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UNIDAD I 
 
 
 
Introducción a la intervención 
Cognitivo-Conductual 
 
 
 
L e c t u r a 2 
 
 
 Referencia bibliográfica Kazdin, A. (1983) 
Historia de la Modificación de Conducta. Cap. 5 
 
 
ADAPTADO DE LA APARICIÓN DE LA MODIFICACIÓN DE 
CONDUCTA. CAPITULO 5 
 
La aparición de la modificación de conducta refleja la transición del trabajo 
experimental relacionado con el aprendizaje a las aplicaciones clínicas de los 
hallazgos del laboratorio. A medida que fue aumentando la información 
disponible sobre la adquisición de la conducta, comenzó a aplicarse a la 
explicación de la conducta tanto adaptativa como desadaptativa. Así, los 
teóricos del aprendizaje utilizaron con frecuencia temas clínicos para 
enmarcar sus nociones sobre el aprendizaje (Mowrer, por ejemplo, discutió la 
etiología de las conductas desadaptativas, y Guthrie escribió sobre diversos 
métodos de cambio conductual). 
El paso de la investigación de laboratorio a las aplicaciones clínicas del 
aprendizaje fue gradual, aunque los conceptos y hallazgos experimentales se 
habían intentado aplicar ámbito clínico ya desde los primeros trabajos sobre 
condicionamiento. Por ejemplo, Pavlov, Bechterev y Watson se interesaron 
en la conducta desadaptativa estudiándola bajo el punto de vista de los 
principios del condicionamiento. Los avances en la investigación básica sobre 
el condicionamiento aportaron una perspectiva distinta de la conducta 
anormal, el cambio de personalidad y el proceso terapéutico. El uso que 
actualmente se hace de las técnicas de condicionamiento en la práctica 
clínica comenzó con unas cuantas aplicaciones aisladas y después se fue 
generalizando. Las extrapolaciones conceptuales, metodológicas y clínicas 
de los principios del aprendizaje convergieron dando lugar a la modificación 
de conducta. 
En este capitulo describimos la aparición de la modificación de conducta a 
partir de la investigación sobre las neurosis experimentales, las aplicaciones 
del condicionamiento al comportamiento humano, la extrapolación de los 
conceptos del aprendizaje a la explicación de la personalidad y de los 
procesos psicoterapéuticos, y el condicionamiento verbal y la psicoterapia. 
También describiremos la historia de la modificación de conducta en 
Sudáfrica, Inglaterra y los Estados Unidos. 
 
Las neurosis experimentales 
 
Las neurosis experimentales son respuestas emocionales producidas en el 
laboratorio y que se consideran semejantes a la conducta neurótica de los 
seres humanos.1 La investigación de las neurosis inducidas 
 
experimentalmente se relaciona con la historia de la modificación de conducta 
al menos por dos razones: En primer lugar el descubrimiento de las neurosis 
experimentales puso de relieve el papel del aprendizaje la adquisición de las 
respuestas emocionales. Antes de conseguir establecer estas reacciones 
neuróticas en el laboratorio, la evolución de la conducta neurótica era un 
tema prácticamente desconocido. Las neurosis experimentales sugirieron una 
explicación plausible de la conducta patológica. En segundo lugar, la 
producción de neurosis inducidas experimentalmente en animales, y 
ocasionalmente en humanos, sugirió la utilización de procedimientos para 
mejorar estas reacciones. Si las reacciones neuróticas se adquirían a través 
del aprendizaje, era lógica que también pudieran eliminarse 
"desaprendiéndolas". Así pues, la investigación sobre las neurosis 
experimentales condujo directamente al interés por, y al estudio de, técnicas 
terapéuticas. 
1 Se ha criticado al término “neurosis experimentales” debido a que parece que implica que 
estas reacciones inducidas de forma experimental son las mismas que se dan en las neurosis 
clínicas (Roussell, 1950). El término se ha mantenido debido a su significación histórica 
 
Las investigaciones del laboratorio de Pavlov 
 
El descubrimiento de la neurosis experimental se produjo a raíz de dos 
experimentos realizados independientemente por Mariya Nikolayevna 
Yerofeyeva (18ó7-1925) y Nalaliya Rudolfovna Shenger-Kreslovnikova (1875-
1947) que trabajaban en el laboratorio de Pavlov durante 1912 y 1913. La 
primera vez apareció mientras se intentaba establecer en un perro un reflejo 
condicionado salivar ante una descarga eléctrica. En el experimento la 
descarga servía como estimulo neutral o estimulo condicionado (por ejemplo, 
con anterioridad al condicionamiento no elicitaba reflejo salivar) y se 
apareaba con la comida. Aunque la descarga se acompañaba normalmente 
de su propio reflejo defensivo, con el tiempo el perro dejaba de responder a la 
descarga mostrando, sin embargo, el reflejo condicionado salivar. A medida 
que aumentaba el número de ensayos, la intensidad de la descarga también 
se fue aumentando notablemente, y el perro continuaba mostrando el reflejo 
condicionado salivar. Sin embargo, también se realizaron cambios en la 
localización de la estimulación eléctrica sobre la piel. Después de estimular 
varios puntos distingos sobre la piel, el animal comenzó a mostrar una 
 
relacionada con Pavlov. Neurosis experimental se ha utilizado para referirse a una conducta 
desviada o aberrante que abarca un espectro de respuesta extremadamente amplia (que 
depende en parte de la especie), tales como irritabilidad general, conducta regresiva 
(características de un periodo anterior de evolución del animal), evitación, agitación de la cabeza, 
tics, escape, agresión y trastornos en actividades fisiológicas como el pulso, la tasa cardiaca 
(Russell, 1950). Existe una cierta semejanza entre algnos síntomas de las conductas neuróticas 
inducidas de forma experimental en animales y las neurósis humanas. Sin embargo hay serias 
dudas sobre si esta relación entre las neurósis experimentales y neurósis humanas pueda no ser 
más que superficial. (véase Hount, 1964) 
 
 
enorme agitación. Además, ninguna de las respuestas condicionadas 
realizadas anteriormente ante descargas débiles, se aplicaran o no a la 
localización original empleada durante la adquisición, elicitaron al reflejo 
condicionado. Aparentemente, el alterar la localización de la estimulación 
eléctrica provocaba un bloqueo de la conexión entre el estímulo condicionado 
y la respuesta, y se asociaba con una paralización general de la conducta. 
 
Un segundo caso de bloqueo de la respuesta condicionada se obtuvo en un 
estudio sobre la discriminación de estímulos cada vez más semejantes. En 
este experimento se expuso al perro a dos estímulos, un círculo y una elipse 
que se proyectaban por separado en una pantalla. A la proyección del circulo 
siempre seguía la presentación de comida, mientras que a la proyección de la 
elipse no. Así pues, la respuesta de salivación condicionada aparecía en la 
presencia del círculo, pero no en presencia de la elipse. Los ejes de la elipse 
empezaron a alterase progresivamente de forma que la elipse fue 
asemejándose poco a poco a un circulo. El animal continuaba respondiendo 
al círculo pero no a la elipse, incluso cuando ésta era ya prácticamente 
circular. Sin embargo, después de unas cuantas semanas de 
experimentación con la discriminación dificultosa, el animal empezó a fallar al 
realizar la respuesta condicionada. Además, su comportamiento general 
cambia bruscamente. El perro, normalmente tranquilo, comenzó a agitarse, a 
ladrar violentamente y a atacar el aparato. Por otra parte, perdió todas las 
discriminaciones que era capaz de haber hasta ese momento. Se reanudo el 
entrenamiento para que el animal volviera a realizar las discriminaciones mis 
simples entre el círculo y la elipse. Al llegar de nuevo a la última fase del 
entrenamiento, el perro volvió a mostrar la misma agitación que en la ocasión 
anterior, y a ser incapaz de realizar las discriminaciones que había aprendido 
de nuevo. Este bloqueo del reflejo condicionado y las respuestas 
emocionalesresultantes recibieron el nombre de «neurosis inducid-I 
experimentalmente* (Pavlov, 1927). 
Pavlov supuso que en la neurosis inducida experimentalmente estaban 
implicadas la explicación y la inhibición, dos procesos fundamentales del 
cortex cerebral. Pavlov señalo que había tres métodos de su laboratorio que 
podían utilizarse para traer una neurosis experimental, y los tres podían 
explicarse a la luz de esos dos procesos neurológicos. El método involucraba 
la sobreestimulación de los procesos excitatorios o de los inhibitorios, o 
también el alternar la estimulación de ambos tipos de procesos. Así, por 
ejemplo, se producía un conflicto entre la excitación y la inhibición al 
proporcionar estímulos que conducían a respuestas incompatibles tales como 
salivar y no salivar. La incapacidad del animal para cambiar de las respuestas 
excitatorios a las inhibitorios dentro de un breve periodo do tiempo, o con 
respecto a estímulos muy semejantes, conducta a un bloqueo de la conducta 
(Pavlov, 1927). Se suponía que este bloqueo era consecuencia de la 
incapacidad de las células corticales Para cambiar de un proceso a otro en 
una sucesión rápida. En el caso de un conflicto entre los dos procesos, uno 
de ellos era el que se imponía. El proceso dominante se reflejaba en 
diferentes conductas, por ejemplo en una gran agitación (si la excitación era 
el proceso dominante), o en la huida (si era la inhibición la dominante). El 
bloqueo de los procesos inhibitorios o excitatorios era temporal. Después de 
un periodo de descanso o de tratamiento con drogas, la conducta del animal 
volvía a ser normal. Sin embargo, la estimulación repetida de los procesos 
excitatorios a inhibitorios, según Pavlov, podía acarrear una lesión funcional 
crónica en el cortex (Pavlov, 1927). 
La excitación y la inhibición no bastaban Para explicar la paralización de la 
conducta. Perros expuestos a condiciones de laboratorio idénticas no 
mostraban las mismas reacciones neuróticas. Además, estímulos semejantes 
comprobados en animales diferentes producían manifestaciones distintas de 
las respuestas emocionales. Con un mismo procedimiento algunos animales 
se inhibían mientras que otros se excitaban. La existencia de estas 
diferencias individuales condujo a Pavlov (1934) a desarrollar una tipología 
del sistema nervioso basada en el grado de excitación o inhibición del animal 
antes del condicionamiento. 
Desde 1921, Pavlov y sus colaboradores estudiaron de forma intensiva la 
formación de las neurosis experimentales Para comprender los procesos 
corticales que se pensaba que subyacían al desarrollo de diferentes 
reacciones. Así pues, al igual que había sucedido con el reflejo condicionado, 
la neurosis experimental se considero en primer lugar como un método para 
investigar los procesos nerviosos superiores. No obstante, Pavlov reconoció 
la conexión potencial entre su trabajo y la psicopatológica humana. Llego a 
familiarizarse con los trastornos neuróticos y sicóticos humanos, visitando 
varias clínicas. Continúo la investigación en la que se provocaban en los 
perros estados que Pavlov creía análogos a los trastornos neuróticos y 
sicóticos. Basándose en sus experimentos, Pavlov teorizo sobre las causas 
de síntomas psiquiátricos específicos tales como la apatía, el negativismo, los 
movimientos estereotipados, el miedo a situaciones especificas, y la 
catalepsia (Pavlov, 1928). Aunque 1.1 mayor parte del trabajo de Pavlov 
sobre las neurosis experimentales estuvo centrado en la 
 
Etiología, también trató a los animales. El tratamiento consistía o en un 
descanso prolongado después de la experimentación y durante varios meses, 
o en la administración de drogas, tales como bromuros o sales de calcio, que 
producía la recuperación del animal en una o dos semanas (Pavlov, 1927). 
 
 
 
Trabajos sobre las neurosis experimentales 
 
Pavlov llevó a cabo su investigación sobre las neurosis experimentales en un 
momento tardío de su carrera, cuando ya se había reconocido la importancia 
del condicionamiento. La investigación sobre el condicionamiento y sobre las 
neurosis experimentales empezó a conocerse a raíz de la traducción de sus 
dos libros a finales de los años 20. Varios experimentadotes trabajaron sobre 
las investigaciones de Pavlov estudiando las condiciones bajo las que se 
podían producir las neurosis experimentales y ampliando la gama de 
especies animales estudiadas y los tipos de procedimientos utilizados para 
tratar las reacciones. 
En América, dos investigadores que habían tenido contacto con Pavlov 
anteriormente, crearon sus propios laboratorios. En la Universidad de Cornell, 
Howard S. Liddell (1895-1962) creó un laboratorio en 1926. Liddell visitó el 
laboratorio de Pavlov y se interesó por el condicionamiento como método 
Para estudiar el efecto de la tiroidectomía sobre el aprendizaje y la 
inteligencia en el perro y en la oveja (Liddell, 195ó). En el curso de su 
investigación, Liddell produjo sin darse cuenta, neurosis experimentales en 
sus ovejas. Este accidente lo condujo al examen sistemático de los aspectos 
del condicionamiento que provocaban la conducta neurótica. Peter S. 
Kupalov (1888-1964), que había trabajado con Pavlov, visitó los Estados 
Unidos en 1929 y dirigió el trabajo de Liddell. Liddell y sus colaboradores 
estudiaron las neurosis experimentales con ovejas, cabras, cerdos, conejos y 
perros (Anderson y Liddell, 1935; Anderson y Parmenter, 1941; Liddell, 1938; 
Liddell y Bayne, 1926). 
En 1931, W. Horsely Gantt, que había trabajado con Pavlov durante seis 
años, llegó a la Phipps Elinic del John Hopkins University Hospital, donde 
fundó un laboratorio de condicionamiento (22). Durante Una década, Gantt se 
dedico a estudiar de forma sistemática las neurosis experimentales. Uno de 
sus sujetos, un perro llamado Mick, fue estudiado durante más de 13 años, y 
permaneció neurótico todo el tiempo (Gantt, 1944). Liddell, Gantt y Kupalov, 
que se habían encontrado en Rusia, continuaron reuniéndose en los Estados 
Unidos para tratar sobre su investigación. 
 
Liddell Y Gantt encontraron muchas formas nuevas de producir neurosis 
experimentales y ampliaron la lista de síntomas en diversas especies. Liddell, 
y especialmente Gantt, se adhirieron a la interpretación pavloviana de las 
 
2 En mayo de 1955, en el aniversario de la clínica pavloviana de la Johns Hopkins, Gant fundó 
una asociación para el desarrollo de na psiquiatría objetiva basada en el trabajo de Pavlov 
neurosis experimentales. Con el tiempo, sin embargo, introdujeron conceptos 
tales como frustración, conflicto (entre impulsos), carácter atemorizante de los 
estímulos presentados al animal, y aprensión, a la hora de explicar las 
neurosis (e.g. Gantt, 1942; Liddell, 195ó). Otros investigadores comenzaron a 
cuestionar los conceptos pavlovianos de excitación a inhibición a la luz de la 
investigación sobre el funcionamiento cortical y el aprendizaje (cf. Denny-
Brown, 1932; Hilgard y Marquis, 1940; Lashley, 1933; Lolman, 1932). 
 
Jules.H-Masserman, un psiquiatra de la Universidad de Chicago, hizo Una 
reinterpretación muy importante de las neurosis experimentales y una 
ampliación de la investigación experimental animal a la psicopatología 
humana y a su tratamiento. Masserman llevó a cabo Una investigación sobre 
las neurosis experimentales en gatos y en unos cuantos perros. 
 
Para establecer la neurosis experimental utilizó el método de permitir al 
animal abrir una caja de comida dentro de la jaula experimental después de 
haber escuchado una señal auditiva; en el momento de lomar la comida el 
animal recibía un estimulo aversivo (Una descarga o un soplo de aire). Según 
Masserman, el emparejar el estimulo aversivo con la comida producía un 
conflicto motivación al (el miedo frente al hambre). Una o dos repeticiones del 
procedimiento provocaba la neurosis experimental, con síntomas tales como 
inquietud, esconderse, escapar, y trastornos en las respuestasfisiológicas. 
Los animales no volvían a acercarse a la comida hasta que se utilizaba algún 
procedimiento para hacer desaparecer sus síntomas. 
El trabajo de Masserman sobre las neurosis experimentales se publicó en el 
libro Behavior and Neuroses: An Experimental Psychoanalytic Approach lo 
Psychohiologic Principles (1943). Lo más interesante del libro de Masserman 
fue su integración del condicionamiento y las neurosis experimentales con la 
psicopatología y la teoría psicoanalítica, su evaluación de técnicas 
especificas de tratamiento de reacciones neuróticas en animales, y su intento 
de proporcionar una base experimental a la terapia psicoanalítica. 
Masserman intentó integrar la investigación experimental con la teoría 
psicoanalítica. Aplicó conceptos dinámicos tales como expresión simbólica y 
conflictos motivacionales a la investigación experimental de la conducta. En 
su libro aplicó los hallazgos sobre las neurosis experimentales a una amplia 
gama de conductas psicopatológicas y mecanismos psicológicos, incluyendo 
las compulsiones, las obsesiones, las fijaciones, la regresión, la conducta 
humana, el negativismo, el masoquismo, y las aberraciones sexuales. Así 
pues, Masserman combinó su investigación con una teoría de la 
psicopatología en general, y con la teoría psicoanalítica en particular... 
 
 
Otro rasgo importante del trabajo de Masserman fue su investigación de 
procedimientos para tratar las conductas neuróticas. Evaluó varios métodos 
diseñados para aumentar el acercamiento del animal hacia la comida y curar 
sus síntomas neuróticos. Uno de estos métodos consistía en dejar descansar 
al animal Una vez que las reacciones neuróticas se habían establecido. Los 
periodos de descanso tenían Una duración que oscilaba de dos semanas a 
cinco meses. Estos periodos de descanso tenían muy poco efecto sobre los 
gatos: Cuando volvían a introducirse en la jaula donde se había establecido la 
reacción, sus síntomas aparecían de nuevo. 
Un segundo método, denominado “reductor de uno de los impulsos 
conflictivos”, consistía en dar de comer al gato a la fuerza antes de colocarlo 
en la jaula. Al no experimentar hambre, el animal no tendría que exponerse al 
conflicto entre el hambre y el miedo al estimulo aversivo asociado con la 
comida. Este método no fue eficaz en la eliminación de la reacción neurótica: 
cuando el hambre del gato aumentaba las conductas aberrantes volvían a 
surgir. 
Un tercer método, denominado "Técnica transferencial", consistía en que el 
experimentador tocaba y acariciaba el gato mientras le animaba a acercarse 
a la caja de la comida y a comer. El contacto del experimentador con el 
animal se consideraba como muy importante en la inducción de la conducta 
de aproximación. Si el experimentador dejaba de tocar al animal el gato se 
retiraba de la comida. El contacto continuado y la confianza provocaban en el 
animal una reducción de la conducta ansiosa. 
Un cuarto método, denominado "manipulación ambiental", consistía en 
aumentar el impulso del hambre mediante la deprivación de alimento 
emparejada con la vista y el olor de comida. Esta elevación del impulso se 
acompañaba de una manipulación física real. Se colocaba al gato hambriento 
en la jaula con una barrera movible muy cerca de la comida. 
 
Este procedimiento conducía al animal a comer en la jaula, con la reducción 
consiguiente de los síntomas neuróticos. La manipulación ambiental fue uno 
de los métodos de Masserman más efectivos en la reducción de los síntomas 
neuróticos. 
Un quinto método, llamado "del ejemplo social" consistía en colocar al gato 
neurótico en la jaula experimental con otro gato que se comportaba 
normalmente ante la situación de la comida. En compañía de este gato 
“normal”, el gato neurótico terminaba por acercarse a la comida y lomarla. 
Este método fue uno de los menos fiables para vencer las reacciones 
neuróticas. 
En el último método denominado “elaboración racional”, se permitía al animal 
controlar la situación para que superara el miedo por si mismo. 
Concretamente, se entrenaba al gato a controlar un interruptor que le permitía 
disponer de la comida. Una vez que se establecía la reacción neurótica, se 
daba al animal el interruptor de forma que podía controlar la administración 
de comida sin acercarse a la caja temida. Con el tiempo el gato se 
administraba la comida a si mismo, comía, venciendo así sus reacciones 
neuróticas. De todos los métodos utilizados, la “elaboración racional”, fue la 
más efectiva en la eliminación de las reacciones neuróticas. 
Masserman utilizó conceptos lomados de la práctica psicoterapéutica y de los 
desórdenes clínicos para explicar sus procedimientos terapéuticos, que él 
consideraba análogos en ciertos aspectos a la terapia psicoanalítica. Así por 
ejemplo, la elaboración racional, el procedimiento más efectivo en la curación 
de la reacción neurótica del animal, se consideró como comparable al 
proceso que se producía en el psicoanálisis. En la terapia, el paciente 
resolvía sus propias ansiedades y sus propios conflictos motivacionales a 
través de representaciones simbólicas de la realidad y de las reacciones de 
transferencia establecidas con el analista. Buscando adaptaciones simbólicas 
al ambiente el paciente puede probar su propia conducta en relación a 
objetos que en otro tiempo fueron neuróticos, y a las reacciones 
interpersonales actuales. Aunque las semejanzas entre los métodos 
específicos utilizados para suprimir conductas anormales en los gatos y las 
prácticas psicoterapéuticas en los casos clínicos puedan ponerse en duda, el 
trabajo de Masserman es importante por su intento de proporcionar una base 
empírica a las técnicas terapéuticas existentes. 
 
Apl icaciones del condicionamiento a la conducta humana 
 
Las primeras investigaciones en Rusia y en Estados Unidos 
 
Hasta 1925, en la investigación sobre el condicionamiento y las neurosis 
experimentales, prácticamente sólo se utilizaron sujetos animales. Sin 
embargo, podemos citar algunas excepciones muy importantes. En Rusia, 
Bechterev había experimentado con sujetos humanos; en los Estados 
Unidos, Watson y Lashley, influidos por los escritos de Bechterev, 
investigaron el condicionamiento en humanos a partir de 1915. Ya en 1902, 
Twitmyer estudiaba el condicionamiento humano sin conocer el trabajo de 
Pavlov y Bechterev. Sin embargo, fue de la investigación realizada en el 
laboratorio de Pavlov de donde surgió el estimulo del uso generalizado de los 
sujetos humanos en los Estados Unidos. 
En 1907, Nikolay I. Krasnogorski (1882-1961), uno de los alumnos de Pavlov, 
estudió el condicionamiento en niños (Krasnogorski, 1925). En su primer 
trabajo Krasnogorski investigó los reflejos condicionados en un niño de 14 
 
 
meses. Utilizó como estimulo condicionado la vista de comida, como estímulo 
incondicionado el propio alimento y la deglución como respuesta 
incondicionada y condicionada. Debido a que la salivación induce a la 
deglución, se loma la frecuencia de la deglución como una indicación de las 
secreciones salivares. Con el tiempo, Krasnogoski empleó un gran número 
de niños, incluyendo "idiotas", imbéciles, cretinos, epilépticos y "normales". 
También utilizó otros estímulos condicionados, auditivos, visuales y táctiles. 
Al igual que Pavlov, Krasnogorski investigó diversos procesos intentando 
comprender sus mecanismos neurológicos. 
En el transcurso de su investigación Krasnogorski descubrió una conducta 
similar a las reacciones neuróticas inducidas de forma experimental en los 
perros. Krasnogorski notó que cuando se exigía a los niños discriminaciones 
difíciles se ponían irritables. Además, estas reacciones no se producían 
únicamente en el laboratorio. Así por ejemplo, cuando se le exigía a un niño 
que realizara una discriminación difícil en el laboratorio, empezaba a atacar a 
otros niños, lloraba con frecuencia y quería dejar el hospital (Krasnogorski, 
1925). Siguiendo a Pavlov, Krasnogorski empleó el descanso de la situaciónexperimental y la administración de bromuro para tratar las reacciones 
neuróticas. 
Parte del trabajo de Krasnogorski sobre condicionamiento se publicó en 
alemán en 1909 y 1913. Estos escritos llamaron la atención de William H. 
Burnham (1855-1941), de la Universidad de Elark, que incorporó estas ideas 
a un curso sobre higiene mental en la educación. Sobre 1914 Florence 
Maleer (1887-1961), una alumna de Burnham, comenzó a interesarse por el 
condicionamiento en niños, y decidió replicar y ampliar el trabajo de 
Krasnogorski en su tesis doctoral. Aunque Mateer puso de relieve la 
importancia del trabajo de Krasnogorski, criticó sus informes por la falta de 
detalles que impedía replicar adecuadamente sus procedimientos. Por 
ejemplo, Krasnogorski no había especificado dimensionas del 
condicionamiento tales como la duración de los estímulos condicionados, el 
número de ensayos de condicionamiento, ni la forma en que se indujo a 105 
niños a entrar en la situación de condicionamiento (Mateer, 1918; Razran, 
1933). 
Mateer amplió los procedimientos de Krasnogorski estudiando un gran 
número de niños con una edad no superior a siete años, incluyendo niños 
normales, niños con retaso mental, y varios bebés. Su procedimiento de 
condicionamiento fue similar al de Krasnogorski en que utilizó comida como 
estimulo incondicionado, y la deglución (registrada automáticamente), como 
respuesta incondicionada. Mateer colocó una venda sobre los ojos de los 
niños corno estimulo condicionado. Segundos antes de presentar la comida 
retiraba la venda de los ojos del 3niño (3). Además de examinar la adquisición 
de la deglución condicionada en respuesta a la colocación de la venda, 
Mateer también estudió el olvido, la discriminación y la inhibición del reflejo 
condicionado. Una característica notable de su investigación fue el que tuvo 
en cuenta una serie de variables demográficas y diagnósticas (e.g., edad, 
sexo, inteligencia) que ella correlacionó con el resultado del 
condicionamiento. Así pues, el estudio de Mateer mejoró tanto desde el punto 
de vista metodológico como esencial el trabajo de Krasnogorski. Su tesis se 
publicó en 1918 en forma de libro y con el titulo Child Behavior: A Critical and 
Experimental Study of Young Children by the Method of Conditioned 
Reflexes. 
Como consecuencia de sus hallazgos (que tuvieron una gran importancia por 
si mismos), Mateer apoyó con vehemencia el uso del reflejo condicionado en 
el estudio del comportamiento infantil: 
 
Se puede aplicar fácilmente a niños muy pequeños. Es independiente del nivel de habla, lo cual 
posibilita el estudio del desarrollo de los procesos mentales sin tener en cuenta el factor 
lingüístico... En la medida en que lo que nos interesa es una investigación de los factores que 
afectan al proceso del aprendizaje, este método permite una variación tan amplia que los 
factores temporales, el efecto de la frecuencia y la distribución de las estimulaciones, de la 
intensidad y la complejidad de los estímulos, de la forma de presentación, del tipo de estímulos, 
de la influencia del tono afectivo, y la cercanía o lejanía de la estimulación, todo, puede 
estudiarse mientras que el niño piensa que lo único que esta haciendo es jugar (Mateer. 1918, p. 
194-195). 
 
Al apoyar el uso del método del reflejo condicionado, Mateer prefiere la línea 
de Pavlov y Krasnogorski sobre la de Bechterev en diversos aspectos, tanto 
metodológicos Como de otro tipo. Mateer señalaba que Pavlov había sido 
especialmente sensible a la necesidad de controlar infinidad de detalles en 
sus estudios de condicionamiento. Las variables extrañas que no se 
controlaban podían convertirse fácilmente en estímulos condicionados. 
Además, Mateer rechazo el método de Bechterev de utilizar la descarga 
Como estimulo incondicionado, debido a sus posibles efectos negativos sobre 
los niños. El trabajo de Mateer estableció la relevancia del condicionamiento 
en la conducta del niño. Como ya mencionamos anteriormente, su 
investigación influyo directamente sobre su maestro William Burnham, que 
aplicó los conceptos del condicionamiento a la educación y a la higiene 
mental de los niños. 
 
 
3 En el procedimiento de Krasnogotski el niño permanecia con los ojos cerrados durante todo el 
condicionamiento. El trabajo piloto de Mateer indicó que los niñoa terminaban por quitarse la 
venda. Así pues, utilizó la propia venda como estímulo condicionado y se la quitaba enre 
ensayos. 
 
 
John B. Watson, Rosalie Rayner y Mary Covet Jones: 
el condicionamiento y descondicionamiento de las emociones 
 
Una de las mis famosas aplicaciones del condicionamiento a la conducta 
humana fue la que realizo Watson, que estudio las reacciones emocionales 
condicionadas en bebes humanos. La investigación de Watson merece que 
nos detengamos en ella al menos por dos razones. En primer lugar, mediante 
el condicionamiento de reacciones emocionales Watson demostró que las 
nociones conductuales y los métodos objetivos podían aplicarse a la 
investigación de los sentimientos y la experiencia privada. En segundo lugar, 
sus observaciones con respecto a como evolucionaban las reacciones 
emocionales aporto algunas pistas sobre la forma en que se adquirían los 
miedos, y en consecuencia el modo en que podían tratarse. 
El interés de Watson en el condicionamiento de las emociones procedía en 
gran medida de su propia teoría, según la cual las únicas reacciones 
emocionales innatas eran el miedo, la ira y el amor, reacciones que eran 
evocadas por una pequeña gama de estímulos desde el momento del 
nacimiento. Watson observo que en las personas adultas esta gama de 
estímulos capaces de elicitar una respuesta emocional aumentaba 
enormemente, lo que le sugirió que las reacciones emocionales innatas 
pueden condicionarse ante una serie de estímulos ambientales. Watson 
comenzó a investigar con la intención de comprobar si estímulos neutrales 
podían llegar a elicitar reacciones de temor a través del condicionamiento. 
En 1920 Watson y Rosalie Rayner (1898-1935), estudiante de la Johns 
Hopkins y más tarde esposa de Watson, presentaron un experimento en el 
que se había condicionado una reacción de miedo en un niño de 11 meses 
llamado Albert, que había crecido dentro del ambiente hospitalario. Como 
parte de las pruebas que se hicieron con varios niños, Albert fue expuesto a 
una serie de estímulos diferentes, entre los que se incluyeron animales 
pequeños, tales como una rata blanca, un conejo, un perro y un mono. Albert 
no mostró miedo a ninguno de estos animales. Entre los estímulos que 
provocaron una reacción en el niño estaba el ruido producido por los golpes 
de un martillo sobre una Barra de acero. El niño se asustaba ante el ruido, 
lloraba, temblaba y mostraba cambios en su respiración. 
 
Watson y Rayner quisieron averiguar si la reacción de temor podía 
condicionarse a estímulos neutrales. Una rata blanca que no había provocado 
miedo en Albert sirvió como estimulo condicionado, emparejando su 
exposición con la presentación del ruido (estimulo incondicionado). La rata se 
presento a Albert seguida del ruido. En un principio, Albert se caía o se 
retiraba y algunas veces sollozaba o lloraba. Después de emparejar un total 
de siete veces, en un periodo de una semana, la presentación del ruido con la 
exposición a la rata, esta presentación conjunta del ruido y la rata produjo 
invariablemente el llanto en el niño. Posteriormente la rata se presento sola. 
Tan pronto Como se presentaba la rata el niño lloraba y empezaba a gatear 
queriéndose ir. Así pues, se había establecido una respuesta condicionada 
de temor (4).4
Después del condicionamiento, Watson y Rayner comprobaron las 
respuestas de Albert a distintos estímulos que en un principio no habían 
elicitado miedo en el niño, con el propósito de averiguar si la reacción 
condicionada se había generalizado a otros objetos. Cuando se expuso a 
Albert a estímulos que se parecían a la ratablanca, como por ejemplo el 
conejo, un abrigo de piel, algodón, lana, el pelo del experimentador, o un 
disfraz de Santa Claus, la reacción de temor del niño volvió a aparecer. Por el 
contrario, Albert no mostró ningún miedo ante la presencia de objetos 
inanimados, como bloques por ejemplo. Cinco días mis tarde la conducta de 
Albert fue examinada de nuevo, y el niño continuaba mostrando la misma 
reacción condicionada de miedo. 
El experimento había indicado que el miedo podía condicionarse, que las 
reacciones de temor podían generalizarse a otros estímulos distintos del 
estimulo condicionado original, y que la reacción se mantenía al menos 
durante una semana. Por razones ajenas al experimento, Albert abandono el 
hospital con lo que no se pudo estudiar ni el mantenimiento, ni lo mis 
importante, la eliminación del miedo. No obstante, Watson y Rayner 
señalaron varios procedimientos que habrían utilizado con el niño en el caso 
de que hubieran dispuesto de tiempo. 
Tres años después de que se hubiera presentado el caso de Albert, Mary 
Cover Jones estudio bajo la dirección de Watson los efectos de las técnicas 
terapéuticas sugeridas por Rayner y él (M. C. Jones, 1924a). Jones examino 
las reacciones de niños institucionalizados de edades comprendidas entre los 
tres meses y los siete años al dejarlos solos, al quedarse en una habitación 
oscura, al estar con otros niños que mostraban miedo, al ser expuestos a 
distintos animales (serpientes, conejos, ranas, ratas blancas), al escuchar un 
ruido fuerte, etc. Después de seleccionar a niños con reacciones de miedo, 
 
4 Watson y Rayner pensaron que su demostración podía ser una aplicación del condicionamiento 
clásico. Sin embargo, su técnica no se ajustó exactamente a este paradigma. En un paradigma 
de condicionamiento clásico estricto, la presentación del estímulo incondicionado no tiene porque 
ser precedida necesariamente por una respuesta concreta. Esto es, el estímulo no es 
contingente a la respuesta. Sin embargo, Watson y Rayner no cumplieron este requisito. La 
presentación del estímulo incondicionado (ruido) seguía al intento de Albert de coger o tocar a la 
rata. Asi pues, el estímulo incondicionado era contingente a la respuesta. Esta téncia se ajusta 
más a un paradigma de castigo tal como se practica normalmente en el módulo operante con sus 
componentes de condicionamiento clásico. 
 
 
Jones utilizo siete métodos (sugeridos originalmente por Watson y Rayner), 
solos o combinados, con el fin de eliminar estas reacciones. 
El primer método fue la deshabituación, con el que se intentaba eliminar el 
miedo dejando de exponer al niño durante varias semanas o meses a los 
estímulos temidos. Este método no tuvo mucho éxito en la disminución del 
miedo. El segundo método, que podría denominarse "Engatusamiento 
verbal", consistía en hablar al niño pala eliminar sus reacciones negativas al 
estimulo intentando asociar Este con experiencias verbalmente agradables. 
Por ejemplo, a un niño que temiera a los conejos se le contarían cuentos 
breves sobre conejos (Peter el Conejo) y se discutirían con él historias "De 
mentirijillas", sobre conejos "reales". Este método tampoco tuvo mucho éxito 
a la hora de disminuir el miedo frente al estímulo real cuando este se 
presentaba de nuevo. Jones describió el efecto del método del tratamiento 
verbal en una niña: "Ella había aprendido a hablar de conejos tranquilamente, 
pero esta modificación en su verbalización no se acompañó de ningún 
cambio en sus respuestas al conejo real” (Jones, 1924a, p. 385). 
EI tercer método, "adaptación negativa", consistía en la presentación repetida 
del objeto temido, de forma que el sujeto terminara adaptándose a él. El 
método se basaba en la noción de que la "familiaridad crea indiferencia". Sin 
embargo, las presentaciones repetidas del estimulo no redujeron el miedo de 
forma consistente. En el cuarto método, "la represión, se asociaba el castigo 
dado por otros compañeros (reírse de él, hacerle bromas) con el miedo. El 
castigo no estaba programado de forma concreta, pero se producía cuando 
se presentaba el estimulo al niño miedoso en presencia de un grupo de niños 
que no tenían miedo. Se esperaba que las consecuencias sociales adversas 
suprimieran o reprimieran el miedo del niño, pero el método tampoco tuvo 
éxito. 
EI quinto-método, "La distracción"; implicaba la sustitución de la respuesta de 
temor por otra actividad. La atención del niño se alejaba del objeto temido 
conversando con el o presentándole juguetes. Aunque la distracción mitigaba 
el temor del niño temporalmente, Este método tampoco pareció producir un 
cambio permanente. 
En el sexto método, el “condicionamiento directo” Se asociaba el objeto 
temido con un estimulo diferente capaz de producir una reacción positiva 
(agradable). El hambre, según Jones, parecía ser el motivo mas efectivo en el 
condicionamiento de una reacción positiva. EI procedimiento consistía en 
colocar al niño hambriento en una silla alta y darle de comer. EI objeto temido 
se trata entonces a la habitación desencadenando en el niño una reacción de 
miedo. EI estimulo se alejaba gradualmente hasta que estaba lo 
suficientemente lejos como para no interferir con la comida. Mientras el niño 
comía se comenzaba a acercar lentamente el estimulo, hasta que se 
encontraba a tan poca distancia que el niño podía tocarlo. Jones comentaba 
la dificultad que entrañaba el procedimiento: 
 
Estamos tratando con dos sistemas de respuesta: la comida, que provoca una reacción positiva, 
y el objeto temido, que provoca una reacción negativa. Lo que se desea con el condicionamiento 
es transformar el objeto temido en una fuente de respuesta positiva (estimulo sustituto). Pero si 
no se tiene cuidado, podría producirse fácilmente el resultado inverso: desencadenar una 
reacción de miedo ante la vista de la comida (Jones, 1924a, p. 389) 
 
El séptimo método, la “imitación social” consistía en colocar al niño que temía 
un objeto concreto con otros niños que no sentían temor ante ese objeto. Los 
niños que no tenían miedo se acercaban al estimulo y jugaban con el. El niño 
miedoso imitaba a sus compañeros y así superaba su miedo. Jones 
comunicó varios casos en los que se eliminó (y también se indujo) El miedo 
basándose en la imitación social. 
Como evaluación global Jones señaló que sólo había dos métodos, el 
condicionamiento directo y la imitación social, que producían un "éxito 
completo". Los resultados de los dos métodos mas efectivos fueron 
presentados en el segundo articulo, que se ha convertido en un clásico de la 
modificación de conducta (Jones, 1924b). Este informe describe el caso de 
un niño de 34 meses llamado Peter. EI estudio del comportamiento de Peter 
en el laboratorio revelo que el niño temía a diversos estímulos, entre ellos las 
ratas blancas, los conejos, los abrigos de piel, la lana y el algodón, pero no a 
otros objetos inanimados Como los bloques y los juguetes. Puesto que el 
conejo le provocaba un miedo mayor que la rata, se utilizó como objeto 
temido al conejo durante el tratamiento. 
Se empleó en un principio la imitación social. Todos los días entraron en el 
laboratorio para jugar con Peter tres niños que no tenían miedo del conejo. El 
conejo se colocaba en la jaula. Durante el periodo de juego se fue acercando 
al animal en pasos o “grados de tolerancia" progresivos. Estos pasos 
quedaron reflejados Como sigue en las notas de laboratorio: 
 
1. EI conejo no esta en ninguna parte de la habitación, y no causa por lo tanto 
reacciones de miedo. 
2. EI niño tolera al conejo en la jaula a dote pies de el. 
3. El niño tolera al conejo en la jaula a cuadro pies de el. 
4. EI niño tolera al conejo en la jaula a tres pies de el. 
5. EI niño tolera al conejo en la jaula estando junto a él. 
6. EI niño tolera al conejo libre por la habitación. 
7. EI niño loca al conejo cuando lo sostiene el experimentador. 
8. EI niño loca al conejo cuando esta librepor la habitación. 
9. El niño desafía al conejo escupiéndole, arrojándole cosas, imitándole. 
 
 
10. EI niño deja que el conejo estE en la bandeja de la silla. 
11. EI niño se agacha en posición no defensiva junto al conejo. 
12. Ayuda al experimentador a llevar al conejo a su jaula. 
13. Pone al conejo en su regazo. 
14. Se queda sólo en la habitación con el conejo. 
15. Permite que el conejo juegue con El. 
16. Acaricia al conejo afectuosamente. 
17 Deja que el conejo mordisquee sus dedos (Jones, 1924, p. 310.31) 
 
EI tratamiento cesó durante dos meses debido a que Peter contrajo la 
escarlatina. Cuando regresó, el miedo había empeorado, parece ser que por 
el encuentro con un perro grande que le asustó. Se le dio a Peter la comida 
que le gustaba en presencia del conejo. El conejo se colocó en la jaula y se 
acercó al niño lo suficiente como para no elicitar ninguna respuesta de temor 
que interfiriera con la comida. Como Jones sena1ó «Mediante la presencia 
del estimulo agradable (la comida) siempre que se mostraba al conejo, el 
miedo se eliminó gradualmente apareciendo en su lugar una respuesta 
positiva. (1924ó, p. 313). 
Para acelerar el descondicionamiento del miedo, en ocasiones se incluyó en 
el tratamiento a otros niños. Estos niños no tenían miedo del conejo. Al 
finalizar el procedimiento de descondicionamiento, el miedo de Peter había 
desaparecido. De hecho, Peter reaccionaba favorablemente ante el animal, y 
en ocasiones decía “Me gusta el conejo”. En la última sesión se evaluaron 
también las reacciones a otros estímulos que anteriormente le producían 
miedo. El temor a estos objetos también había desaparecido. También se 
presentaron estímulos nuevos (un ratón y un nido de lombrices) a los que no 
se había expuesto Peter en el laboratorio con anterioridad. Aunque el niño 
estuvo incómodo y quiso marcharse, A final de la sesión ya estaba tranquilo a 
incluso sintió interés por estos estímulos. Este caso sirvió Como referencia de 
los efectos directos del descondicionamiento del miedo y la susceptibilidad de 
generalización de estos efectos a otros estímulos. 
EI trabajo de Watson, Rayner y Jones puede considerarse un hito en la 
historia de la modificación de conducta. EI experimento de Watson y Rayner 
sugirió que el aprendizaje podía explicar las reacciones de miedo en los seres 
humanos. Aunque lo que el experimento apoyaba no era que la forma normal 
de adquirir Ios miedos es a través del condicionamiento clásico, sí mostró que 
el condicionamiento es un modelo útil desde cuyo ángulo podía abordarse el 
desarrollo del miedo. El condicionamiento proporcionó una explicación 
parsimoniosa de la adquisición del miedo, y los resultados del trabajo se 
convirtieron en un reto a la interpretación psicodinámica de la formación de 
las reacciones emocionales. Watson y Rayner elaboraron con intenciones 
satíricas una interpretación psicoanalítica típica del miedo adquirido de Albert, 
que podría haberse aducido si la historia del condicionamiento del niño no se 
hubiera conocido: 
 
Si dentro de veinte años un freudiano analizara el miedo de Albert a un abrigo de piel de foca 
(suponiendo que Albert acudiera a esa edad a un psicoanalista), lo que este freudiano haría 
probablemente (a menos que las hipótesis freudianas hayan cambiado para entonces) seria 
desmenuzar la narración de un sueño, y el análisis que produjera este desmenuzamiento 
descubriría que Albert, a la edad de tres años, intentó jugar con el vello cúbico de su Madre, 
conducta por la que fue reprendido severamente. (Desde luego no hay razón para negar que 
esto es lo que pudiera haber condicionado a Albert en otro caso distinto). Si el analista ha 
preparado suficientemente a Albert para aceptar su sueño cuando lo utilice como explicación de 
sus tendencias de evitación, y si tiene la autoridad y personalidad necesarias para imponerle esta 
explicación, Albert puede quedarse completamente convencido de que el sueño es un indicador 
veraz de los factores que dieron origen a su miedo (Watson y Rayner, 1920, p. 14). 
 
Es interesante resaltar que los intentos de replicar el condicionamiento del 
miedo con niños pequeños no corroboró el experimento original de forma 
consistente. Excepto en algunos casos (e.g., H. E. Jones, 1931), Los niños no 
desarrollaron miedos condicionados con procedimientos similares a los 
utilizados por Watson y Rayner (Bregman, 1934; English, 1929). La escasa 
consistencia de los efectos obtenidos en esta investigación no limitó la 
influencia del trabajo de Watson y Rayner en la interpretación de los miedos y 
su adquisición. 
Los diversos métodos de eliminación del miedo desarrollados por M. C. Jones 
constituyeron un desafió a las creencias existentes sobre la necesidad de 
tratar los estados psicodinámicos subyacentes en lugar de la conducta 
manifiesta. Jones demostró que los miedos podían desacondicionarse 
directamente. La influencia de su trabajo sobre los aspectos terapéuticos ha 
silo enorme. Como veremos más adelante, algunos de los métodos 
específicos que ella empleó continúan utilizándose en la modificación de 
conducta contemporánea. Resumiendo, podemos decir que el trabajo de 
Watson, Rayner y Jones ha ejercido una influencia decisiva en el desarrollo 
de la modificación de conducta. Mediante la formación y la eliminación de 
miedos, fomentaron la aplicación de los conceptos del condicionamiento a la 
explicación de la conducta normal y anormal, y a la generación de métodos 
directos de cambio conductual (5).5
 
William H. Burnham y la higiene mental 
 
5 Recientemente, M. C. Jones (1975) ha publicado un interesante informe personal de su trabajo 
sobre el miedo y el lugar del conductismo primitivo en el desarrollo de la terapia de conducta. 
 
 
 
 
`Burnham, que pertenecía al departamento de pedagogía de la Universidad 
de Elark, estaba interesado en las relaciones entre el condicionamiento, el 
desarrollo del niño y la higiene mental (6)6. En 1917 publicó un articulo 
titulado “Mental Hygiene and the Conditioned Reflex”, en que se presentaba 
una revisión de toda la investigación existente sobre el condicionamiento tal y 
como aparecía en las obras de Pavlov, Watson, Twitrnyer, Krasnogorski, y su 
propia alumna, Florence Mateer. Burnham Consideraba al método de estudio 
del reflejo condicionado Como “... una contribución trascendental a la 
pedagogía genética y a la higiene escolar” (p. 462). Consideraba también al 
condicionamiento Como un medio de comprender la conducta del niño. 
Según Burnham la higiene mental podía interpretarse como el desarrollo de 
los reflejos condicionados apropiados y necesarios para la salud física y 
mental. 
En 1924 Burnham publicó un extenso libro titulado The Normal Mind.- An 
Introduction to Mental Hygiene and the Hygiene of School Education, en el 
que discutía detenidamente el papel del condicionamiento en el ajuste del 
niño. El libro se centraba en la adquisición de conductas adecuadas y útiles, y 
en la prevención y eliminación de los problemas de ajuste, concretamente 
aquellos que aparecían en el contexto educativo. Burnham interpretaba la 
conducta desde el punto de vista del condicionamiento: 
 
... Los reflejos condicionados están involucrados en todos los actos de nuestra vida diaria. Todos 
nuestros hábitos están formados por reflejos condicionados. En nuestras actitudes a intereses 
también participan probablemente los reflejos condicionados. Así pues, el aprendizaje consiste 
en la formación de asociaciones, reflejos condicionados y sistemas de reflejos condicionados. La 
educación es un intento sistemático de desarrollar reflejos condicionados que impliquen un ajuste 
normal al ambiente y una actividad eficiente (Burnham, 1924, p. 144-145). 
 
La investigación sobre el condicionamiento explicaba cómo evolucionaba la 
conducta y sugería recomendaciones para alterarla. Así por ejemplo, para 
tratar el miedo Burnham se basó en el trabajo de Pavlov y Krasnogorski sobrela 1nhibición de respuestas condicionadas. 
Burnham defendió el uso de inhibiciones que impidieran la respuesta de 
miedo condicionado. 
Burnham criticó las nociones psicoanalíticas. Pensaba que las 
interpretaciones psicoanalíticas Eran “... una forma de astrología 
psicológica...” (1924, p. 628). Consideraba a los conceptos freudianos como 
no parsimoniosos en comparación con las formulaciones de la conducta 
 
6 La pedagogía era mis o menos equivalente a psicología educativa a higiene mental. 
 
basadas en el aprendizaje. Burnham también criticó el tratamiento 
psicoanalítica, afirmaba que los efectos terapéuticos del psicoanálisis se 
debían probablemente al efecto placebo y a la sugestión. 
La característica más sobresaliente de The Normal Mind es quizás su 
anticipación a muchas de las técnicas que años después se implantarían 
formalmente en la modificación de conducta (7)7. Burnham incidió sobre el 
uso de técnicas que ahora se consideran aplicaciones del condicionamiento 
operante, sugiriendo recomendaciones en el campo de la educación que se 
asemejan a muchas prácticas actuales. También puso de relieve la 
importancia que tiene planificar el ambiente escolar en la iniciación de la 
actividad del estudiante y para asegurar su éxito (por ejemplo, consecuencias 
positivas). Burnham señalaba que “La función del profesor es dar ocasión 
para que se lleve a cabo una tarea adecuada y para que existan las 
condiciones que permitan desarrollar las posibilidades del individuo” (p. 228). 
Creía también que “... la máxima del profesor debe ser facilitar el trabajo al 
principio tanto, que el niño piense que el lo puede hacer, con lo cual el éxito 
esta asegurado” (p. 470). Burnham criticó el uso de los castigos en clase 
debido a sus efectos potencialmente nocivos sobre el niño: experiencias de 
fracaso frecuentes acompañadas de castigo y de censura por parte del 
profesor podían producir en el estudiante actitudes negativas y malos 
comportamientos. Las consecuencias favorables (el Éxito) jugaban un papel 
fundamental en el desarrollo de la conducta adaptativa en general. 
 
Para los que deben tratar con fracasos sociales, con personas que se sienten hundidas o están 
a punto de estarlo, el problema se asemeja mucho a los que tiene que abordar el profesor y el 
medico; es el problema de dar en cada caso algo que hacer que valga la pena, y también es el 
problema de colocar a cada individuo en una situación donde haya probabilidades de que 
consiga el Éxito; y cuando recordamos la psicología básica del Éxito, nos encontramos con que 
 
7 La forma en que Burnham enfocó el aprendizaje estaba basada en el condicionamiento 
pavloviano. Burnham aplicó el paradigma del condicionamiento a una serie de situaciones y 
conductas. Resulta irónico que la mayor parte de sus aplicaciones, recomendaciones y ejemplos 
(tales Como la importancia que daba a las consecuencias de la conducta, el control del estimulo 
y el moldeamiento), están mucho mis cerca del paradigma de la ley del efecto, que no trataba 
prácticamente en su libro. Burnham citó a Thorndike, pero sólo refiriéndose a sus trabajos sobre 
psicología educativa, y no a sus leyes del aprendizaje. La falta de referencia a Thorndike y al 
aprendizaje de la ley del efecto no puede argumentarse Como critica a las aplicaciones que 
Burnham hizo de los conceptos del aprendizaje. Como ya señalamos en el capitulo 4, la 
distinción entre los diferentes paradigmas del aprendizaje no se trató realmente hasta finales de 
los años 30. Aunque hubo varios autores que hablaron sobre esta distinción, no fue hasta el 
trabajo de Skinner (1938) cuando las diferencias quedaron claramente delimitadas. La distinción 
se estableció definitivamente cuando Hilgard y Marquis (1940) analizaron las diferencias entre el 
condicionamiento clásico (paradigma de Pavlov) y el condicionamiento instrumental (paradigma 
de Thorndike) en su Iibro Conditioning and Learning. 
 
 
 
es posible en muchas formas de trabajo, y que el Éxito psicológico que conlleva el realizar 
adecuadamente el trabajo normal es por si mismo un estimulo para otros trabajos y, además, la 
condición más importante Para la salud mental (Burnham, 
1924, p. 479.480). 
 
Además del apoyo explicito de Burnham del uso de consecuencias positivas 
en el aula, en su libro se incluían otros procedimientos que se han empleado 
desde entonces como técnicas de modificación de conducta. Así por ejemplo, 
en su discusión sobre la eliminación del miedo, Burnham mantenía que había 
que poner al sujeto en contacto con el estimulo que producía el miedo, y 
asociar este estimulo con un "estimulo rival" que no evocara la respuesta de 
miedo y por tanto pudiera inhibirla. Las sugerencias de Burnham con respecto 
a la eliminación del miedo estaban influidas por las de Watson y Rayner 
(1920). Sin embargo. Burnham afirmaba que cualquier cosa que pudiera 
concentrar la atención o el pensamiento también seria capaz de inhibir el 
miedo. El procedimiento de emplear respuestas inhibidoras del miedo 
(incluyendo pensamientos e imágenes) representa un antecedente del uso de 
la desensibilización sistemática en la modificación de conducta. Burnham 
también recomendó corno método para eliminar el miedo la "acción directa", 
esto es, el obligar al individuo a enfrentarse a la situación temida. 
Exponiéndose a si mismo a la situación, el individuo se habituaría al miedo, lo 
cual disminuiría su fuerza. A lo largo del libro Burnham se refiere a 
procedimientos que se asemejan enormemente a técnicas de modificación de 
conducta actuales incluyendo el control estimular, el modelado, el contrato de 
contingencias, el ensayo cognitivo, la auto instrucción y el autocontrol. Estos 
procedimientos son tan implícitos en las recomendaciones con respecto al 
manejo de los problemas de ajuste en el ámbito educativo. 
Otra característica singular de The Normal Mind es el alcance de su 
contenido. Aunque Burnham trato el tema de la higiene mental dentro del 
contexto de la educación y del desarrollo del niño, previó que los principios 
del condicionamiento eran aplicables a otros muchos contextos. 
 
El autor cree que la aplicación de lo que ya conocemos sobre las condiciones de la salud mental, 
mejorarían el funcionamiento humano en cualquier parte, lo que quiere decir que sería útil en las 
escuelas, evitaría que se produjeran muchas neurosis, aumentaría la salud mental y la eficiencia 
de todos los niños normales, y posibilitaría un aprendizaje social de vital importancia para la 
salud pública... Así pues, la aplicación de los principios de la higiene mental en todas las formas 
de educación, sea en la casa, en la escuela, en los deportes o en la industria, es condición 
fundamental para una vida eficaz, feliz y para que se de un desarrollo normal (Burnham, 1924, 
pp. xi, 684). 
 
Las aplicaciones actuales de los principios del cambio conductual a diversos 
problemas sociales son coherentes con el pensamiento de Burnham. 
La importancia del trabajo de Burnham esta en la aplicación de los conceptos 
del condicionamiento a la higiene mental y a la educación, y en la 
anticipación de un gran número de técnicas conductuales. En The 
Wholesome Personality: A Contribution lo Mental Hygiene, publicado en 1932 
y que era una actualización del libro de 1924, Burnham atribuyó al 
condicionamiento un papel relativamente menos importante, aunque continuó 
haciendo hincapié en las técnicas destinadas a alterar los comportamientos 
que había descrito en The Normal Mind. 
 
0. Hobart Mowrer y Willie Mowrer: el tratamiento de la enuresis 
 
0. Hobart Mowrer y Willie M. Mowrer desarrollaron un tratamiento de la 
enuresis que representó un avance fundamental en la aplicación de los 
principios del condicionamiento. En 1935 Mowrer y Mowrer comenzaron a 
experimentar con 30 niños enuréticos, de edades comprendidas entre los 3 y 
los 13 años, en el New Haven Children'sCenter. Tanto la formulación de la 
enuresis como el método de tratamiento se basaron en el condicionamiento 
pavloviano. 
Los Mowrer consideraron la enuresis como un fallo en la respuesta a las 
señales (distensión de la vejiga) que precedían a, la micción. La distensión 
total de la vejiga, que no despertaba al niño, eventualmente provocaba la 
respuesta refleja de la micción. Los Mowrer creían que se podía entrenar al 
niño a anticipar la distensión total de la vejiga, despertándolo a tiempo. El 
despertar se asociaba con la contracción del esfínter, lo cual inhibía la 
micción. 
Los Mowrer intentaron establecer la distensión de la vejiga como estimulo 
condicionado del control del esfínter y la inhibición de la micción. Un ruido 
fuerte servia como estimulo incondicionado y el despertarse (acompañado de 
la contracción del esfínter) era la respuesta incondicionada. Para condicionar 
el despertarse y la contracción del esfínter a la distensión de la vejiga, se 
despertaba a los niños justo en el momento de empezar a orinar. Los Mowrer 
mantenían que tras una serie de ensayos, el despertarse y la contracción del 
esfínter terminarían ocurriendo antes de que se produjera la micción. Así 
pues, antes de empezar la micción, la distensión de la vejiga produciría por si 
sola la contracción del esfínter y la inhibición de la micción. 
Los Mowrer inventaron una almohadilla eléctrica que se colocaba en la cama 
del niño. La almohadilla se conectaba a un timbre, de donde partía el ruido 
que despertaba al niño. La almohadilla era de algodón y dentro de ella había 
un circuito eléctrico incompleto. El circuito se conectaba al timbre, que 
sonaba en cuanto el niño empezaba a orinar. El circuito eléctrico se 
completaba con la orina y en ese momento sonaba el timbre. El aparato de la 
 
 
almohadilla y el timbre resultó ser extraordinariamente efectivo, y consiguió 
eliminar la enuresis en los 30 participantes del estudio. 
 
La aportación de los Mowrer no radica en el descubrimiento o invención de la 
técnica para eliminar la enuresis, puesto que ya se habían inventado otros 
aparatos semejantes. Ya en 1830 un pedíatra llamado J. Nye, sugirió un 
melado basado en la colocación en la cama del niño de un aparato 
compuesto por un circuido que se completaba con la orina. El circuito 
completo producía una descarga que despertaba al niño. No obstante, Nye 
no tuvo ocasión de poner a prueba su procedimiento (Glicklich, 1951). 
 
Otro pedíatra alemán, M. Pfaundler (1905), también utilizó un aparato de 
almohadilla y timbre. El aparato se utilizó en un hospital para avisar a las 
enfermeras del momento en que orinaban los niños. El timbre, que sonaba al 
principio de la micción, parecía tener consecuencias terapéuticas e inhibía la 
micción. Después de este descubrimiento accidental de la efectividad del 
método, se empezó a aplicar en Francia, ya con propósitos terapéuticos. La 
publicación de dos casos tratados con este método demostró la eficacia y la 
rapidez del procedimiento en el logro del control de la vejiga (Genouville, 
1908; Roux, 1910). A pesar del éxito del método, su uso no se generalizó 
debido quizás a ciertas características incómodas e ineficaces del aparato 
(Mowrer y Mowrer, 1938). Independientemente de estos descubrimientos, en 
Rusia se desarrolló un aparato similar que apareció descrito en el Baltimore 
Sun (4 de mayo de 193ó). De hecho la noticia que aparecía en el Baltimore 
Sun sugería que el aparato ya se utilizaba en un hospital ruso, lo que 
indicaba que había conseguido una mayor aceptación que la que el aparato 
de los Mowrer había logrado en Estados Unidos. Prácticamente al mismo 
tiempo que los Mowrer investigaban el método del condicionamiento, e 
independientemente de ellos, otros dos investigadores desarrollaron el 
procedimiento en los Estados Unidos (Morgan y Witmer, 1939). 
La contribución de los Mowrer fue más allá del mero diseño de un aparato 
mis eficaz y de su introducción en los Estados Unidos. Su conceptualiza Lión 
y su tratamiento de la enuresis desde la orientación del aprendizaje, y su 
discusión sobre aspectos relacionados con el tema, ocupan un lugar capital 
dentro de la historia de la modificación de conducta. Los Mowrer 
consideraban la enuresis como un hábito inadecuado y no como la expresión 
de procesos psicodinámicos, teoría que gozaba de bastante aceptación, Ellos 
no descartaban el posible papel de los factores psicodinámicos. Sin embargo, 
subrayaban la dificultad que presentaba el determinar cuales podrían ser 
estos factores y como podían modificarse. Así pues, su enfoque se dirigía a la 
propia conducta y no a los procesos psicológicos subyacentes. Los Mowrer 
conceptualizaron el tratamiento de la enuresis partiendo del condicionamiento 
pavloviano (8)8. Otros tratamientos de la enuresis en Francia y en Alemania 
no se 
 
 
basaron explícitamente en los principios del aprendizaje. (En los Estados 
Unidos, el valor heurístico de la confianza en la psicología del aprendizaje en 
el tratamiento de los problemas infantiles, fue ya claramente evidente en el 
trabajo de Watson y Rayner, M. C. Jones y Burnham). 
Los Mowrer también criticaron los conceptos psicoanalíticos y el tratamiento 
psicodinámico, y propusieron el enfoque del aprendizaje como una alternativa 
conceptual legitima. Parte del Zeitgeist clínico se orientaba hacia la defensa 
 
8 Aunque los Mowrer elaboraron su tratamiento en base al condicionamiento pavloviano, no esta 
del todo claro que paradigma(s) interviene(n) en el procedimiento. En el condicionamiento clásico 
los acontecimientos ocurren según la siguiente secuencia: estimulo condicionado, estimulo 
incondicionado y respuesta incondicionada. La secuencia de acontecimientos en el 
procedimiento de Mowrer era más compleja. Aparentemente, los únicos elementos implicados 
eran el estimulo condicionado (la distensión de la vejiga), seguido de un estimulo incondicionado 
(el ruido), que provocaba una respuesta incondicionada (el despertarse y el control del esfínter). 
No obstante, existían otros componentes inevitables. Aunque la distensión de la vejiga es un 
estimulo neutral cuando se empareja con el despertarse, también es un estimulo incondicionado 
de la micción. El ruido utilizado en el procedimiento funcionaba como estimulo incondicionado y 
seguía a la micción. Por consiguiente, la secuencia de acontecimientos podría considerarse 
como sigue: estimulo incondicionado (distensión de la vejiga), respuesta incondicionada 
(micción), y otro estimulo incondicionado (ruido fuerte). Esto es, un estimulo incondicionado 
(ruido) sigue a la micción. En la medida en que el ruido sigue a 1a micción, es contingente a ella. 
En el condicionamiento clásico, la presentación de un estimulo incondicionado no es contingente 
a la respuesta. Si los episodios de micción desaparecen cuando vienen seguidos por cierto 
acontecimiento; esta consecuencia responde a un paradigma de castigo, por ejemplo, 
condicionamiento operante. 
Hay otro problema relacionado con la respuesta condicionada. Si la respuesta incondicionada es 
el despertarse y la contracción del esfínter, la respuesta condicionada seria una aproximación de 
ella. La distensión de la vejiga por si sola elicitaria el despertarse e inhibiría la micción. Sin 
embargo, el objetivo del tratamiento es conseguir que el individuo duerma durante toda la noche 
sin orinar y sin despertarse. Así pues, el desarrollo de una respuesta condicionada no esta claro. 
Por óptimo, los efectos a largo plazo del tratamiento no se ajustan a un paradigma de 
coodicionamiento clásico. Si nos basamos en el condicionamiento clásico podríamos suponer 
que sin que se de un reforzamiento continuo (por ejemplo, emparejando el estimulo condicionado 
do la distensión de la vejiga con el estimulo incondicionado del ruido fuerte), la relación entre el 
estimulo condicionado y la respuesta condicionada se extinguiría. Sin embargo, la respuesta 
aprendida, normalmente,se mantiene. Evidentemente, en el procedimiento de la almohadilla y el 
timbre están involucrados tanto el condicionamiento clásico como el operante. (Remitimos al 
lector interesado al trabajo do Lovibond (19ó4) sobre los problemas relacionados con el método 
de la almohadilla y el timbre). 
 
 
 
 
de los conceptos del condicionamiento como una alternativa a los conceptos 
psicoanalíticos en la explicación de la etiología y el tratamiento de la conducta 
desadaptativa. Esta adhesión puede verse en las obras do Pavlov y 
Bechtetev, así como en el trabajo de contemporáneos de los Mowrer, entre 
ellos Watson, Rayner y Burnham. 
Los Mowrer abordaron también la sustitución de síntomas, tema que ocupaba 
un lugar destacado en las discusiones sobre el tratamiento psicoanalítico. A 
raíz de la aplicación de su tratamiento, los Mowrer afirmaron categóricamente 
que "En ningún caso ha habido evidencia alguna de 'sustitución de síntomas 
(Mowrer y Mowrer, 1938, p. 451). En algunos casos se produjeron recaídas al 
cabo de unas pocas semanas o meses después del tratamiento, pero los 
niños que recayeron habían vuelto a “... una situación familiar intolerable 
donde las tensiones emocionales son demasiado gran des y los nuevos 
hábitos han cedido ante los viejos (p. 452). 
Los Mowrer no solo criticaron el concepto de sustitución de síntomas, sino 
también el “modelo de enfermedad” en general. Criticaron la aceptación 
incondicional de las, analogías medicas realizadas sin cuidados (p. 454) que 
se utilizaban en la educación del niño. Así por ejemplo, el denominar las 
conductas problema "síntoma", en su opinión era una exageración de la 
analogía médica. De hecho, esta utilización reflejaba lo arbitrario que tenia el 
diagnosticar una conducta como "síntoma": “... el que un elemento dado de la 
conducta de un niño sea o no un "síntoma"... parece depender de la 
valoración de cualquier persona que sea importante en la vida del niño" (p. 
454). Las ideas de los Mowrer sobre la naturaleza de la conducta desviada o 
sintomática fueron asumidas por otros teóricos de la modificación de 
conducta posteriores a ellos. 
El tratamiento desarrollado por los Mowrer también tuvo una gran 
importancia. El tratamiento produjo cambios consistentes en un gran número 
de niños, y la duración de la terapia nunca sobrepasaba a los dos meses. El 
seguimiento de los niños puso de manifiesto que el control de la vejiga se 
mantenía al año y medio, o dos años después del tratamiento. Además, la 
técnica podía ser aplicada por los padres con la supervisión de profesionales, 
y todo ello sin alterar el ambiente del niño. De hecho, en algunos de los casos 
con resultados satisfactorios más llamativos, el tratamiento se había llevado a 
cabo en la casa. Así pues, la técnica de los Mowrer no exigía la reclusión del 
niño en un ambiente institucional, ni atenderlo en régimen de paciente 
externo. En resumen, la técnica de los Mowrer parecía presentar una ventaja 
conceptual en el sentido de que se basaba en el aprendizaje; como 
consecuencia, estaba fundamentada en una ciencia objetiva, y presentaba 
también ventajas prácticas, puesto que era eficaz, rápida y duradera. 
 
Otras aplicaciones del condicionamiento en el ámbito clínico 
 
Cuando el condicionamiento empezó a estudiarse en Rusia en la primera 
década de este siglo, sus conceptos también comenzaron a aplicarse a las 
poblaciones psiquiátricas. Durante la década de los veinte y la de los 30, los 
métodos de condicionamiento se aplicaron en varios países a la explicación y 
tratamiento de una serie de trastornos psicopatológicos. Las primeras 
aplicaciones sistemáticas del condicionamiento o la reflexología fueron 
extrapolaciones conceptuales que Pavlov y Bechterev hicieron para explicar 
diferentes desórdenes (e.g., Pavlov, 1932, 1934, 1941; Bechterev, 1912). La 
utilización del condicionamiento en la explicación de los problemas 
psicopatológicos se extendió por Europa (e.g., Kostyleff, 1927; Marinesco y 
Kreindler, 1935; Meignant, 1935; Morhardt, 1930) y por los Estados Unidos 
(e.g., Bagby, 1928; Kubie, 1934; Levin, 1934). 
Bechterev utilizó el condicionamiento para tratar la sordera histérica (1912) y 
la perversión sexual (1923). El condicionamiento resultaba especialmente 
idóneo para investigar los trastornos relacionados con la histeria, debido a 
que permitía la total exclusión de los informes verbales en la determinación 
de la responsividad a la estimulación externa. El trabajo de Bechterev sobre 
la histeria fomentó la aparición de otros trabajos similares en Rusia 
(Myassishchev, 1929), en Europa (Marinesco, Sager y Kreindler, 1931) y en 
los Estados Unidos (Cohen, Hilgard y Wendt, 1933). La utilización del 
condicionamiento en el tratamiento de la histeria produjo buenos resultados 
en algunas ocasiones. Por ejemplo, el establecimiento de una respuesta 
condicionada ante la parte del cuerpo en la que se manifestaba la histeria 
(e.g., en el caso de la anestesia histérica) produjo la desaparición del 
trastorno (cf. Scars y Cohen, 1933). 
Los métodos del condicionamiento también se aplicaron a la conducta aditiva. 
En Rusia, Kanlorovich (1929) utilizó el condicionamiento en el tratamiento de 
alcohólicos. Con objeto de establecer una reacción aversiva ante el alcohol, 
se empleó éste como estimulo condicionado y una descarga como estimulo 
incondicionado. El trabajo de Kantorovich, en el que nos detendremos de 
nuevo en el capitulo 6, animó a muchos otros investigadores en Rusia, 
Alemania, Francia, Bélgica y los Estados Unidos, a mediados de los años 30, 
a aplicar el condicionamiento al tratamiento del alcoholismo. Los métodos del 
condicionamiento también se emplearon en el tratamiento de la adicción a 
otras drogas. En los Estados Unidos, Rubenstein (1931) eliminaba la adicción 
a la morfina mediante el establecimiento de una reacción condicionada a la 
droga emparejando un estimulo neutral (e.g., el sonido producido por un 
diapasón, o un masaje) con inyecciones de morfina. Poco a poco iba 
sustituyéndose la droga por una solución Salina, y emparejándose con el 
 
 
estimulo condicionado. Con el tiempo, los pacientes dejaban de ser adictos a 
la morfina. 
El condicionamiento clásico se utilizó también con otros propósitos clínicos 
distintos de los relacionados con el tratamiento. La adquisición y extinción de 
respuestas condicionadas se utilizó para diagnosticar desórdenes y para 
proporcionar correlatos de distintos problemas, tales como lesiones 
cerebrales, psicosis, retraso mental, sordera, alcoholismo y dolor físico y 
psicogénico (Aldrich, 1928; Alexander, 1962; Dix y Hallpike, 1961; Franks y 
Franks, 1962; Gantt, 1938, 1942; Gantt y Muncie, 1942; Rcesc, Doss y Gantt, 
1953; Vogel, 1961; Wells y Wolff, 1960). Además, el condicionamiento se 
utilizó para evaluar diferentes tipos de intervención clínica, como la 
psicoterapia, el -electroshock, y distintas drogas (Alexander, 19ó1; Brown, 
1957). 
El aumento de las aplicaciones del condicionamiento clásico y de otros 
conceptos del aprendizaje se debió a los progresos conseguidos dentro de la 
teoría y la investigación del propio Campo del aprendizaje. La investigación 
del aprendizaje abordó temas de una relevancia clínica fundamental, tales 
como la frustración, el conflicto y la evitación. Con las aplicaciones de los 
conceptos del aprendizaje se intentó proporcionar una teoría general de la 
conducta que fuera capaz de abarcar también la conducta anormal. 
 
Aplicaciones de los conceptos del aprendizaje a la personalidad y a la psicoterapia 
 
Las cada vez más numerosas aplicaciones del condicionamiento al 
tratamiento de conductas relevantes desde un punto de vista clínico, estaban 
asociadas al intento de utilizar el aprendizaje como punto de partida para la 
elaboración de una teoría general de la conducta. Por supuesto, los primeros 
intentos de aplicación del condicionamiento a la explicación de la conducta ya 
habían sido realizados por Pavlov, y en mucha mayor medida por Bechterev yPavlov, y fueron Watson, Rayner, Jones, Burnham y los Mowrer Los que 
demostraron el valor de este tipo de extrapolaciones. 
A partir de los años 30 y hasta Los 50, las explicaciones de la conducta 
normal y anormal y de la psicoterapia basadas en el aprendizaje aumentaron 
notablemente (Cameron y Magaret, 1951; French, 1933; Kubie, 1934; 
Magaret, 1950; Masserman, 1943; Mowter, 1950; Shaffer, 1947; Shaw, 1948; 
Shoben, 1949). La mayor parte de ellas se centraron en aspectos concretos 
de la psicopatología o la terapia. Uno de los intentos más ambiciosos de 
integrar los conceptos del aprendizaje con la teoría de la personalidad fue el 
que llevaron a Cabo John Dollard y Neal E. Miller. 
Dollard era sociólogo y Miller psicólogo experimental, y ambos trabajaban en 
el Institute of Human Relalions de la Universidad de Yale. Este Instituto fue 
fundado en 1933 para fomentar la integración y la colaboración entre todas 
las ciencias de la conducta, objetivo al que respondió el trabajo de Dollard y 
Miller. Dollard y Miller intentaron integrar diversos aspectos de las ciencias 
sociales en sus escritos. En el Instituto recibieron una influencia fundamental: 
la de Elark Hull, que en sus escritos ya había intentado formular una teoría 
general de la conducta. Dollard y Miller adoptaron los conceptos humíllanos 
de impulso, reforzamiento, generalización del estimulo y formación de 
hábitos. Sin embargo, no emplearon su enfoque teórico formal. 
En 1950 Dollard y Miller publicaron Personality and Psychotherapy: An 
Analysis in Terms of Learning, Thinking and Culture, en el que pretendieron 
aportar una teoría globalizadota de la conducta, unificando el aprendizaje, la 
psicopatología y la psicoterapia. Dollard y Miller intentaron integral tres 
modelos de la psicología: Freud y el psicoanálisis, la psicología experimental, 
tal y como aparecía en los trabajos de Pavlov, Thorndike y Hull, y en último 
lugar, las ciencias sociales modernas en tanto que centradas en la influencia 
de la cultura sobre la conducta. 
La idea que subyacía a Personality an Psychotherapy era que la 
psicopatología y la psicoterapia, ambas, funcionaban según las leyes del 
aprendizaje. Por consiguiente, tanto el desarrollo como la eliminación de los 
síntomas podían explicarse mediante los mismos principios. Aunque Dollard y 
Miller se basaron fundamentalmente en la teoría de Hull (1943), también 
influyeron otros trabajos más recientes dentro del área del aprendizaje, como 
el de O. H. Mowrer sobre los impulsos adquiridos, y la investigación del 
propio Miller sobre los impulsos adquiridos y el análisis del conflicto. Los 
hallazgos procedentes de la investigación sobre el aprendizaje se aplicaron a 
la teoría y a la terapia psicoanalítica, esto es, Dollard y Miller intentaron 
traducir los conceptos psicoanalíticos a conceptos del aprendizaje. Así por 
ejemplo, el principio del placer, la transferencia y el conflicto neurótico, fueron 
reformulados y explicados en términos de reforzamiento, generalización del 
estimulo a impulsos adquiridos, respectivamente. El objetivo del libro era algo 
más que el lograr una nueva explicación o interpretación de una teoría o 
terapia concreta. Con su interpretación, Dollard y Miller pretendían explicar el 
desarrollo de la conducta en general tanto normal como desviado, y explicar 
también el proceso terapéutico independientemente de cualquier enfoque 
tcór1co específico. La terapia freudiana fue la que se utilizó como mecanismo 
para la consecución de este propósito. 
Las interpretaciones de Dollard y Miller no sólo abarcaban la psicología del 
aprendizaje. En su trabajo se reconocía la importancia del clima social y 
cultural en el que se desarrollaba el individuo: 
 
Ningún psicólogo podría aventurarse a predecir la conducta de una rata sin saber en que parte 
del laberinto T esta colocada la comida o se va a aplicar la descarga. No es más fácil predecir la 
 
 
conducta de un ser humano sin conocer las condiciones de su "laberinto", por ejemplo, la 
estructura de su ambiente social. La cultura, tal y como la conciben los científicos sociales, es 
una manifestación de la estructura del laberinto humano, del tipo de recompensa implicado y de 
las respuestas que van a recompensarse. En este sentido la cultura es una receta para el 
aprendizaje. No hay ningún problema en aceptar este argumento desde el momento en que se 
comparan sociedades muy diferentes. Pero incluso dentro de la misma sociedad, los laberintos a 
los que tienen que enfrentarse dos individuos distintos pueden parecer muy semejantes y ser en 
realidad muy diferentes... Ningún análisis de personalidad de dos... personas puede ser 
completamente fidedigno si no toma en cuenta estas diferencias culturales, esto es, las 
diferencias en los tipos de respuesta que se han recompensado... (Miller y Dollard, 1941, p. 5-6). 
 
Esta forma globalizadota de enfocar la conducta, yendo mis allá de los límites 
de la psicología del aprendizaje hasta abarcar las influencias culturales, se ha 
defendido también dentro de la modificación de conducta (Krasner y Ullman, 
1973): 
Otra aplicación del aprendizaje a la personalidad y la psicoterapia es la 
realizada por Julián Rotter intentó traducir y relacionar el conocimiento 
básico de la psicología experimental a situaciones clínicas en general, tal y 
como se refleja en su libro Social Learning and Clinical Psycbology (1954). 
Rotter bebió de varias fuentes, entre ellas Hull, Tolman, Thorndike y Kurt 
Lewin. Partiendo de dalos proporcionados por el aprendizaje, Rotter 
desarrol1ó una serie de postulados destinados a explicar y predecir la 
conducta de una forma semejante a la de Hull. Rotter consideraba a la 
conducta como el resultado ele una interacción entre el individuo y su 
ambiente. Creía que para comprender la conducta era necesario conocer las 
expectativas que la persona tenia sobre el proceso de reforzamiento y su 
percepción del valor del acontecimiento reforzante. 
El acento que Rotter ponía sobre las expectativas del reforzamiento y el valor 
reforzante de las cocas para las personas lo aplicó a la psicoterapia. Rotter 
concebía la terapia como un proceso de aprendizaje en el que debían 
modificarse has percepciones y las expectativas del individuo que se sometía 
a ella. Para considerarse curado, el cliente necesita comprender sus 
problemas; pero también debe aprender formas nuevas de comportarse, de 
modo que a partir de ese momento pueda lograr sus metas utilizando otros 
medios. El papel del terapeuta es modificar directamente la conducta del 
cliente a través del reforzamiento. 
 
A pesar de su incidencia sobre los aspectos conductuales, la teoría de Rotter 
se basaba en una gran medida en las prácticas psicoterapéuticas 
convencionales. El núcleo de la terapia estaba más en la comprensión del 
problema, las expectativas y las percepciones del cliente, que en la propia 
conducta manifiesta. Además, su sistema de tratamiento dependía de los 
mecanismos de cambio utilizados habitualmente en la terapia convencional, 
incluyendo la relación terapéutica, la aceptación, la confianza y la 
interpretación. Lo que Rotter añadió fue la creencia en la necesidad de 
cambiar la conducta, y la consideración del terapeuta como un agente 
reforzante capaz de poner en marcha el cambio de la conducta. 
Resulta difícil evaluar cuál fue exactamente la influencia del trabajo de Dollard 
y Miller, y Rotter y otros autores que aplicaron los conceptos del aprendizaje 
a la explicación do la conducta y la psicoterapia. En primer Lugar, hay que 
distinguir este esfuerzo en traducir el proceso terapéutico al aprendizaje, de lo 
que es la modificación de conducta actual. Una diferencia capital entre la 
traducción de los procesos psicoterapéuticos al aprendizaje y la modificación 
de conducta es que la primera comienza con un tratamiento ya existente 
(e.g., la terapia psicoanalítica) a incorpora el aprendizaje después. La 
modificación de conducta, por el contrario, comienza con conceptos delaprendizaje a partir de los cuales desarrolla un programa de cambio 
conductual (Ullman y Krasner, 1965). El esfuerzo por traducir la teoría 
psicodinámica y los procesos psicoterapéuticos no generó nuevas técnicas 
terapéuticas. Los conceptos del aprendizaje se ofrecieron como 
interpretaciones parsimoniosas del cambio conductual. Por ejemplo, Shoben 
(1949) discutió diversas formas de psicoterapia, cada una de las cuales 
pretendía ser efectiva pero por diferentes razones. A pesar de las diferencias 
entre las terapias había ingredientes comunes basados en el aprendizaje que 
podían explicar los efectos del tratamiento. 
A finales de los años 40 aumentó el interés por el acercamiento entre la 
psicología clínica y la psicología experimental. Los intentos de traducir el 
proceso terapéutico al aprendizaje ayudaron a conseguir una reconciliación 
entre estas áreas. Se pensó que el aprendizaje podía servir de puente entre 
la ciencia experimental y la práctica clínica. En palabras de Shoben (1949), 
 
…se puede vislumbrar una salida al problema de conseguir una base para la conceptualización e 
investigación de la psicoterapia. Esta salida consiste en el reconocimiento de que la psicoterapia 
es esencialmente un proceso de aprendizaje, y que debería de ser materia de estudio como tal 
(Shoben, 1949, p. 3ó7). 
 
Así pues, se podía desarrollar una teoría general de la conducta basada en la 
psicología del aprendizaje, a través de la experimentación y que a su vez 
podía aplicarse al ámbito clínico. 
 
El condicionamiento verbal y la psicoterapia 
 
La aplicación de los conceptos del aprendizaje a la psicoterapia aportó una 
forma distinta de considerar las prácticas tradicionales. Sin embargo, la mera 
explicación de la terapia en términos de la psicología del aprendizaje no 
 
 
generó por si misma investigación sobre los procesos terapéuticos, ni 
tampoco sugirió técnicas terapéuticas nuevas. En algunos sentidos, la 
reinterpretación de la psicoterapia tradicional en términos de aprendizaje 
puede haber obstaculizado el cambio de las prácticas terapéuticas. Al 
expresar las practicas terapéuticas en el lenguaje del aprendizaje, Los 
tratamientos convencionales recibieron una nueva justificación teórica 
(Salzinger, 1959). 
 
La investigación sobre el condicionamiento operante de la conducta verbal 
comenzó a principios de los años 50. En el condicionamiento verbal se 
modificaba la conducta verbal del hablante haciendo seguir de forma 
contingente a respuestas específicas acontecimientos tales como ciertos 
comentarios del experimentador. A diferencia de las aplicaciones 
conceptúales de los conceptos del aprendizaje, la investigación sobre 
condicionamiento verbal influyó tanto sobre el método de investigación como 
sobre las técnicas de instauración de conductas específicas en la terapia. La 
llegada del condicionamiento verbal fue especialmente significativa para la 
modificación de conducta, puesto que proporciono un vínculo entre los 
métodos operantes investigados en el laboratorio y la psicoterapia individual. 
El interés por el estudio de la conducta verbal por si misma procede de 
Skinner, que empezó a aplicar Los principios operantes a la conducta verbal 
a principios de los años 40. Skinner consideraba que la conducta verbal era 
como cualquier otra conducta, y por consiguiente estaba sujeta a los mismos 
principios. Según Skinner, la conducta del receptor tenía un interés especial 
debido a que podía reforzar las verbalizaciones del hablante. Concretamente, 
Skinner señalaba que el receptor proporcionaba refuerzos condicionados 
generalizados (e.g., estar atento, aprobación) que mantenían el habla. Las 
ideas de Skinner estaban diseminadas en muchos trabajos en general no 
publicados, cursor, conferencias y finalmente aparecieron en un libro: Verbal 
Behavior (1957) (9)9. Sus ideas circularon, no obstante, aunque resumidas, 
 
9 (9) El libro de Skinner proporciono una interpretación de la adquisición y uso del lenguaje 
basado en el condicionamiento operante. Esta teoría operante de la lingüística ha sido criticada 
porque atribuye las causas del lenguaje a acontecimientos ambientales tales como estímulos 
reforzantes y estímulos discriminativos. Hay otras dimensiones, como la estructura interna del 
individuo y la forma en que se procesa la información que llega al sujeto, que no se tienen en 
cuenta en la teoría (e.g., Chomsky, 1959). En general, la participación del organismo se ha 
considerado como esencial en la comprensión del lenguaje. 
La teoría lingüística que encierra Verbal Behavior es en cierta forma tangencial a la línea genuina 
do investigación relacionada con la modificación do conducta y tratada en esta monografía. Las 
ideas do Skinner sobre la conducta sirvieron de estímulo a la investigación del condicionamiento 
verbal, como veremos más adelante. La investigación y la aplicación del condicionamiento 
operante en el contexto del condicionamiento verbal pueden aceptarse sin necesidad de 
antes de que apareciera el libro. Así por ejemplo, en su famoso libro 
Principles of Psychology, Keller y Schoenfeld (1950) comentaron las 
Conferencias de William James de Skinner sobre la conducta verbal 
pronunciadas en Harvard en 1948. Por su parte, Skinner describió 
brevemente la aplicación del condicionamiento operante a la explicación de la 
conducta verbal en Science and Human Behavior (1953a). 
El interés en el condicionamiento verbal fomentó una gran cantidad de 
investigación experimental original. El propósito fundamental de esta 
investigación era demostrar el grado en el que podían manipularse las 
conductas verbales como función de consecuencias proporcionadas por el 
ambiente social, por ejemplo, el receptor. Tal y como suele realizarse, el 
condicionamiento verbal implica la identificación de una clase de respuesta 
que va a reforzarse (e.g., un tipo de palabra concreta, como sustantivos 
plurales); después, el experimentador toma nota de todos los casos en que 
se produce la respuesta objetivo, proporcionando alguna serial externa que 
normalmente es un comentario verbal tal como: “mmm-hmm”, "bien", o una 
escala no verbal, como un movimiento do la cabeza o una sonrisa. 
 
La primera investigación sobre condicionamiento verbal fue llevada a cabo 
por Joel Greenspoon (1951) en la Universidad de Indiana, como parte de su 
doctorado. El propósito de Greenspoon en este estudio era crear una 
situación experimental con personas paralela a la que se utilizaba en el 
modelo del condicionamiento operante con animales. Se instruyo a 
estudiantes universitarios para que dijeran palabras de forma aislada en lugar 
de incluirlas en frases. Durante parte de la sesión, el experimentador, ante 
ciertas palabras (sustantivos plurales) pronunciadas por el hablante, 
reaccionaba de determinada forma, como por ejemplo diciendo "mmm-hmm", 
o “huh-uh”, o aplicando una retroalimentación visual (una luz) o auditiva (un 
tono). Durante la segunda parte de la sesión estos estímulos dejaron de 
presentarse. Greenspoon encontró que los acontecimientos contingentes 
aumentaban la frecuencia de aparición de los sustantivos plurales, excepto 
en el caso de "huh-uh", con el que se habla pretendido suprimir la conducta. 
Así pues, la conducta verbal en una situación diádica podía ser manipulada 
por el experimentador mediante la administración contingente de refuerzo. 
 
Se utilizaron otros métodos distintos al condicionamiento de los nombres 
plurales en el estudio del condicionamiento verbal. Un paradigma que se 
 
suscribirse a una teoría operante de la conducta verbal normal. Los críticos del análisis operante 
del lenguaje han reconocido la utilidad del condicionamiento verbal como área do investigación 
por derecho propio (véase Chomsky, 1959, p. Q fn). 
 
 
 
utilizó con frecuencia fue una tarea de construcción defrases, en la que el 
sujeto seleccionaba un pronombre entre seis para formar una frase con 
raíces de verbos impresas en tarjetas (Taffel, 1955). La selección de un 
pronombre concreto (e.g. “yo”) iba segunda de ciertos acontecimientos. Otro 
paradigma menos utilizado consistía en resaltar, en el transcurso de una 
conversación normal, ciertos tipos de respuestas, tales como la expresión de 
opiniones, aplicando estímulos de forma contingente (Verplanck, 1955). 
Durante los años 50 y los 60 el condicionamiento verbal fue objeto de una 
gran atención. Se investigaron diversas variables, entre ellas el efecto de las 
experiencias del sujeto anteriores al condicionamiento (e.g., el haber podido 
interactuar con el experimentador antes del condicionamiento), las 
características del experimentador (e.g., atractivo, sexo), las características 
del sujeto (e.g., sugestionabilidad, agresividad), los programas de 
reforzamiento, y la conciencia de la contingencia por parte del sujeto (cf. 
Bandura, 1969; Greenspoon, 1962; Krasner, 1958, 1965b; Salzinger, 1959). 
 
Los estudios sobre condicionamiento verbal se extendieron rápidamente al 
campo clínico Uno de estos primeros estudios fue el realizado por Charles 
Taffel (1955) en la Universidad de Indiana, y que formaba paste de su tesis 
doctoral. Taffel demostró que la selección del pronombre realizada por 
pacientes sicóticos cambiaba como función de que el experimentador dijera 
"bien". En otros estudios se investigó el condicionamiento verbal en pacientes 
neuróticos, sicóticos, geriátricos y con retraso mental (cf. Greenspoon, 1962). 
El condicionamiento verbal también se aplicó a la situación de evaluación 
psicológica, concretamente con tests proyectivos (Fahmy, 1953). Los 
investigadores demostraron que las respuestas de los dientes a los tests 
proyectivos podían controlarse mediante la aplicación de consecuencias por 
parte del evaluador. Así, por ejemplo, cuando un paciente habla sobre un test 
de manchas de tinta, el examinador puede alterar clases de respuestas 
verbales al test diciendo "bien", "de acuerdo", o moviendo la cabeza, 
sonriendo o inclinándose hacia adelante. 
Una aplicación importante del condicionamiento verbal a situaciones clínicas 
fue la investigación de la conducta verbal emitida durante las situaciones de 
antevista y terapia. Otro estudiante graduado en la Universidad de Indiana, R. 
S. Ball (1952), fue el primero en investigar el condicionamiento de las 
respuestas verbales en una situación análoga a la de la entrevista clínica en 
esta investigación se instruyo a los sujetos para que construyeran una breve 
historia que incluyera referencias a un hombre, a una mujer y a un animal. A 
lo largo de varias sesiones las referencias a animales aumentaron aplicando 
después de ellas un estimulo verbal ("mmmhmm") administrado por el 
examinador. 
En la evaluación del condicionamiento verbal es frecuente utilizar la invención 
de una historia o el responder a preguntas generales. Una tarea general y 
algo ambigua, como es el contar una historia, proporciona una situación que 
se parece mas a las sesiones de entrevista o de terapia reales que las 
respuestas especificas a clases gramaticales. Así pues, el condicionamiento 
en las entrevistas se centró progresivamente en respuestas que se suponía 
que se parecían al proceso terapéutico. Las declaraciones de efecto, las 
palabras emocionales, las manifestaciones sobre la madre y sobre la familia 
de uno y otras experiencias, las verbalizaciones "neuróticas" o "alucinatorias", 
las afirmaciones de confianza, de autoafirmación y de autorreferencia, se 
condicionaron en estudiantes universitarios y en poblaciones psiquiátricas 
(Krasner, 1962) (10)10
La relevancia clínica del condicionamiento verbal también se sugirió en otros 
estudios con poblaciones clínicas que demostraron que los cambios en la 
conducta verbal se relacionaban con cambios en conductas relevantes desde 
un punto de vista sintomático. Por ejemplo, algunos estudios mostraron que 
el condicionamiento de palabras emocionales en pacientes sicóticos se 
asociaban con cambios en el reconocimiento de estímulos amenazantes, en 
la ansiedad y en et ajuste en las relaciones interpersonales (cf. Krasner, 
1962, 1965b). Por otra parte, el reforzamiento de las afirmaciones de 
autoaceptación o autorreferencia positiva durante las entrevistas o durante 
las sesiones experimentales, algunas veces modificaba las autodescripciones 
y las respuestas a los inventarios psicológicos (cf. Kanfer y Phillips, 1970). 
En un principio, el condicionamiento verbal se parece a la psicoterapia en la 
medida en que ambos implican una interacción diádica en la que el medio 
fundamental de intercambio es verbal. Desde el punto de vista del paciente el 
papel del lenguaje también se ha considerado capital. La conducta 
desadaptativa puede consistir, en parte, en una incapacidad para controlar la 
propia conducta mediante los símbolos lingüísticos (Shaffer, 1947; Shaw, 
1946). El componente verbal de la terapia debe de tenerse muy en cuenta 
puesto que las palabras son las que recrean los acontecimientos que 
condujeron al desorden. A través de las verbalizaciones el material reprimido 
 
10 (10) Una ventaja que tienen los procedimientos en los que los sujetos dicen palabras aisladas 
(e.g., sustantivos plurales) o cuentan una historia, es que esta tarea es de tipo operante "libre". 
No hay prácticamente ninguna restricción en la respuesta y la tasa conductual puede asumir una 
amplia gama de valores. Por el contrario, la tarea de Taffel, en la que los sujetos tienen que 
seleccionar pronombres de una lista limitada, restringe las posibilidades de respuesta. También 
se ha criticado la tarea de Taffel porque las respuestas reforzadas son muy pocas y se parecen 
muy poco a las operantes que se suelen reforzar. Las respuestas operantes se refieren 
normalmente a una clase de respuesta, esto es, a varias respuestas y no a una sola (cf. 
Greenspoon, 1962). 
 
 
 
sale a la superficie (Shoben, 1949). Por consiguiente, una tarea fundamental 
en el tratamiento es la de conseguir que el paciente hable (Shaffer y Lazarus, 
1952). 
Desde el punto de vista del terapeuta, el condicionamiento verbal también se 
parece a la psicoterapia. En la terapia convencional el terapeuta proporciona 
señales, como el hacer algún comentario del tipo "mmm-hrnm", o "muy bien", 
o el repetir a interpretar el material expuesto por el cliente. Se demostró que 
estas respuestas funcionaban como reforzadores de respuestas concretas 
del cliente. El papel del condicionamiento verbal en la psicoterapia fue puesto 
de relieve por Krasner (1955)que afirmaba que un factor común a toda 
psicoterapia era la presencia de otra persona (el terapeuta) que escuchaba, 
prestaba atención y mostraba interés por los problemas del paciente; en una 
palabra, proporcionaba reforzadores condicionados generalizados. Al hacer 
hincapié sobre las respuestas del terapeuta, los estudios de condicionamiento 
verbal dirigieron la atención hacia la naturaleza directiva del proceso 
terapéutico y el control del terapeuta. Kresner (1962) incidió sobre la 
importancia de las características de consejero del terapéuta refiriéndose a el 
como una “máquina de reforzamiento social” (Pág. 61). Esta afirmación no 
significa que el terapeuta sea un ser deshumanizado y que se comporte 
mecánicamente, sino que el terapeuta es una persona entrenada para ejercer 
un control sobre la conducta del cliente mediante la administración de 
refuerzos condicionados generalizados, de forma contingente. 
Charles Truax (1966) realizó un estudio en el que se apoyaba la idea de que 
la psicoterapia puede abordarse desde el punto de vista del condicionamiento 
verbal. Truax estudio el papel del reforzamiento en el control de la conducta 
del cliente, analizando grabaciones de una terapia realizada por Carl Rogers. 
Este análisis reveló que Rogers hacia comentarios que reflejaban amabilidady empatía, y que eran contingentes a respuestas concretas del cliente. Este 
hallazgo fue, desde luego, muy importante, puesto que la terapia rogeriana 
suele considerarse como "no directiva", esto es, se supone que el terapeuta 
no controla la conducta del cliente. Truax estaba en condiciones de afirmar 
que la eficacia de las técnicas terapéuticas dependía del condicionamiento, 
independientemente de que se reconocieran los principios del 
condicionamiento en los fundamentos teóricos de las técnicas. 
El considerar el proceso psicoterapéutico desde el punto de vista del 
condicionamiento verbal dio pie a un acercamiento entre la psicología 
experimental y la psicología clínica. Los hallazgos mas importantes del 
trabajo experimental (concretamente el condicionamiento operante) parecían 
poderse aplicar a la psicoterapia. Este acercamiento guarda una relación con 
el trabajo de Dollard y Miller y otros que intentaron aplicar el aprendizaje en la 
terapia. Sin embargo, las implicaciones del condicionamiento verbal fueron 
más allá del ámbito de la psicoterapia. Estas implicaciones sugerían que 
ciertos principios y leyes de la conducta podían aplicarse a la mayor parte de 
(a interacción social (Rotter, 19ó0). De este modo empezó a desarrollarse 
una teoría general de la conducta que desbordaba el contexto 
específicamente terapéutico. 
Un segundo aspecto relacionado con el anterior era que el condicionamiento 
verbal proporcionaba una metodología con la que podían estudiarse 
empíricamente distintos procesos en situaciones análogas a la terapia. En los 
experimentos de condicionamiento verbal la respuesta estudiada se definía 
claramente, se registraba de forma precisa y era sensible a una serie de 
manipulaciones que consistían normalmente en consecuencias que 
proporcionaba el terapeuta. Las consecuencias eras medibles y podían 
controlarse fácilmente para investigar diversas variables de laboratorio tales 
como los programas de reforzamiento y los tipos de reforzadores. Además, la 
metodología permitía la evaluación de factores que 110 se derivaban 
específicamente del condicionamiento operante, como podían ser el estatus, 
prestigio y experiencia del terapeuta, la atmósfera de la terapia y las 
expectativas y características personales del sujeto. 
La investigación sobre el condicionamiento verbal puso inevitablemente en 
entredicho algunas suposiciones tradicionales de la teoría de la personalidad 
y del diagnóstico. Se demostró que muchas de las respuestas utilizadas 
como base del diagnóstico se encontraron bajo el control de las respuestas 
del entrevistador o experimentador. Aunque este hallazgo no significa que 
estas respuestas estén normalmente bajo este tipo de control durante las 
entrevistas de diagnóstico, su modificabilidad sugiere el que pueden estar 
reflejando la conducta del experimentador más que, o al menos tanto como, 
la conducta no verbal del cliente que, en principio, se supone que es lo que 
están reflejando. El informe del paciente sobre su conducta y sus estados 
emocionales puede estar en función de las contingencias inmediatas que se 
producen en la terapia. Así pues, la investigación sobre condicionamiento 
verbal puso de relieve que la personalidad, al menos tal y como se manifiesta 
en la conducta verbal, en parte estaba en función de estímulos ambientales 
mas que de procesos internos (Krasner, 1963). 
La investigación sobre el condicionamiento verbal se encontró, por supuesto, 
con dificultades. En primer lugar, la extrapolación de los dalos del laboratorio 
a la conducta verbal no fue enteramente literal. La ocurrencia total del 
condicionamiento dependía de la interacción de una serie de variables 
complejas (Heller y Marlalt, 1969). En varios estudios el condicionamiento no 
se pudo establecer (Krasner, 1958). Más importante quizás es que varios 
investigadores pusieron de relieve la falta de semejanza entre el 
condicionamiento verbal y la psicoterapia en algunos aspectos importantes 
 
 
(cf. Heller y Marlalt, 1969; Kanfer, 1968; Luborski y Strupp, 1962). Las 
conductas nucleares, la estructura de la situación (e.g., la tarea 
proporcionada al cliente), las expectativas del cliente y el grado de cambio 
conductual, se consideraban indiferentes en el condicionamiento verbal y en 
la terapia. 
Después de varios años de investigación sobre condicionamiento verbal en 
situaciones de entrevista y cuasi-terapéuticas, el condicionamiento verbal se 
probó como tratamiento directo. Estas aplicaciones se hicieron en casos en 
los que la propia conducta verbal tenía un interés terapéutico inmediato. Así, 
por ejemplo, consiguió disminuirse el habla irracional de pacientes sicóticos 
(Ayllon y Michael, 1959; Rickard, Dignam y Horner, 1960) y restaurar el habla 
en pacientes sicóticos mudos (Isaacs, Thomas y Goldiamond, 1960; Sher-
man, 1965). En general, estas ú1timas aplicaciones fueron más allá de las 
analogías del condicionamiento verbal procedentes del análisis de Skinner de 
la conducta verbal. Aunque la investigación sobre el condicionamiento verbal 
representaba una aplicación de las técnicas operantes al cambio conductual, 
debe distinguirse de la aplicación directa de las técnicas operantes al 
tratamiento de la conducta sintomática o desviada. Los estudios de 
condicionamiento verbal se desarrollaron fundamentalmente como un medio 
de averiguar si la conducta verbal podía modificarse dentro de un paradigma 
operante, y como una alternativa a la psicoterapia individual. Estas 
investigaciones no tenían normalmente un objetivo terapéutico directo que 
pudiera comprobarse a través de las respuestas alteradas (e.g., uso de 
pronombres, construcción de frases) ni en los sujetos estudiados (e.g., 
estudiantes universitarios). Por el contrario, la aplicación de las técnicas 
operantes en un contexto clínico se centraba en la conducta "desordenada" y 
se dirigía a clientes con un trastorno psiquiátrico diagnosticado. La aplicación 
de las técnicas operantes a problemas clínicos fue concurrente con los 
avances dentro del área del condicionamiento verbal. (En el capitulo 7 
describiremos el desarrollo de las aplicaciones de la investigación operante.) 
 
El desarrollo de la modificación de conducta 
 
La aplicación do los principios del aprendizaje a problemas de conducta, tal y 
como la llevaron a cabo Watson, Rayner, M; C. Jones y los Mowrer, fue la 
antesala de la modificación de conducta. Estos investigadores supieron ver 
más allá de las metas inmediatas de su trabajo, es decir, la aplicación de los 
principios del aprendizaje a la alteración de la conducta: lo consideraron 
como una forma de demostrar la utilidad de enfocar de un modo distinto la 
psicopatología. Por lo tanto, el trabajo de los primeros conductistas 
proporcionó una valiosa base teórica a los investigadores de la modificación 
de conducta que llegaron después. Aunque resulta bastante difícil señalar 
con precisión los comienzos de la modificación de conducta, su aparición 
como movimiento formal es evidente en Sudáfrica, Inglaterra, y en menor 
medida en los Estados Unidos. 
 
Sudáfrica: Wolpe y la inhibición reciproca 
 
El desarrollo de la terapia de conducta en Sudáfrica procede 
fundamentalmente del trabajo llevado a cabo en Johannesburgo por Joseph 
Wolpe durante los años 40 y 50. Wolpe realizó su investigación para obtener 
el' titulo-de medicina en la Universidad de Witwatersrand a finales de los años 
40 y permaneció en la facultad pasta 1959. Wolpe introdujo la 
desensibilización sistemática, una de las técnicas mas utilizadas a 
investigadas dentro de la terapia do conducta para el tratamiento de 
trastornos neuróticos. Otros investigadores que desempeñaron un papel 
importante en el desarrollo de la terapia de conducta en Sudáfrica fueron 
James G. Taylor y Leo j. Reyna, que influyeron sobre la orientación y la 
investigación de Wolpe, y Stanley j. Rachman y Arnold A. Lazarus, que 
trabajaron directamente con Wolpe después de que hubiera desarrollado la 
técnica de la desensibilizaciónsistemática. 
Wolpe se había formado dentro de la terapia psicodinámica tradicional, pero 
insatisfecho con los resultados del tratamiento de orientación psicoanalítica, 
intentó encontrar otras formas de tratamiento de los problemas emocionales. 
Se dedicó a estudiar la investigación relacionada con la psicología del 
aprendizaje, especialmente los trabajos de Pavlov y Hull, y también se 
familiarizó con la investigación de Masserman sobre las neurosis 
experimentales. Taylor, un psicólogo experimental sudafricano y seguidor 
entusiasta de Hull, fue" quien puso a Wolpe en contacto con la obra de Hull. 
Taylor estaba interesado en la formulación de una teoría conductual de la 
percepción utilizando el método hipotético-deductivo y ciertos conceptos de la 
teoría hulliana del aprendizaje (Taylor, 1962). Aunque el sujeto quedaba fuera 
del núcleo de su trabajo, estaba interesado sin embargo en la aplicación de 
los principios del aprendizaje al tratamiento de los trastornos psicológicos 
(e.g., Taylor, 1963). 
El interés de Wolpe por el aprendizaje también estuvo relacionado con la 
llegada de Reyna, un psicólogo americano que permaneció en 
Johannesburgo hasta 1949. Reyna obtuvo su doctorado en 1947 en la 
Universidad de Iowa con Kenneth Spence, que había trabajado en la teoría 
de Hull. El área en la que se especializó Reyna fue el desaprendizaje y la 
inhibición (Reyna, 1947). Wolpe le consultaba frecuentemente, especialmente 
en lo referente a la teoría hulliana. Asistía a sus seminarios sobre el tema, y 
 
 
Reyna leyó la tesis que Wolpe presentó para obtener su titulo de doctor en 
medicina. 
Wolpe empezó a investigar sobre la producción y eliminación de neurosis 
experimentales en gatos. Produjo reacciones neuróticas en gatos 
presentando una descarga sola o junto con un acercamiento a la comida, al 
igual que había hecho Masserman (1943). Los animales mostraban una serie 
de síntomas, como el resistirse a que los introdujeran en la caja experimental 
en la que se había producido la neurosis; también mostraban señales de 
ansiedad cuando se les colocaba en la caja y rehusaban corner (píldoras de 
carne), incluso después de uno a tres días de privación. 
Como ya habían observado anteriormente Pavlov y otros, la reacción 
neurótica se generalizaba a otras situaciones distintas de la original (caja 
experimental) en la que se había establecido. Wolpe puso de relieve que la 
gravedad de las reacciones neuróticas de los gatos parecía estar en función 
de la semejanza de la situación con la original en la que se había 
desarrollado la neurosis. Y, concretamente, cuanto más se pareciera la 
habitación en la que se colocaba a los gatos con la habitación en la que se 
había establecido el miedo, mas graves eran los síntomas. Wolpe utilizo el 
concepto hulliano de generalización del estimulo primario para explicar la 
transferencia de las reacciones neuróticas a otras situaciones diferentes de la 
originaria, y también especulo sobre los posibles mecanismos 
neurofisiológicos responsables de la generalización (Wolpe, 1950a, 1950ó, 
1952a, 1952b, 1952d). Wolpe suponía que la generalización se explicaba por 
la acción de neuronas aferentes comunes que los estímulos (e.g., la 
habitación experimental y la que no lo era) compartían en función de su 
semejanza. 
La asociación entre la descarga y el acercamiento a la comida contribuía a la 
aparición de los síntomas neuróticos. Wolpe observo que los síntomas 
neuróticos estaban asociados con la inhibición del comer, asociación que 
también fue evidente en la investigación de Masserman (1943). Esta 
observación sugería que en otras circunstancias diferentes el comer también 
podría inhibir la ansiedad. En pocas palabras, el comer y la ansiedad eran 
dos reacciones que podían “inhibirse recíprocamente” (Wolpe, 1952a). 
 
Wolpe intentó que los animales comieran en presencia de la caja en la que se 
habían instaurado los síntomas neuróticos, induciendo al animal con la mano 
o forzándolo con una barrera movible a acercarse a la comida. AI igual que 
Masserman, encontró que las reacciones neuróticas disminuían una vez que 
el animal volvía a comer normalmente. Sin embargo, no todos los animales 
que Wolpe trato por el método de inducirles a comer, se curaron. Wolpe lo 
intento de nuevo, pelo induciéndoles a comer esta vez en habitaciones 
semejantes a la original en la que se había establecido el miedo. Wolpe 
pensaba que si la respuesta de ansiedad era relativamente débil, también era 
probable que el animal comiera. Además, si el animal comía y disminuía la 
ansiedad, esta disminución se generalizaría a los estímulos originales. 
Wolpe (1952a) desarrollo un procedimiento según el cual los animales 
comían en una de tres habitaciones parecidas a la original en la que la 
neurosis se había establecido. Para saber en que caja debía colocar al 
animal empezó por intentar alimentarlo en la habitación experimental original. 
Si el animal no comía en esta habitación lo trasladaba a la habitación que se 
parecía mis a la original. Si el gato tampoco comía aquí, lo trasladaba de 
nuevo a otra habitación que se parecía menos a la primitiva. La secuencia se 
repetía en cuatro habitaciones hasta que el animal comía. Desde el momento 
en que el gato comía por primera en una habitación se le dejaba comer varias 
veces hasta que no mostraba ningún signo de ansiedad en ella. Cuando la 
ansiedad desaparecía, se le trasladaba a la habitación siguiente de la serie 
que se parecía mas a la habitación experimental original. El proceso 
continuaba por las distintas habitaciones pasta que el animal comía en la 
situación en la que se había inducido la neurosis. En cada una de las 
habitaciones las píldoras de comida se colocaban sobre el suelo. En la 
habitación experimental original la comida se colocaba primero sobre el suelo 
alrededor de la habitación, luego se iba acercando cada vez más a la caja 
experimental hasta que finalmente se ponía en la misma caja. Cuando el 
animal comía en la caja, se consideraba que la ansiedad había desaparecido 
(Wolpe, 1952a). 
Wolpe explicaba así la curación de la neurosis experimental: 
 
... el animal podía comer en presencia de los estímulos condicionados elicitadores de las 
respuestas de ansiedad y que bajo otras circunstancias inhibían la respuesta de comer. Cuando 
se presentan simultáneamente estímulos que elicitan respuestas incompatibles, la ocurrencia de 
la respuesta dominante en esas circunstancias conlleva la inhibición reciproca de la otra. A 
medida que aumenta el número de veces que come el animal, las respuestas do ansiedad 
empiezan a hacerse mis débiles, de forma que los estímulos ante los que en un principio 
aparecía una respuesta de ansiedad, lo que elicitan ahora es la respuesta de comer, gracias a la 
inhibición de la ansiedad (Wolpe, 1958, pág. 67). 
 
Wolpe consideraba al comer como una respuesta incompatible con el miedo. 
El comer en presencia de estímulos que elicitan ansiedad elimina la propia 
ansiedad. Wolpe formuló un principio general sobre la inhibición reciproca 
que proponía como el fundamento de la curación: 
Si puede hacerse que ocurra una respuesta antagónica a la ansiedad en presencia de estímulos 
ansiogenos, de forma que se consiga una supresión parcial o completa de las respuestas de 
ansiedad, también se habrá conseguido debilitar el vincula entre esos estímulos y las respuestas 
de ansiedad (Wolpe, 1958, p. 71). 
 
 
 
Para eliminar el miedo en los gatos, la aplicación del principio de la inhibición 
reciproca consistía en la exposición de los animales a una serie graduada de 
situaciones cada vez mis ansiógenas y en el emparejamiento de cada una de 
estas situaciones con una respuesta inhibidora de la ansiedad (11).11
Wolpe aplico el principio de la inhibición reciproca al tratamiento de las 
reacciones neuróticas humanas. Lo primero que hizo fue idear un método 
para exponer al individuo a una jerarquía de situaciones ansiógenas y para 
instaurar respuestas inhibitorias. Wolpe suponíaque si el comer era 
incompatible con la ansiedad, también debían serlo todas las respuestas 
controladas por la rama parasimpática (craneosacral) del sistema nervioso 
autónomo, puesto que la ansiedad era una respuesta controlada 
fundamentalmente por la rama simpática (torácico-lumbar). Mientras 
intentaba encontrar un método para poder inhibir la ansiedad y que pudiera 
utilizarse fácilmente con seres humanos, Wolpe leyó un libro escrito por 
Edmund Jacobson, un fisiólogo de la Universidad de Chicago. 
El libro se titulaba Progressive Relaxalion: A Physiological and Clinical 
Investigalion of Muscular States and Their Significance in Psychological and 
Medical Practice (1938), y en el Jacobson afirmaba que la relajación podía 
reducir la tensión producida por diversas causal. El había logrado muy 
buenos resultados utilizando la relajación en el tratamiento de un gran 
número de trastornos, entre ellos ansiedad general, fobias, hipertensión, 
colitis, tartamudez, insomnio, tics y depresión (Jacobson, 1938). El 
tratamiento consistía en un entrenamiento intensivo y prolongado en 
relajación muscular. El método de Jacobson llamo la atención de Wolpe 
porque era obvio que desencadenaba " efectos que contrarrestaban la 
ansiedad" (Wolpe, 1958, p. 13ó). No obstante, el método de Jacobson exigía 
entre 100 y 200 sesiones de entrenamiento. Wolpe adaptó el procedimiento 
de forma que podía aplicarse en unas pocas sesiones solamente (no más de 
siete normalmente). En el procedimiento original de Wolpe, la relajación solía 
inducirse mediante hipnosis y se utilizaba como respuesta inhibidora de la 
ansiedad de la misma forma que la comida lo había sido con los gatos 
neuróticos (Wolpe, 1954). 
El método de la jerarquía de situaciones ansiógenas se aplico de dos formas. 
Al principio Wolpe exponía a sus clientes a las situaciones ansiogenas in vivo, 
y de una forma graduada. Sin embargo, debido a que la exposición in vivo era 
difícil de manejar, Wolpe empezó a tantear el uso de la imaginación. Los 
 
 11 (11) El término «inhibición reciproca, fue introducido por Charles S. Sherringlon (190ó), y con 
el quería referirse a la inhibición de un reflejo espinal por otro. Wolpe amplio el concepto mucho 
más allá de su contexto original. 
 
clientes imaginaban una serie graduada de situaciones ansiógenas. Así por 
ejemplo, un cliente que experimentaba una gran ansiedad ante todo lo 
relacionado con las enfermedades físicas podría seguir los ítems de la 
jerarquía siguiente en orden decreciente según su valor ansiógeno: 
 
1. Sentir que estoy perdiendo la conciencia. 
2. Sentir que me estoy cayendo de espaldas. 
3. Me siento muy mareado. 
4. La cabeza me da vueltas. 
5. Me siento algo mareado. 
ó. Huelo a éter. 
7. Me van a poner una inyección. 
8. El corazón me late muy deprisa. 
9. Las rodillas me flojean. 
10. Ver la jeringa preparada para una inyección. 
11. Ver vendajes. (Wolpe y Lazarus, 1966, p. 70). 
 
El cliente imagina los ítems en orden ascendente cuando ya esta 
profundamente relajado. Si la relajación se mantiene en los ítems 
relativamente poco ansiogenos, se continúa con los ítems siguientes de la 
jerarquía hasta que el cliente puede imaginar el último ítem sin ansiedad. 
Wolpe también utilizó respuestas asertivas y sexuales para inhibir la 
ansiedad. El uso de respuestas asertivas había sido propuesto por Andrew 
Salter (1949) cuya técnica terapéutica se basaba en los conceptos 
pavlovianos. Salter había obtenido buenos resultados en el tratamiento de 
varios problemas haciendo que los pacientes se comportaran asertivamente 
en situaciones interpersonales cotidianas (12)12. Wolpe quedó impresionado 
con los resultados de Salter, aunque no compartía el fundamento teórico de 
la técnica. Wolpe utilizaba las respuestas asertivas para inhibir la ansiedad en 
situaciones interpersonales, pero interpretaba la técnica con arreglo al 
principio de la inhibición reciproca. Las respuestas sexuales, por ejemplo, 
aquellas conductas que conducen a la relación sexual y que se realizan 
durante ella, se reservaban a situaciones en las que la ansiedad inhibía el 
rendimiento sexual. Wolpe instruía a sus clientes para que realizaran sólo 
aquellas respuestas asociadas a la excitación sexual, y no las asociadas a la 
ansiedad. A medida que el cliente mejoraba, el contacto cada vez más íntimo 
ayudaba a eliminar la ansiedad. Con el tiempo, la excitación sexual se 
 
12 (12) Revisaremos mis adelante el trabajo de Salter dentro del apartado dedicado a la 
aparición de la modificación do conducta en los Estados Unidos. 
 
 
 
convertía en la respuesta dominante y el encuentro sexual resultaba 
salisfactorio. 
La relajación, la conducta asertiva y las respuestas sexuales, son las 
respuestas más utilizadas en el tratamiento por inhibición reciproca (Wolpe, 
1954) (13).13 Las respuestas asertivas y las sexuales se utilizan normalmente 
en las situaciones reales donde se da la conducta problemática, come en 
situaciones interpersonales y en las relaciones sexuales, mientras que la 
relajación se suele utilizar durante la sesión en la consulta. Otras respuestas 
que se han utilizado para inhibir la ansiedad han sido respuestas de evitación 
condicionadas, respuestas respiratorias (inhalación de dióxido de carbono), 
alivio de la ansiedad y respuestas motoras. La técnica de inhibición reciproca 
mis utilizada es con diferencia la que consiste en la asociación de la 
relajación muscular con la imaginación de situaciones ansiógenas dispuestas 
de forma jerárquica. A este procedimiento es al que se denomina 
desensibilización sistemática. 
En Psychotherapy by Reciprocal Inhibition, publicado en 1958, Wolpe 
describe la desensibilización sistemática y otras técnicas relacionadas. En 
ese libro Wolpe también trata los fundamentos teóricos y empíricos de la 
terapia por inhibición reciproca, presenta casos clínicos en los que utilizó la 
relajación, las respuestas asertivas y las sexuales, y otros tratamientos de 
trastornos neuróticos, así como una evaluación concreta de los resultados de 
los casos tratados por él hasta el momento de la publicación. Según Wolpe, 
la psicoterapia por inhibición reciproca curó aproximadamente al 90% de-210 
pacientes (14).14
El trabajo de Wolpe es importante por diversas razones. Su aportación 
fundamental fue la de desarrollar técnicas terapéuticas especificas basadas 
en el principio de la inhibición reciproca. Wolpe comprobó estas técnicas en 
 
mis de 200 cases y garantizaba que eran efectivas en el tratamiento de un 
gran número de trastornos neuróticos, sobre todo si se comparaban con el 
tratamiento psicoterapéutico tradicional. Las comparaciones no son, desde 
luego, una demostración rigurosa del éxito de una terapia. Sin embargo, 
Wolpe comparó los resultados de sus cases clínicos con los presentados por 
diversos centros de tratamiento que utilizaban la terapia tradicional, y 
encontró que su porcentaje de éxito era superior (Wolpe, 1952c, 1958). Otra 
ventaja del tratamiento por inhibición reciproca era que necesitaba 
relativamente pocas sesionas. Así pues, el tratamiento de Wolpe parecía ser 
tanto eficiente como efectivo en el alivio de los trastornos neuróticos. 
13 (13) Según Wolpe, no había ninguna razón a priori para suponer que la inhibición de la 
ansiedad solo podía conseguirse por la elicitación de respuestas fisiológicamente opuestas. 
(Wolpe, 1958, p. 73) a la ansiedad. Wolpe citaba investigaciones anteriores (e.g., Mowrer y Vick, 
1948) que mostraban que el iniciar respuestas motoras ayudaba al animal a vencer la ansiedad. 
Wolpe también utilizó a veces respuestas respiratorias para inhibir el miedo, aunque no pensaba 
que fueran fisiológicamente antagónicas a la ansiedad. Sin embargo, las respuestas utilizadas 
con más frecuencia por Wolpe (la relajación, la asertividad y las conductas sexuales) las 
consideraba Comoincompatibles con la ansiedad. 
 
14 (14) Los resultados presentados por Wolpe han sido refutados. Stevenson (1964) señaló 
que Wolpe había excluido de su informe a los clientes que consideraba que no habían recibido el 
tratamiento por inhibición reciproca completo. Stevenson pensaba que la inclusión de todos los 
pacientes reduciría el porcentaje de éxitos de 90 a 65. Stevenson también planteó la posibilidad 
de que Wolpe hubiera aplicado criterios de mejora diferentes a los de otros autores al evaluar los 
resultados terapéuticos. Así pues, no podía determinarse con seguridad la eficacia de la terapia 
por inhibición reciproca con respecto a la de la terapia tradicional. 
Aparte del atractivo de las técnicas de Wolpe, hay otros aspectos más 
generales de su enfoque del tratamiento y de su forma de desarrollarlo que 
pueden tener una significación mayor. En primer lugar, Wolpe conceptualizó 
la formación y el tratamiento de las neurosis basándose en la teoría del 
aprendizaje y partiendo fundamentalmente de las teorías y de la investigación 
de Pavlov, Hull, Mower, Miller, Masserman, y otros. Complementó los 
conceptos del aprendizaje con hipótesis sobre los sustratos neurofisiológicos 
de la conducta. De este modo, la desensibilización sistemática se desarrolló 
dentro de una línea de investigación "respetable", esto es, una ciencia "seria", 
y estos fundamentos científicos abarcaban tanto a la psicología del 
aprendizaje como a la fisiología. Fue precisamente esta respetabilidad 
científica uno de los atractivos del método de Wolpe, especialmente porque 
las criticas al tratamiento psicoanalítico tradicional y al carácter poco científico 
de sus principios se habían incrementado desde principios de los años 50 
(e.g., Eysenck, 19526; Salter, 1952). 
En segundo lugar, Wolpe se baso en el tratamiento de las neurosis 
experimentales que aplicaba a sus animales para crear técnicas terapéuticas 
aplicables a pacientes clínicos humanos. Masserman (1943) también había 
ideado algunos procedimientos para eliminar reacciones neuróticas en gatos, 
y los métodos de Wolpe se asemejaban en gran medida a los procedimientos 
de Masserman. Sin embargo, Masserman utilizó los conceptos y 
procedimientos psicoanalíticos (e.g., transferencia, elaboración racional) para 
explicar el efecto terapéutico de sus técnicas experimentales en la 
eliminación de las reacciones neuróticas de los animales. La contribución 
singular de Wolpe fue la de emplear procedimientos de laboratorio, aplicar un 
principio para explicar estos procedimientos y derivar técnicas terapéuticas 
"nuevas" basadas en ese principio. De este modo EI estableció un lazo de 
unión directo entre la investigación animal del laboratorio y un tratamiento 
clínico nuevo. 
Por ultimo, las afirmaciones de Wolpe sobre su conceptualización de la 
terapia eran específicas y comprobables. Wolpe afirmaba que para que el 
 
 
tratamiento por inhibición reciproca fuera efectivo tenían que darse ciertas 
condiciones. La especificación de los elementos de la terapia que eras 
esenciales fomentó una avalancha de investigación (véase capitulo 6). 
La combinación de todos estos factores que acabamos de comentar 
contribuyó al carácter innovador del enfoque de Wolpe. Lo que parece ser 
especialmente importante es la combinación de todos estos ingredientes, 
puesto que ya existían en la litetatura elementos aislados de ella. Algunos 
otros investigadores habían sugerido técnicas muy semejantes o 
prácticamente idénticas a la desensibilización (e.g., Herzberg, 1945; Jones, 
1924a, 1924b; Salter, 1949) y algunos, incluso, habían utilizado las teorías 
del aprendizaje para explicar sus datos. Wolpe estaba familiarizado con la 
litetatura de la psicología del aprendizaje y la producción y eliminación de 
neurosis, y supo integrar las posiciones teóricas y los datos experimentales 
de ambas áreas para conseguir una explicación de la etiología y del 
tratamiento de las neurosis clínicas. 
Wolpe desarrolló sus técnicas estando en Sudáfrica. En 1956 dejó Sudáfrica 
durante un año para trabajar en el Center for Advanced Study of the 
Behavioral Sciences de Stanford, California. Fue durante este ano cuando 
terminó Prychotherapy by Reciprocal Inhibition. Durante sus viajes a. Estados 
Unidos dio conferencias sobre la terapia por inhibición reciproca en diversas 
universidades del país. También visitó a Eysenck en Londres. Eysenck se 
preocupó mucho de la promoción de la terapia de conducta en Inglaterra. En 
1962 Wolpe dejó Sudáfrica para trabajar en la Escuela de Medicina de la 
Universidad de Virginia. Desde 19ó5 trabaja como profesor de Psiquiatría en 
la Temple University Medical School. 
Antes de que Wolpe abandonara Sudáfrica estuvieron trabajando con El 
Stanley J. Rachman y Arnold A. Lazarus, ambos estudiantes de la 
Universidad de Witwatersand. Rachman se graduó en el curso 1955-56; 
permaneció en la facultad de la Universidad completando su formación con 
Wolpe (cf. Rachman, 1959; Wolpe y Rachman, 1960). Cuando Wolpe marchó 
a California Rachman continúo el tratamiento de algunos de los pacientes de 
Wolpe. En 1959 Rachman fue a Inglaterra a trabajar con Eysenck, y fue 
entonces cuando introdujo allí la técnica de la desensibilización de Wolpe. 
Desde 1960 la influencia de Rachman sobre la modificación de conducta en 
Inglaterra ha sido decisiva. 
Arnold A. Lazarus también se interesó por la técnica de Wolpe y colaboró con 
Rachman utilizando la desensibilización en varios casos clínicos (Lazarus y 
Rachman, 1957). En 19ó0 Lazarus terminó su tesis doctoral en psicología 
bajo la supervisión de Wolpe. La investigación presentada para su tesis 
doctoral consistió en la aplicación de la desensibilización a grupos de 
individuos (Lazarus, 19ó1). Una vez terminada su tesis Lazarus continúo con 
el trabajo clínico. Basándose en su extensa experiencia clínica, Lazarus 
comunicó los resultados del tratamiento de 408 casos, con un porcentaje de 
Éxito relativamente alto (78%) (Lazarus, 19ó3). En 1963 Lazarus llegó a la 
Universidad de Stanford para quedarse un año; allá se dedicó a entrenar a 
otros en la práctica de la desensibilización. Después de pasar dos años en 
Sudáfrica volvió a California en 1966 para fundar un instituto de terapia de 
conducta. 
 
Una de las aportaciones de Lazarus es la de introducir el término "terapia de 
conducta", en Sudáfrica. Lazarus utilizó el término en 1958 para referirse a 
una terapia objetiva basada en técnicas de laboratorio, y distintas de las 
técnicas tradicionales (Lazarus, 1958). También aplicó la desensibilización 
sistemática a niños fóbicos (Lazarus, 1959) y a grupos (Lazarus, 1961). Por 
ó1timo, experimentó con imágenes agradables como sustitutas de la 
relajación en el papel de respuesta inhibidora de la ansiedad (Lazarus y 
Abramovitz, 1962). 
 
Inglaterra: El grupo de Maudsley 
 
El desarrollo de la modificación de conducta en Inglaterra comenzó de forma 
independiente al trabajo de Wolpe en Sudáfrica. Los pioneros con mayor 
influencia han sido Hans J. Eysenck y, mas indirectamente, N. B. Shapiro, 
ambos pertenecientes al Instituto de Psiquiatría de la Universidad do Londres, 
que esta asociado al Hospital Maudsley. 
Eysenck obtuvo su doctorado en psicología en la Universidad de Londres en 
1940. Antes de encontrar trabajo conoció a Alexander Herzberg, un 
psicoanalista alemán que se refugió en Londres durante la II Guerra Mundial. 
Aunque Herzberg era un psicoanalista bastante ortodoxo, había inventado 
una forma de tratamiento que se desviaba de la práctica analista estricta. En 
19411 Herzberg propuso un tratamiento breve basado en una *graduación de 
tareas* y presentó varios casos en los que demostraba su eficacia. La técnica 
requería que los pacientes realizaran una serie graduada de tareas para curar 
sus síntomas. Así por ejemplo, un paciente que tenia miedo a pasear por la 
calle tenia que realizar una serie de tareas de dificultad progresiva, tales 
como pasear un rato junto a un parque, después en una calletranquila, y así 
hasta poder pasear por los lugares mas difíciles. Hetzberg describió este 
procedimiento en un libro titulado Active Psychotherapy (1945). En el libro se 
presentaban numerosos casos con problemas diversos, como miedo, dolores 
de cabeza, insomnio, depresión, homosexualidad, impotencia, masoquismo y 
exhibicionismo, todos ellos tratados con Éxito en un período de tiempo 
relativamente breve. 
 
 
Herzberg mantenía reuniones informales de grupo sobre psiquiatría en 
Londres. Eysenck asistía a estas reuniones y se interesó por el método de las 
tareas graduadas, independientemente de sus lazos con la terapia 
psicoanalítica: la técnica se centraba claramente sobre la conducta problema. 
Eysenck se preguntaba si los efectos terapéuticos de la técnica dependían de 
los procesos psicodinámicos a los que Herzberg se remitía. Herzberg y 
Eysenck discutieron si el método de las tareas graduadas era una ayuda a la 
psicoterapia o un método efectivo por sí mismo (Eysenck, 1966). Varios años 
más tarde se demostró que el método era efectivo por sí mismo (véase mas 
adelante). 
Unos cuantos años después de graduarse, Eysenck tomó posesión de una 
plaza como psicólogo investigador en el Mill Hill Hospital de Londres. Al 
terminar la II Guerra Mundial, junto a otros compañeros, se trasladó a 
Maudsley, un hospital psiquiátrico dedicado a la enseñanza y que había 
estado cerrado durante la guerra. Eysenck aceptó el puesto de jefe del 
departamento de psicología del Instituto de Psiquiatría de Maudsley. Desde 
este puesto trabajó por modificar el papel habitual del psicólogo clínico. La 
idea de Eysenck era que el psicólogo debía ser fundamentalmente un 
investigador, y que debía aplicar los hallazgos de la psicología general en la 
práctica clínica (Eysenck, 1949, 1950, 1952x; Paynes, 1953). Esta postura 
estaba motivada tanto por su formación científica y experimental como por su 
insatisfacción con las prácticas psiquiátricas tradicionales. 
La formación de Eysenck había sido netamente experimental, y ella le llevó a 
una postura crítica ante el estado científico de la psiquiatría y de la psicología 
clínica. Sus críticas se basaban, en paste, en dalos de sus propias 
investigaciones que demostraban la poca fiabilidad del diagnóstico 
psiquiátrico, y de su evaluación de la psicoterapia tradicional. Eysenck evaluó 
la eficacia del picoanálisis y de las terapias de orientación psicoanalítica 
revisando la literatura psicoterapéutica. Esta revisión se publico en 1952 bajo 
el titulo «The Effects of Psychotherapy: An Evalualion, (15).15 Eysenck no 
encontró pruebas concluyentes de que la psicoterapia fuera más efectiva que 
la remisión espontánea (mejora que se produce sin tratamiento específico). 
La revisión se hizo famosa y extraordinariamente polémica debido a que 
ponía en tela de juicio la eficacia de la terapia tradicional. A raíz de ella 
empezó a surgir un interés cada vez mayor por la experimentación en la 
psicoterapia en general y por las limitaciones, o posibles limitaciones, de la 
terapia tradicional. 
 
15 (15) Eysenck publico más tarde una revisión de este articulo en forma de libro (Eysenck, 
1966) en el que participaron varios psiquiatras, psicólogos y psicoanalistas prestigiosos. 
 
Eysenck también se interesó por la psicología del aprendizaje. Una gran parte 
de su investigación se centró en una interpretación dimensional de la 
personalidad, y se baso en la teoría del aprendizaje, especialmente la de Hull 
y la de Spence. En The Dynamics of Anxiety and Hysteria: An Experimental 
Application of Modern Learning Theory lo Psychiatry (1957), Eysenck ut1lizó 
las ideas de Hull para explicar las causal de la ansiedad. El libro se distingue 
por su concisión al revisar algunas aplicaciones terapéuticas de la teoría del 
aprendizaje a los trastornos psiquiátricos, y entre ellas se encuentran los 
primeros trabajos de Wolpe y los casos clínicos tratados en Maudsley por H. 
Gwynnc Jones, Víctor Meyer y Aubrey Yales. 
En 1959. Eysenck publico el articulo en el que se utilizaba por primera vez en 
Inglaterra el termino «terapia de conducta, En el articulo, titulado «learning 
Theory and Behavior 'Iherapy, criticaba la teoría psicoanalítica y el modelo 
basado en el concepto de enfermedad. Una característica notable de este 
articulo es el análisis comparativo que Eysenck hizo entre la psicoterapia 
freudiana y la terapia de conducta (véase Tabla 5.1). 
En 1960 Eysenck editó un libro titulado Behavior Therapy and the Neuroses: 
Readings in Modern Methods of Treatment Derived from Learning Theory. En 
el presentaba un gran número de trabajos clínicos en el campo y distintas 
aplicaciones terapéuticas, incluyendo la desensibilización, la practica 
negativa, la terapia aversiva y otras técnicas. Este libro fue el primer texto 
general que se editaba en un país y que agrupaba a una serie de métodos de 
tratamiento bajo el encabezamiento de Terapia de conducta, (16).16 En 1963 
Eysenck funda Behaviour Research and Therapy, la primera revista dedicada 
a la terapia de conducta. 
Bajo la dirección de Eysenck, todos los miembros del departamento de 
psicología fueron asumiendo la idea de que el papel fundamental del 
psicólogo era el de un investigador científico. Uno de los defensores mas 
destacados de esta idea fue M.B. Shapiro, que llegó al Instituto de Psiquiatría 
de Maudsley después de la 11 Guerra Mundial. Eysenck era el jefe de la 
sección de investigación del departamento de psicología, y Shapiro era el jefe 
de la sección de entrenamiento en psicología clínica. 
Shapiro estaba en contra de que la tarea fundamental del psicólogo clínico 
fuera la administración rutinaria de tests psicológicos. Las razones por las 
que estaba insatisfecho con el papel tradicional de los psicólogos clínicos 
eran múltiples. Entre ellas estaba la irrelevancia del resultado de los tests con 
 
16 (16) Antes del libro de Eysenck se habían publicado otros en los que se describían técnicas 
específicas (e.g., Salter, 1949; Wolpe, 1958), pero ninguno podía considerarse como texto 
general de modificación do conducta. 
 
 
 
respecto a datos diagnósticos importantes (dado que el diagnóstico 
tradicional no tenía implicaciones etiológicas ni terapéuticas), la invalidez de 
machos tests y la inutilidad de evaluar de forma rutinaria a todos los 
pacientes (Yales, 1970b). Shapiro pensaba que la tarea del psicólogo debía 
de ser la de enfocar el problema del paciente desde una perspectiva 
científica. Partiendo del conocimiento proporcionado por la psicología 
general, el psicólogo debía formular hipótesis sobre la posible etiología de la 
conducta y sobre su tratamiento. Según Shapiro, el papel del psicólogo era 
determinar: “... si la psicología general y experimental tienen algo que aportar 
en la explicación de los trastornos del paciente, y si esta explicación ofrece 
directrices para la investigación, tratamiento y disposición del paciente”, 
(1957, p. 100). 
 
 
 
Aunque Eysenck y Shapiro coincidían en la idea de que el psicólogo clínico 
debe ser un investigador, sus enfoques eran diferentes. Como jefe del 
departamento de psicología, Eysenck realizaba una investigación relacionada 
con cuestiones teóricas básicas sobre la psicopatología, utilizando grandes 
grupos de sujetos. Como jefe de la sección de entrenamiento en psicología 
clínica, Shapiro se dedicaba a la investigación relacionada con el estudio y el 
tratamiento clínico del individuo. 
Hay dos aspectos del enfoque de Shapiro que son especialmente 
importantes. Shapiro defendía el uso de medidas individuales de la conducta 
de cada paciente. Si en lugar de utilizar una bateria estandarizada de tests 
Para todos los pacientes utilizamos medidas específicas, podemos 
centrarnos mejor sobre el problema concreto del paciente (Shapiro, 1951, 
1961 a). Criticaba la investigación tradicional por el énfasis que ponía en el 
rendimiento del pacienteen las baterías de tests y tareas experimentales, 
tales como puzzles y juegos, que no tenían una relevancia clínica inmediata. 
Shapiro recomendaba la medición directa de la conducta clínicamente 
relevante (por ejemplo, los síntomas del paciente) de forma que cualquier 
cambio en la conducta producido a raíz del tratamiento tendría un valor 
clínico y de investigación (Shapiro, 19ó1a). Shapiro defendió el estudio 
intensivo del caso único: el paciente individual también podía utilizarse en la 
investigación clínica (Shapiro, 19ó1b, 19óó; Shapiro y Ravenette, 1959). 
Pensaba que los problemas de un paciente concreto no podían esperar a que 
los estudios de grupo proporcionaran soluciones. El paciente individual podía 
someterse a investigación para poner a prueba diferentes hipótesis sobre su 
problema y sobre los procedimientos para mejorarlo. Shapiro creía que si se 
podía aplicar el control experimental en un caso único lo mismo podía 
esperarse de otros pacientes (Shapiro, 1961 b). 
El papel que Shapiro ha desempeñado en el desarrollo de la modificación de 
conducta es un tanto especial debido a que su interés fundamental estaba 
dirigido al paciente individual mas que a las técnicas de modificación de 
conducta en general (Shapiro, 1951, 1952, 1957). Sin embargo, Shapiro 
fomentó el uso del condicionamiento en la sección de investigación clínica del 
departamento, reuniéndose con otros psicólogos para discutir sobre las obras 
de Pavlov, Hull, Osgood y otros, y planificando intervenciones conductuales. 
Trabajó con H. G. Jones, Meyer y Yales en la aplicación de técnicas 
conductuales en diversos problemas clínicos en el Maudsley Hospital durante 
la década de los 50. 
Las aplicaciones de los principios del aprendizaje en la sección de 
entrenamiento en psicología clínica del departamento de psicología de 
Maudsley implicaban diversos métodos. H. G. Jones (1956) es responsable 
de una de estas primeras aplicaciones. Jones trató a una mujer adulta que 
sufría de micción frecuente (aproximadamente una vez cada media hora) y de 
ansiedad en situaciones públicas. Para disminuir la frecuencia de la micc1ón, 
Jones utilizó un procedimiento que consistía en llenar la vejiga de la paciente 
con una solución salina (17).17 La presión de la vejiga podía verse en un 
manómetro que se encontraba enfrente de la paciente. La urgencia de orinar 
de la paciente se daba con niveles bajos de líquido en la vejiga. Empezó a 
introducirse mas liquido progresivamente; Pero las lecturas de la presión se 
cambiaron de forma que no reflejara estos cambios. A medida que la vejiga 
de la paciente toleraba mas liquido, las lecturas de la presión fueron 
ajustándose a la realidad. Sólo después de unas cuantas sesiones, dentro de 
un periodo de una semana, la paciente fue consiguiendo el control de la 
vejiga, y la micción frecuente cesó. 
Para tratar el problema de la ansiedad de la paciente, Jones asoció 
respuestas que no desencadenaban stress con la presencia de estímulos 
semejantes a los estímulos ansiogenos (por ejemplo, otras personas). Se 
instruyó a la paciente Para que realizara una serie progresiva de conductas 
no ansiógenas. Puesto que la paciente había sido bailarina las conductas que 
realizó estaban relacionadas con la danza, Como por ejemplo bailar delante 
de un público imaginario, del experimentador o en un espectáculo de 
aficionados. En un plazo de dos semanas la paciente dejó de manifestar 
ansiedad en situaciones públicas, dándose por concluido el tratamiento 
(18).18
Meyer (1957) trató el miedo a los espacios abiertos y a los lugares cerrados y 
a las multitudes en dos pacientes adultos. Meyer suponía que con 
aproximaciones progresivas al estimulo ansiógeno, por ejemplo, mediante 
una serie de tareas graduadas como las utilizadas por Herzberg, (as 
respuestas podían dejar de ser ansiógenas. La falta de miedo en todas esas 
tareas contribuiría a romper la asociación entre la situación temida original y 
la ansiedad. 
Según esto, se expuso a los pacientes a una serie de estímulos semejantes a 
la situación ansiógena. Así, por ejemplo, a la paciente que tenía salir a la 
calle se le proporcionó una serie de tareas que incluían en primer lugar, el 
salir del hospital al jardín, después salir de las lindes del hospital, luego por 
 
17 (17) El procedimiento estaba basado en los experimentos de Bykov (1953). Bykov 
introducía agua caliente en la vejiga mostrándole al sujeto los cambios en la presión de la misma. 
Bykov consideró a sus experimentos como dentro del paradigma del condicionamiento 
pavloviano. 
 
18 (18) La idea do este tratamiento se basó en el método de eliminación de hábitos de Guthric, 
por ejemplo, en la asociación de una respuesta dada con estímulos parecidos a los ansiogenos: 
El procedimiento también era similar a la utilización que hacia Wolpe de la imaginación. 
 
 
las calles, subir al autobus, etc. La frecuencia diaria de Las excursiones se 
aumentó junto con la naturaleza ansiógenas de las tareas. Al principio 
tratamiento el experimentador acompañaba a la paciente a la situación antes 
de que e1la realizara la tarea sola. A las cinco semanas podía salir sola sin 
problemas, con lo que el tratamiento se dio por terminado. 
Yates (1958a) trató a una mujer adulta que tenía múltiples tics (un tic 
complejo do contracción del estómago, un tic nasal, accesos de los y un tic 
ocular). Yales empleó una técnica conocida como practica negativa (Dunlap, 
1932), que consiste en la repetición de la conducta que se desea eliminar. 
Yales desarrolló un razonamiento teórico del funcionamiento de la técnica 
basado en la teoría hulliana y comprobó varias predicciones sobre las 
consecuencias de la manipulación de las variables de la practica (19).19 La 
paciente realizó voluntariamente los tics durante varias sesiones. El 
tratamiento redujo tres de los cuatro tics, pero no desapareció ninguno. 
 
Estas primeras aplicaciones de los principios del aprendizaje en Maudsley 
condujeron a la investigación de varias técnicas, incluidos el método de la 
tarea graduada, el biofeedback, el alivio de la aversión y la practica negativa 
(20).20 Estas técnicas estaban basadas en las ideas de Hull, Guthrie y 
Mowrer. La influencia de Wolpe en estos primeros trabajos fue relativamente 
escasa. Aunque se citaban sus investigaciones sólo era como apoyo de W 
técnicas que ya se utilizaban en Maudsley. Por ejemplo, la técnica de 
graduación de tareas no se conceptualizaba como desensibilización o 
inhibición reciproca per se. EI procedimiento de la tarea graduada se parecía 
mucho a lo que ahora denominamos desensibilización in vivo, en la que los 
pacientes realizaban una serie graduada de respuestas en la situación real, 
en lugar de en la imaginación. 
La aplicación de las técnicas de la terapia de conducta aumentó en el Instituto 
durante Los años 60 con la llegada de Stanley J. Rachman, Michael Gelder e 
Isaac M. Marks. Después de su formación con Wolpe, Rachman fue a 
Maudsley para trabajar con Eysenck (en un proyecto no relacionado con la 
terapia de conducta); en 19ó1 se incorporó al departamento de psicología de 
 
19 (19) Según la teoría hulliana, la práctica masiva de una respuesta provoca la inhibición (por 
ejemplo, inhibición reactiva o 1R). Cuando 1R alcanza un nivel crítico la persona se ve forzada a 
descansar o dejar de realizar la respuesta. El hábito de no realizar la respuesta se adquiere 
debido al refuerzo que recibe de la reducción del impulso. La inhibición aprendida (por ejemplo, 
inhibición condicionada o eIr) sustituye a la realización de la respuesta. 
 
20 (20) Hay muchos otros temas tratados por investigadores de Maudsley que no están 
publicados, aunque algunos de ellos han sido revisados por H. G. Jones. 
 
la facultad. Rachman introdujo el método de la desensibilización sistem5tica 
do Wolpe basado en la imaginación; la desensibilización in vivo ya había sido 
introducidapor H. G. Jones y V. Meyer. 
A principios de los años 60, Gelder, un psiquiatra del Instituto, empezó a 
interesarse por el trabajo clínico que Meyer estaba llevando a cabo con 
fóbicos. Gelder trabajó en unos cuantos casos con Meyer y pensó que la 
técnica de la tarea graduada o desensibilización era lo suficientemente 
interesante como para merecer un estudio mucho más detenido. Después de 
estudiar por su cuenta teoría a investigación del aprendizaje, comenzó un 
programa de investigación sobre la desensibilización. En 1960, Marks llegó a 
la sección de entrenamiento en clínica, trabajando con Shapiro (e.g., Shapiro, 
Marks y Fox, 1963) y colaborando eventualmente con Gelder. Gelder y Marks 
realizaron una serie de estudios sobre desensibilización (e.g., Cooper, Gelder 
y Marks, 1965; Gelder y Marks, 1966; Marks y Gelder, 1965). 
Rachman, Marks y Gelder han Nevado a cabo mochas investigaciones sobre 
las técnicas do la terapia de conducta, incluidas la desensibilización, la 
inundación, el modelado y la terapia aversiva. El Instituto do Psiquiatría del 
Maudsley Hospital aun permanece como el núcleo de la terapia do conducta 
en Inglaterra. También sigue editándose en el la revista Behaviour Research 
and Therapy. 
 
Estados Unidos: la practica negativa, la terapia aversiva, la terapia del reflejo 
condicionado y el condicionamiento operante 
 
La aparición de la modificación de conducta en los Estados Unidos no puede 
delimitarse tan fácilmente como en Sudáfrica y en Inglaterra. Antes de que la 
modificación de conducta se convirtiera en un campo de estudio específico en 
los Estados Unidos, ya se habían utilizado y estudiado algunas técnicas 
conductuales: ahí están como muestra los trabajos de Watson, Rayner, M. C. 
Jones, los Mowrer, Burnham y otros. Las primeras aplicaciones de los 
principios del aprendizaje a los problemas clínicos, sin embargo, no se 
consideraban como reflejo de un enfoque unitario ni del movimiento llamado 
"modificación de conducta”. Muchas de estos aplicaciones no eran diferentes 
de las técnicas que utiliza la modificación de conducta actualmente, aunque 
se tiende a considerarlas como el estado embrionario de la modificación de 
conducta actual. Puesto que ya hemos tratado en otro lugar el trabajo do 
Watson y sus seguidores, Los Mowrer, Burnham, Mateer y otros, 
dedicaremos este apartado a las aportaciones de otros psicólogos, 
psiquiatras y clínicos americanos. 
Las aplicaciones del condicionamiento al campo terapéutico en los Estados 
Unidos siguieron líneas independientes. Las aplicaciones clínicas más 
 
 
importantes se deben a Knight Dunlap, que ideó una técnica terapéutica 
llamada "practica negativa"; Walter L. Voegtlin y Frederick Lemere, que 
desarrollaron una terapia aversiva para tratar a alcohólicos, y Andrew Salter, 
que creó la terapia de reflejo condicionado para tratar diversos desórdenes. 
Al mismo tiempo que se desarrollaban estas técnicas se empezaban a aplicar 
los métodos del condicionamiento operante a la conducta humana. Estas 
primeras aplicaciones, reflejadas fundamentalmente en el trabajo de 
laboratorio de Ogden R Lindsley y Sidney W Bijou, sirvieron de base al 
perfeccionamiento de las técnicas operantes utilizadas con propósitos 
clínicos. (Vease capitulo 7.) 
Knight Dunlap y la “practica negativa”. Dunlap era psicólogo experimental en 
la Johns Hopkins University y colega de John B. Watson. Estaba interesado 
en la formación y eliminación de los hábitos, especialmente en el papel que 
tenia la repetición de la respuesta en el aprendizaje. Dunlap pensaba que la 
repetición per se no aumentaba necesariamente la fuerza de la respuesta. La 
repetición era importante sólo en la medida en que posibilitaba la actuación 
de otros factores. Según Dunlap, la repetición influía sobre la conducta en 
una de las tres formas siguientes: aumentando la respuesta (hipótesis 
denominada alfa), no ejerciendo influencia sobre la respuesta (hipótesis 
beta), o disminuyendo la respuesta (hipótesis gama). 
Pero su interés fundamental estaba en el papel de la repetición en la 
eliminación de los hábitos indeseables. Publicó dos artículos (1928, 1930) y 
un libro (1932), Habits, Their Making and Unmaking, sobre este tema y sus 
aplicaciones terapéuticas. EI procedimiento conocido como practica negativa 
consiste en la realización voluntaria de una conducta que la persona desca 
eliminar. Cuando un individuo repite una conducta, la expectativa de mejorar 
y la satisfacción que tiene eliminar la respuesta, romperán el hábito. Así pues, 
el hábito es erradicable mediante la realización voluntaria de la conducta. Una 
vez que el hábito indeseable se ha eliminado, la práctica positiva de la 
conducta deseada desarrolla el nuevo hábito. 
Aunque el termino <practica negativa, sugiere la importancia de la repetición 
de la conducta, la practica repetida por si sola no era suficiente para el 
cambio de la conducta. La eficacia de la repetición dependía de los 
pensamientos, deseos e ideales* del individuo (Dunlap, 1932, pag. 202). EI 
individuo debe practicar la respuesta con la idea de que la respuesta va a 
eliminarse. Segun Dunlap el deseo de romper el hábito era el agente 
terapéutico fundamental. Basándose en casos reales, afirmaba que la 
practica negativa podía eliminar la tartamudez, el morderse las uñas, las 
ensoñaciones, los tics, el chuparse el pulgar, la masturbación y la 
homosexualidad. Para eliminar estas conductas la persona debía realizar 
repetidamente la conducta indeseada o una muy semejante a ella. Aunque 
Dunlap afirmaba que mediante la práctica negativa se podía tratar con éxito 
toda clase de hábitos, no ofreció una argumentación completa sobre su 
eficacia: 
 
La “explicación” de la eficacia del método de la practica negativa no es un asunto de excesiva 
importancia. Sus resultados probablemente pueden encajarse en cualquier teoría del aprendizaje 
por muy inútil que la teoría pueda ser en otros casos. Desgraciadamente, todas las 
*explicaciones* del aprendizaje son en este momento meras especulaciones, razón por la que 
deben evitarse (Dunlap, 1932, pig. 314). 
 
La importancia del trabajo de Dunlap con respecto a la modificación de 
conducta se de-be no solo al desarrollo de su técnica de la practica negativa 
sino también a su forma de enfocar el tratamiento psicológico. La mayoría de 
los modificadores de conducta actuales la asumirán como suya: 
 
La solución de los problemas neuróticos esta en la aplicación de los resultados de la psicología 
científica. De entre todos estos resultados los principios del aprendizaje son, con macho, los mis 
importantes, pero la aplicación debe basarse en una comprensión psicológica más amplia de los 
procesos y de la situación del paciente (Dunlap, 1932, pág. 193). 
 
Aunque se considera al aprendizaje como el proceso fundamental de la 
modificación de conducta, muchos autores han propuesto una interpretación 
mis general para comprender la conducta (e.g., Krasner y Ullman, 1973; 
Lazarus, 1971a; Ullman y Krasner, 19ó9). 
El trabajo de Dunlap anticipó el desarrollo de la modificación de conducta en 
los Estados Unidos al sugerir y aplicar una técnica terapéutica basada en el 
aprendizaje, y al defender un enfoque científico del proceso terapéutico. 
Diversos autores se interesaron por su trabajo sobre la práctica negativa, 
fundamentalmente Yates (1958a) en Inglaterra. Yates aplicó el procedimiento 
en su trabajo clínico y le buscó un fundamento teórico basado en la teoría del 
aprendizaje de Hull. Otros investigadores han aplicado la practica negativa a 
problemas como dificultades del habla, y fobias y obsesiones (e.g., Case, 
1960; Fishman, 1937; Lehner, 1954; Malleson, 1959) (21).21Walter L. 
Voegtlin, Frederick Lemere y la terapia aversiva con alcohólicos. La terapia 
aversiva empezó a utilizarse en el tratamiento de alcohólicos en 1935. El 
primer tratamiento se llevó a cabo en el Shadel Sanalorium, un Centro de 
Sealtle (Washington), dedicado al tratamiento de alcohólicos que acudíana el 
 
21 (21) La práctica negativa ha dejado de ser popular debido a su escasa fiabilidad. Esta técnica 
ha conseguido mejorar conductas problema en algunos casos, pero las ha empeorado, o su 
efecto ha sido may débil, en otros (e.g., Case, 1960; Feldman y Werry, 1966; Fishman, 1937; 
Rutheford, 1940; Walton, 1961; Yates, 1958x). Por otra parte, ahora se dispone de muchas otras 
técnicas para eliminar hábitos indeseables. 
 
 
 
por iniciativa propia. Al frente del programa estaba Voegtlin, un 
gastroenterólogo que había elaborado una sustancia que provocaba náuseas 
(la emetina y sus derivados) para emplearla en el tratamiento. Este consistía 
en la asociación de la náusea con el alcohol según los principios del 
condicionamiento clásico. En 1937, dos años después de que se hubiera 
puesto a prueba el procedimiento, Lemere, que era psiquiatra, llegó a Shadel. 
Voegtlin y Lemere colaboraron durante varios años en el tratamiento de 
alcohólicos. 
El condicionamiento aversivo se utilizó en la institución durante un largo 
periodo de tiempo, durante el cual también se probaron otros procedimientos, 
incluida la terapia de grupo y la rehabilitación (Shadel, 1944). De codas las 
técnicas utilizadas, el condicionamiento fue el efectivo (Voegtlin y Lemere, 
1942). Los primeros informes de la terapia aversiva en el tratamiento del 
alcoholismo proceden de Rusia. En Rusia, Kantorovich (1929) habla utilizado 
una descarga eléctrica como estimulo incondicionado y el alcohol como 
estimulo condicionado para producir una reacción aversiva. Otros 
investigadores rusos establecieron la aversión condicionada utilizando 
apomorfina como estimulo incondicionado (Markovnikov, 1934; Sluechevski y 
Friken, 1933). A raíz do estos primeros trabajos rusos, otros investigadores 
en Francia, Inglaterra, Alemania, Bélgica y América empezaron a utilizar 
técnicas para provocar aversión hacia el alcohol. 
 
El tratamiento utilizado en el Shadel Sanatorium, conocido como "tratamiento 
del reflejo condicionado" (Voegtlin, Lemere y Broz, 1940) consistía en la 
asociación de la vista, —el olor y el sabor del alcohol con los agentes 
productores de la náusea y el vómito, tomados oralmente o inyectados. El 
objetivo del tratamiento era crear una reacción aversiva. El tratamiento era 
breve (duraba de cuatro a siete sesiones sobre un intervalo promedio de diez 
días, con sesiones individuales de treinta minutos hasta una hora). Después 
de varios meses los pacientes volvían a recibir algunas sesiones para corregir 
o disminuír la tendencia a la recaída. 
El rasgo más característico del trabajo de Voegtlin y Lemere fue el 
seguimiento del tratamiento. Se hizo el seguimiento de 4.000 pacientes en 
periodos que oscilaron entre 1 y 13 años. El porcentaje de éxito, utilizando 
como criterio la abstinencia, fue realmente sorprendente. Un 60% `de los 
pacientes permanecieron abstemios durante 1-2 años; un 38% entre 5 y 10 
años, y un 23 % de 10 a 13 años después de haberse sometido al tratamiento 
(Lemere y Voegtlin, 1950). Las sesiones de ayuda proporcionadas después 
de un ano de tratamiento aumentaron la probabilidad de mantener la 
abstinencia (Voegtlin, Lemere, Broz y O'Hollaren, 1942). Además de la 
duración del tratamiento, se evaluaron también otras variables que afectaron 
a su eficacia, como los efectos de la administración de las drogas 
(apomorfina y emetina), el papel del personal clínico y variables 
demográficas, y los efectos de las sesiones de ayuda sobre la tasa de 
abstinencia. Disponemos de una cantidad considerable de información sobre 
el programa de Shadel: Lemere y Voegtlin, 1940, 1950; Lemere, Voegtlin, 
Broz y O'Hollaren, 1942a, 19426; Voegtlin, 1940; Voegtlin, Lemere, Broz y 
O'Hollaren, 1942. La publicación de los resultados del tratamiento animó a 
otros investigadores de Estados Unidos a utilizar el tratamiento de reflejo 
condicionado con alcohólicos, aunque a escala mucho menor que en Seattle 
(e.g., Edlin, Johnson, Hletko y Heilbrunn, 1945; Kant, 1944; Thimann, 1949a, 
1949b). 
El programa que se llevó a cabo en Shadel fue el mis destacado de todas las 
aplicaciones del condicionamiento llevadas a cabo en Estados Unidos 
durante la década de los 30 y la do los 40. Las técnicas de condicionamiento 
aversivo continúan utilizándose en la modificación de conducta actual. Así 
pues, el tratamiento de Shadel no fue un simple precursor de las técnicas 
conductuales ni un mero proyecto demostrativo, sino modificación de 
conducta practicada a gran escala antes de que la modificación de conducta 
se convirtiera en un movimiento formal. Además, la investigación realizada 
por Voegtlin y Lemere constituye uno de los estudios más completos de los 
que se dispone sobre terapia aversiva. 
Andrew Salter y la terapia del reflejo condicionado. Andrew Salter consiguió 
su titulo de pregraduado en 1937 en la Universidad do Nueva York. Unos 
cuantos años más tarde empezó a trabajar en la clínica privada en la misma 
Ciudad de Nueva York, desarrollando una terapia basada en la teoría y en la 
investigación de la psicología del aprendizaje- Durante los años anteriores a 
su graduación, Salter se había interesado en la aplicación de la hipnosis 
como método terapéutico. El libro de Elark Hull, Hypnosis and Suggestibility: 
an Experimental Approach (1933) proporcionaba una interpretación 
conductista de la hipnosis que influyó enormemente sobre Salter. El 
mecanismo fundamental que subyacía a la hipnosis era, según Hull, la voz 
del hipnotizador o experimentador, que funcionaba como estimulo 
condicionado produciendo las reacciones del cliente. 
Salter exploró el uso de la hipnosis en la práctica clínica, y desarrolló técnicas 
de auto hipnosis que el consideraba técnicas de autocontrol (Salter, 1941). 
Aplicó la autohipnósis a problemas tales como la tartamudez, el morderse las 
uñas, el insomnio, el fumar y el comer en exceso. En 1944 Salter publicó 
What is Hypnosis; Studies in Auto and Hetero Conditioning, en el que 
ampliaba la interpretación hulliana de la hipnosis incluyendo el 
condicionamiento. En este libro Salter se refería a la discusión entre Pavlov y 
Bechterev sobre lo que Pavlov había denominado “segundo sistema de 
 
 
señales”. Salter también incidía en la idea de que las palabras emitidas por 
uno mismo o por otras personas podían convertirse en estímulos 
condicionados (cf. Hudgind, 1933). Salter defendía la idea de Hull de que las 
palabras funcionaban en la hipnosis como estímulos condicionados, y 
evocaban reacciones condicionadas en el cliente. 
El considerar la hipnosis como un condicionamiento de la misma forma que 
Hull condujo a Salter a interesarse de un modo más general por las 
relaciones entre el condicionamiento y el cambio terapéutico. Publicó otro 
libro, Conditioned Reflex Therapy; The Direct Approach to the Reconstruction 
of Personality (1949), en el que consideraba el condicionamiento como el 
instrumento fundamental del cambio terapéutico, concediendo a la hipnosis 
un papel comparativamente menos importante. En este trabajo, Salter 
describía una teoría general de la conducta desadaptativa y los 
procedimientos terapéuticos específicos que constituyan la “terapia del reflejo 
condicionado” (22).22 Las obras de Pavlov y Bechterev fueron las fuentes 
fundamentales del tratamiento. Concretamente, los conceptos de excitación, 
inhibición y desinhibición, sugeridos por primera vez por Sechenov y 
discutidos por Pavlov y Bechterev, eran los que se utilizaban para explicar la 
conducta desadaptativa. 
Salter creía que el desajuste se debía fundamentalmente a una inhibición 
excesiva. El ajuste consistía en el equilibrio entre la excitación y la inhibición: 
*la salud mental* radica en el equilibrio entre la inhibición y la excitación, 
aunque sea esta última sobre la que incidimos en la terapia (Pág. 199). 
Según Salter, el desarrollo social suele provocar tanta inhibición que los 
individuos no tienen libertad para expresarse. Elobjetivo de la terapia es 
suprimir las inhibiciones y favorecer una personalidad "excitadora". Como el 
señala, *desinhibir la inhibición* (Pág. 187) es el principio directriz de la 
terapia del reflejo condicionado. 
 
Nuestro objetivo es desinhibir la inhibición. El medio por el que logramos esta desinhibición 
podría denominarse química verbal. Las palabras del terapeuta, al atravesar los tractos nerviosos 
de la persona bajo tratamiento, producen modificaciones químicas en su sistema nervioso. Estos 
cambios químicos se asocian con cambios en la conducta que a su vez provocan otras 
modificaciones bioquímicas y otros cambios en la conducta. 
…El desajuste es un proceso de aprendizaje al igual que la psicoterapia. El desajuste es un 
condicionamiento equivocado y la psicoterapia es un recondicionarniento. Los problemas del 
individuo son consecuencia de sus experiencias sociales: al cambiar la forma de sus relaciones 
 
sociales, cambiamos también su personalidad. La experiencia no es sólo la mejor maestra, sino 
que además es la única. A nosotros, como terapeutas, no nos interesa especialmente el dar al 
individuo un conocimiento ordenado de su pasado (“sondeo”). Lo que nos interesa es 
proporcionarle un conocimiento reflejo con vistas al futuro (“hábito”.) (Salter, 1949, p. 31b). 
22 (22) El termino *terapia del reflejo condicionado*, utilizado por Salter, nació de forma 
independiente al de *tratamiento del reflejo condicionado*. Utilizado por Voegtlin y Lemere. 
Ambos procedimientos se consideraron descendientes del trabajo de Pavlov y Bechterev. Salter 
creó una estrategia terapéutica general basada en la teoría pavloviana. La terapia aversiva de 
Voegtlin y Lemere se basaba en el método de instauración de respuestas condicionadas. 
 
 
Para fomentar la excitación, las personas deben practicar la expresión de sus 
emociones en la vida cotidiana. Reglas generales para comportarse o 
técnicas para mejorar la expresión emocional, son: hablar de los sentimientos 
de uno (expresión deliberada de emociones espontáneas); Contradecir y 
enfrentarse 8expresión del desacuerdo); usar el pronombre personal “yo”; 
Asentir y alabar cuando sea adecuado; e improvisar (realizar acciones de 
forma espontánea) (Salter, 1949). 
Realizar conductas exitatorias durante la interacción social es una estrategia 
general que Salter recomienda para todos los problemas psicológicos. No 
obstante, Salter empleaba varios procedimientos específicos para inducir o 
eliminar diversos sentimientos según la conducta que deseara eliminarse. 
Así por ejemplo, a los sujetos que experimentaban ansiedad bajo ciertas 
circunstancias se les enseñaba a relajarse para reducir la tensión en las 
situaciones ansiógenas. Aprendían a relajarse con el terapeuta para después 
relajarse solo en situaciones problemáticas de su vida cotidiana. También se 
utilizaba la evocación de imágenes relacionadas con eventos o experiencias 
positivas para ayudar a superar problemas específicos. Así por ejemplo, se 
empleaban imágenes agradables para vencer la ansiedad, el insomnio, o 
para fomentar una conducta deseada, como por ejemplo un funcionamiento 
sexual adecuado. 
La importancia del trabajo de Salter para la modificación de conducta radica e 
el hecho de basarse en la teoría del aprendizaje y del condicionamiento y en 
el hecho de centrar su interés en la terapia. Su teoría inicial de la conducta 
desadaptativa y de la terapia se basó en los conceptos y en la investigación 
sobre condicionamiento. Pavlov es el autor que mayor influencia ejerció 
sobre el trabajo de Salter, y en menor medida Bechterev, aunque también 
fueron importantes otros autores como Gant, Masserman, Mowrer, N.F.R. 
Maier, Hull y Guthrie. Salter consideró la conducta desadaptativa y su 
tratamiento en términos de aprendizaje, desviándose claramente de la 
psicoterapia tradicional. Sus ideas sobre el condicionamiento estaban 
apoyadas por sus referencias a un enfoque terapéutico basado en el 
aprendizaje, tal y como lo habían expuesto Watson y Rayner, Voegtlin y 
Lemere y Dunlap. Lo innovador del enfoque de Salter no estaba simplemente 
en utilizar los principios del condicionamiento con el fin de explicar las 
técnicas terapéuticas existentes, al igual que Dollard y Millar habían hecho, 
sino desarrollar tratamientos específicos y aplicarlos en la clínica. 
 
 
Otro rasgo notable del trabajo de Salter se refiere al objetivo terapéutico. El 
tratamiento se centraba más en la propia conducta que en la psicodinámica, 
pensamientos o rasgos subyacentes. El cambio terapéutico se producía 
cuando se conseguía que el individuo se comportara de forma diferente: 
 
Las personas me cuentan lo que piensan, pero esto no es lo que realmente me interesa. Lo que 
quiero saber es lo que hicieron, porque tanto el origen como la solución de los problemas de una 
persona, esta precisamente en lo que hace. Para poder cambiar los sentimientos y 
pensamientos de una persona acerca de ella misma hay que cambiar la forma en la que se 
comporta con los demás, y tratando su inhibición estaremos atacando las mismas raíces de su 
problema (Salter, 1949, p. 100) 
 
Según Salter, la mejoría se produce tratando la conducta en la situación 
problemática, y no en la consulta del terapeuta. Había que enseñar al cliente 
a comportarse en las situaciones cotidianas de forma que se consiguiera el 
cambio terapéutico. Los clientes de Salter realizaban tareas terapéuticas in 
vivo, procedimiento que sigue utilizándose en la actualidad en una serie de 
técnicas conductuales. 
Salter se aseguraba de que sus pacientes se concentraran en el aquí y 
ahora, en lugar de en conflictos pasados. La idea de que la causa de la 
conducta desadaptativa era un condicionamiento inadecuado servia como 
justificación racional de las técnicas empleabas, pero la terapia del reflejo 
condicionado no incidía sobre los aspectos históricos del problema. Como 
Salter (1949) señalaba, “EI descubrimiento y la indagación de las situaciones 
que han provocado el problema psicológico no facilita en nada el proceso de 
curación (p. 38). En la practica, “el cómo ha llegado la persona a su situación 
actual tiene muy poca importancia terapéutica" (p. 143). 
Otra ventaja de la terapia del reflejo condicionado era que podía aplicarse a 
diversas conductas. Las otras aplicaciones anteriores del condicionamiento 
habían abarcado una gama de conductas relativamente reducida: M. C. 
Jones trató miedos específicos, los Mowrer la enuresis, Dunlap intentó 
eliminar hábitos desadaptativos, y Voegtlin y Lemere se dedicaron al 
tratamiento del alcoholismo. A partir de Salter, la terapia del reflejo 
condicionado empezó a aplicarse a trastornos neuróticos diversos, a las 
disfunciones y desviaciones sexuales, al insomnio, etc. 
Salter empleó varios procedimientos terapéuticos basados en el 
condicionamiento que después se estudiarían más sistemáticamente. Entre 
los casos presentados en Conditioned Reflex Therapy se pueden encontrar 
aplicaciones de técnicas que guardan una gran semejanza con la 
desensibilización sistemática, el autocontrol, el ensayo conductual y el 
condicionamiento encubierto, basado en la utilización de la imaginación. 
Aunque se hayan refutado los conceptos pavlovianos de inhibición y 
excitación, conceptos considerados como el fundamento teórico de la terapia 
del reflejo condicionado, los modificadores de conducta actuales siguen 
empleando versiones más completas de las técnicas introducidas por Salter. 
Aplicaciones del condicionamiento operante a la conducta humana. La 
aplicación sistemática del condicionamiento operante a la conducta humana 
constituyó un paso crucial en el desarrollo do la modificación de conducta. 
Durante los años 50, el condicionamiento operante empezó a investigarse 
cada vez más en el laboratorio animal. Las primeras aplicaciones de los 
principios del condicionamiento operante a la conducta humana compleja 
fueron conceptualesmás que empíricas. Keller y Schoenfeld (1950) 
describían así la omnipresencia de los principios operantes: 
 
El principio del condicionamiento operante puede apreciarse en cualquiera de las múltiples 
actividades de los seres humanos, desde su nacimiento hasta su muerte. Só1o, o en 
combinación con el principio pavloviano, esta involucrado en todos los fortalecimientos de la 
conducta que constituyen el objeto de este libro. Esta presente en nuestras discriminaciones más 
finas y en nuestras habilidades más sutiles, en nuestros hábitos más primitivos y toscos, y en el 
pensamiento creativo más superior. Por e1 se pueden explicar, en una gran parte, nuestras 
conductas anormales y nuestros "ajustes" normales; nuestras demostraciones de fuerza y 
nuestras muestras de debilidad; la cooperación y la rivalidad. Esta presente en nuestras 
relaciones de amistad y cuando nos retiramos de nuestros semejantes; en nuestras expresiones 
de fanatismo y en las de tolerancia; en nuestras virtudes y en nuestros vicios (Keller y 
Schoenfeld, 1950, p. 64-65). 
 
Skinner también fue muy explicito sobre el tema de la generalidad de los 
principios operantes y su relevancia con respecto a la conducta humana 
compleja. Walden Two (1948), en el que describe una sociedad utópica 
basada en los principios operantes, es quizás el exponente más claro de su 
pensamiento al respecto. En Science and Human Behavior 1953a), Skinner 
analiza cómo los principios operantes funcionan en todas las conductas e 
instituciones sociales humanas, explicando el papel de las contingencias de 
reforzamiento en el gobierno, la ley, la religión, la psicoterapia, la economía y 
la educación. 
La metodología del condicionamiento operante así como su capacidad 
potencial para explicar la conducta social empezó a ser objeto de atención 
por parte de la psicología en general. Los procedimientos necesarios para 
llevar a cabo en el laboratorio la investigación operante, junto con las ventajas 
del análisis experimental de la conducta como enfoque científico general, 
empezaron a recibir atención desde publicaciones profesionales de amplia 
difusión (Ferster, 1953; Skinner, 1953b). Algunos investigadores sugerían que 
los métodos operantes podían ser de utilidad en el estudio de áreas 
especificas, como el desarrollo infantil (Keller, 1950). Keller y Schoenfeld 
(1950) manifiestan así su entusiasmo por una ciencia general de la conducta 
humana basada en la metodología operante: 
 
 
 
Toda conducta, tal y como nosotros la entendemos, esta formada por variaciones de unos 
cuantos aspectos básicos. Por primera vez en la historia de la humanidad, estos aspectos están 
abiertos a todos aquellos que deseen contemplarlos a la luz de la ciencia y no a través de 
intuiciones de iluminados. Estamos acercándonos al umbral que nos conduce a un extraordinario 
poder: el poder de manipular nuestra propia conducta, científica, deliberada, racionalmente 
(Keller y Schoenfeld, 1950. p. 401). 
 
Los temas específicos relacionados con la psicología clínica y la psiquiatría 
también se abordaron dentro de las extensiones conceptuales de los 
principios y de los métodos operantes. Skinner analizó la etiología y el 
tratamiento de los trastornos psiquiátricos desde un punto de vista 
conductista. Con muchos de sus comentarios se anticipó al desarrollo formal 
de la modificación de conducta y a la aplicación de las técnicas operantes a 
los problemas clínicos. Criticó el enfoque tradicional de la conducta anormal y 
su interés nuclear por el tratamiento de los fenómenos mentales. Según 
Skinner, las interpretaciones tradicionales de la conducta han: 
 
Fomentado la creencia de que la psicoterapia consiste en .extirpar, ciertas causas internas de la 
enfermedad mental, al igual que el cirujano extirpa un cáncer, o del mismo modo que se vomita 
un alimento no digerido. Ya hemos visto suficientes causal internas como para comprender por 
que esta doctrina le ha hecho a la psicoterapia un encargo imposible. No es ninguna causa 
interna, sino la propia conducta, la que (en la analogía médica de la catarsis) debe sacarse del 
sistema.... Lo que tenemos que preguntar es por que la respuesta fue emitida al principio, por 
que se castigó, y que variables están funcionando en la actualidad. Las respuestas a estas 
preguntas son las que deben explicar la conducta neurótica. En el sistema freudiano la conducta 
no es más que el síntoma de la neurosis; en nuestra formulación es el objeto directo de la 
exploración (Skinner, 1953x, p. 373, 376). 
 
Skinner también anticipó las críticas que podía recibir el enfoque conductual, 
a saber, que el tratamiento directo de la conducta no solucionaría el problema 
psicológico subyacente: 
 
Si incidimos sobre la propia conducta .neurótica., en lugar de hacerlo sobre cualquier condición 
interna que se proponga como explicación de ella, se nos puede acusar de estar cometiendo el 
imperdonable pecado de estar .tratando el síntoma en lugar de la causa. Esta expresión suele 
aplicarse a los intentos de eliminar ciertas características de la conducta sin prestar atención a 
las causas, como por ejemplo en el caso de la “curación” de la tartamudez mediante un curso de 
ejercicios vocales, o una mala postura mediante la aplicación de un corsé en los hombres, o el 
chuparse el pulgar untando el dedo con una sustancia amarga. Este tipo de terapia olvida el 
conflicto subyacente, del que estas características conductuales son sus síntomas. Pero cuando 
nosotros afirmamos que la conducta es el centro de la terapia, y no simplemente un síntoma, no 
estamos cometiendo la misma equivocación. Al explicar un ejemplo dado de conducta 
desadaptativa en términos do la historia personal del individuo y modificando o complementando 
esa historia como método de terapéutico, nosotros estamos considerando las mismas variables a 
las que el teórico tradicional debe volver en ó1timo término para explicar sus supuestas causas 
internas (Skinner, 1953a, p. 379). 
 
Skinner describió los resultados de la psicoterapia en términos operantes. 
Según el, el cambio terapéutico probablemente era consecuencia de la 
manipulación de contingencias de reforzamiento especificas por parte del 
terapeuta. En el proceso terapéutico el terapeuta refuerza diversas conductas 
fundamentalmente a través de la aprobación. La extinción también 
desempeña un papel importante en la terapia. El cliente emite en presencia 
del terapeuta conductas que han sido castigadas en otras ocasiones. El 
escape o la evitación de los estímulos emocionales asociados con el castigo 
llegan a extinguirse con el tiempo debido a que el terapeuta no es agente 
punitivo. El terapeuta no sólo manipula directamente las contingencias sino 
que también le ayuda a reestructurar su propio ambiente con el fin de 
modificar Los estímulos que influyeron negativamente sobre la conducta. 
La aplicación que hizo Skinner de los principios operantes a la conducta 
humana, concretamente a conductas relevantes desde el punto de vista 
clínico, sugirió la utilidad que podría tener el enfoque conductual como 
alternativa al modelo intrapsíquico. La aplicación clínica de los métodos 
operantes no se produjo hasta varios años después. Desde principios de la 
década de los 50, la investigación operante fue extendiéndose a la conducta 
humana. Muy pronto se iniciaron las investigaciones sobre el 
condicionamiento verbal, en las que ya nos hemos detenido, y otras. El 
objetivo de estos estudios tenía un carácter general, más que la mera 
observación de aspectos concretos de la conducta verbal. Se estudió la 
utilidad del paradigma operante observando diversos procesos conductuales 
en experimentos con animales. Particularmente valiosas fueron las 
aplicaciones de los métodos operantes llevadas a cabo por Skinner y Ogden 
R. Lindsley con pacientes psicóticos, y las de Sydney W. Bijou a la conducta 
infantil. En el capitulo 7 describiremos los trabajos que con un interés 
aplicado o clínico más que experimental se derivaron detoda esta 
investigación. 
En 1953, Skinner y Lindsley, que se había graduado en Harvard, comenzaron 
una investigación contratados por la Office of Naval Research. Fue dirigida 
por Lindsley y realizada en el Metropolitan State Hospital, en Waltham, 
estado de Massachussets. Con esta investigación se pretendía determinar la 
aplicabilidad del condicionamiento operante al análisis experimental de la 
conducta de los pacientes psicóticos. Más concretamente su objetivo era: 
 
Intentar modificar y adecuar los métodos del condicionamiento operante al ámbito clínico, con el 
fin de conseguir medidas experimentales útiles y objetivas de la psicosis (Lindsley, 19ó0, pág. 
66). 
 
Se estudió en una situación de laboratorio, dentro del hospital, el 
comportamiento de niños y adultos psicóticos, agudos y crónicos, así como 
 
 
de personas "normales. Se observó a los pacientes mientras realizaban una 
tares que consistía en tirar de un embolo. Se les dejó solos en una habitación 
pequeña (6 x 6 pies) a indestructible durante una hors diaria y a lo largo de 
varios días. En la habitación había un aparato con un manipulando (un 
embolo o palanca), un dispensador de refuerzos y un panel de estímulos. La 
tarea del paciente consistía en tirar repetidamente del embolo mientras 
estaba sentado enfrente del aparato. El tirar del embolo era una respuesta 
operante libre, de forma que el paciente podía responder en cualquier 
momento. La naturaleza de la tarea permitía que se pudieran emitir en cada 
sesión un gran número de respuestas. Los pequeños objetos que servían 
como refuerzos aparecían automáticamente a través de una abertura que 
había junto al embolo. En la primera investigación la respuesta de tirar del 
embolo era reforzada con la aparición de objetos como golosinas, cigarrillos o 
fotografías proyectadas (Skinner, Solomon y Lindsley, 1953); Skinner, 1954a; 
Skinner, Solomon, Lindsley y Richards, 1954). Estos refuerzos se 
dispensaban de forma intermitente de acuerdo con dos programas de 
reforzamiento simples. Una característica importante de la tarea era que las 
respuestas se registraban automáticamente en un registrador acumulativo 
que había en otra habitación, y por otra parte, que las consecuencias de la 
respuesta se aplicaban también automáticamente en el momento en el que 
se cumplían los requisitos del programa. 
Los primeros informes indicaron que había un patrón de respuesta 
característico en los pacientes psicóticos muy semejantes al de organismos 
inferiores. En investigaciones posteriores (Lindsley, 1956, 1960, 1963) se 
amplió el númcro de pacientes, el tiempo de estudio y la gama de refuerzos, 
aumentando también las características de la respuesta que pudieron 
observarse. A algunos pacientes se les estudió en sesiones experimentales 
diarias durante cerca de cinco años. Se variaron las respuestas y también los 
incentivos: comida, dinero, fotografías de hombres y mujeres desnudas, 
música, fichas, el poder dar leche a un gatito y la posibilidad de escapar de 
un ruido fuerte o de una habitación oscura. 
Se encontraron varias características importantes en el patrón de respuestas. 
En primer lugar se encontró que, con los programas de reforzamiento 
utilizados en la investigación, muchos pacientes tendían a presentar tasas de 
respuesta más bajas que los adultos normales e incluso que las encontradas 
en organismos inferiores. En segundo lugar, la ejecución Se veía 
interrumpida a menudo por largas pausas durante las que se podía apreciar 
la presencia de rasgos psicóticos típicos (e.g., conductas vocales 
alucinatorias). (Los pacientes podían observarse a través de un periscopio sin 
que ellos lo notaran.) En tercer lugar, se apreciaron ritmos muy marcados en 
la tasa de la respuesta. Aunque las contingencias de reforzamiento fueron las 
mismas todo el tiempo, los pacientes presentaron algunas veces variaciones 
consistentes en sus tasas de respuesta. 
Estas investigaciones sirvieron para poner se manifiesto algunas de las 
posibles ventajas que tiene el estudiar el paradigma operante con personas 
hospitalizadas. En primer lugar, el método proporcionó una forma de evaluar 
la conducta de los pacientes psicóticos. Los métodos psicométricos son 
ineficaces con muchos pacientes. El método operante proporcionaba una 
medida de la conducta objetiva, fácilmente cuantificable y que podía lomarse 
durante periodos de tiempo largos. En segundo lugar, aunque la tarea no 
tenia una relevancia clínica de por si, ponía de manifiesto características 
conductuales que si lo eran. Las pausas prolongadas, por ejemplo, se 
asociaban con la aparición de conductas psicóticas, tales como andar de un 
lado a otro, reírse, renegar, mirar fijamente y destruir objetos, lo que sugiere 
que las medidas objetivas de la tasa de la respuesta constituyeron una 
evaluación indirecta de los métodos psicóticos. En tercer lugar, los principios 
operantes fueron de utilidad en la determinación del efecto de las 
intervenciones terapéuticas. Durante el transcurso del proyecto se 
experimentó con varios pacientes el electroshock, el coma insulínico, la 
quimioterapia y la psicoterapia. La influencia de estas intervenciones se 
reflejó en las tasas de la respuesta. Puesto que se utilizó a los pacientes 
como sus propios controles, se pudo ver fácilmente la eficacia relativa de los 
distintos tratamientos en cada individuo. Al resumir su investigación y su 
importancia metodológica, Lindsley señalaba: 
 
Por primera vez hemos logrado introducir en el ámbito de las ciencias naturales algunos 
aspectos de la psicosis. Y gran parte de lo que nosotros hemos hecho se parece a los que los 
clínicos siempre han pretendido que se hiciera. Lo que sucede es que ahora tenemos la ventaja 
do poder medir estas cosas de forma automática en el laboratorio, aunque también hemos 
dejado muchas cosas que los clínicos dicen en la clínica (Lindsley, 1960, 
pag. 78). 
Los métodos operantes son especialmente apropiados en los problemas psicoterapéuticos 
porque ambos Campos (1) inciden sobre el control y la modificación de la conducta, (2) tratan 
con individuos aislados, (3) utilizan como dalo la frecuencia de la respuesta sobre un periodo de 
tiempo, (4) consideran fundamentales las consecuencias de la conducta, y (5) se interesan por 
las relaciones funcionales y dinámicas entre las personas y su ambiente social y no social 
(Lindsley, 1963, pág. 48). 
 
Aunque las investigaciones de Lindsley no se habían diseñado en un principio 
para el tratamiento de pacientes psicóticos, sus resultados fueron útiles 
naturalmente para el diseño de tratamientos. El aumento de la tasa de la 
respuesta en una tarea dada se asociaba algunas veces con una disminución 
de la conducta psicótica (Lindsley, 1960). En los pacientes cuya conducta 
sintomática afectaba a las respuestas motoras, la tarea de tirar del Embolo 
constituía una respuesta competidora. Así pues, el incremento de respuestas 
 
 
no psicóticas reducía algunas conductas psicóticas. En algunos pacientes la 
disminución de los síntomas durante las sesiones se generalizó a otros 
ambientes distintos del experimental (Lindsley, 19ó3). Además de la relación 
especifica observada entre la tarea consistente en tirar del émbolo y la 
conducta sintomática, la idea general que los resultados del proyecto 
sugirieron fue que la conducta de los pacientes psicóticos podía modificarse 
en función de las consecuencias ambientales. Esta idea básica se aplicó 
posteriormente a la modificación de muchas de las conductas de los 
pacientes psiquiátricos. 
Una característica histórica importante del trabajo de Lindsley y Skinner es 
que ellos fueron los primeros en utilizar el termino "terapia de conducta" 
(Skinner et al., 1953, 1954), con el que querían poner de relieve que el núcleo 
de esta terapia era la conducta y el uso del condicionamiento operante. 
Aunque ellos empezaron a emplear el termino antes que otros (e.g., Eysenck, 
1959; Lazarus, 1958), sólo lo hicieron en manuscritos no publicadosde 
escasa difusión. Así pues, el termino "terapia de conducta" se popularizó a 
través de publicaciones inglesas y, en menor medida, sudafricanas. 
Mientras Skinner y Lindsley investigaban los métodos operantes con 
pacientes psicóticos, Sidney W. Bijou estudiaba el condicionamiento operante 
en niños. Bijou se había formado con Kenneth Spence en la Universidad de 
Iowa, en donde se doctoró en 1941. Al principio estuvo interesado en la teoría 
hulliana, en las neurosis experimentales y en el tema del conflicto, pero más 
tarde, durante su estancia en la Universidad de Indiana desde 1946 hasta 
1948, fue el análisis experimental de la conducta lo que atrajo su atención. En 
la facultad de Indiana, Skinner era el jefe del departamento de psicología, y j. 
R. Kantor era un comentador prolífico del conductismo y de la filosofía de la 
ciencia en general. Estos dos hombres ponían en duda la utilidad de los 
constructos no observables a la hora de explicar la conducta, y pensaban que 
la mejor forma de enfocar la psicología era desde un punto de vista 
conductista y científico natural. Skinner defendía la utilización del análisis 
experimental para explicar la conducta, sin necesidad de recurrir a 
abstracciones complejas. Con su trabajo proporcionaba una metodología 
para determinar las leyes que rigen las relaciones entre los estímulos y las 
respuestas. En 1948 Bijou dejó Indiana para ocupar un puesto en la 
Universidad de Washington como director del Institute of Child Development 
adscrito a la universidad. 
A principios de los años 50, Bijou, después de investigar sin éxito la conducta 
infantil utilizando el juego con muñecos, empezó a aplicar la metodología del 
condicionamiento operante. Science and Human Behavior (1953a), de 
Skinner, ejerció una especial influencia sobre el. Bijou realizó una serie de 
estudios con niños de edades comprendidas entre dos y medio y cinco años. 
El interés fundamental de la investigación era de tipo metodológico. 
 
El objetivo de este estudio es conseguir una situación que proporcione (a) una medida 
dependiente del cambio conductual bien definida y fácilmente registrable, y (b) una situación 
controlada que permita una manipulación precisa de las variables independientes. Una 
metodología de este tipo, una vez que se haya desarrollado totalmente, puede capacitarnos para 
estudiar problemas y procesos conductuales en niños, al poner en relación la influencia directa 
de una variable sobre otra (Bijou, 1957a, pág. 243). 
 
En su investigación piloto, Bijou evaluó diferentes tipos de refuerzos (e.g., 
golosinas, balones, aparición de un perro de juguete, sonidos agradables, 
chuchearías) y de respuestas (e.g., pulsar bolones y luces, clavijas y luces, 
manubrios). Al principio, Bijou utilizó una tarea en la que el nitro tenía que 
tirar una pelota por un agujero. Cuando la pelota volvía a su sitio el nitro tenía 
que realizar la respuesta de nuevo. Esta tarea se abandonó después 
sustituyéndola por la respuesta de presionar la palanca. A diferencia de la 
tarea de tirar la pelota, en la que había un intervalo de tiempo que el nitro 
debía esperar, el presionar la palanca era una respuesta operante libre. 
Podía darse en una Casa muy alta sin interrupciones y era más sensible a 
una serie de manipulaciones contingentes (Bijou, 1957a). 
Bijou investigó en los niños procesos conductuales básicos que ya habían 
sido objeto do estudio en la investigación animal, como la adquisición, la 
extinción, la discriminación y la diferenciación (Bijou, 1957a). La influencia de 
una serie de manipulaciones, como por ejemplo el efecto del refuerzo 
continuo o intermitente sobre la extinción, fue muy semejante al encontrado 
en animales (Bijou, 1957b). La investigación tuvo varias vertientes, como el 
estudio de niños normales y retasados y la influencia de distintos programas 
de reforzamiento sobre la conducta (cf. Bijou y Oblinger, 1960; Bijou y 
Orlando, 1961; Orlando y Bijou, 1960). 
El trabajo de Bijou es importante porque aplicó el condicionamiento operante 
a los niños y porque buscó un método experimental que permitiera la 
investigación de una serie de manipulaciones de las contingencias. El método 
fue el resultado del estudio de diversas tareas de laboratorio y diversos 
acontecimientos reforzantes. Bijou llevó a Cabo una investigación 
programada en la que estudió una serie de procesos conductuales, 
preocupandose de que las condiciones de laboratorio estuvieran 
cuidadosamente controladas. Para ello convirtió un remolque en un 
laboratorio con el fin de hacerlo transportable (Bijou, 1958x). Los 
procedimientos podían aplicarse con facilidad a los sujetos. Aunque algunos 
estudios anteriores al de Bijou habían efectuado condicionamiento 
instrumental en niños (e.g., Fattu, Auble y Mech, 1955; Faltu, Mech y Auble, 
1955; Grosslight y Child, 1947; Ling, 1941), todos ellos habían sido trabajos 
 
 
aislados interesados en hipótesis muy concretas. Por el contrario, el interés 
de Bijou fue más general, el de aplicar a los niños la metodología operante. 
Este interés más general de Bijou se refleja en su conceptualización del 
retraso mental (Bijou, 1963, 1966) y de la psicología evolutiva en general 
(Bijou, 1959). En cada una de estas áreas Bijou incidió sobre la necesidad de 
encontrar leyes empíricas de la conducta y de utilizar un análisis funcional en 
lugar de estudiar procesos mentales hipotéticos, supuestos estados 
fisiológicos o aspectos aislados de la conducta (e.g., motores, sociales, 
intelectuales). La persona podía estudiarse desde el punto de vista de las 
funciones estimulo-respuesta, enfoque que había demostrado su eficacia en 
los experimentos animales. Los estímulos Gran las condiciones antecedentes 
y las consecuencias asociadas a la producción de la respuesta. Las 
respuestas podían ser respondientes u operantes, y las combinaciones entre 
ambas. Mis que la mera construcción de analogías entre los principios 
establecidos mediante las observaciones de la conducta animal y humana, lo 
que Bijou sugirió fue que la investigación animal debía ser un punto do 
partida para el estudio de la conducta humana. Con su propia investigación 
con niños normales y retrasados, Bijou puso en práctica este objetivo. 
Mientras Bijou trabajaba en su laboratorio, otros investigadores aplicaban los 
métodos operantes a la psicología evolutiva. En la Universidad de Chicago, 
Jacob L. Gewirtz también empezaba a estudiar el condicionamiento operante 
en niños. Gewirtz terminó su graduación en la Universidad de Iowa en 1948, y 
a partir de ese momento comenzó a trabajar en la formación de la conducta 
social. Después de doctorarse se traslado a la Universidad de Chicago. 
Gewirtz, influido por la obra de Skinner, empezó a incorporar la metodología 
operante al estudio de la conducta social. En la Universidad de Chicago 
también influyó sobre el Howard F. Hunt, jefe del departamento de psicología, 
que se dedicaba a la investigación operante con animales. 
Gewirtz realizó su primera investigación con Donald M. Baer, estudiante 
graduado en la Universidad de Chicago (Gewirtz y Baer, 1958a, 1958b; 
Gewirtz, Baer y Roth, 1958). En ésta primera investigación operante 
estudiaron el efecto de la deprivación social (aislamiento durante un corlo 
periodo de tiempo) sobre la responsividad a la aprobación social. Gewirtz 
continuó su trabajo sobre el aprendizaje social utilizando el modelo operante 
Para explicar procesos evolutivos generales, el aprendizaje observacional, la 
deprivación, el logro, la dependencia y otras conductas. 
Baer se graduó en la Universidad de Chicago, aprendiendo metodología y 
conceptos operantes do Hunt y Gewirtz. En 195ó fue contratado por Bijou, 
bajo cuya dirección comenzó su propia investigación de laboratorio sobre el 
desarrollo social. En la Universidad de: Washington, Bijou y Baer trabajaron 
juntos en la aplicación de los principios operantes a la psicología evolutiva 
(Bijou y Baer, 1961, 1965, 1967). Desarrollaron una teoría general queconsideraba la conducta infantil en relac1ón con acontecimientos ambientales 
observables. A principios de los años 60, Bijou, Baer y otros investigadores 
de la Universidad de Washington comenzaron a aplicar los principios y los 
métodos operantes al cambio clínico (véase capitulo 7). 
Resumiendo, las primeras aplicaciones del condicionamiento operante a 
pacientes psicóticos y a niños normales y retrasados estuvieron motivadas 
por la búsqueda do una metodología Para estudiar la conducta humana. Se 
utilizaron respuestas operantes libres; los estímulos discriminativos y las 
consecuencias de las respuestas se presentaron automáticamente; la 
conducta también se registraba automáticamente. El método operante, que 
había demostrado ser eficaz en el estudio de la conducta animal en el 
laboratorio, demostró ser igualmente útil en el estudio de la actividad humana. 
Y a su vez, la investigación de laboratorio había predicho que las 
consecuencias de la respuesta podían afectar fácilmente al comportamiento 
humano. Este hallazgo tuvo implicaciones obvias Para el tratamiento que se 
empezarían a poner en práctica poco después. 
Las diversas aplicaciones de las técnicas conductualas a la terapia y las de la 
investigación operante a la conducta humana respondieron a líneas de 
trabajo algo independientes. En muchos casos, la independencia fue tanto 
geográfica como conceptual. Mientras que en Sudáfrica y en Inglaterra el 
enfoque conductual se desarrolló en centros muy localizados y con una 
orientación clínica relativamente clara, en Estados Unidos este desarrollo fue 
difuso, aunque tanto en uno como en otro lugar fue consecuente de la 
existencia de un Zeitgeist general apropiado para la aplicación de la teoría del 
aprendizaje y su metodología de investigación a los temas clínicos. Sin 
embargo, en Los Estados Unidos incluso a finales de los años 50 aun no 
había aparecido ningún movimiento claro y unificado relacionado con la 
modificación do conducta. El reconocimiento formal de la modificación de 
conducta en Inglaterra a finales de los años 50 y principios de los 60 fue el 
que cristalizó el movimiento en los Estados Unidos (véase capitulo 6). 
 
Difusión de las investigaciones sobre modificación de conducta en distintos países 
 
Los resultados de la investigación sobre modificación de conducta en 
Sudafrica, Inglaterra y los Estados Unidos aparecieron publicados muy 
pronto, con lo que comenzaron a surgir los lazos de unión y comunicación. 
Gracias a las publicaciones se tuvo noticia de la existencia de numerosas 
aplicaciones realizadas en diferentes países, codas ellas bajo la rúbrica de la 
*terapia de conducta* (Eysenck, 1960a, 1964; Franks, 1964; Wolpe, Salter y 
Reyna, 1964), y comenzó el movimiento de autores a investigadotes de 
 
 
distintos países reuniéndose, escribiendo y enseñando sobre el Campo. 
Wolpe, por ejemplo, visitó los Estados Unidos en 195ó a introdujo la 
desensibilización. Alrededor de 19ó2 ya se había establecido en Estados 
Unidos. Lazarus estuvo trabajando también en Estados Unidos durante el año 
1963 y se trasladó de forma permanece en 1966. La desensibilización 
también fue introducida relativamente pronto en Inglaterra. A finales de Los 
años 60, Wolpe visitó Londres, reuniéndose con Eysenck, que ya había leído 
algunos de los primeros artículos de Wolpe sobre la inhibición reciproca. Por 
otra parte, Rachman, que ya había trabajado con Wolpe, llegó a Inglaterra en 
1959. De esta forma, la línea de trabajo que surgió en Sudáfrica se dio a 
conocer en los Estados Unidos y en Inglaterra. 
Entre los investigadores ingleses y los americanos el intercambio fue menos 
claro. La aparición de las técnicas operantes en los Estados Unidos atrajo 
rápidamente la atención de los psicólogos ingleses, dando lugar a un cierto 
número de investigaciones entre principios y mediados de los años 60. Sin 
embargo, las técnicas operantes se utilizaron mucho menos en Inglaterra que 
en Estados Unidos. Una de las razones de esta diferencia de popularidad 
puede estar en los medios de entrenamiento en cada uno de estos países. En 
los Estados Unidos hubo algunas universidades que se convirtieron en 
centros de investigación experimental y aplicada sobre condicionamiento 
operante. El desarrollo cada vez mayor de la investigación operante en los 
centros académicos dio oportunidades a muchos estudiantes que después 
contribuyeron directamente a la difusión de las técnicas operantes (véase 
capitulo 7). En Inglaterra no hubo como en Estados Unidos centros de 
formación en condicionamiento operante, con lo que las posibilidades de 
entrenamiento fueron mucho menores para los estudiantes ingleses. 
Otra razón por la que las técnicas operantes fueron más populares en los 
Estados Unidos esta en el hecho de que aquí el interés de la investigación 
solía centrarse en los aspectos terapéuticos. Gran parte de las aplicaciones 
del condicionamiento operante se dirigieron a pacientes psicóticos 
hospitalizados. Las técnicas operantes parecían poderse aplicar fácilmente a 
la evaluación de la responsividad de los pacientes psicóticos a su ambiente, y 
por otra parte eran de gran utilidad en el manejo de la conducta de los 
pacientes en el hospital. En Inglaterra la población psicótica institucionalizada 
es, en proporción, más pequeña que la de los Estados Unidos, y el interés 
terapéutico en instituciones como el Instituto Psiquiátrico de Maudsley, gira 
alrededor de los trastornos neuróticos. Los tratamientos conductuales de los 
desórdenes relacionados con la ansiedad tienden a basarse más en el 
condicionamiento clínico que en el operante. 
 
Las orientaciones teóricas de la modificación de conducta en Inglaterra 
divergen de la forma de enfocar el condicionamiento operante popular entre 
los investigadores americanos. Los tratamientos conductuales de los 
trastornos neuróticos tienden a basarse en la existencia de variables 
intermedias tales como la ansiedad, el impulso, o la reducción del impulso. 
De aquí que teóricos como Mowrer y Miller (mas que Skinner, que ha evitado 
hablar de variables intermedias) hayan recibido una mayor atención en 
Inglaterra. En general, el trabajo teórico de psicólogos importantes como 
Eysenck solo puede hacer el enfoque ateórico de Skinner menos atractivo en 
Inglaterra que en los Estados Unidos. 
Las diferencias existentes en la terapia y en la investigación sobre 
modificación de conducta entre Inglaterra y Estados Unidos no deben 
hacernos olvidar las semejanzas, que también son bastantes. Los psicólogos 
de ambos países comparten las bases conceptuales, técnicas especificas y la 
forma de abordar muchos problemas clínicos. Una semejanza digna de 
resaltar se refiere al hecho de que en ambos se desarrollo un enfoque que se 
centraba en el sujeto individual. En Inglaterra se utilizó, en la experimentación 
el diseño de caso único, motivado en una gran parte por el trabajo de Shapiro 
(Yates, 1970a, 1970b). En los Estados Unidos este enfoque también fue 
característico en la metodología operante, que había sido desarrollada mucho 
antes y ya se aplicaba al ámbito terapéutico. Por supuesto, en la mayor parte 
de la investigación realizada dentro de la línea de la modificación de conducta 
se han utilizado diseños de grupos más que de caso único, y esto tanto en 
Inglaterra como en Estados Unidos. 
 
RESUMEN Y CONCLUSIONES 
 
La transición entre la investigación experimental y las aplicaciones clínicas 
del condicionamiento comenzó con el trabajo sobre las neurosis 
experimentales. El desarrollo de reacciones neuróticas inducidas de forma 
experimental sugirió la idea de que el condicionamiento podía explicar la 
etiología de las neurosis y, como consecuencia, podía utilizarse en el 
tratamiento de los problemas neuróticos humanos. De hecho, la investigación 
sobre la eliminación de las neurosis experimentales condujo al 
descubrimiento de técnicas terapéuticas importantes, como por ejemplo la 
desensibilización sistemática. 
A medida que la investigaciónsobre el condicionamiento fue ampliándose al 
ser humano, el aprendizaje también fue ganando protagonismo como 
explicación fundamental tanto de la conducta normal como de la anormal. 
Este papel fue fomentado por la demostración de Watson y Rayner, y M. C. 
Jones de que podían creer y eliminar el miedo en los niños siguiendo un 
 
 
procedimiento basado en el condicionamiento. El trabajo de estos 
investigadores fue seguido por otras muchas aplicaciones terapéuticas del 
condicionamiento. 
El desarrollo de la investigación y de la teoría del aprendizaje en los Estados 
Unidos dio paso a modelos conceptuales de la psicopatología, la 
personalidad y la terapia, en combinación con las conceptualizaciones 
tradicionales. A Dollard y Miller se debe el intento más ambicioso de integrar 
la teoría del aprendizaje con los conceptos psicodinámicos. Sin embargo, la 
influencia del aprendizaje se dejo notar por si misma, como por ejemplo en el 
estudio del condicionamiento verbal. Las primeras aplicaciones del 
condicionamiento a la psicopatología, a la personalidad y a la terapia, fueron 
la base de la modificación de conducta, y los avances clave en su historia se 
produjeron en Sudáfrica, Inglaterra y los Estados Unidos. 
 
 
FIGURAS 
 
La tabla 5.1 fue retomada de Historia de la Modificación de Conducta. Bilbao: 
Desclée de Brouwer. Cap.5

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