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Tema III.- La Acción 97 TEMA III.- LA ACCIÓN 1.- CONCEPTO Y DEFINICIÓN DE ACCIÓN PROCESAL El concepto de “Acción” es uno de los más discutidos en el Derecho Procesal y ha dado nacimiento a numerosas doctrinas, definiciones y no pocas controversias, sin que los jurisconsultos modernos se hayan puesto de acuerdo en esta importante institución que es uno de los pilares en que se sostiene la Teoría del Proceso actual. Alsina en torno a este tema comenta: “Como consecuencia de haber asumido el Estado el monopolio de la fuerza y por ende del ordenamiento jurídico, prohibiendo el empleo de la violencia en la defensa privada del derecho, lo cual constituye su función jurisdiccional, se reconoce en los individuos la facultad de requerirle su intervención para la protección de un derecho que se considera lesionado cuando no fuese posible la solución pacífica del conflicto. A esa facultad se designa con el nombre de acción, y ella se ejerce en un instrumento adecuado al efecto que se denomina proceso”. 1 Continúa expresando. “Jurisdicción, acción y proceso son así conceptos correlativos, que integran los tres capítulos fundamentales del derecho procesal, cuyo contenido no es otro que el conjunto de normas que regulan la actividad jurisdiccional del Estado”.2 Pekelis dice que sólo se habla de "acción”, cuando se refiere a la actividad del Estado. El derecho del dueño de un enjambre a perseguirlo en el fundo ajeno será una “facultad”, pero no una “acción”, de la cual sólo se puede hablar si lo reclama jurídicamente.3 “De estos conceptos –- expone Aldo Bacre –- se llega a la constatación de que sólo puede hablarse de acción cuando hay proceso. Es decir que el concepto técnico jurídico de acciones se resuelve en una contradicción con el significado común de la palabra: La acción corresponde a quien se le prohibe obrar por sí mismo. Originalmente la acción se refería a una actividad privada: matar, castigar. Por un fenómeno lingüístico ha alcanzado la actual acepción: el poder actuar se convirtió en poder de provocar la actuación.” 4 La enorme variedad de conceptos de la “acción” que se han expresado por los diversos jurisconsultos a lo largo del tiempo, en especial en los últimos ciento cincuenta años, y la confusión que estos diversos conceptos han originado, tiene su razón en tres factores que Pallares identifica: a) Factor histórico. En el sentido de que las instituciones jurídicas procesales han evolucionado, y sus transformaciones necesariamente han influido en el contenido del derecho de acción procesal. La acción del derecho romano sufrió transformaciones muy conocidas desde las leyes de las Doce Tablas, hasta el llamado proceso extraordinario; b) Confusión de conceptos entre el derecho de acción procesal con su ejercicio material en los tribunales. De esto resulta que unos se refieren al definir la acción, al propiamente dicho, y otros a su ejercicio en la vida real; c) El tercer factor consiste en que se olvida con frecuencia que la ciencia del derecho es la ciencia de lo que debe ser y no de lo que es en realidad. No pocos procesalistas elaboran sus 1 Alsina, Hugo, “Tratado…”, T. I. p. 29 2 Idem, T. I. p. 299 3 Pekelis, voz “Azioe”, en “Nuovo Digesto Italiano”, DE UTET, Turína, 1938, T. II, pp. 99 y ss. y traducción de Santiago Sentís Melendo, publicada en la “Revista de Derecho Procesal”, Buenos Aires, año IV, 2° semestre, 1948, No. 11., en Bacre, Aldo, “Teoría…”, T. I. p. 259 4 Bacre, Aldo, “Teoría…”, T. I., p. 260 TEORÍA GENERAL DEL PROCESO 98 doctrinas con violación de este principio, y hacen sociología jurídica en lugar de doctrina propiamente jurídica.”5 Otro factor que ha influido en la dificultad para el estudio de esta institución jurídica radica en el ambiguo sentido que se da al vocablo acción. “En buena medida –- señala Couture –- la polémica sobre este punto es la polémica acerca del vocablo, lo cual es indispensable para entenderse.” 6 “El vocablo acción –- continúa Couture –- aparece, como un significado diferente en todos los campos del derecho. Sólo en un derecho positivo determinado se han fijado quince acepciones distintas. 7 En el campo del derecho procesal, en particular, su significado varía en el tiempo y en el espacio. En cierto estudio se enumeran veintitrés definiciones.” 8 “Puede comprobarse además que el sentido del vocablo ha evolucionado en el tiempo; no es lo mismo el significado actual de la acción civil que el de la actio romana9; y tampoco igual, aún en nuestro tiempo, el concepto de acción entre los países de cultura latina y de cultura angloamericana 10; en terrenos tan próximos como el de la jurisdicción y de la administración, el concepto del mismo vocablo es diverso.” “Frente a esta complejidad, nuestra primera preocupación ha de ser determinar con la mayor precisión posible, que es lo que queremos decir cuando hablamos de acción." 11 De la acción –- continúa el mismo autor –- en sentido procesal se puede hablar cuando menos de tres acepciones distintas: a) Como sinónimo de “Derecho”: Es el sentido que tiene el vocablo cuando se dice “el actor carece de acción”, o se hace valer la “exceptio sine actione agit”, lo que significa que el actor carece de un derecho efectivo que el juicio de tutelar. b) Como sinónimo de “Pretensión”; es éste el sentido más usual del vocablo, en la doctrina y en la legislación; se halla recogido con frecuencia en los textos legislativos de los siglos XIX que mantienen su vigencia aún en nuestros días; se habla entonces de “acción fundada y acción infundada”, de “acción real y acción personal”, y de “acción civil y acción penal”, de “acción triunfante y acción desechada”. En estos vocablos, la acción es la pretensión de que se tiene un derecho válido y en nombre del cual se promueve la demanda respectiva. En cierto modo, esta acepción de la acción como pretensión, se proyecta sobre la de demanda en sentido sustancial y se podría utilizar indistintamente diciendo “demanda fundada” e “infundada”, “demanda (de tutela) de un derecho real o personal”, etc. Es, decimos, el lenguaje habitual del foro y de la escuela de muchos países. c) Como sinónimo de Facultad de provocar la actividad de la jurisdicción; se habla, entonces, de un poder jurídico que tiene todo individuo como tal, y en nombre del cual le es posible acudir ante los jueces en demanda de amparo de una pretensión. El hecho de que esta pretensión sea fundada o infundada no afecta la naturaleza del poder jurídico de accionar; 5 Pallares, Eduardo, “Diccionario…”, p. 25 6 Couture, Eduardo J., “Fundamentos…”, p. 59 7 Pekelis, Alejandro, voz “Azioe”, en “Nuovo…”, T. II, p. 92., en Couture, Eduardo J., “Fundamentos…”, p. 59 8 Así, García Valdez, “Teoría de las acciones y de su acumulación”, en “Revista de Derecho Procesal”, Madrid, 1945, p. 133., en Couture Eduardo J. “Fundamentos…”, p. 59 9 Calinet, “La nature des actions, des interditis et des exceptions, dans Ioeuvre de Justinien”, en “Études historiques sur le droit de Justinien”, Paris, 1947, T. 5., p. 544., en Couture, Eduardo J., “Fundamentos…”, p. 59 10 Ejemplos claros : Hamson, “Civil procedure in France and England”, en “The Cambridge Law Jornal”, 1950, T. 10, p. 411., en Couture, Eduardo J., “Fundamentos…”, p. 59 11 Couture, Eduardo J., “Fundamentos ”, pp. 59-60 Tema III.- La Acción 99 pueden promover sus acciones en justicia aun aquellos que erróneamente se consideran asistidos por la razón.” 12 Por su parte Pallares expone que son cuatro grandes grupos en que se pueden integrar las diferentes formas como se ha identificado a la acción procesal cuyo origen se encuentra en el derecho romano.13 La Acción tiene su origen en la expresión latina “actio”, que era un sinónimo de “actus” y aludía en general, a los actos jurídicos. Este significado original era muy amplio, pues podía aplicarse a cualquieracto jurídico; sin embargo, en el primer período del derecho romano se denominaron “legis actiones” - actos o acciones de la ley - a determinados actos solemnes establecidos en la ley que se debían cumplir para obtener la realización de un juicio y la decisión de un punto controvertido. 14 Durante el segundo período del proceso civil romano –- llamado formulario –- la actio tuvo también diversos significados. Entre otros, se llegó a identificar con la fórmula misma, es decir, con la instrucción escrita que el magistrado emitía al juez (privado) que debía conocer del caso, en su segunda fase “in iudicio”. Posteriormente, la palabra actio dejó de ser utilizada para designar el aspecto exterior del acto, como era la fórmula, y pasó a ser empleada para aludir a una de las partes del contenido de ésta última: “el derecho que el actor (hacía) valer contra el demandado”.15 Así, en la última parte del derecho romano, las acciones se identifican con los derechos subjetivos de orden civil, en tanto que éstos se ejercitan ante los tribunales cuando han sido desconocidos o violados. Se define entonces a la acción en los términos de la fórmula del jurisconsulto Celso, como. “Jus persequendi in judicio quod sibi debatur” –- “el derecho a perseguir en juicio lo que es debido” –- definición que la escuela clásica completó agregando a ella. “Lo que nos es debido o nos pertenece”, para que comprenda también las acciones reales. Los jurisconsultos – señala Pallares – explican este punto de visa diciendo que la acción es un derecho subjetivo de índole civil en su estado dinámico, que entra en acción cuando es desconocido o violado. De admitirse este concepto hay tantas acciones procesales cuantos derechos subjetivos del orden civil existen y la clasificación de aquellas ha de efectuarse teniendo en cuenta a éstos últimos. De los derechos reales dependen las acciones reales; de los derechos personales dependen las acciones personales y así sucesivamente. Tanto el Código de Procedimientos Civiles de 1884, como el actual para el Distrito Federal de 1932, se basan en esta doctrina.16 En un segundo punto de vista, la acción procesal no se identifica con el derecho subjetivo que protege o tutela. Se distingue de él como un derecho diverso, pero que nace del mismo cuando aquel es violado o desconocido. Los dos son derechos de índole privado, y el segundo consiste en el medio legal para obtener de los tribunales el respeto y cumplimiento del primero. Este era el sentido del Código de Procedimientos Civiles de 1884 que en su artículo 1 define la acción como. “El medio de hacer valer ante los tribunales los derechos establecidos por la ley”. Esta concepción doctrinaria fue sostenida por Savigny y Garssonet, distinguida como “doctrina privatística”, siendo distintivo que en la primera concepción la acción es un derecho civil autónomo y principal, mientras que en la segunda es un derecho accesorio, agregado o derivado de otro.17 En un tercer punto de vista y al lado de las doctrinas privatísticas o civilistas, existen las “Teorías Modernas”, que atribuyen a la acción la naturaleza de un derecho de orden público que tiene el actor frente al Estado, fundamentado en que lo que exige el particular es la acción del Estado por conducto de los tribunales, en contra el demandado para que éste cumpla con sus 12 Idem, pp. 60-61 13 Pallares, Eduardo, “Diccionario…”, p. 26 14 Sciajola, Vittorio, “Procedimiento…” p. 105-106. 15 Idem, p. 97 16 Pallares, Eduardo, “Diccionario…”, p. 26 17 Idem, p. 26 TEORÍA GENERAL DEL PROCESO 100 obligaciones, siendo el recurrir a los tribunales una facultad que tiene todo individuo, un derecho general y abstracto tutelado - consagrado constitucionalmente - por el Estado, y fundado en el hecho de ser éste el titular del poder y de la fuerza y por lo mismo el único que puede ejercer jurisdicción; en consecuencia sólo a él le corresponde impartir justicia.18 En una cuarta visión algunos autores modernos identifican la acción con el escrito mismo de demanda, y más concretamente con la pretensión contenida en la misma. Jaime Guasp concretamente sostiene que el concepto de acción debe ser sustituido por el de pretensión.19 A partir de estas diferentes concepciones a continuación reproducimos algunas de las definiciones expresadas por los autores más representativos: De la Teoría Clásica y Privatística. Celso: “Jus persequendi in judicio quod sibi debeatur “(El derecho a perseguir en juicio lo que es debido).20 Savigny: “La acción procesal no es un derecho sui géneris, un derecho en sí, sino el aspecto particular que asume todo derecho como consecuencia de su lesión”, en lo que pudiera llamarse “estado de defensa”.21 Garsonnet: “La idea del derecho contiene pues, necesariamente la de la acción, más aún, la acción ni es otra cosa que el derecho mismo que permanece pasivo, por decirlo así, en tanto no es negado, pero se pone en movimiento desde que es desconocido o violado”. De esta noción fundamental se deduce que: 1.- No hay derecho sin acción, y la ley que lo crea no tiene necesidad de agregarle expresamente una acción. Por el sólo hecho de que aquél existe, ella existe al mismo tiempo; 2.- no hay acción sin derecho, desde que aquella no es sino un elemento de éste, 3.- La acción participa de la naturaleza del derecho…”22 Manresa y Navarro define la acción como: “El medio que concede la ley para ejercitar en juicio el derecho que nos compete”. 23 De las Teorías Modernas. Chiovenda: “El poder de dar vida a la condición para la actuación de la ley…” 24 Koheler: “La facultad que está comprendida en el derecho a la integridad de la propia personalidad, de dar vida a la actuación de la demanda judicial.” 25 Hugo Rocco: “El derecho de acción es un derecho subjetivo del individuo contra el Estado y sólo para con el Estado, que tiene como contenido substancial el interés abstracto a la intervención del Estado para la eliminación de los obstáculos que la incertidumbre o la inobservancia de la norma jurídica aplicable en el caso concreto, puede oponer a la realización de los intereses privados.” 26 18 Es la doctrina más aceptada y en diferentes formas se ve expresada por autores como Pallares, Alsina, Couture, Bacre, Montara, etc. 19 Jaime Guasp. I-I-339.., en Pallares, Eduardo, “Diccionario…”, p. 28 20 Celso, “De actionibu”s, L.4, T.1., para su alcance y evolución: Savigny “Sistema de derecho romano actual”, trad. esp., Madrid, 1879, T. IV, p. 9., en Couture, Eduardo J., “Fundamentos..” p. 62 21 Savigny, Friedich, Carl Von, “Sistema...”, p. 205., en Pallares, Eduardo “Derecho…”, p. 211 22 Garsonnet, E., “Traité de Procedure Civile”, T. I., p. 484., en Pallares,Eduardo, “Derecho …”, p.211, también en Bacre, Aldo, “Teoría…”, T. I., p. 266 23 Manresa y Navarro, José María, “Comentarios a la Ley de Enjuiciamiento Civil”, De Reus, Madrid, España, 1928, 5° edición, T. I., p. 243 24 Chiovenda, Guiseppe, “Sistema…”, T. I., No. 356, en Alsina, Hugo, “Tratado…”, T. I., p. 315 25 Koheler, en Pallares, Eduardo, “Diccionario…”, p. 27 26 Rocco Hugo, “Derecho…”, T. I., pp. 151 y ss. Tema III.- La Acción 101 Carnelutti: “La acción es un derecho público subjetivo, que tiene el individuo como ciudadano para obtener del Estado la composición del litigio”, También la define como: “un derecho público subjetivo del procedimiento judicial general; pero no a la sentencia justa.” 27 Bolow: “El derecho a obtener una sentencia justa, en que consiste la acción, sólo nace con la demanda.” 28 Niceto Alcalá Zamora y Castillo: “La acción es tan sólo la posibilidad jurídicamente encuadrada de recabar los proveimientos jurisdiccionales necesarios para obtener el pronunciamiento de fondo y en su caso la ejecución de una pretensión litigiosa. ” 29 Ennecersus: “Derecho de acción es el derecho que se dirige contra el Estado para que dicte una sentencia favorableal que solicita la protección de la jurídica. Es una especie, y precisamente la principal del derecho a la protección judicial, y tiene, como éste, naturaleza pública. Se dirige contra el Estado y no contra la parte contraria en el juicio.” 30 Hugo Alsina: “La acción es dada no sólo a quién tiene la razón, sino a cualquiera que se dirija al juez en demanda de una decisión sobre una pretensión, la acción, por consiguiente, puede ser deducida aún por quien esté equivocado y por ello es abstracta del fundamento de la demanda.” 31 Eduardo J. Couture: “Es el poder jurídico del actor de hacer valer la pretensión, …o sea, el poder jurídico que faculta para acudir a los órganos de jurisdicción….El poder de accionar es un poder jurídico de todo individuo en cuanto tal; existe aun cuando no se ejerza efectivamente.” 32 Eduardo Pallares: “La acción procesal propiamente dicha, es el conjunto de medios legales, fórmulas y procedimientos por los que se ejercita el derecho constitucional de solicitar justicia ante los tribunales.” 33 De las Teorías Contemporáneas. Cipriano Gómez Lara: “Entendemos por acción el derecho, la potestad, la facultad o la actividad, mediante la cual un sujeto de derecho provoca la función jurisdiccional”.34 José Ovalle Favela: “Derecho subjetivo procesal que se confiere a las personas para promover un juicio ante el órgano jurisdiccional, obtener una sentencia de éste sobre la pretensión litigiosa y, lograr, en su caso, la ejecución forzosa de dicha resolución... Este derecho de promover un juicio o proceso comprende tanto el acto de iniciación del proceso, los actos que correspondan a la parte actora para probar los hechos y demostrar el fundamento jurídico de su pretensión, así como impulsar el proceso hasta obtener una sentencia y eventualmente la ejecución. Este derecho también incluye los actos de impugnación de las actuaciones o de las resoluciones adversas a los intereses del actor.” 35 Aldo Bacre: “La acción, manifestación del derecho subjetivo, o autónomo derecho subjetivo a la tutela jurídica, o potestad, o facultad jurídica o derecho a la jurisdicción o función pública, siempre importa la invocación de la jurisdicción. La acción es presupuesto de la jurisdicción, de modo que la justicia no reacciona si no ha quien la solicita. La acción es límite de la jurisdicción, porque ésta sólo puede entender y resolver respecto de las cuestiones que las partes le plantean. ” 36 De esta diversidad de definiciones y conceptos en torno a la acción, Eduardo Pallares define las ideas que son las más aceptadas en la doctrina moderna: 27 Carnelutti, Francesco, “Sistema…”, T. I., No. 356., en Pallares, Eduado, “Derecho…”, p. 216 28 Citado por Eduardo Pallares. “Diccionario…”, p. 28 29 Alcalá Zamora y Castillo, Niceto, “Enseñanzas y sugerencias de algunos procesalistas sudamericanos acerca de la acción”, en “Estudios en honor de H. Alsina”, Buenos Aires, 1946, p. 759 30 Ennercesus, en Pallares, Eduardo, “Derecho…”, p. 219 31 Alsina Hugo, “Tratado…”, T. I., p. 314 32 Couture, Eduardo J., “Fundamentos..:”, pp. 67-75 33 Pallares, Eduardo, “Derecho…”, p. 220 34 Gómez Lara, Cipriano, “Teoría…”, p. 85 35 Ovalle Favela, José, “Teoría…”, p. 155 36 Bacre, Aldo, “Teoría…”, T. I., pp. 282-285 TEORÍA GENERAL DEL PROCESO 102 a) La acción procesal es una entidad jurídica de naturaleza diferente del derecho subjetivo que mediante ella se quiere hacer valer; b) La acción procesal es un derecho autónomo, de orden público y por tener esta nota esencial, está sujeta a una legislación específica diversa de la que contiene al derecho subjetivo; c) El sujeto pasivo de la acción no es el particular que figura en el juicio como demandado, sino el Estado o el órgano jurisdiccional que administra justicia; d) El derecho de acción procesal es un derecho público y no meramente civil; e) Su contenido es el conjunto de actividades que debe realizar el órgano jurisdiccional para que las partes o los terceros ejerciten ante ellos el derecho de petición (de justicia).37 Las materias sobre las cuales se ha discutido y sigue discutiendo son: a) ¿ La acción es un derecho subjetivo o un derecho potestativo? b) ¿ Es una mera facultad o es un auténtico derecho? c) ¿ Tiende a tutelar derechos subjetivos o bien solamente tutela la aplicación del derecho objetivo? d) ¿ El sujeto pasivo de la acción es el Estado, la organización judicial o los funcionarios judiciales? e) ¿ Concede al actor el derecho a obtener una sentencia justa o una sentencia favorable a sus intereses? f) ¿ Es un derecho abstracto y de carácter general, o concreto y particular?.38 De los anteriores conceptos podemos establecer que la acción procesal es: Una facultad especial y concreta (sui generis) emanada del derecho subjetivo público que toda persona tiene para pedir al Estado, y en especial para acudir ante los tribunales ha solicitar justicia. El derecho subjetivo público como garantía constitucional tutelada por el Estado –- en México a través del artículo 8° Constitucional – de petición a la autoridad que implica la correlativa obligación de ésta el responder a los solicitantes; y que en conjunto con el derecho subjetivo público que toda persona tiene de recibir justicia en forma gratuita, pública y expedita por parte del Estado (establecida en el artículo 17° Constitucional). Son por sus propias características, imprescriptibles, inalienables, irrenunciables y propias de todo sujeto de derecho. Estos derechos públicos subjetivos, se concretan o pasan de la potencia al “acto”, en la facultad especial y concreta a la que denominamos “acción”, que ejerce el actor al acudir ante los tribunales del Estado instando a la autoridad e iniciando el “Proceso”, al exponer por medio de su demanda, las pretensiones en contra del demandado; siendo una facultad especial y concreta porque: a) Se ejercita en contra del Estado por conducto de las autoridades judiciales; b) Sólo podrá ejercitarla quien acredite cuando menos presuntamente la existencia de un interés jurídico propio y tutelado por el Estado, del cual emane la pretensión que reclama en contra el demandado; c) La ejercite ante autoridad judicial competente por medio de la formulación de una pretensión en contra de un demandado y a través de la demanda; 37 Pallares, Eduardo, “Derecho…”, p. 214 38 Idem, p. 214-215 Tema III.- La Acción 103 d) La ejercite en tiempo, forma y vía procesal debidos, ante una autoridad competente para conocer ese tipo de pretensiones; e) Implica tanto la facultad para iniciar el proceso poniendo en movimiento al órgano judicial, como para impulsar en su favor el “Proceso” a lo largo de todas sus fases, extendiéndose al ejercicio de todos los medios de impugnación que las leyes procesales establecen para que el actor logre el debido proceso; hasta la facultad de exigir de la autoridad el que dicte sentencia cumpliendo en forma estricta las normas a derecho aplicable, y exigir de ésta el que haga cumplir en forma forzada su resolución. A diferencia del derecho subjetivo público de petición y del subjetivo público de solicitar justicia; la acción procesal como facultad especial y concreta emanada de estos derechos subjetivos públicos, es prescriptible, renunciable y alienable, siendo entre otras sus características especiales las siguientes: La acción procesal se extingue: a) Por haber obtenido (el actor) la satisfacción por parte del demandado de todas las pretensiones reclamadas; b) Por ser imposible material o jurídicamente el cumplimiento de las pretensiones; c) Por haber desaparecido el derecho en que se sustenta la pretensión; d) Por haber desaparecido la vía procesal para ejercitar su reclamación, e) Por haberse ejercitado la facultad y agotado el proceso en todas sus fases, aún y cuando el actor no hubiese obtenido el cumplimiento o satisfacciónpor parte del demandado de las pretensiones reclamadas; como también si éste es absuelto de las mismas en la resolución que dicta la autoridad que conoció del asunto; y f) Por haberse ejercitado la facultad, y durante la secuela del proceso renunciar (el actor) en forma expresa a continuar con el proceso. La acción procesal se extingue también para el sujeto actor, si pierde por cualquier causa el interés jurídico en el asunto; si bien, la acción procesal puede continuar en favor de la persona a la que el actor haya transmitido los derechos en que funda sus pretensiones; si éstos atendiendo a su naturaleza jurídica, pueden ser sujetos de transmisión, cesión o subrogación conforme a la ley. La acción procesal como facultad concreta y especial que es; una vez ejercitada queda extinguida y no puede volverse a ejercitar respecto de la misma causa, cuando existe identidad de sujetos activo y pasivos, pretensiones, hechos y derecho en que ésta se funda. 2.- LA ACCIÓN PROCESAL Y SUS DIFERENCIAS CON: LA PRETENSIÓN JURÍDICA, EL DERECHO SUSTANTIVO, EL PROCESO, Y LA JURISDICCIÓN 2.1. Acción Procesal y Pretensión; 2.2. Acción Procesal y Derecho Substantivo; 2.3. Acción Procesal y Jurisdicción. 2.1. Acción Procesal y Pretensión. Para Carnelutti la Pretensión es: “La exigencia de la subordinación del interés ajeno al propio interés, el cual puede o no estar fundado (en derecho), pero no por ello deja de ser pretensión...”39 39 Carnelutti. “Sistema…”, T. I-2., en Pallares, Eduardo, “Diccionario…”, p. 621 TEORÍA GENERAL DEL PROCESO 104 Pallares define a la Pretensión como: “La declaración de la voluntad que el actor o el demandado formulan ante el órgano jurisdiccional para que actúe en determinado sentido (a su favor), la cual puede ser formulada por escrito o verbalmente, apoyados en derecho mediante la cual se exige determinadas prestaciones...” 40 Para Couture, Pretensión es: “La afirmación de un sujeto de derecho de merecer la tutela jurídica y por supuesto la aspiración concreta de que ésta se haga efectiva. En otras palabras - aclara el procesalista -: “La autoatribución de un derecho por parte de un sujeto que invocándolo pide concretamente que se haga efectiva a su respecto la tutela jurídica...”41 De los diferentes conceptos apuntados podemos destacar de la Pretensión Jurídica los siguientes aspectos: La Pretensión es una manifestación de la voluntad petitoria que contiene una afirmación de derecho, no un es derecho en sí, ni es la acción. La Pretensión se dirige en contra de la contraparte, la cual en cuanto se manifieste externamente constituye un acto jurídico de exigencia de sometimiento de la voluntad de éste a la propia voluntad del pretensor. Cuando la Pretensión se hace valer ante los tribunales, es un elemento de la demanda y por lo mismo forma parte de la acción. 42 La Pretensión es un acto jurídico que puede estar fundado o no en derecho y que alega el actor como insatisfecho por su contraparte. Por oposición, la acción según hemos apuntado de los conceptos vertidos por los diversos investigadores de esta ciencia, en su forma más genérica es un derecho, facultad o poder que tiene el actor frente al Estado y que ejercita en contra de éste, para dar vida, para iniciar, o para generar las condiciones necesarias para el desarrollo de la actividad del Estado en su faceta jurisdiccional y al proceso jurisdiccional mismo, por ello no debe confundirse con la pretensión, son conceptos diferentes siendo sus principales diferencias: ACCION JURISDICCIONAL PRETENSIÓN Es un derecho, facultad o potestad de carácter público. Es un acto jurídico, una manifestación de la voluntad del actor. Se dirige contra el Estado por conducto de la autoridad judicial. Se dirige en contra del demandado, para satisfacer los intereses propios del actor. Implica siempre la existencia de una pretensión jurídica. Puede existir pretensión sin acción, como las pretensiones infundadas o temerarias. Implica el derecho a la justicia establecido como garantía constitucional por el Estado. Implica un estado anímico del sujeto actor en contra del demandado, mismo que puede ser verdadero y estar fundado en derecho, como también puede ser inverosímil, infundado e incluso temerario, pero no deja de ser pretensión. Implica su ejercicio el que se efectúe por medio de demanda en la cual se haga constar la pretensión del actor. Es un presupuesto de la acción procesal. Si bien acción, pretensión y demanda son figuras que comúnmente se les confunde; teórica y doctrinalmente hoy son diferentes, en sus objetivos y naturaleza jurídica, siendo su punto de 40 Pallares, Eduardo, Idem, p. 622 41 Couture, Eduardo J., “Fundamentos…”, p. 72 42 Ovalle Favela, José, “Teoría…”, p. 158 Tema III.- La Acción 105 concurrencia y causa de confusión el que tienen un ejercicio práctico inescindible, y se presentan o ejercen concomitantemente; pero no por ello dejan de ser figuras jurídicas diferentes 2.2. Acción Procesal y Derecho Substantivo. Los primeros conceptos romanos sobre la actio, hasta la definición dada por Celso, en el sentido que la acción es: ”El derecho a perseguir en juicio lo que nos es debido”, aceptada posteriormente por los glosadores y por las siguientes generaciones de estudiosos del derecho identificada como doctrina “clásica de la acción,” continuada incluso por la corriente “privatística” representada por Savigny, Garsonnet, y en la doctrina española seguida por autores como Manresa y Prieto Castro; se vio reflejada en la legislación procesal post- napoleónica como lo fueron la Ley de Enjuiciamiento Civil (española) y el Código de Procedimientos Civiles para el Distrito y Territorios Federales de 1884, etc., en donde la acción es la parte dinámica del derecho subjetivo de carácter civil que tiene el actor, el cual al no ser respetado por el demandado, obliga al actor ha ejercer ese derecho (violado) ante los tribunales en contra del demandado. Siendo la acción entonces, el acto de exigencia del cumplimiento del derecho violado que se ejercita en contra del demandado ante los tribunales, y por lo mismo la acción es una emanación del derecho sustantivo del actor, expresada en las siguientes formulas: “1.- No hay derecho sin acción, y la ley que lo crea no tiene necesidad de agregarle expresamente una acción. Por el sólo hecho de que aquél existe, ella existe al mismo tiempo; 2.- no hay acción sin derecho, desde que aquella no es sino un elemento de éste, y 3.- La acción participa de la naturaleza del derecho…”43 La diferencia entre la corriente “clásica” y la “privatística” sobre la acción, consiste en que la “clásica” identificaba a la acción como el propio derecho subjetivo del actor el cual ha sido transgredido por el demandado; mientras que la corriente “privatística” de Savigny identifica la acción como un accesorio del derecho subjetivo (civil) del actor. A partir de los estudios de Windscheid y sus las controversias con Muther en sus libros “La acción en el derecho civil romano desde el punto de vista moderno” 44, y “La teoría de la acción romana y el derecho moderno de obrar” 45 respectivamente, aparecidos a mediados del siglo XIX, obligó a una revisión del concepto acción, dando origen a las teorías “modernas de la acción”, las cuales reconocen a ésta como un derecho autónomo de carácter público que el actor ejerce contra el Estado, y por lo mismo un derecho de naturaleza jurídica diferente del derecho subjetivo en que el actor fundamenta su pretensión contra el demandado. Conforme a estas doctrinas “modernas”, la acción se reconoce como facultad, derecho, potestad o institución jurídica de carácter público, mediante la cual se da inicio y se continúa el proceso, la cual es de naturaleza jurídica diferente del derecho subjetivo(privado) que el actor estima violado por el demandado y en el cual fundamenta su pretensión jurídica. Es entonces a partir de estas doctrinas modernas en que la acción y el derecho subjetivo - violado en que el actor fundamenta su pretensión - se reconocen como derechos diferentes y no como “potencia” y “acto” uno del otro, cuando queda desechada la teoría “clásica” de la acción. No obstante lo anterior, el problema a más de ciento cincuenta años de que se desarrollan las primeras corrientes modernas en torno a la acción sigue subsistiendo en atención a que los muchos Códigos Procesales vigentes tienen su antecedente directo y fundamento en los Códigos 43 Garsonnet, E., “Traité de Procedure Civile”, T. I., p. 484. , en Pallares,Eduardo, “Derecho …”, p.211, también en Bacre, Aldo, “Teoría…”, T. I., p. 266 44 Windschied, (Dussendorf, año 1856).., en Alsina, Hugo, “Tratado…”, T. I, p. 308- 310 45 Muther (Erlanger, año 1857)., en Alsina, Hugo, “Tratado…”, T. I, p. 311-312 TEORÍA GENERAL DEL PROCESO 106 creados a lo largo del siglo pasado, en los cuales se seguía la doctrina clásica de la acción, que en que sí se identificaba a ésta con el derecho subjetivo violado al actor, o como un accesorio de éste. Caso concreto se ve en el Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal que data de 1932 pero que se generó a partir de su antecedente directo, el Código de 1884. 2.3. Acción, Proceso y Jurisdicción. El Proceso Jurisdiccional es definido por Gómez Lara como: "Conjunto complejo de actos del Estado Soberano, de las partes interesadas y de terceros ajenos a la relación substancial, actos todos que tienden a la aplicación de una ley general a un caso concreto controvertido, para solucionarlo y dirimirlo." 46 El Proceso Jurisdiccional tiene un fin específicamente determinado que es la constancia del orden social, tiene una causa que es el rompimiento del orden jurídico, siendo su objeto precisamente la vuelta al orden jurídico mediante la definición de la ley al caso controvertido, e imponiendo su cumplimiento a las partes. Efectivamente es “Proceso” porque se integra de una serie concatenada de actos jurídicos de las partes, de la autoridad y de terceros ajenos o interesados, cuya actuación colaborante y concatenada tiene el propósito común de la preservación de la ley mediante la aplicación de al norma al caso concreto controvertido. El Proceso Jurisdiccional visto como secuencia compleja de actos concatenados que tienen un fin determinado, integran en su conjunto una relación jurídica de derecho público que se establece entre las partes y el juez, cuyas características son: Ser de "Tracto Sucesivo", porque sólo se puede concebir a través del tiempo y mediante una serie de actos concatenados; Es autónomo, por estar regido por su propia ley y tener sus propios principios; Es tridimensional, porque la relación se da entre la autoridad y los dos partes; Su contenido es derechos, obligaciones, cargas y facultades que nacen durante el proceso; Es heterogénea, porque los derechos y facultades de cada uno de los sujetos del proceso, son diferentes; Es colaborante, porque a pesar de que las partes luchan por sus pretensiones, tienen un fin común que es el que se aplique la ley, y sin la colaboración concertada de éstos no pueden darse ese resultado; La relación jurídica se establece entre las partes y el juez, no entre las partes, de donde nace la característica de ser proyectiva, de las partes al juez y de éste hacia ellos.47 La Jurisdicción la hemos definido como: “Función pública que se traduce en un poder-deber que tienen el Estado, encaminada a la actuación del derecho objetivo mediante la aplicación de al norma al caso concreto controvertido así como de su ejecución.”48 Son atributos de esta función pública del Estado: Ser un Servicio Público del Estado; Una Función primaria o fundamental; Un Poder- Deber; 46 Gómez Lara, Cipriano, "Teoría...", p. 121 47 Gómez Lara, Cipriano, “Teoría…”, p. 239 48 Ver Supra, Cap. VI.,1., “Jurisdicción” p. 139 Tema III.- La Acción 107 Inderogable; Indelegable : y Única.49 La acción procesal definida por Aldo Bacre es: “La manifestación del derecho subjetivo, o autónomo derecho subjetivo a la tutela jurídica, o potestad, o facultad jurídica o derecho a la jurisdicción o función pública, siempre importa la invocación de la jurisdicción…” 50 Como podemos observar, acción, jurisdicción y proceso, están íntimamente ligadas, pero son instituciones jurídicas diferentes, mientras que la acción se identifica como derecho subjetivo, potestad o facultad que tiene la parte actora para solicitar justicia ante los tribunales, la Jurisdicción es la función pública que ejerce en forma monopólica el Estado consistente en administrar la Justicia, y el proceso jurisdiccional es precisamente el mecanismo o sistema establecido por el Estado para la resolución de los conflictos que se plantean en su comunidad. El Estado como titular del poder, es quien ejerce la administración de justicia al estar impedidos los particulares de ejercerla por su propia mano por mandato constitucional 51, lo que constituye la jurisdicción. Asimismo al ser el Estado el titular del poder, la Constitución otorga a los particulares el derecho a solicitarle justicia, lo que para algunas corrientes doctrinarias constituye el derecho a la acción. 52 Por último, es garantía constitucional que ninguna persona puede ser privada de sus derechos por parte del Estado, sino mediante juicio (proceso) seguido ante autoridad competente en el cual se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento y conforme a leyes expedidas con anterioridad. 53 De estos conceptos establecidos en nuestra Constitución, se afirma que jurisdicción, acción y proceso, son instituciones jurídicas inescindibles, correspondiendo el primero a la función del Estado; el segundo al derecho, facultad, potestad del particular para instar al Estado a ejercer su función; y el proceso, el medio, mecanismo o sistema, a través del cual el Estado cumple con dicha función de impartir justicia, siendo por lo mismo estas tres instituciones jurídicas diferentes pero necesariamente unidas en cuanto al fin que persiguen que es la impartición cabal de justicia en esa comunidad. 3.- LA NATURALEZA JURÍDICA DE LA ACCIÓN PROCESAL 3.1. La Acción en el Derecho Romano; 3.2. Teoría de la Acción como un Elemento del Derecho Material; 3.3. Teoría de la Acción como Derecho Autónomo, de carácter Concreto; 3.4. Teoría de la Acción como Derecho; 3.5. Otras Teorías en torno a la Acción. Analizar la evolución histórica que ha tenido el concepto de acción en el derecho procesal es importante porque permite entender de una mejor forma las relaciones existentes entre el interés individual y el interés del Estado, entre la libertad y la autoridad, que se refleja en la posición que asumirá el juez en el Proceso y que varía conforme a los distintos sistemas procesales. 49 Ver Supra, Cap. VI., 2., “Jurisdicción como función” p. 141 50 Bacre, Aldo, “Teoría…”, T. I., pp. 282-285 51 Art. 17 de la Constitución Política: “Ninguna persona puede hacerse justicia por sí misma…” 52 Art. 17 de la Constitución Política: “Toda persona tiene derecho a que se le administre justicia por los tribunales que estarán expeditos para impartirla en plazos y términos que fijen las leyes…” 53 Art. 14 de la Constitución Política: “Nadie podrá ser privado de la vida, de la libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las leyes expedidas con anterioridad al hecho…” TEORÍA GENERALDEL PROCESO 108 Diversos autores han tratado de integrar las corrientes doctrinarias en torno a la acción en cuatro a seis grupos a partir de la teoría clásica. A continuación pasaremos a exponer el pensamiento de los autores más representativo de estas teorías: 3.1. La Acción en el Derecho Romano. 3.1.1. Período de la Ley; 3.1.2. Período Formulario; 3.1.3. Período Extraordinario. Como lo hemos mencionado el concepto de actio en el derecho romano varió a lo largo de los tres períodos de su evolución histórica: 3.1.1. Período de la Ley. Según menciona Alsina, la actio era una denominación genérica, el conjunto de formalidades que las partes debían cumplir ante el magistrado, independientemente del derecho que se reclamaba y que tenían más un sentido político –religioso. Era una pequeña ficción dramática, por medio de pantomimas y diálogos preestablecidos los cuales integraban en sí la actuación o manera de proceder ante el magistrado.54 Este período se extiende desde las Doce Tablas hasta la expedición de las leyes Aebutia y las dos Julias, cuya fecha se ignora.55 Se reconocen cinco acciones de la ley: acción por sacramento, judicis postulatio, la condictio, la manus injectio y la pignoris capio. 3.1.2. Período Formulario. Las acciones de la Ley quedaron suprimidas por las leyes Julias y Aebutia, dando origen al llamado proceso formulario, en el cual la acción era considerada como la fórmula que el magistrado acordaba y por la cual investía al juez (privado), de la facultad de condenar o de absolver, con las siguientes características: a) Las partes no estaban obligadas cuando exponían sus pretensiones a usar determinadas frases sacramentales ni a realizar pantomimas de ningún género, sino que podían utilizar lenguaje vulgar; b) Por regla general, se distinguían en este sistema dos períodos diversos. “In Jure” ante el magistrado o pretor ante quién se expresaban las pretensiones, y el segundo “In judictium” ante el juez (privado) nombrado por las partes; c) En el primer período se formaba la litis y el magistrado entregaba la fórmula que contenía los puntos de hecho que el juez debería conocer, recibir pruebas y resolver, concluyendo con la expedición de la formula y su entrega al actor; d) En la segunda etapa “In judictium”, el juez desarrollaba el proceso probatorio y emitía su resolución en los términos establecidos en la fórmula.56 Dentro de este período se da la conocida definición de Celso: “Jus persequendi in judicio quod sibi debeatur “(El derecho a perseguir en juicio lo que es debido).57 Ortolán, citado por Pallares dice al respecto: “La acción significaba en este sistema (en el formulario), el derecho concedido por el magistrado al actor para perseguir ante un juez lo que le 54 Alsina, Hugo, “Tratado…”, T. I. p. 299 55 Pallares, Eduardo, “Derecho…”, p. 206 56 Idem, p. 207 57 Celso, “De actionibu”s, L.4, T.1., para su alcance y evolución: Savigny “Sistema de derecho romano actual”, trad. esp., Madrid, 1879, T. 4, p. 9.., en Couture, Eduardo J., “Fundamentos..” p. 62 Tema III.- La Acción 109 es debido…o bien se designa con esa palabra la fórmula que se entregaba al actor por la cual se confería ese derecho. En fin por una figura del lenguaje que toma el efecto por la causa, se aplica a la fórmula y por consecuencia se daba a la acción el nombre de judicium, es decir, de la instancia judicial que organiza. De esta manera, las tres palabras: actio, fórmula, judicium, eran frecuentemente usadas como sinónimos en el sistema formulario”.58 Este procedimiento coexistía con el “Procedimiento Extraordinario”, en el cual el magistrado directamente conocía de caso y sentenciaba. Al paso del tiempo este sistema extraordinario se impuso y el formulario fue suprimido en el año 294 por Dioclesiano mediante Constitución; pasando la definición de Celso a formar parte de las Institutas de Justiniano, y considerado como un concepto “clásico”, agregándose a la definición “lo que nos pertenece” para que comprendiera tanto los derechos reales como los personales, quedando entonces la definición como: "El derecho a perseguir en juicio lo que nos es debido o lo que nos pertenece”. 3.1.3. Período del Proceso Extraordinario. Con la desaparición del derecho formulario, la actio deja de ser una fórmula, y aunque se agrega la definición del Celso a las Institutas de Justiniano, en este derecho la actio tiene una concepción e interpretación diferente, porque la actio pasa a emanar de la ley, y no de la potestad del magistrado, y que tiene el actor para obtener en juicio lo que el demandado le debe o la restitución de la cosa que le pertenece. En este concepto - sigue explicando Pallares- se distinguen las siguientes notas esenciales: a) Está vinculada estrechamente con el derecho subjetivo que se hace valer en juicio, faltando el cual, la acción debe declararse improcedente. La vinculación es tan íntima que muchos jurisconsultos opinaron que la acción es ese mismo derecho subjetivo que pasa al estado dinámico cuando es violado o desconocido; b) La acción entonces era un derecho privado, y el sujeto pasivo de ese derecho es el deudor cuyo cumplimiento se exige en el juicio; c) El objeto sobre el cual recae la acción es la prestación que se exige al demandado y no las actividades del órgano jurisdiccional. En otras palabras, la acción va dirigida hacia el demandado para obtener de él, cumpla con las obligaciones que contrajo.59 3.2. Teoría de la Acción como un elemento del Derecho Material. La definición de Celso incorporada con otro sentido en las Institutas de Justiniano, fue a su vez aceptada por los estudiosos del derecho a lo largo de los siglos, siendo importantes los estudios realizados sobre el tema en Francia con Demolombre, Garsonnet, y Cesar Brú entre otros que influyeron a su vez en la doctrina española (Escriche, Manresa, Prieto-Castro), en la doctrina italiana y portuguesa.60 En Alemania Savigny también estudia la figura de la acción, en su obra: “Sistema Romano Actual” 61, donde establece algunas diferencias con la doctrina “clásica” de la acción, generando la llamada doctrina “privatística”, que representa una evolución respecto de la doctrina anterior. La doctrina clásica consideraba que acción y el derecho eran la misma cosa, Demolombe incluso consideraba que hablar de acciones y derechos era un pleonasmo, y que la acción era el 58 Ortolán. Citado por Eduardo Pallares, “Derecho…”, p. 208-209 59 Pallares, Eduardo, “Derecho…”, p. 209-210 60 Citados por Eduardo J. Couture, “Fundamentos…”, p. 63 61 Savigny, “Sistema… ”, p. 265. TEORÍA GENERAL DEL PROCESO 110 derecho con casco y armado en pie de guerra.62 Frente a esta postura, la doctrina privatística comenzó por restituir al derecho su posición lógica. Primero el derecho, luego la acción y atribuyó a ésta una función de garantía. La acción es el derecho que se pone en movimiento como consecuencia de su violación. “La acción no es un derecho sui generis, un derecho en sí, sino el aspecto particular que asume todo derecho como consecuencia de la lesión…” 63 La acción supone un derecho y la violación al mismo, de donde los elementos de la acción son cuatro: Un derecho, porque no se concibe una acción sin derecho que le sirva de fundamento y a cuya protección se dirija; Un interés, porque el derecho es un interés protegido por la ley y si el interés falta, la protección desaparece; La calidad, porque la acción corresponde al titular del derecho o a quién puede ejercerlo en su nombre; La capacidad, es decir, la aptitud para actuar personalmente en juicio. Como consecuencia de esta identidad entre acción y derecho se afirma que: a) No hay derecho sin acción, ya que de lo contrario carecería prácticamente de eficacia; por excepción la ley priva a algunos derechos de acción por razones de orden público, por ejemplo las obligacionesnaturales; b) No hay acción sin derecho, desde que aquella no es sino un elemento de ésta; c) La acción participa de la naturaleza del derecho, personal, real, etc. 64 Manresa y Navarro al analizar la figura de la acción expresaba: “Estas ideas, acción y derecho, son tan correlativos, que con la mayor frecuencia, y sin faltar al tecnicismo del lenguaje forense, se toma a la una por la otra, así es que con igual propiedad decimos “tengo derecho a reclamar tal cosa”, que “tengo acción para reclamar la otra”. Más es necesario no confundirlas: el derecho existe antes que la acción judicial, y de consiguiente, con absoluta independencia de ésta; así es que podemos muy bien tener derecho a una cosa sin que pongamos en ejercicio la acción para reclamar o hacer uso de ese derecho; al paso que no puede existir la acción sin la existencia previa del derecho que por ella se haya de reclamar. Aquélla es el medio y éste es el fin…Tampoco debe confundirse la acción con el escrito o demanda por medio del cual se pone en ejercicio, o se deduce ante Tribunales; aquélla como acabamos de decir, es el medio, y el escrito la fórmula para reclamar el cumplimiento de la obligación o el derecho que nos asiste.” 65 En resumen como señala Aldo Bacre, en esta teoría, es en el derecho privado donde deben buscarse los elementos para la concesión de la tutela jurídica, mientras que el objeto del derecho procesal sería puramente formal o técnico.66 3.3. Teoría de la Acción como Derecho Autónomo, de carácter Concreto. La doctrina clásica de la acción entró en crisis con la publicación en 1856 por parte de Windscheid de su obra “Die actio des romischein Zivilrechs von Stand pudt des hentigen Rechts” (La acción en el derecho civil romano desde el punto de vista moderno) 67, y un año después la obra de 62 Couture, Eduardo, “Fundamentos…”, p. 63 63 Savigny, “Sistema …”, p. 285. 64 El del CPCDF de 1932, vigente actualmente, por haber sido inspirado en su precedente de 1884, participa de esta concepción privatística, también llamada “monista”. 65 Manresa y Navarro, José María, “Comentarios…”, T.I., p. 243 66 Bacre, Aldo, “Teoría…”, T. I., p. 266 67 Windschied, (Dussendorf, año 1856)., en Alsina , Hugo, “Tratado…”, T. I, p. 308- 310 Tema III.- La Acción 111 su colega Muther: “La teoría de la acción romana y el derecho moderno de obrar” 68, con la que se genera una polémica que da origen a toda la corriente moderna de las doctrinas en torno a la acción. Hugo Alsina en su obra. “Tratado Teórico Práctico de Derecho Procesal Civil” explica esta polémica en los siguientes términos: “Tal era la situación cuando Windscheid publicó su libro: “La acción en el derecho romano desde el punto de vista del derecho actual “(1856), con el que se inicia la investigación de la acción como derecho autónomo y que constituye el antecedente de las modernas escuelas procesales. Existía en esta época en Alemania una doble terminología: la actio y la klage. La acción era concebida como la potestad inmanente al derecho de reaccionar contra la violación del derecho o como el derecho en su tendencia a la actuación. La querella (klage) era un derecho contra el Estado, pero coincidía con la acción, en cuanto que ambas prescindían de un elemento esencial: la persecución en juicio.” “Partiendo de esta base, dice Windscheid –- comenta Alsina –- que la acción no es el derecho mismo, ni tampoco la querella, sino un concepto distinto. Lo que nace de la violación de un derecho es una pretensión contra su autor; por ejemplo la violación de un derecho de propiedad no origina un derecho de obrar, sino un derecho a la restitución de la cosa contra una determinada persona, y para expresar esa dirección personal o tendencia a someter la voluntad de otro, se emplea la palabra anspruch, que significa pretensión jurídica.” 69 “En la acción romana en cambio existen otros elementos, como la idea de tribunal y de controversia entre el que ataca y se defiende, de modo que en último análisis, se resuelve en persecución judicial. Se asemeja a la querella en cuanto, como ésta, (la acción) se dirige contra el Estado, pero se diferencian, porque la querella es sólo un derecho de obrar, en tanto que la acción supone la actuación. Por esto, la concepción civilista de la acción a confundido a esta con la pretensión jurídica que nace de la violación de un derecho”.70 a) No puede decirse que la teoría de Windscheid haya despejado por completo el problema, pero tiene el mérito de haber destacado la independencia de la acción, provocando la polémica con Muther y que es el origen de las nuevas investigaciones. Muther en su libro “La teoría de la acción romana y el derecho moderno de obrar” (1857), concibió la acción como un derecho público subjetivo contra el Estado en la persona a de los órganos jurisdiccionales, porque a ese derecho, que supone un derecho privado violado, corresponde no sólo la obligación del Estado de presentarle su tutela, sino también el derecho de emplear contra el obligado la coacción necesaria para obtener el cumplimiento”. b) Sobre estas bases Watch constituyó su doctrina del “Derecho a la tutela jurídica”, expuesta en su trabajo “La acción declarativa” (1885), en que considera la acción como un derecho autónomo que se dirige contra el Estado y el adversario. De allí los caracteres: Es un derecho público al que corresponde por parte del Estado la obligación de dispensar la tutela del derecho; pero es concreto en cuanto a su eficacia afecta sólo al adversario. Por consiguiente, sólo hay acción cuando la demanda es fundada”. c) De tal manera quedaba sin explicación el fenómeno corriente en la acción infundada y, para satisfacerlo Degenkolb, en su monografía “La coacción en el contradictorio y naturaleza de la norma contenida en la sentencia”, concibió la acción como un “Derecho abstracto de obrar”, independientemente de que ella sea fundada o infundada.”71 – de quien hablaremos más adelante –-. 68 Muther (Erlanger, año 1857)., en Alsina, Hugo, “Tratado…”, T. I, p. 311-312 69 Alsina, Hugo, “Tratado…”, pp. 308 y ss. 70 Idem, p. 309 71 Idem, pp.309 TEORÍA GENERAL DEL PROCESO 112 Según Pallares, la “pretensión” en el pensamiento de Windscheid consiste tanto en la exigencia que el titular de un derecho de crédito tiene respecto de su deudor, para que éste cumpla con la obligación correlativa, como en la prohibición que dimanada de un derecho real (impuesta a todos en general) de no violar o desconocer dicho derecho. De ahí que establezca: “Las diferencias entre la pretensión y la acción procesal, según los jurisconsultos modernos, son: a) La pretensión es muchos casos un derecho privado, la acción es siempre un derecho público; b) En la pretensión el sujeto pasivo es el deudor de la obligación; en la acción procesal lo es, ora el Estado, ora el órgano jurisdiccional, según el punto de vista que se adopte; c) En la pretensión el contenido del derecho consiste en la prestación que ha de cumplir el deudor, como pagar una suma de dinero, entregar una cosa, abstenerse de un hecho, etc. la acción consiste en lo que pudiera llamarse, en términos generales, “administrar justicia”, es decir, tramitar el juicio, pronunciar sentencia, llevar a cabo un embargo precautorio, ejecutar un fallo, etc. Muther contradijo los puntos de vista de Windscheid y sostuvo la existencia del derecho de acción como derecho público frente al Estado representado por sus órganos jurisdiccionales, o sea, el derecho de obtener justicia, que a su vez produce la obligación a cargo de aquellos de otorgarla, y el derecho de coacción necesaria para obtener que cumpla su obligación. El derecho de acción deriva, según él, del derecho privado que ha sido violado.” 72 Adolfo Watch a partir de los trabajos de sus antecesores, considera la acción como: Un derecho autónomo contra el Estado y frente al demandado (igual que Muther); Underecho público al que corresponde por parte del Estado la obligación de dispensar la tutela del derecho; Es un derecho concreto en cuanto su eficacia afecta sólo al adversario; la acción corresponde a “quién tiene derecho” a una sentencia favorable.73 Esta teoría de Watch, es conocida como “Teoría de la Acción Concreta”, y considera – según expone Bacre – que para la tutela concreta de derechos subjetivos no es necesario que éstos existan, sino será suficiente para determinar el derecho de accionar, la amenaza, o la lesión; dando desarrollo a la elaboración doctrinaria de la sentencia declarativa. Resumiendo: Esta tesis considera que la acción – pretensión – sólo compete a los que tienen la razón. La acción no es el derecho, pero sin derecho no hay acción. 74 3.4. Teorías de la Acción como Derecho. 3.4.1. La Acción como Derecho Abstracto de Obrar; 3.4.2. La Acción como Derecho Potestativo; 3.4.3. La Acción como Derecho Subjetivo Público; 3.4.4. La Acción como Derecho a la Jurisdicción. 3.4.1. La Acción como Derecho Abstracto de Obrar. En contra posición al pensamiento de Watch surge otra teoría sostenida originalmente por Degenkolb, para quien la acción constituye un “derecho abstracto (por oposición a concreto) de obrar”, que ha sido a lo largo del tiempo a la que más autores se han adherido aportando cada uno aspectos que clarifican esta figura jurídica. 72 Pallares, Eduardo, “Derecho…”, p. 213 73 Watch, Adoflo, “Manual de derecho procesal”, (1885)., en Bacre, Aldo, “Teoría…”, T.I., p. 268 74 Bacre, Aldo, “Teoría…”, T. I., p. 268 Tema III.- La Acción 113 Surge esta tesis para poder explicar que sucede con los casos en los que se intenta la acción, existe el juicio y la sentencia se pronuncia en contra del actor, situación que dentro de la teoría de la “acción concreta “aunque se explica, no es convincente. Degenkolb 75sobre la base misma de la teoría de Watch, sostiene que tienen acción aún aquellos que promueven la demanda sin un derecho válido que tutelar. La acción es el derecho de los que tienen la razón, y aún de los que no tienen razón. "Un derecho subjetivo público que corresponde a cualquiera que de buena fe crea tener la razón, para ser oído en juicio y constreñir a su adversario a acudir a él”.76 Dentro de esta misma orientación Hugo Alsina considera la acción como un derecho público subjetivo mediante el cual se requiere la intervención del órgano jurisdiccional para la protección de una pretensión jurídica.77 “La acción –- describe Alsina –- es dada no sólo a quién tiene la razón, sino a cualquiera que se dirija al juez en demanda de una decisión sobre una pretensión; la acción, por consiguiente, puede ser deducida aún por quien esté equivocado y por ello es abstracta del fundamento de la demanda…la acción tiene como fundamento una pretensión que si prospera, hace que la acción sea admitida, y en caso contrario determina su rechazo.“78 Hugo Rocco que también se adhiere a esta doctrina establece: “El derecho de acción, es por tanto, un derecho subjetivo público del individuo con el Estado, y sólo con el Estado, que tiene como contenido substancial el interés abstracto a la intervención del Estado para la eliminación de los obstáculos, que la incertidumbre o la inobservancia de la norma aplicable en el caso concreto, puede oponer a la realización de los intereses protegidos. Objeto (próximo) de este derecho es la prestación por parte del Estado, de su actividad jurisdiccional para la declaración del derecho incierto, y para la realización forzosa de los intereses de tutela incierta.”79 Explica el significado de “Derecho Abstracto” de la siguiente manera. “Consiste su característica en ser un derecho abstracto, en el sentido que prescinde de la existencia efectiva de un derecho material concreto. Lo demuestra el hecho de que cualquiera puede ejercitar el derecho de acción, es decir, puede provocar los órganos jurisdiccionales del Estado aún cuando en realidad no tenga un verdadero derecho material que hacer valer”.80 Ludovico Montara, siguiendo también la corriente de Degenkolb, aporta a la doctrina puntualizaciones interesantes según comenta Alcalá- Zamora y Castillo: “Montara comienza por escoger dos conceptos de acción, uno de ellos amplio, de acuerdo con el cual la acción sería una relación de derecho público entre las dos partes y el juez, y otro más restringido, como facultad de deducir la demanda judicial. De estos dos conceptos o sentidos que Montara le da a al palabra acción, el primero fue combatido en Italia con argumentaciones convincentes…la doctrina de la relación jurídica procesal sirve para explicar la naturaleza del proceso, pero no propiamente la de la acción, entonces de los dos conceptos de acción que da Montara, el amplio es sinónimo de relación judicial entre las partes y el juez, y el restringido como facultad deducida de demanda judicial, el que se hay que utilizar es el segundo…para que exista acción basta la simple afirmación de la violación del derecho privado, sin 75 Dogenkold, “La coacción en el contradictorio y naturaleza de la norma contenida en la sentencia”., en Alsina, Hugo, “Tratado…”, T.I., p. 310 76 Dogenkold, “La coacción en el contradictorio y naturaleza de la norma contenida en la sentencia”., en Chiovenda, Giuseppe, “Principios de Derecho Civil”, trad. de Tomás A. Banzhaf, De EJEA, Buenos Aires, 1977, T. I., p. 81 77 Alsina , Hugo, “Tratado…”, T. I., p. 333 78 Idem, p. 334 79 Rocco, Hugo, “Tratado de Derecho Procesal Civil”, trad. Santiago Séntis Melendo y Mariano Arreya Rendín, De Palma, Buenos Aires, 1969, T. I., No. 152 80 Idem, No. 161 TEORÍA GENERAL DEL PROCESO 114 que sea necesario que esa afirmación sea de buena fe, con lo cual, con la doctrina de Montara, encuentra plena explicación las demandas de carácter temerario, o de mala fe…- además se puede referir - el concepto de pretensión a las dos partes…como la petición concreta que se formula ante un tribunal de justicia…Montara dice que el proceso no hay una sola pretensión, sino dos pretensiones, una positiva o atacante del actor, y otra normalmente de signo contrario.” 81 En síntesis, esta teoría sustenta que la acción es un derecho subjetivo público porque se dirige en contra del Estado por conducto de las autoridades jurisdiccionales, que tiene toda persona y que le da derecho a obtener una sentencia sobre su pretensión, la cual puede o no serle favorable. 3.4.2. La Acción como Derecho Potestativo. Esta teoría fue sustentada por Giuseppe Chiovenda, la cual dio origen a al escuela que lleva su nombre siendo un modelo – comenta Bacre –- de armonía, seriedad y fundamentos aportados, extraídos de los juristas alemanes de fines del siglo pasado, sin descuidar los antecedentes romanistas e italianos.82 Aldo Bacre explica la teoría de Chiovenda en los siguientes términos: “Considera –-Chiovenda –- que si bien la acción arranca del derecho subjetivo (personal o real), éstos son derechos diferentes. Acción y obligación son dos derechos subjetivos distintos que unidos llenan la voluntad concreta de la ley, lo que llamamos “derecho objetivo”. Una cosa es el derecho a la presentación y otra poder provocar la coacción del Estado; por consiguiente son diferentes las normas que regulan la obligación y la acción, puesto que ésta última, fundándose en la existencia del proceso, es regulada por la ley procesal. Satisfecha la obligación mediante una prestación del obligado la acción se extingue, y satisfecha la acción en la ejecución forzosa se extingue la obligación. La acción no es un derecho subjetivo, porque no supone un sujeto pasivo que deba cumplir una obligación. La “acción” es un “poder jurídico”, de la categoría de los “derechos potestativos”. La “acción” es un “poder” que corresponde frente al adversario, éste no está obligado a nada frente a su ejercicio, sin que el adversario puedahacer nada para impedirla, ni satisfacerla. Por “derechos potestativos” se entienden aquellos derechos que dependen exclusivamente de la voluntad de su titular, sin que corresponda a ellos una correlativa sujeción de la parte sobre quien se ejercen.”83 Chiovenda expone: “En los derechos potestativos falta por completo lo que es característico de los derechos subjetivos que suponen una obligación a cargo del sujeto pasivo. En muchos casos la ley concede a alguno el poder de influir con una manifestación de voluntad sobre la condición jurídica de otro, sin el concurso de la voluntad de éste; a) Haciendo cesar un derecho o situación o un efecto jurídico; b) Produciendo un nuevo derecho, una nueva situación o un efecto jurídico…Estos poderes se ejercitan y actúan mediante una simple declaración de voluntad, pero algunas veces es necesaria la declaración del juez y todos tienen en común tender a la producción de un efecto a favor de un sujeto con cargo a otro, el cual nada debe hacer; pero tampoco puede hacer nada para apartar de sí aquella sujeción la cual es un estado jurídico que no requiere el concurso de la voluntad del sujeto, ni ninguna actividad suya”.84 81 Alcalá- Zamora y Castillo, Niceto, “Notas tomadas en el curso de teoría general del proceso”, doctorado, UNAM, México, 1967. P. 264-265., en Gómez Lara, José, “Teoría…”, p. 133 82 Bacre, Aldo, “Teoría…”, T. I., p. 269 83 Bacre, Aldo, “Teoría…”, T.I., p. 270 84 Chiovenda, Giuseppe, “Principios…”, pp. 43-44 Tema III.- La Acción 115 Dentro de esta teoría, acción y derecho subjetivo que se hace valer son diferentes por las siguientes causas: a) La acción tiende a que el órgano jurisdiccional actúe la voluntad de la ley; mientras que el derecho subjetivo persigue que el deudor realice determinada prestación, lo que es diferente; b) Mediante la acción, el actor puede obtener mucho más que lo que le es dado lograr con el derecho subjetivo, puesto que los medios de que disponen los tribunales para hacer cumplir sus determinaciones, son más amplios y vigorosos que los que derivan del ejercicio del derecho subjetivo; c) En algunos casos sólo el tribunal está facultado para hacer efectiva la voluntad de la ley. Tal acontece con ciertas acciones meramente declarativas y en las constitutivas; d) Aunque la acción procesal se ejercita ante los tribunales, constituye un derecho frente al demandado porque a él va a afectar la sentencia que se pronuncie y con más razón su ejecución.85 Resumiendo esta teoría: El derecho de acción es “autónomo” con relación al derecho substancial. Existe aunque no haya derecho material que lo funde; La acción es un derecho “contra” el adversario “frente” al Estado. Presupone pero no tiene por contenido la obligación del Estado de administrar justicia, y por lo tanto corre entre parte y parte y es de “naturaleza privada”; La acción es un derecho concreto de obra, que tiende a obtener una sentencia favorable que se concede a “quien tiene razón”. 3.4.3. La Acción como Derecho Subjetivo Público. Aún y cuando desde Muther ya se establecía que la acción era un derecho público que se ejerce contra el Estado por conducto de los tribunales jurisdiccionales, es Carnelutti, quien más desarrolla esta teoría como oposición a la teoría privatística de Chiovenda. Pallares establece como presupuestos de esta doctrina los siguientes: a) La diferencia entre el “interés en el litigio” y el “interés en la composición del litigio”. Además del interés que tiene el actor en que el demandado cumpla con sus obligaciones, (lo que constituye la pretensión jurídica), existe otro interés, al cual Carnelutti llama “el interés en la justa composición del litigo”; o sea, en que el juez pronuncie una sentencia por la cual se resuelva si el deudor efectivamente está obligado al cumplimiento de la pretensión que se reclama. El interés en el litigio es de carácter privado, mientras que el interés en la composición del litigio es de carácter público. b) La concepción especial de Carnelutti respecto de lo que debe entenderse por derecho subjetivo, es la siguiente: “Un interés debidamente protegido mediante una obligación, cuyo cumplimiento depende de un acto de voluntad del titular del derecho”. La existencia de la obligación no es independiente de dicha voluntad, y ésta tiene carácter trascendente con respecto de la existencia de aquélla.86 A partir de estas premisas se sostiene: 85 Pallares, Eduardo, “Derecho…”, p. 216 86 Idem, p. 216 TEORÍA GENERAL DEL PROCESO 116 a) La acción procesal es un derecho subjetivo de orden público, un auténtico derecho de carácter cívico; b) El interés protegido por ese derecho no es el interés en el litigio, sino interés en la composición del litigio mediante sentencia; c) El sujeto pasivo del derecho de acción no es el demandado ni el deudor de la obligación cuyo cumplimiento se exige en el juicio; d) Los particulares que ejercitan el derecho de acción llevan a cabo una función pública y que el Estado permite, lo hagan porque el interés que aquellos tienen en la composición del litigio basta para que la acción cumpla su fin; e) El contenido del derecho de acción consiste meramente en la obligación a cargo de los funcionarios judiciales de promover a las peticiones de las partes; f) El derecho de acción no sólo corresponde al actor sino también al demandado; g) El derecho de acción no otorga la facultad de obtener una sentencia favorable ni menos una sentencia justa.87 “Por tanto, la acción no es el derecho a la tutela jurídica, sino el derecho al cumplimiento de actos en que se resuelva la tutela; en otras palabras, no es el resultado, sino el medio el que representa su contenido”.88 3.4.4. La Acción como Derecho a la Jurisdicción. Es Eduardo J. Couture quien desarrolla esta doctrina que a tenido su desarrollo entre otros procesalistas latinoamericanos. Esta doctrina la establece su autor en los siguientes términos: “Si la acción es a través del proceso histórico de su formulación, un modo de sustituir el ejercicio de los derechos por acto propio, mediante la tulela por acto de autoridad; y si esta sustitución sólo se realiza a requerimiento de parte interesada, ¿no cabe admitir que ese requerimiento, o más correctamente, ese poder de requerir, forma parte del poder jurídico de que se halla investido todo individuo, de acudir ante la autoridad para solicitar lo que considera justo?…El derecho de petición, configurado como garantía individual en la mayoría de las constituciones escritas y es considerado por los escritores clásicos del derecho constitucional como una expresión formal, pues ese derecho es inseparable de toda organización en forma de Estado, se ejerce indistintamente, “ante todas y cualesquiera autoridades”….El poder judicial no tiene por que estar excluido de los órganos y autoridades ante los cuales los particulares pueden ejercer el derecho de petición. Este derecho comenzó a perder entidad y alteró sus originarias formas cuando el gobierno representativo comenzó a suministrar nuevos instrumentos de petición indirecta mediante los representantes y senadores. Pero en cambio ha ido fortaleciéndose la paulatinamente ante el judicial, en razón de la existencia de leyes procesales cada vez más perfeccionadas que regulan su ejercicio y aseguran su eficacia…El derecho de petición fue en su formulación originaria, un derecho privado (private bill). Luego adquirió en notorios textos de derecho constitucional, un carácter público de garantía (Right of petition).”89 Bacre, comentando la teoría de Couture, establece: “El derecho de pedir no tiene que asimilarse con la justicia de lo pedido. No requiere un examen del contenido de la petición, pues siendo un derecho de garantía debe tener mandamiento hasta el momento de la decisión. Si efectivamente existe un derecho lesionado, la resolución será estimatoria; si no existe,la petición 87 Idem, p. 217 88 Carnelutti, Francesco, “Sistema…”, T. I., No. 260 89 Couture, Eduardo J. “Fundamentos…”, pp. 77-78 Tema III.- La Acción 117 será rechazada en cuanto a su mérito. Pero en todo caso, la autoridad debe admitir el pedido en cuanto tal, para su debido examen con arreglo al procedimiento establecido. En el orden judicial ese procedimiento se halla escrupulosamente reglamentado por medio de las leyes procesales; ocurre otro tanto en el orden administrativo. No existe en cambio en el procedimiento parlamentario que regulen el ejercicio de petición directamente ejercido por los ciudadanos.” 90 “El derecho de petición –- continúa Couture –- a pesar de su eficacia aparentemente limitada, es un precioso instrumento de la relación entre gobierno y pueblo. Y en cuanto él constituye un instrumento para llegar hasta el poder público la querella o queja por un derecho efectivamente agraviado, su significado es fundamental en el sistema de tutela jurídica. La acción civil no difiere en su esencia, del derecho de petición ante la autoridad. Éste es el género; aquella la especie. Otras especies de derecho de petición, caracterizadas por formas y modalidades especiales, son la apelación de ciertos actos de gobierno municipal ante le Parlamento, el contencioso administrativo, la querella criminal, el ejercicio judicial de los derechos de rectificación y de respuesta en materia de imprenta, etc. Las diferencias no pertenece a la esencia sino a la técnica de ese derecho. Las mismas circunstancias de que las acciones judiciales hayan sido conocidas históricamente con mucha anterioridad a la formulación positiva de los textos constitucionales del derecho de petición, ha obstado, según nuestro modo de ver, a que desde el primer momento pudiéramos ver con nitidez su esencia propia. Pero debemos consignar aquí que nuestra tesis se hallaba ya claramente insinuada en el pensamiento de algunos constitucionalistas del siglo pasado y comienzos del presente 91; y en el campo de la jurisprudencia, más de una vez ha sido objeto de mención.”92 Resumiendo esta teoría, la acción es: Un derecho público subjetivo de carácter constitucional por el cual se ejercita el derecho genérico de peticionar, y el específico consistente en que se nos administre justicia; La acción como poder jurídico de acudir a la jurisdicción; existe siempre, aunque carezca de valederos derechos para hacerlo. El poder de accionar es un poder jurídico de todo individuo en cuanto tal, existe aun cuando no se ejerza efectivamente, cuando se tiene el derecho material o aún sin él; con pretensión o sin ella, todo individuo tiene ese poder jurídico, aún antes de que nazca su pretensión concreta. Alsina dentro de esta misma corriente define la acción como: “Un derecho público subjetivo mediante el cual se requiere la intervención del órgano jurisdiccional para la protección de una pretensión jurídica”.93 Bacre, analizando la tesis de Alsina, manifiesta: las pautas que fija – Alsina – son: 90 Bacre, Aldo, “Teoría…”, pp. 277-278 91 Rossi, “Cours de droit constitutionnel”, París, 1887, 3° Edición, pp. 158 y ss; C.M. Ramírez, “Conferencia de derecho contitucional”, 2° ed., Montevideo, 1897, Brunialti, “Il diritto constituzionale e la política nella scienza e nella istituzioni”, Torino, s.f. t. 2., p. 292, y otros., en Couture, Eduardo J., “Fundamentos….”, p. 79 92 Couture, Eduardo J., “Fundamentos…”, pp. 78-79 93 Alsina, Hugo, “Tratado…” T. I., p. 332 TEORÍA GENERAL DEL PROCESO 118 La correspondencia entre la acción y la jurisdicción, lo que lo lleva a afirmar que la acción es el derecho a la jurisdicción. Distingue la acción del derecho substancial, porque prospere o no la pretensión que se deduce en la acción, igual la acción se abría ejercido, y la actividad jurisdiccional se habría puesto en movimiento. Para reafirmar esta diferencia señala que: Se distingue por su origen: Pues el derecho nace de un contrato, cuasicontrato, delito, etc. en tanto que la acción nace del conflicto entre dos personas sobre la existencia, inexistencia o interpretación de un derecho; Por sus condiciones de ejercicio, pues están sometidas a reglas distintas: Una puede ser tener capacidad para adquirir un derecho y ser capaz para defenderlo en justicia. La acción supone una actividad y el proceso donde ésta se desarrolla está sujeto a normas propias; Por sus efectos: pues la acción agrega al derecho un nuevo elemento: Su efectividad. Se complementan, porque un derecho que carezca de protección deja de ser derecho, y una acción sin derecho que amparar no tiene significación jurídica alguna. Sostiene que es un derecho público subjetivo, en cuanto ella importa una condición para la actuación del órgano en el ejercicio de la función pública. El Estado es el sujeto pasivo de una obligación procesal: sus órganos judiciales de amparar en la sentencia a quién se lo merezca; en tanto que el demandado será sujeto pasivo de la pretensión fundada en la relación substancial. Considera que su concepción es aplicable igualmente a la acción penal. Las diferencias no hacen a la esencia, sino a la estructura del proceso, dado que por la naturaleza distinta de la materia a decidir, lo que hace posible una teoría general que comprenda los principios fundamentales que los informan, lo que no importa una identificación ni respecto de la acción ni respecto del proceso. Porque las características de la acción personal son: La obligatoriedad; oficialidad en el ejercicio de la acción, irrenunciabilidad de la misma, amplitud de las facultades del juez, etcétera.94 3.5. Otras Teorías en torno a la Acción. Jaime Guasp establece que la acción es un concepto extraprocesal o metaprocesal, por lo que no debe hablarse de acción sino de pretensión. Para los efectos del derecho procesal, lo importante es el acto de parte en virtud del cual existe un proceso, no debe interesar al proceso el análisis y determinación de la naturaleza jurídica del derecho a realizar ese acto (que es lo que hasta ese momento se había estudiado a través de las teorías de la acción), lo que no significa desconocer que exista ese derecho; sino que lo importante es resaltar que no es un tema que debe corresponder su análisis al derecho procesal, porque ha éste sólo debe corresponderle el análisis del acto por virtud del cual existe el proceso, y ese acto el la pretensión. El concepto de acción en consecuencia de esta teoría debe ser analizado fuera del derecho procesal, y si lugar ocupado por la pretensión, en cuanto que ésta es el acto por el cual se solicita una actuación del órgano jurisdiccional. Guasp sostiene que la pretensión procesal “es una declaración de la voluntad en la que ese solicita una actuación al órgano jurisdiccional, frente a persona determinada y distinta del autor de la declaración.”95 94 Bacre, Aldo, “Teoría…”, pp. 274-275 95 Guap, Jaime, “Comentarios a la Ley de Enjuiciamiento Civil”, De Aguilar, Madrid, 1943, T. I, pp. .336-345. Tema III.- La Acción 119 Aclara esta definición explicando que no es una declaración de verdad sino de voluntad; que no es un negocio jurídico, porque sus efectos no son siempre los que el declarante pretende obtener; porque lo que el declarante quiere obtener mediante ella “es la práctica de determinado acto por el órgano de la jurisdicción”; que es un acto y un derecho, aunque dicho acto puede configurarse como el ejercicio de un derecho (el derecho de acción), pero que éste se encuentra fuera del ámbito del proceso y le es indiferente.96 Resumiendo esta teoría, Guasp no niega la acción, como tampoco analiza su naturaleza jurídica, si bien deja entrever que es un derecho del actor, pero niega que ese estudio sea un tema propio del derecho procesal, porque para este autor, lo importante para los efectos del proceso es la causa porla cual se inicia y continua el proceso, que en su concepción es la pretensión entendida como declaración de la voluntad en la que ese solicita una actuación al órgano jurisdiccional, frente a persona determinada y distinta del autor de la declaración, no el poder derecho o facultad de que tal acto emana. Alcalá- Zamora y Castillo, sostiene que la acción no es un derecho subjetivo, sino una mera facultad, incluso una simple posibilidad, así establece: “En definitiva, creemos más acertado reputar a la acción como un a facultad, poder, potestad, o posibilidad, que como simple derecho, pero de las cuatro denominaciones propuestas, ¿cual debemos estimar preferible?. En nuestra opinión, la última, facultad, además de emplearse usualmente como derecho subjetivo, tiene un significado distinto de poder; a su vez, este término y potestad representan más de una acepción jurídica y en ambos la idea de dominio prevalece sobre la posibilidad de actuar o peticionar, que es, para nosotros el rasgo distintivo, insistiendo ahora en dos de los estribillos del presente artículo, a saber: la necesidad de librar el concepto de acción de contaminaciones jusmaterialistas, y la de mantenerlo diferenciado aunque unido, con el de pretensión, llegaríamos al resultado que no quiere ser una definición de que la acción es tan sólo la posibilidad jurídicamente encuadrada de recabar los proveimientos jurisdiccionales necesarios para obtener el pronunciamiento de fondo, y, en su caso, la ejecución, respecto de una pretensión litigiosa.” 97 96 Pallares, Eduardo, “Derecho…”, p. 220 97 Alcalá- Zamora y Castillo, Niceto, “Enseñanzas…”, p. 43 y 44., en Pallares, Eduardo, “Derecho…”, p. 217-218 TEORÍA GENERAL DEL PROCESO 120 4.- CLASIFICACIÓN DE LA ACCIÓN EN LA TEORÍA CLÁSICA Y EN LAS TEORÍAS MODERNAS 4.1. Clasificación en la Teoría Clásica; 4.2. Clasificación en las Teorías Modernas. 4.1. Clasificación en la Teoría Clásica. 4.1.1. Por materia o derecho tutelado; 4.1.2. Acciones Públicas y Privadas; 4.1.3. Acciones nominadas e innominadas; 4.1.4. Acciones e interdictos. Los autores que a lo largo del tiempo expusieron la que identificamos actualmente como “Teoría clásica de la acción”; esto es, la acción como el derecho a perseguir en juicio lo que es mío o me pertenece; o bien, como un atributo emanado del derecho subjetivo del actor. Establecieron diversas clasificaciones en atención al derecho subjetivo que se consideraba violado, las que no responden a un criterio unificador, sino más bien descriptivo y sin ninguna base científica, lo cual además de superado por las “teorías modernas”, a su vez implicó confusiones entre el derecho subjetivo, la pretensión, la jurisdicción, procedimiento y fin del proceso; sin embargo estas clasificaciones han prevalecido hasta nuestros días por ser criterios que de alguna forma permanecen en los códigos procesales vigentes 98, de ahí que deben ser analizados. A continuación enumeraremos diversos criterios de clasificación de las acciones, las cuales hemos agrupado para facilitar su comprensión. 4.1.1. Por la materia o derecho tutelado. Originalmente: Civiles, Criminales y mixtas. Atendiendo a este criterio, según la clasificación de la materia que regula el derecho que se alega como violado en la actualidad tendríamos: a) Acciones de derecho privado, público y social. b) En derecho privado: civiles y mercantiles. c) En derecho público: constitucional, administrativo, fiscal, penal y procesal; d) En derecho social: laboral y agrario. En materia civil, desde el tiempo de los romanos, las acciones fueron clasificadas en diversas formas: 4.1.1.a ) Atendiendo al derecho o bien tutelado: Acciones personales.- En las que se ejercita un derecho personal y el cumplimiento de una obligación igualmente personal; Acciones reales.- Las contrarias, aquellas en las que se exige un derecho real y el cumplimiento de una obligación de la misma índole; Acciones mixtas.- Aquellas que participaban al mismo tiempo de la naturaleza real y personal. Los jurisconsultos modernos, han rechazado esta clasificación por ser conceptos contradictorios, sin embargo en el derecho romano así se consideraba a las siguientes tres acciones: la familiae ercicundae, la finium regundorum, y la communi dividendo. La primera para dividir el patrimonio familiar entre los herederos; la segunda para dividir tierras –- Apeo y deslinde en la actualidad –- y la tercera para dividir la cosa común; 98 El del CPCDF vigente establece en sus artículos 3 a 30 hace una descripción de diversas “acciones civiles”, sus objetivos y fines. Tema III.- La Acción 121 Acciones petitorias.- mediante las cuales se protegen derechos de propiedad, derechos reales y no sólo la posesión, por ejemplo la acción reivindicatoria que ejercita el dueño del predio contra el invasor o detentador físico del mismo; Acciones posesorias.- Lo opuesto aquellas concedidas al poseedor del predio para no ser privado del mismo, sino sólo por propietario con justo título, como la acción de recuperar la posesión; Acciones del estado civil.- Las que comprenden la declaración de estado civil, rectificación de actos y la protección a la posesión de estado civil, a que se refiere el artículo 24 del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal; Acciones mobiliarias.- Las relativas a bienes muebles; Acciones inmobiliarias.- Las relativas a inmuebles; Acciones prescriptibles.- Si el derecho en que se sustenta es prescriptible; Acciones imprescriptibles.- Si el derecho en que se sustenta no es prescriptible. 4.1.1.b) Atendiendo al procedimiento o vía en que debe hacerse valer la acción: Acciones ordinarias.- Las que deben ejercitarse en juicio ordinario; Acciones sumarias.- Las que deben ejercitarse en juicio sumario (actualmente también identificados como juicios especiales); y dentro de estas mismas, como un tipo especial las: Acciones ejecutivas.- Aquellas que se basan en la existencia de un título que trae aparejada ejecución por disposición de la ley, esto es, un documento generado con ese propósito, que contienen la existencia de una deuda cierta, líquida y vencida, y que por sus propias características, el juez presume como cierta. 4.1.1.c) Atendiendo a la importancia o prelación de pretensiones o de fines que persigue con el proceso: Acciones principales.- Aquellas que subsisten por si mismas, se refieren a la obligación principal insatisfecha por el demandado y que da origen al proceso. Por ejemplo, en una obligación personal de pago, lo que se reclama como principal es la devolución del monto del capital entregado al deudor; Acciones accesorias.- Se refieren a las pretensiones complementarias que surgen como consecuencia de la condena al cumplimiento de la pretensión principal. Si no se obtiene sentencia a favor del cumplimiento de la pretensión principal, no puede condenarse por las accesorias. Siguiendo con el ejemplo anterior, los “acciones accesorias”, son las pretensiones accesorias que se hacen valer en adición a la devolución del capital debido como pueden ser las obligaciones de pagar los intereses o el pago de daños y perjuicios; Acciones subsidiarias.- Aquellas que se ejercen con carácter de eventuales y sólo para que el juzgador las examine en el caso de que declare improcedente la acción principal. Por ejemplo, cuando en materia civil se exige que un administrador entregue cuentas, la sentencia puede condenar a la realización de la conducta; pero el deudor no puede ser violentado para que lo haga, por lo que en forma subsidiaria se solicita que en el caso de que el demandado no satisfaga la obligación (rendir cuentas), se permita la contratación de un tercero que realice esta conducta, en cuyo caso el demandado deberá ser condenado a pagar los gastos en que se incurra; Acciones mancomunadas.- Aquellas que se hacen valer derechomancomunados; Acciones contrarias.- Aquellas que no pueden ser al mismo tiempo procedentes, pero sí improcedentes las dos. TEORÍA GENERAL DEL PROCESO 122 Por ejemplo, en el caso del juicio especial de desahucio, su finalidad era obtener la desocupación del predio por el inquilino que incumplía en el pago de dos o más rentas, no el obtener en forma directa el pago de esas rentas atrasadas. En esta acción –- especial y sumaria –- era contrario el solicitar la desocupación y el pago de las rentas atrasadas al mismo tiempo; pudiendo ser las dos “acciones” (pretensiones) improcedentes, porque el inquilino estuviera al corriente del pago de las rentas; pero el actor podía también además de iniciar el proceso de desahucio para obtener la desocupación del inmueble, iniciar mediante otra acción ordinaria, el juicio de terminación de contrato y como consecuencia –- accesorio –- obtener además de la desocupación del inmueble, la condena al pago de las rentas atrasadas. Dos pretensiones diferentes, relacionadas con la misma causa, que podían desarrollarse juntas en el juicio ordinario, pero que tenían que desarrollarse en proceso diferente, si se optaba por el juicio especial o sumario de desahucio. Podían incluso desarrollarse los dos juicios al mismo tiempo y ante la misma autoridad, pero que no podían desarrollarse como pretensiones al mismo tiempo en la demanda sumaria o de especial de desahucio, por ser una contraria a la naturaleza de la vía intentada. Acciones contradictorias.- Las que no pueden ser al mismo tiempo procedentes o al mismo tiempo improcedentes, porque la procedencia de una necesariamente extingue a la otra. Por ejemplo no se puede demandar la nulidad del contrato por vicio del consentimiento y al mismo tiempo solicitar el cumplimiento de la obligación a cargo del demandado; Acciones Subrogadas.- Son las que ejercita el sustituto procesal derivado de la sustitución de parte en la relación jurídica objeto de controversia. Por ejemplo, el cesionario por compra de un derecho de crédito derivado de un contrato base de la acción; tiene la acción – por ser el titular del derecho –- para demandar el cumplimiento del pago del crédito contra el deudor, siendo su legitimación para iniciar la acción o continuarla subrogada del actor (acreedor) original del crédito; Acciones Prejudiciales.- Aquellas que deben ejercitarse en forma previa para obtener los elementos necesarios para ejercitar la acción principal. Por ejemplo, para demandar la terminación de un contrato de arrendamiento el cual nunca se estableció por escrito, se hace necesario iniciar procedimientos de preparación a juicio llamado “medios preparatorios a juicio”, mediante los cuales el actor – rindiendo pruebas testimoniales, la confesión del demandado, etc., –- acreditará ante el juez la existencia de dicho contrato, y posteriormente con ese elemento esencial podrá iniciar la acción de terminación de dicho contrato. 4.1.2. Acciones públicas y privadas. Al respecto comenta Couture: “La distinción entre acciones públicas y privadas no corresponde ni al derecho, ni a la pretensión, ni al proceso. Corresponde a la incitativa de la demanda. Por acciones públicas se entienden aquellas que son promovidas por el órgano del Poder Público, normalmente los agentes del Ministerio Público, se trata en casi todos nuestros ordenamientos de acciones de carácter penal; pero también algunas acciones de carácter civil como las relativas al derecho de familia, tutela, intereses de los trabajadores, etcétera…Por acciones privadas se entiende, por oposición a las anteriores, aquellas en las cuales la incitativa corresponde a los particulares, y sólo éstos pueden conducirlas adelante.” 99 4.1.3. Acciones nominadas e innominadas. “Una tradición –- comenta Couture –- muchas veces secular, ha venido dando a las pretensiones hechas valer judicialmente, nombres propios que corresponden con aproximación más o menos relativa, a los derechos que aduce el actor. La acción reivindicatoria, las acciones 99 Couture, Eduardo J., “Fundamentos…” pp.86-87 Tema III.- La Acción 123 posesorias, la acción negatoria, la acción pauliana, la acción simulatoria, la acción de investigación de la paternidad, la acción de nulidad, la acción de divorcio y tantas otras, ha venido adquiriendo a lo largo del tiempo proverbial personalidad. Muchas de ellas conservan aún sus nombres latinos. Por oposición a ellas, se admite la existencia de acciones innominadas, aquellas que no se caracterizan por particularidades específicas.” 100 De hecho en la mayoría de los códigos procesales aún los que continúan la tradición de la teoría clásica de la acción, no se exige como requisito para demandar el que se nombre la acción que debe intentarse, siendo sólo los requisitos indispensables el que se determinen con toda claridad las prestaciones que se reclaman al demandado y el título o causa de la acción en que se funde.101 4.1.4. Acciones e Interdictos. Interdicto, del latín Interdicio, ere, significaba: Prohibir. Originalmente Interdictum designa una prohibición y luego un decreto dado por el magistrado que puede contener una prohibición o una orden de exhibición o de restitución de una cosa. 102 “Entre los romanos – explica Prieto Castro –- el interdicto era una especie de edicto que daba el magistrado respecto de dos particulares, inter duos dictum vel edictum, a instancia de uno de ellos, para prescribir o prohibir alguna cosa sobre intereses públicos o privados, y cuando era necesaria la intervención de los magistrados para evitar luchas entre las partes, edicto que venía a ser para aquel a cuyo favor se había expedido, el origen de un derecho verdadero que daba lugar a una acción y de aquí la etimología de los interdictos de providencias interinas, interim dicta.”103 El interdicto romano era substancialmente diferente de los que existen actualmente, eran verdaderos decretos emitidos por el magistrado, previa cognición sumaria, para resolver cuestiones que amenazaban la paz social. Las cuestiones protegidas por los edictos eran de muy diversas índoles. Los interdictos posesorios –- comenta Goddard –- eran de gran importancia, pero también había interdictos para proteger el uso de bienes públicos, para evitar perturbaciones a la libertad de ciudadanos, para defender el patrimonio privado, etc. Este decreto (edicto), podía contener tanto una prohibición como una orden de restitución o de exhibición de cosa. Si el destinatario del decreto violaba la orden, daba origen a la formulación de una acción en su contra (proceso ex inerdicio). Con el tiempo, los interdictos llegaron a confundirse con las acciones que emanaban de éstos, y por tanto se llegaron a asimilar a las acciones o juicios en el derecho Justiniano. De esta confusión se deriva el que en los derechos modernos se llamen a los interdictos “juicios”.104 Como características de los interdictos en el derecho romano podemos establecer: a) El magistrado no enviaba el asunto a un juez, sino que lo resolvía directamente ejerciendo no su facultad jurisdiccional, sino el imperio; b) La resolución y decreto que expedía no eran de carácter declarativo, sino imperativo, ya sea que prohibiese, restituyese u ordenara la exhibición de un bien; c) La demanda no se fundaba en un derecho previamente reconocido por la ley o por acto equivalente, sino basados en una situación de hecho; 100 Idem, p. 87 101 Art. 2 del CPCDF. 102 Goddard, Jorge Adame, “Diccionario Jurídico Mexicano”, Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM, México, 1983, T. V., p.163 103 Prieto-Castro y Ferrándiz, Leonardo, “Estudios y Comentarios a la Teoría y Práctica Procesal Civil”, Madrid, 1950., en Pallares, Eduardo, “Diccionario…”, p. 427 104 Goddar, Jorge Adame, “Diccionario…”, T. V., p. 163 TEORÍA GENERAL DEL PROCESO 124 d) El decreto que expedía el magistrado era la base del derechopara ejercitar la acción (del actor) por incumplimiento o desobediencia de lo ordenado. En consecuencia, en el derecho romano eran significativamente diferentes, la acción que implicaba la existencia de un derecho, el cual se ejercitaba en juicio; en tanto que el interdicto, mediante se buscaba de la autoridad la creación de una norma a partir de la cual pudiese el solicitante demandar la acción judicial. En el derecho moderno subsiste la identificación de los interdictos, sin embargo según explica Prieto Castro, los interdictos posesorios no derivan del derecho romano, sino del canónico y germánico; y en la legislación española anterior a 1885, se usaban las denominaciones de acciones y juicios posesorios, siendo ese ordenamiento (el de 1885) el que resucitó la nomenclatura de interdicto.105 Como características de los interdictos modernos podemos señalar: a) Se ventilan en la vía sumaria106; b) Se refieren a derechos posesorios sobre bienes inmuebles y derechos reales que pueden ser poseídos, si bien los de “obra nueva” y “obra peligrosa”, su finalidad es cautelar para prevenir daños a colindantes y vecinos; c) Las sentencias que se pronuncian los jueces en interdictos posesorios dejan a salvo las cuestiones de la posesión definitiva y de la propiedad; d) El objeto de los interdictos es meramente preservativo o cautelar de situaciones de hecho y no de derecho, en los posesorios manteniendo en la posesión a quién la tiene o restituyéndola al que ha sido despojado; e) Las sentencias que se pronuncian al ser de carácter cautelar, no alcanzan la calidad de “cosa juzgada”, y por lo mismo, pueden ser modificadas una vez que se ejercitan acciones en los que de declaren derechos, se constituyen o extinguen derechos y obligaciones, las que si alcanzan la calidad de “cosa juzgada”. En la actualidad, atendiendo a las disposiciones legales podemos establecer que los interdictos son formas o manifestaciones de la acción, con propósitos cautelares para lograr la preservación de situaciones de hecho como pueden ser: La posesión de bienes, o para prevenir daños a quienes tienen interés jurídico tutelable; formas de acción que en los casos de obra nueva y obra peligrosa han sido superados en la legislación administrativa por medio de otras formas de instar a la autoridad (administrativa), que producen el mismo resultado y son más expeditas, sobre todo al haberse perdido la ventaja del proceso “sumario” que se tenía establecidos originalmente los interdictos. 4.2. Clasificación en las Teorías Modernas. 4.2.1. Acciones Declarativas; 4.2.2. Acciones Constitutivas; 4.2.3. Acciones de Condena y Ejecutivas; 4.2.4. Acciones Cautelares. 105 Prieto-Castro, “Estudios…”, en Pallares, Eduardo, “Diccionario…”, p. 427 106 Con motivo de las reformas al del CPCDF de 1973, se suprimieron los juicios sumarios cambiando a Juicios Especiales, por lo que el procedimiento para los interdictos desaparición, debiendo tramitarse a partir de esa época en la vía ordinaria. Tema III.- La Acción 125 Entre los diversos invertigadores que han formulado las nuevas teorías en torno a la acción, no podemos establecer que exista criterio uniforme en cuanto a clasificación de acciones, incluso Couture de los principales expositores de la teoría de la acción como derecho a la jurisdicción rechaza la idea de que la acción pueda ser clasificada, en atención a que la acción la tiene el actor o no la tiene, y se constituye en el momento en que se ejercita ante los tribunales, y visto como derecho no requiere ningún otro criterio de clasificación. Otros autores como Chiovenda, Carnelutti y Goldschmidt, sostienen que las acciones se clasifican en función del fin que persiguen; esto es, en función del tipo de sentencia que pretende el actor que el juez dicte en su favor, lo cual no es aceptado por Couture, quién sostiene que en todo caso esa clasificación es propia de las sentencias pero no de las acciones.107 Atendiendo a esta clasificación, las acciones como las sentencias se clasifican en: Declarativas; Constitutivas; De Condena, Ejecutivas; y Cautelares. 4.2.1. Acciones Declarativas. Tiene por objeto la declaración de la existencia o inexistencia de una relación jurídica o de la autenticidad de un documento. Lo que busca esta acción es que la autoridad sólo declare haciendo cierto el derecho, sin que implique la exigencia de una conducta por parte del demandado. Por principio debemos mencionar que siendo el objeto del proceso jurisdiccional la resolución de controversias planteadas por las partes, al ser dichas controversias de carácter jurídico, ninguna resolución de autoridad podría ser factible si no se da en el caso una declaración sobre la existencia o no de los derechos y obligaciones entre las partes, a partir de la cual se puede construir la resolución judicial. En consecuencia, toda sentencia de autoridad principia con una declaración sobre la existencia o no de los derechos del actor. No obstante lo anterior, y que toda sentencia por principio es una declaración del derecho, se consideran como acciones declarativas aquellas cuyo objeto principal sino el único es que la autoridad judicial declare cierto o existente el derecho que reclama el actor. En el derecho romano –- comenta Chiovenda –- las acciones prejudiciales eran meramente declarativas.108 En la actualidad ejemplos de estas acciones declarativas las tenemos en la rectificación de actas del registro civil, la declaración de herederos en juicio intestamentario, la de posesión de estado civil y la de nulidad de un acto jurídico. 4.2.2. Acciones Constitutivas. Aquellas que tiene por objeto la constitución, modificación o extinción de una relación jurídica. 107 Couture, Eduardo J. “Fundamentos…”, p. 80 108 Chiovenda, Guiseppe., en Pallares, Eduardo, “Derecho…”, p. 227 TEORÍA GENERAL DEL PROCESO 126 El objetivo de esta acción es crear una nueva situación jurídica o relación jurídica que antes no existía. Siendo la propia sentencia la causa generadora del nuevo estado de derecho. Ejemplos claros de este tipo de acciones son la ación de divorcio y las de rescisión de contrato o la de prescripción adquisitiva. Señala Pallares, que dentro de las sentencias constitutivas existen como especie las denominadas determinativas, que son aquellas que determinan o modifican únicamente el contenido de una relación jurídica preexistente, o un elemento de ese contenido. Precisando el concepto de sentencias determinativas, corresponden a las acciones del mismo nombre; son las que determinan el modo de ejercitar un derecho, su cuantía, el tiempo en que debe hacerse, etc., ejemplos de ellas son las que dictan los jueces para precisar el monto de una pensión alimenticia, resolver conflictos conyugales, la forma de ejercitar la patria potestad, etc., se caracterizan porque no resuelven situaciones de derecho sino de hecho, no sobre la existencia del derecho, sino sobre las modalidades o maneras de ejercitarlo.109 Al lado de las sentencias determinativas, existen las dispositivas, que son las que pronuncia el juez, cuando habiendo un vacío de la ley, necesita suplirlo creando una norma concreta al caso en litigio. En este caso la sentencia constituye una nueva situación jurídica entre las partes al definir la relación jurídica entre ellas y determinando a quién le asiste la razón. 4.2.3. Acciones de Condena y Ejecutivas. Goldschmidt las define como: “La acción de condena persigue la obtención de una sentencia que condene al demandado a realizar determinada prestación en favor del demandante, y, en algunos casos de ordenar la ejecución forzosa.”110 En la acción civil la condena puede consistir en un dar, hacer o no hacer; la acción penal normalmente es de condena que puede consistir en: i) pago de multa y reparación del daño; ii) pago de multa, privación de la libertady reparación del daño. En materia civil comenta Pallares existen dos tipos de acciones de condena, unas tienen por objeto obtener una sentencia que condene al demandado a cumplir con la prestación; son acciones ordinarias de condena. Otras que tienen por objeto llevar a cabo la ejecución judicial a efecto de obligar al demandado a cumplir con la prestación; en este caso se habla de acciones ejecutivas de condena. Estas acciones (ambas) presuponen. a).- Un derecho preexistente en favor del actor; b).- Que ese derecho confiera al actor la facultad de exigir al demandado el cumplimiento de una prestación; c).- Que el demandado se niegue a ejecutar la prestación.111 Si el derecho del actor consta en título ejecutivo; esto es, en documento que por sus características la ley le concede la presunción de autenticidad de su contenido, del cual se desprende la existencia de una obligación cierta, líquida y exigible (vencida), a cargo del demandado; la acción que se ejercita es ejecutiva y tiene por objeto principal obtener la ejecución (cumplimiento forzoso) por parte del demandado. Si no existe título o éste no cumple con los requisitos de fondo y forma exigidos por la ley para ser título ejecutivo, la acción que se debe seguir es una acción ordinaria de condena, y una vez que ésta cause estado de “Cosa Juzgada”, podrá el actor pedir con base en dicha sentencia la ejecución en contra del demandado. 109 Pallares, Eduardo, “Derecho…”, p. 229 110 Goldschmidt, Jaimes, en Pallares, Eduardo, “Derecho…”, p. 229 111 Pallares, Eduardo, “Derecho…”, p. 229 Tema III.- La Acción 127 En principio la acción ejecutiva representa para el actor varios beneficios en relación con la acción ordinaria de condena como son: a).- Admitida la demanda, el juez despacha orden de requerimiento de pago, en caso de no realizarse este al momento de la diligencia; b) .- Permite el embargo precautorio sobre bienes del demandado; y c).- Emplazado a juicio el demandado, se desarrolla un procedimiento sumario caracterizado por la brevedad o restricción de plazos en sus diferentes etapas del procedimiento, en relación con los establecidos en el procedimiento ordinario, y por brevedad en cuanto al tipo de excepciones que le es permitido al demandado oponer en contra del actor; diferente de lo que sucede en la acción ordinaria de condena en el cual el demandado cuenta con los plazos del procedimiento ordinario, la facultad de oponer todo tipo de excepciones en contra de la demanda del actor, y sólo por solicitud motivada y fundada el juez puede autorizar embargo precautorio sobre bienes del demandado, el cual en términos generales es posible sólo hasta que existe sentencia definitiva que declaró la existencia del derecho del actor a reclamar el cumplimiento de la obligación y dicha sentencia adquiere fuerza de “Cosa Juzgada”. 4.2.4. Acciones Cautelares. También llamadas “preservativas”, las define Ovalle Favela como: “Aquellas por las que la parte actora solicita al juzgador una resolución para que se protejan provisional y hasta en tanto se dicte sentencia definitiva en el proceso de conocimiento, las personas, los bienes o los derechos que serán objeto de este último”. 112 Pallares por su parte manifiesta que las acciones preservativas o cautelares pueden entenderse de dos maneras: a) .- como las entiende Chiovenda; esto es, “acciones que tienden a la actuación de la ley por medios de previsión o cautela” (acciones de seguridad o garantía), correspondientes a “providencias precautorias”, que son medidas judiciales que tienen por objeto evitar que el demandado se ausente del lugar del juicio, dilapide u oculte su patrimonio, salvaguardar la integridad física de la cónyuge o de los menores. Tienen el carácter de provisionales y presuponen el ejercicio de una acción (principal) sea antes o después de que se lleva a cabo la medida; pero no son la consecuencia del ejercicio de la acción (principal), sino un procedimiento especial tendientes a realizar los fines susodichos 113; b).- Como acciones que tienden a preservar un derecho o el goce de dicho derecho, o bien una situación de hecho. En este sentido por ejemplo la pensión alimenticia, los interdictos de retener o recuperar la posesión de un bien, como las que debe dictar el juez para el depósito de personas, el aseguramiento de bienes de ausentes y de fallecidos. En el mismo sentido en la Ley de Quiebras y Suspensiones de Pagos, con motivo de la sentencia que declara la quiebra de una empresa, el juez tiene la obligación de dictar una serie de medidas tendientes a proteger la masa, tales medidas son cautelares y provisionales toda vez que la sentencia que declara la quiebra puede ser revertida por medio de impugnación, o bien porque el quebrado llega a un convenio de quiebra con los acreedores.114 4.3. Clasificación en las Teorías Contemporáneas. 4.3.1. Particulares; 4.3.2. Públicas; 4.3.3. Colectivas; 4.3.4. Para tutela de intereses difusos. 112 Ovalle, Favela, José, “Teoría…”, p. 161 113 Pallares, Eduardo, “Derecho…”, pp. 230-231 114 LQSP, artículos 175 a 186 entre otros. TEORÍA GENERAL DEL PROCESO 128 Por último dentro de las teorías modernas de la acción, el maestro Ovalle Favela, propone una clasificación de acciones atendiendo al interés que se busca proteger.115 Así las acciones se pueden clasificar en: Particulares; Públicas; Colectivas; y Para tutela de intereses difusos. 4.3.1. Particulares. “Son aquellas que ejercen las personas para la protección de sus intereses jurídicos individuales. Esta clase de acciones es la que corresponde a la concepción tradicional del litigio como conflicto entre dos partes que disputan sus propios intereses.”116 4.3.2. Publicas. “Son aquellas que ejerce el Estado en nombre del orden o de la seguridad pública. Tal es el caso de la acción penal que en nuestro país ejerce el Ministerio Público.”117 4.3.3. Colectivas. “Son aquellas que ejercen agrupaciones organizadas jurídicamente en beneficio de sus miembros. Tal es el caso de las acciones que ejercen los condóminos, sindicatos, etcétera.”118 4.3.4. Para Protección de Derechos Difusos. “Son aquellas que procuran la protección de intereses de grupos de personas que no tienen organización o personalidad propia, sino que se determinan por factores coyunturales o genéricos, por datos frecuentemente accidentales y mutables bajo determinadas condiciones socioeconómicas, etcétera. A través de estas acciones se tutelan los intereses relativos a la protección del consumidor, a la defensa del ambiente, a la preservación del patrimonio artístico, histórico y cultural, etcétera. Si bien la legitimación para el ejercicio de este tipo de acciones puede otorgarse a órganos del Estado (Ombusman, Procuradores Especiales), también puede conferirse a agrupaciones de particulares y aun de personas individuales (como ocurre en Gran Bretaña con las relator actions, o en Estados Unidos con las class actions), la sentencia que se dicte beneficia o perjudica, por regla, a todos los miembros del grupo que no hayan sido excluidos del grupo de manera expresa.”119 5.- LA ACUMULACIÓN DE ACCIONES 5.1. Acumulación de autos; 5.2. Acumulación de Acciones. 115 Ovalle, Favela José, “Teoría…”, pp. 161-162 116 Idem, p. 162 117 Idem, p. 162 118 Idem, p. 162 119 Idem, p. 162 Tema III.- La Acción 129 | La doctrina tradicional y los códigos procesales refieren a dos instituciones jurídicas diferentes en entre sí: 5.1. Acumulación de Autos. Se refiere a la acumulación de varios procesos ante un sólo juez de conocimiento para que éstos se resuelvan en una sola sentencia definitiva, situación no sólo comprensible sino también necesaria a efecto de evitar pluralidad y diversidad de sentencias que pueden incluso ser contradictorias entre sí respecto de pretensiones discutidas y que llegaran a generarmayores conflictos que los que tratan de solucionar. La acumulación de autos procede y es obligatoria en el caso de procesos universales como lo son las sucesiones intestamentarias, los concursos de acreedores, las quiebras y las suspensiones de pagos; en atención a que siendo un sólo patrimonio el que debe dividirse entre las partes interesadas se hace necesario que un sólo juez conozca de todos los casos que se ventilan en torno a ese asunto para que en una sentencia se resuelva y determinen los derechos que a cada quién corresponden. En estos casos, podemos señalar como reglas de carácter general aplicables las siguientes: 1.- El juez que primero conoce del asunto, hace atrayente a su jurisdicción todos los demás casos planteados; 2.- Las leyes procesales establecen reglas especiales determinando en que casos no es posible la acumulación de procesos por limitación del conocimiento por razón de materia, del estado o avance que guardan las actuaciones procesales o la definitividad que tengan las resoluciones en ellas dictadas. La acumulación de autos también procede en los casos que se planteen excepciones de litispendencia y conexidad, siendo en primer caso cuando el actor ejercita la misma acción en contra del mismo demandado por la misma causa, en momento diferente ante la misma o diferente autoridad, y la segunda, cuando se ejercitan acciones diferentes respecto de la misma causa que les da origen. El artículo 39 del CPCDF lo define cuando existe identidad de personas y acciones, aunque las cosas sean distintas y cuando las acciones provengan de las mismas causas. En el caso de la litispendencia, suspende el proceso, acumula el nuevo al proceso anterior y lo anula por ser pretensiones idénticas. En el caso de la Conexidad no procederá la acumulación de autos cuando los procesos se encuentren en instancias diferentes. La acumulación de autos también se presenta en relación con las “providencias precautorias”, cuyo expediente deberá acumularse al proceso principal luego que se presente dicha demanda. Asimismo en los incidentes que se plantean con motivo de un proceso principal, dichos “autos” o expediente, deben acumularse al proceso principal. Tratadistas como Guasp sostienen que cuando se producen acumulación de autos se produce también acumulación de acciones; sin embargo esta aseveración es discutida y por ejemplo Pallares, sostiene que es errónea esta apreciación ya que la acumulación de autos y de acción son conceptos diferentes, porque por ejemplo, cuando se declara procedente la excepción de litispendencia, se acumulan ambas demandas en un sólo proceso ante el juez que primero conoció del caso, pero no se produce acumulación de acciones porque en ambas demandas las acciones son idénticas.120 5.2. Acumulación de Acciones. Esta terminología es propia de la concepción de la acción dentro de la “teoría clásica”, que identificaba a la acción como el derecho violado, por lo cual no es aceptada por los tratadistas modernos. 120 Pallares, Eduardo, “Derecho…”, p. 233 TEORÍA GENERAL DEL PROCESO 130 Para tratadistas como Couture, la “Acumulación de acciones”, no es sino una acumulación de pretensiones en una misma demanda.121 Pallares refiere que el tema de la acumulación de acciones se plantean dentro del problema de la unidad o pluralidad de la acción, lo cual depende de lo que se entiende por acción. Si ésta es un derecho general y abstracto para poder en movimiento la actividad jurisdiccional, no hay sino una sola acción y en consecuencia como opina Couture, debemos hablar de la pluralidad de pretensiones y la posibilidad u obligatoriedad de su acumulación. Si por el contrario, se contempla a la acción como la energía que da vida al proceso, o sea como desde el punto de vista dinámico de un derecho subjetivo, hay razones para admitir diferentes clases de acciones en cuanto a diferentes juicios que engendran, y en ese supuesto procede estudiar la acumulación de las acciones.122 De estas diversas posiciones nuestra opinión al respecto es en el sentido que debe hablarse no de acumulación de acciones sino de acumulación de pretensiones, sin embargo en atención a que nuestros códigos procesales y la tradición en la judicatura actual siguen refiriendo a la acción en términos de la teoría clásica, se hace necesario realizar el estudio de la acumulación de acciones (aunque sea de pretensiones), para entender las reglas de su comportamiento. La acumulación de acciones explica Pallares, puede darse bajo diversas hipótesis: a) Al iniciar el proceso y en el escrito de demanda; o en forma sucesiva a lo largo del proceso. - Al iniciar la demanda es la forma que obligatoriamente dispone la ley conforme al artículo 31 del CPCDF, el presentar todas las pretensiones en contra del demandado que se refieran a la misma causa, sancionando que por el ejercicio de una o más quedarán extinguidas las otras. La segunda forma se reconoce doctrinalmente, pero en los procesos civiles y mercantiles no se observa, si bien podría sostenerse su existencia en las controversias individuales de trabajo, en las cuales por ser las prestaciones derivadas de la relación laboral irrenunciables, el actor (trabajador) podría reclamarlas aún después de su escrito inicial de demanda, incluso la Junta Laboral está obligada a la suplencia de la queja y a conceder la indemnización de todas ellas aún y cuando el actor no las haya formulado en su escrito de demanda. b) Por ministerio de ley o forzosa y petición de parte o facultativa.- En el primer caso la ley ordena la acumulación de autos que tiene por objeto la acumulación de acciones la cual el juez reconoce y ordena mediante auto, dicha acumulación, como son los casos de los juicios universales (intestamentarios, concurso, quiebras y suspensiones de pagos), por litispendencia, conexidad, incidentes, medios preparatorios a juicio y medidas cautelares previas a juicio. En el segundo caso puede observarse por denuncia que realiza una de las partes a la autoridad haciendo saber la existencia de otros casos que deben ser acumulados para su resolución conjunta, como también en los casos en que la parte actora tiene diversas obligaciones contra el demandado, cada una de las cuales es autónoma, pero que puede acumular en una sola demanda para evitar el desarrollo de juicios diversos. El caso típico en materia mercantil es la existencia de diversos pagarés suscritos por el demandado cada uno de ellos con diversa fecha de vencimiento, y todos de plazo vencido. El actor puede optar por ejercer para cada uno la acción de pago, o bien acumularlos todos en una sola demanda contra el demandado. c) Las acciones (prestaciones) accesorias, subsidiarias y alternativas.- Deben hacerse valer al mismo tiempo que las principales. d) Esta prohibida la acumulación de acciones.- i) contrarias o contradictorias; ii) Posesorias y petitorias; iii) Cuando la procedencia de una depende de la procedencia de otra llamada 121 Couture, Eduardo J. “Fundamentos…”, p. 88 122 Pallares, Eduardo, “Derecho…”, p. 282 Tema III.- La Acción 131 prejudicial; iv) Cuando las acciones deban ejercitarse ante diversas jurisdicciones (competencias: materia, territorio, grado, cuantía, etc.); v) Cuando las acciones deban ejercitarse en juicios diversos. Por ejemplo por la existencia de diversos créditos y obligaciones en contra del mismo deudor, de las cuales para unos deben ejercitarse acciones ordinarias, otros acciones ejecutivas y otros acciones reales como el juicio hipotecario, etcétera. e) Acumulación de acciones también puede darse contra varios demandados.- Siempre que nazcan de la misma causa o se basen en la misma fuente de pedir. En algunos casos será forzosa y su no-ejercicio puede extinguir la acción respecto del codeudores que no fue demandado; en otras será facultativa y podrán demandarse en conjunto a todos los codeudores, o sucesivamente a los codeudorespor medio de juicios diversos. En el mismo sentido existen acciones que sólo pueden demandarse por la existencia de varias obligaciones incumplidas por el demandado como lo es el caso del concurso de acreedores y la quiebra, en los que se requiere entre las diversas hipótesis la existencia de un incumplimiento generalizado en el pago de obligaciones líquidas y vencidas 123; de tal forma que para su procedencia, deberá acreditarse ante el juez que el demandado ha incumplido diversas obligaciones de pago y está en estado de insolvencia. El sólo incumplimiento de una obligación de pago, no produce la quiebra o el concurso de acreedores. f) Acumulación de acciones por varios actores.- Puede presentarse en forma forzosa por ministerio de ley o facultativa. En el primer caso existen acciones que sólo pueden demandarse por la existencia de varias obligaciones incumplidas por el demandado como lo es el caso del concurso de acreedores y la quiebra en los que se requiere entre las diversas hipótesis la existencia de un incumplimiento generalizado en el pago de obligaciones líquidas y vencidas 124; de tal forma que para su procedencia, deberá acreditarse ante el juez que el demandado ha incumplido diversas obligaciones de pago y está en estado de insolvencia. El sólo incumplimiento de una obligación de pago, no produce la quiebra o el concurso de acreedores. También se presenta en los casos de actores mancomunados o solidarios. En forma facultativa, cuando existen varios actores con identidad de intereses en contra de uno o varios demandados, y deciden iniciar acción conjunta como lo vuelve a ser el caso de la solicitud de quiebra de comerciante. La ley no exige que sean varios acreedores quienes la soliciten, pero en forma facultativa pueden serlo; lo que exige la ley es que el demandado haya incumplido en forma general con el pago de sus obligaciones. 123 Art. 2 fracción I, de la LQSP. 124 Art. 2 fracción I, de la LQSP. TEORÍA GENERAL DEL PROCESO 132 Síntesis. 1. La Acción, en conjunto con la Jurisdicción y el Proceso, son conceptos correlativos que integran los tres capítulos fundamentales de la Ciencia del Derecho Procesal. La enorme variedad de conceptos y definiciones en torno a la acción se originan de los siguientes factores: a) Histórico; b) Confusión del derecho de acción de su ejercicio material ante los tribunales; c) La Confusión entre lo que es propio de la Ciencia del Derecho Procesal y lo que corresponde a la sociología del derecho; d) Lo ambiguo que llega a resultar el concepto si se acepta el hecho que en cada rama del derecho se le dan connotaciones diversas (hasta 16 llega a considerar Couture). La Acción procesal en forma genérica recibe cuando menos tres acepciones distintas: a) Como sinónimo de derecho; b) Como sinónimo de “pretensión”; y c) Como sinónimo de Facultad para provocar la actividad jurisdiccional. Gómez Lara la define como: Derecho, Potestad, Facultad o actividad, mediante el cual un sujeto de derecho provoca la actividad jurisdiccional. Ovalle Favela establece que es un Derecho Subjetivo Procesal para promover ante la autoridad jurisdiccional y obtener de esta una sentencia sobre las pretensiones litigiosas y eventualmente su ejecución, así como para impulsar el proceso en todas sus etapas. Es una facultad especial y concreta emanada del derecho subjetivo público constitucionalmente consagrado que tiene toda personal para acudir ante los tribunales a solicitar justicia y que presenta las siguientes características: a) Sólo se ejercita contra el Estado por conducto de sus Órganos Judiciales que conforme a criterios de competencia le corresponde conocer del caso; b) Su ejercicio requiere que sea en el tiempo, forma y vía procesales debidas, mediante la formulación de una pretensión en contra de otro y a través de una demanda; c) Su ejercicio requiere que el actor acredite cuando menos en forma presunta la existencia de un interés jurídico propio y tutelado por el Estado, del cual emane la pretensión que reclama. d) Como facultad especial se extingue por: Haber recibido el actor todo lo que pretendía del demandado; Ser imposible material o jurídicamente el cumplimiento de la pretensión reclamada; Por hacer desaparecido el derecho que sustenta las pretensiones reclamadas, o la vía procesal para su ejercicio; Por haber otorgado perdón expreso y renunciado al ejercicio de la acción; Por haberse agotado el proceso y existir pronunciamiento definitivo por parte de la autoridad, el cual tenga fuerza de “Cosa Juzgada”. 2. La Acción en la actualidad es entendida como un derecho autónomo del derecho sustantivo que sirve de marco jurídico al conflicto, que se dirige en contra del Estado por conducto de las autoridades Judiciales; se considera asimismo diferente de al pretensión en que ésta es un acto jurídico por el cual se formula las prestaciones y exigencias en contra del demandado; no es tampoco el Proceso Jurisdiccional porque éste el mecanismo por el cual el Estado dirime el conflicto; y no es la Jurisdicción porque ésta es el Poder- Deber que tiene el Estado para impartir (mediante el Proceso) justicia a su sociedad. No obstante todas estas instituciones están íntimamente ligadas entre sí pero cada una es de naturaleza jurídica diferente. 3. La Naturaleza Jurídica de la Acción ha sido estudiada por diversas escuelas a lo largo en atención a la forma como se presentaba en su legislación positiva en ese momento. Tema III.- La Acción 133 En la Actualidad podemos mencionar diversas corrientes: a) Teoría Clásica; b) Teoría Privatística; c) Teoría como Derecho Autónomo Concreto; d) Acción como Derecho: 1) Abstracto de obrar; 2) Potestativo; 3) Subjetivo Público; 4) A la Jurisdicción; e) Otras Teorías Contemporáneas. a) Teoría Clásica: (D. Romano). Se estudia en sus diferentes momentos: 1) En el Período de la Ley: La acción era propiamente el desarrollo del rito (palabras “sacramentales” en latín y mímica) que las partes debían cumplir ante el magistrado lo que la conformaba en sí; 2) En el período Formulario, la acción era concebida como la propia fórmula (el escrito emitido por el magistrado) en el cual se instruía al juez (privado) para que emitiera la resolución; en ese período se da la definición de Celso: “Derecho a perseguir en juicio lo que es debido”; 3) En la última etapa del derecho romano durante el imperio y con la desaparición del proceso ordinario o formulario subsistiendo sólo el extraordinario ante el magistrado nombrado por el emperador; la acción se considera como estrechamente ligada al derecho sustantivo mismo, se considera incluso como el mismo derecho sustantivo en su parte dinámica, siendo la acción un derecho privado que se dirige en contra del demandado a quién se le exige el cumplimiento de la obligación. En este período, la definición de Celso se incorpora a las Institutas de Justiniano y se convierte en una definición “clásica” a la que posteriormente los glosadores le agregan “lo que le pertenece”, para con ello identificar no sólo a las acciones personales sino también a las reales. En este sentido la acción es la conducta que se exige del demandado y no la actividad que se espera del órgano jurisdiccional. b) Teoría Privatística: Expositores como Savigny, Garsonnet, Demolombe, Escriche y Prieto Castro entre otros, señalan que la acción no es el derecho sustantivo violado hecho valer ante los tribunales, pero si un accesorio de éste. La acción requiere la existencia de un derecho (violado), un interés (del sujeto actor), una calidad (ser titular de los derechos) y una aptitud (ser capaz de actuar en juicio); de donde resulta que: 1) No hay acción sin derecho; 2) No hay derecho sin acción; y 3) La acción participa de la naturaleza misma del derecho que tiende a tutelar. c) Teoría de la Acción como Derecho Autónomo Concreto: Deriva de la controversia entre los postuladosde Windscheid y Muther en sus obras publicadas a medidos del siglo XIX, en las cuales parten de la estructura del derecho alemán en que existía la Actio concebida como potestad inmanente al derecho a reaccionar contra la violación del derecho, como un derecho en su tendencia a la actuación, y la Klage (querella) que era un derecho que se ejercitaba contra el Estado. Windscheid es el primero que reconoce que del derecho violado no nace la Acción sino la Pretensión que se dirige contra el Demandado. Muther por su parte desvincula al derecho sustantivo de la acción y señala que esta es un Derecho Subjetivo Público y Autónomo que se ejerce en contra de los Órganos Judiciales del Estado. Adolf Watch, posteriormente hace una síntesis de estos pensamientos y señala que la Acción es: Un derecho Autónomo (del derecho sustantivo) contra el Estado y frente al demandado, un Derecho Público al que corresponde por parte del Estado la Obligación de dispensar la tutela del derecho (violado), y es un Derecho Concreto en cuanto que su eficacia afecta sólo al adversario. En Consecuencia la acción no es el derecho sustantivo violado ni un accesorio de este; es un Derecho Autónomo de carácter Público y Concreto que tiene el actor y hace valer ante la autoridad, para obtener una sentencia favorable a sus intereses (la acción sólo existe cuando el juez le da al razón al actor). d) Acción como Derecho: 1) Abstracto de Obrar: Dogenkolb ya apuntaba en oposición a la teoría clásica y del Derecho Autónomo Concreto, que la acción es un derecho público subjetivo que corresponde a cualquiera que de buena fe crea tener la razón, que sirve para ser oído en juicio y para constreñir al adversario a acudir a juicio. Alsina y Hugo TEORÍA GENERAL DEL PROCESO 134 Rocco apoyan esta tesis y señalan que la acción puede ser ejercida incluso por quién no tiene la razón por ser un Derecho Abstracto a la intervención del Estado, para la eliminación de obstáculos que impiden la aplicación de la norma substantiva, y es derecho abstracto precisamente porque no requiere de la existencia de un derecho (sustantivo violado efectivamente) material concreto, para que exista por sí mismo. Montara dentro de la misma teoría señala que en un sentido amplio la acción es una relación de derecho público entre las partes y el juez, y en otro restringido, es una facultad de deducir la demanda judicial. En este sentido para que exista acción basta la simple afirmación (ante el juez) de la violación de un derecho privado, sin que sea necesario que esa afirmación sea de buena fe y verdaderamente exista. Mediante la acción lo que se tiene es el derecho a acudir a los tribunales y obtener de estos una sentencia independientemente del contenido de la misma. 2) Derecho Potestativo: Chiovenda sostiene esta teoría a principios del S. XX identificando a la Acción como un derecho privado, un Derecho Potestativo que tiene el actor sobre el demandado que le permite constreñir a ésta a juicio, sin que el demandado pueda hacer nada para impedirlo. La Acción es diferente del derecho subjetivo violado, es la “Potestad” (derecho) que tiene el actor para dar vida a las condiciones necesarias para dar vida a la actuación de la ley en contra del demandado, sin que exista de su parte una correlativa obligación frente al demandado y sin que éste pueda hacer nada para impedir el ejercicio de ese poder. Es un derecho que ejerce contra el demandado frente al Estado y que éste le concede cuando el actor tiene la razón. 3) Derecho Subjetivo Público: Carnelutti desarrolla esta teoría como oposición a la Teoría Privatística, distinguiendo el interés en el litigio (que el demandado cumpla con sus obligaciones “pretensiones”) y el interés en la composición del litigio (que el juez dicte sentencia que resuelva sí el demandado efectivamente está obligado a la satisfacción de las pretensiones). La acción es un Derecho Público Subjetivo, en el cual el interés de ese derecho no es el interés en el litigio sino en su composición. El sujeto pasivo de este derecho es el Estado. Los particulares al ejercitar ese derecho (acción), llevan a cabo una función pública que el Estado permite bastando sólo el interés en la composición del litigio, para que la acción cumpla su fin. La acción no corresponde sólo al actor sino también al demandado, no da derecho a obtener una sentencia favorable ni justa, sólo a la tutela jurídica; esto es, al cumplimiento de los actos mediante los cuales se pueda resolver mediante sentencia el caso controvertido. 4) Derecho a la Jurisdicción: Couture es de los principales expositores. La acción es un Derecho Público Subjetivo de carácter Constitucional, por el cual se tiene en genérico el derecho de peticionar y en específico de peticionar justicia. La acción como poder para acudir ante los órganos de justicia existe siempre, aunque se carezca de valederos derechos para hacerlo, y que tiene toda persona como tal, existiendo aun y cuando no se ejerza efectivamente, cuando se tiene un derecho material o aun sin él, con pretensión o sin ella, porque todo individuo tiene ese poder aun antes de que nazca su pretensión concreta. e) Otras Teorías Contemporáneas: Jaime Guasp, establece que la acción es un concepto extraprocesal o metapocesal que no requiere ser estudiado en Derecho Procesal, porque lo trascendente para el Derecho Procesal es el acto por virtud del cual existe el proceso, por lo mismo no interesa el estudio del derecho a realizar ese acto ni su naturaleza jurídica, lo que no significa desconocerlo o que carezca de importancia. En Consecuencia, lo que debe estudiarse en Derecho Procesal es la Pretensión en cuanto que esta es el acto por el cual se da origen al Proceso al solicitar la actuación del Órgano Judicial. Tema III.- La Acción 135 Alcalá Zamora y Castillo explica que la acción no es un derecho subjetivo, sino una mera facultad, por su connotación de posibilidad de peticionar. La Acción es tan sólo la posibilidad jurídicamente encuadrada de recabar los proveimientos jurisdiccionales necesarios para obtener el pronunciamiento de fondo y en su caso la ejecución respecto de la pretensión litigiosa. 4. Clasificación de las Acciones: Algunos autores se oponen al concepto porque siendo un derecho subjetivo público (abstracto) que se ejerce, no es clasificable, aunque si lo sean las pretensiones del actor y las vías o procedimientos como lo ejercita. No obstante este criterio, los autores señalan diferentes criterios de clasificación reconocidos actualmente: a) Teoría Clásica y b) Teorías Modernas. a) Teoría Clásica: 1) Por materia o dereho tutelado: Civiles; Criminales; y Mixtas. D. Privado; D. Público; y D. Social. 2) En materia Civil: Personales; Reales; Mixtas; Petitorias; Posesorias; Del Edo. Civil; Mobiliarias; Inmobiliarias; Presciptibles; Impresciptibles; 3) Por su prelación, importancia o fines que persigue: Principales; Accesorias; Subsidiarias; Solidarias; Mancomunadas; Contrarias; Contradictorias; Subrogadas; Prejudiciales. 4) Por el tipo de procedimiento: Ordinarias; Sumarias; (actualmente Especiales) y Ejecutivas. 5) Por el interés jurídico tutelado: Publicas; o Privadas. 6) Por su nombre: Nominadas; e Innominadas 7) Por la actividad del juez: Acciones; e Interdictos b) Teorías Modernas: 1) Por tipo de sentencia: Declarativas; Constitutivas; Condena: Ordinarias Ejecutivas. Cautelares. 2) Interés jurídico tutelado: Particulares; Públicas; Colectivas; Tutela de intereses difusos. 5. Acumulación de Acciones: La doctrina diferencia: a) Acumulación de autos (expedientes), y b) Acumulación de Acciones (pretensiones). a) Acumulación de Autos: Es la reunión de expedientes ante una autoridad para que resuelva diferentes procesosrelacionados entre sí. Es obligatoria en Juicios Universales, en los casos de Litispendencia, Conexidad, Incidentes y Providencias Precautorias. b) Acumulación de Acciones: Se refiere dentro de las Teorías Clásica y Privatística a la presentación de diversas acciones al mismo tiempo en un sólo escrito de demanda, lo que en las teorías modernas debe entenderse como acumulación de pretensiones. En el escrito de demanda deben demandarse todas las pretensiones que se tengan contra el demandado respecto de la misma causa. Principal, accesorias, supletorias, subordinadas y alternativas. TEORÍA GENERAL DEL PROCESO 136 La acumulación de acciones puede darse por ministerio de ley en juicios universales, conexidad, litispendencia, incidentes y prejudiciales, o en forma facultativa cuando se tienen varias acciones principales de género similar en contra del mismo demandado (varios pagarés de autónomos de fechas diversas). Esta prohibida la acumulación de acciones contrarias y contradictorias. La acumulación de acciones puede darse por Litisconsorcio activo y pasivo.