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Atlas de Cirugía Endoscópica para
Infertilidad y Ginecología
ii
Contenido de los DVD
SECCIÓN 1: GENERAL
•	 Organización	 de	 la	 Sala	 de	 Cirugía	 e	 Instrumentación	
Básica	para	Endoscopia	Ginecológica:	Nutan Jain
•	 Acceso	Laparoscópico:	Artin Ternamian
•	 1,	2	y	V,	 las	Suturas	Laparoscópicas	Simplificadas	hasta	
su	Esencia:	Nutan Jain
•	 Recuperación	Laparoscópica	de	Tejido:	Nutan Jain
SECCIÓN 2: MANEJO DE MASA ANEXAS
•	 Manejo	Laparoscópico	de	Masas	Anexas:	Nutan Jain
	 -	Manejo	de	Quiste	Dermoide
	 -	Manejo	de	Múltiples	Endometriomas	
	 -	Manejo	de	Quiste	Para-ovárico
•	 Evaluación	del	Manejo	de	un	Embarazo	Ectópico:	
	 Nutan Jain
	 -	Salpingostomía	Lineal
	 -	Salpingectomía
	 -	Embarazo	ectópico	con	cuerno	rudimentario
	 -	Embarazo	ectópico	ovárico	
SECCIÓN 3: ENDOMETRIOSIS
•	 Manejo	Laparoscópico	de	Endometriomas:	Nutan Jain
•	 Escisión	de	Nódulos	Retrovaginales:	Nutan Jain
SECCIÓN 4: INFERTILIDAD
•	 Manejo	Laparoscópico	de	Ovarios	Poliquísticos:	
	 Nutan Jain
•	 Cirugía	Laparoscópica	en	Infertilidad:	
	 -	Salpingo-ovariólisis
	 -	Neosalpingostomía
	 -	Fimbrioplastia
•	 Fertiloscopia:	A Waterlot	
SECCIÓN 5: HISTERECTOMÍA
•	 Histerectomía	Supracervical	Laparoscópica:		 	
Thomas L Lyons
•	 Histerectomía	Laparoscópica	Total:	Nutan Jain
•	 Histerectomía	Laparoscópica	Total	en	Caso	de	Fibroides	
Grandes	Usando	la	Copa	y	Técnica	KOH:	Nutan Jain
•	 Histerectomía	Laparoscópica	Radical	en	Caso	de	Cáncer	
Cervical	Temprano:	Shailesh Puntambekar
SECCIÓN 6: REPARACIÓN DEL PISO PÉLVICO
•	 Reparación	Laparoscópica	Paravaginal	y	Uretropexia	de	
Burch:	Robert Moore
•	 Sacrocolpopexia	Laparoscópica	y	Reparación	de	Entero-
cele	con	Malla:	Robert Moore
•	 Manejo	de	Prolapso	de	Bóveda	Post	Histerectomía:		
Nutan Jain
•	 Manejo	de	Incontinencia	Urinaria	por	Esfuerzo	con	TVT	
(tensión-free	vaginal	tape,	por	sus	siglas	en	inglés)	(Banda	
Vaginal	libre	de	tensión)	y	TOT	(cinta	sub-	uretral	trans-
obturador):	Robert Moore
	 -		 TVT
	 -	 Cabestrillo	Monarc
•	 Conceptos	Actuales	para	la	Reparación	de	Rectocele:	Marie 
Fidela R Paraíso
SECCIÓN 7: ESPECIAL
•	 Miomectomía	Laparoscópica:	Nutan Jain
•	 Microcirugía	 Laparoscópica:	 Reanastomosis	 Tubárica:	
Nutan Jain
SECCIÓN 8: LAPAROSCOPIA EN DIFERENTES SITUACIONES
•	 Manejo	Laparoscópico	del	Dolor	Pélvico	Crónico:		
Nutan Jain
	 -		 Escisión	de	endometriosis	peritoneal
	 -		 Neurectomía	Presacra
	 -		 Apendectomía
•	 Laparoscopia	en	Caso	de	Tuberculosis	Genital:	Nutan Jain
	 -		 Adhesiolisis
	 -		 Bola	caseosa	encapsulada
	 -		 Metroplastia	lateral	para	Útero	en	forma	de	“T”
•	 Creación	Laparoscópica	de	una	Neovagina:	Nutan Jain 
SECCIÓN 9: AVANCES RECIENTES
•	 Cosmetoginecología:	Marco A Pelosi
•	 Cirugía	Robótica:	Arnold P Advincula
	 -		 Miomectomía	laparoscópica	con	asistencia	robótica
•	 NOTAS:	GV Rao
	 -	 Apendetomía	transgástrica
•	 Cirugía	con	Puerto	de	Acceso	Único:		 	 	
Anton Langebrekkee
SECCIÓN 10: HISTEROSCOPIA
•	 Miomectomía	Histeroscópica:	Nutan Jain
•	 Histeroscopia	 para	Metroplastia	 del	 Septo	 Uterino	 e	
Hipoplasia	Uterina:	Nutan Jain
•	 Canalización	Tubárica	Histeroscópica	en	Caso	de	Bloqueo	
Tubárico	Proximal:	Nutan Jain
•	 Polipectomía:	Nutan Jain
•	 Retiro	de	Piezas	Óseas:	Nutan Jain
•	 Adherencias	 Intrauterinas	 (Sinequia	 de	Banda	Gruesa):	
Nutan Jain
SECCIÓN 11: COMPLICACIONES DE LA CIRUGÍA ENDOSCÓPICA
•	 Manejo	de	Lesiones	Vasculares:	Shailesh Puntambekar 
Atlas de Cirugía Endoscópica para
Infertilidad y Ginecología
Editor
Nutan Jain
MBBS MS (Obstetricia y Ginecología) FICOG FICMCH
Cirujano Endoscópico y Especialista en Infertilidad
Vardhman Trauma and Laparoscopy Center (P) Ltd.
Muzaffarnagar, Uttar Pradesh
India
Se g u n d a e d i c i ó n
Una División Editorial de Jaypee Brothers Medical Publishers (P) Ltd.
PRODUCCION
Directora de Producción: Kayra Mejía
Jefe, Composición Digital: Laura Durán y Erick Navarro
Director de Arte: Eduardo Chandeck
Comunicaciones Internacionales: Joyce Ortega
Traducción y Edición al Español: Lcda. Christine Jessen (Colombia)
MERCADEO
Director de Mercadeo y Ventas para América Latina: Srinivas Chaubey
Gerente de Servicio al Cliente: Miroslava Bonilla
Gerente de Ventas: Tomás Martínez
Gerente de Mercadeo: Katya Miró
©Derechos de Autor, Edición en Español, 2012 por Jaypee - Highlights Medical Publishers, Inc.
 Todos los derechos son reservados y protegidos por el derecho de autor. Ninguna sección de este libro podrá ser reprodu-
cida, almacenada en un sistema de recuperación o transmitida en ninguna forma o medio, fotocopias, mecánico, grabación u otro 
ni sus ilustraciones copiadas, modificadas o utilizadas para su proyección sin el consentimiento por escrito del productor.
 Como este libro llegará a los ginecólogos de diferentes países con diferente entrenamiento, cultura y antecedentes, los 
procedimientos y prácticas descritas en este libro deben ser implementadas en cumplimiento de los diferentes estándares que deter-
minen las circunstancias de cada situación específica. Se han realizado grandes esfuerzos para confirmar la información presentada 
y para relacionarla con las prácticas de aceptación general. El autor, el director y el productor no pueden aceptar la responsabilidad 
por los errores o exclusiones o por el resultado de la aplicación del material aquí presentado. No existe ninguna garantía expresa o 
implícita de este libro o de la información por él impartida.
 Cualquier reseña o mención de compañías o productos específicos no pretende ser un respaldo por parte del autor o del 
productor.
Atlas de Cirugía Endoscópica para Infertilidad y Ginecología 
Dra. Nutan Jain 
ISBN: 978-9962-678-43-4
Publicado por: Jaypee - Highlights Medical Publishers, Inc.
 Ciudad del Saber
 Tecnoparque Industrial, Edif. 237
 Gaillard Highway, Clayton
 Panamá, Rep. de Panamá
Tel: (507) 301-0496 / 97 - Fax: (507) 301-0499
E-mail: cservice@jphmedical.com
Worldwide Web: www.jphmedical.com
Dedicado
a
mi querido esposo
el Dr. Mukesh Jain
eminente Cirujano Ortopédico.
A pesar de ser de una persona extremadamente ocupada,
me ha apoyado firmemente en mi carrera de Cirugía Endoscópica.
Debido principalmente a su constante estímulo,
he podido fundar un Centro de Endoscopia 
con reputación y publicar este libro.
vii
Allam Abdelmonem MD
Departamento de Obstetricia 
y Ginecología
Sohag Faculty of Medicine
Sohag University
Sohag, Egipto
Mauricio S Abrão MD PhD
División de Endometriosis
Departamento de Obstetricia 
y Ginecología
Sao Paulo, Brasil
Mostafa Abuzeid MD
Wayne State University
Detroit, Michigan, USA
3800 Woodward Avenue, Suite 320
Detroit, Michigan 48201, USA
Arnold P Advincula MD FACOG FACS
Profesor de Obstetricia and Ginecología
University of Central Florida College of
Medicine
Director Médico, Gynecologic Robotics
Florida Hospital, Celebration Health
410 Celebration Place, Suite 302
Celebration, FL 34747
Geetanjali Aggarwal MS
Onco-Cirujano Asesor
Galaxy-Care Laparoscopy Institute
Pune, India
Nawar Al-Shabibi MB ChB MRCOG
Royal Free Hospital
Pond Street, Hampstead
Londres NW3 2QG 
Aruna Arya 
Residente
Vardhman Trauma and Laparoscopy
Centre Pvt Ltd
Mahavir Chowk Muzaffarnagar (UP)
India
Elizabeth Ball
Milwaukee Institute of Minimally
Invasive Surgery and
Reproductive Center
USA
Joëlle Belaisch-Allart 
Service de Gynécologie Obstétrique
et de Reproduction Humaine
Centre Hospitalier des Quatre Villes
SITE DE SEVRES
(Hospital Jean Rostand)
141 Grande Rue 92318 Sèvres Cedex.
Stefano Bettocchi MD
Profesor AdjuntoDipartimento di Scienze Chirurgiche
Generali e Specialistiche
Sezione di Ginecologia ed Ostetricia “A”
Università degli Studi - Policlinico
Piazza Giulio Cesare 11, 70125 Bari
Italia
Eric Bieber MD
Director, Departamento de 
Obstetricia y Ginecología
Geisinger Health System Clinic
100 North Academy Avenue
Danville, Pennsylvania, USA 
Linda D Bradley MD 
Vice-presidente Obstetrics
Gynecology and Women’s Health
Institute, Director, Center for
Menstrual Disorders
Fibroids and Hysteroscopic Services,
Ob/Gyn, A81 Cleveland Clinic
9500 Euclid Ave., Cleveland, 
OH 44195
Amanda Bush MD
Minimally Invasive Gynecologic
Surgery Center
Newton-Wellesley Hospital
Newton, MA, USA
Nicolas Castaing
PH Gynecologic Surgery and Obstetiq
Service de Gynécologie Obstétrique et
de Reproduction Humaine
Centre Hospitalier des Quatre Villes,
SITE DE SEVRES
(hospital Jean Rostand) 141 Grande
Rue 92318 Sèvres Cedex
Oronzo Ceci MD
Profesor Asistente
Corso Sidney Sonnino 158/B
Bari, 70121, Italia
Michael P Diamond MD
Kamran S Moghissi Profesor y Jefe
Asociado de Obstetricia y Ginecología. 
División de Endocrinología 
Reproductiva e Infertilidad 
Vicedecano para Investigación 
Clínica y Traslacional,
Director de la Universidad Escuela de 
Medicina Wayne State,
Director Ejecutivo del Detroit 
Regional Institute for
Clinical and Translational Research for
Clinical and Translational Research
Wayne State University
Detroit, Michigan, USA
3800 Woodward Avenue, Suite 320
Detroit, Michigan 48201
João Antônio Dias Jr MD
División de Endometriosis
Departamento de Obstetricia 
y Ginecología
Sao Paulo, Brasil
Jorge E Dotto MD
Departamentos de Histeroscopia
Instituto Argentino de Diagnóstico y
Tratamiento (IADT); y
Liga Argentina de Lucha contra el
Cáncer (LALCEC)
Jorge Jr Dotto MD
Instituto Argentino de Diagnóstico y
Tratamiento (IADT); y
Liga Argentina de Lucha contra el
Cáncer (LALCEC)
Caterina Exacoustos
Departmento de Obstetricia y
Gynecología, Tor Vergata
Universidad de Roma – Italia
Contribuyentes
viii
H Fernandez MD
Servicio de Ginecología - Obstetricia 
Hôpital BICÊTRE 
78, Rue du Général Leclerc 
94275 Le Kremlin-bicêtre Cedex 
Universidad Paris 11
Ravi Gada MD, MBA
Fellow, Endocrinología Reproductiva e 
Infertilidad
Mayo Clinic, Rochester, Minnesota
A Gervaise MD
Servicio de Ginecología - Obstetricia
Hôpital BICÊTRE
78, rue du Général Leclerc
94275 Le Kremlin-Bicêtre Cedex
Universidad Paris 11
Vandana Goel 
Fellow, Kasturba Medical College
Darya Ganj, Nueva Delhi, India
JG Grudzinskas FRCOG MD
Profesor, Departmento de Obstetricia 
y Ginecología, 
St Bartholomew’s
Hospital, London EC1A 7BE
Reino Unido
Jacques Hamou
Buenos Aires, Argentina; y
Universitaire d’Hysteroscopie,
Maternité Antoine Béclere,
Universidad de Paris, Francia
Jay N Hegde MD 
Anestesiólogo Residente
UT South Western Medical School
Dallas Texas, USA
Narayan L Hegde MD 
Profesor Clínico Asistente,
Texas Tech University Lubbock Texas
USA
Jeanine Henry-Suchet MD
Ob Gyn, encargado de la enseñanza en 
la Faculté de Médecine Paris VII
Saint-Louis
Ob Gyn, Hôpital Jean Rostand
Service de Gynécologie et de
Reproduction Humaine
141 Grande Rue, SEVRES, Francia
Mathias H Hesseling MD
Center for Gynecologic Minimally
Invasive Surgery,
Bethesda-Clinic, University of 
Bochum
Hainstrasse 35, D-42109
Wuppertal, Alemania
Atlas de C
irugía Endoscópica para Infertilidad y G
inecología
Keith B Isaacson MD
Profesor Adjunto
Harvard Medical School
Director Médico
Minimally Invasive Gynecologic 
Surgery
Newton-Wellesley Hospital
Newton, MA, USA
Volkar R Jacobs
Departamento de Obstetricia y 
Ginecología
University Hospital of Cologne
50924 Colonia, Alemania
Arun Jain MD
Women’s Health Specialist
Crawfordsville
Indiana, USA
Nutan Jain MBBS MS (Obs and Gyne) 
 FICOG FICMCH
Director
Vardhman Trauma and Laparoscopy
Centre Pvt Ltd
Mahavir Chowk Muzaffarnagar (UP)
India
Sangeeta Jain
Consultor Junior 
Vardhman Trauma and Laparoscopy
Centre Pvt Ltd
Mahavir Chowk Muzaffarnagar (UP)
India
Grace M Janik MD
Reproductive Specialty Center
2015 E. Newport Avenue, Suite 707
Milwaukee, WI 53211
Saurabh Joshi MS
Asesor en Cirugía Laparoscópica 
Galaxy-Care Laparoscopy Institute
Pune, India
Charles H KOH MBBS(Singapore)
 FRCOG FACOG
Co-Director, Milwaukee Institute of 
Minimally Invasive Surgery and 
Reproductive Center 
2015 E. Newport Avenue 
Suite 707 - Columbia-St. Mary’s 
Hospital Medical Arts Building 
USA
Neeraj Kohli MD MBA
Director, Division de Uroginecología 
Brigham and Women’s Hospital
Profesor Asistente
Harvard Medical School
Boston, Massachusetts, USA
Pratap Kumar
Director, Obstetricia y Ginecología
Kasturba Medical College, 
Manipal, India
Baltasar Lema MD
Jefe, Laboratorio de Patología
Instituto Argentino de Diagnóstico y
Tratamiento, Buenos Aires
Argentina
David Luciano
University of Connecticut School of
Medicine
Fertility and Women’s Health
100 Grand St. (Suite E-3)
New Britain, Ct 06051
Anthony A Luciano MD 
Profesor de Onbstetricia y Ginecología
University of Connecticut School of
Medicine
Director Center for Fertility and
Women’s Health
100 Grand St. (Suite E-3)
New Britain, Ct 06051
Thomas L Lyons MD MS FACOG 
Director, Center for Women’s Care and
Reproductive Surgery
1140 Hammond Drive, Suite F6230
Atlanta, Georgia 30328
Adam Magos BSc MBBS MD FRCOG
Ginecólogo Asesor/
Catedrático Honorario
University Department of Obstetrics
and Gynecology
Royal Free Hospital, Pond Street
Hampstead, London NW3 2QG
Reino Unido
Magnus J Mansard
Asian Institute of Gastroenterology
6-3-661, Somajiguda
Hyderabad, India
Daniela Marconi 
Departmento de Obstetricia y
Gynecología, Tor Vergata
University of Rome-Italy
Italia
Liselotte Mettler MD PhD
Departamento de Obstetricia 
y Ginecología
University Hospitals Schleswig - 
Holstein
Campus Kiel
Arnold-Heller-Strasse 3, 24105 Kiel
Alemania
ix
John R Miklos MD 
Atlanta Urogynecology Associates
Atlanta
3400 Old Milton Pkwy Ste C330
Alpharetta, GA 30005-3745, USA
Paola Da Graca Mila
Departamentos de Histeroscopia
Instituto Argentino de Diagnóstico y
Tratamiento (IADT); y Liga Argentina 
de Lucha contra el Cáncer (LALCEC)
Charles Edward Miller MD FACOG
Profesor Clínico Asociado
Departamento de Obstetricia y
Gynecología
University of Illinois/Chicago
2101 South Arlington Heights Road
Suite 195, 
Arlington Heights, Illinois 60005,USA
Robert D Moore MD
Atlanta Urogynecology Associates
3400 Old Milton Pkwy Ste C330
Alpharetta, GA 30005-3745, USA
Stephanie Morris MD
Instructor Clínico
Harvard Medical School
Associate Medical Director
Minimally Invasive Gynecologic 
Surgery
Newton-Wellesley Hospital
Newton, MA, USA
Tristi W Muir MD
Director, División de Medicina Pélvica
Femenina y Cirugía Reconstructiva
Departamento de Obstetricia y
Gynecología
Texas Health Science Centre College
of Medicine
Scott and White Medicine
2401 South 31st Street
Temple, Texas 76508, USA
Malcolm G Munro MD 
Profesor, Departamento de Obstetricia 
y Ginecología
David Geffen School of Medicine at
UCLA
Kaiser-Permanente Los Angeles
Los Angeles, California
Luigi Nappi PhD
Profesor Asistente, Departamento de 
Ciencias Generales y Quirúrgicas-Insti-
tute of Obstetrics and Gynecology II,
University of Bari, Bari, Italia
Camran R Nezhat MD FACOG, FACS
Sub-Director, Departamento de Ob/
Gyn Stanford University 
Professor Clínico de Cirugía y Ob/
Gyn (Adj), Stanford University 
Profesor Clínico de Ob/Gyn, 
Universidad de California en 
San Francisco 
Director, Center for Special Minimally 
Invasive Surgery 
Palo Alto, CA, USA
Ceana H Nezhat
5555 Peachtree Dunwoody Rd. NE 
Ste 276. 
Atlanta , GA, 30342-1726, USA
Farr R Nezhat MD FACOG FACS
Departamento de Ginecología / 
Oncología
1000 Tenth Ave Ste 10-C
Nueva York, NY 10019, USA
Marie-Fidela R Paraiso
Cleveland Clinic Foundation 
9500 Euclid Ave 
Cleveland, OH 44195-0001, USA
Amy Park
Medicina Pélvica Femenina y 
Cirugía Reconstructiva
Fellow en la Cleveland Clinic,
Cleveland, OH, USA
Resad Pasic MD, PhD
Profesor
Director-Sección de EndoscopiaGinecológica Quirúrgica 
Departamento de Ob/Gyn 
y Salud de la Mujer, 
Universidad de Louisville School
of Medicine
Louisville, Kentucky
Anjali Patil MS
Cirujano Laparoscópico Consultor
Galaxy-Care Laparoscopy Institute,
Pune, India
Marco A Pelosi MD
Director, Pelosi Medical Center
Bayonne, New Jersey, USA
Presidente y Co-fundador, Sociedad 
Internacional de Cosmetoginecología
Marco A Pelosi II MD
Director, Pelosi Medical Center 
350 Kennedy Boulevard 
Bayonne, NJ 07002 
C
ontribuyentes
Marco A Pelosi III MD
Director Asociado
Pelosi Medical Center
Bayonne, New Jersey, USA
Vice Presidente y Co-fundador
Sociedad Internacional de 
Cosmetoginecología, USA
Alessio Piredda
Departamento de Obstetricia y
Ginecología, Tor Vergata
University of Rome-Italia
Sérgio Podgaec MD PhD
División de Endometriosis
Departamento de Obstetricia 
y Ginecología
Sao Paulo, Brasil
Seema Puntambekar MD
Ginecólogo Laparoscopista Asesor 
Galaxy-Care Laparoscopy Institute
Pune, India
Shailesh Puntambekar MS
Director Medico
Galaxy-Care Laparoscopy Institute
Near Garware College
Ayurved Ras-Shala Campus, 25-A,
Karve Road, Pune, India
G Venkat Rao 
Asian Institute of Gastroenterology
6-3-661, Somajiguda
Hyderabad, India
Neeraj Rayate MS DNB
Consultor en Cirugía Laparoscópica
Galaxy-Care Laparoscopy Institute
Pune, India
D Nageshwar Reddy
Asian Institute of Gastroenterology
6-3-661, Somajiguda, 
Hyderabad, India
Harry Reich MD
Advanced Laparoscopic Surgeons
Wilkes-Barre, PA
Director Anterior, Advanced
Laparoscopic Surgery
Columbia Presbyterian Medical Center,
Nueva York, NY, USA
Ghassan Saed
Wayne State University
Detroit, Michigan, USA
3800 Woodward Avenue, Suite 320
Detroit, Michigan 48201
x
Atlas de C
irugía Endoscópica para Infertilidad y G
inecología
Ravindra Sathe MS DA
Consultor en Cirugía Cirujano 
Laparoscópica
Galaxy-Care Laparoscopy Institute
Pune, India
George Shade 
Wayne State University
Detroit, Michigan, USA
3800 Woodward Avenue, Suite 320
Detroit, Michigan 48201
Chander Shekher 
Conferencista
Lalla Ded Hospital, GMC
Srinagar, India
Jessica A Shepherd MD 
Fellow, Department of Ob/Gyn and 
Women’s Health
University of Louisville School of
Medicine, Louisville, Kentucky
Kuldeep Singh MBBS FAUI FICMCH
Ultrasonologista Asesor 
Kuldeep’s Ultrasound and Color
Doppler Clinic, 266, Prakash Mohalla
East of Kailash, New Delhi, India
Reema Sircar
Profesor Asistente
Christian Medical College and
Hospital
Ludhiana (Punjab), India
Radha Syed MD FACOG
Staten Island University Hospital
Staten Island, NY 10305
USA
Artin Ternamian MD FRCSC
Director de Endoscopia Ginecológica
St Joseph’s Health Centre
Profesor Asistente University of
Toronto, Canada
Benjamin Thomas MA BM BCh MRCOG
Secretario Especializado
Minimally Invasive Therapy Unit and
Endoscopy Training Centre
University Department of Obstetrics
and Gynaecology
The Royal Free Hospital
Pond Street, Hampstead
London NW3 2QG, Inglaterra
Reino Unido
Togas Tulandi MD MHCM
Profesor de Obstetricia y Ginecología
Milton Leong Chair in Reproductive
Medicine McGill University
687 Pine Ave West
Montreal QC H3A 1A1
Canadá
Rafael F Valle MD
880 N. lake shore Drive. Suite 20-C
Chicago, Illinois 60611-5715
USA
A Watrelot MD
Asesor honorario St Bartholomew and
Royal London Hospital-London-UK
Hôpital NATECIA-Lyon, Francia
Rudy Leon De Wilde MD PhD
Profesor y Director Departamento de
Obstetricia y Ginecología
Pius-Clinic, 26121 Oldenburg
Alemania
Errico Zupi
Viale Parioli 12 
Roma, 00197 
Italia
xi
Prólogo
Para mi es un inmenso placer colaborar con la presentación del último libro de Nutan Jain, 
Atlas de Cirugía Endoscópica en Infertilidad y Ginecología. La valoración endoscópica 
incluye tanto histeroscopia como laparoscopia. ¿Porqué llevar a cabo una sin la otra? La 
editora y su lista de temas son impresionantes.
 La gineco-obstetricia es una profesión extraña. Tradicionalmente, los cirujanos gine-
cólogos más reconocidos eran los oncólogos y los cirujanos vaginales. Transcurrió mucho 
tiempo para que se aplicara la cirugía laparoscópica en ginecología. La cirugía laparoscópica 
debió haber sido sentido común. De hecho, muchos pensaron que estábamos locos. Este 
libro comprueba que no lo estamos; ya que casi todas las cirugías ginecológicas se pueden 
llevar a cabo a través de visualización laparoscópica.
 Cuando empecé como asesor de un programa de enfermeras parteras en 1976, tuve la 
suerte de ser la persona encargada de una clínica de infertilidad con más de 100 pacientes activas; de las cuales ninguna 
se había sometido a una laparoscopia. En 1983, descubrí que casi todas las cirugías que se hacían por laparotomía, se 
podían llevar a cabo con instrumentos similares a través de un laparoscopio. Entonces conocí a Maurice Bruhat y a Hubert 
Mahnes en 1985, y luego a Kurt Semm y a Lilo Mettler al año siguiente; y terminé convencido. En 1990 pensábamos 
que lo habíamos hecho todo. Sin embargo, es difícil escribir sobre una serie única de casos. Ahora también contamos 
con la robótica y la cosmética.
 El interés de Nutan Jain en los más altos niveles del tratamiento con laparoscopia e histeroscopia, es bien conocido. 
Ella tomó la decisión temprano y obtuvo la recompensa de la excelencia en esta área de la habilidad quirúrgica que se 
desarrolla con tanta rapidez. ¡Felicitaciones! Un gran logro para la India y para el mundo.
Dr. Harry Reich
Advanced Laparoscopic Surgeons
Wilkes-Barre, PA
Ex-Director, Advanced Laparoscopic Surgery
Columbia Presbiterian Medical Center, Nueva York, NY, EUA.
xiii
Prólogo
Para mi es un gran placer escribir este prólogo para la segunda edición del libro Atlas de 
Cirugía Endoscópica en Infertilidad y Ginecología editado por Nutan Jain. Este libro le pisa 
los talones a la exitosa primera edición que fue publicada en el año 2004.
 La cirugía laparoscópica revolucionó la cirugía ginecológica y constituye la punta de 
lanza del movimiento de la cirugía laparoscópica en cirugía general, en urología y en otras 
especialidades. A lo largo de las dos últimas décadas ha habido una simbiosis asombrosa, 
especialmente entre la cirugía general y la cirugía ginecológica; con cada una de estas espe-
cialidades asumiendo a su vez, el liderazgo a través de innovaciones quirúrgicas en el área 
de la cirugía mínimamente invasiva. La industria también ha jugado su papel al introducir 
tecnología que facilita la cirugía por la vía endoscópica.
 Separar los verdaderos avances de los puramente teóricos, es un desafío para los cirujanos 
que practican cirugías mínimamente invasivas a nivel mundial; quienes deben diferenciar entre lo que es verdaderamente 
beneficioso para sus pacientes e introducirlo de manera integral.
 A través de los años, la cirugía laparoscópica ha evolucionado desde sus principios como técnica para casos más 
“fáciles” (reservando la laparotomía para los casos más desafiantes) hasta su actual posición, en donde el experto puede 
llevar a cabo operaciones con más precisión y a su vez más extensas de lo que se podría lograr con una cirugía abierta. 
La eficiencia ha sido ratificada en cirugía oncológica midiendo los criterios de valoración del rendimiento nodal, la 
recurrencia de enfermedades y la supervivencia de los pacientes. En cuanto a la anastomosis tubárica, se han logrado 
resultados similares a los mejores resultados que se habían obtenido por medio de microcirugía a través de laparotomía. 
El desafío quirúrgico actual es la escisión radical de endometriosis profunda preservando la fertilidad; concepto que 
fue introducido por nuestro grupo a finales de los años noventa, en donde los más finos principios de la microcirugía 
se funden con la radicalidad de la escisión profunda, contando con la increíble satisfacción de ver a una paciente sin 
dolor pero fértil como resultado final. Han surgido enfoques similares para preservar la fertilidad en casos indicados de 
cáncer.
 En este contexto, los futuros avances en cirugía laparoscópica deben continuar sobre el proceso tangible ya logrado, 
envez de avanzar lateralmente, o aún peor, en dirección opuesta. Los robots son una adición útil a nuestro arsenal, pero 
hasta la fecha no han aportado hazañas quirúrgicas que sean imposibles de llevar a cabo sin ellos. El actual y popular 
abordaje de acceso único inició en la cirugía general siguiendo los pasos del enfoque NOTES y se está extendiendo 
hasta el reino de la ginecología. Para ginecología, este es un paso hacia atrás en la evolución de las habilidades laparos-
cópicas, en donde los desafíos como las suturas o los procedimientos avanzados que habían sido dominados, se vuelven 
imposibles nuevamente, el tiempo quirúrgico se extiende y no hay un claro beneficio para la paciente. Siempre hay que 
cuidar celosamente los logros quirúrgicos que a través del tiempo han convertido a la cirugía laparoscópica en estándar 
de “oro” para muchos procedimientos.
 La exposición en cuanto a tecnología que permite resoluciones en video increíbles, instrumentos y cámaras que pro-
porcionan un aumento en el grado de libertad, la robótica y la integración de imágenes en la sala de cirugía, prometen 
una nueva y maravillosa era para la cirugía endoscópica. Pero tenemos que tener siempre en mente que en cirugía – “el 
fin siempre justifica los medios”.
 He tenido el privilegio de observar el desarrollo de la Dra. Jain desde sus inicios hasta convertirse en una prolífica 
cirujana, maestra y editora, y me siento profundamente honrado de tener la oportunidad de presentar esta edición. Este 
atlas satisface una gran necesidad ya que cuenta con capítulos bien escritos que tratan los estándares de oro de la prác-
tica laparoscópica contemporánea, mientras que espera los desafíos y recompensas del futuro de la cirugía endoscópica. 
Confío en que este libro va a lograr un estatus de texto de referencia.
Charles H KOH
MBBS (Singapur) FRCOG FACOG
Co-Director, Milwaukee Institute of Minimally Invasive Surgery and
Reproductive Center, 2015 E. Newport Avenue
Suite 707 – Columbia – St. Mary Hospital Medical Arts Building, USA
xv
Prólogo
Para mi es un privilegio escribir el prólogo para el libro de la Dra. Nutan Jain Atlas de 
Cirugía Endoscópica en Infertilidad y Ginecología (segunda edición). La Dra. Nutan Jain 
aparte de ser una talentosa cirujana, es autora de muchos libros de texto que han sido 
traducidos a diferentes idiomas y reconocidos internacionalmente. Su enfoque se basa en 
Endometriosis, Uroginecología y Reparación del Piso Pélvico. Ha sido maestra en muchos 
eventos nacionales e internacionales sobre Cirugía Laparoscópica.
 Durante las últimas décadas, hemos sido testigos de tremendos avances en los proce-
dimientos endoscópicos. Este libro abarca todo el espectro de los avances procedimentales 
en cirugías laparoscópicas e histeroscópicas y representa las modalidades actualizadas de 
la cirugía ginecológica.
 La Dra. Nutan Jain, autora de diferentes capítulos de este libro, reunió muchos de los laparoscopistas renombrados en 
el mundo, para que contribuyeran con su experiencia al área de la cirugía endoscópica. Combinando su conocimiento y 
experiencia con explicaciones e ilustraciones claras, han creado una obra de arte. Nutan Jain editó hábilmente esta gran 
cantidad de información y ha creado este libro de texto claro y conciso que fluye naturalmente. El Atlas está dividido en 
11 secciones y 52 capítulos y cubre todo el espectro de la Cirugía e Histeroscopia Ginecológica Mínimamente Invasivas. 
Consiste de una explicación que detalla los pasos de diversos procedimientos quirúrgicos e incluye alrededor de 2,000 
fotografías a color de alta resolución que ilustran cada uno de los pasos durante las cirugías.
 Este libro de texto es una contribución significativa a la educación de cirujanos laparoscópicos principiantes y ex-
pertos. Adicionalmente representa quien es quien en el mundo de la Cirugía Ginecológica Mínimamente Invasiva y es 
obligatorio en la librería de cada cirujano laparoscopista en ginecología.
Resad Paya Pasic
MD PhD
Director, Sección de Ginecología Endoscópica
Co-Director, Fellowship en Endoscopia
Profesor, Departamento de Obstetricia, Ginecología
Y Salud de la Mujer
Universidad de Louisville
550 S. Jackson St.
Louisville KY 40205
Oficina: (502) 561-7565
Cel.: (502) 299-4002
Fax: (502) 561-8684
e-mail: paya@louisville.edu
http://www.gynlaparsocopy.com
xvii
Prólogo
La primera edición del Atlas de Cirugía Endoscópica en Infertilidad y Ginecología fue un 
hito. Contenía capítulos emanados de las plumas de autores de renombre. Desde esta sólida 
base, evolucionó la segunda edición. 
 En esta segunda edición, la Dra. Nutan Jain logró conjugar un cohorte de autores ilustres 
que pueden ser descritos legítimamente como “quién es quién” en la cirugía endoscópica. 
Incluyen presidentes de Sociedades Internacionales, Académicos y autoridades reconocidas; 
muchos de los cuales han jugado un papel predominante al establecer y lograr avances para 
la cirugía endoscópica moderna.
 Todos los capítulos de la primera edición han sido actualizados y revisados.
 Por eso la segunda edición conforma una colorida paleta de información que abarca todos 
los aspectos de la cirugía endoscópica y mínimamente invasiva. Trata extensamente los principios básicos de la cirugía 
endoscópica y progresa a lo largo de los capítulos hasta las técnicas quirúrgicas avanzadas descritas por expertos en el 
campo. En muchos capítulos, como el que trata los embarazos ectópicos, hay descripciones detalladas de la patología 
y opciones alternativas de tratamiento. Esto es muy útil para tomar una decisión informada sobre el manejo de cada 
paciente. 
 Adicionalmente, se han sumado capítulos sobre Cirugía Robótica, NOTES y Cirugía de Acceso a través de un solo 
Puerto para reflejar “progreso continuos”, como declaró Victor Gomel elocuentemente en su prólogo de la primera 
edición.
 Otro de los capítulos que evoca pensamientos es el de la cosmetoginecología. Es una adición bienvenida a nuestro 
arsenal y abrirá nuevos caminos en nuestra búsqueda para proporcionar servicios quirúrgicos completos a nuestras pa-
cientes.
 Todo esto comprueba que nuestra especialidad evoluciona constantemente con nuevos desarrollos en la técnica y 
tecnología, usurpando procedimientos quirúrgicos bien arraigados. Nos corresponde explorar estos avances con el es-
píritu pionero inherente a nuestra fraternidad, manteniendo siempre en mente que el bienestar de las pacientes es más 
importante que cualquier beneficio financiero u otro que pueda surgir. Es esencial que enseñemos y promovamos las 
técnicas mínimamente invasivas para asegurar que nuestra especialidad siga siendo relevante y que forme una parte 
integral de ambiente de los cuidados de la salud previsto para el futuro. Esta publicación contribuirá en gran medida a 
este objetivo.
 Debemos felicitar a Nutan Jain por su pasión y espíritu duradero que llevó a buen término esta segunda edición. 
 Habiéndola visitado personalmente en Muzaffarnagar, la admiro por su habilidad de proporcionar un compendio así 
de completo de conocimiento e información en medio de una práctica tan ocupada y de tantos compromisos familiares.
 Esta publicación se destaca de aquellas publicadas anteriormente. Será bien estudiada y disfrutada por sus lectores, 
tanto especialistas como estudiantes.
 Es seguro que tendrá un lugar de honor en mi biblioteca.
Johan Van der Wat MB BCh FCOG (SA)
Asesor Honorario Universidad 
Witwatersrand OB/GYN
Director, Endometriosis Institute Africa del Sur
Miembro de la Junta, Sociedad Internacional para Ginecología Endoscópica
Consultorio Privado
Parklane Clinic, Johannesburgo
Africa del Sur
xix
Mientras me siento a escribir el prefacio de la segunda edición del Atlas de Cirugía Endoscópica en Infertilidad y 
Ginecología, siento una profunda nostalgia. Este libro fue escrito en 2004 para tender un puente sobre la brecha entre 
el aumento en la demanda de una libro de texto significativo sobre Endoscopia en Ginecología y la literatura existente. 
Hice latarea debidamente con mi estilo usual de relacionar todos los detalles de la manera más meticulosa. Soy mi peor 
crítica. No nos conformamos con menos, así que nos tomó mucho tiempo.
 Durante la compilación de este exhaustivo libro de texto, nunca nos dimos cuenta que sería tan bien recibido por 
la comunidad internacional. Se ha convertido en el hito de las publicaciones y tuvo un gran impacto en la enseñanza y 
entrenamiento de la cirugía endoscópica. Rápidamente cruzó los límites de la India y fue aprobado por McGraw-Hill 
para ser distribuido a nivel mundial. Se consigue en e-stores, librerías y oficinas de médicos. Ha cruzado las barreras 
de los idiomas. Fue un placer encontrar la edición china y luego la edición en español. De acuerdo con los editores, fue 
uno de los libros más exitosos. Pronto quedó claro que logró su propósito. Médicos a lo largo del mundo reconocen 
que han logrado llevar a cabo cirugías manteniendo el libro abierto en la sala de cirugía. He conocido admiradores del 
libro en diferentes conferencias, talleres y reuniones nacionales e internacionales. Como alguien decía. “Parece que 
me hablara a mí”; fuimos exitosos en cubrir un tema tan complejo de modo simple a través de texto y fotos. Alguien 
decía, “este es el primer libro médico que leo desde la primera página hasta la última.” Quedé absorta al enterarme 
que muchos compañeros que practicaban cirugía general y laparoscopia en ginecología reconocían que lo usaban como 
texto de referencia para aprobar sus exámenes. A pesar de tratarse de un libro de múltiples autores, se pudo mantener 
una buena continuidad en el mismo. Fue una misión bien cumplida.
 Me siento muy contenta y satisfecha al escribir el prefacio de la segunda edición. Ha sido una tarea mucho más 
grande en comparación con la primera edición; no había expectativas. Esta vez nos teníamos que superar a nosotros 
mismos. Hemos trabajado mucho para actualizar el libro incluyendo nuevas imágenes, nuevas técnicas. Pocas técnicas 
descritas en la primera edición parecieron irrelevantes en el presente escenario y fueron descartadas. De todos modos, 
hemos incluido los últimos avances tecnológicos como la cirugía con Robots, la Ginecología Cosmética, el Acceso por 
un solo Puerto y NOTES con cantidades de ilustraciones a color. La sección de Histeroscopia tiene una nueva cara con 
nuevos capítulos y capítulos antiguos totalmente revisados.
 Este libro está bien organizado en once secciones. Temas generales como anatomía, recuperación de tejidos, suturas, 
electrocirugía y otras fuentes de energía, ultrasonografía y anestesia. Luego el manejo de masas anexas. La endometriosis 
el enigma en crecimiento, ha sido discutida adecuadamente en una sección completa. La infertilidad, un problema tan 
complejo, se revela con el uso de laparoscopia para la valoración y manejo de las trompas. La histerectomía, la cirugía 
ginecológica más común, ha sido tratada de manera exquisita en por lo menos siete capítulos logrando una cobertura 
completa. Los desórdenes del piso pélvico y la cirugía para incontinencia se cubren en una sección separada, propor-
cionando una cobertura total de manera completa. La Microcirugía y Miomectomía son tratadas debidamente. Otra 
sección se ocupa de laparoscopia en diferentes situaciones como embarazo, tuberculosis, dolor pélvico crónico. Las 
complicaciones de histeroscopia y laparoscopia se manejan en una sección separada.
 Como adición muy útil, hay dos DVDs con narración en audio que muestran todos los procedimientos descritos en 
el libro. La primera edición no contaba con esta característica. En mi opinión, es la característica más invaluable en 
esta “NUEVA IMAGEN” de la segunda edición, que facilitará aún más el aprendizaje, la enseñanza y el entrenamien-
to. Nuestro equipo junto con los cirujanos endoscopistas más prominentes del mundo ha puesto toda su experiencia 
y esfuerzos para completar este libro de texto único. Es verdaderamente la SUPERESTRELLA en la ENDOSCOPIA 
GINECOLÓGICA.
 Confío en que esta edición pronto será la favorita de los Estudiantes de Medicina, Residentes, Fellows, Profesores 
y Practicantes de la Endoscopia Ginecológica y que será un texto en la lista de los “obligatorios” de las librerías en 
todo el mundo. Seguiré sintiéndome absolutamente satisfecha de haber logrado un libro de texto que sea leído con gran 
respeto por cirujanos ginecólogos así como también cirujanos generales.
Nutan Jain
e-mail:jainnutan@hotmail.com, jainnutan@gmail.com
Página Web: www.vardhmanhospital.com
Tels.: 0091-131-2623084, 0091-131-2623085, Fax: 0091-131-2622737
Prefacio de la Segunda 
xxi
En este libro, Atlas de Cirugía Endoscópica en Infertilidad y Ginecología, hemos tratado de presentar una plétora 
completa de todos los posibles procedimientos quirúrgicos mayores y menores, que pueden llevarse a cabo mediante 
laparoscopia e histeroscopia. La práctica de la ginecología ha tenido un cambio radical y el campo donde está ocurriendo 
la mayoría de las cosas es la endoscopia. Las que anteriormente se consideraban contraindicaciones para la ejecución 
laparoscópica de ciertos procedimientos, se están convirtiendo rápidamente en indicaciones de este tipo de cirugía en 
particular, tal como la histerectomía y miomectomía para los fibromas cada vez más voluminosos. El crecimiento y 
conocimiento exponencial de esta modalidad única, tanto entre los ginecólogos practicantes como entre las pacientes, ha 
sido fundamental en el establecimiento de la cirugía de mínimo acceso. Este Atlas, abarca la descripción de la mayoría 
de las cirugías con ayuda de ilustraciones a color de gran calidad, demostrando seriadamente los pasos quirúrgicos. El 
principal objetivo es proporcionar un conocimiento textual completo, profusamente apoyado por fotografías a color y 
las últimas referencias para incrementar aún más los contenidos científicos. 
 La primera sección proporciona adecuadamente la organización básica del quirófano, la instrumentación y la dis-
tribución en la sala de cirugía para la realización de procedimientos laparoscópicos e histeroscópicos. Ninguna cirugía 
puede llevarse a cabo sin un conocimiento adecuado de la anatomía y esto es aún más cierto en la cirugía laparoscópica. 
Teniendo esto en mente, hay un capítulo dedicado a la anatomía pélvica laparoscópica. La hemostasia laparoscópica se 
discute de forma lúcida cubriendo los aspectos básicos de la electrocirugía, el bisturí armónico, láser y formas mecá-
nicas como las grapas y los clips. Ninguna cirugía puede tener éxito sin un protocolo preoperatorio, y la laparoscopia 
caracterizada por su incapacidad para la palpación hace que una valoración preoperatoria minuciosa sea imprescindible. 
Esto es considerado en el capítulo Correlación entre la Endosonografía y la Cirugía Endoscópica. Las técnicas y los 
riesgos de la anestesia han sido adecuadamente discutidos. 
 Se dedica un capítulo completo a la sutura laparoscópica teniendo en mente que “El fortalecimiento de las destrezas 
de sutura de hoy, pavimentará el camino para el éxito del mañana”. La recuperación tisular laparoscópica ha sido abor-
dada en un capítulo completo. Un aspecto muy importante de la laparoscopia, la prevención de adherencias ha sido bien 
elaborado. La sección sobre masas anexas incluye todas las técnicas además de una revisión del manejo laparoscópico 
de las mismas. Ha sido incluido un capítulo muy exhaustivo sobre el embarazo ectópico. Acorde con las tendencias 
modernas emergentes para tratar abscesos tubo-ováricos, se le ha dedicado un capítulo completo. 
 La histerectomía, siendo la cirugía llevada a cabo con más frecuencia en todo el mundo, ha sido abordada apropia-
damente. Todas las modalidades posibles como la HVAL, supracervical, histerectomía total laparoscópica, histerectomía 
compleja con endometriosis avanzada, histerectomía para úteros de gran tamaño y la histerectomía radical, han cuentan 
con un texto detallado y una gran cobertura gráfica. Será una delicia enriquecedora para el lector.Teniendo en menta la amplia incidencia de endometriosis y la laparoscopia emergiendo como “Estándar de Oro”, 
se ha dedicado una sección completa al manejo de diferentes tipos de endometriosis por parte de los pioneros en este 
campo. Una “entidad” interesante y cada vez más reconocida es la Endosalpingiosis que también ha sido incluida para 
ayudar a los estudiantes y a los médicos practicantes a distinguirla y a apreciarla.
 La Miomectomía Laparoscópica, un procedimiento aceptado ampliamente y que ha resistido las pruebas del tiempo, 
ha sido cubierta en detalle. Adicional a la diversidad de esta sección, está la última tendencia en microcirugía laparos-
cópica resaltando la reanastomosis tubárica. En un capítulo aparte se ha cubierto la microlaparoscopia con el uso de 
telescopios de 2 mm.
 Una sección sobre infertilidad ha abarcado el manejo laparoscópico del factor tubárico para infertilidad, el manejo 
laparoscópico quirúrgico de ovarios poliquísticos y la cirugía ambulatoria en el manejo de la infertilidad. Una meticulosa 
presentación del “Fertiloscopio” será muy apreciada.
 La reparación del piso pélvico, una modalidad muy reciente y en surgimiento por la vía laparoscópica, ha sido 
tratada hasta el menor detalle. El balance entre texto y descripciones pictóricas se mantiene a lo largo del libro. Todas 
las tendencias aceptadas como la Reparación Laparoscópica de Burch y la Paravaginal, el Manejo de Enterocele, el 
Prolapso de la Bóveda y nuevas introducciones como TVT, PVT, SPARC SLING y el manejo de Rectocele han sido 
incluidos para sumar mayor valor a los contenidos. 
Prefacio de la Primera Edición
xxii
 Se ha creado una sección especial para cubrir diversas técnicas quirúrgicas en diferentes situaciones abarcando la-
paroscopia en embarazos, tuberculosis genital, dolor pélvico crónico y laparoscopia mano-asistida para masas pélvicas 
muy grandes. También se han incluido innovaciones recientes como la creación laparoscópica de neo-vaginas para 
proporcionar una visión de las aplicaciones tan variadas de la cirugía de acceso mínimo.
 Ninguna descripción de cirugías es completa sin hablar de las complicaciones y su manejo. Con el fin de lograr esto, 
se ha incluido un capítulo completo por parte de los pioneros en este campo.
 El otro brazo de la endoscopia, la histeroscopia también ha sido cubierto adecuadamente describiendo las diferentes 
cirugías que se pueden llevar a cabo por esta ruta. El propósito de una cobertura teórica adecuada con un buen número 
de ilustraciones quirúrgicas y fotos a color, se ha mantenido a través de esta sección. Trata la histeroscopia quirúrgi-
ca en el consultorio, el manejo de miomas submucosos, resección septal, manejo de sinequias uterinas, canulaciones 
útero-tubáricas, manejo de menorragia por medio de TCRE (Resección transcervical del endometrio), ablación térmica 
con Roller-Ball; todos se suman a la diversidad de esta sección. Además se ha incluido una descripción balanceada de 
complicaciones y manejo de fluidos durante histeroscopia quirúrgica.
 Este atlas, con la riqueza de sus textos, referencias y fotos a color promete cubrir de la manera más versátil y com-
pleta todos los procedimientos laparoscópicos e histeroscópicos mayores y menores. Un activo en cualquier librería.
Nutan Jain
Atlas de C
irugía Endoscópica para Infertilidad y G
inecología
xxiii
Mientras que me siento a escribir este borrador, tengo un inmenso sentimiento de agradecimiento con mi “Madrina”, 
la Dra. Gada a quien conocí a principios de los años noventa cuando la visité durante mi entrenamiento en Endoscopia 
en los Estados Unidos. Hizo mucho para enseñarme esta modalidad única de cirugía. Hizo más que una madre, aunque 
yo era una extraña para ella. Trajo videos y libros de cirugía laparoscópica y acordaba citas en diversos hospitales y 
procuraba permisos de las directivas para permitirme asistir a las cirugías. La semana que pasé con ella fue el nacimiento 
de mi carrera de endoscopia. Hoy en día, mientras que lucha con un cáncer de colon diagnosticado con metástasis en 
el hígado y pulmones que ella describe como una “Enfermedad Real”; mi corazón se manifiesta para agradecerle sus 
destacados esfuerzos y también para aprender de ella a ser valiente en cara a la desesperación extrema. 
 Fue un trabajo duro lograr la segunda edición. Nos tomó más de dos años. Así demuestra que no es el mismo libro 
y que nos ha costado mucho esfuerzo darle una “nueva cara”. Todos los autores que contribuyeron, “Superestrellas de 
la Endoscopia Ginecológica”, han contribuido con sus valiosos aportes en forma de nuevas imágenes, adición de nuevos 
resultados y referencias. Todos han sido supremamente considerados, al tratar de robarle horas a sus exigentes horarios, 
para dedicárselas este libro.
 Agradezco al editor M/s Jaypee Medical Publishers (P) Ltd. Shri Jitendar P Vij quien ha dirigido esta compañía a 
través de su dinámico liderazgo como uno de los mayores editores en Asia. Está debidamente asistido por el Sr. Tarun 
Duneja y su equipo. Mis libros han sido traducidos al chino, español y se encuentran disponibles a nivel mundial gracias 
a sus esfuerzos. Me siento feliz de que la diseminación del conocimiento médico se haya convertido en una realidad 
gracias a sus esfuerzos.
 Mis más sinceros agradecimientos a buenos amigos que son ilustres miembros de AAGL, ISGE. Su ayuda técnica, 
sugerencias y críticas constructivas me han mantenido motivada a lo largo de todo este proyecto.
 Agradezco debidamente el apoyo de muchos doctores y buenos amigos en los Estados Unidos quienes me ayu-
daron con diferentes observaciones, la Sra. y Dr. Kame, la Sra. y Dr. Sunil Ahuja, la Sra. y Dr. Satish Bhután, la Sra y 
Dr. Dilip Pal, la Sra. y Dr. Narayan Hegde, el Dr. Rahul Deepanker y la Sra. Shashi Dawar.
 Estoy agradecida con todos los doctores especialmente los ginecólogos de mi propia ciudad. De ellos aprendí el 
valor de la camaradería, aprender de los mayores y a enseñar a los menores.
 Le agradezco a Stryker Endoscopy, Richard Wolf, Karl Storz y Johnson & Johnson por su ayuda.
 Quisiera agradecer a mi equipo del hospital especialmente a la unidad de Endoscopia Ginecológica que hacen parte 
del orgullo de los últimos avances en el departamento. Los Médicos Principiantes, los Fellow y Residentes y otros 
asesores que trabajan conmigo han sido de gran ayuda y muy entusiasmados con el proyecto. Me gustaría mencionar 
especialmente a los Drs. Aruna, Ashish, Jai y Vishram quienes han trabajado día y noche para cumplir este proyecto 
tan soñado.
 Al final, quisiera brindar por mi familia por su ayuda y apoyo psicológico sin igual durante los vaivenes en la 
compilación de este libro. Mi esposo, Dr. Mukesh Jain, un cirujano ortopedista, ha sido mi pilar de apoyo. El nuevo 
miembro de nuestra familia, Amol Kothari nos ha ayudado mucho con su experiencia única con los computadores. Mis 
hijos Mansi y Anubhav siempre se enorgullecen de estos proyectos.
 Finalmente, quiero agradecer a mis profesores que me permitieron alcanzar este punto en mi carrera. Sin embargo, 
agradezco inmensamente a mis pacientes que creyeron en mis habilidades. 
 Sobre todo, estoy en deuda con mis difuntos padres la Sra. Vimla Gupta y Shri Ramesh Chandra Gupta quienes me 
inculcaron el espíritu de “Busca la excelencia y el éxito llegará”.
Agradecimientos
xxv
SECCIÓN 1: GENERAL
		 1.	 Organización	de	la	Sala	de	Cirugía	e	Instrumentación	Básica	para	
	 	 Endoscopia	Ginecológica	 1
	 	 Radha Syed, Nutan Jain
	 2.	 Anatomía	Retroperitoneal	para	Laparoscopia	 9
 Farr R Nezhat, Connie S Liu, Ceana H Nezhat, Camran Nezhat
	 3.	 Acceso	Laparoscópico	 20
 Artin Ternamian
	 4.	 Cortes	y	Hemostasia	Laparoscópicas	 34
 Malcolm G Munro
	 5.	 “1,	2	y	V”,	las	Suturas	Laparoscópicas	Simplificadas	hasta	su	Esencia	 58
 Nutan Jain
	 6.	 Recuperación	Laparoscópica	de	Tejidos	 65
 Nutan Jain, Vandana Goel
	 7.	 Prevención	de	Adhesiones	Laparoscópicas	 74
 Michael P Diamond, Ghassan Saed, George Shade, Eric Bieber,Mostafa Abuzeid
	 8.	 Correlación	entre	Endosonografía	y	Cirugía	Endoscópica	 79
 Nutan Jain, Sangeeta Jain, Kuldeep Singh
	 9.	 Anestesia	para	Cirugía	Laparoscópica	en	Ginecología	 94
 Narayan L Hegde, Jay N Hegde
SECCIÓN 2: MANEJO DE MASAS ANEXAS
	 10.	 Manejo	Laparoscópico	de	Masas	Anexas	 101
 Farr R Nezhat, Connie S Liu, Ceana H Nezhat, Camran R Nezhat
	 11.	 Repaso	del	Manejo	Laparoscópico	de	Masas	Ováricas	Benignas	 113
 L Mettler, VR Jacobs
	 12.	 Valoración	y	Manejo	de	Embarazos	Ectópicos	 126
 Arun Jain, Anthony A Luciano, David Luciano 
	 13.	 Tratamiento	Laparoscópico	de	Abscesos	Tubo-Ováricos	 142
 Jeanine Henry-Suchet, Nicolas Castaing, Joëlle Belaisch-Allart
SECCIÓN 3: ENDOMETRIOSIS
	 14.	 Endometriosis	Peritoneal	 149
 Pratap Kumar
	 15.	 Manejo	Laparoscópico	de	Endometrioma	 154
 Errico Zupi, Alessio Piredda, Daniela Marconi, Caterina Exacoustos
	 16.	 Escisión	Laparoscópica	de	Adenomiosis	del	Septo	Rectovaginal	 162
 Nutan Jain
	 17.	 Tratamiento	Quirúrgico	de	Endometriosis	Infiltrante	Profunda	 175
 João Antônio Dias Jr, Sérgio Podgaec, Mauricio S Abrão
	 18.	 Endosalpingiosis	en	Laparoscopia	 180
 Mathias Hesseling, Rudy Leon De Wilde 
SECCIÓN 4: INFERTILIDAD
	 19.	 Manejo	Laparoscópico	de	Ovarios	Poliquísticos	 187
 Nutan Jain, Ravi Gada
	 20.	 Cirugía	Laparoscópica	para	Infertilidad	 195
 Nutan Jain, Ravi Gada
	 21.	 Fertiloscopia	 205
 A Watrelot, JG Grudzinskas
Contenido
xxvi
SECCIÓN 5: HISTERECTOMÍA
	 22.	 Histerectomía	Vaginal	asistida	por	Laparoscopia	 219
 Resad Pasic, Allam Abdelmonem
	 23.	 Histerectomía	Laparoscópica	Supracervical	 230
 Thomas L Lyons
	 24.	 Histerectomía	Laparoscópica	Total	 240
 Nutan Jain 
	 25.	 Histerectomía	Laparoscópica	Total	para	Fibroides	Grandes	
	 	 Usando	la	Técnica	y	el	Colpotomizador	de	KOH	 251
 Elizabeth Ball, Charles H KOH
	 26.	 Histerectomía	en	Endometriosis	Avanzada	y	Anastomosis	en	Resección	Intestinal	 259
 Harry Reich
	 27.	 Histerectomía	Laparoscópica	Radical	con	“Técnicas	Pune”	 277
 Shailesh Puntambekar, Anjali Patil, Ravindra Sathe, Geetanjali Aggarwal,
 Seema Puntambekar, Neeraj Rayate Saurabh Joshi
SECCIÓN 6: REPARACIÓN DEL PISO PÉLVICO
	 28.	 Reparación	Paravaginal	Laparoscópica	y	Uretropexia	de	Burch	 293
 Robert D Moore, John R Miklos, Neeraj Kohli
	 29.	 Colpopexia	Sacra	Laparoscópica	y	Reparación	de	Enterocele	con	Malla	 303
 Robert D Moore, John R Miklos, Neeraj Kohli
	 30.	 Manejo	Contemporáneo	de	la	Incontinencia	Urinaria	por	Esfuerzo	 316
 Robert D Moore, John R Miklos, Neeraj Kohli
	 31.	 Conceptos	Actuales	en	Reparación	de	Rectocele	 336
	 	 Tristi Wood Muir, Amy Park, Marie Fidela R Paraiso
SECCIÓN 7: ESPECIAL
	 32.	 Abordaje	Contemporáneo	para	Miomectomía	Laparoscópica	 353
 Charles Edward Miller
	 33.	 Microcirugía	Laparoscópica:	Más	allá	de	la	Reanastomisis	Tubárica		 364
 Charles H KOH, Grace M Janik
SECCIÓN 8: LAPAROSCOPIA EN DIFERENTES SITUACIONES 
	 34.	 Manejo	Laparoscópico	del	Dolor	Pélvico	Crónico	 373
 Nutan Jain, Chander Shekhar
	 35.	 Laparoscopia	para	Tuberculosis	Genital	 386
 Nutan Jain, Aruna Arya
	 36.	 Laparoscopia	durante	Embarazo	 402
 Togas Tulandi
	 37.	 Creación	Laparoscópica	de	una	Neovagina	 406
 Nutan Jain, Reema Sircar
 SECCIÓN 9: AVANCES RECIENTES
	 38.	 Laparoscopia	Manual	Asistida	para	Cirugía	Pélvica	 415
	 	 Marco A Pelosi II, Marco A Pelosi III
	 39.	 Cosmetoginecología	 422
 Marco A Pelosi
	 40.	 El	Papel	Evolutivo	de	la	Robótica	en	la	Cirugía	Ginecológica	Reproductiva	 440
 Arnold P Advincula
	 41.	 Cirugía	Endoscópica	Transluminal	por	Orificio	Natural	 446
 G Venkat Rao, D Nageshwar Reddy, Magnus J Mansard
	 42.	 Cirugía	por	Puerto	Único	 451
 Nutan Jain, Vandana Goel
Atlas de C
irugía Endoscópica para Infertilidad y G
inecología
xxvii
SECCIÓN 10: HISTEROSCOPIA
	 43.	 Histeroscopia	Quirúrgica	Avanzada	en	el	Consultorio	-2010	 457
 Stefano Bettocchi, Luigi Nappi, Oronzo Ceci
	 44.	 Resección	Transcervical	del	Endometrio	 470
 Benjamin Thomas, Adam Magos
	 45.	 Ablación	Endometrial	 481
 Amanda Bush, Stephanie Morris, Keith Isaacson
	 46.	 Miomectomía	Histeroscópica	 498
 Nawar Al-Shabibi, Adam Magos 
	 47.	 Adhesiones	Intrauterinas	(Síndrome	de	Asherman)	 506
 Rafael F Valle
	 48.	 Histeroscopia	para	Metroplastia	de	Septo	Uterino	y	Útero	Hipoplásico	 512
 H Fernandez, A Gervaise
	 49.	 Canulación	Tubárica	Histeroscópica	para	Bloqueo	Tubárico	Proximal	 526
 Nutan Jain, Vandana Goel
	 50.	 Clasificación	de	Imágenes	Micro-histeroscópicas	 532
 Jorge E Dotto, Baltasar Lema, Jorge E Dotto Jr,
 Paola Da Graca Mila, Jacques Hamou
SECCIÓN 11: COMPLICACIONES DE LA CIRUGIA ENDOSCÓPICA
	 51.	 Prevención	y	Manejo	de	Complicaciones	durante	Histeroscopia	 543
 Linda D Bradley
	 52.	 Prevención	y	Manejo	de	Complicaciones	durante	Laparoscopia	 550
 Jessica Shepherd, Resad Pasic
	 	 Índice	 563
C
ontenido
 
C
apítulo 1: O
rganización de la Sala de C
irugía e Instrum
entación Básica para Endoscopia G
inecológica
1
Organización de la Sala de Cirugía e 
Instrumentación Básica para 
Endoscopia Ginecológica
1
INTRODUCCIÓN
Una sala de cirugía organizada y bien equipada es esencial 
para el éxito de procedimientos laparoscópicos e histeroscó-
picos. El equipo quirúrgico y el personal de cirugía deben 
estar familiarizados con cada uno de los instrumentos y 
ocupar lugares familiares en la sala de cirugía. Finalmente 
el cirujano es responsable del funcionamiento apropiado, 
no solamente de los instrumentos y equipos, sino también 
de las posiciones de éstos dentro de la sala de cirugía, 
con el fin de garantizar una óptima eficiencia y seguridad. 
¡Recuerde, la consistencia salva vidas y la inconsistencia 
mata! Es imperativo revisar los instrumentos y equipos 
periódicamente en busca de deficiencias, para prevenir 
accidentes inadvertidos.
Se prefieren las salas de cirugía que constan de módulos 
prefabricados sobre las viejas salas de cirugía para laparos-
copia e histeroscopia. Como el armamentario de instrumen-
tos y equipos ha crecido, el cirujano se ha visto enfrentado 
con la tarea de ocuparse de múltiples dispositivos. Los líde-
res en fabricación de equipos e instrumentos endoscópicos 
como Karl Storz (OR 1), Stryker (i-Suite), Wolf (CORE) y 
Olympus han desarrollado sistemas integrados para salas 
de cirugía, que le proporcionan al cirujano la habilidad de 
controlar los equipos virtualmente, por medio de tecnolo-
gía de “toque” o de un control remoto por señal de radio. 
Este sistema proporciona control sobre la totalidad de la 
sala de cirugía incluyendo los equipos, la iluminación, los 
registros de los pacientes, las imágenes y los documentos. 
Estos sistemas compensan una total remodelación de las 
salas de cirugía existentes. Todos los equipos e iluminación 
están ergonómicamente montados sobre soportes de techo 
y los ajustes de los equipos pueden ser personalizados para 
acomodarlos para diferentes cirujanos y procedimientos, 
según lo que se requiera.
Los módulos están hechos de acero con recubrimientos 
estériles para proporcionar características antibacterianas, 
Radha Syed, Nutan Jain
antifúngicas y antialgas para garantizar una larga y segura 
duración. La sala de cirugía está diseñada con una superficie 
suave (sin juntas visibles). La ausencia de bordes con filo 
previene las probabilidades de acumulación de aire estanca-
do o de contaminación. Quirófanos con flujo de aire laminar, 
soportes colgantes del techo, panel de control para la sala 
de cirugía, pisos sin juntas, puertas corredizas con cierre 
hermético, estación de lavado, estabilizadores de presión, 
paneles electrónicos de toque, etc., son característicos de 
un quirófano laparoscópico moderno (Figs. 1.1 hasta 1.3).
Ningún sistema es completo si no cuenta con imágenes 
digitales y captura de datos, que permite acceder, editar, 
imprimir y guardar imágenes en discos o video que fueron 
obtenidas durante las operaciones. Adicionalmente, las imá-
genes pueden ser usadas para crear e imprimir documentos 
relevantes para las intervencionesy que luego pueden ser 
cargadas en el sistema del hospital o en el PC o portátil de 
los cirujanos. Los datos capturados pueden ser transmitidos 
a localidades distantes vía líneas telefónicas de banda an-
cha o hasta Internet. Esto le permite al cirujano transmitir 
e interactuar dentro del mismo hospital o hasta alrededor 
del mundo. Estas instalaciones se encuentran disponibles en 
nuestro centro en la India y nos permiten también llevar a 
cabo teleconferencias, telemonitoreo y tutorías a distancia.
Sistema de Flujo Laminar
Consta de MGI de flujo laminar modular o plenum box 
equipados con aire acondicionado desde el sistema central 
a través de filtros HEPA clase S. Esto es bueno, pero no se 
trata de una necesidad absoluta para quirófanos destinados 
para laparoscopia.
El medio de los quirófanos cambia constantemente y 
es importante acomodarse a un ambiente de composición 
abierta que permita a los hospitales diseñar sus propias salas 
de cirugía para que cumplan con los requisitos inmediatos; 
así como poder mejorar para cumplir con necesidades fu-
turas y acomodar nuevas tecnologías.
SECCIÓN 1: GENERAL
Sección 1: G
eneral
2
Fig. 1.1: La configuración del sistema del quirófano Fig. 1.2: Ubicación correcta del personal que participa 
durante la laparoscopia en la sala de cirugía.
Fig. 1.3: Disposición del quirófano. Fig. 1.4: Personal de cirugía visualizando el monitor.
Fig. 1.5: Personal que participa en laparoscopia, en el 
quirófano.
Fig. 1.6: Posición del personal de quirófano durante 
histeroscopia.
Quirófano Modular Stryker en el Centro de Laparoscopia Vardham
C
apítulo 1: O
rganización de la Sala de C
irugía e Instrum
entación Básica para Endoscopia G
inecológica
3
Fig. 1.7: Presentación del brazo quirúrgico derecho con 
cámara, fuente de luz e insuflador CO2.
Fig. 1.8: Presentación del brazo quirúrgico izquierdo con 
fuentes de energía distintas.
Fig. 1.9: Versascope Gynecare. Fig. 1.10: Histeroscopio Kesa Bettochi
Fig. 1.11: Histeroscopio ACMI Fig. 1.12: Histeroscopio Array-2.
Sección 1: G
eneral
4
Fig. 1.13: Pinzas de agarre para laparoscopia. Fig. 1.14: Disposición de la mesa para laparoscopia.
Fig. 1.15: Organización de los instrumentos para 
laparoscopia.
Fig. 1.16: Manipulador uterino, pinzas laparoscópicas.
Figs 1.17a y b: Dispositivo Jain para colocación de instrumentos y cables electroquirúrgicos.
a b
C
apítulo 1: O
rganización de la Sala de C
irugía e Instrum
entación Básica para Endoscopia G
inecológica
5
Fig. 1.18: Thermachoice Fig. 1.19: Versascope
Fig. 1.20: Sistema VP Fig. 1.21: Bisturí armónico
El posicionamiento de los equipos cambia de acuerdo 
con las preferencias del cirujano, el número de monitores 
en el quirófano y la facilidad de movimiento y la corriente.
Por lo general, la mayoría de los quirófanos cuenta con 
uno o dos monitores y en el caso de cirujanos ginecológi-
cos, la ubicación de los monitores es entre las extremidades 
inferiores de la paciente para laparoscopia y cerca de la 
cabeza de la misma en caso de histeroscopia.
La mayoría de los carros para laparoscopia cuentan con 
el insuflador, luz, cámara y a veces hasta un sistema de 
lavado por aspiración. Generalmente la pantalla se encuen-
tra encima de todo lo demás. El paciente es conectado al 
carro a través de un tipo de cordón umbilical que incluye: 
el cable para CO2, el cable de luz, el cable de la cámara y 
a veces un cable para lavado y aspiración. Por lo general 
este cable viene desde el brazo quirúrgico que apoya la 
pantalla del cirujano. Sin embargo, la longitud del cable 
está limitada por la longitud del cable óptico, que debería 
ser lo más corto posible para evitar la pérdida de luz. Estos 
cables por lo general miden alrededor de 2 metros.
El quirófano se organiza parcialmente antes de la entrada 
del paciente. La paciente es colocada en posición de semi-
litotomía con las medias y almohadillas apropiadas para los 
brazos, almohadillas para puntos de presión y ubicación 
de los brazos hacia los costados. La mesa debería tener la 
opción de ajuste automático para posición Trendelenburg y 
Trendelenburg inversa. Los estribos modernos están óptima-
mente acolchonados y tienen rellenos de gel para minimizar 
las lesiones en las extremidades inferiores debidas a la 
presión. Adicionalmente, los estribos tienen la capacidad 
de permitir el cambio de posición de las extremidades in-
feriores durante el procedimiento a través de una palanca 
en la parte inferior de la manija de los estribos.
Sección 1: G
eneral
6
Fig. 1.22: Unidades de Cuidado Intensivo. Fig. 1.23: Personal de anestesia dedicado.
Fig. 1.24: La vista del monitor quirúrgico a veces se vuelve 
aburrida, entonces es refrescante poder observar el jardín 
desde el quirófano
Fig. 1.25: ¡Entre cirugías!
Se debería usar un Bair Hugger u otro dispositivo de 
calentamiento intraoperatorio para mantener calor corpo-
ral. Un dispositivo llamado INSUFLOWTM proporciona 
aire filtrado y humidificado durante la laparoscopia. Este 
dispositivo reduce lesiones inadvertidas a órganos intra-
abdominales debidas a aire frío, reduce la condensación de 
puntos de vapor en el lente y mantiene eutermia durante 
procedimientos laparoscópicos prolongados. La anestesia 
general endotraqueal es esencial para mantener una oxige-
nación y relajación apropiadas durante el procedimiento. La 
colocación de un catéter Foley es rutinaria. El uso de una 
cubierta laparoscópica e histeroscópica es común, especial-
mente con una bolsa desechable que recolecta el fluido en la 
parte inferior del perineo. Generalmente el primer asistente 
se encuentra al frente del cirujano, quien a su vez se ubica 
en el costado izquierdo del paciente. Un segundo asistente 
se ubica entre las piernas de la paciente y la instrumentadora 
quirúrgica se para detrás del cirujano con su carrito equipa-
do con instrumentos de uso inmediato, que se coloca justo 
entre el cirujano y ella misma. En el lado izquierdo de la 
instrumentadora quirúrgica se coloca un carro grande con 
instrumentos básicos y avanzados para laparoscopia. La 
altura de la paciente debería estar a nivel de la cintura del 
cirujano para máxima eficiencia. Para cirujanos de baja es-
tatura la colocación de una butaca es de gran ayuda. Es bien 
sabido, que para evitar lesiones relacionadas con los trocar, 
el posicionamiento de la paciente debajo de la altura de la 
cintura del cirujano evita la aplicación de fuerza excesiva. 
En mi armamentario actual, me siento cómoda usando un 
coagulador ultrasónico de 5 mm y pinzas bipolares Kleppin-
ger de 5 mm para coagulación, aparte de los instrumentos 
laparoscópicos básicos. Cuando se requiere de extracción 
de muestras grandes usamos el morcelador reutilizable Karl 
Storz de 15 mm. Para histeroscopia utilizo rutinariamente el 
Versascope Gynecare - un micro-histeroscopio de 1.6 mm 
con una funda desechable que contiene un canal coaxial 
para instrumentos y un puerto de flujo de entrada y otro de 
salida. Este micro-histeroscopio se ensambla fácilmente y 
se usa eficientemente con una mínima pérdida de tiempo en 
cualquier quirófano, ya que no tiene “partes” sueltas. Sin 
C
apítulo 1: O
rganización de la Sala de C
irugía e Instrum
entación Básica para Endoscopia G
inecológica
7
Fig. 1.26: Estación de documentación. Fig. 1.27: Captura de videos e imágenes de alta definición.
Fig. 1.28: Sistema integrado del panel de control central. Fig. 1.29: Asistente capturando imágenes.
Fig. 1.31: Preparación de videos y libros para enseñanza de 
quirúrgica.
Documentación y Captura de Imágenes
Fig. 1.30: Alumnos en sesiones con el simulador de cavidad 
pélvica.
Instalaciones para Enseñanza y Entrenamiento
Sección 1: G
eneral
8
embargo, pienso que en cuanto a la claridad de la visión 
y a la calidad de la imagen, el micro-histeroscopio Karl 
Storz Bettochi de 2.9 mm con su “punta” ovalada única es 
insuperable al facilitar la entrada en el endocérvix (aún sin 
la ayuda de un tenaculum) y en el canal de instrumentos.Para la mayoría de las resecciones de patologías intrauteri-
nas pequeñas y para trabajos diagnósticos, el histeroscopio 
Bettochi es extremadamente valioso. En las siguientes 
fotos se describen los instrumentos básicos que se usan 
rutinariamente durante la mayoría de los procedimientos, 
con las leyendas que detallan cada una de las situaciones. 
EDUCACIÓN Y ENTRENAMIENTO
Sería ideal acoplar a la unidad un módulo de entrenamiento 
y enseñanza. Se deberían proporcionar cajas de entrena-
miento (Pelvitrainer) (Figs. 1.30 y 1.31) para entrenamiento 
formal y casual y para la puesta en práctica de las habilida-
des por parte de los cirujanos en su tiempo libre. También 
debería haber disponibilidad de equipos audiovisuales para 
conferencias. Pensamos que esta clase de instalaciones son 
útiles ya que hay rotación de especialistas en entrenamiento 
en nuestras instalaciones y los especialistas calificados que 
quisieran mejorar sus habilidades endoscópicas son siempre 
bienvenidos en nuestra unidad.
RECONOCIMIENTO
Quisiéramos agradecer ampliamente la asistencia tecno-
lógica y asesoría de recolección de las imágenes digitales 
en el quirófano, proporcionadas por parte del Dr. Kishore 
Agrawal, Cirujano General, Staten Island University Hos-
pital, Staten Island, Nueva York. Estoy agradecida con Karl 
Storz Endoscopy, Gynecare y Ethicon por proporcionar 
generosamente las fotografías de los instrumentos endos-
cópicos y agradezco al personal de quirófano de Staten 
Island University Hospital, Staten Island, Nueva York y a 
los médicos y al personal de salas de cirugía de Vardhaman 
Endoscopy Center en Muzaffarnagar, India; por conseguir 
fotografías de nuestra sala de cirugía modular y por la asis-
tencia técnica en el momento de preparar este manuscrito. 
Por consiguiente, es extremadamente importante enfatizar 
que la habilidad del personal del quirófano en cuanto al 
mantenimiento de estos instrumentos delicados y valiosos, 
es esencial para el funcionamiento y desempeño apropiados 
de los procedimientos laparoscópicos avanzados. Su dedi-
cación en el momento del lavado y el mantenimiento de 
los instrumentos no desechables, es vital. Por eso, se podría 
decir que laparoscopia es “Un Gran Trabajo en Equipo” 
que involucra una buena organización del quirófano, ins-
trumentos de vanguardia y un hábil cirujano laparoscópico 
acompañado de su personal.
CONCLUSIÓN
Sobra decir que la anterior información es menos que 
exhaustiva. Incluso cuando estoy escribiendo, se están in-
ventando y fabricando instrumentos nuevos y mejores para 
usar en endoscopia. Sin embargo, es necesario contar con 
un armamentario básico de herramientas que son usadas 
siempre y con las cuales se puede estar completamente 
familiarizado. En mi experiencia, la mayoría de los casos 
requieren de estas herramientas básicas, con una necesidad 
ocasional de herramientas especializadas. Como en el caso 
de laparotomía, a fin de cuentas, el cirujano es mejor que 
cualquier instrumento en el momento de llevar cabo un 
procedimiento específico, a pesar de que la necesidad de 
tecnología pese más en el caso de endoscopia.
 La evolución de la laparoscopia diagnóstica y quirúrgica 
moderna ha sido revisada por Semm, Cushieri y Buess, 
Murphy, Gomel y Nezhat y sus colegas. Estos autores dis-
cutieron los instrumentos esenciales, la utilidad de múltiples 
sitios de perforación, los equipos de insuflación, las fuentes 
de luz, la fotografía endoscópica y el uso de monitores de 
video durante procedimientos endoscópicos. Con el fin 
de mejorar la habilidad en procedimientos endoscópicos 
complejos, es imperativo aprender de los maestros en este 
campo. Hay muchos cursos que se llevan a cabo a nivel 
mundial que usan formatos didácticos, sesiones de cirugías 
en vivo, y sesiones prácticas con simuladores pélvicos 
para mejorar este proceso. El aprendizaje de la videolapa-
roscopía y el mantenimiento de las habilidades requieren 
de una continua exposición a los procedimientos; desde 
simples hasta difíciles. La frecuencia con la que éstos son 
repetidos, la habilidad manual, la paciencia, la motivación, 
la dedicación y la perspicacia clínica del cirujano ejercen 
una gran influencia en el proceso de aprendizaje.
 Un buen mantenimiento y un trabajo eficiente logran 
un cirujano feliz y un paciente satisfecho.
BIBLIOGRAFIA
 1. Camran Nezhat, Farr R Nezhat, Anthony A Luciano, Alvin M 
Siegler, et al. Operative Gynecologic Laparoscopy Principles 
and Techniques. McGraw-Hill Inc. 1995.
 2. Cusheiri A, Buess G. Introduction and historical aspects. In: 
Cusheiri A, Buess G, Perissat J (Eds): Operative Manual of 
Endoscopic Surgery. Berlin: Springer-Verlag.1992.
 3. Gomel V. Operative Laparoscopy: Time for Acceptance. Fertil 
Steril. 1989;52:1-11.
 4. Murphy AA. Diagnostic and Operative Laparoscopy. In: Thomp-
son JD, Rock JA (Eds): TeLinde’s Operative Gynecology (7th 
edn). Philadelphia: JB Lippincott. 1992.
 5. Nezhat C, Nezhat F, Nezhat C. Operative Laparoscopy 
(minimally invasive surgery): state-of-the-art. J Gynecol Surg. 
1992;8:111-41.
 6. Pro Luca Mencaglia. Manual of Gynecological Laparoscopic 
Surgery: Florence Center for Outpatient Surgery and Infertil-
ity, Florence, Italy. Arnaud Wattiez, Department of Obstetrics 
and Gynecology, University of Clermont-Ferrand, Clermont-
Ferrand, France. Published by Endo-Press, Tuttlingen. 1998.
 7. Semm K. Operative Manual: Endoscopic Abdominal Surgery. 
Chicago: Year Book Publishers. 1987.
C
apítulo 2: Anatom
ía R
etroperitoneal para Laparoscopia
9
Anatomía Retroperitoneal para 
Laparoscopia2
INTRODUCCIÓN
La técnica quirúrgica con sonda se basa en un conocimiento 
anatómico preciso. Durante una laparoscopia, la anatomía 
pélvica puede parecer significativamente diferente debido 
a los efectos del neumoperitoneo, del posicionamiento del 
paciente y de la manipulación de los tejidos para facilitar la 
tracción y contratracción durante la cirugía. Adicionalmente, 
hay limitaciones inherentes a la laparoscopia que se relacionan 
con un eje visual fijo, la pérdida de profundidad del campo 
y el aumento. El desarrollo de laparoscopios con diferentes 
ángulos de visión puede facilitar la visualización de ciertas 
estructuras, pero también puede hacer que la orientación sea 
más desafiante.
Debido a que el campo tri-dimensional es proyectado en 
un monitor como una imagen bi-dimensional, es imperativo 
que el cirujano endoscopista entienda que las estructuras 
anatómicas que aparecen en la parte superior del monitor son 
en realidad las anteriores y las inferiores son las posteriores.
En este capítulo vamos a describir algunas relaciones 
anatómicas importantes que son críticas durante los procedi-
mientos laparoscópicos.
ANATOMÍA INTRAPERITONEAL SUPERFICIAL 
(Estructuras Retroperitoneales Destacadas- 
Figs. 2.1 a hasta e)
Los lugares intraperitoneales superficiales destacados dentro de 
la pelvis alertan al cirujano acerca de estructuras anatómicas 
claves en el espacio retroperitoneal.
El ombligo se encuentra localizado a nivel de L3-L4, 
aunque la localización varía de acuerdo con el peso del pa-
ciente, la presencia de panículo abdominal y la posición del 
paciente en la mesa de cirugía (por ejemplo posición supina 
vs. Trendelenburg). En 80% de los casos, la aorta abdominal 
se bifurca a nivel de L4-L5.
Farr R Nezhat, Connie S Liu, Ceana H Nezhat, Camran Nezhat
La pared abdominal anterior es reconocible por cinco 
pliegues umbilicales bajo el peritoneo parietal. El pliegue 
umbilical medio va desde el domo vescical hasta el ombligo 
y encierra el uraco obliterado. Lateral al uraco se encuentran 
los pliegues umbilicales medios, que contornean las arterias 
umbilicales obliteradas. En la parte lateral de cada uno de los 
pliegues umbilicales se encuentra el pliegue umbilical lateral, 
formado por el peritoneo suprayacente a los vasos epigástricos 
inferiores, antes de su entrada en la vaina del recto y a medida 
que pasan en dirección cefálica para encontrarse con la arteriaepigástrica superior. En la mayoría de los casos, estos pliegues 
umbilicales se pueden identificar con el laparoscopio para 
permitir un acceso seguro del trocar secundario.
El fondo del saco posterior está bordeado por los pliegues 
uterosacros y uretéricos. Continuando lateralmente, la arteria 
ilíaca interna pasa paralelamente y justo en la parte posterior 
del uréter. La arteria ilíaca externa se encuentra varios centí-
metros anterior a la arteria ilíaca interna a lo largo del especto 
medio del músculo psoas. Se pueden observar las arterias 
pulsando en el peritoneo. Las arterias ilíacas externa e interna 
se extienden en la parte superior hasta alcanzar la bifurcación 
de la arteria ilíaca común a nivel de cresta ilíaca suprayacente 
a la unión sacroilíaca. Las arterias ilíacas comunes continúan 
en la parte superior para formar la bifurcación de la aorta 
encima del espacio presacro, aproximadamente a la altura de 
la cuarta vértebra lumbar. La arteria ilíaca común izquierda es 
más difícil de identificar debido al mesenterio suprayacente del 
colon sigmoide. La vena ilíaca común izquierda está localizada 
justo en la parte media – inferior a la arteria ilíaca común 
izquierda en el espacio presacro. En ocasiones puede abarcar 
todo el espacio entre las arterias ilíacas comunes.
CRESTA ILÍACA (Figs. 2.2 y 2.3)
La cresta ilíaca representa la entrada de múltiples estructuras 
importantes en la pelvis y se debe visualizar en capas.
Sección 1: G
eneral
10
Fig. 2.1a: Vista general de los lugares desatacados de la 
pared abdominal anterior.
Fig. 2.1b: Vista intra-abdominal de los lugares desatacados 
de la pared abdominal anterior.
Fig. 2.1c: Pliegue umbilical medio encerrando la arteria 
umbilical obliterada llega hasta la inserción del ligamento 
redondo.
Fig. 2.1d: Pliegue umbilical lateral delineando los vasos 
epigástricos inferiores.
Fig. 2.1e: Pliegues peritoneales en el fondo del saco posterior.
C
apítulo 2: Anatom
ía R
etroperitoneal para Laparoscopia
11
Viniendo desde el peritoneo lateral en dirección medial, 
hay múltiples estructuras superpuestas que se pueden reconocer 
laparoscópicamente como puntos peritoneales superficiales 
destacados: El peritoneo parietal lateral, los vasos ováricos 
en el ligamento infundibulopélvico, el uréter y la bifurcación 
de la arteria y vena ilíaca común.
A medida que continuamos la disección posteriormente y 
después de incisión en el peritoneo, se pueden identificar las 
siguientes estructuras: El borde medio del músculo psoas con 
el nervio genitofemoral suprayacente, el nervio obturador, el 
uréter y la fascia parietal suprayacente a la cápsula de la unión 
sacroilíaca. El tronco lumbosacro puede ser identificado en 
línea media al nervio obturador.
PARED PÉLVICA LATERAL (Figs. 2.4 a hasta i)
La entrada hacia la pared pélvica lateral se logra a través de la 
apertura de la reflexión peritoneal en un triángulo formado por 
el ligamento redondo en la parte anterior, el ligamento infun-
dibulopélvico en la parte media y la arteria ilíaca externa en 
el costado lateral. Con base en planos avasculares, comprende 
tres capas quirúrgicas: Media a lateral.
La primera capa es el peritoneo parietal con el uréter unido 
al mismo dentro de una vaina fascial. Cuando se lleva a cabo 
una incisión en este peritoneo y el mismo se retrae medial-
mente, el uréter se retrae con él a menos que se separe de éste 
por medio de disección roma o hidrodisección.
La segunda capa quirúrgica consiste de los vasos ilíacos 
internos y sus derivaciones anteriores viscerales: Uterina, vesi-
cal superior que conduce hacia la arteria umbilical obliterada, 
la arteria vesical inferior, la vaginal y la rectal media.
Las estructuras más laterales en el pared pélvica lateral 
de anterior a posterior son las siguientes: (i) músculo psoas 
con la arteria ilíaca externa medial al mismo, (ii) vena ilíaca 
externa justo en la línea media y posterior a la arteria, (iii) el 
músculo obturador interno con el nervio y vasos obturadores 
que van a lo largo de su borde anterior hacia el canal obturador.
Ganglios Linfáticos Pélvicos 
En linfadenectomía pélvica, la anatomía se convierte en un 
elemento crucial para identificar los grupos ganglionares, 
particularmente los ganglios ilíacos externos, los ganglios 
ilíacos comunes, los ganglios hipogástricos y los ganglios obtu-
radores, ya que estos racimos pueden verse afectados en casos 
de malignidad ginecológica. Los ganglios ilíacos externos se 
encuentran a lo largo de la arteria y vena ilíaca externas desde 
la bifurcación de los vasos ilíacos comunes hasta las venas 
circunflejas profundas caudalmente. Los ganglios obturadores 
se encuentran en la fosa obturadora, la cual es bordeada en 
la línea media por la arteria hipogástrica, lateralmente por 
la vena ilíaca externa y el músculo obturador interno y an-
teriormente por el nervio y vasos obturadores. Los ganglios 
ilíacos internos cursan a lo largo de los vasos hipogástricos 
extendiéndose en dirección cefálica hasta la bifurcación de la 
arteria y vena ilíaca común.
BASE DEL LIGAMENTO ANCHO (Figs. 2.5 a y b)
La base del ligamento ancho contiene el ligamento cardinal, 
también conocido como ligamento de Mackenrodt. La arteria 
ilíaca interna continúa caudalmente hasta la arteria vesical 
superior y luego hasta la arteria umbilical obliterada. Tracción 
sobre el pliegue umbilical medio ayuda a identificar la arteria 
ilíaca interna. La rama media de la arteria ilíaca interna pasan-
do superior al uréter puede entonces ser identificada como la 
arteria uterina. La porción superior del ligamento cardinal es 
Fig. 2.2: Cresta ilíaca derecha.
Fig. 2.3: Vista completa de la anatomía pélvica: (1) Uraco, (2) 
Arteria umbilical obliterada, (3) Vasos epigástricos inferiores, (4) 
Ligamento redondo, (5) Venas ilíacas externas, (6) Ligamento 
uterosacro, (7) Uréter, (8) Vasos ilíacos comunes, (9) Aorta, 
(10) Vasos ováricos.
Sección 1: G
eneral
12
Fig. 2.4a: Triangulo para entrar en la pared pélvica lateral. Fig. 2.4b: Capa peritoneal media.
Fig. 2.4c: Bifurcación de la arteria ilíaca común. Fig. 2.4d: Pared pélvica lateral.
Fig. 2.4f: (1) Vena circunfleja profunda, (2) Arteria ilíaca externa, 
(3) Arteria circunfleja profunda, (4) Arteria umbilical obliterada, 
(5) Arteria obturadora secundaria.
Fig. 2.4e: Pared pélvica lateral posterior.
C
apítulo 2: Anatom
ía R
etroperitoneal para Laparoscopia
13
Fig. 2.4i: Anatomía después de linfadenectomía: (1) Vasos 
ilíacos externos, (2) íleo, (3) nervio obturador, (4) músculo ob-
turador interno, (5) Arteria hipogástrica, (6) Arteria obturadora.
Fig. 2.4g: Ganglios ilíacos externos.
Fig. 2.4h: Ganglios obturadores
penetrado por el uréter a medida que pasa hacia el túnel ureté-
rico justo debajo de la arteria uterina. Este túnel se encuentra 
generalmente 1-2 cm lateral al istmo del útero con el ligamento 
uterosacro justo en la línea media y es el lugar más común 
de lesiones uretéricas durante procedimientos ginecológicos.
La base del ligamento ancho delinea dos espacios impor-
tantes: anteriormente se encuentra el espacio paracervical y 
posteriormente está el espacio pararectal. La extensión de la 
disección lateral y en consecuencia la escisión hacia la pared 
pélvica lateral a lo largo del ligamento de Mackenrodt, deter-
mina el tipo de histerectomía radical. 
ESPACIOS AVASCULARES DE LA PELVIS 
(Figs. 2.6 a y b)
Tres pares de ligamento dividen la pelvis en ocho espacios 
avasculares.
Fig. 2.5a: (1) Arteria uterina, (2) Uréter, 
(3) Arteria hipogástrica.
Fig. 2.5b: (1) Uréter pasando debajo de la arteria uterina, 
(2) Arteria uterina, (3) Arteria hipogástrica.
Sección 1: G
eneral
14
Fig. 2.6a: Espacio avascular de la pelvis (1) Ligamento 
uterosacro, (2) Recto, (3) Ligamento cardinal (4) Vagina, (5) 
Cuello de la vejiga, (6) Vejiga urinaria, (7) Espacio prevesical, (8) 
Espacio Paravesical, (9) Espacio Vesicovaginal, (10) Espacio 
Rectovaginal, (11) Espacio Pararectal, (12) Espacio Retrorectal.Fig. 2.6b: Demarcación intraperitoneal superficial de los 
espacios avasculares de la pelvis.
Espacio de Retzius (Figs. 2.7 a hasta c)
El espacio de Retzius, o espacio retropúbico, es un espacio 
potencialmente avascular con bordes muy vasculares entre 
el aspecto posterior del hueso púbico y la pared anterior de 
la vejiga.
El espacio retropúbico está definido anteriormente por la 
fascia transversales, la cual se inserta en la superficie posterior 
de la sínfisis púbica. La uretra, los ligamentos parauretrales 
(pubo-uretrales) y la unión uretrovesical (cuello de la vejiga) 
forman el piso de este espacio, mientras que la sínfisis púbica 
y los /ramos púbicas superiores adyacentes al ligamento de 
Cooper, representan el límite inferior.
Fig. 2.7b: Espacio de Retzius prevesical
Fig. 2.7a: Sitio de entrada al espacio prevesical.
Fig. 2.7c: Disección completa durante excentración pélvica.
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apítulo 2: Anatom
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etroperitoneal para Laparoscopia
15
Fig. 2.8a: Espacios paravesicales. Fig. 2.8b: Espacio pararectal derecho
Fig. 2.8c: Espacio pararectal y paravesical derecho
Espacio Paravesical (Fig. 2.8 a)
Lateralmente, el espacio retropúbico es contiguo al espacio 
paravesical; su punto de separación son los ligamentos umbi-
licales medio o las arterias umbilicales obliteradas. Su espacio 
paravesical pareado está limitado lateralmente por el músculo 
obturador interno, el nervio, la arteria y la vena obturadoras, 
justo debajo del reborde óseo arqueado del íleo. El borde pos-
terior (hacia el sacro) es la vaina endopélvica alrededor de la 
arteria y vena ilíaca interna y sus ramificaciones anteriores, a 
medida que van hacia la espina isquial. La fascia pubocervical 
forma el piso de la fascia del arco tendinoso de la pelvis o 
fascia de la línea blanca. Justo encima del nivel de la fascia de 
la línea blanca se puede encontrar la línea blanca del músculo 
(arco tendinoso del elevador del ano) que es el origen de los 
músculos elevadores del ano.
Al llevar a cabo una colposuspensión retropúbica a través del 
laparoscopio, el cirujano debe recordar que justo debajo de 
la vena y arteria ilíaca externas se encuentra la continuación 
lateral del ligamento pectíneo (Ligamento de Cooper). Por 
consiguiente, la colocación de suturas a través del ligamento 
pectíneo (de Cooper) debe hacerse a 3-4 cm de la línea media 
con el fin de evitar laceraciones inadvertidas de estos vasos 
mayores. Frecuentemente hay presencia de arterias y venas 
obturadoras secundarias que pasan por los vasos epigástricos 
inferiores a través del ligamento pectíneo (de Cooper) para 
unirse con los vasos obturadores en el canal obturador. Este 
hallazgo se encuentra en aproximadamente en 40% de los 
pacientes.
Espacio Pararectal (Figs. 2.8 b y c)
Este espacio es triangular en donde la base del ligamento 
cardinal representa el borde anterior, el uréter el borde medio 
y la arteria ilíaca interna haciendo las veces de borde lateral. 
El espacio pararectal puede ser desarrollado fácilmente por 
medio de disección roma en la parte posterior del origen de la 
arteria uterina desde la arteria hipogástrica y permaneciendo 
lateral al uréter.
Espacio Vesicovaginal y Rectovaginal 
(Figs. 2.9 a hasta c, Figs. 2.10 a y b)
El espacio vesicovaginal es un espacio potencialmente avas-
cular entre la superficie anterior de la vagina y el aspecto 
posterior de la vejiga, bordeado lateralmente por los soportes 
de la vejiga o los ligamentos vesicouterinos/vesicocervicales. 
A este espacio se puede acceder haciendo una incisión en el 
pliegue vesicouterino del peritoneo.
El espacio rectovaginal está bordeado por la vagina en la 
parte anterior, por el recto en la parte posterior y el cuerpo 
perineal en la parte inferior y lateral. A este espacio se puede 
acceder haciendo una incisión en el fondo del saco peritoneal 
posterior entre los dos ligamentos uterosacros, que se encuentra 
en la parte superior.
Sección 1: G
eneral
16
Fig. 2.9a: Identificación del espacio vesicovaginal 
Fig. 2.9b: Espacio vesicovaginal
Fig. 2.9c: Límites del espacio vesicovaginal: (1) Vejiga, (2) 
Ligamento vesicouterino vesicocervical, (3) Arteria umbilical 
obliterada, (4) Espacio vesicovaginal, (5) Cérvix.
Fig. 2.10a: Peritoneo del fondo del saco para acceder al 
espacio rectovaginal.
Fig. 2.10b: Espacio rectovaginal.
Espacio Presacro y Retrorectal 
(Figs. 2.11 a hasta e)
El espacio retro rectal está entre el recto anteriormente, el 
sacro posteriormente y la bifurcación aórtica en la parte su-
perior. A este espacio se accede abdominalmente dividiendo 
el mesenterio del colon sigmoide o a través de los espacios 
para rectales. En la parte inferior, este espacio termina a nivel 
del músculo elevador y continúa lateralmente como fosa para-
rectal. La arteria sacra media y un plexo venoso están sujetos 
superficialmente al ligamento longitudinal anterior del sacro. 
En este espacio, la fascia endopélvica envuelve los nervios 
viscerales del plexo hipogástrico superior y el tejido linfático.
Los límites laterales del espacio presacro están formados 
por la arteria ilíaca común, por el uréter, así como por la arteria 
mesentérica inferior pasando a través del mesenterio del colon 
sigmoide en el lado izquierdo.
C
apítulo 2: Anatom
ía R
etroperitoneal para Laparoscopia
17
Fig. 2.11a: Vista transperitoneal de la bifurcación aórtica 
delineada por la pinza y el promontorio del sacro señalado por 
el bisturí armónico.
Fig. 2.11b: Vista transperitoneal de los vasos presacros con 
señalización de los vasos presacros medios.
Fig. 2.11c: Aproximación del espacio presacro (cabeza del 
paciente en la parte superior de la figura). 
Fig. 2.11d: Espacio presacro después de neurectomía 
presacra que revela los vasos sacros medios subyacentes.
Fig. 2.11e: Bifurcación aórtica después de linfadenectomía.
La disección lateral e inferior en el espacio presacro lleva a 
estructuras que entran en la pelvis sobre la cresta ilíaca.
REGIÓN PARA-AÓRTICA (Fig. 2.12 a hasta f)
La región para-aórtica es el área anatómica desde los vasos 
renales hacia abajo hasta la bifurcación de las arterias ilíacas 
comunes en el retroperitoneo abdominal posterior. Para pro-
pósitos prácticos, esta región se divide en dos áreas.
El área para-aórtica inferior está limitada por la bifurcación 
de la aorta hasta el nivel de la arteria mesentérica inferior en 
la parte superior, los músculos psoas lateralmente y la bifur-
cación de las ilíacas comunes inferiormente. Las disecciones 
de tejido linfático en casos de cáncer cervical o uterino, 
involucran esta área.
El área infrarenal o el área para-aórtica superior se extiende 
desde el nivel de la arteria mesentérica inferior hasta la vena 
renal izquierda. Generalmente, las arterias ováricas salen 
Sección 1: G
eneral
18
Fig. 2.12a: Vista general de la región para-aórtica. (1) Tercera 
porción del duodeno, (2) Vena renal izquierda, (3) Arterias 
ováricas, (4) Vena ovárica derecha, (5) Arteria mesentérica 
inferior, (6) Aorta, (7) Vena cava inferior, (8) Músculo psoas, (9) 
Arteria ilíaca común derecha, (10) Vena ilíaca común izquierda, 
(11) Uréter derecho.
Fig. 2.12b: Racimo ganglionar para-aórtico y presacro. 
Fig. 2.12c: Espacio presacro y región para-aórtica inferior 
después de linfadenectomía.
Fig. 2.12d: Arteria mesentérica inferior después de 
linfadenectomía para-aórtica izquierda.
Fig. 2.12e: Región para-aórtica superior izquierda después 
de linfadenectomía.
Fig. 2.12f: Región para-aórtica superior derecha después de 
linfadenectomía.
C
apítulo 2: Anatom
ía R
etroperitoneal para Laparoscopia
19
Fig. 2.13a: Uréter ubicado en el aspecto anterior del músculo 
psoas.
Fig. 2.13b: Relación del uréter con el ligamento 
infundibulopélvico.
del aspecto anterior de la aorta en la porción media de esta 
área. La vena ovárica derecha hace su recorrido al lado del 
uréter derecho y desemboca en la vena cava. La vena ovárica 
izquierda va al lado del uréter izquierdo, pero desemboca enla vena renal izquierda. Estas estructuras se encuentran en la 
superficie anterior del músculo psoas. Una gran preocupación 
en el lado izquierdo son las lesiones en la vena renal y los 
vasos lumbares que surgen del aspecto posterior de la aorta 
y de la vena cava. La extensión inferior de esta región es el 
espacio “presacro”.
Los lugares desatacados que deben ser recordados cuando 
se lleva a cabo linfadenectomía para-aórtica, son las siguientes 
de derecha a izquierda:
i. Músculo psoas
ii. Vasos ováricos
iii. Uréter derecho, medial al músculo psoas y lateral a la 
vena cava inferior.
iv. Vena cava a lo largo del aspecto lateral derecho de la 
aorta y de las arterias ilíacas comunes bilaterales.
v. En el área superficial inferior a la bifurcación de la aorta, 
se encuentra el plexo nervioso hipogástrico superior 
y los ganglios presacros. A una mayor profundidad, 
se puede identificar la vena ilíaca común izquierda 
cruzando la línea media.
vi. En el lado izquierdo de la aorta están la arteria mesen-
térica inferior, el colon sigmoide y su mesenterio. Pos-
teriormente, se encuentran las venas y arteria lumbares 
medialmente con el uréter izquierdo lateralmente, el 
cual puede ser visualizado después de linfadenectomía 
izquierda.
vii. En el extremo izquierdo, está el músculo psoas 
izquierdo.
EL URETER (Figs. 2.1 e, 2.2, 2,12 e y f, 2.13 a y b) 
El uréter lumbar se encuentra en el aspecto anterior del mús-
culo psoas medial a los vasos ováricos. Entra en la cavidad 
pélvica en la parte superficial de la bifurcación de la 
arteria ilíaca común y en la parte posterior de los vasos 
ováricos los cuales se encuentran encerrados en el ligamento 
infundibulopélvico en la cresta ilíaca. El uréter continúa su 
curso a lo largo de la hoja medial del ligamento ancho 
continuando en dirección de la vejiga y se puede reco-
nocer gracias a su movimiento peristáltico característico. 
Luego el uréter pasa justo lateral al ligamento uterosacro, 
aproximadamente 2 cm medial a la espina isquial a través 
de la parte superior del ligamento cardinal en la base del 
ligamento ancho. Aquí se encuentra justo debajo de la arteria 
uterina, aproximadamente 1.5 a 2 cm lateral al costado de la 
cérvix. El uréter hace un giro en forma de “rodilla” en este 
punto y sigue medial y anteriormente para pasar por el aspecto 
anterolateral del tercio superior de la vagina hasta su inserción 
posterolateral en la vejiga.
BIBLIOGRAFIA
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Surgery. Churchill Livingston. 1996;67-139.
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McGraw Hill. 2000.
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the anatomic relationship of the umbilicus to the aortic bifurca-
tion. J Am Assoc Gynecol Laparosc. 1998;5:135.
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Clinical Cook book. The Parthenon Publishing Group. 2002.
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Anatomy-The Surgical Essentials.
 6. Smith JR, Del Priore G, Curtin J, Monaghan JM. An Atlas of 
Gynecologic Oncology. Martin Dunitz, London. 2001.
Sección 1: G
eneral
20
Acceso Laparoscópico3
INTRODUCCIÓN 
La endoscopia permite llevar a cabo procedimientos dentro 
del cuerpo humano guiados ópticamente a través de puertos 
temporales creados quirúrgicamente (laparoscopia, toracos-
copia, artroscopia) o a través de conductos naturales, sin 
necesidad de una herida de entrada (histeroscopia, bron-
coscopia, Cirugía Endoscópica Transluminal por Orificios 
Naturales – NOTES). 
Estos métodos mínimamente invasivos se practican en la 
mayoría de las especialidades y se han convertido en uno 
de los métodos preferidos para el diagnóstico y tratamien-
to de diversas condiciones quirúrgicas. La endoscopia es 
una disciplina dinámica impulsada por la tecnología que 
desafía la cirugía abierta convencional e introduce avances 
innovadores que se traducen en cirugía robótica, telecirugía, 
tele presencia remota, imágenes en alta resolución, macro-
robots quirúrgicos y que también hacen posible la cirugía 
estereotáctica sin marco.
La principal diferencia entre la cirugía abierta y la ciru-
gía laparoscópica es el tamaño de la herida quirúrgica. El 
paso más importante y a su vez el más riesgoso durante 
laparoscopia, es la inserción segura y exitosa del puerto 
primario. A medida que más especialidades quirúrgicas 
practican laparoscopias; los métodos convencionales de 
entrada umbilical ciega no son aceptados con unanimidad.
Recientemente, la FDA recomendó en un reporte de 
Lesiones Laparoscópicas con Trocar, que los cirujanos 
que lleven a cabo operaciones endoscópicas sofisticadas, 
sean bien versados en métodos e instrumentos alternativos 
de acceso laparoscópico para enfrentarse a las crecientes 
expectativas de los pacientes y a los requisitos de seguridad 
societales.1
Una publicación del Comité del Instituto de Medicina de 
USA en su reporte sobre Seguridad del Paciente, sugiere 
que más del 90% de los contratiempos médicos no inten-
cionados, están relacionados con errores humanos.
Artin Ternamian
De acuerdo con lo anterior, los cirujanos y la industria 
reconocen la necesidad de opciones de acceso laparoscó-
pico menos peligrosas, especialmente en situaciones de 
alto riesgo.2 
Mas aún, se aboga por métodos de entrada que pueden 
anticipar, evitar o por lo menos reconocer equivocaciones, 
en donde la recuperación del error sea posible, antes de que 
se presente daño permanente en el paciente.3
A la larga, los cirujanos deben recurrir a métodos de ac-
ceso y a instrumentos con los cuales hayan sido entrenados, 
con los que se sientan cómodos y seguros en sus manos. 
En este capítulo vamos a repasar diversos instrumentos de 
acceso y su despliegue en cuanto a las técnicas de seguridad.
INSTRUMENTOS DE ACCESO
Los puertos laparoscópicos desempañan diversas funcio-
nes importantes, que incluyen la administración del gas 
de distensión, el mantenimiento del ambiente quirúrgico, 
la colocación de instrumentos ópticos y quirúrgicos, la 
recolección segura de tejidos y la preservación de la com-
petencia del puerto.
Los instrumentos convencionales de acceso laparoscópi-
co de primera generación consisten por lo general de dos 
partes: Un trocar central removible y una funda o cánula 
exterior que lo reviste (Fig. 3.1). Una vez colocado dentro 
de la cavidad del cuerpo, el trocar central es retirado para 
acomodar el laparoscopio o diferentes instrumentos quirúr-
gicos. Los trocares cuentan con un extremo proximal para 
acomodar la palma dominante del cirujano y transmitir 
Fuerza de Penetración (FP) que es aplicada en la interfase 
instrumento-tejido. El extremo distal está tradicionalmente 
diseñado con una punta cónica afilada, biselada en forma 
de pirámide o con una hoja de corte.
Los trocares con corte piramidal o con hoja de corte 
son los dispositivos utilizados con más frecuencia, debido 
a que sus puntas extremadamente afiladas proporcio-
nan propulsión de trayectoria y requieren de una menor 
C
apítulo 3: Acceso Laparoscópico
21
FP. Éstos trocares con la cánula exterior acoplada, cortan 
diferentes capas de tejido abdominal miofascial en su ruta 
hacia su destino dentro de la cavidad corporal.4
Los instrumentos de acceso desechables muy afilados ha-
cen que la inserción se pueda llevar a cabo sin aplicar tanta 
fuerza y a su vez puede ser más controlada. Sin embargo, 
no se puede negar el riesgo de lesiones inadvertidas en los 
intestinos o vasos, debido al filo y a la inserción ciega. En 
algunas series, los riesgos de lesiones en los intestinos con 
trocares de acceso desechables son tres veces mayores que 
los que se han reportado para trocares reutilizables; mientras 
que los trocares con punta roma presentan un menor riesgo 
de ocasionar lesiones vasculares o en los tejidos durante 
el acceso. 
Los trocares deacceso desechable y con hoja de corte, 
cuentan con un escudo que se extiende, y fueron diseña-
dos para disminuir el riesgo de lesiones inadvertidas. Sin 
embargo, como las lesiones se seguían presentando, la 
FDA le ordenó a todos los fabricantes de dispositivos y a 
los distribuidores de trocares de acceso con escudo, retirar 
todas las reclamaciones de “seguridad”.
Leibl demostró que los riesgos de hernias incisionales son 
10 veces mayores cuando se utilizan trocares desechables 
de corte piramidal, en comparación con el uso de trocares 
cónicos reutilizables (1.83 versus 0.17%).5
Los trocares cónicos tienen puntas afiladas sin cuchillas 
con bordes que no cortan; éstos requieren de una FP con-
siderablemente mayor ya que las capas de tejido no son 
cortadas, sino separadas radialmente para acomodar el 
diámetro exterior de la cánula.6
Estas tendrían que infligir un “impacto directo” sobre los 
vasos para causar una lesión ya que solamente la punta tiene 
filo, mientras que un trocar piramidal cortante del mismo 
tamaño o un trocar con hoja de corte puede ocasionar exac-
tamente las mismas lesiones en cualquier vaso, al evaluar 
la causalidad de accidentes de entrada y la competencia 
del puerto (Fig. 3.2).
La porción de la cánula de los dispositivos de acceso 
cuenta con una sección valvular proximal que permite la 
inserción y retiro de instrumentos ópticos o laparoscópicos 
sin pérdida del gas insuflado. También pueden contar con 
una llave de cierre de insuflación de CO2, especialmente 
los que se usan en los sitios de puerto primario.
La superficie exterior del mango es generalmente suave 
o dentada y termina en forma horizontal o en una incli-
nación oblicua con una pequeña apertura para ventilación 
en el extremo distal. Recientemente los mangos con rosca 
han ganado popularidad ya que anclan cánulas en el sitio 
de entrada y evitan desplazamientos intraoperatorios no 
intencionados.
Los instrumentos de acceso laparoscópico están diseña-
dos para uso único o múltiple. Las preocupaciones sobre 
el medio ambiente y los ascendentes costos de la salud, 
promueven el uso de instrumentos reutilizables.8
Además no es recomendable usar instrumentos diseñados 
para un solo uso repetidamente, especialmente trocares y cá-
nulas.9 Desafortunadamente, los cirujanos a nivel mundial, 
tiene menos voz y voto en el momento de la adquisición de 
elementos quirúrgicos, pero si son llamados en el momento 
de defender los resultados solamente cuando se presentan 
contratiempos.
Debido a que la exposición de un puerto primario no es 
posible sino cuando se usa un sistema de acceso visual, es 
siempre recomendable inspeccionar el aspecto peritoneal 
parietal de los puertos primarios a través de un puerto 
auxiliar al final de cada laparoscopia.10
La mayoría de los ginecólogos usan agujas Veress para 
pre-insuflar la cavidad peritoneal con un gas no-combustible 
y fácilmente absorbible, generalmente CO2; antes de la 
inserción del puerto laparoscópico primario. Esto tiene 
Fig. 3.1: Instrumento convencional de acceso laparoscópico de 
primera generación con un trocar central y una funda o cánula 
exterior que lo recubre.
Fig. 3.2: Diferentes trocares y puntas de cánulas.
Sección 1: G
eneral
22
como propósito minimizar lesiones de acceso inadvertidas 
durante la colocación ciega de trocares afilados; aunque las 
complicaciones relacionadas con su uso son raras y están 
bien documentadas.11
Se han expresado preocupaciones relacionadas con la 
seguridad de los mismos, especialmente con el puerto 
primario, ya que se aplica ciegamente una FP considerable 
para poder avanzar hacia el abdomen, lo cual resulta en 
excesos inevitables. A pesar de los avances significativos 
con las técnicas e instrumentos endoscópicos; se siguen 
presentando lesiones de acceso potencialmente evitables. 
Diferentes publicaciones indican que traumas inadvertidos 
en vasos mayores e intestinos siguen sin ser reportados.12
Muchas de las lesiones serias están relacionadas con 
laparoscopias cerradas, durante las cuales la inserción de 
una aguja de Veress en la pre-insuflación o de un trocar o 
cánula afilada son por lo general procedimientos ciegos.
Alternativamente, durante laparoscopias abiertas, se ase-
gura primero la entrada en la cavidad peritoneal a través 
de una mini incisión, seguida por la inserción del trocar 
Hasson y finalmente se insufla la cavidad peritoneal 
(Fig. 3.3). Este método tiene la intensión de evitar lesiones 
mayores en vasos y en intestinos; sin embargo, las lesiones 
inadvertidas en vasos e intestinos no se pueden eliminar 
por completo.13-16
Debido a la incidencia continua de complicaciones serias 
durante los accesos, se introdujeron en 1994 los trocares 
de “acceso visual”, para mitigar las lesiones de acceso por 
medio de una entrada por capas visualmente dirigida.
Hay disponibilidad de dos tipos de trocar de “acceso 
óptico o visual”: Uno de ellos cuenta con una punta cónica 
de cristal en el extremo distal de un trocar hueco que aloja 
un laparoscopio enfundado de 0 grados para visualizar imá-
genes de entrada en el monitor (OptiView XCEL; Ethicon 
Endo-Surgery, Cincinnati, OH) (Fig. 3.4); mientras que el 
otro trocar tiene una punta esférica de cristal en el extremo 
de un trocar hueco con un cuchilla de alambre incrustada 
en el ecuador; ésta corta capas de tejido abdominal anterior 
al pulsar un gatillo. El trocar óptico con laparoscopio de 0 
grados, se empuja hacia abajo en dirección del peritoneo 
distendido con CO2 para visualizar las secuencias de acceso 
en el monitor (VisiPort; COVIDIEN, TYCO, Norwalk, 
CT) (Fig. 3.5).
A pesar de su habilidad para visualizar óptimamente las 
capas de los tejidos de entrada, éstos instrumentos conser-
van la dinámica convencional de la inserción de trocares y 
cánulas, con las cuales se lleva a cabo la entrada, tomando 
en la palma de la mano el dispositivo de acceso y apli-
cando una FP perpendicular considerable para impulsar la 
trayectoria dentro de la cavidad peritoneal, sin posibilidad 
de controlar los excesos.
Aunque sigue siendo incierto el grado de riesgo de 
complicaciones serias en comparación con el sistema de 
trocar afilado ciego y cánula, las lesiones de acceso serias 
Fig. 3.3: Trocar de Hasson para entrada abierta y cánula con 
cono.
Fig. 3.4: 
OptiView XCEL, 
Ethicon, Endo-
Surgery. Trocar 
visual y cánula 
desechables
Fig. 3.5: VisiPort, COVIDIEN, TYCO. Trocar visual y cánula 
desechables. 
se pueden seguir presentando con su uso. Más aún, hay que 
tener extremo cuidado, especialmente cuando los cirujanos 
fallan al interpretar o reconocer las imágenes en el momento 
de la entrada.
Algunos endoscopistas defienden la laparoscopia sin gas 
en donde se consigue la visualización suspendiendo la pared 
abdominal anterior por medio de un dispositivo mecánico 
C
apítulo 3: Acceso Laparoscópico
23
de levantamiento, en vez de recurrir a insuflación con CO2. 
Se usan puertos con rosca especiales sin válvulas con un 
lado estriado para acomodar instrumentos quirúrgicos con-
vencionales para cirugía abierta.
El lugar de acceso primario es seccionado hasta el peri-
toneo a través de un mini corte y entonces el dispositivo de 
levantamiento es suspendido a través del puerto umbilical 
primario para crear un compartimento quirúrgico en forma 
de carpa. Este método tiene aplicaciones clínicas limitadas, 
pero puede resultar valioso especialmente en pacientes con 
compromiso cardiovascular.17
Recientemente se introdujo un sistema de trocar de 
expansión radial para disminuir la incidencia de lesiones 
de acceso no intencionadas causadas por trocares afilados 
(trocar VersaStep; COVIDIEN, TYCO, Norwalk, CT). 
Este instrumento desechable conserva el diseño y método 
de aplicación del trocar convencional. Cuenta con una 
manga polimérica exterior expandible que cubre una aguja 
parecida a la Veress. Después de la inserción de la manga, 
se despliega un trocar dilatable para que la manga pueda 
acomodar un laparoscopio(Fig. 3.6).18
Una mejor óptica, la miniaturización y los avances en 
el diseño de los instrumentos, permiten aplicar mejoras 
con ventajas potenciales en micro-laparoscopios rígidos y 
de calibre flexible reducido que requieren de puertos de 
acceso de diámetros pequeños. Algunos han introducido un 
sistema visual de acceso que requiere de un laparoscopio 
semi-rígido de 1.2 mm de 0 grados que encaja en una aguja 
modificada de tipo Veress (Optical Veress Entry System; 
Kart Store Endoscopes GMBH, Tuttlingen, Alemania).
Este sistema reutilizable, ofrece una excelente óptica. 
Sin embargo, es costoso, tiene un punto focal muy corto, 
es muy delicado y se puede fracturar fácilmente debido a 
su pequeño diámetro y a la pesada cámara que sujeta en 
su punta. Se pueden utilizar en el cuadrante superior iz-
quierdo en casos de alto riesgo, durante mapeo consciente 
Fig. 3.6: VersaStep, 
COVIDIEN, TYCO. 
Trocar y cánula 
desechable de 
dilatación radial.
Fig. 3.7: Sistema de 
acceso óptico mini-
laparoscópico Veress.
Fig. 3.8: Cánula 
reutilizable 
EndoTip de 
acceso visual, 
con Tapón para 
Telescopio.
del dolor y en unidades de cuidado intensivo y diagnóstico 
ambulatorio (Fig. 3.7).19 
Los instrumentos de acceso laparoscópico de segunda 
generación son una adición mas reciente y consisten sola-
mente de una cánula, que no requiere de trocar y el acceso 
es monitoreado en tiempo real. La cánula reutilizable sin 
cuchilla cuenta con una sección valvular convencional en 
uno de los extremos que permite la inserción y retiro de 
ópticas o instrumentos laparoscópicos sin pérdida del gas 
de insuflación y que a la vez puede albergar una llave de 
cierre para CO2. La superficie externa del mango tiene una 
sola rosca diagonal que termina distalmente en una punta 
roma con una muesca (Fig. 3.8).
En el momento del despliegue se enfunda el laparoscopio 
de 0 grados dentro de la cánula y es mantenido a 1 cm del 
extremo distal de la cánula gracias a un tapón. La rotación 
de la cánula engancha el tejido miofascial a través de una 
punta con muesca para levantar las capas sucesivas de pa-
Sección 1: G
eneral
24
red abdominal anterior usando el principio de Arquimedes 
(Fig. 3.9).
Debido a que la cánula no tiene extremos cortantes o 
afilados, los planos de tejido no sufren cortes, de hecho 
son solamente separados. Esto preserva la competencia 
del puerto debido a que resulta en una herida de entrada 
en la fascia más pequeña con un menor daño muscular en 
comparación con las heridas del trocar piramidal.20
Este sistema de acceso visual de la cánula sin cuchilla 
(Endoscope Threaded Imaging Port, EndoTIP; Karl Storz 
Endoscop GMBH, Tittlingen, Alemania) no cuenta con una 
punta de cristal que comprime y distorsiona las imágenes 
del monitor en la interfase tejido-cánula. Por consiguiente, 
las interpretaciones de las imágenes en el monitor son más 
fáciles y la entrada por capas es más interactiva.
Los endoscopistas están de acuerdo en que los sistemas de 
acceso visual y controlado despliegan una menor FP axial, 
no requieren de trocares afilados y permiten un análisis de 
error en tiempo real, reconocimiento y recuperación. En 
consecuencia, estos sistemas son menos peligrosos, impli-
can una mayor seguridad, aumentan el entendimiento de 
complicaciones a la entrada y reducen errores recurrentes 
inadvertidos. 21,22
Dinámica del Puerto durante Laparoscopia
Al igual que todos los métodos quirúrgicos, la laparoscopia 
está asociada con algunos riesgos inadvertidos para los 
pacientes. Se siguen presentando complicaciones serias 
en el momento de entrada en el peritoneo, como lesiones 
intestinales y vasculares que ocurren a pesar de innova-
ciones en las técnicas de creación de puertos y cirujanos 
bien entrenados.
Las lesiones de acceso laparoscópico se entienden de una 
mejor manera cuando la dinámica de los tejidos en el sitio 
del puerto, se estudia en tiempo real. Un análisis de error 
es esencial para descifrar la interacción entre el cirujano, 
el instrumento y el tejido. Se sabe que mínimo un 25% de 
los ginecólogos practicantes han experimentado lesiones 
con la aguja de Veress o con la cánula.23,24
En laparoscopia hay disponibilidad de dos métodos de 
acceso primarios: El método de acceso convencional de 
Primera generación en donde se aplica el principio de 
una punta que perfora, y el método de acceso de Segunda 
generación en donde se emplea el principio del efecto de 
Arquímedes (Tabla 3.1).
Fig. 3.9: Diagrama que muestra el acceso por capas con el 
EndoTip.
TABLA 3.1: Técnicas de acceso laparoscópico.
	 Principios	de	Punta	 Diseño	de	Trocar	y	Cánula
 de	Primera	Generación
 Acceso insuflado T (trocar) y C (cánula) convencionales 
cerrados, T y C de alta presión, T y 
C de expansión radial, T y C visual.
 No-insuflado Mini-laparoscopio Veress visual, T 
Hasson abierto C de acceso directo, T 
y C para laparoscopia sin insuflación 
de gas.
	 Principio	de	Punta	 Diseño de cánula visual
 De	Segunda	Generación
 Endoscópico de rosca Puerto de Imagen
	 Endo	TIP	 Acceso cerrado pre-insuflado
 Acceso abierto directo
 Acceso extra-retroperitoneal
Independientemente del tipo o modelo del instrumento, 
el acceso convencional requiere de dos componentes, un 
trocar central con un extremo distal afilado, cortante y en 
punta, y una cánula que lo reviste. Los cirujanos empuñan 
el instrumento de acceso con su mano dominante y apli-
can axialmente la FP en el lugar del puerto, generada por 
los músculos superiores del brazo. Esto impulsa la punta 
a través de las diferentes capas de tejido hacia la cavidad 
corporal en cuestión. Diferentes versiones, modificaciones 
y modelos han tratado de que este sistema sea menos 
peligroso mientras que mantienen intacto el principio del 
diseño de la punta y de la cánula.
Un método de acceso más contemporáneo de segunda 
generación, utiliza el principio de giro en donde el instru-
mento de entrada cuenta con una cánula reutilizable sin filo 
con rosca que termina en una punta roma con una muesca. 
No se requiere de un trocar central; en su lugar, se monta 
un laparoscopio de 0 grados dentro de la cánula en el 
momento de la inserción y del retiro. No se despliega FP; 
las capas de tejido son separadas radialmente y la cánula 
dirigida visualmente hala el tejido hacia arriba a lo largo 
de la rosca exterior (Fig. 3.10).25
MÉTODOS DE ACCESO DE PRIMERA 
GENERACIÓN CON INSUFLACIÓN 
El puerto primario es el primer conducto de acceso a través 
del cual se introduce un lente, una cámara o una luz. Su 
inserción es un paso crítico durante laparoscopia cuando 
se presentan la mayoría de las lesiones no intencionadas.
C
apítulo 3: Acceso Laparoscópico
25
La colocación de la aguja Veress o del trocar es particu-
larmente peligrosa, debido a la considerable e incontrolada 
FP que se aplica ciegamente en los instrumentos afilados. 
Además, todos los profesionales están de acuerdo en que 
los puertos secundarios subsecuentes deben ser introducidos 
bajo visión directa; en consecuencia, algunos endoscopistas 
también abogan por la inserción del puerto primario bajo 
control visual, debido a que por lógica esto puede también 
mitigar complicaciones de acceso inadvertidas.26
La mayoría de los ginecólogos prefieren insuflar la cavi-
dad peritoneal antes de la inserción del puerto primario. La 
evidencia disponible demuestra que las lesiones vasculares 
son siete veces más probables de ser ocasionadas en el mo-
mento de la colocación del trocar primario o secundario en 
comparación con las que suceden con la aguja de Veress.10
En un estudio prospectivo danés multicentro a nivel 
nacional, Jansen revisó 25,764 laparoscopias. Cinco com-
plicaciones fueron ocasionadas por Veress y 68 por la 
inserción del trocar.27
En otro estudio, Veress estuvo implicada solamente en 2% 
de los Informes de Dispositivos Médicos (MDR Medical 
Device Reports – por sus siglas en inglés) en los informes 
de lesiones de acceso primarias de la FDA en USA.28,29 
Sinembargo, las lesiones con Veress estuvieron asociadas 
con 18% de los casos reportados en las estadísticas de la 
Asociación de Aseguradoras de Médicos (PIAA- Physician 
Insurers Association of America – por sus siglas en inglés).
La inspección del abdomen supino descubierto, la detec-
ción de cicatrices quirúrgicas previas, un examen abdomino-
pélvico cuidadoso y la palpación de los lugares desatacados 
del cuerpo, debe preceder cada una de las insuflaciones 
laparoscópicas y la inserción del puerto primario. Los 
pacientes deben permanecer en posición horizontal hasta 
que la insuflación y el acceso primario hayan culminado 
exitosamente.
La incisión en la piel umbilical debe ser más grande que 
el diámetro de la cánula primaria que se use, con el fin 
de evitar “distocia en la piel” y para evitar el uso de una 
FP excesiva. Es claro que la fuga de CO2 alrededor de la 
cánula tiene poca relación con el tamaño de la incisión en 
la piel y tiene toda la relación con el tamaño de la incisión 
en la fascia rectus anterior, en relación con el diámetro de 
la cánula y el retroceso de los tejidos.
Luego se inserta la aguja Veress para distender la cavidad 
peritoneal con gas CO2. Este cojín de gas, interpuesto entre 
un trocar afilado que avanza y las vísceras abdominales 
compensa el exceso de fuerza aplicada inevitablemente al 
trocar y puede evitar lesiones no intencionadas.
La pared abdominal tensa y el peritoneo distendido 
ofrecen una contra-presión contra la considerable FP axial 
aplicada durante el acceso. Adicionalmente, una cavidad 
espaciosa llena de gas permite la visualización sin obstácu-
los de los órganos pélvico-abdominales durante la cirugía.
Primero se inspecciona la aguja Veress, se prueba el 
mecanismo de resorte y la llave de cierre de CO2 se man-
tiene abierta para permitir que el aire ambiente entre en la 
cavidad abdominal sellada apenas se penetra la membrana 
abdominal. La aguja sostenida como un dardo en el eje de la 
mano dominante, avanza hacia el vacío pélvico en el plano 
sagital medio, en donde no hay presencia de vasos grandes 
y los intestinos sin lesiones generalmente se mueven fuera 
del lugar del peligro.
Algunos abogan por el levantamiento de la pared abdo-
minal relajada con la ayuda de la mano no-dominante para 
ofrecer contra-presión contra la aguja Veress que avanza. 
Los “pums” distintivos generalmente se sienten, a medida 
que se perfora primero la fascia rectus anterior, seguida por 
la fascia posterior y luego el peritoneo. Una vez se sienta el 
segundo “pum”, se suspende la inserción de la aguja. Cuando 
la inserción es intra-umbilical solo se siente un “pum”.30
La determinación de la colocación correcta antes de la 
insuflación siempre ha sido un paso muy importante, debi-
do a que una falla en la consecución y mantenimiento del 
neumoperitoneo adecuado es una causa común de fracaso 
del procedimiento. Anteriormente, la colocación correcta 
de la aguja se verificaba con una gota de solución salina 
y por medio de otras pruebas confirmatorias; después se 
conectaba el insuflador, ajustado a 15 mmHg y se medían 
los volúmenes totales de CO2 instilado.
Ahora es aceptable que el indicador de lejos más con-
fiable de la colocación correcta del peritoneo, sea una 
presión intraperitoneal con lectura menor a 10 mmHg 
(rango 4-10 mmHg). Recientemente, los investigadores 
han descrito una técnica de inserción de la aguja Veress 
en donde el dispositivo Veress es conectado y la rata del 
equipo de insuflación ajustada en 1 L/minuto durante la 
inserción de la aguja.
Solamente en el momento en que la colocación de la 
aguja intraperitoneal sea segura y la lectura de la presión sea 
menor a 100 mmHg, el ritmo de insuflación es aumentado 
hasta una presión final de 25 mmHg.31-33
Fig. 3.10: EndoTip 
con laparoscopio 
acoplado y 
mantenido en 
posición con ayuda 
del Tapón para 
Laparoscopio.
Sección 1: G
eneral
26
Más importante aún, apenas se consiga la presión intra-
peritoneal deseada, la aguja Veress es recuperada, se inserta 
el puerto primario y los puertos auxiliares y la presión de 
insuflación es disminuida a 15 mmHg. Recuerde, que la 
colocación inapropiada de la aguja de Veress y un ritmo 
de insuflación alto pueden llevar a complicaciones serias. 
La presión intraperitoneal aceptable durante cirugía lapa-
roscópica es aproximadamente 15 mmHg.
En caso de que haya una presión intraperitoneal inicial 
alta, la posición de la aguja debe ser cambiada cuidadosa-
mente, sacándola o moviéndola cuidadosamente hacia los 
lados, con el fin de desalojar la punta que posiblemente 
se encuentra apoyada contra una víscera. Una alternativa 
es elevar la pared abdominal manualmente obteniendo 
resultados similares. También se puede tratar de inyectar 
algunos mililitros de solución salina.
Es importante asegurarse que el paciente se encuentre 
bien anestesiado y con músculos abdominales anteriores 
relajados, debido a que los sobresaltos pueden registrar 
lecturas elevadas. Cuando todo falla, es mejor retirar la 
aguja, inspeccionar el problema y luego re-insertar la aguja 
nuevamente. Si la entrada de la aguja Veress fracasa en tres 
intentos consecutivos independientemente de la razón, se 
recomienda recurrir a entrada abierta, visual o por el cua-
drante superior izquierdo.
La palpación abdominal manual sigue siendo el método 
preferido para determinar el grado de distensión, ya que la 
medición del volumen total de gas insuflado no es confiable. 
Cuando se haya obtenido una insuflación adecuada, se retira 
la aguja Veress y se insertan el trocar y cánula convencionales 
en la cavidad peritoneal distendida. Este principio de entrada 
básico no ha cambiado mucho desde sus comienzos hace 
varias décadas, y sigue siendo un método de acceso común.
La presión intraperitoneal más alta con insuflación de gas 
CO2 es una variante de la técnica convencional cerrada de 
inserción, en la cual se llega a una presión intraperitoneal 
por insuflación de 25 a 30 mmHg usando una aguja de 
Veress. Esto refuerza la pared abdominal anterior y asegura 
el peritoneo parietal contra la FP axial del trocar entrante.
El colchón de gas CO2 interpuesto reduce el abomba-
miento de la membrana peritoneal entre la trayectoria de 
entrada y los vasos grandes o vísceras abdominales.34-36
Los intestinos adheridos a la pared peritoneal parietal 
continúan siendo susceptibles a lesiones, debido a que 
la inserción es ciega y afilada. Una vez se haya colocado 
la cánula primaria y se haya verificado su correcta inser-
ción, la presión intraperitoneal se reduce hasta aprox. 10 
a 15 mmHg.
Se sabe que la obesidad no afecta adversamente el volumen 
de insuflación para una presión intra-abdominal determinada. 
El volumen abdominal real es finito y 94% de su capacidad 
se distiende a una presión abdominal de 15 mmHg.37
Los sistemas de trocar desechable de expansión radial 
constan de una manga polimérica expandible exterior que 
cubre una aguja Veress modificada. El abdomen es insuflado 
primero con la aguja Veress cubierta por la manga, luego 
la aguja es retirada, dejando la manga exterior hueca en la 
herida abdominal. Luego se inserta el trocar dentro de la 
manga polimérica exterior, la cual se expande gradualmente 
para acomodarse al diámetro mayor del trocar. Luego el 
trocar se retira y se reemplaza por un laparoscopio.38
El profesor K Semm de la Universidad de Kiel, fue el 
primero en avalar los beneficios del acceso visual; su grupo 
usó una cánula biselada reutilizable para insertar puertos 
primarios bajo control visual. Sus enseñanzas prescriben las 
punciones ciegas de la pared abdominal a cualquier precio, 
para mejorar la seguridad en el momento del acceso.39
Con el fin de mejorar la seguridad de acceso primario, se 
introdujeron los métodos de acceso visual. Hay disponibi-
lidad de dos métodos, trocares Optiview XCEL y VisiPort. 
Estos instrumentos cambiaron el trocar ciego afilado por 
un trocar hueco con una punta de cristal transparente ensu extremo distal. Al enfundar el laparoscopio de 0 grados 
en el trocar hueco central la punta distal de cristal corta las 
capas de tejido abdominal y transmite imágenes de entrada 
durante la inserción.
Estos instrumentos visuales de entrada cuentan con un 
trocar de diseño de empuje y cánula en donde el principio 
de punta es empleado para conseguir una trayectoria clara 
a través de las capas abdominales. La inserción requiere 
de una considerablemente mayor FP aplicada en los tejidos 
axiales que en los tejidos que se aproximan a las vísceras, 
y frecuentemente la compresión de los tejidos por parte de 
la punta de cristal distal, dificulta el reconocimiento de las 
capas fuera del monitor.
Los pacientes con previas incisiones de línea media por 
laparotomía están particularmente en riesgo de desarrollar 
adherencias umbilicales. En consecuencia, hay que recurrir a 
puertos de acceso primario alternativos y es posible que haya 
que practicar técnicas de acceso con guía visual. En situacio-
nes de alto riesgo, se puede preferir una técnica de acceso 
visual con Veress, en donde se emplea un micro-laparoscopio 
semi-rígido de fibra óptica de 1.2 mm de diámetro enfundado 
dentro de una Veress visual modificada de 2.1 mm.19
Se insertan en el Cuadrante Superior Izquierdo, que por lo 
general se encuentra libre de adherencias, aún en pacientes 
que se hayan sometido previamente a una cirugía en el 
abdomen inferior. En consecuencia, los puertos auxiliares 
pueden ser introducidos de manera segura y bajo control 
visual directo en un lugar de acceso libre de adherencias. 
Hay que tener especial cuidado con pacientes que presenten 
hipertensión portal, hepatoesplenomegalia, cirugía gástrica 
o incisiones previas en el cuadrante superior izquierdo. Los 
microlaparoscopios de calibre pequeño están generalmente 
disponibles para lograr acceso visual al peritoneo en casos 
de mapeo del dolor consciente, unidades de trauma y otros 
procedimientos ambulatorios.40
C
apítulo 3: Acceso Laparoscópico
27
MÉTODOS DE ACCESO DE PRIMERA 
GENERACIÓN SIN INSUFLACIÓN
Hasson fue el primero en introducir la laparoscopia abier-
ta como método de inserción de puertos en donde no se 
requiere de aguja de Veress, ni de pre-insuflación. Se hace 
una incisión generosa en la piel umbilical y se secciona 
la capa subcutánea para exponer la fascia rectus anterior, 
usando retractores quirúrgicos en forma de S. Dos pinzas 
de Kocher sostienen la fascia mientras que se hacen suturas 
permanentes en el dial de las 3 y 9 horas. Luego se hace una 
incisión en la fascia anterior entre las dos suturas usando 
tijeras largas curvas de Mayo y se entra en el peritoneo.41
El dedo índice se introduce en la ventana peritoneal para 
asegurar la ausencia de adherencias. Después se introduce 
el trocar y la cánula y el obturador en forma de cono es 
asegurado en la fascia con suturas permanentes para evitar 
fugas de gas alrededor del cuerpo de la cánula (Fig. 3.3).
Se han descrito diferentes variaciones de este método y 
algunos cirujanos generales practican este método, especial-
mente en pacientes que se hayan sometido anteriormente 
a cirugía abdominal, o cuando se sospecha de la presencia 
de adherencias peritoneales parietales.
Además, la posibilidad de lesiones de acceso en las 
vísceras adherentes en el sitio exacto de entrada, no está 
descartada en su totalidad; aunque se cree que las lesiones 
fatales en vasos grandes son menos probables. Sin embar-
go, estas lesiones en vasos grandes pueden y han ocurrido, 
especialmente en pacientes delgados.42-44
El acceso abierto está diseñado para evitar el uso de 
agujas de Veress y trocares afilados de empuje. Algunos en-
doscopistas prefieren la inserción directa del puerto primario 
usando trocares afilados o ciegos sin insuflación. Aunque 
algunos pequeños estudios sugieren que la entrada directa 
del trocar primario puede ocasionar menos complicaciones 
menores durante el acceso, es claro que la mayoría de estos 
estudios implican pacientes de bajo riesgo.45
Los defensores del acceso directo del trocar recomien-
dan elevación de la pared abdominal anterior con la mano 
no-dominante, mientras que se inserta el trocar primario 
afilado directa y ciegamente en la cavidad peritoneal con la 
ayuda de la otra mano. La llave de cierre del gas CO2 debe 
permanecer abierta, para aliviar la presión intra-abdominal 
negativa, apenas la punta del instrumento con válvula entra 
en el espacio peritoneal sellado. Se postula que las vísceras 
se desprenden de su aposición parietal antes del contacto 
con el afilado trocar entrante.46
Por consiguiente, esta inserción laparoscópica de puerto 
primario no se recomienda en aquellos que se hayan some-
tido a cirugía abdominal anterior.
Los datos publicados generalmente no apoyan la suge-
rencia de que una entrada directa sea más segura que el 
acceso cerrado convencional. Los estudios que recomiendan 
este método de entrada son demasiado pequeños y ambi-
guos para hacer observaciones estadísticamente válidas y 
confiables.
Muchos cirujanos creen que la inserción ciega de un 
trocar afilado dentro de un abdomen no-insuflado es con-
tra producente, potencialmente peligroso y a veces hasta 
indefendible. Se han reportado lesiones en los intestinos 
como consecuencia de esta técnica directa de entrada; cier-
tamente se requiere de estudios más amplios para entender 
de una mejor manera las limitaciones de este método de 
inserción.25,47,48
La laparoscopia sin gas es otro método de endoscopia, 
en donde no se utiliza insuflación durante cirugía. El sitio 
del puerto primario es seccionado hasta el peritoneo. El 
laparoscopio se inserta para verificar la ausencia de ad-
herencias y luego se suspende con un elevador de pared 
abdominal, el cual se encuentra fijado a la mesa de cirugía. 
El abdomen levantado crea un compartimento de trabajo 
en el peritoneo en donde se colocan los puertos adicionales 
bajo visión directa.
Algunos piensan que este método no funciona para 
ofrecer un desplazamiento uniforme y satisfactorio de las 
vísceras en comparación con el ambiente de trabajo creado 
por medio de neumoperitoneo. Se usan instrumentos para 
laparoscopia convencionales para operar y se sugiere que 
la curva de aprendizaje para laparoscopia sea más corta. 
Hay disponibilidad de diferentes instrumentos de levanta-
miento abdominal, algunos son invasivos y la mayoría de 
los cirujanos prefieren la laparoscopia convencional con 
insuflación.49
MÉTODOS DE ACCESO VISUAL DE SEGUNDA 
GENERACIÓN
Los estudios de desempeño han identificado diferentes Confi-
guraciones de los Factores de Rendimiento (PSF Performance 
Shaping Factors) que determinan los resultados (Fig. 3.11).
Se cree que la falta de redundancia en técnicas de acce-
so e instrumentos convencionales es la responsable de la 
mayoría de los accidentes serios, independientemente de 
la competencia y destreza del cirujano.
La inserción convencional de un puerto primario requiere 
de aplicación de una FP axial considerable en un trocar 
afilado o ciego afilado.
La pared abdominal tiende hacia las vísceras en donde la 
entrada es repentina y sin control con excesos inevitables 
en la aplicación de la fuerza.
La compilación de estas FPs potencialmente peligrosas 
durante la inserción del puerto hace el acceso menos seguro 
y propicia lesiones inadvertidas.
Los sistemas de acceso de segunda generación amorti-
guan el error humano, a través del re-diseño del sistema 
y la eliminación de PSFs identificadas. Cuando las PSFs 
específicas del acceso convencional son eliminadas du-
rante la entrada primaria, la inserción del puerto es menos 
peligrosa. El reconocimiento de errores es viable cuando 
Sección 1: G
eneral
28
se presentan contratiempos y la recuperación es posible 
antes de que se presenten daños irreparables al paciente. El 
acceso interactivo y en tiempo real evita la aplicación de 
fuerza axial en el sitio del puerto, no requiere de trocares 
afilados o puntiagudos para permitirla colocación visual 
y controlada del puerto sin excesos.50 
El Endoscopic Threaded Imaging Port EndoTIPTM es un 
sistema de cánula de acceso visual reutilizable que puede 
ser utilizado durante cirugía cerrada o laparoscopia. Puede 
ser aplicado con puerto primario o auxiliar y se puede usar 
para llevar a cabo operaciones intra o retro-peritoneales. 
Consiste de una válvula proximal y una sección con una 
cánula hueca distal de acero inoxidable. Una rosca única 
envuelve la superficie exterior diagonalmente, la cual 
termina distalmente en una punta roma con una muesca 
(Fig. 3.12). El EndoTIPTM está disponible en varias longi-
tudes y diámetros para distintas aplicaciones quirúrgicas. El 
anillo de retención reutilizable o tope del telescopio (TS), 
se usa para evitar que laparoscopio enfundado de 0 grados 
pierda el foco durante la inserción (Fig. 3.10).
Acceso Laparoscópico Cerrado con EndoTIP
Como se recomienda en el documento de consenso sobre 
entradas laparoscópicas, todas las inserciones de puertos se 
deben llevar a cabo cuando el paciente se encuentre acosta-
do sin inclinación Trendelenburg, debido a que esta posición 
rota el promontorio sacro para acercar la bifurcación de la 
aorta hacia el ombligo, incrementando en consecuencia la 
probabilidad de lesiones vasculares inadvertidas.51
Se hace una incisión generosa en la piel sub-umbilical 
usando un bisturí quirúrgico de 15 mm para acomodar el 
diámetro de la cánula y evitar distocia en la piel. Se usan 
retractores maleables Ribbon y “esponjas peanut” para 
exponer la fascia rectus anterior blanca, ya que la inserción 
inicia en el nivel de la fascia. Luego se inserta una aguja 
Veress como se describió anteriormente. 
Durante la insuflación un laparoscopio de 0 grados se so-
mete a balance de blancos y se desempeña; luego se monta 
el tope del telescopio (TS) seguido de la cánula visual. El TS 
se cierra para sostener el laparoscopio a 1 cm del extremo 
distal de la cánula y la cámara es enfocada hacia la punta 
visual de la cánula. Cuando se completa la insuflación, se 
retira la aguja Veress. La cánula con el laparoscopio aco-
plado se mantiene en posición vertical al abdomen supino 
del paciente, usando la mano no-dominante del cirujano y 
se baja hacia el orificio umbilical con la llave de CO2 en 
posición de cierre (Fig. 3.13). 
Usando los músculos de la muñeca de la mano domi-
nante del cirujano, la cánula es rotada en el sentido de las 
manecillas del reloj, mientras que el antebrazo se mantiene 
horizontal y los hombros en una posición de descanso 
cómodo mirando hacia el monitor.
La punta de la cánula sin bisturí engrana la fascia rectus 
anterior y se levanta para transponer las sucesivas capas de 
tejido secuencialmente sobre la rosca exterior de la cánula. 
La fascia blanca del músculo rectus anterior, el músculo 
rectus de color rojo, la fascia posterior de color blanco 
perla, y la amarillenta grasa pre-peritoneal son observados 
en secuencia (Fig. 3.14).
La intensa luz del laparoscopio traspasa la delgada y 
tirante membrana peritoneal y la cavidad peritoneal que se 
encuentra llena de gas CO2 se torna color gris-azuloso. Se 
pueden reconocer los vasos, los intestinos o las adherencias 
y así se evitan lesiones inadvertidas. La seguida rotación 
en el sentido de las manecillas del reloj, separa la delgada 
membrana peritoneal radialmente para avanzar intraperi-
tonealmente con la cánula, bajo directo control visual, sin 
necesidad de un trocar afilado y sin aplicar FP axial. La 
cánula visual se debe mantener perpendicular al tejido todo 
el tiempo para evitar la formación de túneles.
Fig. 3.12: La cánula EndoTip tiene una sola rosca que 
termina en una punta roma.
Fig. 3.11: Etiología de los factores de mejoramiento de forma 
de las complicación con los puertos.
C
apítulo 3: Acceso Laparoscópico
29
Fig. 3.14: Secuencia de las capas de la pared abdominal 
durante aplicación cerrada de la cánula EndoTip.
Fig. 3.13: El laparoscopio dentro de la funda/manga se sostiene 
en posición perpendicular al abdomen supino con la mano no-
dominante, mientras que la cánula EndoTip es rotada en sentido 
de las manecillas del reloj con la mano dominante.
Acceso Laparoscópico Abierto con EndoTIP
Los cirujanos deben ser bien versados con la inserción 
cerrada de EndoTip en el puerto primario antes de intentar 
la aplicación de una cánula visual sin pre-insuflación. Es 
esencial para el cirujano poder reconocer claramente la 
transición de los planos de tejido fuera del monitor durante 
la entrada y entender la importancia de no aplicar FP per-
pendicular durante la inserción.
Se hace una incisión generosa en la piel usando una 
cuchilla quirúrgica de 15mm; retractores maleables Ribbon 
se utilizan para exponer la fascia rectus anterior, el lapa-
roscopio es desempañado y la cámara se somete a balance 
de blancos. Luego se monta el TS y la cánula y el tope es 
fijado para mantener el extremo del laparoscopio a 1 cm 
de la punta distal de la cánula (Fig. 3.10). La cámara es 
enfocada hacia el abdomen supino del paciente usando la 
mano no-dominante del cirujano.
La cánula visual del EndoTip, con la llave de cierre en 
posición ABIERTA se baja hacia la cuenca umbilical y se 
rota en el sentido de las manecillas de reloj usando los 
músculos de la muñeca de la mano dominante del ciruja-
no, mientras que el antebrazo se mantiene horizontal y los 
hombros en una posición de descanso cómodo mirando 
hacia el monitor (Fig. 3.13).
La punta de la cánula sin bisturí engrana la fascia ante-
rior, la estira radialmente y se levanta para transponer las 
sucesivas capas de tejido secuencialmente sobre la rosca 
exterior de la cánula. La fascia rectus anterior blanca, el 
músculo rectus rojo, luego la fascia posterior de color 
blanco perla, y el pre-peritoneo amarillo son levantados en 
secuencia a lo largo del campo exterior. Para el cirujano es 
muy importante identificar y reconocer cada capa para evitar 
excesos no-intencionado y lesiones viscerales (Fig. 3.15).
Fig. 3.15: Secuencia de las capas de la pared abdominal 
durante aplicación abierta de la cánula EndoTIP.
Debido a la intensidad de la luz y al aumento del lapa-
roscopio, se pueden observar los intestinos y el omentum 
(epiplón) moviéndose a través de una membrana peritoneal 
transparente, con los movimientos respiratorios del paciente. 
También se puede observar la peristalsis de los intestinos 
a través de la membrana peritoneal.
Sección 1: G
eneral
30
En el momento de la entrada peritoneal, el aire ambiente 
fluye a través de la llave de cierre abierta de la cánula hacia 
la cavidad peritoneal virtual, interpuesta entre los órganos 
presentados y la cánula. En este punto, se suspende la rota-
ción en el sentido de las manecillas del reloj y se inicia la 
insuflación con CO2 a través de una membrana peritoneal 
parcialmente separada; bajo control visual.
Durante laparoscopia pre-insuflada cerrada se interpone 
una zona reguladora llena con CO2 entre la punta del dis-
positivo y los órganos intra-abdominales. De lo contrario, 
durante laparoscopia abierta, la cánula de acceso visual 
se enfrenta directamente con contenidos abdominales en 
el momento de la entrada peritoneal. Es por eso, que es 
muy importante identificar la localización de la cánula en 
todo momento – conciencia situacional y la permanente 
distinción de imágenes de acceso durante la inserción del 
puerto. Los cirujanos deben estar familiarizados con la 
anatomía normal de la pared abdominal anterior en el sitio 
de entrada, aprender cuando suspender la rotación y saber 
cuando empezar con la insuflación.
Hay que tener cuidado de minimizar la aplicación de la 
FP perpendicular ya que una excesiva fuerza axial puede 
causar lesiones no intencionadas. La secuenciación de te-
jidos en el lugar del puerto durante la inserción abierta de 
instrumentos de acceso laparoscópico es en general distinta 
a la de acceso laparoscópico cerrado. Por esta razón, cuando 
se aplica la cánula visualEndoTIP durante laparoscopia 
abierta, el cirujano de tener mucho cuidado hasta que sea 
bien versado en la aplicación cerrada del EndoTIP y com-
pletamente familiarizado con la secuenciación de imágenes 
anatómicas en el lugar de entrada.
Acceso secundario con EndoTIP
La inserción de puertos secundarios es un paso muy im-
portante durante operaciones laparoscópicas, ya que a través 
de estos puertos estratégicamente situados, se introducen 
diferentes instrumentos especializados para llevar a cabo 
cirugías complejas. 
El lugar de acceso, el número y el método de acceso 
dependen de diferentes factores importantes, incluyendo 
la anatomía del paciente, el tipo de procedimiento que se 
lleva a cabo y la preferencia del paciente.
Dado que el abdomen ya se encuentra distendido con 
gas CO2 y el laparoscopio y la cámara ha sido insertada, 
es esencial que los puertos auxiliares sean observados vi-
sualmente a través del puerto primario durante la inserción, 
con el fin de minimizar lesiones inadvertidas.
El conocimiento y la cuidadosa atención a la anatomía 
vascular son importantes, ya que las lesiones en los vasos 
epigástricos profundos son el único y más común accidente 
durante laparoscopia quirúrgica.
El curso de los vasos epigástricos se identifica a través 
de inspección laparoscópica (epigástrico inferior – última 
rama de los vasos ilíacos externos) y transiluminación (epi-
gástrico superficial - primera rama de los vasos femorales). 
La aplicación de presión abdominal axial con la punta del 
instrumento entrante hunde el sitio de acceso. La dirección y 
el eje de entrada pueden ser alterados cuando hay sospechas 
de presencia de vasos a lo largo del camino de la cánula, 
con el fin de evitar lesiones.
A veces es difícil identificar los vasos epigástricos inferio-
res por medio de transiluminación abdominal, especialmente 
en el caso de pacientes obesos, aquellos que han tenido 
cicatrices quirúrgicas anteriores y aquellos con adherencias 
abdominales. Como su recorrido es lateral a los ligamentos 
umbilicales, se pueden identificar fácil laparoscópicamente 
en cualquiera de los lados de la vejiga, justo mediales al 
anillo inguinal interno.
Con el fin de evitar lesiones vasculares, los puertos auxi-
liares deben ser insertados lateralmente al anillo inguinal 
interno o medialmente a los ligamentos umbilicales. De 
ser posible, el área triangular entre estas dos líneas se debe 
evitar. Los vasos que se encuentran a lo largo del recorrido 
de la cánula EndoTIP, se mueven radialmente fuera de la 
zona de peligro y por eso no son cortados (Fig. 3.16).
Fig. 3.16: Los vasos que se encuentran durante el recorrido 
de entrada de la cánula visual EndoTIP no son cortados. Se 
desplazan lateralmente fuera de la zona de peligro.
Cuando se usa EndoTip en el puerto secundario, se re-
quiere solamente de una incisión en la piel a lo largo de la 
línea de Langer y disección subcutánea; no hay necesidad 
de un telescopio auxiliar. Como con todas las inserciones 
de puertos auxiliares, las cánulas EndoTIP auxiliares deben 
ser introducidas bajo control visual laparoscópico.
Para evitar hendiduras y túneles peritoneales, la inserción 
de la cánula Endotip debe ser en el ángulo correcto a la 
superficie de la piel hasta entrar en la cavidad abdominal 
(Fig. 3.17).52 Antes de inserción suprapúbica de puerto, la 
vejiga urinaria deber ser desocupada siempre.
SITIOS DE ACCESO ALTERNOS
Los sitios de acceso alternos se consideran cuando la colo-
cación umbilical de la aguja de Veress o del trocar primario 
se considera inseguro, como es el caso en pacientes con 
adherencias umbilicales. El punto de Palmer, localizado 3 
cm debajo del margen costal izquierdo en la línea clavicular 
media es una alternativa popular y segura.53
Primero se inserta un tubo nasogástrico para prevenir 
lesiones gástricas inadvertidas, ya que a veces el estómago 
se puede distender con los gases de la anestesia durante la 
C
apítulo 3: Acceso Laparoscópico
31
intubación. Los cirujanos deben ser especialmente cuidado-
sos con pacientes con hipertensión portal, masas gástricas 
o en el páncreas, esplenomegalia o cuando se sospecha de 
patología abdominal superior.54
En pacientes de alto riesgo, una inspección umbilical 
preliminar es posible con la cánula visual EndoTIP, el 
micro-laparoscopio óptico Veress u otras cánulas guiadas 
visualmente. Las lesiones peritoneales son mapeadas y se 
insertan puertos adicionales como correspondan.
El acceso peritoneal exitoso en el primer paso de una 
aguja de Veress a través de lugares convencionales no ex-
cluye la posibilidad de adherencias umbilicales o lesiones 
intestinales subsecuentes en el momento de la inserción de 
trocares convencionales.
Las consecuencias clínicas de adherencias postoperatorias 
están bien documentadas en el estudio SCAR y es claro 
que 60-90% de las mujeres que se han sometido a cirugía 
ginecológica mayor van a tener algunas adherencias.55
Algunos sugieren que la incidencia de las adherencias 
umbilicales es poco frecuente, <0,03%, sin embargo, en 
algunos casos puede llegar hasta 68% en aquellos pacientes 
en donde una cicatriz de línea media por laparotomía previa 
se extienda hasta la región umbilical.56
Pacientes con adherencias peritoneales, más de una lapa-
roscopia previa, obesidad mórbida, antecedentes de laparos-
copia o insuflación previa fallida u otros con circunstancias 
especiales, pueden ser candidatos para técnicas de acceso 
alternas, con instrumentos visuales de acceso laparoscópico.
Importancia de Retiro del Puerto
Crece la tendencia por la cual los cirujanos aprecian la 
importancia del retiro seguro de la cánula para mantener 
la competencia del puerto y evitar el implante de células 
malignas a lo largo del tramo del puerto después de pro-
cedimientos oncológicos. La introducción de sistemas de 
acceso laparoscópico visual, permite a los cirujanos enten-
der la dinámica de los tejidos en el lugar del puerto durante 
la inserción y retiro de las cánulas. Ayuda a determinar y 
mantener la integridad de diferentes planos de tejido que 
preservan la competencia del puerto.
Sin contar con la habilidad de observar el tramo del 
puerto durante la inserción y retiro de las cánulas, los ciru-
janos no están en capacidad de identificar sitios de acceso 
comprometidos; en consecuencia, no se toman medidas 
preventivas apropiadas.
La incidencia de hernias ventrales después de laparotomía 
va desde 11% hasta 20%, versus 0.02% de incidencia de 
hernias en el lugar del puerto de inserción.57,58 La inciden-
cia publicada de hernias en el puerto es aproximadamente 
0,3 – 1,3%.59
Cuando se insertan trocares piramidales afilados o de 
corte, este instrumento afilado corta capas de tejido a lo 
largo de su recorrido, interrumpiendo el mecanismo obtu-
rador en el sitio del puerto. El defecto en la fascia es signi-
ficativamente mayor en comparación con las puntas de las 
cánulas visuales no-cortantes sin cuchilla.60 El EndoTIPTM 
está diseñado para eliminar las preocupaciones acerca de la 
competencia del puerto, de tal manera que las capas de teji-
do desplazadas radialmente retomen su orientación normal 
en forma de rejilla y restauren su mecanismo obturador en 
el lugar de entrada en el momento del retiro de la cánula.
Adicionalmente, el punto de entrada en la fascia rectus 
anterior, músculo, fascia posterior y membrana peritoneal 
no se encuentra alineado a lo largo de un eje vertical recto; 
al contrario, se encuentran dispersos a lo largo del perímetro 
del recorrido de la cánula, manteniendo de esta manera en 
teoría la competencia del puerto.
En un estudio randomizado, Glass y sus colaboradores 
demostraron la creación de un área de herida en la fascia 
más pequeña y menos daño en los músculos requiriendo 
de una menor fuerza cuando se aplica la cánula visual En-
doTIPTM en comparación con el Trocar Ethicon Endopath 
Piramidal Cortante del mismo diámetro (Fig. 3.18).61
Fig. 3.17: Mantenga la cánula del EndoTip en ángulo rectocon respecto a la superficie abdominal hasta que llegue de 
manera segura a la cavidad peritoneal.
Fig. 3.18: Retiro de la cánula visual EndoTip.
Cuando la operación se ha completado, se cierra la llave 
de cierre, se desconecta el tubo de CO2 y se retracta el 
extremo del laparoscopio en 1 cm dentro de la cánula, se 
asegura el tope del telescopio y la cámara es enfocada en 
la punta de la cánula visual EndoTIPTM.
Sección 1: G
eneral
32
Todos los puertos auxiliares se retiran bajo control visual, 
luego se des-insufla la cavidad peritoneal y finalmente se 
retira el puerto umbilical primario bajo control visual. El 
laparoscopio es sostenido perpendicular al abdomen del 
paciente con la mano no-dominante y la cánula es rotada en 
contra de las manecillas del reloj con la mano dominante.
Como el retiro de la cánula es visual, incremental y con-
trolado, se evita la lesión en los tejidos o el atrapamiento 
a lo largo del tramo de la cánula. Cuando se extiende la 
fascia para tomar muestras; se aplican suturas faciales en el 
sitio de entrada de la cánula para asegurar la competencia 
del puerto.
El cierre de defectos faciales es particularmente impor-
tante en pacientes de alto riesgo en donde puede haber 
factores de predisposición. Hay disponibilidad de diferentes 
instrumentos de cierre fascial directo del lugar de entrada, 
sin embargo, se ha demostrado que las suturas fasciales 
de entradas laparoscópicas disminuyen pero no eliminan 
la incidencia de hernias.28
CONCLUSIÓN
Las técnicas primarias de entrada siempre se han conside-
rado una primer paso crítico durante laparoscopia, debido 
a que los sistemas de acceso con trocares y cánulas con-
vencionales de primera generación de empuje aplican una 
considerable FP axial incontrolable en el sitio del puerto 
para impulsar ciegamente el trayectoria hacia el peritoneo, 
sin opción de evitar excesos. 
Los sistemas de acceso de segunda generación fueron 
rediseñados para amortiguar los contratiempos quirúrgicos 
inevitables y proporcionar acceso primario y ser más tole-
rantes al error. Se evita la aplicación de FP perpendicular 
realineando la dirección de entrada de axial a espiral. No 
se requiere de trocares afilados o con cuchillas y es posible 
la creación de un puerto interactivo.
El reconocimiento en tiempo real de contratiempos 
cuando se presentan accidentes, permite la recuperación de 
errores a tiempo y evita que las lesiones de acceso lleguen 
a perjudicar al paciente. La literatura es clara en decir que 
el reconocimiento tardío de lesiones intestinales está aso-
ciado con una alta mortalidad, especialmente en pacientes 
mayores de 60 años.25
Los sistemas de acceso visual pueden ampliar nuestro 
entendimiento de las complicaciones quirúrgicas de entra-
da y reducir los errores recurrentes. Los cirujanos pueden 
visualizar la dinámica de los tejidos en el sitio de entrada; 
observar la situación y tomar una decisión en cuanto a la 
competencia y las alternativas. El acceso incremental con-
trolado con un instrumento visual sin cuchilla requiere de 
una menor FP generada por músculos de la muñeca más 
débiles, disipa la fuerza radialmente a lo largo de planos 
de tejido horizontales, ofrece una redundancia única de 
los instrumentos y del método y hace que el acceso sea 
menos peligroso.
Los cirujanos no deberían atribuir las complicaciones de 
acceso a la inexperiencia o falta de cuidado de sus colegas; 
en su lugar hay que esforzarse por entender la causalidad 
de los accidentes y recordar siempre que esa clase de 
catástrofes acechan en cada momento de la carrera de un 
endoscopista.
Es importante para los cirujanos ser versados en más de 
uno de los métodos de acceso seguros y ser expertos en 
diferentes técnicas de entrada, ya que los pacientes tienen 
diferentes necesidades médicas. La cuidadosa selección del 
acceso durante la entrada y salida del puerto laparoscópico 
puede reducir significativamente lesiones inadvertidas y 
aumentar la seguridad del paciente.
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Sección 1: G
eneral
34
Cortes y Hemostasia 
Laparoscópicas4
INTRODUCCIÓN
Las incisiones y el mantenimiento o establecimiento de 
hemostasia son componentes críticos de cualquier proce-
dimiento quirúrgico. Esto aplica especialmente cuando se 
lleva a cabo cirugía laparoscópica directa, en la cual, debido 
a las limitaciones visuales, táctiles y mecánicas, la preven-
ción del sangrado es preferible a tener que buscar vasos 
sangrantes. La cirugía laparoscópica ha planteado desafíos 
únicos que han resultado en una variedad de soluciones 
creativas, cada una de las cuales tiene ventajas y desven-
tajas particulares. Los cortes/incisiones se pueden obtener 
usando: (1) medios mecánicos, que incluyen tijeras y otros 
dispositivos de corte lineal, (2) energía por radio-frecuencia 
concentrada (RF), (3) luz de láser enfocada y (4) energía 
ultrasónica. Los métodos para conservar o asegurar hemos-
tasia se pueden clasificar de manera general en mecánicos, 
basados en energía y químicos. Las técnicas de oclusión 
mecánicas incluyen suturas, clips y dispositivos lineales con 
grapas, mientras que el sellado de tejidos basado en energía 
se consigue por medio del uso de fuentes de ultrasonido 
o RF para coaptar los vasos. La hemostasia química se 
puede lograr acelerando o mejorando la vasoconstricción 
o los componentes del proceso de coagulación incluyendo 
la agregación de plaquetas de la cascada de coagulación 
interna y/o externa.
ENTRENAMIENTO Y MANTENIMIENTO 
DE LAS HABILIDADES
Con el fin de llevar a cabo de manera efectiva y segura las 
incisiones y la hemostasia mecánicas y basadas en energía, 
es crítico que el cirujano posea un entendimiento completo 
de los principios de los dispositivos que se usan, del meca-
nismo por medio del cual interactúan con los tejidos y dela patogénesis y prevención de las complicaciones relacio-
nadas con estos dispositivos. Un componente importante 
del entrenamiento exitoso en laparoscopia quirúrgica, es la 
existencia de instalaciones en donde los cirujanos en en-
trenamiento puedan aprender y practicar las habilidades de 
corte y hemostasia, antes de llevarlas a cabo en un paciente. 
La mayoría de los cirujanos recuerdan que la habilidad de 
hacer nudos en laparotomía, viene en gran parte de la prác-
tica repetitiva frecuente con cordones y suturas sobrantes. Si 
la única oportunidad disponible para atar nudos manuales o 
con instrumentos hubiera sido en el entorno de un laborato-
rio, las habilidades para cirugía abierta no hubieran llegado 
tan lejos, tan rápidamente. En adición a la dificultad en el 
aprendizaje de técnicas laparoscópicas, está el hecho de que 
éstas se deben llevar a cabo bajo la guía bi-dimensional de 
un monitor de televisión. En consecuencia, el aprendiz se 
va a beneficiar en gran medida de la existencia de instala-
ciones seguras en donde la técnica laparoscópica se puede 
practicar bajo guía con video. La infraestructura no tiene 
que ser muy elaborada pero debería incluir un entrenador 
pélvico, una cámara, un monitor, suturas, porta-agujas y 
otros instrumentos laparoscópicos necesarios para lograr 
la simulación. Este dispositivo de simulación se puede 
crear con una caja de cartón, una fuente de luz simple y 
cualquier cámara digital o de video casera que permita 
su conexión a un monitor de TV. Las instrucciones para 
armar un simulador laparoscópico se pueden encontrar en 
la página web de la American Association of Gynecologic 
Laparoscopists (AA GL.com-Residents-Login).
FUNDAMENTOS DE LA ENERGÍA
Electrocirugía
Principios Básicos de la Electricidad
A pesar de que no es necesario ser ingeniero eléctrico para 
llevar a cabo cirugía laparoscópica con energía por radio-
frecuencia (RF), es importante conocer algunos principios 
básicos de la electricidad aplicada a instrumentos quirúrgi-
cos. Las tres variables involucradas en un circuito eléctrico 
son el voltaje (V), la impedancia o resistencia (R) y la 
corriente (I). El voltaje, que se mide en voltios, de hecho 
señala la cantidad de presión eléctrica de los electrones en 
el circuito. La resistencia (llamada impedancia en circuitos 
Malcolm G Munro
C
apítulo 4: C
ortes y H
em
ostasia Laparoscópicas
35
alternadores) describe la dificultad que cualquier sustancia 
(por ejemplo tejido) presenta al paso de electrones, y se 
mide en ohmios. La corriente describe el movimiento de 
electrones resultante en un lugar específico durante un cierto 
periodo de tiempo y se mide en amperios. Estas variables 
están altamente inter-relacionadas como se describe con 
la Ley de Ohm I=V/R. Una efectiva analogía hidráulica 
que explica estas propiedades, ha sido descrita por Roger 
Odell (Fig. 4.1). La altura de la columna de agua crea 
la presión (voltaje) ejercida sobre el agua en el tubo de 
salida. El agua pasa por el tubo (flujo de corriente); que si 
es ampliado, aumentaría el flujo (resistencia disminuida) 
y si se disminuye restringiría el flujo (mayor resistencia). 
Los tejidos que presentan un mayor impedimento incluyen 
grasa, o tejido disecado por un efecto electroquirúrgico. Los 
tejidos con una baja impedancia contienen células ricas en 
electrolitos, como los músculos.
 La electrocirugía se lleva a cabo usando corriente alterna 
(AC), derivada de una toma y modificada por el generador 
electroquirúrgico. Las corrientes alternas, alternan la po-
laridad del generador y por consiguiente la dirección del 
“flujo” de corriente en comparación con lo que sucede con 
corrientes directas unidireccionales.
 En consecuencia, es mejor concebir los circuitos AC 
como si no tuvieran orientación direccional y evitar las 
características de conceptualización como el electrodo 
dispersivo, como un electrodo de “retorno”.
Potencia del Generador de Electrocirugía
Uno de los componentes básicos de un circuito eléctrico 
es la fuente de energía, que en electrocirugía es la unidad 
electroquirúrgica o generador (UEQ). La UEQ convierte el 
ciclo 50-60 por segundo (50-60 Hertz o Hz) de corriente 
de bajo voltaje de una toma de la pared en corriente por 
radio-frecuencia (RF) de mayor voltaje que por lo general 
es de 300-500.000 ciclos por segundo (300-500 Kilo Hertz); 
una frecuencia que se encuentra en el rango proporcionado 
por el radio AM (Fig. 4.2).
 La UEQ está diseñada para permitirle al operador variar 
la potencia de diferentes maneras. La mayoría de las UEQ 
no permiten un ajuste directo del voltaje pero permiten un 
control indirecto por medio del ajuste del poder. El poder 
(W), la capacidad de desarrollar trabajo por unidad de 
tiempo, es el producto de corriente y voltaje y se mide en 
vatios (W=V x I). Si se usa la ley de Ohm para sustituir 
la corriente [W=V x (V/R)], entonces la potencia se puede 
expresar de otra forma (W=V2/R). Otra variable importante 
controlada por la UEQ es la longitud de onda de la potencia. 
La potencia generalmente descrita como “cut” (corte) es una 
longitud de onda de relativamente bajo voltaje, mientras que 
la potencia frecuentemente llamada “coagulation” (coagu-
lación) posee un voltaje mucho mayor en programaciones 
de poder similares. La longitud de onda interrumpida (mo-
dulada) es la que generalmente se encuentra operando en 5 
a 6% del tiempo durante el cual el generador se encuentra 
activado por parte del cirujano. Las corrientes mezcladas 
se producen creando versiones moduladas de las longitudes 
de onda “cut” (corte), un enfoque que resulta en una voltaje 
levemente mayor debido a la corriente interrumpida. La 
percepción de que las potencias “mezcladas” requieren de 
ajustes tanto de las potencias “cut” (corte), como “coagu-
lation” (coagulación), es equivocada.
 Es importante entender que no todos los generadores 
están creados de la misma manera. Las convenciones de 
Fig. 4.1: En esta analogía con la torre de agua, concebida por 
Roger Odell, el voltaje (V) está representado como la presión 
generada por la gravedad que depende de la altura de la torre 
de agua sobre el nivel del piso. La resistencia o impedancia 
(R) en el circuito está representada por el diámetro de la espita 
o salida del tanque. Entre mayor sea el diámetro, menor es 
la resistencia. El flujo de agua resultante, o corriente (I) es 
directamente proporcional al voltaje en el sistema (altura de 
la torre de agua) e inversamente proporcional a la resistencia 
del sistema.
Fig. 4.2: Potencia del generador electroquirúrgico.
Los generadores electroquirúrgicos de radio-frecuencia 
convierten la corriente alterna de la toma de la pared, 
generalmente en un rango de 50-60 Hz, a potencias de radio-
frecuencia de un rango de 300-500 KHz. La potencia de alto 
voltaje, modulada se conoce como corriente de “Coagulation” 
(Coagulación) o “Coag”, mientras que la corriente continua 
de voltajes menores se llama “Cut” (Corte) y “Blend” (Mezcla) 
si es modulada. Los voltajes pico en las longitudes de onda 
de “corte” y “mezcla” son mucho menores que en el caso 
de las potencias llamadas “coagulación”. Los nombres son 
calificativos inapropiados para efectos en los tejidos que están 
más relacionados con la densidad de la corriente que con 
potencias específicas. Por ejemplo, la coagulación ideal de 
vasos sanguíneos para hemostasia, se consigue de la mejor 
manera con la corriente de voltaje bajo “corte” y una densidad 
de corriente relativamente baja.
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eneral
36
clasificación difieren, particularmente entre los sistemas 
manufacturados en los Estados Unidos y aquellos fabricados 
en Europa. Los voltajes pico generados en cualquiera de los 
modos, pueden variar significativamente, dependiendo en 
parte, del propósito para el cual fue diseñada la maquina. 
La mayoría de las UEQs diseñadas para salas de cirugía, 
tienen la capacidad de proporcionar corriente bipolar. Los 
generadores modernos proporcionan solamente unalongi-
tud de onda “bipolar” continua, idéntica a la longitud de 
onda de “corte”, aunque los dispositivos bipolares no sean 
realmente capaces de tener un efecto de corte. La razón 
para esto, se dará en las secciones subsecuentes. Final-
mente, hay ahora una proliferación de sistemas que están 
diseñados específicamente para instrumentación bipolar y 
que frecuentemente hacen parte de un sistema que controla 
la potencia, dependiendo de características anticipadas y/o 
medidas del tejido sometido a coagulación. Generalmente 
estas UEQs pueden ser usadas solamente con los instru-
mentos proporcionados con las mismas.
Electrocirugía con Radiofrecuencia
La electrocirugía contemporánea requiere que la energía 
eléctrica sea convertida en el tejido a energía térmica. Para 
conseguir esto, es necesario crear un circuito para el paso de 
electrones que incluya los electrodos, el paciente, el gene-
rador electroquirúrgico y los cables de conexión. Mientras 
que la electrocirugía por radiofrecuencia requiere de dos 
polos que interactúan con el paciente (por eso es “bipolar”), 
los instrumentos quirúrgicos están diseñados como mono-
polares (unipolares) o bipolares. Los instrumentos bipolares 
poseen ambos electrodos y solamente el tejido interpuesto 
entre estos dos electrodos, está incluido en el circuito. En 
contraste, los instrumentos monopolares constan solamente 
del electrodo “activo”, mientras que el electrodo inactivo 
o dispersivo está localizado remotamente, por ejemplo en 
el muslo del paciente. En estos casos, todo el paciente se 
encuentra interpuesto entre los dos electrodos (Fig. 4.3). En 
consecuencia, los instrumentos monopolares están asociados 
con mayores riesgos de complicaciones relacionados con 
la corriente desviada entre dos electrodos, un efecto que es 
virtualmente imposible con sistemas bipolares. Sin embar-
go, los electrodos monopolares son dispositivos superiores 
para vaporizar tejidos y por consiguiente, por lo general 
son mejores en el momento de destrucción localizada o 
vaporización lineal (corte) durante laparoscopia.
Efecto de la Corriente RF en Células y Tejidos
Los efectos de la corriente RF en el tejido se basan en la 
habilidad de la energía RF de aumentar la temperatura in-
tracelular. Con la aplicación de corriente RF, la polaridad 
rápidamente alternante que se introduce a través de la célula 
hace que los catiónes y aniones intracelulares oscilen igual-
mente rápido dentro del citoplasma. Esta energía mecánica 
es convertida por la fricción en energía térmica elevando 
así la temperatura intracelular (Fig. 4.4). Si la temperatura 
intracelular alcanza aproximadamente 60-90 grados Celsius, 
se presenta el proceso casi simultáneo de desnaturalización 
de proteínas y deshidratación celular. Si por otro lado au-
menta rápidamente la temperatura citoplásmica y alcanza 
Fig. 4.4: Efecto de la corriente RF sobre las células.
Cada célula contiene tanto cationes como aniones (superior 
izquierda). Cuando se aplica una carga como una corriente 
directa, directamente a través de la célula, los cationes y 
aniones migran hacia sus opuestos polares (izquierda centro). 
Sin embargo, las corrientes alternas, alternan la polaridad de 
la carga a través de la célula, ocasionando una oscilación 
de los mismos dentro del citoplasma. Con electricidad por 
radiofrecuencia, esta oscilación ocurre a un ritmo de 300.000 
hasta 500.000 veces por segundo, un evento que resulta 
rápidamente en energía cinética convertida en energía térmica. 
Si la energía se encuentra lo suficientemente concentrada en el 
tejido, la temperatura aumenta rápidamente por encima de 100 
grados C, el agua intracelular hierve y los contenidos celulares 
se expanden rápidamente, rompiendo la pared de las células 
liberando los contenidos vaporizados. Si este aumento en la 
temperatura no alcanza el punto de ebullición, la pérdida de 
agua se presenta por medio de disecación y se rompen los lazos 
protéicos por la energía térmica. La integridad de las células se 
mantiene, a pesar de que se vea permanentemente alterada.
Fig. 4.3: Instrumentos monopolares y bipolares.
Mientras que todas las electrocirugías por radiofrecuencia son 
“bipolares”, no todos los instrumentos lo son. Para instrumentos 
quirúrgicos monopolares, es necesario contar con un electrodo 
dispersivo fijado en el paciente que tenga la suficiente área 
para prevenir la concentración de corriente y la creación de un 
efecto térmico, dejando el instrumento como electrodo activo. 
Todo el paciente hace parte del circuito. Generalmente los dos 
electrodos son activos durante instrumentación bipolar en donde 
solamente el tejido objetivo del paciente permanece entre las 
cuchillas del instrumento laparoscópico. La instrumentación 
monopolar permite una mejor creación de altas densidades de 
corriente requeridas para vaporización o corte, mientras que los 
instrumentos bipolares proporcionan un grado de seguridad de 
desviación de corriente y complicaciones térmicas distantes.
C
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o excede los 100 grados C, el agua intracelular hierve y 
la subsecuente formación de gas (vapor) y la expansión 
intracelular resulta en una vaporización explosiva de la 
célula. Nótese que la corriente alterna de baja frecuencia 
tiene efectos distintos sobre la célula. Si la frecuencia está 
por debajo de 2.5 kHz, pero encima de 20 Hz, es predecible 
que cause un “efecto farádico” – la despolarización de los 
músculos y nervios que resulta en fasciculación y dolor. Con 
corriente RF, los iones positivos y negativos de la célula 
oscilan tan rápido que la despolarización no ocurre. A pesar 
de estas consideraciones teóricas, la corriente alterna RF 
hasta 1 Mhz puede causar estimulación neuromuscular.1 
La razón exacta para esta estimulación no se conoce, pero 
podría incluir la influencia del extravío de arcos de baja 
frecuencia hacia los tejidos, o la rectificación, la conversión 
de corriente alterna a corriente directa. 
 Los tejidos pueden ser conceptualizados como un grupo 
organizado de células. En consecuencia, los efectos de la 
corriente RF en los tejidos, generalmente refleja los efectos 
celulares. Por lo general, la electrocirugía RF se usa para 
vaporizar o coagular tejidos. Si la vaporización se extiende 
de manera lineal, hay un corte. La coagulación puede ser 
profunda u homogénea, o muy superficial y asimétrica; ésta 
última inducida por una técnica llamada “fulguración”.
Corte y Vaporización
La vaporización de tejidos se consigue de la mejor manera 
con una corriente continua, monopolar y de bajo voltaje, 
usando un electrodo en punta o delgado el cual se sostiene 
cerca de, pero no en contacto con el tejido (Fig. 4.5). Esta 
técnica resulta en la creación de una zona de alta densidad 
de corriente que permite que la energía sea enfocada en 
un área pequeña de tejido y que facilita la elevación de la 
temperatura intracelular hasta más de 100 grados C. Con un 
ajuste de poder apropiado, se activa el generador, permitien-
do al electrodo concentrar la corriente en su punta o borde, 
que luego se arquea hacia el tejido, elevando rápidamente 
la temperatura intracelular local, causando vaporización. 
Los productos iónicos de la vaporización crean una zona 
localizada de baja impedancia, llamada a veces “envoltu-
ra de vapor”, dentro de la cual el cirujano debe tratar de 
mantener la punta del electrodo. En casos de vaporización 
focal, el electrodo se mueve localmente de tal modo que se 
pueda evaporar el tejido objetivo. Para entender el proceso 
de corte electroquirúrgico, es conveniente conceptualizar el 
proceso como evaporación lineal, durante la cual el electro-
do avanza en la dirección deseada, manteniendo siempre la 
punta o el borde dentro de la “envoltura de vapor” a medida 
que avanza continuamente por la vaporización continua del 
tejido. El movimiento demasiado rápido resulta en contacto 
con el tejido, una resultante reducción en la densidad de 
la corriente y la consecuentepropensión a coagulación y 
no vaporización. Si se maneja apropiadamente, el daño 
colateral en las células adyacentes, es mínimo.
 La profundidad real de la coagulación de la lesión, que 
se aplicó en el tejido adyacente cuando se usan electrodos 
para cortar, depende de un número de factores incluyen-
do la potencia del poder, la longitud de onda y el voltaje 
máximo de la UEQ, el tamaño del electrodo y su forma 
y la habilidad de cirujano, particularmente con respecto a 
la velocidad y consistencia del movimiento del electrodo. 
Mientras que la profundidad mínima de la lesión térmica 
ha sido descrita como baja en menos de 100 micrones, los 
estudios reportados de lesiones peritoneales típicas sugieren 
menos de 200 micrones para longitudes de onda de corte2 
hasta 300 micrones para longitudes de onda mixtas.3 Las 
profundidades de estas lesiones, sin duda, reflejan en parte 
las potencias de voltaje mas bien altas en la mayoría de los 
generadores que se usan generalmente en la actualidad. 
El uso de unidades de menor voltaje, resulta en lesiones 
térmicas de menor profundidad.
Disecación y Coagulación
La disecación de tejidos ocurre cuando las células se 
deshidratan, secundario a la elevación de la temperatura 
intracelular. Esta coagulación se produce por el rompimiento 
y reformación inducidos térmicamente de los lazos mole-
culares, idealmente para sellar un vaso sanguíneo de una 
forma uniforme, homogénea y estructuralmente sana. Por 
definición, la estructura molecular es preservada y se evita 
la vaporización manteniendo la temperatura intracelular de-
bajo de 100 grados C, previniendo así la formación de vapor 
y en consecuencia la vaporización celular. Para conseguir 
Fig. 4.5: Efectos de la electrocirugía por RF en los tejidos.
La vaporización de tejidos ocurre (izquierda superior) si la 
densidad de la corriente es lo suficientemente alta para elevar 
rápidamente la temperatura intracelular por encima de 100 
grados C y se consigue de la mejor manera con un electrodo 
cónico o delgado el cual se sostiene cerca de, pero no en 
contacto con el tejido. El corte se consigue por medio de 
vaporización lineal. El proceso de disecación (mitad superior) 
se obtiene por medio del contacto del tejido con un electrodo 
de gran superficie que crea una menor densidad de corriente, 
en donde la temperatura en el tejido es menor de 100 grados 
C, pero mayor que 60-70 grados C permitiendo la preservación 
de la arquitectura celular general. Con estas temperaturas, 
en adición a la disecación, los lazos protéicos se rompen y 
con el enfriamiento se vuelven a formar creando un coagulo 
apropiado para sellar los vasos sanguíneos. Estos dos efectos 
en los tejidos se consiguen de la mejor manera con corriente de 
bajo voltaje. La fulguración es la coagulación carbonizada muy 
superficial de tejidos creada por el uso de corriente modulada 
de alto voltaje y electrodos con un área superficial relativamente 
amplia que se sostienen cerca de, pero no directamente en el 
tejido (derecha).
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esto, la actual densidad en el tejido, debe ser menor que 
la requerida para vaporización, lo cual se consigue con el 
uso de electrodos con un área de superficie relativamente 
grande, los cuales se sostienen en contacto íntimo con el 
tejido objetivo.
 Aunque se puede usar cualquier longitud de onda para 
la coagulación de tejidos, las potencias bajas (generalmente 
llamadas corte y mezcla), son preferidas sobre las altas 
potencias moduladas llamadas “coagulación”.4 Hay un 
número de razones potenciales para esta aparente paradoja. 
Primero, la naturaleza altamente modulada (interrumpida) 
de potencias contribuye a vinculaciones protéicas irregula-
res que pueden prevenir, por ejemplo, la oclusión completa 
y segura de un vaso sanguíneo. Adicionalmente, esta co-
rriente puede generar una coagulación rápida de las capas 
más superficiales del tejido, aumentando la impedancia, 
inhibiendo así transmisiones adicionales de corriente a 
las capas más profundas. Finalmente, el efecto cercano al 
electrodo ocasiona un calentamiento rápido y adherencia de 
los tejidos, permitiendo el retiro de la escara en el momento 
de quitar el electrodo, un proceso que facilita el sangrado.
Fulguración
La fulguración es una técnica conocida como “coagulación 
spray” o “coagulación negra” que resulta en una coagula-
ción superficial (aproximadamente 0.5 mm) del tejido por 
medio de repetidos arcos de voltaje electroquirúrgico que 
elevan rápidamente la temperatura a 200 grados C o más. 
Esta técnica está asociada con riesgos levemente mayores de 
lesiones inadvertidas debido al uso requerido de potencias 
de alto voltaje modulado, frecuentemente descritos como 
coagulación o coagulación spray. En consecuencia, la ful-
guración se debería usar con cuidado dentro de la cavidad 
peritoneal, y solamente como método de hemostasia para 
capilares o “exudaciones” arteriolares pequeñas.
 El electrodo activo se sostiene a milímetros del tejido, 
pero lo suficientemente cerca para permitir la descarga que 
atraviese el espacio entre el electrodo y el objetivo. Otro en-
foque es tocar suavemente o rebotar el electrodo en el sitio, 
permitiendo que se presente la formación de los arcos. Este 
último abordaje, aunque más práctico, está más propenso 
a generar detritus y carbonización que cubre el electrodo. 
La corriente modulada de alto voltaje crea una descarga 
eléctrica que busca diferentes caminos hacia el tejido, lo 
cual crea un efecto “en spray”, reduciendo la densidad del 
poder. El resultado es una elevación relativamente difusa, 
pero superficial de la temperatura del tejido presentándose 
así coagulación y carbonización. La naturaleza rápida y su-
perficial de este tipo de coagulación aumenta la impedancia 
del tejido, evitando que la corriente continúe calentando 
las capas mas profundas del tejido. Por consiguiente, este 
tipo de coagulación es el preferido para detener sangrados 
capilares o de arteriolas pequeñas, sobre una superficie 
grande.
 Otra vía para la fulguración laparoscópica se puede 
conseguir por medio del “Coagulador de Plasma de Argón). 
Este dispositivo emplea una corriente modulada de alto vol-
taje con potencias de poder apropiadas para la fulguración. 
Un chorro de gas de argón pasa por el electrodo, propagando 
la corriente hacia el tejido objetivo por medio de un “rayo” 
relativamente amplio y de baja densidad con un diámetro de 
3-6 mm, aproximadamente a 1 cm de la punta de la sonda. 
El flujo forzado del gas de argón, ayuda a que el sitio de 
exudación permanezca libre de sangre, creando un efecto 
mejorado de fulguración.5 Los problemas potenciales del 
uso de este dispositivo, incluyen la necesidad de ventilación 
de grandes volúmenes de gas de argón y la probabilidad de 
émbolo de argón si se abren venas de mayor calibre.
Controlando los Efectos de la Electrocirugía 
sobre los Tejidos
Después de entender los principios básicos de la electro-
cirugía, el siguiente paso es aprender cómo modificar los 
efectos en los tejidos. La familiarización con estas varia-
bles, es esencial para la aplicación efectiva de la técnica 
electroquirúrgica.
Potencia del Generador
La potencia apropiada de poder para vaporización y corte, 
será la mínima cantidad necesaria para crear la combina-
ción necesaria de vaporización y coagulación. Más poder 
significa más voltaje y aumento en la coagulación adya-
cente. Para fulguración, aumentar el voltaje subiendo la 
potencia de poder permite por lo general una coagulación 
más superficial dentro de un intervalo de tiempo deter-
minado. Sin embargo, cuando se requiere de coagulación 
homogénea para la coaptación de los vasos, las potencias 
de poder más altas pueden ser contraproducentes. Esto se 
debe a que los mayores niveles de energía pueden calentar 
desproporcionadamente los tejidos adyacentes al electrodo, 
ocasionando una coagulación superficial prematura, que 
resulta en un aumento en la impedancia del tejido y una 
tendencia de la corrientea chispear intermitentemente 
a través del tejido, ocasionando una carbonización más 
profunda. Adicionalmente, el aumento en la impedancia 
resulta en una disminución de la potencia del voltaje por 
parte del generador (W=V2/R). Estos efectos previenen 
efectivamente una coagulación más profunda del tejido. Si 
se observan chispas cuando se busca coagulación profunda, 
hay que interrumpir el proceso y disminuir el poder. Este 
concepto es muy importante para los cirujanos ginecológi-
cos que usan electrocirugía para la oclusión de estructuras 
como las trompas de Falopio o vasos sanguíneos.
 El voltaje puede ser aumentado sin cambiar los ajustes 
de poder usando “longitudes de onda mixtas” con un au-
mento en su voltaje máximo. Longitudes de onda mixtas 
resultan en lesiones térmicas mayores alrededor de una 
incisión debido a que el voltaje más alto envía más corriente 
dentro de los tejidos y porque la naturaleza interrumpida 
de la corriente determina una velocidad de corte menor. 
Este efecto se puede aprovechar cuando hay necesidad de 
hemostasia a lo largo de una línea de incisión o cuando hay 
corte quirúrgico o coagulación de tejidos con impedancia 
relativamente alta.
C
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Densidad del Poder
El poder o densidad de la corriente es la potencia total que 
experimenta el tejido por el área de la unidad del electrodo 
y es de suma importancia en el desempeño de electrocirugía 
RF (Fig. 4.5.). En presencia de potencias iguales, la densi-
dad del poder está determinada en gran medida por la forma 
y tamaño del electrodo. Un electrodo muy pequeño, como 
un dispositivo en forma de aguja, o el borde de un bisturí, 
concentran corriente de tal forma que el punto de impacto 
en el tejido es muy estrecho y la densidad de poder alta, 
permitiendo la rápida elevación de la temperatura celular 
y la creación de una pequeña zona de vaporización. Con 
la programación del mismo poder, el uso de un electrodo 
más ancho y grande en contacto con el tejido, diluye la 
densidad del poder previniendo la rápida elevación de la 
temperatura intracelular. 
 Algunos electrodos están diseñados para cumplir un 
doble propósito. Por ejemplo, un electrodo en forma de 
cuchillete puede ser empleado como dispositivo de cor-
te sosteniendo el borde de la cuchillete cerca del tejido, 
creando una densidad de corriente alta. Como alternativa, 
colocando el ancho de la cuchilla en contacto con el tejido, 
la densidad de corriente baja resultante puede ser usada 
para coagulación. Nótese que si se usa el borde principal 
de la cuchillete para cortar, el lado plano puede entrar en 
contacto con el borde de la incisión en el momento en 
que el electrodo pasa a través del tejido, creando un grado 
adicional de coagulación de tejido adyacente. Dependiendo 
de la situación clínica, este efecto puede ser actuar como 
ventaja o desventaja.
 Al otro extremo del espectro de densidad de poder se 
encuentra el electrodo dispersivo que se usa con electrodos 
activos monopolares para permitir la terminación del circui-
to eléctrico (Fig. 4.3). Con la misma potencia de poder, un 
electrodo con un área muy grande disipa la corriente tanto, 
hasta el punto de no permitir un efecto significativo sobre 
el tejido. Esta es la razón por la cual la colocación de un 
electrodo dispersivo en el cuerpo de un paciente, permite 
el flujo de una corriente RF de alto vatiaje sin ocasionar 
lesiones en la piel.
Proximidad Electrodo – Tejido
La vaporización y corte se llevan a cabo idealmente como 
técnicas de contacto cercano permitiéndole a la corriente 
arquearse desde el electrodo activo hasta el tejido (Fig. 4.5). 
Los productos intracelulares ionizados provenientes de la 
vaporización del vapor se envuelven entre el electrodo y la 
zona de destrucción que se propaga continuamente a causa 
de la constante vaporización de las células continuas en la 
estructura de los tejidos. Si el cirujano mueve el electrodo 
demasiado rápido, tocando el tejido, la densidad de poder 
disminuye y se presenta una mínima coagulación, creando 
una mayor lesión térmica en los tejidos adyacentes a la 
línea de incisión y en algunos casos evitando totalmente el 
proceso de vaporización. El cirujano debe aprender a com-
batir la creencia de que el electrodo en sí está vaporizando 
o cortando; por el contrario, es importante permitir que la 
propia energía guíe el electrodo a través de los tejidos.
 La fulguración también es un método electroquirúrgico 
para conseguir hemostasia de capilares y arteriolas, pero 
debido a su alto voltaje, el electrodo se puede mantener 
a milímetros del objetivo, mientras que la corriente es 
“atomizada” sobre el tejido. La distancia con la cual se 
mantiene el electrodo del tejido depende en parte del diseño 
del generador y del voltaje de potencia.
 Para hemostasia de vasos de mayor calibre, es necesario 
no solamente contar con contacto tejido electrodo, pero 
también con una compresión vascular efectiva, general-
mente con pinzas o grapas, evitando el efecto disipador 
de calor o flujo de sangre y permitir la reformación de los 
lazos moleculares a través del lumen de los vasos creando 
un fuerte sellamiento de los tejidos. Adicionalmente, la 
corriente de bajo voltaje (“corte”) es ideal para fomentar 
la creación de un sellamiento homogéneo de las paredes 
del vaso sanguíneo objetivo (Fig. 4.6).
Tiempo en o Cerca del Tejido
La cantidad de energía transferida a un cierto volumen de 
tejido es directamente proporcional al tiempo que dure el 
electrodo cerca de o en contacto con el tejido objetivo. 
Figs 4.6: Disección coactiva de un vaso sanguíneo.
El flujo de sangre en una arteria proporciona un mecanismo 
para remover calor generado por la oscilación de la radio 
frecuencia de cationes y aniones intracelulares, evitando así la 
coagulación del tejido en las paredes de los vasos sanguíneos 
(a). Por consiguiente, es necesario ejercer compresión de un 
vaso, obstruyendo el flujo de sangre, antes de aplicar energía. 
El uso de corriente modulada de alto voltaje con un bajo ciclo 
de trabajo (“corriente de coagulación) da como resultado una 
coagulación con patrón de manchas y superficial de los tejidos 
(b), que evita una coagulación profunda y parejas la cual se 
consigue con corriente continua de bajo voltaje (“corte”) (c). 
a
b
c
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Este contacto permite una mayor transferencia de energía 
hacia los tejidos adyacentes, mas coagulación y si se está 
llevando a cabo un corte, una disminución en la velocidad 
del proceso de corte. En circunstancias en donde se busca 
un efecto de coagulación, el tiempo de contacto va a afectar 
directamente la extensión y grado de la lesión en el tejido. 
En efecto, se presentará un efecto más homogéneo y más 
profundo, si el voltaje se mantiene relativamente bajo y el 
tiempo de contacto es prolongado.
Medios de Distensión
El medio de distensión es aquella parte del circuito eléctrico 
a través de la cual un arco eléctrico atraviesa el espacio 
entre el electrodo y el tejido. El arco se presenta si el 
campo eléctrico entre el electrodo activo y el tejido es lo 
suficientemente fuerte para ionizar el medio intervenido. 
Estos iones colisionan con otras moléculas hasta que la 
carga cruza la brecha entre electrodo y tejido, completando 
así el circuito. Debido a que los diferentes medios poseen 
capacidades de ionización distintas, también varía el voltaje 
y distancia de los tejidos con las cuales se puede generar 
un arco. El medio de CO2 empleado en la mayoría de los 
casos de laparoscopia es solamente de 70% tan efectiva 
como el aire ambiente al transmitir la carga. El gas de 
argón promueve la conductividad de la corriente eléctrica, 
una característica que le permite al Coagulador de Plasma 
de Argón, emitir un arco desde una distancia de 1-2 cm.
Otras Variables Importantes
Para una función óptima, los electrodos activos deben ser 
mantenidos brillantes y libres de de carbón el cual puede 
actuar comoaislante impidiendo el flujo de corriente. El fun-
cionamiento también se mejora manteniendo los electrodos 
y el tejido húmedos, una técnica que facilita la formación 
de la envoltura de vapor, necesaria para una vaporización 
y corte efectivos.
Complicaciones Electroquirúrgicas
Las complicaciones de la electrocirugía se encuentran den-
tro de las mas serias, las cuales hay que enfrentar durante 
una cirugía laparoscópica, debido a que frecuentemente 
pasan desapercibidas hasta varios días después del pro-
cedimiento, frecuentemente conllevan a una morbilidad 
significativas y en algunas ocasiones hasta la muerte. Es-
tas complicaciones pueden ocurrir secundarias a lesiones 
térmicas no intencionadas por parte del electrodo activo; 
desviación de corriente que causa lesiones térmicas distantes 
del campo quirúrgico y lesiones en el lugar del electrodo 
dispersivo. Con los sistemas bipolares, se evitan las dos 
últimas situaciones. Sin embargo, las lesiones asociadas 
con electrodo(s) activo(s) pueden presentarse tanto con la 
técnica unipolar como bipolar.
Trauma Activo por Electrodos
La activación no intencionada de un electrodo activo se 
presenta por lo general cuando se deja un instrumento 
por error en la cavidad peritoneal y hay una compresión 
no intencionada del pedal.6,7 El control del generador 
por parte de alguien diferente al cirujano puede ser otra 
causa de activación accidental del electrodo. Con el fin 
de prevenir esta clase de lesiones, solamente el cirujano 
debería controlar la activación de los electrodos y todos los 
instrumentos electroquirúrgicos deberían ser retirados de la 
cavidad peritoneal cuando no se encuentren en uso y deben 
ser guardados en una bolsa aislada. Estas medidas buscan 
evitar daños en estructuras intraperitoneales y en la piel 
del paciente en el evento de que se presente la activación 
accidental del pedal.
 Las complicaciones con electrodo(s) activo(s) puede(n) 
ocurrir cuando la zona de vaporización o coagulación 
se extiende hasta involucrar vasos sanguíneos grandes o 
estructuras vitales como la vejiga, uréter o intestinos. En 
laparoscopia, el uso de corrientes bipolares reduce, pero 
no elimina el riesgo de lesiones térmicas en tejidos adya-
centes.6,7 En consecuencia, el cirujano debe ser cuidadoso 
de aislar vasos sanguíneos antes de la coagulación, espe-
cialmente cuando se encuentre cerca de estructuras vitales. 
El arqueo no intencionado de la corriente hacia estructuras 
cercanas, causando hemorragia, no ha sido eliminada en su 
totalidad con la adopción de UEQs con potencias de bajo 
voltaje.7
Desviación de la Corriente
Hay una variedad de formas por medio de las cuales la 
desviación de la corriente puede resultar en lesiones inad-
vertidas en tejidos, pero cada una se puede predecir sobre 
el establecimiento de una zona de densidad de corriente 
relativamente alta lejos del campo quirúrgico.
Quemaduras en lugares alternos base: Estas lesiones se 
presentan solamente con las UEQs con polo a tierra que no 
han sido fabricadas por décadas. Sin embargo, en algunas 
localidades, esta clase de generadores pueden todavía estar 
en uso y si el electrodo dispersivo es separado, desconectado 
o de otro modo inefectivo, la corriente va a buscar cualquier 
conductor conectado a tierra. Si este conductor tiene una 
superficie lo suficientemente pequeña , la densidad de la 
corriente puede ser tan alta como para ocasiones lesiones 
térmicas. Ejemplos de esta clase de conductores incluyen 
electrodos de parche de electocardiógrafos o componentes 
metálicos conductivos de la mesa de cirugía.
Defectos en el aislamiento: Los defectos de aislamiento 
en el eje de un electrodo electroquirúrgico laparoscópico 
puede causar la desviación de corriente altamente concen-
trada hacia los tejidos adyacentes, generalmente intestinos 
(Fig. 4.7a). El hecho de que el campo visual del laparos-
copio frecuentemente no incluye todo el eje del electrodo 
activo, propicia que esta complicación se pueda presentar 
sin conocimiento del cirujano. La prevención de los de-
fectos de aislamiento empieza con la selección y cuidado 
de los instrumentos manuales. Los instrumentos manuales 
electroquirúrgicos deberían ser esterilizados y guardados 
en recipientes diseñados para mantener los instrumentos de 
dañarse unos a otros y el aislamiento debería ser revisado 
cuidadosamente antes de cada caso, en busca de defectos. 
C
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ostasia Laparoscópicas
41
Si se encuentran, los instrumentos con aislamientos defec-
tuosos deben ser retirados y reparados o reemplazados. Sin 
embargo, se pueden presentar quiebres no detectados en el 
aislamiento y los instrumentos desechables no tienen ga-
rantía de estar libres de defectos, ya que defectos diminutos 
pero significativos pueden ocurrir durante el proceso de 
manufactura. En consecuencia, al aplicar energía eléctrica 
monopolar durante laparoscopia, el eje del instrumento se 
debe mantener lejos de las estructuras vitales y la mayor 
parte de su longitud en el campo quirúrgico.
Acoplamiento Directo: El acoplamiento directo se presenta 
cuando un electrodo activado entra en contacto con y ener-
giza un laparoscopio, cánula u otro instrumento conductivo, 
el cual a su vez se encuentra cerca o en contacto con otro 
tejido (Figura 4.7 b). La prevención del acoplamiento direc-
to se consigue retirando los electrodos cuando no se estén 
en uso y confirmando visualmente que el electrodo no tiene 
contacto inapropiado con otros instrumentos conductivos 
antes de su activación.
Acoplamiento Capacitivo: Un condensador es formado por 
dos conductores separados por un material relativamente 
no-conductivo llamado un “dieléctrico” y la capacidad 
refleja la habilidad guardar una carga dentro de una confi-
guración eléctrica como ésta. El acoplamiento capacitivo 
ocurre cuando una energía eléctrica es transferida a través 
del dieléctrico hacia el conductor en el lado opuesto. En 
cualquier electrodo laparoscópico monopolar activado, un 
campo eléctrico es inducido alrededor del eje aislado, una 
circunstancia que convierte al electrodo en un condensador 
potencial. Este campo de energía no se traduce en peligro 
siempre y cuando el circuito se encuentre completo a tra-
vés de una vía dispersiva de baja densidad de poder. Por 
ejemplo, si se pasa un electrodo laparoscópico a través de 
una cánula metálica y se presenta acoplamiento capacitivo 
(electrodo a cánula), se establece una relación de corrien-
te de baja densidad entre la cánula metálica y la pared 
abdominal y no se presenta ninguna lesión. Sin embargo, 
si la cánula metálica se encuentra anclada en la piel por 
medio de una manga plástica retentiva no-conductiva, la 
corriente no es conducida a través de la pared abdominal 
debido a que la manga tiene un alto nivel de impedancia 
y en consecuencia actúa como aislante (Figura 4.7 c). Por 
el contrario, el condensador tendría que “buscar” en otra 
parte una vía de baja impedancia para completar el circuito, 
que podría implicar los intestinos, los cuales podrían ser 
lesionados significativamente en caso de que se estableciera 
una zona de alta densidad de corriente. Una configuración 
como ésta también se podría establecer con laparoscopios 
quirúrgicos que pasen por cánulas plásticas. El electrodo 
se podría acoplar capacitivamente con el laparoscopio me-
tálico, el cual a su vez, podría estar cerca de o en contacto 
con intestinos causando así lesiones entéricas significativas.
 La prevención de acoplamiento capacitivo se puede 
conseguir en gran parte minimizando el uso de corriente 
(“de coagulación”) de alto voltaje, asegurándose de que los 
intestinos se encuentren libres de instrumentos y evitando 
el uso de sistemas laparoscópicos de cánulas “híbridas” 
que contienen una mezcla de elementos conductivos y no-
conductivos; en vez, se deberían usar sistemas de cánulas 
Figs 4.7a hasta c: Desviación de corriente
Daños en el aislamiento del electrodo (a), especialmente con 
un área pequeña,pueden interferir con el tejido adyacente 
creando una zona de alta densidad de corriente y ocasionar 
lesiones en el tejido. Acoplamiento directo (b) de un electrodo 
con una superficie conductiva como en el caso de un electrodo 
no-aislado o una cánula conductiva, puede resultar en lesiones 
en las vísceras si se crea una zona de alta densidad de 
corriente. El acoplamiento directo (c) se presenta cuando se 
induce corriente por medio de un circuito en un circuito separado 
pero paralelo; en este caso, intestinos adyacentes. Se presenta 
con más frecuencia con salidas de corriente de alto voltaje 
(“coagulación”), particularmente si la conexión con el electrodo 
dispersivo está impedida por un aislador como este dispositivo 
de anclaje plástico.
a
b
c
Defecto en el 
aislamiento
Acoplamiento Directo
Sección 1: G
eneral
42
solamente plásticas o metálicas. Cuando se usen laparos-
copios quirúrgicos, los sistemas de solo-metal debería 
constituir la regla, a no ser que no haya intención de usar 
instrumentos electroquirúrgicos monopolares a través del 
canal quirúrgico.
Quemaduras por Electrodos Dispersivos
Si un electrodo dispersivo se suelta parcialmente de la piel, 
se puede establecer una zona de alta densidad de corriente, 
aumentando así el riesgo de lesiones térmicas. Sin embargo, 
con la cirugía laparoscópica contemporánea, esta clase de 
lesiones son raras debido a los sistemas de monitoreo de 
impedancia que detectan el desprendimiento parcial o to-
tal de los electrodos. Por consiguiente, es particularmente 
importante para el cirujano establecer qué tipo de UEQ se 
está usando en cada uno de los casos. Otra oportunidad 
para lesiones relacionadas con electrodos dispersivos, se 
presenta cuando la almohadilla se coloca sobre cicatrices 
corporales grandes que pueden impedir la transmisión de 
corriente eléctrica. En estas circunstancias, se pueden pre-
sentar áreas localizadas con un aumento en la densidad de 
la corriente que resulta en lesiones térmicas.
Sistemas de Energía Ultrasónica
Un desarrollo relativamente reciente en corte y hemostasia 
es el uso de efectores terminales que funcionan por ultraso-
nido para el corte y coagulación de tejidos. Los efectores 
terminales incluyen sondas, cuchillas y fundas configu-
rables que son activados por transductores en la manija 
que producen una vibración longitudinal en la funda del 
instrumento a aproximadamente 55kHz. Este movimiento 
hacia delante y hacia atrás, con una distancia de excursión 
de hasta 100 micras, crea un efecto localizado en el tejido 
que puede resultar en corte y/o coagulación, dependiendo 
de la configuración y/u orientación de la punta de la sonda.
 Al parecer la coagulación es el resultado de la desnatu-
ralización mecánica de las proteínas. Se cree que la energía 
mecánica producida por la sonda vibratoria rompe los lazos 
proteína-hidrógeno, dando como resultado un coagulo 
pegajoso. Mientras que parte de la energía mecánica es 
convertida en calor, parece haber menos que esto asociado 
con otras fuentes de energía.
 Los cortes resultan de uno de dos mecanismos. La acción 
mecánica resulta de la oscilación de la cuchilla orientada 
longitudinalmente; un proceso que parece ser el mecanismo 
primario a la hora de cortar tejido con una alta densidad 
de proteína como en el caso de fascia, piel y músculo. El 
segundo mecanismo se supone que ocurre secundario a la 
creación de una zona de baja presión en la punta de la sonda 
vibratoria. Este proceso llamado cavitación, se presenta 
cuando una baja presión atmosférica local causada por la 
punta vibratoria de la sonda reduce el punto de ebullición 
del agua intracelular. Este mecanismo se puede comparar 
con el efecto creado por una hélice en el agua o aire que 
se encuentra en frente y que resulta en la disminución en la 
presión local. En esta circunstancia, el agua intracelular se 
vaporiza a una temperatura mucho menor a 37 grados C y 
resulta en un efecto sobre el tejido similar al de fuentes de 
energía electromagnética como láseres o electrocirugía 
RF. Se cree que este mecanismo de corte es dominante 
cuando se corta tejidos de baja densidad como parenquima 
y grasa.
 Los efectos de los sistemas ultrasónicos en los tejidos 
han sido evaluados en estudios con animales, los cuales han 
mostrado que las lesiones térmicas pueden ocurrir hasta a 
una distancia de 2 mm laterales al instrumento.8,9
 Para cirugía laparoscópica se fabrican dispositivos de 
ultrasonido como una sonda de 30 cm con diámetros de 
5 y 10 mm. Se puede utilizar una variedad de puntas para 
diferentes efectos en los tejidos. Las cuchillas con punta de 
gancho se usan para cortar, y si se rotan hacia el costado, 
se pueden utilizar para coagulación coaptiva de vasos 
sanguíneos de hasta 3 mm de diámetro. Las tijeras están 
diseñados para cortar y coagular simultáneamente con una 
de las cuchillas activas y la cuchilla articulada inactiva. 
La cuchilla activa puede ser rotada para variar el área y 
configuración de la interfase con el tejido, favoreciendo así 
el corte o la coagulación de tejidos. Todas las sondas son 
conectadas a una manija de ultrasonido que a su vez, se 
encuentra vinculados a la unidad de base que obtiene poder 
de las tomas de corriente estándar. Un interruptor de pedal 
se usa para activar el transductor que se encuentra en la 
manija. Por lo general, los ajustes en la máquina van desde 
1 (bajo) hasta 5 (alto), reflejando un aumento progresivo 
en las distancias de excursión de la sonda o cuchilla, y en 
consecuencia, aumentando la eficiencia del corte.
 Hay una serie de aspectos que requieren de ajustes de 
las técnicas quirúrgicas al operar con las cuchillas ultra-
sónicas. El tejido debe ser estabilizado para permitir que 
la sonda vibratoria manifieste su efecto localizado. Las 
tijeras estabilizan inherentemente el tejido capturado entre 
las mandíbulas del dispositivo. Sin embargo, en el caso de 
cuchillas en forma de gancho, las adherencias transparentes 
pueden vibrar como una cuerda de guitarra suelta, a no 
ser que se estabilicen con retractores. Por otro lado, tejido 
inherentemente más estable, como el útero, se puede cortar 
directamente con la cuchilla. Vasos sanguíneos de calibre 
pequeño, pueden ser comprimidos por la cuchilla, pero 
son coaptados preferiblemente con las tijeras antes de la 
coagulación.
 Es claro que este dispositivo tiene una serie de ventajas 
sobre la electrocirugía. No se produce humo o penacho y 
parece que la energía permanece localizada en el lugar 
de la aplicación. Sin embargo, actualmente hay más fle-
xibilidad con técnicas de electrocirugía y mientras que se 
han conseguido muchos avances, la energía ultrasónica es 
algo lenta. Hay evidencia de que la electrocirugía también 
permite asegurar vasos de mayor calibre, particularmente 
con recientes sistemas bipolares que permiten asegurar la 
compresión del tejido vascular.9 En estos estudios, las 
arterias con diámetro mayor a 3 mm no fueron selladas 
consistentemente con las técnicas de ultrasonido.
Láseres
El término “láser” es un acrónimo para amplificación de luz 
por medio de la estimulación de la emisión de radiación. Los 
C
apítulo 4: C
ortes y H
em
ostasia Laparoscópicas
43
láseres son fuentes de haces intensos de energía radiante. 
Las propiedades de esta energía pueden ser aprovechadas 
en cirugía, en donde la energía o luz del láser se dirige 
hacia los tejidos. Allí la luz se convierte en energía térmica 
y/o acústica, resultando en vaporización y/o coagulación 
de tejidos. 
 Láseres han sido utilizados con efectos únicos y especta-
culares en disciplinas como la cirugía oftalmológica y der-
matológica. Sin embargo, durante los años pasados muchos 
han cuestionado el valor de la cirugía asistida por láser en la 
pelvis y abdomen, en comparación con procedimientos si-
milares llevados a cabo usando medios mecánicos y/o otras 
fuentes de energía. Esta preocupación está muy relacionada 
con el aumento del costo médico combinado con un mejorentendimiento de las fuentes de energía eléctrica y otras. 
A pesar de estas reservas, los láseres poseen propiedades 
únicas que en manos bien entrenadas y experimentadas, 
pueden ser herramientas quirúrgicas seguras y efectivas.
Física del Láser
El haz amplificado de luz monocromática del láser puede 
ser enfocado para emitir energía altamente concentrada 
hacia el tejido, que luego es convertida a energía térmica 
en la célula. Es a través de esta energía térmica y su efecto 
en la célula, que el láser es capaz de vaporizar o coagular 
tejidos. El entendimiento de cómo el láser genera su haz 
de luz, es esencial para el uso efectivo y seguro de esta 
fuente de energía. 
 Para entender la física del láser, es necesario en primera 
instancia entender la luz. La luz se debe considerar como 
la emisión de paquetes de energía (fotones) propagados en 
forma de ondas electromagnéticas, cada una de las cuales 
tienen cuatro variables: longitud de onda, amplitud, fre-
cuencia y velocidad. Adicionalmente, la relación de estas 
ondas una con otra se describa con el término de coherencia. 
Para propósitos de esta discusión vamos a considerar todas 
estas ondas como ondas de luz, independientemente de su 
visibilidad o invisibilidad para el ojo humano.
 El color de la luz es determinado por la longitud de 
onda, generalmente medida en nanómetros (nm), que es 
la distancia entre dos crestas de luz sucesivas. Debido a 
que los láseres producen generalmente ondas con una sola 
longitud, sus emisiones de luz se llaman monocromáticas. 
Algunos láseres funcionan en espectros visibles, mientras 
que otros producen ondas en espectros infrarrojos o casi 
ultravioletas, por lo que son invisibles para el ojo humano. 
La amplitud es una medida de la altura de la onda y es 
un indicador de su fuerza o poder. La frecuencia (h) es 
el número de ondas producidas por segundo y se mide en 
Hertz (Hz). Esta propiedad refleja la cantidad de energía en 
la onda. La velocidad (c) de la luz es esencialmente cons-
tante a 300.000 kilómetros por segundo. Debido a que la 
velocidad es constante, cualquier cambio en la frecuencia 
de la luz resulta en un cambio asociado de la longitud de 
onda. Estas propiedades se relacionan por medio de la 
siguiente ecuación: l = c/h. 
 Cuando las ondas del haz de luz están alineadas en sus 
picos y canales, se dicen que son espacialmente “coheren-
tes”. Este proceso tiene el efecto de aumento de la amplitud 
del haz, aumentando así su brillo. Si adicionalmente las 
ondas tienen la misma frecuencia, longitud de onda y ve-
locidad, son temporalmente coherentes. Láseres producen 
ondas de luz coherentes en los espectros visibles, cercano 
a infrarrojo y cercano a ultravioleta.
 Los átomos y/o moléculas pueden ser manipulados para 
emitir ondas de luz monocromáticas, coherentes. Un átomo 
es una partícula compuesta por un núcleo, compuesto por 
un número de pequeños electrones, que orbitan discreta-
mente en alturas variables. Se dice que el átomo esta en su 
estado básico, cuando todos sus electrones se encuentran 
en las órbitas mas bajas posibles. Los electrones que se 
encuentran en orbitas mas altas mantienen ese estado debido 
a su relativamente alto nivel de energía. Un átomo absorbe 
energía solamente en cantidades cuánticas, cambiando al-
gunos de sus electrones circulantes de orbitas bajas a más 
altas. Se dice que un átomo como éste se encuentra en un 
estado de excitación. Cuando los electrones de uno de estos 
átomos excitados se devuelven inevitablemente a sus orbi-
tas originales, se libera una cantidad de energía igual. Esta 
descarga puede ocurrir de manera espontánea o puede ser 
incitada por la colisión con un fotón de energía liberado por 
otro átomo; proceso llamado “emisión estimulada”. Durante 
emisión estimulada resultan dos fotones de energía, cada 
uno con la misma frecuencia y características direccionales 
del fotón estimulador. Si hay suficientes átomos o moléculas 
en estado superior o excitados en una sustancia, puede haber 
une efecto multiplicador o reacción en cadena, ya que cada 
colisión produce dos fotones de luz idénticos.
 Crear y mantener un número adecuado de átomos o mo-
léculas excitadas es crucial para la producción de luz láser. 
¿ Qué sucede cuando se suma energía a una población de 
átomos o moléculas ? Seguramente se presenta la emisión 
espontánea de fotones. Sin embargo, si la población se en-
cuentra dominada por átomos en un estado menor/mas bajo 
habrá mas átomos disponibles para la absorción de fotones 
emitidos espontáneamente que para la liberación de energía 
estimulada. Para conseguir la amplificación de luz necesaria 
para emisiones estimuladas sostenidas, tiene que haber un 
superávit de átomos en estado mayor. La condición que se 
presenta cuando el número de átomos o moléculas en estado 
mayor excede aquellas en estado menor, se llama inversión 
de población. La consecución exitosa de una inversión en 
la población depende de una cuidadosa selección tanto del 
“lasing” medio y un apropiado suministro de energía.
 Hay varios tipos de sustancias que incluyen sólidos, 
líquidos y gases que se pueden usar para crear luz de láser. 
El medio que se va a estimular se coloca en una cavidad 
óptica larga, cilíndrica y resonante con espejos levemente 
cóncavos alineados perfectamente uno con el otro en cada 
uno de los extremos. Luego, se energiza el medio por me-
dio de fuentes eléctricas y ópticas en un proceso llamado 
“pumping” que continúa hasta que ocurre la inversión de 
la población. Los átomos excitados empiezan espontánea-
mente a emitir fotones de energía en direcciones aleatorias 
dentro de la cavidad óptica. Aquellos que son emitidos 
paralelamente al eje del resonador, son subsecuentemente 
Sección 1: G
eneral
44
reflejados hacia delante y atrás por los espejos. Esto permite 
a los fotones que se mueven paralelamente al eje largo 
de la cavidad a dominar progresivamente, mientras que 
la reacción en cadena suma más y más fotones con igual 
longitud de onda y frecuencia; todos propagados a lo largo 
del mismo eje. Este proceso sirve para amplificar la luz. 
Eventualmente se logra una emisión estimulada sostenida 
que permite que un chorro de fotones salga por la cavidad 
óptica de uno de los espejos parcialmente transmisivos (de 
1 a 20%).
Consideraciones con la energía: Energía es la capaci-
dad de realizar un trabajo. Se mide en Joules y se puede 
expresar como el producto de la frecuencia de la onda y 
un número llamado constante de Planck (E= h x h).1 La 
energía (E) emitida por un átomo excitado durante una 
emisión espontánea o estimulada depende de la diferencia 
entre la energía en el estado mayor o energía inicial [E1] y 
el estado base [E2] de ese átomo ( l = c/h). A su vez estos 
valores van a depender de la sustancia atómica particular y 
sus diferentes orbitas de electrones. La energía es emitida 
en múltiplos de la diferencia mínima entre las órbitas y los 
niveles de energía.
 Otras relaciones se pueden deducir sustituyendo la fre-
cuencia por la ecuación de frecuencia, velocidad y longitud 
de onda. Al hacer esto, la energía se puede re-expresar 
así: E = h x c/l. En consecuencia, la energía se puede ver 
como inversamente proporcional a la longitud de onda y 
directamente proporcional a la frecuencia de las ondas elec-
tromagnéticas o de luz generadas. Por consiguiente, entre 
más corta sea la longitud de onda de la luz del láser, mayor 
es la cantidad de energía contenida en el haz. El poder es 
medido en vatios y es la cantidad de energía transferida o 
transformada por unidad de tiempo. Se puede expresar de 
la siguiente manera: 1 vatio = 1 Joule / segundo.
Propiedades de un Rayo Láser: La luz láser, debido a su 
naturaleza, posee un número de propiedades únicas. La luz 
tiene que ser especialmente y temporalmente coherente. 
Las ondas también son colimado y paralelas una a otra. 
Esta característica es la que le permite a la luz del láser su 
direccionalidad única, permitiendo una transmisión a lolargo 
de distancias relativamente largas con una baja pérdida de 
energía. Debido a que el rayo láser es monocromático, la 
energía de un rayo láser en particular tiene un efecto uni-
forme sobre el tejido objetivo. Finalmente, la luz láser tiene 
una alta amplitud, proporcionándole al rayo un alto grado de 
luminosidad - es la fuente de luz más brillante que existe.
 El máximo ajuste de poder (P) para la mayoría de los 
láseres quirúrgicos va desde 20-100 vatios en el punto de 
salida de la cavidad óptica. Usando un lente interpuesto, 
el rayo se puede enfocar o desenfocar en un punto deter-
minado, variando así su intensidad. La magnitud de la 
concentración de poder en el tejido se llama “densidad de 
poder (DP)”, análogo al que se encuentra en electrocirugía, 
pero conceptualmente mas fácil de medir. Se puede expresar 
como el poder del rayo incidente en vatios dividido por 
su área (A) en centímetros cuadrados, o tamaño del punto 
(DP = P/A).
 Otra característica importante del rayo es el modo elec-
tromagnético transverso (MET) el cual refleja de variación 
en la densidad de poder vista por medio del análisis trans-
verso del punto del láser. Esta propiedad ayuda a determinar 
la interacción del rayo con el tejido objetivo y generalmente 
es denotado por medio de dos suscritos numéricos METmin 
(TEMmin en inglés). La variedad más común es TEM00 o 
modo Gaussian, en donde la densidad de poder es más alta 
en el centro, disminuyendo hacia la periferia.
 Este modo permite la mayor concentración de energía 
dentro del mínimo tamaño del punto. El modo TEM01 es 
inverso – una forma de rosquilla (donut), con un anillo de 
alta densidad de poder circundado por zonas de intensidad 
de joules segundos mas bajas en el centro y en el perímetro.
 La última característica de los rayos láser que hay que 
discutir, es la capacidad de variar la tasa con la cual la 
energía es emitida hacia los tejidos, una propiedad llamada 
“fluidez”. Los rayos láser con una fluidez alta emiten la 
misma cantidad de energía hacia los tejidos en un menor 
tiempo, que aquellos con baja fluidez. Un rayo cualquiera 
puede aumentar su fluidez significativamente, cuando el 
rayo sufre una interrupción aumentando simultáneamente 
el poder emitido con cada pulso de luz. Debido al aumento 
en la velocidad de emisión de energía con rayos altamente 
fluidos, hay menos posibilidades de conducción de calor y 
en consecuencia menos daño térmico colateral en los tejidos. 
Los procesos de superpulso y ultrapulso crean ejemplos de 
rayos láser altamente fluidos.
Efectos del Láser en los Tejidos
Cuando un rayo láser incidentalmente toca un tejido, se 
puede presentar una o una combinación de interacciones: 
(1) reflexión, (2) transmisión, (3) dispersión y (4) absorción. 
Cuando se presenta reflexión o transmisión total, no hay 
efecto térmico en el tejido. Para provocar uno o ambos 
efectos (vaporización y coagulación) en el tejido, tiene 
que haber absorción, con la subsecuente conversión de la 
energía de la luz en energía térmica. Cuando se presenta 
dispersión, puede presentarse un efecto térmico atenuado 
que depende de la cantidad de absorción por parte del tejido 
del rayo fragmentado.
 Cuando hay suficiente absorción de grandes cantidades 
de energía, hay una rápida elevación de la temperatura in-
tracelular hasta más de 100 grados C. Por ejemplo, en una 
célula con un alto contenido de agua, capaz de absorber 
luz láser CO2; la aplicación del poder adecuado convierte 
el agua instantáneamente en vapor provocando una rápida 
expansión celular y una subsecuente vaporización explosiva. 
Este es un evento idéntico al de la vaporización electro-
quirúrgica, excepto que una fuente diferente de energía 
electromagnética es convertida en calor. En cualquiera 
de los eventos, el movimiento de la fuente de energía en 
forma lineal, produce vaporización lineal, o corte. Cuando 
la cantidad de energía de luz absorbida por una célula en 
un periodo de tiempo se ve reducida, se presenta deshidra-
tación del agua celular y la coagulación de las proteínas 
contenidas. La coagulación profunda que se consigue con 
energía láser se encuentra a nivel celular y de los tejidos, 
C
apítulo 4: C
ortes y H
em
ostasia Laparoscópicas
45
idéntica a la disecación y coagulación blanca creada con 
la técnica electroquirúrgica. La coagulación superficial y la 
formación de carbón creada por el proceso electroquirúrgi-
co de fulguración, puede ser replicado por una exposición 
prolongada a rayos láser de baja densidad de poder.
 A diferencia de la energía electroquirúrgica, algunas 
longitudes de onda de láser se pueden usar para cortar 
después de coagulación de los tejidos. La luz del laser 
Nd:YAG propagada a través de una fibra de cuarzo con 
punta de zafiro es un ejemplo de esto. Este sistema ejerce 
por lo menos una parte de su acción de corte a través de 
la aplicación pasiva pero enfocada de calor desde la punta 
de zafiro. Paradójicamente, a diferencia de radio-frecuencia 
en electrocirugía, esta es una forma de cauterización.
 Aunque hay muchos factores que afectan la absorción de 
luz láser por parte de los tejidos, los más importantes son: 
(1) la densidad de poder y TEM del rayo, (2) la longitud 
de onda de la luz, (3) la características de absorción de los 
tejidos, (4) el tiempo de exposición de los tejidos y (5) el 
ángulo de incidencia del rayo. La importancia y/o control 
de cada una de estas variables se discutirá a continuación.
Densidad de Poder y TEM: Una segura y efectiva cirugía 
con láser se puede llevar a cabo solamente, si el médico 
tiene un completo entendimiento del concepto de densidad 
de poder y su control. Los conceptos de energía, poder y 
densidad de poder (DP) se describen brevemente a conti-
nuación.
 Para propósitos de esta discusión, la DP se define como 
la cantidad promedio de poder irradiado que toca el tejido 
por unidad de área del tejido “iluminado” por la luz del 
láser. La cantidad de energía disponible para conversión a 
energía térmica, para un determinado volumen de tejido, 
se ve determinada en gran parte por la densidad de poder 
(DP).
 Previamente aprendimos que la DP de un rayo láser en 
Vatios/cm2 se calcula en teoría como el P en vatios dividido 
por el área (A) del rayo en centímetros cuadrados:
 DP vatios = P vatios / A cm2 
 Esta ecuación comprueba el hecho de que a un poder 
constante, la densidad de poder se reduce exponencialmente 
a medida que el diámetro del rayo aumenta. Por el contrario, 
un área de rayo más pequeña permite la creación de una 
densidad de poder significativamente mayor. Sin embargo, 
hay una serie de factores que complican el cálculo de la 
densidad de poder exacta del rayo cuando toca el tejido. 
Uno de ellos es el TEM. Inicialmente consideraremos un 
rayo con TEM00 o distribución tipo Gaussian.
 Clásicamente, el cálculo del área de un punto circular 
se haría por medio del uso de la formula A = pr2. Sin em-
bargo, clínicamente los tamaños de los puntos se miden de 
acuerdo con su diámetro, haciendo que el uso del radio sea 
poco práctico. Adicionalmente, los diámetros se miden en 
milímetros, no en centímetros. En consecuencia, la ecuación 
debe ser re-escrita, considerando como primera medida que 
el radio es la mitad del diámetro [r = d/2]. Por lo tanto, el 
área del spot se puede expresar así:
 pr2 = p(d/2)2 = pd2 /22 = pd2/4.
 La sustitución dentro de la ecuación sería:
 DP en vatios / cm2 = P vatios / pd2cm2/4
 ó
 4P/ pd2 vatios/cm2
 Ahora, la ecuación debe ser re-escrita para permitir el 
cálculo de la DP en vatios/cm2 usando el diámetro del 
punto en milímetros. Como un milímetro es 0.1 centímetro, 
1 mm2 es 0.01 o 1/100 centímetros. Por consiguiente, si la 
ecuación se va a plantear en vatios/cm2 pero el diámetro 
se incluye en milímetros, la ecuación deber ser dividida 
por 0.01, o más fácil, multiplicada por 100. La ecuación 
se plantea así:
DP=100 x 4P/pd2 = 400P/pd2 = 127.3241
 (P vatios)/(dmm)
2vatios/cm2
 Lamodificación final del cálculo está relacionada con 
la cantidad de poder dentro del punto en un rayo TEM00.
El poder es máximo en el eje del rayo, pero disminuye 
gradualmente hasta cero a una distancia infinita del eje. 
Esto quiere decir que menos de 100% del poder del rayo 
es transferido al tejido dentro de un diámetro fijo. Por 
consiguiente, hacemos referencia a un diámetro efectivo 
(de) del rayo dentro del cual el 86.35% del poder del rayo 
está concentrado en el modo Gaussian. Si se calcula que 
86.35% de 127.3241 es 109.944, o aproximadamente 110. 
La ecuación final se puede plantear de la siguiente manera:
 La densidad de poder es el cálculo más importante para 
los cirujanos, ya que frecuentemente van a querer hacer 
cambios durante la ejecución de los casos. La densidad de 
poder se puede controlar ajustando el tamaño del spot o 
la salida de poder del láser. Doblar el diámetro del rayo, 
reduce la densidad de poder a una cuarta parte de la origi-
nal, mientras que al reducir el diámetro del spot a la mitad, 
aumenta la densidad de poder en un factor de 4.
 Al pulsar la fuente de energía elevando simultáneamente 
el poder por pulso (superpulso, ultrapulso), también aumen-
ta la densidad de poder. El aumento en la fluidez resultante 
va a disminuir correspondientemente la cantidad lesiones 
térmicas residuales.
 Recuerde que todos los cálculos y relaciones derivadas 
de lo anterior se basan en un rayo con una distribución 
Gaussian encontrada virtualmente en todos los sistemas 
láser CO2. Cuando cualquier luz láser es propagada hacia 
abajo, la mayoría de las fibras o guías de ondas Gaussian 
se pierde la distribución, un factor que se va discutir bajo 
aplicaciones endoscópicas.
Longitud de onda y absorción por parte de los tejidos: 
La elección del láser óptimo depende de las característi-
cas del tejido y del efecto quirúrgico deseado – vaporización 
o coagulación. En la mayoría de los casos, la energía láser 
debe ser absorbida por moléculas y convertida a energía 
térmica con el fin de obtener el resultado quirúrgico 
 110 (P watts) 
 P = _____________________________ watts/cm2
 (de in mm)
2
Sección 1: G
eneral
46
deseado. Como cada láser tiene una longitud de onda úni-
ca, la sustancia objetivo va a variar. Como el agua es la 
molécula predominante en los tejidos encontrados por los 
ginecólogos, las longitudes de onda absorbidas por el agua 
son convertidas de manera eficiente y rápida en energía 
térmica. Las longitudes del onda del láser de dióxido de 
carbono (10.600 nm) son absorbidas de manera óptima por 
las células que contienen 80 a 90% de agua, haciéndolas 
efectivas en el momento de corte de tejidos encontrados por 
los ginecólogos. Sin embargo, si la energía de un láser de 
CO2 se aplica a un tejido que ya se encuentra disecado, el 
efecto es atenuado dando como resultado un calentamiento 
difuso, en lugar de localizado, del tejido.
 La luz del Nd:YAG Laser de 1064 nm sufre una absor-
ción más bien deficiente por parte del agua, una caracterís-
tica que promueve un efecto de coagulación más profundo 
en el tejido con un alto contenido de agua. Por el otro lado, 
la luz de los dispositivos de Nd:YAG es absorbida selecti-
vamente por parte de las proteínas y por las moléculas con 
pigmento rojo o negro. Es interesante anotar que, el láser 
potasio-titanio1-fosfato (KTP) de 532 nm es una mejor 
herramienta de corte. La luz visible, verde del láser KTP 
se desarrolla usando cristales KTP para doblar la frecuencia 
del haz del láser Nd:YAG que es invisible y casi infrarrojo. 
En consecuencia, estos dos láseres pueden estar contenidos 
dentro de una misma máquina, permitiéndole al cirujano 
cambiar de uno al otro con un interruptor.
 La absorción de los láseres que depende de la longitud 
de onda, y de la especificación del sitio que operan en el 
espectro electromagnético visible y casi infrarrojo, se apro-
vechan de la forma más efectiva en cirugía oftalmológica. 
Por ejemplo, el haz azul-verde de argón es transmitido 
fácilmente a través de al cornea, del cristalino y del vítreo; 
pero es absorbido por la retina, una característica muy útil 
para la fotocoagulación. Otros láseres usan propiedades 
similares para remover tatuajes o manchas de nacimiento. 
Estas propiedades podrán tener importancia en el futuro 
en el tratamiento de tumores ginecológicos y de otra clase, 
utilizando la absorción selectiva de tinciones activadas por 
la luz del láser. Sin embargo, en ginecología, la mayoría de 
los láseres en la categoría visible, se usan para manifestar 
un efecto térmico.
Tiempo de Exposición del Tejido: Si la longitud de onda y 
la densidad del poder de un láser se mantienen constantes, 
la zona de vaporización y/o coagulación varía directamente 
con el tiempo de exposición. Esto se debe a que va a haber 
más energía del láser disponible para ser transformada en 
energía térmica.
 El control del tiempo de exposición es un concepto 
importante en la cirugía con láser. A medida que la con-
ducción térmica hacia el tejido adyacente es reducida con 
la disminución del tiempo de exposición, va a haber menos 
coagulación. Esto es deseable si se busca solamente un 
efecto de corte; pero es contraproducente si hay necesidad 
de hemostasia. Por eso hay que considerar el balance entre 
hemostasia y vaporización.
 En el caso de la ginecología, la vaporización y el 
corte se logran de manera eficiente con el láser CO2 que 
se sostiene retirado del tejido, enfocando el haz al menor 
diámetro posible, generalmente aprox. 0.1mm. Al utilizar 
modos de superpulso o ultrapulso, haciendo el haz más 
fluido, las lesiones térmicas al tejido residual so mantienen 
al mínimo. Al contrario, un haz relativamente desenfocado 
dirigido al tejido durante un tiempo más prolongado, crea 
una coagulación superficial.
Ángulo de incidencia del haz: Con cualquier láser, la 
máxima absorción y densidad de poder se presenta cuando 
la incidencia del haz es en ángulo recto al plano del tejido. 
A medida que el ángulo de incidencia es más obtuso, hay 
más reflexión de la luz y una disminución de la densidad 
de poder secundaria al aumento de tamaño del punto. En 
consecuencia, para una máxima absorción con un mínimo 
tamaño del punto, el cirujano debe mantener el haz de luz 
incidente lo más cerca posible al ángulo de 90 grados con 
respecto al tejido.
Tipos de Láser Quirúrgico
En cuanto la naturaleza del haz creado por parte del láser es 
única dependiendo de la sustancia contenida en la cavidad 
óptica resonante, hay una serie de dispositivos disponibles 
para el cirujano, cada uno con sus propiedades especiales, 
riesgos, aplicaciones y costos de adquisición.
Láser CO2: El láser CO2 es el que comúnmente se usa en 
procedimientos ginecológicos. Esto se debe a su habilidad 
para vaporizar o cortar de manera precisa acompañado de 
lesiones térmicas limitadas cuando el tejido tiene un conte-
nido de agua de 80 a 90%. La profundidad de las lesiones 
depende de muchas variables descritas anteriormente, pero 
con un tamaño de punto pequeño, el poder adecuado y el 
tiempo limitado en el tejido es usualmente debajo de 100 
micras. Con el uso de modos de superpulso y ultrapulso, 
la profundidad de la coagulación térmica es aún menor. 
El desenfoque del instrumento propicia una coagulación/
carbonización superficial, efecto similar a la fulguración 
electroquirúrgica. 
 En el caso de la mayoría de los láseres CO2 modernos, 
el gas se encuentra contenido en un tubo sellado y es ex-
citado por una descarga eléctrica de RF. Como la longitud 
de onda del láser de CO2 no puede ser propagada a través 
de fibras de cuarzo tradicionales, se usa generalmente un 
brazo articulado para llevar el haz hacia el campo quirúrgi-
co. Cada una de las uniones articuladas contiene un espejo 
que tiene que mantener el haz centrado, permitiendo que 
sea dirigido al centro del siguiente espejo en la serie. Una 
vez el haz ha sido llevado hasta el final del brazo articula-
do, se puede enfocar por mediode la interposición de un 
adecuado sistema de lentes. Finalmente la luz llega hasta 
el tejido a través de una sonda sostenida con la mano, 
un micromanipulador equipado con espejos o en el caso 
de laparoscopia por medio de una guía de onda rígida o 
flexible. La cirugía se lleva a cabo sin contacto.
C
apítulo 4: C
ortes y H
em
ostasia Laparoscópicas
47
 Todos los láseres están en capacidad de proporcionar una 
onda de luz continua (CW por sus siglas en inglés). Para la 
mayoría de los láseres de CO2, el haz puede ser modulado 
por medio de “sincronización” o interrupción de la salida, 
permitiendo que la energía golpee el tejido repetidamente 
durante lapsos de tiempo diferente, generalmente medido 
en centésimas o décimas de segundo. En este formato, el 
vatiaje de la salida no varía. En los modos de superpulso 
y ultrapulso, la duración de los pulsos es extremadamente 
corta, pero la potencia de los mismos es muy alta. Por 
ejemplo, láseres superpulso pueden proporcionar pulsos 
de 250 a 500 vatios de 300 a 1000 veces por segundo. 
Los láseres equipados para proporcionar ultrapulso pueden 
emitir hasta 100,000 o más vatios/cm2. A pesar de que esto 
parezca una gran cantidad de energía, la duración del pulso 
es tan corta que la totalidad de la exposición del tejido en 
Joules sigue siendo muy baja. Estas tecnologías, al crear 
alta fluencia, permite la vaporización de los tejidos con un 
reducido trauma en los tejidos residuales.
Láseres Nd:YAG, KTP y de Argón: Las cortas longitudes de 
onda de estos láseres les permiten propagarse a lo largo de 
fibras ópticas flexibles. Esta propiedad le permite a la luz del 
láser ser dirigida hacia lugares de otro modo inalcanzables 
con el láser CO2. Las características de absorción específicas 
del sitio de estos láseres, han sido discutidas anteriormente.
 La luz del láser KTP es creada a través de cristales que se 
usan para doblar la frecuencia del haz de 1064nm Neodimio: 
Itrio-Aluminio-Granate (Nd:YAG) dando como resultado 
una longitud de onda de 532nm, de emisión KTP color 
verde. En consecuencia, este tipo de emisiones de láser se 
encuentran generalmente en la misma máquina. Los láseres 
KTP son herramientas de corte relativamente eficientes, 
particularmente en modo de pulso y siempre y cuando se 
cuente con un poder adecuado. Los láseres Nd:YAG son 
herramientas de vaporización intrínsecamente crudas, pero 
buenos instrumentos para coagulación profunda debido a 
que la longitud de onda casi no es absorbida por el agua. 
Estos efectos en los tejidos son generados por técnicas de 
no-toque, ya que el contacto del tejido con una fibra des-
nuda, puede resultar en una elevación de la temperatura tan 
grave que se puede presentar derretimiento de la punta. Sin 
embargo, si la fibra es equipada con una punta de zafiro, la 
energía del láser enfocada y convertida en calor, se puede 
usar para crear un efecto relativamente bueno. Las puntas 
que permiten un mayor contacto con el tejido, resultan en 
temperaturas más bajas y un mejor efecto de coagulación. 
Paradójicamente, estos efectos son ejemplos clásicos de 
cauterio, la transferencia pasiva de energía térmica.
 Los láseres de Argón están compuestos por haces de luz 
con una combinación de longitudes de onda (488-514 nm). 
Este tipo de energía láser parece ser más efectiva cuando se 
usa como herramienta de ablación dirigida hacia objetivos 
de pigmento oscuro.
Aplicaciones Laparoscópicas de los Láseres
El laparoscopio se puede usar para dirigir láseres cuando se 
lleva a cabo vaporización, corte, escisión o coagulación de 
tejidos. Como describimos anteriormente, diferentes láseres 
usados de diferente manera en distintos ambientes, van a 
ser más o menos apropiados para una tarea específica. Uno 
de los problemas comunes que hay que afrontar cuando se 
aplica energía eléctrica o láser laparoscópicamente, es la 
emisión de humo. Se pueden usar un número de métodos 
solos o en combinación para cumplir con esta tarea. El 
más común es el uso de sistemas evacuadores de humo en 
combinación con una insuflación de alto flujo de CO2. El 
método más simple es usar ventilación periódica, aunque 
las sondas de succión colocadas cerca del sitio son más 
efectivas y talvez más seguras. También existen sistemas 
cerrados que contienen un dispositivo interno de filtración 
de humo.
Láser CO2: Este láser es muy efectivo como herramienta de 
corte, vaporizando el tejido con una cantidad relativamente 
pequeña de lesiones térmicas, debido a que si se desenfoca 
y se usa con una densidad de poder relativamente baja, 
este laser se puede usar lograr hemostasia de exudados 
capilares y sangrado de pequeñas arteriolas. Sin embargo, 
como el contenido de agua en la sangre absorbe la energía 
del laser CO2, este efecto se ve limitado en presencia de 
sangrado significativo.
 Con el uso de un lente de acople, la energía del láser 
CO2 se puede enfocar en la cavidad peritoneal a través de 
una sonda hueca pasada por el canal del instrumento de un 
laparoscopio quirúrgico en un sitio de perforación auxiliar. 
Como la energía es invisible, se dirige usando haz alineado 
de láser Helio-Neon. Como el haz tiene que traspasar una 
sonda relativamente larga (aproximadamente 30 cm), la 
longitud focal debe ser necesariamente larga. Esta caracte-
rística limita la habilidad de enfocar el haz en aprox. 1mm 
y alarga la profundidad del foco. Una profundidad de foco 
larga crea una situación en donde el tejido más allá del sitio 
de cirugía, se encuentra en riesgo de lesión, una circunstan-
cia que requiere de cuidado, concentración y en ocasiones 
el uso de respaldo de absorción o dispersión. Dispositivos 
de acoplamiento antiguos requerían de manipulación de la 
dirección por parte del cirujano del haz con una palanca 
de control. Sin embargo, los acopladores más recientes, 
producen un haz alineado sin uno de estos dispositivos.
 Los sistemas de acople emiten un haz de láser coherente 
con un TEM00 o modo Gaussian. Esto permite cortes pre-
cisos a una distancia, pero la longitud focal larga limita la 
habilidad de reducir la densidad de poder desenfocándose 
con simples movimientos hacia delante y hacia atrás de la 
sonda.
 Otra forma de emitir energía de láser CO2 es a través 
guías de onda rígidas huecas. Estos instrumentos rebotan 
hacia abajo por el canal interior (< 1 milímetro de diámetro) 
de la guía. La naturaleza de este método de propagación es 
que la energía y coherencia se pierden hasta cierta medida. 
Por consiguiente, el punto no tiene el modo Gaussian del 
punto, un factor que limita la efectividad del corte del haz 
en ciertos poderes de emisión. Adicionalmente, debido a 
la relativa falta de coherencia, hay una densidad de poder 
muy alta para cierta emisión cerca de la punta de la sonda. 
Sección 1: G
eneral
48
El desenfoque se puede lograr retirando el dispositivo del 
objetivo.
 Las guías de onda flexibles y huecas se han basado 
en la historia más en promesas que en su desempeño, 
debido a que su habilidad de transmitir luz láser CO2 es 
generalmente limitada a medida que la guía es flexionada. 
Sin embargo, la guía continúa mejorando y pronto puede 
encontrar aplicabilidad clínica.
Láser Nd:YAG, KTP y Argón: Como describimos anterior-
mente, la luz láser creada por estos dispositivos puede 
ser propagada a lo largo de fibras ópticas hechas de cuarzo. 
En endoscopia ginecológica, las fibras más empleadas son 
de un diámetro de 600 µm, aunque también se consiguen 
de 200 µm y de 100 µm. Estas fibras se pueden pasar por 
canales delgados en laparoscopios quirúrgicos o cánulas 
auxiliares y la ausencia de dispositivos de acople y de brazos 
articulados los hace más fáciles de usar que el láser de CO2. 
La naturaleza divergente de los haces precluye la necesidad 
de un respaldo. Adicionalmente, los láseres de colores se 
pueden usar a través de soluciones de irrigación. Sin em-
bargo, las lesiones térmicas asociadas con estos láseres son 
mayores que en el caso de láser CO2 aplicadoapropiada-
mente o energía electroquirúrgica monopolar, haciendo que 
su uso en estructuras vitales no sea aconsejable. El uso de 
fibras con puntas de zafiro como dispositivos de corte de 
contacto, están hechas para una acción de corte efectiva 
con efectos térmicos colaterales relativamente reducidos.
 Los láseres KTP y de Argón tienen longitudes de onda 
similares, pero efectos algo diferentes sobre los tejidos. 
El láser KTP es más efectivo como instrumento de corte 
mientras que el láser de Argón se limita a su papel, siendo 
más efectivo para la coagulación de tejidos. Con ambos, 
el haz azul-verde es fácil de ver, obviando la necesidad de 
un haz para apuntar. No hay necesidad de gases fluidos o 
dispositivos de enfoque. Los mejores tejidos objetivo son 
las lesiones vasculares o aquellos ricos en hemoglobina 
o hemosiderina. Los láseres KTP y de Argón tienen una 
serie de ventajas. Se requiere de filtros para los ojos, hay 
posibilidades de ruptura de las fibras y se requiere de dis-
positivos especiales para enfriamiento del agua y para las 
conexiones eléctricas. Adicionalmente, el costo de cada uno 
de estos láseres es relativo al láser CO2 y especialmente 
electrocirugía.
 La luz del láser Nd:YAG no se absorbe con tanta faci-
lidad por los tejidos ricos en hemoglobina y hemosiderina, 
como la del Argón y KTP. Con el advenimiento de las puntas 
de zafiro, el YAG láser se puede usar de forma segura en la 
cavidad peritoneal. Sin embargo, como la mayoría de estos 
dispositivos se enfrían con aire, presentan en teoría por lo 
menos un riesgo de embolismo gaseosa. Adicionalmente, 
las puntas de los YAG láser permanecen calientes durante 
varios segundos después de haber apagado el láser. Hay 
que tener cuidado para evitar contacto inadvertido con el 
tejido cuando el láser es retirado inicialmente para permitir 
suficiente enfriamiento de la punta de zafiro.
Consideraciones de Seguridad
La seguridad del paciente y del personal de cirugía, son de 
suprema importancia. Si el láser se encuentra en el espectro 
visible o cerca de un espectro infrarrojo las ventanas de la 
sala de cirugía deben ser tapadas. Las salas de cirugía tienen 
que tener una señal en la (s) puerta(s) que alerte cuando se 
esté llevando a cabo una cirugía con láser. En el exterior de 
la puerta de la sala de cirugía debe haber disponibilidad de 
gafas protectoras para el uso por parte de individuos que 
entren en la sala de cirugía. Todo el personal que participe 
o se encuentre observando el procedimiento, debe usar 
gafas de seguridad o cualquier dispositivo apropiado para 
este efecto. También los ojos del paciente se tienen que 
proteger adecuadamente. La densidad óptica de las gafas 
protectoras debe ser la apropiada para la longitud de onda 
del láser que se esté empleando.
 La producción de penacho de láser se ha asociado con 
complicaciones respiratorias y ha sido implicado como 
una posible causa de mutagenicidad. Mientras que aproxi-
madamente un 75% de la materia de partículas sólidas en 
el penacho del láser tiene un diámetro de menos de 1µ, 
virtualmente es más grande que 0.1µ. Cuando se inhalan, 
estas pequeñas partículas de materia son capaces de viajar 
directamente hasta los más lejanos lugares del sistema 
traqueopulmonar y se depositan en alvéolos individuales. 
Para eliminar este penacho, se requiere de un dispositivo 
de succión, preferiblemente con un filtro capaz de extraer 
partículas tan pequeñas como 0.1µ. Aunque la laparoscopia 
con laser CO2 se asocia con una mayor formación de partí-
culas, que la que se lleva a cabo que con Argón, Nd:YAG, o 
láseres KTP, el penacho es generado por las tres longitudes 
de onda de este último, por lo que se requiere de adecuados 
sistemas de evacuación de humo.
SUTURAS LAPAROSCÓPICAS
Las suturas laparoscópicas para propósitos de obtener he-
mostasia, se describen en el Capítulo 5. 
HEMOSTASIA MÉDICA Y TÓPICA
Hay métodos médicos por medio de los cuales se puede 
prevenir o controlar el sangrado de pequeños vasos o de 
capilares. La vasopresina diluida es efectiva para prevenir 
o reducir el sangrado asociado con salpingostomía anti-
mesentérica en casos de gestaciones ectópicas o miomec-
tomías. Una ampolla de 10 unidades se diluye en por lo 
menos 60 ml de solución salina y se carga en una jeringa 
de 10 ml. La jeringa se puede acoplar a una aguja especial 
para laparoscopia o a una aguja espinal de calibre 20-22. 
En el caso de la última, que es nuestra opción preferida, la 
aguja se pasa por la pared abdominal y se dirige hacia la 
gestación ectópica que se estabiliza contra la pared pélvica 
lateral por medio de una sonda. Preferimos inyectar la solu-
ción dentro del mesosalpinx debajo y al lado de la porción 
distendida de la trompa. Con el fin de evitar una inyección 
intravascular inadvertida, el bisel se debe mantener en di-
rección hacia el laparoscopio y la aguja se inserta dentro 
del mesosalpinx de tal modo que se pueda ver la punta. El 
C
apítulo 4: C
ortes y H
em
ostasia Laparoscópicas
49
“abombamiento” de la superficie peritoneal con una pinza 
puntiaguda y dentada puede facilitar este proceso. También 
es importante inyectar un centímetro o más del tubo, en 
donde haya menos edema y vascularidad.
 Otro tipo de agente hemostático es el colágeno micro-
fibrilar, bueno para tratar fugas capilares como también 
para vasos hasta de 2 mm de diámetro. Este es un produc-
to fabricado comercialmente (Avitene) que se encuentra 
disponible en láminas o en polvo precargado dentro de 
un aplicador laparoscópico, que es aún más conveniente. 
Avitene se debe aplicar con presión durante por lo menos 
2 minutos.
LLEVANDO A CABO CORTES Y HEMOSTASIA
Cortes Mecánicos
Las tijeras siguen siendo herramientas de corte extremada-
mente útiles (Figs. 4.8 a hasta d). Sin embargo, el “afilado” 
es un prerrequisito para la efectividad, una propiedad que 
es difícil de aplicar a instrumentos no-desechables después 
de usos repetidos. Por esta razón se prefieren las tijeras des-
echables. El advenimiento de los instrumentos reutilizables/
no-desechables ofrece una oportunidad para ahorrar costos, 
ya que los instrumentos, como las cuchillas rasuradoras, se 
usan hasta que se encuentren romos y luego se descartan. 
El cirujano debe tener cuidado de elevar el tejido lejos de 
Figs 4.8a hasta d: Tijeras laparoscópicas.
Hay un número de diferentes tipos de tijeras, pero las más comunes son las curvas (a, b) y las 
tijeras en forma de gancho (c, d). Como con cualquier cirugía, es importante elevar el tejido en el 
cual se va a hacer una incisión, lejos de las estructuras subyacentes. Para tijeras curvas, esto por 
lo general se consigue agarrando las pinzas (a y b). La forma de gancho de las tijeras les permite 
elevar el tejido, en este caso por encima del ligamento infundibulopélvico (d).
las estructuras subyacentes y de disecar cuidadosamente el 
tejido con las tijeras, identificando los vasos sanguíneos, 
aún muy pequeños, para poderlos disecar antes de operación 
mecánica. La habilidad para usar tijeras como electrodos 
monopolares ayuda a disecar vasos muy pequeños, pero 
el cirujano debería abstenerse de pensar que la corriente 
aplicada mecánicamente va a resultar en disecación coactiva 
de vasos de cualquier calibre medible.
 En un número limitado de casos, la cuchilla del bisturí 
ofrece ventajas para la transección de tejidos, incluyendo la 
morcelación. Ahora hay disponibilidad de manijas de bisturí 
diseñadas para uso a través de cánulas laparoscópicas.
Hemostasia Mecánica
Clips
Un clip hemostático es por lo general un dispositivo 
metálico pequeño (generalmente de titanio) en forma de 
V especialmente diseñado para proporcionar o mantener 
hemostasia en vasos hasta de 3 mm de diámetro, depen-
diendo del tamaño del clip. Los clips hemostáticos no han 
encontrado un uso muy amplio, ni en cirugía ginecológica 
laparotómica ni laparoscópica; pero sin embargo, son 
valiosos en algunas circunstancias. Uno de los problemas 
encontrados durantelaparoscopia es que la mayoría de 
los clips disponibles son de metal y es relativamente fácil 
a b
c d
Sección 1: G
eneral
50
que se suelten con la repetida manipulación de los tejidos; 
una circunstancia que cobra un significado especial si se 
presenta fuera de la vista del cirujano. Otro problema se 
relaciona con el tema general de los pedículos vasculares 
en ginecología, que son muy anchos para los clips simples 
(como el ligamento infundibulopélvico) o complicados y 
difusos (la arteria y las venas uterinas). Sin embargo, en el 
origen de la arteria uterina o para asegurar vasos localiza-
dos cerca del uréter o los intestinos, pueden ser útiles. Los 
clips se pueden conseguir en forma individual y aplicados 
con un aplicador (generalmente de 10 mm de diámetro) y 
pueden venir pre-cargados en un aplicador desechable de 
más o menos 20 clips. El cirujano tiene que tener cuidado 
de identificar y aislar los vasos, de agarrar de forma segura 
ambos lados de la división anticipada con uno o dos clips 
y de minimizar la manipulación del sitio durante el resto 
de la disección, limitando así las posibilidades de desalojo. 
Ahora hay disponibilidad de clips con autobloqueo que de 
alguna manera resisten el desalojo durante la manipulación 
de tejidos.
Dispositivos de Corte Híbridos Mecánicos y de 
Grapas
Estos instrumentos, frecuentemente llamadas grapadoras li-
neales cortantes, mantienen hemostasia colocando múltiples 
líneas paralelas (generalmente seis) de grapas y dividiendo 
el tejido empujando simultáneamente un cuchillete afilado 
entre las líneas de grapas (Figs. 4.9 a y b). Las grapadoras 
lineales cortantes están disponibles solamente en formatos 
desechables, generalmente de 12 mm de diámetro, pro-
porcionando longitudes de líneas de grapas de 30-60 mm. 
Dependiendo del fabricante, estos instrumentos pueden 
“disparar” de cuatro a ocho cartuchos que contienen grapas 
de 1.0 o 1.5 mm de profundidad. Las grapadoras lineales 
cortantes articuladas tienen un grado de flexibilidad que 
le permite al dispositivo ser aplicado en pedículos que no 
habían sido alcanzados anteriormente con una variedad 
no-articulada y/o permitiendo una aplicación más fácil del 
dispositivo a través de puertos de línea media. En algunas 
circunstancias, las grapadoras lineales cortantes pueden 
reducir el tiempo de cirugía, pero el costo, comparado con 
alternativas comparables como las tijeras ultrasónicas y los 
cortadores-coaguladores electroquirúrgicos, es muy alto. En 
consecuencia, hay un número limitado de aplicaciones gine-
cológicas potenciales de las grapadoras lineales cortantes, 
de la manera como son diseñadas y con los precios actua-
les. Tienen una potencial utilidad en asegurar el ligamento 
infundibulopélvico para ooforectomías y los pedículos 
triples durante histerectomías laparoscópicas. Las arterias 
uterinas también se pueden asegurar siempre y cuando los 
uréteres se puedan visualizar y por consiguiente se pueda 
aplicar el dispositivo claramente retirado del camino. Sin 
embargo, su uso en histerectomías debajo de las arterias 
uterinas es frecuentemente peligroso debido al diámetro del 
instrumento y de la localización anatómica de los uréteres.
 Cuando usamos el dispositivo por lo general se activa 
a través del puerto de línea media (cánula umbilical o 
suprapúbica) para minimizar el impacto cosmético y para 
reducir las posibilidades de dehiscencia o hernia debidas a 
incisiones laterales adicionales.
Fig. 4.9a: Dispositivos de grapadoras lineales cortantes: 
esquema. 
Estos dispositivos están generalmente diseñados para 
desplegar una línea triple de grapas escalonadas (1) a cada 
uno de los lados de la incisión que se hace subsecuentemente 
con una cuchillete integrado activado por el cirujano (2). Nótese 
que la cuchilla corta a una corta distancia del límite de la línea 
de las grapas para reducir las posibilidades de sangrado desde 
un vaso sanguíneo capturado (3). Los fabricantes proporcionan 
grapas con diferentes profundidades que cuando son pandas, 
son ideales para hemostasia o, cuando profundas, son ideales 
para la transección de pedículos gruesos, menos vasculares.
Fig. 4.9b: Sistemas de grapadoras laparoscópicas.
El diagrama superior, demuestra los componentes esenciales 
de una grapadora lineal cortante. Los cartuchos (6-8) son de 
un solo uso, mientras que el instrumento de mano va a durar 
generalmente solamente para un caso. El sistema que se 
muestra en el dibujo no es articulado, pero la fotografía de abajo 
demuestra un mandíbula articulado que facilita la colocación 
de las grapas en situaciones difíciles o inusuales.
 1 2 3
C
apítulo 4: C
ortes y H
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ostasia Laparoscópicas
51
Cortes Electroquirúrgicos
Los cortes o las vaporizaciones electroquirúrgicas requie-
ren generalmente de un ESU que sea capaz de dirigir 
electrodos monopolares laparoscópicos (Fig. 4.10). Los 
electrodos monopolares son todavía los dispositivos de 
vaporización y corte, basados en energía más efectivos y 
versátiles, aunque ya hay disponibilidad de sistemas bipo-
lares. Usados apropiadamente, ofrecen precisión y menos 
lesiones térmicas colaterales que el láser CO2 más preciso.
2 
Aunque se han desarrollado instrumentos de corte bipolares, 
el requerimiento para orientar ambos electrodos para que 
estén en contacto de manera simultánea, sigue siendo un 
factor limitante.
 El más preciso de los electrodos monopolares tiene una 
punta en forma de gancho (Fig. 4.11) o un diseño de punta 
de aguja (Figs. 4.12 a hasta e). Sin embargo, siempre y 
cuando se cuente con una salida de generador adecuada y 
la orientación apropiada del electrodo y del tejido; se puede 
 Fig. 4.10: Generadores electroquirúrgicos de radio-frecuencia. 
Se muestran tres generadores electroquirúrgicos, o unidades 
para electrocirugía (ESU por sus siglas en inglés) de un 
fabricante en los EEUU; la división Valleylab de la United Status 
Surgical Corporation. Los dispositivos más reciente son el Force 
FX (izquierda) y el Force 4B (derecha), su uso se ha venido 
extendiendo con el tiempo. Cada uno de estos dispositivos 
proporciona salidas para dispositivos monopolares, en donde 
el cirujano determina si usa corrientes de bajo voltaje (corte) o 
de alto voltaje modulado (coagulación). También suministran 
salidas bipolares, pero solo de bajo voltaje.
Fig. 4.11: Electrodo para corte en forma de gancho (monopolar).
La sutil forma de gancho de este electrodo (recuadro) le 
permite al cirujano la habilidad de levantar el tejido o de 
cortar o vaporizar tejidos que no se encuentran en posición 
directamente perpendicular a la línea de visión. Nótese que el 
electrodo se lleva cerca del tejido (izquierda) y que el proceso 
de corte ocurre por medio de un proceso de vaporización lineal, 
sin que el mismo esté en contacto con el objetivo (derecha). 
En esta técnica, el gancho no se usa para levantar el tejido, 
solamente para facilitar cortes laterales, evitando las estructuras 
subyacentes.
Figs 4.12a hasta e: Electrodos con aguja (monopolar).
Este electrodo tiene una punta retráctil que se puede usar para 
hacer incisiones lineales o para vaporizar endometriosis. En 
este ejemplo, el peritoneo es elevado sobre la vejiga subyacente 
con pinzas de agarre (a) mientras que el electrodo es activado 
usando corriente de corte (b). La vaporización de tejidos ocurre 
con mínima carbonización (c) ya que el mismo no tiene contacto 
directo con el tejido. En (d) y (e) el electrodo se utiliza para 
salpingotomía lineal en un caso de embarazo ectópico tubárico 
derecho no-roto. Nótese que la incisión se hace en el aspecto 
antimesentérico de la porción proximal de la trompa dilatada.
usar cualquier electrodo con un borde delgado para llevar 
a cabo cortes electroquirúrgicos, incluyendo el borde del 
cuchillete y las puntas de las tijeras (Fig. 4.15).
 Los ajustes para estos electrodos dependen del calibre de 
la interfase electrodo-tejido, de las características del tejido, 
el deseo de un efecto térmicoresidual (para hemostasia) y 
la forma de la onda u otras especificaciones de salida para 
el generador en sí. Típicamente, los electrodos con punta 
de aguja vaporizan tejidos prefundidos de manera efectiva 
a más o menos 15-25 vatios de salida de voltaje bajo con-
tinuo, mientras que los electrodos más gruesos en tejidos 
menos vascularizados pueden requerir de 60 vatios o más. 
Cuando el cirujano haga una incisión en el peritoneo, tiene 
que elevar cuidadosamente la superficie del mismo lejos 
de las estructuras subyacentes como son el uréter, la vejiga 
y los vasos mayores y tiene que delimitar con cuidado la 
profundidad de la incisión. Para facilitar el proceso de corte, 
el generador debe ser activado justo en el momento en el 
que la punta del electrodo llegue a las proximidades del 
tejido y mantenerlo en medio de la “envoltura” invisible de 
vapor creada por los productos de la vaporización celular. El 
cirujano debe recordar que solamente los capilares y arte-
riolas de calibre muy fino van a ser efectivamente ocluidos 
con esta clase de cortes. En consecuencia, los vasos que se 
encuentren deben ser tratados de manera separada con la 
técnica electroquirúrgica apropiada.
 a b c
 d e
Sección 1: G
eneral
52
Hemostasia Electroquirúrgica
La electrocirugía, apropiadamente aplicada, es probable-
mente el método más efectivo y eficiente en cuanto a costos 
para obtener hemostasia durante procedimientos laparos-
cópicos. La aplicación correcta requiere de un minucioso 
conocimiento de la fuente de energía, así como también 
de los factores que impactan sus efectos sobre el tejido.
Hemostasia de Vasos de Calibre Medio
Los vasos de hasta unos cuantos milímetros de diámetro 
pueden ser ocluidos por medio de coagulación de radio-
frecuencia apropiadamente aplicada. La proximidad de es-
tructuras vitales y el hecho de que vasos sanguíneos abiertos 
conducen calor lejos del sitio de transferencia de energía, 
son factores que hay que considerar cuando se usa elec-
trocirugía para este propósito. En la mayoría de los casos, 
los instrumentos monopolares también pueden ser efectivos 
y seguros, siempre y cuando se apliquen con una técnica 
apropiada y segura. Sin embargo, desarrollos recientes en 
el diseño de electrodos y del control del microprocesador 
han hecho la desecación bipolar más efectiva, eficiente y 
muy probablemente más segura para cirugía laparoscópica.
 Antes de la aplicación de energía RF, es por lo general 
preferible aislar los vasos tanto como sea prácticamente 
posible a una distancia adecuada para permitir una deseca-
ción segura en cualquiera de los lados del lugar planeado 
de división (Fig. 4.13). La energía se aplica de la mejor 
manera después de ocluir el vaso con pinzas de agarre 
previniendo así el efecto de “baja de calor” descrito en la 
sangre que fluye. Cuando se usan instrumentos monopo-
lares, hay que tener cuidado de asegurarse que las pinzas 
para coagulación no se encuentren cerca o en contacto con 
intestinos u otras estructuras vitales. La corriente usada 
debe ser de bajo voltaje con un ciclo de trabajo alto, entre 
70% (“mixta”) y 100% (“solo corte”). El voltaje aplicado 
varía de acuerdo con el tipo y cantidad de tejido que va 
a ser coagulado (impedancia de tejido) y el tamaño y la 
forma del electrodo que se encuentra en contacto con el 
pedículo. Las salidas bipolares efectivas por lo general se 
encuentran en el rango entre 25 y 40 voltios, mientras que 
para la técnica monopolar el rango es por lo usual entre 
40 y 70 voltios. La corriente se aplica hasta que el vaso se 
palidezca y se encoja. Cuando se usa energía bipolar con 
generadores estándar, se puede emplear un amperímetro 
para determinar cuando la corriente cesa, una señal de que 
ha ocurrido una desecación completa. Es probable que el 
daño térmico colateral sea minimizado por una activación 
intermitente y/ por medio de copiosa irrigación del sitio con 
un fluido frío de baja viscosidad como solución salina o 
glicina. Después de completar el proceso de coagulación / 
desecación, el pedículo puede ser dividido mecánicamente 
o por medio de eletrocirugía con tijeras o un electrodo 
monopolar (Fig. 4.15).
Hemostasia de Vasos Pequeños
La técnica descrita anteriormente para vasos de tamaño 
mediano, se puede aplicar para ocluir vasos pequeños 
también. Sin embargo, puede ser difícil aislar vasos pe-
queños para que puedan ser agarrados efectivamente con 
pinzas. La visualización se mejora con irrigación y con 
fluidos no-conductivos de baja viscosidad como glicina, que 
facilitan la desecación electroquirúrgica. En estos casos, si 
Fig. 4.14: Pinzas “Maryland” bipolares.
Este dipositivo, fabricado por Gyrus Inc., tiene una serie de 
ventajas claras sobre el dispositivo Kleppinger que se muestra 
en la figura 4.13. Las mandíbulas son rígidas e interactúan 
con el tejido casi como un hemóstato en cirugía abierta, si 
se requiere agarrando firmemente y comprimiendo el tejido 
facilitando de este modo la coaptación de los vasos sanguíneos 
con cantidades reducidas de energía y de propagación lateral. 
La cantidad de presión puede ser controlada por el cirujano 
con la manija de la pistola y la punta se puede rotar de 
acuerdo a la necesidad usando el botón de rotación (flecha). 
Aunque el controlador dedicado (a) se puede ver como una 
desventaja debido al costo de capital adicional, proporciona 
retroalimentación de la impedancia lo cual le permite al cirujano 
determinar cuando ha ocurrido la desecación completa del 
tejido.
Fig. 4.13: Pinzas bipolares simples (Kleppinger).
Los cuchilletes de este dispositivo (izquierda) son sólidos y 
bastante flexibles, lo cual dañan el tejido, pero también los 
convierte en instrumentos de agarre inefectivos. La falta de 
un diseño rígido inhibe la función del dispositivo para una 
desecación / coagulación coactiva de vasos relativamente 
grandes. En consecuencia, los vasos tienen que ser desecados 
y aislados antes de la coagulación como en el caso del 
ligamento infundibulopélvico izquierdo, que se muestra a la 
derecha. La mayoría de los coaguladores se programan en 
25-30 voltios y se coagula el tejido lentamente. Nótese que 
la inhabilidad de las pinzas de agarrar y comprimir el tejido, 
requiere de un mayor grado de extensión lateral, que en parte 
se debe a al efecto electroquirúrgico directo y en parte al efecto 
térmico indirecto. En este caso (derecha) hay una coagulación 
superficial del cuerpo del útero adyacente.
C
apítulo 4: C
ortes y H
em
ostasia Laparoscópicas
53
Figs 4.15a hasta f: Coagulación bipolar con pinzas Maryland y transacción electroquirúrgica. Las pinzas descritas en la Fig. 4.14 
se ven aquí en una desecación del ovario derecho del cuerpo del útero. Cuando el ovario se sostiene con tracción lateral (a) las 
mandíbulas de las pinzas agarran firmemente el pedículo, (b) El cirujano activa los electrodos oprimiendo un pedal acoplado 
al generador dedicado (Fig. 4.14 a), lo que resulta en una desecación lenta del tejido entre las mandíbulas del dispositivo, (c) 
Después de escuchar un pito del generador que señala que la impedancia ha aumentado señalando que la desecación se ha 
completado, las mandíbulas se liberan, (d) y se vuelve a agarrar el tejido adyacente, (e) En este caso, la transacción se lleva a 
cabo usando el delgado borde de un juego de tijeras, (e) con un accesorio monopolar y un generador distinto, como los que se 
describieron en la Fig. 4.10, ajustados aproximadamente a 60 voltios de salida de poder bajo que es suficiente para vaporizar 
el tejido que ya ha sido desecado, (f) (Secuencia fotográfica, Cortesía de Andrew Brill, M.D.).
a b
c d
e f
se identifica el lumen del vaso, éste se puede comprimir 
con un electrodo de punta delgada con mandíbulas rígidas 
(por ejemplo punta Maryland, Fig. 4.14 b) y comprimido. 
Se puede aplicar energía de bajo voltaje (corte) continua, 
siempre y cuando el sitio se haya aislado adecuadamente de 
las estructuras vitales. El voltaje empleado por logeneral 
va a ser significativamente menor que el que se necesita 
para vasos más grandes, ya que los puntos de contacto más 
pequeños van a crear una densidad de corriente correspon-
dientemente más alta con el mismo poder.
 Las fugas en vasos pequeños se puede controlar 
usualmente con fulguración, un proceso descrito anterior-
mente, usando un electrodo monopolar con un área de su-
perficie más amplia, con corriente modulada de alto voltaje 
Sección 1: G
eneral
54
Fig. 4.17: Pinzas bipolares para desecación / corte con ESU 
estándar.
Este aparato, de ACMI (Santa Barbara, CA), viene en versiones 
de 5-10 diámetros y deseca y corta tejido usando cualquier 
generador electroquirúrgico con una salida bipolar programada 
en 20-30 voltios. Desafortunadamente lo llaman pinza “Tripolar”, 
un nombre que puede crear alguna confusión ya que en realidad 
se trata de un aparato bipolar (“Tripolar” se refiere a la habilidad 
de agarrar, desecar y cortar tejido). Cuando se encuentra en 
posición neutral, como se muestra en la fotografía principal, 
las mandíbulas del dispositivo se encuentran cerradas (a). Al 
oprimir el gatillo en la parte delantera de la manija de la pistola, 
las mandíbulas se abren (b). Al presionar la pestaña en dirección 
de la flecha, se despliega la cuchilla a lo largo de la ranura en 
cada una de las mandíbulas, cortando el tejido interpuesto (c). 
Nótese que el diseño puede ser algo confuso porque la acción 
de compresión del tejido ocurre en la posición neutral.
Fig. 4.16: Dispositivos laparoscópico grapadores de corte/
coagulación/desecación.
Estos dispositivos híbridos tienen el mismo concepto como los 
aparatos grapadores de corte lineal descritos en la Fig. 4.9, pero 
en vez de grapas, desecan el tejido antes de cortarlo. El tejido 
se agarra y comprime antes de que el electrodo dividido sea 
activado (1). La cuchilla es activada por el cirujano después de 
la desecación adecuada como lo señala la flecha (1) para crear 
una incisión (2) en la extensión media justo cerca del extremo 
distal del tejido desecado (3).
 1 2 3
Fig. 4.18: Pinzas Gyrus bipolares para desecación/corte con 
ESU dedicada.
Este aparato híbrido de coagulación y corte, fabricado por 
Gyrus Inc., también viene en versiones de 5-10 mm de 
diámetro, pero requiere de un ESU “Plasmakinetics” dedicado 
(a) que emite energía a manera de pulsos y que cuenta con 
una característica integrada de monitoreo de impedancia. En 
posición neutral, como se ve en la fotografía principal, las 
mandíbulas del dispositivo se encuentran abiertas (b), contrario 
al dispositivo mostrado en la Fig. 4.17. Al oprimir el gatillo en 
la parte delantera de la manija de la pistola, las mandíbulas 
se cierran y al presionar la pestaña en dirección de la flecha 
naranja, se despliega la cuchilla a lo largo de la ranura en 
cada una de las mandíbulas, cortando el tejido interpuesto (c). 
Este aparato tiene una característica adicional que le permite 
funcionar como una pinza que se activa presionando el botón 
naranja en el lado inferior de la manija de la pistola (flecha 
blanca) siempre y cuando la función esté operando por medio 
del botón / deslizador naranja y blanco en la parte superior de 
la manija del dispositivo.
y ausencia de contacto con el tejido. La fulguración no va a 
funcionar efectivamente a través de la sangre, así que hay 
que aplicar succión para despejar el campo permitiendo 
así que la corriente impacte directamente el tejido. Si la 
corriente no tiene contacto con el tejido, la profundidad de 
la coagulación raramente excede 1 mm. Dependiendo de la 
unidad de electrocirugía, del tamaño del electrodo y de la 
distancia del tejido, las salidas de poder de 60-100 se usan 
generalmente para la fulguración.
Dispositivos de Coagulación para Corte 
Electroquirúrgico Híbrido Lineal 
La reducción del número de cambios de instrumentos es una 
meta en cualquier técnica laparoscópica. En consecuencia, 
la evolución de la técnica electroquirúrgica bipolar resulta 
en el desarrollo de un instrumento de agarre que lleva a 
cabo coagulación electroquirúrgica bipolar de un pedículo 
vascular y luego lo corta con una cuchilla de corte integrada 
que se despliega (Fig. 4.16). El primero de estos dispositivos 
fue diseñado a principios de los 1990, como dispositivos 
grapadores de corte lineal menos costosos. Estos dispo-
sitivos siguen siendo herramientas laparoscópicas útiles, 
libres de necesidad de ESU especializadas (Fig. 4.17). Los 
aparatos subsecuentes han mantenido el concepto básico y 
con el uso de ESUs dedicadas incorporaron el suministro de 
energía controlada por un microprocesador, ajustadas a uno 
o a una serie de factores, el más notorio de los cuales es la 
impedancia. Cuando la conductividad del tejido interpuesto 
entre los cuchilletes de los electrodos baja a cero debido a 
la pérdida de electrolitos del tejido, la impedancia aumenta 
claramente y el suministro de energía se puede terminar. 
Estos aparatos también pueden servir como instrumentos de 
agarre dependiendo de su diseño, una característica que no 
tiene un valor práctico con dispositivos grapadores de corte 
C
apítulo 4: C
ortes y H
em
ostasia Laparoscópicas
55
 a b c d e
Figs 4.19a hasta e: Coagulación y corte de tejido con un mismo dispositivo bipolar.
La apariencia intraperitoneal de los dispositivos bipolares de coagulación/corte en las Figs. 4.17 y 4.18, es similar a esta secuencia 
que muestra la desecación de las adherencias anexas al cuerpo uterino. En el panel (a) la trompa de Falopio ha sido desecada. 
En el panel (b) la cuchilla está saliendo del dispositivo y en el (c) se ve como corta el tejido sostenido entre las mandíbulas del 
dispositivo. En el panel (d) la cuchilla se retrae y en el (e) el dispositivo está siendo retirado del campo inmediato revelando la 
transacción hemostática llevada a cabo en la trompa de Falopio (Secuencia Fotográfica cortesía de Andrew I. Brill, M.D.)
Fig. 4.20: Pinza “Atlas” Ligasure bipolar para desecación/
corte con ESU dedicada.
Este aparato híbrido para coagulación y corte, es fabricado por 
ValleyLab una división de United Status Surgical Corporation 
y el formato que se muestra viene solamente en una versión 
de 10 mm de diámetro. Sin embargo, ahora hay disponibilidad 
de una versión de 5 mm que es similar pero con una forma 
distinta en el efector final. Este sistema requiere de una ESU 
dedicada como se muestra en la foto principal. La manija del 
dispositivo (a) permite que sea usado como instrumento de 
agarre o como pinza, pero el diámetro del efector extremo del 
mismo (b) excluye la manipulación de tejidos finos o delicados. 
La manija fenestrada grande comprime y trinquetes la pinza 
y el pequeño gatillo gris dispara la cuchilla que corta el tejido 
dentro de las mandíbulas del aparato. La pinza comprime el 
tejido muy efectiva y eficientemente y con la ayuda de emisión 
de energía pulsada, las arterias de hasta 7 mm de diámetro 
pueden ser selladas con una mínima dispersión térmica lateral 
(generalmente alrededor de 2 mm). Los ajustes de poder para 
los distintos dispositivos varían con la impedancia inherente 
del tejido anticipado y se programan por medio del número de 
barras verdes en la pantalla a la izquierda. La programación 
estándar para el “Atas” de 10 mm de diámetro, es de tres barras.
Figs 4.21a hasta c: Ligadura y corte con Atlas Ligasure.
En esta secuencia se está desecado tejido peritoneal cerca del 
borde pélvico. En el panel (a), el dispositivo se lleva al campo 
en donde en el panel (b) se agarra un segmento y se deseca. 
En el panel (c), el tejido cortado es liberado mostrando el corte 
que se extiende a unos mm cerca de la extensión más lejana 
de desecación. Nótese el mínimo efecto térmico lateral a la 
incisión y compárelo con el que se ve en las Figs. 4.13 y 4.15 
(Fotografía cortesía de Andrew I. Brill, M.D.)
lineal. Otra ventaja sobre los dispositivos de grapadoras de 
corte es que los sistemas híbridos de coagulación-corte se 
puedendiseñar en factores de forma más pequeños y están 
actualmente disponibles en versiones de 5 mm de diámetro.
Ejemplos de sistemas bipolares con ESU dedicadas 
controladas por microprocesador incluyen el sistema 
Plasmakinetic (PK) (Figs. 4.14 y 4.18) o el dispositivo 
Ligasure (Fig. 4.20). En el caso de los dos, las pulsaciones 
de energía están automatizadas y el amperímetro serial 
a
b
c
Sección 1: G
eneral
56
integrado detiene el flujo de corriente después de com-
pletar la desecación del tejido que se sostiene. Entonces 
el cirujano tiene la posibilidad de cortar el tejido con la 
cuchilla integrada o de agarrar otro sitio del pedículo para 
adicionarlo al área desecada (Figs. 4.19 y 4.21). En cada 
uno de los casos, el aparato funciona como un instrumento 
de agarre relativamente efectivo, reduciendo adicionalmente 
la necesidad de intercambio de instrumentos.
Corte con Ultrasonido
El mecanismo involucrado en el proceso de cortes y coap-
tación de tejidos con ultrasonido, ha sido descrito anterior-
mente y los dispositivos se muestran en la Figura 4.22 a 
hasta f. La velocidad de corte es proporcional a la longitud 
de la excursión de la cuchilla, a la fijación del tejido y a 
la velocidad de corte. La simple transacción se consigue 
con el electrodo de cuchilla en forma de gancho, que es 
especialmente efectivo para cortar tejidos sólidos (como 
el útero en histerectomías supracervicales, (Fig. 4.22 a 
hasta f)) o cortar leiomiomas en miomectomías laparoscó-
picas. Como se describe anteriormente, la orientación 
del tejido es difícil de conseguir cuando el tejido menos 
fijo es el objetivo (como adherencias o pedículos sueltos). 
Para usar la cuchilla es importante estirar el tejido con 
por lo menos uno de los instrumentos de agarre y aplicar 
el borde en forma de gancho del instrumento con fuerza 
estable, leve a modesta, pero continua hasta que ocurra el 
corte. Un enfoque superior es usar tijeras de coagula-
ción laparoscópica (LCS por sus siglas en inglés) de 5 a 
10 mm, las cuales cortan cuando el tejido es asegurado entre 
una almohadilla plástica estriada y una cuchilla rotacional 
multipropósito con superficie afilada, obtusa y plana (Figs. 
4.22 a hasta f). Al rotar la cuchilla hacia un borde afilado, 
presionar y levantar el tejido con excursión máxima, se 
puede lograr la transacción de tejido relativamente avas-
cular. En caso de que haya más tejido vascular, el cirujano 
reduce la velocidad de corte ejerciendo menos tracción en 
el tejido y talvez seleccionando la superficie roma de la 
cuchilla. El cirujano debe ser conciente de la necesidad de 
paciencia mientras que el proceso tiene efecto y resistirse a 
la urgencia de manipular el dispositivo o tejido de manera 
forzada. Adicionalmente, se pueden presentar lesiones tér-
micas dentro de algunos pocos milímetros de la línea de 
incisión, así que hay que tener cuidado, particularmente 
cuando se encuentre cerca de intestinos y el uréter.
Hemostasia con Ultrasonido
La cuchilla o sonda roma se puede usar para ocluir algunos 
vasos de calibre menor coaptándolos y aplicando energía. 
Sin embargo, se logra una hemostasia más efectiva con el 
LCS programado a excursiones relativamente cortas. Al 
rotar la cuchilla hacia una superficie plana va a dispersar 
la energía sobre el área más amplia y proporcionar la me-
jor oportunidad para sellar vasos de calibre relativamente 
grande (3 mm de diámetro). Es claro que es preferible usar 
el LCS para coaptar vasos en pedículos antes de cortarlos. 
En consecuencia, una coagulación efectiva se consigue 
relajando la tensión tisular, minimizando la excursión del 
cuchillete y usando un borde romo o superficie plana. Aun-
que una zona de coagulación de menos de 1 mm se crea 
típicamente por medio de una incisión coactiva con LCS, 
sigue siendo proporcional a la excursión de la cuchilla, al 
tiempo de aplicación y a la presión aplicada.
CONCLUSIONES
Los cortes y la hemostasia laparoscópicos se pueden lograr 
de manera segura con una instrumentación relativamente 
simple siempre y cuando el cirujano cuente con un profundo 
entendimiento tanto de la anatomía pélvica y de las técnicas 
o modalidades de energía y su impacto en el tejido desecado. 
Durante una laparoscopia, la paciencia se debería acercar a 
Figs 4.22a hasta f: Bisturí de ultrasonido y tijeras para ligar 
y cortar.
El electrodo Piezo en la manija del dispositivo (a) es activado por 
el generador (f) para producir una oscilación lineal de la cuchilla 
a 55 KHz o en el ámbito de frecuencias de ultrasonido. La 
eficiencia del corte aumenta con la prolongación de la excursión 
de la cuchilla, una circunstancia que efectivamente transmite 
más energía hacia el tejido. Un pedal (d) activa el dispositivo 
hasta su poder completo (5) mientras que el otro activa el 
dispositivo en un ajuste que puede ser cambiado por parte 
del equipo quirúrgico - en este caso, se encuentra en “3”, una 
programación de poder medio. La cuchilla en forma de gancho 
(e) funciona como un cuchillo que corta con razonable eficiencia 
tejidos densos como el útero, representado aquí en el proceso 
de una histerectomía supracervical. Una de las ventajas sobre 
la electrocirugía es la ausencia de producción de humo. Las 
tijeras de ligadura y corte (a, b, c) se pueden usar para seccionar 
y sellar vasos hasta de 3 mm de diámetro. Solamente oscila la 
mandíbula no-articulada (c), y a través de la rotación produce 
una forma distinta que favorece el corte o coagulación de los 
tejidos, concentrando o dispersando efectivamente la energía.
C
apítulo 4: C
ortes y H
em
ostasia Laparoscópicas
57
la obsesión en cuanto a la oclusión de los vasos sanguíneos, 
grandes o pequeños, antes de cortar el tejido, debido a que 
el sangrado durante laparoscopia compromete rápidamente 
el campo quirúrgico visible. Los nuevos dispositivos bipo-
lares controlados por microprocesador son claramente muy 
valiosos y mejoran la eficiencia. Sin embargo, la falta de 
acceso a esta clase de sistemas, no se debería considerar 
como necesariamente comprometedor para el cuidado del 
paciente. Por el contrario, si el cirujano es cuidadoso y la 
desecación del paciente puede proceder a un ritmo más 
lento, pero de todas maneras seguro manteniendo resultados 
óptimos en el paciente. 
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Sección 1: G
eneral
58
“1, 2 y V”, las Suturas Laparoscópicas 
Simplificadas hasta su Esencia5
INTRODUCCIÓN
La colocación de suturas laparoscópicas es una habilidad 
endoscópica necesaria para el desempeño exitoso de una 
variedad de procedimientos laparoscópicos avanzados y 
complejos. Aunque algunos cirujanos tratan de desechar las 
endosuturas por innecesarias, los cirujanos endoscopistas 
más experimentados reconocen que fuentes de energía, 
clips o dispositivos como grapadoras pueden reemplazar 
la necesidad de estas suturas. Como con la cirugía abierta 
convencional, las técnicas de sutura laparoscópica permi-
ten la restauración de relaciones anatómicas normales, la 
reconstrucción de órganos, la aproximación de planos de 
tejido y el establecimiento de hemostasia. De los métodos 
de sutura y amarre de nudos adoptados para cirugía la-
paroscópica, el método intracorporal sigue siendo el más 
difícil de manejar. La sutura intracorporal se define como 
la colocación de una sutura y el subsiguiente amarre de un 
nudo seguro, dentro de la cavidad peritoneal.
 Aunque en el pasado los materiales de sutura se li-
mitaban a agujas cortas rectas o en “ski”, hoy en día las 
endosuturas se pueden llevar a cabo con una variedad de 
agujas curvas y con diferentes materiales de sutura. La 
habilidad de utilizar suturas con agujas curvas, le propor-
ciona al cirujano una mayor flexibilidad quirúrgica. Estas 
suturas con agujas curvas han cambiado totalmente las 
dimensiones de la cirugía laparoscópica. Así es como ahora 
los laparoscopistas están llevando a cabo cirugías complejas 
como reparaciones de prolapsos uterinos, colposuspensión 
de Burch, anastomosis tubo-tubárica, etc. Los nuevos porta-
agujas curvos han sido diseñados para sostener firmemente 
la aguja con una mínima inestabilidad en la punta. Esto 
permite que las agujas SH, CT-1 sean pasadas a través de 
tejidos de distintos grosores y consistencias. Durante siglos, 
las suturas han dominado tradicionalmente la cirugía abierta. 
Las técnicas con suturas laparoscópicas fueron introducidas 
y utilizadas por Kurt Semm en ginecología a mitades de 
los años 1970. El primer paso significativo en la evolución 
de instrumentos laparoscópicos fue la combinación del 
mango para microcirugía con el instrumento laparoscópico, 
permitiendo un movimiento libre y una rotación completa. 
También es importante la introducción de la técnica de su-
tura a dos manos y el diseño de los instrumentos como un 
par acoplado, en donde cada uno de ellos lleva a cabo un 
papel específico de conducción de la aguja o de agarre de 
asistencia. Con el fin de ser hábil en el momento de hacer 
una sutura laparoscópica, los cirujanos endoscopistas tienen 
que aprender a acomodarse al ambiente de las cirugías la-
paroscópicas, por ejemplo adquirir la habilidad de percibir 
apropiadamente la profundidad, la coordinación ojo-mano, 
la sensación táctil directa, práctica constante y sobre todo, 
paciencia.
EQUIPOS
Los siguientes son los equipos necesarios para suturas 
intracorporales:
1. Dos porta-agujas laparoscópicos o un porta-agujas la-
paroscópico y un “grasper”.
2. Material de sutura
3. Tijeras para laparoscopia
 Se usa un telescopio de 10 mm y 0 grados para lograr 
visualización. El asistente sostiene la cámara firmemente, 
manteniendo el sitio objetivo en el centro del campo visual. 
Se requiere de colocación correcta de los trocares para lograr 
una sutura intracorporal óptima. A medida que la habilidad 
mejora, los cirujanos endoscopistas experimentados suturan 
con facilidad desde cualquier lado del paciente, bien sea 
con la mano izquierda o derecha. El telescopio y la cámara 
se colocan en la región umbilical. Los puertos auxiliares 
se colocan laterales a los vasos epigástricos inferiores. Los 
puertos inferiores se colocan 1-2 cm mediales a la espina 
Nutan Jain
C
apítulo 5: “1, 2 y V”, las Suturas Laparoscópicas Sim
plificadas hasta su Esencia
59
ilíaca superior aunque algunos cirujanos prefieren un puerto 
suprapúbico a media distancia entre la línea del bello púbico 
y el ombligo y la otra en el cuadrante inferior en el costado 
desde el cual está operando. Las suturas laparoscópicas en 
la pelvis se facilitan colocando el trocar superior bien alto, 
aproximadamente a nivel del ombligo en casos de suturas 
continuas y prolongadas. Se puede usar un trocar de 5 mm 
para colocar una aguja SH o más pequeña. El trocar más 
grande se coloca en la parte superior o en posición lateral 
más baja. Como alternativa, se puede usar un trocar Apple 
sin válvula para la técnica “back loading”.
Porta-agujas
a. Porta-agujas con un mecanismo de bloqueo fijo de las 
mandíbulas.
b. Porta-agujas estándar con mandíbulas articuladas que 
se asemejan a conductores de aguja.
 Los porta-agujas como los porta-agujas Cook y los 
porta-agujas Endopath (Johnson & Johnson) permiten aga-
rrar la aguja en posición vertical, perpendicular al conductor 
de aguja con muy poco esfuerzo. Una de las limitantes de 
los porta-agujas es que no se pede agarrar la sutura con el 
porta-agujas, ya que puede dañar los materiales de sutura 
durante el tiempo que se sostengan. Sin embargo, los 
cirujanos endoscópicos más experimentados prefieren el 
porta-agujas de mandíbulas articuladas (Kart Store, Wolf) 
que les permite angular la aguja para un punto específico y 
manipular la sutura. Los porta-agujas son de dos tamaños, 
largos y estándar. Los largos le permiten al cirujano llegar 
hasta estructuras profundas de la pelvis. Con base en esta 
introducción vamos a escribir nuestro propio método de 
sutura simplificado.
 Las suturas laparoscópicas se consideran comúnmen-
te complejas, incómodas y difíciles de dominar y por 
consiguiente, relegadas por la mayoría de los cirujanos 
Fig. 5.1: “1, 2 y V”, la victoria de las suturas laparoscópicas.
Fig. 5.2a hasta c: (a) Colocación de puertos para suturas ipsilaterales, (b) Colocación de puertos para suturas 
contralaterales, (c) Colocación de puerto para sutura suprapúbica.
endoscopistas. Las suturas son la manera por medio de la 
cual éstos últimos llevan a cabo de manera exitosa pro-
cedimientos laparoscópicos más avanzados. Asociados a 
cursos de habilidades de suturas, entrenamiento y docencia 
de residentes, “fellows” y otros expertos en ginecología 
quieren mejorar sus habilidades con las suturas. He notado 
que hay mucha confusión en las mentes de los aprendices 
y ven la colocación de suturas como un ejercicio complejo 
y no están dispuestos a llevar a cabo la alineación de la 
aguja y las lazadas y nudos. Vamos a tratar de suministrar 
una manera simplificada, esencial de hacer una sutura la-
paroscópica. Aquí vamos a discutir solamente la técnica de 
suturas intracorporales, la que preferimos llamar 1, 2 y V 
la victoria de las suturas intracorporales (Fig. 5.1). Hasta 
los más novatos cirujanos se pueden convertir en magos 
de las suturas adquiriendo esta manera simple de llevar a 
cabo suturas laparoscópicas. También queremos aclarar 
que la técnica que vamos a demostrar es compatible con 
la colocación de puertos ipsilaterales, contralaterales y 
suprapúbicos-medios (Figs. 5.2 a hasta c). Va más allá de 
	 	 	 	 a	 	 	 	 	 b	 	 	 	 	 c
Sección 1: G
eneral
60
las restricciones de cirujanos diestros o zurdos, ya que se 
puede llevar a cabo desde el lado derecho o izquierdo del 
paciente. Así que por eso lo llamamos el “Método Univer-
sal”.
 No hay ninguna diferencia si el cirujano se encuentra 
en el lado derecho o izquierdo del paciente. Lo mejor sería 
que tratara de suturar con este procedimiento simplificado 
de dos pasos estando a la derecha o a la izquierda del pa-
ciente usando la mano derecha o izquierda, con la misma 
colocación de puerto hecha hasta ahora. No queremos crear 
ninguna confusión o controversia en cuanto a ipsilateral o 
colateral. Ambas son técnicas buenas dependiendo de la 
elección del cirujano, de la comodidady de la aplicación 
quirúrgica en particular.
Ahora	vamos	a	Describir	nuestra		 	 	
Técnica	Simplificada
Longitud de la sutura: Los principiantes deberían empezar 
con una sutura de aproximadamente 25 cm de longitud. 
A medida que adquiera más experiencia, se puede alargar 
la sutura.
Selección de la Aguja
Lo usual es una aguja curva de cuerpo redondo de 36 mm 
o una aguja “taper cut”, pero con la técnica que vamos a 
describir más adelante, se puede introducir fácilmente hasta 
una aguja de 50 mm.
Carga de la Aguja
Lo mejor es usar trocares Apple cortos sin válvula 
de 5 mm, pero también se puede usar uno de 10 mm. El 
trocar de 5 mm o trocar con válvula que se ha utilizado 
hasta ahora, se elimina. Ahora se coloca el porta-agujas 
en el trocar Apple. Éste sostiene el extremo final de la 
sutura y lo saca del trocar. En este momento se inserta 
nuevamente el porta-agujas y agarra la sutura exactamente 
aproximadamente a 2 cm del eje de la aguja. Este es el paso 
1 (Fig. 5.4 a). Ahora el ensamblaje de porta-agujas, suturas 
y trocar Apple de 5 mm está listo para ser insertado (Figs. 
5.3 a hasta c) en el abdomen del paciente.
Alineación de la Aguja
Somos partidarios del uso de dos porta-agujas ya que acelera 
la sutura, la hace más precisa y hay un mejor agarre de la 
aguja durante el procedimiento de sutura. Este ensamblaje 
se introduce desde la posición de la mano no-dominante. 
Cuando el cirujano esta parado a la izquierda y siendo dies-
tro se va a introducir desde el puerto inferior izquierdo y del 
mismo modo para cualquier otra combinación dependiendo 
de la posición del cirujano siendo diestro o surdo; la entrada 
al puerto se puede elegir, pero por lo general se lleva a cabo 
por el puerto más bajo. Ahora la aguja se introduce primero 
en el abdomen y el trocar Apple es ensartado sobre ella en la 
Fig. 5.3a: Sosteniendo el extremo libre de la sutura y 
halando éste dentro del trocar.
Fig. 5.3b: Sacando la sutura a través del trocar Apple sin 
válvula.
Fig. 5.3c: Carga completa de la sutura.
Cargando	la	Aguja
C
apítulo 5: “1, 2 y V”, las Suturas Laparoscópicas Sim
plificadas hasta su Esencia
61
Fig. 5.4a: Paso 1: Sostener la aguja a 2 cm del eje Fig. 5.4b: Paso 2: Agarrar la aguja en la unión de los dos 
tercios anteriores y del tercio posterior.
cavidad abdominal. La aguja se deja colgar en el abdomen, 
de tal modo que la concavidad de la aguja se encuentra en 
dirección hacia las piernas del paciente, llamada posición de 
medialuna. Cuando la aguja está colgando en el abdomen, 
en vez de encontrarse sobre cualquier superficie o platafor-
ma de tejido como el útero, es mucho más fácil de alinear 
en la posición correcta. Mientras que la aguja se sostiene 
con la mano no-dominante, la mano dominante sostiene 
otro porta-agujas desde el puerto ipsilateral o colateral y 
llegue al abdomen para agarrar la aguja en la unión de su 
2/3 parte anterior y tercio posterior. Por medio de un leve 
tirón, la aguja se alinea instantáneamente. Los espectadores 
piensan que es el porta-agujas (Figs. 5.5 a hasta e), pero 
yo simplemente digo que se trata del cirujano. Entonces, 
este es el modo más sencillo para alinear la aguja. Como la 
mayoría de los textos sobre suturas laparoscópicas abogan 
por uno hasta nueve pasos para sostener y alinear la aguja, 
la simplificación hasta llegar a solamente dos pasos es una 
innovación significativa.
 Ahora este porta-agujas que se encuentra en la mano 
dominante pasa la sutura a través del tejido corporal. A 
medida que la aguja va saliendo, es agarrada instantá-
neamente por el otro porta-agujas y el porta-agujas de la 
mano dominante oprime el tejido hacia atrás para que la 
aguja pueda salir con más facilidad y ser agarrada por el 
otro porta-agujas sin dejarla caer. En el caso de suturas 
continuas con agujas curvas, es extremadamente importante 
agarrar la aguja, apenas salga sin dejarla caer. Si se cae, 
tenemos que empezar de nuevo desde sostener la sutura 
a 2 cm del eje de la misma y dejarla colgar en el abdomen 
y agarrarla nuevamente en la unión de 2/3 parte anterior y 
tercio posterior (Fig. 5.4 b). En esto radica el beneficio de 
usar dos porta-agujas ya que sostienen mejor y proporcionan 
precisión y velocidad, menos probabilidades de que la aguja 
se suelte.
Haciendo el Nudo
Abogamos por la formación de la letra V para hacer las 
lazadas y nudos. Hasta el momento la mayoría de los textos 
en la literatura, recomiendan hacer una letra P, B, Q, C y 
modos complejos de hacer las lazadas, lo cual deja al novato 
algo confundido en cuanto a cuál es el limbo vertical de la 
letra P del asa, confundiendo aún más al lector. Preferimos 
hacer los nudos y lazadas haciendo una letra V.
 Por eso, apenas la aguja salga del tejido, la sutura es 
halada hasta que el extremo final se encuentre a 2-3 cm. 
La aguja se sostiene como un barco o “smiley grip” en el 
porta-agujas de la mano dominante y la mano izquierda o 
no-dominante engancha la sutura hacia arriba para formar la 
letra V (invertida). Una vez se haya logrado esta posición, 
empezamos a hacer una, dos lazadas alrededor del porta-
agujas. Luego el extremo final de la sutura se sostiene de la 
punta. El porta-agujas de la mano dominante, que sostiene 
la aguja, es halado con el otro porta-agujas agarrando el 
extremo de la sutura que se mantienen inmóvil, facilitando 
la caída de las lazadas desde la punta del porta-agujas. Si 
movemos los dos porta-agujas entonces el asa es apretada 
sobre el porta-agujas, dificultando su caída. Por eso es 
importante mover solamente el porta-agujas de la mano 
dominante y mantener la mano no-dominante inmóvil 
mientras que se aprieta el nudo (Figs. 5.6 a hasta h). Así se 
aprieta el primer nudo, luego se toman una o dos lazadas 
adicionales y el extremo libre se sostiene de la punta. Con 
el fin de lograr un nudo quirúrgico seguro, las dos manos 
halan en dirección contraria al primer nudo. Aunque hemos 
usado extensamente el nudo Granny, en donde los dos 
nudos se hacen halando los dos porta-agujas en la misma 
dirección, encontramos que cada uno de los nudos Granny 
proporciona suficiente fuerza, razón por la cual los hemos 
utilizado en muchas ocasiones en reparaciones del piso 
pélvico y con suturas Prolene “O”. La facilidad del nudo 
Sección 1: G
eneral
62
Fig. 5.5c: Aguja colgando verticalmente con el porta-agujas 
izquierdo con la concavidad de la aguja mirando hacia la 
pelvis.
Fig. 5.5d: Agarre de la aguja de la unión anterior a 2/3 partes 
y del tercio posterior con el porta-agujas derecho.
Fig. 5.5e: Con el pequeño tirón del hilo de porta-agujas 
izquierdo se alinea la aguja en la posición “smiley”.
Fig. 5.5b: Introducción de la aguja curva sosteniéndola a 2 
cm del eje del porta-agujas.
Fig. 5.5a: Inserción de la aguja en la cavidad peritoneal.
Granny radica en que se puede amarrar cómodamente en 
una sola dirección. Los nudos son asegurados y la sutura 
sobrante se corta.
 Ahora vamos a analizar las ventajas de la letra V sobre 
las otras letras P, B, Q o C. Cuando se hace la letra V con 
la aguja en configuración de bote, ambos extremos de las 
lazadas son visibles claramente y se amolda a una altura 
del tejido corporal, así que no hay ampliación con el resto 
de la sutura o el extremo final. Esto por lo general ocurre 
cuando estamos tratando de hacer nudos en la superficie 
del tejido corporal. Sugerimos que los cirujanos hagan las 
lazadas y los nudos un poco más arriba en la pelvis para que 
ambos extremos de la V se vean claramente y para que haya 
claridad con el resto de la sutura y el extremo final. En esto 
radica la 1, 2 y V, la victoria de la sutura laparoscópica. Así 
que cuando se hace la letra V en un plano más alto que el 
del tejido objetivo, facilitando las lazadas y nudos – modo 
más simple de llevar a cabo suturas. Entonces la aguja de 
C
apítulo 5: “1, 2 y V”, las Suturas Laparoscópicas Sim
plificadas hasta su Esencia
63
Fig. 5.6a: Formación de la letra “V”. Fig. 5.6b: Mostrandola altura de la sutura haciendo una “V” 
sin aguja.
Fig. 5.6c: Aguja sostenida como un bote o el agarre “smiley” 
con la mano dominante.
Fig. 5.6d: El porta-agujas de la mano no-dominante 
engancha la sutura para formar la letra V (invertida).
Fig. 5.6e: Se toma una o dos lazadas alrededor del porta-
agujas y el extremo final de la sutura se sostiene en la punta 
de la sutura.
Fig. 5.6f: Mueva solamente la aguja dominante para hacer 
caer la sutura.
Sección 1: G
eneral
64
Fig. 5.7a: Retiro de la aguja de la cavidad abdominal 
retirando el trocar sin válvula junto con la aguja.
Fig. 5.7b: Retirando la aguja de la cavidad abdominal.
corte y el hilo se agarran de nuevo más cerca de la aguja 
y se sacan por el puerto más bajo (Fig. 5.7 a y b).
 Para descripciones detalladas sobre suturas el lector es 
referido a nuestro libro de texto sobre suturas laparoscó-
picas. Estado del Arte Atlas y Libro de Texto para Suturas 
Laparoscópicas.
 En este texto, hemos alentado a los cirujanos a usar 
la técnica para su aplicación con el abordaje ipsilateral o 
contralateral. Use dos porta-agujas y trate de ser ambidies-
tro para aprovechar mejor todo el potencial de las suturas 
laparoscópicas. Más práctica lo hace más eficiente.
CONCLUSIÓN
Este manuscrito trata de destacar la técnica simple e innova-
dora de las suturas laparoscópicas, usando dos porta-agujas, 
siguiendo dos pasos de agarre y alineamiento de la aguja. 
La experiencia del autor es que la formación de la letra 
“V” es una simplificación excesiva de las complejidades 
del amarre de nudos. Hemos suministrado fotografías des-
criptivas para entender la técnica exactamente. También 
incluimos un video para explicar de manera más clara la 
relevancia del término “1, 2 y V”, la victoria de la sutura 
laparoscópica. Entiéndala, practíquela, domínela y disfrute 
un acceso ilimitado a los procedimientos laparoscópicos 
que requieran de suturas.
BIBLIOGRAFIA
 1. Clarke HC. Laparoscopy—new instrument for suturing and 
ligation. Fertil Steril. 1972;23:274-7.
 2. Desai PJ, Moran ME, Calvano CJ, Parekh AR. Running 
suturing: The ideal length facilities this task. J Endoural. 
2000;14:191-4.
 3. Nathanson LK, Nathanson PDK, Cuschieri A. Safety of vessel 
ligation in laparoscopic surgery. Endoscopy. 1991;23:206-9.
 4. Reich H, McGlynn F. Laparoscopic repair of bladder injury. 
Obstet Gynecol. 1990;76:909-10.
 5. Semm K. Tissue puncher and loop-ligation – new ideas for 
surgical therapeutic pelviscopy (Laparoscopy) endoscopic 
intra-abdominal surgery. Endoscopy. 1978;10:119-24.
Fig. 5.6g: Aseguramiento del nudo del cirujano halando los 
dos porta-agujas en dirección opuesta.
Fig. 5.6h: Imagen completa después de cierre subseroso. 
C
apítulo 6: R
ecuperación Laparoscópica de Tejidos
65
Recuperación Laparoscópica de Tejidos6
INTRODUCCIÓN
La cirugía mínimamente invasiva es única para las necesi-
dades de los pacientes, ocasionando menos trauma en los 
tejidos, permitiendo una recuperación más rápida y un regre-
so temprano a las actividades de rutina normales. Estos son 
los principios esenciales responsables de la popularidad de 
esta modalidad de tratamiento relativamente nueva. Como 
ahora la laparoscopia incluye el retiro de tumores grandes 
como miomas, grandes masas ováricas,1 apendectomías, 
embarazos ectópicos2 y varios otros, lo más importante 
es reducir el volumen/tamaño del tumor y retirarlo de la 
cavidad peritoneal sin aumentar el tamaño de la incisión. 
En los inicios de la laparoscopia, la miomectomía no había 
sido aceptaba en su totalidad, pero a lo largo de los años 
con la mejoría en las técnicas y habilidades de sutura, la 
miomectomía3,7 se ha popularizado. El tamaño y número 
de miomas a retirar ya no está restringido a contraindica-
ciones, más bien depende de la experiencia del cirujano, 
del tamaño de los miomas y de cuántos se puedan retirar 
durante una miomectomía laparoscópica. Lo mismo aplica 
para histerectomías.8 Ahora la extracción de un útero de 
Nutan Jain, Vandana Goel
500-1000 gm por medio de laparoscopia se ha convertido en 
un procedimiento común. Otro cambio que se ha presentado, 
es la amplia aceptación de la histerectomía supracervical 
laparoscópica.9 La miomectomía, la histerectomía y los 
úteros más grandes, representan un problema para la extrac-
ción de estas masas y úteros grandes a través de la cavidad 
peritoneal, sin agrandar las incisiones. Hay disponibilidad 
de diferentes métodos, únicos a un tipo particular de tumo-
res, a las preferencias de los cirujanos, a la disponibilidad 
de instrumentos y a la efectividad de costos.
Hay distintas modalidades de extracción de tejidos. En 
este capítulo las vamos a esbozar:
Uso de Puertos más Grandes
Al reemplazar el puerto de 5 mm por uno de 10 mm, se 
pueden retirar tejidos más suaves y pequeños como reves-
timientos de quistes, muestras de salpingoectomía, emba-
razos ectópicos, apéndices, etc. (Figs. 6.1 a y b). El uso de 
instrumentos de 5 mm con un reductor en una manga de 
cánula de 10 mm, es fácil y remueve tejidos rápidamente. 
Si la muestra que se va a retirar es más voluminosa que 
Fig. 6.1a: Reemplazo del puerto de 5 mm por uno de 10 mm. Fig. 6.1b: Tejido removido de la cavidad peritoneal.
Sección 1: G
eneral
66
la manga, los cortes en espiral se llevan a cabo a lo largo 
de la longitud de la muestra (Fig. 6.2), con el fin de que 
colapse fácilmente mientras que se hala a través de la 
manga. Generalmente, el puerto del cuadrante izquierdo 
bajo se usa para este propósito, ya que sana a lo largo de la 
línea del vello púbico y permanece cosméticamente oculto 
en el área púbica.
Colpotomía
Se le conoce como el “morcelador del pobre”. Es una téc-
nica muy simple y útil. Los tejidos extraídos son miomas 
o masas ováricas, que se han colocado en un Endobag. 
El concepto básico radica en abrir el Saco de Douglas y 
usarlo para extraer el tejido. El progreso de la cirugía la-
paroscópica se ha visto obstaculizado por las dificultades 
que se presentan durante la extracción de masas de tejido 
que exceden el diámetro de los trocares que se usan con-
vencionalmente. Los métodos transabdominales requieren 
de incisiones más grandes mientras que las extracciones 
transvaginales se asocian con fuga de CO2. Estas dificul-
tades técnicas se superan con el extractor vaginal CCL 
(Colpo-Coeliochirurgie Lausanne) (Figs. 6.3 a y b) que 
consiste de un trocar equipado en un extremo con una cabe-
za en forma de balón. La superficie redonda de la esfera se 
adapta bien en el fondo del saco posterior, tiene una ranura 
horizontal en la línea media la cual guía al cirujano durante 
la incisión peritoneal intra-abdominal. Un extractor CCL o 
una esponja colocada en una pinza se colocan vaginalmente 
para mantener el neumoperitoneo y para marcar la posición 
para la colpotomía. Se utiliza un gancho monopolar, tijeras 
o una espátula para hacer una incisión sobre el extractor 
CCL, entre los dos ligamentos uterosacros (Figs. 6.4 a 
hasta f). Una vez se haya hecho la incisión en la pared 
vaginal, se introducen una pinzas de agarre de 10 mm y el 
tejido, masa o Endobag se halan hacia fuera. La incisión 
se puede cerrar por vía vaginal o laparoscópicamente. El 
procedimiento es seguro en su totalidad, debido al control 
endoscópico continuo. Este procedimiento se ha utilizado 
para la extracción de ovarios, quistes orgánicos, embarazos 
tubáricos y miomas y tarda en promedio 10-15 minutos.
Aunque se trata de un procedimiento simple, tiene las 
siguientes dificultades:
• Lesiones en órganos vitales como el recto o intestinos 
debido al cauterio monopolar o las pinzas de agarre de 
10 mm.
• Deslizamiento repetido de miomas más grandes o Endo-
bags ocasiona la pérdida de neumoperitoneo y cuando se 
presenta el deslizamiento, las pinzas se abren nuevamente 
para agarrar el tejido. Esto puede aumentar el potencial 
de lesiones en los intestinos en el fornix vaginal posterior. 
La colpotomía se lleva a cabo usando endoscopia con un 
electrodounipolar, horizontalmente entre los ligamentos 
uterosacros. Después de la incisión no hay escape de gas 
y el tejido que se va a remover es agarrado con las pinzas. 
Se hace una incisión adicional, en donde se puede 
formar adherencias post-operatorias.
Fig. 6.2: Corte en espiral que se lleva a cabo a lo largo del 
revestimiento de un quiste.
Figs 6.3a y b: El extracto vaginal CCL se coloca entre los 
ligamentos uterosacros y el fornix vaginal posterior. La 
colpotomía se lleva a cabo usando endoscopia con un electrodo 
unipolar, horizontalmente entre los ligamentos uterosacros. 
Después de la incisión no hay escape de gas y el tejido se 
puede extraer agarrándolo con las pinzas de agarre.
a
b
C
apítulo 6: R
ecuperación Laparoscópica de Tejidos
67
Fig. 6.4a: Mioma que se va a extraer. Fig. 6.4b: Incisión transversa hecha sobre el extractor CCL. 
Fig. 6.4c: Pinzas de agarre de 10 mm introducidas a través 
del extractor CCL.
Fig. 6.4d: Mioma sostenido con pinzas.
Fig. 6.4e: Extracción del mioma. Fig. 6.4f: Extracción completa de un mioma con extractor CCL.
Sección 1: G
eneral
68
Con el fin de evitar estos problemas, ideamos nuestra 
propia técnica innovadora de colpotomía, (Presentada en 
AAGI, 29th Global Congreso of Gynecologic Endoscopy en 
Orlando, Florida en Nov, 15-19, 2000) que es la siguiente:
El mioma es estacionado en las profundidades de 
los ligamentos uterosacros y sostenido con un tornillo de 
mioma. Ahora el cirujano se sienta en el extremo vaginal 
y hace una incisión transversa directamente sobre el bulto 
del mioma en el fornix posterior. Así el mioma desde arriba 
proporciona un punto de referencia útil para hacer la inci-
sión, actúa como freno para la pérdida de neumoperitoneo 
y minimiza el riesgo de lesiones rectales. Apenas se lleva 
a cabo la incisión vaginalmente, el mioma se abulta y se 
agarra con el tenaculum para sacarlo cuidadosamente. La 
incisión vaginal se cierra de tal manera que se evite que 
la sutura pase por el peritoneo, así que no hay sutura en la 
cavidad peritoneal. Se utiliza Poliglactina No. 1-0 y aguja 
de sección cónica y se cierra desde el extremo vaginal. 
Aún miomas muy grandes pueden ser extraídos de este 
modo. Cuando se aplica esta técnica, los beneficios son 
los siguientes:
1. Las pinzas de agarre con mandíbulas grandes no entran 
en el abdomen.
2. La incisión se hace directamente sobre el mioma abul-
tado, así que no hay riesgo de lesiones rectales.
3. Los miomas muy grandes se pueden extraer en su 
totalidad o con morcelación vaginal, según como se 
considere necesario.
4. Después de que el mioma grande salga, los miomas 
más pequeños salen uno después del otro.
5. Al introducir el dedo en la herida de colpotomía, se 
puede explorar la cavidad peritoneal y se pueden extraer 
todos los coágulos y detritus colocando la mesa de 
cirugía en posición Trendelenburg inversa. Esto mini-
miza el tiempo que toma la extracción laparoscópica 
de coágulos más grandes.
USO DE ENDOBAGS
La ooforectomía laparoscópica y la cistectomía en en-
dobag, son procedimientos quirúrgicos bien establecidos 
para el manejo de quistes ováricos en casos donde haya 
preocupación acerca del riesgo de derrame de contenidos 
de lo quistes.10,15 También hay evidencia de que el uso de 
bolsas reduce el tiempo de cirugía.16 Es más probable que 
el derrame ocurra durante la cirugía o en el momento en el 
que el quiste es desinflado en preparación para su extracción 
de la cavidad peritoneal.
Cuando se trata de masas anexas, es siempre importante 
no pinchar el quiste debido al peligro de propagación de 
células malignas. En casos de carcinoma temprano ines-
perado y tumores limítrofes, es ideal utilizar Endobags.
Los Endobags están disponibles comercialmente (Fig. 
6.5) y se pueden colocar dentro de la cavidad peritoneal 
bien sea desde el puerto inferior o umbilical o a través de 
un canal para instrumento extractor CCL. Después de entrar 
en la cavidad peritoneal, el Endobag se abre. El quiste o 
cualquier otro tejido que se vaya a extraer, se coloca dentro 
del Endobag. Si se requiere de descompresión para facilitar 
la extracción del Endobag, los contenidos del quiste se suc-
cionan a través de una cánula de succión-irrigación, pero 
solamente dentro del Endobag. Esto previene el derrame 
de cualquier contenido. El cierre se aprieta para sellar el 
Endobag, después de aspirar los contenidos del quiste y 
el Endobag se saca usando un extractor CCL. Para tejidos 
más grandes el extractor vaginal CCL II es un desarrollo 
adicional al extractor vaginal CCL desarrollado por S Spu-
hler y E Chardonnens en el Departamento de Ginecología y 
Obstetricia en el Vaudois Teaching Hospital en Lausana. El 
extractor vaginal CCL II es un trocar de diámetro 16 mm 
y un cuerpo esférico en el extremo distal, aislado eléctri-
camente. Hace posible el uso de un sistema de Endobags 
extractores más grandes por medio de colpotomía posterior 
y sin pérdida de gas. Con el uso de bolsas de extracción 
adecuadas, el nuevo extractor vaginal II permite tratamien-
tos conservadores y/o extracción de masas anexas con un 
diámetro de hasta 12 cm.
La bolsa también se puede sacar a través de puerto 
lateral inferior después de agrandarlo hasta acomodarlo al 
tamaño de la bolsa, o también desde el puerto umbilical. El 
sitio se elige según las preferencias del cirujano, el tamaño 
del quiste y la bolsa.
En países desarrollados, se pueden usar bolsas con 
cierre, en vez de los Endobags disponibles en el comercio. 
Otra modificación puede ser una pequeña bolsa plástica 
con una sutura de seda No. 2 de bolsa de tabaco, colocada 
en la apertura del extremo de la misma. Después de colo-
car el quiste en la bolsa, (Figs. 6.6 a hasta f) se aprieta la 
sutura de la bolsa y se deja lo suficientemente suelta para 
acomodar la cánula de succión-irrigación, a través de la 
cual se descomprimen los contenidos y luego se aprieta 
completamente la sutura de la bolsa, atando los extremos 
del hilo de seda. La bolsa se saca fácilmente halando el 
hilo de seda, vaginal o abdominalmente. Es muy efectivo 
en cuanto a costos y no permite derrame de contenidos.
Fig. 6.5: Endobags comercialmente disponibles.
C
apítulo 6: R
ecuperación Laparoscópica de Tejidos
69
Fig. 6.6a: Endobag dentro de la cavidad abdominal. Fig. 6.6b: Endobag abierto y quiste dentro del Endobag.
Fig. 6.6c: Quiste completo dentro del Endobag. Fig. 6.6d: Cierre de Endobag dentro de la cavidad.
Fig. 6.6e: Incisión para colpotomía sobre 
el extractor CCL.
Fig. 6.6f: Endobag con quiste completamente removido, 
fuera de la vagina.
Sección 1: G
eneral
70
MORCELACIÓN ELECTROMECÁNICA
Las intervenciones endoscópicas necesarias para extraer 
grandes trozos de tejido, como miomas o útero, todavía 
siguen siendo un desafío para la cirugía mínimamente 
invasiva. Aunque ahora hay disponibilidad de diferentes 
técnicas de extracción, específicamente para remover tejidos 
grandes, este procedimiento es por lo general muy demo-
rado y frecuentemente requiere de aumento en el tamaño 
de la incisión o hasta una incisión adicional; por ejemplo, 
en caso de extracción trans-vaginal. Desde 1973, el primer 
morcelador activado manualmente fue desarrollado para 
facilitar la extracción de muestras durante cirugía laparoscó-
pica. A pesar de esta innovación, tomó mucho tiempo para 
extraer aún muestras pequeñas debido a la fuerza manual 
necesaria. En 1993, el morcelador de Steiner revolucionó 
la extracción de muestras laparoscópicas.17,20
En comparación, el morcelador electromecánico, faci-
lita la extracción aún de secciones relativamente grandes 
de tejido del abdomen en sólo algunos minutos, a través 
de las incisiones existentes.
Este morcelador electromecánico consiste de un tubo 
de corte controlado por un motor, que se puede insertar 
directamente dentro del abdomen sin necesidad de un trocar 
de cánula adicional. La velocidad de la rotación se puede 
preseleccionar en tres pasos y se puede activar a través de 
un pedal.Existe la opción de rotación en el sentido de las 
manecillas del reloj, en contra del sentido de las manecillas 
del reloj y en opción oscilatoria. Las pinzas de agarre para 
sostener el tejido que se va a extraer se insertan dentro del 
abdomen a través del tubo de corte (Figs. 6.7 a hasta f). Si 
las pinzas se halan hacia atrás contra el borde de corte del 
morcelador rotatorio, se puede cortar y extraer un bloque 
cilíndrico de tejido a través del tubo, aplicando fuerza medi-
da y de ser necesario, variando la velocidad y dirección de 
rotación. De este modo se pueden extraer grandes cantidades 
de tejido en cuestión de minutos. Los excelentes efectos de 
corte previenen daños en la arquitectura, así que también se 
pueden llevar a cabo pruebas histológicas confiables. Para 
la morcelación de miomas y úteros aún más grandes, Karl 
Storz introdujo el Rotocut (Fig. 6.7 a). Adicional a las man-
gas de 12 mm, hay mangas opcionales de 15 mm para masas 
de tejido más grandes. Es impulsado por un motor EC extra 
fuerte. La cuchilla se encuentra protegida por un mecanismo 
seguro que previene el corte no-intencionado de cualquier 
tejido. El Rotocut más reciente tiene muchas caracterís-
ticas de seguridad adicionales y una mayor velocidad. En 
las economías con restricciones de costos, los instrumentos 
reutilizables son un tema bien importante. Por consiguiente, 
este dispositivo tiene preferencias sobre las piezas de mano 
desechables. Sin embargo, los morceladores Gynecare con 
sus piezas de mano desechables, son bien populares (Fig. 
6.7 b). Es muy importante cerrar el puerto más grande 
laparoscópicamente para evitar la incidencia de una hernia 
Reiter. Se usa una aguja de cierre de puerto especial y la 
apertura se cierra laparoscópicamente (Figs. 6.8 a hasta 
e). Después de retirar el morcelador, la aguja de cierre de 
puerto entra en el abdomen a través de un extremo de la 
incisión de 12 mm, llevando una sutura vicryl No. 1. La 
sutura se suelta y la aguja se saca. Se reintroduce a través 
del otro extremo de la incisión. Se agarra el primer extremo 
libre de la sutura dentro de la cavidad peritoneal y se saca 
del abdomen. Cuando la sutura ha sido atada, el defecto 
en el peritoneo y en la vaina del recto se cierran adecua-
damente y se elimina el riesgo de herniación de intestinos 
y del epiplón (omento). Hay que tener cuidado durante la 
introducción del morcelador. Los daños en tejidos vitales 
se pueden presentar debido a la morcelación inadvertida 
más allá del mioma o útero. En la revista de la Asociación 
Americana de Laparoscopistas Ginecológicos, en Agosto 
2003,21 “Laparoscopic Morcellator-Related Injuries”, de 
Magdy P Milad, MD, y sus colaboradores han reportado, 
que no están en capacidad de encontrar referencias de lesio-
nes relacionadas con morceladores en la literatura médica. 
De 17 casos identificados por la base de datos de la FDA, 
3 fueron excluidos con base en la naturaleza trivial del 
evento (por ej. el instrumento no funcionó). Las restantes 
14 lesiones viscerales eran demasiado pequeñas y de in-
testino grueso (11), hígado (2), páncreas (1) y estructuras 
vasculares mayores (3). La identificación de la complicación 
fue inmediata en 10 pacientes, pero retrasada hasta el día 4 
de postoperatorio en una de las mujeres. Ningún fabricante 
de dispositivos o especialidad quirúrgica fue responsable 
de la preponderancia de las lesiones. No localizaron refe-
rencias en la literatura en relación con lesiones viscerales 
relacionadas con morceladores. Obviamente puede haber 
prejuicioso en contra de la publicación de estas compli-
caciones potencialmente catastróficas. En consecuencia, 
solamente reportan complicaciones por bases de datos 
MDR y MAUDE, desde la introducción del morcelador 
electrónico. La inexperiencia del cirujano parece jugar un 
papel importante. Una técnica quirúrgica apropiada también 
puede disminuir el riesgo de lesiones viscerales y vasculares 
mayores. La cuchilla móvil debe permanecer siempre lo 
más anterior como sea posible mientras que se mantiene un 
excelente neumoperitoneo y una visión panorámica adecua-
da permitiéndole al cirujano visualizar la cuchilla en todo 
momento. La muestra debe ser separada completamente 
de las estructuras y vasos circundantes y siempre debería 
ser halada hacia el morcelador en vez de empujar el mor-
celador dentro de la muestra. Es ideal que el individuo que 
sostiene la pieza de mano, sea responsable de su activación. 
Finalmente, el uso de una bolsa laparoscópica para retener 
la muestra no debería crear un sentido de seguridad falso, 
teniendo en cuenta que hay estructuras vitales localizadas 
muy cerca. Si la bolsa se rompe durante la morcelación, 
el cirujano debería desactivar inmediatamente el aparato y 
llevar a cabo una inspección de las vísceras cercanas, en 
busca de lesiones. Entender estos tejidos y el potencial de 
las catástrofes quirúrgicas puede ayudar a evitar lesiones 
similares en el futuro. En comparación con la colpotomía 
para miomas, la morcelación parece ser superior ya que evi-
ta una incisión adicional aún cuando la incisión es vaginal.
C
apítulo 6: R
ecuperación Laparoscópica de Tejidos
71
Fig. 6.7a: Morcelador RotocutTM, Karl Storz, 
Tuttlingen, Alemania.
Fig. 6.7c: Mioma en cercanías de la manga del morcelador.
Fig. 6.7e: Extracción casi completa de un mioma por medio 
de morcelación.
Fig. 6.7f: Piezas morceladas de un mioma dentro de una 
bandeja.
Fig. 6.7d: Morcelación en progreso.
Fig. 6.7b: Morcelador de Tejidos Gynecare Morcellex 
(Ethicon – Johnson and Johnson).
Sección 1: G
eneral
72
Fig. 6.8a: Dispositivo de cierre del sitio del puerto (Cooper 
Surgical).
Fig. 6.8b: Introducción de sutura vicryl 1-0 a través de aguja 
de cierre de puerto.
Fig. 6.8c: Agarre de la sutura vicryl libre por medio de re-
introducción de la aguja de cierre de puerto desde el otro lado.
Fig. 6.8d: Técnica laparoscópica de cierre de puerto más 
grande.
CUCHILLETE ENDOSCÓPICO PARA 
HISTERECTOMÍA SUBTOTAL Y MORCELACIÓN
Durante endoscopia, todavía hay que enfrentar problemas 
significativos durante la disección de la cérvix, la morce-
lación y la extracción del útero o miomas. Se han desarro-
llado diferentes instrumentos para morcelación, pero las 
dificultades siguen abundando; especialmente en el caso de 
masas de tejido grandes, como una cérvix miomatosa o un 
mioma. Al tener en cuenta este problema, De Grande P y 
sus colaboradores han desarrollado un instrumento eficiente, 
esterilizable y económico que permite tanto la disección 
de la cérvix, como la morcelación del útero o miomas. 
Después de la disección de la cérvix, se puede extraer el 
útero usando un morcelador o se corta con el cuchillete de 
morcelación22 y se extrae usando el extractor vaginal CCL.
El cuchillete de morcelación consta de una cuchilla 
convencional No. 10, como la que se usa para microcirugía, 
que se puede intercambiar cuando se desee. La cuchilla 
No. 10 se asegura en el cuchillete que se conecta a la manija 
Fig. 6.8e: Defecto en el peritoneo y vaina cerradas 
laparoscópicamente.
 
C
apítulo 6: R
ecuperación Laparoscópica de Tejidos
73
por medio de un mecanismo de retracción. Este mecanismo 
asegura un uso endoscópico seguro y minucioso, ya que 
el cuchillete afilado se retracta automáticamente dentro del 
tubo exterior (Figs. 6.9 a y b). 
Después de la coagulación y disección de los vasos 
uterinos, la disección de la cérvix usando el cuchillete de 
morcelación se lleva a cabo sin sangrado. Es importante 
colocar un sistema de irrigación o succión en el lado 
frontal de la cérvix. De esta manera, el cérvix puede sufrir 
anteversión, proporcionando la presentación óptima para 
la disección y los intestinos están protegidos durante la 
misma. La morcelación se lleva a cabo sosteniendo el 
útero usando dos pinzas de agarre de 5 mm de diámetro. 
La tensión tiene que se incrementada gradualmente para 
aumentar la acción de corte del cuchillete de morcelación. 
Los movimientosde corte se llevan a cabo siempre de 
posterior a anterior en un plano sagital para evitar daños 
potenciales a los intestinos o vasos sanguíneos. La cuchilla 
del bisturí debe ser cambiada apenas sea necesario, varias 
veces durante la morcelación. El extracto vaginal CCL se 
usa para extraer el útero morcelado posicionándolo en el 
fornix posterior. Esto permite que la colpotomía se lleve a 
cabo sin fuga de gas. Ésta se hace horizontalmente entre los 
ligamentos uterosacros usando un electrodo monopolar. Las 
piezas de tejido de diámetros hasta de 7 cm, se extraen bajo 
supervisión visual continua. La colpotomía se cierra usando 
una sutura para endoscopia o vaginal. Si todo falla o si no 
hay disponibilidad de ninguno de los aparatos modernos, 
entonces el cirujano puede recurrir a la morcelación vaginal 
y a la extracción de tejidos por medio de las metodologías 
descritas en la literatura desde el advenimiento de cirugías 
vaginales para extracción de grandes masas.
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a
Figs 6.9a y b: Cuchillete para morcelación laparoscópica
b
Sección 1: G
eneral
74
Prevención de Adhesiones 
Laparoscópicas
7
INTRODUCCIÓN
A lo largo de las dos últimas décadas, la ejecución de pro-
cedimientos quirúrgicos por medio de laparoscopia se ha 
vuelto cada vez más popular. Esta tendencia, que empezó 
con la cirugía ginecológica, se ha extendido no solamente 
hacia los procedimientos intra-abdominales, sino hacia casi 
todas las especialidades quirúrgicas. Como detallamos en 
otros capítulos de este libro de texto, un abordaje endos-
cópico tiene el potencial de disminuir la morbilidad de los 
pacientes y de reducir el tiempo de hospitalización; y por 
consiguiente, los costos del procedimiento quirúrgico. 
Sin embargo, el uso de equipos e instrumentos costosos 
puede de hecho resultar en un aumento de los costos. 
Adicionalmente, la eficiencia y las complicaciones de los 
procedimientos abiertos, vaginales o por endoscopia, son 
propensos a ser dependientes del procedimiento y rela-
cionados con la habilidad y experiencia de cada cirujano. 
Hasta la fecha, se han llevado a cabo pocos estudios bien 
diseñados que comparen métodos alternativos de entrada 
en procedimientos ginecológicos.
En nuestro conocimiento, no ha habido comparaciones 
randomizadas (u otras pruebas quirúrgicas bien diseñadas) 
del desarrollo de adhesiones postoperatorias después de 
laparotomía y laparoscopia. Esto incluye la reaparición 
de adhesiones después de adhesiolisis durante el proce-
dimiento quirúrgico inicial (adhesiones tipo II), así como 
la formación de adhesiones de novo en sitios quirúrgicos 
(adhesiones tipo Ib), o en lugares no-quirúrgicos (adhesio-
nes tipo Ia, también llamadas incisiones incidentales).1 Por 
consiguiente, la pregunta si la cirugía laparoscópica puede 
reducir la ocurrencia de adhesiones postoperatorias después 
de intervenciones en humanos, tiene que se valorada por 
medio de la comparación de artículos en la literatura que 
examinan estos abordajes. Hay que reconocer que existen 
limitaciones para estas comparaciones, incluyendo cirujanos 
distintos, localizaciones diferentes, extensión de las adhesio-
Michael P Diamond, Ghassan Saed, George Shade, Eric Bieber, Mostafa Abuzeid
nes, severidad de las mismas, por ejemplo, adhesiones 
transparentes, avasculares (Figs. 7.1 y 7.2), densas y/o 
adhesiones avasculares (Figs. 7.3 y 7.4) u adhesiones co-
hesivas (Figs. 7.5 y 7.6); diferentes equipos e instrumentos 
y diferencias cronológicas. Aunque estas limitaciones no 
constituyan obstáculos, sigue habiendo una necesidad de 
proporcionar información acerca de las expectativas del 
desarrollo de adhesiones después de cirugía abierta y lapa-
roscópica, con el fin de guiar cuidados clínicos actuales.2-5 
En una serie de 68 mujeres que se sometieron a cirugía 
laparoscópica, Diamond y sus colaboradores6 reportaron 
que la adhesiolisis laparoscópica resultó en una reducción 
significativa de las adhesiones intraperitoneales en un 50% 
aproximadamente, de una cifra de casi 11 a 5 (de una cifra 
máxima de 27 en cada uno de los procedimientos). El in-
tervalo promedio entre los dos procedimientos fue de casi 
cuarenta días. Sin embargo, adhesiones intraperitoneales 
se identificaron en 66 de las 68 mujeres (97%) como se 
determinó durante los procedimientos de segunda mirada. 
Frecuencias similares del desarrollo de adhesiones posto-
peratorias, han sido reportadas por parte de otros investi-
gadores tanto en estudios descriptivos y en reportes de los 
grupos de control en ensayos clínicos que evalúan la efi-
ciencia de adyuvantes anti-adhesiones.2-5 Por consiguiente, 
la cirugía endoscópica no es la panacea para la prevención 
del desarrollo de adhesiones postoperatorias.
Los principios de la adhesiolisis deberían seguir siendo 
básicamentelos mismos, independientemente del modo de 
acceso de la cavidad peritoneal. Lo más importante proba-
blemente, hasta donde sea posible durante el procedimiento 
que se esté llevando a cabo, es ser lo menos traumático 
posible, minimizando así las lesiones en los tejidos que van 
a permanecer en la cavidad abdominal después de completar 
el procedimiento. De esta manera, se puede minimizar el 
tejido predispuesto al desarrollo de adhesiones postopera-
torias. Los principios que se deben aplicar (nuevamente, 
C
apítulo 7: Prevención de Adhesiones Laparoscópicas
75
Fig. 7.1: Adhesiones transparentes, avasculares entre el 
hígado y el peritoneo suprayacente, el llamado Síndrome Fitz-
High-Curtis. 
Fig. 7.2: Adhesiones pélvicas transparentes, avasculares.
Fig. 7.3: Adhesiones con componentes avasculares y densos 
desde el útero hasta el ovario izquierdo.
Fig. 7.4: Útero densamente adherido a la pared abdominal 
anterior sin plano de escisión.
Fig. 7.5: Adhesiones cohesivas del útero a apéndices 
epiploicos del intestino grueso.
Fig. 7.6: Adhesiones cohesivas del omento (epiplón) en la 
pared abdominal.
Sección 1: G
eneral
76
hasta donde la cirugía lo permita) son la minimización de 
la manipulación del tejido, con un manejo del tejido lo 
menos traumático posible. Este proceso se puede facilitar 
a veces agarrando (o suturando) el tejido que se va a cortar 
y manipular este tejido, creando así exposición, tracción y 
tracción contraria. Adicionalmente, a veces se puede usar 
la gravedad para estirar adhesiones, con posicionamiento 
Trendelenburg y/o Trendelenburg inversa, según como sea 
apropiado. Otras modificaciones que pueden ser útiles en 
este sentido, son el uso de múltiples sitios para los trocares 
para la manipulación adicional de instrumentos, así como la 
colocación de sondas en la vagina, útero y/o recto, para per-
mitir la manipulación de estos sitios que se pueden adherir.
Al aplicar lisis en adhesiones, hay que tener cuidado de 
minimizar las lesiones en el peritoneo adyacente y en las 
estructuras subyacentes. Algunos autores abogan por la 
escisión de una adhesión (retiro total de la adhesión) versus 
incisiones en las adhesiones. Aunque no existen ensayos 
randomizados, creemos que probablemente es mejor de-
jar una pequeña cantidad de adhesiones en un lugar, que 
extraer totalmente el sitio de la adhesión, dejando así una 
superficie grande en el lugar de adhesión anterior. También 
hay que tener consideración con los principios anatómicos. 
Por ejemplo, el omento adherido a la pared abdominal 
anterior obtiene el suministro primario de sangre de los 
vasos omentales. Por consiguiente, se esperaría que una 
incisión en el omento, cortara más vasos que una incisión 
en la unión peritoneo-omento, con un mayor potencial de 
sangrado y/o des-vascularización de tejido residual.
Adicionalmente, en el momento de adhesiolisis hay que 
lograr un balance entre la consecución de la hemostasia 
y el daño térmico en el tejido retenido. Mientras que una 
hemostasia incompleta (o fuga de fluido sero-sanguíneo) 
puede llevar a la acumulación de una masa fibrinosa grande 
que puede ser nido de adhesiones (después de invasión de 
la masa fibrinosa por fibroblastos del tejido subyacente, que 
depositan colágeno y otras formas de material de matriz 
extracelular), cauterización excesiva de tejidos (u otros 
tipos de destrucción de tejidos), puede llevar al desarrollo 
de adhesiones, ya que el proceso de curación del cuerpo 
trata de remover las escaras y sanarlas.
Otras consideraciones incluyen mantener al mínimo la 
introducción de material extraño en la cavidad abdominal 
y la irrigación frecuente para mantener el tejido húmedo. 
Un principio antiguo de microcirugía, que probablemente 
es incorrecto, es la aproximación precisa de los planos 
peritoneales o de tejidos de los órganos al completar un 
procedimiento quirúrgico. Mientras que sigue sin esclarecer 
porqué los intentos de re-peritonealización puede aumentar 
las adhesiones, algunas posibilidades incluyen: incremento 
de la manipulación de tejidos que se requiere para cerrar las 
superficies, una reacción a cuerpos extraños como la sutura 
(u otros materiales de cierre) y/o hipoxia de los tejidos 
después de colocación de las suturas. Sin embargo, a veces 
puede haber razones no relacionadas con las adhesiones, 
para que el cirujano quiera cerrar el peritoneo.
Recientemente, dos grupos de investigación sugirieron 
que componentes de los procedimientos laparoscópicos en 
sí, pueden contribuir a la formación de adhesiones. En una 
serie de estudios principalmente con ratones, Koninckx y 
sus colegas7,8 demostraron que la insuflación de la cavidad 
abdominal puede resultar en formación de adhesiones. En 
estos estudios, la ocurrencia de adhesiones se correlacionó 
de forma positiva tanto con una rata de insuflación aumen-
tada y con un incremento en el tiempo de la misma. Esto se 
presentó después de la insuflación con CO2 y helio, lo cual 
ha llevado a los autores a considerar la hipoxia como una 
posibilidad que influye en este fenómeno. Es interesante 
notar que en estudios con ratones, llevados a cabo por los 
mismos autores, la adición de O2 al gas de insuflación, 
atenuó la formación de adhesiones. Estas observaciones 
son consistentes con las recientes sugerencias por parte 
de Ott y sus colaboradores que las impurezas en el gas de 
insuflación, las altas ratas de insuflación (a través de ori-
ficios angostos que resulta en enfriamiento de los tejidos) 
y la resequedad del gas de insuflación pueden ocasionar 
adhesiones después de laparoscopias en humanos.9,10 Han 
recomendado la filtración y humidificación del gas insuflado 
para reducir las posibilidades de formación de adhesiones y 
han producido un dispositivo que cumple con la filtración y 
humidificación. Falta ver si esto va a reducir clínicamente 
las adhesiones postoperatorias.
En una estudio piloto se ha sugerido que la colocación 
de un catéter Trenckhoff a través de la pared abdominal 
durante cirugía laparoscópica puede proporcionar una 
oportunidad temprana de una laparoscopia de segunda mi-
rada en pacientes ambulatorios. En este reporte11, 26 de 32 
procedimientos (81.3%) en ocho pacientes, pudieron colocar 
un laparoscopio de 2 mm a través del catéter Trenckhoff, 
para visualizar de la pelvis anterior. En el futuro, variaciones 
de este abordaje podrán proporcionar las oportunidades de 
visualización y tratamiento de adhesiones postoperatorias.
Algunos cirujanos han usado laparoscopias tempranas de 
segunda mirada (SLL por sus siglas en inglés) luego de ci-
rugías mayores primarias como miomectomía abierta; como 
una manera de valorar y tratar (a través de adhesiolisis) 
la formación de adhesiones. A pesar de que no hay datos 
convincentes de que SLL mejore las ratas de embarazo, 
los datos si sugieren que en pacientes que se sometieron a 
procedimientos de tercera mirada, SLL resultó en puntua-
ciones de adhesión menores.12
La razón más común para llevar a cabo adhesiolisis lapa-
roscópica es el dolor abdominal pélvico. Muchos estudios 
observacionales sugieren que la adhesiolisis laparoscópica 
disminuye el dolor. Malik y sus colegas siguieron 187 
pacientes que se sometieron a adhesiolisis laparoscópica y 
encontraron que este método era “una medida terapéutica 
efectiva”.13 De manera similar, Nezhat evaluó pacientes 
C
apítulo 7: Prevención de Adhesiones Laparoscópicas
77
con dolor pélvico crónico que se sometieron a enterólisis 
laparoscópica después de histerectomías.14 Dos a cinco 
años después de la cirugía notaron que 37% de los pacientes 
tuvieron un alivio completo o casi completo del dolor; sin 
embargo, 1/3 de los pacientes presentaron 50% menos dolor.
En la mejor prueba hasta la fecha, Swank y sus co-autores 
llevaron a cabo un ensayo ciego randomizado y controlado 
de adhesiolsis laparoscópicas en pacientes con dolor ab-
dominal crónico.15 En esta prueba el brazo de tratamiento 
de los pacientes fue conciliado y evaluadousando una 
herramienta de calificación de dolor, validada durante un 
año después de la cirugía. Es interesante notar que ambos 
brazos de tratamiento mejoraron; sin embargo, el grupo 
de laparoscopia diagnóstica mejoró equivalentemente en 
comparación con el brazo de adhesiolisis laparoscópica. 
Esto sugiere la necesidad de evaluaciones adicionales sobre 
la eficacia de la adhesiolisis laparoscópica en diferentes 
situaciones clínicas.
Estudios recientes de nuestro laboratorio y de otros que 
examinan los procesos biológicos que llevan a la formación 
de adhesiones.16-28 Con base en estudios animales in Vitro, 
así como muestras de tejido provenientes de humanos y 
estudios del cultivo de células humanas, queda claro que 
existen muchas diferencias biológicas entre peritoneo 
normal y adhesiones. El “fenotipo de las adhesiones”, que 
parece ser inducido por hipoxia, incluye propiedades como:
1. Mayor producción de material de la matriz extracelular 
como colágeno I, colágeno III y fibronectina.
2. Un aumento en la respuesta inflamatoria, evidenciado 
por un incremento en los factores de crecimiento trans-
formante beta-1 y beta-2.
3. Impedimento de la actividad del activador plasminogé-
nico, como consecuencia de la reducción del inhibidor 
del activador plasminogénico del tejido (PAI-1).
4. Alteración en el remoldeamiento de los tejidos, con 
alteración de MMP-1, MMP-2 y TIMP-1.
5. Apoptosis celular reducida.
6. Aumento marcado en la expresión de COX-2, VEGF, 
p53 y actina de células musculares suaves.
Con el reconocimiento de estas diferencias, se convier-
ten en objetivos potenciales que se pueden aprovechar 
para lograr la reducción de las adhesiones en el futuro, sin 
interrumpir o impedir la curación de la pared abdominal y 
otros sitios en donde se describe la sanación que resulta en 
adhesión de tejidos (como en el caso de una anastomosis 
tubárica o de intestinos).
La ovariólisis laparoscópica y/o la escisión de endome-
triomas son procedimientos frecuentes en pacientes con 
endometriosis avanzada que presentan infertilidad, dolor 
pélvico y masas anexas. Después de estos procedimientos 
es común encontrarse con formación o re-formación de 
adhesiones entre ovarios y la pared lateral pélvica, el liga-
mento grueso y el útero. Se han usado diferentes barreras 
físicas para separar las superficies peritoneales durante el 
periodo de curación, con distintos grados de éxito.29-31 
Recientemente se han introducido procedimientos de sus-
pensión de ovarios en un intento por reducir la formación 
de adhesiones o su reaparición. Redwine reportó que no 
hubo presencia de adhesiones densas de los ovarios en la 
pared pélvica lateral después de la suspensión definitiva de 
los ovarios en el ligamento redondo.32 Sin embargo, este 
procedimiento puede no ser el adecuado para pacientes 
que quieren preservar el potencial de fertilidad, ya que en 
teoría puede reducir la captura de óvulos y puede hacer los 
ovarios menos accesibles durante la recuperación de oocitos 
guiada por ultrasonido transvaginal en casos de FIV/ET. 
Abuzeid y sus colaboradores introdujeron el procedimiento 
de suspensión temporal de ovarios durante cirugía laparos-
cópica en casos de endometriosis avanzada.33 Su reporte 
inicial en el subgrupo de mujeres que se sometieron a una 
laparoscopia de segunda mirada sugirió una reducción de 
la re-formación de adhesiones postoperatorias y un exce-
lente potencial de fertilidad. Un estudio subsecuente por 
Ouahba y sus colaboradores reportó hallazgos similares a 
los de Abuzeid y sus colaboradores.34 Tanto Abuzeid y sus 
colaboradores, como Ouahba y sus colaboradores, sugieren 
que la suspensión ovárica temporal laparoscópica (Fig. 7.7) 
parece ser un procedimiento simple, seguro y efectivo en la 
prevención de re-formación de adhesiones postoperatorias 
en mujeres con endometriosis pélvica severa. Parece que 
se justifican estudios controlados más extensos para evaluar 
la eficacia de este abordaje.
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C
apítulo 8: C
orrelación entre Endosonografía y C
irugía Endoscópica
79
Correlación entre Endosonografía y 
Cirugía Endoscópica8
INTRODUCCIÓN
Los tiempos recientes han sido testigos de pasos rápidos en 
cirugía endoscópica y ahora se están llevando a cabo pro-
cedimientos mucho más complejos por la vía endoscópica. 
Todo esto es un juego duro entre diagnóstico prequirúrgico 
y un manejo quirúrgico juicioso. El éxito de cualquier ciru-
gía depende de un diagnóstico diferencial pre-quirúrgico y 
de saber exactamente cual paciente va a lograr satisfacto-
riamente la cirugía. Esto aplica para cualquier modalidad 
quirúrgica, pero en el caso de endoscopia, es una necesidad 
pura. Esto se debe a las limitaciones de la endoscopia, a 
saber: los órganos abdominales tridimensionales son modi-
ficados en el monitor en imágenes de dos dimensiones. El 
cirujano endoscópico tiene que acomodarse y ajustarse a 
este hecho. Adicionalmente, no hay posibilidades de una de 
las técnicas quirúrgicas más importantes, la palpación. Así 
que para compensar estas dos situaciones, es por lo general 
obligatorio que se lleve a cabo un juicioso diagnóstico 
diferencial de los pacientes en la fase prequirúrgica, y que 
se seleccione solamente aquél que sea apto para la cirugía.
Existen varias modalidades, pero la sonografía y la so-
nografía vaginal han producido un cambio inmenso en la 
valoración prequirúrgica de pacientes ginecológicas. Es casi 
como “añadir ojos a los dedos”. Las sonografía endovaginal 
ofrece la ventaja única de una mayor información acerca 
de cualquier masa, quiste o patología del endometrio. La 
adición de color le proporciona optimización del diagnóstico 
de masas pélvicas. Debido a que el papel de la laparoscopia 
en condiciones de malignidad todavía no se ha establecido 
completamente, se deberían hacer todos los esfuerzos en 
la fase prequirúrgica por establecer si la masa es benigna. 
Si resulta lo contrario, la asesoría a la paciente y su prepa-
ración cambian en consecuencia. En un ambiente lleno de 
litigios, la comprensión del problema de una paciente y el 
modo como la asesoramos, es de altísima importancia. Esto 
Nutan Jain, Sangeeta Jain, Kuldeep Singh
solamente puede evitar episodios desagradables debido a 
diagnósticos equivocados, tratamientos equivocados y falsas 
expectativas de la paciente y sus familiares.
Tecnologías avanzadas con escáneres de alta resolución, 
la adición de Doppler a color en 3D y 4D, han sido de gran 
ayuda en producir una segunda correlación de la endosono-
grafía y la cirugía endoscópica. Pero la mayor ventaja es que 
la endosonografía sea llevada a cabo por los mismos médi-
cos. El médico es conciente de la historia de la paciente, del 
examen físico y todos los demás datos relevantes y luego, 
es solo cuestión de unos cuantos diagnósticos diferenciales 
que se le hayan podido ocurrir al médico. La mayor ventaja 
viene de la existencia de una relación médico-paciente, 
así que la paciente está mucho más relajada, proporciona 
más detalles mientras que se le practica la sonografía. Por 
consiguiente, la sonografía endovaginal es la modalidad de 
diagnóstico prequirúrgico más importante y su precisión y 
correlación mejoran a medida que el médico lleva a cabo el 
escaneo en su consultorio. Se pueden eliminar diferencias 
intra e interobservador y ninguna descripción por parte de 
otra persona puede estar a la altura de lo que el médico ve 
en el monitor de ultrasonido. Como lo dice el proverbio 
Chino, una imagen vale más que 10.000 palabras. La ima-
gen vista por el médico mismo transmite mucho más para 
la comprensión de la enfermedad.
Hemos hecho sonografías desde 1985 y sonogra-
fía endovaginal desde 1990; a lo largo de los años la 
encontramos como la única herramienta imprescindible 
(Fig. 8.1) sin la cual no sometemos a ninguna paciente a 
cirugía endoscópica.
HISTEROSCOPIA Y SONOGRAFÍA
La morfología endometrial esta tan bien representada por 
parte de la sonografía endovaginal, que se convierte en 
el estudio más lógico. Con la ayuda de la sonografía se 
Sección 1: G
eneral
80
puede valorar fácilmente el grosor exacto, la eco-textura 
del revestimiento del endometrio indicando la fase del ciclo 
menstrual. Las lesiones comunes encontradas son pólipos 
endometriales benignos, los cuales son muy bien delineados 
como ecogenicidad densa en la cavidad endometrial.1 El 
tamaño exacto, el sitio, el número, el grosor y la vascula-
ridad del tallo pueden ser juzgados por medio del escaneo 
transvaginal y la adición de Doppler a color. Los pólipos se 
pueden delinear mejor cuando se encuentran en presenciade fluido endometrial alrededor de ellos.2 Desde la perspec-
tiva de una cirujano endoscópico, estos pequeños detalles 
son importantes para decidir sobre un procedimiento en el 
consultorio, acerca del diámetro del telescopio, la planea-
ción exacta de la instrumentación, por ejemplo Versapoint 
o electrodo monopolar. De esta manera se puede instituir 
una preparación más metódica después de un diagnóstico 
prequirúrgico bueno.
Miomas Submucosos
Fedele y sus colegas3 evaluaron la precisión de la sonografía 
transvaginal (TVS por sus siglas en inglés) en la detección 
de pequeños miomas submucosos en pacientes que se 
sometieron tanto a TVS e histeroscopia. La sensibilidad 
y especificidad de la TVS y de la histeroscopia fueron las 
mismas, TVS con una sensibilidad de 100% y una especi-
ficidad de 94% y la histeroscopia con una sensibilidad de 
100% y especificidad de 96%. El valor predecible de un 
escaneo anormal fue de 81% mientras que el de histeros-
copia anormal fue de 87%. Se ha encontrado que la TVS y 
la histeroscopia tienen una correlación tan buena, y de ahí 
viene la dependencia en estas como herramientas útiles de 
diagnóstico4,5 en la valoración prequirúrgica de la cavidad 
endometrial.
Hiperplasia Endometrial y Mujeres 
Postmenopáusicas
El eco endometrial en mujeres postmenopáusicas es gene-
ralmente no más de un eco lineal de 1-3 mm de grosor. Un 
grosor endometrial mayor de 14 mm en el grupo de edad 
premenopáusica y de más de 5 mm en el grupo postmeno-
páusico debería ser un indicador para llevar a cabo pruebas 
adicionales. La hiperplasia endometrial y el carcinoma 
endometrial son angiogénicos y deberían ser detectados 
con una unidad de Doppler sensible a color. Kurjak y sus 
colegas6 reportaron que la TVS y el Doppler a color son 
procedimientos no-invasivos que pueden detectar carcinoma 
del endometrio en mujeres asintomáticas y se pueden usar 
como métodos de valoración.7 
Bonilla Musoles y asociados8-9 encontraron una corre-
lación positiva entre la impedancia del flujo sanguíneo 
arterial uterino y la probabilidad de malignidad endometrial 
en mujeres postmenopáusicas. Todo esto es importante 
en el momento de aplicar el juicio clínico cuando se trata 
del manejo de casos de sangrado posmenopáusico. Esto 
en sí implica muchas visitas ginecológicas y debería ser 
investigado minuciosamente antes, y luego tratado quirúr-
gicamente (Figs. 8.2 a y b).
Miomas / Adenomiosis
La miomectomía laparoscópica10-16 ha sido bien establecida 
y su aplicación está en aumento en manos de cirujanos 
endoscópicos competentes en habilidades quirúrgicas y de 
Fig. 8.1: Sonografía transvaginal (TVS) Fig. 8.2a: Hiperplasia endometrial.
Fig. 8.2b: Carcinoma endometrial.
C
apítulo 8: C
orrelación entre Endosonografía y C
irugía Endoscópica
81
sutura avanzada. El papel del escrutinio prequirúrgico es 
mucho mayor en esta indicación en particular, para saber 
el número exacto de miomas, para extraer todos durante la 
laparoscopia, el tamaño exacto y su localización, la distancia 
del endometrio y cuernos y la posición relativa entre uno y 
otro en caso de miomas múltiples. Toda esta información 
es muy valiosa durante la cirugía, ya que la inhabilidad de 
la palpación inherente se vuelve mucho más pronunciada. 
En el caso de múltiples miomas (Fig. 8.3 a), situados en 
distintas localizaciones (Fig. 8.3 d), es imperativo conocer 
todos los detalles relevantes y es extremadamente valioso 
que el cirujano endoscópico lleve a cabo él mismo el es-
caneo un día anterior para trazar todos los miomas. Esto 
ayuda a planear el lugar del puerto, si es adecuado planear 
histeroscopia primero en vista de miomas submucosos, así 
como subserosos e intramurales. La instrumentación y la 
técnica se pueden planear adecuadamente de antemano.
Se ha reportado la recurrencia de miomas. En una reseña 
más reciente de siete estudios con un total de 185 pacientes, 
Verkauf13 notó una rata de recurrencia de 18% y una rata de 
reintervención de 7%. Las recurrencias clínicamente signifi-
cativas se presentaron usualmente 3 o más años después de 
la cirugía. Tenemos que hacer una introspección seria, para 
determinar cuantas de estas recurrencias son verdaderas y 
cuantas se deben a olvidos de las cirugías anteriores.
Otro aspecto importante durante el diagnóstico prequirúr-
gico es la diferenciación entre un mioma y un adenomioma 
(Figs. 8.3 b y c). Si el diagnóstico diferencial no arrojó la 
solución, tratar de extraer un adenomioma en vez de un 
mioma, podría ser más difícil. Walsh y sus colaboradores,14 
encontraron que en casos de adenomiosis son característicos 
los espacios quísticos irregulares de 5-7 mm, interrumpien-
do la ecotextura normal del miometrio, produciendo un 
apariencia de panal focal. Si los adenomiomas localizados 
son sintomáticos se puede extraer, pero el plano de escisión 
no es cómodo, por lo cual se requiere de diferenciación 
prequirúrgica del mioma.
Criterios Sonográficos para Diagnosticar 
Adenomiosis15
• Agrandamiento uterino difuso
• Miometrio posterior o anterior engrosado.
• Desplazamiento anterior de una cavidad endometrial 
intacta.
• Textura uniforme con ecogenicidad reducida.
• Espacios quísticos irregulares 5-7 mm que interrumpen 
el patrón de eco normal.
Fig. 8.3a: Útero que muestra un racimo en el endometrio dentro 
del miometrio. La apariencia de “Queso Suizo” de la porción 
miometrial es indicador de adenomiosis difusa.
Fig. 8.3b: Útero adenomiótico grande con implantes 
endometriósicos superficiales y Saco de Douglas totalmente 
obliterado.
Fig. 8.3c: Pared anterior bien definida, masa bien 
circunscrita que sugiere fibroide.
Fig. 8.3d: Mioma en la pared anterior.
Sección 1: G
eneral
82
• Una o más áreas heterogéneas con márgenes indistin-
tos que contienen áreas anecoicas hasta de 3 mm de 
diámetro.
Fedele y sus colegas16-17 han seguido tratando de clari-
ficar el papel de la TVS en el diagnóstico de adenomiosis. 
Encontraron una sensibilidad de 87% y una especificidad de 
98% en el diagnóstico de adenomiomas y una sensibilidad 
de 96.1% y una especificidad de 83.3% en el diagnóstico 
de miomas.
Un adenomioma se diagnostica en presencia de un área 
circunscrita no – homogénea en el miometrio con márgenes 
indefinidos, que contienen lagunas anecoicas de distintos 
diámetros. Un leiomioma se diagnostica cuando se ve una 
formación nodular con márgenes bien definidos, estructura 
heterogénea y ecogenicidad variable, de acuerdo con el 
tipo de degeneración que está sufriendo. Otros hallazgos 
corroborativos en la pelvis como la retroversión del útero, 
fijeza de ovarios con o sin sensibilidad durante el escaneo 
y la presencia de un pequeños endometriomas, apunta más 
hacia la presencia de un adenomioma. Generalmente tene-
mos en cuenta todos estos factores incluyendo la historia, 
los hallazgos físicos en la formulación del diagnóstico 
prequirúrgico en caso de diferenciación entre adenomioma 
y mioma. Hemos encontrado una correlación muy buena 
cuando la diferenciación prequirúrgica procede de este 
modo y cuando se tienen en cuenta todos los factores. 
Rara vez tuvimos la oportunidad de hacer una incisión 
inadvertida en un adenomioma y luego tener dificultad 
en encontrar el plano de escisión. Otras modalidades de 
diagnóstico son: TC y IRM. Scout y sus colaboradores18 
opinan que la TC es dudosa en el momento de diagnosticar 
adenomiosis. Sin embargo, las imágenes T2-ponderadas 
proporcionan un método no-invasivo excelente para evaluar 
la arquitectura del útero y tienen una alta precisión para la 
evaluación de miomas y adenomiomas uterinos. Así que 
cuando el diagnóstico se dificulta con TVS y el paciente 
puede pagar una IRM, entonces se debe recurrir a ella. Pero 
de todos modos, antes de pasar a una paciente a cirugía hay 
que aclara hasta donde se pueda el dilema del diagnóstico 
entre adenomiosis y leiomioma.
Sonografía en Embarazos Ectópicos
El cambio más significativo que ha surgido es la visua-
lización de embarazos ectópicosen la región anexa. El 
diagnóstico sonográfico gana toda la importancia debido a 
la emergencia de un tratamiento médico o manejo quirúrgico 
conservador de embarazos ectópicos. Entre más temprano 
se diagnostique un embarazo ectópico, las posibilidades 
de tratamiento médico son más claras. Los escáneres de 
ultrasonido de alta resolución junto con una alto índice de 
sospecha, han mejorado la tasa de detección de embarazos 
ectópicos (Figs. 8.4 a y b). La sensibilidad de la TVS en 
el diagnóstico de embarazos ectópicos es de 96%, la espe-
cificidad de 88%, el valor predictivo positivo de 89% y el 
valor predictivo negativo de 95%. Hertzberg y Kleiwer19 
describieron el diagnóstico de embarazos ectópicos por 
medio de ultrasonografía (USG), enfatizando en las poten-
ciales trampas en la presentación de las imágenes. Barnhart 
y sus colegas describieron20 que los embarazos ectópicos 
se pueden diagnosticar con base en:
1. Examen clínico
2. Prueba beta hCG positiva
3. Ausencia de saco gestacional en el útero.
4. Un embarazo ectópico se visualiza generalmente en 
presencia de un anillo de 1-3 cm en el anexo, con un 
anillo coriónico densamente ecogénico.
Parece como un anillo concéntrico de 2-4 mm de tejido 
ecogénico circundando un centro hipo-ecoico. El saco ec-
tópico se detectó de manera confiable en 46 a 71% de los 
casos reportados de implante tubárico, siempre y cuando 
la trompa no se hubiera roto.21 Pellerito y sus colaborado-
res22,24 han declarado adicionalmente que aproximadamente 
un 85% de los embarazos ectópicos se encuentran en el 
mismo lado como el cuerpo lúteo. Esto evoca un asunto 
diagnóstico diferencial, es decir, estar en capacidad de di-
ferenciar entre un embarazo ectópico tubárico del cuerpo 
lúteo ipsilateral. Fluido libre en el Saco de Douglas también 
es un marcador diagnóstico, pero la ausencia de fluido no 
Figs 8.4a and b: (a) Sonografía transvaginal con Doppler a 
color mostrando flujo de color alrededor del saco gestacional. 
Flujo de color visto también en el polo fetal, que sugiere un 
embarazo ectópico, (b) Embarazo heterotrófico.
a
b
C
apítulo 8: C
orrelación entre Endosonografía y C
irugía Endoscópica
83
excluye un embarazo ectópico, ya que por lo general las 
acumulaciones de fluido moderadas grandes se presentan 
solamente en casos de embarazos ectópicos rotos. La 
adición de Doppler a color (Fig. 8.4a) muestra un saco de 
gestación fuera del útero, mostrando una alta velocidad de 
flujo sanguíneo y una baja RI, el cuerpo lúteo se visualiza 
con distintas características de fluido. De nuevo, estos 
hallazgos descritos son adecuados para diagnosticar 
un embarazo ectópico, pero el factor más importante es 
una fuerte sospecha clínica. Aún cuando se ha confirmado 
un embarazo intrauterino, mirar en los anexos en busca 
de un saco gestacional, como embarazo heterotrópico 
(Fig. 8.4 b) en la era de la FIV y de la hiperestimulación 
ovárica controlada, van en aumento. Así que el dictamen 
“Piense en Ectópico” siempre que una mujer no tenga su 
periodo especialmente en los casos que se sometieron a ART 
(técnicas de reproducción artificial) y a tratamiento contra 
la infertilidad, en aquellas con cirugías tubáricas previas, 
antecedentes de PID y Koch; son el grupo más vulnerable. 
En estos días no hemos visto embarazos ectópicos rotos ya 
que al mantener un alto índice de sospecha, en la mayoría 
de los casos se detectan temprano y no cuando se rompen. 
De hecho, cuando estuvimos buscando fotos de salpingec-
tomías para los capítulos acerca de embarazos ectópicos, no 
pudimos conseguir ninguna, ya que todas las pacientes se 
manejan con salpingostomía y las trompas se pueden salvar.
El Papel de la Sonografía en Masas Anexas
La discusión del diagnóstico diferencial por medio de 
Sonografía Transvaginal de masas pélvicas gira alrededor 
de las apariencias sonográficas más frecuentemente de los 
tipos de masas anexas particulares. Esto le ayuda al médico 
promedio a canalizar las apariencias sonográficas con una 
masa anexa en particular. Los antecedentes de la paciente 
y los hallazgos clínicos deben tener una fuerte correlación 
con los hallazgos del ultrasonido. 
 Las mejorías técnicas de los instrumentos laparoscópi-
cos y especialmente la adquisición de mejores habilidades y 
experiencia clínica por parte de los cirujanos laparoscópicos 
han permitido durante los últimos diez años, ampliar las 
indicaciones para el abordaje laparoscópico de masas anexas 
(Tabla 8.1). Inicialmente, la laparoscopia se usaba en muje-
res premenopáusicas para tratar masas anexas de apariencia 
benigna durante la valoración prequirúrgica (Figs. 8.5 a 
hasta d).23 Posteriormente, se demostró que el tratamiento 
por laparoscopia era factible en mujeres postmenopáusicas24 
y en masas sospechosas de malignidad.25,26 Eventualmente, 
se ha demostrado que la clasificación laparoscópica de cán-
cer ovárico es posible y segura.27 Junto con esta evolución, 
una discriminación prequirúrgica minuciosa entre masas 
benignas y malignas, pudo haber sido considerada como 
más importante por parte de los cirujanos laparoscópicos.
Papel de los Puntajes Morfológicos Sonográficos
La introducción de la ultrasonografía transvaginal de alta 
frecuencia ha representado una importante mejoría en el 
diagnóstico de masas anexas. De hecho, el poder de alta 
resolución de las sondas transvaginales permite obtener de 
manera no-invasiva, fácilmente repetible y poco costosa, 
una evaluación morfológica detallada de las masas anexas. 
Con base en la experiencia derivada de exámenes patoló-
gicos de muestras anatómicas, se han podido identificar un 
número de características morfológicas (Figs. 8.6 a hasta c) 
correlacionadas con malignidades ováricas, como el tamaño, 
el grosor de la pared del quiste, presencia o ausencia de 
septos, presencia o ausencia de vegetaciones y ecogenicidad 
del contenido del quiste.
TABLA 8.1: Diagnóstico Sonográfico Diferencial de Masas Pélvicas 
Quísticas Complejas Sólidas
Completamente quísticas Predominantemente quísticas De origen ovárico
Quiste ovárico fisiológico Quiste-adenomas Fibroma 
Quiste-adenomas Absceso tubo-ovárico Tecoma 
Hidrosálpinx Quiste dermoide De origen uterino
Endometrioma Predominantemente sólidad Fibroide subseroso pedunculado 
Quiste paraovárico Quiste-adenoma (Carcinoma)
Quiste hiadatídico de Morgagni Tumor de células germinales
Múltiple 
 Endometriomas
 Múltiples quistes foliculares 
Septado 
 Quiste-adenoma (Carcinoma)
 Mucinoso 
 Seroso
 
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Sección 1: G
eneral
84
Fig. 8.5a: Adenoma quístico seroso benigno. Fig. 8.5b: Teratoma quístico benigno.
Fig. 8.5c: Adenoma quístico mucinoso. Fig. 8.5d: Quiste mucinoso.
El alto número de características morfológicas de una 
masa anexa que va a ser evaluada, junto con la pobre re-
productibilidad de cualquier examen sonográfico debido 
a la conocida dependencia de esta técnica, han llevado 
inicialmente a reportes no-homogéneos y dificultades para 
comparar los datos entre las diferentes series. Los sistemas 
de puntuación para monografías transvaginales han sido 
introducidos con el objetivo de superar estas limitaciones.
El primer sistema de puntuación de monografías transva-
ginales fue propuesto por parte de Sassone y sus colabora-
dores en 1991; el propósito de los autores era: “maximizar 
la discriminación entre entidades benignas y malignas, 
usando criterios explícitos y fácilmente reproducibles”, 
como ellos mismos escribieron. Desde entonces, se han 
desarrollado otros sistemas de puntuación, aun cuando el 
de Sassone siga siendo probablemente el más popular 
y extensamente aplicado. El sistema de clasificación 
multicéntrico (Tabla 8.2) fue desarrollado por Giorgio 
Pardi de acuerdo con los siguientes criterios: (a) una guía 
que pueda ser usada para proporcionar una descripciónsistemática de la lesión; (b) una asignación no continua de 
valores en puntos que tenga en cuenta los distintos valo-
res de predicción para malignidad asociados con distintas 
características morfológicas de la lesión (por ejemplo, en 
presencia de vegetaciones el valor de puntuación salta de 
1 a 4); (c) contenido trabecular fino gelatinoso, típico para 
TABLA 8.2: “Puntuación Multicéntrica”.
	 	 Valor	 Pared	 Septo	 Vegetaciones	 Ecogenicidad
 1. < 3 mm sin septo no hay vegetaciones Ecotransparente*
 2. > 3 mm < 3 mm Ecogenicidad baja
 3. > 3 mm
 4. Irregular, en su mayoria < 3 mm con áreas ecogénicas
 Sólidos$
 5. Irregular no < 3 mm con áreas dishomogénicas
 applicable# ecogénicas, solida
*o con contenido trabecular fino gelatinoso hipoecóico típico para cuerpo lúteo endoscópico; $ estructura irregular de la pared, mucho 
más gruesa que 3 mm pero se pueden identificar cápsulas; # La cápsula no se puede diferenciar de las estructuras circundantes y de la 
ecogenicidad interior.
C
apítulo 8: C
orrelación entre Endosonografía y C
irugía Endoscópica
85
cuerpo lúteo endohemorrágico, recibió el mismo valor bajo 
como el contenido anecogénico, (d) teratomas quísticos 
típicos recibieron el valor más bajo posible, sin tener en 
cuenta el sistema de puntuación. Los criterios (c) y (d) se 
introdujeron con el fin de reducir el número de valores de 
puntuación altos asociados con lesiones benignas, como 
Fig. 8.6a: Proyecciones de las papilas.
Fig. 8.6b: Septos internos gruesos.
Fig. 8.6c: Ecos internos, características que sugieren que la 
naturaleza de las masas anexas no es benigna.
teratomas quísticos y endohemorragia del cuerpo lúteo, 
que frecuentemente son fáciles de reconocer por parte de 
la persona experimentada que practica la sonografía. 
La precisión diagnóstica de la puntuación anterior 
fue evaluada calculando las característica operativas del 
receptor de rendimiento diagnóstico (ROC-Receiver Ope-
rating Characteristic) para cada uno de ellos. La precisión 
diagnóstica fue 87% en cuanto a la sensibilidad; 67% de 
especificidad; valor de predicción positiva 41%, valor de 
predicción negativa 95%.
Los sistemas de puntuación morfológica nos permiten 
superar interpretaciones subjetivas de lesiones ováricas, 
comparar los resultados de distintos centros y evaluar el 
papel preciso del paciente con lesiones ováricas persistentes.
Papel de la Sonografía Transvaginal con 
Doppler a Color
Los tumores ováricos malignos requieren de formación 
de nuevos vasos sanguíneos para soportar su metabolismo 
acelerado y su rápido crecimiento. Los nuevos vasos que 
se formaron, en comparación con los vasos normales pe-
existentes, no cuentan con la capa muscular, tienen una 
permeabilidad aumentada y determinan la formación de 
derivaciones arteriovenosas. Estas características anató-
micas de los vasos recién formados, determinan un au-
mento de la velocidad del flujo de sangre diastólico y una 
reducción de la resistencia del flujo en tumores ováricos 
malignos, al compararlas con lesiones benignas. Esto es 
neovascularización, que se caracteriza por la presencia de 
vasos sanguíneos dilatados, saculares y tortuosos. Se nota 
elongación y enrollamiento, ramificaciones dicotómicas 
sin disminución del diámetro de las ramas de orden mayor 
(Fig. 8.7 a hasta c). Con base en esta suposición, el análisis 
de los patrones vasculares de las masas anexas por medio 
de sonografía transvaginal con Doppler a color permite la 
discriminación entre tumores malignos y benignos.
Los primeros reportes28,29 por Kurjak y sus colaboradores 
sobre la evaluación del Doppler a color, en la valoración 
prequirúrgica de tumores en los ovarios, llevó a conclu-
siones entusiastas: se logró una clara discriminación entre 
masas anexas malignas y benignas. 
Desafortunadamente, estos hallazgos no se pudieron 
reproducir en estudios subsiguientes, por el contrario, se 
ha hecho evidente que existe una coincidencia considera-
ble entre las mediciones de los índices velocimétricos por 
Doppler en vasos neoplásicos y no-neoplásicos. Diversos 
ensayos clínicos30-32 sugieren que el Doppler a color no 
proporciona precisión diagnóstica a los sistemas de pun-
tuación morfológica por ultrasonografía.
Al tratar de definir el papel del Doppler a color en la 
discriminación entre tumores ováricos benignos y ma-
lignos, hay algunas consideraciones preliminares que son 
de suma importancia. Primero, el análisis del Doppler a 
color es un examen de segundo paso que integra la 
Sección 1: G
eneral
86
información obtenida por la evaluación en escala de grises; 
por consiguiente, no se debería llegar a ninguna conclusión 
con base solamente en el Doppler a color. El papel del 
Doppler a color es modificar el riesgo de malignidad de 
un tumor ovárico, en comparación con el riesgo basado 
en la evaluación morfológica solamente. En la práctica 
clínica, es obvio que la situación ideal se presenta cuando 
el diagnóstico morfológico está apoyado por hallazgos 
constantes en el Doppler a color. A la inversa, los pro-
blemas surgen cuando la morfología y el Doppler a color 
no coinciden el uno con el otro; en este caso el Doppler 
puede asegurar por un lado la posible naturaleza benigna 
de un tumor morfológicamente sospechoso de malignidad; 
o sugerir malignidad en una masa de apariencia benigna. 
¿Pero cual de estas dos aplicaciones clínicas es más útil? 
¿Cuándo se deberá elegir la opción terapéutica de acuerdo 
con los hallazgos del Doppler en vez de los hallazgos ba-
sados en las características morfológicas? El primer estudio 
que evaluó el papel del Doppler a color de acuerdo con la 
primera aplicación clínica descrita, fue llevado a cabo por 
parte de Buy y sus colaboradores.33 Estos investigadores 
consideraron benignas las masas caracterizadas como ma-
lignas en la morfología sonográfica que mostraban ausencia 
de flujo de color en su porción ecogénica; mientras que no 
se considera como indicador de malignidad la presencia de 
flujo de color en una pared regular o en un septo regular o 
masa sólida regular, en masas clasificadas como benignas 
por la sonografía convencional. Lograron un aumento de la 
especificidad (de 82-97%) y valores predictivos positivos 
(de 63-91%) sin pérdida en la sensibilidad (88%). Giorgio 
Pardi y sus colaboradores concluyeron que: “la sensibili-
dad de los índices del Doppler es demasiado baja para ser 
usada con el fin de detectar resultados falsos positivos en 
escaneos morfológicos”. Sus hallazgos demostraron que así 
como el cáncer de ovario puede presentarse como un sim-
ple quiste, también puede que no tenga vasos detectables. 
De acuerdo con otros trabajadores35 concluyeron que la 
combinación de morfología y Doppler a color puede lograr 
una sensibilidad de 100%. Sin embargo, recientemente el 
enfoque ha cambiado debido a las siguientes razones: (a) 
Un valor de predicción positivo alrededor de 40% es la 
mayor limitación de los puntajes morfológicos, previniendo 
potencialmente a muchas mujeres de beneficiarse de un 
tratamiento laparoscópico de las masas anexas; a la inversa, 
la capacidad de los puntajes morfológicos de excluir por sí 
solos la presencia de un cáncer de ovario, ya llega al 95%. 
Por consiguiente, clínicamente sería más útil contar con 
una herramienta de diagnóstico que aumentara el valor de 
predicción positivo, en vez de aumentar el negativo, (b) la 
evaluación laparoscópica de tumores ováricos con el uso 
de secciones congeladas en cualquier lesión sospechosa 
antes de la cirugía, puede ayudar a prevenir el mal manejo 
de cáncer de ovario y (c) con el aumento de experiencia 
en los exámenes de Doppler a color y el uso de unidades 
de ultrasonido técnicamente más avanzadas, los cánceres 
“sin-flujo” se han vuelto menos frecuentes.
Cáncer de Ovario: 
¿Qué puede ofrecer el ultrasonido en 3D?
Las mejoras en la tecnología de ultrasonido como la adqui-
sición de volumen en 3D y las imágenes Power Doppler 
en 3D, pueden tener una utilidadclínica en cuanto a una 
identificación más confiable de la vascularidad y la arqui-
tectura ovárica anormal. La adquisición de volumen en 3D 
permite una cuidadosa evaluación de la superficie interna 
de las paredes de los quistes en busca de excrecencias 
que de otro modo no se podrían apreciar con ultrasonido 
bidimensional (2D).36-37
Fig. 8.7a: Neovascularización.
Fig. 8.7b: Doppler a color que muestra neovascularización.
Fig. 8.7c: Angiografía que muestra neovascularización.
C
apítulo 8: C
orrelación entre Endosonografía y C
irugía Endoscópica
87
Ventajas de las Imágenes Power Doppler en 3D
Hay dos ventajas potenciales con esta nueva modalidad de 
imágenes: Un diagnóstico más preciso del cáncer de ovario 
y la posible detección de la enfermedad en la etapa 1.
Diagnóstico más Preciso del Cáncer de Ovario
Con el fin de determinar si el Power Doppler en 3D mejora 
la habilidad para diferenciar masas ováricas benignas de 
las malignas, Kurjak y sus colegas38 llevaron a cabo una 
análisis con el Doppler a color transvaginal y el Power 
Doppler en 3D en 120 pacientes con lesiones ováricas. 
Como resultado, el diagnóstico prequirúrgico con el Power 
Doppler en 3D de cada una de las 11 malignidades ovári-
cas, se confirmó por medio de histopatología. El Doppler 
a color transvaginal no tuvo en cuenta un caso de quiste 
seroso – adenocarcinoma, mientras que tres lesiones be-
nignas (quiste dermoide, fibroma ovárico o quiste ovárico 
adenofibroma) fueron considerados falsos-positivos. En 
un caso de adenofibroma quístico, los hallazgos del Power 
Doppler a color en 3D resultaron falsos positivos. Los au-
tores enfatizaron que los vasos irregulares y dispersos al 
azar con ramificaciones complejas, mostradas por el Power 
Doppler a color en 3D, fueron indicativos de malignidad 
ovárica. Este análisis cualitativo de la arquitectura vascular 
de los tumores tiene sensibilidad, especificidad y un valor 
de predicción positivo (VPP) de 100, 99.1 y 91.7% en la 
detección de malignidad ovárica, respectivamente.
Kupesic y Kurjak reportaron recientemente acerca del 
uso de ultrasonido Power Doppler a color en 3D con un 
mayor contraste, en la diferenciación de lesiones anexas be-
nignas y malignas.39 Un total de 45 pacientes con lesiones 
complejas en los anexos de malignidad incierta sometidas 
a ultrasonido transvaginal modo B y/o Doppler a color 
fueron evaluadas en el postoperatorio con Power Doppler 
a color en 3D antes y después de la inyección con el agente 
de contraste. Hubo 12 casos de malignidad ovárica y 33 
lesiones benignas en los anexos. De los 12 casos de cáncer 
de ovario, siete (58.3%) mostraron una distribución vascular 
que sugería malignidad durante las imágenes Power Doppler 
en 3D no-mejoradas. Después de la inyección del medio 
de contraste, se detectó en todos los casos de malignidad 
ovárica, un patrón vascular penetrante y/o un patrón mixto 
penetrante y periférico. Un adenofibroma quístico mostró 
vasos penetrantes en el escaneo inicial, mientras que dos 
lesiones benignas (fibroma y adenofibroma quístico) fue-
ron equivocadamente diagnosticadas como malignas con 
el Power Doppler en 3D mejorado. El uso del medio de 
contraste con Power Doppler en 3D mostró una eficiencia 
del diagnóstico (95.6%) superior al del ultrasonido con 
Power Doppler en 3D no mejorado. Los autores conclu-
yeron que el Power Doppler en 3D de contraste mejorado, 
puede discriminar de manera más precisa las masas anexas 
malignas complejas.
La Detección de la Enfermedad en Etapa I
Los resultados preliminares mostraron que el ultrasonido 
Doppler 3D puede mejorar y facilitar la evaluación mor-
fológica y funcional de un cáncer en sus etapas tempranas. 
Estos hallazgos justifican la implementación del ultrasonido 
3D con facilidades de Power Doppler en programas de va-
loración de cáncer de ovario, especialmente como segunda 
herramienta de valoración (Tabla 8.3).
En conclusión, la sonografía transvaginal con Doppler 
a color es un examen de segundo paso que se puede usar 
después de la evaluación de la morfología ovárica con el 
fin de modificar el riesgo de malignidad. La aplicación 
clínica más útil para esta técnica es reducir el numero de 
lesiones falsas positivas y permitirle así a más mujeres con 
lesiones benignas someterse a cirugía mínimamente inva-
siva. En cualquier caso de abordaje laparoscópico cuando 
hay sospechas de masas morfológicamente sospechosas; 
se requiere de una asesoría apropiada para la paciente, la 
disponibilidad de un examen patológico inmediato y el 
apoyo de un ginecólogo oncólogo.
Papel de la Sonografía en Endometriosis 
Profunda
El advenimiento de la laparoscopia como el estándar de 
oro para el manejo de endometriosis profunda infiltrante, 
también ha desarrollado vías más precisas para diagnos-
ticar la extensión y la profundidad de la endometriosis, 
participación del septo rectovaginal, de los ligamentos 
uterosacros y los intestinos posteriormente y la vejiga y el 
espacio vesicouterino anteriormente. Reportes desde todas 
TABLA 8.3: Precisión diagnóstica de cuatro técnicas diferentes: Ultrasonido (US) transvaginal bi-dimensional (2D), Doppler a 
color transvaginal, US tridimensional (3D) y Power Doppler en 3D para valoración sonográfica de 43 pacientes con sospechas 
de cáncer de ovario Etapa I.40
Técnica Número de cánceres detectados (%) Número de cánceres no detectados (%) 
US 2D 30 (69.8) 13 (30.2)
US 2D combinado con puntaje Doppler 37 (86.0) 6 (14.0)
US 3D 32 (74.4) 11 (25.6)
US 3D Power Doppler 41 (95.3) 2 (4.7)
US 3D combinado con puntaje Doppler 42 (97.7) 1 (2.3)
Sección 1: G
eneral
88
Fig. 8.8a: Eco en forma de coma de una estructura dilatada 
vista en anexo separado del ovario.
Fig. 8.8b: Hidrosálpinx tensa dilatada.
Fig. 8.8c: Los anexos muestran una masa elipsoide en forma 
de anillo con borde ecogénico y centro hipoecóico. Se observa 
saco vitelino y polo fetal. El ovario aparece por separado.
Fig. 8.8d: Embarazo ectópico ampular.
partes sugieren una correlación positiva en el diagnóstico 
de endometriosis profunda infiltrante, pero un técnico en 
sonografía o médico tiene que adquirir las habilidades 
para diagnosticar con precisión esta afección en particular. 
Durante ultrasonido rectal los ligamentos uterosacros apa-
recen como arcos de formas ecoicas, gruesas, irregulares 
a ambos lados de la cérvix. También aparecen nódulos 
rectovaginales profundos como nódulos hipoecoicos sin 
contornos regulares.
Esto se acompaña de sensibilidad extrema en el momento 
de palpación, el llamado “abordaje guiado por sensibilidad”. 
Muchos trabajadores41 (Abrao y sus colaboradores) han 
sugerido el uso de sonografía transrectal y reportaron una 
eficacia superior a la sonografía transvaginal al diagnos-
ticar el compromiso del ligamento uterosacro y del septo 
rectovaginal. La paciente recibe un enema con agua con 
jabón dos horas antes del ultrasonido. Recientemente42, 
Menada y sus colaboradores describieron un contraste con 
agua por el recto (RWS-TVS) en donde se inyecta solución 
salina por el recto por medio de un catéter de 6 mm y luego 
se lleva a cabo una sonografía transvaginal para delinear 
nódulo rectovaginal, profundidad de la penetración rectal 
y presencia de un nódulo en el intestino. Los resultados de 
la sonografía se compararon con los hallazgos quirúrgicos 
e histológicos. Encontraron resultados superiores en com-
paración con la sonografía transvaginal sola. Guerriero 
y sus colaboradores43 propusieron el uso de sonografía 
transvaginal con una cantidad adicional de gel en la sonda, 
para delinear mejor estas lesiones profundas.
En nuestro centro, hemos enfocado el interés en el de-
sarrollo de ultrasonido transrectal y hemos encontrado una 
muy buena correlación de las apariencias ultrasonográficas 
y los hallazgos laparoscópicos. Incluso en vírgenes donde 
la sonografía transvaginal no es posible, se ha usado ul-
trasonido transrectal (USTR). Esta ruta es relativamente 
nueva y proporcionaun mejor panorama del útero ya que 
éste se encuentra en su totalidad en posición anterior a 
la sonda y encontramos mejores apariencias del septo y 
adenomiomas. Más estudios llevados a cabo por parte de 
C
apítulo 8: C
orrelación entre Endosonografía y C
irugía Endoscópica
89
Fig. 8.9a: Ovario con adherencias. Fig. 8.9b: Ovario adherido debido a endometriosis.
Fig. 8.9c: Ovarios poliquísticos bilaterales. Nótese las 
numerosas y pequeñas estructuras quísticas acumuladas 
dentro del estroma agrandado del ovario.
Fig. 8.9d: Apariencia típica de ovarios poliquísticos 
bilaterales.
Fig. 8.9e: Masa anexa compleja predominantemente quística 
del órgano ovárico. Hay evidencia de ecos claros difusos en 
forma de parches, múltiples líneas hiperecoicas y puntos que 
sugieren un quiste dermoide.
Fig. 8.9f: Quiste dermoide.
otros colegas establecen que el USTR se puede usar en 
otras aplicaciones aparte del diagnóstico de endometriosis 
profunda infiltrante.
Vamos a incluir algunas fotos de monografías trans-
vaginales y sus hallazgos correlativos con laparoscopia/
histeroscopia. Esto con el fin de presentar una imagen más 
clara en cuanto al papel de la sonografía en la evaluación 
prequirúrgica de masas pélvicas (Figs. 8.8 hasta 8.12).
Sección 1: G
eneral
90
Fig. 8.10a: Eco deficiente de una gran masa quística. Nótese 
que el “quiste hijo” está en el polo inferior siendo altamente 
sugestivo de cistoadenoma.
Fig. 8.10b: Adenoma quístico.
Fig. 8.10c: Signo típico de “ovarios en beso” mostrando un 
agrandamiento quístico con ecos homogéneos de bajo nivel, 
vistos en el Saco de Douglas detrás del útero.
Fig. 8.10d: Endometriomas bilaterales adheridos a la 
superficie trasera del útero ocupando el Saco de Douglas.
Fig. 8.10e: Agrandamiento quístico múltiple que contiene ecos 
de bajo nivel homogéneos vistos en cercanías del útero en 
ambos lados.
Fig. 8.10f: Múltiples endometriomas.
C
apítulo 8: C
orrelación entre Endosonografía y C
irugía Endoscópica
91
Fig. 8.11a: Sombra ecogénica focal densa en la cavidad 
endometrial.
Fig. 8.11b: Pólipo endometrial.
Fig. 8.11c: Mioma submucoso circundado por endometrio 
hiperecogénico.
Fig. 8.11d: Mioma submucoso.
Fig. 8.11e: Densos ecos lineales irregulares ecogénicos con 
sombra acústica distal vistos en la cavidad endometrial que 
sugieren un cuerpo extraño.
Fig. 8.11f: Piezas óseas fetales retenidas.
Sección 1: G
eneral
92
Fig. 8.12a: Fondos amplios planos sencillos mostrando dos 
ecos en la cavidad endometrial.
Fig. 8.12b: Septo uterino profundo amplio y grueso.
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Sección 1: G
eneral
94
Anestesia para Cirugía Laparoscópica 
en Ginecología9
INTRODUCCIÓN
Con respecto a la larga historia de la medicina, las cirugías 
laparoscópicas son relativamente nuevas. A principio de 
los años 1970, las laparoscopias se usaban principalmen-
te para procedimientos diagnósticos y procedimientos 
quirúrgicos menores. En 1987, Phillipe Mouret describió 
la primera colecistectomía laparoscópica en Francia. La 
técnica fue introducida en los Estados Unidos en 1988 por 
parte de Reddick y Olsen. Hoy debido a los avances en 
la tecnología digital y de fibra óptica, las nuevas cámaras 
de video y monitores han facilitado los procedimientos 
quirúrgicos complejos con laparoscopia. La duración de 
algunas laparoscopias quirúrgicas, el riesgo de lesiones 
viscerales insospechadas y la dificultad en el momento de 
la evaluación de la cantidad de sangre perdida, son otros 
factores que hacen que la anestesia para laparoscopia sea 
otro procedimiento de alto riesgo.
Este capítulo describe brevemente la anestesia para 
cirugías laparoscópicas con un énfasis en procedimientos 
ginecológicos. Los principios de anestesia discutidos en 
este capítulo, también se pueden aplicar a procedimientos 
laparoscópicos gastrointestinales, en urología y en cirugía 
general.
ANESTESIA PARA LAPAROSCOPIA
Valoración Prequirúrgica
Una historia clínica de rutina y un examen físico deberían 
ser siempre llevados a cabo con el fin de evaluar a un pa-
ciente y predecir complicaciones antes de la intervención. 
De hecho, hay solamente algunas contraindicaciones rela-
cionadas específicamente con las técnicas laparoscópicas. 
La posición Trendelenburg, usada comúnmente durante 
procedimientos ginecológicos, con frecuencia empeora las 
condiciones dependientes de la posición como elevación de 
la presión intracraneal, derivaciones ventrículoperitoneales 
o glaucoma. Los pacientes con enfermedades cardíacas 
Narayan L Hegde, Jay N Hegde
deberían ser valorados antes de la cirugía por parte de un 
internista o cardiólogo en caso de que vayan a ser sometidos 
a anestesia general. Debido al aumento en el conocimiento 
de los efectos cardiovasculares de las laparoscopias, los 
pacientes con enfermedades cardíacas severas pueden ser 
operados de manera segura bajo anestesia general.
En caso de pacientes con enfermedades respiratorias, 
los procedimientos laparoscópicos son frecuentemente más 
apropiados a las laparotomías debido a la mejor función 
respiratoria postoperatoria.
Las trombosis de venas profundas deben ser preveni-
das aplicando profilaxis. La mayoría de los pacientes no 
necesitan sedación prequirúrgica y no es rutinario utilizar 
agentes como atropina para secar las secreciones. En caso 
de pacientes ansiosos se puede administrar agentes de la 
benzodiazepina, como midazolam o diazepam.
Técnicas de Anestesia
Anestesia Local
La anestesia local se refiere al uso de agentes anestésicos 
de efecto corto o largo, directamente en el lugar del pro-
cedimiento quirúrgico para obtener anestesia sin afectar la 
conciencia. Un uso común de la anestesia local en gine-
cología es el caso de una “laparoscopia en el consultorio”, 
un término que se refiere al uso de la laparoscopia en un 
ambiente no-hospitalario, usando sedación conciente (se-
dación intravenosa) y anestesia local sin la presencia de un 
anestesiólogo. Los procedimientos laparoscópicos menores, 
como la ligadura de trompas o laparoscopias diagnósticas se 
pueden llevar a cabo bajo anestesia local; sin embargo, si 
se requiere de múltiples entradas para trocar, es preferible 
aplicar anestesia regional o general. Hay una variedad de 
agentes anestésicos, como la ropivacaina o la bupivacaina 
y la selección de uno de éstos agentes se debe basar en la 
necesidad de la profundidad y duración de la anestesia.
Hay que recordar que frecuentemente el paciente ex-
perimenta incomodidad y dolor significativos durante la 
C
apítulo 9: Anestesia para C
irugía Laparoscópica en G
inecología
95
manipulación de los órganos intra-abdominales. Por eso hay 
que suplementar la anestesia local con sedantes intravenosos 
como diazepam o midazolam. Las técnicas de anestesia 
local y regional, como la anestesia espinal y epidural, tam-
bién se pueden usar en combinación en un paciente, cuando 
hay disponibilidad de un cirujano hábil y dócil y se pueda 
lograr un balance con una sedación intravenosa balanceada. 
En el contexto de neumoperitoneo inducido, esta clase de 
sedación puede ocasionar hipoventilación, dificultad res-
piratoria e hipoxia. En consecuencia, el paciente tiene que 
ser monitoreado de cerca. Asegurarse de la cooperación del 
paciente antes de la cirugía, es esencial en este contexto.
Anestesia Regional
La anestesia regional implica el uso de un agente anestésico 
que haga insensibles grandes partes del cuerpo, como por 
ejemplo todo el abdomen. Este tipo de anestesia se puede 
suministrar por medio de una multitud de técnicas, como 
inyecciones espinales, inyecciones epidurales o bloqueos 
nerviosos periféricos. Anestesia amplia usando técnicas es-
pinales o epidurales se usa por lo general en procedimientos 
laparoscópicos más complicados.
Las técnicas de anestesia regional, como las inyecciones 
espinales o epidurales, también pueden proporcionar un 
significativo alivio del dolor durante procedimientos lapa-
roscópicos. La adición de opiáceos libres de preservantes 
al anestésico local en el espacio subaracnoideo antes de la 
cirugía, puede proporcionar alivio del dolor a largo plazo y 
reducir la necesidad de analgesia postoperatoria controlada 
por el paciente. Por ejemplo, 0,2 mg a 0,3 mg de morfina 
en una inyección espinal efectiva, puede proporcionar hasta 
24 horas de alivio del dolor, requiriendo solamente del uso 
de analgésicos orales para el dolor restante. Sin embargo, 
hay que ser concientes que la morfina subaracnoidea puede 
causar

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