la praxis actual se encuentra
tambien la continuacion 16. ltJcl,
que lleva a un juego complejo y
rico en contenido.
16. ... a3
Las negras cuyo juego conse-
14. ... a5
Asi jugo Savon en la partida
mencionada. El caballo negro esta
inseguro en a4. Las blancas pue-
den expulsarlo con f2-f3. La juga-
da 14 .... a5 resuelve ese problema:
a 15. fe sigue 15 .... a4, y el cam-
bio de caballos es forzado.
La estructura de pcones sobrc cl
tablero determina que las blancas
ataquen en el flanco de rey con su
mayoria de peones y que las ne-
gras busquen contrajuego en el
flanco de dama con c7-c5. Natural-
mente, los acontecimientos pue-
den desarrollarse de otra manera.
Las blancas pueden intentar pre-
sionar por la columna semiabierta
«c». Las negras tienen la posible
ruptura f7-f6 con un eventual con-
trajuego en el flanco de rey.
15 . .ie3 a4
Savon eligio aqui la continua-
cion 15 .... .!2Jb4, 16 . .ibl a4, 17.
.!2Jd2 a3, pero despues de 18.
"Well! su estrategia de apertura
quedo refutada. En sus comenta-
rios Karpov examina, naturalmen-
te, la jugada 15 .... a4, que en mi
opinion es mejor.
16 . .!2Jd2
Aprovechar solo las ideas ajenas
no es interesante.
53
28. 9cl
La discreta maniobra de torre
cl-c2 ha permitido a las blancas
montar la bateria 6ptima: la torre
delante de la dama.
28. ... lI8b7
29. ltc5
. De nuevo no resulta loa5. Ya
estaba completamente · confundi-
do. _Si continuamente te impiden
realizar tus principales ideas, la lu-
cha resulta muy dificil.
29. ••• loe7
Pero aqui Karpov juega con
mucha astucia. yo. e~~a algu-
na respuesta activa, dirigida a la ju-
gada 81· No me agradaba la posi-
cion, Sm embargo, sigueuna juga-
da de espera, que prepara un futu-
ro asalto de peones.
30. <t>h2
Tarde o temprano empezara el
No me agrada la torre en c5 y
decido expulsarla De nuevo ~-
pov hace una jugada profilacuca,
27. llccl
Las negras tienen abierto el ca-
mino para llevar el caballo a c5 por
b7-a5 .. El. adversario retira la torre
de la casilla justo donde iba a ser
atacada.
27. ... loc6
Al caballo no se le ha perdido
nada en d8, por lo ~ue vuelvo a ju-
garlo, Como antes, mtento llegar a
a5 Y, como antes, .Karpov lo impi-
de.
:xa2 fracasa por 28. •bs+ wh7,
29. Wbl+ ganando torre. Para ha-
blar con sinceridad, no advertl en-
seguidala variante. Preste · aten-
cion a la manera en que lucha Kar-
pov. Activa la torre y al rnismo
tiempo no perrnite /t)a5.
24. ... J:lb6
Coloca la torre en una casilla de
ataque, cubro el caballo y renuevo
el proposito de jugar loa5 . .Karpov
lo impide de nuevo con un ataque
al peon «b». .
25. Wbl
Es sorprendente su manera de
llevar la lucha estrategica y cada
una de sus ideas. En caso de que
las negras consigan llevar el caba-
llo a c4, tendrian una posicion ex-
celente. Yo en el fondo lo com-
prendo, pero sin duda no profun-
dizo lo necesario.
25. ... ltab8
Dirigida a loa5-c4. De nuevo
Karpov encuentra un carnino para
oponerse. icon que jugada?
26. ll c5 lod8
26 •• •·••• ......... •.•• ,. •;•&o •.
• o• • JJ ll'ifll. .A All. DA•
• II • &:!J'
De nuevo una jugada preventi-
va. En la partida Hiibner-Korch-
noi (Lucema, 1982) sucedio 23.
J.d2, a la que siguio la activa res-
puesta 23 .... tfg4. Karpov no solo
se procura una ventanilla, que es
una medida profilactica muy util,
sino que toma bajo control la casi-
lla g4.
En lugar de 23. h3, promete me-
nos 23. a3, en espera de 23. . ..
ll><a3?, 24. 1!fxa3 ba, 25. ll><b8+
it)d8, 26. ll a8 con victoria blanca.
Despues de 23. ... ba, 24. : x b8+
It ><b8, 25. Jl xb8+ loxb8, 26.
1fxa3 1'c6 (pero no 26 .... loc6,
27. Wa8+ eas, 28. J.g5), 27. We7
Wd7, las negras tienen una posi-
cion aceptable.
Tambien hay que considerar la
inmcdiata 23. llcl. En el proximo
fragmento de la partida indico
aproximadamente lo que vi en el
tablero. Muestro dos interesantes
momentos, que encontre en el ana-
lisis. Mas tarde volveremos a ellos.
23. ... h6
Las negras deciden que tambien
necesitan una via de escape. Du-
rante la partida tuve algunas du-
das, pero no lo suficientemente
fuertes.
24. Itel
(DIAGRAMA 26)
ive que sigue a 24 .... loa5? 25.
J.d2 it)c4 seria bueno para el ne-
gro.
No obstante esta la jugada 25.
Wb 1 !. A 25. ... it)c4 sigue 26.
ll xb4 ll xb4, 27. Wxb4, y 27 ....
52
cluso 26. llb3 ll><a2, 27. Wbl. La
posicion parece muy peligrosa.
Probablemente, las· negras pue-
dan buscar contrajuego con 22 ....
b4, para conquistar la casilla a3
para la torre. Una posible varian-
te seria 23. f5 lla3, 24. 1'e2. La
posici6n blanca de nuevo es terni-
ble. Quiza deba considerar la juga-
da 24 .... b3, con la que las negras
pueden activar, por su parte, sus
piezas en la tercera fila. Aqui, la
principal tarea de las negras con-
siste en no limitarse a una defensa
pasiva, sino incordiar al adversario
y buscar contraataque. Mientras
las blancas no dispongan de ame-
nazas mortales, las negras tienen
posibilidades de contrajuego. Asi,
por ejemplo, despues de 25. ab
lla><b3, 26. Jlxb3 ll><b3, 27. f6
existe la posibilidad de llevar el ca-
ballo a traves de d8 a e6.
Regresemos a la partida.
Es interesante y del todo dife-
rente la aproximacion de Karpov
a la soluci6n del problema. Como
ajedrecista da mucha importancia
a las medidas profilacticas. Segu-
ramente se ha hecho la pregunta,
ique quiere mi adversario, en que
consiste el plan de las negras?
iComo responderia usted a la pre-
gunta? [Naturalmente, it)a5-c4!
Pero observe como impide Kar-
pov esa maniobra de caballo con
cada jugada.
22. llfbl
22 .... it)a5 tropezaria con 23.
ll><b5.
22. ... b4
23. h3
SS
Rechaza la amenaza 43.
llg3+, 44. ct>h4 lih3+. Esa era la
ultima posibilidad.
43. ., Wd7+
44. f5
Las negras abandonaron.
Las blancas jugaron posicional-
mente a las mil maravillas. El pen-
samiento profilactico en que base
su juego es del todo caracteristico
del estilo de Karpov.
43. lih2!
De nuevo una buena jugada.
Las blancas obstaculizan la activi-
dad de las piezas enemigas.
41. ... !t'e7+
42. wxhJ WfT
Ensayo la ultima posibilidad.
Aqui tiene el ultimo pequeiio ejer-
cicio: l,c6mo deben jugar las blan-
cas?
con la jugada 40 .... •a3 y la ocul-
ta amenaza geometrica 41. ... b3 y
42 .... 9e7t. Pero 41. Wei refuta
ese plan. A causa de esa sencilla re-
plica desistia de 39 .... g3. En prin-
cipio es importante encontrar cual-
quier . recurso, pues una chance
fortuita puede cambiar el transcur-
so del combate. ·
La jugada 39 .... gh conduce a
la variante 40. c;t>xh3 We6+, 41.
ct>h2 •rs, y el negro, y de forma
imprevista las negras con pocas
fuerzas plantean peligrosas amena-
zas. Karpov juega la mas fuerte.
40. f4 1le6
41 .• hS
38. •.• fg
39. c;t>xh4
Ahora las negras deben intentar
penetrar.
39. •.• gb
Tenia puestas mis esperanzas en
la jugada 39 .... g3. La idea consis-
te, despues de 40. fg, en continuar
38. <t>g3!
Sohre el tablero quedan pocas
piezas. Karpov decide Iogicamen-
te que el rey debe tomar parte en
el combate y ataca con el el caba-
llo h4. Es la unica continuacion ga-
nadora. Yo vi la jugada, pero co-
rri el riesgo, ya que solo tenia
chances practicas en las complica-
ciones.
35. Itc8+ <t>h7
36. 'f!dl
Hasta ahora Karpov solo inten-
ta mantener el peon de mas. Espe-
ra que el futuro avance del peon
de rey decidira la partida.
36. ... 'fla6
37. llc2 rs
Aqui las negras aim podian de-
fenderse con tenacidad, por ejem-
plo, con 37 .... 'f!a3, pero su posi-
cion seguira siendo desesperada.
Tenia claro que en caso de 37.
... f5 podria perder; sin embargo,
mi adversario disponia de poco
tiempo, y decidi arriesgarmc. La
ultima chance practica consistia en
colocarle problemas tacticos. A
menudo este metodo tiene exito,
Me resulto facil tomar esa deci-
Ahora ya era posible 35. 'f!c5
con una victoria forzada. A 35 ....
'f!fl sigue la sencilla 36. 'fix d5.
Karpov comete aqui la unica im-
precision de la partida. A pesar de
todo, juega con suficiente seguri-
dad.
lbh4 34 ..•.
34. g4!
Es una buena jugada. El cambio
en e3 seria malo para las negras,
ya que las blancas disponen de un
sano peon de mas.
sion; sin embargo, objetivamente
no es la mas fuerte y precipita el fi-
nal.
Karpov nose deja influir. Inten-
te colocarse en su lugar. [.Como ju-
garia con blancas? Despues de leer
el sexto capitulo del libro le seria
mas f acil to mar la decision correc-
ta.
Las negras intentan dificultar al
maximo la tarea de su adversario.
Karpov, que tiene ventaja, com-
prensiblemente no tiene ganas de
calcular la variante depues de 34.
'f!c5.
54
ataque de peones en el flanco de
rey. Con esta amenaza psicologica
sobre mi guise realizar un contra-
juego tan rapido como fuera posi-
ble. Cometo un error, que tambien
deja claro que pase por alto las po-
sibilidades de mi adversario.
30. ... lof5?
Un sencillo descuido. Debi con-
servar la tactica defensiva. Con 30.
... c6 las negras reciben una posi-
cion algo peor, aunque solida, A
una jugada activa de las blancas,
por ejemplo, g2-g4, podria inten-
tar organizar un contrajuego me-
diante b4-b3.
31. llbc2
Pierdo un peon y comprendo
que no tengo chances de salvaci6n
en la lucha contra el vigente cam-
peon del mundo en aquella epoca.
A pesar de todo, queria perder con
dignidad.
31. ... llg6
Ya saben lo que suele pasar: se
pierde material, y por ello se ob-
tiene un contrajuego que antes no
ex.istia. Las piezas que antes esta-
ban atadas a la defensa de las de-
bilidades se tornan activas, y se ob-
tiene iniciativa. Sin embargo, en
este caso no compensa el peon.
La continuacion 31. ... b3, 32.
ab Jixb3, 33. Jixc7 I[xc7, 34.
It xc7 'f!b5 tampoco es mejor, ya
que las blancas pueden llevar sus
amenazas mas lejos: 35. llc8+
<t>h7, 36. 'f!c7.
32. I! «a Ji xc7
33. I! x c7 'f!b5
57
precio .. Si sc comprcnde el espiri-
tu de la posicion y se encuentra el
hilo del · juego, entonccs se puede
dominar cualquier situaci6n. Una
comprension .semejante ayuda al
ajedrecista a encontrar sobre cl ta-
blero la unica decision correcta.
Pensemos conjuntamente. iQue
lecci6n puede sacarse de la parti-
da examioada?
Desdc lucgo una preciosa inf or-
macion sobre la apertura. Mas tar-
de aproveche misanalisis, jugando
a gusto con las negras y def endien-
do la variante ..
. Es muy util ponerse en el Jugar
de Karpov •. Su juego tiene una
fuerte influencia. . Sohre todo su
arte para tomar decisiones, sus po-
siciones profilacticas. Con cada ju-
gada, con cada una de sus accio-
nes, considera los planes del con-
trario y los combate.
Tambien es instructiva su preci-
sa transformacion de la ventaja.
Cuando era neccsario no tuvo mie-
do a jugar 38. wg3! y 39. W><h4.
Cuando la posicion lo exigia, no
eludio el calcuJo de las variantes
concretas .. Hay situaciones en las
que se debe calcuJar y meterse en
complicaciones, porque es el uni-
co camino hacia eJ exito,
Quiero regresar otra vez aJ hilo
de la partida. Realmente habia un
plan. La Jucha se desarroll6 alrede-
dor de. 'una unica maniobra. Eso
sucede a menudo. Por ejemplo, Ja
tarea principal consiste en cambiar
el alfil de casillas blancas, y para
realizar el cambio es necesario ir
al encuentro del adversario.
En los comentarios de la 9." par-
Tambien se podria defender el
peon b4 de otra manera: 25. ...
lla4!. Ahora a 26. llcS (como su-
cedi6 en la partida) ya podla seguir
26. ... loa5, lo que supondria un
gran avance de las negras y resol-
veria todos sus problemas. EI) caso
de 26. ll bc2, que de nuevo impi-
de loa5, entonces 26 .... lla7 con
la misma amenaza. Por tanto,
ll bc2 tampoco vale.
Se puede probar 26. 'Wc2. Aqui
siguen las jugadas 26 .. ., Jh7, 27.
W'cS lla5, 28. W'c2 lla7. Las blan-
cas deben contentarse con las ta-
blas, o dejar que el caballo llegue
a c4.
Cuando descubri esto me senti
mejor. Mi valoraci6n durante la
partida se mostr6 mas o menos co-
rrecta. Pienso que la situaci6n
aproximadamente era igual. Sin
embargo, mi evaluaci6n de la po-
sicion no fue suficiente. Aunque
queria colocar el caballo en c4, no
segui este proyecto con energia,
No procure aicanzarlo a cualquier
de una columna abierta. j,Que otra
posibilidad tienen las negras a su
disposici6n?
ventiva contra la profilaxis del ad-
versario.
Ademas, encontre otra intere-
sante posibilidad: 23. ... ll a4!?.
Naturalmente hay que contar con
24. a3. Se puede ofrecer el peon:
24 .... loa5, 25. ]ilxb4 llbxb4, 26.
ll x b4 ll x b4, 27. ab loc4. El ne-
gro tiene compensacion por el
peon, ya que el caballo es mas fuer-
te que el pasivo alfil. No obstante,
las blancas tienen ventaja. Por
ejemplo, 28. ~h2 Wa4, 29. Wf5.
Esto no me gusto. El sacrificio
no es del todo necesario. Las ne-
gras podian mantener el equilibrio,
y mientras tanto podian procurar-
se una via de escape: 24 .... h6!
l,Que pasa en caso de que las
blancas jueguen 24. 'Wc2!? (en lu-
gar de 24. a3)? Entonces existe la
replica 24 .... lh6. j,Ve una res-
puesta a 25. llcl?. Correcto, 25.
... ll x a2!. Despues de 26. JI x a2
b3, 27. \tb2 ba, 28. W><a2 las blan-
cas ejercen presion por la colum-
na «c», por tanto, las negras aun
tienen ciertos problemas. Pense en
el siguiente plan: 28. ... lod8, 29.
fla7 llc8 y mas tarde loe6 segui-
do de g6. En conjunto, las negras
consiguen una posicion aceptable.
Pero esto no-es todo. Llegue a
Ia conclusion de que la jugada 23.
... h6 no es tan mala como parece.
No creia que fuera la causa de lle-
gar a una posicion dificil. Sohre
esa base vamos a seguir atenta-
mente lo que viene a continuacion.
Despues de 23 .... h6, 24. llcl!
llb6, 25. 'tfbl jugue 25 .... llab8.
A pesar de que prepara la jugada
loa5, es una lastima quitar la torre
56
Examine con exactitud esta po-
sicion y pense que tenia que con-
siderar 23 .... llb6!. No esta claro
si 23 .... h6 es necesaria, pero llb6
es util en todos los casos, ya que
disminuye los ef ectos de la jugada
24. llcl!. Recorde que en la par-
tida siguio 23 .... h61 24.: llcl! y
esta claro que 24 .... loa5 se res-
ponde con la idea tactica 25. \tb l.
Despues de 23 llb6, 24. llcl
por contrario 24 loa5 es posi-
ble, ya que 25. W'bl ahora es ino-
fensiva. Entonces las negras ha-
brian jugado de una manera pre-
l,Esta claro que perdi la perdida
a causa de 30 .... lof5?
Sin duda estrategicamente ya
habia perdido el combate cuando
Karpov impido el traslado de mi
caballo a c4. Para orientarse en la
partida es necesario un prof undo
analisis.
En principio, las negras jugaron
con logica. Todas sus decisiones
son el resultado de pensamientos
concretos. Pero despues de 23. h3
mi respuesta 23 .... h6 fue falsa.
59
Ahora Timman tiene que elegir.
La continuaci6n 13. e5 1.e7, 14.
loe4 .tb7, 15. t>bl me parece 16-
gica y con fundamento posicional.
Naturalmente, las negras consi-
guen contrachances mcdiante 15.
... b4. Tambien se podria tener en
perspcctiva abrir llneas medinnte
el sacrificio de un peon en b3.
Timman juega mas agudo. Se-
guramente tenia la opinion de que
debia refutar el desarrollo de flan-
co de las negras mediante una in-
mediata ruptura en el centro.
13. d5
EI inconveniente de esta jugada
consiste en que se abre Ia diagonal
para el alfil f6 y entra en juego con
mucha fuerza.
13. ... cd
14. eel a3
La idea es l6gica. Las negras
abren el juego en el flanco de
dama, donde esta situado el rey
blanco. En una situacion tan tensa
no hay que abandonarsc a una sen-
saci6n superflua. Hay que corro-
borarla mediante el calculo,
La jugada 14 .... 0-0! es correc- La presente estructura es tipica
de algunas variantes de! Gambito
Como dice la lecci6n: a un ata-
que de flanco las blancas respon-
den con el juego en el centro.
11. ... a4
12. 1tc2 lod7
Pense en 12 .... liJa6!?. En caso
de 13. e5 i.e7, 14. We4 con ata-
que a los peones c6 y b5, encontre
la defensa mediante 14 .... \lt'c7!.
Ademas, desarrollo el caballo ha-
cia el centro.
de Dama, o bien de Ia Def ensa Es-
lava. El plan estandar para las ne-
gras consiste en la preparaci6n de
c6-c5 mediante lod7, i.b7 y a6.
Elegi un plan algo arriesgado. Una
cosa aprecie durante la partida,
con toda la razon: las negras no de-
ben apresurarse con el enroque, ya
que debido a la jugada h6 la posi-
ci6n del rey seria vulnerable. Las
blancas podrian empezar un asal-
to de peones, h4, g4, g5, y seria
mas rapido que su adversario.
10. ... a5
Este es un plan evidente, pero
no me result6 f acil decidirme por
el. Un match tiene sus particulari-
dades, se lucha por la iniciativa y
por la superioridad psico16gica. A
menudo no gana el mas fuerte,
sino el mas luchador y el que mues-
tra mas voluntad de ganar.
La jugada 10. . .. a5 es psicolo-
gicamente buena. Las negras de-
muestran que no temen a su adver-
sario y aspiran a un juego compli-
cado. Creo que bajo un criterio ob-
jetivo la jugada tampoco es mala.
11. e4
nato del mundo entre Kasparov y
Karpov, no espere y respondi
como Karpov.
7. ... c6
8. 0-0-0
Kasparov reacciono mas tran-
quilo: 8. e3. La eleccion de Tim-
man procede de su animo cornba-
tivo.
A qui pense en las dif erentes
continuaciones, tambien en las
arriesgadas. Por ejemplo, 8 .... b5
u 8 .... 'i!fb6, 9. fi'c2 de, 10. liJe4,
pero no me gustaban en especial.
Jugue con logica y de acuerdo con
mis gustos.
8. ... de
9. \i'xc4 b5
Ahora las blancas deben elegir
entre retirar la dama a b3 o d3.
Ambas jugadas tienen su lado
malo. A 10. fi'd3 las negras res-
ponden Ia eventual 10 .... liJd7, 11.
e4 'fi'a5 con la amenaza 12 .... b4
( el peon a2 esta un poco colgado ).
10. fi'b3
58
O TIMMAN
e YUSUPOV
6." partida del match
Tilburg, 1986
Esta partida, con el marcador
igualado 2,5:2,5, result6 decisiva
para el match. Dirijo su atencion
al momento del que ya hable antes
en los analisis de la partida con
Karpov.
1. d4 d5
2. c4 e6
3. li)c3 ers
4. liJf3 .te7
5 . .tg5 h6
6. J.xf6 J.xf6
7. 'Wb3
Estas jugadas ya se habian dado
antes en una partida del campeo-
tida de! campeonato de! mundo de
1960 recuerdo a Tahl en su con-
versaci6n con Botvinnik referente
a una compleja posici6n surgida
en el medio juego. Botvinnik decia
que elhabia dudado en la valora-
cion .Y entonces comprendio la
esencia de la posicion: debia cam-
biar las torres, mientras que las da-
mas debian permanecer en el ta-
blero. Esta apreciaci6n era abs-
tracta para Tahl. Mas tarde, cuan-
do analiz6 las complejas variantes
que habia calculado durante la par-
tida, comprendio que Botvinnik te-
nia toda la razon y en todas las va-
riantes encontro la confirmacion
de la opinion de Botvinnik.
,Quisiera analizar otra partida
mas:
Aqui ofrecian 19. J.xb5.
Despues de 19 .... 9f6? las pie-
zas negras estarian completamcn-
te apretadas: No hay ninguna ju-
gada razonablc para cl segundo ju-
gador. Sin embargo, no se ban
agotado los recursos def cnsivos.
Ulf Andersson propuso 19. . ..
flc7, 20. flc6 9><c6. La peligrosa
61
33 ....... ~ ••• .... , .•.
- .•• ,. .. ........ ·• •··•. •.•• lLJ.
A •• DAI! .ct>. It·~· lit
peon b2 apoyado por el alfil de ca-
sillas negras.
De la f uerza inventiva de los ad-
versarios en las proximas jugadas
dependera a que lado se incline la
balanza. Objetivamente, las blan-
cas tienen · mejores chances.': Sin
embargo, en' el juego practico no
hay analisis · caseros. · Bajo la pro-
sion del control del tiempo es casi
imposible orientarse sin errores en
las violentas complicaciones.
18. 9><18 0-0
En la sala de prensa del match
esta jugada natural despues de la
respuesta · de Timman se valor6
como erronea y se propuso 18 ....
flc7. Pienso que ambas continua-
ciones son aproximadamenle igua-
les.
17. We4!
Las blancas tenian, un buen mi-
mero de continuacion tentadoras,
y Timman encuentra la jugada mas
fuerte .
I 7. .t x b5 llevaba a una posi-
cion ya conocida, que surgia des-
pues de 14 .... 0-0. En caso de 17.
li)xb5 0-0, 18. loc7 no pasa 18 ....
.tb7?, 19. loxa8 Wxa8, 20 . .Jlxd7
.tc6 (20 .... llc8, 21. .tc4 .te4,
22. lld3), 21. lla7! (no 21. ltd6?
\fxa2+!). Pero vi- la respuesta
apropiada 18 .... lla7!, 19. loxe6?
ll xa2!.
A la atractiva 17. 9g6+ seria
mala la respuesta 17 .... ~e7?, 18.
lod41t'b6, 19. lof5+!. Seria preci-
so 17 .... wf8, sin miedo a 18. lod4
Wb6, 19. Wc4 .tb7. En compare-
ci6n con la jugada de la partida 18.
9e4 seria mala a 'causa de 18 ....
'Wa5, ya que nose toma elpeon
e6 con jaque. ·A la sugerencia del
gran maestro Mijalchishin 18.
lo><b5 no es recomendable 18 ....
Wa5, 19 . .tc4 lob6, 20. ~d6. Pero
tambien aqui se encuentran reser-
vas para la defensa: 18 J.b7,
19 .. lod6 (19. J.c4!?), 19: 9e7!,
20. loxb7 lob6 con consecuencias
muy confusas (21. lod6 •a7; 21.
lod4 Wa3; 21. .ta6!? loa4).
17. ... .txcJf
Ya les adverti sobre la situaci6n
psicol6gica de los adversarios en
esta partida. Esa es la base de mi
sacrificio de calidad. Comprendo
que es arriesgada, quiza incluso in-
correcta. Pero la perspectiva de
una def ensa desesperada en el fi-
nal con un peon menos despues de
17 .... llb8, 18. 9><e6+ 9e7, 19.
Wxe7 c;f;,xe7, 20. lod5+ en vista de
la situaci6n del match no me con-
venia.
Mediante el sacrificio surge una
situacion muy compleja y delicada,
El problema de las negras no con-
siste en la perdida de material, sino
en su retraso en el desarrollo. En
caso de que las negras consiga su-
perarlo con exito, recibiria un ex-
celente contrajuego mediante el
claro, 14 .... 0-0! llevaba a un jue-
go muy complejo con posibilida-
des para ambos bandos. Despues
de la jugada de la partida las blan-
cas pueden conseguir ventaja
15. de ab+
16. wbl fe
Pense en el sacrificio de pieza
16 .... 0-0, 17. ed Wa5 a causa de
la respuesta 18. dxc91 llfxc8,
pero por desgracia se refuta me-
diante 18. 1t'b3!, por ejemplo, 18.
... J.xc3, 19. dxcW 6 18 .... .tb7,
19. li:id4 b4, 20. li:icb5; tampoco
inspira confianza la fabulosa 18 ....
J.xd7, 19. Itxd7 lUc8 (o llac8).
60
ta ( es esencial para la teoria de esta
variante). Antes de que Ia posicion
en el flanco de dama y en el cen-
tro se abra, las negras deben po-
ner su rey en seguridad y solo des-
pues continuar el ataque.
Por ejemplo, en caso de 15. de
fe, 16. /ti11b5 (esto me confundio
en la partida), entonces sigue la
prometedora respuesta 16 .... a3.
A 17. li:i" a3 podia considerar el sa-
crificio de calidad 17 .... lit 11a3, 18.
ba Wa5. Siguiendo li:ic5 y .tb7 las
negras obtienen un f uerte ataque.
Este giro seria ventajoso para las
negras.
En caso de 16. We4, las negras
podrian elegir entre 16 .... Wa5,
16 .... i,xc3 y 16 .... a3!?
Seguramente, 16 . .t x b5 es mas
fuerte. Una continuacion posible
seria 16 .... a3, 17 . .tc4 (en reali-
dad una jugada logica), 17 .... ab+,
18. c;f;,bl (un tipico procedimiento
def ensivo: el rey se cub re tras un
peon enemigo; tomar en b2 es de-
masiado peligroso ). La posicion es
tan complicada, que apenas se
puede dar un desarrollo analitico.
Voy a mostrar parte de una varian-
te de mis analisis, que ilustra el ca-
racter de la lucha: 18 .... Wb6 (18.
... Wa5!?), 19. li:ie4 ..te7, 20. li:id4
li:ic5, 21. li)xc5 (es mas precisa 21.
llhel), 21. ... .txc5, 22. We4
J.xd4, 23. 1!fxa8 J.b7, 24. Wa3
.te4+, 25. i.d3 Ita8, 26. We7
Wa6, y las negras ganan.
Para el analisis de esta posicion
(y tambien aquellas que surgen
mas tarde en la partida) segura-
mente seria preciso mas de una
hora de estudio. El resultado es
63
del Informator con el n," 566 (a de-
cir verdad, no estoy seguro de si se
jug6 o no en cooperaci6n, ya que
como pueden ver, las siguientes ju-
gadas no son obligadas para am-
bos bandos).
Si quiere entretenerse, analice la
presente posici6n despues del sa-
crificio de dama, En los cementa-
rios a la partida de los indios se es-
tablece quc las blancas tiencn ven-
taja, Sin embargo, yo he encontra-
do un refuerzo para las negras y
pienso que unas tablas seria un re-
sultado objetivo.
El sacrificio de dama es solo
una pequeiia pero interesante
rarna en el casi ilimitado mar de
variantes que aparece en mi parti-
da con Tirnman. Algunas partidas
son muy dificiles de analizar, pero
iitiles e interesantes.
Regresemos a la partida, Tim-
man deja en paz.al peon e6.
20! i.c4 c;t,b8
En situaciones semejantes es
una normal. jugada profilactica,
aqui es practicamente obligada,
Si ha visto las partidas de Kas-
parov, observe que con frecucncia
antes de realizar el ataque decisi-
vo mejora profilacticamente la po-
sicion de su rey. Estudie la 16.'
partida de su match con Karpov
(en Leningrado, 1986), dondc
gan6 la partida en un brillante ata-
que en la Apertura Espanola. En
una compleja posicion, sacrifice
material, pero en un momento de-
terminado hizo una jugada preven-
tiva, de rey, que luego resulto ser
la continuacion ganadora,
Por la dama entregada las ne-
gras tienen solo un alfil. Sin em-
bargo, a las blancas Jes resulta muy
dificil parar las amenazas 24. ...
lh8 y 24 .... ig8 seguido a ih7.
Tambien tiene que contar con 24.
... J.xa2+, 25. c;t,xa2 Jh8+.
A proposito, mas tarde se jugo
en la India una partida sobre este
tema, que aparece en el tomo 42
Piense corno responderia a 20.
i.b5. 20 .... Wf6! yen caso de 21.
1Ixd7 i_xd7, 22. 1!fxd7, entonces
22 .... 1Id8. Ahora examinemos
20. 1!fxe6+ <t>h8, 21. i.b5. Aqui
hay que buscar alguna idea, de lo
contrario las negras deben abando-
nar.
Probemos 21. ... Wf6. Es inutil
22. i,xd7 'flxe6 23. _txe6 _txe6.
Esta 22. 't!t'x f6 tux f6, 23. luh4
c;t,h7 y 24. i.d3+ c;t,g8 sin grandes
problemas para las negras. Por el
contrario, amenaza g7-g5 o bien
lug4. Las blancas deben devolver
una parte de su ventaja material y
jugar por la ventaja posicional: 24.
lilhel!.
Esta idea tarnbien se puede rea-
lizar en su imagen relleja: 21. . ..
'i!fb6. Despues de! cambio de <la-
mas el caballo, en vez de a f6, va
a b6. Tiene sus ventajas (la colum-
34
na «f» abierta), pero tambien sus
inconvenientes.
Si el alfil o la dama negra llega-
ran a la diagonal b l-h 7, la partida
se decidiria enseguida o le costaria
a las blancas mucho material. En
ello hayque pasar todo el contra-
juego negro. El conductor de, las
negras tiene una idea increible-
mente fantastica, que. no me sor-
pren<lerlu quc f uesc de] todo co-
rrecta. La adverti durante la parti-
da y mi entrenador, M. Dvoretsky,
la encontr6 en la sala de prensa.
Intentemos ofrecer la fama: 21.
. .. ~c5!!, 22. ltxdS llxdS. Las
blancas deben cuidar la diagonal,
por lo tanto, 23. \ltg6 es obligado.
Las negras, con sangre f ria, termi-
nan el desarrollo: 23 .... i.e6!.
ces se dara cucnta de ello. Al mis-
mo tiempo puede adquirir proce-
dimientos tipicos de la def ensa en
posiciones dificiles, y enriquecerse
tanto ajedredstica como psicologi-
camente.
19. ... b4!
62
pareja de alfiles y el amenazador
peon b2 compensan con creces la
calidad entregada por las negras.
No obstante, despues de! analisis
de Timman, las blancas tienen las
mejores chances. En lugar de! paso
al final las blancas tienen la posi-
bilidad 20. 'i!fe4!?. Quiza hubiera
seguido la modesta 19 .... 'i!fe7!?
19. 'i!fc6
Parcce muy fuertc. El ataquc si-
multaneo al alfil y al peon «e» qui-
ta al adversario las respuestas 19.
... 'i!fe7 y 19 'i!fc7. Por Jo visto
solo queda 19 'i!ff6, que tras 20.
.txb5, como se puede ver, trae fu-
nestas consecuencias para las ne-
gras. Pero tambien aqui encuentro
un quite.
Los recursos defensivos en el
ajedrez son muy grandes. Sucede
cuando el combate se desarrolla de
forma desfavorable para nosotros.
Pero no hay que perder la cabeza,
sino defenderse con todas las fuer-
zas, descubrir con obstinacion las
posibilidades practicas, y colocar
siempre al adversario ante nuevos
problemas. De pronto, nuestro
oponente no soporta mas la ten-
sion de la lucha, empieza a come-
ter errores y pierde su ventaja. Pre-
cisamente esto es lo que pasa en la
partida.
Las principales cualidades para
la defensa son la frialdad, la pre-
sencia de animo y la obstinacion,
Estas cualidades son caracteristi-
cas de cualquier artista de la defen-
sa como, por ejemplo, Enmanuel
Lasker o Anatoly Karpov. Sise fa-
miliariza con sus partidas, enton-
65
Yo partf de una sencilla refle-
xion: la situaci6n cs extraordinaria-
mente favorable, no debo dejar a
Tunman ninguna posibilidad de
activar sus fuerzas. Se eotiende Jo
que pretende el adversario co su
proxima jugada. Sin duda el que-
rria desarrollar su torre por una
columna abicrta: 28. J:tdl. Enton-
ces encootrar mi respucsta cs facil.
27. - 9d6
lmpido cl plan de mi adversario
y al mismo tiempo creo las amena-
zas 28 .... .la6 y 28 .... J.b7. En
caso de 28. \tc2, entooces 28 ....
J.d7 scguido del jaque en a4. La
mejor defensa consiste en 28. ~f 4,
pero a pesar de todo las ocgras es-
37 .--=.=-.._~.=- . ....,,.-,,-.-.-- •.• , •• • ·:·&·ll)· •••• ........ • ..• :.8.
A •• ·,·D ·ct>····· .JI
casos los alfilcs son mas fucrtcs.
En este caso seguramcnte junta
con el fuerte peon b2 tieoen veo-
taja decisiva.
Despues de 27. •xo lo mas
sencillo seria 27 .... 1ff7. Despues
del cambio de damas el scgundo
jugador rccibe un finat gaoado.
iC6mo jugaria coo negras en
csta posici6o?
lComo jugaria ahora?
23 .... g5 es una posibilidad, quc
evita el mate; 23 .... llf5 el segun-
do.y 23 .... itl><d3 el tercer carnino.
Con 23 .... g5 se abre la posi-
ci6n del rey, lo que yo no queria.
La jugada 23 .... lt)xd3 me agra-
daba mas. Calcule con exactitud la
36
En caso de 25. /c11f8 naturaJ.
mente no se debe tomar en f2 a
causa de 26. 1fh7+ y llbfl, y la
clavada por la columna «f» decide.
Pero encontre la replica 25. . ..
itlc5!. La columna «f» aiin esta co-
rrada, 26. Wh7+ no pasa, ya 26. •n sigue 26 .... J.b7 ganando.
En caso de 25. W><d3, entonces
25 .... lle8 seguido de 26 .•.• J.b7
y J.d5 o eventualmente e5. Consi-
dero que la posicion me es f avora-
ble. Una variante posible seria 26.
1fb5 wn, 27. ~es 1ff5+, 28. J:td3
y quiza 28 .... llf8. Las piezas
blancas estan completamente apre-
tadas.
25. ••• ll><fl
26. lUJ
Las blancas cambian la torre ac-
tiva. A 26. : hd I seguiria sencilla-
mente 26 .... .tf6. Tambien serian
posibles trucos como 26 .... .td2.
[Cuantas posibilidades se encie-
rran en esta posici6n!
26. ... ll><O
27. gf
Esta relacion de f uerzas, dos al-
files y peon contra torre y caballo,
se encuentra de vez en cuando en
la practica, y en la mayoria de los
22. itlh4 itle5
Defensa contra 23. itlg6+.
23 • .td3
25. ll><d3
wg8 24 ••••
~><d3! 23 ....
24. ~g6+
No era necesario apresurarse
con el jaque.
sencilla variante que surgia tras
ell a.
La respuesta correcta, que cu-
bre la mayoria de los objetivos.
Las negras preparan lbf6 y crea la
amenaza llf4. Aqui senti que te-
nia la iniciativa.
Analicen de nuevo un fantasti-
co sacrificio de dama por una pie-
za: 21. ... lbc5!, 22. Jlxd8 Jlxd8.
A 23. W'e3 sigue 23 .tb7 y a
23. Wc2 asi mismo 23 .tb7, 24.
llel .txf3.
Ahora se puede escoger entre
23. \ltg6 .tb7, 24. lbg5!? hg, 25.
f3 y 23. 'Wh4 .tf6, 24. \lth5 .tb7,
25. lbe5. Creo que la jugada de la
partida objetivamente es mas f uer-
te.
64
21. ... W'c7
Aqui Timman se desvia de! ca-
mino correcto.
lCual es la respuesta a 21.
.t x e6? Durante la partida vi la va-
riante 21. ... "iff6!, 22 . .txd7
"iff5+, pero de ningun modo cal-
cule que con ella estaba bien por
vez primera. Maxime cuando no
tenia otra elecci6n. No se cuun pe-
ligrosa seria 22 . .td5, pero tam-
bien aqui las negras disponian de
una serie de posibilidades seducto-
ras.
Mas tarde, Timman y yo llega-
mos a la conclusion de que el de-
beria haber jugado 21. l::td6. Yo
habria respondido 21. ... •r6.
Ahora se impide 22. 11 x d7? por
22 J.xd7, 23. \ltxd7 1'g6+ y
24 t!fxg2. A 22. l::thdl seguiria
22 lbe5, 23. lt)xe5 J.xe5!, 24.
ll6d3 \lte7! y despues .tb7. Lo
mejor es 22 . .td3, para cubrir la
diagonal vulnerable. Las negras es-
tarian obligadas a responder even-
tualmente 22 .... lbe5, 23. lbxe5
i_xe5, 24. We4 \ltf5. El bando ne-
gro tiene alguna compensacion (un
peon por la calidad).
El camino que podria haber ele-
gido Timman es, en verdad, logi-
co, pero dificil de encontrar: sin
embargo, antes de controlar la dia-
gonal bl-h7, debe activar la torre
y jugar activo con todas las piezas.
Seguramente Timman queria cu-
brir la diagonal con We4 y a la vez
aprovechar la situaci6n de! rey en
h8. Esto es un error.
21. \lte4?
67
El
O YUSUPOV
e TIMMAN
Reykjavik. 1988
Ganaba forzado I. e6! II xd6. 2.
e7 .tc6, 3. 1118+ <l>b7, 4 • .lr.i+ g6,
5 .. 11d8 1116, 6 • .ld7 . .t•d7, 7.
11•d7.
di:t s. ~1Ju~~i~c,tt~~;:
SOLUOONFS
Mueven blancas
EJ J:111 Ill ••• ...........
• 11•111.
• • Ill.
1118118111 Ill
II Ill Iii 118
Ill Ill DAii • •"'• m
Muenn·hwlca.s
E2 .•••. Ill Ill
• Ill' ..•••
Ill . . . ••o·.m o
PII lll"fi'III II
8111 Ill 08111
1111111 II m
Muenn blancu
Ill II Ill II
11111111111
•Ill Iii Ill Ill
Ill Ill D Ill
II IIIU.1111 II
Ill 1!1•11 IU
IJ II IIIAD
II Ill 11111:!:l
El
EJERC!CIOS
Para concluir le propongo resol-
vcr trcs ejcmplos de la pr8ct.ica ac-
tual. Son posiciones practices y no
problcrnas preparados, por tanto,
no bay una sola soluciOn posible,
y se encuentran eventualrnente
otras conlinuaciones buenas. Qui-
siera que entendiera estos ejerci-
cios como un reto. Las posiciones
son rnuy sustanciosas, y exigcn fan·
tasia, inventiva y un cilculo exac-
to.
En dos de las tres posiciones
grandes maestros rnuy fuertcs co-
metieron un error. No pudieron
resolver cl problema. Ahora t.iene
la posibilidad de dcmostrar, que lo
habria hecho mejor. Espero que
busque permancntemcnte en el
analisis de sus propias partidas y
encucntre cualquicr descuido..
situaciOn se me hizo ~I juego mis
sencillo, asi como la soluci6n de
los problemas que se le acumula-
ban a las negras.
El Ultimo intento para jugar ac-
tivo. La amenaza es clara: 32.
1!t'e8+. Encaso de 31. 9g6 con el
mismo objetivo, lo mas sencillo era
31 .... Wd7 con cl propOsito de 32.. . .twa2+ y 33 .... 1!fa4+.
31. ... 111d8
Ataco cl caballo, que cubre la
casilla f5. La posiciOn blanca cs di·
ficil. Ademis, cl adversario alm
hace una jugada errcnea.
32. Wc6 .tdl
Aqui ya esti muy mal. El caba-
llo esta colgado, y a jugadas como
35. @"b5 sigue la desagradable res-
puesta 33 .... 1!fa8. Las piezas ne-
gras est.in muy bien coordinadas,
el negro tiene vcntaja decisiva.
33. ~·d4 ed
34. 1!1hs 111,s
35. 'Bwbl Wwal+
36. Wcl 1!fal+
37. ~d2 Wc3+
38. ~di .tbl+
Las blancas abandonaron.
Este fue un match terriblemen·
te complicado. Quisiera Uamar su
atenciOn (la idea tambieu es inte-
resante para mi) sabre estc en·
cuentro, asi coma tambiCn sabre el
anterior; en cierto sentido estas
partidas representan una idea,
unos planes. Las ncgras se aferran
a una idea posicional en principio
abstracta: la construcciOn alfil en
c3, peones en b2 y b4. Para mi es·
taba claro quc de ellos dependia
mi Unica csperanza. TambiCn de·
bia aprovcchar llcvar el alfil a f5 o
cnlregar algo en a2. Gracias a esta
66
31. \lla4
Aqui estuve a punto de pcrdcr
material. Pero mi posiciOn era tan
fuerte, que no necesitaba preocu-
parme. El blanco podia jugar 31.
tfwb2, y habria encontrado su re·
futaciOn en 31. ... Wd8!, 32. Wf2
\lff6, 33. W'g3 ,twa2+!. En casode
31. ltlf5, cntonccs 31. ... 11/a6, 32.
a4 b3.
30. ~di .td4
Habia otros caminos para llegar
al objetivc, por ejemplo, 29 ....
'lff6. Con mi jugada i.c6 escojo cl
mis sencillo.
Ya me encontraba en Zeitnot
(me quedaban cinco minutes para
12 jugadas), no obstante consigo
llevar la partida a un final !Ogico.
29. ... .te6
tin muy bien tras 28 ... .td7 y mis
tarde .tc6.
28.111c2
De nuevo el blanco plan ea Ud I.
Como un ajedrecista de gran cate-
goria, Timman intenta poner en
juego todas las piezas.
28. .•. eS!
De nuevo las negras impiden el
proyecto del adversario. lEnticnde
que ocurriria en caso de 29. Ir.di?
El paso a un final ganado: 29 ..
111•dl+, JO. lW•dl .tfl+.
29. lilh4
69
10. IMl cd
Las negras accptan el sacriflcio
de pc6n, sin embargo, desputs de
la rapidez con la que hice las juga-
das de apertura, podria dcducir
que cl sacrificio estaba preparado
de antemaho.
La decisi6n de las negras es du·
dosa: las blancas obtienen por el
peon una gran ventaja de desarro-
llo. Naturalmcnte 10 .... .td6, 11.
We2 !Ml (11. ... ed. 12. cd ~·d4,
13. ~·d4 W•d4, 14. J.b2 Wf4,
15. g3) era mas segura.. pcro tam-
biCn aqu.i las blancas dispollian de
mejores chances. Por ejemplo,
f;~·c4 009rHtl ;.e~r f'TI'.
W•<Xi.
Unida a un sacrificio de pe6n.
La-tranquila 9 . .1c2 no les causa a
las blancas ninguna dilicultad. por
1:Pt:~+,"fi l~.:'J/~.;: :l:
!Ml !Ml 6 9 .... J.d6, 10. !Ml !Ml,
~ikili~!tf~~s-~!:J:
rcpkov, Lcning,ado, 1954).
9. · ~c:6
Ahora 9 ..•. ed. 10. cd .tb4+,
II . .tdl J.•dl+, 12. W•dl 0.xi,
13. Wc3 0-0 ya no' llcvaria a la
igualdad debido a J.e4 y :abl. Es
de! todo ma1a 14 .••• b6?? debido a
15. We4.
we;°Jij~Z<~m~~~g9.
... J.d6, 10. oo co, 11. We2 :dS
(e1 mejor 11. ... lllc6), 12. •e4
WfS, 13. Wh4!, y las blancas ga-
4. •.• d4
S. ef de
6. be
TambiCn se encuentra 6. fgcd+,
7 . .i.•d2 6 7. W11d2.
6.... 9•16
7. d4 cl
8. ~13 b6
DespuCs de 8 .... cd, 9. J.g5!
WfS, 10. cd J.b4+, II. J.d2 porlo
visto las negras pueden igualar,
pero dcbe jugar con cxactitud. Sin
embargo, no puede conseguir mu-
cho mas. Por tanto, no es una sor-
presa que Agz.amov elija una ccn-
tinuaci6n complicada.
9. J.dJ!
W•d4 ~·d4, 10. 0dl J.fS, 11. dl
0-0-0.
Despuis de la jugada de la par-
tida.un sacrificio amilogo es menos
cfectivo: 4 .... loe4, 5. lil•e4 de, 6.
Wg4 0c6, 7. W•e4 Wd4, 8. W•d4
lil•d4, 9. lildl. En cornparaci6n
con la variante anterior el segundo
jugador tiene mas dificultadcs para
desarrollar su alfd de casillas blan-
cas.
La partida Dvoretsky.Petrosiao
(43: campeonato de la URSS,.liga
superior) se desarroll6 de la si-
guiente manera: 9 .... .i.c5 (6 9 ....
J.d7, 10. dJ 0-0-0, 11. J.e3), 10.
d3 ~c6 (en caso de 10 .... ~fS.en-
tcnces 11. g4 ~h6, 12. h3 J.•f2,
13. J.g2 scguido de ~n. <11e2 y
d4 con ventaja), 11. f4 f6, 12. en
fe, 13. fe co, 14. J.e2 J.d7, ll.
J.d2 J.e8, 16. 0g5 J.d7, 17. J.g4,
Jlae8, 18 . .tcJ, con ventaja blan-
O M. DVORETSKY
e G. AGZAMOV
Semffinales del torneo universi-
tario. Alma Ata, 1976
I. c4 lof6
2. ~cJ e6
J. e4 d5
4. es
Es sabido quc las negras cbtie-
nen uo excclente contrajuego des-
pues de 4. cd ed, 5. e5, mcdiante
un sacrificio de peon con 5.
loc4!; por cjemplo, 6. lo•e4 de, 7.
•a4+ ees, 8. W•c4 •d4!, 9.
Anexo a la lecci6n de A.
Yusupov
M Dvoretsky: La. duda
de/ comentarista
Las blancas desperdiciaron una
victoria forzada: 4. cS! (con la
amenaza lld7 y 9'c8), 4 .... lo11d6,
5. cd •d8, 6. •c7!! (precisamente
a esta elegante jugada no le prest6
atenci6n Dolmatov), 6 .••. ••c7,
7 . .t•c7 a4, 8. d7 lla8, 9. d8•+
ll11d81 IO • .t•d8 aJ, II. .i.a5 al,
12. J.cJ.
Los tres ejemplos demucstran
que la realizaci6n de una ventaja
no s6lo cs cucsti6n de tCcnica. Casi
sicmprc Uega un momcnto en cl
quc hay quc haccr un csfuerzo, cal-
cular las variantcs con exactitud y
cncontrar cl camino mas corto ha·
cia el objctivo. De Jo contrario,
una victoria puede no SOio ser di·
ficil, sino quc incluso puede estro-
pearse.
68
E3
O DOL.MATOV
e NIKOLIC
1. WdS! ltlc7. De lo contrario,
las negras pierden un pe6n sin nin-
guna compensaci6n.
2. Wc6 :a6
J. J.b6 ~ell
Ahora sigui6 4. Wc8? W•d6, 5.
W•a6 1f'c6, 6. W•a5 W11c4!, 7.
•ice5 \tel+, 8. Wh2 1f'c6. La rea-
lizaci6n de! pe6n de mis es muy
dificil, y mis tardc las ncgras con-
siguieron las tablas.
El
O M. GUREVICH
e RAZUVAIEV
Mosel.I, 1987
La ventaja posicional de las
blanc.as cs evidente, pero Lc6rno
aprovecharla al maxima? Gure-
vich encontr6 una brillantc solu-
ci6n y terminO cl combatc en ape-
nas dos jugadas.
1. hS! gS, 2. ltldS!!. Las negras
abandonaron debido a 2 .... cd, 3.
ll•e7 W•e7, 4. WxfS+ y S. W){c8.
Resulta parad6jico que el pun-
to mis s6lido de las negras, fS, en
realidad fue su principal dcbilidad.
2. J.g2 J.•g2, 3. <ll•g2 <11g6, 4.
II f8. Sin embargo, Ti nun an cn-
oontr6 la defensa 4 .... ~b2!, con
la que no pude aprovechar el pe6n
de ventaja.
71
23. bg! fe
0 23 .... J.x g6, 24. gfl, y las ne-
gras no tienen defensa,
24. l:t><b6!
Naturalmente, no 24. 11',ceS?
J.xg6!, 25. 1f,cb8+ <t>n. Tambien
seria debil 24. gh J.~g6, 25. 'Wx g6
lI g8, y tras una retirada de la
dama sigue 26 .... J.f6.
24. llg8
A 24 ll xh6, 25. gh i.f6 gana
26. 'Wf3 <!Je7, 27. 1i'a3+! con mate .
25. 1!t'f3+ <;f;>g7
26 • ..te4
La mas sencilla, aunque bay
otros. cammos para ganar, como
por ejemplo, 26. lih7+ <;f;>xg6 27.
We4+ · 6 27. 9h5+, 6 27. We4
<;f;>xg5, 28. ltd3.
26. lU8
0 26 l:th8, 27. Itxh8 <;f;>xh8
28. •h3+ con mate en cuatro ju:
gadas.
27. llh7+ ct>g8
28. 1fh3
38····-··. ......... ... ···~· • ••: •n ·8··· •• •••·II 'A··--··· DAD •·•n•-m
21. .tg6+ <;f;>f8
A 21 .... <;f;>d8 tengo la energica
22 . ..tf7.
(DIAGRAMA 38)
22. h4 i.e8
Naturalmente, no 22 .... fe, 23.
WO+.
den reforzar las blancas el ataque,
se deciden por sacrificar pieza.
20. ... gS?
En caso de 20 .... fe, 21. 9>< g7
~f8, el_ monarca negro esta en.pe-
hgro, sm embargo, no hay ningun
camino claro de victoria para· las
blancas. 22. lI ><b6? seria posible
22 .... 1'c5!.
Seguramente las blancas ha-
brian jugado 22. l:t >< eS y. renova-
rian las peligrosas amenazas. En-
tonces, a 22 .... f/lc7, 23 . ..tg6+
<;f;>d8 no seguiria 24. ll ><e6 •c5!
con contrachances, sino 24 . ..tfS!.
Se impide 24 •... l:t x f5, 25. l:t >< f5
ef, 26. 1!Fg8+. A 24 .... ct/c8 decide
25. ll><d7 <;f;>xd7, 26 . ..t><e6+ <t>c6
(26 .... wd8, 27. lld5+; 26 ....
<t>e8, 27. 'flg6+ <;f;>d8, 28. lld5+
..td6, 29. cS; 26 .... <;f;>d6, 27. c5+
<;f;>c6, 28 . ..td5+), 27 . ..td5+ <;f;>b6,
28. 11 ><e7, con irresistibles amena-
zas.
En caso de 22. ... <;f;>d8 merece
atencion 23. i.c2(con la amenaza
..ta4): 23 .... b5, 24. c5 seguido de
25 . ..te4 lla7, 26. c6 o 25 . ..tb3.
Creo que la mejor posibilidad
consiste en la serena 20. ... <;f;>f8!.
A la jugada de la partida las blan-
cas prepara una combinaci6n deci-
siva.
17. ... ..td7
18. i.f4 Wc8
Una jugada buena y hecha con
sangre fria.
En caso de 18 .... i.d6, 19.
i.><d6 W><d6 las blancas podrian
obtener una gran ventaja median-
te 20. 'flxb7 ..tc6, 21. 1lb6. Es
peor la seductora 20 . ..tg6?. Des-
pues de 20 .... We7, 21. ..txf7+
,Wxf7, 22. ,Wxf7+ <;f;>xf7, 23.
ll ><d7+ <;f;>g6, 24. llh3 llhd8, 25.
llg3+ <;f;>f6, 26. llg><g7 ll><d7, 27.
ll><d7 llc8,28. ll><b7 ll><c4,29.
llbl llc2, 30. llal se debe buscar
la victoria en el final de torres.
Aun es mas confusa la variante 20.
... W><dl+, 21. 'fi'xdl fg, 22. llc5
..tc6!.
19 . ..te5
Merece atencion 19. 'fi'g3. En-
tonces, despues de 19 .... g5, 20.
i.e5 f6 las negras recibirian una
posicion peor que la de la partida.
A 19 .... i.f6 seria fuerte 20.
..td6.
En caso de 19 .... <;f;>f8, entonces
20. i.d6 ..txd6 (20 .... We8, 21.
i.e4 i.c6, 22. i.><c6 be, 23. c5 con
ventaja blanca), 21. 'fi'x d6+ <;f;>g8,
22. ll c5 ..tc6, 23. i.e4. Despues
de 22 .... ..t><e4, 24. ll><c8+ lI><c8
no seria sencillo para las blancas
realizar su ventaja de material.
19. ... f6
20. 1tg3
Despues de 20. i.g6+ <;f;>f8 las
negras amenazan simplificar la po-
sicion mediante 21. ... ..te8. Ya
que en ese caso no se ve corno pue-
Las blancas no estan de acuer-
do con la sirnplificacion 17 . ..tf4
i.d6!.
70
De esta manera se impide el en-
roque al adversario ( 16 .... 0-0, 17.
..txh6! gh, 18. Wg4+ i.g5, 19.
ll><g5+ o 18 .... <t>h8, 19. llh5 ga-
nando). Las negras fuerzan a la to-
rre a ir a la casilla h5, donde esta
algo mal situada.
· 16. ... a6!
17. llh5
11. cd lo><d4
12. ltJxd4 Wxd4
13. ll~l Wd8
A 13 .... ..te7 seguiria 14. i.b2.
14. Wf3
En caso de 14. i.b2 el peon b7
no estaria atacado, y entonces po-
dria desarrollarse el alfil b 7. ·
14. ..te7
A 14 i.c5 seria muy fuerte
15. llb5, por ejemplo, 15 .... We7,
16. 'fi'g3 i.d4, 17 . ..te4 con la ame-
naza 18. i.a3.
En caso de 14 .... i.d6 pense se-
riamente en realizar la misma idea
al precio de otro peon: 15. c5!?
..t><c5, 16. llb5.
15. lldl
Naturalmente, yo no queria des-
perdiciar esta seductora posicion
de ataque, y recuperar solamente
el peon mediante 15 . ..te4 0-0, 16.
..t><b7.
15. ... 1tc7
16. llb5
(DIAGRAMA 40)
Aquf las blancas jugaron 16.
I bS y despucs de 16 .... a6 lleva-
ron la torre a hS.1,Quiza esta ma-
niobra no es la mcjor?
El analisis muestra que 16 . .tf4
c5 (16 .... •c6, 17. •xc6 be, 18.
73
Tambien es ma1a 21. .t.g6 .1e8,
22 . .id6 .lxg6 (22 .... J.xd6, 23.
.xd6+ \tig8, 24. JlcS), 23.
J.ace7+ ••e7, 24. ••g6. Por el
peon las blancas tiencn iniciativa.
No obstante, las perspectivas de
victoria son dudosas, sobrc todo a
causa de la torre en h5.
Comparando esta reflexion con
los c:omentarios a la jugada 19 de
las blancas, que demostraban que
en caso de 19. •g31as blan~ dis-
ponfan de mejorcs chances, enton-
ces se debe deducir que 19 . .te5
fuc un error, tras el cual las blan-
cas no tendrian ninguna vcntaja.
Pero tambien despucs de 19. Wg3
las blancas no c:onsiguen nada de
lo quc prometia la posici6n. LNo
se habria producido ya antes un
error?
39 ••.••. , •.•
··~·.._.,, •• i ,,.'.·f····. .......... •ii
; .• A.;, •• •. ,,_; ....... : A •• DAD • •ii• m
las que teniamos preparada una
bonita respuesta.
No todo se eocuadra en ese es-
quema, no olvidemos algo (cl cs-
mcro no permitc csto, si hablamos
de comeotaristas escrupulosos), re-
cordemos simplementc introduo-
ciones insignificantes como, · por ·
ejemplo, «Merece atencion. .. » o
«posiblemente se podria pro-
bar ... ». Como resultado el lcctor
pasa por alto 101 momentos mas
importantes o incluso cl momenta
critico de la partida.
lQue se puede decir, por cjem-
plo, de la partida que hemesvisto
antes? Las blancas ya en la apertu-
ra emprenden un sacrificio posi-
cional de peon, desarroUan una
f uertc iniciativa mediante proeedi-
mientos tacticos y terminan la lu-
cha con una bella combinacion.
Una partida a su gusto, Lno cs
cierto7
Miremos con mayor precision.
En los comentarios a la jugada 20
de las negras examinamos, sobre
todo, las consecuencias · dcl sacrifi-
cio de pieza del segundo jugador,
y solo superficialmentc nos ref eri-
mos a la mejor respuesta 20. ...
~f8!.
J,Que pasa en ese caso? Regre-
semos a esa posicion.
(DIAGRAMA 39)
En caso de 21. J.d6, entonces
21. ... .txd6, 22. Wxd6+ wf7, y
despues de 23. JlcS .tc6 las blan-
cas no tienen tiempo para 24. J.e4
contra 24 .... :a: de 8. Aqu( no se ve
c6mo pueden reforzar las blancas
el ataque.
mino fiable para igualar? iPero
d6nde esta ese camino? El autor
de los comentarios no dice nada
sobre el. . Ademas f altan formal-
mente las correspondientes ref e-
rencias. La valoraci6n de la posi-
cion en los comentarios a la juga-
da 8 de las negras, lno podria for-
mularse de otra manera? Por ejem-
plo: «Despues de 8 .... cd, 9 . .lg5
9f5, l 0. cd .lb4+ las negras ten-
drian buenas chances para igualar
el juego.» lQuiza el comentarista
no sabe c6mo se debe aconsejar a
las negras7 jOesde luego que lo
sabe! Hay continuaciones que son
desf avorables para el. Consciente
o inconscientemente no quiso ha-
blar de ellas. Quiza no queria re-
velar Jos procedimientos que tenia
preparados contra los dif erentes
planes de las negras. Esto seria
comprensible, porque los analisis
de apertura aim podria necesitar-
los en un match.
Pienso que el tratamieoto «eva-
sivo» de la apertura constituye una
peculiaridad caracteristica de los
comentarios de las partidas pro-
pias.
Hay una segunda especifica-
ci6n. Por nuestros pecados nos co-
nocereis. Tenderqos a considerar
nuestras derrotas como una casua-
lidad, mientras que las victorias las
calificamos como obras de arte aje-
drecisticas. Mientras tanto, nos
abandonamos (por lo general in-
conscientemente) a ese deseo, em-
pezamos por consagrar una aten-
ci6n exagerada a nuestras propias
decisiones y resaltamos solo aque-
llas actividades del adversario, a
72
Las negras abandonaron.
El analisis de la partida ha ter-
minado, Ahora quisiera hacer una
reflexion, sobre la forma en que se
debe comentar una partida. En la
literatura ajedrecistica existen mi-
les y miles de partidas con comen-
tarios diferentes.
Los comentarios a una partida
propia son para mi especialmente
interesantes. Por regla general
conticnen pocos errores analiticos
(el autor rcsuelvc primero cste pro-
blema sobre el tablero, Juego en el
analisis conjunto con el adversario
y finalmente en la preparaci6n de
la partida para su publicaci6n).
Sin embargo, es mas importan-
te que estos comentarios rara vez
se limitan a la interpretacion de)
resultado. Con frecuencia el autor
cuenta sus pensamientos durante
la partida, la causa de los erro-
res, etc. Por desgracia, muchos co-
mentarios jun to a evidentes puntos
f uertes tienen tambien los propios
defectos organicos, No es facil re-
conocer esos defectos y, por el
contrario, dificultan el que se pue-
da recibir una impresion exacta y
amplia de la partida analizada. Sin
ir muy lejos, para encontrar un
ejemplo, tomemos simplemente
partida analizada con anteriori-
dad. Primero hice unos cementa-
rios y despues la analice de nuevo.
Empecemos por la apertura. Pa-
rece que se consider6 con todo de-
talle. Observemosla con mas preci-
sion. Se jug6 una variante relativa-
mente rara. lQuiza se da poco en
la practica, solo porque no se ha
encontrado para las negras un ca-
75
:~tidus~t>~ ;Je~::!0 :: ~~
tegoria vea COmo piensan, COmo
rcsuelvcn los problemas clificilcs y
de quC medios psico16gicos se sir-
ven. Esto tambiCD es escncial para
completar su recopilaci6n infor-
mativa. lnteote dirigir su atenci6n
a determinados (alos mis foertcs)
aspcctos de la producci6n de cada
ajedrecista de categoria, en las par-
tidas que haya elegido para su es-
tudio. Por ejemplo, en el coooci-
miento coo la obra de Petrosian
naturalmente sc debe prcstar aten-
ci6n a COmo entendia la profilaxis
de la posici6n y luchaba contra los
planes del adversario. Estc trabajo
es cspccialmente Util para cual-
quier ajedrecista, para encontrar
sus puntos dCbiles en este aspccto
detenninado de su juego. C.on el
cstudio de las partidas y de los ~
meotarios· de Alekhine sc adquie-
ren otros procedimieotos. Es muy
intercsante obscrvar COmo analiza-
ha Alekhine una posici6n de for-
ma J6gica y concreta, COmo elegia
un-plan, con que implacable con-
sccucocia y colosal energia perse-
guia la realizaciOn de su objetivo.
A1gunas palabras sobre los pro-
ccdimientos que pucden ser Uti1cs
en el estudio de las partidas. Debe
Parte I: A. Yusupov
Vamos a hablar de COmo deben
examinarse las partidas propias o
clasicas y que mcdios son posibles
para sacar cl maxi.mo provccho de
su adquisici6n.
Es imposiblc llcgar a ser un vcr-
dadcro ajedrccista sin un estudio
serio de! ajedrez cllisico. Del mis-
mo modo scria imposiblc llcgar a
scr un cscritor o poeta sin baber
leido a Shakespeare, ni un pintor
sin haber visto un Rembrandt
Incluso un vistazo superficial de
\as partidas clisicas es muy Util
para mejorar la comprensicn J?05i-
cional. Los grandes ajedrecistes
dominan a la perfecci6n los prin-
cipios de la cstratcgia y son capa-
ces de colocar sus piezas de forma
pertincntc. De sus partidas se pue-
dcn aprendcr posiciones tipicas,
planes eslandar y procedimientcs
tipicos de juego. Por tanto, lo cla-
sico cs un importante punto de
apoyo para dominar el ar:ie ~e con-
ducir la \ucha en el medic juego.
Recuerdc c6mo examinamos mi
partida con Karpov (en el scgun-
do capitulo de este libro) y las
apreciaciones que hicc a su fo~a
de abordar la bllsqueda de decisio-
nes, a su comprcnsi6n profilictica
3. SOIU LA TECNICA DE TUWO EN W PAITIDIS PIOPW T
AIINAS
Artur Yusupov y Mark Dvoretsky
19. 9d6 9d8, 20. llb8 .tc8, 21.
9c5.
A 15 .... Wc7 por el contrario es
~~~.~u;~:.1i;. ~:~'·rcr~,i~;~
con la amcnaza 19. D:•b7!.
De esta manera se puedc vaJo-
rar el juego de! adversario de una
mancra mis objetiva. DespuCs de
un exitoso sacrificio de pe6n en la
apcrtura, las blancas no sc oricn-
tan en la estrategia de ataque. Re-
petidas veces no eligen el mejor
plan para desarrollar la iniciativa,
por lo que las blancas sc arriesga-
ron a perder su ventaja .
Por el conlrario, las negras ju-
garon de forma emprendedora.
Por ello, despuCs de aceptar el sa-
crificio de pe6n primero cay6 en
una posici6n dificil. Cuando ya
casi habia parade cl ataquc, perdi6
dcspuCs de debilitar su posici6n
imprudcntcmentc con 20 .... g5?
lPOr quC primcro sc va1or6 la
partida de otra mancra? lHabia un
error en los comcntarios? No, no
se pucdc refutar ninguna variantc.
Todo consistc en cl falso Cnf'asis.
El Cnfasis cs muy importantc. Con
su ayuda se pucdc cambiar una va-
riantc, dcmostrar quc la partida cs
intcrcsantc o no-que sc han come-
tido muchos errores o casi ningu-
no.
Si quiere realizar una valoraci6n
completa sobre una partida anali-
zada, debe revisar una y otra vcz
los argumcntos dcl comcntarista.
Ante todo este a\crta ante las dis-
cretas rccomendaciones de todo
tipo hechas cede paso», que hcmos
tratado a nuestro gusto.
14 . ..tb2 .td7, 15 . .te4. La res-
puesta 15 .... ..tc6 lleva despuCs de
16 . .t•c6+ be, 17. 913 6 17. 9g4
a una aplastantc superioridad de
las blancas. Del todo ma1a es 15.
... Wc8, 16 . .t.•g7! J.•g7,
17 . .t•b7 tfd8, 18 . .t•a8 9•a8,
74
.tc4 .td7, 19. llb7 le da a las
blancas 'ruertes amenazas), 17.
.i.g3 es mas fuertc. Despues de 17.
... 0-0, 18. dc4 fl, 19. 9d5+ las
blancas recuperan cl pc6n y cjerce
una amenaza lejana.
En los comentarios a la juga-
da t 3 de las ncgras me remito a la
jugada 14. J.b2 y aclarc porquC no
la juguC. Sin embargo, i,quC se exa-
mina en concreto en esa posici6n?
77
i, Ve c6mo ha cambiado la posi-
ci6n? La estructura de peones de
las negras se ha deteriorado un
poco, y las blancas consiguen la
ventaja de la pareja de alfiles. El
caba.llo en e4 sera cambiado o ex-
pulsado mcdiantc f.2-13. La posi-
ci6n de las blancas es preferible.
Volvamos atras .
La situacion antes de la juga-
da 9 de las negras me parecio muy
interesante. Aqui se podria trazar
un cuadro posicional sobre el tema
de la jugada profiJActica y la vigi-
lancia contra las amenazas de] ad-
vcrsario. Tome una boja de papel,
que podria titular con el epigrafe
«Atenci6n a las posibilidades del
adversario». Dibuje un diagrama,
Sohre el escriba «Zukertort-Black-
bume (Londres, 1883)» y debajo
«jucgan negras» o «despues de 9.
.tb2». Asimismo, deje sitio para
una f utura anotaci6n. Ademas,
debe anotar que las negras jugaron
imprecisas, 9 .... We7, y con ello
permiti6 el cambio de! ltlc3 por el
.td6. Era preciso cubrir la casi-
Ua bS con 9 .... a6, una jugada tf-
pica en posiciones semejantes.
En principio podria escribir a
voluntad comentarios propios o
reflexiones ref erentes a.I tema. En
caso de que mas tarde encuentre
nuevos e interesantes ejemplos,
puede colocarlos en esta hoja.
Como resultado tendra una reco-
pilaci6n de posiciones instructivas
para el estudio de este tema. Gra-
•en!
ltle4
cd
9 ....
10. /bb5
11. ~xd(i
Esta es la posicion de la que ha-
ble. Los alfiles activos en b7 y d6
apuntan al flanco del rey. Ya an-
Seguramente aqui las negras
prodian jugar 9 .... cS 6 9 /be4,
sin embargo, yo jugaria 9 a6,
previniendo /bb5. El alfil en d6 es
una pieza muy fuerte, y las blan-
cas deben cambiarlo por su caba-
llo c3. Naturalmente, la salida
lobS no siempre es efectiva. El al-
fil puede volver a e7, despues si-
gue a7-a6, y todo sigue igua.l. Sin
embargo, en caso de que las blan-
cas ya hayan ocupado la colum-
na «c» con la darna o la torre, en-
tonces el alfil no podria retroceder
debido a la debilidad de c7. Sohre
esta base a7-a6 es en posiciones de
este tipo una buena maniobra pro-
filactica.
Por su parte Blackburne subes-
tima la arnenaza lobS.
/bbd7 8 ....
42 •••••• .......... ,. ....... ...... •AD ...•..•
Bl\m DlD•
811 •.t.DAD
II •••nm
9 • .lb2
tes se Jes conocia como los «alfiles
de Horwitz» (un maestro aleman
del siglo XIX, a quien le gustaba
colocar asi a sus alfiles). En ade-
lante, las negras se proponen jugar
loe4, f5 y, finalmente, Uevar la to-
rre o la dama a f6 para atacar al
rey.
ha realizado una combinacion no-
table. Johann Zukertort, el adver-
sario de Steinitz en el primer cam-
peonato mundial, fue un ajedrecis-
ta polifacetico, Era especialmente
imaginativo en el ataque. Ademas
era un buen jugador posicional.
1. c4 e6
2. e3 lof6
3. lt)f3 b6
4 . .le2 .lb7
5. 0-0
En 1883 se jugaba la apertura
sin grandes pretensiones. Sola-
mente se atendia a un desarrollo
de piezas razonable. Aqui quiero
Hamar su atencion sobre la siguien-
te jugada de Blackburne. El consi-
gue colocar bien sus piezas.
5. ... d5
6. d4 J.d6
El desarrollo de piezas segura-
mente es una cuestion de gustos.
Tambien se podia jugar de . otra
manera, por ejemplo, 6. . .. de, 6.
... J.e7, 6 .... lobd7 6 6 .... c5. Bajo
mi gusto personal la posicion de
Blackburne es la mejor. Mas tar-
de, Alekhine y Rubinstein en situa-
ciones semejantes procederian de
la misma manera
7. loc3 0-0
8. b3
Con la jugada de) alfil a b2 Zu-
kertort termina el desarrollo.
76
jugar a la «sospecha», Para las
consecuencias de la apertura debe
tapar el siguiente texto con una
hoja e intentar descubrir la proxi-
ma jugada del gran maestro. Con
la comparacion de su comprension
intuitiva de la posici6n y la concep-
cion intuitiva del gran maestro,
debe desarrollar su intuicion y su
tacto posicional. Nimzovich es util
para este rnetodo.
Hay otros procedimientos.Exa-
mine un diagrama o unos comen-
tarios extensos. Esta claro que aqui
se presenta un problema rico en
contenido, que hay que hacer u
ornitir una jugada dificil o inespe-
rada. Profundice en la posicion, in-
tente probar a resolver el proble-
ma completo y finalmente compa-
re su decision con los comentarios
de la partida.
El tercer metodo es, en mi opi-
nion, un procedimiento de trabajo
muy util, Ha examinado una par-
tida, y un momento determinado
le ha impresionado, le parece ins-
tructivo e interesante. Prepare un
«cuadro posicional» sobre ese
tema. Dibuje un diagrama sobre
una hoja especial y escriba escue-
tamente por que esa posici6n des-
pierta su interes, Deje sitio para un
f uturo suplemento adicional o una
correccion, Junte en esta hoja nue-
vos ejemplos solo si se relacionan
ternaticamente con el anterior.
La partida que vamos a exami-
nar se jugo «hace poco», unos
180 afios, lPOr que he elegido el
encuentro Zukertort-Blackburne
(Londres, 1883)? Es una de las
mas bellas partidas en las que se
79
siguen varios objetivos. Se le abren
tres posibilidadcs promctedoras:
en cootrajuego en el flanco de
dama mediante a5-a4, el cambio
de los alfiles de casil.las blancas me-
d.iante 1.a6 y tambiCn una even-
tual salida de la dama Wb4.
Contra la amenaza a5-a4 las
blancas jugarian con la mayor pro-
babilidad a2-a4. DespuCs, el scgun-
do jugador cambiana los altiles de
casillas blancas, tcndria suficiente
contrajuego y no deberia perdcr.
Una fuerte pieza de las blancas de-
saparcccria de! tablcro. Con ello se
debilitaria la casilla c2, y sc refor·
zaria la amenaza de doblajc de las
tor~;:fs~e~~rjt~C:~~~~-,c~;;
encontramos y qued6 claro, que ya
quc las blanca.s babian elcgido el
plan de juego en el ceotro, debian
seguir coo 17. Wc2! (en Jugar de
17. U:ael). Desde e2 la dama no
SOio apoya ek4, sino que impide
a las ncgras cl cambio de los alftlcs.
Sabre este tema se puede trazar
un cuadro posiciooal (estoy scgu-
ro de que ya comprende como va
a ser). El titulo seria 1tcainbio de
piczas». Con frecuencia es ncccsa-
rio saber quC pieza debe cambiar-
sc y cu.al no. Este conocimiento
puede ser la clave para la com-
prensi6n de la posici6n y nos ayu-
daril a detenninar el plan correcto.
Blackbume juega de forma ruti-
naria. Ve la columna abierta y em-
pieza a doblar las torres.
17. ... llc7
18. e4 llot8
M ucbos ajedrecistas segura-
Si, si tuviera las negras, hubiera
jugado 17 .... aS!. La posici6n no
es inofensiva para las negras, su aJ-
fil b7 es pasivo, el adversario no
tiene ventaja de la pareja de alfiles
y chances reales de un ataque en
cl ccntro con e:3-<:4. Si las negras
juegan sin plan, no conseguiran
ninglin contrajucgo y caerin en
una posici6n dificil.
Con la jugada a7-a5 (quc no se
hizo en la partida) las ncgras per·
tencr en eucnta la respucsta a2-a41.
Surge la amenaza i.aJ y tambiCn
el plan de un ataque en el flanco
de dama con a4-a.S.
16. ... llft8
17. Jhtl
Las blancas disponian de una
gran elecci6n. TambiCD se pod.ia
pensar en 17. a4 con un plan de
juego en el flanco de dama. No
obstante, lajugada 17. l:tael pare-
ce muy Util y se corresponde con
la natural comprensi6n posicional
de Zukertort.
Ahora dcbcmos profundizar en
la posici6n y encontrar una res-
puesta para las ncgras.
Ahora debemos situar una torre
en la columna abicrta, lrero cua.17
En caso de 16 .... .U ac8 hay que
13. n ~·dl
14. W•dl de
Una decisi6n posible, que quiui
reciba alguna critica. lCon quC to-
maria en c4? El pe6n en c4 podria
ser dCbil, con lo,que la captura con
cl alfil parcce m.is natural. Con
ello nos convenccmos de queen lu-
gar de 14 .... de debcrta conside-
rarse Jajugada 14 .... .ta6.
JS . ..txc4 d5
16. J.dJ
TambiCn aqui prepararia un
«cuadro posicional». Comentaria
el cuadro aprox.imadamente como
siguc:
«Prester atcnci6n a la inespcra-
da 13. ~bl. lmpidiendo cl cam-
bio, las blancas planean expulsar cl
cabaUo con D, para despuCs jugar
0c3 y prcparar e3-<:4. En caso de
quc permanczcan m.i.s piezas so-
bre cl tablcro, esrc favorccc al ban-
do que dispone de ventaja de espa-
cio.»
Posicioncs semejantcs se pue-
den encontrar en Ia Apertura In·
glesa o en la Dcfcnsa Holandesa,
en cl sistema Stonewall. Otro ma-
tiz es la jugada ia3, por ejemplo
en la variante 13. 0b I e5, 14. 11
~g5, 15. de de, 16. J.a3 ganando
la ca1idad.
En la partida las blancas juga-
ron de una manera m.is modesta,
permiticron cl cambio de caballo y
con ello perdieron parte de su vcn-
taja.
78
Hace poco, cuando hablaba con
Dvoretsky sabre esta partida, CJ
observ6 la jugada 0bl !. Hace un
siglo nadie hubiera encontrado na-
tural jugar asi. Esta maniobra po-
sicional, para cludir el cambio de
una manera tan poco coml.tn, apa-
receria mucho mis tarde. Mark ls-
raileivich encontr6 con facilidad
esta fuerte jugada, ya que habia es-
tudiado situaciones parecidas e in·
cluso habia cscrito un articulo so-
bre este tema, «la pieza sobrame».
bese este ejemplo, cnsanche y con·
solide su arsenal posicional.
Rcgresemos a la partida. Gra-
cias a la imprecisi6n de Blackbur-
ne, las blancas ya tiencn una pc-
quciia vcntaja.
12. '1ld2 11ldf6
A 12. ... f5 las blancas tenian
prcparado dcspuCs de 13. cd
J.•d5, 14. fJ y e3-e4. No obstan-
te, encuentro el cambio 12. ...
Qlxd2 mejor que la jugada de la
partida.
Ahora propongo reflexionar
algo sobrc la posici6n.
81
files de dittinto, color la ventaja de
material pasa a UD segundo piano,
Jo mas imporfaote es la actividad
de los almos. La jugada d4d5, que
abre para el alftl b2 .la diagonal y
amenaza Wd4, es muy interesante,
Pero probemos algo concrete:
2l. dl lc2, 26. •d4 ,l. Dc1pul1
del ca.mbio en eS y .i.•dS las oe-
gras tienen posibilidades de tablas.
Por taoto, hay que bu.scat otras po-
sibilidades en la posici6n.
S.guramence Zukertort ya ba-
bia pr_evisto jugar 22. cf. Era un ju-
gador muy ·imaginativo y, sin
duda, ya habia encontrado antes la
idea de la siguiente combinaci6n.
is. 111
25. f6 es bastanle mas debil. ya
que las negras consiguen una tre-
gua: dospues de 25 .... •n. 26.
llcJ .id5 obtione posibilidados
roalos de lablas. La JUfUla do la
partida. que abre la postciOn, es la
OW fuerte. La riplica 25 .... hg es
d¢avorablc a· causa de 26. lg3
(26 •g7, 27, d5 y ,n caso de
27 llc2, onlOoocs 28. ••c2).
25. -· Id
26. .... *Ill
.. ~~.~.-.=.- . ~.=.~.= •A•'.••• ·"····· • •• A. • EU•,·• .A .. · II • All····AB • .,., •:m
al menos scria dificil o casi impo-
sible asaltar la posici6n negra.
22. dl
EJ comienzo de una combina-
ci6n maravillosa.
22. ... ~l(a;
Si hubiera previsto el juego de
Zukertort, las negras habrian pre-
ferido 22 .... •· f6 coo la esperan-
za de defenderse de cualt1ier
E~:C ~~~\1~!;c!e~
continuar el ataque mcdiante g4,
no obstante, la posiciOn de las ne-
gras seria bastante: . estable. Pero
Blackbume quiso jugar activo, so-
bre todo Cl ya tenia en la mente el
contrajuego unido a 25 ...• Jlcl.
,Que debc:rian bacer las blancas
ahora? Aqui las consideraciones
generales ya no son suficientcs.
Hay que calcular variantes ccncre-
tas para encootrar la idea que rea-
liza Zukertort.
23.15
Esta jugada le produjo una fuer-
te impresi6o a Steinitz, el ·primer
cam~n ,mundial, que comeoto la
partida y la calific6 «como el prio-
cipio de una notable cooc.epci6o
de una d.imensi6n grandiow.
23. -· lilo4
LY ahora quC?
24 . .i•o4 ...
(DIAGRAMA~
Se sugiere como principal la ju·
gada 25. d5. En posicicaes con al-
En caso de 21. ... ltlg7, enton-
ces las blancas continUan el ataque
con 22. g4.
21. ... 15
Algo inconsecuente, pero suele
pasar a menudo. Primero sc reali-
za una jugada. y Jue go se compren-
de que habia otra mejor. Profun-
dice ahora un poco en la posici6n
e intente adivinar el futuro trans-
curso de la partida. i,Bajo quC coe-
sideraciOn eligipa 22. cf? Si, es una
jugada natural. Con la pareja de al-files es 16gico abrir el juego. Ade-
mis, ya hay que incluir al alfil b2
en el ataque. Sin embargo, hay que
atender a un eventual contrajuego
que podria emerger despuCs. de
ltlf6-e4, asl que hay que calcular
con ex.actitud la jugada 22. cf.
TambiCn se podrlajugar la tran-
quila h3 seguida de g4. Entonces
SOio deben moverse con pruden-
cia.
DespuCS de 20. ... fS!, 21. cf
0•f6 el segundo jugador tendria
contrajuego en conexiOn con ltle4.
21. loJ
80
20. ... g6
En el boletin del tomeo ZUker-
tort le ccloca a esta jugada un sig-
no de interrogaci6n y advierte con
toda raz6n: «Naturalmente, era
necesario para parar la marcha del
pe6n "f". Sin embargo, las negras
deberian fijarse en que su jugada
debilita la posiciOn del rey negro,
sin ofrccerle por ello alguna venta-
ja. Era mejor la directa f5.>J Si, los
peones que estan delante del rey
El desarrollo 16gico del plan
blanco. Ha incrementado la venta-
ja de espacio y al mismo tiempo
ha preparado el ataque al rey.
iQuC jugaria ahora para las ne-
gras?
Seria muy arriesgado pennitir la
ruptura f4-f5. Por tanto, hay que
elegir entre 20 .... g6 y 20 .... rs.
La Ultima continuaciOn parece
mas consecuente.
19. ,s lile8
20. 14
mente bubieran procedido igual,
primero doblarian las torres y lue-
go pensarian c6mo seguir. En rea-
lidad no hay nada que hacer, pues
todas las casiUas de invasi6n por la
columna «c» estin controladas
conjuntamente por los alfiles. A
pesar de todo, las negras tiencn
una posibilidad tactica, que esta
unida a la irrupci6n en c2. Even-
tualmente J.a6 es una idea. pero
no se ve c6mo se pucde preparar
esta maniobra.
iQuC hubiera hecho con blan-
cas?
83
ajedrez, sino coo frccuencia por
errores de canictcr blisico, por
errores en su pcnsamiento ajcdre-
cistico, al abordar una posici6n o
en la toma de dccisiones. Para pc-
dcr analizar su pensamicnto, para
trabajar con lllCtodos racionales de
reflexi6n, para establecer la causa
de errorcs cometidos o para con-
seguir unos logros creativos, no
hay nada mas importante quc el es-
tudio de las sutilezas ajedrecisticas.
Los cjcmplos que quiero mos-
trarle est.an unidos con el analisis
de las propiu acciones y, por tnn·
to, no SOio con un anihsis ajedre-
cistico puro, sino con un analisis
psicolOgico-ajedrecistico. Todo
viene de las partidas de Sergei Do I-
ma to¥, que desarroll6 un trabajo
de este tipo en el periodo
1977-1980. Entonces debia perfec.
cionar su juego posicional. Los c»-
mentarios de los cuadros posicic;
nales no s61o los ilustraba con as-
pectos puramente ajedrccisticos,
sino tambiCn los psico16gicos de la
toma de decisioncs y del pcnsa-
miento ajedrecistico.
Hacc poco examinC de nuevo
los apuntes de Dolmatov. Recucr-
do COmo trabajaba entonces. En
aquella Cpoca Sergei ya era un
fuerte ajedrecista. En l978 fue
campe6n juvenil. Un a.iio despuCs
gan6 la l .' liga del Campeonato de
la URSS. lncluso para un jugador
con una catcgoria tan alta como la
de Dolmatov, el trabajo con los
cuadros posicionalcs llcga a scr
muy productivo. Se consigui6 cl
posterior aumento de la fuerza de
su jucgo. A pesar de todo, habia
Partc II: M. Dvoretsky
Ha examinado una notable par-
tida clasica y ha visto cuantas si-
tuacioncs estratCgicas intercsantes
contienc. Los cuadros posicionaJes
quc se podian trazar, por decirlo
~~~: ~r:~:~~~i: c:~:e~:~:
cionados con el problcma del cam-
bio de piczas). Eso es importaote
para adquirir los pr~micnlos
tipicos de) jucgo posicional. Todo
ajedrccista fuerte dispone de un
gran arsenal de mCtodos, lanto de
los oonocidos en general como de
Jos mas raros.
TambiCn sc pueden trazar Cl;IB-
dros posicionalcs, tanto de vanos
como de un solo tcma ajcdrecisti-
co. El ajcdrez lo juegan personas
que piensan, buscan y luchan. AJ-
guicn consigue algo, cncucntra al-
guna cosa interesante, a veces se
equivoca o naufraga en una tarca.
Naufraga no s6Jo a ~us~ de una
carencia en sus conocmuentos de
JI.... <!.>•18
32 • .lg7+
Uoa jugada simpitica.
32. ... <l.>g8
33. W•e7
Las ncgras abandonaron.
estCtica.
30. ,,. c4+ <!.>g7
31. i.•e5+
Con esto se asesta el golpe mor-
tal. TambiCn aqui Zukertort da
mucstras de su concepci6n de la
29. ... <!.>•h7
29. llf8+!
Una atracci6n preciosa. En caso
de 29 .... Wxf8, entonces sigue 30.
.i•e5+ W•h7, 31. W•e4+ Wh6,
32. D.h3+ con mate en pocasjuga-
das.
Stcinitz coment6 la posici6n de
la siguiente manera:
«Las jugadas precedentes y la
Ultima jugada de las bJan~ con~
tituyen una gran combinacion. qur-
za la mas bclla quc jamilS sc huya
producido sobre un tablero de aje-
drez. Faltan palabras para descri-
bir nuestra admiraci6n por la alta
maestria con la que Zukertort jug6
esta partida.» .
Steinitz estuvo en una compeu-
ci6n permanente con Zukertort,
pero amaba el ajedrez por encima
de todo y podia entusiasmarse de
tal modo con una bella idea, que
hacia justicia a su enemigo. jUn
ejemplo a scguir!
TambiCn decide la jugada me·
nos cstCtica 29. W'•e4, aunquc
tambiCn con una variantc compli-
cada. A 29 .... II •b2 sigue de nue-
vo 30. ars-: tfxf8, 31. W•e5+
<!.>•h7 (JI. ... Wg7, 32. Wc8+
<!.>•h7 ll. Uhl+ Wh6, 34. Wfl+)
y aqu.°lo mas scncillo cs 32. Wh5+
<!.>g7, 33. lg3+ <!.>f6, 34. UJ+
We 7, 35. 'W'e5+, ganando la dama.
En estos cases en que se puede
clegir mas de una jugada, es agra-
dable optar hasta el final por la
mas hermosa.
en primer Ju gar la jugada de la par-
tida.
82
Scguramente aqui se interrum-
pirian los calculos, pues las blan-
cas tienen un ataque tan pe\igroso.
que como minima deben a1ca~r
las tablas. No obstante, examme-
mos la variante hasta el flnaf
28 .... W'•b4, 29 . .t•eS+ W•h7.
Las blancas juegan 30. II h3+
<!.>g6, JI. Ugl+ <!.>h6, 32. U6+ SC·
guido de llfS(li)+ y ..tf4+. lVe cl
cuadro de mate? Esta es la idea de
la combinaci6n. Mediante jaques
seguidos las tres piezas blancas
asestan el mate.
A 28 .... l!lg7 6 28 .... l!lg5 de-
cide 29. llg3.
28. ... D.8c5
Ahora es evidcnte que las blan-
cas ganan, y tambiCn pueden esco-
ger por quC camino. Junto 3: la be-
lla soluci6n que Zukertort chge, he
visto otras dos victorias mas. Pero
"
Un mCtodo de defensa tipico. El
rey se protege tras el pe6n. Natu-
ralmente era pear 26 .... W.: h 7, 27.
Uhl+ y 28. l!lh6.
27. d.5+ eS
28. W'b4!!
85
fiabilidad reduce su actividad en el
tablero.
Si usted, en el transcurso del
tomeo,debe conseguir a.toda cos-
ta unas tablas, entonces un juego
dirigido al empate seria un gran
error. En todo caso casi siempre
perdera, sobre todo si juega con-
tra un adversario inteligente y ex-
perimentado. No hay nada peor
que jugar a tablas desde la prime-
rajugada. Si usted no debe perder,
entonces no piense en un empate,
juegue activo y normal. Debe pen-
sar en el resultado apetecido de la
partida en el momento determina-
do en que el adversario le , ofrece
tablas, o si puede forzar una posi-
ci6n de empate. En otras palabras,
s61o una o dos vcces en el trans-
curso de la partida.
Naturalmente,. una actitud pru-
dente no empeora por si sola la ca-
lidad del juego. A veces fracasa
por los prop6sitos. ocultos del ad-
versario, que usted habia previsto
de otra manera. Una posici6n tam-
bien a veces puede ayudarle, pero
tambien puede traerle una conse-
cuencia desagradable. Ambas pue-
den suceder en. una partida. Exa-
minemos un caso parecido.
Al principio del campeonato
mundial, cuando tuvo lugar la par-
tida con el jugador irani, Sergei aun no habia adquirido la seguri-
dad en si mismo, y era muy timi-
do y prudente. La .siguiente posi-
ci6n proeede.del medio juego de
esa partida.
(DIAGRAMA 49)
Juegan las negras. ,Como seen-
12. ... J.d7
Una jugada de desarrollo nor-
mal.
lNO obstante, no es mas fuerte
12 .... b6, para aprovechar la gran
diagonal para el alfil? lQue podria
molestar aqui a las negras? Natu-
ralmente, despues de 13. /t}e4 po-
drian perder por descuido una to-rre. lRealizamos la-jugada o no?
Como tras el contragolpe 13 ....
J.a6 el cambio es favorable para
las negras, no debemos temer
nada.
Dolmatov escribe sobre el dia-
grama que era mejor desarrollar el
alfil por la gran diagonal en lugar
de por d7 (una pura valoracion
ajedrecistica). El comenta lo suce-
dido como sigue:
48 . ••••••• . •.• ,. •••• •a•• • [f .li).
AO R.'trD.AIJ. u.j_•n• m
«Yo sabia que 12 .... b6 era la mas fuerte en esta posicion. Pero de
pronto en el transcurso de.la parti
da tuve miedo a 13. loe4, a pesar
de que vi la respuesta 13. ... J.a6!.
Por tanto, tuve miedo de un fantas
ma»
Lo interesante es que, en caso
de que Sergei no hubiera visto la
jugada intermedia J.a6, podria in-
terpretarse todo como descuido
tactico, Pero el vio todo, y sin em-
bargo tuvo miedo, con lo que sur-
ge un cuadro de otro tipo. Si se tie-
ne una buena idea y funciona, jen-
tonces no hay que tener miedo a
hacerla!
Los errores en el pensamiento
de una jugada raramente son ca-
suales. Hay que intentar encontrar
las causas. Por ejemplo, si hay f al-
ta de confianza en las propias fuer-
zas, entonces no se teme a amena-
zas concretas, y en todos los casos
existe una excesiva precauci6n.
Esta indecision puede ser un con-
siderable handicap en el ajedrez.
Con frecuencia tienen exito los ju-
gadores agresivos y seguros de si
mismos.
Una actitud prudente a veces es
el resultado de una determinada
posici6n ante la partida. Por ejem-
plo, para usted es importante no
perder, debido a su posici6n en el
tomeo estaria satisf echo con unas
tablas, y se decide por permanecer
seguro.
Este estado de animo influye en
su juego durante el transcurso de
la partida. En un punto determina-
do deberia jugar activo. Sin embar-
go, su disposicion a la seguridad y
4. ed .1<d5
5. d4 li.)f6
6. J.d3 J.e7
7. 0.0 0.0
8. We2 cd
9. cd loc6
10. lldl lob4
11. loc3 Wd6
12. J.bl
84
O KCHAKPUR
e DOLMATOV
Graz. 1978
1. e4 c5
2. li.)f3 e6
3. c3 d5
carencias en su juego que debia su-
perar. Aqui muestro un ejemplo
de la forma en que analizaba sus
propios def ectos.
A finales de 1977 no consiguio
ganar en solitario el Campeonato
juvenil europeo. Compartio la
1."-3." plaza y quedo segundo en la
clasificacion. En el tomeo salieron
a la luz algunas debilidades de su
juego, entre otras una carencia de
seguridad en si mismo y una cier-
ta pasividad. Antes habiamos tra-
bajado en la tecnica y la estrategia.
Sergei se entusiasmaba con el jue-
go posicional, eludia ser el prime-
ro en arriesgarse e intentaba resol-
ver el combate por medios tecni-
cos. Despues del Campeonato de
Europa nos ocupamos de la activi-
dad de su juego, de fortalecer su
calidad combativa. El .trabajo tuvo
exito. Sergei jugo con mucha agre-
sividad e ingenio. Poco despues
gano de forma convincente el
Campeonato mundial juvenil.
Pero tambien en el analisis de este
victorioso torneo encontro el re-
medio a una vieja enf ermedad.
La partida con la que empeza-
mos, se jugo al inicio del campeo-
nato. Este primer cuadro, trazado
por Sergei, esta relacionado con
una posicion justo al final de la
apertura.
87
ganizarme y empece a jugar a ga
nar. Yo comprendia que mi posicion
no era pear, que induso era mejor,
pero no se me ocurrio que tenia po
sibilidadts dt victoria.»
En primer lugar, hay una valo-
raci6n ajedrecistica de la situaci6n.
Dolmatov la comprendi6 a la per-
f ecci6n. Con la presencia de alfiles
de distinto color, en el medio jue-
go hay algo muy importante, quien
tiene la iniciativa, quien ataca. Con
claridad las negras estan mas acti-
vas. Su alfil apunta a f2, mientras
que su colega blanco esta tapado
por SU propio peon d5. Un peon
bloqueado en casillas del mismo
color que el alfil limita considera-
blemcnte su actividad y represen-
ta un serio def ecto posicional en
un medio juego con alfiles de dis-
tinto color.
Pasemos ahora al lado psicolo-
gico del asunto. El paso de una po-
sicion peor a otra mejor con fre-
cuencia es dificil para ambos ad-
versarios. Por una parte, el que
disponia de la ventaja, solo en par-
te comprende que su situaci6n ha
cambiado y subestima el peligro.
En vez de eso debe contentarse
con la igualdad y dado el caso con-
formarse tambien con las tablas.
Pero con frecuencia sigue jugando
a ganar y con ello cae en una difi-
cil posici6n. Por otro lado, tene-
mos un jugador que ha dcbido de-
fenderse durante largo rato y, por
tanto, sigue con un estado de ani-
mo def cnsivo, aunque ya tenga po-
sibilidades reales de victoria. Este
es un tipico error psicol6gico. Se-
ria muy bueno que aprendiera a
No se a quien le toca jugar. La
partida se jug6 a mitad del tomeo,
en un instante en que Yusupov es-
taba medio punto detras de Sergei.
Al principio las blancas tuvieron
una gran ventaja. Pero Dolmatov
se defendi6 con exito. Aqui esta su
comentario:
«En esta posicion tome la deci
sion mas desafortunada de todo el
tomeo, ofreci tablas, a pesar de que
tenia buenas posibilidades de victo
ria. Ya que mi adversario disponia
de poco tiempo para pensar, estas
chances eran reales. Despues de
una energica defensa en la primera
mitad de la partida consegui reor
A su jugada 25. ... Wb5? Dol-
matov hizo la siguiente valoraci6n:
«De nuevo veo la continuacion
mas fuerte 25 .... We4, 26. We3
fixb2, 27. ,1xe6 flx/2+, 28.
ficxf2 li.Jxf2, sin embargo, no ad
vierto que al final de la variante ten
go un peon de mas. Por a/gun mo
tivo tuve la impresion de que el nu
mero de peon es era el mismo. »
A primera vista parece un error
de calculo, pero rto se produce por
casualidad. Si un ajedrecista esta
adaptado a un juego cauto, enton-
ces ira a gusto a las combinaciones
o a un juego con complicaciones
solo a salto de mata. De forma in-
consciente no busca la confirma-
cion, sino la refutacion de una
idea, para continuar con un tran-
quilo juego posicional. Por tanto,
se abandona a lo mas facil, y a ve-
51
O YUSUPOV
e DOLMATOV
Graz. 1978
50
ces, como en este caso, se deja con-
veneer por un factor imaginario.
En un ajedrecista con un talan-
te agresivo normalmente .surgen
ilusiones directamente opuestas.
Aqui tenemos otro ejemplo de)
mismo campeonato de! mundo ju-
venil.
juego activo, la dinamica y las de-
cisiones extraordinarias. Ahora
sentia que Serjosha podia encon-
trar por si mismo ideas semejan-
tes.
Examinemos un tercer episodio
de su partida.
86
cuentra? [Bienl Pero en la URSS
se juega mejor que en Iran. Por lo
tanto, no seria asombroso que
Dolmatov infravalorara a su ad-
versario. Aqui trazo un diagrama
y anoto su jugada 22 .... ~ d7! con
el siguiente comentario:
«Aqui adivino las intenciones de
mi adversario y encuentro la juga
da mas fuerte. La jugada evidente
22 .... Wb6 es mas debil por 23.
We5! fix b2?. 24. g4!, y las blancas
ganan. Antes ya habia previsto un
avance como 24. g4, por lo tanto,
ya temia que el peon avanzara ha
cia el rey.»
Vemos que de la prudencia se-
gun un determinado estado de ani-
mo, Sergosha cambia a poner
atenci6n a las posibilidades de! ad-
versario, y esto le ayuda a descu-
brir las posibilidades ocultas.
Atienda a la ultima frase en el
comentario de Dolmatov. Se sien-
te contento porque ve un resulta-
do concreto de! trabajo de entre-
namiento. Solo con el esfuerzo en-
contro antes una jugada del tipo
de 24. g4, que no era necesaria
para su repertorio. Trabaje con el
intensivamente en temas como el
49
89
las blancas son los peones aislados
enemigos en el flanco de dama. A
cambio, Jas negras tienen un acti-
vo juego de piezas, la columna «d»
y un posible objetivo de ataque en
el pe6n es.
En realidad, esta posici6n es del
gusto de Dolmatov: una lucha es-
trategica con la posibilidad de ejer-
cer presi6n sobre los peones debi-
les de las negras. El quisiera ganar,
pero no ve c6mo. Se podria jugar
con cuidado: 25. Jle4 con un final
aproximadamenteigual, pero sin
posibilidades reales de victoria.
Este es su comentario a 25. wn?:
«Una jugada sin sentido. Yo que
ria ganar a toda costa, sin embar
go, dt esta mantra. solo st pued«
perder. No se puede ir a la fuerza
a una posicion. Una vez mas deb{
convencerme de ello»
La base de la jugada del rey re-
side en una causa emocional. Si
tiene pensado mover la torre y va
a pasar al final, entonces debe
acercar el rey al ccntro. Con el rey
en e2 las blancas podrian luchar
por la victoria en el final. Pero por
desgracia este es un sentimiento
que seria rechazado con una pe-
queiia reflexion, Tras la jugada de
la torre podria seguir JI d 1 + 6
'4d2. No es posible un paso al fi-
nal con el rey en fl. Pero no hay
otro rootivo para la jugada de las
blancas.
Petursson es un buen jugador
posicional, pero se defiende roejor
que ataca. Un buen jugador de ata-
que hubiera encontrado con segu-
ridad 25. ... a4!. En caso de 26.
Las posibilidades son aproxima-
damente iguales. Los triunfos de
••••• .: ...... .......... •••DB •:am 11 •
-~· ·-IIA All BifBA•
• • • m
53
O OOLMATOV
e PETURSSON
Groningen, 1978-79
ballo negro: 17 . .txg6. lCOn que
pieza tomaria en g6? Dolmatov eli-
gio la jugada 17 .... f g?!.
«Era mds fuerte la natural 17 ....
hg, por ejemplo, 18. ().()0 ~/5, J 9.
flxd8 '4fxd8 con ventaja de las ne
gras en el final» (La posici6n ne-
gra es realmente mejor a causa de
la mala situacion del caballo en a3;
con el caballo en una posicion nor-
mal· esta valoracion no seria co-
rrecta.) «Yo queria jugar una par
tida complicada y observe que en el
medio juego al menos tenia una pe
queiia ventaja. En realidad el me
dia juego estd aproximadamente
equilibrado. Incluso las negras de
ben jugar con precision, para no
caer en desventaja. Antes yo hubie
ra jugado, prdcticamente sin rejle
xionar, 17 .... hg, con lo que hubie
ra conseguido un mejor final, como
a mi me convenia. Ahora intento sa
car lo maxima de/ juego. En reali
dad este es un procedimiento correc
to, pero en este caso concreto me
equivoco con mi intencion de sacar
el maxima.
Esta es una reflexion buena e in-
teresante. Sergei piensa en su for-
ma - de comportarse durante el
52 •••••• •••.• ,
•• • B.i.8 ••••• •••• m • • • AIJAfl DAD.
a • m •lil
transcurso de la lucha, en c6mo
juega a ganar, en que riesgos pue-
de correr, y cuales no. Si un aje-
drecista analiza su partida bajo
este punto de vista, entonces au-
mentan las posibilidades de que
evite errores semejantes. Natural-
mente, no existe una garantfa. En-
tonces Serjosha en el Campeonato
de Europa juvenil no se hubiera
equivocado de nuevo en una for-
ma y manera parecidas. Alli se pre-
sent6 una situacion especial, el te-
nia una seria preocupacion por la
marcha del tomeo. Primero lo li-
dero con seguridad Dolmatov,
pero luego el holandes Van der
Wiel empez6 a ganaruna partida
tras otra y en la 1 o.• ronda alcan-
z6 a Sergei. Daba la impresi6n de
que el holandes podria seguir su
racha de victorias.
88
O ESTRIN
e DOLMATOV
Kutaisi, 1978
(DIAGRAMA 52)
Las blancas ban tornado un ca-
advertir cualquier tipo de error en
sus propias acciones. Si analiza su
juego de forma sincera y correcta,
como hizo Dolmatov, entonces
con toda seguridad no volvera a re-
petir esos errores. · En conjunto,
Dolmatov jug6 de forma sobresa-
liente en el Campeonato mundial
juvenil de 1978, obtuvo un exce-
lente resultado con 10,5 puntos de
13 posibles y gano algunas parti-
das bonitas. Como ha visto, tam-
bien en su mejor torneo de ajedre-
cista debe pasar por momentos di-
ficiles, tiene accesos de inseguri-
dad y comete errores. Es impor-
tante superar esos momentos con
la minima perdida,
Al ajedrez juegan personas muy
diversas, que se dif erencian en su
forma de pensar, caracter y tempe-
ramento. Dolmatov es muy emo-
cional. Su profusion de sentimien-
tos le impide a veces realizar una
valoracion objetiva de la posicion,
Un violento carnbio de animo no
seria raro en el. Por ejemplo, yo
advierto cuando esta inseguro, si
titubea o tiene miedo. Ahora va-
mos a entrar en contacto con ca-
sos completamente opuestos.
Despues del Campeonato del
mundo Dolmatov y yo jugamos un
tomeo en Kutaisi, donde compar-
timos el primer puesto.
91
24. ... Wc5+
25. Wf2
Las blancas tambien podian ju-
gar 25. loe3. Entonces correrian
serio peligro, aunque no puedo ver
ninguna refutaci6n. iQuiza encon-
traria usted algo en su tiempo Ji.
Intente encontrar la idea de la
combinaci6n de las negras. Aun no
esta pr6xima.
Dolmatov escribe: «Las negras
se dejan entusiasmar por el cdlculo
de una compleja combinadon, que
empieza con 22 .... h3?/, 23. g3
J.g4, sin embargo; no advierten la
sencilla jugada 22 .... ~dS, que /es
habria dado una dara ventaja. De
nuevo, mi fa/ta de disciplina en el
ailculo me trae difu:ultades.»
iQue entiende Serjosha por fa).
ta de disciplina en el calculo? lQuc
principios del calculo de variantes
infringio? Naturalmente el princi-
pio de la «jugada candidata»,
aquella que se imponc, que se con-
sidera que tiene posibilidades con
pcrspcctivas mas ricas, y en la que
hay que ocuparsc antes del calcu-
lo de otras jugadas. Si hubiera se-
guido este principle, sin duda Dol-
matov babria encontrado la juga-
da ~dS!. Por otra parte, babria re-
husado la combinaci6n, mucho
mas siendo sus consecuencias
poco claras, y hubiera consolidado
su ventaja por un medio sencillo y
seguro.
22. ... bJ?!
23. g3 J.g4
24. fJ
lAvanzamos el peon a b3? Esta
es la posibilidad por la que se de-
cidi6 Dolmatov. En un aspecto po-
sicional es dudosa, porque debilita
el control sobre las casillas negras.
lSe debe jugar lnh5 seguido de
ll)f 4? f 4 seria una buena casilla
para el caballo. No obstante, la ju-
gada mas atractiva es 22 .... lnd5!.
El caballo va a f 4, pero tambien
apunta a otras casillas, y nadie
sabe a donde se dirige realmente.
Quiza a c3. En caso de que las
blancas respondan 'ttf3, entonces
el caballo se dirige a b4. lQue po-
drian hacer las blancas con su alfil
c2?. Esta claro que la polif acetica
jugada 22. ... lodS! habria subra-
yado al maximo la ventaja de las
negras.
54
O BEUAVSKY
e DOLMATOV
Minsk, 1979
En el siguiente diagrama juegan
las negras y en lineas generales es-
tan mejor, sobre todo en el centro,
donde dominan una casil1a debil,
lCual seria la jugada natural?
Pero de nuevo Petursson come-
te una imprecision. En el aspecto
posicionaJ su jugada es correcta,
recibe un peligroso peon en a3 y
fija la debilidad blanca de a2. Sin
embargo, las blancas obtienen la
posibilidad de llevar a su monarca
a un lugar seguro, mediante 30.
<t>f2. A pesar de todo, la iniciativa
pcrmancce en manos de las ne-
gras. Sin embargo, despues de una
dura defensa y un angustioso ana-
lisis de la posicion aplazada, Dol-
matov salvo la partida.
Si Petursson hubiera jugado
algo mas preciso: 29 .... 1fb6! y
solo a 30. <t>fl el avance 30 .... a3,
el rey blanco hubiera permanecido
en el centro. Entonces Dolmatov
estaria mucho peor.
Hemos hablado de la f alta de
confianza en las propias fuerzas,
de la sobreestimacion de las posi-
bilidades propias asi como de la in-
fravaloracion de los recursos del
adversario. Un ajedrecista tam-
bien debe advertir po~ si mismo
otras debilidades. Por ejemplo, la
carencia de vision combinativa.
(Un caso semejante ya se vio en el
primer capitulo del libro, cuando
resolvio el ejercicio con las parti-
das de Botvinnik- Botvinnik indi-
co que tenia bastantes carencias en
ese aspecto.)
En aquellos afios, Dolmatov no
estaba contento con su capacidad
para calcular variantes. Despues
de la Liga superior del Campeona-
to de la URSS de 1979 prepare
cinco «cuadros» con cinco parti-
das jugadas sobre ese tema. Aqui
muestro una de ellas.
90
1'cl lld2 se llega a un final dificil
para las blancas.
Entonces, lo mejor seria recono-
cer el error: 26. <t>gl!?. Por un
lado no seria f acil hacer esto, y por
otro despues de 26 .... a3 el peon
a2 seria debil y un objetivo de ata-
que.
Pero siguio una jugada menos
energica:
25 .... i.f8?!, con la que las blan-
cas reciben una tregua.
26. (4
Dolmatov defiende el peon e5 y
quiere poner en juego el alfil. Aho-
ra en caso de 26 .... a4 la torre po-
dria tomar el peon tranquilamen-
te, ya que 27 .... Ildl+ se respon-
de con 28 . .iel.
26. ... .ib4
27 . .iel
La sencilla jugada 27. t!ff3! lle-
vaba a la igualdad. En su lugar las
blancas cometen de nuevo un gra-
ve error posicional del mismo esti-
lo. Las blancas quieren simplificar
la posicion y luego atacar los peo-
nes debiles. De nuevo sobreestima
el peligro que corre su rey.
27. ... i,xel
28. ~><el a4!
lQUe hace ahora? El peon b3
esta atacado, pero la torre no pue-
de tomar en a4 por 29 .... Wc5!
con las mortales amenazas 30. . ..
!tel+ y 30 .... W'gl+. La posicion
estaria en orden si el rey estuviera
en h2, y no en el centro.
29. b4 a3?
93
Cualquier fracaso tiene tambien
su lado bueno. Al llegar a un final
dificil, Scrjosba empezo a def en-
dersc con tenacidad. En un mo-
mento en quo su adversario no es-
taba atento, reali.zo una f antastica
combinaci6n y con ella creo una
verdadera obra de artc.
Ya hemos visto que Dolmatov
a veces en una lucha aguda se sen-
tia inseguro, calculaba mal las va-
riantcs y omitia jugadas tanto para
el como para el adversario.
El caso es muy sencillo: Dolma-
tov comprendio que con una po-
bre tecnica en el calculo de varian-
tes no podia aspirar a grandes exi-
tos. Se cntren6 duro, resolvi6 mu-
chos ejercicios y problemas con
posiciones practicas de mi archivo
de ejercicios. Tambien aprovecha-
mos otros metodos de entrena-
miento, como jugar posiciones es-
pecialmentc preparadas. Ahora
pienso que en una misma situacion
puede calcular mejor que Kaspa-
rov.
No piensc que en aquel tiempo
Sergei fue un alumno sencillo, que
solo adquirio conocimientos aje-
drecisticos. Entonces era un fuer-
te jugador que rcalizaba ideas in-
teresantes y prof undas, y tambien
habia ganado partidas celebres,
Aunque un jugador sea muy bue-
no, tiene def ectos y debe trabajar
en su correcci6n. Como ha visto,
el punto principal de su trabajo se
dirigi6 al autoperf eecionamiento
del arullisis de sus propios errores,
mediante cl metodo de los «cua-
dros posicionalcs».
Antes he mostrado cjemplos ne-
En principio, 29 .... '@xf6.
lComo se valora la posicion? Las
negras estan peor, ide acuerdo?
En caso de que la torre se activa-
ra, eventualmente seria superior a
las piezas menores. Pero la torre
no dispone de ninguna casilla de
invasion. Despues de la centraliza-
cion del caballo blanco la torre no
tiene ninguna chance para pene-
trar en el campo enemigo. Por
contra, las blancas van a ataca.r y
conquistar el peon h3.
l Que pasaria en caso de 29 ....
lld2? ;,Ve el contragolpe 30.
.1h7+l con jaque continuo? Pero
esto es mejor que 29 .... '9xf6 con
un final desesperado.
· iHay alguna otra continuaci6n?
Dolmatov tiene la palabra:
«Aqui coincidieron un ma/ cdlcu
lo y una debil valoradon de la JXr
sicion. Las negras tienen Ires posi
bilidades:
a) 29 .... 'flx/6. La peor jugada
que, sin embargo, hice en la parti
da. Las b/ancas tienen un f lnal ex
celente.
b} 29 .... litd2?!. Estajugada no
la vi. Habria seguido jaque continuo
despues de 30 . .th7+ wxh7, 31.
W/5+.
c) 29 .... gf!. En el medio juego,
las negras tienen la ventaja de que
su rey esui a cubieno en las caslllas
f8 y e 7, mientras que el monarca
blanco esta peor. En caso de/ cam
bio de peones a2 por h3 (por ejem
p/o, despues de 30. 9g4+ rt1f8, 31.
'flxh3 Wxa2) pronto se cambian
las damas y las negras obtienen un
final ganado. Ser/a interesante sa
ber que habria hecho mi adversario
a la jugada 29 .... gf!.»
La posibilidad 29. ... gf la des-
cubrimos Dolmatov y yo cuando
analizamos la partida, Me temo
que Dolmatov sobreestim6 algo la
f uerza de la jugada, Despues de
30. Wg4+ wf8, las blancas tienen
el jaque inesperado. 31. •b4+. No
obstante, tiene raz6n. Jugadas
como 29 .... gf 6 29 .... lld2 no se
deben omitir.
omitieron el avance 26. e5, que
afortunadamente no suponla su de
rrota. En una posicion tan aguda un
descuido podria costarle la parti
da. »
Beliavsky hizo su jugada des-
pues de una larga reflexion.
26. e5 .txf3
La (mica respuesta. A 27. ef si-
gue sencillamente 27 .... .txdl.
27, J:lxd8 Jlxd8
28. er '@xal
29. tfxf3
V amos a detenemos aqui solo
cinco minutos, y pensemos lque
posibilidades tienen las negras,
cuales son buenas y cuales son ma-
las?
92
Examinemos ahora la variante.
lQue objetivo perseguia Dolmatov
y que habia previsto? Este es un
ejercicio sencillo. La captura en g4
pierde por 26 .... loxg4, 27. We2
Wc5+. lQue jugada candidata ve
para las blancas?
Sergei vio la siguiente variante
principal: 26. loe3 .txf3!, 27.
tfxf3 lod5!, 28. ed lit xe3, 29. Wf2
llf3, 30. We2 Wc5+ y 31. ... Xlf2
ganando. jUn plan hello e intere-
sante!
Cuando Dolmatov me mostro
la partida, le pregunte al instante
como hubiera seguido a 29. de (en
lugar de 29. Wf2) o aun mejor, en
caso de que las blancas tomaran
unajugada antes en c6. No me dio
ninguna respuesta, ya que simple-
mente no habia visto este contra-
golpe. Yo no habia comprobado
que pasaba en ese caso. En reali-
dad, seria el principio de una va-
riante muy compleja.
Sin embargo, esto no fue todo.
Dolmatov escribe: «Las negras
55
bre? La jugada elegida por Be-
liavsky es mas natural.
25. ... 1fc3
95
Por esta posici6n Jes ha mostra-
do la partida. Las blancas estan
bien, lpero c6mo desarrollan la
iniciativa? Aunque Sergei entonces
no era un gran maestro, bacc una
jugada de esa categoria. Ahora in-
tento mostrar su forma de pensar.
Primero probemos si no se pue-
de irrumpir, por ejemplo con 26.
f5. Al no haber ninguna amena.za
concreta, no se puede liquidar al
adversario sin mas ni mas.
i,Saben que pregunta seria util
hacerse en esta situaci6n? «Que
quicrc el advcrsario.» Esta cs la
clave que nos ayuda a resolver la
posici6n. Debemos ponernos en el
lugar del adversario y encontrar
que seria util para el.
lntente pensar cuales son las in-
tenciones que persiguen las negras.
i,Por ejemplo, quieren cambiar en
eS? Probemos: 26 .•.. de, 27. Jl ><d7
,ixd7 28. ,ixb7 con ataque a la
torre y al peon a6. Esto seria bue-
no para las blancas, · por tanto, no
hay que temer a la captura en c5.
lQUe bay que decir de 26 .... d5?
24. ... llc8
25. lladl ~e8
15 . .tfl!
A la logica 15. loe4, las negras
responden 15 .... lld8! y las blan-
cas deben prestar atenci6n a la
oposici6n entre la dama y la torre
enerniga. Nana Alexandria, el gran
maestro de Kiev, Platonov, y yo
analizamos la posici6n y decreta-
14 • .td3 .tc6
mos que las blancas no tienen nin-
guna ventaja.
Dolmatov jug6 mas fuerte. Deja
una casilla libre para la retirada de
la dama.
15. ... lld8
16. WeJ
Las blancas tienen algo mas de
espacio, por lo que su posici6n es
preferible. En adelante intentaran
conservar y aumentar su ventaja
de espacio.
16. ... g6
17. a5
Una maniobra estandar para
encorsetar a las negras en el flan-
co de darna.
17. ... ~g7
18. 1t'e2
Una buena reagrupaci6n de las
fuerzas. El alfil debe estar delante
de la dama en la diagonal gl-a7.
18. ... lld7
19 • .tb6 9'b8
20. WeJ .td8
21 • .ta7 9a8
22 • .tb6
Para prevenir trucos tacticos
como 22 .... .txg2+, 23. ct>><g2
b6+ o enseguida 22 .... b6 (22 ....
bS), Dolmatov retira el alfil.
22. ... ,txb6
23. Wxb6 •b8
24 . .te4
El alfil negro protege el flanco
de dama y amena.za g2. Por tanto,
a las blancas · les interesa cambiar-
lo.
tinuaci6n elegida por Plaskett es
mas debit.
11. ... lo><d4
12. 1fxd4 .1d7
En la «Enciclopedia de apertu-
ras de ajedrez» se examina la juga-
da conocida 12 .... e5. En su lugar,
las negraspermiten aqui una res-
triccion de su posici6n, con la es-
peranza de atacar mas tarde el cen-
tro blanco.
13. e5 toes
No es sencillo elegir entre las
dos jugadas naturales 14 . .td3 y
14 . .tf3. Ambas son posibles, pero
la ultima ejerce una presi6n mas
fuerte.
94
O DOLMATOV
e PLASKETT
Groningen, 1978-79
1. e4 es
2. en d6
3. d4 cd
4. lo>< d4 lof6
5. loc3 a6
6. f4 e6
7 . .te2 .te7
8. 0-0 0-0
9. a4 loc6
10 • .te3 tfc7
11. ct>hl
Este es el sistema principal de la
variante Scheveningen. La mayo-
ria sigue ahora 11. ... 11 e8. La con-
gativos y fracasos de Sergei. Aho-
ra mostrare una de sus mejores
partidas, que cualquier gran juga-
dor quisiera tener como suya. Se
jug6 en el Campeonato de Europa
juvenil, 1978-79. En este campeo-
nato, Dolmatov jug6 muy buenas
partidas, que coment6 en parte en
el boletin del tomeo.
Sin embargo, el encuentro con
Plaskett no tiene comentarios. · Re-
cuerdo que Dolmatov encontr6 en
esa partida una fina jugada posi-
cional, que le dio cierta ventaja.
No es tan sencillo comprender la
idea de la jugada. Naturalmente,
Sergei no se acuerda de sus calcu-
los de entonces. Pero hace poco
encontre un cuademo de Dolrna-
tov con cuadros posicionales, en el
que describe este episodio. Gra-
cias a ese cuademo muestro ahora
este magnifico ejemplo.
97
Tiene un aspecto muy natural.
Las negras activan su dama y de-
fienden la torre d7. Sin embargo,
Dolmatov tenfa preparada una re-
plica excelentc.
27. j,xc6 9xc6
A 27. . .. be seguiria la misma
respuesta.
28. /()14!
Con la retirada de la dama se ha
quedado libre fa casilla b6 para el
caballo.
Ya es hora para dccir algo so-
bre la pieza que constituye el «leit-
motiv» de toda la estrategia blan-
ca. Es el caballo negro, cuyo radio
de accien csta limitado por el peon
blanco cS. J,Que penpectivas tiene
esta picza? ·i,Podria liberarse el ca-
ballo por g7 y f5? Si las damas no
estuvieran en el tablcro, las blan-
cas podrian impedir ese plan con
la jugada g4. Otra ruta del caballo
pasaria por c7 hacia d5. En caso
de que las blancas pudieran llevar
cl peon a c4, cntonces ese camino
tambien cstaria cerrado, y el caba-
llo permaneeeria en e8 apartado
del juego largo tiempo. Aqui hay
que recordar las palabras de Ta-
rrasch: «Si una pieza csta mal,
toda la partida csta mal,»
. Ahora esta clara la intenci6n de
Dolmatov. No amenaza a su ad-
versario con un doble, pucs su in-
tencion no es Devar el caballo a b6
( esta no cs la mejor casiila en el ta-
blero ). Las blancas pretcnden rea-
lizar la jugada c2-c4., que limita al
caballo cnemigo y al mismo tiem-
dad contra las negras. Seguro que
encontramos una def ensa para
ellas.
Examinemos 26 .... llcd8, que
amenaza la captura en e5. Dolma-
tov ha visto esta jugada y escribe
que el habia planeado a 27 . .t x c6
be la respuesta 28. 91>6!. Despues
del cambio, el pe6n pasado b6 po-
dria ser cubierto por el caballo des-
de a4. El pe6n ncgro no va a per·
manecer eternamente en d6, o
bien avanzara O se cambiara en e5.
En ambos casos, el caballo blanco
recibe una excelente base en c5.
Sin embargo, no estoy muy se-
guro en la valoraci6n de la posi-
ci6n despues de 28 .... Jlb7, 29.
W><a6 (6 29. Wxc6), 29 .... lxb2.
Pienso que las negras pueden con-
tar con cl derecho de igualar,
Posiblemente, tambien se pue-
den encontrar continuaciones
aceptables para las negras. Pero
ello no af ecta a la esencia de) caso •
Cualquier jugada como 26. 9b4!!
en la practica influye en la suerte
de una partida. Si le sale bien, si
penetra en los secretos de la posi-
ci6n para f rustrar los planes de)
adversario y plantearle problemas
serios, entonces es muy probable
que el no comprenda bien su plan,
que no se reorganice y pueda ela-
borar un nuevo plan. Psicol6gica-
mente, es una tarea muy dificil.
Plaskett no llega a entenderlo.
Seguramente esperaba una serie
de cambios en e4, pero se encuen-
tra frente a otra idea muy fuerte,
que esta relacionada con 26. WM.
26. •.• Wc7?!
c4!!. Tras la captura en d5 ejerce
una sensible presi6n. En caso de
28 .... ll><c4, entonces 29. W><c4
de, 30. ll ><d7 con una posici6n cla-
ramente ganada, en la que las pie-
zas negras no tienen una jugada
util,
Con ello, la intenci6n de Dol-
matov esta clara. Consigue impe-
dir el plan enemigo ligado al cam-
bio en e4. Como sucle pasar en las
jugadas prof undas, 26. •b4 cs po-
livalente. La jugada tiene muchos
puntos f uertes, no solo es util en la
variante para la que se ha planea-
do. Para convencemos, examine-
mos la posici6n sobre el tablero.
. Supongamos que despues de
26 .... J.><e4, 27. l2:l><e4 las negras
toman el peon «c», 27 .... : ><c2.
Entonces se puede tomar en d6
con ventaja. Aqui, la jugada lil c6
no significa una ganancia de tiem-
po, lo mismo que 26. 1fc7. En
caso de 26 .... d5, entonces 27.
.ld3 (planeando l2:lc3-e2-d4). Esta
posici6n no se dif erencia de nues-
tras reflexiones anteriores. Por el
contrario, despues de 26 .... de, 27.
ll><d7 .l><d7 la situaci6n habria
cambiado. Nos proponiamos to-
mar con el alfil en b7, que ahora
no es posible debido a la clavada.
Una captura cofi la dama no seria
del todo clara. Sin embargo, no se
puede decir nada contra la sencilla
28. fe, pues despues de 28. ...
W><e5 Ja salida 29. 9e7! seria muy
fuerte.
i,Debemos aceptar que la juga-
da 26. 1'b4 gana la partida? Ape-
nas, pues es dificil demostrar que
amenaza concreta existe en reali-
96
Tampoco nos produce ningun so-
bresalto. El alfil regresa a d3. A 27.
... d4 podria seguir 28. ~e4. En
caso contrario, las blancas llevan el
caballo a d4 y obtienen una sensi-
ble ventaja.
No es mala la jugada 26.
'ilrc7!?, que se debe calcular seria-
mente.
iQue otra cosa es posible? Pro-
bemos 26 .... .l><e4, 27. ~><e4 d5.
lD6nde va cl caballo? En c3 esta-
ria mal, ya que las negras reciben
contrajuego por la columna «c».
Puede seguir lldc7, llc6 o llc4.
28. ~c5 es poco convincente. Las
negras tienen en reserva la replica
28 .... lle7 seguido de llc6 o la
buena respuesta 28 .... lldc7, 29.
b4 llc6, 30. 'ilr><b7 1fxb7, 31.
l2:l><b7 Iib8.
Hemos adquirido una informa-
ci6n interesante y ya sabemos que
pueden responder las negras. En
principio, 26 .... .l><e4 y 27 .... d5,
pero tambien eventualmente 26 ....
Wc7. Ahora hay que encontrar,
que podemos oponer a esos pla-
nes. En especial, icomo se puede
impedir que las negras se liberen
del abrazo? Dolmatov encontr6
una soluci6n brillante.
26. Wb4!!
Una enigmatica retirada de
dama, cuyo sentido es dificil de
comprender. Este tipo de jugadas
me encantan. Intentare aclararla.
l,Que respuesta plantean las
blancas a las ideas principales del
adversario? Resulta que Dolmatov
a 26 .... .l><e4, 27. ~><e4 d5 tiene
preparado el fuerte avance 28.
99
Las negras quisleran atcnuar la
presion en el flanco de dama y
cambiar los alfiles de casillas blan-
cas: 10 •.•• J.h3. Se aprecia que las
blancas no pueden jugar 11 . .l x h3
1fxh3, 12. ~xc7? por 12 .... li)g4.
En la partida Ubilava-Dvo-
retsky (Batumi, 1969) siguio 10.
Jlbl J.h3, 11. ~ec3 J.xg2, 12.
c,t>xgl (era mejor 12. li)xf6+)
/l)b5.
Aqul se advierte que los dos ca-
ballos blancos estan fijados al pun-
to d5, y esto parecc demasiado.
Despues de 13.b4 rs, 14. b5 li)d8
mi adversario tuvo que calcular
tanto 15 .... c6 como 15 .... f4. Ubi-
lava resolvio retroceder, sin em-
bargo, despues de 15. 0e2 c6, 16:
be be, 17. '9a4 wb8, 18. f3 ~e6,,
19. ll)dc3 : f7 las negras tenian
una ventaja evidente.
Cinco afios despues (Odessa,
1974) V. Savon tambien jugo con-
En mi practica algunas veces se
encuentra la siguiente variante de
apertura: 1. c4 ll)f6, 2. /l)c3 g6, 3.
g3 ig7, 4. ig2 0-0, 5. e3 d6, 6.
li)gel e5, 7. 0.0 ~c6, 8. d3 .le6,
9. t;)dS Wd7.
Se podria centralizar el rey o to-
mar los peones enemigos del flan-
co de dama. Dolmatov se pregun-
ta de nuevo, que es lo que preten-
den las negras: l,Quecree usted
que planean las negras? Segura-
mente intentan libcrar el caballo
mediante <t>g6 y f6. Esto hay que
impedirlo.
37. b4! <t>g6
38. lle7
El peon «f» ya no puede avan-
zar. Las blancas quieren llevar el
rey al centro. l,Sin embargo, era
necesario ceder la columna abier-
la «d» a la torre negra?
38. ... I[d8
39. b5!
Ancxo a la lcccion de A.
Yusupov y M. Dvoretsky
M Dvoretsky: la pieza «de
sabra»
Ya desde los libros de Nimzo-
vich se sabe que las piezas deben
conseguir y ocupar los puntos es-
trategicos importantes, y apoyarse
en ellos, donde habitualmente es-
tan mejor situadas.
En la lucha por un punto deter-
minado generalmente se procura
cambiar esa pieza. Pero a veces
hay que aplicar una estrategia
completamente distinta: si median-
te el cambio no se consigue recon-
quistar el punto en cuesti6n, en-
tonces hay que renunciar al cam-
bio (pues la «principal altura» solo
puede ser ocupada por una pieza
enemiga, y la sobrante se muestra
inutil), Vay a mostrar ahora algu-
nos ejemplos sobre este tema.
39. ... ch
40. cb ab
41. a6 b4
42. a7
Las negras abandonan. Una so-
bresaliente victoria estrategica.
Espero que haya advertido lo
util que puedc ser la claboraci6n
de cuadros posicionales, tanto en
el aspecto ajedrecistico puro como
en el aspecto psicologico-ajedrecis-
tico, para el analisis de las partidas
propias o el estudio de las debili-
dades de otros ajedrecistas.
59
El sentido de 37. b4! ahora esta
claro.
bio directo del rey hacia el centro
y gana espacio en el flanco de rey.
36. ... gS
La ultima sutileza. Aunque Ia
posicion esta ganada, no hay que
dejarse guiar por otro tipo de po-
siciones parecidas para realizar Ia
ventaja. Hay que encontrar el ca-
mino hacia la victoria mas preciso,
el mas «limpio».
98
32. ... <t>g7
33. 'W'd6!
Lo mas sencillo y preciso. Des-
pues del cambio de <lamas la torre
blanca penetra en la septima fila.
33. ... Itb8
34. t'f'xc6 be
35. lI d7 li)e8
A 35 .... li)a8 sigue la evidente
36. c5, y el final de torres es deses-
perado para las negras.
36. g4!
Una cuidadosa decision posicio-
nal. Abre una «ventanilla», el cam-
Las piezas negras estan muy
oprimidas. A su vez las blancas
ocupan la columna abierta «d».
Sohre el tablero hay una domina-
cion digna de Petrosian o Karpov.
La lucha practicamente ha termi-
nado.
29. c4 de
30. li)b6 lI xdl
31. lI xdl lle8
32. fe
po estorba en la columna «c» a las
piezas pesadas negras. ·
La conclusion de la partida es
un triunfo total del plan blanco.
28. ... li)c7
Una trampa primitiva: 28. li)b6
li)d5, y las negras van al encuen-
tro del cambio de caballos. Dolma-
tov no se desconcierta. El persigue
consecuentemcntc su objctivo
principal, restringir al caballo ne-
gro.
101
O KARPOV e OOLMATOV
Amsterdam, 1980
Por tanto, las blancas dcben
considerar su «propio» juego, por
ejemplo, 27 . .taS! (que debilita el
punto c6 · y los peones negros del
flaoco de dama; la torre no pucde
rctirarse dcbido a 28.J.a4), 27 ....
b6, 28. J.c3 lo4e5, 29. lod4! con
la intencion de a2-a4-a5. De csta
manera, las blancas tendrian mejo-
res perspectivas.
Pero en su lugar eligi6 27.
J.c3?!, lo4e5, 28. J.d4 b6, 29. a4
(era mejor 29 . .tc3), .tf6 (amena-
za 30 .... loxO+), 30. loxeS .txeS,
31. J.xeS loxeS, 32. aS g6.
Las· negras ban. cambiado sus
piczas imitilcs por las activas dcl
cnemigo. El alf d y el caballo blan-
.co que permanccen sobre el table-
ro son pasivos, y el contrario ya
tiene la iniciativa, Las negras co-
metieron un error posicional ana-
logo en la siguiente partida.
Las blaocas disponen de venta-
ja de espacio, y las negras tienen a
su disposicion el fuerte punto e5,
a dondc ticndcn los caballos y cl al-
fil de casillas negras. Esto sigoifica
que las blancas no pucdcn luchar
por esta casilla, y tampoco deben
capturar una pieza oegra, pues las
otras dos bay que considerarlas
«superfluas»,
61
O DOLMATOV
e ROMANISHIN
Minsk, 1979
2.
O DVORETSKY
e VADASZ
Wijk aan Zee, 1975
11. Wa4 J.h3
(11. ... lod8!?.)
12. J.d.2 J.xg2
13. ,t>xg2 rs
14. llael
(Seria err6nea 14. b4?, a la que
sigue 14. ... f 4!, y se adviertc la
mala situacion del caballo blanco
en c3. En todo caso era mas pre-
cisa 14. f 4, porque las negras a la
jugada de la partida podian haber
contestado con 14 .... g5.)
14. ... lll7
15. r4
Ahora las negras habrian igua-
lado el juego mediante 15 ....
lod8!, por ejemplo, 16. 'W><d7
llxd7, 17. e4 c6, 18. loe3 ef, 19.
gf fe, 20. de loe6, 21. rs toes o 16.
13. ... gf
14. b4 r4
Probablemente era mas fuerte
la sencilla 14 .... <t>h8.
15. gr rs
16. b5 <t>h8!
11. wh1 tods
Con excelente juego para las ne-
gras.
9a3 loe6, 17. b4 g5. En su lugar
jugo: 15 .... ef?, 16. gf lod8, que se
mostro como un error: 17. 9x d7
Jlxd7, 18. e4 c6 (o 18 .... fe, 19
llxe4!), 19. ef! cd, 20. ll><e8+
wl7, 21. llfel, y las blancas tieoeo
ventaja.
Sohre la base de los ejemplos
considerados se puede sacar la
conclusion de que en esta variantc
el caballo en c3 (si el otro perma-
nece en d5) esta mal situado. Si las
negras impiden el cambio de caba-
llos, reciben un juego excelente.
Una empresa completamente
inof ensiva.
100
1.
O GUFELD
e DVORETSKY
Borshomi, 1975
11. r4 J.h3
12. J.xh3 Wxb3
13. rs
tra el autor de estas lineas 10.
loec3. Las negras estan ante el
problema de cual de las dos ideas
posicionales razonables (que ya co-
nocemos por la partida anterior)
debe realizar: el cambio de los al-
files de casillas blancas o el retro-
ceso del caballo seguido de c7-c6.
Su eleccion resulta desaf ortunada:
10. .•. J.h3?!
11. lt)xr6+1 J.xr6
12. lodS J.d8
Las blancas han cambiado su
caballo «superfluo» y a la vez ha
hecho retroceder al alfil a una
mala posicion,
Siguio a continuacion;
13. J.d.2 J.xg2
14. it> x g2 rs
15. 9b3
Ahora las negras tienen que lu-
char con serias dificultades.
El analisis demuestra que tenia
que evitar el cambio de caballos y
jugar 10. ... loe8!, con la idea
J.e6-h3 o c6-d8 seguido de c6, con
lo que las negras no tendrian nin-
guna preocupacion. Vamos a ci-
mentar esta conclusion con dos
partidas:
IOl
E3
O BEGUN
e DVORETSKY
Minsk. 1972
Las ncgras no debcn permitir
que el caballo encmigo llegue a c4.
Est.a amenaza posicional se elimi-
na mediante 19 .... .A.bS. Ahora el
caballo no tiene ninguna perspec-
tiva en d2. Las negras considcran
lilb5-a6-<:5. Si 20. llhfl (con la
idea 21. (4), entonc.es 20 .... •r4!.
En la partida sigui6 20. h4 bS,
21. WgS W•gS, 22. hg ~a6con un
excelente final para las ncgras.
El
O DORFMAN
e TROIS
SamardL 1980
13. ~b3!. El ca.hallo est.a aqui
mejor situado. Dado que dos pie·
zas negras se disputan cl punto e4,
una de ellas rcsulta superflua, Las
blancas planean 14. •d4. DespuCs
de 13 .... llc8, 14. IJJ4 1Jb6, ll.
lilfcl 0.0, 16. ~es consigui6 uoa
clara vent.aja.
consigue impcdir el cambio, sino
quc tambiCn el caballo de c7 que-
da mat situado.» (E. Geller). Des-
puCs sigui613 .... rs, 14. er er, IS.
a4 a5, 16. bl lle8, 17 .. lal con
veot.aja blanca.
El
O GELLER
e CIOCALTEA
Malta, 1980
La jugada mis fuerte cs 13.
lod3!. «Por cste camino no s61o se
SOLUCIONES
Muevcn blancas
El :I ••••• ......... ••••• II•••• MJ ••• • II B 11111:10
Ill ril ~ D.UJ
II llllltWU ID
Mueven blancas
EJERCICIOS
las negras tienen esperanzas, por-
que el pe6n blanco «d» esta situa-
do en una casiUa de! mismo color
que su alfil. Esto significa que las
negras tienen contrajuego por las
casillas negras. Y en caso de cam-
bio de todas las piezas pesadas, el
final de alfiles podria ser tablas.
Ahora dcbe elegir entre 20 ..
llab8 y 20 .... lilae8. Con cuatro
torres en el tablero, el alfil blanco
se coloca en c6, y la movilidad de
las torres ncgras es decisive, para
tomar la columna «b», SOio es ne-
cesaria una torre. La otra torre
permanccc pasiva. Mientras tanto,
las blancas pueden doblar sus to-rres en la columna (<C)> y penetrar
por la sCptima fila. En consccuen-
cia, las negras cst3n obligadas a
cambiar un par de torres.
20 .... lilae8!, 21. .i.c6 ll•tl,
22. ll•el llb8,23. Wc3+.Wr6,24.
l!M6+ <l1•!6, 25. b3 llb4,' y las
negras disponen de buenas contra·
chances.
I02
Las blancas disfrutan de un
sano pe6n de mis. Sin embargo,
O NEI
e DVORETSKY
Jarkov, 1967
Lajugada 34 .... ti:le7?, que pro-
pone el carnbio de caballos (con
ello desaparece el caballo blanco
sobrante b4), rue un error esrrate-
gico. DespuCs de ,JS. lh6 Wd7,
36. 1!1'4 lil•dS, 37. lil•dS 1.e7,
38. lUal .t.18, 39. Wel llc6, 40.
ll6a3! llc5, 41. J:10! a-o, 42.
W•fJ las restantes piezas ncgras
son pasivas y cstaJl aisladas. A con-
tinuaci6n las blancas iniciaron el
ataque dcfinitivo al rcy. Por cl con-
trario, las negras habrian recibido
un jucgo igualado mediante 34 ..
e4!. Pues las blancas lendrian que
considerar que despuCs de
WTS-<:5-04 su Unica dcbilidad real,
el pe6n c4, esta amcnazado.
Hasta ahora hemos considcrado
casos en los que dos caballos «se
disputaban» una casilla. Pero tam·
biCn otras piczas pueden estar «de
mis».
el cstudio de sus partidas no per-
tenece a mi programa. Empieza
con la teoria de Steinitz. Mi opi-
nion es que sus lecciones se descri-
ben en dos libros, uno de Lasker:
«Manual de ajedrez», y otro de
Euwe: «Lecciones de ajcdrez».
Aaimismo, es muy intcreaanto un
raro libro de Znosk<>-Borovsky,
«Tcoria del medio jucgo en aje-
drez». En el SC incluycn los meto-
dos de valoraci6n de la posicion de
su tiempo. Hoy en su mayoda es-
tan olvidados.
Los ajedrecistas anteriorcs a
Steinitz pensaban que la sucrte de
lo que sucedia en el tablero solo
dependia de ellos, quc era suficieo-
te la propia preparaci6n y un alto
Divel creative, Entonces scria evi-
dente lograr la iaspiracien y en-
contrar una combinaeion genial.
Por aquel entonces se jug6 la
«partida inmortal» entre Anders-
sen y Kicseritzlcy (que de ningun
modo esta librc de errores ni resis-
tiria sin critica un analisis profun-
do). Steinitz fue el primero que
pens6 que habia gato encerrado, y
se interes6 por ese problema. Lle-
go a la conclusion de que no siem-
pre era posible realizar una combi-
naci6n genial en cada momento.
Su realizaci6n no solo dcpendia de
la genialidad deljugador, sino tam-
105
Hace algun tiempo le pregunte
a una ajedrecista con talento, que
opini6n tenfa de las partidas de
Alekhine. Ella me respondio:
«iPara que voy a estudiar la obra
de Alekhine, si nunca voy a jugar
contra el?» De lo que se deduce
que s61o vela las partidaa de sus
adversarias. Estoy convencido de
que las perspectivas de esa ajedre-
cistas con tal postura eran muy J.i.
mitadas.
lPor que son necesarios los cla-
sicos? Voy a procurar aclararlo.
El ajedrez moderno empieza
con la teoria de Wilhelm Steinitz.
Antes de el bubo maestros muy
fuertes como Philidor, La Bour-
donnais, Morphy, etc., pero Stei-
nitz fundo el principio del juego
posicional,
Como eotreoador lo mas impor-
tante para mi son los resultados
practices de mis alumnos. Por tan-
to, me interesa el estudio de los
clasicos desde el punto de vista del
ajedrez. practice, En ese campo
tengo un determinado programa
de trabajo, probablemeote subjeti-
vo, que recomiendo a los alumnos
que entreno.
No me interesa mucho la histo-
ria del ajedrez antes de Steinitz,
aunque naturalmente Morphy fue
un ajedrecista de alto rango. Pero
4. IOIU IL UTUDIO DI LOI CWICOI
Mijail Shereshevsky
107
7. ..• h6
8. 1.h4 ffaS
del material ganado, sino que las
piezas deben presionar sobre la
posici6n enemiga. Debe pasar a la
of cnsiva y correr algunos riesgos,
pero estorba al enemigo para que
no maniobre con facilidad.
La dama blanca desde la casilla
a6 atacaba al peon c6 e impedia el
reagrupamiento 'We6, iod7,
lob6(e5) y ioc4. La jugada correc-
ta era 15. 01. Las blancas deben
contar con la respuesta I[ a8, pero
entonces puede llevar la dama a
c4. El quid de la cuestion consiste
en mantener a toda costa el ataque
de la dama blanca al peon c6.
Rccucrdc la variantc Najdorf de
la Def ensa Siciliana, cuando las
negras capturan con su dama el
pe6n b2 y dc1puc1 va a a3. Esta
dama preocupa al adversario. Se
encuentra en una posici6n peligro-
sa, pero estorba al enemigo para
que maniobre con libertad.
Ahora le muestro una posicion
que procede de la defensa Rago-
zin.
Despues de las jugadas 1. d4
iof 6, 2. c4 e6, 3. /of3 d5, 4. ioc3
J.b4, uno de los planes mas mo-
Iestos para las negras consiste en
S. cd ed, 6. i.gS.
Por lo general, las negras con-
testan con el contraataque c7-c5, y
rnientras hace la jugada preventiva
6 .... h6. Pero tambien se puede ju-
gar de otra manera: 6. ... c6.
Despues de la 16gica 7. e3 sigue
7 .... Wa5, pero tambien es util
h7-h6.
Juegan las blancas
El blanco dispone de un peon
de ventaja, pero el negro tiene ven-
taja en el desarrollo. Contemos Jos
tiempos: las blancas jugaron e4:
una jugada, ioc3; dos, el enroque;
tres, la dama ha ido a a6: son dos
jugadas mas; en todal cinco.
Las negras disf rutan de mas
tiempo: las jugadas de peones g6,
d6, be: tres, llc8, Ite8, 1!P'd7, i.g7,
64
O NIMZOVICH
e CAPABLANCA
San Petersburgo, 1914
iof6, el enroque: son seis mas (na-
turalmente no todos son equivalen-
tes, por ejemplo, llc8).
Recuerdo que en absoluto debe
emplearse este calculo. Se com-
prende, con un rapido vistazo, que
las negras tienen ventaja de desa-
rrollo y las blancas un peon mas.
El peon e4 esta atacado, y las
blancas se preguntan como debe
protegerlo. Se puede hacer Wd3,
al mismo tiempo la dama abando-
na una posicion expuesta, pero
tambien puede jugar ltel o f3.
Nimzovich eligi6 IS. Wd3 y per-
di6 la partida de una manera muy
instructiva.
Capablanca respondi6 15. ...
'itc6, ataco de nuevo el pe6n e4 y
oblig6 a las blancas a rcalizar otra
jugada def ensiva. Despues el ju e-
go transcurri6 por los cauces del
moderno Gambito Volga: el caba-
llo salt6 de d7 a c4, y las torres
ocuparon las columnas abiertas
«a» y «b», Las blancas no pudie-
ron soportar esta presion. Despues
sigui6:
16. f3 iod7, 17. 1.d2 ioeS, 18.
1!fe2 ioc4, 19. llabl lla8, 20. a4
it)xd2, 21. 1!t'xd2 1i'c4, 22. 1Udl
lleb8, 23. 1!t'e3 llb4, 24. 'trg5
i.d4+, 25. ~hl llab8, 26. I[xd4
1!fxd4, y las negras materializaron
en el transcurso de la partida su
ventaja de calidad.
La explicacion correcta la en-
centre por primera vez y por ca-
sualidad en el librito de Znosko-
Borovsky. El autor escribe que si
el adversario dispone de ventaja en
desarrollo, en ningun caso hay que
disponer las piezas en la def ensa
dos directamente, sino tambien
por los cambios de piezas o un nu-
mero excesivo de jugadas con una
pieza, Hoy en dia, naturalmcntc,
nadie cuenta esos tiempos, sino
que el ajedrccista obscrva la posi-
cion y evalua visualmente la venta-
ja de desarrollo de uno de los ban-
dos. La valoracion de la posicion
y el trazado de un plan tambien
partian de esos trcs momentos. Un
metodo parecido tambien podria
ser util en la actualidad. Veamos
un ejemplo de ello.
106
bien de las particularidades de la
posicion. Habia situaciones en las
quc el ingcnio solo de un maestro
no podia provocar unit combina-
cion. Esto incite a Steinitz a exa-
minar las diferentes posiciones, y
empez6 a fundar las !eyes del jue-
go posicional. Pero su gran descu-
brimiento (y yo lo subrayo) es que
una partida de ajedrez se puede ju-
gar segun un plan dcterminado,
que se pueden programar las ac-
ciones. Y a su vez el plan depende
de la valoraci6n de la posicion,
Steinitz desarroll6 muchos prin-
cipios de! juego posicional. La ma-
yoria han pasado la prueba del
tiempo, algunos no. Pero su prin-
cipal pensamiento, que se debe ju-
gar segun un plan y que este de-
pende de la valoracion de la posi-
cion, nadie anterior a el lo habia
comprendido, y sin duda es correc-
to y esencial para el desarrollode
la teoria del ajedrez.
Por aquel entonces las caracte-
risticas del metodo para evaluar
una posicion eran muy parecidas a
las que se describen en el mencio-
nado libre de Znosko-Borovsky.
En el se distinguen tres factores
esenciales, que influyen en la valo-
raci6n: la preponderancia de fuer-
zas (lo que hoy llamamos ventaja
de material), la ventaja de tiempo
(bajo nuestra comprensi6n la ven-
taja en el desarrollo) y la ventaja
de espacio. Si un ajedrecista habla-
ba de! tiempo, se ref eria a los tiem-
po ganados en la posicion. Suce-
dia que un bando habia hecho seis
jugadas, y el otro diez. Esto se ba-
saba no solo en los tiempos perdi-
109
salva, Por tanto, intentamos jugar
activo y aprovechar las piezas que
ya estaban en juego. Examinamos
11. a3 Jlc8, 12. b4. Si las blancas
consiguen expulsar a la dama ene-
miga, entonces despucs de 13.
Wd4 tienen posibilidadcs de termi-
nar el desarrollo y realizar su peon
de vcntaja Y en caso de 12 ....
Jlxc4, 13. ba consiguen un mejor
final. Aun ticncn un peon de mas,
y aunque pierdan cl peon a5, su su-
pcrioridad en el centro lcs pcrmitc
terminar rapidamente el desarro-
llo.
Vemos que aunque estas ideas
nacieron hace · mucho ticmpo si-
guen siendo utilcs para la practica
actual: con ventaja de material y
retraso en cl desarrollo no hay quc
desarrollar piezas, sino procurar
algun disgusto al adversario. En
otras palabras, no hay que resig-
narsc a una def ensa pasiva, Esta
conceJ>:ci6n hoy ya csta olvidada
Tambien son intcrcsantcs las ideas
de Znosko-Borovsky rcfcrcntes a
las posiciones con ventaja de espa-
cio. El manifestaba el pensamien-
to filosofico, de que no debia au-
mentarse la ventaja de espacio,
que lo principal era mantenerla.
Tarde o tcmprano llegaria el mo-
mento critico en el que el adversa-
rio intentaria liberarse. Habia que
estar bien preparado para cuando
llegara cse momento.
Znosko-Borovsky tambien da
en su libro rccomcndacioocs de
como comportarse cuando sc tie-
ne desventaja de espaeio. Aconse-
ja avcriguar que pieza csta peor
colocada y que planea el adversa-
Al principio pensamos que la
posicion blanca era insuficiente. Si
ahora desarrollamos alguna pieza
(11. lbf3 u 11. .te2), las negras
respond en 11. . .. lI c8 y desarro-
llan un fuerte ataque.
Pero nos acordamos del enun-
ciado de Znosko-Borovsky. Las
blancas disponen de un pe6n de
ventaja, pero estan retrasadas en el
desarrollo. Sin embargo, el desa-
rrollo de otra pieza ahora no las
66 •••••• ....... ,., .••• ,.
• 8811. ......
• m D • 80. 080 u. • m~mn
se adelantan a la intenci6n de su
adversario. Capturar el peon b7 es
sencillamente imposible, ya que
despues de 8 .... lbe4, 9. WxaS 0-0
las blancas caen bajo un ataque
aniquilador. Y, por otra parte, las
negras quieren tomar la miciativa
mediante lba6 y lt)xc5.
Es dificil aconsejar a las blancas
una jugada mejor que 8 . .te5. Con
ella toman bajo control la diagonal
al-h8 y crean la amenaza de cap-
tura del peon d5.
Supongamos que las negras res-
ponden en concreto 8 .... lba6, 9.
cd e-es, 10. Wc4. La terrible
amenaza 11. b4 solo se puede pa·
rar con la maniobra 10 .... /oa6.
la jugada correcta es 12. ... lI g8.
La dama debe pennanecer en c3 .
Ahi se encuentra en una posicion
extravagante, pero en esa posicion
incomoda a su enemigo. Por ejem-
plo, en caso de 13. WhS surgen
buenas chances de contrajuego
para las negras: 13 .... .tg4, 14.
1fxh6 .tf5, ya 15. JI xb7 sigue 15.
... 1fcl+, 16. ct>e2 .tg4+. Todo
esto es muy peligroso para las
blancas.
Por desgracia, el primer jugador
dispone de la jugada 13. g3!, que
plantea dificiles problemas. A 13.
... .tg4 sigue 14. .te2, y la posi-
cion negra es mala. Sin embargo,
aparece una debilidad cronica.
Por tanto, las negras deben ju-
gar asi y no de otra manera. No re-
troceda y procure oponer resisten-
cia al enemigo si ya ha mostrado
sus fuerzas. Comprenda que no le
resulta facil decidirse por g2-g3,
porque despues de .tg4 sigue el
cambio forzoso de alfiles y se de-
bilitan las casillas blancas. Y el mi-
mero de piezas sobre el tablero dis-
minuye, lo que no resulta agrada-
ble si se tiene un peon menos.
Examinemos ahora una varian-
te de la Defensa Griinfeld.
Despues de 1. d4 lbf6, 2. c4 g6,
3. lbc3 as, 4 . .tf4 .tg7, 5. e3 es,
6. de 9a5, hay una jugada poco in-
vestigada, 7. \llb3. (En realidad no
es suficiente para conseguir venta-
ja.)
La idea de las blancas consiste
en cambiar las damas mediante
1fb5. Analice con mis alumnos la
posicion y debatimos la interesan-
te respuesta 7 .... i.d7. Las negras
108
Si ahora las negras retiraran su
dama, por ejemplo, por a3 a e7,
caerian bajo un ataque muy desa-
gradable. Deben intentar molestar
al adversario con las f uerzas que
tienen en juego.
Si examinarnos la situacion, lle-
gamos a la conclusion de que aqui
Ahora las negras plantean la
amenaza posicional .tf5, seguido
de 1f c2. Si consiguen cambiar las
<lamas, por ejemplo, 12 . .te2 .tf5,
13.0-01fc2, la iniciativa blanca se
apaga. Por tan to, 12. lI bl sin
duda es la jugada correcta. Las
blancas no dejan salir al alfil ene-
migo y a la vez que colocan su to-
rre en una posicion activa la qui-
tan de! ataque de la dama enemi-
ga.
Ahora las blancas pueden elegir
entre ofrecer un peon mediante 9.
.txf6 o pasar a una defensa pasi-
va, digamos 9. 1'b3 lbe4. Esta cla-
ro que en el ultimo caso las negras
no tienen problemas.
9 . .txf6
10. be
11. lbdl
111
Las blancas disponen de la pa-
reja de alfiles, pero su estructura
de peones en el flanco de dama
esta rota. Si las negras consiguen
desarrollar el plan tipico en estas
posiciones: J.a6, loc6, tf a4, loa5,
ganara cl pc6n c4 y con cllo In par-
tida,
Siguiendo los principios genera-
les del ajedrez en la apertura, de-
sarrollo de piezas, enroque, etc.,
entonces habria que jugar I. e3.
Me temo que en ese caso el plan
concreto de las negras triunf aria
sobre los principios abstractos de
las blancas que estarian perdidas.
Pero en la posicion tambien ao-
tuan otros principios cvidcntcs.
No es facil fonnular con palabras
lo que un ajcdrcciata 1icnto lntuiti-
vamente.
Con un estudio atento de la po-
sicion se puede establecer que las
negras no tienen · ninguna pieza si-
tuada en el flanco de rey. Por ello,
las blancas pueden realizar la juga-
da 1. g4!!, que cambia de raiz lava-
loracion de la posici6n. Esta ma-
niobra se corresponde con el prin-
cipio «atacar al adversario en su
punto mas debit». Es muy desagra-
dable para las negras la amenaza
J.g2. A 1 .... f g sigue 2. J.g2 loc6,
3. d5 y la posicion.negra se desmo-
rona. Si las negras juegan I. ...
J.b7, entonces despues de 2. llgl
las blancas desarrollan un peligro-
so ataque en el flanco de rey. Po-
siblemente la jugada 1. ... cd seria
la mejor decision para las negras,
llevando la partida a un final cla-
ramente peor.
Si el peon negro atin estuviera
adivinarlas. Esto es, procure jugar
como Rubinstein. Emplee para
una consideracion de ese tipo alre-
dedor de 45 minutos, y se le que-
daran en la cabeza muchisimas co-
sas mas que si hubiera empleado
cinco minutos en cubrir toda Ia
partida,»
Tarrasch escribio un libro muy
bueno con el titulo «La partida
modema de ajedrez». Por desgra-
cia hasta ahora no se ha publicado
en la URSS, aunque debe apare-
cer el pr6ximo aiio. Cuando lo
ley6, Kasparov emiti6 una alta opi-
nion sobre este libro. Aunque al-
gunos muestren a Tarrasch como
un dogmatico, esto no es justo. En
aquel tiempo lucho con Chigorin,
quc fuc cl Iundador de la escuela
rusa de ajedrez. A algunos compa-
triotas nuestros no les agrado y le
colgaron esa etiqueta.
Ahora veamos un ejemplo, que
demuestra la superioridad de una
aproximacion dinamica sobre las
consideraciones estaticas, Tene-
mos ante nosotros una posici6n
del conocido libro de Lipnizki
«Preguntas de la modema teoria
de ajedrez». Mueven las blancas.
netica,cuando hay alguna forma
de movimiento, y Dinamica, cuan-
do todo esta en movimiento. Tam-
bien se comporta asi la teoria de
Steinitz, que solo contiene una de
las partes de la «rnccanica teorica»
del ajedrez. Por desgracia, Steinitz
no consider6 la dinamica de la lu-
cha en el tablero, y tom6 todo bajo
u_~ aspecto estatico. Su compren-
sion es buena para muchas posicio-
nes, pero no para todas. lPero que
mas se le puede exigir a un solo
hombre? Steinitz rindio una consi-
derable aportaci6n a la teoria del
ajedrez.
Es muy interesante examinar las
partidas de Steinitz, pero debe
comprenderse que el trabajo de
sus alumnos ilustra mejor la .teoria
d~ Steinitz que sus partidas pro-
pias. Fue muy severo con su teo-
ria y no atendio a la dinarnica de
la lucha. Y esto le llev6 otra vez a
tristes resultados. .
Akiba Rubinstein fue un exce-
lente alumna de Steinitz. En su
«Manual de ajedrez», Lasker sos-
tiene la opinion de que las parti-
das de Rubinstein son un ejemplo
de la teoria de Steinitz. Ademas,
Rubinstein podia exhibir una exce-
lente tecnica en el final. En Ia se-
rie «Los mejores maestros de aje-
drez de! mundo» se incluye el ex-
celente libro «Akiba Rubinstein»,
de Razuvaiev y Murajvery. Reco-
miendo a todos mis alumnos que
lo estudien.
Les aconsejo seguir las partidas
de esta manera: «Si ha pasado la
apertura, cubra con un papel las
jugadas de Rubinstein, e intente
110
rio. Despues hay que mejorar Ia
posici~n de esa pieza e impedir las
mtenciones del enemigo. Todo
esto lo demuestra con ejemplos
concretos.
La teoria de Steinitz abarca di-
versos postulados, en parte convin-
centes, en parte menos. Tambien
habla sabre la ventaja de la pareja
de alfiles y sabre la mayoria de
peones en el flanco de dama (sin
embargo, la superioridad de peo-
nes en un flanco, como muestra la
practica reciente, no significa una
superioridad automatica, sino que
debe ir en union de otros compo-
nentes de la posicion).
Algunos de sus principios tie-
nen un caracter filosofico: «Si tie-
nes ventaja, estas obligado a ata-
car, a realizar un juego activo, de
lo contrario corres el riesgo de per-
der tu ventaja.» Esto ya no es aje-
drez puro, sino que esta proximo
a un principio filosofico. En con-
junto, la aproximacion a la valora-
cion de una posicion, ta! como la
sugiere Steinitz, merece una seria
investigacion. Es un capitulo muy
mteresante en la historia de! aje-
drez. Si es posible debe leer los vie-
jos libros, tener un contacto direc-
to con las ideas que haya publica-
do cualquier persona, con todo
aquello que haya desarrollado.
El defecto de la teoria de Stei-
nitz consiste en su inmovilidad. En
los institutos tecnicos se aprende
que la Mecanica te6rica tiene tres
partes principales: Estatica, Cine-
tica y Dinamica. Hablando en ter-
minos generales, Estatica es cuan-
do todo permanece en calma, Ci-
113
«Nunca se puede detcrminar el
plan para una partida completa
bajo cl motivo aludido por Reti,
porque ese motivo es escaso. Y
dado que abandona el fundamen-
to del aruilisis, para sacar conclu-
siones muy atrevidas y generales,
entonces sus considcracioncs se
muestran err6neas.»
Nos detendremos finalmentc en
dos grandes maestros del ajedrez,
Capablaoca y Alekb1ne, quicnes no
se atribuyeron ninguna influencia,
jugaron de forma completamente
diferentc, pero grandiosa. Sus par-
tidas son ejemplares hasta en nues-
tros dias.
iPor que hay quc cstudiar a Ca-
pablanca y Alekhine? Penscmos en
quc sc parccen aJ ajcdrez moder·
no. Supongamos que juegan dos
adversarios del mismo nivel, por
cjcmplo, Andersson y Hubner.
Uno desarrolla su plan de juego, el
otro lo advierte e mtcnta impedir-
lo. Como resultado del transcurso
del plan y de la defensa las blan-
cas consiguen una leve ventaja. Se
concibc un nuevo plan y como res-
puesta sigue un nuevo cootraplan.
Finalmentc, ambos caen en Zeit-
not, se rompe el transcurso Iogico
del combatc, y todo es incompren-
sible. Un ajcdrecista con poca ex·
periencia se las entenderia muy
mat con una partida de cstc tipo,
incluso para un maestro no cs fa-
cil.
Pero si, por ejemplo, jugara
Alekhine contra Tartalcowcr, en-
tonces la clasc de Alekhine es mu-
cho mas alta. El plan trazado por
el se sigue con facilidad. Pero Tar-
centro desde la base de la cadena
de peones, sino desde el final, y
esta idea se muestra muchas veces
correcta. Nimzovich dirigio su
comprensi6n en especial hacia la
def ensa francesa, pero tambien en
ella es conveniente atacar no el
principio, sino el punto mas alto
de la cadena de peones, jugando
r7-f6.
Un par de palabras mas sobre
los libros clasicos que merecen
atencion, Hace algiin tiempo la
editorial moscovita Fitzcultura pu-
blico el «Manual modemo de aje-
drez» de Richard Reti, Merece la
pena leerlo. En breve tambien se
reeditara su librito «Nuevas ideas
en ajedrez», que a mi me gusta
mucho. Muestra la posici6n hacia
el ajedrcz en el perlodo del hiper-
modernism 0.
Esta opinion en algunos aspec-
tos a veces era dogmatica, Aqui
tengo un ejemplo, en la manera en
que Reti comenta su partida con
piezas negras contra te Kolste (Ba-
den Baden, 1925). Valora la posi-
ci6n despues de 1. e4 lof6, 2. eS
lodS, 3. ltlc3 lox c3, 4. de como fa.
vorable para el. Como base Reti
toma las perspectivas de la supe-
rioridad de peones ( cuatro contra
tres) en el flanco de rcy. Escribc
que «con una elevada tecnica mo-
dema ha conscguido en la apcrtu-
ra una pequefia pero clara ventaja
posicional, que puede aprovechar
para ganar sin esfuerzo».
Lasker critica este punto en su
«Manual de ajedrez». Demuestra
don de podian habersc def endido
mejor las blancas y advierte:
una comparacion directa salio
triunfador Nirnzovich, pero esto
no significa la superioridad de su
estilo, de! hipermodemismo, ya
que Tarrasch era bastante mas vie-
jo y en esencia jugaba mas flojo
que en su juventud.
De los libros de Nirnzovich «Mi
sistema» y «La practica de mi sis-
tema», sin duda se puede aprender
mucho. Pero no hay que creer ne-
cesariamente, como muchos pien-
san, lo que esta escrito en ellos.
Nimzovich intentaba demostrar
que sus adversarios eran inf eriores
a el, y en la lucha con ellos queria
comprobar cualquier teoria.
Hace algunos aiios en la revista
«Ajedrez en la URSS» el maestro
moldavo Chebanenko public6 un
articulo muy bueno e interesante.
En la revista <<64» recibio una cri-
tica de ese articulo, si bien se tra-
taba mas de una pequeiia regafii-
na que de una critica, Chebanen-
ko no replico, y el tenia la razon,
En el articulo muestra sus dudas
sobre el principio de Nirnzovich,
de que hay que atacar una cadena
de peones por su base. Coloque-
mos la cadena de peones blancos
de la defensa india de rey: d5. e4,
B, g2 (los peones negros estan en
c7, d6 y e5). Nimzovich escribe
que las negras deben jugar f5, des-
pues, si es posible, f 4 y a continua-
cion poner en movimiento al peon
«g». La base de la cadena de peo-
nes blancos es el peon D O a veces
el peon g2. Pero nosotros conoce-
mos ejemplos en los que las negras
empieza con r7-f5, y despues con
c7-c6. Significa que no ataca el
112
en n, y no en f5, [una bagatela!,
no se podria considerar empezar el
juego con g2-g4. La ventaja esta-
ria del lado negro. El flanco del
rey, igual que. antes, no esta defen-
dido por ninguna pieza negra,
pero las blancas no pueden af e-
rrarse al peon f5. Por tanto, deta-
lles de este tipo son muy importan-
tes para valorar una posicion.
Despues de Steinitz aparecieron
en escena los hipermodernos (juna
palabra comical). Su concepcion
de! ajedrez estaba relacionada con
el centro. Steinitz suponia que es
bueno disponer de un f uerte cen-
tro de peones, y quien disponia de
ellos en general tenia ventaja. Para
ajedrecistas como Reti, Nimzovich
y Breyer, los principales represen-
tantes de la escuela hipermoderna,
subrayaron que no era necesario
disponerde un fuerte centro de
peones, que se debia abandonar al
adversario la mitad del tablero y
atacarlo con piezas. Surgieron
nuevas aperturas, como la Apertu-
ra Reti, y se ampli6 la concepcion
de otras antiguas, como la Apertu-
ra Inglesa.
Nimzovich desarrollo algunos
principios como la profilax.is o la
sobreproteccion. Como resultado
de la discusi6n entre «hipermoder-
nos» y «clasicos» se enriquecio el
desarrollo del ajedrez.
· Nirnzovich fue un enemigo irre-
conciliable de Tarrasch y de sus
opiniones. Lamentablemente per-
tenecian a distintas generaciones
de ajedrecistas. Sus puntos algidos
en la practica del ajedrez se desa-
rrollaron en epocas distintas. En
115
Aqui era posible seguir el ante-
rior ejemplo clasico y jugar 14 ....
.ib7.
Cambiando los alfiles de casillas
blancas, Lasker cuenta con apro-
vechar la debilidad de! peon b3.
Pero con ello el caballo enemigo
recibe el excelente punto c4. Po-
dria darse una excelente situacion
para las blancas con un f uerte ca-
ballo contra un alfil de casillas ne-
gras pasivo .. Vemos que estas juga-
das, a simple vista modestas (como
11. b3 6 14 .... .ia6) son de doble
filo y en un piano estrategico pue-
den ser peligrosas, y que ambos
a5
c5
1!fb6
.ta6?!
11 ....
12. J.b2
13. lUdl
14. ~cl
variante la partida Reshevsky-
Smyslov del radiomatch URSS-U-
SA, 1945, en la que sigui6 10 ....
.ib7, ll. Ildl a5, 12 . .id.2 lt)bd7,
13. lt)cl 1t'b6, 14. lt)b3 c5, 15.
J.e 1 : f d8, con un juego casi igual
y complejo.
Es interesante intentar evaluar
otra vez la · discrepancia con el
ejemplo clasico (esto sucedio
22 ai\os despues), Sin la jugada 10.
... lobd7 (en vez de 10 ..•• J.b7),
las blancas podrian probar ahora
la ruptura 11. e4. Por tanto,' no
esta claro que habria sucedido.
11. b3!?
Reti desarrolla el alfil por b2,
donde esta mas activo que en d2
(como jug6 Reshevsky). Sin em-
bargo, asi se debilita el punto c3,
como es obvio.
Es caracteristica y tipica de esta
b5
b4
e6
.ie7
().()
lt)bd7
5 ....
6. a4
7. lt)a2
8. ,!xc4
9. ().()
10. 1!fe2
O RETI
e LASKER
Defensa Eslava
1. en d5
2. d4 lt)f6
3. c4 c6
4. lt)c3 de
5. e3
Hoy raramente se juega asi. La
moda de aperturas de nuestro
tiempo da preferencia a la jugada
5. a4.
9.' ronda se encontraron los dos li-
deres, Lasker y el gran maestro
checo Richard Reti, La batalla,
que fue ganada por el ex campe6n
mundial, tenia una importancia de-
cisiva para el resultado de la com-
peticion.
Los comentarios a este encuen-
tro (tomados del interesante y
buen libro de B. Wainstein «El
pcnsador», quc csta dc<licad<? a I~
produccion de Lasker) en nu opi-
nion son insuficientes y no desa-
rrollan de forma correcta su con-
tenido. Por ello la partida, no solo
desde el punto de vista historico,
sino tambien desde el puramente
ajedreclstico, es muy interesante .
Por tanto, de nuevo le pido al lee-
tor que preste su atencion,
nada de su desarrollo se dirige al
estudio de esta preciosa herencia
(hablando claro: debe hacerlo). Y,
por tanto, un entrenador natural-
mente en cualquier caso debe es-
tar versado en los clasicos, si tra-
baja con jovenes.
Si se prepara para dar una cla-
se sobre las partidas hechas por los
grandes maestros del pasado, debe
haccrse pcrmancntcmente la si-
guiente pregunta: lQue provocaria
esta o aquella decision del adver-
sario, podria jugar mas fuerte? Po-
siblemente los alumnos tambien se
la haran. En los libros y comenta-
rios no se encuentra la respuesta a
todas las preguntas. A veces las
.ttlaraciones no son del todo satis-
factorias. Por tanto, se debe empe-
zar por comprobar las variantes.
La mayoria de las veces el analisis
subraya la correcci6n del juego de
la otra parte, y ayuda a compren-
der mejor sus decisiones, pero
tambien se encuentran caminos al-
temativos. Tambien sucede que en
ciertas jugadas o anotaciones tro-
pezamos con un error. Si un entre-
nador ha comprobado el material
con seriedad y atencion, en la cla-
se podra proponer nuevas e inte-
resantes ideas, y asimisrno precisar
una serie de variantes. Como re-
sultado se forma un cuadro de la
lucha en una partida examinada
tanto antes como despues de em-
pezar el trabajo.
La primera aparicion de Enma-
nuel Lasker despues de perder el
titulo de campeon mundial sucedio
en el fuerte tomeo intemacional
de Mansch Ostrau, 1923. En la
114
Una aproximacion modema a
los clasicos, entre ellos los ajedre-
cisticos, es una aproximaci6n crea-
tiva, a veces incluso critica. Y al
mismo tiempo atenta y seria. Todo
ajedrecista en una etapa determi-
Anexo a la leccion de M.
Shereshevsky
M. Dvoretsky: encontrar
nuevas ideas
takower no lo comprendia y, por
tanto, tampoco lo refutaba. Usted
ve el plan completo en su estado
puro. Por contra, de los grandes
maestros de hoy en dia de! tipo de
Salov, Hilbner o Andersson no se
puede observar un cuadro tan cla-
ro, porque la fuerza de sus adver-
sarios es tan alta como la suya. Por
tanto, tiene que dedicar horas de
estudio a la estrategia y al trazado
de planes de combate de los clasi-
cos.
Espero que se familiarice con la
herencia de los grandes maestros,
de Steinitz a Alekhine, que vea sus
partidas y que lea sus libros, que
he mencionado con anterioridad.
Entonces podra decir que conoce
el ajedrez de los clasicos en su
esencia. Naturalmente, tambien
estan Botvinnik, Smyslov y los
otros grandes maestros de su epo-
ca. Sin embargo, para una profun-
da comprension del ajedrez mo-
demo es muy importante poseer
una alta cultura ajedrecistica y en
primer lugar seguir un curso sobre
los clasicos.
23. _, loc3
24. llcl6?!
Unajugada natural, logica, pero
como advirtio el joven candidato a
maestro Maxim Bogulavsky, era
mas fuerte 24. lld7! lla7 y solo
ahora 25. lld6 9b7, 26. llel. La
torre en a7 esta peor que en a8.
Por lo demas, el rcsultado de la
partida tambien esta abierto des-
pucs de 26 .... la61. Por cjcmplo:
27. · lld7 llc7, 28. ~d6 •bs, 29 .
fodxf7. Ahora no scria buena 29.
... ,lxeS por 30. ltd8 \txd8, 31.
foxdS con la amenaza 32. •hs, y
en caso de 29 .... llaa7, 30. foh6!
'it>f8 (30 .... gh, 31. 'W'g4!), 31.
lohg4 ll xd7, 32. loxf6 las blancas
ticnen un f uertc ataquc. Sin em-
bargo, despues de 29 .... \tc8! el
cabaUo blanco termina su galope
por el campo enemigo (30. lod6
ll x d6; 30. ~h6 gh; 30. ll x c7
Wxc7).
0 27. foxf7!? J:lxc4 (pero no
27 .... c;f;,xf7?, 28. ltxd7+!), 28.
:xa6 Wxa6, 29. be c;t,xf7, 30. es
Wxc4, 31. ef gf, y las negras obtie-
nen una pequeiia compensacion
por la calidad pcrdida.
24. ... 'Wb7
25. llel
Ahora las negras deben contar
con 26. lld7. A 25 ...• lld8 sigue
117
24. foxc4 .txa}, 25. llxal foc3 y
la torre blanca se quedaria fuera
del juego.
Despues de la jugada de la par-
tida 23 .... Jlxc4, 24. ~xc4 .txal
ya no es tan agradablc debido a 25.
ed!.
23. e4
En estos casos suele ser muy util
abrir un respiradero para el rey,
por Jo que era seductor 23. g4. Sin
embargo, seguiria 23. ... ll x c4!,
20. ... .te7!
Si Lasker hubiera jugado 20 ....
lod5, habria visto la respuesta 21.
loe2. Con eUo la posicion perma-
neceria tranquila, y poco a poco se
notarian las inconveniencias de)
cambio de alfiles de casillas blan-
cas propuesto por las negras. A
proposito, podia producirse en la
partida una posicion aproximada-
mente igual, si Reti hubiera elegi-
do la modesta 21. loe2. En ese
caso habria conseguido las mejores
chances, Jo que no indica que el
error del plan negro comience con
la jugada 14, sino que solo es una
consecuencia de la erronea juga-
da 18.
Lasker provoca a su adversario
para que ef ecnie la activa manio-
bra locl-d3-e5, con la que las blan-
cas ocupan las casillas centrales.
Con ello el cabaUo negro obtiene
la posibilidad de afianzarsc co c3.
Aqui muestra Lasker su podcrosa
experiencia en la def ensa de posi-
ciones estrategicamente perdidas,
pues advierte que la buena coloca-cion de una sola pieza puedc ser
una tabla de salvacion, que por ese
medio puede neutralizar el ataque
de las piezas blancas, a simple vis-
ta amenazador.
21. locl3?!
Ya hemos hablado del esfuerzo
de ambas partes a regirse por sus
propios principios, sm embargo,
en este caso Reti deberia haber
sido prudente, en especial bajo la
presion de un creciente Zeitnot.
21. ... fodS!
22. lodes .tr 6!
Naturalmente era erronea 22 ....
f67, 23. llxd5!.
Con 22 .... ll f8?! es posiblc esta
variante: 23. e4 loc3, 24. lld7
lla7, 25. llxa7 \txa7, 26. loc6
•c7, 27. loxe7+ •xe7, 28. loxa5
Wc5, 29. loc4 '@d4, 30. llcl!
(pero no 30. llel o 30 .... foxa4),
30 .... 'l'xe4 (30 .... loxe4 no re-
sulta por 31. lldl), 31. 'l'xc4, y
las blancas tienen ventaja en el fi ..
nal.
cas podrian quitarle a las piezas
enemigas la importante casilla d5
mediante 20. e4!. Es peor 20.
lod3?!, a la que sigue 20 .... lld5,
21. e4 ll d4 con ju ego conf uso.
Y a la inmediata 20. e4 seria de-
sagradable 20. •b7; tambien es
mala 20. lt:ld3 a causa de 20. . ..
loe4 (d5) seguido de 21. ... loc3.
20. \tf3!
116
adversarios dependen de sus prin-
cipios, y en la lucha por la inicia-
tiva no se arredran por las debili-
dades en su propio campo.
15. de?!
En caso de 15 . .txa6!? •xa6,
16. 'f'xa6 Jilxa6, 17. lod3lasblan-
cas obtenian un final algo mejor.
Merecia atencion 15. lod2.
15. ... loc5
16. loeS .txc4
Era interesante 16 .... lod5!? se-
guido de 17 .... .tf6.
17. loxc4 'l'a6
Ahora las blancas debian tomar
medidas contra 17 .... llfc8 y 18.
... loxb3 y tarnbien pensar en el
desarroUo de su cabaUo c I.
18 . .td4 llfc8?
En mi opinion un error esencial.
Las blancas querian resolver sus
problemas mediante el cambio en
c5. Las negras podian mantener
alli el caballo, si hubieran jugado
18 .... lofe4! (o tambien 18 ....
lofd7), porque 19. f3 loc3, 20.
.t x c3 be seguido de 21. ... ll f c8
seria molesto para las blancas.
Seguramente Reti hubiera res-
pondido 19. lla2!, sin embargo,
despues de 19 loc3 (tambien
era posible 19 lilfc8, 20. llc2
ll ab8), 20. .t x c3 be, 21. llc2
ll ab8! (pero no 21. .. . .tf6?, 22.
e4), 22. ll xc3 .tf6 se producia un
juego completamente equilibrado.
19. ,lxc5! ,lxcS
En caso de 19. . . . ll x c5 las blan-
aunque el resultado probable seria
las tablas.
En el Zeitnot es casi imposible
realizar en esta partida una jugada
que lleve al rey a la esquina, pero
29. 'i!? h 11 le hubiera dado a las
blancas una ventaja decisiva. S.
Tarrasch ofrece esta variante: 29.
... .!od4, 30. Wxe5 .!i)xb3, 31. .!ob6
9c3 (31. ... 1t'cl, 32. Ilddl), 32.
't!fxc3 be, 33 . .!i)xa8 (tambien es
fuerte 33. lbxcS J:txc8, 34. l:tedl!
lbd2, 35. l:tcl, descubierta por Ilia
Makarev, que al igual que su ami-
go Maxim Boguslavsky participa-
ba en nuestra escuela de entrena-
miento ), 33 .... c2, 34. h3 (era lo-
gica 34. h4 o 34. g3), 34 .... cl 1f
(el final de torres despues de 34.
. .. lixa8,35. Jlc6cl9esdesespe-
rado para las negras), 35. ll xcl
.!oxcl, 36 . .!ob6 l:te8. Esta claro
que el peon de mas de las blancas
asegura excelentes posibilidades de
victoria (las anotaciones entre pa-
rentesis son mlas: M. Dvoretsky).
Las negras podian def enderse
con mas tenacidad: 29 .... l:td8 (en
lugar de 29 ..... -tld4), 30. Wxe5
(30. JI xdS JI -as seguido de
.!od4), 30. ... JI x d6, 31. Wx d6
119
70 ••••.••• ••• .\ . .\ . •. '..'._g .. : •• .,, .•. •'*'• A.lb.A •. JJ BAB. B
·-· ••DAU • • ·'a·m
tida (en el libro de B. Weinstein se
habla de un fuerte Zeitnot de las
blancas), que pudiera darnos una
informacion adicional, que seria
muy importante para una mejor
comprension de lo sucedido en el
tablero.
27. ... e5?
28. 1t'f5
Las blancas podian abrir un res-
piradero, si hubieran jugado 28.
h4!?. En caso de 28 .... lbxa4 se-
ria desagradable 29. lied 1 lH8
(29 .... lbc5, 30. lbb6), 30. lid?, y
el peon e5 esta atacado. A 30. . ..
'trc5 tiene la respuesta 31. li ld5.
A 28. ... ll d8 sigue 29. li x d8+
li x dB, 30. h5 h6, 31. lbe3 con in-
tencion de jugar lbf5 y 1!t'g4 o 30.
... lZ)xa4, 31. lial lbb6, 32 . .!oe3
con la idea 33. h6, 33 . .!of5 o 33.
li x a5. En todas las variantes las
blancas disf rutan de buenas posibi-
lidades de ataque.
La jugada de! texto, que plan tea
las amenazas 29. lid? y 29. 'fixes,
en esencia tambien es muy fuerte.
El defecto consiste en que sigue un
ingenioso contragolpe hace tiempo
preparado por Lasker.
28. ••• .!oe2+!!
(DIAGRAMA 70)
29 • ..tin?
Podia capturar el caballo, pero
despues de 29. Ir. xe2?! 1fxd6!, 30.
tfxf7+! ..tih8 (a tablas llevaba 30.
... c;!?xf7, 31. lbxd6+ 'i!?e6, 32.
.!oxc8 a-es, 33. <,!,fl lk3, 34.
lle3 Ir.xe3), 31. tfd5 el bando ne-
gro merece alguna preferencia,
Ahora las blancas querrian re-
forzar su posicion mediante 28. e5
seguido de 29. ~b6.
Una consecuencia logica de la
estrategia negra seria el golpe na-
tural 27 .... lbxa4!. A 28. liedl tie-
ne la sencilla defensa 28 .... lif8!,
29. ll d7 1!i'c5.
En todos los comentarios a esta
partida sc mucstra la conviccion
de que las blancas habrian ganado
mediante 28. e5 lbc3, 29. lbb6. S.
Tartakower da esta extravagante
variante: 28. e5 aas, 29. lledl
(lPor que no sencillamente 29.
llc6! ganando pieza?), 29 .... lbc3
(lY que pasa con 29 .... lbc3?), 30.
li d7! rs, 31. ef1.
Sesenta aiios(!) perrnanecio in-
variable esa impresion, en la que
influyo sustancialmente la valora-
cion de la estrategia de ambos ad-
versarios, hasta que en nuestros
dias el gran maestro A. Yusupov
mostro la posibilidad de una sen-
cilla defensa para las negras: 28 ....
llab8!. Y si 29. liedl, entonces
29 .... lbc5. Se rechazan las ame-
nazas, y el peon negro de mas per-
manece. Ahora las blancas deben
luchar por las tablas, y no les re-
sultaria facil, en especial bajo la
presion de un f uerte Zeitnot.
lPero por que no tomo el peon el
ex campeon mundial? Posiblemen-
te Lasker, un excelente tactico, vio
otra posibilidad de defensa, mas
sorprendente y mas bella, y ya no
quiso admitir otra, por tanto, no
calculo con exactitud todas las va-
riantes. 0 quizas influyo el Zeit-
not. Por desgracia, no tenemos un
cronometraje de! tiempo de la par-
118
26. lI xd8+ lI -es, 27. lbxa5 We?,
28. lbec6, y en conjuncion con la
amenaza e4-e5 las blancas pueden
consolidarse. Naturalmente, tam-
bien es posible aqui 25 .... lI a6 con
la variante que hemos mostrado en
los comentarios anteriores, pero
Lasker encuentra un camino mas
fuerte.
25. ... ,i.><c5!
26. lb><e5 'itc7!
Naturalmente no resultaba 26.
... lbxe4? por 27. lid7!.
En caso de 26 .... lid8, 27. lbc4
]Ixd6, 28. lZ)xd6 'fic7, 29. e5 la
ventaja estaria del lado blanco. Te-
niendo una puerta abierta, saca su
torre por la ruta e3-d3-d4-c4. En-
tonces el caballo c3 no seria peli-
groso. No amenaza nada e incluso
ocupa una casilla desde la que po-
dria atacarse al peon b3, la unica
debilidad en el campo blanco.
27. lbc4
No hay otra cosa. En caso de
27. lld7 W><e5, 28. 1!fxf7+ 'i!?h8 el
punto g7 esta cubierto, y a 27.
'i!fd3 sigue 27. lb><e4! (seria mala
27 .... lbd5?, 28. lbc4), 28. ll xe4
'flxd6!.
69 ••:1• •••
.. II m.1m.1 m. 01• m. ~. - . ~ ...... 8·lb·A·. •AM-~· ~ g ~ wru B. B. rQAr(,;)J, .. ~ ~ .... ~ ~
121
El
O KREJCIK
e PERUS
1906
La estructura de pcones no le
da al rey negro ninguna posibili-
dad de participar en la lucha. Solo
puede actuar con el alfil. Primero
veamos c6mo termino la partida.
SOLUOONFS
Muevea blancas
Mueven negras
F.JERCIOOS
En esta ocasi6n le propongo
ejercicios mas dificiles, no para re-
solverlos, sino para un profundo
analisis (con tablero y piezas)
En una posici6n muy aguda, y
ademas con apuros de tiempo, no
es sencillo pasar a la defensa y en-
contrar la mejor jugada. Yo creo
que los asuntos blancos no estan
perdidos, ni mucho menos. Podian
elegir entre 34. ll b6, para colocar
su torre detras del peligroso peon
pasado negro, y 34. h4 con la idea35. ILb6 6 35. h5 h6, 36. lle3 y
37. 1Ig3.
34. ... ILab8!
35. es b3
36. e6 re
37. lldxe6 lU8
38. Wes 'ftc2
39. r4 b2
40. lle7 1'g6
41. rs trr6
42. 1'd5+ <&>h8
43. llb7 Wc3
Las blancas abandonaron.
S. Tartakower indica la varian-
te 44. lHI 1!fe3+, 45. <&>hi 'Wei,
46. <&>gl h6!, 47. f6 ll x b7, 48.
Wxb7 ll xf6 con victoria de las ne-
gras.
El analisis ha demostrado que la
partida no estuvo libre de errores.
Pero en ella se desarrollo un com-
71 ••••••• •••••• • g •• •••• A•tfRAB B . . .. . B. 080.
RM D m
bate activo y arriesgado con am-
bos adversarios buscando la victo-
ria, y cada uno permancci6 ficl a
sus planes. El prccio de una sola
jugada era muy alto, y una impre-
cision (como 27 .... c5? 6 29. ~fl?)
podia dar un vuclco a la situaci6n .
En las competicioncs de hoy en
dia el juego de los grandcs maes-
tros, por desgracia, cs mas seguro,
y la sucrte de la partida depende a
veces s6lo de una sutileza en la
apertura. No creo que solo tenga
la culpa de ello el elevado nivel ge-
neral de la tecnica de juego. Para
un verdadero luchador, estoy con-
vencido de ello, tambien en la ac-
tualidad existe un amplio campo
de acci6n creativa, y aiin podre-
mos regocijamos muchas veces
con excelentes ejemplos de) arte
ajedrecistico.
120
(DIAGRAMA 71)
34. wrs?
32. <&>gl loc4
33. foxc4
A 33. foxa8 sigue 33 .... 1'xd6,
34. 9xd6 lo><d6, 35. lob6 (35. e5
loc4), 35 .... ILc2 (naturalmente no
la ofrecida por B. Weinstein 35 ....
llc6?!, 36. lod5 foxe4?? por 37.
loe7+), y debido a las amenazas
36 .... b3 y 36 .... foxe4 las negras
deben ganar.
33. ... 9xc4
9xd6, 32. foxd6 lod4. Si ahora
33. lle3, entonces 33 .... lld8 (se-
ria mas floja 33 .... lla6, 34. loc4
llc6 por 35. lld3), 34. e5 f6, 35.
f 4 f e, 36. f e loc6 con igualdad 6
34. lob7 lld7, 35. lld3 (35. foxa5
loxb3; 35. loc5 llc7), 35 ....
ll xb7, 36. ll xd4 <&>f8, 37. g3 llc7,
38. lld5_ llc3,.39. J:lxa5 J:lxb3 y
muy probablemente aparece un fi-
nal teorico de tablas «cuatro peo-
nes contra tres en el mismo flan-
co».
Pero en lugar de 33. lle3? era
mas fuerte 33. llbl. Latorre toma
el control de la primera fila, ya 33.
... ILd8 ya es muy fuerte 34. lob7.
Con un juego cauteloso las blancas
pueden contar con realizar su
peon de ventaja.
29. ... lod4
30. WxeS foxb3
31. lob6 lod2+!
[En este jaque reside la sal de la
combinacion!
123
E3
O TEICHMANN
e N.N.
Zurich, 1921
de las negras objetivamente no les
prometia ventaja. Aun mas, no es
dificil demostrar que debia llevar a
una posicion peor.
En respuesta a 17 d5 probe-
mos 18. e5! lt:le4 (18 de, 19.
.lc2), 19. 9xd8 J:lfxd8. La opi-
nion de Spielmann es que la. posi-
cion negra es favorable debido al
retraso en el desarrollo de las blan-
cas. Pero eso no es todo, la valo-
racion de la situacion depende en-
tre otros de Joa def ectos de la es-
tructura de peones negros. Si juga-
mos 20. b3 fS, 21. cd .txd5, 22.
loe3 .te6, 23 • .t><e4 fe, 24. llcl,
esta claro que a las negras les cs-
pera una dificil lucha por las ta-
blas.
En lugar de la efcctiva, pcro
desde un punto de vista objetivo
incorrecta ruptura, Spielmann po-
dia realizar una sistematica pre-
sion sobre el centro enemigo, y
despues de 17 •••. lle8!, _18. 0-0
.td7 podria seguir, por ejemplo:
19. lt:lc3 (no es jugable 19. e5 de
20. fe JlxeS, 21. Jlxf6 tfxf6 22.
tfxh7+ q;>f8), 19 .... ]Ixb2, 20. e5
.tc6!, 21. lt:ld5 .t x d5, 22. cd de,
23. fe tfxdS, y las negras ganan .
Las blancas podrian def enderse
mediante 19. llel .tc6, 20. ltlf2
(y ahora no pasa 20 .... ll x b2? por
21. e5), pero tambien en ese cas?
las negras disf rutan de una posi-
cion superior.
Las blancas abandonaron.
Hemos visto que este sacrificio
1fxc3
llde4!
9d2
ll4e6
llf6
11 xe l+
28 ..•.
29. W'fS
30. 1kf2
31. llgl
32. itg2
33 . .tf3
E2
O MIESES
e SPIELMANN
3. • partida del match
Regensburg. 1910
En el encuentro, despues de 17.
... dS?!, las blancas se decidieron
por aceptar la of erta del adversa-
rio: 18. ed J.xdS!!, 19. cd W><d5.
Spielmann, comentando esta si-
tuacion, escribe: «Ahora se puede
valorar el resultado del sacrificio.
Las negras tienen una pieza menos
(los peones doblados apenas se
pueden tener en cuenta), pero gra-
cias a las dos columnas abiertas en
el centro superan a su adversario
en el desarrollo. El ataque simulta-
neo al alfil d3 y el peon g2 impide
el enroque blanco. Ademas, las
blancas pierden un tiempo, si no
quieren reconocer mediante 20.
.i><h7+ y 21. 0-0, que deben con-
tentarse con la igualdad. Pero pa-
rece inverosimil que.las blancas si-
quiera intenten devolver el sacrifi-
cio. Por consiguiente, las blancas
pueden con tar· con un fuerte ata-
que sobre el rey enemigo atascado
en el ccntro, Esta es la reflexion
por la que me deje llevar, cuando
me decidi por el sacrificio. Sola-
mente la fe ilimitada en la fuerza
de mi posicion y en los principios
que rigen el desarrollo dan naci-
miento a la idea, pues hasta hoy no
8 .... fe, 9. fe .ie2. A 8. q;>e2 deci-
de finalmente 8 .... fe, 9. de d3+,
10. ~xd3 ,ixf3 seguido de 11. ...
,ixe4 (analisis de M. Dvoretsky).
conocia un ejemplo previo de tal
ruptura. A partir de ello deduzco
que a las blancas, a pesar de su p_1e-
za de ventaja, les resulta muy difi-
cil def enderse contra las potentes
f uerzas enernigas. Esta circunstan-
cia produce la recuperacion de al-
gunos peones en un sector deter-
rninado de! tablero. El transcurso
de la partida muestra que mi refle-
xion anterior, al menos desde un
punto de vista practice, se confir-
ma completamente.»
20.1!1g3 llfe8+, 21. .le2 llbd8,
22. lt:lc3 (22. ~fl Jlxe2!, 23.
q;,xe2 •c4+!, 24. q;>el lle8+), 22.
... -.dl+, 23. wn 1oc1S.
«Mas fuerte que 23 .... •><b2 .
En estas situaciones los peones de-
ben caer por si solos. Todo el pen-
samiento debe dirigirse al ataque.»
(Spielmann.)
24. llel lt)xf4
25. 'W'f2 lld4
26. g3 lt:lh3
27. 1!ff5 1fxb2
28. 1!fxh3?
La variante principal de Spiel-
mann es 28. lt:ldl! 1!1d2!, 29. 1!fxh3
llde4, 30. lt:lf2! :llxe2, 31. Jlxe2
1!fxe2+ 32. ~g2 h5!, y surge una
situaci6n conf usa con posibilida-
des mutuas.
122
Esta es la posicion de Zugzwang
que debian encontrar las negras.
Como antes, 8. fg hg seria mala
para las blancas. A 8. cJ?g2 sigue
72
gf!
.ic6
.id7
cJ?f7
.ig4!
· 1. ...
2. gf
3. ~b2
4. ~c2
5. cJ?d2
6. ~e2
Es desesperada 6. fg hg, 7. ~e2
. f5, 8. ef cJ?f6 u 8 .... e4.
6. ... f5!
7. ~f2 ~f6
l .... g3, 2. ~b2 .ic6, 3. ~c2
~fl. 4. ~d2 .id7, 5. ~e2 .ie6, 6.
~el .tc{ 7. ~d2 ~e7, 8. ~e2
.ie6, 9. ~fl f5, 10. ~e2 fe, 11. fe
~f6, 12. ~el (naturalmente no
12. ~f3? i.g4+, 13. ~xg3 .ie2).
Poco despues se acordaron las ta-
blas. -
Sin embargo, la fortaleza cons-
truida por las blancas se puede de-
rruir con un juego preciso. Ya era
erronea la primera jllgada I. . ..
g3?. El plan correcto de asalto con-
sistia, como pasa en situaciones se-
mejantes, en el Zugzwang.
de torres, estudia 1.000 o
2.000 posiciones, que ya estan pre-
paradas, y aprendc los metodos
tacticos y estrategicos.
Pero decididamente es mas
complicado estudiar el medio jue-
go. 1,Por que? Porquc no hay nin-
gun metodo claro, unifonnc, nin-
gun libro, que se pucda tener a la
mano y a traves de el dar cl salto
de jugador de primera a maestro.
Si se hubiera descubierto como
proceder en el medio juego, enton-
ces todo scria sencillo y f acil. Pero
no cxiste ningun libro, y tampoco
hay que esperarlo en el futuro.
Af ortunadamente se estima a los
ajedrecistas creativos y luchadores.
Cada uno de nosotros debe buscar
su camino, y no scria interesante
que todos actwiramos igual. Pero
la · creatividad siempre va unida a
la dificultad, por lo que es mejor
saber lo maximo posible.
Naturalmente, tampoco quiero
decir que no existe nada para el
trabajo sobre el medio juego. Se
pueden describir en lineas genera-
tes algunos caminos para su estu-
dio.
iQue tipo de caminos? Sobre
todoel estudio de los clasicos, de
las partidas de los principalcs
maestros del pasado. Con scguri-
125
Primcro un par de palabras so-
bre cl mcdio juego. Bajo mi punto
de vista, y no solo el mio, cl me-
dio jucgo cs la partc mas dificil de
la partida. Si considcramos un en-
cucntro en su conjunto, cntonces
el final abarca el 30 %, la apertura
el 20 %, y la mitad de todos los
acontecimicntos sucedcn en cl me-
dio juego. La complejidad del me-
dio juego no solo consiste en quc
en el actuan la mayoria de las pie-
zas, sino tambien en el estudio de
esta parte de la partida. Sobre esa
circunstancia quiero Hamar su
atencion.
Puede determinar con scguri-
dad como aprender una apertura.
Naturalmente necesita mucho
tiempo, pero si dispone de el,· el
problema esta resuelto. Lee los
manuales de aperturas, construye
una cartoteca, estudia partidas, de-
termina una serie de variantes, y
todo esta en orden: se puede do-
minar una apertura.
Tambien es relativamente senci-
Uo estudiar el final. Sobre su teo-
ria se han cscrito muchos libros,
remitansc al trabajo de Averbaj o
a la «Enciclopedia de finales» yu-
goslava; y no quiero cnumerar
otros libros. Si, por ejemplo, ticne
ncccsidad de aprender los finales
L YALOIACION DI LA NSICION I BICCION DI PLAN IN I. MIDIO
IUNO
Alexei Kosikov
6. g8'W'+ 1;e7
7. h8'W' 1;d6!
lComo hay que valorar esta po-
sicion?
En realidad, despues de 8.
i.xe6 loxe6 u 8. "Wf8+ 1;c7, 9.
1fxd8+ 'it>b7, las negras tienen
ventaja. Pero el candidato a maes-
tro, _Y. Nikonov, propone que la
partida es tablas, basandose en Jo
siguiente:
8. llg7! Wxd2!
(8 .... lob7?, 9 . .txe6 loxe6 IO
,w, 6 II ' . •xe + .. ; 8. ··· i.b7?, 9. Wxd8!
ll xd8, IO. 1fxd8; 8 .... be? 9
1fxd8.) ' '
9. 1tf8+ 1;c7
10. 1'xd8+ 1;b7
. Y las ne~ras no pueden eludir el
jaque contmuo.
124
Debido a la amenaza 5. h7+ las
negras aqui tendrian que capitular
(algunas fuentes historicas Io citan
asi). De hecho aun es pronto para
abandonar. Seria insuficiente 4 ....
'W'f8 por 5. h7+ 1;f7 (5 .... 1;xh7,
6. gf'W'), 6. gf'W'+ 1;xf8, 7. h81'+
1;e7, 8 . .txe6 lodxe6, 9. 1'xe5.
Sin embargo, como propone
Dvoretsky, aun es posible jugar.
4. ... 1td4!!
(Dejando libre la casilla d6 para
el rey.)
s, h7+ 1;f7
li)f7
li)xd8
, No vale I. ... ll xh6?, 2 . .txf7+
O I. ... be?, 2. llh8+!.
2. 'W'gS
3. 9d8+!!
4. h6
que.esta claro que hay que estudiar
las acciones del advcrsario.)
Por consiguiente, la posicion de
las piezas blancas depende de don-
de quiera jugar. Se podria intentar
aprovechar la mayoria de peones
en el flanco de dama. Entonces la
disposicion de las fuerzas deberia
apoyar la marcha de los peones en
esa direceion, Los alfiles se coloca-
rian en. e3 y O(g2), las torres en cl
y dl y la dama en e2.
Pero en ajedrez casi siempre
hay una eleccion, una altemativa.
Se puede trazar un plan completa-
mente distinto, el ataque al flanco
de rey. Es evidente que las negras
se enrocaran corto. Entonces el al-
fil blanco debe colocarse en d3 y
el otro en la diagonal al-h8. Natu-
ralmente, no se puede tolerar un
caballo blanco en d5 y hay que ex-
pulsarlo de a1li mediante la juga-
da c4. Si aspiramos a realizar un
ataque en el Oanco de rey, seria de-
seable colocar las torres en di ye l
y la darna en e2, o en su caso en e4.
Tengo a la vista la disposicion
de las piezas. Para atacar es inte-
resante realizar algiin juego abs-
tracto. Si se elige un plan, tambien
es necesario contar con las accio-
nes del adversario. i,D6nde juga-
ran las negras? Naturalmente, tam-
bien disponen de un plan, que esta
relacionado con el avance de los
peones e y f. Pero no es scncillo
realizarlo, porque las blancas pre-
sionan sobre el punto e6, y la ca-
silla central e5 esta controlada.
Otra posibilidad de juego negro
consiste (si como se ha visto antes,
las blancas rcalizan la jugada c4)
127
Hoy en dia las negras toman en
d5 con peon.
Determinemos la disposicion de
las piezas y el plan de las ultimas
acetones blancas y negras. (Creo
e6
d5
c5
~f6
~xd5
1. e4
2. d4
3. ~d2
4. ~gO
5. ed
6. ~b3 cd
7. ~b>< d4 J.e7
Es imposible imaginarse los
acontecimientos del medio juego si
se realizan jugadas aisladas y ca-
rentes de un plan estrategico, Si el
ajedrecista acnia sin plan, no con-
sigue un trabajo firme y no puede
alcanzar los resultados deportivos
deseados.
iEn que instante empieza el
plan? Debe trazarse ya en la aper-
tura, no con la primera jugada,
pero tampoco cuando la apertura
ya ha finalizado.
El plan de futuro en cl medio
juego depende de la situacion en
el tablero, de las piezas que perma-
necen en el. Sin embargo, la don-
de hay que dirigir ese desarrollo7
Depende del plan que se haya con-
cebido. En ajedrez sucede como
en la vida: todos dependen unos de
otros, la posicion de las piezas
debe seguir el plan propuesto, y vi-
ceversa.
malo y otro bueno. Se debe apren-
der el valor de las distintas combi-
naciones de piezas. Por ejemplo
torre y alfil la mayoria de las veces
cooperan mejor que torre y caba-
llo. Por el contrario, la dama actua
mejor con un caballo que con un
alfil.
El ajedrecista debe ser univer-
sal, y poder jugar las distintas po-
siciones con las mas variadas cons-
telaciones de piezas. Al mismo
tiempo es dificil nombrar a un
maestro de ajedrez que no tenga
una pieza preferida. Paul Morphy,
Bobby Fischer, y seguramente la
mayoria de nosotros, daban pref e-
rencia al alfil sobre el caballo. Pero
Chigorin o Petrosian jugaban mas
a gusto con una pieza ladina como
el caballo.
Veamos ahora tres partidas en
las que se desarrollan situaciones
comunes. En primer lugar, en to-
das se jugo la Defensa Francesa.
En segundo lugar, todas son muy
interesantes para mi. Y, en tercer
lugar, en ellas el alfil es el actor
principal.
La partida con la que empiezo
se jugo en 1974 en el Campeona-
to de Ucrania, en Lvov. Yo lleva-
ba las piezas blancas,.,.Y mi adver-
sario era Boris Kogan, maestro de
Lvov.
126
dad, los maestros de! pasado, en
general, jugaban peor que los de
hoy. No obstante, se puede apren-
der mucho de las partidas de los
clasicos. Entonces habia maestros
muy fuertes, y los otros ajedrecis-
tas eran claramente inferiores. Y
se disputaban partidas instructivas
entre grandes maestros y jugado-
res que no Jes llegaban a la suela
de los zapatos. Por eso podian tra-
zar planes claros y realizarlos con
facilidad. Hoy en dia no se puede
aprender mucho en ese sentido.
Por tanto, el primer camino, como
ya he dicho, es el estudio de las
partidas clasicas.
El segundo camino consiste en
el estudio de los metodos tacticos
y estrategicos, Mediante el analisis
de partidas o fragmentos, la reso-
lucion de problemas y combinacio-
nes, podemos adquirir esos meto-
dos.
La tercera direccion de trabajo
consiste en el estudio de las posi-
ciones tipicas. Puede determinar
con seguridad que es una posicion
tipica. Por ejemplo, posiciones con
el peon aislado, la estructura de
Karlsbad, la mayoria de peones en
el flanco de dama o en el centro ...
Si conoce en conjunto los pla-
nes caracteristicos, es sencillo to-
mar decisiones sobre el tablero en
situaciones semejantes.
Y, finalmente, el cuarto camino,
que quiero recomendarle personal-
mente, es el estudio de posiciones
con una determinada relacion de
fuerzas. Por ejemplo, hay posicio-
nes, en las que el alfil es mas fuer-
te que el caballo, o con un alfil
129
18. 9e3
Ahora la picza mas fuerte de las
blancas intervienc en el ataquc.
Aqui no es necesario profundizar
mucbo en las variantes, para des-
cubrir que la captura en f3 o d3 se-
ria muy peligrosa.
Por ejemplo, tomcmos las juga-
das 18 ed, 19. 9gS. La respues-
ta 19 g6 cs obligada. Abora de-
cide la suerte de la partida la sen-
cilla pero tranquila jugada 20.
ll•d3. Las negras adviertcn la de-
Quicn dice «A», tambien debe
decir «B».
17. ~f5 e4
pense en ella mucho tiempo,alre-
dedor de siete minutos. Sin embar-
go, mi adversario emple6 en su
respucsta 20 minutos. Intent6 adi-
vinar si era una oferta o un error.
Mientras, yo habia revisado las
variantes, y vi que tcnla garantiza-
das las tablas, si mi advcrsario
aceptaba el sacrificio. La intuici6n
me dijo que debia o podia haber
algo. Es como en la loteria, la ju-
gada lhcl no podia perder.
16. ... e5
Las negras recogen el guante y
aceptan el desafio. Sin embargo,
era mcjor cvitar cata jugada, quc
se muestra como un error decisivo.
Lu nearaa debfan haber jugado
a toda costa 16. ... If c8 y volvcr
con su alfd a la defensa de su rey.
En los pr6ximos acontecimientos
se notara mucho la ausencia del al-
fd.
Consideremos una serie de pre-
guntas y respuestas. Ahl va la pri-
mera tarea. La jugada 15 ....
~bd7, como ya ha visto, plantea
la amenaza e5, seguido de e4 .. Si
una torre ya estuviera en cl, en-
tonccs con 16 . .tbl (seguido de
Wc2 6 Wd3) se podria rechazar fa-
cilmente la amenaza. iPero que te-
nemos ahora?
iDeben retroceder las blancas
con el caballo a c2? Seguramente
habra pensado en esta jugada. Las
negras podrian responder 16. . ..
.id6. El caballo no estaria muy
bien en la casilla c2, teniendo en
cuenta la amenaza c5~4.
lSe debe jugar en su lugar 16.
a3?. A ella el alfil retrocede a d6.
lEntrcgamos una picza? 16. ~xe6
fe, 17. Wx e6+ csh8, lY ahora que?
Se amenaza ,ixf3. Esta posici6n
no me gusta.
El salto de caballo 16. ~g5 pa-
rece inofensivo. iQue amenaza?
Las negras responden 16. ... .id6
6 16 .... i:tfe8.
ise debe jugar 16 . .!bl?. Tam-
bien esta jugada es posible, ipero
que sucede entonces con la to-
rre al? iTiene que aguantarse? No
es util tener una pieza apartada.
io 16 . .ic2? Si, csto serfa uoa
soluci6n sencilla al problema:
.ic2, liacl, .!bl. Pero es una las-
tima derrochar tantos tiempos. En
ese caso las negras podrian organi-
zar su defensa: 16 .... llfe8, 17.
liacl Jlad8, 18 . .!bl .if8, 19.
9c2 g6.
Pero aqui jugue 16. Jlacl!, a
primera vista sencilla, y que enca-
ja en los planes de las blancas. No
Ambos bandos desarrollan sus
piezas segun la disposici6n estrate-
gica planeada. Pero nunca se de-
ben hacer las jugadas propuestas
de una forma mecanica. Ahora 14.
... lobd7 despues de 15. loxe6 fe,
16. Wxe6+ :n, 17. log5 llevarla
las negras a la derrota. lQue hacer
entonces? 14 .... loc6 no se corres-
ponde con el plan, pues el caballo
cierra la diagonal al alfi.l. Se podria
jugar lod7, pero primero hay que
impedir el golpe ~xe6.
14. ..• .ib4
Posiblemente aqui las negras no
disponian de ninguna elecci6n es-
pecial, pero jugadas de este tipo
hay que realizarlas con rnucha pru-
dencia. Primero el alfil donde me-
jor esta es junto al rey, y segundo
-esto lo entendera bien- en la ca-
silla b4 no esta muy bien. Esta
apartado del juego y se nota su au-
sencia en la disposici6n de piezas
planeada por las negras. Segura-
mente el segundo jugador contaba
con que el alfil permaneceria ahi
poco tiempo, pero se debe com-
prender que esta mal situado.
IS. lledl ~bd7
74 •••••• •.t•••.1•.1 , •• , •• •••• .Arl). B ·A·.i·l'LJ· All .WO.AO a •ll• m
128
8 . .id3 0.0
9. 0.0 16
No me molestaba el «vuelo de
reconocimiento» 9 .... lob4, pues
el alfil retrocede a e2, y el caballo
esta mal en b4. La «Enciclopedia
de aperturas» recomienda aqui 9.
... .if6, para dejar libre la casi-
lla e7 para la dama o el caballo.
10. c4 lof6
El caballo vuelve a la def ensa
del rey.
11. b3 1fc7
12. i:tel
Tanto las blancas como las ne-
gras proceden de acuerdo a sus
proyectos, pero tarnbien debe
prestarse atenci6n a las acciones
del adversario. El desarrollo «nor-
mal» 12 . .ib2 sencillamente es un
error debido a 12 .... e5 y 13. ... e4.
12. ... b6
13 . .tbl .ib7
14. 9'e2
en la preparaci6n de la ruptura
b7-b5. La dama se situa en la casi-
lla c7 y, para que no la molesten,
se debe realizar lajugada a7-a6. La
torre de rey probablemente va a
d8, y es 16gico desarrollar el alfil
de casillas blancas por b 7, el caba-
llo por d7 y la torre de darna por
c8. Con ello se consigue una dis-
posici6n de las piezas muy natural
en este tipo de posiciones.
Despues de que conocemos los
planes del adversario, las pr6ximas
jugadas casi no necesitan comenta-
rios.
131
ra con facilidad la solucion correc-
ta. Naturalmente, 24. Ild31. Las
blancas rechazan la amenaza 24 ....
li:lf3+, pero las negras no estan en
la misma situacion para parar Ia
mortal 25. ll g3+.
23. j,>ec5
A 23 fle7 decide Ia sencilla
24. "tlh6 f6, 25. J.>ee5 fe, 26. Ii'.d7.
24. ltd7 .. 1Cd7
Mi adversario estaba en Zeitnot
y ya se disponia a ju gar 24 .... 9c6,
pero en el ultimo momento retire
la mano. jQue lastimal En ese caso
tenia preparado 25 . .txh7+!
t,xb7, 26. Jlxn+. De nuevo todo
se basa en la f uerza de mi alfil de
casillas negras. Me habria gustado
mucho que la partida hubiera ter-
minado de esa manera, pero por
desgracia no todo sucede como a
uno le gusta. El adversario tam-
bien tiene una cabeza y procura
impedir nuestros planes.
25. J.xd7
Las negras no pueden tomar en
d7, las blancas ya disponen de ven-
taja de material, y algunas jugadas
despues ganaron sin dificultad.
La partida ilustra el conocido
af orismo de Tarrasch: «Si una pie-
za esta ma1 situada, toda la parti-
da esta mal.» El alfil es una pieza
de largo alcance, y no resulta difl-
cil colocarlo bien. Pero como pudo
ver, no siempre sucede asi.
La siguiente partida se jug6 en
la URSS en 1972. Esta vez yo te-
nia las negras.
En estas posiciones la principal
dificultad es la abundancia de con-
tinuaciones tentadoras. Es muv
20. 't!t'gS g6
Si se esta expuesto a un ataque,
el comportamicnto tipico es captu-
rar una pieza.
19. ... er
importante no desviarse y seguir el
camino recto.
lSe puede jugar ahora 21. c6?
Posiblemente, pero con ella se des-
peja Ia diagonal a3-f8, y el plan es
atacar el pun to g7. Mas tarde po-
dria ser un recurso util, pero eho-
ra es pronto.
21. 11h6!
El sacrificio de una segunda pie-
za destroza definitivamentc la po-
sicion enemiga. Si se rechaza me-
diante 21. ... ltlh5, despues de 22.
g4 \!ff4, 23. gh 1fxh6, 24. fi:lxh6+
it>IB, 25. c6, las blancas disponen
de una pieza de ventaja.
21. ... gf
22 • .txfS
Las blancas tienen muchas ame-
nazas: .t><h7+, i_xd7, Ii'.><d7 ...
Todas se basan en la potente fuer-
za del alfil b2, la pieza principal de
su bando. lPor que es tan impor-
tante esta pieza? Porque no tiene
oponente. EI alfil negro deberia es-
tar en g7, pero permanece en b4.
22. •.• ltle5
23. 1t'xf6
Ha llegado Ia epoca de Ia cose-
cha, las negras deben devolver lo
robado.
La pregunta es como deben
reaccionar las blancas a 23 .... f~.
lCon 24. f4? No, esta jugada sena
mala debido a 24 .... J.xc5+. lGol-
pearia con 24. Ii'.d71 A ella seria
desagradable Ia respuesta 24. . ..
ltlf3+.
Si se fija en el alfil b2, encontra-
dad, todo esta claro y las siguien-
tes jugadas pasan a un segundo
piano. Es de! todo logico que las
negras solo puedan mantener la
posici6n si el punto g7 esta cubier-
to por cl alfil. Si se separa al alfil
de la defensa del rey, su ataque sc
refuerza.
Las negras estan ante un proble-
ma muy dificil, para decirlo mejor,
insoluble. Sc amenaza 20. 1!t"g5.
lObserva ahora c6mo se nota la
ausencia del alfil en la def ensa, Io
necesario que es en la casilla f8?
Creo que aqui las negras ya com-
prendieron todo, y sintieron haber
efectuado la activa jugada 16 ....
e5.
lSe propone jugar 19 .... h6?
Esto apenas seria una salida a la si-
tuacion. En su caso se amenaza el
avance c6-c5. En un momento fa-
vorable siempre recupero la pieza.
No vamos a paramos aqui mas
tiempo, simplemente les muestro
corno transcurrieron los aconteci-
mientos. Solo observe una cosa:
basicarnente las negras pierden
por la mala posicion de una de sus
piezas, el alfil b4. Coloquese en f8,
y la valoracion de la posicioncam-
bia como de la noche al dia.
130
Si, parece natural 19. 1lg5 i.f8,
20. ltlh6+ i;!;>h8, 21. lt}xf7+ i;!;>g8.
A pesar de que las blancas dispo-
nen de un peon mas, no tienen
mas que tablas, porque tres de sus
piezas estan atacadas simultanea-
mente. Pero las tablas son una ga-
rantia, como yo ya habia previsto.
llugaria 19. i.bl? Yo responde-
ria 19 .... ef, 20. 't!t'g5 i.f8. Ya es
de! todo inof ensiva 21. ll x d7.
Muy bien, si ha encontrado la
maniobra 19. cS!!. No es facil ver-
la, pues el ataque se juega en el
flanco de rey. Alli se dirigen todos
los pensamientos y esf uerzos de las
blancas.
Si ha descubierto esta posibili-
bilidad de la diagonal al-h8. Se
amenaza ll x d 7 seguido de ltlh6+.
Tampoco es mejor para las ne-
gras 18 .... ef, 19. 't!t'g5 g6, y aqui
hay que despejar Ia columna «d»,
por ejemplo mediante 20. .tb I
con la amenaza ll xd7.
Las negras realizan la evidente
jugada unica 18 .... llfe8.
Le propongo la siguiente tarea:
[continue cl ataquc blanco a partir
del diagrama!
tarde realizar c6-c5, para aprove-
char la gran diagonal.
Las blancas debcrian baber ju-
gado sencillamentc 9. ~xc4. No se como hubiera respondido. Segu-
ramcote 9 .... ~b6. pcro quizas 9.
... aS, para no dejar que el caballo
blanco Uegara a la casilla a5.
Sin embargo, las blancas eligie-
ron 9. •a4, y se encontraron con
la respuesta 9 •••• 0b61. Lu negras
entregan el peon c6 y con ello
abren lineas para su alfd de casi-
llas blancas, y el peon c4 puede be-
neficiarse de ello.
10. 9xc6+ J..d7
11 •• e4 i.b5
El alftl ya muestra su actividad.
No es posible 12. 0-0 a causa de
12 .•.. c3. Pero las blancas deben
enrocarse; por tanto, su proxima
jugada es obligada.
12. lt)bt 9d5
El cambio de damas 13. 9•d5
~xd5, 14. ltlc3 en todos los casos
le da a las negras una posicion ex-
celente, tanto despues de 14 ....
~xc3, 15. be como despues de 14.
... lob4.
13. 9e3
La dama esta muy fuerte en d5.
Observe la poderosa batcria que se
puede disponer si cl alfd aparece
en c6. Naturalmentc seria deseable
permanecer con la dama en la ca-
silla central, y esto significa que
hay que tomar medidas contra
lt)c3.
l,Hay que cambiar para ello el
alf d de casillas negras por el caba-
133
l,Propone iniciar las operacio-
nes activas en el centro con 8 ....
f6? Pero en general una acci6n de
este tipo favorece al bando que
esta mejor desarrollado. En este
caso las negras apenas ban empe-
zado.
De la misma manera hay que
valorar 8 .... c5. Mire atentamente
la posici6n y se convencera de que
las blancas superan en el desarro-
llo a su adversario y ya estan pre-
paradas para enrocar. Por tanto,
una ruptura en el centro seria muy
peligrosa para las negras.
lQue hay que decir de 8 .... a5
con idea de J.a6? Como la inter-
pretaci6n acostumbra para estas
situaciones. El alfil esta bien situa-
do en a6, si no se ha realizado el
enroque. Pero si ya se ha hecho el
enroque, y la torre blanca se en-
cuentra en e 1, el alfil en a6 esta
marginado.
No vale la pena querer resolver
el problema de la posici6n median-
te calculos mecanicos de variantes.
Intentemos penetrar en ella, esto
nos ayudara a encontrar la correc-
ta Iinea estrategica,
J,Que es lo quc caractcriza a esta
posici6n? Las blancas ban cambia-
do su alfil, y las negras disponen
de la pareja de alfiles contra alfd y
caballo. l,Cual es la estrategia de
juego con la pareja de alf tles? Se
deben abrir diagonales para los al-
files, esto esta claro, cs lo basico,
Si usted juega con la pareja de al-
files contra alfd y caballo, debe
aprovcchar la fuerza del alfil
opuesto, del que no tiene adversa-
rio. Si consigue demostrar que el
alftl de casillas blancas es una pie-
za fuerte y no estatica, entonces
aprovechara correctamente la
fuerza de la pareja de alf des.
En la partida sigui6 8 .... de, una
jugada que yo ya habia preparado.
Pero no la hice para jugar final-
mente aS. Las negras pretenden
desarrollar su alfil por b7 y mas
gras tuvieron que superar bastan-
tes dificultades.
Una anotaci6n a la apertura: a
8. lob3, las negras pueden respon-
der: 8 .... a5, 9. J.g5 J.e7, 10.
J.xe7 1f'xe7. Despues de 11. Wd2
a4?, 12. lt)a5 Ila6, 13. c4 c5, 14.
cd ed, 15. 0-0, las blancas tienen
ventaja (Timoshenko-Panchenko,
Kishniov, 1975).
Pero en el encuentro Jalif man-
Monin (Leningrado, 1985) las ne-
gras pudieron igualar el juego me-
diante 11. Wb4!, 12. 0-0 (12. c3
'W'b5), 12 Wxd2, 13. lobxd2 c5,
14. c4 c6, 15. lob3 cd (M. Dvo-
retsky).
Surge la primera pregunta a
esta partida:
lC6mo deben reaccionar las ne-
gras a 8. c4?
132
O AGSAMOV
e KOSIKOV
Defensa Francesa
Orenburg, 1971
1. e4 e6
2. d4 d5
3. it)d2 lt)c6
Con frecuencia, en esta posi-
ci6n se emplean las continuaciones
3 .... lt)f6 6 3 c5. Pero yo creo
que la jugada 3 lt)c6 tambien es
correcta. Pienso que hay que recu-
rrir con mayor frecuencia a juga-
das de este tipo, porque las varian-
tes con 3. ... f6 ya estan muy ana-
lizadas. Pero ya es dificil encontrar
nuevas ideas en la apertura.
4. it)gf3 it)f6
5. e5 lt)d7
6. J.b5
Las continuaciones principales
son 6. lt)b3 y 6. J.e2. Pero tam-
bien se puede jugar asi,
6. ... a6
Una decision controvertida.
Merecen atenci6n las posibles al-
ternativas 6 .... J.e7 y 6 .... a5.
7. J.xc6
8. c4 be
No se puede recomendar esta
jugada. Era mas fuerte 8. lt)b3, y
despues ir a a5, y si las negras res-
ponden 8 .... c5, entonces es posi-
ble 9. J,g5 J.e7, IO. it)a5, con lo
que se fuerza 10 .... lt)b8. La posi-
ci6n blanca es pref erible. Dos afios
despues jug6 asl Lerner con blan-
cas contra mi. A pesar de que la
partida termin6 en tablas, las ne-
135
lLe gusta la jugada 18 .... 'if;id7?
L Y ahora que? lDoblaria las torres
y abandonaria a su suerte el flan-
co de rey? Esto no parece bueno.
los puntos b2 y b3 constituye un
factor decisivo.
(Posiblemente las blancas pier-
den aqui la iiltima oportunidad de
organizar una resistencia seria.
Debiajugar 17. •ss!, para ejercer
un poco de presi6n sobre cl Ilanco
de rey contrario y, dado quc el
peon· g2 esta cubierto, poner en
juego el caballo f3 -S. Dolmatov.)
17. ... J..e7
Una util jugada de desarrollo.
Para el adversario este juego es
muy desagradable, porque no sabe
quc amcnaza concrete hay y coma
debe responder.
18. h4
En caso de enroquc negro el
peon ya esta preparado para avan-
zar, con la vaga esperanza de con-
seguir algiin ataque.
Responda ahora a la pregunta
habitual: lC6mo deben reforzar
las negras su iniciativa?
Yo examine seriamente tres ju-
gadas candidatas: la jugada de de-
sarrollo 15 .... J.e7, la que ocupa
la diagonal 15 i.c6 y la impor-
tante jugada 15 llb8, que toma
con la torre la columna abierta. A
15 .... J.c7 las blancas podrlan res-
ponder 16. 11 b I.
No parece mala 15 .... llb8, 16.
11 b I ll b6, y si se qui ta el alfil, me-
jorar la estructura de peones ne-
gros con el cambio en b6.
Pero en la partida sc jug6 15 ....
J.c6!. Ahora a 16. llbl la respues-
ta 16 .... We4 es muy desagrada-
blc, pues no hay ninguna casilla Ji ..
brc para la torre en la columnn «b»
(si 17. llb2, entonces 17 .... J.a3).
Despues de 16. 0-0 ll b8 (pero
no 16 .... J..e7, 17. llbl We4, 18.
i.d2) las negras se aprestaron a lu-
char por la columna abierta.
Quiza piense que todo son me-
nudencias. Pero tarnbien detalles
de este tipo influyen en la valora-
cion de la posicion, facilitan la lu-
cha posterior, dificultan las accio-
nes enernigas y repercuten final-
mente en el resultado de la partida.
17. llel
Por si acaso, las blancas se pro-
tegen de 1te4. La dificultad de su
posicion consiste en que no se le
puede aconsejar nada, no se ve
ningun plan activo a su disposi-
cion. A 17. a4 (con idea de J.a3)
sigue 17 .... ll b3 (la comprobaci6n
de la importancia que tienen las
dos ultimas jugadas negras). Tam-
bien si se cambian los alfiles de ca-
sillas negras, el dorninio dela co-
lumna «b» junto a la debilidad de
el caballo blanco. lQue motivo es
el caracteristico para una posicion
de este tipo?
lLa pareja de alliles? Entiendo
que no, la ventaja de la pareja de
alfiles debe consistir en el alfil que
no tiene adversario, que aqui no
domina. Si el allil de casillas blan-
cas en esta posicion es fuerte, en-
tonces existe la ventaja de la pare-
ja de alfiles. Si el alfil permanece
pasivo, no hay ninguna ventaja
para las ncgras.
Quitemos un momento de! ta-
blero los alfiles de casillas negras.
Naturalmente, esto seria favorable
11 Ins blnncas, porquc cl alfl! cl cs
malo. Y, sin embargo, la posicion
negra merece preferencia, porque
cl alfil pucdc scr muy pcligroso. Lo
confirmo una vez mas, aqui no de-
ben contar con la ventaja de Ia pa-
reja de alfiles, sino con la de un al-
fil, el de casillas blancas, contra el
caballo enemigo. A pesar de todo,
la presencia de la pareja de alfiles
de las negras subraya la fuerza de
su posicion.
Prestemos atencion a una insig-
nificante particularidad de Ia posi-
cion: la columna abierta «b», Se-
guramente tiene sentido apoderar-
se de ella. Antes de tomar una de-
cision es util considerar las siguien-
tes jugadas.
lQuiza jugaria }5 .... c5? lQUe
sentido tiene? Usted quiere librar-
se de los peones doblados. i,Sin
embargo, mi peon c7 es peor que
el de c3? Esto no es comprensible.
Entonces las blancas obtienen la
posibilidad de tomar la casilla d4
con el caballo o el alfil.
134
La valoracion de la posicion es
clara: las negras estan mejor. Las
blancas no tienen oponente para el
alfil de casillas blancas, ya que lo
cambio en c6. Es mas fuerte que
Las jugadas en el horde del ta-
blero no pueden ser buenas si no
estan unidas a una idea razonable,
que en este caso consiste en cam-
biar el caballo propio por el de c3.
Ademas impide la realizacion del
enroque inmediato por 14 .... c3.
14. lbc3 lbxc3
15. be
En el ajedrez sucede como en la
vida. Hay cosas que se deben ha-
cer primero, y solo despues despa-
char las otras. Determinemos con
que jugada deben empezar las ne-
gras.
ltla4 13 ....
Ho c3? Piense que esta idea no es
muy agradable, porque el alfil
blanco se dirige a a3. Seguramen-
te el alfil de casillas blancas es muy
fuerte, pe~o mi adversario dispone
de contrajuego por las casillas ne-
gras.
137
2. 013 e6
3. c3 dS
4. eS
Si las negras quieren impedir la
1. e4 cS
La Def ensa Siciliana a veces se
transforma en una Def ensa Fran-
cesa.
Todo esta en orden. La posici6n
blanca no solo es ma1a, sino deses-
perada Despues de 28. llcl bS,
las blancas abaodonaron.
iPor quc? El caballo no puede
moverse, el rey tampoco, y a f 4 de-
cide 29 .... Jlg3, 30. Ziel b4 y des-
pues el doble cambio en g2. Solo
queda intentar llc2-cl-c2, pero a
eso sigue wd7, Wc6, a5, b4, etc.
lPor que ban ganado las ne-
gras? lQuien Cl cl hcroc? Claro, cl
alfil de casillas blancas, que no tc-
nia oponente.
Esta partida la juguc cuando era
candidato a maestro, pcro hasta
hoy cstoy muy orgulloso do clla. Sc
sabe que el alfd de casillas blaocas
en la Defensa Francesa con fro-
cuencia es malo y Jc causa proble-
mas a las negras. Pero aqui fue el
actor principal. En cualquier caso,
permanecera largo tiempo en mi
memoria.
La siguiente partida se jug6 en
el aiio 1989 en el tomeo interns-
cional de Kiev. Yo llevaba las blan-
cas, y mi adversario era el candi-
dato a maestro, Choperian, de Ti-
llis. Adelanto que, por desgracia,
no pude ganarle, pero en un piano
creativo estoy muy contento de
este encuentro.
Todo iba bien, hemos procedi-
do correctamente, y de pronto
aparece un final con un peon me-
nos. Sin embargo, no hemos erra-
do la valoraci6n, y la siguiente ju-
gada lo aclara todo.
27. ... l::tb3!
••••• ••• , •. , •• , ••
B •.t.D D .,o ••
m D • •
~- • BlLJ• a • • m
79
comercial. Ofrecemos una mercan-
cia, conseguimos otra, y cada ban-
do intenta sacar provecho. Usted
quiere cambiar las torres, eotoo-
ces, por favor, hagalo en b6 y des-
doble mis peones. l,Que hacer? De-
ben cambiar, no se puede aguen-
tar con la torre en al.
23. Jlxb6 cb
24. ~el h3
25. WO
Las negras estan atacando, pero
esto no significa que deba eludir el
cambio de damas. Ahora seria uo
error una retirada de la dama a d7
6 bS. Las blancas rcspondcrlan 26.
Wf6 seguido de g6, y no esta claro
quien ataca a quien,
25. ... bg
26. '9xd5 j_xd5
27. ~xgl
tar unida a la explotaci6n de esta
bateria.
18. •.. b5!
Esta es la mejor decision, aun-
que tambien esta jugada tiene mu-
cha responsabilidad, pues debilita
el punto g5. Es importante que las
blancas no puedanjugar Wf4, 9g3
y i.g5. Pero, sin embargo, tam-
bien queremos reforzar la presi6n
sobre la casilla g2. Con esta juga-
da hemos decidido la suerte de la
partida, pues la torre participa en
el ataque: : h6! seguido de : g6 y
mas adelante llg4.
19. Wel
La uni ca def ensa. lQue hay que
hacer ahora? Nosotros continua-
mos nuestra estrategia e intenta-
mos evacuar la gran diagonal, sin
reparar en el sacrificio de un peon.
19. ... g5!
20. i_xg5 i_xg5
21. bg b4
Si las negras pudieran jugar
ahora h3, la Jucha terminaria. Pero
las blancas encuentran otra chan-
ce defensiva.
22. l::tebl l::tb6
Seria una lastima regalar la co-
Jumna abierta mediante 22. . ..
l::t d8. Si tiene que haber un cam-
bio, lo mejor es que sea en la casi-
Ua b6 (si hubieramos hecho antes
c7-c5, entonces ahora no podria-
mos jugar ll b6, Jo que significa
que el peon c7 tiene su ventajas).
Cada cambio en una partida de
ajedrez es como una transaccion
136
La jugada con el rey a d7 es muy
comprometida.
Se podria enrocar sencillamen-
te, e intentar atacar por la colum-
na «b». Sin embargo, no esta cla-
ro con que medios.
L Y despues de h4-h5? lDeberia
dejarse al peon llegar a h6, o jugar
h6 usted mismo? En el ultimo caso
debe contar con un ataque de las
piezas blancas en el flanco de rey:
9f4, '9g4, l::te3, ~el, l::tg3. lSe
puede conceder este contrajuego
al enemigo?
Es muy interesante la idea 18.
... g5, pero tambien seria una juga-
da muy comprometida. Despues
de 19. hg debe amenazar retomar
en g5 con 19 .... l::tg8. Las blancas
responderian 20. ~fl.yen caso de
un sacrificio de pieza podrian huir
con el rey hacia la casilla e2.
lSe debe preparar la jugada
g7-g5 con 18 .... l::t g8? Entonces si
responde de nuevo 19. ~fl, laho-
ra que?
A otra jugada preparatoria, 18.
... h6, las blancas con seguridad
bloquearian el flanco de rey me-
diante 19. h5.
lO jugaria 18. ... .ta8? lPero
para que? Entonces, probemos de
nuevo c5, por ejemplo, 19. 9e2
c5, 20 . .te3. En este proceder de
las negras no veo ningun sentido.
Tambien 18 .... Wa5 con Ia idea
.ta3 es ilogica, Pierde la ventaja
de la pareja de alfiles, y esta claro
que el alfil blanco es malo. Por tan-
to, lPOr que cambiarlos? Y tam-
bien seria una lastima desmontar
la bateria 11t'd5 y .tc6. Pienso que
la estrategia de las negras debe es-
139
Aqui emplee bastante tiempo de
reflexion, alrededor de 25 minu-
tos. Pero esta compleja posicion lo
requeria. Hay que contar en serio
con ll b6 y tambien con 1'c2.
lQue jugaria con blancas?
La valoracion del cambio de to-
rres despues de 18 . .tdl 9b5 es
la misma, favorece a las negras.
Si 18. .tf3, entonces 18 ....
llb6, 19. log6 loxg6, 20. hg, y
ahora 20 .... J.c6. No se debe pre-
cintar con el peon la casilla g6 y la
columna «g». El mismo defecto
tiene 18. log6.
Probemos 18 . .tdl 1'b5, 19.
J.f3 llb6, 20. llbl. Supongamos
que la dama negra retrocede a b3.
lQue deben hacer ahora las blan-
cas?
Abordemos la posicion desde
un punto de vista filosofico. Dis-
tingamos que podemos, que que-
remos y que no queremos. Ante
81
se dirige a b6, y despues del cam-
bio en f5 detiene el peon «e» y, lo
que es mas import.ante, defiende el
puntog6.
17. g( er
idea basica de la ultima jugada
consiste en realizar g2-g4.Las ne-
gras se apresuran a distraer a su
enemigo de] ataque, emprendien-
do acciones activas en el lado con-
trario del tablero.
13. ••• lob3
14. li)xbJ @xbJ
lCambiaria ahora las damas?
lO bien le gustariajugar 15. Wxb3 o 15. J.d 17 iO quiza retroceder
con la dama? [Por que tienen que
cambiar damas las blancas, si dis-
ponen de excelentes chances de
atnque en cl Ilanco de rcyl Sin em-
bargo, debo advertir, que las blan-
cas tambien estan bien despues de)
cambio en b3 .
15. 1!f d2 .ta4
Ahora seria inutil permitir 16.
.td I 1!fb5, y el cambio de alfiles fa-
vorece a las negras. No vale la
pena jugar 16. ll cl. lEs un traba-
jo para una torre vigilar la casi-
lla c2? En respuesta las negras ata-
carian en el acto el punto b2: 16.
... lic6 y ll b6.
16. g4!
Ahora es posible el cambio de
damas despues de 16 .... 1!f c2, pero
sigue un final muy complicado: 17.
1fxc2 .txc2, 18. <t>d2 J.a4, 19. gf.
Las blancas disponen de algunas
ventajas posicionales: un peon pa-
sado apoyado, la debilidad de la
casilla g6 del adversario y la co-
lumna abierta «g».
16. ... llc6!
Una buena respuesta. La torre
En mi opinion un gran error es-
trategico, El peon e5 restringe al
negro, y pierde la posibilidad de
presionar sob re el centro ( con
f7-f6). En la Defensa Francesa hay
variantes en las que se juega f7-f5,
pero entonces persiguen la presion
sobre d4. Aqui, despues de que las
negras han jugado c5-c4 y f7-f5,
quedan privadas de contrajuego, y
su situaci6n estrategicamente es
muy diflcil,
Hay otra caracteristica de la De-
fensa Francesa, y es que las blan-
cas disponen de ventaja en el flan-
co de rcy y las negras necesitan de-
sarrollar la iniciativa en el flanco
de dama.
11. h4
Una jugada tipica en este tipo
de posiciones y mas fuerte que 11.
0-0. El peon h debe avanzar y gol-
pear la fortaleza enemiga en el
flanco de rey.
lES imprescindible el enroque?
Esta es la pregunta. Seria posible
el siguiente plan: la torre entra en
juego por h3, y se evacua el rey del
centro mediante <t>fl y <t>g I.
11. ... lic8
12. h5 h6
Esta jugada no me gusta, pero
las negras la hacen, y no sin fun-
damento: 13. h6 g6, 14 . .lg5 y des-
pues .tf6 seguido de log5.
13. lbh4
Las acciones blancas hasta aho-
ra resultan correctas y muy armo-
niosas. Sin ningun esf uerzo han to-
rnado el control de la casilla g6. La
138
9. ... lba5
10 . .te2 f5?
Ahora no se amenaza Ia captu-
ra JO . .txc4 a causa de la jugada
intermedia l 0. ... lbg6, pero en
principio las negras tienen que
contar con esta idea.
No quiero entrar en una discu-
sion teorica, porque lo que ahora
nos intcrcsa cs el mcdio jucgo.
Solo me remito a que la ultima ju-
gada de las negras seria correcta,
si el alfiJ estuviera en cl. Pero aqui
apenas tiene exito, porque el alfil
ya csta situado en f 4 y no qucda
obstruido si las blancas desarrollan
su caballo por d2. Era preferible 7.
... 'ti'c7.
8. 1!f c2 .td7
9. lobd2
Defensa Francesa, puede jugar 4.
... d4, a la que sigue una lucha muy
compleja.
4. .•. lbc6
5. d4 loge7
6. a3 c4
7 . .tf4 Wb6
,... e6
2. d4 115
3. q,c3 ib4
4. e5 lbe1
s. a3 1•c3+
6. be c5
7.M
Aqui se juega oon frecucncia 7. ... •a5. pero me parccia promcte-
dora ·7. ·- •c7. En respuesta a 8.
.te2 6 8. J.d3 las negras aprove~
chan la circunstancia de que eJ ca-
ballo b8 al.in no sc ha dcsaaollado
y juegan 8 .... b6 con lo que 9 ....
.ta6 gana CD fuerza. !EI ad~e~
rio ya ha gastado un 11cmpo inulll
con la jugada del alfi.l de casillas
blancas.) . ·
Por tanto, las blancas ellgicron
correctamente 8. a4. Ahora 8 ....
~1bic1 :.,~t::;~·:0fbs~
Cuando rcflexionaba sobre esta
posiciOn, tenia cl dcsco· de enc.on-
~ algtin defccto en la jugada a
todas luces Util 8. a4. Emped a
analizar 8. •.• q\11<6. Las blancas
141
i•ll5! ffl!, 33. •cl y DO ad=·
ti la replica 33. _ ••115, 34. •s7+ •n. 35. ••h8 ffl+, 36 . ..i,,1
W&S+, con lo que tuvc quc confor-
marme con las tablas.
de ~~:';~~f]~~~tt:e&fn'!:
Franccsa. es una apertura muy in-
tercsante. La juego bace ticmpo y
DO me arrcpiento. Me da alegria y
disgustos, victoriu y derrotas. A
veces la dispula teorica oo sicmpre
acaba como yo quisiera Quisicra
contarle la historia de u.o duelo
tet'>rico.
Constatemos los resultados. Lu
piez.a.s ncgras estan descoordina-
das, los pcones es, f5 y h6 son ~e,.
biles, y el alfil a4 se ha ccnvertido
en el usual alfil malo de la France-
sa. Las blancas deben ganar.
A veccs lo mas dificil es ganar
una ~siciOn ganada. Sc dispone
de d1ferentcs posibilidades. Pero
no todas llcvan al objctivo. Advtr·
ti dos continuaciones tentadoras:
32. t•dl y 32. tlg2 <l,•f7, 33.
llgl (32. llg1 SOlo cs una trans-
posici6n). iCua.i de ambas dcbo
clegfr? Mi elecci6n fue a la contra-
ria.
La respuesta correcta es 32.
•g2!. No es dificil calcular la va·
riantc principal: 32 .... <B•n. 33.
U81 we8, 34. ttgr :ra, 35. Ug6 :n (a la rctirada de la dama de-
cide :c6+), 36. Wb8+ :ra, 37.
¥•h6 y 38. lle6+.
Pero por desgracia tire la parti-
da, cuando scgui la otra idea: 31.
• Ill Ill •
•.1.1111 1111.UI
• II • • • •uu• 1.•.1.0 ••
DD 1111.e.•
DB•• •• •:•t
"
27. 13 11•!4
28. •13 1•7
29. ••14 J.p
30. tlbl J.•dl
31. W•dl We7
no luzo la mejor cuando retroce-
diO con su dama.
19. •.. tlb3
20. Udl
Cuando las blancas coloquen su
torre en d2, cubrcn con seguridad
cl punto b2 y ticncn las manos Ji.
brcs para atacar, en el que a pro- pesirc la torre puedc jugar un pa·
pcl activo. Esta del todo claro que
las negras no ban conseguido nada
en el flanco de dama y sus piezas
aUi est.in atascadas.
20. ..• d>d8
Las negras no quiercn pasar sin
contrajuego y sc proponcn g7-g5.
21. Ud2 15
22. hg q\•g6
23. q\•g6 II •g6+
24. ltbl
Las negras han tornado la co-
lumoa «g.», pero no est.in en situa-
ciOn de crear amenaus reales, por-
que las blancas tienen mis piczas
en cl flanco de rey. La ventaja po-
sicionaJ de las blancas cs evidente.
24. .•. tlb6
25 . .tb5 llg5
26 . .tf7
No hay que prestar atenci6n a
la torre. Las blancas tambiCn po-
dian jugar 26. We2. pero la juga-
da del teno es mas fuerte. El
peOn d5 est.i atacado, y sc amena-
za asimismo 27. c6.
26. ... Ug4
Las negras eligcn una variante
forzada, quc yo habia previsto y
valore como favorable para mi.
140
A primera vista una jugada sor-
prcndentc, pero muy active. Aho-
ra despuCs de 18 .... ltb6, 19.
llabl no es posible la maniobra
19 .... 1'c2 dcbido a 20 . ..tdl!.
18. ... tlcl
19. W'el!
Amcnaza 20 . .idl.
Seria maJa 19 .... W'•b2., 10.
Ubly 21. :•b7. Despuis de 19.
... 9c4, 20. lbg2 la dama cae en la
tram.pa (21. llcl y 22. f3).
No menos me sorprendiO mi ad-
versario, cuando me ofreciO tablas.
Le pedi que rcaJizara su jugada, y
18. 0-0
todo, atacar. Para ello neccsitamos
la dama. Debemos defender el
punto b2. Si cae, eJ adversario de-
sarroUaria una iniciativa peligrosa
en el Ilanco de dama, y nuestro
ataque en el flanco de rcy llegaria
demasiado tarde. No queremos
cambiar los alfiles de casillas bian-
cas. Por tanto, la defensa de la ca-
silla b2 mcdiante .tdI, J.•a4,
llcl y Jtc2 no entra en nuestro
conccpto. EJ alfil debc seguir en
a4. Su sucrte influye_ en el rcsulta-
do de la part.ids. Estc alfil puede
ser terrible, pero tambifo puedc
ser muy m.aJo.
Las piezas negras: Dama, To-
rre, .ta4, presionan sabre nuestra
posici6n. Pero todas se encueruran
en cl flanco de dama y, si sc en·
ciende la lucha en la otra parte de!
tablcro, podria notarsc su auscn-
cia, por terno, no estan bien colo-
cadas.
143
Una jugada grosera, pero no se
ve .nada mejor.
20. ~eS+ ~><eS
21. de fS
22. :ct
Y dos jugndns dcspues In~ ne-
gras abandonaron la partida.
Habra observado c6mo las blan-
cas basaron su ataque en una sola
pieza, el peligroso alfil de casillas
negras, que no tenia ningun adver-
sario .
Naturalmente, despues de la
partida me llovieron los reproches.
iPor que has perdido en un matchtan importante sin pena ni gloria,
sin luchar? El entrenador y el ca-
pitan ya habian olvidado que die-
ran su aprobaci6n a esta peligrosa
variante de apertura. No habia
nada que hacer, me disculpe ante
todos.
Cuando el disgusto por esta hu-
millante derrota remitio un poco,
me hice la pregunta, de si habia
que archivar dcfmitivarncnte la va-
riante, o quiza era posible captu-
rar el pe6n c2. Cuando un adver-
sario te ha refutado una variante
de apertura, no resulta facil inten-
17 •••• ~f7
18. @(4 h6
Habia que contar con 19.
it:lg5+.
19. lle3 'tth7
Me resulta muy desagradable
mostrar las siguientes jugadas, por-
que en esta partida no bubo lucha,
sencillamente las piezas blancas
arrasaron mi posici6n.
Las blancas estan forzadas a en-
tregar un peon (seria mala 11.
.id3? 'i!fc3+, 12 . .id2 ©><d3+).
Las jugadas 11. 0-0 'i!fxc2, 12.
'i!tel se hicieron autornaticamente.
Un peon es un peon, las· negras no
pueden dejar pasar una ocasion
como esta, sin embargo, su posi-
ci6n naturalmente corre peligro.
Hada tiempo que habia prepa-
rado esta idea, aproximadamente
un afio antes y, por fin, decidi pro-
barla. En 1974 se celebro en Mos-
cu el campconato por equipos de
la U RSS, y yo debia ju gar contra
Klovan. En la preparacion para
esta irnportante partida mostre al
entrenador de! equipo y al capitan,
Gennadi Kuzmin, toda la varian-
te, en la que yo proyectaba incluir
la jugada 12 .... it:ld3. Dije que Ia
sorpresa estaba de mi lado, ya que
las negras ahora nunca habian ju-
gado asi. Sabia que era muy peli-
grosa, pero queria intentarlo. lTe-
nia su consentimiento?
El entrenador y el capitan ob-
servaron la posicion de cinco a seis
rninutos y respondieron: de acuer-
do, es peligrosa, pero un peon es
un peon, [adelantel
Todas estas jugadas se sucedie-
ron en la partida. Luego siguio 12.
.; ©d3, 13 • .i,xdJ @xdJ, 14 • .i.a3
Al llegar a este punto me hundi
en una profunda reflexion. Cuan-
to mas tiempo miraba a la posi-
cion, menos me gustaba, Tenia un
peon mas, esto es bueno. Pero es
mnlo quc te fnltc cl nlfil dcl otro co-
lor. Si se llegaba al final, esa cir-
cunstancia dificultaria la realiza-
cion del peon de ventaja. Por otra
parte, el ataque en el medio juego
con alfiles de distinto color se re-
fuerza enonnemente, y es muy di-
ficil def enderse. Sencillamente no
tenia un oponcnte al alfil de casi-
llas negras.
14. ... ©c6
15. Wei!
Es terrible jugar 15 .... .i.d7 y
despues el enroque largo. Todas
las piezas blancas se lanzan rapida-
mente al ataque al rey. Enrocarse
corto es imposible. Solo queda cu-
brir al rey en f7.
15. ... (6
16. ef gf
17. llel
A 17 .... lt:lxd4 sigue 18. it:l><d4
'i!fxd4, 19. Wc7.
como responderian aqui las ne-
gras. Entonces me vino esta idea a
la cabeza: como la posicion esta ce-
rrada, el factor tiempo no juega un
papel decisivo. lNo pueden ahora
las negras desviarse un poco y no
jugar de acuerdo a las reglas?
9. ... cd
10. cd it:lb4
142
tienen a su disposicion diversas
continuaciones. Es posible Ia juga-
da 9 . .ia3, pero no representa un
peligro serio. Las negras respon-
den 9 .... cd, l 0. cd 1!t'a5+, 11. 'i!f d2
~~d2+, 12. i;t,><d2, queen mi opi-
mon lleva a un final aproximada-
mente igual.
9 . .id3 tropieza con una repli-
ca combinatoria. Posiblemente no
haya visto todo, pero me parece
que esta jugada pierde de manera
forzada. Analicernosla: 9 .... cd,
10. cd lt:lxd4!, 11. it:l><d4 Wc3+.
Ahora las blancas podrian intentar
cazar la dama. Mucstro, en mi opi-
nion, la variante principal: 12.
Wd2 'i!fxal, 13 . .ib5+ .id7, 14.
.i><d7+ it:l><d7, 15. '8'b4!?. Una ju-
gada muy ladina. Amenaza el en-
roque (a 15. 0-0 directo sigue 15.
... 'i!fxa4). 15 .... 'i!fxcl+, 16. i;t,e2
1!t'f4!. [Solo asi! Una excesiva codi-
cia no es buena, 16 .... 'i!t'><hl? per-
deria la partida por 17. 1!fxb7+
Wd8, 18. 1!fxa8+ it:lc8, 19. 'i!fb7 y
la fuerte amenaza 20. it:lc6+.
17. 1!t'><b7+ Wd8, 18. 'W'><a8+
(tambien en caso de 18. it:lc6+
it:l><c6, 19. 1!fxa8+ rbc7, 20. 'l'><h8
las negras disponen de clara ven-
taja), 18 .... it:lc8. A pesar de que
se mantiene la igualdad de mate-
rial en el tablero, la posicion blan-
ca sencillamente es mala. Estan
colgando cl caballo d4 y cl
peon e5. Despues de 19. it:lc6+
<tlc7 tambien la dama blanca tiene
problemas.
Hemos examinado 9 . .ia3 y 9.
.id3, pero ahora vamos a detener-
nos en la juiciosa jugada 9 . .ie2.
Durante largo tiempo no adivine
145
camino para igualar: 16 .... b5, 17.
.tb3 ba, 18 . .txa4 .txa4, 19.
JI xa4 0-0. Esto seria suficiente
para rebabilitar la variante. Pero
despues de la. terrible derrota que
sufri en la partida anterior, no me
conformaba con un rcsultado pa-
cifico, queria tomarme la revan-
cha. Basta ahora habia empleado
en mis jugadas un total de cinco
minutos, y Klovan una hora y
45 minutos. Significaba que le que-
daban solo 45 minutos para 24 ju-
gadas. Seria una lastima renunciar
a una ventaja de tiempo tan consi-
derable, y la pesicicn me parecia
interesante. Por tanto, me lance
por otro camino, un poco mas
arriesgado.
16. ... loc6
17 •. Wa3 bS
Si las negras consiguen jugar b4
y despues enrocarse, SU posicion
merece preferencia. Las blancas
procuran impedir el enroque.
18 • .tc2 b4
19. W'd3
lQue recomienda ahora para las
negras?
Esta posicion la tuve en el table-
ro en casa, y vi para las negras un
esta variante. Tambien podia per-
der, como me paso la primera vez.
Podia equivocarme de nuevo. Sin
embargo, ademas de un lado de-
portivo, existe otro creative. En
esta partida debia decidirse la suer-
te de mi plan preparado de ante-
mano. lPoclian jugar las negras asi
o no? Ningun analisis puede susti-
tuir a una prueba practica,
Cuando le plantee la posici6n a
Klovan, estaba convencido de que
el no eludiria el duelo teorico. No
obstante, probe de nuevo la varian-
te preparada, precise mis analisis ...
Las blancas no cambiaron los alfi-
les de casillas blancas y jugaron di-
rectamente 13 . .ta3. Naturalmen-
te, habia previsto esta jugada en el
analisis casero y respondi 13. ...
.td7. Ya conocemos las conse-
cuencias de 14 . .tb5 lxb5, 15. ab
lod3. Las blancas no pueden cap-
turar en b4, porque el alfde2 que-
da colgando. · ·
14 • .idl 9/c7
15 • .txb4 ab .
16, 1fxb4
Renunciemos al enroque y ju-
guemos 13 .... .td7. Despues de
14 . .txd7+ i;pxd7, 15 . .ta3 loec6
las negras tienen todo en orden: se
ha cambiado el alfil de casillas
blancas y neutralizado el enemigo
de casillas negras. Ahora se puede
construir el enroque artificial:
11 hc8, we8, wf8, etc.
Me provoco algunas dudas la ju-
gada 14 . .ta3 (en lugar de 14.
.txd7+). Examinemos que sucede
despues de 14 .... .txb5, 15. ab
lod3.
Si las blancas no quieren cam-
biar damas, pierden de manera
obligada un tiempo: 16. We3. Des-
pues de 16 .... lt:if5, 17. Wg5 h6,
18. 9g4 We2 las piezas blancas es-
tan completamente paralizadas.
La posicion blanca tambien seria
peor, aunque las negras no tuvie-
ran un peon de mas.
Es mejor 16. Wdl, pero enton-
ces sigue 16 .... 'ifxdl, 17. Jlfxd(
lof4 y 18. llacl se refuta con 18.
... lt:ie2+. Las negras pueden con-
solidarse y competir en la lucha
por la columna «c». Despues de
que examine una y otra vez estas
variantes, llegue a la conclusion de
que la jugada l 0 .... lob4 tenia de-
recho a existir.
Dos afios despues, en 1976, se
celebro en Belzy un torneo clasifi-
catorio para el Campeonato de la
URSS. Cuando conoci los resulta-
dos de! sorteo, me alegre de jugar
en la primera ronda con piezas ne-
gras contra Klovan. Naturalmen-
te, no tenia ninguna garantia de
victoria, pues no se puede decir de
antemano que las negras ganen en
144
lComo se puede luchar contra
el poderoso alfil de casillas negras?
Veamos 12 .... loec6. Sin embar-
go, a ella es fuerte 13. a5!, y si si-
gue 13 .... 0-0, entonces decide 14.
.!a3 ganando calidad.
Se podria retroceder con el ca-
ballo:12 .... lobc6. Ahora las blan-
cas responden 13 . .!a3 0-0, 14.
.!b5. Se amenaza 15. Itel; 14 ....
.id7 no vale por 15. ,!xe7.
Aun queda 12 .... a5!. lQUe de-
ben jugar las negras a 13 . .!b5+?.
A 13 .... loec6 sigue 14 . .!a3 0-0,
15. ,!xc6 be, 16. ,!xb4 ab, 17.
1fxb4. Las negras tienen una po-
sici6n con el alfil malo de casillas
blancas y el peon debil c6, por tan-
to, no estan bien.
tar encontrar un refuerzo. En ese
caso se debe abordar la posicion
desde un punto de vista filosofico,
como ya observamos antes. lPor
que ban perdido las negras la par-
tida? No pudieron oponerse al al-
fil a3. Despues del cambio de pie-
zas menores en d3 este alfil domi-
no en la diagonal a3-f8. La jugada
12 .... lod3, por tanto, parece el
error decisivo.
147
E3
O GUGORIC
e SPEELMAN
Lucema, .1982
El alfil a3 golpea en el vacio, su
sitio esta en g5. Alli el peon h5
sera vulnerable.
E2
O SIMAGIN
e BONDAREVSKY
Zavno Zdroj, 1950
Aqui el lugar del alfil de casillas
blancas esta en c4, desde donde
crea peligrosas amenazas contra
las negras.
1 • .in!
En la partida sigui6 1. ... 1!1a7,
2 . .le4 nxe4, 3. be 9c5, 4. lbf6!
.tc8, 5. l.t)xh7+ tle7, 6. e5!, yen
breve ganaron las blancas.
El
O KORCHNOI
e PENROSE
Palma de Mallorca, 1969
1. h4!
Cori la intenci6n 2 • .lh3.
Despues de que las blancas po-
nen en juego su alfil de casillas
blancas, ref uerzan considerable-
mente su presion sobre la posicion
enemiga y obtienen una gran ven-
taja.
SOLUCIONE.5
EJERCICIOS
Ahora debe probar su capaci-
dad con la solucion de ejercicios
puramente posicionales. Despues
de esta leccion seguramente los
comprendera con facilidad. En to-
dos los diagrarnas juegan las blan-
cas.
E3
30. ... e2
31. ltcl ltb8
32. lt)d2
(32. lt)c3 11 b2 y 33 ... lbb3.)
32. ... lbb3
En caso de cambio en b3 no hay
def ensa contra ll b I.
En la partida siguio 33. ll x e2
lb x d2, 34. f3 lbb3.
De acuerdo a su costumbre las
blancas realizaron cinco a seis ju-
gadas mas y abandonaron la parti-
da.
E2
llxbl+
e3
28. llebl
29. ll xbl
30. lt)e4
Posiblemente era mas tenaz 30.
'itlfl.
27. lbd2 llb4
Ahora las blancas debian inten-
tar 28. lbe4, aunque tambien sigue
la desagradable 28 .... 11 ab8 con la
amenaza lt)b3. Pienso que las ne-
gras ya disponen de buenas chan-
ces de victoria, y adernas Klovan
sc cncontraba en un terrible Zeit-
not.
ge el peon c4 y amenaza el salto a
b3.
146
Es muy importante encontrar
cualquier jugada inesperada como:
19. ... .te8!
Regresamos a nuestro tema
principal, el destino del alfil. La
maniobra del alfil de casillas blan-
cas vuelca el transcurso de la par-
tida a favor de las negras. lnfluye
de una fonna decisiva en el resul-
tado de! combate.
20. lHcl .ta6
21. Wd2 .te4
Obligada (a 21. ... ~? sigue 22.
J.xh7+).
22. i.d3
Todo el tiempo las negras deben
encontrar la jugada exacta. lQue
deben hacer ahora? Se amenaza la
captura en c4, casi esta encadena-
do al peon b4. A clara ventaja
blanca lleva 22 .... J.xd3, 23.
Wxd3 Wb6, 24. Wb5.
22. ... lba5!
Si ahora 23. Wxb4, entonces si-
gue 23 .... llb8 y 24 .... lbb3, con
la que las negras ganan la calidad.
23. i,xe4 de
24. Wxb4 llb8
25. Wc5 Wxe5
26. de c;!;,e7!
De los siete minutos que le que-
daban a mi adversario empleo aqui
alrededor de cinco. A pesar del
peon de ventaja su posicion no es
agradable. El peon blanco c5 debe
caer, y el negro de c4 incluso el ca-
ballo a5 tiene mayor accion que el
de 0. Bloquea el peon «a», prote-
149
Ahora, segun la opini6n de Gol-
din las blancas dcbian tomar en dS.
E,cribe:
«Surgen las prtguntas de si las
blanau despuh dt 15. 4:J•d5 tie
ntn igualdad, d6ndt tstJJ /JJ vtntaja
dt las ntgras, que ltnlan cuatro ju ~mr s: ;:::/;~ut::::
qut criticar ti jutgo de Altkhine tn
lrt la Jo.• y 13: jugada,.11 Atl
empicza cl maestro y critica la
IO.' II.' y 12.' jugadas del des-
afiante.
Es dificil cstar de acuerdo con
esa 16Jica. Esta claro que las n~
FU disfrutan de una posici6n mc--
JOr en la apertura. aus chances son
preferiblcs. Pero nada mU. No sc
puedc h11blar de 1uperioridnd. Pro-
bablementc una valoraci6n exacta
de las posibilidadcs seria 4,S:5,5
(miximo 4:6). Por su partc, Capa-
blanca (quc eludi6 la variante) y
Alekhinc va1oraron la posici6n
desputs de 14. ()•dS .i.•h2+, 15.
W•bl W•d5 como favorable a las
ncjras. Alekbine fue dos jugadas
mas lcjos co sus comentarios: 16.
c4 1fh5+, 17. wgl llad8.
Goldin cstima que el plan de de-
fcnsa propucsto por Cl 16. lthl
lladS, 17. Wgl h6, 18. llb4! da la
igualdad a las blancas. Esto no cs
asl. Las torres blancas oo coope-
ran entre si, y las picus oegras son
m!s activu que Ju del advcrsario.
Juguemos 18 .... b5 y miremos sin
prcjuicios al tablero. i,No mercccn
prefercncia las posibilidades de las
negras? iY si rcaliz.an lajugada 16.
... lle4 (en lugar de 16 ... llad8),
con el objetivo de impedir que la
O CAPABLANCA
e ALEKHINE
I. c4 c6
2. d4 113
3. 11lc3 .tb4 4.... ...
s . .td3 11lc6
6. 11le2 11lge7
7. IMJ ars
8 . .t•r.i 11),r.;
9. 1fd3 1fd7
10. lildl IMl
11. ~t3 ~·cJ
12 • .t•cJ :r,s
13.11l14 .td6!
" . ................ ••••• .......
g D ~ g ........ ADA• DAD
II g •~m
4:6. Una clara ventaja blanca scria
7:3, y si la posici6n sc va1ora 8:2,
constatamos que las blancas debcn
ganar. 9: I significa quc la victoria
es scncilla y tiene caricter tccnico.
10:0 es un punto para las blancas
en la tabla de) tomeo y 0: IO para
las ncgras.
TambiCn es posible una va1ora-
ci6n cxacta con medios puntos.
Por ejemplo 2,S:7,5 1ignificarfa
que las blancas est.in a1 borde de
la derrota.
DespuCs de cstc dctallado pre-
facio es hora de pasar a la partida.
Para poder cucstionar una deter·
minada opini6n, no SOlo se requie-
re dudar de ella, sino que sc debe
analizar con esmcro, y la rcfuta-
ci6n sc debe comprobar detallada-
mcntc.
En especial debe tcncr cuidado
con las opiniones en cl campo de
la valoraci6n posicionaJ, alli dondc
no sc pucden ofrecer variantcs
concretes y cxactas.
Hablo sobrc todo cllo a causa
de un articulo, que sc public6 en
la revista «Ajcdrcz en la URSS»,
n,' 12, de 1984. Su autor fue el
maestro V. Goldin, y el articulo
bajo cl titulo «Obertura a un duc-
lo historico» trataba la primcra
partida del Campconato de! mun·
do enue J. R. Capablanca 'I A.
Alckhinc (Buenos Aires, l 927). El
autor ponia en duda dccisiones de
ambos jugadores, y mostraba su
prcpia visi6n dcl combate en cste
duelo. En mi opini6n, por desgra-
cia la mayoria de sus va1oraciones
no tienen fundamento ni ccrrec-
ci6n.
Manifcstamos nuestra opini6n
sobrc Ia supcrioridad de un juga-
dor mayoritariamente con las pa-
labras. Pero pueden no ser sufi·
cientemente claras y j'.fO<lriamos in·
tcrpretarlas de fonna difcrentc.
Para conseguir una cicrta prcci-
si6n en la vaJoraci6n, I. Bonda-
rcvsky propuso utilizar una esca1a
de I 0, que yo quisiera utilizar. Sc-
g\ln Bondarevsky cl rcsultado 5:5
significa que la posici6n esta igua-
lada. Si las blancas tienen mejorcs
chances, la va1oraci6n cs 6:4, y si
son las ncgras quienes est.an mejor,
148
Anexo a la lecciOn de A.
Kosikov
M Dvoretsky: A prof)Osito de
un articulo
En su naturalcza cl ajedrez es
dcmocrittico. Podrcmos haccr de
todo, volvcr a jugar las mejores
partidas de hoy y de! pasado, po-
ner en duda sus jugadas o comen-
tarios, encontrar una soluci6n me-
jor. Algunos cstudios sicmpre son
Utilcs por su perfeccion, a vcces
destacan por su precisi6n, profon-
didad o por dar un nuevo scntido
a opinioncs y valoracioncs cstablc-
cidas. No cs dificil nombrar un
bucn nllmero de cjcmplos, en los
~ti~nf!cili:c~c~to~:3~ ~na;
comprcnsi6n intcgra de las modcr-
nas reflcxioncs de las partidas de
conocidos grandcs maestros.
Sin embargo, quisicra seiialar
que la hercncia clasica rcquicrc
una aproximaci6n atcnta y cuida-
dosa. En su bllsqucda no sc debc
guiar por los propios gustos, por
las ganas dercfutar algo, csto sclo
lleva a la perdida de objctividad.
I . .tel! (era imprecise I. 0-0?
por I .... g5!, 2. hg h4 con contra-
juego de las negras). Ahora sigui6
I. ... 11lg4, 2. 13! (2. llbl fl!?), 2.
... ~·d4, 3. td W'•d4, 4. ltbl (4.
.tbl? 91>4+ ), 4 .... ~cs, 5 . .tc3
lt:ld3+, 6. Wn Wes, 7. lth3 ltd7
(7 .... fl, 8 . .tgl eQ, 8 wgl llhd8,
9. ~n, y las negras no ticnen su-
fiticntc compcnsaci6n por la picza
cntrcgada.
151
pena hacer una jugada tan entrgi
ca con el caba.Uo y la dama, si el
juego despuiJ de una respuesta co
"ecta de las blancas entra en un CIJ·
llejOn sin salida, cuando se disponia
de una posicwn ganada? ;.Hay una
continuacidn prometedora para
Aleknine? Piemo que la bay.
DespuiJ de U. ... '11..e.f! el mba
1/o hlanco se veria obligado a retro
ceder, porque kl coptura en d5 en
ese caso ya no 1'!ria posible: I 5.
0•d5 ..t•h2+, 16. W•h2 ••d5,
17.c311h5+, 18. "1gl "JIM, 19./3
0e7 con unfuerte ataque. DespuiJ
de 15. li)e2 ~e7 la posicion negra
en todo caso es md.r favorable que
despub def cambio de damas. O~
sesionado por su idea, Alekhine no
tomd en conslderacldn lajuguda 14.
... '11..e4.•
En mi opiniOn toda esta intcr-
pretaci6n es falsa. LEn quC se basa,
por ejemplo, la afirmaci6n de que
el aspirantc al Campconato mun-
dial «no tom6 CD considcraci6D» la
jugada 14 .... .U:c4? Sin embargo,
cDcasode 14.cJ!?(eDlugarde 14.
ll fcl ?!) Cl babria jugado prccisa-
mente asi. L Lovcnfish y P. R1>
manovsky dan la siguicnte varian-
te: 14. c3 '11..e4, 15. 0e2 '11..ac8, 16.
li)gJ .t•g3, 17. b•gJ li:,c7, 18.
Uel li)fS, 19 . .tdl li:,d6, «las no-
gras manticnen una presi6n dura-
dcra, pero no tangible». iUna
apreciaci6n euctal (en cifra.s se
valoraria con un 3,5:6,5).
Pero CD caso de 14. llfcl '11..c4,
IJ. 'i:,c2 'i:,e7, 16. li:,gJ 6 16 . .td2
surge aproximadameote csta posi-
ci6o coo la misma valoraciOn. LSe
pucdc detenninar aqui que las nc-
iHan jugado las negras esta par·
te de! juego de la manera mas Iuer-
tc? No, el autor de! artfculo estima
otra cosa. Cuestiona el saho de ca-
ballo 14 .... 0b4. Vale la pena se-
guir su argumentaci6n completa.
Goldin recomienda 16. lild3 (en
lugar de 16 . .U:acl?):
«DtsputS de 16 .... 0•d3, 17.
W•dJ W•d3, 18. cxdJ la venlaja
de las negras seria puramente aca
dtmica (4,5:5,5 0 4:6, M DYo
retsky). En respuesta a la propues
ta por Alekhine 18 .... J..b4 las blan·
cas, con lajugada 20. lle2, podrian
conslruir una Jortafeza, cuya con·
quista en mi opiniOn nose puede de
moslrar analiticamente (iptro se
puetk demastrar 111111/itiaunente la
po:sibilidad de mantener esa "forta·
lev, "7, M. D,oretsky).
& notable que el mismo A.lekhi
ne, que primero habia WJ/orado este
final como perdido para fas bfancas
(2:8, M.D.), unos aiios despuis opi·
,:sm;,,::;'{1:f ~~~J~;~af:J:
li)b4
1115
0•c2
1t•f4!
1115
b6
h5
ficultadcs para defenderse contra
ellas), e infravalor6 la excclente rb-
plica 13 .... J.d6!.
«Un error nunca viene solo.»
DespuCs de algunas jugadas, las
negras ya disponen de un sano
pc6n de ventaja.
14. Jilfel
15. 1lb3
16. Il1cl?
17. ll•c2
18. g3
19. llce2
20. 1lb5
21. b4
momenta f2-f4 (quila despuCs de
las jugadas h3 y ©g4).
El enroque largo es considera-
blemente mas agudo que el corto,
pero no se puede determinar con
la base de una corta variante, que
sea m:is fuerte. Personalmcntc me
parece que Alekhinc no SOio jug6
mas seguro, sino mejor, pero no
quiero afirmarme en esa opini6n,
pues seria neccsario un anilisis
prof undo.
Finalmente, se puede tratar una
posici6n con mCtodos de valor
aproximado, la elecci6n depende
de! estilo y gustos del jugador. Sa-
bcmos quc se puedc empcz.ar bicn
una partida no s6lo con una, sino
con varias jugadas: I. d2-d4, I.
c2-c4 iO posiblemente de cualquier
otra manera! Esta claro que la so-
luci6n de este problema depende
de nosotros, y lo mismo sucede en
el transcurso del combate.
Se podria dedicar atenci6n a la
recomendaci6n de Goldin, de que
merece atenciOn 11. ... lofe7, pero
no hay ninguna base para conven-
cerse de que esta jugada es mas
fuerte que la elegida por Alekhine
11 .... li:l•e3. De nuevo tenemos
ante nosotros dos posibilidadcs de
igual rango.
El campeOn mundial, que lleva-
ba las blancas en la primera parti-
da, no queria jugar a igualar, csto
seria inc6modo para Cl. Es facil
aclarar psicol6gicamente, que que-
ria aprovechar la primcra oportu-
nidad para mostrar actividad, y eli-
giO 13. ©f4?! (con la amenaza 14.
Wb5 6 14. l!lb3, que a primcra vis-
ta parece que las negras tienen di-
150
lorre blanca vaya a h4? DespuCs
de 17. c4 las blancas deben con tar
con 17 .... ©e5, 18. cd ©•d3.
La conclusi6n de que 14. ©•d5
iguala las chances, no tiene prue-
bas suficientes. En todo caso las
negras han pcrdido algo en com-
paraci6n con la posici6n que te-
nian cuatro jugadas antes. La va-
loraci6n es a1 menos 4:6.
Por tanto, la critica del juego
negro en ese tramo de la partida
cuelga en el aire.
Veamos ahora la recomenda-
ci6n concreta de Goldin. Para ello
las negras no se enrocan corto,
sino largo. Termina su opini6n con
la variante IO .... 0-0, 11. c3 .tf8!,
12. b4 f6, 13. a4 g5, 14. a5 ©ce7,
15. b5 h5 y la evaluaci6n:
«Las amenazas blancas no son
apreciables y fa presiOn de fas ne
gras t/Cbil.»
Pienso que en Ia Ultima frase se
pueden intercambiar las palabras
«blancas» y «negras», y la nueva
valoraci6n seria ... exactamente tan
falsa como la anterior. En efecto,
aqui tenemos una posici6n com·
pleja con posibilidades mutuas.
Por ejemplo la maniobra 16. ©e3,
y el cambio en e3 seria desfavora-
ble para las negras (16 ©•e3,
17. fe!). Despues de 16 h4, 17.
..ta3 las blancas pueden pensar en
©e2<1-b3, y tambiCn hay otras
posibilidades. En realidad, en lu-
gar de 14. a5 la directa 14. 0e3
0ce7, 15. b5 h5, 16 . .ta) (ahora
hay que contar con 17 . ..t•e7
li:,•e7, 18. 'i:,gJ y 19. li:,gfS), 16 ..
h4, 17. ©cl 6 17. Ilael es mas
precisa, con idea de jugar en su
Las negras jugaron 21. ... llc4.
Goldin escribc:
t<iPuede ser esta jugada un
error? Hagan la pregunta a cual
quier maestro, y la respuesta serd
probablemente la misma: no, no
puede ser. Ya pesar de todo deja es
153
90 ···:····· ••.• ,.. ,··· ·• .. ......... ,.
·• ·n.• a
•·:·• ·11 ·D 8D·•:a·•
• • II m
Sin embargo, las negras tam-
bien pueden continuar con 33 ....
Wbl+, 34. ~g2 J:lfS, 35. •c2 d4,
y las blancas dcbcrlan def cndcrsc
con precision (36. a4 c4!, 37.
Wxc4 Wxb2 O 36. lld7 Wxa2 se-
guido de 37 .... We6).
No obstante, despues de 36. b3!
las blancas .ban rcchazado las ame-
nazas enemigas. Antes las negras
disponian de un sano peon de ven-
taja, su posicion era claramentc ga-
nadora (2:8). Pero ahora sobrc el
tablero hay lgualdad de material, y
es muy problematico dirigir el ata-
quc negro.
Se puede sacar la conclusion de
que Alekhine no eligi6 el mejor ca-
mino para realizar su ventaja.
Retrocedamos ahora un poco,
para llegar donde, en opinion del
comentarista, sc equivoc6 Alekhi-
ne.
89
Las blancas abandonaron.
Capablanca se def endi6 con
mucha imaginacion. Entrego un
segundo pc6n, para cambiar los al-
files y activar su torre. Poco des-
pues recupero un peon, y el rey ne-
gro se qued6 algo descubierto. Sin
embargo, el mismo Alekhine . se
precipito sobre el rey enemigo,
despues de devolver su peon de
ventaja. iEra legitima la victoria
de las negras? La jugada 33. lld7
fue un error, del que se aprovecha-
ron las negras para montar una ba-
teria con las piezas pesadas por la
columna «c», con ganancia de
tiempo, lo que les reporto el exito:
la dama detras de la torre. Si Ca-
pablanca hubiera jugado 33. wg2,
entonces, segun la opinion de Alek-
hine, las negras tambien disponian
de vcntaja dccisiva, por ejemplo
34. lta3 We6!, 35. WO c4.
Goldin da como mejor def ensa
para las blancas 33. WO!. Atacan-
do el peon n' no permiten el des-
pliegue de las piezas pesadas por
la columna«e». El autor valora
que en ese caso «las chances de las
blancas en ningun modo serian peo
res».
lle4
ll><d4
lld3
lld8
ll><d6
1!tf3
1!t'><h5
ct,h7
'W'g6
lle6
;es
es
33. lid7 We6
34. Wd3+ g6
35. J:ld8 d4
36. a4 liel+
37. ct,g2 9c6+
38. f3 lle3
39. W'dl 9e6
40.g4 llel+
41. ct,h3 W'e3
42. Wbl Wf4
43. b5 llfl
problema no consiste en si las ne-
gras ganan el final. Lo mas impor-
tantc es decidir si existcn mas
chances de victoria en este final o
en la variante 14 .... lle4, en que
caso deben resolver las blancas
problemas mas complejos. Yo su-
pongo que Alekhine tome el carni-
no correcto.
En caso de no estar de acuerdo
con la opinion de Alekhine, Gol-
din tenia la obligacion de demos-
trar sus dudas con un analisis.
Por desgracia ni se molesto en
hacerlo.
Veamos ahora el transcurso
posterior de la lucha.
21. ...
22 • .t><d2!
23 . .tc3
24 . .te5
25 . .t><d6
26. lle5
27. ll><h5
28. lle8+
29. 't!f><d3+
30. t!tdl
31. ll a8
32. ll ><a7
152
La superioridad de las negras es
considerable y, lo que es mas im-
portante, estable. Las blancas tie-
nen que limitarse a una larga y di-
ficil defensa. De las citas antes
mencionadas se desprende que la
valoracion de Alekhine de la situa-
cion blanca de «perdida» a «bas-
tante mala» es correcta. iComo es
posible, que se denomine a esta
posicion (sin molestarse siquiera
en cimentar su conclusion por un
camino analitico) como un «calle-
jon sin salida» y la ventaja negra
como «puramente acadernica»?
Es dificil decir con certeza que
las blancas en el final estan conde-
nadas a la derrota o que se pueda
mantener la partida con un juego
correcto.
Bajo el punto de vista del aje-
drez practice esto no es tan impor-
tante. Entre las «tablas» y la «vie-
toria» hay toda una serie de tran-
siciones. En el presente caso el
gras pueden esperar algo mas que
en la variante 14 .... lob4, 15. Wb3
•rs, 16. iod3 c><d3, 17. 9><d3
1!t'><d3, 18. c><d3 ..lb4?
155
yo, una pieza, que neutralizaba a
las dos torres blancas.
En su lugar merece atencion el
plan de avanzar los peones del
flanco de dama, por ejemplo 25 ....
Wd3, 26 . .tc3 b5 (tambien parece
buena 26 .... llc4 6 26 .... a5 se-
guido de tla6, b5 y Wb6), 27. a3
a5. Otra idea con perspectivas se-
ria 25 .... 1t'g4, 26. J.c3 rs y 27 .... f4.
iEntonces se debe valorar la
captura dcl pe6n d4 como un
error? Pienso que no, porque des-
pues de 22. ... Jl x d4 las negras na-
turalmente tienen ventaja. Yo me
remito solo a otro momento, don-
de Alekhine podia haber jugado de
otra manera (sin un analisls pro-
f undo no me arriesgo a decir «mas
f uerte») quo en la pnrti<ln.
Alekhine renuncio a 23 .... l:tc4
por el contragolpe 24. l:te5!. Pero
despues de 24 .... .txe5!, 25.
1f'xd5 j_xc3!, 26. 1f'xf5 (26.
Wxa8+ c;!;>b7, 27. bxcJ fLxc3), 26.
... ,ixel, 27 .... d5 J.xf2+, 28.
c;!;>g2 (28. ,t>xf2 llc2+ y 29 .
ll e8, y las negras ganan), 28. .
l:te8, 29. 1'xc4 i.c5 (con la inten-
ci6n de .1d6 y lle3 6 lle6-g6) la
ventaja esta del lado negro.
Como descubrio mas tarde J.
Nikonov («Ajedrez en la URSS»,
n," 6, 1986) 23 .... llg4!, 24. J.e5
J.b4! era muy fuerte, y malas tan-
to 25. Wxd5 c6!, 26. 11f'xc6 l:tc8
como 25. Jldl i.c5!, 26. Wc6
l:td8!, 27. llxc7 l:te8!, 28. JlxdS
lle4!.
N ikonov tambien demuestra
que a 23 .... l:td3, 24 . .1e5 es muy
fuerte la respuesta 24 .... i.c5!.
Las blancas estan lejos de igua-
Alekhine suponia que «a las ne
gras, despues de/ cambio de dam~
contra dos torres, no /es costana
grandes esfuerzos forzar la vict~ria
gracias a su considerable ventaja».
Lovenfish y Romanovsky, que
no compartian la opinion de am-
bos campeones mundiales, escri-
91
ben en sus comentarios a la parti-
da: «Desde luego no 22 .... , 'fLae8
debido a la sencilla 23. ,Wxe8, y las
blancas consiguen tablas.» .Con
esta valoraci6n tambien se solida-
riza Goldin. «Lovenfish y Roma
novsky va/oran correctamente que
la posicion despues de 22 .... Il.ae8
es tablas.»
No,, no tenian razon, Valorar
esta posicion como tablas es un
principio falso. En cl tablero rcina
una situacion con notable ventaja
de las negras. Si contra la opinion
de Alekhine se llega a la conclu-
sion de que las blancas con un jue-
go atento pueden esperar la salva-
ci6n, en todo case la palabra «ta-
bias» esta aqui fuera de lugar. Se
debe buscar una expresi6n que
describa con exactitud la situacion.
Aprovechando el sistema de cifras,
es mas sencillo cuantificar asi la si-
tuacion que con palabras. La opi-
nion de Alekhine se corresponde
con un 2:8, la opinion altemativa
se puede valorar con 3:7 (pero no
menos).
Esta vez Goldin intenta reforzar
su punto de vista con un analisis
no muy extenso, pero se nota cla-
ramente su escasa conviccion,
cuando advierte con toda razon:
«Es muy dificil apurar esta posicion
por medio de variantes, pero en ge
neral ;,es necesario?»
Despues de 25. c;!;>g2 solo inten-
ta 25 .... c5 o 25 ... tf d3, 26. i.c3
c5. Pero la jugada c7-c5 es muy
controvertida, libera al adversario
del debil peon d4 y lo mas impor-
tante, le quita al excelentemente
colocado alfil d6 su punto de apo-
Despues de 21. ... lle4, 22. i.d2
las negras tampoco necesitan to-
mar un segundo peon. Sobre la ju-
gada 22. ... ll x e2 Goldin escribe
que «probablemente conserva de al
guna manera posibilidades de ga
nar».
lPero que significa «de alguna
manera»? Naturalmente, es una
lastima dejar la columna «e» en
manos de las blancas, pcro cl peon
de ventaja y la restante ventaja po-
sicional son permanentes. Pienso
que las negras conservan exc~len-
tes posibilidades de conseguir la
victoria (2,5:7 ,5).
Vearnos ahora en un diagrama
la posicion quc aparccc en el table-
ro despues de la recomendacion de
Capablanca 22. ... ll ae8, 23.
'i!fxe8+ Ji xe8, 24. Ji xe8+ l!;>h7.
154
capar. como es evidente, toda la
ventaja.»
En efecto, un ajedrecista experi-
mentado apenas calificara la juga-
da 21. ... It e4 como un error. En
todo caso dudara que esta jugada
«deje escapar casi toda la ventaja».
En estas situaciones se pierde la
ventaja por un grave error posicio-
nal o tactico o por una serie de im-
prccisioncs como 21. ... 11 c4. Una
sola imprecision (a no ser sustan-
cial) no puede dificultar la realiza-
cion de la ventaja.
Tan fuerte es esta jugada que
pueda descartarse completarnente
21 .... \i'f3? Goldin solo contcmpla
22 . .tf4 l:t xe2 23. \i'xe2 \!fxe2 24.
Jixe2 ,ixf4, con el final de torres
ganado, y 22. i.d2 ll x e2 23.
Ji x e2 a6! (y si 24. 'i!f c6, obviamen-
te 24 .... 'i!fxe2 25. 1fxa8+ l!;>h7
26. i.c3 'i!fc4). Sin embargo, las
blancas pueden elegir 22. i.g5!
]lxe2 23. I[xe2 a6 24. 'i!fc6, Aho-
ra, despues de 24 .... 'i!fx e2 J~·
,Wxa8+ i>h7, el alfil blanco esta li-
bre y es posible jugar sencillamen-
te 26. 'fixd5. No convence 25 ....
i.f8 26. 1!f x d5 'i!Vx b2, porque las
blancas podrian optar entre las res-
puestas 27. l!;>g2, 27. i.f4 y 27.
'if d8, manleniendo ciertas contra-
chances. Por fin, en caso de 24 ....
ll f8 25. Ji el, hay que tener en
cuenta la amenaza posicional 26.
i.e7.
Estudiar la partida es en princi-
pio util, y tambien hay que aten-
der y probar posibilidades como
21. ... 'iff3. Pero no vale la pena
prestarles mas atencion de la que
merecen.
JS. lildl
(Con la idea Jldl-dJ.O.)
JS.... J.a7
36. b4 •c7
37. Jld3 g6
A 37 .... J.b6 sigue 38. •h5
:rs, 39. JlO con la intenci6n
•g6! seguido de g4-g5; y el blan-
co tiene un ataque ganador.
38. Wg4 wg7
39. JlO Jlf8
40. bS g5
41. 9f5 9e7
Ahora las negras cstan total-
mente paralizadas. No pucden mo-
ver la dama, ni la torrc ni tampo-
co el rey, y todo por la debilidad
de las casillas f6 y rT. Solo le que-
dan las jugadas con su alfil. Pero
parccc quc a las blancas tambien
157
. , •. , •.• ....... • ••• ·!·.i,·. ···'·A· D • II;• IJ . oJ••n • •{ •, ·a;. :m
91
O PSAJIS
e HEBDEN
Chicago, 1983
(DIAGRAMA 92)
Las blancas disponende un
peon de ventaja, pero su realiza-
ci6n no parece sencilla.
En el arsenal de un fuerte maes-
tro de ajedrez se incluye una enor-
me cantidad de diversos metodos
y valoraciones, de las generalmen-
te conocidas a las mas ins6litas. Es
muy importante tener la facultad
de scparar del material estudiado
algo en general que enriquezca su
juego. Los mismos grandes maes-
tros se tropiezan con nuevas ideas,
que no conocian con antcrioridad.
En el afio 1981 conversaba con
el gran maestro Yuri Razuvaiev
sobre la nueva ola del ajedrez so-
vietico. Precisamente en el recien
terminado Campeonato de Repu-
blicas de la URSS habian brillado
Psajis, Yusupov y Dolmatov.
Cuando Yuri Sergeievich hablaba
sobre Lev Psajis, subrayaba que
poseia «un fino tacto para el rey».
Hablando sinceramente, esta ano-
tacion me parecio algo abstracta,
hasta que poco despues vi la si-
guiente partida. ..
6. IL TACIO PAil IL IIY
Grigori Kaidanov
Como cierre de su texto escribe
Goldin: «A pesar de las correccio
nes abiertas por /os andlisis moder
nos 60 aiios despues de la partida,
esta muestra una lucha apasionan
te, y en su transcurso ambos adver
sarios encontraron decisiones impre
sionantes par su prof undidad y be
1/eza.»
Me temo que si me declarara de
acuerdo con las «correcciones
abiertas», seria blanco de escarnio.
Pues solo entre la 10.' y 14.' juga-
da Goldin se remite a dos errores
blancos y cuatro negros. Af ortuna-
damente, los grandes maestros del
pasado no jugaban tan mal.
En la mayoria de los casos no
se equivocaban ellos, sino sus cri-
ticos. Pero en conjunto la presen-
te partida no puede valorarse
como una obra de arte.
156
tar, y en caso de 25 .... cd (en lu-
gar de 25. ... Jl x d6), despues de
una jugada podrian, sin capturar la
torre h5, jugar 27 .... Jlh6!?
Finalmente, como sefialo N.
Volgin en la misma revista, en lu-
gar de 31. ... Jle5, las negras po-
dian adelantar su peon pasado de
inmediato: 31. ... d4! 32. Jlxa7
(32. Wxd4? Jlel+ 33. 'i9h2 Wc6)
32 .... d3 33. ll xc7 lle2.
En principio no era necesario
probar todas estas posibilidades,
pues el plan elegido por Alekhine
en la partida se mostro suficiente
para ganar. Sin embargo, ahora
debemos ser con el bastante criti-
cos, porque mediante el recurso
defensivo 33. 1!t'f3, mostrado por
Goldin, se pone en duda la correc-
cion de! ataque ( es el unico micleo
razonable de su articulo ).
159
(DIAGRAMA 95)
20. wb3! .trs
21 • .tbSI lcc7
22. J.xc6 J,Ixc6
8 • .1e3 b6
9. a4 loc6
10. J.b5 .td7
11. ct>c2 .tg7
12. llhdl a6?
13. J.c4 J.g4
14. hJ ,txf3
15. gxf3 0.0
16. f4 lla7
17. e5 a5
18. lld.2 e6
19. lladl llc8
Ahora las blancas ya estan me-
jor.
lof6
g6
d5
Ql,cdS
/b,ccJ
'@xdl+
c5?
O ANDERSSON
e TEMPONE
Buenos Aires, 1979
1. c4
2. ers
3. loc3
4. CICdS
5. e4
6. dxcJ
7. wxdl
Razuvaiev No obstante, esta no-
ci6n tambien puede abarcar la ca-
pacidad de reconocer el momento
adecuado para realizar uo ataque
sobre el rey enemigo. Tambien
comprende la capacidad de! adver-
sario para impcdirlo, para poner
su rey en seguridad, etc.
Examinemos ahora la siguiente
partida.
O KISHNIOV
e KAIDANOV
Odessa, 1987
ea
j,xbS
W"e6!
'otf6
we7
.ld7
.te6
rtJn
J.e7
'ote8 1tcS
lld8
jLa refutaci6n! Despues de 16.
'@,cd7 lld8 la dama blanca cac en
la trampa .
16. "Wf3+
17. lHdl
18. j,xe6
19. "Wd5+
20. WO+
21. lld5
22. 1!fe4+
23. llcdl
24. lld7+
25. 1!rf3+
26, JI Mb7
27. 1!re4
Las blancas planearon una
«combinacion»,
14. Loxn? i'xn
15. ,ixf6 <,txf6!
Las blancas abandonaron.
«lPor que no considero mi ad-
versario la jugada 15 .... <,txf6?»,
me pregunte acto seguido, y llegue
a una sencilla conclusion: com-
prendernos y admitimos el papel
del rey en el final, pero en el me-
dio juego no prestamos atenci6n a
una posible maniobra activa de Su
Majestad.
Recordemos la historia de! aje-
drez. Ya Steinitz se esforz6 por de-
mostrar que el rey era una pieza
fuerte en el medio juego. Pero en
el gambito desarrollado por el, 1.
e4 e5, 2. f4 ex f4, 3. loc3 '@h4+, 4.
'it>e2, dificilmente se confirma la
«actividad» del rcy, pues con fre-
cuencia rccibe mate.
Saber cuando se debe activar el
rey y cuando es prematuro, cs cl
tacto para el rey del que hablaba
pios peones despues de! cambio de
<lamas.
53. ... We6+!
54. 1!fxe6 fxe6
55. n xf8 i'xf8
56. i'b5 i'e7
57. i'a6 .txfl
58. c4 wd8
59. ©b7 .tel
60. b5 .tfl
61. b6 .td4
62 . .ta4 d5
(62 .... .te3, 63. ct>c6 .tcS, 64.
b7, y las blancas dominan.)
63. cxd5 exd5
64. exd5 e4
65. i'c6! i'c8
66. d6 e3
67 . .tbs .tr6
68 . .ta6+ i'b8
69. i'd7
Las negras abandonaron.
Posiblemente el estudio de este
ejemplo me ayud6 en la siguiente
partida.
158
50. i'b5!!
El rey blanco corre directamen-
te hacia el fuego de las piezas pe-
sadas enemigas. lPero que preten-
de exactamente?
50 ... 'i!t'e8+
Despues de 50. ... lI b8-+-, 51.
'it>a6!! lI b6+, 52. was las blancas
estan mejor.
51. .tc6 tfd8
52. i'c4! We7
53. 1!t'd7
Ahora esta clara la idea de las
blancas. El rey no ha avanzado
para asustar al adversario, sino
para apoyar el avance de sus pro-
93
.tb6
.ta7
.tb6
.ta7
'8'c7+
'8'e7
.tb6
.ta7
Jes resulta dificil mejorar su posi-
cion, Sin embargo ...
42. i'g2
43. i'fl
44. 'it>e2
45. i'd3
46. ©c4
47. ©b3
48. g4!
49. ©c4
161
Anotaciones de Artur Yusupov:
Con mi ultima jugada 32. ...
JI c84?t qucria inducir a mi ad-
versario a rctirar su desagradable
presi6n sobrc el peon b5 y se cu-
O KORCHNOI
e YUSUPOV
Lone Pine, 1981
Material adidonal a la lecd6n de
Kaldano,
Las blancas abandonaron. No
hay ninguna defensa contra 37 ....
tig3 y 38 .... lh2 mate.
Este episodio es una nueva
prueba de que un trabajo esmera-
do nunca es imitil.
Los presentes ejemplos nos ayu-
daran a desarrollar el tacto intuiti-
vo para el rey, y ademas a domi-
nar el procedimiento tecnico de la
marcha con cl rcy.
Jle8+
Jlel
ltxfl+
lg2+
.te3
32. wxeJ
33. wn
34. lat
35. wgl
36. tih1
21. ... tie7
22. lla4 lhb8
23 • .tc4 tif6!
24. wn Jh7
25. let 1.b6
26. tie2 ties
21. tin tir4
28. \tel Jle7!
La siguiente jugada de las blan-
cas pierde rapidamente, pero su
posici6n ya era muy dificil. 29 .
.txa6 no valia por 29 .... dS, se-
guido de 30 Jla7, y ademas se
amenaza 29 d5 y 30 .... rs.
29 •. tin? wxfJ
30 • .txa6 d5
31. exd5 Jlxet+
97 •••••.• ... ,., ,..,. ••• D •.•.• ,.
•• 8 •• ·.i.·8·A·A DA• 'D.
11 •lit• m
27. 1tf4! Wd7
28. b3!
Tambien era posible wc2.
28. ... wd8
29. wc2 we8
30. ~e4 ~c7
Las negras estan muy apreta-
das, y las blancas inician un ataque
de peones en el flanco de rey.
31. f4 .te7
32. g4 .th4
33. rs .tg3
34. f x e6 fx e6
35. 1!f g6+ wfB
36. 1!fxe6 J..xe5
Despues del estudio de los ejem-
plos anteriores no es dificil encon-
trar la siguiente maniobra de las
blancas.
37. wd3! .lg3, 38. we4 .th2,
39. ers .tg3, 4o . .td2 .th2, 41.
.tc31!ff7+, y las negras abandona-
ron. Despues de 42. 1!fxf7+ wxf7,
43. we4 y 44. <hd5, las blancas ga-
nan el final de alfiles.
Recuerde la partida Psajis-Heb-
den. Aqui tenemos el mismo esce-
nario: marcha de) rey hacia las pie-
O KIIK
e KAIDANOV
Norilsk, 1987
96 zas pesadas, despues cambio de
damas, y en el final resultante la
base de la victoria es la mejor co-
locaci6n del rey.
Despues del analisis de todos es-
tos ejcmplos f ue una alegria para
mi jugar la siguiente partida.
160
En el tablero tenemos un final
tipico de la Defensa Caro-Kann.
O GELLER
e HORT
Skopje, 1968
(DJAGRAMA 96)
23. wc4 .te7
24. lild7 lilcc7
25. l;lxc7 ]1xc7
26. wb5 lilc8
27. lild7 <hf8
28. t,xb6 we8
29. 11 b7 .td8+
.JO. <hb5 c4
31. .tc5
Las negras abandonaron.
Esta partida, en la que el rey
blanco casi contoneaba las caderas
introduciendose en el campo ene-
migo a traves de b3-c4-b5, me
agrado mucho.
Para mi este procedimiento tee-
nico se llamaria «marcha del rey»
y coleccione algunosejemplos mas
sobre este tema. Aqui ofrezco
otro.
95
El
O ROMANISHIN
e YUSUPOV
(Variante de la partida)
Minsk.1979
Las negras debfan buscar al
mate:
1 ••.• 'ifi>e4!, 2. a7 (2. l'i.lf7 'ifi,f3,
3. lle8 lla2), 2. -· 'ifi>f3!! (pero no
163
SO LUO ONES
Jaegao negru
E4 ··\,· .•.. - .•.• r.: ,. : .:, . . ..... -. :··(,, ,,. . ;·, .
. ....... :.· .•.• . .• - •.•. ,.,.; ..
II •A• II IIAE.D D .-~ .•. ·-,.:·~·
Juegan oegras
Juegao blaocas
••••••
II • •••. , .....
g, •••< D· • ·o,· .. n .. •
•.. rzt. ·~· ; .10 .'i,.)I. ..... ,''..·
El
Juegan oegras Las anotaciones pertenecen a
Mark Dvoretsky:
La torre blanca esta atada al
punto g2. Por tanto, Teichmann
decide llevar su rey hasta h4, para
liberar a la torre y colocarla en la
columna «g». Evetitualmente, el
rey llega hasta g6.
28. 'it>h2 bS
29. 'it>g3! a5
30. 'it>b4
Amenaza 'it> h5 y lt e3.
30. ... g6
31. lle3! t,xg2
32. llg3 ttf2
99 El 11• m.1C.1.l. .. ;;·;.·· AB •·fl.t.• •.• •.• ,
• A ••• • •••. IJ, •••• ·:·,· ·~
EJERCICIOS O TEICHMANN
e CONSULTANTES
Gla~gow, 1902
A 32 .... g5+ sigue 33. 'it>h5
1fxg3, 34. 'it>g6.
33. f x g6 Wf4+
34. ll g4 Wfl+
35. 'it>h5
Las negras abandonaron.
0 39 .... c;!.>h6, 40. 1th4+ c;!.,g7,
41. 1tf6+ 'it>h6, 42. i.f8+ 'it>h5, 43.
g4 mate.
40. Wf4+
Las negras abandonaron, pues
es mate en dos jugadas. Basica-
mente esta partida se decidio por
la inesperada maniobra de! rey.
162
briera de la amenaza 33 .... lital
con 33. lldl. Pero la brillante res-
puesta de Korchnoi destrozo mis
ilusiones.
33. c;!.>fl!! llal?
Era mejor para mi reconocer el
error y jugar 33 .... ll b8, pero en
ese caso las blancas estarian mejor.
34. we2!!
Se ve que el rey blanco esta
completamente seguro en e2. Des-
pues de .1b4 las blancas pueden
activar todas sus fuerzas.
34. c;!.,g7
Si 34 iob6, entonces decide
sencillamente 35. Jlxb5 Wei, 36.
We8+ <t;g7, 37. fi'xn+ c;!.>h6, 38.
'Wf8+ i.g7, 39. 'W'f4+; y a 34 ....
loe5!? tampoco es mala 35. i.d2.
35. i.b4
Naturalmente no 35. ll xb5?
por 35 .... iod6. Ahora tambien se
amenaza 36. We8 y 36. JlxbS. No
pude encontrar ninguna defensa
contra estas amenazas.
35. .: iob6
36. lld6
Tambien era buena 36. lit xb5.
36. ... llcl
37. ll xf6!
Gana de manera forzada.
37. ... 'if;,xf6
38. W'd4+ 'it>g5
Si 38. ... 1t'e5, entonces 39.
i.e7+.
39 . .1e7+ tfxe7
165
gras disf rutan de una gran ventaja
de espacio, practieamente decisi-
va; Sus piezas son activas, y los
peones d4 y h2 debiles,
iQuc jugada habia considerado
Ajmiloskaya? Naturalmente, no
41. •c2? •xal ni 41. loc2?
4lc3+, 42. wat .di+. Probable-
mente tampoco 41. wa27, porquc
en ese caso el caballo negro salta
a c3 con jaque. ·
lTambien es facil refutar la ju-
gada 41. wet? Las negras pueden
tomar directamente el peon h2: 41.
... loe3, 42. •b4 •di+, 43. i'b2
•e2+ 1 44. i'b3 Wx h2. Sin embar-
go, es mas preciso jugar al Zugz-
wang: despues de 41. ... wh 1! cwt!-
quier jugada blanca empeora su si-
tuacion, por ejemplo: 42. ioc2 -.n +, 43. wc12 •t2+, 44. ~d3
(44. wcl •sl+; 44. wdl 0e3+),
44 .... •x h2; o 42. lob l Wfl +, 43.
Wd2 (43. Wc2 loe3+, ganando la
dama), 43 .•.. •n+, 44. wcl
Wgl+.
Por tanto, solo queda 41. Wal,
pero entonces sigue la evidente 41.
... ltlc3 para ganar el peon d4. iEn
que consisten las. contracbanccs de
la adversaria?
•..• i··· ., ••..• ;;:······; .• •··••n•• •- n-o • m--••• n ···-····111 ··-• D ... ,. ., ' -~· •.•
100
La primera impresi6n: las ne-
O AJMiLOSKAYA
e ALEXANDRIA
&.• partida del match
Kislovodsk, 1980
(DIAGRAMA 100)
E4
O MATTHEW
e DOLMATOV
Groningen, 1978-79
Las negras jugaron 1. . .. f 4? y
con ello dejaron escapar la victo-
ria. EI encuentro termino en tablas
despues de 2. 1'f8 .tdS, 3. ©fJ!
por 3 .... J.xO, 4. 1'17+ i'g4, S .
'tlfd7+.
Es insuficiente para las negras
I. ... c3?, 2. b><c3 d><c3, 3. it:lbl.
En caso de I. ... 'ltd5 no pasa
2. d><c4 b><c4, 3. io><c4 .tbs, 4. b3
a><b3, 5. c><b3 d3. Pero las blancas
disponen de la sencilla 2. i'e2
We6+, 3. i'dl o 2 .... 'tlfe5+, 3.
i'fl (pero no 3. Wdl? c3). ·
Las negras habrian ganado si
hubieran iricluido a.,;u rey en el
ataque. · '
l .... i'g4!, 2 .. W'f8 (2. dxc4
i'h3, 3. i'gl .tg2!, 4. en •e2),
2 .... We6 con intenci6n de 3 ....
i'h3. Ahora podria seguir asi: 3.
i'gl c3! (en su lugar no es tan con-
vincente 3. ... Wh3, 4. ~fl b4, 5.
dxc4 b3, 6. c><b3 .tg2, 7. •cs! 6
4 .... .lg2, 5. \tg7 b4, 6. axb4! c3,
7. b><c3 a3, 8. cxd4 J.xfl, 9. <t,xf)
Anexo a la Ieccion de G.
Kaidanov
M. Dvoretsky: valoracian y
andlisis
«Mire entonces a la
posicidn sin prejuidos
y, toh, que alegrial,
comprendi el secreto
de este f lnal»
Mijail Botvinnik
Cuando nos preparamos para
una partida aplazada, · abordamos
un anaJisis seno. En el comprende-
mos a la vez que una posicion sen-
cilla y poco interesante a primera
vista tiene un rico contenido. Por
ejemplo, descubrimos que cuaJ-
quier posici6n, incluso en una si-
tuaci6n muy dificil, se puede de-
fender con exito, y que en el cami-
no hacia la victoria se superan nu-
merosos obstaculos y se deben en-
contrar de vez en cuando jugadas
(micas. Quien busca la verdad en
el analisis con esfuerzo, suele ob-
tener una gran satisf acci6n creati-
va.
a2, 10. 'lta7!), 4. b><c3 d><c3, 5.
en f4!, 6. g><f4 g><f4, 7. 'ltg7+
i'h5 con la amenaza 8 .... •s6+.
Ahora a 2. it:lb3 las negras tie-
nen el quite 2 .... i'b5. Si 2. a4, en-
tonces no sigue a5? (por 3. it:lb3 o
3. b=as+), sino 2 .... it:ld6!, 3.
ll><d4 lI><d4, 4. ©><d4 a5!.
En la partida siguio: 2. g4 ©e3,
3. l1 ><d4 ll ><d4, 4. ©><d4 io><g4+,
5. i'g3 hS, 6. ©c4+ i'c7. Despues
de conseguir tres peones por el ca-
ballo, las negras consiguieron ta-
blas.
164
E3
O GORSHAKOV
e DVORETSKY
Moscu, 1974
Las blancas amenazan atacar el
peon d4 mediante ~b3.
1. ... i'b6!
E2
O DOLMATOV
e SHAMKOVICH
Amsterdam, 1979
1. lib7! (I. llc7? iob6; I. lla8?
it:le7, 2. lie8 it:lf5 o 2 .... ltd7), 1.
... ~b6 (I. ... ~e6, 2 . .txd5
~xd4+, 3. i'e4 it:le6, 4. We5), 2.
io><dS!!_ it:\xd5 (2 ... '. ll ><d5, 3.
J.xd5 it:\><d5, 4. we4), 3. i'e4!.
Ahora seria mala 3;· .. : llb6, 4.
..t><d5, y a 3 .... it:lf6+ decide 4.
i'e5!.
En la partida siguio 3 .... it:ld7,
4 .: J.xdS rs+, s. gxf6+ <t,xf6, 6.
.tc4 gS, 7. rs g4, 8 . .te6 g3, 9.
i'fJ! it:lb6; 10. lil7+. i'gS, 11.
llg7+ i'h6, 12. llg4 iodS, 13.
lI xg3 it:le7, 14. i'e4 llb6, IS. b3
lI b8, 16. dS, y las negras abando-
naron.
2 .... lla2?, 3. it:lc6 wn, 4. lle8!),
3. llb8 lie2!, 4. a81'+ W><g3 con
mate imparable.
Seria un error 3 .... lid2? (en lu-
gar de 3 .... lie2!) por 4. lib3!
ll><d8, 5. lib8 lld2, 6. llf8+!
<t,xg3, 7. llO+! <t,xO, 8. a81t+.
167
Se ve que el contraataque 45.
•bs+ csh7, 46. 9d6, quc era cfi.-
caz cuando la dama estaba situada
en d2; aqui no tienc exito: 46. . ..
'tfxc2+!). A 45. •c4 sigue 45 ....
9xh2, 46. 9xc6 lod4, con la que
se fuerza el paso a un final de peo-
nes ganado (jpor primera vez esta
circunstancia aparece favorable a
las negras!).
A~ui es necesario 45. h4, con in-
tencion de 46. 'tf c4. En respuesta
a 45. . .. •e2 las blancas pueden
mantener la posici6n, si «aterrori-
zan» a la dama ncgra con la ame-
naza del cambio: 46. 9c3 (no 46.
h5 debido a 46 •... ct>h7!, 47. We3
9xh5 6 47. wbl cS!, 48. We3
9c4), 46 .... 9g2 (46 .... 9c4, 47.
'W'b3), 47. Wb3! ct>h7, 48. 9c4!, y
48 .... W><g3, 49. •xc6 ya cs du-
dosa, pues las blancas ya piensan
en h4-h5.
Por eonslgulente, en c1110 de 43.
... 9d2 no parccc scncillo rcforzar
la posici6n. Probemos 43. . ..
1lgl+, 44. ct>b2 y veamos de nue-
vo todas las jugadas de caballo.
La maniobra 44 •... ~d l + se jus-
tificaria en caso de 45. ct>a3?, pero
el rey negro puede correr valiente-
mente hacia los jaques: 45. wcl!.
Tambien se encuentra una defensa
interesante despues de 44 .... loe2,
45. 9c4 (45. 9xe6? Wei+ y 46.
... 9xc2+!), 45 .... 9xh2. Aqui
solo ayuda 46. Wxe6! lod4, 47.
9c8+! wh7, 48.wc3!.
Las blancas tienen una gran ta-
rca ante la jugada 44 .... lodS.
Al principio no consideramos
muy en serio este plan de def ensa.
Parece que es suficiente encontrar
un par de jugadas precisas, para
romper la resistencia del adversa-
rio. [Vamos a intentarlo!
Se sugiere 43 .... 'W'd2, ipero
ad6nde retrocede el caballo des-
pues de 44. ct>b2? Tambien seria
inof ensiva la «activa» 44 .... loe2
por 45. 9c4. y no es.ta claro c6mo
debe cubrirse el peon c6.
Parece bastante s61ida 44. ...
~<lS, con la quc 1c cubrc cl pc6n
e6 y se amenaza 45 9><h2. Si
45. h4, entonces 45 cS, y las
blancas estan mal.
Las blancas deben crear a toda
costa inmediatas contraamenazas:
45. 1tb8+! ct>h7, 46. Wd6 'W'c3+
(46 .... 1fxh2, 47. '@xe6 loe3, 48.
Wxc6), 47. <t>cl! (pero no 47.
ct>bl? Wb3+, 48. <t>cl lllc3 con un
ataque decisivo para las negras), Si
sigue ahora 47 .... loe3, entonces
responden 48. 1fd2! 9><d2+, 49.
<t,xd2 lllfl+ (esta claro que el fi-
nal despues de 49. lt}xc2 es ta-
blas), 50. <t>e2 lt}xh2, 51. lod4.
Parece atractivo el sacrificio de
peon 47 .... c5, 48. 9><e6 llle3, 49.
Wal ioc4, pero como mostramos,
tampoco aqui es decisive.
No obstante, probemos ahora
44 .... iob5 (en lugar de 44 ....
lod5). El peon e6 esta defendido
indirectamente (45. •><e6?
(DIAGRAMA 101)
IOI aplazada junto al examen de va ..
riantes concretas tambien es muy
importante extraer conclusiones
universales.
En nuestro caso, por ejemplo,
tenemos que reflexionar sobre la
utilidad de! cambio de una u otra
pieza.
Probemos ahora 42. Wb4. En
caso de 42. ... \!t'd2, 43. Wb2
'irxd4, 44. lob! el cambio de da-
mas es inevitable; sin embargo, ya
hemos establecido que entonces
seria dificultoso para las negras la
materializacion de la ventaja. Tam-
poco es agradable 42 .... loe2, 43.
ct>b2 loxd4, 44. Wc4! Wd2+, 45.
loc2, porque las blancas consiguen
coordinar sus piezas, amenazando
cl cambio y atncando a los peones
e6 y c6.
Bastante mas fuerte seria 42 ....
Wd2, 43. Wb2 Wdl +!, 44. lob I
lob5!, 45. Wd2 Wa4+, 46. ct>b2
loxd4, 47. Wc3 Wb5+ y 48 .... c5.
Surge una situaci6n algo favorable
para nosotros, como en la varian-
te con 42. lobl.
Pero, mientras tanto, hemos
averiguado cual es la mejor dispo-
sici6n para las piezas blancas: rey
en b2 y caballo en c2. Se consegui-
ria si jugara 42. Wb3! Wxd4, 43.
loc2.
166
Examinemos, sobre todo, 42.
lob I. Enseguida experimentamos
una pequefia decepci6n. Parece
que despues de 42 .... loxb}, 43.
\!f'xb} 1!fxd4+, 44, 1!fb2! 1!fxb2+,
45. <t,xb2 surge un final de peones
desesperado: 45 .... <t>g8, 46. <t>c3
ct>fJ, 47. ct>b4 <t>e7, 48. <tics ct>d7,
49. ct>b6 g5, 50. h3 (es equivalente
50. h4 gxh4), 50 .... g4, 51. h4 h5,
52. c;f;>a51 c;f;>c7, 53. c;f;>a6.
Intentemos a su vez valorar el fi-
nal de <lamas.
44. ... Wd5, 45. Wf2 (6 45.
\!t'e2), 45 .... c5, 46. ct>b2 c4, 47.
\!t'e3 (o con la dama en e2 sigue
47. <t>c3). Sin ayuda de su rey, las
negras no pueden ganar; pero no
es sencillo introducirlo en el juego,
porque las chances de las blancas
consisten en un jaque continuo.
Ergo: es deseable que las negras
eludan el cambio de caballos.
Juguemos 42 .... lob5! (en lugar
de 42 loxbl), para poder seguir
con 43 loxd4. De nuevo surge
la pregunta: ies util el cambio de
<lamas? Se ve que despues de 43.
'Wd2 Wxd2, 44. loxd2 loxd4, 45.
ct>b2, las blancas disponen de con-
trachances debido a los peones ais-
lados c6 y e6 y a la lejania de! cen-
tro del rey enemigo.
No vale la pena analizar de nue-
vo la jugada 42. lobl. Ya hemos
encontrado la respuesta mas fuer-
te de las negras y establecido el
plan de juego posterior. Las serias
dificultades que plantea la realiza-
ci6n de esta ventaja no son eviden-
tes.
Por tanto, aqui constatamos
que en el analisis de una posici6n
169
47. ... wbJ
48. <l>cJ <l>•hl
W11h2, 48. WcS W•g3, 49, 1t,,11c6
bl, 50. wd6 ~·f4, 51. d5 c•dl,
52. c6 ~·c6.
La situaci6n dd ultimo diagra-
ma es completamcnte dcsesperada ~ar:,::i~:ner· iPucde cwninar-
Para reforzar su comprcnsi6n
posicional y evitar cnrcdane du-
rante uaa partida aplaz.ada, debt
Continullr el an6lisi1 de las varian-
tcs lorzad:as tan Jejos como sea r,>-
siblc.J1asta llegar a una situaa6n
absolutamente cla.ra (o del todo
coofusa).
Mientras analizamos y seleccio-
namos cl camino mis prcciso y sc-
guro· hacia el·objetivo, nos cntro-
namos en base a una cuaJidad muy
importantc para cualquier ajedro-
cista, la tCClllca en la realizaciOn de
una vcntaja. Un serio acercamien-
lo a una serena decisi6n iucltLSO en
una posici6n complctamente gana-
da. el esfucr?O para lim.itar cuanto
sea posible el contrajuego cnemi-
go, una atenci6n permanente para
con las «menudcncias» y «dcta-
lles» distingucn la maestria de
cualquier jugador con cxcelente
tccnica, como R. Fischer, A. Kar-
pov, T. Petrosian o U. Andersson.
45. ... <l>g4
46. 11la5 11lc7
47. <!>bl
A 47. Q:lb7 es posiblc tanto 47.
... g5 como 47 .... <!>bl, 48. 11ld8
<l>•h2, 49.11l•c6 w•gl, 50.11l•g7
<l>g4.
45.11lc4
No ofrcce ninguna posibilidad
45. lob) wg4, 46. lilcl 11lc7, y
tampoco ayuda a las blanc.as 45.
<1>b2 <1>84, 46. <!>bl whi, 41. <l>c4
41. .•. Wb7!!
Adem.as de su fuerza objctiva
csta jugada tambiCn es buena por-
que debia suponer una sorpresa
para ta advenaria.
42. lilbl
DespuCs de 42. ~c2 Wg6 no sc
vc ninguna continuaci6n rezone-
ble para las blancu (43. 0b4
111d1+, 44. wa2 ••4+J.
42. ... wg6!
Amcoaza <l>gf>h5-g4-hl A 43.
9b8 sigue 43. ... ••d4+, 44. Wa2
~b4+1 con ataquc dccisivo.
43. llldl ••dl
Las negras aprucban ahora cl
cambio de damas, porque su rcy
penetra provechosamcnte en el
campo cnemigo.
44. lo•dl <l>b5
de nuevo en variantes ya conoci-
das e intentar encontrar en ellas
quiza un recurso oculto. EJ autor
de este articulo y otro scgundo de
Nana Alexandria nos ocupamos
en ello bastante tiempo, pero sin
exito. ·
TambiCn se puede·buscar una
saJida a una conocida situaci6n
muerta con otros medios en parte
mas efectivcs.
Es muy titll lntent•r dtsurg1rse
dtl peso de las Yarilmles, ,aJoracie>-
nes y opiniooes ya establecidas, y
mirar .... posidOII COD DD fresco
vistazo, eslo f1cillta 11 poslbWdad
de dtscubrir una nuera Idea, meJor
que las examinadas.
Esta idea se encontr6 ya en la
primera jugada de! analisis.
Cuando ya habia terminado el
fatigoso estudio de las variantes,
comprendi que todas las dificulta-
des de las ncgras procedian de la
circunstancia de que su rey no par-
ticipaba en el jucgo. A causa de su
alejamiento aparecian muchos fi-
naJcs de peones confusos. Por tan-
to, lValia la pena despilfarrar un
tiempo en la conquista del pe6n
d4, relativamente importante,- y
dejar que en ese tiempo las blan-
cas se consolidaran? .La dama en
d3 y el caballo en dS cstan muy
bien situados, js6lo se debc mejo-
rar la posici6n con la tinica pieza
que no participa en cl juego: el rcyl
Lo mas dificil era renunciar a la
jugada 41 .... ~c3 y encontrar la
maniobra Wh7-g6-h5. El- consi-
guientc examen de las varientes,
como ya se ha dicbo, es cuesti6n
de tecnica.
168
lllb6+!, 47 <!>al (47. <!>cl locJ!),
47 ..... 9a5+, 48. <!>bl lllbl+, 49.
<!>al 11lb6!, 50. lllb4 llldl+, 51.
•bl (51. <!>bl 11lc4+), 51. ...
Wa6+!, 52. Wb2 cS!. El pe6n e6 no
se puede tomar, y las negras regre-
san a una Cpoca feliz, pero ya casi
olvidada, cuando sin esfuerzo po-
dian reforzar su posici6n ( 'llb6,
c5<4,etc.).
Tampoco ayuda 45. •c4?
W1th2, 46. Wxc6 'lle3, lo mismo
que 45. h4? c5 con decisiva venta-
ja negra.
Una jugada de! estilo de 45.
Wb7!! ordinariamente no salta a la
vista. A la vez que las blancas eta-
can, los peon es c6 ,y e6 no dejan a
la dama enemiga ir a b6. A 45 ....
Wxh2 sigue la ya conocida varian-
te 46. 'W'c8+ *h7, 47. 9xe6 'lle3,
48. w-c6.
Se puede determinar que la pre-
gunta sobre el mejor plan del ne-
gro para realizar su superioridad,
hasta ahora esta abierta. La clave
es que las blancas, conjug ad as lJnj..
cas, se escapan de la derrota y nos
plantean un serio problems. Esto
significa que se debe profundizar
sentarse ante cl tablcro y mover las
piczas; el advcrsario perderla s61o
a·causa·dc las scnsaciooes quc cl
Dr. Tarrasch le transm.itiria. Mien-
tras yo colocaha a ta ligera las pie-
~a~':!~e::z=: ~:~r~
de quc ta causa corrccta. (por cier·
to la mia) al fm y al cabo rctcndria
la supremaclL;, Por cUo sufrl cl co,
~u~r*~~n~C:~r::
~rq~~ cb~~~o.{~!~~~n::n~il:!
babia quc jugar bicn.
... No debo subrayar espccial-
meote, quc yo nuocajuguC (come
se suelc.decir) «a tablas», exccpto
naturalmeote en aquellas situacio-
ncs .que: me cran desfavorables y
en. las quc el mejor" ju ego por mi
partc me ofrcda como miximo uo
cm pate. Las oocioncs ju gar ((3 ga-.
oar» o «a tablas» las teogo por fal-
sas. Yo coruidero cada posici6n
como uoa tarca en la que el reto se-
ria eocootrar la mejor jugada, y
me esfuerzo'por rcsolvcrla. Si vco
la jugada mas fucrtc, quc contieoc
posibilidadcs de victoria; cntonccs
sencillamente la excluyo de mi pr~
pio pensamiento, · para elcgir otra.
queis61oilleva:a, tablas. La tristc
tala~dc!piezas,;quc .contribuyc a
unas ni.pidas tablas, me repugna y
mcd.iviertc.
(«300 Schachpartien»)
171
Siegbert Tarrasch
Yo SOio SC que mis dcrrotas no
se cxplican por falta de fuena, sine
por la incap1cldad para· aprovc-
charla. De mis fracases ticoen ta
culpa la subcstimaci6n del adver:
sario y la sobreestimaci6n de mis
propias posibilidades. Yo adm.itia
que para el triuofo era suficiente
Wilhelm Steinitz
El primer consejo consistc en
que el estudiantc debe csfonarsc
por medir sus fuerzas con ajedro.
cistas lo mis fuertes posiblcs.
Debo dirigir la atenci6n encareci-
damcotc al hccho de que la rcp-
laridad en cl estudio y la pnicuca
facilita de forma decisiva Ja obten-
ci6n de rApidos exilos. Quicn haga
una y otra cosa, progresa.r&:.en
poco tiempo. Es bastante mejor
que un ajcdreci!I& consagro Ill ot-
tudio seis veccs seguidas a ta sema-
na una hora diaria, que seis horas
una sola vez. Un bueo -metodo
para dcsarrollar su fuerza .de jue-
go, su comprcnsiOn y su memoria,
es la costumbrc de reproducir al-
gunas partidas meotalmcote, y aUo
mejor es c.wninar partidas magis-
trales, de las que sc publican con
buenos comeotarios en libros y re-
vistas.
( «The Modern Chess Instruc-
tor»)
7. PIIIWUENTO T CONSIIOS DI LOS HAIIDU IWmOS
nada que reprochar a la jugada 41.
... ~cl.
En cada posici6n actllan, al mis-
mo tiempo, diferentes )eyes, y, a
veces, nuestras recomendaciones
sc contradicen entre si. Con fre-
cuencia sc consigue encontrar la
clecci6n correcta intuitivamcntc,
abandonindose a su olfato posicio-
nal. Pero no siempre se consigue
«adivinar» la soluci6n, antes hay
quc profundizar en un largo calcu-
Jo de variantcs. A una u otra con-
clusi6n diferentes ajedrecistas pue-
den llegar por distintos caminos,
scglln la particularidad de su pen·
samiento, asl come de la bllsque-
da individual de la mcjor jugada.
Encontrnmos In soluci6n pnrn
esta posici6n, 41. ... Wh7!! (come
tambiCn la mejor disposici6n de las
piezas blancas despuCS de 41. ...
0c3, 42. Wb3! y 43. ~c2!), des-
puCs de un largo y concrete ana.li-
sis. Posiblemente un gran maestro
con una fina intuici6n posicional
hubicra adivinado el camino co-
rrecto bastante mas ripido y con
ello se ahorraria un fatigoso traba-
jo analitico.
No vale 11 pena (como I veces se
h1ce) establecer uni prioridad de lo
concreto sobre lo gel1"eral, deJ 1ni-
lisis sobre 11 valor1cl6n, de la 16gi-
ca sobre 11 intuiciOo, o viceversa.
El 1jedrecist1 debe des1rr0Du cada
uni de las Iormas de pensamlento
establecidas, dominu los distintos
mttodos p1r1 1bord1r una posi-
ci6n, 1prender I unirlos correct.
mente, con independenci1 de su ti·
p1cidad, sus guslos o su estilo de
juego.
170
49. Wc4 WxgJ
50. ll>cS h5
51. ll>d6
A. 51. ~·c6 sigue la senciUa 51.
... ~•c6, 52. ll>•c6 h4, 53. d5 hl,
y el pe6n negro sc convierte en
dama con jaquc.
51. ... ~dS
Ganaba con facilidad 51. ... h4.
52. ll>•e6 h4
53. ~·c6 tc)•f4+
54. ll>•r5 hl
Las blancas abandonaron.
Las consideracioncs posiciona-
les que descansan en la jugada 41.
... <tih7!t, son clcmcntalcs.
En el final el rey debe tomae par-
te 1ctiv1 en la lucha; si uni de sus
piezas esti mil situ1da, debe mejo-
rar inmedi1tamente su posici6n.
Todo csto lo sabemos de sobra.
lPOr quC entonccs un grupo com-
plete de experimentados ajedrccis-
tas tardan tanto en encontrar la so-
luci6n de un problema? Evidcntc-
mente nos dejamos influir por
todo el «materiah>. La conquista
del pc6n d4 despuCs de 41 .... ic)c)
tenia un aspccto muy seductor. Y,
sin embargo, en ese case era un
error la ganancia de material, que
en general no es reprobable en
cualquier plan, si con ella no sc
hace una concesi6n posicional ni
se pierde un poco de tiempo.
La mayoria de las veces es ino-
fensiva una lactica de este tipo.
TambiCn sucedc aqui: si en la po-
sici6n de partida el rey ncgro ya es-
tuviera en g7, entonces no habria
173
Mijail Botvinnik
Ya hace tiempo he indicado a
nuestros maestros, que sisternati-
camente caen en apuros de tiem-
po, un procedimiento para luchar
contra ese def ecto. Por desgracia
no ban aprovechado mi consejo,
aunque es muy sencillo. Se debe ju-
gar partidas de entrenamiento y se
debe poner la atenci6n en primer
lugar no a la calidad del juego ni
a su resultado, sino al reloj, hasta
que se adquiera el habito de distri-
buir racionalmente el tiempo para
poder calcular todas las variantes
necesarias. Pienso que mediante
este metodo. el 90 % de los enf er-
mos de Zeitnot quedarian comple-
tamente curados, con excepci6n
naturalmente de los «enf ermos
cr6nicos».
Por este medio tambien se debe
curar la insuficiencia. Durante una
partida de entrenamiento se debe
dirigir toda la atenci6n a un defeo-
... El talento combinativo mas el .
trabajo minucioso pueden hacer
posible lo imposible, y, por tanto,
le aconsejo una vez mas: [iugador
combativo, procure comprender
letra por letra, los mas importan-
tes motivos y estrategias posicio-
nales! jY usted, jugador, que no le
gustan las combinaciones, procure
aficionarse a ellas, estudielas! jSolo
la uni6n del juego combinativo
COD el posicional le traera el exito,
la alegria y el encanto, en los que
el ajedrez es tan rico!
( «Como llegue a gran maestro»)
Alexander Alekhine
Por un lado, la busqueda de la
verdad y, por otro, la tendencia a
la lucha, hicieron de mi un maes-
tro. Ya de nifio adverti que tenia
capacidad para el ajedrez. Y tam-
bien adverti una ambicion interna
por el ajedrez. Por medio del aje-
drez eduque mi caracter, El aje-
drez, ante todo, enseiia a ser obje-
tivo. Solo se puede llegar a ser un
gran maestro si se reconocen los
propios defectos y errores. Esto es
tan cierto aqui como en la vida.
Un rasgo junto con otros deter-
Aaron Nimzovich
El analisis simultaneo de· posi-
ciones de distinto tipo trae como
consecuencia solo un caos mental,
mientras que el estudio minucioso
de un tipo no pierde su ef ecto y
eleva el nivel de la comprensi6n
posicional.
Si usted, querido lector, trabaja
con la maxima intensidad posible
en el examen de un tipo de posi-
ciones, digamos las columnas cen-
trales contra un ataque de flanco,
entonces no me sorprenderia de
ninguna manera si, como conse-
cuencia de ello, tambien pudiera
extraer una clara opinion en el
campo del final. El proceso de es-
tudio de una posicion tipica no
solo persigue como objetivo el ana-
lisis de esa posicion, sino tambien
el perf eccionamiento en conjunto
de la intuici6n posicional ..
Yo creo en la fuerza radioacti-
va de ese metodo: todo el organis-
mo ajedrecistico despierta en cier-
to modo y espera con toda alegria
su renovaci6n. No solo se refuer-
za el tacto posicional, la caracteris-
tica de) perfeccionamiento posible-
mente consisteen que el ajedrecis-
ta, que antes perseguia fantasmas
(por ejemplo, soii.aba etemamente
con un ataque de mate), de pron-
to considera ]a seria sabiduria de
la realidad ajedrecistica.
Jose Raul Capablanca
Seria un grave error estudiar la
apertura sin su conexion con el
medio juego y el final. Del misrno
modo es erroneo estudiar el medio
juego sin considerar el final. Por lo
tanto, esta claro que el ajedrecista
primero debe f amiliarizarse con el
final, y solo cuando lo domine, en-
tonces podra aprender la apertura
y el medio juego, que deben ir es-
trechamente ligados con el final.
(«Ultimas lecciones de Capa-
blanca»)
rnina la potencia ajedrecistica: una
inquebrantable atencion que aisle
al jugador del mundo exterior.
(De diversos articulos)
sin reflexionar, repetir variantes y
reglas que han empleado otros, ser
presumido y vanidoso, no ser res-
ponsable de sus errores, en pocas
palabras, todo aquello que lleva a
la rutina y la anarquia.
( «Lehrbuch des Schachspiels»)
172
Puede equivocarse, pero no vale
la pena 'engafiarse a si misrno.
Quien en la vida sostiene su opi-
nion con valentia, naturalmente
tambien puede perder. Pero si se
esfuerza por comprender la causa
de su derrota, entonces redundara
en su beneficio. Paulatinamente,
llegara a ser un maestro, un pen-
sador, un artista.
A quien le falta audacia para la
realizacion de sus ideas, pierde Ia
capacidad de lucha y esta cercano
a la derrota.
El estudio del ajedrez debe ser
una educacion de la facultad de
pensar por si mismo. Los conoci-
mientos ajedrecisticos no deben
ser exclusivamente cuestion de me-
moria, la memorizacion de varian-
tes no es tan importante ... La me-
moria es una herramienta costosa,
y esta cargada de dificultades. De
mis 68 afios he empleado al menos
40 en olvidar lo aprendido o leido,
y al conseguirlo he conservado
fresco mi intelecto.
Por lo tanto, no hay que procu-
rar conservar conclusiones en la
memoria, sino metodos, Un meto-
do es elastico, se puede aplicar en
diversas situaciones de la vida. Y
quien adquiere la facultad de pen-
sar en el ajedrez por si mismo,
debe evitar todo aquello que esta
muerto: las teorias sinteticas, que
se ajustan a muy pocos ejemplos y
un gran ruimero de invenciones, la
costumbre de jugar contra adver-
sarios mas debiles, al deseo de elu-
dir algo sin critica para aceptarlo
Enmanuel Lasker
175
( «EI duelo interminable»)
tan una nueva valoraci6n, y, por
supuesto, las propias tambien. De-
dico mi pref erencia a mis nuevos
errores y los analizo.
«Cuando un maestro de ajedrez
comenta una partida, a menudo in-
tenta ocultar sus imprecisiones y
negligencias», escribe Botvinnik
en 1980. «Kasparov no lo hace. El
arnbiciona la verdad, procura ser
objetivo.»
aperturas, pulir su tecnica ajedre-
cistica, analizar complejos finales.
No obstante, el ajedrez no es una
perpetua adquisieion de una suma
de conocimientos. Es dinamico y
cada resultado final se puede mos-
trar como una revision de resulta-
dos intermedios. La verdad debe
reservarnos cada vez algo nuevo.
Mis propios comentarios de parti-
das no son para mi inquebranta-
bles. Yo los reviso con gusto; con
el tiempo muchas ideas experimen-
Garri Kasparov
Yo soy un adicto de la tenden-
cia creativa, a la que pertenece
Botvinnik. Junto a el aprendi a es-
tudiar correctamente el ajedrez, a
encontrar nuevas ideas y a traba-
jar continuamente en su perfeccio-
namiento. Este es un metodo cien-
tifico que se basa en un profundo
analisis de la herencia de! pasado,
en la busqueda de nuevas varian-
tes de aperturas y .metodos para el
medio juego, en la preparacion de
nuevos planes estrategicos. Todos
los ajedrecistas estudian las parti-
das antiguas como si adquirieran
las palabras de un idioma extran-
jero. Pero si se tiene un dctermi-
nado vocabulario, se dcbe apren-
der a aprovechar la fuerza creati-
va que contiene, y tarnbien a utili-
zarla.
... Para mi, despues de haberme
educado en el metodo cientifico de
Botvinnik, lo principal consiste en
la capacidad para poder concen-
trarme. Un asunto basicamente
sencillo. Pero, lY en una crisis, en
una situaci6n extrema? Es facil
comprender que la capacidad para
reconcentrarse en un momento de-
cisivo del juego, es la-eualidad mas
importante de un maestro de aje-
drez.
... Para jugar creativamente,
para no temer a las aventuras
arriesgadas, para tener una fina in-
tuicion posicional, hay que desha-
cerse de todo lo superfluo, traba-
jar duro. Debe perfeccionar per-
manentemente su juego, profundi-
zar y ampliar su repertorio de
174
(«Sobre mis rnetodos de prepa-
racion»)
to determinado, hasta su erradica-
ci6n ... Si un maestro es debil en el
final, solo debe seguir el ejemplo
de Chejover, quien en su juventud
ha trabajado mucho en el carnpo
de! final y especialmente de! estu-
dio, y ha conseguido sensibles exi-
tos. Se trata de pasar al final en las
partidas de entrenamiento, coma
tambien ayuda la recopilaci6n de
las experiencias correspondicntes.
Con el rnismo metodo se pueden
abordar los problemas de! medio
juego, aunque aqui la cuestion es
algo mas compleja.
... El analisis casero tiene sus
particularidades especificas: el
maestro dispone de tiempo sufi-
ciente y puede mover las piezas
aqui y alli. No obstante, csta dife-
rencia entre el analisis y el juego
practice tambien tiene muchos
puntos de union. Es sabido que to-
dos los ajedrecistas mas destaca-
dos tambien eran grandes analis-
tas.
La consecuencia de este trabajo
aparece por si rnismo: quien quie-
ra llegar a ser un gran maestro,
tambien debe perfeccionarse en el
campo de! analisis ajedrecistico ...
De la rnisma manera, se des-
prende que los comentarios a una
partida, en los que «una jugada»
se ha redactado en el plazo de una
a dos horas, nunca podrian llamar-
se analisis, Asi, el «analisis» solo
juega un papel negativo o puede
convertirse en una tonta costum-
bre.
177
Seda debit 6. ... It) 11 d57! a cau-
sa de 7. e4 .Q)xc3, 8. bxc3 y las
blancas consiguen un fuerk cen-
tro.
O SVIAGINZEDV (13 anos)
e ALEXANDROV (16 anos)
Daugavpils. 1990
1. d4 it)f6
l. c4 e6
3. /oc3 .lb4
4.0 d5
S. a3 .le7
6. cxd5?!
La jugada principal es 6. e4.
6. ... exdS!
PESIMISfAS Y OPI1MISfAS
Para conocer mejor cl juego de
los alumnos, organizamos una
competici6n tematica entre dos
equipa~: los «optimistas» y los
«pesimistas», Entre las optimistas
se encontraban aqucllos niiios quc
hablan mostrado au pref erencia
por cl juego' .a~do, por el ataque;
para 101 pe11m11ta1 ae · escogieron
aquellos que por su caracter tran-
quilo gozaban de un estilo mas po-
sicional, Creo que el lector recono-
cera con f acilidad quien jugaba en
cada equipo.
En el primer capitulo, Mark
Dvoretsky mostr6 c6mo actuan los
puntos de biles y f uertes en el jue-
go de un ajedrecista en un duelo.
Para poder perf eccionarse con exi-
to, es importante determinar estas
cualidades correctamente, a fin de
poder establecer un «diagn6stico».
En nuestra escuela atribuimos a
este aspecto del trabajo una aten-
ci6n pref ercnte. Primero, cl alum-
no comenta sus propias partidas,
Despues se autoriza el aruilisis con-
junto con los prof esores, tan to del
contenido integro de la partida
como de los detallcs, para conocer
sus puntos fuertes y sus debilida-
des, para cornparar y modificar en
todos los casos la valoraci6n de si~
tuaciones individuales. En uni6n
con las variadas competiciones de
resolucion de ejercicios, la activi-
dad de nuestra escuela durante el
seminario y las lecciones muestra
en cuanto es posible la personali-
~d creativa de los j6venes ajedre-
cistas.
En este capitulo quisiera darle
una pequeiia idea, acerca de que
aspectos tiene el trabajo y mostrar
algunos ejemplos brillantes de se-
rios fundamentos o errores ins-
t!'11clivos, que proceden de las par-
tidas de los niiios.
I. IDW ClllnYAS J IIIOHS INSTIVfflYOIArtur Yusupov
179
O BAKLAN (11)
e SILBERSTEIN
Kiev, 1989
(DIAGRAMA 106)
Esta claro el plan correcto en
esta posieion; el avance b2-b3 y el
juego en el flanco de dama. Pero
antes de empezar a desarrollarlo,
las blancas estorban la coordina-
cion de las piezas enemigas con
una operacion en el flanco de rey.
EL JUEGO EN DISTINTOS
FLAN COS
Este aspecto de la estrategia es
uno de los mas importantes. Pero
observe con que destreza lo apro-
vecha un joven ajedrecista
l:l »el+ (tambien es posible 24.
lk6), 24 .... ,t>xe7, 25. Wc7+ <t>f6,
26. Ild6.
22. ll »a ]I ><c7
23. •xc7+ it>a8
24. Jldl was
25. lld7
Era mas sencilla 25. J.c8.
25. ... W'e3+
26. whu
Aun no era tarde para que las
blancas perdieran la partida; 26. ~nn ltl><h2+!.
26. ... ..b6
27. J.d5 'flxc7
28. ll x c7 l:l b8
29. J.><b7•1
Las negras abandonaron.
Sacrificando un peon, las blan-
cas concentran sus f uerzas en el
asalto. Pero las reservas def ensivas
de las negras aun no se ban agota-
do. Pueden poner en juego la se-
gunda torre, 19 .... Jle8!, con lo
que surge un juego reciproco.
Despues podria seguir: 20.
J.b5! loxb5, 21. loxc7! Wb6+, 22.
.if2 Wxc7, 23. ll><c7+ foxc7, 24.
s a.
19. ... loe6?
En posiciones de este tipo cada
error puede ser el ultimo. Ahora
las blancas dirigen el encuentro de
forma convincente hacia el triunf o.
20. loe7+! l:l »et
21. J.><e6+ <t>b8
Tarnpoco salva 21. ... W><e6, 22.
ll ><c7+ <t>d8, 23. lldl <t>e8, 24.
Un serio error. Las blancas que-
rian jugar seguro, pero regalan la
iniciativa a su adversario. En su lu-
gar era correcta la continuacion
14. g3! 'ft'd8 ( 14. ... Wh3??, 15.
J.fl +-), 15. lod5.
14. ... Wg5
15. lod5 0-0-0
Despues de la partida se supo
que Alexandrov no habia visto la
evidente 15 .... lof2. Sin embargo,
hubiera seguido 16. Wd2 W><d2+,
17. <t>><d2 lo><hl, 18. lo><c7+ <t>d7,
19. ll <hl llac8, 20. d5, con una
posicion complicada.
Con la jugada de! texto todo
esta en orden, pero por desgracia
la respuesta del adversario sor-
prende totalmente a las negras.
Esta claro que la busqueda de la
«jugada candidata», la vista de los
diferentes recursos en el juego (en
especial para el adversario ), es el
punto debil de un joven ajedrecis-
ta, y aqui es la causa principal de
su fracaso en esta partida. Por lo
tanto, aun debe trabajar seriamen-
te en ese sentido.
16. Wet! Wg6
U ~a jugada desafortunada, que
penrute a las blancas terminar su
desarrollo. Las negras debian con-
tinuar con 16 .... W'><cl+!; 17.
ll><cl llhe8.
17. 9f4 Jld7
18. 0-01? lo><d4
19. llacl
178
(DIAGRAMA 104)
14 . .ig3?
11. i.c4 lbg4?!
Jugado con la misma mania
aventurera. Es mejor 11 .... 0-0.
12. i.f 4 i.h4+
13. lb><h4 1'><h4+
7. e4 d><e4!?
En la partida Gelfand-Spassky,
Linares, 1990, la negras entrega-
ron un peon despues de 7 .... c5,
8. d= cf .i><c5, pero no pudieron
demostrar la correccion de su idea.
8. r- e4 lbc6?!
En sus comentarios Vadim Svia-
ginzedv examina unas posibilida-
des prometedoras: 8 .... c5, 9. d5
(despues de 9 . .ib5+ J.d7, IO. e5
lbd5, las negras tienen ligera ven-
taja), 9. ... i.d6, IO. lbf3 lbg4
(pienso que no era mala I 0. . ..
lbbd7) y 8 .... 0-0, 9. lbf3 c5, 10.
d5 lbg4, 11. e5!? lb><e5, 12. lb><e5
J.h4+, 13. g3 lle8, y en ningun
caso las negras estan peor.
9. lbf3 i.g4
10. i.e3 i.h5?!
Las negras se lanzan al ataque
antes de terminar su desarrollo.
Era mas solida y fuerte I 0 .... 0-0.
A la maniobra 10 .... .i><f3?, l l.
g><f3 lbh5, Sviangizedv planeo 12.
f 4! (12. t!t'd2 se responderia con
12. ... loa5!), 12. ... J.h4+, 13.
<t>d2!!, ya 13 .... lb><d4? decide 14.
<t>cl con una fuerte ventaja blan-
ca.
181
O BOGUSLAVSKI (14)
e MATSIONIS
Tallinn, 1990
(DIAGRAMA 108)
24 • .tm
Promctfa mcnos 24. Wxb7+
9xb7, 25. lilxb7 lilhl+ con un fi-
nal confuso. Con flnas jugadas el
joven moscovita devahia en esta
partida la ameoaza del cambio de
torres 'Y con ello conserva todas
sus posibilidades combativas.
UN ASALTO EFECTIVO
Maxim Boguslavski ataca. En el
siguiente ejemplo sus acciones pre-
cisas e ingeniosas dan mate al rey
enemigo, posiblemente porque el
adversario no aprovecba todos los
recursos def ensivos.
lob(,14 con la idea h4-h5, g6. La po-
sicion obliga a las blancas a atacar.
16. ... a6!
17 • .ie3 9a5
18. /oc3 b5!
Mientras tanto, las negras se
aprovechan de la indecision de su
adversario, para apoderarse
-como predecia Steinitz- de la
iniciativa, La partlda, sin embargo,
termin6 en tablas.
Aconsejarnos a los j6venes aje-
drecistas dirigir su atenci6n hacia
la relativa pasividad de su estilo, y
les · aconsejamos estudiar las parti-
das de Timman y otros maestros
dinamicos, .
Las blancas disf rutan de una
clara ventaja de desarrollo, pero
no juegan con la energia necesaria:
11. h3?
Lo que permitio a su adversa-
(DIAGRAMA 107)
EL PRINCIPIO DE STEINITZ
El desarrollo de la iniciativa es
un tema muy complicado, y no
solo para un joven ajedrecista. En
las consultas individuates en nues-
tra escuela procuramos dirigir la
atencion del alumno a sus posibili-
dades ocultas y a la busqueda de
los errores cometidos.
En la partida Kiriakov ( 15)-Sa-
kaiev (Simferopol, 1990) despues
de las jugadas I. d4 lof6, 2. c4 e6,
3. loc3 .ib4, 4. 'W'c2 c5, 5. dxc5
J.xc5, 6. li:lf3 W'b6, 7. e3 1tc7, 8.
.td2!? 0-0, 9 . .id3 'it>h8?!, 10.
0-0-0 .te7 surgio la posicion del
diagrama:
rio, despues de 11 .... loa6! poner
en escena un contrajuego.
Petia Kiriakov, que coment6 la
partida, muestra las siguientc~ po-
sibilidades: 11. e4, 11. ltle41? y 11.
g4!?. Sin embargo, despues de 11.
g4 Loxg4, solo examin6 12. l:tgdl
lo><f2, 13. J..><h7. «Este ataque es
realmente incorrecto», escribe Pe-
tia en sus comentarios, «y no me
gustan ataques de este tipo».
Pero, en realidad, las blancas
tienen excelentes posibilidades
para desarrollar la iniciativa, Asi,
despues de 11. g4 lox g4, es fuerte
12. lob5! y 13. .ic3, que contiene
peligrosas amenazas. Tambien se-
ria interesante 11. lob5 1td8, 12 .
.tc3 a6, 13 . .i><f6 .txf6, 14. lod6.
Recuerdo el celebre principio
de Wilhelm Steinitz: «Quien tiene
ventaja, debe atacar, si no le ame-
naza la perdida de esa ventaja.»
12. lob5 1fb6
13. g4 /ocS
14. g5 lt)xdJ+
15. 1t><d3 /oe8
16. e4
Era mejor 16 . .tc3!? a6, 17.
Las negras abandonaron.
32. d6 ltc6
33. J..e4 1tc8
Ahora sigue un beUo final.
34. ll xb6+ axb6
35. 't!fxb6+ 1tb7
36. lla8+
Era mas sencilla 36. \txc6.
36. ... 'it><a8
37 . .i><c6 1'><c6
38. 1!f><c6+ 'it>b8
39.d7
180
20. 1!f g5! log6
21. h4 llhg8
22. h5 h6
23. 1lg3 ers
A 23; ... loe7 sigue 24 . .ih7
lth8, 25. \!f><g7.
24. b3! 'W'c6
25. bxc4 dxc4?
Era mejor 25 .... 1!fxc4, sin em-
bargo, las blancas tambien estan
mejor despues de 26. llb4 1!fc7,
27. llfbl.
26. 1!fe3 lld7
27. llb4 llc7
28. llfbl \!fa6
29. lla4
Tarnbien es buena 29 . .te4 b6,
30. d5.
29. ... Wc6
30. lta5
Prepara d4-d5, pero tambien
era posible la inmediata 30. d5!?
t!fc5, 31. d6 J:l:c6, 32. \fxc5 l1 xc5,
33 . .te4 b5, 34. 11 a5.
30. ... \!fd7
31. d5 b6
183
tructura de peones y la posici6n
activa de .sus piezas. En especial,
hay que prestar atencion a las dis-
tintas perspectivas de los alfiles: el
oficial de casillas blancas puede ir
a h3 f presionar sobre la posici6n
enenuga,
Ahora seria logico el ataque al
peon b6. Se puede realizar de dos
maneras diferentes: 21. Wd4 y 21.
9e3. En estos casos viene en nues-
tra ayuda el metodo de la compa-
racion. En ambos casos es malo
cubrir el peon con la dama por 22.
.th3. La ventaja de 21. We3! con-
siste en que las blancas, a la primi-
tiva defensa 21. ... llb7, disponen
de la replica tactica 22. loxd6!
.i1Cd6, 23 . .iJCb7 .. ><b7, 24.
IZ><d6 ll><d6, 25. 9><e5 y tlenen
un peon mas. El evidente def ecto
de esta jugada consiste en que per-
mite d6-d5.
· Naturalmente, en estos momen-
tosvale la pena profunclizar en la
posici6n y calcular las variantes.Despues de 21. 9e3 d5, 22. ttf4
las negras tienen a su disposici6n
diversas continuaciones:
I) 22 .... d><e4, 23. l1 xd8+
Wxd8, 24. Wxe5±;
2) 22 .... log6, 23. 9f7+ ct>h7,
24. lof6+ .txf6, 25. Wxa7 con ca-
lidad de ventaja;
3) 22 .... lt:lc6, 23. cxd5 e><d5,
24. Jilxd51 Jlxd5, 25. Wf7+ wh8,
26. 9xd5±;
4) 22 .... loxc41?, 23. bxc4
d><e4. Esta posici6n debe valorar-
se como favorable para las blan-
cas. Disponen de posibilidades
reales de ataque y la presencia de
alfiles de distinto color no hace
Las blancas disf rutan de una
sensible ventaja posicional. Sohre
todo, es destacable su mejor es-
22. llel?
Despues de que las blancas han
conseguido una posici6n mejor,
pierden el hilo del juego. Deberian
reforzar su juego mediante 22.
.if7+! l!i>h7, 23. Wg3, y habrian
obtenido excelentes chances de
ataque.
22. ... llf8!
Las negras cubren la casilla vul-
110
O OVSEIEVITCH (12)
e JEMEUN (13)
Belzy, 1989
4CUAL ES LA JUGADA
EXACTA?
Y son ya las negras, que ban sa-
crificndo lu damn, quienes ntncnn.
O BOGUSLAVSKI
e SHASHBAS
Moscu, 1989
lt:lf4
l!i>b8
l!;,xb7
W><d7!
JUS
JUGAR SIN PLAN
Por desgracia Boguslavski no
resuelve tan brillantemente los
problemas posicionales. En el si-
guiente ejemplo no consigue en-
contrar la mejor casilla para sus
piezas.
Una mala jugada, que regala la
iniciativa. Era correcta 24. 11g3
llad8, 25. lld4! 11f6, 26. h4, y
ahora seria · mala 26 .... lof4? por
27 . ..tf7+!.
24 ....
25 . .ih7+!
26. 11g3
27. lld7
28. ~><d7
nerable f7, y se disponen a ocupar
con su caballo el importante pun-
to f4.
23. l1 ad 1 lt:ld5
24. 1fd3?
30. 11 a8+ 1!fb8
31. 1!t'c6+!! bxc6
32. llaxb8+
Y mate a la siguiente jugada.
182
25. ... 'i!fb6
26. 'i!fdl!
Boguslavski dirige el ataque de
forma impecable. Seria mas debil
26. 'i!fc2?! por 26 .... llhl+, 27.
l!i>f2 11 x fl+l, 28. 11 x fl l!i>b8.
26. ... 1Wc7
27. llxa7 llhl+
28. wf2 .ih3
29. 'i!fa4 ,ixg2
25. lla2!
Posiblemente las negras solo es-
peraban 25. 't\fxb7+, que por
transposicion de jugadas llevaria a
la variante examinada con anterio-
ridad.
24. ... 1!fxa5?
Las negras no soportan mas
tiempo la tension. Debian respon-
der con una maniobra similar: 24.
... l!i>d8!, 25. 'i!fx b7 ,Wx a5! (tam-
bien merccc atcnci6n 25 ....
.ic8!?), 26. llb5!? llhl+! (pero no
26 .... 1!fxc3?, 27. 't\fxd7+!!), 27.
'.t>f2 'i!fa2+, 28. ll5b2 llxfl+!, 29.
11 xfl 1!fxc4 con posibilidades mu-
tuas.
185
Este ejcmplo es una mucstra de
lo importantc que es estar sobre
aviso. La superioridad de las ne-
gras cs enorme, pero despues de 1~
imprudente 22. -· lof8?? la paru-
da dio la vuelta en una sola juga-
114 . ••••11 • ••• • • •••• DA•. m • ••o • A ••• A. •••nm
O PASHANOV e SrrNIK (8)
Sochi, 1989
da sigui6 43 .... f•eS?, que despues
de 44. J.c4+ 'it.>f6, 45. litb6+ 'it.>g7,
46. It g6+ le acarreo a las n~gi:as
dificultades insuperables. Debia JU-
gar 43. ... I c5! con buenas posi-
bilidades de tablas (anotaciones de
I. Makerev) .
113 ••••• •ii•-···· -······. • • D •cs , •• D..
• • II • •••• ••• .i..
Las blancas amenazan jugar 44.
J.c4+, tras lo cual el rey negro se
sentiria muy molesto. En la parti-
(DIAGRAMA 113)
O MAKAREV (14)
e CHRISTOV
Kishiniov, 1990
Las blancas habian manejado la
partida con inventiva y tenian en
perspectiva un peligroso ataque.
Pero ya habian sacrificado dos
peones. En estos cases con fre-
cuencia tiene exito devolver el ma-
terial ganado por cualquier venta-
ja posicional. .
Las blancas proponen jugar
f2-f 4 e incorporar por fin su alfil
de casillas negras al ataque. Esto
se podia impedir mediante 29 ....
lt:Ja4!. Despues de 30. ll g8+
t!f x g8, 31. ..t x g8 It x g8, las negras
estan mejor.
LA PREVENOON DE LAS
POSIBll,IDADES DEL
ADVERSARIO
Una cualidad indispensable
para un ajedrecista es la atencion
a las amenazas enemigas. Le ayu-
da en muchas situaciones, por
ejemplo en la def ensa.
O GASYMOV
e KIRIAKOV
Simferopol, 1990
EL SACRIFICIO DE DAMA
EN LA DEFENSA
En la partida sucedi6 otra cosa:
29. ... l'iln?
30. litg3! lle7!
Es mala 30 .... 'W'h6+?, 31.
Wxh6 loxh6, 32. f4 loa4, 33. r-es
loxb2, 34. l[xb2 r-es, 35. l[xb7
con decisiva ventaja blanca.
31. f4 ltae8
32. lteg2 Jilxe6
33. dxe6 Jl•e6
34. fx eS lo• eS!
35. Wf4 lobd7
Ahora las blancas se · dejaron se-
d u cir por la «ganancia de la
dama», 36. llg8+??, que les pro-
porcion6 un final dificil, que mas
tarde perdieron, Sin embargo, des-
pues de 36. Wh4!, con idea de
.tcl-h6 habrian conservado su pe-
ligroso ataque.
No se debia dejar llegar el caba-
Uo blanco a d5. Las negras podian
impedirlo mediante 28 .... It b6!!, y
ahora seria peligroso para las blan-
cas 29 . .txd5 por 29 .... .tg5 se-
guido de l'ilg4.
184
Como suele suceder, despues de
la perdida de la iniciativa viene la
del material. Pero la continuacion
natural 28 ..•. d4? despues de 29.
l'ild5 lU8; 30. \!t'g2 llb7, 31.
l'£lxe7 li[xe7, 32. ltxf8+ 9xf8,
33. ll c8 llevo a un final perdido
para las negras.
111
mas que aumentarlas. La mas sen-
cilla es 24. \txe4, seguido de 'W'g6
y .te4, pero tambien se puede in-
tentar 24. It xd8+ 1fxd8, 25.
9f7+!? ~h8, 26. \!f g6 con la ame-
naza 27 . .txe4.
En la partida las blancas juga-
ron con menor precision y penni-
tieron que su adversario organiza-
ra la def ensa.
21. 9d4 ltb7
22. ~hl b5
23. cxbS l[xb5
24. It cl 9b8!?
El comienzo de un activo con-
trajuego. Tambien era posible 24.
... t!Yd7, 25 . .th3 ~h8±.
25 . .th3 d5
26. J.xe6+ ~h8
27. l'ilc3 litb4
28. Wf2
Y las blancas pudieron realizar
su peon de ventaja.
lbxb7
lbcS
lbc8
lbb7
lbcd6
Un error instructivo. El peon
«c» esta proximo al rey negro, y
sera mas f acil luchar contra el que
contra el de la columna «b», Si en
la apertura y en el medio juego los
peones centrales son mas fuertes
que los de los bordes, en el final la
regla es la contraria. Despues de
32 .... J..xc6!, 33. bxcti lbb6, las
negras podian obtener tablas con
facilidad.
33. cxb7
34. b6
35. i..b5
36. lbb3!
37. i..c6
38. i.,xd5
31. lbxb7?!
Las blancas querian modificar
precipitadamente la estructura de
la posicion. Era mejor mantener la
presion con la jugada 31. lbab3.
31. ••• J.xb7
32. c6 lbc5?
186
115
EL PEON PASADO EN EL
FINAL
O JOROSJAVINA
e GAPONENKO (13)
Herson, 1989
da, 23. l:t xf8+!, y nose puede im-
pedir el mate.
En el analisis Maxim Sitnik en-
contro la solucion correcta: hay
que desviar las piezas enemigas de!
ataque y terminar el desarrollo;
por tanto, 22 .... c2! y solo despues
de 23. t!txc2 el caballo juega a f8:
23 .... lbf8.
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