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CEU ANDALUCÍA | 1
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
DERECHO MERCANTIL
FELIPE GARCÍA DE PESQUERA GAGO
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
Fundación San Pablo Andalucía CEU
Glorieta de Ángel Herrera Oria s/n
41930 Bormujos (Sevilla)
www.ceuandalucia.es
Primera edición: Octubre 2022
Edita: Fundación San Pablo Andalucía CEU
ISBN: 978-84-935920-7-3
Autor: Felipe García de Pesquera Gago
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
Índice de abreviaturas 9
Introducción 11
Tema 1. Derecho Mercantil: concepto y fuentes 13
1. Introducción 13
2. La Mercantilidad 15
3. Fuentes del Derecho Mercantil 17
4. Derecho Mercantil internacional 19
Tema 2. La empresa y el empresario 21
1. La empresa 21
2. Negocios jurídicos sobre la empresa 22
3. La compraventa de empresa 22
4. Otros negocios sobre la empresa 24
a. El arrendamiento de empresa 24
b. Garantías reales sobre la empresa 24
5. Empresa y empresario 25
6. Responsabilidad del empresario 27
7. Auxiliares del empresario 29
Tema 3. La Contabilidad de los empresarios 31
1. Introducción 31
2. Contabilidad formal 31
3. Contabilidad material 32
4. Consolidación contable 33
5. Derechos sobre la contabilidad ajena 34
6. La contabilidad de los empresarios 34
a. El balance de situación 35
b. Cuenta de resultados 36
Tema 4. El Registro Mercantil 38
1. Concepto y principios 38
2. Inscripción de empresarios individuales 39
3. Inscripción de sociedades 39
4. Otras funciones del Registro Mercantil 40
Tema 5. Los derechos de la propiedad industrial 44
1. Patente 44
a. Derechos y obligaciones 45
b. La licencia de patente 46
c. Extinción 47
2. Modelo de utilidad 47
3. Diseño industrial 48
4. La marca 49
5. Nombre comercial 53
6. Defensa de la libre competencia 53
7. Represión de la competencia desleal 56
Tema 6. Teoría general sociedades 57
1. El contrato de sociedad 57
2. Sociedades irregulares y sociedades de hecho 60
a. Características de la sociedad irregular 61
b. Características de la sociedad de hecho 63
c. Régimen Jurídico 64
3. Agrupación de Interés Económico 64
4. La exclusión y separación de socios 66
a. Separación del socio 67
b. Derechos y obligaciones del socio separado 69
c. Exclusión de socios 71
Tema 7. Formas jurídicas: el empresario individual y las sociedades civiles 73
1. El empresario individual 73
a. Régimen jurídico 73
b. Características 73
c. Administración 74
d. Responsabilidad 75
e. Limitaciones para el ejercicio de la actividad empresarial 75
f. Capital 76
g. Inscripción en Registro Mercantil 76
2. Emprendedor de responsabilidad limitada 76
3. Sociedades civiles 77
a. Régimen jurídico 77
b. Administración 78
c. Responsabilidad 78
d. Causas de extinción 79
4. Comunidad de bienes 79
a. Régimen jurídico 79
b. Requisitos 80
c. Administración 80
d. Responsabilidad 81
Tema 8. Formas jurídicas: las sociedades mercantiles 82
a. Clases de Sociedades de capital 85
1. Sociedad colectiva 85
a. Régimen jurídico 85
b. Requisitos 86
c. Administración 87
d. Responsabilidad 87
2. Sociedad comanditaria simple 87
a. Régimen jurídico 87
b. Requisitos 88
c. Administración 88
d. Responsabilidad 88
3. Sociedad comanditaria por acciones 89
a. Régimen jurídico 89
b. Requisitos 89
c. Administración 90
d. Responsabilidad 90
4. Sociedad anónima 90
a. Régimen jurídico 90
b. Requisitos 92
c. Administración 93
d. Responsabilidad 95
e. Causas de disolución 95
5. Sociedad de responsabilidad limitada 95
a. Régimen jurídico 95
b. Requisitos 96
c. Administración 98
d. Responsabilidad 99
e. Causas de extinción 99
6. Sociedad limitada nueva empresa 99
a. Régimen jurídico 99
7. Sociedad limitada de formación sucesiva 101
a. Régimen jurídico 101
Tema 9. Formas jurídicas: la economía social 103
1. Sociedades laborales 103
a. Régimen jurídico 103
b. Requisitos 103
2. Cooperativas 104
a. Régimen jurídico 104
b. Administración 111
c. Responsabilidad 113
d. Causas de disolución 113
Tema 10. La constitución de la sociedad de capital 115
1. Normas comunes a la constitución 115
2. Capital social 117
a. Transmisión participaciones sociales 120
b. Transmisión de las acciones de la sociedad anónima 122
3. Obligaciones de los Fundadores 124
4. La nulidad de la Sociedad de capital 124
Tema 11. Los órganos sociales 128
1. La Junta General 128
a. Clases de Junta 129
b. Convocatoria Junta General 131
c. Acuerdos adoptados en Junta General 133
d. Acta Junta General 135
e. Impugnación de acuerdos 137
2. El administrador 138
a. Carácter, estructura y competencia 138
b. Capacidad 139
c. Nombramiento 139
d. Duración 140
e. Revocación 140
f. Retribución 140
g. Responsabilidad 141
3. El Consejo de Administración 143
Tema 12. Modificaciones estatutarias 144
1. La modificación de los Estatutos Sociales 144
a. Régimen general 145
b. Supuestos especiales 146
2. El aumento de capital 148
3. La reducción de capital 152
Tema 13. Modificaciones estructurales 155
1. Transformación 155
a. Regulación y concepto 155
b. Acuerdo de la transformación 155
c. Efectos 156
2. Fusión 159
a. Proyecto de fusión 160
b. Elaboración del balance 164
3. Escisión 164
a. Clases de escisión 165
b. Proyecto de escisión 167
c. Acuerdo de escisión 170
4. Cesión global de activo y pasivo 172
5. Traslado al extranjero del domicilio social 180
Tema 14. Disolución y liquidación 182
1. Disolución de sociedades de capital 182
2. Liquidación de sociedades de capital 187
a. Liquidación de las sociedades anónimas 187
b. Liquidación de las sociedades de responsabilidad limitada 191
Bibliografía 196
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
ÍNDICE DE ABREVIATURAS
• AEIE, Agrupeción Europea de Interés Económico
• AIE, Agrupación de Interés Económico
• BOPI, Boletín Oficial de la Propiedad Industrial
• BORME, Boletín Oficial del Registro Mercantil
• CC, Código Civil
• CCo, Código de Comercio
• CNMC, Comisión Nacional del Mercado y la Competencia
• LCD, Ley de Competencia Desleal
• LDC, Ley de Defensa de la Competencia
• LDI, Ley de Protección Jurídica del Diseño Industrial
• LM, Ley de Marcas
• LME, Ley de Modificaciones Estructurales
• LP, Ley de Patentes
• LSC, Ley de Sociedades de Capital
• LSCA, Ley de Sociedades Cooperativas Andaluzas
• OEPM, Oficina Española de Patentes y Marcas
• RM, Registro Mercantil
• RRM, Reglamento del Registro Mercantil
• SA, Sociedad Anónima
• SAU, Sociedad Anónima Unipersonal
• SL, Sociedad Limitada
• SLU, Sociedad Limitada Unipersonal
• SRL, Sociedad de Responsabilidad Limitada
• STS, sentencia del Tribunal Supremo
• TFUE, Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
INTRODUCCIÓN
Querido lector:
Este libro surge de la necesidad detectada entre mis alumnos de con-
tar con una documentación que soporte teóricamente las explicacio-
nes de clase.
No se trata de un manual, sino de apuntes que sean útiles a los alum-
nos que estudian el tercer curso del Grado de Derecho. Aclaración 
muy importante. La base de este documento son por un lado, las pre-
sentaciones en powerpoint que expongo a los alumnos en clase y, por 
otro lado, mis explicaciones en el aula. En algunos epígrafes que he 
considerado importantes, he ampliado esta base utilizando la biblio-
grafía referenciada.
Espero que sea de utilidad.
Sevilla, julio de 2020
Felipe García de Pesquera Gago
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
TEMA 1. DERECHO MERCANTIL: 
CONCEPTO Y FUENTES
1. Introducción
El Derecho es el conjunto de normas que regulan las relaciones 
entre las personas siempre que aquéllas cumplan una serie de 
características. Éstas son básicamente las siguientes:
• Imperatividad, que significa que es de obligatorio cumpli-
miento.
• Coercibilidad, que suponela posibilidad de sanción en caso 
de incumplimiento de esa regla.
• Estatalidad, por tanto, que la elabora la Administración del 
Estado.
• Generales, pues están pensadas para la generalidad de la so-
ciedad y no para un ciudadano en concreto.
• y abstractas, muy parecido al anterior porque no estamos 
pensando en nada concreto, estamos intentando regular su-
puestos de hecho pero desde un punto de vista no concreto y 
determinado. Generales significa que no se piensa en perso-
nas concretas; abstracto se refiere a situaciones y hechos no 
concretos.
El Derecho se clasifica en dos grandes grupos. Por un lado, tene-
mos el Derecho Público que es el conjunto de normas que rigen 
las relaciones entre el Estado o ente público y un particular o 
bien entre 2 entes públicos; y por otro lado, el Derecho Privado 
que es aquel que se produce entre particulares, sujetos que no 
están vinculados mutuamente sino que son iguales entre sí.
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Centrándonos ya en el Derecho Mercantil, como parte del De-
recho Privado, su origen lo encontramos en la Baja Edad Media 
cuando las personas abandonan las zonas rurales y se despla-
zan a lo que se van a llamar los burgos (de ahí viene la palabra 
burgués), abandonan estas zonas rurales, la agricultura y la ga-
nadería, y deciden dedicarse a unas nuevas actividades como el 
comercio. Esto no es nuevo, ya existía desde la Antigüedad, pero 
es ahora cuando esos comerciantes, esas personas que se dedi-
can al comercio en las ciudades, como consecuencia de su pro-
pia actividad, generan unas formas, unos usos, unas costumbres 
entre ellos que les ayuda a resolver conflictos estableciéndose 
unas pautas de comportamiento. Estas reglas se aplican entre 
ellos, los comerciantes. Los comerciantes, también denominados 
mercaderes. Esto explica su origen consuetudinario, de costum-
bre, y corporativo, los comerciantes y mercaderes, que va a dar 
lugar a lo que se denominó el ius mercatorum como antecedente 
de lo que hoy conocemos como Mercantil. Por consiguiente, el 
Derecho Mercantil se inicia alrededor del siglo XIV y el objeto se 
determinaba en base al criterio subjetivo.
Los tiempos van avanzando y en la Edad Moderna lo que llama la 
atención desde el punto de vista de la organización y estructura 
políticas es básicamente la expansión de lo que hemos denomi-
nado Estado. El Estado pretende regular y controlar cualquier 
actividad comercial y para ello elabora una serie de ordenanzas, 
fenómeno llamado mercantilismo. Mientras que en la Edad Con-
temporánea, el ciudadano aspira a conseguir un mayor ámbito 
de libertad y eso supone que se realicen otras actividades no co-
merciales con lo cual, como consecuencia de la vis expansiva del 
Derecho Mercantil, se va a empezar a considerar no solamente la 
actividad comercial sino otras actividades como objeto del Dere-
cho Mercantil.
Llegamos ya a finales del siglo XVIII y principios del XIX con la 
figura de Napoleón. En esa época lo más importante para el De-
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
recho francés es lo que se ha denominado la codificación, com-
pendiar en un solo libro todas las normas relacionadas con un 
ámbito en concreto, en este caso el Mercantil. El Mercantil es un 
Derecho especial que utiliza el criterio objetivo para determinar 
su aplicabilidad. Es decir, los actos de comercio como objeto de 
la mercantilidad, de manera que el legislador considera un acto 
de naturaleza mercantil independientemente de quien lo realiza. 
Este modelo de codificación se extenderá por toda Europa a lo 
largo del siglo XIX.
2. La Mercantilidad
Al igual que el Derecho Civil se considera el Derecho Privado 
común, el Derecho Mercantil se califica como Derecho Privado 
especial, de manera que su contenido varía en función de los 
acontecimientos económicos y sociales objeto de su regulación.
Los criterios para determinar la mercantilidad, es decir, el ob-
jeto del Derecho Mercantil, han ido evolucionando a través de 
los tiempos. En primer lugar, como hemos visto en el apartado 
anterior, se aplicaba el criterio subjetivo, se determina la mercan-
tilidad por el sujeto, por quién realizaba la actividad, los comer-
ciantes, los mercaderes. Posteriormente, se aplicaba a los actos 
de comercio, que sería el criterio objetivo como consecuencia de 
la codificación napoleónica. En concreto, nuestro Código de Co-
mercio vigente desde 1885 opta por el criterio objetivo como se 
afirma en el artículo 2, independientemente de la condición de 
comerciante de quien ejecute ese acto, pero podemos comprobar 
a lo largo del articulado del propio Código de Comercio como la 
presencia del comerciante basta para que un acto sea mercantil. 
Tenemos ejemplos en los artículos 239, 244, 303, 311… lo que 
contradice lo afirmado en el artículo 2. Luego, nuestro Código de 
Comercio combina ambos criterios, el objetivo y el subjetivo.
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Más adelante en el tiempo llegamos al criterio denominado trá-
fico empresarial. Es decir, aquellos actos reiterativos que consti-
tuyen el objeto de la empresa, la actividad propia del empresario, 
de manera que se considera el Derecho Mercantil como el De-
recho Privado de los empresarios y del tráfico empresarial. Han 
ayudado muchísimo en la configuración de este criterio del tráfi-
co empresarial tanto la doctrina como la jurisprudencia.
Recientemente nos encontramos con el mercado como criterio 
clave a la hora de determinar la mercantilidad del objeto de los 
actos, de la actividad. El mercado como lugar donde confluyen 
oferta y demanda y en el que actúan diversos operadores, sean 
profesionales o no como pueden ser los consumidores. Por tanto, 
estamos viendo como a lo largo de los siglos se ha ido ampliando 
el concepto de lo mercantil.
El Código de Comercio habla de comerciante, algo absolutamen-
te desfasado y tanto la doctrina como la jurisprudencia incluyen 
también al industrial. Pero los tiempos han ido evolucionando de 
tal forma que realmente no podemos hablar exclusivamente ni 
de comerciante ni industrial sino de empresario. Hoy día se in-
cluyen en este concepto de la mercantilidad tanto emprendedo-
res como operadores del mercado, de profesionales cuyos bienes 
o servicios se destinen al mercado y también de personas jurídi-
cas que ejerzan la actividad económica.
En resumidas cuentas, para la doctrina y la jurisprudencia el 
Derecho Mercantil es el Derecho que regula las relaciones que 
se desarrollan en el mercado entre sus diversos operadores sean 
profesionales o no y así se refleja en un anteproyecto de Código 
de Comercio que fue aprobado el 30 de mayo de 2014.
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3. Fuentes del Derecho Mercantil
Como ya sabemos las fuentes del Derecho son
• La ley, que es una norma de origen estatal impuesta y decreta-
da por la organización política constituida en forma de Esta-
do.
• La costumbre, es una conducta a la que la gente, la sociedad le 
da valor de ley. Es una pauta de comportamiento.
• Los principios generales del derecho que tienen un carácter 
informador de todo el ordenamiento jurídico y lo comple-
menta.
Estas son las fuentes directas pero también existen fuentes indi-
rectas, entre las que destaca la jurisprudencia, es decir, la inter-
pretación que del Derecho vigente dan los tribunales.
Las fuentes concretas del Derecho Mercantil serían, por este or-
den, las siguientes:
• la ley Mercantil. La ley Mercantil más importante en España es 
el Código de Comercio de 1885. En su momento nació viejo ya 
que el legislador se pasó casi todo el siglo XIX dándole vueltas 
a su redacción. Pero estando en el siglo XXI es evidente que es 
todavía más viejo y hay partes que directamente no se aplican 
(por ejemplo, todo aquello relacionado con bancos, ferroca-
rriles, Obras Públicas…) y como acabo de mencionar en el 
apartado anterior, existe un anteproyecto de 2014.Existen numerosas leyes mercantiles especiales que son aque-
llas leyes que modifican o derogan el Código de Comercio o 
que tratan aspectos que éste no regulaba. Hay reglamentos 
que desarrollan leyes mercantiles especiales o el propio Códi-
go de Comercio.
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Conforme al artículo 149.1 apartado 6 de la Constitución 
española la competencia exclusiva en la regulación mercantil 
es del Estado, por el principio de unidad de mercado. Aunque 
la realidad es que esta exclusividad es continuamente rota 
por un lado, por las Comunidades Autónomas que promul-
gan normas de ordenación pública de la economía; y por otro 
lado, por los tratados internacionales (ONU y la Unión Euro-
pea).
• La costumbre mercantil, los usos del comercio. Hablamos 
de prácticas o comportamientos reiterados y uniformes rea-
lizados por los operadores del tráfico mercantil que no sean 
contrarios ni a la moral ni al orden público. Refleja el origen 
consuetudinario del Derecho Mercantil como hemos visto en 
el primer apartado de este tema y la verdad es que no es muy 
importante debido a la sobreproducción de normas escritas 
en el ámbito nacional Ahora bien, la costumbre, como fuente, 
es muy importante en el ámbito internacional, donde existen 
una serie de reglas, de usos asumido por los empresarios y 
no establecido por ningún Estado, aunque los respeta y son 
invocables directamente en los tribunales, como pueden ser 
los Incoterms o las reglas que regulan el crédito documentario. 
Recordemos que quien alega una costumbre, la ha de probar.
• Y, por último, es de aplicación supletoria el Derecho Civil 
como Derecho común que es.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
4. Derecho Mercantil internacional
Ningún país, ninguna persona se encuentra sola y aislada. Y el 
mundo vive una época de globalización. Eso también se refleja 
en el ámbito jurídico. En el Derecho Mercantil internacional po-
demos destacar una serie de notas características.
En primer lugar, la inseguridad y la incertidumbre. Muchas veces 
no se sabe qué normas, qué leyes, qué artículos hay que apli-
car en las operaciones internacionales como consecuencia de 
la diversidad de Estados y, por tanto, de normas. La cultura de 
cada país conforma ordenamientos jurídicos dispares y, en cierto 
modo, se pueden agrupar por bloques jurídicos (anglosajón, con-
tinental, musulmán…).
En segundo lugar, como consecuencia de esta globalización que 
hemos mencionado arriba, existe una tendencia a la uniformi-
dad. Esto conlleva por un lado, la unificación de las normas de 
conflicto que aplicamos para determinar la aplicabilidad de una 
determinada legislación o jurisdicción cuando las partes perte-
necen a distintos bloques, ordenamientos o culturas. Para desa-
rrollar esta labor hay una institución específica que es la Confe-
rencia de La Haya1. Y, por otro lado, también podemos hablar de 
una nueva Lex mercatoria, creada por el sector empresarial no 
estatal, como pueden ser los ya mencionados Incoterms, que son 
reglas y no leyes.
En tercer lugar, los tratados y convenios internacionales que se 
firman en el ámbito del Derecho Mercantil destacando básica-
mente UNIDROIT2 y UNCITRAL3.
En cuarto lugar, también como consecuencia de la tan mencio-
1. Más información en https://www.hcch.net/es/about.
2. Más información en https://www.unidroit.org/.
3. Más información en https://uncitral.un.org/es.
https://www.hcch.net/es/about
https://www.unidroit.org/
https://uncitral.un.org/es
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nada globalización, se van creando por los propios Estados áreas 
supranacionales en las que se están integrando distintos Estados. 
Un ejemplo clarísimo de ello es la Unión Europea.
Termino este apartado hablando precisamente de la Unión Euro-
pea aunque sea de manera breve. En sus inicios, se crea la CECA, 
Comunidad Europea del Carbón y Acero, en la que los países 
fundadores ponían en común estas dos materias, el carbón y el 
acero, esenciales en la producción de armamento. La intención 
era precisamente que si todos sabían lo que producían los de-
más, ningún país en su sano juicio fomentaría una guerra en sue-
lo europeo. Con el tiempo se creó el Mercado Común, en el que 
se eliminaron los aranceles a los productos importados de los 
países que conformaban su área y desde 1992 con el acuerdo de 
Maastricht, se crea un mercado único interior en el que hay liber-
tad de movimientos. A lo largo de estas últimas décadas se ha ido 
produciendo una armonización de los diversos ordenamientos 
nacionales mediante normas de aplicación directa, como pueden 
ser los tratados y los reglamentos europeos, e indirectas como es 
la directiva. La consecuencia de todo este proceso de armoniza-
ción de los diferentes Derechos nacionales es que el Derecho de 
la Unión Europea tiene una influencia muy clara en el Derecho 
español en materias como pueden ser las sociedades mercanti-
les, los contratos de seguros, la contratación electrónica, el dere-
cho de marcas, del Mercado de Valores, la competencia desleal…
En conclusión, el Derecho Mercantil se puede definir como la 
parte del Derecho Privado que comprende el conjunto de nor-
mas jurídicas relativas a los empresarios y a los actos que surgen 
en el ejercicio de su actividad económica. La ley Mercantil más 
importante es el Código de Comercio vigente en España desde 
1885 y este Código se completa y modifica con leyes especiales 
como pueden ser el reglamento del Registro Mercantil, la Ley 
Concursal, la ley sobre transporte o sobre la propiedad industrial, 
la ley de sociedades de capital o la ley cambiaria y del cheque, 
legislaciones que iremos viendo a lo largo de este curso y el si-
guiente.
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TEMA 2. LA EMPRESA Y EL EMPRE-
SARIO
1. La empresa
La empresa es el eje vertebrador del Derecho Mercantil ya que 
conviene recordar que cuando hablamos de la mercantilidad en 
el tema anterior concluíamos que el acto de comercio, el criterio 
objetivo, es un concepto hoy bastante superado.
La empresa es presupuesto definitorio del empresario que es 
quien ejercita una actividad de empresa y, al mismo tiempo, es el 
elemento delimitador del conjunto de relaciones, actos, bienes, y 
funciones objeto del Derecho Mercantil. Otro aspecto a destacar 
es considerar la empresa como elemento normativo, ya que está 
plasmado en la Constitución española la libertad de empresa 
como uno de los principios fundamentales de la organización 
económica del Estado (artículos 38 y 128.2). La libertad de em-
presa se constituye en un modelo jurídico constitucional de or-
ganización económico productiva y eficiente. Ahora bien, no hay 
una definición jurídica de empresa aunque nos sirve como refe-
rente el concepto económico funcional, de forma que la empresa 
es una unidad productiva sustentada entre soportes: el empre-
sario como elemento organizador, el establecimiento como ele-
mento organizado y la propia organización llamada empresa. Lo 
producido se destina al mercado.
Realmente la empresa es una realidad económica que trascien-
de al ámbito mercantil ya que al tratarse de una organización de 
personas, capìtal y demás recursos, sus interrelaciones son ob-
jeto de las más variadas disciplinas como el Derecho Laboral o 
el Fiscal y en los últimos años se ha ido configurando un nuevo 
régimen jurídico, el Derecho de empresa.
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Para el Mercantil, lo relevante es que quien desarrolla la empresa, 
el titular que explota la actividad económica es el empresario (el 
comerciante de nuestro Código); que el empresario organiza la 
actividad mediante todo tipo de contratos y relaciones jurídicas; 
y que la propia actividad y los elementos que se organizan son 
objeto de negocios jurídicos. Todo ello es objeto de regulación en 
el Derecho Mercantil.
2. Negocios jurídicos sobre laempresa
La empresa, como unidad productiva, puede ser objeto de nego-
cios jurídicos: compra venta, arrendamiento, usufructo, grava-
men, etc.
Los problemas conceptuales se ponen de manifiesto en estos ne-
gocios, básicamente en dos aspectos: qué es lo que se transmite y 
el régimen jurídico de cada elemento transmisorio.
Es llamativo destacar que los contratos realizados sobre empre-
sas suelen ser atípicos ya que no encuentran regulación especí-
fica en la normativa mercantil; en estos contratos prima la auto-
nomía de la voluntad y se aplican de manera primordial normas 
civiles y no tanto las mercantiles.
La empresa está basada en los principios de continuidad y de 
administración y mantenimiento.
3. La compraventa de empresa
La compraventa es el negocio más utilizado, pero no está regula-
do, de ahí su atipicidad. Excepción a esta atipicidad es la compra-
venta de empresas en el ámbito concursal ya que la Ley Concur-
sal dedica expresamente varios artículos a este tipo de contrato 
(arts. 100.2, 146 bis, 148.1 y 149).
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Hay compraventa de empresa cuando lo que se transmite es un 
conjunto organizado de elementos en funcionamiento, básica-
mente capital y trabajo. Una precisión, lo que se transmite no es 
tanto la propiedad como la titularidad de los elementos y relacio-
nes fácticas y jurídicas que componen la empresa.
El contrato es mercantil por tratarse la empresa de un elemento 
claro del Derecho Mercantil.
Distinguimos venta directa, en la que se vende propiamente la 
empresa, de la venta indirecta, en la que se venden las acciones 
o las participaciones sociales de la sociedad mercantil que sigue 
siendo la propietaria.
En la venta directa, la forma del contrato dependerá de la natu-
raleza de cada objeto vendido. Aunque no hay un requisito de 
formalidad (art. 51 Código de Comercio), algunos elementos 
pueden requerir una determinada formalidad (por ejemplo, la 
compraventa de inmuebles).
En la venta indirecta pueden requerirse también formalidades 
(por ejemplo, en el caso de la venta de participaciones sociales).
En el caso de la compraventa de sociedades se puede elegir entre 
transmitir cuotas sociales o activos. La decisión suele ser de tipo 
fiscal.
Son frecuentes las conversaciones previas a la compraventa en 
sí, que implican documentos como la carta de intenciones, un 
compromiso de confidencialidad o comprobación de informa-
ción (due diligence). También son frecuentes en las transmisiones 
indirectas las cláusulas de pasivos ocultos, que protegen al com-
prador de posibles deudas no tenidas en cuenta a la firma del 
contrato (es importante analizar la sentencia del Tribunal Supre-
mo de 21 de diciembre de 2009).
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4. Otros negocios sobre la empresa
a. El arrendamiento de empresa
El arrendamiento de empresa es un contrato atípico, por tanto 
no regulado, por el que el titular de una empresa cede su explota-
ción a un tercero por precio y tiempo determinados. Se distingue 
del arrendamiento del local de negocio en que en éste solamente 
se alquila el inmueble y no toda la empresa y no le es aplicable 
los derechos de traspaso y prórroga forzosa que pudieran corres-
ponderles a estos. Es decir, el negocio es del arrendador mientras 
que en el arrendamiento del local de negocio el negocio es del 
arrendatario.
Las obligaciones del arrendador consisten básicamente en la en-
trega de la cosa arrendada, poniendo a su disposición el conjunto 
organizado de elementos que la integran; mantener y reparar la 
cosa arrendada; y garantizar al arrendatario el goce pacífico de la 
cosa (por ejemplo, en no hacerle la competencia, no dificultar la 
captación de la clientela). En cambio, las obligaciones del arren-
datario consisten en el pago de la renta o precio pactado; la con-
servación de la cosa y devolución de la misma en el mismo esta-
do. El arrendatario debe explotar la empresa y realizar las obras 
de conservación y mejora necesarias para su mantenimiento. 
Frecuentemente, esto puede plantear una serie de problemas en 
caso de crisis económica, o qué hacer cuando estamos hablando 
de cosas fungibles en los que habrá que devolver el equivalente. 
En muchos casos también se obliga a no competir en tiempo y 
espacio geográfico una vez terminado el contrato.
b. Garantías reales sobre la empresa
No existe un derecho real de garantía sobre la empresa dada la 
complejidad del concepto. El empresario podrá ofrecer en garan-
tía algún elemento concreto pero no la empresa en su conjunto.
CEU ANDALUCÍA | 25
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
Existe la hipoteca sobre establecimiento mercantil que compren-
de el derecho de uso del local y sus instalaciones, maquinaria y 
derechos de la propiedad industrial e intelectual, pudiendo ex-
tenderse a las mercaderías y materias primas. Hay que recalcar 
que han quedado limitados los efectos de la hipoteca por la des-
aparición de la prórroga forzosa de los arrendamientos de locales 
de negocio.
Cuando el empresario es persona jurídica es habitual el derecho 
real, concretamente la prenda, de acciones o participaciones 
sociales.
5. Empresa y empresario
Lo primero y fundamental es diferenciar ambos conceptos desde 
el punto de vista jurídico mercantil.
El empresario es la persona física o jurídica que profesional-
mente y en nombre propio ejercita una empresa económica. Es 
el sujeto que realiza la actividad. En cambio, la empresa es un 
especial modo de organizar los elementos precisos para la pro-
ducción de bienes o servicios destinados al mercado. Empresa es 
sinónimo de actividad.
Es muy importante diferenciar claramente estos conceptos por-
que por el hecho de calificar a una persona como empresario se 
derivan una serie de consecuencias jurídicas. Las más importan-
tes son las siguientes:
• Se le aplica un Estatuto jurídico específico, la normativa Mer-
cantil, el Derecho Mercantil.
• Los empresarios tienen que inscribirse obligatoriamente en el 
Registro Mercantil, con una excepción que veremos más ade-
lante.
CEU ANDALUCÍA | 26
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Cardenal Spínola CEU
• Debe llevar una contabilidad ordenada conforme al Plan Ge-
neral contable.
• En los casos de insolvencia, cuando no es posible hacer frente 
a la totalidad de las deudas en su vencimiento, el empresario 
está sometido a unos procedimientos concursales específicos 
regulados en la Ley Concursal.
• La intervención del empresario como parte califica ciertos 
contratos como mercantiles.
En cambio, los caracteres de la actividad empresarial serían:
• Estamos hablando de una actividad de orden económico, no 
es una actividad artística o intelectual (es lo que dice el Código 
de Comercio que recordemos es del siglo XIX y está superado 
por la realidad doctrinal y jurisprudencial).
• Una actividad organizada y planificada mediante contratos 
que vinculan los distintos elementos esenciales a la propia 
empresa (empleados, recursos financieros, maquinaria, mobi-
liario…).
• Una actividad profesional y continua que permite realizar un 
propósito de lucro permanente, que la actividad empresarial 
se constituya en el medio de vida de la persona que realiza esa 
actividad y que esta actividad se manifieste al exterior.
El fin perseguido es la producción de bienes o servicios o el cam-
bio de los mismos en el mercado, esto es, para terceros y no el 
goce o consumo directo por el productor o su familia, con lo cual 
se descarta de la mercantilidad el autoconsumo. Sabemos por la 
realidad que nos rodea, que esta finalidad es realmente un medio 
para la consecución de otro fin cual es la obtención de una ga-
nancia indeterminada, el ánimo de lucro. Pero el ánimo de lucro 
no debe considerarse como requisito esencial del empresario 
CEU ANDALUCÍA | 27
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
puesto que descartaríamos al empresario público cuya finalidad 
es satisfacer una demanda social independientemente de su ren-
tabilidadpuramente económica.
El empresario, actúe o no personalmente, es quien responde 
frente a tercero y quien adquiere para sí los beneficios que la em-
presa produzca. No hay derechos y obligaciones de la empresa 
sino obligaciones y derechos del empresario.
6. Responsabilidad del empresario
El empresario realiza una actividad calificada de empresa que 
conlleva la realización de una serie de contratos, de diversos 
actos y actuaciones que a veces cumple y a veces incumple, pero 
que en caso de producir algún daño a terceros es el empresario el 
que tiene que responder.
Las características básicas de la responsabilidad del empresario 
son:
• El empresario responde, como todo deudor, con todos sus 
bienes presentes y futuros. La deuda empresarial es impres-
criptible, el empresario quedará exonerado cuando pague la 
totalidad de la deuda y mientras exista deuda pendiente de 
pago, el acreedor podrá iniciar cuantas acciones legales estén 
en su mano para cobrar dichas deudas, lo que incluye ejecutar 
embargos de inmuebles propiedad del deudor. Esto es lo que 
se denomina la responsabilidad patrimonial o ilimitada del 
artículo 1911 del Código Civil. Esta responsabilidad ilimitada 
sirve tanto para el empresario individual como para el em-
presario que sea persona jurídica y ya, más adelante, en cada 
una de las formas jurídicas nos plantearemos qué pasa con la 
responsabilidad de los socios de una sociedad o qué pasaría si 
el empresario individual está casado.
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Cardenal Spínola CEU
• La responsabilidad no es solamente por los efectos o daños 
causados por los contratos que firme el empresario, la res-
ponsabilidad contractual, sino que incluso va a responder 
por actos perjudiciales a terceros que no tienen como base el 
incumplimiento de obligaciones contractuales. Es la denomi-
nada responsabilidad extracontractual como pueden ser los 
casos de la competencia ilícita o desleal (art. 1902 del Código 
Civil). Esta responsabilidad extracontractual puede ser de 2 
tipos: objetivo y subjetivo. En la responsabilidad objetiva, el 
empresario va a responder de esos daños si se acredita el nexo 
causal, es decir, la relación causa-efecto (típica del mundo 
anglosajón). En cambio, en la responsabilidad subjetiva el 
empresario responderá de los daños siempre y cuando, ade-
más de acreditarse ese nexo causal, se acredita una actuación 
culposa o negligente. Cierto es que la responsabilidad extra-
contractual subjetiva es la que prevalece en nuestro entorno 
pero cada vez surgen más reformas legales por las cuales hay 
actividades en las cuales la responsabilidad es objetiva, por 
ejemplo en aquellas actividades que supongan un riesgo para 
los demás (la energía nuclear, la navegación aérea o en la pro-
tección de los consumidores).
• Y, por último, el empresario no sólo va a responder de los 
daños que se deriven de sus actos propios sino también de los 
daños causados por sus dependientes en el ejercicio de sus 
funciones dentro del marco de sus competencias y atribucio-
nes (artículo 1903 CC).
Hay numerosos criterios de clasificación de los empresarios dife-
renciándose según la dimensión de la empresa (empresarios que 
son titulares de grandes, medianas o pequeñas empresas); hay 
empresarios privados y públicos; pero el que vamos a utilizar a lo 
largo de este curso y para mí el principal criterio de clasificación 
de los empresarios es el que distingue entre empresarios que son 
personas físicas, el empresario individual, o personas jurídicas, el 
empresario social o sociedad.
CEU ANDALUCÍA | 29
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
7. Auxiliares del empresario
El empresario rara vez trabaja o actúa solo. Dada la complejidad 
del tráfico económico y las posibilidades derivadas de la globali-
zación y facilidades de entablar relaciones comerciales con cual-
quier parte del mundo, es muy habitual que el empresario bus-
que personas que le ayuden, que colaboren en el desarrollo de su 
actividad económica.
Entre los auxiliares del empresario vamos a distinguir los colabo-
radores dependientes de los colaboradores independientes.
Empecemos por los colaboradores dependientes regulados en 
los artículos 282 a 293 del Código de Comercio. Recordemos que 
nuestro Código es del siglo XIX y la terminología que se utiliza es 
bastante antigua y ha caído en desuso.
El primer colaborador dependiente sería el denominado factor. 
En nuestro mundo de hoy día sería algo equivalente al director 
general o gerente. Se trata del apoderado general que tiene una 
representación muy amplia y está autorizado para administrar, 
dirigir y contratar en el ámbito de la actividad de la empresa. Ac-
túa por cuenta del empresario al que está vinculado y estos pode-
res se inscriben en el Registro Mercantil.
Hay un caso muy llamativo que es el factor notorio, figura de 
construcción jurisprudencial y para eso es importante analizar la 
sentencia del Tribunal Supremo de 20 de abril de 2011 y centrar-
se en el fundamento jurídico número 11.
Además del factor está el dependiente, el apoderado singular, 
algo equivalente a lo que hoy día sería el jefe de sección o direc-
tor de personal, de ventas. Es el colaborador constante que des-
empeña algunas gestiones propias de la empresa. Sus facultades 
están restringidas a lo expresamente determinado en el encargo 
del empresario ya que actúe por cuenta de éste y no es necesaria 
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Cardenal Spínola CEU
su inscripción, la inscripción de sus poderes, en el Registro Mer-
cantil.
Y, por último, el mancebo que es un apoderado singular con 
escasas y limitadas facultades. Está autorizado para realizar una 
determinada y concreta gestión, generalmente relacionadas con 
la venta y cobro de lo vendido. Se vincula con el empresario me-
diante un contrato de trabajo, generalmente de tipo laboral.
Y, por el otro lado, nos encontramos con los colaboradores in-
dependientes que están vinculados al empresario por contratos 
mercantiles como pueden ser el de agente o el de mediador, y 
que veremos en el curso siguiente.
CEU ANDALUCÍA | 31
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
TEMA 3. LA CONTABILIDAD DE LOS 
EMPRESARIOS
1. Introducción
Una de las consecuencias jurídicas de ser empresario es la obli-
gación de llevar una contabilidad ordenada y adecuada a la acti-
vidad de su empresa (art. 25 CCo). Los objetivos de toda contabi-
lidad son los siguientes:
• Hacer un seguimiento cronológico de las operaciones realiza-
das.
• Elaboración periódica de balances e inventarios.
• y representar la imagen fiel del patrimonio, de la situación 
financiera y de los resultados de la empresa (art. 34.2 CCo).
La contabilidad contiene información importante para el em-
presario, para sus accionistas, acreedores, trabajadores, para 
la Administración y los competidores. Las reglas contables son 
europeas. La ley 16/2007, de 4 de abril, adopta el Derecho Mer-
cantil contable europeo (Reglamentos europeos 1606/2002 y 
1126/2008).
Vamos a analizar los dos aspectos más importantes que presenta 
la Contabilidad: el formal y el material.
2. Contabilidad formal
Desde este punto de vista es importante destacar que el empre-
sario debe llevar necesariamente una serie de libros que son libro 
de inventario; las cuentas anuales que se componen de memoria, 
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Centro de Estudios Universitarios
Cardenal Spínola CEU
balance y cuenta de pérdidas y ganancias; y el diario (artss 34 y 
35 CCo).
Además la sociedad llevará un libro de actas de la Junta y, en su 
caso, del Consejo y un libro registro de acciones nominativas o de 
socios en el caso de la sociedad limitada.
Las anotaciones que se realicen en estos libros tienen que estar 
hechas con claridad y por orden cronológico (art. 29 del Código 
de Comercio).
Los libros quedarán legalizados en el Registro Mercantil y desde 
el año 2013 se puede realizar este trámite por vía telemática (art. 
8 ley 14/2013). Los libros contables se conservan6 años desde el 
último asiento realizado.
3. Contabilidad material
La contabilidad se tendrá que elaborar conforme a una serie de 
principios que vamos a enumerar:
• La contabilidad reflejará la imagen fiel del patrimonio, de la 
situación financiera y del resultado de la empresa (art. 34 Có-
digo de Comercio).
• Principio de empresa en funcionamiento o de continuidad 
(art. 38a): las valoraciones de activo y pasivo se hacen con 
la empresa en funcionamiento, de manera continuada, y no 
como si fuera a liquidarse cada año.
• Principio de uniformidad: los criterios de valoración se man-
tendrán año año (art. 38b).
• Principio de prudencia: la evaluación de activos y pasivos se 
hará según la estimación más conservadora. Se reconoce que 
este criterio puede ser subjetivo.
CEU ANDALUCÍA | 33
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
• Principio del devengo: las operaciones se anotan cuando nace 
el derecho o la obligación, no cuando se cobran o pagan.
• Principio de no compensación: no se pueden equilibrar sal-
dos de partidas contrapuestas ni simplificadas anotando el 
neto, sino anotadas en su integridad.
• Criterio del valor: el valor de los bienes y servicios y del pasivo 
se anotará por el importe de la contraprestación.
• Criterio de reconocimiento contable: cuando una determi-
nada operación pueda ser realizada con grado de fiabilidad 
puede ser anotada.
• Criterio de moneda funcional: el euro es la moneda en vigor 
en la zona euro a la que pertenecemos. En caso contrario, con-
versión a euros.
• Principio de importancia relativa: criterio de flexibilidad a la 
hora de seguir todos los principios y criterios.
• Criterio de valor razonable: en vigor desde el 1 de enero de 
2016 aunque aún está pendiente de desarrollo.
• Principio de fidelidad o imagen fiel: realmente es el criterio 
para resolver los conflictos entre principios y criterios.
• Principio de claridad: redacción clara de las cuentas anuales.
4. Consolidación contable
La situación cada vez más frecuente de sociedades con empresas 
filiales, grupo de sociedades, hace que se haga necesario junto a 
la presentación de las cuentas de cada sociedad la del grupo de 
sociedades en su conjunto. Se considera que hay grupo cuando 
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Cardenal Spínola CEU
existe control de la dominante sobre las filiales (art. 42.1 Código 
de Comercio). Ese control se produce cuando se tienen los de-
rechos de voto o la facultad de nombrar al órgano de adminis-
tración. La sociedad dominante presentará las cuentas consoli-
dadas y las de la sociedad y cada una de las filiales, sus propias 
cuentas.
5. Derechos sobre la contabilidad ajena
La contabilidad es secreta (art. 32 Código de Comercio), salvo lo 
dispuesto en las leyes sobre su publicidad. Las cuentas pueden 
ser sometidas a verificación en virtud de ley o de resolución judi-
cial. Las cuentas se verifican mediante auditorías de acuerdo con 
la ley 22/2015, de 20 de julio, de auditoría de cuentas y su regla-
mento de desarrollo Real Decreto 877/2015, de 2 de octubre. La 
contabilidad se considera y se valora como importante medio de 
prueba.
6. La contabilidad de los empresarios
Decíamos al principio que la contabilidad ha de reflejar fielmen-
te el patrimonio empresarial. Pues empecemos definiendo que el 
patrimonio empresarial es aquel conjunto de bienes, derechos y 
obligaciones que pertenecen a la organización y que conforman 
su balance.
Los bienes serán aquellos elementos de naturaleza tangible que 
forman parte de la organización. Por ejemplo, maquinaria, equi-
pos informáticos, vehículos, etc. Forman parte del activo.
Los derechos consisten en aquellos cobros pendientes de la em-
presa sobre terceras personas como, por ejemplo, facturas pen-
dientes de cobro de los clientes. Forman parte del activo.
CEU ANDALUCÍA | 35
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
Las obligaciones son deudas frente a terceros. Por ejemplo, un 
préstamo de un banco o una factura de un proveedor. Confor-
man el pasivo de la empresa.
a. El balance de situación
Está conformado por el activo y el pasivo.
El activo está compuesto por el conjunto de bienes y derechos 
propiedad de la empresa. Se estructura en dos grandes masas: el 
activo no corriente o inmovilizado y el activo corriente.
El activo no corriente comprende los bienes destinados a servir a 
la empresa de forma duradera durante más de un año. Constitu-
yen las inversiones permanentes de la empresa. Estos elementos 
no están destinados a la venta. Se distingue:
• inmovilizado intangible: bienes de naturaleza intangible que 
permanecen en la empresa durante más de un año. Ejemplos 
aplicaciones informáticas y patentes.
• inmovilizado material: bienes de naturaleza tangible que 
permanecen en la empresa durante más de un año. Ejemplos 
maquinaria, mobiliario y construcciones.
• inmovilizado financiero: participaciones a más de un año en 
otras empresas. Ejemplos acciones, obligaciones y fianzas.
El activo corriente, los elementos que lo integran permanecen 
en la empresa durante menos de un año. Dentro de este activo se 
distingue:
• Existencias, las mercaderías, materias primas, productos ter-
minados. En definitiva, aquellos bienes destinados a la ven-
ta bien directamente o bien a través de una transformación 
previa.
CEU ANDALUCÍA | 36
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Cardenal Spínola CEU
• Deudores, derechos de cobro a favor de la empresa. Ejemplos 
clientes, préstamos concedidos a empleados.
• Inversiones financieras temporales, las participaciones en 
otras empresas con carácter temporal.
• Efectivo y otros activos líquidos equivalentes, son medios 
líquidos de los que dispone una empresa bien en caja bien en 
cuentas bancarias, tanto en moneda nacional como extranje-
ra. Ejemplos bancos y cajas.
El patrimonio neto o neto patrimonial viene determinado por la 
diferencia entre el activo menos el pasivo. Incluye las aportacio-
nes realizadas por los socios o propietarios que no tengan la con-
sideración de pasivos, los resultados acumulados, los ajustes por 
cambio de valoración en activos financieros y las subvenciones.
El pasivo se divide en pasivo no corriente o acreedores a largo 
plazo, que incluye los préstamos y créditos obtenidos por la em-
presa y con vencimiento superior a un año; y el pasivo corriente 
o acreedores a corto plazo, esto es, las obligaciones pendientes 
de pago y con vencimiento a corto plazo, es decir, menos del año, 
como pueden ser proveedores, deudas con Hacienda y la Seguri-
dad Social, préstamos bancarios a menos de un año.
b. Cuenta de resultados
En este libro se reflejan los movimientos reales durante el ejerci-
cio completo. Por un lado, se van a indicar en el debe los gastos 
realizados; y por otro lado, en el haber, los ingresos recibidos de 
manera que al final del ejercicio, a su cierre, si hay más ingresos 
que gastos, tendremos beneficios y si hay más gastos que ingre-
sos, tendremos pérdidas.
Los ingresos son los incrementos en el patrimonio neto de la 
empresa durante el ejercicio, siempre que no tengan su origen 
CEU ANDALUCÍA | 37
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
en aportaciones, monetarias o no, de los socios o propietarios. 
Son la contraprestación monetaria que obtiene la empresa por 
la venta o prestación de un servicio. En cambio, los gastos supo-
nen un decremento en el patrimonio neto de la empresa durante 
el ejercicio, siempre que no tengan su origen en distribuciones, 
monetarias o no, a los socios o propietarios de la sociedad. Cons-
tituyen la contraprestación que debe satisfacer la empresa por la 
adquisición de un bien o la recepción de un servicio. Los ingresos 
y gastos del ejercicio se imputarán a la cuenta de pérdidas y ga-
nancias y formarán parte del resultado, excepto cuando proceda 
su imputación directa al patrimonio neto, en cuyo caso se pre-
sentarán en el estado que muestren los cambios en el patrimonio 
neto.
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TEMA 4. ELREGISTRO MERCANTIL
1. Concepto y principios
El Registro Mercantil es una institución pública, creada para que 
consten en ella las anotaciones más básicas de la actividad de los 
empresarios. Protege a terceros de manera que sus inscripciones 
gozan de presunción de veracidad. Territorialmente se divide por 
provincias y al frente se coloca un registrador por oposición. Exis-
te un Registro Mercantil Central entre cuyas funciones principa-
les se encuentra la concesión o denegación de denominación de 
las sociedades.
El Registro Mercantil es público y cualquier persona tiene acce-
so a sus anotaciones mediante las notas y las certificaciones que 
emite el registrador, la publicidad formal, y lo que se inscribe y 
publica se considera como real y puede ser oponible frente a ter-
ceros, la publicidad material.
La publicidad material supone que lo inscrito es eficaz y presen-
ta un doble aspecto: por un lado, puede ser positiva al proteger 
a quien consta como inscrito; por otro lado, negativo en el caso 
contrario, es decir, no protege a quien debiendo inscribir no lo 
hace.
Los principios del registro son los siguientes:
• titulación pública, la inscripción se practica en virtud de do-
cumento público y, por tanto, no se admiten documentos 
privados.
• Legalidad, el registrador realiza un control de legalidad sobre 
los actos a inscribir denominado calificación.
• Legitimación, presunción de exactitud y validez para el conte-
nido del registro.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
• Fe pública, se protegen los derechos de terceros de buena fe.
• Prioridad, tiene preferencia el documento inscrito o anotado 
primeramente en el Registro en consonancia con el artículo 10 
del Reglamento del Registro Mercantil.
• y tracto sucesivo, no se pueden inscribir actos o contratos sin 
que previamente esté inscrito el sujeto concernido, de confor-
midad con el artículo 11 del Reglamento del Registro Mercan-
til.
2. Inscripción de empresarios individuales
La inscripción de empresarios individuales tiene carácter potes-
tativo y no afecta a la legalización de libros.
La ley 14/2013, de emprendedores, la hace necesaria para el 
empresario individual de responsabilidad limitada de forma 
que para la inscripción es necesaria una solicitud firmada por el 
empresario y ha de constar su identidad, nombre comercial, ró-
tulo de establecimiento, domicilio y sucursales, objeto y fecha de 
comienzo de las operaciones, identidad del cónyuge y régimen 
matrimonial.
El emprendedor de responsabilidad limitada también se encar-
gará de anotar en el Registro de la Propiedad, como anotación 
marginal, en la hoja de inscripción de la vivienda habitual que no 
afecta al negocio.
3. Inscripción de sociedades
La inscripción de sociedades y entidades mercantiles es obli-
gatoria y se inscribirá su constitución, tanto la escritura propia-
mente dicha como los estatutos, las modificaciones estatutarias, 
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la transformación, fusión, escisión así como los ceses y nombra-
mientos de los administradores.
Las controversias sobre las inscripciones o sus negaciones serán 
resueltas por la Dirección General de los Registros y del Notaria-
do.
Un contrato de sociedad sin inscribir es válido pero no se bene-
ficia de la responsabilidad limitada y se regirá por las reglas de la 
sociedad colectiva o de la sociedad civil (artículo 39.1 de la ley de 
sociedades de capital).
4. Otras funciones del Registro Mercantil
La legalización de libros, el depósito de cuentas anuales y pu-
blicidad de las cuentas y la designación de auditores y expertos 
independientes.
La legalización de los libros de comercio se realizará en las ofi-
cinas del Registro Mercantil del domicilio del empresario. Estos 
dependerán de la forma jurídica adoptada. En el caso concreto 
del empresario individual dependerá del régimen fiscal al que 
esté sometido.
Los libros que habrán de legalizarse serán los siguientes:
• Libro Diario, Libro de Inventarios y Cuentas Anuales, Libro de 
registro de ventas e ingresos para las personas físicas en esti-
mación directa.
• En el supuesto de empresario individual sujeto al régimen de 
estimación objetiva (módulos), debe conservar, numeradas 
por orden cronológico y agrupadas por trimestres, las facturas 
emitidas y las facturas o justificantes recibidos.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
• De acuerdo con el Reglamento del Impuesto sobre el Valor 
Añadido, las empresas que sean sujetos pasivos del IVA, ha-
brán de llevar los siguientes libros:
1. Libro registro de facturas emitidas: donde han de ir ano-
tándose todas las facturas emitidas, registrará día a día 
todas las operaciones relativas a la actividad de la empre-
sa, ordenadas cronológicamente y con el debido soporte 
documental facturas, nóminas, recibos, extractos banca-
rios...).
2. Libro registro de facturas recibidas: donde han de ir ano-
tándose todas las facturas recibidas, registrará día a día 
todas las operaciones relativas a la actividad de la empre-
sa ordenadas cronológicamente y con el debido soporte 
documental (facturas, nóminas, recibos, extractos banca-
rios...).
3. Libro registro de bienes de inversión: deberán registrarse 
día a día todos inmovilizados adquiridos por el empresa-
rio individual.
Estos Libros habrán de conservarse durante 6 años. 
En el caso de sociedades mercantiles, los libros obligatorios serán 
los siguientes:
• Libro Diario. En él se habrá de registrar cronológicamente 
todas las operaciones efectuadas por la empresa.
• Libro de Inventarios y Cuentas Anuales. Debe reflejarse tri-
mestralmente el balance y, al terminar cada ejercicio, el in-
ventario, el balance de cierre y la cuenta de resultados.
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• Libro de Actas. En él se harán constar todos los acuerdos to-
mados por las juntas generales y especiales y los demás órga-
nos colegiados de la sociedad.
• Libro de registro de acciones nominativas para sociedades 
anónimas o Libro registro de socios para sociedades de res-
ponsabilidad limitada, en el que se harán constar la titulari-
dad de las participaciones sociales y sucesivas transmisiones, 
así como la constitución de derechos reales y otros graváme-
nes sobre las mismas.
A estos libros hay que añadirles los siguientes como obligatorios 
según la legislación fiscal. En primer lugar, conforme al Regla-
mento del Impuesto de Sociedades
• Registro Mayor.
• Registro de ventas e ingresos.
• Registro de cobros y pagos (tesorería).
• Registro de Gastos.
Y de acuerdo con el Reglamento del Impuesto sobre el Valor Aña-
dido, las empresas que sean sujetos pasivos del IVA, habrán de 
llevar los siguientes libros:
• Libro registro de facturas emitidas: donde han de ir anotán-
dose todas las facturas emitidas, registrará día a día todas las 
operaciones relativas a la actividad de la empresa, ordenadas 
cronológicamente y con el debido soporte documental factu-
ras, nóminas, recibos, extractos bancarios...).
• Libro registro de facturas recibidas: donde han de ir anotán-
dose todas las facturas recibidas, registrará día a día todas las 
operaciones relativas a la actividad de la empresa ordenadas 
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
cronológicamente y con el debido soporte documental (factu-
ras, nóminas, recibos, extractos bancarios...).
• Libro registro de bienes de inversión: deberán registrarse día a 
día todos inmovilizados adquiridos por el empresario indivi-
dual.
Al igual que el empresario individual, estos Libros habrán de 
conservarse durante 6 años.
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TEMA 5. LOS DERECHOS DE LA 
PROPIEDAD INDUSTRIAL
1. Patente
La patente está regulada por la ley 24/2015, de 24 de julio, de 
Patentes (LP), y se puede definir como el derecho de propiedad 
especial que el titular registral de una invención ostenta sobre la 
innovaciónregistrada, lo que supone la explotación exclusiva du-
rante un periodo de tiempo. Por tanto, el objeto de una patente 
es una invención que, además, ha de cumplir los requisitos tanto 
positivos como negativos establecidos en los artículos 4 a 9 de la 
ley de patentes.
Los requisitos positivos son:
• novedad de la invención, que no se encuentre comprendi-
da en el “estado de la técnica” conforme al artículo 6.1 LP, es 
decir, la innovación no ha sido accesible al público antes de la 
solicitud de la patente (art. 6.2 LP);
• que sea consecuencia de una actividad inventiva, que sea el 
resultado de una conducta investigadora expresa o implícita 
llevado a cabo por el inventor. Este criterio subjetivo se mati-
za por la presunción iuris tantum del artículo 8 que incluye el 
criterio del experto en la materia;
• y que tal invención tenga una aplicación industrial o agrícola, 
de forma que el producto o el procedimiento sea susceptible 
de ser fabricado o utilizado en cualquier tipo de industria (ar-
tículo 9 LP).
En cambio, los requisitos negativos serían: para su inscripción 
como patente las innovaciones no pueden ser invenciones o apli-
CEU ANDALUCÍA | 45
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
caciones patentables como pueden ser los descubrimientos, las 
teorías científicas, los métodos matemáticos…como se dispone 
en los artículos 44 y 6 LP; y que las invenciones no sean contra-
rias al orden público y buenas costumbres. También se prohíben 
como patentables, entre otras, las variedades vegetales y razas de 
animales (art. 5 LP).
El procedimiento de concesión se inicia con una solicitud ante 
la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) que contiene 5 
documentos: la instancia, una descripción del invento, reivindi-
caciones en las que el solicitante delimita el objeto que se paten-
ta, dibujos y un resumen de la invención (art. 22 LP) y se presenta 
una solicitud por invento. Se elabora un informe tecnológico de 
la patente por el solicitante en un plazo máximo de 15 meses des-
de su admisión. Este informe es el documento base sobre el que 
se hace el examen previo de los requisitos de patentabilidad.
a. Derechos y obligaciones
Los derechos que se otorgan junto con esta concesión los agru-
pamos en un derecho moral y derechos patrimoniales.
El derecho moral a ser reconocido públicamente como inven-
tor. Mientras que los derechos patrimoniales son muy amplios y 
comprenden, por un lado, el llamado ius prohibendi (arts. 59-60 
LP) por el que se prohíbe a terceros realizar una serie de actua-
ciones como son la fabricación o utilización de la patente, la ofer-
ta del producto patentado, la comercialización del producto, el 
uso del objeto de la patente, la importación o posesión de bienes 
objeto de la patente, la circulación del know-how y por otro lado, 
la facultad de proteger las innovaciones que desarrollan o per-
feccionan la patente, el derecho al beneficio de pobreza, que se 
aplica a aquellos inversores sin recursos y que pueden aplazar 3 
años el pago de las tasas a la OEPM y la defensa de la patente me-
diante el ejercicio de acciones judiciales y podrá reclamar indem-
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nización de daños y perjuicios según los artículos 70 y siguientes 
de la LP.
En cambio, las obligaciones son la explotación de la patente 
antes de que transcurran 4 años desde la fecha de solicitud de la 
patente o 3 años desde la publicación de la concesión en el Bole-
tín Oficial de la Propiedad Industrial (art. 90 LP); pagar las anua-
lidades; y soportar el secreto de patente si así se declara, cuestión 
que se encuentra regulada en los artículos 111 a 115 LP.
Sobre las patentes se pueden realizar una serie de operaciones. 
En principio, no se puede ni ceder ni transmitir a terceros, salvo 
pacto en contrario (art. 83.3 LP); una patente puede ser objeto de 
copropiedad, es decir, la pertenencia proindiviso a varias perso-
nas (art. 80 LP); y, por último, el usufructo (art. 82 LP).
b. La licencia de patente
La patente es indivisible y se pueden realizar contratos, como 
los mencionados en el anterior párrafo, sobre las patentes pero 
siempre de forma escrita y en documento público. La inscripción 
de la patente en la OEPM supone eficacia erga omnes.
La licencia de patentes es el contrato por el que el licenciante 
autoriza al licenciatario el ejercicio de todas o parte de las facul-
tades derivadas de la patente durante el período de tiempo esta-
blecido a cambio de una remuneración.
Las obligaciones de las partes son, por un lado, el licenciatario ha 
de pagar el canon establecido, explotar la patente y custodiar el 
know-how4 relativo a la invención patentada y, por otro lado, el 
licenciante transmitirá el know-how y será responsable conforme 
a los artículos 85 y 86 de la LP.
4. Literalmente saber cómo, describe el conocimiento práctico obtenido por la 
experiencia, una manera de hacer las cosas.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
Existen 3 clases de licencia: la licencia contractual o voluntaria, 
en la que hay libertad de pacto entre las partes sin intervención 
de autoridades (art. 82 LP); la licencia de pleno derecho, por el 
cual se puede ofrecer públicamente a cualquier persona (art. 87 
LP); y la licencia obligatoria, es otorgada por la OEPM cuando el 
titular no ha cumplido con la obligación de explotar la patente 
(arts. 91 y ss LP).
c. Extinción
La patente es temporal, 20 años improrrogables (art. 58 LP).
La patente se puede extinguir por:
• Nulidad, inexistencia absoluta de patente a pesar de aparien-
cia en contrario (art. 104 LP). Las causas pueden ser materia-
les o formales (art. 102 LP).
• Caducidad por causas como, por ejemplo, la falta de pago de 
la anualidad (art. 103 LP).
• Renuncia por un acto voluntario y deliberado de no continuar 
con la propiedad del invento patentado (art. 105 LP).
2. Modelo de utilidad
Regulado en los artículos 137 y ss LP. Se tratan de invenciones 
industrialmente aplicables que suponen dar a un objeto, ya co-
nocido, una configuración, estructura o constitución de la que 
resulte alguna ventaja prácticamente apreciable para su uso o fa-
bricación. El referente legal para su determinación es el concepto 
“estado de la técnica”, ya visto en patentes.
El procedimiento de concesión tiene carácter de oposición en 
doble escalón (arts. 144 y 145 LP):
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En primer lugar, la OEPM examina los requisitos de forma y la 
viabilidad de los méritos de la innovación presentada.
En segundo lugar, tras la publicación en el BOPI de la solicitud, se 
abre procedimiento de oposición de terceros durante dos meses 
y transcurrido ese plazo la OEPM resuelve.
 El titular de un modelo de utilidad tiene los mismos derechos 
que el de una patente pero la concesión es de 10 años improrro-
gables (art. 148 LP). Son ejemplos de modelo de utilidad un me-
chero que integra linterna, un cortacésped o aspiradora que llega 
a más rincones, etc.
3. Diseño industrial
Regulado en la ley 20/2003, de 7 de julio, de protección jurídica 
del diseño industrial (LDI). Dicha ley garantiza la protección y 
monopolio de la explotación a los creadores de las formas exter-
nas de los productos, con independencia de que tales formas se 
deban al formato del producto o a los materiales con los que se 
elabora e independientemente de que la forma sea decorativa o 
funcional (arts. 1.2a y 11 LDI).
Se registra como diseño industrial la forma externa de los pro-
ductos y que sirve para diferenciar, por ejemplo, sillas, relojes, 
zapatos o automóviles elaborados por un fabricante de los pro-
ducidos por sus competidores.
El registro de los diseños es voluntario y hay una sección de regis-
tro de diseños en la OEPM.
La solicitud debe cumplir dos requisitos: novedad y carácter 
singular, entendido como una apariencia nueva y distinta a lo ya 
conocido. El presidente es más sencillo que los anteriores y se 
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
empieza por un examen previo de los requisitos conforme al artí-
culo 27. Una vez examinado, los interesados tienen la posibilidad 
de presentar recurso de oposición en el plazo de 2 meses desde la 
publicación (art. 33 LDI).
La duración de la protección es de 5 años susceptible de 4 reno-
vaciones, es decir, el plazo máximo es de 25 años.
Los derechos y obligaciones son muy semejantes a los de paten-
tes y marcas.
4. La marca
La marca se regula en la ley 17/2001, de 7 de diciembre. Una 
marca es todo signo susceptible de representación gráfica que 
sirva para distinguir en el mercado los productos o servicios de 
una empresa de los demás (art. 4.1 LM). La marca tiene distintas 
funciones:
• Una función distintiva pues es el signo distintivo por excelen-
cia tanto del producto como del servicio.
• Distintas funciones de tipo económico: una función atributi-
va de calidad, una función condensadora o catalizadora del 
goodwill empresarial, la reputación y una función publicitaria.
 El objeto de la marca es conceder a su titular un derecho exclu-
sivo para designar un determinado bien o servicio. Puede ser un 
signo, palabras, letras, ilustraciones, gráficos, volúmenes… Tras 
su registro y, por tanto, concesión de la marca se podrán ejercer 
una serie de derechos por el titular (art. 2.1 LM) pero pueden ser 
ejercidos derechos reconocidos por el titular de marca renom-
brada no registrada en España (arts. 34 LM y 6 bis del Convenio 
de París).
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Los derechos que se otorgan al titular de la marca son los siguien-
tes (art. 34 LM):
• uso exclusivo en tráfico económico que permite la identifica-
ción del bien o servicio, su comercialización en el mercado y 
la publicidad.
• Ius prohibendi, cualquier signo idéntico o semejante que pue-
da producir confusión será prohibido. Estas prohibiciones son 
más amplias para marcas notorias o renombradas.
• Y la duración de la concesión es de 10 años renovables por 
periodos de 10 años sin límite (art. 31 LM).
En cambio, las obligaciones del titular de la marca son:
• uso efectivo y real de la marca registrada, al menos, cinco años 
desde su concesión (art. 39 LM).
• el pago de las tasas correspondientes al procedimiento de 
concesión.
• y la renovación una vez transcurrido el período de concesión 
inicial.
La marca puede ser objeto de negocios jurídicos como la copro-
piedad (art. 46 LM), la cesión como transmisión definitiva de la 
propiedad de la marca (art. 48 LM), la licencia o transmisión tem-
poral de la propiedad de la marca (art. 48 LM), gravamen embar-
go y ejecución y la hipoteca mobiliaria (art. 46.2 LM).
Las causas de extinción de la patente son semejantes a las de la 
patente: la nulidad (regulada en el artículo 51 LM), la anulabili-
dad (art. 52 LM) y la caducidad (art. 55).
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
Las marcas se pueden clasificar
• Por su configuración (art. 4.2 LM)
• marcas denominativas, el signo distintivo está integrado por 
palabras que sirven para identificar al empresario y no se dis-
tinguen idiomas.
• marcas gráficas, compuesto por imágenes, figuras, símbolos o 
gráficos.
• marcas tridimensionales, por ejemplo, envoltorios, envases y 
demás formas de presentación del producto.
• marcas sonoras.
• marcas mixtas, una combinación de los signos anteriores.
• Por el objeto designado (art. 34 LM).
• marcas de productos, distingue cosas u objetos fruto de la 
actividad transformadora del hombre. Ejemplos como marcas 
industriales, de los fabricantes.
• marcas de servicios, distingue la actividad de los empresarios 
de un sector. Como por ejemplo, marcas comerciales, de los 
distribuidores y comerciantes.
• Por la naturaleza de su titular (art. 62 LM)
• marcas individuales.
• marcas colectivas, registrado por una asociación para sus 
miembros.
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• Por su función económico empresarial (arts 68 y siguientes 
LM).
• marcas de garantía, acreditan el respeto a unos estándares de 
calidad.
• marcas defensivas, se registra una marca para evitar su uso 
por la competencia aunque no se usen por el titular.
• marca de reserva, registrada con ánimo de usarla en el futuro.
• Por su difusión (art. 8 LM)
• marcas renombradas en España.
• marcas renombradas en Europa.
La Ley de Marcas, en su artículo 5.1, establece aquellos signos 
que no se pueden registrar. Las prohibiciones son las siguientes:
• signos que carezcan de fuerza distintiva (“ganchitos”, “after-
sun”).
• signos genéricos como especie o género.
• signos vulgarizados, que han perdido fuerza con el paso de los 
años.
• signos que se usan en comercio para designar la especie o 
características de productos (la palabra reserva para nombrar 
un vino).
• signos que puedan inducir a error al público (el mejor jamón 
de Huelva).
• signos propios del Estado: bandera, escudo, denominación…
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
• signos idénticos o semejantes a los ya registrados, lo que in-
cluye la fonética, o gráficas que produzcan confusión.
• signos contrarios a la ley orden público y buenas costumbres 
(hijo de ****).
• nombre civil de las personas, imagen o seudónimo. Cualquier 
ciudadano lo puede inscribir pero puede coincidir con marcas 
o nombres comerciales ya registrados (art. 9).
• y denominaciones geográficas (art. 13.5 ley/2015, de 12 de 
mayo, de denominaciones de origen).
5. Nombre comercial
Se trata de una modalidad de propiedad industrial. El nombre 
comercial se puede definir como todo signo susceptible de re-
presentación gráfica que identifica a una empresa en el tráfico 
mercantil (art. 87.1 LM). No tiene que ser el mismo que la deno-
minación social (art. 87.2) y el uso exclusivo se le concede tras su 
inscripción y es libremente transmisible por su titular.
6. Defensa de la libre competencia
Está regulada en la ley 15/2007, de 3 de julio, de defensa de la 
competencia (LDC) y la ley 3/2013, de 4 de junio, de la Comisión 
Nacional de los Mercados y la Competencia. Asimismo, en Euro-
pa nos encontramos con el Reglamento 1/2003, de 16 de diciem-
bre de 2002, sobre competencia.
El objetivo de la defensa de la libre competencia es garantizar 
una competencia efectiva entre las empresas que operan en el 
mercado en aras de defender el interés público. La base jurídica 
la encontramos en dos ámbitos: por un lado, en el comunitario 
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en base a los artículos 101 y siguientes del Tratado de Funcio-
namiento de la Unión Europea (TFUE); por el otro lado, en el 
ámbito español, en los principios constitucionales de libertad de 
empresa, derecho de propiedad y herencia.
En virtud de esta defensa de la competencia una serie de prácti-
cas empresariales serán prohibidas:
• aquellas que falsean o limitan la libre competencia en el mer-
cado nacional o suponen un abuso de la posición de dominio 
que tiene una empresa. En el ámbito europeo se aplica el Tra-
tado de Funcionamiento de la Unión Europea. Luego estamos 
hablando de
 – prácticas concertadas o colusorias (arts. 101.1 TFUE y 1.1 
LDC), es decir, acuerdos, decisiones y prácticas concerta-
das que tengan por objeto impedir, restringir o falsear la 
competencia. Estas prácticas son nulas de pleno derecho, 
salvo excepciones (art. 1.3 LDC).
 – prácticas abusivas (arts. 102 TFUE y 2 LDC), lo que se 
persigue precisamente es la explotación abusiva de la 
posición dominante por una empresa en un mercado, un 
sector.
 – conductas desleales que afecten al interés público, con-
ductas fiscalizadas por la CNMC, control público que no 
existe en el Derecho comparado.
• Conductas que la normativa presume como prohibidas o 
abusivas y que están relacionadas en esta ley pero no se consi-
deran un numerus clausus. Por ejemplo, la fijación de precios; 
la limitación de producción, de distribución,de inversión o 
desarrollo tecnológico; el reparto de mercados; las prácticas 
discriminatorias en situaciones idénticas que influyen nega-
tivamente en terceros; o los contratos vinculados, tying con-
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
tracts, que suponen la subordinación a la conclusión de un 
contrato previa aceptación de prestaciones suplementarias sin 
relación alguna con el contrato principal.
Las sanciones establecidas en la LDC para las infracciones son 
las siguientes: por un lado, de tipo civil, solicitando una indem-
nización por daños y perjuicios ejercitando la acción de resarci-
miento; y, por otro lado, administrativas, en las que se pueden 
poner multas de hasta un 10% del volumen de negocios total del 
ejercicio anterior, conforme al artículo 23 del reglamento 1/2003 
y artículo 63 LDC.
Según lo dispuesto en los artículos 1.3 LDC y 101.1 TFUE se per-
mite una serie de conductas, que son autorizadas siempre que 
estas prácticas que, en principio, son colusorias cumplan 3 requi-
sitos: que conste una participación equitativa de Consumidores 
y Usuarios en las ventajas que la práctica atribuye a los empre-
sarios; carácter mínimo indispensable de las restricciones a la 
competencia que la conducta comporta; y que no supongan una 
eliminación completa de la competencia.
Estas conductas no presuponen una autorización previa por la 
Administración y la CNMC puede inspeccionar y, en su caso, 
prohibir y sancionar tal conducta.
En los casos en los que las empresas buscan una concentración 
económica, estas conductas están controladas por la Adminis-
tración y requieren de una previa autorización, por un lado si es 
el ámbito nacional, de la CNMC y, por otro lado, de la Comisión 
Europea en caso del ámbito europeo. Típicas prácticas que per-
siguen un control empresarial son la concentración de empresas 
como consecuencia de una fusión, una toma de control de una 
sociedad o una joint venture cuyo resultado puede desembocar 
en una posición dominante en el mercado.
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Las empresas víctimas, además de acudir a esos organismos, 
pueden recurrir a la vía arbitral o judicial para exigir el cese de la 
conducta infractora y solicitar una indemnización por daños y 
perjuicios.
7. Represión de la competencia desleal
Estas conductas se encuentran reguladas en la ley 29/2009, de 30 
de diciembre (LCD). Se regulan conductas empresariales compe-
titivas dirigidas a la captación de clientela que supongan la crea-
ción de monopolios. El ámbito de aplicación de la LCD compren-
de comportamientos competitivos de carácter desleal siempre 
que se realicen en el mercado y con la finalidad de competir (art. 
1 LCD). Se puede tratar de un contrato, de una operación singu-
lar o de una actividad continua y estructural. Esta prohibición 
se extiende a cualquier operador del mercado, sea profesional o 
no, persona física o jurídica, privado o público (art. 2 LCD). Y su 
ámbito es el mercado español o que un acto realizado fuera de 
España influya en el mercado nacional.
La doble cláusula general prohibitiva significa, por un lado, se 
persigue la deslealtad entre empresarios (art. 4 LCD) como todo 
comportamiento que resulte objetivamente contrario a las exi-
gencias de la buena fe. En este ámbito, la buena fe es un concepto 
muy criticado por antiguo, que hoy día lo podríamos sustituir por 
el de usos honestos; y, por otro lado, la deslealtad entre empre-
sarios y Consumidores y Usuarios (art. 4.2 LCD), se trata de com-
portamientos contrarios a la buena fe del empresario o del profe-
sional que no alcanza el nivel de diligencia profesional conforme 
a las prácticas honestas del mercado.
Su objetivo es distorsionar el comportamiento económico del 
consumidor y, por último, se equipara buena fe a falta de diligen-
cia profesional y, en consecuencia, se prohibirá la práctica cuan-
do resulte contraria a las prácticas honestas del mercado. Esto 
conlleva unos graves problemas de interpretación y aplicación.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
TEMA 6. TEORÍA GENERAL SOCIE-
DADES
1. El contrato de sociedad
Una sociedad es una persona jurídica, concepto ampliamente 
estudiado en Derecho Civil que podemos definir como grupos de 
personas que se unen para la explotación conjunta y unitaria de 
un fin común. En función del fin perseguido podemos distinguir 
entre asociaciones y sociedades, que es nuestro caso.
En las sociedades el fin común es la empresa, la actividad que se 
desarrolla con una causa lucrativa. El elemento distintivo y carac-
terístico de la sociedad es el modo de ejercitar la titularidad de 
cosas/derechos, la intención de explotar una actividad empresa-
rial.
La sociedad es un contrato por el cuál dos o más personas se 
obligan a poner en común bienes/industria con el ánimo de par-
tir las ganancias (arts 1665 CC y 116 CCo).
Los aspectos jurídicos de la sociedad son los siguientes:
• Tiene su origen en un negocio jurídico, el contrato de socie-
dad.
• Su consecuencia es nacimiento de un ente colectivo con per-
sonalidad jurídica (excepciones las sociedades unipersonales 
como la SAU y SLU).
Los elementos esenciales del contrato sociedad son los mismos 
que los de cualquier tipo de contrato. A saber:
• Consentimiento. Manifestación de voluntad sin vicio (vio-
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lencia, intimidación, dolo y error –art 1265CC-) prestado por 
quien tenga capacidad suficiente o por representante legal 
del menor de edad o de personas con capacidad modificada 
judicialmente.
• Objeto. El objeto del contrato son las obligaciones de las par-
tes y las aportaciones que los socios se comprometen a poner 
en común. Las aportaciones pueden ser bienes (cosas mue-
bles/inmuebles/derechos…) o trabajo (prestaciones persona-
les que ayudan a conseguir el bien común –excepciones SA 
y SL-). OJO, el objeto de la sociedad es la actividad que va a 
desarrollar.
• Causa. El fin que persiguen las partes, concretamente, el ejer-
cicio colectivo de una actividad económica como medio para 
lograr unas ganancias que, en su caso, se repartirán entre los 
socios.
En conclusión, el contrato de sociedad es un contrato asociati-
vo que se caracteriza porque las prestaciones de cada parte, las 
aportaciones de los socios, no se deben directamente a los demás 
sino frente a la sociedad. No existe reciprocidad de prestacio-
nes sino un derecho del socio a participar en las ganancias de 
la sociedad. Por tanto, la actividad económica la desarrolla una 
organización que surge del contrato de sociedad. Según las ca-
racterísticas dadas a esta organización así serán los diversos tipos 
legales de compañías.
Afirmamos que el contrato de sociedad presenta las característi-
cas y elementos típicos de cualquier contrato pero esto no es del 
todo verdad puesto que nos encontramos con unas notas carac-
terísticas especiales del contrato de sociedad derivadas de la falta 
de reciprocidad entre los socios, las obligaciones surgen frente 
a la sociedad, como acabamos de exponer. Estas características 
especiales son:
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
En primer lugar, no se aplica la excepción de contrato no cumpli-
do, de forma que una parte interviniente puede negarse a cum-
plir lo pactado si la otra parte no cumple. En cambio, un socio 
no puede negarse a su aportación alegando que otro socio ha 
incumplido.
En segundo lugar, no se aplica la condición resolutoria tácita (art. 
1124 CC). El socio que ha aportado su parte no puede exigir la 
resolución total del contrato de sociedad, su disolución, ante el 
incumplimiento de otro socio, sin perjuicio de su exclusión. Nos 
encontramos ante una resolución parcial.
Y, por último, la nulidad, anulabilidad o imposibilidad de cum-
plir por uno de los socios NO supone la nulidad, anulabilidad y 
disolución del contrato de sociedad.
Las formas societarias típicas son la Regular colectiva,la coman-
ditaria, simple o por acciones, la sociedad Anónima y la sociedad 
de Responsabilidad Limitada.
Todas estas formas se pueden agrupar en dos tipos de socieda-
des:
• Sociedades de personas o individualistas, más conocidas 
como personalistas: sociedad colectiva y la comanditaria sim-
ple. Sus caracteres comunes son:
 – La participación en la sociedad es personal (intuitu perso-
nae).
 – La participación social es intransferible sin consentimien-
to demás socios.
 – La gestión de la sociedad siempre será realizada y ejecuta-
da por socios.
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• Sociedades de capitales o colectivistas, denominadas capita-
listas: la típica es la sociedad anónima. Hay otras sociedades 
que no son capitalista puras pero predomina su carácter capi-
talista como pueden ser la sociedad comanditaria por accio-
nes y la limitada. Las notas características comunes son:
 – La cualidad de socio la confiere la aportación de capital a 
la sociedad.
 – Esta participación en el capital de la sociedad es libremen-
te transmisible.
 – La gestión de la sociedad NO siempre es confiada a socios 
y pueden encargarse de la administración de la sociedad 
personas ajenas completamente a la propiedad de la so-
ciedad.
2. Sociedades irregulares y sociedades de hecho
Las sociedades irregulares son aquéllas que no observan los 
requisitos legales necesarios para su constitución, es decir, que 
no han cumplido las formalidades de carácter constitutivo. 
Realmente, la irregularidad solamente se puede deducir de 
aquellas sociedades cuya inscripción sea constitutiva5.
En realidad, existe la libertad de forma y no se exige que el 
consentimiento se exprese de manera escrita a la hora de dar 
validez y eficacia al contrato de sociedad pero a la hora de 
inscribir la sociedad en el Regitro Mercantil y acceder a los 
beneficios propios de todo Registro público, se exigirá el previo 
otorgamiento de escritura pública.
5. Recomiendo a mis alumnos el análisis de la Sentencia del Tribunal Supremo, 
sala de lo Civil, nº 121/2012, de 7 de marzo (RJ 2012\5269). En su fundamento 
jurídico segundo hace un detallado recorrido por la naturaleza de la sociedad 
civil, la mercantilidad, la sociedad irregular y la no inscripción en el Registro 
Mercantil.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
Las Sociedades Irregulares cuentan con un sentido específico y 
otro genérico:
Específico, al referirse a las sociedades típicas constituidas por 
escrito en las que falta la inscripción o que adolecen de otro vicio 
de forma.
Genérico, al comprender a éstas y a las de hecho.
Las sociedades de hecho son aquéllas que, reuniendo todos los 
elementos de existencia y validez de una sociedad regular, no 
cuentan con escritura pública. Ello puede deberse bien porque 
los socios, siendo conscientes de haber creado la sociedad, no la 
han querido elevar a escritura pública, o bien porque la misma se 
encuentra en trámite.
También se entenderá que la sociedad es de este tipo cuando los 
socios no pensasen en constituir sociedad alguna, pero actua-
rán entre ellos mismos y frente a terceros como si existiera ésta. 
Por ello, los derechos de la sociedad se entienden adquiridos y 
las obligaciones contraídas, ya sea a favor o a cargo de todos los 
socios.
Las sociedades de hecho funcionan sin haberse instrumentado 
o habiéndolo hecho de forma insuficiente para determinar qué 
tipo societario es el elegido para establecer la Sociedad.
Su carácter mercantil deriva de la comercialidad de su objeto.
a. Características de la sociedad irregular
Las características propias de las sociedades irregulares son:
En primer lugar, que sólo pueden comprender sociedades que 
desarrollen un objeto mercantil. Así, no podría ser irregular una 
sociedad civil, puesto que el Código Civil no exige ningún requi-
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sito específico de publicidad, bastando el mero contrato entre las 
partes para el nacimiento de la Sociedad.
En segundo lugar, que la sociedad irregular actúa en el tráfico 
mercantil como tal entidad, como si fuese independiente de sus 
socios, contratando en nombre propio.
Y, en tercer lugar, la sociedad irregular es aquella que actúa sin 
estar inscrita en el Registro Mercantil y que no tiene voluntad de 
llevar a cabo dicha inscripción.
Se comprobará que una sociedad que actúa sin inscribirse no tie-
ne voluntad alguna de hacerlo cuando lleve un tiempo pruden-
cial sin otorgar escritura o, habiéndola otorgado, no solicite su 
inscripción. En el ámbito de las sociedades irregulares, se plantea 
una de las cuestiones más polémicas, relativa a la importancia 
del otorgamiento de escritura pública.
La cuestión recae sobre si tal otorgamiento es un requisito para 
que exista una Sociedad Irregular o no. En general, la doctrina 
considera que la Sociedad Irregular no exige el otorgamiento de 
escritura.
Otra cuestión problemática es la de la personalidad jurídica de la 
Sociedad Irregular. La doctrina española, en un principio, negaba 
tal personalidad a este tipo societario. Con posterioridad, la doc-
trina mayoritaria ha ido contemplando la personalidad jurídica 
como un concepto instrumental y técnico, y como un mecanismo 
de imputación de derechos y obligaciones.
Así, la doctrina ha defendido que la sociedad irregular posee per-
sonalidad jurídica desde el momento en que, habiendo existido 
un pacto entre los socios, actúa externamente como tal sociedad 
frente a terceros, es decir, desde que se manifiesta como Socie-
dad.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
b. Características de la sociedad de hecho
Las características de las sociedades de hecho son:
En primer lugar, que pueden nacer de forma verbal o escrita.
En segundo lugar, que no nace una persona jurídica diferente de 
los socios.
En tercer lugar, que carece de atributos como persona por el he-
cho de que no nace una persona jurídica.
Realmente la sociedad de hecho no se inscribe porque está afec-
tada por algún vicio de nulidad o anulabilidad y, aun así, inter-
viene en el tráfico jurídico. Es decir, hay un contrato de sociedad 
con algún defecto que impide su inscripción pero esta sociedad 
actúa de manera que es válida hasta que un Tribunal resuelve 
que esa sociedad es nula o inválida y, por consiguiente, se tiene 
que disolver y liquidar. En consecuencia, al carecer de personali-
dad jurídica, sus socios tienen la consideración de comerciantes.
La principal diferencia entre una sociedad irregular y una socie-
dad de hecho se encuentra en que la primera actúa en el tráfico 
mercantil en nombre propio, pudiendo realizar negocios jurí-
dicos en tanto que goza de personalidad jurídica; mientras que, 
en el caso de la segunda, no nace ninguna persona jurídica en el 
momento de su constitución.
Además, las sociedades irregulares, tal y como se menciona an-
teriormente, carecen de los requisitos legales esenciales para su 
constitución, especialmente en el caso de aquellas que necesitan 
la inscripción para poder crearse, mientras que las sociedades de 
hecho cuentan con los elementos de validez y de existencia nece-
sarios, careciendo únicamente de escritura pública.
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c. Régimen Jurídico
En una sociedad irregular quienes hubieren celebrado actos y 
contratos en nombre de la sociedad antes de su inscripción en 
el Registro Mercantil, responden solidariamente de los mismos, 
a no ser que su eficacia hubiese quedado condicionada a la ins-
cripción y, en su caso, posterior asunción de los mismos por 
parte de la sociedad.
La sociedad en formación responde con el patrimonio formado 
por las aportaciones de los socios por los actos y contratos indis-
pensables para la inscripción de la sociedad, siempre que fueran 
realizados por los administradores dentro de las facultades que 
les confiere la escritura para la fase anterior a la inscripción;por 
los estipulados en virtud de mandato específico por las personas 
a tal fin designadas por todos los socios.
Los socios responden personalmente hasta el límite de lo que se 
hubiesen obligado a aportar.
En pocas palabras, la regla general es que el régimen jurídico 
aplicable a las sociedades irregulares es el de la sociedad colec-
tiva, salvo el caso concreto de la sociedad comanditaria simple, 
que se le aplicará el suyo propio excepto que la responsabilidad 
del socio comnditario será personal e ilimitada en vez de limita-
da a su aportación.
3. Agrupación de Interés Económico
Las Agrupación de Interés Económico pueden definirse como 
la sociedad mercantil con personalidad jurídica propia creada 
para desarrollar alguna actividad económica, auxiliar de la que 
desarrollen sus socios, y con el fin de facilitar la actividad de los 
mismos o mejorar sus resultados. Las AIE se regulan en la Ley 
12/1991, de 29 de abril.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
Su objetivo, por tanto, se limitará exclusivamente a una actividad 
económica auxiliar de la actividad principal que desarrollen sus 
socios. Esta circunstancia supone que las actividades económicas 
de los miembros no se sustituyan por la actividad que constituya 
el objeto de la AIE. Lo cual no significa subordinación a las activi-
dades de los agrupados, sino la complementariedad de éstas.
En la denominación social de las AIE deberá figurar necesaria-
mente la expresión Agrupación de Interés Económico o las siglas 
A. I. E.
La figura de la Agrupación de Interés Económico no es bien co-
nocida y, quizá por ello, poco utilizada. Esta forma societaria reú-
ne tres tipos de ventajas: es una sociedad de personas, de manera 
que los socios son libres de organizar sus relaciones como tengan 
por conveniente, prácticamente sin límites; es una sociedad de 
personas modernizada, de manera que incorpora algunas de las 
evoluciones propias de las sociedades de estructura corporati-
va; y es una sociedad sin ánimo de lucro para sí misma, con las 
consiguientes ventajas de flexibilidad impositiva: son los socios 
los que obtienen los ingresos y, por lo tanto, los sujetos pasivos 
de los impuestos que correspondan. Se utiliza esta figura para la 
explotación de centrales nucleares o para la producción de una 
película de cine o de una serie.
La agrupación es sociedad personalista y carece de ánimo de 
lucro para sí misma. Por tanto, la agrupación de interés económi-
co no puede prestar sus servicios a terceros de manera normal. 
El régimen jurídico de la agrupación coincide en buena medida 
con el de la sociedad colectiva, la responsabilidad personal e 
ilimitada de los socios y, de hecho, es su normativa supletoria. 
En cambio, hay aspectos diferenciados de la sociedad colectiva 
como puede ser la libre configuración de la denominación social 
(no hace falta que figuren los nombres de los socios); la adop-
ción de acuerdos, pueden adoptarse en asamblea de socios, por 
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Centro de Estudios Universitarios
Cardenal Spínola CEU
correspondencia o por cualquier otro medio; la administración 
de la sociedad, que se halla muy próximo al prevenido para las 
sociedades anónimas.
La agrupación europea de interés económico (AEIE) constituye 
una figura societaria análoga a la nacional, pero se rige por una 
normativa distinta: el Reglamento CEE 2137/1985, de 25 de julio. 
La legislación nacional tiene, sin embargo, carácter subsidiario 
en relación a las agrupaciones europeas que se domicilien en 
España. En todo lo que no esté previsto en el Reglamento comu-
nitario les será aplicable, en efecto, la Ley española de Agrupa-
ciones de Interés Económico. Es preciso para constituir una AEIE 
que al menos dos de los miembros de la agrupación europea 
tengan sus sedes principales en distintos Estados miembro de la 
Unión Europea. El domicilio de la agrupación ha de localizarse 
en territorio comunitario. Si las partes eligen el territorio español, 
la inscripción de la agrupación se practicará en nuestro Registro 
Mercantil.
4. La exclusión y separación de socios
La Ley de Sociedades de Capital en su Capítulo I del Título IX (art 
346 a 349) está dedicado a la separación y exclusión de socios. 
Aunque son dos figuras distintas, pertenecen a un fenómeno co-
mún: la disolución o extinción parcial del contrato social.
La separación tiene su origen en la voluntad del socio, y puede 
producirse por causas legales o estatutarias Mientras que la ex-
clusión del socio depende de la decisión de la sociedad, expresa-
da en Junta General, y se produce cuando:
• El socio incumpla la obligación de realizar prestaciones acce-
sorias
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
• El socio administrador infrinja la prohibición de competencia 
o hubiera sido condenado por sentencia firme a indemnizar a 
la sociedad los daños y perjuicios causados por actos contra-
rios a esta ley.
a. Separación del socio
La separación del socio se puede deber a diversos motivos. Las 
clases de separación son:
• Separación del socio por causa legal. La separación de los so-
cios se recoge en el artículo 346 LSC que prevé que los socios 
que no hubieran votado a favor del correspondiente acuerdo, 
incluidos los socios sin voto, tendrán derecho a separarse de 
la sociedad en los siguientes casos:
• Sustitución o modificación sustancial del objeto social.
• Prórroga de la sociedad.
• Reactivación de la sociedad.
• Creación, modificación o extinción anticipada de la obliga-
ción de realizar prestaciones accesorias, salvo disposición 
contraria de los estatutos.
En las sociedades de responsabilidad limitada tendrán, además 
derecho a separarse de la sociedad, los socios que no hubieran 
votado a favor del acuerdo de modificación del régimen de trans-
misión de participaciones sociales.
En los casos de transformación de la sociedad y traslado del do-
micilio social al extranjero los socios también tendrán derecho 
de separación en los términos establecidos en la Ley 3/2009, de 
3 de abril, sobre Modificaciones Estructurales de las sociedades 
mercantiles.
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Cardenal Spínola CEU
• Separación del socio por causa estatutaria. El artículo 347 de 
la Ley de Sociedades de Capital prevé que los estatutos pue-
dan establecer otras causas distintas de separación de los so-
cios, debiendo los estatutos determinar el modo en que debe-
rá acreditarse la existencia de la causa, la forma de ejercitar el 
derecho de separación y el plazo para su ejercicio. A favor de 
la inadmisión de un ejercicio absolutamente potestativo del 
derecho de separación por los socios podemos destacar los 
siguientes argumentos:
 – Que se trata de un derecho excepcional, cuya finalidad pri-
mordial es la protección de la minoría frente a la mayoría.
 – Que su ejercicio abusivo puede suponer un perjuicio para 
los acreedores sociales y la propia sociedad.
• Derecho de separación en caso de falta de distribución de 
dividendos (art 348bis LSC). A partir del quinto ejercicio a 
contar desde la inscripción en el Registro Mercantil de la so-
ciedad, el socio que hubiera votado a favor de la distribución 
de los beneficios sociales tendrá derecho de separación en el 
caso de que la junta general no acordara la distribución como 
dividendo de, al menos, un tercio de los beneficios propios de 
la explotación del objeto social obtenidos durante el ejercicio 
anterior, que sean legalmente repartibles. El plazo para el ejer-
cicio del derecho de separación será de un mes a contar desde 
la fecha en que se hubiera celebrado la junta general ordinaria 
de socios.
Los acuerdos que conforme al artículo 346 dan derecho de se-
paración del socio, han de ser publicados en el Boletín Oficial 
del Registro Mercantil, salvo que el órgano de administración 
sustituya dicha publicación por una comunicación escrita a cada 
uno de los socios que no hayan votado a favor del acuerdo. La 
legitimación para el ejercicio del derecho se atribuyeal socio que 
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
no haya votado a favor del acuerdo, y el plazo para su ejercicio es 
de un mes contado desde la publicación del acuerdo o desde la 
recepción de la comunicación.
Para la inscripción en el Registro Mercantil de los acuerdos que 
dan derecho de separación, que han de constar en escritura pú-
blica, se requiere que en la misma escritura o en otra posterior se 
contenga la reducción del capital o la declaración de los adminis-
tradores de que ningún socio ha ejercitado el derecho de separa-
ción dentro del plazo anteriormente establecido.
En la escritura pública de reducción de capital deberán hacerse 
constar:
• las participaciones amortizadas
• la identidad del socio o socios afectados
• la causa de la amortización
• la fecha del reembolso o de la consignación
• la cifra a que hubiera quedado reducido el capital social.
Como excepción, se permite que la Junta General que haya adop-
tado el acuerdo, autorice la adquisición de las participaciones de 
los socios separados conforme a lo previsto en los artículos 140 y 
siguientes de la Ley de Sociedades de Capital.
b. Derechos y obligaciones del socio separado
Derecho de reembolso. El socio separado tiene derecho a recibir 
el valor razonable de sus participaciones sociales, en concepto de 
reembolso por amortización de sus participaciones sociales, con 
la consiguiente reducción del capital, o del precio de adquisición 
por la sociedad de dichas participaciones, en el caso de que la 
Junta General haya autorizado dicha adquisición.
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Cardenal Spínola CEU
A falta de acuerdo sobre el valor razonable de las participaciones 
sociales o sobre la persona o personas que hayan de valorarlas, el 
procedimiento consistirá en que las participaciones serán valora-
das por un auditor de cuentas, distinto al de la sociedad, designa-
do por el Registrador Mercantil del domicilio social a solicitud de 
la sociedad o de cualquiera de los socios titulares de las partici-
paciones que hayan de ser valoradas. El auditor designado podrá 
obtener de la sociedad todas las informaciones y documentos 
que considere útiles y proceder a todas las verificaciones que 
estime necesarias.
En el plazo máximo de dos meses a contar desde su nombra-
miento, el auditor emitirá su informe, que notificará inmedia-
tamente a la sociedad y a los socios afectados por conducto 
notarial, acompañando copia, y depositará otra en el Registro 
Mercantil. La retribución del auditor correrá a cargo de la socie-
dad.
Dentro de los dos meses siguientes a la recepción del informe de 
valoración, los socios afectados tendrán el derecho a obtener en 
el domicilio social el valor razonable de sus participaciones so-
ciales en concepto de precio de las que la sociedad adquiere o de 
reembolso de las que se amortizan.
Transcurrido dicho plazo, los administradores consignarán en 
entidad de crédito del término municipal en que radique el do-
micilio social, a nombre de los interesados, la cantidad corres-
pondiente al referido valor (artículo 356.1 y 2 de la Ley de Socie-
dades de Capital).
Responsabilidad del socio separado. Los socios estarán sujetos a 
la responsabilidad prevista en los artículos 331 y 332 de la Ley de 
Sociedades de Capital, por lo que responderán solidariamente 
entre sí y con la sociedad del pago de las deudas sociales contraí-
das con anterioridad a la fecha en que la reducción fuera opo-
nible a terceros. La responsabilidad de cada socio tendrá como 
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
límite el importe de lo percibido en concepto de restitución de la 
aportación social. La responsabilidad de los socios prescribirá a 
los cinco años a contar desde la fecha en que la reducción fuese 
oponible a terceros.
No habrá lugar a esta responsabilidad, si al acordarse la reduc-
ción se dotara una reserva con cargo a beneficios o reservas libres 
por un importe igual al percibido por los socios en concepto de 
reembolso. Esta reserva será indisponible hasta que transcurran 
cinco años a contar desde la publicación de la reducción en el 
Boletín Oficial del Registro Mercantil, salvo que antes del venci-
miento de dicho plazo hubieren sido satisfechas todas las deudas 
sociales contraídas con anterioridad a la fecha en que la reduc-
ción fuera oponible a terceros. El artículo 333 de la Ley de Socie-
dades de Capital prevé que los estatutos establezcan que ningún 
acuerdo de reducción del capital que implique restitución de sus 
aportaciones a los socios pueda llevarse a efecto sin que transcu-
rra un plazo de tres meses a contar desde la fecha en que se haya 
notificado a los acreedores.
c. Exclusión de socios
En las sociedades limitadas (no en la sociedad anónima) se regu-
la legalmente la posibilidad de exclusión o salida forzosa de un 
socio de la sociedad, por acuerdo de la Junta general, cuando se 
producen determinadas circunstancias, previstas en la Ley o bien 
en los estatutos como causa de exclusión.
 Se trata de supuestos en los que un socio ha incumplido alguna 
de sus obligaciones sociales, o bien concurren en él otras cir-
cunstancias graves que impiden o dificultan gravemente la con-
secución del fin social. En el artículo 350 LSC se establecen como 
causas legales de exclusión el incumplimiento voluntario de las 
prestaciones accesorias, la infracción de la prohibición de com-
petencia por un socio-administrador y la existencia de una sen-
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Cardenal Spínola CEU
tencia firme que condene a un socio-administrador a indemnizar 
a la sociedad los daños que le hubiere causado.
Por otra parte, el artículo 351 LSC admite la posibilidad de que 
todos los socios, de forma unánime, acuerden en los estatutos 
otras circunstancias que permitan la exclusión del socio en el que 
se produzcan. Esta última posibilidad se contempla, en general, 
para cualquier sociedad de capital.
El procedimiento de exclusión de un socio en una SL exige, en 
todo caso, la adopción de un acuerdo de la Junta general por el 
cual se decide excluir al socio en el que concurre una causa (le-
gal o estatutaria) de exclusión. Cuando el socio a excluir posea 
más del 25% del capital social, como regla general no bastará el 
acuerdo de la Junta, sino que será preciso, además, que recaiga 
una sentencia judicial firme por la que se declare su exclusión de 
la sociedad.
Finalmente, las acciones o participaciones sociales que corres-
pondían al socio saliente serán amortizadas, reduciéndose el 
capital social en esa cuantía, salvo en los casos en que la Junta de 
socios haya acordado expresamente que tales acciones o partici-
paciones sean adquiridas por la propia sociedad.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
TEMA 7. FORMAS JURÍDICAS: EL 
EMPRESARIO INDIVIDUAL Y LAS 
SOCIEDADES CIVILES
Los temas 2.IV, 7 a 10 y 15 del programa los desarrollaremos de la 
siguiente forma:
Por un lado, explicaremos los requisitos legales y rasgos caracte-
rísticos de cada forma jurídica como si fueran tres temas, que de-
nominaremos tema 7 Formas jurídicas: el empresario individual 
y las sociedades civiles; tema 8 Formas jurídicas: las sociedades 
mercantiles; y tema 9 Formas jurídicas: la economía social, todo 
ello para preparar el caso práctico liberatorio. Por otro lado, desa-
rrollaremos en temas posteriores el resto de puntos que afectan a 
las sociedades mercantiles no tratados con anterioridad.
1. El empresario individual
a. Régimen jurídico
Artículos 1 y ss y 25 y 87 del Código de Comercio.
El empresario individual es la persona física que teniendo capa-
cidad legal ejercita, de forma habitual, en nombre propio, por sí o 
por medio de representante, una actividad constitutiva de em-
presa.
b. Características
Los requisitos legales son la capacidad, habitualidad y obrar en 
nombre propio. Debe diferenciarse claramente entre:
Capacidad para ser comerciante. Basta con poseer la capacidad 
jurídicageneral. Pueden serlo, por tanto, los menores de edad y 
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Cardenal Spínola CEU
los mayores incapacitados, aunque los que ejercen el comercio 
serán sus representantes legales.
Capacidad para actuar como comerciante. Las personas mayores 
de edad y que tengan la libre disposición de sus bienes. Estos dos 
requisitos sólo se dan en el mayor de 18 años no declarado inca-
paz para gobernarse por sí mismo.
c. Administración
La gestión directa corresponde personalmente al empresario. 
Control total de la empresa por parte del titular.
d. Responsabilidad
No existe separación entre el patrimonio de la empresa y el pa-
trimonio individual. El empresario responde de las deudas de su 
empresa con la totalidad de sus bienes.
Si el empresario individual está casado:
• Quedarán obligados los bienes propios (heredados o adqui-
ridos a título lucrativo antes o durante el matrimonio) del 
cónyuge que ejercite la actividad empresarial y los adquiridos 
como resultado de dicho ejercicio.
• Los bienes comunes obtenidos por resultas del comercio, res-
ponden en todo caso de esa actividad sin que haga falta con-
sentimiento del otro cónyuge.
• Para los demás bienes comunes, adquiridos al margen del 
ejercicio de la actividad será necesario el consentimiento 
expreso (en escritura pública inscrita en el Registro Mercantil) 
del cónyuge del empresario.
• Si no ejerce el comercio, podrá extenderse la responsabilidad 
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
a los bienes propios del cónyuge del empresario si aquél otor-
ga el consentimiento expreso haciéndolo constar en el Regis-
tro Mercantil.
• Se presume el consentimiento para los bienes gananciales 
no obtenidos del comercio si no hay oposición expresa del 
cónyuge al ejercicio de la actividad empresarial (inscrita en el 
Registro Mercantil).
• Estas normas podrán ser alteradas por los pactos contenidos 
en las capitulaciones matrimoniales inscritas en el Registro 
Mercantil, siempre y cuando no sean contrarias a las leyes o a 
las buenas costumbres.
e. Limitaciones para el ejercicio de la actividad empresarial
Hay personas con capacidad jurídica para ser empresarios pero 
su capacidad de obrar en lo referente a la realización de una acti-
vidad empresarial queda limitada. Estas limitaciones se pueden 
agrupar en:
• Incompatibilidades, personas capacitadas pero por razón de 
su cargo, ocupación o empleo no pueden realizar la actividad 
empresarial como empresario individual (altos cargos, funcio-
narios, magistrados, corredores de comercio...).
• Incapacidades, se trata de personas con capacidad jurídica 
pero se ha limitado su capacidad de obrar mediante sentencia 
judicial (pródigos, enfermedad mental…).
• Inhabilitaciones, al igual que el supuesto anterior se trata de 
personas con capacidad jurídica pero la sentencia judicial 
limita su capacidad de obrar de manera funcional y temporal 
(empresario declarado en concurso).
• Y, por último, determinadas actividades quedan supeditadas 
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Cardenal Spínola CEU
a una autorización administrativa previa al comienzo de esa 
actividad (banca, seguros...).
f. Capital
No existe capital mínimo legal para constituirla.
g. Inscripción en Registro Mercantil
La inscripción es potestativa en el Registro Mercantil, salvo para 
el naviero. Es recomendable, pues si no está inscrito no podrá pe-
dir la inscripción de ningún documento en el Registro Mercantil 
en virtud del principio de tracto sucesivo6.
2. Emprendedor de responsabilidad limitada
Esta figura de reciente creación, regulada en la Ley 14/2013, de 
27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su interna-
cionalización, consiste en la limitación de la responsabilidad del 
empresario individual aunque esta limitación está sujeta a unas 
condiciones.
En primer lugar, se responderá limitadamente sobre deudas em-
presariales y no con la Administración.
En segundo lugar, el patrimonio que no queda afectado a la res-
ponsabilidad empresarial es la vivienda habitual que se declara 
inembargable, aunque se limita a valores de vivienda con un 
máximo de 300.000 euros, 450.000 euros en poblaciones de más 
de un millón de habitantes, como son actualmente Madrid y Bar-
celona.
Además, se obliga a proceder a la inscripción de la vivienda tan-
6. Principio del Registro Mercantil visto en el tema 4
CEU ANDALUCÍA | 77
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
to en Registro Mercantil como en el Registro de la Propiedad y el 
emprendedor de responsabilidad limitada se someterá a audi-
toría de cuentas anuales y se obliga a depositar las misma en el 
Registro Mercantil.
Están por ver las consecuencias en el régimen aplicable tras la 
importante Sentencia del Tribunal Supremo número 381/2019, 
de 2 de julio.
3. Sociedades civiles
a. Régimen jurídico
Artículos 1665 y siguientes del Código Civil y artículos 116 y si-
guientes del Código de Comercio.
Es un contrato por el cuál dos o más personas se obligan a poner 
en común dinero, bienes o industria, con ánimo de partir entre 
sí las ganancias. Se crea, por consiguiente, una persona jurídica 
distinta de los partícipes. Son las sociedades no inscritas en el 
Registro Mercantil.
Es un contrato de sociedad en el que se expresa la voluntad de 
unión affectio societatis. Desde su firma se constituye la sociedad. 
Su objeto es la puesta en común de dinero, bienes o industria, es 
decir, se crea un patrimonio social. Si se aportan bienes inmue-
bles, será necesario el otorgamiento de escritura pública. Como 
consecuencia de la firma del contrato de sociedad se crea un 
patrimonio social que es distinto del patrimonio individual de los 
socios.
Su finalidad es obtener una ganancia que se ha de dividir entre 
los socios, de manera proporcional a sus cuotas sociales, salvo 
pacto en contrario.
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Centro de Estudios Universitarios
Cardenal Spínola CEU
Es una sociedad de tipo personalista en la que destaca la intrans-
misibilidad de la condición de socio, salvo unanimidad de los 
demás socios.
Las sociedades civiles se podrán constituir mediante contrato 
verbal, por escrito. Esta forma es obligatoria cuando se aportan 
bienes inmuebles o derechos. Para probar los acuerdos contra-
rios a la regla general hay que inscribirlos. Si los pactos son se-
cretos, se aplicarán las disposiciones relativas a la comunidad de 
bienes.
El número mínimo de socios será dos y no existe capital mínimo 
legal para su constitución.
La aportación de los socios podrá ser en bienes, dinero o indus-
tria (trabajo o servicios). No hay límite mínimo ni máximo para la 
aportación dineraria. Según cual sea la naturaleza de la aporta-
ción se habla de socios (sólo dinero o bienes) y socios industria-
les (aportan trabajo o servicios).
b. Administración
Las decisiones se toman por unanimidad de los administradores, 
salvo pacto en contrario. Podrá ser llevada de las siguientes ma-
neras:
• Socio administrador
• Socios administradores
• Administrador no socio
c. Responsabilidad
La responsabilidad de los socios es subsidiaria respecto de la so-
ciedad y solidaria entre sí. Por tanto, si el capital social no cubre 
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
la totalidad de la deuda, el acreedor podrá dirigirse contra el pa-
trimonio de cualquiera de los socios, respondiendo éste del total 
de la deuda pendiente.
d. Causas de extinción
Las causas de extinción de la sociedad civil son:
• Pérdida de los bienes aportados o terminación del negocio.
• Disolución de la sociedad constituida por tiempo fijo u objeto 
determinado.
• Quiebra o muerte de un socio, salvo pacto en contrario.
• Renuncia o separación voluntaria de un socio.
4. Comunidad de bienes
a. Régimen jurídico
Artículos 392 y siguientes del Código Civil.
Hay comunidad cuando la propiedad de una cosa (empresa) o la 
titularidad de un derecho pertenece proindiviso a varias perso-
nas. Es decir, todos son propietarios del todo;hay cuotas abstrac-
tas (en principio iguales) que se concretarán cuando se divida la 
cosa. Pueden aportarse solamente bienes, pero no puede apor-
tarse sólo dinero o trabajo.
En la medida en que nuestro Derecho las considera un estado 
transitorio y no regular de tenencia de un bien o derecho, se 
reconoce el derecho de cada comunero de poner fin a la comu-
nidad en cualquier momento, mediante la división de la cosa en 
común.
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Cardenal Spínola CEU
Se diferencia, fundamentalmente, de la sociedad civil en:
• La comunidad de bienes no goza de personalidad jurídica.
• La finalidad de la comunidad de bienes es la conservación y 
aprovechamiento del bien, mientras que en la sociedad civil 
se persigue el reparto de las ganancias obtenidas.
Los beneficios se reparten en proporción a la parte que le corres-
ponda a cada condueño.
b. Requisitos
No se exige formalidad especial para su constitución, bastando la 
voluntad de las partes (verbal o escrita). No obstante lo anterior, 
será precisa la constitución mediante escritura pública cuando 
se aporten bienes inmuebles o derechos reales. El contrato priva-
do (o en su caso, la escritura) en que conste la constitución de la 
comunidad deberá mencionar al menos los siguientes aspectos: 
datos identificativos de los comuneros (mínimo de 2); descrip-
ción de los bienes o derechos objeto de la comunidad y porcenta-
je de participación en las pérdidas y ganancias de la comunidad; 
en su caso, reglas que regirán la comunidad.
No debe inscribirse en el Registro Mercantil. Ello, sin perjuicio de 
que puedan legalizarse sus libros en dicho Registro.
No hay un mínimo legal de socios, ni se exige una aportación 
mínima.
c. Administración
Todas las cuestiones relativas a su administración se resolverán 
en junta de condueños y por mayoría de intereses (número de 
votos que represente la mayoría de intereses de la comunidad).
CEU ANDALUCÍA | 81
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
Los actos de disposición (que alteran la cosa, como el traspaso o 
cualquier acto inscribible en el Registro) requieren unanimidad.
d. Responsabilidad
Responderán todos los bienes de la Comunidad y subsidiaria-
mente los bienes de los socios partícipes si no se cubre la to-
talidad de la deuda. Esta responsabilidad de los comuneros es 
solidaria, es decir, todos responden de la totalidad de las deudas 
sociales.
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Cardenal Spínola CEU
TEMA 8. FORMAS JURÍDICAS: LAS 
SOCIEDADES MERCANTILES
La sociedad mercantil es el empresario social o colectivo, como 
resultado de la firma de un contrato de sociedad. Es un contrato 
en el que se produce la reunión de personas o bienes o industria 
con la finalidad de obtener un lucro.
Las sociedades mercantiles presentan las siguientes característi-
cas comunes:
• Socios. Como el origen es un contrato de sociedad, el número 
mínimo de socios es dos. Ahora bien, en determinados casos 
puede existir, al menos un socio aunque en esos casos tendrá 
que indicarlo expresamente (sociedad anónima unipersonal, 
sociedad limitada unipersonal).
• La aportación a la sociedad o puesta en común de bienes.
• La intención de lucro.
• Los acuerdos han de elevarse a escritura pública y posterior-
mente se inscribirán en el Registro Mercantil, con carácter 
constitutivo. Es decir, desde este momento la sociedad mer-
cantil constituida tendrá personalidad jurídica en todos sus 
actos y contratos, gozando de autonomía patrimonial. Ningún 
socio puede transmitir sus acciones o participaciones mien-
tras no está inscrita la sociedad.
Estas sociedades se regulan por la Ley de Sociedades de Capital 
(RDL 1/2010, de 2 de julio).
Los rasgos fundamentales de las sociedades capitalistas son:
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
• El Capital Social.
No importa la persona, sino lo que aporta. Los derechos de los 
socios se incorporan a acciones, que tienen la consideración 
de valores que se transmiten fácilmente.
En algunas sociedades donde el elemento personal tiene 
importancia (las sociedades familiares), se restringe la trans-
misión. En las sociedades anónimas, la restricción viene dis-
puesta en la Ley y ha de ser expresamente establecida en los 
estatutos.
El capital social, integrado por las aportaciones de los socios, 
se divide en acciones (SA) o participaciones sociales (SRL).
El concepto de capital social tiene relevancia económica y 
contable, y cumple la función de garantía de los terceros.
• No responsabilidad de los socios.
Los socios no responden personalmente de las deudas socia-
les. Sólo arriesgan lo aportado a la sociedad, hasta el límte de 
lo aportado. Es lo que se denomina responsabilidad limitada.
Los socios tienen obligación de desembolsar las acciones sus-
critas.
El socio único no responde tampoco de las deudas sociales, 
salvo uso abusivo de la forma societaria (doctrina de levanta-
miento del velo7).
7. Por primera vez en España se determina en la Sentencia del Tribunal Supremo 
de 28 de mayo de 1984. Se recurre a esta doctrina siempre que se considere que 
hay intención de fraude. Por todas, la STS 83/2011, de 1 de marzo.
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Cardenal Spínola CEU
• Mercantilidad: Las sociedades capitalistas son siempre mer-
cantiles, cualquiera que sea su objeto (art. 2 LSC).
• La denominación de la sociedad, conforme al artículo 6 LSC, 
será válida cualquier denominación no reservada, a la que 
se añadirá Sociedad Anónima, Sociedad de Responsabilidad 
Limitada, SA, SRL o SL.
• Nacionalidad (art. 8 LSC): Serán españolas las sociedades que 
tengan su domicilio en España, con independencia de donde 
se hubieran constituido.
• Domicilio (art. 9 LSC): El domicilio se fijará en España, donde 
tenga el centro efectivo de administración, o en el de su prin-
cipal establecimiento o explotación. La sociedad podrá tener 
sucursales en España y en el extranjero (art. 11 LSC).
• Página Web (arts. 11 bis, ter, quáter, introducidos por Ley 
1/2012, de 22 de junio). La sociedad podrá tener página web 
corporativa (obligación para sociedades cotizadas). La crea-
ción de la web corresponde a acuerdo de la Junta previa con-
vocatoria en el orden del día. El acuerdo de creación se hará 
constar en el RM y se publicará en el BORME. Hasta su publi-
cación, las inserciones en la web no tendrán eficacia jurídica. 
La Sociedad garantizará la seguridad de la web, la autentici-
dad de los contenidos y su gratuidad. La carga de la prueba 
de las comunicaciones en la web será de la Sociedad. Los 
administradores responderán solidariamente con la Sociedad 
de los perjuicios causados a socios, acreedores, trabajadores y 
terceros, de la supresión temporal de la web, salvo causa ma-
yor.
Si la interrupción de la web es de 2 días seguidos o 4 alternos, 
no podrá celebrarse la junta general convocada para acordar 
sobre el documento inserto en la web.
Las comunicación entre la sociedad y los socios, podrán ha-
CEU ANDALUCÍA | 85
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
cerse por medios electrónicos siempre que dichas comunica-
ciones hubiesen sido admitidas por los socios.
a. Clases de Sociedades de capital
• La Sociedad Anónima: El capital, que nunca será inferior a 
60.000 euros, se divide en acciones, que serán títulos repre-
sentados de forma nominativa o al portador, o mediante ano-
taciones en cuenta.
• La Sociedad Comanditaria por Acciones: Los socios comandi-
tarios, no colectivos, tendrán su participación documentada 
en acciones transmisibles.
• Sociedad de Responsabilidad Limitada: El capital, que nunca 
será inferior a 3.000 euros, se divide en participaciones socia-
les incorpóreas.
1. Sociedad colectiva
a. Régimen jurídico
Esta sociedad se regula en los artículos 125 y siguientes del Códi-
go de Comercio.
Se puede definir como una sociedad personalista dedicada, en 
nombre colectivo y bajo el principio de la responsabilidad per-
sonal, ilimitada y solidaria de los socios,a la explotación de su 
objeto social. Esto supone que la cualidad de socio es intransmi-
sible sin el consentimiento de todos los demás socios. La causa 
determinante de la asociación es la persona del socio.
Además, la denominación social no puede ser objetiva o de fan-
tasía. La sociedad colectiva es una sociedad de nombre colecti-
vo, lo que significa que la denominación es subjetiva, una razón 
social con el nombre de todos los socios; si no se incluyen todos 
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Centro de Estudios Universitarios
Cardenal Spínola CEU
hay que añadir «y compañía». No podrá incluirse el nombre de 
una persona que no pertenezca a la sociedad, pues en ese caso 
quedará sujeto a responsabilidad solidaria, sin perjuicio de la 
penal, si hubiera lugar.
En estas sociedades cabe la posibilidad de la existencia de un 
socio industrial, aquél que sólo aporta su trabajo. No puede ser 
administrador y su participación en las ganancias no puede ser 
mayor que la del socio capitalista de menor participación, y que-
da excluido de las pérdidas.
La distribución de pérdidas y ganancias de la sociedad colectiva 
se realizará en proporción a sus respectivos intereses, salvo pacto 
en contrario.
Los socios, por el hecho de serlo, cuentan con el derecho de in-
formación y examen de las cuentas de la sociedad.
El fallecimiento de un socio colectivo supone la reducción del ca-
pital social en la cuantía de la participación del socio difunto (no 
es hereditaria). Las causas de exclusión de un socio son:
• Por usar un socio el capital o la firma social para uso privado.
• Por injerencia de un socio en la administración de la sociedad, 
cuando no es su función.
• Por incumplimiento de las obligaciones establecidas en la 
escritura de constitución.
• Por dedicación del socio administrador a la misma actividad 
que la sociedad.
b. Requisitos
Para constituir este tipo de sociedad se requiere la presencia de, 
al menos, dos socios.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
Las aportaciones de capital se efectúan en dinero efectivo, crédi-
tos o efectos, con el valor que se dé a estos y por cada socio.
c. Administración
Otra de sus principales características es que se trata de una so-
ciedad de trabajo o gestión colectiva: todos los socios son ges-
tores natos de la sociedad, salvo que renuncien a este derecho. 
Necesariamente el administrador ha de ser un socio colectivo. 
Se establece la prohibición de hacer competencia a la sociedad 
(«prohibición de concurrencia»).
d. Responsabilidad
La responsabilidad de los socios colectivos es subsidiaria (una 
vez ejecutado el patrimonio social) y solidaria. Por consiguiente, 
la responsabilidad es personal e ilimitada para los socios.
2. Sociedad comanditaria simple
a. Régimen jurídico
La sociedad comanditaria simple se regula en los artículos 145 y 
siguientes del Código de Comercio.
Se trata de una sociedad personalista dedicada, en nombre co-
lectivo y con responsabilidad limitada por unos socios e ilimitada 
para otros, a la explotación de su objeto social.
La principal característica de la sociedad comanditaria es que 
obligatoriamente ha de contar con dos tipos de socios: socios 
colectivos (regulación explicada en el apartado anterior, la socie-
dad colectiva) y socios comanditarios. Por tanto, sólo nos vamos 
a detener en las características del socio comanditario.
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Cardenal Spínola CEU
El socio comanditario aporta exclusivamente capital, al contrario 
que el socio colectivo. Podríamos usar el símil de que estamos 
ante un socio capitalista por lo que en el supuesto de que la so-
ciedad comanditaria obtenga beneficios participará en su repar-
to en proporción a lo aportado al capital social, pero en caso de 
pérdidas, hasta el límite de lo aportado.
Al igual que lo estudiado en la sociedad colectiva, la denomina-
ción de la sociedad comanditaria se constituye en razón social, 
de forma que sólo se puede incluir el nombre de los socios colec-
tivos, añadiéndose «sociedad en comandita»; si no son todos, se 
le añade «y Compañía». Si se incluye el nombre de un socio co-
manditario, éste responderá ilimitadamente frente a terceros.
b. Requisitos
Además de los requisitos comunes a las sociedades mercantiles, 
se ha de hacer constar en las escrituras de constitución el nom-
bre de los socios comanditarios y los fondos que aportan.
Para su constitución se requiere la presencia de, al menos, dos 
socios: uno colectivo y el otro comanditario.
No existe mínimo legal para el capital social.
c. Administración
Los socios comanditarios no pueden ser administradores. Esta 
labor de reserva exclusivamente a los socios colectivos.
d. Responsabilidad
Como existen dos tipos de socios, lo primero que se destaca 
respecto a la responsabilidad de los socios es que ésta puede ser, 
también de dos tipos dependiendo del socio. Los socios coman-
ditarios tienen una responsabilidad limitada a su aportación 
CEU ANDALUCÍA | 89
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
social, es decir, la responsabilidad por las deudas sociales será 
sólo hasta el límite de los fondos que hubieran aportado (respon-
sabilidad limitada). Mientras que los socios colectivos responden 
de manera ilimitada.
Hay una variante a este tipo de sociedad, que es la denominada 
Sociedad comanditaria por acciones: el capital correspondiente a 
los socios comanditarios está representado por acciones.
3. Sociedad comanditaria por acciones
a. Régimen jurídico
Esta sociedad se regula en la Ley de sociedades de capital. Es una 
sociedad capitalista cuyo capital está dividido por acciones, que 
se formará por las aportaciones de los socios, uno de los cuales, 
al menos se encargará de la administración de la sociedad.
La regla general es la libertad de transmisión pero en algunos ca-
sos se puede limitar la transmisión de las participaciones siendo 
necesario que se recoja en los estatutos.
b. Requisitos
El capital social no podrá ser inferior a 60.000€ y deberá estar 
desembolsado, al menos, el 25% en el momento de la constitu-
ción. Todos los socios son accionistas. La transmisión de las ac-
ciones es libre. Número mínimo de socios: dos, de los cuales uno 
al menos será socio colectivo. No existe número máximo.
Hay dos tipos de socios: por un lado, los socios colectivos han de 
ser necesariamente administradores de la sociedad. Sus funcio-
nes son: gestión y representación de la sociedad, convocar las 
juntas generales, informar a los accionistas, formular y firmar 
cuentas anuales y depositar las cuentas en el registro mercantil; 
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y, por otro lado, los socios comanditarios, no pueden participar 
directamente en la gestión de la sociedad, sino que participan en 
la organización a través de la Junta General.
Su denominación social puede ser el nombre de todos los socios 
colectivos, de alguno de ellos o de uno sólo, o bien, una denomi-
nación objetiva, añadiendo las palabras «Sociedad en Comandita 
por Acciones» o su abreviatura «S.Com. p. A.».
c. Administración
Me remito a lo explicado en la sociedad comanditaria simple.
d. Responsabilidad
La responsabilidad de los socios colectivos es subsidiaria (la so-
ciedad no puede hacer frente a las deudas y por lo tanto tendrán 
que responder los socios con su patrimonio individual), solidaria 
(todos los socios responden sobre la totalidad de la deuda). Por 
tanto, su responsabilidad es personal e ilimitada frente a las deu-
das sociales. En cambio, los socios comanditarios tienen respon-
sabilidad limitada al capital aportado y, por consiguiente, nunca 
va a perder más de lo que ha aportado.
4. Sociedad anónima
a. Régimen jurídico
Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el que se 
aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital.
La sociedad anónima es aquella sociedad capitalista, de carác-
ter mercantil por su forma, dedicada con capital propio dividido 
en acciones y bajo elprincipio de responsabilidad limitada y no 
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
personal de los socios por las deudas sociales, a la explotación de 
su objeto social.
Es la sociedad capitalista por antonomasia, en la que la causa de-
terminante de la asociación es la aportación del socio a la socie-
dad. No hay un número máximo de socios y pueden constituirse 
con la presencia de un único socio. En este caso la sociedad ten-
drá que incorporar a su denominación social la de sociedad anó-
nima unipersonal (SAU). Esta característica ha de ser publicitada 
por la propia sociedad e incorporada en toda la documentación 
oficial, acarreándole importantes sanciones su incumplimiento.
La sociedad anónima se puede constituir de dos maneras:
• Fundación simultánea8. Los fundadores responderán solida-
riamente de los efectos del retraso de la inscripción en el Re-
gistro Mercantil, así como de la aportación del 25% del capital, 
de la valoración de las aportaciones no dinerarias y de la ade-
cuada inversión de los fondos.
• Fundación sucesiva: se adquieren las acciones por el público, 
previo ofrecimiento por los promotores. Estos redactan el pro-
grama fundacional, depositando un ejemplar en el Registro 
Mercantil, suscriben las acciones y desembolsan el 25%, en el 
plazo de 6 meses, desde el depósito del programa en el regis-
tro, se ha de convocar la Junta Constituyente con los nuevos 
socios, y otorgamiento de escritura pública e inscripción en 
el Registro Mercantil, sin modificación alguna del programa 
fundacional, salvo acuerdo unánime de los socios.
En ambos tipos de fundación, los fundadores pueden reservarse 
derechos especiales que no excedan del 10% de los beneficios 
netos y por un plazo de diez años (bonos o partes del fundador).
8. Para mayor detalle ver el apartado 5. Sociedad de Responsabilidad Limitada, 
de este tema.
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b. Requisitos
El capital mínimo legal es de 60.000 euros, con un desembolso 
mínimo del 25% en el momento de la constitución. Cualquier 
persona puede interesar en la sociedad las sumas que le con-
vengan y cualquier accionista puede dejar de serlo en cualquier 
momento.
El capital se distribuye en gran número de títulos de pequeño va-
lor, denominadas acciones. La acción es un título, que represen-
tando una parte alícuota del capital social, confiere a su titular 
legítimo la condición de socio. 3 aspectos a considerar:
• Como parte del capital, en cuanto que las acciones represen-
tan parte alícuota del capital social, siendo nulas las acciones 
que no responden a una efectiva aportación patrimonial a la 
sociedad.
• Como derecho, en cuanto que confiere a su titular la condi-
ción de socio.
• Como título, en cuanto que la acción es un título negociable 
que puede ser nominativo o al portador.
Las acciones confieren a su titular una serie de derechos:
• Participar en ganancias sociales.
• Participar en el patrimonio resultante en caso de liquidación.
• Derecho preferente de suscripción en la emisión de nuevas 
acciones.
• Votar en las Juntas Generales. Se admiten las acciones sin 
voto, siempre que no superen la mitad del capital social des-
embolsado; que gocen de preferencia en el reparto de bene-
ficios anuales, en obtener reembolso de sus acciones en caso 
CEU ANDALUCÍA | 93
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
de liquidación; y que no se vean afectadas por la reducción 
de capital social por pérdidas salvo que la reducción supere el 
valor nominal de las restantes acciones.
• Derecho a la información.
• Derecho a impugnar acuerdos sociales.
También se admite la autocartera de acciones hasta un 10% del 
capital, con aprobación de la Junta y dándole difusión.
c. Administración
La gestión se encomienda a mandatarios especializados, no tie-
nen porqué ser socios exclusivamente. Hemos de distinguir dos 
órganos sociales:
• Junta General: órgano deliberante en el que está representado 
el capital social, los propietarios de la sociedad. Desarrollare-
mos este apartado con mayor profundidad en el tema 11. Se 
distingue entre:
• Junta General ordinaria, aquélla que se reúne cuando lo dis-
pongan los estatutos y, necesariamente, dentro de los seis pri-
meros meses de cada ejercicio. En primera convocatoria será 
necesario que está presente al menos el 25 % del capital social, 
y en segunda cualquier número.
• Junta extraordinaria, se reúne fuera de la época prevista en 
los estatutos o en la ley, por decisión de los administradores o 
por petición de, al menos, el 5% del capital social desembolsa-
do. Necesariamente en los casos de emisión de obligaciones, 
aumento o disminución del capital social, transformación, 
fusión, escisión de la sociedad y modificación de los estatutos, 
se requerirá en primera convocatoria el 50 % del capital social 
y en segunda el 25 %.
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• Junta Universal, reunión de la totalidad del capital desembol-
sado.
• Administradores: órgano de gestión y representación de la 
sociedad. El nombramiento y separación de los administrado-
res corresponderá a la Junta General debiendo ser aceptado e 
inscrito posteriormente en el Registro Mercantil, puede ser o 
no socio. Tienen derecho a retribución y la duración del cargo 
no puede ser superior a cinco años aunque pueden ser reele-
gidos sin límites9.
En la sociedad anónima la forma de administración más común 
es la constitución de un Consejo de Administración, en la que la 
administración se confía conjuntamente a dos o más personas. 
Quedará válidamente constituido cuando concurran la mitad 
más uno de sus miembros, adoptándose los acuerdos por ma-
yoría absoluta de los presentes. El Consejo de Administración 
podrá designar uno o más Consejeros Delegados o una Comisión 
Ejecutiva.
Los administradores de la sociedad están obligados a formular, 
en el plazo máximo de tres meses desde el cierre del ejercicio 
social las cuentas anuales (Balance, Cuenta de Pérdidas y Ganan-
cias y la Memoria), el informe de gestión y propuesta de aplica-
ción de resultados, firmadas por todos los administradores, de-
biéndose aprobar en Junta General ordinaria.
Cuando un accionista, consejero o acreedor entienda que no 
procede un acuerdo adoptado en uno de los órganos sociales 
podrá impugnar tales acuerdos sociales ante el Juez de Primera 
Instancia del domicilio social, por nulidad (contrario a la Ley, 
plazo de 1 año) o anulabilidad (contrarios a los Estatutos, defec-
tos de forma o que lesionen los intereses de la sociedad, caduca a 
los 40 días).
9. Se desarrolla la administración de las sociedades en el tema 11.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
d. Responsabilidad
Los socios responden de manera limitada respecto de las deudas 
sociales.
e. Causas de disolución
Las causas de disolución son las siguientes:
1. Transcurso del tiempo de duración establecido.
2. Conclusión del objeto para el que se creó o por imposibilidad 
de cumplir su finalidad.
3. Por pérdidas que superen la mitad del capital social.
4. Por fusión o absorción.
5. Por acuerdo de la Junta General.
6. Por cualquier causa establecida en la ley.
7. Por reducción del capital social por debajo del mínimo legal.
5. Sociedad de responsabilidad limitada
a. Régimen jurídico
Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el que se 
aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital.
Aquella sociedad mercantil cuyo capital, que no puede ser in-
ferior a 3.000 euros y debe estar completamente desembolsado 
desde su origen, se divide en participaciones iguales, acumula-
bles e indivisibles que no podrán incorporarse a títulos negocia-
bles, ni denominarse acciones, y cuyos socios, no responderán 
personalmente de las deudas sociales.
CEU ANDALUCÍA | 96
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La sociedad limitada es una sociedad mixta entre las persona-
listas y las capitalistas, aunque predominan loscaracteres de las 
capitalistas.
La regla general es que la sociedad limitada se funda de forma 
simultánea, en la que existe unidad de acto, es decir, suscripción 
por todos los socios y desembolso íntegro de la totalidad del 
capital ante Notario. Cabe la posibilidad de la formación sucesiva 
que explicamos en su apartado correspondiente.
Pueden ser sociedades unipersonales, que serán aquéllas consti-
tuidas por un único socio (originaria), persona natural o jurídica, 
o por dos o más socios cuando todas las participaciones hayan 
pasado a ser propiedad de uno sólo (sobrevenida). Se ha de ha-
cer constar en toda la documentación de la sociedad la condición 
de unipersonal.
El socio único ejercerá las competencias de la Junta General y sus 
decisiones se consignarán en acta. Existirá un libro en el que se 
registrarán los contratos que el socio celebre con la sociedad, que 
habrá de ser legalizado, respondiendo durante dos años frente 
a la sociedad de las ventajas que hubiere obtenido en perjuicio 
de ésta. En el supuesto de unipersonalidad sobrevenida, si pasa-
dos seis meses no se inscribe dicha circunstancia, el socio único 
responderá personal, ilimitada y solidariamente de las deudas 
sociales contraídas durante la misma. Una vez inscrita, el socio 
único no responderá de las deudas contraídas con posterioridad.
b. Requisitos
El capital mínimo legal es de 3.000 euros y estará constituido por 
las aportaciones de los socios, que podrán ser en metálico, bie-
nes o derechos. En caso de aportaciones no dinerarias, los socios 
responderán solidariamente, frente a la sociedad y frente a terce-
ros, de la realidad de las aportaciones y del valor que se les haya 
atribuido en la escritura. En ningún caso podrán ser objeto de 
CEU ANDALUCÍA | 97
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
aportación el trabajo o los servicios. No hay informe de experto 
independiente del Registro Mercantil, si la aportación es no dine-
raria.
Las participaciones (no acciones) confieren la cualidad de so-
cio, cualidad que no se transmite libremente. El socio que se 
proponga transmitir su participación o participaciones deberá 
comunicarlo por escrito a los administradores, haciendo constar 
el número y características de las participaciones que pretende 
transmitir, la identidad del adquirente, el precio y demás con-
diciones de la transmisión. Esta quedará sometida al consenti-
miento de la sociedad, que se expresará mediante acuerdo de la 
Junta General. La sociedad solo podrá denegar el consentimiento 
si comunica al transmitente, por conducto notarial, la identidad 
de uno o varios socios o terceros que adquieran la totalidad de 
las participaciones. Por consiguiente, es necesario comunicar a la 
sociedad la intención de transmitir para que el resto de los socios 
puedan adquirirlas con preferencia (derecho de tanteo). En cual-
quier caso, la transmisión se formalizará en documento público 
sin necesidad de inscribirse en el Registro Mercantil.
Los derechos de los socios consisten básicamente en:
• Derecho a voto.
• Derecho a participar en el beneficio.
• Derecho de suscripción preferente.
• Derecho a participar en la división del haber social.
• Derecho de información.
• Derecho a ser elegidos como administradores.
La sociedad tendrá necesariamente su domicilio en territorio 
español.
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c. Administración
Los órganos sociales son la Junta General y los Administradores.
• Junta General de Socios es aquélla en la que los socios de-
ciden sobre los asuntos propios de su competencia como la 
censura de la gestión social, la aprobación de cuentas anuales 
y aplicación de resultados, el nombramiento y separación de 
administradores, liquidadores y auditores de cuentas, la mo-
dificación de estatutos sociales, el aumento y disminución de 
capital social y la transformación, fusión, escisión y disolución 
de la sociedad. La adopción de acuerdos se toman por mayo-
ría de votos, siempre que representen, al menos, 1/3 del capi-
tal social. Para aumento o disminución del capital se requiere 
1/2 del capital; para disolución, fusión o cambios de estatutos, 
se necesita 2/3 del capital.
• Los administradores pueden ser socios o no y no pueden de-
dicarse a la misma, análoga o complementaria actividad que 
constituya el objeto social, salvo autorización de la Junta Ge-
neral. Responderán frente a la sociedad, los accionistas y los 
acreedores sociales del daño que causen por actos contrarios 
a la ley, los estatutos o por no actuar con la debida diligencia, 
tal como se prescribe en la Ley de Sociedades Anónimas.
Pueden fijarse en los Estatutos diversas formas de administra-
ción10:
• 1 ó varios administradores solidarios.
• 2 ó varios administradores mancomunados.
• Consejo de Administración (mínimo de 3).
10. Para mayor detalle ver el apartado anterior la Sociedad Anónima.
CEU ANDALUCÍA | 99
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
• Consejo de Administración y Comisión Ejecutiva.
• Consejo de Administración y 1 o varios Consejeros Delegados.
c. Responsabilidad
Los socios responden de manera limitada respecto de las deudas 
sociales, pues estos responden de las deudas sociales hasta el 
total del capital suscrito.
d. Causas de extinción
Aparte de las causas de extinción que son las mismas que en una 
sociedad anónima, existen causas de exclusión de un socio11.
6. Sociedad limitada nueva empresa
a. Régimen jurídico
Se trata de una especialidad de la sociedad limitada y se regula 
en el título XII del Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, 
por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades 
de Capital.
Las características singulares de esta sociedad son las siguientes:
• El número máximo de socios en la constitución se limita a 5, 
que han de ser personas físicas. Podrá tener carácter uniper-
sonal pero, en este caso, el socio único no podrá ser el mismo 
único socio de otra Sociedad Nueva empresa.
• El objeto social será todas o alguna de las siguientes activi-
dades, que se transcribirán literalmente en los estatutos: la 
actividad agrícola; ganadera; forestal; pesquera; industrial; de 
11. Se desarrolla en el tema 6.
CEU ANDALUCÍA | 100
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construcción; comercial; turística; de transportes; de comuni-
caciones; de intermediación; de profesionales o de servicios 
en general.
• Posibilidad de utilizar unos Estatutos Sociales orientativos 
permitiendo la constitución de la sociedad en 48 horas. Sólo 
se admiten modificaciones en los estatutos respecto del domi-
cilio social, la denominación y el capital social.
• Denominación Social especial que incorpora un código 
(ID-CIRCE) lo que permite su obtención en 24 horas. Esta 
denominación a la hora de la constitución de la sociedad está 
formada por los dos apellidos y nombre de uno de los funda-
dores seguido del código alfanumérico mencionado anterior-
mente.
• Responsabilidad limitada al capital social. Los socios no res-
ponden personalmente de las deudas sociales.
• Los Administradores de la Sociedad deberán ser socios no 
existiendo Consejo de Administración.
• El capital social mínimo es de 3.000 euros y el capital máximo 
de 120.000 euros. El desembolso del capital sólo podrá reali-
zarse mediante aportaciones dinerarias.
• La principal novedad y diferencia con una sociedad limitada 
llega a la hora de realizar los trámites para su constitución, ya 
que éstos podrán realizarse a través de técnicas electrónicas, 
informáticas y telemáticas.
CEU ANDALUCÍA | 101
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
7. Sociedad limitada de formación sucesiva
a. Régimen jurídico
Es una especialidad de la Sociedad Limitada y se regula en el Real 
Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el que se aprueba el 
texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital, básicamente 
en su artículo 4bis.
No existe Capital social mínimo, sino que hasta que se alcance el 
capital de 3.000 euros estará sometida al régimende formación 
sucesiva que implica el cumplimiento de estas reglas:
• Deberá destinarse a la reserva legal una cifra de, al menos, el 
20 por ciento del beneficio del ejercicio sin límite de cuantía.
• Una vez cubiertas las atenciones legales o estatutarias, sólo 
podrán repartirse dividendos a los socios si el valor del patri-
monio neto no es o, a consecuencia del reparto, no resultare 
inferior al 60 por ciento del capital legal mínimo.
• La suma anual de las retribuciones satisfechas a los socios y 
administradores por el desempeño de tales cargos durante 
esos ejercicios no podrá exceder del 20 por ciento de patri-
monio neto del correspondiente ejercicio, sin perjuicio de 
la retribución que les pueda corresponder como trabajador 
por cuenta ajena de la sociedad o a través de la prestación de 
servicios profesionales que la sociedad concierte con dichos 
socios y administradores.
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Pérdida de la calificación: la sociedad perderá la calificación de 
formación sucesiva cuando se alcance el capital mínimo legal 
(3.000 €), pasando a ser Sociedad de Responsabilidad Limitada.
Tienen que llevar un Libro de inventarios y Cuentas anuales, un 
Diario (registro diario de las operaciones) y un Libro de actas que 
recogerá todos los acuerdos tomados por las Juntas Generales y 
Especiales y los demás órganos colegiados de la sociedad.
También llevará un Libro registro de socios, en el que se harán 
constar la titularidad originaria y las transmisiones de las partici-
paciones sociales.
En caso de liquidación, voluntaria o forzosa, si el patrimonio de 
la sociedad fuera insuficiente para atender al pago de sus obliga-
ciones, los socios y los administradores de la sociedad responde-
rán solidariamente del desembolso de la cifra de capital mínimo 
establecida en la Ley (3.000 euros).
CEU ANDALUCÍA | 103
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
TEMA 9 FORMAS JURÍDICAS: LA 
ECONOMÍA SOCIAL
1. Sociedades laborales
a. Régimen jurídico
Se regula por Ley 44/2015, de 14 de octubre, de Sociedades Labo-
rales y Participadas.
Aquella sociedad en la que, al menos, el 50,01% del capital social 
pertenece a los trabajadores debiendo éstos prestar sus servicios 
de forma directa, personal, por tiempo indefinido y en jornada 
completa.
Pueden ser Sociedades Anónimas (SAL) o Sociedades de Res-
ponsabilidad Limitada (SLL). Pero para adquirir la condición de 
laboral han de reunir los siguientes requisitos.
b. Requisitos
Existen obligatoriamente dos tipos de socios: trabajadores y capi-
talistas (no trabajadores) y, al menos, el 50,01% del capital social 
será de los socios trabajadores.
Las acciones deben ser desembolsadas en el plazo de 1 año, y 
ningún socio puede tener más de 1/3 del capital, salvo las enti-
dades públicas y las personas jurídicas en cuyo capital participe 
mayoritariamente el Estado, CC.AA. o Entidades Locales, sin 
superar el 50%. Ahora bien, existe una excepción a este requisi-
to puesto que se permite la posibilidad de constituir sociedades 
laborales con dos socios, siempre que ambos sean trabajadores y 
tengan distribuida de forma igualitaria su participación en la so-
ciedad durante un plazo máximo de 36 meses. Las acciones serán 
nominativas.
CEU ANDALUCÍA | 104
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La transmisión está limitada a las acciones de trabajadores por el 
derecho preferente de los demás accionistas trabajadores tenien-
do la prioridad los trabajadores indefinidos no socios.
El número de horas trabajadas por trabajadores que no sean 
socios no podrá superar el 49% del total horas/año trabajadas por 
los socios trabajadores.
Se establece un Fondo Especial de Reserva con carácter irrepar-
tible, del 10% de los beneficios líquidos de cada ejercicio hasta 
alcanzar el doble del capital social.
Una vez verificado que se cumplen todos y cada uno de los re-
quisitos anteriores se procederá a su inscripción en el Registro de 
Sociedades Laborales. El incumplimiento de los límites señala-
dos por la Ley lleva consigo la pérdida de su condición de laboral.
En todo lo demás es aplicable la Ley de Sociedades de capital en 
lo referente a sociedades limitadas y sociedades anónimas, según 
sea la forma jurídica elegida.
2. Cooperativas
a. Régimen jurídico
Las competencias que regulan el funcionamiento de las Coope-
rativas es materia transferida a las CCAA. Por tanto, sólo analiza-
remos la cooperativa andaluza. Se regula mediante Ley 5/2018, 
de 19 de junio, por la que se modifica la Ley 14/2011, de 23 de 
diciembre, de Sociedades Cooperativas Andaluzas (LSCA).
Las sociedades cooperativas andaluzas son empresas organiza-
das y gestionadas democráticamente que realizan su actividad 
de forma responsable y solidaria con la comunidad y en las que 
CEU ANDALUCÍA | 105
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
sus miembros, además de participar en el capital, lo hacen tam-
bién en la actividad societaria prestando su trabajo, satisfaciendo 
su consumo o valiéndose de sus servicios para añadir valor a su 
propia actividad empresarial.
Son sociedades sin un capital mínimo legal, integrado por apor-
taciones obligatorias (pago imprescindible para ser socio) y vo-
luntarias de los socios. Debido a que los socios pueden realizar 
nuevas aportaciones y que pueden ingresar en la cooperativa 
nuevos socios, el capital social puede variar frecuentemente. Hay 
que diferenciar capital social contable (el resultante de las apor-
taciones suscritas en cada momento) y capital social estatutario 
(constituido por la parte de aquel que ha de reflejarse estatutaria-
mente mediante una cifra).
La cifra mínima de desembolso de las aportaciones obligatorias 
es del 50 % del capital suscrito, desembolsándose el resto según 
se señale en los estatutos, pero en un plazo inferior a los tres 
años. La suma de estas aportaciones obligatorias ha de ser igual, 
como mínimo, al capital social estatutario. Es posible que estas 
aportaciones obligatorias no sean del mismo valor para todos los 
socios.
La Asamblea General puede decidir ampliar el capital social, sin 
obligar a todos los socios a que realicen nuevas aportaciones. 
Son las aportaciones voluntarias. El 50% como mínimo de la 
aportación voluntaria debe pagarse al suscribirse y el resto en un 
plazo no superior a un año. Cada socio tiene derecho a suscribir 
estas aportaciones en una cantidad proporcional al capital social 
obligatorio que tenga suscrito. Si el socio no desea suscribir todo 
lo que se le permite puede dejar su derecho a otro socio. Si los 
socios no suscriben todas las aportaciones voluntarias el importe 
de éstas se reducirá a las verdaderamente suscritas.
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Cardenal Spínola CEU
La aportación de un socio al capital social no puede superar el 
45% del capital social en las cooperativas de primer grado o el 
75% en las cooperativas de segundo grado (art. 54 LSCA).
Una característica singular de las cooperativas es el régimen de 
libre adhesión y bajas voluntarias de los cooperativistas. Los 
estatutos deben establecer los requisitos que han de reunir los 
aspirantes a socios para su admisión y para darlos de baja. Estos 
requisitos han de ser de carácter objetivo ya que no se puede pro-
hibir el acceso concreto y personal de un nuevo socio.
La imputación de resultados económicos, beneficios o pérdidas, 
a los socios, una vez atendidos el Fondo de Reserva Obligatorio y 
el Fondo de Formación y Sostenibilidad, se realizará en función 
de la actividad que realizan. Los resultados del ejercicio se obtie-
nen restando de los ingresos totales que la cooperativa obtiene 
por el desarrollo de su actividad los siguientes gastos: gastos de 
funcionamiento de la cooperativa, los intereses que se deben a 
los socios, obligacionistas o acreedores, las amortizaciones, el 
importe de los bienes entregados por los socios para la gestión y 
desarrollo de la actividad cooperativa, el importe de los anticiposlaborales pagados a los socios trabajadores y a los socios de tra-
bajo y cualquier otro concepto que autorice la legislación fiscal. 
Sobre el excedente neto resultante se aplican los porcentajes para 
los fondos de Reserva Obligatorio y de Formación y Sostenibili-
dad.
Según la ley hay dos fondos obligatorios que hay que dotar, como 
mínimo, con el 20% de los resultados positivos destinados al 
Fondo de Reserva Obligatorio, salvo que éste alcance el 50 % del 
capital social; con respecto al Fondo de Formación y Sostenibili-
dad, como mínimo, se le destinarán el 5 % de los mismos.
Tras destinar a los fondos obligatorios las cantidades que proce-
dan, obtendremos el beneficio o pérdida. En caso de beneficios 
CEU ANDALUCÍA | 107
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
se pueden repartir de tres formas:
1. Que se paguen a los socios (retorno cooperativo);
2. Que se sumen al capital social y, por tanto, aumentará la apor-
tación de cada socio en el importe que le corresponda;
3. Que se forme un fondo de retornos. En este caso, se distribuirá 
a los socios una vez pasados cinco años.
Debe tenerse en cuenta que nunca se podrán repartir los retor-
nos en función de las aportaciones al capital social, sino que se 
hará en función de las operaciones, servicios o actividades reali-
zados por cada socio según el módulo que los estatutos establez-
can. El módulo es la regla mediante la cual se expresa cual es el 
grado de participación de un socio en su cooperativa.
La ley determina que como máximo el 50 % de las pérdidas se 
podrá liquidar con el importe del Fondo de Reserva Obligatorio. 
El resto de las deudas las pagarán los socios en proporción a las 
operaciones o servicios realizados.
Como hemos dicho al principio de este apartado, analizamos la 
ley andaluza de cooperativas que se aplica a toda cooperativa 
cuyo domicilio social se ubique dentro del territorio de Andalu-
cía.
La participación en el capital social de la cooperativa otorga una 
serie de derecho a los socios:
• Participar en la realización del objeto social de la cooperativa.
• Elegir y ser elegidos para los cargos de los órganos de la coo-
perativa.
• Participar con voz y voto en la adopción de acuerdos.
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Cardenal Spínola CEU
• Derecho de información.
• Recibir el importe de la liquidación correspondiente a su 
aportación en los casos de baja o de disolución de la coopera-
tiva.
• Participar en los excedentes, en proporción a la actividad de-
sarrollada en la cooperativa, apreciada según los módulos que 
establezcan los estatutos.
Existen dos clases de cooperativas andaluzas:
• de primer grado: se exige para su constitución, al menos, 2 
socios comunes (art.10 LSCA).
• de segundo grado: al menos 2 socios y siempre personas jurí-
dicas.
Hay 4 tipos de cooperativas12:
• Cooperativas de trabajo. Formada por personas físicas que, 
mediante su trabajo en común, realizan cualquier actividad 
económica de producción de bienes o servicios para terceros. 
Tipos especiales:
 – Sociedades cooperativas de impulso empresarial las que 
tienen como objeto social prioritario canalizar, en el ám-
bito de su organización, la iniciativa emprendedora de 
sus socios y socias, mediante la orientación profesional, 
la provisión de habilidades empresariales precisas para el 
desarrollo de cada una de sus actividades, la tutorización 
de dichas actividades en los primeros años de su ejerci-
cio o la prestación de determinados servicios comunes a 
12. Se puede consultar en https://www.juntadeandalucia.es/organismos/
empleoformacionytrabajoautonomo/areas/economia-social/cooperativas/paginas/
tipos-cooperativas.html.
https://www.juntadeandalucia.es/organismos/empleoformacionytrabajoautonomo/areas/economia-social/cooperativas/paginas/tipos-cooperativas.html
https://www.juntadeandalucia.es/organismos/empleoformacionytrabajoautonomo/areas/economia-social/cooperativas/paginas/tipos-cooperativas.html
https://www.juntadeandalucia.es/organismos/empleoformacionytrabajoautonomo/areas/economia-social/cooperativas/paginas/tipos-cooperativas.html
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
las personas socias que les proporcione un ámbito donde 
desempeñar regularmente su actividad profesional.
 – Sociedades cooperativas de interés social aquellas que 
tienen como finalidad la promoción y plena integración 
sociolaboral de determinados sectores de la ciudadanía.
 – Sociedades cooperativas de transporte aquellas que agru-
pan como socios y socias a profesionales del transporte 
que, mediante su trabajo en común, ejercen la actividad 
de transporte de mercancías o de personas, o cualquier 
otra para la que se encuentren expresamente facultadas 
por la ley, con vehículos adquiridos por la sociedad coope-
rativa o aportados por las personas socias.
• Cooperativas de consumo. Aquellas que tienen por objeto 
procurar, en las mejores condiciones de calidad, información 
y precio, bienes y servicios para el consumo, uso o disfrute de 
sus socios y socias y de quienes con ellos convivan habitual-
mente. Especialidades:
 – Sociedades cooperativas de viviendas aquellas que tienen 
por objeto procurar viviendas a precio de coste, exclusiva-
mente a sus socios y socias.
 – Sociedades cooperativas de crédito aquellas que tienen 
por objeto servir a las necesidades financieras activas y 
pasivas de sus socios y socias y, en la medida que la nor-
mativa específica aplicable lo autorice, de terceros, me-
diante el ejercicio de actividades y servicios propios de las 
entidades de crédito.
 – Son sociedades cooperativas de seguros las que tienen por 
objeto el ejercicio de la actividad aseguradora para sus 
socios y socias en cualquiera de las formas admitidas en 
derecho.
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Cardenal Spínola CEU
• Cooperativas de servicios. Integradas por personas titulares de 
derechos que lleven aparejado el uso o disfrute de explotacio-
nes industriales, de servicios, y a profesionales que ejerzan su 
actividad por cuenta propia y tengan por objeto la prestación 
de servicios y la realización de operaciones encaminadas al 
mejoramiento económico y técnico de las actividades profe-
sionales o de las explotaciones de sus socios y socias. Especia-
lidades:
 – Sociedades cooperativas agrarias las que integran a perso-
nas titulares de algún derecho que lleve aparejado el uso o 
disfrute de explotaciones agrícolas, ganaderas o forestales, 
y que tienen por objeto la realización de todo tipo de acti-
vidades y operaciones encaminadas al mejor aprovecha-
miento de las explotaciones de sus socios y socias, de sus 
elementos o componentes, de la sociedad cooperativa y a 
la mejora de la población agraria y del desarrollo del mun-
do rural, así como a atender a cualquier otro fin o servicio 
propio de la actividad agrícola, ganadera, forestal o que 
esté directamente relacionado con ellas.
 – Sociedades cooperativas marítimas, fluviales o lacustres 
las que integran personas titulares de explotaciones dedi-
cadas a actividades pesqueras, de industrias relacionadas 
con la pesca o sus derivadas, en sus distintas modalida-
des del mar, ríos, lagos, lagunas, que tienen como objeto 
cualquier tipo de actividades y operaciones encaminadas 
a la mejora económica y técnica de las explotaciones de 
los socios y socias, de sus elementos o componentes y de 
la sociedad cooperativa, así como cualquier otro servicio 
propio de estas actividades, incluida la acuicultura, o di-
rectamente relacionado con ellas.
• Cooperativas especiales, como las mixtas que son aquellas 
en cuya actividad cooperativizada concurren características 
propias de las distintas clases de conformidad con lo estable-
cido en sus estatutos, los cuales fijarán los criterios de relación 
CEU ANDALUCÍA | 111
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
equitativa y proporcional entre los socios y socias que desa-
rrollen cada una de las actividades, determinando, en su caso, 
los derechos y obligaciones de cada clase.En las sociedades cooperativas pueden existir, con carácter gene-
ral, las siguientes clases de personas socias: comunes, de trabajo, 
inactivas y colaboradoras. Se crea con carácter optativo la figura 
de la persona inversora:
• Socio común, aquella que realiza plenamente la actividad 
cooperativizada.
• Socio de trabajo: Su aportación a la cooperativa consiste en la 
prestación de su trabajo personal.
• Socio inactivo: socios que permanecen ligados a la coope-
rativa aun cuando dejan de realizar la actividad propia de la 
misma o no utilizan sus servicios. El conjunto de sus votos no 
podrá superar el 20 % del total de los votos de los socios. Por 
ejemplo un socio jubilado.
• Socio colaborador: determinadas personas o entidades en 
disposición de prestar ayuda o colaboración a una coopera-
tiva, pero sin poder desarrollar una actividad igual a la de los 
socios ordinarios, es decir, que desarrolla actividades acceso-
rias, nunca la principal, que previamente así se han indicado 
expresamente en los estatutos. El conjunto de sus votos no 
podrá superar el 20 % del total de los votos de los socios.
• Inversor: aquellas personas susceptibles de ser socias, que 
realicen las aportaciones al capital que determinen los estatu-
tos, o en su defecto la Asamblea General, y que no desarrollen 
la actividad cooperativizada.
b. Administración
Las cooperativas andaluzas tienen, al igual que las sociedades 
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mercantiles un órgano en el que están representados los propie-
tarios y que toma las grandes decisiones y otro órgano que ges-
tiona al día a día de la sociedad.
• Asamblea General: órgano deliberador que se reúne de ma-
nera ordinario dentro de los seis primeros meses de cada 
ejercicio económico para censurar la gestión social, apro-
bar, si procede, las cuentas anuales y distribuir excedentes o 
imputar pérdidas. La Asamblea que no sea la prevista, será 
extraordinaria. Para que la Asamblea pueda tomar válida-
mente acuerdos será preciso que estén presentes, en primera 
convocatoria, al menos la mitad más uno de los socios, que-
dando constituida cualquiera que sea el número de asistentes 
en segunda convocatoria. Será necesario una mayoría de dos 
tercios de los votos para acordar la ampliación de capital me-
diante nuevas aportaciones obligatorias. La emisión de obli-
gaciones; la modificación de los estatutos sociales; la fusión, 
escisión y disolución de la cooperativa; la enajenación, cesión 
o traspaso de la empresa o parte de ella que tenga la conside-
ración de centro de trabajo, o de algunos de sus bienes, dere-
chos o actividades, que supongan modificaciones sustanciales 
en la estructura de la cooperativa y otros asuntos previstos en 
la ley y en los estatutos.
• Consejo Rector (art. 36 LSCA): órgano de gestión compuesto 
por, al menos, tres miembros con un período de duración del 
mandato entre dos y seis años. El número máximo de compo-
nentes se fijará en los estatutos. Podrán formar parte del mis-
mo hasta 1/3 de no socios. En las cooperativas con tres socios, 
el Consejo Rector estará constituido por dos miembros. Se 
puede nombrar dentro del Consejo Rector una comisión eje-
cutiva o uno o más consejeros delegados y sólo éstos pueden 
ser retribuidos.
• Interventores: es el órgano fiscalizador de las cuentas y elabo-
ra un informe sobre éstas. Compuesto por, al menos, uno en 
CEU ANDALUCÍA | 113
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
las que tengan más de 10 socios, siempre en número impar. 
Existe incompatibilidad legal para ser miembro del Consejo 
Rector e Interventor simultáneamente. El mandato será entre 
uno y cuatro años. Puede ser un no socio.
• En las cooperativas con un número de socios igual o inferior a 
diez podrá confiarse, estatutariamente, el gobierno, gestión y 
representación de la cooperativa a un Administrador Único o 
a una Administración Solidaria que cuente con dos personas.
c. Responsabilidad
Los socios responden limitadamente de las deudas sociales.
Los administradores de una cooperativa andaluza responden de 
igual manera que los administradores de una sociedad mercantil.
Si se cumplen los requisitos legales se procederá a su inscripción 
en el Registro de Cooperativas Andaluzas.
d. Causas de disolución
• El cumplimiento del plazo fijado en los estatutos sociales.
• La conclusión de su objeto o la imposibilidad de realizar la 
actividad cooperativizada.
• La ausencia de actividad cooperativizada principal o su reali-
zación instrumental o accesoria, en ambos casos, durante dos 
años consecutivos.
• El acuerdo de la Asamblea General conforme a lo dispuesto 
en el artículo 33 LCoopA.
• La reducción del número de socios o socias por debajo del mí-
nimo legalmente necesario para constituir la sociedad coope-
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rativa por un periodo superior a doce meses.
• La reducción del patrimonio contable hasta quedar por de-
bajo del capital social estatutario, a no ser que, en el plazo de 
doce meses, se proceda a su reajuste, y siempre que no deba 
solicitarse la declaración de concurso.
• La fusión, y la escisión, en su caso.
• La apertura de la fase de liquidación en el concurso de la so-
ciedad, conforme a lo dispuesto en la legislación concursal.
• La inactividad de alguno de los órganos sociales necesarios 
durante dos años consecutivos.
• Cualquier otra causa establecida en la ley o en los estatutos.
CEU ANDALUCÍA | 115
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
TEMA 10. LA CONSTITUCIÓN DE LA 
SOCIEDAD DE CAPITAL
Como vimos en su momento las sociedades se pueden constituir 
de forma general mediante la firma de un contrato social o suce-
siva mediante la suscripción sucesiva de acciones.
1. Normas comunes a la constitución
La Sociedad se constituye en escritura pública, con el siguiente 
contenido (arts. 22 LSC y 114 RRM):
• La identidad del socio o los socios.
• La voluntad de constituir una sociedad.
• Las aportaciones que cada socio realice y la numeración de las 
acciones/participaciones asignadas en pago.
• Los estatutos de la sociedad.
• La determinación del modo concreto en que inicialmente se 
organice la administración, en caso de que los estatutos pre-
vean diferentes alternativas.
• La identidad de la persona o personas que se encarguen ini-
cialmente de la administración y de la representación social.
• Los estatutos habrán de contener necesariamente (art. 23 LSC 
y arts. 115 a 128 RRM):
• denominación: libre, previa reserva de nombre;
• objeto social: lícito, posible y determinando las actividades 
que lo integran;
CEU ANDALUCÍA | 116
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Cardenal Spínola CEU
• domicilio;
• la fecha de cierre del ejercicio social
• cifra del capital social (desembolsado o no) y las acciones/
participaciones que lo integran;
• modo de organizar la Sociedad (en las SA, uno determinado; 
en las SRL; cualquier posibilidad, a determinar una): adminis-
trador único, administradores solidarios, mancomunados, o 
consejo de administración;
• modo de adoptar los acuerdos de los órganos colegiados.
• Además, se podrán incorporar en los estatutos, aunque no sea 
necesario
• duración de la Sociedad (indefinida, si no se dice lo contra-
rio);
• fecha de comienzo de la operaciones (si no se expresa, el día 
del otorgamiento de la escritura);
• fecha de cierre del ejercicio (si no se expresa, 31 de diciem-
bre);
• restricciones a la libre transmisión en los términos permitidos 
(atención a las diferencias de tratamiento en la sociedad anó-
nima y en la sociedad limitada);
• prestaciones accesorias13;
13. Son prestaciones sociales, obligaciones asumidas por los socios en favor 
de la sociedad. Pueden tener por objeto una obligación de dar, de hacer o de no 
hacer, de carácter instantáneo o duradero por un plazo de tiempo determinado o 
indefinido mientras dure la sociedad o mientras se ostente la cualidad de socio. 
Se regulan en los artículos 86-88 LSC. Algunosejemplos del contenido de esta 
CEU ANDALUCÍA | 117
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
• derechos especiales de fundadores o promotores;
• cualquier pacto que los socios consideren conveniente, no 
contrario a ley.
2. Capital social
El capital social está formado por las aportaciones que realizan 
los socios a la sociedad. El capital social otorga a los socios distin-
tos derechos según su participación y supone una garantía frente 
a terceros.
Las aportaciones sociales constituyen propiamente ese dinero, 
bienes que los socios ponen en común para formar o integrar el 
patrimonio social y para desarrollar su objeto social, formándose 
un acervo (bienes o valores morales o culturales que pertenecen 
a un grupo), con los bienes de contenido económico que pasa 
a ser titularidad del ente social que surge del contrato. Dada la 
finalidad del contrato de sociedad y, en consonancia con la mis-
ma, los preceptos legales enuncian qué puede integrar el fondo 
común resultante de las aportaciones sociales: dinero, bienes o 
industria.
En todo caso, el tipo social escogido resultará fundamental para 
determinar el posible contenido de la aportación.
En el caso de las sociedades mercantiles personalistas o de per-
sonas, en desuso actualmente y consideradas como aquellas 
en las que priman las cualidades personales de los socios como 
prestación accesoria pueden ser la prestación de servicios profesionales por parte 
del socio o de trabajo personal, la cesión de uso de un bien a la sociedad, ya sea 
mueble o inmueble, la celebración de determinados contratos con la sociedad, 
o la obligación del ejercicio de la actividad profesional por parte de los socios 
profesionales que constituye su objeto social como prestación accesoria en las 
sociedades profesionales de responsabilidad limitada.
CEU ANDALUCÍA | 118
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Cardenal Spínola CEU
factor determinante de la concertación del contrato de sociedad, 
caso de las sociedades colectivas y comanditarias de nuestro 
Código de Comercio, las aportaciones pueden consistir tanto en 
dinero y bienes como en industria, siendo objeto de discusión si 
es factible la constitución de una sociedad de las referidas con 
aportaciones exclusivamente de trabajo, posibilidad negada por 
la mayoría de la doctrina.
En el caso de las sociedades mercantiles capitalistas (sociedades 
anónimas y sociedades de responsabilidad limitada) sólo podrán 
ser objeto de aportación los bienes y derechos patrimoniales 
susceptibles de valoración económica y, en ningún caso, podrán 
ser objeto de aportación el trabajo o los servicios (artículo 58 de 
la Ley de Sociedades de Capital), circunstancia que se justifica 
en su integración en el capital social y consecuente necesidad de 
su patrimonialidad por las funciones y finalidades asignadas al 
mismo.
Diferenciamos dos tipos de aportaciones en función de su natu-
raleza dineraria.
• Aportaciones dinerarias (Arts. 61 y 62 LSC). Las aportaciones 
dinerarias deberán establecerse en euros. Si la aportación 
figurara en otra moneda, deberá realizarse el cambio. Deberá 
acreditarse, además, la realidad de las aportaciones dinerarias 
mediante la certificación del depósito de las correspondientes 
cantidades a nombre de la sociedad.
• Aportaciones no dinerarias (Arts.63, 64, 65,66 LSC). Pueden 
ser aportación de bienes muebles o inmuebles, derecho de 
crédito y aportación de empresa. Deberán figurar en la escri-
tura de constitución con sus datos registrales, la valoración en 
euros, así como el número de participaciones atribuidas. La 
valoración de las aportaciones la realizaran los propios socios, 
quienes responderán solidariamente frente a la sociedad y los 
CEU ANDALUCÍA | 119
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
acreedores de la realidad de dichas aportaciones y del valor 
que les hubieran atribuido.
En el caso de que la aportación no dineraria hubiera sido some-
tida a valoración pericial, quedarán excluidos de la responsabi-
lidad solidaria los socios que lo hubieran elaborado. Pueden ser 
objeto de aportaciones no dinerarias tanto bienes muebles como 
inmuebles, derechos de crédito o empresas. Estas aportaciones 
no dinerarias en la sociedad anónima contendrán un informe 
describiendo la aportación con sus datos registrales si existen, la 
valoración de la aportación, expresando los criterios utilizados 
y se corresponde con el valor nominal y, en su caso con la prima 
de emisión de las acciones que se emita como contrapartida. El 
valor que se dé a la aportación en la escritura social no podrá ser 
superior a la valoración realizada por los expertos de conformi-
dad con el artículo 67 LSC. Respecto de las aportaciones de bie-
nes muebles e inmuebles hemos de tener en cuenta que la en-
trega y saneamiento de las cosas objeto de aportación se sujetan 
a las reglas del Código Civil, mientras que en materia de trans-
misión de riesgos se sujetan a las normas del Código de Comer-
cio (el riesgo se transmite en el momento en que se pone la cosa 
a disposición del comprador; a diferencia del Código Civil, dónde 
el riesgo pertenece al comprador desde el momento en que se 
perfecciona el contrato).
Todas las acciones y participaciones de una sociedad deben estar 
suscritas al constituirse la sociedad.
En las sociedades anónimas, no en las sociedades limitadas, se 
permite el desembolso inicial del 25%, pudiendo quedar pen-
diente el 75% restante. Son los denominados dividendos pasivos 
y, por tanto, se puede definir como una deuda del socio a favor 
de la sociedad, por la cantidad pendiente de desembolsar. Los 
estatutos fijarán el modo en que el socio habrá de desembolsar 
este importe, y el órgano de administración se encargará de su 
CEU ANDALUCÍA | 120
Centro de Estudios Universitarios
Cardenal Spínola CEU
ejecución. Si no paga, el socio entrará en mora, con las siguientes 
consecuencias:
• se le privará del derecho de voto respecto de las acciones no 
desembolsadas;
• privación del derecho al dividendo y suscripción preferente, 
en su caso;
• la sociedad tendrá una doble acción ya que por un lado, podrá 
exigir el cumplimiento con los intereses y daños; y, por otro 
lado, podrá enajenar la acción por cuenta del moroso.
• la ley amplía la acción al adquirente en caso de transmisión de 
la acción no desembolsada.
a. Transmisión participaciones sociales
Las participaciones sociales pueden ser consideradas perfecta-
mente el elemento más importante de las sociedades limitadas, 
ya que no sólo confieren a sus titulares la condición de socio, con 
todos los derechos anexos que ello conlleva, sino que además 
conforman por sí mismas las partes alícuotas (proporcional) del 
capital y de la propiedad social.
El principio general en la transmisión de participaciones socia-
les es la autonomía de la voluntad social lo que los socios hayan 
acordado en los estatutos sociales de su empresa.
Cuando los estatutos no indican nada, salvo disposición con-
traria de los estatutos, será libre la transmisión voluntaria de las 
participaciones por actos inter vivos entre socios, así como la rea-
lizada en favor del cónyuge, ascendiente o descendiente del socio 
o en favor de sociedades pertenecientes al mismo grupo que la 
transmitente. En los demás casos, la transmisión está sometida a 
las reglas y limitaciones que establezcan los estatutos y, en su de-
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
fecto, las establecidas en la ley, a falta de regulación estatutaria, 
la transmisión voluntaria de participaciones sociales por actos 
inter vivos se rige por las reglas que establece el artículo 107 de la 
LSC.
El socio que quiera transmitir sus participaciones deberá de co-
municarlo por escrito a los administradores de la sociedad, 
haciendo constar el número de ellas y todas las condiciones de 
la transmisión. Ésta sólo se dará si así lo acuerda la Junta Gene-
ral mediante mayoría ordinaria. Para poder negarse al acuerdo, 
los socios deberán de aportar la identidad de otros socios o terce-
ros adquirentesque quieran adquirir las participaciones por las 
mismas condiciones. No es más que un derecho de adquisición 
preferente a favor de la sociedad en su conjunto.
Si transcurridos tres meses tras la comunicación formal la socie-
dad no encuentra ningún posible adquirente, el socio que quiera 
transmitir las participaciones sociales podrá hacerlo a su com-
prador elegido.
Pese a que los socios tienen amplia libertad para acordar el régi-
men de transmisión de participaciones sociales de su empresa 
estableciéndolo en los estatutos, existen determinadas cláusulas 
legales que ponen límite esta autonomía y que merecen ser co-
mentados.
Son nulas las cláusulas que hagan libre la transmisión de par-
ticipaciones sociales. Se entiende que una cláusula de este tipo 
desnaturalizaría el principio de las sociedades limitadas de ser 
semicerradas.
También son nulas las cláusulas que obliguen al socio transmi-
tente a vender un número diferente a las ofrecidas. El socio trans-
mitente siempre debe poder ofrecer las participaciones sociales 
que estime conveniente sin ningún tipo de limitación.
CEU ANDALUCÍA | 122
Centro de Estudios Universitarios
Cardenal Spínola CEU
Son nulas, del mismo modo, las cláusulas que prohíban de forma 
total la transmisión de participaciones sociales. Aunque no es 
lícito impedir al socio la desvinculación societaria de forma to-
tal, sí que se puede prohibir de forma temporal toda transmisión 
durante un periodo no superior a cinco años contando desde la 
fecha de constitución o de ampliación de la sociedad.
De conformidad con el artículo 110 de la LSC en relación con el 
régimen de la transmisión mortis causa, la adquisición de algu-
nas participaciones sociales por sucesiones hereditarias confie-
re al heredero o legatario la condición de socio, no obstante los 
estatutos podrán establecer a favor de los socios sobrevivientes y, 
en su defecto a favor de la sociedad, un derecho de adquisición 
de las participaciones del socio fallecido apreciadas en el valor 
razonable que tuvieren el día del fallecimiento del socio, cuyo 
precio se pagará al contado. La valoración se regirá por lo dis-
puesto en la LSC para los casos de separación de socios y dere-
cho de adquisición habrá que ejercitarse en el plazo máximo de 
tres meses a contar desde la comunicación de la sociedad de la 
adquisición hereditaria.
b. Transmisión de las acciones de la sociedad anónima
Se regula en los artículos 34, 116, 120, 123 LSC. Son requisitos im-
prescindibles la celebración de un negocio de transmisión (nor-
malmente una compraventa) y la entrega de los títulos.
Si las acciones son al portador, la simple tradición del documento 
producirá su transmisión.
Si las acciones son nominativas, su transmisión ha de inscribirse 
en el libro-registro de acciones nominativas, y la sociedad solo 
reputará accionista a quien se halle inscrito como tal en dicho 
libro. Ahora bien, antes de esa inscripción, la transmisión ha po-
dido reflejarse en el propio título a través de un endose, al que se 
CEU ANDALUCÍA | 123
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
aplican las normas de la Ley Cambiaria y de Cheque. Presentado 
el título con el endoso a los administradores, éstos deberán ins-
cribir la transmisión en el libro-registro.
Las acciones son, en principio, libremente transmisibles, ya que 
uno de los principios que caracterizan a la sociedad anónima 
es precisamente el de la libre transmisibilidad de las acciones. 
Dicha transmisibilidad tiene como presupuesto que la sociedad 
esté inscrita en el Registro Mercantil, ya que hasta que no se pro-
duzca esta inscripción no pueden entregarse ni transmitirse las 
acciones.
Sin embargo, los estatutos sociales pueden establecer restric-
ciones a la libre transmisibilidad de las acciones; restricciones 
que sólo serán válidas frente a la sociedad si están expresamente 
impuestas por los estatutos, recaigan sobre acciones nominativas 
e indiquen el contenido de la restricción.
 Las cláusulas estatutarias no solo pueden ser establecidas en los 
estatutos originarios, es decir, en los redactados en el momento 
de la fundación de la sociedad, sino con motivo de una modifi-
cación de los mismos. Ahora bien, en este caso se establece una 
norma especial consistente en que los accionistas afectados que 
no hayan votado a favor del acuerdo no quedan sometidos a él 
durante el plazo de tres meses contados desde su publicación en 
el Boletín Oficial del Registro Mercantil.
Las restricciones estatutarias a la transmisibilidad de las accio-
nes sólo serán aplicables a las adquisiciones por causa de muerte 
cuando así lo establezcan expresamente los estatutos. En este su-
puesto, para rechazar la inscripción de la transmisión en el libro 
registro de acciones nominativas, la sociedad deberá presentar al 
heredero un adquirente de las acciones u ofrecerse a adquirirla 
ella misma por su valor razonable en el momento en que se soli-
citó la inscripción de acuerdo con lo previsto para la adquisición 
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derivativa de acciones propias en el artículo 146 de la LSC.
3. Obligaciones de los Fundadores
Son fundadores los que adquieren la totalidad de las acciones en 
el momento de la constitución. No hay número mínimo ni máxi-
mo para la fundación de las sociedades anónimas o limitadas.
La primera obligación de los socios fundadores en el momento 
de la constitución de las sociedades de capital es la suscripción y 
desembolso del capital social.
Los fundadores están obligados a presentar ante el Registro 
Mercantil la escritura pública en un plazo de 2 meses desde la 
fecha del otorgamiento (art. 32.1 LSC). Se trata de una obligación 
esencial para darle vida a la sociedad, es por ello que el régimen 
de responsabilidades de los socios fundadores recoge una con-
secuencia para éstos en el caso de que no cumplan con ella y 
es que responden de los daños y perjuicios que puedan causar. 
Responden ante la Sociedad, socios y terceros de la constancia en 
escritura de constitución de las menciones exigidas por ley, de la 
exactitud de cuantas declaraciones hagan en aquella y de la ade-
cuada inversión de la cantidad aplicada a gastos. También existe 
una responsabilidad de los socios fundadores en caso de valora-
ción errónea de aportaciones no dinerarias (tanto en la sociedad 
anónima como en la sociedad limitada).
4. La nulidad de la Sociedad de capital
Cuestión regulada en los artículos 56 y 57 LSC. Se plantean dos 
cuestiones: por 
qué motivos se puede declarar nula y cuáles son los efectos que 
provoca esta nulidad.
Si una sociedad tiene vicio de nulidad, se aplica la doctrina de la 
Sociedad de Hecho, en beneficio de terceros. La nulidad se de-
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
clara siempre por sentencia judicial, por los motivos estipulados 
en el artículo 56 LSC. Las seis primeras son comunes a todas las 
sociedades de capital.
Nos encontramos con una lista cerrada, para empezar, lo que 
quiere decir es que son 
éstas, y sólo éstas, las causas por las que se puede declarar nula 
una sociedad. Estas 
causas podemos dividirlas en tres frentes: el primero, a la decla-
ración de voluntad de 
constituir esa sociedad (las dos primeras); el segundo, por falta 
de algo en los estatutos 
(3, 4, 5 y 6); y el tercero, por causa del capital social (última). Son 
las siguientes:
• Por no haber concurrido en la escritura constitutiva la volun-
tad efectiva de, al 
menos, dos socios fundadores (pluripersonal) o del socio fun-
dador cuando se 
trate de sociedad unipersonal.
• Por la incapacidad de todos los socios fundadores.
• Por no expresarse en la escritura de constitución las aporta-
ciones de los socios.
• Por no expresarse en los estatutos la denominación de la so-
ciedad.
• Por no expresarse en los estatutos el objeto social o ser éste 
ilícito o contrario al 
orden público.
• Por no expresarse en los estatutos la cifra del capital social.
• Por no haberse desembolsado íntegramenteel capital social, 
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en las sociedades de responsabilidad limitada; y por no ha-
berse realizado el desembolso mínimo exigido por la ley, en 
las sociedades anónima.
La causa séptima se delimita de forma diferente para la sociedad 
anónima y la de responsabilidad limitada, en atención al distin-
to régimen que rige en ellas para el desembolso de su capital. 
Así, mientras que en la anónima es causa de nulidad no haberse 
realizado el desembolso del capital que como mínimo exige la 
Ley (una cuarta parte del valor nominal de cada una de las accio-
nes en que se divida el capital, artículo 79 LSC), en la limitada la 
nulidad se concreta en la falta de desembolso íntegro del capital, 
porque la Ley exige el íntegro desembolso del valor nominal de 
cada participación (artículo 78 LSC).
Por otro lado, la Ley prevé en su artículo 57.1 que la sentencia 
que declare la nulidad de la sociedad, aunque no constituya 
propiamente una causa de disolución, opera como si lo fuera y 
abre su liquidación, que se practicará siguiendo el procedimiento 
legalmente establecido para los supuestos generales de disolu-
ción. Una vez disuelto el patrimonio el siguiente paso es acudir al 
Registro Mercantil y anotar la cancelación de la sociedad.
La nulidad de la sociedad, que ha de declararse necesariamente 
por resolución judicial, se configura como una nulidad especial o 
sui generis que nada tiene que ver con las reglas generales sobre 
ineficacia de los negocios jurídicos. La nulidad de las sociedades 
de capital se concibe, pues, como una simple causa de disolución 
que obliga a la liquidación de la sociedad defectuosamente cons-
tituida y que, por tanto, no afecta a la validez de las obligaciones 
o de los créditos de la sociedad frente a terceros, ni a la de los 
contraídos por éstos frente a la sociedad, sometiéndose unas y 
otros al régimen propio de la liquidación (artículo 57.2 de la Ley 
de Sociedades de Capital). Por otro lado, la nulidad no afecta a la 
responsabilidad de los socios por las deudas sociales, los socios 
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
siguen respondiendo hasta el límite de lo que se hayan obligado 
a aportar. Este régimen singular es común para todas las socie-
dades de capital. Pero tiene una particularidad diferencial según 
la declaración de nulidad se refiera a una sociedad anónima o a 
una limitada. En las sociedades de responsabilidad limitada rige 
el “principio de asunción plena y el de desembolso íntegro” des-
de el primer día. Si no se cumple el desembolso íntegro estaría-
mos ante una causa de nulidad. En el caso de la sociedad anóni-
ma tenemos el “principio de suscripción de las acciones”, pero en 
el caso del desembolso la Ley no es tan exigente (la Ley pide que 
se desembolse la cuarta parte de cada una de las acciones). Por 
tanto, si se declara la nulidad de la sociedad, en cuanto a la parte 
no desembolsada cabe decir que la sociedad tiene un derecho de 
crédito frente a ese socio, y los bienes que posee la sociedad en 
ese momento pueden ser suficientes para pagar a los acreedores 
o se podrá reclamar a los socios esa parte que falta. Esto viene 
también previsto en el artículo 57.3 de la Ley de Sociedades de 
Capital; establece que “los socios estarán obligados a desembol-
sar la parte pendiente”. Por tanto, como conclusión cabe decir 
que la declaración de nulidad no afecta a la responsabilidad de 
los socios.
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TEMA 11. LOS ÓRGANOS SOCIALES
En este tema vamos a desarrollar los aspectos más destacados de 
los órganos de representación y administración de una sociedad. 
Por consiguiente, hablaremos de la Junta General y de los ad-
ministradores, dedicándole un apartado específico a una forma 
de administración típica de la sociedad anónima: el Consejo de 
Administración.
1. La Junta General
La junta general (JG) se regula en el título V de la LSC, y su con-
vocatoria en el capítulo IV de este mismo título. La convocatoria 
de la junta general es el primer paso para que una sociedad de 
capital, ya sea Sociedad Anónima o Sociedad Limitada, se pro-
nuncie sobre sus aspectos más relevantes. Una junta general no 
es otra cosa que la reunión de los socios/propietarios para tomar 
las decisiones más importantes de la sociedad, bien por la mayo-
ría que ella misma establece o por el quórum fijado en los estatu-
tos.
En relación a cuáles son los asuntos propios de la competencia 
de la junta general, podríamos decir que, en principio, todos los 
que afecten a la sociedad pero lo cierto es que la Ley de Socie-
dades de Capital, de manera expresa, enumera toda una serie 
de acuerdos para los cuales expresamente exige acuerdo de este 
órgano no siendo posible su adopción por parte del órgano de 
administración. La enumeración completa de los puntos sobre 
los que la junta general tiene que pronunciarse, se establecen en 
el artículo 160 de la LSC:
• La aprobación de las cuentas anuales, la aplicación del resul-
tado y la aprobación de la gestión social.
CEU ANDALUCÍA | 129
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
• El nombramiento y separación de los administradores, de 
los liquidadores y, en su caso, de los auditores de cuentas, así 
como el ejercicio de la acción social de responsabilidad contra 
cualquiera de ellos.
• La modificación de los estatutos sociales.
• El aumento y la reducción del capital social.
• La supresión o limitación del derecho de suscripción prefe-
rente y de asunción 
preferente.
• La adquisición, la enajenación o la aportación a otra sociedad 
de activos esenciales. Se presume el carácter esencial del acti-
vo cuando el importe de la operación supere el veinticinco por 
ciento del valor de los activos que figuren en el último balance 
aprobado.
• La transformación, la fusión, la escisión o la cesión global de 
activo y pasivo y el traslado de domicilio al extranjero.
• La disolución de la sociedad.
• La aprobación del balance final de liquidación.
• Cualesquiera otros asuntos que determinen la ley o los estatu-
tos.
a. Clases de Junta
Las juntas pueden ser:
• Junta Ordinaria. En virtud del artículo 164.1 LSC, debe ser 
convocada en los seis primeros meses del ejercicio, siendo 
el objetivo fundamental de la misma censurar, analizar, la 
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gestión de la sociedad, aprobar las cuentas anuales del curso 
anterior y resolver sobre la aplicación del resultado. La Junta 
ordinaria tiene carácter obligatorio y periódico. Por otro lado, 
su convocatoria fuera del plazo establecido en la ley, artículo 
164.2 LSC, no será constitutivo de invalidez de la convocatoria 
siempre que exista alguna causa de justificación. 
Al margen de la obligación legal de convocatoria, los estatu-
tos de la sociedad podrán también disponer que se celebren 
distintas juntas a lo largo del ejercicio.
• Junta extraordinaria. Se podrán convocar y celebrar juntas 
extraordinarias en cualquier momento que consideren los 
socios para tratar determinados asuntos de su interés. Estas 
juntas serán convocadas por los administradores de la socie-
dad (art. 167 LSC) bajo la petición de un número de socios 
cuyo capital social equivalga a, al menos, un 5% (3% para 
sociedades cotizadas) y, a tenor del artículo 168 LSC, siempre 
que expresen en la solicitud los asuntos a tratar en la junta. 
Estos asuntos serán incluidos en el orden del día de la junta, 
y está será celebrada en los dos meses próximos a su convo-
catoria. Los administradores no podrán entrar a cuestionar la 
necesidad de la junta, simplemente seguirán el mandato de 
convocatoria de los socios. Este tipo de junta tendrá todas las 
competencias que le son propias a excepción de las reguladas 
en el artículo 164.1 LSC, exclusivas de la junta ordinaria.
• Junta universal. Esta modalidad de junta general no precisa 
de los procedimientos legalmente o estatutariamente estable-cidos para su convocatoria y celebración. Bastará, en virtud 
del artículo 178.1 LSC, con que los titulares del capital social 
se encuentren presentes y decidan celebrar la junta general. 
También, deberán aceptar el orden del día y, en caso de que 
decidan no asistir personalmente, designar a alguien para que 
les represente. Por lo tanto, legalmente no va a ser necesario 
cumplir con un procedimiento para convocarla y celebrarla 
válidamente, siendo por ello la modalidad más empleada en 
CEU ANDALUCÍA | 131
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
sociedades con un número reducido de socios. Según el artí-
culo 178.2 LSC, podrá ser constituida en cualquier lugar del 
mundo, y la competencia será plena, al igual que en la junta 
ordinaria (art. 178.1 LSC).
b. Convocatoria Junta General
Se regula en el capítulo IV del título V de la LSC, la junta general 
tiene que convocarse por los administradores de la sociedad y, 
en su caso, por los liquidadores de la sociedad, si esta se encuen-
tra en un proceso de liquidación (art 166 LSC). Esta convocatoria 
va a ser el requisito fundamental para la válida celebración de 
la junta, a excepción de la junta universal. En el caso de que los 
administradores de la sociedad no convocaran la junta, bien por 
negligencia o por imposibilidad, la ley prevé que pueda ser con-
vocada por el letrado de la administración de justicia del Juzgado 
de lo Mercantil, o bien por el registrador mercantil correspon-
diente, pudiendo solicitar cualquier socio la convocatoria de la 
junta ordinaria cuando no se haya celebrado en el plazo estable-
cido. En el caso de la extraordinaria, los socios que solicitaran su 
convocatoria también podrán exigirla si el órgano de adminis-
tración de la sociedad no hubiera respondido. También podrán 
solicitar los socios al letrado de la administración de justicia o al 
registrador la convocatoria de la junta general en los casos en los 
que el administrador correspondiente se encuentre incapacitado 
para convocarla, con el propósito de nombrar a un nuevo admi-
nistrador o administradores.
Además de los supuestos ya mencionados, el artículo 171 de la 
LSC, recoge un supuesto especial, en los casos de muerte o cese 
de los administradores quien convoca es el secretario judicial o el 
registrador mercantil.
La Junta General se convoca, con carácter general, mediante 
anuncio publicado en la web de la sociedad (art. 11bis LSC). En 
caso de no tener web, se convocará mediante anuncio publicado 
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en el BORME o anuncio en prensa (art. 173.1 LSC). Lo realmente 
importante, y así se expresará en los estatutos, es que la comu-
nicación sea escrita a cada socio (art. 173.2 LSC) o a través de un 
sistema de avisos en la web (art. 173.3 LSC) y que se garantice su 
recepción. Sin embargo, las sociedades cotizadas, es decir, aque-
llas sociedades anónimas que operan en el mercado financiero, 
no van a disponer de tanta flexibilidad para convocar. Dicha 
convocatoria deberá constar en la página web, obligatoria, de la 
propia sociedad, en la de la Comisión Nacional del Mercado de 
Valores, y en el Boletín Oficial del Registro Mercantil, o de forma 
alternativa a este último, en un diario de máxima difusión nacio-
nal.
Necesariamente la convocatoria debe contener (art. 174 LSC):
• Nombre la sociedad
• fecha y hora de la reunión
• orden del día, en el que deben figurar los asuntos a tratar
• el cargo de la persona o personas que realizan la convocatoria
El lugar de celebración de la convocatoria está regulado en el ar-
tículo 175 LSC y los plazos de la convocatoria varían según el tipo 
de sociedad.
Por otro lado, el plazo para la celebración de la junta general des-
de su convocatoria varía en función de si la sociedad es anónima 
o limitada. Para las primeras, este plazo será de al menos un mes 
y para las segundas será de al menos 15 días, de conformidad a lo 
establecido en el artículo 176.1 de la LSC. Además de lo dispues-
to en el artículo 176 de la LSC, el artículo 177.1 de la LSC, expone 
la posibilidad de incluir una nueva fecha en la que se reunirían, si 
fuese necesario, en segunda convocatoria. Pero existe un matiz y 
es que de acuerdo al artículo 177.2 de la LSC, entre la primera y la 
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
segunda convocatoria deberá haber un plazo mínimo de 24 ho-
ras. Por último, bajo el art 177.3 LSC, si la primera junta general 
no hubiera podido celebrarse (independientemente de su cla-
se) dentro de los quince días siguientes a la fecha de la junta no 
celebrada y con al menos diez días de antelación a la fecha fijada 
para la reunión, deberá ser anunciada en los mismos términos y 
condiciones que tenía la 
primera.
El incumplimiento de estas formalidades es causa de anulabili-
dad de acuerdos.
c. Acuerdos adoptados en Junta General
La votación de acuerdos se encuentra regulada en el artículo 197 
bis de la LSC. En la sociedad limitada la regla general es que la 
validez de acuerdo exige mayoría formada, al menos, con el voto 
favorable de socios que representen, al menos, un tercio de los 
votos correspondientes a las participaciones en que se divida el 
capital. Pero hay casos en los que la Ley exige mayoría cualificada 
de votos a favor.
En la sociedad anónima hemos de ser más precisos puesto que 
es muy importante como requisito previo para la validez de los 
acuerdos la existencia de quórum, es decir, un mínimo de capital 
presente o representado en la junta general. Distinguimos:
• Quórum ordinario (art. 193 LSC). Al menos el 25% del capital 
social, en primera convocatoria, aunque los estatutos pueden 
establecer un quórum superior. En segunda convocatoria, 
cualquiera que sea el capital concurrente los estatutos pueden 
establecer un quórum superior siempre que no alcance el pre-
visto legal o estatutariamente en primera convocatoria.
• Quórum reforzado (art. 194 LSC). Para la adopción de deter-
minados acuerdos será necesaria la concurrencia, en primera 
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convocatoria, de socios que representen el 50% del capital 
social. Estos acuerdos son:
• Aumento o reducción de capital
• modificación de estatutos
• emisión de obligaciones
• supresión o limitación del derecho de suscripción preferente
• transformación, fusión, escisión, cesión global de activo y 
pasivo
• traslado del domicilio al extranjero.
Para dichas materias en segunda convocatoria bastará con la 
concurrencia del 25% del capital social los estatutos podrán ele-
var los cursos previstos en los dos apartados anteriores.
En la votación se separan los asuntos que sean sustancialmente 
independientes. Aunque figuren en el mismo punto del orden del 
día, deberán votarse por separado:
• El nombramiento, la ratificación, la reelección o la separación 
de cada administrador.
• En la modificación de los Estatutos Sociales, cada artículo que 
tenga autonomía propia.
• Los asuntos que dispongan los Estatutos Sociales.
La LSC determina los diferentes tipos de mayorías que se deben 
establecer para la validez de los acuerdos:
• Mayoría ordinaria, artículo 198 LSC, se adoptan por mayoría 
de los votos válidamente emitidos siempre que representen 
CEU ANDALUCÍA | 135
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
1/3 de los votos correspondientes a las participaciones socia-
les en que se divida el capital social y además no se computan 
los votos en blanco.
• Mayoría legal reforzada, artículo 199 LSC, se requiere el voto 
favorable de más de la mitad de los votos correspondientes 
a las participaciones en que se divida el capital social. Esta 
mayoría se usa para aumento, reducción de capital o modi-
ficación de los estatutos sociales. Por otro lado dentro de la 
mayoría reforzada se adoptarán por mayoría de 2/3 de votos 
correspondientes a las participaciones en que se divida el ca-
pital social las autorizaciones a los administradores para que 
se dediquen, por cuenta propiao ajena, al mismo, análogo 
género de actividad que constituya el objeto social; supresión 
o limitación del derecho de preferencia en aumentos de capi-
tal; transformación, fusión, escisión, cesión global de activo y 
pasivo; y traslado de domicilio al extranjero y la exclusión de 
socios.
• Mayoría estatutaria reforzada, artículo 200 LSC, los estatutos 
podrán establecer mayorías superiores a las legalmente esta-
blecidas, nunca inferiores, sin llegar a la unanimidad.
Los acuerdos adoptados deben reflejarse en acta que, aprobada 
con los requisitos del art. 202.2, será de obligado cumplimiento 
para la sociedad, los administradores y los socios a partir de la 
aprobación, bien en la propia junta o bien en los 15 días siguien-
tes con participación de interventores.
d. Acta Junta General
Los acuerdos de la Junta General deben recogerse en un acta que 
se transcribe a un Libro de Actas.
Su contenido queda establecido en el artículo 97 del Reglamento 
del Registro Mercantil.
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• Fecha y lugar de celebración de la reunión.
• Fecha y modo convocatoria, salvo que se trate de Juntas Uni-
versales. Si son sociedades anónimas, deberá indicarse el 
BORME y diario o diarios donde haya sido publicada la con-
vocatoria.
• Texto íntegro de la convocatoria, y si se trata de Junta Univer-
sal, los puntos aceptados como orden del día.
• El número de socios que asisten personalmente y los que asis-
ten por medio de representante; el porcentaje de capital social 
que unos y otros representan. Si se trata de una Junta Univer-
sal, deberá indicarse a continuación del lugar, fecha y orden 
del día, el nombre de los asistentes, que deberá ir seguido de 
la firma de los mismos.
• Un resumen de los asuntos debatidos y de las intervenciones 
cuya constancia en el acta se haya solicitado por alguno de los 
presentes.
• Los acuerdos adoptados.
• El resultado de las votaciones, expresando las mayorías con 
las que se hubiese adoptado cada acuerdo. Si quien ha votado 
en contra de los acuerdos adoptados lo solicita, se hará cons-
tar en el acta su oposición a dichos acuerdos.
Las actas de las Juntas deben ser aprobadas por la propia Junta, 
tras lo cual serán firmadas por el Secretario con el visto bueno 
del Presidente. La aprobación del acta implica la conformidad 
del propio órgano colegiado con el contenido del acta. El acta de 
la Junta General deberá ser aprobada por la propia Junta al final 
de la reunión. En caso contrario, deberá ser aprobada dentro del 
plazo de quince días por el Presidente de la Junta General y dos 
socios interventores, uno en representación de la mayoría y otro 
en representación de la minoría. En el caso de que el acta no 
CEU ANDALUCÍA | 137
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
haya sido aprobada al final de la reunión, deberá consignarse en 
el acta la fecha y el sistema de aprobación de la misma.
e. Impugnación de acuerdos
Cuando la junta general no se constituye como junta universal, 
su convocatoria habrá de realizarse de la forma prevista en la Ley 
(art. 173 LSC) o los estatutos para que su celebración sea váli-
da, de lo contrario será impugnable. El artículo 206.1 de la LSC 
confiere legitimación para impugnar a los administradores de la 
sociedad, terceros con interés legítimo y socios con, al menos, el 
1 % del capital, pudiendo alcanzarse dicho porcentaje conjunta-
mente por más de un socio. El artículo 204 de la LSC determina 
cuáles son los acuerdos impugnables: los acuerdos contrarios a 
la Ley, los que se opongan a los estatutos o al reglamento de la 
junta de la sociedad, o lesionen el interés social en beneficio de 
uno o varios socios o de terceros. Se precisa en el apartado pri-
mero que los acuerdos impuestos de manera abusiva se entien-
den que lesionan el interés social, siendo abusivos los acuerdos 
adoptados sin necesidad razonable por la mayoría en beneficio 
propio y perjuicio injustificado de los demás socios. Por otra 
parte, el artículo 204.2 LSC impide la impugnación de acuerdos 
que, tras su adopción, han sido dejados sin efecto o sustituidos 
válidamente por otros, para terminar en el apartado 3 indicando 
la imposibilidad de impugnar acuerdos en base a determinados 
motivos específicos recogidos en la ley.
El artículo 205 LSC establece que todos los acuerdos pueden 
impugnarse en el plazo de un año desde la adopción del acuer-
do, desde la recepción del acta si se adoptó por escrito o desde la 
inscripción, según los casos. Por su parte, los acuerdos contrarios 
al orden público no están sometidos a plazo de prescripción ni 
de caducidad. Serán los Juzgados de lo Mercantil los competen-
tes para sustanciar los procedimientos de impugnación de acuer-
dos sociales, que se tramitarán por los cauces del procedimiento 
ordinario (arts. 207 LSC y 86.ter de la LOPJ).
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La sentencia firme que declare la nulidad de un acuerdo se ten-
drá que inscribir en el Registro Mercantil y publicarse en el BOR-
ME. Si el acuerdo se hubiera inscrito en el Registro Mercantil, 
la sentencia determinara la cancelación de su inscripción y los 
asientos posteriores que sean contradictorios (art. 208 LSC).
2. El administrador
a. Carácter, estructura y competencia
Toda sociedad necesita de un órgano de gestión y representa-
ción. Tiene un carácter necesario y permanente, y está bajo el 
control de la junta general, órgano competente para el nombra-
miento y cese de sus miembros.
El sistema de administración puede organizarse mediante admi-
nistrador único, varios administradores con facultades solidarias 
o conjuntas o un consejo de administración. Es de resaltar que 
los estatutos pueden permitir diversos modos de administrar y 
compete a la junta general la facultad de elegir, en cada momen-
to, el que considere más adecuado.
El nombramiento de los Administradores, ya sean Administrado-
res Únicos, Solidarios, Mancomunados o consejeros miembros 
del Consejo de Administración, corresponde en exclusiva a la 
Junta General de socios.
Igualmente, la separación o cese de los Administradores corres-
ponde acordarla a la Junta General, sin necesidad de que el tema 
esté incluido en el orden del día de la Junta.
El administrador representa a la sociedad en todos los actos de la 
misma, y su posible limitación por los estatutos no afecta a terce-
ros.
CEU ANDALUCÍA | 139
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
b. Capacidad
Puede ser administrador una persona física o jurídica, pero en 
este caso actuará por medio de persona física designada al efecto, 
conforme a lo dispuesto en el artículo 212 LSC. Pueden no ser so-
cios, si los estatutos no dicen lo contrario. Y es requisito impres-
cindible que tenga capacidad para obligarse.
Las prohibiciones para desempeñar el cargo de administrador se 
regulan en el artículo 213 LSC) y son:
• menores o incapacitados;
• inhabilitados;
• incompatibilidades (funcionarios públicos, altos cargos de la 
administración, conflicto de intereses…)
c. Nombramiento
Como regla general, los nombra la junta general, quien también 
fija su número (art. 214 LSC). Aunque pueden ser elegidos por 
cooptación, es decir, en caso de vacante en un consejo de ad-
ministración, el consejo puede nombrar al consejero sustituto, 
quien será ratificado en su caso en la siguiente junta general (art. 
244 LSC).
La Ley (art. 243 LSC) permite a los pequeños accionistas agrupar 
sus acciones para designar miembros del consejo de acuerdo con 
su representación proporcional y la votación habrá de realizarse 
de manera individualizada por cada administrador/consejero.
El nombramiento surte efectos desde su aceptación, y se inscribe 
en el Registro Mercantil.
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d. Duración
Los administradores de la sociedad limitada ejercerán el cargo de 
forma indefinida, salvo disposición estatutaria (art. 221 LSC). En 
cambio, los administradores dela sociedad anónima ejercerán el 
cargo de acuerdo con los estatutos, con límite máximo de 6 años, 
renovables por período de misma duración. En las sociedades 
cotizadas, el límite es de 4 años.
e. Revocación
El nombramiento de administrador es siempre revocable. La jun-
ta podrá separar a los administradores en cualquier momento, 
aunque no figure en el orden del día (art. 223 LSC).
En la SRL, los estatutos podrán exigir para el acuerdo de separa-
ción una mayoría reforzada no superior a dos tercios del capital 
social.
f. Retribución
El cargo de administrador es gratuito, salvo que los estatutos 
dispongan lo contrario (art. 217 LSC). Esta regla se invierte en el 
caso de las sociedades cotizadas, pues para ellas el articulo 529 
sexdecies dispone que el cargo es remunerado salvo que los es-
tatutos establezcan lo contrario. El sistema de retribución deter-
minará los conceptos retributivos, que pueden ser: i) asignación 
fija; ii) dietas de asistencia; iii) participación en beneficios; iv) 
remuneración en acciones; v) remuneración por cese…
El importe máximo de la remuneración anual debe ser aprobado 
por la junta general, aspecto refrendado en la STS 494/2018, de 
26 de febrero14. La remuneración debe guardar proporción razo-
nable con la importancia de la Sociedad, su situación económica 
y los estándares del mercado.
14 Sentencia en la que se establece que el sistema de retribución y sus lími-
tes han de establecerse en los estatutos, si el cargo de consejero es retribuido.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
g. Responsabilidad
Los administradores tienen deberes de diligencia, fidelidad, leal-
tad y secreto (arts. 224 a 232 LSC).
Los administradores responderán solidariamente (art. 236) ante 
la sociedad, frente a los accionistas y frente a los acreedores 
sociales del daño (material y moral) que causen (culpa y nexo 
causal) por actos contrarios a la ley o a los estatutos sociales o por 
los realizados incumpliendo los deberes inherentes al desempe-
ño del cargo siempre y cuando haya intervenido dolo o culpa. La 
culpabilidad se presumirá, salvo prueba en contrario, cuando el 
acto sea contrario a la ley o a los estatutos sociales.
Es decir, para no quedar afecto a esta responsabilidad cada con-
sejero habrá de acreditar alguna de las siguientes circunstancias:
• Desconoce la existencia de tal acuerdo por no haber interve-
nido en su adopción (no asistir).
• Si asistió, se opuso expresamente (votar no).
• Hizo lo conveniente para evitar el daño una vez ejecutado 
(impugnar el acuerdo).
Podría alegar desconocimiento del acto, aunque de difícil prue-
ba.
La sociedad y los accionistas pueden solicitar la acción social de 
responsabilidad (art. 238), con el fin de resarcir a la sociedad el 
daño causado. Cualquier accionista o tercero puede ejercitar la 
acción individual de responsabilidad contra los administradores, 
por daños causados al solicitante.
Por tanto, responderán por incumplimiento de sus obligaciones 
que son las siguinetes:
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• Administrar: gestiones para obtener un rendimiento econó-
mico conservando lo administrado. Los límites de la gestión 
vendrán dados por el objeto social y el interés social. No hay 
obligación de asegurar el éxito económico ya que hay el “ries-
go empresa”. En consecuencia hablaríamos de una gestión 
negligente.
• Lealtad y no realizar operaciones ligadas a la sociedad que 
supongan beneficio propio.
• Diligencia. No es lo mismo gestionar una pequeña empresa 
que una grande o un contrato de 10 millones de euros que 
uno de 1.000 millones ni tampoco una remuneración de 
40.000 euros que una de 1 millón. Hablamos de prudencia, 
competencia profesional, de no actuar perjudicando el patri-
monio de la sociedad en beneficio del propio administrador, 
de previa información antes de decidir, de vigilancia.
• Prohibición de competencia, salvo autorización expresa.
• Guardar secreto.
Entre otros, han quedado asentados por la jurisprudencia como 
actos contrarios a la ley los siguientes:
• no presentar en Registro Mercantil escrituras en los actos ins-
cribibles
• no informar a los socios de la marcha de la empresa
• no suscribir acciones
• no llevar libro de acciones nominativas
• no convocar juntas
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
• no impugnar acuerdos sociales así acordado por los socios
• no formular cuentas
3. El Consejo de Administración
Es la forma más frecuente de organizar la administración, sobre 
todo en la sociedad anónima, y que resulta necesaria cuando hay 
tres o más administradores mancomunados (art. 210 LSC). Así se 
agiliza el funcionamiento de la administración social, al imponer 
la formación de un órgano colegiado que se rige por el principio 
de la mayoría de voto; las sociedades cotizadas deben en todo 
caso ser administradas por un consejo de administración.
Estará formado por presidente, secretario (que puede no ser con-
sejero), y vocales, y su organización es flexible y autónoma. Lo 
convoca el presidente, o consejeros que representen al menos un 
tercio de los miembros.
Para su válida constitución tienen que asistir mayoría de miem-
bros, y los acuerdos se toman por mayoría de consejeros (no del 
capital). Sus discusiones y acuerdos se llevan al libro de actas. Las 
sociedades cotizadas han de disponer de un reglamento de fun-
cionamiento del consejo.
Son frecuentes las delegaciones de funciones del consejo, bien al 
consejero delegado, o a una comisión ejecutiva. Sus acuerdos son 
impugnables.
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TEMA 12. MODIFICACIONES ESTA-
TUTARIAS
1. La modificación de los Estatutos Sociales
Para entender qué se considera como modificación, debemos 
tener claro que dentro del ámbito mercantil es muy habitual que 
las Sociedades Mercantiles, durante el tiempo de vigencia de és-
tas, tengan que adaptar sus estatutos a las nuevas situaciones que 
se puedan producir en la sociedad. Una compañía por diversas 
circunstancias puede considerar conveniente cambiar el domi-
cilio social o fiscal, cambiar la propia denominación de la socie-
dad, o acordar aumentos o reducciones de capital, etc.
Además, es necesario destacar que estas modificaciones surgen 
de las exigencias de carácter económico, financiero y jurídico que 
van surgiendo a lo largo de la vida de las sociedades, permitien-
do así a las empresas adaptarse a la realidad de cada momento 
conforme a lo que esté aconteciendo en el mundo. Los estatutos 
sociales constituyen la norma básica que rige la estructura, or-
ganización, y funcionamiento de la sociedad, tanto en el aspecto 
interno de la misma como en sus relaciones con terceros. Toda 
esta materia de modificaciones de los estatutos sociales de las 
sociedades de capital en España se encuentra regulada como tal 
en los artículos 265 y siguientes de la Ley de Sociedades de Capi-
tal. Por tanto, los cambios de este tipo van a requerir modificacio-
nes en los estatutos sociales de la compañía, siendo así que será 
necesario someter a votación los acuerdos a la Junta de socios o 
accionistas. Dicha facultad será exclusiva de la junta. Seguida-
mente, los acuerdos que se sometan a deliberación deberán de 
adoptarse normalmente por mayoría, aunque en determinados 
supuestos los estatutos o la ley podrá exigir una mayoría más 
cualificada. Aunque es necesario destacar que, los administrado-
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
res, podrán adoptar una serie de acuerdos de modificación de los 
estatutos sin la necesidad de convocar ningún tipo de junta, tal es 
el caso en los supuestos de traslado de domicilio social cuando 
sea en el mismo término municipal.
Por tanto, por modificación de estatutos deberá entenderse cual-
quier alteración de los mismos, con independencia de que afecte 
a su contenido o forma y de su verdadero alcance y 
trascendencia. Con todo esto, una sociedad puede modificar losestatutos, pero mientras no lo 
haga se debe regir necesariamente por los mismos. Podemos 
diferenciar varios tipos dentro de modificaciones de los estatutos 
de las sociedades que en función del tipo de sociedad se requeri-
rán determinadas mayorías:
• En las sociedades de responsabilidad limitada, el acuerdo de 
modificación se deberá adoptar con el voto favorable de más 
de la mitad del capital social.
• En el caso de las sociedades anónimas, será necesario una 
mayoría de más del 50% o de 2/3 del capital social, en función 
del nivel de asistencia a la reunión.
A continuación, se explicará detalladamente cual es el régimen 
general de las modificaciones y los supuestos especiales con su 
regulación correspondiente.
a. Régimen general
Se regula en los artículos 285 a 290 LSC y se considera modifi-
cación estatutaria toda alteración de los mismos, en el fondo o 
en su redacción. La competencia para modificar los estatutos es 
de la junta general, con la excepción del traslado del domicilio 
social dentro del territorio nacional, que desde mayo de 2015 es 
una decisión que compete a los administradores.
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El procedimiento para modificar los estatutos es el siguiente:
• los proponentes, pueden ser los administradores o cualquier 
socio, exponen la redacción propuesta y la justifican;
• el socio tiene derecho a examinar la propuesta;
• acuerdo mayoritario en Junta General (en las SL se exige el 
quórum reforzado del art. 199).
• El acuerdo se eleva a público, se inscribe en el Registro Mer-
cantil y se publica en el BORME.
b. Supuestos especiales
En determinados supuestos se requiere algún condicionante 
añadido como pueden ser los siguientes:
• Modificación de las obligaciones de los socios. En este caso la 
ley contempla tres supuestos.
 – Creación de nuevas obligaciones para los accionistas: se 
regula en el artículo 291 LSC, para llevarla a cabo, no se-
ría suficiente la mayoría de los votos, sino que también se 
necesita el consentimiento de los afectados.
 – En casos de creación, modificación y extinción anticipada 
de prestaciones accesorias se aplicará el artículo 89.1 LSC.
 – Modificación perjudicial para una clase de acciones: Se-
gún el artículo 89.1 LSC, cuando una modificación esta-
tutaria lesione directa o indirectamente los derechos de 
un tipo de acciones, no solo se requerirá el acuerdo de 
la junta general de accionistas en pleno, sino también el 
acuerdo adoptado por la mayoría de acciones pertene-
ciente a dicha clase afectada en la junta donde asisten los 
accionistas afectados.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
• Modificación del régimen de libre transmisibilidad de las 
acciones nominativas. Los requisitos para esta modificación 
están recogidos en el artículo 123 LSC, que afirma que cuando 
se establezcan limitaciones a la libre transmisibilidad los ac-
cionistas que se vean afectados y que no hayan votado a favor 
de tal acuerdo, no quedarían sometidos a él durante un plazo 
de tres meses desde la publicación de tal acuerdo en el Re-
gistro Mercantil. Dicho período se conoce como vacatio legis, 
y durante este período los accionistas podrán transmitir sus 
acciones libremente.
• Sustitución del objeto social. El artículo 346 LSC concede el 
derecho de separación de la sociedad a los accionistas que no 
hubiesen votado a favor del acuerdo que suponga la sustitu-
ción o modificación sustancial del objeto social. Estos dere-
chos de separación que se les concede a los accionistas tienen 
sus consecuencias jurídicas y económicas que afecta tanto a la 
sociedad como a los demás accionistas.
• Cambio de domicilio fiscal. En este caso se distinguen distin-
tos supuestos.
 – Traslado de domicilio dentro del territorio nacional. En el 
apartado 2 del artículo 285 LSC, que fue modificado por 
el Real Decreto-ley 15/2017, de 6 de octubre, se establece 
que si no se acuerda dicha modificación en la junta ge-
neral, el órgano de administración será competente para 
cambiar el domicilio social dentro del territorio nacional, 
salvo que se diga lo contrario en los estatutos. En realidad, 
tras esta reforma el órgano de administración será compe-
tente para cambiar el domicilio social dentro de España, 
sin acuerdo de junta y digan lo que digan los estatutos.
 – Traslado del domicilio social al extranjero. El artículo 160 
LSC establece que es imprescindible el previo acuerdo de 
la junta general de accionistas, que se hará respetando el 
quórum de constitución previsto en el artículo 194 LSC.
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• En la sociedad comanditaria por acciones, la modificación 
relacionada con administradores, objeto social o duración de 
la sociedad requerirá el consentimiento de todos los socios 
colectivos.
Vamos a desarrollar en los siguientes apartados algunas de las 
modificaciones más comunes.
2. El aumento de capital
Por aumento de capital hay que entender la operación jurídica 
consistente en elevar la cifra de capital social que figura en los 
estatutos. Al ser el capital una mención indispensable de éstos, 
cualquier elevación de dicha cifra implica antes que nada una 
modificación estatutaria, que deberá adoptarse, por tanto, con 
los requisitos generales de esta clase de acuerdos. Pero estos re-
quisitos generales se completan con otros, que dependen de las 
distintas modalidades que pueden revestir los aumentos.
Normalmente una sociedad recurre al aumento del capital para 
obtener nuevos fondos e incrementar, de esta forma, su patrimo-
nio. Y es que las sociedades necesitadas de financiación dispo-
nen por regla general de dos posibilidades: acudir al crédito, ob-
teniendo recursos ajenos que deberán restituir en su momento; 
o aumentar el capital, para recabar nuevos recursos propios que 
por principio quedan afectos de manera permanente a la explo-
tación de la actividad social.
Con todo, es importante aclarar que no siempre la ampliación 
de capital comporta un correlativo aumento del patrimonio de la 
sociedad, al ser posible que los fondos o aportaciones con que se 
desembolsa el nuevo capital, el contravalor del aumento, estén 
integrados en el patrimonio social con anterioridad a la opera-
ción. De ahí que existan distintas modalidades de aumento, en 
función de que su contravalor consista en nuevas aportaciones 
CEU ANDALUCÍA | 149
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
dineradas o no dineradas, en la aportación o compensación de 
créditos contra la propia sociedad, o en la transformación de re-
servas o beneficios que ya figuraban en el patrimonio.
El aumento se puede realizar de varias formas (art. 296 LSC):
• Aumento del capital mediante la incorporación de nuevos 
elementos patrimoniales, por socios o terceros. Esta opera-
ción se puede realizar por dos vías: por la creación de nuevas 
participaciones o por elevación del valor nominal de las ya 
existentes. En el último caso, cuando el aumento haya de rea-
lizarse elevando el valor nominal de las participaciones será 
preciso el consentimiento de todos los socios, salvo en el caso 
de que se haga íntegramente con cargo a beneficios o reservas 
que ya figurasen en el último balance aprobado.
• En los aumentos de capital social con emisión de nuevas 
participaciones sociales o de nuevas acciones, ordinarias o 
privilegiadas, con cargo a aportaciones dinerarias, cada so-
cio tendrá derecho de preferencia para asumir un número de 
participaciones sociales proporcional al valor nominal de las 
que posea.
• Aumento del capital social sin incrementar el patrimonio. Esto 
puede ejecutarse por las siguientes vías:
 – Emisión de nuevas participaciones o elevación del va-
lor nominal de estas sin desembolso para los socios, con 
cargo a beneficios o reservas que ya figurasen en el último 
balance aprobado.
 – Aumento por compensación de créditos, que habrán de 
ser totalmente líquidos y exigibles.
El aumento del capital social habrá de acordarsepor la junta ge-
neral y requerirá el voto favorable de más de la mitad de los votos 
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correspondientes a las participaciones en que se divida el capital 
social.
Una vez ejecutado el acuerdo, los administradores deberán 
dar nueva redacción a los estatutos sociales a fin de recoger en 
los mismos la nueva cifra de capital social. El acuerdo debe ele-
varse a escritura pública, que deberá expresar los bienes o dere-
chos aportados y, en el caso de las sociedades de responsabili-
dad limitada, si el aumento se hubiera realizado por creación de 
nuevas participaciones sociales o por emisión de nuevas accio-
nes, la identidad de las personas a quienes se hayan adjudicado, 
la numeración de las participaciones o de las acciones atribuidas, 
así como la declaración del órgano de administración de que la 
titularidad de las participaciones se ha hecho constar en el Li-
bro-registro de socios.
Si el aumento se ha realizado con aportaciones dinerarias, debe-
rá entregarse al notario una certificación bancaria que acredite 
el depósito de dichas cantidades a nombre de la sociedad en una 
entidad bancaria.
Finalmente deberá inscribirse en el Registro Mercantil.
En las sociedades anónimas, la junta podrá delegar en los admi-
nistradores la facultad de señalar la fecha en que se lleve a efecto 
el aumento; o en aumentar una o varias veces hasta una cifra ya 
acordada (art. 297.1 b) LSC). En este caso, los administradores 
pueden ampliar el capital una o varias veces sin necesidad de 
consultar a la Junta General, y en el momento y en la cuantía que, 
dentro de los márgenes fijados por la Junta, libremente decidan. 
Esta delegación de facultades, al permitir a los administradores 
elegir el momento más propicio para el aumento, resulta de espe-
cial utilidad en las sociedades cotizadas, que se benefician así de 
una mayor flexibilidad para adaptar los procesos de captación de 
recursos a la evolución y situación de los mercados.
CEU ANDALUCÍA | 151
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
Esta delegación, al margen de sujetarse a un límite cuantitativo 
(su importe no puede exceder de la mitad del capital de la socie-
dad en el momento de la autorización) y temporal (sólo puede 
otorgarse por un plazo máximo de 5 años), requiere además que 
el contravalor del aumento que puedan acordar los administra-
dores consista necesariamente en aportaciones dinerarias.
Es posible el aumento de capital con prima de emisión (sobre-
precio que pagan nuevos socios por una acción/participación 
por encima de su valor nominal) y por compensación de crédi-
tos, que en la sociedad limitada habrá de ser líquidos y exigibles 
al 100%, y en las sociedades anónimas al 25%.
Habrá un derecho de adquisición preferente para el socio, a ejer-
citar en el plazo dispuesto nunca inferior al mes. Este derecho es 
transmisible.
En casos de interés social, la junta podrá excluir el derecho de 
adquisición preferente siempre que:
• los administradores (también un auditor, en la sociedad anó-
nima) elaboren un informe justificativo al respecto;
• en la convocatoria se haya hecho constar la propuesta de su-
presión, el tipo de creación de nuevas acciones/participacio-
nes, y la posibilidad del socio de examinar los informes;
• y que el valor de las nuevas acciones se corresponda con el 
valor que resulte de los informes.
Si el aumento de capital no se completa, el capital quedará au-
mentado en la cantidad desembolsada, salvo que se hubiera 
previsto su ineficacia en tal caso, devolviéndose las aportaciones 
a los socios en el plazo máximo de un mes.
Una vez ejecutado el aumento, se otorgará escritura pública con 
el detalle del mismo y se inscribirá en el Registro Mercantil.
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3. La reducción de capital
Jurídicamente, la reducción del capital social constituye una mo-
dificación de los estatutos sociales, y, por ello, se encuentra so-
metida a los requisitos y a las exigencias legalmente establecidas 
para ello. Debe, en este orden, tenerse en cuenta que el acuerdo 
de reducción del capital social, emanado de la junta general, de-
berá inscribirse en el Registro Mercantil y publicarse en el BOR-
ME; pero, además, en el ámbito de una sociedad anónima, la Ley 
de Sociedades de Capital exige que el acuerdo de reducción se 
publique también en la página web de la sociedad, pero si la so-
ciedad no contara con página web, se requerirá la publicación en 
un periódico de gran circulación en la provincia correspondiente 
al domicilio social.
La Ley de Sociedades de Capital reconoce tres mecanismos a 
través de los cuales la sociedad puede proceder a reducir su ca-
pital social, adecuando las acciones/participaciones sociales a la 
nueva cifra de capital social resultante de la reducción:
• Mediante la disminución del valor nominal de las acciones/
participaciones sociales existentes. Es un procedimiento que 
se puede utilizar en cualquier modalidad de reducción, esto 
es, cualquiera que fuere la finalidad pretendida por la reduc-
ción. En este supuesto, y por efecto de la reducción, se man-
tiene el mismo número de acciones/participaciones sociales, 
pero con un valor nominal menor.
• Mediante la amortización (anulación) de acciones/participa-
ciones sociales. La aplicación de este procedimiento supone, 
como regla general, la disminución del número de acciones/
participaciones sociales, mediante su anulación y reembolso, 
manteniendo el valor nominal de las restantes. El procedi-
miento de reducción de capital por vía de amortización de 
acciones/participaciones sociales constituye un peligroso 
instrumento que puede propiciar la salida de la sociedad de 
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
los socios minoritarios o incómodos para la mayoría (a quie-
nes en concreto afecte la medida), lo que justifica que haya de 
respetarse el principio de igualdad de trato y el de la tutela del 
derecho a no ser privado de la condición de socio. Para evitar 
los abusos por parte de los socios mayoritarios en detrimento 
de los socios minoritarios, y en defensa del principio de igual-
dad de trato, la Ley de Sociedades de Capital establece unos 
límites a la actuación de la mayoría en el supuesto de que la 
amortización no afecte por igual a todas las acciones/partici-
paciones sociales. En este orden, y en el ámbito de la sociedad 
anónima, la Ley de Sociedades de Capital establece que, ade-
más del cumplimiento de las exigencias legales para modificar 
los estatutos, debe también exigirse el acuerdo de la mayoría 
de los socios afectados por la amortización. En cambio, si se 
trata de una sociedad limitada la Ley de Sociedades de Capital 
exige el consentimiento de todos los socios afectados por la 
amortización.
• Mediante la agrupación de acciones/participaciones socia-
les para su canje. Este procedimiento es, en cierto modo, una 
combinación de los dos anteriormente expuestos. En este or-
den, la reducción del capital social puede producirse por dos 
vías diferentes:
 – Mediante la agrupación de acciones/participaciones so-
ciales para canjearlas por otras cuyo valor nominal sea in-
ferior al de la suma de las acciones/participaciones socia-
les agrupadas (por ejemplo, si las acciones tienen un valor 
nominal de 7 euros cada una de ellas, se podrán agrupar 
de tal modo que por cada grupo de 2 acciones de 7 euros 
cada una de ellas, el socio recibirá 1 acción de 12 euros) o 
bien
 – Mediante la agrupación de acciones/participaciones so-
ciales para canjearlas por un número de acciones/partici-
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paciones sociales inferior, manteniendo las acciones/par-
ticipaciones sociales que permanecen su valor nominal, y 
amortizándose las restantes (por ejemplo, si las acciones 
tienen un valor nominal de 5 euros cada una de ellas, se 
podrán agrupar de tal modo que por cada grupo de 3 ac-
ciones se amortizan2 acciones, permaneciendo la acción 
restante con su valor nominal).
Su finalidad puede ser el restablecimiento del equilibrio entre 
capital y patrimonio neto, la constitución de reservas, o la devo-
lución de aportaciones.
La competencia es de la junta, con las mayorías exigidas, y el 
acuerdo expresará la cifra de reducción, procedimiento, plazo y 
en su caso la cifra a devolver a los socios.
El acuerdo se publicará en el BORME, en la página web (y en 
diario, si es sociedad anónima) y se inscribirá en el Registro Mer-
cantil. El acuerdo de reducción de capital a cero o por debajo del 
mínimo legal sólo puede hacerse si simultáneamente se aumenta 
el capital (operación acordeón). Los acreedores podrán oponerse 
hasta que sus créditos estén suficientemente garantizados.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
TEMA 13. MODIFICACIONES ES-
TRUCTURALES
1. Transformación
a. Regulación y concepto
La transformación en sociedades mercantiles se regula median-
te la Ley 3/2009, sobre Modificaciones Estructurales de las So-
ciedades Mercantiles, concretamente en sus artículos 3 a 21. La 
transformación no conlleva la extinción de la Sociedad, ni de su 
personalidad jurídica ni de la identidad, sino que se da el cambio 
en el tipo societario adoptando un tipo social distinto al anterior 
y por consecuencia, su posición jurídica (art. 3 LME). Por ejem-
plo, una sociedad se transforma de sociedad anónima a sociedad 
limitada o de sociedad limitada a sociedad anónima. En pocas 
palabras supone un cambio de tipo de sociedad por acuerdo de 
Junta de Socios.
El requisito esencial para que se dé esta transformación es que la 
sociedad debe estar inscrita. Y supone un procedimiento simpli-
ficado ya que no hay que disolver la sociedad para constituir otra 
diferente. Según lo dispuesto en el artículo 5, si hay una sociedad 
en periodo de liquidación y mientras no haya repartido el patri-
monio entre los socios que la conformen, podrá también realizar 
su transformación.
b. Acuerdo de la transformación
Este acuerdo se regula en los artículos 8 y siguientes LME y lo 
primero que se establece es que la transformación ha de ser acor-
dada necesariamente por la junta de socios (art. 8), previamente 
informados correctamente de todo el contenido que manifiesta 
el artículo 9.
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El artículo 10 afirma que dicho acuerdo se adoptará siguiendo 
las formalidades y los requisitos que se establecen en el régimen 
de la sociedad que se transforma. Además, debe incluir la apro-
bación del balance de la sociedad y todas las menciones exigidas 
para la constitución de la sociedad.
El artículo 11 establece que la mera transformación no liberará a 
los socios del cumplimiento de sus obligaciones. Si el nuevo tipo 
social exige el desembolso íntegro del capital social, se procederá 
al mismo previamente al acuerdo de transformación o una re-
ducción del mismo con la finalidad de condonación de dividen-
dos pasivos.
El artículo 12 dispone que la transformación solamente podrá 
modificar la participación social de los socios con el consen-
timiento de todos los que permanezcan en la sociedad. Si una 
sociedad con socios industriales se transforma a otra sociedad 
donde no existe dicha figura, su participación corresponderá con 
la cuota de participación asignada en la escritura de constitución 
de la sociedad o, en defecto, la que decida todos los socios.
El acuerdo de transformación debe publicarse en el Boletín Ofi-
cial del Registro Mercantil, salvo que “el acuerdo se comunique 
individualmente por escrito a todos los socios y, en su caso, a los 
titulares de derechos especiales distintos de las acciones, parti-
cipaciones o cuotas que no puedan mantenerse después de la 
transformación, a través de un procedimiento que asegure la re-
cepción de aquél en el domicilio que figure en la documentación 
de la sociedad, así como a todos los acreedores en los domicilios 
que hayan puesto en conocimiento de la sociedad o, en su defec-
to, en sus domicilios legales” (art. 14).
c. Efectos
Los efectos de la transformación podemos sistematizarlos en 
cuatro puntos:
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
• Subsistencia de la personalidad jurídica de la sociedad trans-
formada, sin interrupción, sin necesidad de que se produzca 
la sucesión en las relaciones jurídicas de que era titular la so-
ciedad transformada. Ello implica la subsistencia de los actos 
jurídicos previos que puedan seguir surtiendo sus efectos des-
pués de la transformación, como los poderes conferidos por la 
sociedad que se va a transformar, o que no exista un derecho 
de oposición a favor de los acreedores de la sociedad, pues 
conservan intactas sus garantías sobre el patrimonio social, o 
incluso pueden mejorarlas (art. 21.1); todo ello sin perjuicio 
de que las reglas de responsabilidad de los socios por las deu-
das sociales les afecten y estén establecidas en su interés.
• No alteración de la posición jurídica de los socios, tanto en su 
aspecto activo (derechos) como pasivo (deberes), en la socie-
dad resultante. Además la Ley dicta tres reglas especiales:
• Socios industriales (art. 12). En el caso de que en la nueva 
sociedad no existan socios de esta naturaleza, este artículo fija 
la forma de determinar la cuota de participación que a estos 
socios corresponde en la nueva entidad. Si esa obligación 
personal del socio subsiste en la nueva sociedad será impres-
cindible que el socio industrial la consienta y se instrumente 
como prestación accesoria.
• Sólo podrá acordarse la modificación en caso de que la socie-
dad a transformar hubiera emitido obligaciones u otros valo-
res y se convierta en otra que no los admita (art. 13) si previa-
mente se hubiera procedido a su amortización; o en el caso 
de una sociedad anónima que tuvieran emitidas obligaciones 
convertibles en acciones, que previamente se hubieran con-
vertido.
• En cuanto a la posición de los titulares de derechos especiales, 
tales como bonos de disfrute, ventajas, opciones, etc. que no 
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se puedan mantener en la nueva sociedad, pueden oponerse a 
la transformación en los términos del artículo 16.
Respecto al régimen de responsabilidad de los socios, salvo 
que los acreedores sociales hayan consentido expresamente 
la transformación, subsistirá la responsabilidad de los socios 
que respondían personalmente de las deudas de la sociedad 
transformada por las deudas sociales contraídas con anterio-
ridad a la transformación de la sociedad. Esta responsabilidad 
prescribirá a los cinco años a contar desde la publicación de 
la transformación en el Boletín Oficial del Registro Mercantil 
(art. 21). Por consiguiente:
• En caso de transformación de una sociedad de capital (res-
ponsabilidad limitada de los socios) a una sociedad de per-
sonas (responsabilidad ilimitada de los socios) se produce la 
extensión de la responsabilidad personal e ilimitada de los 
socios adheridos a las deudas anteriores a la transformación.
En el caso de transformación de una sociedad de personas 
(por ejemplo, colectiva o comanditaria) a una sociedad de ca-
pital (por ejemplo, anónima o limitada) se produce la subsis-
tencia de la responsabilidad ilimitada por las deudas anterio-
res a la transformación, por un plazo máximo de cinco años, 
salvo que los acreedores lo hayan consentido expresamente.
• Derecho de separación de los socios que no hayan votado a 
favor del acuerdo de transformación (art. 15). Es un derecho 
individual e inderogable por vía estatutaria. Este derecho de 
separación se acentúa en el caso que los socios por causa de la 
transformación asuman una responsabilidad personal por las 
deudas sociales, en cuyo caso, los que no hubieran votado a 
favor quedan automáticamente separados de la sociedad, sal-
vo que en un mes se adhieran al acuerdo; valorándose el valor 
de su parte conforme a las normas quese fijan en la sociedad 
limitada.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
De acuerdo con el artículo 19 de la Ley 3/2009, la inscripción de 
la escritura pública en el Registro Mercantil determina la efectivi-
dad de la transformación.
2. Fusión
La fusión es un procedimiento societario de concentración em-
presarial en virtud del cual dos o más sociedades mercantiles ins-
critas se integran en una única sociedad mediante la transmisión 
en bloque de sus patrimonios y la atribución a los socios de las 
sociedades que se extinguen de acciones, participaciones o cuo-
tas de la sociedad resultante, que puede ser de nueva creación o 
una de las sociedades que se fusionan. Se regula en los artículos 
22 a 67 de la Ley 3/2009, de 3 de abril, de Modificaciones Estruc-
turales y se define por tres efectos:
• Disolución sin liquidación
• Traspaso en bloque del patrimonio social
• Atribución de acciones, participaciones o cuotas
La fusión es el efecto de unirse varias sociedades en una sola 
entidad jurídicamente independiente. El concepto de fusión 
implica la disolución de una o varias sociedades jurídicamente 
independientes, con la subsistencia de una o nacimiento de otra 
nueva que absorbe todos los derechos y obligaciones de las fusio-
nadas.
Tenemos dos clases de fusiones:
• Fusión por absorción: en este tipo de fusión una o varias so-
ciedades se extinguen y transfieren en bloque todo su patri-
monio social a una sociedad ya existente. Por consiguiente, 
la sociedad absorbente adquirirá por sucesión universal los 
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patrimonios de las sociedades absorbidas, que se extinguirán, 
aumentando, en su caso, el capital social de la sociedad absor-
bente en la cuantía que proceda.
• Fusión por creación de una nueva sociedad: en este segundo 
caso varias sociedades transfieren a una sociedad que cons-
tituyen, como consecuencia de una disolución sin liquida-
ción, la totalidad del patrimonio social mediante la atribución 
proporcional a sus accionistas/partícipes de acciones/parti-
cipaciones de la nueva sociedad que adquirirá por sucesión 
universal los derechos y obligaciones de aquéllas.
El proceso de fusión presenta tres fases claramente diferencia-
das: fase preparatoria, fase decisoria y fase ejecutoria. Explica-
mos brevemente cada una de estas fases:
• Fase preparatoria. Los administradores de cada una de las 
sociedades que participen en la fusión habrán de redactar y 
suscribir un proyecto común de fusión.
• Fase decisoria. El acuerdo de fusión ha de ser aprobado en 
junta general.
• Fase ejecutoria. Las sociedades que se fusionan elevarán el 
acuerdo de fusión adoptado a escritura pública y posterior-
mente se inscribirá en el Registro Mercantil.
a. Proyecto de fusión
Los administradores de cada una de las sociedades que partici-
pen en la fusión habrán de redactar y suscribir un proyecto de 
fusión. Una vez se entiende finalizado tal proyecto, se generarán 
diversos efectos:
• La determinación del momento en que empieza a transcurrir 
el plazo de caducidad que delimita la validez de este docu-
mento y que está limitado a seis meses.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
• La obligación de los administradores de realizar diversas ac-
ciones relacionadas con la finalidad propia de la fusión.
• La obligación de los administradores de abstenerse de realizar 
cualquier clase de acto o de concluir cualquier contrato que 
pudiera comprometer la aprobación del proyecto o modificar 
sustancialmente la relación de canje en la fusión.
• La determinación del día de referencia para comprobar si 
el último balance de ejercicio aprobado puede ser utilizado 
como balance de fusión, por estar cerrado dentro de los seis 
meses anteriores a la fecha del proyecto de fusión (art. 36.1 
LME).
El proyecto de fusión quedará sin efecto si no hubiera sido apro-
bado por las juntas de socios de todas las sociedades que partici-
pen en la fusión dentro de los seis meses siguientes a su fecha.
El proyecto común de fusión debe contener, al menos, las men-
ciones siguientes:
• La denominación, el tipo social y el domicilio de las socieda-
des que se fusionan y de la sociedad resultante de la fusión, 
así como los datos identificadores de la inscripción de aqué-
llas en el Registro Mercantil.
• El tipo de canje de las acciones, la compensación complemen-
taria en dinero que se hubiera previsto (nunca superior al 10 
por 100 del valor nominal) y, en su caso, el procedimiento de 
canje.
• La incidencia que la fusión haya de tener sobre las aporta-
ciones de industria o en las prestaciones accesorias en las 
sociedades que se extinguen y las compensaciones que vayan 
a otorgarse, en su caso, a los socios afectados en la sociedad 
resultante.
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• Los derechos que vayan a otorgarse en la sociedad resultante 
a quienes tengan derechos especiales o a los tenedores de tí-
tulos distintos de los representativos de capital o las opciones 
que se les ofrezcan.
• Las ventajas de cualquier clase que vayan a atribuirse en la 
sociedad resultante a los expertos independientes que hayan 
de intervenir, en su caso, en el proyecto de fusión, así como a 
los administradores de las sociedades que se fusionan, de la 
absorbente o de la nueva sociedad.
• La fecha a partir de la cual los titulares de las nuevas acciones, 
participaciones o cuotas tendrán derecho a participar en las 
ganancias sociales y cualesquiera peculiaridades relativas a 
este derecho.
• La fecha a partir de la cual la fusión tendrá efectos contables 
de acuerdo con lo dispuesto en el Plan General de Contabi-
lidad. El proyecto de fusión también debe contener algunos 
datos contables relacionados con la operación y, en particular 
(art. 31 LME):
 – La fecha a partir de la cual los titulares de las nuevas accio-
nes tendrán derecho a participar en las ganancias sociales 
y cualesquiera peculiaridades relativas a este derecho.
 – Las fechas de las cuentas de las sociedades que se fusio-
nan utilizadas para establecer las condiciones en que se 
realiza la fusión.
 – La información sobre la valoración del activo y pasivo del 
patrimonio de cada sociedad que se transmita a la socie-
dad resultante.
 – La fecha a partir de la cual la fusión tendrá efectos con-
tables de acuerdo con lo dispuesto en el Plan General de 
Contabilidad.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
• Los estatutos de la sociedad resultante de la fusión.
• La información sobre la valoración del activo y pasivo del 
patrimonio de cada sociedad que se transmita a la sociedad 
resultante.
• Las fechas de las cuentas de las sociedades que se fusionan 
utilizadas para establecer las condiciones en que se realiza la 
fusión.
• Las posibles consecuencias de la fusión sobre el empleo, así 
como su eventual impacto de género en los órganos de admi-
nistración y la incidencia, en su caso, en la responsabilidad 
social de la empresa.
Además de este contenido mínimo, los administradores pueden 
introducir cualquier otra mención, pacto o condición que esti-
men conveniente.
Para la mayor garantía de los socios y terceros, el proyecto de fu-
sión debe someterse a dos clases de informes escritos:
• Informe elaborado por los administradores de cada una de 
las sociedades que participan en la fusión en el que explican y 
justifican el proyecto común en sus aspectos jurídicos y eco-
nómicos, específicamente el tipo de canje y las implicaciones 
que la fusión tendrá para socios, acreedores y trabajadores. 
Este informe debe redactarse antes del momento de la publi-
cación de la convocatoria de la junta o celebración de ésta en 
el caso de que fuese universal, toda vez que deben acompañar 
a ésta como uno de los documentos necesarios a los efectos 
de la información. El informe no será necesario en los supues-
tos de absorción de sociedad íntegramente participada (art. 
49.1.2º LME) y absorciónde sociedad participada al 90% (art. 
50.1 LME).
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• Informe elaborado por uno o varios expertos independien-
tes designados por el registrador mercantil a solicitud de los 
administradores para verificar los datos que aparecen en el 
proyecto de fusión, con especial atención a la realidad de las 
valoraciones patrimoniales y de la correspondiente relación 
de canje, sólo en los casos en los que alguna de las socieda-
des participantes de la fusión es anónima o comanditaria por 
acciones. El informe de los expertos independientes tampoco 
es necesario cuando se trata de la absorción de una sociedad 
íntegramente participada o que dicha sociedad absorbente 
sea titular del 90 por 100 o más de dichas participaciones.
b. Elaboración del balance
En caso de fusión ha de elaborarse un balance para cada una de 
las sociedades que participan en la operación que acompañará al 
proyecto común de fusión como documento informativo, habrá 
de ser aprobado por la junta de socios y podrá ser objeto de im-
pugnación aunque tal impugnación, «no podrá suspender por sí 
sola la ejecución de la fusión» (arts. 36 a 38 LME).
Este balance servirá para determinar la estructura patrimonial 
de todas las sociedades partícipes en la fusión permitiendo esta-
blecer la relación de canje de las acciones. El último balance de 
ejercicio aprobado podrá considerarse balance de fusión, siem-
pre que hubiere sido cerrado dentro de los seis meses anteriores 
a la fecha del proyecto de fusión.
3. Escisión
La escisión se puede definir como aquella operación mediante la 
que se divide total o parcialmente el patrimonio de una empresa 
para transmitir, sin que proceda liquidación, la parte resultan-
te a otras tantas empresas preexistentes o que se crean con este 
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
objeto. Su regulación se recoge en los artículos 68 a 80 de la Ley 
3/2009, de 3 de abril, sobre modificaciones estructurales de las 
sociedades mercantiles. Las clases y requisitos de la escisión se 
recoge en el art. 68 de la LME. La escisión de una sociedad mer-
cantil inscrita puede revestir cualquiera de las siguientes modali-
dades:
• Escisión total.
• Escisión parcial.
• Segregación.
Sólo podrá acordarse la escisión si las aportaciones de los socios 
a la sociedad que se escinde se encuentran íntegramente desem-
bolsadas.
a. Clases de escisión
1. Escisión propia o total. Se entiende por escisión total la ex-
tinción de una sociedad, con división de todo su patrimonio 
en dos o más partes, cada una de las cuales se transmite en 
bloque por sucesión universal a una sociedad de nueva crea-
ción o es absorbida por una sociedad ya existente, recibiendo 
los socios un número de acciones o cuotas de las sociedades 
beneficiarias proporcional a su respectiva participación en la 
sociedad que se escinde (art. 69 LME). Por consiguiente, el pa-
trimonio de la sociedad extinguida se divide en 2 o más partes 
y se transmite a una nueva sociedad o una existente. Sucesión 
universal.
2. Escisión impropia o parcial. Se entiende por escisión parcial 
el traspaso en bloque por sucesión universal de una o varias 
partes del patrimonio de una sociedad, cada una de las cua-
les forma una unidad económica, a una o varias sociedades 
de nueva creación o ya existentes, recibiendo los socios de la 
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sociedad que se escinde un número de acciones sociales de 
las sociedades beneficiarias de la escisión proporcional a su 
respectiva participación en la sociedad que se escinde y re-
duciendo ésta el capital social en la cuantía necesaria (art. 70 
LME). Por tanto, se produce la transmisión de parte del pa-
trimonio a una o más sociedades. Supone una reducción del 
capital de la sociedad que se escinde.
3. Segregación, traspaso en bloque por sucesión universal de 
una parte del patrimonio a una o varias sociedades a cambio 
de acciones/participaciones de la sociedad beneficiaria (art 
71 LME). Estas acciones o participaciones las recibe la socie-
dad y no los socios.
La diferencia esencial entre escisión total y escisión parcial es 
que en la escisión total la sociedad escindida se disgrega total-
mente en dos o más partes con lo que debe procederse a su ex-
tinción; mientras que en la escisión parcial nos encontramos con 
una atribución de parte del patrimonio social que hace innecesa-
ria la extinción de la sociedad escindida que continúa su normal 
actividad en el tráfico mercantil con el restante patrimonio social.
En cambio, la diferencia fundamental entre escisión parcial y 
segregación es que en la escisión parcial las acciones se entregan 
directamente a los socios de la sociedad que se escinde; mientras 
que cuando se produce una segregación, esas acciones son perci-
bidas por la sociedad que se segrega y no por sus socios.
Finalmente, las diferencias existentes entre escisión total y segre-
gación se encuentran:
• En primer lugar, en los destinatarios de las participaciones o 
cuotas de las sociedades beneficiarias (en la escisión total son 
los socios de la escindida y en la segregación es la sociedad 
que se segrega).
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
• En segundo término, en las consecuencias sobre la sociedad 
que se escinde totalmente (extinción) y sobre la sociedad se-
gregante (que subsiste).
b. Proyecto de escisión
El proyecto de escisión recoge los pactos que regularán la entrega 
de los elementos patrimoniales y la correspondiente contrapres-
tación de las sociedades beneficiarias. El proyecto es la plasma-
ción de estos pactos previos impulsados por la junta general o 
iniciados en virtud de las facultades propias por los administra-
dores (art. 74 LME).
Los principales efectos de la suscripción del proyecto de escisión 
son:
1. La determinación del momento en que empieza a transcurrir 
el plazo de caducidad que delimita la validez de este docu-
mento (artículo 30.3 LME) y que está limitado a seis meses.
2. La obligación de los administradores de realizar diversas ac-
ciones relacionadas con la finalidad propia de la escisión.
3. El deber de los administradores de abstenerse de realizar 
cualquier clase de acto o de concluir cualquier contrato que 
pudiera comprometer la aprobación del proyecto o modificar 
sustancialmente la relación de canje en la escisión.
4. La determinación del día de referencia para comprobar si 
el último balance de ejercicio aprobado puede ser utilizado 
como balance de escisión, por estar cerrado dentro de los seis 
meses anteriores a la fecha del proyecto de escisión (artículo 
36.1 LME).
Contenido del proyecto de escisión
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En el proyecto de escisión se deben incluir:
• La denominación, el tipo social y el domicilio de las socieda-
des que se escinden y de la sociedad resultante de la escisión, 
así como los datos identificadores de la inscripción de aqué-
llas en el Registro Mercantil.
• El tipo de canje de las acciones, la compensación complemen-
taria en dinero que se hubiera previsto (nunca superior al 10 
por 100 del valor nominal) y, en su caso, el procedimiento de 
canje.
• La incidencia que la escisión haya de tener sobre las apor-
taciones de industria o en las prestaciones accesorias en las 
sociedades que se extinguen y las compensaciones que vayan 
a otorgarse, en su caso, a los socios afectados en la sociedad 
resultante.
• Los derechos que vayan a otorgarse en la sociedad resultante 
a quienes tengan derechos especiales o a los tenedores de tí-
tulos distintos de los representativos de capital o las opciones 
que se les ofrezcan.
• Las ventajas de cualquier clase que vayan a atribuirse en la 
sociedad resultante a los expertos independientes que hayan 
de intervenir, en su caso, en el proyecto de escisión, así como 
a los administradores de las sociedades que se escinden, de la 
absorbente o de lanueva sociedad.
• La fecha a partir de la cual los titulares de las nuevas acciones 
tendrán derecho a participar en las ganancias sociales y cua-
lesquiera peculiaridades relativas a este derecho.
• La fecha a partir de la cual la escisión tendrá efectos contables 
de acuerdo con lo dispuesto en el Plan General de Contabili-
dad.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
• Los estatutos de la sociedad resultante de la escisión.
• La información sobre la valoración del activo y pasivo del 
patrimonio de cada sociedad que se transmita a la sociedad 
resultante.
• Las fechas de las cuentas de las sociedades que se escinden 
utilizadas para establecer las condiciones en que se realiza la 
escisión.
• Las posibles consecuencias de la escisión sobre el empleo, así 
como su eventual impacto de género en los órganos de admi-
nistración y la incidencia, en su caso, en la responsabilidad 
social de la empresa.
• La designación y, en su caso, el reparto preciso de los elemen-
tos del activo y del pasivo que han de transmitirse a las socie-
dades beneficiarias.
• El reparto entre los socios de la sociedad escindida de las 
acciones, que les correspondan en el capital de las sociedades 
beneficiarias, así como el criterio en que se funda ese reparto. 
No procederá esta mención en los casos de segregación.
El proyecto de escisión ha de depositarse en el Registro Mercantil 
y debe ser puesto a disposición de los beneficiarios del derecho 
de información a partir de la convocatoria de dicha junta. Los 
administradores están obligados a insertar el proyecto común 
de escisión en la página web de cada una de las sociedades que 
participan en ella, sin perjuicio de poder depositar voluntaria-
mente un ejemplar del proyecto común de escisión en el Registro 
Mercantil correspondiente a cada una de las sociedades que par-
ticipan en ella. El hecho de la inserción del proyecto en la página 
web se publicará de forma gratuita en el Boletín Oficial del Regis-
tro Mercantil. La inserción en la página web y la publicación de 
este hecho en el Boletín Oficial del Registro Mercantil deberán 
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efectuarse con un mes de antelación, al menos, a la fecha previs-
ta para la celebración de la junta general que haya de acordar la 
escisión. La inserción del proyecto en la página web deberá man-
tenerse hasta que finalice el plazo para el ejercicio por los acree-
dores del derecho de oposición a la fusión (artículo 32.1 LME).
El legislador impone a los administradores de todas las socie-
dades implicadas en el proceso de escisión la elaboración de un 
informe explicativo y justificativo de la escisión (art. 77 LME). En 
el informe sobre el proyecto de escisión que habrán de redactar 
los administradores de las sociedades participantes en la escisión 
se deberá expresar:
• Que han sido emitidos los informes sobre las aportaciones no 
dinerarias para el caso de que las sociedades beneficiarias de 
la escisión sean anónimas o comanditarias por acciones.
• Que esos informes están depositados o vayan a depositarse en 
el Registro Mercantil.
Cuando las sociedades que participen en la escisión sean anóni-
mas, el proyecto de escisión deberá someterse al informe de uno 
o varios expertos independientes designados por el Registrador 
mercantil del domicilio de cada una de esas sociedades. Dicho 
informe comprenderá, además, la valoración del patrimonio no 
dinerario que se transmita a cada sociedad aunque se puede en-
cargar la elaboración de un único informe y no será necesario si 
así lo acuerdan la totalidad de los socios (art 78 y 78bis LME).
c. Acuerdo de escisión
La escisión de sociedades requiere de la aprobación en junta 
general de todas y cada una de las sociedades implicadas, esto 
es, de la sociedad escindida total o parcialmente y de la sociedad 
o sociedades beneficiarias. La adopción del acuerdo de escisión 
debe ir precedida normalmente de convocatoria previa de la jun-
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
ta ajustada a las características de la forma social de que se trate.
La escritura que se otorga para documentar los acuerdos de 
escisión adoptados por las sociedades afectadas deberán de 
contener, en primer lugar, las menciones habituales y, en segun-
do término, los datos que contempla el artículo 227 Reglamento 
del Registro Mercantil que, aunque referido a la fusión, se aplica 
también a la operación de escisión. Además, la escritura debe 
contener:
• La modalidad de escisión; si es total (con la consiguiente ex-
tinción de la sociedad) o parcial.
• La forma de ejecución de la escisión por absorción o por cons-
titución de una nueva sociedad beneficiaria.
Conforme al artículo 235.2 Reglamento del Registro Mercantil, a 
la escritura pública se deben adjuntar los siguientes documentos:
1. El proyecto de escisión salvo que se halle depositado en el 
mismo Registro.
2. Los ejemplares de los diarios en que se hubiese publicado la 
convocatoria de la junta y el acuerdo de fusión. En caso de que 
se haya sustituido por comunicación individual, deberá pre-
sentarse el modelo que ha servido para efectuar dicha comu-
nicación.
3. El informe de los administradores de cada una de las socie-
dades que participan en la escisión (salvo, naturalmente, que 
no haya sido precisa su elaboración, en cuyo caso habrá que 
justificar esta circunstancia).
4. El informe o informes del experto o expertos independientes 
sobre el proyecto de escisión y sobre la valoración del patri-
monio social, cuando fueran obligatorios (artículo 230 Regla-
mento del Registro Mercantil).
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Cabe destacar que la regulación de la escisión es muy limitada, y 
se remite a la normativa sobre fusión, especialmente los aspec-
tos relativos a las fases del proceso, la necesidad del balance de 
escisión asi como sus efectos contables, la oposición de los acree-
dores, los efectos sobre las figuras laborales y las consecuencias, 
actos ante la Comisión Nacional de Mercado de Valores y efectos 
sobre los alquileres.
4. Cesión global de activo y pasivo
Hasta la aprobación de la Ley 3/2009, de 3 de abril, sobre modi-
ficaciones estructurales de las sociedades mercantiles (LME) la 
cesión global de activo y pasivo pasa de ser una mera fórmula 
de liquidación, para convertirse en una auténtica operación de 
modificación estructural, junto a la transformación, fusión y esci-
sión.
En la actualidad, la cesión global está regulada en los artículos 
81 al 91 de la LME, y como señala el Preámbulo de esa Ley «el 
ingreso de la cesión global de activo y pasivo entre las modifica-
ciones estructurales, rompe amarras con aquella concepción que 
limitaba esta operación al ámbito propio de la liquidación y, al 
mismo tiempo, proporciona un instrumento legislativo más para 
la transmisión de empresas», afirmando que ahora se permite 
que una sociedad transmita en bloque todo su patrimonio a otra 
u otras por sucesión universal a cambio de una contraprestación 
que no podrá consistir en acciones, participaciones o cuotas del 
cesionario.
Conforme al artículo 81 de la LME, se puede extraer un concep-
to definitorio sobre la cesión global, donde se identifica como la 
transmisión en bloque de todo el patrimonio de una sociedad 
inscrita, por sucesión universal, la cual podrá realizarse a uno o 
varios socios o terceros, a cambio de una contraprestación que 
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
no podrá consistir en acciones, participaciones o cuotas del socio 
del cesionario.
De esta forma, tenemos claro que son dos las partes que intervie-
nen en este tipo de operación, encontrándonos en primer lugar 
con una empresa o cedente, que es la sociedad cuyo activo o 
pasivo se pretende transmitir, y, en segundo término, uno o dos 
cesionarios que son los que reciben dicho patrimonio.
Así las cosas, y puesto que la cesión puede realizarse a favor de 
dos o máscesionarios, es el artículo 82 de la LME el que determi-
na que, en estos supuestos, cada una de las partes del patrimonio 
habrá de constituir una unidad económica.
Por último, es importante resaltar en este apartado que, el artícu-
lo 81.2 LME advierte que la extinción de la sociedad cedente sólo 
se producirá en el supuesto de que la totalidad de la contrapres-
tación se realice directamente por los socios, puesto que, en caso 
contrario, y como veremos más adelante, no es un efecto necesa-
rio de la cesión global la liquidación de la sociedad.
Los elementos esenciales que conforman la cesión global son las 
siguientes:
• Que la sociedad cedente debe encontrarse inscrita en el Regis-
tro Mercantil.
• Que la transmisión de todo su patrimonio se hace en bloque, 
por sucesión universal.
• Que puede haber más de un cesionario, en cuyo caso cada 
parte del patrimonio cedido debe constituir una unidad eco-
nómica.
• Que la contraprestación entregada por el cesionario puede ser 
CEU ANDALUCÍA | 174
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dinero o bienes, pero no acciones, participaciones o cuotas 
del cesionario.
• Que en caso de que la contraprestación fuera recibida total y 
directamente por los socios, estaríamos ante un supuesto de 
liquidación.
La sociedad cedente es la empresa que desea transmitir en blo-
que su activo y pasivo, y para que esto pueda llevarse a cabo, la 
misma debe estar inscrita en el correspondiente Registro Mer-
cantil.
Lo que pretende el artículo 81 de la LME es delimitar con cla-
ridad qué tipología de entidades pueden realizar una cesión 
global, es decir, se está excluyendo a las personas físicas y las 
entidades o personas jurídicas que no son sociedades mercanti-
les legalmente inscritas en el registro, como podrían ser las socie-
dades civiles, asociaciones, fundaciones y otras similares, pero 
además, lo que también se consigue es reforzar la necesaria y 
legal inscripción de las empresas en el registro.
Por lo tanto, y respecto de esta última precisión, cuando se indi-
ca que debe ser una sociedad inscrita, se quiere dejar claro tres 
situaciones que pueden producirse en la práctica mercantil:
• quedan excluidas de esta posibilidad las empresas no registra-
das, algo que es lógico a la vista de la regulación de las Socie-
dades de Capital.
• de existir problemas a la hora de registrar la sociedad, estos 
deberán ser resueltos con carácter previo;
• las sociedades en liquidación podrán ceder globalmente su 
activo y pasivo siempre que no hubiera comenzado la distri-
bución de su patrimonio entre los socios, tal y como señala el 
artículo 83 de la LME.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
En relación al otro sujeto que interviene en la operación de 
cesión global, debemos indicar que el cesionario es el socio o 
tercero que adquiere ese activo y pasivo a cambio de una contra-
prestación que no podrá consistir en acciones, participaciones o 
cuotas de socio del cesionario. De este modo, cesionario podrá 
ser cualquier persona física o jurídica con capacidad suficiente 
para obligaciones, incluyendo en este último apartado no sólo a 
las sociedades mercantiles sino a todo tipo de entidades.
Otra de las características a destacar respecto del cesionario, es 
que esta posición la puede ocupar uno o más cesionarios, en 
cuyo caso, entraría en juego el concepto de unidad económica, 
que vendría completado con lo establecido en el artículo 85.1.3 
de la LME, donde se especifica que en el proyecto de cesión 
global tendrá que indicarse de forma precisa los elementos del 
activo y del pasivo que han de transmitirse a cada cesionario.
En cualquier caso, lo que está claro es que el legislador con ese 
término lo que viene a especificar es que la sociedad cedente no 
es un mero conjunto patrimonial inerte, sino que se trata de un 
patrimonio organizado y susceptible de división bajo criterios 
económicos y de explotación empresarial.
Un supuesto peculiar lo comprendería la cesión global a un solo 
cesionario que a su vez reúna la condición de socio único de la 
cedente, en este caso concreto, no estaríamos ante una cesión 
global sino ante un supuesto de fusión, conforme determina el 
artículo 53 LME.
Como se ha mencionado anteriormente, y siendo así como co-
rresponde para perfeccionamiento de cualquier tipo de obli-
gación contractual general, la contraprestación es otro de los 
elementos esenciales y característicos en la cesión global. Esta 
contraprestación ha de ser entregada por el cesionario y, de 
conformidad con lo que establece el artículo 81.1 de la Ley sobre 
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Modificaciones Estructurales, esta no puede consistir en accio-
nes, participaciones o cuotas del cesionario.
Esta prohibición es de suma importancia, puesto que es una de 
las características definitorias y diferenciadoras de la cesión glo-
bal con respecto a otras modificaciones estructurales tales como 
la fusión, escisión o segregación. Una vez expuesta esta limita-
ción a la hora de realizar la contraprestación, ha de indicarse que 
esta puede ser dineraria, de bienes o derechos.
En la cesión global pueden distinguirse tres supuestos según 
como se reciba esta contraprestación:
• Que se reciba íntegramente por la sociedad cedente. Tal como 
establece el artículo 81 de la LME, esta prestación es perci-
bida por la sociedad cedente, por ello, lo razonable es que la 
sociedad continúe una actividad económica. En este caso nos 
encontramos ante una cesión para iniciar una nueva activi-
dad empresarial, lo que requiere una adaptación estatutaria al 
nuevo objeto social que se va a desarrollar, teniendo siempre 
presente que, cuando se cumplan los requisitos exigidos en 
el artículo 346.1 de la Ley de Sociedades de Capital, los socios 
pueden ejecutar su derecho a separarse de la sociedad. En 
referencia a la contraprestación, puede surgir el problema de 
que la misma deje a la sociedad cedente con un patrimonio 
neto inferior al capital social inicial, por lo que se obligaría a 
que se subsanase de inmediato dicha situación con una am-
pliación del capital o transformación de la sociedad. En caso 
de que la sociedad no realizara esta subsanación se procede a 
la disolución y liquidación o se inicia un concurso de acreedo-
res.
• Que se reciba por los socios totalmente, lo que conlleva la 
liquidación de la sociedad conforme a lo establecido en el 
artículo 81 de la LME. Su consecuencia es la descapitalización 
CEU ANDALUCÍA | 177
APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
de la misma, debiendo procederse a su disolución y liquida-
ción. En ese sentido, es posible que se produzca un acuerdo 
de cesión global y uno de ampliación de capital, pero esto 
resulta complicado de sostener aun teniendo en cuenta el 
alcance que tiene el artículo 81 de la LME y, más razonada-
mente, la gran incongruencia de este proceder. La contrapres-
tación recibida por los socios ha de ser acorde a las normas de 
aplicación a las cuotas de liquidación, siendo necesario que 
el proyecto de cesión global especifique el criterio en el que se 
funda este reparto, tal como viene establecido en el artículo 
85.1 4º de la LME
• Que se reciba compartido por los socios y la sociedad cedente. 
Cuando la contraprestación es compartida surge un principal 
problema y es que la Ley no especifica nada sobre la posibi-
lidad de que esta sea compartida, pese a lo razonable de su 
admisión, debido a que, no solo porque no viene negada por 
esta Ley sino por el hecho de que teniendo presente la impor-
tante modificación realizada, no resultaría lógico acotar las 
posibilidades que comprende su consideración como modifi-
cación estructural. Entendemos que en la cesión compartida 
no es necesario respetar las normas aplicables a la cuota de 
liquidación de cada socio conforme a lo que señala el artículo 
81.2 de la LME, puesto que esa circunstancia queda determi-
nada a los casos en que la prestación fuera recibida totalmen-te por los socios.
Una vez expuestos estos casos, hemos de referirnos a un supues-
to especial que se produce cuando la cesión se realiza sobre una 
sociedad unipersonal, donde el cesionario es un tercero que 
adquiere. En estos casos no cabe duda que la totalidad de la con-
traprestación la recibe el único socio en su totalidad y la sociedad 
se extingue. El problema se produce cuando ese socio único se 
persona como cesionario. En virtud del artículo 53 de la LME, si 
ese socio es a su vez una sociedad no se trata de cesión global de 
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activo y pasivo, sino de una operación asimilada a la fusión. Por 
el contrario, si el socio es una persona física o jurídica diferente 
de la sociedad, queda fuera del ámbito de aplicación del artículo 
antes mencionado y se puede realizar bajo consideración de una 
cesión global.
El acuerdo de cesión global tendrá que adoptarse por la junta de 
socios de la sociedad cedente, ajustándose al proyecto de cesión 
y con los requisitos establecidos el acuerdo de fusión. De esta for-
ma, la junta o asamblea sólo debe aprobar o rechazar el proyecto 
de cesión, sin que entre sus competencias se le pueda atribuir la 
de modificar el mismo durante dicha reunión.
Una vez que se haya acordado la convocatoria de junta o asam-
blea, debe de estar a disposición de los socios, consejeros, obli-
gacionistas y titulares de derechos especiales, así como los repre-
sentantes de los trabajadores la siguiente documentación:
1. Proyecto de cesión. El proyecto de cesión es el documento 
más importante en este proceso de transmisión patrimonial 
íntegra, el cual debe ser redactado y suscrito por los adminis-
tradores de la sociedad, que necesariamente deberá ser reali-
zada, el día de la publicación del anuncio de convocatoria de 
la junta o asamblea general que tendrá que tratar esta cues-
tión.
En ese proyecto se deberá contener al menos las cuestiones 
que vienen delimitadas en el artículo 85 LME:
 – La denominación, el tipo social y el domicilio de la socie-
dad y los datos de identificación del cesionario o cesiona-
rios.
 – La fecha a partir de la cual la cesión tendrá efectos con-
tables de acuerdo con lo dispuesto en el Plan General de 
Contabilidad.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
 – La información sobre la valoración del activo y pasivo del 
patrimonio, la designación y, en su caso, el reparto preciso 
de los elementos del activo y del pasivo que han de trans-
mitirse a cada cesionario.
 – La contraprestación que hayan de recibir la sociedad o los 
socios. Cuando la contraprestación se atribuya a los so-
cios, se especificará el criterio en que se funde el reparto.
 – Las posibles consecuencias de la cesión global sobre el 
empleo.
2. Informe de los administradores.
3. Cuentas anuales e informes de gestión
4. Estatutos vigentes
5. Identidad de los administradores.
Como indica el artículo 87.2 de la LME, «el acuerdo de cesión 
global se publicará en el BORME y en un diario de gran circu-
lación en la provincia del domicilio social, con expresión de la 
identidad del cesionario o cesionarios».
Desde la fecha de su publicación deberá transcurrir un mes para 
que pueda realizarse la cesión global, plazo que tienen los acree-
dores de la sociedad cedente o cesionaria para oponerse al mis-
mo, en las condiciones y con los efectos previstos para el caso de 
la fusión.
Finalmente, establece el artículo 89 de la LME que la cesión 
global se hará constar en escritura pública otorgada por ceden-
te y cesionario, donde se recogerá el acuerdo de cesión global 
aprobado por la junta o asamblea de la sociedad. Su eficacia se 
producirá con la inscripción en el Registro Mercantil, y si la con-
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secuencia de la empresa cedente fue su extinción, se cancelarán 
sus asientos registrale
Por último, indicar que en lo relativo al quórum y mayorías nece-
sarias para adoptar este acuerdo hemos de distinguir:
• Para las sociedades anónimas es necesario en primera convo-
catoria la concurrencia de al menos el 50 por ciento del capital 
suscrito con derecho a voto, mientras que en segunda convo-
catoria sería suficiente la concurrencia del 25 por ciento, pero 
en este caso, sería necesario el voto favorable de dos tercios 
del capital presente o representado en la junta, si el capital 
concurrente no alcanza el 50 por ciento, todo ello conforme 
determina el artículo 201 de la LSC.
• Para las sociedades limitadas el acuerdo requerirá el voto 
favorable de dos tercios de los votos correspondientes a las 
participaciones en que se divida el capital social, todo ello 
conforme determina el artículo 199 de la LSC.
5. Traslado al extranjero del domicilio social
Regulado en el Título V de la LME, artículos 92 a 103, presenta 
dos supuestos:
• Traslado del domicilio social de una sociedad española al 
extranjero
• Traslado del domicilio social de una sociedad extranjera a 
España.
Evidentemente de los supuestos mencionados anteriormente se 
deduce que los traslados internacionales del domicilio social se 
regirán por los tratados o convenios internacionales vigentes en 
España y por la propia LME.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
Trataremos lo dispuesto en el ordenamiento jurídico español 
sobre el traslado de una sociedad mercantil inscrita en el Registro 
Mercantil al extranjero. Para el caso contrario se aplicará la nor-
mativa del país de origen de la sociedad.
Debemos hacer una consideración previa puesto que para dicho 
traslado se pueda realizar, el Estado receptor debe permitir el 
mantenimiento de la personalidad jurñidica de la sociedad tras-
ladada. Además, ni las sociedades en liquidación ni las socieda-
des concursadas podrán realizar este traslado.
En primer lugar, se exige a los administradores de la sociedad 
que pretenda trasladar su domicilio la redacción y suscripción de 
un proyecto de traslado que deberá ser depositado en el Registro 
Mercantil. Este proyecto se acompañará de un informe que justi-
fique diversos aspectos del contenido del proyecto (art. 96 LME).
Tras su depósito en el Registro Mercantil se convocará la Junta 
General, órgano competente para aprobar, o no, el traslado (arts. 
95.3 y 97 LME).
Recordemos que este es uno de los supuestos contemplados en 
el derecho de separación del socio y que se podrá ejercitar me-
diante escrito en el plazo de un mes desde la publicación del 
acuerdo o desde la recepción de la comunicación (art. 348 LSC).
El traslado del domicilio social surtirá efectos desde la fecha en 
que la sociedad se inscriba en el Registro del país donde radique 
el nuevo domicilio social.
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TEMA 14. DISOLUCIÓN Y LIQUIDA-
CIÓN
1. Disolución de sociedades de capital
La disolución en sí no pone fin a la Sociedad ni paraliza total-
mente su actividad, sino que es el acto jurídico que abre el proce-
so de liquidación, el cual dará lugar a la extinción de la Sociedad 
como contrato y como persona jurídica. Se regula en el título X 
de la LSC.
El artículo 360 de la LSC recoge la disolución de pleno derecho, la 
cual tiene lugar en los siguientes casos:
a. Por el transcurso del término de duración fijado en los Esta-
tutos.
b. Por el transcurso de un año desde:
• la adopción del acuerdo de reducción de capital social por 
debajo del mínimo legal,
• en caso de que no se haya inscrito en el Registro Mercantil la 
transformación o la disolución de la Sociedad,
• o el aumento del capital social hasta que alcance una cantidad 
que sea igual o superior al mínimo legal.
El registrador, de oficio o a instancia del interesado, debe hacer 
constar la disolución de pleno derecho en la hoja abierta a la 
Sociedad.
El artículo 361 de la LSC recoge la disolución y el concurso, es-
tableciendo que la declaración de concurso de una Sociedad de 
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APUNTESDE DERECHO MERCANTIL I
capital no constituye por sí sola una causa de disolución de la 
misma.
Añade este mismo artículo que una vez abierta la fase de liqui-
dación en el concurso de acreedores, tendrá lugar la disolución 
de pleno derecho de la Sociedad, debiendo el juez del concurso 
hacer constar la disolución en la resolución de apertura de la fase 
de liquidación del mismo.
El artículo 362 de la LSC recoge la disolución por constatación de 
la existencia de causa legal o estatutaria debidamente constatada 
por la Junta General o por resolución judicial.
Las causas de disolución vienen recogidas en el artículo 363 LSC 
y son las siguientes:
1. Cese de actividad. El cese de actividad es el proceso mediante 
el cual, el empresario decide suspender la actividad, tempo-
ralmente, sin que esto signifique que la sociedad deje de exis-
tir. El gestor de la sociedad ha de explotar la actividad como 
un ordenado comerciante, en su propio nombre y bajo su 
responsabilidad individual.
La Ley establece en particular, que se entenderá producido 
el cese como causa de disolución de una sociedad cuando la 
empresa se encuentre en un periodo de inactividad superior a 
un año.
Ante estas circunstancias, al gestor se le impone una serie de 
restricciones, como por ejemplo, la imposibilidad de modifi-
car el objeto de la actividad empresarial; prohibición de trans-
formarla y transmitirla; la celebración de nuevos contratos, 
emitir facturas por la entrega de bienes o prestación de servi-
cios propios de la actividad empresarial. etc.
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2. Conclusión de la empresa. Se darán causas de disolución de 
una sociedad por la conclusión de la empresa que constituya 
su objeto. Afectará a aquellas sociedades cuyo objeto sea una 
actividad muy específica y que finalizará. Un ejemplo puede 
ser la construcción de una determinada obra. Al finalizar la 
obra, la sociedad deberá disolverse.
Estas causas de disolución de una sociedad pueden quedar 
acreditadas por medio de certificados del Registro Mercantil 
y por diligencias negativas de emplazamiento, que vengan a 
probar cualquier tipo de notificación practicada en el domici-
lio social, y constando que ésta se encuentre cerrada.
La conclusión de la empresa que constituyó en su día su obje-
to social, y como es evidente por dicho cierre, la imposibilidad 
manifiesta de poder conseguir su fin social.
3. Imposibilidad de conseguir el fin social. Tanto la doctrina 
como la jurisprudencia son muy rotundas, porque aunque se 
pueda sostener que la imposibilidad pueda ser originaria o 
sobrevenida, no puede ni debe reputarse causa de disolución 
la existencia de meras dificultades u obstáculos transitorios 
y vencibles en la realización del fin social, de forma que debe 
tratarse de una falta de posibilidad clara y, sobre todo, y defi-
nitiva de la que la sociedad no pueda sobreponerse sin grave 
quebranto para los socios. Es decir, la imposibilidad ha de ser 
manifiesta.
La imposibilidad manifiesta debe suponer la falta de cualquier 
esperanza de recuperación del fin social, rechazando imposi-
bilidad a la ausencia de reuniones del Consejo de Administra-
ción o de Juntas de socios no constituye tal paralización.
4. Paralización de los órganos sociales. Esta causa de disolución 
de una sociedad se refiere fundamentalmente a la paraliza-
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
ción del funcionamiento de la Junta General que es el órgano 
supremo de expresión de la voluntad de la sociedad. Supone 
en la práctica la imposibilidad de tomar acuerdos en la mis-
ma, que podrá deberse, por ejemplo, a la existencia de dife-
rencias absolutas entre los criterios de los socios, o porque no 
se llegan a conseguir mayorías requeridas. Razones todas ellas 
que provocan que no se pueda formar la voluntad de la so-
ciedad, produciéndose una paralización permanente de ésta, 
habilitando para ello, y en último término la convocatoria 
judicial.
5. Pérdidas que dejen reducido el patrimonio neto a una canti-
dad inferior a la mitad del capital social, a no ser que éste se 
aumente o se reduzca en la medida suficiente, y siempre que 
no sea procedente solicitar la declaración de concurso, o en 
cumplimiento de una ley.
La llevanza de una contabilidad redactada con claridad y que 
muestre la imagen fiel del patrimonio, de la situación finan-
ciera y de los resultados de la sociedad forma parte de la obli-
gación del desempeño del cargo con diligencia, y se requiere 
tener disponibles otros libros de comercio de los que puedan 
deducirse cifras clave de su actividad profesional.
6. Reducción del capital social por debajo del mínimo legal, que 
no sea consecuencia del cumplimiento de una ley. El acuer-
do de reducción del capital por debajo del mínimo legal sería 
nulo de pleno derecho, por ser contrario a la Ley. La decisión 
la deberá tomar la Junta General que concluirá si acaba di-
solviendo la Sociedad o si aumenta el capital hasta una cifra 
superior o igual a su capital mínimo.
7. Valor nominal de participaciones o acciones sin voto excedie-
ra de la mitad del capital social desembolsado y no se resta-
bleciera la proporción en el plazo de 2 años.
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En los casos previstos en el artículo 363 LSC la disolución de la 
sociedad requerirá:
• Acuerdo de la Junta General adoptado con la mayoría ordina-
ria establecida para las sociedades de responsabilidad limita-
da en el artículo 198 LSC.
• Quórum de constitución y las mayorías establecidas para las 
sociedades anónimas en los artículos 193 y 201 LSC.
Conforme al artículo 364 LSC, los administradores en el plazo de 
dos meses convocaran la junta general para adoptar el acuerdo 
de disolución, o en el caso de que la sociedad fuese insolvente, 
ésta inste el concurso. Cualquier socio podrá solicitar a los admi-
nistradores la celebración de la junta, y la junta podrá adoptar el 
acuerdo de disolución.
Cualquier interesado podrá instar la disolución de la sociedad 
ante el juez de lo mercantil del domicilio social (art. 366 LSC), 
esta solicitud de disolución judicial deberá dirigirse contra la so-
ciedad, siempre que no se den las circunstancias del artículo 365 
LSC.
Los administradores están obligados a solicitar la disolución 
judicial de la sociedad cuando el acuerdo social fuese contrario a 
la disolución o no pudiera ser logrado. La solicitud se formulará 
en el plazo de dos meses a contar desde la fecha prevista para la 
junta, cuando ésta no se haya celebrado, o desde el día de la jun-
ta, cuando el acuerdo hubiera sido contrario a la disolución o no 
se hubiera adoptado.
La sentencia declara la nulidad de las participaciones/acciones.
Los efectos de la disolución son los siguientes:
• La sociedad entra inmediatamente en período de liquidación.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
• Queda obligada a añadir a su denominación la frase “en liqui-
dación”.
• Suspende toda su actividad lucrativa.
• Desaparece el órgano administrativo que se sustituye por los 
liquidadores.
• Cuando el proceso de liquidación se extienda por un período 
superior a un año, el balance anual es sustituido por un estado 
de cuentas.
2. Liquidación de sociedades de capital
Analicemos este proceso según el tipo de sociedad.
a. Liquidación de las sociedades anónimas
El Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el que se 
aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital, 
establece las normas sobre liquidación de las sociedades de este 
tipo, señalando en cuanto al momento inicial que una vez di-
suelta la sociedad se abrirá el período de liquidación, salvo en 
los supuestos de fusión o escisión total o cualquier otro de cesión 
global del activo y el pasivo.
Los efectos de la liquidación son los siguientes:
• Cese de los administradores en la representación para hacer 
nuevos contratos y contraer nuevas obligaciones, asumien-
dolos liquidadores las funciones que se verán. Los antiguos 
administradores no desaparecen por completo, quedando 
obligados a prestar su concurso para la práctica de las opera-
ciones de liquidación. Por lo que se refiere al nombramiento y 
número de liquidadores, cuando en los estatutos no se hubie-
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Cardenal Spínola CEU
ran establecido normas sobre el nombramiento de liquidado-
res corresponderá su designación a la junta general, siendo su 
número siempre impar.
• Pérdida de la personalidad jurídica de la sociedad.
Corresponde a los liquidadores de la sociedad realizar las si-
guientes funciones:
• Suscribir, en unión de los administradores, el inventario y ba-
lance de la sociedad al tiempo de comenzar sus funciones con 
referencia al día en que se inicie la liquidación, en el plazo de 
3 meses.
• Llevar y custodiar los libros y correspondencia de la sociedad, 
y velar por la integridad de su patrimonio.
• Realizar aquellas operaciones comerciales pendientes y las 
nuevas que sean necesarias para la liquidación de la sociedad.
• Enajenar los bienes sociales.
• Percibir los créditos y los dividendos pasivos acordados al 
tiempo de iniciarse la liquidación. También podrán exigir el 
pago de otros dividendos hasta completar el importe nominal 
de las acciones en la cuantía necesaria para satisfacer a los 
acreedores.
• Concertar transacciones y arbitrajes cuando así convenga a 
los intereses sociales.
• Pagar a los acreedores y a los socios ateniéndose a las normas 
que se establecen en la ley.
• Ostentar la representación de la sociedad para el cumplimien-
to de los indicados fines.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
Además de las anteriores se establece su específica obligación de 
hacer llegar periódicamente a conocimiento de los socios y de 
los acreedores el estado de la liquidación, utilizando para ello los 
medios que en cada caso se reputen más eficaces.
Una vez concluidas las operaciones de liquidación, los liquidado-
res deben someter a la aprobación de la Junta General un balan-
ce final de liquidación, un informe de las operaciones realizadas 
y una propuesta de división del haber social entre los socios.
Los socios tienen derecho a que su cuota les sea satisfecha, salvo 
que por acuerdo unánime de los socios se establezca otra cosa. 
En todo caso, los liquidadores no podrán pagar su cuota a los so-
cios si antes no han satisfecho sus créditos a los acreedores o han 
consignado el importe de los mismos en una entidad de crédito 
del municipio en que se encuentre el domicilio social.
Los liquidadores son responsables ante los accionistas y los 
acreedores de cualquier perjuicio que les hubiesen causado por 
fraude o negligencia grave en el desempeño de su cargo, cesan-
do:
• Por haberse realizado la liquidación.
• Por revocación de sus poderes, acordada en Junta General, 
con los especiales requisitos de quórum establecidos en el ar-
tículo 194 de la Ley de Sociedades de Capital cuando el liqui-
dador hubiera sido designado en los estatutos, equiparándose 
a cualquier otra modificación estatutaria.
• Por decisión judicial, mediante justa causa, a petición de un 
grupo de accionistas que representen la vigésima parte del 
capital social.
La liquidación de una sociedad está sujeta al pago del Impuesto 
de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documenta-
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dos, por el concepto de Operaciones Societarias, al tipo del uno 
por ciento (1%). Es decir, cada uno de los socios deberá pagar por 
este impuesto como consecuencia de la liquidación de la socie-
dad el uno por ciento del valor de su respectiva adjudicación.
La división del haber social se practicará con arreglo a las normas 
que se hubiesen establecido en los estatutos o, en su defecto, a 
las fijadas por la Junta General de accionistas; siendo de aplica-
ción, en todo caso, las siguientes:
1. Los liquidadores no podrán repartir entre los socios el patri-
monio social sin que hayan sido satisfechos todos los acree-
dores o consignado el importe de sus créditos. Cuando existan 
créditos no vencidos, se asegurará previamente el pago.
2. El activo resultante después de satisfacer los créditos contra la 
sociedad se repartirá entre los socios en la forma prevista en 
los estatutos o, en su defecto, en proporción al importe nomi-
nal de las acciones. Si todas las acciones no se hubiesen libe-
rado en la misma proporción, se restituirá en primer término 
a los accionistas que hubiesen desembolsado mayores canti-
dades el exceso sobre la aportación del que hubiese desem-
bolsado menos y el resto se distribuirá entre los accionistas en 
proporción al importe nominal de sus acciones.
El momento final de la liquidación se produce con la cancela-
ción de los asientos referentes a la sociedad extinguida, que será 
solicitada por los liquidadores al registrador mercantil una vez 
que se haya aprobado el balance final, depositando en el Regis-
tro Mercantil los libros de comercio y documentos relativos a su 
tráfico.
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
b. Liquidación de las sociedades de responsabilidad limitada
Mientras la liquidación se realice, la sociedad disuelta conserva 
su personalidad jurídica y, por tanto, deberá añadir durante ese 
tiempo a su denominación la expresión «en liquidación».
Con la apertura del período de liquidación los administradores 
deberán cesar en su cargo; así los que eran administradores al 
tiempo de la disolución pasan a ser liquidadores (salvo en deter-
minados casos).
En caso de fallecimiento o de cese del liquidador único, de fa-
llecimiento o cese de todos los liquidadores solidarios, de fa-
llecimiento o cese de alguno de los liquidadores que actúen 
conjuntamente y de fallecimiento o cese de la mayoría de los 
liquidadores que actúen colegiadamente, sin que existan suplen-
tes cualquier socio o persona con interés legítimo podrá solicitar 
del Juez del domicilio social la convocatoria de Junta General 
para el nombramiento de los liquidadores. Cualquiera de los 
liquidadores que permanezcan en el ejercicio del cargo podrá 
convocar la Junta General con ese único objeto. Y cualquier inte-
resado podrá solicitar su designación al Juez del domicilio social 
cuando la Junta convocada no proceda al nombramiento de 
liquidadores.
El cargo de los liquidadores es por tiempo indefinido, pero trans-
curridos tres años desde la apertura de la liquidación sin que se 
haya sometido a la aprobación de la Junta General el balance 
final de liquidación, cualquier socio o persona con interés legíti-
mo podrá solicitar del Juez del domicilio social la separación de 
los liquidadores que, previa audiencia de los liquidadores, acor-
dará la separación si no existiere causa que justifique la dilación 
y nombrará liquidadores a la persona o personas que tenga por 
conveniente, fijando su régimen de actuación, sin que quepa 
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recurso contra la resolución por la que se acuerde la separación y 
el nombramiento de liquidadores.
En cuanto a sus funciones y salvo disposición contraria de los 
estatutos, el poder de representación corresponderá a cada liqui-
dador individualmente, extendiéndose su representación a todas 
aquellas operaciones que sean necesarias para la liquidación de 
la sociedad. Les corresponde, además:
• Velar por la integridad del patrimonio social y llevar la conta-
bilidad de la sociedad.
• Concluir las operaciones pendientes y realizar las nuevas que 
sean necesarias para la liquidación de la sociedad.
• Percibir los créditos y pagar las deudas sociales.
• Enajenar los bienes sociales.
• Comparecer en juicio y concertar transacciones y arbitrajes, 
cuando así convenga al interés social.
• Satisfacer a los socios la cuota resultante de la liquidación.
Las cuentas de la sociedad se deberán presentar en el plazo de 
tres mesesa contar desde la apertura de la liquidación esta de-
berá contener un inventario y un balance de la sociedad con 
referencia al día en que se hubiera disuelto. Si se prolongase por 
un plazo superior al previsto, se concederán los seis primeros 
meses de cada ejercicio, pero deberá formularse el estado anual 
de cuentas y un informe pormenorizado que permita apreciar 
con exactitud la situación de la sociedad y la marcha de la liqui-
dación.
Una vez concluida la liquidación, los liquidadores someterán a 
la aprobación de la Junta General un balance final, un informe 
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APUNTES DE DERECHO MERCANTIL I
completo sobre dichas operaciones y un proyecto de división 
entre los socios del activo resultante.
En cuanto a la cuota de liquidación correspondiente a cada socio 
será proporcional a su participación en el capital social. Salvo 
acuerdo unánime de los socios, éstos tendrán derecho a percibir 
en dinero la cuota resultante de la liquidación.
Los liquidadores no podrán satisfacer la cuota de liquidación sin 
la previa satisfacción a los acreedores del importe de sus créditos 
o sin consignarlo en una entidad de crédito del término munici-
pal en que radique el domicilio social.
Los liquidadores otorgarán escritura pública de extinción de la 
sociedad, que contendrá:
• La manifestación de los liquidadores de que ha transcurrido el 
plazo para la impugnación del acuerdo sin que se hayan for-
mulado impugnaciones, o que ha alcanzado firmeza la sen-
tencia que las hubiera resuelto.
• La manifestación de los liquidadores de que se ha procedido 
al pago de los acreedores o a la consignación de sus créditos. 
En caso de cesión, la manifestación de inexistencia de oposi-
ción por parte de los acreedores.
• La manifestación de los liquidadores de que se ha satisfecho 
a los socios la cuota resultante de la liquidación o consignado 
su importe. A la escritura pública se incorporarán el balance 
final de liquidación y la relación de los socios, en la que conste 
su identidad y el valor de la cuota de liquidación que les hu-
biere correspondido a cada uno.
La escritura pública de extinción se deberá inscribir en el Regis-
tro Mercantil, en ésta se hará constar el balance final de liqui-
dación, la identidad de los socios y el valor de la cuota de liqui-
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dación que correspondía a cada uno de ellos, expresándose que 
quedan cancelados todos los asientos relativos a la sociedad.
Una vez cancelados los asientos relativos a la sociedad, si apa-
recieran bienes sociales los liquidadores deberán adjudicar a 
los antiguos socios la cuota adicional que les corresponda, pre-
via conversión de los bienes en dinero cuando fuere necesario. 
Transcurridos seis meses desde que los liquidadores fueren 
requeridos sin que hubieren adjudicado a los antiguos socios la 
cuota adicional, o en caso de defecto de liquidadores, cualquier 
interesado podrá solicitar del Juez del último domicilio social el 
nombramiento de persona que los sustituya en el cumplimiento 
de sus funciones. Los antiguos socios responderán solidariamen-
te de las deudas sociales no satisfechas hasta el límite de lo que 
hubieran recibido como cuota de liquidación, sin perjuicio de la 
responsabilidad de los liquidadores en caso de dolo o culpa.
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