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Enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras Temas clásicos desde nuevas perspectivas Klett, Estela. -1a. ed.- Buenos Aires: Editores Asociados, 2024. 158 p.; 21 x 15 cm. ISBN 978-987-4150-78-3 1. Traducción. 2. Didáctica. 3. Enseñanza de lenguas extranjeras. I. Título CDD 418.02 Edición y diseño: Alejo Hernández Puga. © 2024, Estela Klett. Reservados todos los derechos. Queda prohibida, sin autorización expresa de los titulares del copyright, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático. Queda hecho el depósito que previene la Ley 11.723. Impreso en Argentina. Índice Prólogo ....................................................................................7 Aprendizaje de lenguas extranjeras y construcción identitaria 1. Introducción ......................................................................11 2. El concepto de identidad ....................................................12 3. La construcción identitaria y las lenguas ............................14 4. La identidad primaria sacudida ...........................................15 5. El contacto con la nueva lengua: aspectos lingüísticos .......22 6. Aspectos culturales .............................................................28 7. Conclusión .........................................................................36 Referencias bibliográficas .......................................................37 El libro de texto: un objeto controvertido 1. Introducción .......................................................................42 2. El libro de texto: algunas características ..............................44 3. ¿Abandono del libro de texto? Datos históricos .................47 4. Los libros de texto y sus falencias........................................49 5. La contextualización y su evolución ...................................51 5.1. Ejemplos de contextualización sui generis ..................51 5.2. La contextualización hoy ............................................54 6. Doble contextualización ......................................................58 7. Virtudes del libro de texto ...................................................60 8. Conclusión ..........................................................................63 Referencias bibliográficas ......................................................64 Aspectos no verbales de la comunicación cara a cara 1. Introducción .......................................................................68 2. La comunicación no verbal: consideraciones generales ......70 3. Los aspectos no verbales en el aula .....................................72 4. Componentes de la comunicación no verbal .......................75 4.1. Factores del entorno ..................................................75 4.2. Las características físicas de los interlocutores ............76 4.3. El paralenguaje ..........................................................78 4.4. Aspectos kinésicos: la postura .....................................83 4.5. Aspectos kinésicos: los gestos ....................................85 4.6. Expresiones faciales y contacto visual .........................89 4.7. Proxémica ..................................................................92 5. Conclusión .........................................................................94 Références bibliographiques ..................................................96 La traducción como herramienta en la clase de idiomas 1. Introducción .....................................................................100 2. El uso de la traducción según las corrientes metodológicas..............................................101 2.1. La traducción, centro del aprendizaje .......................102 2.2. La exclusión de la traducción ...................................104 3. Las tendencias actuales: el Enfoque comunicativo y la Perspectiva accional ...............106 4. Consideraciones sobre la traducción como herramienta didáctica .............................................108 4.1. El caso de los principiantes ......................................109 4.2. El caso de aprendientes de nivel intermedio y superior ................................................................113 5. Conclusión ........................................................................118 Referencias bibliográficas .....................................................119 Enseñaza gramatical: avances, retrocesos y realidad actual 1. Introducción .....................................................................124 2. Los enfoques de los últimos 50 años: grandes lineamientos teóricos ...............................................126 2.1. El Enfoque comunicativo (EC)................................126 2.2. Período poscomunicativo .........................................129 2.2.1. El Eclecticismo de los 90 ....................................129 2.2.2. La Perspectiva accional .......................................131 3. Síntesis .............................................................................134 4. Consideraciones sobre la gramática en la enseñaza-aprendizaje de LE ........................................135 4.1. La gramática: perspectiva del aprendiente y el docente ...........................................................................135 4.2. Enseñaza gramatical en medio heteróglota .............138 4.3. Factores condicionantes de la reflexión gramatical ..139 5. Importancia de la reflexión en la construcción del saber gramatical ..........................................................141 6. Algunas conclusiones .......................................................146 Referencias bibliográficas ....................................................147 Dedico este libro A Robert Galisson, maestro inolvidable a quien debo mucho de lo que soy A Enrique, mi compañero de vida, por su cariño, apoyo y aliento constantes A mis hijos y nietos, fuente de inspiración, vida y cariño. A mis padres que supieron inculcarme el valor del esfuerzo y la perseverancia 7estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras Prólogo Por su temática, “Enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras: temas clásicos desde nuevas perspectivas” establece una conti- nuidad con dos obras anteriores: Temas de hoy en didáctica de las lenguas extranjeras (2021) y Las lenguas extranjeras en foco (2022). En los tres textos se encaran problemas presentes en la agenda de profesores y formadores del campo de los idiomas extranjeros. Si- tuándose en un contexto argentino e institucional, la nueva obra ofrece al lector avances recientes del área disciplinar que bus- can promover una revisión de nociones clave del campo. El libro comprende cinco capítulos. En el primero la autora se centra so- bre todo en el sujeto aprendiente recalcando aspectos psicológi- cos y psicolingüísticos de su proceso de adquisición-aprendizaje. Los cuatro restantes proveen orientaciones didácticas inheren- tes a la tarea de enseñar. Veamos cada artículo en particular. En la presentación “La construcción identitaria del aprendiente de lenguas” se observa la trama de la identidad de aquellos que in- corporan una o varias lenguas extranjeras (LE) detallándose los retos importantes que enfrentan. El idioma desconocido, extraño y ajeno, suele estremecer la subjetividad de los sujetos al cuestio- nar la relación con la lengua materna (LM), y, en consecuencia, 8estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras produce modificaciones identitarias. El trabajo propone, en pri- mer lugar, un examen minucioso del concepto de identidad a la luz de estudios recientes. Luego, a partir de ejemplos de autores políglotas, se examina el comportamiento de quienes viven con felicidad, indiferencia o desasosiego la confluencia de la lengua primera y la(s) lengua(s) ajena(s). La mirada incluye considera- cionesklett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras les que moldean la lengua, la cultura y los valores de las clases dirigentes. Instrumento clave en la construcción de la identidad, suele percibirse, al igual que la moneda o la bandera, como sím- bolo de la soberanía nacional. Choppin destaca aspectos que consideramos relevantes en el caso de las LE cuando adoptamos textos que fueron concebidos para otros en los países hegemónicos y no efectuamos la debi- da contextualización (explicitaremos el concepto más adelante). Puede abrirse de manera explícita o subrepticia una vía de acul- turación y adoctrinamiento poco feliz. Finalmente, el experto francés se refiere a una función documental del manual en la me- dida en que proporciona, desde hace más de 30 años, un conjun- to de documentos textuales o icónicos. Éstos permiten un traba- jo didáctico de observación y discusión que ayudan a desarrollar el espíritu crítico del alumno y su autonomía. Veamos ahora algunos aspectos de los LT para idiomas que poseen líneas teórico-metodológicas específicas y están condi- cionados por variables interdependientes. Para un análisis ade- cuado, en primer lugar, hay que tener en cuenta al autor y editor, inspirados por sus experiencias, sus investigaciones y su univer- so de creencias. Recordemos que el autor cumple una función de super-enunciador al utilizar diferentes estrategias para decir, in- citar a los aprendientes para que se expresen, guiarlos para que reflexionen, contrasten y comprendan la lengua-cultura extran- jera y la lengua cultura-materna. Como se ha señalado anterior- mente, el libro de texto cristaliza las tensiones entre el saber y el poder de quienes los conciben, diseñan y editan. Luego, es im- 46estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras portante observar al público destinatario de la obra. Sabemos que en un elevadísimo número de casos los LT que se utilizan en muchos lugares del mundo son producidos por los países hege- mónicos. Se trata de libros universalistas, no hechos a medida para un contexto específico. Por razones esencialmente comerciales, están previstos para estudiantes extranjeros cuyo perfil es ima- ginado pues no intervienen encuestas de necesidades hechas lo- calmente. Como los aspectos contextuales particulares no tienen cabida en los textos universales, cada profesor utiliza sus propios criterios de adaptabilidad para intentar responder a las expecta- tivas del lugar e institución donde se utilizan los mismos. Otra variable para tener en cuenta es el contenido. ¿Cómo se presenta el material en el que se basa el texto? A veces dicho contenido se muestra a través de episodios en una historia secuencial, en otros casos aparece en unidades independientes. ¿El propósito que estaba en la mira del autor(es) es impor- tante? ¿Con qué fin se creó el texto? ¿Básicamente para trans- mitir aspectos lingüísticos y discursivos o ilustrar la cultura de un país concreto? O quizás ofrecer una visión amplia de la len- gua y la cultura del mundo francófono, lusófono, anglófono, etc. ¿Se procura dar un panorama general de todos los ítemes cita- dos? Por último, hay que considerar los aspectos metodológicos, lo que equivale a analizar las actividades propuestas para cumplir con los objetivos fijados. Cualquier desproporción en los distin- tos contenidos, ejercicios, pruebas, tareas o proyectos provocaría una desestabilización que iría en detrimento del buen funciona- miento del conjunto. Capelle (1997: 29) provee una bella ima- gen de la armonía que se requiere en el LT. “Es un objeto similar 47estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras a un móvil de Calder, compuesto por elementos procedentes de horizontes diferentes pero que, en última instancia, deben for- mar un conjunto armonioso, en equilibrio y listo para funcionar”. Lo antedicho permite afirmar que el libro de texto es un objeto discursivo y cultural complejo que exige un análisis minucioso de sus componentes para efectuar una posible elección. Recor- demos que en lugares remotos “El manual también se utiliza a veces como herramienta de formación de profesores, y para algu- nos constituye el único elemento de formación continua” (Ben- to, 2015: 2). ¿Es adecuado para el público destinatario? ¿Es posi- ble realizar una contextualización en el entorno? ¿Tiene vínculos con las orientaciones oficiales vigentes? Estas preguntas son solo algunas que pueden orientar la elección de un libro de texto para la enseñanza de una LE. 3. ¿Abandono del libro de texto? Datos históricos Como ocurre a menudo en la historia de la didáctica, ciertas he- rramientas conceptuales se toman y se dejan según circunstan- cias aleatorias del momento. En esta dinámica inscribimos la aparición, poco duradera, sin embargo, de los enfoques llamados humanistas (o humanistas afectivos) de los años 70. Sus técnicas revolucionarias en ese momento se alejaban de uso del LT. En- tre los enfoques humanistas recordemos la Sugestopedia (Safé- ris, 1978), la Total Physical Response o TPR (Asher, 1965) y el Counseling-Learning (Curran, 1976). Las orientaciones citadas se basan en una visión positiva del ser humano y en el desarro- llo de su potencial. Se procura movilizar su realización esencial- mente a través del diálogo y la cooperación entre los participan- 48estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras tes. Ahora bien, los principios teórico-didácticos que guían los enfoques mencionados son diferentes. Así, la incorporación de conocimientos por penetración subliminal es central en la Su- gestopedia y la actividad física de imitación acompaña los enun- ciados verbales en el enfoque TPR. Finalmente, con el Coun- seling-Learning, se propicia la expresión del alumno en lengua materna, al menos en etapas iniciales, y el docente provee la tra- ducción en lengua meta que aquél intenta repetir. A pesar de las diferencias entre las opciones descritas, éstas poseen un denomi- nador común. En todas se busca el mayor bienestar físico y men- tal del aprendiente evitando, en la medida de lo posible, la frus- tración y el desasosiego. Promover la afirmación de si mismo y la confianza constituyen pilares de la enseñaza-aprendizaje en los enfoques humanistas. El contexto histórico, social y didáctico de la época explica la presencia de las nuevas orientaciones. Comenzaba a gestarse el enfoque comunicativo y se procuraba poner distancia con res- pecto a las imposiciones del método audiovisual. La rigidez de las etapas de la lección en éste, la estricta limitación de los con- tenidos y los intercambios discursivos estereotipados exigían un cambio de envergadura. Muchos estudiosos del campo de didác- tica de lenguas pronosticaban la muerte del LT. Como ejemplo recordemos las palabras de un prestigioso investigador francés, Debyser que manifestaba: “(...) si queremos que la enseñanza de idiomas sobreviva en las escuelas en el año 2000, tenemos que deshacernos de los libros de texto, de todos, ya sean antiguos o nuevos...” (1973: 63). El científico proponía sustituir la ejerci- tación estructural mecánica por el uso de simulaciones. Una si- 49estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras mulación es “la reproducción, con finalidad de aprendizaje, de situaciones en las que el sujeto se encontrará realmente al final de su formación y en las que tendrá que utilizar las competen- cias y los conocimientos prácticos que intenta adquirir” (Debyser, op. cit.: 67). Para realizar la simulación, el sujeto debe recurrir a su experiencia previa y aplicarla a la nueva demanda enfrentan- do, al mismo tiempo, necesidades y carencias. Es de notar que los planteamientos humanistas y las simulaciones propuestas por Debyser resultaron marginales pues no obtuvieron ni el apoyo ni la continuidad que se esperaba. La edición de LT para diferen- tes niveles y públicos sigue floreciendo en los países hegemóni- cos. Los frutos allí elaborados se expanden en nuestro territorioinexorablemente. 4. Los libros de texto y sus falencias Dado que la presencia del LT continúa siendo generalizada en la enseñaza de idiomas, esbozaremos tanto falencias como virtudes de éste. Damos al término falencia el sentido de carencia que es frecuente en nuestro país. Vargas (2006: 23) evoca “el problema de su funcionalidad didáctico-pedagógica” ligada a varios puntos. Uno de ellos es el carácter estático que posee el LT y las dificul- tades que de ello derivan. Sabido es que cualquier libro tiene una vida limitada y, en poco tiempo, su contenido puede perder ac- tualidad y relevancia. El autor antes citado indica asimismo in- suficiencias en cuanto al contenido. Por ejemplo, se solicita a los alumnos que localicen monumentos en un mapa de una ciudad desconocida, que lean el horario de un tren que nunca tomarán (¡en algunos países ni siquiera hay trenes!) o que imaginen las co- 50estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras nexiones que deben efectuar para ir de un barrio a otro en subte- rráneo. Podríamos decir que muchas veces en los casos de objetos evocados que resultan lejanos para los alumnos (mapa de ciudad desconocida, tren o subte), la finalidad comunicativa se descuida desde el comienzo. El estudio de la lengua se convierte en un fin en sí mismo en detrimento de la interacción genuina y signifi- cativa. Es necesario incluir este problema dentro del tema de la contextualización de los materiales didácticos y, por ende, de los LT, sobre todo si son universalistas. Profundizaremos las cues- tiones de contexto y contextualización en este mismo apartado. En concordancia con lo antes expuesto, Vez destaca “la rela- ción de amor-odio” que mantienen los profesores con los LT y sus múltiples críticas se justifican “por la falta de adaptación a las respectivas realidades de sus cursos” (1999: 70). También es bien sabido que algunas editoriales aconsejan a los autores que no se incluyan en los LT temas controvertidos como los de género, po- lítica o religión. A veces, incluso se solicita no mencionar ciertos alimentos porque están prohibidos dentro de una cultura, como es el caso del cerdo para los musulmanes. Es de notar que el do- cente siempre dispone de medios para suplir carencias. Puede omitir los contenidos que no se adapten a su curso y añadir uni- dades flotantes de su propia elección. Las unidades fijas del LT se verían así complementadas y enriquecidas. Fuera del carácter perecedero de LT y su frecuente falta de adaptación al contexto, Regueira y Cilia, (2019:88) observan otras características negati- vas. Citando a Tomlinson (2008) las autoras señalan: “Los mate- riales parecen subestimar la madurez intelectual y emocional de los estudiantes dado que no presentan desafíos apropiados y re- 51estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras levantes y empobrecen la experiencia de aprendizaje en un erra- do intento por simplificarla…” También se menciona que los LT hacen un uso excesivo del modelo de enseñanza conocido como Presentación-Práctica-Producción (PPP), poniendo el acento en la enseñanza más que en el aprendizaje. 5. La contextualización y su evolución Ahora bien, si una concepción universalista de los LT parece in- satisfactoria desde un punto de vista didáctico, lo que constituye un problema agudo en el entorno escolar es la contextualización de los materiales didácticos En una conferencia sobre: Une di- dactique humaniste des langues et des cultures (Una didáctica hu- manista de las lenguas y las culturas) Defays (2018) señala con firmeza: “Para que la enseñanza-aprendizaje de lenguas-culturas sea pertinente, tanto para el individuo como para la comunidad, debe tener en cuenta el contexto en el que se desarrolla y al que también contribuye”. Partimos entonces del principio de que el contexto tiene efectos significativos en las formas de enseñar y aprender idiomas lo que implica que debe ser considerado muy en serio. Además, destacamos que el concepto de contextualizar es amplio y podemos identificar diferentes formas de llevarlo a cabo en el pasado. 5.1. Ejemplos de contextualización sui generis Proponemos aquí ejemplos de tres países diferentes y distantes. Si nos detenemos en el caso de Rusia hasta los años 90, pode- mos observar una forma muy particular de contextualizar. Los LT de enseñanza de idiomas estaban muy politizados. Se habla- 52estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras ba en lengua extranjera de los beneficios de la Revolución Rusa y se leían textos que describían las hazañas de sus héroes. “Todo lo que se decía en clase estaba impregnado de ideología comunis- ta. El objetivo de la educación en la URSS era formar a un buen ciudadano comunista, un buen trabajador y un ardiente propa- gandista de esa ideología” (Mazurskaia, 2007: 142). Ideas similares a las citadas se enuncian en un texto reciente (Zhorzholiani, 2018) que describe la enseñanza del francés en el mismo país y época. La autora destaca que no se preparaba a los alumnos para las relaciones reales con personas de otras culturas. “La alteridad no era una invitación a reflexionar sobre un mejor entendimiento mutuo y la aceptación de las diferencias entre sociedades; el objetivo era compartir la idea de una cierta superioridad de la identidad soviética”. Los te- mas de las clases de idioma en la escuela secundaria revelan las principales ideas que se procuraba transmitir a través de la en- señanza del idioma. Veamos algunos casos extraídos del plan de estudios de 1972: la vida de los jóvenes y los trabajadores en la URSS, el deporte en la URSS, episodios de la vida de científicos famosos rusos, la industria, la agricultura, la ciencia y la tecnolo- gía en la URSS. Ahora expondremos ejemplos de China tomados del méto- do en cuatro tomos Fa Yu (Le français, 1992) de uso actual. En la sección de civilización se presentan diferentes aspectos de Fran- cia utilizando artículos de prensa y encuestas. La novedad, sin embargo, es que “mas de tres cuartas partes de los textos están escritos en chino e incluyen consejos y sugerencias sobre cómo desenvolverse” (Min, 2007: 133). Hay una gran identificación entre el autor y el aprendiente al que se le proporcionan reglas de 53estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras comportamiento de los franceses. Según Min, los destinatarios aprecian estos consejos prácticos que los manuales universalis- tas, destinados a un público general, no suelen incorporar. Yun y Tellier destacan otros aspectos del libro chino mencionado. Se- ñalan casos de sinización (proceso convertir algo al estilo chino) de ciertas situaciones comunicativas que resultan entonces arti- ficiales. “El LT contiene a menudo diálogos entre varios hablan- tes chinos en situaciones cotidianas chinas” (Yun y Tellier, 2022: 105). Sin embargo, hablan francés lo que no parece muy realista. Por ejemplo, para enseñar a dar indicaciones espaciales, se pre- senta el caso de Xiaoming, estudiante en la Universidad de Pe- kín. Su padre viene a visitarlo desde una provincia. Pregunta a un transeúnte cómo llegar a la universidad. El diálogo introduce vocabulario y puntos gramaticales, pero descuida la lógica de una situación natural ya que todos estos intercambios entre hablantes chinos tienen lugar en francés. Como vemos no resulta fácil pro- mover la enseñanza-aprendizaje de una lengua-cultura extranje- ra cuando el sistema en el que se inserta el LT está orientado a la promoción de la identidad nacional local (Zarate, 1995). El último ejemplo es de Argentina. Durante el período del gobierno peronista, en los años 45-55, en las clases de inglés y francés de la escuela secundaria, uno de los ejercicios para apren- der LE era la traducción de fragmentos del libro La razón de mi vida, de Eva Perón. En dicha obra ésta mostraba su devoción por la causa de su marido, el presidente de nuestro país en esos años. En los casos analizados, tomando LT locales, la forma de contextualizares peculiar. En el pasado, en Rusia y en Argenti- na, se utilizaba el código lingüístico del nuevo idioma para con- 54estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras tar acontecimientos de la realidad del país. No se buscaba esta- blecer y problematizar el contraste intercultural. En el caso de China, observamos que la lengua-cultura extranjera (francés) se muestra mediante textos, encuestas y estadísticas, material que se acompaña con explicaciones en lengua materna de las costum- bres de los franceses. El objetivo es que los aprendientes chinos logren manejarse adecuadamente al interactuar en LE. A nues- tro entender, los aspectos positivos (presentación de costumbres de hablantes de la LE) se opacan si consideramos que el 75% de la sección está escrito en chino. Los datos y sugerencias sobre los hábitos franceses podrían ser dados de manera sencilla en LE y formar parte del material didáctico utilizado para la enseña- za-aprendizaje. ¿Cómo pueden incorporarse comportamientos discursivos, kinésicos, proxémicos y culturales sin practicarlos? ¿Se puede imitar la instrucción recibida sin experimentarla dis- cursiva y corporalmente? Resulta innegable que en los tres casos analizados las vías adoptadas para relacionar el contexto con los materiales del LT distan mucho de la concepción actual. 5.2. La contextualización hoy Como hemos dicho, la concepción como la producción de todo material didáctico y, naturalmente del LT de lengua extranjera, implica variados condicionantes de orden geopolítico, histórico, cultural y didáctico. Considerando lo dicho “hacer una contex- tualización al concebir las actividades didácticas y didáctológicas es tomar en cuenta, de manera efectiva y dinámica, los distintos factores que constituyen el contexto” (Klett, 2022: 101). Sabemos que los componentes del entorno se inscriben en el continuum 55estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras de prácticas sociales del lugar y poseen huellas indelebles de éste que tiñen la manera de percibir e incorporar el saber. En un tex- to visionario, Galisson (1994) destaca los fracasos que se pro- ducen cuando las nuevas metodologías se consideran productos automáticamente exportables o adoptables “sin un estudio pro- fundo del contexto potencial de empleo” (1994: 20). Al referir- se al contexto cita “ocho categorías educativas que componen la matriz de referencia disciplinar” (op. y loc. cit.). El autor ordena las categorías comenzando por las que tradicionalmente carac- terizan la clase: sujeto, objeto, agente, grupo. Luego, ampliando el contexto, añade: medio instituido, medio instituyente, espacio y tiempo. En el sujeto aprendiente se debe considerar la edad, nacionalidad, biografía lingüística, motivaciones, expectativas, los conocimientos previos, etc. En el agente o docente cuenta su edad, formación, historia, motivación, metas, aspiraciones, valo- res, ideología y convicciones. Al hablar de objeto nos referimos a la lengua-cultura y sus variantes. Puede haber focalizaciones específicas en una compe- tencia (comprensión o producción ya sea del oral o del escrito). La enseñaza-aprendizaje puede así mismo orientarse a un ámbi- to particular como relaciones internacionales, medicina, turismo, gastronomía, etc. Recordemos que existe el caso de EFE, Espa- ñol con Fines Específicos y EFA, Español con fines académicos. Con respecto al grupo-clase, consideraremos si es mixto, homogéneo en lo relativo a edades y nivel lingüístico-discursivo, las nacio- nalidades o etnias presentes. Ahora veremos el medio institui- do. Para conocer la dinámica de una institución, hay que ver la tipología en la que encaja. Puede ser privada, pública, laica o re- 56estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras ligiosa. Moderna o tradicional, joven o antigua. Un análisis so- cio-geográfico e histórico provee datos valiosos de su tradición particular, las características de sus miembros y la singularidad de su medio ambiente. Desde un punto de vista didáctico la ins- titución posee objetivos y metas planteados con un determinado nivel de eficiencia, un sistema normativo (costumbres y reglas) flexible o rígido, una distribución de funciones y roles como así también un grado de integración de su personal. Los aspectos ci- tados tienen peso al momento de trasmitir y recibir conocimien- tos. Al hablar de medio instituyente nos referimos a la sociedad. Este espacio de convivencia de personas heterogéneas guiadas por intereses comunes e individuales es complejo y cambiante. El grupo está amalgamado por costumbres, códigos de convivencia, actitudes, comportamientos, ritos y creencias que condicionan la vida en ese ámbito. Las últimas categorías que analizaremos son el espacio y el tiempo, componentes esenciales de toda acción humana. Co- mencemos por el espacio en su dimensión física y humana. Ga- lisson (op. cit.: 21) recuerda “la influencia del entorno geográfi- co como mar/montaña, ...); del entorno urbano/rural, ...); de la orientación y disposición del aula sobre la actividad y recepti- vidad del sujeto”. Al hablar del espacio humano, nos referimos al uso social que de éste se hace. Contemplamos los comporta- mientos proxémicos de los sujetos tanto de la cultura meta como de la cultura fuente. Es necesario reconocer si hay semejanzas o diferencias entra ambas. Sabemos que se puede pertenecer a una cultura de contacto o de distancia lo que tiene efectos en las re- laciones interpersonales. Es importante detectar también que re- 57estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras presentaciones se tienen de la proximidad o la lejanía, por ejem- plo. Recordemos que la distancia que ponemos entre nosotros y los demás es un indicador de nuestra relación pero que esta dis- tancia, a su vez, está determinada culturalmente. Al presentar la categoría tiempo, el autor antes citado se refiere al tiempo cro- nológico que comprende el tiempo histórico y físico. El tiempo histórico lleva a explorar la influencia de la historia del país en las prácticas de enseñanza-aprendizaje. El tiempo físico se vincula con la carga horaria de la enseñanza y su distribución (duración y frecuencia de las clases en la institución, periodicidad de eva- luaciones, etc.). Galisson (1994: 22) examina así mismo “el tiem- po climático y sus repercusiones en la actividad y receptividad del sujeto”. Los horarios difieren en países cálidos y fríos. Para los argentinos de ciertas provincias del norte la hora de la siesta es sagrada y poco propicia para negociaciones comerciales o ac- tividades didácticas. Otro aspecto para tomar en cuenta en la cultura de partida y la de llegada es el uso social del tiempo estudiado por la crone- mia. La distribución del tiempo en acciones cotidianas y en las interacciones influye directamente en la imagen que enviamos, en cómo nos perciben y cómo nos representamos a los demás. La mayor o menor duración de un saludo, despedida o abrazo difie- ren de una cultura a otra. Los ritmos de trabajo (desde el frenéti- co hasta el calmo-relajado) también. Es necesario saber si la cul- tura es monocrónica o policrónica. En el primer caso se invierte tiempo en hacer una sola actividad mientras que, en el segundo, se realizan varias tareas simultáneamente como en nuestro país. Estas características determinan perfiles de sujetos distintos. Un 58estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras análisis pormenorizado de las ocho categorías citadas permitirá ver las posibles influencias en el sujeto y en el objeto de estudio (directas, indirectas, cruzadas, significativas o desdeñables). Cabe recordar que las prácticas en el aula y el comportamiento de los participantes se emplazan dentro de hábitos marcados por la tra- dición didáctica e histórica, las normas socioculturales, los valo- res circulantes y las representaciones sociales de la lengua oral y escrita, elementos que, a su vez, los predeterminan. Toda contex- tualizaciónopera así en un espacio regido por el juego complejo de los condicionantes citados lo que explica que las actividades allí propuestas respondan en eco al entorno. Nos permitimos en- tonces afirmar que no concebimos una didáctica universal de las lenguas sino una didáctica contextualizada. 6. Doble contextualización Antes de avanzar haremos una acotación. Por más comprome- tido que esté un autor con producir un LT contextualizado solo puede prever características generales del agente, el grupo cla- se, el medio, las condiciones del aula y otras categorías ya cita- das (Galisson, 1994). El costo económico de la elaboración, el tiempo invertido por el autor y los especialistas del equipo ha- cen suponer que el LT se usará, por ejemplo, en gran parte del país escogido. Sin embargo, se debe considerar que existen allí variaciones contextuales internas grandes ya sea históricas, cul- turales, étnicas, religiosas o climáticas. Esta realidad amerita un nuevo proceso de contextualización. Es el usuario docente quien debe realizar un análisis profundo que le permita decidir sobre la inclusión, exclusión o reconfiguración de un material del LT. 59estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras Proponemos una doble contextualización: la primera es hecha por quienes conciben el LT y lo concretan materialmente. La segun- da está en manos del agente que observa peculiaridades de su entorno específico, su institución, el grupo-clase y demás con- dicionamientos físicos, sociales y psicológicos. En síntesis, deci- mos con Pasquale: “La contextualización es el proceso mediante el cual el agente que contextualiza toma en cuenta y selecciona los rasgos pertinentes de una situación dada, con el fin de actuar convenientemente en ella” (Pasquale, 2018: 4). Hemos hecho hincapié en la necesidad de no omitir “los as- pectos políticos, sociales, económicos, culturales, lingüísticos, ins- titucionales, pedagógicos e interaccionales en el tejido concreto de las prácticas pedagógicas” (Blanchet, 2011: 449). Sin embargo, existen autores de LT muy influenciados por creadores universa- listas. Propone una contextualización que se limita al uso materia- les de la lengua meta que corresponden al universo de los apren- dientes y que, por ende, son significativos para ellos. Por nuestra parte creemos que este tipo de contextualización es insuficiente y se requiere, sin dudas, una más compleja. En el caso citado solo se toman en cuenta dos de las ocho categorías a las que nos remi- te Galisson (1994). Se pone foco únicamente en el sujeto y el ob- jeto prescindiendo de los otros parámetros a los que alude el autor francés. Resulta importante incluir la mayor parte de datos con- textuales para establecer un puente fluido entre las lenguas-cultu- ras en contacto. El relacionamiento genuino entre el entorno, la lengua materna y extranjera debería ser analizado y, luego, verbali- zado por los aprendientes para facilitar el procesamiento de los co- nocimientos. Denominamos esta vía incorporación contextualizada. 60estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras El material propuesto, sea escrito, audio, video o multimodal, incitará al grupo-clase a aguzar los sentidos ante la cultura ajena, la propia y las características específicas del entorno, próximas o distantes. La observación no se limitará a los códigos sociocul- turales, sino que se ampliará a las correlaciones lingüístico-dis- cursivas, kinésicas, proxémicas y pragmáticas. Cuando propone- mos hacer comentarios concernientes al medio nos distanciamos de un discurso teórico. La idea es cotejar en las dos lenguas, por ejemplo, la concepción del rol del profesor y el alumno, la memo- ria, la evaluación, la gramática, el juego, la creatividad o la con- ceptualización en el aprendizaje, entre otros. El grado de profun- didad de la reflexión estará ligado al nivel de los alumnos, pero, a nuestro entender, puede y debe comenzarse con los principiantes. Para concluir esta sección, señalamos que al interactuar con un material lingüístico contextualizado el alumno es capaz de cons- truir poco a poco un nuevo sistema explicativo que se relaciona con el sistema de su lengua materna y con los sistemas explicati- vos de los distintos interlocutores con los que ha interactuado en la realidad o en la ficción del juego de roles, frecuentemente uti- lizado en nuestro medio heteróglota, también llamado alóglota. 7. Virtudes del libro de texto Hemos recorrido aspectos relacionados con la concepción del LT y la complejidad del proceso que supone su contextualización. Ahora, queremos destacar algunas virtudes de este tipo de ma- terial que la RAE define como “una publicación en la cual se es- tablecen de manera ordenada y consecutiva los pasos y procedi- mientos a seguir para llevar a cabo con éxito una tarea o adquirir 61estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras un conocimiento”. Cabe tener en cuenta que el valor atribuido a los libros varía mucho según los grupos étnicos pues la relación que los usuarios mantienen con el texto escrito está siempre con- dicionada por factores históricos y sociales. La impronta cultural se hace visible en el sometimiento o rechazo que los individuos muestran hacia la cultura escrita. En algunas sociedades, el libro es el símbolo del conocimiento, como en China. Por extensión, en culturas como éstas, el LT de idioma nunca es cuestionado. En nuestro país, en cambio, los textos escritos no tienen un va- lor absoluto. Sin embargo, compartimos la idea de Vargas (2006: 15) quien alude a la imagen que los profesores tienen de los tex- tos y citando a Plane (1999: 72) dice: “El libro de texto escolar es una fuente autorizada, con la misma infalibilidad que se atribuye a los diccionarios”. Retomando las virtudes del LT, podemos decir que no es un objeto mágico capaz de resolver todos los problemas del aula, pero sí una ayuda eficaz. En primer lugar, los editores suelen diseñar un objeto tentador, con colores brillantes, ilustraciones motivadoras bien distribuidas a lo largo del texto, un título pegadizo o sugesti- vo y una tipografía moderna. Ante los ojos de alumnos y profeso- res es un “prêt-à-porter”, es decir, un conjunto sistémico listo para funcionar. Por otra parte, actúa como punto focal del grupo, ya que concentra la atención de los miembros mientras se utiliza. El libro también permite seguir una progresión prevista por los autores y a la que todos pueden remitirse. Contiene unidades didácticas que a su vez se subdividen en secciones con una introducción atrayente, varios diálogos, consideraciones gramaticales, documentos autén- ticos, reflexión metalingüística, metacognitiva e intercultural, ta- 62estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras reas y/o proyectos, autoevaluación, cuadros sinópticos, etc. Las di- ferentes partes de la unidad suelen estar indicadas por iconos (un lápiz para las actividades escritas, una boca para indicar la produc- ción oral, etc.). Así pues, el cuerpo principal del libro de texto está bien estructurado y las diferentes técnicas tipográficas utilizadas contribuyen a facilitar la lectura. Como dicen Piccardo y Yaïche (2005: 456): “Por la facilidad de uso, comodidad y rapidez de con- sulta, el libro de texto sigue siendo una herramienta única e insus- tituible para la lectura”. Asimismo, los LT contienen diálogos, modelos de discur- so esenciales, especialmente para los alumnos principiantes. Es- tos diálogos son lo que Cordier-Gauthier (2002: 29) denomina “textos ejemplificadores”. Sus enunciados transmiten elementos lingüístico-discursivos, pragmáticos y entonativos que son repre- sentativos dada su recurrencia en las prácticas de interlocución. “Ejemplifican la lengua que se va a enseñar/aprender y la presen- tan de forma global y no analítica” (op. y loc. cit.). Es bien sabido que la comprensión oral es difícil para los aprendientes debido a su naturaleza ansiógena. Escuchar la LE provoca un gran desaso-siego porque no se puede detener la secuencia de sonidos. No hay vuelta atrás como cuando se intenta comprender un texto escrito. Por tanto, necesitamos diálogos claros, bien grabados, no dema- siado largos y de dificultad creciente para que los alumnos puedan comprenderlos y asimilarlos. Huelga decir que nos referimos a in- tercambios realistas que reflejen tanto las normas de interacción como el contenido cultural de una comunidad determinada. Por las razones expresadas, creemos que un LT contextualizado en su origen y, luego, al momento concreto de su utilización (doble con- 63estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras textualización citada supra) cumple una función que va más allá de la transmisión de conocimientos. Es un vector importante de los aspectos lingüístico-discursivos, pragmáticos y socioculturales de una lengua ajena que se contrastan con los propios, así como un testigo de principios y valores de una época dada. 8. Conclusión En nuestro trabajo mostramos falencias y virtudes del libro de texto en tanto objeto utilizado para enseñar y aprender una LE. Nos abocamos primero, a su concepción y, luego, contextuali- zación con ejemplos particulares de países diferentes. Destaca- mos la complejidad del proceso a llevar a cabo y atender genui- namente las ocho categorías educativas que componen la matriz de referencia disciplinar según principios de Galisson (1994). A nuestro entender, una doble contextualización es necesaria: por un lado, la de tipo global que efectúa el autor del LT para un contexto específico. Por otro, la del agente frente al grupo clase, más precisa y específica. La muerte del libro de texto, vaticinada por muchos, no se ha producido a pesar de la vehemencia de sus pronósticos. Los LT resisten, proliferan y se modernizan incor- porando herramientas de las nuevas tecnologías. Lo que ha cam- biado es el papel que el LT desempeña en un curso. Recordemos que, en la época del método audiovisual, éste indicaba un cami- no que se seguía paso a paso, sin rodeos ni atajos, para comple- tar todas las etapas previstas. Hoy, el LT es el punto de partida de un recorrido en el que los participantes marcan el ritmo, las paradas deseadas y los caminos alternativos que permiten supe- rar los obstáculos. Si el camino inicial previsto resulta insuficien- 64estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras te, se negocian entradas ocasionales en el mundo mediático y el universo digital. El nivel de apoyo que se da al libro de texto permite fijar dos perfiles contrapuestos de docentes. Existen los militantes orto- doxos, fans incondicionales del libro, frente a los innovadores ex- tremos, siempre ansiosos por encontrar una fotocopia, un audio o video que pueda enriquecer sus clases. Lo importante es tener una mirada crítica sobre el LT, utilizarlo con flexibilidad y con- textualizar el material en función del entorno y de los lineamien- tos curriculares vigentes. El texto inerte y opaco cobra vida en manos de los actores implicados. Hay, por supuesto, una transpo- sición de conocimientos que procede del autor del libro, pero son los profesores críticos y los alumnos curiosos quienes, reconfigu- rando los conocimientos, hacen fluir la savia que da vida al libro. 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Los aspectos no verbales que acompañan todo mensaje desempeñan un pa- pel esencial al momento de interactuar en la vida diaria. Así, en una entrevista de trabajo, un gesto, el movimiento de una ceja, una mueca, un suspiro o el rubor en las mejillas puede mostrar el estado de ánimo del sujeto, sus intenciones o pensamientos. ¡El cuerpo habla por nosotros!, como lo resume Cosnier (2008: 119) al señalar: “Las palabras1 pueden ocultar la realidad, pero la expresión la revela”. Los animales nos dan un buen ejemplo de comunicación no verbal al establecer contactos entre sí median- te sonidos, gestos, posturas, acercamiento, tacto, emisión de sus- tancias químicas, calor o electricidad. Mehrabian (2009), inves- 1. Esta traducción y todas las de los textos en lengua extranjera nos pertenecen 69estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras tigador norteamericano que ha trabajado desde 1960 sobre los constituyentes de la comunicación no verbal, nos proporciona la astucia nemotécnica V-V-V (o tres V) para recordar los com- ponentes de aquella. Se refiera a lo verbal o sea el contenido y significado dado a las palabras, luego, lo vocal, es decir la ento- nación, el tono, el volumen, la velocidad y el sonido de la voz y, finalmente, lo visual que comprende el aspecto, la actitud, la dis- tancia, la expresión facial y el lenguaje corporal (postura, gestos y ademanes). Ahora bien, es de notar que las señales enviadas por los ges- tos, tono de voz, vestimenta, peinado, silencios, cercanía o ale- jamiento del interlocutor no son universales y poseen huellas socioculturales. Una correcta interpretación supone la conside- ración del contexto, el emisor y el receptor. Recordemos que la noción de contexto es fundamental para la comprensión de toda práctica comunicativa humana. Una vestimenta negra indica duelo en algunas culturas en tanto que en otras la blanca juega este papel. Para los chinos, el rojo es un color muy significativo en tanto símbolo de felicidad, prosperidad y éxito. Se utiliza en el Año Nuevo chino en bodas o cumpleaños. En Occidente, en cambio, representa la energía, la pasión, la acción, el peligro o la advertencia para detenerse. Las marcadas distancias de los com- portamientos no verbales según las sociedades motivan el pre- sente estudio. Así, nos proponemos revelar la importancia de la comunicación no verbal cuando enseñamos o aprendemos una lengua extranjera (LE) compartiendo rasgos de la cultura madre y la cultura meta. Mostraremos la multicanalidad de la interac- ción cara a cara, desgranaremos los elementos que constituyen la 70estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras comunicación no verbal y proveeremos ejemplos que toman en cuenta la perspectiva tanto del docente como del aprendiente. 2. La comunicación no verbal: consideraciones generales El lugar excepcional que ocupa la Escuela de Palo Alto en el mo- vimiento de las ideas contemporáneas es tanto el resultado de sus avances teóricos como de sus aplicaciones prácticas. Autores de campos diversos (sicología, antropología, sociología, zoología) tuvieron crucial importancia en el desarrollo de las teorías de la comunicación a partir de los 60. Se sentaron las bases de un en- foque sistémico e interaccionista de la comunicación y relación entre los individuos, concepción que cambió substancialmente los modelos vigentes. Según Picard y Marc (2013: 3): La gran innovación reside en que situó la comunicación interpersonal en el centro de su visión proponiendo una formalización rigurosa basada en una serie de grandes principios: la primacía de la relación sobre la individualidad; el hecho de que todo comportamiento humano tiene un valor comunicativo y que todos los fenómenos humanos pueden percibirse como un vasto sistema de comunicaciones que se implican mutuamente…”. Cosnier coincide con Goffman (1987: 7) al destacar la hete- rogeneidad del enunciado en las interacciones verbales cara a cara. En efecto, el enunciado conversacional va acompañado de cuali- dades prosódicas y actividades motrices corporales (mímica-ges- tos-posturas) que no son fruto del azar, sino que lo complemen- tan y lo convierten en “multimodal” (Cosnier, 2004 y 2017: 52). 71estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras En un texto anterior, este autor expresa que “el intercambio en- tre interlocutores es espectacularmente multicanal y multimodal: existe lo verbal (‘textual’) pero también lo posturo-mimo-ges- tual (mímica facial, gestos, cambios posturales), que junto con la voz constituye lo ‘co-textual’” (Cosnier, 2007: 92). Durante una conversación el cuerpo transmite dos tipos de señales: conscien- tes e inconscientes. Las primeras son buscadas por el hablante que, por ejemplo, destaca una idea con una inflexión de voz di- ferente, una pausa larga o un movimiento asertivo de la mano o cabeza. Las segundas son comunicadas por nuestro cuerpo más allá de nuestra consciencia. Puede observarse un cambio de co- lor de la piel, la dilatación de la pupila o la contracción de una parte del rostro, entre otros. Cabe observar que, desde los años 90, se vienen desarrollando estudios de decodificación y lectura de la comunicación no verbal no consciente. Los mismos están agrupados en una rama llamada sinergología, término derivado del griego “συνεργία”, [sunergia] (cooperación) y el sufijo –logía, proveniente de logos (estudio). Se hace alusión al efecto asociati- vo y potenciador de señales que se unen a lo verbal. La sinergología es muy utilizada como herramienta de traba- jo sobre todo en el mundo empresarial (por el personal de recur- sos humanos, directivos, etc.) y en el sector de la seguridad (po- licías, gendarmes, negociadores, aduaneros, etc.), pero también por entrenadores, terapeutas y miembros de la profesión médica en algunos países. Es de señalar, sin embargo, que muchos cla- sifican la disciplina como pseudo científica. Subrayan la falta de legitimación de esta por carecer de investigaciones y protocolos experimentales publicados en revistas científicas. Sorprendeade- 72estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras más su carácter esencialmente utilitario y su desconocimiento de los códigos académicos de evaluación comportamental. Como ya sostuvimos, en la interacción cara a cara tanto el emisor como el destinatario hacen uso de las expresiones faciales, las posturas, el contacto visual y los recursos vocales para complementar, susti- tuir, connotar o incluso contradecir el discurso. Resulta intere- sante relacionar esta intensa actividad de los interlocutores con las didascalias, recurso literario que designa una indicación es- cénica o de representación en una obra de teatro. La didascalia adopta la forma de notas en cursiva o entre paréntesis, insertadas en el texto. Se trata de las instrucciones precisas que indican el tono buscado, los desplazamientos y proceder de los personajes para la correcta representación de la escena. También desempe- ñan un papel importante para el lector, que tiene acceso a estas indicaciones escénicas, a diferencia del espectador que asiste a la representación. 3. Los aspectos no verbales en el aula Hemos mostrado la importancia de la comunicaron no verbal que acompaña las emisiones verbales. Deseamos reflexionar aho- ra sobre la situación áulica en idioma extranjero donde creemos que la interacción es esencial en la adquisición-aprendizaje de la LE. Es en la interacción y por ésta que se incorporan y asientan los conocimientos. Detectar adecuadamente la multimodalidad de la transmisión del mensaje no es fácil. Exige concentración y minucia en la observación, actividad que resulta costosa cogniti- vamente para el aprendiente principiante. Recordemos que éste está focalizado en la segmentación del enunciado que escucha, 73estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras la integración de las informaciones contextuales y la evaluación de su producción en el entorno social. Como ocurre con los as- pectos verbales, el docente deberá guiar al principiante en la ob- servación de los aspectos no verbales que se exteriorizan en un diálogo. En algunos casos, lo que predomina en la comprensión verbal es lo entonativo, en otros lo kinésico o lo visual sin olvidar que dichos elementos cobran valor situándolos en el contexto de la enunciación. Es un hecho, sin embargo, que durante mucho tiempo “la lengua enseñada en un entorno guiado aparecía des- corporalizada, limitando su función comunicativa únicamente al componente verbal”, dice Cormanski (2002: 247). El paso pro- gresivo de una lingüística de la lengua a una lingüística del habla que toma en cuenta la situación de comunicación puso también de manifiesto un interés por el cuerpo. El cuerpo es el soporte físico del lenguaje que se articula, modula y enuncia desde él y por medio de los canales sonoro, visual y táctil. Interesa observar cómo este aspecto sufrió modi- ficaciones importantes durante la pandemia perjudicando la co- municación. Como sabemos, por cumplir con el confinamien- to y por necesidad educativa, en ese período hubo que recurrir a clases dadas a través de plataformas virtuales. Aprendientes y profesores compartían cada uno una pantalla que permitía ver la parte superior del torso de los participantes. Va de suyo des- tacar que fue un recurso muy valioso para continuar con el dic- tado de clases. No obstante, cabe notar que cuando evaluamos por encuestas el trabajo realizado a través de la pantalla, la ma- yoría de los estudiantes criticaron la falta de “corporeidad” (sic) de los intercambios. Especificaban asimismo que la situación de 74estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras enseñanza-aprendizaje no contaba con el acercamiento físico del profesor que se desplaza, carecía del condimento que aporta la gestualidad y mostraba solo de manera parcial las señales aso- ciadas a la postura de los interactuantes. En el aula, un docen- te comprometido hace entrega de su persona física para atraer y cautivar a los aprendientes mediante el uso de la mirada, la ocu- pación del espacio o la mimogestualidad. Pero, además de cap- tar la atención del grupo y establecer un clima de confianza en la clase, recordemos el fenómeno que Cosnier (2017: 61) llama “échoïsation” (uso en eco o imitación refleja) que resulta relevan- te en el aula. El eco es la repetición de la onda sonora al chocar en una su- perficie rígida. Si lo trasladamos a la situación interactiva, se trata de la empatía inferencial del receptor. Por momentos, éste capta y reproduce en espejo señales del cuerpo enviadas por el emisor. Así, en momentos de sintonía óptima de los interactuantes, es posible observar repeticiones en eco tanto faciales como motoras que se visualizan en sonrisas, cambios de postura o movimien- tos diversos. Por ejemplo, en el deporte los espectadores suelen acompañar inclinaciones físicas o gestos de jugadores y es sabi- do que al alimentar un bebé con una cuchara el progenitor abre la boca durante el proceso. Se observa la importancia que reviste el poner el cuerpo en la acción. En el aula de idiomas, las expresio- nes faciales del docente (especialmente la sonrisa y la mirada) así como el tono de su voz son esenciales para crear un buen clima de trabajo. Una mirada insistente, desdeñosa o impávida pue- de desacreditar un buen ejemplo o un contenido relevante. Lo mismo ocurre con un tono monocorde o exasperado. Tomando 75estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras en cuenta el concepto de “échoïsation” es fácil comprender que a través de la intensificación de señales no verbales positivas del docente se podrá obtener una imitación refleja más nutrida de los aprendientes. Por otra parte, observar el lenguaje corporal de los aprendientes le ayuda al profesor a interpretar, según las cul- turas y el contexto, una postura encorvada, las risas intempesti- vas, la voz casi imperceptible, los brazos cruzados, una mirada huidiza o las manos cubriendo parte de la cara. Una interacción comprometida supone entonces participantes librados a una in- tensa actividad cognitivo-perceptiva. 4. Componentes de la comunicación no verbal En una primera clasificación amplia de los elementos decimos que algunos de ellos se integran al enunciado y constituyen los aspectos “co-textuales”. Nos referimos a las inflexiones de la voz, la mímica facial, los gestos y cambios posturales. Existen otros, en cambio, que intervienen en la interacción y crean un “clima contextual” (Cosnier, 1996: 135). Se trata de las actitudes postu- rales, la intensidad y amplitud de los gestos y las expresiones fa- ciales, las características físicas (edad, sexo, etnia) y la vestimenta. Para facilitar la lectura y el análisis desglosaremos los componen- tes de la comunicación de acuerdo con las grandes líneas de la clasificación que utilizamos en un texto anterior (Klett, 1986) y que sirven de título a las secciones que siguen. 4.1. Factores del entorno Toda interacción se lleva cabo en un entorno que comunica por si mismo y ejerce una influencia de grado variable en el in- 76estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras tercambio. Los elementos del entorno se relacionan con el espa- cio, muebles y estilo, la decoración, los colores predominantes, los objetos y adornos, así como los olores. Knapp (1980) agrega además lo que denomina “rastros de la acción” como colillas de cigarrillo en un cenicero, bollitos de papel en un cesto de basura, cáscaras de naranja o saquitos de te usados. Los elementos per- manentes pueden llamar nuestra atención, coincidir con nues- tras modalidades sensoriales, provocar nuestra atracción, repug- nancia o rechazo lo que tendrá consecuencias sin duda sobre la relación que se establecerá con el interlocutor. Algunos elemen- tos constituyen una señal contundente que permite tipificar con bastante certeza ciertos rasgos. Un termo bajo el brazo de un in- terlocutor sugiere rápidamente que el mismo es uruguayo. En Argentina se suele cebar el mate con unapava y, en la vecina ori- lla, con un termo. Sabemos que arquitectos y decoradores consi- deran seriamente qué elementos del ambiente, colores y formas ayudarán a crear el bienestar de sus clientes en sus hogares o lu- gares de trabajo. También buscan colores y músicas, generalmen- te sedativas, que inducirán el consumo en supermercados. Aho- ra bien, los elementos del entorno deben ser interpretados en su contexto sociocultural. Los crisantemos que cubren las tumbas en Francia, el día de Todos los Santos, evocan la muerte en tan- to que las calas cumplen esa función en nuestro país. Una mira- da atenta que toma en cuenta los consensos socioculturales evita caer en juicios de valor apresurados sobre el entorno. 4.2. Las características físicas de los interlocutores Al momento de una interacción lo que primero se percibe es 77estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras la persona y su apariencia. Se pueden detectar dos tipos de seña- les no verbales: las características físicas y los “artefactos” en tér- minos de Knap, 1980: 165). En el primer caso, nos referimos a los aspectos físicos: edad, sexo, etnicidad, silueta, cabello, bron- ceado, arrugas, cicatrices, etc. En el segundo, se considera la elec- ción de la vestimenta, los accesorios y maquillaje. Los tatuajes y piercing y maquillaje, también se incluyen en la comunicación no verbal. Escuchemos las palabras de la escritora Nancy Hus- ton, canadiense anglófona instalada en París desde 1973. “En el teatro del exilio, uno puede ‘denunciarse’ como extranjero por su apariencia física, la manera de moverse, comer o reír…” (Huston, 1999: 31). Al momento de buscar trabajo, de pasar un examen, de hacer una presentación nuestros interlocutores nos observan y escanean. ¿La ropa se adapta al evento comunicativo regulado socialmente? ¿Está limpia, planchada, remite a una marca, tie- ne un pin o varios? (nos referimos a los prendedores decorativos de la indumentaria). Del rostro podemos observar el maquillaje (discreto o exagerado), la presencia de barba o la prolijidad de la cara recién afeitada. En cuanto al cabello, mucho es lo que éste nos dice: “El cabello nos revela mostrando huellas indelebles de nosotros mismos. El color del pelo, su abundancia, longitud y pulcritud son pistas de nuestras creencias, estatus social, salud y edad” (Klett, 2023: 105). Las distintas unidades no verbales des- critas proveen “indicios de contextualización” (Kerbat-Orecchioni, 1996: 23) valiosos en el curso de la interacción. A finales del siglo XIX, Arthur Conan Doyle creó en su obra a Sherlock Holmes, detective privado que se destaca como observa- dor detallista. El personaje comparte la siguiente reflexión: “En las 78estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras uñas de las manos, en las mangas de la chaqueta, en las botas, en la callosidad del índice y el pulgar, en todo ello se delata sin ambages la profesión de un hombre”, en Knapp (1980: 143). Las pistas del minucioso examen remiten a una época pasada y su validez es re- lativa hoy en día. En una posible actualización, la mirada escrutaría las zapatillas o zapatos, el ambo o pantalón informal, el teléfono en el bolsillo, los auriculares, la mochila, etc. La vestimenta y los arte- factos unidos a la apariencia física (atlética, desgarbada, calma, im- petuosa, tensa, etc.) forman parte de los estímulos no verbales que influyen en la imagen que el otro se hace de nosotros y, por ende, en el desarrollo de la interacción. A veces no somos conscientes de la importancia de estas señales y del hecho de que la discreción, el refinamiento, la vulgaridad, la simpleza o la virtud tienen mo- dos de expresión distintos según las culturas. Es de notar que en la enseñaza de idiomas los factores del entorno y características de los interlocutores cobran interés recién en los 60 con el Método audiovisual. Las imágenes secuenciales características del método buscaban representar el contexto del evento comunicativo, los per- sonajes intervinientes y sus características. En la etapa de la lec- ción llamada explicación del diálogo la proyección de imágenes y su análisis permitía destacar elementos no verbales que facilitaban la comprensión. Este tipo de observación está bien integrado a las prácticas didácticas actuales. 4.3. El paralenguaje El paralenguaje atañe las señales vocales que acompañan al habla agregándole una música de fondo. “Y, si se pronuncian pa- labras, el tono de voz, la manera de retomarlas, la ubicación de 79estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras las pausas, todo cuenta de la misma manera. Y lo mismo ocurre al escuchar...” dice Goffman (1987: 7). Siguiendo a Knapp (op. cit.) los componentes del paralenguaje son: el registro de la voz, las vocalizaciones y los silencios. El impacto de la voz en el in- terlocutor es indudable pues ésta “conmueve y nos toca porque remite al afecto fundador de nuestra existencia” (Castarède y Ko- nopczynski, 2005: 2). Todos sabemos distinguir una voz balbu- ceante, aterciopelada, ronca, áspera, tensa, relajada, gimoteante o estridente. “Aunque son las cuerdas vocales las que producen so- nidos, todo el cuerpo los materializa y los proyecta en el espacio. La voz lleva las huellas del contexto social, económico, cultural y emocional del sujeto. Nos representa ante el otro” (Klett, 2022: 66) pues funciona como nuestra tarjeta de presentación. Gale- no, filósofo e investigador médico de la Edad Antigua sostenía que todo lo que sucede en la cabeza y el corazón se hace visible en nuestra voz. Valoraba la nitidez de esta y buscaba soluciones a la estridencia y toda forma de cacofonía (“κακοφωνία”, [kakofo- nia], de las raíces “κακός”, [kakós], que significa malo o desagra- dable, y “φωνή”, [fone], sonido. Cuatro parámetros permiten definir la voz: la altura o tono, la intensidad o volumen, la duración y el timbre. Considerando la altura, la voz puede ser grave o aguda. El rango va desde un gruñido al chillido. La elevación del tono se vincula con la fre- cuencia de las vibraciones de las cuerdas vocales. Si estos mús- culos vibran muchas veces por segundo, aumenta su tensión y la voz es más aguda. La longitud de los pliegues vocales determi- na el registro grave o agudo. Cuerdas largas dan sonidos graves y, al contrario, las cortas producen voces más agudas como en los 80estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras niños. La intensidad de un sonido se mide en decibeles. Puede variar desde el susurro hasta el grito o usando una metáfora di- remos un hilo de voz versus una voz atronadora. El contexto co- municativo regula en general el volumen de voz. Cuando éste es alto en un individuo se lo relaciona con una posición discursiva de poder. Sin embargo, es posible que el volumen de voz carac- terice culturalmente a las sociedades (Nascimento Dominique, 2012: 42). Así, el de los latinos es mucho más alto, comparado con el de los orientales. Cabe notar que la intensidad unida a la respiración refleja el estado interno de la persona. En cuanto a la duración de los sonidos (cortos o más largos) depende de la pre- sión del aire exhalado. Puede tener un valor expresivo, por ejem- plo, cuando verbalizamos “nooo” o ser constitutiva de una lengua dada como en inglés con sus vocales cortas y largas. Por último, el timbre abarca tanto la pureza del sonido (ausencia de soplido y ruido) como el color de la voz. Se trata de cómo suena nuestra voz. La fisiología de cada individuo y, sobre todo, los diferentes resonadores que transforman las vibraciones laríngeas tiñen la voz de un timbre único. En lo relativo a la velocidad de elocución (número de pa- labras emitidas en un lapso dado), ésta cambia según el sexo, los individuos, las sociedades y las circunstancias. Según Ker- brat-Orecchioni (1996: 69), el flujo de palabras de las mujeres francesas suele ser más rápido que el de los hombres. Al señalar algunas diferencias de una cultura a otra, manifiestaque los ita- lianos en promedio hablan más rápido que los franceses, mien- tras que éstos lo hacen de manera más veloz que los suizos. El estado emocional de la persona (nerviosismo, ansiedad, miedo) 81estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras puede modificar el ritmo natural del habla. Una aceleración de la velocidad (especialmente en un registro tonal alto), acompañada de un aumento de la intensidad, pueden ser indicios de fastidio o impaciencia. Muchas veces, durante exposiciones de alumnos y profesores, en ocasión de eventos académicos, el estrés lleva a los participantes a hablar muy rápido. La fuerza y la claridad arti- culatoria se ven así menguadas. Una exposición vertiginosa omi- te destacar con pausas los puntos importantes del mensaje y re- duce, por ende, el impacto de la comunicación en el oyente. Un ritmo más lento puede ser un signo de superioridad en la inte- racción pues mostraría dominio de la situación (Kerbrat-Orec- chioni, 1988: 187). En una interacción intercultural, es necesario estar atento a los comportamientos no verbales que se alejan de los esperados. Las variaciones de tono, intensidad, altura, en tan- to indicios contextuales, pueden dar lugar a malentendidos si no tomamos en cuenta la cultura del otro. (Traverso, 2009: 92). El disfuncionamiento interaccional y sus efectos facilitan la crea- ción de “estereotipos negativos” (Kerbrat-Orecchioni, 1996: 71). Si, como dijimos, en el intercambio comunicativo el tono de la voz, la entonación, el control de la articulación y la velocidad de la emisión son significativos también las llamadas vocalizaciones tienen ese papel. Nos referimos a sonidos más o menos controla- dos que se agregan a lo que decimos. Los interlocutores pueden carraspear, resoplar, reír, bostezar, suspirar. Existen ciertas repeti- ciones del tipo “hm” o “mmm” y pausas repentinas. Los medios au- xiliares citados revelan diferentes estados de ánimo. Por ejemplo, en nuestro país, un suspiro puede indicar cansancio, nostalgia o tristeza, soplidos reiterados traducen, en general, malestar o exas- 82estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras peración, un bostezo suele mostrar cansancio o aburrimiento. En cuanto al clic [t͡ ʃt], manifiesta fastidio y, si se repite varias veces el chasquido, acompañado por un movimiento con la cabeza de de- recha a izquierda, es una negación. Quienes no son argentinos se sorprenden ante el empleo de un sonido usado en otros contextos para incitar a los caballos a moverse. Vale la pena recordar que los fenómenos lingüísticos de siseo y ceceo proveen datos sobre el ori- gen de los interactuantes. El siseo, corriente en América Latina, se refiere a la pronunciación de los grafemas /s/, /z/ y /c/ (antes de e o i) como [s]. El ceceo, común en Andalucía, consiste en emi- tir estos sonidos como [z]. Para concluir, hablaremos del silencio. La ausencia de palabras o de otros sonidos agregados no siempre significa falta de comunicación. Hay pausas que son usadas por el hablante para reforzar una idea central, destacar un término, pro- vocar la adhesión del oyente, ocultar algo, reflexionar o, finalmente expresar su tristeza, disgusto, miedo. La naturaleza del lugar de encuentro (funeral, sala de cine, biblioteca, tribunal, iglesia, hospital) impone muchas veces el si- lencio. Sin embargo, la cultura del contexto determina el acata- miento estricto o laxo de la norma. En una biblioteca francesa o canadiense la prohibición de hablar es absoluta. Un espectador de una sala de cine en Francia puede interpelar duramente a otro durante la proyección de avisos publicitarios porque éste último le hizo un comentario a su acompañante (situación personal vivi- da). Las pausas materializan el silencio en una interacción. Su duración es variable y se extiende desde milésimas de segundo a varios minutos según las costumbres socioculturales. Así, en Finlandia, dos amigos pueden tomar una cerveza en un bar sin 83estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras prácticamente ninguna interacción luego de los saludos iniciales. Kerbrat-Orecchioni (1996: 71) reporta casos similares en los la- pones del norte de Suecia reunidos alrededor de una mesa en la que predominan silencios: “cinco o seis intercambios verbales en una hora”. Estas “conversaciones con huecos” (“à trous”, dice la autora) se han reportado también en sociedades amerindias. En otras culturas, incluida la de nuestro país, en los intercambios cara a cara, el silencio se soporta mal y se lo evita. Se observa en- tonces una constante superposición de turnos de habla, muchas veces molesta para una comprensión del mensaje. Como señala- mos, la lectura de las señales no verbales siempre se debe contex- tualizar. Así, la reiteración de pausas largas, titubeos y reformula- ciones en el discurso se percibe generalmente como inseguridad de un orador en tanto que es muestra de la construcción de la in- terlengua en un principiante de LE. 4.4. Aspectos kinésicos: la postura La kinesia, kinésica o quinésica (del griego antiguo “kinēsis” o movimiento) estudia el conjunto de posturas, gestos y movi- mientos corporales que integran el lenguaje no verbal. Incluye la expresión facial, el movimiento ocular y la mímica que analiza- remos en otro aparatado. La forma en que alguien se sienta o se para puede comunicar el nivel de comodidad, profesionalismo y disposición hacia una persona o conversación. Del igual modo, desplazarse rápida o lentamente, mover los brazos en forma agi- tada o llevarlos pegados al cuerpo puede transmitir diferentes mensajes, según la ocasión. Hay que tener en cuenta que el sig- nificado de estas señales difiere de un lugar a otro. En una cultu- 84estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras ra, determinados gestos pueden parecer inofensivos o incluso es- perados, en otra pueden percibirse como descorteses u ofensivos. Comenzaremos estudiando la postura. La definimos como el es- tado neuromuscular de base, propio de cada organismo. Ahora, en el desarrollo temporal la posición del cuerpo incorpora ele- mentos del área psicológica y social lo que explica las diferencias individuales y socioculturales. Una persona de pie puede estar más o menos erguida. En nuestro país estar derecho, con la es- palda recta, es señal de confianza, seguridad y autoestima. Padres y maestros corrigen la postura de un niño encorvado sobre un cuaderno. Los hombros caídos y encogidos hacia el pecho, la ca- beza gacha, el cuerpo doblado es señal de agobio, inseguridad, o sumisión según las señales no verbales que acompañen (mirada, posición de brazos, sonrisa, etc.). En otras culturas la situación es bien diferente. Veamos el caso de las posturas en Vietnam. Es muy común estar en cucli- llas y permanecer así durante horas. Vaya el ejemplo del director de la película El olor de la papaya verde: “Mis actores son vietna- mitas de París. Tuve que volver a enseñarles a ponerse en cuclillas y toda una serie de gestos: la gente no se mueve igual en Fran- cia que en Vietnam” (Kerbrat-Orecchioni, 1994: 23). La postu- ra corporal es tan distintiva que es posible reconocer a nuestros amigos, aún a gran distancia, por la forma que tienen de cami- nar o por la manera de estar parados. No es solamente una clave acerca del carácter, también es una expresión de una actitud que va desde el desafío a la sumisión. Nuestra pose (garbosa o desgar- bada, decidida, inclinada, imponente, erecta, tiesa) revela asimis- mo lo que sentimos en relación con las personas que nos rodean 85estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras o las situaciones que vivimos. Wylie (1977) junto al fotógrafo Stafford mostraron en una obra conjunta una estimulante visión de la cultura francesa a través del lenguaje del cuerpo. En ella se contrasta la gestualidad en Francia y Estados Unidos. Al hablar de la postura y la marche Wylie señala que un francés es como un árbol sostenido por un tutor. Caminamuy erguido, sin mover los brazos que van pegados al cuerpo. Por el contrario, un nor- teamericano se parece a un manzano sin podar. Cuando se des- plaza, tenemos la impresión de que está rebotando. Se contonea adelantando una cadera y luego la otra, y balancea brazos, torso y cabeza al ritmo del cuerpo. 4.5. Aspectos kinésicos: los gestos En esta sección nos referiremos a los gestos con valor co- municativo que acompañan las emisiones vocales (descartamos temblores y movimientos propios de una condición médica). Al dialogar, necesitamos asegurarnos de que nuestro mensaje es es- cuchado, entendido, aceptado, objetado o rechazado por el inter- locutor. Para conocer su reacción y, de alguna manera, su pensa- miento sobre lo que decimos debemos captar su mirada y buscar feedback en forma de emisiones vocales-verbales y kinésicas. Dentro de éstas, observamos los cambios de postura, la mímica (alegría, perplejidad, miedo…) las sonrisas, asentimientos, mo- vimientos de cabeza y gestos. Es de notar que la cantidad de se- ñales enviadas y su frecuencia dependen de los grupos sociales de pertenencia. Los especialistas de la comunicación no verbal basándose en aspectos proxémicos (uso social de la distancia) y kinésicos (gestualidad y movimientos) han establecido dos gran- 86estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras des tipos de sociedades. Por un lado, las de alto grado de contac- to como Europa mediterránea, América Latina y las sociedades árabes. Por otro, aquellas de bajo grado de contacto como Euro- pa del norte y Extremo Oriente (Kerbrat-Orecchioni, 1994: 20). Un gesto es un movimiento del cuerpo (cabeza, torso, brazos, manos, pies, piernas, expresiones faciales) que se agrega a la emi- sión vocal. Veremos diferentes tipos de gestos poniendo especial énfasis en los emblemas o gestos culturales. Al ser éstos codifica- dos de acuerdo con parámetros propios de un grupo, el interlo- cutor, sobre todo si es un estudiante de idiomas, puede tener di- ficultad de acceso a su significado. Comencemos por los gestos de coordinación del diálogo uti- lizados para asegurar la recepción, comprensión e interpretación de los enunciados que se van generando. Las acciones citadas son sostenidas por dispositivos de interacción que ayuda a mantener o compartir la palabra y manejar los turnos de habla. Éstos se evidencian a través de gestos como sonreír, acercarse físicamente, emitir breves sonidos, asentir con la cabeza, bajar la mirada, acla- rarse la garganta, inspirar antes de hablar, mover las manos, etc. Otro tipo de gestos son los de señalamiento que hacemos cuando queremos mostrar algo (persona, objeto, lugar, orientación espa- cial). Es de notar que estos gestos aparecen en los niños hacia el final del primer año (Vauclair y Cochet, 2016). Se los considera una herramienta esencial en la comunicación prelingüística hu- mana. Las descripciones hechas por los conquistadores de Amé- rica Latina cuando se relacionaban con los nativos constituyen un claro ejemplo como puede observarse en el diario de Colón (Martinell Gifre, 2003). Existen otros gestos que abundan en las 87estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras descripciones llamados ilustrativos porque imitan la acción o ca- racterísticas de los objetos. Los movimientos realizados espon- táneamente, (coverbales en la terminología de Tellier y Cadet 2013: 111), enfatizan una palabra o frase y reproducen de algún modo las formas citadas. Es el caso cuando hablamos de un obje- to enorme o minúsculo y lo construimos en el aire. O bien, mar- camos el ritmo en dos tiempos moviendo la cabeza, indicamos un vientre voluminoso con las manos cóncavas puestas frente al abdomen y volar figurando alas con los antebrazos que se mue- ven de arriba a abajo. Vemos otro ejemplo. Al decir “este es mi trabajo” o “yo lo es- cribí”, el “mi” y el “yo” pueden ir acompañados de un gesto au- tofocalizador que en Argentina consiste en golpearse el pecho con el índice (o varios dedos) de la mano derecha. Sin embargo, en Japón, esta designación se efectúa tocando la punta de la na- riz (Kerbrat-Orecchioni, 1994: 21). En su origen tanto los ges- tos de señalamiento como los ilustrativos están de algún modo motivados. Pero, se observan variaciones de una sociedad a otra y resultan, por lo menos en parte, convencionales. Se diferencian de los emblemas en que no tienen un significado que se pueda traducir directamente en palabras fijadas. Cuando un hablante dice “somos un grupo unido” con un gesto efectuado con las ma- nos como si sostuvieran una pelota representa metafóricamente su intención. No obstante, sin oír lo que dice el hablante y, con- siderando sólo su gesto, no se puede entender realmente lo que expresa. El gesto antes descrito podría utilizarse igualmente para acompañar a la palabra esfera, pelota, paquete redondo o globo. Nos referiremos ahora a los gestos codificados o emblemas (Ken- 88estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras don, 2004) llamados culturales por Tellier y Cadet (2013: 111). No se trata de gestos expresivos espontáneos vinculados a una emo- ción, como una sonrisa, un suspiro o un encogimiento de hombros. Los emblemas son señales emitidas de forma intencional, con un significado específico y muy claro. Equivalen a una palabra o ex- presión que pueden acompañar o o sustituir. Su función es infor- mativa y, por tanto, debe ajustarse a un código común compartido por los interlocutores de un determinado grupo o espacio social. Esto presupone que el gesto es reproducible (es posible que haya pequeñas variaciones siempre que se conserve el contenido semán- tico). Cada cultura posee un conjunto más o menos extenso de gestos que presentan las características mencionadas. El hablante los usa voluntariamente como cuando atornilla el dedo índice de- recho en la sien para decir loco en nuestro país. Probablemente es una reminiscencia de la expresión: “le falta un tornillo”. La señal es parecida en Francia donde la persona da pequeños golpecitos en la sien con el dedo mencionado. Es de notar que en la mayoría de los emblemas, el significante supone un acercamiento o contacto de dos partes del cuerpo. Veamos los siguientes ejemplos argentinos. El índice levanta la punta de la nariz para significar que alguien es de clase social alta o pituco (coloquial). Nos mordemos el labio in- ferior, agregando el sonido ¡hmmmm!, como señal descalificación o desagrado. Al decir con un gesto robar o ladrón los dedos de la mano derecha se cierran secuencialmente empezando por el me- ñique, con excepción del pulgar que queda erguido (Indij, 2011). Un mismo emblema puede tener significados distintos en otras sociedades, como el caso de sacar la lengua (Nascimen- to, 2012: 62). En las culturas rioplatense, española y brasileña es 89estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras una señal de burla, en la China moderna puede ser indicación de aturdimiento o turbación, en el Tíbet indica cortesía y en las islas Marquesas se usa para negar (Davis, 1988: 109). En un minidic- cionario de gestos (Francia-Argentina) comparamos más de cin- cuenta casos y mostramos ejemplos de significantes similares con diferente contenido semántico (Klett, 1982). Así, para los fran- ceses, tocarse el ojo derecho bajando el párpado inferior con el índice significa incredulidad. En cambio, en nuestro país, es una advertencia. Le decimos al otro: “ojo” u “ojito” (familiar), “tené cuidado”. En Japón es considerado un gesto de burla inmaduro. Aquí, agrupar los dedos de la mano derecha y sacudirlos mien- tras se frunce el ceño mirando fijo al otro corresponde a las pre- guntas: “¿qué pasa?”, “¿qué decís?”. Con el gesto se reclama una aclaración o corrección. En Italia meridional, la significación es similar, pero en otras sociedades cambia. Para los españoles quie- re decir mucho, en Túnez lentamente y en Francia significa mie- do. Es de notar que los gestos, como las palabras, evolucionan,desde el punto de vista identitario, lingüístico y cultural. El artículo “El libro de texto: un objeto controvertido. Con- cepción y contextualización” ofrece una reflexión teórica sobre una herramienta que, a diario, está en manos de quienes ense- ñan lenguas. Tras analizar sus características, la autora ofrece una breve síntesis del aparente declive del manual en ciertos momen- tos de la historia de la didáctica. Después, se analizan las venta- jas e inconvenientes de la utilización del libro de texto (LT) en el aula. La necesaria contextualización de éste, o sea los pasos a seguir para una integración adecuada a un contexto determina- do, constituye un punto central del estudio. La revisión de este tema clásico proporciona criterios que pueden ayudar a los pro- fesores a la hora de evaluar y elegir el libro que utilizarán en sus cursos. El propósito del texto “Aspectos no verbales de la comu- nicación cara a cara” es revelar la importancia de la comunicación no verbal cuando enseñamos o aprendemos una LE compartien- do rasgos de la cultura madre y la cultura meta. Lo que decimos verbalmente constituye sólo una parte de lo que transmitimos a nuestros interlocutores. Los aspectos no verbales que acompa- ñan todo mensaje desempeñan un papel esencial al momento de interactuar en la vida diaria. El cuerpo habla por nosotros así como nuestra vestimenta, adornos y el entorno en el que se sitúa 9estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras el intercambio. Se destacan en el texto la multicanalidad y mul- timodalidad de la interacción cara a cara así como los elementos que forman parte de ellas. Los ejemplos que se ofrecen toman en cuenta la perspectiva tanto del docente como del aprendiente. A lo largo de la historia, el empleo de la traducción en el aula de LE ha sido muchas veces denostado al seguir dictámenes de las corrientes metodológicas vigentes. El capítulo denominado: “La traducción como herramienta de la clase de idiomas” presen- ta una mirada renovada de la actividad citada que ayuda a res- tituir el lugar que ésta merece en la práctica del docente de LE. En un primer momento, se recuerda el lugar y rol de la traduc- ción según las diferentes orientaciones teórico-didácticas para la enseñanza de lenguas. Luego, se presenta la situación actual: se analiza la traducción como herramienta didáctica y se deta- llan ventajas e inconvenientes de su utilización al momento de aprender una lengua ajena a la propia. El último capítulo: “En- señaza gramatical: avances, retrocesos y realidad actual” consti- tuye una reflexión didáctica sobre los avatares de la enseñaza de la gramática en las clases de LE. Recordemos el tratamiento de esta competencia lingüística en el aula de idiomas siempre ha suscitado debates y opiniones controvertidas, con alternancia de momentos de gloria y de infortunio. ¿Qué se entiende por ense- ñanza gramatical en LE? ¿Se puede prescindir de ésta en el pro- ceso de enseñaza-aprendizaje? ¿Cómo conviven comunicación y sistematización? En el texto se examina la evolución de la ense- ñanza de la gramática a partir de los 70. Luego, tomando como apoyo investigaciones recientes del campo, se presenta la realidad de hoy. El balance de la situación a lo largo de medio siglo ayuda 10estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras a comprender los vaivenes de la concepción de la enseñaza gra- matical y destacar tanto avances como retrocesos. Para concluir, deseamos destacar el sintagma nuevas perspecti- vas presente en el título de la obra. A través de estos términos se desea enfatizar el carácter dinámico e inacabado de la construc- ción del campo disciplinar que nos atañe en tanto docentes de LE. En el texto se buscó proveer miradas renovadas para encarar nociones clave del área y también plantear interrogantes que in- terpelan al lector invitándolo a la acción. Mucho queda por des- cubrir, perfeccionar y decir para el crecimiento y evolución de una didáctica de las lenguas que contemple los múltiples cam- bios de la sociedad actual y los haga suyos.| Estela Klett Mayo de 2024 11estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras Aprendizaje de lenguas extranjeras y construcción identitaria “Soy la suma de mis pertenencias” (Serres, 2009: 2). “Los exiliados son ricos. Ricos por sus identidades acumuladas” (Huston, 1999: 18). 1. Introducción Pocos son los trabajos dedicados a la construcción identitaria del sujeto que incorpora una lengua ajena a la suya. En esta presen- tación nos abocamos al estudio de la construcción de la identi- dad de quienes aprenden una lengua extranjera (LE) enfrentan- do desafíos de importancia. Sabido es que el idioma desconocido suele estremecer la subjetividad de los individuos al actuar mu- chas veces como un cuerpo extraño y ajeno que cuestiona la re- lación con nuestra primera lengua o lengua materna (LM), y, en consecuencia, produce modificaciones identitarias. ¿Cómo viven las personas las alteraciones que se originan? El trabajo propo- ne, en primer lugar, el análisis del concepto de identidad a la luz de estudios recientes. Luego, se examina el comportamiento de quienes afrontan la confluencia de la LM y la LE observándo- lo desde el punto de vista identitario, lingüístico y cultural. La 12estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras ejemplificación de la propuesta se vale principalmente de extrac- tos de novelistas políglotas sacudidos, desconcertados o maravi- llados por la nueva lengua. Se proveen las citas originales de los ejemplos así como su traducción. 2. El concepto de identidad Múltiples son los usos que posee el término identidad pues se aplica a un partido político, una religión, una subcultura, un grupo, una profesión o una forma de comportarse. Desde un punto de vista sociológico se ha definido el concepto como el conjunto de características atribuidas a una persona y que in- fluyen tanto en su comportamiento como en sus relaciones so- ciales. El carné de identidad, por ejemplo, es una colección de datos que no resume en absoluto quiénes somos. La identidad es compleja y multidimensional, simultáneamente cambiante y estable señala Beausoleil (1996: 7). Precisa luego: “¿Cómo de- fino mi identidad? ¿Por mi(s) lengua(s), sexo, ocupación, expe- riencia de trabajo, edad, clase social, raza, etnia, lugar de origen (…), orientación sexual? Me faltan las palabras”. Los aspec- tos señalados ofrecen pistas para definir la identidad siempre y cuando se consideren también las interrelaciones entre ellos y se tenga en cuenta el contexto histórico y social. Comparti- mos la crítica que efectúan autores como Hall (1989) y Par- mar (1990) a la noción de identidad como elemento fijo. La identidad es inmaterial y no puede cuantificarse. Se forma in- cesantemente a partir de experiencias, encuentros, relaciones, estudios, lecturas, lenguas aprendidas, viajes, etc. Al respecto dice Serres (2009): 13estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras “Decir que tal es negro, judío o mujer es une frase racista porque confunde pertenencia e identidad. Limitar a alguien a una sola de sus pertenencias es condenarlo a la persecución. Soy la suma de mis pertenencias, que no conoceré hasta que muera, porque todo progreso consiste en unirse a un nuevo grupo: los que ha- blan turco, si aprendo ese idioma, los que saben reparar un ciclo- motor o cocinar huevos, etc.” Elizabeth Roudinesco, historiadora y psicoanalista francesa, internacionalmente reconocida sobre todo por sus textos teóricos y las biografías que dedicó a Freud y Lacan, concedió una entrevis- ta a Clarín sobre su último libro El yo soberano. En la obra realiza una reflexión aguda y valiente sobre las trampas del pensamiento identitario actual de grupos que fragmentan la sociedad oponien- do identidad contra identidad, en el laberinto de la esencializa- ción1 de la diferencia. Señala: “La reivindicación identitaria niega la mezcla”. Agrega luego: “Ense enriquecen y, a veces, mueren. Por ejemplo, el llamado pito catalán, gesto muy cosmopolita, ha caído en desuso. Esta señal de burla que los franceses nombran “pied de nez”, los británicos “cocking a snook” y los alemanes “Die langue Nose” consiste en llevar el pulgar a tocar la nariz y agitar los otros dedos extendidos. También se puede hacer con las dos manos, uniendo el pulgar de la segunda con el meñique de la primera. 4.6. Expresiones faciales y contacto visual En la comunicación no verbal, las expresiones faciales ocupan un lugar central. Levantar las cejas, entreabrir la boca, agrandar 90estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras los ojos o mover músculos faciales son fuentes de información para el otro que puede notar la decepción, disgusto, sorpresa o desprecio sin que hayamos hablado. “Desde Darwin (1872), se considera que la mímica facial, en particular, es el medio prefe- rido para expresar las distintas emociones, ya que indica la cali- dad de la emoción, mientras que otras señales corporales, gestos y posturas tienden a revelar la intensidad emocional…” dice Cos- nier (1996: 131). Una emoción es breve. Si en cambio se expre- sa de forma reiterada y continua, se habla de estado de ánimo. Según las investigaciones de Darwin (1872), la codificación y el reconocimiento de las expresiones faciales de ciertas emociones básicas o primarias (alegría, sorpresa, miedo, asco, ira y tristeza) son universales. Sin embargo, cabe recordar que sus trabajos fue- ron muy criticados por las imperfecciones metodológicas encon- tradas. Muchos adversarios se opusieron al universalismo de las emociones sosteniendo que las expresiones de nuestro rostro va- rían de una cultura a otra. Ekman (1980) relacionó la posición universalista de las emociones con la que sostiene que existe una impronta cultural. Veamos cómo estableció la unión de las dos posturas opuestas. Por un lado, a través de estudios y fotogra- fías de diferentes etnias mostró que el rostro de las emociones es universal y se refleja de forma similar en cualquier cultura y raza. Por ejemplo, en la sorpresa la boca está abierta y los ojos se agrandan hasta el punto de que se ve la parte blanca por encima del iris. El asco se visibiliza en una ligera contracción del mús- culo que frunce la nariz y estrecha los ojos. La tristeza se mani- fiesta facialmente a través de los labios que se curvan hacia aba- jo y las cejas que suben y forman arrugas en la frente. El miedo 91estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras se ve sobretodo en los ojos desorbitados al igual que en la sor- presa, pero en este caso las cejas no suben. También podemos observar los labios que se retraen hacia atrás. Por otro lado, la contribución de Ekman (1992) es postular que si bien las expre- siones faciales son universales su exhibición se rige por reglas so- ciales específicas de cada cultura. La normativa de manifestación depende de las circunstancias: acontecimiento privado e íntimo, entorno público, festivo, etc. En ciertas sociedades, los indivi- duos permanecen bastante impasibles en la interacción cara a cara como es el caso de los japoneses en tanto que en un espec- táculo, por ejemplo, su actividad mímica es muy importante. Así, en situaciones propias de cada grupo cultural, ciertas emociones serán disimuladas o exageradas de acuerdo con convenciones so- ciales compartidas. En un restaurante, un argentino puede dar curso a su alegría con gran algarabía. En Francia (del norte al menos), este comportamiento chocaría mucho pues el placer de una comida está unido a una gran moderación emocional y al so- siego que se acompaña con voz murmurada. En los entierros de ciertos países (México, por ejemplo) la tristeza se exhibe a través de gritos, sollozos y suspiros estrepitosos que contrastan con el recogimiento presente en otras culturas. En el último punto de esta sección nos referiremos al contac- to visual, crucial para una buena comunicación. Una mirada fugaz, sean cuales sean las circunstancias, será, en general, mal percibi- da, al igual que una mirada demasiado insistente. En las socieda- des “con alto grado de contacto” (Kerbrat-Orecchioni, 1994: 24) la mirada sostenida es común en tanto que en las de “bajo grado de contacto” se evita de fijar el contacto visual por mucho tiempo. 92estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras Va de suyo que estos comportamientos étnicos opuestos pueden generar inconvenientes en la comunicación si se ignoran las re- glas establecidas para el intercambio visual. Así, un niño argentino o francés debe mirar a su padre o madre cuando lo reprende. En cambio, en ciertos países orientales debe bajar la mirada como sig- no de respeto. En un orden de ideas similar, Argyle (1982) señala que en las sociedades africanas, asiáticas e indias una gran insis- tencia de la mirada se asocia a indiscreción o insolencia en tanto que para árabes y sudamericanos una mirada discreta es signo de frialdad e hipocresía. Los valores atribuidos a la duración y orien- tación de la mirada están basados en códigos más estrictos en unas sociedades que en otras. Desconocer tales mandatos sociales pue- de generar situaciones inesperadas o desagradables. Cerraremos el apartado mostrando el valor mágico que posee la mirada en cier- tas sociedades. El mal de ojo es una creencia bastante generalizada en zonas rurales de nuestro país que atribuye a ciertas personas el poder de producir daño, desgracias o enfermedades a otros con su sola mirada. Existen amuletos para preservar a los bebés de los pe- ligros antes mencionados. 4.7. Proxémica Dentro de la comunicación no verbal se observarán ahora as- pectos relacionados con el comportamiento espacial regido por códigos variables de una cultura a otra y agrupados dentro de la rama de la semiótica llamada proxémica. Para Hall (1959) el tér- mino refiere al conjunto de observaciones y teorías sobre el uso que el hombre hace del espacio social. El manejo de la distancia interpersonal constituye un elemento importante en la relación 93estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras cara a cara. Acrecentar o reducir la distancia entre nosotros y los que nos rodean transmite mensajes sobre el nivel de comodidad, la importancia de la conversación, el deseo de apoyar o conectar- se con los demás. Todo el mundo posee un territorio de seguri- dad con frontera invisible, mayor o menor según reglas específi- cas del país donde se lleva a cabo la interacción. Cuando alguien se acerca demasiado, el otro puede experimentar una sensación de molestia o amenaza. Por otro lado, mantener una distancia exagerada puede vivirse como desdén o agravio. Los miembros de culturas de contacto, como es el caso de los países latinos, hacen uso de una proximidad excesiva que resuelta incómoda o comprometedora para un estadounidense, por ejemplo. En la in- teracción, éste siente que el sudamericano invade su espacio per- sonal de manera irrespetuosa. “Los miembros de culturas de con- tacto, como las mediterráneas, pueden resultar pegajosos desde el punto de vista de un oriental o de un europeo del norte” (Nasci- mento Dominique, 2012: 49). Los contactos corporales que establecemos con las personas en la interacción son señales que deben interpretarse en su con- texto étnico. El saludo es la primera forma de comunicación en- tre dos individuos que se encuentran y aunque puede ser univer- sal, las formas que adopta son culturales. En Suiza, se da la mano o tres besos en la mejilla. En cambio, para los franceses son dos besos, pero cuatro en París. En algunas partes de América, los hombres se abrazan efusivamente golpeando reiteradas veces la espalda del otro. En Oriente Medio, la gente se lleva la mano de- recha al corazón y se inclina ligeramente hacia delante. Los dis- tintos contactos corporales evocados, beso, abrazo o mano en el 94estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras hombro delinterlocutor son indicadores que pueden condicio- nar el desarrollo de la conversación. Un apretón de manos firme podría expresar franqueza, dinamismo o rectitud mientras que una mano floja o húmeda generará una sensación menos favora- ble. Los ejemplos citados se vinculan con el uso del tacto como forma de comunicación, uno de los campos menos estudiado del sistema no verbal. No obstante, es innegable que las experiencias táctiles juegan un papel decisivo en los primeros meses de vida de un bebé y constituyen una condición sine qua non para el de- sarrollo y la adaptación del individuo. En la cultura rioplatense, el tacto comúnmente se usa para comunicar apoyo, consuelo o empatía y la duración de un abrazo se relaciona con la intensidad del sentimiento que el emisor tiene por el otro. Pero, como ya se ha reiterado en este trabajo, toda cultura dispone de una organi- zación significante particular para las diferentes formas de la co- municación no verbal. 5. Conclusión La complejidad del sistema comunicativo es grande. En las in- teracciones cara a cara, los hablantes se comunican asociando cada uno de ellos dos vías concomitantes: una discursiva, a tra- vés de la cual se transmite el aspecto significante del enunciado, y otra pragmática, que lo mantiene y regula mediante un apun- talamiento proveniente de señales sensoriales que llegan por el canal auditivo, visual, olfativo y táctil. Sonidos armoniosos o di- sonantes, un acercamiento del otro que invade nuestro espacio personal, un tufillo desagradable, una vestimenta inapropiada di- cen tanto o más que el enunciado verbal. Es fácil comprender 95estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras que debemos considerar los distintos aspectos de la comunica- ción no verbal en nuestra vida diaria y nuestro trabajo. Si las se- ñales producidas son relevantes en el caso de una negociación co- mercial, una presentación profesional o una entrevista laboral, en el aula de idiomas lo verbal, lo cotextual y lo contextual revisten una importancia capital. En efecto, una de las bases de la adqui- sición-aprendizaje de una LE es la interacción del aprendiente con el docente y con el grupo-clase. Una mirada aguda del en- torno, los movimientos corporales del interlocutor, su apariencia, la distancia interpersonal y gestos a lo que se agrega una escucha atenta de la emisión (tono, timbre, intensidad de lo dicho) per- mite develar una dimensión del evento comunicativo que tiene igual o más importancia que la palabra. Es de señalar además que, en etapas iniciales del aprendizaje de un idioma ajeno, los principiantes con una comprensión escasa de lo verbal se apoyan mucho en los aspectos contextuales y paraverbales para compen- sar la falta de elementos del código lingüístico. Al enseñar y aprender una lengua extranjera profesores y alumnos enfrentan el desafío de descifrar e interpretar los variados componentes de la comunicación no verbal del nuevo idioma. És- tos se presentan en materiales didácticos tales como videos, tiras cómicas y textos en audio, así como en las didascalias de produc- ciones escritas. A los aspectos verbales se agregan los vocales y los visuales que deben advertirse en una primera etapa. Pero esta mera labor de percepción resulta insuficiente. Comprender las señales y aceptarlas en su contexto forma parte del interesante viaje al que nos invita toda lengua extranjera. El recorrido es enriquecedor porque ante ojos escrutadores las diferencias interculturales sal- 96estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras tan a la vista. Es importante analizar y contrastar esas diferencias para llevar a los aprendientes al reconocimiento de la heterogenei- dad. Dicho esto, creemos sinceramente que no siempre es necesario adoptar gestos y comportamientos del otro en una verdadera fu- sión vocal, visual, kinésica y proxémica. Se trata mas bien de com- prender la conducta no verbal ajena en su entorno para evitar una valoración inadecuada, un juicio apresurado, un enojoso malenten- dido o la cristalización de estereotipos negativos. El acercamiento mayor o menor a la cultura del otro y a las conductas no verbales depende de factores y necesidades personales. Una mimesis extre- ma sería artificial y dejaríamos de ser nosotros mismos. Un replie- gue identitario absoluto nos sumiría en un profundo aislamiento. Nada mejor que un justo medio. 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C. constituye un ícono secular del arte de la traducción. La piedra, con tres versiones de un mismo texto (jeroglíficos antiguos, escri- tura demótica y griega), fue traducida por Champollion en 1822. El término traducir proviene del latín “tradūcĕre”, transportar. Está compuesto por “trans” (a través de) y “dūcō”, llevar o con- ducir de un punto a otro como es el caso de una lengua a otra. El acto de mediación que identifica la actividad traductora ha https://fr.wiktionary.org/wiki/traduco#la https://fr.wiktionary.org/wiki/duco#la 101estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras seguido desarrollándose y ha permitido el intercambio de cono- cimientos a lo largo del tiempo. En las sociedades multilingües y plurilingües así como en el mundo globalizado, la traducción constituye un auténtico acto de comunicación: en las familias, escuelas, hospitales, clínicas, tribunales, reuniones de negocios, teléfonos, medios e Internet. Está presente en señalizaciones de rutas, avisos, etiquetas, menús, subtítulos, entrevistas y muchos otros lugares. Proponemos observar el uso de la traducción en el ámbito educativo y, específicamente, en el campo de los idiomas. Ligada al lugar que ha ocupado la lengua materna (LM) en la enseñaza de lenguas extranjeras (LE) a lo largo de la historia, la traduc- ción ha sido muchas veces denostada al seguir dictámenes de las corrientes metodológicas vigentes. Creemos con Fragkou (2022) que la relación entre la actividad citada y el proceso de enseñan- za-aprendizaje de idiomas merecen una mirada renovada. El ob- jetivo de este artículo es, primeramente, repasar el lugar y rol de la traducción según las diferentes orientaciones teórico-didác- ticas para la enseñanza de lenguas; luego, presentar la situación actual, analizar la traducción como herramienta didáctica y mos- trar ventajas e inconvenientes de su utilización al momento de aprender una lengua ajena a la propia. 2. El uso de la traducción según las corrientes metodológicas En este apartado haremos un recorrido a través de los grandes momentos de la historia de la enseñaza de lenguas para obser- var qué papel se le asignaba a la traducción. No observaremos la traducción como instrumento al servicio de traductores e intér- 102estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras pretes, sino que la analizaremos en tanto herramienta didáctica. O sea, como un ejercicio de transferencia interlingüística utili- zado para contribuir en el proceso de aprendizaje de una nue- va lengua, lo que suele denominarse traducción pedagógica en oposición a traducción profesional. Como ya mencionamos, en el aula la actividad traductiva siempre ha estado determinada por el vínculo que ha unido o separado la lengua natal y la foránea. Germain (1993: 24-25) nos proporciona un interesante ejemplo. Un alumno de las escuelas de Sumer, actual Bagdad, habría sido castigado con azotes por no haber respetado la regla de hablar en sumerio. “Esto1 revela que, tres mil años antes de Cristo, algu- nos niños de estos establecimientos hablaban entre sí su lengua materna, el akadio, cuyo uso estaba prohibido” (Klett, 2005: 51). 2.1. La traducción, centro del aprendizaje La traducción constituyó el eje alrededor del cual giraba el aprendizaje de lenguas desde que se tiene memoria. Los datos provistos por las tablillas de arcilla encontradas en Sumer y que tienen más de 5000 años constituyen una prueba de ello. Los testimonios permiten reconstruir aspectos de la enseñanza de la época que estaba basada en el vocabulario traducido de las len- guas de los pueblos enfrentados: akadios y sumerios (Germain, 1993: 7 y 23). Algo similar ocurre en Roma, dos siglos antes de nuestra era. Allí, la enseñanza del griego estaba muy extendida dentro de la aristocracia y el foco de la actividad era la traduc- ción usada para asegurar la comprensión. Al respecto nos dice 1. Las traducciones de textos en lengua extranjera me pertenecen. 103estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras Castellotti “(...) en Roma se desarrollan las primeras tentativas organizadas de enseñanza bilingüe, a partir de ejercicios de ver- sión y retroversión y también textos de conversación grecolatinos compuestos por diálogos bilingües” (2001: 12-13). Con variacio- nes pequeñas éste es el método adoptado en la Edad Media, en Occidente, para aprender latín, única lengua corrientemente en- señada fuera de la LM. Más tarde, este modelo sirvió de inspi- ración para las lenguas modernas, cuando la enseñanza pudo ser institucionalizada. A finales del siglo XVIII, surgió el Método gramática-traducción o tradicional inspirado por la práctica aca- démica alemana (cf. Ollendorff, Ploetz y Seidenstücker). Es el primero dedicado a la enseñanza de idiomas con una metodología que hasta fines del siglo XIX, imita la enseñanza de las lenguas clásicas. En el modelo tradicional, la traducción jugaba un papel privilegiado pues dominaba la mayor parte de las actividades: el vocabulario se traducía y los textos de autores célebres en los que se basaba la clase también. La gramática se explicitaba en LM. La lengua escrita constituía el único punto de partida y era considerada como un conjunto de reglas y ex- cepciones observables en frases o en textos que se comparaban y traducían. La memorización de listas de vocabulario, así como el complejo proceso de expresión que exige la traducción de untexto literario requerían un esfuerzo muy grande que desalentaba a los estudiantes en poco tiempo. Recordemos dos aspectos im- portantes. Por un lado, es notoria la intolerancia al error. Por otro, la gestión de la clase es unilateralmente definida por el profesor que comunica su saber ante alumnos pasivos cuya participación es circunstancial. Las situaciones evocadas preparan el camino 104estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras para una nueva etapa en la enseñaza-aprendizaje de idiomas con la creación del Método directo. 2.2. La exclusión de la traducción En los sucesivos períodos que analizaremos con los Métodos directo, audio oral y audiovisual puede observarse un cambio ra- dical en cuanto al rol de la traducción. Ésta pierde todo prota- gonismo y se excluye por razones que obedecen a la concepción psicológica del aprendizaje asociada a cada instancia. Comence- mos por el Método directo que Gouin (1880) materializa en la célebre obra de L’art d’enseigner et d’étudier les langues. Desde la primera lección se hace práctica oral en LE, apoyándose en los elementos no-verbales de la comunicación como la mímica y los gestos. El docente muestra y nombra los objetos del entorno in- mediato. Los alumnos repiten y también ejecutan y verbalizan series de acciones concatenadas (por ejemplo: saludar, colgar el abrigo, dirigirse a su lugar en el aula, sentarse). Se trata de ac- ciones sucesivas con una base verbal, que respetan el orden cau- sa-efecto y se vinculan con el aula o la vida cotidiana. Las ac- tividades se enuncian y realizan en lengua meta, no hay lugar alguno para la traducción. Los partidarios del Método directo rechazan categóricamente toda utilización de la LM. Se basan en el asociacionismo, teoría psicológica que propone la asocia- ción de la forma y del sentido, del nombre con el objeto, ima- gen o gesto y también la asociación de ideas, es decir de unida- des abstractas desconocidas a partir del vocabulario ya adquirido. La justificación teórica de este enfoque monolingüe en LE está basado en el principio de una relación directa entre la forma lin- 105estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras güística y la significación a transmitir lo que explica que la LM y la traducción estuvieran totalmente relegadas de las activida- des didácticas. Nuevos procedimientos de enseñanza se generaron en los años cincuenta. En Estados Unidos, durante la Segunda Guerra Mundial, nació el Método audio-oral (MAO) también llamado audio-lingual. Se buscaba satisfacer la necesidad del ejército es- tadounidense de formar soldados que hablaran idiomas distintos del inglés. Más tarde, entre 1960 y 1970, en Europa, se gestó el Método audiovisual (MAV). La LM y la traducción siguieron siendo excluidas de las prácticas de enseñanza de LE. Todas las actividades se desarrollaban en LE y el acceso al sentido se ha- cía utilizando mímica, gestos, paráfrasis e imágenes. En el MAO, con fundamentos de la sicología conductista, se sostiene que el aprendizaje será más eficaz si se evitan los errores y si la materia a enseñar se presenta en unidades mínimas, paso a paso, en una progresión basada en el criterio de la simplicidad de los elemen- tos lingüísticos, la frecuencia de uso y la preeminencia de la for- ma sobre el sentido (Klett, 2000: 52). Con el MAV se incorpora la teoría de la Gestalt y se redimensiona el aspecto semántico en la enseñanza (Cuq y Gruca, 2003: 241). Lengua materna y tra- ducción deben obviarse por ser fuente de interferencias y erro- res tanto lingüísticos como culturales. Los estudios contrastivos realizados por lingüistas buscaban prever los errores posibles del aprendiente con actividades didácticas que, como pociones má- gicas, los alejarían de los falsos cognados, las estructuras equívo- cas y la pronunciación contaminada por la LM. 106estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras 3. Las tendencias actuales: el Enfoque comunicativo y la Perspectiva accional En este apartado nos referiremos a la actualidad con el Enfoque comunicativo (EC) y la Perspectiva accional (PA). Los tratamos en conjunto porque las bases teóricas subyacentes son similares. Nos referimos a la concepción de la lengua y a la corriente psi- cológica de sustento. Creemos que la PA es una profundización del primero. El EC, nacido en los setenta, aportó una enorme li- bertad y un cambio fundamental de orientación con respecto a las teorías de aprendizaje. El conductismo fue reemplazado por la sicología cognitiva que sitúa la participación del aprendiente como eje del aprendizaje. La incorporación de la LE va más allá de la repetición incansable de enunciados en ejercicios estructu- rales. El aprendizaje es considerado un proceso durante el cual el individuo, sujeto activo y creador, es capaz de procesar y es- tructurar el material lingüístico-discursivo al que se lo expone a partir de los conocimientos que posee, entre ellos los de la LM, verdadero basamento cognitivo. Aunque en el EC la lengua re- comendada para la clase es la LE, toda vez que una explicación en lengua meta resulte demasiado complicada o costosa, el uso de la traducción a la LM es funcional. Recordemos que la conformidad de utilización de la LM conlleva la admisión de la traducción. A este respecto, Galisson, ya en 1986, señalaba: “En el enfoque comunicativo la lengua ma- terna logra finalmente el derecho oficial de admisión ya que se la aconseja cuando puede ayudar a comprender una regla y cada vez que resulta más económico aceptar su empleo que rechazar- lo” (Galisson, 1986: 52). En otra publicación, Courtillon, autora 107estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras de novedosos libros de texto de francés, al hablar de compren- sión del escrito expresa: “(…) el recurso a la traducción de frases por parte del docente debe excluirse, sin embargo, los alumnos, para sentirse más seguros, proponen algunas veces traducciones de palabras aisladas o partes de oraciones. Hay que responderles, pero no instarlos” (Courtillon, 2003: 57). En una entrevista rea- lizada por Wilhelm (2012: 546) al filósofo, traductor y traductó- logo francés Ladmiral, éste destacado especialista señala: La relación con una lengua extranjera plantea implícitamente la cuestión de la traducción: de un modo u otro, pensamos en la transferencia lingüística. Cuando pasamos de una lengua a otra, no se trata propiamente de una traducción, porque aún no hemos comprendido lo que está en juego, pero en cierto modo estamos en camino. A través de las palabras de los expertos se observa un cambio con respecto a la relación LM / LE y la incorporación ocasional de la traducción. Veamos la Perspectiva accional u orientada a la acción. Nace con el Marco Común Europeo de Referencia (MCER, 2001). “Es una continuación, con distinto nombre, del enfoque comu- nicativo” dice Carton (entrevista de Lemoine 2018: 108). No hay cambio de paradigma sino una profundización de líneas ya es- bozadas. El aspecto medular de la propuesta es la realización de tareas y proyectos. Vale aclarar que investigadores del mundo an- glosajón y también de ELE (español lengua extranjera), como Nunan (1989), Candlin (1990), Zanón (1990), Zanón y Estai- 108estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras re (1990), habían introducido el empleo de tareas mucho antes que el MECR. Una tarea, compuesta por varias actividades uni- das por una finalidad comunicativa, busca resolver un problema similar a los de la vida diaria. Los ámbitos varían: hogar, traba- jo, negociación, estudio, salud, diversión, etc. El proyecto es más complejo y requiere el cumplimiento de un conjunto de tareas. Se considera que los aprendientes de una LE son actores sociales que usan el lenguaje en acciones relacionadas con el contexto so- cial que les otorga su pleno significado. Es de señalar, sin embar- go, que en medio heteróglota como es el de Argentina (no hay coincidencia entre la LE enseñaday la del contexto), el apren- diente es casi siempre un actor escolar. Fuera del aula, rara vez practica la nueva lengua y, en la clase, se debe recurrir a la ficción para darle visos de realidad y fuerza pragmática a los intercam- bios verbales. Es de notar que el estatus de la LM y la traducción es el mismo que describimos en el EC. 4. Consideraciones sobre la traducción como herramienta didáctica Es de señalar que recurrir a la traducción, a menudo, provoca en los docentes una culpabilidad como si se traicionaran los prin- cipios fundadores de la enseñanza de idiomas. Creemos que la inclusión o exclusión de la traducción durante una clase puede vincularse con el modelo didáctico que guió la formación del do- cente y del cual nunca se libra del todo. El quehacer de éste se alimenta también de la cultura educativa propia del contexto en el que ejerce, así como del complejo sistema de creencias y repre- sentaciones que posee sobre la enseñaza-aprendizaje de una LE. 109estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras Para tratar el tema de la traducción en el aula partimos del prin- cipio que la LM o primera, la que ha contribuido a construirnos en tanto sujetos, está presente de diferentes maneras en el apren- dizaje, de manera consciente o inconsciente. Sabido es que en las épocas en que se la prohibía con firmeza esto se materializaba en una aparente obediencia. Pero resultaba imposible impedir que los estudiantes tradujeran mentalmente enunciados o anotaran en sus cuadernos o márgenes de libros la traducción supuesta de palabras. En el caso de los principiantes, la traducción efectuada podía distar considerablemente de la forma deseada. Sería con- veniente que los docentes trabajáramos con la lengua materna y la traducción incorporándolas al aprendizaje de la nueva lengua, en dosis variables según se trate de un curso de principiantes, ni- vel medio o superior. En este apartado veremos la traducción en el aula como una herramienta y descubriremos aspectos variados del uso que se hace de ella. 4.1. El caso de los principiantes Como profesores de LE probablemente tengamos vivencias de que en fases iniciales del aprendizaje muchos aprendientes sienten malestar ante lo desconocido. “La posibilidad de utili- zar la lengua materna puede ayudar a los alumnos a controlar la ansiedad y el miedo al fracaso asociados a cualquier situación de aprendizaje y al aprendizaje de una lengua extranjera, en parti- cular” dice De Carlo (2012: 305). Recuérdese que los llamados enfoques humanistas de los años 70 como la Sugestopedia (Sa- féris, 1978), la Total Physical Response o TPR (Asher, 1965) y el Counseling-Learning (Curran, 1976) propiciaban tanto el uso 110estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras de la LM como de la LE para reducir los sentimientos de inade- cuación que se engendran en las primeras etapas del aprendiza- je. En estos casos, la traducción actúa emocionalmente como una ayuda. Veamos otros apoyos que ofrece. Siguiendo a Jakobson, 1959 sabemos que, desde un punto de vista psicológico, la tra- ducción, como operación de transcodificación, está en la base de cualquier actividad de atribución de significado. En el mismo or- den de ideas, Gajo sostiene: “El paso de una lengua a otra duran- te una misma tarea constituye en sí una actividad metalingüísti- ca (...) que remite a la competencia bilingüe. Este aspecto escapa a menudo a la atención del docente (...)” (Gajo, 2001: 164-165). Sin embargo, también se destaca otra visión: “Uno de los argu- mentos más esgrimidos por los profesores es que el inevitable re- curso a la traducción dentro del aula resta tiempo al uso de la L2 por parte de los alumnos” (Lopriore, 2006: 86). Mostraremos ahora algunos ejemplos de empleo de la tra- ducción. En cursos de lectocomprensión de textos en francés de la Facultad de Filosofía y Letras (Universidad de Buenos Aires) observamos que, muchas veces, estudiantes del primer nivel rea- lizaban espontáneamente una primera traducción literal de trozos del texto. Luego, efectuaban una segunda versión mejorada que mostraba avances en la comprensión y en el sentido dado a las oraciones. A la primera etapa de la actividad le llamamos “trans- codificación de trabajo” (Klett, Lucas y Vidal, 2003). Cabe decir que la estrategia utilizada por los aprendientes de forma natural no derivaba de técnicas implementadas en la clase pues en ese momento los docentes trabajábamos con el enfoque global de textos. Es de notar que uno de los objetivos que nos planteába- 111estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras mos era romper el avance lineal en pos de una lectura explorato- ria que permitiera una apreciación general del contenido luego de haber contextualizado el texto. Va de suyo que el comporta- miento de los alumnos que hemos puntualizado era considerado en la década del 90 como una regresión. Estábamos todavía bajo la influencia de la prohibición de la traducción en el aula. Ade- más, teníamos in mente algunas bases, sentadas por especialistas, en el sentido de que la traducción unívoca, palabra por palabra, suele ser una ilusión aún en textos denotativos y en lenguas veci- nas. Bouton (1984: 44) señala que detrás de las diversas situacio- nes que abarca la actividad traductiva existe una constante. Dice: Siempre se trata de convertir un discurso, expresado según los medios de un código específico, la lengua fuente A, utilizando los medios de otro código, los de la lengua de llegada B. Este movimiento es posible gracias a la intervención de un mediador, un sujeto hablante que posee una doble competencia: (A+B), que le permite no sólo actuar usando A y B, sino precisamente la operación de pasar de A a B o viceversa. La idea de doble competencia aparece en la cita de Bouton. Un alumno principiante posee un grado mínimo de competencia en LE lo que hace suponer que su traducción será insatisfactoria. Gottesman (2006: 97) al analizar la traducción literal propor- ciona otro argumento que apunta al trabajo con palabras aisla- das. Señala: “(…) sería convertir las lenguas en nomenclaturas, en contradicción con la doble articulación del lenguaje propia de cada lengua de Martinet o con la hipótesis de Sapir-Whorf se- 112estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras gún la cual la división de la realidad en unidades nominativas es específica de cada cultura”. Por otra parte, la misma autora plan- tea una cuestión delicada. ¿Cómo se delimita el tamaño mínimo de los sintagmas para traducir? Dicho de otro modo ¿qué criterio guía al sujeto para formar un bloque de palabras o tomar un solo término? Gottesman agrega: “delimitar el significante a priori es dar prioridad a la lengua sobre el habla y hacer suposiciones so- bre el isomorfismo de las lenguas (op. cit.: 99). A pesar de nues- tras reticencias sobre la estrategia inicial de los aprendientes-lec- tores, en su momento la tomamos en cuenta y modificamos las técnicas didácticas. Sabíamos que el camino que recorrían los sujetos por iniciativa propia les daba confianza y les resultaba de algún modo funcional. Sin embargo, era importante que éstos fueran también conscientes del costo en tiempo exigido por la actividad. Elaborar una primera traducción provisoria muy apro- ximativa, luego, otra más adecuada parecía difícilmente aplicable a un texto largo como es el caso de los artículos científicos que lee un universitario. Se insistió entonces en explicitar otras op- ciones para acercarse a la comprensión del escrito. Hemos hablado de los casos de traducción literal que reali- za un aprendiente frente a un texto escrito en LE. Pero existen otras situaciones en las que los estudiantes requieren una traduc- ción. Por ejemplo, cuando un alumno no entiende una palabra de la oralidad y solicita su equivalente en LM. Dos opciones se generan habitualmente. Para evitar el recurso a la LM, el profe- sor o un compañero da una explicación en LE. Constituyeotra forma de practicar el lenguaje y agregar “input” en el aula. En la vida diaria, en LM, muchas veces nos detenemos para expresar 113estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras de otro modo algo que no es claro. Hay una reformulación, “un volver sobre lo dicho” (boucles réflexives), sintagma presente en el título de la obra de Authier Revuz (1995). La segunda opción se da cuando el docente evalúa que la elucidación del término o expresión en lengua meta podría ser demasiado costosa. La tra- ducción resulta entonces más práctica. En otras situaciones, al interactuar verbalmente el aprendiente dice una palabra en LM pidiendo con su mímica y gestos que el profesor se la traduzca. En este ejemplo la traducción ofrecida por el docente y retoma- da por el solicitante asegura la continuidad interactiva. Lo im- portante a considerar es la dosificación de la actividad traductiva estableciendo un sutil equilibrio. Traducir siempre que los princi- piantes lo soliciten nos puede convertir en devotos de San Jeró- nimo, el patrono de los traductores. No traducir nunca es remar contra la corriente porque los aprendientes lo harán igual y, qui- zás, de manera incorrecta. Por otra parte, hay razones cognitivas para aceptar el paso de una lengua a otra pues constituye una ac- tividad metalingüística. Finalmente, deberíamos considerar que la traducción también es una forma de comunicación. 4.2. El caso de aprendientes de nivel intermedio y superior La situación de la traducción un curso de nivel medio o su- perior es distinta de la que describimos en el nivel inicial. Los aprendientes poseen bases lingüístico-discursivas que les permi- ten plantear preguntas en LE, mantener conversaciones sencillas, intercambiar puntos de vista con cierta fluidez. Creemos que en esta fase del aprendizaje la traducción, considerada como una de las tantas actividades del aula, constituye una herramienta valio- 114estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras sa. Expondremos las razones. Desde el punto de vista lingüístico ayuda a comprender y memorizar colocaciones, expresiones idio- máticas, unidades léxicas o “chunks”, estructuras sintácticas di- ferentes que pueden ser un modelo dentro de una tipología. “La traducción, pone de relieve las semejanzas estructurales y, sobre todo, las diferencias entre dos lenguas. El dominio de tipologías distantes eleva considerablemente el nivel lingüístico e incluso cultural del aprendiente” dice Ahmadi (2019: 27). Basándose en el estudio de Walkiewicz (2012: 8) sobre el uso de la traducción cuando se trabaja con textos de especialidad, el autor destaca que es eficaz para desarrollar la competencia discursiva de los estu- diantes y da la siguiente justificación: “(…) la traducción, que es a la vez un proceso de recepción y de producción, les hace cobrar conciencia tanto de los aspectos pragmáticos del uso de la len- gua en contextos profesionales auténticos como de las divergen- cias discursivas de las culturas en contacto…” Ahmadi (op. y loc. cit.). Similares conceptos vierten los especialistas Medhat-Lecocq, Negga y Szende (2016) organizadores de una jornada de investi- gadores del Inalco2 sobre Traducción y aprendizaje de idiomas: en- tre la mediación y la remediación. Las palabras mediación y remediación resultan importantes y suponen actividades complementarias. Veamos el campo lin- güístico-discursivo. En la clase, la traducción como mediación es un auxilio práctico ante escollos en la comunicación y un apor- te para la construcción del significado. Veamos ahora el comple- mento indispensable de la remediación. El término viene del la- 2. Institut national des langues et civilisations orientales (París) 115estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras tín “remediare” derivado de “remedium”, remedio. Nos referimos a la reflexión de los aprendientes sobre el proceso efectuado y las trabas encontradas. Ladmiral recalca que la traducción es una disciplina que mira hacia atrás y esboza “un análisis reflexivo re- trospectivo” (Entrevista de Wilhelm, 2012: 563). Éste puede au- mentar la capacidad de razonamiento de los alumnos, llevarlos a una conceptualización integradora LM / LE y romper la pro- pensión ingenua a establecer equivalencias unívocas entre pala- bras olvidando el papel de lo extralingüístico. Dice Seleskovitch: “Basta con observar discursos reales, textos auténticos [...] para ver que la idea nunca es la suma de los significados del enunciado y que inevitablemente nos vemos llevados a expresarla en la otra lengua mediante una composición diferente de aquel” (Selesko- vitch y Lederer 1984: 90). Un sencillo ejemplo puede esclarecer lo dicho. La frase Nahuel cruzó el río nadando es bien diferente, desdel punto de vista de su construcción, de las siguientes: “N. swam accros de river”, “N. traversa la rivière à la nage”, “N. atra- vessou o rio a nado” y “N. ha attraversato il fiume a nuoto”. El gerundio del español es reemplazado por una locución adverbial en las lenguas romances y, en inglés, cobra valor la preposición “accros” que acompaña al verbo nadar. En una clase de nivel medio o superior, proponer ejercicios de traducción puede funcionar como una remediación si la con- cebimos siguiendo los principios establecidos por Raynal y Rieu- nier (2014). La remediación consiste en un dispositivo didáctico que le proporciona al aprendiente nuevas actividades de aprendi- zaje para poder subsanar las deficiencias detectadas durante una evaluación formativa. Los autores insisten en que las propuestas 116estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras pedagógicas, para ser eficaces, deben ser significativamente di- ferentes de los métodos utilizados durante la fase de enseñanza. Las palabras de Medhat-Lecocq, Negga y Szende (2013: 1) sin- tetizan los alcances de la traducción al decir: Como estrategia pedagógica y técnica de reformulación formativa, la traducción sirve para identificar, verificar y consolidar las estructuras gramaticales y los elementos léxicos que inevitablemente plantean problemas de equivalencia al pasar de una lengua a otra. A cualquier nivel de complejidad (morfema- palabra-frase-texto-género del discurso, etc.), traducir significa prestar una atención constante al potencial de dos conjuntos de recursos lingüísticos y estilísticos, eliminando las ambigüedades pragmáticas y culturales (…). Porque la traducción es algo más que la simple búsqueda de “correspondencias” semánticas entre palabras: traducir es un lugar de comprensión, elección y mediación lingüística y cultural entre modos de escritura y tradiciones de producción textual. La traducción como mediación cultural es el tema de nues- tro último apartado. En el MECR (2001), durante un intercam- bio lingüístico, la mediación se considera un acto comunicativo inter e intralingüístico natural en el que los interlocutores pue- den apelar a medios variados para entenderse. Nos referimos a la paráfrasis, la explicación, el ejemplo, la definición, los sinóni- mos, antónimos, hiperónimos e hipónimos, el uso de elementos no-verbales, la traducción de palabras o frases en otras lenguas. Muchos conflictos interculturales de tipo emocional, social, re- 117estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras lacional, de comunicación o integración entre personas pertene- cientes a una o varias culturas, encuentran un fuerte apoyo en la traducción. La mediación cultural que ésta provee lleva a descu- brir la dimensión oculta3 en la comunicación entre autóctonos y extranjeros. De Carlo (2012: 299) destaca la actividad de media- ción intercultural y señala: “La traducción es un proceso mucho más complejo que la simple búsqueda de equivalencias entre pa- labras de distintas lenguas, sobre todo porque cada lengua refleja la especificidad cultural y psicológica de una comunidad”. Justa- mente, la particularidad y lo implícito muchas veces se esconde antes los ojosdel extranjero. En su texto El imperio de los sentidos Barthes (1970: 11) refiere su viaje a Japón. No conoce su lengua. Percibe significantes, pero no significados. Con hermosas palabras describe la grandiosa experiencia: Conocer, positivamente refractadas en una nueva lengua, las imposibilidades de la nuestra; aprender la lógica de lo inconcebible; desarmar nuestra realidad por contraste con otras visiones del mundo, otras sintaxis; (...) descender a lo intraducible, sentir la sacudida sin amortiguarla jamás... El estremecimiento que evoca Barthes podría ser el motor para explorar significados de lenguas que nos interpelan, contras- tarlos, descubrir matices, riquezas, carencias o establecer “el deli- cado equilibrio de los sinónimos”, como reza en nuestro epígrafe. 3. The Hidden Dimension es el título de un libro de Hall, 1966. 118estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras 5. Conclusión En el estudio presentado analizamos el uso de la traducción en el ámbito de la enseñaza-aprendizaje de idiomas. Las evidencias empíricas mas antiguas muestran que la traducción constituyó la herramienta dominante para la enseñaza de lenguas extranjeras desde Sumer (3000 a. C) hasta comienzos del siglo XX. Inspirado en el sistema utilizado para la enseñanza del latín y del griego, el Método gramática-traducción fue el primero que funcionó como institucionalizado centrándose en los dos términos de su nombre: la gramática y la traducción. En las metodologías implementadas posteriormente el hecho de incluir la traducción o excluirla estuvo atado al lugar otorgado a la LM. Nuestro recorrido histórico por las corrientes metodológicas sucesivas puso de relieve que, en los períodos de uso de los Métodos directo, audio-oral y audiovisual la traducción pierde todo protagonismo y se la excluye de las prác- ticas por razones que obedecen sobre todo a la concepción psico- lógica del aprendizaje asociada a cada instancia. Más tarde, los lla- mados enfoques humanistas de los años 70 propiciaron el uso de la LM y la traducción para paliar la angustia que se engendra, a veces, en las primeras etapas del aprendizaje. Con el Enfoque comuni- cativo y la Perspectiva accional, vigentes hoy en día, se observa un cambio con respecto a la mirada que se tiene de la LM. Es un sus- trato indeleble, un stock de conocimientos y experiencia que con- viene movilizar en la clase para establecer contrastes, notar mati- ces, potenciar la comprensión a través de la traducción y visualizar aspectos culturales, entre otros. Muchos docentes, marcados quizás por la formación recibi- da, por culturas educativas del contexto donde ejercen o creen- 119estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras cias personales, siguen siendo reticentes al uso didáctico de la traducción en el aula de lenguas. Por nuestra parte, consideramos que no debe desatenderse una estrategia espontánea del apren- diente principiante que busca un asidero en el paso a la LM para combatir su desasosiego ante lo extraño del idioma ajeno. Es vá- lido recurrir a la traducción puntualmente, como una de las tan- tas vías de acceso al significado. Este proceder no empaña la fi- nalidad comunicativa, sino que la enriquece si la implementación es adecuada. Nos referimos a una traducción que se acompaña de reflexión y comentarios del aprendiente. En niveles medio y superior la traducción es una ayuda para comparar los distin- tos componentes de los idiomas: léxicos, sintácticos, estilísticos, socioculturales, etc. así como para aprender a lidiar con las dis- crepancias entre lenguas. Puede devenir también un auxiliar efi- caz de perfeccionamiento ya que se contrastan y re-producen es- tructuras, expresiones idiomáticas y frases de lenguas analizando coincidencias, divergencias, implícitos culturales o aspectos ines- perados que surgen del cotejo entre ellas. Encarar con convicción este enriquecedor trabajo metalingüístico de naturaleza compa- rativa podría renovar nuestras prácticas de aula y rehabilitar la actividad traductiva como herramienta didáctica. Referencias bibliográficas Ahmadi, M.-R. 2019. “La traduction pédagogique, auxiliaire d’apprentissage et d’enseignement du français”. Revue Plume. Quatorzième année, nº 29, pp. 25-37. 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Introducción Como profesores de lengua extranjera dispuestos a encarar la ta- rea docente con esmero, nuestras preocupaciones suelen orien- tarse, al menos, hacia dos polos. Por un lado, comprender el pro- ceso de aprendizaje analizando las actividades específicas que realiza el aprendiente para incorporar la lengua ajena. Por otro, desde la perspectiva de la enseñanza, concebir las acciones tutela- res del docente para apuntalar la tarea mencionada. Se busca que el aprendiente incorpore, a partir de un input variado (intercam- bios simulados o reales, documentos auténticos escritos u orales, etc.) tanto el material verbal del nuevo idioma como las normas socioculturales que lo rigen. Aunque existen diferencias indivi- duales relacionadas con la edad, el grado de extrañeza y actitud del sujeto ante la lengua extranjera (LE), su biografía lingüística, sus representaciones o su motivación, el proceso de aprendizaje siempre implica “actividades de análisis y síntesis de los nuevos materiales lingüísticos (fónico, gramatical y léxico) ...” dice Vé- 125estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras ronique (2009: 9). En este estudio1 nos ocuparemos únicamen- te de los aspectos gramaticales pues la cuestión de su enseñanza en el aula de idiomas siempre ha suscitado debates y opiniones controvertidas. Como señala Fougerouse: “La gramática2 es una competencia lingüística que ha tenido momentos de gloria y ho- ras de desgracia en la historia de las metodologías” (2019: 63). Motiva nuestra reflexión una lectura crítica de los materia- les que componen algunos conjuntos metodológicos de enseñan- za de idiomas correspondientes al período comunicativo y pos- comunicativo. En ellos se observa muchas veces una dispersión conceptual en lo referente tanto al tratamiento de la gramática como a su vinculación con el objetivo comunicacional. La ejer- citación contrapuesta que se ofrece para incorporar los aspectos gramaticales parecería mostrar que los conceptos de gramática y comunicación entran en conflicto. Las preguntas que siguen fue- ron una guía para la reflexión sobre el lapso de 50 años que ana- lizaremos. ¿Qué entendemos por enseñanza gramatical en LE? ¿Se puede prescindir de ésta en el proceso de enseñaza-apren- dizaje? ¿Cómo conviven comunicación y sistematización? Nos proponemos revisar la evolución de la enseñanza de la gramática a partir de los 70. Luego, tomando como apoyo investigaciones del campo, presentaremos la realidad actual. El balance de la si- 1. Algunos puntos de este trabajo se inspiran de la conferencia dictada durante el 3er Foro de Lenguas de ANEP, Montevideo, 8-10 de octubre 2010. Su título fue “El lugar de la gramática en la enseñanza de la lengua materna y las lenguas extranjeras”. 2. Las traducciones de los textos en lengua extranjera son nuestras. 126estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras tuación a lo largo de medio siglo ayudará a comprender los vai- venes de la concepción de la enseñaza gramatical y destacar tanto avances como retrocesos. 2. Los enfoques de los últimos 50 años: grandes lineamientos teóricos Sabido es que la enseñanza de la gramática que se le proporciona al aprendiente de una LE nada tiene que ver con dictar una clase sobre un punto determinado gramatical o sintáctico. Fougerou- se lo aclara al decir que “sin caer en el simplismo, el trabajo do- cente consiste ante todo en reformular conocimientos adaptados a las necesidades y capacidades del alumno, de modo que la ex- plicación ofrecida no sea más compleja que el punto estudiado” (2001: 168). Antes de abordar cómo se refleja lo antedicho en la enseñaza de lenguas, efectuaremos una breve síntesis de las gran- des tendencias teórico-metodológicas desarrolladas en el perío- do comunicativo y poscomunicativo. 2.1. El Enfoque comunicativo (EC) El enfoque comunicativo se conoce también como enseñanza comunicativa de la lengua o enfoque nocional-funcional (Mele- ro Abadía, 2004: 690). Su nacimiento se sitúa a mediados de los 70 y es fruto de una confluencia de factores. La sumatoria com- prende una crítica de los principios teóricos y de aplicación de los métodos audio-oral (MAO) y audiovisual (MAV), los apor- tes diversificados provenientes de las ciencias del lenguaje, así como el uso de nuevas herramientas para definir las necesidades de los aprendientes (Bérard, 1991: 11). El EC implicó, sin lugar 127estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras a duda, una verdadera renovación de los contenidos y procedi- mientos de enseñanza de lenguas. Recordemos que, por primera vez, se emplazó y sistematizó el uso de documentos auténticos, también llamados sociales. El florecimiento de los estudios sobre el discurso, la exposición de los aprendientes al uso comunicativo de la lengua en contextos variados (Brumfit, 1984) y la influencia de una orientación psicológica constructivista explican los enor-mes cambios producidos. Un aspecto relevante del EC es la fle- xibilización que se logra en todos los planos. Así, el aprendiente es considerado un co-comunicador que participa en las diferen- tes etapas de la lección para negociar contenidos, actividades y evaluación. El error forma parte del proceso de aprendizaje en la medida en que provee datos del sistema lingüístico aproximativo que va construyendo el sujeto como parte de su interlengua. Se favorece una interacción auténtica con una finalidad concreta lo que supone llenar un vacío comunicacional entre interlocutores determinados, en una situación dada. En el EC la enseñanza gramatical implica incitar a los apren- dientes, en tanto sujetos curiosos y activos, a indagar cómo fun- ciona la lengua. A esos efectos, se le proporcionan corpus de ejemplos debidamente contextualizados con la finalidad de que logren conceptualizar las reglas de funcionamiento subyacentes. La gramática explícita “desterrada por los métodos de corte es- tructural conductista cuyos diseñadores pensaban que aquella perturbaba el aprendizaje en lugar de promoverlo” (Defays, 2003: 254) vuelve a tener cabida en el EC y alterna con el aprendiza- je implícito. La reflexión metalingüística y metacognitiva tam- bién es propiciada. Recordemos que el objetivo final es un acer- 128estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras camiento gradual de los aprendientes, según el nivel alcanzado, a la competencia comunicativa que desplaza el campo limitado e incompleto de la competencia lingüística foco de las orientacio- nes anteriores de la enseñanza. Ahora bien, es frecuente obser- var una brecha entre la definición de un marco de referencia y la transposición de este. El EC no escapó al apuntado problema y nos atreveríamos a decir, que, en algunos casos, el divorcio entre las líneas teóricas referidas y las prácticas reales de los docentes era importante. En las aulas los profesores involucrados por el EC no lograban unir armónicamente el manejo de los aspectos funcionales (listados de funciones comunicativas) con una gra- mática que, al estar orientada por las necesidades pragmáticas, convocaba exponentes lingüísticos que habitualmente no se pre- sentan juntos. Por ejemplo, al dar instrucciones, algo presente en las primeras lecciones, en español se puede usar el imperativo, tener que +in- finitivo o se impersonal (por ejemplo: “apriete el botón rojo / tie- ne que apretar el botón rojo/ se aprieta el botón rojo). Estas for- mas verbales distintas, asociadas aquí por la función que ayudan a concretar, perturbaban mucho a los docentes para quienes resul- taba confuso saber cómo tratarlas y qué profundidad atribuirles. Comparada con los cuadros estructurales ordenados y previsibles de los métodos audio oral y audio visual, la gramática del EC apa- recía ante los profesores como “dispersa, errática e irracional” (Kle- tt 1999: 14). En su trabajo Fougerouse (2001: 165) al referirse al tratamiento de la gramática en el EC destaca, por un lado, la dis- paridad de prácticas puestas en marcha para enseñar la gramática de la LE y, por otro, el desconcierto de los profesores: 129estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras Ciertos docentes fuertemente influenciados por la gramática nocional/funcional en la tradición de Nivel Umbral ponen en práctica una enseñanza basada en el significado; otros, poco convencidos por estos métodos, han vuelto a un enfoque mucho más tradicional; algunos, en la duda, intentan conciliar los extremos, dubitativos ante el atractivo de un enfoque onomasiológico y la influencia de la gramática (muy) tradicional que conocen y dominan bien. En medio de toda esta confusión, resulta difícil identificar orientaciones coherentes que, a su vez, generen principios coherentes que puedan conducir a prácticas en el aula más unificadas y tranquilizadoras tanto para el profesor como para el alumno. 2.2. Período poscomunicativo 2.2.1. El Eclecticismo de los 90 Los años 90 se caracterizan por la variedad de posturas teóri- cas y prácticas en la enseñanza de LE. En este sentido, Galisson (1994: 93), siempre atento a los avatares de la didáctica-didacto- logía de las lenguas-culturas, al referirse al período dice: “El EC está en marcado retroceso tanto en el plano teórico como prácti- co”. Algunos autores hablan de eclecticismo (Puren, 1994: 8-46), otros concuerdan en destacar la falta de coherencia de los méto- dos de enseñanza de ese momento ya que las actividades previs- tas poco tienen que ver con los principios teóricos a los que los autores dicen suscribir. Esta heterogeneidad discordante o falso eclecticismo ha sido llamada “zapping pedagógico” (Courtillon, 1995: 30), “patch work” o “pot-pourri” (De Salins 1996a: 43) e “hibridación” (Klett, 1999: 15). Veamos qué significa el término 130estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras eclecticismo. Proviene del griego antiguo “ἐκλεκτικός”, [eklek- tikos] (selectivo), derivado de “ἐκλέγω”, eklegōy significa elegir o seleccionar. El diccionario Larousse señala que se trata de un método que consiste en tomar de diversos sistemas filosóficos las tesis que parecen más aceptables, para formar un cuerpo de doc- trina. Pero lo que realmente importa es que en el conjunto for- mado no haya contradicciones entre las partes (De Salins, 1996a: 40). Sin embargo, cabe destacar que muchos conjuntos metodo- lógicos de los años 90 así como ciertas prácticas de aula ofrecían con frecuencia propuestas contradictorias en nombre del eclecti- cismo. Estamos ante un falso eclecticismo que contraría los pos- tulados de su creador, Potamón de Alejandría, ya que las partes escogidas no pueden conciliarse (Klett, 2005). Sostiene Richer (2007: 32) “El eclecticismo es especialmente visible en la fase de sistematización gramatical de la unidad o se- cuencia: un libro de texto como Taxi 1, Hachette (2003), por ejem- plo, para la incorporación gramatical ofrece lo clásicos ejercicios “cloze” (completar huecos), ejercicios estructurales y ejercicios comunicativos y juegos de roles”. Courtillon (1996: 40) coinci- de con el autor citado al describir las prácticas de ese momento. Sostiene: “Son los viejos ‘valores seguros’: reglas de gramática a proiri, listas de palabras, aplicación de reglas, en una palabra el estudio de la lengua per se, que cuentan con la adhesión del pú- blico”. Así, muchas veces detrás de los libros de texto de los 90, con páginas atrayentes, coloridas que incorporan avances tecno- lógicos, se observa un tratamiento tradicional de la lengua y de la gramática. El panorama es bastante desconcertante y no resulta homogéneo. Por un lado existe una orientación fuerte con pree- 131estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras minencia de la gramática descriptiva en la enseñaza de la LE y, por otro, en menor grado, un enfoque focalizado exclusivamente en lo comunicativo. En el primer caso se observa una regresión didáctica pues la gramática no está al servicio del uso de la lengua. La segunda op- ción pone de manifiesto otra concepción del aprendizaje pues en aras de la autenticidad ignora toda reflexión gramatical por con- siderarla incompatible. Sabemos que la incorporación lingüística está basada en la interacción. Creemos firmemente en este pos- tulado. Sin embargo, debemos pensar en la situación geográfica de nuestro país. Con excepción del portugués, muy cercano por tener Brasil frontera con Argentina, para las otras LE que se en- señan las interacciones se reducen a las que se logran en el aula. En medio heteróglota, fuera de la clase son escasas las posibili- dades de un uso social del nuevo idioma aunque es posible que el aprendiente ocasionalmente acceda a los medios para escu- char o ver programas en dicha lengua. Por las razones expues- tas creemos que es necesaria la alternancia de la interacción con momentos de reflexión lingüística y, por ende, gramatical, para comprender mejor elfuncionamiento de los elementos lingüísti- cos, o sea, entender cómo se organizan éstos para transmitir cier- to sentido. Retomaremos en otra sección el tema del tratamiento de los aspectos gramaticales en clase de LE. 2.2.2. La Perspectiva accional Con el Marco europeo común de referencia (MECR, 2001) nace la Perspectiva accional (PA) también llamada Perspectiva orientada a la acción. No hay ruptura epistemológica sino una 132estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras prolongación enriquecida del enfoque comunicativo. La PA tie- ne sus raíces en un paradigma constructivista y lleva el aprendi- zaje basado en tareas a un nivel en el que el aula y el mundo ex- terior se integran en auténticas prácticas comunicativas. Es de señalar que investigadores del mundo anglófono y español, léase Candlin (1987), Nunan (1989), Estaire y Zanón (1990), Willis (1996) y Zanón (1999) promovieron antes que el MECR “el en- foque por tareas”. En el MECR, los aprendientes y usuarios de una lengua se consideran “actores sociales que tiene que compar- tir una tarea (no sólo de lenguaje) en determinadas circunstan- cias y en un medio dado”. La tarea supone actividades variadas para cumplir una finalidad pragmática que culmina en un resul- tado concreto. En este sentido, es apreciado que se comunique desde su propia identidad, más que a partir de papeles de la fic- ción, expresándose desde sus vivencias para desarrollar, de modo natural, diferentes estrategias en el proceso de aprendizaje de la LE. Las acciones solicitadas deben ser similares a las que el in- dividuo realizará en su vida, fuera del aula. Se toma en cuenta la razón por la cual el aprendiente necesita interactuar. Es de notar que Puren (2003: 71) se refiere a la perspectiva diciendo que es “co-accional” porque se “pone énfasis en la dimensión colectiva de las acciones y la finalidad social de las mismas”. Al examinar libros de texto que corresponden tanto al enfo- que basado en tareas como a la PA, se observa que los aspectos gramaticales se tratan sobre todo luego de finalizar la tarea. En ese momento los aprendientes retoman los aspectos lingüísti- cos recurrentes presentes durante las actividades, los analizan y comentan con el docente. Gómez del Estal y Zanón (1994: 91) 133estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras proponen la realización de “tareas formales” que definen como “actividades o ejercicios diseñados para provocar en el alumno un proceso de reflexión formal que, tras sucesivas etapas de crecien- te complejidad, le conducirá hacia la observación de una parte del sistema o incluso hacia el autodescubrimiento y la autofor- mulación de una regla gramatical concreta”. Es de notar que esta actividad de reflexión rara vez tiene su correspondencia en los libros de texto. Los autores presentan en general fichas gramati- cales cerradas a modo de síntesis de los conceptos gramaticales. No suele haber espacios para la participación de los aprendien- tes que podrían volcar las inferencias hechas durante la ejecución de la tarea. A nuestro entender, este aspecto muestra una flaque- za en el tratamiento gramatical pues éste queda exclusivamente en manos del docente. Se olvida que hay profesores noveles que siguen al pie de la letra el libro que constituye una guía. Podría- mos pensar que para los autores mencionados, la internalización de la gramática reposaría únicamente en las numerosas prácticas situacionales requeridas por la tarea y la reflexión que el docente motu propio efectúe con los aprendientes. Pero, ¿este camino re- sulta suficiente en un medio aislado del uso social de la LE, como es el nuestro? Otros datos sobre el tratamiento de la gramática en la PA provienen de una investigación de Fougerouse (2019: 69) reali- zada en Francia en medio alófono también llamado heteróglo- ta. El estudio cualitativo efectuado con docentes y aprendien- tes buscaba comprender las estrategias utilizadas para garantizar que el discurso gramatical sirviera para el aprendizaje. “En las respuestas a la pregunta abierta sobre el lugar de la gramática en 134estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras las tareas, la primera observación es clara: no ha desaparecido, está muy presente” dice la autora. Luego agrega: “Para la mayoría de los encuestados, la gramática no ocupa un lugar central; la ta- rea es un pretexto para abordarla y posee el mismo lugar que las demás destrezas” (op. y loc. cit.). Sin embargo, no todas las res- puestas son de este tenor. Un grupo de profesores, no muy nu- meroso, tiene opiniones diametralmente opuestas. Al hablar del lugar de la gramática estos encuestados dicen que es “importan- te, omnipresente e incluso central (…) Parecería que para ellos la gramática eclipsa de facto la tarea. Otorgan una importancia relativa a un entrenamiento que privilegia la espontaneidad de la expresión y se presta a una transferencia en un contexto auténti- co” (op. y loc. cit.). Nos encontramos nuevamente con posiciones encontradas en el campo de la concepción gramatical y esto ata- ñe al momento actual. 3. Síntesis El análisis de las orientaciones de la enseñanza gramatical de los períodos comunicativo y poscomunicativo pone de manifiesto os- cilaciones y antagonismos conceptuales. En el enfoque comuni- cativo, desde la teoría se respalda la convivencia armónica de las gramáticas implícita y explícita así como de la reflexión metalin- güística y metacognitiva. A pesar de los postulados que respaldan lo antedicho, en la práctica, muchas veces se observó un retorno a formas tradicionales de la enseñanza gramatical. Éstas calmaban la inseguridad de los docentes desconcertados por la progresión nocio-funcional que aglutinaba exponentes gramaticales muy di- versos. En el período poscomunicativo debemos distinguir por un 135estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras lado el eclecticismo de los 90 y, por otro, el enfoque por tareas y la Perspectiva accional. El primero se caracteriza sobre todo por un retorno de la gramática descriptiva y una significativa ausencia de reflexión sobre las regularidades de la lengua y su funcionamiento. El enfoque por tareas y la PA muestran que ha habido replanteos en la enseñanza de la gramática que aparece integrada en función de las necesidades surgidas durante la realización de actividades contextualizadas. Desde los lineamientos teóricos de ambas orien- taciones se procura descartar “las lecciones [de gramática] inco- nexas que siguen un programa preconcebido. La gramática ya no se enseña porque sí; es una herramienta necesaria, no un fin en sí misma” dice Fougerouse (2019: 68). Es de notar que la investiga- ción efectuad por la autora citada mostró que hay también docen- tes para los cuales la gramática, como construcción abstracta que se describe, sigue siendo central. 4. Consideraciones sobre la gramática en la enseñaza-aprendizaje de LE Hemos expuesto los vaivenes de la concepción de la gramática y el lugar de ésta en la enseñanza de idiomas desde los 70. Plan- tearemos ahora otros interrogantes relacionados con la temática, así como la manera de encarar la enseñaza de la gramática con aprendientes de LE que sugerimos. 4.1. La gramática: perspectiva del aprendiente y el docente Variadas son las ideas que se poseen de la gramática. Por ejemplo, Carton dice que “la imagen pública de la gramática es 136estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras la de la norma” (entrevista de Lemoine 2018: 116). Robert en su Dictionnaire pratique de didactique du FLE (francés lengua ex- tranjera) la define como “El estudio científico de los enunciados de una lengua a través de sus estructuras morfológicas y sintácti- cas” (2008: 100). El diccionario de la RAE dice: “Parte de la lin- güística que estudia los elementos de una lengua, así como la for- ma en que éstos se organizan y se combinan”. Para la Academia francesa (1932) es el “Arte de hablar y de escribirlos discursos de extrema derecha se valora lo que los identitarios del otro lado rechazan: la identidad, blanca, masculina, viril, colonialista, occidental, etc.” (Roudinesco, 2023b: 13). La escritora critica de manera contundente las postu- ras descritas condenando el pensamiento binario polarizante que excluye pertenencias. Concluye: “La diversidad es la clave del pro- greso” (Roudinesco, 2023a). En el reciente libro Identité nomade (Le Clézio, 2024), el premio Nobel de literatura expresa conceptos 1. El esencialismo es una forma de pensar según la cual cualquier entidad se caracteriza por un conjunto de atributos esenciales necesarios para su identidad y función. 14estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras similares. Señala: “No puedo aceptar la idea que la identidad sea reducida a un solo elemento (…). No renunciar a ningún aspecto de la identidad es el leitmotiv de la cultura mauritana a la que per- tenezco por mis padres” (Le Point, 2024: 75). 3. La construcción identitaria y las lenguas La construcción identitaria posee un aspecto objetivo determi- nado por el patrimonio genético del sujeto. Sin embargo, lo sub- jetivo también tiene su lugar ya que remite “al sentimiento de in- dividualidad, (soy yo), singularidad (soy diferente de los con tales o cuales características) y continuidad en el espacio y tiempo (soy siempre la misma persona)” señala Marc (2016: 28). En la para- doja conviven lo objetivo y lo subjetivo, lo estable y lo dinámico. ¿Quienes somos, qué nos define, qué compone nuestra identi- dad, cómo nos percibimos en tanto seres íntimos (foro interior), seres sociales (cómo nos mostramos), seres aspiracionales (quien querríamos ser), cómo nos describimos? Éstos son algunos de los variados componentes que interactúan en la construcción identi- taria. Ahora bien, la incorporación de una LE impacta en la per- sona que somos de manera variable. Todo aprendizaje supone la integración de nuevas informaciones a las ya presentes en el su- jeto. El proceso conlleva una búsqueda de acomodación entre lo nuevo y lo viejo. Es de señalar que en el caso de los idiomas pue- de haber conflicto o armonía afianzándose uno u otro según los casos, pero generalmente en un recorrido exigente desde el punto de vista emocional. Así, Cornu (2003: 34) alude al elemento foráneo, la nueva lengua, utilizando una metáfora impactante. Nos dice: “Un cuer- 15estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras po extranjero es un cuerpo en un cuerpo. (...) ese cuerpo extraño al cuerpo viviente (…) se lo percibe como exterioridad que hace intrusión, excrescencia indebida, que amenaza al organismo des- de adentro, que lo amenaza de desorganización y por ende de muerte”. Obsérvese que los prefijos “in” y “ex” están destacados en el original (citado en Klett, 2007: 5). Tensión e inestabilidad constituyen síntomas del embarazo de muchos aprendientes para quienes la lengua no natal es percibida como una amenaza para la unidad del yo construida a través de su primer idioma. La in- corporación de otra lengua supone el acceso a una nueva manera de aprehender el mundo y, al mismo tiempo, una forma de re- nunciamiento a una identidad primaria conocida (Nadal 2008: 42). Existe también un tironeo entre la aceptación a priori de apostar a lo desconocido del otro idioma y el miedo a lo aje- no que Freud (1919) llamó “la inquietante extranjeridad”. En la próxima sección observaremos algunos factores que intervienen en los cambios, así como la manifestación de éstos relatadas ma- yoritariamente por escritores políglotas. 4. La identidad primaria sacudida Claude Esteban, poeta, ensayista y traductor francés siempre convivió con dos lenguas: el francés y el español. En uno de sus textos2 nos brinda una bella imagen de nuestro idioma natal cuando dice: “La lengua3 es como un primer suelo donde echa 2. Todas las traducciones de textos extranjeros son nuestras. 3. La langue est comme un sol premier où tout notre être prend racine et l’on ne s’enracine pas à son gré. Encore moins transplante-t-on en une autre terre, pour 16estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras raíces todo nuestro ser, y no echamos raíces a voluntad. Menos aún se trasplanta a otra tierra, por más acogedora que parezca, el árbol ya adulto” (Esteban, 1990: 120). La nueva lengua sacu- de nuestro arraigo y cambia la relación con la LM pues altera las inscripciones que ésta ha dejado al construir nuestra subje- tividad. La socióloga canadiense Régine Robin ha plasmado en varias obras sus reflexiones sobre la memoria de las lenguas que viven en nosotros y la identidad. Nos habla del duelo que efec- tuamos al “cortar lazos con el origen” (Robin, 2003: 106), al vivir entre una lengua que falta, que echamos de menos y otra que pa- rece sobrar. Consideremos ahora el caso del escritor Elías Cane- tti, búlgaro de origen sefardita. Nace en los Balcanes en “un verdadero patchwork cultural y lingüístico” (Robin, op. y loc. cit.). En su niñez, Canetti aprende búlgaro y ladino. A los ocho años, la súbita muerte del padre lle- va al niño al aprendizaje del alemán, lengua que se convertiría en su medio de expresión literaria e idioma de la intimidad. La ma- dre juega en esto un importante papel. Esta necesitaba seguir ha- blando esta lengua que la unía a su esposo y prodiga a su hijo, de manera coercitiva, las primeras lecciones en alemán. Según Robin (op. cit. 11), el alemán es la lengua del deseo de la madre, la lengua “incestuosa”, calificativo usado por Canetti. Refugiado en Inglate- rra durante la Segunda Guerra Mundial, vive la separación del ale- mán, “la lengua más preciada”. Sufre porque ha cortado lazos con ella. Señala: “Uno tiene que cuidar que no surja intempestivamen- accueillante qu’elle apparaisse, l’arbre adulte déjà. 17estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras te, se la empuja4, encierra, adormece, sujeta” (Canetti, 1984: 205). Para paliar el dolor, llena páginas y páginas de palabras en alemán evitando toda incorrección. La lengua debe conservarse intacta y “guardar eternamente huellas de la inseparabilidad” (Robin, 2003: 107). Es de señalar entonces que, en la situación de encuentro de lenguas, sería necesario llevar a cabo un proceso doble: incorporar el nuevo idioma y distanciarse de la LM (Nadal, 2008: 42). En la interfase de la identidad primaria ya constituida (nuestra filiación genética, social, grupal, cultural) y la que surge gracias a la LE se combinan entidades opuestas. Por un lado, las expectativas puestas en el aprendizaje de la nueva lengua. Por otro, el alejamiento de la lengua natal sentido como una fractura punzante. Las palabras de Esteban (1990: 144) reflejan la antinomia: Se trataba5 tanto de estar atento a la lengua, a los caminos que iba forjando en mí, como de olvidar paradójicamente todos los recursos de los que me creía dueño, como si fuera necesario desembarazarse de un sistema de relaciones, de referencias, de saberes adquiridos, en fin, sacrificar una sintaxis del mundo para que del silencio de lo no formulado surgiese la única frase viva que importa (traducción propia). 4. Elle est repoussée, on l’enclôt, on l’assoupit, on la met en laisse. 5. Il s’agissait tout à la fois d’être à l’écoute de la langue, des chemins qu’elle se frayait en moi, et paradoxalement d’oublier tous les recours dont je m’étais cru maître, comme s’il était nécessaire de se défaire d’un système de relations, de références, de savoir acquis, en bref, de sacrifier une syntaxe du monde pour que surgisse du silence de l’informulé la seule phrase vive qui importe. 18estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras El escritor ruso Nabokov, nacido en el seno de una familia de la aristocracia rusa, era trilingüe (ruso, francés e inglés) desde muy temprana edad. Con la revolución bolchevique, la familia pierde sus posesiones y emigra a Berlín. La condición de desterrado de Nabokovcorrectamente” y, en una versión moderna, “Conjunto de reglas convencionales (que varían según la época) que determinan el uso correcto de la lengua hablada y escrita”. Resulta interesante observar que la Academia francesa tanto en la versión antigua como moderna se refiere al uso correcto de la lengua escrita u oral, tal como lo dice Carton. En cambio, las restantes referencias focalizan los ele- mentos constitutivos de la lengua así como disposición y orde- namiento en enunciados. Ahora bien, en los idiomas, el enfoque de lo que se entiende por gramática es distinto y cambia según que consideremos al aprendiente o al docente. Basándonos en los estudios de Corder (1980: 80), Besse y Porquier (1984: 15), Germain y Séguin (1998: 31), creemos que “para el aprendien- te la gramática es el conocimiento internalizado del sistema de la lengua, adquirido a través del tratamiento de datos, de la formu- lación y verificación de hipótesis” (Klett, 2005: 147). Retomando las ideas anteriores Véronique (2017: 1) opone “gramáticas peda- gógicas”, utilizadas para enseñar y “gramáticas de aprendientes”, transitorias y en evolución. Siempre hablando de la gramática desde la visión del apren- diente, Cuq la define como: “El resultado de la actividad heurís- 137estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras tica que le permite al aprendiente construirse una representación metalingüística organizada de la lengua estudiada” (1996: 41). Vemos que el concepto se diferencia de las definiciones de gra- mática de los diccionarios. Pasemos ahora a la posición del do- cente de LE. Va de suyo que éste debe considerar la perspectiva del estudiante, pero además es necesario que conozca la descrip- ción gramatical efectuada por los lingüistas y el metalenguaje de uso corriente. Entendemos por descripción el resultado de un tra- bajo de categorización de las unidades de la lengua y la puesta en relación de estas. Esta descripción varía en función de la teoría lingüística a la que adhiere el docente. Es de notar que tanto el conocimiento internalizado como la descripción se denominan gra- mática y estos conceptos, aunque muy diferentes, suelen confun- dirse al momento de enseñar. Generalmente, en el aula se privile- gia la descripción, aunque es bien conocido que resulta poco eficaz e implicante para el aprendiente. Recordemos las sabias palabras de De Salins para la cual un buen manejo de la profesión supo- ne “(…) ser capaz de salir del marco académico de la descripción gramatical y situarse al lado del alumno, preguntándose qué ex- plicación podría ser más beneficiosa para él” (1996b cubierta) en Martineau (2007: 3). En el aula, el trabajo gramatical del docente es complejo. Actúa a partir de sus convicciones con respecto a la gramáti- ca, apuntala el armado de la gramática interna del aprendien- te que aparece en su interlengua y, por otro lado, trabaja con un libro de texto. Éste incluye descripciones gramaticales y ejerci- cios según los lineamientos decididos por el autor. Es quizás este aspecto el que más problemas ocasiona. Las razones son varias. 138estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras Para comenzar podemos señalar que muchas veces la concepción gramatical que se visualiza en las actividades resulta incoherente con respecto a las premisas teóricas del manual (éste se dice co- municativo y presenta ejercicios estructurales, por ejemplo). En segundo lugar, porque el conocimiento gramatical del docente y sus propias representaciones sobre la enseñanza a efectuar entran en contradicción con lo que ofrece el libro de texto. Por último, los caminos sugeridos por el manual para lograr que el alumno haga suyos los conocimientos gramaticales aparecen descontex- tualizados, apelan rara vez a la creatividad y por ende resultan en su mayoría inapropiados e ineficaces. 4.2. Enseñaza gramatical en medio heteróglota Docentes y aprendientes se preguntan muchas veces si es po- sible enseñar o aprender una LE prescindiendo de la enseñaza gramatical. La respuesta de Vigner que ha tratado el tema en una obra destacada (2004: 89) es contundente: No puede haber enseñanza o aprendizaje guiado de lenguas sin una dimensión gramatical. Aquí es donde radica la diferencia entre el aprendizaje natural de lenguas, a través del contacto regular pero regido al azar con hablantes nativos, y el aprendizaje guiado, basado en un enfoque calculado y razonado de las lenguas. Creemos firmemente en los conceptos de Vigner. Para que los aprendientes se comuniquen de manera aceptable en nuestro medio heteróglota, superen las formas rudimentarias propias de los intercambios iniciales resulta de gran utilidad detectar regu- 139estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras laridades del sistema, detenerse para reformular lo dicho o para ser apuntalado por alguien con mayor conocimiento. Enseñar gramática dista mucho de llevar al aula la descripción menciona- da anteriormente, es decir el conocimiento que expone el docen- te por medio de reglas y el uso de un metalenguaje específico. Esta actividad no es útil para alguien que busca comunicarse. El aprendizaje de una LE pasa necesariamente por momentos de re- flexión sobre el código. Es de destacar que Bronckart (2005: 146) subraya “la importancia del discurso auto reflexivo del apren- diente para la apropiación de los objetos de enseñaza”. Por su parte, Brucart (1998: 23) promueve una relación fluida entre “co- nocimiento adquirido” y “conocimiento aprendido” y recomienda la introducción de contenidos gramaticales ya que “algunos es- tudios experimentales parecen otorgar a la instrucción formal en la enseñanza de las lenguas extranjeras una importancia bastan- te superior a la que se le asigna en el modelo de Krashen (1982), esto es, la de intervenir únicamente en los procesos de monitoreo”. 4.3. Factores condicionantes de la reflexión gramatical Corresponde precisar que el tiempo que conviene dedicar a la actividad de reflexión gramatical varía según diversos factores. Hablamos de la edad de los sujetos, el estilo cognitivo, el con- texto en el que se lleva a cabo el aprendizaje y la cultura educa- tiva correspondiente. Los elementos citados forman un sistema complejo de interacción en el que se vinculan aspectos indivi- duales (edad y dimensión cognitiva) con otros relacionados con las características del medio sociocultural. Las orientaciones di- dácticas que el docente utiliza en la clase deben contemplar las 140estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras variables que aportan los factores citados dado que inciden en el aprendizaje. Así, si nos referimos a la edad, en general, los adul- tos tienen más propensión a solicitar momentos de reflexión que adolescentes y niños, aunque los estudios destacan la sutileza de la conciencia lingüística de chicos de corta edad (Hawkins, 1987, Duverger, 2000, Vasseur, 2003). El empleo esta aptitud es una herramienta valiosa en el aula. Nos detendremos ahora en el es- tilo cognitivo entendido como la manera de orientarse hacia la meta según cómo se percibe y procesa la información. Es sabido que los aprendientes serialistas necesitan un enfoque explícito de la lengua, sus detalles gramaticales y la memorización de re- glas. Avanzan lentamente en la comprensión escrita, por ejem- plo, pues requieren la explicitación paso a paso de todos los ele- mentos. Los globalistas, por su parte, más intuitivos, se orientan por medio de una aproximación holística. En el caso concreto de la gramática no solicitan que se la separe en sus componentes y aceptan fácilmente que sea implícita. En cuanto al contexto, es importante conocer la cultura edu- cativa del lugar y sus tradiciones socioculturales. En todo espacio existen principios y creencias relativos a la manera tanto de en- señar como de aprender lo que lleva a privilegiar ciertos conte- nidos y ciertas prácticas educativas forjadas históricamente. Así, existen culturascomo la japonesa o la china muy atadas a una enseñanza gramatical de la LE de tipo descriptivo por el peso que este tipo de aprendizaje tiene en la formación de origen en lengua materna. Por experiencia propia de enseñanza de francés a jóvenes chinos podría decir que para muchos de ellos es incon- cebible aprender la lengua mencionada, por ejemplo, sin repetir 141estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras las conjugaciones. Otros rechazan todo trabajo de conceptuali- zación o búsqueda de regularidades en un corpus. No le encuen- tran sentido a esta actividad pues están más bien emplazados en una posición de aprendiente consumidor que descubridor. La cul- tura educativa del contexto puede crear representaciones especí- ficas sobre la enseñanza de una LE y las formas que ésta debería tener. Esto no significa, sin embargo, que el docente tenga que acatar rigurosamente los mandatos sociales que emanan del en- torno que Beacco llama “biotopo3 didáctico establecido” (2010: 79). Se deben conocer, comprender y modificar poco a poco si son muy distantes de aquellos a los que adhiere el docente según su marco teórico-metodológico. 5. Importancia de la reflexión en la construcción del saber gramatical Las reflexiones y propuestas que efectuaremos remiten al medio heteróglota, espacio de nuestro ejercicio profesional y, en el cual, la exposición a la lengua meta es, en general, escasa. Creemos que, para el manejo de la comunicación, el saber gramatical del aprendiente es indispensable. En el medio citado, éste se cons- truye a través de prácticas interactivas acompañadas de instancias de reflexión. Es de notar que las actividades reflexivas verbaliza- das se inspiran de los ejercicios de conceptualización propuestos por Besse (1974) quien fue un verdadero precursor. Siguiendo a 3. Un biotopo es un espacio vital cuyas condiciones ambientales son las adecuadas para que allí se desarrolle una determinada comunidad de seres vivos (RAE). 142estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras Bange, Carol y Griggs (2005: 181) es indicado ofrecer un abani- co de tareas de aprendizaje para generar la observación de un fe- nómeno en circunstancias variadas y facilitar procesos inductivos de generalización. Muchos autores y, desde diferentes posturas teóricas, reivindican las actividades de reflexión. Beacco destaca que con ellas se activan operaciones cognitivas como identificar, comparar, clasificar, categorizar. El aprendiente, convocado a la acción, se ve fuertemente implicado. “La reflexividad es busca- da como tal, en tanto condición de la adquisición” (2010: 101). Martineau refiere los efectos positivos que la observación y aná- lisis de los fenómenos gramaticales puede tener en el aprendiza- je de una LE (2007: 5). Este trabajo sería necesario para alcan- zar un cierto grado de precisión lingüística según Nassaji y Fotos (2004). Por su parte Ellis (2005) revisa un amplio abanico de in- vestigaciones sobre el aprendizaje en el aula y sostiene que tanto la enseñanza centrada en la forma como la centrada en el signi- ficado contribuyen a la adquisición de LE. El especialista recalca que un trabajo de focalización grama- tical con los aprendientes no los conduce a obviar el orden natu- ral de adquisición, pero los ayuda a progresar más rápidamente (Ellis, 2005). Según él, se observaría un mayor rendimiento me- dido en los exámenes. “Sin embargo, hay muchas menos prue- bas de que la enseñanza de la gramática mejore la precisión en la producción oral espontánea” Manifiesta asimismo que: “Cuando la enseñaza gramatical tiene un efecto, éste es duradero” (op. cit.: 716). Otros investigadores destacan el efecto positivo de la re- troalimentación correctiva suministrada a los aprendientes (Ca- rroll y Swain, 1993). Un texto reciente de Beacco (2017) contie- 143estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras ne un término clave en su título: “réflexivité” (reflexividad). Para el autor, la reflexión como parte de las actividades gramaticales supone que el aprendiente observe los hechos del lenguaje y su funcionamiento y los interiorice mediante el uso automatizado. Recalca la importancia de “desarrollar formas de introspección que hagan surgir los sentimientos epilingüísticos de los apren- dientes en el contexto de las verbalizaciones metalingüísticas” (Beacco, 2017: 36). Recordemos que Culioli define lo epilingüís- tico como: “Una actividad metalingüística no consciente [que re- presenta] una relación entre un modelo (competencia, es decir, la apropiación y el dominio adquirido de un sistema de reglas sobre unidades) y el desempeño del que tenemos una huella fónica o gráfica” (Culioli, 1968: 108). Las “reacciones epilingüísticas de los aprendientes” (Véroni- que, 2009: 25), es decir producciones no controladas y no cons- cientes que emergen en la interacción revelen formas de evalua- ción sobre lo que se está diciendo. Las huellas de esta actividad son hesitaciones, falsos comienzos o autocorrecciones. Estos da- tos ofrecen al docente un panorama del nivel de construcción de algunas “reglas internas” en la terminología de Bange (2002) quien las opone a “reglas externas” (las de una gramática). Cons- tituyen indicios valiosos y esclarecedores sobre el proceso de in- corporación de la LE y el lecto del aprendiente en un momen- to determinado. Los conceptos de Starosciak (2018: §2) son del mismo tenor. La investigadora polaca dice: “Las actividades gra- maticales reflexivas conducen a los estudiantes a un proceso de concientización de las representaciones lingüísticas y las intui- ciones acerca del funcionamiento de la LE. De este modo, per- 144estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras miten establecer una relación entre el input gramatical recibido y la gramática mental”. Es de notar que la condición para des- encadenar el procesamiento citado (Bange, 2002) es trabajar en el aula con elementos gramaticales que los aprendientes puedan relacionar con su experiencia lingüística. Para hablar de un fenó- meno lingüístico, los sujetos expresarán sus ideas con sus propias palabras, “a su manera” con una terminología compartida por el grupo-clase. “Estas ‘reglas de aprendizaje’ simplemente tienen que ser operativas (es decir, reflejar los observables del corpus)” dice Beacco (2017: 37). Es de notar que, en el aula, la reflexión gramatical puede pro- ducirse de manera espontánea ante dudas o carencias que interfie- ren en la comprensión o comunicación. Tomar distancia de un as- pecto gramatical que interfiere constituye una etapa positiva para desarrollar un control consciente de los mecanismos de construc- ción gramatical de los aprendientes. La diferencia en el grado de competencia de éstos -más experto o menos experto- se observa generalmente en la capacidad de detectar dificultades y pedir ayu- da al interlocutor para superarla. Fuera de la reflexión espontánea que describimos, puede existir otra inducida por el docente al per- cibir que algún aspecto gramatical requiere una atención puntual. Veremos entonces cómo es el camino de esta acción tutelar que llamamos reflexión inducida. El apelativo responde a varias razo- nes: es una secuencia emplazada en un momento orientado a la enseñanza, es instaurada y guiada por el docente y solicita un tra- bajo inductivo al aprendiente. Inspirándonos en De Salins (1996b y 2001: 35) proponemos etapas. La primera consiste en una sensi- bilización de los sujetos a un punto gramatical a partir de un cor- 145estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras pus de ejemplos en contexto. Luego, se realiza una tarea de descu- brimiento de regularidades o modos de funcionamiento del ítem. Finalmente, se efectúala verificación de las hipótesis formuladas a través de prácticas propuestas por el docente. Es importante recal- car que en estas actividades planificadas -reales o ficticias- la gra- mática debe estar al servicio de la comunicación. Dicho deotro modo, es necesario que el estudiante haga un uso social del lengua- je como se visualizan en tareas y proyectos. Proponemos la realización de una tarea que lo implique y suponga la resolución de un problema. Por último, una produc- ción libre del aprendiente permitirá apreciar el impacto de toda la secuencia realizada y tener una idea de lo que ha internali- zado para encarar cómo continuar el trabajo futuro. Como se observa, adherimos a las propuestas mencionadas supra (Bes- se, 1974; Bange, 2002; Bange, Carol y Griggs, 2005; Beacco, 2005 y 2017) que promueven prácticas interactivas, reflexión sobre aspectos gramaticales y verbalizaciones por parte de los aprendientes. Éstas surgen de recorridos inductivos que les per- miten llegar a formular generalizaciones en el ámbito. El do- cente debe estar siempre atento al decir de los estudiantes y a las correcciones efectuadas entre pares. Este material verbal es un rico muestrario de las representaciones correctas y erróneas del saber gramatical. Puede así prever nuevas acciones tutela- res cuando se observan carencias y suministrar los medios para que los sujetos construyan “analogías bien fundadas” (Bange, 2002: 33). La propuesta didáctica es exigente para los actores que deben realizar una labor mancomunada. Al docente se le pide una selección coherente de ejemplos contextualizados y al 146estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras aprendiente, la búsqueda de regularidades y su conceptualiza- ción. Creemos que el esfuerzo demandado a una y otra parte vale la pena para una enseñanza gramatical acorde con los en- foques de enseñaza actuales. 6. Algunas conclusiones La enseñanza de la gramática en el aula de idiomas constituye una preocupación constante de alumnos, docentes e investiga- dores. En la primera parte de trabajo describimos los numero- sos cambios observados en el período comunicativo y poscomu- nicativo que indican avances y retrocesos en la concepción de la enseñaza gramatical. En algunos casos conviven en armonía momentos dedicados al aprendizaje implícito y explícito que complementan las actividades con foco en la comunicación. En otras situaciones, se observa una reaparición de la gramática des- criptiva sin conexión con los objetivos comunicativos. Se cons- tata asimismo una significativa ausencia de reflexión sobre las regularidades de la lengua y su funcionamiento. Aprender a inte- ractuar en clase de LE supone la integración de factores lingüís- tico-discursivos, culturales y pragmáticos. Así, la segunda parte de este artículo se ha orientado específicamente al saber grama- tical, su importancia e incorporación. Tomando en cuenta inves- tigaciones actuales compartimos también nuestro punto de vista sobre la diferencia entre la descripción externa de reglas (del docen- te o libro de texto) y el trabajo efectuado por el aprendiente para construir su gramática interna. Hicimos hincapié en la necesidad de contar en el aula con momentos de enseñanza volcados a la reflexión gramatical tanto espontánea como inducida. 147estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras El proceso mencionado hace que los aprendientes constru- yan sus propias reglas y se alejen de las conductas pasivas a las que los sometemos al enunciar reglas externas y proponer proce- dimientos deductivos. A nuestro entender, el trabajo de reflexión sobre el funcionamiento lingüístico-discursivo resulta insoslaya- ble en el aula. En el caso de los aspectos gramaticales, es necesa- rio aunarlo a prácticas interactivas posteriores o a la resolución de un problema. Estas actividades permiten determinar si hay huellas de incorporación del aspecto gramatical tratado. Para el aprendiente la reflexión es un apoyo en la tarea de armar y con- solidar el conocimiento gramatical. También es una vía balizada para convertirse en “observador interno y regulador de sus pro- pios comportamientos verbales en L2” (Bange, 2002: 36). Sabi- do es que nadie puede ocupar el lugar del otro en su aprendizaje. El aprendiente recorre su camino construyendo redes entre con- ceptos y vinculando los conocimientos transmitidos en clase y en el entorno. Que por momentos el docente deje de lado las reglas externas que guiaron su propio aprendizaje y confíe en aquéllas que construye poco a poco el “observador interno” es quizás una buena muestra del respeto a la autonomía del sujeto que aprende, un ser social con derecho pleno. Referencias bibliográficas Bange, P. 2002. “L’usage de la règle dans l’enseignement et l’apprentissage de langue étrangère”. En: Cicurel, F. & D. Véronique (coord.) Discours, action et appropriation des langues. París: Presses de la Sorbonne Nouvelle, pp. 21-36. Bange, P. Carol, R. & Griggs, P. 2005. L’apprentissage d’une langue étrangère. 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Conclusión 4. Componentes de la comunicación no verbal 4.1. Factores del entorno 4.2. Las características físicas de los interlocutores 4.3. El paralenguaje 4.4. Aspectos kinésicos: la postura 4.5. Aspectos kinésicos: los gestos 4.6. Expresiones faciales y contacto visual 4.7. Proxémica 3. Los aspectos no verbales en el aula 2. La comunicación no verbal: consideraciones generales 1. Introducción Referencias bibliográficas 5. Conclusión 4. Consideraciones sobre la traducción como herramienta didáctica 4.1. El caso de los principiantes 4.2. El caso de aprendientes de nivel intermedio y superior 3. Las tendencias actuales: el Enfoque comunicativo y la Perspectiva accional 2. El uso de la traducción según las corrientes metodológicas 2.1. La traducción, centro del aprendizaje 2.2. La exclusión de la traducción 1. Introducción Referencias bibliográficas 6. Algunas conclusiones 5. Importancia de la reflexión en la construcción del saber gramatical 4. Consideraciones sobre la gramática en la enseñaza-aprendizaje de LE 4.1. La gramática: perspectiva del aprendiente y el docente 4.2. Enseñaza gramatical en medio heteróglota 4.3. Factores condicionantes de la reflexión gramatical 3. Síntesis 2. Los enfoques de los últimos 50 años: grandes lineamientos teóricos 2.1. El Enfoque comunicativo (EC) 2.2. Período poscomunicativo 2.2.1. El Eclecticismo de los 90 2.2.2. La Perspectiva accional 1. Introducciónse acompaña del exilio de la lengua rusa, situación que lo desestabiliza. En un epílogo de su obra Lolita señala: “Mi tragedia privada (…) es que tuve que abandonar mi idioma natural, mi li- bre, rica, infinitamente dócil lengua rusa, por un inglés mediocre” (Nabokov, 2002 [1955]: 413). En una colección de entrevistas, ar- tículos y editoriales reunidos en Strong Opinions (Nabokov, 1990 [1973]: 21), el escritor repasa su vida. Comenta el paso completo del ruso al inglés que percibe como una mutilación comparable a “haber perdido seis o siete dedos en una explosión”. Para algunos individuos la experiencia de alejamiento de la LM es aún más ex- trema. Emil Cioran, autor rumano, vivió la mayor parte de su vida en París donde produjo muchas obras. En su libro Conversaciones habla tanto de deserción como de renunciamiento a su país y al rumano para escribir en francés. Subraya la enorme dificultad de la escritura en esta lengua que lo apartaba del acto instintivo en el que fluyen las palabras y lo sumía en un trabajo consciente y deli- berado de elección de términos. “Al cambiar de lengua cancelé mi pasado, cambié totalmente de vida. Aún hoy, sin embargo, me pa- rece que escribo una lengua que no se enlaza con nada, una lengua de invernadero” dice Cioran (2011 [1995]: 25). Tras una presenta- ción de su libro Précis de décomposition, Bonnefon (2008) transcribe lo que Cioran6 escribió en ese momento: 6. J’aurais dû choisir n’importe quel autre idiome, sauf le français, car je 19estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras Debería haber elegido cualquier otro idioma, excepto el francés porque su aire distinguido está en las antípodas de mi naturaleza y mis excesos (…). Por su rigidez, por la suma de los elegantes condicionamientos que representa, es como un ejercicio de as- cesis7 o más bien como una mezcla de camisa de fuerza y de sa- lón mundano. Y fue precisamente por esta incompatibilidad que me encariñé con él. Entre los autores extranjeros que han decidido expresarse en una lengua diferente de la materna se encuentra la filósofa, psi- coanalista y escritora francesa de origen búlgaro Julia Kristeva. Renunciar a la lengua materna es para ella un acto extremo y do- loroso. Nos dice (Kristeva, 2008: 1)8: m’accorde mal avec son air distingué ; il est aux antipodes de ma nature, de mes débordements. Par sa rigidité, par la somme des contraintes élégantes qu’il représente, il m’apparaît comme un exercice d’ascèse ou plutôt comme un mélange de camisole de force et de salon. Or, c’est précisément à cause de cette incompatibilité que je me suis attaché à lui. 7. La ascesis (del griego “ascesis”, ejercicio, disciplina espiritual), es un ejercicio incesante, una lucha por el perfeccionamiento interior. 8. Il y a du matricide dans l’abandon de la langue maternelle. Partir, c’est couper les liens, dont le plus fondamental : le lien à la langue maternelle. Dans ce deuil infini, où la langue et le corps ressuscitent dans les battements d’un français greffé, s’abrite la mémoire maternelle. (…) Il y a du matricide et c’est une grande douleur, mais c’est aussi un espoir de renaissance. Apprendre une langue dans le monde moderne consiste aussi à donner une réponse à cet acte d’arrachement, qui est aux portes de l’autonomie. Il faut couper des liens pour 20estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras Hay matricidio en el abandono de la lengua materna. En ese due- lo infinito en el que la lengua y el cuerpo resucitan en los latidos de un francés injertado se cobija la memoria materna. (…) Hay matricidio y es un gran dolor, pero también es una esperanza de renacimiento. Aprender una lengua en el mundo moderno con- siste también en dar respuesta a este acto de desarraigo, que está en las puertas de la autonomía. Hay que cortar los lazos para convertirse en otra persona. Kaës, psicoanalista francés, observa otros tipos de sufrimien- to identitario: el que describen aquellos que se ven en la impo- sibilidad de responder a lo que se les dice en una lengua ajena y también “el miedo9 de un individuo de dejar de ser reconoci- do por ‘los suyos’ al perder la lengua materna” (Kaës, 2012: 60). En esta sección ejemplificamos ciertas manifestaciones de pesa- dumbre, al menos inicial, que viven algunos individuos confron- tados a la incorporación de una LE. Es de notar que los relatos de Esteban, Ciorán y Kristeva contienen términos relacionados desde un punto de vista semántico. El primer autor se refiere a la lengua como el suelo donde se enraíza nuestro ser y Kristeva describe el termino antinómico de desarraigo o sea el hecho de arrancar raíces. Sin embargo, le otorga un valor positivo ya que posibilita la transformación del individuo. Para Cioran se debe “cancelar el pasado”. Habla de “deserción” y “renunciamiento” a devenir un autre. 9. La perte de sa langue maternelle pour en avoir appris une autre [provoquant] la peur de ne plus être reconnu par ‘les siens’. 21estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras la lengua y al país de origen destacando, al igual que Kristeva, “el cambio total” posterior. En el caso de Esteban sus palabras son “olvidar recursos” y “desembarazarse de un sistema de rela- ciones” de la LM. En el extranjero, la lengua alemana, la lengua “anterior” le falta a Canetti provocando un vacío angustiante. En cuanto a Nabokov, el hecho de abandonar el ruso fue tan nefasto y traumático como experimentar el dolor de una violenta ampu- tación. No obstante, es posible imaginar que el afianzamiento de las formas de expresión de los escritores citados (poesía, ensayos, reflexiones) los llevó finalmente a establecer una relación armó- nica con la lengua de adopción enriqueciendo en distintas for- mas la construcción identitaria. A diferencia de las situaciones hasta ahora descritas, en otros individuos la LE se asocia sobre todo a una vivencia positiva que se suma rápidamente a las pertenencias identitarias. Si hubo aflicción en los sujetos antes de este estadio, ésta no es relatada. En el caso de Victoria Ocampo, el francés es un refugio eman- cipador en una época en que la escritura estaba reservada princi- palmente a los hombres. “Siempre seré prisionera de otra lengua porque es el lugar donde mi alma se ha aclimatado” (Ocampo, 1944: 15)10. Para el poeta y crítico portugués Fernando Pessoa la lengua inglesa, cumple un papel liberador ya que puede crear poemas eróticos que el tabú del portugués maternal le impide. Veamos ahora el caso del dramaturgo y poeta irlandés Beckett de expresión francesa. Éste adopta la nueva lengua por razones 10. Je resterai toujours prisonnière d’une autre langue parce qu’elle est le lieu où mon âme s’est acclimatée. 22estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras similares a las del caso anterior. Descarga en inglés su negativi- dad, sus angustias, su resentimiento, sus defectos. Señala Robin (2003: 16): “El francés11 le permite a Beckett desentenderse de la retórica irlandesa, de sus florituras. La lengua inglesa construye un universo neutro, preciso que contará el absurdo y la desespe- ranza, universo vallado por la prohibición de la lengua materna. Tenía que romper con su madre y su lengua”. Anzieu, psicoana- lista estudioso de la personalidad y obra de Beckett, observa: “No puede decir en lengua materna: ‘va te faire foutre’ (andá a c…) o ‘merde’ a su madre o a su país de origen” (Anzieu, 1992: 153). Resulta claro que el vaivén entre lengua primera y extranjera, el tironeo entre arraigo y desarraigo e incluso el anclaje voluntario en una lengua de adopción nunca es anodino y deja ciertamente huellas en nuestra identidad. 5. El contacto con la nueva lengua: aspectos lingüísticos La lengua materna (fuente o primera) nos permite establecer la conexión con el mundo y constituye una de las bases más im- portantes de la construcción identitaria de los individuos. Refle- ja quienes somos. Por ejemplo,hablamos español y el acento que poseemos traduce nuestra procedencia. La r rehilada recuerda a un habitante del NOA (noroeste argentino), el alargamiento de la sílaba previa al acento tonal nos habla de un cordobés y una 11. Le français permet à Beckett de se défaire de la rhétorique irlandaise, de ses fioritures. Cette langue creuse un univers neutre, précis qui dira l’absurde et la désespérance, univers barré par l’interdit de la langue maternelle. Il lui fallait rompre avec sa mère et avec sa langue. 23estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras entonación vecina a la de los napolitanos nos acerca a un porte- ño. Además, la riqueza del vocabulario con matices poéticos, tec- nicismos o deslices coloquiales, el manejo de la gramática o los modismos aportan datos certeros de nuestra persona. La lengua es responsable de nuestra constitución como individuos. Trans- mitida desde nuestro nacimiento en el entorno por los seres que- ridos, se engarza acompañada de raíces sensoriales y corporales profundas. Como dijimos, el aprendizaje de un nuevo idioma cuestiona la relación con la lengua natal. “El individuo se siente bombardeado simultáneamente por un murmullo sonoro incom- prensible, géneros diferentes, estructuras sintácticas desconoci- das, en una palabra, un conjunto de realidades ajenas que inicial- mente puede percibir como inalcanzables” (Klett, 2021: 510). La pérdida de anclajes sonoros y lingüísticos suele traer una gran desorientación. Veamos algunos ejemplos. Comparando el in- glés y el francés, dice Prieur: “La lluvia no es la lluvia, la sonori- dad de su melancolía ya no es la de mi recuerdo de infancia. La lluvia irlandesa resuena en raining” (2006: 489). Creemos que la erre inicial, una fricativa post alveolar sonora, justifica la sensa- ción citada. Un caso similar, citado por Huston (1999: 62), remite a una escocesa que vive en Ajaccio desde hace más de 20 años y se ex- presa en francés con fluidez. Sin embargo, con lágrimas en los ojos, manifiesta: Hablo12 francés sin ningún problema. Pero… esta lengua no me 12. Je parle français sans problème. Mais… cette langue ne me touche pas et 24estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras llega y eso me desespera. Cuando oigo bracken, leaves, fog, veo y siento de qué se trata, los colores ocres y marrones, los olo- res del otoño, la humead… mientras que, si alguien me dice he- lecho, hojas, niebla, me deja helada. No siento nada (bastardillas en el original). No hay sedimento emocional en la lengua ajena, por lo me- nos para muchos. Veamos las razones de esta falta. Una de las características del signo lingüístico es que la relación entre el sig- nificado y el significante es inmotivada vale decir, convencional. Ahora bien, es de señalar, como observa Rodríguez Varela (2017: 440) que “si bien en un origen el signo es arbitrario, no lo es a posteriori para sus hablantes, pues estos han forjado su universo a partir de él”. En cada lengua existe una estrecha simbiosis entre concepto e imagen acústica. Se agregan vivencias y representa- ciones formadas a lo largo de la vida como la resonancia singular de “raining” para Prieur o la asociación de palabras con el invier- no que establece la escocesa. Esteban (1990) en su libro Le partage des mots traducido al español como La heredad de las palabras se refiere a ecos y sensa- ciones que éstas provocan según las lenguas. Recordemos que el francés, lengua de la madre y el español, la del padre, coexisten en el autor que “describe su bilingüismo como un desgarro inte- ça me désespère. Quand j’entends bracken, leaves, fog, je vois et je sens ce dont il s’agit, les couleurs ocre et marron, les odeurs de l’automne, l’humidité… alors que si on me dit fougère, feuilles, brouillard, ça me laisse de glace. Je ne sens rien. 25estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras rior que sobre todo en la infancia constituyó una fuente de sufri- miento psíquico” (Gómez Mango, 2010: 37). “Desde13 los prime- ros momentos de mi experiencia balbuceante, tuve que buscar un camino a través de dos idiomas que chocaban en mi mente, me imponían sus directivas divergentes, sus códigos y sus descifra- mientos singulares” (Esteban 1990:11). Vivía un desdoblamiento agotador cuando debía nombrar las cosas. Lo atormentaba la po- sibilidad del error. Veamos el ejemplo de Esteban sobre los tér- minos “jaune” y amarillo. La descripción nos hace comprender que las palabras permiten a veces una relación sensual con lo que nombran. Este hecho está relacionado con las circunstancias de las primeras percepciones que se tuvo de ellas y de la carga emo- cional transmitida por la madre o los seres que acompañaban la primera infancia (Revuz, 1997: 218-219). Con respecto al término amarillo dice Esteban: “El aspec- to14 a la vez consistente y cremoso, untuoso y tonificante, apete- cible y dulce, que hace de las cuatro sílabas de amarillo [en espa- ñol en el texto original francés] como la quintaesencia mental de un postre de crema, obviamente de color amarillo...” (1990: 34). En cambio, para el autor la sonoridad de “jaune” evoca un ma- 13. Dès les premiers moments de mon expérience balbutiante, il m’a fallu chercher un chemin à travers deux idiomes qui s’affrontaient dans mon esprit, m’imposant leurs directives divergentes, leurs codes et leurs déchiffrements singuliers. 14. L’aspect tout à la fois vivace et mousseux, onctueux et roboratif, appétissant et sucré qui faisait des quatre syllabes d’amarillo comme la quintessence mentale d’un dessert à la crème, évidemment de couleur jaune... 26estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras tiz cromático diferente. Nos dice que el término en francés posee la atracción fonética de la palabra “jeune” (joven) convirtiéndo- se así en un color juvenil pero pesado, oscurecido por la tonali- dad de ‘au’ (jaune) en la que el autor siendo niño sentía una espe- cie de pesadez material según Gómez Mango (2010: 38). Es de señalar que la pronunciación del término [ʒon] con la vocal [o] posterior claramente marcada explicaría la sensación percibida. Esteban hace también interesantes observaciones sobre la dupla “fourchette” y tenedor. Este ejemplo es mencionado por Ausoni (2018: 97). Esta es la cita de Esteban15 (1990: 32-33): Repitiendo para mis adentros la palabra fourchette, veía con- fusamente la imagen de algo violento y puntiagudo a la vez (…), en tanto que en los sonidos de tenedor flotaba un no se que de una atmósfera cálida, opaca y redonda que se aso- ciaba mucho más con la noción y la percepción óptica de una cuchara. Siguiendo a Esteban, ciertas palabras de una lengua, compa- radas con aquellas que en otro idioma significan lo mismo, son más aptas desde el punto de vista de su constitución “orgánica” (adjetivo del autor) para expresar las características del objeto al que remiten. Va de suyo que las vivencias que despiertan los vo- 15. Me répétant le mot fourchette, je voyais confusément surgir en moi l’image de quelque chose de violent et d’aigu à la fois (…), alors que flottait dans les sons de tenedor je ne sais quoi d’une atmosphère chaude, opaque et ronde qui s’associait bien davantage à la notion et à la perception optique d’une cuillère. https://fr.wiktionary.org/wiki/Annexe:Prononciation/fran%C3%A7ais 27estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras cablos dependen de los individuos: lo que es significativo para algunos resulta ajeno o irrelevante para otros. Veamos ahora otro aspecto que suele desestabilizar a los sujetos acostumbrados a ex- presarse con propiedad en LM y jugar con las palabras. En LE, ¿acertamos con los términos y frases que producimos? ¿Éstas ex- presan realmente lo que queremos decir? ¿Suenan bien? Sabe- mos que el amor visceral por nuestra lengua madre, basamento fundante de nuestro psiquismo, lleva al mito, bastante comparti- do, de que ésta es la más bella, lógica y rica dentro delas que tie- ne el mundo. Hay quienes hablan de términos o dichos intradu- cibles. Parecería que solo nuestra LM y su fineza puede decirlos de forma perfecta y económica. Escuchemos al respecto a Andrei Makine, escritor ruso de expresión francesa. Ocupa en la Acade- mia Francesa, desde 2015, el lugar de la argelina Assia Djebar, tras su muerte. Señala: “Cada16 lengua nacional, como un pavo real, se vanagloria exponiendo los tesoros de sus gemas verbales, el brillo de sus facetas semánticas, la transparencia de su sintaxis” (Makine, 2006: 57). El mismo autor (op. y loc. cit.) provee un ejemplo curioso en francés: “huîtres huîtrées” en oposición a “huîtres en écaille” En la Edad media existía la costumbre de vender ostras con su con- cha y mandar a lugares más lejanos ostras desprovistas de su pe- sado envoltorio (“les huîtres huîtrées”). Se puede fácilmente ob- servar que esta expresión resulta muy económica con respecto a 16. Chaque langue nationale, tel un paon, fait la roue en exposant les trésors de ses gemmes verbales, le scintillement de ses facettes sémantiques, la transparence de sa syntaxe. 28estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras la traducción en español que necesita una perífrasis para rempla- zar al participio. Con respecto a la palabra rusa “toska”, Nabó- kov consideraba que ninguna palabra del inglés traducía todas las facetas de ella. En su sentido profundo, es una sensación de an- gustia espiritual, a menudo sin una causa específica. Es también un anhelo, una añoranza, una vaga inquietud. En algunos casos podría ser la nostalgia, una pena de amor y hasta aburrimiento y hastío. Hay un parecido con la palabra “saudade” (del portugués) incorporada al español (RAE, 2011). Este vocablo expresa un sentimiento próximo a la melancolía o la añoranza, estimulado por la distancia temporal o espacial en relación con algo amado. Implica además el deseo de resolver esa distancia. Varios sitios de Internet proveen listas importantes de palabras de otros idiomas que resultarían intraducibles. Sin embargo, no se trata de que es- tos elementos carezcan de equivalentes. Simplemente no tienen un equivalente directo o fácilmente identificable. En la lengua de llegada se los debe representar con varios ítemes que cristalizan matices según el contexto como por ejemplo trasnochar que en francés puede ser “veiller tard”, “traîner en boîte” o “faire la noce”. Makine, en la obra citada, ofrece variados casos con las dificulta- des señaladas, en francés y español. 6. Aspectos culturales Vivimos inmersos en una cultura, la de nuestro entorno, regu- lados por marcos normativos preexistentes. Nuestra configura- ción como sujetos se encuentra amalgamada a estos encuadres regulatorios que nos estructuran. Al entrar en contacto con una lengua-cultura nueva afloran manifestaciones que sacuden lazos 29estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras establecidos e inciden en nuestra identidad. Otras prácticas cul- turales, así como fenómenos sociales, históricos y políticos in- teractúan con el basamento de los sujetos provocando en éstos cambios conscientes o inconscientes. Hacemos nuestras las pa- labras de Castellotti (2015: 305) que dice: “(…) apropiarse17 de otra lengua es ante todo aceptar confrontarse con otros, con va- rios otros, y transformarse en contacto con ellos” (subrayado mío). Podemos decir entonces que del mismo modo que afrontamos desafíos lingüísticos del idioma ajeno nos cabe comprender com- portamientos socioculturales que difieren de aquellos a los que estamos acostumbrados. Lengua y cultura traban una unión sim- biótica que se enriquece constantemente con nuevas prácticas tanto discursivas como culturales de diversos ámbitos (literatura, música, pintura, tecnología, etc.). De un modo u otro, con mayor o menor fuerza, los procesos mencionados tienen incidencia en la vida los sujetos que van así reconfigurando su identidad. Para los no nativos, suele ser complejo hacer frente a los cambios. Veamos ejemplos. Los miembros de toda sociedad estable- cen relaciones particulares con el uso social del tiempo en lo ati- nente a su percepción y estructuración. Hall (1984) introdujo el término de cronemia para nombrar el concepto. La mayor o menor duración de un saludo o despedida, una sobremesa, un abrazo o estrechamiento de mano forman parte de la comunica- ción no-verbal y difieren según los contextos. ¿Cómo percibe un argentino la súbita partida de un alemán en el instante mismo 17. (…) s’approprier une autre langue, c’est d’abord accepter de se confronter aux autres, à divers autres, et de se transformer à leur contact. 30estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras que finaliza una reunión? Puede llamarle la atención y considerar descortés la acción dado que los demás miembros comparten lar- gamente un momento de sociabilidad. Éste comprende despedi- das que se repiten, interrumpen y postergan varias veces alargan- do la partida. A su vez, el alemán se pregunta una y otra vez qué hacen sus colegas si ha terminado la reunión. A esta misma per- sona le llama poderosamente la atención que al fijar la invitación a una cena se diga, por ejemplo, “tipo 21 horas” (familiar), “a eso de las 21 horas”, “alrededor de las 21”, entorno a las 21”. Los tér- minos en bastardilla indican imprecisión lo que resulta incom- patible con las prácticas alemanas que fijan una hora exacta de llegada y de partida. Es de señalar además que la tolerancia de retraso para una cita suele ser de un minuto a cinco en muchos países europeos. Notemos que en Argentina, en una audiencia de un juzgado hay una tolerancia de media hora. Para una asamblea (consorcio, agrupación política) se fija un primer horario de cita- ción y, media hora más tarde, un segundo para el comienzo. Las boletas de pago de luz, agua o teléfono poseen dos vencimientos. Para entender las prácticas descritas observemos las concep- ciones del tiempo en las culturas citadas. La alemana posee una tendencia monocrónica que supone una visión lineal del tiempo acompañada del tratamiento ordenado de los temas, el respeto a la planificación, la puntualidad y los plazos. También se da gran valor a los resultados individuales obtenidos en el trabajo. Para los argentinos, en cambio, el uso social del tiempo es policróni- co. Éste se podría simbolizar con una metáfora de una serie de líneas paralelas que indican la posibilidad de realizar varios pro- cesos sincrónicamente en un espacio polivalente. Se tiene la per- 31estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras cepción de un tiempo elástico: siempre hay plazos adicionales y los retrasos son frecuentes y generalizados. Como lo inesperado marca el día, se realizan constantes ajustes en los planes y progra- mas. Las adaptaciones o modificaciones se consideran normales y necesarias. Se valoran las relaciones que se tejen en los grupos más allá del éxito puntual logrado individualmente. Una teori- zación de lo expuesto la ofrece el Marco Europeo. “Comprender las relaciones (similitudes y diferencias distintivas) entre el mun- do ‘de donde uno viene’ y el ‘mundo de la comunidad meta” es el origen de una toma de conciencia intercultural” (Marco europeo, 2001: 82-83). Este posicionamiento lleva a “pensar el encuentro con el Otro no como resultado de un conocimiento sino de un re-conocimiento, es decir, de una relación intersubjetiva” (Abda- llah-Precteille, 1996: 37). Va de suyo que la realización de un tal reconocimiento tie- ne repercusión en la construcción identitaria de quien lo lleva a cabo. El sujeto debe tomar distancia, visualizar al Otro sin dejar- se llevar por estereotipos y juicios a priori. La actividad efectua- da redundará ciertamente en un enriquecimiento personal. Para aquellos que ante el idioma ajeno temen un aflojamiento de los lazos con la lengua-cultura madre y una erosión de su identi- dad el pensamiento de Porcher constituye una fuente de sere- nidad.Nos dice: “La capacidad intercultural fundamental es la de la descentración, de la orientación positiva hacia la alteridad, de la capacidad de ponerse en el lugar de los demás y de razonar como ellos (…), operación que uno llevará a cabo sin abando- nar las propias referencias culturales, los propios valores, las pro- pias opciones” (Porcher, 1995: 60). Veremos a continuación las 32estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras impresiones de autores que describen contrastes culturales entre sociedades. Nancy Huston, escritora canadiense anglófona está radicada en París desde los años setenta. El título de una de sus obras, Nord perdu (1999), revela claramente las sensaciones de quien se expatría. En Argentina decimos perder el norte. La aguja de la brújula indica la buena dirección. Si la perdemos, estamos desorientados o confundidos como destaca reiteradamente la es- critora, en la obra. Las reflexiones de Huston atañen tanto aspec- tos lingüísticos como culturales, pero aquí solo nos referiremos a los últimos. Huston (1999: 31) nos dice: En definitiva18, uno solo llega a conocer realmente sus propios rasgos culturales cuando chocan con los de la cultura que nos rodea. (…) En el teatro del exilio, uno puede “denunciarse” como extranjero por su apariencia física, la forma de moverse, comer, vestir, pensar y reir. Poco a poco hacemos ajustes, empezamos a censurar gestos y actitudes inapropiadas... (Las comillas están en el original) Varios aspectos son de notar. El contraste entre lo propio y lo ajeno hace resaltar manifestaciones de nuestra cultura de las que 18. Au fond, on n’apprend vraiment à connaître ses propres traits culturels qu’à partir du moment où ils jurent avec ceux de la culture environnante. (…) Dans le théâtre de l’exil, on peut ‘se dénoncer’ comme étranger par son apparence physique, sa façon de bouger, de manger, de s’habilles, de réfléchir et de rire. Petit à petit, on s’ajuste, on commence à censurer les gestes et les attitudes inappropriées… 33estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras no somos conscientes muchas veces. Esta toma de conciencia es un aporte a nuestra construcción identitaria. Las diferencias se exteriorizan en campos variados: postura corporal, gestos, senti- mientos que unos ocultan y otros exteriorizan, pensamientos, etc. La búsqueda de acuerdos constituye una prueba de acercamiento y respeto por el Otro. Analizaremos ahora un ejemplo de la no- vela Splendeur et Tremblements (Estupor y Temblores) de Amélie Nothomb (1999), llevada al cine por Alain Corneau, en 2003. La escritora belga de lengua francesa es miembro de la Real Acade- mia de le lengua y literatura francesas de Bélgica. Su padre era diplomático lo que la llevó a vivir en numerosos países ( Japón, China, Laos, Birmania). En 1990, es contratada en Tokio para trabajar en una gran empresa japonesa. Posteriormente, relata sus infortunios en este lugar en la novela de autoficción que citamos. En la poderosa firma Yumimoto descubre el rigor implacable de la autoridad corporativa, al mismo tiempo que los códigos de conducta que rigen la vida social en el país del Sol Naciente y que resultan incomprensibles para el profano. Veamos el contex- to. Se le ha confiado a Amélie, la protagonista, la función llamada “ôchakumi” que consiste en servir el té u otro refrigerio. Un día le informan que el vicepresidente recibe una importante delega- ción de una firma amiga y que habrá un servicio para 20 perso- nas. Nos cuenta (1999: 18-19): Entré19 en la oficina del señor Omochi con mi gran bandeja y es- 19. J’entrai chez monsieur Omochi vec mon grand plateau et je fus plus que parfaite : je servis chaque tasse avec humilité appuyée, psalmodiant les plus 34estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras tuve más que perfecta: serví cada taza con enfática humildad, re- pitiendo las mejores expresiones de cortesía, bajando la mirada e inclinándome. Si hubiera un premio “ôchakumi”, debería haber- me sido otorgado. Lejos de recibir los elogios esperados según la percepción fe- nomenológica que Amélie posee de su tarea, cuando la delega- ción se retira, la joven es requerida con voz atronadora por un su- perior jerárquico que la llena de reproches (op. y loc. cit.). Jefe: —Ha disgustado20 profundamente a la delegación de la fir- ma amiga. ¡Sirvió café con expresiones que sugerían que hablaba un japonés perfecto! (…) El señor Omochi está muy enojado con usted. Creó un ambiente horrible en la reunión de esta mañana: ¿cómo podrían nuestros socios sentirse seguros con una Blanca (sic) que entendía su idioma? A partir de ahora, ya no hablará ja- ponés. (…) Le ordeno que no entienda más japonés. Amélie: —¿Perdón? raffinées des formules d’usage, baissant les yeux et m’inclinant. S’il existait un ordre du mérite de l’ôchakumi, il eût dû m’être décerné. 20. -Vous avez profondément indisposé la délégation de la firme amie. Vous avez servi le café avec des formules qui suggéraient que vous parliez le japonais à la perfection ! (…) M. Omochi est très fâché contre vous. Vous avez créé une ambiance exécrable dans la réunion de ce matin : comment nos partenaires auraient-ils pu se sentir en confiance avec une Blanche qui comprenait leur langue ? À partir de maintenant, vous ne parlez plus japonais. (…) Je vous donne l’ordre de ne plus comprendre le japonais. 35estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras Jefe: —Dejó de saber japonés. ¿Está claro? Amélie: —Pero, ¡es por el conocimiento de la lengua que Yumi- moto me contrató! Jefe: —Me da lo mismo. Le doy la orden de no comprender más japonés. Amélie: —Es imposible. No se puede obedecer este tipo de orden. Jefe: —Siempre hay una manera de obedecer. Es algo que los cerebros occidentales deberían comprender. Analicemos en detalle la situación. Los interlocutores man- tienen posiciones discursivas que reflejan una prevalencia de aspectos propios de sus respectivas culturas. Al mismo tiem- po, aquéllas omiten considerar los requerimientos de la cultura del otro. No cabe duda de que el desarrollo fáctico del episodio “ôchakumi” evidencia puntos de vista opuestos. El jefe narra un fracaso total mientras que Amélie evalúa su desempeño como “más que perfecto”. La joven hace suyas varias reglas clave de los intercambios en Japón: mostrar respeto y humildad. Baja lo ojos y se inclina para indicar modestia. Desconoce, sin embargo, que un encuentro de alto nivel de una empresa japonesa exige la mesura verbal y la discreción de subalternos. Por su parte, el jefe Omochi, desde la posición alta que le depara su cargo, no expre- sa jamás comprensión por las acciones de la joven modeladas por su cultura de origen. Una red semántica se teje alrededor de las imposiciones de Omochi cristalizadas en los términos que se rei- teran “ordenar” y “dar la orden” así como con su contraparte “obe- decer”. Vale la pena detenerse en los verbos comprender y enten- der usados en forma negativa en una orden. Amélie ha vivido en 36estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras Japón, conoce muy bien este idioma que forma parte de su acer- bo cultural. La palabra comprender que viene del latín “compre- hendere” significa captar o atrapar algo por la inteligencia. “Le ordeno que no entienda más japonés” es una orden ilógica, de imposible cumplimiento pues el idioma japonés vive en Amélie. Solo con tapones en los oídos habría “una manera de obedecer” como dice Omochi. Los códigos japoneses pueden contener sig- nos de gran violencia. 7. Conclusión En el presente trabajo nos referimos a la construcción identi- taria de quienes incorporan un idioma extranjero. Partiendo de estudios recientes del concepto de identidad, mostramos que ésta comprende todo lo que se va sumando a nuestro patrimo- nio intelectual y sociocultural. Como dijimos, la identidad es dinámica y cambiante. Aprender una LE es un proceso com- plejodurante el cual los individuos tejen lazos idiosincrásicos con el nuevo idioma, lazos determinados por sus deseos, nece- sidades, experiencia, representaciones o expectativas. Al exami- nar el comportamiento de quienes afrontan el encuentro de la LM y la LE, analizamos aspectos atinentes a lo identitario, lo lingüístico y lo cultural. En los ejemplos de autores políglotas se observaron reacciones y comportamientos diversos. En los casos analizados, el nuevo idioma es responsable de una gran movilización emocional. Así, algunos escritores extrañan las re- sonancias cargadas de recuerdos natales como las que siente Prieur en “raining”, otros hablan de palabras únicas e intradu- cibles de una lengua como las que cita Makine. En otros casos, 37estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras los protagonistas relatan el abandono transitorio de referencias de la LM para abrir caminos a la LE, acción que cuenta Este- ban, por ejemplo. Kristeva va más lejos y habla de matricidio. Beckett, en cambio, encuentra en la lengua ajena la libertad de decir lo prohibido de su lengua primera y Ocampo se siente “aclimatada” en la lengua de adopción. Para Cioran “cambiar de lengua es cambiar de vida” y Nothomb relata grandes desave- nencias culturales vividas en Japón. El abanico de situaciones presentadas en los ejemplos del tex- to es amplio. Ofrece, en grados distintos, casos de adhesión mo- rigerada a la lengua extranjera, resistencia a la misma o adopción gozosa. Se observa que los protagonistas, en general, establecen contrastes entre las lenguas realzando diferencias lingüísticas y culturales que comentan minuciosamente. Creemos que las ex- periencias vividas tuvieron repercusión en la construcción iden- titaria de los sujetos al menos si se concibe la identidad como el haber que se acumula durante la vida, lo que Serres (2009) deno- mina las “pertenencias” que se van sumando. La cristalización de los cambios y el enriquecimiento identitario se vuelve visible, por ejemplo, en la creación literaria de los escritores mencionados. La lengua de adopción se convirtió para ellos en “una segunda morada”, metáfora de Ben Jelloun (2004: 3). Desde allí, es posi- ble pensar que muchos autores generaron la ruptura de estereo- tipos y el desplazamiento de certezas tanto como el alejamiento de la ilusión de uniformidad. Un estimulante recorrido que invita la reflexión y, por qué no, a la imitación. Referencias bibliográficas 38estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras Abdallah-Pretceille, M. 1996. “Compétence culturelle, compétence inter- culturelle”, Le Français dans le Monde. Recherches et Applications, janvier, pp. 28-38. Anzieu, D. 1992. Beckett et le psychanalyste. París: Mentha. Ausoni, A. 2018. Mémoires d’outre langue. L’écriture translingue de soi. Ginebra: Slaktine Érudition. Beausoleil, N 1996. “Parler de « soi » et des « autres » femmes minoritaires: problèmes rattachés aux catégories d’identité dans la recherche fémi- niste”. En: Adam, E. 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Por un lado, especialistas de didáctica y psicología unidos a quienes tienen carácter decisor en áreas políticas y curriculares proveen los grandes lineamientos de los conjuntos metodológicos en fun- ción de las políticas vigentes y las teorías a las que adhieren. Por otro, los autores de los métodos actúan como mediadores entre la investigación y la aplicación, produciendo objetos destinados a satisfacer las expectativas de los usuarios tanto profesores como aprendientes. Preparan entonces las herramientas con las que los profesores están familiarizados: los libros de texto y los variados complementos o herramientas periféricas (en versión papel o di- gital) que los acompañan. Nos referimos a los videos, CDs audio, pósters, fichas, cuadernos de ejercicios y evaluación, entre otros. 43estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras En nuestro trabajo nos referiremos únicamente al libro de texto (LT) que Chopin define como “toda obra impresa no periódica concebida con la intención, más o menos explícita o manifiesta según las épocas, de ser utilizada para la enseñanza” (1993: 9). Es de señalar asimismo que hemos optado por la denominación li- bro de texto que compite con la designación manual (de “manua- lis”, relacionado con la mano) también de uso frecuente. Hace unos 400 años, Comenius, en la Didáctica Magna, obra considerada como el primer gran intento de sistematizar la pe- dagogía, su autor insistía en la necesidad de utilizar un libro para enseñar. Para él, esto significaba “un libro que combinase la lec- tura adecuada a la edad con imágenes y ejercicios” (Comenius, 1635 [1986: 185]). A pesar de los profundos cambios que desde ese entonces se han producido en el campo de la educación, es interesante volver a las consideraciones del pedagogo checo, que quería sustituir algunas de las lecciones “habladas o contadas” de su época por el uso de un libro, con el objetivo de lograr una mayor sistematización y homogeneidad en la enseñanza. El mo- mento actual está marcado por sujetos aprendientes con una cre- ciente identidad digital y el uso sostenido de Internet en la vida educativa. ¿Qué lugar tiene el LT en la enseñanza de lenguas ex- tranjeras (LE) hoy? Este artículo1 propone una reflexión teórica sobre esta herramienta de trabajo de la que señalaremos su com- plejidad, falencias y virtudes. El balance realizado permitiría ma- tizar el adjetivo enunciado en el título y extraer criterios para la posible elección de un LT en la clase de idiomas. 1. Una versión acotada y complementaria del tema se ofrece en Klett (2012) 44estela klett enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras 2. El libro de texto: algunas características Chopin, especialista francés dedicado a la investigación sobre li- bros de texto, destaca el estatus complejo de lo mismos que lle- va a algunos docentes a denostarlos y, a otros, a venerarlos a un punto tal que Regueira y Cilia (2019: 85) titulan un artículo re- ciente diciendo: ¿Libros de texto o textos sagrados? El poder de los libros de texto en la enseñanza del inglés. Situado en “el cruce de la cultura, la pedagogía la edición y la sociedad” (Stray, 1993: 76), creemos que parte de la complejidad de esta herramienta técnica, cultural y comercial proviene de los propósitos que se le atribu- yen y las expectativas depositadas. Choppin (2005) describe cua- tro funciones esenciales. Posee una función referencial, también llamada curricular o programática dado que concuerda con las prescripciones curriculares vigentes y constituye el soporte pri- vilegiado de los contenidos educativos, técnicas y competencias que en un ámbito social determinado se estima necesario trans- mitir (Negrín, 2009:191). Otra de ellas es la función instrumental. El manual o libro de texto presenta técnicas de aprendizaje, ejer- cicios y actividades que, según los contextos y las épocas, propi- cian la memorización de conocimientos, favorecen la adquisición de competencias disciplinares o transversales, la incorporación de “savoir-faire” o “know how” así como de métodos de análisis y resolución de problemas. Se agrega también una función ideológi- ca y cultural que resulta la más antigua. Dice Choppin (2005: 32): Desde el siglo XIX, con la constitución de los estados-naciones y el desarrollo, en ese proceso, de los principales sistemas educa- tivos, el manual se afirma como uno de los instrumentos esencia- 45estela