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Pancreas
EMBRIOLOGIA
Alejandro Oria
El pancreas se desarrolla a partir de dos esbozos origina
dos en el segmento del intestine anterior correspondiente a la
futura segunda porcion duodenal. El esbozo pancreatico dor
sal aparece a principios de la cuarta semana y crece rapida
mente en el mesenterio dorsal (fig. 39-1, A). EI esbozo
pancreatico ventral aparece a fines de la cuarta semana y pue
de originarse tanto en la base del esbozo hepatico (fig. 39-1,
B) como en el duodena inmediatamente adyacente. Este ori
gen variable del esbozo ventral explicarfa las diferentes for
mas anatornicas de la union biliopancreatica. Durante la quin-
Fig. 39-1. Desarrollo embriol6gico del
pancreas. A, Al comienzo de la cuarta sema
na; E, al termino de la cuarta semana; C, du
rante la quinta semana; D, a Ia septirna serna
na.
ta semana, el esbozo ventral y la via bihar principal rotan ha
cia la derecha, y como resultado, el pancreas ventral se hace
dorsal y se sitiia por detras de la vena porta y por debajo del
pancreas dorsal (fig. 39-1, C). Hacia la sexta semana se fusio
nan los parenquimas y conductos principales de ambos esbo
lOS. EI conducto ventral crece mas rapidamente que el seg
mento proximal del conducto dorsal y de esta manera se con
vierte anatomica y funcionalmente en el segmento proximal
del conducto de Wirsung (fig. 39-1, D). Por su parte, el seg
mento proximal del conducto dorsal puede persistir como con
ducto accesorio (conducto de Santorini) 0 desaparecer. En la
figura 39-2 se detallan las formas habituales de terminacion
de los conductos pancreaticos en el adulto y sus frecuencias
relativas.
A
c D
SECCION VI. ABDOMEN 644
A B
c o
Fig. 39-2. Variantes anatomicas de los conductos pancreaticos en eI adulto
y SlIS frecuencias relativas. A, Conducto de Wirsung (1) y accesorio de
Santorini (2) (30-35 %); B, atrofia del conducto de Santorini (40-50 %); C,
conductos ventral y dorsal no comunicados (pancreas divisurn) (4-9 %); D,
anastomosis multiples entre ambos conductos (5-10 %).
ANATOMIA
EJ pancreas es un 6rgano retroperitoneallobulado, de 10 a
15 em de largo y 70 a 100 g de peso. AI examen macrosc6pico
s610 est a recubierto por una tina capa de tejido conectivo que
separa los lobules entre sf, de modo que, en condiciones nor
males. no existe una verdadera capsula pancreatica. Hacia
arras, la glandula esta separada de los pianos posteriores par
rejido graso retroperi toneal.
Tradicionalmente se divide al pancreas en cabeza, cuello.
cuerpo y cola. La cabeza se sitiia a la altura de la segunda
vertebra lumbar y esta enmarcada par las ires primeras por
ciones del duodeno. Hacia la izquierda, una prolongacion de
la cabeza se extiende pOl'detras de la vena porta en forma de
gancho (proceso uncinado). El cuello es un pequerio segrnen
to situ ado a la altura de la primera vertebra lumbar, en rela
cion inmediata hacia atras con la vena porta y mas hacia arras
con la columna. EI cuerpo se extiende desde el cuello hasra el
hilio del bazo. Aunque anatornicamente Ia cola es un segmen
to pcquefio que ocupa elligamento pancreaticoesplenico, es
cormin denominar cola del pancreas a la porcion izquierda
del cuerpo.
Si bien el pancreas se suele extender transversalmente ha
cia Ja izquierda y arras, su configuraci6n es variable debido a
los cambios de posicion del cuerpo y la cola (fig. 39-3). EI
conducto de Wirsung tiene un trayecto horizontal en la cola y
el cuerpo: al llegar al istmo, el trayecto se hace bruscamente
anteroposterior. para unirse par ultimo al coledoco en la papila
(fig 39-41.
La irrigaci6n arterial del pancreas proviene del tronco
ceifaco y de 1a arteria mesenterica superior (fig. 39-5). Tanto
la cabez.a como el gancho y el istrno, junto con la segunda y
tercera porci6n del duodeno, reciben su irrigacion arterial de
dos arcadas pancrcaticoduodenales, una anterior y otra poste-
A
B
c
Fig. 39-3. Vanantes en la configuraci6n del pancreas. A, Sigmoide; B, ho
rizontal; C, en herradura.
•
Ftg, 39·4. Trayecto horizontal (1) y anteroposterior (2) del conducto de
Wirsung, que aparece dilatado por obstruccion de la papila.
645
g I I 7 mr';
39. PANCREAS
AGO AH TC APO AE
APA
APP
J<'ig. 39-5. Irrigaci6n arterial del pancreas. TC:
tronco celiaco; AH: arteria hepatica: AGD'
arteria gastroduodenal; AMS: arteria mesen
terica superior; APA.- arcada pancreatica an
terior; APP: arc ada pancreatica posterior;
APD: arteria pancreatica dorsal; AE: arteria
esplenica, APT arteria pancreatica transversa
rior, extendidas entre las arterias gastroduodenal y mesenterica
superior. EI cuerpo y la cola estan irrigados por la arteria
esplenica y por la pancreatica transversa, rama de la esplenica
ode la mesenterica superior.
EI drenaje venoso del pancreas se realiza a traves de venas
que acompafian a las arterias correspondientes. Mientras que
el pancreas derecho drena en las venas mesenterica superior y
porta (eje venoso mesentericoportal), el pancreas izquierdo 10
hace en la vena esplenica (fig. 39-6).
El drcnaje linfatico se dirige a cinco grupos ganglionares.
Los grupos superior e inferior se locaJizan respectivamente en
los bordes superior e inferior de la cabeza y cuerpo pancreati
cos. EI anterior comprende ganglios subpiloricos, pancreatico
duodenales anteriores y de la raiz de los vasos mesentericos,
mientras que el posterior incluye ganglios pericoledocianos,
pancreaticoduodenales posteriores y lateroa6rticos. Finalmen
te, el grupo esplenico comprende ganglios del hilio del bazo,
del borde superior e inferior de la cola pancreatica y del liga
mento frenoesplenico,
VPOP
Anatomia seccional
En condiciones norrnalcs, la ecogenicidad pancreatica es
muy similar a la de sus estructuras vecinas, y por 10 tanto, la
identificaci6n de esta glandula por ecograffa depende de una
serie de reparos vasculares que definen su silueta. Los reparos
de la cabeza pancreatica son la arteria gastroduodenal en el
borde anterior y la vena cava inferior en el borde posterior.
Cuando estos reparos son imprecisos e insuficientes, el rcco
nocimiento de los bordes cefalicos puede mejorar mediante el
relleno del est6mago y el duodeno con agua (fig. 39- 7).
EI gancho pancreatico se define ecograficamente por su
situaci6n posterior al eje venoso mesenterico portal, y el ist
mo por su ubicaci6n anterior a la vena porta (fig. 39-8). EI
cuerpo del pancreas esta inmediatamente por delante de la vena
esplenica, lin reparo constante y de facil identificaci6n (fig.
39-9).
En cambia, la densidad radiol6gica normal del pancreas
es diferente de la de los tejidos vecinos. En consecuencia, la
APA
APP
Fig. 39-6. Drenaje venoso del pancreas. VP.
vena porta; VMS: vena mesenterica superior;
VPDP: venas pancreaticoduodenales poste
riores (superior e inferior), VPDA. venas
pancreaticoducdenales anteriores (superior c
inferior); APA: arcada pancreatica anterior;
APP' arcada pancrcatica posterior: VMI: vena
mesenterica inferior; VE: vena esplenica
SECCION VI ABDOMEN646
Fig. 39-7. Reparos ccograficos de la cabeza del pancreas (1). 2: Arteria
gastroduodenal; 3: vena cava inferior; 4: duodcno rellcno con agua; 5:
coledoco distal.
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Fig. 39-8. Corte ecografico longitudinal. EI gancho pancreatico (1) esta
separado del istmo (2) por el eje venoso mesentericoportal (3).
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Fig. 39-9. La vena esplenica (1) y la arteria mesentericasuperior (2) son
los reparos anat6micos del euerpo pancreatico (3).
tomograffa realizada con contraste intravenoso en bolo
(tomograffa dinamica) define directamente los hordes del
pancreas yes el mejor metodo para identificar alteraciones de
su silueta. En la figura 39-10 se representan tres cortes tome
graficos a traves de la primera y segunda vertebra lumbar. Estos
cortes permiten identificar todos los segmentos pancreaticos
y sobre todo sus relaciones con las estructuras vecinas.
La tomograffa computada es tambien el metodo de elec
ci6n para estudiar los espacios peripancreaticos (fig. 39-11).
EI pancreas ocupa el espacio pararrenal anterior, limitado ha
cia adelante por el peritoneo parietal posterior y hacia atras
por 1afascia de Gerota. Entre ambas hojas de la fascia de Gerota
se encuentra el espacio perirrenal, ocupado por el rifton. Des
de la hoja posterior de la fascia de Gerota, hasta la fascia
transversalis, se extiende el espacio pararrenal posterior. Este
espacio comunica hacia adelante con el espacio preperitoneal,
y ello explica la exteriorizacion ocasional de las colecciones
pancreaticas a traves de la ingle. Por delante del pancreas, y
detras del estomago, se encuentra la retrocavidad 0 trascavidad
de los epiplones. Este es el espacio donde con mayor frccuen
cia asientan las colecciones Iiquidas de origen pancreatico.
Anatomia microscopica
La unidad anat6mica y funcional del pancreas exocrino es
el acino. Estudios anat6mieos recientes mediante microscopia
electronica han demostrado que la idea tradicional sobre la
anatomfa acinar es incorrecta. EI acino no es una estructura
oval situada en el extremo terminal de un conducto, sino que
su forma es variable y su origen puede ser tanto en el extremo
como a los lados de un conducto intercalar (fig. 39-12). De
esta manera, la arquitectura tubuloacinar es una compleja
39. PANCREAS 647
arborizaci6n que permite incluso anastomosis de necesidad a
traves de la luz acinar (Bockman DE, 1984).
EI acino esta compuesto par celulas epiteliales prismati
cas con escasas microvellosidades en su superficie. Las regio
nes infranuclear y paranuclear del citoplasma estan ocupadas
por el sistema membranoso del reticule endoplasmatico, mien
tras que el aparato de Golgi y los granules de cim6geno se
localizan hacia el polo apical (fig. 39-13), EJ espacio entre
una y otra celulu acinar (intercelular) esta sellado por comple
jos sistemas de condensaci6n filamentosa organizados en
tandem. Este mecanismo ais1a por cornpleto, en condiciones
normales, la luz acinar del espacio intercelular,
Fig. 39-10. Cortes tomograficos del
pancreas. A, En el cefalico s610 se
identifica un segmento del cuerpo
(1) por delante del tronco celiaco (2).
B, En el corte medio aparece el
pancreas desde la cola (1) hasta el
itsmo (2), por delante de las venas
esplenica (3) y porta (4) Yde la arte
ria rnesenterica superior (5). En un
plano mas posterior se aprecian la
aorta (6) y la vena cava inferior (7).
C, En cl caudal se identifica la cabe
za (1) y gancho (2) pancreatico y su
relaci6n con la vena mesenterica su
perior (3) y la arteria hom6nima (4).
En un plano mas posterior, la vena
renal izquierda (5) pasa por delante
de la aorta (6) y desemboca en la
vena cava inferior (7).
Los conductos intercalares estan forrnados por celulas
cuboides que penetran hasta el interior de la luz acinar y allf se
las denomina celulas centroacinares (fig, 39-13). Los conduc
tos intercalares se contimian en los conductos intralobulares y
estos, a su vez, en los interlobulares, que transcurren en el
tejido conectivo interlobular y drenan en el conducto de
Wirsung. Mientras que no existen diferencias morfol6gicas
entre las celulas epiteliales de los conductos intercalares e
intralobulares, el epiteJio de los conductos interlobulares y del
conducto de Wirsung esta formado por celulas piramida1es que
contienen abundantes granules secretorios, Aunque el conte
nido de estos granules no ha sido aun suficientemente investi
SECCION VI. ABDOMEN648
gado, estudios histoquimicos identificaron la presencia de por
10menos cuatro tipos de mucoproteinas (Kern HF, 1993).
FISIOLOGIA DE LA SECRECION EXOCRINA
El pancreas excreta diariamente alrededor de 15 g de
enzimas diversas en aproximadamente 2.000 ml de lfquido, El
denominado grupo de las proteasas incluye a la tripsina,
quimotripsina, elastasa, calicrefna y carboxipeptidasas; otras
enzimas digestivas no proteasicas son la lipasa, fosfolipasa
A" colipasas I y II, carboxilesterhidrclasa y amilasa. EI
pancreas tambien es rico en enzimas lisosomales como la
~-D-glucuronidasa, a-D-glucosidasa, catepsina B y otras. La
ribonucleasa y la desoxirribonucleasa tarnbien forman parte
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Fig. 39-11. Los espacios peripancreaticos en un corte transversal del abdo
men. 1: fascia transversalis; 2: espacio subperitoneal; 3: peritoneo parietal
anterior; 4: cavidad peritoneal; 5: espacio rerrogastrico 0 trascavidad; 6:
peritoneo parietal posterior; 7: espacio pararrenal anterior; 8: hoja anterior
de la fascia de Gercta; 9: espacio perirrenal; 10: hoja posterior de la fascia
de Gerota: 1l: espacio pararrenal posterior; H: hfgado; E: estomago; P:
pancreas; R: rifton.
Fig. 39-12. Concepto actual sobre la disposici6n anatornica de tubules y
acinos.
de la secreci6n pancreatica, aunque en cantidades pequenas.
Mientras que el papel de las enzimas digestivas es bien cono
cido, poco se sabe sobre las funciones del resto de las enzimas
pancreaticas. Las enzirnas Iisosomales protegen a la celula de
la acumulaci6n de residuos y quiza tambien de la acumula
ci6n patol6gica de enzimas digestivas, Parad6jicamente, a las
enzimas lisosomales se les atribuye en la actualidad un papel
patogenico en la pancreatitis aguda (ver Patogenia de la
pancreatitis aguda). La funci6n de la ribonucleasa y la desoxi
rribonucleasa es desconocida.
La sfntesis de todas las enzimas pancreaticas se realiza en
los ribosomas del reticulo endoplasmatico, desde donde son
transferidas al aparato de Golgi (fig. 39-14). Alli son procesa
das y separadas segun sus funciones especificas. Las enzimas
digestivas son empaquetadas en vacuolas de condensaci6n que
luego se transforman en granules maduros de cim6geno, y las
lisosomales son dirigidas hacia los compartimientos
cndolisosornales. Los granules de cim6geno se dirigen al polo
apical de la celula y alii son liberados en la luz acinar por
exoci tosis.
EI pancreas esta protegido par diferentes mecanismos de
la acci6n destructora de sus propias enzimas. En primer lugar,
todas son sintetizadas como proteinas inactivas y luego aisla
das en granules secretarios. En segundo lugar, existen inhi
bidores intracelulares capaces de suprimir hasta el 80 % de la
actividad de cualquier tripsina activa, y por 10tanto, de evitar
la activaci6n en cascada. Ademas, el acino es muy resistente a
la accion de cualquier enzima activa.
Par su parte, tambien el plasma posee mecanismos para
inactivar enzimas que pudieran pasar a la circulacion. Los prin
cipales inhibidores plasmaticos de las proteasas son la a l •
I
\
7/)'
\
Fig. 39-13. Esquema anatornico del kino. 1: Luz acinar; 2: celula
centroacinar: 3: celula epitelial con granules de cim6geno en el polo apical;
4: capilar; 5: tcrminacion nerviosa; 6: conducto intercalar: 7: acino adya
cente.
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39. PANCREAS 649
Fig. 39-14. Transporte intracelular de las enzimas pancreaticas. RE:
Reticuloendoplasrnico: N: nucleo; AG: aparato de Golgi; L: lisosorna; VC:
vacuola de condensaci6n; GC: granule de cim6geno.
antitripsina, interu.vantitripsina, u y antiqui2-macraglobulina
motripsina.
La secrecion exocrina del pancreas esta regulada en tres
fases:cefalica, gastrica e intestinal. La secrecion de la fase
cefalica se debe a la accion del vago, ya sea por medio de
fibras colinergicas y peptidergicas, 0 a traves de la liberacion
de gastrina. La fase gastrica se inicia con la llegada de los
alimentos al estomago y esta mediada por mecanismos ner
viosos y humorales. Los mecanismos nerviosos comprenden
reflejos colinergicos vagovagales gastropancreaticos, mientras
que el mecanismo humoral consiste en la liberacion de gastrina.
La fase intestinal es la mas importante de las tres y comienza
con la llegada de los alimentos al duodeno. Esta mediada por
reflejos colinergicos vagovagales enteropancreaticos y por la
liberacion de colecistoquinina y secretina. Existen adernas otros
peptidos estimulantes, tales como la sustancia P, bornbesina,
motilina, polipeptido intestinal vasoactivo y neuratensina. Los
mecanismos inhibidores de la secrecion pancreatica, una vez
que los alimentos han sido eliminados del duodeno, son poco
conocidos.
ANOMALIAS CONGENITAS
Las anomalias congenitas de interes quinirgico son el
pancreas divisum, el pancreas anular, el pancreas aberrante y
las anornalias en la convergencia de los conductos biliar y
pancreatico.
Pancreas divisum
Definicion y epidemiologia. Se denomina pancreas
divisum a una anomalia anatomica que ocurre en el4 al 9 % de
la poblaci6n normal y se caracteriza por la falta de fusion de
los conductos pancreaticos ventral y dorsal (fig. 39-2). Como
consecuencia, la mayor parte del pancreas drena en el duodeno
a traves de la papila menor.
Presentacion clinica y patogenia. Distintos autores han
relacionado al pancreas divisum con episodios recidivantes de
pancreatitis aguda 0 con dolor epigastrico cronico sin pan
creatitis (Cotton PB, 1980; Bernard IP, 1990). La patogenia
de estos ataques fue atribuida a la hipertension del conducto
pancreatico dorsal secundaria a una obstruccion relativa del
pequefio orificio de la papila menor. Otros autores, en cambio,
no hallaron relacion alguna entre la incidencia de pancreatitis
y la presencia de pancreas divisum (Sugawa C, 1987; Delhaye
M.1985).
Diagnostico, EI pancreas divisum puede ser demostrado
por ecograffa 0 por pancreatograffa endoscopica, EI conducto
pancreatico dorsal puede ser identificado por ecograffa cuan
do atraviesa el pancreas desde la cola hasta el duodena (fig.
39-15), y en caso de obstruccion de la papila menor,la admi
nistracion de secretina puede demostrar una dilatacion patolo
gica del conducto. La pancreatograffa endoscopica es el me
todo mas eficaz para identificar un pancreas divisum. La
canulacion de la papila mayor muestra un conducto ventral
atrofico que termina en finas arborizaciones (fig. 39-16). Aun
que la imagen tfpica es especffica del pancreas divisum, el
estudio puede completarse mediante la identificacion del con
ducto dorsal por cateterismo de la papila menor.
Fig. 39-15. Ecograffa en el pancreas divisum. J: Conducto pancreatico
dorsal.
SECCION VLABDOMEN650
Fig. 39-16. Pancreatografia endosc6pica en ei pancreas divlsum. .4: Con
ducto pancreatico dorsal; B: conducto pancreatico ventral.
Historia natural. La inmensa mayorfa de los sujetos con
pancreas divisumjamas presentan sintomatologta alguna. Dado
que la asociaci6n entre pancreatitis aguda y pancreas divisum
na sido descripta sobre todo en la tercera 0 cuarta decada de la
vida, se ha sugerido que sena necesario un lapso prolongado
para el desarrollo de la estenosis papilar. En general, los ata
ques de pancreatitis aguda asociados con pancreas divisum
son leves y rara vez se observan complicacioncs locales.
Tratamiento, Puesto que se trata de una variante anat6
mica. el tratamiento del pancreas divisum es muy controverti
do. Los procedimientos terapeuticos que han sido empleados
comprenden la esfintcrotomfa endoscopica 0 quinirgica de la
rapi.a menor, 0 su dilataci6n endoscopica mediante un tutor
permanente, Como todos estos metodos tienen una morbilidad
sig:--j;lcati\"a. e incluso mortalidad, la indicaci6n de tratamiento
er, :( :can:reas divisum debe surgir de una rigurosa selecci6n
de ie·, pacientes, En distintos estudios, los mejores resultados
fueron 0 btenidos en los casos que reunfan las siguientes con
diciones: l : episodios recidivantes de pancreatitis aguda; 2)
estenosis organica demostrable de la papila menor; 3) ausen
cia de pancreatitis cronica,
Pancreas anular
Definicion y epidcmiologfa. Es una malformaci6n con
genita en la que el pancreas envuelvc como un anillo a la se
gunda porci6n duodenal y la obstruye en forma complcta 0
incompleta. EI pancreas anular puede ser hallado en una de
cada 6.000 autopsias y a menudo se asocia con otras malfor
maciones, como ana imperforado, malrotaci6n intestinal, de
fectos cardfacos y divertfculo de Meckel.
Etiopatogenia. La existencia de fonnas familiares de
pancreas anular y su elevada incidencia en el sfndrome de
Down sugieren que esta malformaci6n tiene un origen genetico,
Aunque la patogenia es discutida, la hip6tesis mas aceptada
atribuye el pancreas anular a una fijaci6n temprana del esbozo
pancreatico ventral al duodena; de manera que cuando ambas
estructuras rotan, el pancreas envuelve al duodeno par com
pleto.
Diagnostico. La sintomatologfa aparece durante el peno
do neonatal 0 la nifiez en el 50 % de los cas os, y durante la
edad adulta en el 50 % restante (Kiernan PD, 1980). En el
neonato, la obstruccion duodenal completa se caracteriza por
la presencia, en la radiografia simple, de una doble burbuja
que representa al duodeno y al est6mago distendidos. En ni
nos y adultos, la obstrucci6n incompleta aparece en la seriada
gastroduodenal como una estrechez con dilataci6n proximal
sirnetric a y movimientos antiperistalticos en el duodeno
proximal.
Tratamiento, En todos los casos es quinirgico y consiste
en la derivaci6n digestiva, ya sea mediante anastomosis
duodenoyeyunal en Y de Roux, duodenoduodenal 0 gastro
enteroanastornosis. Los intentos para Iiberar quinirgicamente
el duodena del pancreas estan contraindicados porque se si
guen de fistulas pancreaticas 0 pancreatitis graves.
La mortalidad del pancreas anular en el neonato puede al
canzar el 43 % debido ala gravedad del cuadro clfnico y a las
malformacioncs asociadas; en eI adulto, en cambio, no supera
eI3 %.
Pancreas heterotopico
Definicion y epidemiologia. Se denomina pancreas
heterot6pico (aberrante 0 accesorio) aI tejido pancrcatico sin
conexion anat6mica 0 vascular con eIpancreas ortotopico. Esta
malformaci6n puede ser hall ada en el 0,5 al l S % de las autop
sias, En cJ 70 % de los casos, el pancreas heterotopico se loca
liza en el intestino superior, por 10 general en los 5 em del
estornago proximales al pfloro, 0 en el duodeno. En el 30 %
restante puede ser hallado dentro del abdomen (htgado, vesi
cula, epipl6n mayor, diverticulo de Meckel) 0 fuera de este
(pulm6n, ombligo) (Pearson, 1951).
Patogenia, Existen diversas hipotcsis, tales como eJ error
en la diferenciaei6n de celulas endodermicas, la adherencia
de celulas embrionarias a estructuras vecinas durante la mi
graci6n del esbozo pancreatico ventral, 0 la persistencia de
esbozos pancreaticos que debieron alrofiarse.
Diagnostico. En la mayorfa de los cases, el pancreas
heterot6pico es asintomatico. Cuando origina sfntomas, el cua
dro clfnico es variado, ya que depende de la locaJizaei6n del
tejido heterotopico y de la forma de compJicaci6n (hemorra
gia, obstruccion, inflamaci6n). En la endoscopia, el pancreas
heterotopico aparece como un nodule de I a 2 ern de diame
tro, a menudo umbiJicado, y de aspecto inespecffico. La biopsia
endosc6pica rara vez obtiene tejido pancreatico debido a que
el n6dulo esta recubierto pOI mucosa gastrica 0 intestinal nor
mal. Por 10 tanto, el diagn6stico se hace habitualmentepor
descarte de otras patoJogfas, como leiomioma, poliposis, ul
cera peptica, carcinoma 0 linfoma.
39. PANCREAS 65]
Tratamiento. La extirpaci6n quinirgica es el tratamiento
de elecci6n en el pancreas heterot6pico complicado. Segun su
localizaci6n y su tarnatio, el procedimiento puede consistir en
una simple enucleaci6n 0 una resecci6n visceral.
Anomalias en la convergencia de los conductos
biliar y pancreatico
Estas anomalfas podnan ser el resultado del origen varia
ble del esbozo pancreatico ventral. Sus caracteristicas y con
secuencias fisiopatol6gicas ya han sido descriptas (vease quis
tes del coledoco),
BIBLIOGRAFIA
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PANCREATITIS AGUDA
Definicion. La pancreatitis aguda es una respuesta infla
matoria inespecffica del pancreas a injurias muy diversas. Se
gun la gravedad del ataque, el pancreas cura ad integrum 0
con secuelas, y es excepcional que la inflamaci6n aguda se
transforme en cr6nica (pancreatitis cronicai.
Etiologia y epidemiologta. El 80 al 90 % de los ataques
de pancreatitis aguda son secundarios a Iitiasis biliar 0 a la
ingesta de alcohol. En el 10 al 20 % restante, el ataque obede
ce a alguna de multiples y variadas etiologias (tabla 39-1) 0
incluso su causa jamas puede ser identificada (pancreatitis
aguda idiopatica).
La litiasis biliar es la etiologfa mas frecuente en pafses de
America del Sur, como Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay,
Peru y Uruguay, en diversos paises de Europa, como Espana,
Francia e Inglaterra, y en las poblaciones suburbanas de los
Estados Unidos de America. El riesgo de que un enfermo de
litiasis bihar desarrolle una pancreatitis aguda es aproximada
mente del 5 %.
En cambio, la etiologfa alcoholica prevalece en los pafses
escandinavos, las poblaciones urbanas de Estados Unidos y
algunas zonas del Brasil. Aunque la mayoria de los ataques
agudos por alcohol ocurren en enfermos de pancreatitis cr6ni
ca, el alcohol tarnbien puede desencadenar una pancreatitis
Tabla 39-1. Etiologias poco frecuentes de pancreatitis aguda
Anomalias congenitas: de la convergencia biliopancrcatica, dupli
caci6n duodenal, pancreas divisum
Tumores: de papila, via biliar distal, duodeno, pancreas (primitivos y
metastaticos)
Disfuncum del esfinter de Oddi: estenosis papilar, disfunci6n motora
Dislipidemias: tipos I, IV y V, hipertrigliceridemia
Infecciones: virosis (parotiditis, Coxsackie B, hepatitis. mononu
cleosis, SIDA), parasitosis (ascaris, Clonorchis)
Drogas: inmunosupresores, diureticos, estr6genos
Procedimientos endoscopicos: colangiopancreatografia, esfintero
tomfa. colocaci6n de tutores
Colagenopatias: periarteritis nudosa, lupus
Postoperatoria: cirugia con circulacion extracorp6rea. cirugfa biliar
Miscelanea: hiperparatiroidismo, hipotermia, picadura de cscorpion,
trauma
aguda en ausencia de enfermedad pancreatica previa. sobre
todo cuando se asocia con una ingesta exagerada de grasas.
Finalmente, en algunas areas rurales de America Central y del
Asia, la etiologia mas frecuente de la pancreatitis aguda es la
parasitosis de la via bihar principal.
Patogenia. La activaci6n de las enzimas pancreaticas en
el interior de la glandula, en lugar de la luz duodenal, parece
ser el primer eslab6n de la inflamaci6n pancreatica. Este fen6
meno, conocido como activacion enzimatica prematura, es
corruin a todas las etiologies de pancreatitis aguda. Sin embar
go, existen evidencias clfnicas y experimentales de que los
factores desencadenantes de este fen6meno. asf como sus me
canismos patcgenicos, pueden variar segun la etiologfa del
ataque.
Pancreatitis aguda biliar. La migraci6n de calculos a tra
YeS de la papila hacia el duodeno es hasta ahora el unico factor
desencadenante conocido de la pancreatitis aguda bihar (Acosta
JM, 1974). EI calculo migrador obstruye temporariamente la
papila durante su paso, y segun la anatomfa del canal cormin,
puede generar reflujo biliopancreatico 0 hipertension ductal
(fig. 39-17). En el primer caso, la bilis podrfa activar ei juga
pancreatico en el conducto (activaci6n prematura ductal) y se
cundariamente difundir al intersticio glandular, donde se ini
ciarfa la pancreatitis. En el segundo caso, 1aobstrucci6n com
pleta del conducto, asociada a la estimulaci6n aguda del
pancreas, generarfan un aumento brusco de Ia presi6n ductal y
ruptura canalicular con extravasaci6n enzimatica (activaci6n
intersticial).
Los dos mecanismos pato genicos sefial ados fueron
descriptos por Opie en 1901 y se han mantenido vigentes has
ta el momenta actual. Sin embargo, ninguno de los dos expli
ca en forma adecuada la acti vaci6n enzimatica. El mecanismo
de activaci6n ductal por reflujo bihar es diffcil de aceptar dado
que la presi6n ductal pancreatica es habitualmente superior a
la presi6n bihar. Tampoco es claro c6mo la ruptura canalicular
por hipertensi6n ductal podrfa activar e1jugo pancreatico en
el intersticio.
Segtin una hipotesis mas reciente, la activaci6n enzirnatica
por hipertensi6n ductal podrfa ocurrir en el interior mismo de
la celula acinar (activaci6n intracelular), en lugar del conduc
to pancreatico 0 el intersticio, De heche, las primeras altera
ciones detectadas por microscopia electr6nica en un modelo
experimental de pancreatitis aguda con hipertensi6n ductal
ocurren en el interior de la celula acinar. La activaci6n serfa el
resultado de un trastorno en el trans porte intracelular de los
652 SECCION VI. ABDOMEN
granules de cimogeno (fig. 39-18). Por efecto de la hipcrtcnsion
ductal, se bloquea la exocitosis y los granules se fusionan en
el interior de la celula con enzimas lisosomales (colocaliza
cion). Como consecuencia, hidrolasas como la catepsina B
podrfan activar el tripsinogeno e iniciar la cascada inflamatoria.
Esta hipotesis, sin embargo, tarnbicn ha sido objetada, ya que
el pH acido intracclular es desfavorable para la activacion de
la mayoria de las enzimas; adernas, la celula acinar es muy
resistente a la accion enzimatica.
tv
.....
BA
Fig. 39·17. Mecanismos patogenicos de la pancreatitis aguda bihar. A. re
flujo biliopancreatico por obstruccion del canal corrnindebajo de la union
biliopancrcatica; B, hipertensi6n ductal par obstruccion direct a del can
ducto de Wirsung.
Fig. 39·18. Activacion enzimiitica intracelular. Par bloqueo de Ia exocitosis
(X), los granules de cirnogeno ICC) se fusionan COIl los lisosomas (L) en el
interior de grandes vacuolas (11).
Si la patogenia de la pancreatitis por migracion de calcu
los a traves de la papila esta aun en el terreno de las hipotesis,
menos tcdavfa se sabe sobre la patogenia de los ataques de
pancreatitisaguda biliar que no se asocian con coledocolitiasis.
En efecto, el fenomeno de migracion puede ser dernostrado
solo en el 50 % de los ataques. En el 50 % restante, si bien
existe litiasis vesicular, ni el analisis de Ia materia fecal ni la
colangiograffa operatoria permiten descubrir un calculo res
ponsable (Oria A, 1991). Mas min, una bilis vesicular rica en
cristales de colesterol 0 granules de bilirrubinato puede oca
sionar ataques recidivantes de pancreatitis aguda, aun en au
sencia de calculos vesiculares y coledocianos (Lee SP, 1992).
La patogenia de csta forma de pancreatitis aguda por barro
biliar es tambien desconocida.
Pancreatitis aguda alcoh6lica. La patogenia de la pan
creatitis aguda que ocurre en alcoholistas cronicos csta muy
relacionada con fenomenos evolutivos propios dc la pancrea
titis cronica de base. Por el contrario, la pancreatitis secunda
ria a la ingesta aguda de alcohol, en bebedores ocasionales, no
puede ser atribuida a una pancreatitis cronica; de hecho, esta
hip6tesis ha sido confirmada en estudios de autopsia (Seligson
U,1982).
Una brusca hiperestimulaci6n del pancreas, secundaria a
la ingesta aguda de alcohol y alimentos grasos, podrfa desen
cadenar, al menos teoricarnente, una pancreatitis aguda. Esta
pancreatitis por hiperestirnulacion ha sido investigada en for
ma experimental mediante la administracion de cerulefna (un
secretagogo analogo a la colecistoquinina) y de carbamilcolina
(un analogo de la acetilcoJina). En ambos casos, la microscopia
electronica mostro un fen6meno de activaci6n intracelular muy
similar al descripto anteriormente.
Otras etiologias. Los mecanismos patogenicos de las
etiologias poco frecuentes (tabla 39-1) han sido escasamente
investigados. En Jas etiologfas denominadas genericamente
obstructivas (tumores y parasites que obstruyen el conducto
pancreatico, disfunci6n del esffnter de Oddi, anomalfas ductales
congenitas), la pancreatitis podria desencadenarse a traves de
los mecanismos patogenicos analizados en la migracion
litiasica (hipertensi6n ductal y reflujo biliopancreatico). En la
pancreatitis secundaria a cirugfa con circulacion extracorporca
se han descripto como factores patogenicos la isquernia por
bajo volumen minute y la hipercalcemia. Tanto la pancreatitis
que ocurrc en el postoperatorio de cirugfa biliar como la se
cundaria a procedimientos endoscopicos han sido atribuidas a
traumatismo sobre la papila 0 eventualmente a la inyeccion de
sustancia de contraste a presion en el conducto de Wirsung. El
mecanismo de la pancreatitis por picadura de escorpion es una
hiperestirnulacion semejante a la que se obtiene experimcn
talmentc con la inyecci6n de cerulefna.
La pancreatitis postraumatica no es una verdadera infla
macion pancreatica. En efecto, el pancreas no presenta las le
siones anatomopatologicas caracterfsticas, 10 cual prueba la
ausencia de activaci6n enzimatica intraglandular. Sin embar
go, cuando existe una ruptura ductal de irnportancia, la difu
si6n retroperitoneal masiva de Ifquido pancreatico puede ge
nerar una forma grave de retroperitonitis con necrosis tisular.
Anatomfa patol6gica. La pancreatitis aguda afecta no solo
al pancreas y tejidos peripancreaticos, sino tambi6n a organos
vecinos y distantes.
Lesiones del pancreas y tejidos peripancredticos. Habi
tualmenle se describen dos formas anatornopatologicas de le
sion pancreatica: la edematosa y la necr6tica 0 necrohemo
rragica. En realidad, ambas representan s610 los extremos de
un amplio espectro anatornopatologico.
!Ii 5S 'J :, P 7
39, PANCREAS 653
Lafarma edematosa se caracteriza macrosc6picamente par
un aumento de tamaiio del pancreas secundario a edema, la
presencia de pequefios focos blancoamarillentos de necrosis
grasa (citoesteatonecrosis) y la ausencia de necrosis a hemo
rragia intraglandular a extraglandular. En la microscopia opti
ca se observa edema e infiltraci6n polimorfonuclear del Lejido
interlobular e interacinar; y si bien pueden existir pequefias
areas de necrosis acinar, no se comprueban trombos vasculares.
En la microscopia clectr6nica los granules de cim6geno pre
sentan sus membranas casi intactas.
Lafarma necrotica se caracteriza macrosc6picamente par
la presencia de tejidos friables de color gris a pardo negruzco
que ocupan extensiones variables del parenquima pancreatico
y tejidos grasos vecinos. Es frecuente la presencia de hemo
rragia retroperitoneal y la extensi6n de la citoesteatonecrosis
al epipl6n y tejido graso subperitoneal. Ademas, el edema
peripancreatico es abundante y a menudo existen colecciones
Ifquidas asociadas. Todas estas lesiones se combinan en forma
muy variable y no es infrecuente que lesiones peripancreaticas
graves rodeen a una glandula casi total mente prescrvada; 0 a
la inversa, que una glandula casi totalmente necr6tica se aso
cie can escasas lesiones peripancreaticas. En la microscopia
6ptica existe siempre necrosis de coagulaci6n y abundantes
trombosis vasculares. El hallazgo caracteristico de la
microscopia electr6nica es la fragmentaci6n de los granules
de cim6geno.
Lesiones de.,prgallOs vecinos. Par su inmediata vecindad,
tanto el estornago como el duodena y el colon participan de la
inflamacion pancreatica, Cuando la necrosis peripancreatica
es extensa, no es infrecuente que invada cI duodeno, la pared
gastrica posterior, el angulo esplenico del colon y distintos
mesas. Segiin el grado de infiltracion, la necrosis puede cau
sar perforaciones digcstivas 0 hemorragias gra~es par lesi6n
vascular directa.
Lesiones de organ os distantes. Son caracterfsticas de los
ataques graves y pueden afectar a cualquier 6rgano. Las mas
importantes par su frecuencia y gravedad son las del pulm6n,
rifion y mucosa del aparato digestivo. En los fallecidos duran
te la primera semana de un ataque grave, el pulm6n presenta
edema intersticial e intraalveolar, agregacion leucocitaria y
trombosis hialina capilar, Cuando la muerte ocurre despues de
la primera semana predorninan las membranas hialinas, y al
cabo de 15 dias la lesion mas notoria es la organizaci6n fibrosa
de las membranas y el tejido intersticial. En el rifion son fre
cuentes las lesiones tubulares agudas y en ocasiones pueden
hallarse depositos de fibrina en los capilares del glomerulo.
Las lesiones digestivas mas frecuentes son las erosiones mul
tiples de la mucosa.
Fisiopatologia. Durante muchos afios las lesiones locales
~ a distancia de la pancreatitis aguda fueron consideradas una
consecuencia directa de la activacion enzimatica. Segun esta
nipotesis, a partir de la conversi6n del tripsin6geno en tripsina,
sc acti van en cascada las enzimas proteolfticas y lipolfticas
del pancreas. Estos productos digerinan localmente al pancreas
y tejidos peripancreaticos y luego, por invasion sistemica, a
6rganos distantes, Como ejemplo, la falla pulmonar temprana
de la pancreatitis grave ha sido considerada la consecuencia
de una destrucci6n del surfactante par acci6n de la fosfolipasa
A_.
- Esta hip6tesis de una autodigestion local y a distancia ha
sido fuertemente cuestionada por estudios recientes. En pri
mer lugar, un proceso de autodigesti6n triptica resulta impro
bable debido a los potentes inhibidores de la tripsina de que
dispone el pancreas y a la enorme capacidad anti pro teasa del
plasma. En efecto, solo infimas cantidades de tripsina pueden
ser detectadas en el pancreas a la circulaci6n sistemica duran
te la pancreatitis aguda experimental (Rinderknecht H, 1988).
En segundo lugar, las lesiones del pulm6n y otros 6rganos dis
tantes no son especificas de la pancreatitis aguda, sino entera
mente similares a las observadas en la falIa multiorganica de
cualquier etiologia (sepsis, quemaduras trauma). En sfntesis,
aunque la activaci6n de la tripsina puede ser el primer eslabonde la inflamacion pancreatica, las consecuencias finales su
gieren una fisiopatologfa mas compleja,
Una hipotesis mas reciente considera que tanto las lesio
nes del pancreas y tejidos vecinos como las de organos distan
tes son en su mayor parte la consecuencia de una respuesta
inflamatoria descontrolada del organismo a la injuria
pancreatica (Rinderknecht H, 1988; Gorelick FS, 1993). Esta
respuesta comienza por la accion local de neutr6filos y
monocitos atraidos al pancreas por la injuria local de causa
enzimatica, La sobreestimulacion de estas celulas genera gran
des cantidades de productos citotoxicos que amplifican el foco
int1amatorio local, la necrosis tisular y nuevamente la activa
cion enzirnatica, originandosc asf un cfrculo vicioso. Cuando
la inflamacion local se descontrola pasa a nivel sisternico. Allf
se amplifica nuevamente por la activacion de multiples celu
las proint1amatorias (macr6fagos fijos de los tejidos, plaquetas
y celulas endoteliales). Segun la gravedad del ataque, esta eta
pa de respuesta intlamatoria sistemica puede conducir 0 no a
disfunciones 0 fallas organicas y finalmente a la muerte por
falla multiple de organos y sistemas.
Diagnostico, El diagnostico de pancreatitis aguda se sos
pecha en el interrogatorio y el examen ffsico, se orienta por el
laboratorio y se confirma mediante la ecografta 0 la tomografta
computada.
Presentacion clinica. Durante el interrogatorio se deben
investigar los factores que pueden desencadenar un ataque,
sobre todo la ingesta reciente de alcohol 0 comidas copiosas y
la adrninistracion de drogas. Tambien es necesario recoger
antecedentes sabre patologias familiares que predisponen a la
pancreatitis aguda (litiasis bihar, parasitosis, pancreatitis cro
nica hereditaria).
El dolor epigastrico y los vornitos son los signos mas fre
cuentes al ingrcso. La intensidad del dolor es muy variable;
mientras que en la mayoria de los casos es intenso y requiere
analgesia, otras veces puede ser leve e incluso faltar. En oca
siones su comienzo es brusco, pero en otras oportunidades esta
precedido por crisis dolorosas iterativas de intensidad mode
rada. La irradiaci6n al dorso no es con stante, aunque su pre
sencia sugiere tuertemente el origen pancreatica del dolor. La
presencia de v6mitos cs casi la regIa. Si bien por 10 general
son biliosos, el v6mito abundante de Ifquido gastrico denota
una obstrucci6n litiasica completa de la papila.
En el 20 al 30 % de los ataques existe ictericia al ingreso.
En los ataques leves, su causa mas frecuente es la obstrucci6n
litiasica de la papila. En los ataques graves, 10mas habitual es
que la ictericia sea el resultado de una falla hepatica tempra
na, sobre todo cuando la ctiologia del ataque es el alcohol.
En el examen del abdomen es cormin hal1ar defensa gene
ralizada sin contractura. Tambien es frecuente la distensi6n
abdominal con predominio supraumbilical; por 10general se
debe a una dilataci6n segmentaria del colon transverso y en
raras ocasiones a una dilataci6n gastrica. Dos signos muy es
pecfficos de pancreatitis aguda estan dados par la extravasaci6n
retroperitoneal de sangre. El signa de Cullen es la coloracion
rojo-azulada de la piel periumbilical, causada por la difusion
de sangre desde el retroperitoneo hacia el ombligo a traves del
-.....-'
SECCIO~ VI. ABDOMEN 654
ligamento redondo. EI signa de Grey-Turner es la coloracion
rojo-azulada del dorso y eventualmente de los flancos, por Ia
difusi6n de sangre a1 espacio pararrenal posterior y desde este
al espacio subperitoneal. Como estan presentes en menos del
3 % de los ataques, la utilidad diagn6stica de estos signos es
minima. Otros signos tempranos del examen fisico son comu
nes a cualquier proceso inflamatorio agudo y consisten en fie
bre. taquicardia y taquipnea. Aunque la alteracion mas fre
euente de la presi6n arterial es la hipotension por dolor e
hipovolemia, en algunos casos puede existir hipertension,
Mas alla de las 72 horas de iniciado el ataquc, el cuadro
clfnico es menos caracterfstico debido a que el dolor ha des
aparecido en gran parte y los vomitos han cesado. En el ata
que grave. los signos que predominan durante este perfodo
reflejan las disfunciones 0 fallas organicas existentes. Otro
signa tardio del examen ffsico es la presencia de una masa
supraumbilieal dura, extendida transversalmente y de tamafio
variable. Esta masa, denominada flemon pancreatico, aparece
en el 30 al 45 % de los ataques graves y por 10general corres
ponde al pancreas y tejidos peripancreaticos inflamados, En
oeasiones, una colcccion liquida de gran tamafio puede tam
bien exteriorizarse tempranamente por una masa palpable.
Laboratorio. Leucocitosis, hiperglucemia, hipocalcemia y
un aumento del hernatocrito por perdida de lfquido intravascu
lar son hallazgos tempranos en los ataques graves. La presen
cia de suero lechoso por hipertrigliceridemia es un signo es
pecffico pero poco frecuente.
Amilasa serica total. La elevacion de la amiJasa serica to
tal (hiperamilasemia) sugiere inflamaci6n pancreatica en cual
quier situaci6n clfnica compatible. Ademas, las posibilidades
de que exista una pancreatitis aguda aumentan euando su va
lor es mas de 3 veces el valor maximo normal. Sin embargo, la
sensibilidad de la amilasa no supera el 85 % debido a que su
valor al ingreso puede ser normal en tres situaciones clinicas
asociadas con pancreatitis aguda: 1) cuando el intervale entre
el eomienzo del ataque y el dosaje de amilasa es mayor de 48
horas; 2) en casu de sucro lechoso; 3) en el 30 al 4U % de las
pancreatitis alcoh6licas (Spechler SI, 1983). Ademas, la
amilasa serica total es muy inespccifica, ya que en ausencia de
pancreatitis puede estar elevada en muy diversas afecciones
abdominales agudas (tahla 39-2). Pese a estas desventajas, la
facilidad y rapidez de su determinaci6n hacen que la amilasa
serica total sea aun hoy el dato de lahoratorio mas frecuente
mente utilizado para orientar la sospecha clfnica inicial.
lsoamilasas. La amilasa serica total es el resultado de la
suma de dos isoamilasas, una pancreatica (P) y otra salival
(S). Mientras que la isoamilasa P es especffica del pancreas,
ya que desaparece luego de pancreatectomia total, JaS no solo
es saliva1 sino que tam bien se produce en otros 6rganos
epitclialcs, como ovario, trompa de Falopio, mama, pulm6n y
prostata.
Tabla 39-2. Causas no pancreaticas de hiperamilasemia
Abdominales:
Coiecistitis aguda, coledocolitiasis con 0 sin colungitis aguda, obs
truccion intestinal, infartomescnterico, ulceraperforada, apendicitis
aguda. embarazo ectopico, diseccion de aneurisrna aortico, trauma
abdominal. insufieiencia hepatica, insuficiencia renal.
Extraabdominales:
Parotiditis, trauma cerebraL quemaduras, shock.
Se puede descartar razonabJemente una pancreatitis aguda
cuando la isoamilasa S esta elevada en forma aislada 0 cuando
ambas estan elevadas sin predorninio de Ia P sobre la S. La
determinaci6n de isoamilasas, en cambio, no permite diferen
ciar las causas intestinales dc hiperamilasemia. Esto se debe a
la ausencia de isoamilasa S por debajo del angulo de Treitz, de
manera que cualquier hiperamilasemia de origen intestinal se
debe forzosamente a una elevaci6n aislada de la isoamilasa P.
Lipasa serica. Pese a que la determinacion de la lipasemia
es tanto 0 mas util que la de amilasemia, su empleo no se ha
difundido tanto. Lalipasemia tiene la ventaja de que no se
eleva en algunas situaciones que son causa de falsos positivos
de la amiJasa, tales como parotiditis, cetoacidosis diabetica y
embarazo ect6pico. Ademas persiste elevada mas tiempo que
la amilasa, 10 cual facilita el diagnostico de los casos que con
sultan tardiamente. Sin embargo, la lipasa acornpafia a la
amilasa en los falsos positivos secundarios a patologfabiliar
aguda, ulcera perforada, obstrucci6n intestinal, trombosis
mesenteries y apendicitis aguda,
Otras enrimas. Tanto la fosfolipasa A , como la tripsina 2
inmunorreactiva y la elastasa-Lpancreatica requieren comple
jas determinaciones, y por ende, su utilidad practica en la pa
tologfa de urgencia es limitada.
Metodos par imdgenes. La radiologfa eonvencional tiene
hoy poco valor. En la radiograffa directa del abdomen pueden
apreciarse dilataciones segmentarias del colon transverso, es
t6mago 0 yeyuno (flee regional). La presencia de calcificacio
nes en el area pancreatica en ocasiones puede sugerir una
pancreatitis cr6nica de base.
Ecografia. Es el metodo inicial de elecci6n para el diag
nostico morfologico de pancreatitis aguda. Debido a la fre
cuente superposicion de gas intestinal, el rnetodo requiere un
operador experimentado, un equipo de alta resolucion y tecni
cas especiales como relleno de est6mago y duodeno con agua.
El diagn6stico ecografico se basa en la presencia de signos
pancreaticos y peripancreaticos. El agrandamiento de la glan
dula y los cambios en su forma y eeogenieidad son signos fre
cuentes pero de valor relativo por su gran variabilidad en suje
tos normales. Sin embargo, en la situacion clfnica apropiada,
un pancreas aumentado de tamano y deformado es suficiente
para confirmar el diagn6stico (fig. 39-19). Un signa muy es
pecffico es la separacion neta del pancreas con respecto a los
tejidos circundantes ya sea par diferencias marcadas de
ecogenicidad 0 por la interposicion de una lamina Ifquida
(figs. 39-19 y 39-20). En los ataques graves es comun la pre
sencia de colecciones liquidas bien definidas que asientan en
los espacios rctrogastrico y pararrenal anterior Izquierdo (fig.
39-21). Aunque inieialmente son de pequetio tamafio, por su
localizaci6n retroperitoneal tienen gran valor diagn6stico.
La ecograffa es ademas el metodo de elecci6n para inves
tigar patologia biliar durante el ataque agudo. Aun en presen
cia de abundante gas, tanto la vesicula como la via biliar prin
cipal pueden ser facilmente identificadas. El hallazgo de una
via biliar distal de 7 mm 0 mas de diametrc, en enfennos con
litiasis vesicular, es sugestivo de obstruccion litiasica de la
papila (fig. 39-22). Asimismo, una disminucion brusca del dia
metro coledociano, detectada por ecograffa seriada (monitoreo
ecografico) es un signo muy especifico de migracion litiasica
a traves de la papila (Ona A, 1988).
Tomografia computada. Al igual que en la ecograffa, los
signos tornograficos diagnosticos consisten en el aumento de
tamano del pancreas, la irregularidad de sus bordes, la hetero
geneidad del parenquirna y la presencia de colecciones lfqui
das. Sin embargo, la tomograffa es mas sensible que la eco
39. PANCREAS 655
Fig. 39-19. Deformaci6n pancreatica por engrosamiento del cuerpo (1) y Fig. 39-21. Lamina Ifquida (L) en el espacio pararrenal anterior izquierdo,
diferencia neta de ecogenicidad entre el pancreas y estructuras vecinas. entre el bazo (B) y el ririon (R).
Dilataci6n rnoderada del coledoco distal (2).
-'-'
2_--
Fig. 39-20. Separaci6n del pancreas (1) y el est6rnago (2) por interposici6n Fig. 39-22. Agrandamiento difuso del pancreas (1) y dilataci6n marcada
de una pequefia colecci6n liquida (3). del coledoco distal por obstrucci6n litiasica de la papila (2).
656 SECCION VI. ABDOMEN
graffa, ya que aun la inflamaci6n pancreatica mtnima puede
ser reconocida por un engrosamiento de la fascia de Gerota
(fig. 39-23). A pesar de esto, por razones de costo, empleo de
radiaciones ionizantes y reducida capacidad para evaluar el
sistema biliar, la tomograffa con proposito diagnostico solo
esta indicada ante el fracaso de la ecograffa para reconocer el
pancreas.
En realidad, el valor actual de la tomograffa no reside en
su utilidad diagnostica sino en su capacidad para identificar la
forma anatomopatologica (edematosa 0 necrotica) del ataque,
y ademas para evaluar adecuadamente la gravedad de las lc
siones peripancreaticas, La inyecci6n en bolo de sustancia de
contraste durante el estudio (tomografia dinamica) pcrrnite
separar a las formas edematosas de las necr6ticas. En las pri
meras se aprecia una intensificaci6n homogenea de la densi
dad radiologica del parenquima y en las segundas aparecen
defectos de intensificacion localizados 0 difusos, que corres
ponden a areas no perfundidas de tejidos necroticos (fig. 39
24, A y B). La tomografia tambien reconoce el tipo de lesi6n
peripancreatica y el mirnero de espacios afectados, Las colec
ciones liquidas puras presentan una densidad radiologica in
ferior a 10 unidades Hounsfield, mientras que las colecciones
hernaticas superan las 50 unidades. Sin embargo, la mayoria
de las lesiones presentan una densidad de 15 a 45 unidades, ya
que corresponden a una mezcla de rejidos necr6ticos, exudados
y sangre.
Diagn6stico diferenclal. En principio no debe aceptarse
el diagn6stico de pancreatitis aguda mientras no existan evi
dencias de inflamaci6n pancreatica en la ecografta 0 la
tomograffa computada. Esta conducta se basa en la frecuente
\h~i>
Fig. 39-23. Engrosamiento de la fascia de Gerota iflecha).
A
Fig. 39-24. A. Intensificacion hornogenea de todo el pancreas, can excepci6n
de un area marginal de necrosis en contiguidad can una lesion de la grasa
peripancreatica (flechuv; B: falta de perfusion del cuerpo pancreatico (flecha)
B por necrosis glandular.
657 39. PANCREAS
inespecificidad de la clfnica y ellaboratorio de la inflamacion
pancreatica,
Tanto la colangitis aguda como la colecistitis aguda cur
san frecuentemente con hiperamilasemia y un cuadro clfnico
muy similar a la pancreatitis aguda. Se debe sospechar una
infeccion biliar en todos los cuadros dolorosos agudos supra
umbilicales que se inician con fiebre 0 estan precedidos por
ella. Asimismo, la presencia de fiebre en picos durante los pri
meros dfas de una pancreatitis aguda debe hacer pensar en la
posibilidad de una colangitis aguda asociada.
Las restantes patologfas abdominales extrapancreaticas que
cursan con hiperamilasemia tarnbien pueden ser descartadas 0
eventualmente diagnosticadas mediante los metodos por ima
genes. En ocasiones puede ser util una puncion abdominal para
analizar las caracteristicas y el contenido enzimatico dellfqui
do intraabdominal. Este metodo debe realizarse bajo control
ecografico para evitar el ingreso de la aguja en el tubo digesti
yo.
Pronostico, Pronosticar la gravedad de una pancreatitis
aguda significa predecir cuales ataques evolucionaran rapida
mente a la curacion y cuales desarrollaran complicaciones loca
les tempranas 0 tardfas. EI empleo de un rnetodo pronostico
tiene gran utilidad practica por tres razones: 1) la identificacion
de un ataque grave obliga ala internacion inmediata del enfer
mo en terapia intensiva para prevenir 0 tratar rapidamente las
complicaciones sistemicas ternpranas; 2) la identificacion de
un ataque leve permite evitar un tratamiento medico agresivo
y costoso; 3) los resultados de cualquier terapeutica solo pueden
ser analizados cuando los enfermos han sido clasificados
tempranamente con un metodo pronostico reconocido.
Signos clinicos y de laboratorio aislados. Los llamados
signos clinicos de gravedad (taquicardia mayor de 140 lati
dos por minuto, presion arterial menor de 90 mmHg, signa de
Cullen 0 de Grey-Turner) tienen escaso valor pronostico. Si
bien la presencia de cualquiera de ellos es muy especffica de
un ataque grave, su sensibilidad es muy baja, ya que ninguno
esta presente en mas del 50 % de los ataques graves. Tampoco
ha sido mayormente titil el uso pronostico de la protefna C
reacti va, u 2-macroglobulina, fosfolipasa A2 y metahemal
bumina. No solo su determinacion esta fuera del alcance de
muchoslaboratorios de urgencia, sino que su eficacia no es
superior a la de los sistemas que emplean criterios multiples.
Sistemas que emplean criterios multiples. EI primero
descripto y aiin el mas utilizado es el de Ranson (1979), que
combina 11 datos recogidos al ingreso y durante las primeras
48 horas (tabla 39-3). Estos datos reflejan destruccion celular
(deshidrogenasa lactica, transaminasa); respuesta inflamatoria
(leucocitosis, hiperglucemia, hipocalcemia) y lesion endotelial
(secuestro lfquido, descenso de la pO" y el hernatocrito). A las
48 horas, la presencia de 0 a 2 signos sefiala que el ataque es
leve, de 3 a 6 es grave y mas de 7 fulminante.
EI sistema APACHE II tiene una eficacia pronostica simi
lar al de Ranson y su repeticion durante el curso de la enfer
medad permite monitorear la recuperacion 0 el deterioro elf
nico. La presencia de 8 0 mas criterios positivos del APACHE
II al ingreso identifica adecuadamente los ataques graves.
Pun cion 0 puncion con lavado peritoneal. La compara
cion de colores entre una tabla colorimetrica y ellfquido obte
nido por puncion 0 puncion lavado peritoneal es un metodo
rapido y de eficacia similar a la de los criterios multiples
(McMahon, 1980). Cuanto mas oscuro sea el lfquido obteni
do. mayor sera la gravedad del ataque. Este metodo, sin em
bargo. esta contraindicado en caso de flea 0 laparotomfas pre
vias debido al riesgo de lesion intestinal.
Tabla 39·3. Criterios pronosticos de Ranson
Al ingreso Etiologia biliar Etiologta no biliar
Edad (aries) > 70 > 55
Leucocitos (rnm") > 18.000 > 16.000
Glucemia (mg%) > 220 > 200
LDH (DIlL) > 400 > 350
GOAT (DIlL) > 120 > 120
Durante las primeras 48 horas
Descenso del hemat6crito > 10 > 10
(puntos del porcentaje)
Elevacion de la urea (mg%) >2 >5
Calcio (mg%) <8 <8
p02 arterial (mmHg) < 60
Deficit de bases (mEq/l) >5 >4
Secuestro lfquido (I) >4 >6
Tomografia computada. La tomograffa dinamica ha sido
empleada con fines pronosticos por su capacidad para dife
renciar a la forma edematosa de la necrotica. Sin embargo,
existen evidencias de que la tornograffa dinamica, realizada
muy tempranamente, puede dafiar al rifion e incluso al mismo
pancreas (Foitzih, 1994). Adernas, a causa de la evoluci6n lenta
de las lesiones necroticas, el inventario definitivo del dana
intrapancreatico y extrapancreatico solo puede ser estab!ecido
a fines de la primera semana del ataque.
Algoritmo pronostico. La gravedad de un ataque de
pancreatitis aguda depende de la presencia temprana de las
llamadas complicaciones sistemicas (insuficiencia respirato
ria, renal, cardiovascular, hepatica) y de la aparicion tardfa de
complicaciones locales de la necrosis pancreatica 0 peripan
creatica (infeccion, seudoquiste). Si bien a mayor gravedad
sisternica temprana, mayor posibilidad de complicacion local
tardia, esta relacion no es constante; de hecho, ataques inicial
mente !eves pueden desarrollar complicaciones tardias por
necrosis local, y a la inversa, ataques tempranamente graves
pueden cursar sin complicaciones.
Los signos de Ranson son especialmente eficaces para pro
nosticar la gravedad temprana del ataque, hasta el extrema de
que es excepcional que un enfermo con menos de 3 signos
positi vos desarrolle fallas organicas 0 requiera internacion en
terapia intensiva. En cambio, la tomograffa dinamica, realiza
da despues de los primeros 7 dias, es el metodo mas adecuado
para el pronostico tardfo, Cuanto mayor es el grado de necrosis.
mayor sera la posibilidad de complicacion local.
Historia natural. En series de enfermos no se!ecciona
dos, el 65 al 70 % de los ataques son leves, el 25 al 30 %
graves y menos del 5 % fulminantes. Los factores que deter
minan las distintas formas evolutivas son: la magnitud de la
respuesta inflamatoria inicial, la etiologfa del ataque, la ex
tension y topograff'a de la necrosis local, la presencia de infec
cion secundaria y la reserva fisiologica de cada paciente.
La respuesta inflamatoria inicial a la injuria pancreatica
puede ser tan intensa y descontrolada que la muerte ocurre en
pocas horas 0 dias por falla multiorganica. Esta forma fulmi
nante no depende del monto de necrosis intraglandular 0
extraglandular; de hecho, el 40 % de las formas fulminantes
son edematosas (Whalen J, 1970). Esta forma evolutiva se aso
cia par 10 general con ataques de etiologfa alcoholica y solo en
raras ocasiones con ataques de etiologfa biliar.
Las complicaciones locales solo ocurren cuando existe
necrosis intrapancreatica 0 extrapancreatica. Mientras que el
658
--=_ z~Mijji'ei'd#4.f 'Jr-. -.,. r 7 1
SECCION VI. ABDOMEN
seudoquiste agudo es la consecuencia de una necrosis intrapan
creatica que lesiona el sistema ductal (ver Seudoquistes y quis
tes verdaderos), la infeccion puede complicar tanto la necrosis
intrapancreatica como extrapancreatica, y su incidencia y gra
vedad aumentan cuanto mayor es la cantidad de tejidos muer
tos. En carnbio, en ausencia de infeccion secundaria, es co
rruin que las lesiones locales esteriles se reabsorhan por com
pleto (curacion espontanea). Finalmente, la edad avanzada, la
obesidad 0 un deterioro organico previo son factores que limi
tan la reserva fisiologica del pacicnte e influyen tam bien en la
historia natural del ataque.
Tratarniento. Se debe diferenciar: el tratamiento tempra
no de la inflamaci6n pancreatica, el tratamiento tardio de las
complicaciones locales y eltratamiento diferido de la patolo
gfa causal.
Tratamiento de fa inflamaci6n pancredtica. La duraci6n
del perfodo inflamatorio agudo oscila entre 48 horas y 15 dias
segun el grado de injuria pancreatica y la magnitud de la res
puesta del organismo. EI tratamiento durante este periodo se
basaen cuatro medidas unanimcmcnte reconocidas: supresion
de la ingesta oral, analgesia, prevenci6n y tratamiento de las
complicaciones sistemicas, y antibioticoterapia selectiva.
La supresion de la ingesta oral, tanto de liquidos como de
solidos, es imprescindible para evitar toda estimulacion pan
creatica, Tambien la alimentacion parenteral esta contrain
dicada durante la inflamaci6n aguda debido al severo dese
quilibrio metabolico que caracteriza a este perfodo. Una vez
dcsaparecidas las evidencias clfnicas de inflamaci6n aguda
(dolor, distension, flea, disfunciones organicas), y siempre que
no existan lesiones locales significativas, 1a alimentaci6n oral
puede ser reanudada. En casu de existir lesiones locales signi
ficativas, se debe establecer una alimentacion parenteral 0
enteral con sonda en el yeyuno. Esta forma de alimentaci6n se
debe continuar hasta que las lcsiones locales definan su evo
lucian (regresi6n espontanea 0 complicacion local).
La analgesia es un aspecto esencial del tratamiento duran
te las primeras 48 horas del ataque, perfodo durante el cual el
dolor es mas intenso. El hidroclorhidrato de meperidina es la
droga de elecci6n, ya que sus eventuales efectos perjudiciales
par espasmo del esffnter de Oddi jamas han sido demostrados.
En todo ataque grave se deben implementar de inmediato
diversas medidas paraprevenir las complicaciones sistemicas.
Es imprescindible mantener el volumen intravascular y la pre
sion capilar, 10cual requiere una via venosa central 0 un caterer
de Swan-Ganz cuando el secuestro lfquido es elevado. Simul
taneamente, se comenzara el monitoreo de las funciones re
nal, respiratoria y cardiovascular, mediante sondeo vesical,
administraci6n por mascara de oxfgeno humidificado y deter
minaci6n frecuente de gases en sangre, electrolitos, creatinina
y glucemia. Se debe procurar mantener la presi6n venosa cen
tral en 10 em de H20, la p02 en mas de 70 mm de Hg, el
volumen urinario en mas de 50 ml/hora y la presion arterial
superior a 100 mmHg. La incapacidad para mantener estos
valores obligaal tratamiento inmediato del 6rgano afectado,
ya sea mediante drogas, asistencia respiratoria mecanica 0
herncdialisis. Otras medidas generales en el ataque grave in
cluyen la aspiraci6n nasogastrica continua, la proteeci6n de la
mucosa gastrica, el monitoreo de los Iactores de coagulaci6n
y la reposicion de calcio en caso necesario. Ellavado peritoneal
percutaneo y la plasrnaferesis son dos metodos que aiin no
han demostrado su utilidad.
La administraci6n de antibi6ticos esta indicada en ataques
con lesion local significativa para disminuir el riesgo de in
fecci6n local. Los aminogluc6sidos y las cefalosporinas care
cen de penetracion en el jugo pancreatico: por el contrario, las
quinolonas y el imipenem alcanzan concentraciones utiles en
el pancreas y en los tejidos necroticos (Bassi, 1YY4). En au
sencia de necrosis, otra indicacion temprana de antibioticote
rapia es para prevenir la colangitis en ataques de etiologia biliar
asociados can un coledoco dilatado en la ecograffa.
En la actualidad no existe droga alguna capaz de dismi
nuir la inflamaci6n pancreatica aguda. Tanto los inhibidores
de las proteasas (aprotinina, gabexato) como los inhibidores
de la secreci6n pancreatica exocrina (somatostatina y deriva
dos, calcitonina, glucagon, anticolinergicos) han sido amplia
mente investigados sin que los resultados justifiquen su em
pleo.
Indicaciones quirurgicas
Tampoco la inflamaci6n pancreatica aguda tiene hoy tra
tamiento quinirgico. Los denominados procedimientos qui nir
gicos tempranos y directos sobre el pancreas, tales como las
resecciones pancreaticas, necrosectomfas y drenajes retroperi
toneales multiples, han sido progresivamente abandonados.
Hoy se sabe que la cirugia temprana, 0 sea, la realizada duran
te e1periodo inflamatorio agudo, agrava la condici6n hemodi
namica y metab61ica del paciente y aumenta el riesgo de in
fecci6n tardfa de las lesiones necr6ticas.
La cirugfa biliar. y mas rccienternerue la esfinterotomfa
endoscopica inmediata, han sido propuestas en la pancreatitis
aguda biliar con el proposito de extraer un eventual calculo
migrador retenido en la papila (Acosta JM, 1980; Fan ST,
1993). El principio de esta indicaci6n es que la descompresi6n
del conducto pancre:itico, realizada durante las primeras 48
horas del ataque, evitarfa la transformaci6n de una pancreatitis
edematosa en necrotica (Acosta JM, 1980). Esta hipotesis, sin
embargo. no ha side hasta ahora probada (Orfa A, 1991;
Warshaw AL, 1991). Por el contrario, pareceria que la cirugfa
biliar inmediata agrava el pron6stico del ataque (Kelly TR,
1988), al igual que las otras fonnas de cirugia temprana. POl'
su parte, la esfinterotornfa endosc6pica inmediata s610 ha pro
bado su utilidad en las pancreatitis agudas asociadas a colangitis
aguda (Fan ST, 1993), asociaci6n que ocurre en menos del
5 % de los ataques de etiologfa bihar. Ademas. la esfinterotomia
endosc6pica tiene su propia morbimortalidad e incluso puede
ocasionalmente agravar un ataque leve.
Sin embargo, la cirugfa temprana puede ser indicada cuan
do existe duda diagn6stica 0 en casu de complicaciones
intraperitoneales graves. La dud a diagn6stica puede obligar a
una laparotomfa exploradora cuando no se puede excluir otra
patologfa intraabdominal que sf requiere cirugta urgente. En
casu de hallarse una pancreatitis aguda conviene limitar al
maximo las maniobras sobre la vfa biliar, asf como evitar la
apertura del retroperitoneo y las maniobras sobre el pancreas.
Dos complicaciones intraperitoneales graves y muy poco fre
cuentes, que requieren cirugia temprana, son la perforaci6n
visceral (por 10 general, del colon) y la hemorragia fulminan
teo Ambas resultan de una extensa necrosis peripancreatica y
su pron6stico es ominoso.
Tratamiento de las complicaciones locales. Las compli
caciones locales tardias de la pancreatitis aguda se clasifican
actualmente en tres formas clinicopatol6gicas: necrosis infec
tada, absceso y seudoquiste agudo (Bradley EL, 1993).
Necrosis injectada y absceso (injecci6n pancrcatica}. La
infeccion secundaria de las lesiones necroticas es actualmenre
la causa mas frecuente de muerte por pancreatitis aguda. Aun
~_.~-_.IUW iL z n
39. PANCREAS 659
que su patogenia no es bien conocida, probablemente los ger
menes lleguen a las lesiones necr6ticas desde el intestino, ya
sea por translocaci6n linfatica 0 direetamente por permeaci6n
a traves de la pared intestinal. De hecho, los germencs habi
tualmente hallados en las lesiones necr6tieas son los eomunes
de la flora intestinal.
La necrosis infectada es la complicaci6n local mas grave.
Se la define como la presencia de tejidos necr6ticos intrapan
creaticos y/o extrapancreaticos de bacteriologia positiva, con
pus 0 sin este, Cuando no existe pus. la necrosis infectada no
se diferencia macrosc6picamente de la necrosis esteril, Tam
poco la semiologfa 0 ellaboratorio pueden diferenciar tempra
namente a la necrosis esteril de la infectada, 10eual se debe a
la semejanza clfnica entre el sindrome de rcspuesta inflamatoria
inespecffica, asociado con todo ataque tempranamente grave,
y el sfndrome septico secundario a infecci6n pancreatica. En
ambos casos existe fiebre, leucocitosis, hiperdinamia circula
toria y disfunciones 0 fallas organicas, La tomograffa cornpu
tada puede revelar la presencia de necrosis infectada solo cuan
do existe gas retroperitoneal (fig. 39-25), 10cual oeurre en no
mas del 30 % de los casos, En ausencia de gas, el diagnostico
puede ser heeho mediante cl analisis bacteriologico de una
punci6n percutanea guiada por ecograffa 0 tomograffa com
putada (bacteriologia percutanca).
Se define al absceso como una coleccion bien circunscripta
de pus con minima 0 ninguna necrosis asociada, A diferencia
de \a necrosis infectada, que siempre ocurre en ataques ini
2
cialmente graves, el absceso tambien puede ocurrir en ataqucs
inicialmente leves 0 moderados, y por 10 cormin se exterioriza
clfnicamente en forma tardfa, Igual que en la necrosis infecta
da, el hallazgo de gas es el iinico signo radiol6gico especifico,
y la bacteriologia percutanea eJ unico metodo para eonfirmar
el diagn6stico en el preoperatorio (fig. 39-26).
Oportunidad diagnostica e indicacion quirurgica
En ausencia de gas retroperitoneal, e1 diagn6stico de in
feccion pancreatica surge de la combinaci6n del cuadro clini
co, la presencia de lesiones locales en la tomografia eomputa
da y la bacteriologia percutanea. En la figura 39-27 se esquema
tizan las etapas clinicas de la pancreatitis grave. A grandcs
rasgos existen dos situaciones en las que se puede postular cl
diagnostico de infecci6n pancreatica, La primera es en cl en
fermo que, despues de una desactivacion del slndrome de res
puesta inflarnatoria inicial, presenta una reinstalaci6n del mis
mo sfndrorne (recidiva inflamatoria) y evidencias de lesion
local en la tornograffa computada, En este easo el diagn6stico
'-<f4.--- 2
Fig. 39-25. Necrosis pancreatica y peripancreatica (l) can gas en SlJ inte
rior (2) (necrosis infectada). Fig. 39-26. Colcccion lfquida (1) can gas en Sll interior (2) (absceso).
-----
~,,.., ..
•
SECCION VI. ABDOMEN 660
mas probable es el de necrosis infectada, 0 el de absceso si ia
lesion consiste en una coleccion lfquida, Aunque la bacterio
logfa percutanea puede confirmar ei diagnostico. en esta si
tuacion es innecesaria, ya que existen suficientes argumenros
clfnicos y radiologicos que indican la presencia de infeccion
pancreatica.
La segunda situacion es mas cornpleja, por el hecho de
que la persistencia del sfndrorne de respuesta inflamatoria ini
cial despues de los primeros 7 a lO dfas del ataque puede aso
ciarse tanto con una necrosis esteril como infectada. En este
casu la bacteriologfa percutanea puede decidir laconducta,
porque si es positiva, la cirugia est a indicada. En cambio, una
bacteriologfa negativa permite, al menos temporariamente, evi
tar la cirugia y esperar una resolucion espontanea de las lesio
nes. Sin embargo, un dcterioro clfnico, incluso en presencia
de necrosis esteril, tambien es indicacion de cirugfa, Ocasio
nalmente la necrosis esteril puede ser mortal por fall as organi
cas multiples y la cirugia puede prevenir est a evolucion.
Injuria oancreatica
Respuesta inflamatoria •
.>
Sobrevida inicial Muerte temprana
~ Inflamaci6r; persistente
Desactivaci6n inflamaioria (necrosis estenl 0 intectada)__
,/ ~ ~
Curaci6n Reactivaci6n inflarnatoria - Falla multiorqantca
(absceso 0 necrosis
iniectada)
I
..
Muerte tardla
Fig. 39-27. Etapas clfnicas de la pancreatitis aguda grave y oportunidad
quinirgica en la infecci6n pancreatica.
Procedimientos quirurgicos
El objetivo del tratamiento de la inteccion pancreatica es
eliminar tanto las colecciones purulentas como los tejidos
necroticos infectados. Mientras que el absceso puede ser tra
tado con exito mediante el simple drcnajc del pus, la necrosis
infectada no cura hasta que el ultimo fragmento de tejido
necrotico haya sido eliminado.
El drenaje externo por medio de uno 0 mas tubos
multiperforados es el tratamiento de eleccion en el absceso.
Dado que la necrosis asociada a Ia colecci6n purulcnta es mf
nima 0 no existe, la necrosectomia es innecesaria. EI drenaje
pcrcutaneo guiado par ecograffa 0 tomograffa constituye el
procedimiento de eleccion cuando su trayecto es seguro, 0 sea.
cuando no existen vfsceras huecas interpuestas entre la pared
y el absceso. En casu contrario, la colocacion del drenaje por
laparotomia es el procedimiento indicado.
La necroscctomia y el drenaje del lecho quirurgico es el
tratamiento de elecci6n en ia necrosis infectada. La
necrosectomia consiste en la extirpacion de los tejidos
necroticos pancreaticos y/o extrapancreaticos mediante ma
niobras romas y digitoclasia. Existen dos metodos para drenar
ellecho quirurgico dcspucs de la necrosectornia: 1) el drenaje
mediante tubos multiperforados y cierre primario del abdo
men (fig. 39-28); 2) el drenaje mediante curaciones progra
madas cada 48 horas bajo anestesia. Para esto, el abdomen
permanece semiabierto desde la primera internacion y el le
eho retroperitoneal de la necroscctomia es taponado con com
presas de gasa vaselinada (drenaje abierto) (fig. 39-29). EI
objeti vo del taponamiento retroperitoneal es crear trayectos
perrnanentes de comunicaci6n entre los espacios retroperito
neales, de manera que los tejidos necr6ticos remanentcs 0
neoformados puedan ser eliminados facilmente durante las
curaciones. Mientras que el drenaje cerrado es preferible en
las necrosis limitadas, el drenaje abierto es el mejor metoda
en la necrosis pancrearica extensa y siempre que existan du
das sobre la radicalidad de la necrosectomia.
EI seudoquiste agudo es la cornplicacion local mas fre
cuente de la pancreatitis aguda. Aunque sera descripta en de
talle mas adelante (vease Seudoquistes y quistes verdaderos),
conviene definir aquf el seudoquiste agudo infectado como
una lesi6n identica a la necrosis infectada 0 al absccso, segiin
la presencia 0 ausencia de necrosis glandular asociada.
Tratamiento de la patologia causal. La identificacion y el
tratamiento de la patologfa causal de la pancreatitis aguda son
indispensables para evitar la repetici6n del ataque. Cuando la
etiologia tiene un tratamiento quirurgico definitivo (litiasis
bihar, tumores de papila. anomalias ductales) y el ataque eve
luciona sin cornplicacicnes, el tratamiento de la patologia
causal debe indicarse, en forma electiva, durante la misma
internaci6n. Cuando el ataque evoluciona con complicaciones
locales, la cirugia de Ja patologia causal se realizara, si es po
sible, simultaneamente con el tratamiento de las complicacio
nes.
Cuando no existe una etiologfa quirurgica 0 medica evi
dente, esta indicado recurrir a metodos diagnosticos comple
mentarios que pueden identificar causas menos frecuentes de
inflamacion pancreatica. EI hallazgo de cristales de colesterol
o granules de bilirrubinato en el sondeo duodenal es earacte
rfsrico de la pancreatitis por barro biliar. Aunque en estos ca
sos la colecistectomfa es de elecci6n. la administraci6n de aci
dos biliares por via oral tambien puede ser efectiva en enfer
mos con elevado riesgo quinirgico.
La colangiopancreatografia endoscopica retr6grada es el
unico metodo que permite diagnosticar adecuadamente las
e:> \ c\
\C', \
\31
~/
\ I
,or,
!.'~
,'.,-1
,,;\
Fig. 39-28. Drenaje posnecrosectomia del lecho pancreatico y espacios
peripancreaticos mediante tubos multiperforados y cierre primario del ab
domen.
~"-l~~~_-'I!I!~--"'--------"-_i
39. PANCREAS 661
3
Fig. 39-29. Tomografia en el postoperatorio de un drcnajc abierto del ab
domen posnecrosectomia. Una gran compresa de gasa comunica el Iccho
pancreatico (1) con el espacio pararrcnal anterior Izquierdo (2) y emerge
por la laparotornfa (3).
obstrucciones ductales no litiasicas, tales como los tumores
de papila 0 via biliar distal, las anomalfas de los conductos
bihar y pancreatico, parasitosis y disfunciones del esffnter de
Oddi. En enfermos colecistectomizados, en quienes se sospe
elm litiasis residual, la colangiograffa endosc6pica retrograde
esta absolutarnente indicada, ya que el tratamiento de clec
cion, en caso de confirrnarse Ia Iitiasis, es Ia esfinterotomfa
endoscopica.
EI carcinoma lk pancreas primitivo a metastatico es una
etiologfa causal muy dificil de detectar, Esto se debe a que la
lesion neoplasica puede pasar inadvertida entre las lesiones
inflamatorias. La citologfa percutanca y Ia btisqueda de celu
las neoplasicas en lfquido ascftico son los procedimicntos diag
nosticos indicados cuando se sospecha esta etiologfa.
Resultados. La mortalidad de la pancreatitis aguda depende
de la gravedad del ataque y de la eficacia del tratamiento. Mien
tras que en los ataques leves, la mortalidad es inferior al 2 %,
esta cifra se eleva a mas del 20 % en los ataques graves y a
mas del 95 % en los fulminantes. Segtin la eficacia del trata
miento, la mortalidad de las complicaciones locales puede os
cilar entre 15 y 50 %. Dada la imposibiJidad actual de reducir
la mortalidad en las formas fulminantes, resulta claro que solo
un tratamiento adecuado de las complicaciones locales puede
disminuir la mortalidad global por pancreatitis aguda,
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PANCREATITIS CRONICA
Definicion. Es una inflamacion cronica que evoluciona en
forma progresiva e irreversible hacia la destrucci6n anatomi
ca del pancreas y la insuficiencia funcional, tanto exocrina
como endocrina. Ei simple hallazgo anatornopatologico de
fibrosis pancredtica no es suficiente para diagnosticar una
pancreatitis cronica, sino que es imprescindible que existan
evidencias de progresi6n e irreversibiIidad de la inflama
cion.
SECCIO~ VI. ABDOMEN 662
Etiologia y epidemiologia. En Europa, Estados Unidos,
Jap6n y America del Sur. la pancreatitis cr6nica ocurre en su
jetos que consumen diariamente dosis elevadas de alcohol e
ingieren una dieta normal 0 aun rica en proteinas (pancreatitis
cronica alcoholica). En carnbio, la pancreatitis cronica que se
observa en paises como Nigeria, India, Indonesia y algunas
zonas del Brasil no se relaclona con el alcohol sino con la
desnutrici6n (pancreatitis cr6nica tropical). Otras formas
etiol6gicas menos frecuentes son: a) la hereditaria, que afecta
a varios miembros de una familia sin que existan otros facto
res de riesgo; b) la hipercalcernica, que ocurre en el 5 al 7 %
de los enfermos con hipcrparatiroidismo; y c) la idiopatica.
La pancreatitis cr6nica de etiologia bihar no es aceptada
actual mente. Si bien la litiasis y otras enfermedades biliares
pueden asociarse con grados variahles de fibrosis pancreatica,
estas lesiones no son progresivas ni sintornaticas, y tampoco
existen las otras lesiones anatornopatologicas caracterfsticas
(tapones mucosos, calcificaciones ductales). Adernas, en la
evoluci6n de una litiasis biliar jamas aparece una insuficien
cia exocrina 0 endocrina (salvo en los rams casos de necrosis
glandular extensa por pancreatitis aguda biliar).
Ocasionalmente, la obstruccion prolongada del conducto
de Wirsung puede generar una forma de pancreatitis cronica
denominada obstructiva (Laugier R, 1983). Sin embargo, tam
poco esta se asemeja a la pancreatitis cronica alcoholica, ya
que no se extiende progresivamente a toda la glandula, y ade
mas, la cxtirpacion del segmento pancreatico enfermo (distal
ala obstruccion) cura definitivamente la inflamacion glandu
lar.
La incidencia de pancreatitis cronica alcoh6lica en Europa
y Estados Unidos es de 4 casos cada 100.000 habitantes (Di
Magno EP, 1993). En America del Sur la incidencia cs muy
inferior, aunque ello puede estar en parte relacionado con un
deficit diagn6stico.
Patogenia. Distintas hipotesis han tratado de explicar la
patogenia de esta enfermedad (Bordalo 0, 1977; Sahel J y
Sarles H, 1979; Kloppel G, 1993). Dado que la lesi6n inicial
de la pancreatitis cronica es la precipitacion en los conductos
pancreaticos de tapones protei cos y cristales calcicos, es logi
co suponer que una alteracion deljugo pancreatico podria des
ernpenar un papel patogenico preponderante. En efecto. el jugo
pancreatico de los alcoholicos se caracteriza por presentar con
centraciones elevadas de protefnas y de calcio (Guy, 1983);
asimisrno, sc ha observado en 61 una disminucion en la con
centracion de la llamada proteina del cdlculo 0 litostatina. Esta
protefna cumplirfa normal mente una funci6n estabilizadora,
al inhibir la cristalizacion de las sales calcicas, Scgun Sahel y
Sarles (1979), la presencia de un jugo pancreatico rico en cal
cio y pobre en litostatina scrfa la causa de la precipitacion
intracanalicular que inicia la pancreatitis cronica. Aunque esta
hipotesis es la mas aceptada actualmente, es innegable que los
conocimientos sobre el mecanismo del dana pancreatico par
alcohol son aiin insuficientes.
Anatomia patologica. Macrosc6picamente, el pancreas
aparece agrandado en forma global 0 segmentaria, de consis
tcncia firme y de color gris amarillento. Al corte se observan
areas blanquecinas multicentricas y de extension variable, que
corresponden a fibrosis. Los conductos pancreaticos pueden
ser de calihre normal 0 aumentado: en uno u otro caso pueden
contener calculos irregulares de tamafio variable (pancreatitis
cronica calcificante), Otros hallazgos frecuentes son la estre
chez por fibrosis de la via biJiar principal, los seudoquistes
intrapancre<iticos y Ia trombosis de Ja vena esplenica, con 0
sin hipertensi6n portal segmentaria (fig. 39-30).
La lesion microscopica inicial es la inflarnacion del epitelio
canalicular al contacto de los tapones proteicos precipitados,
Como resultado de la inflamacion persistente, los conductos
se obstruyen por fibrosis y el sistema ductal se atrofia. Todas
estas lesiones presentan inicialmente una distribucion lobuliliar
multicentrica y progresan desde la periferia hacia el conducto
pancreatico principal. Dcbido ala obstruccion, el sistema ductal
se dilata inicialmente y luego puede quedar incluido en la fibro
sis, desarrollar quistes de retencion (seudoquistes retencionales)
o dilatarse aun mas en forma progresiva.
Diagn6stico. Presentacion clinica. Existen a grandes ras
gos tres formas de presentaci6n clinica. En la mas frecuente,
la enfermedad aparece entre los 35 y 50 afios de edad y co
mienza Call dolor 0 un ataque de pancreatitis aguda, EI dolor
es epigastrico, a menudo irradiado al dorso, y se presenta a
intervalos variables que se acortan progresivamente durante
la evolucion de la enfermedad. La crisis dolorosa puede apa
recer espontaneamente 0 ser precipitada par la ingesta de al-
Fig. 39-30. Hallazgos anatomopato
16gicos macrosc6picos en la pancreautis
cronica. Estenosis de la via bihar (1): di
lataci6n y litiasis del sistema ductal (2);
estenosis duodenal (3); seudoquiste
intrapancreatico (4); perforacion de un
seudoquiste y de un conducto pancreatico
(5); varices par hipertensi6n portal
segrnentaria (6).
663 39. PANCREAS
coho I 0 de comida. A menudo el enfermo alivia parcialmente
el dolor flexionando su abdomen (posici6n de plegaria maho
metana) 0 incluso evita la crisis suprimiendo Ia ingesta oral.
La pancreatitis aguda inicial puede ser el unico episodio ()lue
go repetirse multiples veces durante el curso de la enfermedad
(pancreatitiscr6nica recidivante).
Otra forma de presentaci6n clinica es a traves de las com
plicaciones locales: colestasis por obstrucci6n de Ia via biliar,
ascitis 0 fistula pancreaticopleural por perforaci6n de un
seudoquiste 0 de un conducto pancreatico, hemorragia por
hipertensi6n portal segmentaria, v6mitos por estenosis
duodenal. En menos del 10 % de los pacientes, la pancreatitis
cronica se presenta con diabetes y esteatorrea. En estos casos
la enfermedad ha evolucionado en forma asintomatica duran
te el largo perfodo que demanda la destrucci6n de mas del
70 % de Ia glandula, condicion indispensable para que ocurra
insuficiencia endocrina 0 exocrina.
Una perdida moderada de peso es frecuente en la pancrea
titis cronica, aunque un adelgazamiento extrema solo se en
cuentra en la pancreatitis cr6nica tropical, la ascitis pancreatica
(por perdida proteica) y la esteatorrea grave. En realidad, el
apetito esta aumentado en la pancreatitis cr6nica alcoholica, y
el adelgazamiento, cuando existe, se debe a que el enfermo
disminuye la ingesta oral para evitar el dolor.
Metodos por imdgenes. EI hallazgo de calcificaciones so
bre el area pancreatica en la radiograffa simple del abdomen
tiene 95 % de especificidad para el diagn6stico de pancreatitis
w
Fig. 39-31. Aumento de tarnano difuso del pancreas (P) y conducto de
Wirsung (W) irregular con paredes ecogenicas.
cr6nica. En el5 % restante, las calcificaciones corresponden a
tumores malignos 0 benignos del pancreas. Sin embargo, s610
el 15 al 20 % de los enfermos de pancreatitis cronica presen
tan calcificaciones visibles por radiograffa simple en el mo
mento del diagn6stico. De hecho, la calcificacion es un fen6
meno tardio en la pancreatitis cronica alcoh6Jica y mas tardio
aun en la forma idiopatica.
Hasta el 80 % de los casos de pancreatitis cr6nica pueden
ser diagnosticados por la ecograffa 0 la tomograffa computa
da: el 20 % restante corresponden por 10 general a las formas
iniciales de la enfermedad y requieren para su diagn6stico la
pancreatograffa endoscopica, Los signos ecograficos son si
milares para ambos metodos e incluyen cambios en el tarnafio
y forma del pancreas, variaciones en el patr6n ecografico 0
tomografico del parenquima, alteraciones en el calibre y trayec
to del conducto de Wirsung y de Ia via biliar principal, presen
cia de calcificaciones, seudoquistes e hipertensi6n portal.
En la ecograffa, un conducto de Wirsung dilatado, de tra
yecto irregular y paredes eccgenicas, es muy especffico de
pancreatitis cr6nica (fig. 39-31). La dilataci6n en rosario 0
cadena de lagos del Wirsung tarnbien es un signa caractensti
co (fig. 39-32). La presencia de calculos en el interior del con
ducto es un signa patognom6nico que s610 esta presente en
los casos mas avanzados (fig. 39-33). En cambio, la obstruc
ci6n ductal tipica por tumores benignos 0 malignos se carac
teriza por ser uniforme, con paredes lisas y trayecto rectilfneo
(fig. 39-34).
Fig. 39-32. Aspecto en rosario del conducto de Wirsung.
664 SECCION vi. ABDOMEN
-
d
IN
4llII. "--J
Fig. 39-33. Conducto de Wirsung dilatado e irregular. obstruido por un
calculo ({lecha).
Sin embargo, las anormalidades tempranas del sistema
ductal pancreatico ocurren en los conductos perifericos y no
en el conducto de Wirsung, de manera que no pueden ser pues
tas en evidencia par ecograffa 0 tomograffa computada. Asi
mismo, en caso de pancreatitis cronica avanzada, sin dilata
cion ductal ni complicacioncs locales, el diagn6stico ecografico
o tomografico tambien es diffcil. En esas situaciones, la
pancreatograffa endoscopica puede identificar alteraciones
ductales menores de gran valor diagnostico, tales como dila
tacion, tortuosidad 0 irregularidad de ramas colaterales del
conducto de Wirsung (fig. 39-35).
En caso de obstruccion biliar, la identificaci6n del tipo de
lesion coledociana puede tener gran valor diagn6stico cuando
no existen otros datos positivos. La lesion coledociana tipica
por pancreatitis cronica ha side descripta par Caroli (1952)
como una estenosis regular y unifarme de uno 0 mas centime
eros de longitud (coledcco tipo I) 0 como una estenosis corta
en reloj de arena (coledoco tipo III) (fig. 39-36). Aunque la
ecografia permite sospechar la estenosis biliar por pancreatitis
cr6nica (fig. 39-37), el diagnostico exacto de esta lesion re
quiere la opacificacion del coledoco par colangiograffa, ya sea
endosc6pica, transparietohepatica 0 intraoperatoria trancfstica
(fig. 39-38).
Laboratorio, EI objetivo de las pruebas de laboratorio es
detectar el deficit de la funcion exocrina caracterfstico de la
pancreatitis cronica, La clasica prueba de estimulaci6n con
o
Fig. 39-34. Dilataci6n del conducto de Wirsung (W) por carcinoma de papila
secretina consisle en la recolecci6n por sonda de lfquido
duodenal para dctcrminar su volurnen y concentraci6n de bi
carbonato en respuesta a la inyecci6n intravenosa de secretina,
En una pancreatitis cronica, la concentraci6n de bicarbonate
es menor de 90 mEq/1 (normal: 90-130 mEq/l) y el volumen
es menor de 2 mllkg/80 min (normal: 2-4 mllkgi80 min). Sin
embargo, tanto esta prueba como otras que determinan la fun
cion exocrina pancreatica en forma indirecta (pruebas del aci
do paraaminohenzoico y del pancreclauril) son poco emplea
das en la actualidad. Ello se debe a que durante los estadios
iniciales de la enfcrmcdad, el pancreas conserva una funci6n
exocrina normal y los resultados de estas pruebas son falsa
mente negatives. Adernas, cuando se hacen al final positivas,
el diagnostico ya puede realizarse par 10general en forma mas
simple y objetiva mediante los metodos par irnagenes. Par otra
pane, su valor en el diagnostico diferencial can el cancer pan
creatico es nulo. En conclusion, la indicaci6n actual de las
pruebas de laboratorio en el algoritmo diagn6stico de la pan
creatitis cr6nica se 'Iimita a los casos en que los rnetodos par
imagcnes no son concluyentes (fig. 39-39).
Dlagnostico diferencial, La etiologfa mas frecuente de una
masa pancreatica asociada con dolor abdominal no es la
pancreatitis cr6nica sino ia neoplasia maligna 0 henigna del
pancreas. Por 10 tanto, se debe tratar de descartar este diag
n6stico en cuaiquier presunto enfermo de pancreatitis cr6nica.
Aunque en el 80 % de los casos la combinaci6n del cuadro
a....~--------- ... .. GGJlfIIJI'I_-_
39. PANCREAS 665
A
B
c
n
. '. p
~.•...
Fig, 39-35. Progresion de las lesiones ductales en la pancreatitis cronica.
A, Pancreatograma normal; B.lesiones moderadas de las ramas colaterales
con indemnidad del conducto de Wirsung; C. lesiones marcadas de las ra
mas colaterales y moderadas del conducto de Wirsung; D. lesiones severas Fig. 39-37. La ecograffa puede dernostrar el afinamiento uniforme del
y difusas del sistema ductal. coledoco (e) al atravesar 10cabeza del pancreas (P).
~ ~ ~.
«.>
.
Fig. 39-36. Forrnas de obstruccion biliar caractensticas de la pancreatitis Fig, 39-38, Opacificacion de un coledoco tipo I de CarolloAlrededor de la
cronica. A. Coledoco tipo I de Caroli: B, coledoco tipo III de Caroli. estcnosis (l) existen multiples calcificaciones pequenas (2).
,<·~·;i!M;~!A8,\'4>!!i:if.:~~~~!rt':1t~~~"~')T:o;;?""",,;,;;:~,'r,i·
SECCION VI. ABDOMEN 666
clfnico y las imageries permite descartar razonablemente a las
neoplasias, el diagnostico diferencial puede ser complejo en
el 20 % restante. Un agrandamiento difuso de la glandula pue
de corresponder tanto a una pancreatitis cronica como a una
inflamacion pancreatica de origen neoplasico, Asimismo, un
agrandamiento focal es muy comiin en el carcinoma pew tam
bien puede corresponder a una pancreatitis cronica, En ambas
situaciones, la puncion para estudio citologico permite diag
nosticar unaneoplasia cuando es positiva, pero su negatividad
no excluye este diagnostico. Por 10 tanto, el diagnostico dife
rencial entre la pancreatitis cronica y las neoplasias pancreati
cas es un problema todavfa no resuelto.
Historia natural. Aunque desde el pun to de vista anato
mopatologico, la evolucion natural de la pancreatitis cronica
es hacia la destruccion completa del pancreas, paradojicamcnte,
en algunos cas os esta evolucion puede ser conveniente desde
el punto de vista clfnico, ya que un pancreas completamente
destruido no duele, no puede originar pancreatitis aguda ni
tampoco nuevas complicaciones locales. No obstante, el tiempo
requerido para esta evoluci6n oscila entre 5 y 25 aDOS. Duran
te este perfodo, la mortalidad par pancreatitis aguda, compli
caciones locales de la pancreatitis cronica, alcoholismo y dro
gadiccion es muy elevada. En distintos estudios, la sobrevida
de los enfermos de pancreatitis cronica, a los 10 afios del diag
nostico, apenas supera el 50 % (Pedersen, 1982).
La relacion entre pancreatitis cronica y cancer de pancreas
no ha sido min bien establecida. EI 3 al 6 % de los enfermos
con pancreatitis cronica de etiologfa hereditaria desarrollan
cancer. En cambio, esta relacion no ha sido hallada en la
pancreatitis cronica alcoholica y tampoco en la forma tropi
cal.
Tratamiento. Debido a que se trata de una enfermedad
irreversible, cualquier tratamiento debe ser considerado pura
mente paliativo. Las medidas terapcuticas en la pancreatitis
cronica no complicada incluyen el control del dolor mediante
analgesicos, la abstinencia de alcohol y el manejo de la diabe
tes y esteatorrea mediante medicacidn especffica, La cirugfa
esta indicada cuando el dolor es incontrolable con analgesicos
simples y en las complicaciones que amenazan la vida del en
fermo.
Sospecha clinica
I
Ecogralia y/o tomogralia computada
~
+
Fin
I
Colangiopancreatogralia endosc6pica
~
+ Resultado dudoso
Fin
I
Laboratorlo
~
+
Fin
"".Reconsiderar el
otaqnosuco
Cirugia del dolor
La fisiopatologia del dolor por pancreatitis cronica es min
incierta. Estudios recientes indican que sus mecanismos mas
probables son la hipertension ductal en un pancreas funcionante
y la lesion perineural de fibras nerviosas. En condiciones
basales, tanto la presion intraductal como la intraparenqui
matosa son significativamente mas altas en los enfermos de
pancreatitis cronica que en sujetos normales. En un pancreas
enfermo, aunque funcionante, esas presiones podrfan elevarse
min mas durante la estimulacion glandular y ser causa de do
lor, ya sea por estimulacion de receptores en la pared ductal 0
por isquemia de las fibras nerviosas dcbida a la hipertension
endopancreatica. Otro mecanismo de estirnulacion dolorosa
puede ser explicado por el hallazgo reciente de lesiones signi
ficati vas en el perineuro de fibras nerviosas intrapancrcaticas.
Una perdida de la barrera perineural perrnitiria el acceso de
sustancias inflamatorias al endoneuro y la consiguiente
estimulacion de la fibra nerviosa (Bockman, 1988).
Procedimientos quirurgicos
El 15 al 35 % de todos los enfermos de pancreatitis croni
ca requiere algun tipo de cirugia por dolor pancreatico intrata
ble con analgesicos simples. La eleccion del procedimiento
depende de factores muy diversos como el diametro del con
ducto de Wirsung, la existencia de parenquima funcionante, la
presencia de complicaciones locales y el riesgo quinirgico del
paciente.
La anastomosis pancreaticoyeyunal es el procedimiento de
elcccion cuando el conducto de Wirsung mide mas de 6 mm y
el pancreas no es atrofico sino funcionante (figs. 39-32 y 39
33). Esta operaci6n consiste en la apertura longitudinal ante
rior 0 destechamiento del conducto de Wirsung desde la cola
hasta el istrno, sitio donde el conducto se dirige bruscamente
hacia atras en direccion a la papila y, por ende, su destecha
miento es imposible. Los bordes del conducto pueden scr
anastomosados a un asa intestinal en Y de Roux (metodo de
Partington-Rochelle) 0 el asa abierta puede ser directamente
suturada a la superficie anterior del pancreas (metodo de
Puestow) (fig. 39-40). La anastomosis pancreaticoyeyunal ali
via el dolor pancreatico en cl 70 al 85 % de los cases y su
mortalidad operatoria es inferior al 5 % (Frey. 1993).
Otro metodo para tratar el dolor asociado con dilatacion
ductal es la descornpresion endoscopica mediante UII caterer 0
tutor introducido por via transpapilar en el conducto de
Wirsung. Este metodo, sin embargo, no es confiable ya que la
permanencia prolongada del tutor puede producir infcccion 0
pancreatitis aguda, e incluso inducir dafios irreversibles en el
sistema ductal pancreatico (Grimm, 1989).
Cuando el dolor se asocia can un conducto de Wirsung no
dilatado, el tratamiento es controvertido. Clasicamente, estos
casos han sido tratados mediante resecciones pancrearicas iz
quierdas mas 0 menos extensas, asociadas 0 no can la
anastomosis del pancreas remanente a un asa en Y de Roux
(fig. 39-4I). Sin embargo, la diabetes insulinodependiente es
una consecuencia frecuente en las resecciones izquierdas por
pancreatitis cronica, Ademas, eI dolor puede continuar por la
persistencia de la cabeza del pancreas, verdadcro marcapaso
del dolor en la pancreatitis cronica. En aries recientes, la
duodcnopancreatectomfa cefalica (fig. 39-41) ha sido utiliza
da cada vez con mayor frecuencia en el tratamiento del dolor
Fig. 39-39. AIgoritmo diagn6stico en la pancreatitis cr6nica. pancreatico asociado con un conducto de Wirsung no dilata
-,
667 39. PANCREAS
Fig. 39·40. Anastomosis pancreaticoyeyunal
segun Partington-Rochelle (A) y segun
APuestow (B).
do. Este procedimiento tiene la ventaja de conservar el pancreas
izquierdo y, por ende, la suficiencia endocrina. Su empleo es
de elecci6n cuando existen otras indicaciones quinirgicas ade
mas del dolor. tales como estenosis biliar y obstrucci6n
duodenal. Debido a la intensa inflamaci6n pancreatica, la
duodenopancreatectomfa es tecnicamente mas diffcil en la
pancreatitis cr6nica que en el cancer de pancreas. pero la
morbimortalidad operatoria es inferior porque la dureza del
pancreas remanente 10 hace especialmente apto para la sutura
anastom6tica. En general, las resecciones pancreaticas por
pancreatitis cronica tienen actualmente una mortalidad infe
rior al5 %. En el caso de la duodenopancreatectomia cefalica,
el alivio del dolor supera el 80 % de los casos.
B
Cirugia de las complicaciones locales
En la Argentina, la indicaci6n quinirgica por complicacio
nes locales de la pancreatitis cr6nica es mas frecuente que la
indicaci6n quinirgica por dolor (Casal, 1989; Orfa A, 1989).
Estenosis biliar. Si se investiga en forma sistematica, se
puede hallar una estenosis biliar hasta en el 25 % de las
pancreatitis cr6nicas moderadas y en el 60 % de las formas
graves. Sin embargo. la indicaci6n quinirgica en la estenosis
biliar esta limitada a las siguientes situaciones cJinicas: a)
colangitis aguda; b) dilataci6n persistente de las vias biJiares
con 0 sin niveles elevados de bilirrubina 0 de fosfatasa alcalina:
c) evidencias de cirrosis biliar en una biopsia hepatica.
c
Fig. 39-41. Tipos de resecci6n pancreatica por pancreatitis cr6nica. A. Pancreatectomia izquierda del 50 % con anastomosis del mufion en Y de Roux; B.
pancreatectomia del 80 % con cierre de la superficie de secci6n; C. duodenopancreatectomia cefalica.
~,y,;.i{~~lijPJ~_'~Jttut7)' ••ML', tn~1 ',"'II~"jf~~~~;("',*';":'"'' ""T
SECCION VI. ABDOMEN668
El tratamiento de la estenosis biliar es la anastomosis bilio
digestiva, ya sea coledocoduodenal 0 coledocoyeyunal. La
primera es de elecci6n cuando la estenosis biliar cs la iinica
complicacion por tratar, En el caso de queexistan otras com
plicaciones, el coledoco puede ser anastomosado a la misma
asa en Y de Roux empleada para drenar un condueto de
Wirsung dilatado 0 un seudoquiste intrapancrcatico. Cuando
la estenosis biliar se asocia con otras cornplicaciones del
pancreas derecho (obstruccion duodenal, seudoquiste cefalico),
el mejor tratamiento es la duodenopancreatectomia cefalica,
Seudoquistes. EI 25 % de los enfermos de pancreatitis cro
nica desarrollan uno 0 mas seudoquistes durante el curso de la
enfermedad. Esta complicaci6n sera analizada en detalle mas
adelante (vcasc seudoquistes y quistes verdaderos).
Ascitis pancredtica y otras fistulas internas, La perfora
cion de un conducto en la superficie del pancreas, 0 de un
seudoquiste intrapancreatico, origina una ffstula retroperitoneal
de trayccto caprichoso, Cuando el orificio de la perforacion es
anterior, la ffstula comunica finalmente con la cavidad perito
neal (ascitis pancreatica) 0 con una viscera vecina (fistula pan
creatogastrica 0 pancreatoco16nica). En cambio, cuando el ori
ficio cs posterior, el trayecto se dirige a la cavidad pleural
(fistula pancreatopleural) 0 excepcionalmcnte hacia el pericar
dio (fistula pancreatopericardica), Mientras que las fistulas en
visceras vecinas, en especial est6mago e intestino delgado,
suclcn cerrar esponianeamente, tanto la asci tis pancreatica
como la ffstula pancreatopleural evolucionan como grandes
colecciones de escasa tendencia a la resoluci6n espontanea y
severo compromiso del estado general por hipoproteinemia.
EI primer paso en el diagn6stico de la ascitis pancreatica 0
de una fistula pancreaticopleural cs cl analisis del Hquido ob
tenido por punci6n. En ambos casos el aspecto del liquido
puede ser claro, turbio, hematico y aun quiloso, Dos caracte
risticas tienen gran valor diagn6stico: la presencia de niveles
elevados de amilasa y una conccntraci6n de protefnas supe
rior a 3,5 g/dl. En segundo lugar se dehe investigar mediante
tomograffa cornputada y ecograffa la presencia de lesiones
compatibles con pancreatitis cronica (fig. 39-42). Finalmente,
la pancreatograffa endosc6pica permite establecer con preci
sion el origen de la fistula (fig. 39-43).
El tratamiento inicial de la asci tis pancreatica y de la fistula
pancreaticopleural consiste en evacuar el Ifquido par via
percutanea, alimentar al paciente por via parenteral y admi
nistrar somatostatina 0 derivados para disminuir la secrecion
pancreatica. Si la acumulaci6n de IIquido continua, la cirugia
esta indicada. El procedimiento de elecci6n es la anastomosis
del orificio fistuloso 0 del seudoquiste a un asa en Y de Roux.
Si esto no cs posible, esui indicado resecar el segmento de
pancreas distal a 1a fistula y anastomosar cl proximal a un asa
en Y de Roux. La colocacion por via endoscopica de un tutor
en el conducto de Wirsung es un metodo reciente que puede
ser emplcado cuando la cirugfa esta contraindicada por el es
tado general del paciente. Cualquiera que sea el procedimien
to utilizado, la mortalidad de esta grave complicaci6n oscila
entre el 15 y el 40 % de los casos.
Obstruccion duodenal. Es una compJicaci6n poco frecuen
te que sueIe asociarse ala estenosis biliar. Sus causas habitua
les son la inflamacion 0 fibrosis del duodeno y mas raramente
una compresion extrinseca par seudoquiste cefalico,
La seriada gastroduodenal permite evaluar el grado de obs
truccion y las posibilidades del tratamicnto expeciante. Cuan
do la obstrucci6n persiste yes la tinica complicaci6n presente,
el tratamiento indicado es la gastroenteroanastomosis. En caso
de multiples complicaciones asociadas (estenosis bihar, dila
tacion del Wirsung, seudoquiste), el mcjor tratamiento es la
duodenopancreatectomfa cefalica,
Hipertension portal segmentaria. En el 25 al 35 % de las
pancreatitis cronicas avanzadas existe hipertensi6n portal ori
ginada par trombosis venosa local. La forma mas frecuente es
la segmentaria, causada par la trombosis de la vena esplenica
y de sus afluentes; ocasionalmente, todo el eje venoso espleno
portal esta trornbosado.
La hipertensi6n portal dificulta notablemente la cirugia en
la pancreatitis cr6nica y contraindica los procedimientos de
drenaje endosc6pico 0 percutaneo de los seudoquistes cr6ni
cos. La consecuencia mas grave de la hipertensi6n portal
segmentaria es la hemorragia digcstiva por varices gastricas,
una complicacion que puede manifestarse clfnicamente en for
ma cataclismica 0 como anemia cronica.
EI diagnostico de hipertension portal puede ser hecho me-
Fig. 39-42. Ascitis pancrcatica (I) secundaria a una perforaci on anterior (jlechal en cornunicacion can el conducto de Wirsung (2). EI pancreas presenta
extensas calcificaciones
----,_.,,"~
-
>/Ni"
-~----------------------_IIIS;
39. PANCREAS 669
Fig. 39-43. Fistula pancreati
copleural (F) por perforaci6n
retroperitoneal de un seudoquiste
cr6nico.
diante ecograffa 0 tomograffa computada (fig. 39-44), mien
tras que su grado de extensi6n puede ser determinado median
te la ecografia Doppler 0 eventualmente la arteriograffa selec
tiva. Se debe descartar la hipertensi6n portal par cirrosis he
patica, una complicaci6n de observaci6n frecuente en el aleo
holismo cr6nico.
La hipertensi6n portal segmentaria no requiere tratamien
to, salvo que exista hemorragia aguda 0 cr6nica por varices
gastricas. En este caso la esplenectomia es el procedimiento
de elecci6n, ya que, debido a la presencia de varices en el te
cho gastrico, la esclerosis endosc6pica es ineficaz.
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SEUDOQUISTES Y QUISTES VERDADEROS
Se denomina genericarnente quiste a toda coleccion lfqui
da originada en el pancreas con paredes bien definidas. Tradi
cionalrnente, los quistes del pancreas han sido clasificados en
verdaderos y seudoquistes, segun la presencia 0 ausencia de
revestirniento epitelial en sus paredes (Korte W, 1911). Con
fines descriptivos resulta mas conveniente clasificar a los quis
tes pancreaticos segun su etiologfa (fig. 39-45).
Quistes inflamatorios
Definici6n. Son aquellos secundarios a inflamacion
pancreatica aguda 0 cr6nica. Los agudos 0 necroticos se ori
ginan par necrosis glandular secundaria a infiamaci6n aguda
y los cronicos 0 retencionales par fen6menos obstructi vos y
degenerativos secundarios a pancreatitis cr6nica. Mientras que
los agudos son siempre anatomopatol6gicamente seudoquistes,
los cr6nicos pueden conservar en ocasiones fragmentos de
epitelio y ser, par 10 tanto, verdaderos. De cualquier manera,
el uso ha consagrado el terrnino seudoquistes para todos los
quistes inflamatorios, sean agudos 0 cr6nicos.
Etiologia y epidemiologia. EI seudoquiste agudo es una
complicaci6n de la pancreatitis aguda de cualquier etiologia.
En laArgentina, su causa mas frecuente es la pancreatitis agu
da biliar. Alrededor del 5 % de los ataques de pancreatitis agu
da biliar originan un seudoquiste, y esta cifra puede elevarse
al 20 % cuando solo se consideran los ataques graves. En cam
bia, los seudoquistes cronicos son casi exclusivamente secun
darios a una pancreatitis cronica alcoholica. Mas del 80 % de
todos los quistes pancreaticos son seudoquistes agudos 0 cro
nicos.
Patogenia. Los seudoquistes agudos se forman a partir de
soluciones de continuidad en el sistema ductal pancreatico,
secundarias a necrosis inflarnatoria aguda de la glandula. Du
rante los prirneros dtas del ataque, el futuro seudoquiste esta
representado por una colecci6n liquida aguda de tarnafio y
forma variables, y sin pared propia. Cualquier colecci6n agu
da puede reabsorberse espontanearnente, 0 hacerse progresi
vamente esferica, rodearse de una pared y constituir un
seudoquiste (fig. 39-46, A, By C). Par su parte, los seudoquistes
cronicos se originan por dilataci6n quistica progresiva de con
ductos pancreaticos obstruidos por fibrosis y litiasis.
Anatomia patol6gica. Los seudoquistes agudos son
extrapancreaticos, por 10 general unicos, y a menudo de dia
metro superior a 5 em (fig. 39-47). Su loealizaci6n mas fre
cuente es retrogastrica y pararrenal anterior izquierda. EI inte
rior del seudoquiste esta tapizado por tejidos necroticos que
pueden desprenderse y flotar libremeruc. EI contenido liquido
puede ser oscuro, turbio a claro, segun el monto de necrosis
asociada y el tiempo de evoluci6n. La pared esta formada par
tejido granulomatoso 0 fibroso y nunca existe epitelio de
revcstimiento; su caracterfstica mas irnportante es que esta
intimamcntc adherida a las paredes de 6rganos vecinos, por 10
general est6mago e intestino delgado. El monto y la topogra
fia de la necrosis glandular asociada al seudoquiste agudo son
variables; en los seudoquistes de eLio1ogfa biliar, la necrosis
glandular es muy cormin y su localizacion mas frecuente es en
el istmo y cuerpo del pancreas (fig. 39-48).
Los seudoquistes cr6nicos son intrapancreaticos, a menu
do multiples, y pOl' 10 general de di ametro inferior a 5 ern. Sus
paredes no estan revestidas por tejidos necr6ticos y. por 10tanto,
el contenido lfquido es claro. Por su origen ductal, pueden
conservar fragmentos de epitelio en sus paredes, y este hecho
debe ser tenido en cuenta para el diagn6stieo diferencial con
los quistes proliferativos. Debido a su crecimiento intrapan
creatico, en general no existe adherencia entre estos seudo
quistes y las paredes de organos vecinos, con excepcion de los
ubicados en la cabeza. que par razones anatomicas se adhie
ren naturalmente a la pared interna del duodeno. En los seudo
quistes cr6nicos rara vez existe necrosis glandular asociada.
Diagnostico. Presentacion clinica. EI seudoquiste agudo
no tiene manifestaciones clinicas propias durante su etapa ini
cial de forrnacion, ya que este periodo se caracteriza por la
semiologia de la pancreatitis aguda causal. Cuando la colec
cion lfquida precursora 0 el seudoquiste adquieren un tamafio
suficiente, pueden hacerse palpables y eventualmente origi
nar sfntornas por compresion de vfsceras vecinas (nauseas, v6
rnitos).
El seudoquiste cr6nico a menudo es asintomatico. Ade
mas, dado que no ocurre durante una pancreatitis aguda, pue
de cursar sin diagnristico durante un tiempo prolongado. En
ocasiones se manifiesta por dolor 0 por alguna de sus compli
caciones (ascitis, hemorragia. obstruccion biliar),
Diagnostico par imdgenes, Tanto la ecografla como la
tornografia computada pueden diagnosticar facilmente el
seudoquiste agudo, su colecci6n liquida precursora, 0 al
QUISTES
PANCREATICOS
seudoquistes agudos a necrotlcos
Inflamatorios
{ seuooquistes cronicos a relencionales
Traurnaticos (seudoquistes)
Conqenitcs (quistes verdaderos: enteroqenos, dermoides, poliquistosis)
Parasitarios (hidatldosls. Taenia Solium)
Fig. 39-45. Clasificacion de los quistes Proliferativos (tumores quisticos) pancreaticos segun la etiologia.
:mUU4J e't PC rm1j~..
"
39. PANCREAS 671
A
B
c
Fig. 39·46. Etapas en la formaci6n del seudoquiste agudo. A. Colecciones liquidus difusas y sin pared propia (flechas) durante los primeros dfas de la
pancreatitis aguda. B. A las 3 semanas ya se observa una pared (flecha) y las colecciones tienden a unificarse y a adoptar una forma esferica, C, A las 10
semanas el seudoquiste esta constituido,
672 SECCION VI. ABDOMEN
E
Fig. 39-47. Diferencias anatomopatol6gicas entre el seudoquiste agudo y el cronico, A. Seudoquiste agudo exrrapancreatico. Existe necrosis en el cuerpo
del pancreas (1) y en la pared interna del seudoquiste (2); el conducto de Wirsung esra seccionado (3) y la pared seudoqufstica (4) se adhiere aJ est6mago
(E). R. Seudoquiste cronico intrupancreatico. Existe cornunicacion con eI sistema ductal (l) sin lesi6n mayor del Wirsung por necrosis glandular, ni
adherencia entre la pared seudoqufstica (2) y el estomago (E).
seudoquiste cronico. La tomograffa dinamica es indispensa
ble en el seudoquiste agudo para evaluar la presencia de
necrosis glandular asociada (fig. 39-48). La eeograffa es espe
cialmente uti] en los seudoquistcs cronicos (fig. 39-49) Ypara
monitorear la evoluci6n de cualquier tipo de seudoquiste.
La pancreatograffa endosc6pica tiene escaso valor para el
diagn6stico y manejo de los scudoquistes inflamatorios. Ade
mas, en caso de necrosis glandular existe la posibilidad de ori
ginar una infecci6n iatrogenica,
Historia natural. Los conocimientos sobre la historia na
tural de las colecciones ifquidas inflamatorias y seudoquistes
son aun limitados. Se sabe, sin embargo, que las posibilidades
evolutivas son diversas e incluyen tanto la reabsarci6n espon
tanea como complicaciones variadas, y aun la persistencia pro
longada sin modificaciones evidentes (Vitas, 1992).
Reabsorcion espontdnea: Mientras que hasta el 50 % de
las colecciones Ifquidas sin pared propia, secundarias a pancrea
titis aguda, se rcabsorben espontaneamente, la frecuencia de
reabsorci6n cspontanea en los seudoquistes agudos (con pa
red propia) cs inferior al 10 %. Los seudoquistes agudos con
mayores posibilidadcs de reabsorcion espontanea son los que
miden mcnos de 5 em y sobre todo los que no se asocian con
necrosis glandular. Esto se debe a que la necrosis glandular
extensa se asocia habitualmente con lesi6n del conducto de
Wirsung, y por ende, con seudoquistes voluminosos y comu
nicados con el sistema ductal, cuya reabsorcion espontanea es
infrecuente.Los seudoquistes cronicos se reabsorben espontaneamen
Ie en el 20 al 30 % de los casos, sobre todo cuando son meno
res de 5 em y sus paredes no estan calcificadas (fig. 39-50).
Aunque a causa de su patogenia, la mayorfa de los seudoquistes
cronicos esran comunicados con el sistema ductal, la
reabsorcion espontanea es posible par los continuos cambios
ductales evolutivos de la pancreatitis cr6nica. Fig. 39-48. Seudoquiste agudo par pancreatitis biJiar. La tornograffa dina
Complicaciones. La infeccion, hernorragia y perforacion mica opacifica la vena esplenica (j1echu) pero no intensifica cl pancreas
son complicaciones cornunes a los seudoquistes agudos y cro debido a la necrosis glandular.
nicos. Sin embargo, existen notorias diferencias en su
patogenia, gravedad y tratamiento, segun el tipo de seudoquiste.
En carnbio, la obstrucci6n biliar es una complicaci6n cxclusi pancredtica infectada (fig. 39-51). Por el contrario, la infcc
va de los seudoquistes cr6nicos. cion no es una complicaci6n frecuente del seudoquiste croni
Infeccion. Puede ocurrir basta en el 30 % de los seudo co. En este caso, dada la ausencia de necrosis, la lesi6n cons
quistes agudos. Cuando existe necrosis glandular asociada, se tituye un absceso cuyo tratamiento es mas sencillo y de mejor
trata de una complicaci6n grave, en todo similar a la necrosis pron6stico.
~
39. PANCREAS 673
2
Fig. 39·49. Seudoquiste er6nieo cefalico (1) con un tabique en su interior
ealeifieado (2). El eondueto de Wirsung esta rnarcadarnente dilatado (3).
Fig. 39-51. Seudoquiste agudo infeetado (1) con necrosis glandular en su
interior (2).
1
~,
Fig. 39-50. Seudoquiste cronico de 2 em y paredes no calcificadas (1),
asociado con litiasis (2) del eondueto de Wirsung.
Hemorragia. En el seudoquiste agudo se debe a una lesion
arterial 0 venosa producida por accion directa de la necrosis
intrapancreatica 0 extrapancreatica, Al cornienzo la hemorra
gia es intraquistica y por 10 tanto retroperitoneal (fig. 39-52);
secundariamente puede hacerse intraperitoneal y fulminante
si el seudoquiste se perfora.
La hemorragia del seudoquiste cronico se produce cuando
el crecimiento intrapancreatico del seudoquiste lesiona una
arteria vecina, por 10 genera] la esplenica 0 la gastroduodenal.
2
Fig. 39·52. Seudoquiste agudo (1) con coagulos en su interior (2).
.·""''''~''u:'~~'Ui''··''
SECCION VI. ABDOMEN 674
EI seudoquiste se transforma as! en un seudoaneurisrna que
por 10general sangra en el aparato digestive, ya sea porque se
perfora en una viscera hueca 0 porque la sangre lIega al
duodeno a traves del conducto de Wirsung (hemossucus
pancreaticus).
Perforacion. La perforacion de un seudoquiste agudo ori
gina un cuadra intraperitoneal fulminante. Su patogenia es por
10 general un adelgazamiento progresivo de la pared por au
mento rapido de la presion intraquistica. En cambio, la perfo
racion de un seudoquiste cronico intrapancreatico es al co
mienzo retroperitoneal; s610 dcspues de un tiempo variable se
manifiesta clfnicamcnte, ya sea por ascitis pancredtica 0 por
una fistula interna (vease Complicaciones de la pancreatiti s
cronica). La perforacion del seudoquiste cronico es el resulta
do de un episodic inflarnatorio agudo que necrosa la glandula
en un sector que corresponde a la pared del seudoquiste.
Obstruccion biliar. Los seudoquistes cr6nicos ubicados en
la cabeza del pancreas pueden ocasionalmente obstruir por
compresi6n la vfa biliar principal. Con frecuencia, a la com
presi6n por el seudoquiste se asocia una estenosis de la via
biliar secundaria a la pancreatitis cr6nica de base (fig. 39-53).
Fig. 39-53. Compresi6n de la via
biliar principal por un seudoquiste
intrapancreatico cefalico iflechas).
Persistencia. La evoluci6n de algunos seudoquistes agu
dos 0 cronicos, sin complicaciones ni modificaciones morfo
logicas durante periodos prolongados, es bien conocida. Sin
embargo. la persistencia indefinida de seudoquistes mayores
de 5 em expone al riesgo de una complicacion fulrninante,
incluso despues de meses de evoluci6n asintomatica.
Tratamiento. EI tratamiento de los seudoguistes requiere
un enfoque multidisciplinario gue incluye la cirugia, la radio
logfa intervencionista y la endoscopia quirurgica,
Seudoquistes agudos. EI manejo de estos seudoquistes
comienza des de los prirneros dias de la pancreatitis aguda
mediante la idcntificacion temprana de la coleccion liguida
precursora y su monitoreo por ecograffa durante las primeras
4 a 6 scrnanas del ataque. Una vez constituida la pared del
scudoquiste, y en ausencia de cornplicaciones, el tratamiento
dcpendcra de su tarnafio, presencia 0 ausencia de necrosis glan
dular, y riesgo quinirgico del paciente.
La observacion, a Ia espera de una reabsorci6n esponia
nea, esta indicada en los seudoquistes agudos no complicados
menores de 5 em y en los que aun siendo mayores de 5 cm no
se asocian con necrosis glandular. En estos ultirnos, el drenaje
percutaneo guiado par ecograffa 0 tomografia computada es
un metodo excelente cuando no existen evidencias de resolu
ci6n espontanea (Van Sonnemberg E, 1989).
La cirugfa es el tratamiento de elecci6n en todos los seudo
quistes mayores de 5 cm can necrosis glandular significativa.
EI drenaje pcrcutaneo esta contraindicado en estos casos deb i
do en primer lugar al riesgo de infecci6n de la necrosis a tra
ves del caterer y en segundo lugar a la frecuente aparici6n de
fistulas pancreaticas (Hariri M, 1994; aria A, 1992).
Procedimientos quirurgicos
Existen dos tipos de anastomosis cistodigestiva aplicables
al seudoquiste agudo: la cistogaslroanastomosis y la cistoyeyu
noanastomosis en Y de Roux (fig. 39-54, A Y B). La mas con
veniente de las dos es aguella que drene al seudoquiste en su
punta de mayor declive, 10cual contraindica la cistogastroanas
tomosis en seudoquistes que sobrepasan hacia abajo la curva
tura mayor gastrica.
Tres aspectos tecnicos deben ser tenidos en cuenta cuando
se realiza una anastomosis cistodigestiva. En primer termino,
s610 se deben extraer los lejidos necr6ticos que flotan libre
mente en el interior del seudoquiste. La necrosis fija, ya sea
glandular 0 de la pared seudoqufstica, debe ser conservada para
evitar hemorragias. En segundo lugar, la hemostasia es un as
pecto esencial de la cistogastroanastomosis y s610 se obtiene
mediante puntas separados que fijan la pared seudogufstica al
espesor de la pared gastrica. Estos puntos tambien sirven para
evitar la filtraci6n de la anastomosis en sectores donde la
adherencia del seudoquiste a la pared gastrica posterior puede
no ser perfecta. En tercer lugar, la cistoyeyunoanastomosis s610
debe ser indicada cuando las paredes del seudoquisle tienen
un espesor aplo para la sutura. Cuando la oportunidad quiriir
gica es correcta y la tecnica quiriirgica es adecuada, la morta
lidad operatoria de las anastomosis cistodigestivas, en
seudoquistes agudos no cornplicados, es inferior al 4 % (Walt
AI, 1990; Orfa A, 1992).
Seudoquistes agudos complicados. El tratamicnto del
seudoquiste agudo infectado depende del manto de necrosis
asociada. Cuando la necrosis es minima 0 no cxiste, el trata
miento de elecci6n es el drenaje pcrcutanco guiado. Por el
contrario, cuando el monto de necrosis asociada es significati
-
39. PANCREAS 675
Fig. 39-54. A, Anastomosis del seudoquiste a la pared gastrica posterior (cistogastroanastomosis). B, Cistoyeyunoanastomosrs en Y de Roux.
vo, el tratamiento indicado es la necrosectomfa quin:irgica con
drenaje cerrado 0 abierto del abdomen (vease complicaciones
locales de la pancreatitis aguda). Cualquier tipo de anastomosis
cistodigestiva esta absolutamente contraindicado en el seudo
quiste agudo infectado.
La hemorragia en el interior de un seudoquisteagudo tam
bien debe ser operada, ya que unicarnente la hemostasia qui
nirgica puede controlar esta forma difusa de sangrado. En esta
situaci6n, la arteriograffa para embolizar el sitio sangrante no
tiene indicaci6n alguna. Asimismo la perforaci6n del seudo
quiste agudo debe ser operada de urgencia para lavar ydrenar
el peritoneo. La anastomosis cistodigestiva es imposible en el
seudoquiste agudo perforado debido a la fragilidad de sus pa
redes, de manera que la necrosectomfa con drenaje externo
del seudoquiste es el tratamiento de elecci6n. La mortalidad
en las complicaciones del seudoquiste agudo es de 15 a 25 %
para el seudoquiste infectado, 30 a 60 % para el hemorragico
y 50 a 70 % en la perforaci6n.
Seudoquistes cronicos. La presencia de una pancreatitis
cr6nica de base es 10 que caracteriza a los seudoquistes cr6ni
cos y determina el enfoque terapeutico, A diferencia de los
seudoquistes agudos. donde el tratamiento del seudoquiste y
de su patologia causal curan definitivamente al enfermo, el
seudoquiste cr6nico representa s610 una de las complicacio
nes evolutivas de una enfermedad irreversible. Por 10tanto, su
tratamiento tiene un significado paliativo y a menudo debe
combinarse con otros procedimientos.
Los seudoquistes cr6nicos menores de 5 em, que curs an
sin dolor, pueden ser observados ala espera de una reabsorci6n
espontanea. Una excepci6n a esta conducta es la coexistencia
de un conducto de Wirsung dilatado, caso en el cualla posibi.
lidad de reabsorci6n espontanea disminuye y el riesgo de com
plicaciones aumenta.
La cirugia esta indicada en los seudoquistes mayores de 5
em y en todos los que cursan con dolor, El procedimiento de
elecci6n es la cistoyeyunoanastomosis, que puede combinar
se con una anastomosis pancreaticoyeyunal en caso de que el
conducto de Wirsung este dilatado (fig. 39-55).
Fig. 39-55. Anastomosis de un seudoquiste intrapancreatico cefalico a un
asa en Y de Roux (/) y pancreatoyeyunoanastomosis simultanea (2).
SECC10N VI.ABDOMEN 676
La cirugfa endoscopica y el drenaje percutaneo son opcio
nes altemativas validas. La cistoduodenostomfa endosc6pica
ha sido utilizada con buenos resultados por Sahel (1987) en
seudoquistes de la cabeza del pancreas emergentes en la Iuz
duodenal. Debido al riesgo de perforacion y hemorragia, esta
tecnica solo debe ser empleada por endoscopistas muy adies
trados. El drenaje percutaneo es un procedimiento aplicable a
cualquier seudoquiste mayor de 4 em; sin embargo, la inci
dencia de fistulas y recidivas limita la utilidad del procedi
miento. Tanto la cirugfa endosc6pica como el drenaje per
cutaneo estan contraindicados cuando existe hipertension portal
segmentaria y cuando otras complicaciones de la pancreatitis
cronica, ademas del seudoquiste, requieren tratamiento qui
nirgico,
Seudoquistes cronicos complicados. El tratamiento mas
seguro del seudoquiste cronico infectado es el drenaje cxter
no, ya sea percutaneo 0 quinirgico. Sin embargo, debido a la
ausencia de necrosis y a la gran consistencia de las paredes, 10
cual es la regla en los seudoquistes intrapancreaticos, la anasto
mosis cistodigestiva tarnbien es factible, incluso en presencia
de supuraci6n (Fedorak II, 1992).
La arteriograffa esta indicada en toda hemorragia grave
por seudoquiste cronico, Debido a que la lesion habitualmen
te interesa una rama mayor del tronco celfaco, su embolizaci6n
es posible y permite controlar, al menos ternporariamente, la
hcrnorragia, Una vez estabilizado el paciente, el tratamiento
definitivo del seudoquiste consiste en su resecci6n (si la he
morragia no ha side definiti vamente controlada) 0 en ia
anastomosis cistodigestiva.
La obstruccion biliar por seudoquiste cefalico se trata me
diante anastomosis cistodigestiva quirurgica 0 endoscopica
(cistoduodenoanastomosis). Cuando la causa de la obstruccion,
ademas del seudoquiste, es la fibrosis pancreatica, la anasto
mosis cistodigestiva debe ser complementada con una anas
tomosis coledocoduodenal. La perforaci6n del seudoquiste
cronico y su tratamiento han side previamente descriptos (vease
asci tis pancreatica por pancreatitis cr6nica). La mortalidad del
tratamiento de los seudoquistes cronicos complicados es me
nor delS % cuando existe obstruccion biliar, 10 % cuando hay
infcccion y 0 a 40 % para la hernorragia.
I Quistes traumaticos
,t Los quistes secundarios al traumatismo abdominal son
siempre seudoquistes extrapancreaticos, Su patogenia en los
traurnatismos cerrados es la ruptura ductal secundaria a la com
presion del istrno contra la columna vertebral. La pared del
seudoquiste traumatico es habitualmente mas del gada que la
de los seudoquistes agudos: no esta revestida par tejidos
necroticos y tampoco existe necrosis glandular asociada.
EI diagn6stico puede ser hecho por ecograffa 0 por tomo
grana computada. La pancreatograffa endoscopica cs muy uti]
en estos casos para evaluar la integridad del conducto de
Wirsunz. 10 cual nermite seleccionar el tratamiento. Si existe
indemnTdad del Wirsung. la reabsorcion espontanea es posi
ble; en el caso de que esta no ocurra, el drenaje percutaneo es
el tratamiento indicado. Cuando existe ruptura del conducto
de Wirsung, el tratamiento mas aconsejable es la anastomosis
cistodigestiva. Un me todo alternativo iitil en los seudoquistes
traumaticos altos y retrogtistricos cs la cistogastrostornfa endos
copica,
Quistes congenitos
Los quistes congenitos son todos verdaderos y de una rareza
extrema. Pueden ser unicos (quistes enterogenos, simples,
derrnoides) 0 multiples. Los quistes unicos no presentan
caractensticas propias en los metodos por imagcnes, de manera
que su tratamiento es generalmente quinirgico dada la imposi
bilidad de descartar los quistes proliferativos. Los quistes mul
tiples se presentan asociados con otras patologias. La
enfermedad de Von Hippel-Lindau es la asociacion de multiples
quistes del pancreas can tumores cerebelosos y angiomas de
retina. La asociacion de poliquistosis renal y poliquistosis
pancreatica tambien ha side observada, as! como la presencia
de rnacroquistes pancreaticos en la fibrosis qufstica congenita.
Quistes parasitarios
Aunque el pancreas es una localizaci6n infrecuente de la
hidatidosis abdominal, el quiste hidaudico debe ser tenido en
cuenta en todos los portadores de un quiste pancreatico prove
nientes de una zona cndemica. Otra ctiologia parasitaria de
quiste pancreatico todavia mas excepcionai es la infeccion por
Taenia solium.
Quistes proliferativos
Son tumores de estirpe diversa con un componente qufstico
que a menudo predomina netamcnte sobre el componente so
lido (vease Tumores quisticos).
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TU~ORES PANCREATICOS. CLASIFICACION
Los tumores pancreaticos pueden ser primitivos 0 metas
taticos, Los primitives pueden originarse tanto en el tejido
pancreatico exocrino (conductos y celulas acinares) como en
el endocrine (islotes) y el tejido conectivo (tabla 39-4). Los
tumores benignos mas frecuentes son los de los isJotes y el
677 39. PANCREAS
cistoadenoma. En cambio, los adenomas ductales y acinares,
asi como los tumores benignos del tejido conectivo, son extre
madamente raros.
La gran mayoria de los tumores malignos son carcinomas
ductales. Su tipo anatomopatol6gico mas cormin, el adenocar
cinoma, es un tumor de gran agresividad biologica, y por ello
el pron6stico del cancer pancreatico, considerado globalmente,
es muy desalentador. Sin embargo, otros tumores pancreaticos
malignos, de origen ductal 0 extraductal, tienen un pron6stico
muy favorable cuando son extirpados quirurgicamente. Tam
bien es favorable el pron6stico de los tumores periampulares
no pancreaticos, un conjunto de tumores que pueden ser diff
ciles de diferenciar en el preoperatorio del adenocarcinoma de
pancreas. Por 10 tanto, el diagn6stico generico de cancer
pancredtico no debe conducir a posturas terapeuticas nihilistas.
EI pron6stico de los tumores pancreaticos malignos primiti
'lOS depende estrictamente de su tipo anatomopatol6gico, y a
menudo este s610 puede ser identificado despues de la extir
paci6n quinirgica.
Tabla 39-4. Clasificacion anatomopatologica y frecuencia
relativa de los tumores primitivos del pancreas
Origen % Benignos Malignos
Epitelio de
los conductos
pancreaticos 80
Adenoma tubular
Adenoma velloso
Adenocarcinoma ductal
Microadenocarcinoma
Carcinoma adenoescamoso
Carcinoma oncocftico
Carcinoma coloide
Carcinoma de celulas en
avena
Carcinoma de celulas ci
liadas
Carcinoma de celulas gi
games
Tumor papilar s6Iido-qufs
tico
Carcinoide
Cistoadenocarcinoma
Celulas
acinares
3 Adenoma
Cistoadenoma
Carcinoma de celulas aci
nares
Cistoadenocarcinoma aci
nar
Celulas de
los islotes
12 Adenoma
Cistoadenoma
Carcinoma neuroendocrino
Cistoadenocarcinoma
neuroendocrino
Tipo celular
mixto (duc
tal e insular)
2 Adenoma Carcinoma
Tejido
conectivo
Lipoma, mioma,
fibroma,
neurinoma,
hemangioma,
linfangioma
Liposarcoma, leiomiosar
coma, fibrosarcoma.
neurinoma maligno, he
mangiopericitoma ma
ligno, linfangioma ma
ligno
Tejido
incierto
Pancreaticoblastoma
Tejido
linfoide
Linfoma
La mayoria de los tumores pancreaticos metastaticos son
por 10 general hallazgos en pacientes fallecidos por carcino
matosis generalizada. Los 6rganos que con mayor frecuencia
originan las metastasis son la mama, pulm6n, colon, est6ma
go y piel (melanoma).
CARCINOMA DUCTAL
Definicion. En sentido estricto, el terrnino carcinoma
ductal comprende a todos los tumores malignos originados en
celulas de los conductos pancreaticos (tabla 39-4). En la prac
tica, carcinoma ductal es sin6nimo de adenocarcinoma, que
es su tipo anatomopatol6gico mas frecuente (mas del 70 % de
los casos). EI significado c1inicode los restantes tipos anatomo
patologicos del carcinoma ductal es muy diverso. Algunos de
ellos (carcinoma adenoescamoso, de celulas gigantes. onco
citico, microadenocarcinoma) son por su aspecto macrosc6pico
y pron6stico muy similares al adenocarcinoma. Otros, en cam
bio (cistoadenocarcinoma, carcinoide, tumor papilar qufstico),
no son habitualmente considerados carcinomas ductales debi
do a sus especiales caracterfsticas morfol6gicas y a su pron6s
tico mucho mas favorable (vease tumores quisticos y tumores
endocrinos).
En el presente capitulo, el termino carcinoma ductal de
signa al adenocarcinoma y otras variantes anatomopatol6gicas
de pron6stico similar.
Epidemiologia y facto res etiologicos de riesgo. En Occi
dente, el carcinoma ductal de pancreas representa la cuarta
causa de muerte por cancer en hombres y la quinta en muje
res. Afecta a todos los grupos socioecon6micos y su distribu
ci6n geografica en el mundo es relativamente uniforme. Pue
de aparecer a cualquier edad, aunque el 80 % de los casos
ocurre entre los 60 y 80 afios. Su incidencia es mayor en el
hombre que en la rnujer, aunque esta diferencia se nivela a
partir de los 60 afios, .
Se han descripto como grupos de riesgo los varones maories
de Nueva Zelanda y los varones nativos de Hawaii. En Esta
dos Unidos, la incidencia es mayor en la raza negra que en
cualquier otra raza 0 grupo etnico, Ademas, el riesgo es mayor
en quienes profesan la religi6n judia que en los fieles de otras
religiones y quienes no profesan religi6n alguna (Mack TM,
1981). Resultados similares fueron hallados comparando ha
bitantes judios y no judios de Israel (Fontham E, 1987).
Multiples estudios han investigado los posibles factores
etiol6gicos de riesgo. Una historia previa de diabetes aumenta
3 a 6 veces el riesgo de carcinoma ductal (Whitemore AS,
1985). En cambio, la pancreatitis cr6nica no aumema significa
tivamente el riesgo, salvo en su poco frecuente forma heredo
familiar. Existe una reJaci6n bien establecida, aunque debil,
entre el consumo de tabaco y eJ riesgo de carcinoma ductal; en
cambio, no se ha podido establecer relaci6n alguna con el con
sumo de alcohol 0 de cafe. Las frutas y vegetales, y el agrega
do de fibra a la dieta parecen prevenir la aparici6n del
carcinoma, mientras que la carne y los carbohidratos aumen
tanan el riesgo (Gold EB, 1985). La exposici6n prolongada a
distintos agentes qufrnicos tambien fue extensamente investi
gada. Distintos estudios han sugerido un mayor riesgo para
quienes trabajan en plantas de petr6leo 0 carb6n, 0 estan ex
puestos a detergentes y otros agentes de limpieza.
Patogenia. Investigaciones recientes han comenzado a di
lucidar las bases geneticas del carcinoma ductal. Al igual que
en el carcinoma de colon, se ha observado una elevada fre
cuencia de mutaciones del oncogen K-ras en lesiones precur
SECCION VI. ABDOMEN678
soras neoplasicas, tales como las hiperplasias papilares 0
mucinosas de los conductos pancreaticos (Yumagisawa A,
1993). En el carcinoma ductal, la frecuencia de mutaciones
del K-ras se eleva hasta cifras nunca halladas en otros tumores
(Hahn SA 1995). Tambien se han observado mutaciones en
los genes supresores de actividad tumoral p53 y MTS 1.
Anatomia pato16gica. EI65 % de los carcinomas ductales
se localizan en la cabeza del pancreas (cefalicos) y el 35 %
restante en el cuerpo 0 cola. Parecen existir diferencias biol6
gicas entre ambas localizaciones. Segun Cubilla y Fitzgerald
(1987), los tumores cefalicos son menos agresivos que los de
cuerpo y cola. Estos ultirnos se comportan frecuentemente
como tumores ocultos, es decir, tumores pequefios que se diag
nostican por sus metastasis alejadas. De cualquier manera, todo
adenocarcinoma de pancreas es naturalmente invasor, 10 cual
se demuestra por la constante invasi6n perineural (90 % de los
casos), ganglionar (70 a 80 %) Y venosa (50 %). En el momen
to del diagnostico, solo 6 a 10 % de los carcinomas ductales
cefalicos estan limitados al pancreas y no presentan metastasis
ganglionares ni alejadas. En los del cuerpo y cola esta cifra es
inferior al 2 %.
Carcinoma ductal cefalico y otros tumores
periampulares
Par su sitio de origen, el carcinoma ductal cefalico integra
el grupo de los lIamados tumoves de la region periampular
Este grupo comprende los tumores ariginados en la papila y
tejidos adyacentes, como la cabeza del pancreas, la vfa biliar
distal y el duodena yuxtapapilar (fig. 39-56). Todos ellos com
parten caracterfsticas anatomopatolcgicas, clfnicas y terapeu
ticas. En primer lugar, eladenocarcinoma es el tipo anatomopa
tologico mas frecuente de todos los tumores periampulares.
Por este motivo, la diferenciaci6n preoperatoria puede ser di
ffcil: y aun el patologo, durante el examen de la pieza de
reseccion quinirgica, puede hallar dificultades para determi
nar con precision el arigen del tumor (Cubilla y Fitzgerald,
1987). En segundo lugar, la proximidad de estos tumores a la
via biliar hace que la ictericia obstructiva sea en todos un sig
no frecuente y a menudo temprano. Finalmente, el tratamien
to cormin a todos los tumores periampulares resecables es la
duodenopancreatectomfa cefalica.
Fig. 39-56. Tumores malignos periampulares: carcinoma de papila (1);
carcinoma de duodeno yuxtapapilar (2); carcinoma de la via biliar distal
(3); carcinoma de pancreas (4).
EI carcinoma ductal pancreatico es el tumor periampular
mas frecuente (80 % de los casos), seguido por el de papila
(15 %), vfa biliar distal (3 %) Yduodeno (3 %). EI 50 % de los
carcinomas de la papila se proyectan dentro de la luz duodenal
(extrapapilares) y el 50 % restante hacia la via biliar (intrapa
pilares).
Diagn6stico. Presentacion clin ica. En el 70 al 80 % de
los tumores periampulares, el signo que motiva la consulta es
la ictericia. Por 10 general se trata de una ictericia indolora,
aunque no es infrecuente que el enfermo refiera malestar 0
dolorimiento supraumbilical, e incluso dolor intenso cuando
existe colangitis. La ictericia asociada con vesfcula palpable
(signo de Bard y Pic) ocurre en menos del 30 % de los casos y
ademas no es especffica, ya que puede ser tambien hallada en
las obstrucciones litiasicas agudas de la papila. La ictericia
interrnitente, secundaria a la descornpresion cspontanea de la
vfa biliar, es un signo que puede ser observado en los carci
nomas de papila, Ha sido atribuido a necrosis parcial del tu
mor 0 a fenornenos inflamatorios peritumarales. En cambio,
la obstruccion biliar par carcinoma de pancreas es rapid amen
te progresiva e irreversible.
La anorexia y la perdida marcada de peso no son signos
frecuentes de los tumares periampulares, por 10 que su pre
sencia debe hacer sospechar una propagacion extrapancreatica
del tumor. Muy ocasionalmente, el motivo de consult a es una
hemorragia digestiva. Sus causas mas frecuentes son la
ulceracion de un tumor de papila 0 la perforacion hacia la luz
del duodena de un carcinoma pancreatico,
Laboratorio. Es frecuente la hiperbilirrubinemia de insta
lacion rapid a y superior a 15 mg%. Cuando no existe
hiperbilirrubinemia, es cormin hallar niveles elevados de
fosfatasa alcalina y de y-glutamil-transpeptidasa, 10 cual reve
la obstrucci6n. al menos parcial, de la vfa biliar. Tambien es
frecuente hallar una anemia moderada: de hecho, en el 90 %
de los tumores periampulares el examen de sangre oculta en !a
materia fecal es positivo (Way LW, 1987).
Diversos marcadores tumorales han sido ensayados para
el diagn6stico y pron6stico del carcinoma ductal de pancreas.
Los mas utilizados actual mente son los antfgenos CA19-9,
DUPAN-2, SPAN-I, CA-242 Y CA-494. Dado que su positi
vidad depende del volumen tumoral, no es de extrafiar que la
sensibilidad de los antigen os sea baja cuando se trata de tumo
res pequefios. Por otra parte, no son especfficos. ya que son
frecuentes los falsos positivos en la inflamaci6n pancreatica
aguda 0 cronica y en otros tumores del aparato digestivo. EI
valor actual de estos marcadores es sobre todo pron6stico de
bido a su capacidad para identificar la enfermedad avanzada y
la recidiva tumoral.
Radiologia convencional. La seriada gastroduodenal y la
duodenograffa hipot6nica no tienen actualmente indicaci6n
alguna en el diagn6stico de los tumores periampulares. En
cambio, la radiograffa simple de t6rax es imprescindible para
investigar eventuales metastasis pulmonares.
Metodos por imdgenes. La ecograffa y la tomograffa com
putada son rnetodos imprescindibles ante la sospecha de un
tumor periampular. La resonancia nuclear magnetica no ha
superado ala tomograffa, y por 10tanto, su empleo no esta por
el momento justificado. La identificacion mediante eeografia
o tomografia de una masa periampular bien definida simplifi
ea notablemente el manejo preoperatorio. En esta situaci6n
clrnica, la opacificaci6n preoperatoria de la vfa biliar princi
palo del conducto de Wirsung es innecesana ya que poco aporta
al diagn6stico diferencial y no modifica la indicaci6n quinir
gica (fig. 39-57). Par otra parte, el cirujano dispone de la
39. PANCREAS 679
Sospecha de tumor periampular
t
Ecografia y tomografia cornputada
Masa periampular bien definida, con 0 sin dilataci6n Dilatacion de los conductos blllar y/o pancreatlco,
de los conductos biHary/o --oancrsattco sin masa periampular definlble
t
Duodenoscopia
+~
Colangiopancreatografia ondosc6pica retroqrada •
nQ
Cirugia Otro tratamiento
Fig. 39-57. Algoritmo diagnostico para los tumores periampulares malignos en enferrnos con riesgo quinirgico aceptable y sin evidencias de cnfcrmedad
avanzada.
colangiograffa operatoria (fig. 39-'iR) y eventualmente de la
coledoscopia.
Para ser detectada por ecograffa 0 tomograffa cornputada,
la masa periampular debe mcdir 1,5 cm 0 mas, Por esta razon,
buen numero de carcinomas de la papila y de la via biliar, aSI
como algunos carcinomas pancreaticos, no presentan masa
identificable y deben sospecharse a partir de la dilatacion se
cundaria de la vfa biliar 0 del condueto de Wirsung.
Ecografia. En enfermos delgados y sin intervenciones qui
nirgicas previas supraumbilicales, la ecografia es superior a la
tomograffa para evaluar la presencia de masas periampulares.
Cualquiera que sea cl sitio de origen del tumor, su aspecto
ecografico es similar. Consiste en una masa hipoecogcnica,
con Ifmites mas 0 menos biendefinidos segiin el grado de
infiltraci6n de los tejidos vecinos (fig. 39-59) Ya menudo una
zona anecogenica central por necrosis tumoral.
La ecograffa es tambien el metodo de eleccion para identi
ficar la dilataci6n biliar 0 pancrcatica secundaria al tumor (fig.
39-60). En el casu de que no exisra masa detectable, el nivcl
de la obstruccion biliar 0 pancreatica permite presumir el sitio
de obstrucci6n. La ecograffa adernas puede identifiear
metastasis hepaticas, hipcrtcnsion portal por obstruccion de la
vena porta y aseitis.
Tomografia computada. Cuando el estudio ecografico es
satisfactorio, la tomograffa eomputada afiade pocos datos de
valor con respecto a las caractensticas de Ia masa tumoral. Su
mayor utilidad es identificar los planos grasos peripancrcaticos,
10 eual permite evaluar la infiltracion tumoral y, por ende, la
reseeabilidad del tumor (fig. 39-61). La tomograffa es tam
bien superior a la ecografia para evaluar masas ubicadas en la
cola del pancreas y para identificar adenopatfas peri pan
creati cas.
Fig. 39-58. Colangiografia intraoperatoria que
muestra una estenosis de la via biliar (jIecha) se
cundaria a un carcinoma ccfalico de pancreas.
SECCION VI. ABDOMEN 680
~ / 2 .
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Fig. 39-59. Carcinoma cefalico de pancreas (1) cuyos bordes no infiltran e!
eje venoso mesentericoportal (2). H: Higado,
Fig. 39-60. Carcinoma cefaiico de pancreas (1) que obstruye la via biliar
(2) e infiltra la vena porta (3). H: Hlgado.
Fig. 39-61. Pequeno carcinoma cefalico de pancreas (2 ern de diametro)
(1). Indemnidad de todos los pianos grasos peripancreaticos.
Endoscopia y colangiopancreatografia endoscopica retro
grada. La endoscopia alta esta indicada en todo tumor
periampular para descartar otras patologfas esofagogastricas
que podrfan modificar la tecnica quinirgica durante la resecci6n
pancreatica,
En caso de dilataci6n de la VIa biliar 0 del conducto de
Wirsung, sin masaperiampular detectable en los metodos por
imageries, esta indicado realizar una duodenoscopia mediante
el endoscopio de vision lateral (fig. 39-57). Este metodo per
mite diagnosticar facilmente los tumores de papila que se pro
yectan en la luz duodena! y los del duodeno yuxtapapilar. Si la
duodenoscopia no revela tumor, esta indicado opacificar la vfa
bihar y eventualmente el conducto de Wirsung mediante la
colangiopancreatograffa endosc6pica retrograda. Este meto
do permite en ocasiones confirmar que existe una estrechez
par tumor periampular y en otras modificar el diagnostico al
descubrir un calculo papilar 0 del coledoco distal que puede
ser tratado en el mismo acto mediante una esfinterotorrua
endoscopica.
La introducci6n de sustancia de contraste en una via biliar
obstruida, sobre todo par carcinoma, puede originar una
colangitis grave. Cuando en un tumor periampular se realiza
una colangiograffa endoscopica retrograda, la via biliar debe
ser tempranamente drenada para evitar la infecci6n, ya sea
mediante una endoprotesis colocada durante el procedimiento
endosc6pico 0 indicando la cirugia del tumor dentro de las 36
horas de realizado el estudio.
Citologia percutanea. La citologia percutanea con aguja
fina, guiada por ecograffa 0 tomograffa cornputada, es un me
todo cuyo empleo se ha extendido a distintas neoplasias abdo
minales, En el pancreas, sin embargo, presenta inconvenien
681 39.ANCREAS
tes, ya que si la aguja cae en una zona de pancreas normal, es
cormin que produzca localmente cierto grado de hemorragia 0
pancreatitis aguda. Ambas complicaciones dificultan tecnica
mente la cirugla del tumor e incluso, por excepcion, pueden
ser mortales (Moosa AR, 1995). En segundo lugar, esta de
mostrado que la siembra neoplasica en el trayecto de la aguja
es una eventualidad posible. Finalmente, en los tumores me
nores de 3 em la sensibilidad de la citologia percutanea no
supera el 60 %, y por 10 tanto, no puede ser considerada un
metoda confiable para descartar el carcinoma.
Por estas razones, la citologia percutdnea no debe ser uti
lizada en enfermos con riesgo quirurgico normal y masas
periampulares aparentemente resecables, sobre todo cuando
existen [irmes sospechas de malignidad. En la gran mayoria
de estos casos esta indicado realizar la extirpacion pancreatica
histol6gicamente a ciegas. En una pequefia minoria se puede
recurrir a la citologfa intraoperatoria para decidir la conducta.
En cambio, con el proposito de evitar la cirugfa, la citologfa
percutanea esta indicada en: a) enfermos con riesgo quirurgi
co elevado y sospecha clfnica de benignidad; b) ante la sospe
cha de linfoma. Tambien esta indicada la citologfa percutanea
en todos los tumores irresecables (para confirmar el diagnos
tico).
Tratamiento. EI iinico tratamiento potencialmente curati
vo de los tumores malignos periampulares es la cirugia. Una
correcta estadificacion preoperatoria perrnite preparar adecua
damente al enfermo que requiere cirugfa mayor y evitar la ci
rugfa en caso de enfermedad avanzada y corta expectativa de
vida.
Estadificacion preoperatoria. Se basa habitualmente en
la determinaci6n del estadio evolutivo mediante la ecografia y
la tomograffa computada, y la evaluacion clfnica del riesgo
quinirgico. Los pacientes asf estadificados pueden ser separa
dos en tres grupos,
Grupo I: Comprende a los enfermos con un tumor aparen
temente resecable por su grado de extension local, sin metasta
sis alejadas ni ascitis, y que presentan un riesgo quinirgico
aceptable para un procedimiento quinirgico mayor. Estos pa
cientes son candidatos a la cirugfa con proposito curativo
(duodenopancreatectomia cefalica),
Grupo II: Comprende los enfermos sin metastasis alejadas
ni asci tis, pero con evidencias en los metodos por imagenes de
que el tumor es irresecable (invasion de pianos grasos y de la
vena porta, hipertension portal). Pese a la irresecabilidad del
tumor, Ja cirugia esta por 10 general indicada para paliar la
ictericia y eventualmente una obstruccion duodenal. Si bien la
colocaci6n de una endoprotesis por via endosc6pica es otra
alternativa valida para aliviar la ictericia, la corta perrneabilidad
de la endoprotesis (menos de 4 meses) contrasta con la
sobrevida promedio de los pacientes de este grupo (mas de 9
meses). Por su efecto paliativo mucho mas prolongado, la
anastomosis biliodigestiva quinirgica sigue siendo la mejor
ope ion en estos casos (Lillemoe KD, 1995).
Grupo III: Comprende a los enfermos con metastasis ale
jadas 0 ascitis, y por ende, una expectativa de vida que no
supera los 4 meses. Todo procedimiento quinirgico esta
contraindicado y la colocaci6n de una endopr6tesis endos
copica es la mejor opcion.
Metodos complementarios de estadificacion preope
ratoria. Tanto la ecoendoscopia como la laparoscopia han
demostrado recientemente que pueden mejorar la estadificacion
preoperatoria. La ecoendoscopia es mas sensible que la
ecograffa, y quizas tambien que la tomograffa computada, para
detectar la extension del carcinoma a la vena porta (Rosch T,
1992). Por su parte, la laparoscopia parece ser mas sensible
que la ecografia y la tomograffa computada para detectar
metastasis hepaticas y peritoneales (Lightdale CJ, 1992). Por
su reciente introduccion, el rol definitivo de ambos metodos
no ha sido aun establecido.
Medidas terapeuticas preoperatorias. Ademas de las me
didas preoperatorias habituales a toda intervencion quinirgica
mayor, la cirugia del carcinoma periampular puede requerir
medidas preoperatorias especiales. La presencia de coagulo
patia, insuficiencia renal 0 colangitis aguda, todas elias com
plicaciones eventuales de la obstruccion biliar, contraindican
la reseccion pancreatica. La administracion parenteral de vita
mina K, el manejo adecuado del medio interno y el empleo de
antibioticos permiten controlar a menudo esas complicacio
nes y restablecer una condicion preoperatoria aceptable. En
caso contrario, es imprescindible descomprimir preoperatoria
mente la via biliar mediante el drenaje endoscopico, 0 si este
no fuera po sible, el drenaje transparietohepatico, Una vez nor
malizadas la coagulacion y la funci6n renal, y desaparecida
la colangitis, el enfermo puede ser operado con intenci6n
curativa.
Procedimientos quirurgicos
Duodenopancreatectomia cefalica, Es el procedimiento
de elecci6n para todos los tumores malignos periampulares
resecables (Grupo I de la estadificaci6n preoperatoria). Con
siste en la extirpacion en bloque del duodeno, cabeza y gan
cho del pancreas, via biliar principal incluyendo la vesicula,
primeros 40 em del yeyuno y ganglios regionales correspon
dientes (fig. 39-62, A, B Y C). La seccion proximal del tubo
digestivo se realiza por encima del antro gastrico (duodenopan
createctomia convencional) (fig. 39-62, B) 0 por debajo del
piloro (duodenopancreatectomia con conservacion del pfloro)
(fig. 39-63). La reconstrucci6n incluye la hepaticoyeyunoanas
tomosis, la pancreaticoyeyunoanastomosis, y segun el nivel
de seccion del tubo digestive, la gastroenteroanastomosis 0 la
duodenoyeyunoanastomosis.
Morbimortalidad operatoria. La duodenopancreatectomia
cefalica es una de las tecnicas mas complejas de la cimgfa
abdominal y la de mayor morbimortalidad postoperatoria, de
bido a la magnitud de la resecci6n y a las multiples anas
tomosis involucradas. Su complicaci6n mas grave es la dehis
cencia de la anastomosis pancreaticoyeyunal. Ocurre en 10 a
20 % de los casos y puede ocasionar peritonitis, abscesos, he
morragias e incluso la dehiscencia de anastomosis vecinas.
Para prevenir est a complicacion se han ensayado otras tecni
cas, tales como la anastomosis con el estomago (pancrea
togastroanastomosis) y el cierre del mufion pancreatico sin
anastomosis alguna. Ninguna ha demostradoser la soluci6n
ideal, aunque la pancreatogastroanastomosis puede ser consi
derada una alternativa valida (OriaA, 1994) (fig. 39-64).
En centros con gran experiencia en cirugia pancreatica, la
mortalidad de la duodenopancreatectomia es actualmente in
ferior al 5 % (Pitt H, 1995). Esto contrasta con los resultados
de otros centros donde es rara vez ejecutada y la mortalidad
supera el 20 %. La opini6n que prevalece actualmente es que
esta operacion solo deberia ejecutarse en aquellos centros que
pueden ofrecer una morbimortalidad razonable.
Otros procedimientos. La duodcnopancreatectomia exten
dida agrega sisternaticamente una extensa linfadenectomia
retroperitoneal y eventualmente la extirpacion de un segmen
to de la vena porta cuando esta se halla infiltrada por el tumor.
682 SECCIUN VI. ABDOMEN
Fig. 39-62. A. En rayado se aprecia el area que debe scr extir
pada en la ducdencpancrearectornta cefalica, E, Organos por
reconstruir: via hiliar (1); pancreas (2): estomago (3); intesti
no delgado (4). C. Reconstruccion digestiva: hepaticoyeyuno
anastomosis (1); pancreatoycyunoanastomosis terminolateral
(2) call cierre del cabo intestinal (3), y gastroenteroanastoruosis
(4).
La escuela japonesa sostiene que la linfadcnectomia extensa,
par sf sola, mejora la sobrevida de la enfermedad; sin embar
go, esta hip6tcsis ha sido rechazada por otros autores (Cameron
JL 1995; Reber HA, 1995). Tampoco existen pruebas de que
la extirpacion del segmento infiltrado de la vena porta mejore
el pron6stico (Roder JD, 1996).
La duodenopancreatectomia total (incluyendo cuerpo y
cola del pancreas) esta ocasionalmente indicada en tumores
periampularcs extensos 0 multicentricos. Finalmentc, la extir
paci6n de la papila 0 ampulectomia puede utilizarse en enfer
mos con riesgo quirurgico elevado y tumor limitado a la papila,
sin infiltraci6n de la cabeza pancreatica.
Cirugia paliativa. La hepaticoyeyunoanastomosis con asa
en Y de Roux y la hepaticoduodenoanastomosis son las tecni
cas de eleccion para paliar la ictericia en los enfermos del Grupo
II de la estadificacion preoperatoria. La colecistoyeyunoanasto
mosis esta contraindicada, ya que la obstrucci6n del conducto
4
B
dstico, por extension del carcinoma, suprime la derivaci6n
biliar a traves de la anastomosis.
La gastroenteroanastomosis en la cara posterior del esto
rnago, lejos del pfloro, es la tecnica de eleccion para prcvenir
o tratar la obstrucci6n duodenal por extensi6n del tumor.
Quimioterapia y radioterapia. Hasta el presente, las ex
periencias con quimioterapia en el tratamiento paliativo del
carcinoma ductal no resecado han sido dcsalentadoras. Nin
guna droga 0 combinaci6n de elias ha demostrado aumentar
significati vamcnte la supervi vencia con respecto al grupo con
trol.
En carnbio, el emplco de la radioterapia combinada con
quimioterapia, como tratamiento adyuvante, parecc promisorio.
En dos estudios (Kaiser MH, 1985; G.T.S.G., 1987), la admi
nistraci6n de radioterapia y 5-f1uoruracilo a enfermos duodeno
pancreatectomizados y sin cancer remanente duplic6 la
sobrevida del grupo tratado con rcspecto al grupo control.
JL
39. PANCREAS 683
Fig. 39-63. Duodenopancreatectornia cefalica con conservacion de pfloro
y duodenoyeyunoanastornosis (1).
Pronostico. Para estadificar en el postoperatorio a los tu
mores periampulares segun la clasificaci6n TNM (tablas 39-5
y 39-6) se requiere un pat6logo experimentado que determine
exactamente el origen de la neoplasia, su tamafio, extensi6n a
tejidos vecinos, estado de los ganglios e indemnidad de los
rnargenes de seccion, en especial en el istmo y gancho del
pancreas y via biliar proximal. Otros datos de valor pronosti
co son el grado de diferenciaci6n histol6gica y eJ analisis
citornetrico del contenido en DNA de las celulas tumorales.
En distintas series recientes, los factores de peor pron6stico
en el carcinoma pancreatico resecado fueron un tamaiio
tumoral superior a 3 em, la presencia de cancer en los marge
nes de seccion, la positividad de los ganglios regionales y la
aneuploidia del tumor en el analisis citometrico (Pitt H, 1995).
Tabla 39-5. Clasiflcacion TNM para el carcinoma ductal
del pancreas
Tl Tumor localizado dentro del pancreas
Tla < 2 em de diamctro
TI b > 2 em de diametro
T2 Tumor extendido a tejidos peripancreriticos, duodena, via biliar
T3 Tumor extendido a vasos mesentericos, est6mago (no rese
cable)
'10 Ganglios negativos
NI Ganglios positivos
MO Sin metastasis alejadas
M I Con metastasis alejadas
Estadio I TI-T2 NO MO
Estadio II T3 NO MO
Estadio III cualquier T N I MO
Estadio IV cualquier T cualquier N MI
;
Fig. 39-64. Anastomosis del pancreas remanente Cali la cara posterior del
est6mago (anastomosis pancreatogastrica: 1).
Tabla 39-6. Clasificacion TNM para el carcinoma de papila
T 1 Tumor limitado a la papila
T2 Tumor que infiltra la pared duodenal
T3 Tumor que infiltra < 2 em dentro del pancreas
T4 Tumor que infiltra > 2 em dentro del pancreas
NO Ganglios negativos
N I Ganglios positives
MO Sin metastasis
M I Can metastasis
Estadio I TI NO MO
Estadio II T2 NO MO
Estadio III TI-T2-T3 NI MO
Estadio IV cualquier T cualquier N MI
Carcinomas ductales del cuerpo y cola
Diagnostico, Presentacion clinica. EI sfntoma mas fre
cuente es el dolor, inicialmente leve y localizado en el epigastria
o hipocondrio izquierdo, y mas tardfamente irradiado al dor
so. La ictericia ocurre en menos del 20 % de los casos y puede
ser secundaria a metastasis hepaticas 0 a la extensi6n del tu
mor al coledoco intrapancreatico, La tromboflebitis de venas
perifericas (signos de Trousseau) es un fen6meno paraneo
plasico mucho mas frecuente en los carcinomas ductales de
cuerpo y cola que en los de cabeza.
Metodos por imdgenes. EI diagn6stico a menudo surge en
una ecograffa 0 tomograffa cornputada, indicadas por moles
tias inespecfficas 0 dolor abdominal inexplicable. El tamafio
del tumor oscila entre 2 y 6 em y sus caracterfsticas ecograficas
o tornograficas no difieren de las descriptas en los carcinomas
cefalicos. Por 10 general, la masa pancreatica se asocia con
684 SECCION VI. ABDOMEN
metastasis en ganglios regionales y en el hfgado. Tambien es
frecucntc la ascitis y la hipertension portal segrnentaria por
trornbosis de la vena esplenica. Como ya se ha mencionado,
no es infrccuente que las metastasis se hagan evidentes antes
que el tumor (carcinoma oculto).
Pancreatografia endoscopica. Por 10 general es innecesa
ria ya que la ecograffa 0 la tomograffa es suficiente para el
diagn6stico morfol6gico. En ocasiones debe ser indicada ante
masas pequerias 0 mal definidas, no asociadas con metastasis.
Citologia percutdnea. Esta indicada en todos los tumores
que no van a ser explorados, 0 sea, en mas del 95 % de los
casos, EI prop6sito cs confirmar el diagn6stico, y por ende,
descartar otros tumores primitivos 0 secundarios, de pron6sti
co mas favorable y que pucden presentar un aspecto similar
en las imagenes (Iinforna, cis to adenocarcinoma s6lido).
Tratamiento, En la casi totalidad de los carcinomas
ductales de cuerpo y cola, el unico tratamiento posible es el
bIoqueo anestesico del esplacnico para paliar eI dolor, que
puede ser intolerable. La Iaparotornia exploradora s610 debe
ser indicada en p e quefio s carcinomas, sin si gno s de
irresecabilidad local ni de metastasis, El procedimiento qui
rurgico de eIecci6n en estos casos excepcionaIes es la
esplenopancreatectomia corporocaudal.
Pronostico. AI afio del diagn6stico, Ia sobrevida del
carcinoma ductal de cuerpo 0 cola es inferior al I %, 10 cual
demuestra la agresividad fulminante dc este tumor.
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TUMORES ENDOCRINOS
Pedro Ferraina
Definicion. Son tumores benignos 0 malignos originados
en celulas de los islotes de Langerhans con eapaeidad para
secretar hormonas especfficas,
Clasificacion, Existen cinco sindromes clfnicos bien defi
nidos, secundarios a tumores de los islotes, que toman el nom
bre de la hormona que producen (tabla 39-7), Sin embargo, el
30 al 40 % de los tumores que generan cstas hormonas cursan
sin el sfndrome, por 10 eual son denominados no[uncionantes.
Otros tumores secretan peptidos tales como neurotensina,
bombesina, eneefalinas y polipeptido pancreatico, Estos son
siempre no funcionantes, debido a que tales sustancias no de
terminan sfndrorne clfnico alguno.
Anatomfa patolOgica. Casi todas las hip6tesis acerca del
origen de los tumores pancreaticos endocrinos se basan en al
teraciones embrionari as. En ] 968, Pearse utiliz6 las sigIas
APUD (amine precursor uptake and decarboxylation) para
describir las celulas de estos tumores y atribuy6 su origen a la
cresta neural. Estudios mas recientes consideran que las celu
las APUD de la tiroides, rnedula adrenal, ganglios neurales y
euerpo carotfdeo se originarfan en la cresta neural, no asf las
del tubo digestivo y el pancreas, cuyo posible origcn serfa el
endodermo.
Tabla 39-7. Tumorcs pancreatlcos eudocrtnos
que pueden manifestarse por un sindrome c1inico
Tumory Sindrome clinico Porcentaje de
hormone malignidad
Insulinoma Confusion mental, alucinaciones. 10
(insulina) convulsiones, hipoglucemia
Gastrinoma
(gastrina)
Enfermedad ulcerosa grave, diarrea
secretoria, hipcrpotascrma (sindrome
de Zollinger y Ellison)
60
Glucagonoma
(glucagon)
Eritema necrolitico migratorio,
estomatitis, glositis. diabetes.
anemia norrnocrornica
90
Vipoma
(peptide
vasointestinal)
Diarrea secretoria, hipopotasemia,
eritema cutaneo (sfndrorne de
Verner-Morrison)
50
Sornatostati
noma (soma
tostatina)
Esteatorrea, colelitiasis.
diabetes
90
::;;""t,,!,R!I!!' ~__
685 39. PANCREAS
Macroscopicamente, los tumores endocrinos aparecen
como lesiones bien delimitadas, parcial 0 totalmente encap
suladas, que miden desde 1 em hasta 15 em. Microscopica
mente pueden adoptar tanto una disposicion trabecular, como
una disposicion salida 0 en rasetas (acinar). El estudio de la
pieza operatoria mediante tecnicas de inrnunohistoqufmica
permite identificar uno 0 mas polipeptidos secretados por el
tumor. Sin embargo, es la cornbinacion del sindrome clinico,
el analisis hormonal en sangre por radioinmunoensayo y el
estudio postoperatorio por inmunohistoqufrnica 10 que permi
te poner el nombre definitivo al tumor endocrino.
Algunos pacientes con sfndrorne clfnico y analisis hormo
nal caracteristicos, no presentan tumor endocrino alguno sino
una hiperplasia difusa de las celulas de los islotes. De hecho,
la hiperplasia de las celulas beta 0 nesidioblastosis es actual
mente la causa del 5 % de las hiperinsu!inemias de origen
pancreatico. Asimismo, se estima que los sindromes de
Zollinger-Ellison y Verner-Morrison se originan en el10 % de
los casos por hiperplasia.
Una caracterfstica anatornopatologica particular de los tu
mores endocrinos es la dificultad para establecer su benigni
dad 0 malignidad, incluso en el examen de la pieza quinirgica,
Solamente las metastasis hepaticas a ganglionares definen a
un tumor como maligno. En cambio, la presencia de figuras
mitoticas 0 pleomorfismo, e incluso la invasion vascular,
perineural 0 de estructuras vecinas no son criterios histopa
tologicos validos,
Insulinoma
Es el tumor endocrino pancreatico mas frecuente. El 90 %
de los insulinomas son unicos, mientras que el 10 % restante
son multiples 0 hiperplasias (nesidioblastosis), El98 % de ellos
se localizan en el pancreas y el 2 % pueden ser hallados en
localizaciones tan diversas como estomago, duodeno, diver
tfculo de Meckel y yeyuno. La gran mayoria de los insulinomas
mide menos de 2 em.
Epidemiologia. La incidencia estimada es de un caso por
cada millon de habitantes por afio.
Diagnostico. Presentacion clinica. Los sintomas y signos
mas importantes del insulinoma son de origen neurologico.
Consisten en cambios de conducta, alucinaciones, confusion,
cefalea, vision borrosa, parestesias, crisis convulsivas, nistag
mo y coma. Todos ellos son secundarios a la hipoglucemia
organica resultante de la sobreproduccion de insulina por el
tumor. La trfada diagnostica de la hipoglucemia organica fue
descripta por Whipple en 1935 y consiste en: 1) sfntomas y
signos por hipoglucemia grave; 2) glucemia menor de 0,45
mg/dl; y 3) alivio inmediato del cuadra mediante la adminis
tracion de aziicar. La severidad de los trastornos neurologicos
hace que los enfermos can insulinoma sean a menudo tratados
por tiempo prolongado en centros psiquiatricos, 10 cual retra
sa el diagnostico y puede ocasionar lesiones cerebrales defini
tivas.
El insulinoma tambien puede manifestarse por sintorna
tologfa cardiovascular (palpitaciones. anger, arritmias) 0 di
gestiva (vornitos, diarreas).
Laboratorio. Existen divers as pruebas para provocar la
hipoglucemia caracterfstica del insulinoma, tales como la ad
ministracion de tolbutamida, glucagon, calcio 0 L-leucina.Sin
embargo, la mas confiable es la del ayuno de hasta 72 horas,
con determinacion periodica de glucemia e insulinemia. Las
cifras de glucemia diagn6sticas son menos de 50 mg/dl en el
hombre y de 40 mg/dl en la mujer. La relacion de la glucernia
con Ia insulina, medidas simultaneamente, cuyo valor normal
es men or de 0,4, suele ser superior a 1. La prueba de ayuno
precipita la trfada de Whipple a las 12 horas en el 37 % de los
casos, en el 74 % a las 24 horas y en el 95 % a las 72 horas.
La determinacion del peptide C durante la hipoglucemia
es util para diferenciar la hipoglucemia organica de la
hipoglucemia reactiva 0 de la provocada con proposito de si
mulacion. En la hipoglucemia reactiva a por simulaci6n, la
secrecion de peptide C se reduce hasta casi un 50 %, 10 cual
no ocurre en la hipoglucemia organica donde esta aumentado.
En conclusi6n, ellaboratorio permite establecer que existe un
insulinoma cuando en la prueba de avuno la glucemia des
eiende pordebajo de 0,45 mg/dl, la relacion insulina/glucemia
es mayor de 0,5 y se elevan los niveles de peptide C. Una vez
establecida la presencia del insulinoma, es preciso localizar el
tumor.
Metodos por imagenes. La ecograffa y la tomografia com
putada solo pueden detectar con seguridad insulinomas mayo
res de 1,5 em. Por esta razon, el 30 al 50 % de los rumores no
pueden ser localizados morfologicamente antes de la cirugfa
(insulinomas ocultos). Cuando el tamano del tumor es sufi
ciente como para ser reconocido, tanto la ecograffa como la
tomograffa cornputada tienen una eficacia diagn6stica simi
lar. Al igual que el resto de los tumores endocrinos, el insuli
noma aparece en la ecograffa como una masa hipoecogenica
de bordes muy regulares (fig. 39-65). La tomograffa computa
da debe ser hecha con infusion en bolo de sustancia de con
traste (dinamica). Como consecuencia de la rica vascula
rizacion, caracteristica de todos los tumores endocrinos, ei
insulinoma capta intensamente el contraste y se diferencia de
los tejidos vecinos.
Arteriografia. Tambien debido a su hipervascularizacion,
el insulinoma puede ser identificado por arteriograffa (fig. 39
66). Sin embargo, el metodo debe realizarse en forma
"'.
Fig. 39-65. Insulinoma (i) de la cabeza del pancreas.
686 SECCIOl\ VI. ABDOMEN
superseleetiva, 0 sea, inyeetando las arterias mesenterica su
perior, esplenica, gastroduodenal y pancreatica dorsal. Cuan
do no es realizado de esta manera, la sensibilidad de la
arteriograffa es inferior a la de los metodos por imagenes,
Cateterismo transhepdtico de fa vena porta. Las siglas
THPS (transhepatie portal samples) designan a un metodo que
eonsiste en el eateterismo transhepatico de la vena porta, con
el objeto de dosar niveles de insulina en rnuestras de sangre
reeogidas en multiples seetores del eje venoso esplenomesen
terico (fig. 39-67). Este mapeo pancreatico puede brindar evi
deneias indirectas sobre la localizaei6n del insulinoma oeulto,
y pese a ser invasivo, el metodo ha demostrado ser muy efi
eaz. La figura 39-68 muestra su ubieaei6n en un algoritmo
para loealizar el insulinoma.
Tratamlento. En el adenoma benigno (la forma mas co
rmin) esta indieada la simple enueleaei6n quirurgica sin
reseccion pancreatica, Este mctodo es especialmente apliea
ble en el insulinoma de Ja eabeza del pancreas, ya que evita la
duodenopancreatectornia cefalica. Si cl tumor se halla en el
euerpo 0 Ia cola de pancreas y su enucleaei6n es dificil por la
Intima relacion con el eondueto de Wirsung 0 los vasos mayo
res, es preeiso rcalizar una panereateetomfa izquierda. Esta
tecnica tarnbien esta indieada en los insulinomas multiples de
euerpo y cola. Un aspecto eseneial durante la eirugfa del
Fig. 39-66. Opacificacion de un insulinorna (flecha) por arteriografia se
lectiva del tronco celiaco.
\
Fig. 39-67. Determinacion transhepatica de insulina a distintos niveles del
eje venoso esplenoportal en un paciente con insulinomas multiples.
Diagn6stico de hiperinsulinisrno
t
Ecografialtomografia computada
~
+
A trteriografia
~<~.
't t
Cirugia
.....-.------- THPS (con ecografia operatoria)
Fig. 39-68. Algoritmo para localizar el insuIinoma.
Fig. 39.69. Ecografia inrraoperaroria. Relaciones del insulinoma (1) con
las venas porta (2) y esplenica (3).
insulinoma es la determinaci6n seriada de la glueemia. Un
aseenso brusco de Ia glueemia es el signa mas objetivo de que
la operaci6n ha sido cornpleta. Tambien es indispensable que
el patologo estudie inmediatamentc por congelacion la pieza
quinirgica para confinnar la presencia de tejido tumoral.
En el easo de insulinoma oeulto es neeesario explorar cui
dadosamente por palpaei6n todo el pancreas. Tambien es de
gran utilidad Ia eeograffa intraoperatoria para eonfirmar los
resultados de la palpacion 0 para deseubrir n6dulos que han
pasado inadvertidos (fig. 39-69 Ytabla 39-8). Si ei insuJinoma
no fuera deteetado por palpacion 0 ecografia, la tactica depen
dera de la existencia de un estudio preoperatorio por catete
rismo transhepatico de la vena porta. Cuando se euenta con
XifCIllllIl • __••••••••••• • • • • • -._mi1ll.il1i'§1i.iii.:g{~i
--.:
39. PANCREAS 687
Tabla 39-8. Eficacia de la ecografia operatoria
para localizar el insulinoma
Autor N° Palpaci6n Ecografia operatoria
Angelini
(1987)
16 88 % 100%
Norton"
(1988)
12 42 % 83 %
Grant
(1988)
29 86 % 90 %
*Solo incluye insulinomas ocultos.
ese estudio, se debera extirpar el sector marcado como pre
sunto territorio tumoral. En caso contrario existen dos con
ductas posibles: 1) resecar a ciegas el cuerpo y la cola del
pancreas e investigar de inmediato en la pieza extirpada la
presencia del tumor, y en caso de no hallarlo, extender la
reseccion a ciegas al istmo y parte de la cabeza del pancreas; 0
2) no efectuar reseccion alguna y seguir al paciente en el
postoperatorio alejado hasta que la aparici6n del tumor justifi
que la reintervencion, La eleccion entre ambas conductas de
pende de la gravedad de la sintomatologfa, La reseccion a cie
gas esta indicada en los pacientes con sintomatologfa severa,
mientras que el control puede ser indicado en pacientes con
sintomatologfa leve.
En los insulinomas benignos, la cirugfa permite la cura
cion definitiva del sfndrome hasta en el 96 % de los casos. En
los insulinomas malignos con metastasis hepaticas la cirugfa
no esta indicada y el tratamiento debe limitarse a la adminis
tracion de estreptozotocina.
Gastrinoma (Sindrome de Zollinger-Ellison)
Definicion. En 1955, Zollinger y Ellison describieron un
sfndrome caracterizado por la presencia de hipersecrecion
gastrica, enfermedad ulcerosa peptica y tumor de los islotes
pancreaticos, Estos autores sugirieron que el sfndrome se pro
ducfa por la accion de una sustancia circulante liberada por el
tumor. Actualmente se sabe que esa sustancia es la gastrina,
por 10 cual aquel es llamado gastrinoma. Sin embargo, tam
bien se ha reconocido que no todos los gastrinomas desarro
llan un sfndrome tal como fuera descripto por Zollinger y
Ellison; de hecho, en el 20 % de estos tumores no existe enfer
medad ulcerosa y solo se manifiestan por diarrea.
Epidemiologia. Se puede hallar un gastrinoma en el 0,1 %
de todos los sfndromes ulcerosos. Aparece mas frecuentemen
te en el varon que en la mujer (3 a 2) y su mayor incidencia es
entre los 30 y 50 anos, aunque tarnbien se 10 ha observado en
edades extremas. En el 70 % de los casos el gastrinoma es
esporddico (no asociado con otros tumores endocrinos), mien
tras que en el 30 % se asocia con el sfndrome NEM I (vease
mas adelante). Con frecuencia el gastrinoma es multiple, so
bre todo cuando forma parte del sfndrome NEM I. Despues
del insulinoma, el gastrinoma es el tumor endocrino pancreaticomas frecuente.
Diagnostico, Presentacion clinica. La enfermedad ulce
rosa y la diarrea son las manifestaciones clmicas mas impor
tantes. Adiferencia del ulceroso habitual, los portadores de un
gastrinoma presentan iilceras persistentes con escasa respues
ta terapeutica, a menudo multiples y de localizacion poco ha
bitual (cuarta porcion duodenal, yeyuno). La hemorragia es
frecuente, asf como la recidiva despues de un tratamiento qui
nirgico convencional de la ulcera.
La diarrea ocurre en mas de un tercio de los casos. Algu
nos pacientes desarrollan malabsorcion de vitamina B , que
no se corrige con la administracion oral de factor intr}~seco
sino al elevar farmacologicarnente el pH luminal.
Laboratorio. La acidimetrfa y la determinacion de gastrina
pueden indicar la presencia de un gastrinoma. Mientras que la
acidez basal no excede normalmente los 4 mEq/l en la mujer y
los 6 mEq/l en el hombre; cifras superiores a 15 mEqll son
frecuentes en el gastrinoma. La hipergastrinemia superior a
350 pg/ml (normal: 100-150) es otro hallazgo caracterfstico
aunque no especffico, ya que hipergastrinemias elevadas tam
bien pueden ser halladas en otras situaciones clfnicas (tabla
39-9).
Tabla 39-9. Otras situaciones clinicas que pueden
cursar con gastrinemia elevada
A. Gastrinemia elevada con normo 0 hiposecrecion dcida
• anemia perniciosa
• gastritis cronica
• vagotomia
B. Gastrinemia elevada con hipersecrecion dcida
• antra gastrico retenido
• insuficiencia renal cronica
• hiperplasia de las celulas G del antra
• mastocitosis sistemica
Para el diagnostico diferencial con otras hipergastrinemias
se utiliza la determinacion de gastrina estimulada con secretina
o calcio. La prueba con secretina consiste en la administra
cion intravenosa de 2 Ul/kg de secretina en 10 ml de solucion
salina, durante 30 segundos. El aumento de la gastrinemia
a mas del 100 % del valor basal es patognomonico del gastri
noma.
Localizacion preoperatoria del gastrinoma. Es mas diffcil
localizar preoperatoriamente al gastrinoma que al insulinoma.
Esto no solo se debe a su pequefio tamafio (por 10general menos
de 2 em), sino a que el40 % de los gastrinomas no asientan en
el pancreas sino en tejidos adyacentes. Se denomina tridngu
10 de los gastrinomas al area comprendida entre los tres pun
tos siguientes: 1) la union entre el conducto cfstico y el
coledoco; 2) la union entre la segunda y la tercera porcion del
duodeno; 3) la union entre la cabeza y el istrno del pancreas
(fig. 39-70). En esta area, que comprende la cabeza del
pancreas, paredes duodenales, glanglios regionales y tejidos
grasos adyacentes, toman origen el 90 % de los gastrinomas
(Stabile B, 1984). Por razones tecnicas (interposicion de aire,
mala definicion de las paredes duodenales), esta area es poco
accesible a los metodos por irnagenes. Asimismo, la posibili
dad de que el tumor sea intrapancreatico 0 extrapancreatico
impide interpretar los resultados del cateterismo portal trans
hepatico. Como resultado, menos del40 % de los gastrinomas
que llegan ala cirugfa 10 hacen con diagnostico preoperatorio
de localizacion,
Tratamiento. Alrededor del 60 % de los gastrinomas se
presentan con metastasis. En ellos la cirugfa esta contraindicada
y el tratamiento se limita al control de la hipersecrecion gastrica
(mediante inhibidores de la bomb a de protones) y a la
quimioterapia (estreptozotocina sola 0 combin ada con 5
688 SECCION VI. ABDOMEN
Fig. 39-70. Triangulo de los gastrinornas.
fluoruracilo). Cuando no existen metastasis se debe recurrir a
la cirugia con el prop6sito de extirpar el tumor.
La deteccion intraoperatoria del gastrinoma es tambien mas
compleja que en el caso del insulinoma. Se debe utilizar pal
pacion, ecograffa intraoperatoria, transiluminaci6n endos
copica del duodeno e incluso apertura del duodeno para ex
plorar visualmente su interior. De todos estos metodos, el de
menos valor es la ecografia intraoperatoria, debido a su escasa
sensibilidad en el diagn6stico de los gastrinomas extrapan
creaticos (tabla 39-10).
Tabla 39-10. Valor de la palpacirin y de la ecografia
en la deteccion intraoperatoria de gastrinomas
(Norton J, 1986)
Localizacion N° Palpacion Ecografia operatoria
Pancreaticos 23 9J % 99 %
Extrapancreaticas 12 100 % 58 %
EI procedimiento de eleccion es la enucleaci6n del tumor,
o en caso de que esta no sea posible, la resecci6n localizada
del6rgano afectado. De no hallarse tumor, es prudente no rea
lizar procedimiento alguno y controlar farmacologicamente la
hipersecrecion gastrica en el postoperatorio, con miras a una
reexploracion ulterior. Es controvertido el empleo en este caso
de la gastrectomia total 0 subtotal asociada con vagotomia y
tratamiento antisecretor. Debido a la frecuente localizacion
extrapancreatica del gastrinoma, la reseccion a ciegas de un
sector del pancreas esta contraindicada.
Glucagonoma
Los glucagonomas son casi siempre malignos, de locali
zaci6n exclusivarnente intrapancreatica y de un tamafio supe
rior a los 3 em. Su incidencia es de 0,2 caso por millen de
habitantes por afio.
La sintomatologfa clfnica se debe al exceso de glucagon
circulante. El hallazgo mas caracterfstico es una dermatitis
eccematosa sobre un eritema necrolftico migratorio. Estas le
siones evolucionan en 7 a 14 dfas desde maculas eritematosas
hasta ampollas voluminosas con lfquido; mas tarde con necrosis
central y lesiones eccematosas, para finalizar con un aclara
miento central de las lesiones y descamaci6n. Aparecen en
zonas de friccion como el perine, gluteos y manos, asf como
en la cara y las extremidades. Tarnbien puede existir glositis,
estomatitis y vulvovaginitis. Todas estas lesiones son simila
res a las observadas en la carencia de cine y aminoacidos, y de
hecho, mejoran si se administran estas sustancias.
Tambien es frecuente la intolerancia a la glucosa 0 la dia
betes, la diarrea y una anemia normocftica y normocromica.
En todos los casos el nivel sanguineo de glucagon es superior
a los 150 pg/ml, 10 cual permite confirmar el diagnostico. De
bido al tamano, 10 mas frecuente es que los metodos por irna
genes identifiquen Iacilmente al tumor.
Tratamiento. La reseccion del sector de pancreas donde
asienta el tumor es el tratamiento de eleccion. La presencia de
metastasis no contraindica la cirugfa; por el contrario, de ser
tecnicamente posible, se las debe extirpar junto con el tumor
primario. La reseccion asociada con quimioterapia (dimetil
triazenoimidazol-carboxamida, estreptozotocina y 5-fluoru
racilo) ha permitido supervivencias a los 5 afios superiores al
50%.
Vipoma (sindrome de Verner-Morrison)
Al igual que los glucagonomas, los vipomas son tumores
frecuentemente malignos, asientan casi siempre en el pancreas
y a menudo miden mas de 3 em. En los nifios, en cambio, los
vipomas se originan en las cadenas ganglionares del sistema
nervioso autonomo y la medula adrenal.
Los vipornas se manifiestan clinicarnente por el sindrome
de Verner-Morrison, caracterizado por diarreas lfquidas pro
fusas, hipopotasemia severa, deshidrataci6n y aclorhidria. La
sustancia de origen tumoral responsable del sfndrome es el
peptide intestinal vasoactivo llamado VIP (vasoactive intesti
nal polypeptide), que estimula la secreci6n de agua y
electr6litos a partir del intestino y el pancreas e inhibe la
secreci6n acida, EI diagn6stico se confirma mediante el ha
llazgo en sangre de cifras de VIP superiores a 200 pg/ml. Los
metodos por imageries identifican al tumor en el 70 al80 % de
los cas os. En el 20 al 30 % restante puede tratarse de una
hiperplasia 0 de un tumor muy pequefio,
Tratarniento. La enucleaci6n esta indicada en los tumo
res benignos pequefios. En los tumores mayores de 2 em co
rresponde la resecci6n pancreatica,Si el tumor no puede ser
hallado, se debe extirpar a ciegas el cuerpo y la cola de pan
creas. La cirugia no se halla contraindicada en caso de metasta
sis, y de ser posible, estas deben ser incluidas en la reseccion,
EI tratamiento paliativo consiste en la combinaci6n de
estreptozotocina y 5-tluoruracilo. Existen experiencias que
demuestran buenos resultados con el uso de octeotrido para
paliar la sintomatologfa en caso de metastasis multiples. Tam
bien se ha demostrado que el octeotrido puede inducir una re
gresion tumoral.
Somatostatinoma
Es el tumor endocrino menos frecuente. En el 70 % de los
casos se origina en el pancreas y en el 30 % en tejidos adya
centes. Su triada diagnostica, integrada por litiasis biliar, dia
p
gg
39. PANCREAS 689
betes y esteatorrea, es clfnicamente pOCO llamativa y no orien
ta hacia la biisqueda de un tumor. Los metodos por imageries
detectan con faciJidad los somatostatinomas intrapancreaticos
ya que suelen medir mas de 3 ern; en cambio, los extrapan
creaticos son mas pequefios y pueden no ser identificados en
el preoperatorio. El diagn6stico se confirma por la presencia
en sangre de cifras de somatostatinemia superiores a 160
pg/ml.
Tratamiento, En el 74 % de los casos existen metastasis
en el momenta de la cirugfa. La mayorfa de los somatosta
tinomas asientan en la cabeza pancreatica, y en ausencia de
metastasis multiples bilaterales, esta indicado realizar una
duodenopancreatectomfa cefalica. El tratamiento paliativo
consiste en la administraci6n de estreptozotocina, 5-fJuorura
cilo 0 doxorrubicina.
Neoplasias endocrinas multiples (NEM)
Son sfndromes complejos secundarios a tumores 0 hiper
plasias que comprenden dos 0 mas organos endocrinos. Segiin
los organos involucrados, se describen dos tipos de NEM (NEM
I YII, tambien llamados sindrome de Wermer y sindrome de
Sipple) (tabla 39-11).
Tabla 39-11. Sindromes por neoplasias endocrinas multiples
NEM 10 sindrome de Wermer Adenoma pancreatico insular
(gastrinoma 0 insulinoma),
adenoma hipofisario,
adenoma paratiroideo
NEM II 0 sindrome de Sipple Tumor medular tiroideo,
feocrornocitoma,
hiperparatiroidismo
EJ NEM I es un sfndrorne hereditario causado por un gen
autos6mico dominante con alto grado de penetrancia. El com
promiso pancreatico existe en el 90 % de los casos y por 10
general se manifiesta por gastrinomas multiples. Par 10tanto,
el tratamiento del componente pancrcatico no es prioritario en
relacion con el de los otros tumores y se reduce al control
farmaco16gico de la hipersecrecion gastrica,
Thmores endocrinos no funcionantes
Comprenden del 30 al 40 % dc los tumores endocrinos y
tienen la particularidad de que entre el80 y e190 % son malig
nos. Clinicamente s610 se manifiestan por dolor abdominal
inespecffico 0 por ictericia secundaria a la obstrucci6n de la
via biliar principal. Par 10 general no hay anorexia ni perdida
de peso. Todos los que son sin tomaticos miden 2 em 0 mas y
pueden ser detectados con los metodos por imagenes, Su as
pecto, similar al del resto de los tumorcs cndocrinos, permite
diferenciarlos preoperatoriamente del carcinoma ductal. La
confirmaci6n de su naturaleza endocrina s610 se obtiene du
rante el examen de la pieza quinirgica,
Tratamiento. En ausencia de metastasis, la resecci6n
pancreatica esta absolutamente indicada debido al excelente
pron6stico alejado. En estos casos, la supervivencia supera el
50 % a los 5 afios.
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TUMORES QUISTICOS
Luis Gramdtica
Definicion. Los tumores qufsticos del pancreas, tambien
llamados quistes neoplasicos 0 quistes proliferativos, compren
den un grupo de tumores de estirpc histol6gica heterogenea,
cuyo denominador cormin es la presencia de un componente
lfquido (quiste) que a menudo predomina sobre el componen
te tumoral solido. Habitualmente se los considera quistes ver
daderos, es decir, con un revestimiento epitelial interno (vea
se Quistes y seudoquistes). Esta particularidad del tumor
qufstico no tiene gran valor practice, ya que la perdida progre
siva de extensas areas del epitelio es un hecho muy frecuente
(Fernandez del Castillo C, 1995).
Clasificacidn. En la tabla 39-12 se detalla una clasifica
ci6n de los tumores quisticos segiin el tejido de origen (exo
crino, endocrino, conectivo).
Epidemiologia. Alrededor del 20 % de todas las coleccio
nes Ifquidas de origen pancreatico (incluidos los quistes ver
daderos y los seudoquistes) son tumores qufsticos.
Tabla 39-12. Clasificacion de los tumores qufsticos
del pancreas segun eI tejido de origen
Tejido exocrino
Cistoadenoma seroso
Cistoadenoma mucinoso, cistoadenocarcinoma
Ectasia ductal mucinosa
Tumor papilar-quistico
Cistoadenocarcinoma acinar
Tejido endocrino
Cistoadenoma y cistoadenocarcinoma
Tejido conectivo
Linfangiomas qufsticos benigno y maligno
Hemangioma qufstico
690
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SECCION VI. ABDOMEN
Cistoadenomas
Son los tumores qufsticos mas frecuentes. Recien en 1978,
a partir de los estudios de Compagno y Oertel, los cistoade
nomas fueron diferenciados en serosos y mucinosos.
Cistoadenoma seroso
Son tumores de crecimiento muy lento y de naturaleza
benigna, pese a que existen publicaciones recientes sobre ca
sos malignos que deben ser considerados excepcionales.
Macrosc6picamente se trata de lesiones circunscriptas y por
10 general multiloculares, localizadas de preferencia en la ca
beza pancreatica. Al corte, el tumor tiene un aspecto similar al
de un panal de abejas, debido a la presencia de multiples quis
tes de 1 mm a 2 cm. Es frecuente observar hemorragia focal y
una calcificaci6n central con proyecciones radiadas. En oca
siones el cistoadenoma seroso es unilocular, y en este caso
resulta imposible su difcrcnciaci6n macrosc6pica del cisto
adenoma mucinoso.
Microscopicamente, el tumor remeda la estructura alveolar
del pulmon y a menudo esta separado del pancreas sano por
un tabique fibroso. Las celulas son cuboidales y ricas en
glucogeno, al igual que el lfquido contenido en los quistes.
Diagnostico. Presentacion clinica. Se observa sobre todo
en mujeres, y su mayor incidencia es entre los 55 y 70 aDOS.
La mayoria son asintornaticos y no es raro que cl diagnostico
surja por el hallazgo accidental de una masa abdominal palpa
ble. Los sintomaticos se manifiestan por dolor 0 vornitos y
eventualmente por ictericia debido a la cornpresion de la VIa
biliar.
Metodo« par imdgenes. POI' 10general definen el diagnos
tico. Tanto la ecograffa (fig. 39-71) como la tomograffa com
putada pueden demostrar facilmente la lesion multilocular
(microquistica) y en ocasionesla calcificaci6n radiada. A ve
ces los quistes son tan pequefios que la lesion presenta un as
pecto s61idoen la tomograffa computada debido al fntimo con
tacto de los tabiques. Aun en estos casos, la ecograffa puede
demostrar la naturaleza qufstica de la lesi6n. En la forma
unilocular (macroquistica), los metodos por imagenes no per
miten diferenciar al cistoadenoma seroso del mucinoso.
Tratamiento. En los tumores sintomaticos, la conducta
indicada es la resecci6n del sector pancreatico donde asien
tan. No obstante, dado que el cistoadenoma seroso es un tu
mor benigno, cabe indicar una conducta expectante en los
asintornaticos, sobre todo en los pacientes de edad avanzada y
en aquellos que requieren una duodenopancreatectomia cefalica
para la extirpacion del tumor.
Cistoadenoma mucinoso y cistoadenocarcinoma
mucinoso
Se considera que el cistoadenoma y el cistoadenocarcinoma
mucinoses son los dos extremos del amplio espectro anatomo
patol6gico de la Hamada genericarnente neoplasia quistica
mucinosa.
EI aspecto macrosc6pico de la neoplasia qufstica mucinosa
es muy variable. como corresponde a un tumor con multiples
grados de malignidad. El quiste puede presentar paredes finas
y transparentes 0 paredes gruesas y eventualmente calcificadas.
Al corte es constante la presencia de un lfquido mucoso mas 0
menos espeso. La cavidad quistica puede ser iinica 0 multi
"\if(",~~
~-e·~ ·
~
Fig. 39-71. Imagen ecografica de un cistaadenama serosa macroquistico y
microquistico de la cabeza del pancreas.
locular. En este ultimo caso, los quistes miden mas de 3 cm y
estan separados por septos. La presencia de multiples excre
cenci as papilares que se proyectan dentro del quiste es carac
terfstica de una evoluci6n francamente maligna (cistoadeno
carcinoma).
Microsc6picamente, el cistoadenoma benigno muestra una
sola capa de epitelio columnar simple, mientras que las for
mas malignas se caracterizan pOl' estratificacion, mitosis y for
maci6n de papilas que invaden el tejido conectivo. Es cornun
la presencia de areas benignas que alteman con otras franca
mente malignas. Tambien es frecuente la perdida de epitelio
en extensas areas del quiste.
Diagnostico. Presentacion clinica. La neoplasia quistica
mucinosa predomina en mujeres de mediana edad y asienta
prefercntemente en el cuerpo y la cola del pancreas" Las for
mas benignas son pOl' 10 general asintornaticas, mientras que
el cistoadenocarcinoma invasor se manifiesta por dolor abdo
minal, anorexia y perdida de peso"
Metodos par imdgenes. Tanto la ecograffa como la
tornograffa computada (fig. 39-72) pueden identificar facil
mente a la neoplasia qufstica mucinosa. Sin embargo, la
tomograffa es superior para reconocer septos y proyecciones
papilares (fig. 39-73).
Diagnostico diferenciaI. Tanto e1cistoadenoma mucinoso
como el seroso unilocular ocasionalmente son muy diffciles
de difcrenciar de los seudoquistes intlamatorios, en especial
de los secundarios a la pancreatitis cronica. En la tabla 39-13
se resumen las principales caracterfsticas que ayudan a su
p
1
39. PANCREAS 691
diagn6stico diferencial. Se debe tener presente que las carac
teristicas macroscopicas referidas en la tabla s610 pueden ser
apreciadas durante la exploraci6n quinirgica. De la misma
manera, las caracteristicas anatomopatologicas s610 pueden
ser conocidas mediante una congelaci6n intraoperatoria de la
pared del quiste. Por ultimo, el analisis del contenido del quiste
unicamente servirfa para el diagn6stico diferencial si fuera rea
lizado en el preoperatorio mediante punci6n percutanea. Des
Fig.39-72. Cistoadenoma mucinoso (f) del cuerpoy la coladelpancreas.
Fig. 39-73. Cistoadenocarcinorna del cuerpo pancrcatico. lrregularidad de
la rnasa quistica y presencia de tabiques internes (1).
afortunadamente, la inocuidad de este proeedimiento no ha
sido aiin demostrada, por 10 cual su cmpleo sistematico esta
contraindicado.
Tratamiento, Debido a su potencial evolutivo, todas las
neoplasias mucinosas qufsticas deberian ser consideradas a
priori malignas; por ello, Ia resecci6n pancreatica esta indica
da tanto en los tumores sintomaticos como en los asintomaticos.
Sin embargo, Yamaguchi y Enjoi (1987) han observado que
los cistoadenomas mucinosos men ores de 3 em son siempre
benignos. EI tarnafio del tumor, par 10 tanto, podria autorizar
un tratamiento expectante en enfermos can riesgo quinirgieo
aumentado, sobre todo si por la ubieaei6n del tumor requiercn
una duodenopancreatectornfa cefalica. Debido a la localiza
ci6n preferente de estos tumores en el cuerpo y 1a cola del
pancreas, la pancreateetomia izquierda es el procedimiento mas
corminmente utilizado. Si el tumor no muestra evidencias fran
cas de malignidad, esta operaci6n puede ser realizada sin agre
gar la esplenectomfa (Warshaw AL, 1988; Gramatica L. 1993).
La supervivencia a 5 alios en e1 caso del cistoadeno
carcinoma mucinoso sin metastasis supera el 60 %. Por esta
razon, a diferencia de los carcinomas ductales, en el cistoade
nocarcinoma mucinoso debe indicarse la reseccion aun cuan
do exista invasion de la vena porta, ganglios regionales u or
ganos vecinos (Gramiitica L, 1992).
La imposibilidad de diferenciar correctamente un tumor
quistico de un seudoquiste inflamatorio puede conducir al error
de tratar el primero mediante una anastomosis cistodigestiva
(Warshaw AL, 1987). La consccuencia inevitable es la recidiva
del quiste neoplasico, y a ella sc agregan otras complicaciones
como infecci6n y progresi6n del tumor.
Tabla 39-13. Diagn6stico diferencial
entre tumor quistico y seudoquiste
Criterios Tumor quistico
diagnosticos
Anteceden tcs
Ecografia y
tomografia
computada
Ninguno
Quistes uniloculares a
multiloculares; puede
haber tabiques a ex
creccncias internas
Seudoquiste
Antecedentes de inflama
cion (puncreatica aguda 0
cronica)
Uniloculares, sin excre
cencias papilares: puede
haber tabiques en el seu
doquiste cronico.
Pancreatcgra
fia endosc6pica
Caracteristicas
macrosc6picas
Anatomiapato
16gica
Anal i sis del
contenidoquts
tico
Wirsung normal y sin
comunicaci6n con cl
quiste (excepcion: ec
tasia ductal mucinosa)
Escasas adherencias
del quiste a 6rganos
vecinos; pancreas ad
yacente sano
Presencia de rcvesti
miento epitelial (in
constante)
CEA, CA 15-3 Y CA
19-9 elevados; arnila
sa normal (excepcion:
ectasia ductal muci
nasa)
Lesiones del Wirsung en
la pancreatitis cronica: a
menudo cornunicacion del
Wirsung con el quiste
Adhcrcncias DOl' inflama
cion aguda 0 cronica, pan
creas adyacente compro
metido
Ausenciade revestimiento
epitclial (excepcion: algu
nos seudoqui stcs croni
cos)
Antigenos normales, ami
lasa elevada
SECCION VI. ABDOl'vlEN 692
Otros tumores quisticos
Ectasia ductal mucinosa
Descripta hace pocos afios (Ohashi K, 1982), esta lesi6n
consiste inicialmente en una hiperplasia papilar de los con
ductos pancreaticos, localizada preferentemente en la cabeza,
sobre todo en el proceso unciforme. Algunos autores la han
considerado una variante de la neoplasia qufstica mucinosa.
De hecho, su principal caracterfstica es una sobreproducci6n
de moco que inunda y obstruye los conductos pancreaticos. EI
resultado es una dilatacion secundaria del sistema ductal, 10
calizada 0 difusa, que lIeva a la atrofia y fibrosis progresiva
del parenquima pancreatico. EI epitelio ductal hiperplasico
puede mostrar desde grados leves de atipia hasta un carcinoma
francamente invasor.
Este tumor predomina en el hombre y su mayor incidencia
es despues de los 60 aiios. Los metodos por imagenes pueden
mostrar pequefias dilataciones qufsticas del sistema ductal,
sobre todo a nivel de la cabeza pancreatica, Laduodenoscopia
permite ver la abundante salida de moco a traves de una papila
dilatada y la pancreatografia endosc6pica confirma el diag
nostico, al opacificar los pequefios quistes del sistema ductal.
Tratamiento. Debido a la evoluci6n maligna de esta neo
plasia, la cirugia esta indicada. EI tratamiento consiste habi
tualmente en la duodenopancrcatectorma cetalica, Dado que
el tumor puede infiltrar difusamente el sistema ductal, resulta
imprescindible, durante la cirugfa, demostrar mediante una
biopsia por congelacion la indemnidad del pancreas remanente.
Tumor papilar-quistico
Tambien lIamado tumor solido y papilar; se origina en ce
lulas embrionarias de los conductos pancreaticos y afecta so
bre todo a mujeres jovenes, A menudo de gran tamano, pre
senta al corte areas de degeneracion quistica y hemorragia que
alternan can areas tumorales, A pesar de ser un tumor malig
no, can frecuencia aparece encapsulado. Histol6gicamente, se
caracteriza por presentar celulas pequefias que forman estruc
turas microquisticas papilares 0 solidas,
Los metodos par irnagenes demuestran facilmente el tu
mor, asf como la existencia de areas quisticas y solidas. EI
tratamiento indicado es la resecci6n del sector de pancreas
donde asienta el tumor. Cuando no hay metastasis, la supervi
vencia alejada supera el 80 % de los casos.
Tumores endocrinos quisticos
Pueden ser benignos 0 malignos, asf como funcionantes 0
no funcionantes. Su origen es la degeneraci6n quistica de tu
mores originados en celulas de los islotes de Langerhans. Aun
que por inmunohistoquimica todos estos tumores producen
peptidos, s610uno de cada cinco es funcionante. El diagnosti
co no surge por 10 tanto de un sfndrome clinico. sino del ha
llazgo de un tumor mediante los metodos por imagenes. La
resecci6n pancreatica esta siempre indicada, y es por 10gene
ral el examen anatomopato16gico de la pieza el que establece
la naturalcza endocrina del tumor quistico.
Tumores quisticos de origen conectivo
Dentro de su extrema rareza, los tumores de origen vascular
son los mas frecuentes. Ellinfangioma quistico tiene especial
interes ya que par su aspecto en panal de abejas puede ser
confundido con el cistoadenoma seroso microqufstico. La ci
rugfa esta indicada en todos estos tumores debido al riesgo de
complicaciones locales.
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FISTULAS PANCREATICAS EXTERNAS
Carlos Ocampo
Definicion. Se establece una fistula euando existe una co
municacion entre dos superficies con epitelio. La comunica
cion entre el sistema ductal pancreatico y la piel se denomina
fistula pancreatica externa.
Etiopatogenia. La fistula pancreatica externa se produce
como consecuencia de una disrupci6n 0 solucion de continui
dad en los conductos pancreaticos. Sus causas mas frecuentes
son las resecciones pancreaticas, los tratamientos percutaneos
o quin:irgicos de las complicaciones locales de la pancreatitis
aguda 0 cronica y los traumatismos pancreaticos,
Las pancreatectornfas parciales (duodenopancreatectomia
o pancreatectomfa distal) son en la actualidad la causa mas
frecuente de fistula pancreatica extema. Esta complicacion
ocurre aproximadamente en el 5 al 35 % de los pacientes rese
cados. Los pacientes can pancreas remanente normal y/o
Wirsung no dilatado tienen mayor riesgo de desarrollar fistulas
pancreaticas que los enfermos con pancreas fibrosos y/o
Wirsung dilatado (Yeo, 1995).
La enucleacion de tumores neuroendocrinos, sin control
ecografico intraoperatorio adecuado, puede producir una le
sion inadvertida del sistema ductal pancreatico, y por ende.
una fistula pancreatica postoperatoria.
Las fistulas pancreaticas en la pancreatitis aguda 0 cronica
son secundarias a la cirugfa de la necrosis pancreatica (necro
sectomfa) 0 al drenaje quinirgico 0 percutaneo de abscesos 0
seudoquistes (Fielding, 1989).
EI tratamiento de los traumatismos severos de pancreas
mediante drcnaje y sutura simple ha sido historicamente una
causa frecuente de fistula pancreatica externa (Jordan, 1970).
La tendencia actual de resecar el pancreas en estos casos con
tribuyo a disminuir las cifras de fistulas secundarias a trauma
tismos. Par ultimo, la lesi6n inadvertida del pancreas, al rese
693 39. PANCREAS
car 6rganos vecinos como el bazo y el colon, tam bien puede
provocar una fistula pancreatica extema.
Fisiopatologia. Las consecuencias mas importantes de la
perdida continua de liquido pancreatico son las alteraciones
del medio interno y la digestion de la piel. En fistulas de alto
debito, la perdida de lfquidos y electr61itos por el juga
pancreatico (tabla 39-14) puede producir distintos trastornos
del medio interno. Uno de los mas comunes es la acidosis
rnetabolica, que en algunos casos rcquicre correccion con bi
carbonato. El contacto pralongado deljugo pancreatico con la
piel provoca irritacion y erosion de esta,
Tabla 39-14. Caracteres fisicoquimicos
del jugo pancreatico normal
Volumen 1350 ml/24 hs.
pH 8,3 - 8,6
Sodio 134 - 142 mEq/l
Potasio 4,7 - 5,4 mEq/l
Calcio 0,4 - 4,7 mEq/l
Cloro 35 - 97 mEq/l
Bicarbonato 34 - 74 mEq/l
Proteinas 0,8 g/dl
Diagn6stico. Se establece cuando se constata la salida de
Iiquido pancreatico franco 0 de Iiquido can concentraciones
de amilasa 3 (0 mas) veces superiores a la del plasma, ya sea
par cateteres, tubos de drenaje a herida quirurgica.
Presentacion clinica. Existen dos forrnas de presentaci6n
clfnica de la ffstula pancreatica externa. En la primera, cl li
quido pancreatico aparece espontaneamente por un tubo de
drenaje 0 por la herida quinirgica. En la segunda, el lfquido
recien se exterioriza despues del drenaje de una colecci6n If
quida 0 de un absceso intraabdominal.
Laboratorio, La concentraci6n de amilasa en el liquido de
la fistula siempre es superior a la concentraci6n de amilasa en
el plasma. Sin embargo, no hay un valor absolute, ya que la
cifra de amilasa en el lfquido de la fistula es variable y depen
de del volumen y de la presencia de otros liquidos que diluyen
el jugo pancreatico.
Fistulografia. Si bien las amilasas elevadas en el lfquido
de drenaje pueden diagnosticar la fistula pancreatica extema,
en casu de duda es necesario demostrar la eomunicaci6n del
trayecto con el Wirsung. Esto se logra inyectando sufieiente
cantidad de contraste a traves del tubo de drenaje hasta relle
nar el sistema canalicular pancreatico (fig. 39-74).
La fistulografia tambien es util para deterrninar si Ia fistula
esta bien dirigida hacia el exterior. En fistulas pancreaticas
parcialmente dirigidas se forma una cavidad interrnedia que
se detecta facilmente en la fistulografia.
Colangiopancreatografia endosc6pica retr6grada. Este
metodo no s610 puede confirmar la presencia de la fistula, sino
tambien su localizacion precisa en relaci6ncon el conducto de
Wirsung, asf como el estado de la porcion proximal del con
ducto. Su uso esta practicarncnte limitado a aquellas ffstulas
que requieren tratamiento quinirgico 0 endoscopico para su
resoluci6n.
Historia natural y complicaciones evolutivas. Las com
plicaciones evoluti vas mas comunes de Ia fistula pancreatica
son la infecci6n, la hemorragia, la erosi6n de una viscera hue
ca y la fonnaci6n de un seudoquiste. La infecci6n es 1a com
plicaci6n mas frecuente y en la mayorfa de los casos se debe a
un drenaje insuficiente de la fistula. Frente a la salida de pus
por los drenajes 0 signos de infecci6n, se deben realizar estu
dios (fistulograffa, ecografia 0 tomograffa) para descartar una
cavidad intermedia 0 una coleccion asociada.
Una de las complicaciones mas graves es la hemorragia, la
eual se produce por la erosion de arterias 0 venas por el jugo
pancreatico. La erosi6n de una viscera hueca adyacente y la
formaci6n de scudoquiste son complicaciones menos frecuen
tes, que habitualmente requieren tratamiento quinirgico.
Tratamiento, Una vez diagnosticada la ffstula, se debe
establecer si esta bien dirigida al exterior 0 no. Esta informa
ci6n se obtiene habitualmente por fistulografia y ecografia 0
tomografia. En ffstulas mal dirigidas al exterior, los metodos
por imageries pueden mostrar Ifquido libre abdominal, colec
ci6n 0 cavidad intermedia. Ante la presencia de Ifquido
pancreatico libre intraabdominal, el drenaje quinirgico y la
resoluci6n de la causa que dio origen a la fistula constituyen
el tratamiento de elecci6n. Cuando se constata coleccion, abs-
Fig. 39-74. Fistulografia posterior al drenaje de un absceso
pancrcatico, La inyeccion de sustancia de contraste a traves del
drenaje muestra1acomunicaci6n del absceso con el conducto de
Wirsung. D: duodena; Dr: Drenaje;W: Wirsung.
SECCION VI. ABDOMEN694
ceso 0 cavidad intermedia asociada, eJ tratamiento inicial es el
drenaje percutaneo de estos. En pacientes con cavidad inter
media grande 0 con recesos, por 10general es necesario colo
car mas de un caterer, mediante control radioscopico, para ase
gurar su evacuacion complcta.
En fistulas bien dirigidas at exterior se debe estabJecer si
son de bajo debito a de alto debito. Si el volumen diario supe
ra los 200 ml, se consideran fistulas de alto debito. En las
fistulas de bajo debito (menores de 200 ml), el cierre esponta
nco se logra en su mayorfa mediante el mantenimiento de una
correcta posicion y permeabilidad de los cateteres 0 tubos de
drenaje. En ffstulas de alto debito (mayores de 200 ml), ade
mas del cuidado del drenaje 0 cateter, se deben tener en cuenta
medidas terapeuticas adicionalcs, tales como la correcci6n del
medio interno, la protecci6n de la piel y el soporte nutricional
adecuado.
Para evitar la erosi6n de la piel se usan aislantes, como la
pasta de karaya 0 balsas de ileostomfas con adhesivos cuta
neos. Si existe transite intestinal conservado, la vfa oral 0 la
enteral es preferible a la parenteral, ya que mantiene el trofismo
intestinal.
En fistulas pancreaticas con volumenes superiores a 100
ml es util el agregado de somatostatina 0 de sus analogos para
disminuir la secreci6n pancreatica. Su utilizacion acelera el
tiempo de cicatrizaci6n en ffstulas de alto debito; sin embar
go, aun no esta definitivamente aclarado si aumenta 0 no el
fndice de curaciones (Prinz, 1988).
Indicaciones qutnirgicas. Existen dos tipos de fistulas
pancreaticas que habitualmente requieren cirugfa para su re
solucion: las que se asocian con: a) obstrucci6n proximal del
conducto de Wirsung (fig. 39-75); 0 b) parenquima pancrcatico
izquierdo aislado del tracto gastrointestinal por seccion del
conducto pancreatico y comunicado al exterior a traves de un
seudoquiste (fig. 39-76). En ambos casos el tratamiento medi
co es insuficiente para curar la ffstula y las dos opciones tera
peuticas, comunes a ambas situaciones clfnicas, son: I) la
Fig. 39-75. Fistula pancreatica persistente postesplenopanercatectomfa por
pancreatitis cronica, A: coledoco; B: Wirsung dilutadc: C: calculo que obs
truye el f1ujo pancreatico anter6grado; D: tubo de drenaje que recoge eJ
liquido pancreatico Las flechas sefialan la direccion del f1ujo de liquido
pancreatic».
reseccion del sector pancrcatico aislado 0 del pancreas rema
nente, y 2) la anastomosis del seudoquiste 0 del cxtremo
proximal de la fistula con el tracto gastrointestinal. En afios
recientes, como altemati va al tratamiento quirurgico en estos
pacientes, se ha propuesto el tratamiento endosc6pico. Este
consiste en la colocaci6n de drenajes nasopancreaticos y stents
transpapilares. Sin embargo, la experiencia es aun escasa para
llegar a conclusiones definitivas (Kozarek, 1991).
Profilaxis, Sin duda, el tratamiento mas efectiYO de la
ffstula pancreatica es su prevencion. La disminuci6n de la
secreci6n pancreatica exocrina en el preoperatorio mediante
somatostatina 0 radiacion extema es el metodo mas usado para
Fig. 39-76. Fistula pancreatica per
sistente posdrenaje percutaneo de
seudoquiste por pancreatitis aguda,
A: cabeza del pancreas; B: cola del
pancreas; C: Wirsung; D: seudo
quiste: E: drenaje percutaneo que
recoge el liquido pancrearico. Las
flechas sefialan la direcei6n del flu
jo de lfquido pancrcatico.
695 39. PANCREAS
la profilaxis de la fistula pancreatica secundaria a resecciones
pancrcaticas.
Existen solo dos trabajos prospectivos y aleatorizados que
parecen demostrar una reduccion en la incidencia de fistula
pancreatica, con respecto al grupo control, cuando los enfer
mos son tratados con analogos sinteticos de la somatostatina
(octeotride) (Montorsi, 1995; Buchler, 1992).
EI uso de la radiacion externa se basa en el hecho de que
las celulas acinares son mas radiosensibles que las celulas in
sulares; sin embargo, no hay suficientes datos publicados como
para definir su papel en la profilaxis de la fistula pancreatica
(Ishikawa, 1991).
Por ultimo, a pesar de los intentos de prevenir la ffstula
pancreatica mediante somatostatina 0 radiacion externa, no se
debe olvidar que una tecnica quinirgica depurada y una ade
cuada seleccion de pacientes para tratamientos percutaneos son
los aspectos esenciales en la prevenci6n de la fistula pancreatica
externa.
Pronostico. Depende de la etiologfa, de la presencia de
fistula intestinal asociada y del desarrollo de complicaciones
(hemorragia, infeccion). En fistulas pancreaticas puras, bien
dirigidas, el cierre espontaneo se logra en la mayorfa de los
casos con tratamiento medico. Par el contrario, en fistulas
pancreaticas mal dirigidas 0 asociadas a fistulas intestinales
es frecuente la aparicion de complicaciones. En estas ultimas
la morbilidad oscila alrededor del 40 % de los casos y la mor
talidad alcanza el20 % (Cullen, 1994).
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_____~(40)
Bazo:------
Jorge L. Corbelle (h.)
Embriologia y anatomia. Embriologicamente el bazo tie
ne un origen mesodermico, a nivel del mesogastrio dorsal y
con participacion del epitelio celomico del mesenterio dorsal.
Su presencia se constata a partir de la 5" semana de gestacion,
cuando el est6mago comienza su rotacion en el estado
ernbrionario de 6 mm. AI 6n mes se observan la pulpa roja y la
blanca.
Anat6micamente se ubica en el hipocondrio izquierdo en
relacion con el diafragma, el estomago, el pancreas y la glan
dula suprarrenal y el rifton izquierdo, el angulo esplenico del
colon y las costillas 9" a II". Sus dimensiones son 4 x 7 x n
cm, con un peso medio de 150-170 g, observandose bazos
normales de 50 g y hasta 400 g.
La cirugfa del bazo se relaciona con sus ocho ligamentos:
gastroesplenico (que contiene los vasos cortos y los gastro
epiploicos izquierdos), esplenorrenal, pancreaticoesplenico
(ambos en relacion con los vasos esplenicos y !a cola del
pancreas), esplenofrenico, esplenocolico, la hoja preesplenica
(ambos muy proximos a los vasos gastroepiploicos izquier
dos), frenocolico y pancreaticocolico, describiendose entre tres
y ocho denominados menores. Estos ligamentos pueden com
plicar una esplenectomla ya que su tracci6n excesiva desenca
dena una ruptura de la capsula esplenica, que puede asociarse
al desgarro de pedfculos vasculares anatomicarnente relacio
nados. Cuando son excesivamente largos y laxos dan origen a
una ptosis del organo, tambien denominada ba:o errante
('"wandering spleen").
La arteria esplenica se origina en el tronco celfaco (en el
2 % de los casos es rama directa de la aorta) y las ramas prin
cipales para el bazo pueden nacer a distancia del mismo 0 muy
pr6ximas al hilio. Generalmente son dos rarnas, la superior y
la inferior, aunque en ocasiones existe una rama media (trifur
cacion). Del tronco principal 0 de la rarna inferior nace la arte
ria gastrocpiploica izquierda y de Ia superior los vasos cortos,
Cada rama da origen a las arterias polares y mesoesplenicas
supcriores e inferiores. Las venas siguen identica distribuci6n.
EI bazo presenta una estructura segmentaria perpendicu
lar al eje del organo. En el 84 % de los casos los segmentos
son dos: superior e inferior, separados por un plano pobre
mente vascularizado, yen el 16 % restante puede observarse
tarnbien un segmento medio. Se describen subsegmentos cu
yos pianos de separaci6n son oblicuos y que frecuentemente
no atraviesan todo el parenquima (Skandalakis y col., 1993)
(fig 40-1). Esta constitucion posibilita las resecciones parcia
les (polarectomias, hemiesplenectomias),
Desde el hilio hacia la periferia del 6rgano se describen
tres zonas concentricas: la hiliar con grandes vasos, la inter-
media que contiene ramas vasculares de la anterior, y la
periferica con pequetios vasos que configuran una arborizacion.
En todas estas regiones hay pulpa roja y blanca, pero desde el
pun to de vista hemostatico, una lesi6n periferica requeriria
sustancias hernostaticas y adhesivas a base de fibrina y fibras
de colageno, mientras que si la efraccion del parenquima se
profundiza hacia la regi6n intermedia, este tipo de hemostasia
Plano avascular
horizontal al eje
del bazo
Tronco celfaco/J A. YV. gastricas cortas
V. esplenica
A. esplenica
V. gastroepiploica izq.
Fig. 40-1. Anatornia del bazo. La segmentacion comprende en el 84 % de
los casos dos hemibazos, y la vascularizacion se distribuye en territorios
que se disponen en pilas de monedas (subsegmentos).
--_.- ''''~'.:
697 40. BAZO
serfa insuficiente por la presencia de ramas vasculares que rc
querirfan una 0 mas ligaduras.
El bazo ectopico es una anornalfa de desarrollo en la cual
el 6rgano se encuentra acolado al ovario 0 testfculo izquier
dos, en el retroperitoneo pelvico 0 el escroto. Se explica por el
desarrollo embriol6gico del brote esplenico, que se adhiere a
la g6nada izquierda y desciende con ella, constituyendo una
verdadera ptosis esplenica.
Los baro s accesorios pueden localizarse en el hilio
esplenico, a 10 largo de la arteria esplenica 0 en el epipl6n
mayor; el bazo normal se halla en su posici6n habitual. Este
concepto es de suma importancia ya que una esplenectomia
que no incluya la exploraci6n de bazos accesorios implica el
riesgo de un fracaso terapeutico en patologias como la esfe
rocitosis hereditaria, la purpura trornbocitopenica idiopatica,
etcetera.
Las esplenosis peritoneal y pleural son secundarias a una
ruptura traumatic a oculta 0 iatrogenica que paso inadvertida y
que curo espontanearnente. EI tejido esplenico de la esplenosis
no tiene capsula y esto la diferencia de los bazos accesorios.
Histologfa y fisiologia. Histologicamente presenta dos
componentes: la pulpa blancay la roja, por las cuales se cons
truye un complejo sistema de circulacion, La pulpa blanca,
[armada por nodules Ilamados de Malpighi, conticne funda
mentalmente linfocitos B. La arteria esplenica se ramifica en
colaterales trabeculares que a su vez dan origen a las arterias
centrales, que ticncn la particularidad de estar rodeadas de
linfocitos T. De estas arterias nacen las foliculares, que Bevan
sangre pobre en celulas a los folfculos de Malpighi.
La pulpa roja consta de dos estructuras: los cordones de
Billroth, formados por una malla de celulas reticulares y
macr6fagos fijos, y los sinusoides, que son trayectos vascularcs
que se anastomosan entre sf. Las arterias centrales que aban
donan la pulpa blanca lIevan sangre rica en celulas y pobre en
plasma y se dividen formando las arterias penicilares en la
pulpa roja. Las celulas hematicas sufren el primer filtrado a
traves de la intrincada malla de reticulocitos y macr6fagos,
mientras que el segundo filtro 10 constituyen las paredes de
los senos venosos: los elementos formes de la sangre deben
abrirse paso a traves de elias y de esa manera ingresan a la
circulacion venosa.
La puncion citol6gica aspirativa percutanea y la puncion
biopsia efectuada por laparoscopia pcrmiten reconocer las ce
lulas 0 Ia histoarquitectura normal asf como diagnosticar di
versas patologias: los linfomas, la hematopoyesis extramedular,
etc. La sensibilidad de estos metodos depende de la patologia
investigada, aunque en ocasiones s610 la csplenectomfa y su
estudio anatomopatol6gico permiten confirmar la enfermedad.
El bazo es el responsable principal de la funci6n hemo
elastica 0 hcmocateretica fundamentalmente de los gl6bulos
rojos: cuando estos atraviesan la pulpa roja, los elementos en
vejecidos 0 deformados son reconocidos y fagocitados (fun
cion "culling"); tambien se les extraen inclusiones (cuerpos
de Heinz, corpiisculos de Howell-Jolly, etc.) sin destruirJos
(funcion "pitting"), si bien esto los vuelve mas rfgidos y facti
bles de destrucci6n posterior. Par ello los pacientes esplenecto
mizados presentan hematies con corpusculos de Howell-Jolly,
que son pequeiios restos nueleares, y un 12 % a un 50 % de
sus hematies muestran "pits" u hoyos en la superficie, cuando
normal mente se encuentran menos de 1 %, ya que son elimi
nados par el bazo normal.
Es un 6rgano hemopoyetico durante la etapa fetal pero tam
bien durante ciertas afecciones en las cuales se desarrolla una
hemopoyesis extramedular.
Forma parte del sistema inmuney cumple funciones es
pecfficas que el organismo tarda en reemplazar parcialmente,
en 10que respecta sobre todo ala actividad opsonizante y ala
defensa ante bacterias capsuladas como el Streptococcus
pneumoniae, la Neisseria meningitidis, el Hemophilus
influenzae, algunas Salmonella tipliy patogenas y virus como
el citomegalovirus, el del herpes y el virus de la influenza. La
esplenectomia desencadena un desequilibrio en el sistema
inmuno16gico cuando al mes de la cirugia los titulos de
inmunoglobulinas G producidas en el bazo disminuyen paula
tinamente, A partir del quinto ano de efectuada la esplenectomfa
se recupera en grado variable esta funci6n.
HIPERESPLENISMO
Se define como una hiperfuncion esplenica que debe cum
plir con los siguientes requisitos: esplenomegalia, disminu
ci6n en el recuento perif'erico de una 0 mas celulas sangui
neas, estado de hiperpJasia medular compensadora y normali
zaci6n del recuento hemoperiferico despues de la
esplcnectomia. No toda esplenomegalia cursa con hiperesple
nismo. La mayoria de los hiperesplenismos son secundarios a
otras enfermedades, pero tambien puede ser primario. Este ul
timo suele ocurrir en mujeres y el tratamiento mas efectivo es
la esplenectornia. Las enfermedades asociadas a hi per
esplenismo secundario incluyen las relaeionadas a hipertensi6n
venosa (hipertensi6n portal, trombosis de vena esplenica e in
suficiencia cardiaca congestiva severa), neoplasia (leucemias
cronicas y linfomas), enferrnedades inflamatorias cr6nicas
(lupus eritematoso sistemico, sarcoidosis y sindromc de Felty),
anormalidades metabolicas (amiloidosis, enfermedad de
Gaucher y enfermedad de Niemann-Pick), infecciones (mono
nucleosis, endocarditis bacteriana, rnicosis), y ocasionalmen
te en la policitemia vera y mielofibrosis con metaplasia
mieloidea.
Aunque cada entidad anatomoclinica es diferente, el me
canismo general por el que se Ilega al hiperesplenismo es como
consecuencia de un aumento del secuestro sanguineo en cl
bazo. Esto puede ocurrir por obstrucci6n venosa (trombosis
de la vena esplenica) 0 por aumento de la presion venosa, como
ocurre en la hipertensi6n portal. La congestion venosa tam
bien puede ser secundaria a una variedad de enferrnedades
int1amatorias 0 trastornos metab6licos.
La decision de la esplenectomia como tratamiento esta
basada en la magnitud de los sintomas relacionados con el
hiperesplenismo y el riesgo relativo de la operaci6n. Durante
la esplenectomla par hiperesplenismo, que habitualmente se
asocia a trornbopenia, el cirujano debe Iigar primero la arteria
esplenica para evitar una mayor sccuestracion y en ese mo
mento debe iniciarse Ja infusion parenteral de plaquetas con el
fin de ele var su recuento y lograr una normofunci6n
hemostatica en la ultima fase de la cirugfa y en el postoperatorio
inmediato.
INDICACIONES QUIRURGICAS DE LA
ESPLENECTOMIA
Las indicaciones de la esplenectomfa comprenden algunas
enfermedades hematol6gicas y tesaurismosis, las patologfas
propias del bazo (quistes hidatidicos, seudoquistes, tumores
primitivos, etc.), las roturas espontancas que se originan en
698
~~"""'''''':*'~~ ~f<!~~.tm,. !I'O.- " 77 C
SECCION VI. ABDOMEN
bazos patol6gicos y las resecciones onco16gicas radicales (can
cer de estornago, de colon).
La esplenectomfa puede desencadenar complicaciones gra
ves, entre las cuales se destacan el riesgo aumentado a las in
fecciones y la trombosis del sistema venoso portal.
Enfermedades hematologicas
La indicaci6n de la esplenectomfa en estas cntidades tiene
diferentes objetivos, dependiendo de la enfermedad.
Esferocitosis hereditaria, ictericia hemolitica congeni
ta 0 enfermedad de Minkowski-Chauffard. Es una anemia
hernolftica hereditaria que se transmite de modo autos6mico
dominante con expresividad clinica variable. El deficit en la
sfntesis de algunas protefnas que conforman el citoesqueleto
eritrocitario desencadena la forma esferica, Los esferocitos son
poco deformables y quedan atrapados en la fina circulaci6n
del bazo.
La triada clfnica incluye anemia, esplenornegalia e icteri
cia sin coluria (hiperbilirrubinemia indirecta). Pueden asociarse
alteraciones 6seas, tilceras en los miembros inferiores y crisis
aplasicas 0 hemoliticas. La litiasis vesicular es muy frecuente
y se debe a la sobrecarga de bilirrubina que origina calculos
de bilirrubinato de caleio. Las manifestaciones clinicas varian
ampliamente entre los sujetos que padecen la enfermedad y en
un mismo indi viduo a 10 largo de su vida.
La esplenectomia esta indicada en los pacientes con cua
dros de anemia diffciles de controlar clfnicamente. Electiva
mente los pacientes deben superar los 6 afios de edad para
reducir el riesgo de sepsis postesplenectornfa, pero si se pre
sentan crisis aplasicas 0 hemoHticas frecuentes y se altera el
crecimiento del nino se la indica con anterioridad. La esple
nectomia es el tratamiento de elecci6n; sin embargo, existen
casos en los cuales la sintomatologia no mejora totalmente, 10
cual debe orientar a un error diagn6stico 0 a la presencia de
bazos accesorios. Las esplenomegalias dolorosas tambien tie
nen indicaci6n de esplenectornia, alejada de los perfodos de
crisis hemoliticas, Debe evaluarse la coexistencia de una litiasis
vesicular.
La eliptocitosis hereditaria consiste en anornalfas de la
membrana debidas a alteraciones de las protefnas del
citoesqueleto. Comprenden formas asintomaticas hasta aque
llas con episodios hemolfticos y anemias pronunciadas en las
cuales se indica la esplenectomia que puede aliviar total mente
la sintomatologia,
Anemias hemoliticas eritroenzimopaticas, Conforman un
grupo de anemias hereditarias en las que existe un fallo
enz irnatico; la mayorfa se transmite en forma autos6mica
recesiva, La mas frecuente entre aquellas que mejoran con la
esplenectomfa es causada por cl deficit de piruvatocinasa, que
se diagnostica en Ja infancia yes bien tolerada; presenta estig
mas faciales, esplenomegalia y litiasis vesicular constante en
todos los individuos mayores de 10 afios. Otras enzimopatfas
raras que mejoran con la esplenectomfa son las deficitarias en
hexocinasa glucosa-fosfatoisomerasa, fosfogliceratocinasa y
pirimidfn S'-nucleotidasa.
Anemias hemoliticas por hemoglobinopatias. Las
hemoglobinas que se encuentran normalmente en humanos son
la HbA (etc /3 ) ' que comprende un 95-97 % del total, la HbA12(a)5 ) . que norrnalmente es inferior al3 %, y una minima can
tidad de la HbF (0:2Y2)' Las anemias hernolfticas por hemoglo
binopatias son hereditarias y se deben a un trastorno en la
sintesis de la fracci6n polipeptidica de la hemoglobina. Se tra
taran aquellas en las que puede llegar a indicarse una esplenec
tornfa.
En la /3-talasemia mayor (anemia de Cooley) no puede
sintetizarse la HbA y existe una forrnaci6n excesiva de HbF y
HhA 2. Se indican transfusiones para elevar la hemoglobina y
lograr un mejor crecimiento del nifio, reducir la absorci6n de
hierro en el tubo digestivo y frenar la actividad hernatopoyetica.
Cuando los requerimientos de concentrados de hernatfes para
lograr niveles aceptables de hemoglobina superan los 250 mil
kg de peso/atio se indica Ia esplenectomfa con la intenci6n de
reducir la destrucci6n eritrocitaria y disminuir los requerimien
tos transfusionalcs.
En la variedad de a-talasemia con carencia de 3 de los 4
genes encargados de regular la sfntesis de las cadenas a el
paciente presenta HbH; cursa con anemia y una gran espleno
megalia. Ademas de las transfusiones se indica la esplenec
tomia.
La anemia drepanocitica afecta fundamentalmente a los
individuos de raza negra. Los gl6bulos rojos contienen HbS y
HbF pero no HbA. Los heterocigotos portan la enfermedad y
se encuentran protegidos contra el paludismo, mientras que
los homocigotospresentan la enfermedad con anemia,
hemolisis, esplenomegalia y microinfartos que pueden provo
car intensos dolores 6seos y esplenicos; en estos casos se indi
ca la esplenectomia.
Anemia hemolitica por anticuerpos calientes. Es la va
riedad mas frecuente de anemia hernolftica autoinmune (80 %
de los casos). Predomina en mujeres de cualquier edad, des
cribiendose cuadros clfnicos asintornaticos y otros floridos con
fiebre, ictericia, palidez y astenia. Si se asocia trombocitopenia
autoinmune constituye el sfndrorne de Evans. El 50-60 % de
los casos responden ala prednisona: si se requieren dosis de
mantenimiento para controlar la remisi6n mayores de 15 mgl
dia 0 si aparecen efectos adversos graves debido a los corticoi
des se indica la esplenectornta, particularmente si los estudios
con 51Cr muestran una captaci6n esplenica de los gl6bulos ro
jos.
Purpura trombocitopenica idiopatica 0 enfermedad de
WerIhof. Es una enfermedad frecuente que predomina en las
mujeres y se manifiesta a cualquier edad. Presenta dos formas
clfnicas: I) aguda, de presentaci6n infantil, con un comienzo
brusco asociado a piirpuras; frecuentemente existe un antece
dente infeccioso y en la mayor parte de los casos cura sola, y
2) cr6nica de comienzo en los adultos y cuyas manifestacio
nes clfnicas iniciales son dificiles de precisar; evoluciona en
brotes con hemorragias cutaneas (petcquias, equimosis) 0
mucosas (gingivorragias, epistaxis, menorragias) espontaneas
yen ocasiones en el sistema nervioso (hemorragia subaracnoi
dea), en el rifi6n (hematuria), etc. La esplenomegalia es poco
frecuente.
El origen es autoinmune por anticuerpos (IgO) producidos
principalmente en el bazo. La esplenectomfa es eficaz a traves
de dos mccanismos: la reducci6n del tftulo de anticuerpos
antiplaquetas y la exeresis del 6rgano que las secuestra y des
truye, Se indica si luego de 6 a 8 meses de tratamiento con
prednisona no se consigui6 la remisi6n 0 si para lograr este
objetivo se requieren altas dosis. Las remisiones espontaneas
despues de los primeros 6 meses de enfermedad son muy poco
frecuentes. En ocasiones el estudio con plaquetas marc adas
con 5lCr demuestra una gran secuestraci6n hepatica, 10 que
orientarfa a un fracaso de la esplenectornia; de hecho, un 5 a
20 % de los pacientes esplcncctomizados no mejoran y en es
los casos se deben indicar inmunosupresores.
La existencia de una forma clfnica grave que se manifiesta
2
699 40. BAZO
durante el embarazo orientana a efectuar la esplenectomia elec
tiva en las adolcscentcs proximas ala menarca.
Otras trombocitopenias. En la purpura trombotica trom
bocitopenica y en las trombocitopatias hereditarias como el
sindrome de Wiskott-Aldrich y el sfndrome de Bernard-Soulier
la esplenectomia tiene indicaci6n en caso de trombopenias
marcadas con 10 cual el cuadro clfnico mejora por un tiempo
variable.
Neutropenia cfclica. Es una enfermedad de transmision
autos6mica dominante con penetraci6n variable. Se manifies
ta en brotes de 2 a 10 dias de duraci6n a intervalos regulares
cada 14 a 45 dias. Los pacientes presentan anorexia, astenia,
fiebre, artralgias, adenopatfas y a veces cuadros scpticos gra
ves. Algunos mejoran sustancialmente con la esplenectomia.
Sindromes mieloproliferativos cronicos. Este grupo de
afeccioncs abarca entidades que tienen un origen clonal en la
celula hematopoyetica pluripotencial: la policitemia vera, la
trombocitemia esencial, la leucemia mieloide cr6nica y la
mielofibrosis idiopatica (metaplasia mieloide agnogena del
bazo), de las cuales estas dos tiltimas son de nuestro interes.
Los procesos mieloproliferativos presentan una diatesis trom
b6tica capaz de desencadenar infartos csplenicos que se mani
fiestan clinicamente por dolor en el hipocondrio y en el hom
bro izquierdos; estos infartos pueden degenerar en seudoquistes
o infectarse.
La leucemia mieloide cronica se caracteriza porIa prolife
raci6n de la serie granulocitica; la esplenectomia se indica en
las esplenomegalias gigantes, molestas y dolorosas, con infar
tos esplenicos 0 bien en ocasiones como parte del tratamiento
quimioterapico en los pacientes en fase cr6nica.
La mielofibrosis primaria (metaplasia mieloide agn6gena
del bozo) presenta esplenomegalias gigantes con bazos que
llegan a pesar 3 kg; la esplenectomia puede mejorar la
pancitopenia por hipersecuestraci6n demostrable mediante los
estudios ra dioisotop icos: tarnbien se la indica en las
esplenomegalias muy sintornaticas.
Sfndromes linfoproliferativos cronicos de expresion
leucemica. Se incluye un grupo heterogeneo de enfermeda
des de origen linfoide, cr6nicas y con elementos linfoides
atipicos en la sangre periferica.
En la leucemia linfdtica cronica, la esplenectornia puede
indicarse por esplenomegalias muy sintomaticas 0 bien en los
casos de anemia y/o trombocitopenia autoinmune que no res
ponden a la prednisona y a la quimioterapia.
En algunos pacientes con leucemia linj6.tica de tipo
prolinfocitico la esplenectomia puede beneficiarlos junto a la
quimioterapia.
En Ia tricoleucemia, la esplenectomia es considerada el
tratamiento de eleccion en caso de esplenomegalia sintomati
ca, resolviendose tambien la leucopenia y la trombocitopenia.
En ocasiones los pacientes no responden a esta medida tera
peutica,
Enfermedad de Hodgkin. Se define anatomopatologica
mente a esta enfermedad por la prescencia de celulas gigantes
multinucleadas de Red-Sternberg en el tejido linfoideo anor
mal. Puede desarrollarse en cualquier tejido 'lonfoideo. Para
considerarlo involucrado se debe constatar esplenomegalia
clfnica, por tomografia computada 0 por una gammagrafia
esplenica anormal; sin embargo, el 75 % de los bazos palpa
bles presentan la enfermedad y el 30 % de los que se conside
ran clinicamente indemnes tienen focos de la misma, De he
cho, el peso promedio de los bazos positivos es de 415 g, pero
se constatan bazos de 100 g afectados por esta enfermedad. La
biopsia hepatica es un elementofundamental para la estadi
ficaci6n. Tambien los ganglios pueden estar afectados sin que
su tamafio haya aumentado.
La laparotomia exploradora con esplenectomia es 'la iinica
manera de confirmar el compromiso esplenico y de evaluar el
higado y los ganglios infradiafragmaricos con certeza. Esta
indicaci6n es actualmente muy controvertida, y fue introduci
da par el grupo de cirugia onco16gica de la Universidad de
Stanford (Glanstein y col., 1969). El procedimiento aumenta
la precisi6n diagn6stica, brinda una estadificaci6n mas
confiable (frecuentementc la estadificacion preoperatoria cam
bia luego de la laparotomfa exploradora) y posibilita la
transposici6n de los ovarios para protegerlos de la radiotera
pia. Tambien contribuy6 al mejor conocimiento de la enfer
medad. La mortalidad es de hasta un 1 % Y la morbilidad del
10 %. La indicaci6n se fundamentaba en la necesidad de con
firmar el compromiso abdominal y su extensi6n antes dc un
esquema de radioterapia; por ejemplo: en un paciente con un
estadio clfnico loll supradiafragmatico, hallazgos positivos
quinirgicos infradiafragmaticos serian importantfsimos ante
un esquema preferencial de radioterapia, pero si el paciente
ingresase en un protocolo de quimioterapia, la laparotornfa
exploradora serfa muy discutida. No se indica en pacientes en
estadio IV pues no se deducen beneficios terapeuticos; tam
poco en aquellos con gran deterioro del estado general por el
incremento del riesgo quinirgico, Con el desarrollo de nuevas
tecnicas de imageries, el valor de la estadificacion por laparo
tomfa es muy controvertido y algunas instituciones la evitan
en todos los casos.
Linfomas no Hodgkin. La localizacion extralinfatica ini
cial y aislada se presenta en el 13 % de los casos; el linfoma
primario de bazo es el tumor maligno masfrecuente de este
organa. En la estadificaci6n de la extensi6n de la enfermedad
cabe la posibilidad de la laparotorma exploradora con las ven
tajas y controversias que se plantean para la enfermedad de
Hodgkin. La esplenectomia es el iinico medio diagn6stico del
linfoma primario de bazo y constituye su tratamiento.
Tesaurismosis
En la enfermedad de Gaucher se produce una acumula
cion de glucocerebr6sidos por deficit de .B-glucosidasa yen la
enfermedad de Niemann-Pick de esfingomielina par deficit de
esfingomielinasa. En la primera de ellas se describe la celula
, de Gaucher y en la segunda las celulas espumosas que se acu
mulan en distintos tejidos, aunque fundamentalmente en el
higado, el bazo, los ganglios linfaticos y la medula 6sea; la
esplenomegalia puede causar una trombocitopeni a por
hiperesplenismo y en tal caso se indica la esplenectomia.
Patologias propias del bazo
Absceso esplenico. Es una entidad clinica poco frecuente.
La sobrevida esta relacionada con un diagn6stico precoz, si
no cs tratada tiene un 100 % de mortalidad. Se manifiesta por
fiehre, esplenomegalia, leucocitosis y en ocasiones dolor en el
hipocondrio izquierdo, el hemit6rax 0 el hombro homolaterales.
EI diagn6stico se realiza por ecograffa 0 tomografia computa
da (fig. 40-2). Un paciente septico intemado en la unidad de
cuidados intensivos que presenta una trombocitosis inexplica
ble y un derrame pleural izquicrdo persistente debe ser eva
luado con una tomograffa computada para descartar un absce
so esplenico (Ho y Wisner, 1993).
I:i?'.'-<I:'''''':;;::-
SECCION VI. ABDOMEN 700
Fig. 40-2. Absceso esplenico, Tomografia computada.
La causa mas frecuente es la endocarditis bacteriana y se
cundariamente el infarto esplenico (por emboli a, 0 en las
esplenomegalias de los procesos mieloproliferativos, etc.) y
los hematomas postraumaticos (Nelken y col, 1987); en la ac
tualidad se observa en pacientes crfticos intemados en las uni
dades de cuidados intensivos.
Los germenes cultivados incluyen el estreptococo, el esta
filococo, el enterococo, las enterobacterias, los bacteroides y
la candida.
Adernas de la antibioticoterapia especffica se debe reali
zar la esplenectomfa 0 bien el drenaje percutaneo, procedi
miento con menor morbimortalidad ya que evita Ia cirugfa y
permite conservar el parenquima esplenico (fig. 40-3). Si el
paciente presenta otros focos infecciosos abdominales debera
evaluarse la posibilidad de una cirugfa 0 de drenajes percu
taneos multiples.
Quistes no parasitarios. Abarcan los epiteliales 0 epider
moides, los dermoides, los mesoteliales simples 0 con meta
plasia malpighiana y los linfangiomas quisticos. La variedad
epiderrnica es la mas cormin y se presenta como una espleno
megalia en nifios 0 j6venes sin otra sintomatologfa. El bazo
tambien puede estar afectado en la enfermedad poliqufstica.
Seudoquistes. No son quistes verdaderos; presentan una
pared fibrosa a menudo calcificada y sin epitelio de revesti
miento. Se originan en traumatismos 0 en infartos esplenicos,
Su contenido es seroso 0 hemorragico purliendo observarse
restos necr6ticos (fig. 40-4). Las cornr.licaciones de los
seudoquistes comprenden la rotura con hemoperitoneo y Ja
infeccion.
Ftg, 40·3. Drenaje percutaneo de un absceso esplenico,
Tumores. EI linfangioma quistico esplenico es congenito
y puede asociarse a otras localizaciones abdominales 0 a mal
formaciones congcnitas como el linfedema primario y algu
nos tumores vasculares. Generalmente es unico y en el 20 %
de los casos son uniloculares.
Los hemangiomas cavernosos pueden complicarse can
hiperesplenismo e hipofibrinogenemia que cede con la esple
nectomia 0 bien con una rotura y hemoperitoneo.
Los hamartomas no son capsulados, par 10 cual estan en
contacto can el tejido esplenico normal. Se clasifican en
foliculares, cordonales 0 fibroses segiin su histologfa. Los pe
quefios constituyen hallazgos anatomopatol6gicos en necrop
sias 0 en esplenectomfas, pero los de mayor tamafio desenca
denan una esplenomegalia sintomatica con dolor e hiperesple
nismo.
Los fibrosarcomas y los angiosarcomas son excepciona
les; un tercio de los ultimos se complican par roturas esponta
neas.
Los linfomas y la enfermedad de Hodgkin son los tumores
que afectan mas frecuentemente al bazo y 10pueden haeer bajo
cuatro formas diferentes: homogenea, miliar, como n6dulos
multiples 0 como un n6dulo solitario (solamente observado
en el linfoma histiocitico y en la enfermedad de Hodgkin).
Para eonsiderarlos primitivos la laparotomfa debe incluir
biopsias de higado y de los ganglios retroperitoneales y
mesentericos negati vos.
Los tumores que pueden dar metastasis en el bazo son los
melanomas y los cdnceres de mama y pulmon.
Esplenomegalia inducida por siliconas. En la insuficien-
Fig. 40·4. Seudoquiste esplenico. Bazo de tarnano au
rnentado. con alteraci6n de su forma y densidad
heterogenea, Tomograffa computada.
------_!!I!I!IIII!IllI~~~~~_~~_=-=~= _
40. BAZO 701
cia renal cr6nica las hcrnodialisis repetidas originan un pasaje
de siliconas procedentcs de las tubuladuras que se depositan
en el bazo. Esto da lugar a una reacci6n de cuerpo extrafio y
puede desencadenar una esplenomegalia con hiperesplenismo
que se resuelve con la esplenectornia.
Ptosis esplenica 0 bazo errante, No es una entidad fre
cuente. Puede manifestarse como una masa palpable asinto
matica en el abdomen 0 en la pelvis, por dolor abdominal 0
bien por sus complicaciones: la torsi6n que implica un cuadro
de abdomen agudo y el hiperesplenismo originado en una con
gesti6n venosa. El diagn6stico se efecnia mediante estudios
radioisot6picos 0 una tomografia computada. El tratamiento
es quinirgico, siendo controvertidas las opiniones sobre la
esplenopexia y la esplenectomfa. Esta ultima no se discutiria
ante una torsi6n con infarto hernorragico 0 degencraci6n
quistica y en caso de un hiperesplenismo
Aneurisma de la arteria esplenica. Estos aneurismas si
guen en frecuencia al de la aorta en cuanto a los de ubicaci6n
abdominal. Pueden ser congenitos 0 adquiridos y los factores
etio16gicos aceptados son: aterosclerosis, infecciones (mic6ti
cos), malformaciones congenitas, pancreatitis cr6nica y heri
das penetrantes de abdomen.
Segun su tamano pueden manifestarse como una masa
pulsatil y un soplo auscultable, 0 simplemente ser un hallazgo
tomografico 0 quirurgico; la arteriografia selectiva del tronco
ccltaco 10confirma (fig. 40-5).
La rotura provoca dolor abdominal y un shock hipovolemi
co con elevada mortalidad. El embarazo es un desencadenante
de esta complicaci6n, particularrnente durante el tercer trimes
tre.
EI tratamiento depende de la localizacion y del comprorni
so del pancreas y del bazo; abarca desde la reseccion del
aneurisma con ligadura de la arteria esplenica (con certifica
ci6n de un retlujo sangufneo de la porci6n distal de la misma a
expensas de los vasos cortes y la arteria gastroepiploica iz
quierda, que aseguraria la revascularizacion del bazo por esta
via), hasta la esplenectomfa y la esplenopancreatectomia cau
dal. Por arteriograffa se puede efectuar la oclusion selectiva
de la arteria esplenica,
Fig. 40-5. Ancurisma de la arteria esplenica. Arteriografia selectiva.
Resecciones oncologicas radicales
En el cancer gastrico y en el colonico, el bazo puede estar
implicado por contiguidad, por 10 cual debe ser resecado, 0
bien la esplenectornfa se indica con criterio onco16gico junto
a la porci6n corporocaudal del pancreas (esplcnopancrea
tectomia izquierda) con el fin de erradicar simultaneamente
las cadenas ganglionares locales involucradas en dichos tu
mores.
Rotura espontanea
La rotura espontanea esplenica es una entidad reconocida
pero poco frecuente. Se origina en bazos afectadospar distin
tas patologfas: infecciosas (mononucleosis, paludismo, fiebre
tifoidea), abscesos esplenicos, quistes esplenicos, seudoquistes
hemorragicos 0 serosos, amiloidosis, leucemias (agudas y cro
nicas), tumores (hemangiomas, linfangiomas, melanomas,
angiosarcomas).
La rotura se desencadena por la invasion neoplasica de la
capsula esplenica 0 por infartos esplenicos asociados a hema
tomas subcapsulares originados en trastornos de la coagula
cion, presentes en muchas de las enfermedades anteriormente
citadas. Si bien no existe el antecedente de una contusion di
recta 0 indirecta, la posibilidad de un traumatismo mfnimo no
debe ser descartada, como por ejemplo la tos.
Clinicamente se caracteriza por dolor abdominal y un cua
dro de hipovoJemia severo que se manifiestan abruptamente.
En ocasiones la expresion clfnica puede ser minima con esca
so dolor y descenso del hematocrito sin descompensaci6n
hernodinarnica. La punci6n-lavado abdominal diagn6stica en
ocasiones es diffciJ de indicar ante un paciente que presenta
por su patologfa de base una trombocitopcnia, por 10cual, ante
la sospecha clfnica, debe realizarse una tomograffa computa
da para evaluar el bazo y la existencia de un hemoperitoneo.
La rotura espontanea de un bazo pato16gico implica un
pronostico grave en aquellos pacientes que prescntan una
leucemia.
Complicaciones de la esplenectomia
Absceso subfrenico Izquierdo. Es una colecci6n infecta
da ubicada en el espacio donde se localizaba el bazo El pa
ciente presenta fiebre, leucocitosis, anorexia y astenia. Este
cuadro puede acompanarse de taquicardia permanente y
taquipnea. La hipoventilaci6n de la base pulmonar izquierda
se relaciona con la paresia diafragmatica causada par el abs
ceso yean el antecedente quinirgico en el abdomen superior.
La radiograffa simple de t6rax puede evidenciar un derrame
pleural homolateral y la radioscopia una paraiisis diafragmatica
izquierda. La sospccha clfnica se confirma con la ecograffa 0
la tomografta computada. El tratamiento es el drenaje quinir
gico 0 percutaneo guiado por tomograffa computada 0 por
ecograffa.
Neumopatias. Son frecuentes debido a las atelectasias que
se originan en la paresia diafragmatica postoperatoria. El ries
go de sufrir una neumopatfa postesplenectonna esta relacio
nado con la causa que motiv6 la indicaci6n quin1rgica, predo
mina en las cirugfas radicales onco16gicas, en las afecciones
con alteraciones inmuno16gicas como el sfndrome de Wiscott
Aldrich y en la cnfermedad de Hodgkin, respecto de las esple
-----~- -- --- -- -------------
, '
. .
;~l r~ •
702 SECCION VI. ABDOMEN
nectomfas postraumaticas. La kinesioterapia es fundamental
en el postoperatorio para evitar esta complicaci6n.
Hipertermia aislada. Estos cuadros febriles plantean un
problema diagn6stico, debiendo descartarse el absceso sub
frenico, las neumopatias, la trombosis de la vena esplenica 0
simplemente las atelectasias. En un 10 % de los cuadros de
hipertermia no se encuentra un factor etio16gico responsable.
Riesgo aumentado a las infecciones y sepsis fulminante
postesplenectomia (overwhelming post splenectomy sepsis).
Este cuadro clfnico fue relacionado con la esplenectomfa por
primera vez en 1952 (King y Schumacker, 1952). La inciden
cia en los nifios es hasta del 4 % durante el seguimiento de los
10 alios siguientes a la esplenectomia y del 0,3 al 1,8 % en los
adultos. El riesgo es mayor durante los primeros dos alios,
reduciendose marcadamente luego del quinto afio pero se des
criben casos hasta cuarenta alios mas tarde. La mortalidad es
del 50 % 0 mayor en algunas estadfsticas (Buehner, 1992;
Ellison y Fabri, 1983) Yno se modi fica en relaci6n con ellap
so transcurrido respecto de la esplenectomia. El riesgo de sepsis
fulminante y la mortalidad de la misma son mayores en nirios
que en adultos. Se estima que globalmente existe un aumento
de 40 veces en cuanto al peligro de una infecci6n y de 17 ve
ces en relaci6n con el riesgo de sepsis mortal en comparaci6n
eon la poblaci6n no esplenectomizada (Shaw y Print, 1989),
aunque en algunas estadisticas el calculo asciende hasta 200
veces. Se estima que un 20 % de los nifios esplenectomizados
con 60 alios 0 mas de expectativa de vida pueden morir de
sepsis durante ese lapso.
Clfnieamente la sepsis fulminante presenta un cornienzo
con hipertermia y escalofrfos como si se tratara de un cuadro
gripal, seguido de alta temperatura, trastornos del sensorio,
purpura, shock septico y coagulaci6n intravascular disemina
da: en la autopsia se puede comprobar una necrosis bilateral
de las glandulas suprarrenales (sfndrome de Waterhouse
Friederichsen). Frecuentemente no se constata un foco infec
cioso pero la bacteriemia es tan importante que puede obser
varse a1a bacteria responsable en un extendido de sangre perife
rica con tecnica de Gram.
La incidencia de infecciones que no cumplen los criterios
de la sepsis grave mencionada anteriormente esta aumentada,
con un 33 % de pacientes esplencetomizados que requieren
una internaci6n durante los primeros 10 alios del postopera
torio.
El neumococo es el germen responsable del 50 % de los
procesos infecciosos, eon una menor frecuencia del menin
gococo y el Haemophilus. Esto implica la necesidad de la va
eunaci6n previa a la cirugfa con vacuna antineumoc6cica
polivalente (cubre 23 serotipos), que reduce la incidencia de
una sepsis; la efectividad de la vacunaci6n se mantiene dentro
de las primeras 72 horas de realizada la esplenectomfa; poste
riormente la producci6n de anticuerpos es sub6ptima. Si bien
se puede indicar una antibioticoterapia profilactica por la in
tervencion quinirgica en sf misma (una dosis intraoperatoria
unica 0 bien prolongarla hasta 48 horas), no es necesaria en
relacion con el riesgo de infecciones, aun cuando la vacuna
ci6n se ha) a efectuado en el postoperatorio inmediato ya que
el titulo de anticuerpos presentes en el paciente declina en el
momenta en que se elevan los inducidos poria vacunaci6n.
Estos ultimos descienden en un 50 % a los 2 alios en los nines
y a los 3 aries en los adultos posvacunaci6n. Los menores de 4
alios tienen una respuesta sub6ptima a la vacunaci6n, por 10
cual ellos y los pacientes mayores de 5 alios de edad que fue
ron vacunados luego de las 72 horas de esplenectomizados,
asf como aquellos que se encuentran bajo tratamiento quimiote
rapico oncol6gico, deben recibir una dosis mensual de penici
lina benzatfnica (2.400.000 U) durante los 5 alios siguientes.
A partir de los 5 afios de efectuada la esplenectomfa el
sistema inmunol6gico recupera la capacidad de defensa ante
estas infccciones, siendo infrecuente observar sepsis fulmi
nantes luego de este Iapso. POI' este motivo la revacunaci6n
cada 5 alios contra el neumococo es discutida. Tambien debe
indicarse la vacunaci6n contra el meningococo y contra el
Haemophilus , pero no existe consenso en cuanto a la
revacunaci6n debido a la alta incidencia de efectos adversos y
a la reducci6n del riesgo de sepsis a partir del segundo afio.
Un paciente esplenectomizado que comienza con un cua
dro infeccioso de las vfas aereas acompatiado de fiebre 0 esca
lofrfos debe automedicarse inmediatamente con un compri
mido de ampicilina 0 de amoxicilina asociadas con sulbactam
o con acido clavulanico y consultar al medico: la bacteriemia
puede ser fatal en horas (sepsis fulminante).
Aquellos pacientes que se trasladcn a una zona endemica
de malaria deben recibir quimioprofilaxis.
Trombosis del sistema venoso profundo de los miem
bros inferiores. Esta complicaci6n se presenta en el postope
ratorio de cualquier cirugfa, existiendo factores predisponentes
como la insuficiencia del sistema venoso profundo, la obesi
dad, la insuficiencia cardiaca, etc. La esplenectomfa en sf mis
rna nocs un factor de riesgo, como 10demuestra el analisis de
la incidencia de trombosis venosa scgun la causa de la esple
nectomfa: por roturas traurnaticas, por esferacitosis, la inci
dencia es similar a la de otras actos quinirgicos: por el contra
rio, luego de csplcnectorruas por procesos mieloproliferativos
la incidencia es mayor debido ala diatcsis tromb6tica caracte
rfstica de estos ultimos,
Trombosis del sistema venoso portal. La trombosis de la
vena porta es una complicaci6n contemplada en la cirrosis
hepatica y en los tumores hepaticos; en cambio, su presenta
ci6n en el postoperatorio de las espleneetomfas es subestima
da. La incidencia depende de la causa poria cual fue indicada
la misma, siendo los procesos mieloproliferativos los que mas
frecuentemente la desencadenan debido a la diatesis tromb6tica
e independientementc del recuento plaquetario. En el 30 % de
los pacientes se observa trombocitosis postoperatoria; sin
embargo, se la considera menos importante que la funci6n
plaquetaria en sf en la patogencsis de las cornplicaciones
trombcembolicas. Otro mecanismo fisiopatogenico es la dila
taci6n de la vena esplenica, que en las esplenomegalias gigan
tes puede presentar un diametro de hasta 3 centimetres por 10
cual forma un saeo ciego euyo flujo es muy lento y mantenido
solamente por las venas pancreaticas: la estasis sanguinea des
encadena un proceso tromb6tico con la siguiente propagaci6n
del trombo hacia la vena mesenterica superior y la vena porta
(Rattner y col., 1993).
El cuadro clfnico puede instalarse en el postoperatorio in
mediato 0 en el alejado hasta 18 meses mas tarde. La fiebre es
un signo constante en el 100 % de los pacientes, pudiendo
constatarse dolor abdominal, diarrea, nauseas, disnea, asci tis
o sindrome septico. En el laboratorio, la unica variable altera
da en forma constante es la lacticodeshidrogenasa, mientras
que las transaminasas y la bilirrubina serica, que son normales
en las formas de presentaci6n ternprana, se elevan en los cua
dros de instalaci6n tardfa.
La clfnica y el laboratorio no facilitan el diagn6stico de
esta complieaci6n, por 10cual el cirujano debe orientarse ante
cualquier signo 0 sfntoma c indicar un eco-Doppler color, que
------------------------------II!!!!!II!Il!'M'll!..
ittt
40. BAZO 703
constituye el mejor metodo de diagn6stico por imageries, 0
bien una tomografia computada con contraste endovenoso, que
presenta una alta especificidad pero una menor sensibilidad.
En ocasiones la trombosis de la vena esplenica puede si
mular un pancreas aumentado de tarnano, originando el diag
nostico erroneo de pancreatitis aguda. La arteriograffa selecti
va se indica en rarisimas ocasiones.
Los diagnosticos diferenciales comprenden el absceso
subfrenico, la pancreatitis aguda y el tromboembolismo pul
monaro
El infarto intestinal es una cornplicacion grave de la trom
bosis de la vena mesenterica superior, con elevada mortali
dad, y es consecuencia de un diagn6stico tardio; requiere tra
tamiento quinirgico: resecci6n intestinal y trombectomia. La
sobrevida esta relacionada con el diagnostico temprano, pues
si este es tardio la mortalidad es practicamente del 100 %.
El tratamiento consiste en la adrninistracion de heparina
s6dica endovenosa durante 1 a 2 semanas y posteriormente
anticoagulantes orales en forma ambulatoria. Si el cuadro elf
nico no mejora debe utilizarse estreptoquinasa (250.000 U), Y
ante el fracaso de este tratamiento debe recurrirse al factor
tisular activador del plasmin6geno (50 U). Algunos autores
indican antibioticoterapia cuando se realiza el diagn6stico. Los
seguimientos con eco-Doppler demuestran que la trombosis
puede tardar hasta 3 meses en resolverse; en ocasiones persis
te y se origina una transformaci6n cavernomatosa. El tiempo
durante el cual debe continuarse con anticoagulantes orales es
incierto, pero no hay duda de que la persistencia de un trombo
en la vena esplenica sin tratamiento medico puede desencade
nar la propagaci6n del proceso hacia el sistema venoso porta.
HIDATIDOSIS ESPLENICA
Daniel E. Correa
Los quistes hidatidicos esplenicos representan el 1 % al
3 % de enfermedad hidatidica en el hombre. Cursa habitual
mente con un bajo fndice de complicaciones.
Anatomia patol6gica. El ernbrion hexacanto llega al
parenquima esplenico por via arterial y allf evoluciona desa
rrollando el quiste hidatfdico. Como en otras localizaciones,
el quiste puede ser unilocular 0 producir vesiculas hijas, y en
algunas circunstancias, entrar en regresi6n y transformarse su
contenido en un material denso de aspecto caseoso.
Las complicaciones descriptas de esta localizacion han
sido: ruptura en el peritoneo, sobreinfccci6n bacteriana cons
tituyendo un quiste supurado, migracion hacia el t6rax y aper
tura en una viscera hueca; estas dos ultimas son muy infre
cuentes.
Diagn6stico. Presentacion clinica. Los pacientes pueden
referir dolor 0 malestar en el hipocondrio izquierdo con una
frecueucia variable entre el 25 % Yel 35 %, En la actualidad
es mayor el mimero de pacientes en los cuales el diagn6stico
se establece como un hallazgo durante un examen con un me
todo por imagenes del abdomen sin tener una sintornatologfa
clara relacionada con esta afecci6n. En algunas oportunidades
se observan cuadros de tipo alergico 0 fiebre, relacionada esta
habitualmente con quistes supurados,
Sera conveniente investigar los antecedentes epidemio
Iogicos de residencia en aquellos casos en que se sospeche la
enfermedad.
En el examen clinico, la esplenomegalia 0 el tumor palpa
ble en el hipocondrio izquierdo es poco frecuente. La hidati
dosis esplenica se asocia en un 35 % a un 50 % con otras loca
lizaciones de la enfermedad, mas cornunmente con hidatidosis
hepatica 0 pulmonar, 10 cual debera ser considerado durante el
estudio del paciente.
El diagnostico diferencial puede plantearse con otras cau
sas de esplenomegalia y con los quistes simples del bazo.
Diagnostico por imdgenes. La radiograffa directa de ab
domen puede demostrar las siguientes imagenes: calcificacio
nes parciales 0 totales de la adventicia del quiste en un 10 % a
un 40 % de los pacientes 0 rechazo de la camara gastrica 0 el
colon, estos ultimos con menor frecuencia (fig. 40-6).
El estudio ecografico permite el diagnostico y establece
las caracterfsticas de la mayona de los quistes de esta locali
zaci6n. En casos de duda diagn6stica podra recurrirse a un
estudio de tomografia computada de abdomen (fig, 40-7).
La radiograffa de torax se realizara siempre para evaluar
la posibilidad de una lesion hidatidica pulmonar asociada 0 de
complicaciones toracicas de la afeccion,
Tratamiento. La esplenectomia fue empleada durante mu
chos afios como el tratamiento quinirgico de elecci6n de csta
enfermedad, considerando que con este metodo terapeutico.
ademas de erradicar la lesi6n, se evitaban la mayoria de las
probables complicaciones de los otros metodos, El conocimien
to actual de las funciones inmunol6gicas del bazo junto con el
perfeccionamiento de las tecnicas quinirgicas de preservaci6n
del organo han motivado que la cirugia para el tratamiento de
la hidatidosis esplenica tienda ala conservaci6n del bazo.
Las tecnicas actuales son las de evacuaci6n del parasite
respetando las normas de la hidatidotecnia y el tratamiento de
Fig. 40-6. Quiste hidatfdieo esplenico ealcifieado detectado durante el es
tudio radiologico de pielograffa.
SECCION VI. ABDOMEN 704
Fig. 40·7. Tornograffa computada con imagen correspondiente a hidatidosis
esplenica.
la membrana adventicia, con la resecci6n parcial 0 total de
esta, Para realizar estos procedimientos se aborda al paciente
por via abdominal, y es necesaria la movilizaci6n amplia del
bazo hasta obtener su exteriorizaci6n por la laparotomia,10
cual facilita ademas una hemostasia adecuada del parenquima
esplenico.
Aunque no se han podido establecer fehacientemente cua
les serfan los quistes de esta localizacion con menor tendencia
a presentar cornplicaciones, en general se aconseja no indicar
tratamiento quinirgico en quistes asintornaticos calcificados
de un diametro menor de 4 em y en pacientes anosos con quis
tes de esas caracterfsticas independicntcmente de su tamafio.
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~~~~---».(4i)L---- _
Estomago y duodeno
ANATOMIA
Carlos J. Arozamena
En general el est6mago y el duodena se estudian juntos
por similitudes anat6micas, funcionales y patol6gicas, aunque
ernbriolcgicamente el est6mago, la primera porcion del
duodena y la parte proximal de la segunda porcion pertenecen
al intestino anterior y el resto al intestino medio.
La descripci6n anatornica con un enfoque quinirgico per
mite comprender mejor las distintas patologfas y operaciones.
Topografia. Estomago. Se extiende desde el cardias 0
union esofagogastrica, pocos centimetres por debajo de los
pilares del diafragma, hasta el pfloro, que 10separa del duodeno.
Su cara anterior contacta, partiendo del segmento proximal al
distal, con el diafragma izquierdo, el lobulo izquierdo del hi
gado, el colon transverso y la pared anterior del abdomen; este
ultimo es un lugar iitil para las gastrostomfas. La cara poste
rior se relaciona con la trascavidad de los epiplones, los vasos
esplenicos y muy fntimamente con el cuerpo del pancreas,
cuyos procesos expansivos benignos 0 neoplasicos suelen com
prometerla. La curvatura menor 0 borde derecho se relaciona
con el epipl6n menor, las arterias dependientes del tronco
celiaco, los nervios dependientes de los vagos, el higado y
algunas veces la via biliar principal 0 el sistema portal; la cur
vatura mayor 0 borde izquierdo, con el diafragma izquierdo,
el epiplon mayor, la cola del pancreas, el bazo y el colon
transverso, organos que frecuentemente son invadidos por los
canceres gastricos.
Habitualmente el estornago se divide en tres segmentos
teoricos que simplifican la ubicacion topografica de las lesio
nes (fig. 41-1): fundus, cuerpo gastrico y antro.
1) El tercio proximal 0 fundus llega hasta una ltnea imagi
naria horizontal que pasa par el cardias y ocupa la concavidad
diafragrnatica. Su distension provoca hipo u omalgia al irritar
el centro frenico, y las heridas penetrantes par debajo del 4°
espacio intercostal pueden atravesar el diafragma e interesar
este segmento del est6mago.
En este sector las iilceras son raras, pero los carcinomas
son cada vez mas frecuentes, y en su progresion invaden el
diafragrna, los pilares del hiato 0 el esofago abdominal.
2) EI tercio medio 0 cuerpo gdstrico es la parte con mayor
capacidad de reservorio y se extiende hasta la proyeccion de
la incisura angular sobre la curvatura mayor. La parte proximal
de la curvatura mayor se relaciona con el bazo, que puede ser
lesionado durante una gastrectomfa 0 una vagotornta e invadi
do por los tumores de la curvatura mayor. A esta altura los
turnores de la cara posterior invaden el pancreas y los de la
cara anterior el higado.
3) El tercio distal 0 antro es un infundibulo con gran acti
vidad motora que termina en el piloro. Tiene la mayor inci
dencia de ulceras; las de la cara posterior sangran con frecuen
cia 0 penetran en el pancreas, mientras que las de la cara ante
rior pueden perforarse y provocar una peritonitis aguda. Los
canceres tam bien son frecuentes en este segmento, aunque su
incidencia esta disminuyendo en la ultima decada, En su
progresion invaden el higado, la via bihar, el pancreas 0 el
colon transverso.
Duodena (fig. 41-2). Se extiende desde el pfloro hasta el
ligamento de Treitz que 10separa del yeyuno. Su primera por
cion 0 bulbo es la mas afectada por las ulceras, pero excepcio
nalmente por canceres primarios 0 secundarios. La rodilla su
perior toma contacto con el coledoco y por eso son tecnica
mente faciles las anastomosis coledocoduodenales.
La segunda porcion esta fija a la pared posterior por fascias
de coalescencia que se seccionan para movilizar y explorar el
duodenopancreas (maniobra de Vautrin y Kocher). Describe
una concavidad izquierda donde se aloja la cabeza del pancreas,
con el cual comparte tan fntimamente la irrigacion que es tee
nicamente muy diffcil extirpar solo uno de los dos organos; en
su tercio medio estan la caruncula menor, donde desemboca el
conducto de Santorini, y la caruncula mayor con Ja ampolla de
Vater, donde desembocan generalmente juntos eJ coledoco y
el Wirsung. Por eso las patologias quinirgicas de esa zona se
pueden abordar a traves de una duodenotomia 0, cada vez mas
a menudo, por via endoscopica, Esta vecindad de la ampolla
con el pancreas explica su frecuente invasion cuando hay un
carcinoma.
La tercera y cuarta porcion del duodeno estan detras de la
raiz del mesenterio. Se relacionan con el com pas vascular
aortomesenterico, que excepcionalmente comprime su luz. Otra
relacion anatomica es con el cuerpo del pancreas, cuyos tu
mores pueden invadirlas; en estos casos se requiere una
gastroenteroanastomosis para saltear la obstruccion, La
hipertrofia del rmisculo de Treitz como causa de obstruccion
del angulo duodenoyeyunal es una rareza anatomica,
Estructura anatomica. Estomago . La capa interna 0
mucosa se dispone en pliegues longitudinales, mas prominen
tes en el fundus y el cuerpo (fig. 41-1), donde esta la mayor
actividad secretora, para disminuir hacia el antro (fig. 41-2).
Su funci6n es fundamentalmente secretora. Las glandulas del
cardias producen moco; en el fundus y el cuerpo hay glandu
[as mixtas con una elevada concentracion de celulas parietales
productoras de acido clorhfdrico (fig. 41-2) Y factor intrinse
co, celulas principales productoras de pepsin6geno y celulas
espumosas productoras de moco, que tienen gran actividad
rnitotica y que se renuevan completamente cada 3 dias; en el
antro de un adulto normal hay celulas espumosas yaproxima
SECCION VI. ABDOMEN706
Duodeno
damente 10 millones de celulas G que producen gastrina (que
estimula a las celulas parietales para producir acido clorhidri
co), cifra que puede hasta duplicarse en los ulccrcso s
duodenales.
La capa media esta formada por tres ttinicas de fibras que
tienen la estructura muscular mas compleja del tubo digestive
y que tanto en el cardias (fig. 41-1) como en el pfloro (fig. 41
2) adoptan unadisposici6n especial, semejante a esffnteres.
La capa externa 0 serosa corresponde al peritoneo visceral,
que cubre amhas caras, excepto la parte proximal de Ja cara
posterior y el es6fago. En los bordes se prolonga sobre los
epiplones.
Duodena. Su estructura es sernejante a la del estomago.
La mucosa tiene pliegues longitudinales en el bulbo y trans
versaies en el resto, denominados valvulas conniventes.
Histo16gicamente predominan las glandulas de Brunner pro
ductoras de moco y otras can celulas de Paneth productoras
de enzimas. Con radioinmunoensayo se ha detectado una can
tidad tal de celulas productoras de hormonas digestivas que
actualrnente se 10considera el principal organa endocrine del
organismo. Algunas de elias son la secretina, la colecistoquini
na, la gastrina, el polipeptido inhibidor gastrico, el polipeptido
intestinal vasoactivo, la enterogastrona y la motilina.
Fundus
Guerpo
Fig. 41-1. Estructura anat6mica del est6mago. I, mucosa; 2, submucosa; 3. muscular; 4, serosa.
Tiene dos capas musculares, una extema longitudinal y otra
intema circular, semejantes a las del resto del intestino delga
do, y esta rodeado por una serosa 0 peritoneo visceral cuya
cara posterior cs considerada por algunos como retroperitoneal.
Irrigacion. Estomago, Tanto el estomago como el duodena
son 6rganos muy vascularizados, probablemente por su im
portante funci6n secretoria. En especialla mucosa responde a
distintos estfrnulos fisiologicos y patol6gicos con vasodila
taci6n y un gran aumento del flujo sanguineo. El volumen prin
cipal de sangre lIega al est6mago desde cl tronco celfaco a
traves de sus ramas. La coronaria estomaquica 0 gastrica iz
quierda y la pilorica 0 gastrica derecha (rama de la hepatica)
se unen a nivel del antra para formar eI arco vascular de la
curvatura menor. La gastroepiploica derecha (rama de la gas
troduodenal), la gastroepiploica izquierda y los vasos cortos
(ramas de la esplenica) forman cl arco vascular de Ja curvatu
ra mayor. El fundus recibe, adernas, ramas de las cardioeso
fagicotuberositarias (fig. 41-3).
Ambos sistemas se comunican por un rico plexo submucoso
y otro subseroso, que brindan una irrigaci6n que permite ha
cer distintos tipos de resecciones con pocos riesgos de
isquemia, especialmcnte los tubos gastricos que llegan al cue
llo para reemplazar al es6fago, irrigados por la gastroepiploica
707
T z
41. ESTOMAGO Y DUODENO
r
Calula espumosa
Celula parietal
CI'
CI'
Fig. 41-2. Estructura anat6mica del est6mago y mecanismo de producci6n del acido clorhfdrico. J, mucosa; 2, submucosa; 3, muscular; 4, serosa; 5, capa
de maca.
derecha y la pi16rica. Como contrapartida, las lesiones san
grantes (ulceras a tumores) pueden perder grandes volumcnes
en poco tiempo y poner rapidamente en peligro la vida del
enfermo.
Duodeno, La primera pardon recibe sangre de las arterias
pi16rica y gastroduodenal, que se ligan en las gastrectomfas y
en algunas hemorragias digestivas. Las porciones segunda y
tercera estan irrigadas par las arterias pancreaticoduodenales
derechas (superior c inferior), ramas de la gastroduodenal, y
las izquierdas, ramas de fa mesenteries superior. Esta irrigaci6n
es cormin con el pancreas y hace tecnicarnente rnuy diffcilla
resecci6n individual de uno de los dos 6rganos; par eso es mas
frecuentc la duodenopancreatectomia. La cuarta porcion reci
be ramas de las pancreaticoduodenalcs izquierdas.
Las venas son paralelas a las arteri as, Se destaca la
pancreaticoduodenal derecha inferior, que al unirse con la
colica superior derecha y la gastroepiploica derecha forma el
tronco de Henle, que desemboca en la vena mesenterica supe
_.',
.....•.,.•.I' ',-'
III!!.
rior y de alli en la porta. Con frecuencia el cirujano debe ex
plorar este recorrido en los enfermos can cancer de la cabeza
del pancreas, porquc su invasion contraindica la
duodenopancreatectomia.
Linfaticos, Su importancia quinirgica radica en que es la
via de diseminaci6n preferida de los adenocarcinomas
indiferenciados y poco diferenciados,
Estomago, La OMS adopt6 en 1973 la propucsta de la
Japanese Research Society for Gastric Cancer, para identifi
car y estudiar a cada ganglio individualmente cuando se hace
una gastrectomia. Desde entonces reciben la siguiente deno
minaci6n (fig. 41-4):
1. Ganglia cardiaco derecho
2. Ganglia cardfaco izquierdo
3. Ganglio a 10 largo de la curvatura menor
4. Ganglia a 10 largo de la curvatura mayor
4s. Ganglio en el territorio de la arteria gastroepiploica iz
quierda
SECCION VI. ABDOMEN708
Fig. 41-3. Irrigacion del estorna
go. I, aorta; 2, tronco celiaco;
3, coronaria estomaquica: 4, es
plenica: 5, hepatica; 6, pilorica:
7, vasos; 8, gastroduodenal; 9,
gastroepiploica derecha: 10,
gastroepiploica izquierda.
4d. Ganglio en el territorio de la arteria gastroepiploica de
recha
5. Ganglio suprapil6rico
6. Ganglio subpilorico
7. Ganglia a 10 largo de la arteria gastrica izquierda
8. Ganglio a 10 largo de la arteria hepatica cornun
9. Ganglio alrededor del tronco celfaco
10. Ganglio en el hilio esplenico
11. Ganglio a 10 largo de la arteria esplenica
12. Ganglio en elligamento hepatoduodenal
13. Ganglio en la cara posterior del pancreas
14. Ganglio en la raiz del mesenterio
15. Ganglio en la arteria colica media
16 Ganglio paraa6rtico
110. Ganglio paraesofagico inferior
Ill. Ganglio diafragmatico
Duodena, Hay cuatro grupos ganglionares anteriores: los
del confluente de Henle, los duodenopancreaticos anteriores,
los suprapiloricos y los subpi16ricos; los grupos posteriores
son los pericoledocianos, los duodenopancreaticos posterio
res y los del confluente yuxtaportal.
Todos pueden ser invadidos por los adenocarcinomas que
se desarrollan en la confluencia biliopancreatica (del pancreas,
de la papila, del coledoco 0 del duodeno), pero el mas
tempranamente afectado suele ser el retroduodenopancreatico
o ganglio de Catell (del grupo pericoledociano); por 10 tanto,
siempre que sc operen estos canceres se 10debe investigar por
congelaci6n aunque macrosc6picamente este sano.
Inervacion. Tanto el est6mago como el duodena tienen
inervaci6n simpatica y parasimpatica,
Fig. 41-4. Ganglios Iinfaricos del est6mago segun la Japanese Research
Society for Gastric Cancer.
709
iLl 2 i4iJ
41. ESTOMAGO Y DUODENO
Las fibras simpdticas posganglionares salen del plexo
celiaco y lIevan a ambos 6rganos un estfrnulo casi totalmente
adrenergico siguiendo las arterias principales.
Las parasimpdticas llegan al est6mago a traves de los ner
vios vagos 0 neumogastricos, Sus fihras aferentes son princi
palmente mielfnicas y sensitivas y hacen sinapsis en el plexo
intermuscular de Auerbach, mientras que las posganglionares
se distribuyen hacia el plexo submucoso de Meissner.
La principal funci6n de estas fibras es secretora; estimu
Ian a las celulas parietales para producir acido clorhfdrico y
por eso tienen una importante relaci6n con la ulcera peptica y
con su tratamiento quinirgico. S610 dell 0 al 20 % de las fi
bras aferentes son amielfnicas y motoras con funciones de re
gulaci6n y estimulaci6n.
Vago anterior (izquierdo en el t6rax). En el esofago abdo
minal forma un plexo del que salen varios troncos hacia el
est6mago. EI principal, 0 nervio de Latarjet, corre paralelo a
la curvatura menor con fibras secretoras para las celulas parie
tales y otras motoras para el antra, donde termina por un trfpode
llamado "pata de cuervo". Esas fibras motoras provocan la
contracci6n de la cara anterior y posterior del antra y son fun
damentales para la evacuaci6n gastrica; por tal motivo, cuan
do se haee una vagotomia troncular anterior se altera la eva
cuaci6n y es necesario agregarle un procedimiento que la me
jore(pi loroplastia 0 gastroenteroanastomosis) (fig. 41-5).
Una rama derecha 0 hepatica sale de este vago y se dirige
al hilio biliar, y en su trayecto da una rama motora piloroduode
nal cuya secci6n parece predisponer a la diarrea posvagotomta,
Por la izquierda salen dos 0 tres ramas hacia las celulas
parietales del fundus gastrico y son principalmente secretoras.
Vago posterior (derecho en el t6rax). Suele ser un solo
tronco, pero se han descripto hasta tres. El nervio de Latarjet
posterior es paralelo al anterior; eorre 0,5 a 1 em mas lejos de
la pared gastrica y tiene las mismas funciones secretoras (fig.
I
~::-::-:::::=-':-i
I
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Fig. 41-5. Nervios vagos y de Lararjet.J, vago anterior; 2. nervio de Latarjet
anterior; 3. nervio de Latarjct posterior; 4, pata de cuervo.
41-5), pero las motoras sabre el antro son mucho menos im
portantes. Su rama derecha 0 cclfaca va hacia el yeyuno y va
rias ramas izquierdas llegan a las celulas parietales del fundus
gastrico, Una de elIas, que cruza el angulo de His y alcanza
directamente el fundus, fue denorninada "nervio criminal" por
Grassi, porque su seccion incompleta fue la causa principal
del fracaso de las vagotomfas en el tratamiento de las ulceras
duodenales.
FISIOLOGIA
A pesar de su compleja fisiologfa, el intestino anterior no
es imprescindible para la vida y puede ser reemplazado par
cial 0 casi total mente en operaciones como la esofagogastrecto
mfa total 0 la duodenopancreatectomfa.
Sus principales funciones son: 1) motora y de reservorio,
y 2) secretora endocrina y exocrina. Otras funciones como la
excretora y la absortiva son menos importantes.
Funciones motora y de reservorio. En el estomazo se
diferencian dos regiones can distintos tipos de rnovimientos,
I. Region proximal. Comprende el fundus y el mesogas trio
proximal, y tiene tres capas musculares que se contraen si
multaneamente en forma lenta y sostenida con algunas con
tracciones aisladas mas rapidas. Se encarga de la recepcion y
almacenamiento de los alimentos gracias a un mecanismo de
"relajacion receptiva" que es neur6geno, vagal y no adrenergico
y por el cual durante las comidas el volumen gastrico aumenta
mucho con escaso incremento de la presi6n.
Experimentalmente y can balones inflables se demuestra
que, si el nervio vago esta indemne, esta parte del est6mago
puede recihir hasta 1000 ml sin provocar sintomas. Otra de
sus funciones es la evacuaci6n de los lfquidos hacia el duodena.
2. Region distal. Incluye el resto del mesogastria, el antro
y el piloro. Sus funciones principales son primero la retenci6n
y la disgregaci6n de los alimentos s6lidos, luego su transporte
bacia el duodena y finalmente la prevenci6n del reflujo
duodenogastrico.
El rmisculo liso de esta parte del estomago tiene un poten
cial de membrana de reposo mas alto, y en su acti vidad se
registran tres fases: a) durante la fase 1 hay reposo muscular;
b) en la fase 2 se originan despolarizaciones en la mitad de la
curvatura mayor, que funciona como un marcapaso, y que avan
zan en forma irregular hacia el pfloro; c) en la fasc 3. cada 90
all0 minutos se desencadenan ondas peristalticas de frecuen
cia, velocidad e intensidad rnuy constantes que llegan a 3 por
minuto (complejos motores migratorios) y que despues de una
comida pueden establecer un "tiernpo de vaciarniento" de 40
± 5 minutos (tiempo necesario para evacuar la mitad del conte
nido gastrico).
El piloro, generalmente abierto, permite la evacuacion del
est6mago por las ondas propulsivas del antro y por un gradiente
de presi6n con el duodeno. Cuando las partfculas que pasan
del est6mago al duodeno son inadecuadas por su tamafio,
osmolaridad, pH. conceruracion de acidos grasos, etc., los re
ceptores de la mucosa duodenal desencadenan reflejos
neuroendocrinos que liberan hormonas (gastrina, secretina,
polipeptido inhibidor gastrico, colecistoquinina) para cerrar
el pfloro basta que el quimo sea mas adecuado.
Par eso la indemnidad nerviosa es muy iinportante y la
evacuaci6n gastrica se altera despues de una vagotomla
troncular anterior y enla neuropatfa diabetica (Pergola, 1996).
EI transite gastroduodenal puede estudiarse facilmente con
SECCIO;-.J VI ABDOMEl\'710
radioscopia, con camara gamma y con comidas liquidas 0 so
lidas marcadas con radioisotopes, y ultimamente colocando
un volumcn conocido de Ifquido en el est6mago y observando
mediante eeografia cuanto tiempo tarda en evacuarse.
Factores que retardan el vaciamiento gdstrico:
I) Particulas de quimo > 2 mm, osmolaridad > 200 mOsm,
pH duodenal < 2,5, aumento de acidos grasos insaturados.
2) Hormonas: secretina, colecistoquinina, gastrina,
dopamina, glucag6n.
3) EI VIP (polipeptido intestinal vasoactive) inhibe expe
rimcntalmente la actividad electrica y mecanica del musculo
lisa antral.
4) Problemas metab6licos: acidosis diabetica, hipercal
cemia severa, hiperpotasemia.
5) Farmacos: anticolinergiccs, opiaceos, bloqueadores
calcicos en altas dosis; la nicotina retarda la evacuacion de los
s6lidos, pero no de los liquidos.
6) Enfermedades: obstrucci6n p i lo r ic a henigna 0
ncoplasica, miositis, esclerodermia, hipotiroidisrno, enferrne
dad de Allison, alcoholismo, gastritis atr6fica, anorexia ner
viosa; la gastroparesia diabetica se acompafia de alteraciones
de la motilidad tanto en ayunas como posprandiales.
7) Operaciones. La secci6n de los nervi os vagos puede
producir distintos trastornos evacuatorios: la vagotornfa
troncular anterior retarda la evacuaci6n de los solidos aun des
pues de una antrectomia, mientras que la vagotomia gastrica
proximal 0 superselectiva suele retardar el vaciamiento de los
s61idos pero acelera el de los Ifquidos.
8) Gastroenterostomia en Y de Roux. En los ultimos afios
se han publicado numerosos casos de mala evacuacion gastrica
despues de una gastrectomfa con esta reconstruccion, El me
canismo fisiopatol6gico no esta suficientemente ac!arado, pero
es probable que tenga relacion con la atonia del remanentc
gastrico vagotomizado.
Factores que estimulan el vaciamiento gdstrico:
I) Hormonas. La motilina aumenta la actividad motora del
antro.
2) Farmacos. La eritromicina es un antibi6tico macrolido
agonista de la motilina; en perros y en seres humanos imita
sus efectos ya que induce contracciones del antra e inicia pre
maturamente los complejos motores migratorios. El efecto
ocurre rapidamente, es corto y se presenta como fucrtcs con
tracciones especialmente no propulsivas del antra. Puede me
jorar el vaciamiento de los liquidos y solidos en la gastroparesia
diabetica (Parys, 1992).
La metoclopramida y la domperidona son antidopaminer
gicos y par 10 tanto aceleran la evacuacion del cstomago. La
cisaprida tambien la acelera, pero actuando sobre los plexos
intramurales del estornago y el intestino.
3) Operaciones. El sfndrome de vaciado rapido 0 dumping
::5 p020 frecuente en la actualidad, pero pucdc verse hasta en
e120 '--C de los operados del estornago. Es mas frecuente en las
gastrecrornfas y algo menos en las vagotornfas, aunque tam
bien se 10 ha descripto despues de las piloroplastias 0 las
zastrcenreroanastomosis.
~ Funci6n secretoria. Estomago . En su funci6n de glandu
la exocrina el estornago es capaz de scgregar de 1000 a 2000
ml diarios de rnoco, acido clorhfdrico, bicarbonato, pepsina, y
pequenas cantidades de factor intrfnscco necesario para la ab
sorci6n de la vitarnina B I2•
El moco es producido fundamcntalmente por celulas es
pumosas que se encuentran en el cuello de las glandulas, mu
cho mas abunclantes en el antro que en el cuerpo 0 el techo
gastricos. Su funci6n es lubricante yen condiciones de reposo
forma con el biearbonato unacapa de moco-gel sobre las ce
lulas de la mucosa que actua como una verdadera barrera de
protecci6n y cuya disrupci6n permite la retrodifusion de iones
H+con riesgo de lesiones de la mucosa y iilceras.
EI aumento del acido clorhidrico asf como el alcohol y
otros agentcs agresores estimulan en la mucosa gastrica la li
beracion de 6xido rutrico y de algunas prostaglandinas, poten
tes vasodilatadores locales que provocan un importante incre
mento del flujo sangumeo, con el consiguiente aumento de la
produccion de moco como principal mecanismo de defensa
(Whittle, 1992).
Experimentalmente esta respuesta se altera por acci6n de
la indomctacina, inhibidor de las prostaglandinas. 0 por la NG
nitra-L-arginina, inhibidor del oxide nitrico (Peskar, 1992).
La capa de moco puede ser lesionada ademas por la hilis, por
la sccreci6n pancreatica y por algunos agentes externos como
el acido acetilsalicilico, los corticoides y otros antiinf1amatorios
no csteroides.
Acido clorhidrico. Tiene una participacion importante en
la digestion de los hidratos de carbono, menos en la de las
proteinas y muy poco en la de los lipidos; no obstante, los
enfermos can resecciones amplias 0 totales del estomago, as!
como los que tienen distintos tipos de gastritis atroficas con
niveles bajos de acido, no presentan rnayores problemas di
gestivos.
Otra de las funciones que se le asignan es la de barrera
contra las bacterias, ya que son muy pocas las que sobreviven
a un pH menor de 4.
En condiciones basales, las 40 a 50 millones de celulas
parietales del fundus y el cuerpo gastricos, estimuladas par la
gastrina, la acetilcolina y la histamina, producen de 1,5 a 5
mEq/hora 0 150 mmolfl de acido clorhidrico. el cual, rapida
mente diluido y neutralizado por el moco y el bicarbonato,
mantiene un pH intragastrico de 4 0 menor.
Esta secreci6n de acido responde a un mecanismo activo y
requiere una gran actividad metab6lica, con consumo de 1500
calorfas por litro; es regulada par el AMP cfclico intracelular
y !leva a una concentraci6n de hidrogeniones un millen de
veces mas alta que en la sangre. Mientras tanto, el sodio dis
minuye proporcionalmente y el potasio permanece sin cam
bios en un complejo equilibria electrolftico aiin no del tada
bien conocido,
La produccion de acido tiene tres fases de estimulaci6n
que guardan entre sf una estrecha interrelaci6n. La primera y
mas importante es lafase cefdlica 0 vagal, muy bien cstudia
da par Pavlov en perros con fistula esofagica y condicionados
con comidas ficticias. Los estfmulos se dirigen desdc los 6r
ganos de los sentidos (especialmente la vista y el olfato) a la
corteza cerebral, al hipotalamo anterior y, par los nervi os va
gos, a las celulas parietales del estomago, donde sc inicia la
producci6n de acido como respuesta al estimulo colincrgico.
Su mediadar qufrnicoes la acetilcolina, que acttia potenciada
por la histamina y la gastrina. Brodie, en 1814, dernostro esta
participacion del vago en la secreci6n.
Otros estfmulos del centro vagal del hipotalarno, como la
hipoglucemia insulfnica, tambien pueden clevar la secrecion
de acido; por tal motivo esta prueba se utiliza para saber si las
"vagotomias'' son completas 0 incornplctas (test de Hollander).
Esta fase cefalica es inhibida por la secci6n de los vagos,
par los bloqueadores de los receptores H, de las celulas
parietales y mucho menos por los anticolinergicos.
La segunda es la/ase gastrica u hormonal, en que la pro
711 41. ESTOMAGO Y DUODENO
duccion de acido es estimulada por la lIegada de alimentos al
est6mago: a) por distensi6n del antro a traves de reflejos
vagovagales, y b) por la acci6n de protemas, aminoacidos, al
cohol, etc., sobre los receptores de las microvellosidades de la
mucosa. Ambos estimulos acnian sobre las celulas G, que li
beran gastrina, hormona que, como la acetilcolina y la
histamina, se fija en los receptores especffieos de la membra
na de las celulas parietales y estimula en ellas la secreci6n de
acido clorhfdrico (fig. 41-2). Dicho fen6meno puede ser po
tenciado por otras hormonas y por algunas endorfinas.
Las celulas G se originan en el neuroeetodermo, par 10
que perteneeen al sistema APUD. Estan distribuidas princi
palmente en el antro gastrico (90 %), menos en el duodena y
mucho menos en el yeyuno. Producen la gastrina, aislada por
Gregory y Tracy en 1964. En la actualidad se conocen varios
tipos de gastrina de distinta longitud de cadena (GI4, G17,
G34, GSO) Y can una vida media de 3,9 a 90 minutos, que es
metabolizada principalmente en el hfgado y eliminada con la
bilis.
Cuando el pH gastrico llega a 2,5 la producci6n de acido
se detiene por un mecanismo complejo de retroalimentaci6n
ncgativa en el cual el mismo acido y, en forma accesoria, la
secretina, la somatostatina y probablemente tambien otras hor
monas como la eoleeistoquinina inhiben la producci6n de
gastrina.
Despues de las vagotomfas suele haber hipergastrinemia
por falta de acidificaci6n del antro, que es el freno fisiol6gico
para su producci6n.
Los receptores de las celulas parietales mas conocidos en
relaci6n con la secreci6n de acido son los H2, cuyo bloqueo
anula la acci6n de la histamina y casi toda la acci6n de la
gastrina, de la cualla histamina parece ser intermediaria.
La tercera fase, intestinal, es la menos importante. La lle
gada de alimentos al duodeno y al yeyuno proximallibera una
macrogastrina que tam bien acnia sobre las celulas parietales
para producir acido, La acidificaci6n del duodeno y las grasas
provocan la Iiberaci6n de algunas hormonas como la
somatostatina, la bombesina, las encefalinas, el polipeptido
inhibidor gastrointestinal (GIP), el polipepti do intestinal
vasoactive (VIP), la colecistoquinina y la pancreocimina, que
tienen una acei6n inhibidora de la secrecion acida, pero cuyos
mecanismos intrfnsecos aun no son bien conocidos. Otra ac
ci6n uti] del acido clorhidrico en el intestino es la de favoreeer
la absorcion de hierro y calcio.
Pepsina. Las celulas principales segregan pepsin6geno, que
en media acido se eonvierte en pepsina y se inactiva con un pH
superior a 5. En condiciones basales su secreci6n es escasa, y
es estimulada por los mismos mecanismos que la del acido.
Factor intrinseco . Es una mucoprotefna producida en las
celulas parietales que se une a la vitamina B y la acompafia I2
hasta el fleon terminal, donde se absorbe.
Prostaglandinas, Las prostaglandinas (PG) parecen ser
importantes reguladoras de la funci6n gastrica; son sintetiza
das por la mucosa del est6mago y secretadas luego al juga
gastrico. Son el prototipo de los citoprotectores. sustancias
naturales 0 de sfntesis que aumentan los mecanismos defensi
vos de la mucosa gastrica frente a agentes agresivos como el
alcohol, los acidos y los alcalis, los antiinflamatorios no
esteroides (AINE), etc. (Robert. 1979).
Las prostaglandinas E y E tienen cfecto inhibidor sobre 1 2
la secreci6n acida y aumentan las defensas de la mucosa esti
mulando su flujo sanguineo y la secreei6n de moco. Los nivc
les end6genos son disminuidos por los antiinflamatorios no
esteroides y se hallan reducidos en los ulcerosos duodenales.
Experimentalmente la aeci6n inhibitaria se ejerce sobre la
secreci6n basal y la estimulada. Se demostr6 adernas que el
efecto protector de las prostaglandinas sobre la agresi6n de la
aspirina es independiente de su acci6n antiinflamatoria y de
los cambios en la concentraci6n de acido,
Los niveles de PGD2 han demostrado tener relaci6n con la
curaci6n de las lesiones de la mucosa provocadas par el alco
hol en ratas. La sfntesis y los niveles de PGE, y PGI, estan
disminuidos en las tilceras gastricas cronicas: arnbas
prostaglandinas son capaces de inhibir la secreci6n de acido y
de estimular la producci6n de moco y aumentarel flujo san
gufneo en la mucosa gastrica. La PGIo tiene mayor efecto
inhibidor que la PGE2 y adernas aumenta la gastrinemia
posprandial.
La estimulaci6n de las prostaglandinas es muy sensible y
puede aumentar hasta 100 veces al tomar una biopsia can una
pinza.
La papaverina demostr6 ser un estimulante de las
prostaglandinas end6genas en la mucosa gastrica de conejos.
Duodena. La secreci6n de bicarbonato es mediada por la
dopamina; por tal moti vo, cuando se usan proquineticos en las
lesiones erosivas hay que evitar los antidoparninergicos como
la metoclopramida y la domperidona, que disminuyen la for
macion de bicarbonato.
La mucosa duodenal, as! como la gastrica, produce bicar
bonato que origina con el acido un gradiente de pH a traves de
la capa de moco-gel y proporciona asf una barrera de moco
bicarbonato.
En la ulcera duodenal, ademas de los Iactores agresivos,
hay una disminuci6n de los defensivos y pareciera ser que aque
llos individuos que tienen menor secreci6n de bicarbonato pre
sentan mayor fndice de recidivas (Del Santo, 1993). Estos da
tos sugieren que igual producci6n de acido puede determinar
distintos grados de dana de la mucosa segun la cantidad de
bicarbonato que se produzca.
En cuanto a la secreci6n endoerina, la capacidad del apa
rato digestive es tan importante que hace ya varios aDOS se
admite que es el mayor y mas complejo 6rgano endocrino del
organismo. La historia ernpezo con el descubrimiento de la
secretina por Beyliss y Starling en 1902, la hip6tesis de la
gastrina por Edkin en 1904 y de la colecistoquinina por Ivy en
1928. En la dec ada de 1970 numerosos investigadores, entre
ellos una argentina, Julia M. Polak, utilizando el radioinrnuno
ensayo deseubrieron numerosas hormonas producidas par ce
lulas neuroendocrinas localizadas principalmente en la mucosa
del duodena y algo menos en la del estomago y el yeyuno.
Posterionnente la mayoria de las harmonas citadas en los pa
rrafos anteriores fueron eneantradas tam bien en el sistema
nervioso.
Cambios observados con la edad. Can los aries estas ca
racterfsticas anat6micas y funcionales se van modifieando y
en los ancianos los principales cambios son atrofia de las ca
pas de la pared gastrica, hipotonia, disminuci6n de la motilidad,
hiposecreci6n e hipertrofia regenerativa de la mucosa (Pergola,
1996).
BACTERIOLOGIA
El est6mago y el duodena, en condiciones normales, no
tienen una flora propia par el bajo pH que mantiene la secreci6n
de acido clorhidrico. En 1983, Warren y Marshall descubrie
712 SECCION VI. ABDOMEN
ron el Helicobacter pylori, un pequeno bacilo gramnegativo,
eosinofflico, espiralado y curvado en forma de S, que coloniza
debajo 0 en el espesor de la capa del moco protector del epitelio
gastrico, fundamentalmente en el antro y en los islotes
metaplasicos de la mucosa duodenal, aunque tambien se 10ha
encontrado en el duodeno y el es6fago. Su superficie lisa con
varios flagelos y su capacidad de producir ureasa le otorgan
una gran movilidad en el medio mucoso que 10 afsla y protege
del pH acido de la luz gastrica.
La incidencia de colonizaci6n esta en relaci6n directa con
la edad y probablemente tambien con la desprotecci6n social.
Fue aislado tarnbien en la saliva y en la placa dental, pero
nunca de la materia fecal. Se estan empezando a identificar
distintas cepas y en diferentes especies animales.
Este bacilo esta muy relacionado con la etiopatogenia de
las gastritis y de las tilceras pepticas. En la mucosa genera una
marcada acumulaci6n de ncutr6filos que disminuyen con su
erradicaci6n (Terres, 1994), y el desarrollo de foliculos
linfoides con infi1trados linfoplasmocitarios es tan importante
que puede existir una relaci6n etiol6gica con los linfomas
MALT (Stolte, 1992).
Ultimamente se 10ha encontrado tambien asociado al can
cer gastrico de tipo intestinal, por 10 que se esta tratando de
establecer una relaci6n eti opatogenic a tanto con los
adenocarcinomas como con los linfomas.
Desde el punto de vista diagn6stieo, durante la endoscopia
la prueba de la ureasa es rapida y muy efectiva, y el 70 % de
las muestras con bacilos cambian el pH entre 20 y 60 minutos.
En las biopsias se 10 detecta histol6gicamente mediante
tinciones con plata. Como es capaz de provocar una respuesta
inmune sistemica, en el suero se pueden encontrar anti cuerpos
especfficos de tipo IgG e IgA. La tecnica ELISA tiene una1
sensibilidad y una especificidad superiores al 90 % (Fan, 1994).
Adernas, los niveles sericos de IgG y de IgA se redueen des
pues de la curaci6n y aurnentan en las recidivas.
ESTUDIOS FUNCIONALES
Aetualmente tienen poca aplicaci6n y se utilizan s610 en
los casos de diagn6stico dudoso.
Acidimetria 0 test de Kay. Consiste en medir la cantidad
de acido clorhidrico que produce el est6mago en condiciones
basales y estimulado con histamina 0 pentagastrina (Kay,
1953).
Con el enfermo en ayunas se coloca una sonda nasogastrica
para vaciar el estomago, y se evahia el volumen y el pH de ese
residua. La producci6n "basal" de acido se mide aspirando la
sonda durante 4 periodos consecutivos de 15 minutos y titu
lando con hidr6xido de sodio, 0,1 N. A eontinuaci6n se esti
rnulan las celulas parietales con histamina 0 con pentagastrina
i.m. En estas condiciones la cantidad de acido que se segrega
durante otros 4 perfodos de 15 rninutos se denornina "secrecion
acida maxima", rnientras que la suma de los 2 valores conse
cutivos mas elevados es el PAG (peak acid output) 0 pieo de
produccion de acido, que representarfa a la cantidad de celu
las parictales estirnuladas.
Deben tenerse en cuenta los resultados extremes: la res
puesta minima hace pensar en aclorhidria, mientras que los
valores "basales" superiores a 15 mmol/h pueden correspon
der a un sindrome de Zollinger-Ellison.
Test de Hollander 0 prueba de la insulina. Evalua la ac
ci6n del vago sobre la secrecion acida, Con 0,2 U/kg de insulina
se provoca una hipoglucemia que estimula el ruicleo central
del vago (Hollander, 1948). Si la inervaci6n vagal de las celu
las parietales esta indemne hay un aumento del 20 % de la
secreci6n acida en alguna muestra de las siguientes 2 horas.
Por este motivo es la prueba mas utilizada para evaluar si una
vagotornfa fue completa.
Gastrinemia. La gastrina se dosa en sangre, por
radioinmunoensayo, desde 1970 (Yalow, 1970), y sus valores
oscilan entre 20 y 160 pg/ml, con un promedio de 75 pg/mL
Su principal utilidad radica actualmente en que cuando supera
los 200 pg/mllleva a sospechar la presencia de gastrinomas.
tumores endocrinos productores de gastrina que se localizan
en el pancreas 0 alrededor del duodeno.
Test de secretina (Isenberg, 1972). Permite diferenciar las
hipergastrinemias provocadas por tumores endocrines de otras
como la causada por un antro gastrico excluido. Esta hormona
estimula la actividad de los gastrinomas, y por tal motivo la
inyecci6n de secretina a razon de 3 Ulkg de peso por via
endovenosa aumenta la gastrina serica a mas del 50 % del va
lor basal.
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41. ESTOMAGO Y DUODENO 713
llLCERAS GASTRICAS Y DUODENALES
Luis V. Gutierrez
Definicion. Cualquiera que sea su localizaci6n, gastrica a
duodenal, la ulcera es una perdida de sustancia limitada, de
marcha cr6nica, que puede interesar todas las ttinicas del or
gana y cuya evoluci6n se caracteriza par la altemancia de pe
rfodos de actividad y de rernision,
Aceptado por la mayorfa de los investigadores que la ulce
ra cronica desarrollada en el est6mago 0 en el duodeno es el
resultado, en ultima instancia, de la ruptura del equilibrio en
tre la resistencia natural de la mucosa y la accion agresiva del
jugo gastrico -que en condiciones normales no 10 es-, el
mecanismo Intimo de su genesis no es identico en ambas loca
lizaciones y tiene min aspectos por dilucidar. Por eso ya no
ernpleamos el difundido termino de "ulcera gastroduodenal"
y diremos, en cambio, ulcera gastrica y ulcera duodenal.
Anatomia patolcgica. La localizaci6n de la ulcera gastrica
es caractenstica: la curvatura menor 0 su vecindad, y en raras
ocasiones la curvatura mayor. En el duodeno, casi siempre
asienta en la primera porci6n, menos frecuentemente en la se
gunda y por excepcion en la tercera, Las dirnensiones, profun
didad y aspecto general de la ulcera varian dentro de amplios
lfmites, desde la mimiscuia lesi6n casi imperceptible, que ape
nas excede la mucosa, hasta el enorme crater de fonda
anfractuoso. Las ulceras pequeiias, poco penetrantes,
impropiamente denominadas iilceras j6venes, destruyen la
mucosa y la capa muscular, pero no dejan de interesar la serosa.
Su presencia se revela a menudo en la superficie peritoneal
por una placa despulida, blanquecina, de aspecto cicatrizal.
En la curvatura menor del est6mago la participaci6n serosa es
menos evidentc, pero, por pequena que sea la lesion, se obser
va a menudo un espesamiento localizado del epipl6n
gastrohepatico, surcado por pequefios vasos. Siempre hay
esclerosis en ellecho y en los bordes de la ulcera, que el ciru
jano debe aprender a palpar.
La llamada ulcera callosa, que no representa necesaria
mente una ulcera muy antigua, de mayores dimensiones que
la precedente (fig. 41-6), es terebrante y perfora todas las ca
pas de la pared gastrica °duodenal. La irritaci6n de la serosa
determina, por un proceso plastico localizado, la adherencia a
los 6rganos vecinos (higado, pancreas). Amedida que la tilce-
Fig. 41-6. Ulcera callosa de la curvatura menor, can borde elevado en rodete,
fonda anfractuoso y convergencia de los pliegues de la mucosa.
ra avanza en profundidad, penetra en pleno tejido glandular,
que, al ser destruido, es reemplazado por tejido cicatrizal y se
transforma en el lecho de la ulcera. Son las tilceras "penetran
tes" 0 "perforantes", Este proceso plastico explica por que las
ulceras en contacto con 6rganos s6lidos no se perforan en la
cavidad peritoneal. La pared gastrica forma con el hfgado 0
con el pancreas un bloque solido, voluminoso, de consistencia
fibrosa. En las ulceras de la cara posterior del duodeno, en
virtud de las relaciones anat6micas de este con el pancreas, el
contacto fntimo entre ambos 6rganos, que precede a la ulcera,
explica facilmente la penetracion. La perdida de sustancia es
considerable, los bordes del crater estan tallados a pica en un
bloque de tejido fibroso denso que eleva la mucosa en rodete.
Esta esclerosis es la que determina la retraccion local del or
gano, al cual deforma, y la convergencia de los pliegues de la
mucosa. La retraccion cicatrizal causa la estrechez, que luego
se detallara al comentar las complicaciones.
En determinadas ocasiones el proceso destructivo encuen
tra en su progresi6n vasos de mayor 0 menor importancia. Las
ulceras gastricas producen la erosion de la arteria coronaria
.estomaquica 0 de una de sus ramas; las de la cara posterior del
duodeno lesionan alguna rama del pedfculo pil6rico 0 la pro
pia arteria gastroduodenal (vease Hemorragias digestivas).
En la fase aguda de iniciacion predominan la necrosis, la
exudaci6n y la congesti6n; en la fase subaguda el proceso pro
gresa hasta la capa muscular y aparece el tejido de granulaci6n
en el fonda de la ulcera. La parte mas profunda de este tejido
sc transforma paulatinamente en gruesas fibras colagenas. Esa
fibrosclerosis es una de las principales caracterfsticas de la
ulcera cr6nica, tanto gastrica como duodenal.
La ulcera cronica en actividad es el tipo clasico mas fre
cuente. Yendo de la superficic a la profundidad, se observa
que el fundus de la ulcera esta constituido por los siguientes
estratos: 1) una capa de exudado fibrinopurulento; 2) una zona
de necrosis; 3) una zona de granulaci6n infiltrada por
polimorfonucleares, linfocitos y algunos eosin6filos, que evo
luciona gradual mente hacia la fibrosis; 4) una zona
fibrosclerosa, en la cualla muscular esta completamente inte
rrumpida y muy deforrnada por la retracci6n cicatrizaI. Alre
dedor de los nervios hay fibrosis e infiltracion inflamatoria.
Las arterias y las venas muestran proliferacion de la inti
ma y esclerosis de sus paredes (arteritis, tromboflebitis).
Ulcera curada epitelizada, En casos determinados, el
epitelio de los bordes de la ulcera prolifera sobre la superficie
granulante y puede llegar a cubrirla totalmente. Este epitelio
es tenue, no contiene celulas principales ni acidofilas y suele
incluir glandulas de tipo duodenal 0 intestinal. Por debajo es
visible la cicatriz retrafda que fusiona la muscular de la mucosa
can la capa muscular, cicatriz que junto con la esclerosis
vascular forma el cuadro histologico de la ulcera cr6nica cu
rada.
Ulcera duodenal
Frecuencia. Presenta amplias variaciones en los distintos
pafses y aun en regiones dentro de un mismo pats, Se estima
que un 10 % de la poblacion mundial en algun momenta de su
vida tiene una ulcera duodenal, aunque no siempre es
sintornatica ni se complica. Se trata de una enfermedad recu
rrente, de etiologfa desconocida, y si no es adecuadamente tra
tada puede prolongarse por muchos afios, Es una de las enfer
medades de mayor prevalencia si se considera la suma de ca
sos nuevas mas las recurrencias.
SECCION VI. ABDOMEN714
Edad y sexo. La ulcera duodenal puede presentarse a cual
quier edad, desde la infancia hasta la edad mas avanzada.La
frecuencia maxima se observa entre los 35 y los 55 afios. Los
ulcerosos de edad avanzada suelen remontar su enfermedad a
lajuventud, y si se los interroga bien se obtienen antecedentes
lejanos de ardor, dispepsia 0 dolor.
La ulcera duodenal es mucho mas frecuente en el var6n
que en la mujer.
Factores predisponentes. Hay una evidente predisposi
ci6n familiar a padecer iilceras del duodeno, y estas son mas
frecuentes en personas del grupo sanguineo O. Los estudios
realizados por Samloff y colaboradores demostraron que dos
tercios de los ulcerosos duodenales tienen altos niveles de
pepsinogeno I en el suero, caracter que es heredado en forma
mendeliana dominante, y en estos pacientes tambien se obser
v6 una elevada secreci6n acida. Los hallazgos que dividen a
los ulcerosos duodenales sobre una base genetica abren nue
voscaminos en la investigaci6n de la enfermedad.
EI factor nervioso tiene un interes particular. Muchos
uIcerosos duodenales tienen una personalidad determinada. A
menudo son inestables, depresivos, competitivos, ansiosos,
facilmente irritables y con frecuentes estados de angustia.
En la cirrosis hepatica la ulcera duodenal se observa con
relativa frecuencia.
Algunos trastornos endocrinos deben ser tenidos en cuen
tao De todos ellos, el mas importante es el producido por la
existencia de un tumor ulcerogenico en el pancreas (sindrome
de Zollinger-Ellison). Pero este cuadro m6rbido, de caracte
risticas especialisimas, constituye de por sf una entidad que
sera considerada mas adelante ..
EI hiperparatiroidismo y el sindrorne de adenomas
endocrinos multiples (MEA, multiple endocrine adenomas)
son tambien determinantes de ulceras duodenales.
En pacientes con enfisema pulmonar, con pancreatitis cro
nica 0 bajo tratamiento inmunosupresor despues de trasplan
tes de 6rganos hay una mayor incidencia de ulcera duodenal.
Fisiopatologfa, En general se acepta que la ulcera del
duodeno se desarrolla por una alteraci6n del equilibrio normal
entre la agresion acido-peptica y la defensa de la mucosa.
De acuerdo con la fisiopatologia, se ha propuesto la si
guiente clasificaci6n de la enferrnedad ulcerosa duodenal:
1) Ulcera duodenal asociada a hipersecrecion acida,
2) Ulcera duodenal asociada al empleo de antiinflamatorios
no esteroides (AINE).
3) Ulcera duodenal asociada a la presencia de Helicobacter
pylori.
EI aumento de la secreci6n acida se produce por: 1) Mayor
cantidad de celulas parietales en el est6mago. Los estudios de
Cox demostraron que muchos pacientes con ulcera de duodeno
tienen un ruimero mas elevado de celulas parietales que los
normales. Esta mayor masa parietal es atribuida a factores
geneticos 0 a un aumento an6malo de estimulos tr6ficos. Pos
teriormente, Card y Marks sefialaron que existe una relaci6n
directa entre la secreci6n acida maxima y la cantidad de celu
las parietales (fig. 41-7). 2) Excesi va estimulacion vagal. En
enfermos con masa parietal normal las celulas se encuentran
anormalmente estimuladas, acci6n ejercida en forma directa
por el nervio vago sobre las celulas parietales, en las que au
menta su secreci6n acida, y sobre las celulas del antro, que
liberan gastrina. La secreci6n acida maxima en estos casos se
encuentra dentro de los limites normales, pero la secreci6n
basal y la estimulada por la hipoglucemia insulinica estan ele
vadas. 3) Excesiva estimulaci6n hormonal. Cuando se da una
Ulcera duodenal
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Fig. 41-7. Relaci6n entre las celulas parietales y la secrecion acida, en
personas sanas y en ulcerosos duodenales,
comida de prueba a pacientes con ulcera de duodeno, se ob
serva un aumento de la gastrina circulante mucho mayor que
en las personas normales. EI aumento de la gastrina puede pro
vocar una ulcera si existe una masa de celulas parietales nor
mal. El aumento de la secreci6n de las celulas G, productoras
de gastrina, se debe a una mayor cantidad de celulas 0 a una
respuesta exagerada ante el estimulo con una masa normal de
celulas. 4) Alteraci6n de los mecanismos inhibitorios gastricos.
La liberacion de gastrina por las celulas del antro es inhibida
por el acido ya secretado. En condiciones norrnales, durante el
ayuno hay escasa cantidad de gastrina circulante; con la comi
da esta aumenta, y luego disminuye en un 70 % a las dos horas
de la ingesta, cuando el acido gastrico dejo de ser neutralizado
por el alimento. En ulcerosos duodenales se observe que la
gastrina continuaba en niveles muy superiores a los normales.
Existe entonces una alteraci6n del mecanismo inhibitorio del
acido sobre el antro, que da como resultado una continuada
Iiberaci6n de gastrina y, por 10 tanto, una mayor secrecion aci
da que en condiciones normales. Este mismo mecanismo se
encuentra en el antro excluido despues de gastrectomias del
tipo Billroth II, cuando la mucosa antral remanente es bafiada
por jugos alcalinos. 5) Alteraci6n de los mecanismos
neutralizantes duodenales. La lIegada del acido aJ duodeno
activa un mecanismo neurohormonal que inhibe la secreci6n
acida del est6mago. A su vez, esta Ilegada de acido estimula la
secreci6n pancreatica, que es fuertemente alcalina y actiia como
amortiguadora a nivel duodenal. En algunos pacientes con ul
cera de duodeno hay una disminuci6n de la neutralizaci6n del
acido por el bicarbonato del pancreas. La maxima capacidad
secretora de bicarbonato es suficiente para neutralizar la maxi
ma secreci6n acida a nivel del estomago, tanto en personas
normales como en ulcerosos duodenales, pero algunos
ulcerosos no utilizan su capacidad de secretar bicarbonato, sea
porque la mucosa duodenal falla en la liberacion hormonal 0
bien porque esta disminuida la respuesta pancreatica a la hor
mona ya liberada.
Como resultante de esta fisiopatologfa la mayoria de los
enfermos con ulcera duodenal tienen altos niveles de acido en
el duodena (tabla 4\-1), y la disminuci6n del acido es una de '"
las principales bases del tratamiento medico 0 quinirgico,
En muchos enfermos con ulcera de duodeno se ha obser
vado que la secrecion acida esta dentro de lirnites normales y
715 41. ESTOMAGO Y DUODENO
Tabla 41-1. Comparaci6n de promedios de debito
acldo (mmol/hora)
Global Diferenciasegun sexo
Control V.D. Control V.D. Control V.D.
mujeres hombres
Basal 1,4 4,7 1.0 2,4 1,8 5,0
Debito maximo 12,6 28,9 11,0 16,7 14,1 31,4
Pica de debito 16,2 36,1 14.3 20,0 18,1 38,5
que existen otros meeanismos que alteran el equilibrio entre
la agresion normal del acido y la defensa.
La infeccion por Helicobacter pylori aumenta con la edad
y se considera que la mayorfa de la poblacion adulta se en
cuentra infectada; adernas se observe que existe una relacion
entre personas infectadas, condiciones sanitarias deficientes y
area geografica, EI Helicobacter pylori se desarrolla en el
media acido gastrico, que es hostil para el crecimiento de la
mayorfa de las bacterias, y produce una gastritis cronica su
perficial. En la mayorfa de los paeientes esta gastritis difusa
cronica es asintomatica y lleva a metaplasia gastrica.
De todos los infectados, una pequefia proporcion desarro
lla duodenitis, que es la lesion precursora de la ulcera, luego
de la aparicion de focos de metaplasia con colonizacion por
Helicobacter pylori en el duodeno.
Por otra parte, la ingestion de antiint1amatorios durante un
tiempo prolongado lleva a la produccion de ulcera del duodena
y puede 0 no estar asoeiada a hipersecrecion acida 0 al
Helicobacter pylori.
Anatomia pato16gica. En la mayorfa de los casos la ulce
ra duodenal es una ulcera de caras, no de bordes. Contraria
mente a 10que ocurre con la ulcera gastrica, que asienta haeia
el borde del organo (curvatura menor), laulcera duodenal se
desarrolla casi invariablemente en una de las caras de la pri
mera porcion del duodeno (con mayor frecuencia en la poste
rior), Este simple enunciado explica el mecanismo de sus prin
eipales complieaciones (hemorragia, perforacion). Es tambien
la razon de su dificil semiologia radiolcgica, menos directa y
menos facil que la de la ulcera gastrica. Se trata, en general,
de una ulcera de menores dimensiones que la de estomago,
Siempre hay una franja de mucosa entre la ulcera y el pfloro,
por 10 cual el termino de ulcera pilorica no es en todos los
easos correcto. En las ulceras de la cara posterior el crater ho
rada facilmcnte la delgada pared duodenal y penetra en el
pancreas, amenazando a la arteria gastroduodenal. El crater
de la cara anterior, en general mas pequeno, se perfora con
cierta frecuencia en la cavidad peritoneal (vease Complica
ciones).
La retraccion fibrosa producida por el proceso cicatrizal
que se desarrolla sirnultaneamente deforma el duodeno. En
condiciones norrnales, la cavidad de la primera porcion del
duodena tiene la forma de una cupula. En el bulbo ulceroso se
organizan, a partir del crater, bandas retractiles a modo de ner
vaduras, entre las cuales la pared duodenal se distiende en fondo
de saco y constituye un divertfculo secundario (adquirido). La
irregularidad y asimetrfa del proceso cicatrizal son responsa
bles del desplazamiento del esffnter pilorico, 10 cual, sumado
a la congestion y el edema de la submucosa, da la clave de las
deformaciones radiograficas del bulbo. Es de destacar que la
ulcera determina una reaccion inflamatoria cronica producti
va que, al desbordar los lfmites del duodeno, puede compro
meter el pancreas y el epiplon gastrohepatico vecino y dar lu
gar a verdaderos tumores intlamatorios. La esclerosis es mas
densa a nivel delligamento cisticoduodenal, y oculta a veces a
la arteria pilorica y, 10 que es peor. al coledoco, 0 10 atrae ha
cia el lecho de la ulcera. La vesicula biliar no se sustrae al
proceso plastico, por 10 que es dable observar su cuello con
adherencias mas 0 menos apretadas. De todo esto debe estar
bien compenetrado el cirujano.
Diagn6stico. Presentaci6n clinica. EI sfntorna central de
la ulcera es el dolor epigastrico, precedido en la mayorfa de
los casos por epocas de ardor 0 "acidez". :- en general de me
diana intensidad. Cuando es mas agudo el paciente interrum
pe toda actividad y busca el repose en cama 0 adopta actitudes
antalgicas. En algunas ocasiones refiere que el dolor 10 "atra
viesa" como una flecha. No es raro el dolor "en cinturon", de
tipo constrictivo, propio de las ulceras penetrantes en el
pancreas. Otras veces no pasa de una molestia tolerable. que
se calma facilrnente con dieta 0 alcalinos.
Dos son las caracterfsticas del dolor ulceroso: la periodi
cidad y el ritmo.
La periodicidad significa que el dolor se presenta par tern
poradas 0 crisis cuya duraci6n oscila entre una y cuatro sema
nas, durante las cuales el enfermo sufre cotidianarnente. Lue
go, con tratamiento 0 sin el, el dolor desaparece como habia
comenzado y remite por espacio de semanas, meses y aun aries
enteros. Pero un exceso de tareas, facto res de orden psfquico,
responsabilidades mal soportadas, etc., desencadenan una nue
va crisis.
EI dolor es ritmado, 0 sea, regido por los perfodos digesti
vos. Comienza de noche 0 en las primeras horas del dia y,
excepto el caso de tilceras complicadas, calma con la ingesti6n
de alimentos 0 soluciones alcalinas. A menudo un vasa de le
che da cuenta del dolor en pocos minutos. Reaparece al
promediar la manana 0 antes de la comida del rnediodfa, por
10cual se ha designado este sfntoma con el nombre de hambre
dolorosa (hunger pain), no del todo adecuado ala realidad. El
ciclo se repite por la tarde, con un lapso muy variable, de entre
una y cuatro horas. La crisis nocturna es frecuente, perc no
con stante. El registro preciso del dolor horario, su ritmo, la
relacion exacta con las cornidas, etc., permiten redactar el "dia
gastrico" en la historia clfnica.
Los vornitos y las nauseas, aun sin participaci6n pilorica,
pueden formar parte de la sintomatologia. La hemorragia, que
se manifiesta como hematemesis 0 melena, no cs un sfntorna
sino una cornp li caci on. Fuera de estas hemorragias
clfnicamente aparentes, el analisis qufmico de las materias
fecales puede revelar con cierta frecuencia sangre oculta, dato
de valor solo frente a anemias de origen no determinado.
Se ha pretendido, siguiendo a Moynihan, asignar al ritmo
doloroso valor para la localizacion de la ulcera. Asf, el dfa
gastrico compuesto de tres tiernpos (dolor, cornida, sedacion)
corresponderfa a la ulcera duodenal, mientras que el mas com
plejo, de cuatro tiempos, serfa propio de la ulcera gastrica,
con ingestion, sedacion, dolor y calma espontanea, Estos es
quem as no siempre se ajustan a la realidad; iinicamente la ra
diograffa 0 la endoscopia permiien establecer la situaci6n exac
ta de la lesion. En sfntesis, no hay un cuadro clinico especffico
de la ulcera duodenal, pero se la sospechara teniendo en cuen
ta 10 siguiente:
1) Enfermos jovenes con vida tensionada y antecedentes
familiares ..
2) Dolor en ayunas 0 tardio (2 a 4 horas despues de la
comida).
3) Calma con la ingestion de alimentos 0 la toma de
alcalinos.
SECCION VI. ABDOMEN 716
4) Dolor que se propaga hacia el hipocondrio derecho e
induce a veces ala confusi6n con un padecimiento vesicular.
5) Dolor a la palpaci6n sobre el area duodenal 0 signos
localizados de irritaci6n peritoneal.
6) Durante los perfodos de actividad se agregan, a veces,
febricula, adelgazamiento y signos discretos de irritaci6n
peritoneal (dolor a la palpaci6n, resistencia muscular en el
epigastrio).
El examen jisico del ulceroso no complicado cs poco me
nos que negativo. El estado general esta por 10 cormin bien
conservado. A veces hay adelgazamiento como consecuencia
de regfmenes restrictivos mal calculados. Otros son obesos
por la necesidad de comer para calmar el dolor. Durante el
acme doloroso la palpaci6n del epigastrio pone de manifiesto,
a veces, cierto grado de resistencia a nivel de los rmisculos
rectos antcriores.
Los signos ffsicos son influidos por ciertas complicacio
nes, como se vera mas adelante.
Radiologic. Este examen debe ser efectuado siempre con
radioscopia para ver la motilidad, utilizar incidencias adecua
das, compresi6n graduada, etcetera.
Si gno s directo s. La ulcera duodenal tiene un signa
radiol6gico directo y decisivo: el nicho. Pero como la lesion
asienta casi siernpre en una de las caras del duodena, pasa
facilmente inadvertida, salvo que la compresion u otro recur
so consiga ponerla de manifiesto.
Signos indirectos. A menudo el diagnostico se basa en sig
nos indirectos, producidos por deformaciones tfpicas como
consecuencia de las alteraciones anatomicas descritas. En las
ulceras de data reciente el nicho se halla rodeado de un halo
de edema, los contornos del bulbo estan conservados y las
modificaciones que suelen observarse responden a la hipotonfa
o al espasmo, ambos de caracter transitorio. En cambio, en la
ulcera inveterada los signos indirectos revelan las alteracio
nes organicas de la pared duodenal que se enumeran a conti
nuaci6n.
1) Las bandas de retraccion se manifiestan por incisuras y
muescas permanentes y fijas.
2) Entre ellas se forman bolsas (recesos de Cole) que, a
menudo, constituyen verdaderos divertfculos por pulsion. Casi
siempre estan en el borde externo 0 curvatura mayor del bul
boo
3) La convergencia de los pliegues de la mucosa -atraf
dos hacia el crater, como sucedc en la ulcera gastrica-i- acen
tuada por el edema de la submucosa es un signo indirecto de
valor.
4) El pfloro puede estar desplazado con respeeto a la basedel bulbo (pfloro excentrico),
5) Otros signos indircctos son el espasrno bulbar, la
hipertonfa y el hiperperistaltismo gastrico, 0 el retardo de la
evacuacion, Unos y otros pueden modificarse por influencia
del tratamiento, peru las lesiones cicatrizadas dejan deformi
dades irreversibles que dan imageries foliadas tfpieas (duodeno
en trebol) u otras, cuya pcrsistencia tiene gran valor diagn6sti
co (fig. 41-8).
Ulcera posbulbar. Esta localizacion, poco cormin, se ob
serva por 10 general distalmente al genu superius, pero pucde
situarse mas alia, entre este y la ampolla de Vater. EI nicho se
presenta sobre el borde interno de la segunda porcion y su
demostraci6n radiol6gica suele ser dificultosa, Quiza sea mas
fiel un signo indirecto, caracterfstico, que consiste en estre
chez persistente y que a veees es el unico signo radiologico
del proceso,
Ulcera pilorica. El crater se excava en el espesor del
Fig. 41-8. Antigua ulcera bulbar euyo nieho no es visible. Imagen trifoliada
caracterfstica; reeeso extemo bien disefiado.
esffnter pilorico, no en la base del bulbo duodenal. Radiol6gi
camente se revela por un pequefio nicho en el borde superoin
terno del eonducto pilorico,
Endoscopia. La duodenoscopia con fibroscopio es el re
curso mas preciso para determinar la posici6n y el aspecto de
la ulcera. Si las imagenes radiol6gicas no son categoricas, la
gastroduodenoscopia es obviamente indispensable.
Por su aspecto endoscopico la ulcera duodenal puede ser
redonda, lineal, irregular 0 granular. Se pueden apreciar ade
mas los caracteres de evolucion y controlar la cicatrizaei6n.
Por su aspecto pueden ser certificadas como "cronicas"
cuando la convergencia de pliegues denota un proceso de re
paracion, que termina generalmente en una cicatriz blanque
cina estclar a puntiforme. Los endoscopistas denominan A yj
A2 a las fases agudas del proceso, H (healing) cuando estan
eicatrizando y S (scar) si estan cicatrizadas. En la actualidad
la endoscopia permite, adernas, descartar la presencia del
Helicobacter pylori mediante biopsias de la mucosa.
Complicaciones. Teniendo en cuenta que las principales
complicaciones de la enfermedad ulcerosa, en especialla he
morragia, tienen caracteres comunes en ambas localizaciones
de la enfermedad, para no incurrir en repetieiones hemos con
siderado uti! estudiarlas en conjunto al final del subcapitulo
de ulcera gastrica.
Tratamiento medico. Todo ulceroso debe ser sometido a
un tratamiento medico intenso y prolongado. La cirugfa solo
entra en consideraci6n frente a la persistencia y a la intensidad
de las crisis 0 por cornplicaciones que la hacen ineludible.
Bases del tratamiento, El objetivo principal es restablecer
el equilibrio entre agresi6n y defensa a nivel duodenal. En prin
cipio el tratamiento de la ulcera no complicada es medico,
actitud perfectamente justificada por los buenos resultados en
un alto porcentaje de casos. Cuando se habla de curacion no
significa la extinci6n definitiva de la enfermedad ulcerosa, pues
hay una recurrencia de alrededor del 50 % dentro de los 4
afios de finalizado el tratamiento. El tratamiento inicial tiene
717
Wi
mayor Indice de curaci6n; debe ser correctamente ejecutado y
su eficacia esta dada por la desaparici6n de la sintomatologfa.
El mejor control de la lesi6n se hace par endoscopia, procedi
miento que permite la visi6n directa y certifica la respuesta al
tratamiento.
Debe darse importancia a la alimentaci6n fraccionada du
rante el dfa, de escaso volumen y evitando los irritantes de la
mucosa gastrica (alcohol, condimentos, etc.). Estas medidas
son para estimular poco la secreci6n acida gastrica y para que
los alimentos acnien como neutralizantes por su capacidad
amortiguadora.
La medicaci6n antiacida es de valor en el tratamiento del
dolor; su acci6n es inmediata al neutralizar el acido e inactivar
o destruir la pepsina por elevaci6n del pH. En algunos ulcerosos
estan indicados los sedantes u otro tipo de psicofarmacos, se
gun las necesidades individuales.
La base de los procedimientos curativos es lograr la dis
minuci6n de la agresi6n acido-peptica con el objeto de permi
til' la cicatrizaci6n de la ulcera. Durante muchos afios se utili
zaron los anticolinergicos y antagonistas competitivos de la
acetilcolina liberada en las terminaciones nerviosas
parasimpaticas (acci6n muscarfnica). Estos farmacos deben
administrarse en dosis altas ya que no tienen acci6n selectiva
sobre la secreci6n gastrica, y producen efectos secundarios
desagradables.
Desde los trabajos de Kay en el hombre se sabe que la
administraci6n de un antihistamtnico antes de la inyecci6n de
histamina bloquea la accion de esta, con excepcion de su efec
to sobre la secreci6n gastrica. Estos receptores bloqueados por
los antihistaminicos se denominaron receptores HI'
Estudios posteriores permitieron obtener la cimetidina,
droga que bloquea los receptores H, y carece de acci6n t6xica.
La cimetidina tiene la propiedad de inhibir la secreci6n acida
en condiciones basales y con los estimulantes fisiol6gicos.
La ranitidina es una potente droga bloqueadora de los re
ceptores H2 que con dosis menores tiene mayores efectos como
reductor de la secreci6n. La dosis por vfa oral es de 300 mg en
una toma al dfa 0 en dos de 150 mg.
El omeprazol es un inhibidor de la bomb a de protones (H+
K+-ATPasa) y se 10 administra en dosis de 15 a 30 mg por dia.
Para la erradicaci6n del Helicobacter pylori y la curaci6n
de la ulcera la medicaci6n mas utilizada es la asociaci6n de
omeprazol con antibi6ticos. En los comienzos se combin6 el
omeprazol y la amoxicilina, pero ensayos posteriores demos
traran que un segundo antibi6tico mejoraba la eficacia de la
terapia. El esquema mas utilizado es omeprazol con
amoxicilina y metronidazol 0 con amoxicilina y eritromicina,
durante 2 a 4 semanas.
Tratamiento quirurgico. El cirujano actual tiene varia
dos procedimientos para el tratamiento quinirgico de la ulcera
de duodeno. La mayoria considera que la vagotomia, con sus
distintas tecnicas y asociada 0 no a otros procedimientos, es la
operaci6n de elecci6n.
Vagotomia troncular por via abdominal. Consiste en
seccionar los nervios vagos por debajo deldiafragma antes de
su divisi6n en ramas hepaticas, celfacas y gastricas (fig. 41-9,
A). Esta vagotomfa no s610 desnerva el est6mago, sino tam
bien el hfgado, la vesfcula biliar, el pancreas y el intestino del
gado. Como consecuencia de las alteraciones motoras que se
producen en el est6mago debe acompafiarse siempre de un
drenaje gastrico; los mas utilizados son la piloroplastia y la
gastroenteroanastomosis.
La piloroplastia consiste en seccionar el esffnter pil6rico a
71
41. ESTOMAGO Y DUODENO
Fig. 41-9. Variantes de la vagotomia. A, vagotomia troncular y piloroplastia;
B, vagotomfa selectiva y piloroplastia.
cielo abierto y cerrar la antroduodenotomfa en forma trans
versal para ampliar el calibre y facilitar un mejor pasaje al
duodeno. Es el procedimiento mas fisiol6gico, a pesar de que
los estudios comparativos no mostraron diferencia con la
gastroenteroanastomosis. Cuando se quiere un mayor drenaje
del est6mago se puede hacer una gastroduodenoanastomosis
(Finney 0 Jaboulay), En casos en que no es posible efectuar la
piloroplastia, generalmente por dificultades tecnicas, debe
realizarse una gastroenteroanastomosis, de preferencia en la
cara posterior gastrica y siempre cercana al pfloro. La
vagotomia troncular, con un procedimiento de drenaje, tiene
una tasa de mortalidad operatoria inferior al 1 % Y una inci
dencia de recidivas ulcerosas de alrededor del 8 % (Cox y
Williams).
Vagotomia selectiva. La vagotomfa troncular desnerva a
otros 6rganos ademas del est6mago. La selectiva difiere de la
anterior en que el nervio vago anteriorse secciona distal mente
a la rama hepatica y el posterior mas alla de la rama celiaca
(fig. 41-9, B). Esta vagotomfa tambien desnerva todo el esto
mago, por 10 que debe acompafiarse siempre de un drenaje
gastrico,
Vagotomia superselectiva. Preserva las ramas hepatica y
celfaca y ademas las que inervan el antro gastrico; no necesita
entonces un complemento para avenar el est6mago y queda
intacto el esffnter pil6rico (fig. 41-10). Esta tecnica es deno
minada en algunos palses "vagotornfa gastrica proximal" 0
"selectiva proximal". Tiene una mortalidad muy baja (0,3 %)
Ymenos efectos colaterales que las otras dos vagotomfas, pero
mayor porcentaje de recidivas. De todos modos, en la actuali
dad es la operaci6n de elecci6n en los centros especializados.
Vagotomia laparoscopica, Los avances de la cirugfa
videoasistida permiten efectuar el tratamiento quinirgico de
la ulcera duodenal por laparoscopia. Se han realizado todas
las tecnicas de vagotomia, especialmente la vagotomia
superselectiva y la preconizada porTaylor: vagotornia troncular
posterior y seromiotornta gastrica anterior. Consiste en
seccionar 0 resecar 1 cm del nervio vago posterior, debajo del
hiato esofagico, luego de la apertura del peri toneo preesofagico,
La serorniotornfa es la secci6n longitudinal de la capa
seromuscular en la cara anterior del est6mago, sin abrir la
mucosa, porque es la capa donde trans curren las fibras vagales.
La incisi6n comienza en el angulo de His y continua a 1,5 em
718
me ' ~
SECCION VI. ABDOMEN
de la curvatura menor hasta la pata de ganso, que corresponde
a las fibras terminales del nervio de Latarjet (fig. 41-11).
Vagotomi'a y anirectomia, Desde los estudios de Pavlov,
en 1902, en que describio el aumento de la secrecion gastrica
alllegar los alimentos al estomago, se han publicado numcro
sos trabajos sobre la influencia del antro en la secrecion acida.
Fueron Farmer y Smithwick, de Buston, los primeros en aso
ciar a la vagotornia la antrectomia, tarnbien Ilamada reseccion
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Fig. 41-10. Vagotomia superselectiva 0 vagotomia gastrica proximal.
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Fig. 41-11. Operacion de Taylor por cirugfa videoendosc6pica. Vagotomfa
troncular posterior (j1echa) y seromiotornia anterior (sin drenaje gastrico).
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gdstrica distal 0 hemigastrectomia (fig. 41-12). La continui
dad se restaura con el yeyuno (Billroth II, variante mas utili
zada) 0 con el duodena (Billroth I). EI objetivo de esta opera
cion combinada es abolir los dos mayores mecanismos de
estimulacion de la secreci6n gastrica, el vagal y el antral. Tie
ne una morbimortalidad baja, aunque superior a la de los pro
cedimientos sin reseccion, En casi todos los estudios cornpa
rativos la vagotornia con antrectomia es la operaei6n con me
nor porcentaje de recidi vas.
Gastrectomia. Mejor Ilamada resecci6n convencional, tuvo
su auge antes de la vagotomia y se difundio a causa de los
fracasos de la gastroenteroanastomosis, que era a principios
de siglo el tratamiento de eleeci6n en la ulcera de duodeno.
En 1915, von Haberer cornunico buenos resultados con la
reseeei6n gastrica en el tralamiento de la ulcera duodenal.
Experiencias posteriores demostraron que la anastomosis
gastroyeyunal terminolateral (Billroth II 0 de Reichel-Polya,
fig. 41-13) daba mejores resultados que la gastroduodeno
anastomosis (Pean 0 Billroth I). Algunos operados experimen
taban molestias posprandiales, inciertamente atribuidas a la
evacuaci6n gastrica acelerada. Para corregir esta situaci6n,
Hoffmeister y Finsterer propusieron una neoboca gastrica mas
reducida mediante la sutura parcial del orificio gastrico (fig.
41-13).
Posteriormente hubo gran des adelantos en los conocimien
tos de la fisiopatologia gastrica, y en la actualidad son pocos
los cirujanus que realizan la gastrectomia subtotal como pro
cedimiento de elecci6n en el tratamiento de la ulcera del
duodeno, dada su mayor morbimortalidad, factor que aumen
ta can la inexperiencia del equipo quinirgico.
Ventajas e inconvenientes de fa vagotomia. En parrafos
antcriores hemos mencionado la menor mortalidad de la
vagotomia si se cornpara con las tecnicas reseccionistas. Pero
es necesario saber en cuanto se reduce la secreci6n acida al
cabo de esta operacion. Se demostr6 en los distintos tipos de
vagotornia que la reducci6n varia entre el 75 y el 90 %, tanto
en condiciones basales como despues de la estimulaci6n maxi
ma.
Los indices de recidivas ulcerosas posvagotomia tienen
variaciones, segun las series, entre el 3 y el 27 %, con un pro
medio del 8 %. Hay acuerdo general en que la causa mas co
rmin de recidiva es la vagotomia incompleta, atribuida a las
variaciones anat6micas del nervio vago, a las dificultades tee
nicas y a la experiencia del cirujano. EI sfndrome de Zollinger-
Fig. 41-12. Hemigastrectomia, incluycndo la ulcera, y vagotomia troncular.
L-,,,.;;.~
41 ESTOMAGO Y DUODENa 719
Ellison es otra causa de recidiva y debe ser investigado espe
cialmente si 1a vagotomfa fue completa y el est6mago se eva
cuaba bien.
Podemos concluir que las vagotomfas son las operaciones
mas fisio16gicas y, dentro de elias, la superselectiva es la de
menor morbilidad. Con la vagotomfa y la antrectornfa asocia
das se ha comprobado un menor Indice de recidivas y, en mu
chos casos, a pesar de vagotomfas incompletas, la ulcera curo,
pero tienen el inconveniente de una mayor morbilidad y la
posibilidad de trastornos posgastrectomfa.
Complicaciones de la vagotomia. Previamente se mencio
naron las tasas de mortalidad y morbilidad en los distintos ti
pos-de vagotomfas. La retenci6n gastrica postoperatoria era
una complicaci6n frecuente cuando a la vagotomfa troncular
no se asociaba un procedimiento de avenamiento gastrico.
Actualmente la mayorfa de los casos de retenci6n gastrica ocu
rren por fallas tecnicas al realizar la piloroplastia 0 la
gastroenteroanastomosis.
La diarrea es la secuela mas frecuente, y su incidencia es
mayor en la vagotomfa troncular que en la selecti va y la
superse1ectiva. En la mayorfa de los pacientes es epis6dica y
de causa desconocida, por 10que el tratamiento suele ser em
pfrico (vease Complicaciones alejadas del est6mago operado).
Recidivas ulcerosas posvagotomia. Se conoce con este
terrnino la aparicion 0 persistencia de una ulcera tras la opera
ci6n. Su localizaci6n es variable; es mas cornun en el duodeno, .
pero tambien puede aparecer en el est6mago 0 en el yeyuno
luego de anastomosis gastroentericas.
Las causas mas comunes son: a) vagotomfas incompletas:
b) estasis gastrica: c) facto res endocrinos no reconocidos, como
hiperparatiroidismo 0 sfndrome de Zollinger-Ellison: d) cuan
do en las resecciones gastricas tipo Billroth II se deja mucosa
antral residual en el munon duodenal; e) drogas ulcerogenicas,
El sfntoma predominante es el dolor, y en todos los opera
dos del est6mago que tienen dolor debe sospecharse una
recidiva ulcerosa. En un tercio de los pacientes con ulceras
recidivadas la investigaci6n de sangre oculta en las materias
fecales es positiva.
En los pacientes con recidivas ulcerosas se debe hacer: a)
estudio radiologico, recordando las deformaciones causadas
por la cirugfa; b) endoscopia, que es de fundamental impor
tancia porque informa acerca del estado de la mucosa, la Ioca
lizaci6n precisa de la ulcera y el periodo evolutivo; c) estudio
de la secreci6n gastrica, de gran ayuda para evaluar a1 pacien
te y poder efectuar el plan terapeutico; d) dosaje de gastrina
en sangre cuando se sospeche un sfndrome de Zollinger-EllisonFig. 41-13. Gastroduodenectomfa convencional de
dos tercios. En la vineta: a, anastomosis gastro
yeyunal a 10 Reichel-Poyla 0 tipo Billroth II: b.
anastomosis de Hoffrneister-Finsterer; c. gastro
duodenostomfa, operaci6n de Pean 0 tipo Billroth I.
o mucosa antral residual con estimulaci6n anormal ("antra
retenido").
Ulcera gastrica
Definicion. La ulcera gastrica cr6nica es una perdida de
sustancia del est6mago que comienza en la mucosa, sobrepasa
la muscular de la mucosa y puede lIegar a interesar todas las
capas del 6rgano.
Al igual que la ulcera duodenal, es consecuencia del
desequilibrio entre la agresi6n acido-peptica y la defensa de la
mucosa gastrica, desequilibrio que constituye el mecanismo
de todas las iilceras del aparato digestivo. En consecuencia,
cua1quier segmento del tuba digestivo expuesto al acido y la
pepsina puede ulcerarse. En la patologia benigna del es6fago
distal, est6mago, duodeno y yeyuno proximal continua vigen
te el aforisrno "no acido, no ulcera".
Clasificacion y localizaclrin. Actualmente se diferencian
distintos tipos de ulceras, con diversos factores causales.
Johnson separo, en 1965, tres grupos (fig. 41-14): Tipo I: se
localizan en la curvatura menor del est6mago y cursan con
hipoacidez gastrica; en nuestro medio se las denomino tam
bien tr6ficas (Meeroff). Tipo II: de la curvatura menor y aso
ciadas con ulceras del duodeno. Tipo III: se localizan cerca
del piloro y se comportan como las rilceras del duodeno.
La ulcera gastrica cr6nica suele ser unica; en menos del
5 % de los casos hay iilceras sirnu ltaneas. Los estudios
epidemiol6gicos de Doll demostraron que los familiares de
pacientes con ulcera gastrica tienen tres veces mas posibilida
des de padecerla que la poblaci6n sin antecedentes.
Factores predisponentes. En el estudio genetico de los
ulcerosos gastricos se encontr6 que una gran proporci6n del
tipo I pertenecen al grupo sangutneo A, mientras que los de
los tipos II YIII pertenecen en su mayoria, como los ulcerosos
duodenales, al grupo sangumeo O.
Frecuencia. Todas las estadisticas coinciden en asignar a
la ulcera gastrica una frecuencia menor que a la ulcera
duodenal; la proporcion varia entre 1:4 y 1;7.
Con respecto al sexo, se admite que es menos frecuente en
la mujer que en el hombre. en la relaci6n de 1:2.
La edad de aparici6n es mucho mas tardia que en la ulcera
duodenal; la mayorfa se observa entre la cuarta y la septima
decada de la vida, con mas exactitud, entre los 35 y los 64
afios.
Etiopatogenia. La etiologfa de la ulcera gastrica es toda
SECCION VI. ABDOMEN 720
II
III
via desconocida. A pesar de ello, se sabe que la rotura del equi
librio normal entre agresion y defensa es la causa de su inicia
cion.
Desde los estudios de Ruding se conoce que la ulcera
gastric a cronica se localiza, en la mayorfa de los casos, en la
mucosa antral, cercana al limite con la porcion secretora de
acido, Esto no sucede en la ulcera tipo III de Johnson, que se
comporta como duodenal y solo difiere en su localizacion.
El factor agresivo acido-peptico es la causa principal en la
produccion de las ulceras gastricas de los tipos II YIII. En la
de tipo II, secundaria a una ulcera del duodeno, la secrecion
acida normal 0 aumentada permanece mayor tiernpo en con
tacto con la mucosa gastrica por trastomos en la evacuacion
del estomago,
Norrnalmente, la barrera mucosa protege a las celulas
epiteliales del contenido gastrico. Davenport demostr6 que la
principal causa de la ulcera gastrica es un aumento de la
permeabilidad de esta barrera mucosa a los iones H+, 10 cual
permite su retrodifusion y la consecuente lesion de la pared
gastrica. Cualquier sustancia que altere la barrera mucosa,
como eI acido acetilsalicflico, corticoides, fenilbutazona,
indometacina y sales biliares, aumenta la permeabilidad y pro
voca lesiones que pueden llegar a la ulceraci6n. La gastritis
cronica, mencionada por Konjetzny como predisponente a la
ulcera, determina una disminucion en la defensa de la mucosa.
Du Plessis observo que en pacientes con ulcera gastrica ia con
centracion de sales biliares en el contenido del estomago era
mayor que en las personas normales y atribuyo este ret1ujo de
bilis a una incompetencia del esffnter pi16rico. .La bilis alter a
ia mucosa y la vuelve mas sensible ala accion nociva del aci
do. Oi sostuvo que la localizacion de la ulcera en la curvatura
menor sobre la mucosa antral, en la zona vecina a la produc
cion de acido, se debe a que en esa area las fibras musculares
del estomago se entrecruzan y forman una fuerte banda mus
cular que determina un intenso esfuerzo cinetico.
En la actualidad se sabe que el Helicobacter pylori es el
agente causal de la gastritis cronica activa tipo B del antro. El
Helicobacter coloniza en la superficie de las celulas epiteliales
gastric as y desencadena acciones lesivas de la mucosa con al
teracion de la barrera de moco. EI proceso inflamatorio lleva
al dana epitelial con la consecuente gastritis y desarrollo de
ulcera.
El moco y la capa de celulas epiteliales son los factores
defensivos fundamentales. Cualquier sustancia que disminu
ya la calidad 0 cantidad de la secrecion de moco 0 altere la Fig. 41-15'. Estadios de la ulcera.
Fig. 41-14. Ulceras gastricas:
clasificaci6n de Johnson.
irrigacion 0 renovaci6n celular puede considerarse como ele
mento ulcerogenico.
Anatomia patol6gica. Se considera ulcera a la perdida de
sustancia que sobrepasa la muscular de la mucosa, caracterfs
tica que la diferencia de la erosion.
La ulcera peptica tiene un cielo evolutivo caracteristico:
perfcdo activo (A, acute), perfodo de curacion (H, healing) y
perfodo de cicatrizaci6n (S, scar). Este cielo se desarrolla ha
bitualmente entre 30 y 60 dfas; cuando se interrumpe y no
llega a la cicatrizacion sc convierte en una ulcera peptica cro
nica (fig. 41-15).
La ulcera gastric a cronica (tipo I de Johnson) se situa en Ia
mucosa antral a 1 0 2 cm de la zona productora de acido, S1,;.
forma y tamafio son variables, en relacion con el grado de des
truce ion de Ia pared gastrica, El tamafio del crater no corres
ponde al del nicho radiologico, por influencia del edema y del
moco 0 exudado.
Con el microscopio se observan, en la etapa activa, con
gesti6n yedema, exudado fibrinopurulento que cubre areas de
necrosis y zonas de granulaci6n con polimorfonueleares. El
tejido evoluciona hacia la fibrosis y la esclerosis, y fuego el
~y..(c-
-;;;)'(£·F Curaci6n
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Actividad o \
A
<. ,,\1/ ) _: '.---"""{''-~':. :.......... Cicatrizaci6n
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JIIII
41. ESTOMAGO YDCODENO 721
epitelio que bordea la ulcera prolifera sobre el crater hasta
cubrirlo y deja una cicatriz lineal.
En la biopsia de la ulcera es de surna irnportancia descar
tar la presencia de celulas neoplasicas y es de interes conocer
la existencia y cantidad de Helicobacter pylori. Marshall y
Warren establecen la siguiente graduacion:
O. Ausencia de bacterias
1. Bacterias ocasionales
2. Bacterias diseminadas
3. Gran mimero de bacterias
Diagnostico, Presentacion clinica. El dolor tiene caracte
res analogos al que hemos descrito en la ulcera duodenal: es
periodico y horario. Los periodos dolorosos (crisis) duran de
lOa 15 dfas; pueden prolongarse I a 2 meses en las iilceras
muy antiguas y penctrantes, de tratamiento diffci!. El dolor
aparece mas 0 menos tempranamentc despues de las comidas,
a veces transcurridos 30 minutos 0 una hora. La calma que
sigue a la ingestion de alimentos 0 de soluciones alcalinas es
menos franca que en la ulcera duodenal. Se acepta que el do
lor producido por la ulcera gastrica suele ceder espontanea
mente antes de una nueva ingestion de alimentos (ritmo de
cuatro tiempos). Sin negar que esa sea la realidaden ciertos
casos, nos ha parecido que, en la rnayorfa, no pasa de ser una
sutileza clfnica, diffcil de comprobar. El dolor es epigastrico,
mas precisamente subxifoideo, con irradiaciones hacia el torax,
region precordial, dorso, zona escapular izquierda, etc. Es
destacable la observacion de que el reposo en cama suele te
ner accion analgesica. El sfndrome doloroso se puede acorn
pafiar de pirosis y v6mitos pituitosos 0 alimentarios. Estos ul
timos determinan un alivio inmediato, especialmente en las
ulceras vecinas al pfloro, por 10 cual a veces los enfermos 10
gran, con el v6mito provocado, la cesaci6n de sus molestias.
EI adelgazamiento es frecuente cuando el apetito esta dismi
nuido durante los perfodos de actividad de la ulcera. El exa
men ffsico es negativo, excepto durante la crisis, en que la
presion de la mana despierta dolor y provoca eierta resisten
cia muscular.
Radiologia. El momenta 6ptimo de efectuarla es el perio
do de actividad de la lesion. El examen debe ir en busca del
signo capital: el nicho 0 crater. La imagen radiografica de este
es producida par el relleno de la ulcera mediante la mezcla
opaca. La depresi6n sc destaca gracias al rodete edematoso
que la circunda, y durante el espasmo doloroso la retracci6n
de la pared gastrica exagera su verdadera profundidad (fig.
41-16).
Como la ulcera gastrica asienta casi invariablemente en Ia
curvatura menor y esta se proyecta de perfil en la pellcula, el
crater se ofrece como una imagen saliente, en relieve, que rom
pe ia !fnea de la calle gastrica. Su forma es variable: discoidal,
de cono truncado, pero mejor que hacer de ella descripciones
geometricas artificiales es estudi aria en buenas radiograffas,
EI crater se manifiesta de modo que es fijo, invariable y per
sistente en una sene radiografica, Un pliegue anorrnal as! como
la superposici6n del angulo duodenoyeyunal con la curvatura
menor pueden sirnular un crater. Lo falso en tal caso no sera la
imagen, sino la interpretaci6n basada en un examen incom
pleto. El "false niche" se desvanece en las tomas sucesivas
modificando las incidencias. Por 10tanto, una sola imagen tie
ne un valor relativo.
La altura de la ulcera es variable: puede hallarse en la par
cion vertical 0 descendente, el segmento horizontal 0 la rc
gi6n del angulo. Los cratcres de la porcion vertical son, en
general, mas grandes que los prepil6ricos. En la parte mas alta
de la curvatura menor, regi6n subcardial, se yen los crateres
Fig. 41-16. Ulcera de la porci6n vertical de la curvatura menor. El edema,
la esclerosis local y cierto grado de espasmo exageran Ia profundidad del
nicho, fonnandose una especie de cuello. En la pieza operatoria el crater es
menos profundo que su imagen radiografica.
gigantes, ulceras tipo I de Johnson 0 tr6ficas. Las ulceras de la
cara posterior se esconden detras de la curvatura menor y de
ben ser cuidadosamente investigadas.
Toda ulcera en actividad se acompafia de fen6menos
inflamatorios, que se atenuan 0 desaparecen en los intervalos;
su aspecto anat6mico se superpone hasta cierto punta con el
cuadro clinicorradiol6gico.
Sea cual fuere su forma, los contomos del nicho siempre
son regulares y limpios. En algunos, sobre todo los de la por
ci6n vertical, es posible ver que el bario presenta un nivel ho
rizontal, sobre el que se dispone una pequefia imagen diafana,
gaseosa. En determinadas circunstancias se distinguen tres
zonas superpuestas: la inferior, muy opaca, formada por mez
cIa opaca;la capa intermedia, grisacea, lfquida, y par encima,
la burbuja de gas. Tal es el nicho de Haudek.
Fig. 41-17. Ulcera gastrica, Convergencia de los pliegues de la mucosa,
como radios que parren del crater.
m;q;:;;¥- ,
:.
SECCION VI. ABDOMEN722
En la radioscopia, el crater puede ser doloroso a la
palpaci6n.
Otros signos completan el sindrome radiol6gico ulceroso.
Uno es la rigide; segmentaria, zona de la curvatura men or
que ha perdido su elasticidad y motilidad. Las ondas
perisralticas se detienen a su nivel, a consecuencia de la
infiitracion inflamatoria que rodea a la ulcera cronica, La con
vergencia de pliegues de la mucosa se define por sf misma
(fig. 41-17); es la expresion radiografica de la disposicion de
la mucosa en la zona de la ulcera, El paralelismo fisiologico
de los pliegues se rompe por la alteracion cicatrizal de la
submucosa, atraida por el crater, signa tfpico y constante. La
hipertrofia de los pliegues y el aspecto seudoneopldsico del
antra, sefialado por Gutmann, son otros tantos elementos por
valorar, La muesca de la curvatura mayor frente a la ulcera,
provocada por un espasmo durable, es un signo frecuente ("es
pasmo oponente"), aunque no constante. La biloculacion
gdstrica es una alteracion anatomica, fija y permanente, pro
ducida por la retraccion cicatrizal de la pared (vease mas ade
lante).
Las ulceras gigantes son aquellas cuyas dimensiones ex
ceden los 3 04 ern. Estan situadas, por 10 general, en la parte
vertical de Ja curvatura menor,
De paso, corresponde rectificar ciertas interpretaciones que
han perdido actuaJidad. Ahora se sabe que, des de el punto de
vista histologico, el Iimite proximal del antro desborda a me
nudo la region angular y asciende en la curvatura menor en
direccion al cardias. De tal modo, un nicho ulceroso que
radiologicarnente esta en la porcion vertical asienta en la
mucosa antraL
No es exacto que las ulceras gigantes sean malignas. Las
grandes ulceras de marcha aguda, que se modifican rapida
mente con la intluencia del repose y del tratamiento, son be
nignas; se desarrollan en ciertas condiciones de terreno. Otras
veces la ulcera no se modifica; un gran crater de bordes irre
gulares resiste al tratamiento. Debe pensarse entonces en un
cancer con apariencia de ulcera (cancer ulcerado), como se
vera mas adelante.
La ulcera de la cara posterior tiene a veces su expresion en
un gran crater, que se observa especialmente en mujeres hacia
la quinta 0 sexta decada de la vida. Pese a su situacion rnuy
alta, los sintornas son analogos en ritmo e intensidad a los de
otras localizaciones de la enfermedad ulcerosa. Cuando pene
tra en el pancreas, la intensidad del dolor es grande y suele
tener irradiaciones dorsales y escapulares. EI radiologo debe
empefiarse en buscar la impregnacion del crater, eliminando
la capa de bario interpuesta, recurriendo al decubito dorsal,
radiograffas de perfil, etc. En la cara posterior del antro pue
den pasar inadvertidas si no se buscan las incidencias adecua
das,
Endoscopia, La endoscopia digestiva ha evolucionado
notablernente desde la utilizacion de la fibra optica, y el
ribroscopio permite explorar zonas que eran inaccesibles a los
endoscopies rigidos. En la ulcera gastrica hace posible obser
var 1.15 caracterfsticas de la lesion y realizar biopsias dirigidas.
A su vez. se puede seguir la evolucion del proceso de la gastritis
asociada:
Como hernos mencionado anteriormente, la ulcera se pue
de encontrar en distintas etapas evolutivas, en actividad, en
vias de curacion 0 cicatrizada, En las recidivas es posible com
probar la cicatriz de la ulcera previa y la desaparicion de los
pliegues gastricos por la gastritis que reernplazo a las celulas
parietales por celulas de tipo antrales de secrecion mucosa.
En la endoscopia se pueden observar lesiones elevadas,
deprimidas 0 mixtas, Las elevadas son una protrusion dentro
del est6mago y se dividen en extragastricas, submucosas y
mucosas, La lesion deprimida es una imagen excavada desde
la mucosa hacia el espesor de la pared gastrica, Las lesiones
deprimidas se distinguen en erosiones y ulceras, Las prirneras
no sobrepasan la muscular de la mucosa, mientras que las ul
ceras son mas profundas,
Todas estas lesiones, especialmente las deprimidas, deben
ser observadas cuidadosamentepara diferenciar las de origen
benigno del cancer temprano y del avanzado.
Murakami clasific6 las ulceras gastricas de acuerdo con la
penetracion en la pared gastrica en: I) lesion rnfnima,que afecta
el epitelio superficial y que por 10 cormin cura espontanea
mente; 2) ulcera poco profunda, que lesiona la muscular de la
mucosa y es de bordes netos uniforrnes, redondeados y regu
lares; 3) lesion que llega hasta la cap a muscular del estomago
y que con tratamiento medico puede curar sin secuelas; 4) per
dida de sustancia que llega hasta la serosa (ulcera penetrante),
de diffcil curacion con tratarniento medico y que, cuando 10
hace, suele dejar secuelas.
Esta clasificacion orienta sobre el pronostico y el trata
miento: las de los grupos I y 2, poco profundas, evolucionan
espontaneamente 0 con tratamiento medico hacia la curaci6n;
en los grupos 3 y 4 debe realizarse tratamiento medico y se
agrega la posibilidad de un tratamiento quirurgico, En gene
ral, cuanto mayor profundidad tiene la ulcera, mas rebelde es
al tratamiento medico,
Sobre el final de la etapa de actividad (A) de la ulcera co
mienzan a esbozarse los pliegues convergentes, que se hac en
manifiestos en el estadio de curacion (H). EI estudio detailado
de los pliegues ayuda mucho en la diferenciaci6n entre lesion
benigna y maligna. En la benigna, los pliegues son uniformes
en tamafio y forma, de superficie regular, y se van afinando
simetricamente a medida que se acercan al nicho.
Como ya se menciono, el tarnafio de la ulcera no tiene gran
utilidad en el diagnostico diferenciaL Segiin Nakadaira, son
caracteres de las lesiones benignas: I) bordes bien definidos;
2) ausencia de islas de mucosa sana dentro de la ulcera, y 3)
ausencia de erosiones en sus margenes, Las caractensticas del
cancer seran tratadas en el capitulo respectivo.
En la biopsia se estudia el estado histornorfologico de la
mucosa y la presencia 0 no de Helicobacter pylori.
Examenes de laboratorio. EI estudio de la secrecion
gastrica es de poco valor en las iilceras de estomago, a menos
que se demuestre la falta de secrecion acida despues del esti
mulo maximo (anacidez), caso en el cual se descarta una ulce
ra benigna.
En el enfermo con ulcera gastrica cronica (tipo I de
Johnson) la secrecion acida estimulada es normal 0 esta dis
minuida. Como mencionamos anteriormente, la mayoria de
las ulceras se encuentran en el antro, en su limite con la zona
secretora de acido. Amedida que se acercan al cardias, es mayor
el tarnafio del antro y menor la superficie productora de acido:
por 10 tanto, hay una menor secrccion acids maxima. La
secrecion basal (no estimulada) esta dentro de los lfrnites nor
males.
En las iilceras gastricas (tipo II de Johnson) secundarias a
una ulcera del duodeno 0 en las prepiloricas (tipo III), que se
comportan como ulceras de duodeno, la secrecion es normal 0
se halla aumentada. En estos enfermos la secrecion basal se
puede encontrar elevada, habitualmente por un aumento de la
estimulacion vagal, asf como en los que tienen trastornos de la
evacuacion por influencia hormonal (gastrina).
Adernas del analisis qufmico del jugo gastrico, el estudio
..
41. ESTOMAGO Y DUODENO 723
citologico mediante ellavado gastrico 0 el cepillado es de uti
lidad cuando se sospecha un cancer.
La investigacion de sangre oculta en la materia fecal s610
ayuda en la orientacion del paciente sin sintornatologia 0 en
los anernicos, y puede ser positiva en variados procesos del
tubo digestivo.
La investigacion del Helicobacter pylori puede hacerse con:
a) la prueba de urea en el espirado, que tiene alta sensibilidad,
y b) la serologia.
Evolucien y pronostico. La ulcera gastrica, en un gran
porcentaje de casos y con tratamiento adecuado, evoluciona
hacia la curaci6n en semanas 0 meses.
La ulcera gastrica no tratada y en actividad pucdc compli
carse por el progreso de la inflarnacion que va horadando las
paredes. En el transcurso de la penerracion suele erosionar un
vasa y producir hemorragias cuya magnitud esta en relacion
con el calibre del vaso. Si no hay adherencias del estornago a
otros organos, se puede abrir la serosa y producirse la perfora
cion en la cavidad libre. Cuando la ulcera se encuentra cerca
na al pfloro, puede ocasionar una fibrosis que lleva a la estre
chez del antro pilorico y desencadena un sfndrorne pilorico
(vease Cornplicaciones).
Hace algunos afios se consideraba como otra complica
cion a la transformaci6n maligna de Ja ulcera gastrica. En la
actualidad, con los aportes de la radiologia, endoscopia e
histologia, se puede aceptar que la transformacion maligna cs
un hecho de excepcion. En la mayoria de los casos se trata de
un cancer gdstrico que se ha ulcerado (vease Cancer gastrico),
Tratamiento de la ulcera gastrica crrinica no complica
da. La ulcera gastrica, una vez que se ha demostrado la ausen
cia de malignidad, debe ser tratada en primera instancia
medicamente. Esto no quiere decir que se curara siempre con
tratamiento medico, pues en un tercio de los pacientes la le
sion no cicatriza, y, ademas, en el 45 % de las que cicatrizan
habra recidivas, para las cuales no existe aun una terapeutica
medica que las prevenga.
La posibilidad de curacion disminuye a medida que au
menta la profundidad de la ulcera: cuando penetra en 6rganos
contiguos es todavia de mas diffcil curaci6n.
En Ifneas generales, el tratamiento se basa en disminuir la
agresion del acido y de Ia pepsina y aumentar la defensa de la
mucosa gastrica, asf como en erradicar al Helicobacter pylori
(vease Tratamiento de la ulcera duodenal).
HI dolor, sintoma que mas aqueja, es producido basica
mente por Ia accion local del acido sobre la lesion y, por 10
tanto, la primera indicaci6n son los antiacidos.
EI reposo psicofisico mejora el porcentaje de curacion en
mas del doble cuando se 10 cornpara con un grupo de enfer
mos sin reposo. En los fumadores el tratamiento medico pier
de eficacia y la rasa de mortalidad por complicaciones es ma
yor.
El regimen dietetico estricto, base del tratamiento durante
muchos anos, ha pas ado a un segundo plano. Se recomienda
que sea hipercalorico y este exento de irritantes de 1amucosa
gastrica y de estimulantes de la secreci6n acida,
Para favorecer la curacion de la ulcera gastrica es necesa
no disminuir la secreci6n acida hasta niveles no agresivos, de
la misma forma que en la ulcera duodenal, administrando
bloqueadores Ho e inhibidores de la bomba de protones. Tam
bien se utilizan con menos frecuencia otros farmacos, como la
metoelopramida, cl sulfato de amilopectina, la carragenina
degradada, la colestiramina y el farnesilacetato de geranilo.
Los sed antes tienen indicaciones precisas cuando se agrega
un componente psiquico.
En la ulcera cr6nica la cicatrizaci6n es lenta porque hay un
grado menor de rcgeneraci6n celular como consecuencia de la
gastritis, y mas lenta aun cuando siguen actuando los tactores
que produjeron la ulcera.
El paciente debe ser controlado, de preferencia con
endoscopia, a las 4 sernanas de tratamiento. En ese periodo la
ulcera debe estar curada 0 haber disminuido a menos del 50 %;
s610 si hay presunci6n firme de benignidad se puede continuar
con el tratamiento medico durante otros periodos de 2 a 4 se
manas, con una nueva evaluacion,
Tratamiento quirurgico de la ulcera gastrica cronica.
EI paciente con ulcera gastrica necesita tratamiento quinirgi
co cuando: 1) no hay certeza de benignidad a pesar de varios y
correctos estudios: 2) la ulcera no cura despues del tratamien
to medico bien realizado (se considera no curada a la ulcera
que persiste 90 dias en controles radiol6gicos 0 endoscopicos);
3) recidiva dentro del afio de haber sido tratada; 4) la ulcera se
complica (perforaci6n, hernorragia profusa y obstrucci6n).EI tratamiento quinirgico debe estar basado en la extirpa
cion de la ulcera, en la resecci6n de todo el antro (fig. 41-18),
zona donde asienta la gastritis, y en favorecer una buena eva
cuacion gastrica. La reseccion gastrica parcial, hernigas
trectornfa 0 gasrrectornia subtotal convencional. es de indica
cion precisa en las ulceras tipo I de Johnson. En los tipos II y
III puede ser necesario disminuir la secrecion acida, por 10
que muchos cirujanos agregan a la hemigastrectomia una
vagotornia para evitar la recidiva ulcerosa, criterio similar al
cmplcado para ia ulcera duodenal.
La vagotomfa, en cualquiera de sus tecnicas, no tiene indi
cacion en las ulceras gastricas como unico tratamiento por los
altos indices de recidiva. Repetimos que en esta patologia s610
se la debe usar como complemento de una reseeci6n gastrica,
En las ulceras gastricas al tas, cercanas a la union
esofagogastrica, se pueden realizar resecciones Ilamadas "en
escalera" (fig. 41-19) 0, si es muy diffcil extirparlas, se deja la
ulcera in situ y se hace una gastrectornia distal a la ulcera (ope
raci6n de Kelling-Madlener, fig. 41-20). En estos casos hay
que extremar las biopsias de la ulcera para tener la seguridad
de que no sea maligna.
La reconstruccion del transite digestivo despues de la
resecci6n gastrica sc realiza con e l duodena en forma
terminoterminal (tipo Billroth 1) 0 con el yeyuno de manera
Fig. 41-18. Gastrectomla por ulcera gastrica
724 SECCION VI. ABDOMEN
Fig. 41-19. Resecci6n "en escalera". En la vineta; tecnica propuesta par
Tanner para las iilceras muy altas (yuxtaesofagicas).
Fig. 41-20. Gastrectomiadistal a la ulcera: operacion de Kelling-Madlener.
terminolateral (tipo Billroth II). La primera variante es mas
fisiologica y de mejores resultados funcionales, especialmen
te en los paises con mayor incidencia de sfndromes posgastrec
tomfa, como el de dumping, la desnutrici6n, etcetera.
Complicaciones de las iilceras gastricas y duodenales
Aun siendo anatomopatologicamente benignas, las iilce
ras gastricas y duodenales presentan complicaciones que pue
den ensombrecer considerablemente el pron6stico. Dos de ellas
son Ja consecuencia del caracter localmente destructivo de estas
lesiones: la tiemorragia y la perforacion. La tercera es la es
treche; duodenal 0 gastrica por la esclerosis cicatrizal, a veces
acenruada par una inflamacion aguda 0 subaguda: ello da como
resultado una cornplicacion mecanica.
La hemorragia es la cornplicacion mas frecuente, seguida
de la perforaci6n. Pero ninguna de las tres complicaciones es
patrimonio exclusivo de las iilceras cronicas, ya que lesiones
agudas, tumores, volvulos y otras patologias gastroduodenales
pueden determinarlas.
Hemorragia
La descripcion de esta complicacion se hace mas adelante
en este mismo capitulo (vease Hemorragia digestiva alta).
Perforacion
La perforaci6n de una ulcera en peritonea libre es causa
frecuente de abdomen agudo quirurgico. Las ulceras que se
perforan suelen estar en la cara anterior del duodeno 0 proxi
mas a la curvatura menor del est6mago. Las de la cara poste
rior, tanto del estornago como del duodeno, son a menudo
terebrantes y penetran en el pancreas; unas pocas veces no se
bloquean y se perforan en la trascavidad.
Menos del 4 % de las ulceras duodenales se perforan en Ia
cavidad libre, y las gastricas se perforan en una proporci6n
aun rnenor,
Anatomia patologica, El orificio de la perforaci6n en el
duodeno es, en general, pequefio -de 4 a 5 mm-, en
sacabocados. A veces es puntiforrne en el centro de una zona
infiltrada. En algunos casos la perforaci6n esta oculta y adhe
rida a 6rganos vecinos (hlgado, epiplon) por media de un
exudado fibrinoso. Tal es la Ilamada "perforacion cubierta",
que, por un mecanismo de curaci6n espontanea, puede evolu
cionar sin traslucir su real gravedad.
En las perforaciones libres la cavidad peritoneal es invadi
da rapidarnente por gas y liquidos. El primero ocupa las partes
altas del abdomen. Este hecho es la base de la semiologfa
clinicorradiol6gica de las perforaciones de las vias digestivas
altas. EI derrame varia en cantidad y cali dad segiin el penodo
digestivo en el que se produjo el accidente perforativo. Si este
ha tenido lugar en ayunas, s610 se encontrara una moderada
cantidad de jugo gastrico puro, La bilis tine la regi6n y delata
el punto por donde aquella t1uye. Si la perforacion se produjo
con el est6mago ocupado, la masa liquida mezclada con res
tos alimentarios es importante y tiende a escurrir hacia los
puntos declives. Durante las primeras horas el lfquido es ino
doro 0 bien exhala un olor butfrico (olor de vomito); es pobre
en germenes, por 10cual su septicidad es baja. El peritoneo se
irrita por la acci6n caustica del acido clorhfdrico; es la fase de
peritonitis quimica. A medida que pasan las horas el Iiquido
se infecta en el 100 % de los casos, se toma turbio, purifonne
y fetido, toma un color grisaceo y capos de fibrina colman los
pliegues de las vfsceras y los espacios interviscerales: es la
pe ritonitis septica.
La brusquedad de la perforacion hace que los Iiquidos di
gestivos busquen los sitios declives por el espacio parietoc6lico
derecho. EI espacio subhepatico suele estar inundado, y a ve
ces tambien ia retrocavidad, especialmente cuando se ha per
forado una ulcera de la cara posterior. Debe saberse que la
invasion no es siempre en sentido anatomico, pues hay rece
sos y zonas que se sustraen a ella y permanecen estancas. El
absceso subfrenico de este origen es una complicacion relati
vamente frecuente.
Diagncstico. Presentacion clinica. EI cuadra clinico es
caractenstico. En forma brusca, 0 durante una de las crisis
evolutivas de la ulcera. el paciente experimenta un dolor
epigastrico de intensidad insoportable, brutal. Es el dolor en
puiia lad a de Dieulafoy, denominaci6n de drarnati ca
41. ESTOMAGO Y DCODE:-IO 725
expresividad, aunque quiza no muy cxacta. El dolor puede
localizarse en Ia base del t6rax 0, raramente, en la fosa ilfaca
derecha, y en tal caso puede inducir cl explicable error de to
mar el cuadra como una perforaci6n apendicular. Del epigastrio
-localizaci6n primera-- el dolor se propaga hacia el resto
del abdomen, y es tal su violencia que suele acompafiarse de
estado sincopal, palidez, sudores frios, taquicardia y a veces
vomitos. Este estado de shock se puede disipar espontanea
mente y el dolor de los primeros instantes perder su caracter
angustioso, cediendo en intensidad. Es en este momenta euando
el enfermo puedc scr interrogado y examinado. absteniendose
rigurosamente de recurrir a medicaci6n sedante 0 analgesica
alguna.
EI simple examen, sin tocar al paciente, ya puede orientar.
La irritaci6n del peritoneo del abdomen superior determina
una .contractura diafragmatiea; la respiraci6n es toracica y su
.perficial. ya que la inspiraci6n profunda esta frenada por el
dolor. La pared abdominal se !lalla rfgida e inm6vil. Los
rmisculos rectos, contracturados, se dibujan en relieve, y la
rigidez muscular no tarda en generalizarse. La palpaci6n, rea
lizada con suavidad con las manos y dedos extendidos, aplica
dos de plano, comprobara la contractura intensa, tonica; es el
"vientre de madera" de los clasicos 0 el t'abdomen en tabla".
l,i,!.2.a!p'.~ci6n exagera la contractura al menor eontacto. La pre
sencia de gas en la eavidad peritoneal puede ser demostrada
por la percusion. La desaoarici6n de la matidez 2.rehepati~
significa la interposicion de una eapa gaseosa entre el hfgado
y la pared; se la conoce con el nombre de signa de Jobert. La
investigaci6n de matide:z en los flaneos y el dolQIS}L~ltQndo
q,e saco de Douglas, provocado por el tacto rectal, son signos
de menor cuantfa.
El inrerrogatorio del paciente 0 sus allegados aportara da
tosde valor. Puede sueeder que aquel fuera un ulceroso cono
cedor de su enfermedad, 0 que se revele la afeccion por e!
interrogatorio. Pero puede darse la eventualidad rara de la ul
cera latente, asintomatica, en que la perforaci6n inicie eJ cua
dro.
Perforacion cubierta. EI dolor inicial se atemia luego y se
localiza en el hueco epigastrico 0 la region subhepatica, acom
pariado de resistencia muscular. La perforaci6n ha side blo
queada por los 6rganos vecinos (hfgado, epiplon), el episodic
queda enmascarado y se 10 toma s610 como un brote doloroso
de la afeccion gastroduodenal mas intenso que 10comtin. Pue
de suceder que, horas despues, estalle una peritonitis generali
zada, grave; tal es la peritonitis en dos tiempos, producida por
una efracci6n en el proceso plastico y una contaminacion ma
siva del peritoneo. Otras veces la perforaci6n se resueive en
una peritonitis localizada suhhepatica 0 subfrenica (absceso
subfrenico). Las iilceras perforadas en la trascavidad crean una
sintornatologia de muy diffcil interpretaci6n y en casos de duda
se pueden hacer estudios radiologicos con ingesti6n de me
dios de contraste.
Radiologia. Es un complemento muy util del examen de!
perforado, pero cuando sus conclusiones son negativas no
invalidan el diagn6stico clinico. La signoiogfa radiologies
positiva se basa en la demostraci6n de la 12!'e..~encia de gas en
la.c.a-vidad.peritoneal; debe buscarse con el enfermo de pie, sin
~raci~ alguna. Se observara en la radioscopia y en las
radiograffas una camara semilunar diMana bajo el diafragma.
que la masa opaca del hfgado hace mas evidente (fig. 41-21).
A la izquierda puede encontrarse una imagen analoga, En
@s_l1hi.t.c,>J~ter.l:!E~9.l:l:.ierdo, el aire se dcsplaza entre la sombra
~_~~ica y la parrilla costal.
Fig. 41-21. Neumoperitoneo por perforacion dc una ulcera duodenal. Ima
gen caracteristica --en posicion de pie- por la interposicion de gas entre
el hemidiafragma derecho y la convexidad del higado.
La radiologfa puede ser negati va por causas di versas (blo
queo de la regi6n, pequefiez de la masa gaseosa), por 10 que,
repetimos, no permite descartar la perforaei6n.
Diagnostico diferencial, Con los signos clfnicos general
mente el diagnostico es indiscutible, pero el cuadro perforativo
no siempre tiene los caracteres que hemos dcscrito. Hay cases
en que el violento dolor inieial desaparece rapidamente, con
10 que pasan horas preciosas para un diagn6stico oportuno,
Sin embargo, raramente faltan, aun en estos casos, los elo
cuentes signos de irritaei6n peritoneal, como el dolor a la
descornpresion.
La falta de antecedentes tfpicos no invalida un diagnostico
semiol6gicamente bien fundado de perforaci6n gastrica 0
duodenal. Las apendicitis agudas que comien zan can dolor
epigastrico son frecuentes. Su diagn6stico descansa en la apre
ciacion sagaz del terreno (edad, sexo, antecedentes) y en un
buen examen de la fosa ilfaca derecha. A la inversa, no es raro
que una laparotomfa por supuesta apendicitis aguda lleve al
hallazgo de una ulcera perforada. La peritonitis aguda par per
foraci6n de la vesicula biliar se basa en la valoracion de los
antecedentes: edad y sexo, eronologfa del dolor. litiasis 0
ecograffa patol6gica. Como en todos estos casos la indicacion
quinirgica es terminante, el error conduce euanto mas ala elec
cion de una vfa de acceso inadecuada, inconveniente que se
salva con facilidad. EI caracter angustioso del dolor epigastrico
puede sugerir tam bien un infarto de miocardia. Se tendran en
cuenta las circunstanc ias de aparici6n del dolor, sus
irradiaciones ccrvicobraquialcs, los antecedentes de crisis ana
logas, el comportamiento frente a la medicacion adecuada y la
ausencia de signologfa abdominal, as! como la informacion
cardiol6gica.
Evolucirin. ~o tratada, la perforaci6n litre de una Ulcera
desembaca en la peritonitis generalizada y la muerte. La per
foracion "cubierta" es a veces una tregua enganosa, que debe
vigilarse muy de cerca. Durante afios se ha sostenido que las
iilceras perforadas y suturadas de urgencia curaban, y asf ocu
rre en la gran mayorfa de las (deems agudas. Pero, cuando las
ulceras son cronicas, muchos pacientes continuan sufriendo y
alguno que otro experimenta una nueva perforaci6n. Por ello
SECCION VI. ABDOMEN726
debe continuarse el tratamiento medico y aceptarse la indica
cion operatoria ante la persistencia de la sintomatologfa.
Tratamiento. Cirugia, La perforaci on de una ulcera
gastrica 0 duodenal, como la de cualquier vfscera, necesita
tratamiento quirurgi co asociado a antibioticoterapia y
estabilizacion del medio interno. J..a intervenci6n cQnsiste en
efectuar una I<l:l2.!lrotomfa supraumbilical, evacuar completa
mente el contenido visceral derramadQ en el peritoneo, tomar
muestras para cultivo y antibioticograma. y cerrar la perfora
cioneTl.uno 0 dos pianos, seguida de epiploplastia. La simple
sutura puede ser laboriosa e incluso imposible en tejidos infil
trados y friables. En estos casos se aproximan los bordes, se
hace epiploplastia y con una buena aspiracion gastrica se blo
quea la perforacion para favorecer la cicatrizacion del orifi
cio. Desde hace tiempo la tendencia quinlrgica es tratar la per
foracion y. la enfermedad ulcerosa. En perforaciones recientes
o con escasa contaminacion peritoneal la operacion no es mas
diffcil ni complicada que cuando se hace "en frfo". La
.,gastrectomfa es la intervencion aceptada jllira las !jlc~
.,gastricas.
En las ulceras duodenales se adoptan los mismos criterios
que para la cirugia electiva (vagotomfa troncular, sclectiva 0
superselecti va) con sutura de la perforacion en forma de
piloroplastia si la vagotomfa fue troncular 0 selectiva. Si el
cierre puede estenosar el duodeno cuando hay inseguridad de
la sutura por friabilidad de los bordes 0 un tumor inflamatorio,
se puede agregar una gastroenteroanastomosis. Nuevas series
de los ultimos afios apoyan los buenos resultados de esta ciru
gfa no reseccionista para la ulcera duodenal con pocas horas
de perforacion y equipos quinirgicos bien entrenados.
Si pOl' las condiciones locales 0 la inseguridad de las suturas
se preven mas de 4 dfas de aspiraci6n gastrica, puede afiadirse
una gastrotomfa temporaria para mantener vacfo el esromago
sin las molestias de la sonda nasogastrica.
En la actualidad, por medio de la cirugia videoasistida, la
laparoscopia confirma el diagnostico de ulcera perforada por
visualizacion directa de la lesion. Adernas evahia el grado de
compromiso peritoneal y permite la irrigacion-lavado de la
cavidad peritoneal. La perforacion se cierra con puntos de
sutura y puede agregarse la epiploplastia. Se puede completar
el procedimiento con alguna de las tecnicas de vagotomfa se
gun el grado de contaminacion de la cavidad y el estado gene
ral del paciente.
Tratamiento no quirurgico, Hace unos anos el criterio cla
sica ha sido revisado (Taylor-Dragstedt y col.) y en condicio
nes bien determinadas (perforacion en ayunas, diagnostico
inmediato) se trato con exito un grupo de enfermos por medio
de aspiracion gastrica con sonda, antibioticos y alimenracion
parenteral. En nuestra opinion este tratamiento no debe susti
tuir al quinirgico. La aspiracion gastrica es de todos modos
util como coadyuvante en la preparaci6n preoperatoria cuan
do. por dificultades momentaneas, deba retardarse la opera
cion. :\0 es raro observar con ella una sedacion mornentanea
del dolor: pOl' otra parte, la vacuidad del estornago tiene con
siderables ventajas para el acto operatorio.
Pronostico. Depende basicarncnte del lapso que media
entre: la perforacion y el tratamiento. Si es menor de 6 horas,
el pronostico es bueno, y con mas de 24 horas las complica
ciones son la regIa. La mortalidad aumenta a medida que pasa
el tiempo. y de ahf la importanciade un buen diagnostico, del
rapido traslado y de la cirugia adecuada a cada caso. La prin
cipal causa de morbimortalidad es la sepsis, por 10 que no se
deben olvidar los lavados peritoneales y los cultivos dellfqui
do peritoneal, para poder utilizar de este modo los antibioticos
especfficos.
Estenosis
Cualquiera que sea su ubicacion, la ulcera puede determi
nar una estrechez, funcional u organica, de la zona donde asien
tao La estrechez funcional 0 espasmodica es intermitente y tran
sitoria; a menudo precede 0 acornpafia a la estrechez organica.
Esta es fija, definitiva, progresiva e irreversible, como resul
tado de la retraccion que acompafia a cualquier proceso
int1amatorio cronico,
Diagnostico, Presentacion clinica. En el comienzo, en que
predomina el espasmo, el dolor es el sfntoma principal, exa
geracion del que se observa en la ulcera no complicada, pero
careote de la periodieidad caracterfstica. Adernas, lejos de cal
mar con la ingestion de alimentos, se intensifica y se agregan
nuevos sfntomas: plenitud gastrica, nauseas y vornitos, con
los cuales termina la crisis dolorosa. EI enfermo se encuentra
bien con el estomago vacio y. sabedor de ello, llega a provocar
artificialmente el vornito, con el que elimina cantidades apre
ciables de acido, EI sondeo en ayunas permite recoger Ifquido
de cantidad y cali dad variables.
La estenosis grave, que todavfa se ve de vez en cuando, es
la continuidad de las formas leves y medianas no diagnostica
das 0 no tratadas. Los dolores adquieren el caracter de cal am
bres, de lucha contra un obstaculo: los vomitos sobrevienen 3
o 4 horas despucs de las cornidas, son abundantes y estan for
mados pOl' restos alimentarios nadando en un Ifquido que ex
hala fuerte olor butfrico. EI apetito esta conservado cierto tiem
po, el aliento es fetido, el enflaquecimiento es considerable, la
piel esta sec a y se pliega con facilidad. Al simple examen en
deciibito dorsal la pared abdominal se levanta en forma de
ondas intermitentes que rep tan de izquierda a derecha en la
linea media, dibujando la forma del estornago. A veces es ne
cesario provocar su aparicion percutiendo el epigastrio. En
algunos casos la mana que palpa la region epigastrica percibe
una contraccion dolorosa, descrita por Bouveret, y que con
siste en un abombamiento intermitente del epigastrio. Su sig
nificacion es analoga. En casos muy avanzados el estornago
se dibuja por debajo del ombligo y el hueco epigastrico esta
excavado. La sucusion gastrica en ayunas permite reconocer
el "bazuqueo". La sonda recoge cantidades considerables de
liquido oscuro, grisaceo 0 en borra de vino, fetido. EI lavado
de est6mago reiterado no termina de aclarar el Ifquido extrai
do, mezc1ado a veces con el bario de un examen radiologico
efectuado varios dfas antes.
En los enfermos no tratados hay una profunda ernaciacion,
adernas de hipoproteinemia, oliguria, hipotensi6n arterial, len
gua y labios secos y rojos, adinamia y signos de alcalosis gra
ve (de Chvostek y de Trousseau) que son el resultado de serios
trastornos del medio interno.
Radiologia. El examen radiologico es categ6rico. En ayu
nas se ve el estornago dilatado con Iiquido de retencion, En la
estenosis grave este examen debe efectuarse, en 10 posible,
despues de un lavado gastrico, pues la presencia de restos
alimentarios puede crear imageries de falso tumor gastrico al
simular polipos u otros tumores (fig. 41-22). La mezcla opaca
se acumula en el fondo del estomago; el espasmo piloroantral
se opone al pasaje al duodcno. que tiene lugar en muy peque
fias cantidades. Ondas energicas de contraccion atestiguan la
lueha de Ia pared gastrica contra el obstaculo, El piloro esta
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41. ESTOMAGO Y DUODENO 727
Fig. 41-22. Sindrome pilorico por ulcera. Estomago dilatado
desplazado hacia la derecha de la columna, y el antro, aumen
tado en sus diametros, tiende a desplazarse hacia la derecha,
como si hubiera "pi vo te ad o" alrededor de la region
piloroduodenal. En estos casos el duodena no es visible y, por
10tanto, la ulcera pasa inadvertida. Si no se pone remedio a la
situacion, el estomago ira perdiendo gradualmente su tonicidad
y las contracciones terrninaran por no ser visibles. La inercia
gastrica se objetiva en el "estornago en palangana", cuyos If
mites se extienden a ambos lados de la Iinea media.
Endoscopia, Es fundamental frente a cualquier sindrorne
pilorico. Permite descartar la presencia de un cancer. ver el
aspecto de la eventual ulcera y hast a en algunos casos se pue
de pasar al duodena a pesar de la estenosis.
Tratamiento. Tiene dos aspectos igualmente importantes:
1) El restablecimiento humoral. Se hidratara, se repondran
electrolitos y se nutrira par via parenteral, 'guiados por las in
dicaciones del laboratorio (ionograma, proteinograma.
azoemia, hernatocrito, etc.) y la apreciacion exacta de la
diuresis. Al mismo tiempo se lavara el estomago con solucion
fisiologica, dejando colocada una sonda fina, y solo se reanu
dara la dieta oral cuando se tenga la certeza de una buena eva
cuacion gastrica,
2) El tratamiento quirurgico, Es imperativo, pero no nece
sariamente urgente. EI paciente "pilorico" debe ser preparado
en un servicio quinirgico acostumbrado a este tipo de patolo
gia. Aconsejamos utilizar generosamente la sonda por via nasal
La atropina 0 sus sucedaneos pueden ser utiles para combatir
el componente espasmcdico, mientras se efectua la reposicion
endovenosa. Damos tiempo a que cedan los fenornenos
inflamatorios agregados, y asf, en pocos dias ~2 a 4~, ex
posible operar a los pacientes en mejores condiciones. La pro
liferacion microbiana en el estomago con retencion cronies
hace que se deba preparar a los enfermos con antibioticos, como
si se tratara de cirugia colonica. De este modo han disminuido
sensiblemente las complicaciones septicas. Con buena prepa
racion se puede efectuar casi siempre la misma operacion que
el cirujano utiliza para casos electivos. Reservamos, sin em
bargo. la operacion menor (gastroyeyunostomfa) para los en
fermos de edad avanzada 0 tan graves que quedan fuera de las
posibilidades del plan ideal.
Estenosis mediogdstrica
Determina el estomago bilocular, causado en la inmcnsa
mayona de los casos por una ulcera de la porcion vertical de
la curvatura menor. Es mas frecuente en la mujer que en el
hombre, a pesar de que la mayorfa de las iilceras gastricas se
observan en el sexo masculino.
Se trata generalmente de ulceras penetrantes, altas 0 me
dianas. Por 10 tanto. la lesion esta fijada a un organa vecino,
pancreas 0 hfgado. Pero, mas que por el crater mismo, la es
trechez es producida por la intensa retraccion que determina
la esclerosis inflamatoria cronica, La tendencia esclerorretractil
de las iilceras gastricas puede ejercerse, pues. en dos direccio
nes. Si 10hace en el sentido de la curvatura menor. tendremos
el estornago arrollado "en caracol", ya mencionado. Si aque
lla es perpendicular al eje mayor del estomago. se produce la
biloculacion. Tal retraccion divide al estomago en dos bolsas
superpucstas, comunicantes a traves de un ninel: es el estorna
go en "reloj de arena" 0 estornago biloculado ulceroso. Abier
to el organa por la curvatura mayor, se advierte que la estre
chez esta constituida por la retraccion de las paredes y de Ja
curvatura menor hacia la ulcera, cuya base, dcnsamente fibrosa.
acuia como centro de traccion,
Diagnostico. Presentaci6n clinica. La histona es la de una
antigua ulcera, con los caracteres ya conocidos. EI dolor se
hace prandial y aparecen vornitos. Poco a poco se establece un
sfndrome analogo al de la estenosis pilorica.
Radiologia. Ya dijimos que en todas las ulceras de la cur
vatura menor. aunque no esten complicadas, se dibuja en la
curvatura mayor una