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MANUAL
DE NEFROLOGÍA
Y UROLOGÍA 
CLÍNICA CANINA
Y FELINA
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A
Óscar Cortadellas
www.servet.es
Este manual es una completa obra de consulta clínica, con una información 
actualizada, de alto rigor científi co y principalmente basada en evidencias, 
presentada de forma accesible y práctica, con ilustraciones y esquemas que 
facilitan su comprensión. Llevado a cabo por 16 de nuestros mejores espe-
cialistas en medicina interna, patología clínica, histopatología y diagnóstico 
por imagen, en él se recogen todos los aspectos sintomáticos, patológicos, 
diagnósticos y terapéuticos relativos al riñón y al sistema urinario, desde los 
trastornos más habituales de la micción, o cómo extraer la máxima informa-
ción del urianálisis, hasta las pautas terapéuticas a seguir para el control de la 
hipertensión arterial secundaria a enfermedad renal o las enfermedades pros-
táticas caninas. Toda la información que el veterinario pueda necesitar sobre 
la enfermedad renal y los trastornos urinarios está en este libro.
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Manual de nefrología y urología 
clínica canina y felina
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Reservados todos los derechos.
No puede reproducirse ni total ni parcialmente, almacenarse en un sistema de recu-
peración o transmitirse en forma alguna por medio de cualquier procedimiento, sea 
éste mecánico, electrónico, de fotocopia, grabación o cualquier otro sin el previo 
permiso escrito del editor.
Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación 
de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excep-
ción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, 
www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra.
Advertencia:
La ciencia veterinaria está sometida a constantes cambios evolutivos. Del mismo 
modo que la farmacología y el resto de las ciencias también lo están. Así pues, es 
responsabilidad ineludible del veterinario clínico, basándose en su experiencia pro-
fesional, la determinación y comprobación de la dosis, el método, el periodo de ad-
ministración y las contraindicaciones de los tratamientos aplicados a cada paciente.
Ni el editor ni el autor asumen responsabilidad alguna por los daños y/o perjuicios que 
pudieran generarse a personas, animales o propiedades como consecuencia del uso 
o la aplicación incorrecta de los datos que aparecen en esta obra.
© 2010 Grupo Asís Biomedia S.L.
Plaza Antonio Beltrán Martínez nº 1, planta 8 - letra I
(Centro empresarial El Trovador)
50002 Zaragoza - Spain
Diseño y compaginación:
Servet editorial - Grupo Asís Biomedia S.L.
www.grupoasis.com
Impreso por: mcc graphics 
Planta Loiu
Larrondo Beheko Etorbidea, Edif. 4
48180 Loiu (Bizkaia)
ISBN: 978-84-92569-24-3
D.L.: BI-1059-2010
Impreso en España
MANuAL
DE NEFroLoGíA
Y uroLoGíA 
CLíNICA CANINA
Y FELINA
Amalia Agut
Jaume Altimira
José Joaquín Cerón
Óscar Cortadellas
Mª Josefa Fernández del Palacio
Jordi Giné
Juan Ramón Granados
José Manuel Martínez
Marta Planellas
Germán Santamarina
Marta Soler
María Luisa Suárez
María Dolores Tabar
Jesús Talavera
Fernando Tecles
Miquel Vilafranca 
Coordinador: Óscar Cortadellas
Autores: 
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A mi mujer, Mª José, porque siempre me ha apoyado 
en aquellos proyectos profesionales en los que me he 
involucrado, y a nuestras hijas Fiona e Inés. En ocasiones 
no he contado con ellas todo lo que debiera, y aun así han 
sabido mostrar una comprensión y respeto infinito hacia mi 
trabajo, a pesar de que todas las horas dedicadas a dichos 
proyectos ha sido tiempo no compartido con ellas. Gracias.
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VI
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VII
AUTORES
COORDInADOR
Amalia Agut Giménez, DVM, PhD, Dipl ECVDI
Licenciada en Veterinaria por la universidad de Zaragoza y Doctora por esa 
misma universidad en el año 1984. En el año 1998, obtuvo el Diploma del 
Colegio Europeo de Diagnóstico por Imagen. Actualmente es Catedrática del 
Departamento de Medicina y Cirugía Animal (radiología) y responsable del 
servicio de Diagnóstico por Imagen del Hospital Clínico Veterinario de la uni-
versidad de Murcia. 
Jaume Altimira Palau, DVM, PhD
Licenciado en Veterinaria por la Facultad de Barcelona (1990), Doctorado en 
Anatomía Patológica en la misma universidad. trabajó como patólogo en el 
laboratorio de diagnóstico Abbey Veterinary services del reino unido durante 
dos años. Cofundador de Histovet, en 1995. Ha participado activamente en 
numerosos artículos científicos, cursos, talleres y seminarios, aportando la 
visión del histopatólogo a la práctica clínica diaria. sus áreas de especial interés 
son la citología y la dermatopatología.
José Joaquín Cerón Madrigal, DVM, PhD, Dipl ECVCP
Diplomado por el Colegio Europeo de Patología Clínica, realiza su actividad 
en la Facultad de Veterinaria de Murcia. Ha sido ponente en distintos congresos 
organizados por la EsVIM, EsCCP o EsVCP y ha coordinado y realizado un 
libro-CD sobre Patología Clínica junto con colegas de otras nueve Facultades de 
Veterinaria europeas. En la actualidad es presidente de la Asociación Europea de 
Patología Clínica Veterinaria.
Óscar Cortadellas Rodríguez, DVM, PhD
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VIII AutorEs
Juan Ramón Granados Ortega, DVM
Licenciado en Veterinaria por la universidad de Extremadura en el año 1992, 
desarrolla su trabajo en la clínica privada hasta el momento, y se dedica a la 
endoscopia desde el año 2000. Ponente en congresos nacionales, ha realizado 
diversas publicaciones científicas y actualmente es profesor colaborador en el 
área de endoscopia y laparoscopia del Centro de Mínima Invasión Jesús usón 
de Cáceres.
Óscar Cortadellas Rodríguez, DVM, PhD
Licenciado en Veterinaria por la universidad de Zaragoza en 1989 y Doctor 
en Veterinaria por la universidad de Murcia en 2004. Desde 1990 ejerce su 
actividad como clínico privado en la Clínica Veterinaria Germanías, Gandía 
(Valencia). sus áreas de especial interés dentro de la medicina interna son la 
nefrología, la cardiología y las enfermedades infecciosas. Ha publicado diversos 
artículos en revistas nacionales e internacionales. Ha sido ponente en distintos 
congresos nacionales y ha presentado comunicaciones en diversos congresos 
internacionales de especialistas en medicina interna.
Mª Josefa Fernández del Palacio, DVM, PhD, 
Dipl ECVIM-CA (Cardiología)
Profesora titular del Departamento de Medicina y Cirugía Animal de la univer-
sidad de Murcia y responsable del servicio de Cardiorrespiratorio del Hospital 
Clínico Veterinario de la universidad de Murcia. Asimismo es Diplomada en 
Cardiología por el ECVIM-CA (Cardiology). Ha publicado numerosos artículos 
sobre cardiología tanto en revistas nacionales como internacionales. sus campos 
de interés son la cardiología y la nefrología (enfermedad renal crónica e hiper-
tensión arterial sistémica).
Jordi Giné Puiggròs, DVM
Licenciado en Veterinaria por la universidad Autónoma de Barcelona en 1994. 
En la actualidad, y desde el año 2002, desarrolla su actividad como clínico de 
pequeños animales en el área de medicina interna y oncología del Hospital Món 
Veterinari de Escaldes-Engordany (Principado de Andorra), del que es su funda-
dor y director. Ha sido veterinario visitante de diversos hospitales de referencia 
en reino unido y Estados unidos. Ha sido ponente en diversos programas de 
formación continuada y es autor de publicaciones y presentaciones varias en 
revistas, congresos y seminarios nacionales e internacionales.
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IXAutorEs
José Manuel Martínez Gómez-Rodulfo, DVM 
Licenciado en Veterinaria por la universidad de Extremadura en el año 1993, 
desarrolla su trabajo en el ámbitode la clínica privada hasta el presente con 
dedicación exclusiva a la endoscopia desde el año 2000. Ha sido ponente en con-
gresos nacionales, ha realizado diversas publicaciones científicas y actualmente 
es profesor colaborador en el área de endoscopia y laparoscopia del Centro de 
Mínima Invasión Jesús usón de Cáceres.
Marta Planellas Bachs, DVM
Licenciada en Veterinaria por la universidad Autónoma de Barcelona en el año 
2000. realizó un internado de un año en los diferentes servicios de la unidad 
de Pequeños Animales del Hospital Clínico Veterinario (HCV) de la uAB. tiene 
experiencia clínica en centros privados (Centre Mèdic Veterinari Balmes, Hospital 
Veterinari Canis y Hospital Veterinari sala Goron). Actualmente es Profesora Aso-
ciada en el Departamento de Medicina y Cirugía Animales de la Facultad de Vete-
rinaria de la uAB en colaboración con el servicio de Medicina Interna del HCV.
Germán Santamarina Pernas, DVM, PhD
se licenció en Veterinaria en la Facultad de Veterinaria de Lugo de la universidad 
de santiago de Compostela en 1989 y obtuvo el título de Doctor en Veterinaria en 
la misma universidad en 1993. Ha realizado estancias formativas en el campo de la 
Cardiología y la Medicina Interna en las facultades de Davis (Estados unidos), Bolo-
nia (Italia), Alfort (Francia) y Lyon (Francia). En la actualidad es Profesor titular de 
Patología Médica en el Departamento de Ciencias Clínicas Veterinarias de la Facul-
tad de Veterinaria de Lugo de la usC y desarrolla su actividad clínico-asistencial en 
el servicio de Medicina Interna del Hospital Veterinario universitario rof Codina.
Marta Soler Laguía, DVM, PhD, Cert. VDI
Licenciada en Veterinaria por la universidad de Murcia y Doctora en 2003 por 
la misma universidad. Actualmente es Profesora Ayudante Doctor del Depar-
tamento de Medicina y Cirugía Animal y residente en programa alternativo en 
el servicio de Diagnóstico por Imagen del Hospital Clínico Veterinario de la 
universidad de Murcia. obtuvo el Certificate in Veterinary Diagnostic Imaging del 
royal College of Veterinary surgeons de Londres en agosto de 2006. 
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X AutorEs
María Luisa Suárez Rey, DVM, PhD
Licenciada en Veterinaria por la Facultad de Veterinaria de Lugo de la uni-
versidad de santiago de Compostela en 1991, obtuvo el grado de Doctor en 
Veterinaria en 1997 en esa misma universidad. Comenzó su carrera docente 
como profesora asociada en el año 1997 y actualmente es Profesora titular 
de Patología Médica en el Departamento de Ciencias Clínicas Veterinarias de 
la Facultad de Veterinaria de Lugo, con actividad asistencial como internista 
en el Hospital Veterinario universitario rof Codina. 
María Dolores Tabar Rodríguez, DVM 
Licenciada en Veterinaria por la universidad de Zaragoza en 2001. residen-
cia europea en Medicina Interna (2004-2007) para la preparación del examen 
europeo de especialista en Medicina Interna de Pequeños Animales (ECVIM-
CA). Actualmente responsable del servicio de Medicina Interna del Centro 
Policlínico Veterinario raspeig en san Vicente del raspeig (Alicante). Partici-
pación activa en congresos, nacionales e internacionales, realización de diversos 
artículos en revistas nacionales e internacionales y estancias en centros como el 
Veterinary Hospital (QMHA) of royal Veterinary College (Londres), el “rsP-
CA Harmsworth” small Animal Veterinary Hospital (Londres) y los servicios 
de Cardiorrespiratorio y de Imagen del HCV de la universidad de Murcia.
Jesús Talavera López, DVM, PhD
Licenciado en Veterinaria por la universidad de Murcia en 1995. Doctor en 
Veterinaria por la misma universidad en 1999 (Cardiología). Dedicado a la 
práctica clínica privada desde 1996 a 2000. Profesor del Dpto. de Medicina 
y Cirugía Animal desde julio de 2000. Dedicación asistencial en los servicios 
de Cardiorrespiratorio y Medicina Interna de la Fundación Veterinaria Clíni-
ca de la universidad de Murcia desde 2000. Principales temas de investiga-
ción científica: cardiología, neumología y nefrología veterinarias. Numerosas 
publicaciones en revistas nacionales e internacionales. Participación como 
ponente en diversos cursos, congresos y jornadas nacionales e internaciona-
les. Participación en proyectos y contratos de investigación. Diversas estan-
cias clínicas y de investigación en la universidad de Liège (Bélgica).
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XIAutorEs
Fernando Tecles Vicente, DVM, PhD
Licenciado en Veterinaria por la universidad de Murcia en 1997 y Doctor 
en Veterinaria por la misma universidad en 2001. Profesor Contratado 
Doctor del Departamento de Medicina y Cirugía Animal de la Facultad 
de Veterinaria de Murcia. responsable de la sección de Hematología del 
servicio de Análisis Clínicos de la Fundación Veterinaria Clínica de la uni-
versidad de Murcia.
Miquel Vilafranca Compte, DVM, PhD, Dip ECVP
Licenciado en Veterinaria por la universidad Autónoma de Barcelona 
(1990) y Doctorado en Anatomía Patológica por la Escuela superior de 
Veterinaria de Hannover (Alemania) (1992). Especialización en Patología 
Animal (Aufbaustudium Fachrichtung Pathologie) y Diplomado por el Euro-
pean College of Veterinary Pathologists (2000). trabajó durante tres años 
como Profesor Ayudante en la unidad de Anatomía Patológica de la Facul-
tad de Barcelona (uAB). Cofundador de Histovet, en 1995.
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XII
Las enfermedades urinarias en los perros y los gatos son un problema frecuente con el que se 
encuentran los veterinarios en su trabajo diario. Está claro, sin embargo, que las enfermeda-
des urinarias son un conjunto complejo de entidades, síndromes y patologías, muy diferentes 
entre ellas y que globalmente marcan un reto al veterinario para su diagnóstico, clasifica-
ción, tratamiento o prevención. Además, hasta hace pocos años, había un reducido número 
de evidencias científicas publicadas sobre todas estas enfermedades en pequeños animales y, 
por tanto, muchas veces se extrapolaba la información obtenida de medicina humana o de 
estudios experimentales realizados en animales. A todo esto se une el hecho de que los vete-
rinarios clínicos no siempre tenemos tiempo para una lectura meticulosa de la información 
publicada en medicina veterinaria para posteriormente aplicar estos nuevos conocimientos 
en la práctica clínica diaria.
Pero todo cambia, y en los últimos 10 años el estudio de las enfermedades urinarias en los 
animales de compañía se ha desarrollando de forma rápida. Por ejemplo, se ha publicado una 
clasificación clinicopatológica de la enfermedad renal crónica en los perros y los gatos1, se ha 
evidenciado la importancia de la proteinuria en la progresión de la enfermedad renal en los 
animales de compañía2 y se han descrito nuevos conocimientos sobre la patofisiología de las 
enfermedades de las vías urinarias de los gatos3.
Con estos antecedentes, es muy importante para los veterinarios clínicos disponer de un 
libro que explique de una forma clara, basado en la evidencia pero esencialmente práctico, 
toda esta nueva información relativa a las principales enfermedades urinarias de los animales 
de compañía.
El libro que vas a empezar a leer es el resultado del esfuerzo de muchos veterinarios y ha sido 
escrito para que sea utilizado durante el trabajo diario del clínico veterinario y también para 
servir de ayuda a los estudiantes de los últimos años de carrera. sin embargo, no pretende ser 
un libro de texto de urología veterinaria y por tanto se puede complementar con otros libros 
de anatomía, fisiología, farmacología, patología, patología clínica, medicina o cirugía. Ade-
más, este libro consigue un objetivo importante en la clínica de pequeños animales: ofrecer a 
los veterinarios una información ordenada y clara sobre la presentación clínica, patogénesis, 
diagnóstico, tratamiento, pronóstico y prevención de las principales enfermedades urinarias 
en los perros y los gatos. 
PRÓLOGO 
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XIIIComo veterinarios clínicos interesados en la medicina interna queremos agradecer a todos 
los autores el excelente trabajo, así como el esfuerzo realizado en aportar magníficos gráficos 
e ilustraciones, que permiten dar respuesta a la mayoría de las dudas que aparecen en el tra-
bajo diario con enfermedades urinarias en los perros y los gatos. Pero sobre todo queremos 
resaltar el entusiasmo y la rigurosidad científica del coordinador de este proyecto, Óscar 
Cortadellas, sin las cuales el resultado final no hubiese sido de esta extraordinaria calidad.
Esperamos que este libro ofrezca la información necesaria para que el veterinario clínico 
pueda afrontar los retos diarios frente a estas fascinantes enfermedades urinarias.
¡Disfrutad su lectura!
Xavier Roura 
Diplomado ECVIM-CA (Medicina Interna)
Hospital Clínico Veterinario, universidad Autónoma de Barcelona
Artur Font
Diplomado ECVIM-CA (Medicina Interna)
Hospital Ars Veterinaria Barcelona
1 Elliott, J., Watson, A.D.J. Chronic kidney disease: staging and management. En: Bonagura, J.D., twedt, D.C. 
(eds). Current Veterinary Therapy XIV. saunders-Elsevier. st Louis, 2008; pp. 883-892.
2 Lees, G.E., Brown, s.A., Elliott, J. et al. Assessment and management of proteinuria in dogs and cats: 2004 
ACVIM Forum consensus statement (small animal). J Vet Intern Med, 2005; 19:377-385.
3 Buffington, C.A., Chew, D.J., Woodworth, B.E. Interstitial cystitis in humans, and cats? Urology, 1999; 
53:239.
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XIV
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XV
PREFACIO
Mi primera reacción cuando me propusieron coordinar la elaboración de un texto de nefrología y 
urología fue decir que no. Escribir un libro entraña una tremenda responsabilidad y me invadió una 
cierta sensación de “no voy a ser capaz de hacerlo”. Afortunadamente, dije que lo pensaría, y gracias a 
ello, y sobre todo al gran trabajo realizado por todas aquellas personas que de un modo u otro se han 
involucrado en su elaboración, ha surgido este “Manual de nefrología y urología clínica canina y felina”.
A mi modo de ver, el principal objetivo que debía cumplir este libro era resultar útil para el vete-
rinario clínico, que generalmente no dispone de demasiado tiempo para el estudio, pero que se 
encuentra a diario con pacientes que presentan patologías del tracto urinario, cuyo diagnóstico y 
tratamiento no siempre es sencillo. Además, el manual debía ser también una fuente de consulta para 
aquellos estudiantes que desearan profundizar en el estudio de estas patologías. 
Para cumplir dichos objetivos era imprescindible cumplir con dos premisas: debíamos presentar una 
información actualizada, con alto rigor científico y siempre que fuera posible, basada en evidencias. 
Por otra parte, toda la información debía ser fácilmente accesible y resultar práctica para el usuario 
final, de lo contrario lo anterior no serviría de nada.
El manual ha sido dividido en tres secciones. En la primera se realiza una aproximación práctica 
a los problemas nefrológicos y urológicos más frecuentes, tales como la presencia de hematuria, 
poliuria/polidipsia, o proteinuria. En la segunda parte se describen las distintas técnicas comple-
mentarias de exploración y evaluación del aparato urinario, desde las más simples (determinación 
de las concentraciones de urea y creatinina o el urianálisis) a las más complejas (biopsia renal o en-
doscopia del tracto urinario). Por último, en la tercera parte del libro se presenta una información 
actualizada respecto al manejo de las patologías más frecuentes. 
todos los autores que han colaborado en la elaboración de este manual fueron elegidos porque te-
nían una amplia base de conocimientos teóricos sobre los temas que se abordan, pero también una 
gran experiencia práctica en nefrología y urología, adquirida en su trabajo diario en centros privados 
de referencia, hospitales clínicos universitarios o laboratorios de diagnóstico. 
Desde estas páginas quiero mostrarles a todos ellos mi más sincero agradecimiento, porque creo que 
han realizado un gran trabajo y han cumplido sobradamente con estas premisas. Ahora sólo nos queda 
esperar que los lectores encuentren este manual útil en su práctica habitual y que el esfuerzo que ha 
representado publicar este libro contribuya a una mejor comprensión de la fisiopatología, diagnóstico 
y tratamiento de las enfermedades más importantes del tracto urinario.
Por último, me gustaría agradecer a todo el equipo de servet la excelente labor editorial realizada, 
ya que han trabajado muy duro para que los textos, imágenes y gráficos que los autores remitíamos 
tuvieran esta excelente apariencia final. 
Óscar Cortadellas 
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XVI íNDICE DE CoNtENIDos
ínDICE DE COnTEnIDOS
Deficiencia de ADH 
(diabetes insípida central) .................................... 13
Falta de respuesta de los túbulos renales 
a la ADH (diabetes insípida nefrogénica) ............. 14
Diabetes insípida nefrogénica primaria o congénita ..... 14
Diabetes insípida nefrogénica secundaria o adquirida .. 14
Polidipsia primaria ............................................... 15
Diuresis iatrogénica .............................................. 16
APROXIMACIÓn DIAGnÓSTICA 
AL PACIEnTE COn PU/PD .................................. 16
Amnanesis ............................................................. 16
Examen físico ........................................................ 16
Exámenes de obligada realización ........................ 16
Hemograma y perfil bioquímico .............................. 16
urianálisis completo .............................................. 16
Diagnóstico por imagen ....................................... 18
Test específicos/confirmatorios ........................... 18
tasa de filtración glomerular ................................... 18
Función adrenal .................................................... 18
Función tiroidea .................................................... 18
Funcionalidad hepática ........................................... 18
Medición del calcio ionizado ................................... 18
Test de privación de agua 
y respuesta a la vasopresina ................................... 19
test de privación de agua ........................................ 19
test de respuesta a la vasopresina ............................. 19
BIBLIOGRAFíA .................................................... 19
3. TRASTORnOS DE LA MICCIÓn
Jesús Talavera
InTRODUCCIÓn.................................................. 21
AnATOMíA DEL TRACTO 
URInARIO InFERIOR ......................................... 22
Regulación neurofisiológica de la micción ........... 22
1. HEMATURIA Y DISURIA
Jordi Giné
InTRODUCCIÓn.................................................... 1
TIPOS DE HEMATURIA ......................................... 2
CAUSAS DE HEMATURIA Y DISURIA .................. 2
APROXIMACIÓn DIAGnÓSTICA AL 
PACIEnTE COn HEMATURIA Y/O DISURIA ....... 4
Indicaciones ........................................................... 4
Confirmación de la hematuria/disuria .................. 4
Historia clínica y examen físico .............................. 4
Exámenes complementarios ................................... 5
urianálisis .............................................................. 5
otras pruebas laboratoriales ..................................... 6
Diagnóstico por imagen ........................................... 6
Cistouretroscopia ................................................... 8
Citología e histopatología ......................................... 8
Cirugía .................................................................. 8
COnCLUSIÓn ......................................................... 9
BIBLIOGRAFíA ...................................................... 9
2. POLIURIA/POLIDIPSIA
Germán Santamarina y María L. Suárez
InTRODUCCIÓn.................................................. 11
Fisiología del equilibrio hídrico ...........................12
Mecanismos fisiopatológicos que 
conducen a poliuria/polidipsia ........................... 12
DIAGnÓSTICO DIFEREnCIAL DE PU/PD ......... 13
Diuresis osmótica .................................................. 13
Diabetes mellitus .................................................. 13
Glucosuria renal primaria ....................................... 13
Enfermedad renal ................................................. 13
Diuresis posobstructiva .......................................... 13
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XVIIíndIce de contenIdos
ALTERACIONES METABÓLICAS ......................... 40
Balance de fluidos ................................................. 40
Balance de sodio corporal y sérico ....................... 41
Acidosis metabólica .............................................. 41
Balance corporal y sérico de potasio .................... 41
Retención de fósforo e hiperfosfatemia ................ 42
Hiperparatiroidismo renal secundario ................ 42
Anomalías del metabolismo de la insulina ............ 42
Hiperamilasemia e hiperlipasemia ....................... 43
Anomalías lipídicas ............................................... 43
ALTERACIONES GASTROINTESTINALES............ 43
Estomatitis urémica .............................................. 43
Gastroduodenopatía urémica .............................. 43
Enterocolitis urémica ........................................... 44
MANIFESTACIONES NEUROLÓGICAS ................ 44
Encefalopatía urémica .......................................... 44
Neuropatía urémica .............................................. 44
MANIFESTACIONES MUSCULARES: 
MIOPATÍA URÉMICA .......................................... 44
ALTERACIONES CARDIOVASCULARES 
Y PULMONARES .................................................. 45
Hipertensión arterial sistémica (HAS) ................. 45
Pericarditis urémica.............................................. 45
Neumonitis urémica ............................................. 45
MANIFESTACIONES HEMATOPOYÉTICAS .......... 45
Anemia .................................................................. 45
Alteraciones de la coagulación ............................. 45
MANIFESTACIONES INMUNOLÓGICAS ............ 46
BIBLIOGRAFÍA .................................................... 46
5. PROTEINURIA
Óscar Cortadellas
INTRODUCCIÓN.................................................. 47
FISIOLOGÍA DE LA PROTEINURIA ..................... 48
DETECCIÓN DE LA PROTEINURIA: 
TEST DIAGNÓSTICOS .......................................... 48
Tira colorimétrica ................................................. 48
Test del ácido sulfosalicílico (SSA test).................. 49
Microalbuminuria (MA) ...................................... 49
ALTERACIONES DEL ALMACENAMIENTO 
DE LA ORINA (INCONTINENCIA) ...................... 23
Incontinencia neurogénica .................................. 23
Incontinencia no neurogénica ............................. 24
Incontinencia congénita ......................................... 24
Incompetencia del esfínter uretral............................ 25
Inestabilidad del detrusor 
(incontinencia de urgencia) ..................................... 25
enfermedad prostática ........................................... 25
ALTERACIONES DEL VACIAMIENTO 
DE LA ORINA (RETENCIÓN URINARIA) ........... 25
Origen neurogénico ............................................. 26
Lesiones en neurona motora inferior ........................ 26
Lesiones en neurona motora superior ....................... 26
disinergia detrusor-esfínter (disinergia refleja) ........... 26
disautonomía ....................................................... 26
Origen no neurogénico ........................................ 26
obstrucción anatómica .......................................... 26
obstrucción funcional ........................................... 26
Atonía primaria del detrusor (sobredistensión) ........... 27
APROXIMACIÓN AL DIAGNÓSTICO ................. 27
Reseña, anamnesis e historia clínica ..................... 27
Examen físico y neurológico ................................. 27
Pruebas de laboratorio ......................................... 29
 Técnicas de imagen ............................................... 29
Examen funcional ................................................. 29
Diagnóstico diferencial etiológico: 
hallazgos clave ...................................................... 30
Incontinencia ....................................................... 31
Retención ............................................................ 32
BIBLIOGRAFÍA .................................................... 33
4. SÍNDROME URÉMICO
Jesús Talavera
INTRODUCCIÓN.................................................. 35
TOXINAS URÉMICAS .......................................... 36
Bioproductos del metabolismo 
proteico endógeno y exógeno .............................. 38
Toxinas de origen endocrino ................................ 40
Minerales traza ..................................................... 40
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XVIII índIce de contenIdos
Ratio albúmina-creatinina en orina (UAC) ........... 50
Excreción proteica en 24 horas ............................. 50
Ratio proteína-creatinina en orina (UPC) ............ 50
LOCALIZACIÓN DEL ORIGEN 
DE LA PROTEINURIA .......................................... 50
INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS .......... 51
PAPEL DE LA PROTEINURIA 
EN LA PROGRESIÓN DE LA ERC ......................... 53
bIbLIOGRAfíA .................................................... 54
6. EVALUACIÓN DE 
LA fUNCIÓN RENAL
Óscar Cortadellas
INTRODUCCIÓN.................................................. 55
EVALUACIÓN DE LA fUNCIÓN 
GLOMERULAR ..................................................... 56
Indicadores indirectos de función glomerular .... 56
Urea ................................................................... 56
creatinina ............................................................ 57
cistatina c ........................................................... 59
evaluación de la proteinuria .................................... 59
Evaluación de la tasa de 
filtración glomerular ............................................ 59
Métodos de aclaramiento urinario ........................... 59
Métodos de aclaramiento plasmático ........................ 60
EVALUACIÓN DE LA fUNCIÓN TUbULAR ........ 62
Densidad y osmolalidad de la orina ...................... 62
Test de privación de agua ...................................... 62
fracción de excreción de los electrolitos ............. 62
Otros indicadores de lesión tubular ..................... 63
bIbLIOGRAfíA .................................................... 63
7. URIANÁLISIS
fernando Tecles y José Joaquín Cerón
INTRODUCCIÓN.................................................. 65
MÉTODO DE RECOLECCIÓN DE 
LA ORINA Y ALMACENAMIENTO: 
INfLUENCIA SObRE EL URIANÁLISIS ............... 66
CARACTERíSTICAS ORGANOLÉPTICAS ............ 66
Transparencia ....................................................... 66
Color ..................................................................... 66
Olor ....................................................................... 66
Volumen ................................................................ 67
CARACTERíSTICAS fISICOQUíMICAS .............. 67
Densidad o peso específico ................................... 67
Tiras reactivas ....................................................... 68
pH ...................................................................... 69
Proteínas ............................................................. 69
Glucosa ............................................................... 70
cuerpos cetónicos ................................................ 70
sangre oculta ........................................................ 70
Leucocitos ........................................................... 71
Bilirrubina ...........................................................71
Urobilinógeno ...................................................... 71
Nuevas pruebas desarrolladas 
en los últimos años ................................................ 71
ANÁLISIS DEL SEDIMENTO URINARIO ............ 71
Células ................................................................... 72
células sanguíneas ................................................. 72
células epiteliales .................................................. 72
células neoplásicas ................................................ 72
Bacterias .............................................................. 72
Cilindros ............................................................... 74
cilindros hialinos .................................................. 74
cilindros celulares ................................................ 74
cilindros granulares .............................................. 74
Cristales................................................................. 75
cristales presentes en orina alcalina.......................... 75
cristales presentes en orina ácida ............................. 76
otros cristales ...................................................... 76
Otros componentes del 
sedimento urinario ............................................... 76
CULTIVOS DE ORINA ........................................... 77
bIbLIOGRAfíA .................................................... 77
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XIXíNDICE DE CoNtENIDos
8. RADIOLOGíA Y ECOGRAFíA 
DEL TRACTO URInARIO
Amalia Agut y Marta Soler
InTRODUCCIÓn.................................................. 79
EXAMEn RADIOGRÁFICO ................................. 80
Tracto urinario superior: riñones y uréteres ........ 80
Apariencia radiográfica normal ............................... 80
urografía excretora/intravenosa ............................. 80
Alteraciones renales .............................................. 81
Alteraciones de los uréteres .................................... 82
Tracto urinario inferior: vejiga y uretra ................ 84
Apariencia radiográfica normal ............................... 84
 técnicas de contraste............................................. 84
Alteraciones de la vejiga ......................................... 85
Alteraciones de la uretra ......................................... 86
EXAMEn ECOGRÁFICO ...................................... 87
Riñones: técnica de examen ................................. 87
Alteraciones renales y ureterales .......................... 88
Alteraciones del parénquima ................................... 88
Alteraciones del tamaño ......................................... 90
Alteraciones del sistema colector ............................. 90
Cálculos renales y ureterales ................................... 90
Acumulación de líquido subcapsular renal ................. 90
Alteraciones en los uréteres .................................... 91
Vejiga de la orina: técnica de examen .................... 91
Alteraciones de la vejiga ....................................... 92
Alteraciones murales ............................................. 92
Alteraciones del contenido ..................................... 93
rotura de la vejiga ................................................. 93
BIBLIOGRAFíA .................................................... 93
9. BIOPSIA REnAL
Jaume Altimira, Óscar Cortadellas 
y Miquel Vilafranca
InTRODUCCIÓn.................................................. 95
InDICACIOnES .................................................... 96
COnSIDERACIOnES PREVIAS 
Y COnTRAInDICACIOnES ................................. 96
OBTEnCIÓn DE LA MUESTRA PARA BIOPSIA .. 96
Preparación del paciente ...................................... 96
Biopsia percutánea ecoguiada .............................. 97
Técnica en ojo de cerradura ................................. 98
Biopsia ciega ......................................................... 98
Biopsia laparoscópica ........................................... 98
Biopsia quirúrgica ................................................ 98
Cuidados posbiopsia y complicaciones ................ 99
PROCESAMIEnTO DE LA MUESTRA .................. 99
PATOLOGíA QUIRÚRGICA 
UTILIDAD DE LA BIOPSIA .................................100
Procesos que no se pueden 
evaluar mediante biopsia renal ............................100
Alteraciones del desarrollo ....................................100
Cambios circulatorios ...........................................100
Enfermedad tubular .............................................100
Procesos que se pueden evaluar 
ocasionalmente mediante biopsia .......................101
Cambios circulatorios ...........................................101
Enfermedad glomerular ........................................101
Enfermedad tubular .............................................102
Enfermedades tubulointersticiales ..........................103
Procesos que siempre pueden 
evaluarse mediante biopsia .................................104
Cambios circulatorios ...........................................104
Enfermedad glomerular ........................................104
Enfermedad tubular .............................................105
Neoplasias ..........................................................107
BIBLIOGRAFíA ...................................................107
10. EVALUACIÓn DE LA PRESIÓn 
ARTERIAL SISTÉMICA
Mª Josefa Fernández del Palacio
InTRODUCCIÓn.................................................109
MÉTODOS DE MEDIDA DE LA PA .......................110
Método directo o invasivo ...................................110
Métodos indirectos (no invasivos).......................110
Método Doppler ..................................................110
Método oscilométrico ..........................................112
Método fotopletismográfico ..................................113
PROTOCOLO DE MEDIDA DE LA PA 
COn SISTEMAS InDIRECTOS .............................113
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XX íNDICE DE CoNtENIDos
InTERPRETACIÓn DE LOS RESULTADOS 
DE LAS MEDIDAS DE LA PA ...............................114
PACIEnTES CAnDIDATOS A 
MEDIR LA PRESIÓn ARTERIAL.........................115
BIBLIOGRAFíA ...................................................115
11. EnDOSCOPIA DEL 
TRACTO URInARIO
José Manuel Martínez y Juan Ramón Granados
InTRODUCCIÓn.................................................117
InDICACIOnES ...................................................118
Hematuria ............................................................118
Cistitis e infección urinaria recurrente ...............118
Urolitiasis .............................................................119
Trauma del tracto urinario ..................................119
neoplasias ............................................................119
Uréter ectópico ....................................................120
Enfermedad renal ................................................120
EQUIPAMIEnTO .................................................120
Endoscopios rígidos ............................................120
Óptica ................................................................120
Fundas o vainas ....................................................120
Endoscopios flexibles ..........................................121
Material accesorio ...............................................121
Cámara y sistemas de documentación .................121
PREPARACIÓn DEL PACIEnTE ..........................121
TÉCnICAS ............................................................122
Cistoscopia transuretral ......................................122
Técnicas asistidas por laparoscopia .....................122
Laparoscopia exploratoria 
del sistema urinario ..............................................122
Cistoscopia asistida por laparoscopia .......................123
Cistoscopia percutánea prepúbica ...........................124
BIBLIOGRAFíA ...................................................12512. nEFROPATíAS HEREDITARIAS 
EnFERMEDAD REnAL FAMILIAR
María L. Suárez y Germán Santamarina
InTRODUCCIÓn.................................................127
CARACTERíSTICAS CLínICAS ...........................128
DESÓRDEnES ESPECíFICOS ...............................129
Displasia renal ......................................................129
nefritis hereditaria ..............................................130
Amiloidosis ..........................................................131
Enfermedad poliquística .....................................131
Miscelánea ...........................................................132
Glomerulonefritis inmunomediada ........................132
síndrome de Fanconi ............................................132
Cistoadenocarcinoma multifocal 
y dermatofibrosis nodular ......................................133
telangiectasia ......................................................133
BIBLIOGRAFíA ...................................................134
13. EnFERMEDADES 
GLOMERULARES
Óscar Cortadellas
InTRODUCCIÓn.................................................135
RECUERDO AnATÓMICO Y FUnCIOnAL ........136
PATOGEnIA DE LAS EnFERMEDADES 
GLOMERULARES ......................................... 136
MAnIFESTACIOnES CLInICOPATOLÓGICAS 
DE LAS EnFERMEDADES GLOMERULARES .....139
DIAGnÓSTICO ....................................................142
TRATAMIEnTO ...................................................143
Tratamiento específico ........................................143
Identificación de la causa primaria .....................144
Tratamiento inmunosupresor .............................144
Reducción de la respuesta glomerular 
al depósito de inmunocomplejos ........................144
Tratamiento antiproteinúrico .............................145
 Tratamiento de la hipertensión 
arterial sistémica ..................................................145
Tratamiento del edema/ascitis ............................145
Tratamiento dietético ..........................................145
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XXIíNDICE DE CoNtENIDos
MOnITORIZACIÓn ............................................145
PROnÓSTICO ......................................................146
BIBLIOGRAFíA ...................................................147
14. FALLO REnAL AGUDO
Jordi Giné
InTRODUCCIÓn.................................................149
ETIOLOGíA..........................................................150
FISIOPATOLOGíA DE LA IRA .............................152
COnSECUEnCIAS CLínICAS Y AnALíTICAS 
DEL FALLO REnAL AGUDO ...............................153
DIAGnÓSTICO DEL FALLO REnAL AGUDO .....155
TRATAMIEnTO MÉDICO Y PREVEnCIÓn 
DEL FALLO REnAL AGUDO ...............................156
Revertir la causa o causas subyacentes 
y corregir factores de riesgo ................................156
Corregir la uremia y los desequilibrios 
hídricos, electrolíticos y metabólicos ..................156
Establecer una diuresis adecuada ........................157
Soporte nutricional adecuado .............................158
PROnÓSTICO DEL FALLO REnAL AGUDO .......158
BIBLIOGRAFíA ...................................................159
15. ESTADIFICACIÓn Y 
MAnEJO DE LA EnFERMEDAD 
REnAL CRÓnICA
Óscar Cortadellas
InTRODUCCIÓn.................................................161
DEFInICIOnES, TERMInOLOGíA 
Y COnCEPTOS RELATIVOS A LA ERC ................162
DIAGnÓSTICO Y ESTADIFICACIÓn 
DE LA ERC ...........................................................162
TRATAMIEnTO ...................................................164
Control de la proteinuria 
y de la presión arterial .........................................165
Control de la hiperfosfatemia y del 
hiperparatiroidismo renal secundario ................167
Tratamiento con calcitriol ...................................170
Tratamiento de la hipopotasemia ........................171
Acidosis metabólica .............................................172
Tratamiento de la anemia secundaria a ERC ........172
Control del estado de hidratación .......................174
Control de las manifestaciones 
gastrointestinales de la uremia ............................174
Manejo nutricional de la ERC ..............................174
MOnITORIZACIÓn DEL PACIEnTE ..................176
BIBLIOGRAFíA ...................................................176
16. MAnEJO DE LOS 
TRASTORnOS DE LA MICCIÓn
Jesús Talavera
InTRODUCCIÓn.................................................179
CLASIFICACIÓn FUnCIOnAL DE 
LOS TRASTORnOS DE LA MICCIÓn .................180
TRATAMIEnTO DE LA 
InCOnTInEnCIA URInARIA ............................180
Incompetencia del esfínter uretral ......................180
Inestabilidad del detrusor 
(incontinencia de urgencia) ................................185
Uréter ectópico ....................................................185
Enfermedad prostática ........................................185
Tratamiento de la incontinencia en gatos ............185
TRATAMIEnTO DE 
LA RETEnCIÓn URInARIA ................................186
Lesiones de neurona motora inferior ..................186
Lesiones de neurona motora superior .................186
Disinergia detrusor-esfínter ................................186
Disautonomía ......................................................187
Obstrucción anatómica .......................................187
Obstrucción funcional ........................................187
Atonía del detrusor por 
sobredistensión vesical ........................................187
BIBLIOGRAFíA ...................................................188
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XXII íNDICE DE CoNtENIDos
17. HIPERTEnSIÓn ARTERIAL 
SISTÉMICA SECUnDARIA 
A EnFERMEDAD REnAL
Mª Josefa Fernández del Palacio
InTRODUCCIÓn.................................................189
CLASIFICACIÓn DE LA HAS ..............................190
HAS debida al “efecto bata blanca” .....................190
HAS secundaria ...................................................190
HAS primaria, esencial o idiopática ....................190
HAS SECUnDARIA A EnFERMEDAD REnAL ....190
COnSECUEnCIAS DE LA HAS ............................191
Efectos cardiovasculares ......................................191
Consecuencias oculares .......................................192
Consecuencias sobre el sistema 
nervioso central ...................................................192
Consecuencias sobre el sistema urinario .............193
DIAGnÓSTICO, CATEGORIZACIÓn 
E InTERPRETACIÓn DE LA HAS ........................193
Categoría I o de riesgo mínimo: 
PAS/PAD < 150/95 mm Hg ...................................194
Categoría II o de riesgo leve: 
PAS/PAD: 150-159/95-99 mm Hg .........................194
Categoría III o de riesgo moderado: 
PAS/PAD: 160-179/100-119 mm Hg ......................194
Categoría IV o de riesgo severo: 
PAS/PAD ≥ 180/120 mm Hg .................................195
PAUTAS DE TRATAMIEnTO 
DEL PACIEnTE HIPERTEnSO .............................195
Dieta .....................................................................195
 Agentes farmacológicos ......................................195
Efectos adversos de la terapia antihipertensiva ...196
BIBLIOGRAFíA ...................................................197
18. EnFERMEDADES 
PROSTÁTICAS CAnInAS
Jordi Giné
InTRODUCCIÓn.................................................199
AnATOMíA Y FISIOLOGíA 
DE LA PRÓSTATA ................................................200
SínTOMAS Y ABORDAJE DIAGnÓSTICO 
En PERROS COn PATOLOGíA PROSTÁTICA ....200
Radiología y ecografía prostática ........................201
Evaluación del líquido prostático ........................202
Aspiración con aguja fina ....................................202
Biopsia prostática ................................................203
EnFERMEDADES PROSTÁTICAS DEL PERRO ...203
Hiperplasia prostática benigna ...........................203
tratamiento de la HPB ..........................................204Prostatitis .............................................................205
Prostatitis aguda ...................................................206
Prostatitis crónica.................................................206
Absceso prostático ...............................................207
Quistes prostáticos ...............................................207
neoplasia prostática ............................................208
BIBLIOGRAFíA ...................................................210
19. TRATAMIEnTO DE LA 
UROLITIASIS En EL PERRO
María L. Suárez y Germán Santamarina
InTRODUCCIÓn.................................................211
TIPOS DE UROLITOS Y FACTORES 
DE RIESGO DE LOS MISMOS ..............................212
Estruvita ...............................................................212
Oxalato cálcico ....................................................212
Urato y xantina (purinas) ....................................212
Cistina ..................................................................214
Sílice .....................................................................214
Fosfato cálcico .....................................................214
PREVALEnCIA .....................................................214
PRESEnTACIÓn CLínICA ...................................214
DIAGnÓSTICO Y LOCALIZACIÓn 
AnATÓMICA .......................................................215
TRATAMIEnTO ...................................................217
Manejo de urgencia en las 
uropatías obstructivas .........................................217
Vías urinarias altas ................................................217
Vías urinarias bajas ...............................................217
Diferentes métodos 
de eliminación de urolitos ...................................217
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XXIIIíndIce de contenIdos
disolución médica ...............................................217
Hidropropulsión anterógrada ............................ 219
eliminación asistida mediante catéter ................... 219
eliminación quirúrgica convencional 
o mediante laparoscopia ........................................219
cistoscospia/ureteroscopia ...................................219
Litotricia extracorpórea ........................................220
Prevención de la recurrencia ................220
estruvita ...............................................................220
Oxalato ................................................................220
uratos...................................................................221
cistina ..................................................................221
Sílice .....................................................................221
urolitos compuestos ............................................221
bibliOgrafía ...................................................222
20. enferMedadeS 
del TracTO urinariO 
inferiOr felinO
Mª dolores Tabar y Marta Planellas
inTrOducción.................................................223
ePideMiOlOgía ................................................224
cauSaS de fluTd .............................................224
cistitis idiopática felina (fic) ..............................224
urolitiasis y tapones uretrales .............................225
infecciones del tracto urinario (iTu) ..................228
neoplasias de vías urinarias bajas ........................229
alteraciones congénitas ......................................229
Agenesia e hipoplasia ............................................229
Alteraciones del uraco ..........................................229
Fístulas colourocísticas y uretrorrectales ..................230
cistinuria e hiperuricosuria ...................................230
Fimosis ...............................................................230
Uretra ectópica y estenosis uretral ..........................230
PruebaS diagnóSTicaS .................................230
Historia clínica y examen físico ...........................230
alteraciones analíticas .........................................231
alteraciones del urianálisis ..................................231
Pruebas de imagen ...............................................232
TraTaMienTO del PacienTe cOn fluTd ....232
Manejo del gato obstruido ..................................232
Manejo inicial del gato con obstrucción uretral .........232
Monitorización del paciente posobstrucción ............235
Opciones terapéuticas de la urolitiasis ................235
Opciones terapéuticas 
de los tapones uretrales ........................................235
Tratamiento de los espasmos uretrales ................235
Manejo del gato con cistitis 
idiopática felina (fic) ..........................................236
Reducir el estrés y enriquecer el ambiente ...............236
Potenciar la ingestión de agua .................................236
tratamiento de los espasmos uretrales .....................236
Fármacos para tratar la FIc ....................................236
Tratamiento de la infecciones 
de las vías urinarias (iTu) ....................................237
Tratamiento de las neoplasias 
de las vías urinarias inferiores ..............................237
bibliOgrafía ...................................................238
21. TraTaMienTO 
de laS infecciOneS 
del TracTO urinariO
óscar cortadellas
inTrOducción.................................................239
eTiOPaTOgÉneSiS ..............................................240
cuadrO clínicO..............................................240
diagnóSTicO ....................................................241
urianálisis ............................................................242
urocultivo ...........................................................242
analítica sanguínea ..............................................242
diagnóstico por imagen ......................................243
TraTaMienTO ...................................................243
fracaso en el tratamiento .....................................244
recidivaS Y reinfecciOneS ..........................245
bibliOgrafía ...................................................246
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capítulo 1. HEMatuRIa Y DISuRIa 1
HEMATURIA Y DISURIA
INTRODUCCIÓN
la vejiga urinaria y la uretra (vías urinarias inferiores), en condiciones normales, tienen una 
función de reservorio y liberación periódica de orina. cualquier patología que afecte a las vías 
urinarias inferiores puede deteriorar la distensibilidad vesical y la capacidad de almacenamiento, 
ya sea mediante el daño estructural de la pared vesical o por el estímulo de las terminaciones 
nerviosas localizadas en vejiga y uretra, provocando una sensación de plenitud vesical, urgencia 
o dolor, que estimularán la micción prematura y reducirán la capacidad vesical funcional. Inevi-
tablemente estaremos ante un síndrome miccional. Disuria, polaquiuria, estranguria, periuria y 
hematuria son síntomas que forman parte del síndrome miccional asociado a los trastornos del 
aparato urinario inferior.
Disuria es la micción difícil o dolorosa. Estranguria es el esfuerzo al orinar, asociado muchas 
veces a la disuria. polaquiuria es el vaciamiento de cantidades reducidas de orina con mayor fre-
cuencia de la normal. periuria es la micción en lugares inapropiados. Hematuria es la presencia 
de un número anormal de eritrocitos en la orina. 
Jordi Giné Puiggròs
01_hematuria.indd 1 07/04/10 11:38
Manual DE nEfRología Y uRología clínIca canIna Y fElIna2
último, también deberíamos tener en cuenta la descar-
ga hemorrágica uretral independiente de la micción, 
normalmente asociada a procesos de la uretra distal, 
enfermedad prostática o alteraciones vaginales, y no 
confundirla con hematuria [3] (fig. 1).
Desde el punto de vista clínico, la hematuria puede 
estar asociada a otros síntomas miccionales, o ser asinto-
mática, cuando no está asociada a otros signosclínicos.
CAUSAS DE HEMATURIA 
Y DISURIA
Existe un amplio número de enfermedades que pueden 
estar asociadas a disuria, hematuria o a la presencia de 
ambas simultáneamente en perros y gatos.
los diferentes procesos patológicos que provocan he-
maturia suelen estar organizados en función de la región 
anatómica donde se inicia la hematuria: tracto uri-
nario superior (riñones/uréteres) (tabla 1), tracto 
urinario inferior (vejiga urinaria/uretra) (tabla 2) y 
tracto urogenital (útero/vagina/vestíbulo/próstata/
pene) (tabla 3).
cuando la hematuria está asociada a los riñones, nor-
malmente es un riñón el que está principalmente afectado, 
a no ser que estemos delante de enfermedades sistémicas 
[4]. nefrolitos, infecciones, traumatismos, neoplasias y 
desórdenes de la coagulación son las causas principales de 
TIPOS DE HEMATURIA
Existen varias maneras de tipificar y clasificar la hema-
turia. la hematuria puede ser de tipo microscópica 
(u oculta) o macroscópica (o evidente). la hematuria 
microscópica se caracteriza por la presencia de peque-
ñas cantidades de glóbulos rojos en orina, únicamente 
visibles durante el examen microscópico del sedimento 
urinario. Este tipo de hematuria suele presentarse con 
frecuencia asociada a polaquiuria y disuria. la hematu-
ria es macroscópica cuando la cantidad de eritrocitos 
en orina es lo suficientemente elevada para poder ser 
visible a simple vista, pudiendo tener la orina diversas 
tonalidades y coloraciones, desde rosácea o rojiza, has-
ta marrón oscuro, incluso con presencia de coágulos. 
cualquier proceso que lesione el urotelio o la vascula-
tura urogenital va a permitir el paso de eritrocitos al es-
pacio urinario y por lo tanto provocará hematuria. los 
procesos patológicos que provocan hematuria incluyen 
infección, inflamación, neoplasia, trauma, enfermedad 
vascular y coagulopatías [1].
Desde el punto de vista de la localización morfoló-
gica, la hematuria también puede clasificarse en hema-
turia renal (se origina a partir de los riñones) o he-
maturia de vías bajas (hematuria vesical y uretral).
la hematuria también se clasifica en función del 
momento de su aparición evidente durante el proce-
so de micción. El desarrollo cronológico (timing) de 
la hematuria macroscópica durante la micción suele 
aportar indicios sobre el origen de la hemorragia [2]. 
la hematuria inicial (presencia de sangre durante la 
primera fracción de la micción) suele ocurrir en aque-
llos procesos patológicos que afectan a la uretra o al 
tracto genital, mientras que la hematuria terminal 
(presencia de sangre en el último tramo de la micción) 
sugiere la presencia de una lesión en el aspecto ventral 
o ventrolateral de la vejiga (p. ej.: urolitos, pólipos). 
también puede observarse hematuria terminal en pa-
cientes con hematuria intermitente. la hematuria 
total (presencia de sangre a lo largo de toda la mic-
ción) puede asociarse tanto a coagulopatías como a 
trastornos renales, ureterales o vesicales (normalmen-
te afectaciones difusas del urotelio vesical). también 
podría observarse una hematuria total en algunas pa-
tologías uretrales o prostáticas que provocasen un re-
flujo espontáneo de sangre hacia la vejiga urinaria. por 
figura 1. Hiperplasia vaginal en una hembra Husky Siberiana, de 6 años de edad, no castrada. Descar-
gas vaginales sanguinolentas de tres semanas de duración. 
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capítulo 1. HEMatuRIa Y DISuRIa 3
Necrosis tubular aguda.
Coagulopatías: 
•	 coagulación intravascular diseminada (cID).
•	 Deficiencia en factores de la coagulación.
•	 trombocitopenia.
•	 Enfermedad de Von Willebrand.
Enfermedad glomerular:
•	 glomerulonefritis aguda.
•	 nefritis hereditaria.
Leptospirosis.
Enfermedad de Lyme.
Nefrolitiasis.
Neoplasia renal:
•	 carcinoma renal.
•	 Hemangiosarcoma renal.
•	 Sarcoma renal.
Anormalidades renovasculares:
•	 Infarto renal.
•	 telangiectasia del corgi galés.
Traumatismo renal.
Infección de tracto urinario inferior:
•	 cistitis infecciosa.
•	 uretritis infecciosa.
Urolitiasis.
Traumatismo:
•	 Iatrogénico: sondaje vesical, cistocentesis, cistoscopia.
•	 Rotura vesical.
Cistitis medicamentosa: cistitis hemorrágica estéril 
(ciclofosfamida).
Cistitis idiopática felina.
Cistitis polipoide.
Uretritis proliferativa.
Neoplasia:
•	 carcinoma de vejiga urinaria.
•	 carcinoma de células de transición.
tabla 1
EnfERMEDaDES aSocIaDaS a HEMatuRIa 
REnal En pERRoS Y gatoS
tabla 2
EnfERMEDaDES aSocIaDaS a 
HEMatuRIa Y/o DISuRIa DE laS 
VíaS uRInaRIaS InfERIoRES
figura 2. perro macho, mestizo, de 9 años de edad. Historia clínica de 
anorexia, depresión, vómitos, diarrea, pérdida de peso y hematuria de dos 
semanas de duración. la fotografía muestra un foco metastásico en riñón 
izquierdo, a partir de un adenocarcinoma intestinal, con escasa infiltración 
del parénquima, pero suficiente para provocar hematuria de tipo renal. la 
funcionalidad renal estaba conservada.
hematuria renal. otras enfermedades específicas re-
nales, como el síndrome de fanconi, la telangiectasia 
renal del corgi galés, fístulas arteriovenosas renales o 
hematuria renal idiopática, etc., también provocarán 
hematuria renal pero su prevalencia será mucho más 
baja (fig. 2).
las afecciones de la vejiga urinaria son la princi-
pal causa de hematuria en los perros y gatos que son 
visitados en la consulta veterinaria. las vías urinarias 
inferiores constituyen un sistema especializado que 
Enfermedades prostáticas:
•	 Hiperplasia prostática benigna.
•	 prostatitis aguda.
•	 prostatitis crónica.
•	 neoplasia prostática.
Vaginitis.
Endometritis y piometra.
Subinvolución de los lugares de placentación.
Neoplasia: tumor venéreo transmisible (prepucial, 
uretral, vaginal, vulvar).
tabla 3
EnfERMEDaDES DEl tRacto uRogEnItal 
aSocIaDaS a HEMatuRIa/DISuRIa
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Manual DE nEfRología Y uRología clínIca canIna Y fElIna4
Confirmación de la hematuria/disuria
Dependiendo del grado de hematuria, la orina puede 
mostrar diversas coloraciones y tonalidades. no obs-
tante, las diferentes coloraciones de la orina pueden ser 
debidas a la presencia de pigmentos en lugar de eritro-
citos, tal y como puede suceder en la hemoglobinuria, 
mioglobinuria, bilirrubinuria y pseudohematuria.
ante una pigmenturia sugestiva de ser hematuria, la 
confirmación requerirá inicialmente el simple uso de 
un análisis colorimétrico mediante las tiras reactivas de 
orina. una tira reactiva positiva en sangre es indicativa 
de hematuria, pero también será compatible con he-
moglobinuria y mioglobinuria. En este caso, el análisis 
del sedimento urinario dirimirá si estamos ante un caso 
de hematuria (presencia de eritrocitos en el sedimento) 
o de hemoglobinuria/mioglobinuria (ausencia de eri-
trocitos en el sedimento). por otra parte, si el resultado 
de la tira en sangre es negativo estaremos probable-
mente ante una bilirrubinuria (si la tira para bilirrubina 
es positiva) o ante la presencia de pigmentos urinarios 
relacionados con la alimentación, fármacos, tóxicos o 
pigmenturias idiopáticas (con resultado para bilirrubina 
normalmente negativo) y que comúnmente también 
suelen denominarse pseudohematurias. 
En el paciente con sospecha de disuria, si es posible, 
resulta útil la observación del animal durante la mic-
ción. Ello permite evaluar la permeabilidad de la uretra 
y la mayor dificultad que experimenta el animal al in-
tentar orinar.
Historia clínica y examen físico
una completa historia y examen físico serán determi-
nantes a la hora de localizar la hematuria y determinar 
su causa. particularmente importante resultará la de-
tección de otros síntomas asociados y la palpación de 
los órganos urogenitales. la correcta interpretación de 
otros signos clínicos permitirá localizar el origen de la 
hematuria, bien en tracto urinario superior, en tracto 
urinario inferior, en el aparato reproductor, o bien lle-
gar a la conclusión de que estamos ante un trastorno 
de la coagulación.
la presencia de epistaxis,petequias, melena, equi-
mosis, hematomas y hemartrosis, de forma concomi-
tante con la hematuria, será indicativa de algún tipo de 
coagulopatía, ya sea de tipo primario (trombocitope-
se dedica al almacenamiento y liberación periódica 
de la orina. los signos clínicos que localizan la pato-
logía en las vías urinarias inferiores incluyen disuria, 
polaquiuria, estranguria, periuria e incontinencia 
urinaria, además de hematuria. la mayoría de las 
uropatías inferiores carecen de sintomatología sisté-
mica [5]. Inflamación, urolitos, trauma y neoplasia 
serán las principales patologías vesicales/vesiculo-
uretrales que cursarán con un síndrome miccional. 
Mención especial merece la denominada hematu-
ria iatrogénica, una hematuria microscópica leve 
(5-15 eritrocitos por campo de alta resolución) re-
sultado normalmente de una cistocentesis. para ex-
cluir hematurias iatrogénicas convendría revaluar 
estos animales mediante un nuevo examen del se-
dimento urinario de otra muestra de orina obtenida 
por micción espontánea [1].
APROXIMACIÓN DIAGNÓSTICA 
AL PACIENTE CON HEMATURIA 
Y/O DISURIA
Indicaciones 
la presencia de hematuria macroscópica, hematuria 
microscópica persistente o recurrente, o la presencia 
de un único episodio de hematuria acompañado de 
otros síntomas (polaquiuria, disuria, periuria) serían 
motivo suficiente para poner en marcha un protoco-
lo diagnóstico. 
a diferencia de lo que sucede en medicina humana, 
no existen estudios concretos que pongan de manifies-
to la utilidad de una evaluación diagnóstica adicional de 
una hematuria microscópica subclínica o asintomática. 
no obstante, parecería del todo razonable que se consi-
derara el llevar a cabo evaluaciones diagnósticas adicio-
nales en aquellos animales con este tipo de hematuria, 
sobre todo si fueran pacientes de riesgo susceptibles a 
desarrollar procesos patológicos importantes (p. ej.: 
pacientes con algún tipo de neoplasia previa, obesos 
o de edad avanzada, tratados con fármacos nefrotóxi-
cos...). asimismo, estando demostrado que entre el 50 
y 90% de los perros con neoplasia vesical, y el 50% 
de los perros con neoplasia renal, presentan hematuria 
[6-7], la evaluación adicional de un perro hematúrico 
microscópico persistente podría suponer una detección 
precoz de estas neoplasias en concreto. 
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capítulo 1. HEMatuRIa Y DISuRIa 5
tal y como ya hemos citado anteriormente, resul-
ta de vital importancia observar la hematuria en fun-
ción de su momento de aparición durante el proceso 
de micción. Este timing de la hematuria suele aportar 
indicios sobre el origen de la hemorragia. 
En cuanto al paciente disúrico sin hematuria, si el 
animal no orina y la palpación abdominal indica que 
la vejiga está llena debe intentarse el sondaje uretral. 
un sondaje sin dificultades sugiere la existencia de un 
pequeño tapón uretral que se ha llevado a vejiga sin 
dificultad, o bien una alteración del vaciado de la ve-
jiga (ver capítulo 3). la existencia de una obstrucción 
uretral se confirma en aquellos casos en los que no es 
posible avanzar la sonda. 
además, debe realizarse una palpación cuidadosa de 
la vejiga evaluando su tamaño y consistencia (ver capí-
tulo 3), así como un tacto rectal y una exploración del 
perineo y de los genitales externos.
Exámenes complementarios
Urianálisis
El urianálisis resulta una herramienta esencial en la 
evaluación de un paciente hematúrico. Debe realizarse 
inmediatamente después de la obtención de orina, ya 
que la demora en su realización puede provocar dete-
rioro celular, cambios de pH, contaminación bacteria-
na y aparición de precipitados que pueden confundirse 
con cristales urinarios. En caso de no poder realizarse 
inmediatamente debemos evitar al máximo la apari-
ción de estas alteraciones mediante refrigeración de la 
muestra obtenida.
Inicialmente, el urianálisis debería realizarse a partir 
de una muestra obtenida por micción espontánea, a fin 
de evitar hematurias iatrogénicas asociadas a cistocen-
tesis, cateterización o presión manual de la vejiga. una 
vez detectada una hematuria a partir de una muestra 
obtenida por micción espontánea, deberíamos evaluar 
una segunda muestra obtenida ya por cistocentesis. Si 
una hematuria es detectada en una muestra obteni-
da por micción espontánea pero no se detecta en una 
muestra obtenida por cistocentesis deberíamos sospe-
char de una enfermedad o proceso del tracto genital 
(uretra distal, pene, vagina, próstata y prepucio). una 
muestra hematúrica obtenida por ambos procesos pue-
de indicar un sangrado a partir de riñón, uréter, vejiga 
nias, enfermedad de von Willebrand) o asociada a defi-
ciencias de los factores de coagulación (antagonismo de 
la vitamina K, hemofilias). 
polaquiuria, disuria, estranguria, asociadas a hema-
turia, o la presencia de descargas uretrales sanguino-
lentas, serán indicativas de una patología localizada en 
el tracto urinario inferior. por el contrario, poliuria, 
polidipsia, y otros síntomas sistémicos como pérdida 
de peso, fiebre o signos asociados a fenómenos hiper-
tensivos que aparecen juntamente a la hematuria, nos 
orientarán más hacia un proceso localizado en las vías 
urinarias superiores. tenesmo, descargas uretrales san-
guinolentas, signos de celo evidente serán indicativos 
de una hematuria localizada en el tracto genital.
la palpación abdominal debería focalizarse hacia el 
examen de riñones, vejiga urinaria, ganglios linfáticos 
sublumbares y próstata. Debería realizarse una palpa-
ción transrectal a fin de evaluar la porción caudal de la 
vejiga, uretra y próstata. En las hembras caninas la pal-
pación digital del vestíbulo vaginal puede revelar la pre-
sencia de masas, mientras que en los machos conviene 
realizar una inspección del glande mediante la retrac-
ción del prepucio, a fin de detectar lesiones penianas de 
origen traumático (laceraciones, abrasiones) o neopla-
sias (tumor venéreo transmisible) (fig. 3).
figura 3. Debe diferenciarse entre hematuria y descarga uretral sanguinolenta. En el caso de un macho 
con una descarga uretral sanguinolenta, en primer lugar, debe realizarse una buena inspección de pre-
pucio y glande, a la búsqueda de lesiones traumáticas, inflamatorias o neoplásicas.
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Manual DE nEfRología Y uRología clínIca canIna Y fElIna6
y paneles de coagulación son algunas de las pruebas 
más comúnmente realizadas. En casos de hematurias 
provocadas por coagulopatías, neoplasias renales o en 
casos de hematuria renal idiopática, el hemograma 
revelará una importante anemia. los paneles de coa-
gulación están indicados si tras la evaluación inicial 
del animal no se obtiene una causa evidente de hema-
turia, o bien si existen otros signos clínicos que su-
gieren la presencia de un trastorno de la coagulación. 
la enfermedad de von Willebrand y las trombocito-
penias son los trastornos de la coagulación más habi-
tualmente asociados a hematuria en los perros [11]. 
las pruebas de cribado de ambos procesos incluirán 
un recuento plaquetario, un tiempo de sangrado de 
la mucosa y la determinación de la concentración en 
plasma del factor de von Willebrand. En caso de sos-
pechar de una coagulopatía hereditaria (hemofilias) 
o de una coagulopatía adquirida (deficiencia de vi-
tamina K, coagulación intravascular diseminada) los 
perfiles de coagulación incluirán tiempo de protrom-
bina (tp), tiempo de tromboplastina parcial activada 
(ttpa) y la determinación de productos de degrada-
ción del fibrinógeno (pDf).
Diagnóstico por imagen 
Véase también el capítulo 8.
la diagnóstico por imagen juega un importante 
papel en la detección del origen y causa de la hema-
turia. la radiología y la ecografía abdominal están 
comúnmente indicadas en pacientes que han sufrido 
un traumatismo reciente o en aquéllos en los que el 
examen físico revela masas u otras anormalidades 
asociadas a los riñones, vejiga, útero o próstata. la ra-
diología abdominal permitirá identificar alteracionesrenales (nefromegalias, nefrolitiasis), vesicales (uroli-
tiasis) y evidenciar la presencia de lesiones metastá-
sicas regionales, secundarias a procesos neoplásicos 
genitourinarios (adenopatías linfáticas sublumbares, 
lesiones óseas en huesos pelvianos y cuerpos verte-
brales) (fig. 4).
la ecografía abdominal aportará información so-
bre la arquitectura renal y sobre el estado de la ve-
jiga urinaria. la ecografía renal permitirá detectar 
la presencia de nefrolitos, pielonefritis, hemorragias 
secundarias a traumatismos, neoplasias y otras enfer-
urinaria, uretra proximal y próstata (estas dos últimas 
por reflujo hacia la vejiga urinaria).
El urianálisis debe ser completo, esto incluye, ins-
pección macroscópica, estudio bioquímico, evaluación 
del sedimento y cultivo urinario. En pacientes con una 
hematuria macroscópica, hemoglobinuria o mioglobi-
nuria, obtendremos una tira reactiva positiva en sangre, 
siendo la detección de eritrocitos en el sedimento lo 
que nos orientará hacia una hematuria. En el examen 
del sedimento también identificaremos la presencia de 
otros elementos en función de la patología subyacente 
que provoca la hematuria, como piocitos, células epi-
teliales displásicas o neoplásicas, cilindros, bacterias o 
cristales. la correcta interpretación del sedimento nos 
puede orientar hacia una patología de tipo inflamatorio, 
infeccioso o neoplásico, tanto de tracto urinario infe-
rior como superior. 
En casos de hematuria, principalmente microscó-
pica, asociada a la presencia de una sintomatología y 
un sedimento urinario compatible con una infección 
del tracto urinario, se indica la realización de un uro-
cultivo. una hematuria persistente, a pesar de la anti-
bioterapia prescrita en función de la sensibilidad del 
antibiograma, deberá ser evaluada mediante otros pro-
cedimientos diagnósticos.
por último, a partir de una muestra de orina mic-
cionada puede realizarse una prueba que consiste en 
la detección de un complejo antigénico glucoproteico 
asociado a tumores vesicales [8]. En un estudio de 65 
perros con carcinoma de células de transición y otros 
trastornos del aparato urinario, este test tuvo una sen-
sibilidad del 90% y una especificidad del 78% [9, 10]. 
proteinuria, glucosuria y piuria marcadas pueden pro-
vocar falsos negativos, por lo que resultaría interesante 
realizar dicho test como prueba de cribado habitual 
en perros con elevado riesgo de desarrollar un tumor 
vesical (edad avanzada, razas predispuestas, diagnós-
tico por imagen sugestivo de neoplasia) más que en 
animales que ya han desarrollado una abierta y clara 
sintomatología miccional.
Otras pruebas laboratoriales
En algunos casos de hematuria son necesarios test 
laboratoriales adicionales para ayudar a establecer 
su causa. Hematología, perfiles bioquímicos séricos 
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capítulo 1. HEMatuRIa Y DISuRIa 7
de vías bajas (carcinoma uretral, carcinomas vagina-
les, uretritis proliferativa), y en otros, las urografías 
excretoras son útiles para detectar patologías hematú-
ricas de vías urinarias superiores (pielonefritis, hidro-
nefrosis, hidrouréter, neoplasia renal y ureterolitos) 
(figs. 7 y 8).
figura 4. perro macho, mestizo, de 10 años de edad. lesiones metastásicas en cuerpos vertebrales 
lumbares generadas a partir de un carcinoma prostático.
figura 5. gato común Europeo, macho, de 14 años de edad. cuadro clíni-
co de disuria, estranguria, polaquiuria y hematuria. la ecografía de la vejiga 
urinaria revela la presencia de una masa a nivel del trígono. Diagnóstico: 
carcinoma de células de transición.
figura 6. Ecografía vesical de un Shih-tzu hembra, de 9 años de edad. Historia 
de hematuria y disuria, con cistitis infecciosas recurrentes. la ecografía revela 
un engrosamiento de la pared dorsal de la vejiga urinaria. Diagnóstico histopa-
tológico: carcinoma de células de transición.
medades renales y sistémicas específicas que pueden 
presentar cambios ecográficos inespecíficos, como la 
telangiectasia renal (corgi galés), fístulas arteriove-
nosas, malformaciones vasculares, hamartomas, este-
nosis arteriales e infartos renales.
a nivel vesical, la ecografía detecta tanto cambios 
del grosor de la pared asociados a cistitis, lesiones po-
lipoides o neoplasias, como la presencia de urolitos o 
coágulos intraluminales (figs. 5 y 6).
otras estructuras donde puede originarse una he-
maturia susceptibles de ser ecografiadas son la próstata 
y el útero. la próstata es una fuente importante de he-
maturia, normalmente asociada a lesiones cavitarias en 
su parénquima, ya sea por prostatitis, abscesos, quistes 
prostáticos o neoplasia. En hembras enteras la ecogra-
fía abdominal puede detectar patologías uterovaginales 
como causa de hematuria (piometra, piovagina, neo-
plasia, complicaciones asociadas a la gestación).
En caso de que la radiología simple y la ecografía 
no aporten suficientes datos diagnósticos, puede re-
currirse a la radiología de contraste en sus diferentes 
variantes (cistografía de contraste positivo, negativo o 
de doble contraste). En algunos casos, las uretrogra-
fías o cistografías retrógradas son de apreciable valor 
diagnóstico en la detección de patologías hematúricas 
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Manual DE nEfRología Y uRología clínIca canIna Y fElIna8
tanto de ambos riñones como de las demás estructuras 
del aparato genitourinario. antes de llevar a cabo cual-
quier procedimiento quirúrgico en un animal hema-
túrico, resultará de vital importancia realizar un panel 
sanguíneo prequirúrgico y un panel de coagulación a 
fin de evitar posibles complicaciones.
Cistouretroscopia
Véase también el capítulo 11.
cuando técnicas menos invasivas no nos aportan 
un diagnóstico certero sobre el origen de la hematuria 
podemos recurrir a la uroendoscopia, normalmente en 
aquellos casos en los que la clínica del animal orienta la 
hematuria hacia un problema de vías urinarias inferio-
res. Esta técnica no está exenta de ciertos factores que 
limitan su uso, como la disponibilidad del instrumental, 
el tamaño del paciente y la necesidad de realizarla bajo 
sedación profunda o anestesia general. En algunos casos 
la uroendoscopia va a permitir la localización del origen 
de la hematuria, la visualización directa de las lesiones y 
la posibilidad de biopsiarlas.
Citología e histopatología
la evaluación citológica de muestras obtenidas por 
diferentes métodos debería ser interpretada con ex-
trema cautela debido a la facilidad con la que pueden 
solaparse diferentes procesos patológicos en las uro-
patías tanto superiores como inferiores. Es por esta 
razón que el estudio anatomopatólogico es preferible 
y más recomendable que el estudio citológico, no 
sólo a la hora de emitir un diagnóstico definitivo, sino 
también a la hora de emitir un posible pronóstico de 
la patología en cuestión. Existen diversas técnicas de 
obtención de especímenes para su estudio histopato-
lógico que van desde biopsias a través de catéteres uri-
narios hasta muestras obtenidas por punción percutá-
nea ecoguiada, uroendoscopia y biopsias incisionales 
vía laparotomía.
Cirugía
la laparotomía exploratoria está indicada en aquellos 
casos en que todos los métodos diagnósticos menos 
invasivos no han aportado información sobre el ori-
gen de la hematuria. la laparotomía exploratoria no 
sólo permite la visualización directa de la lesión que 
nos provoca la hematuria y la oportunidad de biop-
siarla, sino que también nos ofrecerá la oportunidad 
de cateterizar los uréteres para determinar cual de 
los dos riñones es el que está sangrando y proceder a 
su extracción para enviarlo a anatomía patológica. En 
caso de que el sangrado sea bilateral o que sea de vías 
inferiores, podremos realizar varias biopsias selectivas 
figura 8. cistografía de doble contraste que revela la presencia de una lesión neoplásica a nivel del 
trígono vesical y uretra prostática en un Scottish terrier, macho, no castrado, de 11 años de edad y con 
sintomatologíamiccional asociada (hematuria, disuria, polaquiruria y estranguria).
figura 7. urografía excretora realizada en un perro de 10 años con hematuria microscópica persistente.
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capítulo 1. HEMatuRIa Y DISuRIa 9
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CONCLUSIÓN
El manejo de un paciente hematúrico comienza por la 
confirmación de la presencia de eritrocitos en la orina, ya 
que una gran variedad de pigmentos pueden dar colora-
ción a la orina, pudiéndose confundir hematuria con he-
moglobinuria, mioglobinuria, bilirrubinuria o pseudohe-
maturia. una vez confirmada una hematuria, la historia 
clínica y el examen físico nos ayudarán a localizar su ori-
gen bien en tracto urinario (superior o inferior) o genital. 
pruebas diagnósticas adicionales, incluyendo test labora-
toriales (urianálisis, hematología, bioquímica, perfiles de 
coagulación), el diagnóstico por imagen (radiología sim-
ple, radiología de contraste, ecografía) y la obtención de 
muestras para su estudio histopatológico, nos ayudarán a 
detectar la causa subyacente. En el caso de que mediante 
todos estos procedimientos no obtengamos un diagnós-
tico sobre el origen y causa de la hematuria, deberíamos 
contemplar la posibilidad de estar ante una hematuria re-
nal idiopática, cuya confirmación posiblemente requerirá 
la realización de una laparotomía exploratoria.
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capítulo 2. polIuRIa/polIDIpSIa 11
POLIURIA/POLIDIPSIA
INTRODUCCIÓN
El mantenimiento del volumen y composición de los líquidos corporales dentro de unos ni-
veles relativamente constantes se logra gracias a un complejo sistema de control que regula la 
ingestión de agua y la producción de orina en función de las necesidades del organismo. Este 
mecanismo de control puede verse afectado por diferentes causas, dando lugar a la aparición 
de poliuria y polidipsia (pu/pD). la poliuria es el incremento de la producción de orina por 
encima de los 50 ml/kg/día. la polidipsia se refiere al aumento de la ingestión de agua, que se 
considera anormal cuando está por encima de los 100 ml/kg/día.
Germán Santamarina Pernas y María L. Suárez Rey
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manual DE nEfRología y uRología clínIca canIna y fElIna12
los túbulos distales y conductos colectores pierda agua 
hacia el intersticio hiperosmótico de la médula renal. 
por tanto, en presencia de aDH el volumen de orina 
producido disminuye debido a la recuperación de agua, 
haciéndose una orina más concentrada.
por el contrario, en ausencia de aDH las mem-
branas de los túbulos distales y conductos colectores 
muestran gran resistencia a la difusión de agua y solu-
tos. En esta situación la orina hipotónica que llega a es-
tos túbulos continuará su paso sin perder agua, dando 
lugar a un volumen urinario abundante con orina de 
muy baja osmolalidad.
El estímulo de los osmorreceptores hipotalámicos y 
la disminución del volumen sanguíneo y de la presión 
arterial activa también el centro de la sed promoviendo 
el consumo de agua. 
Mecanismos fisiopatológicos que 
conducen a poliuria/polidipsia
la poliuria primaria con polidipsia secundaria es el 
mecanismo patogénico más habitual como causa de 
pu/pD en pequeños animales. De forma simplificada, 
cuando el riñón es incapaz de conservar el agua se de-
sarrolla poliuria y el estímulo de la sed (polidipsia) será 
el único medio por el cual el animal puede recuperar la 
homeostasis hídrica.
Fisiología del equilibrio hídrico
El agua corporal en los animales se pierde continuamen-
te a través de la orina y otras vías insensibles y debe ser 
adecuadamente reemplazada mediante el consumo de 
agua. El equilibrio hídrico (agua corporal total y osmo-
lalidad plasmática) está controlado por un sistema inte-
grado que implica la regulación del consumo de agua a 
través del mecanismo de la sed y el control de la pérdi-
da renal de agua por medio de la secreción y acción de 
la hormona antidiurética (ADH). El principal efec-
to de la aDH, además de su acción vasoconstrictora, es 
la conservación de los fluidos corporales mediante la 
reducción de la producción de orina (fig. 1). la aDH 
se sintetiza en los núcleos supraóptico y paraventricular 
del hipotálamo y es almacenada en el lóbulo posterior 
de la glándula pituitaria. El estímulo más importante 
para la secreción de aDH es el incremento de la os-
molalidad plasmática. también estimulan la secreción 
de aDH, aunque en menor medida, la disminución del 
volumen sanguíneo y de la presión arterial.
una vez secretada, la aDH actúa sobre los recep-
tores celulares V2 de los túbulos distales y conductos 
colectores renales aumentando su permeabilidad al 
agua a través de unos canales selectivos del agua, las 
acuaporinas (aQp). la activación de estos canales de 
agua permite que la orina hipotónica que va llegando a 
figura 1. Secreción y acción de la aDH. El hipotálamo produce aDH y la libera a través de la hipófisis posterior en respuesta a estímulos apropiados, como son el aumento en la 
tonicidad plasmática o el descenso de volumen circulatorio. la aDH estimula la formación de los canales de agua (acuaporinas) en la membrana apical del epitelio de los conductos 
colectores, lo que promueve la permeabilidad para el agua y por tanto la resorción de la misma. El agua se traslada al interior de la célula y a través de la membrana plasmática basolateral 
hacía el intersticio en virtud del gradiente de concentración (asas de Henle y vasos rectos).
Hipertonicidad (++)
Hipovolemia (+)
HIpófISIS 
poStERIoR
HIpotÁlamo conDuctoS colEctoRES REnalES
n. paraventricular
n. supraóptico
neuronas neurosecretoras
H2o H2o
H2o
aD
H
H2oaDH
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capítulo 2. polIuRIa/polIDIpSIa 13
en los túbulos actúa como diurético osmótico. Este 
síndrome se ha descrito en numerosas razas pero es 
especialmente frecuente en el Basenji.
Enfermedad renal
la enfermedad renal es una causa común de pu/pD, 
frecuentemente asociada a la enfermedad renal crónica 
(ERc). En el curso de la ERc el número de nefronas 
funcionales disminuye de manera progresiva. comomecanismo compensador cada nefrona que sobrevive 
incrementa su tasa de filtración glomerular, de modo 
que al aumentar el flujo tubular hace que se reabsorba 
menos urea, sodio y otros solutos desarrollándose una 
diuresis osmótica. Esta diuresis se agrava por la pérdida 
de hipertonicidad medular al alterarse el mecanismo de 
contracorriente en el asa de Henle.
la Du en estos pacientes no suele estar por debajo 
de 1,008, pues esto supondría que persiste la capaci-
dad de los túbulos distales para diluir el filtrado. así, los 
pacientes con ERc con frecuencia eliminan una ori-
na isostenúrica con una densidad comprendida entre 
1,008 y 1,012, similar a la del plasma, porque el fallo 
renal implica alteraciones en la capacidad de reabsor-
ción tubular que impiden la correcta dilución o concen-
tración de la orina.
Diuresis posobstructiva
En una obstrucción urinaria suelen producirse incre-
mentos marcados en la concentración plasmática de 
urea que una vez resuelta la obstrucción crearán una 
notoria diuresis osmótica. Este proceso es particular-
mente frecuente en gatos machos a los que se les corri-
ge una obstrucción uretral.
Deficiencia de ADH 
(diabetes insípida central)
la diabetes insípida central (DIc) es un síndrome po-
liúrico que se produce por la incapacidad para secretar 
aDH desde la neurohipófisis. la DIc es rara en perros 
y gatos y, generalmente, es de naturaleza idiopática. 
otras causas posibles de DIc son los traumatismos 
craneoencefálicos, neoplasias y malformaciones hipo-
talámicas/hipofisarias.
la deficiencia absoluta de aDH causa hipostenuria 
persistente (Du < 1,008) y diuresis intensa, incluso si 
la poliuria primaria se puede originar a través de tres 
mecanismos patogénicos:
•	 anomalías que causan diuresis osmótica.
•	 anomalías que provocan una deficiencia de secreción 
de aDH.
•	 anomalías que causan una insensibilidad renal a la 
acción de la aDH.
En los animales son mucho menos frecuentes los 
procesos que cursan con una polidipsia primaria que les 
hace beber excesivamente. la poliuria en estos casos es 
compensadora para evitar la sobrehidratación.
DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL 
DE PU/PD
Diuresis osmótica
la diuresis osmótica está causada por la excreción de un 
soluto que excede su capacidad de reabsorción tubular.
Diabetes mellitus
El déficit relativo o absoluto de insulina disminuye la 
utilización tisular de glucosa, aumentando su concentra-
ción en sangre. Este exceso de glucosa es filtrada a través 
de los glomérulos a un ritmo que excede la capacidad 
de reabsorción de los túbulos proximales. El agua queda 
entonces retenida en la luz tubular debido a las fuerzas 
osmóticas que ejercen las moléculas de glucosa, lo que 
aumenta la producción de orina (pu) con la consiguien-
te pD compensatoria. la concentración plasmática por 
encima de la cual no toda la glucosa filtrada puede ser 
reabsorbida por los túbulos proximales, apareciendo 
glucosuria y poliuria, es 160-220 mg/dl en perros y 
200-280 mg/dl en gatos. la densidad urinaria (Du) 
suele encontrarse en valores por encima de los 1,025. 
Glucosuria renal primaria
la glucosuria renal primaria es un trastorno raro que 
se caracteriza por la incapacidad de los túbulos proxi-
males para reabsorber de forma adecuada la glucosa 
filtrada en condiciones de normoglucemia. Este defec-
to de reabsorción puede afectar sólo a la glucosa o im-
plicar a otros elementos como fosfato, potasio, sodio, 
bicarbonato, aminoácidos o ácido úrico en lo que se 
conoce como síndrome de fanconi. al igual que ocu-
rre en la diabetes mellitus (Dm), la glucosa retenida 
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manual DE nEfRología y uRología clínIca canIna y fElIna14
Hiperadrenocorticismo
El hiperadrenocorticismo (Hac) es una causa muy co-
mún de pu/pD en el perro. Sin embargo, los gatos rara 
vez presentan pu/pD secundaria a hiperadrenocorti-
cismo a menos que se desarrolle una Dm concurrente.
El origen de la pu/pD inducida por glucocorticoi-
des parece ser multifactorial: interfieren en la acción de 
la aDH en los túbulos colectores renales, aumentan la 
tasa de filtración glomerular, deprimen de forma direc-
ta la permeabilidad al agua de los túbulos renales y pue-
den disminuir la liberación de aDH hipofisaria. 
Hipertiroidismo
El hipertiroidismo es una de las causas más frecuentes 
de pu/pD en gatos, sobre todo geriátricos. El incre-
mento del flujo sanguíneo en los vasos rectos de la mé-
dula renal disminuye su hipertonicidad intersticial alte-
rando la reabsorción de agua. también puede contribuir 
a la pu/pD un cierto grado de polidipsia psicógena y, 
en algunos casos, una insuficiencia renal concurrente. 
Hipercalcemia
El incremento de la concentración sérica de calcio ió-
nico puede interferir con la acción de la aDH en los 
túbulos renales. otras posibles explicaciones para esta 
poliuria incluyen el daño de los receptores V2 o la dis-
minución del trasporte de sodio y cloro hacia el inters-
ticio medular.
las causas más frecuentes de hipercalcemia son lin-
fosarcoma, carcinoma de las glándulas apocrinas de los 
sacos anales, ERc, mieloma múltiple, Hac, hiperparati-
roidismo primario, intoxicación con vitamina D y enfer-
medades granulomatosas (histoplasmosis, blastomicosis). 
Insuficiencia hepática
aunque no es muy común, algunos perros con insu-
ficiencia hepática (IH) severa presentan también una 
incapacidad para concentrar la orina. una posible ex-
plicación sería la pérdida de la hipertonicidad medular 
como consecuencia de la deficiente producción de urea 
por el hígado. otras posibles explicaciones incluyen 
polidipsia psicógena por encefalopatía hepática, diuresis 
por hipopotasemia o incremento de las concentracio-
nes de cortisol por alteraciones en su metabolismo y 
aumento del actH circulante.
el animal está deshidratado, por la incapacidad de reab-
sorción de agua en los túbulos distales y conductos co-
lectores. una deficiencia parcial de aDH también cur-
sa con hipostenuria y diuresis siempre que el animal 
tenga acceso al agua, pero en periodos de restricción 
de ésta, la secreción parcial de aDH permite concen-
trar mínimamente la orina hasta el rango isostenúrico 
(1,008-1,012).
El diagnóstico de DIc requiere la realización de 
pruebas específicas como el test de privación de agua o 
la respuesta a la terapia con análogos de la aDH, pero 
estas pruebas sólo deben considerarse cuando las otras 
causas de pu/pD hayan sido descartadas. 
Falta de respuesta de los 
túbulos renales a la ADH 
(diabetes insípida nefrogénica)
la diabetes insípida nefrogénica (DIn) se debe a una 
falta de respuesta, parcial o completa, de los túbu-
los renales a la acción de la aDH. la DIn puede ser 
debida a una anomalía renal primaria o secundaria a 
otras causas.
Diabetes insípida nefrogénica 
primaria o congénita
la DIn primaria es un defecto congénito extrema-
damente raro, caracterizado por la falta de afinidad y 
respuesta de los receptores V2 de los túbulos distales y 
colectores hacia la aDH, o bien por alteraciones en la 
estructura de la acuaporina2 (aQp2) que impide que 
actúe correctamente como canal de agua.
Diabetes insípida nefrogénica 
secundaria o adquirida
Son numerosas las alteraciones que pueden afectar a la 
capacidad de los riñones para concentrar orina por dife-
rentes mecanismos. En la mayoría de casos la Du suele 
ser inferior a 1,020.
Piometra
la pu/pD presente en las perras y gatas con piometra 
está relacionada con las endotoxinas producidas por 
un agente infeccioso, generalmente Escherichia coli, 
que interfieren con la acción de la aDH en los túbulos 
distales y colectores.
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capítulo 2. polIuRIa/polIDIpSIa 15
do la hipopotasemia la responsable de la pérdida de 
sensibilidad tubular a la aDH. 
Acromegalia
la secreción excesiva de la hormona del crecimiento en 
perros o gatos adultos origina acromegalia. la acrome-
galia provoca una reducción en el transporte de glucosa 
a través de la membrana celular debidoa su acción anti-
insulina y con el tiempo desarrollo de Dm. la pu/pD 
en los animales con acromegalia se supone que se debe 
a la diuresis osmótica causada por la hiperglucemia.
Feocromocitoma
El feocromocitoma es un tumor de la porción adre-
nérgica del sistema nervioso simpático que se forma 
a partir de las células cromafines de la médula adre-
nal y más raramente de los ganglios simpáticos extra-
adrenales (paraganglioma). los feocromocitomas 
cursan frecuentemente con pu/pD debido al exceso 
de secreción de catecolaminas, que provocan hiper-
tensión arterial y aumento del flujo renal dando lugar 
al desarrollo de poliuria con la consiguiente polidipsia 
compensadora. 
Polidipsia primaria
los animales con polidipsia primaria o polidipsia 
psicógena son bebedores compulsivos de agua que 
desarrollan una poliuria secundaria para mantener 
estable la osmolalidad plasmática y evitar la hidrata-
ción excesiva.
la polidipsia primaria puede tener un origen com-
portamental, fundamentalmente en perros jóvenes 
hiperactivos que pasan solos mucho tiempo o se en-
cuentran en un ambiente estresante. Este tipo de po-
lidipsia psicógena es poco común en perros y no se ha 
descrito en gatos.
la polidipsia primaria puede también ser, al menos, 
parte de la causa de la pu/pD en perros con Hac o 
encefalopatía hepática y en gatos con hipertiroidismo.
En los animales con polidipsia primaria la orina es 
hipostenúrica (entre 1,001 y 1,005). Se diagnostica 
polidipsia psicógena cuando se excluyen otras causas 
de pu/pD y se demuestra que el animal puede con-
centrar orina a una densidad mayor de 1,030 después 
de la privación de agua.
Pielonefritis
la infección e inflamación de la pelvis renal puede alte-
rar el mecanismo de contracorriente en la médula renal, 
lo que origina isostenuria, poliuria, polidipsia secundaria 
y, a la larga, fallo renal. El agente infeccioso, particular-
mente si es Escherichia coli, puede también interferir con 
la actividad de la aDH como se ha descrito en pacientes 
con piometra.
Hipoadrenocorticismo
los animales con la enfermedad de addison (Ea) pier-
den la capacidad para concentrar orina debido a la pér-
dida crónica de sodio, de solutos en la médula renal y de 
gradiente hipertónico medular.
Leptospirosis
la leptospirosis en estadios tempranos o leves puede 
ser causa de pu/pD, incluso antes de provocar azote-
mia. El mecanismo exacto de esta alteración no se co-
noce, pero se cree que puede ser una forma de DIn 
secundaria o una manifestación inicial del daño renal. 
Hipopotasemia
Se cree que la hipopotasemia interfiere la acción de la 
aDH en su interacción con los receptores tubulares 
renales. además, puede afectar al gradiente intersti-
cial hipertónico dificultando la acumulación de solu-
tos y es posible que disminuya la liberación de aDH 
a partir de la hipófisis. Es un desequilibrio electrolí-
tico, más común en gatos que en perros, que cursa 
principalmente con debilidad muscular. Sin embargo 
la pu/pD no es un síntoma muy frecuente en esta 
enfermedad. por lo general la hipopotasemia es con-
secuencia de otros trastornos que en su mayor parte 
también causan pu/pD (p. ej.: insuficiencia renal, 
diabetes cetoacidótica).
Hiperaldosteronismo
El hiperaldosteronismo primario, causado por un tu-
mor en la zona glomerulosa adrenal, es una enferme-
dad rara en perros pero cuya prevalencia en gatos va en 
aumento. aunque el síntoma más común es la debili-
dad muscular, un 25% de los animales que la padecen 
presentan pu/pD. El exceso de aldosterona favorece 
la retención de sodio y la eliminación de potasio, sien-
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manual DE nEfRología y uRología clínIca canIna y fElIna16
Exámenes de obligada realización
Hemograma y perfil bioquímico
El hemograma y un perfil bioquímico ayudan a orientar 
el diagnóstico diferencial de pu/pD. la presencia de 
leucocitosis se observa frecuentemente en la piometra 
y en las pielonefritis. las enfermedades hepáticas avan-
zadas a menudo cursan con elevación de las enzimas he-
páticas. Valores elevados de creatinina y urea asociados 
a una Du baja indican insuficiencia renal. El fallo renal 
crónico suele, además, acompañarse de una anemia no 
regenerativa. unos valores de glucemia elevados asocia-
dos a glucosuria indican Dm. El Hac suele mostrar una 
elevación significativa de la fosfatasa alcalina y algo más 
modesta de la alt (gpt), generalmente acompañadas 
de una hiperglucemia leve y ligera policitemia y trombo-
citosis. por el contrario, una baja concentración de sodio 
con elevación del potasio sugiere un hipoadrenocorticis-
mo. niveles altos de sodio plasmático suelen acompañar 
también a la DIc, mientras que las polidipsias primarias 
presentan generalmente bajas concentraciones del mis-
mo. una hipopotasemia persistente en un gato con una 
masa adrenal debe hacernos sospechar de hiperaldoste-
ronismo. cuando se detecta una hipercalcemia en un 
paciente con pu/pD deben investigarse las diferentes 
causas que pueden dar origen a esa elevación.
Urianálisis completo
El examen de la orina es muy importante en el proceso 
diagnóstico de pu/pD. como mínimo debe contem-
plar la medida de la Du, comprobar el pH y la presen-
cia de constituyentes anormales de la orina mediante 
tiras reactivas y examen microscópico del sedimento 
urinario. Es preferible la obtención de la orina por cis-
tocentesis (ver capítulo 7). 
•	 Densidad urinaria: la Du es muy útil para refinar 
nuestro diagnóstico diferencial. En general cuando la 
Du es superior a 1,030 en el perro o 1,035-1,045 en 
el gato (hiperestenuria) significa que el riñón es capaz 
de concentrar la orina, lo que sugiere que no padece 
una pu/pD. una excepción son los pacientes gluco-
súricos donde la pu/pD se acompaña de densidades 
urinarias altas, generalmente superiores a 1,025, por-
que las propias moléculas de glucosa incrementan la 
densidad. Si la orina es persistentemente isostenúrica 
(1,008-1012) indica que los riñones no están traba-
Diuresis iatrogénica
numerosos fármacos provocan pu/pD, incluidos al-
gunos de uso frecuente como glucocorticoides, diuré-
ticos y anticonvulsivos.
APROXIMACIÓN DIAGNÓSTICA 
AL PACIENTE CON PU/PD
En la figura 2 se puede observar un algoritmo para 
el diagnóstico diferencial de poliuria/polidipsia en el 
perro y el gato.
Amnanesis
la historia clínica debe ayudarnos a confirmar que el ani-
mal padece realmente pu/pD y no otras anormalidades 
como polaquiuria, disuria o incontinencia urinaria. En 
ocasiones puede ser necesario cuantificar la cantidad de 
agua bebida al día para confirmar una pu/pD. Si esto no 
es posible pero el propietario tiene la percepción de que 
su mascota bebe u orina de más, se puede evaluar la Du 
de muestras tomadas en las primeras horas de la mañana. 
Si los valores son consistentemente bajos (< 1,020) se 
debe considerar el diagnóstico de pu/pD.
Determinados datos de la historia clínica serán de 
gran ayuda para perfilar la lista de diagnósticos diferen-
ciales más probables: proximidad al celo (piometra), po-
lifagia y pérdida de peso (Dm, hipertiroidismo), aumen-
to de apetito sin pérdida de peso (Hac), disminución 
de apetito (fallo renal, piometra, pielonefritis, neoplasia, 
Ea), desorientación o convulsiones (encefalopatía hepá-
tica, shunt portosistemico, neoplasia pituitaria), etc.
Es esencial conocer si el paciente está recibiendo algún 
medicamento que pueda estar asociado con pu/pD, es-
pecialmente glucocorticoides, anticonvulsivos y diuréticos.
Examen físico
un examen físico completo puede revelar signos suge-
rentes de alguna de las causas de pu/pD. la presencia 
en un perro de jadeo, hepatomegalia, abdomen en pén-
dulo y alopecia orienta el diagnóstico hacia un Hac. la 
palpación de un nódulo en la glándula tiroides en un 
gato geriátrico con pérdida de peso apunta hacia un hi-
pertiroidismo. un aumento del tamaño de los ganglios 
periféricos o un tumor en la región perianal sugiere una 
hipercalcemia como causa probable de la pu/pD. la 
descargavulvar puede indicar la presencia de piometra.
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capítulo 2. polIuRIa/polIDIpSIa 17
diferenciales más probables son diabetes insípida cen-
tral, diabetes insípida nefrogénica primaria y polidipsia 
psicógena. la concentración urinaria en pacientes con 
DIN secundaria (p. ej.: piometra, hiperadrenocorti-
cismo, hipercalcemia, pielonefritis...) es más variable 
aunque casi siempre se encuentra por debajo de 1,020.
jando sobre el filtrado glomerular, lo que nos hace 
sospechar de insuficiencia renal. cuando la orina es 
hipostenúrica (< 1,008) significa que todavía persiste 
cierta función tubular capaz de diluir la orina, lo que 
permite excluir un fallo renal crónico. cuando se ob-
serva una hipostenuria muy marcada, los diagnósticos 
POLIURIA/POLIDIPSIA CONFIRMADA
ANAMNeSIS Y eXAMeN FÍSICO
Fármacos 
¿Diu-
réticos, 
glucocor-
ticoides?
Alopecia simétrica, 
vientre abultado, 
debilidad muscular, 
hepatomegalia 
¿Hiperadrenocorticismo?
Historia 
reciente de 
obstrucción 
urinaria 
¿Diuresis 
posobstructiva?
Figura 2. algoritmo diagnóstico en perro o gato con poliuria/polidipsia. 
NORMAL Hembra intacta 
¿piometra? 
Linfadenopatía 
¿Hipercalcemia? 
Glucemia Densidad de orina
Normal 
¿Glucosuria renal primaria?
Hemograma 
¿pielonefritis, 
piometra, 
policitemia?
Indicativo de hipoadrenocorticismo: 
estimulación con actH.
Indicativo de hiperadrenocorticismo: 
estimulación con actH o supresión 
con dexametasona.
PRUeBA De PRIVACIÓN De AGUA 
¿Diabetes insípida de origen 
hipofisario, diabetes insípida 
nefrogénica, polidipsia primaria?
Bioquímica 
¿Insuficiencia renal, 
hiperadrenocorticismo, 
hipercalcemia, insufi-
ciencia hepática?
Serología/PCR 
¿leptospirosis?
electrolitos 
¿Hipoadrenocorti-
cismo, hipopotase-
mia, hiponatremia?
Imagen 
¿piometra, hiperadrenocorti-
cismo, insuficiencia hepática, 
insuficiencia renal, hemangio-
sarcoma, feocromocitoma?
Hormonas: T4, 
T4 libre y TSH 
¿Hipertiroidismo 
(felino)?
< 1,006 
¿Hiperadrenocorticismo, DIN, 
DIc, polidipsia primaria?
Hiperglucemia 
¿Diabetes mellitus?
> 1,030 
¿No presenta pu/pD?
Pérdida de peso, 
polifagia, 
inquietud 
¿Hipertiroidismo 
(felino), diabetes?
CONCeNTRACIÓN De 
ALDOSTeRONA 
¿Hiperaldosteronismo 
primario?
MeDICIÓN FACTOR De 
CReCIMIeNTO IGF-1 
¿acromegalia?
Proteinuria marcada 
¿Disfunción renal, piometra?
NORMALIndicativo de otro diagnóstico
Glucosuria Piuria, bacteriuria 
¿pielonefritis, hiperadrenocorticismo, piometra?
eXAMeN ORINA
1,007-1,030
eXÁMeNeS COMPLeMeNTARIOS
ReSULTADOS NO CONCLUYeNTeS PeRO...
NORMAL
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manual DE nEfRología y uRología clínIca canIna y fElIna18
•	 El examen del pH, constituyentes de la orina y 
sedimento nos ampliará la información acerca del 
proceso subyacente. la glucosuria si se acompaña de 
hiperglucemia sugiere una Dm, mientras que en pa-
cientes normoglucémicos apunta hacia una glucosuria 
renal primaria. El hallazgo de una proteinuria signi-
ficativa en un animal con pu/pD indica que la causa 
podría ser una piometra, una nefropatía perdedora 
de proteínas, pielonefritis o hiperadrenocorticismo. 
no obstante, la interpretación de la proteinuria debe 
acompañarse de un examen microscópico del sedi-
mento urinario que permita identificar si se trata de 
un sedimento activo (presencia de glóbulos blancos, 
hematíes y bacterias) más propio de procesos infec-
ciosos (p. ej.: pielonefritis, cistitis...).
•	 El cultivo de orina debería realizarse en todos los 
pacientes con pu/pD para investigar la pielonefritis y 
también porque muchas causas urinarias (Dm, Hac 
y ERc) de pu/pD predisponen al desarrollo de in-
fecciones del tracto.
Diagnóstico por imagen
la radiología simple o de contraste (urografía excreto-
ra, portografía) puede aportar información valiosa si se 
sospecha que la pu/pD es secundaria a una neoplasia 
o en casos de pielonefritis o anomalías portovasculares. 
la ecografía permite evaluar todos los órganos abdomi-
nales y aporta información importante sobre muchas 
de las causas potenciales de pu/pD (p. ej.: cirrosis o 
neoplasia hepática, shunt portosistémico, enfermedades 
renales, masas o hiperplasias de adrenales, hemangio-
sarcoma de bazo, piometra...). 
técnicas avanzadas de imagen como la resonancia 
magnética están indicadas en la evaluación de pacientes 
con DIc, sobre todo adultos o viejos, para tratar de do-
cumentar posibles masas hipofisarias o hipotalámicas. 
también se ha empleado la tomografía axial computa-
rizada con contraste para el estudio y caracterización de 
los shunts portosistémicos.
Test específicos/confirmatorios
Tasa de filtración glomerular
El estudio de la tasa de filtración glomerular está in-
dicado en la evaluación de pacientes con pu/pD que 
muestran una isostenuria o una orina mínimamente 
concentrada persistente e inexplicable con concentra-
ciones de urea y creatinina normales (ver capítulo 6).
Función adrenal
El test de estimulación con la hormona adrenocorticotró-
fica o corticotropina (actH) es muy útil para evaluar la 
función adrenal en perros con pu/pD, porque es muy 
sensible para el diagnóstico del hipoadrenocorticismo y 
además es el único test que identifica un Hac iatrogéni-
co. Sin embargo, es menos sensible en la detección de los 
Hac endógenos (85% en el Hac pituitario-dependiente 
y 60% en el Hac adreno-dependiente). Debido a esta fal-
ta de sensibilidad, cuando existe una fuerte sospecha clíni-
ca de un síndrome de cushing endógeno se debe realizar 
un test de supresión con dosis bajas de dexametasona.
Función tiroidea
Debería medirse la concentración de tiroxina total (t4) 
o la t4 libre por diálisis de equilibrio en todos los gatos 
de más de 7 años que presenten pu/pD y pérdida de 
peso, especialmente si se acompaña de polifagia. 
Funcionalidad hepática
En la mayoría de los casos cuando hay una disfunción he-
pática se detecta una elevación de la actividad sérica de la 
alt y de la fosfatasa alcalina (fa). para descartar una en-
fermedad hepática como causa de pu/pD se recomien-
da la medición de los ácidos biliares pre y posprandiales.
Medición del calcio ionizado
cuando una hipercalcemia es la causa de la pu/pD 
generalmente se refleja en la elevación de la concen-
tración sérica del calcio total. Sin embargo es posible 
hallar elevado el calcio ionizado (ica), que es la fracción 
activa, mientras que el calcio total se mantiene en los 
rangos de referencia. por ello, en casos de pu/pD se 
recomienda medir el ica.
En pacientes que presentan hipercalcemia y azote-
mia concurrentes es difícil establecer cuál fue primero 
ya que la hipercalcemia puede causar fallo renal y vice-
versa. En estos casos es útil la medición del ica, pues en 
pacientes con ERc la concentración de calcio total está 
incrementada (el calcio forma complejos con los anio-
nes orgánicos e inorgánicos retenidos) mientras que las 
concentraciones de ica suelen estar normales o bajas.
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capítulo 2. polIuRIa/polIDIpSIa 19
el animal no puede concentrar la orina por encima de 
1,007 está padeciendo una DIc o una DIn primaria. 
Se procede entonces a la administración de 4 gotas 
de desmopresina (0,1 mg/ml; minurin nasal®) en 
el saco conjuntival. Se mide entonces la Du cada 2 
horas durante las 8 horas siguientes y a las 12 y 24 
horas. Si la concentración de orina tras la administra-
ción del análogo sintético de la vasopresina sube más 
de un 10% de los valores iniciales, generalmente por 
encima de 1,018, el diagnóstico es de DIc. Si la Du 
permanece hipostenúrica (< 1,007) el diagnóstico 
es de DIn primaria.
Test de respuesta a la vasopresina
El test de respuesta a la vasopresina es una alternativa 
al test de privación del agua, sin necesidad de restringir 
el acceso al agua. antes de empezar se debe medir el 
consumo medio diario de agua durante 2-3 días para 
partir de un valor basal. al iniciar el test se mide la Du 
y se administravasopresina en comprimidos orales en 
dosis empíricas (0,2 mg a un perro de 40 kg; 0,1 mg a 
un perro de 20 kg; en perros y gatos pequeños se pue-
de ajustar la dosis) tres veces al día durante 5-7 días. 
tras este periodo se vuelve a medir la Du a la misma 
hora que el primer día. una reducción mayor del 50% 
del consumo diario de agua o un aumento significativo 
de la Du es indicativa de DIc. En animales con poli-
dipsia psicógena la respuesta es muy leve y en aquéllos 
con DIn no se observa respuesta alguna.
Test de privación de agua 
y respuesta a la vasopresina
Estas pruebas se utilizan para diferenciar entre DIc, 
DIn primaria y polidipsia primaria, y sólo se deben 
realizar cuando se han descartado todas las otras causas 
de pu/pD porque si no pueden conducir a diagnósti-
cos equívocos.
Test de privación de agua
muchos autores consideran esta prueba peligrosa y 
no justifican su uso en ningún caso. El test consta de 
tres pasos:
1. Restricción gradual durante tres días del consumo de 
agua: 120-150 ml/kg el primer día; 80-100 ml/kg 
el segundo día y 60-80 ml/kg el último día antes del 
ingreso.
2. Se inicia en el hospital una privación total de agua y 
comida después de vaciar la vejiga de la orina, medir 
la Du y pesar al animal. Se controlará cada 1-2 horas 
el estado mental del animal, grado de deshidratación, 
urea, peso corporal y Du. la vejiga de la orina debe 
ser completamente vaciada en cada toma de muestra. 
El test finaliza si la pérdida de peso supera el 5%, si la 
densidad de la orina es mayor de 1,030, si la urea sube 
por encima de los valores fisiológicos o si el animal 
está deshidratado o muestra signos de enfermedad.
3. Si la prueba se detiene porque el paciente ha concen-
trado la orina (> 1,030) el diagnóstico es de polidip-
sia psicógena. Si, a pesar de perder el 5% de su peso, 
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capítulo 3. tRaStoRNoS DE la MIccIÓN 21
TRASTORNOS 
DE LA MICCIÓN
INTRODUCCIÓN
la micción es el acto fisiológico de vaciado de la vejiga urinaria cuya finalidad es la expulsión 
de la orina fuera del organismo. Desde un punto de vista fisiológico, la micción comprende la 
fase de almacenamiento de la orina, con relajación progresiva de la vejiga mientras la uretra 
permanece cerrada, y la fase de vaciamiento, en la que la vejiga se contrae y la uretra se relaja. 
para que ambas fases se sucedan es necesaria una compleja y coordinada interacción entre el 
sistema nervioso y el urinario. cuando no se produce adecuadamente aparecen los trastornos 
de la micción. En función de la fase afectada tenderán a cursar con incontinencia (alteraciones 
del almacenamiento de orina) o retención urinaria (alteraciones del vaciado).
El presente capítulo realiza una revisión de la fisiopatología, características clínicas y abordaje 
diagnóstico de las principales enfermedades que ocasionan trastornos de la micción. El capítu-
lo 16 tratará el abordaje terapéutico de dichos trastornos.
Jesús Talavera López
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MaNual DE NEfRología y uRología clíNIca caNINa y fElINa22
ANATOMíA DEL TRACTO 
URINARIO INfERIOR
los conductos ureterales transportan la orina desde la 
pelvis renal de cada riñón hasta la vejiga urinaria, la cual 
es un saco ciego con una única vía de desagüe hacia el 
conducto uretral. anatómicamente es un sistema muy 
sencillo, aunque funcionalmente es altamente complejo. 
Desde el punto de vista anatómico-funcional, las estruc-
turas claves son (fig. 1):
•	 Unión ureterovesical: aunque de localización va-
riable, generalmente los uréteres entran en la vejiga 
diagonalmente a través de la pared dorsolateral (trí-
gono vesical), cerca del cuello vesical. 
•	 Músculo detrusor: es la capa muscular de la vejiga 
urinaria, formada por abundante fibra lisa en varias 
orientaciones y capas, con fuertes e íntimas uniones 
celulares para una rápida transmisión de los impulsos 
neuromusculares.
•	 Esfínter uretral interno: situado en la unión ure-
trovesical donde la mucosa forma pliegues longitudi-
nales. la zona es rica en fibra muscular lisa orientada 
en sentido longitudinal, circular y espiral para actuar 
sobre dichos pliegues y ocluir el flujo de orina.
•	 Esfínter uretral externo: su posición varía lige-
ramente en función de la especie y el sexo, pero 
en definitiva se trata de fibra muscular estriada que 
rodea una o varias porciones de la uretra distal al 
esfínter interno.
la resistencia del tracto de salida urinario se man-
tiene, por tanto, por los componentes musculares de 
la uretra, pero otros factores físicos colaboran para 
que la resistencia sea la correcta: posición de la vejiga 
y cuello vesical y longitud y posición de la uretra [1].
Regulación neurofisiológica 
de la micción
la fase de almacenamiento ocurre gracias a un pre-
dominio simpático (fig. 2a). El nervio hipogástrico 
(segmentos espinales l1-l4 en el perro y l2-l5 en 
el gato) estimula los abundantes adrenorreceptores b 
del detrusor induciendo su relajación y el llenado vesi-
cal progresivo. paralelamente, la musculatura lisa del 
figura 1. anatomía básica del tracto urinario inferior con indicación de los principales trayectos nerviosos que intervienen en la micción. EuI: esfínter uretral interno, EuE: esfínter 
uretral externo.
Nervio pudendo 
(somático)
Nervio pélvico 
(parasimpático)
Nervio hipogástrico 
(simpático)
unión 
vesiculouretral
S1-S3l1-l2Médula
EuI
tracto de salida
EuE
uretra uretra
cerebro
uréteres
Vejiga urinaria 
(músculo detrusor)
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capítulo 3. tRaStoRNoS DE la MIccIÓN 23
cuello vesical es rica en adrenorreceptores a-1, cuya 
estimulación mantiene cerrado el esfínter interno. por 
su parte, la musculatura estriada del esfínter externo 
recibe inervación voluntaria parasimpática del ner-
vio pudendo, causando contracción y cierre adicional 
cuando es preciso (tos, estornudo o continencia volun-
taria pese a repleción vesical). 
cuando el llenado vesical progresa, los receptores 
de estiramiento del músculo detrusor informan a través 
del nervio pélvico (sensación de llenado, necesidad de 
vaciar) y del hipogástrico (dolor, sobredistensión). 
la fase de vaciamiento ocurre principalmente 
bajo control parasimpático (fig. 2b). El nervio pélvico 
(segmentos medulares S1-S3) estimulalos receptores 
muscarínicos del detrusor, estimulando su contracción. 
paralelamente se inhibe el estímulo simpático sobre el 
tracto de salida permitiendo la relajación de los esfín-
teres uretrales. finalmente, la relajación voluntaria del 
esfínter externo (y, eventualmente, la contracción vo-
luntaria de la prensa abdominal) determinan que la pre-
sión intravesical supere la uretral, provocando flujo de 
orina hacia el exterior. tras el vaciado completo, el sis-
tema se “resetea” y vuelve a la fase de almacenamiento. 
aunque la micción es esencialmente un reflejo espinal, 
hay una importante participación supraespinal (centro 
de la micción situado en el puente, cortical cerebral, 
cerebelo, ganglios basales e hipotálamo) que permite la 
coordinación voluntaria de todo el acto de la micción.
ALTERACIONES DEL 
ALMACENAMIENTO DE 
LA ORINA (INCONTINENCIA)
la incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria 
de orina. Suele deberse a una alteración en la fase 
de almacenamiento y suele acompañarse de vejiga 
de tamaño normal o reducido. No obstante, muchos 
procesos que cursan con retención urinaria pueden 
provocar incontinencia paradójica (por sobre-
presión), apareciendo la vejiga fuertemente dilatada. 
Este tipo de incontinencia es, en realidad, un proble-
ma asociado a la fase de vaciamiento y como tal debe 
ser investigado y tratado.
las causas de incontinencia se dividen clásicamente 
en neurogénicas (médula sacra, con signos de neurona 
motora inferior) y no neurogénicas (trastornos anató-
micos o funcionales) (tabla 1).
Incontinencia neurogénica 
aparece principalmente por lesiones de la médula sacra 
(fracturas, traumas, enfermedad discal, etc.) y menos 
comúnmente asociada a afecciones nerviosas sistémicas 
(disautonomía, afecciones de motoneuronas, etc.). por 
figura 2. Esquemas ilustrativos de los principales acontecimientos que controlan la micción. Durante la fase de almacenamiento (a), la estimulación simpática sobre los receptores 
adrenérgicos b del músculo detrusor promueve su relajación, permitiendo el llenado vesical a baja presión. Simultáneamente, el estímulo simpático sobre los receptores a del esfínter 
uretral interno (EuI) promueve su contracción, manteniendo alta la presión en el tracto de salida e impidiendo la pérdida de orina. El estímulo voluntario hacia los receptores colinér-
gicos (ach-n) del esfínter uretral externo (EuE), mantiene contraído el esfínter en situaciones de aumento de presión adicional sobre el tracto de salida (continencia voluntaria, tos, 
estornudos). Durante la fase de vaciamiento (b), la estimulación parasimpática sobre el músculo detrusor (ach-n) promueve su contracción, aumentando la presión intravesical y sobre 
el tracto de salida. al mismo tiempo se inhibe el estímulo simpático sobre el EuI, promoviendo su relajación. la relajación voluntaria del EuE reduce la presión en el tracto de salida 
y se produce la salida de orina.
a b
Almacenamiento
EuI EuE EuE
flujo 
urinario
ach-n
ach-n
ach-n
ach-n
ach-n
ach-nach-nach-n
Vejiga Vejiga
EuIVaciado
uréteres uréteres
b
bb
b
b
b
b b b
a
a
a
a
a
a
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manual de nefrología y urología clínica canina y felina24
anómala de la desembocadura de uno o ambos uréte-
res, hacia la uretra proximal o la vagina. aparece sobre 
todo en perras, siendo golden y labrador retriever y 
Skye Terrier las razas más frecuentemente descritas [2]. 
la forma unilateral es más frecuente y ocasiona incon-
tinencia desde el nacimiento (goteo constante o inter-
mitente) junto a micciones normales. Suelen aparecer 
otros trastornos anatómicos y/o funcionales asociados 
(reducida capacidad vesical, incompetencia del esfínter 
uretral –ieu–) que pueden contribuir al cuadro. en un 
estudio retrospectivo de 175 casos de perros con ecto-
pia ureteral, en 122 había otras anormalidades asocia-
das y 67 tenían más de una: hidrouréter, hidronefrosis, 
pielonefritis, hipoplasia vesical e ieu congénita [2]. los 
estrechamientos vaginales y la hipoplasia uretral son 
también comunes y cursan con incontinencia intermi-
ese motivo, la incontinencia raramente es el único y/o 
principal signo clínico, y más bien aparecen otros más 
llamativos y que sugieren el origen del problema. ade-
más, muchos de esos procesos cursan primariamente 
con retención y la incontinencia aparece de forma se-
cundaria (sobrepresión).
Incontinencia no neurogénica
Incontinencia congénita
las malformaciones congénitas que constituyan un 
bypass uretral (uréteres ectópicos, anomalías uracales, 
fístula uretral, rectal o vaginal), o que causen incom-
petencia del esfínter (pseudo-hermafroditismo, estre-
chamiento vaginal, hipoplasia uretral) cursarán con 
incontinencia de gravedad variable. lo más frecuente 
es la ectopia ureteral, que consiste en una ubicación 
Tabla 1
PrinciPaleS cauSaS de inconTinencia y reTenciÓn en PeQueÑoS animaleS con indicaciÓn, 
Si eXiSTe, de la PoBlaciÓn de incidencia PreferenTe
Trastornos Incontinencia Retención Población de incidencia
NEUROGÉNICOS
lesiones medulares caudales a l4 (neurona motora inferior) X X
Trauma del nervio o plexo pélvico X X
lesiones craneales a l4 (neurona motora superior) X X
enfermedad lumbosacra (fractura de sacro, enfermedad discal, 
estenosis lumbosacra, neoplasia) X X P, a
malformación del sacro X g, J (raza manx)
asociado al virus de la leucemia X g
enfermedad periférica de motoneuronas X
disautonomía X X g
disinergia detrusor-esfínter X P, m (razas grandes)
NO NEUROGÉNICOS
incompetencia del esfínter uretral X P, H (razas medianas y grandes)
Hipoplasia uretral X P, g, J
inflamación del tracto urinario (cistitis bacteriana o estéril, urolitiasis) X
inestabilidad del detrusor X P
uréter ectópico X P, J
obstrucción urinaria parcial (urolitos, neoplasia, pólipos) X X
obstrucción urinaria completa (urolitos, neoplasia, pólipos) X
obstrucción urinaria funcional X P, g, m
uraco persistente X P, J
estenosis vestibulovaginal X P, H, J
atonía primaria del detrusor X X
P: perro, g: gato, a: adulto, J: joven, m: machos, H: hembras.
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capítulo 3. tRaStoRNoS DE la MIccIÓN 25
tente que se acentúa cuando el animal cambia de postu-
ra (se levanta o se acuesta).
Incompetencia del esfínter uretral
Es la causa más frecuente de incontinencia. la mayor 
incidencia aparece en perras adultas castradas de razas 
grandes y gigantes, aunque también se encuentra bien 
descrito en machos [3]. con mucha menos frecuen-
cia puede aparecer de forma congénita o en machos y 
hembras enteros. la incontinencia puede ser constante 
o intermitente, suele acentuarse cuando el animal está 
relajado o dormido y tiende a agravarse con el tiempo. 
aunque el déficit de estrógenos/testosterona parece 
ser un determinante fundamental en la fisiopatología, 
los mecanismos en machos y hembras son diferentes 
[4]. En todo caso, la aparición y el grado de severidad 
de IEu en un paciente concreto es producto de la inte-
racción de diversos factores, tales como:
•	 La edad y déficit relativo de estrógenos y/o 
progesterona: pueden afectar al colágeno que so-
porta las estructuras urogenitales y disminuir el tono 
del esfínter).
•	 La posición y/o morfología anormal de la ve-
jiga, uretra y/o pene/vagina: una uretra corta y 
un cuello vesical desplazado caudalmente alteran la 
influencia de la presión abdominal.
•	 Disminución del número o la capacidad de 
respuesta de los receptores a-adrenérgicos 
uretrales: disminución del tono del esfínter interno.
•	 Obesidad: el exceso de grasa perivesical puede afec-
tar la influencia de la presión abdominal. 
•	 factores genéticos: sugerido por la predisposición 
racial.
•	 Otras alteraciones hormonales o enfermedades 
concomitantes diversas.
En general, las hembras afectadas tienden a presen-
tar: una uretra más corta (anatómica y funcionalmen-
te), tono uretral débil, vejiga situada caudalmente y 
suelen estar castradas.
Inestabilidad del detrusor 
(incontinencia de urgencia)la vejiga urinaria es incapaz de permanecer relajada 
durante la fase de almacenamiento, ocasionando in-
continencia intermitente que puede estar asociada 
a la actividad o al estrés. No se trata, por tanto, de 
una incontinencia real, ya que el animal orina cons-
cientemente, pero puede no ser capaz de esperar lo 
suficiente o incluso puede tener pérdidas continuas. 
aunque la fisiopatología no se conoce exactamente, 
las causas más comúnmente identificadas incluyen: 
inflamación del tracto urinario, infecciones urinarias, 
tumores, pólipos, urolitos, restos de uraco, etc., pu-
diendo aparecer asociada a IEu. cuando las principa-
les causas son descartadas y el trastorno se documenta 
mediante estudios urodinámicos, puede diagnosticar-
se la forma idiopática [5]. Suelen aparecer también 
síntomas como polaquiuria, disuria/estranguria y 
hematuria. En pacientes humanos, la hiperactividad 
del detrusor constituye un síndrome de aparición fre-
cuente. Su origen puede ser neurológico, miogénico, 
inflamatorio o idiopático [6].
Enfermedad prostática
Es una causa frecuente de incontinencia, por lo que en 
todos los caninos machos con incontinencia debe es-
tudiarse la posible presencia de prostatitis bacteriana, 
hiperplasia prostática, neoplasia prostática u otras afec-
ciones de la próstata.
ALTERACIONES DEL 
VACIAMIENTO DE LA ORINA 
(RETENCIÓN URINARIA) 
para que se produzca un vaciado completo de la veji-
ga la presión intravesical debe sobrepasar la presión del 
tracto de salida hasta que la vejiga se haya vaciado. los 
pacientes con trastornos del vaciado de la orina suelen 
presentar estranguria y disuria, realizando frecuentes 
intentos para orinar con poco o ningún éxito. Debe tra-
tar de realizarse un diagnóstico etiológico temprano ya 
que el tratamiento de la causa es clave para el pronósti-
co y la recuperación completa de la funcionalidad. 
la retención urinaria puede estar causada por la 
inapropiada contracción del músculo detrusor, alta 
resistencia del tracto de salida o ambos. la atonía del 
detrusor puede ser primaria o secundaria al aumento 
crónico de resistencia del tracto de salida, el cual puede 
ser de origen neurogénico o por obstrucción (anatómi-
ca o funcional) (tabla 1).
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MaNual DE NEfRología y uRología clíNIca caNINa y fElINa26
de gotas al caminar. El cuadro puede exacerbarse con 
la excitación. Debido a que la micción se interrumpe 
frecuentemente, pueden quedar volúmenes residuales 
crecientes y ocasionar atonía por sobredistensión. En un 
estudio retrospectivo en 22 perros con disinergia ure-
tral, la media de edad era de 4,9 años y el peso medio de 
36,7 kg [7]. En 9 casos los síntomas (disuria y/o estran-
guria) habían empezado un año antes y evolucionado de 
forma episódica, mientras en el resto el cuadro era de 
sólo varios días. la etiología no se conoce ciertamente, 
aunque se sospecha que puede ocurrir por lesiones de 
la médula espinal, de los ganglios autónomos, del tracto 
reticuloespinal o de forma idiopática (no neurogénica). 
Disautonomía
Es una rara afección del sistema nervioso autónomo, a 
menudo generalizada y de origen desconocido. pato-
lógicamente se caracteriza por una degeneración cro-
matolítica de las neuronas de los ganglios nerviosos au-
tónomos [8]. aunque se ha visto más en gatos en gran 
Bretaña y Medio oeste de Estados unidos, ha sido des-
crita en perros y gatos por todo el mundo. los signos 
clínicos típicamente son de comienzo agudo e implican 
muchas anomalías autonómicas. a nivel urinario puede 
cursar con atonía del detrusor y arreflexia del esfínter 
apareciendo incontinencia por sobrepresión. 
Origen no neurogénico
Obstrucción anatómica
Es la causa más frecuente de retención urinaria y dis-
tensión vesical. las causas son variadas: urolitiasis, 
tapones uretrales (gatos), tumores, estrechamientos 
uretrales, uretritis granulomatosa, afecciones prostá-
ticas (perros), etc. la distensión vesical puede llegar a 
ser grave, con riesgo de rotura. la obstrucción del flu-
jo urinario puede ser completa o parcial, permanente 
o intermitente y se manifiesta con estranguria, disuria 
y/o polaquiuria características. cuando la obstrucción 
es parcial y la presión intravesical alta, puede ocurrir 
incontinencia paradójica. 
Obstrucción funcional
Suele ocurrir por aumento del tono simpático sobre la 
musculatura uretral (espasmo uretral). Es relativamen-
te frecuente en pacientes con obstrucciones anatómicas 
Origen neurogénico
Lesiones en neurona motora inferior
las lesiones espinales caudales a l4 (segmentos medu-
lares S1-S3), nervio y plexo nervioso pélvico van a con-
llevar (si son suficientemente graves) la pérdida del tono 
muscular del músculo detrusor de la vejiga (atonía del 
detrusor) y arreflexia del esfínter. las etiologías más 
comunes incluyen: traumatismo medular, enfermedad 
discal, síndrome de cauda equina, luxación sacroilíaca, 
traumatismos del nervio pélvico y neoplasia (linfoma es-
pinal). la atonía del detrusor hace imposible la micción, 
por lo que aparecerá distensión vesical con vejiga blan-
da y fácilmente comprimible a la palpación. aunque 
es un trastorno de retención urinaria, suele acompañarse 
de incontinencia por sobrepresión, sea constante o sólo 
cuando el animal se mueve. El cuadro clínico puede in-
cluir parálisis flácida de las extremidades posteriores, con 
ausencia de reflejos en las extremidades y pérdida del re-
flejo perineal y bulbocavernoso (lesión en S1-S3).
Lesiones en neurona motora superior
las lesiones craneales a l5 (craneal al segmento me-
dular S1) inducen un síndrome de neurona motora su-
perior (NMS) que puede cursar con parálisis espástica 
de las extremidades posteriores. En el sistema urinario 
puede perderse la regulación de la NMS por lo que exis-
tirá un tono detrusor permanentemente incrementado 
que impedirá la repleción vesical, con mala función del 
arco reflejo de la micción y espasticidad del esfínter. El 
paciente presentará vejiga distendida pero dura a 
la palpación resultando difícil de comprimir. las etio-
logías más comunes incluyen traumatismos medulares, 
hernia discal, neoplasia, meningitis, enfermedades ce-
rebrales, cerebelares y del tronco encefálico. 
Disinergia detrusor-esfínter 
(disinergia refleja)
Suele afectar a perros machos de gran tamaño, siendo 
muy rara en gatos. consiste en una falta de sincronía y 
coordinación entre la contracción del músculo detru-
sor y la relajación uretral, presuntamente por déficit 
de señales inhibitorias del centro de la micción [6]. Ello 
provoca un inicio de micción normal seguido de flujo 
urinario estrecho, con lo cual el animal orina a chorros, 
con interrupción del flujo, esfuerzos para orinar y salida 
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capítulo 3. tRaStoRNoS DE la MIccIÓN 27
polaquiuria intensas. asimismo, la incontinencia por so-
brepresión puede esconder un problema de retención, 
más que de incontinencia. por tanto, debe recopilarse 
toda la información relativa tanto a los síntomas urina-
rios como a otros posibles síntomas sistémicos (tabla 2). 
toda esa información, junto a las predisposiciones del 
paciente, fundamenta la continuidad del protocolo 
diagnóstico, indicándonos los aspectos concretos del 
examen físico y neurológico a los que debemos prestar 
especial atención. 
Examen físico y neurológico
El paciente debe observarse libre por la consulta, lo 
que permite realizar una primera inspección evitando 
el estrés de la manipulación: condición corporal, acti-
tud (grado de afección sistémica), postura y movilidad. 
pueden observarse directamente los signos principales, 
incluyendo la pérdida de orina o la adopción de pos-
turas que exhiben disuria, estranguria y/o polaquiuria. 
Si el flujo urinario se inicia, es importante observar si 
se mantiene hasta el vaciado completo. la inspección 
a distancia permite también realizar una primera ex-
ploración neurológica básica para evaluar la propiocep-
ción, el estado mental, equilibrioy fuerza muscular y 
que indicará la necesidad de realizar una exploración 
neurológica más profunda.
Seguidamente debe realizarse una exploración física 
general aunque centrada en la identificación de signos 
clínicos de las enfermedades que se estén sospechando 
en función de la información disponible. Específicamen-
te debe palparse la vejiga (antes y después de la mic-
ción) para evaluar la presencia de dolor, el tamaño y la 
consistencia del órgano (firme o blanda). la palpación 
rectal permite evaluar el tono anal, el canal pélvico, la 
sensibilidad lumbosacra, la próstata y la uretra pélvica. 
la palpación vaginal permite evaluar el canal vaginal y el 
orificio uretral, pudiendo detectar urolitos o masas. En 
función de la información disponible debe evaluarse la 
necesidad de un examen neurológico completo, inclu-
yendo examen de los pares craneales, reflejos espinales, 
tono anal y de la cola, reflejos perineales y reflejo bul-
bouretral/vulvar. Dichos datos son clave para evaluar el 
posible origen neurogénico y su localización.
Si se sospecha de un problema de retención, una 
vez vacía la vejiga (preferentemente por micción) debe 
(sobre todo urolitos y tapones uretrales) sometidos a 
desobstrucción uretral mediante sondaje urinario (so-
bre todo en gatos).
Atonía primaria del detrusor 
(sobredistensión)
El estiramiento excesivo de la vejiga rompe las unio-
nes de las fibras musculares, ocasionando contracción 
débil, descoordinada o ausente. los pacientes pueden 
presentar estranguria, anuria y/o incontinencia para-
dójica, con vejigas flácidas y distendidas, mostrando 
reflejos perineales normales. Estudios recientes en 
perras sugieren que la castración afecta negativamente a 
la contractilidad del detrusor, lo que puede agravar una 
eventual incontinencia por IEu [4].
APROXIMACIÓN AL DIAGNÓSTICO
cuando se sospecha de una alteración de la micción, el 
primer paso en la investigación diagnóstica es realizar 
una buena anamnesis y un profundo examen físico (in-
cluyendo la visualización del paciente mientras orina), 
completado con una exploración neurológica. Ello per-
mite generalmente diferenciar incontinencia de reten-
ción, aunque en ocasiones no es fácil o ambas fases de la 
micción pueden estar afectadas. la información reco-
gida debe ser combinada con las predisposiciones por 
sexo, edad y raza del paciente y con la prevalencia ge-
neral y específica de las distintas causas de incontinencia 
y retención. a partir de ahí debe establecerse una lista 
priorizada de posibles diagnósticos diferenciales. Según 
una lista que incluya la severidad de los síntomas, el es-
tado general del paciente, la predisposición y voluntad 
del propietario y el juicio del clínico veterinario, puede 
establecerse un diagnóstico presuntivo y optar por un 
ensayo terapéutico o bien continuar profundizando en 
la investigación clínica. para ello habrá que seleccionar 
los exámenes complementarios que permitan estable-
cer un diagnóstico clínico y/o etiológico o descartar 
la máxima cantidad de procesos posible. Esta segunda 
opción permitirá precisar la terapia y mejorar el pro-
nóstico del paciente.
Reseña, anamnesis e historia clínica
la incontinencia suele ser fácilmente identificada por el 
propietario, si bien puede ser confundida con poliuria o 
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MaNual DE NEfRología y uRología clíNIca caNINa y fElINa28
Datos Interpretación
SOSPEChA DE INCONTINENCIA URINARIA
Reseña del paciente
Raza: golden Retriever y Skye terrier muestran especial predisposición a uréter ectópico. Razas 
medianas y grandes tienen mayor predisposición a IEu.
Sexo: 
•	 No castrado: la IEu es poco frecuente en hembras. En machos enteros la incontinencia casi 
siempre se asocia a enfermedad prostática.
•	 castrado: la mayoría de hembras con IEu adquirida manifiestan los síntomas en el año siguiente a 
la castración. Si la incontinencia es continua justo tras la castración, considérese un posible uréter 
ectópico adquirido.
¿cuándo se producen las pérdidas de orina?
¿por la noche? ¿cuando está acostado? 
¿al levantarse? ¿al andar? ¿De forma continua o 
intermitente? ¿cuando se pone nervioso o se excita?
cuando el animal está tumbado o duerme: IEu.
pérdida continua: uréter ectópico.
goteo posterior a la micción: posible anomalía anatómica (intersexo).
con excitación o estrés: inestabilidad del detrusor.
¿Qué edad tenía el paciente cuando 
empezó el problema?
Desde cachorro: posibles anomalías anatómicas congénitas (uréteres ectópicos, intersexualidad).
Adultos:
•	 anomalías adquiridas.
•	 Deben buscarse factores predisponentes.
¿El inicio de los síntomas se relaciona 
con una cirugía de castración? la mayoría de hembras con IEu adquirida manifiestan los síntomas en el año siguiente a la castración.
¿la incontinencia es estable, empeora 
o mejora en algún momento?
Continuamente: típico de algunas anomalías congénitas (uréter ectópico).
Intermitente (días buenos y malos): los pacientes con IEu pueden tener periodos de mejoría y 
empeoramientos espontáneos (importante en la evaluación de la respuesta a la terapia).
¿Realiza el paciente micciones normales? Afirmativo: la vejiga es capaz de almacenar parte de la orina y hay cierto grado de control voluntario.
¿El volumen de orina emitido es mayor de lo normal? 
¿y el consumo de agua? posible confusión con síndrome poliuria/polidipsia.
¿Hay presentes otros síntomas de afección del tracto 
urinario: polaquiuria, estranguria, hematuria?
puede existir una enfermedad subyacente/concomitante del tracto urinario 
(infección, urolitiasis, neoplasia).
¿Existen otros síntomas sistémicos 
o de otros sistemas orgánicos? posible afección sistémica.
¿Hay historial previo de trastornos urinarios? posible secuela o complicación.
¿Existe una historia reciente de cirugía abdominal, 
pélvica, urogenital o trauma?
posible lesión iatrogénica de la inervación.
posible adherencia/desituación anatómica de algún componente del tracto urinario bajo.
SOSPEChA DE RETENCIÓN URINARIA
¿Qué edad tenía el paciente cuando empezó 
el problema?
Joven: anomalías congénitas de la columna, pubis y/o sistema nervioso.
Adulto: traumatismo medular, enfermedad discal, síndrome de cauda equina, luxación sacroilíaca, 
traumatismos del nervio pélvico y neoplasia.
¿Hay historia reciente de cirugía abdominal, 
pélvica, urogenital o trauma?
posible lesión iatrogénica de la inervación.
posible adherencia/desituación anatómica de algún componente del tracto urinario bajo.
¿Están presentes otros síntomas sistémicos 
o de otros sistemas orgánicos? posible afección sistémica (p. ej.: disautonomía).
¿Existe historial previo de trastornos urinarios? posible secuela o complicación.
¿Realiza el paciente esfuerzos para orinar? 
¿con qué frecuencia? posible obstrucción anatómica o funcional.
¿Se produce salida de orina con los esfuerzos para 
orinar o en cualquier otro momento?
posible obstrucción parcial.
posible incontinencia por sobrepresión.
tabla 2
cuEStIoNES IMpoRtaNtES QuE DEBEN plaNtEaRSE DuRaNtE la REcogIDa DE DatoS 
DE la aNaMNESIS y El EXaMEN fíSIco EN pacIENtES coN SoSpEcHa DE tRaStoRNoS 
uRINaRIoS, poR Su IMpoRtaNcIa EN El DIagNÓStIco DIfERENcIal
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capítulo 3. tRaStoRNoS DE la MIccIÓN 29
las radiografías simples permiten evaluar el ta-
maño de la vejiga y su posición; detectar urolitos radio-
pacos y masas que pueden ocasionar retención urinaria 
o impedir la repleción vesical; posición, tamaño y con-
torno prostático; malformaciones y lesiones espinales 
y sacras, etc. las radiografías de contraste (uro-
grafía excretora, cistouretrografía, vaginouretrografía 
retrógrada) son útiles para identificar anomalías ana-
tómicas como uréteres ectópicos, anomalías del uraco 
o fístulas uretrorrectales y uretrovaginales, o pueden 
estar indicadas para identificar el posible origen neu-
rogénico del trastorno (mielografía si se sospecha de 
compresión medular). la ecografía permite evaluargran parte del tracto urogenital, siendo útil para iden-
tificar anomalías estructurales y detectar o descartar 
muchos procesos: afecciones prostáticas, urolitos, ma-
sas, uréteres ectópicos (suelen aparecer dilatados), cis-
titis, etc. una información precisa de tales técnicas se 
detalla en el capítulo 8.
la endoscopia del tracto urogenital puede ser 
útil en perras en las que se sospechan anomalías ana-
tómicas. los estrechamientos vaginales deben identi-
ficarse por palpación digital y las masas vaginales por 
vaginoscopia. la cistoscopia puede ser útil para evaluar 
el flujo de orina desde los orificios ureterales a la vejiga. 
la ausencia de flujo es compatible con ectopia ureteral. 
El capítulo 11 ofrece una información ampliada.
Examen funcional
aunque sólo están disponibles en centros especiali-
zados, los estudios urodinámicos pueden aportar 
información adicional útil en pacientes con afecciones 
funcionales de la musculatura vesical y/o uretral. Están 
indicados en pacientes con alteraciones de la micción 
con diagnóstico dudoso, con sospecha de múltiples 
anomalías o refractarios a la terapia médica [9].
la perfilometría de presión uretral permite 
evaluar la resistencia uretral. con el paciente prefe-
riblemente consciente se introduce hasta la vejiga un 
catéter uretral flexible con orificio lateral conectado a 
un transductor de presión. El sistema infunde solución 
salina y registra la presión ejercida mientras el catéter es 
retirado a velocidad constante.
la cistometría consiste en medir la presión den-
tro de la vejiga cuando es llenada con fluido o gas, 
realizarse una cateterización uretral, como parte 
del examen del paciente, lo que permitirá identificar 
si se trata de una obstrucción parcial o completa y di-
ferenciar si es de tipo funcional (cateterización fácil) o 
anatómico (cateterización difícil). El sondaje una vez 
el animal ha terminado de orinar permite evaluar el 
volumen urinario residual (normal: 0,2-0,4 ml/kg, 
o menos de 10 ml en total), cuyo aumento indica pro-
blemas de retención. En condiciones normales, la ca-
teterización uretral encuentra resistencia fisiológica 
en la flexura uretral en gatos y tras el hueso peneano 
y borde pélvico en perros. además, pequeños urolitos 
o pequeñas lesiones tisulares pueden ser arrastradas al 
sondar sin advertir un incremento de la resistencia. por 
tanto, una cateterización fácil no siempre descarta una 
obstrucción anatómica. 
Pruebas de laboratorio
la base de datos mínima de un paciente con un tras-
torno de la micción debe incluir un urianálisis (cis-
tocentesis), ya que todos los trastornos de la micción 
predisponen a infección del tracto urinario, que puede 
relacionarse en sí misma con la causa (incontinencia de 
urgencia, urolitos infectados, prostatitis bacteriana) o 
contribuir al cuadro clínico. además del origen infec-
cioso, el urianálisis ayuda a descartar o confirmar otros 
procesos, como urolitiasis o poliuria crónica (puede 
causar sobredistensión vesical o confundirse con incon-
tinencia). Si el paciente presenta síntomas sistémicos 
de enfermedad, puede también ser recomendable la 
realización de un hemograma y bioquímica sérica 
completa, tanto para evaluar su estado y las posibles 
consecuencias del problema urinario como en la inves-
tigación de la causa.
 Técnicas de imagen
las técnicas de imagen son frecuentemente necesa-
rias durante la evaluación de los pacientes con tras-
tornos de la micción, tanto para confirmar la presen-
cia o no de retención urinaria como para investigar la 
causa de retención o incontinencia. las modalidades 
de imagen más utilizadas son la radiografía y la eco-
grafía. con menos frecuencia pueden ser necesarias 
otras técnicas como la uretrocistoscopia o la tomo-
grafía axial computarizada.
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MaNual DE NEfRología y uRología clíNIca caNINa y fElINa30
men, pico máximo, etc.), se utiliza principalmente en 
personas, al requerir cierta colaboración del paciente 
(micción a demanda). puede ayudar a caracterizar la in-
competencia uretral y la obstrucción urinaria.
Diagnóstico diferencial etiológico: 
hallazgos clave
En las figuras 3 y 4 se muestran sendos árboles diag-
nósticos para pacientes con incontinencia y retención 
urinaria, respectivamente, que pueden servir como 
guía durante el proceso diagnóstico. como se aprecia 
en las figuras, teniendo presente las distintas etapas del 
protocolo diagnóstico con el uso escalonado de los dis-
tintos métodos disponibles, el diagnóstico diferencial 
se basa en ir descartando o confirmando progresiva-
mente las distintas causas de incontinencia o retención 
basándonos en la presencia/ausencia de hallazgos 
clave. a continuación se describen dichos hallazgos 
diagnósticos principales para las distintas causas de in-
continencia y retención.
permitiendo estimar su capacidad, distensibilidad 
y función contráctil. con el paciente sedado y ca-
teterizado, se registra la presión de llenado vesical 
así como la aparición de contracciones del detrusor 
durante el llenado vesical con solución salina. puede 
ser de ayuda para descartar IEu o evaluar la función 
contráctil del detrusor. la atonía es más difícil de 
demostrar que la hiperactividad, ya que los pacientes 
pueden inhibir las contracciones del detrusor duran-
te el estudio. las vejigas átonas suelen tener mayor 
capacidad y distensibilidad de lo normal, incluso a 
baja presión. 
la electromiografía puede evaluar la actividad 
de la musculatura estriada del esfínter uretral externo. 
generalmente los electrodos se insertan vía percutá-
nea o se introducen mediante catéteres uretrales. Estos 
estudios pueden ser útiles para detectar disinergia del 
músculo estriado uretral.
aunque descrito en perros, la uroflujometría 
(mediciones simples del flujo de orina: duración, volu-
figura 3. Árbol diagnóstico para la diferenciación de los principales procesos que cursan con incontinencia urinaria. NMS: neurona motora superior, NMI: neurona motora inferior, 
tu: tracto urinario.
Incontinencia 
urgente
trastorno del 
comportamiento
poliuria
lesión intra 
o extraluminal
Disinergia 
refleja
lesión de NMIlesión de NMS
INCONTINENCIA URINARIA
Inestabilidad 
del detrusor
Incompetencia 
uretral
lesión 
congénita
lesión 
adquirida
¿poliuria?
Diagnóstico diferencial de poliuria/polidipsia
Examen neurológico normal
Disuria
Examen neurológico anormal
obstrucción 
mecánica
cateterización 
difícil
cateterización 
fácil
obstrucción 
funcional
No disuria
control voluntarioSin control voluntario
lesión intramural
tu normal tu anormal
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capítulo 3. tRaStoRNoS DE la MIccIÓN 31
y que, por lo demás, se encuentran sanos. la incon-
tinencia suele ser constante, al tiempo que aparecen 
micciones normales (sobre todo si el proceso es uni-
lateral) y típicamente no responden a terapia para IEu 
o infección urinaria. El diagnóstico se establece me-
diante ecografía o radiografía de contraste (urografía 
excretora y vaginouretrografía retrógrada). 
•	 Afecciones prostáticas. Deberán sospecharse 
principalmente en perros adultos-viejos no castrados 
(a diferencia del IEu), con incontinencia y/o reten-
ción. aunque depende de la afección, por lo general 
suelen aparecer otros síntomas como estreñimiento, 
tenesmo, disminución del apetito, pérdida de peso, 
etc. la palpación rectal puede reforzar las sospechas 
que podrán ser confirmadas mediante radiografía 
y/o ecografía.
•	 Particularidades del gato. la incontinencia es 
poco frecuente en gatos. En jóvenes incontinentes sa-
nos debe pensarse en anomalías congénitas (uréteres 
ectópicos, anomalías vaginoureterales). los adultos 
con incontinencia confirmada en ausencia de infla-
mación del tracto urinario deben ser analizados para 
virus de la leucemia, cuya infección puede ocasionar 
incontinencia leve e intermitente. En un estudio de 
11 gatos con incontinencia idiopática, 9 de 9 gatos 
Incontinencia
Salvo en los casosde incontinencia paradójica por so-
brepresión vesical (que en realidad son alteraciones de 
la fase de vaciado), los trastornos que cursan con in-
continencia suelen acompañarse de vejiga de tamaño 
normal o reducido y de compresibilidad normal.
•	 Incompetencia del esfínter uretral. Debe ser 
el principal diagnóstico de sospecha en un perro/a o 
gato/a adultos (máxime castrados/as de edad avanza-
da) con incontinencia como único síntoma, con orina 
concentrada y sin inflamación del tracto urinario. la in-
continencia suele ser intermitente, apareciendo sobre 
todo con el animal relajado o dormido. cuando 
la sospecha es alta suele realizarse un ensayo terapéutico 
con estimulantes del tono uretral (simpaticomiméticos 
y/o hormonas sexuales, ver capítulo 16). 
•	 Inestabilidad del detrusor (incontinencia de 
urgencia). la incontinencia suele ser intermitente y 
tiende a asociarse a excitación o estrés. puede ser di-
fícil de diferenciar de polaquiuria o micción inapropiada 
(psicógena), ya que los pacientes adquieren posturas 
normales una vez se inicia la contracción del detrusor. 
•	 Uréter ectópico. Deberá ser el principal diagnós-
tico de sospecha en pacientes jóvenes que presentan 
incontinencia desde el nacimiento o edad temprana 
actividad del 
detrusor presente
Examen neurológico
RETENCIÓN DE ORINA
Déficits neurológicos
actividad del 
detrusor ausente
obstrucción 
anatómica
Evaluar resistencia uretral 
(vaciado vesical manual)
lesión de NMS
tono anal/cola reducido
Déficits propioceptivos
paresia/parálisis
Signos de disfunción autónoma 
(pupilas dilatadas y arreflécticas, 
xerostomía, prolapso del 
tercer párpado, etc.)
Disautonomía
lesión de NMI
cateterización uretral
Normal
anormal
aumentada 
(vaciado imposible)
Normal
Reducida 
(vaciado posible)
•	Disinergia refleja
•	obstrucción 
funcional
atonía del 
detrusor
figura 4. Árbol diagnóstico para la diferenciación de los principales procesos que cursan con retención urinaria. NMS: neurona motora superior, NMI: neurona motora inferior.
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MaNual DE NEfRología y uRología clíNIca caNINa y fElINa32
pero es difícil o imposible de comprimir y va-
ciar manualmente, maniobra que conlleva peligro de 
rotura. aunque con menos frecuencia que en el caso 
anterior, puede existir incontinencia por sobrepresión 
vesical. El protocolo diagnóstico es similar al anterior, 
incluyendo examen físico y neurológico y técnicas de 
imagen. tras varios días o semanas de producirse la le-
sión, los reflejos espinales locales pueden reaparecer y 
permitir cierta actividad de vaciamiento que aparece 
de forma involuntaria y se denomina vejiga refleja 
o automática. cuando esto ocurre, la vejiga puede 
vaciarse manualmente.
•	 Disinergia detrusor-esfínter. la retención suele 
ser leve y la vejiga no suele aparecer muy distendida, 
siendo difícil de comprimir, aunque la cateteriza-
ción es fácil. la confirmación del diagnóstico es difícil 
y suele realizarse por eliminación tras un detallado 
protocolo diagnóstico con exclusión de causas de obs-
trucción anatómica. la perfilometría uretral puede 
evidenciar aumento de la presión en la uretra [11].
•	 Disautonomía. la incontinencia por sobrepresión 
con vejiga distendida y blanda sugiere la atonía 
del detrusor y arreflexia del esfínter frecuentes en 
esta enfermedad. la presencia simultánea de otros 
signos es evidente en el examen físico y fundamenta 
la sospecha de disautonomía: pupilas dilatadas arre-
flécticas, xerostomía, prolapso de tercer párpado y 
atonía de esfínter anal, así como signos gastrointesti-
nales (íleo, megaesófago).
•	 Obstrucción anatómica. Dependiendo de si la 
obstrucción es parcial, completa o intermitente y del 
tiempo que lleve aparecerá distensión vesical de ma-
yor o menor grado y variarán los posibles síntomas 
sistémicos secundarios a uremia posrenal. la histo-
ria, examen físico (incluyendo palpación rectal para 
evaluar el tamaño prostático), cateterización vesical, 
análisis de sangre, urianálisis, radiografía y ecografía 
permiten establecer el diagnóstico definitivo, pronós-
tico y la selección de la terapia específica. 
•	 Obstrucción funcional. la principal sospecha de 
este trastorno se obtiene precisamente por su apa-
rición cercana a la desobstrucción. generalmente el 
sondaje es fácil.
analizados eran positivos a leucemia. No obstante, 
la evaluación con cistometría se realizó en 2 gatos 
y sólo mostró anomalías en uno de ellos. Muchos 
de los gatos presentaban otros síntomas tales como 
anorexia, vómitos, pérdida de peso, tialismo, poli-
dipsia, infertilidad, abortos y muerte neonatal [10]. 
la posible intervención de otros virus neurotrópicos 
en gatos con incontinencia no se ha caracterizado pero 
se sospecha. En gatos raza Manx puede aparecer in-
continencia urinaria y fecal debido a malformación 
congénita del sacro.
Retención
típicamente la mayor parte de las afecciones que oca-
sionan retención urinaria cursan con distensión vesi-
cal de grado variable.
•	 Lesiones en neurona motora inferior. aparece 
atonía del detrusor y arreflexia del esfínter, por lo 
que se hace imposible la micción y se producirá una 
distensión vesical progresiva con vejiga blanda y fá-
cilmente comprimible. Si la repleción es completa 
o cuando el paciente se mueve puede aparecer incon-
tinencia por sobrepresión. generalmente los datos de 
la anamnesis suelen conducir a pensar en un problema 
neurológico, bien por la presencia de un traumatismo 
severo reciente o un cuadro de evolución más lenta 
pero con signos neurológicos claros de afección de 
extremidades posteriores. De cara al diagnóstico es 
indispensable la realización de una exploración física 
y neurológica completa, para intentar identificar y 
localizar la lesión. Suele encontrarse parálisis flácida 
de las extremidades posteriores, con ausencia de re-
flejos en extremidades y pérdida del reflejo perineal 
y bulbocavernoso. la confirmación y evaluación de la 
causa puede requerir radiografías simples y de con-
traste (mielografía) así como resonancia magnética. 
•	 Lesiones en neurona motora superior. como 
en el caso anterior, la anamnesis y el examen físico 
conducen a sospechar de una lesión nerviosa, siendo 
frecuente la parálisis de extremidades posteriores. por 
el sitio de la lesión, el detrusor se encuentra espástico 
pero también el esfínter, por lo que el paciente es 
incapaz de orinar. la vejiga se presenta distendida 
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capítulo 3. tRaStoRNoS DE la MIccIÓN 33
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capítulo 4. SíNDRoME uRÉMIco 35
SÍNDROME URÉMICO
INTRODUCCIÓN
la primera función de los riñones es filtrar la sangre para mantener la homeostasis de fluidos y 
electrolitos, al tiempo que realizan la excreción de productos nitrogenados y exceso de ácido. 
Estas funciones son posibles gracias a la ultrafiltración de grandes volúmenes de plasma y pos-
terior reabsorción de más del 99% del volumen filtrado. El filtrado residual contiene altas con-
centraciones de sustancias de desecho del metabolismo que son excretadas formando la orina. 
Si la filtración es inadecuada, se acumularán los productos de desecho. unas 400.000 nefronas 
por riñón hacen posible este proceso (190.000 en gatos). la reabsorción tubular es selectiva, 
de forma que la cantidad de agua y solutos reabsorbida se adapta a las necesidades orgánicas. 
así, si hay un número suficiente de túbulos funcionales, la orina puede ser significativamente 
concentrada o diluida respecto al plasma. la capacidad de excreción renal se estima mediante el 
grado/tasa de filtración glomerular (tFG). conforme progresa el daño renal hacia fallo renal, 
se reduce el número de nefronas y, por tanto, la tFG. para que aparezcan signos de uremia, el 
número de nefronas y la tFG disminuyen a menos de un 25-30% de lo normal [1].
la uremia es el conjunto de signos clínicos asociados a un severo fallo de la función excretora 
renal (tabla 1). la azotemia es el término que define un aumento de las concentraciones plas-
máticas de productos nitrogenados no proteicos, principalmente urea y creatinina, secundarios 
a un fallo en la excreción renal. la uremia es, por tanto, un síndrome clínico complejo que tiene 
su origen en un fallo en la función renal pero en el que, a consecuencia del mismo, se produ-
cen también alteraciones en múltiples órganos y sistemas que contribuyen al espectro clínico 
final. la aparición o no de signos de uremia depende del grado de azotemia pero también de 
la rapidez con la que se instaure. un deterioro rápido de la función renal causará signos clíni-
cos más severos que si el daño es progresivo, aunque cualitativamente el espectro de síntomas 
puede también variar. aunque la azotemia es un buen indicador de la presencia de fallo renal, es 
sólo un componente más de las complejas alteraciones metabólicas y endocrinas que llevan a la 
aparición de uremia [1, 2]. además de las funciones excretora y reguladora, los riñones realizan 
también una importante función endocrina, que se desarrolla de forma anómala en el curso 
del fallo renal y cuyas consecuencias colaboran también en la aparición del síndrome urémico. 
Jesús Talavera López
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MaNual DE NEFRoloGía y uRoloGía clíNIca caNINa y FElINa36
intrínseco la siguiente cuestión es diferenciar si se trata 
de un fallo renal agudo o crónico. tal diferenciación no 
siempre es fácil, pero es importante para el diagnóstico 
etiológico, el pronóstico y el tratamiento (tabla 3). Es-
tablecida la diferenciación, el diagnóstico diferencial de 
las posibles causas de la uremia se reduce mucho, pero 
puede ser difícil de determinar en última instancia [1].
los protocolos concretos de diagnóstico de las prin-
cipales causas de uremia son abordados en los corres-
pondientes capítulos de este manual. En el presente 
capítulo se realiza una revisión de la fisiopatología que 
explica la aparición de los diferentes signos clínicos que 
constituyen el síndrome urémico. 
TOXINAS URÉMICAS
El término uremia, que etimológicamente indica orina 
en sangre, fue originalmente adoptado para describir las 
consecuencias clínicas del fallo renal avanzado, debido a 
que se creía que la acumulación de urea (primer produc-
to de retención reconocido) era la responsable del cua-
dro. cuando los productos acumulados son biológica/
bioquímicamente activos se conocen como toxinas 
urémicas, aunque en urología para considerar una molé-
cula como toxina urémica debe cumplir varios requisitos:
•	 Debe conocerse su identidad química y su concentra-
ción en los fluidos biológicos.
En función del mecanismo fisiopatológico que la 
ocasione, la azotemia puede ser de tres tipos: prerrenal 
(perfusión glomerular inadecuada), renal (daño renal 
intrínseco) y posrenal (obstrucción o ruptura del tracto 
urinario). la enfermedad renal crónica es la causa más 
frecuente de uremia, aunque otras afecciones como la 
insuficiencia renal aguda, obstrucción urinaria y rotura 
del tracto urinario son también causas frecuentes. No 
obstante, hay muchas más causas de uremia que deben 
tenerse en cuenta durante el proceso diagnóstico para 
tratar siempre de identificar la afección subyacente (ta-
bla 2), con lo que podrá instaurarse terapia específica y 
mejorar el pronóstico del paciente. 
la primera consideración a tener en cuenta es el po-
sible origen de la uremia (fig. 1). la azotemia prerrenal 
raramente llega a ocasionar síntomas de uremia y en el 
paciente suelen dominar los signos que han promovido 
la reducción de la perfusión renal (deshidratación, he-
morragia, cardiopatías). cuando el cuadro de uremia se 
instala, el origen más probable es un daño renal intrínse-
co, una obstrucción uretral o una rotura del tracto uri-
nario. por lo general, esta diferenciación resulta sencilla 
tras una buena anamnesis, examen físico y contando con 
los resultados de los test diagnósticos básicos (hemogra-
ma y bioquímica, urianálisis, radiografía y ecografía). Si 
se determina que el origen de la uremia es un daño renal 
tabla 1
pRINcIpalES SIGNoS clíNIcoS EN pacIENtES uRÉMIcoS
Territorio orgánico Signos clínicos
Sistema nervioso central Somnolencia, astenia, confusión, cambios de comportamiento.
Sistema nervioso periférico polineuritis, calambres, inquietud de extremidades.
Sistema gastrointestinal anorexia, náuseas, vómitos (perros >> gatos), estomatitis, ulceración oral, halitosis, gastroparesia, gastroduodenitis, ulceración gástrica, hemorragia gastrointestinal.
Signos hematológicos anemia (normocítica, normocrómica no regenerativa), alteraciones de la coagulación, linfopenia, neutrofilia.
Sistema cardiovascular Hipertensión, neumonitis urémica.
piel prurito, sequedad, mal estado del pelo.
Endocrinos Hiperparatiroidismo renal secundario, osteodistrofia, hiperinsulinemia, resistencia periférica a la insulina e intolerancia a la glucosa, alteraciones del crecimiento, esterilidad, infertilidad.
Nutrición Malnutrición, pérdida de peso, catabolismo muscular.
Inmunidad aumento de la sensibilidad a infecciones, respuesta deficiente a la vacunación.
Fluidos, electrolitos 
y anomalías bioquímicaspoliuria/polidipsia, deshidratación, azotemia, acidosis metabólica (aguda >> crónica), 
hiperfosfatemia, hiperpotasemia o hipopotasemia, hipercalcemia o hipocalcemia, aumento 
de hemoglobina carbamilada (crónica > aguda), hipertrigliceridemia.
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capítulo 4. SíNDRoME uRÉMIco 37
tabla 2
pRINcIpalES cauSaS DE uREMIa EN pERRoS y GatoS coN INDIcacIÓN DE Su tENDENcIa 
a pRoDucIR Fallo RENal aGuDo (uREMIa aGuDa, ua) o cRÓNIco (uREMIa cRÓNIca, uc)
Figura 1. principales rutas fisiopatológicas que dan lugar a la aparición de uremia.
Tipo Causa
Degenerativas Nefritis intersticial crónica avanzada (uc), infartos renales (uc), fallo cardiaco congestivo (ua, uc).
anomalías del desarrollo Displasia renal familiar (uc).
alérgicas choque anafiláctico (ua).
Metabólicas Hipoadrenocorticismo y otras causas de shock hipovolémico (ua), hipercalcemia (uc), urolitiasis (ua, uc).
Neoplásicas linfomas y carcinomas bilaterales (uc), carcinoma uretral o vesical de células transicionales (obstrucción urinaria) (ua, uc).
Iatrogénicas
Excesiva suplementación de vitamina D → hipervitaminosis D → hipercalcemia (ua, uc).
anestesia profunda → hipotensión → isquemia renal (ua).
Sobredosis (absoluta o relativa) de fármacos neurotóxicos (ua, uc).
Error quirúrgico → ligadura de uréteres durante ovariohisterectomía (obstrucción urinaria) (ua).
Idiopáticas amiloidosis renal (uc), algunas formas de glomerulonefritis (uc).
Inmunomediadas Glomerulonefritis por inmunocomplejos (uc).
Infecciosas pielonefritis (ua, uc), nefropatía por borreliosis y leptospirosis (ua, uc), shock séptico (ua).
tóxicas Intoxicación por etilenglicol (ua), ingestión de lirios (ua), ingestión de uvas pasas (ua).
traumáticas Rotura de vejiga, avulsión o rotura de uréteres (ua), rotura de riñones (ua), shock hemorrágico (ua).
•	 Debe exceder su concentración en relación a pacien-
tes no urémicos.
•	 Su concentración debe correlacionarse con los sín-
tomas urémicos, y los síntomas deben desaparecer al 
disminuir su concentración.
Hoy se reconoce que el síndrome urémico es el re-
sultado de la compleja interacción entre las acciones 
tóxicas de múltiples moléculas que se acumulan en el 
organismo, de forma que la acción tóxica del conjunto 
es la que ocasiona el síndrome clínico final. De la amplia 
Enfermedad inmunomediada
Fallo RENal cRÓNIco
UREMIA
oBStRuccIÓN 
DEl FluJo DE oRINa
urolitiasis Neoplasia
Infección del tracto urinario superior
Isquemia renal Nefrotoxicosis
(fármacos, toxinas)
Degeneración renal 
progresiva
Infección del tracto 
urinario superior
Fallo RENal aGuDo
traumatismo del tracto urinario
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manual de nefrología y urología clínica canina y felina38
fisiopatología del síndrome es importante conocer de 
cara al diseño de nuevas estrategias terapéuticas. no en 
vano, en 2003 el european uremic Toxin Work group 
(euTox) publicó una lista de 90 toxinas urémicas, y en 
los siguientes años hasta la actualidad se han identificado 
otras 25 nuevas toxinas [4].
Bioproductos del metabolismo 
proteico endógeno y exógeno
la asociación directa entre consumo dietético de pro-
teínas y signos de uremia apoya la hipótesis de su par-
ticipación en el síndrome urémico, siendo (con dife-
rencia) la principal fuente reconocida de toxinas uré-
micas. dentro de este gran grupo se diferencian dos 
tipos de moléculas en función de su peso molecular y 
características fisicoquímicas. las moléculas pequeñas 
(con peso molecular inferior a 500 da) se denominan 
desechos nitrogenados pequeños, siendo muy hi-
drosolubles, fácilmente dializables, relativamente ho-
lista de toxinas urémicas reconocidas (tabla 4), los prin-
cipales productos de retención en la uremia son: urea, 
creatinina, pseudouridina, metilguanidina y otras gua-
nidinas, sulfato de indoxilo, ácido ortohipúrico, cier-
tos péptidos, la PTH, β2-microglobulina, poliaminas, 
purinas, fenoles e indoles, fosfatos, ácidos urofránicos, 
oligoelementos, dimetilarginina, oxalatos, glomerulo-
presina, óxido nítrico y homocisteína. 
la urea es sintetizada en el hígado a partir del amo-
niaco procedente del catabolismo de los aminoácidos 
[3], siendo un marcador útil de la retención de los so-
lutos urémicos. aunque se le reconocen ciertos sínto-
mas de toxicidad (inducidos experimentalmente con 
altas concentraciones), en general se acepta que la urea 
no es realmente tóxica salvo a concentraciones más 
elevadas de las que normalmente se encuentran en los 
pacientes urémicos [4].
la investigación activa lleva al constante descubri-
miento de nuevas toxinas urémicas, cuyo papel en la 
Tabla 3 
HallaZgoS clínicoS claVe Que Pueden ayudar a la diferenciaciÓn de fallo renal agudo y crÓnico. 
TaleS HallaZgoS no SiemPre eSTán PreSenTeS Pero, en caSo de eSTarlo, Pueden guiar la diferenciaciÓn
Fase clínica Fallo renal agudo Fallo renal crónico
anamnesis
•	 Historia de buena salud reciente. Pueden existir antecedentes 
de anestesia reciente o exposición a fuente neurotóxica. 
•	 Suelen estar oligúricos o anúricos, aunque algunas 
intoxicaciones causan poliuria.
•	 Historia de poliuria-polidipsia (semanas o meses). 
en estadios terminales puede haber oliguria-anuria.
•	 Vómito frecuente (varias veces a la semana). 
examen físico Paciente con buen aspecto y buena condición corporal pero que exhibe alto grado de afección en relación al grado de azotemia.
Historia crónica de signos clínicos leves en relación al grado 
de azotemia.
Hemograma número de glóbulos rojos normal, salvo que haya ocurrido hemorragia o hemólisis.
anemia normocítica, normocrómica no regenerativa (muy 
frecuente).
Bioquímica sérica
•	 Hiperpotasemia y acidosis metabólica.
•	 concentración de hemoglobina carbamilada menor que en 
fallo renal crónico.
•	 la hiperpotasemia no suele aparecer si no ocurre exacerbación 
aguda. la acidosis metabólica suele ser leve o ausente.
•	 concentración de hemoglobina carbamilada mayor que en 
fallo renal agudo.
urianálisis
•	 Sedimento urinario a menudo activo con cilindros, células y 
restos celulares.
•	 la densidad específica de la orina no es útil para diferenciar 
entre fallo renal agudo y crónico.
•	 Sedimento generalmente inactivo. 
•	 en perros con fallo renal crónico y proteinuria intensa pueden 
aparecer cilindros hialinos.
imagen riñones de tamaño normal o aumentado, a veces dolorosos. •	 riñones pequeños y no dolorosos.
•	 aumento de tamaño de las glándulas paratiroides (ecografía).
Pronóstico Puede ser completamente reversible con el tratamiento adecuado si el paciente supera la crisis.
irreversible por naturaleza, aunque la terapia adecuada puede 
mejorar significativamente la calidad de vida y ligeramente la 
esperanza de vida.
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capítulo 4. SíNDRoME uRÉMIco 39
inhibición sobre su propia síntesis, derivando en una 
mayor síntesis y acumulación de otros componentes 
más tóxicos. la creatinina es un producto del meta-
bolismo muscular que es precursor de ciertos com-
puestos tóxicos como la metilguanidina [3]. Sin em-
bargo, no se ha demostrado un efecto tóxico propio 
de la creatinina. la urea y la creatinina son, por tanto, 
buenas indicadoras del grado de acumulación de otras 
toxinas urémicas aunque en sí mismas presentan baja 
toxicidad. No obstante, son precursoras de otras mo-
léculas que sí son altamente tóxicas.
las llamadas moléculas medianas son de alto peso 
molecular (entre 500 y 60.000 Da, aunque las más tóxi-
cas se encuentran cerca del rango bajo) derivadas del 
metabolismo proteico, entre las que se incluyen citoci-
nas proinflamatorias, β2-microglobulina, leptina, adre-
nomedulina y componentes del complemento [5]. Es 
un grupo más heterogéneo de toxinas de variable peso 
molecular, hidrofobicidad y grado de unión a proteínas, 
no siendo fácilmente dializables. aunque su papel exac-
to como toxinas urémicas no está bien caracterizado, se 
sospecha que son potentes toxinas que contribuyen al 
síndromeurémico [6]. Estudios con pacientes humanos 
han mostrado una asociación entre una mayor y mejor 
supervivencia en pacientes urémicos sometidos a diáli-
sis de alta permeabilidad, más eficaz en la eliminación 
de estas sustancias [5, 6]. además, en presencia de fallo 
renal, su aclaramiento renal se ve mucho más afecta-
do que el de las pequeñas moléculas hidrosolubles por 
lo que tienden a alcanzar altas concentraciones. a este 
grupo de moléculas difícilmente dializables se ha unido 
recientemente otro grupo de moléculas llamadas solu-
tos ligados a proteínas (p. ej.: p-cresol, homocisteí-
na, ácido hipúrico), cuyo aclaramiento renal disminuye 
significativamente en presencia de fallo renal y a los que 
también se les considera involucrados en la fisiopatolo-
gía del síndrome urémico [5, 6].
además de los productos nitrogenados de desecho, el 
metabolismo proteico endógeno también produce toda 
una serie de iones inorgánicos, como sulfato, fosfato e 
hidrógeno, que pueden también retenerse en presencia 
de fallo renal y contribuir al síndrome urémico [2].
Finalmente, el metabolismo bacteriano intesti-
nal provee una fuente adicional de productos nitroge-
nados de desecho. El efecto tóxico de tal fuente suele 
mogéneos y no van unidos a proteínas. la urea es la 
principal toxina de este grupo, pero hay toda una serie 
de metabolitos nitrogenados cuya toxicidad combina-
da es incluso mayor que la de la urea (tabla 4). así, 
la toxicidad de la urea aparece principalmente a altas 
concentraciones [2], y más bien es un marcador de la 
retención de esas otras toxinas urémicas cuya toxici-
dad es mayor y puede aparecer antes. De hecho, los 
niveles séricos elevados de urea pueden ejercer una 
Tipo de toxina Toxina
Desechos nitrogenados 
pequeños
•	 Dimetilarginina asimétrica
•	 Ácido guanidinoacético 
•	 Ácido guanidinosuccínico
•	 Metilguanidina
•	 Xantina e hipoxantina
•	 Ácido fenólico
Moléculas medianas
•	 adrenomedulina
•	 péptido atrial natriurético 
•	 β2-microglobulina
•	 β-endorfina
•	 pancreomicina (colecistocinina)
•	 proteína clara celular
•	 Factor D del complemento 
•	 cistatina c
•	 proteína inhibidora de la desgranulación
•	 Endotelina
•	 Ácido hialurónico
•	 Interleucina-1a
•	 Interleucina-6
•	 Ig-k de cadena ligera
•	 Ig-l de cadena ligera
•	 leptina
•	 Metionina-encefalina
•	 Neuropéptido Y
•	 Hormona paratiroidea (ptH)
Solutos ligados a proteínas
•	 p-cresol
•	 Homocisteína
•	 Ácido hipúrico
•	 proteína ligada a retinol
•	 Factor de necrosis tumoral a
•	 Ácido fenilacético
•	 Sulfato de indoxilo
•	 productos finales de glucosilación avanzada (aGES)
•	 productos finales de lipoxidación avanzada (alES)
•	 Dinucleótido polifosfatos
tabla 4
pRINcIpalES toXINaS uRÉMIcaS
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MaNual DE NEFRoloGía y uRoloGía clíNIca caNINa y FElINa40
dez mental, letargia, inmunodeficiencia (por toxicidad 
sobre la función leucocitaria), disfunción muscular es-
triada y cardiaca (por alteración mitocondrial y mine-
ralización miofibrilar), disminución del apetito y de la 
producción de energía metabólica (por inhibición de la 
secreción de insulina) y pérdida progresiva de la fun-
ción renal por nefrocalcinosis. la toxicidad de la ptH 
parece estar mediada por la entrada de calcio en las cé-
lulas con receptores para ptH, lo cual activa enzimas 
que degradan fosfolípidos, proteínas y ácidos nuclei-
cos, ocasionando disfunción y muerte celular [2].
Minerales traza 
la alteración del metabolismo y la acumulación de 
ciertos minerales traza puede influir en el desarrollo 
del síndrome urémico. 
•	 las concentraciones séricas de vanadio pueden in-
crementar significativamente en uremia crónica. El 
vanadio oxidado puede inhibir a las adenosintrifosfa-
tasas, incluyendo las dependientes de calcio/fósforo.
•	 la administración de quelantes del fósforo que contie-
nen aluminio puede predisponer a la acumulación de 
aluminio en pacientes urémicos, que puede promover 
osteodistrofia renal, encefalopatía e hipoeritropoyesis.
•	 la deficiencia de zinc puede provocar una sensación 
gustativa anómala, la disminución de la inmunidad 
celular y anomalías reproductivas.
la acción conjunta de las diferentes toxinas urémicas 
va a provocar una gran cantidad de disfunciones orgáni-
cas que afectarán a la práctica totalidad de los órganos 
y sistemas, aunque los sistemas más afectados en orden 
decreciente son: gastrointestinal, cardiovascular, respi-
ratorio, hematológico y neurológico [7].
ALTERACIONES METABÓLICAS
Balance de fluidos
una de las primeras anomalías clínicas que suele aparecer 
en el fallo renal crónico es poliuria-polidipsia, debido a la 
reducción de la capacidad renal de concentrar la orina. 
los gatos tienen una mayor capacidad natural de con-
centración urinaria que los perros, por lo que la poliuria-
polidipsia renal es menos frecuente y menos grave. No 
obstante, algunos gatos con enfermedad renal crónica 
presentan cuadros de poliuria asociada a hipopotasemia 
ser bajo en comparación a la endógena, pero si ocurre 
un sobrecrecimiento bacteriano en pacientes con fallo 
renal podría exacerbarse significativamente [2]. 
Toxinas de origen endocrino
la disminución de la tFG conduce a la acumulación 
de muchas moléculas cuya presencia puede estimu-
lar respuestas fisiológicas endocrinas. los riñones 
enfermos no desempeñan bien su papel catabólico 
de múltiples hormonas polipeptídicas que tenderán a 
acumularse. El fallo renal en sí también implica tras-
tornos en la función endocrina renal. las otras toxinas 
urémicas interfieren en los mecanismos de respuesta, 
metabolismo o retroalimentación endocrina. El con-
junto de tales situaciones puede favorecer la aparición 
de efectos patológicos indeseables o efectos fisiológi-
cos insuficientes de hormonas que en condiciones de 
salud desarrollan importantes funciones vitales. los 
principales trastornos endocrinos que pueden apare-
cer durante el fallo renal y que participan en el síndro-
me urémico son [1, 2]:
•	 Disminución de la producción renal de eritropoyetina 
y calcitriol e hipersecreción compensadora de ptH 
en un intento de equilibrar el balance calcio-fósforo.
•	 Disminución del aclaramiento metabólico de la hor-
mona estimulante del folículo (FSH), hormona lu-
teinizante (lH), prolactina, hormona del crecimien-
to (GH), hormona estimulante de los melanocitos 
(MSH), glucagón, insulina y gastrina.
•	 aumento de secreción de lH, hormona adrenocor-
ticotropa (actH) y prolactina, por influencia sobre 
los mecanismos de retroalimentación.
•	 alteración de la conversión tisular de t4 en t3. Este 
efecto es en gran parte responsable de la hipotermia 
presente en muchos pacientes con uremia.
•	 Disminución de la producción de testosterona.
•	 Disminución de la respuesta orgánica a t3, insulina 
y ptH.
•	 aumento de las concentraciones séricas del factor 
inhibidor de la somatomedina.
De todo lo anterior, el aumento de ptH funciona 
como una verdadera toxina urémica, promoviendo al-
gunas de las manifestaciones clínicas más severas del 
síndrome urémico: osteodistrofia renal, falta de luci-
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capítulo 4. SíNDRoME uRÉMIco 41
con la inhibición de la síntesis proteica ligada a la pre-
sencia de uremia, predispone a un balance negativo de 
nitrógeno y malnutrición proteica. En suma, además de 
a la pérdida de masa corporal, la acidosis contribuye a 
signos diversos como letargia, náuseas y vómitos, y de-
bilidad muscular (incluso miocárdica).
Balance corporal y sérico de potasio
El potasio es excretado mayoritariamente vía renal 
por secreción en el túbulo contorneado distal (tras fil-
trarse y reabsorberse es luego secretado según nece-
sidades fisiológicas). Sus funciones vitales son de ex-
trema importancia, incluyendo modular el potencial 
de membrana celular y muchos aspectos del metabo-
lismo celular. los perros generalmente son capaces 
de mantener estable el balance de potasio incluso en 
estadios avanzados de enfermedad renal.En cambio, 
en gatos con fallo renal crónico es frecuente la asocia-
ción de poliuria e hipopotasemia. cuando disminuye 
la tFG el balance de potasio se mantiene aumentando 
la fracción de excreción, merced a un aumento de la 
secreción tubular de potasio. El colon puede también 
secretar potasio colaborando en la prevención de la 
hiperpotasemia. ambos mecanismos permiten a mu-
chos perros y gatos con uremia crónica mantener es-
table el potasio sérico pese a no reducir la ingesta del 
mismo. por tanto, la hiperpotasemia no suele ser un 
problema clínicamente relevante en pacientes urémi-
cos crónicos, salvo en casos de ingesta aguda de co-
mida rica en potasio o en pacientes con obstrucción 
uretral [2]. En cambio, la presencia de hiperpotasemia 
es común en pacientes con uremia aguda, que puede 
verse iatrogénicamente agravada por una fluidotera-
pia inadecuada. las manifestaciones clínicas de la hi-
perpotasemia pueden llegar a ser graves e incluyen: 
anomalías electrocardiográficas (bradicardia, silencio 
atrial, ritmo sinoventricular, parada cardiaca), debili-
dad, parálisis flácida, fallo respiratorio, hipomotilidad 
gastrointestinal e hiperreflexia [7].
la hipopotasemia se asocia con frecuencia a fallo 
renal crónico en gatos [2]. El mecanismo fisiopatoló-
gico no se conoce con exactitud. De hecho, no se sabe 
si la enfermedad renal produce hipopotasemia o si es 
ésta la que acaba produciendo el fallo renal. Son bien 
conocidos los efectos perjudiciales de la hipopotasemia 
en los que ocurre un deterioro rápido de la función renal 
[2]. En el capítulo 2 se realiza una revisión más profunda 
y ampliada del síndrome poliuria-polidipsia. 
los pacientes con uremia aguda se presentan a me-
nudo deshidratados debido a las pérdidas gastrointes-
tinales, hemorragias e inadecuado consumo de agua. 
aunque la rehidratación es clave en el tratamiento y 
prevención de mayores lesiones renales, ha de ser reali-
zada con cautela (suelen ser animales oligúricos/anúri-
cos), ya que puede inducirse fácilmente una sobrehidra-
tación (edema periférico y pulmonar, efusión pleural, 
hipertensión sistémica) [7].
Balance de sodio corporal y sérico
los pacientes con fallo renal (incluso en estadios avan-
zados) generalmente son capaces de mantener normal 
el balance de sodio. para ello el riñón aumenta la frac-
ción de excreción de sodio conforme disminuye la tFG 
[2]. No obstante, la capacidad de adaptación a cambios 
en la ingestión de sodio es mucho menor. la mayoría 
de las anormalidades del sodio suelen ser iatrogénicas, 
inducidas por un uso inapropiado de fluidoterapia y bi-
carbonato sódico [7].
Acidosis metabólica
Es característica del fallo renal y ocurre debido a la li-
mitada capacidad del riñón enfermo para excretar iones 
de hidrógeno y regenerar bicarbonato, lo que conduce 
a la disminución del pH y de las concentraciones séri-
cas de bicarbonato [2, 7]. Existen factores extrarrenales 
que pueden influenciar el grado de acidosis urémica. En 
sentido positivo, un aumento eficaz de la excreción gas-
trointestinal de ácido puede ser una importante defensa 
frente a la acidosis. En sentido negativo, la dieta puede 
predisponer a la acidosis, en función de su composición 
en proteínas, aniones orgánicos e iones fijos. Este aspec-
to puede ser especialmente importante si se administran 
dietas acidificantes (especialmente en gatos) para redu-
cir la cristaluria.
la acidosis metabólica crónica puede inducir y/o 
intervenir en la aparición de muchos signos adversos: 
puede interferir con el metabolismo mineral, predis-
poniendo a la desmineralización ósea; en gatos puede 
promover la hipopotasemia y la depleción de taurina. 
la acidosis aumenta la proteolisis, lo cual combinado 
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MaNual DE NEFRoloGía y uRoloGía clíNIca caNINa y FElINa42
triol estimulan la síntesis y secreción de ptH, así como 
la disminución de la respuesta calcémica a la ptH. a 
su vez, la hiperfosfatemia disminuye la producción de 
calcitriol y promueve la hipocalcemia. El hiperparati-
roidismo renal secundario ocasiona un trastorno del 
metabolismo óseo llamado osteodistrofia renal, 
aunque sus signos son poco frecuentes en perros y ga-
tos. Si aparecen, suele ser en pacientes jóvenes, cuyos 
huesos en desarrollo son más sensibles al trastorno. los 
huesos (especialmente los del cráneo) se desminerali-
zan y se vuelven blandos, con posibles deformaciones 
por sobrecrecimiento de tejido conectivo. una compli-
cación más frecuente del hiperparatiroidismo renal se-
cundario es la calcificación de tejidos blandos, que 
ocurre de forma metastásica afectando principalmente 
a pulmones, riñones, arterias, estómago y miocardio. 
Finalmente, la elevación crónica de ptH es considerada 
una toxina urémica, ocasionando consecuencias clínicas 
directas características del síndrome urémico (ver apar-
tado toxinas de origen endocrino).
Anomalías del metabolismo 
de la insulina
las anormalidades del metabolismo de la insulina aso-
ciadas con uremia incluyen hiperinsulinemia, leve hi-
perglucemia, resistencia periférica a la insulina, altera-
ciones de las respuestas de los islotes pancreáticos a las 
elevaciones de glucosa e hipoglucemia espontánea [2]. 
la hiperinsulinemia se debe a la disminución en la 
degradación renal de la insulina en presencia de fallo re-
nal, aunque también se reduce su metabolismo extrarre- 
nal (hígado, músculo). Habitualmente los diabéticos 
con insuficiencia renal requieren menores dosis de 
insulina. Sin embargo, en general, la mayoría de pa-
cientes urémicos regulan adecuadamente la secreción 
de insulina y se mantienen euglucémicos. En algunas 
ocasiones aparece hiperglucemia leve que es se-
cundaria a la resistencia periférica a la acción de la in-
sulina (sobre todo en músculo) y a la menor respuesta 
de los islotes pancreáticos a las elevaciones de glucosa, 
derivando en una secreción de insulina inadecuada. 
además, el hiperparatiroidismo renal secundario alte-
ra la secreción de insulina inducida por la glucemia, 
así como también se altera la secreción de insulina 
inducida por potasio. El metabolismo anormal de la 
crónica sobre la función renal. así, se ha constatado la 
alteración de la función renal en gatos alimentados con 
dietas pobres en potasio y la mejoría en la funcionalidad 
renal en gatos hipopotasémicos tras ser tratados con 
suplementos de potasio. En relación a las funciones fi-
siológicas, el déficit de potasio puede inducir síntomas 
relacionados con disfunción neuromuscular: debilidad 
muscular generalizada, polimiopatía hipopotasémica 
con ventroflexión cervical y andar agarrotado, pudien-
do registrarse aumentos de la creatina-cinasa. puede 
afectarse la síntesis proteica, lo que conllevará pérdi-
da de peso y mal estado del pelo. la hipopotasemia se 
asocia también a poliuria debido a la disminución de la 
respuesta a la aDH.
Retención de fósforo 
e hiperfosfatemia
El fósforo es absorbido en el intestino y excretado por 
los riñones. la excreción renal de fósforo es un equi-
librio entre la filtración y la reabsorción tubular. Si la 
ingestión de fósforo se mantiene al tiempo que dismi-
nuye la tFG, se producirá una retención de fósforo e 
hiperfosfatemia. En estadios tempranos del fallo renal, 
las concentraciones de fósforo pueden mantenerse 
gracias a la hiperfiltración de las nefronas que sobrevi-
ven. El aumento de ptH secundario a la hiperfosfate-
mia disminuye la reabsorción de sodio y colabora en el 
mantenimiento de las concentraciones séricas de fós-
foro. cuando la tFG disminuye severamente (menos 
del 20% de lo normal), los mecanismos renales son 
inefectivos y se produce retención de fósforo de forma 
paralela al aumento sérico de urea. la hiperfosfatemia, 
aunque no induce signos clínicos directos, se asocia a 
muchas consecuencias clínicas de la uremia, incluyen-
do hiperparatiroidismo renal secundario, disminución 
de los niveles de calcitriol, calcificación de tejidos blan-
dos, osteodistrofia renal e hipocalcemia[2, 8]. 
Hiperparatiroidismo renal secundario 
El hiperparatiroidismo renal secundario es frecuente en 
el síndrome urémico crónico y tiene un origen multi-
factorial, donde la hiperfosfatemia, la hipocalcemia, la 
deficiencia de calcitriol y la resistencia esquelética a la 
acción de la ptH juegan también un papel importante. 
la hiperfosfatemia, hipocalcemia y deficiencia de calci-
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capítulo 4. SíNDRoME uRÉMIco 43
rrollo de enfermedades cardiovasculares y contribuyen 
a la progresión del fallo renal, no estando tan claro su 
potencial patogénico en pacientes veterinarios [2].
ALTERACIONES 
GASTROINTESTINALES 
constituyen una de las complicaciones más comunes 
del síndrome y llevan asociados síntomas de anorexia, 
náuseas, vómitos y diarrea.
Estomatitis urémica
Generalmente aparece en uremia crónica secundaria 
a fallo renal crónico avanzado y se caracteriza por la 
aparición de úlceras en la mucosa bucal y en la lengua, 
decoloración parduzca de la superficie lingual, necrosis 
y desprendimiento de la porción anterior de la lengua 
y respiración “urémica”. las mucosas orales pueden 
aparecer secas (xerostomía) (fig. 2). una higiene oral 
deficiente y la existencia de enfermedad dental pueden 
precipitar y exacerbar estos signos debido al aumento 
de la flora bacteriana oral que trasforma la urea en amo-
niaco (ureasas bacterianas). 
Gastroduodenopatía urémica
Se caracteriza por atrofia glandular, edema de la lámi-
na propia, infiltración de mastocitos, fibroplasia, mi-
neralización y arteritis submucosa. la fisiopatología 
es multifactorial, en la que intervienen las elevaciones 
séricas de gastrina, alteración de la barrera mucosa 
gástrica (aumentando la susceptibilidad a la agresión 
ácida), factores psicológicos (estrés asociado a la en-
fermedad), erosiones por el amoniaco liberado por 
bacterias ureasa positivas, isquemia por lesiones vas-
culares, disminución del moco gástrico y reflujo biliar 
por incompetencia pilórica. las alteraciones plaque-
tarias pueden favorecer el carácter hemorrágico de la 
gastroduodenitis [2].
El vómito es su principal manifestación clínica 
(fig. 3), aunque es un signo inconstante en pacientes 
con uremia [8]. Es más frecuente en uremia aguda y es-
tadios muy avanzados de fallo renal crónico, siendo más 
frecuente en perros. las náuseas y los vómitos aparecen 
como consecuencia de la acción de diferentes toxinas 
urémicas sobre la zona emética quimiorreceptora me-
dular, aunque la gastroduodenitis puede contribuir sig-
insulina puede contribuir a los signos de uremia, prin-
cipalmente a la pérdida de masa muscular y retraso en 
el crecimiento (animales jóvenes), predisponiendo a 
hipertrigliceridemia.
Hiperamilasemia e hiperlipasemia
las concentraciones séricas de ambas enzimas (sobre 
todo amilasa) suelen encontrarse incrementadas (de 2 a 
4 veces su concentración normal) en pacientes urémi-
cos. los mecanismos de tales elevaciones no están del 
todo claros. En parte pueden deberse a una reducción 
de la tasa de degradación renal de estas enzimas, aunque 
la magnitud de la elevación no suele correlacionar bien 
con el grado de afección renal. El desarrollo de pan-
creatitis urémica puede constatarse principalmente en 
pacientes con uremia aguda [7].
Anomalías lipídicas
las alteraciones del transporte de lipoproteínas son fre-
cuentes en pacientes con uremia crónica. Se afecta so-
bre todo el transporte y catabolismo de lipoproteínas, 
ocasionando hipertrigliceridemia y, en menor medida, 
hipercolesterolemia. En pacientes humanos tales tras-
tornos predisponen a la arteriosclerosis vascular, desa-
Figura 2. presencia de eritema gingival y labial junto a hemorragias petequiales submucosas (flecha) así 
como cierta xerostomía en un gato con uremia crónica.
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MaNual DE NEFRoloGía y uRoloGía clíNIca caNINa y FElINa44
to extraño, ataques, estupor y coma. la anorexia, las 
náuseas y los vómitos pueden también tener un origen 
nervioso central. la severidad de los signos depende 
del grado de uremia y su cronicidad. Si la uremia es 
aguda, los signos neurológicos suelen ser muy pronun-
ciados. En uremia crónica tienden más bien a mostrar 
un carácter episódico o intermitente [8].
la fisiopatología es multifactorial, influenciada 
por la acción de varias toxinas urémicas. una de 
las más directamente implicadas es la elevación de 
la ptH, que induce un aumento del calcio cerebral 
que da lugar a importantes trastornos electroencefa-
lográficos. al mismo tiempo, pueden contribuir los 
desequilibrios electrolítico-minerales y de neuro-
transmisores aminoacídicos (GaBa, glutamina, do-
pamina, serotonina). como ejemplo, la hipocalcemia 
puede colaborar en las mioclonías y temblores. por 
otro lado, la hipertensión arterial que aparece en mu-
chos pacientes con fallo renal crónico puede inducir 
encefalopatía hipertensiva con hemorragias cerebra-
les que pueden manifestarse en ataques, cambios de 
comportamiento, demencia, déficits de pares cranea-
les y muerte súbita [8].
Neuropatía urémica
puede aparecer en uremias muy crónicas cuando 
la tFG es inferior al 10% del normal. por efecto 
combinado de las toxinas urémicas se desarrolla una 
polineuropatía simétrica distal con signos de atrofia 
muscular, mioclonías y parálisis pasajera. al mismo 
tiempo, en este mismo tipo de pacientes se ha des-
crito la aparición de neuropatía autonómica en la 
que se afectan tanto el sistema nervioso parasimpá-
tico como el simpático. ambos tipos de neuropatía 
están mejor caracterizados en la especie humana que 
en perros y gatos [9].
MANIFESTACIONES MUSCULARES: 
MIOPATÍA URÉMICA
los signos relacionados con letargia, fatiga y debilidad 
muscular pueden ser también secundarios al desarrollo 
de miopatía urémica [2]. En su aparición influyen múl-
tiples factores relacionados con la acción de las toxinas 
urémicas, incluyendo alteración de la producción mus-
cular aeróbica y anaeróbica de energía (por disfunción 
nificativamente. la alteración de la sensación gustativa 
también puede influir en la aparición de anorexia. 
Enterocolitis urémica
Es menos frecuente y menos grave que la gastroduode-
nitis. Su manifestación principal es la diarrea, que puede 
llegar a ser hemorrágica. Es secundaria a la acción de las 
toxinas urémicas que provocan la aparición de ulceracio-
nes y telangiectasia, lo cual puede exacerbarse si se pro-
duce un incremento de la concentración de amoniaco en 
el colon procedente de la degradación bacteriana de la 
urea. además, puede desarrollarse una disfunción intesti-
nal relacionada con el déficit de absorción de glucosa, cal-
cio, grasa y folato, así como un aumento de la pérdida de 
albúmina. algunos pacientes con uremia crónica pueden 
presentar constipación, la cual es principalmente conse-
cuencia de una deshidratación crónica unida a inactividad 
física y al eventual uso de quelantes del fósforo [2, 8].
MANIFESTACIONES 
NEUROLÓGICAS
la acción combinada y aditiva de las toxinas urémicas 
puede inducir disfunción neurológica a nivel cortical 
(encefalopatía urémica), a nivel periférico (neuropatía 
urémica) y a nivel del sistema nervioso autónomo.
Encefalopatía urémica
los síntomas característicos pueden incluir adormeci-
miento, torpeza, letargia, inquietud, desorientación, 
temblores, andar extraño, mioclonías, comportamien-
Figura 3. Gastritis urémica. aspecto de un vómito con presencia de sangre 
digerida.
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capítulo 4. SíNDRoME uRÉMIco 45
difusos en las radiografías torácicas. El fluido es rico en 
fibrina y los perros afectados muestran también engro-
samiento de los septos alveolares, dilatación de capilares 
e infiltrado mononuclear ligero, todo lo cual parece pre-
disponer a un aumento de la permeabilidad vascular [2].
De forma independiente a la neumonitis, algunos pe-
rros y gatos con fallo renal crónico presentan mineraliza-
ción pulmonar metastásica secundaria al hiperparatiroidis-mo, aunque tal anomalía no causa signos respiratorios [2]. 
la aparición de derrame pleural, neumonía, hemorragia 
pulmonar y tromboembolismo pulmonar son también 
relativamente frecuentes en pacientes urémicos [7].
MANIFESTACIONES 
HEMATOPOYÉTICAS
Anemia
aunque tanto pacientes con uremia aguda como cró-
nica pueden presentar anemia, aparece con mayor 
frecuencia en pacientes con fallo renal crónico. los 
mecanismos básicos para la aparición de anemia en 
pacientes urémicos incluyen pérdida de sangre, des-
trucción prematura de eritrocitos y disminución de 
la producción medular. En la mayoría de pacientes 
urémicos con anemia suele estar implicado más de un 
mecanismo simultáneamente, lo cual debe tenerse en 
cuenta en la evaluación del paciente de cara a su trata-
miento específico [10]. 
la pérdida de sangre en pacientes urémicos puede 
ocurrir de forma iatrogénica (frecuentes extraccio-
nes) o por sangrado gastrointestinal (gastroduodenitis 
urémica) y hemorragias por alteración de la función 
plaquetaria. tales pérdidas deberían estimular la pro-
ducción de eritropoyetina, pero el fallo renal conlleva 
una insuficiencia relativa de dicha hormona por lo que 
la respuesta medular es insuficiente. adicionalmen-
te, la deficiencia de hierro secundaria a una pérdida 
crónica de sangre atenúa la posible respuesta regene-
rativa [10]. los síntomas relacionados con la anemia 
incluyen palidez de mucosas, fatiga, debilidad, apatía, 
letargia y anorexia.
Alteraciones de la coagulación
la tendencia a las hemorragias se manifiesta principal-
mente mediante hematomas, hemorragia gastrointesti-
nal (hematemesis y/o melena), sangrado gingival y he-
mitocondrial), reducción del potencial de membrana 
muscular por alteraciones en el flujo iónico celular, 
intoxicación por aluminio (en pacientes tratados con 
quelantes del fósforo que lo contienen) y malnutrición, 
así como otras manifestaciones secundarias del estado 
urémico (desequilibrio ácido-base y electrolítico, hi-
pertensión) [7]. En gatos es frecuente la aparición de 
polimiopatía hipopotasémica, caracterizada por debili-
dad muscular generalizada y dolor, que puede manifes-
tarse con ventroflexión cervical y andar agarrotado [8].
ALTERACIONES 
CARDIOVASCULARES 
Y PULMONARES
Hipertensión arterial sistémica (HAS)
Es la manifestación cardiovascular del síndrome urémi-
co crónico más frecuente en perros y gatos, siendo el 
fallo renal crónico la causa más frecuente de HaS en 
veterinaria [2]. adicionalmente, un alto porcentaje de 
pacientes con uremia aguda presentan también hiper-
tensión arterial, que puede verse agravada con la flui-
doterapia [7]. Se desarrolla principalmente debido al 
aumento del volumen extracelular unido a la vasocons-
tricción inducida por la activación del eje renina-angio-
tensina-aldosterona. tales efectos pueden verse agrava-
dos por la activación simpática aferente originada por 
los riñones enfermos. Muchos perros y gatos con HaS 
presentan hipertrofia ventricular izquierda, pudiendo 
aparecer soplo de insuficiencia mitral de baja intensi-
dad. El capítulo 17 recoge información más completa 
y ampliada sobre la HaS.
Pericarditis urémica
Es una complicación poco frecuente del fallo renal cró-
nico. Su origen no se conoce exactamente y los factores 
causales propuestos incluyen el efecto directo de toxinas 
urémicas, sobrehidratación, disminución de la actividad 
fibrinolítica plasmática y mecanismos inmunomediados. 
Neumonitis urémica
Se caracteriza por la aparición de edema pulmonar no 
cardiogénico y ha sido descrita en perros y especie huma-
na, aunque su prevalencia en pacientes urémicos es baja. 
El edema puede ser subclínico o llegar a producir un cua-
dro severo de disnea y cianosis, con infiltrados alveolares 
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MaNual DE NEFRoloGía y uRoloGía clíNIca caNINa y FElINa46
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morragia tras venopunción. la hemorragia gastrointesti-
nal, aunque no siempre es aparente, puede constituir una 
fuente importante de pérdida de sangre exacerbando la 
anemia y, secundariamente, la azotemia y la uremia. la 
tendencia a la hemorragia se debe a las alteraciones en la 
función plaquetaria y en las interacciones entre las pla-
quetas y las paredes vasculares, pese a que la producción 
de plaquetas y factores de coagulación permanece nor-
mal en pacientes urémicos. la disfunción plaquetaria se 
relaciona con un aumento en la síntesis de óxido nítrico, 
el cual interacciona con la hemostasia primaria por varios 
mecanismos que incluyen: contrarrestar la vasoconstric-
ción inducida por daño vascular, inhibir la adhesión pla-
quetaria hacia el endotelio dañado e interferir en la in-
teracción interplaquetaria. la determinación del tiempo 
de sangrado es el mejor test para evaluar la tendencia a la 
hemorragia en pacientes urémicos [2].
MANIFESTACIONES 
INMUNOLÓGICAS
las infecciones bacterianas constituyen una compli-
cación importante y frecuente causa de muerte en 
pacientes urémicos. la mayor predisposición a infec-
ciones es consecuencia de la disfunción neutrofílica y 
de las alteraciones en la inmunidad celular. la leuco-
citosis neutrofílica es bastante frecuente en pacientes 
urémicos crónicos, lo que demuestra que se trata de 
una disfunción cualitativa más que cuantitativa. así, los 
neutrófilos presentan anomalías en la quimiotaxis, la 
adherencia y la fagocitosis. En cambio, el número de 
células B y t está frecuentemente disminuido en pa-
cientes urémicos, aunque el nivel de inmunoglobulinas 
suele ser normal. además de la alteración cuantitativa, 
los test de función linfocitaria pueden mostrar también 
alteraciones en pacientes urémicos [2].
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capítulo 5. pRotEINuRIa 47
PROTEINURIA
INTRODUCCIÓN
En animales con enfermedad renal resulta fundamental efectuar un adecuado análisis de la exis-
tencia de proteinuria. actualmente, se considera que la proteinuria persistente asociada a un se-
dimento urinario inactivo es el marcador clinicopatológico de la existencia de enfermedad renal 
crónica (ERc) tanto en el perro como en el gato [1, 2]. además, la existencia de proteinuria 
puede tener repercusiones fisiopatológicas más o menos severas,como una caída de la presión 
oncótica, hipertensión arterial, hipercolesterolemia, hipercoagulabilidad, debilidad muscular y 
pérdida de peso. 
En este capítulo se describen las diferentes técnicas disponibles para la evaluación de la pro-
teinuria así como su interpretación. El tratamiento de la proteinuria se describe en los capítulos 
13 y 15.
Óscar Cortadellas Rodríguez
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maNual dE NEfRología y uRología clíNIca caNINa y fElINa48
FISIOLOGÍA DE 
LA PROTEINURIA
la presencia de proteínas y otros solutos en la orina 
depende en gran medida de la permeabilidad de la ba-
rrera de filtración glomerular. Esta barrera de capilares 
glomerulares está formada por el endotelio fenestrado, 
la membrana basal glomerular y las células del epitelio 
visceral o podocitos (fig. 1), y permite el paso del agua 
y solutos de pequeño tamaño, pero impide el paso de 
moléculas grandes (> 65-70 kda) como las inmunog-
lobulinas o el fibrinógeno. por otra parte, los constitu-
yentes de la barrera de filtración glomerular son ricos en 
glucoproteínas cargadas negativamente, lo cual dificulta 
el paso de moléculas con carga negativa a través de la 
red de capilares glomerulares [3]. la albúmina tiene un 
tamaño de 69 kda y carga negativa, por ello, en condi-
ciones fisiológicas, aparece en el ultrafiltrado glomerular 
en pequeñas cantidades [1, 3, 4]. las proteínas que pasan 
libremente a través de la barrera glomerular son elimi-
nadas del filtrado glomerular en el túbulo contorneado 
proximal mediante un proceso conocido como pino-
citosis. Sin embargo, este proceso no es válido para 
reabsorber completamente la albúmina y por ello, ésta 
es la principal proteína en la orina de animales sanos [1]. 
a pesar de ello, la concentración de albúmina a nivel del 
túbulo contorneado distal en perros y gatos sanos es de 
aproximadamente 1 mg/dl frente a los 2-3 g/dl en el 
filtrado glomerular o los 4 mg/dl en plasma [4]. además 
de la albúmina, las células epiteliales tubulares y de vías 
bajas, la secreción de inmunoglobulinas, enzimas y otras 
proteínas también contribuyen a la presencia de peque-
ñas cantidades de proteínas en orinas normales. En con-
diciones fisiológicas, la cantidad de proteína excretada 
por orina en el perro y el gato está entre 10-20 mg/kg [5] 
 y < 30 mg/kg [6], respectivamente.
DETECCIÓN DE LA PROTEINURIA: 
TEST DIAGNÓSTICOS
la presencia de proteínas en orina puede evaluarse 
mediante diferentes métodos diagnósticos, tales como 
las tiras colorimétricas, el test del ácido sulfosalicílico, 
la detección de microalbuminuria (ma), el cálculo 
del ratio albúmina-creatinina en orina (uac), el cál-
culo del ratio proteína-creatinina en orina (upc) y la 
medición de la proteína excretada en 24 horas. 
Tira colorimétrica
las tiras colorimétricas son el método más utilizado 
para la detección de la proteinuria, principalmente por 
su bajo coste y facilidad de uso. Sin embargo, la inter-
pretación de los resultados debe ser cautelosa, porque 
pueden obtenerse tanto falsos negativos como falsos 
positivos. los falsos negativos se relacionan principal-
mente con proteinuria de Bence-Jones (no detectada 
por la tira), baja concentración de albúmina en orina o 
pH ácido. por el contrario, los falsos positivos pueden 
darse en animales con orinas alcalinas, sedimentos acti-
vos o cuando la orina se ha contaminado con compues-
tos de amonio cuaternario o clorhexidina [1, 4, 7].
un estudio que comparaba la sensibilidad/especifi-
cidad de la tira de orina frente a un test para la detec-
ción de ma mostró que la sensibilidad de la tira tradi-
cional para la albúmina era del 54% en el perro y 60% 
en el gato, mientras que la especificidad era del 69% y 
31%, respectivamente. Si se eliminaban del estudio las 
muestras con hematuria, piuria o pH alcalino, la especi-
ficidad subía al 84% en el perro y al 55% en el gato [8].
En contrate con estos resultados, un estudio reciente 
ha mostrado la utilidad de la tira de orina en la evalua-
ción de la proteinuria en el perro. En muestras obtenidas 
por cistocentesis que presenten un sedimento urinario 
inactivo y un pH ≤ 7,5, la obtención de un resultado ne-
gativo en la tira excluye con un porcentaje muy alto de 
seguridad (sensibilidad ≥ 92,7% con independencia de 
figura 1. Representación gráfica de una imagen obtenida mediante microscopía electrónica en la que 
se detallan los componentes de la barrera de filtración glomerular. mB: membrana basal, cE: célula 
endotelial, p: podocitos; lc: luz del capilar.
mB
lc
p
p
cE
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capítulo 5. pRotEINuRIa 49
la densidad urinaria –du–) la presencia de proteinuria 
significativa (UPC ≥ 0,2). Por otra parte, la obtención 
de un resultado positivo ≥ 2+ (100 mg/dl) sugiere la 
existencia de proteinuria en la mayoría de casos (especi-
ficidad ≥ 95,8%) [9]. 
Sin embargo, en el gato, la comparación de los resulta-
dos de la tira de orina frente al upc ha demostrado que 
los resultados de la tira sólo son fiables si la proteinuria 
es ≥ 3+. Proteinurias ≤ 2+ se asocian con un elevado 
porcentaje de falsos negativos y falsos positivos [10].
Test del ácido sulfosalicílico (SSA test)
Este test permite la detección semicuantitativa de pro-
teínas a partir de 5 mg/dl, frente a los 30 mg/dl de 
la tira colorimétrica. pueden darse falsos positivos si la 
orina contiene penicilinas, cefalosporinas o timol. por 
otra parte, esta técnica permite la detección de pro-
teínas de Bence-Jones [1, 4]. un estudio reciente con-
cluyó que el SSa test es bastante específico pero poco 
sensible en el diagnóstico de la proteinuria al comparar-
lo con su determinación cuantitativa [11]. al igual que 
ocurre con las tiras, los resultados de esta prueba deben 
interpretarse teniendo en cuenta la du y el sedimento 
urinario. Un resultado de, por ejemplo, 1+ indica una 
proteinuria mucho más severa en una orina con una 
du de 1,015 que en una de 1,040. por otra parte, este 
mismo resultado en presencia de hematuria o piuria 
puede ser consecuencia (aunque no necesariamente) 
de una hemorragia o inflamación del tracto urinario.
Microalbuminuria (MA)
Se define como ma la presencia de albúmina en orina 
en una cantidad superior a la normal pero por debajo 
del límite de detección de las tiras de orina tradiciona-
les. actualmente, en veterinaria, el rango para la ma 
está establecido en 1-30 mg/dl [1]. Sin embargo, es po-
sible que en el futuro estos valores puedan modificarse, 
ya que en medicina humana algunos autores sostienen 
que sólo podrían considerarse normales valores de ma 
en el rango de 0,1-0,2 mg/dl [12].
la evaluación de la ma en veterinaria es relati-
vamente reciente. de hecho, tan sólo hay un test co-
mercializado para la práctica clínica habitual (E.R.d. 
Healthscreen®, Heska ltd.). Es un test semicuantitati-
vo que clasifica los resultados en varios grados de seve-
ridad (fig. 2). diversos estudios han mostrado que en 
perros con glomerulopatía hereditaria [13, 14] o diro-
filariosis experimental la aparición de ma precede a la 
elevación del upc [15]. En contraste con estos datos, 
en el gato se ha descrito la existencia de proteinuria 
patológica (upc > 0,5 asociado a sedimento urinario 
inactivo) en animales negativos al test de la ma [16]. 
por otra parte, tanto en el perro como el gato la ma 
puede asociarse a diversas enfermedades sistémicas 
como neoplasias, enfermedades inflamatorias o inmu-
nomediadas, endocrinopatías o infecciones del tracto 
urinario [17, 18], por lo que la obtención de un resulta-
do positivo no implica necesariamente la existencia de 
una nefropatía. además, el 9-14% de gatos [16, 19] y el 
figura 2. Resultados del test de microalbuminuria (E.R.d. Healthscreen®, Heska ltd.) en el perro y en el gato. la interpretación del resultado se hace en 
función de la intensidad de las dos bandas azules que aparecen en el test.
Banda inferior más oscura
Banda de igual intensidad
Banda superior 
ligeramente más oscura
Banda superiormucho 
más oscura
Banda superior muy oscura
Banda inferior inexistente
Negativo
Positivo bajo
Positivo medio
Positivo alto
Positivo muy alto
Negativo
Positivo bajo
Positivo medio
Positivo alto
Positivo muy alto
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maNual dE NEfRología y uRología clíNIca caNINa y fElINa50
15-19% de perros sanos [20, 21] pueden ser MA+, y la 
prevalencia aumenta con la edad. 
por último, hay que tener en cuenta que el carácter 
semicuantitativo de la prueba implica un cierto grado 
de subjetividad en la interpretación de los resultados. 
un estudio que evaluaba la ma en gatos cifró la variabi-
lidad interoperador en un 19%, mientras que la varia-
bilidad intraoperador oscilaba entre el 23-27% [16].
Ratio albúmina-creatinina 
en orina (UAC)
Esta prueba permite estimar de modo cuantitativo la 
severidad de la albuminuria, eliminando los proble-
mas relacionados con la subjetividad de los test semi-
cuantitativos. desgraciadamente, no es ofertada por 
la mayoría de laboratorios de referencia veterinaria. 
En gatos con ERc espontánea, se ha demostrado que 
los animales con un uac = 30-82 mg/g presentan un 
riesgo de muerte o eutanasia 2,4 veces superior al de 
los gatos con uac < 30 mg/g. En el caso de gatos con 
uac > 82 mg/g el riesgo se multiplica por 4 [22].
Excreción proteica en 24 horas 
Esta técnica ha sido considerada durante mucho tiempo 
el método de referencia para evaluar la severidad de la 
proteinuria, puesto que cuantifica la cantidad de proteína 
eliminada a través de la orina durante un día completo. 
Sin embargo, los requerimientos técnicos necesarios para 
su realización y los costes asociados, hacen inviable su 
aplicación en la práctica clínica habitual. por otra parte, 
en medicina humana se han identificado problemas aso-
ciados con este método (falta de cumplimiento por parte 
del paciente, proteinuria ortostática) que han hecho que 
caiga en desuso a favor de otros métodos más simples 
pero que tienen una buena correlación con éste [25].
Ratio proteína-creatinina en orina (UPC)
Esta prueba ofrece una estimación cuantitativa de la 
severidad de la proteinuria y ha demostrado tener una 
buena correlación con el cálculo de la excreción protei-
ca en 24 horas, tanto en gatos como en perros [5-7, 23]. 
actualmente es el método de elección para la evalua-
ción de la proteinuria en el entorno clínico. 
En perros con ERc espontánea se ha demostrado 
que con un UPC ≥ 1, el riesgo de muerte o de pre-
sentar una crisis urémica se multiplica por 3. además, 
el deterioro de la función renal es más rápido en pe-
rros con upc elevados [24]. por otra parte, los gatos 
con ERc y un upc = 0,2-0,4 o upc > 0,4 presen-
tan respectivamente un riesgo de muerte o eutanasia 
2,9 y 4 veces superior al que presentan los gatos con 
upc < 0,2 [22]. 
LOCALIZACIÓN DEL ORIGEN 
DE LA PROTEINURIA
una vez que se ha detectado la existencia de proteinu-
ria, debe determinarse si ésta es fisiológica/funcional o 
patológica. la proteinuria fisiológica se caracteriza por 
ser leve y transitoria, y se produce por una alteración 
de la fisiología renal en respuesta a un proceso externo 
temporal. la proteinuria patológica generalmente es 
persistente (presencia en 2-3 ocasiones consecutivas 
durante un periodo de 2-4 semanas). a su vez, y en 
función de su origen, puede ser prerrenal, renal o pos-
renal (tabla 1).
la existencia de proteinuria prerrenal implica 
que el plasma contiene una cantidad anormal de pro-
teínas que atraviesan los capilares glomerulares, sin que 
exista una alteración de la permeabilidad selectiva de 
los mismos. algunas de las proteínas que pueden apa-
recer en la orina de animales con proteinuria prerrenal 
son: mioglobina, hemoglobina y algunas inmunoglobu-
linas (proteínas de Bence-Jones).
En la proteinuria posrenal, las proteínas proceden 
de porciones del tracto urinario distales al riñón (uréter, 
vejiga, uretra). Este tipo de proteinuria generalmente es 
consecuencia de la existencia de un proceso inflamato-
Fisiológica/funcional: estrés, temperaturas extremas, 
ejercicio intenso, congestión venosa renal.
Patológica:
•	 Prerrenal: hemoglobinemia, mioglobinemia, 
disproteinemias, fallo cardiaco congestivo.
•	 Renal: glomerulonefritis, amiloidosis, síndrome de 
fanconi, necrosis tubular aguda, pielonefritis, cálculos 
renales, neoplasias.
•	 Posrenal: hemorragia, infecciones del tracto urinario 
inferior, cálculos, traumatismos, neoplasia.
tabla 1
claSIfIcacIÓN y cauSaS dE pRotEINuRIa
05_proteinuria.indd 50 08/04/10 9:04
capítulo 5. pRotEINuRIa 51
tabla 2
ENfERmEdadES SIStÉmIcaS cauSaNtES dE glomERulopatía 
EN El pERRo y El gato
Enfermedades infecciosas
•	 Enfermedades bacterianas:
•	 Enfermedad de lyme.
•	 Bartonelosis.
•	 Brucelosis.
•	 Endocarditis.
•	 pielonefritis.
•	 piometra.
•	 pioderma.
•	 poliartritis bacterianas.
•	 Enfermedades parasitarias:
•	 Babesiosis.
•	 filariosis.
•	 leishmaniosis.
•	 Hepatozoonosis.
•	 tripanosomiasis.
•	 Rickettsias:
•	 Ehrlichiosis.
•	 Enfermedades víricas:
•	 adenovirus canino tipo 1.
•	 Virus de la inmunodeficiencia 
felina.
•	 Virus de la leucemia felina.
•	 peritonitis infecciosa felina.
•	 Enfermedades fúngicas:
•	 Blastomicosis.
•	 coccidioidomicosis.
Enfermedades inflamatorias
•	 pancreatitis.
•	 Enfermedad periodontal.
•	 dermatitis crónicas.
•	 Enfermedad inflamatoria intestinal.
•	 cirrosis hepática.
•	 colangiohepatitis.
•	 poliartritis.
•	 lupus eritematoso sistémico.
•	 otras enfermedades 
inmunomediadas.
Neoplasias
•	 leucemia.
•	 linfoma.
•	 mastocitoma.
•	 Histiocitosis.
Fármacos
•	 tratamiento con sulfadiazina-
trimetoprim.
•	 tratamiento con hidralazina.
•	 Exceso de corticoesteroides.
•	 Inmunoterapia con Corynebacterium 
parvum.
Otras
•	 Hiperadrenocorticismo.
•	 acromegalia.
•	 Hiperlipemia.
•	 toxicidad por mercurio.
•	 Eritrocitosis.
•	 diabetes mellitus.
rio, infeccioso o neoplásico a ese nivel, o bien, debido a 
la existencia de cálculos urinarios. muchos de estos ani-
males presentan signos clínicos de enfermedad urinaria 
del tracto inferior y un sedimento urinario activo.
la proteinuria renal patológica es consecuencia 
de la existencia de una lesión estructural o funcional o 
de un proceso inflamatorio intrarrenal, y puede ser glo-
merular (tabla 2), tubular o intersticial. 
la proteinuria glomerular es el resultado del paso 
anormal de proteínas a través del glomérulo debido a 
una alteración de la permeabilidad selectiva de las pare-
des de los capilares glomerulares. cuando esto ocurre, 
la albúmina y una pequeña fracción de las proteínas de 
alto peso molecular pasan a la luz del túbulo y saturan 
la capacidad de reabsorción de las células tubulares. 
debido a este hecho, se pierde a través de la orina una 
fracción de las proteínas de bajo peso molecular, albú-
mina y una fracción muy pequeña de las proteínas de 
alto peso molecular. Este fenómeno se conoce como 
proteinuria selectiva. Si la lesión glomerular se agrava, 
aumenta la permeabilidad glomerular a las moléculas 
más grandes y debido a la saturación de los mecanis-
mos tubulares de reabsorción, se produce una mayor 
excreción de proteínas de alto peso molecular (protei-
nuria no selectiva). la presencia de grandes cantidades 
de proteínas de alto y bajo peso molecular en orina 
constituye un marcador válido de la severidad del daño 
glomerular y tubular [26]. 
la proteinuria tubular es debida a una disminución de 
la capacidad de reabsorción de las proteínas procedentes 
del filtrado glomerular por parte de las células tubulares. 
la proteinuria de origen intersticial se presenta 
cuando existe un proceso inflamatorio en esta zona 
(nefritis intersticial) que permite el paso de proteínas a 
la orina a través de los capilares peritubulares.
Si se excluyen las causas pre/posrenales de proteinu-
ria y el animal presenta un sedimento urinario inactivo, la 
proteinuria solo puede ser glomerular o tubular. En estos 
casos, si el animal presenta un upc > 2 puede estable-
cerse que elorigen de la proteinuria es glomerular. Si el 
upc está entre 0,4-2 (gatos) o 0,5-2 (perros) la protei-
nuria puede ser tanto tubular como glomerular [1, 2]. la 
figura 3 muestra un algoritmo para el diagnóstico clínico 
de la proteinuria en la práctica clínica habitual.
INTERPRETACIÓN 
DE LOS RESULTADOS
una vez establecido el origen de la proteinuria y eva-
luada la severidad de la misma, el clínico decidirá si es 
necesario tratamiento específico o no. las recomen-
daciones actuales del colegio americano de medicina 
Interna Veterinaria y de la Sociedad Internacional de In-
terés Renal para el tratamiento de la proteinuria están 
basadas en la existencia de azotemia y en el resultado 
del upc (fig. 4). En contraste con estas recomendacio-
nes, en animales no azotémicos, el autor trata la protei-
05_proteinuria.indd 51 08/04/10 9:04
manual de nefrología y urología clínica canina y felina52
figura 3. algoritmo para el diagnóstico clínico de la proteinuria. SSa test: test del ácido sulfosalicílico, uPc: ratio proteína-creatinina en orina.
figura 4. algoritmo para el tratamiento de la proteinuria. uPc: ratio proteína-creatinina en orina, ma+: microalbuminuria positivo.
Sí
uPc
no
uPc
AZOTEMIA
moniToriZar moniToriZar
e inVeSTigar
la cauSa
ma+
0,5-1 1-2 ≥ 2
moniToriZar,
inVeSTigar la 
cauSa y TraTar
TraTarmoniToriZar
≥ 0,5 (perro)
≥ 0,4 (gato)
< 0,5 (perro)
< 0,4 (gato)
inacTiVoProteinuria renal intersticial
Proteinuria 
urinaria posrenal
Tira colorimÉTrica/SSa TeST
EVALUACIÓN INICIAL
negaTiVoPoSiTiVo
inflamatorio o hemorrágico 
con signos clínicos de nefritis
inflamatorio o hemorrágico 
sin signos clínicos de nefritis
SedimenTo urinario riesgo de glomerulopatía 
o sospecha de proteinuria
UPC = 0,2-0,5 (perro)
UPC = 0,2-0,4 (gato)
0,5 < UPC > 2 (perro)
0,4 < UPC > 2 (gato)
Proteinuria 
glomerular
Proteinuria 
tubular o 
glomerular
revaluar 
en 2 meses
no 
proteinúrico
uPc < 0,2uPc > 2
excluir falso 
negativo
considerar 
negativo
microalBuminuria
negaTiVoPoSiTiVo
descartar 
proteinuria
monitorizar si es 
paciente de riesgo
excluir proteinuria 
prerrenal 
excluir proteinuria 
posrenal extraurinaria ciSTocenTeSiS
cuanTificar (UPC)
05_proteinuria.indd 52 14/04/10 16:01
capítulo 5. pRotEINuRIa 53
nuria a partir de UPC ≥ 0,5 si se dispone de suficientes 
evidencias de la existencia de enfermedad renal. 
al monitorizar la severidad de la proteinuria me-
diante el upc, hay que tener en cuenta que puede 
existir una cierta variabilidad biológica aleatoria en 
muestras obtenidas en días distintos. Esta variabilidad 
no indica un cambio significativo en la severidad de la 
proteinuria. En el perro, el porcentaje de incremento/
disminución del upc necesario para que el cambio 
pueda considerarse significativo depende del grado de 
proteinuria: para valores de upc = 0,5 debe ser supe-
rior al 80%, mientras que para upc > 12 variaciones 
superiores al 35% ya son significativas [27]. En el gato el 
cambio debe ser aproximadamente del 90% [2].
PAPEL DE LA PROTEINURIA 
EN LA PROGRESIÓN DE LA ERC
la proteinuria juega un papel fundamental en la pro-
gresión de la enfermedad renal, ya sea de origen glo-
merular o tubulointersticial. con independencia de la 
causa, a medida que se pierde masa renal funcional sur-
gen mecanismos de adaptación en las nefronas funcio-
nales con el objeto de mantener una adecuada filtración 
renal. la activación del sistema renina-angiotensina-
aldosterona tiene un papel importante en dichos meca-
nismos de adaptación. 
Entre otros efectos, la angiotensina II provoca una 
vasoconstricción selectiva en la arteriola glomerular 
eferente y además estimula la hipertrofia de la nefro-
na, lo que resulta en un aumento de la presión intra-
glomerular, hiperfiltración e incremento en la tasa de 
filtración glomerular (tfg) individual de cada nefrona. 
aunque inicialmente estos cambios permiten mante-
ner la tfg dentro de valores normales, a largo plazo 
aceleran la progresión de las lesiones renales porque 
aumentan la fibrosis y la inflamación, acelerando la pér-
dida de neuronas [28].
teniendo en cuenta que en muchas ocasiones la protei-
nuria renal patológica puede estar asociada a fenómenos 
de hiperfiltración e hipertensión glomerular, o bien a le-
siones tubulares que impidan la reabsorción de proteínas, 
parece lógico pensar que en animales con enfermedad 
renal progresiva se producirá un incremento en la seve-
ridad de la proteinuria mientras que esto no ocurrirá en 
animales con función renal estable [1].
Existen evidencias que indican que el exceso de 
proteínas en la orina puede causar lesiones glomerula-
res y tubulointersticiales que contribuyen a la pérdida 
progresiva de nefronas funcionales. las proteínas que 
pasan a través del filtro glomerular pueden acumu-
larse y estimular la producción de matriz mesangial y 
la proliferación de células mesangiales [29]. por otra 
parte, el exceso de proteína en el filtrado tubular re-
sulta tóxico para las células epiteliales y favorece la 
inflamación intersticial, la fibrosis y la muerte celular 
[30]. las células tubulares normalmente reabsorben 
las proteínas del filtrado glomerular. la albúmina y 
otras proteínas se acumulan en los lisosomas y son 
degradadas a aminoácidos. cuando la cantidad de 
proteína que debe ser reabsorbida es excesiva, acaba 
produciéndose congestión y ruptura de los lisosomas, 
con liberación al intersticio de numerosas enzimas 
lisosomales y el consiguiente daño al citoplasma ce-
lular. además, las células tubulares también resultan 
dañadas como consecuencia de la obstrucción tubular 
causada por cilindros proteicos. 
El incremento en la permeabilidad del gloméru-
lo permite el contacto de las células tubulares con la 
transferrina, determinadas lipoproteínas y el comple-
mento, lo que puede provocar daño peroxidativo y/o 
inmunomediado en los túbulos renales [1]. la trans-
ferrina incrementa la captación de hierro por parte 
de las células epiteliales. una vez dentro de la célula, 
los iones de hierro catalizan la formación de especies 
reactivas de oxígeno que pueden causar lesiones pe-
roxidativas [31]. la activación del complemento y la 
reabsorción de las lipoproteínas pueden provocar da-
ños irreversibles en el túbulo proximal y en el intersti-
cio que resultan en pérdida de nefronas funcionales. En 
medicina humana y en animales de laboratorio se ha 
demostrado que la proteinuria de moderada a severa 
se asocia con la progresión de la enfermedad renal y 
puede ser un factor que contribuye de modo directo a 
la progresión de la lesión renal [32].
considerando lo expuesto anteriormente, es evi-
dente que el análisis sistemático de la proteinuria debe 
incluirse no sólo en el protocolo de evaluación de perros 
y gatos con ERc, sino también cuando se sospeche de la 
existencia de una disfunción renal subclínica o se evalúen 
pacientes de riesgo (tabla 2).
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maNual dE NEfRología y uRología clíNIca caNINa y fElINa54
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05_proteinuria.indd 54 08/04/10 9:04
capítulo 6. EValuacIÓN DE la FuNcIÓN RENal 55
EVALUACIÓN DE 
LA FUNCIÓN RENAL
INTRODUCCIÓN
los riñones ejercen diversas funciones en el organismo (fig. 1), de las cuales probablemente la 
más importante sea el mantenimiento del volumen y equilibrio del fluido extracelular [1]. Esta 
función se lleva cabo filtrando la sangre a través del glomérulo renal y ajustando posteriormente 
la composición de este filtrado a medida que pasa por los túbulos renales de acuerdo con las 
necesidades del organismo en cada momento. 
la evaluación de la función renal puede hacerse mediante diversas pruebas, aunque no todas 
se utilizan en la práctica clínica de modo habitual, bien por falta de sensibilidad, excesiva varia-
bilidad biológica, costes muy elevados, o requerimientos técnicos muy complejos. además, es 
importante recordar que es posible que exista una lesión renal sin que se detecten alteraciones 
en la función renal, y viceversa, es posible que se produzca una caída en la filtración glomerular 
sin que haya una lesión renal aparente. 
a nivel clínico, son todavía muchos los veterinarios que evalúan la función renal únicamente 
a través de las concentraciones de urea y creatinina. Sin embargo, para que las concentraciones 
de estos parámetros se eleven por encima de los valores de referencia como consecuencia de 
una enfermedad renal es necesario que se haya perdido, al menos, el 75% de la masa renal 
funcional. por ello, es importante la utilización de otras pruebas diagnósticas que permitan esta-
blecer un diagnóstico más precoz de la existencia de una alteración de la función renal. En este 
sentido, el urianálisis es un indicador de trastorno renal más sensible que la determinación de 
urea/creatinina, puesto que la disminución en la capacidad de concentrar la orina es detectable 
cuando se han perdido aproximadamente 2/3 de las nefronas funcionales. por otra parte, la eva-
luación de la proteinuria permite hacer un diagnóstico de la existencia de una glomerulopatía 
antes de que se produzcan cambios en los indicadores plasmáticos de enfermedad renal. 
aunque en animales con una enfermedad renal severa la mayoría de pruebas de laboratorio 
arrojan resultados inequívocos, esto no es siempre así, sobre todo en pacientes diagnosticados en 
estadios iniciales o subclínicos. por ello, en estos casos, es importante confirmar que realmente 
existe una alteración de la función renal repitiendo la evaluación transcurridas 1-2 semanas. 
En el presente capítulo se describen las diversas técnicas diagnósticas disponibles para la evalua-
ción de la función renal, así como las principales ventajas e inconvenientes en su aplicación clínica.
Óscar Cortadellas Rodríguez
06_Evaluacion funcion.indd 55 07/04/10 13:10
maNual DE NEFRología y uRología clíNIca caNINa y FElINa56
amoniaco, éste se recicla en el hígado donde se sintetiza 
de nuevo urea. En los riñones, la urea se filtra libremen-
te a través del glomérulo y se reabsorbe en los túbulos, 
aumentado o disminuyendo su reabsorción en función 
del flujo de orina [1, 2]. aunque en general se considera 
que la concentración de urea es inversamente propor-
cional a la tFg, la urea no es un buen indicador de filtra-
ción glomerular porque su concentración en sangre se 
veafectada por diversos factores extrarrenales.
así, por ejemplo, en casos de depleción del volumen 
vascular puede producirse un incremento despropor-
cionado en la concentración de urea (debido a un au-
mento en la reabsorción tubular de la misma) sin que 
existan cambios (o éstos sean leves) en la tFg. la pro-
ducción y excreción de urea aumenta con la ingestión 
de alimentos ricos en proteínas, por lo que es aconse-
jable que su evaluación se haga tras un ayuno de 12 ho-
ras. por otra parte, el sangrado gastrointestinal puede 
aumentar la concentración de urea porque la sangre re-
presenta una fuente endógena de proteínas [1, 2]. Esto 
mismo ocurre en todas aquellas situaciones en las que 
aumenta el catabolismo proteico (infecciones, fiebre, 
estados de inanición...). algunos fármacos como las te-
traciclinas, corticoesteroides o azatioprina pueden pro-
EVALUACIÓN DE LA 
FUNCIÓN GLOMERULAR
actualmente se acepta que la mejor forma de evaluar 
la función renal de modo global es mediante el cálculo 
de la tasa de filtración glomerular (tFg), porque 
la tFg está directamente relacionada con la masa renal 
funcional [1, 2].
Indicadores indirectos 
de función glomerular
En condiciones ideales las sustancias utilizadas para 
evaluar la filtración glomerular deberían ser filtradas 
libremente a través del glomérulo y no sufrir secreción 
ni reabsorción tubular, ni excreción extrarrenal. En la 
práctica clínica habitual los indicadores indirectos de la 
tFg más utilizados son la urea y la creatinina. 
Urea
la urea se sintetiza en el hígado a partir del amoniaco 
derivado del catabolismo de los aminoácidos proceden-
tes tanto de proteínas exógenas (dieta) como endóge-
nas. la urea se excreta casi exclusivamente a través de 
los riñones, ya que aunque las bacterias intestinales de-
gradan cantidades relativamente importantes de urea en 
Figura 1. principales funciones renales.
Control hemodinámico local
Control de la presión arterial
Control de la reabsorción 
de sodio
Filtración
Reabsorción y 
secreción tubular: 
mantenimiento del balance 
homeostático y de 
la composición del 
fluido extracelular
Síntesis de 
calcitriol
Síntesis de 
eritropoyetina
06_Evaluacion funcion.indd 56 07/04/10 13:10
capítulo 6. EValuacIÓN DE la FuNcIÓN RENal 57
En general, se considera que la relación entre la 
creatinina y la tFg representa una hipérbola (fig. 2), de 
modo que en estadios iniciales de enfermedad renal des-
censos importantes en la tFg se acompañan de cambios 
leves en la concentración de creatinina, mientras que en 
estadios avanzados pequeños cambios en la tFg provo-
can grandes cambios en los niveles de creatinina.
la concentración de creatinina puede verse influencia-
da por diversos factores extrarrenales:
•	 Ingestión de alimentos: la creatinina aumenta tras 
la ingestión de carne, ya sea cruda o cocinada. los 
efectos de la ingestión de alimentos comerciales sobre 
la concentración de creatinina son variables y se ha 
descrito tanto la ausencia de cambios como aumentos 
o disminuciones posprandiales [3]. por todo ello es 
aconsejable que este parámetro se mida en ayunas.
•	 Peso/masa muscular: en el perro la concentración 
de creatinina tiende a ser más elevada en razas grandes 
y en animales muy musculados (galgos), pudiendo 
establecerse diferencias estadísticamente significativas 
en función del tamaño del animal [3, 5]. un estudio 
reciente en el que se midió la creatinina en animales 
clínicamente sanos de distintos tamaños mostró que 
el rango de valores de creatinina en perros de peso 
inferior a 10 kg era de 0,48-1,02 mg/dl, mientras 
que en perros de 26-45 kg y en aquéllos con peso 
superior a 45 kg los valores fueron de 0,60-2,01 y 
0,88-1,82 mg/dl, respectivamente [5].
•	 Sexo: algunos autores han encontrado valores de 
creatinina más elevados en perros machos que en 
hembras [2, 5], mientras que en otros estudios no se 
han hallado diferencias significativas [3].
•	 Edad: la concentración de creatinina es más baja en 
cachorros que en adultos, quizá debido a que la tFg 
es más alta en los primeros y por el mayor desarrollo 
muscular a medida que el animal crece. posterior-
mente, la creatinina se mantiene estable hasta los 8-9 
años y partir de ahí comienza a decrecer [1].
•	 Estado de hidratación: la deshidratación, si es su-
perior al 5%, puede incrementar la concentración de 
creatinina, pero dicho incremento no tiene por qué 
ser proporcional a la severidad de la deshidratación.
•	 Fármacos: obviamente, el empleo de fármacos con 
nefrotóxicos (aminoglucósidos, anfotericina B, cispla-
vocar incrementos marginales de la urea. por el contra-
rio, la urea puede encontrarse disminuida en animales 
alimentados con dietas muy bajas en proteínas, en casos 
de insuficiencia hepática grave o shunts portosistémicos, 
o tras tratamientos con esteroides anabolizantes. la uti-
lidad de la urea como indicador de la tFg es mayor si 
su concentración se evalúa junto a la de la creatinina.
Creatinina
En el entorno clínico se considera que la concentración 
sérica/plasmática de creatinina es el indicador indirecto 
más fiable de la tFg [1, 3]. además, es el parámetro 
de laboratorio utilizado en el establecimiento de los di-
versos estadios de la enfermedad renal crónica (ERc, 
véase capítulo 15). 
la creatinina es una molécula pequeña (113 dal-
tons) que procede de la ciclación de la fosfocreatina y 
la creatina en el músculo esquelético, que es donde se 
encuentra el 95% de la creatina del organismo [3]. la 
creatinina se filtra libremente a través del glomérulo 
sin que existan fenómenos de reabsorción ni secreción 
tubular en el gato ni en las perras, mientras que en ma-
chos caninos se secretan cantidades muy pequeñas de 
creatinina en los túbulos renales, pero éstas no son sig-
nificativas, incluso en animales con ERc [4].
Figura 2. Representación gráfica de la relación entre la tasa de filtración glomerular (tFg) 
y la creatinina.
tFg (ml/min/kg)
cr
ea
tin
ina
 (m
g/
dl)
20
15
10
5
0
0 1 2 3 4 5 6
06_Evaluacion funcion.indd 57 07/04/10 13:10
maNual DE NEFRología y uRología clíNIca caNINa y FElINa58
si la evaluación de la función renal se basa exclusiva-
mente en la concentración de creatinina [8-10].
para aumentar la sensibilidad y especificidad de la 
urea y creatinina como indicadores de la tFg es acon-
sejable que ambos parámetros se determinen a la vez. 
la elevación en la concentración sanguínea de estos 
parámetros por encima de los valores de referencia se 
denomina azotemia (aunque este término también in-
cluye la acumulación en sangre de otros productos de 
desecho nitrogenados no proteicos). En cualquier caso, 
la presencia de azotemia no implica necesariamente la 
existencia una enfermedad renal intrínseca. Se habla de 
azotemia prerrenal cuando ésta es consecuencia de 
una reducción en la perfusión renal (deshidratación se-
vera o fallo cardiaco) y de azotemia posrenal cuando 
existe una alteración en la eliminación de orina del or-
ganismo (obstrucción o uroabdomen). 
la evaluación del cociente entre las concentraciones 
de urea y creatinina puede ser útil para evaluar el origen 
de la azotemia. En animales con azotemia prerrenal o 
con una rotura del tracto urinario que provoque uroab-
domen se produce un incremento mucho más severo 
en la concentración de urea que en la de creatinina. 
una vez eliminadas todas las variables no renales que 
influyen en el resultado, un incremento en los valores 
de urea y creatina sobre los valores de referencia impli-
ca que por lo menos se ha perdido un 75% de la masa 
renal funcional, lo que demuestra la escasa sensibilidad 
que tiene la determinación de estos parámetros en la 
evaluación de la función renal.
por otra parte, la elevación de las concentraciones de 
urea y creatinina no permite establecer si la azotemia es de 
carácter agudo o crónico, o si es reversible o no. En este 
sentido, para diferenciar si un animal presenta un fallo re-
nal agudo (FRa) o crónico (FRc), puede determinarsela 
concentración de hemoglobina carbamilada. Esta 
prueba está basada en la unión del cianato/isocianato pro-
cedente de la urea a la hemoglobina mediante la reacción 
de carbamilación para formar hemoglobina carbamilada 
[1]. El valor de ésta refleja la concentración de urea en los 
últimos 3-4 meses, de modo que animales con FRa ten-
drán valores sensiblemente más bajos que animales con 
FRc. Se ha reportado una sensibilidad/especificidad para 
esta prueba del 96,1% y 84,2% respectivamente [11].
tino...) puede provocar un incremento en la concen-
tración de creatinina. Sin embargo, también pueden 
observarse ligeras elevaciones en los niveles de creati-
nina poco después de iniciar un tratamiento con inhi-
bidores de la enzima de conversión de la angiotensina 
(debido a los efectos que estos fármacos tienen sobre 
la filtración glomerular) sin que ello represente un 
deterioro de la función renal. En ocasiones pueden 
detectarse incrementos en la concentración de crea-
tinina en cardiópatas tratados con dosis moderadas/
altas de furosemida. por el contrario, los glucocorti-
coides pueden causar una disminución en la concen-
tración plasmática de creatinina en perros sanos [3].
•	 Origen de la muestra: en animales no azotémicos la 
creatinina tiene tendencia a presentar una concentra-
ción ligeramente más alta (0,05-0,1 mg/dl) en suero 
que en plasma [6].
•	 Técnica analítica: laboratorialmente la creatinina 
se puede medir mediante la reacción de Jaffé o a 
través de métodos enzimáticos. En veterinaria, tra-
dicionalmente se ha venido empleando la reacción 
de Jaffé, aunque en algunos estudios recientes se ha 
utilizado el método enzimático [5, 7]. Hay que tener 
en cuenta que con este método los resultados obte-
nidos suelen ser algo más bajos (0,2 mg/dl) que con 
el método de Jaffé [3].
El principal problema relacionado con la utilización 
de la reacción de Jaffé es que ésta no es completamente 
específica para la creatinina, de modo que otras sustan-
cias (“cromógenos no-creatinina”) reaccionan de modo 
análogo. Este hecho puede resultar en la obtención de 
valores falsamente elevados, que en animales sanos 
pueden equivaler incluso al 45% del valor obtenido 
[3]. a medida que se deteriora la función renal y au-
menta la concentración “real” de creatinina, este efecto 
es menor, porque estas sustancias representan cada vez 
un porcentaje menor del resultado. los “cromógenos 
no-creatinina” prácticamente no se eliminan por orina, 
de modo que su efecto en la determinación de la crea-
tinina urinaria es mucho menor [2, 3].
Estudios recientes han demostrado que el méto-
do enzimático resulta más preciso que el de Jaffé. 
además, la sobrestimación que este método produ-
ce en la concentración de creatinina puede llevar a 
que pacientes sanos sean clasificados como enfermos 
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capítulo 6. EValuacIÓN DE la FuNcIÓN RENal 59
El cálculo de la tFg no puede considerarse un pro-
cedimiento rutinario en la práctica clínica habitual por-
que durante mucho tiempo los requerimientos técni-
cos y complejidad de las pruebas de aclaramiento tradi-
cionales han hecho inviable su aplicación en la mayoría 
de centros veterinarios. aunque en los últimos años se 
han publicado estudios que describen pruebas de acla-
ramiento menos complejas y que pueden ser realizadas 
por la mayoría de clínicos, éstas también presentan al-
gunos inconvenientes que pueden limitar su difusión.
la determinación de la tFg mediante las pruebas de 
aclaramiento está indicada en las siguientes situaciones: 
•	 Evaluación de un animal con poliuria/polidipsia sin 
azotemia.
•	 Evaluación de un animal con concentración de creati-
nina en el límite superior normal y en el que se desea 
verificar la existencia de trastorno renal.
•	 ajuste de la dosis de un fármaco de eliminación renal 
con rango terapéutico estrecho. 
•	 Siempre que se requiera una evaluación de la función 
renal más precisa que la que se obtiene con los esti-
madores indirectos de tFg.
los valores de referencia publicados para la tFg en 
perros y gatos están entre 2-5 ml/min/kg. Sin embar-
go, hay que tener en cuenta que dependiendo de los es-
tudios que se consulten, éstos pueden variar en función 
del peso, raza, edad del animal y de la prueba de acla-
ramiento realizada [17-21], por lo que se recomienda 
la utilización de valores de referencia lo más específicos 
posible para cada caso particular.
Métodos de aclaramiento urinario
El aclaramiento urinario (au) de una sustancia (s) equi-
vale a la concentración de dicha sustancia en orina (us) 
multiplicado por el volumen de orina recogido en un 
periodo de tiempo determinado (V) y dividido por su 
concentración plasmática (ps) (fig. 3a).
Cistatina C
la cistatina c es una proteína no glucosilada (peso mo-
lecular: 13.350 daltons) que actúa como un inhibidor 
endógeno de la cisteína-proteasa. Es producida por las 
células nucleadas, filtrada por el glomérulo renal y casi 
completamente reabsorbida en el túbulo proximal. Su 
excreción no se ve afectada por la edad, sexo o dieta [2]. 
En medicina humana se considera que es un indicador 
más sensible de la tFg que la creatinina [12]. los valo-
res de referencia en el perro oscilan entre 0,68-0,76 y 
1,44-1,6 mg/l [13, 14]. En esta especie, varios estudios 
en los que se comparaba la sensibilidad de la creatinina 
y la cistatina c frente a las pruebas de aclaramiento en 
la evaluación de la función renal han demostrado que la 
cistatina c es ligeramente más sensible que la creatini-
na como marcador de la tFg. En cualquier caso, dicha 
sensibilidad no alcanza el 80% en la detección de una 
reducción de la tFg [13-15]. En el gato la cistatina c no 
parece ser un indicador válido de la tFg [16].
Evaluación de la proteinuria
En los últimos años se ha puesto de manifiesto un in-
terés creciente en relación a la evaluación de la protei-
nuria, no sólo como un indicador de la existencia de 
un trastorno renal, sino también por su relación con la 
progresión de la ERc y su valor pronóstico. la estima-
ción del origen y severidad de la proteinuria permite 
establecer la existencia de determinadas patologías re-
nales y por ello es parte fundamental de la evaluación 
de la función renal (véanse capítulos 5 y 7).
Evaluación de la tasa 
de filtración glomerular
la tFg se evalúa normalmente mediante las pruebas 
de aclaramiento. El aclaramiento se define como una 
constante de proporcionalidad que describe la rela-
ción entre la velocidad de transferencia de una sustan-
cia en cantidad por unidad de tiempo y su concentra-
ción en orina y/o plasma; normalmente se expresa en 
ml/min/kg. En condiciones ideales las sustancias váli-
das para ser empleadas en las pruebas de aclaramiento 
deben ser filtradas libremente a través del glomérulo, 
no sufrir secreción ni excreción tubular, no ser me-
tabolizadas, no sufrir excreción extrarrenal y no ser 
tóxicas para el organismo. 
V
Ps
AUs = Us x
En la literatura veterinaria se han descrito diversas 
pruebas de aclaramiento urinario utilizando inulina 
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maNual DE NEFRología y uRología clíNIca caNINa y FElINa60
algunos isótopos radioactivos como el 51cr-EDta 
o el 99tc-Dtpa han sido empleados para el cálculo de 
la tFg mediante técnicas de aclaramiento plasmático 
[19, 25] o escintigrafía [26]. la utilización de estos mé-
todos queda reservada para trabajos de investigación, 
porque los requerimientos técnicos y requisitos legales 
necesarios están fuera del alcance de la mayoría de hos-
pitales y clínicas veterinarias. 
Diversos autores han evaluado el aclaramiento 
plasmático del iohexol [27-29]. Este método es 
sencillo, no requiere ningún equipamiento específico 
y puede ser realizado en cualquier clínica de modo 
rutinario (tabla 1). aunque todavía hay muy pocos la-
boratorios en Europa que midan iohexol, se trata de 
un compuesto muy estable y las muestras no necesitan 
condiciones especiales para su transporte al laborato-[4, 19], creatinina endógena [22] o creatinina exógena 
[4]. actualmente se considera que el test de aclaramien-
to urinario de la inulina es el método de referencia (gold 
standard) con el que deben ser comparados todos los 
demás [1, 7]. a pesar de ello, estos métodos tienen es-
casa difusión entre los clínicos por los requerimientos 
técnicos necesarios para su aplicación. 
Métodos de aclaramiento plasmático
El aclaramiento plasmático (ap) se calcula dividiendo 
la dosis (Ds) de la sustancia (s) empleada como marca-
dor de la tFg entre el área bajo la curva de desapari-
ción plasmática de dicha sustancia (aBc) (fig. 3b). El 
aBc se calcula de modo manual o mediante un pro-
grama informático.
APs =
Ds
ABC
APs =
Ds
ABC
Figura 3. Fundamento de las técnicas de aclaramiento. (a) aclaramiento urinario. a medida que el 
marcador de filtración glomerular se elimina del plasma va apareciendo en orina. pS: concentración 
plasmática de la sustancia (s), uS: concentración de la sustancia (s) en orina, V: volumen de orina por 
unidad de tiempo. (b) aclaramiento plasmático. tras la administración de una dosis conocida del mar-
cador de filtración glomerular se mide su desaparición del plasma a través del tiempo. DS: dosis total 
de la sustancia (s) administrada, pS: concentración plasmática de la sustancia administrada, aBc: área 
bajo la curva de desaparición plasmática de dicha sustancia.
a
b
Aclaramiento urinario
Aclaramiento plasmático
TFG
Plasma
Plasma
Ps
Ps
Us ,V
Orina
V
Ps
AUs = Us x
Ds
co
nc
en
tra
ció
n p
las
m
áti
ca
tiempoEstas técnicas de aclaramiento resultan más atractivas 
para el clínico porque no es necesaria la recolección de 
orina, lo que simplifica mucho el procedimiento. para 
evitar resultados erróneos es importante que se realicen 
extracciones de sangre frecuentes hasta que se haya com-
pletado la eliminación plasmática de la sustancia emplea-
da como marcador. cuanto antes se dé por finalizada la 
prueba, mayor será el componente del aBc que deberá 
ser extrapolado, de modo que los resultados serán menos 
fiables. Esto es especialmente importante en casos extre-
mos (filtración muy reducida o aumentada, así como en 
animales muy grandes o muy pequeños). además, el 
modelo farmacocinético utilizado para los cálculos debe 
ser el adecuado para la prueba que se esté realizando [1].
Se han publicado estudios relativos al aclaramien-
to plasmático de la inulina [23, 24], sin embargo, 
diversos factores limitan su aplicación. la inulina es 
un metabolito inestable y el plasma debe mantener-
se congelado desde la extracción hasta su llegada al 
laboratorio. además, los métodos analíticos para el 
cálculo de su concentración son engorrosos, caros y 
poco difundidos. por otra parte, un estudio puso de 
manifiesto que el aclaramiento plasmático de la inulina 
era bastante más alto que el urinario determinado de 
modo simultáneo, lo que sugiere rutas alternativas de 
eliminación plasmática de la inulina [7].
ABC
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capítulo 6. EValuacIÓN DE la FuNcIÓN RENal 61
(tabla 2) ofrecía una estimación fiable de la tFg com-
parado con el test de aclaramiento urinario de la inulina 
[7]. probablemente, las diferencias en los resultados de 
estos trabajos sean debidas a que en los primeros estu-
dios sobre el tapcE la duración de la prueba fue dema-
siado corta, lo que pudo inducir a un error importante 
en el cálculo del aBc. El volumen de distribución de la 
creatinina y su vida media son aproximadamente tres 
veces el de otros marcadores de tFg, de modo que los 
tabla 1
tESt DE aclaRamIENto plaSmÁtIco 
DE IoHEXol
*laboratorios europeos donde puede medirse iohexol: Norges 
Veterinærhøgskole, oslo, Noruega; South West thames Institute for 
Renal Research laboratory, St Helier Hospital, Surrey, Reino unido.
Material
•	 Solución comercial de iohexol (300 mg/ml).
•	 Suero fisiológico.
•	 catéter endovenoso.
•	 agujas.
•	 Jeringas.
•	 tubos heparinizados para extracción de sangre.
•	 cronómetro.
Procedimiento
•	 ayuno de sólidos de 12 horas.
•	 Hospitalizar al paciente durante el día. 
•	 No ofrecer alimentos sólidos. agua ad líbitum.
•	 pesar al paciente.
•	 Extracción de sangre para determinación basal.
•	 administración de iohexol en bolo endovenoso a través 
de un catéter.
•	 animales no azotémicos:1 ml/kg. 
•	 animales azotémicos: 0,5 ml/kg. 
•	 lavar el catéter con suero fisiológico (2 ml), poner el cro-
nómetro en marcha y retirar el catéter.
•	 Extracción de sangre (no utilizar la misma vía empleada para 
la administración de iohexol) a los 120, 180 y 240 minutos. 
•	 centrifugar las muestras y remitirlas al laboratorio*.
•	 Si el laboratorio no calcula el aclaramiento pueden hacerse 
los cálculos mediante un software comercial [27, 29] o de 
modo manual [1].
rio. Se han descrito reacciones adversas (alergia, reac-
ciones cutáneas o nefropatía reversible) relacionadas 
con la administración de iohexol, pero son poco fre-
cuentes (1/3.000-1/50.000 casos) [1].
El test de aclaramiento plasmático de la crea-
tinina exógena (tapcE) fue evaluado en diversos 
estudios [30, 31], cuyos autores concluyeron que los 
resultados no eran lo fiables que se podía desear. Sin 
embargo, un estudio reciente demostró que el tapcE 
tabla 2
tESt DE aclaRamIENto plaSmÁtIco 
DE la cREatININa EXÓgENa (tapcE)
Material
•	 creatinina (Sigma-aldrich).
•	 Suero fisiológico.
•	 catéter endovenoso.
•	 agujas.
•	 Jeringas.
•	 tubos heparinizados para extracción de sangre.
•	 cronómetro.
Procedimiento
•	 ayuno de sólidos de 12 horas.
•	 Hospitalizar al paciente durante el día. 
•	 No ofrecer alimentos sólidos. agua ad líbitum.
•	 pesar al paciente.
•	 Extracción de sangre para determinación basal de creatinina.
•	 preparación de la solución de creatinina (80 mg/ml). Di-
solver 400 mg de creatinina anhidra en 5 ml de agua desti-
lada o suero fisiológico estéril. 
•	 Esterilización de la solución resultante por filtración (filtro 
de 0,2 μm).
•	 administrar la solución (40 mg/kg) vía endovenosa a tra-
vés de un catéter. lavar el catéter con suero fisiológico 
(2 ml), poner el cronómetro en marcha y retirar el catéter.
•	 obtener muestras de sangre a los 5, 10, 60, 120, 240, 360, 
480 y 600 minutos.
•	 Determinar la concentración de creatinina en todas las 
muestras de modo simultáneo.
•	 calcular la tFg: dosis/aBc. para hacer los cálculos la 
concentración basal de creatinina debe ser restada de los 
valores obtenidos durante el procedimiento [7].
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maNual DE NEFRología y uRología clíNIca caNINa y FElINa62
tiempos para la obtención de muestras son más pro-
longados y la duración de la prueba no debería ser in-
ferior a las 8-10 horas [1, 7]. la principal ventaja de 
esta prueba es que las determinaciones analíticas son 
sencillas, baratas y pueden hacerse en la misma clínica. 
los principales inconvenientes son que no existe una 
preparación comercial de creatinina autorizada para 
este uso y que se requiere un mínimo de 8 horas de 
hospitalización.
EVALUACIÓN DE 
LA FUNCIÓN TUBULAR
los riñones intervienen en la conservación de agua en 
el organismo, de modo que dependiendo de las nece-
sidades del individuo en cada momento, producen una 
orina más concentrada o más diluida. Esta función de-
pende de la capacidad de respuesta de los osmorrecep-
tores hipotalámicos a los cambios en la osmolalidad del 
plasma, de la liberación de aDH en la neurohipófisis, 
de la respuesta de las nefronas a la aDH y, por supues-
to, de que exista un adecuado número de nefronas fun-
cionales. la función tubular puede evaluarse mediante 
diferentes pruebas.
Densidad y osmolalidad de la orina
Véanse también los capítulos 2 y 7.
la concentración de solutos en orina puede de-
terminarse mediante la medición de la densidad de la 
orina o a través del cálculo de la osmolalidad urinaria. 
la densidad equivale al peso de la orina comparado 
con un volumen igual de agua destilada y depende tan-
to del númerocomo del peso molecular de los solutos 
presentes, mientras que la osmolalidad depende tan 
sólo del número de partículas osmóticamente activas, 
sin importar su tamaño [2]. aunque la osmolalidad es 
más precisa que la densidad, a nivel clínico se mide 
principalmente esta última, porque su determinación 
es muy simple y económica. En condiciones normales, 
los solutos presentes en orina tienen un peso molecu-
lar bajo y en estos casos existe una relación lineal entre 
osmolalidad y densidad. Sin embargo, la aparición de 
moléculas grandes en orina (glucosa, manitol, agentes 
de contraste) afecta mucho más al valor de la densidad 
que a la osmolalidad, de modo que la relación de linea-
lidad se pierde. 
En relación a la evaluación de la función renal, la 
pérdida en la capacidad de concentrar la orina ocu-
rre cuando se han perdido aproximadamente 2/3 de 
la masa renal funcional, de modo que esta alteración 
precede a la aparición de azotemia. aunque muchos 
animales con enfermedad renal presentan una orina 
isostenúrica, esto no siempre es así, sobre todo en 
gatos y en perros en estadios iniciales de la enferme-
dad. por este motivo, debe considerarse la posibilidad 
de que exista una enfermedad renal en animales que 
presenten de modo persistente una densidad inferior 
a 1,030 (perros) o 1,035 (gatos), si no hay otras causas 
que lo justifiquen. 
Test de privación de agua
Esta prueba puede resultar útil para evaluar la función 
tubular, pero debe tenerse en cuenta que es un proce-
dimiento laborioso y no exento de riesgos. Su principal 
indicación es la evaluación de animales con poliuria/
polidipsia en los que la evaluación clinicopatológica ini-
cial no ha permitido determinar el origen del cuadro. 
El protocolo para la realización de esta prueba se des-
cribe en el capítulo 2.
Fracción de excreción 
de los electrolitos
la aparición de electrolitos en orina depende del ba-
lance entre la secreción/reabsorción tubular. la frac-
ción de excreción de un electrolito (FE) equivale al 
producto de la concentración de dicho electrolito en 
orina (ue) por la concentración plasmática de creati-
nina (pcr), dividido por el producto de la concentra-
ción plasmática del electrolito (pe), por la concentra-
ción urinaria de creatinina (ucr). 
FE = 
Ue x PCr
Pe x UCr
En animales sanos la fracción de excreción de los 
electrolitos es menor del 1% [2]. Se ha propuesto el 
uso de la fracción de excreción de sodio para distinguir 
entre azotemia prerrenal y renal. En animales con azo-
temia prerrenal el resultado será inferior al 1%, mien-
tras que si existe una enfermedad renal intrínseca el 
valor será mayor del 1% [2]. Sin embargo, la utilidad 
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capítulo 6. EValuacIÓN DE la FuNcIÓN RENal 63
práctica de esta prueba se ve muy limitada por la falta 
de correlación en los resultados en función de si se ha 
recogido una única muestra de orina al azar o la mues-
tra corresponde a la orina de 24 horas, así como por 
la considerable variabilidad intra e interindividual que 
existe en los resultados [1].
Otros indicadores de lesión tubular
En los últimos años se ha trabajado en el empleo de 
nuevos biomarcadores de lesión tubular que permi-
tan la detección de la misma antes de la aparición 
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evaluación de la presencia en orina de determinadas 
proteínas de bajo peso molecular (b2-microglobulina, 
proteína fijadora del retinol -RBp- y algunas enzimas 
-N-acetil-b-D-glucosaminidasa-) [32-34]. En cual-
quier caso, antes de que puedan recomendarse estas 
técnicas como un modo de evaluar la función tubular, 
serán necesarios más estudios que permitan determi-
nar si la medición de alguno de estos parámetros ofre-
ce ventajas significativas sobre las técnicas diagnósticas 
disponibles en la actualidad. 
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capítulo 7. uRIaNÁlISIS 65
URIANÁLISIS
INTRODUCCIÓN
El urianálisis incluye el estudio de las características organolépticas, físicas, químicas y del se-
dimento de la orina. Es un procedimiento económico, fácil de realizar y que no requiere de 
material o equipamiento especializado, por lo que se puede efectuar de forma simple y sencilla 
en la rutina de la clínica. El análisis de orina no sólo proporciona información sobre el funcio-
namiento e integridad del aparato urinario, sino que también puede orientar acerca de otros 
importantes sistemas orgánicos como el sistema endocrino, funcionamiento hepático o incluso 
sobre el equilibrio ácido-base.
todo ello hace que el urianálisis sea un recurso de gran utilidad en la clínica diaria. a pesar 
de ello, el empleo o demanda de este tipo de análisis resulta inferior a otras pruebas comple-
mentarias como el hemograma o los análisis de bioquímica sérica. El desarrollo de este capítulo 
pretende familiarizar al clínico veterinario con el urianálisis, mostrando algunos aspectos bási-
cos sobre el modo en que debe realizarse y ayudándole a sacar el máximo partido posible de la 
interpretación de sus resultados. 
Fernando Tecles Vicente y José Joaquín Cerón Madrigal
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maNual dE NEfRología y uRología clíNIca caNINa y fElINa66
por todo lo anteriormente expuesto, cuando una 
muestra de orina se debe enviar a un laboratorio ex-
terno para su análisis, resulta muy importante que se 
especifique el método empleado para su obtención, 
ya que puede tener una repercusión significativa so-
bre los resultados del urianálisis, así como cuándo 
fue obtenida y el método de conservación utilizado. 
además, se deberá informar acerca de posibles tra-
tamientos administrados, sobre todo aquéllos que 
puedan afectar a la concentración o densidad de la 
orina (fluidoterapia, glucocorticoides, diuréticos), o 
que puedan dar lugar a sedimento (contrastes radio-
gráficos, alopurinol, antimicrobianos).
CARACTERÍSTICAS 
ORGANOLÉPTICAS
Transparencia
una orina normal es transparente y clara. una orina 
turbia sugiere la presencia de partículas en suspensión, 
como células, bacterias, grasa, cristales o mucosidad. 
de este modo, una orina turbia puede ser un indicio de 
la existencia de inflamaciones o infecciones, hemorra-
gia del tracto urinario o cristaluria.
Color
El color normal de la orina es amarillo, y se debe a la 
presencia de urocromos, que son pigmentos proceden-
tes de la descomposición de la bilirrubina por la flora 
intestinal y que aparecen en la orina. pero este color 
puede variar dependiendo de:
•	 concentración: un color amarillo oscuro indicaría 
una orina muy concentrada, mientras que una orina 
diluida dará lugar a una falta de coloración.
•	 presencia de pigmentos:
•	 Eritrocitos, hemoglobina o mioglobina: dan una 
coloración entre rojo y rojo-marrón.
•	 Bilirrubina: aparece de color amarillo-marrón o 
verde-marrón.
•	 porfirinas: dan un color rosa-anaranjado.
Olor
cada especie animal tiene un olor de orina particu-
lar, influenciado sobre todo por la cantidad y tipos de 
ácidos orgánicos volátiles que contiene. la orina del 
perro y el gato, generalmente, posee un aroma que 
MÉTODO DE RECOLECCIÓN DE 
LA ORINA Y ALMACENAMIENTO: 
INFLUENCIA SOBRE 
EL URIANÁLISIS
una muestra de orina que va a someterse a un urianáli-
sis puede obtenerse mediante diversos procedimientos, 
como cistocentesis, cateterización o durante la micción 
espontánea del animal. Esta última es la más fácil de 
realizar; sin embargo la muestra obtenida durante la 
micción limita los posibles análisis posteriores, sobre 
todo en caso de que resulte necesario realizar un culti-
vo bacteriológico, ya que son muestras que suelen estar 
contaminadas. la cateterización la efectuamos insertan-
do un catéter estéril por la uretra, que en condiciones 
normales debe deslizarse de forma fácil hasta llegar a la 
vejiga. En todo el proceso será muy importante man-
tener condiciones asépticas, limpiando previamente los 
genitales externos y utilizando guantes estériles para 
manejar el catéter. de la misma forma, usaremos un 
lubricante estéril para facilitar el paso de la sonda. 
la cistocentesis es el método de elección para ob-
tener una muestra de orina y es mejor tolerada que la 
cateterización, sobre todo en gatos y en perras. utili-
zaremos una aguja estéril de 22 g en perros y 23 g en 
gatos, aunque depende del tamaño del animal. debe-
mos tener la precaución de esterilizar previamente la 
piel del animal. Estas muestras de orina son ideales, ya 
que se evita la contaminación con material procedente 
del tracto urogenital y genitales externos, sobre todo si 
pretendemos realizar un análisis bacteriológico. 
la orina debe ser analizada fresca, ya que la morfolo-
gía de las células se afecta si permanecen mucho tiempo 
en contacto con la orina (entre 2 y 4 horas según la den-
sidad de la orina). de forma ideal, la muestra de orina se 
debe obtener en un frasco estéril, opaco y que se pueda 
cerrar de forma hermética, y debe ser analizada dentro 
de la primera hora desde su recolección. No obstante, 
si esto no es posible o si se debe enviar a un laboratorio 
para su análisis, la muestra se puede almacenar en re-
frigeración aproximadamente durante 12 horas. Nunca 
se debe congelar. tampoco se recomienda utilizar con-
servantes químicos. también es importante tener en 
cuenta que en una muestra de orina refrigerada puede 
darse la formación de algunos tipos de cristales, como 
de oxalato cálcico dihidratado o de estruvita.
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capítulo 7. uRIaNÁlISIS 67
la determinaremos utilizando un refractómetro, 
nunca utilizandotiras reactivas ya que sus resultados 
correlacionan mal con la refractometría. El refractó-
metro basa su técnica en la capacidad que posee un 
fluido en refractar la luz cuando pasa a través de él, 
y que es proporcional a la concentración de solutos. 
las partículas en suspensión, como células o cristales, 
también pueden influir en la refracción de la luz, por 
lo que es preferible determinar la densidad de la orina 
después de centrifugarla. también resulta importante 
que, antes de adquirir un refractómetro, nos asegure-
mos de que viene provisto de una escala de densidad 
urinaria, ya que no todos los refractómetros poseen 
esta característica. deberá estar adecuadamente cali-
brado, para lo cual emplearemos agua destilada, tal 
y como se aprecia en la figura 1a. una vez calibrado 
el refractómetro, podremos colocar una muestra de 
orina y determinar su densidad. aparecerá una zona 
iluminada en la parte superior (color blanco) y una 
zona no iluminada en la parte inferior (color azul os-
curo). la densidad de la orina será aquélla donde la 
separación entre el campo iluminado y no iluminado 
corte a la escala de densidad urinaria. En el modelo 
de refractómetro que se muestra en la figura 1b, esta 
escala viene marcada en su parte superior como u.g. 
(urine gravity) y está localizada a la derecha. El campo 
iluminado nos indica que la densidad de la orina que 
se está determinando correspondería con 1,025. para 
evitar las fluctuaciones de la densidad durante el día 
por la ingesta mayor o menor de agua, se recomienda 
medir la densidad en la orina tomada a primera hora 
de la mañana que suele ser la más concentrada. Siem-
pre se deberá interpretar junto con los niveles de urea 
y creatinina en suero, y teniendo en cuenta el estado 
general de animal.
la densidad del filtrado glomerular, antes de su 
paso por los túbulos renales, oscila entre un valor de 
1,008 y 1,012. Esto recibe el nombre de isostenuria 
o densidad igual a la del plasma. tras su paso por los 
túbulos renales, y merced a la reabsorción de agua que 
en ellos se produce, la densidad de la orina resultante 
debe ser mayor.
la densidad de la orina normal estaría entre 1,030-1,035 
en el perro y entre 1,035-1,045 en el gato, aproxima-
no resulta fuerte. un olor a amoniaco en orina fres-
ca indica una infección en el tracto urinario debido a 
bacterias productoras de ureasa que transforman urea 
en amoniaco. también en casos de cetosis se produce 
un olor a acetona, o fruta madura. los antibióticos y 
suplementos alimenticios también pueden conferir 
olores extraños a la orina.
Volumen
Es muy difícil de cuantificar (habría que tener al ani-
mal en una jaula metabólica durante 24 horas) y se 
estima de forma indirecta por la densidad de la ori-
na. a menor densidad suele haber mayor volumen de 
orina, salvo en diabetes mellitus en la que la glucosa 
excretada hace que aumente la densidad de la orina a 
la vez que el volumen.
CARACTERÍSTICAS 
FISICOQUÍMICAS
para evaluar las características fisicoquímicas de la orina 
bastará con disponer en nuestro laboratorio de un refrac-
tómetro, que utilizaremos para determinar la densidad 
o peso específico de la orina, y de una tira reactiva, que 
emplearemos para determinar el resto de parámetros.
Densidad o peso específico
determina el grado de concentración de la orina y, por 
lo tanto, la capacidad de los túbulos renales para con-
centrar o diluir orina. Es el cociente entre la masa de 
la solución a estudiar y la masa de un volumen igual de 
agua (al ser un cociente entre dos magnitudes iguales 
no tiene unidades).
figura 1. Imagen de un refractómetro: (a) refractómetro correctamente calibrado con agua destilada; 
(b) refractómetro determinando la densidad de una muestra de orina (1,025).
a b
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maNual dE NEfRología y uRología clíNIca caNINa y fElINa68
dratado no aumentase la densidad de la orina, podría 
estar indicándonos que existe una insuficiencia renal.
3. Hipostenuria (descensos marcados de la densidad). 
Si hay un “lavado medular” (presencia masiva de líqui-
do dentro de los túbulos renales con salida de grandes 
cantidades de fluido), la orina puede tener densida-
des más bajas que el filtrado glomerular (inferiores a 
1,008) lo que recibe el nombre de hipostenuria. las 
principales causas de esta hipostenuria pueden ser:
•	 diabetes insípida (central o nefrogénica). la nefro-
génica puede ser adquirida en procesos que cursan 
con hipercalcemia (como el hiperparatiroidismo), 
elevación de glucocorticoides (hiperadrenocorticis-
mo), o en casos de piometra.
•	 polidipsia psicógena, donde hay una ingesta incre-
mentada de agua y se produce una sobrecarga de 
fluidos que será eliminada por vía renal.
•	 Insuficiencia hepática, debido a que desciende la 
síntesis de urea, que es parte fundamental del gra-
diente de concentración medular renal. 
•	 administración de fármacos como glucocorticoides, 
diuréticos, anticonvulsivos, o la terapia con fluidos.
Tiras reactivas
las tiras reactivas consisten en un soporte alargado a 
modo de banda que contiene numerosas plataformas o 
posiciones impregnadas en diversos reactivos (fig. 2a), 
por lo que permiten realizar múltiples determinaciones 
bioquímicas a un mismo tiempo. Es importante tener 
en cuenta un manejo y conservación adecuados de las 
damente. Nos podemos encontrar tres alteraciones en 
los valores de densidad:
1. Isostenuria (densidad igual a la del filtrado glomeru-
lar). cuando se instaura una insuficiencia renal, una 
de las primeras funciones renales que se alteran es 
la capacidad de los túbulos de reabsorber agua. de 
este modo, al hacer un urianálisis encontraremos una 
densidad urinaria similar a la del filtrado glomerular 
(entre 1,008 y 1,012), que indicaría que el riñón 
no puede concentrar y por lo tanto existe una in-
suficiencia renal. Si obtenemos valores localizados 
entre 1,012 y el límite inferior del valor normal de 
densidad en cada especie, éstos serán más difíciles de 
interpretar y habrá cierta ambigüedad: lógicamente 
cuanto más se acerquen a valores de 1,008-1,012 
podremos decir que hay más posibilidades de que el 
animal sufra una insuficiencia renal (de hecho algunos 
autores indican que cuanto más cerca está la densidad 
de la isostenuria mayor función renal se ha perdido). 
por el contrario, cuanto más se acerquen a los valores 
normales de densidad será más probable que el riñón 
esté funcionando correctamente. En caso de duda se 
recomienda realizar mediciones seriadas.
2. Hiperestenuria (aumento de la densidad urinaria). 
Si el animal se encuentra deshidratado, el riñón concen-
trará más de lo normal con el fin de recuperar el agua 
que se ha perdido, aumentando la densidad urinaria. Si 
se incrementa por encima de los valores normales de 
cada especie estaríamos hablando de hiperestenuria. 
Este dato es importante, ya que si en un animal deshi-
figura 2. análisis químico de orina con tiras reactivas: (a) tira reactiva sin utilizar (leu: leucocitos; Nit: nitritos; uro: urobilinógeno; prot: proteínas; Sang: sangre oculta; dens: densi-
dad; cet: cuerpos cetónicos; Bil: bilirrubina; glu: glucosa); (b) resultados interesantes obtenidos con una muestra de orina (según la escala proporcionada por el fabricante).
Leu
2+ 3+ 8,0 3+ 1+– 1+
Nit Uro Prot pH Sang Dens Cet Bil Glu
a
b
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capítulo 7. uRIaNÁlISIS 69
fisicoquímicos según la casa comercial de las tiras reac-
tivas que estemos empleando.
pH
los riñones y los pulmones mantienen la homeosta-
sis ácido-base, ya que los túbulos renales reabsorben 
y generan bicarbonato. El pH urinario se ve afectado 
por la dieta, de modo que mientras que los animales 
herbívoros presentan un pH urinario neutro o alca-
lino, en los carnívoros y omnívoros puede variar de 
ácido a alcalino dependiendo de la cantidad de pro-
teína animal ingerida con la dieta (a más proteína 
animal, menor pH urinario). también es importante 
indicar que las tiras reactivaspresentan cierto margen 
de error a la hora de determinar el pH en el perro y 
en el gato. de este modo, en aquellas ocasiones donde 
sea más necesario conocer el pH urinario, éste debe 
determinarse utilizando un pehachímetro que esté 
correctamente calibrado. 
un pH básico en orina de carnívoros con gran pro-
babilidad nos indica una infección bacteriana en el trac-
to urinario (sobre todo cistitis ocasionadas por bacterias 
ureasa+ como Proteus o Pseudomonas, que convierten la 
urea en amonio). también podemos encontrar orinas 
alcalinas en casos de alcalosis metabólica o respiratoria 
y en animales que han sufrido estrés antes de la obten-
ción de la muestra de orina, debido a la hiperventila-
ción producida durante dicho estrés.
por el contrario, un pH urinario ácido puede estar 
provocado por acidosis metabólica o respiratoria, pér-
dida de peso, fiebre o ejercicio muscular prolongado.
Proteínas
aunque se suelen detectar mediante tiras reactivas, 
con este método puede haber falsos positivos en casos 
de orinas muy alcalinas. principalmente aparece reac-
ción positiva ante la presencia de albúmina, aunque la 
existencia de otras proteínas como hemoglobina o es-
perma también puede dar lugar a reacción. Es impor-
tante indicar que las tiras reactivas son capaces de de-
tectar concentraciones de proteína en orina siempre 
y cuando ésta sea superior a 30 mg/dl, mientras que 
la presencia de niveles inferiores (microalbuminuria), 
que es un indicador más temprano de enfermedad re-
nal, precisa de metodología más sofisticada. además 
tiras reactivas, que deben permanecer siempre guarda-
das dentro del envase proporcionado por el fabricante 
hasta que vayan a ser utilizadas. además, debemos ser 
cuidadosos para evitar diluir demasiado los reactivos 
con un exceso de muestra, o que se mezcle el conte-
nido de distintos reactivos. Esto lo podemos evitar de 
dos formas:
•	 Introducimos brevemente la tira reactiva completa 
dentro de una muestra de orina. después de retirarla 
y mientras la sujetamos horizontalmente la giramos 
para eliminar el exceso de líquido.
•	 colocamos la tira reactiva sobre una superficie ho-
rizontal (la mesa de trabajo), sobre la que habremos 
colocado previamente papel absorbente. con una 
pipeta pasteur colocamos una gota de orina encima 
de cada reactivo, asegurándonos de que rompemos 
la tensión superficial de la gota de orina con el fin de 
que el reactivo se impregne adecuadamente. después, 
inclinamos levemente la tira reactiva sobre el papel 
absorbente para eliminar el exceso de líquido.
cuando la reacción ha tenido lugar, en cada posi-
ción de reactivo se producirá un cambio de colora-
ción que será proporcional a la concentración de la 
sustancia a determinar. El fabricante incorpora en el 
envase una escala de colores que deberemos compa-
rar con los colores obtenidos en la tira tras el análisis, 
de modo que según el color obtenido nos indicará la 
concentración aproximada de la sustancia que se mide 
(fig. 2b). cada reactivo posee un tiempo de reacción 
óptimo tras el cual se deben interpretar los resulta-
dos. dicho tiempo está determinado por el fabricante 
y suele venir indicado en el envase. Es importante que 
los resultados los evaluemos en el tiempo especifica-
do, no antes ni después. 
todas las pruebas que se determinan con la tira 
reactiva se deben interpretar con la densidad de la ori-
na, ya que la concentración de los distintos metabo-
litos y/o partículas dependerá en gran medida de la 
densidad. así, si una tira reactiva nos indica que existe 
una proteinuria en una magnitud de 2+, este dato será 
mucho más significativo e importante en una orina de 
densidad 1,008 que en una orina de 1,040. también 
hay que tener en cuenta que hay variaciones de sen-
sibilidad para detectar alteraciones de los parámetros 
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glomérulo y se reabsorben totalmente en los túbulos 
proximales. los cuerpos cetónicos aparecen de forma 
incrementada en sangre (cetonemia) y en orina (ceto-
nuria) como consecuencia de un metabolismo alte-
rado de los carbohidratos que obliga a una utilización 
de las grasas como fuente de energía, aumentando el 
catabolismo de los ácidos grasos (β-oxidación), como 
en casos avanzados de diabetes mellitus (cetoacidosis 
diabética) o en situaciones donde los carbohidratos no 
están disponibles como fuente de energía (lipidosis 
hepática en los gatos). aunque hay que indicar que el 
β-hidroxibutirato normalmente no se detecta por las 
tiras reactivas, y sí el acetoacetato.
Sangre oculta
una reacción positiva a una prueba de sangre oculta 
aparece cuando se da alguna de estas tres situaciones:
•	 presencia de eritrocitos en la orina (hematuria). la 
presencia de eritrocitos en orina indica hemorragia o 
inflamación, pero siempre en el tracto urinario.
•	 presencia de hemoglobina libre en la orina (hemo-
globinuria). Se asocia con una destrucción de eritro-
citos en la circulación sanguínea o hemólisis.
•	 presencia de mioglobina libre en la orina (mioglobi-
nuria). aparece cuando hay procesos de lesión mus-
cular, liberándose el pigmento a la circulación.
Estos tres procesos dan una coloración rojiza o rojo-
marrón a la orina y, además, los tres dan positivo en 
este test. por ello, se hace necesario contar con mé-
todos para poder diferenciarlos. En caso de hematu-
ria o sangre entera en orina, ésta quedará más clara al 
centrifugarla, y se observarán los eritrocitos microscó-
picamente en el sedimento (aunque hay que tener en 
cuenta que en casos de orina hipotónica se puede dar 
una lisis de eritrocitos). Si tras centrifugar la orina no 
queda más clara y no se observan eritrocitos ni restos 
de ellos en el sedimento, nos encontraremos ante una 
hemoglobinuria o mioglobinuria. la diferenciación 
química de ambos pigmentos resulta problemática, 
pero podemos ayudarnos de otros signos clínicos. así, 
en casos de hemoglobinuria el paciente puede cursar 
síntomas de anemia, y en casos de mioglobinuria el pa-
ciente tendrá aumentada la creatinquinasa en el plasma 
y síntomas de daño muscular.
de ello, la densidad de la orina afecta al valor de pro-
teína que indica la tira reactiva, ya que cuanto mayor 
es la densidad mayor será la concentración de proteí-
na. por estos motivos, cada vez más se están utilizando 
métodos espectrofotométricos para su cuantificación, 
y en lugar de medir únicamente la concentración de 
proteínas se prefiere determinar el cociente de pro-
teína respecto a la creatinina urinaria o ratio proteína-
creatinina (upc), con el fin de eliminar el efecto de 
la densidad de la orina sobre la concentración de pro-
teínas. Este ratio se obtiene al dividir la concentración 
de proteínas (en mg/dl) en orina entre la concentra-
ción de creatinina (en mg/dl) presente en la orina. 
al presentar ambas las mismas unidades, el upc no 
presenta unidades.
la orina en condiciones normales contiene una can-
tidad muy pequeña de proteínas. la presencia de pro-
teína en la orina recibe el nombre de proteinuria. la 
proteinuria puede tener diversos orígenes, siendo muy 
importante identificar la causa. para una descripción 
detallada véase el capítulo 5. 
Glucosa
Normalmente la orina no contiene glucosa, ya que, 
aunque es filtrada de forma libre por el glomérulo, se 
reabsorbe totalmente en los túbulos proximales. la 
presencia de glucosa en orina o glucosuria indica unos 
niveles de glucosa plasmáticos muy elevados (superio-
res a 180 mg/dl en el perro y 280 mg/dl en el gato) 
que exceden el umbral de reabsorción de glucosa del 
riñón y por lo tanto se asocia con diabetes mellitus u 
otras causas capaces de producir hiperglucemia perma-
nente o transitoria. En el perro puede aparecer gluco-
suria sin niveles altos de glucosa en plasma por defectos 
en la reabsorción tubular en el síndrome de fanconi. 
Hay que tener cuidado pues las tiras reactivas de al-
gunas casas comerciales pueden reaccionar con el ácido 
ascórbico(que en la mayoría de animales se encuentra 
en cantidades significativas en orina) y dar falsos positi-
vos. Esto es un dato que se debería comprobar antes de 
comprar las tiras.
Cuerpos cetónicos
los cuerpos cetónicos, al igual que la glucosa, tam-
bién están ausentes en la orina, ya que se filtran en el 
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capítulo 7. uRIaNÁlISIS 71
y aumentan en orina tras un daño tubular, no pa-
sando a sangre. parece ser que la Nag se conserva 
bien en congelación y la ggt en refrigeración. Se 
ha demostrado que en daños inducidos por agentes 
nefrotóxicos la actividad de estas enzimas en orina 
aumenta varios días antes que la urea y la creatinina; 
así que, quizá en el futuro, puedan utilizarse en la 
clínica como un marcador de insuficiencia renal.
•	 Microalbuminuria. la presencia de microalbumi-
nuria persistente parece ser un indicador de daño 
glomerular asociado con daño renal temprano en per-
sonas y en el perro. Se ha desarrollado un test para 
detectar microalbuminuria en el perro. El problema 
es que, a pesar de ser muy sensible, es muy inespecífi-
co y en ciertas situaciones fisiológicas como un estrés 
puede dar un resultado positivo.
ANÁLISIS DEL 
SEDIMENTO URINARIO
para examinar el sedimento debemos centrifugar 
5 ml de orina a baja velocidad (1.000-1.500 rpm) 
durante unos 5 minutos, con el fin de evitar al máxi-
mo que se produzca daño en sus componentes. poste-
riormente se retira casi todo el sobrenadante dejando 
únicamente el sedimento y unos 0,5 ml del sobrena-
dante de la parte inferior del tubo. Este sedimento se 
mueve suavemente para resuspenderlo y se pueden 
ir obteniendo muestras que se pueden examinar mi-
croscópicamente:
•	 En fresco: se colocan un par de gotas del sedimento 
de orina en un portaobjetos y se cubre con un cu-
breobjetos. para la evaluación microscópica se suelen 
emplear los objetivos de 10x, 20x o 40x, y es reco-
mendable utilizar el máximo de luz con el diafragma 
casi o totalmente cerrado. 
•	 Con tinciones: con una pipeta pasteur se recoge 
una gota del pellet de sedimento y se coloca sobre 
un portaobjetos. lo dejamos secar y posteriormente 
se tiñe con las tinciones normalmente empleadas en 
el laboratorio. Este procedimiento es recomendable 
cuando la correcta evaluación de la morfología de las 
células presentes en el sedimento resulta crítica para 
el diagnóstico. también se emplea para confirmar la 
presencia de microorganismos que hayamos observa-
do en la muestra de sedimento fresco.
Leucocitos
parece ser que esta prueba no es tan sensible en anima-
les como en la especie humana, pues la mayoría de tiras 
reactivas detectan los leucocitos mediante una estera-
sa leucocitaria específica que se encuentra en glóbulos 
blancos de la especie humana pero no en los de muchas 
especies animales. de este modo, siempre se debe te-
ner la precaución de comprobar el resultado con una 
observación directa del sedimento.
Bilirrubina
la presencia de bilirrubina en orina se denomina 
bilirrubinuria, y aparece en aquellas enfermedades 
que cursan con hiperbilirrubinemia e ictericia. aumen-
tos en el resultado del test sugieren enfermedad hepá-
tica, obstrucción del conducto biliar o una enfermedad 
hemolítica, procesos que producen un aumento de la 
bilirrubina conjugada.
En el perro es normal encontrar cantidades traza o 
muy pequeñas (hasta 2+) de bilirrubina conjugada en 
orina, ya que en esta especie las células del epitelio tu-
bular renal pueden conjugar y excretar pequeñas canti-
dades de este metabolito. por este motivo, la bilirrubi-
nuria en el perro debe interpretarse siempre junto a la 
densidad de la orina, ya que en una orina concentrada 
es más fácil detectar bilirrubina al aumentar la concen-
tración de los metabolitos presentes en ella. así, una 
bilirrubinuria de 2+ en una orina con densidad elevada 
podría considerarse normal pero, en cambio, si la den-
sidad es baja podría ser un indicio de ictericia. En el gato 
y otras especies, la presencia de bilirrubinuria aun en 
pequeñas cantidades ya resulta significativa.
Urobilinógeno
En medicina humana se emplea para detectar obstruc-
ción biliar. Sin embargo, en la mayoría de especies ani-
males en las que se ha estudiado, se ha demostrado una 
muy baja correlación entre la concentración de urobili-
nógeno en orina y alteraciones biliares. 
Nuevas pruebas desarrolladas 
en los últimos años
•	 Enzimas en orina. Se pueden medir la γ-glutamil-
transferasa (ggt) y la N-acetil-glucosaminidasa 
(Nag). ambas están en las células del túbulo renal 
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taminación procedente del tracto urinario inferior 
en muestras obtenidas por cateterización o micción 
directa, pero no deben observarse en muestras ob-
tenidas por cistocentesis, donde podrían indicar la 
presencia de neoplasias o metaplasia escamosa por 
irritación crónica de la vejiga. 
•	 Células de epitelio de transición; procedentes de 
vejiga de la orina, uréter, pelvis renal y los dos ter-
cios proximales de la uretra. Son más pequeñas que 
las escamosas y de forma variable (ovales, alargadas 
o espigadas) y en ocasiones pueden ser binucleadas. 
pueden observarse de forma aumentada en pacientes 
con inflamación, hiperplasia o neoplasia. las células 
de pelvis renal tienen una forma de raqueta caracte-
rística y se pueden observar en casos de pielonefritis 
o cálculos de pelvis renal.
•	 Células del epitelio renal (tamaño similar al de 
un leucocito, redondeadas y con un núcleo grande). 
Son difíciles de distinguir de leucocitos o algunas 
células de vejiga.
Células neoplásicas
además de las células descritas anteriormente, es posi-
ble encontrar células epiteliales neoplásicas, sobre todo 
procedentes de carcinomas de células escamosas o car-
cinomas del epitelio de transición de la vejiga. Se puede 
sospechar de la existencia de neoplasias cuando se ob-
servan células con características atípicas con criterios 
de malignidad, sobre todo si no van acompañadas de un 
componente inflamatorio. para su correcta evaluación 
se recomienda realizar una extensión y tinción del se-
dimento de la forma indicada anteriormente, tratando 
de buscar signos de malignidad como anisocitosis, un 
ratio núcleo:citoplasma elevado, núcleo de tamaño y 
morfología variable, presencia de nucleolos evidentes 
y mitosis (fig. 3d).
Bacterias
En condiciones normales no aparecen si la orina se 
recoge por cistocentesis, pero sí pueden apreciarse en 
casos donde se recolecte por catéter o (más acentuada-
mente) durante la micción. la presencia de bacterias en 
la orina indica infección en el tracto urinario, aunque 
también pueden aparecer si hay contaminación de la 
muestra tras su obtención. Normalmente se acompaña 
una muestra de orina obtenida mediante cistocente-
sis normalmente contiene un escaso número de células 
u otros elementos, por lo que resulta transparente tal 
y como indicamos en un apartado anterior. una orina 
turbia, por tanto, indica la existencia de partículas en 
suspensión, por lo que sería candidata para analizar su 
sedimento. Sin embargo, en ocasiones se pueden obser-
var anormalidades en el sedimento en orinas de aspecto 
transparente, por lo que el estudio del sedimento no se 
debería omitir en ningún caso. a continuación se deta-
llan las diferentes estructuras que se pueden encontrar 
en un sedimento urinario.
Células
las células pueden alterar su morfología al poco tiem-
po de estar en contacto con la orina, por lo que se 
recomienda evaluarlas en muestras de orina fresca re-
cién obtenidas.
Células sanguíneas
los eritrocitos presentan una coloración anaranjada de-
bido a la presencia de hemoglobina (fig. 3a). la orina 
normal contiene entre 0 y 3 eritrocitos por campo a 
40x. un número superior indicará hematuria y sugie-
re la existencia de hemorragias en algún punto del trac-
to urogenital. las posibles causas de hematuria incluyen 
urolitos, neoplasias, infección bacteriana, traumatis-mos, cistitis estéril, nefritis, nefrosis, parásitos urinarios 
o alteraciones de la hemostasia. 
los leucocitos son dos veces más grandes que los 
eritrocitos y más pequeños que las células epiteliales 
(fig. 3b). poseen un citoplasma redondeado y granular. 
Es normal encontrar de 0 a 3 leucocitos por campo 
a 40x. un número superior se denomina piuria y es 
indicativo de la existencia de inflamación en cualquier 
punto del tracto urinario.
Células epiteliales
pueden proceder del tracto urinario y es normal su 
presencia en pequeño número (0-1 por campo). Según 
su procedencia podemos distinguir las siguientes:
•	 Células escamosas; procedentes del tercio distal de 
la uretra, vagina o prepucio. Son grandes, poligona-
les con contorno irregular y con núcleo pequeño y 
redondeado (fig. 3c). Se pueden observar por con-
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capítulo 7. uRIaNÁlISIS 73
e
figura 3. células: (a) hematuria en un perro con cistitis (orina no teñida, 40x); (b) piuria 
en un perro con infección del tracto urinario (orina no teñida, 40x); (c) células esca-
mosas con algunos eritrocitos en la orina de un perro (orina no teñida, 40x); (d) células 
neoplásicas en el sedimento de un perro con un tumor de vejiga teñido con diff-Quick; 
(e) piuria y bacteriuria en una muestra de orina teñida con diff-Quick (mismo caso que 
figura 3b, 100x).
a
dc
b
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maNual dE NEfRología y uRología clíNIca caNINa y fElINa74
indicativos de daño renal o nefrotoxicidad provocada 
por fármacos.
Cilindros granulares
proceden de células epiteliales y leucocitos que dege-
neran tras incorporarse a la matriz proteica del cilindro 
en casos de daño tubular renal (fig. 4b). Se asocian a 
daños degenerativos tubulares.
de piuria, aunque no siempre es así. también es posi-
ble que exista infección aunque no hayamos observado 
bacterias en el sedimento, ya que son necesarios al me-
nos 10.000 bacilos/ml o 100.000 cocos/ml para poder 
detectarlos microscópicamente. aunque se pueden ob-
servar en sedimento no teñido, es preferible examinar 
el sedimento teñido ya que permite una identificación 
más precisa (fig. 3e).
Cilindros
Se forman en la luz tubular cuando la elevada concen-
tración y la acidez de la orina promueven la precipita-
ción de una glucoproteína de membrana de las células 
de los túbulos renales o proteína de tamm-Horsfall, 
formando una matriz a la que posteriormente pueden 
agregarse células y otros materiales. 
los cilindros se desintegran rápidamente en la 
muestra de orina, sobre todo si es alcalina, por lo que 
ésta debe ser analizada lo antes posible. de forma ge-
neral, resulta normal observar entre 0 y 1 cilindro, sea 
hialino o granular, por campo de 40x, pero en grandes 
cantidades sugieren la existencia de patologías a nivel 
renal. un aumento en la cantidad de cilindros indica 
que hay una alteración en la parte “alta” (riñones) del 
tracto urinario. 
los distintos tipos de cilindros existentes se descri-
ben a continuación:
Cilindros hialinos
Están formados por una agregación de la proteína de 
tamm-Horsfall en la luz de los túbulos. Son de aspecto 
claro, sin color y refractivos (fig. 4a). podemos encon-
trarlos incrementados en casos de deshidratación o pro-
teinuria de origen renal o prerrenal.
Cilindros celulares
contienen células epiteliales, eritrocitos y leucoci-
tos, que son incorporados a la matriz proteica antes 
de que degeneren. Si podemos identificar las células 
presentes en los cilindros esto nos ayudará a dilucidar 
la causa de la alteración renal. así, los cilindros de 
leucocitos se asocian a una inflamación activa en los 
túbulos renales, y los cilindros de eritrocitos a hemo-
rragias renales, normalmente resultado de traumatis-
mos. los cilindros con células epiteliales pueden ser 
figura 4. cilindros: (a) cilindro hialino en orina no teñida de perro (40x); (b) cilindro granular en 
orina no teñida de perro (obsérvense también algunos leucocitos, bacterias y células escamosas, 40x).
a
b
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capítulo 7. uRIaNÁlISIS 75
Cristales
la presencia de cristales en la orina o cristaluria su-
cede cuando la orina está saturada de minerales en di-
solución u otras sustancias que pueden precipitar para 
formar cristales. también una orina cuyo pH se haya 
alcalinizado después de su extracción (por ejemplo, 
por el crecimiento de bacterias) o que no se haya al-
macenado herméticamente y se haya evaporado puede 
presentar cristales. 
muchas veces la presencia de cristales, sobre todo si 
aparecen en escasa cantidad, no tiene un significado clí-
nico importante. pero pueden ser considerados como 
indicadores de una patología si son muy abundantes. 
también existen algunos cristales cuya sola presencia es 
indicativa de patología. para su estudio, los cristales se 
pueden clasificar en función de si aparecen en orinas 
alcalinas o en orinas ácidas.
Cristales presentes en orina alcalina
•	 Fosfato amónico magnésico (fosfato triple o 
estruvita): tienen forma de tapa de ataúd, aun-
que también pueden presentar otras morfologías 
(fig. 5a). En pequeñas cantidades pueden no ser 
indicativos de patología, pero se pueden obser-
var en gran cantidad en animales con infecciones 
bacterianas del tracto urinario, ya que provocan 
un pH alcalino. En el gato se asocian a síndrome 
urológico felino. 
•	 Biurato amónico: también puede aparecer en orina 
ácida. Son de color marrón, redondeados y con largas 
espículas, que a veces se rompen y aparecen sólo con 
aspecto redondeado con líneas radiales (fig. 5b). apa-
recen en animales con enfermedades hepáticas, como 
shunt portosistémico.
•	Fosfato amorfo: aparecen como un precipitado 
granular amorfo e incoloro (fig. 5c) en la orina de 
animales normales, por lo que no tienen significa-
do clínico.
•	Carbonato cálcico: son frecuentes en la orina de 
équidos, pero mucho menos comunes en pequeños 
animales. Son redondeados, incoloros o de color 
amarillo-marronáceo, con estriaciones radiales 
desde el centro hacia la periferia (fig. 5d). En pe-
queños animales se observan en raras ocasiones y 
de forma anecdótica.
figura 5a. cristales de fosfato amónico magnésico (estruvita) en orina no teñida de perro con 
cistitis (40x).
figura 5b. cristales de biurato amónico en orina no teñida de perro (40x).
figura 5c. cristales de fosfatos amorfos en orina no teñida (40x).
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manual de nefrología y urología clínica canina y felina76
Cristales presentes en orina ácida
•	 Oxalato cálcico: pueden ser de dos tipos: dihidra-
tados o monohidratados. los dihidratados aparecen 
como pequeños cuadrados con dos líneas refractivas 
que se cruzan diagonalmente (fig. 5e). Son normales 
en pequeñas cantidades, aunque en grandes cantidades 
indican riesgo de sufrir urolitiasis. en gato cada vez se 
observan más en casos de síndrome urológico felino. 
También pueden aparecer en orinas almacenadas con 
o sin refrigeración. los cristales de oxalato cálcico 
monohidratado aparecen como estructuras alargadas 
incoloras con extremos puntiagudos, y en pequeños 
animales se asocian con intoxicación por etilenglicol, 
que es un anticongelante que se emplea en los circuitos 
de refrigeración de los motores de combustión.
•	 Uratos amorfos: aparecen como un precipitado 
granular amorfo, al igual que los fosfatos amorfos, 
pero podemos diferenciarlos de ellos por su color 
amarillento o marrón (fig. 5f). Su presencia, al igual 
que los cristales de biurato amónico, sugiere enfer-
medad hepática, si bien resulta común encontrarlos 
en dálmata y Bulldog inglés.
•	 Bilirrubina: aparecen como manojos de finas es-
pículas de color amarillo. Pueden verse en orinas 
concentradas de perros normales, pero en grandes 
cantidades harían sospechar de alteraciones en el me-
tabolismo de la bilirrubina.
Otros cristales
en ocasiones se pueden encontrar cristales de aminoá-
cidos como tirosina (presentes en algunas alteraciones 
hepáticas) y cistina(de aspecto hexagonal y transparen-
te (fig. 5g), presentes en casos de defecto de transporte 
de aminoácidos en los túbulos renales). También puede 
aparecer cristaluria iatrogénica ocasionada por la admi-
nistración de fármacos, como el alopurinol (fig. 5h), 
algunos antibióticos o contrastes radiopacos.
Otros componentes 
del sedimento urinario
aquí se pueden incluir las gotas de grasa (no confun-
dir con eritrocitos) y los espermatozoides (aparecen en 
una alta proporción de muestras recolectadas de ma-
chos). También se pueden encontrar hongos y levaduras 
como resultado de contaminación.
figura 5d. cristales de carbonato cálcico en orina no teñida de un perro (40x).
figura 5e. cristales de oxalato cálcico dihidratado en orina no teñida de perro (40x).
figura 5f. uratos amorfos en orina no teñida de perro con shunt portosistémico (se pueden observar 
algunos leucocitos y bacterias, 40x).
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capítulo 7. uRIaNÁlISIS 77
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figura 5g. cristales de cistina en orina no teñida de perro con cristaluria y cálculos de 
cistina (40x).
figura 5h. cristales de xantina en orina no teñida de un perro con leishmaniosis en tra-
tamiento con alopurinol (40x).
CULTIVOS DE ORINA
Se realizan cuando se quiere aislar, identificar y 
cuantificar las bacterias presentes en la orina. para 
ello se requiere una muestra de orina obtenida me-
diante cistocentesis y depositada en un recipiente es-
téril. la muestra debe ser fresca o conservada a 4 ºc 
un máximo de 12 horas. En ocasiones, al analizar un 
sedimento se puede encontrar gran cantidad de leu-
cocitos, pero no se aprecian bacterias. En estos casos 
también está indicado realizar un cultivo. El cultivo 
indicará, no sólo si hay presencia de bacterias, si se 
realiza un antibiograma también informará acerca 
de la sensibilidad que éstas presentan a los agentes 
antimicrobianos.
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capítulo 8. RaDIoloGía Y EcoGRaFía DEl tRacto uRINaRIo 79
RADIOLOGÍA Y 
ECOGRAFÍA DEL 
TRACTO URINARIO
INTRODUCCIÓN
El examen radiográfico del sistema urinario debe considerarse parte de la evaluación global de 
un paciente. Mediante radiografías simples podemos evaluar en la mayoría de las ocasiones la 
forma, el tamaño, los márgenes, la opacidad y la posición de los riñones y de la vejiga. la presen-
cia de grasa en el espacio retroperitoneal facilitará la identificación de los riñones, mientras que 
en animales delgados o con líquido retroperitoneal será prácticamente imposible evidenciarlos. 
la evaluación de la funcionalidad renal es posible realizarla mediante la urografía excretora. 
la ecografía es un complemento de las radiografías simples ya que podemos examinar la es-
tructura del riñón y de la vejiga y nos permite evaluar los órganos cuando existe líquido libre 
en la cavidad abdominal o en animales muy delgados. también podemos observar líquido 
subcapsular y pequeñas masas o patologías de los uréteres que no podemos observar en las 
radiografías simples. así, muchas patologías pueden evaluarse mediante la combinación de las 
técnicas de imagen, radiografías (con o sin contraste) y ecografía.
Amalia Agut Giménez y Marta Soler Laguía
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MaNual DE NEFRoloGía Y uRoloGía clíNIca caNINa Y FElINa80
yodo/kg de peso. Realizaremos radiografías en pro-
yección ventrodorsal inmediatamente (5 segundos), y 
a los tiempos: 1, 5, 20 y 40 minutos tras la administra-
ción. obtendremos radiografías laterales y ventrodor-
sales oblicuas a los 5, 20 y 40 minutos posinyección 
EXAMEN RADIOGRÁFICO
Tracto urinario superior: 
riñones y uréteres
Apariencia radiográfica normal
los riñones se localizan en la porción craneal y me-
diodorsal del abdomen y tienen forma de habichuela. 
Deben presentar una opacidad homogénea de tejido 
blando y márgenes lisos. En el perro, el riñón derecho 
se sitúa más cranealmente a nivel de t12-l1, mientras 
que el izquierdo se localiza algo más caudal a nivel de 
l1-l3. En las radiografías laterales, el polo craneal del 
riñón derecho no se distingue con claridad al estar en 
contacto con el lóbulo caudado del hígado y al superpo-
nerse con el fundus del estómago y la cabeza del bazo, 
mientras que su polo caudal se superpone con el polo 
craneal del riñón izquierdo. 
En los gatos, los riñones se localizan entre l1-l4 y 
presentan una forma más redondeada. ambos riñones 
suelen estar al mismo nivel y se superponen en una 
imagen lateral (fig. 1a). la proyección más indicada para 
evaluar el tamaño renal es la ventrodorsal ya que así se 
evita la superposición entre ambos riñones y su rota-
ción (fig. 1b). El tamaño normal de los riñones (en di-
rección craneocaudal) en el perro es de 2,5 a 3,5 veces 
la longitud de la segunda vértebra lumbar (l2). En el 
gato se estima un rango normal de tamaño renal entre 
2,4 a 3 veces la longitud de la l2.
los uréteres no se visualizan en las radiografías simples.
Urografía excretora/intravenosa
para la realización de esta técnica debemos preparar 
al paciente previamente mediante ayuno de 24 horas 
(agua ad líbitum) y la aplicación de enemas al menos 
2 horas antes de la administración del contraste. El 
paciente debe estar bajo anestesia general y para vi-
sualizar mejor la desembocadura de los uréteres de-
beremos realizar previamente una neumocistografía. 
Normalmente se emplean medios de contraste yoda-
dos iónicos como el diatrizoato de sodio-meglumina. 
aunque son seguros en la mayoría de los pacientes, al 
ser hipertónicos pueden provocar efectos adversos. 
Éstos se minimizan si se utilizan medios yodados no 
iónicos como el iohexol o el iopamidol. Inyectaremos 
el contraste mediante un catéter intravenoso en la vena 
cefálica o yugular a una dosis de unos 600-700 mg de 
Figura 1. Radiografías lateral (a) y ventrodorsal (b) del abdomen de un gato 
en las que se visualizan las siluetas renales con forma, tamaño, márgenes, 
opacidad y posición normal (flechas). Nótese como en la proyección lateral 
las siluetas renales se superponen y como en la proyección ventrodorsal el ri-
ñón derecho tiene una posición ligeramente más craneal al riñón izquierdo.
a
b
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capítulo 8. RaDIoloGía Y EcoGRaFía DEl tRacto uRINaRIo 81
•	 Vascular: inmediatamente tras la administración del 
contraste.
•	 Nefrograma: desde los 5 segundoshasta los 2-3 mi-
nutos tras la inyección del contraste, observaremos 
los riñones opacificados homogéneamente.
•	 Pielograma: sobre los 5 minutos tras la adminis-
tración del contraste, podremos ver la opacificación 
de la pelvis renal y los divertículos renales. la pelvis 
renal debe aparecer como una fina línea curva a nivel 
del hilio renal de unos 2 mm de grosor. los uréteres 
se comienzan a visualizar a los 5-8 minutos en direc-
ción caudal hacia el trígono vesical. Es normal ver el 
recorrido de los uréteres con alguna discontinuidad 
debido al peristaltismo ureteral y su grosor no debe 
exceder los 2-3 mm (fig. 2).
la urografía excretora está contraindicada en 
caso de deshidratación, anuria e hipersensibilidad a me-
dios de contraste yodados.
Alteraciones renales
•	 Número. Si no se identifican las siluetas renales pue-
de que exista aplasia o agenesia renal. asimismo, pue-
den aparecer riñones supernumerarios, que suelen 
localizarse cranealmente a los riñones normales. Éstos 
presentan un uréter con una desembocadura ectópica 
directamente a la uretra.
•	 Opacidad:
•	 aumento difuso de la opacidad: también se de-
nomina nefrocalcinosis y puede aparecer en casos 
de hiperadrenocorticismo, hiperparatiroidismo, 
enfermedad renal crónica, hipervitaminosis D y 
toxicidad renal.
•	aumento focal de la opacidad: relacionado con 
presencia de cálculos (nefrolitiasis), metaplasia 
ósea de la pelvis renal o calcificación distrófica 
como resultado de neoplasia, infarto, absceso o 
hematoma. 
•	 Disminución de la opacidad: es poco común, pero 
puede estar causada por reflujo ureteral tras la rea-
lización de una neumocistografía o por la presencia 
de abscesos y bacterias formadoras de gas.
•	 Tamaño, forma y márgenes:
•	 aumento del tamaño (bilateral) con márgenes 
regulares: en casos de hidronefrosis, amiloidosis, 
del contraste. En aquellos casos en los que nos interese 
estudiar la vejiga y no hayamos podido realizar una cis-
tografía, efectuaremos radiografías laterales y ventro-
dorsales a los 30 y 40 minutos. Durante la urografía 
excretora se diferencian tres fases:
a
b
Figura 2. Radiografías lateral (a) y ventrodorsal (b) del abdomen de un 
perro en el que se ha realizado una urografía excretora. Se observa la opa-
cificación del parénquima renal, las pelvis renales y los uréteres. también se 
visualiza medio de contraste en la vejiga de la orina.
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Alteraciones de los uréteres
•	 Uréter ectópico. El uréter afectado se observa 
normalmente dilatado y tortuoso en una urografía 
excretora. los uréteres se visualizan mejor a los 5, 
10 y 20 minutos tras la inyección del contraste, y las 
proyecciones ventrodorsales oblicuas pueden facilitar 
la visualización de la terminación del uréter sin que se 
superponga la columna vertebral. 
•	 Dilatación ureteral (fig. 4). un uréter se dilata de-
bido generalmente a la obstrucción del mismo, aun-
que también podría estar causado por atonía o infla-
mación ureteral. la presencia de una neoplasia a nivel 
del trígono vesical puede ocasionar la dilatación de 
ambos uréteres. otras causas incluyen cálculos urete-
rales, constricciones, rotura ureteral, uréter ectópico 
y masas luminales o extraluminales. la visualización 
de defectos de llenado irregulares puede deberse a la 
presencia de neoplasia, fibrosis o inflamación.
•	 Cálculos ureterales. Son poco comunes, pero 
cálculos procedentes del riñón pueden quedar reteni-
dos en los uréteres obstruyéndolos. Dependiendo de 
su composición, se podrán observar como pequeñas 
pielonefritis aguda, neoplasias renales bilaterales, ri-
ñones poliquísticos, quistes y abscesos perirrenales, 
hipertrofia renal secundaria a shunts portosistémi-
cos, peritonitis infecciosa felina (pIF), intoxicación 
por etilenglicol, fallo renal agudo, lipidosis secunda-
ria a diabetes mellitus, mieloma múltiple, parásitos 
renales (Dioctophyma renale).
•	 aumento del tamaño con márgenes irregulares: en 
casos de neoplasia primaria o metastásica, hemato-
mas, quistes, abscesos, pseudoquiste perirrenal y pIF.
•	 Disminución del tamaño con márgenes regulares: 
en animales con hipoplasia renal, glomerulonefritis 
o amiloidosis.
•	 Disminución del tamaño con márgenes irregulares 
(fig. 3): en pacientes con riñones en estadio termi-
nal (nefritis intersticial crónica), infartos renales y 
displasia renal.
•	 tamaño normal con márgenes regulares: en ami-
loidosis, glomerulonefritis y pielonefritis aguda.
•	 tamaño normal con márgenes irregulares: en in-
fartos renales, abscesos, pielonefritis crónica, enfer-
medad poliquística renal y rotura renal.
•	 Posición. los riñones son bastante móviles. a medi-
da que un perro envejece, y especialmente en aquéllos 
obesos, ambos riñones se pueden encontrar caudal 
y ventralmente a su posición normal. En el perro, 
el desplazamiento caudal del riñón derecho se aso-
cia con un aumento del lóbulo caudado del hígado, 
mientras que el riñón izquierdo puede ser desplazado 
por una masa de la cabeza del bazo. Masas de las glán-
dulas adrenales pueden desplazar los riñones caudal 
y lateralmente, mientras que las masas ováricas los 
desplazan cranealmente. Si existe ectopia renal, el 
riñón ectópico normalmente se localiza en abdomen 
caudal, craneal a la vejiga.
•	 Alteraciones durante una urografía excreto-
ra. los cambios en la opacificación de los riño-
nes durante la fase de nefrograma (opacificación 
no uniforme, focal o multifocal) pueden deberse 
a múltiples patologías como: neoplasias, quistes, 
hematomas, infartos, abscesos, pielonefritis, pIF y 
enfermedades glomerulares. la ausencia total de 
opacificación puede aparecer en casos de aplasia o 
agenesia, obstrucción de la arteria renal o parénqui-
ma renal no funcional.
Figura 3. Radiografía ventrodorsal de un perro en la que se observan las si-
luetas renales disminuidas de tamaño y con márgenes irregulares (flechas). 
En este caso se trataba de una pielonefritis crónica.
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mineralizaciones en las radiografías simples. Si los 
cálculos son radiotransparentes será necesario realizar 
una urografía excretora que mostrará un defecto de 
llenado en la luz ureteral.
•	 Ureterocele. Es una dilatación pseudoquística con-
génita del segmento submucoso del uréter intra-
vesical. Es una patología poco común en la especie 
canina y no ha sido descrita en la felina. la etiología 
es desconocida y las complicaciones asociadas inclu-
yen hidronefrosis, infección de orina, formación de 
cálculos, incontinencia urinaria y obstrucciones del 
cuello vesical o uretra. El aspecto radiológico en una 
urografía excretora es el de una formación circular 
con forma de cabeza de cobra, siendo esta imagen 
patognomónica del ureterocele (fig. 5).
•	 Rotura ureteral. Generalmente causada por un 
traumatismo abdominal. Si la rotura se produce cerca 
del riñón ocasionará pérdida de detalle en el espa-
cio retroperitoneal. Si se localiza cerca de la vejiga 
existirá una visualización deficiente de las serosas en 
abdomen caudal. Realizando una urografía excretora 
se observará la acumulación del medio de contraste 
en el lugar de la rotura.
Figura 4. Radiografía ventrodorsal del abdomen de un perro en el que se 
ha realizado una urografía excretora. Se visualiza una ligera dilatación de 
la pelvis renal del riñón izquierdo (asterisco) y un aumento de tamaño y 
tortuosidad del uréter izquierdo (hidrouréter) (flechas) debido a que se 
trataba de un uréter ectópico.
Figura 5. Radiografía lateral (a) y ventrodorsal (b) del abdomen de un perro en el que se ha realizado 
una urografía excretora y una cistografía negativa. En la proyección lateral se observa una estructura 
ovalada dorsal al cuello de la vejiga con un defecto de llenado (flecha), que en la imagen ventrodorsal 
aparece con forma de cabeza de cobra superpuesta al cuello de la vejiga (flecha).Estos hallazgos se 
corresponden con un ureterocele.
*
a b
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gas, administraremos un contraste yodado hidroso-
luble iónico diluido con agua estéril o suero salino 
fisiológico al 10-20%. la dosis recomendada varía 
entre 6 a 12 ml/kg de peso. Esta técnica se utili-
za cuando queremos demostrar la integridad de la 
pared de la vejiga, ante la posibilidad de que exista 
una rotura, un desgarro o comunicaciones con otras 
estructuras (colon).
•	 Cistografía de doble contraste. consiste en reali-
zar una neumocistografía seguida de la administración 
de una pequeña cantidad de contraste yodado hidro-
soluble. En esta ocasión la dosis de contraste positivo 
será sólo de 0,5 a 1 ml/kg y no es necesaria su dilución 
con suero salino. El contraste yodado se acumulará en 
el centro de la vejiga y pondrá en evidencia la presencia 
de coágulos, cálculos no radiopacos y masas de la pared 
que aparecerán como defectos de llenado. también 
obtendremos información sobre el grosor de la pared 
y la superficie de la mucosa. para mejorar la visuali-
zación de estas lesiones conviene girar al animal 360º 
sobre sí mismo para que el contraste positivo pueda así 
contactar con toda la superficie de la mucosa vesical.
•	 Uretrografía retrógrada (machos). para evaluar 
el estado de la uretra, vaciaremos previamente la ve-
jiga y retiraremos la sonda hasta la uretra peniana. 
utilizaremos 10-15 ml de contraste yodado hidroso-
Tracto urinario inferior: vejiga y uretra
Apariencia radiográfica normal
la vejiga es un órgano con opacidad de líquido locali-
zado en abdomen caudal, cuyo tamaño y forma varían 
dependiendo de la cantidad de orina que contenga. Si 
la vejiga está vacía, resultará difícil visualizarla, por el 
contrario, si la vejiga está totalmente distendida puede 
alcanzar la zona umbilical desplazando las asas de intes-
tino delgado cranealmente. Normalmente tiene forma 
de pera, redondeada cranealmente y estrechándose 
caudalmente hacia el cuello vesical. Su posición fisioló-
gica es intrabdominal aunque en algunas razas (Dober-
man, Bobtail y Boxer) el cuello de la vejiga puede pre-
sentar una posición intrapélvica y tener forma oblonga-
da. los gatos tienen un cuello vesical más largo, por ello 
la vejiga siempre se localiza en posición intrabdominal.
la uretra no se visualiza en las radiografías simples y 
para evaluarla hay que realizar una uretrografía retrógrada.
 Técnicas de contraste
al igual que en la urografía excretora, deberemos pre-
parar al paciente mediante ayuno de 24 horas y enemas. 
El animal permanecerá bajo anestesia general.
•	 Neumocistografía/cistografía negativa. En pri-
mer lugar sondaremos la vejiga y extraeremos la ori-
na, tomando una muestra para su análisis. posterior-
mente llenaremos la vejiga con gas (aire, dióxido de 
carbono, óxido nitroso). la cantidad de gas necesaria 
varía según el paciente y la alteración que presente, 
hay autores que recomiendan una dosis de 6 a 12 ml/
kg de peso. Se debe ir introduciendo el gas lentamen-
te, palpando la vejiga a la vez y detenernos cuando no-
temos la pared de la misma firme o cuando el émbolo 
de nuestra jeringa “rebote”. De esta forma evitaremos 
complicaciones como la rotura de vejiga o el traspaso 
de aire a la capa submucosa de la pared vesical. 
Mediante esta técnica podremos identificar la po-
sición de la vejiga cuando existan masas abdominales 
y no podamos localizarla con claridad (fig. 6), obser-
var cálculos de baja radiopacidad no visibles en una 
radiografía simple, o evaluar el grosor de la pared, 
aunque una cistografía con doble contraste es más 
sensible a cambios de grosor.
•	 Cistografía positiva. Se realiza de la misma forma 
que la neumocistografía pero, en vez de introducir 
Figura 6. Radiografía lateral del abdomen de una perra en la que se ha realizado una cistografía nega-
tiva. Se observa un desplazamiento de la vejiga ventral y craneal (flechas) debido a la presencia de una 
masa en abdomen caudal (masa vaginal).
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capítulo 8. RaDIoloGía Y EcoGRaFía DEl tRacto uRINaRIo 85
•	 Vaginocistografía retrógrada (fig. 7). En una 
hembra es muy difícil realizar una uretrografía retró-
grada directa debido a la corta longitud de la uretra y 
a que la presencia del catéter en la misma obstaculiza 
la visualización de posibles lesiones. para ello coloca-
remos una sonda de Foley en el vestíbulo vaginal (rea-
lizar previamente una neumocistografía es opcional), 
insuflaremos aire en el balón de la sonda y además 
colocaremos un clamp intestinal en los labios vulvares 
para asegurarnos de que no habrá fuga de contraste. a 
continuación se inyecta el contraste yodado diluido, a 
una dosis de 1 ml/kg de peso, que rellenará la vagina 
y posteriormente rellenará la uretra. al igual que en el 
macho, debemos efectuar el disparo cuando estamos 
terminando de introducir el contraste.
Alteraciones de la vejiga
•	 Cálculos. Son frecuentes en los perros y raros en 
los gatos. la mayoría son radiopacos y por lo tanto 
visibles en radiografías simples (fosfato cálcico, oxa-
lato cálcico, estruvita y silicio) (fig. 8). Sin embargo, 
también existen cálculos radiotransparentes (cistina, 
urato y xantina), que se evidenciarán mediante una 
cistografía negativa o bien con una cistografía de do-
ble contraste.
•	 Cambios en el grosor de la pared de la vejiga 
y defectos de llenado. la pared de la vejiga debe 
ser lisa y tener un grosor constante de 1-2 mm. En 
casos de cistitis, se suele observar un engrosamiento 
y apariencia irregular de la pared vesical que puede 
afectar de forma difusa a toda la superficie, aunque 
la porción craneoventral es la más predispuesta a los 
cambios inflamatorios.
la segunda causa más frecuente de engrosamien-
to de la pared de la vejiga son las neoplasias. El 
carcinoma de células de transición es la neoplasia 
maligna más común en la vejiga (90% de los casos) y 
afecta a perros adultos. Normalmente se localiza de 
forma focal y solitaria en la pared dorsal y zona del 
trígono vesical, protruyendo hacia la luz como un 
defecto de llenado, aunque se han descrito casos en 
los que la pared se afectaba de forma difusa y genera-
lizada. otros tumores malignos menos comunes son 
el carcinoma de células escamosas, adenocarcinoma, 
fibrosarcoma y rabdomiosarcoma, este último afecta 
luble diluido con suero salino fisiológico al 10% en el 
perro y 2-4 ml en el gato. Hay que realizar la radio-
grafía mientras se termina de introducir el contraste 
para conseguir la máxima distensión de la uretra, en 
posición lateral incluyendo toda la uretra (colimar 
caudalmente al isquion y a la musculatura glútea). 
Figura 7. Radiografía lateral del abdomen caudal de una perra en la que se ha realizado una vaginoure-
trografía retrógrada y una cistografía negativa. El medio de contraste se localiza en vagina (V), cuello 
uterino (ut), uretra (u) y vejiga.
U
Ut U
V
Figura 8. Radiografía lateral del abdomen de un perro en la que se observan varios cálculos radiopacos 
de diferente tamaño en el interior de la vejiga (flechas) así como en la uretra perineal, inmediatamente 
caudal al isquion (flechas del margen derecho). 
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a animales jóvenes (1-4 años). Son bastante agresi-
vos, pueden extenderse hacia uretra, próstata o va-
gina y metastatizar a ganglios linfáticos regionales, 
pulmones y vértebras lumbares. también pueden 
causar obstrucciones a nivel de los uréteres produ-
ciendo hidrouréteres e hidronefrosis.
Entre las neoplasias benignas la forma más fre-
cuente es la de la cistitis polipoide, que produce un 
engrosamiento generalizado de la mucosa de la ve-
jiga y múltiples masas polipoides de superficie lisa, 
repartidas por toda la vejiga que se visualizan como 
defectos de llenado.
los coágulos en el interior de la vejiga pueden 
presentar una aparienciasimilar a los pólipos pro-
duciendo defectos de llenado irregulares dentro del 
medio de contraste. Si cambiamos al animal de po-
sición o vaciamos la vejiga y repetimos el estudio, lo 
normal es que los coágulos cambien de posición y de 
forma, mientras que las masas permanecerán igual 
en estudios consecutivos.
•	 Cambios en la opacidad de la pared de la veji-
ga. podemos encontrar aire dentro de la pared de la 
vejiga después de realizar una neumocistografía (por-
que hayamos sobredistendido la vejiga). En el caso en 
el que no se haya realizado una cateterización reciente, 
estaremos ante una cistitis enfisematosa, generalmen-
te asociada a la diabetes mellitus (fig. 9).
las mineralizaciones en la pared de la vejiga suelen 
indicar calcificación distrófica, que puede ocurrir en 
casos de inflamaciones crónicas, cistitis inducidas por 
ciclofosfamidas o neoplasias.
•	 Cambios en la forma. la rotura de la vejiga suele 
producirse tras un traumatismo. En una radiogra-
fía simple se observará una pérdida de definición de 
las serosas en la zona caudal del abdomen. la mejor 
forma de evidenciarla es mediante una cistografía po-
sitiva en la que visualizaremos el medio de contraste 
distribuido libremente en la cavidad abdominal.
los divertículos vesicales son protrusiones de 
la mucosa a través de áreas debilitadas de la pared. 
pueden ser congénitos o adquiridos a consecuencia 
de obstrucciones uretrales. Son más frecuentes en 
los gatos y se suelen localizar en la zona del uraco, 
craneoventralmente. En casos de uraco persistente 
existirá un goteo de orina a través del ombligo.
Figura 9. Radiografía lateral del abdomen caudal de una perra en la que se visualiza un halo radio-
transparente en la pared de la vejiga (flechas). Esta imagen es compatible con una cistitis enfisematosa.
Alteraciones de la uretra
•	 Cálculos. la mayoría de los cálculos uretrales son 
radiopacos y visibles en las radiografías simples. los 
cálculos de urato, presentes en dálmatas y animales 
con shunts portosistémicos, son radiotransparentes 
y solamente evidenciables como defectos de llenado 
tras una uretrografía retrógrada. En perros, no son 
frecuentes en las hembras y en machos se suelen lo-
calizar en la uretra perineal (fig. 8) e inmediatamente 
proximal al hueso peniano. En los machos felinos sue-
len acumularse en la uretra peniana y su composición 
no es lo suficientemente radiopaca como para ser 
evidentes en una radiografía simple.
•	 Rotura. al igual que la rotura de vejiga, se produce 
tras traumatismos en la zona pélvica, y también de 
manera iatrogénica tras una incorrecta cateterización. 
para poder establecer el lugar de la rotura es necesario 
realizar una uretrografía retrógrada.
•	 Neoplasias. Su incidencia es más elevada entre las 
hembras adultas de la especie canina. Mediante una 
vaginouretrografía/uretrografía retrógrada se obser-
vará una zona de la uretra con superficie irregular, 
estrechada y con defectos de llenado. Su extensión 
craneal puede afectar al cuello de la vejiga. Resulta 
difícil diferenciar una neoplasia de una uretritis y no 
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capítulo 8. RaDIoloGía Y EcoGRaFía DEl tRacto uRINaRIo 87
tex es hiperecogénico respecto a la médula y debe de 
existir una demarcación entre ellos. cuando realiza-
mos el examen del plano sagital desde la zona medial 
a la lateral (fig. 11b), la zona central hiperecogénica 
del seno renal desaparece y aparece una zona central 
hipoecogénica bordeada por dos líneas hiperecogé-
nicas. la región hipoecogénica central representa la 
cresta renal y existen unas líneas ecogénicas dorsales 
y ventrales que son los divertículos pélvicos (recesos) 
acompañados por los vasos interlobulares. las arterias 
arciformes e intralobulares se reconocen a veces con 
una ecogenicidad discreta en la unión corticomedular 
y en el córtex, pudiendo producir en ocasiones sobras 
acústicas según la dirección del haz.
En un plano transversal, las líneas ecogénicas que 
representan a los divertículos pélvicos y vasos interlo-
bulares pueden verse radiales a la corteza desde la re-
gión pélvica central. la región medular aparece separa-
da en secciones por los divertículos y los vasos. la orina 
Figura 10. Radiografía lateral del abdomen caudal y cavidad pélvica de una perra en la que se ha reali-
zado una vaginouretrografía retrógrada. Se observa un aumento de tamaño de la uretra con una distri-
bución irregular del material de contraste y defectos de llenado en la misma (flechas). Esta imagen es 
compatible con una neoplasia uretral (carcinoma de células escamosas).
Figura 11. corte dorsal (a) y sagital (b) del riñón. S: seno renal, M: médu-
la, c: córtex, D: divertículos pélvicos, VI: venas interlobulares.
se puede realizar un diagnóstico definitivo sin la reali-
zación de una biopsia (fig. 10).
•	 Fístulas. Son poco comunes y pueden ser congénitas 
o adquiridas. Hay dos tipos, uretrorectal y uretrovagi-
nal y para visualizar su recorrido es necesario realizar 
una uretrografía/vaginouretrografía retrógrada.
EXAMEN ECOGRÁFICO
Riñones: técnica de examen
los riñones son órganos fácilmente identificables por la 
forma que presentan. El riñón izquierdo es más fácil de 
visualizar debido a su posición más caudal y a veces el 
bazo sirve de ventana acústica. la posición más craneal 
y situación debajo de la caja torácica del riñón derecho 
hace que éste sea más difícil de localizar. los riñones del 
gato son más fáciles de examinar debido a su localiza-
ción más caudal. 
En un corte dorsal, se distinguen claramente tres 
zonas (fig. 11a). Estas regiones consisten en una zona 
central altamente ecogénica brillante que se corres-
ponde con la zona del seno renal y la grasa peripélvica, 
alrededor una zona hipoecogénica que representa la 
médula renal y por último una zona más externa de 
ecogenicidad intermedia que es el córtex renal. El cór-
C
D
VI
b
a
C
M
S
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medades renales agudas e intersticiales y se debe a una 
relativa reducción en el flujo diastólico comparado con el 
flujo sistólico. un IRR elevado también puede verse en 
enfermedades extrarrenales, tales como hipoadrenocor-
ticismo, y en procesos que alteren la hemodinámica renal. 
Alteraciones renales y ureterales
los animales pueden presentar síntomas y alteraciones 
de la función renal y sin embargo no presentar ninguna 
alteración ecográfica y viceversa. Y las alteraciones que 
pueden observarse ecográficamente no son, en la ma-
yoría de las ocasiones, específicas de una enfermedad 
determinada. así, la aspiración o biopsia ecoguiada de 
los riñones es muy útil en estos casos.
Alteraciones del parénquima
•	 Alteraciones difusas: las alteraciones difusas del 
parénquima son mucho más difíciles de observar que 
las focales.
•	 aumento de la ecogenicidad: el incremento de la 
ecogenicidad es uno de los hallazgos más comu-
nes en gatos y perros con enfermedad renal. Va-
rias enfermedades renales pueden asociarse con 
incremento de la ecogenicidad de la zona cortical 
y/o medular, como son: nefritis intersticial, glo-
merulonefritis intersticial, nefrosis tubular aguda, 
necrosis causada por intoxicación con etilenglicol 
(fig. 13) o uva en perros y lirio en gatos, enferme-
dades renales terminales (fig. 14), nefrocalcinosis, 
no se identifica en la pelvis o divertículos, ni el uréter 
es visible en gatos y perros normales. la pelvis renal 
puede visualizarse, en ocasiones, en perros y gatos nor-
males que están recibiendo fluidoterapia o están siendo 
tratados con diuréticos.
Es importante conocer la relación de ecogenicidad 
del riñón con el hígado y el bazo para detectar las altera-
ciones. la médula renal es la menos ecogénica seguida 
por la corteza. Ésta es similar o ligeramente menos eco-
génica que el parénquima hepático y un poco menos 
que el parénquima esplénico.
la ecogenicidad de la corteza renal puede estar au-
mentada en gatos castradosy gatas preñadas. En oca-
siones puede observarse una línea hiperecogénica en la 
unión corticomedular que no representa ningún signo 
de alteración, al menos que el animal presente sintoma-
tología clínica o alteración del perfil renal. 
los riñones pueden medirse en cualquiera de 
los tres planos, en los gatos la longitud varía entre 
3 y 4,3 cm. Sin embargo, en los perros las medidas 
deben de relacionarse con el peso corporal y la con-
formación, ya que existe mucha variedad entre ellos. 
Sin embargo, se ha publicado un nuevo método donde 
se relaciona la longitud del riñón con el diámetro de la 
aorta. Esta relación se obtiene dividiendo la longitud 
máxima renal por el diámetro máximo de la aorta a 
nivel del riñón. El tamaño renal se considera disminui-
do cuando esta relación sea inferior a 5,5 y aumentado 
cuando sea mayor de 9.
El flujo renal puede evaluarse mediante la ecografía 
Doppler y en algunos casos puede utilizarse para iden-
tificar enfermedades renales en ausencia de alteraciones 
estructurales. la medida más empleada es el índice de 
resistividad renal (IRR) (fig. 12). Este índice se obtie-
ne a partir de unas medidas tomadas mediante Doppler 
pulsado en las arterias interlobares o arciformes, siendo:
Figura 12. Examen ecográfico con Doppler pulsado del flujo de una arteria interlobar del riñón de un 
perro. El índice de resistividad se mide en una onda del Doppler espectral.
una elevación del IRR (valor normal < 0,7) es un in-
dicador específico (pero no sensitivo) de que existe una 
enfermedad renal, aunque no indica qué alteración es. 
Generalmente, una elevación del IRR aparece en enfer-
velocidad del pico sistólico – 
velocidad al final de la diástole
velocidad del pico sistólico
IRR = 
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capítulo 8. RaDIoloGía Y EcoGRaFía DEl tRacto uRINaRIo 89
linfosarcoma en gatos, pIF y carcinoma de células 
escamosas metastásico.
En alguno de estos procesos la corteza puede 
estar más aumentada produciendo un realce de 
la unión corticomedular. Esto es muy acusado en 
los casos de necrosis causada por intoxicación con 
etilenglicol.
En otros casos, tanto la región cortical como la 
medular están aumentadas de ecogenicidad pro-
duciendo una pérdida de la unión corticomedular, 
esto es particularmente evidente en los casos de 
enfermedades renales crónicas.
En casos severos de enfermedades renales pue-
de observarse una banda hiperecogénica en la mé-
dula, paralela a la unión corticomedular, compa-
tible con mineralización, necrosis, congestión y/o 
hemorragia (fig. 13). Este hallazgo denominado 
“signo de anillo medular” ha sido observado 
en varios procesos como: necrosis tubular aguda 
(intoxicación por etilenglicol), nefrocalcinosis, 
leptospirosis, vasculitis piogranulomatosa (pIF), 
linfoma, y perros y gatos normales.
•	 Disminución de la ecogenicidad: linfoma en perros. 
•	 Alteraciones focales: son más fáciles de diagnosti-
car que las alteraciones difusas y son comunes en pe-
queños animales. las más habituales son quistes rena-
les, nefrolitiasis o mineralización distrófica e infartos 
de la zona cortical, seguidos de neoplasia metastásica 
o primaria, granulomas y abscesos.
•	 Quistes renales: pueden ser solitarios o multifo-
cales, de diferentes tamaños y unilaterales o bila-
terales. Ecográficamente se observan como una 
estructura oval o redondeada, anecógena, con 
una pared fina hiperecogénica y con bordes bien 
definidos, y pueden presentar refuerzo posterior 
(fig. 15). En ocasiones son hallazgos casuales al 
realizar una ecografía. la mayoría de los quistes 
se localizan en el córtex, o en la unión cortico-
medular. también pueden aparecer secundarios a 
enfermedades renales crónicas.
Generalmente, los abscesos renales pueden di-
ferenciarse de los quistes verdaderos por la presen-
cia de ecos y sedimentación en la lesión cavitaria y 
por su contorno irregular, y pueden presentar re-
fuerzo posterior si el contenido celular es pequeño.
Figura 13. Riñón de un perro intoxicado por etilenglicol. Se observa un au-
mento de la ecogenicidad de la corteza, realce de la unión corticomedular 
y línea hiperecogénica en la unión corticomedular.
Figura 14. Riñón terminal de un perro. Se aprecia un riñón pequeño, 
hiperecogénico, irregular, con pérdida de la arquitectura renal normal.
Figura 15. Riñón poliquístico de un gato con enfermedad poliquística re-
nal. los quistes renales presentan una forma ovalada, con un contenido 
anecógeno, delimitado por una pared fina y refuerzo posterior.
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•	 Masas sólidas: son generalmente malignas y pueden 
ser hipoecogénicas, hiperecogénicas, isoecogénicas 
o de ecogenicidad mixta (fig. 16). aunque los mo-
delos de ecogenicidad no son específicos del tipo de 
tumor, las masas uniformemente hipoecogénicas o 
nódulos a menudo son compatibles con linfoma. 
las masas hiperecogénicas son menos frecuentes y 
están relacionadas con condrosarcomas, hemangio-
sarcomas y adenocarcinoma metastásico. 
•	 Áreas focales hiperecogénicas en el córtex renal. 
Estas lesiones son compatibles con calcificaciones, 
fibrosis, gas e infartos. los focos de mineralización 
se observan en perros y gatos viejos debido a la 
mineralización del tejido blando o urolitiasis. los 
infartos renales se observan como áreas de forma 
lineal o triangular bien definidas en el córtex re-
nal perpendiculares a la cápsula. El aspecto de los 
infartos puede variar, así, los infartos crónicos son 
típicamente hiperecogénicos, y los agudos en un 
principio pueden ser hiperecogénicos y después 
pasan a hipoecogénicos.
Alteraciones del tamaño
El aumento del tamaño se observa en neoplasias (ge-
neralmente linfoma) y estados iniciales de pielonefritis, 
shunt portosistémico, pIF, obstrucción urinaria y enfer-
medad poliquística. la disminución del tamaño aparece 
en procesos crónicos y suele asociarse a cambios en la 
forma (fig. 14).
Alteraciones del sistema colector
la dilatación de la pelvis renal (pielectasia) se observa 
como una separación anecógena en la zona central hi-
perecogénica del seno renal. la pielectasia se puede ob-
servar en animales con un incremento de la diuresis (te-
rapia diurética o enfermedad renal crónica) y en aqué-
llos que presentan malformaciones congénitas (ectopia 
ureteral), pielonefritis u obstrucción del tracto urinario 
bajo. cuando la dilatación es más marcada o se desarro-
lla una hidronefrosis debido a una obstrucción del flujo 
urinario, los divertículos renales aparecen redondeados 
y se conectan con la pelvis renal (fig. 17). En los casos 
de hidronefrosis severas, se observará un saco lleno de 
líquido con un anillo muy fino que se corresponde con 
la pequeña cantidad de corteza que permanece.
Figura 16. carcinoma renal. corte dorsal del riñón izquierdo de un pastor 
alemán que se presentó con hematuria. todo el riñón ha sido sustituido por 
una masa sólida perdiéndose totalmente la arquitectura renal.
Figura 17. corte dorsal del riñón derecho. Se observa un cálculo en la pelvis 
renal como una estructura hiperecogénica con sombra acústica. también se 
aprecia una dilatación moderada de la pelvis e hidrouréter. Esta dilatación de 
la pelvis es secundaria a una obstrucción ureteral debido a un cálculo.
Cálculos renales y ureterales
los cálculos renales y ureterales se observan como es-
tructuras hiperecogénicas con sombra acústica, tanto si 
son radiopacos como radiolúcidos (fig. 17). los cálculos 
pequeños pueden no producir sombra acústica si son de 
menor tamaño que la anchura del haz de ultrasonidos.
Acumulación de líquido subcapsular renal 
Se han observado grandes cantidades de líquido sub-
capsular en el caso de los pseudoquistes perirrenales de 
los gatos (fig. 18), que son diagnosticados en perros de 
forma ocasional. los riñones aparecen flotando en el 
líquido encapsulado y su forma, tamaño o arquitectura 
interna puede ser normal o alterada. Debido a la pre-
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capítulo 8. RaDIoloGía Y EcoGRaFía DEl tRacto uRINaRIo 91
del hilio renal (fig. 17) y en el trígono vesical no se 
ven muy bien a menos que estén muy dilatados. los 
uréteres ectópicos congénitos pueden ser uni o bilate-
rales, es más común en hembras de la especie canina y 
pueden terminar en la uretra, vagina o colon (fig. 19). 
Estos uréteres a menudo se distienden debido a que 
hay una obstrucción parcial en la zona donde desem-
bocan, o bien porque existe una tunelización intramu-
ral y/o infección ascendente. En ocasiones también 
puede observarse hidronefrosis cuando la distensión 
ureteral es muy marcada.
El ureterocele es otra anomalía congénita que en 
ocasiones se asocia con ectopia. un ureterocele intra-
vesical se caracteriza por una dilatación focal quística en 
la porción submucosa distal del uréter que protruye ha-
cia la luz de la vejiga. En el examen ecográfico se obser-
va una estructura redondeada anecógena con una pared 
delgada en el cuello de la vejiga. El ureterocele ectópico 
afecta a la parte distal del uréter ectópico.
Vejiga de la orina: técnica de examen
la vejiga se examina fácilmente cuando está distendida 
con orina. la sonda empleada puede ser lineal o se-
miconvexa y la frecuencia empleada puede ser desde 
5 a 10 MHz. la vejiga tiene que ser examinada en dos 
planos, transversal y sagital, desde la pared ventral del 
abdomen. cuando la vejiga está distendida, está bien 
delimitada, el perfil es regular y la pared es muy delgada 
(1-2 mm), se pueden diferenciar tres capas: una cen-
tral hipoecogénica que es la capa muscular, una externa 
hiperecogénica que es la serosa y una interna hipere-
cogénica que se corresponde con mucosa-submucosa. 
la orina generalmente es anecoica con refuerzo pos-
terior y, en ocasiones, en los gatos pueden observarse, 
de forma normal, pequeños ecos en suspensión que se 
corresponden con gotas de grasa. 
En algunos casos, en la parte dorsal del trígono 
vesical se observan dos pequeñas protuberancias que 
representan la parte intramural de los uréteres cuando 
entran en la vejiga y que es la unión ureterovesical. a 
veces, de forma periódica, pueden visualizarse unos 
ecos brillantes de forma turbulenta desde los uréteres 
a la vejiga, denominados “jets ureterales”, este he-
cho es muy útil cuando se evalúan animales en los que 
se sospecha la presencia de uréteres ectópicos. 
Figura 18. pseudoquiste perinéfrico. corte longitudinal del riñón izquier-
do de un gato. Se observa líquido anecógeno subcapsular en el riñón, y éste 
aparece más ecogénico.
Figura 19. corte sagital de un uréter ectópico. El uréter pasa a lo largo de 
la parte dorsal del cuello de la vejiga hacia la pelvis.
Uréter
sencia de líquido el riñón suele aparecer más ecogénico. 
otras causas de líquido subcapsular son la acumulación 
de orina, sangre, exudado o trasudado alrededor del ri-
ñón. las coagulopatías o traumatismos renales pueden 
producir hemorragias retroperitoneales. En la pIF y el 
linfosarcoma renal, a menudo se observan pequeñas 
cantidades de líquido subcapsular. En la intoxicación 
por etilenglicol también se puede producir líquido libre 
peritoneal, retroperitoneal o subcapsular.
Alteraciones en los uréteres
la dilatación del uréter o hidrouréter aparece gene-
ralmente en combinación con la hidronefrosis en los 
casos de obstrucción del flujo urinario. los uréteres 
distendidos se observan con mayor facilidad en la zona 
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MaNual DE NEFRoloGía Y uRoloGía clíNIca caNINa Y FElINa92
la uretra proximal también debe examinarse de 
forma rutinaria, cuando sea posible. Su parte proximal 
puede evaluarse en la mayoría de los perros y gatos. En 
los machos la uretra prostática también puede verse en 
el interior de la glándula. la uretra distal es más difí-
cil de evaluar. En los perros machos, la porción de la 
uretra peniana y perineal puede examinarse utilizando 
transductores de alta frecuencia.
Existen varios artefactos que son comúnmente 
visualizados cuando se examina la vejiga de la orina. Es 
importante reconocerlos ya que la mayoría de ellos pa-
recen procesos patológicos. Se trata de: sombra lateral, 
reverberación y espesor parcial. 
El artefacto de sombra lateral se produce por una 
refracción del haz, debido a la forma curvilínea de la 
parte craneal de la vejiga. En la reverberación y espesor 
parcial, estos artefactos se manifiestan por la aparición 
de ecos en la luz de la vejiga.
Alteraciones de la vejiga
Alteraciones murales
•	 Cistitis. las cistitis producen un engrosamiento irre-
gular e hipoecogénico de la pared, generalmente en 
la zona craneoventral de la vejiga. En las cistitis po-
lipoides pueden aparecer masas pedunculadas hipe-
recogénicas que protruyen hacia la luz de la vejiga, 
así como un engrosamiento difuso de la pared. Estas 
masas se localizan más frecuentemente en la parte 
craneoventral y en ocasiones pueden tener un aspecto 
similar a las neoplasias, recomendándose una biopsia 
para alcanzar el diagnóstico (fig. 20).
las cistitis enfisematosas se observan con más 
frecuencia en animales diabéticos con glucosuria y 
se caracterizan por la presencia de bacterias forma-
doras de gas tales como Escherichia coli, Aerobacter 
aerogenes, Proteus mirabilis y Clostridium spp. en la 
pared de la vejiga. El aspecto ecográfico son inter-
fases hiperecogénicas irregulares con el artefacto de 
reverberación distal.
•	 Divertículo de uraco. El remanente de uraco pue-
de actuar como un nido de inflamaciones e infeccio-
nes crónicas de la vejiga. aparece como una dilatación 
focal y pequeña hacia el exterior de la vejiga en el 
vértice de la misma. la pared de la vejiga adyacente 
estará engrosada.
Figura 20. pólipo. corte sagital de la vejiga de la orina. Se observa una 
estructura redondeada hipoecogénica en la parte dorsal de la vejiga con 
una inserción ancha en la pared de la misma. El diagnóstico diferencial debe 
incluir pólipo y neoplasia, es necesario realizar una citología o examen his-
tológico para alcanzar el diagnóstico definitivo.
Figura 21. carcinoma de células de transición. corte sagital de la parte 
caudal de la vejiga. Se observa una masa en la zona del cuello de la vejiga, 
que sugiere una neoplasia. El diagnóstico definitivo fue carcinoma de célu-
las de transición.
•	 Neoplasia. El carcinoma de células de transición es la 
neoplasia más frecuente de la vejiga de la orina (fig. 21). 
Se caracteriza por presentar una masa irregular de base 
ancha en la pared de la vejiga que protruye hacia la 
luz. la ecogenicidad generalmente es mixta, siendo 
hiperecogénica, isoecogénica o hipoecogénica respecto 
a la pared. las masas se suelen localizar en la zona del 
trígono vesical y en la zona dorsal de la vejiga. Debido 
a la localización de la papila ureteral en esta zona, en 
ocasiones pueden afectar a la misma ocasionando un 
hidrouréter uni o bilateral. también es frecuente que la 
masa se extienda hacia la uretra proximal.
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capítulo 8. RaDIoloGía Y EcoGRaFía DEl tRacto uRINaRIo 93
Alteraciones del contenido
•	 Cálculos. tanto los cálculos radiopacos como ra-
diotransparentes se observan ecográficamente como 
focos hiperecogénicos con sombra acústica en la zona 
dependiente de la vejiga (fig. 22). los cálculos felinos 
suelen ser más aplanados y en ocasiones podemos ob-
servar sedimento en el lado dependiente que produce 
también sombra acústica.
El colon descendente puede introducirse hacia el 
interior de la vejiga causando una distorsión de su con-
torno, apareciendo una masa mural, o bien fragmen-
tos mineralizados, los cuales pueden producir sombra 
acústica confundiéndolos con cálculos vesicales.
•	 Coágulos. los coágulos pueden producirse bien por 
traumatismos, alteraciones de la coagulación, neopla-
sias o cistitis. los coágulos inmaduros se observan con 
forma y ecogenicidad heterogénea, pero a medida que 
se van organizando aparecen más homogéneos e hipe-
recogénicos sin sombraacústica (fig. 22). pueden adhe-
rirse a la pared de la vejiga lo que en ocasiones dificulta 
diferenciar un coágulo de un pólipo o una masa mural.
Rotura de la vejiga
la cistouretrografía retrógrada positiva es la técnica de 
elección para diagnosticar la rotura de vejiga. Sin em-
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Figura 22. Se observan dos estructuras hiperecogénicas con sombra acús-
tica, localizadas en el lado dependiente de la vejiga de la orina. al mismo 
tiempo, también se aprecia una gran estructura hipoecogénica adherida a 
la pared de la vejiga, compatible con un coágulo, aunque en ocasiones es 
difícil de diferenciar de una masa mural.
bargo, la ecografía es útil ya que podemos observar lí-
quido libre en el abdomen con diferente ecogenicidad, 
que dependerá del contenido celular de la orina.
Hay que diferenciar la rotura del artefacto de re-
fracción asociado a la parte craneal de la vejiga cuando 
existe líquido libre. En este caso el defecto es en la zona 
craneal de la vejiga, no hay engrosamiento de la pared y 
la vejiga está distendida.
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capítulo 9. BIopSIa RENal 95
BIOPSIA RENAL
INTRODUCCIÓN
En la mayoría de casos, el cuadro clínico, examen físico, técnicas de diagnóstico por imagen y 
pruebas de laboratorio permiten clasificar la nefropatía presente en un animal como enferme-
dad glomerular (EG), fallo renal agudo o enfermedad renal crónica (ERc). Sin embargo, en 
ocasiones es necesario un diagnóstico definitivo para establecer un tratamiento específico y un 
pronóstico adecuado, lo que implica recurrir a la histopatología renal. la realización de biopsias 
renales es todavía un procedimiento poco frecuente en la práctica clínica habitual, principal-
mente por las reticencias del clínico en cuanto a las potenciales complicaciones y utilidad prác-
tica del procedimiento, así como por el rechazo por parte del propietario debido a los costes 
del procedimiento [1].
por todo ello, el objetivo de este capítulo es exponer en qué situaciones es realmente útil la 
realización de una biopsia renal, así como las condiciones en las que debe hacerse y las técnicas 
que pueden emplearse para minimizar los riesgos y maximizar la información obtenida.
Jaume Altimira Palau, Óscar Cortadellas Rodríguez y Miquel Vilafranca Compte
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maNual dE NEfRoloGía y uRoloGía clíNIca caNINa y fElINa96
renal generalizada se aconseja biopsiar el riñón dere-
cho porque su localización anatómica lo hace más re-
sistente al movimiento durante el procedimiento. Sin 
embargo, en perros de tórax profundo puede ser me-
jor biopsiar el riñón izquierdo porque, a pesar de ser 
más móvil, se accede a él con mayor facilidad por su 
localización más caudal. En el gato ambos riñones son 
fácilmente localizables [1, 2, 4].
debe seleccionarse una aguja adecuada para que la 
muestra obtenida tenga la calidad necesaria y sea repre-
sentativa de la lesión existente. En aquellos casos en los 
que la obtención de unas pocas células pueda ser diag-
nóstica (neoplasias de alta celularidad) puede hacerse 
simplemente un aspirado con aguja fina por su escasa 
dificultad técnica y bajo porcentaje de complicaciones. 
aunque este procedimiento se ha desaconsejado por 
el riesgo de producir una diseminación de células tu-
morales, esta situación es muy poco frecuente [2]. Sin 
embargo, en la mayoría de ocasiones se necesitan dis-
positivos de mayor calibre. Inicialmente se usaban las 
agujas manuales tipo “tru-cut” aunque en la actualidad 
se prefieren los dispositivos desechables precargados 
(16 G-18 G) porque pueden manejarse más fácilmente 
con una sola mano (fig. 1a) y permiten obtener mues-
tras de buena calidad. también pueden utilizarse las pis-
tolas de biopsia reutilizables (fig. 1b), aunque su manejo 
con una sola mano resulta más complicado que el de 
los dispositivos desechables por su peso y tamaño. En 
cualquier caso, es importante que cuando se active el 
INDICACIONES
la biopsia renal está indicada en aquellos casos en los 
que el diagnóstico histológico afecte al manejo del pa-
ciente [1]. la mayoría de situaciones en las que esto 
ocurre se dan en pacientes con EG o fallo renal agudo 
[2]. antes de recurrir a la realización de una biopsia 
renal debe hacerse un esfuerzo diagnóstico para deter-
minar la causa de la enfermedad renal (leishmaniosis, 
leptospirosis, lupus eritematoso sistémico...) puesto 
que el tratamiento de la enfermedad primaria contri-
buye a la resolución de la lesión renal.
por otra parte, es poco probable que un animal con 
ERc severa (estadio 3 avanzado o estadio 4), se bene-
ficie de la realización de una biopsia. además, en estos 
casos aumentan los riesgos de complicaciones relacio-
nadas con el procedimiento [3].
CONSIDERACIONES PREVIAS 
Y CONTRAINDICACIONES
antes de efectuar una biopsia debe hacerse una evalua-
ción completa del paciente que incluya examen físico, 
hematología, panel de coagulación, perfil bioquímico, 
urianálisis completo, urocultivo, determinación de la 
presión arterial y ecografía renal [4]. la biopsia renal 
está contraindicada en las siguientes situaciones: coagu-
lopatía grave, anemia severa, creatinina > 5 mg/dl, ad-
ministración de antiinflamatorios no esteroideos en los 
5 días previos, hidronefrosis, hipertensión no contro-
lada, quistes renales de grandes dimensiones, abscesos 
y pielonefritis severa. la realización de biopsias en ani-
males con un solo riñón es controvertida, pero puede 
hacerse si no hay otras contraindicaciones y se emplea 
la técnica adecuada [2, 5].
OBTENCIÓN DE LA MUESTRA 
PARA BIOPSIA
Preparación del paciente
Es importante garantizar la inmovilidad del paciente du-
rante el procedimiento, por ello se recomienda obtener 
las muestras bajo anestesia general. En pacientes críticos 
en los que se considere que el riesgo anestésico es alto, 
puede obtenerse la muestra bajo sedación profunda. 
antes de hacer una biopsia, el clínico debe familiari-
zarse con la anatomía de la zona y adquirir experiencia 
practicando en cadáveres. En el perro con enfermedad 
figura 1. dispositivosde biopsia válidos para la obtención de biopsias renales: (a) desechable, 
(b) reutilizable.
a
b
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capítulo 9. BIopSIa RENal 97
dispositivo la cánula no penetre más allá de donde está 
situada la punta de la aguja, para reducir el riesgo de 
penetrar en la médula renal [4].
Se han descrito distintas técnicas para la obtención 
de las muestras de biopsia. la elección de un método 
u otro depende de la experiencia del operador, del 
animal objeto del examen y del tamaño de muestra 
necesario. 
Biopsia percutánea ecoguiada
actualmente es la técnica de elección para biopsias re-
nales, sobre todo en perros de más de 5 kg de peso y 
en gatos [4, 6]. Se coloca el paciente en decúbito lateral 
del lado contrario al que se va a tomar la muestra, se 
rasura la zona y se prepara de modo aséptico. Se reali-
za un examen ecográfico global del riñón para decidir 
de dónde se tomará la muestra. una vez hecho esto, 
se practica una incisión cutánea que permita el paso de 
la punta de la aguja que se inserta en la cápsula renal 
(figs. 2 y 3). una vez insertada la aguja se activa el dis-
positivo y se obtiene la muestra. 
figura 2. Esquema que muestra la colocación correcta (a) e incorrecta (b) de la aguja de biopsia para la obtención de una biopsia renal. la aguja debe per-
manecer en la corteza renal, preferiblemente en el polo craneal o caudal. la aguja no debe cruzar la unión córtico-medular ni penetrar en la médula o en 
la pelvis renal.
figura 3. Biopsia renal ecoguiada en un perro. la sonda se sujeta con una mano mientras con la otra 
se maneja el dispositivo de biopsia.
a b
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craneal del riñón, cuidando que la aguja solo penetre la 
corteza renal (fig. 4).
Biopsia laparoscópica
la biopsia laparoscópica permite la observación directa 
de los riñones, lo que facilita la obtención de muestras 
que sean diagnósticas, sobre todo en casos con lesiones 
focales. por otra parte, permite la inspección de otros 
órganos de la cavidad abdominal y la detección y con-
trol de la posible hemorragia posterior es más fácil que 
con otras técnicas. una descripción detallada del pro-
cedimiento puede encontrarse en el capítulo 11. las 
posibles complicaciones asociadas a esta técnica están 
directamente relacionadas con la experiencia del ope-
rador e incluyen: creación de un émbolo gaseoso, neu-
motórax, enfisema subcutáneo, introducción de aire en 
una víscera hueca o lesiones en vísceras internas causa-
das con un trocar o aguja de Veress [5].
Biopsia quirúrgica
actualmente este procedimiento queda reservado para 
animales pequeños (< 5 kg) y para aquellos casos en los 
que existan contraindicaciones para obtener las mues-
Técnica en ojo de cerradura
Esta técnica puede emplearse cuando no se dispone 
de ecógrafo. El animal se coloca en decúbito lateral iz-
quierdo para biopsiar el riñón derecho. tras la prepara-
ción quirúrgica de la zona se realiza una incisión cutánea 
oblicua de 7-10 cm de longitud que divide el ángulo 
entre la última costilla y el borde de la musculatura 
lumbar. Se separan las fibras musculares y se incide el 
peritoneo. El cirujano introduce un dedo a través de 
la incisión, localiza el polo caudal del riñón y lo inmo-
viliza contra la musculatura lumbar. con la otra mano 
se introduce la aguja de biopsia a través de otra peque-
ña incisión en la pared lateral del cuerpo, se obtiene la 
muestra y se sutura la incisión.
Biopsia ciega
Este procedimiento se realiza sólo en gatos porque en 
el perro es muy difícil localizar e inmovilizar los riñones 
por palpación. tras la preparación quirúrgica de la zona, 
se coloca el gato en decúbito lateral y se practica una 
pequeña incisión en la piel. Se inmoviliza el riñón con 
una mano y con la otra se introduce la aguja de biop-
sia a través de la incisión cutánea hacia el polo caudal o 
figura 4. Biopsia percutánea ciega en un gato. 
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capítulo 9. BIopSIa RENal 99
descartar hemorragia grave. Esta complicación puede 
afectar al 9,9% de los perros y al 16,9% de los gatos 
[1]. la hidronefrosis, debida a la formación de coágu-
los de sangre en la pelvis renal que obstruyen el flujo 
de orina, puede afectar hasta al 4% de casos [7]. En 
cualquier caso se ha comunicado que el porcentaje de 
mortalidad en la obtención de biopsias renales es me-
nor del 3% [9].
PROCESAMIENTO DE LA MUESTRA
las muestras deben manipularse con cuidado para pre-
servar la arquitectura renal. con la ayuda de una aguja 
estéril se pasan desde el instrumento de biopsia a una 
pequeña cartulina (las empleadas para envolver las su-
turas son muy útiles) y posteriormente se colocan en el 
fijador seleccionado. El fijador más habitual es el formal-
dehído al 10%, el cual permite procesar los tejidos para 
su examen histopatológico o bien para la realización de 
técnicas inmunocitoquímicas, cuando éstas estén indica-
das. las muestras destinadas a ser examinadas mediante 
microscopía de inmunofluorescencia pueden congelarse 
o conservarse en la solución de michell. En el diagnósti-
co de rutina que ofrecen la mayoría de servicios públicos 
y privados de patología veterinaria no se suelen exami-
nar las biopsias a nivel ultraestructural. Sin embargo, en 
el supuesto de acordar un estudio mediante microscopía 
electrónica, las biopsias deberían fijarse en una solución 
de formol 4% y glutaraldehído 1% [1].
tras con las técnicas mencionadas anteriormente [1, 4]. 
Esta técnica permite la observación directa del riñón y 
otros órganos abdominales, así como la obtención de 
muestras de mayor tamaño que con otras técnicas me-
nos invasivas. Esto hace que sea más probable obtener 
muestras de mejor calidad diagnóstica. además, el con-
trol de la profundidad de la biopsia y de la hemorragia 
posterior resulta más fácil que con otras técnicas. Si úni-
camente ha de biopsiarse un riñón, la muestra puede 
obtenerse a partir de una abordaje paracostal realizan-
do una incisión paralela a la última costilla, 2 cm caudal 
a ésta. una vez separadas las fibras de los músculos obli-
cuos y del transverso del abdomen se accede al riñón. 
Se inciden la cápsula y corteza renales con bisturí y una 
vez obtenida la muestra se sutura la cápsula renal con un 
monofilamento absorbible (4/0).
Cuidados posbiopsia y complicaciones
con independencia de la técnica que se emplee, una 
vez finalizado el procedimiento se comprime la zona 
durante al menos 5 minutos para minimizar el ries-
go de hemorragia grave. Es aconsejable estimular la 
diuresis mediante la administración de fluidos isótoni-
cos durante varias horas. de este modo se disminuye 
el riesgo de que se desarrollen coágulos en la pelvis 
renal o en los uréteres. Es conveniente mantener el 
animal hospitalizado durante 24 horas para disminuir 
el riesgo de hemorragia grave y controlar el hemato-
crito antes de darle el alta. las complicaciones rela-
cionadas con la obtención de una biopsia renal afectan 
a un porcentaje variable de animales en función de la 
técnica empleada, estado del paciente y experiencia 
del operador (tabla 1). En cualquier caso, si se emplea 
la técnica adecuada el porcentaje de complicaciones 
graves y el impacto de la biopsia sobre la función renal 
son mínimos [2, 5, 7].
Es importante que el tejido obtenido corresponda 
solamente a la cortical renal, porque la obtención de 
médula renal aumenta el riesgo de hemorragia grave, 
infarto renal y fibrosis [1, 5]. la hematuria micros-
cópica puede presentarse en el 20-70% de los casos 
[8, 9] pero generalmente es autolimitante y desapare-
ce en las primeras 24-72 horas [2]. Si hay hematuria 
macroscópica persistente debe medirse el hematocri-
to del paciente y reevaluarse la zona biopsiada para 
1. Obtención de tejido no renal.
2. Hematuria micro/macroscópica.
3. Hemorragias.
4. Hematoma perirrenal e intrarrenal.
5. Formación de una fístula arteriovenosa.
6. Formación de quistesrenales.
7. Laceración de la vena/arteria renal.
8. Laceración hepática/esplénica.
9. Hidronefrosis.
10. Infarto renal y trombosis.
11. Infecciones.
12. Fibrosis.
13. Muerte.
tabla 1
complIcacIoNES aSocIadaS a la 
oBtENcIÓN dE uNa BIopSIa RENal
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maNual dE NEfRoloGía y uRoloGía clíNIca caNINa y fElINa100
riantes, su realización suele posponerse a las fases fina-
les de la cadena de diagnóstico con la esperanza de que, 
si bien es una técnica invasiva, el estudio histológico de 
un tejido equivale siempre a establecer un diagnóstico 
firme. desafortunadamente, el estudio anatomopato-
lógico de una biopsia tiene limitaciones en función de 
las características de cada lesión. 
de entre los diferentes procesos y formas de lesión 
renal, existe un número de alteraciones que, bien por 
su naturaleza o bien por su distribución en el parén-
quima del órgano, no es posible evaluarlas y en algunos 
casos incluso detectarlas a través de una muestra de te-
jido quirúrgica. 
Alteraciones del desarrollo
las lesiones producidas a través de un desarrollo defi-
ciente del parénquima renal constituyen el grupo más 
amplio de lesiones no analizables a través de la biopsia. 
los defectos en la nefrogénesis, ya sean en forma de 
variaciones cuantitativas en el volumen de tejido renal, 
como sucede con los riñones hipoplásicos, o bien en 
forma de anomalías en la posición, forma y orientación 
del tejido, como es el caso de la malposición y fusión 
(de los polos craneal o caudal de los riñones), no cur-
san con alteraciones de la morfología microscópica del 
parénquima renal.
Cambios circulatorios
las hemorragias, ya sean como petequias, equimosis o 
bien en forma de amplias áreas de efusión, son lesiones 
relativamente inespecíficas, que en algún caso pueden 
relacionarse con vasculopatías producidas por cuadros 
de viremia y bacteriemia, traumatismos o trastornos de 
la coagulación. a su carácter inespecífico se añade el he-
cho de que sólo adquieren significado patológico cuan-
do se manifiestan de forma difusa en el tejido renal, por 
lo que el examen de una sola biopsia no es suficiente 
para extrapolar las alteraciones al parénquima restante.
Enfermedad tubular
la biopsia renal tampoco permite reconocer alteracio-
nes del transporte tubular, si bien esta limitación no es 
consecuencia de la necesidad de examinar un mayor 
volumen de tejido, sino producto de que estos procesos 
no suelen presentar cambios morfológicos específicos.
PATOLOGÍA QUIRÚRGICA 
UTILIDAD DE LA BIOPSIA
mediante el examen clínico y laboratorial del paciente 
con nefropatía se suele poder establecer en la mayoría 
de casos la categoría del daño renal. ahora bien, para 
obtener un diagnóstico definitivo y evaluar la grave-
dad de la lesión es imprescindible la realización de una 
biopsia renal. la biopsia no sólo permite concretar ha-
bitualmente el tipo de trastorno renal, sino que tam-
bién aporta información sobre el carácter reversible 
o irreversible del mismo, orientando así a la hora de 
aplicar un tratamiento de soporte, específico o sinto-
mático [7,8]. Sin embargo, el resultado de la biopsia no 
siempre estará en condiciones de cumplir este come-
tido puesto que su eficacia viene condicionada por las 
características de cada proceso. 
El estudio anatomopatológico de una biopsia re-
nal supone el examen de un área muy restringida del 
parénquima. Es decir, en función de los rasgos de 
cada lesión (homogeneidad, localización, caracterís-
ticas singulares, etc.), la evaluación del trastorno y su 
diagnóstico a través de la histología pueden o no ser 
factibles. En este sentido, pretendemos aclarar por 
qué determinadas patologías renales no se pueden 
evaluar mediante una biopsia renal, mientras que en 
otras sí puede obtenerse un diagnóstico orientativo 
o, incluso, definitivo. 
de entre la diversidad de formas de daño renal, en 
esta revisión de lesiones ya no se contemplan aque-
llos procesos en los cuales la realización de la biopsia 
puede no estar indicada (p. ej.: hidronefrosis, diferen-
tes manifestaciones de lesión quística, abscesos peri-
néfricos, pielonefritis severa...). En la evaluación de 
los distintos trastornos no se realiza distinción entre 
biopsias con aguja o biopsias quirúrgicas. El término 
“muestra quirúrgica” se emplea como sinónimo de 
“biopsia”. obviamente, a la hora de facilitar la labor 
del patólogo, las muestras de biopsia quirúrgica siem-
pre serán preferibles por sus dimensiones y calidad 
frente a las biopsias con aguja [5].
Procesos que no se pueden 
evaluar mediante biopsia renal
lejos de lo que pueda pensarse, la biopsia no siempre es 
una técnica definitiva de diagnóstico. En sus distintas va-
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capítulo 9. BIopSIa RENal 101
como sería el caso de cualquier foco inespecífico de 
inflamación necrotizante. 
Enfermedad glomerular
al considerar los procesos en los cuales la biopsia renal 
sí puede representar un método eficaz para su diag-
nóstico, vienen primero en mente aquellas lesiones 
que afectan al tejido glomerular. ya sean trastornos de 
carácter degenerativo o bien inflamatorio, el examen 
bioquímico suele reconocer cuando éstos son el re-
sultado de una disfunción del parénquima glomerular 
y, así, puede interesar que la biopsia determine la na-
turaleza y el pronóstico de la glomerulopatía. ahora 
bien, cabe tener en cuenta que en determinadas glo-
merulonefritis (GN) no todos los glomérulos sufren 
el mismo grado de alteración por lo que puede resul-
tar complicado detectar estos cambios en un examen 
parcial del órgano [11]. En otros casos, las lesiones 
patognomónicas de la glomerulopatía tienen carácter 
ultraestructural y, por ello, sólo mediante el uso de 
la microscopía electrónica será posible su diagnósti-
co. desafortunadamente, la mayoría de servicios de 
diagnóstico anatomopatológico veterinario, ya sean 
públicos o privados, no suelen procesar las muestras 
de biopsia para su examen mediante microscopio 
electrónico en el diagnóstico de rutina. 
Minimal change disease es una glomerulopatía 
que reúne estas condiciones. cursa con signos mar-
cados de proteinuria hasta provocar un síndrome 
nefrótico. ahora bien, esta grave alteración de la fil-
tración glomerular no tiene reflejo en lesiones histo-
lógicas, puesto que es consecuencia de una fusión de 
los podocitos que conforman la barrera de filtración 
glomerular, y por lo tanto sólo será detectable a nivel 
ultraestructural (fig. 5).
En otros casos, como sucede en la hialinosis y 
esclerosis focal y segmental, descrita en casos de 
dirofilariosis y leishmaniosis, y en el caso de la GN fo-
cal, las lesiones se observan sin necesidad de emplear 
el microscopio electrónico, pero puede suceder que 
la biopsia no las detecte ya que todos los glomérulos 
no se ven afectados de forma homogénea (fig. 6). En 
la primera, menos de un 80% de los glomérulos pre-
sentan lesiones, mientras que en la segunda raramente 
se supera el 50%.
de entre las diferentes formas de disfunción tubular 
destaca el síndrome de Fanconi, caracterizado por 
signos marcados de glucosuria, combinados en oca-
siones con hiperfosfaturia, proteinuria, aminoaciduria 
y alteraciones endocrinas [10]. otras disfunciones del 
transporte tubular no detectables a nivel histológico 
ni ultraestructural incluyen la hiperuricosuria del 
Dálmata, la cistinuria, la acidosis tubular renal y la 
glucosuria renal primaria.
Procesos que se pueden evaluar 
ocasionalmente mediante biopsia
En otras formas de lesión renal, el estudio histopatoló-
gico de biopsias permite obtener una información limi-
tada. En estos casos, el examen de la muestra quirúrgica 
ofrece una cierta orientación sobre la naturaleza de la 
lesión, pero no suele ser posible emitir un diagnóstico 
definitivo si no se completa el estudio con otras pruebas 
diagnósticas (p. ej.: microscopía electrónica). 
tal como sucede con el primer grupo de trastor-
nos, la identificación de lesiones histológicas aisladasno es suficiente para emitir el diagnóstico de una ne-
fropatía si éstas no pueden reconocerse de forma repe-
tida en zonas extensas del parénquima renal. En otros 
casos, el diagnóstico definitivo se verá supeditado a la 
realización de un estudio ultraestructural como es el 
caso de determinadas formas de glomerulopatía, cuyas 
lesiones patognomónicas solamente son identificables 
mediante microscopía electrónica.
Cambios circulatorios
la particular vascularización del parénquima renal fa-
vorece, en comparación con otros órganos, el desarro-
llo de infartos. ya sea a través de émbolos sépticos o 
estériles, la trombosis de las arterias interlobulares o 
de las arterias arcuatas dará lugar a una necrosis he-
morrágica del tejido cortical o córtico-medular renal 
respectivamente. El carácter de la necrosis en sí es un 
cambio claramente identificable en la biopsia, pero es 
la morfología del área necrosada (en forma de cuña, 
con la base orientada hacia la cápsula y el vértice ha-
cia la médula) y su distribución en el parénquima del 
órgano lo que le confiere un carácter inequívoco de 
infarto al área lesionada, frente a otros trastornos que 
también pueden generar necrosis en el tejido renal, 
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maNual dE NEfRoloGía y uRoloGía clíNIca caNINa y fElINa102
dentro de los trastornos glomerulares difícilmente 
diagnosticables mediante biopsia se encuentran tam-
bién las enfermedades familiares renales, ya sean en 
forma de nefropatía juvenil, nefropatía familiar 
o nefropatía hereditaria. mención aparte merecen 
los casos de displasia renal, bajo cuyo nombre sue-
len diagnosticarse erróneamente nefropatías familiares 
en las que no existe una alteración de la nefrogénesis, 
sino únicamente una falta de sincronización en la dife-
renciación de estructuras renales (fig. 7) [12]. algunas 
enfermedades familiares podrán diagnosticarse me-
diante biopsia, pero la singularidad y distribución de sus 
cambios, especialmente en el caso de la displasia renal, 
harán muy difícil su diagnóstico histopatológico.
la biopsia renal ofrecerá una orientación en el diag-
nóstico de glomerulopatías hereditarias como pueden 
ser la glomerulopatía hereditaria del Samoyedo, 
la nefritis hereditaria del Bull Terrier, la nefritis 
hereditaria del Cocker Spaniel, la glomerulone-
fropatía familiar del San Bernardo, la glomerulo-
nefropatía familiar del Doberman Pinscher, y la 
glomerulonefropatía familiar del Beagle. El diag-
nóstico, sin embargo, no será definitivo. todos ellos son 
trastornos caracterizados por defectos genéticos que 
afectan a la producción de colágeno y que conllevan 
una alteración en la arquitectura de la membrana basal 
glomerular (mBG). la presencia de la glomerulopatía 
puede intuirse a nivel histológico ya que todas ellas se 
manifiestan en forma de una GN membranoprolife-
rativa (GNmp) (fig. 8), pero su diagnóstico definitivo 
requiere la detección, a nivel ultraestructural, de una 
reduplicación de la mBG. En la glomeruloesclerosis 
del Terranova, en lugar de esta reduplicación, la le-
sión patognomónica consiste en la presencia de depó-
sitos electrodensos en el espacio subendotelial, mien-
tras que en la nefropatía del Elkhound Noruego la 
limitación de la biopsia no viene dada por la presencia 
de lesiones ultraestructurales, sino por el hecho de que 
los cambios glomerulares deben acompañarse de una 
fibrosis difusa del córtex. 
Enfermedad tubular
En el epitelio tubular, los depósitos de pigmento for-
mados por hemoglobina o hemosiderina como 
consecuencia de crisis hemolíticas y las inclusiones pro-
figura 6. Hialinosis y esclerosis focal y segmental. Sólo se observa engrosamiento parcial del área 
mesangial.
figura 5. Minimal change disease. fusión de podocitos (p) con restricción de la superficie de filtración 
glomerular (flecha). Bm: membrana basal, E: célula endotelial.
ducidas por la intoxicación por plomo son hallazgos 
fáciles de reconocer a nivel histológico. Sin embargo, 
en la mayoría de casos se trata de precipitados discretos 
que no se distribuyen de forma homogénea en todo el 
parénquima tubular por lo que un estudio parcial del 
tejido renal puede no ser suficientemente representati-
vo para su evaluación.
P
PBM
E
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capítulo 9. BIopSIa RENal 103
Enfermedades tubulointersticiales
la biopsia renal también tiene una utilidad limitada 
para el diagnóstico de las diferentes formas de trastorno 
inflamatorio que afectan al intersticio renal. la nefritis 
intersticial no supurativa aguda y crónica, la nefritis in-
tersticial supurativa y las inflamaciones producidas por 
parásitos del tejido renal podrán diagnosticarse a través 
de la biopsia en función de la intensidad y extensión del 
proceso en el parénquima del órgano. 
la nefritis intersticial no supurativa tiene un 
carácter relativamente inespecífico puesto que son 
diversos los trastornos, tanto estériles (proteinuria 
crónica) como infecciosos (Leptospira, Encephalito-
zoon cuniculi, herpesvirus canino, Leishmania spp., 
Borrelia burgdorferi, Hepatozoon canis, adenovirus ca-
nino 1) los que pueden inducir su desarrollo. Siem-
pre es una lesión evidente y fácilmente reconocible, 
pero su detección ante mortem dependerá de su dis-
tribución en el parénquima renal, y raramente podrá 
establecerse de forma segura su intensidad, pronós-
tico o etiología (fig. 9).
al igual sucede en el caso de la nefritis supurati-
va. aquí, también cabe tener en cuenta que, a pesar de 
poder reconocer el carácter distintivo de la reacción 
inflamatoria, la biopsia no permitirá determinar si la 
infección responsable del proceso se ha establecido a 
partir de una extensión hematógena (embólica) o as-
cendente (pielonefritis).
los depósitos de mineral que tienen lugar en el mar-
co de una nefropatía hipercalcémica pueden ser 
fácilmente detectables a nivel histológico. Son produc-
to de trastornos en el metabolismo del calcio induci-
dos por disfunciones paratiroideas, intoxicaciones con 
productos químicos que contienen derivados de la vi-
tamina D o bien generados a través de la ingestión de 
determinados alcaloides. la mera presencia de mineral 
en la biopsia, sin embargo, no es suficiente para emitir 
un diagnóstico teniendo en cuenta que depósitos ais-
lados de mineral en el tejido renal pueden tener lugar 
como consecuencia de múltiples lesiones, mientras que 
la mineralización que caracteriza la nefropatía hiper-
calcémica es un proceso que afecta de forma difusa al 
parénquima renal (fig. 10).
Finalmente, dentro del grupo de lesiones tubuloin-
tersticiales, las enfermedades parasitarias del tejido 
Figura 7. Displasia renal. alteración de la nefrogénesis con mezcla de glomérulos fetales y adultos 
sobre un estroma indiferenciado.
Figura 9. Nefritis intersticial no supurativa. Fibrosis e inflamación intersticial con dilatación de túbulos 
y espacios glomerulares.
Figura 8. GN membranoproliferativa. Marcada reduplicación y engrosamiento de las membranas ba-
sales glomerulares.
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renal son otro grupo de trastornos en los cuales la utili-
dad de la biopsia renal también puede ser limitada. las 
lesiones producidas por Toxocara canis y Dioctophyma 
renale son inflamaciones granulomatosas que pueden 
ser relativamente características, pero su distribución 
en el tejido renal siempre será aleatoria y raramente se 
detectará la presencia del parásito que confiere el diag-
nóstico etiológico.
Procesos que siempre pueden 
evaluarse mediante biopsia
todas las consideraciones detalladas anteriormente 
no desmerecen en absoluto la utilidad de la biopsia 
renal, que puede resultar imprescindible en la deter-
minación y evaluación del pronóstico de múltiples 
nefropatías. frente a las lesiones de carácter más 
o menos inespecífico o focal, existe otro grupo de 
procesos renales en los cuales, por sus características 
y patrón de distribución,el examen de una biopsia 
adecuada debería permitir siempre la emisión de un 
diagnóstico definitivo. 
Cambios circulatorios
las lesiones necrotizantes del tejido renal, ya sean produ-
cidas por hipotensión o bien por isquemia, son trastor-
nos que afectan de forma relativamente difusa al tejido 
cortical renal (intersticio, túbulos y glomérulos) y por 
tanto serán fácilmente identificables en la biopsia. Este 
es el caso de la necrosis cortical producida por una 
reducción de la perfusión del tejido renal, o bien el caso 
de la microtrombosis inducida por una coagulación 
intravascular diseminada durante una endotoxemia. 
Enfermedad glomerular
Exceptuando las infrecuentes glomerulopatías des-
critas en el apartado anterior, la mayoría de formas 
básicas de daño glomerular, cuando se manifiestan de 
forma difusa, pueden evaluarse fácilmente mediante 
biopsia renal [11].
la GN membranosa (7,9% de todas las glomerulo-
patías) se caracteriza por un engrosamiento global de los 
capilares glomerulares, con proyecciones de la membra-
na basal que rodean depósitos localizados en el espacio 
subepitelial, alterando la filtración glomerular hasta pro-
vocar proteinuria y síndrome nefrótico o, incluso, fallo 
figura 10. Nefropatía hipercalcémica. depósitos de mineral en membranas basales tubulares.
renal (fig. 11). Es un proceso de GN que se relaciona de 
forma inespecífica con distintos tipos de estímulo anti-
génico crónico ya sea infeccioso o tumoral. 
la acumulación de matriz mesangial y la proliferación 
de células mesangiales del glomérulo son las caracterís-
ticas propias de la GN mesangial proliferativa. a dife-
rencia de la especie humana, en la cual es una forma muy 
frecuente de GN, en veterinaria representa solamente 
un 1,7% de todos las formas de daño glomerular.
la GN endocapilar proliferativa difusa (4,3%) 
siempre está asociada a algún tipo de infección o in-
flamación previa. Suele manifestarse clínicamente en 
forma de fallo renal crónico con valores muy elevados 
de creatinina. Histológicamente se caracteriza por una 
inflamación intracapilar con formación de trombos 
hialinos (fig. 12). al progresar, y mediada por la extra-
vasación de fibrina, se producen cambios irreversibles 
caracterizados por adhesiones de los capilares y proli-
feraciones del epitelio parietal glomerular.
la GN membranoproliferativa es la glomerulo-
patía más frecuente en pequeños animales (21,8%). Se 
caracteriza microscópicamente por una reduplicación 
de la membrana basal, como consecuencia de trastor-
nos hemodinámicos o bien alteraciones estructurales 
de la propia membrana basal. En su patogénesis partici-
pa también de forma destacada el sistema del comple-
mento. la mayoría de casos presentan un carácter idio-
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capítulo 9. BIopSIa RENal 105
versible en los que desemboca una GN cuando ésta se 
cronifica, a menudo mediados por la propia actividad 
autocrina y paracrina de las células mesangiales. Repre-
senta aproximadamente un 9,6% de todas las formas 
de daño glomerular y, muy frecuentemente, se acom-
paña de inflamación en el intersticio renal.
tal como se describe en el anterior apartado, la mayo-
ría de glomerulopatías de carácter familiar suelen presen-
tar lesiones a nivel histológico, pero su diagnóstico defini-
tivo requiere el empleo de microscopía electrónica. En el 
caso de la GN del Spaniel Bretón y la nefropatía del 
Terrier Irlandés de pelo suave, sin embargo, es sufi-
ciente la detección a nivel histológico de una GN mem-
branoproliferativa en la primera y una GN esclerosante 
en la segunda para obtener un diagnóstico firme.
finalmente, la amiloidosis representa la última for-
ma de daño glomerular en la cual puede establecerse un 
diagnóstico preciso mediante la biopsia renal, sea cual 
sea su origen (reactiva, primaria o familiar) (fig. 13).
Enfermedad tubular
las lesiones tubulares isquémicas o nefrotóxicas son 
procesos característicos que se manifiestan de forma re-
lativamente difusa en el tejido cortical renal. aunque no 
pático, si bien de forma ocasional se vincula a cuadros 
inflamatorios crónicos.
El estadio final de todas las anteriores formas de glo-
merulopatía es la GN esclerosante difusa. No es una 
forma específica, como tal, de daño glomerular, sino 
que conjuga todos los tipos de daño glomerular irre-
figura 12. GN endocapilar proliferativa difusa. formación de trombos hialinos en capilares glomerulares.
figura 11. GN membranosa. Engrosamiento de capilares glomerulares con proyecciones de la membrana basal.
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una exhaustiva anamnesis para determinar la etiología, 
exceptuando algunos casos, como las sulfonamidas y 
el etilenglicol, en los que pueden observarse cambios 
adicionales característicos (formación de cristales) que 
orientan en el diagnóstico.
su etiología, ya que diferentes alteraciones producen un 
mismo cambio, sí podrá identificarse la lesión mediante 
biopsia renal en la gran mayoría de casos. 
la necrosis tubular aguda isquémica representa 
la forma básica de daño tubular producida por cualquie-
ra de las diferentes situaciones que pueden inducir un 
cuadro de shock y la consiguiente hipotensión. la necro-
sis se genera a través de una reducción en la producción 
de atp, aumento de la permeabilidad de la membrana 
celular, entrada de iones calcio, activación de la fosfolipa-
sa y producción de radicales libres. Se manifiesta en for-
ma de una muerte celular más o menos generalizada de 
los epitelios tubulares, incluyendo la membrana basal. 
El mismo daño en la membrana celular, y por tanto la 
misma necrosis, sin embargo, también pueden ser con-
secuencia de distintas formas de intoxicación exógena. 
Es cuando hablamos de necrosis tubular aguda ne-
frotóxica. Entre las causas más frecuentes se encuen-
tran algunos fármacos (aminoglucósidos, tetraciclinas, 
sulfonamidas, anfotericina), compuestos químicos (eti-
lenglicol), oxalatos de origen vegetal y micotoxinas. a 
diferencia de la necrosis isquémica, la necrosis producida 
por toxinas suele preservar la membrana basal tubular. 
la morfología de la lesión es relativamente común 
para todas estas formas de intoxicación y será necesaria figura 14. carcinoma renal. 
figura 13. amiloidosis. depósitos de amiloide en capilares glomerulares.
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capítulo 9. BIopSIa RENal 107
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