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Janine Puget - Psicoanalisis-de-Pareja

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“PSICOANALISIS DE PAREJA”*
Janine Puget**
 
La autora recibió el premio Mary Sigourney Award 2012 por 
destacadas contribuciones al Psicoanálisis
Recibido el 12 de agosto de 2003
*Conferencia pronunciada por la Dra Janine Puget - Cámara de Comercio de 
Comodoro Rivadavia- Chubut – Argentina - 11 de Septiembre de 1993 – 
 
 
Este trabajo fue dividido en tres partes para facilitar su lectura: 
Parte 2º / Parte 3º 
 
 Parte 1º 
 
La expositora comienza con la noción de intercambio y de diálogo. Dice: 'la 
idea es irnos de esta jornada con algo más que cuando empezamos, tanto uds 
como yo; ya que gracias a sus preguntas siempre me surge una idea nueva, y 
a ustedes (espero) algun nuevo interés que no tenían antes de mi venida'. 
La zona de encuentro se crea por la relación entre uno y otro yo, con la 
espectativa de que traiga algo de curiosidad, de interés por conocer al otro; en 
función de poder intercambiar información, basada en la conciencia del 
desconocimiento de cada uno respecto de lo que es, o qué estado ese otro 
está atravesando en ese momento. Y asi poder desear averiguar como está, 
cómo es, qué siente, qué piensa; para poder estar en condiciones de recibir la 
información que le vuelve. 
El análisis de esttos fenómenos lo llevaré adelante con la base teórica de las 
Configuraciones Vinculares. 
En esta conceptualización es importante la cotidianeidad. Generalmente, las 
parejas parten del presupuesto que a partir del día que se conocen y se 
enamoran, conocen todo el uno del otro. Esa confusión ocasionada por el 
estado de enamoramiento inicial, en que creen saber irrisoriamente todo lo que 
1
http://www.enigmapsi.com.ar/psicoanpar3.html
http://www.enigmapsi.com.ar/psicoanpar2.html
http://www.enigmapsi.com.ar/paradojaspuget.html
es uno para el otro y viceversa; y a partir de eso, deciden que conocen todo lo 
que es el otro: ése es el primer malentendido que se establece. 
Como consecuencia, se neutraliza la curiosidad por saber más uno del otro; 
como si el conocerse hubiera sido nada más que la marca fundante de lo que 
es la creación de la pareja matrimonial, y entonces cada encuentro les 
reservaría solamente la posibilidad de confirmarse que ya saben como es el 
otro. Es así por ejemplo, como en la vida diaria se encuentra una pareja, 
después de haber estado separados durante el día, y según la cara que traen, 
deciden que saben porqué tienen tal cara. 
Ese saber porqué tienen tal cara tiene una implicancia teórica fuerte: es 
desconocer que el otro posee una zona no compartida, por más que ambos 
tengan como base ese estado de fusión, dado por el enamoramiento inicial y 
prolongado en la convivencia. Entonces esa zona no compartida que se podría 
compartir pero poniéndola al día, digamos hablándose y aceptando que es no 
compartida y que hay que hacer un trabajo psíquico para poderla compartir; 
esa zona quedaría anulada por el simple hecho que uno proyecta en el otro lo 
que cada uno imagina que el otro debe ser. 
Digamos no importa qué cara, no importa qué signo se le pone o qué 
contenido: lo importante es partir del presupuesto que aquello no compartido, 
se rellena con algo compartido y conocido. Entonces ocurre la transformación 
de lo no conocido en ya conocido: se trata de una de las alteraciones fuertes de 
la vida matrimonial. 
Otro conflicto importante en la vida de las parejas y en la creación de la zona 
de encuentro, es el no poder soportar lo no compartible hoy y nunca de cada 
ser humano. Entonces estamos en el campo de lo que son las perturbaciones 
de la vida cotidiana en las parejas, que implica atribuir al otro un sentimiento 
conocido un '...Ya sé cómo te sentís...' un...'estás mal por tal cosa...' Se recubre 
con un sistema explicativo de autoreferencia en el que uno se ubica como 
centro de la vida del otro. Tienden a ser mecanismos poderosos de denegación 
de lo no compartido y de lo no compartible (hoy ni nunca). 
En la actualidad, la autora conceptualiza a estos fenómenos de pareja 
como resistencias a la vincularidad "Los intentos de reproducir relatos 
textuales, el buscar permanecer igual a sí mismo en cualquier 
circunstancia son todos ellos, para la dimensión intersubjetiva, signos de 
resistencia a la vincularidad" (1a) 
J. Puget -Estos son algunos ejemplos que quiero dar antes de trabajar con el 
material clínico, como base teórica para ensanchar el modelo; aportar el dato 
de la vida diaria, el que proviene de un comentario aparentemente trivial. 
Respecto de lo que sucede en una sesión psicoanalítica; para lo que se llama 
comúnmente material se transforme en dato, es necesario tener una óptica 
desde la cual decidir qué es un dato que nos informa acerca de un 
funcionamiento vincular. 
2
Para ello necesitamos de un cuerpo teórico, de hipótesis, de un marco 
referencial dentro del cual este pequeño comentario nos permite verificar 
nuestras hipótesis o por el contrario no verificarlas e intentar nuevas. A veces 
hay datos que no nos coinciden con las hipótesis que estamos manejando. A 
veces esa no coincidencia nos permite ser mínimamente creativos, o en 
algunos momentos importantes de la ciencia, a hacer como rupturas de 
paradigmas. Esas son las modificaciones teóricas importantes que crean una 
nueva ciencia. Esto es importante porque en una sesión psicoanalitica vista 
por analistas con distintos marcos referenciales no observaremos los mismos 
fragmentos de sesión y, lo que es material para uno, no será material para otro. 
No elegiremos esos mismos elementos porque tendremos distintos objetivos. 
Cuando hoy veamos la viñeta, estaremos todo el tiempo pendientes de ver qué 
es material de todo lo que tenemos como material clínico; y a qué hipótesis 
teórica me refiero para dar un sentido a ese determinado acto. 
Otra razón por lo cual les menciono esto, es porque el psicoanálisis de pareja 
nació de fracasos de psicoanálisis individual, así como el psicoanálisis de 
familia nació también del fracaso del análisis de pacientes psicóticos en análisis 
individual. 
El análisis de pareja nació del fracaso nuestro (analistas individuales) en 
analizar el conflicto matrimonial en análisis que se eternizaban, en el que el 
tema se repetía casi con el mismo tipo de anécdota y era como impenetrable la 
acción terapéutica dentro de ese encuadre; dentro de un marco terapéutico que 
no posibilitaba a la persona que planteaba su conflicto, a hacer una especie de 
despliegue emocional al cual llamaríamos transferir sobre el encuadre su 
conflicto, como para que sea accesible a la acción terapéutica e interpretativa. 
Eran análisis que se eternizaban en torno a una conflictiva, que por momentos 
parecía como un micro-delirio organizado desde el análisis individual. Gracias 
a eso, en un momento en que después de repetir fracasos empezamos a 
pensar que no se trataba de que el paciente era reacio, sino que no le 
proveíamos del marco adecuado para la dilucidación del conflicto, para el 
despliegue del componente vivencial necesario para que pueda ser abordado 
psicoanalíticamente. Entonces, se nos ocurrió crear un encuadre que 
posibilitara el análisis de las dos personas en juego, digamos dentro del 
conflicto y ver si aparecían datos nuevos. 
Esto surgió también cuando nos encontramos contratransferencialmente muy 
tentados de señalar cuestiones inherentes a otra persona; y nos podemos 
seguir encontrando en análisis que tenemos actualmente o que tendrán uds. 
donde el conflicto matrimonial es el centro del análisis individual del paciente, y 
donde uds se encuentran tentados contratransferencialmente de interpretarle al 
ausente. 
Pensar "si estuviera acá yo le diría que..." al que no está, con una presunción 
del conocimiento que uno no sabe cómo es el otro (puede imaginar, pero a 
veces puede llevarse sorpresas). Cuando el terapeuta repetidamente se 
encuentra pensando en: cómo será el otro, qué le diría uno, porqué no hace, 
3
porqué no deja de hacerte elogiaron los profesores, te 
24
elogiaron esto, te elogiaron lo otro'... y pelean porque a ese otro nivel no quieren llegar 
(ni pueden todavia). Esteban no le reprocha, sino le dice: 'Yo no tengo porqué elogiarte 
si vos tenés reconocimientos por todos lados, no ves que sos la mejor?' Tiene envidia, 
pero más que todo tiene impotencia. El dolor de él que generó lo resistencial, apareció 
cuando dijo: '...pero ella es muy sensible necesita que la elogien'. Si llevara este 
pensamiento a sus últimas consecuencias, tiene que parar ahí y replantearse: entre los 
dos, qué estamos haciendo juntos? pero él sigue de largo.
 
Terapeuta (le dice a Lidia): -Ud. se preocupó mucho en general por hacer las cosas bien, 
pero cuando le dicen que está bien, responde: -No, falta, hay otros que lo hacen mejor.
Esteban: -Y hay otro aspecto, que cuando yo la veía tan preocupada por hacerlo bien, 
perfecto, le decía: -No te mates tanto, no es necesario que te rompas tanto. Se pasaba 
demasiado tiempo trabajando en relación a lo que ella cobraba y le decía: -No importa 
aunque no sea el mejor... Claro que era una crítica mía, porque estaba criticando que 
ella se rompía demasiado.
Terapeuta: -Y no por Ud.
Esteban: -Puede ser...
Lidia: -Vos tenés que digitar cómo tengo que hacer. Un día soy la mejor 
diagnosticadora y otro día tengo el título de sirvienta, porque como ama de casa soy un 
desastre.
Esteban: -Es que podés ser la mejor diagnosticadora.
Lidia: -No me interesa ser la mejor, así como no soy la peor ama de casa ni mucho 
menos.
Esteban: -Yo creo que tenés que reconocer, me gustaría que reconozcas que de la misma 
manera que tenés dificultades para llegar tarde, que asumas que a lo mejor tengo razón 
en que no te gustan las tareas de la casa.
 
J. Puget - Acá no podemos dejar de pensar que apareció un lapsus, el de llegar tarde.
Tiene el mismo lugar que el humor de ella antes. Algo pasó para que aparezca un 
lapsus. Tiene que haber habido más trabajo terapéutico que impidió que sigan de largo, 
como si no pasara nada. Aflora el inconsciente a través del lapsus, la defensa se 
disminuyó y no sólo es importante por el contenido en sí; sino por el momento en que 
aparece, en que siguen con la mejor, con el reconocimiento de ella, aunque no sabemos 
qué le pasa a él.
 
25
Terapeuta: -Para lo que tiene dificultades Lidia es para llegar temprano, para llegar tarde 
no tiene dificultades. Ellos se ríen.
 
J. P. - A veces discuten sin saber bien lo que cada uno dice, ya que no es importante el 
contenido, sino que cada uno siga ubicado en lugares opuestos como único modo de 
vincularse. No es una oposición relativa a ser diferentes sino, si uno es blanco, el otro es 
negro. Que no es lo mismo que ser diferente como opuesto del otro.
 
Esteban: -Claro, yo cometí un acto fallido no sé porqué; pero de lo que estoy seguro es 
que Lidia tiene problemas con el tiempo. Llegando tarde evita inscribirse y deja de 
hacer lo que le gusta, como es por ejemplo dar clases.
Lidia: -Esteban tiene su versión y yo tengo la mía. Esteban hace conmigo un montón de 
cosas que no se anima con otra. Concretamente: muchas cosas que venían dirigidas a la 
madre, me las dice a mí.
 
J.P: Escuchen esto despues del "lapsus". Van a ver que es otro material. Que se abrió 
algo que hasta ahora no se había desplegado.
 
Lidia: -El otro día vos dijiste algo con respecto a tu hermana y a tu cuñado; dijiste que 
todo lo que tu hermana no se anima con tu cuñado te lo dice a vos. Y entre nosotros es 
exactamente lo mismo, pero con respecto a tu madre. Tu hermana no te perdona una, y 
dice cosas con desdén que hasta a mí me molestan, porque Esteban es también mi 
cuñado; porque allí todos se llaman Esteban..
Terapeuta: -Quiénes son?
Esteban: -Mi cuñado, mi padre se llama Esteban, el suegro de mi hermana, mi sobrino y 
hasta mi íntimo amigo.
Lidia: -Cuando nació Julián me dijo: 'Te revelás. No le vas a poner Esteban'
Terapeuta: -Creo que la pregunta que se hacen es qué lugar queda en esta familia para lo 
diferente. Cuánta pelea tiene que haber para introducir algo diferente, ni mejor ni peor, 
simplemente distinto. No tiene mucho lugar y en general es criticado.
Lidia: -Alguien me dijo una vez en una reunión familiar... en la familia de Uds. son 
todos Julian, y la verdad que hay muchos Julieta, Julia y Julian.
Esteban: -Lo concreto es que nosotros nos criticamos; y a Lidia si hay elogio, no le 
gusta; si hay crítica, no le gusta.
26
Lidia: -Yo quisiera que fueras más parejo.
Esteban: -Pero yo tengo razón. Si abrimos un cajón mío y un cajón tuyo, te parece que 
el tuyo es ordenado?. Aceptá que cuando te hago una crítica; no es para joderte, sino 
que tiene un brillo de realidad, no lo hago para mortificarte.
Lidia: -Yo no digo para mortificarme, pero no se porqué lo haces. Y reitero, lo que vos 
no te animás a hacer con tu familia, lo hacés conmigo.
Esteban: -Yo tengo mis problemas pero admití los tuyos. Nosotros tenemos un modular 
con biblioteca. Lidia empezó a poner cosas ocupando todo el modular y es un despelote. 
A vos te parece que es para joderte? Es una imagen de la realidad que es un despelote.
Lidia: -No es un despelote, uno no puede vivir para ordenar.
Esteban: (a la analista) -Pero está o no está justificado lo que le digo? Me trata de 
estúpido, me trata de boludo.
Terapeuta: -Lo que es muy difícil de aceptar es que pueda haber otro orden. Por lo tanto 
a eso no hay otra manera de llamarlo que desorden. La pelea pasa además por la 
posesión de Julián, que no se llama Esteban pero su nombre deriva de las Julianas y 
Julias. Fin de la sesión.
 
Síntesis
 
J. P: Tenemos una sesión en la que hay un mecanismo de defensa, que es esa cuestión 
de que están habituados a criticarse. Esperaría que con el trabajo analítico se disuelva o 
se modifique, en la medida de que aparezcan otros contenidos. Se pudo observar que 
cuando apareció un material complejo, doloroso, complicado, aparecía de nuevo él con: 
'-Vos hiciste mal esto, vos hiciste mal lo otro...' y pasa de largo. La defensa es como un 
sostén en este momento del vínculo de pareja; que no es conveniente disolver hasta que 
no aparezcan otros contenidos o una riqueza mayor de la zona de encuentro.
En la familia de los Esteban ninguno tiene identidad, entonces él tiene que diferenciarse 
por rasgos que no son pertinentes a la diferencia. Cuando todos son iguales, como 
cuando en las familias numerosas los padres dicen: -'los chicos' o 'las chicas', y no se 
sabe de cuál se está hablando; la búsqueda de diferenciación inherente al sujeto humano 
se hace por rasgos muchas veces no pertinentes. Esteban a lo largo de la sesión intenta 
diferenciarse (igual que Lidia), por rasgos que no son pertinentes a la diferencia sexual 
y al crecimiento de la zona de encuentro.
Es similar en las dos familias: en la de ella Julias, Julietas, etc., que pasó a Julián; eso es 
otro "lapsus"; no se dieron cuenta que Julián era lo mismo que si lo hubieran llamado 
Esteban. A esto lo descubren acá, lo que pasa es que ante los descubrimientos, no se 
percatan mucho. Creyeron que rompían una tradición de la familia del padre; pero se 
27
quedaron con que ellos, la pareja matrimonial, no pudo encontrar un nombre para su 
hijo, que fuera el nombre de ellos, y no una repetición.
 
1º-Sin darse cuenta siguieron con lo mismo, que es una tradición de indiscriminación. 
Los Esteban y las Julias en las familias hablan de zonas narcisistas; de indiscriminación 
y de búsquedas de discriminación por rasgos no pertinentes.
2º- No pudieron en base a eso, crear un lugar para el hijo de ellos distinto de las familias 
de origen.
 
Cuál de las dos familias es la predominante? puede ser la familia de Lidia; entonces 
siguen esa tradición familiar, en vez de la familia de Esteban. Este detalle puede ser 
esclarecedor respecto del primer comentario acerca de "cuántas cosas hacés con 
Julián..." en el que Julián representa un fuerte vínculo de dependenciay narcisismo con 
la familia de origen de ella, evidenciando la impotencia de él de hacerse esposo. A 
Esteban le falta (recuerden las paradojas) un hombre que le entregue a su hija; y la 
capacidad de decir "no" efectivamente. Dice "no" que no sirven, no puede imponerse. 
No dice: '-Separate de tu papá, y yo te robo'. Por el análisis a la luz de esta 
conceptualización, puede también presumirse como un déficit en la identidad masculina. 
O las dificultades en la identificación masculina en relación con Esteban. Es todos los 
Esteban; y esa ausencia de singularidad probablemente le ha generado la difícultad de 
robarle la hija a ese padre que no la entregó. Y no la entregó porque así como las Julias 
y Julietas, Julián es hijo de la familia de origen de Lidia, y no el de la pareja que ambos 
constituyeron.
 
Este es un aspecto teórico fuerte, que tal cual no se podrá decir nunca. Para poder 
transformarlo en un acto terapéutico-interpretativo, habrá que encontrar hipótesis 
intermedias que vehiculicen ese conocimiento; pero a un nivel que no los estereotipe y 
no los lleve a una racionalización que después puede ser imposible de romper.
La conflictiva de las familias de origen no fue la línea más trabajada porque este 
material apareció después, gracias al trabajo terapéutico; a la solución que Lidia 
encontró del humor y el lapsus de él que quebró la solidez de los argumentos.
La otra línea es la de la búsqueda estéril de reconocimiento (estéril en este momento), 
porque lo hacen desde un lugar inadecuado; porque no tienen incorporada la idea, 
tolerada y bien vista "yoicamente"; o cargada eróticamente de que reconocerse uno al 
otro no es malo. No es denigrarse, no es humillante decirle al otro: '-Me gustás y estás 
bien'. Cuántas veces a través de cuestiones educativas culturales, elogiar a alguien se 
transforma en tener una posición de debilidad. 
A este material se lo podría analizar en cada sesión con la misma tranquilidad que 
tenemos acá; sin preocuparse demasiado por la crítica mutua y tratando de ver más 
cuestiones como estas del reconocimiento, de los modelos identificatorios infantiles, de 
28
los sufrimientos por confusiones sobre Julianes y Estebanes; de la dificultad (como 
dijeron de entrada) de pasar de lo repetitivo a lo creativo, y dejar marca terapéutica que 
implique realmente un trabajo importante.
 
Mi impresión es que se trata de una pareja que tiene ganas de estar junta, pero que 
tienen el hábito del maltrato que es muy deteriorante. Hay mucho despliegue y al mismo 
tiempo aprovechan bien el análisis; si bien por momentos ponen al analista como aliado 
contra el otro, es posible el trabajo analítico. Han venido a trabajar y eso se nota porque 
siguen produciendo material, aunque con resistencias y dificultades.
El clima me parece ameno, son auténticos; hay crítica pero es un clima de trabajo. Junto 
con el maltrato hay voluntad de averiguar qué les está pasando; no hay hostilidad hacia 
el análisis. El malentendido sería que malentienden lo que es elogiarse, lo que es 
reconocerse. Esto ocurre probablemente por situaciones infantiles, de donde proviene la 
idea de que uno tiene que dominar al otro, y las ideologías de vida algo distintas.
El analista no se propondrá deshacer los malos entendidos sino en todo caso mostrarlos, 
para que ellos hagan algo con eso. Lacan dice " la comunicación humana es un 
malentendido" es una frase bastante inteligente, porque bien entenderse sería en este 
sentido una ilusión de comunicación simbiótica en que el uno es transparente y el otro 
sería transparente para uno. El malentenderse y el intentar aclarar estimula la 
comunicación. Pasó hace un rato entre nosotros, cuando me decian: 'Ud. dijo una cosa, 
yo decía otra, estuvimos ahí, etc...', eso ocurrió porque estábamos interesados en 
averiguar más.El objetivo de un análisis puede ser el instalar el malentendido 
estimulante, que se transforma en bien entendido y deshace los malos entendidos que 
son nada más que resistenciales u oposiciones innecesarias como esta de si vos pensas 
blanco, yo pienso negro, que no lleva a ningún lado. 
Siguiendo con la conceptualización actual, la autora dice: "la intersubjetividad deriva de 
la percepción conciente de que el ir siendo genera una alteración. Afectación, 
perturbación, desacomodamiento son términos que tienen algo que ver y son empleados 
por diferentes autores para dar cuenta de un efecto de alteridad"..."En mi idea de 
intersubjetividad, el no poder afirmar el 'yo hago' sino el 'hacemos' despoja al yo de una 
cualidad de completud....para mi es central el desacuerdo, desencuentro, descoloque" 
(1d)
 
J.P. La cuestión del malentendido sería otro eje. Hoy insistí más en la del 
reconocimiento.
Una última palabra: metodológicamente un analista, si abre una línea de trabajo la tiene 
que seguir un poco. No es que se tiene que proponer una sola, pero si pasa del 
reconocimiento al malentendido; del malentendido a los modelos identificatorios, y 
vuelve para atrás y para adelante, puede llegar a producir bastante confusión en el 
trabajo. Hay que trabajar un poquito más por el mismo camino; seguir una línea hasta 
que aparece otra, y seguir con esa otra sin producir una especie de salpicado que 
confunde.
29
*Conferencia a cargo de la Dra Janine Puget - Cámara de Comercio de Comodoro 
Rivadavia- Chubut – Argentina - 11 de Septiembre de 1993 –
Reelaboración de este texto con respecto de algunos criterios actuales vertidos en el 
trabajo ‘Crisis de la representacion’(1*) por la Lic Sonia Cesio
Referencias bibliográficas
(1*) 'Crisis de la Representación'- J. Puget -Conferencia Anual en el Dpto de Parejas - 
A.A.P.P.G. - 6 de Junio de 2003 - (1d)
30
	Este trabajo fue dividido en tres partes para facilitar su lectura:
	Parte 2º / Parte 3º
	Parte 1º
	
	Parte 2ºalgún tipo de acción sobre un otro ausente; aparecerá 
la sensación de impotencia del analista para movilizar el conflicto en el análisis 
individual. Junto con esta sensación, generalmente sobreviene el otro 
sentimiento vigente, que es el de tomar partido por el propio paciente y ponerse 
un poco en enemigo del que no está. Entonces, en base a estos elementos que 
son: impotencia del analista, tendencia a la actuación contratransferencial, 
sensación de esterilidad en el tratamiento y conceptualización de lo que dice el 
paciente como micro-delirio; sería conveniente cuando un analista se 
encuentra con toda esta secuencia de pensamientos y de ideas; que piense 
que en realidad no está proveyendo a su paciente del encuadre adecuado para 
el despliegue de su problemática matrimonial. 
Otro elemento: la queja, que no ataca al otro porque no está presente; pero sí 
inmoviliza al analista en algún componente real, paraliza; en cambio el 
reproche produce un malestar en el otro. Hay una tendencia, todos tenemos 
una tendencia a sentirnos culpables de algo, porque en un cierto aspecto el 
sentirse culpable tiene un componente dinámico. Melanie Klein hizo desarrollos 
con la cuestión de la culpa; Freud hizo otros; todos tenemos resonancia con la 
cuestión de la culpa.
Yo tengo una concepción teórica acerca de la estructura de una configuración 
vincular; y propongo que el componente dinámico de dicha estructura lo 
proveen las paradojas que son condición necesaria de la misma. Algunas las 
he conceptualizado como paradojas fundantes.
Paradoja, empezando en lógica serían dos proposiciones contradictorias que 
no tienen solución; yo lo tomo a nivel paradojas que no se pueden resolver, y 
que diferencio de las paradojas semánticas. 
Por ejemplo, una paradoja fundante dentro del Edipo es que para 
transformarse en esposo, el futuro marido tiene que aceptar que el padre de la 
futura esposa, le entregue su hija pero al mismo tiempo tiene que desear 
robarle esa hija a quien se la entrega. Desear robarle... robarle la hija a quien 
se la entrega, parece una misión imposible puesto que se la da, eso anularía el 
hecho de robar. Sin embargo es necesaria esa doble situación de poder recibir 
un don, que es el padre ofreciendo a su hija al que va a ser el esposo y al 
mismo tiempo ser capaz de robarle la hija a quien en principio la retiene. Al 
mismo tiempo, la hija tiene que aceptar ser ofrendada porque de no ser 
ofrendada, sucumbiría para siempre al incesto, o sea a quedarse con el padre; 
y tiene que poder renunciar bajo castigo (al incesto) y entregarse al que va a 
ser su esposo como obligada, por temor al incesto, pese a tener el deseo de 
abandonar a su padre. 
No es tan complicado si lo piensan digamos, analizándolo. Esa doble situación 
de robar a quien me regala, se reedita en la vida diaria. Hay abundancia de 
mujeres acá, y cualquier mujer que tiene un bebé sabe por experiencia propia, 
que durante el embarazo o en el momento de tener el bebé le pide a su madre 
que le aconseje, que la haga madre, que la madre la haga madre a la hija. Al 
mismo tiempo la hija ya madre, pelea a la madre diciéndole que sabe hacer 
mejor que ella. Eso es ineludible, todos hemos pasado por ahí. Lo hay con más 
virulencia o con menos, es más simpático o menos simpático; dependiendo por 
supuesto de la relación que se tuvo también con la madre; en fin, de un montón 
de circunstancias. Tampoco se puede ser madre sin que la propia madre lo 
4
haya posibilitado o haya expresado el deseo de que la hija sea madre. No se 
puede ser madre de su propio hijo, sin cortar con la propia madre y sin 
oponerse a lo que la madre le transmite de cómo serlo. Esto sería para mí la 
paradoja fundante de una estructura dentro del Edipo, a nivel del Edipo. 
Lo diferencio de las paradojas semánticas que son las que ha trabajado la 
gente de Palo Alto, la gente de Bateson; y que son casi la base del estilo de los 
analistas que trabajan con una modalidad sistémica. Los sistémicos dan una 
buena utilización a la comprensión de la agudización de cierto tipo de paradoja, 
y asi facilitan la creación de nuevas conductas. Paradojas semánticas son las 
que se descubren en el lenguaje. Por ejemplo, en frases que las personas 
emplean; o en cierto tipo de conducta en el que se dice si y no 
simultáneamente. Muchas veces paralizando al otro, pero se pueden resolver: 
estos serían conflictos; yo diferencio conflicto de paradoja. 
El conflicto tiene solución, la paradoja, no. No hay solución, no es que me 
quedo con robar o me quedo con recibir el don: me tiene que pasar en una 
alternancia permanente a lo largo de toda mi vida, porque esto es un modelo. 
Es el mismo modelo que se transfiere de la estructura vincular en la vida diaria, 
y es el modelo que se pone especialmente en acción en determinados 
momentos vitales, por ejemplo: en el embarazo y el parto, cuando el chico va al 
colegio y en cualquier situación de la vida matrimonial.
La única posibilidad de solución que tiene la paradoja es la creación de una 
entidad de mayor simbolización, o sea el advenimiento de lo simbólico en 
aspectos de la pareja matrimonial. Es decir, que se pueda transformar el 
malestar dado por la existencia de la paradoja, en una entidad de mayor nivel 
de abstracción. Eso sería una solución, aunque no anula los polos de la 
misma. Dentro de mi conceptualización, el acceso al nivel simbólico, es la 
entidad mayor. 
Volviendo al relato previo, todo fracaso puede ser usado debidamente, y 
proveer nuevos encuadres o nuevas hipótesis que otorgan otras posibilidades 
al paciente; incluso se puede hacer una derivación a otro analista si uno 
considera que con ese paciente no va. 
Esto que parece así de simple, tuvo y tiene a nivel teórico una consecuencia 
muy importante: en sí mismo es un cambio revolucionario en lo que respecta al 
análisis clásico, el que nos enseñó Freud desde sus inicios, dándole un status 
específico a la realidad interna y a la realidad externa. El psicoanálisis fue 
fundado (digamos gracias al invento de Freud) a partir de darse cuenta de que 
mucho de lo que hablaban los pacientes no les había sucedido en realidad, por 
ejemplo: la teoría de la seducción, la teoría del trauma. Entonces, empezó a 
pensar que hubo un incremento pulsional de algún tipo que dio lugar a la fuerza 
de un trauma, como una seducción real; y a partir de ahí creó el concepto de 
fantasía inconsciente, momento sumamente importante para el psicoanálisis. 
Con este concepto trabajamos muchos años y seguimos trabajando, porque es 
uno de nuestros pilares. 
5
Pero nos hizo olvidar y pasar por alto algunas situaciones de la realidad del 
otro, esa realidad donde se producen ciertos eventos y da cuenta de una marca 
específica, que no pasa por la fantasía de un solo yo. Entonces tenemos que 
devolverle al concepto de realidad el status que merece, sin bandearnos para 
un lado ni para el otro. Por lo tanto, con todo este cambio de encuadre y del 
nacimiento del psicoanálisis de pareja, nos dimos cuenta de que no todo 
encuadre posibilita las transferencias adecuadas. Hay personas que para un 
otro dado, tienen más capacidad de despertar transferencia que otras y esto 
también es válido para los analistas. Es difícil que haya alguien absolutamente 
incapaz de despertar ningún tipo de transferencia en otro. Pero hay personas 
con quienes es mas fácil transferir. Yo digo que son personas transferenciables 
o sea que tienen la capacidad por su modalidad, o por una amplitud de criterio, 
o por su característica real, de posibilitar la transferencia que otros no 
posibilitan. Asi como las personas, hay encuadres que posibilitan la 
transferencia sobre ellos. 
Transferir implica un comienzo en psicoanálisis, si es que se lo puede 
interpretar. En nuestro caso, lo que se posibilita es la transferencia sobre el 
encuadre de alguna escena dramática, con alguna cualidad fantasmática, que 
no puede ser transferida en otro encuadre. Es así como el psicoanálisis de 
parejamatrimonial adquiere vida propia, ya que propicia transferencias 
vinculares, fenómeno que no puede ocurrir en el análisis individual. Aunque la 
relación con el analista posee un componente real vincular, no alcanza para 
transferir sobre él la situación del conflicto matrimonial.
Recordemos los conceptos mencionados hasta ahora: la relación entre datos y 
teorías; los cambios de paradigmas; la idea de fracasos o de cómo nació el 
análisis de parejas; en consecuencia de todo eso la rehabilitación del concepto 
de realidad adecuado, en todo lo que estamos mencionando y que nos ha 
posibilitado descubrir la dinámica de los análisis de configuraciones vinculares, 
tomando en cuenta el tope que implica la realidad del otro a la regresión 
fantasmática. 
Si estoy en un análisis individual hablando de mi marido o de mi esposa, 
puedo adjudicarle lo que a mí se me ocurre porque hablo en ausencia de esa 
persona. Digo que: ... me dijo... que yo le contesté... que entonces me dijo... 
que yo le dije... y sigo así de largo. Esto es lícito en un análisis individual, o sea 
que es lo que corresponde hacer alli: darse el gusto de desplegar una relación 
objetal con un otro ausente y permitirle al analista que conozca el sentido de 
las pulsiones, de las fantasías, de las deformaciones, sin que nadie le diga 'No, 
esto no es asi'. A veces el analista angustiado por la abundancia de fantasías 
de su paciente en relación con él mismo, de vez en cuando le dice: 'Pero no, yo 
no soy así, yo no me sonreí, yo no me enojé, yo no hice tal cosa'. Se trata de 
momentos en que el analista, inundado por el mundo de relación objetal de la 
sesión recupera su identidad como yo real y dice: 'no, no regrese tanto, no 
fantasee tanto, yo no soy el que ud. dice que yo soy, por ejemplo. Hay algunas 
intervenciones psicoanalíticas donde el analista se siente ante la necesidad, ya 
sea por angustia propia o porque la situación lo requiere, de corregir la 
regresión fantasmática de su paciente. En muchas otras ocasiones, no. 
6
Cuando el paciente despliega ese material regresivo, sobre esa base se 
interpreta.
En el análisis de las configuraciones vinculares de grupo, de familia o de 
pareja, esto no es así. Cuando uno habla en presencia del otro y le atribuye 
significados, emociones, sentimientos, etc., se encuentra con que el otro le 
dice: 'no, no te permito regresar a este punto, no te permito transformarme a 
modelo y semejanza de lo que vos quisieras que yo sea, como si yo fuera una 
relación objetal tuya'. Acá estamos ante un vínculo en el que los dos tienen 
derecho a vivir desde su propia manera de ser; y el otro real hace de tope a la 
regresión fantasmática. Gracias a que hace de tope, obliga o suscita otros tipos 
de mecanismos de defensa que son los que se emplean cuando la realidad 
externa al propio yo se torna insoportable y molesta. Un mecanismo defensivo 
puede ser por ejemplo, el aislamiento, donde aparece en las parejas las 
fantasías de separación en forma muy frecuente. También se observan otras 
defensas, pero no son las mismas que aparecen en el análisis individual. 
Respecto de esta conceptualización, el trayecto es: fracaso, invento de algunos 
encuadres nuevos, posibilidad de algunas hipótesis nuevas y rehabilitación del 
concepto de realidad externa, para definir lo que es un vínculo y diferenciarlo 
de una relación objetal. Este trayecto nos lleva a la creación del concepto de 
vínculo. La palabra vínculo no la inventamos, pero ingresa en el cuerpo de la 
teoría como un término teórico. Lo que estoy tratando de darles es un modelo 
para pensar el fenómeno que ocurre cuando una palabra del lenguaje cotidiano 
ingresa a una teoría y adquiere otro status. La palabra vínculo, a partir del 
momento en que se crearon encuadres adecuados para las complicaciones 
vinculares, ingresó en la teoría de las Configuraciones Vinculares como término 
teórico, tiene su status propio y nos permite diferenciarlo del de relación objetal, 
sin que por ello se anule uno o el otro. La intención es mostrar lo que pasa con 
un inconveniente que uno puede tener en la práctica profesional (si es que se 
consigue transformar y no melancolizarse con los fracasos) y decir bueno, si 
me pasa esto una, dos, tres, cuatro veces que me va mal, debe ser que hay 
algo no funciona. Entonces inventamos algo. Y esto trae toda una remoción 
sumamente apasionante porque es un recorrido muy interesante que se hace. 
Para hablar de Configuraciones Vinculares vamos a dar al concepto de vínculo 
(sea de grupo familiar o de pareja) un lugar preponderante; y si hablamos de 
análisis individual vamos a dar al concepto de relación objetal tal como la 
mayoría de uds. debe conocerlo y lo aprendieron, el lugar predominante, sin 
que por ello nunca se trabaje con relación objetal en un encuadre vincular ni 
con vínculo en un análisis individual, pero con las predominancias respectivas. 
El vínculo crea a sus personajes y los personajes crean al vínculo, o sea que 
no hay nada que suceda en un vínculo que no deba ser leído a la luz de los 
que pertenecen al mismo. Cuando los pacientes en análisis vincular nos dicen: 
No, pero esto es mio solo..., uno puede decirles: mire, nada de lo que pasa 
estando en el vínculo es suyo solo, o porque lo oye del otro, o porque depende 
de cómo está el otro, o porque si estuviera con otra persona estaría 
potenciando otras facetas de su personalidad. Porque no hay ninguna 
posibilidad de aislarse de un contexto cuando es el que da sentido a lo que uno 
hace. Entonces esto que tan a menudo nos preguntan: en un análisis vincular 
7
se puede decir algo personal a uno de los pacientes...? y sí, porque personal 
es, aunque tengamos dos personas si es análisis de pareja o más si es un 
grupo. Obviamente uno se tiene que dirigir a uno y al otro, pero se observa que 
está siempre determinado por el contexto mismo y que el otro lo va a oir, va a 
hacer algo con eso, va a modificar la dinámica del hecho, que no habla a uno y 
no al otro o al otro y no al uno; y lo que diga el uno proviene también de lo que 
dijo el otro antes, o sea, es un círculo que no tiene comienzo y fin. 
Cuando los pacientes nos dicen: no pero el empezó primero, como dicen los 
chicos: ...el me pegó primero...No hay comienzo aunque se puede preguntar 
cuándo empezó: empezó cuando nacieron, cuando nació la pareja; empezó por 
cómo fue el deseo de los padres para que tengan su pareja; con el deseo 
propio para tenerla, con la vida de la pareja. Es díficil saberlo: uno establece 
marcas, hitos, momentos a los que dice que son fundantes de la pareja. 
También ocurre en el análisis de parejas, que el analista pregunta cuando se 
conocieron o cuando empezó la pareja de uds., y según el momento del 
tratamiento empezó en el punto 1. En otro momento del mismo, empieza en el 
punto x1. Se atribuye el comienzo de la pareja a distintos momentos de la vida 
vincular. Esto significa que no hay un momento fundante como algo fijo, ese 
momento está en función del actual, de cómo recuerdan la vivencia. Piénsenlo 
en la vida diaria, tomen un pequeño autoexamen de qué dirían respecto de 
cómo empezó la pareja de uds. Recuerden qué hubieran dicho por ejemplo, 
hace dos o tres años, y probablemente no sea lo mismo que ahora; aunque a 
veces hay momentos que marcan, que son realmente marcas fundantes y que 
se conservan a lo largo de toda la vida. Se encuentra muchas veces que la 
misma pareja, cada uno de los integrantes, no atribuye al mismo momento la 
marca fundante. Esto muchas veces trae cierto tipo de malestar, dependiendo 
del estado emocional de la pareja; que pueden llevarlos a discusiones o al 
contrario, encontrar dinamizante esta doble visión, aunque sea una visión 
diferente. 
Con la exposición previa, traje el concepto de marca fundante de una 
configuración vincular; y lo que quiero que tengan en cuenta, es que esa marca 
fundante es relativa al presente actual y al tipo de conflicto (o estado 
emocional) que en ese momento está pasandola configuración vincular. Ahora 
vamos a ir viendo el material clínico, despacito con intervención de uds espero, 
como para aprovecharlo un poco más y desarrollar también este modelo 
teórico. Nunca se está virgen frente a un material clínico; virgen en el sentido 
de que uno desconoce la teoría. Cuando hay un cuerpo teórico (insisto mucho 
con esto), todos tenemos algun propósito con la escucha; sólo que hay que 
saber qué escuchar, para qué escucharlo, obviamente para tener una 
intervención terapéutica. Y asi producir actos terapéuticos que modifiquen el 
sufrimiento que la pareja menciona tener; además de evaluar el sufrimiento que 
uno piensa que realmente tienen. 
En lo que respecta al contenido manifiesto, ellos dicen qué les hace sufrir. La 
tarea del analista es descubrir otros elementos que también provocan 
sufrimiento, y alli nos encontramos con los verdaderos motivos de consulta: 
esos escollos ocultos en los modelos repetitivos que no desean cambiar. 
Muchas veces la pareja no viene para cambiar, sino para recuperar un estado 
8
anterior que ofrecía menos riesgo que el estado actual, porque no pueden 
imaginar un estado mejor. Imaginan que algo se produjo y los desequilibró, es 
cuando dicen: "no damos más" por ejemplo, pero acto seguido nos dicen: "hace 
20 años que sufrimos de lo mismo". La paradoja contenida es "no damos más, 
pero hace 20 años que estamos en lo mismo" lo que hace pensar que hay gato 
encerrado en este asunto; o sea que el "no damos más" aparece en función del 
temor de que algo cambie. Si soportaron 20 años mientras era pura repetición, 
en el momento en que la repetición ya atenta contra el equilibrio de la pareja, 
alli consultan. Se trata de una contradicción manifiesta, ya que no pueden 
decir: "devuélvannos el estado anterior que no sabíamos que nos llevaba a 
esto; hoy nos parece catastrófico". Difícilmente imaginan en las primeras 
entrevistas la posibilidad de algo nuevo, no vivido, algo que no saben qué es y 
que podría surgir a lo largo del tratamiento. 
Por lo tanto, una de las cosas que me preocupa detectar en un material es: lo 
repetitivo; cuáles son las micro soluciones que aparecen dadas por ellos, en 
base al tratamiento terapéutico; si a lo largo de una sesión ellos proponen 
alguna solución después de algún acto terapéutico interpretativo. Estos 
fenómenos nos permiten saber con qué elementos se cuenta para una posible 
transformación del vínculo. Si después de cada interpretación se refuerza lo 
repetitivo sin ningún otro despliegue ni ninguna otra cosa novedosa, caben dos 
posibilidades: que me equivoqué o no se me ocurrió nada nuevo para decirles; 
o también que estoy involucrada en la repetición (hasta tanto se me ocurra otra 
cosa). También puede ser que realmente estemos ante una situación de 
repetición tenaz que va a llevar mucho tiempo poder modificar. 
Otro elemento útil para hacer un diagnóstico inmediato, es tratar de captar el 
clima preponderante que se manifiesta en una sesión, que por supuesto se 
puede modificar. El clima tiene un componente pulsional importante porque 
invade, es difícil sustraerse al mismo, es díficil retraerse; el clima es algo que 
nos imponen, que nos penetra, que nos impacta y que nos envuelve a todos 
por igual. Deshacerse del clima obliga al analista a un esfuerzo muy especial, a 
un retraimiento y a ponerse afuera, lo que no es fácil. Detectar el clima es 
acceder a aquellos aspectos pulsionales e intrusivos que se vehiculizan a 
través de la relación transferencial-contratransferencial y que pueden en 
determinados momentos impotentizarnos, molestarnos, agradarnos, en fin; 
cualquiera del espectro de sentimientos y emociones que nos puede despertar, 
sin que nos percatemos. Como nuestro trabajo es percatarnos, es importante 
advertir aquello que aparece sutilmente. Es útil tener bastante claro el clima 
con el que entran los pacientes a sesión, ya que tiene importancia en el 
desarrollo de la misma y a veces puede coincidir con las palabras 
intercambiadas o no coincidir para nada. 
Una pareja puede entrar muy jovial y contenta, para empezar a reprocharse y 
decirse malas palabras desarrollando un clima de pelea y de malestar que a 
uno lo desconcierta, porque se dice cómo llegaron en ese estado y dicen eso. 
Cuando les ocurra algo asi, pueden percatarse de que están funcionando en un 
nivel paradojal en el vínculo; la pareja convive en estos dos estados con los 
cuales no saben qué hacer. Hay que detectar los funcionamientos paradojales 
que hacen al componente vincular y que tienen tendencia a enloquecer; uno 
9
enloquece al otro, que le dice sí y no al mismo tiempo. En la escuela de Palo 
Alto, se advierte que la paradoja sirve a nivel fenoménico. Las paradojas 
fundantes de la estructura vincular, son las que no se resuelven nunca; no 
enloquecen pero sí forman parte de ese aspecto como imposible de satisfacer 
en una pareja o familia, y puede ser tanto dinamizante como paralizante. 
Otra paradoja se advierte en estar adentro y estar afuera. Estar, ser elegido y 
elegir al otro. Tener la obligación de pertenecer a la estructura vincular y al 
mismo tiempo elegir cómo pertenecer a esa estructura. Las paradojas 
fundantes constituyen el lugar de la creación de la ilusión que se desarrolla en 
un vínculo; ilusión que puede ser interesante, erotizante, dinamizante del 
crecimiento de la pareja. O al revés: cargarse, investirse tanáticamente y 
transformarse en reproche, malestar, agresión, violencia, etc. Buscaremos en 
este material si hay funcionamientos paradojales del estilo enloquecedor; qué 
han hecho con las paradojas básicas de la pareja matrimonial: si las están 
usando para crecimiento en la pareja o para el no crecimiento. También es 
importante escuchar las palabras que emplean y ver cuáles se repiten; ya que 
ellas constituyen una vía para conocer el inconsciente vincular. Nos empiezan 
a resonar en la cabeza como palabras sueltas (aunque forman parte de frases) 
y van tomando significados; más que la palabra en sí, por el hecho de 
repetirse. 
Reelaboración de este texto con respecto de algunos criterios actuales 
vertidos en el trabajo ‘Crisis de la representacion’(1*) por la Lic Sonia Cesio 
* *Psicoanalista en función didáctica de la Asociación Psicoanalítica de 
Buenos Aires (APdeBA.) - Miembro fundador de la Asociación Argentina 
de Psicología y Psicoterapia de Grupo (AAPPG) - Autora de profuso 
material teórico. Email: janinep@fibertel.com.ar 
 Referencias bibliográficas 
(1*) 'Crisis de la Representación'- J. Puget -Conferencia Anual en el Dpto de 
Parejas - A.A.P.P.G - 6 de Junio de 2003 - (1a)
La desgrabación de este material la realizó Graciela Marta Marrufo 
Continua en la parte 2º 
Parte 2º 
Otro elemento: los mecanismos predominantes. Tengamos presente a la 
familia de origen y qué otros personajes pueblan el vínculo. Un vínculo es 
como un escenario en el que hay dos protagonistas principales que son cada 
uno de los esposos. Pero al mismo tiempo esos esposos no son libres de todos 
sus modelos identificatorios que provienen del "afuera" de la pareja 
matrimonial. Entonces aparecen como personajes que pueden corresponder a 
las familias de origen, o a algunos amigos o a los hijos, o cualquiera que sea. 
Empiezan a ocupar lugar en el escenario porque son mencionados con 
bastante frecuencia y son disparadores de malestar. Actúan u ocupan el lugar 
10
http://www.enigmapsi.com.ar/psicoanpar2.html
http://www.enigmapsi.com.ar/colab.html
mailto:janinep@fibertel.com.ar%20
http://www.enigmapsi.com.ar/webm.html
como si se tratara de objetos extraños; los integrantes del vínculo se quieren 
deshacer de ellos, pero esos personajes vuelven y vuelven a aparecer 
permanentemente en la estructura. Los detectamos en parejas que hablan 
siempre de algún otro. 
Entonces, nos interesa reconocer a los personajes que están, ya que no están 
porque sí: nos ponen en contacto con esos modelos identificatoriosque 
perturban la creación de la zona de encuentro propia de la pareja. Uno nunca 
se libera de ellos (no hay porqué liberarse), pero sí es necesario abandonar los 
aspectos no pertinentes a la construcción de una relación matrimonial. Las 
personas arrastramos en la vida algún aspecto de nuestra infancia, de 
nuestros modelos identificatorios o de nuestros propios padres; de cómo 
construyeron sus parejas matrimoniales, de lo que esperaban de nosotros 
(esos ideales que pusieron en los hijos) que impiden la creación de otro 
vínculo, donde los dos integrantes de la pareja se pongan juntos a hacer una 
nueva cocina, una nueva receta a pesar de todo lo que tienen como bagaje. 
Por estas cuestiones, a veces se repite a contrasentido, con malos entendidos, 
chocando modelos o recetas con ingredientes que no les sirve para hacer algo 
juntos. Lo pongo en términos culinarios porque son muy sencillos, la intención 
es transmitirles que no es cuestión de deshacerse de este bagaje, sino 
hacerles comprender que entre los dos se puede hacer algo diferente. Si se 
reconoce por demás la vida anterior de cada uno de los dos, es que algo no se 
mezcló, algo no se hizo junto. El trabajo de una pareja matrimonial, es crear 
una zona de encuentro a lo largo de toda la vida, no en un día y después ya 
está. La pareja es algo trabajoso, difícil, donde hay una mezcla de fragilidad y 
estabilidad permanente; también de solidez, que debe ser construído día a día, 
por eso es difícil. 
En la actualidad, la autora dice: "La ajenidad se constituye en el 
encuentro...Para habitar un espacio es necesario un hacer juntos en base 
a convenios ad hoc (algo asi como reglas para este juego), que se 
esfuman cuando el hacer deja de producir lugares y cualidades" (1b) 
J. Puget - Otra paradoja es que el ámbito de la pareja se convierte en el lugar 
ideal para olvidarse de construirlo. Uno siempre se sorprende al escuchar: 
'cómo puede ser que si ayer estábamos bien, hoy estamos mal'. Como si el 
"ayer estábamos bien" fuera una especie de contrato contraído para siempre, 
para que no haya un futuro desconocido, un futuro diferente. En el proyecto de 
una pareja es importante que puedan comprender que no hay un adquirido 
para siempre. La pareja es una tarea ardua; cada encuentro es una micro 
recreación de lo que es la vida de la pareja. Cuando aparecen los reproches, 
éstos implican la no creación de un vínculo nuevo. Pertenecen al pasado, 
siempre se reprocha a alguien que no hizo ayer lo que debiera haber hecho. 
Remiten siempre a aquel pasado no modificado, imaginando que no va a ser 
arreglado, porque quién va a arreglar lo que no hizo ayer, es absolutamente 
imposible. 
Muchas veces las parejas, a través del reproche encubren un monólogo 
narcisista, que alude a una detención en el tiempo y espacio. Es un monólogo 
en el que uno se 
11
autoafirma en la maldad del otro. Por lo tanto, cada vez que aparece un 
funcionamiento a nivel reproche predominante, estaré dándome cuenta de que 
acá pasa algo a nivel no-paso del tiempo, a nivel detención de la marcha de lo 
que es la creación de un vínculo, y un retraimiento narcisista de quien lo emite. 
El reproche tiene otro inconveniente: mete culpa en el otro, con lo que significa: 
despreciarlo, desvalorizar sus ideas, decirle que lo que pensó no lo pensó. Es 
muy habitual en las parejas en que uno dice al otro: "No, no es así porque yo 
lo pensé diferente..." Tiene que ver con ataques a la autoestima del otro, y con 
instilar algún tipo de veneno del cual es muy difícil deshacerse.
Veremos en el material cuál de estas cosas van a predominar. Se llega al 
material sin hipótesis previas de buscar algo en especial; aunque hay una 
mirada ingenua, despojándose momentáneamente de la teoría y tratando de 
escuchar. No es un escuchar banal, es un escuchar desde un lugar especial; 
no es lo mismo escuchar a dos personas charlando en un supermercado, 
acerca del precio de las cosas, que en un consultorio. Muchas veces dentro de 
los medios Psi se dice: "no, yo escucho cualquier cosa...", y no es verdad, 
nunca se escucha cualquier cosa, siempre se escucha con un propósito.
Material Clínico
Esta es una sesión que no sabemos si es de comienzo, si es una primera 
entrevista. Advertimos que es una sesión en un momento determinado del 
tratamiento porque siguen con lo que venían hablando antes e incorporan al 
analista en eso. Hablan de inscripción, que da trabajo inscribirse en una tarea. 
Como lo oigo a nivel de la sesión, pienso que en este momento (o siempre, no 
sé) les cuesta inscribirse en una tarea. Les cuesta hacer algo, entrar a la sesión 
e inscribir; dejar alguna marca de esa sesión. Y hablan de burocracia, no para 
trabajar sino solamente para inscribirse. Burocracia es un término que tiene 
que ver con repetición. Atribuyo algunos significados en base a la teoría citada. 
Esta gente está diciendo que por algo hoy les va a costar inscribirse, que esta 
sesión es un desafío. Están de acuerdo los dos y los dos conjugan "Sí, la 
verdad es que es muy trabajoso" 
Diálogo de la pareja 
Lidia: No lo dejé para último momento, no pude la semana pasada y yo lo daba 
por perdido.
Esteban: Estás segura que no tenías una hora para ir?
Lidia: En la única hora que tenía, hubiera tenido tiempo de ir con Julián.
Esteban: Y cuántas cosas hacés con Julián?
Lidia: Además, fui a la mañana, fui y vine, fui y vine.
Esteban: Indudablemente, este es un tema irritativo para vos... y yo podría no 
haberlo tratado... pero aceptá, que vos podrías decir: "Tenés razón podría 
haber ido antes...Es probable que yo debiera dejar pasar esto"
12
J. Puget: En la llegada, los dos están como aparentemente de acuerdo. El 
inscribirse, lo tomé como inscribir algo que pudiera traer alguna modificación 
para el funcionamiento vincular. Ante lo cual inmediatamente Esteban dice cuál 
es el problema: el reproche inmediato en el que la desvaloriza, le dice que ella 
siempre llega tarde, que no hace bien las cosas. Lidia se pliega a esa crítica, al 
reproche. Se defendiende diciendo que "hubiera ido, que llegó, pero que no 
llegó, que...". No importa tanto el detalle de lo que dice, pero sí que se deja 
invadir por ese reproche; y él establece una alianza con el analista al que le 
cuenta "qué mal se porta esta chica", o sea que se propone una estructura en 
la que hay dos contra uno. Se trata de una situación que es de un 
funcionamiento paradojal: el despreciar al otro. Quien es él para decir cómo 
tiene que hacer ella su inscripción. Esteban dice que sabe como Lidia debiera 
haber hecho su inscripción (que es para ella, no para él). O sea que desde lo 
formal, uno diría: porqué se preocupa tanto si el problema de la inscricpión es 
de ella. 
Vienen hablando de último momento.El dijo: Vos fuiste el último día... después 
le dice: forma parte del hecho de dejar todo para último momento. Ella dice: No, 
no lo dejé todo para último momento, no pude ir... la única hora, que tenía 
hubiera tenido tiempo de ir con Julián. En pocas líneas dijo uno, dos, tres: 
único, único momento, último momento, única situación. Cuando me dicen eso, 
pienso que me encuentro: por un lado, con un cierto sentimiento de urgencia, y 
que me están diciendo hay algo más allá, que es grave, que es el último 
momento, o sea, última oportunidad, etc.; pero al mismo tiempo proponen 
como solución, una única solución. Como que no estarían en condiciones de 
pensar "una solución nunca es única, hay más, hay siempre más de una". 
Cuando proponen que hay una única, único momento, única solución, también 
me percato de que acá están hablando de funcionamientos muy primarios 
donde hay una única solución. Esto indica una traba en el aparato de pensar y 
de una situación de urgencia. 
 Si hay una situación de urgencia clínica, primero terapia intensiva y después 
se verán otros detalles. Esteban propone que la solución es la de él; y Lidia 
parece como someterse de alguna manera, masoquísticamente; explica y 
sobre-explica: "y yofui, pero hubiera ido con Julián, pero no podía ir con 
Julián". Explica mucho, como que se deja descolocar en este tramo de la 
sesión. Parece que se deja descolocar con tal de que haya una buena versión, 
una buena solución, 'aunque no sea mía, me pliego a la de él'. Esteban se 
transforma en un ideal porque propone una solución, aunque esa solución la 
jorobe a ella, sea una lesión para su autoestima, no importa; la cuestión es que 
hay una y que él la provee. Entonces, en el análisis de pareja no sería sólo una 
conducta masoquista como recién dije, la de Lidia, de plegarse a las criticas de 
él; sino que se adhiere porque existe una solución, no importa quién la provea. 
Alguien tiene una solución y es la única. Muchas veces, el hecho de que uno 
de los dos proponga algo, aunque parezca estar revestido de certeza, al decir 
única solución, es que está seguro de algo. Con tal de recuperar ese nivel de 
certeza se acepta, aunque sea en perjuicio de uno, a quien provea esa 
solución. Se crea una dependencia particular con quien es capaz de aportar 
certeza y solución.
13
Hay que tomar contacto respecto de que el vínculo es un lugar de incertezas 
permanente. Muchas veces nos encontramos con la adopción de certezas o la 
búsqueda de las mismas aunque no existen; pero se construyen con tal de 
evitar el nivel de mayor angustia de un vínculo, que es toparse con las 
incertezas. 
Respecto de esta temática, ahora se describe al Principio de 
Incertidumbre, que se inscribe en la lógica de la complejidad. Se 
consideran sus manifestaciones la inquietud y la perplejidad. "La 
inquietud designa un estado de malestar indefinido e intraducible en 
palabras que probablemente tiene dos componentes: el uno pulsional y el 
otro concerniente a la ajenidad propia y del otro que hace el vínculo...a la 
perplejidad la ubico en el registro propio de la complejidad y en 
consecuencia imposibilita disponer de un pensar instrumental mínimo, lo 
que traba cualquier acción que incluya una decisión" (1c) 
J. Puget- Entre los dos están viendo cómo construir algo que evite esta 
cuestión de la certeza, que incluya la delegación de la inseguridad, de la 
dificultad e imposibilidades. Por supuesto, con sometimientos, por ejemplo la 
alianza de él con la terapeuta. Todavía no estoy tan segura de que lo 
importante sería mostrarle a ella el sometimiento; primero hay que hacerles 
notar que entre los dos crean una situación en que hay una única solución. El 
matiz (es bastante importante) conviene señalarlo en función del material.Un 
analista individual no acostumbrado a trabajar con vínculo, instalaría a Lidia en 
una persona sometida masoquista; y a él en un tirano insoportable (digo tirano 
insoportable, por decir algo). Se equivocaría porque (aunque a lo mejor pueda 
ser cierto) a lo largo del tratamiento, se advierte siempre la misma 
organización. Es más importante en un tratamiento de pareja, ver qué hacen 
entre los dos; para qué les sirve, porqué los dos toman lo de único momento y 
única solución. Podría ser que ella tuviera un delirio con él supongamos, de 
que siempre la está atacando; ya que este señor le dice: 'pero mirá... porque 
no... pensá esto... Entonces vendría a sesión y diría 'bueno, otra vez más me 
dijo que yo hago todo mal'. Siendo un analista individual, me costaría mucho 
afirmar que ella se ubica en tal lugar por tal y cual cosa; porque mi temor es 
que salga de sesión y actúe, y le diga al marido: 'mi analista dice que...'
Supongamos que cada vez que se le hablara, ella se sintiera reprochada 
aunque el analista empleara su mejor tono, la mejor interpretación, lo más 
suave, todo bien, y ella dijera 'siempre me está criticando'. Uno diría: algo le 
pasa, ni bien le hablo un poco, se ubica en criticada. En ese caso, me 
preguntaría qué le pasa a nivel del narcisismo. Porqué está tan pendiente de 
que yo la apruebe, de que yo la acepte, porqué tiene tan disminuida su 
autoestima. Rumbearía desde la autoestima, porqué tiene tanta facilidad para 
interpretaciones autoreferenciales, porqué tiene tanta subjetividad en relación 
con lo que digo y me olvidaría del marido, capaz. Pero justamente, si está en 
análisis de pareja no me puedo olvidar del marido. Si tuviera a Lidia en análisis 
individual, es probable que me dirigiera a otros aspectos de su funcionamiento 
mental. Si habla permanentemente del marido y de otras situaciones en las que 
adopta una conducta en que acepta ser reprochada y criticada; y además todo 
lo que digo lo transforma en crítica, en algún momento me empezaré a 
14
preocupar por cómo funciona ella, más allá de las personas que la rodean: el 
marido, el analista, los amigos, el empleador. Entonces ahí me preocuparé por 
una condición esencial de esta señora que es sobre su debilidad "yoica" y su 
dificultad de contacto con el mundo. 
Si viene una pareja a analizarse, para mí es análisis de pareja, despues veré 
como está constituída; cómo es esa zona de encuentro, si está en estado muy 
embrionario o muy primario, si se puede desarrollar más. Pensando en este 
material, sabemos que es una pareja y que evidentemente no es su primer 
sesión. Entonces ya conocen las reglas del juego, usan el encuadre como está 
o hablan entre ellos o me toman (analista)como uno de los participantes de la 
escena fantasmática. En este escenario a veces me excluyen o a veces me 
obligan a jugar un rol que no me toca. Todo esto es como funcionan ellos. Se 
trata de un análisis de pareja. Lo mismo para análisis de familia?. Sí, cuando la 
demanda de análisis la hace la familia. Hay un contrato previo y una 
indicación. Les hablé de fracasos pero de otro tipo, es porque yo creo que con 
esto voy a hacer más, voy a analizar más psicoanalíticamente hablando, voy a 
entender al inconciente vincular de la pareja, que no puedo abordar si los tengo 
separados. La noción de paciente es una mala traslación del modelo médico. 
La palabra paciente viene de la función médica. A los médicos nos han 
enseñado que el paciente es uno solo. Freud era médico y la terapia era de 
uno solo. Al ensanchar la conceptualización teórica, el paciente es tanto en 
pareja, como en familia, como el individuo. No es que yo traigo la realidad, 
traigo el paciente que me parece que es 
Otro componente de este material es el reproche de Esteban respecto de con 
quién está. Le dice que está mucho con Julián, que cuántas cosas hace con 
Julián. Mencioné antes que me interesaba la aparición de los personajes que 
pueblan el vínculo y que de alguna manera me dan un abordaje a los 
funcionamientos narcisistas (aunque no sólo) pero sí a esos funcionamientos 
de cada uno de los miembros de la pareja, que no se disolvieron para crear el 
espacio pareja. Esteban dice ahí que siente que ella está en otro lado, y que 
hace cosas con un otro que se llama Julián, pero Julián debe ser representante 
de algún otro personaje. Lidia se deja reprochar que llegó tarde porque 
mientras tanto ella tiene su cabeza ocupada con un Julián. Ellos están 
hablando de un malestar vincular de otro nivel, que serían los vínculos 
primarios que no deshicieron y que les impide estar juntos. Escuchamos a 
Esteban que dice: 'Vos hacés muchas cosas con Julián...' ante lo cual Lidia 
contesta: 'No lo puedo llevar a todos lados'. Parece que es una advertencia 
terapéutica sutil, el poder reparar que hay otro nivel en el que ella está ocupada 
y que él se siente solo, aunque no lo diga asi. Desplazado sobre Julián (hijo), 
habrá que ver a qué otro personaje representa. 
Tenemos: la situación de urgencia; la dificultad de crear un espacio común en 
relación con esto; la búsqueda de certeza; los conceptos de único y último 
momento; y una pequeña zona de Julián que nos acercaría al funcionamiento 
narcisista. 
Continuamos con el material 
15
Lidia: -No lo dejé para último momento, no pude la semana pasada y ya lo 
daba por perdido. 
Esteban: -Estás segura que no tenías una hora para ir ? 
Lidia: -La única hora que tenía, hubiera tenido tiempocon Julián. 
Esteban: -Y, cuántas cosas hacés con Julián?.... 
Lidia: -Además, fui a la mañana. Fui y vine, fui y vine... 
Esteban: - Indudablemente, este es un tema irritativo para vos..., y yo podría 
no haberlo tratado, pero aceptá que vos podrías decir: tenés razón podría 
haber ido antes... Es probable que yo debiera dejar pasar esto. 
Lidia: -Mirá, el año pasado hice los trámites para otro colegio; a cuatro o cinco 
colegios fui. Fui tres veces a un lugar, dos veces a otro... 
Esteban: -Si vas el último día sabés que después llegás tarde... 
Lidia: -Pensé que ya habían cerrado y yo la semana pasada tuve una semana 
de locos, no es tan fácil! 
Esteban: -Está bien... eso simplemente lo señalo. 
Lidia: -El hecho de que deje para último momento algunas cosas no quiere 
decir que no haga, y vos siempre finalizás: "Ay, porque tiene un certificado de 
la Facultad que reclamó 80 veces"...y no me lo entregaron despues de 
reclamarlo, pero ahora me da bronca, y hay otro que me lo deben desde 
noviembre del año pasado, no es que yo me deje estar... 
Esteban: -Está bien, está bien, con el conocimiento de como son las cosas, si 
vos te presentás el último día, sabiendo la cantidad de cosas que te piden, si 
vas el último día, quedás afuera casi con seguridad. 
Lidia: No quedé afuera de la inscripción. 
Esteban: De casualidad... 
Lidia: De casualidad, no. Fui el último día pero era hábil, se confundieron ellos, 
no era culpa mía. 
Esteban: Lo que vos llevaste no estaba todo certificado, o sea que vos creés 
que no llegaste sobre la hora. El hecho de que a vos no te moleste, que te 
parezca normal, es otra cosa, pero es reiterado. 
J. Puget- Estamos con la repetición de la repetición de la cual no pueden salir, 
deben haber oido el siguiente ritmo, Lidia dice: ir y venir. En relación con Julián 
me parece que se dieron cuenta que ella pasó de largo. Esteban le dice 
(porque los demás reproches ella los contesta) y cuántas cosas hacés con 
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Julián. Ella (no oye) y dice: además fui hoy a la mañana. Fui y vine, fui y 
vine... Es importante porque podría no contestar a ninguna, pero a todas las 
demás contesta, pero menos a esta. Parece que es un quiebre en la secuencia, 
a nivel de asociación libre y posibilidad de indagar al inconsciente. Lidia se 
defiende contestando que viene y va, y recae sobre sus pies un poquito más 
adelante. Sobre sus pies quiere decir defensivamente. El analista frente a un 
material así, se empieza a sentir invadido de que hay repetición, hay reproche, 
de que no consigue otra cosa que estos lugares fijos. Fue tomado como 
partícipe de esta situación: él quiere que vea qué mal se porta ella; ella se 
defiende y también ataca: le dice que siempre generaliza. Da la impresión de 
que por alguna razón, Lidia se deja ubicar en ese lugar de la inservible, de la 
que hace todo mal. Recuerden que la sesión empezó diciendo que iba a ser 
trabajoso dejar una marca. A esta altura pienso que la marca es la 
interpretación y que de entrada avisaron: 'miren ahora abrimos el escenario, 
nos ponemos en escena y empezamos con la repetición, y último momento, 
generalización, etc'. Y le avisaron al analista que tiene que ingeniarse para 
poder entrar. 
Dentro de lo que son los reproches que Esteban suministra, dice que ella 
debería haber hecho como dice él. De alguna manera se sigue proponiendo 
como modelo y diciendo que es la única forma; su propuesta es de un modelo 
de pareja tipo "mellices" en el que Lidia tendría que ser el doble de lo que es él, 
y si a él le parece habría que hacer así o asá. Ella tampoco se percata, se ve 
que es un modelo compartido porque no le dice: bueno, cada uno tiene su 
estilo... sino que lo oye y lo deja pasar. Es el modelo "mellices" referido a que el 
día en el que estén bien seguros van a hacer todo igual. Esto parece ser 
imperante. La analista dice: 'creo que acá hay algo que se reitera. Quizá con 
algunos cambios pero es una repetición exacta. Este esquema del tiempo, del 
manejo diferente del tiempo que uds. tienen, es un tema que se repite mucho 
en diferentes situaciones'. 
Terapeuta: Ud (le habla a Esteban) es más puntilloso; para un concurso así 
hubiera preparado todo con anticipación, no le hubiera faltado un papelito. 
Esteban: Por lo menos hubiera intentado que no me faltase. 
Terapeuta: Todo lo que ud agrega es: 'sos diferente a mí, lo hacés diferente a 
como habría que hacerlo' pero además le está pidiendo que le acepte que tiene 
razón. 
Esteban: Esa es la parte que me gustaría que dijera: 'Sí, realmente tenés 
razón' que me dijera 'pucha! yo podría evitarme tener que salir corriendo'... 
Claro, eso seria una cuestión de voluntad y voluntad sóla no alcanza. De 
acuerdo... este es un punto débil mío. 
J. P - Esteban no sabe qué hacer con la analista, porque la analista se metió 
ahí con un acto interpretativo y le está molestando. El no tiene ganas de 
escucharla. Es como si dijera 'yo no tengo ganas en este momento de pensar 
ni de cambiar... y esto?... ahora no sé qué hacer con eso, voy a ver cómo me 
lo saco de encima' 
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Terapeuta: Además quiere que el punto fuerte de Lidia sea ud. Si ella 
reconoce que tiene razón, ud continúa en el lugar del que sabe. El punto fuerte 
sería que quiere que lo tome como referencia. 
J. P - Quiero decirles como escucho esto. Hay otra hipótesis fuerte que tiene 
que ver con la necesidad de cualquier sujeto humano de sentirse reconocido 
por un otro para "ser". Nuestra autoestima tendría un punto de fragilidad por la 
necesidad insaciable de ser reconocido en algún aspecto de nuestro ser. O en 
reconocernos que existimos o en reconocer algunas de las cualidades que 
consideramos valiosas en ese momento. La autoestima modifica algunas 
hipótesis psicoanalíticas. No es algo adquirido desde chico, ya que nuestros 
padres nos dieron seguridad en los modelos identificatorios. Se trata de algo 
evanescente, algo que si tuvimos alguna base sólida de amor y cariño, es 
mejor que si no la tuvimos; pero no es definitorio de nuestro futuro. Todos los 
días en todo vínculo, necesitamos que alguien nos diga que servimos. 
Por ejemplo, el hecho que me inviten a mí me resulta un reconocimiento. 
Puedo vivir sin él pero no puedo vivir sin ninguno, sinó mis ideas no sirven para 
nada si no las puedo confrontar. En la pareja esto tiene un lugar 
preponderante, porque pareciera que uno cree que cuando arma una pareja 
matrimonial, adquiere un reconocedor privilegiado para siempre y el otro es 
dotado de la exigencia de ser reconocedor. Anécdotas diarias de la vida en 
pareja: 'fui a la peluquería y mi marido no lo ve; sabía que yo tenía que hacer 
tal cosa, llega y no me pregunta'. Uno diría para qué quiero que me pregunte si 
yo lo hice. En todo caso le podría decir, pero no que me pregunte. Uno espera 
que le pregunte porque eso implica que me reconoce como trabajo.
*Conferencia a cargo de la Dra Janine Puget - Cámara de Comercio de 
Comodoro Rivadavia- Chubut – Argentina - 11 de Septiembre de 1993 – 
Reelaboración de este texto con respecto de algunos criterios actuales vertidos 
en el trabajo ‘Crisis de la representacion’(1*) por la Lic Sonia Cesio 
 
Referencias bibliográficas 
(1*) 'Crisis de la Representación'- J. Puget -Conferencia Anual en el Dpto de 
Parejas - A.A.P.P.G - 6 de Junio de 2003 - (1b-1c)
La desgrabación de este material la realizó Graciela Marta Marrufo 
 Continua en la parte 3º 
Parte 3º 
 
La autoestima comprende algunos componentes:
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http://www.enigmapsi.com.ar/psicoanpar3.html
http://www.enigmapsi.com.ar/colab.html
http://www.enigmapsi.com.ar/webm.html
http://www.enigmapsi.com.ar/paradojaspuget.html
a)cuanto mejor nos han tratado de chicos, más seguridad vamos a tener y menos va a 
depender de este viento diario que es lo que le devuelve el otro;
b)hay otroque es renovable, que es lo que yo llamo insaciable, como un reconocimiento 
inefable que me sirve ahora, pero que dentro de cinco minutos lo quiero otra vez, como 
un hambre que no se agota. Que lo que me reconoció ayer, no me sirve para hoy.
No sólo nuestras primeras experiencias objetales son las definitorias de nuestras 
patologías en la adultez; sino que hay algo actual, diario, que produce lesiones en 
nuestro aparato identificatorio, en nuestra autoestima. Esas cuestiones son las que hacen 
crisis en determinados momentos pese a que, por ejemplo, alguien se haya analizado 
satisfactoriamente muchos años y haya adquirido una cierta solidez en un momento. La 
realidad de las situaciones traumáticas diarias no pueden ser todas explicadas en base al 
pasado infantil. Esto es muy significativo para un analista, porque nuestras 
explicaciones o nuestro parate explicativo en general vuelve a los modelos infantiles, a 
las primeras experiencias. De eso vivimos durante muchos años trabajando como 
analistas, y tomando en cuenta la fragilidad del aparato de autoestima, no sólo en base a 
las malas experiencias infantiles, es movilizador. Pero al mismo tiempo explicaría el 
porqué de algunas crisis o de algunas situaciones traumáticas actuales; porqué en el 
contexto social, por ej. situaciones como las que vivimos durante el proceso, la 
dictadura o que se viven a diario pueden de golpe derrumbar a una persona, sin que se 
pueda explicar que la causa fue que cuando era chico el papá y la mamá lo miraban 
mal.
Lo pienso en este sentido: siempre que estoy en relación con un otro según el modelo 
de aparato psíquico de las configuraciones vinculares, lo llamo el espacio intersubjetivo 
que es vincular por definición. Lo separo de lo que considero el espacio intrasubjetivo, 
el de la relación objetal, que si bien uno es uno en relación con otro, ese otro vive en 
ausencia del yo de afuera (está dentro de uno).
Separo por razones metodológicas lo que llamo el espacio intrasubjetivo, del que se 
obtienen reaseguramientos en forma distinta a los que provienen de un otro de afuera de 
uno, que corresponden a funcionamientos del espacio intersubjetivo. Lo diferencio del 
reconocimiento que se busca desde lo sociocultural que nos proviene también de otros, 
pero de otros que son condensación de ideales y de ídolos que representan al contexto 
en el cual estamos insertos.
Acepto que la porción desestabilizadora, muchas veces de la autoestima, hay que tratar 
de entenderla si proviene de que nos han fracasado los ideales e ídolos, que hemos 
constituído como tales y que hacen al contexto sociocultural en el cual estamos. Por ej. 
en una institución que hemos decidido que es la nuestra y de pronto pasan cosas alli que 
nos dan a nosotros una pertenencia que no nos gusta, o que no nos reconocen o que 
nosotros ya no reconocemos a esos personajes como reconocedores privilegiados. No es 
lo mismo que la desestabilización que tenemos a diario en la pareja matrimonial o en la 
familia o en el otro privilegiado; que además hemos entronizado como privilegiado por 
el enamoramiento, porque si lo hemos elegido como pareja debe ser bueno. La 
exigencia del reconocimiento diario inconscientemente representan: me reconoce, soy, 
valgo, merezco ser querida/o; y lo que hago es certificado por el otro. Esto es casi la 
base del análisis de pareja: el darse cuenta de que lo que se hace vale, siempre y cuando 
el otro lo reconozca como válido.
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El material sugiere preguntas: porqué discuten tanto, porque haya ido a hacer la 
inscripción o no la inscripción, porqué Lidia quiere que Esteban le reconozca que lo que 
ha hecho vale. Porqué, si ella lo ha hecho, porqué necesita que él se lo reconozca.Y él, 
porqué insiste tanto. Segun esta hipótesis, sabemos que para que valga lo que él dice, 
necesita que ella lo apruebe; él necesita que ella le diga que lo que él dice vale. Porqué 
uno insiste tanto con el otro: 'Decime, que yo tengo razón'...'Pero... decime que me 
queda bien tal vestido'. Porqué, si yo me lo compré debe ser que me gusta, pero no; se 
exige al otro que diga algo, que le certifique lo que sea.
 Las anécdotas y los chistes sobre parejas son justamente el negativo de lo que digo. En 
la pareja dijimos, se supone que es el lugar de fortalecimiento de la autoestima, pero lo 
que se ve en la práctica es que es el lugar del mayor deterioro de la misma. Con una 
gran sutileza un miembro de la pareja, instrumenta medios para despojar al otro de su 
autoestima.
 
El vínculo se recarga tanáticamente por muchos motivos, pero hay uno en particular: 
tiene que ser un otro el que nos reconoce, pero el otro en la pareja fácilmente deja de ser 
otro para ser una proyección de uno mismo. La expresión: 'yo lo conozco, yo se todo de 
él' da cuenta de lo expresado. La condición de otro en la pareja se pierde fácilmente por 
la vida cotidiana y por la cualidad de la convivencia. Entonces el otro deja de ser otro, 
por eso su reconocimiento no nos sirve. El equilibrio es frágil en la pareja también 
porque hay oscilación entre: aceptar que el otro sea otro (diferencia de sexo mediante, 
deseos diferentes, comunicación), y la facilidad con la cual deja de ser otro para ser el 
doble de uno. Es el momento en que la pareja dice 'pero te lo dijo un amigo y a vos te 
pareció bien; te lo digo yo y no te sirve'. Esta es una frase común. Uno le podría decir: 
'Claro, porque cuando se lo dijo ud no había diferencia entre los dos y la zona de 
encuentro. Entonces lo que dijo era inválido como espejo y no lo pudo oir'; en cambio 
cuando lo dice un otro de afuera, que no perdió su lugar de otro, entonces si lo escuchó.
Esto es muy complejo porque uno es otro y deja de ser otro, y asi en una dinámica 
permanente. 
Material Clínico
 Esteban: -Esa es la parte que me gustaría que me dijera sí. Que me dé bolilla, que me 
dé importancia, que tome en cuenta todo lo que yo le digo y que no me lo discuta.
 J. Puget - Esto es un error porque él vuelve otra vez al narcisismo, y dice:'...que no me 
lo discuta'. Es un error mental. Que le dé bolilla es que no se lo discuta, que se anule 
ella, con lo cual tampoco le va a servir. Esto es lo que yo llamo las malas soluciones.
 Esteban: Y que me diga: -Pucha, sabés que tenés razón. Y que no viva con tanta 
angustia, vive con cara larga, que de alguna manera la ligo yo.
Lidia: -Cuándo la ligaste vos, si sabías que me iba a anotar ahí, te enteraste hoy cuando 
fui.
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Esteban: -Está bien, está bien. Estabas con bronca decías: -Mirá esto, mirá lo otro...
Terapeuta a Lidia: 'Cuando Ud. protesta por como se hacen las cosas y todo lo que 
pasa, lo que está esperando es la aprobación de Esteban por todo lo que hace; y lejos de 
recibir la aprobación, recibe un reto del tipo: podrías haberlo hecho mejor'
Esteban: -Si, yo podria ponerme como una mamá y decirle: -Pobre Lidia, realmente qué 
injusticia se comete con vos.
Lidia: -No, pobre mamá...
Esteban: -Estoy exagerando... me río porque se queda con bronca.
Lidia: -No me quedo con bronca. Yo cada vez lo veo más hipercrítico. El no se pone a 
pensar las cosas que hago en el día: la casa, Julián, de todo eso me encargo yo y el 
tiempo no se estira. Se pueden hacer tres cosas, pero no cuatro y eso él no lo considera 
porque siempre parte de la base de que yo me paso durmiento todo el día , viendo 
televisión, rascándome. El otro día en ese programa que yo le dije que me gustaba, de 
Gabriela Acher en una escena, llega el marido a la casa y todo era un despelote, todo 
tirado, la ropa sucia, los platos sucios todo un quilombo, la mujer en patas mientras se 
pintaba las uñas. El marido le dice: -Querida, qué es esto, qué paso? y ella dice: -Vos 
siempre me decías que nunca hago nada y bueno... hoy lo hice. Es genial! Bueno, 
tendría que pasar algo así para que Esteban se de cuenta.
 
J. Puget - En este fragmento Lidia habló de la necesidad de ser reconocida, y encontró 
una solución que es a través del humor. Se relajóclaro, pero justamente este sería el 
momento de giro de la sesión. Las interpretaciones intentaron diferenciarlos, hablarles 
del reconocimiento, mostrarles como se ubicaba el reproche: hablo uno, habló la otra y 
hubo un trabajo. Ella encuentra una solución, dice: 'bueno me salgo de eso'; el humor es 
un indicador. Nos relajó a nosotros también. Lo más importante es que se le ocurrió una 
escena humorística, porque era medio trágico: a partir de ahi se disuelve algo.
Es la primera solución que aparece en la sesión, una actitud positiva-creativa, la del 
humor.
 
Terapeuta: Hablando de lo que se repite con algunas variaciones, hay algo que está 
cambiando y es que Lidia parece menos enganchada con la hipercrítica de Esteban.
 
J. P. - O sea que la analista tomó el humor. No supone que Esteban tiene la verdad .Hay 
un nivel donde se cargan a si mismos y luego suavizan la bronca. La analista fortaleció 
la solución humorística.
 
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Esteban: Además me da la impresión, que éste es un ámbito donde nosotros, o yo mejor 
dicho, aprovecho para introducir críticas que a lo mejor durante la semana, como 
tenemos poco diálogo en casa, no lo hubiese dicho. Lo hubiera dejado pasar, no hubiera 
traído un tema irritativo. Porque yo noto que salimos de acá, me da la sensación, con 
bronca, a veces tristes, no nos hablamos... recién nos empezamos a hablar cuando 
llegamos a casa, después de media hora de estar en el auto; uno al lado del otro pero 
absolutamente aislados, es como si esto fuera una especie de descarga, de puesta a tierra 
en el sentido de enojarnos. Lo que a lo mejor no nos conviene hacer en la semana, lo 
aprovechamos para hacer acá. Por eso ante ese comentario de ella, yo podría haberle 
seguido el tren: -Sí, realmente que barbaridad, que corrupción! A mi me da la sensación 
de que Lidia es muy sensible. El otro día ella mencionó aqui el grupo de compañeras 
que le había hablado de lo buena que era como profesora; que le trajeron un obsequio y 
ella se emocionó. Y a lo mejor yo no hago eso, a lo mejor a ella le gustaría que yo lo 
hiciera, me doy cuenta que es muy sensible a un elogio, alguna cosa que yo no hago, 
no?
 
J. P. - Trastabilla un poco pero es un descubrimiento para Esteban de que a lo mejor a 
Lidia le gustaría un elogio, como si no estuviera en el contrato que la pudiera elogiar.
Quiero mencionar que también él está hablando de algo importante, que es como decir: 
'el encuadre lo hemos construído como un lugar donde hablar de todo esto'. Es 
transferencial, está diciendo: 'no crea que afuera somos absolutamente iguales, hemos 
captado que hay una realidad psíquica del encuadre-pareja que es para tratarla acá. Acá 
hacemos cosas que son de la sesión, que nos dura un poquito más' (porque después 
salen con bronca). El dice que de alguna manera, fuera de la sesión son distintos, pero 
que no importa porque han venido para hacer esto y para eso usan el encuadre. Hay una 
mención a la comprensión de lo que es un encuadre psicoanalítico de pareja que es para 
que pasen esas cosas.Y la aparición de esa idea de que a lo mejor ella es sensible y le 
gustaría un elogio, pero lo dice mal, como que es demasiado sensible.
 
Esteban: -Me da la sensación, yo no se a que se debe, quizá porque ha sido siempre muy 
exigida, se ha sacado "10" o cosas por el estilo. Ahora hay una contradicción, porque si 
se saca siempre "10" está acostumbrada a hacer las cosas bien, sin embargo cuando le 
hacen un elogio, se emociona.
 
J. P. - Ahora está haciendo un trabajo psíquico
 
Lidia: -Con vos me conformaría que no me criticaras tanto.
Esteban: -Cuando yo te digo algo que hacés bien, lo tomás en joda, como si no creyeras.
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Lidia: -Y sí, porque cuando vos decís por ej.: -Lidia es la persona que más sabe de 
psicodiagnóstico, yo sé que no es así.
Terapeuta: -Por qué no le cree?
Lidia: -Yo ante mí misma en el espejo no me lo creo, siento que pasó de un extremo al 
otro.
Esteban: -Vos durante 5 años fuiste la mejor alumna de la escuela, recibiste premios...
 
J. P. -Antes estuvimos con último momento, única solución. Ahora vamos a estar con la 
mejor.
 
Esteban: -Premio "20"... vos creés que fuiste la mejor alumna?
Lidia: -Sí, pero lo justo. La mejor en cuanto a nota, no la más inteligente.
Esteban: -Fuiste la mejor estudiante?
Lidia: -Fui la que tuvo la mejor nota.
Esteban: -De casualidad?
Lidia: -No, de casualidad, no!
Esteban: -Y a qué se lo atribuís?
Lidia: -A que estudiaba.
Esteban: -Fuiste entonces de las mejores. Vos tenés cualidades, condiciones como para 
que si yo te digo que tus psicodiagnósticos son bárbaros, tus informes son bárbaros, 
sea creíble. Estás habituada a tener buenos resultados.
Lidia: -Sí, pero hay algo de vos que no es creíble, siento que no hay un reconocimiento 
real.
Terapeuta: -Cómo sería reconocimiento real?
Lidia: -Me parece que uno tiene que estar en el tema para traer algo tan específico.
Esteban: -Pero yo veía el informe, como estaba redactado, y eso me impresionaba.
Lidia: -Si vos me decís: 'qué bien redactado' yo te lo creo, pero no 'sos la que más sabe'.
Esteban: -Ahora me acuerdo de lo que te decían los psiquiatras y vos me decías que te 
ponían como ejemplo.
23
Lidia: -No, yo no te dije eso.
Esteban: -Dejame terminar, porque tal psiquiatra le decía a las otras chicas que hagan el 
informe como vos.
Lidia: -Pero decían que soy la más?
Esteban: -Está bien, Lidia, está bien.
Terapeuta: -No se dejan pasar una. Para Esteban ud es la mejor.
Lidia: -Si, pero no tengo un mango.
 
J. P. - Acá la terapeuta pudo sacar mucho provecho de este cambio. Porque realmente 
es una sesión en la que pasó algo, de este comienzo de crítica, reproches, etc., se pasó al 
humor; después se pasó a la cuestión de reconocimiento aunque no lo entienden bien, lo 
viven un poco como culpa y otro poco como algo insólito, como algo que no está 
pensado; y después pasan a este lugar idealizado de él hacia ella. Persiste la crítica, pero 
es otra crítica: ya no le dice que hace todo mal, sino que hace todo bien pero que está 
mal. Ella lo descalifica pero de otra forma, porque aparece como una exigencia de ideal 
de los dos de ser la mejor.
Ahora, dentro de esto que hablamos al principio de las certezas y de esa exigencia de ser 
los mejores, aparece ella como la mejor, pero que no alcanza: como la mejor que qué; 
la mejor que quién. Uno podría pensar que están hablando de modelos infantiles, de 
competencias con hermanitos, de cómo ser la mejor: la mejor pareja, la mejor ante los 
ojos de los padres. Parece realmente infantil: la mejor alumna, las mejores 
clasificaciones. No hay demasiados elementos para arriesgar una interpretación acerca 
de modelos infantiles, pero sí para pensarlo. Acá se está hablando de algo distinto: él le 
reprocha y la empuja porque le dice que es la mejor, él la quiere por ser la mejor, pero 
no sabe de qué. Es un concepto que tipo colegio sirve, porque una es la mejor porque 
tiene "10" y ya está. Pero en la vida qué es ser la mejor, mejor que qué, mejor que la 
mamá, mejor que el papá...Sigue el tema de que Lidia es muy sensible; que parece que 
quiere elogios, que le resulta extrañísimo, entonces Esteban dice: -Ella siempre ha sido 
muy exigida (es decir, la saca del terreno de la relación entre los dos) siempre se sacó 
"10" y que todo hace bien, entonces para qué necesita los elogios de él, si ella tiene los 
"10". Discuten estérilmente que si se sacó "10", si no se sacó "10", si estudiaba, si no 
estudiaba, si fue por casualidad. Esto pasa porque le movió el piso la cuestión del 
elogio. 
 
Si pudieran decir: 'bueno, la verdad es que los dos necesitamos elogios; yo necesito que 
vos me elogies y me ponderes, y vos necesitás que yo te elogie' se acabaría este clima. 
Uno podría decirle: 'Mire, no es una cosa privativa de ella. Además porqué no... porqué 
la pareja tendría que ser el lugar de radares de defectos...' Pero no llegamos a ese punto. 
Llegó al asunto del elogio, despues rumbeó para '...

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