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MÓDULO 0603-LOS CAMPOS DE APLICACIÓN E INTERVENCIÓN EN LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD 1 Para profundizar en este tipo de contenidos consulte la obra: Buceta, J.M y Bueno, A.M. (2000) Intervención psicológica en trastornos de salud. Madrid, Dynkynson. Capítulo 6. UNIDAD I ÁREAS DE APLICACIÓN EN EL CAMPO DE LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD L e c t u r a 3 Buceta, J.M y Bueno, A.M. (2000) Intervención psicológica en trastornos de salud. Madrid, Dynkynson. Capítulo 6. Tratamiento Psicológico de la Anorexia Nerviosa ........................ 1 Introducción ............................................................................... 1 Evaluación Psicológica .............................................................. 2 Determinantes comportamentales.......................................... 2 Procedimiento e instrumentos................................................ 6 TTrraattaammiieennttoo Psicológico ............................................................ 8 Consideraciones generales..................................................... 8 TTRRAATTAAMMIIEENNTTOO PPSSIICCOOLLÓÓGGIICCOO DDEE LLAA AANNOORREEXXIIAA NNEERRVVIIOOSSAA Introducción La anorexia nerviosa debe considerarse presente cuando se detecta la aparición de las siguientes manifestaciones: Un intenso miedo a estar obeso, que no decrece en la medida que el peso disminuye. Alternaciones en la imagen corporal, percibiéndose el propio cuerpo como obeso aún estándolo. Pérdida de peso de al menos el 25% del que correspondería a la edad y estatura de la persona afectada. Negativa de la persona afectada a mantener el peso corporal por encima del mínimo normal según, también, edad y estatura. Ausencia de enfermedad física que pueda considerarse responsable de la pérdida de peso. Aproximadamente el 50% de los pacientes con anorexia nerviosa presentan, además, síntomas de bulimia, es decir, episodios de ingestión excesiva y compulsiva de alimentos seguidos de vómitos provocados. En parte, los mecanismos que intervienen en el desarrollo, la consolidación y el mantenimiento de la anorexia, son psicológicos, pudiendo explicarse desde el conocimiento de la Psicología Comportamental. Por tanto, la evaluación del problema de be UUNN II DD AA DD II.. ÁR E A S D E AP L I C A C I Ó N E N E L C A M P O D E L A P S I C O L O G Í A D E L A SA L U D MÓDULO 0603-LOS CAMPOS DE APLICACIÓN E INTERVENCIÓN EN LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD 2 Para profundizar en este tipo de contenidos consulte la obra: Buceta, J.M y Bueno, A.M. (2000) Intervención psicológica en trastornos de salud. Madrid, Dynkynson. Capítulo 6. UNIDAD I ÁREAS DE APLICACIÓN EN EL CAMPO DE LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD considerar tales mecanismos con el fin de detectar áreas de vulnerabilidad y relaciones concretas entre estímulos antecedentes, conductas y consecuencias que puedan ser significativas para comprender las características del trastorno en cada paciente en particular. Posteriormente, este conocimiento deber servir para diseñar y aplicar un programa de tratamiento que incluya técnicas de Modificación de Conducta apropiadas. Evaluación Psicológica Determinantes comportamentales La anorexia nerviosa se caracteriza por un conjunto de comportamientos habituales observables cuyo objetivo, también observable, es la pérdida de peso. Tanto el proceso de adquisición de estos comportamientos habituales, como el de su consolidación y mantenimiento en el repertorio habitual del paciente, son, probablemente, el resultado de una interacción entre factores que contribuyen a una elevada vulnerabilidad, mecanismos operantes y cogniciones diversas, en la línea que se expone en las figuras 6.1, 6.2 y 6.3. 1.1.1. Desarrollo del trastorno En la figura 6.1, se presenta la hipótesis explicativa de la adquisición de comportamientos dirigidos a la pérdida de peso. Siguiendo esta figura, se parte, en primer lugar, de tres posibles grandes áreas de vulnerabilidad. Un área de vulnerabilidad general permanente, en la que pueden encontrarse factores como la pertenencia a una familia sobreprotectora y rígida en cuyo entorno, muy estresante en muchos casos, el paciente apenas tiene inticiativa propia; la coexistencia de un alto nivel de aspiración en la vida (que puede estar inducido hasta cierto punto por la familia) junto a un sentimiento de insuficiencia para alcanzar las elevadas metas a las que uno aspira; o, en algunos casos, la falta de habilidades de afrontamiento para enfrentarse a situaciones estresantes (y, más en concreto, la falta de habilidades para manejar las situaciones sociales estresantes propias de la adolescencia). Un área de vulnerabilidad general temporal, en la que se pueden situar factores como: conflictos interpersonales; experiencias intensas de fracaso; la presencia de la menarquia o primera menstruación (síntoma de estar haciéndose adulto que, por este motivo, puede resultar estresante); una apariencia física, cada vez mayor, de persona adulta; o la presencia de otras situaciones estresantes para el paciente. Por último, un área de vulnerabilidad específica a intentar adelgazar, en la que pueden hallarse factores como: tener una madre, una hermana u otra persona muy significativa que se a obesa; estar sometido a una poderosa influencia social respecto a las “ventajas” de estar delgada o a lo bien visto de estarlo; el hecho de que personas significativas le digan que está “gorda”; y, también la existencia de una madre o hermana con anorexia que actúen como modelos a imitar. MÓDULO 0603-LOS CAMPOS DE APLICACIÓN E INTERVENCIÓN EN LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD 3 Para profundizar en este tipo de contenidos consulte la obra: Buceta, J.M y Bueno, A.M. (2000) Intervención psicológica en trastornos de salud. Madrid, Dynkynson. Capítulo 6. UNIDAD I ÁREAS DE APLICACIÓN EN EL CAMPO DE LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD A partir de estas tres grandes áreas de vulnerabilidad, aparecen dos vías que pueden contribuir al desarrollo del problema: Por un lado, la interacción del a vulnerabilidad general permanente y la vulnerabilidad general temporal, puede conducir al desarrollo de la percepción de “pérdida de control”, al miedo a “perder el control” y a una exacerbación de la baja autoestima del paciente, características que se encuentran habitualmente en los sujetos con anorexia. Por otro lado, la vulnerabilidad específica a intentar adelgazar, sobre todo cuando coincide con momentos de alta vulnerabilidad general temporal, favorece que la persona comience a llevar a cabo algún comportamiento (o algunos comportamientos) para adelgazar. Cuando el resultado de este comportamiento para adelgazar, es la esperada pérdida de peso, tiene lugar un reforzamiento del comportamiento, bien de carácter intrínseco mediante la percepción subjetiva de control sobre las consecuencias de la propia conducta, el logro de un objetivo que uno se había propuesto, un aumento de la autoestima, o la evitación o escape de estar obeso; bien de carácter extrínseco a través de los elogios de personas significativas, los comentarios agradables que se reciben, o el número de conversaciones, en relación con la pérdida de peso lograda, en ambientes habituales. La acción del reforzamiento puede conducir a un doble aprendizaje: que los comportamientos para perder peso resultan gratificantes, y que estar delgado resulta gratificante. El segundo aprendizaje (estar delgado resulta gratificante) parece favorecer la aparición del miedo a ganar peso tan característico de estos pacientes, y, como consecuencia de ello, que aumente la probabilidad de que se repitan los comportamientos para perder peso. El primero (los comportamientos para perder peso resultan gratificantes), conduce a la repetición futura de los comportamientos gratificantes, sobre todo, si coincide con la presencia, desde la primera de dos vías para el desarrollo del problema, de características generales como la percepción de pérdida de control, el miedo a perderlo o una baja autoestima. El resultado de esta coincidencia, puede ser la consolidaciónde los comportamientos para perder peso como la única fuente estable para la obtención de gratificación, lo que MÓDULO 0603-LOS CAMPOS DE APLICACIÓN E INTERVENCIÓN EN LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD 4 Para profundizar en este tipo de contenidos consulte la obra: Buceta, J.M y Bueno, A.M. (2000) Intervención psicológica en trastornos de salud. Madrid, Dynkynson. Capítulo 6. UNIDAD I ÁREAS DE APLICACIÓN EN EL CAMPO DE LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD puede contribuir, de manera notable, al aumento de la probabilidad de ocurrencia de estos comportamientos (probabilidad que aumentará, además, en presencia de momentos de alta vulnerabilidad temporal; es decir, en general, muy estresantes para la persona). 1.1.2. Consolidación y mantenimiento Una vez adquiridos los comportamientos para perder peso, su consolidación y mantenimiento pueden deberse a los mecanismos que se exponen en la figura 6.2 y se señalan a continuación. Entre los comportamientos habituales más frecuentes para perder peso, se encuentran: restringir la ingestión de alimentos, controlar las calorías que se consumen, tomar anfetaminas para reducir el apetito, realizar ejercicio físico en exceso, consumir laxantes y diuréticos y vomitar voluntariamente. Como puede observarse en la figura 6.2, la pérdida de peso que tiene lugar como consecuencia de llevar a cabo estos comportamientos, conduce a la obtención de reforzamiento intrínseco y extrínseco. El reforzamiento intrínseco, a través de la percepción de control personal y ambiental (incluyendo, aquí, el control sobre la familia a la que, en muchos casos, el paciente manipula en gran medida como consecuencia de su problema); el logro de objetivos propuestos de antemano (perder peso); el aumento de la autoestima como resultado de la percepción de dominio y autoeficacia; la evitación de estar obesa y/o la satisfacción de encontrarse delgada; la ausencia de menstruación o amenorrea, que puede ser gratificante al favorecer la apariencia infantil o la evitación de ser adulto que el paciente suele desear; y la aparición de un problema (la anorexia) que permite “explicar” el hecho de no alcanzar las altas aspiraciones personales ajenas al peso. El reforzamiento extrínseco, mediante la atención y cuidados continuos que el paciente recibe de familiares y personas relevantes de su entorno. La gratificación que el paciente obtiene como consecuencia de la pérdida de peso a través de las variables intrínsecas y extrínsecas apuntadas, refuerza, poderosamente, la probabilidad de ocurrencia de los comportamientos que conducen a esta pérdida, consolidándose, por esta vía, el mecanismo de mantenimiento del problema; favoreciendo, además, la presencia de una preocupación excesiva por el peso y el miedo a aumentarlo; la percepción alterada del propio cuerpo (con el fin de justificar la necesidad de seguir perdiendo peso) y el miedo, en definitiva, a la pérdida de la más importante (o quizá, la única) fuente de gratificación que tiene el paciente, incrementándose aún más, la probabilidad de realizar los comportamientos para perder peso. La pérdida de peso no es la única consecuencia de los diversos comportamientos que tienen lugar con este objetivo específico. Otras consecuencias, pueden ser, el considerable estado de inanición al que puede llegar el paciente; el grave deterioro de su estilo de vida, que puede incluir un acentuado aislamiento social y, en general notables restricciones en su funcionamiento normal; y la consolidación de patrones de comida inadecuados. Estas consecuencias, de claro signo negativo para el paciente, pueden propiciar las frecuentes respuestas emocionales adversas (sentimientos de culpa y autorreproche, depresión, etc.) que se observan en estas personas. Estas respuestas, pueden contribuir a consolidar la percepción de que la pérdida de peso es la única vía estable para la obtención de gratificación y, como consecuencia de esto, a que sea mayor la preocupación por el peso, aparezca el miedo permanente a que el peso aumente, se produzca la percepción alterada del propio cuerpo (siempre en la dirección que justifique llevar a cabo los comportamientos correspondientes para perder peso) y se presente, continuamente, el miedo a perder la única fuente de gratificación estable que controla y percibe el paciente. Es decir, que también las consecuencias negativas de las conductas para perder peso, a través del mecanismo explicado, podrían aumentar la probabilidad de ocurrencia de dichas conductas en el futuro, contribuyendo, por tanto, a la consolidación y mantenimiento del trastorno. MÓDULO 0603-LOS CAMPOS DE APLICACIÓN E INTERVENCIÓN EN LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD 5 Para profundizar en este tipo de contenidos consulte la obra: Buceta, J.M y Bueno, A.M. (2000) Intervención psicológica en trastornos de salud. Madrid, Dynkynson. Capítulo 6. UNIDAD I ÁREAS DE APLICACIÓN EN EL CAMPO DE LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD 1.1.3. Síntomas de bulimia En los casos de anorexia nerviosa en los que está presenta la ingestión compulsiva de alimentos y los vómitos provocados, puede funcionar un mecanismo responsable de la consolidación y el mantenimiento de estas manifestaciones, tal y como se propone en la figura 6.3. El comportamiento de vomitar voluntariamente, conduce, por un lado, a la pérdida de peso y a otras consecuencias señaladas anteriormente. Como se ha expuesto en el apartado previo, estas consecuencias contribuyen al fortalecimiento de este comportamiento en el repertorio habitual del paciente. Por otro lado, los vómitos provocados conducen al aprendizaje de que es posible el deseado control del peso sin necesidad de restringir la ingestión de alimentos, lo que posibilita, al tiempo que se ejerce este control, calmar el apetito y también la ansiedad que suele aparecer cuando se presenta el conflicto entre desear comer pero no querer hacerlo; reforzándose, también de esta manera, el comportamiento de vomitar voluntariamente. Además, esta situación puede conducir al aprendizaje de que la ansiedad puede reducirse mediante la ingestión de alimentos, favoreciendo, todo ello, por un lado, la ingestión compulsiva para calmar el apetito y reducir la ansiedad que provocan las múltiples experiencias estresantes de estos pacientes y, por otro lado, de forma complementaria, los vómitos provocados que permiten el control del peso y reducir la ansiedad que, como consecuencia del miedo a aumentar de peso, suele aparecer tras la ingestión compulsiva. Este proceso, compuesto por la ingestión compulsiva de alimentos en primer lugar y, posteriormente, por los vómitos provocados, puede aumentar la percepción de control sobre la regulación del propio cuerpo, reforzando, directamente, el propio proceso, al tiempo que contribuye a la consolidación y el mantenimiento de todo el mecanismo y del problema de la anorexia en general, mediante el reforzamiento específico del comportamiento de vomitar voluntariamente. MÓDULO 0603-LOS CAMPOS DE APLICACIÓN E INTERVENCIÓN EN LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD 6 Para profundizar en este tipo de contenidos consulte la obra: Buceta, J.M y Bueno, A.M. (2000) Intervención psicológica en trastornos de salud. Madrid, Dynkynson. Capítulo 6. UNIDAD I ÁREAS DE APLICACIÓN EN EL CAMPO DE LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD Procedimiento e instrumentos El objetivo de la evaluación comportamental debe ser múltiple, como corresponde a un trastorno al que contribuyen numerosas variables y cuyo tratamiento exitoso puede depender del conocimiento preciso de muchas de ellas. La evaluación puede centrarse, en un principio, en el análisis funcional del problema, con el fin de conocer los comportamientos que habitualmente utiliza el paciente para el control del peso, su frecuencia, sus antecedentes y sus consecuencias, incluyendo, en este último apartado, su peso actual y la progresión que ha tenido éste, la presencia o no de menstruaciones, el funcionamiento habitual diario del paciente, sus hábitos alimenticios, etc. En la figura 6.4 se incluye un ejemplo de análisis funcional de los comportamientospara perder peso. Así mismo, es importante conocer el grado de vulnerabilidad del paciente, explorando áreas de posible vulnerabilidad general (permanente y temporal) y vulnerabilidad específica a intentar adelgazar. Del mismo modo, se debe intentar detectar la existencia de posibles apoyos o recursos del paciente que puedan ser utilizados durante el proceso terapéutico, tales como relaciones sociales gratificantes, apoyos familiares, intereses ajenos al control del peso u otras posibles fuentes de gratificación. Conviene, también en un principio, conocer la opinión, motivación y expectativas del paciente respecto a la terapia, ya que en los anoréxicos es frecuente observar una predisposición inicial negativa. La obtención de la información señalada en los párrafos anteriores, puede servir para un primer conocimiento, o al menos para un planteamiento de hipótesis, respecto a pensamientos, creencias y respuestas afectivas que puedan contribuir al mantenimiento del problema, debiendo explorarse más éstos aspectos en la medida que lo vaya permitiendo la relación entre terapeuta y paciente. Como en la mayoría de las intervenciones comportamentales, la interacción entre evaluación y tratamiento deber ser continua, planteándose y replanteándose la evaluación en función de las necesidades presentes y futuras del paciente. La información para llevar a cabo la evaluación, puede obtenerse a través de diversas fuentes, como el propio paciente, sus familiares, los MÓDULO 0603-LOS CAMPOS DE APLICACIÓN E INTERVENCIÓN EN LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD 7 Para profundizar en este tipo de contenidos consulte la obra: Buceta, J.M y Bueno, A.M. (2000) Intervención psicológica en trastornos de salud. Madrid, Dynkynson. Capítulo 6. UNIDAD I ÁREAS DE APLICACIÓN EN EL CAMPO DE LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD profesionales de enfermería que lo atienden cuando se trate de pacientes hospitalizados y, por supuesto, las observaciones del terapeuta. Con la intención de facilitar la recogida de información, se han elaborado algunos instrumentos. Entre otros, la Escala de Conducta Anoréxica (Anorexia Behaviour Scale)(Slade, 1973), el Cuestionario de Actitudes relacionadas con la Anorexia (Attitude Questionnaire) (Goldberg et al.,1980), la Prueba de Actitud ante la Comida (eating Attitude Test)(Garner y Garfinkel, 1979), el Cuestionario de Autoimagen de Offer (Offer Self-Image Questionaire)(Offer, Ostrov y Howard, 1982) y el Inventario de Trastornos relacionados con la Comida (Eating Disorders Inventory)(Garner, Olmstead y Polivy, 1983). Sin embargo, estos instrumentos parecen tener una mayor utilidad en el ámbito de la investigación que en la práctica clínica. También con el propósito de obtener información, pueden elaborarse, en cada caso concreto y según las necesidades existentes, instrumentos para el autorregistro de datos (e.g. Rabinor, 1991) o el registro de éstos por parte de algún observador. En esta línea, pueden confeccionarse, entre otros, hojas para el registro de actividades diarias, hojas para el registro de la frecuencia, los antecedentes y las consecuencias inmediatas de los comportamientos para perder peso, hojas para el autorregistro de pensamientos disfuncionales en relación con estos comportamientos, hojas para el autorregistro de creencias y/o sensaciones en relación con el peso, la propia figura, la autoestima, el hecho de ser adulto, etc. Cada terapeuta debe decidir, en función de las circunstancias de cada caso y en cada momento del mismo, el procedimiento mediante el que pretende recoger la información que es necesaria para realizar una completa y, sobre todo, útil evaluación comportamental del problema. MÓDULO 0603-LOS CAMPOS DE APLICACIÓN E INTERVENCIÓN EN LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD 8 Para profundizar en este tipo de contenidos consulte la obra: Buceta, J.M y Bueno, A.M. (2000) Intervención psicológica en trastornos de salud. Madrid, Dynkynson. Capítulo 6. UNIDAD I ÁREAS DE APLICACIÓN EN EL CAMPO DE LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD TTrraattaammiieennttoo Psicológico Consideraciones generales El tratamiento de la anorexia es una intervención compleja fundamentalmente por dos motivos: la dificultad del problema y la habitual falta de cooperación por parte de los pacientes. La apropiada relación entre el terapeuta y paciente, casi siempre importante en el tratamiento psicológico, en este contexto es un elemento crucial, debiendo evitar, en un principio, confrontaciones con el paciente respecto a sus pensamientos, creencias y percepciones, pues éstas pondrían en peligro la continuidad de la intervención (Garner y Temis, 1982). En general, no es adecuado querer avanzar demasiado rápido, sobre todo en lo que respecta a la modificación de cogniciones disfuncionales, siendo necesario que el terapeuta prepare al paciente antes de abordar los aspectos más delicados. La intervención psicológica puede distribuirse, básicamente, en dos fases, tal y como se resume en la tabla 6.1. En la primera, casi siempre en régimen hospitalario, se aplican estrategias que permiten regular el peso del paciente y prepararlo para la segunda fase; en ésta, los objetivos son mantener el peso apropiado y reducir la vulnerabilidad del paciente. MÓDULO 0603-LOS CAMPOS DE APLICACIÓN E INTERVENCIÓN EN LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD 9 Para profundizar en este tipo de contenidos consulte la obra: Buceta, J.M y Bueno, A.M. (2000) Intervención psicológica en trastornos de salud. Madrid, Dynkynson. Capítulo 6. UNIDAD I ÁREAS DE APLICACIÓN EN EL CAMPO DE LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD 1.2. Estrategias comportamentales para aumentar el peso y eliminar conductas perjudiciales Uno de los objetivos de los programas de intervención comportamental para el tratamiento de la anorexia nerviosa es el aumento de peso de los pacientes, utilizándose para ello, casi siempre en el entorno del hospital, procedimientos basados en el condicionamiento operante. Según nos informa Ferguson (1981), ya Gull en 1873, trató a una paciente separándola de su familia hasta que hubo ganado peso. En la línea de la intervención de Gull, se puede utilizar un tratamiento que reúna características como las siguientes: a partir de una situación de privación, el paciente obtiene aquello de lo que ha sido privado de forma contingente al aumento de peso o a la ingestión de alimentos. Normalmente, es preferible aplicar el reforzamiento de manera contingente al aumento de peso, con el fin de utilizar un criterio más objetivo para la obtención de los reforzadores, evitar posibles discusiones entre el staff y el paciente, no dar lugar a engaños, por parte de éste, respecto a la comida ingerida y prevenir que, después de obtener el reforzamiento por haber comido bien, el paciente utilice comportamientos para perder peso. También se puede emplear un programa de reforzamiento mixto como el que se propone, a modo de ejemplo, en la tabla 6.2. En estos casos, parece conveniente que la principal fuente de reforzamiento sea el aumento (o el mantenimiento) del peso, y que paralelamente, se establezca una vía complementaria, y no alternativa, de reforzamiento contingente a la ingestión apropiada de alimentos. En líneas generales, el procedimiento operante suele consistir, por un lado, en privar al paciente de ciertos privilegios o ventajas en su vida hospitalaria, como pueden ser las visitas, el correo, las llamadas de teléfono, salir de la habitación, ver la televisión, etc.; y acordar con él que podrá obtener estos privilegios cuando alcance el peso que se haya establecido previamente como objetivo parcial. Por otro lado, la propia hospitalización supone ya una privación de la vida normal del paciente; y esta privación cesa, casi siempre, cuando este alcanza el peso ideal acordado de antemano (peso aproximado al que correspondería según su edad y estatura, o algo menor, pero que permita, en cualquier caso, la presencia de menstruación). En algunos casos, se pueden utilizar sistemas de ganancias y pérdidas de puntos como mediadores entre el objetivo de peso alcanzado y la obtención de losreforzadores acordados. Este tipo de intervención suele emplearse en el entorno hospitalario, lugar en el que, a menudo, se encuentran los pacientes cuando se inicia la intervención y en el que, además, puede controlarse, con cierta facilidad, las contingencias ambientales. Así mismo, aunque con mayor dificultas, pueden aplicarse en otros ámbitos, principalmente en el entorno familiar. MÓDULO 0603-LOS CAMPOS DE APLICACIÓN E INTERVENCIÓN EN LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD 10 Para profundizar en este tipo de contenidos consulte la obra: Buceta, J.M y Bueno, A.M. (2000) Intervención psicológica en trastornos de salud. Madrid, Dynkynson. Capítulo 6. UNIDAD I ÁREAS DE APLICACIÓN EN EL CAMPO DE LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD Además de las estrategias operantes apuntadas, estos programas de tratamiento suelen incluir otros componentes: Aportar al paciente una amplia información dietética que le permita, poco a poco, controlar saludablemente su propia dieta alimentaria. Darle un feedback periódico (generalmente diario) sobre sus progresos en relación con el peso y la dieta seguida. La técnica de prevención de la respuesta, con la intención específica de evitar vómitos provocados. En este caso, el paciente es sometido, en un principio, a una vigilancia continua durante todas las comidas del día y, también, durante aproximadamente una hora después de éstas, tiempo en el que, además, no se les permite acudir al cuarto de baño ni salir de la habitación en la que se encuentra vigilado; la vigilancia puede remitir, progresivamente, en la medida que el paciente se va acostumbrando a no vomitar durante y después de las comidas. 1.3. Estrategias para controlar la ansiedad y el miedo Una técnica empleada en algunos programas de intervención es la desensibilización sistemática, dirigida, específicamente, a tratar la ansiedad relacionada con la ingestión de alimentos, el miento al aumento de peso, el miedo a los cambios que pueden producirse en la apariencia física y otros temores de los pacientes. Este tipo de miedos, junto a otros también característicos del trastorno, como el temor de perder el control sobre el aumento de peso, han sido abordados, así mismo, mediante otras estrategias comportamentales y cognitivas, utilizadas en muchos casos conjuntamente; son las siguientes: Informar al paciente sobre su problema, los mecanismos que lo mantienen y las posibles alternativas terapéuticas. Ofrecerle un feedback periódico en relación con el peso alcanzado. Delimitar un peso mínimo que se debe lograr, y un peso máximo del que no se debe pasar (el establecimiento del límite máximo pretende contribuir a que el paciente perciba que el intento de aumentar el peso va a ser una experiencia controlada y no una vía de pérdida de control). Detectar los pensamientos ansiógenos disfuncionales del paciente y analizarlos desde perspectivas diferentes (con el fin de que el paciente aprenda a reconocer, evaluar y no aceptar, MÓDULO 0603-LOS CAMPOS DE APLICACIÓN E INTERVENCIÓN EN LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD 11 Para profundizar en este tipo de contenidos consulte la obra: Buceta, J.M y Bueno, A.M. (2000) Intervención psicológica en trastornos de salud. Madrid, Dynkynson. Capítulo 6. UNIDAD I ÁREAS DE APLICACIÓN EN EL CAMPO DE LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD de manera automática, sus pensamientos disfuncionales, así como a buscar posibles alternativas a éstos). Situarse en las consecuencias peores (con el fin de que el paciente aprenda a valorar “lo peor que podría sucederle” en relación con su miedo lo más objetivamente posible, evitando la tendencia frecuente y perjudicial a la valoración desproporcionada). Comprobar la evidencia de los pensamientos disfuncionales mediante ejercicios comportamentales (con la intención de que el paciente aprenda a aceptar sus pensamientos y creencias no como verdades irrefutables, sino como simples hipótesis que deben ser comprobadas o rechazadas por los datos empíricos). Discutir los pensamientos ansiógenos disfuncionales a partir de las ganancias de peso del paciente (teniendo en cuenta que es en estos momentos cuando suelen aparecer estos pensamientos). Modificar el objetivo global de control del propio peso, la propia imagen y, en general, el propio cuerpo del paciente, sustituyendo el objetivo del control a través de la reducción del peso, por el objetivo alternativo del control mediante el aumento y posterior mantenimiento del peso. 1.4. Estrategias para mantener el peso y reducir la vulnerabilidad La mayoría de los expertos en este campo coincide en que el primer objetivo de la intervención debe ser el aumento de peso hasta un nivel que permita la reaparición de la menstruación (Jonson y Schlundt, 1985). Durante el periodo de tratamiento en el que éste es el objetivo principal, además de estrategias para aumentar de peso, y otras para controlar la ansiedad y el miedo asociados al problema, se deben emplear estrategias encaminadas a preparar al paciente y a sus familiares para etapas posteriores del tratamiento en las que los principios objetivos deben ser el mantenimiento del peso ganado y la reducción de la vulnerabilidad del paciente a las recaídas. Así, pueden realizarse sesiones periódicas, normalmente semanales, de intervención a nivel familiar, en las que se abordan los aspectos como los siguientes: Identificar y modificar patrones familiares de conducta alimentaria inadecuados. Identificar y modificar factores que han podido contribuir a la vulnerabilidad, general o específica, del paciente. Preparar a la familia para la vuelta del paciente a casa una vez finalizado el período de hospitalización. Este planteamiento terapéutico a nivel familiar puede contemplar también, en ausencia del paciente, el trabajo específico con sus padres, incluyendo su entrenamiento en habilidades apropiadas para la continuidad del programa de intervención en el período post-hospitalario (e.g. la aplicación de reforzamiento) y habilidades interpersonales para mejorar la comunicación en el ámbito familiar. También se ha abordado la preparación del paciente para su futuro fuera del hospital, intentado reducir su vulnerabilidad a nuevas recaídas en su entorno habitual a partir del alta, carente del control ambiental de la institución hospitalaria. Este intento de disminuir la vulnerabilidad futura del paciente, se puede llevar a cabo mediante dos vías; por un lado, a través de la modificación de cogniciones disfuncionales en relación con el peso, la propia figura o apariencia física, la autoeficacia, la autoestima, el desarrollo sexual y corporal en general, la familia, y otros temas que pueden relacionarse con el problema y, por toro lado, mediante el entrenamiento del paciente en habilidades como las siguientes: Seleccionar e incluso confeccionar el menú apropiado. Comer saludablemente (en un tiempo prudente, etc.). Controlar el ejercicio físico. Planificar actividades convenientes, como contactos sociales u otras que sean gratificantes o permitan la consecución progresiva de un estilo de visa saludable. Habilidades sociales si no las tuviera. Identificar y enfrentarse a situaciones estresantes de alto riesgo, como por ejemplo, los episodios de bulimia, las cogniciones disfuncionales o los comportamientos para perder peso. Habilidades de afrontamiento, como la relajación o la autoaplicación de procedimientos que incluyan autoinstrucciones y autoafirmaciones para enfrentarse a síntomas como dolores abdominales después de las comidas u otros estímulos estresantes. A pesar de este esfuerzo terapéutico, encaminado a la reducción MÓDULO 0603-LOS CAMPOS DE APLICACIÓN E INTERVENCIÓN EN LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD 12 Para profundizar en este tipo de contenidos consulte la obra: Buceta, J.M y Bueno, A.M. (2000) Intervención psicológica en trastornos de salud. Madrid, Dynkynson. Capítulo 6. UNIDAD I ÁREAS DE APLICACIÓN EN EL CAMPO DE LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD de la vulnerabilidad del paciente una vez que abandone el hospital (situación que suele producirsecuando alcanza el objetivo de aumento de peso acordado), se observa, en muchos casos que, en el momento del alta, el paciente no se encuentra todavía lo suficientemente preparado para enfrentarse con éxito al nuevo objetivo del mantenimiento del peso en condiciones de escaso o nulo control ambiental, por lo que algunos especialistas (e.g. Lamí, 1985) sugieren que esta fase del tratamiento debería iniciarse aún en régimen hospitalario, de manera que se pueda consolidar mejor el mantenimiento del peso alcanzado, al tiempo que se elimina el control ambiental de manera progresiva en vez de brusca. En esta línea, el paciente podría pasar cortos períodos de tiempo en su casa, que irían aumentando según tuviera un mayor control sobre su comportamiento y la familia se encontrara mejor preparada para recibirlo, pudiéndose aprovechar estos períodos en su casa, además, como útiles experiencias en el proceso de la terapia. En cualquier caso, con o sin hospitalización, los programas de intervención en esta fase pueden incluir las siguientes estrategias: Reforzamiento contingente al mantenimiento del peso entre los límites acordados Autocontrol progresivo del paciente de la dieta alimentaria Sesiones de terapia a nivel familiar, en muchos casos en el propio hogar durante comidas familiares, como las que ha llevado a cabo el grupo de Minuchin (Sargen, Liebman y Silver, 1985), con la intención de detectar y modificar las interacciones familiares en relación a la comida, ayudando al paciente a comer autónomamente y de la forma más apropiada en presencia de su familia. En esta dirección, Grange (1999) ha señalado la posibilidad de que el terapeuta pueda modelar las conductas más apropiadas de los familiares. También a nivel familiar, la intervención puede dirigirse al logro de la necesaria independencia del paciente en su vida cotidiana y a la modificación de otras situaciones familiares que puedan contribuir a incrementar su vulnerabilidad. Por ejemplo, McIntosh, Bulik, McKenzie, Luty y Jordan (2000) han señalado la importancia de mejorar los patrones disfuncionales de comunicación interpersonales dentro de la familia. Intervención sobre miedos en relación con el peso, la propia figura o imagen corporal y la pérdida de control (continuando el trabajo ya iniciado en la fase anterior). Intervención cognitivo-comportamental para la modificación de variables que pueden favorecer la vulnerabilidad del paciente, como una baja percepción de autoeficacia, una baja autoestima, etc. Continuación del entrenamiento del paciente, normalmente iniciado en el período anterior, en diversas habilidades que le permitan prevenir y enfrentarse saludablemente a situaciones de alto riesgo. En la tabla 6.3, a modo de ejemplo se plantean las condiciones de un posible programa de intervención, cuando el paciente ha abandonado el hospital y los objetivos del tratamiento son mantener el peso y reducir la vulnerabilidad. 1.5. Comentario Final Diversas investigaciones han mostrado la eficacia de la intervención psicológica para el tratamiento de la anorexia nerviosa (e.g. Agras, Barlow, Chapin, Abel y Leitenberg, 1974; Harris y Phelps, 1985; Powers y Powers, 1984; Treasure et.al. 1995). Sin embargo, se trata de un ámbito en el que la investigación sigue siendo escasa, probablemente por la dificultad que entraña trabajar con esta población de pacientes. MÓDULO 0603-LOS CAMPOS DE APLICACIÓN E INTERVENCIÓN EN LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD 13 Para profundizar en este tipo de contenidos consulte la obra: Buceta, J.M y Bueno, A.M. (2000) Intervención psicológica en trastornos de salud. Madrid, Dynkynson. Capítulo 6. UNIDAD I ÁREAS DE APLICACIÓN EN EL CAMPO DE LA PSICOLOGÍA DE LA SALUD