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Antídotos Existen procesos diferentes para evitar, aminorar o tratar los distintos efectos de los tóxicos. Evitar. Este enunciado es quizás el más importante en la epidemiología de las intoxicaciones: “Prevenir es mejor que curar”. Hacemos hincapié en la identificación de los distintos errores y su prevención, en la necesidad de ilustrar y de prevenir la ocurrencia de los accidentes con sustancias tóxicas, como una de las medidas esenciales que sin lugar a dudas repercuten en la salud individual y colectiva. Aminorar. Si por desgracia ha ocurrido el accidente, la tendencia a mermar los efectos deletéreos de los tó- xicos será el segundo escalón en la búsqueda de la total recuperación de la salud del paciente. Tratar. Una vez iniciado el proceso tóxico, es impe- rativo el tratamiento del daño causado y la ayuda a la supervivencia del intoxicado. Al mencionar los antídotos y su aplicación práctica debemos hacer énfasis en que el uso de estas sustancias es de gran importancia y en ocasiones su aplicación es condición vital pero que el desmedido empeño en su búsqueda y consecución ha llevado a que el personal encargado de la vigilancia del o de los pacientes, descuide medidas de sostenimiento, las cuales en un buen porcentaje son suficientes para la recuperación de los intoxicados. Es necesario que entendamos qué es un antídoto y qué es un antagonista para comprender mejor su actividad en los casos de intoxicación. ANTÍDOTO Lo definimos como una sustancia capaz de combinarse con un tóxico para dar lugar a un nuevo compuesto en general, atóxico o menos tóxico y eliminable. Es decir una sustancia que forma otros compuestos con el agente tóxico, sustancia nueva que disminuye o anula las acciones deletéreas del tóxico inicial. ANTAGONISTA Por su parte el antagonista es una sustancia que compite con el agente tóxico por el receptor anulando o amino- rando la acción que desarrollaría el tóxico. Generalmente está relacionada químicamente con el tóxico para poder competir con éste por su sitio de acción; por ejemplo, la morfina tiene su antagonista la allilmorfina, la cual compite con la morfina por el receptor y aunque tiene acciones similares es menos depresora del centro respi- ratorio y permite así el manejo del paciente intoxicado por morfina. CLASIFICACIÓN Podemos, para mejor comprensión, establecer una cla- sificación con respecto a los diferentes mecanismos de acción de los antídotos. Sustancias que impiden la absorción Su finalidad es bloquear el paso del tóxico al organismo, mediante el mecanismo de adsorción. Aunque el gran número de sustancias que impiden la absorción van a te- ner indicaciones importantes en las intoxicaciones orales, no podemos dejar de mencionar algunos procedimientos útiles en intoxicaciones por otras vías: el agua como elemento de lavado o de dilución en caso de accidentes dérmicos o conjuntivales, puede ser un ejemplo valedero en este renglón. Antídoto universal. Está compuesto por dos partes de carbón activado, una parte de hidróxido de magnesio o magnesia calcinada y una parte de ácido tánico. El carbón activado se obtiene por combustión de materia orgánica, como un polvo fino, de color negro, insaboro, el cual es tratado para aumentar su poder de adsorción. 76 • Toxicología Hoy en día se discute sobre la utilidad de emplear concomitantemente dos sustancias químicamente opues- tas como son el hidróxido de magnesio y el ácido tánico; también se argumenta sobre los posibles efectos tóxicos del ácido tánico y sobre los del magnesio, éste como depresor del SNC y como hepato y cardiotóxico aquél. Se recomienda utilizar el antídoto universal en for- ma de papilla de más o menos 8-10 g de la sustancia en agua, teniendo en cuenta que no reemplaza totalmente el lavado gástrico y que por lo tanto debe efectuarse la evacuación gástrica posteriormente. Recientemente se ha preconizado en su reemplazo la utilización del carbón activado como filtro en el recambio sanguíneo. Carbón activado. El suministro de carbón activado con el fin de adsorber las sustancias tóxicas que hayan sido ingeridas, fue descrito en 1791 y estudiado en humanos y en animales en 1913 por el químico francés Bertrand. Lichtwiz quiso introducirlo a la práctica clínica en 1908, pero sólo fue realmente utilizado en 1963 cuando lo promueven Holt y Holz. El carbón activado se obtiene de la combustión de material como la pulpa de madera, hulla, petróleo, etc., que luego es activado por oxidación con vapor o aire entre 600 y 900 grados centígrados. La capacidad de adsorción del carbón activado es la que presenta una superficie de 900 a 1.200 metros cuadrados por gramo de sustancia. Un gramo de carbón activado es capaz de adsorber 1.800 mg de cloruro de mercurio, 950 mg de estricnina, 800 mg de morfina, 700 mg de sulfato de atropina, 350 mg de fenobarbital y 550 mg de ácido salicílico; esto para dar algunos ejemplos sobre el poder de absorción del carbón activado. Carbón superactivado. Hoy en día se esta evaluando un carbón superactivado que ofrece hasta 3.000 metros cuadrados de superficie por gramo para adsorción del tóxico. Como es apenas lógico, la presencia de sustancias diferentes en la cavidad gástrica disminuye la posibi- lidad de captación del tóxico por el carbón activado; mencionemos, por ejemplo, alimentos, saborizantes, jarabes, cremas, etc., porque ellas pueden saturar los sitios de unión en el carbón; en estos casos la dosis recomendada debe aumentar con el fin de obtener el efecto deseado. Antídotos • 77 Otro factor importante que se debe tener en cuenta es el tiempo transcurrido entre la ingesta del tóxico y la administración del carbón activado, puesto que su efica- cia disminuye si ha transcurrido más de una hora de la ingesta del tóxico. No obstante, razones como la ingestión de cantidades masivas, comprimidos o tabletas y efectos anticolinérgicos en el paciente, permiten la presencia prolongada del tóxico en la cavidad gástrica, haciendo recomendable y justificable la administración del carbón activado después de varias horas de ingerido el tóxico, o en los casos de recirculación enterohepática. Investigaciones realizadas por Neuvonem y Curtis demostraron que el carbón activado es más efectivo en detener la absorción que el suministro de eméticos como el jarabe de ipeca. No es recomendable el suministro del jarabe de ipeca conjuntamente con el carbón activado, por cuanto la producción de la emesis conlleva a la eva- cuación del carbón, impidiendo la prolongación de sus efectos absorbentes. Es recomendable repetir la dosis cuando el tóxico es lipofílico, se encuentra no ionizado en el plasma, tiene recirculación enterohepática, es secretado activamente dentro de la luz del intestino, tiene una larga vida media de eliminación, un bajo volumen de distribución o se une pobremente a las proteínas plasmáticas y a los tejidos. Pero existe un caso especial que sin cumplir las condi- ciones arriba anotadas, ofrece importante efectividad del carbón activado: los antidepresivos tricíclicos (ver capítulo de antidepresivos tricíclicos*). CARBÓN ACTIVADO SUSTANCIAS No captadas Captadas Cáusticos Antidepresivos tricíclicos(*¨) Cianuro Benzodiacepinas Electrolitos Carbamazepina Etanol Clordecon Etilenglicol Dapsona Hidrocarburos Digitoxina Hierro Digoxina Metanol Fenobarbital Fenilbutazona Fenintoína Metrotexate Nadolol Quinina Salicilato Teofilina El efecto del carbón activado ha sido llamado diálisis gastrointestinal debido a que no solamente es capaz de impedir la absorción de las sustancias existentes en la luz del tracto digestivo, sino que también es capaz de extraer los tóxicos del compartimento vascular, mediante difusión, por creación de gradientes, entre la sangrey la luz intestinal. Como siempre se ha recomendado el suministro de catárticos concomitantemente con las sustancias absor- bentes, es preciso anotar que algunos autores encuen- tran menos efectividad cuando se suministran ambas sustancias, pero Shannon afirma que cuando el catártico es sorbitol, la catarsis es rápida y no interfiere con la actividad del carbón. Dosis. La dosis fluctúa entre 25 y 50 g o 0,5 g por kg de peso, y se recomienda repetir cada 2 a 4 horas hasta que los niveles del tóxico desciendan. El carbón. Obtenido de la combustión de materia orgánica, como pan, galletas, etc., no tiene efectividad y a ello puede atribuirse el fracaso en el tratamiento de pacientes intoxicados. Leche en polvo, papilla de leche, harinas. Con un mecanismo de absorción similar estas sustancias absorben los tóxicos del sistema digestivo e impiden que ellos pasen al torrente circulatorio, como en el caso de la ingestión de hidrocarburos o derivados del petróleo. Tierra de Fuller o tierra de Bentonita. Estas tierras de infusorios son de gran utilidad en los casos de intoxi- cación por bipiridilos (paraquat) con los cuales forman compuestos muy estables que impiden que el tóxico pase al torrente sanguíneo. Borra de Café. En la Universidad de Antioquia se ha investigado sobre la utilidad que el ripio o restos de café puede tener como un absorbente más. Los resultados obtenidos hasta ahora son buenos, al someter este ripio a diferentes procesos fisicoquímicos (Ortega, F. 1988). Formación de nuevos compuestos Dentro de la mención de algunos ejemplos útiles en casos de intoxicaciones orales, podemos citar las sales de calcio (gluconato o lactato) cuya aplicación en casos de intoxicación por oxalatos o por compuestos fluorados permiten la formación de compuestos no absorbibles. El cloruro de sodio en los casos de intoxicación por sales de plata forma cloruro de plata, convirtiéndolo en compuesto no tóxico. La oxidación del fósforo metálico o blanco efectua- da por sustancias como el permanganato de potasio (al 1:10.000) o por las soluciones de agua oxigenada al 2%, disminuye la toxicidad del elemento. La inactivación ejercida por el bicarbonato de sodio en los casos de intoxicación por fosforados orgá- nicos, es un ejemplo de otro mecanismo en el cual la disminución del poder tóxico o su desaparición se hace mediante el cambio de pH del medio y la facilitación del rompimiento de la molécula del éster del ácido fosfórico. Igualmente podemos mencionar la acción anfótera de la leche, su efecto demulcente y la acción de los hidróxi- dos de magnesio o de sustancias alcalinas. 78 • Toxicología Es necesario dejar claramente establecido que no debe suministrarse ácido fuerte en caso de ingestión de álcali fuerte, o a la inversa, pues ello trae como consecuencia la producción de reacción exotérmica que puede lesionar más intensamente los tejidos. Papilla de leche. La leche es un buen elemento para utilizar en los casos agudos de intoxicación oral. Tiene la propiedad de ser anfótera y demulcente; se contrain- dica en los casos en los cuales el tóxico se transporte en grasas, por facilitar la absorción. Habíamos mencionado la papilla de leche como absorbente, aquí la utilizamos como modificadora del pH de la cavidad gástrica en casos de ingestión de cáusticos, bien sean ellos ácidos o bases. Cloruro de sodio, cloruro de calcio, soluciones yoduradas. El cloruro de sodio en solución normal (9 g en 1 litro de agua) efectúa un mecanismo antidotal formando compuestos insolubles y atóxicos. Bástenos citar la formación de cloruro de plata que se precipita y no se absorbe. Igual proceso ocurre con las sales de calcio y los yoduros; el cloruro de calcio o el lactato forma con el ácido oxálico oxalatos de calcio que se precipitan. Las soluciones yoduradas forman con el sulfato de talio yoduro de talio no absorbible. Agua albuminosa. La preparación de 5-6 claras de huevo en agua es otro recurso para impedir la absorción de metales. Esta preparación forma con ellos albuminatos que no se absorben. Antiácidos. El bicarbonato de sodio y el hidróxido de magnesio o de aluminio cumplen con la función de cambiar el pH del contenido gástrico, hacia la alcalinidad. Con respecto al bicarbonato de sodio, se recomienda utilizarlo en solución entre el 3% y el 5%; es un buen elemento para el lavado gástrico, pero tiene el inconve- niente de liberar CO2 y distender la pared gástrica, la cual puede estar lesionada por el tóxico; en pacientes pediátricos si se deja cantidad apreciable de la solución, se puede correr el riesgo de alterar el equilibrio acidobásico del paciente. Se contraindica su utilización en los casos de intoxicación oral por ácidos fuertes, como ya se dijo, debido a la reacción química que el bicarbonato con el ácido fuerte puede ocasionar, liberando calor. El hidróxido de magnesio o de aluminio tiene la ventaja sobre el bicarbonato de sodio de no desprender gas ni alterar prácticamente el equilibrio acidobásico del intoxicado y la absorción del magnesio no parece ofrecer peligro en cuanto a su poder depresor del SNC. Antialcalinos. En este grupo podemos citar ácido Los jugos de frutas cítricas se indican en los casos de intoxicación por alcalinos y en este caso, como en el de la intoxicación por ácidos fuertes, se debe tener cuidado de no provocar reacción exotérmica. Sales solubles. El cianuro en presencia de hiposulfito de sodio nos sirve como ejemplo para mostrar cómo puede ser la formación de compuestos menos tóxicos, en este caso con la formación de tiocianatos. Oxidantes. El agua oxigenada diluida y el perman- ganato de potasio son elementos que mediante la oxida- ción de algunos tóxicos impiden o aminoran su acción. La acción tóxica del fósforo blanco o metálico en presencia de agua oxigenada o del permanganato de potasio, es disminuida y aun puede llegar a desaparecer. Quelantes El término quelante viene del griego “chele” que significa “garra” y que gráficamente podemos imaginar como las pinzas o garras de los cangrejos cuando atrapan su presa; en forma similar, estos compuestos poliamínicos utiliza- dos en intoxicaciones por metales y metaloides, atrapan el tóxico formando quelatos, compuestos éstos que deben ser solubles, para poder viajar en los líquidos orgánicos y estables, para mantener atrapado el tóxico. Desferoxamina Es un polímero del ácido hidroxámico (ácido trihi- droxámico), que se aisló inicialmente del Streptomces pilosus y luego por procesos químicos se convirtió en una sustancia que tiene especial apetencia por el ion férrico y poco por el ion cálcico, lo cual es una ventaja apreciable en el proceso de quelación de metales en los pacientes intoxicados. Compite por el hierro de la ferritina y de la hemosisderina, pero poco por el de la transferrina, de la hemoglobina o de los citocromos, debido a su afinidad con el hierro trivalente. En relación con el peso, 100 mg de deferoxamina son capaces de quelar un poco más de 9 mg de hierro. Se metaboliza y se excreta por orina en forma de un compuesto que confiere a la orina un color rosado que puede llevar a pensar en la presencia de hematuria, pero que a su vez es un parámetro macroscópico importante en la medición del proceso de quelación. H N - (CH ) -N - C (CH ) - C - N - (CH ) - N - C (CH ) - C - N (CH ) - N - C - CH tánico, jugos de frutas cítricas, ácido acético diluido. 2 2 5 2 2 2 5 2 2 2 5 3 Ya mencionamos el poder hepato y cardiotóxico del ácido tánico cuando es dejado en el tubo digestivo. Se recomienda utilizarlo en concentraciones de 30-50 g en un litro de agua. Precipita algunos alcaloides como la estricnina, pero no otros como la atropina, cocaína, ni la morfina o la fisostigmina. OH O O H OH O O H OH O Desferoxamina Su acciónquelante es mayor cuando se alcaliniza el me- dio, puesto que con esto se favorece la oxidación de sales Antídotos • 79 ferrosas a férricas y por ende la quelación es mayor. Se puede administrar por vía oral o parenteral. Si el paciente se encuentra en estado grave, se recomienda la inyección de 1 g venoso, seguido de 0,5 g cada cuatro horas, sin pasar de 6 g al día. En caso de colapso, puede ser útil un esquema simi- lar o la infusión gota a gota, teniendo en cuenta que no se debe suministrar más de 15 mg/kg por hora. Por vía intramuscular se puede administrar 20 mg/kg cada 4-6 horas y por vía oral dar 1-3 g diarios para el adulto. Embriotoxicidad Aunque en general nosotros no somos partidarios del suministro de quelantes en mujeres en embarazo, salvo casos de extrema necesidad, por la posibilidad de movi- lizar metales careciendo de una absoluta seguridad de eliminación y por lo tanto la existencia de la posibilidad de llevar el metal al hijo en formación y considerando que éste tiene a veces mayor poder de acumular el metal tóxico que la madre (ver capítulo de Mercurio), nos pa- rece interesante conocer algunos trabajos experimentales sobre el tema. En mujeres gestantes no se ha informado teratogéni- cos a las dosis terapéuticas de desferoxamina; en general podemos decir que los estudios experimentales no han demostrado efectos graves en ratas gestantes, el NOAEL (nivel sin efecto adverso observable) se fijó entonces en <44 mg/kg/día y el NOAEL para toxicidad embriofetal es de 176 mg/kg/día (Domingo J.L. 1995). BAL O DIMERCAPROL La Universidad de Oxford, a raíz del uso de gases en la Segunda Guerra Mundial, intensificó la búsqueda de sustancias que pudieran evitar la intoxicación producida por elementos que tenían gran afinidad con los grupos SH, ya que éstos eran especialmente atacados por el gas “Lewisite”, se llegó entonces a la conclusión de que el 2-3 dimercaptopropanol era efectivo y se le dio el nombre de British Anti-Lewisite (BAL) según estudios realizados por Stocken y Tomson en 1949 y cuya fór- mula química es: El dimercaprol forma quelatos que son parcialmente liberados, por lo cual es importante mantener dimercaprol en circulación con el fin de que los metales liberados sean nuevamente quelados por el dimercaprol y finalmente eliminados por la orina. Dentro del proceso de toxicidad de los metales, éstos intoxican la enzima debido a su apetencia por los grupos SH; el dimercaprol no sólo actúa protegiendo las enzimas, sino que es capaz de reactivar las ya inhibidas, mediante un proceso de competencia por el metal con los grupos sulfidrilos; este proceso es inversamente proporcional al tiempo de inactivación, es decir, que el envejecimiento de la intoxicación enzimática disminuye la eficacia del dimercaprol a este nivel. De esto se desprende la reco- mendación de precocidad en el establecimiento de los tratamientos a pacientes intoxicados, lo cual confiere mayor éxito por muchas razones. El mal uso del dimercaprol tiene efectos que pueden llegar a producir la muerte del paciente: la glicemia aumenta inicialmente, para luego descender a niveles mortales; la presión arterial se eleva, tanto en sus cifras diastólica como sistólica y esta elevación va acompañada de taquicardía. Otros fenómenos pueden hacerse presentes: aumento de secreciones lagrimales, nasales y salivares; dolor loca- lizado en manos y garganta, así como dolor abdominal. Puede presentarse vómito y convulsiones, coma y muerte, por acción sobre el sistema nervioso central. Estos efectos indeseables se hacen más notorios en los casos de sobredosis o en aquellos casos en los cuales los metales tóxicos tengan niveles bajos en el organismo. En tratamientos prolongados debe tenerse en cuenta que puede quelar el yodo y repercutir en la función tiroidea. El dimercaprol debe aplicarse por vía intramuscular, ya que es una solución oleosa. Se recomienda una dosis de 2.5 a 3 mg/kg aplicada cada cuatro horas el primero y segundo día; cada seis horas el tercero; cada ocho horas el cuarto y cada 12 el quinto día. Si aparecen reacciones indeseables se aconseja disminuir la dosis. Embriotoxicidad Domingo J.L. (1995) cita los trabajos efectuados por Ni- shimura y Takagaki quienes en experimentos hechos con ratones administrando 125 mg/k subcutáneo encontraron teratogenicidad, y observaron malformaciones como dedos con dirección y situación anormal, sindactilia, adac- tilia, polidactilia, etc., pero por el contrario no encontró efectos con dosis de 15, 30 y 60 mg/k. DMS: ÁCIDO DIMERCAPTOSUCCÍNICO Se ha propuesto el uso del DMS (ácido dimercapto-suc- cínico) y quienes lo han usado aseguran que es quelante de mercurio, arsénico, antimonio, aunque posee mayor poder de excreción urinaria que el BAL. 80 • Toxicología Embriotoxicidad El uso experimental demostró que los efectos terato- génicos eran escasos o nulos y que ellos posiblemente se debían a quelación del zinc, por lo cual, el suministro de éste podía ser la solución a dichos efectos. EDTA - VERSENATO La sal sódica del ácido dietilenodiaminotetracético es otro quelante. Tiene gran afinidad con los metales y es capaz de quelar compuestos propios de la sangre como el calcio, produciendo hipocalcemia y tetania; por ello se utiliza la sal cálcico-disódica del ácido: EDTA disódico (CaNa2EDTA). Puede quelar calcio, zinc, cadmio, manganeso, plomo y vanadio. Su mayor utilidad está en los casos de satur- nismo, pues intensifica notablemente la movilización y eliminación urinaria de plomo; su aparición en la orina es debida a dos fenómenos: la filtración glomerular y la secreción tubular del compuesto. Pueden aparecer fenómenos indeseables por la apli- cación de este quelante: fiebre, fatiga, sed, hipocalcemia, tromboflebitis, escalofríos, mialgias, cefaleas y sensaciones de urgencia de micción. Se recomienda utilizar el EDTA cálcico-disódico en soluciones que no excedan concentraciones del 0,5%, en solución glucosada, salina o acuosa, vía endovenosa, lenta. En los niños no se debe pasar de una dosis de 1 g por cada 13 kg de peso, repartidos en varias infusiones, como dosis total. Los efectos con sales disódicas, trisódicas, disódi- cas-cálcicas (esta última es la más frecuentemente utili- zada por nosotros) no son embriotóxicos. No obstante, se puede enunciar que si el efecto se debe a depleción del zinc, causado por quelación, debe recomendarse el suplemento del mismo. PENICILAMINA (B-B DIMETIL CISTEÍNA) A raíz del advenimiento de la penicilina, se encontró en la orina de los pacientes a quienes se les suministraba este antibiótico, una sustancia que resultó ser la D-B-tiovalina producida por la hidrólisis de la penicilina, la cual en el organismo es metabolizada en tres sustancias: ácido tiólico, la penicilamina, un aminoacetaldehído acilado, fenilalde- hído y una molécula de CO2. La penicilamina empezó a utilizarse como antídoto que- lante de metales: Cu, Hg, Zn y Pb. Se pueden presentar fenómenos indeseables con el uso de la penicilamina, generalmente comprenden: cefaleas, náuseas, anorexia, hemorragias retinianas, interferencias metabólicas, edema angioneurótico, equimosis, fiebre, síndrome nefrítico, anemia microcítica, leucopenia, tro- bocitopenia y agranulocitosis. Existe reacción cruzada con el fenómeno alérgico de la penicilina; en caso de presentarse, el paciente debe ser desensibilizado. Se ha descrito deficiencia de la piridoxina, efecto que en humanos, usando la forma D-penicilamina, es prácti- camente de poco valor; sin embargo, es recomendable dar suplemento de piridoxina en estos casos. En nuestra práctica hemos observado con alguna frecuencia cefalea, dispepsia y anorexia. La penicilamina tiene la ventaja de poderse adminis- trar por vía oral, ya quese absorbe bien y resiste la acción de la sulfidrasa intestinal, fenómeno que no ocurre con la cisteína, la cual es lábil a la acción de ésta (la cisteína fue utilizada con este fin, en el tratamiento de la intoxi- cación por talio). Las dosis recomendadas están entre 1 y 4 g por día, fraccionadas cada 6 a 8 horas. En nuestra experiencia sólo usamos dosis de 750 mg por día, para pacientes adultos, con resultados satisfactorios y sin que hayamos registrado fenómenos indeseables de importancia en tratamientos por lo general de 10 a 15 días de duración y a veces re- petidos en varias ocasiones (ver capítulo de intoxicación por plomo o por mercurio). Embriotoxicidad Estudios realizados en ratas demostraron malformaciones teratogénicas con el suministro de la penicilamina en la dieta, consistentes en hernias abdominales, diafragmas incompletos, osificación reducida de falanges y vérte- bras de la cola. Las mediciones de cobre en plasma y los niveles de cobre hepático en las madres gestantes fueron menores; ello lleva a plantear la hipótesis de que el suministro de suplementos de cobre podría evitar los efectos del quelante. Antídotos • 81 MECANISMOS INMUNOLÓGICOS Antitoxinas - Sueros antiveneno de serpientes La presencia de determinadas sustancias como las toxinas liberadas por bacterias, venenos de animales, etc., despier- tan en el organismo reacciones de defensa o inmunidad, con producción de anticuerpos, los cuales procesados adecuadamente pueden ser utilizados en organismos no inmunizados, como tratamiento. Las antitoxinas diftérica, tetánica, botulínica y los sueros antiveneno de ofidios, obtenidos de suero o plas- ma de equinos inmunizados, forman parte de esquemas terapéuticos; nos referiremos al manejo del suero anti- veneno de serpientes en el capítulo correspondiente a ofidiotoxicosis (accidente ofídico). MECANISMOS ENZIMÁTICOS Bloqueadores enzimáticos Podemos citar el caso del bloqueo de la enzima alco- hol-dehidrogenasa en la intoxicación por metanol, pues se sabe que esta enzima interviene en el metabolismo del metanol y del alcohol etílico, teniendo la dehidrogenasa mayor afinidad con el etanol, con lo cual se detiene el metabolismo del metanol hacia ácido fórmico y aldehído fórmico, productos finales de su metabolismo. Casos similares se pueden denunciar a raíz de la tera- péutica con algunos fármacos imidazoles, que bloquean la misma enzima, tal como ocurre con el disulfiram (antabuse), la carbamida cálcica citratada (temposil) y las sulfonilureas, impidiendo el metabolismo normal del alcohol etílico y produciendo en estos casos un cuadro tóxico de acumulación de ácido acético y aldehído acético (fenómeno “antabuse”). Se recomienda utilizar etanol en dosis de 0,5 ml a 1 ml/kg dosis, cada 2 a 4 horas, en el tratamiento de la intoxicación por metanol, hasta obtener niveles de alcoholemia entre 1 y 1,5 mg/ml administrándolo en solución glucosada en concentraciones entre 5% y 20% por vía venosa o por vía oral, dependiendo del caso (ver capítulo de Metanol). Reactivadores enzimáticos Las oximas, pralidoximas o reactivadores de colinestera- sas, descubiertas en 1953 por Wilson y Meislich, reacti- van las colinesterasas inhibidas por sustancias como los fosforados orgánicos, la neostigmina y los carbamatos. Se pueden presentar fenómenos indeseables en su utili- zación, tales como sensación de quemadura en el sitio de la inyección, sensación de debilidad, mareos, diplopia, cefalea, taquicardía, hiper o hipotensión arterial y visión borrosa. La utilización en casos de intoxicación por carbamatos o en casos de diagnóstico equivocado, pueden producir fenómenos de bloqueo de la enzima, con aparición de signos y síntomas de inhibición enzimática iatrogénica; en este caso los reactivadores se convierten en bloqueadores por su mal uso. Las oximas no son útiles para la prevención de la in- toxicación en personas o animales que vayan a estar en contacto con sustancias inhibidoras de la colinesterasa y tampoco son recomendadas para utilizarlas solas en los casos de intoxicación, pues es necesario combatir rápi- damente la sintomatología del paciente, para dar tiempo a su recuperación. COMPETITIVOS POR EL RECEPTOR Antagonistas de los narcóticos La nalorfina y otros antagonistas de los narcóticos tienen especial acción sobre la depresión del centro respiratorio, sin que se pueda despreciar tampoco la acción depresora sobre el SNC en general. Mediante efecto competitivo, los antagonistas ocupan el receptor celular de los opiáceos y la depresión del centro respiratorio disminuye. En los pacientes adictos debe tenerse precaución en su utilización por el cuadro de abstinencia que pueden inducir los antagonistas, especialmente los antagonistas puros como la naloxona (narcán). Las dosis recomendadas para adultos son de 0,4 mg de naloxona, vía venosa, muscular o subcutánea, repetida de acuerdo con la respuesta del paciente. En niños se reco- miendan dosis de 0,01 mg/kg también con posibilidades de repetir según la respuesta, en pocos minutos. Atropina Ejerce su acción antagonista frente a la acetilcolina au- mentada por inhibidores de colinesterasa. 82 • Toxicología Se recomienda en casos de intoxicación, “atropinizar” al paciente, recomendación que discutiremos ampliamen- te, en el capítulo correspondiente a la intoxicación por inhibidores de colinesterasas. Dosis Administrar entre 2 y 5 mg vía venosa para adultos y para niños 0,05 mg/kilogramo endovenosos. La Atropina es el tratamiento básico en los casos de intoxicaciones por inhibidores de colinesterasas, tanto órganofosforados como carbamatos inhibidores de la enzi- ma y es de una gran utilidad, hasta considerarla “antídoto”. Supletorios de carencia Vitamina K - Vitamina B6 Algunos tóxicos disminuyen los niveles normales de estas vitaminas en el organismo, por ejemplo: el uso de la isoniazida por tiempo prolongado produce un efecto anti B6 o antipiridoxal. La isoniazida inhibe la reacción catalizada por la cinasa del piridoxal y otras enzimas, en las que interviene como coenzima el fosfato de piridoxal. En el caso de la vitamina K, su acción se basa en la facul- tad que ésta posee de corregir las deficiencias existentes, efectos hemorrágicos, hipoprotrombinémicos y de facto- res de la coagulación. El fenómeno hemorrágico se puede presentar por fármacos que obren como antagonistas en la formación de vitamina K, como es el caso de los cumarínicos, el uso prolongado de salicilatos y de fármacos que inhiban la flora bacteriana intestinal, como es el caso de las sulfonamidas en uso igualmente prolongado; de tóxicos hepáticos como el fósforo blanco, venenos de serpientes, etc. Algunos tóxicos obran como antagonistas de la vita- mina K en el proceso de síntesis de protrombina a nivel hepático, cumarínicos; otros alteran la flora intestinal impidiendo la síntesis de vitamina K, como es el caso de algunos quimioterapéuticos. Ante la deficiencia de estas vitaminas, se recomienda entonces su suministro como manera de suplir su caren- cia; igual que en estas dos circunstancias, existen más ejemplos que podríamos citar como casos en los cuales el suministro del elemento faltante suple su déficit. Para comodidad en la consulta terminamos este breve capítulo haciendo un resumen general de las sustancias más frecuentemente utilizadas con fines antidotales. Otras drogas de uso frecuente Bicarbonato de sodio En casos de intoxicación por antidepresivos tricíclicos y en intoxicación por salicilatos, es necesario alcalinizar al paciente para obtener una mayor eliminación del tóxico en cuestión, como es el caso de la intoxicación por feno- barbital y salicilatos. En las intoxicaciones por organofosforados y carbama- tos, el uso de bicarbonato de sodio,nos permite inactivar los inhibidores de colinesterasa ya que éstos son lábiles a la hidrólisis y a la alcalinización. Azul de metileno El azul de metileno químicamente es el cloruro de tetra- metiltianina el cual es reducido en presencia del NADPH y de Reductaza a azul de Leucometileno. La dosis general es de 2 a 5 miligramos/kilo para adultos y de 0.05 mg/k en solución endovenosa al 1% lento. Calcitonina Cibalcín® (calcitonina humana). Miocalcic®. Calcimar®. Dosis 4 UI/k cada 12 horas, 8UI/k cada seis horas. Parenteral. Las presentaciones para inhalación se encuentran en fase de experimentación. Difenhidramina Benadryl® Dosis terapéuticas para adultos y niños, es decir: Adultos: 50 mg. cada 8 horas, vía venosa o mus- cular u oral, (preferimos la vía venosa en casos graves: intoxicación por inhibidores de colinesterasa, por su rapidez de acción). Niños: 3-5 mg día. Vía venosa, muscular u oral en igual condición. Otros antídotos Flumazenil Lanexat® Dosis para adultos de 0,25 mg cada 1-3 minutos repi- tiendo hasta mejoría o sin pasar de 5 mg. Si persiste la depresión puede administrarse 1 mg en solución de dex- trosa al 5% 500 ml endovenosos en cuatro horas. N-Acetilcisteina La N-acetil-cisteina recomendada en los casos de intoxicación por acetaminofén ofrece también efectos benéficos en otras intoxicaciones por la formación de cisterna que es una precursora del glutatión afectado por varios tóxicos. En general no ofrece mayores inconvenientes en su administración y es bien tolerada por los pacientes, pero Antídotos • 83 en raras ocasiones pueden aparecer fenómenos de into- lerancia gástrica cuando esta es la vía de administración, con sensación de plenitud y dispepsia e igualmente se ha informado de fenómenos de tipo alérgico con aparición de eritema cutáneo. No obstante estas manifestaciones no son en general de carácter grave y el tratamiento puede continuarse. Fluimucil® Por vía venosa: 150 mg/k en 200 ml de dextrosa al 5% y continuar con 50-100 mg/k en 24 horas. Vía oral: 140 mg/k. y dosis de mantenimiento de 70 mg/k cada cuatro horas durante tres días. Naloxona Narcán® Vía venosa adultos: 0,4 a 2,4 mg para adultos y 0,01 mg/k para niños. Obidoxima Toxogonina® Vía venosa 250 mg lentos para adultos y 3-6 mg/k venosos lentos para niños. Dosis repetibles. Penicilamina Cuprimine® Adultos: 1 g día, oral por 15-20 días. Niños: 250 mg día. Por 15 días. Pralidoxima Protopam® En solución de dextrosa 1 g repitiendo cada seis horas para adultos, vía venosa. Para niños 25 a 50 mg/k. Sulfato de magnesio Vía oral. Adultos: 30 gramos en 200-400 ml de agua Para niños: 250 mg/k en solución al 10% Tierra de Fuller o Tierra de bentonita 60 gramos en solución acuosa por vía oral y repetir du- rante 2-3 días. 4-Metil-Pirazol El 4-metil-pirazol al parecer es un coadyuvante en el tratamiento de metanol y el etilenglicol, pero no tenemos ninguna experiencia el respecto. 84 • Toxicología BIBLIOGRAFÍA ASTOLFI, E. et al. Toxicología de Pregrado. Libreros López. Ed. Buenos Aires, Argentina, 1982. CALABRESE, A. Y ASTOLFI, E. Toxicología. Ed. Kapelusz. Buenos Aires, Argentina, 1972. CASARETT, L.J. and DOULL, J. Toxicology. MacMillan. Ed. New York, 1975. DREISBACH, R. Handbook of Poisoning. 10ª ed. Lange Medical Publications. California, 1980. REPETTO, M. Toxicología Fundamental. Ed. Científico-Médico. Barcelona, España, 1981. GOODMAN, L. and GILMAN, A. 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