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Tabla de contenido
DEDICACIÓN
INTRODUCCIÓN
PRIMERA PARTE: CRÍTICA
I. Eclesiología (Teología de la Iglesia y Gobierno de la Iglesia)
1. ¿La Iglesia Católica vs. la Biblia?
2. Denigración de la tradición
3. Negación de la sucesión apostólica
4. Indefectibilidad de la Iglesia vs. Apostasía masiva
Salmo 89: 34–37
Isaías 9: 6–7
Isaías 55: 3
Isaías 61: 8
Jeremías 32: 38–40
Daniel 2:44
Daniel 7:14
Daniel 7:27
Lucas 1: 32–33
Mateo 7: 24–27
Mateo 16: 15-19
Mateo 28: 18-20
Juan 14: 16-17
1 Corintios 11:26
1 Corintios 3: 9,11,16
1 Corintios 6:19
Efesios 3: 20–21
Colosenses 1: 17-18
Romanos 12: 4–5
1 Corintios 12:27
Efesios 4:12
Colosenses 1:24
1 timoteo 3:15
Ezequiel 11: 16–21
Isaías 66:18, 21
Malaquías 1:11
Mateo 28:20
Juan 14: 16-17
Romanos 9: 4
Romanos 11: 1–5
Romanos 11: 26-29
5. Doctrinas “primarias” versus “secundarias”
Filipenses 3: 12–14
Filipenses 1:25, 27
Filipenses 4: 9
6. Conciencia, juicio privado y autoridad eclesiástica
Hechos 16: 4
Romanos 2: 8
Romanos 16:17
Gálatas 5: 7
Efesios 3:10
Colosenses 1:23
Colosenses 2: 7
1 Tesalonicenses 2:13
2 tesalonicenses 3: 6
1 timoteo 1: 2
1 timoteo 2: 4
1 timoteo 3:15
1 timoteo 4: 3
2 Timoteo 1: 13–14
2 Timoteo 2: 2
Tito 3:15
1 Pedro 3: 20–21
1 Pedro 1:22
2 Pedro 1:12
2 Pedro 2: 1–2
2 Pedro 2:21
2 Pedro 3: 1–2
Hebreos 10:26
Hebreos 13: 7
Hechos 23: 1, 6–8
Hechos 24: 14–16
Romanos 13: 1–7
2 Corintios 4: 2
1 Timoteo 1: 3–7
1 timoteo 3: 9
1 Timoteo 4: 1–2
Tito 1: 13-15
Hebreos 10: 22–23
Hebreos 13: 17-18
7. Negación de concilios eclesiásticos infalibles
Hechos 15: 28-29
Hechos 16: 4
8. La naturaleza del llamamiento y el encargo de San Pablo
9. El gobierno de la iglesia según la iglesia primitiva
10. Igualación de los cargos de presbítero, pastor y obispo
Tito 1: 5
11. ¿Pueden los laicos declarar ilegítimo al clero?
12. Denigración de los votos y juramentos de consagración
Lucas 7: 33–34
Levítico 10: 8-10
Números 6: 1–4
Lucas 1:15
13. Celibato clerical
Mateo 19: 10–12
Lucas 18: 28-30
1 Corintios 7:17, 20, 24
1 Corintios 12: 4–6, 11
Filipenses 2:13
Filipenses 4:13
14. Justifcación del cisma protetante
15. Boy-Bishops contra Calvin y Boy-King Edward VI
16. La Iglesia y la pena capital por herejía
II. Primacía papal, petrina y romana
1. Negación del primado de San Pedro entre los apóstoles
Lucas 12: 4
Juan 15: 14-15
Juan 20:21
Hechos 17:10
Hechos 17:14
1 tesalonicenses 1: 6
1 Tesalonicenses 2: 6–7, 11–13
Mateo 23: 2-3
2. ¿Fue instituido el papado por Jesucristo?
3. ¿Es Pedro la “roca” sobre la que Cristo edifcó su iglesia?
4. Jesús le dice a Pedro que "apacienta mis corderos" (Juan 21:15)
5. Analogía del antiguo Israel y el sumo sacerdote judío
6. Primacía de Pedro y sucesión papal a lo largo de la historia
7. El papado en la enseñanza y el pensamiento de San Pablo
Hechos 23: 4–5
1 Corintios 9: 5
1 Corintios 15: 5
Gálatas 1:18
Gálatas 2:13
8. Martirio de San Pedro y San Pablo en Roma
9. Primacía romana: ¿mera casualidad histórica?
10. Los Padres de la Iglesia y el Papa como "Cabeza"
11. Uso cuestionable de San Cipriano contra el papado
12. ¿Negó San Jerónimo la supremacía papal y romana?
13. Constantinopla, Apostolicidad y Papa León el Grande
14. ¿Fue el reinado del Papa Gregorio el Grande (590–604) un cambio radical?
15. ¿San Bernardo se opone a la supremacía papal?
16. El error y la infalibilidad papal del Papa Juan XXII
17. ¿Cuándo se convirtió el Papa en Anticristo?
2 Tesalonicenses 2: 3b – 4
2 tesalonicenses 2: 8
18. La donación de Constantine Falsifcación
19. ¿Los "malos papas" refutan el papado?
20. Papa Gregorio VII (Hildebrand): ¿“Impuro y malvado”?
21. Papas como "tiranos" frente a la "autoridad" de Calvino
III. Salvación, justifcación, santifcación, sacramentos y vida espiritual
1. La acusación de Calvino del semipelagianismo católico
Cánones sobre la justifcación
2. Cooperación con la gracia (sinergismo) y el mérito de Dios
Hechos 2: 40–41
Filipenses 2: 12–13
1 Timoteo 4:16
Mateo 5: 11-12:
Mateo 19:29:
Lucas 6:38:
1 Corintios 3: 6–9:
2 Corintios 6: 1:
Efesios 6: 8:
Hebreos 10:35:
3. Abstención y perdón de los pecados por parte del clero
Mateo 16:19
Mateo 18:18
Juan 20: 21-23
4. Los "consejos evangélicos" y la perfección monástica
5. Ayuno y abstinencia públicos y comunitarios
Mateo 9:15
Esdras 8:21, 23
Nehemías 9: 1
Ester 4: 3
Ester 4:16
Ester 9:31
Jeremías 36: 9
Joel 1:14
Zacarías 8:19
2 Corintios 4: 8-11
Gálatas 6:17
Filipenses 2:17
Filipenses 3:10
Colosenses 1:24
2 Timoteo 2: 9-11
2 Timoteo 4: 6
Filipenses 3:17
Filipenses 4: 9–13
6. Agua bendita
7. Días Santos
Éxodo 16:23
Éxodo 20: 8
Éxodo 31:15
Levítico 23: 8
Levítico 23: 15-16, 21
Levítico 23: 24-25
Levítico 23: 27-28
Levítico 23: 33–37
Levítico 23: 39–41
Nehemías 8: 9–11
Nehemías 10:31
2 Macabeos 6:11
8. Los sacramentos: defniciones básicas y disputas
9. Principio sacramental católico de
1127
1128
1129
10. Bautismo: ¿Solo señal y sello, o regeneración?
Romanos 6: 3-4
Gálatas 3: 26-27
Efesios 5:26
Tito 3: 5
Hechos 22:16
San Marcos 16:16
Hechos 2:38, 40
San Marcos 16:16
Hechos 2:38, 40
Hechos 22:16
Romanos 6: 4
Gálatas 3:27
Tito 3: 5
1 Pedro 3: 20–21
1 Pedro 3:21
Juan 3: 5
1 Corintios 6:11
Tito 3: 5
11. Bautismo: Calvino contra los Padres de la Iglesia
IV. La Sagrada Eucaristía y el Sacrifcio de la Misa
1. La Eucaristía en la Biblia: ¿Solo signo y sello?
Juan 6: 48–58
Juan 6: 50–51
Juan 6: 53–58
Mateo 24:30
Apocalipsis 1: 7
Hechos 9: 3–4
Hechos 22: 7–8
Hechos 26: 14-15
Hechos 9: 1–2
Hechos 22: 4–5
Hechos 26: 10-11
1 Corintios 15: 9
Gálatas 1:23
Efesios 1: 22–23
Efesios 5:23
Efesios 5: 28–32
1 Timoteo 1: 12-13
Colosenses 1:24
Lucas 22: 19-20
1 Corintios 10:16
1 Corintios 11: 27-29
Hechos 20:28
Romanos 3:25
Romanos 5: 9
Efesios 1: 7
Efesios 2:13
Colosenses 1:20
Hebreos 9: 11-14
Hebreos 10:19
Hebreos 10:29
Hebreos 13:12
Hebreos 13:20
1 Pedro 1: 18-19
1 Juan 1: 7
Apocalipsis 1: 5
Apocalipsis 5: 9
Apocalipsis 7:14
Juan 14:18
Juan 14:20
Juan 14:23
Juan 15: 4
Juan 17:23
Romanos 8: 9-10
1 Pedro 1:11
Mateo 18:20
Mateo 28:20
Juan 14:20
Romanos 8:10
Efesios 1: 22–23
Colosenses 1:27
Colosenses 3:11
Mateo 28:18
Filipenses 3: 20–21
Colosenses 1: 16-17
Hebreos 1: 3
1 Pedro 3:22
Juan 20:19
Juan 20:26
2. Calvino contra los Padres de la Iglesia sobre la Eucaristía
Mateo 24:30
Mateo 26:48
Marcos 13: 3–8
San Marcos 16:17
Lucas 2:12
Lucas 11:30
Juan 2:11
Juan 2:23
Juan 3: 2
Juan 4:54
Juan 6: 2
Hechos 2:22
Hechos 2:43
Romanos 15:19
3. Calvino contra Lutero sobre la presencia real en la Eucaristía
4. Errores eucarísticos de Calvino y Berengario
5. Calvino contra la Biblia sobre el sacrifcio de la misa
Isaías 66:18, 21
Sofonías 3: 9–10
Malaquías 1:11
1 Corintios 10: 14–21
Romanos 15: 15-17
Hebreos 13: 9-12
Romanos 8:17
2 Corintios 1: 5–7
2 Corintios 4: 10-11
Gálatas 2:20
Gálatas 6:17
Filipenses 3:10
Colosenses 1:24
2 Timoteo 4: 6
1 Pedro 4:13
1 Corintios 5: 7–8
1 Corintios 5: 7
Apocalipsis 5: 8; 12-13
Apocalipsis 22: 3
Salmo 5: 7
Salmo 28: 2
Salmo 138: 2
6. Calvino contra los padres sobre el sacrifcio de la misa
7. Cruces, crucifjos y etatuas de Cristo: ¿idolatría?
1 Reyes 6: 23-29
1 Corintios 1: 22–24
1 Corintios 2: 2
Gálatas 3: 1
Gálatas 6:12, 14
Filipenses 3:18
SEGUNDA PARTE: ACUERDO
(Creencias de Calvino que son armoniosas con el catolicismo)
V. Acuerdo sobre Eclesiología (Teología de la Iglesia y Gobierno de la Iglesia)
1. La Iglesia como "Madre" absolutamente necesaria
2. No hay salvación fuera de la iglesia
3. La Iglesia como guardiana de la verdadera doctrina y la verdad
4. La Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo
5. La Iglesia: analogía con la Asamblea del Antiguo Tetamento
6. Los concilios de la iglesia tienen un lugar legítimo
7. La Iglesia puede imponer penitencias
8.
9. La Iglesia tiene el poder de la excomunión
10. La excomunión no es condenación
11. Autoridaddel Clero
12. Los pastores son llamados y en algún sentido "ordenados"
13. Los pastores son, en cierto sentido, sucesores de los apóstoles
14. La primacía de Pedro entre los discípulos
15. Depósito apostólico: nada esencial jamás agregado
16. Tradición sagrada y heredada en algún sentido
17. Desarrollo de la doctrina
18. Lugares sagrados y sagrados
19. Pecadores en la Iglesia Visible
20. Se descartan las denominaciones y el cisma
21. Primacía romana en cierto sentido en la Iglesia primitiva
22. Semblanza del cristianismo retante en el catolicismo
VI. Acuerdo sobre la salvación (soteriología), la justifcación, la santifcación y la vida espiritual
1. Las buenas obras como prueba necesaria de la verdadera fe salvadora
2. Santifcación progresiva
3. Solo Dios sabe absolutamente quién etá entre los elegidos
4. Cooperación con la gracia (sinergismo) y el mérito de Dios
5. San Pablo como colaborador de Dios
6. San Pablo y otros como distribuidores de la salvación de Dios
7. Reconocimiento de la existencia de "buenas" personas
8. Aproximación del "bautismo de deseo" católico
9. El ayuno y la abstinencia como prácicas espirituales útiles
10. Mortifcación corporal aprobada
11. Prácicas de abnegación no muy diferentes a las de la Cuaresma
12. Legalismo "puritano" y orgullo espiritual
13. La anticoncepción es un pecado grave
14. La virginidad perpetua de María
15. María es honrada y llamada "Bendita"
VII. Acuerdo sobre los sacramentos
1. Los sacramentos solo pueden ser instituidos por Cristo
2. Los sacramentos hacen
3. Distinción entre sacramentos y sacramentales
4. El bautismo nos inicia en el cuerpo de Cristo
5. El bautismo católico es válido
6. El bautismo tiene algún tipo de relación con la regeneración
7. Validez del bautismo infantil: analogía de la circuncisión
8. Bautismo infantil: analogía de Jesús dando la bienvenida a los niños
9. La inmersión bautismal no es estrictamente necesaria
10. La Eucaristía etá relacionada con la salvación en algún sentido
11. La comunión debe ser al menos una observancia semanal
12. Participar en la Eucaristía presupone unidad doctrinal
13. Participar de la Eucaristía en pecado grave es perjudicial
14. La santa ordenación puede posiblemente llamarse sacramento
15. Aproximación del sacramento católico de la confrmación
16. Aproximación del sacramento católico de la penitencia
17. Aproximación del sacramento católico de la unción
Respuetas bíblicas católicas para Juan Calvino
Dave Armstrong
© Copyright 2010 por Dave Armstrong
Reservados todos los derechos.
Las citas bíblicas son de la Versión Estándar Revisada de la Biblia (© 1971) propiedad de la
División de Educación Cristiana del Concilio Nacional de las Iglesias de Cristo en los Estados
Unidos de América. Se han agregado todos los énfasis.
Para obtener información relacionada en el blog del autor, consulte la siguiente página web:
Juan Calvino, calvinismo y protetantismo general
http://socrates58.blogspot.com/2006/11/calvin-calvinism-index-page.html
http://socrates58.blogspot.com/
DEDICACIÓN
A mis hermanos y hermanas protetantes reformados en Cristo, por quienes tengo mucho
respeto. Que nos regocijemos en el terreno común que tenemos, y seamos cordialmente abiertos
y honetos unos con otros, como hermanos cristianos, cuando no etemos de acuerdo.
INTRODUCCIÓN
Desde hace bastante tiempo, he deseado dar una respueta detallada, punto por punto, a
grandes porciones de la obra monumentalmente infuyente de teología sistemática de Juan
Calvino, Los Institutos de la Religión Cristiana. Calvino es, sin duda alguna, el teólogo
protetante más articulado y "carnoso", y ciertamente uno de los más sistemáticos.
He investigado mucho sobre Martín Lutero, por lo que hace mucho tiempo que debo (como
apologista católico) comenzar a pretar relativamente más atención a la otra fgura importante
de la revuelta protetante: Juan Calvino. En muchos sentidos, Calvino ha tenido incluso más
infuencia en la historia posterior del protetantismo que el propio Lutero. Gran parte del tema
de Calvino en su famoso tomo llega al corazón —el meollo mismo— del desacuerdo entre
católicos y protetantes.
Utilizaré para mis propósitos los Institutos de la Religión Cristiana, traducidos por Henry
Beveridge para la Sociedad de Traducción de Calvin en 1845, de la edición de 1559 en latín;
reimpreso por William B. Eerdmans Publishing Company (Grand Rapids, Michigan), 1995, y
disponible en línea en el maravilloso sitio de Christian Classics Ethereal Library:
http://www.ccel.org/c/calvin/institutes/institutes.html
Este trabajo es de dominio público debido a su antigüedad. Siendo ese el caso, pude cortar y
pegar fácilmente todo lo que contenía, sin que fuera necesario escribir mucho más. Esto me
permitió responder fácilmente de mi manera socrática preferida y "ir y venir" con Calvin.
Mi mayor interés radica en el Libro IV: De la Santa Iglesia Católica. Tiene unas 500 páginas.
Aquí es donde el contraste real entre el calvinismo y el catolicismo es más evidente, en mi
opinión: incluso más que en la soteriología, o la teología de la salvación (Libro III), donde los dos
lados etán mucho más cerca que muchos en ambos partidos (incluido Juan Calvino). él mismo)
darse cuenta. Me gusta ir directo al meollo de cualquier problema dado, y eso se encuentra aquí,
en mi opinión.
En la versión en línea mucho más extensa de mis respuetas (entradas enumeradas en mi
página web Calvin and Calvinism, anotadas en la página de derechos de autor arriba), respondí
línea por línea a la totalidad del Libro IV de los Institutos. Para mis propósitos en ete libro, y
para la conveniencia de referencia, he editado, resumido y reorganizado ese material, y he
agregado respuetas mías relacionadas adicionales que tienen que ver con John Calvin.
Calvin, por supueto, tiene la gran ventaja de entrar en tal "debate". Es el teólogo y erudito
famoso y extremadamente infuyente, con mucha educación formal, habilidad retórica y
literaria en masa, y un notable conocimiento enciclopédico en muchas áreas. Solo soy un
apologista católico laico con un título en sociología y sin educación teológica formal (pero con
mucha educación teológica informal durante más de treinta años).
Me gusta eso. Me encanta jugar con David contra un "Goliat". Disfruto el desafo, y ete fue
sin duda uno que requirió mucho esfuerzo y trabajo muy duro de mi parte: con una intensa
investigación a menudo requerida. Calvin no puede contrarretar, pero esa es la desventaja
necesaria de haber etado muerto durante casi 450 años. La educación superior de Calvin
compensa su etado de fallecido.
http://www.ccel.org/c/calvin/institutes/institutes.html
Si se concluye que yo prevalezco aquí y allá en mis respuetas, entonces traerá (aún más) el
punto a casa de que, como creemos, Calvino etaba equivocado en sus argumentos, donde se
oponía a la Iglesia Católica. Estoy seguro de que, a lo largo de mis respuetas, muy a menudo se
ha demostrado claramente que etaba equivocado. A menudo he notado que uno puede ser el
genio más grande de todos los tiempos, pero si los hechos y la verdad no etán de nuestro lado,
incluso un niño que sabe la verdad puede “sacarles el mejor partido” en una discusión.
Hice mi mejor intento. Usted, el lector, es juez y jurado. Puede y debe decidir dónde etá la
verdad. Lea y considere los argumentos de Calvino y luego refexione sobre las respuetas que
ete católico ortodoxo da, y tome una decisión. Siempre he abogado por el proceso de leer dos
argumentos opuetos y luego decidir cuál es más plausible; que tiene el "anillo de la verdad".
En conclusión, me gustaría responder a las objeciones que ya he escuchado, incluso antes de
la publicación de ete libro. Unos pocos protetantes reformados (minoría anticatólica),
familiarizados con mi trabajo apologético y muy críticos con él, han cuestionado si etoy
califcado para emprender un proyectocomo ete.
Mi respueta ha sido doble. Dije, en primer lugar, que si yo fuera tan profundamente
ignorante, mal informado y no califcado como ellos decían, entonces los calvinistas no tenían
nada que temer de ete libro, o del conjunto más amplio de respuetas en línea, ya que serían su
propia refutación. y evidentemente absurdo.
Su misma proteta, entonces, parecía sugerir que temían tal respueta mucho más de lo que
dejaban ver sus palabras. ¿Por qué preocuparse por eso? No puedo dañar su causa si tienen
razón sobre mi supueta falta total de califcaciones.
La segunda defensa que hice fue apelar a las propias afrmaciones de Calvin sobre su trabajo
y su público objetivo. No se suponía que fuera solo para eruditos y teólogos, sino más bien,
principalmente para estudiantes y laicos (al igual que la Summa Teologica de Santo Tomás de
Aquino fue pensada como instrucción introductoria). Lo expresa en varios comentarios
introductorios a Los Institutos. Por ejemplo:
Mi intención era sólo proporcionar una especie de rudimentos, mediante los cuales aquellos
que sienten algún interés en la religión pudieran ser entrenados a la verdadera piedad ... en
una forma simple y elemental adaptada para la instrucción ... lo que he dado aquí puede
considerarse como un resumen ...
(Discurso Prefacio, Basilea, 1536)
http://www.ccel.org/ccel/calvin/institutes.ii.viii.html
[Mi] objeto en ete trabajo era preparar y capacitar a los estudiantes de teología para el
estudio del Sagrado Volumen, de modo que ambos pudieran tener una fácil introducción a él
y poder avanzar en él, con paso inquebrantable, viendo que yo Me he esforzado en dar tal
resumen de la religión en todas sus partes, y la he digerido en un orden tal que no sea difcil
para cualquiera que la conozca correctamente, determinar tanto lo que debe buscar
principalmente en Escritura, y también a qué cabeza debe referirse todo lo que contiene.
(Epístola preliminar al lector, segunda edición, Estrasburgo, 1539)
http://www.ccel.org/ccel/calvin/institutes.ii.ix.html
http://www.ccel.org/ccel/calvin/institutes.ii.ix.html
http://www.ccel.org/ccel/calvin/institutes.ii.viii.html
Es deber de los que han recibido de Dios más luz que otros ayudar a los sencillos en ete
asunto y, por así decirlo, darles la mano para guiarlos y ayudarlos a encontrar la suma de lo
que Dios ha sido. complacido en enseñarnos en su palabra ... será una especie de llave que
abre a todos los hijos de Dios un acceso directo y listo al entendimiento del sagrado
volumen ... un resumen de la doctrina cristiana, ... una introducción a lo provechoso leyendo
tanto el Antiguo como el Nuevo Tetamento.
(Tema de la obra actual, edición francesa, Ginebra, 1545)
http://www.ccel.org/ccel/calvin/institutes.ii.x.html
Ahora, si etamos tratando con un trabajo introductorio escrito para las masas (no eruditos
y académicos): para las personas que recién comienzan a familiarizarse con las Escrituras,
entonces ciertamente no etá fuera de los límites para un apologista no erudito como yo, con
más de Treinta años de experiencia de intenso estudio de teología y Escritura, para emprender
una crítica a nivel popular del trabajo introductorio a nivel popular.
Calvino etá mucho más califcado que yo, como lo concedo libremente, pero no es el caso de
que ningún no erudito pueda jamás dignarse responderle o que no tengamos respuetas
relevantes o sustantivas, simplemente por el hecho de nuestra menor formalidad. archivos
academicos.
No se puede encontrar ninguna ley o regla que me prohíba hacer eto, o que implique que
ete esfuerzo deba defnirse como "sin concepto" de mis "limitaciones", como dijo uno de mis
críticos, o "un ejercicio de charlatanería engreída ”, como opinó con deleite otro.
Lamentablemente, así es como el esnob académico ve los análisis más populares, escritos
para las masas y el proverbial "hombre común", en lugar de simplemente para académicos e
"intelectuales" puntiagudos. Ninguno de etos hombres, sin embargo (irónicamente), son en
realidad académicos. Uno es profesor asistente y el otro todavía etá tratando de obtener un
título de posgrado.
Ambos han etado muy acivos en Internet durante años (un medio "popular" si alguna vez
hubo uno), ya que esa ha sido la única forma en que se podían leer (ninguno de los dos ha tenido
un libro publicado por editores de renombre, como yo , seis veces ahora). Parece que creen que
las únicas personas que pueden pensar, analizar y criticar son los académicos y los profesores.
Sin embargo, escriben tales análisis todo el tiempo y apenas etán más califcados que yo (si no
menos) para hacerlo.
En un tono alegre, considero que ete libro es un regalo para Juan Calvino, con motivo de su
500 cumpleaños (nació en 1509). La redacción real (aparte de una parte de eta Introducción)
se terminó en diciembre de 2009 (¡cumplí con la “fecha límite”!), Y simplemente se editó en
2010.
Los Institutosse usa ampliamente hasta el día de hoy. Dado que es tan crítico con el
catolicismo, debe responderse desde una perspectiva católica. He tratado de mantener las
polémicas al mínimo. Sin duda, eso fue algo difcil, porque Calvino es a menudo muy provocador
y polémico: es un insulto; pero mi objetivo era ceñirme a los argumentos racionales de las
Escrituras y la historia.
Espero que mi respueta sea útil para los lectores que buscan comprender la diferencia entre
los dos sistemas teológicos y las afrmaciones en competencia. Que Dios el Espíritu Santo,
http://www.ccel.org/ccel/calvin/institutes.ii.x.html
nuestro Ayudador, nos guíe a todos a toda la verdad y nos conceda la voluntad, por Su gracia, de
querer buscar siempre la verdad.
PRIMERA PARTE: CRÍTICA
Capítulo uno
I. Eclesiología (Teología de la Iglesia y Gobierno de la Iglesia)
1. ¿La Iglesia Católica vs. la Biblia?
Y para que mis lectores comprendan mejor la bisagra sobre la que gira principalmente la
pregunta, explicaré brevemente lo que exigen nuestros oponentes y lo que resistimos.
Cuando niegan que la Iglesia pueda equivocarse, su fnalidad y signifcado son en ete
sentido: dado que la Iglesia etá gobernada por el Espíritu de Dios, puede caminar con
seguridad sin la palabra; en cualquier dirección en la que se mueva, no puede pensar ni decir
nada más que la verdad, y por lo tanto, si determina algo sin o al lado de la palabra de Dios,
no debe ser considerado de otro modo que si fuera un oráculo divino. Si concedemos el
primer punto, a saber. que la Iglesia no puede errar en las cosas necesarias para la salvación;
lo que queremos decir es que no puede errar, porque ha descartado por completo su propia
sabiduría y se somete a la enseñanza del Espíritu Santo por medio de la palabra de Dios.
Entonces aquí etá la diferencia. Colocan la autoridad de la Iglesia sin la palabra de Dios; lo
anexamos a la palabra, y no permitimos que se separe de ella… Prohibió que se agregue nada
a su palabra, y que se quite nada de ella. Este es el decreto inviolable de Dios y del Espíritu
Santo, decreto que nuestros adversarios tratan de anular cuando pretenden que la Iglesia se
guía por el Espíritu sin la palabra. (IV, 8:13)
... los ministros de Satanás, cuya prácica habitual es burlarse de las Escrituras, ... (IV, 17:48)
La Iglesia Católica no crea dogmas con total desprecio por las Escrituras (todo lo contrario).
Calvin no documenta lo que acusa. No hacemos tal dicotomía. Calvino lo hace porque piensa en
términos de “eto o lo otro”: para él, si existe una verdadera autoridad de la Iglesia, eta debe de
alguna manera oponerse inexorablemente a las Escrituras de alguna manera esencial.
Simplemente no es cierto.
Todo niño sabe que en los escritos de los apóstoles, que etos hombres representan como
mutilados e incompletos, etá contenido el resultado de esa revelación que el Señor les
prometió entonces. (IV, 8:14)
Los católicos no hacen eto.Las Escrituras a menudo señalan tradiciones fuera de sí mismas
que son verdaderas. Por lo tanto, sostener tal punto de vista no es aferrarse a una Biblia
“mutilada e incompleta”. Es aferrarse a todo lo que la Biblia misma afrma. El que niega que
exista tal cosa como una tradición descrita y plenamente aceptada en las Escrituras, etá
descreyendo selectivamente parte de esa misma Escritura. No etá siendo aceptado en su
totalidad.
En la actualidad solo respondo con una palabra, que la promesa de nuestro Salvador se hace
solo a aquellos que se reúnen en su nombre. ¿Cómo, entonces, defnir tal conjunto? Niego
que los que se reúnen en nombre de Cristo, quienes, haciendo caso omiso de su mandato por
el cual prohíbe que se agregue o se quite de la palabra de Dios cualquier cosa, determinen
todo a su gusto, quienes, no contentos con los oráculos de la Escritura, es decir, con la única
regla de perfecta sabiduría, idear alguna novedad de su propia cabeza (Deut. 4: 2; Apoc.
22:18).… Que mis oponentes resuelvan eta difcultad si someten mi fe a los decretos de
hombre, sin la autoridad de la palabra de Dios. (IV, 9: 2)
Este es un razonamiento circular:
1. Los católicos declaran la doctrina X con la que yo (Calvino) no etoy de acuerdo.
2. La Doctrina X no es bíblica.
3. ¿Por qué X no es bíblico? Porque no etoy de acuerdo en que lo sea.
4. Sé que mi interpretación es correcta porque no etá de acuerdo con la interpretación
romana, que es una tradición de los hombres, porque es una novedad ideada de sus cabezas,
en lugar de las Escrituras.
La circularidad también se puede demostrar de otras formas. Obviamente, ambos lados
reclaman apoyo bíblico. El argumento tiene que ser exegético, en contraposición al nivel de “tu
papá es más feo que el mío”. Simplemente no es el caso de que los católicos ignoren las Escrituras
al exponer sus puntos de vista teológicos (de acuerdo o en desacuerdo), como Calvino lo diría.
Pero los romanistas tienen otro fn a la vista cuando dicen que el poder de interpretar las
Escrituras pertenece a los concilios, y eso sin desafo. Porque lo emplean como pretexto para
dar el nombre de interpretación de la Escritura a todo lo que se determina en los concilios.
Del purgatorio, la intercesión de los santos, la confesión auricular y cosas por el estilo, no se
puede encontrar una sola sílaba en las Escrituras. Pero como todos etos han sido
sancionados por la autoridad de la Iglesia, o, para hablar más correctamente, han sido
recibidos por la opinión y la prácica, cada uno de ellos debe considerarse una interpretación
de la Escritura. Y no solo eso, sino que cualquier cosa que un concilio haya determinado en
contra de la Escritura debe tener el nombre de una interpretación. (IV, 9:14)
Los individuos pueden declarar mucho más fácilmente (erróneamente) que su punto de
vista es el “bíblico”. Calvin hace eto todo el tiempo. Lo hago yo mismo (la mayoría de las
personas que hacen cualquier teología, lo hacen), pero la diferencia es que los católicos
sometemos nuestros juicios a los de la Iglesia, y cuando nos diferenciamos de la Iglesia, nos
sometemos a ella, incluso si puede que no siempre comprenda completamente.
2. Denigración de la tradición
Además, lo peor de todo es que cuando una vez que la religión comienza a etar compueta
de esas vanas fcciones, la perversión es inmediatamente seguida por la abominable
depravación con la que nuestro Señor reprende a los fariseos de anular el mandamiento de
Dios a través de sus tradiciones (Mt. 15: 3). (IV, 10:10)
Eso tiene que analizarse más de cerca, porque Jesús también observó las tradiciones fariseas
(las verdaderas), y Pablo se llamó a sí mismo fariseo (en las Escrituras) tres veces (Hechos 23: 6;
26: 5; Filipenses 3: 5). Hay tradiciones verdaderas y falsas. Los protetantes condenan con
demasiada frecuencia todas las "tradiciones", como si no tuvieran ninguna, y como si no hubiera
tradiciones verdaderas descritas y sancionadas en las Sagradas Escrituras.
¿Qué se quiere decir con anular la palabra de Dios por tradición? Si eto no se hace cuando
recomiendan las ordenanzas de Dios sólo frígida y superfcialmente, ellos, sin embargo,
exhortan diligente y ansiosamente a la estricta obediencia a sus propias ordenanzas, como si
todo el poder de la piedad fuera contenido en ellos; (IV, 10:10)
En la medida en que la promulgación de las leyes de la Iglesia y las leyes divinas se hizo de
eta manera legalista y sin amor, ocurrió el pecado, tal como Jesús condenó a los fariseos por su
hipocresía similar y legalismo rígido y énfasis fuera de lugar (en Mateo 23). Pero Jesús también
defendió la autoridad fundamental de los fariseos en la primera parte del capítulo, justo antes de
condenar su hipocresía en la prácica.
Por tanto, la presencia de hipocresía (excesiva rigidez, legalismo, desamor, etc.), no prueba
por sí misma que las leyes mismas sean inválidas, o que las autoridades que las proclaman no
sean autoridades en absoluto. Jesús enseñó eto (no solo a los católicos, más adelante). No
tenemos la libertad de etar en desacuerdo con él. Muchos son propensos a los pecados legalistas
del fariseísmo en su peor sentido. Eso no se limita de ninguna manera a los católicos; tampoco
refuta ninguna creencia católica.
3. Negación de la sucesión apostólica
Aquí, entonces, etá el valor de la sucesión cuando no se une a la imitación y la conducta
correspondiente: la posteridad, tan pronto como se les declara culpables de haberse rebelado
desde su origen, se les priva de todo honor; a menos que, en verdad, etemos dispuetos a
decir que debido a que Caifás sucedió a muchos sacerdotes piadosos (es más, la serie de
Aarón a él era continua), esa maldita asamblea merecía el nombre de Iglesia. (IV, 2: 3)
Si no tenía ningún sentido en el que el pueblo judío pudiera ser una "Iglesia" en su forma
primitiva, ¿por qué, entonces, Jesús les dijo a sus seguidores que siguieran las enseñanzas de los
fariseos (aunque no su conducta: Mateo 23: 2-3)? , porque se sentaron en el "asiento de Moisés"?
¿Por qué mostró San Pablo respeto al sumo sacerdote, incluso cuando etaba siendo juzgado
(Hechos 23: 4-5)? ¿Por qué Pablo todavía adoraba e incluso presidía los servicios en las
sinagogas (Hechos 13: 13–44)?
Hechos 3: 1 nos informa que Pedro y Juan etaban adorando en el templo durante la hora
novena. Las notas en mi Biblia Versión Estándar Revisada explican que la novena hora eran las 3
PM "cuando el sacrifcio se ofrecía con oración (Éxodo 29:39; Levítico 6:20; Josefo, Ant.
Xiv.4.3)".
Hechos 2:46 describió a los primeros cristianos como "día a día, asistiendo juntos al templo".
Esto ciertamente habría incluido a San Pablo también, cuando etaba en Jerusalén, y él mismo
alude a su presencia en el templo, así como en las sinagogas (Hechos 24:12), y se describe que
continúa participando en los rituales del templo: “ Entonces Pablo tomó a los hombres, y al día
siguiente se purifcó con ellos y fue al templo para avisar cuando se cumplirían los días de
purifcación y se presentaría la ofrenda por cada uno de ellos ”(Hch 21:26; cf. 25: 8: “Ni contra la
ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra César he ofendido en absoluto”).
En Hechos 22: 7 se refere a su prácica de "orar en el templo", y en Hechos 24:18 como
"purifcado en el templo" (cf. 24:17: "Vine a traer a mi nación limosna y ofrendas ”).
Incluso en los gobiernos terrenales, nadie soportaría ver la tiranía de Calígula, Nerón,
Heliogábalo y similares, descrita como la verdadera condición de una república, porque
sucedieron a hombres como Bruto, Escipión y Camilo. Que en el gobierno de la Iglesia,
especialmente, nada es más absurdo que ignorar la doctrina y colocar la sucesión en las
personas. (IV, 2: 3)
Nadie ignora la doctrina; Católicos y protetantes no etán de acuerdo con algunas
doctrinas,por supueto. Pero (para ser honetos y francos) los católicos tienen la historia de su
lado; Los protetantes no lo hacen (en los casos en que diferimos). En cuanto a la sucesión, esa es
una doctrina bíblica que no tenemos la libertad de rechazar. Se puede hacer un argumento
bíblico incluso para la sucesión papal. Así es como podría proceder:
Solo a Pedro se le dieron las llaves del reino, y eto tenía toda una historia de pensamiento
detrás. Básicamente signifcaba que él era el supervisor de la Iglesia. Si Jesús realmente tenía
la intención de etablecer un ofcio del Papa, ¿por qué debería ser solo durante la vida de
Pedro y luego desaparecer? La Iglesia supuetamente tuvo un supervisor durante diez, veinte
años, pero ¿nunca lo volvió a tener? Eso no tiene sentido. ¿Cuál sería el punto?
De hecho, la analogía de las llaves, que proviene de Isaías 22 (como todos etán de
acuerdo) se refería en sí misma a un ofcio de la corte real, que tenía sucesión. Si Jesús usó el
ofcio en sí como una analogía, ¿por qué no también la sucesión inherentemente involucrada
en el ofcio?
Cuando en la Biblia se hace referencia a otros ofcios (excepto a los apóstoles y quizás a
los profetas), claramente se los consideraba permanentes y continuos (diáconos, ancianos,
pastores / sacerdotes / obispos). Si ese es el caso, ¿por qué el papado (admitiendo que existe
como un ofcio) sería solo temporal? Por analogía, entonces, se sigue que ete ofcio es
perpetuo al igual que los demás. Si hay obispos, entonces tiene sentido tener un obispo
principal.
Además, la propia naturaleza del concepto de ofcina es que es más grande que una mera
persona que lo ocupa: incluso la primera y más extraordinaria que lo ocupa. Es bastante
obvio que el encargo de Jesús a Pedro fue la creación de una nueva ofcina o pueto. Tenía
que ver con el gobierno de la Iglesia y la jurisdicción y el poder.
Jesús les dio a los discípulos colectivamente el poder de atar y desatar (lo que signifcaba,
en términos rabínicos, imponer penitencia o conceder la absolución o liberación de la
penitencia): Mateo 18:18, pero le dio el mismo poder a Pedro individualmente (Mateo 16:19
). Y así es hoy: los obispos tienen poder magisterial solo en un sentido colectivo, mientras que
el Papa lo tiene solo (aunque actúa habitualmente en concierto con los obispos).
En realidad, nada más lejos de la intención de los santos maestros, a quienes falsamente nos
imponen, que sostener claramente que las iglesias existen, como por derecho hereditario,
donde los obispos han sido reemplazados uniformemente por obispos. (IV, 2: 3)
La continuidad fue doctrinal. No era una garantía de que todos en cada iglesia individual
fueran un santo perfecto. Esta es una enseñanza patrística (basada en la enseñanza bíblica). Si
Calvin desea rechazarlo, entonces necesita al menos darnos una razón sólida.
Pero si bien fue indiscutible que no se había hecho ningún cambio en la doctrina desde el
principio hasta sus días, asumieron que era una refutación sufciente de todos sus errores,
que se oponían a la doctrina mantenida constantemente, y con el consentimiento unánime,
incluso por los mismos apóstoles. Por lo tanto, ya no tienen ningún motivo para proceder a
hacer una glosa del nombre de la Iglesia, que consideramos con la debida reverencia; pero
cuando llegamos a la defnición, no solo (para usar la expresión común) el agua se adhiere a
ellos, sino que se atascan en su propio fango, porque sustituyen a la sagrada esposa de Cristo
por una vil prostituta. (IV, 2: 3)
Esta es la afrmación, pero ¿por qué se cree? ¿En qué momento eta verdadera Iglesia se
volvió tan apóstata que ya ni siquiera se la puede llamar Iglesia? Aparte de ser una imposibilidad,
en la fe, debido a la fuerte enseñanza bíblica sobre la indefectibilidad, es absurdo, incluso desde
un punto de vista estrictamente histórico, que una entidad, de repente, se convierta en lo
opueto de sí misma: la imagen especular de lo que tenía. siempre pretendió serlo.
¿En qué año la Iglesia Católica supuetamente rechazó a Jesucristo? ¿Cuándo se afanzó
frmemente la idolatría en la Misa y el culto semanal de los cristianos? —Y así sucesivamente. Es
muy fácil ubicar una teología eucarística “católica” e incluso el sacrifcio de la Misa, temprano y
extendido en la literatura patrística. Calvino no responde a esas preguntas: tampoco lo hacen
sus seguidores hoy, porque entonces (presento) se manifetaría el carácer absurdo y
contraproducente de la posición anticatólica.
Para que la sustitución no nos engañe, entre otras advertencias, pretemos atención a lo
siguiente de Agustín. Hablando de la Iglesia, dice: “Ella misma a veces se ve oscurecida y, por
así decirlo, ensombrecida por una multitud de escándalos; a veces, en un momento de
tranquilidad, parece tranquila y libre; a veces ella es cubierta y sacudida por las olas de la
tribulación y la prueba. ”- (August. ad Vincent. Epist. 48). Como ejemplos, menciona que los
pilares más fuertes de la Iglesia a menudo soportaron valientemente el exilio por la fe, o
permanecieron escondidos en todo el mundo. (IV, 2: 3)
Esto es cierto. Pero San Agustín no rechazó a la Iglesia Católica, como lo hizo Calvino, y
creyó frmemente en el sacrifcio de la misa. ¿Por qué, entonces, Calvino no lo persigue y lo
rechaza como cristiano? Porque San Agustín escribió:
Cristo es tanto el sacerdote que se ofrece a sí mismo como la víctima. Quiso que el signo
sacramental de eto fuera el sacrifcio diario de la Iglesia.
(Ciudad de Dios, 10, 20)
No sólo a nadie se le prohíbe tomar como alimento la Sangre de ete Sacrifcio, sino que se
exhorta a beber de ella a todos los que deseen poseer la vida.
(Preguntas del Hepateuco, 3, 57)
El erudito protetante en patrística JND Kelly resumió el pensamiento de San Agustín sobre
el sacrifcio de la misa:
El mismo Cristo que fue inmolado allí, en un sentido real, es sacrifcado diariamente por los
feles, de modo que el sacrifcio que se ofreció una vez por todas en forma de sangre se
renueva sacramentalmente sobre nuestros altares con la oblación de su cuerpo y sangre.
(Early Christian Doctrines, San Francisco: HarperCollins, edición revisada de 1978 454;
otras fuentes: Ep.98: 9; cf. C. Faust, 20, 18; 20:21)
En cuanto a su acusación de herejía y cisma, porque predicamos una doctrina diferente y no
nos sometemos a sus leyes ... (IV, 2: 5)
Es reconfortante, al menos, ver a Calvino admitir que su doctrina es diferente de la que se ha
enseñado y recibido durante 1500 años.
Por lo tanto, cuando los apóstoles deseaban sustituir a otro en lugar de Judas, no se
atrevieron a nombrar a nadie con certeza, sino que presentaron a dos, para que el Señor
declarara por sorteo cuál de ellos deseaba tener éxito (Hechos 1:23). ). (IV, 3:13)
Esto demuestra la sucesión apostólica en la Biblia. Sin embargo, Calvino rechaza esa noción,
como siempre se entendió históricamente.
Lo mismo podemos ver en la elección de Matthias. Como el ofcio apostólico era de tal
importancia que no se atrevieron a nombrarlo a nadie de su propio juicio, adelantaron a dos,
sobre uno de los cuales caería la suerte, para que así la elección tuviera un testimonio seguro
del cielo, y, al mismo tiempo, no se puede ignorar la política de la Iglesia. (IV, 3:14)
¿Por qué, entonces, un apóstol debería ser reemplazado en eta coyuntura, pero nunca más,
sin más línea de sucesión? No tiene sentido tener una sucesión con Matthias, pero no una
sucesión en curso. Si los apóstoles eran una clase completamente única, sin sucesión posterior,
¿por qué moletarse en tener una sola sucesión?
4. Indefectibilidad de la Iglesia vs. Apostasía masiva
Pero tan pronto como la falsedad se ha abierto camino en la ciudadela de la religión, tan
pronto como se invierte la suma de la doctrina necesaria y se destruye el uso de los
sacramentos, sin duda sobreviene la muerte de la Iglesia, al igual que la vida del hombre.
destruidocuando su garganta es perforada, o sus signos vitales heridos de muerte. (IV, 2: 1)
¿Cómo se defne eta "falsedad"? ¿Quién determina la ortodoxia? Esa es la conclusión. La
historia protetante ha demostrado abundantemente que las Escrituras por sí solas no son
sufcientes. También deben existir la interpretación humana y un etándar doctrinal y
autoridad, porque los hombres que se dejan solos (al menos algunos hombres, a menudo muchos
hombres) siempre distorsionarán incluso una Escritura bastante clara y perspicua.
Para el católico, esa autoridad y norma es la Iglesia Católica, encabezada por los papas,
obispos y concilios, con una sucesión y autoridad apostólica ininterrumpida a lo largo de los
siglos. Para Calvino y otros protetantes, la autoridad es siempre, en última instancia, arbitraria.
Calvino simplemente asume que tiene la autoridad para cuestionar la doctrina recibida.
La Iglesia no puede morir, porque es indefectible (como la Iglesia siempre había enseñado).
Calvino aparentemente carece de fe para creer que ete es el caso. Para él, la Iglesia
supuetamente puede morir por completo (o etar, de hecho, con "muerte cerebral", si no
técnicamente muerta). ¿Son las manos de Dios demasiado pequeñas para preservar la Iglesia que
Él mismo etableció (Mateo 16)? Calvino piensa que sí, pero eto es extraño, dado su constante
y encomiable énfasis en la soberanía, omnipotencia y majetad de Dios.
Esto se evidencia claramente en las palabras de Pablo cuando dice que la Iglesia etá
“edifcada sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del
ángulo Jesucristo mismo” (Efesios 2:20). Si la Iglesia se basa en la doctrina de los apóstoles y
profetas, por la cual se ordena a los creyentes que pongan su salvación solo en Cristo,
entonces, si esa doctrina se destruye, ¿cómo puede la Iglesia continuar en pie? La Iglesia debe
caer necesariamente siempre que haya cedido esa suma de religiones que la única que puede
sostenerla. (IV, 2: 1)
¿Cómo pueden la verdadera Iglesia y la verdadera doctrina ser destruidas en primer lugar y
cómo puede la verdadera Iglesia “caer” si Dios es la fuerza detrás de ellas? Esa es la verdadera
pregunta. Esto es muy extraño, ya que en secciones anteriores Calvino argumentó que los judíos
del Antiguo Tetamento tenían un pacto eterno con Dios, sin importar cuánto se extraviaron, se
rebelaron y se corrompieron. Dios siempre los retauró. El pacto y la idea del "pueblo elegido"
siempre se mantuvo. Había al menos un remanente.
Calvino no aplica las ideas actuales a ese escenario, pero lo hace con la Iglesia, que es guiada
por el Espíritu Santo y el poder mucho mayor disponible desde la muerte de Jesús. Quiere
hacernos creer que Dios tenía más poder para preservar a su pueblo bajo el antiguo pacto que el
que tiene bajo el nuevo pacto, hecho posible por la encarnación, la obra de Jesús en la cruz, la
resurrección y la ascensión, y la morada del Santo. Espíritu.
¿Por qué diablos iba a pensar eso? Sostengo que su propia lógica interior le exigió que
pensara eto, a fn de reforzar su contraafrmación como perteneciente a la verdadera Iglesia,
frente a la Iglesia católica, encabezada por los papas, con una larga e ininterrumpida historia que
se remonta a los apóstoles. Es un caso en el que se vuelve bastante inconsistente. Es un requisito
polémico. Simplemente asume la premisa cuestionable sin argumentar y comienza a construir
sobre ella.
Una vez más, si la Iglesia verdadera es “columna y baluarte de la verdad” (1 Ti. 3:15), es
seguro que no hay Iglesia donde la mentira y la falsedad hayan usurpado el predominio. (IV,
2: 1)
Los católicos etán totalmente de acuerdo, pero nuevamente, el problema es cómo tener un
método coherente y sensato para determinar dónde etá presente la herejía: distinguir la falsa
“iglesia” herética (que de hecho nunca fue la Iglesia) de la ortodoxa verdadera. (que siempre fue
la Iglesia y no puede dejar de ser).
La única manera sensata y viable de hacerlo es apelar a la historia apostólica y la doctrina
recibida, transmitida de manera consistente. Y eso conduce inexorablemente a la Iglesia
Católica, por una gran variedad de razones. Pero eta es la misma Iglesia que Calvino busca
rechazar, haciendo que su posición cuidadosamente construida al fnal sea radicalmente
contraproducente.
Su extraña y curiosa negación de la indefectibilidad de la única Iglesia verdadera va en
contra de gran parte de la Escritura. Las profecías mesiánicas del Antiguo Tetamento se
referen a un pacto interminable entre Dios y su pueblo (por extensión, la Iglesia, dirigida por
Jesucristo) y el reino invencible de Cristo:
Salmo 89: 34–37No violaré mi pacto, ni alteraré la palabra que salió de mis labios. [35] De
una vez por todas he jurado por mi santidad; No le mentiré a David. [36] Su linaje perdurará
para siempre, su trono mientras el sol eté delante de mí. [37] Como la luna será frme para
siempre; se mantendrá frme mientras duren los cielos ".
Isaías 9: 6–7Porque un niño nos nace, un hijo nos es dado; y el gobierno etará sobre sus
hombros, y su nombre se llamará "Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe
de paz". [7] Del aumento de su gobierno y de la paz no habrá fn, sobre el trono de David y
sobre su reino, para etablecerlo y sostenerlo con derecho y justicia desde ahora y para
siempre. El celo del SEÑOR de los ejércitos hará eto.
Isaías 55: 3Inclina tu oído y ven a mí; oye, para que viva tu alma; y haré contigo un pacto
eterno, mi amor frme y seguro por David.
Isaías 61: 8 ... Les daré felmente su recompensa y haré un pacto eterno con ellos.
Jeremías 32: 38–40Y ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios. [39] Les daré un solo corazón y
un solo camino, para que me teman para siempre, por su propio bien y el de sus hijos después
de ellos. [40] Haré con ellos un pacto eterno, de no dejar de hacerles bien; y pondré el temor
de mí en sus corazones, para que no se aparten de mí.
Daniel 2:44Y en los días de aquellos reyes, el Dios del cielo etablecerá un reino que nunca
será destruido, ni su soberanía será dejada a otro pueblo. Destrozará todos etos reinos y los
acabará, y permanecerá para siempre;
Daniel 7:14Y se le dio dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas
le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será
destruido.
Daniel 7:27 Y el reino y el dominio y la grandeza de los reinos debajo de todo el cielo serán
dados al pueblo de los santos del Altísimo; su reino será un reino eterno, y todos los
dominios les servirán y les obedecerán. '
Lucas 1: 32–33Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el
trono de su padre David, [33] y reinará sobre la casa de Jacob para siempre; y su reino no
tendrá fn ”.
Las parábolas del reino de Jesús implican fuertemente una indefectibilidad de la Iglesia:
Mateo 7: 24–27“Todo aquel que oye etas palabras mías y las pone en prácica, será como un
sabio que construyó su casa sobre la roca; [25] Y cayó la lluvia, vinieron los torrentes,
soplaron los vientos y golpearon esa casa, pero no se derrumbó, porque etaba cimentada
sobre la roca. [26] Y todo el que oye etas palabras mías y no las pone en prácica, será como
un necio que construyó su casa sobre la arena; [27] y cayó lluvia, y vinieron ríos, y soplaron
vientos y golpearon contra aquella casa, y cayó; y grande fue su caída ". (cf. parábola del trigo
y la cizaña: 13: 24-30, 36-43 y de la red y el pescado: 13: 47-50)
El pasaje clásico a favor de la indefectibilidad es muy claro:
Mateo 16: 15-19Él les dijo: "¿Pero quién decís que soy?" [16] Simón Pedro respondió: "Tú
eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente". [17] Jesús le respondió: «¡Bendito seas, Simón hijo
de Jonás! Porque no os lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que etá en los cielos. [18] Y
te digoque tú eres Pedro, y sobre eta roca edifcaré mi iglesia, y los poderes de la muerte no
prevalecerán contra ella. [19] Te daré las llaves del reino de los cielos, y todo lo que ates en la
tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en los
cielos ".
El hecho de que Jesús y el Espíritu Santo siempre etarían "con" los cristianos implica lo
mismo:
Mateo 28: 18-20Jesús se acercó y les dijo: “Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la
tierra. [19] Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el
nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, [20] enseñándoles a guardar todo lo que les
he mandado a ustedes; y he aquí que etoy contigo siempre, hasta el fn de la era ".
Juan 14: 16-17Y rogaré al Padre, y él os dará otro Consejero, para que eté con vosotros para
siempre, [17] el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni lo ve ni lo
conoce; lo conoces, porque él habita contigo y etará en ti.
San Pablo asume que la Eucaristía se celebraría hasta que Cristo regrese:
1 Corintios 11:26 Porque todas las veces que coman ete pan y beban la copa, proclaman la
muerte del Señor hasta que Él venga.
La Iglesia no puede jamás apartarse de la verdad porque Jesús es su fundamento y porque
Dios habita dentro de nosotros, Su “templo”:
1 Corintios 3: 9,11,16Porque somos colaboradores de Dios; sois el campo de Dios, el edifcio
de Dios ... [11] Porque nadie puede poner otro fundamento que el que etá pueto, que es
Jesucristo ... [16] ¿No sabéis que sois el templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en él?
¿tú?
1 Corintios 6:19¿No sabes que tu cuerpo es un templo del Espíritu Santo dentro de ti, que
tienes de Dios? No eres tuyo;
Efesios 3: 20–21Ahora bien, al que por el poder que obra dentro de nosotros puede hacer
mucho más abundantemente de lo que pedimos o pensamos, [21] a él sea gloria en la iglesia y
en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.
Colosenses 1: 17-18Él es antes de todas las cosas, y en él todas las cosas se mantienen juntas.
[18] Él es la cabeza del cuerpo, la iglesia; él es el principio, el primogénito de entre los
muertos, para que en todo pueda ser preeminente.
La Iglesia es el propio Cuerpo de Cristo; por lo tanto, es tan interminable como el mismo
Cristo:
Romanos 12: 4–5 Porque así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, y no todos los
miembros tienen la misma función, [5] así nosotros, aunque somos muchos, somos un
cuerpo en Cristo, e individualmente miembros los unos de los otros.
1 Corintios 12:27 Ahora eres el cuerpo de Cristo y miembros individualmente de él.
Efesios 4:12 equipar a los santos para la obra del ministerio, para la edifcación del cuerpo de
Cristo,
Colosenses 1:24 Ahora me regocijo en mis sufrimientos por ustedes, y en mi carne cumplo lo
que falta en las aficciones de Cristo por su cuerpo, es decir, la iglesia,
Si la Iglesia es el pilar de la verdad, entonces la implicación es que siempre etará presente
para proporcionar el etándar por el cual se juzga la verdad doctrinal:
1 timoteo 3:15 … La casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la
verdad.
Una vez que se tiene en cuenta todo eto, es completamente ridículo que Calvino hable en
términos de "la muerte de la Iglesia" y "¿cómo puede la Iglesia seguir en pie?" y “La Iglesia debe
caer necesariamente”. Para hacerlo, tiene que ignorar los pasajes bíblicos anteriores y demostrar
una notable falta de fe en Dios y sus promesas.
Dado que ete es el etado de las cosas bajo el papado, podemos entender cuánto de la Iglesia
sobrevive allí. Allí, en lugar del ministerio de la palabra, prevalece un gobierno pervertido,
compueto de mentiras, un gobierno que en parte extingue, en parte suprime, la luz pura. En
lugar de la Cena del Señor, ha entrado el sacrilegio más vil, el culto a Dios es deformado por
una masa variada de supersticiones intolerables; La doctrina (sin la cual el cristianismo no
existe) etá completamente enterrada y destruida, las asambleas públicas son escuelas de
idolatría e impiedad. (IV, 2: 2)
Calvino acababa de afrmar en la sección anterior: "es cierto que no hay Iglesia donde la
mentira y la falsedad hayan usurpado el predominio". Como en todas partes, Calvino asume que
la falsa doctrina se ha infltrado, sin un argumento inmediato (aunque probablemente lo hace en
algún lugar de sus escritos). Parece ignorar el "hecho" bíblico de que la verdadera Iglesia no
puede fallar ni caer en una apostasía total. No es posible. Si una Iglesia alguna vez fue Iglesia, no
puede dejar de serlo más tarde.
Ellos, en verdad, alardean en voz alta de su Iglesia, como si no hubiera otra en el mundo; (IV,
2: 2)
Solo hay una Iglesia, hablando bíblicamente, por lo que obviamente cualquier cristiano
identifcaría (o debería) identifcar a la iglesia en la que se encuentra con esa verdadera Iglesia, o
redefnir el término por completo (y seguir la ruta de la “iglesia invisible”). Calvin cubre sus
apuetas y (considerando todo lo que dice sobre ete tema, en varios lugares) intenta hacer
ambas cosas simultáneamente, lo que lógicamente no es posible.
Cualquier argumento que pueda esgrimir contra la Iglesia Católica, no importa cuán
inconsistente con otros de sus argumentos, servirá. Por lo tanto, incluso una persona tan lógica y
sistemática como Calvino a menudo se ve afectada por sus incipientes prejuicios anticatólicos y
la necesidad de justifcar constantemente la existencia de su propia “iglesia” sectaria.
[E] uando, como si el asunto hubiera terminado, hacen entender que todos son cismáticos
que se apartan de la obediencia a la Iglesia que así describen, que todos son herejes que
presumen susurrar contra su doctrina (ver sec. 5). (IV, 2: 2)
Eso seguiría inexorablemente, sí, si la Iglesia es infalible; protegido por Dios contra el error
doctrinal. Calvino usa exacamente la misma cadena de razonamiento en la forma en que trata
con los disidentes de su propia doctrina, por lo que, obviamente, la pregunta se reduce a las
fortalezas relativas de las afrmaciones de verdad que compiten en cuanto a dónde se encuentra
la verdadera Iglesia.
Pero, ¿con qué argumentos prueban que poseen la verdadera Iglesia? (IV, 2: 2)
De hecho, defendemos nuestro caso con muchos argumentos. ¿Con qué argumentos prueba
Calvino que su “iglesia” reemplaza a la Iglesia Católica (y, de hecho, es superior a la de Lutero y
los muchos otros sectarios protetantes que ya etaban foreciendo en su vida)? Ese es el quid del
asunto.
Apelan a los registros antiguos que existieron anteriormente en Italia, Francia y España,
pretendiendo derivar su origen de aquellos santos hombres que, por la sana doctrina,
fundaron y levantaron iglesias, confrmaron la doctrina y levantaron el edifcio de la Iglesia
con su sangre; pretenden que la Iglesia así consagrada por los dones espirituales y la sangre
de los mártires fue preservada de la destrucción por una sucesión perpetua de obispos. (IV,
2: 2)
La sucesión apostólica es una noción explícitamente bíblica, y también muy frmemente
arraigada en el pensamiento de la Iglesia primitiva.
Se detienen en la importancia que Ireneo, Tertuliano, Orígenes, Agustín y otros atribuyeron
a eta sucesión (ver sec. 3). (IV, 2: 2)
¿Por qué alguien no lo haría? Calvino apela constantemente a los padres de la Iglesia en
apoyo de sus posiciones. Cita a San Agustín al fnal de la siguiente sección. ¿Con qué criterio,
entonces, un católico no debería hacer lo mismo?
Primero, les pregunto por qué no citan a África, Egipto y toda Asia, simplemente porque en
todas esas regiones hubo un cese de esa sagrada sucesión, con la ayuda de la cual se jacan de
haber continuado las iglesias. Por lo tanto, recurren a la afrmación de que tienen la
verdadera Iglesia, porque desde que comenzó a existir nunca estuvo desprovista de obispos,
porque se sucedieron en una serie ininterrumpida. (IV, 2: 2)
Asíes como los padres de la Iglesia (quizás San Ireneo más que todos) siempre
argumentaron el punto de la autoridad: era la apelación fnal, después de que se había discutido
sobre las Escrituras. Lo que recibimos tanto de las Escrituras como del consenso de los padres, es
verdad (como creemos, desde los ojos de la fe). Así había sido siempre en la Iglesia, hasta que el
protetantismo tomó un rumbo completamente diferente sobre la cuestión de la autoridad y el
imperio de la fe.
De ello se sigue, por tanto, que la pretensión de sucesión es vana, si la posteridad no retiene la
verdad de Cristo, que les fue transmitida por sus padres, segura e incorrupta, y continúa en
ella. (IV, 2: 2)
Calvin plantea la pregunta que etamos considerando.
En la actualidad, por lo tanto, la presencia de los romanistas es exacamente la misma que
parece haber sido utilizada anteriormente por los judíos, cuando los profetas del Señor los
acusaron de ceguera, impiedad e idolatría. (IV, 2: 3)
Calvino aquí se contradice a sí mismo, porque en secciones anteriores (no muy lejos de eta)
había argumentado que el pecado entre los judíos no los descalifcaba como proto-Iglesia: como
elegidos de Dios. Hace ese argumento cuando cree que reforzará sus propias afrmaciones
eclesiológicas, y luego lo contradice cuando el blanco de las críticas es la Iglesia Católica. Cuando
compara su propia “iglesia” con los judíos de la antigüedad, es con el noble remanente que Dios
nunca abandonó. Cuando compara a la Iglesia Católica con los judíos antiguos, por otro lado, es
con los fariseos ciegos, sacerdotes corruptos, adoradores de ídolos, etc.
Pero él mismo ya había argumentado que los pecadores etán en la Iglesia y que eso no
prueba que no haya Iglesia. Lo hace en un lugar, pero luego se da la vuelta y niega la doctrina
tradicional y altamente bíblica de la indefectibilidad en otro. Si era consciente de eta
inconsistencia interna, difcilmente se puede determinar en eta fecha tan tardía. Sospecho que
no lo fue, y que el prejuicio contra la Iglesia católica y el exceso polémico explican la desviación
del razonamiento coherente.
Porque así como los judíos se jacaban orgullosamente de su templo, ceremonias y
sacerdocio, por los cuales, con fuerte razón, como suponían, medían a la Iglesia, así, en lugar
de la Iglesia, los romanistas nos presentan ciertas máscaras externas, que a menudo etán
lejos de etar conectados con la Iglesia, y sin los cuales la Iglesia puede existir perfectamente.
Por lo tanto, no necesitamos otro argumento para refutarlos que el con el que Jeremías se
opuso a la insensata confanza de los judíos, a saber: “No confes en palabras de mentira,
diciendo: Templo del Señor, templo del Señor, templo de Dios. el Señor son etos ”(Jer. 7: 4).
(IV, 2: 3)
Ningún católico que se precie —que sepa algo de su fe— confa en la Iglesia per se, como una
mera institución humana, sino en la Iglesia protegida por Dios el Espíritu Santo. Es fe en Dios
mismo. La Iglesia es el instrumento de Dios para transmitir sus verdades. Este no es un concepto
ajeno a Calvino, como él mismo había enseñado en secciones anteriores (IV, 1: 3-4) sobre la
necesidad de la Iglesia como una especie de “madre” para un cristiano.
Por lo tanto, aunque la gloria de Dios se sentó en el santuario entre los querubines (Ezequiel
10: 4), y él había prometido que allí tendría su morada declarada, aún cuando los sacerdotes
corrompieron su adoración con supersticiones depravadas, él la transfrió a otro lugar. , y
abandonó el lugar sin ninguna santidad. (IV, 2: 3)
Los católicos etán de acuerdo. Pero Calvin descuida el panorama general. La “proto-Iglesia”
del Antiguo Tetamento no dejó de existir en ete punto, porque en el capítulo siguiente el
profeta habla de otra renovación:
Ezequiel 11: 16–21Por tanto, di: "Así dice el Señor DIOS: Aunque los alejé entre las
naciones, y aunque los esparcí por las tierras, por algún tiempo he sido para ellos un
santuario en las tierras adonde se han ido". [17] Por tanto, di: "Así ha dicho el Señor DIOS:
Los reuniré de entre los pueblos, y los reuniré de las tierras donde fueron esparcidos, y les
daré la tierra de Israel". [18] Y cuando lleguen allí, quitarán todas sus cosas detetables y
todas sus abominaciones. [19] Y les daré un solo corazón, y pondré un espíritu nuevo dentro
de ellos; Quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, [20] para
que anden en mis etatutos, guarden mis ordenanzas y las obedezcan; y ellos serán mi
pueblo, y yo seré su Dios.
Conectado a ete tema en los profetas, del nuevo pacto (ver también Jeremías 31: 31-34),
etaba la noción de “ofrenda pura” universal, cumplida por la misa católica:
Isaías 66:18, 21Porque conozco sus obras y sus pensamientos, y vengo a reunir todas las
naciones y lenguas; y vendrán y verán mi gloria… [21] Y de ellos también tomaré por
sacerdotes y levitas, dice el SEÑOR.
Malaquías 1:11Porque desde que sale el sol hasta que se pone, grande es mi nombre entre las
naciones, y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda pura; porque mi nombre
es grande entre las naciones, dice el SEÑOR de los ejércitos.
Si ese templo que parecía consagrado para la habitación perpetua de Dios, pudiera ser
abandonado por Dios y volverse profano, los romanistas no tienen ningún motivo para
pretender que Dios etá tan ligado a personas o lugares, y fjado a observancias externas, que
debe permanecer con él. aquellos que solo tienen el nombre y la apariencia de una Iglesia.
(IV, 2: 3)
Los católicos respondemos reafrmando que tenemos las promesas de Cristo de etar
siempre con nosotros. Él no solo mora en nosotros (1 Corintios 3: 9-16; 6:19), sino que también
viene a nosotros en la Sagrada Eucaristía, sin la cual no tenemos salvación (Juan 6: 53-58):
Mateo 28:20 … Estoy contigo siempre, hasta el fn de la era.
Juan 14: 16-17Y rogaré al Padre, y él os dará otro Consejero, para que eté con vosotros para
siempre, [17] el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni lo ve ni lo
conoce; lo conoces, porque él habita contigo y etará en ti.
Estas promesas son más fuertes que las promesas del antiguo pacto, porque son el resultado
de la obra de Cristo y la venida del Espíritu Santo. Por lo tanto, Calvino no puede usar analogías
del Antiguo Tetamento (en ete sentido) para probar que la Iglesia Católica podría desviarse de
la verdad, o que Cristo se apartaría de ella. También tenemos las profecías de un sacerdocio
universal, como en Isaías 66 y Malaquías 1 (visto arriba), y del sacerdocio eterno de Jesús, que
etá estrechamente relacionado con el sacrifcio de la misa (Sal 110: 4; Heb 5: 6 , 10; 6:20; 7: 1–
28).
Esta es la cuestión que Pablo discute en la Epístola a los Romanos, desde el capítulo noveno
al duodécimo. Las conciencias débiles se turbaron mucho cuando los que parecían ser el
pueblo de Dios no solo rechazaron, sino que incluso persiguieron la doctrina del Evangelio.
Por lo tanto, después de exponer la doctrina, elimina eta difcultad, negando que esos judíos,
los enemigos de la verdad, fueran la Iglesia, aunque no querían nada que de otro modo
hubiera deseado para la forma externa de la Iglesia. (IV, 2: 3)
Obviamente, la Iglesia era una entidad diferente al pueblo judío. Nadie lo disputará. Sin
embargo, para los propósitos actuales, ¿argumentó San Pablo en Romanos 9-12 que los judíos
etaban completamente separados de Dios (como Calvino sostiene que es el caso de la Iglesia
Católica)? No. Más de una vez afrma lo contrario:
Romanos 9: 4 Son israelitas, ya ellos pertenecen la fliación, la gloria, los pactos, la
promulgación de la ley, el culto y las promesas;
Romanos 11: 1–5Pregunto, entonces, ¿ha rechazado Dios a su pueblo? ¡De ninguna manera!
Yo mismo soy israelita, descendiente de Abraham, miembro de la tribu de Benjamín. [2]
Dios no ha rechazado a su pueblo, al que antes conoció. ¿Nosabéis lo que dice la Escritura de
Elías, cómo suplica a Dios contra Israel? [3] "Señor, han matado a tus profetas, han
demolido tus altares, y yo solo he quedado, y buscan mi vida". [4] Pero, ¿qué le responde
Dios? "Me he reservado siete mil hombres que no han doblado la rodilla ante Baal". [5] Así
también en la actualidad hay un remanente, elegido por gracia.
Romanos 11: 26-29y así todo Israel será salvo; como etá escrito, "El Libertador vendrá de
Sion, él deterrará la impiedad de Jacob"; [27] “y ete será mi pacto con ellos cuando quite
sus pecados”. [28] En cuanto al evangelio, son enemigos de Dios, por vosotros; pero en lo que
respecta a la elección, son amados por causa de sus antepasados. [29] Porque los dones y la
llamada de Dios son irrevocables.
El nombre de herejes y cismáticos se aplica a quienes, al disentir de la Iglesia, destruyen su
comunión. Esta comunión se mantiene unida por dos cadenas, a saber. consentimiento en la
sana doctrina y la caridad fraterna. Por tanto, la distinción que hace Agustín entre herejes y
cismáticos es que los primeros corrompen la pureza de la fe con falsos dogmas, mientras que
los segundos a veces, aun manteniendo la misma fe, rompen el vínculo de unión (August.
Lib. Quæst. In Evang. Mt.). (IV, 2: 5)
Los protetantes hicieron ambas cosas. Eran heréticos en la medida en que disentían de la
enseñanza ortodoxa católica, y cismáticos en la medida en que se negaban a permanecer en
comunión con la Iglesia católica.
Pero lo que hay que observar es que eta unión de la caridad depende tanto de la unidad de la
fe, como para tener en ella su principio, su fn, en fn, su única regla. Recordemos, por tanto,
que siempre que se nos encomienda la unidad eclesiástica, lo que se requiere es que mientras
nuestras mentes consientan en Cristo, nuestras voluntades también etén unidas por la
mutua buena voluntad en Cristo. Por consiguiente, Pablo, cuando nos exhorta a hacerlo,
toma como principio fundamental que hay “un Dios, una fe, un bautismo” (Efesios 4: 5). Es
más, cuando nos dice que seamos “unánimes, de un mismo sentir”, inmediatamente agrega:
“Sea en vosotros eta mente que también etaba en Cristo Jesús” (Fil. 2: 2, 5); insinuando que
donde la palabra del Señor no etá, no es una unión de creyentes, sino una facción de impíos.
(IV, 2: 5)
La pregunta fundamental que debe decidirse, por tanto, es: "¿Qué es eta única fe, una sola
verdad y una única Iglesia de Cristo, para que podamos ser parte de ella?" No será sufciente
asumir que la propia comunión creada por uno mismo es la Iglesia, sin argumentos y
demostraciones.
Hasta ahora hemos revisado las órdenes eclesiásticas que existían en el gobierno de la Iglesia
primitiva; pero luego corrompidos por el tiempo, y luego cada vez más viciados, ahora solo
conservan el nombre en la Iglesia Papal, y son, de hecho, nada más que meras máscaras, de
modo que el contraste permitirá al lector piadoso juzgar qué tipo de Iglesia es decir, por
rebelión de la que se nos acusa de cisma. (IV, 6: 1)
Sin embargo, Calvino aún no ha probado que la Iglesia Católica se haya desmoronado por
completo. Simplemente informa casos de corrupción y "concluye" (es decir, asume) que hubo
una apostasía total. Esto no sigue en absoluto. Ignora el aspecto bíblico de la indefectibilidad, e
incluso choca con el tratamiento previo del propio Calvino del tema de los pecadores en la
Iglesia. Asume que la Iglesia Católica no es lo que es, o siempre ha dicho que es; no es (así
razona) la Iglesia de los padres, de la que piensa mucho más; por lo tanto, disentir de él no es
cisma ni escandaloso; de hecho, es del todo necesario. Ésta es una "lógica" viciosamente circular.
Pero, en la cabeza y corona de todo el asunto, me refero a la primacía de la Sede Romana, de
la que se comprometen a probar que la Iglesia Católica se encuentra sólo con ellos, todavía
no hemos tocado, porque no tomó su origen, ya sea en la institución de Cristo, o en la
prácica de la Iglesia primitiva, como lo hicieron esas otras partes, con respecto a las cuales
hemos mostrado, que aunque eran antiguas en su origen, con el tiempo degeneraron por
completo, es más, asumió una forma completamente nueva. (IV, 6: 1)
No se ha probado que sea "completamente nuevo". Calvino a lo largo de su obra tiene una
comprensión vaga del desarrollo de la doctrina: una tendencia bastante pronunciada en muchos
protetantes.
Y, sin embargo, se esfuerzan por persuadir al mundo de que el principal y único vínculo de la
unidad eclesiástica es adherirse a la Sede Romana y continuar sometidos a ella. Digo, el pilar
en el que principalmente se apoyan, cuando nos privan de la Iglesia y se la arrogan (IV, 6: 1).
La Iglesia es lo que es. No cambia simplemente porque alguien como Calvin apareció y
afrmó que era algo esencialmente diferente de lo que siempre había sido durante casi 1500 años.
Eso no es “arrogar” o “privar” a nadie de nada. Es la realidad. Hay una historia con la que lidiar y
un trasfondo. El cristianismo consiste en entidades y conceptos objetivos y verifcables; no una
papilla de escoger y elegir subjetivo, relativo, "hacer-algo-lo que quieras-que-sea".
Dejemos que los romanistas vayan ahora y se opongan a nosotros con la antigüedad; como si,
en medio de un cambio tan completo en todos los aspectos, el honor de la Sede pudiera
continuar donde no hay Sede. (IV, 7:26)
Calvin de ninguna manera ha probado que hubo un "cambio completo en todos los aspectos".
Ni siquiera pretende proporcionar una justifcación fácica.
Eusebio dice que Dios, para dar paso a su venganza, transfrió la Iglesia que etaba en
Jerusalén a Pella (Euseb. Lib. 3 cap. 5). Lo que se nos dice que se hizo una vez puede que se
haya hecho repetidamente. De ahí que sea demasiado absurdo y ridículo fjar el honor del
primado en un lugar determinado, de modo que quien es de hecho el enemigo más
empedernido de Cristo, el principal adversario del Evangelio, el mayor devastador y
destructor de la Iglesia, el más cruel asesino y asesino de los santos, debe ser, sin embargo,
considerado como el vicegerente de Cristo, el sucesor de Pedro, el primer sacerdote de la
Iglesia, simplemente porque ocupa lo que antes fue la primera sede de todas. (IV, 7:26)
Si antes era "primero que todo ve", entonces, ¿cuándo dejó de serlo y por qué? ¿En qué año se
produjo ete cambio trascendental? ¿Cuándo se apartó completamente el Espíritu Santo de la
Sede Romana? Nada de eto se discute; se supone (más lógica circular). Calvin hace todas etas
afrmaciones extravagantes sin demostrar ninguna de ellas.
[A] pesar de que Roma fue anteriormente la primera de las iglesias, en la actualidad no
merece ser considerada como uno de sus miembros más diminutos. (IV, 7:29)
Supongo, entonces, que Roma era, a los ojos de Calvino, lo que Zwinglio y otros
"reformadores" protetantes no luteranos eran a los ojos de Lutero. Después de todo, en su obra
Breve confesión sobre el Santísimo Sacramento, escrita en septiembre de 1544, Lutero describe a
Zwinglio, Karlstadt, Oecolampadius y Caspar Schwenkfeld como hombres culpables de
"blasfemias y herejía engañosa" (Obras de Lutero, Volumen 38, 288). ), y que eran “fanáticos
aborrecibles” (38, 291), “asesinos de almas” (38, 296), que “poseen un corazón y una lengua
mentirosa atormentados, completamente atormentados, hiper-endemoniados” (38, 296), y que
“han incurrido en su castigo y etán cometiendo 'pecado mortal'” (38, 296), “blasfemos y
enemigos de Cristo” (38, 302), y “enemigos de Dios y nuestros condenados” (38, 316). Describió
a Zwinglio como un "pagano en toda regla" (38, 290), y escribió: "Estoy seguro de que Zwinglio,
Eso suena mucho a las antiguas iglesias de Corinto y Gálata, y apenas se distingue de cómo
Calvino describe a Roma y a los papas. Las cosas siguen igual que siempre. Los hombres pecan. El
punto es que el pecado se puede encontrar en cualquier lugar y en todas partes, de modo quesi la
presencia del pecado elimina la presencia de una iglesia o un obispo o, de hecho, un cristiano en
absoluto, entonces virtualmente no hay iglesias, obispos o cristianos. Dado que eso prueba
demasiado, hay que volver a la premisa y ver qué salió mal.
Su idea de que la verdad no puede permanecer en la Iglesia a menos que exista entre los
pastores, y que la Iglesia misma no puede existir a menos que se muestre en los concilios
generales, etá muy lejos de ser cierta si los profetas nos han dejado una descripción correcta
de su propio tiempo. En el tiempo de Isaías había una Iglesia en Jerusalén que el Señor aún
no había abandonado. Pero de los pastores habla así: “Sus atalayas son ciegos; todos son
ignorantes, todos son perros mudos, no pueden ladrar; durmiendo, acostado, amando
dormir. Sí, son perros codiciosos que nunca se cansan, y pastores que no entienden: todos
miran por su propio camino ”(Isa. 56:10, 11). De la misma manera Oseas dice: “El atalaya de
Efraín etaba con mi Dios; pero el profeta lazo de cazador en todos sus caminos, y odio en la
casa de su Dios” (Oseas 9: 8). Aquí, al conectarlos irónicamente con Dios, muestra que el
pretexto del sacerdocio era vano. También hubo una Iglesia en la época de Jeremías.
Oigamos lo que dice de los pastores: "Desde el profeta hasta el sacerdote, todos actúan en
falsedad". Nuevamente, “Los profetas profetizan mentira en mi nombre; yo no los envié, ni
les mandé, ni les hablé” (Jer. 6:13; 14:14). Y para no ser prolijo con las citas, lea la totalidad
de sus capítulos treinta y tres y cuarenta. Luego, por otro lado, Ezequiel arremete contra
ellos en términos no más suaves. “Hay conspiración de sus profetas en medio de ella, como
león rugiente que arrebata presa; han devorado almas ". “Sus sacerdotes violaron mi ley y
profanaron mis cosas santas” (Ezequiel 22:25, 26). Hay más con el mismo propósito.
Abundan quejas similares en todos los profetas; nada es de recurrencia más frecuente. (IV,
9: 3)
Israel pasó por muchos períodos de corrupción más o menos completa; eto es obvio. Pero
ahora etamos en una nueva dispensación, después de la aparición de nuestro Salvador y
Redentor Jesucristo: la encarnación, la muerte redentora, la resurrección y la ascensión. El
Espíritu Santo mora en nosotros y tenemos el poder de los sacramentos y las promesas de guía y
protección de Dios.
Todo eso hace que la situación después de Cristo sea bastante diferente a la anterior al
tiempo de Cristo. Vemos el cambio masivo, por ejemplo, en la conducta de Pedro, antes y
después de ser lleno del Espíritu Santo. Antes de Pentecostés, incluso los discípulos inmediatos
de Jesús eran un grupo bastante pobre y miserable, que apenas entendían lo que Jesús les etaba
enseñando y no entendían ni siquiera el propósito de la muerte de Jesús en la cruz.
DespuésPentecostés, salieron gozosamente y conquistaron triunfalmente el mundo. Sin
embargo, Calvino quiere hacernos creer que nada ha cambiado desde los tiempos del antiguo
pacto y los sacerdotes corruptos en Israel Calvino y los protetantes a menudo piensan que los
católicos etán atrapados en la rutina del antiguo pacto: supuetamente creer en las obras, la
salvación, etc., una creencia que incluso el judaísmo dominante no sostuvo ni sostiene,
correctamente entendida.
Pero aquí es obvio que la posición católica es la progresiva, mientras que la posición redux
del antiguo pacto de Calvino es regresiva y carece de fe en el poder de Dios en el nuevo pacto y en
las promesas de Dios para Su Iglesia, edifcadas sobre el mismo Pedro.
Además, toda eta línea de razonamiento resultaría demasiado, porque si la corrupción es
casi universal, entonces la propia versión de Calvino de "iglesia" etaría igualmente sujeta a lo
mismo, y no habría razón para creer que El protetantismo es en absoluto superior al
catolicismo (si nos atenemos estrictamente al argumento del "pecado"). Discutir sobre el pecado
y la corrupción nunca logra mucho, por eta misma razón. Calvino puede intentar sostener que
los protetantes etán singularmente liberados de la corrupción, el pecado y el nominalismo
religioso, pero es un esfuerzo inútil.
Si desea argumentar una afrmación menor: que las ofcinas institucionales en la Iglesia son
nulas y sin efecto debido a la corrupción generalizada (real o imaginaria), entonces eto también
va en contra de su propia posición, ya que no se opuso a la abolición de toda la Iglesia. Ofcinas y
cargos lo que sea. Todo el argumento que desea presentar en ete sentido es un callejón sin
salida. No logra nada en absoluto.
5. Doctrinas “primarias” versus “secundarias”
Es más, incluso en la administración de la palabra y de los sacramentos pueden infltrarse
defectos que no deben alejarnos de su comunión. Porque no todos los jefes de la verdadera
doctrina etán en la misma posición. Algunos son tan necesarios para ser conocidos, que
todos deben considerarlos fjos e indudables como los elementos esenciales propios de la
religión: por ejemplo, que Dios es uno, que Cristo es Dios y el Hijo de Dios, que nuestra
salvación depende de la misericordia de Dios, y cosas por el estilo. Otros, nuevamente, que
son objeto de controversia entre las iglesias, no destruyen la unidad de la fe; porque ¿por qué
debería considerarse como un motivo de disensión entre iglesias, si una, sin ningún espíritu
de contención o perversidad en la dogmatización, sostiene que el alma al abandonar el
cuerpo vuela al cielo, y otra, sin atreverse a hablar positivamente en cuanto a la morada,
¿Tiene la certeza de que vive con el Señor? (IV, 1:12)
Aquí Calvino exhibe un defecto fatal en el pensamiento protetante que lo ha plagado desde
el principio: eta noción de doctrinas "primarias" versus "secundarias", considerándose etas
últimas como "en juego", de modo que los protetantes pueden discrepar libremente entre sí. (y
otros cristianos), añadiendo así un elemento peligroso de relativismo doctrinal. Los católicos
etán de acuerdo en que algunas doctrinas son mucho más importantes que otras en el esquema
de las cosas, pero no dan ete paso adicional de arrojar todas las doctrinas menos importantes al
subjetivismo individual y al relativismo flosófco.
La noción general de doctrinas "esenciales" o "centrales" y "secundarias" es una distinción no
bíblica. En ninguna parte de las Escrituras encontramos alguna implicación de que algunas cosas
pertenecientes a la doctrina y la teología fueran opcionales, mientras que otras debían ser
creídas. Jesús nos instó a “observar todo lo que os he mandado” (Mateo 28:19), sin distinción.
Asimismo, San Pablo considera la Tradición cristiana como una pieza; no una amalgama de
teorías en competencia permisibles; se refere a: “la tradición que recibiste de nosotros” (2 Tes. 3:
6); “La verdad que os ha sido confada por el Espíritu Santo” (2 Timoteo 1:14); “La doctrina que
os ha sido enseñada” (Rom 16:17); “Estando de pleno acuerdo y de un mismo sentir” (Fil 2: 2);
“Estad frmes en un espíritu, con una sola mente luchando lado a lado por la fe del evangelio”
(Filipenses 1:27). Él, como Jesús, une la unidad doctrinal con el único Dios: “mantén la unidad
del Espíritu en el vínculo de la paz. Hay un cuerpo y un Espíritu, ... un Señor, una fe, un
bautismo, ... ”(Efesios 4: 3-5).
San Pedro también se refere a un "camino de justicia" unifcado y "el santo mandamiento
que les fue entregado" (2 Pedro 2:21), mientras que San Judas nos insta a "contender por la fe
que fue entregada una vez para siempre a los santos ”(Judas 3). Lucas 2:42 menciona
casualmente “la enseñanza de los apóstoles” sin ningún indicio de que hubiera interpretaciones
contradictorias o variaciones de la enseñanza.
Las palabras del Apóstol son: “Así que, todos los que seamos perfectos, etemos así; y si en
algo tenéis otra intención, Dios también os revelará eto” (Fil. 3:15). ¿No insinúasufcientemente que una diferencia de opinión sobre etos asuntos que no son absolutamente
necesarios, no debería ser motivo de disensión entre los cristianos? (IV, 1:12)
Este pasaje ha sido sacado de contexto y aplicado a una supueta latitud doctrinal, cuando de
hecho, San Pablo, en todo ete capítulo de Filipenses, etá discutiendo el esfuerzo hacia una
salvación que aún no se ha obtenido con certeza. Cuando Pablo dice "ten eto en mente", se etá
refriendo a su declaración inmediatamente anterior:
Filipenses 3: 12–14No es que ya lo haya obtenido o que ya sea perfecto; pero sigo adelante
para hacerlo mío, porque Cristo Jesús me ha hecho suyo. [13] Hermanos, no considero
haberlo hecho mío; pero una cosa hago, olvidándome de lo que queda atrás y esforzándome
hacia lo que etá por delante, [14] prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo
llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Esto no tiene nada que ver con supuetas disputas doctrinales, como extrañamente parece
pensar Calvino. En otra parte del mismo libro (y muchas otras veces a lo largo de sus cartas)
Pablo deja en claro que hay una verdad y un conjunto de doctrinas inmutables que él ha
transmitido, sin ningún matiz de variabilidad:
Filipenses 1:25, 27 Convencido de eto, sé que permaneceré y continuaré con todos ustedes,
por su progreso y gozo en la fe,… Sólo que su forma de vida sea digna del evangelio de Cristo,
para que yo venga a verlos o sea Ausente, puedo oír de ti que te mantienes frme en un solo
espíritu, con una mente luchando lado a lado por la fe del evangelio,
Filipenses 4: 9Lo que has aprendido, recibido, oído y visto en mí, hazlo; y el Dios de paz
etará contigo.
Lo mejor, en verdad, es etar perfectamente de acuerdo, pero dado que no hay ningún
hombre que no eté envuelto en alguna neblina de ignorancia, debemos o no tener iglesia en
absoluto, o perdonar el engaño en aquellas cosas que uno puede ignorar, sin violar la esencia
de la religión y perder la salvación. Aquí, sin embargo, no tengo ningún deseo de ser
condescendiente ni siquiera con los errores más pequeños, como si creyera que era correcto
fomentarlos con halagos o connivencia; lo que digo es que no etamos a causa de cada
mínima diferencia para abandonar una iglesia, siempre que mantenga sana e intaca esa
doctrina en la que consiste la seguridad de la piedad, y mantenga el uso de los sacramentos
instituidos por el Señor. (IV, 1:12)
Los protetantes han cedido con demasiada facilidad a la ignorancia humana y al mero
subjetivismo: esa es una gran parte de su problema. Carece de la autoridad para mantener la
unidad porque sus principios (en sus consecuencias imprevistas) fnalmente socavaron la
autoridad de la Iglesia desde el principio.
Una vez más, el problema es que la diferencia "mínima" original (incluso si admitimos que es,
de hecho, "mínima" e intrascendente) rápidamente se convierte en una laguna jurídica, luego en
un enorme agujero y, fnalmente, en una amplia carretera de opiniones mutuamente
contradictorias. conduciendo a más disensión, sectarismo, acritud e incertidumbre doctrinal. En
ninguna parte la Sagrada Escritura imagina jamás un etado de cosas tan incontrolado. La
negación de Calvino de la infalibilidad de la Iglesia conduce de hecho a las mismas
eventualidades que él mismo denuncia porque la puerta al relativismo teológico etá abierta de
par en par.
El tipo de disciplina eclesiástica que Calvino imagina se ha vuelto prácicamente imposible
en el protetantismo en general, porque si ocurre la disciplina, siempre existe la opción de que la
persona simplemente vaya a otra denominación y comience de nuevo, o comience una nueva
denominación por completo. No hay una "iglesia" protetante de la que hablar, dada eta
absurda división institucional y la multiplicidad de sectas en competencia.
6. Conciencia, juicio privado y autoridad eclesiástica
Muchos etán enormemente desconcertados con eta cuestión, por no distinguir, con
sufciente cuidado, entre lo que se llama el foro externo y el foro de la conciencia (Libro 3,
cap. 19, sec. 15). Además, la difcultad aumenta por los términos en los que Pablo ordena la
obediencia a los magistrados, “no solo por ira, sino también por causa de la conciencia”
(Rom. 13: 5); y de lo que se seguiría, que las leyes civiles también obligan a la conciencia. Pero
si eto fuera así, nada de lo que hemos dicho sobre el gobierno espiritual, en el último
capítulo, y debemos decir en ete, se mantendría. Para resolver eta difcultad, primero
debemos comprender qué se entiende por conciencia. La defnición debe derivarse de la
etimología del término. Como cuando los hombres, con la mente y el intelecto, aprehenden
el conocimiento de las cosas, por eso se dice que saben, y por eso se usa el nombre de ciencia o
conocimiento; así, cuando tienen, además de eto, un sentido del juicio divino, como un
testimonio que no les permite ocultar sus pecados, sino que los lleva como criminales ante el
tribunal del juez, ese sentido se llama conciencia. (IV, 10: 3)
Sí, pero nuestras conciencias etán claramente formadas por muchas infuencias externas:
educación, cultura, amigos, enseñanzas morales inculcadas en el curso normal de la vida, y la
Biblia misma y cualquier autoridad eclesiástica que intentemos cumplir. El católico sostiene que
la Iglesia es fundamental en la formación de una conciencia individual, y que las dos no deben ni
entrarán en conficto.
Si, en el análisis fnal, recae completamente en el individuo, por otro lado (como requieren
las premisas protetantes), tenemos los mismos problemas irresolubles con los que siempre nos
encontramos: qué hacer cuando las opiniones se contradicen; ¿Ambos afrman ser bíblicos, etc.?
Sin la guía autorizada de la Iglesia, los hombres siempre serán diferentes. Los grandes
hombres hicieron eto incluso en los mismos libros que constituyen las Escrituras. Sin una
proclamación de la Iglesia, el canon del Nuevo Tetamento habría sido en adelante incierto, con
muchas variaciones. Todo suena bien en teoría, pero en la prácica se rompe casi de inmediato.
Porque ocupa una especie de lugar intermedio entre Dios y el hombre, no permitiendo que el
hombre reprima lo que sabe en sí mismo, sino siguiéndolo hasta que lo lleve a la convicción.
Esto es lo que Pablo quiere decir cuando dice que la conciencia da testimonio, “mientras
nuestros pensamientos se acusan o se excusan unos a otros” (Rom. 2:15). (IV, 10: 3)
San Pablo no relega la doctrina solo a la conciencia (teóricamente ligada solo a la Biblia),
como lo hace Calvino (solo Hechos 16: 4 lo prueba, entre muchos otros pasajes). Por el
contrario, Pablo tiene bastante claro que hay una doctrina, una verdad, una "fe" ("la fe") y que
eto etá en consonancia con la Iglesia (no, en última instancia, lógica o epistemológicamente
separada de la Iglesia, como en el protetantismo).
Obviamente, cualquier cosa a la que llegue el individuo a través de la conciencia, diría San
Pablo tiene que etar en línea con “la fe”, “la verdad”, “la tradición”, “el evangelio”, etc. Y así
volvemos a lo inevitable, autoridad vinculante de la Iglesia:
Hechos 16: 4 Mientras avanzaban por las ciudades, les entregaron para que las observaran
las decisiones que habían tomado los apóstoles y los ancianos que etaban en Jerusalén.
Romanos 2: 8 pero para los que son rebeldes y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a
la maldad, habrá ira y furor.
Romanos 16:17… Toma nota de los que crean disensiones y difcultades, en oposición a la
doctrina que te han enseñado; Evítales.
Gálatas 5: 7Estabas corriendo bien; ¿Quién te impidió obedecer la verdad?
Efesios 3:10 … Por medio de la iglesia, la multiforme sabiduría de Dios ahora podría darse a
conocer a los principados y potetades en los lugares celestiales.
Colosenses 1:23 siempre que permanezcas en la fe, etable y frme,...
Colosenses 2: 7 arraigados y edifcados en él y etablecidos en la fe, tal como se les enseñó,
abundando en acción de gracias.
1 Tesalonicenses 2:13 Y también agradecemos constantemente a Dios por eto, que cuando
recibiste la palabra de Dios que oíste de nosotros, la aceptaste no como palabra de hombres,
sino como lo que realmente es, la palabra de Dios, que obra en ti. creyentes.
2 tesalonicenses 3: 6 … La tradición que recibiste de nosotros.
1 timoteo 1: 2 A Timoteo, mi verdadero hijo en la fe: ...
1 timoteo 2: 4 que desea que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la
verdad.
1 timoteo 3:15 si me demoro, sabrán cómo debe comportarse uno en la casa de Dios, que es
la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.
1 timoteo 4: 3… Los que creen y conocen la verdad. (véase 4: 1; 4: 6; 5: 8; 6:10, 12, 21)
2 Timoteo 1: 13–14Sigue el modelo de las sanas palabras que has oído de mí ... guarda la
verdad que te ha sido confada por el Espíritu Santo que mora dentro de nosotros. (véase
2:18, 25; 3: 7-8; 4: 4)
2 Timoteo 2: 2 Y lo que has oído de mí antes que muchos testigos, confa a hombres feles que
también podrán enseñar a otros.
Tito 3:15… Saludad a los que nos aman en la fe. La gracia sea con todos vosotros. (véase 1: 1)
Por lo tanto, el conocimiento simple podría existir en un hombre, por así decirlo, encerrado,
y por lo tanto, el sentido que sienta a los hombres ante el tribunal de Dios se ha colocado
sobre él como un centinela, para observar y espiar todos sus secretos, para que nada quede
sepultado en las tinieblas. De ahí el viejo proverbio, La conciencia es mil testigos. (IV, 10: 3)
Aquí hay otro proverbio: “mil conciencias formadas sin la guía de la Santa Madre Iglesia,
formarán 1001 opiniones, tal como dijo Lutero, 'hay tantas sectas como cabezas'. "
Por eta razón, Pedro también usa la “respueta de una buena conciencia para con Dios” (1
P. 3:21); (IV, 10: 3)
En el mismo pasaje, San Pedro enseña la regeneración bautismal: una antigua doctrina
bíblica, apostólica, patrística, que Calvino, con la ayuda de su conciencia demasiado fértil, negó:
1 Pedro 3: 20–21quienes antes no obedecieron, cuando la paciencia de Dios esperaba en los
días de Noé, durante la construcción del arca, en la cual unas pocas, es decir, ocho personas,
se salvaron por medio del agua. [21] El bautismo, que corresponde a eto, ahora los salva, no
como una remoción de suciedad del cuerpo, sino como un llamado a Dios para que tenga una
conciencia limpia, por la resurrección de Jesucristo,
El mismo Pedro habla de "la verdad":
1 Pedro 1:22 Habiendo purifcado sus almas por su obediencia a la verdad por un amor
sincero a los hermanos, ámense los unos a los otros con fervor de corazón.
2 Pedro 1:12 Por lo tanto, siempre pretendo recordarles etas cosas, aunque las conozcas y
etés etablecido en la verdad que tienes.
2 Pedro 2: 1–2Pero también surgieron falsos profetas entre el pueblo, así como habrá falsos
maestros entre ustedes, que secretamente traerán herejías destructivas, incluso negando al
Maestro que los compró, trayendo sobre sí mismos destrucción rápida. Y muchos seguirán
su libertinaje, y por causa de ellos el camino de la verdad será denostado.
Pedro hace otras declaraciones dogmáticas casuales, sugiriendo una fuerte autoridad de la
Iglesia y una tradición vinculante además de la conciencia y la Biblia:
2 Pedro 2:21 ... el santo mandamiento que les fue entregado.
2 Pedro 3: 1–2Esta es ahora la segunda carta que te escribo, amados, y en ambas he
despertado tu mente sincera a modo de recordatorio; para que recuerdes las predicciones de
los santos profetas y el mandamiento del Señor y Salvador por medio de tus apóstoles.
[P] o tranquilidad de espíritu, cuando, persuadidos de la gracia de Cristo, nos presentamos
con denuedo ante Dios. Y el autor de la Epístola a los Hebreos dice que "ya no tenemos
conciencia de pecados", que somos liberados o absueltos, para que el pecado ya no nos acuse
(He. 10: 2). (IV, 10: 3)
Esto también etá dentro del contexto de una Iglesia docente, que puede unir las mismas
conciencias:
Hebreos 10:26 Porque si pecamos deliberadamente después de recibir el conocimiento de la
verdad, ya no queda sacrifcio por los pecados,
Hebreos 13: 7Acuérdate de tus líderes, los que te hablaron la palabra de Dios; considera el
resultado de su vida e imita su fe.
Así, el autor de Hebreos, San Pedro y San Pablo mantienen el punto de vista del “taburete de
tres patas” de la Iglesia Católica a través de los tiempos, no el juicio privado / supremacía
absoluta de la conciencia individual / posición de sola Scriptura de Calvino y su Camaradas
protetantes.
Por tanto, así como las obras se referen a los hombres, así la conciencia se refere a Dios; y,
por tanto, una buena conciencia no es más que la integridad interior del corazón. En ete
sentido, Pablo dice que “el fn del mandamiento es caridad de corazón puro, de buena
conciencia y de fe no fngida” (1 Ti. 1: 5). Luego, en el mismo capítulo, muestra cuán
ampliamente difere del intelecto, diciendo, "algunos habiendo desechado" la buena
conciencia, "en cuanto a la fe han naufragado". Porque con etas palabras insinúa que es una
viva inclinación a adorar a Dios, un sincero deseo de vivir piadosa y santamente. A veces, de
hecho, también se extiende a los hombres, como cuando Pablo declara: “En eto me ejercito,
para tener siempre una conciencia libre de ofensa hacia Dios y hacia los hombres” (Hechos
24:16). Pero eto se dice porque los benefcios de una buena conciencia fuyen y llegan
incluso a los hombres. Sin embargo, hablando con propiedad, solo respeta a Dios, como ya he
dicho. De ahí que se pueda decir que una ley obliga a la conciencia cuando simplemente ata a
un hombre sin referirse a los hombres, ni tenerlos en cuenta. Por ejemplo, Dios nos ordena
no solo que mantengamos nuestra mente casta y pura de toda lujuria, sino que prohíbe todo
tipo de obscenidad en la palabra y toda lascivia externa. Esta ley etá obligada a observar mi
conciencia, aunque no haya otro hombre en el mundo. Por lo tanto, el que se comporta de
manera intemperante no solo peca dando un mal ejemplo a sus hermanos, sino que
permanece convencido en su conciencia ante Dios. Otra regla es válida en el caso de cosas
que son en sí mismas indiferentes. Porque debemos abstenernos cuando ofenden, pero la
conciencia es libre. Así, Pablo dice de la carne consagrada a los ídolos: "Si alguno os dice: Esto
es ofrecido en sacrifcio a los ídolos, no comáis por el que lo mostró, y por causa de la
conciencia"; “La conciencia, digo, no la tuya, sino la de los otros” (1 Cor. 10:28, 29). Un
creyente pecaría si, después de ser advertido, aún comiera tal tipo de carne. Pero por muy
necesaria que sea la abstinencia con respecto a un hermano, según lo prescrito por el Señor,
la conciencia no deja de retener su libertad. Vemos cómo la ley, si bien obliga al trabajo
externo, deja libre la conciencia. (IV, 10: 4) todavía debería comer ese tipo de carne. Pero
por muy necesaria que sea la abstinencia con respecto a un hermano, según lo prescrito por
el Señor, la conciencia no deja de retener su libertad. Vemos cómo la ley, si bien obliga al
trabajo externo, deja libre la conciencia. (IV, 10: 4) todavía debería comer ese tipo de carne.
Pero por muy necesaria que sea la abstinencia con respecto a un hermano, según lo prescrito
por el Señor, la conciencia no deja de retener su libertad. Vemos cómo la ley, si bien obliga al
trabajo externo, deja libre la conciencia. (IV, 10: 4)
San Pablo y otros escritores no desconectan una conciencia cristiana informada de la guía de
la Iglesia:
Hechos 23: 1, 6–8Y Pablo, mirando fjamente al concilio, dijo: “Hermanos, he vivido delante
de Dios con toda buena conciencia hasta el día de hoy”. … [6] Pero cuando Pablo vio que una
parte eran saduceos y los otros fariseos, clamó en el concilio: “Hermanos, soy fariseo, hijode
fariseos; con respecto a la esperanza y la resurrección de los muertos, etoy en juicio ”. [7] Y
habiendo dicho eto, surgió una disensión entre los fariseos y los saduceos; y la asamblea se
dividió. [8] Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; pero los
fariseos los reconocen todos.
Pablo muestra aquí exacamente lo que quiere decir con tener una "buena conciencia". Se
formó en el contexto de la tradición. Apela a una escuela doctrinal (fariseísmo) y se identifca
con ella (frente a los saduceos, que negaban la resurrección, y los ángeles). Eso era lo que
signifcaba vivir "ante Dios con toda buena conciencia". No se puede divorciar de las doctrinas
vinculantes.
Sin embargo, eso es exacamente a lo que apunta Calvino, al enfatizar la conciencia
individual autónoma y la noción correspondiente de que no hay decretos vinculantes de la
Iglesia que puedan considerarse infalibles e incuestionables. Es exacamente lo mismo en el
contexto de un pasaje que Calvino menciona arriba:
Hechos 24: 14–16Pero eto os confeso, que según el Camino, que ellos llaman secta, adoro al
Dios de nuestros padres, creyendo todo lo etablecido por la ley o escrito en los profetas, [15]
teniendo una esperanza en Dios que etos ellos mismos aceptan, que habrá una resurrección
tanto de los justos como de los injustos. [16] Por eso siempre me esfuerzo por tener la
conciencia tranquila hacia Dios y hacia los hombres.
Tener una “conciencia limpia para con Dios” etá directamente ligado, en la mente de Pablo,
a la observancia de la Ley (algo obligatorio) y doctrinas como la resurrección general. No solo la
Iglesia, sino incluso los gobernantes seculares deben ser obedecidos "por el bien de la conciencia":
Romanos 13: 1–7Que toda persona eté sujeta a las autoridades gobernantes. Porque no hay
autoridad sino de Dios, y las que existen han sido instituidas por Dios. [2] Por tanto, el que
resiste a las autoridades, resiste lo que Dios ha designado, y los que resistan incurrirán en
juicio. [3] Porque los gobernantes no son un terror para la buena conducta, sino para la
mala. ¿No le tendrías miedo al que etá en autoridad? Entonces haz el bien y recibirás su
aprobación, [4] porque él es el siervo de Dios para tu bien. Pero si te equivocas, teme, porque
no lleva la espada en vano; él es el siervo de Dios para ejecutar su ira sobre el malhechor. [5]
Por lo tanto, uno debe etar sujeto, no solo para evitar la ira de Dios, sino también por el bien
de la conciencia. [6] Por la misma razón también pagas impuetos, porque las autoridades
son ministros de Dios, que se ocupan de eto mismo.
Pablo se vincula en conciencia con "la verdad" y la "doctrina" y la "instrucción divina" y "la fe":
2 Corintios 4: 2Hemos renunciado a las formas vergonzosas y deshonetas; nos negamos a
pracicar la astucia o manipular la palabra de Dios, pero mediante la declaración abierta de
la verdad nos recomendaríamos a la conciencia de todo hombre a los ojos de Dios.
1 Timoteo 1: 3–7Como les urgí cuando iba a Macedonia, permanezcan en Éfeso para que
puedan pedir a ciertas personas que no enseñen ninguna doctrina diferente, [4] ni que se
ocupen de mitos y genealogías interminables que promueven especulaciones en lugar de la
formación divina que se encuentra en fe; [5] Considerando que el objetivo de nuestro
encargo es el amor que nace de un corazón puro, una buena conciencia y una fe sincera. [6]
Algunas personas, al desviarse de ellas, se han extraviado en discusiones vanas, [7] deseando
ser maestros de la ley, sin comprender ni lo que dicen ni las cosas sobre las que hacen
afrmaciones.
1 timoteo 3: 9 deben mantener el misterio de la fe con la conciencia tranquila.
1 Timoteo 4: 1–2 Ahora bien, el Espíritu dice expresamente que en tiempos posteriores
algunos se apartarán de la fe atendiendo a espíritus engañosos y doctrinas de demonios, [2]
mediante las pretensiones de mentirosos cuyas conciencias etán cauterizadas,
Tito 1: 13-15Este testimonio es verdadero. Por tanto, repréndelos duramente, para que sean
sanos en la fe, [14] en lugar de pretar atención a los mitos judíos oa los mandamientos de
hombres que rechazan la verdad. [15] Para los puros todo es puro, pero para los corruptos e
incrédulos nada es puro; sus mentes y conciencias etán corrompidas.
El escritor de Hebreos también sigue su ejemplo:
Hebreos 10: 22–23acerquémonos con corazón sincero, en plena certeza de fe, con nuestro
corazón limpio de mala conciencia y nuestro cuerpo lavado con agua pura. [23]
Mantengamos frme la confesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fel es el que
prometió;
Hebreos 13: 17-18Obedece a tus líderes y sométete a ellos; porque ellos vigilan vuestras
almas, como hombres que tendrán que rendir cuentas. Permítales hacer eto con alegría, y
no con tristeza, porque eso no sería una ventaja para usted. [18] Ruega por nosotros, porque
etamos seguros de que tenemos la conciencia tranquila, deseando actuar con honradez en
todas las cosas.
Lo que Dios manda, no tenemos la libertad de desobedecerlo. Y etos mandamientos
incluyen la sumisión a la Iglesia y la Tradición. Nada es más una “tiranía del hombre” (palabras
de Calvino en IV, 10: 5), en términos de teología, que requerir que cada persona tenga que
resolver todo por su cuenta, sin ninguna Iglesia autorizada.
Para que eto se entienda más fácilmente, dividamos a la Iglesia en dos clases principales: a
saber. clero y pueblo. El término clero lo utilizo en la acepción común para aquellos que
desempeñan un ministerio público en la Iglesia. Hablaremos primero de la disciplina común
a la que todos deberían etar sujetos, y luego pasaremos al clero, que tiene además de esa
disciplina común una peculiar a ellos mismos. Pero como algunos, por odio a la disciplina,
son reacios al mismo nombre, por su bien observamos, —Si ninguna sociedad, es más,
ninguna casa con una familia moderada, puede mantenerse en un etado correcto sin
disciplina, es mucho más necesario es en la Iglesia, cuyo etado debe ser el mejor ordenado
posible. Por tanto, así como la doctrina salvífca de Cristo es la vida de la Iglesia, la disciplina
es, por así decirlo, sus tendones; pues a ella se debe que los miembros del cuerpo se adhieran
juntos, cada uno en su propio lugar. Por lo tanto, todos los que deseen que esa disciplina sea
abolida, o que impidan su retauración, ya sea que lo hagan intencionalmente o por
desconsideración, ciertamente apuntan a la completa devastación de la Iglesia. Porque, ¿cuál
será el resultado si a cada uno se le permite hacer lo que le plazca? Pero eto debe suceder si a
la predicación del evangelio no se le agregan amonetaciones privadas, correcciones y
métodos similares para mantener la doctrina y no permitir que se vuelva letárgica. La
disciplina, por tanto, es una especie de freno para frenar y domesticar a los que luchan contra
la doctrina de Cristo, o es una especie de estímulo que despierta a los indiferentes; a veces,
también, es una especie de vara paternal, por el cual los que han cometido alguna falta más
grave son castigados en misericordia con la mansedumbre del espíritu de Cristo. Dado que,
entonces, ya vemos algunos comienzos de una terrible devastación en la Iglesia por la total
falta de cuidado y método en el manejo de las personas, la necesidad misma clama en voz alta
que hay necesidad de un remedio. Ahora bien, el único remedio es el que Cristo ordena, y los
piadosos siempre lo han utilizado. (IV, 12: 1)
Es útil recordar que las preocupaciones de Calvino sobre la anarquía tienen que ver con las
sectas protetantes proliferantes de su época; particularmente los anabautistas. Como siempre,
ni él ni Lutero enfrentarán el hecho bastante obvio de que sus nuevos principios de autoridad
(sola Scriptura, juicio privado, sin infalibilidad, sin sucesión apostólica como siempre se
entendió anteriormente,sin obispos, sin papas, sin concilios ecuménicos, desdén de los tradición,
etc.) condujeron directamente a etos desarrollos.
Ya sea que se dieran cuenta de eso o no, los protetantes de hoy continúan viviendo con las
consecuencias y continúan sin poder hacer nada sobre el continuo sectarismo escandaloso y
cientos, miles de denominaciones en competencia.
Como siempre he argumentado, eto es, en efecto (o al menos como una reducción lógica
consistente), el anarquismo eclesiológico y el relativismo teológico, ya que conllevan abundantes
contradicciones. Las denominaciones son desconocidas en la Sagrada Escritura, donde se enseña
que hay una Iglesia. Las denominaciones hacen imposible una disciplina coherente y efcaz.
El “disciplinado” simplemente tiene que irse e ir a otra denominación que lo acepte en su
pecado, o incluso (como un bono especial), pensar que su pecado no es pecado en absoluto. Lo
que alguna vez fueron pecados graves (para Lutero y Calvino y millones de protetantes
posteriores a lo largo de la historia y hoy; particularmente en países no occidentales) ahora se
consideran legítimas "elecciones de estilo de vida" que deben ser respetadas y sancionadas por la
iglesia y la ley civil por igual (por lo que nos dijeron).
7. Negación de concilios eclesiásticos infalibles
Dando por sentado que un concilio universal es una verdadera representación de la Iglesia,
partieron con ete principio y, al mismo tiempo, lo dejaron como incontrovertible, que tales
concilios etán bajo la guía inmediata del Espíritu Santo, y por lo tanto no puede errar. (IV,
8:10)
Ese fue el caso del concilio de Jerusalén (Hechos 15:25, 28-29) y de todos los concilios
verdaderos. ¿Calvino piensa que ete etado de cosas ya no es aplicable en la Iglesia? Jesús (Juan,
capítulos 14–16) dijo que tendríamos el Espíritu Santo para guiarnos y conducirnos a toda la
verdad. ¿Calvino ha perdido la fe en esa guía continua?
Cuando uno pone su fe en Dios, para guiar a los hombres pecadores (pero sobre todo, a Su
Iglesia) para Sus propósitos soberanos, es muy diferente. Calvino quiere enfatizar la soberanía
de Dios, lo cual es bueno, pero parece negarlo repetidamente cuando se trata de examinar cómo
Dios guía a los hombres para sus propósitos soberanos.
La Iglesia, dicen, tiene la noble promesa de que nunca será abandonada por Cristo, su esposo,
sino que será guiada por su Espíritu a toda la verdad. Pero de las promesas que suelen alegar,
muchas fueron dadas no menos a los creyentes privados que a toda la Iglesia. Porque aunque
el Señor habló a los doce apóstoles, cuando dijo: “¡He aquí! Yo etaré con ustedes siempre,
hasta el fn del mundo ”(Mt. 28:20); y de nuevo, “Oraré al Padre, y él os dará otro
Consolador, para que permanezca con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad” (Juan
14:16, 17), él hizo etas promesas no solo a los doce, pero a cada uno de ellos por separado,
no, de la misma manera, a otros discípulos que ya había recibido, o que iba a recibir después.
Cuando interpretan etas promesas, que etán repletas de consuelo, de tal manera que no
fueran dados a ningún cristiano en particular, sino a toda la Iglesia junta, ¿qué otra cosa es
privar a los cristianos de la confanza que de allí deben haber obtenido, para animarlos en su
camino? No niego que todo el cuerpo de los feles eté provisto de una variedad múltiple de
dones y dotado de un tesoro de sabiduría celestial mucho más grande y más rica que cada
cristiano aparte; Tampoco quiero decir que eto se haya dicho de los creyentes en general,
como si implicara que todos poseen el espíritu de sabiduría y conocimiento en un grado
igual: pero no debemos dar permiso a los adversarios de Cristo para defender una mala
causa, arrebatando las Escrituras. de su propio signifcado. (IV, 8:11) ¿qué otra cosa es
privar a los cristianos de la confanza que de allí deberían haber obtenido, animarlos en su
curso? No niego que todo el cuerpo de los feles eté provisto de una variedad múltiple de
dones y dotado de un tesoro de sabiduría celestial mucho más grande y más rica que cada
cristiano aparte; Tampoco quiero decir que eto se haya dicho de los creyentes en general,
como si implicara que todos poseen el espíritu de sabiduría y conocimiento en un grado
igual: pero no debemos dar permiso a los adversarios de Cristo para defender una mala
causa, arrebatando las Escrituras. de su propio signifcado. (IV, 8:11) ¿qué otra cosa es
privar a los cristianos de la confanza que de allí deberían haber obtenido, animarlos en su
curso? No niego que todo el cuerpo de los feles eté provisto de una variedad múltiple de
dones y dotado de un tesoro de sabiduría celestial mucho más grande y más rica que cada
cristiano aparte; Tampoco quiero decir que eto se haya dicho de los creyentes en general,
como si implicara que todos poseen el espíritu de sabiduría y conocimiento en un grado
igual: pero no debemos dar permiso a los adversarios de Cristo para defender una mala
causa, arrebatando las Escrituras. de su propio signifcado. (IV, 8:11) Tampoco quiero decir
que eto se haya dicho de los creyentes en general, como si implicara que todos poseen el
espíritu de sabiduría y conocimiento en un grado igual: pero no debemos dar permiso a los
adversarios de Cristo para defender una mala causa, arrebatando las Escrituras. de su propio
signifcado. (IV, 8:11) Tampoco quiero decir que eto se haya dicho de los creyentes en
general, como si implicara que todos poseen el espíritu de sabiduría y conocimiento en un
grado igual: pero no debemos dar permiso a los adversarios de Cristo para defender una mala
causa, arrebatando las Escrituras. de su propio signifcado. (IV, 8:11)
Solo agravará los problemas epistemológicos de Calvino, si desea minimizar la naturaleza
corporativa del cristianismo (como siempre tiende a hacer el protetantismo, por naturaleza).
Entonces tendrá que mostrar cómo los individuos poseen la plenitud de la verdad, frente a las
instituciones, y eso abre un montón de latas de gusanos que no tienen resolución alguna dentro
del marco presuposicional protetante.
Si se rechaza la creencia de toda la Iglesia, ¿por qué los protetantes (incluido el mismo
Calvino) mantuvieron credos y confesiones? Obviamente, hay un sentido en el que el individuo
tiene que ceder a verdades más grandes que él mismo y su mundo subjetivo, o de lo contrario
tendríamos tantos credos como cerebros cristianos. Esta línea de razonamiento no va a ninguna
parte. Está condenado al fracaso.
Este enfoque incluso frustra el propósito del propio libro de Calvino, aquí bajo
consideración, si el próximo cristiano puede simplemente decir, “esa es solo la opinión de
Calvino. ¿Qué tiene que ver conmigo? Socava mi confanza en Cristo para determinar mis
propias doctrinas; por lo tanto, lo rechazo por irrelevante. Tengo el Espíritu Santo y mi Biblia.
¿Quién necesita a Calvin? Si el "argumento" de una persona socava las mismas palabras que etá
escribiendo, entonces debemos dar un paso atrás y examinar las premisas defectuosas.
Las personas que son igualmente guiadas por el Espíritu, de hecho, llegan a diferentes
interpretaciones de las Escrituras. Siempre se requieren dogmas y límites autorizados, por esa
razón. Dios sabía eto, razón por la cual etableció una Iglesia de enseñanza autorizada, no un
sistema de subjetivismo individualista: en sí mismo, mucho más un concepto de Ilustración
secular o romántico o religioso oriental que bíblico.
Los hombres sensatos ven cuán grande es el peligro si una vez se les concede tanta autoridad
a los hombres. Ven también cuán ancha se abre una puerta para las burlas y las cavilaciones
de los impíos, si admitimos que los cristianos han de recibir las opiniones de los hombres
como si fueran oráculos. (IV, 8:15)
Aquí nuevamente etá la hostilidad a la idea de que Dios use a los pecadores como sus
instrumentos, para sus propósitos. Calvino no tiene sufcientefe para creer que Dios podría
hacer eso. Todo escritor de las Escrituras fue un oráculo porque escribió palabras inspiradas. Si
uno puede creer en ese milagro, como lo hace Calvino, el don de la infalibilidad requiere menos
fe. Sin embargo, rechaza lo último, ya que era imposible para Dios lograrlo, o algo que
probablemente no haría. Los apóstoles ya hablaron con extraordinaria autoridad. ¿Por qué no la
Iglesia?
Entonces, dirás, ¿no hay autoridad en las defniciones de concilios? Sí, de hecho; porque no
sostengo que todos los concilios deban ser condenados y todos sus actos anulados o, como se
dice, borrados por completo. Pero ustedes los someten a todos (se dirá) bajo subordinación,
dejando así a cada uno en libertad de recibir o rechazar los decretos de los concilios como le
plazca. De ninguna manera; pero siempre que se produzca el decreto de un concilio, lo
primero que desearía que se hiciera es examinar en qué momento se celebró, en qué ocasión,
con qué intención y quiénes estuvieron presentes en él; a continuación, llevaría el tema
discutido al etándar de las Escrituras. (IV, 9: 8)
Esto suena sensato y "moderado", pero ¿cómo funciona en la prácica? El Concilio de Nicea,
por ejemplo, promulgó ciertos decretos. Si fnalmente un protetante decide hoy que algunos de
etos decretos son insufcientemente “bíblicos”, etc., ¿sobre qué base los descarta: solo por su
juicio privado?
Si ese es el caso, inmediatamente surgen varios problemas. ¿Por qué su única opinión debe
superar a la de docenas o cientos de obispos, según sea el caso? ¿Por qué deberíamos tomar la
opinión de uno sobre la opinión de muchos? Pero admitiendo que tal escenario es aceptable,
ahora (muy a menudo, dada la división protetante interna y el caos doctrinal) tenemos dos
individuos (digamos, Lutero y Calvino) que rechazan un concilio y lo sustituyen por otra cosa
con respecto a algún particular teológico. . Pero no etán de acuerdo en cuanto al sustituto.
Ahora bien, tenemos un antiguo concilio que es parcialmente rechazado, bajo la autoridad
de un solo individuo. Dos de etas personas bien podrían etar en desacuerdo sobre la solución al
"error". ¿A quién elegimos y sobre qué base? ¿Por qué deberíamos asumir que un solo individuo
tiene una interpretación superior de la Escritura y la tradición teológica, en comparación con
una asamblea de muchos obispos eruditos? O si un grupo hoy (algún comité temido de alguna
denominación) decide anular Nicea o Calcedonia, etc., ¿por qué deberíamos aceptar su
autoridad dogmática corporativa más que la de Nicea o Calcedonia (o la del Papa León el
Grande)?
Vemos, entonces, que ete pensamiento es arbitrario en todo momento, y siempre,
inevitablemente, se reduce lógicamente al individualismo radical y al relativismo doctrinal,
cuando uno rechaza la comprensión tradicional de la autoridad cristiana. Se rompe tan pronto
como se hacen algunas preguntas penetrantes.
Calvino se erige como juez de los consejos, y eto contradice lo que dijo acerca de que no es el
caso de que "cada uno [tiene] la libertad de recibir o rechazar los decretos de los consejos como le
plazca". Los concilios declaran que tal y tal doctrina es bíblica y verdadera; Calvin dice que no lo
es. ¿Se supone que debemos inclinarnos y aceptar su autoridad como el Oráculo de Dios? Sin
embargo, se queja de que los papas tienen demasiada infuencia y poder teológicos y dicen.
Y eto lo haría de tal manera que la decisión del consejo tenga su peso y sea considerada a la
luz de un juicio previo, pero no de manera que impida la aplicación de la prueba que he
mencionado. Ojalá todos hubieran observado el método que prescribe Agustín en su Libro
Tercero contra Maximino, cuando quiso silenciar las cavilaciones de ete hereje contra los
decretos de los concilios: "No debo oponerme al Concilio de Niza, ni debo oponerme a ti.
opongo el de Ariminum a mí, como prejuicio de la cuestión. No etoy obligado por la
autoridad de ete último, ni usted por la del primero. Dejemos que la cosa contenga la cosa,
la causa con la causa, la razón con la razón, con la autoridad de las Escrituras, una autoridad
que no es peculiar de ninguna de las dos, sino común a todos ". De eta forma, los consejos
serían debidamente respetados, y sin embargo, se le daría el lugar más alto a la Escritura, y
todo se le presentaría como prueba. (IV, 9: 8)
Este fue el caso precisamente porque Agustín etaba hablando con un hereje, quien rechazó
la autoridad de Nicea (tal como lo hacen los protetantes selectivamente con todos los
concilios). Maximino era un obispo arriano. Tuvieron que discutir de las Escrituras porque eso
era lo que tenían en común. Eso es exacamente lo que hago con los protetantes, que rechazan
la infalibilidad conciliar.
Como apologista católico “ser todo para todos”, argumento de las Escrituras el 98% de las
veces, porque mis oponentes protetantes aceptan la autoridad de las Sagradas Escrituras. Hago
lo mismo con los testigos de Jehová: los arrianos de hoy. Uno debe citar las Escrituras con ellos o
inconsistencias internas y falsas profecías en sus propias obras publicadas. Esta fue una decisión
metodológica de San Agustín, no un rechazo de la autoridad del mismo concilio.
Pero a medida que las cosas suelen empeorar cada vez más, es fácil ver en los concilios más
modernos cuánto degeneró gradualmente la Iglesia de la pureza de esa edad de oro. No dudo,
sin embargo, que incluso en esas épocas más corruptas, los concilios tenían sus obispos de
mejor carácer. Pero sucedió con ellos cuando los senadores romanos de antaño se quejaron
con respecto a sus decretos. Las opiniones, contadas, no ponderadas, se vieron obligadas a
ceder el paso al mayor número. Ciertamente expresaron muchos sentimientos impíos. Aquí
no hay necesidad de recopilar instancias, tanto porque sería tedioso como porque otros lo
han hecho con tanto cuidado, que no deja mucho que añadir. (IV, 9: 8)
¿Por qué principio se rechazan los concilios posteriores? Fueron convocados por los mismos
principios y autoridad que los anteriores. De repente, ¿qué era la autoridad "sagrada" se
convierte en lo opueto? Si etos concilios fueron protegidos por el Espíritu Santo del error,
entonces es lógico que otros, convocados de la misma manera, también lo estuvieran. Pero los
primeros concilios ecuménicos que incluso calvino reverencia eran ortodoxos porque todos
fueron confrmados por los papas como ortodoxos. Para su época, los consejos se habían vuelto
completamente corruptos; así argumenta Calvino, aunque rara vez produce evidencias
contundentes de eta supueta deserción total de la fe (qué conveniente y decepcionante).
Además, ¿por qué debería revisar los concursos de consejo con consejo? Tampoco hay
motivo para susurrarme que cuando los consejos etán en desacuerdo, uno u otro de ellos no
es un consejo legal. Porque, ¿cómo averiguaremos eto? Simplemente, si no me equivoco,
juzgando por las Escrituras que los decretos no son ortodoxos. Porque solo eto es la ley
segura de la discriminación. (IV, 9: 9)
Los concilios ortodoxos legales se determinan al ver lo que Roma dice sobre ellos. Este fue
siempre el método (sobre todo con Calcedonia en 451, frente al "Consejo de ladrones" de Éfeso
en 449). Los hombres no etán de acuerdo sobre lo que es "ortodoxo" y sobre la interpretación
bíblica. Tiene que haber una última palabra en alguna parte. Esto es imposible de implementar
en términos prácicos sin obligar a la autoridad eclesiástica humana.
[A] pesar de que los consejos, por lo demás piadosos y santos, etaban gobernados por el
Espíritu Santo, él les permitió compartir la suerte de la humanidad, para que no confáramos
demasiado en los hombres. (IV, 9:11)
Este argumento no funciona, ya que muchos de los escritores de la Biblia también fueron
grandes pecadores (especialmente David y Pablo). Calvino no concluye que la Biblia sea
cuestionable por eso. En amboscasos, la protección de Dios supera las limitaciones.
[E] l modo en que ponen las conciencias bajo la estricta necesidad de observar todo lo que
prescriben, no es desconocido. Cuando protetamos contra eto, hacemos causa común con
Pablo, quien de ninguna manera permitirá que la conciencia de los creyentes sea sometida a
la esclavitud humana. (IV, 10: 9)
Supongo, entonces, que el concilio de Jerusalén puso las conciencias bajo “servidumbre
humana” ya que decretó:
Hechos 15: 28-29Porque ha parecido bien al Espíritu Santo ya nosotros no imponeros
ninguna carga mayor que etas cosas necesarias: [29] que os abstengáis de lo sacrifcado a los
ídolos, de sangre, de lo estrangulado y de la infdelidad. Si se mantienen alejados de ellos, le
irá bien. Despedida."
San Pablo promulgó ete decreto "humano":
Hechos 16: 4 Mientras avanzaban por las ciudades, les entregaron para que las observaran
las decisiones que habían tomado los apóstoles y los ancianos que etaban en Jerusalén.
8. La naturaleza del llamamiento y el encargo de San Pablo
La tercera división que hemos adoptado es quién debe elegir a los ministros. Una cierta regla
sobre ete tema no se puede obtener del nombramiento de los apóstoles, que era algo
diferente del llamado común de otros. Como el de ellos era un ministerio extraordinario, a
fn de hacerlo visible con alguna marca más distinguida, los que iban a desempeñarlo debían
ser llamados y nombrados por la boca del Señor mismo. Por lo tanto, no fue por elección
humana, sino por el único mandato de Dios y Cristo, que se prepararon para la obra. (IV,
3:13)
Esto evidentemente no era cierto en el caso de Pablo. En su misma experiencia de
conversión, Jesús le informó a Pablo que se le diría lo que tenía que hacer (Hechos 9: 6; cf. 9:17).
Fue a ver a San Pedro en Jerusalén durante quince días para ser confrmado en su llamamiento
(Gálatas 1:18), y catorce años después fue comisionado por Pedro, Santiago y Juan (Gálatas 2:
1–2, 9). . También fue enviado por la Iglesia de Antioquía (Hechos 13: 1-4), que etaba en
contacto con la Iglesia de Jerusalén (Hechos 11: 19-27).
Más tarde, Pablo informó a Antioquía (Hechos 14: 26-28). Hechos 15: 2 declara que "Pablo,
Bernabé y algunos de los otros fueron designados para subir a Jerusalén a los apóstoles y los
ancianos sobre eta cuestión". El siguiente versículo se refere a que Pablo y Bernabé "fueron
enviados por la iglesia".
No se muestra que Pablo y Bernabé tengan ninguna autoridad en particular en el concilio de
Jerusalén (Hechos 15: 4-30). Las fguras clave fueron Pedro (líder de los discípulos) y Santiago
(obispo de Jerusalén). Pablo y Bernabé reciben una línea de atención en la narrativa bíblica:
“escucharon a Bernabé ya Pablo mientras relataban las señales y maravillas que Dios había
hecho por medio de ellos entre los gentiles” (Hechos 15:12).
Luego fueron enviados o comisionados por la asamblea (15: 22-27). Incluso después de que
terminó el concilio, las Escrituras nos informan que Pablo etaba predicando lo que concluía:
“Mientras iban por las ciudades, les entregaron para que observaran las decisiones que habían
tomado los apóstoles y los ancianos que etaban en Jerusalén. ”(Hechos 16: 4). San Pablo fue
llamado por Dios pero también llamado y confrmado y enviado y dirigido por hombres.
De eta manera debemos entender la declaración de Pablo, que fue hecho apóstol, “no de
hombres, ni por hombre, sino por Jesucristo y Dios el Padre” (Gálatas 1: 1). El primero, a
saber. no de hombres; tenía en común con todos los piadosos ministros de la palabra, porque
nadie podía desempeñar debidamente el ofcio a menos que Dios lo llamara. (IV, 3:13)
En su vocación inicial, eto es cierto. Pero no se sigue que fuera un "llanero solitario": no
sometido a la Iglesia, como se ha demostrado ampliamente. El mismo Calvino incluso reconoce
en la siguiente sección (IV, 3:14) que Pablo fue al menos tremporalmente sujeto a la autoridad
de la Iglesia.
El otro le era propio y peculiar. Y mientras se gloria en ello, se jaca de que no solo tenía lo
que pertenece a un pastor verdadero y legítimo, sino que también presenta la insignia de su
apostolado. Porque cuando hubo algunos entre los gálatas que, buscando menospreciar su
autoridad, lo representaron como un discípulo común, sustituido en lugar de los apóstoles
primarios, él, para mantener intaca la dignidad de su ministerio, contra el cual sabía que
etos Se hicieron intentos, sintió que era necesario demostrar que él no era en ningún aspecto
inferior a los otros apóstoles. En consecuencia, afrma que no fue elegido por el juicio de los
hombres, como un obispo ordinario, sino por la boca y el oráculo manifeto del Señor
mismo. (IV, 3:13)
Este análisis excluye incorrectamente todos los elementos humanos de autoridad y vocación,
incluso en el caso de Pablo, como se describió anteriormente. Calvin aparentemente ve aquí solo
lo que quiere ver. Quizás ete tipo de razonamiento débil es la forma en que fnalmente justifcó
su propia posición prominente en el protetantismo temprano. Dios solo lo llamó; por lo tanto,
nadie podía oponerse adecuadamente a él, y todos los que lo hicieron eran enemigos de Dios
(precisamente como también pensaba Lutero).
9. El gobierno de la iglesia según la iglesia primitiva
En cuanto al hecho de que cada provincia tenía un arzobispo entre los obispos (ver cap.7
sec.15), y, además, que en el Concilio de Niza, los patriarcas fueron nombrados superiores a
los arzobispos, en orden y dignidad, eto fue diseñado para la preservación de la disciplina,
aunque, al tratar el tema aquí, no debe omitirse, que la prácica era muy rara. La razón
principal por la que se instituyeron etas órdenes fue que si ocurría algo en una iglesia que no
pudiera ser explicado por unos pocos, podría ser referido a un sínodo provincial. Si la
magnitud o difcultad del caso exigía una discusión más amplia, los patriarcas se empleaban
junto con los sínodos, y de ellos no había apelación excepto a un Concilio General. (IV, 4: 4)
Pero eto ya es claramente una autoridad católica. Calvin hace todo lo posible por
minimizarlo, pero es inconfundible. Tampoco es posible que ignore que también etán
involucradas cuestiones de ortodoxia. ¿Por qué, entonces, si eta era la política de la Iglesia
primitiva, Calvino no busca emularla? Creo que se puede demostrar que la razón es
simplemente que choca con su nueva regla de fe: sola Scriptura y juicio privado. Cuando se
introduce esa innovación, necesariamente se debe enviar una Iglesia infalible, o al menos una
con autoridad fnal vinculante. Es como el agua y el aceite: no pueden coexistir y ser armoniosos
entre sí.
Al gobierno así constituido, algunos le dieron el nombre de Jerarquía, un nombre, en mi
opinión, inadecuado, ciertamente uno que no se usa en las Escrituras. (IV, 4: 4)
Trinidadtampoco aparece en las Escrituras. El término es irrelevante. Lo que importa es si el
concepto etá presente.
Porque el Espíritu Santo diseñó para que nadie sueñe con la primacía o la dominación en lo
que respecta al gobierno de la Iglesia. Pero si, sin tener en cuenta el término, miramos la cosa,
encontraremos que los obispos antiguos no tenían ningún deseo de enmarcar una forma de
gobierno de la iglesia diferente de la que Dios ha prescrito en su palabra. (IV, 4: 4)
Así es; y ete gobierno era jerárquico, episcopal y papal. Calvino no puede forzar la realidad
histórica a ser algo diferente de lo que realmente fue. El hecho es que se opone radicalmente a la
eclesiología primitiva, patrística, medieval y católica. Los hechos históricos lo contradicen a cada
paso. Este es especialmente el caso con respecto al papado. El historiador protetante JND Kelly
deja muy claro que la primacía romana era bastante evidente en la Iglesia primitiva:
En todas partes, en Oriente no menos que en Occidente, Roma gozaba de un prestigio
especial, como lo indica la precedencia quese le concedía sin lugar a dudas ... Así, la
preeminencia de Roma quedó indiscutible en el período patrístico. Como prueba de ello, el
estudiante sólo necesita recordar la posición de liderazgo que los papas reclamaron como
algo natural y que les concedieron libremente en los concilios de Éfeso (431) y Calcedonia
(451). Incluso encontramos a los historiadores del siglo V Sócrates y Sozomen
concluyendo ... que era inconstitucional que se celebraran sínodos sin que el pontífce
romano fuera invitado o que se tomaran decisiones sin su consentimiento. Al etallar la
controversia cristológica, se recordará, tanto Netorio como Cirilo se apresuraron a llevar
sus casos a Roma, ete último declarando que la antigua costumbre de las iglesias lo obligaba
a comunicar asuntos de tal peso al Papa ya buscar su consejo antes de actuar. En uno de sus
sermones llega a saludar a Celestina como 'el arzobispo del mundo entero' ... No hace falta
decir que Agustín [c. 354–430 d. C.] identifca a la Iglesia con la Iglesia católica universal de
su época, con su jerarquía y sacramentos, y con su centro en Roma ... A mediados del siglo V,
la Iglesia romana se había etablecido, tanto de jure como de facto. , una posición de
primacía en Occidente, y las pretensiones papales de supremacía sobre todos los obispos de la
cristiandad se habían formulado en términos precisos ... El estudiante que rastrea la historia
de la época, particularmente de las controversias arrianas, donatistas, pelagianas y
cristológicas No puede dejar de quedar impresionado por la habilidad y la perseverancia con
la que la Santa Sede [de Roma] avanzaba y consolidaba continuamente sus pretensiones.
Dado que su ocupante fue aceptado como el sucesor de San Pedro y príncipe de los apóstoles,
fue fácil inferir que la autoridad única de la que de hecho disfrutaba Roma, y que los papas
vieron concentrada en sus personas y su ofcio, era no más que el cumplimiento del plan
divino.
(Early Christian Doctrines, San Francisco: Harper & Row, quinta edición revisada, 1978,
406–407, 413, 417)
Al elegir a los obispos, el pueblo conservó durante mucho tiempo su derecho a evitar que se
inmiscuyera a nadie que no fuera aceptable para todos. En consecuencia, el Concilio de
Antioquía prohibió reclutar a nadie que no quisiera. Esto también Leo I. confrma
cuidadosamente. De ahí etos pasajes: "Sea elegido aquel que el clero y el pueblo o la mayoría
demanden". De nuevo. “Que el que ha de presidir sobre todos sea elegido por todos” (León,
Ep. 90, cap. 2). Por lo tanto, quien es designado siendo desconocido y no examinado, debe
necesariamente ser entrometido violentamente. Una vez más, "Sea elegido el elegido por el
clero y llamado por el pueblo, y consagrado por los provinciales con el juicio del
metropolitano". Tan cuidadosos fueron los santos padres de que eta libertad del pueblo no
se redujera en ningún caso, que cuando un concilio general, reunidos en Constantinopla,
etaban ordenando a Nectario, se negaron a hacerlo sin la aprobación de todo el clero y el
pueblo, como atestiguaba su carta al sínodo romano. En consecuencia, cuando cualquier
obispo nominaba a su sucesor, la ley no era ratifcada sin consultar a todo el pueblo. De eto
tenéis no sólo un ejemplo, sino la forma, en Agustín, en el nombramiento de Eradius
(August. Ep. 110). Y Teodoreto, después de relatar que Pedro fue el sucesor designado por
Atanasio, agrega inmediatamente que la orden sacerdotal lo ratifcó, que la magistratura, los
jefes y todo el pueblo, por aclamación, lo aprobaron. (IV, 4:11) el acto no fue ratifcado sin
consultar a todo el pueblo. De eto tenéis no sólo un ejemplo, sino la forma, en Agustín, en el
nombramiento de Eradius (August. Ep. 110). Y Teodoreto, después de relatar que Pedro fue
el sucesor designado por Atanasio, agrega inmediatamente que la orden sacerdotal lo
ratifcó, que la magistratura, los jefes y todo el pueblo, por aclamación, lo aprobaron. (IV,
4:11) el acto no fue ratifcado sin consultar a todo el pueblo. De eto tenéis no sólo un
ejemplo, sino la forma, en Agustín, en el nombramiento de Eradius (August. Ep. 110). Y
Teodoreto, después de relatar que Pedro fue el sucesor designado por Atanasio, agrega
inmediatamente que la orden sacerdotal lo ratifcó, que la magistratura, los jefes y todo el
pueblo, por aclamación, lo aprobaron. (IV, 4:11)
Concediendo que ete fue el caso (y no tengo ninguna razón particular para dudar del relato
de Calvino), todavía no se sigue que el obispo no tuviera autoridad sobre la gente, o que pudiera
ser destituido por capricho. Los presidentes y senadores son elegidos en los Estados Unidos y
luego tienen autoridad. Los jueces de la Corte Suprema (un paralelo más cercano) son
nominados por el presidente electo y confrmados por los senadores electos, pero luego tienen
autoridad legal vitalicia.
Por lo tanto, si bien Calvino puede explotar ete punto por todo lo que vale, no proporciona
ningún socavamiento de la estructura jerárquica de la Iglesia o la autoridad vinculante de la
Iglesia, en contra de su nueva regla de fe (y la de Lutero): sola Scriptura.
Nada de eta historia (asumiendo que sea precisa) necesita ser negada, pero en última
instancia no es concluyente con respecto a las enseñanzas y acciones de Calvino en oposición a la
jerarquía de la Iglesia. ¿Qué consecuencia tiene repasar los detalles de una cosa, si uno pretende
derrocarlo por completo y reemplazarlo con otra cosa? Siendo ese el caso, es la revolución la que
necesita ser justifcada, no las minucias relacionadas con la cosa derrocada.
Los hechos de la historia de la Iglesia muestran que entre los siglos IV y VI, las funciones de
los obispos eran virtualmente idénticas a las de la Iglesia católica de hoy. El historiador
protetante Philip Schaf describe la situación en el período 311-590:
Los obispos etaban ahora con poder soberano a la cabeza del clero y de sus diócesis. Habían
llegado a ser considerados universalmente como vehículos y propagadores de los dones del
Espíritu Santo, y maestros y legisladores de la iglesia en todos los asuntos de fe y disciplina.
La distinción específca entre ellos y los presbíteros se llevó a todo; ...
La participación tradicional del pueblo en la elección, que atestiguaba el origen popular del
cargo episcopal, continuó, pero se hundió gradualmente en una mera formalidad y
fnalmente se extinguió por completo. Los obispos llenaron sus propias vacantes y eligieron y
ordenaron al clero. Además de la ordenación, como medio para comunicar los dones
ofciales, también reclamaron a los presbíteros en Occidente, después del siglo V, las
prerrogativas exclusivas de confrmar a los bautizados y consagrar el crisma o ungüento
santo usado en el bautismo ...
(Historia de la Iglesia Cristiana, Vol. III, Capítulo Cinco: "La Jerarquía y el Gobierno de la
Iglesia", § 53. Los Obispos)
Así fue como la Mente de la Iglesia (después de una refexión de algunos siglos) decidió la
cuestión (y Calvino admite al menos una validez y sensibilidad parcial de eto en su siguiente
sección).
10. Igualación de los cargos de presbítero, pastor y obispo
Al dar el nombre de obispos, presbíteros y pastores indiscriminadamente a quienes
gobiernan las iglesias, lo he hecho con la autoridad de las Escrituras, que usan las palabras
como sinónimos. A todos los que desempeñan el ministerio de la palabra se les da el nombre
de obispos. (IV, 3: 8)
Aunque de hecho existe cierta superposición de términos y un sistema de clasifcación
menos rígido en las Escrituras, se dice que los obispos tienen ciertas tareas que van más allá de
las de los sacerdotes / pastores. Los obispos (episkopos) poseen todos los poderes, deberes y
jurisdicción de los sacerdotes, con las siguientes importantes responsabilidades adicionales:
Jurisdicción sobre sacerdotes e iglesias locales,y poder para ordenar sacerdotes: Hechos 14:22, 1
Timoteo 5:22, 2 Timoteo 1: 6, Tito 1: 5.
Responsabilidad esecial de defender la fe: Hechos 20: 28–31, 2 Timoteo 4: 1–5, Tito 1: 9–10,
2 Pedro 3: 15–16.
Poder para reprender la falsa doctrina y excomulgar: Hechos 8: 14-24, 1 Corintios 16:22, 1
Timoteo 5:20, 2 Timoteo 4: 2, Tito 1: 10-11.
Poder para otorgar la confrración (la recepción del Espíritu Santo que mora en nosotros):
Hechos 8: 14-17, 19: 5-6.
Manejo de las fnanzas de la iglesia: 1 Timoteo 3: 3-4, 1 Pedro 5: 2.
En la Septuaginta (la traducción griega del Antiguo Tetamento), episkopos se usa para
supervisor en varios sentidos, por ejemplo: ofciales (Jueces 9:28, Isaías 60:17), supervisores de
fondos (2 Crónicas 34:12, 17) , superintendentes de sacerdotes y levitas (Nehemías 11: 9, 2
Reyes 11:18), y de funciones del templo y tabernáculo (Números 4:16). Dios es llamado
episkopos en Job 20:29, refriéndose a Su papel como Juez, y Cristo es un episkopos en 1 Pedro
2:25 (RSV: “Pastor y Guardián de vuestras almas”).
El concilio de Jerusalén (Hechos 15: 1–29) da testimonio de una estructura de gobierno
episcopal jerárquica defnida en la Iglesia primitiva. San Pedro, el anciano principal (el ofcio del
Papa) de toda la Iglesia (1 Pedro 5: 1; cf. Juan 21: 15-17), presidió y emitió el pronunciamiento
autorizado (15: 7-11). Luego, Santiago, obispo de Jerusalén (algo así como el alcalde anftrión de
una conferencia) da una declaración fnal concurrente (Hechos 15:14) (15: 13-29).
Que Santiago era el único obispo "monárquico" de Jerusalén es bastante evidente en las
Escrituras (Hechos 12:17, 15:13, 19, 21:18, Gálatas 1:19, 2:12). Este hecho también lo atestigua
el primer historiador cristiano, Eusebio (Historia de la Iglesia, 7:19).
También existe mucha evidencia histórica y patrística del obispado de San Pedro en Roma.
Nadie discute el hecho de que San Clemente (dc101) fue el único obispo de Roma un poco más
tarde, o que San Ignacio (dc110) fue el obispo de Antioquía, comenzando alrededor del 69 dC
Por lo tanto, el obispo "monárquico" es a la vez un concepto bíblico y un hecho indiscutible de la
Iglesia primitiva. Para cuando llegamos a mediados del siglo II, prácicamente todos los
historiadores sostienen que un solo obispo dirigía cada comunidad cristiana.
A todos los que desempeñan el ministerio de la palabra se les da el nombre de obispos. Así,
Pablo, después de ordenar a Tito que ordenara ancianos en cada ciudad, inmediatamente
agrega: "El obispo debe ser irreprensible", etc. (Tito 1: 5, 7). (IV, 3: 8)
Tenga en cuenta que Timoteo etá funcionando precisamente como lo hace un obispo
católico, al nombrar ancianos (o sacerdotes):
Tito 1: 5 ... nombra ancianos en cada pueblo como te lo indiqué
Por lo tanto, Tito etá bajo la autoridad de Pablo y otros etán bajo su autoridad. Esa es una
estructura jerárquica de tres niveles, se mire como se mire. Por lo tanto, incluso si los términos
se superponen un poco en el Nuevo Tetamento, ya que la Iglesia recién comenzaba, sin
embargo, vemos una diferenciación en los deberes reales, que es esencialmente todo lo que se
necesita para etablecer la eclesiología católica.
Además, parece que Pablo etá pasando su cargo a Timoteo (1 Tim. 6:20; 2 Tim. 1: 6, 13-14;
2 Tim. 4: 1-6), y le dice que, a su vez, le pase su cargo ( 2 Tim 2: 1-2) que sería otro indicio de
sucesión apostólica en la Biblia.
Así que en otro lugar saluda a varios obispos en una iglesia (Fil. 1: 1). (IV, 3: 8)
Pero en ete pasaje menciona "obispos y diáconos". Tiene cuidado de distinguirlos en otros
lugares, ya que menciona las califcaciones de los obispos, específcamente, en Tito 1 y 1 Timoteo
3: 1-7. Pero luego escribe por separado sobre las califcaciones para diáconos en 1 Timoteo 3: 8–
10. Por lo tanto, si hace eta diferenciación, es lógico pensar que probablemente haga lo mismo
con los ancianos. Además, Pablo a menudo se refería a sí mismo como diácono o ministro (1 Cor
3: 5; 4: 1; 2 Cor 3: 6; 6: 4; 11:23; Ef 3: 7; Col 1: 23-25), sin embargo, nadie diría que era
simplemente un diácono.
Y en los Hechos, a los ancianos de Éfeso, a quienes se dice que reunió, él, en el curso de su
discurso, los designa como obispos (Hechos 20:17). (IV, 3: 8)
Un obispo es un anciano principal, al igual que en la Iglesia católica, un obispo también es un
sacerdote. Es una especie de supersacerdote. Un obispo todavía puede ser llamado sacerdote,
¡pero los sacerdotes no pueden ser llamados obispos a menos que sean obispos! ¿Y quién nombra
a los obispos? El Papa hace eso. En la eclesiología de Calvino tiene apóstoles nombrando obispos,
pero su ofcio no continúa, ya que niega la sucesión apostólica. ¿Cómo, entonces, son nombrados
hoy? ¿por quién, sin apóstoles ni papas? ¿Por mayoría de votos de las congregaciones? Eso no se
encuentra en las Sagradas Escrituras. ¿O simplemente se nombran a sí mismos y toman un aire
de “autoridad”, como en el caso de Calvino?
Martín Lutero cometió el mismo error de meterse en una gran categoría general, todos etos
ofcios del Nuevo Tetamento:
De ete modo creo que se sigue que no podemos ni debemos dar el nombre de sacerdote a los
que etán a cargo de la Palabra y del sacramento entre el pueblo. La razón por la que se les ha
llamado sacerdotes es por la costumbre de los paganos o por ser un vestigio de la nación
judía. El resultado es muy perjudicial para la iglesia. Según las Escrituras del Nuevo
Tetamento, los mejores nombres serían ministros, diáconos, obispos, mayordomos,
presbíteros (un nombre que se usa con frecuencia y que indica a los miembros mayores).
Porque así escribe Pablo en 1 Cor. 4 [: 1], “Así es como debe uno considerarnos, como
servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios”. No dice “como sacerdotes
de Cristo”, porque sabía que el nombre y el ofcio de sacerdote pertenecían a todos. El uso
frecuente de Pablo de la palabra "mayordomía" o "casa", "ministerio", "ministro", "siervo, ”“
Alguien que sirve al evangelio ”, etc., enfatiza que no es el etado, el orden, ni ninguna
autoridad o dignidad lo que quiere defender, sino solo el ofcio y la función. La autoridad y la
dignidad del sacerdocio residía en la comunidad de creyentes.
(Luther's Works, Vol.40: Church and Minstry II, editado por Conrad Bergendof,
Philadephia: Muhlenberg Press, 1958, p. 35; obra principal: Concerning the Ministry, 1523,
traducido por Conrad Bergendof; cursiva mía)
Pablo trata detalladamente de qué personas deberían ser elegidas obispos en dos pasajes
(Tito 1: 7; 1 Timoteo 3: 1). La esencia es que nadie debe ser elegido excepto aquellos que son
de sana doctrina y vidas santas, y no son notorios por ningún defecto que pueda destruir su
autoridad y traer deshonra al ministerio. (IV, 3:12)
Pero, ¿quién los elige o los “elige”? Esta difcultad en la eclesiología de Calvino ya se discutió
anteriormente.
La descripción de diáconos y ancianos es completamente similar (ver capítulo 4 sec. 10-13).
Siempre debemos tener cuidado de que no sean inadecuados o desiguales para la carga que se
les impone; es decir, que se les proporcionen los medios necesarios para el desempeño de su
cargo. Así, nuestro Salvador, cuando etaba a punto de enviar a sus apóstoles, les
proporcionó las armas y los instrumentos que eran indispensablemente necesarios. Y Pablo,
después de retratar el carácer de un obispo bueno y genuino, advierte a Timoteo que no se
contamine eligiendo a una persona inapropiada para el cargo. (IV, 3:12)
Aquí etá nuevamente la jerarquía de la Iglesia: Pablo etá sobre Timoteo, quien etá sobre
aquellos a quienes él designa. Pero si no hay un sucesor del apóstol Pablo (los católicos dicen que
los obispos son eso), entonces, ¿quién le diría a Timoteo qué hacer y quién lo nombraría?
La expresión, de qué manera, la uso no en referencia al rito de la elección, sino solo al miedo
religioso que se debe observar enla elección. De ahí los ayunos y oraciones que Lucas narra
que los feles emplearon cuando eligieron presbíteros (Hechos 14:23). Porque, entendiendo
que el negocio era el más serio en el que podían dedicarse, no se atrevieron a actuar sin la
mayor reverencia y solicitud. Pero sobre todo, fueron fervientes en la oración, implorando a
Dios el espíritu de sabiduría y discernimiento. (IV, 3:12)
Los ancianos fueron nombrados desde arriba, de acuerdo con ete mismo pasaje.
11. ¿Pueden los laicos declarar ilegítimo al clero?
Sin embargo, que ningún hombre me entienda como si estuviera deseoso en todo de manera
precipitada y sin reservas de derrocar la autoridad de los pastores. Lo único que aconsejo es
ejercer la discriminación y no suponer, por supueto, que todos los que se llaman a sí mismos
pastores lo son en realidad. (IV, 9: 5)
Calvino conserva cierto grado de autoridad e institución; especialmente cuando él, como
Lutero antes que él, llega a ser el jefe y proclama la verdadera teología, pero la lógica interior del
juicio privado socava tanto la autoridad de los pastores como las denominaciones individuales en
su conjunto.
Ningún protetante puede decirle a otro protetante que no tiene derecho a ir a otra
denominación. Eso sería una broma. ¿Sobre qué bases argumentarían? "¿Tenemos la plenitud de
la verdad cristiana frente a todas esas otras denominaciones"? Eso difcilmente se distinguiría de
la afrmación católica de una plenitud única, por lo que al fnal es contraproducente. Las
epistemologías protetantes y las autojustifcaciones etán siempre e inherentemente en guerra
con las diversas eclesiologías protetantes.
Pero el Papa, con toda la tripulación de sus obispos, sin más razón que porque son llamados
pastores, se deshacen de la obediencia a la palabra de Dios, invierten todas las cosas, y las
hacen volver de aquí para allá a su gusto; mientras tanto, insisten en que no pueden etar
desprovistos de la luz de la verdad, que el Espíritu de Dios reside perpetuamente en ellos, que
la Iglesia subsiste en ellos y muere con ellos, como si el Señor no infigiera todavía sus juicios,
y en el día de hoy castiga al mundo por su iniquidad, de la misma manera en que castigó la
ingratitud del pueblo antiguo, es decir, golpeando a los pastores con asombro y ceguera
(Zacarías 12: 4). (IV, 9: 5)
La “Iglesia” del Antiguo Tetamento nunca se extinguió por completo; tampoco lo hará la
Iglesia Católica. Continúa porque Dios prometió que sería así. La Iglesia es indefectible.
12. Denigración de los votos y juramentos de consagración
De ahí surge una duda con respecto a los votos que se hacen sin ninguna autoridad expresa
de la palabra de Dios; ¿Bajo qué luz deben verse? ¿Pueden ser debidamente hechos por
hombres cristianos, y hasta qué punto son vinculantes? Lo que se llama una promesa entre
los hombres es un voto cuando se hace a Dios. Ahora, prometemos a los hombres cosas que
creemos que les serán aceptables o cosas que nosotros les debemos. Por tanto, debemos ser
mucho más cuidadosos en los votos dirigidos a Dios, con quien debemos actuar con la mayor
seriedad. Aquí la superstición ha prevalecido extrañamente en todas las épocas; hombres a la
vez, sin juicio y sin elección, prometiendo a Dios todo lo que les vino a la mente, o incluso a
los labios. De ahí los votos necios, no, monstruosos absurdos, con los que los paganos se
divierten insolentemente con sus dioses. ¡Ojalá los cristianos no los hubieran imitado en eta
su audacia! En verdad, nada podría ser menos atracivo; pero es obvio que durante algunas
épocas nada ha sido más común que eta mala conducta: todo el pueblo en todas partes
desprecia la Ley de Dios y arde con un celo loco de hacer votos de acuerdo con cualquier
noción de ensueño que se haya formado. No deseo exagerar injustamente ni particularizar
los muchos pecados graves que se han cometido aquí; pero me pareció correcto advertirlo de
pasada, para que parezca mejor, que cuando tratamos de votos no etamos de ninguna
manera discutiendo una cuestión superfua. pero es obvio que durante algunas épocas nada
ha sido más común que eta mala conducta: todo el pueblo en todas partes desprecia la Ley
de Dios y arde con un celo loco de hacer votos de acuerdo con cualquier noción de ensueño
que se haya formado. No deseo exagerar injustamente ni particularizar los muchos pecados
graves que se han cometido aquí; pero me pareció correcto advertirlo de pasada, para que
parezca mejor, que cuando tratamos de votos no etamos de ninguna manera discutiendo
una cuestión superfua. pero es obvio que durante algunas épocas nada ha sido más común
que eta mala conducta: todo el pueblo en todas partes desprecia la Ley de Dios y arde con
un celo loco de hacer votos de acuerdo con cualquier noción de ensueño que se haya
formado. No deseo exagerar injustamente ni particularizar los muchos pecados graves que se
han cometido aquí; pero me pareció correcto advertirlo de pasada, para que parezca mejor,
que cuando tratamos de votos no etamos de ninguna manera discutiendo una cuestión
superfua.
(IV, 13: 1)
Ahora, entonces, veamos la naturaleza de los votos por los cuales los monjes de la actualidad
son iniciados en eta famosa orden. Primero, como su intención es instituir un culto nuevo y
fcticio con miras a ganar el favor de Dios, concluyo de lo dicho anteriormente, que todo lo
que hacen es abominación a Dios. En segundo lugar, sostengo que como enmarcan su propio
modo de vida a placer, sin tener en cuenta el llamamiento de Dios o su aprobación, el intento
es imprudente e ilegal; porque su conciencia no tiene fundamento sobre el cual apoyarse ante
Dios; y “todo lo que no es por fe, es pecado” (Rom. 14:23). Además, sostengo que al
someterse a muchos modos de culto perversos e impíos, como los que se exhiben en el
monaquismo moderno, no se consagran a Dios sino al diablo. Porque, ¿por qué se les
permitió a los profetas decir que los israelitas sacrifcaron a sus hijos a los demonios y no a
Dios (Deut 32:17; Sal. 106: 37), simplemente porque habían corrompido la verdadera
adoración de Dios mediante ceremonias profanas? ¿Y no se nos permitirá decir lo mismo de
los monjes que, junto con la capucha, se cubren con la red de mil supersticiones impías? (IV,
13:17)
Calvino pinta cosas católicas (como es su costumbre) con los colores más oscuros
imaginables, con términos amplios y forituras dramáticas, lo que lleva a la conclusión de que la
cosa en cuestión (aquí, los votos), presentada como una burda caricatura de la realidad real,
debe ser esencialmente eliminado. Pero los votos tienen una sólida base bíblica. Simplemente
necesitan ser entendidos y aplicados correctamente en la vida de las personas: no despreciados y
abandonados por completo. Los votos y juramentos tienen una base perfectamente bíblica. Aquí
hay tres fuentes protetantes que lo verifcan:
No es pecado hacer un voto o no hacerlo, pero si se hace ... un voto es tan sagrado como un
juramento (Dt 23: 21-23) ... La seriedad de los juramentos se enfatiza en las leyes de Moisés
(Éx 20: 7, Levítico 19:12)… Ezequiel habla como si el perjurio fuera castigado con la muerte
(Ezequiel 17:16 y sigs.)… Cristo enseñó que los juramentos eran obligatorios (Mat. 5:33)…
Cristo mismo aceptó el juramento imprecatorio (Mat. 26:63 y sigs.). ), y Pablo también hizo
un juramento (2 Cor. 1:23, Gá. 1:20)… Dios se comprometió a sí mismo mediante un
juramento (Heb. 6: 13-18).
(JD Douglas, editor, Te New Bible Dictionary, Grand Rapids, Michigan: Eerdmans, 1962,
1313, 902)
Los juramentos eran compromisos solemnes y no debían tomarse a la ligera. El tercer
mandamiento del Decálogo prohíbe los juramentos que se hacen sin pensar (Ex 20: 7, Deut
5:11); el noveno mandamiento prohíbe el perjurio. Se debe cumplir un juramento ...
(Eclesiastés 5: 4-5).
(Allen C. Myers, editor, Eerdmans Bible Dictionary, Grand Rapids, Michigan:Eerdmans,
1987 [revisión en inglés de Bijbelse Encyclopedie, editado por WH Gispen, Kampen,
Holanda: JH Kok, edición revisada, 1975], traducido por Raymond C. Togtman y Ralph W.
Vunderink, 773–774)
El apóstol Pablo ... se cortó el cabello ... 'porque había hecho un voto' (Hechos 18:18) ... El
voto era voluntario. Pero después de que se hizo un voto, tenía que cumplirse ... El engaño al
hacer votos es una afrenta a Dios y trae Su maldición (Mal 1:14) ... Mentir sobre un
juramento podría resultar en la muerte (Ezequiel 17: 16-18). Jesús mismo etaba obligado
por un juramento (Mateo 26: 63–4), al igual que Pablo (2 Corintios 1:23, Gálatas 1:20).
Incluso Dios se comprometió a sí mismo mediante un juramento.
(Herbert, Lockyer, Sr., editor, Diccionario bíblico ilustrado de Nelson, Nashville: Nelson,
1986, 1088, 767)
Sin embargo, no suponga que yo elogio tanto los votos que mantengo como santos como para
hacerlos todos los días. Porque aunque no me atrevo a dar ningún precepto en cuanto al
tiempo o el número, sin embargo, si alguien acepta mi consejo, no emprenderá ninguno que
no sea sobrio y temporal. Si te comprometes con un voto perpetuo, tendrás grandes
problemas y molestias para liberarte, o, agotado por el tiempo, fnalmente te atreverás a
romperlo. (IV, 13: 6)
Entonces, ¿qué pasa con los votos matrimoniales? Este razonamiento (voluntariamente o
no) socava el matrimonio y el compromiso de por vida con el sacerdocio, la vida religiosa o el
sentido protetante de la ordenación pastoral. Obviamente, sostengo, tal razonamiento
"demuestra demasiado" y debe ser rechazado.
Ha sido la prácica (dicen) desde el período más remoto, para aquellos que deseaban
dedicarse enteramente a Dios, obligarse por un voto de continencia. Confeso que la
costumbre es antigua, pero no admito que la época en que comenzó etaba tan libre de todo
defecto que todo lo que se hizo entonces debe considerarse como una regla. Además, el rigor
inexorable de sostener que después de concebido el voto no hay lugar para el
arrepentimiento, se fue infltrando gradualmente. (IV, 13:17)
Para los católicos, un voto es un voto. Incluso hoy en día, queda algo de apariencia de la gran
importancia y naturaleza vinculante de los votos bíblicos en la ceremonia del matrimonio.
Calvino simplemente no tiene sufciente fe para comprender que un hombre podría ser llamado
a una vida de celibato en servicio a Dios, saber que él es así llamado (algo así como "sabemos" que
etamos "llamados" a casarnos con una persona en particular). persona), y así poder hacer el
voto, por el poder de Dios.
Si un monje o sacerdote declara que hizo un voto erróneamente, entonces puede ser
despedido del sacerdocio o de la vida religiosa. Por tanto, las "excepciones" pueden tratarse
individualmente. Esto no es una prueba de todo el estilo de vida: que algunos abusen de él o se
equivoquen.
Ha habido evangelistas protetantes falsos que solo etaban en eto por el dinero (Marjoe
Gortner fue un ejemplo famoso en nuestro tiempo). ¿Signifca eso que no hay verdaderos
evangelistas? Por supueto no. Sin embargo, así es como razona Calvino: “hay corrupción; de
hecho, corrupción generalizada; por lo tanto, la cosa en sí es ilegítima, perversa de principio a
fn; del diablo ".
Calvino no solo rechaza etos votos de vocación y una devoción más plena a Dios, sino
también votos mucho menores como la abstinencia del vino: un concepto perfectamente bíblico:
Ahora es fácil ver bajo cuánta superstición ha trabajado el mundo a ete respecto durante
varias edades. Uno juró que sería abstemio, como si la abstinencia de vino fuera en sí misma
un servicio aceptable a Dios. (IV, 13: 7)
Calvino aquí piensa como los fariseos: la arbitrariedad de los que criticaba nuestro Señor:
Lucas 7: 33–34Porque ha venido Juan el Bautista sin comer pan ni beber vino; y dices: 'Tiene
un demonio'. [34] El Hijo del Hombre ha venido comiendo y bebiendo; y dices: '¡He aquí un
glotón y un borracho, amigo de recaudadores de impuetos y pecadores!'
Dios (al contrario de Calvino) parecía pensar que tal abstinencia (lejos de ser
necesariamente o siempre una "superstición") era algo bueno y espiritualmente útil:
Levítico 10: 8-10Y el SEÑOR habló a Aarón, diciendo: [9] “No bebas vino ni sidra, tú ni tus
hijos contigo, cuando entres en la tienda de reunión, para que no mueras; será etatuto
perpetuo por vuestras generaciones. [10] Debes distinguir entre lo santo y lo común, entre lo
inmundo y lo limpio;
Números 6: 1–4Y el SEÑOR dijo a Moisés: [2] “Di al pueblo de Israel: Cuando un hombre o
una mujer haga un voto especial, el voto de un nazareo, de separarse del SEÑOR, [3] se
separará. de vino y licor; no beberá vinagre de vino o licor, ni beberá jugo de uvas ni comerá
uvas frescas o secas. [4] Todos los días de su separación no comerá nada de lo producido por
la vid, ni siquiera las semillas o los hollejos. (cf. Jueces 13: 4, 7; Jer 35: 6-14)
Lucas 1:15 porque será grande delante del Señor, y no beberá vino ni sidra, y será lleno del
Espíritu Santo desde el vientre de su madre.
13. Celibato clerical
Pablo llama a la prohibición del matrimonio una doctrina de demonios (1 Tim. 4: 1, 3); y el
Espíritu en otra parte declara que “el matrimonio es honorable en todos” (Heb. 13: 4).
Después de haber prohibido el matrimonio a sus sacerdotes, insisten en eto como una
interpretación verdadera y genuina de las Escrituras, aunque nada se puede imaginar más
ajeno a ellas. (IV, 9:14)
San Pablo asume y defende el celibato en aquellos que quieren entregarse plenamente al
Señor. Su enseñanza es clara como el día en 1 Corintios 7. Jesús también se refere a "eunucos"
por el bien del reino:
Mateo 19: 10–12Los discípulos le dijeron: "Si tal es el caso de un hombre con su esposa, no
conviene casarse". [11] Pero él les dijo: «No todos pueden recibir eta palabra, sino sólo
aquellos a quienes se les ha dado. [12] Porque hay eunucos que han sido así desde su
nacimiento, y hay eunucos que han sido hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que
se han hecho a sí mismos eunucos por causa del reino de los cielos. El que pueda recibir eto,
que lo reciba ".
Nada de eto es particularmente difcil de comprender. Obviamente, Calvino y muchos
protetantes se encuentran entre los que no pueden "recibir" eta clara enseñanza de Jesús. No
etán dispuetos a aceptar ciertas partes de la revelación divina inspirada. Los católicos no
muestran tal desgana y falta de fe y confanza en los designios de Dios.
La Biblia y la fe cristiana no se tratan de lo que preferimos o encontramos fácil o placentero,
sino más bien de lo que es verdadero y bueno. El hecho es que tanto Jesús como Pablo sancionan
y alaban el celibato. Ellos mismos eran célibes, después de todo. Si a Calvin oa cualquier otra
persona no le agradan etos hechos y preferiría que fueran de otra manera, es completamente
irrelevante.
¿Era parte de los obispos involucrarse en el conocimiento de las causas y la administración de
los etados y provincias, y abrazar ocupaciones tan ajenas a ellos, de los obispos, que
requieren tanto tiempo y trabajo en su propio ofcio, que aunque dedicarse a ello diligente y
enteramente, sin distraerse de otros pasatiempos, ¿apenas son sufcientes? (IV, 11: 9)
Calvino critica a los obispos que se involucren directamente en la política secular (con
alguna buena causa) con el argumento de que "requieren tanto tiempo y trabajo en su propia
ofcina" y necesitan hacer su trabajo "sin distracciones"; sin embargo, por otro lado, se opone al
celibato clerical: por lo que la razón fundamental es en gran medida la misma, ya que Pablo
enseña expresamente que "el hombre casado se preocupa por los asuntos mundanos, por cómo
agradar a su esposa" (1 Co 7, 33), y que "el hombre soltero etá preocupado por los asuntos del
Señor, cómo agradaral Señor ”(1 Co 7, 32), y que el celibato es excelente para asegurar“ la
devoción indivisa al Señor ”(1 Co 7, 35). Es una de sus muchas inconsistencias internas.
En una cosa son más que rígidos e inexorables: no permiten que los sacerdotes se casen. No
tiene importancia mencionar con qué impunidad prevalece la prostitución entre ellos y
cómo, confando en su vil celibato, se han vuelto insensibles a toda clase de iniquidades. La
prohibición, sin embargo, muestra claramente cuán pestíferas son todas las tradiciones, ya
que eta no solo ha privado a la Iglesia de pastores aptos y honetos, sino que ha introducido
un terrible sumidero de iniquidad y sumergido a muchas almas en el abismo de la
desesperación. Ciertamente, cuando se prohibió el matrimonio a los sacerdotes, se hizo con
una tiranía impía, no sólo contraria a la palabra de Dios, sino contra toda justicia. Primero,
los hombres no tenían ningún título que prohibiera lo que Dios había dejado libre; en
segundo lugar, es demasiado claro para hacer necesario dar una prueba más prolongada de
que Dios ha dispueto expresamente en su Palabra que eta libertad no será violada ... ¿qué
podría ser más fuerte que su declaración, que en los últimos días habría hombres impíos?
casarse"? (1 Timoteo 4: 3). (IV, 12:23)
Los católicos no prohíben casarse a nadie, estrictamente hablando. La Iglesia simplemente
dice que ella (y ni siquiera en su totalidad, como los católicos orientales permiten sacerdotes
casados) desea atraer para sus sacerdotes exclusivamente a esa porción de hombres que ya etán
llamados por Dios al celibato (1 Cor 7, 17), en para asegurar una devoción al Señor sin
distracciones (1 Corintios 7:32, 35).
La Iglesia no se etá acercando a un hombre que quiere casarse y prohibiéndole que lo haga
(es decir, yendo en contra de su vocación existente y su posición en la vida); más bien, recibe a
hombres que voluntariamente siguen la divina vocación del celibato y que voluntariamente
siguen la llamada de Dios a ser sacerdotes.
Calvino simplemente asume que el celibato católico es similar a las sectas extremas pseudo-
ascéticas como los maniqueos y gnósticos y (más tarde) los albigenses y similares. La Iglesia
Católica etá siguiendo el consejo de San Pablo en 1 Corintios 7. Si a Calvino no le gusta eso,
debería oponerse al mismo San Pablo, en lugar de a los católicos. Muchos comentarios
protetantes etán de acuerdo con mi evaluación de 1 Timoteo 4: 3, en contra de Calvino:
Las tendencias ascéticas indicadas por etas prohibiciones se desarrollaron antes que etas
Epístolas entre los esenios ... quienes repudiaron el matrimonio excepto como una necesidad
para preservar la raza, y lo permitieron solo bajo proteta y bajo estrictas regulaciones ... Las
prohibiciones arriba mencionadas fueron impuetas por el gnosticismo posterior de el
segundo siglo.
(Marvin Vincent, Word Studies in the New Tetament, Grand Rapids, Michigan:
Eerdmans, 1980 [originalmente 1887], Vol. IV, 245)
Ver Col. 2:16, 21ss., Donde Pablo condena las prácicas ascéticas de los gnósticos. Los
esenios, therapeutae y otras sectas orientales prohibieron el matrimonio. En 1 Cor. 7 Pablo
no condena el matrimonio.
(AT Robertson, Imágenes de palabras en el Nuevo Tetamento, Nashville, Tennessee:
Broadman Press, 1931, Vol. IV, 578)
Las afrmaciones de etos versículos son signifcativas cuando se estudian en relación con los
puntos de vista gnóstico y dualista de que la materia es mala y no creada por Dios.
(Comentario de la Biblia de Eerdmans, editado por D. Guthrie et al, Grand Rapids,
Michigan: Eerdmans, tercera edición, 1970, 1173)
Todas las instituciones imponen reglas y regulaciones. Todas las organizaciones tienen
requisitos de ingreso. Es parte de la vida. La Iglesia Católica tiene el derecho perfecto ante Dios
de imponer eta restricción, basada en las enseñanzas de San Pablo y nuestro Señor Jesús.
San Pablo parecía pensar que el celibato era un etado espiritual deseado, siempre que uno
estuviera llamado a él. Jesús etaba soltero. Todos sus discípulos parecen haberlo sido también
(parece que Pedro estuvo de acuerdo con su esposa en separarse por el bien del ministerio).
Valoramos el celibato y valoramos el matrimonio (haciéndolo un sacramento, mientras que
Calvino y Lutero le quitaron la sacramentalidad). Este es el punto de vista bíblico, paulino, de
“ambos / y”.
Pero Calvino no tiene lugar para que Pablo ensalce el celibato en aras de un mayor servicio al
Señor, en su sistema. ¿Qué perspectiva, entonces, es más bíblica y completa? El calvinismo y el
protetantismo general no tienen mucha tradición de pastores individuales. Aceptan la mitad de
las enseñanzas de Pablo y no la otra, y ete es el problema. ¿Qué haría Calvino con el siguiente
pasaje de labios de nuestro Señor y Salvador Jesucristo ?:
Lucas 18: 28-30Y Pedro dijo: "Mira, hemos dejado nuestras casas y te hemos seguido". [29] Y
les dijo: De cierto os digo que no hay hombre que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres,
hijos, por el reino de Dios, [30] que no reciba muchas más en ete tiempo y en el siglo
venidero, la vida eterna ".
¿Por qué los católicos deberíamos etar en desacuerdo con Jesús? La Iglesia Católica ni
siquiera etá exigiendo tanto. Ella no le ordena a un hombre que deje a su esposa, hijos o padres.
Más bien, acepta a hombres que ya han sentido el llamado o la vocación del celibato. Una vez
más, el problema de Calvino es con el mismo Jesús, quien sancionó mucho más una "privación de
libertad" o "encarcelar la conciencia" de lo que supuetamente hizo la Iglesia Católica.
En otra parte, sin embargo, Calvino parece entender el concepto de un voto hecho de
acuerdo con un llamado de Dios:
Porque en nada debemos ser más serios que en los deberes de la religión. En los votos,
entonces, nuestra primera precaución debe ser no proceder nunca a hacer ningún voto sin
habernos decidido previamente en nuestra conciencia a no intentar nada precipitadamente.
Y etaremos a salvo del peligro de la imprudencia cuando tengamos a Dios delante y, por así
decirlo, dictando de su palabra lo que es bueno y lo que es inútil. (IV, 13: 2)
En el segundo punto que hemos mencionado como que requiere consideración etá implícito,
que medimos nuestras fuerzas, que atendemos a nuestra vocación para no descuidar la
bendición de la libertad que Dios nos ha conferido. Porque el que hace votos de lo que no etá
dentro de sus posibilidades, o se opone a su vocación, es temerario, mientras que el que
desprecia la benefcencia de Dios al hacerlo señor de todas las cosas, es ingrato. Cuando
hablo así, no quiero decir que algo eté pueto en nuestras manos para que, apoyados en
nuestras propias fuerzas, podamos prometerlo a Dios. Porque en el Concilio de Arausica
(cap. 11) se decretó muy verdaderamente, que nada es debidamente prometido a Dios
excepto lo que hemos recibido de su mano, ya que todas las cosas que se le ofrecen son
meramente sus regalos. Pero viendo que algunas cosas nos son dadas por la bondad de Dios,
y otras retenidas por su justicia, todo hombre debería tener respeto por la medida de la gracia
que se le ha otorgado, como Pablo ordena (Romanos 12: 3; 1 Corintios 12:11). Todo lo que
quiero decir aquí es que tus votos deben adaptarse a la medida que Dios te prescribe con sus
dones, no sea que al intentar más de lo que él permite, te arrogues demasiado y caigas de
cabeza. (IV, 13: 3)
Habiendo declarado principios cristianos tan verdaderos e innegables, Calvino
inmediatamente vuelve a los absurdos anticatólicos:
De eta clase, el primer lugar de la audacia loca pertenece al celibato. Sacerdotes, monjes y
monjas, olvidados de su enfermedad, confan en su aptitud para el celibato. Pero, ¿por qué
oráculo han sido instruidos, que la castidad que juraron hasta el fnal de la vida, podrán
mantener a lo largode la vida? Escuchan la voz de Dios con respecto a la condición universal
de la humanidad: “No es bueno que el hombre eté solo” (Génesis 2:18). (IV, 13: 3)
Obviamente, no es “universal”, de lo contrario Jesús no habría notado su no universalidad
(Mateo 19); ni Pablo lo habría hecho (1 Corintios 7), ni Jesús, Sus discípulos, Juan el Bautista y
muchos otros hombres y mujeres santos, habrían sido célibes.
Ellos entienden, y desearía que no sintieran que el pecado que permanece en nosotros etá
armado con los aguijones más agudos. ¿Cómo pueden presumir de deshacerse de los
sentimientos comunes de su naturaleza durante toda su vida, viendo que el don de la
continencia se concede a menudo durante un tiempo determinado, según lo requiera la
ocasión? (IV, 13: 3)
Lo hacen porque Dios los llamó a ello; por lo tanto, continúa capacitándolos para cumplir el
voto:
1 Corintios 7:17, 20, 24Solo que cada uno lleve la vida que el Señor le ha asignado y en la que
Dios lo ha llamado. Esta es mi regla en todas las iglesias ... [20] Cada uno debe permanecer
en el etado en que fue llamado ... [24] Así que, hermanos, en el etado en el que cada uno fue
llamado, permanezca con Dios.
1 Corintios 12: 4–6, 11Ahora bien, hay variedad de dones, pero el mismo Espíritu; [5] y hay
variedades de servicio, pero el mismo Señor; [6] y hay variedad de obras, pero es el mismo
Dios quien las inspira a todas en cada uno… [11] Todas ellas son inspiradas por un solo y
mismo Espíritu, que reparte a cada uno individualmente como quiere.
Filipenses 2:13 porque Dios obra en ti, tanto en el querer como en el obrar para su
beneplácito.
Filipenses 4:13 Todo lo puedo en Aquel que me fortalece.
A Calvino le falta fe en que Dios puede hacer etas cosas en los seres humanos, o
extrañamente no etá familiarizado con pasajes bíblicos como los anteriores.
No sólo hacen eto, sino el matrimonio, que Dios no consideró impropio de instituir Su
Majetad, que declaró honorable en todo, que Cristo nuestro Señor santifcó con su
presencia, y que se dignó honrar con su primer milagro, presumen. estigmatizar como
contaminación (IV, 13: 3)
Este es un razonamiento falaz de "eto o lo otro". El catolicismo es caricaturizado como una
devaluación del matrimonio simplemente porque reconoce (como Pablo y Jesús) también una
categoría de celibato y etar "casado con el Señor". El problema, obviamente, reside en la lógica
no bíblica de Calvino y en las personas que hacen ete voto y que no tienen por qué hacerlo.
Ninguno de los dos "problemas" pone en duda la veracidad del principio y la propia vocación.
Entonces, ¿cuál es su especie de votos? Ofrecen a Dios una promesa de virginidad perpetua,
como si previamente hubieran hecho un pacto con él para liberarlos de la necesidad del
matrimonio. No pueden alegar que hacen ete voto confando enteramente en la gracia de
Dios; porque, al declarar que ete es un regalo especial que no se da a todos (Mt. 19:11),
ningún hombre tiene derecho a asumir que el regalo será suyo. (IV, 13:17)
Si Dios los llama a ello (1 Corintios 7; Mateo 19), entonces es del todo correcto que hagan tal
voto. Es simplemente obediencia a la voluntad de Dios. Pero como dijo Jesús, no todos los
hombres pueden "recibir" eta enseñanza. Si el regalo etá presente para algunos, ¿qué sentido
tiene que nadie a quien se le da el regalo pueda discernirlo? Lo que Dios desea, lo da a conocer a
los hombres incluidos en el plan que ha ordenado. De lo contrario, no tiene sentido sacar a
relucir el tema.
Sabemos que existen cosas como los eunucos por el bien del reino, pero (según Calvino)
nadie puede averiguar si él es uno. ¿Qué sentido tiene? Debido a que el don no es para todos, por
lo tanto, ¿nadie puede saber que es del grupo que es la excepción y no puede hacer un voto,
sinceramente, con fe, confando en Dios? ¿Cómo diablos sigue eso?
Que los que lo tengan lo usen; y si en algún momento sienten la faqueza de la carne, que
recurran a la ayuda de aquel por cuyo único poder pueden resistir. (IV, 13:17)
No es imposible prometer ser célibe. Si fuera así, todo hombre soltero debe necesariamente
ser un fornicario, ya que es absolutamente incapaz de ser casto, incluso con la ayuda de Dios. Si
un joven en el apogeo de su deseo sexual puede permanecer sexualmente puro con la ayuda de
Dios, antes de casarse, ¿por qué un monje mayor no puede hacer lo mismo? Si una cosa es
posible, la otra también, tanto más, y especialmente porque Dios promete que podemos hacer
todas las cosas con su fuerza. Pero si uno carece de fe en el poder y las promesas de Dios,
entonces se llega a doctrinas como las que dice Calvino: una denigración total del celibato y el
monaquismo.
Al mismo tiempo, tienen otra defensa si no fueran aptos para el celibato. Porque si un voto
imposible es la destrucción segura del alma, que Dios quiere que se salve y no que se destruya,
se sigue que de ninguna manera se debe cumplir. Ahora bien, lo imposible que es el voto de
continencia para quienes no lo han recibido por don especial, lo hemos demostrado, y la
experiencia, aunque callara, declara: mientras que la gran obscenidad de la que abundan casi
todos los monasterios es algo que no se desconoce. (IV, 13:21)
¿Quién dice que es imposible? Muchos ejemplos bíblicos refutan eto. Pero ahora Calvin etá
hablando con ambos lados de la boca. Es posible que algunos sean castos, pero todo el sistema,
sin embargo, es del diablo y la superstición, de todos modos, así que no importa. Por lo tanto,
incluso el monje más observador, concienzudo y “bueno” es un sirviente de Satanás y un
engañado, lo sepa o no.
Porque, ¿qué otro nombre podemos darle, cuando un hombre, advertido de su necesidad de
matrimonio y del remedio que el Señor le ha proporcionado, no solo lo desprecia, sino que se
compromete mediante un juramento a despreciarlo? (IV, 13:21)
Calvino vuelve a sacar las mismas conclusiones basándose en premisas falsas. No tiramos al
bebé con el agua sucia del baño. Descartamos lo malo y nos quedamos con lo bueno. Quien
“desprecie” el matrimonio no debe ser monje, porque el ideal monástico no se basa en despreciar
el etado matrimonial (que es un sacramento en el catolicismo y medio de gracia) sino en seguir
la vocación que sea, y (en ete ejemplo) buscando una vida totalmente dedicada a Dios, basada
en la lealtad exclusiva a Él, y no en las lealtades divididas que tiene toda persona casada (como
Pablo explicó en 1 Corintios 7).
14. Justifcación del cisma protetante
Que vayan ahora y clamen contra nosotros como herejes por habernos apartado de su
Iglesia, ya que la única causa de nuestro alejamiento es que no pueden tolerar una profesión
pura de la verdad. No digo nada de que nos hayan expulsado con anatemas y maldiciones. El
hecho es más que sufciente para disculparnos, a menos que también hagan cismáticos de los
apóstoles, con quienes tenemos una causa común. (IV, 2: 6)
Calvin plantea la pregunta. Los anatemas son algo bastante bíblico (p. Ej., Romanos 16:17; 1
Corintios 16:22; Gálatas 1: 8–9; 2 Tesalonicenses 3: 6; 1 Timoteo 1: 19-20; 5:20; 2 Timoteo 2:16
–18; Tito 1: 10-11; 3: 10-11), y él mismo lo admite (ver Segunda Parte). El sectarismo, la
división y las denominaciones son constantemente condenados en las Sagradas Escrituras,
especialmente por San Pablo (p. Ej., Romanos 2: 8; 13:13; 1 Corintios 1: 10-13; 3: 3-4; 11: 16-19;
12:25; 1 Timoteo 6: 3-5). Calvino en otros lugares también condena el cisma.
Cristo, digo, advirtió a sus apóstoles, “os echarán de las sinagogas” (Juan 16: 2). Las sinagogas
de las que habla se consideraban iglesias legales. Entonces, es cierto que fuimos expulsados 
(IV, 2: 6).
Los protetantes se expulsaron, negándose a acatar la tradición apostólica recibida y la
autoridad y el etándar de la ortodoxia que siempre había existido desde Cristo (sin mencionar
el abandono de los votos por parte de la mayoríade los fundadores protetantes). En el caso de
Lutero, por ejemplo, disintió en al menos cincuenta asuntos de doctrina y prácica católicas
antes de ser excomulgado (todo eto fue en el año 1520).
Es totalmente irrazonable esperar que cualquier sistema de creencias, religioso o de otro tipo,
cambie cincuenta de sus principios, simplemente porque un disidente exige que lo hagan. Por lo
tanto, es absurdo que los protetantes actúen como si hubieran sido expulsados injustamente de
la Iglesia. Eligieron libremente irse, negándose a aceptar muchas enseñanzas católicas. Fue una
revuelta, pura y simple.
El lugar que debemos asignar a todas las iglesias en las que se ha apoderado la tiranía del
ídolo romano aparecerá mejor si las comparamos con la antigua Iglesia israelita, como la
delinearon los profetas. Mientras los judíos e israelitas persistieron en las leyes del pacto,
existió una verdadera Iglesia entre ellos; en otras palabras, por la bondad de Dios obtuvieron
los benefcios de una Iglesia. La verdadera doctrina etaba contenida en la ley, y su ministerio
etaba encomendado a los profetas y sacerdotes. Fueron iniciados en la religión por el signo
de la circuncisión y por los demás sacramentos formados y confrmados en la fe. No cabe
duda de que los títulos con los que el Señor honró a su Iglesia eran aplicables a su sociedad.
Después de que abandonaron la ley del Señor y degeneraron en idolatría y superstición,
perdieron en parte el privilegio. (IV, 2: 7)
David asesinó y cometió adulterio, pero eso no hizo que Dios retirara Su pacto eterno con él.
Los católicos conceden fácilmente que los judíos de la antigüedad eran a menudo (por lo
general) corruptos y que repetidamente cayeron en rebelión y maldad. Pero no es que hayan
dejado de ser el pueblo elegido: un precursor de la Iglesia.
Porque, ¿quién puede presumir de negar el título de Iglesia a aquellos en quienes el Señor
depositó la predicación de su palabra y la observancia de sus misterios? (IV, 2: 7)
Estamos de acuerdo. San Pablo argumentó exacamente eto en Romanos 9: 4 y 11: 1-5, 26-
29.
Por otra parte, ¿quién puede presumir de dar el nombre de Iglesia, sin reservas, a esa
asamblea por la que la palabra de Dios es pisoteada abierta e impunemente, donde su
ministerio, su principal sostén, y el alma misma del Iglesia, ¿etá destruida? (IV, 2: 7)
Esto se afrma sin que se demuestre lo más mínimo. Calvino nuevamente es culpable de
afrmaciones lógicamente circulares.
Ahora bien, que los papistas, para atenuar sus vicios tanto como sea posible, nieguen, si
pueden, que el etado de la religión etá tan viciado y corrompido con ellos como lo fue en el
reino de Israel bajo Jeroboam. (IV, 2: 9)
Estoy feliz de hacerlo, sin negar que hubo mucha corrupción entre los católicos individuales
en el período de Calvino (como la hubo entre los protetantes individuales). Sin embargo, la
doctrina no se corrompió fundamentalmente porque etaba bajo la protección de Dios.
Tienen una idolatría más grosera, y en doctrina no son ni un ápice más puros; más bien,
quizás, son aún más impuros. Dios, es más, incluso aquellos que poseen un grado moderado
de juicio me darán testimonio, y la cosa en sí es demasiado manifeta como para requerir
que me amplíe sobre ella. (IV, 2: 9)
Que conveniente. Calvino, en efecto, dice, “mi punto de vista es evidente por sí mismo; por lo
tanto, no tengo que dedicar ninguna de mis energías y un celo considerable a defenderlo
racionalmente ".
Cuando nos obligarían a la comunión de su Iglesia,… (IV, 2: 9)
No es “su” (es decir, “nuestra”) Iglesia; es la Iglesia. La carga de Calvino permanece: tiene que
etablecer que su “iglesia” es la única Iglesia verdadera, y que la Iglesia Católica no lo es. Apenas
hace el intento; simplemente afrma lo que él considera como obviedades evidentes. Eso puede
etar bien en algunos contextos (por ejemplo, "predicar al coro"), pero no es un argumento
racionalmente convincente y no tiene valor para juzgar los méritos relativos de las afrmaciones
de la verdad en competencia.
Porque cuando la Iglesia es considerada en ese punto de vista particular como la Iglesia, cuyo
juicio etamos obligados a reverenciar, cuya autoridad reconocemos, cuyas amonetaciones
obedecen, cuyas censuras temen, cuya comunión cultivamos religiosamente en todos los
aspectos, no podemos conceder que hayan una Iglesia, sin obligarnos a la sujeción y la
obediencia. (IV, 2:10)
Si la Iglesia católica, encabezada por los papas en Roma, es la Iglesia, entonces la obediencia
es una cuestión de rutina y no debe cuestionarse. Dado que Calvino no quiere ser obediente a la
Iglesia Católica histórica, debido a su disensión doctrinal, parece tener una necesidad retórica y
polémica de defnirla fuera de existencia, ya que sabe muy bien lo que la Biblia enseña sobre la
autoridad de la Iglesia. Pero su "caso" a favor de su cisma inevitablemente se queda corto, porque
en todas partes se encuentra con inexorables difcultades históricas.
15. Boy-Bishops contra Calvin y Boy-King Edward VI
Pero lo más absurdo de todo es que incluso los niños de apenas diez años son, con permiso
del Papa, nombrados obispos. Tal es el descaro y la estupidez a la que han llegado, que no
temen ni siquiera esa última y monstruosa iniquidad, que es del todo aborrecible incluso
desde el sentimiento natural. De ahí que parezca qué tipo de elecciones debieron haber sido
etas, cuando existió tal negligencia supina. (IV, 5: 1)
Los católicos etán de acuerdo en que hubo una corrupción generalizada en la conducta
personal, en eta época. Pero las soluciones propuetas por protetantes y católicos feles diferen
mucho. Sin embargo, dado que Calvino desea convertir a los obispos en un problema, los lectores
pueden etar interesados en saber que Calvino dedicó su Comentario sobre Isaías, en el año 1550
(el día de Navidad), al rey Eduardo VI de Inglaterra, que entonces tenía 13 años. viejo.
No sólo la dedicación en sí, sino el ridículo lenguaje forido, halagador, adulador que
contiene, es sufciente para devolverle la crítica de Calvino, con toda su fuerza, ya que había
escrito: “lo más absurdo de todo es que incluso los niños de apenas diez años años de edad son,
con el permiso del Papa, hechos obispos ”y describió eto como“ desfachatez y estupidez ”. Es
relevante examinar, entonces, lo que Calvino expresó acerca de que un niño de 13 años era el
líder de la "Iglesia de Inglaterra" (a menudo comparado por los protetantes esperanzados,
incluido Calvino, con el rey Josías del antiguo Israel, quien ascendió al trono a los ocho años):
[No] puede ser considerado con justicia como un consuelo ordinario en medio de las
angustias actuales de la Iglesia, que Dios te haya levantado y te haya dotado con tan
excelentes habilidades y disposiciones para defender la causa de la piedad, y que tan
diligentemente rindas esa obediencia. a Dios en ete asunto que sabes que él acepta y
aprueba. Porque aunque los asuntos del reino los llevan a cabo hasta ahora sus consejeros, y
aunque el tío más ilustre de Su Majetad, el duque de Sommerset, y muchos otros, tienen la
religión tan presente, que trabajan diligentemente, como deberían, en etablecerlo; sin
embargo, en tus propias excepciones, vas más allá de todos ellos, hasta el punto de hacer muy
manifeto que ellos reciben no poca excitación del celo que observan en ti. No solo eres
célebre por poseer una disposición noble, y algunas semillas de virtudes (que a una edad tan
temprana se suele pensar que son notables), pero por una madurez de esas virtudes mucho
más allá de sus años, que serían singularmente admiradas, así como alabadas, a una edad
muy avanzada. Su piedad especialmente es tan aplaudida, que el profeta Isaías, etoy
completamente convencido, tendrá uno que lo considerará con tanta reverencia, ahora que
etá muerto, como lo hizo Ezequías cuando etaba vivo...
Y aquí te invoco expresamente, excelentísimo Rey, o más bien Dios mismo se dirige a ti por
boca de su siervo Isaías, encargándote que procedas, con todo tu poder y habilidad, a llevar
adelante la retauración de la Iglesia, que se ha iniciado con tanto éxito en tu reino ...
Es de suma importancia, noble rey, que se sienta estimulado a la acividad por la
consideración del deber que se le ha encomendado; porque Isaías exhorta a todos los reyes y
magistrados, en la persona de Ciro, a extender su mano a la Iglesia, cuando eté angustiada,
para retaurarla a su condición anterior. Sin embargo, existe eta diferencia entre su
condición y la de Ciro, que al que era un extraño en el rebaño del Señor nunca se le enseñó
expresamente, libre y voluntariamente, a presentarse y comprometerse a ser un defensor de
la Iglesia; pero a ti, a quien el Señor no sólo ha dado la adopción, sino que también te ha
asignado un lugar distinguido entre sus hijos, se puede decir que el Profeta extiende su mano
y te llama a ete ofcio. Tanto más audaz y resueltamente deberías, noble rey, seguir ete
camino.
(traducido por William Pringle, 1850)
Menos de un mes después, el 24 de enero de 1551, Calvino también dedicó su Comentario a
las Epístolas Generales al niño-rey, con los siguientes sentimientos absurdos:
Y así como los intérpretes de las Escrituras, según su oportunidad, deben suministrar armas
para luchar contra el Anticristo, así también deben tener en cuenta que es un deber que
pertenece a Su Majetad, reivindicar de calumnias indignas la interpretación verdadera y
genuina de las Escrituras. , para que forezca la religión pura ... la heroica grandeza de tu
mente supera con creces la medida de tu edad, ...
De igual manera, cuando sostenemos que su reino es la tiranía del Anticristo,
inmediatamente objetan que su venerable jerarquía ha sido a menudo ensalzada por grandes
y santos hombres, como si fueran los santos padres, cuando elogiaron la jerarquía eclesiástica
o el gobierno espiritual transmitido. para ellos por los apóstoles, siempre soñado con ese caos
informe y lúgubre donde los obispados son ocupados en su mayor parte por asnos ignorantes,
que ni siquiera conocen los primeros y ordinarios rudimentos de la fe, u ocasionalmente por
muchachos que acaban de dejar a su nodriza. ; (IV, 5:13)
La corrupción no desmiente que una cosa sea lo que es: que una Iglesia deja de ser Iglesia.
Calvino choca contra la doctrina bíblica de la indefectibilidad al afrmar tales cosas. En cuanto a
los jóvenes que dirigen una diócesis, Calvino (como vimos anteriormente) no tuvo ningún
problema con un rey de nueve años (Eduardo VI) que ascendió al trono de Inglaterra y asumió
la jefatura de la "iglesia" en todo ese país. Entonces, cuando "abominaciones" como eta sirven a
sus fnes de la llamada "reforma", Calvino etá a favor, mientras se burla de los obispos de la
Iglesia Católica.
Los católicos no necesitan caer en ninguno de los dos errores. Nos oponemos a los reyes
como cabeza de la Iglesia, de cualquier manera, forma o forma, sin importar cuán jóvenes (o
viejos) sean, y creemos que los obispos también son un etado de cosas ridículo. Pero no nos
burlamos de una cosa como una corrupción mientras alabamos un caso aún más extremo de lo
mismo a los cielos, y pretendemos que ese niño-rey tiene un carisma especial del Espíritu Santo,
muy parecido a lo que Calvino condenaría por completo. si un católico hiciera un argumento
similar de que los papas fueron guiados especialmente por el Espíritu Santo.
Para colmo, Calvin se contradice nuevamente con sus propias palabras:
Si en ete asunto buscamos la autoridad de Cristo, no puede haber duda de que él tenía la
intención de excluir a los ministros de su palabra del dominio civil y del poder mundano
cuando dijo: “Los príncipes de los gentiles se enseñorean de ellos y de los que ejercen gran
autoridad sobre ellos. Pero entre vosotros no será así ”(Mt. 20:25, 26). Porque él insinúa no
solo que el ofcio de pastor es distinto del ofcio de príncipe, sino que las cosas diferen tanto
que no pueden unirse en el mismo individuo. Moisés de hecho sostuvo ambos (Éxodo
18:16); pero, primero, ete fue el efecto de un raro milagro; y, en segundo lugar, era
temporal, hasta que se arreglaran mejor las cosas. Porque cuando el Señor prescribe cierta
forma, el gobierno civil se deja en manos de Moisés, y se le ordena que renuncie al sacerdocio
a su hermano. Y con justicia; porque es más de lo que la naturaleza puede hacer, que un
hombre lleve ambas cargas. Esto se ha observado cuidadosamente en todas las épocas en la
Iglesia. Nunca ningún obispo, mientras permaneciera una verdadera apariencia de iglesia,
pensó en usurpar el derecho de la espada: de modo que, en la época de Ambrosio, era un
proverbio común, que los emperadores anhelaban más el sacerdocio que los sacerdotes.
poder imperial. Porque la expresión que luego agrega quedó fja en todas las mentes: los
palacios pertenecen al emperador, las iglesias al sacerdote. (IV, 11: 8) que los emperadores
anhelaban más el sacerdocio que los sacerdotes el poder imperial. Porque la expresión que
luego agrega quedó fja en todas las mentes: los palacios pertenecen al emperador, las iglesias
al sacerdote. (IV, 11: 8) que los emperadores anhelaban más el sacerdocio que los sacerdotes
el poder imperial. Porque la expresión que luego agrega quedó fja en todas las mentes: los
palacios pertenecen al emperador, las iglesias al sacerdote. (IV, 11: 8)
16. La Iglesia y la pena capital por herejía
Algunos, al imaginar que todas etas cosas eran temporales, como los magistrados eran
todavía ajenos a nuestra profesión de religión, se extravían al no observar la distinción y
disimilitud entre el poder eclesiástico y el civil. Porque la Iglesia no tiene el derecho de la
espada para castigar o restringir, no tiene poder para coaccionar, ni prisión ni otros castigos
que el magistrado suele infigir. (IV, 11: 3)
¿Por qué, entonces, Calvino sancionó la pena capital por lo que consideró una herejía?
Escribió sobre Michael Servetus:
Pero no etoy dispueto a prometer mi palabra por su seguridad, porque si él viene, nunca
permitiré que se vaya con vida, siempre que mi autoridad sea de alguna utilidad.
(Carta a Farel, 13 de febrero de 1546; en Henry Beveridge y Jules Bonnet, editores, David
Constable, traductor, Obras seleccionadas de John Calvin: Tracts and Letters: Volume 5:
Letters, Part 2: 1545-1553; publicado originalmente en Filadelfa por Junta Presbiteriana de
Publicaciones, 1858; reimpreso por Baker Book House, Grand Rapids, Michigan, 1983, p.
33)
Calvino puede separar de manera abstraca la Iglesia y el Estado en asuntos tan
desagradables, pero en la prácica, hubo una estrecha conjunción. Por lo tanto, podría escribirle
al Protector (duque) Somerset, regente de Inglaterra (cursiva mía):
[E] aquí hay dos clases de rebeldes que se han levantado contra el Rey y los Estados del
Reino. (1) El único, un tipo de personas fantásticas, que, bajo el color del Evangelio, pondría
todo en confusión. (2) Los otros son personas que persisten en las supersticiones del
Anticristo Romano. Ambos merecen ser reprimidos por la espada que se te ha
encomendado, ya que no solo atacan al Rey, sino que luchan con Dios, que lo ha colocado en
un trono real y te ha confado la protección tanto de su persona como de la de Dios. de su
majetad ... Los papistas, al esforzarse por mantener las corrupciones y abominaciones de su
ídolo romano, se muestran como enemigos abiertos de la gracia de Jesucristo y de todas sus
ordenanzas. Eso también debería ocasionar una gran enfermedad en el corazón entre todos
aquellos que tienen una sola gota de celo piadoso.
(Carta del 22 de octubre de 1548; en Henry Beveridge et al, ibid., Págs. 187-188)
En otra parte, Calvin contradijo expresamente lo que escribió arriba (mi cursiva
nuevamente):
Este pasaje ha sido abusadode la manera más inapropiada por los anabautistas, y por otros
como ellos, para quitarle a la Iglesia el poder de la espada. Pero es fácil refutarlos; porque ya
que aprueban la excomunión, que corta, al menos por un tiempo, a los malos y réprobos,
¿por qué los magistrados piadosos, cuando la necesidad lo requiere, no pueden usar la espada
contra los impíos?
(Armonía de los Evangelios, Vol. II, traducido por William Pringle, comentario sobre Mateo
13:39 [parábola del trigo y la cizaña], escrito en 1555)
Calvino expresó la siguiente opinión sobre el asesinato de Santo Tomás Moro por el rey
Enrique VIII:
¿Necesitamos un ejemplo más obvio que ete, de los juicios por los que Dios castiga el orgullo
de los impíos, el deseo ilimitado de gloria y las jacancias blasfemas?
(citado en William Bouwsma, John Calvin: A Six 16th Century Portrait, Oxford University
Press, 1989, p. 96)
Entonces, el objetivo no es castigar al pecador contra su voluntad, sino obtener una profesión
de penitencia mediante el castigo voluntario. Las dos cosas, por tanto, son muy diferentes,
porque ni la Iglesia se asume nada que sea propio del magistrado, ni el magistrado es
competente para lo que hace la Iglesia. Esto se aclarará con un ejemplo. ¿Alguien se
emborracha? En una ciudad bien ordenada su castigo será el encarcelamiento. ¿Ha cometido
prostitución? El castigo será similar, o más bien más severo. Así se dará satisfacción a las
leyes, a los magistrados y al tribunal externo. Pero la consecuencia será que el ofensor no
dará señales de arrepentimiento, sino que más bien se inquietará y murmurará. ¿No
interferirá la Iglesia aquí? Tales personas no pueden ser admitidas a la Cena del Señor sin
dañar a Cristo y su sagrada institución. La razón exige que quien, con un mal ejemplo,
ofende a la Iglesia, elimine la ofensa que ha causado con una declaración formal de
arrepentimiento. La razón aducida por quienes opinan lo contrario es frígida. Cristo, dicen,
entregó ete ofcio a la Iglesia cuando no había magistrados para ejecutarlo. Pero a menudo
sucede que el magistrado es negligente, es más, a veces él mismo requiere ser castigado; como
fue el caso del emperador Teodosio. Además, lo mismo se puede decir con respecto a todo el
ministerio de la palabra. Ahora, por lo tanto, de acuerdo con ese punto de vista, que los
pastores dejen de censurar las iniquidades manifetas, que dejen de reprender, acusar y
reprender. Porque hay magistrados cristianos que deberían corregir etas cosas por las leyes
y la espada. (IV, 11: 3)
Si el magistrado cristiano actúa como cristiano en nombre de la Iglesia, es una distinción sin
diferencia. Sigue siendo la Iglesia la que persigue con la espada. Básicamente, no cambia solo
porque la persona que lo hace eté a un paso de la Iglesia, como miembro del gobierno civil.
¿Cual es la diferencia?
En ambos casos, una persona es asesinada o perseguida por un cristiano, con la aprobación
de Calvino y sus cohortes. No importa si lo hace un pastor calvinista o un "magistrado cristiano".
Como Lutero y los luteranos, los calvinistas y los calvinistas son tan culpables de dar muerte a
cristianos no calvinistas u otros herejes como los católicos (tan a menudo difamados por la
Inquisición). Estos hechos deben ser conocidos y tomados en consideración en el curso de
cualquier investigación y comparación justas.
Pero así como el magistrado debe purgar a la Iglesia de delitos mediante el castigo corporal y
la coacción, el ministro debe, a su vez, ayudar al magistrado a disminuir el número de
infractores. Por lo tanto, deben combinar sus esfuerzos, no siendo uno un impedimento sino
una ayuda para el otro. (IV, 11: 3)
Porque cuando los emperadores y magistrados comenzaron a asumir el nombre de pila, la
jurisdicción espiritual no fue abolida de inmediato, sino que se dispuso de tal manera que en
ningún aspecto menoscabara la jurisdicción civil o se confundiera con ella. Y con justicia.
Porque el magistrado, si es piadoso, no querrá eximirse de la sujeción común de los hijos de
Dios, ni la menor parte de ella es someterse a la Iglesia, juzgando según la palabra de Dios;
tan lejos etá de ser su deber abolir esa sentencia. (IV, 11: 4)
Esto prueba mi punto: hay una conjunción tan estrecha que es una distinción sin diferencia.
Sin embargo, los calvinistas de hoy a menudo aprovechan eta abstracción para afrmar que los
calvinistas nunca persiguieron (como lo hicieron los católicos "malvados"); que los etados civiles
lo hicieron. Eso no se lavará.
En ete sentido, el calvinismo no es tan diferente del catolicismo. Nos oponemos al doble
rasero de los protetantes que pretenden que no son culpables de dar muerte a los herejes, como
lo fueron los católicos. Este es un mito que continúa hasta el día de hoy, por alguna extraña
razón. El registro histórico real muestra lo contrario. La única persecución calvinista que
muchos calvinistas conocen es la de Michael Servetus (con la que Calvino estuvo involucrado
directa y acivamente), y creen que fue una única excepción a una regla general de tolerancia de
Calvino.
Ficciones míticas como etas mantienen avivado el fuego de la hostilidad contra los católicos
y mantienen el doble rasero del discurso sobre las afrmaciones de la verdad en competencia.
En primer lugar, el objetivo es evitar que se produzcan escándalos y, cuando surjan,
eliminarlos. En el uso deben considerarse dos cosas: primero, que ete poder espiritual sea
completamente distinto del poder de la espada; en segundo lugar, que no sea administrado
por voluntad de un solo individuo, sino por un consistorio legítimo (1 Cor. 5: 4). (IV, 11: 5)
Calvino tenía poca o ninguna objeción a las tiranías de Enrique VIII. ¿Alguna persona
cuerda argumentaría que él no fue la fgura principal (si no la única) en el asesinato de Santo
Tomás Moro y muchos otros miles, para el caso: en su mayoría católicos inocentes que
simplemente deseaban pracicar su fe?
Después de todo, se autoproclamó jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra. Así que era un
superpapa en su propio dominio. Pero uno busca en vano en los amplios escritos de Calvino
algún atisbo de proteta contra eto. Al contrario, Calvino adulaba a los “reformadores” ingleses
y buscaba una relación cercana con ellos. Admiraba su trabajo (sucio).
Porque los santos obispos no ejercieron su poder mediante multa, encarcelamiento u otras
penas civiles, sino que, como les correspondía, emplearon únicamente la palabra de Dios.
Porque el castigo más severo de la Iglesia, y, por así decirlo, su último rayo, es la excomunión,
que no se usa a menos que sea necesario. Esto, además, no requiere violencia ni fuerza fsica,
sino que se contenta con el poder de la palabra de Dios. En resumen, la jurisdicción de la
Iglesia antigua no era otra cosa que (si puedo hablar así) una declaración prácica de lo que
Pablo enseña sobre el poder espiritual de los pastores. “Las armas de nuestra guerra no son
carnales, sino poderosas en Dios para derribar fortalezas; derribando la imaginación y toda
altivez que se enaltece contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento
a la obediencia a Cristo; y etando dispuetos a vengar toda desobediencia ”(2 Cor. 10: 4-6).
Así como eto se hace mediante la predicación de la doctrina, para que la doctrina no sea
objeto de burla, los que profesan ser de la familia de la fe deben ser juzgados de acuerdo con
la doctrina que se enseña. (IV, 11: 5)
Ojalá Calvino y Lutero hubieran seguido su ejemplo, en lugar de prohibir la misa, robar
cientos de iglesias y monasterios católicos, deterrar a los católicos, ahogar a los anabautistas,
etc.
Calvino, en todos los Institutos, golpea muchos abusos de poder reales y los condena con
razón. No etamos en desacuerdo con la idea general de su objeción a ete respecto; sólo con la
insinuación constante de que los católicos eran los únicos culpables de tales defciencias,mientras que los protetantes supuetamente no lo eran. Intenta sacar provecho de las fallas y
tendencias generales de los hombres de manera polémica y sofstica, y hacer que se apliquen
abrumadoramente sólo a los católicos. Huelga decir que eto es sumamente injusto e injusto, y
no es fel a los hechos históricos.
Capitulo dos
II. Primacía papal, petrina y romana
1. Negación del primado de San Pedro entre los apóstoles
Y, sin embargo, en verdad, nadie puede resolver eta cuestión mejor que la Escritura, si
comparamos todos los pasajes en los que muestra qué ofcio y poder tenía Pedro entre los
apóstoles, cómo actuó entre ellos, cómo fue recibido por ellos (Hechos 15 : 7). Repase todos
etos pasajes, y lo mejor que encontrará es que Peter era uno de los doce, su igual y colega, no
su maestro. (IV, 6: 7)
Yo no veo eso y muchos no lo ven. Pedro no se enseñoreaba de los demás, porque así era
como se suponía que debía actuar un líder cristiano, ya que Jesús enseñó que el mayor de todos
era el siervo de todos. Pero de eto no se sigue que no tuviera la autoridad y el liderazgo. Mucho
en las Escrituras para etablecer eso.
De hecho, lleva el asunto ante el consejo cuando hay algo que hacer, y aconseja sobre lo que
es necesario, pero al mismo tiempo escucha a los demás, no solo dándoles la oportunidad de
expresar sus sentimientos, sino permitiendo ellos para decidir; y cuando han decidido, él
sigue y obedece. Cuando escribe a los pastores, no manda con autoridad como superior, sino
que los convierte en sus colegas, y les aconseja cortésmente como etán acostumbrados a
hacer los iguales (1 P. 5: 1). (IV, 6: 7)
Como los papas también han hecho habitualmente ... Esto no prueba nada. Incluso Jesús
llamó a los discípulos Sus "amigos":
Lucas 12: 4 Os digo, amigos míos, no temáis a los que matan el cuerpo, y después de eso no
tienen más que hacer.
Juan 15: 14-15Ustedes son mis amigos si hacen lo que les mando. [15] Ya no los llamo
siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque
todo lo que oí de mi Padre, os lo he dado a conocer.
¿Se sigue, entonces, que eran iguales a Él, debido a eta cortesía? Calvin se etá agarrando a
las pajitas.
Al recibir la orden de sus colegas de ir con Juan a Samaria, él no se niega (Hechos 8:14). Los
apóstoles, al enviarlo, declaran que de ningún modo lo consideran superior, mientras que él,
al obedecer y aceptar la embajada que le ha sido encomendada, confesa que etá asociado
con ellos y que no tiene autoridad sobre ellos. (IV, 6: 7)
Este es un argumento respetable. Pero falla cuando se examina el alcance del lenguaje bíblico
con respecto a ser "enviado":
Juan 20:21Jesús les dijo de nuevo: “La paz sea con ustedes. Como el Padre me envió a mí, así
también yo los envío a ustedes ".
Tenga en cuenta la palabra "par". Si el envío de Jesús de ellos etá en la misma categoría que
el envío del Padre a Jesús (cf. Mc 9:37; Lc 20:13; Jn 11:42; 17: 8, 18; Rom 8: 3), entonces por la
lógica de Calvino , si los discípulos fueran inferiores a Jesús simplemente porque fueron enviados
por Él (siguiendo la lógica aquí), entonces Jesús también sería inferior al Padre, porque Él fue
enviado por el Padre. Pero ete no es el caso,
En la teología trinitaria cristiana, incluida la de Calvino, el Padre y el Hijo son iguales en
poder, gloria y majetad. Jesús envía el Espíritu Santo (Jn 15:26; 16: 7); también el Padre (Jn
14,26). Nada de eto implica desigualdad alguna; por lo tanto, que Pedro sea "enviado" a algún
lugar por otros en la Iglesia no implica necesariamente que sea inferior en autoridad. Del mismo
modo, el hecho de que Pablo fue enviado por los hermanos tesalonicenses y bereanos, no prueba
que él no etaba "por encima" de ellos en autoridad:
Hechos 17:10 Los hermanos inmediatamente enviaron a Pablo y a Silas de noche a Berea ...
Hechos 17:14 Entonces los hermanos inmediatamente enviaron a Pablo en su camino hacia
el mar, pero Silas y Timoteo se quedaron allí.
Estos ni siquiera son compañeros discípulos; son viejos "hermanos". Sabemos que Pablo tenía
autoridad sobre la iglesia de Tesalónica, así como la tenía sobre otras iglesias con las que etaba
asociado. Por ejemplo:
1 tesalonicenses 1: 6 Y os convertisteis en imitadores de nosotros y del Señor ...
1 Tesalonicenses 2: 6–7, 11–13ni buscamos la gloria de los hombres, ya sea de ustedes o de
otros, aunque pudiéramos haber hecho demandas como apóstoles de Cristo. [7] Pero fuimos
amables entre ustedes, como una nodriza que cuida a sus hijos… [11] porque ustedes saben
cómo, como un padre con sus hijos, los exhortamos a cada uno de ustedes, los alentamos y
los acusamos [12] para llevar una vida digna de Dios, quien te llama a su propio reino y
gloria. [13] Y también agradecemos a Dios constantemente por eto, que cuando recibiste la
palabra de Dios que oíste de nosotros, la aceptaste no como palabra de hombres, sino como
lo que realmente es, la palabra de Dios, que etá en obra en vosotros, creyentes.
Sin embargo, Pablo también llama a los tesalonicenses "hermanos". Entonces, el argumento
de Calvino con respecto a que Pedro fue "enviado" por la Iglesia; por lo tanto, supuetamente
refutar su liderazgo, fracasa. Muestra una comprensión débil de la amplia latitud de “ambos / y”
de los conceptos y el lenguaje hebraico y la incapacidad o falta de voluntad para comparar
adecuadamente las Escrituras con las Escrituras e interpretarlas como un todo cohesivo.
Tristemente, Calvino exhibe repetidamente ete rasgo de aislar una Escritura y extraer de ella
un cierto signifcado, mientras ignora Escrituras similares relevantes, en todos sus Institutos.
Pero si ninguno de etos hechos existiera, la única Epístola a los Gálatas fácilmente
eliminaría toda duda, ya que hay casi dos capítulos en los que todo lo que Pablo sostiene es
que en lo que respecta al honor del apostolado, él es igual a Pedro (Gálatas 1:18; 2: 8). (IV, 6:
7)
Ninguno de etos pasajes prueba nada por el estilo. El primero dice que fue a visitar a Peter.
Si hay algo que muestre una preeminencia de Peter. En el versículo anterior, dice que ni siquiera
visitó a los otros apóstoles. Luego dice que fue a visitar a Peter durante quince días. Todo lo que
dice Gálatas 2: 8 es que Dios obró a través de Pedro y Pablo, en misiones a judíos y gentiles,
respectivamente. Eso no prueba nada en cuanto a rango o posición relativa.
En Gálatas 2: 9, Pablo fue comisionado por Santiago, Pedro y Juan, lo que implica que él
etaba sujeto a ellos, no en una posición absolutamente igual, y mucho menos en una posición
superior relacionada con Pedro o, para el caso, con Santiago y Juan. Lo mismo es evidente en el
concilio de Jerusalén.
Por lo tanto, declara que fue a Pedro, no para reconocer la sujeción, sino sólo para manifetar
a todos su acuerdo en doctrina; que el mismo Pedro no pidió reconocimiento alguno, sino
que le dio la diestra de compañerismo, para que fueran obreros comunes en la viña; que no le
fue concedida menos gracia entre los gentiles que a Pedro entre los judíos: en fn, que Pedro,
cuando no actuaba con estricta fdelidad, fue reprendido por él y sometido a la reprensión
(Gálatas 2:11) . Todas etas cosas ponen de manifeto, o que había igualdad entre Pablo y
Pedro, o, al menos, que Pedro no tenía más autoridad sobre los demás de la que ellos tenían
sobre él. Este punto, como he dicho, lo maneja Pablo profesamente, a fn de que nadie pueda
dar preferencia sobre él, con respecto al apostolado, a Pedro o Juan, que eran colegas, no
maestros. (IV, 6: 7)
Una reprimenda por hipocresía tampoco tiene nada que ver con el rango, y mucho menos
con la autoridad doctrinal. Jesús reprendió con dureza a los fariseos por su hipocresía, pero justo
antes de hacer eto, instruyó a sus discípulos que tenían autoridad para enseñar:
Mateo 23: 2-3Los escribas y los fariseos se sientan en el asiento de Moisés; [3] así que
pracica y observa todo lo que te digan, pero no lo que hacen; porque predican, pero no
pracican.
Creo quela evidencia bíblica sugiere cosas bastante diferentes de las conclusiones de
Calvino, como se muestra.
Pero si les concediera lo que me piden con respecto a Pedro, es decir. que era el principal de
los apóstoles y sobrepasaba a los demás en dignidad; no hay base para convertir un ejemplo
especial en una regla universal, o transformar un solo hecho en una promulgación perpetua,
ya que las dos cosas son muy diferentes. (IV, 6: 8)
Eso no sigue. Si hay algo en la Biblia que claramente tiene la intención de ser un modelo,
entonces de hecho es perpetuo. La sucesión apostólica se observa en la Biblia. Eso tiene que ver
con los apóstoles y los obispos como sus sucesores. También fue el punto de vista consensuado
de los padres. Por lo tanto, si se demuestra que Pedro es el líder de los apóstoles, y preeminente,
entonces es perfectamente plausible y se espera que ese ofcio continúe, así como el ofcio de
obispo continuaría.
Por otro lado, es una tontería postular alguna forma de eclesiología en la Biblia y concluir
que fue solo para la primera generación de cristianos, o el primer siglo (era apostólica) o algún
otro período de tiempo arbitrario. ¿Qué sentido tiene? Cualquier tipo de organización tiene una
estructura de autoridad.
2. ¿Fue instituido el papado por Jesucristo?
La pregunta, entonces, puede plantearse así: ¿Es necesario para el verdadero orden de la
jerarquía (como lo llaman), o del orden eclesiástico, que una Sede supere a las demás en
dignidad y poder, para ser la cabeza de todo el cuerpo? Sometemos a la Iglesia a leyes injustas
si le imponemos eta necesidad sin la aprobación de la palabra de Dios. Por lo tanto, si
nuestros oponentes quisieran probar lo que sostienen, les corresponde en primer lugar
mostrar que eta economía fue instituida por Cristo. (IV, 6: 2)
La Biblia revela una y otra vez que Pedro era la cabeza de los apóstoles. Él poseía las llaves del
reino de los cielos, y Jesús construyó Su Iglesia sobre Pedro (no solo su “fe”: una posición
anticuada y polémica que es rechazada abrumadoramente por los mejores exegetas de todas las
creencias de hoy). El papado sigue el modelo de eso. Tenemos mucha sanción bíblica para
nuestra posición eclesiológica. Aquí hay algunas (de muchas) indicaciones bíblicas para la
primacía petrina:
Pedro es especifcado por un ángel como líder y representante de los apóstoles (Mc 16: 7).
¡Pedro pronuncia el primer anatema (Ananías y Safra) afrmado enfáticamente por Dios
(Hechos 5: 2-11)!
Pedro es la primera persona después de Cristo en resucitar a los muertos (Hechos 9:40).
Un ángel le dice a Cornelio que busque a Pedro para recibir instrucción en el cristianismo
(Hechos 10: 1–6).
Pedro es el primero en recibir a los gentiles, después de una revelación de Dios (Hechos 10:
9–48).
Pedro preside y abre el primer Concilio del cristianismo, y etablece los principios aceptados
posteriormente por él (Hechos 15: 7-11).
Pedro es el primero en reconocer y refutar la herejía, en Simón el Mago (Hechos 8: 14-24).
Pablo fue a Jerusalén específcamente para ver a Pedro durante quince días al comienzo de su
ministerio (Gálatas 1:18), y fue comisionado por Pedro, Santiago y Juan (Gálatas 2: 9) para
predicar a los gentiles.
Pedro actúa, por fuerte implicación, como el principal obispo / pastor de la Iglesia (1 Pedro
5: 1), ya que exhorta a todos los demás obispos, o "ancianos".
La fuerza del argumento bíblico sobre Pedro y el papado no es convincente debido a un solo
texto de prueba, sino como resultado de muchos tomados en conjunto, como hilos de una
cuerda, que se vuelven muy fuertes cuando se envuelven juntos. Calvin parece ni siquiera darse
cuenta de la mayoría de ellos.
La disciplina de la Iglesia, cuya consideración se ha aplazado hasta ahora, debe explicarse
brevemente, para que podamos pasar a otros asuntos. Ahora bien, la disciplina depende en
gran medida del poder de las llaves y de la jurisdicción espiritual. (IV, 12: 1)
Y observemos una vez más que las “llaves” solo se le dieron a San Pedro en la Escritura
(Mateo 16:19): un hecho que Calvino pasa por alto continuamente. También ignora el
trasfondo del Antiguo Tetamento de eta fraseología: algo que ha sido ampliamente tratado por
los eruditos bíblicos protetantes modernos; a su vez, indica fuertes aspectos "papales".
3. ¿Es Pedro la “roca” sobre la que Cristo edifcó su iglesia?
Aunque todavía no hemos llegado a esa parte de la discusión, me limitaré a observar en ete
momento, cuán inútilmente discuten aquellos que, con el mero nombre de Pedro,
levantarían un poder de gobierno sobre toda la Iglesia. Por la antigua sutileza que al
principio solían dar color, a saber. La Iglesia etá fundada sobre Pedro, porque se dice: “Sobre
eta roca”, etc., no merece ser notada, por no decir refutación. ¡Algunos de los Padres lo
expusieron! _Pero cuando toda la Escritura es repugnante a la exposición, ¿por qué su
autoridad se presenta en oposición a Dios? es más, ¿por qué discutimos sobre el signifcado
de etas palabras, como si fuera oscuro o ambiguo, cuando nada puede ser más claro y
seguro? Pedro había confesado en su propio nombre y en el de sus hermanos que Cristo era
el Hijo de Dios (Mt. 16:16). Sobre eta roca Cristo construye su Iglesia, porque es el único
fundamento; como dice Pablo: "Nadie puede poner otro fundamento que ete" (1 Cor. 3:11).
Por tanto, no repudio aquí la autoridad de los Padres, porque carezco de pasajes de ellos para
probar lo que digo, si estuviera dispueto a citarlos; pero, como he observado, no etoy
dispueto a moletar a mis lectores debatiendo un asunto tan claro, sobre todo porque hace
mucho tiempo que nuestros escritores han tratado y expueto plenamente el tema. (IV, 6: 6)
especialmente porque el tema ha sido abordado y expueto por completo hace mucho tiempo
por nuestros escritores. (IV, 6: 6) especialmente porque el tema ha sido abordado y expueto
por completo hace mucho tiempo por nuestros escritores. (IV, 6: 6)
Esta ha sido la respueta polémica protetante etándar a lo largo de los siglos: la Iglesia se
construyó sobre la confesión de fe de Pedro, no sobre él mismo; y dado que cualquier cristiano
puede hacer tal profesión, la Iglesia se basa igualmente en todos nosotros (es decir, en el sentido
que excluiría a un Papa), y así, eta prueba tradicional del papado es supuetamente refutada.
Calvino (como muchos protetantes, en su metodología) proclama que la Escritura en ete caso
es clara como el cristal; ¡caso cerrado!
El único problema es que la gran mayoría de los mejores exegetas protetantes de los últimos
tiempos (por ejemplo, RT France, DA Carson, DW O'Connor, William F.Albright, William
Hendriksen, Gerhard Maier, Craig L.Blomberg, Herman Ridderbos, David Hill) no etán de
acuerdo con eto, y etán de acuerdo en que la roca es de hecho Peter. Calvino no representa el
pináculo y la cumbre de la exégesis protetante de todos los tiempos, por ningún tramo de la
imaginación.
4. Jesús le dice a Pedro que "apacienta mis corderos" (Juan 21:15)
De nuevo, "Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?" “Apacienta mis corderos” (Juan 21:15). Pero
para dar fuerza a etas pruebas, deben, en primer lugar, mostrar que a aquel a quien se le
ordena alimentar el rebaño de Cristo se le da poder sobre todas las iglesias, y que atar y
desatar no es otra cosa que presidir. el mundo entero. (IV, 6: 3)
No es necesario que todos los aspectos de una ofcina se prueben en un solo texto de prueba.
El argumento católico (como el argumento bíblico de la Trinidad y muchas otras posiciones) es,
nuevamente, acumulativo: deducido de muchas pruebas diferentes de diferentes tipos. Tener,
por ejemplo, las “llaves del reino” (que solo se dice de Pedro y de nadie más) signifca, una vez
que se comprenden los antecedentes, que el que posee etas llaves es una especie de
superintendente o supervisor de la Iglesia. La Iglesia, a su vez, es universal.Esa es solo una
prueba de varias.
Las epístolas de San Pedro tienen un carácer universal para ellos: algo así como encíclicas
papales. Pedro es claramente considerado el líder de la Iglesia primitiva, como se ve en el libro de
los Hechos. Él es la Roca sobre la que se construyó la Iglesia. Las pistas de su primacía etán por
todas partes en las Escrituras. Es como si Calvino no pudiera ver el sol (el papado) al mediodía
de un día despejado de verano, cuando mira alrededor del "cielo" de las Escrituras.
Pero así como Pedro había recibido un mandato del Señor, exhorta a todos los demás
presbíteros a alimentar a la Iglesia (1 P. 5: 2). (IV, 6: 3)
Por supueto, el Papa exhorta a los obispos. No se sigue que no haya Papa. El mismo hecho
de que exhorta a todos los demás sugiere preeminencia. Así es como se leen sus epístolas. Tienen
un carácer general porque etán destinados directamente a toda la Iglesia, no solo a una
congregación local, o una persona, como en las cartas de San Pablo.
De ahí que tengamos derecho a inferir que, por esa expresión de Cristo, nada más se le dio a
Pedro que a los demás, o que el derecho que Pedro había recibido lo comunicó igualmente a
los demás. (IV, 6: 3)
Eso no se puede sustentar a partir de los datos, porque se le da demasiada importancia a
Peter. Solo él tiene las llaves. Él solo era la “Roca”. A los demás se les dio el poder de atar y
desatar, porque ese es un poder que poseen todos los sacerdotes (para absolver pecados e
imponer penas temporales por el pecado).
Pero incluso aquí, Calvino descuida ver que a Pedro se le dio el poder individualmente por su
nombre, mientras que los demás lo reciben colectivamente. Esto también muestra preeminencia,
no igualdad, precisamente porque fue señalado. Los datos bíblicos (tomados todos juntos) no
permiten una interpretación de que Pedro no sea un ápice diferente de todos los demás
apóstoles.
5. Analogía del antiguo Israel y el sumo sacerdote judío
Para ete propósito, se referen al ofcio de sumo sacerdote bajo la ley, y la jurisdicción
suprema que Dios designó en Jerusalén. Pero la solución es fácil y es múltiple si no se
satisfacen. Primero, ninguna razón nos obliga a extender lo que fue útil en una nación a todo
el mundo; es más, los casos de una nación y del mundo entero son muy diferentes. (IV, 6: 2)
Calvino a menudo hace analogías del antiguo Israel a la Iglesia actual. Sin embargo, cuando
los católicos lo hacen, de repente es inapropiado, ¿simplemente porque sacamos conclusiones
con las que él no etá de acuerdo? Puede que no eté de acuerdo con nuestras explicaciones sobre
el papado, pero es muy diferente seguir el mismo modo de argumentación que usamos (en ete
caso, una analogía con el antiguo Israel). Está aplicando dos etándares, basados en lo que etá de
acuerdo y en lo que no etá de acuerdo. Eso no funcionará, y necesita que lo llamen.
Debido a que los judíos etaban rodeados por todos lados por idólatras, Dios fjó el lugar de
su adoración en la región central de la tierra, para que no se distrajeran con una variedad de
religiones; allí nombró a un sacerdote a quien todos pudieran admirar, para que estuvieran
mejor mantenidos en unidad. Pero ahora que la verdadera religión se ha difundido por todo
el mundo, ¿quién no ve que es completamente absurdo dar el gobierno de Oriente y
Occidente a un solo individuo? Es como si uno sostuviera que el mundo entero debería etar
gobernado por un prefecto, porque un distrito no tiene varios prefectos. (IV, 6: 2)
La Iglesia no tiene menos necesidad de unidad porque es más universal. Esa es una lógica
falaz. En todo caso, la necesidad de unidad en virtud de una fgura central sería aún más
necesaria cuanto más grande se vuelve una entidad. Pero todavía hay obispos, que tienen
jurisdicción local. No es "lo uno o lo otro". Calvino no tiene obispos ni papa, por lo que no veo
cómo ese es un etado de cosas superior.
Por lo tanto, vemos el sectarismo absurdo y el denominacionalismo que ha forecido desde
entonces en el protetantismo. La ortodoxia no se ha fragmentado tanto en su rechazo al
papado, porque conserva la Sagrada Tradición, los sacramentos y los obispos. Pero cuando el
protetantismo rechazó en su mayoría todas etas cosas, se abrió el camino para el caos
desenfrenado y el relativismo doctrinal. Y de hecho eso ha sucedido.
Pero todavía hay otra razón por la que esa institución no debería situarse en un precedente.
Todo el mundo sabe que el sumo sacerdote era un tipo de Cristo; ahora, transferido el
sacerdocio, ese derecho también debe transferirse. Entonces, ¿a quién se transfrió?
ciertamente no al Papa, como se atreve a jacarse descaradamente cuando se arroga ete
título, sino a Cristo, que, como solo él ejerce el cargo sin vicario ni sucesor, no renuncia a
ningún otro honor. Porque ete sacerdocio consiste no sólo en doctrina, sino en la
propiciación que Cristo hizo con su muerte, y la intercesión que ahora hace ante el Padre
(Heb. 7:11). (IV, 6: 2)
Pero eto pierde todo el sentido. Dios es siempre la Cabeza y reina supremo. Eso era cierto
bajo el antiguo pacto y etá en el nuevo pacto. Eso nunca cambia. ¿Por qué tenemos fguras
humanas en el antiguo pacto y luego, de repente, no tenemos necesidad de las mismas en el
nuevo? Dios era el Rey entonces, y tenía sumos sacerdotes, patriarcas y profetas, e hizo
convenios con gente como Noé y David, y dio la Ley a hombres como Moisés. Él es el rey ahora y
tiene obispos y papas.
¿Por qué debería haber un cambio radical? Los hombres etán involucrados en ambos
pactos. No pasa de un “liderazgo concreto” a “ningún liderazgo de hombres porque eto choca
con Dios”. La ley de analogía del sentido común lo demuestra.
Es por eso que vemos todo tipo de indicaciones de liderazgo humano en el Nuevo
Tetamento. ¿Por qué Jesús, por ejemplo, se moletaría en decir que etaba edifcando Su Iglesia
sobre Pedro (de todas las personas a elegir: una caña de semana vacilante e impulsiva!)?
Si Jesús solo fuera la cabeza de la Iglesia, en el sentido de que ningún ser humano creado es
también una cabeza, en términos humanos, jurisdiccionales, administrativos (etc.), entonces
parece claro que Él no habría dicho eso. Simplemente habría dicho que etaba edifcando Su
Iglesia, y habría dejado fuera de ella a Pedro oa cualquier otro hombre. ¿No seguiría eso si Calvin
estuviera en lo cierto? El rechazo de la primacía y el liderazgo petrinos no tiene ningún sentido
desde una perspectiva bíblica.
Por lo tanto, ese ejemplo, que parece haber sido temporal, no tienen derecho a imponernos
como por una ley perpetua. En el Nuevo Tetamento no hay nada que puedan presentar en
confrmación de su opinión, sino que se le ha dicho a uno: "Tú eres Pedro, y sobre eta roca
edifcaré mi Iglesia" (Mt. 16:18). (IV, 6: 3)
Esto es simplemente falso. Calvino subestima enormemente el poder del argumento católico.
Él hace eto constantemente.
6. Primacía de Pedro y sucesión papal a lo largo de la historia
Uno era el principal de los apóstoles, simplemente porque eran pocos. Si un hombre
presidiera doce, ¿se deducirá que debe presidir cien mil? (IV, 6: 8)
Lo hace si se indica en la Biblia de muchas maneras que dicha persona tiene una autoridad
sublime, y sigue en el sentido de modelos y sus sucesores posteriores en la historia. Se deduce que
Jesús construyó Su Iglesia sobre el mismo Pedro (no solo su fe). Uno podría fácilmente darle la
vuelta al argumento de Calvin y argumentar que si doce necesitan un líder, ¿cuánto más
necesitarían cien mil también?
Todos los grupos humanos lo necesitan. Los grupos también tienen líderes que son jefes en el
sentido de que tienen más poder y autoridad que cualquier otra persona. El presidente de los
Estados Unidos es una de esas personas. Tiene el poder de veto y proclamación, para infuir enmillones de personas más que otros, debido a la prominencia de su posición.
Que doce tuvieran uno entre ellos para dirigir a todos no es nada extraño. La naturaleza
admite, la mente humana lo requiere, que en cada reunión, aunque todos son iguales en
poder, debería haber uno como una especie de moderador a quien los demás deberían
admirar. No hay senado sin cónsul, no hay jueces sin presidente o canciller, no hay colegio
sin rector, no hay empresa sin maestro. Por lo tanto, no sería absurdo si confesáramos que
los apóstoles habían conferido tal primacía a Pedro. Pero un arreglo que sea efcaz entre unos
pocos no debe transferirse inmediatamente a todo el mundo, que ningún hombre puede
gobernar. (IV, 6: 8)
Esto no es lógico. ¿Por qué es inverosímil para Calvino que la Iglesia tenga un líder mundial?
Obviamente, un solo hombre no puede hacer todo (como Moisés en el Antiguo Tetamento
recibiendo el consejo de su suegro Jetro de dividir sus responsabilidades para que no se agote).
Pero cuenta con la ayuda de obispos que supervisan las áreas locales. La Iglesia Católica sigue ese
modelo. Todavía se necesita un hombre por el bien de la unidad. Nada muestra eso más que la
historia y la desunión actual del protetantismo.
Pero (dicen ellos) se observa que no menos en la naturaleza como un todo, que en cada una
de sus partes, hay una cabeza suprema. Prueba de ello les agrada derivar de grullas y abejas,
que siempre se colocan bajo la guía de una, no de varias. Admito los ejemplos que producen;
pero, ¿acuden las abejas de todas partes del mundo para elegir una reina? Cada reina se
contenta con su propia colmena. Entonces, entre las grullas, cada bandada tiene su propio
rey. ¿Qué pueden probar de eto, excepto que cada iglesia debería tener su obispo? (IV, 6: 8)
Los textos de prueba concluyentes del papado provienen de la Biblia, no analogías con
grullas y abejas. Al fnal, debemos guiarnos por la Biblia, pero no solo; más bien, la Biblia tal
como fue interpretada por los padres, y la tradición apostólica transmitida.
7. El papado en la enseñanza y el pensamiento de San Pablo
Pablo a veces representa una imagen viva de la Iglesia, pero no menciona una sola cabeza.
Por el contrario, podemos inferir de su descripción que es ajena a la institución de Cristo.
(IV, 6:10)
Parece que no lo discute explícitamente, pero lo hace implícitamente, o por deducción e
implicación. Por ejemplo, vemos su respueta con respecto al sumo sacerdote judío:
Hechos 23: 4–5[4] Los que etaban allí dijeron: "¿Vosotros injuriaréis al sumo sacerdote de
Dios?" [5] Y Pablo dijo: “No sabía, hermanos, que él era el sumo sacerdote; porque escrito
etá: No hablarás mal del gobernante de tu pueblo. "
Por tanto, Pablo conserva la noción de líder. Presumiblemente, entonces, etaría de acuerdo
en que también había un líder cristiano dentro de las flas de la Iglesia. También vemos cómo
actuó en deferencia a Pedro, al consultarlo solo con él cuando comenzó su apostolado, y cómo
detaca a Pedro por su nombre, de los otros apóstoles:
1 Corintios 9: 5 ¿No tenemos derecho a etar acompañados de una esposa, como los demás
apóstoles y los hermanos del Señor y Cefas?
1 Corintios 15: 5 y que se apareció a Cefas, luego a los doce.
Gálatas 1:18 Luego, después de tres años, subí a Jerusalén para visitar a Cefas y permanecí
con él quince días.
Incluso la reprimenda de Pablo a Pedro contiene fuertes indicios de que él era el líder,
porque cuando hay un problema, es bueno cortarlo de raíz yendo directamente a la cima de la
cadena de mando. Peter no fue el único que actuó de manera insincera e hipócrita:
Gálatas 2:13 Y con él el reto de los judíos actuaron con poca sinceridad, de modo que
incluso Bernabé se dejó llevar por su falta de sinceridad.
Sin embargo, cuando Pablo reprendió el comportamiento, fue directamente a Pedro
(Gálatas 2:11, 14). Esto prueba que Peter era el líder. Se esperaba que diera un mejor ejemplo. La
reprimenda en sí no refuta que fuera un líder; solo prueba que él era un hipócrita en ese caso,
como todos lo somos a veces.
Cristo, con su ascensión, nos quitó su presencia visible y, sin embargo, ascendió para llenarlo
todo: ahora, por tanto, etá presente en la Iglesia y siempre lo etará. Cuando Pablo muestra
el modo en que se exhibe, llama nuestra atención a los ofcios ministeriales que emplea: "A
cada uno de nosotros es dada la gracia según la medida del don de Cristo"; “Y a unos les dio,
apóstoles; y algunos, profetas; y algunos, evangelistas; y algunos, pastores y maestros ”. ¿Por
qué no dice que uno presidió sobre todos para actuar como su sustituto? (IV, 6:10)
No sé. Pero sé que las cosas que mencioné anteriormente también son relevantes en cuanto a
la opinión de Paul. Y sé que muchas doctrinas se encuentran en un etado de desarrollo
relativamente primitivo en el Nuevo Tetamento (incluso la Trinidad misma: donde sus
diversos aspectos que fueron adoptados dogmáticamente por la Iglesia en los primeros siete
siglos, etán mucho más desarrollados más adelante).
También sé que el mismo tipo de argumento sobre no mencionar ciertas cosas y concluir
que, por lo tanto, no juegan ningún papel, puede volverse contra Calvino. Por ejemplo, en el
mismo pasaje que cita Calvino, sobre los ofcios de la Iglesia (Efesios 4: 11-15), tampoco se
menciona otra cosa que Calvino cree que reina suprema, en términos de la regla de fe: la Sagrada
Escritura.
En otras palabras, si no hay un papa como autoridad porque no se menciona en ete pasaje,
tampoco hay Escritura como la única autoridad infalible fnal, porque no se menciona aquí. La
autoridad en ete pasaje reside solo en la Iglesia. El argumento de Calvin prueba demasiado. El
hecho es que la Biblia no siempre menciona todo lo que se puede mencionar, en cada pasaje. La
teología sistemática debe basarse en todo el cuerpo de la Sagrada Escritura. Y eto es lo que
hacen los católicos cuando vemos muchas evidencias bíblicas del papado.
El pasaje requería eto particularmente, y no debería haber sido omitido de ninguna manera
si hubiera sido cierto. (IV, 6:10)
Entonces la Escritura tampoco puede ser la máxima autoridad, ya que tampoco se menciona
en el mismo pasaje de amplio alcance. Si Calvino no quiere esa conclusión (que se deriva de su
propia lógica interna), entonces también debería descartar el argumento sobre el silencio aquí
que refuta la existencia de un papado.
Cristo, dice, etá presente con nosotros. ¿Cómo? Por el ministerio de hombres a quienes
nombró sobre el gobierno de la Iglesia. ¿Por qué no más bien por un jefe ministerial a quien
nombró su suplente? Habla de unidad, pero etá en Dios y en la fe de Cristo. No atribuye
nada a los hombres más que un ministerio común y un modo especial a cada uno. ¿Por qué,
al elogiar así la unidad, después de decir: "un cuerpo, un solo Espíritu, así como sois llamados
en una esperanza de vuestro llamamiento, un Señor, una fe, un bautismo" (Efesios 4: 4),
agregar inmediatamente, un Sumo Pontífce para mantener la Iglesia en unidad? (IV, 6:10)
Probablemente porque no tenía que hacerlo, ya que Mateo 16:19 etaba en la Biblia de todos,
y era claro como el cristal y todos lo entendían. Peter era la roca. Paul llama a Peter Cephas
porque esa era la palabra aramea para "Roca". Cada vez que usa ese nombre, etá recordando la
comisión de Jesús en Mateo 16:19.
No se podría haber dicho nada más acertadamente si el caso realmente hubiera sido así.
Consideremos ese pasaje con diligencia, y no habrá duda de que Pablo tenía la intención de
dar una representación completa de ese gobierno sagrado y eclesiástico al que la posteridad
ha dado el nombre de jerarquía. (IV, 6:10)
El hecho de que no se mencionaran las Escrituras muestra que Pablo no etaba dando una
imagen absolutamente completa de la autoridad cristiana.
8. Martirio de San Pedro y San Pablo en Roma
Ahora les haré otra concesión, que nunca obtendrán de hombres en su sano juicio, a saber.
que el primadode la Iglesia etaba fjado en Pedro, con el fn de permanecer para siempre en
sucesión perpetua. Sin embargo, ¿cómo probarán que su Sede etaba tan fja en Roma, que
quienquiera que llegue a ser obispo de esa ciudad debe presidir sobre el mundo entero? ¿Con
qué autoridad anexan eta dignidad a un lugar en particular, cuando fue otorgada sin
ninguna mención de lugar? (IV, 6:11)
La autoridad es la providencia de Dios que va directo al corazón del Imperio Romano y lo
“cristianiza”, comenzando con el martirio de San Pedro y San Pablo. Para que el mundo fuera
evangelizado, primero tenía que convertirse Roma. Por eso, creemos, los dos grandes apóstoles
terminaron sus vidas allí. Es sorprendente que Calvino no vea ningún signifcado, en la
providencia, en ete hecho de que los dos apóstoles cristianos más prominentes murieron en el
mismo lugar, en Europa, en la sede del Imperio Romano.
Pedro, dicen, vivió y murió en Roma. ¿Qué hizo el mismo Cristo? ¿No cumplió su
episcopado mientras vivió y completó el ofcio del sacerdocio al morir en Jerusalén? El
Príncipe de los pastores, el Pastor principal, la Cabeza de la Iglesia, no podía procurar honor
para un lugar, ¡y Pedro, hasta ahora su inferior, podía hacerlo! (IV, 6:11)
La misión de Jesús fue para los judíos primero. Los apóstoles debían difundirlo entre los
gentiles. Eso explica fácilmente la diferencia.
¿No es eto peor que una nimiedad infantil? Cristo confrió el honor del primado a Pedro.
Pedro tenía su Sede en Roma, por lo que fjó allí la sede del primado. De eta manera, los
israelitas de antaño deben haber colocado el asiento de la primacía en el desierto, donde
Moisés, el maestro principal y príncipe de los profetas, desempeñó su ministerio y murió.
(IV, 6:11)
No, porque Moisés iba a llevar a los hebreos a la Tierra Prometida. No llegó allí, por su
desobediencia, pero ese era el destino. Una vez allí, el centro de la acividad religiosa y la
administración sería Jerusalén. Ese era el antiguo pacto. Una vez que llegaran el nuevo pacto y el
evangelio, se difundiría a los gentiles. Por lo tanto, para hacer eso mejor, la Iglesia tenía que etar
centrada en territorios gentiles, y Roma: donde se basaba el imperio, y donde la persecución era
mayor, era la opción obvia.
Este no es un argumento "bíblico", pero es un argumento de plausibilidad y sentido común,
sobre el plan de Dios en la evangelización de Europa: que sería (institucionalmente hablando) el
centro del cristianismo en adelante.
9. Primacía romana: ¿mera casualidad histórica?
En ese momento, como ya se ha dicho, el obispo de Constantinopla disputaba con el obispo
de Roma por el primado. Porque después de que la sede del imperio fuera fjada en
Constantinopla, la majetad del imperio pareció exigir que esa iglesia ocupara el siguiente
lugar de honor al de Roma. Y ciertamente, al principio, nada había tendido más a otorgar
primacía a Roma que el hecho de que entonces fuera la capital del imperio. (IV, 7:14)
Este es un argumento protetante típico (quizás iniciado por Calvino): Roma fue solo
primaria por casualidad histórica y conexión con el poder civil. Los católicos responden que
poseía la primacía sobre la Iglesia universal porque Jesucristo se lo concedió a San Pedro, quien
fue martirizado en Roma (y que San Pablo también fue martirizado allí). Todo eto era parte de
la providencia de Dios: lo opueto a una mera casualidad o coincidencia.
10. Los Padres de la Iglesia y el Papa como "Cabeza"
El nombre del jefe no fue más aprobado. (IV, 7:21)
Los hechos muestran lo contrario (mi cursiva):
Tú eres la cabecera de la fuente de la cual brota Mi enseñanza, tú eres la cabecera de Mis
discípulos. Por ti daré de beber a todos los pueblos ... Te elegí para que seas, por así decirlo, el
primogénito en Mi institución, y para que, como heredero, seas albacea de mis tesoros. Te he
dado las llaves de mi reino. ¡He aquí, te he dado autoridad sobre todos mis tesoros!
(San Efrén, Homilías, 4, 1)
Kephas ... la cabeza de los Apóstoles que recibió el poder de las llaves y es tomado por el
pastor del rebaño ...
(San Efrén, Contra las Herejías, Sermo 56)
Pedro, que es la cabeza de los apóstoles ... es la roca frme y más sólida, sobre la que el
salvador construyó su Iglesia.
(San Gregorio de Nisa, Panegírico sobre San Esteban, 3)
Se debe rogar tu gracia para que no permita ninguna perturbación de la Iglesia Romana, la
cabeza de todo el Mundo Romano y de la santísima fe de los Apóstoles, porque de allí fuyen
a todas (iglesias) los lazos de la sagrada comunión.
(San Ambrosio, Carta al Emperador Graciano, Epístola 11: 4)
Pedro, que la cabeza de los Apóstoles, el primero en la Iglesia, el amigo de Cristo, que recibió
la revelación no del hombre sino del Padre ... ete Pedro, y cuando digo Pedro, me refero a la
roca inquebrantable, el fundamento inquebrantable , el gran apóstol, el primero de los
discípulos, el primero llamado, el primero en obedecer.
(San Juan Crisóstomo, limosna 3: 4)
[Y] et uno entre los doce es elegido para que cuando se haya nombrado un jefe, no haya
ocasión de cisma.
(San Jerónimo, Contra Jovinianus, Libro I, 26; NPNF 2, Vol. VI)
11. Uso cuestionable de San Cipriano contra el papado
Cipriano, también, siguiendo a Pablo, deriva la fuente de la concordia eclesiástica del único
obispado de Cristo, y luego agrega: “Hay una Iglesia, que por el aumento de la fecundidad se
extiende más ampliamente a una multitud, así como hay muchos rayos de el sol, pero una
luz, y muchas ramas de un árbol, pero un tronco sostenido por la tenaz raíz. Cuando muchos
arroyos fuyen de una fuente, aunque parece haber una numerosidad que se extiende por la
abundancia desbordante del suministro, la unidad permanece en el origen. Arranca un rayo
del cuerpo del sol y la unidad no sustenta la división. Rompe una rama de un árbol y la rama
no germinará. Corta un arroyo de una fuente, lo que así etá cortado se seca. Así la Iglesia,
invadida por la luz del Señor, se extiende por todo el mundo, y, sin embargo, la luz que se
difunde por todas partes es una ”(Cipriano, de Simplicit. Prælat.). (IV, 2: 6)
Vemos cómo constantemente nos llama de nuevo a la cabeza. En consecuencia, declara que
cuando surgen herejías y cismas, es porque los hombres no regresan al origen de la verdad,
porque no buscan la cabeza, porque no guardan la doctrina del Maestro celestial. (IV, 2: 6)
Calvino quiere cooptar a San Cipriano para sus propios fnes de afrmar que la Iglesia puede
defnirse de una manera que excluya a la Iglesia católica encabezada por el Papa de Roma, como
su centro y fundamento. Este es un argumento bastante débil, una vez que consultamos otras
declaraciones del mismo padre:
El Señor le habla a Pedro, diciendo: “Te digo que tú eres Pedro; y sobre eta roca edifcaré mi
Iglesia, y las puertas del inferno no prevalecerán contra ella. Y te daré las llaves del reino de
los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado también en los cielos, y todo lo que
desatares en la tierra será desatado en los cielos ". Y de nuevo a lo mismo dice, después de Su
resurrección: "Apacienta mis ovejas". Y aunque a todos los apóstoles, después de Su
resurrección, les da igual poder, y dice: “Como el Padre me envió, así también yo os envío:
Recibid el Espíritu Santo: A quienes remitáis los pecados, serán perdonados. a él; y todos
aquellos pecados que retengáis, serán retenidos ”; sin embargo, para poder etablecer la
unidad, dispuso por Su autoridad el origen de esa unidad, comenzando desde uno.
Seguramente el reto de los apóstoles eran también los mismos que Pedro, dotados de una
asociación similar tanto de honor como de poder; pero el principio procede de la unidad.
(La unidad de la Iglesia [Tratado IV]; ANF, Vol. V)
Sin embargo, Pedro, sobre quien por el mismo Señor había sido edifcada la Iglesia, hablando
uno por todos y respondiendo con la voz de la Iglesia, dice: “Señor, ¿a quiéniremos? Tú
tienes palabras de vida eterna; y creemos, y etamos seguros de que Tú eres el Cristo, el Hijo
del Dios viviente: ”signifcando, sin duda, y mostrando que aquellos que se apartaron de
Cristo perecieron por su propia culpa, pero que la Iglesia que cree en Cristo, y sostiene lo que
ha aprendido una vez, nunca se aparta de Él en absoluto, y que son la Iglesia los que
permanecen en la casa de Dios; ... Después de cosas como etas, además, todavía se atreven
—un falso obispo designado por herejes para ellos— a zarpar y llevar cartas de personas
cismáticas y profanas al trono de Pedro, y a la iglesia principal de donde la unidad sacerdotal
toma su fuente;
(Epístola LIV [LIX], A Cornelio, Concerniente a Fortunatus y Felicissimus, 7, 14; ANF,
Vol. V)
Aquellos que no tienen paz ellos mismos, ahora ofrecen paz a los demás. Aquellos que se han
apartado de la Iglesia prometen conducir de regreso a la Iglesia y recordar a los deterrados.
Hay un Dios y un Cristo, una Iglesia y una Cátedra fundada en Pedro por la palabra del
Señor. No es posible levantar otro altar o que haya otro sacerdocio además de ese altar y ese
sacerdocio. El que se ha reunido en otro lugar se etá dispersando.
(Carta 43 [40], A todo su pueblo, 5; en Jurgens, William A., editor y traductor, La fe de los
primeros padres, volumen I [de 3], Collegeville, Minnesota: Liturgical Press, 1970, 229)
Allí habla Pedro, sobre quien se edifcaría la Iglesia, enseñando en nombre de la Iglesia y
mostrando que incluso si una multitud obstinada y orgullosa se retira porque no quiere
obedecer, la Iglesia no se aparta de Cristo. El pueblo unido al sacerdote y el rebaño aferrado a
su pastor es la Iglesia. Debe saber, entonces, que el obispo etá en la Iglesia y la Iglesia en el
obispo, y si alguien no etá con el obispo, no etá en la Iglesia. En vano se adulan los que se
arrastran, no teniendo paz con los sacerdotes de Dios, creyendo que etán secretamente en
comunión con ciertos individuos. Porque la Iglesia, que es una y católica, no etá escindida ni
dividida, sino unida y unida por el cemento de los sacerdotes que se adhieren unos a otros ”.
(Carta 66 [69], 8; a Florentius Pupianus; en Jurgens, ibid., Vol. I, 233-234)
San Cipriano creía que Roma y el Papa eran los árbitros fnales de la ortodoxia en la Iglesia.
Esa es la autoridad católica: lo mismo de lo que Calvino cree que la Iglesia puede prescindir.
Calvino sostiene que Cipriano apeló solo a Cristo y no también a San Pedro y sus sucesores, los
papas. Por lo tanto, cita erróneamente a San Cipriano en nombre de puntos de vista falsos de la
eclesiología que el santo nunca habría sancionado. Esto es lo que se llama "cita anacrónica [o
muy selectiva y parcial] de los padres de la Iglesia".
12. ¿Negó San Jerónimo la supremacía papal y romana?
Jerónimo, viendo que era un presbítero romano, no tardó en proclamar la dignidad de su
iglesia, en la medida en que los hechos y las circunstancias de la época lo permitían, y sin
embargo vemos cómo la somete a la debida subordinación. “Si se pide autoridad, el mundo es
más grande que una ciudad. ¿Por qué presentarme la costumbre de una ciudad? ¿Por qué
reivindicar a un pequeño número con el que se ha originado la arrogancia contra las leyes de
la Iglesia? Dondequiera que eté el obispo, ya sea en Roma, en Eugubium, en Constantinopla
o en Rhegium, el mérito es el mismo y el sacerdocio es el mismo. El poder de la riqueza, o la
humildad de la pobreza, no hacen a un obispo superior o inferior ”(Hieron. Ep. Ad Evagr.).
(IV, 7: 3)
Sea como fuere, Jerónimo también le escribió al Papa Dámaso (Carta XV), hacia 377:
Los niños malvados han dilapidado su patrimonio; tú solo mantienes intaca tu herencia. La
tierra fértil de Roma, cuando recibe la semilla pura del Señor, da fruto al ciento por uno;
pero aquí la semilla del maíz se ahoga en los surcos y no crece más que cizaña o avena… Esta
es la casa donde solo se puede comer correctamente el cordero pascual. Esta es el arca de
Noé, y el que no se halla en ella, perecerá cuando venga el diluvio… El que no recoge contigo,
desparrama; el que no es de Cristo, es del Anticristo ...
Si lo cree conveniente, promulgue un decreto; y luego no dudaré en hablar de tres hipóstasis.
Ordene un nuevo credo que sustituya al de Nicea; y luego, seamos arrianos u ortodoxos, una
sola confesión nos servirá a todos ...
Por tanto, imploro vuestra bienaventuranza por el Salvador crucifcado del mundo y por la
trinidad consustancial, que me autoricen por carta a utilizar o rechazar eta fórmula de las
tres hipóstasis.
Y nuevamente en la Carta XVI (377 o 378) al mismo Papa, Jerónimo exclama:
El enemigo incansable me sigue de cerca, y los asaltos que sufro en el desierto son más
severos que nunca. Para los raves frenéticos arrianos, y los poderes del mundo lo apoyan. La
iglesia etá dividida en tres facciones, y cada una de ellas etá ansiosa por apoderarse de mí.
La infuencia de los monjes es de larga data y etá dirigida contra mí. Mientras tanto, sigo
llorando: "El que se aferra a la silla de Pedro es aceptado por mí". Meletius, Vitalis y Paulinus
profesan adherirse a ti, y yo podría creer la afrmación si la hiciera solo uno de ellos. Tal
como etán las cosas, dos de ellos o los tres son culpables de falsedad. Por tanto, imploro
vuestra bienaventuranza, por la cruz y la pasión de nuestro Señor, esas glorias necesarias de
nuestra fe, mientras ostenta un ofcio apostólico, para dar una decisión apostólica.
Calvino quiere hacernos creer que San Jerónimo negó la primacía y el liderazgo papal, a
pesar de que etá listo (sorprendentemente) para aceptar de todo corazón una declaración
unilateral de doctrina teológica del Papa.
13. Constantinopla, Apostolicidad y Papa León el Grande
De acuerdo con eta antigua costumbre, el primer Concilio de Constantinopla decretó que el
obispo de esa ciudad debía tener precedencia después del Romano Pontífce, porque era una
nueva Roma. Pero mucho después, cuando se promulgó un decreto similar en Calcedonia,
León protetó vivamente (Socrat. Hist. Trop. Lib. 9 cap. 13). (IV, 7:15)
Lo hizo porque Constantinopla no era una sede apostólica (como, por ejemplo, lo era
Antioquía). Fue construido por el emperador Constantino, del 324 al 330. Calvino etá
impresionado por sus afrmaciones porque siempre quiere vincular el poder de la iglesia con el
poder civil (tal como lo hizo en su propia Ginebra). Por lo tanto, piensa que Roma etá
simplemente interesada en oponerse al ascenso de Constantinopla en la jerarquía eclesiástica.
Pero Roma, como siempre, etaba siguiendo el precedente apostólico, los datos bíblicos petrinos
y la historia de la Iglesia de regreso a los apóstoles: en lugar de ser deslumbrada por las riquezas y
el poder imperial.
Y no sólo se permitió anular lo que habían decretado seiscientos obispos o más,… (IV, 7:15)
Sólo "vetó" una parte (no mucho), porque era competencia de los papas anular los decretos
conciliares.
[Él] e incluso los atacó con amargos reproches, porque se habían desviado de otras sedes en
el honor que se habían atrevido a conferir a la Iglesia de Constantinopla (en Decr. 22,
Distinct. Cap. Constantinop.). Por favor, ¿qué pudo haber incitado al hombre a moletar al
mundo por un asunto tan pequeño que no fuera una mera ambición? (IV, 7:15)
El precedente histórico y la tradición apostólica fueron los "culpables". Es extraño que
Calvino asuma alegremente que solo pudo haber sido el interés propio y la "ambición" lo que
habría motivado al Papa San León el Grande.
Pero sabemos que la política varía con los tiempos, es más, exige varios cambios. Por tanto,
es inútil en León pretender que la sede de Constantinopla no debería recibir el honor que se
le dio a la de Alejandría, por la autoridad del Concilio de Niza. (IV, 7:15)
Las políticas prácicas pueden cambiar, pero el etatus de Roma como sede apostólica
preeminente no cambia con el capricho y la fantasía de la época.Ese era el punto de Leo. Le dio a
Constantinopla una medida de honor, pero señaló el hecho claramente obvio de que no era
apostólica y, por lo tanto, no era de ninguna manera igual a Roma.
14. ¿Fue el reinado del Papa Gregorio el Grande (590–604) un 
cambio radical?
En la época de Gregorio, esa antigua regla cambió enormemente. Porque cuando el imperio
se convulsionó y se desgarró, cuando Francia y España sufrieron los muchos desastres que
recibieron de vez en cuando, cuando Illyricum fue arrasada, Italia hostigó y África casi
destruida por calamidades ininterrumpidas, a fn de que, durante etas catástrofes civiles
convulsiones, la integridad de la fe podía permanecer, o al menos no perecer del todo, los
obispos en todos los ámbitos se apegaron más al Romano Pontífce. De eta manera, no solo
la dignidad, sino también el poder de la sede, aumentaron enormemente, aunque no concedo
gran importancia a los medios por los cuales eto se logró. Es cierto que entonces era mayor
que en épocas anteriores. (IV, 7:12)
Ese ya había sido el patrón durante casi 600 años. Nada ha cambiado. Pero los oponentes del
papado habitualmente pasan por alto decenas de evidencias que lo confrman y afrman que la
casualidad histórica y la coincidencia son la causa de la supremacía papal. La incoherencia del
caso antipapal se ve en las afrmaciones contradictorias de varios protetantes: el papado
supuetamente comenzó en 313 con Constantino y la legalización del cristianismo en el Imperio
Romano, o con León el Grande a mediados del siglo V, o Gregorio. el Grande a fnales del siglo
VI, etc.
Todo es arbitrario. De hecho, fue un desarrollo constante y continuo desde el principio;
basado en la clara primacía petrina expresada en la Sagrada Escritura. En la toma de Calvin, el
tiempo de Gregory vio un aumento a pasos agigantados. Otros situarían ete fenómeno en el
reinado de Leo, unos 140 años antes.
Irónicamente, el “poder” de Calvino para declarar dogmáticamente sus propias doctrinas y
dogmas calvinistas antitradicionales (como en el mismo libro aquí bajo consideración) fue
ciertamente mucho mayor que el poder de cualquier papa. Al menos los papas etán
constreñidos por las tradiciones recibidas. No tienen poder ni jurisdicción para cambiar la
doctrina apostólica, transmitida felmente durante siglos.
Calvino, por otro lado, puede deshacerse y prescindir de las tradiciones apostólicas en un día,
de un plumazo. Esto hace que sus críticas a la autoridad papal sean bastante irónicas. La misma
crítica se aplica a Lutero, Zwinglio y Enrique VIII, así como a los líderes de los anabautistas, que
eran mucho más radicales y antitradicionales que etos hombres.
Y, sin embargo, era muy diferente del dominio desenfrenado de unos que gobernaban a otros
a su antojo. Sin embargo, la reverencia que se le rindió a la sede romana fue tal, que por su
autoridad podía guiar y reprimir a aquellos a quienes sus propios colegas no podían cumplir
con su deber; porque Gregorio se cuida siempre y pronto de testifcar que no fue menos fel
en la preservación de los derechos de los demás, que en insistir en que los suyos debían ser
preservados. “Yo no,” dice él, “bajo el estímulo de la ambición, derogo el derecho de cualquier
hombre, sino deseo honrar a mis hermanos en todas las cosas” (Gregor. Lib. 2 Ep. 68). No
hay frase en sus escritos en la que se jace con más orgullo del alcance de su primacía que la
siguiente: "No sé qué obispo no etá sujeto a la sede romana, cuando se le descubre en una
falta" (León. Lib. 2, epista 68). Sin embargo, agrega de inmediato, "Donde las faltas no
requieren interferencia, todos son iguales según la regla de la humildad". Reclama para sí
mismo el derecho de corregir a los que han pecado; si todos cumplen con su deber, él se pone
en pie de igualdad. (IV, 7:12)
Si no hay necesidad de la intervención papal, entonces, en la prácica, son compañeros
obispos. Eso es sentido común. Pero no anula la estructura jerárquica esencial del sistema, con el
Papa en la cima. Gregorio el Grande, en cualquier caso, afrmó más para la autoridad papal de lo
que Calvino lo haría:
En la medida en que es manifeto que la Sede Apostólica, por orden de Dios, etá
encomendada a todas las Iglesias, hay, entre nuestras múltiples preocupaciones, una
demanda especial de nuestra atención ...
(Carta al Subdiácono Juan; Registro de las Epístolas, Libro III, Epístola 30; NPNF 2, Vol.
XII)
Sin embargo, te exhorto a que, mientras te quede algo de tiempo de vida, no se encuentre tu
alma separada de la iglesia del mismo bendito Pedro, a quien se confaron las llaves del reino
celestial y el poder de atar. y se concedió desatar, no sea que si su benefcio es despreciado
aquí abajo, pueda cerrar la entrada a la vida allá arriba.
(Las Grandes Epístolas, B IV, Ep. 41), en JP Migne, Patr. Lat., Traducido por John
Colloraf)
Para todos los que conocen el Evangelio, es obvio que por la voz del Señor, el cuidado de toda
la iglesia fue encomendado al santo apóstol y príncipe de todos los apóstoles, Pedro ... He
aquí, él recibió las llaves del reino de los cielos, el se le dio poder para atar y desatar, y se le
confó el cuidado y el principado de toda la iglesia ... ¿Estoy defendiendo mi propia causa en
ete asunto? ¿Estoy reivindicando alguna lesión especial propia? ¿No es más bien la causa de
Dios Todopoderoso, la causa de la iglesia universal? ... Y ciertamente sabemos que muchos
sacerdotes de la iglesia de Constantinopla han caído en el torbellino de la herejía y se han
convertido no solo en herejes sino en herejías ... Ciertamente, en honor de Pedro, el príncipe
de los apóstoles, 'el título' universal '] fue ofrecido al pontífce romano por el venerable
Concilio de Calcedonia.
(Epístola 37 al Emperador Mauricio, Libro V; de Monumenta Germaniae historica:
Epistolae; Berlín: 1891–, Vol. I, 321–322; citado en Jaroslav Pelikan, Te Emergence of the
Catholic Tradition (100–600), Universidad de Chicago Prensa, 1971, 352)
[L] os prelados de eta sede apostólica, que por la providencia de Dios sirvo, tuvieron el
honor que se les ofreció de ser llamados 'universales' por el venerable Concilio de Calcedonia
”.
(Libro V, Epístola 44; de Monumenta Germaniae historica: Epistolae; Berlín: 1891–, Vol. I,
341; citado en Pelikan, ibid., 354)
[Quien] dudaría de que [la iglesia de Constantinopla] haya sido sometida a la sede
apostólica ...
(Libro IX, Epístola 26; de Monumenta Germaniae historica: Epistolae; Berlín: 1891–, Vol.
II, 60; citado en Pelikan, ibid., 354)
[Sin] la autoridad y el consentimiento de la sede apostólica, ninguno de los asuntos tratados
[por un concilio] tiene fuerza vinculante.
(Libro IX, Epístola 156; de Monumenta Germaniae historica: Epistolae; Berlín: 1891–,
Vol.II, 158; citado en Pelikan, ibid., 354)
¿Quién podría ignorar que la santa Iglesia se consolida en la solidez del príncipe de los
Apóstoles, cuya frmeza de carácer se extendía a su nombre para que se le llamara Pedro en
honor a la 'roca', cuando la voz de la Verdad? dice: "Te daré las llaves del reino de los cielos".
A él se le vuelve a decir: “Cuando después de un rato hayas vuelto a mí, te corresponde a ti
ser el sostén de tus hermanos.
(Epístola 40; en Michael Winter, St. Peter and the Popes, Baltimore: Helicon, 1960, 66)
15. ¿San Bernardo se opone a la supremacía papal?
Se queja (Lib. 1 de Considere. Ad Eugen.) De que los ambiciosos, avaros, demoníacos,
sacrílegos, fornicadores, incestuosos y malvados similares, acudieron en masa de todos los
rincones del mundo a Roma, para que por la autoridad apostólica pudieran adquirir o
retener honores eclesiásticos: que prevalecieron el fraude, la elusión y la violencia. El modo
de juzgar las causas entonces en uso lo describe como execrable, como vergonzoso, no solo
para la Iglesia, sino también para el tribunal. Exclama que la Iglesia etá llenade ambiciosos:
que nadie tiene más miedo de perpetrar delitos que los ladrones en su guarida cuando
comparten el botín del viajero. “Pocos (dicen él) miran a la boca del legislador, pero todos a
sus manos. Sin embargo, no sin motivo: sus manos hacen todo el asunto del Papa. ¿Qué pasa
cuando los compran con el botín de la Iglesia, ¿Quién te dice: Bien hecho, bien hecho? La
vida de los pobres se siembra en los caminos de los ricos: la plata reluce en el cieno: corren
juntos por todos lados: no es el más pobre el que la toma, sino el más fuerte, o quizás el más
rápido. Sin embargo, esa costumbre, o más bien esa muerte, no viene de ti: desearía que
terminara en ti. Mientras suceden etas cosas, usted, pastor, sale vestido con ropa muy
costosa. Si me atrevo a decirlo, eto es más pasto de demonios que de ovejas. Pedro,
ciertamente, actuó así; Paul lucía así. Su corte ha etado más acostumbrada a recibir buenos
hombres que a formarlos. Allí los malos no ganan mucho, pero los buenos degeneran ”.
Luego, cuando describe los abusos de las apelaciones, ningún hombre piadoso puede leerlas
sin horrorizarse. En longitud, hablando de la codicia desenfrenada de la Sede romana al
usurpar la jurisdicción, concluye así (Lib. 3 de Concil.), “Expreso el murmullo y la queja
común de las iglesias. Su grito es que etán mutilados y desmembrados. No hay ninguno, o
muy pocos, que no se lamentan o temen esa plaga. ¿Preguntas qué plaga? Los abades son
invadidos por obispos, obispos por arzobispos, etc. Es extraño si eto se puede excusar. Al
actuar así, demuestras que tienes la plenitud del poder, pero no la plenitud de la justicia.
Haces eto porque puedes; pero la cuestión es si tú también deberías hacerlo. Estás
designado para preservar, no para envidiar, el honor y el rango de cada uno ". He considerado
apropiado citar etos pocos pasajes entre muchos, en parte para que mis lectores puedan ver
cuán gravemente había caído la Iglesia entonces, en parte también, para que puedan ver con
qué dolor y lamento todos los hombres piadosos contemplaron eta calamidad. (IV, 7:18)
San Bernardo tronó contra el pecado y la corrupción, como debería haberlo hecho. Pero no
veo nada aquí que indique que él quería deshacerse del papado, y mucho menos de la Iglesia, y
comenzar de nuevo, como lo hicieron los "reformadores". Tampoco criticó a todos los papas. Le
gustó bastante el Papa Inocencio II (r. 1130-1143):
Inocencio II es alabado por todos, especialmente por San Bernardo, como un hombre de
carácer irreprochable.
(La Enciclopedia Católica, "Papa Inocencio II")
Pero su apoyo al ofcio del papado se extendió mucho más allá de la admiración de un solo
hombre. Escribiendo en 1148, al nuevo Papa Eugenio II, exclama:
¿Quién eres tú? El sumo sacerdote, el Sumo Pontífce. Eres el príncipe de los obispos, eres el
heredero de los apóstoles; en la primacía eres Abel, en el gobierno eres Noé, en el patriarcado
eres Abraham, en los órdenes eres Melquisedec, en la dignidad eres Aarón, en la autoridad
eres Moisés, en el juicio eres Samuel, en el poder eres Pedro, por la unción tu eres Cristo. Tú
eres aquel a quien se le han dado las llaves, a quien se han confado las ovejas.
(tomado de De considerée; citado en Christopher Ryan, Te Religious Roles of the Papacy,
Toronto: Pontifcal Institute of Medieval Studies, 1985, 119–120)
Es cierto que hay otros porteros del cielo y pastores de rebaños; pero eres más glorioso que
todos etos, en la medida en que has heredado un nombre más excelente que el de ellos.
Tienen asignados rebaños, un rebaño para cada uno; a todos ustedes etán asignados, un solo
rebaño a un solo pastor. Tú eres el único pastor no solo de todas las ovejas, sino de todos los
pastores… ¿Te preguntas cómo puedo probar eto? De la palabra del Señor. Porque, ¿a
quién, y no solo a los obispos sino a los apóstoles, se les confaron todas las ovejas de manera
tan absoluta y completa? "Si me amas, Peter, apacienta mis ovejas". … ¿A quién no etá claro
que no excluyó a ninguno, sino que los asignó a todos? No hay excepción donde no hay
distinción.
(Ibíd., 120)
Y quizás el reto de los discípulos etaban presentes cuando el Señor, confándolo todo a un
solo hombre, recomendó la unidad a todos en un solo rebaño con un solo pastor ... Santiago,
que apareció como columna de la Iglesia, se contentó con solo Jerusalén, dejando a Pedro la
Iglesia universal ... El poder de los demás etá limitado por límites defnidos; el tuyo se
extiende incluso sobre aquellos que han recibido poder sobre otros. Si existe una causa, ¿no
se puede cerrar el cielo a un obispo, destituirlo del episcopado e incluso entregarlo a Satanás?
Su privilegio se afrma, por tanto, tanto en las llaves que se le entregan como en las ovejas que
se le confan.
(Ibíd., 121)
[A] unque cada uno tiene su propio barco, a ti etá confada ... la Iglesia universal que se
extiende por todo el mundo.
(Ibíd., 122)
Antes que nada, debes considerar que la Santa Iglesia Romana, sobre la cual Dios te ha
etablecido como cabeza, es la madre de las iglesias ...
(Ibíd., 123)
San Bernardo (muy diferente a Calvino y Lutero) sostiene la indefectibilidad de Roma:
Considero muy especialmente apropiado que los daños a la fe se reparen en el mismo lugar
donde la fe no puede sufrir caída. Esta es sin duda la prerrogativa de su Sede. Porque ¿a quién
más se le dijo alguna vez: “Yo he orado por ti”, Pedro, “para que tu fe no decaiga”?… Por lo
tanto, lo que dice el reto del texto se exige al sucesor de Pedro. “Y tú”, dice, “una vez que te
hayas convertido, fortalece a tus hermanos”. Seguro que ahora es necesario. Ha llegado el
momento, amado Padre, de que reconozcas tu primacía, de que pruebes tu celo, de que
honres tu ministerio. Haciéndolo así, claramente cumplirás tu papel de Vicario de Pedro,
cuya sede también tienes, si con tus advertencias fortaleces los corazones de los que fuctúan
en la fe y si con tu autoridad destruyes a los que corrompen la fe.
(Ibíd., 124; de la Epístola 190 al Papa Inocencio II)
Jesús dio a Pedro y a los papas, sus sucesores, jurisdicción universal, como creía San
Bernardo, pero no de tal manera que los obispos no tuvieran autoridad también en sus propias
regiones. Los papas no debían ser una especie de dioses en la tierra. En las mismas obras que cité
de San Bernardo anteriormente, también afrmó una cierta hermandad, dentro de la jerarquía,
sin negar en lo más mínimo la posición preeminente del Papa:
[Tú] no eres el señor de los obispos, sino uno de ellos ...
(Ibíd., 123; de De consider.)
[Usted] ha sido elegido para el cargo supremo ... No, en mi opinión, para dominar ...
(Ibíd., 125)
No creo que sea incondicionalmente tuyo pero etá sujeto a limitaciones. Me parece que a
usted se le ha confado la administración del mundo, no se le ha dado posesión de él.
(Ibíd., 126)
Te equivocas si piensas que tu poder apostólico, que es supremo, es el único poder instituido
por Dios… hay intermedios y menores.
(Ibíd., 127)
Este es el razonamiento católico de “ambos / y”, mientras que Calvino y el protetantismo en
general son notorios por una perspectiva de “uno u otro”, innecesariamente dicotómica. Hay un
equilibrio del que abusaron algunos malos papas. Deberíamos esperar eto, pero ninguno de los
malos papas pudo vencer el poder de Dios al prometer indefectibilidad para Su Iglesia. Los
hombres no pueden vencer la voluntad de Dios.
Calvino quiere deshacerse del papado para preservar la (supueta) Iglesia. Los católicos
replican que es imposible que un Papa (incluso uno de los pocos corruptos, personalmente
inmorales) haga que la Iglesia deseche en primer lugar.
Por lo tanto, eliminar el papado como ofcio no “salva a la Iglesia”. Más bien, deforma la
voluntad de Dios para el gobierno de la Iglesia.
16. El error y la infalibilidad papal del Papa Juan XXII
Pero si quieren tener el privilegio que afrman ser confrmado, deben borrar de su lista de
pontífcesa Juan XXII, quien sostenía públicamente que el alma es mortal y perece con el
cuerpo hasta el día de la resurrección. (IV, 7:28)
El Papa Juan XXII negó que las almas pudieran contemplar la Visión Beatífca antes del
Juicio Final. También pareció afrmar la noción del sueño del alma, propueta por algunos
padres. Esta fue la posición que adoptó Martín Lutero, o estuvo muy cerca de abrazar. Ya había
sido condenado por los Concilios de Lyon (1274) y más tarde por Florencia (1439) y Trento
(1545-1563). Pero el Papa no unió dogmáticamente a los feles a él (lo que la Iglesia afrma que
es infalible). La Enciclopedia Católica ("Papa Juan XXII") explica:
En los últimos años del pontifcado de Juan surgió un conficto dogmático sobre la Visión
Beatífca, provocado por él mismo, y que sus enemigos aprovecharon para desacreditarlo.
Antes de su elevación a la Santa Sede, había escrito un trabajo sobre eta cuestión, en el que
afrmaba que las almas de los bienaventurados difuntos no ven a Dios hasta después del
Juicio Final. Después de convertirse en Papa, avanzó la misma enseñanza en sus sermones.
En eto se encontró con una fuerte oposición, muchos teólogos, que se adhirieron a la
opinión habitual de que los bienaventurados difuntos vieron a Dios antes de la Resurrección
del Cuerpo y el Juicio Final, incluso califcando su punto de vista de herético. Una gran
conmoción se suscitó en la Universidad de París cuando el General de los Minoritas y un
dominico intentaron difundir allí la visión del Papa. El Papa Juan escribió al rey Felipe IV
sobre el asunto (noviembre de 1333), y enfatizó el hecho de que, mientras la Santa Sede no se
hubiera pronunciado, los teólogos gozaron de perfecta libertad en ete asunto. En diciembre
de 1333, los teólogos de París, después de una consulta sobre la cuestión, decidieron a favor
de la doctrina de que las almas de los benditos difuntos vieron a Dios inmediatamente
después de la muerte o después de su completa purifcación; Al mismo tiempo, señalaron que
el Papa no había dado ninguna decisión sobre eta cuestión, sino que solo avanzó su opinión
personal, y ahora solicitaron al Papa que confrmara su decisión. Juan nombró una comisión
en Aviñón para estudiar los escritos de los Padres y discutir más a fondo la cuestión en
disputa. En un consistorio celebrado el 3 de enero de 1334, el Papa declaró explícitamente
que nunca había tenido la intención de enseñar nada contrario a las Sagradas Escrituras o la
regla de la fe y, de hecho, no había tenido la intención de tomar ninguna decisión. Antes de
su muerte, retiró su opinión anterior y declaró su creencia de que las almas separadas de sus
cuerpos disfrutaban en el cielo de la Visión Beatífca.
Y para mostrarles que toda la Sede con sus principales puntales cayó por completo, ninguno
de los cardenales se opuso a su locura, solo la Facultad de París instó al rey a insistir en una
retracación. El rey prohibió a sus súbditos la comunión con él, a menos que se retracara
inmediatamente, y publicó su interdicto de la manera habitual por un heraldo. Así necesario,
abjuró de su error. Este ejemplo me libera de la necesidad de seguir discutiendo con mis
oponentes, cuando dicen que la sede romana y sus pontífces no pueden errar en la fe, de lo
que se le dijo a Pedro: "He rogado por ti para que tu fe no falte". (IV, 7:28)
Lo importante fue que hubo muchos en la Iglesia que persuadieron al Papa de que etaba
equivocado. Eso es perfectamente católico. La noción de infalibilidad papal nunca fue absoluta.
Se refrió específcamente a las declaraciones papales extraordinarias. Esta instancia claramente
no era una de esas, porque el Papa no había hecho público ningún decreto vinculante. Era
estrictamente su opinión privada. Esta distinción quedó muy clara, por ejemplo, en la obra de
San Francisco de Sales, La controversia católica, escrita alrededor de 1596: aproximadamente
treinta y siete años después de la edición fnal de Calvino de los Institutos:
Cuando él enseña a toda la Iglesia como pastor, en asuntos generales de fe y moral, entonces
no hay nada más que doctrina y verdad. Y de hecho, todo lo que dice un rey no es una ley o
un edicto, sino lo que dice un rey como rey y como legislador. Así que todo lo que dice el
Papa no es derecho canónico ni obligación legal; debe tener la intención de defnir y dictar la
ley para las ovejas, y debe guardar el orden y la forma debidos.
No debemos pensar que en todo y en todas partes su juicio es infalible, sino sólo cuando
juzga sobre una cuestión de fe en cuestiones necesarias para toda la Iglesia; porque en casos
particulares que dependen de hechos humanos puede equivocarse, no hay duda, aunque no
nos corresponde a nosotros controlarlo en etos casos, salvo con toda reverencia, sumisión y
discreción. Los teólogos han dicho, en una palabra, que puede equivocarse en cuestiones de
hecho, no en cuestiones de derecho; que puede errar catedrático extra, fuera de la cátedra de
Pedro, es decir, como individuo privado, por escritos y mal ejemplo.
Pero no puede errar cuando etá en cátedra, es decir, cuando tiene la intención de hacer una
instrucción y un decreto para la guía de toda la Iglesia, cuando quiere confrmar a sus
hermanos como pastor supremo y conducirlos a los pastos de la Iglesia. fe. Pues entonces no
es tanto el hombre quien determina, resuelve y defne como el Espíritu Santo bendito por el
hombre, cuyo Espíritu, según la promesa hecha por Nuestro Señor a los Apóstoles, enseña
toda la verdad a la Iglesia.
(traducido por Henry B. Mackey, Rockford, Illinois: TAN Books, 1989, 306–307)
Ciertamente por ete vergonzoso lapsus cayó de la fe… (IV, 7:28)
Para nada; se equivocó sobre una opinión privada que tiene que ver con una cuestión
“antropológica” y escatológica, no con la salvación o la cristología. La Mente de la Iglesia
prevaleció. No es un problema. ¿Martín Lutero también “cayó de la fe” cuando afrmó el sueño
del alma?
17. ¿Cuándo se convirtió el Papa en Anticristo?
¿Reconoceremos la Sede Apostólica donde no vemos nada más que una apostasía horrible?
¿Será el vicario de Cristo quien, por sus furiosos esfuerzos por perseguir el Evangelio, se
declara claramente el Anticristo? ¿Será el sucesor de Pedro que anda a fuego y espada
demoliendo todo lo que construyó Pedro? ¿Será el Cabeza de la Iglesia quien, después de
separar a la Iglesia de Cristo, su única Cabeza verdadera, desgarra y lacera a sus miembros?
Roma, de hecho, fue una vez la madre de todas las iglesias, pero desde que comenzó a ser la
sede del Anticristo dejó de ser lo que era. (IV, 7:24)
¿Y en qué año tuvo lugar ete trascendental evento? ¿No es interesante que Calvin quiera
hacer ete tipo de afrmación defnitiva, sin especifcar nunca la fecha en la que supuetamente
ocurrió? Tenga la seguridad, nos dice Calvino, de que Roma (Babilonia la Grande) ha caído. Sin
embargo, no sabemos cuándo. ¿Se supone que eso debe impresionar a cualquier persona
razonable de ambos lados del triste debate?
A algunos les parecemos calumniadores y petulantes cuando llamamos al Romano Pontífce
Anticristo. Pero los que piensan así no perciben que etán acusando a Pablo de
intemperancia, de quien hablamos, es más, en cuyas mismas palabras hablamos. Pero para
que nadie objete que las palabras de Pablo tienen un signifcado diferente, y son arrebatadas
por nosotros contra el Romano Pontífce, mostraré brevemente que solo pueden entenderse
del papado. Pablo dice que el Anticristo se sentaría en el templo de Dios (2 Tes. 2: 4). (IV,
7:25)
Pablo escribe sobre el Anticristo, pero nunca argumenta que la Iglesia será completamente
superada por él. También declara en el pasaje citado anteriormente, que se proclamará "él
mismo como Dios":
2 Tesalonicenses 2: 3b – 4 ... se revela el hombre del desafuero, el hijo de perdición, [4] que se
opone y se exalta contra todo supueto dios u objeto de culto, de modo que toma asiento en
el templode Dios, proclamándose Dios.
Ningún Papa lo ha afrmado jamás. Si Calvin piensa lo contrario, es bastante fácil
documentarlo. Pero no lo hace. Si todos los medios de “prueba” son meras afrmaciones sin
documentación, entonces cualquiera podría probar cualquier cosa simplemente proclamándola.
En contexto, todo eto parece ocurrir también, no mucho antes de la Segunda Venida:
2 tesalonicenses 2: 8 Y entonces el inicuo será revelado, y el Señor Jesús lo matará con el
aliento de su boca y lo destruirá con su aparición y su venida.
Como sabemos, han pasado casi 500 años desde que comenzó la “Reforma” y aquí todavía
etamos, probablemente con mucho más tiempo antes del fnal. No veo nada en la Biblia sobre el
Anticristo reinando durante 500 años. Pero veo cosas de tres años y medio y siete en el libro de
Apocalipsis.
El escenario de Calvin se refuta solo por esos motivos. Parecía (como Lutero) esperar una
Segunda Venida muy pronto y la destrucción del papado. Él y sus seguidores se han sentido muy
decepcionados en ambos aspectos. La Iglesia Católica etá viva y coleando, ahora, como lo etaba
entonces.
En otro pasaje, el Espíritu, que lo retrata en la persona de Antíoco, dice que su reinado sería
con grandes palabras de vanidad hinchadas (Dan. 7:25). De ahí inferimos que su tiranía es
más sobre las almas que sobre los cuerpos, una tiranía pueta en oposición al reino espiritual
de Cristo. (IV, 7:25)
¿Cómo prueba eto que él es el Papa? Calvin simplemente asume lo que necesita demostrar,
lo cual no es un argumento sólido.
Entonces su naturaleza es tal, que no suprime ni el nombre de Cristo ni el de Iglesia, sino que
utiliza el nombre de Cristo como pretexto y acecha bajo el nombre de Iglesia como bajo una
máscara. Pero aunque todas las herejías y cismas que han existido desde el principio
pertenecen al reino del Anticristo, sin embargo, cuando Pablo predice que vendrá la
deserción, él por la descripción da a entender que ese asiento de abominación será erigido,
cuando llegue una especie de deserción universal. sobre la Iglesia, aunque muchos miembros
de la Iglesia dispersos arriba y abajo deben continuar en la verdadera unidad de la fe. Pero
cuando agrega que en su propio tiempo, el misterio de la iniquidad, que luego se manifetaría
abiertamente, había comenzado a obrar en secreto, entendemos que eta calamidad no debía
ser introducida por un solo hombre, ni terminar en un hombre (ver Calv. En 2 Tes. 2: 3;
Dan. 7: 9). Además, cuando la marca por la que distingue al Anticristo es que le robaría a
Dios su honor y se lo tomaría a sí mismo, da el rasgo principal que debemos seguir en la
búsqueda del Anticristo; especialmente cuando el orgullo de eta descripción procede a la
devastación abierta de la Iglesia. Entonces, dado que es cierto que el Romano Pontífce se ha
transferido descaradamente a sí mismo las propiedades más peculiares de Dios y de Cristo,
no cabe duda de que es el líder y abanderado de un reino impío y abominable. (IV, 7:25)
especialmente cuando el orgullo de eta descripción procede a la devastación abierta de la
Iglesia. Entonces, dado que es cierto que el Romano Pontífce se ha transferido
descaradamente a sí mismo las propiedades más peculiares de Dios y de Cristo, no cabe duda
de que es el líder y abanderado de un reino impío y abominable. (IV, 7:25) especialmente
cuando el orgullo de eta descripción procede a la devastación abierta de la Iglesia. Entonces,
dado que es cierto que el Romano Pontífce se ha transferido descaradamente a sí mismo las
propiedades más peculiares de Dios y de Cristo, no cabe duda de que es el líder y abanderado
de un reino impío y abominable. (IV, 7:25)
¿Cómo es eso? ¿Han afrmado los papas ser eternos u omniscientes u omnipotentes u
omnipresentes o fuera del tiempo? ¿Afrmaron haber creado el mundo (etc., etc.)? Esas son las
"propiedades más peculiares de Dios y de Cristo", por lo que cualquiera que afrme ser Dios
tendría que hacer alguna alusión a ellas. Hablarían, en otras palabras, como lo hizo Jesús. Pero
eto nunca ha sucedido. Por lo tanto, Calvino se etá agitando, produciendo palabras vacías que
no tienen contenido o aplicación al asunto en cuestión. Calvino no ha probado en lo más mínimo
que el Anticristo será un papa o una colección de papas.
18. La donación de Constantine Falsifcación
En lo que respecta a la donación de Constantino, los que son moderadamente variados en la
historia de la época no necesitan que se les diga que la afrmación no solo es fabulosa sino
también absurda. Pero por no hablar de la historia, Gregory solo es un testigo adecuado y
más completo de ete efecto. Porque dondequiera que habla del emperador lo llama Su
Serenísimo Señor, y él mismo su indigno servidor. De nuevo, en otro pasaje dice: “No sea
nuestro Señor con respecto al poder mundano demasiado pronto ofendido con los
sacerdotes, sino que con excelente consideración, a causa de aquel de quien son siervos, que
mientras los gobierna les rinda la debida reverencia. " Vemos cómo en una sujeción común
desea ser contado entre el pueblo. Porque allí no defende la causa ajena, sino la suya propia.
Una vez más, "Confo en el Dios Todopoderoso que dará larga vida a los gobernantes
piadosos, y ponnos bajo tu mano conforme a su misericordia ”. No he aducido etas cosas
aquí con la intención de discutir a fondo la cuestión de la donación de Constantino, sino solo
para mostrarles a mis lectores, por cierto, cuán infantilmente dicen mentiras los romanistas
cuando intentan reclamar un imperio terrenal para su Pontífce. Más vil fue la insolencia de
Agustín Steuchus, quien, en tan desesperada causa, presumió pretar su trabajo y su lengua
al Romano Pontífce. Valla, como era fácil de hacer para un hombre de conocimiento y
agudeza, había refutado completamente eta fábula. Y, sin embargo, como era poco versátil
en los asuntos eclesiásticos, no había dicho todo lo que era relevante para el tema. Steuchus
interrumpe y esparce sus sutilezas sin valor, tratando de enterrar la luz clara. Y ciertamente
defende la causa de su amo no menos frígidamente de lo que lo haría algún ingenio, bajo el
pretexto de defender el mismo punto de vista, apoye el de Valla. Pero la causa es digna, para
la cual el Papa bien puede contratar a tales patrocinadores para defender; igualmente dignos
son los ravers a sueldo a quienes la esperanza de lucro puede engañar, como fue el caso de
Eugubinus. (IV, 11:12)
Calvino despotrica sobre "cuán infantilmente los romanistas dicen mentiras cuando
intentan reclamar un imperio terrenal para su Pontífce". Es su retórica habitual (la mayor parte
de la cual he pasado por alto en eta crítica): los católicos son una manada de sinvergüenzas
sinvergüenzas. Lorenzo Valla (1406-1457), a quien, al menos, menciona: el principal
responsable de exponer la falsifcación de la Donación de Constantino, fue un sacerdote católico.
Así que el noble sacerdote católico demostró que la mayoría de los católicos son mentirosos.
¡Qué sensato! Nicolás de Cusa (1401-1464), que ocupó el mismo cargo, fue cardenal. Reginald
Pecocke, obispo de Chicheter de 1450 a 1457, llegó de forma independiente a la misma
conclusión, al igual que el Papa Pío II en 1453.
Todo eto ocurrió en los círculos católicos incluso antes de que nacieran Lutero o Calvino, y
más de cincuenta años antes del comienzo de la Revolución Protetante. Los católicos
descubrieron y expusieron eta falsifcación. Esto no prueba exacamente nada en cuanto a la
maldad general o la honestidad (o falta de ella) de los católicos, o si las creencias católicas son
verdaderas o falsas.
Todo lo que demuestra es que hay hombres buenos y malos que se llaman católicos (y que
ocurren cosas como falsifcaciones). ¿Calvino pensó que era diferente entre los protetantes? Si
es así, seguramente se encontraba entre los hombres más ingenuos. Si lo sabía mejor, ¿por qué se
moletó en sacar eto a colación?
19. ¿Los "malospapas" refutan el papado?
Pero para no verme obligado a discutir y seguir cada punto por separado, apelo de nuevo a
aquellos que, en la actualidad, serían considerados los mejores y más feles defensores de la
sede romana, si no se avergüenzan de defender la etado existente del papado, que es
claramente cien veces más corrupto que en los días de Gregorio y Bernardo, aunque incluso
entonces etos santos hombres etaban muy disgustados con él. Gregorio en todas partes se
queja (Lib. 1 Ep. 5; ítem, Ep. 7, 25, & c.) De que etaba distraído más allá de la medida por
ocupaciones extranjeras: que bajo el color del episcopado fue devuelto al mundo, sujeto a
más cuidados mundanos de los que recordaba haber tenido cuando era laico; que etaba tan
oprimido por los problemas de los asuntos seculares, que no podía elevar su mente a las cosas
de arriba; que fue tan sacudido por las muchas olas de causas, y afigido por las tempetades
de una vida tumultuosa, que bien podría decir: "He venido a las profundidades del mar". Es
cierto que en medio de etas ocupaciones mundanas, pudo enseñar a la gente en sermones,
amonetar en privado y corregir a quienes lo requirieran; ordenar a la Iglesia, aconsejar a sus
colegas y exhortarlos a cumplir con su deber. Además, le quedaba algo de tiempo para
escribir y, sin embargo, lamenta como su calamidad haber sido sumergido en las
profundidades del mar. Si la administración en ese momento era un mar, ¿qué diremos del
papado actual? (IV, 7:22) y corregir a quienes lo requirieron; ordenar a la Iglesia, aconsejar a
sus colegas y exhortarlos a cumplir con su deber. Además, le quedaba algo de tiempo para
escribir y, sin embargo, lamenta como su calamidad haber sido sumergido en las
profundidades del mar. Si la administración en ese momento era un mar, ¿qué diremos del
papado actual? (IV, 7:22) y corregir a quienes lo requirieron; ordenar a la Iglesia, aconsejar a
sus colegas y exhortarlos a cumplir con su deber. Además, le quedaba algo de tiempo para
escribir y, sin embargo, lamenta como su calamidad haber sido sumergido en las
profundidades del mar. Si la administración en ese momento era un mar, ¿qué diremos del
papado actual? (IV, 7:22)
Como hemos visto anteriormente, el Papa San Gregorio Magno y San Bernardo de Claraval
eran frmes creyentes en la supremacía papal. Obviamente, entonces, cualesquiera que sean las
defciencias que ocurrieron en la prácica, no llegaron a la conclusión de Calvino, por lo que
siguen siendo mucho más “testigos católicos” que “protetantes”.
El ofcio no es derrocado por la corrupción, ya que fue instituido por Cristo y será preservado
por él. En secciones anteriores de su Libro IV (1: 13-17, 1: 24-29 y 2: 1), Calvino entendió muy
bien la distinción entre un cargo permanente y un funcionario corrupto, pero por alguna razón
no aplica eso al papado. Más bien, quiere eliminarlo. Para Calvino, la corrupción papal empeora
cada vez más hasta que se siente obligado a echar al "bebé" (el ofcio del papado) con el "agua de
baño" corrupta de los abusos de los papas individuales. Este es un razonamiento muy de mala
calidad (y bastante antibíblico).
¿Por qué semejanza hay entre los períodos? Ahora bien, no hay sermones, no hay
preocupación por la disciplina, no hay celo por las iglesias, no hay función espiritual; nada,
en fn, sino el mundo. Y, sin embargo, se alaba ete laberinto como si nada se pudiera
encontrar mejor ordenado y arreglado. ¿Qué quejas también derrama Bernardo, qué
gemidos lanza cuando contempla los vicios de su época? (IV, 7:22)
Todo son extremos, a los ojos de Calvin. San Bernardo fue un reformador genuino en el
sentido literal, no uno que "reformó" eliminando instituciones y doctrinas en las que la Iglesia
había creído continuamente durante muchos cientos de años.
¿Qué habría hecho entonces al contemplar eta edad de hierro o, si es posible, peor que el
hierro? (IV, 7:22)
Habría hecho exacamente lo mismo que hizo cuando vivió: pedir el arrepentimiento y la
reforma del papado, no abolirlo. Hubo varios períodos al menos tan decadentes y corruptos
como el siglo XVI. No hicieron que los santos procedieran como lo hicieron Lutero y Calvino,
con sus excavadoras y equipos de demolición teológicos / eclesiológicos.
¿Cuán deshoneto, por tanto, no sólo defender obstinadamente como sagrado y divino lo que
todos los santos han desaprobado siempre con una sola boca, sino abusar de su testimonio a
favor del papado, que, es evidente, les era completamente desconocido? Aunque admito, con
respecto a la época de Bernardo, que todas las cosas eran tan corruptas que no la hacen
diferente a la nuestra. (IV, 7:22)
Esta es una obra maestra de redefnición sofstica. En primer lugar, ningún verdadero
reformador o defensor católico etará en desacuerdo con las corrupciones que condena San
Bernardo, y es deshoneto pretender que así fuera. Los católicos, entonces y ahora, defenden el
ofcio y la institución del papado, mientras detetan los pecados cometidos por papas
individuales. Pero para Calvino, la corrupción es la esencia de una cosa (al menos de todas y cada
una de las cosas católicas).
De la misma manera, los excesos manifetos —que tanto Lutero como Calvino abominaban
— en el nuevo sistema denominacional y sectario provocado por la apelación de Lutero al
subjetivismo individual (siempre, por supueto, piadosamente envuelto en el lenguaje de
"Escritura sola" y "Escritura perspicua") ”) - signifcaría que el protetantismo también debería
ser descartado debido a sus corrupciones internas (o desarrollos consistentes que cuestionan las
premisas originales).
Pero ninguna corrupción en su sistema es sufciente para que Calvino incluso lo cuestione, y
mucho menos para pedir su abolición. Cualquier corrupción de la prácica en el catolicismo, por
otro lado, es sufciente para exigir medidas drásticas.
San Bernardo no llegó en absoluto a la conclusión que hizo Calvino, entonces, ¿por qué lo
sigue citando? Sostengo que se debe a que cree que puede sacar provecho de la retórica y
sofsticación de citar al Gran Hombre, aunque sus puntos de vista no apoyan en última instancia
la misión de Calvino. Calvino actúa hábilmente como si fuera el caso contrario, y que San
Bernardo, si estuviera vivo en la época de Calvino, se transformaría mágicamente en un buen
protetante (tal como erróneamente cree que sería el caso de San Agustín).
Pero delata la falta de todo sentido de la vergüenza buscar cualquier excusa en ese período
intermedio, es decir, en el de Leo, Gregorio y similares, porque es como si uno vindicara la
monarquía de los Césares alabando a la etado antiguo del imperio romano; en otras
palabras, tomar pretadas las alabanzas de la libertad para elogiar la tiranía. (IV, 7:22)
Pero ete argumento funciona en contraposición al objetivo de Calvino: mostrar la
ilegitimidad esencial del papado, para que pueda ser eliminado. El papado fue instituido por
Cristo o no lo fue. Los católicos proporcionan muchos argumentos que afrman que
efectivamente lo fue. Calvino trata con ellos de una manera sumamente inadecuada y
despectivamente superfcial. Pero ahí es donde reside el meollo de la disputa. Calvino piensa que
el papado de su tiempo fue para el papado de León y Gregorio, como los últimos emperadores
romanos fueron para la República Romana original (es decir, una corrupción total). Pero aún
tiene que demostrar eto de forma remota. Solo convence a su "coro".
20. Papa Gregorio VII (Hildebrand): ¿“Impuro y malvado”?
Si alguien pregunta en qué período comenzó a surgir ete imperio fcticio, aún no han
transcurrido quinientos años desde que los Romanos Pontífces estuvieron sometidos a los
emperadores, y ningún pontífce fue elegido sin la autoridad del emperador. Gregorio VII
tuvo ocasión de innovar en ete orden. de Enrique IV., hombre vertiginoso y temerario,sin
prudencia, gran audacia y vida disoluta. Cuando tuvo todos los obispados de Alemania en su
corte en parte para la venta y en parte expuetos al saqueo, Hildebrand, que había sido
provocado por él, aprovechó el pretexto plausible para hacer valer su reclamo. Como su
causa parecía buena y piadosa, fue vista con gran favor, mientras que Enrique, debido a la
insolencia de su gobierno, fue generalmente odiado por los príncipes. Por fn Hildebrand,
que tomó el nombre de Gregorio VII, un hombre impuro y malvado, traicionó sus siniestras
intenciones. En eto fue abandonado por muchos que se habían unido a él en su
conspiración. Sin embargo, ganó tanto que sus sucesores no solo pudieron sacudirse el yugo
con impunidad, sino también someter a los emperadores a ellos. (IV, 11:13)
Calvino asume que es mucho peor para la Iglesia etar temporalmente "sobre" el etado que
viceversa. ¿Por qué es eso, me pregunto? Creo que se pueden hacer críticas bastante legítimas al
poder excesivo en ciertos períodos de la historia católica. Los católicos hacemos eto nosotros
mismos. Pero, ¿por qué se considera el gobierno secular sobre la Iglesia (aparentemente sin lugar
a dudas) como un etado de cosas inherentemente superior? Confeso que nunca he entendido
eto; tampoco he comprendido el extraño atracivo que eta manifeta locura tenía para los
fundadores del protetantismo.
Dicho eto, ¿es una valoración justa llamar al Papa Gregorio VII (Hildebrand: Papa desde
1073-1085) "un hombre impuro y malvado" con "intenciones siniestras"? Las estimaciones
recientes (no católicas) de su carácer son un poco más positivas. El Diccionario Oxford de la
Iglesia Cristiana resume la opinión histórica moderna:
Aunque Gregorio alguna vez fue considerado un tirano ambicioso, la mayoría de los
historiadores modernos han revisado ete juicio y etán de acuerdo en su pureza de intención
y su deseo de "justicia". En su propia vida, la Iglesia sufrió división y él mismo fue objeto de
muchas críticas; pero el ejemplo de Gregorio y las acividades de sus sucesores
(especialmente Urbano II) hicieron mucho para regenerar la Iglesia.
(editado por FL Cross y EA Livingstone, Oxford: Oxford University Press, segunda edición,
1983, "Gregory VII", 596)
Calvino dice que el reinado del Papa Gregorio VII fue una innovación radical o algo
completamente nuevo. Nuevamente, muchos historiadores modernos no etarían de acuerdo
con su evaluación:
Los cuerpos de derecho canónico recopilados a partir del siglo IX mantienen su supremacía
en materia de dogma y disciplina. Los monasterios y las iglesias se pusieron bajo la
protección de San Pedro y, por tanto, del pontífce romano. Los gobernantes seculares
viajaron a Roma para resolver disputas eclesiásticas que involucraban sus dominios. Gregory
y sus seguidores también querían demostrar que las reformas que proponían no eran de
ninguna manera innovaciones, sino simplemente un regreso a la prácica normal.
(Philippe Wolf, Te Awakening of Europe [Te Pelican History of European Tought,
volumen 1], traducido por Anne Carter, Baltimore; Penguin Books, 1968, 147, 234-235)
En otras palabras, lo que hizo fue una reforma (como Calvino y sus cohortes afrman que
etaban haciendo), no una revolución (como los fundadores protetantes defendieron de hecho
y especialmente como ocurrió como resultado: intencional o no).
Richard William Southern fue presidente del St. John's College de Oxford y también de la
Royal Historical Society. Él vio el período de reforma gregoriana de manera similar, a pesar de su
sesgo "anti-papal", como lo indica su uso del término "pretensiones papales" (p. 100):
Las mentes de etos hombres [posteriores a 1050] volvieron a un período más feliz de
empresa papal. Se dedicaron a la tarea de retaurar el papado a la posición que había
ocupado en un pasado remoto y debería ocupar nuevamente. Por encima de todo, deseaban
retaurar el papado al papel de control y dirección en la iglesia que (como pensaban) había
tenido una vez ... Ya hemos notado hasta qué punto los papas del período anterior fueron,
por así decirlo, absorbidos en la personalidad de San Pedro y fueron considerados
simplemente como el portavoz del Apóstol. Gregorio VII, hijo de la iglesia romana desde la
infancia, compartía ete punto de vista.
(La sociedad occidental y la Iglesia en la Edad Media [Te Pelican History of the Church,
volumen 2], Baltimore; Penguin Books, 1970, 100–101, 103)
El Papa Gregorio VII simplemente etaba desarrollando lo que había sido una larga cadena
de pensamiento y prácica, basada en la Escritura misma (primacía petrina), que se remonta a
papas anteriores como Inocencio I, Gelasio, Nicolás I, Agatho, León el Grande y Gregorio el
Genial.
21. Papas como "tiranos" frente a la "autoridad" de Calvino
Cuando el Papa extiende su jurisdicción sin límites, comete una gran y atroz injusticia no
sólo con los demás obispos, sino con cada iglesia, desgarrándolas y desmembrándolas, para
que pueda edifcar su sede sobre sus ruinas. Cuando se exime de todos los tribunales y desea
reinar a la manera de un tirano, considerando que su propio capricho es su única ley, la cosa
es demasiado insultante y demasiado ajena al gobierno eclesiástico como para someterse en
cualquier caso. Es completamente aborrecible, no solo por sentimiento piadoso, sino
también por sentido común. (IV, 7:21)
Cuando Juan Calvino extiende su autoridad sin límites, comete una gran y atroz injusticia
no solo con todos los obispos, a quienes ha expulsado de la Iglesia, sino con cada una de las
iglesias, desgarrándolas y desmembrándolas, para que pueda ejercer su autoridad arbitraria
sobre sus miembros. retos. ¿Y qué tribunal podría unir a Calvino y Lutero? Simplemente los
despreciaron a todos en la medida en que no etaban de acuerdo con ellos.
Es bastante cómico, por lo tanto, que Calvino critique la supremacía papal, ya que, en última
instancia, no le rinde cuentas a nadie, por su propio diseño. Al menos los papas tenían una
comisión expresa de Cristo a través de Pedro. Calvino tenía una comisión del ayuntamiento de
Ginebra o algo así. Sin embargo, siente la libertad de disentir contra cualquier cosa, sin importar
cuán arraigada en la historia y el dogma pueda haber etado.
Capítulo tres
III. Salvación, justifcación, santifcación, sacramentos y vida espiritual
1. La acusación de Calvino del semipelagianismo católico
Porque somos colaboradores de Dios. Este es el mejor argumento. Es la obra del Señor en la que
etamos empleados, y a él hemos dedicado nuestras labores: por tanto, como él es fel y justo,
no nos defraudará de nuestra recompensa. Ese hombre, en consecuencia, se equivoca quien
mira a los hombres, o depende meramente de su remuneración. Aquí tenemos un admirable
elogio del ministerio: que si bien Dios pudo realizar la obra por sí mismo, nos llama a
nosotros, insignifcantes mortales, a ser como sus coadjutores, y nos utiliza como
instrumentos. En cuanto a la perversión de eta declaración por parte de los papistas, por
apoyar su sistema de libre albedrío, es más allá de toda tontería, porque Pablo muestra aquí,
no lo que los hombres pueden realizar por sus poderes naturales, sino lo que el Señor logra
por medio de ellos. por su gracia.
(Comentario sobre 1 Corintios [3: 9], traducido por John Pringle)
La caricatura de Calvino no es una enseñanza católica en absoluto. Los católicos no creen
que los hombres puedan hacer ningún bien “por sus poderes naturales”, ni negamos la sola gratia
en lo más mínimo. Simplemente cooperar con la gracia no es "generación humana"; es la
"generación de Dios". El Concilio de Trento es muy claro en eto:
Cánones sobre la justifcación
Canon I. Si alguno dice que el hombre puede ser justifcado ante Dios por sus propias obras,
ya sea por la enseñanza de la naturaleza humana o por la ley, sin la gracia deDios por medio
de Jesucristo; sea anatema.
Canon III. Si alguno dijera que sin la inspiración preveniente del Espíritu Santo, y sin su
ayuda, el hombre puede creer, esperar, amar o arrepentirse como debe, para que se le
conceda la gracia de la Justifcación; sea anatema.
Canon X. Si alguno dice que los hombres son justos sin la justicia de Cristo, por la cual Él
mereció que fuéramos justifcados; o que es por esa justicia misma que son formalmente
justos; sea anatema.
Capítulo V-… el principio de dicha justifcación debe derivarse de la gracia preveniente de
Dios por medio de Jesucristo… sin que exista ningún mérito de parte de ellos… pero no
puede, por su propia voluntad, sin la gracia de Dios , para moverse a sí mismo en la justicia a
sus ojos ...
Capítulo VIII-… ninguna de las cosas que preceden a la justifcación, sea la fe o las obras,
amerita la gracia misma de la justifcación. Porque si es una gracia, ahora no es por obras; de
lo contrario, como dice el mismo Apóstol, la gracia ya no es gracia.
El mismo Calvino, en sus Actas del Concilio de Trento, con el Antídoto (1547), afrma con
respecto a los Cánones I y III anteriores,
A los Cánones I, II y III les digo Amén.
(de Obras seleccionadas de John Calvin: Tracts and Letters, Volumen 3, Tracts, Part 3,
editado y traducido por Henry Beveridge, Grand Rapids, Michigan: Baker Book House,
1983, p. 147; reimpreso del mismo trabajo, publicado por la Sociedad de Traducción de
Calvin, Edimburgo, 1851)
El problema de Calvino, entonces, parece ser uno de malinterpretar la lógica involucrada,
porque ¿cómo puede etar de acuerdo, por un lado, con la declaración tridentina, negando: “que
el hombre pueda ser justifcado ante Dios por sus propias obras, ya sea por medio de la
enseñanza de la naturaleza humana, o la de la ley, sin la gracia de Dios por medio de Jesucristo ”,
pero también afrma en su comentario anterior que los católicos supuetamente creen que“ los
hombres pueden realizar por sus poderes naturales ”lo que de hecho“ el Señor logra a través de
por medio de ellos por su gracia ”?
Quizás su comentario fue escrito antes de las aclaraciones de Trento, y podemos reconocer
su ignorancia, en caridad. Su Antídoto contra Trento, sin embargo, continúa distorsionando y
tergiversando la enseñanza católica tridentina sobre soteriología; por ejemplo:
[E] su defnición extensamente no contiene nada más que el dogma trillado de las escuelas:
que los hombres son justifcados en parte por la gracia de Dios y en parte por sus propias
obras; así sólo se mostraban algo más modetos de lo que era Pelagio.
(Ibíd., P. 108)
De hecho, eta nunca ha sido una enseñanza católica. Calvino (y siguiendo su ejemplo,
muchos de los millones de calvinistas y otros protetantes durante casi 500 años) no podría etar
más equivocado. El catolicismo siempre ha condenado el pelagianismo y el semipelagianismo, y
Trento también lo hace. El Segundo Concilio de Orange (529 d.C.), aceptado como dogma por la
Iglesia Católica, enseñó dogmáticamente en su Canon VII:
Si alguien afrma que podemos, por nuestras facultades naturales, pensar como debemos, o
elegir cualquier bien perteneciente a la salvación de la vida eterna ... sin la iluminación y la
inspiración del Espíritu Santo ... es engañado por un espíritu herético ... [continúa para citar
Jn 15: 5, 2 Cor 3: 5]
San Agustín escribió (y la Iglesia Católica etá totalmente de acuerdo):
¿Qué mérito del hombre hay antes de la gracia por el cual puede alcanzar la gracia, como solo
la gracia obra cada uno de nuestros buenos méritos en nosotros, y como Dios, cuando corona
nuestros méritos, no corona nada más que sus propios dones?
(Epístolas 194,5,19)
Sin embargo, Calvin continúa con su tergiversación bastante espectacular e inexcusable de la
enseñanza tridentina:
Pero los padres neptunianos, en una nueva herrería, forjan lo que era desconocido para
Agustín, a saber, que la recepción de la gracia no es de Dios, en la medida en que es por el
libre movimiento de nuestra propia voluntad que asentimos a la llamada de Dios.
(Ibíd., 111)
Esto se contradice expresamente con el Capítulo V:
[Sin] embargo, ¿no es capaz, por su propia voluntad, sin la gracia de Dios, de moverse a sí
mismo a la justicia ante sus ojos…?
Y se denuncia en el Capítulo VIII:
[N] una de esas cosas que preceden a la justifcación, ya sea la fe o las obras, merece la gracia
misma de la justifcación. Porque si es una gracia, ahora no es por obras; de lo contrario,
como dice el mismo Apóstol, la gracia ya no es gracia.
Por lo tanto, la "recepción de la gracia" en la soteriología católica no sólo no es "no de Dios"
(como Calvino piensa erróneamente), sino, todo lo contrario, de todo Dios, ya que el libre
albedrío no puede hacer nada hacia Dios y la gracia, sino por la gracia de Dios misma. El libre
albedrío y todo lo que pueda hacer también forman parte de “las cosas que preceden a la
justifcación”, a las que se hace referencia en el Capítulo VIII. No puede merecer la gracia ni
hacer nada por sí solo para predisponerlo en esa dirección. Calvin etá muy equivocado.
Parte de su problema, y el de los calvinistas en general, es una falsa noción de libre albedrío y
la gracia de Dios que de alguna manera se oponen inexorable e inherentemente: una mentalidad
de “eto o lo otro” donde no es necesario. San Pablo los ve como trabajando juntos, con el libre
albedrío causado enteramente por Dios. Nuestro trabajo es el trabajo de Dios en la medida en
que hacemos lo que Él nos manda y nos capacita para hacer, como señala San Agustín
anteriormente, y como se ve en muchos pasajes; notablemente Efesios 2: 8-10 y Filipenses 2: 12-
13.
El mismo Calvino entiende eto de alguna manera, al citar a San Agustín en supueta
oposición a la enseñanza católica. Una vez más, asume que San Agustín etá enseñando algo que
la Iglesia Católica no enseña, cuando, de hecho, etamos completamente de acuerdo, como se
muestra en los decretos anteriores. Esto es lo que Calvino cita de Agustín:
Por tanto, queremos, pero Dios obra en nosotros también para querer. Trabajamos, pero
Dios nos hace trabajar también. El bien que poseemos no sin nuestra propia voluntad, nunca
deberíamos poseerlo a menos que él obró en nosotros también para querer. Es cierto que lo
haremos cuando etemos dispuetos, pero él hace que etemos dispuetos. Es cierto que lo
hacemos cuando lo hacemos, pero él nos obliga a hacerlo otorgando la fuerza más efcaz a la
voluntad.
(Ago. Lib. Ii de Bon. Persev. Cap. 13; Lib. Ii 23, de Grat. Et Liber. Arbit. / Ibid., 112-113)
Es extraño que Calvino no pueda ver que la enseñanza de San Agustín también es una
enseñanza católica. Inmediatamente después de etas citas de Agustín, reanuda su absurda
distorsión de Trento:
El conjunto puede resumirse así: su error consiste en compartir la obra entre Dios y
nosotros, para transferirnos la obediencia de una voluntad piadosa al asentir a la gracia
divina, mientras que éta es obra propia de Dios mismo.
(Ibíd., 113)
Los católicos etán totalmente de acuerdo con San Agustín y Calvino en que "eta es la obra
propia de Dios mismo". Nosotros (y también los protetantes arminianos históricos) negamos
absolutamente que enseñamos una noción pelagiana o semipelagiana de "compartir el trabajo
entre Dios y nosotros", como si la parte del hombre generara o produjera gracia o mérito por sí
misma. La verdadera enseñanza bíblica y católica es paradójica, pero no niega que el hombre
tenga libre albedrío por completo. Calvino es el que etá tristemente atado por falsas dicotomías
innecesarias en su pensamiento.
La exposición anterior muestra una vez más que el catolicismo y el calvinismo etán de
hecho muy de acuerdo en varios aspectos. La interpretación de 1 Corintios 3: 9 es un caso en el
que hay poco o ningún desacuerdo, una vez que se comprende correctamente la enseñanza
católica.
Desafortunadamente, JuanCalvino (aunque hizo una exégesis correcta del versículo) no
hizo un buen trabajo al retratar una visión católica del mismo (que es virtualmente idéntica a la
suya). Los cristianos (tristemente) tienen sufcientes divisiones verdaderas sin inventar otras
que no existen.
2. Cooperación con la gracia (sinergismo) y el mérito de Dios
Si atribuimos a las criaturas un aumento o una confrmación de la fe, se comete una
injusticia contra el Espíritu de Dios, que es el único que debe ser considerado su autor. Pero
no le robamos el mérito de confrmar y aumentar la fe; más bien, sostenemos que aquello que
confrma y acrecienta la fe, no es otra cosa que la preparación de nuestras mentes por su
iluminación interior para recibir esa confrmación que se etablece en los sacramentos. (IV,
14:10)
Se puede atribuir un aumento de la fe a las criaturas siempre que no neguemos que Dios es la
causa última de eto. La mentalidad de “eto o lo otro” de Calvino no le permite poder atribuir
nada a los seres humanos: ni siquiera, aparentemente, un esfuerzo cooperativo iniciado (sí, por
cierto), por Dios, pero aún con el asentimiento de la criatura. La Escritura es clara de muchas
maneras sobre nuestra participación en todo el proceso.
Esto es evidente, por ejemplo, en el énfasis supremo en las obras y en lo que hacemos, en
escenas bíblicas que tienen que ver con el Día del Juicio. Es evidente de nuevo en muchos pasajes
que afrman la existencia de nuestro propio trabajo incluso con respecto a la salvación:
Hechos 2: 40–41Y testifcó con muchas otras palabras y los exhortó, diciendo: "Sed salvos de
eta perversa generación". [41] Así que los que recibieron su palabra fueron bautizados, y se
añadieron ese día unas tres mil almas.
Filipenses 2: 12–13Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, así ahora, no
sólo en mi presencia, sino mucho más en mi ausencia, obrad vuestra propia salvación con
temor y temblor; [13] porque Dios obra en ti, tanto en el querer como en el obrar para su
beneplácito.
1 Timoteo 4:16Ten cuidado de ti mismo y de tu enseñanza; aférrate a eso, porque al hacerlo
te salvarás a ti mismo y a tus oyentes.
Además, podemos notar muchos pasajes que afrman la meritoriedad de los actos humanos y
las recompensas diferenciales (algo que Calvino niega con vehemencia):
Mateo 5: 11-12:“Bienaventurado eres cuando los hombres te injurian, te persiguen y
proferen toda clase de maldades contra ti falsamente por mi causa. Alégrate y alégrate,
porque tu recompensa es grande en los cielos, porque así persiguieron a los profetas que
fueron antes de ti ”. (véase Marcos 9:41; Sant. 1:12; Apocalipsis 2:10, 3: 11-12)
Mateo 19:29:"Y todo el que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o
tierras, por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará la vida eterna". (véase 19:21)
Lucas 6:38:“Dad, y se os dará; en tu regazo se pondrá buena medida, apretada, sacudida,
rebosante. Porque la medida que das, será la medida que recibes ”(véase 6:35; Col. 3: 23-24).
1 Corintios 3: 6–9:Yo planté, Apolos regó, pero Dios dio el crecimiento. Así que ni el que
planta ni el que riega es algo, sino Dios que da el crecimiento. El que planta y el que riega son
iguales, y cada uno recibirá su salario según su trabajo. Porque somos colaboradores de Dios;
eres el campo de Dios, el edifcio de Dios. (véase 3:14; 2 Corintios 9: 6; 2 Timoteo 4: 8)
2 Corintios 6: 1: Trabajando junto con él, entonces, le rogamos que no acepte la gracia de
Dios en vano.
Efesios 6: 8:sabiendo que todo el bien que uno haga, lo volverá a recibir del Señor, sea esclavo
o libre. (véase Mateo 16:27)
Hebreos 10:35:Por tanto, no pierdas tu confanza, que tiene una gran recompensa. (véase
6:10; Mateo 20: 4; 2 Juan 8)
3. Abstención y perdón de los pecados por parte del clero
Porque cuando Cristo dio el mandamiento a los apóstoles y les confrió el poder de perdonar
los pecados, no solo tenía la intención de que desataran los pecados de aquellos que se
convertirían de la impiedad a la fe de Cristo; pero, además, que desempeñen perpetuamente
ete ofcio entre los creyentes. Esto lo enseña Pablo, cuando dice que la embajada de la
reconciliación ha sido encomendada a los ministros de la Iglesia, para que siempre y en el
nombre de Cristo exhortan al pueblo a reconciliarse con Dios (2 Cor. 5:20). Por tanto, en la
comunión de los santos nuestros pecados son constantemente perdonados por el ministerio
de la Iglesia, cuando los presbíteros u obispos, a quienes se ha encomendado el ofcio,
confrman conciencias piadosas, con la esperanza de perdón y perdón por las promesas del
evangelio, y eso tanto en público como en privado, según requiera el caso. Porque hay
muchos que, a causa de su enfermedad, necesitan una pacifcación especial, y Pablo declara
que testifcó de la gracia de Cristo no solo en la asamblea pública, sino de casa en casa,
recordándole a cada uno individualmente la doctrina de la salvación ( Hch 20, 20, 21). (IV,
1:22)
Este mandamiento acerca de remitir y retener los pecados, y la promesa hecha a Pedro
acerca de atar y desatar, no debe referirse más que al ministerio de la palabra ... Para cosas
tales como el perdón de pecados, la promesa de vida eterna y el mensaje de la salvación, no
puede etar en el poder del hombre. Cristo, por tanto, testifcó que en la predicación del
evangelio los apóstoles solo actuaron ministerialmente; que fue él quien, por sus bocas como
órganos, habló y prometió todo; que, por tanto, el perdón de los pecados que anunciaban era
la verdadera promesa de Dios; la condenación que pronunciaron, el juicio seguro de Dios.
Este testimonio fue dado a todas las edades, y permanece frme, dando a todos certeza y
seguridad, que la palabra del evangelio, por quienquiera que se predique, es la misma palabra
de Dios, promulgada en el tribunal supremo, escrito en el libro de la vida, ratifcado frme y
fjado en el cielo. Ahora entendemos que el poder de las llaves es simplemente la predicación
del evangelio en esos lugares, y en lo que respecta a los hombres, no es tanto poder como
ministerio. Propiamente hablando, Cristo no dio ete poder a los hombres, sino a su palabra,
de la cual hizo a los hombres ministros. (IV, 11: 1)
Calvino pretende más o menos una función de predicación (que es el protetantismo clásico
de la “iglesia baja”): decirle a la gente el mensaje de reconciliación y ellos (por la gracia de Dios y
Su voluntad) lo recibirán por su propia voluntad sin necesidad de absolución sacramental o
incluso bautismal. regeneración.
Calvino se niega a incluir también el elemento transaccional del perdón de los pecados, a
través de un sacerdote, que actúa como representante de Dios, en contraposición a una mera
declaración del mismo (la predicación del evangelio del perdón). Calvino quiere espiritualizar
todo eto, tal como lo hace (en gran medida) con el bautismo y la Eucaristía. Atar y desatar no
son simplemente el equivalente al evangelio: otra forma de decir "evangelio".
El sacerdote no solo, simplemente declara (predicando o evangelizando) la disponibilidad del
perdón y la reconciliación por la gracia de Dios, para que el individuo se apropie subjetivamente;
también lo realiza como agente sacramental. Calvino aparentemente rechaza ete último
elemento. Pero es completamente bíblico:
Mateo 16:19 Te daré las llaves del reino de los cielos, y todo lo que ates en la tierra quedará
atado en los cielos, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.
Mateo 18:18 De cierto os digo que todo lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y
todo lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.
Juan 20: 21-23Jesús les dijo de nuevo: “La paz sea con ustedes. Como el Padre me envió a mí,
así también yo los envío a ustedes ". Y cuando hubo dicho eto, sopló sobre ellos y les dijo:
“Recibid el Espíritu Santo. Si perdonas los pecados de alguno, le quedan perdonados; si
retieneslos pecados de alguno, quedan retenidos ".
Claramente no es solo “la palabra” (es decir, predicación y enseñanza, como a los
protetantes les encanta enfatizar) sino un intercambio sacramental (arrepentimiento,
confesión, absolución y penitencia). Así se había interpretado a lo largo de los siglos. Calvino
quiere eliminar la participación humana, porque para él (en su ilógico sistema de pensamiento),
la cooperación humana debe signifcar (o muy a menudo signifca) que de alguna manera Dios es
denigrado y rebajado.
También hay varios otros versículos que presuponen que el perdón de Dios se puede
canalizar a través de los hombres. Por ejemplo, San Pablo escribe en 2 Corintios 2: 7, 10: “más
bien deberías volverte para perdonarlo y consolarlo… Cualquiera a quien tú perdonas, yo
también perdono. Lo que he perdonado, si he perdonado algo, ha sido por ustedes en la presencia
de Cristo ". Estos no fueron pecados cometidos contra Pablo. El hombre en cuestión parece ser el
mencionado en 1 Corintios 5: 1-5 (adulterio; inceto).
En ese pasaje, Pablo "ata" y juzga los pecados del hombre (5: 3-4), e insta a los corintios a
etar de acuerdo en el juicio (5: 4-5). Cuando es perdonado, es un caso de desaparición.
Obviamente, etá sucediendo mucho más que la predicación del evangelio. Es un intercambio
sacramental, contractual, que involucra a hombres que perdonan los pecados de otros no
cometidos contra ellos.
4. Los "consejos evangélicos" y la perfección monástica
Si niegan eto, me gustaría saber por qué honran su propio orden sólo con el título de
perfección y lo niegan a todos los demás llamamientos divinos. No desconozco la solución
sofstica de que su orden no se llama así porque contiene la perfección en sí mismo, sino
porque es el mejor de todos para adquirir la perfección. Cuando se ensalzaran ante el pueblo;
cuando tenderían una trampa a la juventud imprudente e ignorante; cuando quieren hacer
valer sus privilegios y exaltar su propia dignidad para menospreciar a los demás, se jacan de
etar en un etado de perfección. Cuando etán demasiado presionados para poder defender
eta vana arrogancia, se lanzan al subterfugio de que aún no han alcanzado la perfección,
pero que se encuentran en un etado en el que aspiran a ella más que otros; mientras tanto, el
pueblo sigue admirando como si sólo la vida monástica fuera angelical, perfecta y purifcada
de todo vicio. (IV, 13:11)
El artículo de la Enciclopedia Católica “Evangelical Counsels” proporciona la respueta a las
críticas extremas y equivocadas de Calvino:
Cristo en los Evangelios etableció ciertas reglas de vida y conducta que deben ser
pracicadas por cada uno de sus seguidores como condición necesaria para alcanzar la vida
eterna. Estos preceptos del Evangelio consisten prácicamente en el Decálogo, o Diez
Mandamientos, de la Ley Antigua, interpretada en el sentido de la Nueva. Además de etos
preceptos que deben ser observados por todos bajo pena de condenación eterna, también
enseñó ciertos principios que expresamente declaró que no debían considerarse como
obligatorios para todos, o como condiciones necesarias sin las cuales no se podría alcanzar el
cielo, sino más bien como consejos. para aquellos que desearon hacer más que lo mínimo y
aspirar a la perfección cristiana, en la medida en que se pueda obtener aquí en la tierra. Así
(Mateo 19:16 ss.) Cuando el joven le preguntó qué debía hacer para obtener la vida eterna,
Cristo le ordenó que "guardara los mandamientos". Eso era todo lo que era necesario en el
sentido estricto de la palabra, y así se podían obtener los mandamientos que Dios había dado
a la vida eterna. Pero cuando el joven insistió más, Cristo le dijo: “Si quieres ser perfecto, ve y
vende lo que tienes y dáselo a los pobres”. Así que nuevamente, en el mismo capítulo, Él
habla de “eunucos que se han hecho a sí mismos eunucos para el reino de los cielos”, y agregó:
“El que puede recibirlo, que lo reciba”.
Esta distinción entre los preceptos del Evangelio, que son obligatorios para todos, y los
consejos, que son objeto de la vocación de los comparativamente pocos, ha sido siempre
mantenida por la Iglesia católica. Ha sido negado por herejes en todas las épocas, y
especialmente por muchos protetantes en el siglo dieciséis y siguientes, sobre la base de que,
dado que todos los cristianos etán obligados en todo momento, si quieren guardar los
mandamientos de Dios, a hacer todo lo posible, y Incluso si no llega a la perfecta obediencia,
no se puede hacer correctamente ninguna distinción entre preceptos y consejos. Los que se
oponen a la doctrina católica basan su oposición en textos como Lucas 17:10, “Cuando hayas
hecho todo lo que se te ha mandado, di que somos siervos inútiles”. Es imposible, dicen,
mantener los Mandamientos adecuadamente. Enseñar más "consejos" implica el absurdo de
aconsejar lo que etá mucho más allá de toda capacidad humana, o la impiedad de minimizar
los mandamientos del Dios Todopoderoso. La doctrina católica, sin embargo, fundada, como
hemos visto, en las palabras de Cristo en el Evangelio, también es apoyada por San Pablo. En
1 Corintios 7, por ejemplo, no solo insiste en el deber que incumbe a todos los cristianos de
mantenerse libres de todos los pecados de la carne y de cumplir con las obligaciones del
etado matrimonial, si han asumido esas obligaciones sobre sí mismos, sino que también da
su "consejo" a favor del etado de soltería y de la castidad perfecta, sobre la base de que, por lo
tanto, es más posible servir a Dios con una lealtad indivisa. De hecho, el peligro en la Iglesia
Primitiva, e incluso en los tiempos apostólicos, no era que los "consejos" fueran descuidados o
negados,
¿En eta qué antigüedad pueden pretender? Ninguno de los antiguos pensó jamás en tal cosa:
todos proclaman con una sola voz que ninguna sílaba procede de Cristo que no sea necesario
obedecer. (IV, 13:12)
[T] no hubo nada para los Padres menos intencionado que etablecer esa clase de perfección
que fue fabricada luego por los monjes encapuchados, a fn de criar una especie de doble
cristianismo. (IV, 13:14)
Con ete contraste entre el monaquismo antiguo y el moderno, confo haber ganado mi
objetivo, que era mostrar que nuestros monjes encapuchados simulan falsamente el ejemplo
de la Iglesia primitiva en defensa de su profesión; ya que no se diferencian menos de los
monjes de ese período que los simios de los hombres. (IV, 13:16)
Renunciar a la riqueza y las posesiones, o decidir ser célibe, y otros sacrifcios similares no
son asuntos de mando para todos, sino de un sacrifcio heroico especial para aquellos llamados a
ello. Calvino hace su afrmación caracerísticamente arrolladora: "ninguno de los antiguos ...";
"Nada con los Padres ..." El registro histórico, lamentablemente, muestra lo contrario:
San Ignacio de Antioquía
Vosotros, vírgenes, etad sujetas a Cristo en pureza, sin considerar el matrimonio una
abominación, sino deseando lo mejor, no por oprobio del matrimonio, sino por meditar en la ley.
(Epístola a los habitantes de Filadelfa [versión siríaca], capítulo IV)
San Clemente de Alejandría
Tal persona [que no puede ejercer dominio propio] no etá pecando contra el pacto [al casarse],
pero tampoco etá cumpliendo el propósito más elevado de la ética del evangelio.
(Stromata 3.82.4; en 1 Cor 7: 9; de Ancient Christian Commentary on Scripture, editor general:
Tomas C. Oden, Downers Grove, Illinois: InterVarsity Press, Vol. VII: 1–2 Corinthians, 1999,
p. 62 )
Origen
Algunas reglas se dan como mandamientos de Dios, mientras que otras son más fexibles y Dios
las deja a la decisión del individuo. El primer tipo son los mandamientos que pertenecen a la
salvación. Los otros son mejores, porque aunque no los guardemos, seremos salvos. No hay
mérito en hacer lo que es obligatorio, pero sí en hacer lo que es opcional.
(Comentario sobre 1 Corintios 3.39.2-6;sobre 1 Corintios 7:25; en Oden, ibid., P. 69)
San Ambrosio
El matrimonio es bueno porque a través de él se encuentran los medios de la continuidad
humana. Pero la virginidad es mejor, porque a través de ella se obtiene la herencia de un reino
celestial y una continuidad de las recompensas celestiales.
(Cartas sinodales 44; en Oden, ibid., P. 72)
San Jerónimo
Está en nuestro poder si queremos ser perfectos. Pero quien quiera ser perfecto, debe vender
todo lo que tiene… y cuando haya vendido, dárselo todo a los pobres.
(Comrentarium in Evangelium Mathaei, PL XI, p. 148)
San Juan Crisóstomo
Habiendo hablado entonces de los eunucos que son eunucos en vano e infructuosamente, a
menos que con la mente ellos también praciquen la templanza, y de los que son vírgenes por
amor del cielo, procede de nuevo a decir: “El que pueda recibirlo, déjelo recíbelo ”, haciéndolos
más fervientes al mostrar que la buena obra es superior en grandeza, y no permitiendo que la
cosa sea encerrada en la coacción de una ley, a causa de Su inefable mansedumbre. Y eto lo dijo,
cuando mostró que era más posible, para que la emulación del libre albedrío fuera mayor.
Y si es de libre elección, se puede decir, ¿cómo dice al principio: "No todos los hombres lo
reciben, sino aquellos a quienes se les da?" Que pueda aprender que el conficto es grande, no que
deba sospechar de asignaciones obligatorias. Porque se le da a quienes lo desean. Pero habló así
para mostrar que quien ingresa en etas listas necesita mucha infuencia de arriba, de la cual
seguramente participará el que quiera.
(Homilía 62 sobre Mateo, PG 58: 600)
Pablo afrma que la continencia es mejor, pero no intenta presionar a quienes no pueden
alcanzarla.
(Homilías sobre las epístolas de Pablo a los Corintios 19.3; sobre 1 Cor 7: 8; de Ancient
Christian Commentary on Scripture, editor general: Tomas C. Oden, Downers Grove, Illinois:
InterVarsity Press, Vol. VII: 1–2 Corinthians , 1999, pág.62)
San Agustín
Mientras que el matrimonio también es bueno, ¿cómo habrá en el Cuerpo de Cristo todos los
bienes, tanto mayores como menores, si todos se imitan mediante la alabanza y el amor a la
continencia? En primer lugar, porque con el empeño de que todos sean continentes, todavía
serán pocos, porque “no todos reciben eta palabra”. Pero por lo que etá escrito: "El que puede
recibir, reciba"; entonces reciben los que pueden, cuando no se guarda silencio ni siquiera hacia
los que no pueden. A continuación, tampoco debemos temer que todos lo reciban, y alguno de
bienes menores, es decir, la vida matrimonial, falte en el cuerpo de Cristo.
(Sobre el bien de la viudez)
También hay votos propios de las personas: uno hace votos a Dios de castidad conyugal, que no
conocerá otra mujer además de su esposa; así también la mujer, que no conocerá a ningún otro
hombre además de su marido. Otros hombres también juran, aunque hayan usado tal
matrimonio, que más allá de eto no tendrán tal cosa, que no desearán ni admitirán nada
parecido: y etos hombres han hecho un voto mayor que el anterior. Otros hacen voto incluso de
virginidad desde el principio de la vida, que ni siquiera conocerán lo que los que, habiendo
experimentado, han renunciado: y etos hombres han hecho el voto más grande. Otros
prometen que su casa será un lugar de entretenimiento para todos los santos que vengan: un
gran voto que hacen. Otro jura renunciar a todos sus bienes para distribuirlos entre los pobres e
ir a una comunidad, a una sociedad de los santos:
(Exposición sobre el Salmo 76)
Es muy fácil hacer afrmaciones falsas; mucho más difcil probarlos. Calvino sobresale en
afrmaciones elocuentes y retórica forida. Le va mucho menos bien documentar y probar sus
diversas afrmaciones. Es una regla elemental en el debate: no hacer declaraciones negativas
radicales (“nadie hizo eto y aquello”; “los padres nunca enseñaron eto y aquello”; “x es siempre
el caso en las Escrituras”; etc. ).
La razón por la que eto es imprudente es porque puede ser derribado fácilmente, incluso con un
contraejemplo. Cuantos más contraejemplos se puedan producir, más tonta y tonta se verá la
persona que hizo la afrmación negativa ahora refutada. Se demuestra que es una retórica vacía.
La persona claramente no hizo su tarea. El presente caso es un ejemplo clásico de ete fracaso.
Calvin ciertamente sabía lo sufciente como para saberlo mejor.
Y las mismas cosas que etos dignos expositores pretenden que Cristo solo aconsejó, declaran
uniformemente, sin ninguna duda, que él ordenó expresamente. Pero como hemos mostrado
anteriormente, que ete es un error de lo más pestilente, baste aquí haber observado brevemente
que el monaquismo, tal como existe ahora, se basa en una idea que todos los hombres piadosos
deberían execrar, a saber, la pretensión de que existe alguna regla de vida más perfecta que esa
regla común que Dios ha entregado a toda la Iglesia. Todo lo que se construye sobre eta base no
puede dejar de ser abominable. (IV, 13:12)
Dado que el fundamento es llana y explícitamente bíblico y frmemente afrmado por los
padres, es el fundamento de Calvino el que es “abominable” y debe descartarse. Se ha refutado
ampliamente a sí mismo. Ciertamente, se podrían aplicar muchos pasajes bíblicos más
relevantes; por ejemplo, 1 Corintios 12:31: “Pero anhela fervientemente los dones superiores”.
Pero presentan otro argumento a favor de su perfección y lo consideran invencible. Nuestro
Señor le dijo al joven que le preguntó acerca de la perfección de la justicia: “Si quieres ser
perfecto, ve, vende lo que tienes, y dalo a los pobres” (Mt. 19:21). Si lo hacen, ahora no lo
discuto. Concedamos por el momento que lo hacen. Se jacan, entonces, de que se han
perfeccionado al abandonar todo. Si la suma de la perfección consiste en eto, ¿cuál es el
signifcado de la doctrina de Pablo de que aunque un hombre dé todos sus bienes para
alimentar a los pobres y no tenga caridad, no es nada? (1 Corintios 13: 3). (IV, 13:13)
Obviamente nuestro Señor presupuso que el amor también etaría presente. Pero eso no
anula el punto del Señor sobre el joven rico. Simplemente lo expande; por lo que Calvino comete
una de sus muchas falacias de “una u otra”. El pasaje del joven rico rico, sin embargo, es solo una
analogía parcial con la noción de los consejos evangélicos. Los mejores pasajes para aplicar son 1
Corintios 7 y Mateo 19.
Estos se referen al celibato voluntario por el bien del reino. Esa es una llamada más allá de lo
ordinario, y una refutación de la negación de Calvino de la misma, al igual que los muchos
pasajes de San Pablo donde el apóstol describe sus privaciones y sacrifcios voluntarios. Es un
llamado más elevado: una vida más perfeccionada. Incluso se llama a sí mismo una "libación" (Fil
2, 17) y se refere a "mis sufrimientos por vosotros" (Col 1, 24).
La vida de Paul claramente no era para todos. Por tanto, existen los consejos de la
perfección. Es absolutamente obvio que San Pablo etaba más cerca de eso que Calvino o yo
mismo o la mayoría de las personas que no se han dedicado completamente a la obra del reino.
Los primeros cristianos poseían todo en común; Jesús les dijo a sus discípulos que llevaran muy
poco consigo cuando salieran a evangelizar, etc.
Admito que ete pasaje fue mal entendido por algunos de los Padres; y de ahí surgió una
afectación de pobreza voluntaria, siendo sólo considerados bienaventurados los que
abandonaron todos los bienes terrenales, y en etado de indigencia se consagraron a Cristo.
(IV, 13:13)
¿No hizo Paul prácicamente eso? ¿No dejaron los discípulos todo para seguir a Jesús? ¿Por
qué querría alguien denigrar y “degradar” una devoción tan extraordinaria?
La cosa misma declara que todos los que se retiran a los monasterios se retiran de la Iglesia.
¿Por cuanto? ¿No se apartan de la legítima sociedad de los feles adquiriendopara sí un
ministerio especial y una administración privada de los sacramentos? ¿Qué se entiende por
destruir la comunión de la Iglesia si no es así? (IV, 13:14)
La Iglesia (y la Biblia) reconoce que diferentes personas en el Cuerpo de Cristo tienen
diferentes llamamientos y dones (1 Corintios 7:17; capítulo 12). Por tanto, si algunos se sienten
llamados a ser célibes y llevar una vida de oración en relativo aislamiento, eso no es un
alejamiento de la Iglesia; más bien, etá sirviendo a la Iglesia concentrándose en ciertos
elementos importantes de la espiritualidad.
¡Los protetantes no describen a los misioneros que se van a la selva a un ambiente
completamente no cristiano como una separación “de la sociedad legítima de los feles”! ¿Por qué
debería ser diferente con quienes se dedican a la oración? Por supueto, si la oración es
ridiculizada por no tener importancia, podría ser diferente, pero no creo que Calvin quiera
argumentar eso.
Algunos de etos monjes "aislados" por los que Calvino etá tan alarmado dedicaron toda su
vida a copiar manuscritos bíblicos, de modo que Calvino podría incluso tener una Biblia con la
que trabajar. ¿Condenaría eso también porque etaban relativamente aislados? Lo dudo. Por
tanto, su objeción se derrumba por el absurdo de sus consecuencias plenamente consideradas.
Y para seguir la comparación con la que comencé, y cerrar de inmediato el punto, ¿qué
parecido tienen a ete respecto con los antiguos monjes? Estos, aunque vivían separados de
los demás, no tenían una Iglesia separada; participaban de los sacramentos con otras
personas, asistían a reuniones públicas y luego eran parte del pueblo. Pero, ¿qué han hecho
esos hombres al erigir un altar privado para sí mismos pero quebraron el vínculo de unidad?
Porque se han excomulgado de todo el cuerpo de la Iglesia y despreciado el ministerio
ordinario por el cual el Señor se ha complacido en que la paz y la caridad se preserven entre
sus seguidores. Por tanto, sostengo que tantos monasterios como hay en la actualidad, hay
tantos conventos de cismáticos que han perturbado el orden eclesiástico, y separado de la
legítima sociedad de los feles. (IV, 13:14)
Los monjes del desierto o "ermitaños" en la tradición de San Antonio no eran "cismáticos".
Muchas fguras notables entre los padres adoptaron ete enfoque de la espiritualidad:
Muchos de ellos eran santos. Doctores de la Iglesia, como San Basilio, San Gregorio
Nacianceno, San Juan Crisóstomo, San Jerónimo, pertenecían a su número; y también
podríamos mencionar a los Sts. Epifanio, Efrén, Hilarión, Nilo, Isidoro de Pelusio.
(La Enciclopedia Católica, "Erritaños")
Sin embargo, Calvino intenta sostener que la tradición no es antigua. El es incorrecto. El
mismo artículo describe las diversas interpretaciones de la “soledad”: había ermitaños que
etaban absolutamente aislados, pero la mayoría tenía algún tipo de conexión comunitaria (al
menos en una comunidad monástica). La Iglesia hacía mucho que se había ocupado de la
cuestión de la relación entre los dos. Calvin no trae nada nuevo.
Y para que no haya duda de su separación, se han dado los distintos nombres de facciones.
No se han avergonzado de gloriarse en lo que Pablo tan repugnante, que él sea incapaz de
expresar su aborrecimiento con demasiada fuerza. A menos que, en verdad, supongamos que
Cristo no fue dividido por los corintios, cuando un maestro se puso a sí mismo por encima de
otro (1 Cor. 1:12, 13; 3: 4); y que ahora no se hace daño a Cristo cuando, en lugar de
cristianos, escuchamos a unos llamados benedictinos, otros franciscanos, otros dominicos, y
así llamados, que si bien parecen distinguirse del cuerpo común de cristianos,
orgullosamente sustituyen etos nombres. para una profesión religiosa. (IV, 13:14)
Facciones Los pedidos no son denominaciones. Todos sabemos dónde etá presente esa
difcultad. Calvinistas, luteranos, anabautistas, anglicanos, zwinglianos… y eso es solo durante la
vida de Calvino. Se pone mucho peor después de eso.
Las órdenes católicas no son más que métodos diferentes de abordar la vida espiritual: todos
legítimos. Donde sí adoptan diferentes puntos de vista teológicos, es en áreas de desacuerdo
permisible, como la relación de razón y fe, o predestinación y libre albedrío.
Con las denominaciones protetantes, por otro lado, el relativismo doctrinal masivo y la
contradicción absoluta son inherentes, y los primeros protetantes a menudo se anatematizaban
entre sí. Lutero pensó que Zwinglio etaba condenado, y viceversa, etc. Calvino describió una vez
al luteranismo como un "mal".
Un protetante como Calvino que menciona el cisma y lo aplica erróneamente a la vida
monástica es tan irónico y divertido como un pez que condena el agua en la que vive o un tigre
que se opone a una dieta carnívora o un leñador que corta la rama en la que etá sentado. .
Era algo bueno desechar su sustancia y liberarse de todas las preocupaciones mundanas; pero
Dios da más valor a la piadosa gestión de una casa, cuando el jefe de la misma, descartando
toda avaricia, ambición y otras concupiscencias de la carne, se propone servir a Dios en
alguna vocación particular. Está bien flosofar en reclusión, lejos de las relaciones sociales;
pero no concuerda con la mansedumbre cristiana que alguien, como por odio al género
humano, vuele al desierto ya la soledad, y al mismo tiempo abandone los deberes que el Señor
ha encomendado especialmente. Si admitiéramos que no había nada peor en esa profesión,
ciertamente no hay un mal menor en haber introducido un ejemplo inútil y peligroso en la
Iglesia. (IV, 13:16)
Con ete necio razonamiento, Calvino también condena a Juan el Bautista, a la mayoría de
los profetas y a los misioneros protetantes que van a extrañas tierras paganas.
5. Ayuno y abstinencia públicos y comunitarios
Entonces la observancia supersticiosa de la Cuaresma había prevalecido en todas partes:
porque tanto el vulgo imaginaba que de ese modo realizaba un excelente servicio a Dios, y los
pastores lo recomendaban como una santa imitación de Cristo; aunque etá claro que Cristo
no ayunó para dar ejemplo a otros, sino que, al comenzar así la predicación del evangelio,
quiso probar que su doctrina no era de hombres, sino que había venido del cielo. (IV, 12:20)
Aquí tenemos una falacia moletamente repetitiva de Calvino. Exalta la esencia de algo que
es completamente católico (como veremos más adelante, en la segunda parte, en su completa
sanción del ayuno y las prácicas penitenciales per se). Pero luego pasa a denigrar lo mismo
cuando los católicos lo hacen (en cierta forma), al dar a entender que cuando lo hacen, es
completamente corrupto y despojado de su esencia y utilidad espiritual. En otras palabras, los
motivos y actos de los católicos siempre deben pintarse con la luz “supersticiosa” más
desfavorable.
Y es extraño cómo hombres de juicio agudo pudieron caer en ete engaño grosero, que tantas
razones claras refutan: porque Cristo no ayunó repetidamente (lo que debió haber hecho si
hubiera querido etablecer una ley para un ayuno de aniversario), pero una sola vez, cuando
se prepara para la promulgación del evangelio. Tampoco ayuna a la manera de los hombres,
como lo hubiera hecho si hubiera querido invitar a los hombres a la imitación; más bien da
un ejemplo, mediante el cual puede hacer que todos lo admiren en lugar de estudiar para
imitarlo. (IV, 12:20)
Pero explicó específcamente por qué era así. No apoya en absoluto el argumento de Calvin:
Mateo 9:15Y Jesús les dijo: “¿Pueden los invitados a la boda etar de duelo mientras el novio
etá con ellos? Vendrán días en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. (cf. Mc
2: 19-20; Lc 5: 34-35)
Jesús no ayunaba con regularidad porque era el novio. Pero después de que partió, dijo que
sus discípulos ayunarían.Sin embargo, observó todas las fetas judías y, ciertamente, algunas de
ellas incluían ayuno.
En resumen, la naturaleza de su ayuno no es diferente de la que observó Moisés cuando
recibió la ley de la mano del Señor (Éxodo 24:18; 34:28). Porque, dado que ese milagro se
realizó en Moisés para etablecer la ley, era necesario que no se le omitiera en Cristo, para
que el evangelio no pareciera inferior a la ley. Pero desde ese día, a nadie se le ocurrió, con el
pretexto de imitar a Moisés, etablecer una forma similar de ayuno entre los israelitas.
Tampoco lo siguió ninguno de los santos profetas y padres, aunque tenían sufciente
inclinación y celo para todos los ejercicios piadosos; porque aunque se dice de Elías que pasó
cuarenta días sin comer ni beber (1 Reyes 19: 8), eto fue simplemente para que la gente
pudiera reconocer que fue levantado para guardar la ley, de la cual casi la totalidad de Israel
se había rebelado. Por lo tanto, fue simplemente un celo falso, repleto de superstición, lo que
etableció un ayuno con el título y el pretexto de imitar a Cristo; … (IV, 12:20)
Esto es falso. Anteriormente en eta sección (IV, 12:17), Calvino preguntó por qué los
cristianos no deberían imitar lo que se realizaba en el antiguo pacto (particularmente el ayuno).
Hay muchos indicios de ayuno comunitario en el Antiguo Tetamento:
Esdras 8:21, 23Luego proclamé un ayuno allí, en el río Aha'va, para que pudiéramos
humillarnos ante nuestro Dios, y buscar de él un camino recto para nosotros, nuestros hijos
y todos nuestros bienes ... Así que ayunamos y suplicamos a nuestro Dios por eto, y escuchó
nuestra súplica. (véase 9: 5)
Nehemías 9: 1 El día veinticuatro de ete mes, el pueblo de Israel se reunió con ayuno y
cilicio, y con tierra sobre la cabeza.
Ester 4: 3 Y en cada provincia, dondequiera que llegaba la orden del rey y su decreto, había
gran duelo entre los judíos, con ayunos, llantos y lamentos, y la mayoría de ellos yacían en
cilicio y ceniza.
Ester 4:16Ve, reúne a todos los judíos que se encuentran en Susa, ayuna por mí y no comas ni
bebas durante tres días, ni de día ni de noche. Yo y mis doncellas también ayunaremos como
tú. Entonces iré al rey, aunque sea contra la ley; y si perezco, perezco.
Ester 9:31 que etos días de Purim se observaran en sus etaciones señaladas, como
Mardoqueo el judío y la reina Ester ordenaron a los judíos, y como habían etablecido para
ellos y sus descendientes, con respecto a sus ayunos y su lamento.
Jeremías 36: 9 En el año quinto de Joaquín hijo de Josías, rey de Judá, en el mes noveno, todo
el pueblo de Jerusalén y todo el pueblo que venía de las ciudades de Judá a Jerusalén
proclamaron ayuno delante del SEÑOR.
Joel 1:14 Santifcar un ayuno, convocar una asamblea solemne… (véase 2:15)
Zacarías 8:19Así ha dicho Jehová de los ejércitos: El ayuno del cuarto mes, y el ayuno del
quinto, y el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo, serán para la casa de Judá tiempos de
gozo y alegría y alegría. fetas por tanto, amen la verdad y la paz. (véase 7: 3, 5)
No es necesario que imitemos el ayuno de Jesús durante cuarenta días en cada minuto en
particular, pero hay muchas analogías entre su ayuno y la Cuaresma. Por qué eso debería ser mal
visto por Calvin es un misterio. Además, San Pablo enseña mucho sobre el sufrimiento corporal
voluntario (eminentemente, el suyo) —no esencialmente diferente del ayuno y la abstinencia—
como medio para ayudar a salvar almas:
2 Corintios 4: 8-11Somos afigidos en todo sentido, pero no aplastados; perplejo, pero no
desesperado; [9] perseguidos, pero no abandonados; abatido, pero no destruido; [10]
llevando siempre en el cuerpo la muerte de Jesús, para que la vida de Jesús también se
manifete en nuestros cuerpos. [11] Porque mientras vivimos, siempre etamos siendo
entregados a la muerte por causa de Jesús, para que la vida de Jesús se manifete en nuestra
carne mortal.
Gálatas 6:17De ahora en adelante nadie me molete; porque llevo en mi cuerpo las marcas de
Jesús.
Filipenses 2:17 Incluso si voy a ser derramado como libación sobre la ofrenda de sacrifcio de
vuestra fe, me alegro y me regocijo con todos vosotros.
Filipenses 3:10 para que pueda conocerlo a él y el poder de su resurrección, y pueda
compartir sus sufrimientos, haciéndome como él en su muerte,
Colosenses 1:24 Ahora me regocijo en mis sufrimientos por ustedes, y en mi carne cumplo lo
que falta en las aficciones de Cristo por su cuerpo, es decir, la iglesia,
2 Timoteo 2: 9-11el evangelio por el que etoy sufriendo y con grilletes como un criminal.
Pero la palabra de Dios no etá encadenada. [10] Por tanto, todo lo soporto por amor de los
escogidos, para que ellos también obtengan la salvación en Cristo Jesús con su gloria eterna.
[11] El dicho es seguro: Si morimos con él, también viviremos con él;
2 Timoteo 4: 6Porque ya etoy a punto de ser sacrifcado; Ha llegado el momento de mi
partida.
Tenga en cuenta que San Pablo etá "transmitiendo" todo eto en sus epístolas, por lo que no
solo etá pracicando una rígida autodisciplina del sufrimiento específcamente en benefcio de
los demás (Filipenses 2:17; Colosenses 1:24; 2 Timoteo 2: 10; 4: 6 arriba), pero específcamente
dándolo a conocer como conocimiento común, y, además, instando a sus seguidores a imitarlo,
en etos mismos contextos:
Filipenses 3:17 Hermanos, únanse para imitarme y marquen a los que así viven, ya que
ustedes tienen un ejemplo en nosotros.
Filipenses 4: 9–13Lo que has aprendido, recibido, oído y visto en mí, hazlo; y el Dios de paz
etará contigo. [10] Me regocijo mucho en el Señor porque ahora, por fn, has reavivado tu
preocupación por mí; en verdad etabas preocupado por mí, pero no tuviste oportunidad.
[11] No es que me queje de miseria; porque he aprendido, en cualquier etado en que me
encuentre, a etar contento. [12] Sé humillarme y sé abundar; en todas y cada una de las
circunstancias he aprendido el secreto de enfrentar la abundancia y el hambre, la abundancia
y la miseria. [13] Todo lo puedo en Aquel que me fortalece.
Por tanto, el ayuno público, comunitario y otras prácicas disciplinarias, penitenciales, son
perfectamente aceptables, ya que tenemos el modelo del propio apóstol Pablo (como él expresa
expresamente).
6. Agua bendita
Si alguien les pregunta de dónde obtienen el agua bendita, responderán de inmediato: de los
apóstoles. Como si no supiera quién es el obispo romano, a quién la historia atribuye el
invento, y quién, si hubiera admitido a los apóstoles en su concilio, seguramente nunca
habría adulterado el bautismo con un símbolo extraño y fuera de etación; aunque no me
parece probable que el origen de esa consagración sea tan antiguo como allí se registra. (IV,
10:20)
Las Escrituras tienen una indicación más que sufciente de que el agua bendita no es ajena a
la cosmovisión cristiana y bíblica en absoluto y, de hecho, es bastante consistente con ella. Se
refere al agua que ha sido bendecida (Ex 23:25), "agua bendita" (Números 5:17), "agua para la
impureza" (Números 19: 9, 13-20), "sanada" (KJV), " agua purifcada ”(NASB) o“ sana ”(RSV)
(2 Rey 2: 19-22).
Se dice que el agua etá relacionada con la limpieza (Levítico 14: 8–9, 50–52, 15: 5–27,
17:15; Números 8: 7, 19:12, 18–19; 2 Rey 5:12; Sal 51: 7; Ezequiel 16: 4, 36:25; Ef 5:26; Heb
10:22), purifcar (Éx 29: 4, 40:12, 30-32; Lev 11:32, 16: 4, 24 , 26, 28, 22: 6; Num 19: 7-8, 31:23;
Dt 23: 10-11; 1 Rey 18: 33-34; Jn 2: 6; Heb 9:19), y curación (2 Rey 5:14; Is 35: 5-7; Jn 5: 4; 9: 6-
7).
7. Días Santos
... ciertos días, que en vano había imaginado más santos que otros días. (IV, 13: 7)
Por analogía con el antiguo pacto y la adhesión cristiana primitiva a sus particulares, la
Iglesia tiene la prerrogativa de etablecer también días santos obligatorios. Además, existe
evidencia bíblica para la noción de un día santo. El más obvio es el sábado:
Éxodo 16:23 les dijo: “Esto es lo que el SEÑORha mandado: 'Mañana es un día de descanso
solemne, un día de reposo santo para el SEÑOR ...
Éxodo 20: 8 Acuérdate del día de reposo para santifcarlo
Éxodo 31:15 Seis días se trabajará, pero el séptimo día es un día de reposo solemne, santo al
SEÑOR (véase 35: 2; Levítico 23: 3; Deuteronomio 5: 12-13; Nehemías 13:22; Isaías
58:13). ; Jer 17:22, 24, 27)
Levítico 23: 8 ... en el séptimo día hay santa convocación ...
Los días adicionales también se describen como especialmente "santos":
Levítico 23: 15-16, 21“Y contarás desde el día siguiente al sábado, desde el día en que
ofreciste la gavilla de la ofrenda mecida; serán siete semanas completas, [16] contando
cincuenta días para el día siguiente al séptimo día de reposo; entonces presentarás una
ofrenda de cereal de grano nuevo al SEÑOR… [21] Y harás proclamación en el mismo día;
celebrarás santa convocación; No harás ningún trabajo laborioso; es etatuto perpetuo en
todas tus moradas por todas tus generaciones.
Levítico 23: 24-25“Di al pueblo de Israel: En el mes séptimo, el primer día del mes,
observarás un día de descanso solemne, un memorial proclamado con toque de trompetas,
una santa convocación. [25] No harás ningún trabajo laborioso; y presentarás una ofrenda
encendida al SEÑOR ”.
Levítico 23: 27-28“El día diez de ete mes séptimo es el día de la expiación; será para vosotros
tiempo de santa convocación, y os afigiréis y presentaréis ofrenda encendida al SEÑOR.
[28] Y no harás ningún trabajo en ete mismo día; porque es día de expiación, para hacer
expiación por ti delante del SEÑOR tu Dios.
Levítico 23: 33–37Y el SEÑOR dijo a Moisés: [34] “Di al pueblo de Israel: El día quince de
ete mes séptimo y durante siete días es la feta de los tabernáculos al SEÑOR. [35] El
primer día habrá santa convocación; no harás ningún trabajo laborioso. [36] Siete días
ofrecerás ofrendas encendidas al SEÑOR; al octavo día celebrarás santa convocación y
presentarás una ofrenda encendida al SEÑOR; es una asamblea solemne; no harás ningún
trabajo laborioso. [37] “Estas son las fetas señaladas del SEÑOR, que proclamarás como
tiempos de santa convocación, para presentar al SEÑOR ofrendas encendidas, holocaustos y
ofrendas de cereal, sacrifcios y libaciones, cada una en su día apropiado;
Levítico 23: 39–41“El día quince del mes séptimo, cuando hayas recogido el producto de la
tierra, celebrarás la feta del SEÑOR por siete días; el primer día será un descanso solemne,
y el octavo día será un descanso solemne. [40] Y tomarás el primer día el fruto de árboles
hermosos, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos y sauces del arroyo; y te
regocijarás delante del SEÑOR tu Dios por siete días. [41] La celebrarás como feta al
SEÑOR siete días al año; es etatuto perpetuo por vuestras generaciones; lo guardarás en el
séptimo mes. (cf. Números 28:18, 25-26; 29: 1, 7, 12)
Nehemías 8: 9–11Y Nehemías, que era el gobernador, y el sacerdote y escriba Esdras, y los
levitas que enseñaban al pueblo, dijeron a todo el pueblo: “Este día es santo para el SEÑOR
tu Dios; no te lamentes ni llores ". Porque todo el pueblo lloró al oír las palabras de la ley.
[10] Entonces les dijo: «Id, comed la sebo y bebed vino dulce y enviad raciones a aquel para
quien no hay nada preparado; porque ete día es santo para nuestro Señor; y no te
entristezcas, porque el gozo del SEÑOR es tu fuerza ”. [11] Entonces los levitas paralizaron a
todo el pueblo, diciendo: “Cállate, porque ete día es santo; no te entristezcas ".
Nehemías 10:31y si los pueblos de la tierra traen mercadería o cualquier grano en el día de
reposo para vender, no les compraremos en el día de reposo o en un día santo; y
renunciaremos a las cosechas del séptimo año y al pago de toda deuda.
2 Macabeos 6:11 Otros que se habían reunido en las cuevas cercanas para observar el
séptimo día en secreto, fueron traicionados a Felipe y todos fueron quemados juntos, porque
su piedad les impidió defenderse, en vista de su consideración por ese día santísimo.
Los primeros cristianos observaban las fetas judías (p. Ej., Jn 4:45; 5: 1; 7: 1-2, 11, 37;
12:20), incluida la Pascua (Mateo 26: 17-19; Mc 14: 12-16 ; Lc 22: 1-15; Jn 2:13, 23). La Última
Cena fue una ceremonia de Pascua. Por lo tanto, la evidencia explícita del Antiguo Tetamento
para los días santos fue trasladada al nuevo pacto, con la sanción expresa (por su propia
prácica) de nuestro Señor Jesús y San Pablo. Además, el “día del Señor” (Apocalipsis 1:10)
implica una mayor santidad, similar al sábado.
8. Los sacramentos: defniciones básicas y disputas
Similar a la predicación del evangelio, tenemos otra ayuda para nuestra fe en los
sacramentos, respecto a la cual, nos preocupa mucho que alguna doctrina segura sea
entregada, informándonos tanto del fn para el cual fueron instituidos, como de su uso
actual. Primero, debemos pretar atención a lo que es un sacramento. Me parece, entonces,
una defnición simple y adecuada decir, que es un signo externo, por el cual el Señor sella en
nuestra conciencia sus promesas de buena voluntad para con nosotros, para sostener la
debilidad de nuestra fe, y nosotros, a nuestra vez, testifcamos nuestra piedad hacia él, tanto
ante él como ante los ángeles y los hombres. También podemos defnirlo más brevemente
llamándolo testimonio del favor divino hacia nosotros, confrmado por un signo externo, con
la correspondiente certifcación de nuestra fe hacia Él. (IV, 14: 1)
[E] l término se aplicó a aquellos signos que daban una augusta representación de lo
espiritual y sublime. (IV, 14: 2)
Por la defnición que hemos dado, percibimos que nunca hay un sacramento sin una
promesa antecedente, añadiéndose el sacramento como una especie de apéndice, con el fn de
confrmar y sellar la promesa, y dar una mejor atetación, o mejor dicho, de alguna manera,
confrmándolo. (IV, 14: 3)
Esto se expresa comúnmente diciendo que un sacramento consiste en la palabra y el signo
externo. Por la palabra no debemos entender uno que, murmurado sin sentido y sin fe, por
su sonido meramente, como por un encantamiento mágico, tiene el efecto de consagrar el
elemento, sino uno que, predicado, nos hace comprender lo que el signo visible. medio. (IV,
14: 4)
Pero los sacramentos traen consigo las promesas más claras y, en comparación con la
palabra, tienen la particularidad de que representan promesas a la vida, como si estuvieran
pintadas en un cuadro. (IV, 14: 5)
Los sacramentos, por tanto, son ejercicios que confrman nuestra fe en la palabra de Dios ...
(IV, 14: 6)
Concluimos, por tanto, que los sacramentos se denominan verdaderamente evidencias de la
gracia divina y, por así decirlo, sellos de la buena voluntad que tiene para con nosotros. Ellos,
al sellárnoslo, sostienen, nutren, confrman y aumentan nuestra fe. (IV, 14: 7)
Creo que he demostrado con argumentos abundantemente claros, que todo lo que los
escritores antiguos pretendían era intimar, que los sacramentos son signos de cosas sagradas
y espirituales. (IV, 14:13)
Por otro lado, debe observarse que así como etos objetores menoscaban la fuerza y anulan
por completo el uso de los sacramentos, hay otros que atribuyen a los sacramentos una
especie de virtud secreta, que en ninguna parte se dice que haya sido implantado en ellos por
Dios. Por ete error los más simples e incautos son peligrosamente engañados, mientras se les
enseña a buscar los dones de Dios donde no es posible encontrarlos, y se apartan
insensiblemente de Dios, para abrazar en lugar de su verdad la mera vanidad. Pues las
escuelas de los sofstas han enseñado con el consentimiento general que los sacramentos de la
nueva ley, en otras palabras, los que ahora se usan en la Iglesia cristiana, justifcan y
conferen gracia, siempre queno interpongamos el obstáculo del pecado mortal. . Es
imposible describir cuán fatal y pestilente es ete sentimiento,… (IV, 14:14)
El término sacramento, en la opinión que hasta ahora hemos tomado de él, incluye, en
general, todos los signos que Dios ordenó a los hombres que usaran a fn de hacerlos seguros
y confados de la verdad de sus promesas. (IV, 14:18)
Pero ya que, como se ha dicho anteriormente, son testimonios de gracia y salvación del
Señor,… (IV, 14:19)
Sin embargo, los sacramentos antiguos tenían el mismo fn que el nuestro. para dirigirnos y
casi llevarnos de la mano a Cristo, o más bien, eran como imágenes para representarlo y
presentarlo a nuestro conocimiento. Pero como ya hemos mostrado que los sacramentos son
una especie de sellos de las promesas de Dios,… (IV, 14:20)
Porque el bautismo testifca que somos lavados y purifcados; la Cena de la Eucaristía que
somos redimidos. (IV, 14:22)
Por lo tanto, todo lo que ahora se nos muestra en los sacramentos, los judíos antes lo recibían
en los suyos, a saber. Cristo, con sus riquezas espirituales. La misma efcacia que poseen los
nuestros la experimentaron en los suyos, a saber. que eran sellos del favor divino hacia ellos
con respecto a la esperanza de la salvación eterna. (IV, 14:23)
Un sacramento es un sello de atetación o promesa de Dios. (IV, 19: 2)
Los sacramentos son, en efecto, signos, pero no sólo signos, sin más efecto. Calvino ha
conservado la mitad de la defnición cristiana tradicional y ha descartado el otro aspecto
igualmente importante. Pero una verdad a medias es poco mejor que una mentira. Quiere hacer
de eto un proceso abstracto y no “transaccional”. Pero, ¿sobre qué base lo hace? Como suele
ocurrir, la lógica de Calvino parece arbitraria. ¿Dónde etá el precedente? ¿Quién más pensó de
eta manera?
Intenta cooptar a San Agustín, pero ignora el aspecto "realista" del sacramentalismo de San
Agustín. San Agustín se refrió al aspecto de los “signos” sin negar el realismo. Aceptó los siete
sacramentos católicos. Calvino reduce los sacramentos a dos, y redefne incluso esos, de modo
que ya no hay regeneración en el bautismo, ni presencia real y sustancial de Cristo en la Sagrada
Eucaristía (cosas que incluso Lutero retuvo). Calvino saca el corazón de los sacramentos: el
hecho de que transmiten la gracia para llevar a cabo la santifcación del destinatario. Por eso,
Santo Tomás de Aquino escribió:
[Un] sacramento propiamente dicho es aquello que etá ordenado para signifcar nuestra
santifcación. En el que se pueden considerar tres cosas; verbigracia. la causa misma de
nuestra santifcación, que es la pasión de Cristo; la forma de nuestra santifcación, que es la
gracia y las virtudes; y el fn último de nuestra santifcación, que es la vida eterna. Y todos
etos etán representados por los sacramentos. En consecuencia, un sacramento es un signo
que es tanto un recordatorio del pasado, es decir, la pasión de Cristo; y una indicación de lo
que se efectúa en nosotros por la pasión de Cristo, es decir, la gracia; y un pronóstico, es
decir, un presagio de la gloria futura ... Dado que un sacramento signifca aquello que
santifca, debe necesariamente signifcar el efecto, que etá implícito en la causa santifcante
como tal.
(Sumra Teologica, III, 60, 3)
El teólogo católico Ludwig Ott explica además:
Los sacramentos no son signos puramente naturales ... ni signos puramente artifciales o
convencionales, ya que según su composición interior, son apropiados para representar
vívidamente la gracia interior. No son signos meramente especulativos o teóricos, sino signos
efcaces o prácicos, ya que no solo indican la santifcación interior, sino que también la
efectúan ... Los reformadores, en razón de su doctrina de la justifcación, ven en los
sacramentos las promesas de la Divina Promesa de el perdón de los pecados mediante el
despertar y el fortalecimiento de la fe fducial, que es la única que justifca. Así, los
sacramentos no son un medio por el cual se confere la gracia, sino un medio por el cual la fe
y sus consecuencias se ponen en acción ... Así, los sacramentos tienen sólo un signifcado
psicológico y simbólico. El Concilio de Trento rechazó eta enseñanza como una herejía.
(Fundamentals of Catholic Dogma, traducido por Patrick Lynch, editado por James Canon
Bastible, 4ª edición, Rockford, Illinois: TAN Books, 1974 [publicado por primera vez en
alemán en 1952], 326–327)
Porque, como dice Crisóstomo (Hom. 60, ad Popul.). “Si fuéramos incorpóreos, nos daría
etas cosas desnudas e incorpóreas. Ahora, debido a que nuestras almas etán implantadas
en cuerpos, él entrega cosas espirituales debajo de las cosas visibles. No es que las cualidades
que se nos presentan en los sacramentos sean inherentes a la naturaleza de las cosas, sino que
Dios les da ete signifcado ”. (IV, 14: 3)
Pero el mismo Crisóstomo creyó al igual que San Agustín, y por lo tanto no es testigo de la
doctrina disidente de Calvino:
Además, porque dijo, "una comunión del Cuerpo", y lo que comunica es otra cosa de lo que
comunica; incluso lo que parece ser una pequeña diferencia, se lo quitó. Por haber dicho “una
comunión del Cuerpo”, buscó nuevamente expresar algo más cercano. Por lo cual también
añadió: Ver. 17. "Porque nosotros, que somos muchos, somos un solo pan, un solo cuerpo".
"¿Por qué hablo de comunión?" dijo él, "somos ese mismo cuerpo". ¿Para qué es el pan? El
cuerpo de Cristo. ¿Y en qué se convierten los que participan de él? El Cuerpo de Cristo: no
muchos cuerpos, sino un solo cuerpo. Porque así como el pan que consta de muchos granos
se hace uno, así los granos no aparecen en ninguna parte; existen en verdad, pero su
diferencia no se ve en razón de su conjunción; así etamos unidos unos con otros y con
Cristo: no hay un solo cuerpo para ti, y otro para que el prójimo se alimente, pero el mismo
para todos. Por lo que también añade: "Porque todos participamos de un solo pan". ... Porque
no dio simplemente ni siquiera su propio cuerpo; pero debido a que la naturaleza anterior de
la carne que fue forjada en la tierra, primero se había amortiguado por el pecado y etaba
desprovista de vida; Trajo, como se puede decir, otro tipo de masa y levadura, su propia
carne, la misma por naturaleza, pero libre de pecado y llena de vida; y dio a todos para
participar de él, para que, siendo nutridos con eto y dejando a un lado la vieja materia
muerta, pudiéramos ser mezclados con lo que es vivo y eterno, por medio de eta mesa. pero
debido a que la naturaleza anterior de la carne que fue forjada en la tierra, primero se había
amortiguado por el pecado y etaba desprovista de vida; Trajo, como se puede decir, otro
tipo de masa y levadura, su propia carne, la misma por naturaleza, pero libre de pecado y
llena de vida; y dio a todos para participar de él, para que, siendo nutridos con eto y dejando
a un lado la vieja materia muerta, pudiéramos ser mezclados con lo que es vivo y eterno, por
medio de eta mesa. pero debido a que la naturaleza anterior de la carne que fue forjada en la
tierra, primero se había amortiguado por el pecado y etaba desprovista de vida; Trajo, como
se puede decir, otro tipo de masa y levadura, su propia carne, la misma por naturaleza, pero
libre de pecado y llena de vida; y dio a todos para participar de él, para que, siendo nutridos
con eto y dejando a un lado la vieja materia muerta, pudiéramos ser mezclados con lo que es
vivo y eterno, por medio de eta mesa.
(Homilía XXIV sobre Primera a los Corintios, 4; NPNF 1, Vol. XII)
[Nadie] puede entrar en el reino de los cielos si no es regenerado por el agua y el Espíritu, y el
que no come la carne del Señor ni bebe su sangre queda excluido de la vida eterna, y si todas
etas cosas se cumplen sólo por medio de esas manos santas, me refero a las manos del
sacerdote, ¿cómo podrá alguien, sin ellas, escapar del fuego del inferno, o ganar esas coronas
que etán reservadaspara los vencedores? Estos [sacerdotes] son verdaderamente aquellos a
quienes se les ha confado los dolores de la aficción espiritual y el nacimiento que viene por el
bautismo: por sus medios nos vestimos de Cristo, y somos sepultados con el Hijo de Dios, y
nos convertimos en miembros de esa bendita cabeza ...
(El sacerdocio 3: 5–6 [387 d. C.])
La evidencia es abrumadora: los padres creían en la presencia real, sustancial y fsica de
Cristo en la Eucaristía, como confrman ampliamente muchos eruditos patrísticos protetantes.
Creían en la adoración eucarística y el sacrifcio de la misa. Los padres también creían en masa
en la regeneración bautismal. Están unidos en etos asuntos tanto como en prácicamente
cualquier doctrina teológica. El respetado historiador de la Iglesia Protetante JND Kelly
escribe:
Siempre se sostuvo para transmitir la remisión de los pecados ... la teoría de que mediaba el
Espíritu Santo era bastante general ... La visión inicial, por lo tanto, como la paulina,
parecería ser que el bautismo mismo es el vehículo para transmitir el Espíritu a los creyentes;
en todo ete período no encontramos en ninguna parte indicios claros de la existencia de un
rito separado, como la unción o la imposición de manos, apropiado para ete propósito.
(Early Christian Doctrines, San Francisco: Harper Collins, edición revisada, 1978, 194-195)
[E] n derivar una causa de justicia de los sacramentos, enreda a las mentes miserables, ya por
sí mismas demasiado inclinadas a la tierra, en una idea supersticiosa, que las hace consentir
en el espectáculo de un objeto corpóreo más que en Dios. él mismo. Ojalá no tuviéramos
tanta experiencia de ambos males como para hacer del todo innecesario dar una prueba más
larga de ellos. Porque, ¿qué es un sacramento recibido sin fe, sino la destrucción más segura
para la Iglesia? Porque, viendo que nada se espera más allá de la promesa, y la promesa no
menos denuncia la ira del incrédulo que ofrece la gracia al creyente, es un error suponer que
los sacramentos conferen algo más de lo que ofrece la palabra. de Dios, y obtenido por la fe
verdadera. (IV, 14:14)
Eso no sigue. No es idolatría aceptar el método revelado por Dios de distribuir Su gracia a
través de objetos fsicos. La encarnación misma hizo eso. Dios podría haber permanecido
puramente un espíritu y nada más, y podría haber evitado el desorden de la crucifxión. Pero fue
la encarnación (algo fsico, no totalmente “espíritu”) lo que hizo posible la salvación en primer
lugar.
Por lo tanto, es más que absurdo negar que Dios pudiera usar la materia fsica para difundir
Su gracia, dado el enorme factor de la encarnación misma. Es una corriente de pensamiento
"anti-encarnacional".
De eto se sigue otra cosa, a saber. que la seguridad de la salvación no depende de la
participación en los sacramentos, como si la justifcación consistiera en ello. Esto, que etá
atesorado solo en Cristo, sabemos que se comunica, no menos por la predicación del
Evangelio que por el sello del sacramento, y puede disfrutarse completamente sin ete sello.
(IV, 14:14)
Qué extraño, entonces, que Jesús dijera que quien no comiera Su carne y bebiera Su sangre
no podía ser salvo. Qué extraño que Jesús dijera: “De cierto, de cierto os digo que el que no nace
de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3: 5). Qué extraño que san
Pablo enseñara: "Él nos salvó, no por nuestras obras hechas en justicia, sino en virtud de su
propia misericordia, por el lavamiento de la regeneración y la renovación en el Espíritu Santo"
(Tito 3: 5) .
Pero, ¿por qué obstruir la antigüedad, viendo que los escritores antiguos, siempre que
hablaban con precisión, en ninguna parte mencionaban más de dos sacramentos? (IV,
19:12)
Se trata de una afrmación extraordinaria, ya que se refuta fácilmente. San Agustín lo hace él
mismo (si debemos ser legalistas sobre el uso de la palabra "sacramento"):
[E] aquí permanece en las personas ordenadas el Sacramento de la ordenación; y si, por
cualquier falta, alguien es destituido de su cargo, no se quedará sin el Sacramento del Señor
pueto sobre él una vez para siempre, aunque continúe hasta la condenación.
(Sobre el bien del matrimonio, 24:32 [401 d. C.])
También usa la palabra del santo matrimonio:
Sin duda, la sustancia del sacramento es de ete vínculo, de modo que cuando el hombre y la
mujer se han unido en matrimonio deben continuar inseparablemente mientras vivan, ...
(Matrimonio y concupiscencia 1:10:11 [419 d. C.])
En el matrimonio, sin embargo, se amen las bendiciones del matrimonio: la prole, la fdelidad
y el vínculo sacramental ... El vínculo sacramental, que no pierden ni por separación ni por
adulterio, lo deben guardar casta y armoniosamente los esposos.
(Ibíd., 1:17:19)
9. Principio sacramental católico de Ex Opere Operato
[Un] sacramento etá tan separado de la realidad por la indignidad del participante, que no
queda nada más que una fgura vacía e inútil. Ahora bien, para que no tengas un signo
desprovisto de verdad, sino lo que tiene el signo, la Palabra que etá incluida en él debe ser
aprehendida por la fe. Así, en la medida en que por medio de los sacramentos se aproveche
de la comunión de Cristo, se benefciará de ellos. (IV, 14:15)
No debemos suponer que hay alguna virtud latente inherente en los sacramentos por la cual
ellos, en sí mismos, nos conferen los dones del Espíritu Santo, de la misma manera en que se
bebe el vino en una copa, ya que el único ofcio divinamente asignado a ellos es para dar fe y
ratifcar la benevolencia del Señor hacia nosotros; y no sirven más que acompañados del
Espíritu Santo para abrirnos la mente y el corazón, y hacernos capaces de recibir ete
testimonio, en el que se manifetan claramente diversas gracias distinguidas. Porque los
sacramentos, como hemos observado recientemente (cap. 13 sec. 6; y 14 sec. 6, 7), son para
nosotros lo que son mensajeros de buenas nuevas para los hombres, o ganadores en pactos
ratifcantes. No otorgan por sí mismos ninguna gracia, pero la anuncian y manifetan, y,
como premios e insignias,
Aquí conviene recordar al lector que toda la charla trivial de los sofstas sobre el opus
operatum no sólo es falsa. pero repugna la naturaleza misma de los sacramentos, que Dios
designó para que los creyentes, que son vacíos y necesitados de todo bien, no traigan nada
propio, sino que simplemente mendiguen. De ahí se sigue que al recibirlos no hacen nada que
merezca elogio, y que en eta acción (que con respecto a ellos es meramente pasiva) no se les
puede atribuir ningún trabajo. (IV, 14:26)
Porque eta analogía o semejanza proporciona la regla más segura en los sacramentos, a
saber. que en las cosas corporales debemos ver espirituales, como si realmente se exhibieran
a nuestros ojos, ya que el Señor se ha complacido en representarlas mediante tales fguras; no
que tales gracias etén incluidas y ligadas en el sacramento, de modo que sean conferidas por
su efcacia, sino sólo que por eta insignia el Señor nos declara que se complace en otorgarnos
todas etas cosas. (IV, 15:14)
Calvino, como es su costumbre, va demasiado lejos y niega un principio católico subyacente:
ex opere operato: la noción de que los sacramentos tienen un poder inherente y tienen efecto
precisamente porque el poder de Dios etá en ellos. Los católicos coinciden en que los benefcios
del sacramento pueden variar, según la disposición interior, pero de una manera que no niega ex
opere operato. Calvino pone relativamente más énfasis en el recipiente que en el Señor de los
sacramentos, quien los usa para lograr Sus propósitos. El Catecismo de la Iglesia Católica afrma
el punto de vista adecuado y equilibrado:
1127Celebrados dignamente en la fe, los sacramentos conferen la gracia que signifcan. Son
efcaces porque en ellos obra el mismo Cristo: es él quien bautiza, él quien actúa en sus
sacramentos para comunicarla gracia que cada sacramento signifca. El Padre escucha
siempre la oración de la Iglesia de su Hijo que, en la epíclesis de cada sacramento, expresa su
fe en la fuerza del Espíritu. Como el fuego transforma en sí mismo todo lo que toca, el
Espíritu Santo transforma en vida divina todo lo que etá sometido a su poder.
1128Este es el signifcado de la afrmación de la Iglesia de que los sacramentos actúan ex
opere operato (literalmente: “por el mismo hecho de que se realiza la acción”), es decir, en
virtud de la obra salvífca de Cristo, realizada una vez para siempre. De ello se desprende que
"el sacramento no se realiza por la justicia ni del celebrante ni del recipiente, sino por el
poder de Dios". [nota al pie: Santo Tomás de Aquino, S T, III, 68, 8] Desde el momento en
que se celebra un sacramento de acuerdo con la intención de la Iglesia, el poder de Cristo y su
Espíritu actúa en y a través de él, independientemente de la santidad personal del ministro.
Sin embargo, los frutos de los sacramentos también dependen de la disposición de quien los
recibe.
1129La Iglesia afrma que para los creyentes los sacramentos de la Nueva Alianza son
necesarios para la salvación. La “gracia sacramental” es la gracia del Espíritu Santo, dada por
Cristo y propia de cada sacramento. El Espíritu sana y transforma a quienes lo reciben
conformándolos con el Hijo de Dios. El fruto de la vida sacramental es que el Espíritu de
adopción hace que los feles participen de la naturaleza divina [nota al pie: cf. 2 Pedro 1: 4] al
unirlos en una unión viva con el único Hijo, el Salvador.
San Agustín (virtualmente el “santo patrón” elegido por Calvino) aceptó ex opere operato.
Por ejemplo, escribió:
El bautismo no consiste en los méritos de quienes lo administran ni de quienes lo
administran, sino en su propia santidad y verdad, por cuenta de Aquel que lo instituyó.
(Cont. Cres., IX)
¿De dónde proviene ete gran poder del agua, que toca el cuerpo y limpia el alma?
(Tratado 80 sobre el Evangelio de Juan)
En otra parte, Calvino rechaza explícitamente ex opere operato y, al hacerlo, muestra que
apenas comprende qué es lo que rechaza:
Para mostrar más plenamente el acuerdo entre la doctrina de los papistas y la que Pablo se
opone, debe observarse que los sacramentos, cuando los participamos de manera sincera, no
son obras de hombres, sino de Dios. En el bautismo o la cena del Señor, no hacemos más que
presentarnos a Dios para recibir su gracia. El bautismo, visto con respecto a nosotros, es una
obra pasiva: no aportamos nada más que fe; y todo lo que le pertenece etá guardado en
Cristo. Pero, ¿cuáles son las opiniones de los papistas? Ellos idean el opus operatum, por el
cual los hombres merecen la gracia de Dios; ¿Y qué es eto sino extinguir por completo la
verdad del sacramento?
(Comentario sobre Gálatas, 5: 1–6, sección 3; traducido por John King: 1850)
El excelente artículo de la Enciclopedia Católica sobre sacramentos describe los errores de
Calvino y el protetantismo a ete respecto y presenta la alternativa católica:
Lutero y sus primeros seguidores rechazaron eta concepción de los sacramentos. No causan
gracia, sino que son simplemente “signos y testimonios de la buena voluntad de Dios para
con nosotros” (Confesiones de Augsburgo); excitan la fe, y la fe (fduciaria) causa la
justifcación. Los calvinistas y presbiterianos sostienen sustancialmente la misma doctrina.
Zwinglio rebajó aún más la dignidad de los sacramentos, haciéndolos signos no de la
fdelidad de Dios, sino de nuestra fdelidad. Al recibir los sacramentos manifetamos fe en
Cristo: son meras insignias de nuestra profesión y prenda de nuestra fdelidad.
Fundamentalmente, todos etos errores surgen de la teoría de la justicia recién inventada
por Lutero, es decir, la doctrina de la justifcación solo por la fe (ver GRACIA). Si el hombre
ha de ser santifcado no por una renovación interior por la gracia que borrará sus pecados,
sino por una imputación extrínseca por los méritos de Cristo, que cubrirá su alma como un
manto, no hay lugar para los signos que causan la gracia, y los que se usan no pueden tener
otro propósito que despertar la fe en el Salvador…
Contra todos los innovadores, el Concilio de Trento declaró: “Si alguno dice que los
sacramentos de la Nueva Ley no contienen la gracia que signifcan, o que no conferen la
gracia a aquellos que no la obstaculizan, sea anatema ”(Ses. Viii, can. Vi). “Si alguno dice que
la gracia no es conferida por los sacramentos ex opere operato, sino que la fe en las promesas
de Dios es sufciente para obtener la gracia, sea anatema” (ibid., Can. Viii; cf. can. Iv, v, vii ).
La frase "ex opere operato", para la que no hay equivalente en inglés, probablemente fue
utilizada por primera vez por Pedro de Poitiers (m. 1205), y luego por Inocencio III (m.
1216; de myst. Missae, III , v), y por Santo Tomás (m. 1274; IV Sent., dist. 1, Qi, a.5).
Felizmente fue inventado para expresar una verdad que siempre había sido enseñada y había
sido introducida sin objeciones ... “Ex opere operato”, es decir, en virtud de la acción,
signifca que la efcacia de la acción de los sacramentos no depende de nada humano. , pero
únicamente en la voluntad de Dios expresada por la institución y promesa de Cristo.
“Ex opere operantis”, es decir, por razón del agente, signifcaría que la acción de los
sacramentos dependía de la dignidad del ministro o del receptor ... Es bien sabido que los
católicos enseñan que los sacramentos son solo el instrumental, no el principal, causas de
gracia. Tampoco se puede afrmar que la frase adoptada por el concilio suprime todas las
disposiciones necesarias por parte del destinatario, actuando los sacramentos como encantos
infalibles que causan gracia en aquellos que etán mal dispuetos o en pecado grave. Los
padres del concilio se cuidaron de notar que no debe haber ningún obstáculo para la gracia
por parte de los destinatarios, quienes deben recibir el rito, es decir, justa y dignamente; y
declaran una calumnia afrmar que no requieren disposiciones previas (Ses. XIV, de poenit.,
cap. 4).
Se requieren disposiciones para preparar el tema, pero son una condición (conditio sine
qua non), no las causas, de la gracia conferida. En ete caso, los sacramentos diferen de los
sacramentales, que pueden causar gracia ex opere operantis, es decir, en razón de las
oraciones de la Iglesia o de los buenos y piadosos sentimientos de quienes los utilizan.
En otras declaraciones, sin embargo, Calvino parece retroceder ante un rechazo total de ex
opere operato (como con Lutero, la auto-contradicción es siempre una posibilidad):
Por tanto, preguntarás: ¿Los impíos, con su ingratitud, invalidan y son infructuosas las
ordenanzas de Dios? Respondo que lo que he dicho no debe entenderse como si el poder y la
verdad del sacramento dependieran de la condición o del placer de quien lo recibe. Lo que
Dios instituyó permanece frme y conserva su naturaleza, sin embargo los hombres pueden
variar; pero como una cosa es ofrecer y otra recibir, nada impide que un símbolo, consagrado
por la palabra del Señor, sea verdaderamente lo que se dice que es y conserve su poder,
aunque al fnal lo sea. al mismo tiempo, no concedas ningún benefcio a los impíos y a los
impíos. (IV, 14:16)
Además, si hemos determinado correctamente que un sacramento no debe ser estimado por
la mano de quien lo administra, sino que debe recibirse como de la mano de Dios mismo, de
quien sin duda procede, podemos inferir que su dignidad no gana ni pierde el administrador.
Y, al igual que entre los hombres, cuando se ha enviado una carta, si se reconoce la mano y el
sello, no tiene la menor importancia quién o qué fue el mensajero; así que debería bastarnos
reconocer la mano y el sello de nuestro Señor en sus sacramentos, sea el administrador quien
sea. Esto refuta el error de los donatistas, que midieron la efcacia y el valor delsacramento
por la dignidad del ministro. (IV, 15:16)
10. Bautismo: ¿Solo señal y sello, o regeneración?
El primer objeto, por lo tanto, para el cual etá designado por el Señor, es ser una señal y
evidencia de nuestra purifcación,… (IV, 15: 1)
Porque no quiso dar a entender que nuestra ablución y salvación son perfeccionadas por el
agua, o que el agua posee en sí misma la virtud de purifcar, regenerar y renovar; tampoco
quiere decir que sea la causa de la salvación, sino sólo que el conocimiento y la certeza de
tales dones se perciben en ete sacramento. Esto lo muestran evidentemente las propias
palabras. Porque Pablo conecta la palabra de vida y el bautismo de agua, como si hubiera
dicho, por el evangelio se anuncia el mensaje de nuestra ablución y santifcación; por el
bautismo se sella ete mensaje. (IV, 15: 2)
Cuánto mal ha causado el dogma, mal expueto, de que el bautismo es necesario para la
salvación, pocos lo perciben… (IV, 15:20)
Pablo enseñó repetidamente la regeneración bautismal:
Romanos 6: 3-4¿No sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, fuimos
bautizados en su muerte? [4] Por tanto, fuimos sepultados con él por el bautismo en la
muerte, para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, también
nosotros andemos en novedad de vida.
Gálatas 3: 26-27porque en Cristo Jesús todos sois hijos de Dios por la fe. [27] Porque todos
los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo os habéis revestido.
Efesios 5:26 para santifcarla, habiéndola purifcado en el lavamiento del agua con la palabra,
Tito 3: 5 nos salvó, no por nuestras obras hechas en justicia, sino en virtud de su propia
misericordia, por el lavamiento de la regeneración y la renovación en el Espíritu Santo,
El mismo Pablo dio el siguiente relato de lo que se dijo cuando él mismo fue bautizado.
Obviamente pensó que el bautismo lavó los pecados; es decir, regenerado:
Hechos 22:16¿Y ahora por qué esperas? Levántate y bautízate, y lava tus pecados invocando
su nombre.
Otros pasajes coinciden:
San Marcos 16:16 El que crea y sea bautizado será salvo ... [manuscrito bíblico en disputa,
pero aún indicativo de creencia apostólica]
Hechos 2:38, 40Y Pedro les dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el
nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu
Santo… [40] Y él testifcó con muchas otras palabras y les exhortó, diciendo: “Sed salvos de
eta perversa generación”.
Si Calvino no puede aceptar las palabras sencillas de la Sagrada Escritura perspicaz para
derivar su doctrina, y dado que no etá de acuerdo con sus gustos y preferencias en materia de
sacramentos, ¿tal vez debería comenzar a reescribirla? Sigue repitiendo que los sacramentos son
signos o “testimonios” de cosas ya realizadas en lugar de instrumentos de etas mismas cosas.
Si ese es el caso, entonces debemos modifcar los siguientes pasajes (al estilo de Tomas
Jeferson) para que cuadren con su enfoque de "señales", ya que en las Escrituras, se dice
específcamente que un sacramento es la causa de la cosa (es decir, salvación y / o remisión de los
pecados), no una mera señal de lo ya presente. Afortunadamente, tenemos la versión revisada de
Calvin (RCV) de la Biblia para ete propósito:
San Marcos 16:16 (RC1V) El que cree y es bautizado demuestra que ya es salvo ...
Hechos 2:38, 40 (RC2V) Y Pedro les dijo: “Arrepentíos y bautízaos cada uno de vosotros en
el nombre de Jesucristo, para manifetar un sello del perdón ya existente de vuestros
pecados; y vuestro don anterior del Espíritu Santo… [40] Y testifcó con muchas otras
palabras y los exhortó, diciendo: “Dad señal y testimonio por el bautismo de que ya os habéis
salvado de eta perversa generación”.
Hechos 22:16 (RC3V) ¿Y ahora por qué esperas? Levántate y bautízate, y recibe la señal y el
sello del hecho de que Dios ya lavó tus pecados invocando su nombre.
Romanos 6: 4 (RC4V) Por tanto, fuimos sepultados con él por el bautismo en la muerte, de
modo que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, también
nosotros signifcamos que ya caminamos en novedad de vida, por eso etamos siendo
bautizados.
Gálatas 3:27 (RC5V) Para todos los que fueron bautizados en Cristo como un sello para
probar que se pusieron a Cristo antes de ser bautizados.
Tito 3: 5 (RC6V) nos salvó, no por nuestras obras hechas en justicia, sino en virtud de su
propia misericordia, y no por el lavamiento de la regeneración, sino por la renovación en el
Espíritu Santo,
Otro ejemplo fue, cuando le dio el arco en la nube a Noé y su posteridad, como un
recordatorio de que no volvería a destruir la tierra con un diluvio. Éstos eran para Adán y
Noé como sacramentos: no es que el árbol pudiera dar a Adán y Eva la inmortalidad que no
podía darse a sí mismo; o el arco (que es sólo un refejo de los rayos solares en las nubes
opuetas) podría tener el efecto de confnar las aguas; pero tenían una marca grabada en
ellos por la palabra de Dios, para ser pruebas y sellos de su pacto. El árbol era antes un árbol y
el arco un arco; pero cuando fueron inscritos con la palabra de Dios, se les dio una nueva
forma: empezaron a ser lo que antes no eran. Para que nadie suponga que etas cosas fueron
dichas en vano, el arco es aún en el día de hoy un testimonio para nosotros del pacto que
Dios hizo con Noé ... (IV, 14:18)
Note cómo San Pedro extrae una analogía deliberada de la salvación fsica de Noé y su
familia "por agua" y la salvación espiritual (regeneración) de los bautizados:
1 Pedro 3: 20–21quienes antes no obedecieron, cuando la paciencia de Dios esperaba en los
días de Noé, durante la construcción del arca, en la cual unas pocas, es decir, ocho personas,
se salvaron por medio del agua. [21] El bautismo, que corresponde a eto, ahora los salva, no
como una remoción de suciedad del cuerpo, sino como un llamado a Dios para que tenga una
conciencia limpia, por la resurrección de Jesucristo,
Así es como las imágenes y los eventos del Antiguo Tetamento a menudo se describen en el
Nuevo Tetamento: ilustran la salvación o liberación fsica (como ser salvado de un incendio,
inundación o campo de batalla), mientras que el nuevo pacto enfatiza la salvación espiritual y la
vida eterna: y en ete caso, por la instrumentalidad directa del sacramento. Pero según la
creencia de Calvino, el pasaje debería haber leído:
1 Pedro 3:21 (RC7V) El bautismo, que corresponde a eto, prueba ahora que ya eres salvo,
no como una remoción de suciedad del cuerpo, sino como un sello y un llamamiento a Dios
para una conciencia limpia, mediante la resurrección de Jesucristo,
Es más, la única purifcación que promete el bautismo es por medio de la aspersión de la
sangre de Cristo, quien etá representado por el agua por su semejanza con la limpieza y el
lavamiento. ¿Quién, entonces, puede decir que somos limpiados por esa agua que
ciertamente atestigua que la sangre de Cristo es nuestra verdadera y única fuente? (IV, 15:
2)
Jesús, Pablo y Pedro lo dirían, por tres. El poder del bautismo proviene, por supueto, de la
cruz. Pero los dos no son mutuamente excluyentes. El bautismo tiene el poder de regenerar. Los
sacramentos no son contrarios al trabajo de Jesús en nuestro nombre, que es el único que les da
su poder y efcacia.
De modo que no podemos tener mejor argumento para refutar la alucinación de quienes
atribuyen el todo a la virtud del agua que el que derivamos del signifcado mismo del
bautismo, que nos aleja también del elemento visible que se presenta a nuestros ojos, como
por todos los demás medios, para que fjemos nuestras mentes solo en Cristo. (IV, 15: 2)
Es fjar nuestra mente en Cristo cuando creemos en un sacramento que Él mismo etableció
y ordenó. ¿Cómo se separa eso de Cristo? Es solo en la mentalidad falaz de "uno o otro" de
Calvino, que enfrenta cosas entre sí que no tienenque ser tan opuetas en absoluto.
La regeneración la obtenemos de su muerte y resurrección solamente, cuando somos
santifcados por su Espíritu etamos imbuidos de una naturaleza nueva y espiritual. (IV, 15:
6)
Por supuesoes de la obra de Cristo, pero eso no signifca que el bautismo no pueda ser el
instrumento mediador o sacramental que Dios usa para producir la regeneración. Los dos no
son mutuamente excluyentes.
Por tanto, obtenemos, y de una manera claramente percibimos, en el Padre la causa, en el
Hijo la materia y en el Espíritu el efecto de nuestra purifcación y regeneración. Así bautizó
primero Juan, y luego los apóstoles por el bautismo de arrepentimiento para remisión de
pecados, entendiendo por el término arrepentimiento, regeneración, y por remisión de
pecados, ablución. (IV, 15: 6)
El arrepentimiento aún no es regeneración. Calvin fusiona los dos términos en uno, pero no
son lo mismo.
Las cosas que hemos dicho, tanto de la mortifcación como de la ablución, fueron esbozadas
entre el pueblo de Israel, quienes, por esa razón, son descritos por el apóstol como bautizados
en la nube y en el mar (1 Corintios 10: 2). ). La mortifcación se supuso cuando el Señor,
vindándolos de la mano de Faraón y de la cruel servidumbre, les abrió un camino a través del
Mar Rojo y ahogó al mismo Faraón y a sus enemigos egipcios, que los apretaban de cerca y
los amenazaban con la destrucción. Porque de eta manera también nos promete en el
bautismo, y muestra mediante una señal dada que somos guiados por su poder y librados de
la cautividad de Egipto, es decir, de la servidumbre del pecado, que nuestro Faraón ha sido
ahogado; es decir, el diablo, aunque no deja de intentar acosarnos. Pero como ese egipcio no
fue sumergido en las profundidades del mar, pero arrojado a la orilla, aún alarmando a los
israelitas por el terror de su mirada, aunque no pudo herirlos, nuestro enemigo todavía
amenaza, muestra sus armas y se siente, pero no puede vencer. La nube era un símbolo de
purifcación (Núm. 9:18). Porque así como el Señor los cubrió con una nube opueta y los
mantuvo frescos, para que no se desmayaran ni se marchitaran bajo los ardientes rayos del
sol; así que en el bautismo percibimos que etamos cubiertos y protegidos por la sangre de
Cristo, no sea que la ira de Dios, que es verdaderamente una llama intolerable, caiga sobre
nosotros. Aunque el misterio era entonces oscuro y conocido por pocos, sin embargo, como
no hay otro método para obtener la salvación que en esas dos gracias, a Dios le agradó que los
antiguos padres, a quienes había adoptado como herederos, recibieran ambas insignias. (IV,
15: 9) Aún alarmó a los israelitas por el terror de su mirada, aunque no pudo herirlos, por
eso nuestro enemigo aún amenaza, muestra sus armas y se siente, pero no puede vencer. La
nube era un símbolo de purifcación (Núm. 9:18). Porque así como el Señor los cubrió con
una nube opueta y los mantuvo frescos, para que no se desmayaran ni se marchitaran bajo
los ardientes rayos del sol; así que en el bautismo percibimos que etamos cubiertos y
protegidos por la sangre de Cristo, no sea que la ira de Dios, que es verdaderamente una
llama intolerable, caiga sobre nosotros. Aunque el misterio era entonces oscuro y conocido
por pocos, sin embargo, como no hay otro método para obtener la salvación que en esas dos
gracias, a Dios le agradó que los antiguos padres, a quienes había adoptado como herederos,
recibieran ambas insignias. (IV, 15: 9) Aún alarmó a los israelitas por el terror de su mirada,
aunque no pudo herirlos, por eso nuestro enemigo aún amenaza, muestra sus armas y se
siente, pero no puede vencer. La nube era un símbolo de purifcación (Núm. 9:18). Porque
así como el Señor los cubrió con una nube opueta y los mantuvo frescos, para que no se
desmayaran ni se marchitaran bajo los ardientes rayos del sol; así que en el bautismo
percibimos que etamos cubiertos y protegidos por la sangre de Cristo, no sea que la ira de
Dios, que es verdaderamente una llama intolerable, caiga sobre nosotros. Aunque el misterio
era entonces oscuro y conocido por pocos, sin embargo, como no hay otro método para
obtener la salvación que en esas dos gracias, a Dios le agradó que los antiguos padres, a
quienes había adoptado como herederos, recibieran ambas insignias. (IV, 15: 9) por eso
nuestro enemigo todavía amenaza, muestra sus armas y se siente, pero no puede vencer. La
nube era un símbolo de purifcación (Núm. 9:18). Porque así como el Señor los cubrió con
una nube opueta y los mantuvo frescos, para que no se desmayaran ni se marchitaran bajo
los ardientes rayos del sol; así que en el bautismo percibimos que etamos cubiertos y
protegidos por la sangre de Cristo, no sea que la ira de Dios, que es verdaderamente una
llama intolerable, caiga sobre nosotros. Aunque el misterio era entonces oscuro y conocido
por pocos, sin embargo, como no hay otro método para obtener la salvación que en esas dos
gracias, a Dios le agradó que los antiguos padres, a quienes había adoptado como herederos,
recibieran ambas insignias. (IV, 15: 9) por eso nuestro enemigo todavía amenaza, muestra
sus armas y se siente, pero no puede vencer. La nube era un símbolo de purifcación (Núm.
9:18). Porque así como el Señor los cubrió con una nube opueta y los mantuvo frescos, para
que no se desmayaran ni se marchitaran bajo los ardientes rayos del sol; así que en el
bautismo percibimos que etamos cubiertos y protegidos por la sangre de Cristo, no sea que
la ira de Dios, que es verdaderamente una llama intolerable, caiga sobre nosotros. Aunque el
misterio era entonces oscuro y conocido por pocos, sin embargo, como no hay otro método
para obtener la salvación que en esas dos gracias, a Dios le agradó que los antiguos padres, a
quienes había adoptado como herederos, recibieran ambas insignias. (IV, 15: 9) Porque así
como el Señor los cubrió con una nube opueta y los mantuvo frescos, para que no se
desmayaran ni se marchitaran bajo los ardientes rayos del sol; así que en el bautismo
percibimos que etamos cubiertos y protegidos por la sangre de Cristo, no sea que la ira de
Dios, que es verdaderamente una llama intolerable, caiga sobre nosotros. Aunque el misterio
era entonces oscuro y conocido por pocos, sin embargo, como no hay otro método para
obtener la salvación que en esas dos gracias, a Dios le agradó que los antiguos padres, a
quienes había adoptado como herederos, recibieran ambas insignias. (IV, 15: 9) Porque así
como el Señor los cubrió con una nube opueta y los mantuvo frescos, para que no se
desmayaran ni se marchitaran bajo los ardientes rayos del sol; así que en el bautismo
percibimos que etamos cubiertos y protegidos por la sangre de Cristo, no sea que la ira de
Dios, que es verdaderamente una llama intolerable, caiga sobre nosotros. Aunque el misterio
era entonces oscuro y conocido por pocos, sin embargo, como no hay otro método para
obtener la salvación que en esas dos gracias, a Dios le agradó que los antiguos padres, a
quienes había adoptado como herederos, recibieran ambas insignias. (IV, 15: 9) Aunque el
misterio era entonces oscuro y conocido por pocos, sin embargo, como no hay otro método
para obtener la salvación que en esas dos gracias, a Dios le agradó que los antiguos padres, a
quienes había adoptado como herederos, recibieran ambas insignias. (IV, 15: 9) Aunque el
misterio era entonces oscuro y conocido por pocos, sin embargo, como no hay otro método
para obtener la salvación que en esas dos gracias, a Dios le agradó que los antiguos padres, a
quienes había adoptado como herederos, recibieran ambas insignias. (IV, 15: 9)
La analogía de Calvino falla, ya que no todos los israelitas que fueron salvados de los egipcios
a través de la división y el cierre del Mar Rojo se salvaron fsicamente a largo plazo. La liberación
de la muerte fsica es la analogía enjuego. Es análogo a la salvación o la liberación de la muerte
eterna y el inferno. Este tipo de analogía “fsica como metáfora de lo espiritual” se muestra
claramente en 1 Pedro 3: 20b – 21a:
... el arca, en la que unas pocas, es decir, ocho personas, se salvaron mediante el agua. [21] El
bautismo, que corresponde a eto, ahora os salva ...
Por lo tanto, si la salvación es una vez para siempre, basada en el bautismo, como argumenta
Calvino, entonces, siguiendo la analogía, los judíos salvados de los egipcios por la metáfora del
bautismo (agua del Mar Rojo) no podrían haber sido juzgados y prohibidos más tarde por Dios.
de la tierra prometida (en sí misma una especie de metáfora del cielo). Pero sabemos que ete no
es el caso.
Lejos de salvar a los judíos errantes hasta el fnal (la tierra prometida), Dios juzgó a muchos
de ellos como resultado de la rebelión de Coré (Núm. 16: 19–35). No solo fueron asesinados por
Dios, sino que también parecen etar condenados. De hecho, al fnal, solo Caleb y Josué, de los
hebreos originales del Éxodo, entraron en Tierra Santa (Números 14:30). Incluso a Moisés se le
prohibió hacerlo. Dios los juzgó a todos (Núm. 14: 21–35).
Esto difcilmente es consistente (por analogía simbólica) con la fcción de Calvino de que el
bautismo es una garantía de salvación escatológica, independientemente de cualquier pecado
personal posterior. Exacamente lo contrario es el caso.
Quizás se objetará: ¿Por qué Ananías le dijo a Pablo que él lavó sus pecados por el bautismo
(Hechos 22:16), si los pecados no son lavados por el poder del bautismo? Respondo, se dice
que recibimos, procuramos y obtenemos, todo lo que el Señor nos muestra de acuerdo con la
percepción de nuestra fe, ya sea que luego lo atestigüe por primera vez o dé una confrmación
adicional de lo que había atestiguado previamente. . Todo lo que Ananías quiso decir
entonces fue: Bautízate, Pablo, para que puedas etar seguro de que tus pecados te son
perdonados. En el bautismo, el Señor promete el perdón de los pecados: recíbelo y mantente
seguro. (IV, 15:15)
Observe cómo Calvino (de manera bastante sorprendente) desea negar el signifcado llano
de las palabras claras como el día de San Pablo en Hechos 22:16. Esto es lo que podría llamarse
ofuscación u oscurantismo (también, eisegesis: leer en las Escrituras lo que no etá allí: las
propias nociones previas de uno). Ananías “quiso” decir fulano de tal. Calvino trata Hechos 2:38
(otro pasaje clásico de regeneración bautismal) de la misma manera. En sus comentarios afrma:
Aunque en el texto y el orden de las palabras, el bautismo va antes de la remisión de los
pecados, sin embargo, lo sigue en orden, porque no es más que un sellamiento de las cosas
buenas que tenemos por Cristo para que se etablezcan en nuestras conciencias; por tanto,
después de que Pedro había rogado el arrepentimiento, llama a los judíos a la esperanza de la
gracia y la salvación; y, por lo tanto, Lucas mucho después, en el sermón de Pablo, une fe y
arrepentimiento en el mismo sentido, en el que pone el perdón de los pecados en ete lugar, y
en el otro por buenas consideraciones; porque la esperanza de la salvación consiste en la
imputación gratuita de justicia; y somos contados justos, gratuitamente ante Dios, cuando
nos perdona nuestros pecados. La prácica que ha etado en uso durante muchos siglos, e
incluso casi desde el comienzo mismo de la Iglesia, para que los laicos bauticen, en peligro de
muerte, cuando un ministro no pudo etar presente a tiempo, me parece que no puede ser
defendido con fundamentos sufcientes. (IV, 15:20)
Tenga en cuenta el desdén de Calvino por la tradición y la prácica constante, incluso si es de
(según él mismo admite) "el comienzo mismo de la Iglesia". Eso no tiene ninguna importancia
para él. No etá de acuerdo con la prácica y no le importa un ápice si se pracicaba ampliamente
en todas las edades. Este es, por supueto, el juicio privado protetante clásico y el rechazo
parcial de la naturaleza corporativa e histórica del cristianismo, así como el papel intrínseco que
juega la tradición en él.
El ejemplo de Séfora (Éxodo 4:25) se cita de manera irrelevante. Debido a que el ángel de
Dios se apaciguó después de que tomó una piedra y circuncidó a su hijo, se infere
erróneamente que su acto fue aprobado por Dios. (IV, 15:22)
El mismo Calvino, en su comentario sobre Éxodo 4, sostiene que Moisés fue negligente al no
circuncidar a su hijo. Sin embargo, también piensa que Séfora se equivocó al hacerlo y que Dios
no lo aprobó; por tanto, piensa que por analogía nadie (especialmente una mujer) puede
bautizar en circunstancias extremas. No tenemos mucho en la Biblia sobre eto, pero lo que
sabemos ciertamente no es incompatible con el argumento católico por analogía con el bautismo
de emergencia.
Todo lo que sabemos es que “el SEÑOR le salió al encuentro y procuró matar” a Moisés (Éx
4:24). Séfora realizó la circuncisión (Éx 4:25) y luego se nos informa: “Entonces le dejó [a
Moisés] solo” (Éxodo 4:26). No se obtiene un sentido abrumador de eta escasa información que
Dios desaprobaba. Me parece que, por lo que sabemos, es más probable que Dios lo aprobara en
lugar de no lo aprobara. Por lo menos, si no lo aprobaba, parece plausible pensar que se
mencionaría en el texto que etaba enojado con Séfora. Pero no es así. De modo que el
argumento católico por analogía es al menos tan plausible como la negación de Calvino de que
Dios etaba complacido con el acto.
Otro pasaje que aducen es del tercer capítulo de Juan, donde les parece que las palabras de
nuestro Salvador implican que se requiere una regeneración presente en el bautismo: “El que
no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios ”(Juan 3: 5). ¿Veis,
dicen, cómo al bautismo se le llama regeneración por los labios del mismo Señor, y con qué
pretexto, por tanto, con qué consistencia se da el bautismo a aquellos que, es perfectamente
obvio, no son en absoluto capaces de regenerar? Primero, se equivocan al imaginar que hay
alguna mención del bautismo en ete pasaje, simplemente porque se usa la palabra agua.
Nicodemo, después de que nuestro Salvador le había explicado la corrupción de la
naturaleza y la necesidad de nacer de nuevo, siguió soñando con un nacimiento corporal, y
por eso nuestro Salvador insinúa el modo en que Dios nos regenera — a saber. por el agua y
el Espíritu; en otras palabras, por el Espíritu, quien, al irrigar y limpiar las almas de los
creyentes, opera a la manera del agua. Por "agua y el Espíritu", por lo tanto, simplemente
entiendo el Espíritu, que es agua. La expresión tampoco es nueva. Concuerda perfectamente
con lo que se usa en el tercer capítulo de Mateo: "El que viene después de mí, más poderoso
que yo es"; “Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Mt. 3:11). Por tanto, en cuanto a
bautizar con el Espíritu Santo y con fuego, es conferir el Espíritu Santo, quien, en la
regeneración, tiene el ofcio y la naturaleza del fuego, así que nacer de nuevo del agua y del
Espíritu, no es otra cosa. que recibir ese poder del Espíritu, que tiene el mismo efecto en el
alma que el agua en el cuerpo. Sé que se da una interpretación diferente, pero no tengo
ninguna duda de que ete es el signifcado genuino, porque el único propósito de nuestro
Salvador era enseñar, que todos los que aspiran al reino de los cielos deben dejar a un lado su
propia disposición. Y, sin embargo, si estuviéramos dispuetos a imitar a etos hombres en su
modo de cavilar, podríamos fácilmente, después de conceder lo que desean, responderles que
el bautismo es anterior a la fe y al arrepentimiento, ya que, en ete pasaje, nuestro Salvador lo
menciona antes del Espíritu. Ciertamente, eto debe entenderse con respecto a los dones
espirituales, y si siguen al bautismo, he ganado todo por lo que lucho. Pero, cavilando a un
lado, la interpretación simple que se debe adoptar es

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