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135Métodos anticonceptivos y esterilización
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 5
 ■ Adolescencia y perimenopausia
Las mujeres en los extremos de la vida reproductiva, es decir, las 
más jóvenes y las más adultas, tienen necesidades anticonceptivas 
propias que se exponen en detalle en los capítulos 14 y 21. En 
el caso de las adolescentes, a partir de la mitad del siglo xix, dis-
minuyó la edad de la menarquia. Como consecuencia, la función 
reproductiva se estableció muchos años antes de la comprensión 
psicosocial en cuanto a las consecuencias de la actividad sexual. El 
desarrollo sexual temprano puede originar encuentros espontáneos 
intermitentes con una percepción desinformada de los riesgos del 
embarazo y de infecciones de transmisión sexual (Cromer, 1996; 
Sulak, 1993).
Como aspecto importante, las adolescentes tienen tasas de 
embarazo involuntario cercanas al 85% (Finer, 2006). Además, 
las adolescentes que no utilizan un anticonceptivo en su primer 
encuentro sexual tienen el doble de posibilidades de embarazarse 
en esa etapa de la vida, en comparación con aquellas que desde el 
inicio usan tales métodos (Abma, 2010). Por tanto, en circunstan-
cias óptimas la asesoría anticonceptiva efi caz debe brindarse antes 
del comienzo de las actividades sexuales. En muchas entidades 
de Estados Unidos, las menores tienen autoridad legal explícita 
para aceptar (consentir) los servicios anticonceptivos y, en muchas 
áreas, hay clínicas que trabajan con fondos públicos que brindan 
técnicas anticonceptivas gratuitas a las adolescentes (Guttmacher 
Institute, 2011). Además, se pueden emprender técnicas anticon-
ceptivas incluso sin tacto ginecológico ni métodos de detección de 
cáncer cervicouterino.
En la perimenopausia, la ovulación se torna irregular y poco a 
poco la mujer deja de ser fecunda. Sin embargo, hay situaciones 
en que se embaraza y en aquéllas ≥40 años, se sabe que más de 
33% de todos los embarazos no es voluntario (Finer, 2006). Como 
aspecto importante, el embarazo en la mujer añosa conlleva un 
mayor peligro de morbilidad y mortalidad gravídicas. Las personas 
dentro de ese grupo pueden tener problemas médicos intercurren-
tes que impidan la práctica de algunos métodos. Por último, las 
mujeres de este grupo pueden manifestar síntomas perimenopáusi-
cos que quizá disminuyan con métodos hormonales.
MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS 
DEL PRIMER TIPO (LOS MÁS EFICACES)
En Estados Unidos, se cuenta con algunos métodos del primer 
tipo e incluyen: 1) dispositivo intrauterino con T de cobre 380A; 
2) IUD que libera progestágeno, el cual es el dispositivo intraute-
rino de liberación de levonorgestrel (LNG-IUS); 3) un sistema de 
implante subdérmico monocilíndrico, y 4) múltiples métodos 
de esterilización para varones y mujeres.
 ■ Anticonceptivos intrauterinos
En épocas pasadas incluso 7% de las estadounidenses sexualmente 
activas utilizaban un dispositivo intrauterino (IUD, intrauterine 
device) para no concebir. Temores innecesarios y preocupación por 
problemas de responsabilidad hicieron que casi todos los métodos 
de este tipo, muy efi caces, se tornaran obsoletos. Sin embargo, la 
anticoncepción intrauterina (IUC, intrauterine contraception) ha 
recuperado aceptación y, en Estados Unidos, el uso de la IUC 
aumentó de 2% en 2002 a 10% en 2008 (fig. 5-2) (Mosher, 
2010). La tasa en cuestión sigue siendo mucho menor que la obte-
después de las primeras menstruaciones, salvo que se planee otro 
embarazo.
De los métodos disponibles, el dispositivo intrauterino con 
cobre usado por quienes amamantan está dentro de la categoría 
1 o 2, es decir, sus ventajas siempre rebasan sus riesgos. Los anti-
conceptivos orales con progestágenos solos tienen escaso efecto en 
la lactancia, pero algunas mujeres que alimentan a su hijo sólo 
amamantándolo prefi eren su uso, incluso durante seis meses. Con 
arreglo a los lineamientos de la American Academy of Pediatrics y el 
American College of Obstetricians and Gynecologists (2007), la téc-
nica con progestágenos solos puede iniciarse a las seis semanas del 
puerperio en quienes sólo amamantan a su hijo o, a las tres sema-
nas, si no hacen esto de manera exclusiva. Las técnicas basadas en 
combinaciones hormonales pueden comenzarse a las seis semanas 
después del parto, si se establece plenamente el suministro de leche 
materna y se vigila el estado nutricional del lactante; lo anterior 
se puede iniciar incluso a las cuatro semanas después del parto, si 
existen dudas del cumplimiento de las visitas de vigilancia posparto 
de programación a largo plazo y si no hay riesgos de tromboem-
bolia venosa (VTE, venous thromboembolism). Los CDC (2011) 
revisaron las directrices de los US MEC en cuanto al empleo de 
productos hormonales combinados, durante el puerperio, a causa 
del mayor riesgo de VTE en las semanas comentadas. Las nuevas 
directrices se incluyen en el cuadro 5-4.
Las preocupaciones en cuanto al uso de hormonas con fi n anti-
conceptivo en el caso de mujeres que amamantan a su hijo se basa 
en la posibilidad teórica y biológica (no corroborada) de que los 
progestágenos sistémicos pueden interferir en la producción de 
leche materna. Como dato importante, se busca con dichos pro-
ductos no deteriorar la calidad de la leche. Por ella se excretan 
cantidades pequeñísimas de hormonas, pero no se han señalado 
efectos adversos en los lactantes. En su revisión, Cochrane, Truitt 
et al. (2010) resumieron la falta de datos que reforzarían el efecto 
negativo de los anticonceptivos hormonales en la lactancia. De los 
cinco estudios analizados, concluyeron que todos tenían poca cali-
dad. El estudio que señaló una acción negativa de los anticoncep-
tivos por combinación hormonal tenía como limitación notable la 
elevada cifra de mujeres que desertaron de la vigilancia; concluye-
ron que para esclarecer el punto, se necesitan investigaciones con 
asignación al azar.
CUADRO 5-3. Categorías dentro de los criterios 
de elegibilidad médica de Estados Unidos
Categoría Definición
1
2
3
4
Estado de la mujer (o entidad patológica) en el 
cual no hay restricción para utilizar el método 
anticonceptivo
Estado de la mujer (o entidad patológica) en que 
las ventajas de usar el método por lo común son 
mayores que los riesgos teóricos o probados
Estado de la mujer (o entidad patológica) en que 
los riesgos teóricos o probados por lo regular son 
mayores que las ventajas de usar el método
Estado (o entidad patológica) que representa un 
riesgo inaceptable para la salud si se usa el 
método anticonceptivo
Con autorización de los Centers for Disease Control and Prevention, 
2010b.
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	GINECOLOGÍA�������������������������������������������������
	SECCIÓN 1 GINECOLOGÍA GENERAL�������������������������������������������������������������������������������������������������������
	5. MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS Y ESTERILIZACIÓN�������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������
	MÉTODOS ANTICONCEPTIVOS DEL PRIMER TIPO�������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������������
	ANTICONCEPTIVOS INTRAUTERINOS�������������������������������������������������������������������������������������������������������

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