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Consejos y técnicas en cirugía dermatológica Stuart J. Salasche MD Clinical Professor University of Arizona Health Sciences Center Tucson AZ USA Ida F. Orengo MD Director of Dermatologic Surgery Professor of Dermatology Department of Dermatology Baylor College of Medicine Houston TX USA Ronald J. Siegle MD Clinical Professor of Dermatology and Clinical Professor of Otolaryngology, Head and Neck Surgery Ohio State University College of Medicine Columbus OH USA Pliegos Salasche.indd iii Pliegos Salasche.indd iii 21/11/08 07:59:0421/11/08 07:59:04 Edición en español de la primera edición de la obra original en inglés Dermatologic surgery tips and techniques Copyright © MMVII, Elsevier Inc. All right reserved. Traducción Rafael Luna Méndez Revisión científi ca Lara Ferrándiz Pulido Doctora, Facultativa Especialista en Dermatología Médico-quirúrgica y Venereología, Hospital Universitario Virgen Macarena, Sevilla. © 2008 Elsevier España, S.L. Travessera de Gràcia, 17-21 – 08021 Barcelona (España) Fotocopiar es un delito (Art. 270 C.P.) Para que existan libros es necesario el trabajo de un importante colectivo (autores, traductores, dibujantes, correctores, impresores, editores…). El principal benefi ciario de ese esfuerzo es el lector que aprovecha su contenido. Quien fotocopia un libro, en las circunstancias previstas por la ley, delinque y contribuye a la «no» existencia de nuevas ediciones. Además, a corto plazo, encarece el precio de las ya existentes. Este libro está legalmente protegido por los derechos de propiedad intelectual. Cualquier uso fuera de los lími- tes establecidos por la legislación vigente, sin el consentimiento del editor, es ilegal. Esto se aplica en particular a la reproducción, fotocopia, traducción, grabación o cualquier otro sistema de recuperación de almacenaje de información. ISBN edición original: 978-1-4160-0146-1 ISBN edición española: 978-84-8086-382-7 Composición y compaginación: Fotoletra, S.A. Advertencia La medicina es un área en constante evolución. Aunque deben seguirse unas precauciones de seguridad estándar, a medida que aumenten nuestros conocimientos gracias a la investigación básica y clínica habrá que introducir cambios en los tratamientos y en los fármacos. En consecuencia, se recomienda a los lectores que analicen los últimos datos aporta- dos por los fabricantes sobre cada fármaco para comprobar la dosis recomendada, la vía y duración de la administración y las contraindicaciones. Es responsabilidad ineludible del médico determinar las dosis y el tratamiento más indicado para cada paciente, en función de su experiencia y del conocimiento de cada caso concreto. Ni los editores ni los directores asumen responsabilidad alguna por los daños que pudieran generarse a personas o propiedades como consecuencia del contenido de esta obra. El editor Índice Agradecimientos vii Dedicatorias viii Sección 1: Ayuda en cirugía Consejo 1: El ayudante quirúrgico: tracción de bordes y campo operatorio despejado 2 Consejo 2: La sutura simple interrumpida 4 Consejo 3: El ayudante quirúrgico: ayuda con las suturas superfi ciales 6 Consejo 4: El ayudante quirúrgico: sutura de colchonero y corte de suturas a la longitud correcta 8 Consejo 5: El ayudante quirúrgico: ayuda con la sutura subcutánea 10 Sección 2: Técnicas de sutura Consejo 6: Cómo romper la memoria del material de sutura sin romper la sutura 14 Consejo 7: Hemostasia: ligadura de los vasos con suturas 16 Consejo 8: Colocación correcta de un punto de esquina 18 Consejo 9: Anudado diferido tras sutura subcutánea en escisiones pequeñas 20 Consejo 10: Sutura de colchonero vertical subcutánea 22 Consejo 11: Sutura continua en hilera reforzada como ayuda para la hemostasia 24 Consejo 12: Eversión máxima de los bordes de la piel con la sutura de colchonero híbrida continua 26 Consejo 13: Ligadura con cabos cortos 28 Sección 3: Cierres y procedimientos Consejo 14: Incisiones circulares como guía para una extirpación estética óptima 32 Consejo 15: Elipse en medialuna en caso de líneas de tensión cutánea relajadas curvas 34 Consejo 16: Escisiones múltiples 36 Consejo 17: Plastia en S para la escisión sobre superfi cies convexas o cóncavas 38 Consejo 18: Eliminación del tejido de granulación excesivo 40 Consejo 19: Anestesia tumescente 42 Consejo 20: Cicatrización por segunda intención sobre cartílago desnudo 44 Consejo 21: Apósito quirúrgico fácil de usar 46 Consejo 22: Minimizar las orejas de perro: uso adecuado de suturas y dedos 48 Consejo 23: En busca de la biopsia en sacabocados perfecta 50 Consejo 24: Biopsia en sacabocados dividida 52 Consejo 25: Biopsia-rebanado 54 Consejo 26: «Sutura biselada de compensación» para alterar favorablemente la línea de tensión de la línea de cierre 56 Consejo 27: ¿Ha de seccionarse el nervio temporal o tan sólo anestesiarlo? 58 Consejo 28: Electrodesecación y curetaje de verrugas 60 Consejo 29: Quistes y lipomas 62 Consejo 30: Drenaje de un quiste infl amado o fl uctuante 64 Consejo 31: Excisión de una lesión pigmentada 66 Consejo 32: Punto de tracción para la extirpación de quistes 68 Sección 4: Colgajos Consejo 33: Componentes del colgajo: defi niciones 72 Consejo 34: Líneas de tensión de la línea de cierre: defi nición y ejemplos 74 Consejo 35: Líneas de tensión de la línea de cierre: colgajos de rotación y avance 76 Consejo 36: Determinación de las líneas de cicatrización fi nales y de las líneas de tensión del colgajo romboidal 78 Consejo 37: Sutura de suspensión: cierre parcial de un defecto cerca del borde libre 80 Consejo 38: Mantenimiento del contorno con suturas de suspensión 82 Consejo 39: Reconstrucción del surco naso-melo-labial 84 Consejo 40: Colgajo o cierre en estrella (colgajo de Mercedes): varios colgajos para el cierre de defectos extensos 86 Pliegos Salasche.indd v Pliegos Salasche.indd v 21/11/08 07:59:0421/11/08 07:59:04 vi Sección 5: Injertos Consejo 41: Eliminación de la grasa de injertos cutáneos de piel total 90 Consejo 42: Obtención manual de un injerto cutáneo de espesor parcial pequeño 92 Consejo 43: Sutura transitoria en injertos cutáneos de piel total bajo visualización directa 94 Consejo 44: Apósito de refuerzo atado continuo para injertos cutáneos 96 Consejo 45: Plastia en M para reparar orejas de perro 98 Consejo 46: Orejas de perro como injerto 100 Consejo 47: Dermoabrasión manual de injertos de piel total y colgajos 102 Consejo 48: Dermoabrasión posquirúrgica 104 Sección 6: Seguridad Consejo 49: Mantenimiento de una mesa de instrumentación ordenada 108 Consejo 50: Seguridad: contemplación de la cazoleta quirúrgica 110 Consejo 51: Eliminación de residuos quirúrgicos 112 Consejo 52: Protectores corneales 114 Consejo 53: Jeringa enfundada 116 Consejo 54: Escisión geométrica para controlar los bordes histológicos de tumores 118 Consejo 55: Control de la lámpara quirúrgica 120 Consejo 56: Seguridad relacionada con la unidad electroquirúrgica 122 Sección 7: Instrumental Consejo 57: Instrumental para ocasiones especiales: el sistema de minibisturí 126 Consejo 58: Excisión con hoja de afeitar para tratar lesiones benignas 128 Consejo 59: Excisión con hoja de afeitar de carcinomas basocelulares superfi ciales de la nariz 130 Consejo 60: Uso alternativo de las pinzas: congelación con una breve presión 132 Consejo 61: Cierre ayudado por pinzas de campo de heridas sometidas a una tensión importante 134 Consejo 62: Hisopo con punta de algodón 136 Consejo 63: Depresor lingual 138 Consejo 64: Clip universal 140 Consejo 65: Electrobisturí Hyfrecator® 142 Consejo 66: Uso del sacabocados/punch como cucharilla 144 Sección 8: La uña Consejo 67: Obtención de una biopsia adecuada de la matriz o lecho ungueales 148 Consejo 68: Colgajo del pliegue ungueal proximal y exploración de la matriz ungueal 150 Consejo 69: Vendaje compresivo de la unidad ungueal 152 Consejo 70: Creación de un campoestéril para practicar cirugía de la unidad ungueal 154 Consejo 71: Avulsión de la lámina ungueal proximal 156 Consejo 72: Matricectomía mediante inyección de fenol para prolongar la anestesia y prevenir la linfangitis 158 Consejo 73: Descompresión de un hematoma subungueal 160 Sección 9: Consejos por regiones Consejo 74: Colgajo en O-Z y galeotomía directa para cerrar defectos circulares en el cuero cabelludo 164 Consejo 75: Cirugía sobre el cuero cabelludo: evitación de la entrada de pelo en el campo 166 Consejo 76: Cirugía sobre el cuero cabelludo: vendaje con Collodion 168 Consejo 77: Boca 170 Consejo 78: Sutura en el labio para reducir al mínimo las molestias del paciente 172 Consejo 79: Extirpación de un mucocele labial 174 Consejo 80: Uso de un rollo dental de algodón para un taponamiento nasal 176 Consejo 81: Tapón de algodón en el conducto auditivo 178 Consejo 82: Evaluación de la fuerza del párpado inferior 180 Consejo 83: Cicatrización por segunda intención de defectos en el pabellón auricular 182 Índice alfabético 185 Índice Pliegos Salasche.indd vi Pliegos Salasche.indd vi 21/11/08 07:59:0521/11/08 07:59:05 vii Los autores manifi estan su agradecimiento a los siguientes colaboradores: Daniel Zivony, MD, coautor de los capítulos dedicados a Colgajos e Injertos que aparecen en las secciones 4 y 5, respectivamente. Suneel Chilukuri, que aportó varios consejos en la sección 7 dedicada a Instrumental. Agradecimientos Pliegos Salasche.indd vii Pliegos Salasche.indd vii 21/11/08 07:59:0521/11/08 07:59:05 viii Dedicatorias Dedico este libro a mi esposa, Jan. Stuart J. Salasche Dedico este libro con cariño a mi marido Ed, un gran padre futbolista y cocinero, a mis maravillosos hijos, Sarah, Matthew, Anna y Jacob, que alegran y dan sentido a mis días y me permitieron escribir a máquina por las noches, así como a mis padres, Antonio y Cristina, que hicieron todo lo posible por enseñarme a aprender, pensar y escribir. Ida F. Orengo Como dermatólogo docente, escribo numerosos artículos y capítulos, al igual que mis buenos amigos y colaboradores (Neil, Shelly, Stu y muchos más). Con el transcurso de los años, la única pieza que faltaba, desde un punto de vista editorial, era un libro de texto. Dos fuerzas impulsoras me han llevado a escribir este libro. La primera fue una realización docente. La segunda, proclamar públicamente y por escrito en una página de dedicatorias mi enorme (profundo, interminable e indescriptible) agradecimiento a varias personas muy especiales. A Marian y Mannie, no podría haber tenido mejores padres. Su cariño, apoyo y orientación siempre han estado y siguen estando ahí. No podría pedir nada más. Os lo debo todo. A mi esposa Ruthie, mi mejor amiga, gracias por tu apoyo interminable, tu comprensión y tus consejos durante todos estos años. Ha sido un viaje maravilloso que no habría hecho sin ti. A mis hijos Gabe y Hannah, un motivo de gran orgullo para mí, gracias por vuestra paciencia y comprensión en los momentos que dediqué a mi gran pasión. Os deseo lo mismo. A todos vosotros, os dedico este libro. Con todo mi cariño, Ron (papá) Ronald J. Siegle Pliegos Salasche.indd viii Pliegos Salasche.indd viii 21/11/08 07:59:0521/11/08 07:59:05 Fundamento: • Un ayudante quirúrgico (AQ) con la formación adecuada hace que la cirugía sea más efi ciente y segura. • El cirujano ha de encargarse de la educación y formación del AQ para que sus funciones, responsabilidades, el plan quirúrgico y la sistemática del primero estén claras. • Esto incluye un comportamiento profesional en el quirófano ambulatorio, donde los pacientes se encuentran despiertos, alerta y aprensivos. • Entre las diversas funciones del AQ fi guran el mantenimiento de un campo quirúrgico despejado y la tracción de los bordes. Técnica: • El AQ siempre debe estar «haciendo algo», aun cuando ello consista simplemente en prever lo que ha de hacerse a continuación. • El AQ debe disponer de «4 manos» como mínimo y tener listo todo el instrumental «siguiente» (fi g. 1.1). • Siempre ha de tener una gasa de 4 × 4 en cada mano para secar la sangre y aplicar una tracción fi rme, no deformante, que cree un campo visual despejado (fi g. 1.2). • La gasa funciona mejor que los dedos enguantados, que se vuelven resbaladizos con la sangre. • Ha de indicarse al AQ que no realice modifi caciones súbitas de la tracción; cuando brote sangre hacia el interior del campo, el AQ debe pedir que se detenga la disección antes de secar la herida (fi g. 1.3). • El AQ puede traccionar el borde ya seccionado de una incisión elíptica o circular, ya sea con una pinza con dientes o con un hisopo con punta de algodón, para facilitar la segunda insición (fi gs. 1.4 y 1.5). Ventaja: • Un AQ que conoce el plan quirúrgico y se anticipa a las necesidades del cirujano hace que la cirugía sea mucho más efi ciente. Bibliografía: Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75–110. 2 El ayudante quirúrgico Tracción de bordes y campo operatorio despejado CONSEJO 1 © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 3 El ayudante quirúrgico Tracción de bordes y campo operatorio despejado Fig. 1.1 El AQ puede realizar numerosas tareas. Fig. 1.2 Tracción de los bordes y campo operatorio despejado. Fig. 1.3 Ayuda en la hemostasia. Fig. 1.4 Tracción de los bordes con una pinza. Fig. 1.5 Tracción de los bordes y estabilización con un hisopo con punta de algodón. Fundamento: • La sutura simple interrumpida es la técnica de entrada para cerrar heridas cutáneas. • También se utiliza para iniciar la mayor parte de las suturas continuas superfi ciales. • La conquista de los principios de este punto aporta al cirujano en ciernes una base sólida para aprender técnicas de sutura más complicadas. • La mejor manera de aprenderlo es practicar el ejercicio repetidas veces, aplicando a cada componente un método fi jo de realización. • La clave consiste en crear un diseño en forma de matraz, con la porción más profunda algo más ancha que las superfi ciales. • Cuando esto se efectúa correctamente, los bordes de la piel quedan suavemente enfrentados y evertidos. • Refuerza y perfecciona el trabajo realizado por las suturas subcutáneas verticales que preceden clásicamente a la colocación de las suturas superfi ciales. Técnica: • Comenzar en el lado de la herida más alejado (lado opuesto) del cirujano. • Asegurarse de que la introducción inicial de la aguja queda a unos 2-3 mm del borde de la herida y es perpendicular (90°) a la superfi cie de la piel (fi g. 2.1) o se separa ligeramente de la herida para generar una eversión aún mayor. • La continuación de este arco genera de forma natural un punto de sutura más ancho en la porción inferior de la herida (fi g. 2.2). 4 La sutura simple interrumpida CONSEJO 2 • Este punto de salida no se localiza en el borde de la herida, sino bastante por debajo del punto de sutura de entrada en la superfi cie (fi g. 2.2). • Lo mejor es «mostrar el punto» en el centro de la herida antes de intentar volver a penetrar en la porción profunda de la piel. • Penetrar en el otro lado de forma equidistante respecto al punto de salida, de nuevo en un ángulo de 90° (fi g. 2.3). • La continuación de la curva natural del arco de la aguja hará que ésta salga de la piel a la misma distancia del borde de la herida que el punto de entrada original (fi g. 2.4). • Cuando se anuda, los bordes quedan evertidos (fi g. 2.5). Ventaja: • Una eversión favorable se normalizará durante las semanas siguientes y quedará una cicatriz satisfactoria desde un punto de vista estético. Advertencia: • El error habitual consiste en penetrar en la piel en un ángulo «rasante» que producirá un punto de sutura superfi cial, lo cual impedirá que se consiga la eversión deseada (fi g. 2.6). Bibliografía: Fewkes JL, Cheney ML,Pollack SV, eds. Illustrated atlas of cutaneous surgery. Philadelphia: JB Lippincott; 1992:11.2–11.4. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 5La sutura simple interrumpida Fig. 2.1 La aguja penetra en la piel en un ángulo de 90°. Fig. 2.2 La curva natural de la aguja crea un defecto más ancho en la porción profunda. Fig. 2.3 La reentrada equidistante creará un punto de sutura curvo simétrico. Fig. 2.4 Trayecto de la sutura en forma de matraz. Fig. 2.5 Eversión creada al anudar. Fig. 2.6 La colocación incorrecta en un ángulo poco profundo provoca inversión. 6 Fundamento: • La sutura simple interrumpida, la sutura de colchonero vertical y las diversas suturas continuas constituyen las técnicas de sutura «fi nales» fundamentales que se utilizan para completar un cierre quirúrgico, sea éste un cierre directo, colgajo o injerto. • El cirujano puede sacar la aguja por la línea de sutura o pasarla en toda su longitud por ambos lados del borde de la herida en un único punto. • En función del tamaño de la aguja, el alcance del punto de sutura y el espesor de la piel puede resultar difícil el trabajo, que será más fácil con la participación de un AQ. Técnica: • Con independencia de que la aguja se saque por la línea de sutura o se haga pasar por ambos bordes de la herida, el AQ puede ayudar a asegurar la punta de la aguja por debajo del punto con una pinza sin dientes (fi g. 3.1). • A continuación, el AQ guía la aguja fuera de la piel, donde el cirujano la mantiene en posición para volver a sujetarla con el portaagujas (fi g. 3.2). • En caso de que la punta de la aguja encuentre resistencia en su paso hacia la superfi cie de la piel, el AQ debe presionar hacia abajo, con una pinza con dientes abierta, alrededor de la protuberancia provocada por la aguja hasta que ésta emerja (fi gs. 3.3 a 3.5). • A continuación se sujeta la punta de la aguja por debajo y se rota hacia fuera (fi g. 3.6). Ventajas: • La punta de la aguja se maneja con instrumental, no con los dedos. • Menor probabilidad de doblar la aguja. Advertencias: • No sujetar la punta de la aguja porque podría perderse. • Mantener los dedos fuera del campo operatorio. Variante: • El cirujano puede empujar hacia abajo con la mano no dominante para aplicar tracción de los bordes y permitir que la aguja salga a través de la piel. Bibliografía: Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75–110. El ayudante quirúrgico Ayuda con las suturas superfi ciales CONSEJO 3 © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 7 El ayudante quirúrgico Ayuda con las suturas superfi ciales Fig. 3.3 La aguja no puede traspasar la piel. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) Fig. 3.1 El AQ sujeta la aguja a medida que sobresale a través de la piel. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) Fig. 3.2 El AQ rota hacia fuera la aguja y la sujeta para volver a sujetarla. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) Fig. 3.4 El AQ empuja hacia abajo con una pinza abierta. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) Fig. 3.5 El AQ asegura la aguja a medida que va emergiendo. Fig. 3.6 Aguja rotada hacia fuera. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) 8 El ayudante quirúrgico Sutura de colchonero y corte de suturas a la longitud correcta CONSEJO 4 Fundamento: • El punto de sutura de colchonero vertical requiere el paso del material de sutura de un lado a otro, de modo que el hilo puede retorcerse al tratar de hacer el nudo. • Otro problema consiste en cortar la sutura a la longitud correcta tras afi anzar un nudo. Un tópico bien conocido entre los AQ es la siguiente pregunta: «¿Cómo quiere que los corte hoy, doctor, largos o cortos?». Técnica: • Al colocar un punto de sutura de colchonero vertical, éste puede quedar retorcido, enredado o plegado al afi anzar la lazada doble inicial (fi g. 4.1). • Un nudo retorcido no se anudará de manera adecuada. • El AQ puede introducir las puntas cerradas de una pinza sin dientes (u otro instrumento) y enderezar el nudo abriendo las palas (fi g. 4.2). • El cirujano puede cerrar la lazada alrededor de la pinza que va saliendo a medida que se aprieta el nudo a través de la línea de sutura. • Una manera sencilla de cortar siempre las suturas a la longitud correcta consiste en entrecruzarlas donde se desea cortarlas con las tijeras (fi g. 4.3). • La sutura se corta donde se cruzan los hilos (fi g. 4.4). • La sutura se corta a la longitud correcta (fi g. 4.5). Ventaja: • Un método infalible para cortar suturas; elimina sentimientos de culpa e ira. Advertencia: • Mantener fi rme el cruce de los hilos hasta efectuar el corte con las tijeras. Bibliografía: Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75–110. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 9 El ayudante quirúrgico Sutura de colchonero y corte de suturas a la longitud correcta Fig. 4.1 Sutura de colchonero: una lazada doble inicial retorcida no descenderá correctamente. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) Fig. 4.2 La pinza corrige la torsión en el nudo. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) Fig. 4.3 Cruce de hilos en el lugar en que han de cortarse las suturas. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) Fig. 4.4 Corte de las suturas. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75- 110.) Fig. 4.5 Longitud correcta. 10 El ayudante quirúrgico Ayuda con la sutura subcutánea CONSEJO 5 Fundamento: • Durante la cirugía se producen movimientos sencillos y repetitivos relacionados con el cierre y la sutura en los que el AQ resulta de gran ayuda. • La colocación de puntos subcutáneos resulta mucho más efi caz con la ayuda de un AQ con experiencia, que puede ser útil en varios momentos del procedimiento. Técnica: • El AQ puede ayudar con la introducción de la aguja de forma parecida a cuando ayuda con las suturas superfi ciales descritas en el Consejo 3. • Esto supone el mantenimiento de una buena disposición del campo operatorio, así como la colocación y la introducción de la aguja sin la participación directa de los dedos. • Una función importante consiste en mantener la vigilancia para garantizar que los hilos estén en el mismo lado y no en lados opuestos del hilo horizontal central (fi g. 5.1). • Tras el primer pase, el AQ debe sujetar el cabo largo de la sutura sin aguja y mantenerlo visible en un lado o en el otro para que el cirujano pueda verlo con facilidad y, a continuación, sacar la aguja por la herida en el mismo lado. • En caso de encontrarse en lados opuestos, el nudo se bloqueará antes de que haya desaparecido toda la holgura y surgirá un hueco en la herida (fi g. 5.2). • El AQ puede ayudar a ajustar los hilos de la sutura para que se mantengan en el mismo lado, alcanzando por debajo el hilo cruzado y tirando del lado suelto hacia el mismo lado (fi gs. 5.3 y 5.4). • También puede prestar ayuda en la realización del nudo. • A medida que el cirujano ajusta hacia abajo la doble lazada inicial, el AQ comprime los bordes de la herida uniéndolos hasta que el nudo queda afi anzado en la base de la herida (fi g. 5.5). • Después de acondicionar todos los nudos, el cirujano sujeta los hilos de la sutura hasta conseguir el nudo. • El AQ desliza las tijeras de cortar hacia el nudo, las rota unos 15-30° y corta (fi g. 5.6). • En caso de que el punto de sutura subcutánea se haya colocado de manera correcta, el nudo se retraerá a continuación haciala porción más baja de la herida. Ventajas: • Garantiza que los hilos se encuentran en el mismo lado; en caso de estar en lados opuestos, el nudo no se hará de manera adecuada. • Sin un AQ que quite tensión de los bordes de la herida, puede quedar cierta holgura en el punto de sutura subcutánea. • En caso de existir holgura, tras ajustar los nudos puede quedar un hueco en la línea de sutura de la herida. Bibliografía: Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75–110. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 11Ayuda con la sutura subcutánea El ayudante quirúrgico Fig. 5.1 Diseño adecuado de un punto subcutáneo, aunque con los hilos en lados opuestos del hilo horizontal central. Fig. 5.2 El nudo se bloquea antes de que haya desaparecido toda la holgura. Fig. 5.3 Hilo suelto del que se tira para colocarlo en el mismo lado. Fig. 5.4 Sutura en el mismo lado. Fig. 5.6 Corte de una sutura subcutánea inmediatamente por encima del nudo. Fig. 5.5 El AQ comprime los bordes de la herida. Fundamento: • Algunos materiales de sutura, como el popular Prolene® (polipropileno), poseen una cantidad considerable de memoria. • Memoria es la tendencia del material de sutura a recuperar su forma original tras ser deformado. • Se manifi esta en que el hilo conserva sus numerosas lazadas al extraerlo del envase (fi g. 6.1). • Estas lazadas estorban y difi cultan la colocación de suturas profundas y superfi ciales. • Esto resulta especialmente molesto al realizar una sutura continua. • La memoria también puede afectar de forma negativa a la seguridad del nudo en caso de que la sutura no se anude de manera adecuada con nudos cuadrados invertidos alternos. Técnica: • Una técnica sencilla para romper la memoria consiste en sujetar el hilo con los dedos pulgar e índice de una mano justo por debajo de la inserción de la aguja y, a continuación, doblar el vástago de la aguja. • Al tiempo que se sujeta el hilo fi rmemente, se deslizan los dedos a lo largo del hilo de sutura, desde la aguja hasta el extremo libre (fi g. 6.2). • Si no se protege la conexión con el vástago de la aguja, puede desengancharse la sutura, echando a perder toda la sutura del envase (fi gs. 6.3 a 6.5). • Otro consejo relacionado, que parece obvio, consiste en abrir el envase de la sutura por donde se indica. • Muchos principiantes rasgan el envase por un lugar cualquiera al abrirlo y tienen problemas para localizar la aguja. • Si se abre por donde se indica, la aguja aparece de inmediato y en posición para ser sujetada de manera fácil y segura con el portaagujas (fi g. 6.6). • Otro consejo consiste en leer atentamente el envase, que contiene mucha información útil acerca del tamaño/tipo de aguja y el color/ longitud/espesor del hilo, y es posible que así se evite la apertura de una sutura incorrecta (fi g. 6.2). Ventaja: • Hace más fl exible un material de sutura difícil de utilizar. Advertencia: • Evitar desenganchar el hilo de la aguja: es costoso. 14 Cómo romper la memoria del material de sutura sin romper la sutura CONSEJO 6 © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 15Cómo romper la memoria del material de sutura sin romper la sutura Fig. 6.1 El hilo de Prolene® se enrolla, lo que indica una memoria alta. Fig. 6.2 Método correcto de romper la memoria. Fig. 6.3 Técnica incorrecta: sujetar la aguja con los dedos. Fig. 6.4 Técnica incorrecta: sujetar la aguja con el portaagujas. Fig. 6.5 Hilo desenganchado de la aguja. Fig. 6.6 Aguja expuesta y extraída de manera segura con un portaagujas. Fundamento: • La hemostasia se logra habitualmente con combinaciones de presión, electrocoagulación de diversos tipos o sustancias químicas tópicas. • Periódicamente, se produce una hemorragia brusca a partir de vasos visibles >1 mm de diámetro. • En ocasiones, se hace visible un vaso expuesto, pero sin hemorragia. • En este caso, es posible que se haya seccionado el vaso, pero que, debido a la adrenalina presente en el líquido anestésico o a la vasoconstricción natural, la hemorragia no sea evidente, aunque puede aparecer más adelante. • Ambos casos es indicativo de una ligadura mediante sutura. Técnica: • Hay dos técnicas habituales: la ligadura circunferencial y la ligadura en ocho. • La ligadura circunferencial resulta adecuada cuando el vaso expuesto es visible, apunta hacia arriba y está vertical. • Al principio, se sujeta el extremo expuesto del vaso con un hemostato curvo fi no (fi g.7.1). • Se da un pequeño punto de tejido por detrás del hemostato (fi g. 7.2). • A continuación, se anuda la sutura por delante del hemostato curvo para incluir el vaso (fi g. 7.3). • El hemostato se retira a medida que se ajusta el primer nudo. • De este modo se cierra el vaso de manera efi caz. • Debe utilizarse una sutura reabsorbible del tamaño oportuno como Vicryl® (poliglactina) 5:0. 16 Hemostasia Ligadura de los vasos con suturas CONSEJO 7 • Los cabos se cortan muy cortos justo por encima del nudo para no dejar hilo excesivo en la herida (fi g. 7.4). • La ligadura en ocho resulta adecuada cuando el vaso sangrante no se extiende por encima de la superfi cie del lecho de la herida. • Nuevamente, se sujeta el vaso con un hemostato curvo. • Ha de tenerse cuidado de no englobar demasiado tejido circundante. • Se da un punto angulado en un lado del vaso sangrante (fi gs. 7.5 y 7.6). • Se saca a continuación y se da un segundo punto angulado en el otro lado, como se indica en la fi gura 7.7. • Al anudar, el hemostato se retira de nuevo a medida que se ajusta el primer nudo. • El vaso queda rodeado de forma efi caz y se ocluye conforme se aprieta la sutura (fi g. 7.8). Ventaja: • Una ligadura mediante sutura satisfactoria de los vasos adecuados atenúa la hemorragia diferida y la formación de hematomas. Advertencias: • Asegurarse de que el vaso se encuentra seguro en el interior del nudo. • Evitar englobar demasiado tejido normal; únicamente se precisa un punto de anclaje seguro. Bibliografía: Billingsley EM, Maloney ME. Considerations in achieving hemostasis. In: Robinson JK, Arndt KA, et al., eds. Atlas of cutaneous surgery. Philadelphia: WB Saunders; 1996:69–71. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 17 Hemostasia Ligadura de los vasos con suturas Fig. 7.1 Vaso expuesto sujetado con un hemostato angulado fi no. Fig. 7.3 La ligadura circunferencial es segura y fácil de anudar. Anudado Vaso ocluido 32 14 Fig. 7.2 Se da un punto por detrás del hemostato. Fig. 7.4 El vaso se ocluye a medida que se anuda la sutura. Fig. 7.5 Punto inicial de una ligadura en ocho. Fig. 7.6 Diagrama del punto inicial. Fig. 7.7 Diagrama de la secuencia de puntos para una ligadura en ocho. Fig. 7.8 El vaso se ocluye a medida que se anuda la sutura. 18 Fundamento: • El punto de esquina se utiliza a menudo para fi jar el vértice de una plastia en M o un cierre en V-Y. • Es frecuente su colocación incorrecta, lo que origina un cierre inadecuado o la inversión completa del vértice de la «V». • La colocación incorrecta del punto también puede provocar una necrosis de la punta. • El error habitual consiste en colocar el punto de esquina demasiado cerca de la «V» (fi gs. 8.1 y 8.2). Técnica: • Comenzar con el primer punto de entrada varios milímetros por debajo de la línea de sutura y más allá del vértice de la «V» (fi g. 8.3). • En este momento, penetrar en la piel en un ángulo de 90° con respecto a la superfi cie y salir por la porción media o inferior de la dermis. • Estabilizar y exponer la punta sujetándola sin demasiada fuerza entre las mandíbulas de la pinza. • A continuación, dar un punto intradérmico horizontal, a la misma profundidad que la sutura que ha salido de la dermis en el punto inicial (fi g. 8.4). • Extraerla sutura de la piel opuesta al punto de entrada inicial, introduciéndola de nuevo a la misma profundidad en la dermis (fi gs. 8.4 y 8.5). • Ahora, los tres puntos deben encontrarse a la misma profundidad en la dermis. • También es importante que, al anudar el punto, se oriente la punta hacia su posición (fi g. 8.6). • Ajustar el punto en su posición utilizando únicamente la tensión sufi ciente para asentar el vértice de manera adecuada. Ventaja: • Proporciona al cirujano la fl exibilidad para poder orientar el vértice hacia su lugar sin comprometer el fl ujo sanguíneo que recibe. Advertencias: • Asegurarse de que el punto de sutura intradérmico de la punta es sufi ciente. • No debe romperse cuando se dirija hacia su posición. Colocación correcta de un punto de esquina CONSEJO 8 Fig. 8.2 Cuando se coloca en su lugar, el punto del vértice deja un hueco y puede estrangular la punta porque no se colocó distal al vértice. Fig. 8.1 Sutura colocada demasiado cerca del vértice. Variantes: • Se ha descrito un punto de sutura de colchonero vertical en la punta con dos elementos importantes. • Los puntos iniciales lejos-lejos han de estar más allá del lugar de inserción en la punta según se ha descrito anteriormente. • El punto cerca-cerca debe incluir la punta a través de un punto de sutura subcutáneo. Bibliografía: Starr J. Surgical tip: the vertical mattress tip stitch. J Am Acad Dermatol 2001; 44:523–524. Bennett RG, ed. Fundamentals of cutaneous surgery. Chapter 11: Alternative suturing techniques. St. Louis: CV Mosby; 1988:458–459. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 19Colocación correcta de un punto de esquina Fig. 8.4 Colocación correcta de todos los puntos.Fig. 8.3 Colocación correcta: punto subcutáneo transversal en la punta. Fig. 8.5 Colocación correcta de todos los puntos. Fig. 8.6 Punto anudado en su sitio y punta bien alineada. 20 Anudado diferido tras sutura subcutánea en escisiones pequeñas CONSEJO 9 Fundamento: • Al cerrar escisiones pequeñas, especialmente las profundas, el espacio de trabajo limitado difi culta la colocación correcta de suturas subcutáneas. • El anudado de cada sutura subcutánea limita aún más el espacio disponible para colocar las suturas subcutáneas posteriores. • Una variación sobre el anudado de suturas subcutáneas puede conseguir que se supere esta difi cultad. Técnica: • Se colocan las suturas subcutáneas de la manera oportuna a lo largo de la herida, pero se dejan sin anudar (fi g. 9.1). • Los cabos de cada sutura se dejan con la longitud sufi ciente para que más adelante pueda realizarse el nudo con instrumental. • Los cabos libres de cada sutura se pinzan con un hemostato o se adhieren con cinta adhesiva a los paños quirúrgicos de manera secuencial para mantenerlos en orden y fuera del trayecto de colocación de nuevas suturas subcutáneas (fi g. 9.1). • Tras colocar el número deseado de suturas, se anudan los nudos individuales utilizando la técnica habitual de anudado con instrumental (fi g. 9.2). • Normalmente, es mejor anudar primero las suturas más próximas a los vértices y trabajar de forma secuencial hacia el centro para reducir al mínimo la tensión. • Esta técnica resulta especialmente ventajosa en el cuero cabelludo, donde a menudo se requieren agujas largas para cerrar defectos profundos pequeños (fi gs. 9.3 a 9.6). Ventaja: • Se logra una colocación correcta de las suturas subcutáneas sin traumatizar los bordes de la piel en un intento de lograr acceso al lugar. Advertencias: • Cuando no se presta la atención sufi ciente para mantener juntos los dos cabos libres de cada sutura, las suturas pueden retorcerse, convirtiéndola en una técnica engorrosa. • Dejar una longitud sufi ciente de hilo en cada sutura para garantizar que pueda anudarse fácilmente con instrumental. • Habitualmente, se añade un gasto por el material de sutura adicional. Bibliografía: Ramsey ML, Marks VJ, Neltner SA. Surgical tip: delayed knot placement facilitates small wound closure. J Am Acad Dermatol 1996; 34:137–138. Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75–110. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 21Anudado diferido tras sutura subcutánea en escisiones pequeñas Fig. 9.3 Pequeña herida profunda en el cuero cabelludo; colocación de suturas profundas con una aguja larga. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) Fig. 9.4 Cabos de las suturas fi jados mediante hemostatos. Fig. 9.1 Múltiples suturas profundas separadas individualmente y fi jadas mediante hemostatos. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) Fig. 9.2 Anudado secuencial con instrumental hacia el centro con ayuda del AQ. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) Fig. 9.5 Todas las suturas profundas anudadas. Fig. 9.6 Realización de sutura superfi cial para completar la reparación. 22 Sutura de colchonero vertical subcutánea CONSEJO 10 Fundamento: • La colocación de suturas subcutáneas es difícil en determinadas heridas profundas, pero de longitud corta, o donde la dermis es delgada. • En ocasiones la herida se cierra inicialmente con suturas de colchonero vertical profundas subcutáneas, pero se mantiene un pequeño hueco profundo que podría benefi ciarse de una sutura adicional. • Una sutura de colchonero vertical subcutánea modifi cada resulta útil en estas situaciones y también ofrece un aumento de la fuerza de cierre de la herida. Técnica: • Tras efectuar un defecto sufi ciente, se introduce la aguja en la herida, comenzando en la dermis reticular profunda o el tejido subcutáneo, al igual que en un punto de colchonero vertical subcutáneo convencional (fi g. 10.1). • La aguja, en lugar de alcanzar simplemente la porción alta de la dermis y regresar a continuación hacia la herida, sale realmente a través de la superfi cie cutánea a varios milímetros (3-6 mm) del borde de la herida (fi g. 10.1). • Después se vuelve a introducir la aguja en el mismo lugar de salida de la piel y se angula rápidamente para atravesar la dermis superfi cial y salir por el borde de la herida hacia el defecto, a la altura de la dermis reticular (fi g. 10.2). • Estos pasos se repiten con cuidado en el lado opuesto del defecto para hacer que la altura de la entrada de la aguja, el tamaño del punto y la profundidad de la salida de la aguja sean los mismos que en el lado inicial (fi g. 10.3). • El nudo se anuda de manera normal (fi g. 10.4). Ventajas: • En las heridas pequeñas con acceso limitado al espacio profundo, esta sutura es fácil de realizar y sigue ofreciendo una excelente eversión de los bordes. • En las heridas con dermis delgada y, por consiguiente, una zona limitada para hacer pasar la aguja con una sutura de colchonero vertical subcutánea tradicional, esta variación permite utilizar el espesor completo de la dermis y, por tanto, una mayor fuerza de la herida en el momento del cierre. Advertencias: • La colocación dérmica alta posibilita que las suturas se suelten posteriormente. • Cuando se reintroduce la aguja, ésta puede romper el hilo de sutura. Bibliografía: Collins SC, Whalen JD. Surgical tip: percutaneous buried vertical mattress suture for the closure of narrow wounds. J Am Acad Dermatol 1999; 41:1025–1026. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 23Sutura de colchonero vertical subcutánea Defecto Fig. 10.3 Pasos inversos en el lado opuesto. Fig. 10.1 Penetración profunda en la grasa subcutánea o dermis reticular profunda y salida vertical a través de la superfi cie cutánea. Fig. 10.2 Reintroducción de la aguja en el mismo orifi cio y salida por la porción media de la dermis reticular. Fig. 10.4 Elanudado fi nal cierra el espacio muerto y evierte los bordes de la herida. 24 Sutura continua en hilera reforzada como ayuda para la hemostasia CONSEJO 11 Fundamento: • Debido al riesgo de aparición de diversas complicaciones relacionadas con la coagulación cuando se suspenden los anticoagulantes, se están practicando intervenciones con mayor frecuencia mientras los pacientes siguen tomando estos fármacos. • Debido al mayor riesgo de hemorragia intra y postoperatoria, determinadas técnicas de sutura tienen más ventajas que otras para ayudar a reducir al mínimo este riesgo. • Además, en ciertas localizaciones, como el cuero cabelludo, podría ser difícil aplicar vendajes compresivos postoperatorios, con aparición de un sangrado postoperatorio problemático. • La sutura continua en hilera reforzada (también conocida como punto de béisbol) es una variación de la sutura epidérmica continua que ofrece una mayor hemostasia. Técnica: • La sutura inicial se coloca de forma semejante a la de una sutura continua convencional (fi g. 11.1). • Antes de comenzar el segundo pase, se pasa la aguja por debajo de la lazada de la sutura, bloqueándola en ese lugar (fi g. 11.2). • Cada punto sucesivo se «bloquea» de manera similar pasando el punto por debajo de la lazada antes de ajustarla hacia arriba (fi g. 11.3). • Los ayudantes quirúrgicos (AQ) son especialmente útiles al aplicar tensión sufi ciente a la sutura para mantenerla «bloqueada» sin holgura mientras el cirujano coloca el siguiente punto (fi gs. 11.4 y 11.5). • Esto se continúa hasta el fi nal de la línea de incisión, con el último punto anudado de manera convencional, sin pasar por debajo de la lazada (fi g. 11.6). • La coordinación entre el cirujano y un AQ con formación contribuye a facilitar la velocidad y la seguridad de esta técnica. Ventaja: • Se trata de una sutura resistente que, debido a la confi guración rectangular de cada unidad bloqueada, incluso proporciona compresión y una mayor hemostasia a lo largo del cierre dérmico. Advertencias: • Cuanto más profunda se coloca la aguja con cada pase en la dermis, más se benefi cia la hemostasia. • Debido al efecto compresor de este punto bloqueado, ha de tenerse cuidado en evitar fi jarlo con demasiada tensión, lo que podría causar una estrangulación del tejido. • Este punto no debe utilizarse en regiones con una vascularización defi ciente. Bibliografía: Swanson NA, ed. Basic techniques: an atlas of cutaneous surgery. Toronto: Little Brown; 1987:44–45. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 25Sutura continua en hilera reforzada como ayuda para la hemostasia Fig. 11.1 Después de un punto suelto simple, se saca la aguja a través de la lazada del siguiente punto. Fig. 11.3 Sin tensión, la lazada se mantiene laxa. Fig. 11.4 El AQ tira del cabo fi nal de la sutura para «bloquear» la sutura en posición. Fig. 11.5 Varias «lazadas bloqueadas» en posición. Fig. 11.6 Sutura de colchonero vertical continua completada. Fig. 11.2 Aguja pasada a través de la lazada laxa. 26 Eversión máxima de los bordes de la piel con la sutura de colchonero híbrida continua CONSEJO 12 Fundamento: • Una eversión sin tensión de los bordes de la herida debe ser el objetivo de la mayoría de los cierres, porque permite el mejor aspecto fi nal a medida que se produce la maduración de la cicatriz. • Una correcta realización de la sutura intradérmica inicia el proceso y es esencial para la eversión de los bordes de la herida. • Cuando resulta primordial un cierre estético, algunas modifi caciones sencillas de la sutura epidérmica pueden suplementar las suturas intradérmicas y logran una eversión aún mayor de los bordes de la herida. Técnica: • Pueden utilizarse suturas epidérmicas no reabsorbibles o de absorción rápida. • Se coloca un punto suelto simple para iniciar el cierre (fi g. 12.1). • Después, a varios milímetros de distancia, se da un punto lejos- lejos como si se estuviera colocando una sutura de colchonero vertical tradicional (fi g. 12.1). • A diferencia de la sutura de colchonero vertical tradicional, en la que el punto cerca-cerca se da en el mismo eje vertical que el punto lejos-lejos, con esta técnica se hace avanzar la aguja varios milímetros más a lo largo de la línea de cierre antes de dar el punto cerca-cerca (fi g. 12.2). • Como se trata de una sutura continua, el punto siguiente se da varios milímetros a lo largo de la línea de cierre y es un segundo punto lejos-lejos (fi g. 12.3). • Se repiten los puntos cerca-cerca y lejos-lejos alternantes hasta que el cierre es completo (fi gs. 12.4 y 12.5). Ventajas: • Es una sutura muy fácil de realizar. • Se logra una eversión excelente de los bordes de la piel. Advertencias: • La sutura debe estar ajustada, pero no tirante, ya que el edema postoperatorio puede difi cultar la retirada de la sutura la semana siguiente. • Las suturas deben ser retiradas por alguien familiarizado con esta sutura particular para no dejar pequeños fragmentos de sutura en el interior de la herida. Bibliografía: Hoffman MD, Bielinski KB. Surgical tip: the hybrid mattress suture. J Am Acad Dermatol 1997; 37:773–774. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 27Eversión máxima de los bordes de la piel con la sutura de colchonero híbrida continua Fig. 12.1 Se coloca un punto suelto simple y, a continuación, varios milímetros a lo largo de la línea de cierre, se realiza un pase ligeramente más amplio de la aguja a través de la herida: el punto lejos-lejos. Fig. 12.2 Tras avanzar varios milímetros más, se efectúa el pase cerca-cerca penetrando desde el mismo lado que el punto lejos-lejos del que ha salido. Fig. 12.4 El segundo punto cerca-cerca.Fig. 12.3 El segundo punto lejos-lejos. Fig. 12.5 Cierre completado con puntos alternantes. 28 Ligadura con cabos cortos CONSEJO 13 Fundamento: • Con frecuencia el hilo de sutura se queda corto. • La cuestión es si existe o no hilo sufi ciente para el siguiente, y posiblemente el último, punto necesario. • Resulta costoso abrir un nuevo envase de sutura para dar un solo punto. • También hay un riesgo para la seguridad si la aguja se manipula con los dedos en estas circunstancias. Técnica: • Colocar la sutura de la manera habitual, dejando el cabo libre lo más corto posible. • Sujetar la aguja con una pinza sin dientes (fi g. 13.1). • Con la aguja asegurada de este modo, hacer una lazada con el hilo restante alrededor de la punta del portaagujas (fi g. 13.2). • Lo mejor es una doble lazada inicial, aunque bastará con una sola lazada si se forma un nudo cuadrado. • A continuación, abrir ligeramente el portaagujas y sujetar el cabo libre de la sutura (fi gs. 13.2 y 13.3). • Por último, guiarla para formar el nudo (fi g. 13.4). • Esto se repite hasta que se efectúan las lazadas sufi cientes para asegurar el nudo (fi g. 13.5). Ventaja: • Los benefi cios son el ahorro del coste que supone abrir un nuevo envase de sutura y la seguridad del cirujano. Pinza Portaagujas Fig. 13.2 Formación de las lazadas alrededor del portaagujas. Fig. 13.1 Sutura con hilo corto con la aguja asegurada con una pinza sin dientes. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 29Ligadura con cabos cortos Fig. 13.3 Sujeción del cabo corto con el portaagujas. Fig. 13.4 Anudado del nudo. Fig. 13.5 Lazada inversa. Fundamento: • Las líneas de tensión cutáneas relajadas (LTCR) en determinadas localizaciones anatómicas pueden ser difíciles de distinguir. • El labio inferior es un buen ejemplo. • Las LTCR también son más difíciles de localizar en las personas más jóvenes, si bien esto se facilita haciendo que el paciente sonría, haga muecas, frunza el entrecejo o los labios. • También resulta útil pellizcar la piel en diversas direcciones. • En consecuencia, la orientaciónpara practicar una escisión tradicional puede conllevar cierta difi cultad. • Este problema puede superarse escindiendo en círculo las lesiones pequeñas antes de diseñar la elipse. Técnica: • La lesión de interés se escinde en círculo con unos bordes apropiados (fi g. 14.1). • Tras la extirpación, el defecto adopta con frecuencia una confi guración oval, que indica la dirección adecuada para orientar la cicatriz (fi g. 14.2). • Además, en regiones neutrales, como la piel del labio inferior, puede pellizcarse la piel que rodea el defecto para determinar mejor la orientación de las líneas de tensión cutánea relajadas. • A continuación, se transforma el defecto en una escisión elíptica completa alargando la porción restante a lo largo del eje adecuado ahora expuesto y se completa el cierre (fi gs. 14.3 y 14.4). 32 Incisiones circulares como guía para una extirpación estética óptima CONSEJO 14 • O bien, como alternativa, se colocan los puntos centrales y se extirpan las orejas de perro en ambos vértices mediante una triangulación equilátera convencional del defecto o técnica en «palo de hockey». • Ambas técnicas concluyen de la misma forma. Ventajas: • Esta técnica ofrece la ventaja de una orientación más exacta de la cicatriz fi nal en el seno de unas líneas de tensión cutánea relajadas. • Además, es una técnica conservadora de tejido, ya que, a menudo, puede practicarse una escisión más pequeña (en función del espesor y elasticidad de la piel) en caso de haberse planifi cado en una proporción 3:1 tradicional. Advertencias: • Esta técnica requiere efectuar la escisión en forma de dos incisiones secuenciales, lo que requiere un tiempo quirúrgico algo más prolongado. • Cuando se practica para escindir una neoplasia maligna, ambas ampliaciones deben enviarse referenciadas al servicio de anatomía patológica, para poder procesarse en caso de que la pieza circular inicial presente los bordes positivos o afectados. Bibliografía: Salasche SL, Bernstein G, Senkarik M, eds. Surgical anatomy of the skin. Norwalk, Conn: Appleton & Lange; 1988:33–35. Stegman SJ. Guidelines for the placement of elective incisions. Dermatol Allerg 1980; 3:43–52. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 33Incisiones circulares como guía para una extirpación estética óptima Fig. 14.1 Defecto de una lesión en el labio inferior escindido en círculo. (De Salasche SL, Bernstein G, Senkarik M, eds. Surgical anatomy of the skin. Norwalk: Appleton & Lange; 1988.) Fig. 14.2 Tras la extirpación, el defecto adoptó una forma oval, que defi nió mejor las líneas de tensión cutánea relajadas. (De Salasche SL, Bernstein G, Senkarik M, eds. Surgical anatomy of the skin. Norwalk: Appleton & Lange; 1988.) Fig. 14.3 Cierre completado. (De Salasche SL, Bernstein G, Senkarik M, eds. Surgical anatomy of the skin. Norwalk: Appleton & Lange; 1988.) Fig. 14.4 Seguimiento a largo plazo. (De Salasche SL, Bernstein G, Senkarik M, eds. Surgical anatomy of the skin. Norwalk: Appleton & Lange; 1988.) Fundamento: • Con frecuencia, las LTCR de la cara son curvas. • Las elipses lenticulares tradicionales quedan centradas en una línea recta. • Si la forma de la escisión no se modifi ca para adaptarse al arco de las LTCR, puede producirse un resultado estético subóptimo. • Cuando existen LTCR en forma de «C», la variación de elipse en medialuna resulta benefi ciosa (fi gs. 15.1 a 15.4). Técnica: • Marcar los bordes necesarios alrededor de la lesión que va a escindirse. • Diseñar la escisión siguiendo las LTCR. • Dibujar la escisión en medialuna planifi cada con una forma convexa en el lado convexo de las LTCR y una forma recta o mínimamente cóncava en el lado cóncavo de las LTCR (fi g. 15.5). • Llevar a cabo la escisión y proceder con la reparación, cerrar el lado convexo más largo del defecto hacia el lado recto o parcialmente cóncavo más corto utilizando la regla de las mitades (fi gs. 15.6 a 15.8). Ventajas: • Una escisión en medialuna permite una colocación más precisa de la cicatriz quirúrgica en el seno de unas LTCR con el grado más alto de camufl aje de la cicatriz. • Esta escisión elíptica modifi cada resulta muy útil en determinadas regiones, tales como la porción superolateral de la cara (sobre la eminencia malar) y a lo largo del pliegue melolabial. Advertencia: • Esta modifi cación es técnicamente más exigente que la escisión simple y requiere unos fundamentos quirúrgicos técnicos sólidos para garantizar el resultado deseado. Bibliografía: Bennett RG, ed. Basic excisional surgery. In: Fundamentals of cutaneous surgery. St. Louis, Mo: CV Mosby; 1988:434–437. Odland PB, Kumasaka BH. Fusiform (elliptic) excisions and variations. In: Lask GP, Moy RL, eds. Principles and techniques of cutaneous surgery. New York: McGraw-Hill; 1996:204–205. 34 Elipse en medialuna en caso de líneas de tensión cutánea relajadas curvas CONSEJO 15 © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 35Elipse en medialuna en caso de líneas de tensión cutánea relajadas curvas Fig. 15.1 Nevo azul por encima de la ceja arqueada. Fig. 15.2 Escisión en medialuna. Lado convexo arqueado hacia arriba. Fig. 15.3 Cierre siguiendo la regla de las mitades. Fig. 15.4 Cicatrización a corto plazo con arco conservado. Fig. 15.5 Diseño de una escisión en medialuna sobre la mejilla. Fig. 15.6 Cierre curvilíneo del defecto: punto inicial utilizando la regla de las mitades. Fig. 15.7 Segundo y tercer conjuntos de puntos. Fig. 15.8 Línea de cierre superfi cial curvilínea en el seno de unas líneas de tensión cutánea relajadas. 36 Escisiones múltiples CONSEJO 16 Fundamento: • Determinadas lesiones extensas o cuadradas/rectangulares, en caso de escindirse totalmente en una sola sesión, provocarían cicatrices amplias, cicatrices más largas de lo necesario o heridas cerradas bajo una tensión excesiva. • Dado que la piel es elástica, las escisiones en serie o en etapas pueden solventar todos estos problemas. • La escisión en serie resulta especialmente apta ante nevos congénitos de tamaño intermedio que suponen un problema estético más que un riesgo de melanoma (fi g. 16.1). Técnica: • Se diseña un plan quirúrgico que incluya el número necesario previsto de escisiones. • Esto suele suponer dos o tres procedimientos en serie a intervalos aproximados de 3 meses. • La escisión inicial debe englobar una porción central de la lesión, pero sin extenderse más allá de los bordes de la misma (fi g. 16.2). • La anchura debe permitir la extirpación de una cantidad signifi cativa de tejido, pero debe cerrarse bajo una tensión escasa (fi g. 16.3). • Tras el intervalo oportuno de tiempo se practica la segunda escisión (o posteriores). • En ésta ha de incluirse la cicatriz original y el resto o porciones de la lesión residual (fi g. 16.4). • El resultado fi nal debe englobar la lesión íntegra y superar como mínimo su longitud original (fi g. 16.5). • A menudo, el resultado fi nal es bastante aceptable (fi g. 16.6). Advertencias: • La piel puede estirarse hasta un cierto límite; en caso de superarse, se producirá una cicatriz amplia/ensanchada. • Se debe extirpar cuanta lesión original sea posible en cada sesión. Bibliografía: Bennett RG. Fundamentals of cutaneous surgery. St. Louis: CV Mosby; 1988:436– 438. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 37Escisiones múltiples Fig. 16.1 Nevo congénito de la sien en la línea de implantación del cabello. Fig. 16.2 Escisión inicial propuesta. Fig. 16.3 Escisión inicial completa. Fig. 16.4 Plan de escisión posterior varios meses después. Fig. 16.6 Resultado fi nal.Fig. 16.5 Escisión completa: incluye la lesión residual íntegra y la cicatriz. 38 Fundamento: • A menudo, las LTCR son curvas o presentan un cambio en su contorno. • Por consiguiente, no se encuentranen un plano bidimensional, sino tridimensional. • Un cierre lineal simple realizado sobre una superfi cie convexa, como un brazo o pierna o la eminencia malar de la cara, puede provocar una cicatriz deprimida a medida que ésta madura y se contrae. • Un cierre semejante efectuado sobre una superfi cie cóncava puede originar una cicatriz elevada o en banda. • En una escisión de plastia en S se utiliza una línea de incisión inicial más larga que da cabida al acortamiento de la cicatriz que se produce con su maduración. • Los dos colgajos de rotación opuestos que constituyen una plastia en S hacen uso de un reservorio más amplio para que, conforme tiene lugar la maduración y el acortamiento de la cicatriz, se restablezcan unos contornos normales. Técnica: • Se dibujan los bordes adecuados alrededor de la lesión que va a escindirse (fi gs. 17.1 y 17.2). • Cada mitad de la «S» se dibuja como la mitad de una elipse en medialuna, siendo una de ellas la imagen invertida de la otra. • Siempre que sea posible, el eje largo de la elipse debe coincidir con una LTCR (fi g. 17.3). • Tras la escisión y el defecto, se rotan los bordes de la herida en direcciones opuestas y, acto seguido, se hacen avanzar el uno hacia el otro, colocando la primera sutura a lo largo del punto medio de cada lado (fi g. 17.4). Plastia en S para la escisión sobre superfi cies convexas o cóncavas CONSEJO 17 • Básicamente, así se logran tres cierres independientes con diferentes líneas de tensión de la línea de cierre (fi g. 17.4). • A continuación, el cierre sigue la regla de las mitades (fi gs. 17.5 y 17.6). Ventajas: • Una escisión en forma de «S» respeta los contornos anatómicos tridimensionales del campo quirúrgico. • Los cierres que cruzan desde superfi cies convexas a cóncavas se ven facilitados por tres líneas de tensión de la línea de cierre independientes. • Es menos probable que se produzcan irregularidades, tales como una banda cicatricial en regiones cóncavas o una depresión de la cicatriz en zonas convexas, que podrían causar un deterioro funcional o estético. Advertencias: • Debido a la confi guración en «S», una o ambas puntas de la plastia en S cruzará, por necesidad, las LTCR. • El diseño, así como la realización, de una plastia en S es más exigente desde el punto de vista técnico que el de una escisión simple. Bibliografía: Arpey CJ, Whitaker DC, O’Donnell MJ, eds. Excisional and elliptical–fusiform variations. In: Cutaneous surgery – illustrated and practical approach. New York: McGraw- Hill; 1997:62–63. Odland PB, Kumasaka BH. Fusiform (elliptic) excisions and variations. In: Lask GP, Moy RL, eds. Principles and techniques of cutaneous surgery. New York: McGraw- Hill; 1996:205–207. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 39Plastia en S para la escisión sobre superfi cies convexas o cóncavas Fig. 17.5 Lesión reparada. Fig. 17.1 Marcas de plastia en S con su eje largo centrado en las LTCR. (De Salasche SJ, Bernstein G, Senkarik M. Surgical anatomy of the skin. Norwalk, Appleton & Lange, 1988.) 2 1 3 Fig. 17.2 Defecto tras la escisión. (De Salasche SJ, Bernstein G, Senkarik M. Surgical anatomy of the skin. Norwalk, Appleton & Lange, 1988.) Fig. 17.6 Después de la retirada de la sutura. Fig. 17.3 Plastia en S centrada en el eje largo. Obsérvese la mayor distancia de punta a punta para la plastia en S frente a una elipse tradicional. Fig. 17.4 La porción central se cierra en primer lugar. A continuación, se cierran inicialmente los dos segmentos divididos en su punto medio. Hay tres líneas de tensión independientes. 40 Eliminación del tejido de granulación excesivo CONSEJO 18 Fundamento: • La cicatrización por segunda intención constituye el tratamiento de elección de ciertos defectos o puede elegirse debido a comorbilidad del paciente (p. ej., el paciente es fumador) (fi g. 18.1). • En ocasiones, y por motivos desconocidos, surge un tejido de granulación exuberante («carnosidad»). • Esta hipergranulación adopta el aspecto de una estera esponjosa de color rojo carnoso por encima de la piel circundante (fi g. 18.2). • Puede demorar o inhibir la cicatrización al evitar la migración hacia el interior y la cobertura fi nal por parte de la epidermis. Técnica: • La técnica habitual consiste en curetear el tejido de granulación excesivo hasta el nivel de la piel circundante (fi g. 18.3). • Puede ser un tanto doloroso, no suele precisar anestesia y puede sangrar. • Una técnica alternativa consiste en aplicar una barrita de nitrato de plata sobre todo el tejido de granulación excesivo (AgNO3 al 75%) (fi g. 18.4). • Esto hace que la zona se torne de color blanco inicialmente, aunque después adquiere un tono grisáceo. • El tejido se vuelve necrótico y se esfacela al cabo de 1-2 semanas (en función del tamaño y espesor del tejido de granulación exuberante). • En este momento, la epitelización suele progresar hasta que la cicatrización es completa (fi gs. 18.5 y 18.6). • Es posible que sea necesario reaplicar el nitrato de plata en caso de observar un tejido de granulación excesivo persistente. Ventajas: • Fácil de aplicar. • No se precisa anestesia y el nitrato de plata también es anticoagulante. • Puede reaplicarse en caso necesario. Advertencia: • Puede dejar un tatuaje dérmico, especialmente cuando la zona es extensa. Bibliografía: Bennett RC. Fundamentals of cutaneous surgery. St. Louis: CV Mosby; 1988:501. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 41Eliminación del tejido de granulación excesivo Fig. 18.4 Aplicación de nitrato de plata. Fig. 18.6 Herida cicatrizada.Fig. 18.5 Herida prácticamente cicatrizada. Fig. 18.2 Herida en cicatrización por segunda intención con tejido de granulación prominente. Fig. 18.3 Primer plano que muestra unas granulaciones elevadas y una epidermis «estancada». Fig. 18.1 Defecto inicial. 42 Anestesia tumescente CONSEJO 19 Fundamento: • La inyección de un bolo de líquido anestésico en la piel transmite propiedades relacionadas con el volumen además de afectar a la conducción nerviosa. • En función de la profundidad y del volumen de líquido inyectado, estas propiedades incluyen la distensión de la piel para hacerla menos móvil, más gruesa y más rígida. • Estos cambios pueden aprovecharse en diversas intervenciones dermatológicas. • Entre ellas fi guran el curetaje y la disección, con las que se obtiene un disco muy delgado de tejido para realizar cortes congelados y para separar la piel suprayacente del pericondrio o periostio. • Según se aprecia, la separación de la piel suprayacente del pericondrio o periostio resulta útil para determinar de antemano si un tumor afecta al cartílago o al hueso subyacente. Técnica: • Cuando la intención es separar el plano por encima del pericondrio o periostio, se introduce la aguja en el plano situado justo por encima de la membrana y se inyecta el líquido con lentitud (fi gs. 19.1 y 19.2). • El espacio suprapericondral se distiende y expande (fi g. 19.3). • Si el plano está exento de tumor, normalmente se logra una hidrodisección bastante fácil por debajo del tumor (fi g. 19.4). • El cirujano puede usar unas tijeras de tejidos con el extremo romo y curvas para disecar el tumor en este plano (fi gs. 19.5 y 19.6). • La disección quirúrgica debe llevarse a cabo poco después de efectuar la hidrodisección, ya que el líquido se disipará en un plazo breve de tiempo. Ventajas: • Puede aportar información acerca de la profundidad de infi ltración de tumores a nivel del hueso o cartílago. • Facilita la disección del tumor. • Puede conservar cartílago. • Permite una cicatrización mediante injerto o por segunda intención si se conserva el pericondrio. Advertencia: • La aguja debe colocarse a la altura correcta en la piel para lograr el objetivo previsto. Bibliografía: Salasche SJ, GiancolaJM, Trookman NS. Hydro-expansion with anesthetic fl uid. J Am Acad Dermatol 1995; 33:510–512. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 43Anestesia tumescente Fig. 19.1 Carcinoma espinocelular de la oreja de tipo queratoacantoma. Fig. 19.2 Aguja introducida en el plano suprapericondral. (De Salasche SJ, Giancola JM, Trookman NS. Hydro-expansion with anesthetic fl uid. J Am Acad Dermatol 1995; 33:510- 512.) Fig. 19.3 Hidrodisección iniciada/ anestesia tumescente. (De Salasche SJ, Giancola JM, Trookman NS. Hydro-expansion with anesthetic fl uid. J Am Acad Dermatol 1995; 33:510- 512.) Fig. 19.4 Tumor completo hidrodisecado. Fig. 19.5 Escisión por encima del pericondrio. (De Salasche SJ, Giancola JM, Trookman NS. Hydro- expansion with anesthetic fl uid. J Am Acad Dermatol 1995; 33:510-512.) Fig. 19.6 Tumor extirpado con el pericondrio intacto. 44 Cicatrización por segunda intención sobre cartílago desnudo CONSEJO 20 Fundamento: • El cartílago desnudo de la oreja desprovisto de su pericondrio de revestimiento no ofrecerá sostén a un injerto cutáneo ni cicatrizará por segunda intención. • Ha de haber una cobertura de tejido capaz de propagar el tejido de granulación. • Los defectos denudados extensos serían propensos a la necrosis si se intentara una cicatrización por segunda intención y, de manera análoga, también fracasarían los injertos. • Los colgajos (reordenaciones de tejidos) constituyen una posible solución porque se irrigan ellos mismos; sin embargo, es posible que no se disponga de demasiada piel para cubrir defectos extensos en la oreja. • La siguiente técnica está dirigida a generar tejido de granulación a partir del pericondrio del otro lado del cartílago situado bajo el defecto. • Este tejido de granulación rellenará el defecto en sacabocados, migrará sobre el cartílago desnudo y llenará el vacío entre los sacabocados hasta que todo el defecto quede cubierto. Técnica: • Se anestesia el tejido del lado contrario del defecto con una infi ltración local de lidocaína con adrenalina. • En condiciones estériles, se utilizan biopsias- punch de 4 mm para extraer, a modo de un cortador de galletas, núcleos de cartílago por debajo del pericondrio en el lado opuesto del defecto (fi gs. 20.1 y 20.2). • El corte a través del propio cartílago no resulta doloroso y es bastante fácil de lograr con una presión hacia abajo, rotatoria y suave sobre el sacabocados o punch. • Cuando se alcanza el pericondrio se percibe cierta resistencia, que debe señalar el cese de la presión cortante. • Los núcleos de cartílago se extraen con facilidad con unas pinzas con dientes. • Se realizan orifi cios sufi cientes para asegurar que pueda generarse un tejido de granulación sufi ciente, así como para mantener la integridad de la estructura del pabellón auricular (fi g. 20.3). • Basta con dejar un mínimo de 4 mm en todas direcciones alrededor del lugar del sacabocados. • Tan sólo se utiliza presión con una gasa estéril para lograr la hemostasia. • La herida se recubre con una gasa impregnada en pomada antibiótica o con antibiótico y un apósito almohadillado no adhesivo, que se cambia a diario. • Al cabo de varios días aparece tejido de granulación en cada uno de estos «tiestos» que rellena posteriormente los orifi cios en sacabocados y se propaga sobre el cartílago desnudo hasta encontrarse con crecimientos vecinos, quedando cubierta la totalidad de la superfi cie (fi gs. 20.4 y 20.5). • Se coloca un injerto cutáneo laminar o de piel total diferido o bien se permite que la herida siga cicatrizando completamente por segunda intención. • La epitelización completa de la superfi cie fi naliza este proceso (fi g. 20.6). Advertencias: • Debe anestesiarse el lado opuesto de cartílago. • No aplicar demasiada presión sobre el sacabocados para evitar lesionar el pericondrio del lado opuesto. • Durante la cicatrización, el lecho de la herida debe estar hidratado continuamente para evitar la desecación. Bibliografía: Albom MJ. Surgical gems. J Derm Surg Oncol 1975; 1:60. Salasche SJ, Winton GB, Adnot A. Surgical pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75–110. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 45Cicatrización por segunda intención sobre cartílago desnudo Fig. 20.1 Defecto después de extirpar un tumor en la parte posterior del pabellón auricular; desprovisto de pericondrio. Fig. 20.2 Núcleos de cartílago extraídos con una biopsia en sacabocados de 4 mm. Fig. 20.3 Núcleos sufi cientes extraídos para conservar la integridad del cartílago. Fig. 20.4 Dos semanas: tejido de granulación que migra a través del cartílago desnudo. Fig. 20.5 Tres semanas: herida con puentes de tejido de granulación y avance precoz hacia el interior de la lámina epitelial. Fig. 20.6 Cinco semanas: herida completamente cubierta. 46 Apósito quirúrgico fácil de usar CONSEJO 21 Fundamento: • Con frecuencia, los pacientes son incapaces o se muestran reacios a participar en sus propios cambios de apósitos. • Conseguir ayuda por parte de la familia, amigos o enfermeros de visita domiciliaria puede resultar incómodo e incurrir en gastos añadidos. • La realización incorrecta de los cambios de apósitos y el cuidado de la herida puede causar daños involuntarios. • Un apósito que no se toca y se mantiene intacto desde el período posquirúrgico hasta la retirada de la sutura es benefi cioso. • El apósito debe realizar todas las funciones habituales de inmovilización inicial de la herida, protección de la línea de sutura y provisión de un ambiente hidratado para la cicatrización de la herida. Técnica: • Los únicos materiales necesarios son cinta de papel adhesiva Micropore® (3M) del tono de la piel, ampollas de Mastisol® adhesivo líquido (Ferndale Laboratories) y una pomada antibiótica de elección. • La porción «interna» del apósito se forma con una doble o triple capa de cinta adhesiva (fi g. 21.1). • Tras completar la cirugía, la línea de sutura se recubre con una capa fi na de la pomada vaselinada. • A continuación, se recubre la zona que rodea la pomada con una capa del adhesivo Mastisol® (ya sea directamente a partir del aplicador de la ampolla o con un hisopo con punta de algodón a partir del envase plástico) (fi g. 21.2). • Cuando el adhesivo líquido se ha secado hasta adquirir una consistencia «pegajosa» al cabo de unos 15-30 s (en función del espesor de la aplicación), se coloca el apósito interno multicapa recortado con el lado pegajoso hacia abajo sobre la línea de sutura (fi g. 21.3). • La porción de cinta adhesiva aplicada realmente en la herida se corta por debajo de la fi jación a la estantería de madera o metal utilizada para preparar la tira multicapa (fi g. 21.1). • Este apósito interno cubre las regiones recubiertas de pomada y la zona circundante recubierta con el adhesivo. • Acto seguido se «pinta» de nuevo la zona que rodea el apósito interno con adhesivo líquido y se forma un apósito compresivo «externo» (fi g. 21.4). • Éste puede consistir en gasas plegadas o rollos dentales que se colocan sobre el apósito interno. • El apósito externo se fi ja con tiras de cinta adhesiva sufi cientes, que se disponen para que discurran en dirección opuesta al apósito interno (fi gs. 21.5 y 21.6). • Los pacientes pueden retirar el apósito compresivo externo después de 24 h. • Se les indica que comiencen esta retirada afl ojando la cinta adhesiva desde el lado superior hacia el medio. • El apósito interno se mantiene intacto hasta la retirada de la sutura (fi gs. 21.7 y 21.8). • Suele ser estéticamente aceptable y estar exento de problemas. • Puede producirse cierta coloración por la pomada antibiótica. Ventajas: • Los pacientes no tienen que mirar la herida. • Los pacientes no tienen la obligación de participar en el cuidado de la herida. • No existen gastos añadidospor materiales de apósito. Advertencias: • Si aparece hemorragia o dolor, se indicará al paciente que se ponga en contacto con el médico. • Dado que la reparación no es visible, es posible que los signos iniciales de infección queden encubiertos. • En caso de que se desprenda el apósito interno, han de facilitarse instrucciones escritas sobre el cuidado de la herida cuando el paciente abandone el consultorio. Bibliografía: Fewkes JL, Salasche SJ. Surgical pearl: a user-friendly dressing. J Am Acad Dermatol 1993; 29:633–635. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 47Apósito quirúrgico fácil de usar Fig. 21.1 Preparación del apósito «interno» multicapa. Únicamente se coloca sobre el paciente la porción situada por debajo de la fi jación a la madera. (De Fewkes JL, Salasche SJ. Surgical Pearl: a user-friendly dressing. J Am Acad Dermatol 1993; 29:633-635.) Fig. 21.2 Adhesivo líquido aplicado en la zona alrededor de la línea de sutura. (De Fewkes JL, Salasche SJ. Surgical Pearl: a user-friendly dressing. J Am Acad Dermatol 1993; 29:633-635.) Fig. 21.3 Apósito «interno» recortado y colocado. (De Fewkes JL, Salasche SJ. Surgical Pearl: a user-friendly dressing. J Am Acad Dermatol 1993; 29:633-635.) Fig. 21.4 Adhesivo líquido aplicado alrededor del apósito interno. Fig. 21.5 Apósito externo fi jado. (De Fewkes JL, Salasche SJ. Surgical Pearl: a user-friendly dressing. J Am Acad Dermatol 1993; 29:633-635.) Fig. 21.6 Apósito externo: la cinta adhesiva discurre en dirección opuesta al apósito interno. Fig. 21.7 Apósito interno el quinto día postoperatorio. (De Fewkes JL, Salasche SJ. Surgical Pearl: a user-friendly dressing. J Am Acad Dermatol 1993; 29:633-635.) Fig. 21.8 Apósito interno retirado antes de la retirada de la sutura el quinto día. (De Fewkes JL, Salasche SJ. Surgical Pearl: a user-friendly dressing. J Am Acad Dermatol 1993; 29:633-635.) 48 Minimizar las orejas de perro: uso adecuado de suturas y dedos CONSEJO 22 Fundamento: • En ocasiones, incluso unos cierres elípticos bien planifi cados no se alinean según lo diseñado. • Este hecho puede ser debido a una piel demasiado elástica en la que una elipse bien diseñada se convierte en un círculo. • O bien, si la piel es gruesa o elástica, los ángulos apicales han de ser incluso más agudos de lo previsto. • En ocasiones, si el diseño se dibuja cuando el paciente no se encuentra en posición de reposo, es posible que se interpreten mal las líneas de tensión. • El defecto y la liberación de la piel circundante tan sólo exageran la situación. • Dos maniobras sencillas pueden mitigar el problema. Técnica: • Se muestra el ejemplo de una biopsia por escisión de una lesión pigmentada en el abdomen de una mujer joven de 19 años (fi g. 22.1). • Conforme se realiza la elipse, la piel elástica circundante se retrae en todas las direcciones y se produce un defecto más amplio y ovalado (fi g. 22.2). • Un sencillo estiramiento de la piel hacia fuera y paralelo al eje largo del defecto realinea el diseño elíptico (fi g. 22.3). • Esto funciona mejor cuando el eje largo se diseña para correr paralelo a las LTCR. • Esto puede perfeccionarse aún más colocando el primer lado de la sutura de colchonero vertical subcutánea y arrastrándola hacia el lado opuesto para identifi car el mejor «ajuste» que elimine posibles orejas de perro (fi g. 22.4). • Aún resulta mejor la combinación de ambas maniobras (fi g. 22.5). • Tras anudar esta sutura, se continúa el procedimiento con suturas subcutáneas adicionales hasta que la herida queda fi jada sin orejas de perro y lista para recibir los puntos superfi ciales fi nales (fi g. 22.6). Ventaja: • Mediante el estiramiento de la piel en paralelo a las LTCR, al mismo tiempo que se utiliza una sutura guía, puede cerrarse la herida de manera exacta y eliminarse las orejas de perro. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 49Minimizar las orejas de perro: uso adecuado de suturas y dedos Fig. 22.1 Diseño elíptico clásico. Fig. 22.2 Formación de un defecto oval tras la escisión. Fig. 22.3 El estiramiento de la piel realinea la elipse. Fig. 22.4 Utilización de un punto subcutáneo para orientar el cierre. Fig. 22.5 Combinación de ambas técnicas para alinear la herida. Fig. 22.6 El segundo punto subcutáneo elimina las posibles orejas de perro. 50 En busca de la biopsia en sacabocados perfecta CONSEJO 23 Fundamento: • La biopsia en sacabocados de 4,0 mm convencional es un procedimiento dermatológico habitual. • El lugar del sacabocados puede dejarse cicatrizar por segunda intención o aplicar un cierre primario con puntos. • El procedimiento habitual para intentar lograr un cierre lineal del defecto circular consiste en: • Estirar la piel opuesta a las líneas cutáneas antes de ejecutar el sacabocados, y • Usar una sutura de colchonero vertical o discontinua simple para dirigir el cierre paralelo a las LTCR imperantes. • A pesar de ello, en una piel gruesa o elastósica pueden aparecer orejas de perro. • Un par de mejoras de la técnica evitan en mayor grado la formación de orejas de perro. • Éstas consisten en el uso de dos puntos sueltos y el estiramiento de la piel paralelo a las LTCR para defi nir el eje largo del cierre. Técnica: • Se defi nen claramente las LTCR de la región. • Justo antes de efectuar la biopsia en sacabocados, se estira la piel fi rmemente en perpendicular (opuesta) a las LTCR con los dedos pulgar e índice de la mano no dominante del cirujano (fi g. 23.1). • Tras seccionar el tejido de la biopsia en sacabocados y extraerlo por su base y liberar la tensión, el defecto en el lugar de biopsia suele adoptar una confi guración oval paralela a las LTCR (fi g. 23.2). • El eje largo del óvalo defi ne la dirección del cierre. • La colocación de las suturas se facilita por un estiramiento suave de la piel con el pulgar y el índice de la mano no dominante del cirujano, aunque, en esta ocasión, en los extremos opuestos del eje largo del cierre (es decir, en paralelo a las LTCR) (fi g. 23.3). • Esta maniobra exagera la naturaleza lineal del defecto y permite colocar cada punto a una distancia aproximada de un tercio de cada «vértice» defi nido ahora con mayor claridad (fi g. 23.4). • A continuación se cierra el defecto con dos puntos sueltos simples (fi g. 23.4). Ventajas: • La biopsia en sacabocados es satisfactoria desde un punto de vista estético, así como rápida, sencilla y funcional. • En función del espesor y la elasticidad de la piel, puede lograrse un cierre prácticamente lineal sin protuberancias en cada extremo. • Requiere más tiempo que la técnica habitual, pero merece la pena, especialmente en la cara y el cuello. Bibliografía: Olbricht S. Biopsy techniques and basic excisions. In: Bolognia J, Jorizzo J, Rapini R, eds. Dermatology. London: Mosby; 2003:2269–2286. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 51En busca de la biopsia en sacabocados perfecta Fig. 23.1 Piel estirada en dirección opuesta a las LTCR. Fig. 23.2 Confi guración oval tras obtener la biopsia. Fig. 23.4 Defecto cerrado con dos puntos. Fig. 23.3 Elipse acentuada mediante un estiramiento paralelo al eje largo. 52 Biopsia en sacabocados dividida CONSEJO 24 Fundamento: • La biopsia en sacabocados es un método habitual de obtención de tejido para el diagnóstico histológico de enfermedades de la piel. • Normalmente, se envía la muestra íntegra al laboratorio en formol para su procesamiento en portaobjetos de histopatología convencionales. • En ocasiones, el diagnóstico diferencial determina la obtención de tejido para otros estudios que se verían afectados de forma negativa por la fi jación en formol. • Entre ellos fi gura el cultivo de tejido para identifi car hongos profundos, micobacterias atípicas o bacterias.• De manera análoga, el tejido destinado a estudios de inmunofl uorescencia o microscopia electrónica requiere una congelación o fi jación especial. • Por consiguiente, en estas situaciones, ha de dividirse la muestra obtenida con el sacabocados. • Esta división se efectúa con un bisturí u hoja de afeitar, aunque puede resultar incómoda porque la pequeña muestra es difícil de estabilizar. • Una manipulación tosca del tejido puede provocar una lesión por aplastamiento o provocar cortes desiguales. • La técnica descrita a continuación simplifi ca este proceso. Técnica: • Se prepara y anestesia la piel de la forma habitual. • Se introduce el sacabocados en la piel, pero únicamente a la profundidad de la dermis papilar y se retira a continuación (fi gs. 24.1 y 24.2). • Con una hoja del n.o 11, se biseca el tejido hasta una profundidad que alcanza 3-4 mm en la dermis reticular (fi g. 24.3). • A continuación, se reintroduce el sacabocados y se rota y hace avanzar hasta completar la biopsia en la grasa subcutánea (fi g. 24.4). • Se extirpa la muestra parcialmente bisecada con la ayuda de unas tijeras y unas pinzas sin dientes (fi g. 24.5). • La muestra se coloca sobre un depresor lingual o gasa (fi g. 24.6). • La bisección se completa con un bisturí u hoja de afeitar (fi gs. 24.7 y 24.8). Ventajas: • Esta técnica simplifi ca el procedimiento de bisección al estabilizar el tejido mientras aún se encuentra unido a la piel. • Se evita la lesión por aplastamiento. • Algunos autores realizan la bisección hasta la grasa subcutánea, si bien el tejido totalmente seccionado puede ser difícil de extraer. Bibliografía: Inman VD, Pariser RJ. Biopsy technique pearl: obtaining an optimal split punch- biopsy specimen. J Am Acad Dermatol 2003; 48:273–274. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 53Biopsia en sacabocados dividida Fig. 24.1 Se introduce el sacabocados en una piel sospechosa de ser un granuloma infeccioso. Fig. 24.2 Se realizan pequeños cortes en la superfi cie hasta la dermis papilar y la aparición de la primera hemorragia capilar. Fig. 24.3 Aspecto tras una bisección parcial. Fig. 24.4 Se reintroduce el sacabocados y se hace avanzar hasta la grasa subcutánea. Fig. 24.5 Se extirpa la muestra. Fig. 24.6 Muestra bisecada parcialmente sobre un depresor lingual de madera. Fig. 24.7 Tejido dividido. Fig. 24.8 Dos piezas. 54 Biopsia-rebanado CONSEJO 25 Fundamento: • Muchas lesiones requieren una biopsia a fi n de obtener tejido para un examen histológico. • La jerarquía de biopsia-rebanado, en sacabocados y por incisión/escisión es sufi ciente en la mayoría de las situaciones. • Sin embargo, algunas lesiones pueden analizarse adecuadamente con una escisión por rebanado. • Las lesiones pigmentadas, delgadas y pequeñas localizadas en el tronco o las extremidades que no son demasiado sospechosas de melanoma, pero precisan un examen histológico, se incluyen en esta porción del espectro. • Entre los ejemplos fi guran algunos lentigos solares o nevos displásicos. • La técnica se basa en extirpar toda la lesión y pequeñas porciones del tejido periférico y profundo de aspecto normal. Técnica: • Se prepara y anestesia el lugar quirúrgico. • Se marca el margen deseado (1-2 mm) de la biopsia con un marcador quirúrgico o, preferiblemente, efectuando una incisión circunferencial alrededor de la lesión hasta la dermis papilar (fi g. 25.1). • Esto proporcionará una guía indeleble en relación con la extensión del corte. • A continuación, se inyecta otro bolo de líquido anestésico justo debajo de la lesión para ayudar a elevarla y también para obtener un campo rígido y fi rme en el que trabajar. • A una distancia segura, el cirujano emplea los dedos pulgar e índice de su mano no dominante para empujar el tejido circundante hacia el interior, por debajo de la lesión, lo que también consigue elevarla efi cazmente (fi gs. 25.2 y 25.3). • Con un bisturí del n.o 15 o 10 en paralelo a la piel y un movimiento de sierra a lo largo de las marcas superfi ciales, se extirpa el tumor a la profundidad necesaria (fi gs. 25.3 y 25.4). • Como alternativa puede utilizarse una hoja de afeitar. • La profundidad suele alcanzar la dermis reticular inferior o grasa subcutánea superior. • Se libera toda la muestra y se comprueba la presencia de pigmento residual en la base y el perímetro (fi g. 25.5). • La hemostasia se logra con cloruro de aluminio (fi g. 25.6). • El cuidado de la herida consiste en limpieza diaria, aplicación de una pomada vaselinada y un apósito no adherente. Ventajas: • Cuando los casos se seleccionan de manera correcta, se evita una escisión completa y la sutura. • En regiones seleccionadas (espalda, hombros, brazos), el resultado fi nal de la cicatriz suele ser equiparable al de una escisión con sutura, sobre todo cuando se extirpan varias lesiones a lo largo del tiempo. • Los costes son inferiores. • En lo esencial, el rebanado es una escisión completa de la lesión con un borde de tejido clínicamente normal. • Debería aportar todos los datos histológicos, como sucede con una escisión formal. Advertencia: • Hay que asegurarse de que se ha extirpado toda la lesión. Bibliografía: Orengo I, Katta R, Rosen T. Techniques in the removal of skin lesions. Otolaryngol Clin N Am 2002; 34:153–170. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 55Biopsia-rebanado Fig. 25.4 Extirpación completa de la lesión con un borde de tejido normal. Fig. 25.3 Rebanado en curso. Fig. 25.5 Base limpia de pigmento. Profundidad en la interfase de la dermis reticular profunda con la grasa subcutánea. Fig. 25.6 Hemostasia con cloruro de aluminio. Fig. 25.1 Nevo displásico delgado en la parte superior de la espalda con la escisión propuesta. Fig. 25.2 Piel pellizcada bajo la lesión para elevarla y estabilizarla. 56 «Sutura biselada de compensación» para alterar favorablemente la línea de tensión de la línea de cierre CONSEJO 26 Fundamento: • Según se ha señalado, unas líneas de tensión desfavorables pueden deformar los bordes libres y provocar problemas funcionales o asimetrías estéticas. • Hay varios métodos para alterar la línea de tensión de la línea de cierre. • Pueden utilizarse colgajos cuando un cierre laterolateral podría originar una línea de tensión desfavorable. • Los injertos de piel total evitan la contracción de la herida y pueden utilizarse como alternativas a la cicatrización por segunda intención y otros cierres con esta fi nalidad. • Según se indica en el consejo 37, las suturas de suspensión (fi jación o anclaje) en el periostio pueden alterar las líneas de tensión. • No obstante, puede emplearse otra maniobra, la «sutura biselada de compensación», para desplazar favorablemente la línea de tensión. Técnica: • Cuando el análisis previo a la sutura o el cierre inicial identifi ca una línea de tensión laterolateral desfavorable, debe plantearse un método alternativo (fi gs. 26.1 a 26.4). • Se colocan suturas subcutáneas para desplazar la dirección de cierre. • Estas suturas bastan a menudo para lograr una reorientación de la línea de tensión. • Una vez logrado esto, se coloca el resto de suturas superfi ciales (fi gs. 26.2 y 26.5). • El resultado fi nal debería refl ejar la dirección corregida de la línea de tensión (fi g. 26.6). Ventaja: • Se trata de una solución bastante sencilla que hace uso del plan original para efectuar un cierre primario. Advertencias: • Propio del uso de suturas biseladas de compensación es el desplazamiento del tejido a cada lado de la herida, de modo que se crean orejas de perro o unas orejas de perro más extensas en cada extremo. • Estos defectos deben escindirse como parte del cierre fi nal para garantizar el resultado deseado. Bibliografía: Salasche SJ. Complications of excisional surgery. In: Theirs BH, Lange BH, Lange PG, Jnr (eds).Yearbook of Dermatology and Dermatologic Surgery, Mosby, St. Louis, 2002. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 57«Sutura biselada de compensación» para alterar favorablemente la línea de tensión de la línea de cierre Fig. 26.3 Defecto del párpado inferior cerca del borde palpebral. (De Theirs BH, Lange BH, Lange PG, Jnr (eds). Yearbook of Dermatology and Dermatologic Surgery, Mosby, St. Louis, 2002.) Fig. 26.4 El cierre propuesto causaría un ectropión. (De Theirs BH, Lange BH, Lange PG, Jnr (eds). Yearbook of Dermatology and Dermatologic Surgery, Mosby, St. Louis, 2002.) Fig. 26.5 Defecto resuturado con una línea de tensión horizontal más favorable. (De Theirs BH, Lange BH, Lange PG, Jnr (eds). Yearbook of Dermatology and Dermatologic Surgery, Mosby, St. Louis, 2002.) Fig. 26.6 Cicatrización a corto plazo. Fig. 26.2 La redirección de la línea de tensión horizontalmente corrige el problema. Fig. 26.1 El cierre de un defecto en el pliegue melolabial eleva la comisura de la boca. 58 ¿Ha de seccionarse el nervio temporal o tan sólo anestesiarlo? CONSEJO 27 Fundamento: • En la sien aparece con relativa frecuencia un carcinoma basocelular o espinocelular que infi ltra en profundidad. • La extirpación quirúrgica de estos tumores pone en riesgo la rama temporal del nervio facial. • El nervio temporal puede proyectarse sobre la piel en una línea que discurre desde unos 0,5 cm por debajo del trago hasta un punto situado 2 cm por encima de la porción lateral de la ceja (fi g. 27.1). • La sección de este nervio motor (ramo único en el 85% de las personas) origina una paresia permanente del músculo frontal, con incapacidad ipsolateral de fruncir la frente, elevar la ceja o abrir ampliamente el ojo (fi g. 27.2). • Igual de importante es la profundidad a la que el nervio discurre por la piel: a la altura de la sien es justo por debajo de la fascia temporal superfi cial, el sistema aponeurótico muscular superfi cial (SAMS) (fi g. 27.3). • La fascia temporal superfi cial es contigua con la aponeurosis epicraneal del cuero cabelludo. • La aplicación única o repetida de un anestésico local (lidocaína al 1% y adrenalina) durante la cirugía por escisión o micrográfi ca de Mohs puede provocar una difusión del anestésico hasta el nervio y llegar a causar un bloqueo nervioso profundo durante 12 h. • Si, durante el transcurso o al fi nalizar la cirugía, el paciente muestra signos de paresia del nervio temporal, una señal rápida para saber si se ha alcanzado profundidad sufi ciente en la piel como para haber lesionado el nervio es la que se describe a continuación. Técnica: • Si aún puede verse grasa subcutánea en el suelo del defecto, no se ha seccionado el nervio. • El problema surge cuando hay una membrana blanca visible en la base del defecto. • En condiciones estériles, con un dedo índice enguantado, se intentará mover el tejido de un lado a otro. • Si rota y se mueve con facilidad, se trata de la fascia temporal superfi cial, y lo más probable es que no se haya lesionado el nervio (fi g. 27.4). • Si el tejido tiene un color blanco brillante, se encuentra fi jado fi rmemente y no muestra respuesta al dedo, se ha alcanzado la fascia temporal sobre el músculo temporal, un músculo de la masticación, y es más que probable que, en caso de que el nervio estuviera en esta región, se haya seccionado (fi g. 27.4). Ventaja: • La principal ventaja consiste en poder decir si está superfi cial al nervio o no antes de que desaparezca la anestesia. Advertencia: • Al explicar el consentimiento informado ha de decirse a los pacientes que, durante la cirugía en esta región, pueden surgir síntomas relacionados con una lesión nerviosa transitoria o permanente. Bibliografía: Grabski WJ, Salasche SF. Management of temporal nerve injuries. J Dermatol Surg Oncol 1985; 11:145. 59¿Ha de seccionarse el nervio temporal o tan sólo anestesiarlo? Fig. 27.1 Trayecto proyectado del nervio temporal. (De Grabski WJ, Salasche SF. Management of temporal nerve injuries. J Dermatol Surg Oncol 1985; 11:145.) Fig. 27.2 Facies característica tras la sección del nervio temporal. (De Grabski WJ, Salasche SF. Management of temporal nerve injuries. J Dermatol Surg Oncol 1985; 11:145.) Fig. 27.4 La fl echa superior señala la fascia temporal superfi cial y la inferior, la grasa subcutánea. Dermis Grasa subcutánea Nervio sensitivo (n. supraorbitario) Músculo frontal Dermis Grasa subcutánea Fascia temporal profunda Rama temporal del VII par craneal Fascia temporal superficial Músculo temporal Rama temporal del VII par craneal Epidermis Fig. 27.3 Trayecto del nervio temporal motor entre el SAMS y la fascia temporal profunda. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 60 Electrodesecación y curetaje de verrugas CONSEJO 28 Fundamento: • Las lesiones epidérmicas benignas pueden tratarse con varias modalidades quirúrgicas diferentes e incluso con fármacos tópicos. • Las verrugas vulgares son uno de estos procesos y responden de forma variable al tratamiento con crioterapia con nitrógeno líquido, cantaridina, podofi lina o bleomicina intralesional. • Todos ellos pueden dejar una cicatriz o precisar múltiples intervenciones. • Las verrugas comunes rebeldes son susceptibles de electrodesecación/ electrofulguración y legrado/curetaje en la mayoría de las localizaciones. • Los condilomas acuminados, queratosis seborreica y dermatosis papulosa nigra también son susceptibles de este tratamiento. Técnica: • En primer lugar, se limpia la región y, a continuación, se aplica anestesia local con adrenalina. • Se practica una electrodesecación o electrofulguración ligera de la verruga (fi g. 28.1). • Se observa que la verruga se encoge desde la dermis y se torna más pequeña. • Las verrugas son íntegramente epidérmicas, por lo que ha de tenerse cuidado de no lesionar la membrana basal o dermis. • Habitualmente, el cirujano es capaz de desprender la verruga de la epidermis con un movimiento lateral de la cureta (fi gs. 28.2 a 28.4). • La hemorragia residual puede detenerse con presión directa, cloruro de aluminio o una electrodesecación puntual muy ligera. • De nuevo, ha de tenerse cuidado de no lesionar el tejido situado por debajo de la membrana basal. • Las lesiones en las palmas, plantas e incluso periungueales suelen responder a este tratamiento. • Las lesiones en la cara deben tratarse con especial cuidado para evitar la aparición de cicatrices o discromías (fi gs. 28.5 a 28.7). • Se requiere un cuidado mínimo de la herida, que consiste en limpieza diaria, aplicación de una pomada vaselinada y colocación de una tirita. Ventajas: • Se trata de un procedimiento defi nitivo y, a menudo, es curativo, incluso en verrugas tratadas con anterioridad. • Es una intervención única y no precisa varias visitas ni tratamientos. Advertencias: • Tratar ligeramente para reducir al mínimo la hipopigmentación y la formación de cicatrices, evitando especialmente el tratamiento excesivo y las cicatrices, sobre todo de la unidad ungueal o la cara. • Existe la posibilidad de transmisión del virus del papiloma humano u otros virus en la columna de humo de la electrodesecación. • En este procedimiento se debe utilizar un aspirador. Bibliografía: Robinson JK. Electrosurgery. In: Robinson JK, Arndt KA, et al., eds. Atlas of cutaneous surgery. Philadelphia: WB Saunders; 1996:61–65. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 61Electrodesecación y curetaje de verrugas Fig. 28.1 Electrodesecación de una verruga periungueal. Fig. 28.2 Después de que la verruga se encoge y retrae, se aplica una presión lateral fi rme con la cucharilla/cureta. Fig. 28.3 La verruga suele desprenderse o despegarse con la presión de la cucharilla. Fig. 28.4 Verruga extirpadade forma limpia. Fig. 28.5 Verruga en la cara: electrodesecación leve. Fig. 28.6 Legrado/curetaje. Fig. 28.7 Ausencia de verruga tras el curetaje. 62 Quistes y lipomas CONSEJO 29 Fundamento: • Existen diversas lesiones subepidérmicas ocupantes de espacio, benignas y pequeñas, tales como quistes de inclusión epidérmicos, esteatocistomas múltiples y lipomas. • La escisión quirúrgica de estas lesiones es curativa y estéticamente aceptable, aunque en algunos casos parece excesiva en relación con su tamaño y localización. • Una técnica simplifi cada consiste en extirpar la lesión a través de una pequeña herida incisa o en sacabocados. Técnica: Técnica para la extirpación de quistes • Tras una preparación estéril, se infi ltra localmente la piel situada sobre, alrededor y debajo del quiste con anestesia local. • Ha de tenerse cuidado de no inyectar en el interior del quiste (aunque no es crítico). • Con una hoja quirúrgica del n.o 11, se practica una pequeña herida incisa en la cavidad del quiste. • La orientación de esta herida es paralela a las LTCR locales (fi g. 29.1). • La herida debe ser de unos 3 mm de longitud para permitir la entrada de una cureta/ cucharilla de 2 mm, así como la extrusión del contenido del quiste. • Se introduce la cucharilla en la cavidad del quiste y se hace correr alrededor de la totalidad de la pared y la base (fi g. 29.2). • Se retira la cucharilla y el contenido exprimido mediante compresión digital hacia el interior (fi g. 29.3). • Esta maniobra también suele extruir una porción de la pared del quiste. • Puede sujetarse con unos hemostatos o pinzas de otro tipo y el resto se saca por la herida (fi g. 29.4). • Como alternativa, la reintroducción de la cucharilla prolongará el saco. • El cierre puede efectuarse con suturas de colchonero vertical o, en caso de haber poco espacio muerto, mediante una banda antitensión a través de la herida y un vendaje compresivo. Técnica para la extirpación de lipomas • Los lipomas son acumulaciones encapsuladas benignas de grasa. • Después de una preparación estéril y anestesia local semejantes a las explicadas anteriormente, se realiza un pequeño (3-4 mm) sacabocados/punch a través de la piel y la cápsula hasta el lipoma (fi g. 29.5). • La piel debe estirarse en primer lugar en dirección opuesta a la de las LTCR, de modo que se forma un óvalo tras retirar el sacabocados. • De nuevo, con una presión digital fi rme, se exprime la grasa (fi g. 29.6). • El cierre se lleva a cabo como antes. Ventajas: • Estos procedimientos son más sencillos y requieren menos tiempo que una escisión completa. • Los resultados estéticos son semejantes a los de la escisión cuando la selección de la lesión es adecuada. Advertencias: • Dado que se opera con un diagnóstico de presunción, el material extrudido debe enviarse para someterlo a un examen histológico. • Cuando se encuentra un espacio muerto mayor del previsto, la base de la herida puede incluirse en las puntadas de colchonero vertical. • Como alternativa, puede abrirse la herida más ampliamente a fi n de albergar puntos subcutáneos para cerrar el espacio muerto. Bibliografía: Hardin FF. A simple technique for removing lipomas. J Dermatol Surg Oncol 1982; 8:316–317. Lieblich LM, Geronemas RG, Gibbs RC. Use of a biopsy punch for removal of epithelial cysts. J Dermatol Surg Oncol 1982; 8:1059–1062. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 63Quistes y lipomas Fig. 29.1 Incisión del quiste con una hoja del n.o 11. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) Fig. 29.2 La cucharilla separa la pared del quiste. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) Fig. 29.3 Expresión del contenido del quiste. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) Fig. 29.4 Extracción de la pared del quiste. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) Fig. 29.5 Sacabocados/punch en un lipoma. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) Fig. 29.6 Extrusión de material graso. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) 64 Drenaje de un quiste infl amado o fl uctuante CONSEJO 30 Fundamento: • No es infrecuente que los quistes epidérmicos o de acné se infl amen y resulten dolorosos. • Pueden resolverse con combinaciones de compresas calientes, antibióticos o inyección intralesional de corticoides diluidos (triamcinolona al 3-5%). • En algunos casos, el quiste drena de forma intermitente, o se torna fl uctuante, o bien la piel suprayacente se vuelve muy delgada y fi na (fi g. 30.1). • En estos casos, la incisión con drenaje quizá sea la mejor opción. Técnica: • Se aplica una anestesia local en bloque circunferencial con lidocaína al 1-2% y adrenalina en la región. • No debe penetrarse en el quiste o absceso con la aguja de inyección. • A continuación, se practica una incisión en el contenido del quiste con una hoja quirúrgica del n.o 11 o 15 (fi g. 30.2). • Con compresión lateral hacia el interior, se exprime el contenido. • El material purulento residual se exprime mediante la introducción y apertura en el interior del quiste de unos hemostatos. • También debe extraerse la pared del quiste residual con unos hemostatos o pinzas de otro tipo. • La cavidad del quiste se irriga con solución salina estéril aplicando cierta presión con una jeringa de calibre grande (fi g. 30.3). • Por último, la herida se rellena laxamente con una tira de gasa con yodoformo para ayudar al drenaje (fi g. 30.4). • Esta gasa se cambia a diario hasta el cese del drenaje y se mantiene la cicatrización por segunda intención (fi gs. 30.5 y 30.6). • Ha de advertirse a los pacientes que es posible que se requiera una revisión de la cicatriz varios meses después de normalizarse la cicatrización. Ventaja: • Se trata de una técnica más bien de último recurso, aunque una incisión con drenaje oportuna ofrecerá al paciente alivio del dolor y la mejor posibilidad de un buen resultado. Advertencias: • La tira de gasa requiere un cambio diario. • La mayor parte de los familiares son incapaces de realizar esta tarea y resulta imprescindible efectuar visitas al consultorio o concertar visitas domiciliarias. Bibliografía: Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75–110. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 65Drenaje de un quiste infl amado o fl uctuante Fig. 30.1 Quiste doloroso fl uctuante preauricular. Obsérvese el algodón en el conducto auditivo. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) Fig. 30.3 Cavidad irrigada con solución salina estéril. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) Fig. 30.2 Incisión con una hoja de bisturí del n.o 11. (De Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical Pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75-110.) Fig. 30.6 Cicatrización al cabo de seis semanas. Tira de gasa con yodoformo Fig. 30.4 Cavidad rellenada laxamente con gasa con yodoformo. Fig. 30.5 Cicatrización al cabo de dos semanas. 66 Excisión de una lesión pigmentada CONSEJO 31 Fundamento: • El afeitado o excisión plana es una modalidad que se utiliza con frecuencia en lesiones pigmentadas. • Es especialmente aplicable en la extirpación de lesiones displásicas de bajo riesgo en un paciente que tiene muchas de ellas (fi g. 31.1). • En ocasiones, el cirujano calcula mal la profundidad de la lesión y la secciona de forma involuntaria en lugar de extirparla completamente (fi gs. 31.2 y 31.3). • Si la lesión resulta ser un nevo displásico benigno, nevo azul, nevo de Spitz u otra lesión benigna, no se habrá provocado perjuicio alguno. • Por otrolado, si resulta ser un melanoma y únicamente se envía para examen la porción rebanada superfi cial, se perderá la información pronóstica derivada de contar con un espesor de Breslow exacto. • La microestadifi cación, la asignación a un grupo de riesgo y la posible necesidad de practicar una biopsia del ganglio linfático centinela dependen del espesor de Breslow. • En caso de que surja un problema de este tipo, los autores recomiendan las medidas que se detallan a continuación. Técnica: • Tan pronto como sea evidente que se ha seccionado la lesión, se informará al paciente y se le explicará que ha de modifi carse el plan quirúrgico. • Aumentar el radio de acción de la anestesia local, sacar la mesa de instrumentación y practicar una escisión elíptica de espesor completo de la lesión residual. • Llamar al laboratorio de anatomía patológica e informar de la situación. • Hablar con el técnico o anatomopatólogo que hará los bloques de tejido y el anatomopatólogo que examinará el tejido. • Esta atención detallada aumentará la probabilidad de que casen las dos piezas de tejido, permitirá que se analicen adecuadamente y que se deparen los parámetros apropiados para tratar posteriormente al paciente. Ventajas: • Evidentemente, el bienestar del paciente ha de ser la directiva fundamental en este tipo de situación. • La incapacidad de seguir hasta llegar al diagnóstico y los parámetros necesarios puede infl uir de forma negativa en la asistencia. Advertencias: • Una escisión de espesor completo de la base de la lesión es mejor que intentar extirparla con otro afeitado plano/rebanado. • Será más fácil para el anatomopatólogo manejar los dos bloques de tejido. Bibliografía: Salasche SJ, Grabski WJ. Clinical conundrum: transverse section of a pigmented lesion. Dermatol Surg 1997; 23:578–582. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 67Excisión de una lesión pigmentada Fig. 31.1 Excisión plana ejecutada adecuadamente; obsérvese el borde periférico de tejido normal y la ausencia de pigmento residual en el lugar de la biopsia. (De Salasche SJ, Grabski WJ. Clinical conundrum: transverse section of a pigmented lesion. Dermatol Surg 1997; 23:578-582.) Fig. 31.2 Lesión seccionada. (De Salasche SJ, Grabski WJ. Clinical conundrum: transverse section of a pigmented lesion. Dermatol Surg 1997; 23:578-582.) Fig. 31.3 Lesión seccionada; obsérvese el pigmento en la superfi cie inferior de la biopsia. (De Salasche SJ, Grabski WJ. Clinical conundrum: transverse section of a pigmented lesion. Dermatol Surg 1997; 23:578-582.) 68 Punto de tracción para la extirpación de quistes CONSEJO 32 Fundamento: • Visualización, tracción y estabilización son requisitos imprescindibles para la realización de una sección, extirpación y electrocauterización meticulosas. • Un AQ puede contribuir a asegurar todas estas técnicas (fi g. 32.1). • Algunas situaciones especiales, como un quiste epidérmico grande, un queloide móvil en el pabellón auricular o la piel frágil del pliegue ungueal proximal (v. el consejo 67), pueden verse facilitadas por el uso de punto de tracción. • Además de las ventajas ya indicadas, la utilización de puntos de tracción descarta el uso de erinas o pinzas de tejidos potencialmente dañinas y el empleo de los dedos en el campo quirúrgico (fi g. 32.2). Técnica: • Tras una anestesia en bloque circunferencial del tejido que rodea el quiste, se dibuja una elipse de piel redundante (fi g. 32.3). • Se coloca una sutura irreabsorbible 3-0 o bien 4-0 en el centro de la escisión propuesta. • Ha de tenerse cuidado de asegurar una buen punto dérmico, pero no debe penetrarse en la pared del quiste o saldrá queratina (fi g. 32.4). • La sutura se deja larga para que el cirujano pueda manipular la tracción y la dirección del quiste como un titiritero (fi g. 32.4). • Al traccionar en diversas direcciones, el cirujano puede aplicar tracción y exponer cualquier porción del campo que desee para disecar y enuclear fi nalmente el quiste intacto (fi gs. 32.5 y 32.6). Ventajas: • El cirujano puede controlar la cantidad de tensión y la dirección de la sutura de tracción. • En consecuencia, se facilita la exposición y la tracción sin tener que instruir a un ayudante. Advertencias: • La sutura debe colocarse con precisión. • Si es demasiado superfi cial, puede desgarrarse cuando se aplique tensión en dirección superior. • Si se coloca demasiado profunda, puede penetrarse en el propio quiste, haciendo que salga queratina maloliente. Bibliografía: Salasche SJ, Orengo I. Surgical pearl: the retraction suture. J Am Acad Dermatol 1994; 30:118–120. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 69Punto de tracción para la extirpación de quistes Fig. 32.4 Colocación de una sutura de tracción y disección inicial. Fig. 32.5 Disección del quiste con ayuda de una sutura de retracción. (De Salasche SJ, Orengo I. Surgical Pearl: the retraction suture. J Am Acad Dermatol 1994; 30:118-120.) Fig. 32.6 Quiste intacto completamente enucleado. Fig. 32.1 El AQ proporciona exposición y tracción. Fig. 32.2 Quiste del cuero cabelludo traccionado con los dedos y el instrumental en el campo quirúrgico. Fig. 32.3 Quiste de cuero cabelludo con escisión propuesta de piel adicional. (De Salasche SJ, Orengo I. Surgical Pearl: the retraction suture. J Am Acad Dermatol 1994; 30:118- 120.) Fundamento: • Para poder entender el diseño de un colgajo y la dinámica del movimiento del tejido, se precisa un conocimiento minucioso de los componentes del colgajo. • Un colgajo es un segmento de espesor completo de piel que se incide, eleva y mueve (cambia de sitio) en torno a un pedículo unido para rellenar o cubrir un defecto próximo. • Lo que es más importante, su viabilidad se mantiene conservando una porción de la irrigación original. • La sangre alcanza el cuerpo del colgajo a través del sustento vascular, el pedículo (o base), que se mantiene unido a la piel contigua (fi gs. 33.1 y 33.2). • Los colgajos axiales reciben su irrigación por una arteria determinada. Por ejemplo, la arteria supratroclear irriga el colgajo de la línea media de la frente. • En los colgajos aleatorios, la irrigación alcanza el cuerpo a través del plexo vascular subdérmico. • Es importante no disecar demasiado por debajo del pedículo de un colgajo aleatorio. • Esto aumenta la movilidad, pero también la distancia que debe recorrer la sangre para alcanzar la porción más distal del cuerpo del colgajo. 72 Componentes del colgajo: defi niciones CONSEJO 33 Fig. 33.1 Diseño propuesto de un colgajo de rotación. Pedículo Cuerpo del colgajo Defecto primario Fig. 33.2 Cuerpo, pedículo y defecto primario. • La sangre asciende a través de la grasa subcutánea en los colgajos pediculados en isla. Técnica: • El defecto que va a repararse se conoce como defecto primario, mientras que el que se crea mediante la incisión y elevación del cuerpo del colgajo es el defecto secundario (fi gs. 33.1 a 33.4). • El movimiento primario es el movimiento del cuerpo del colgajo para rellenar la totalidad o una porción del defecto primario (fi g. 33.5). • El movimiento secundario es el movimiento hacia el interior de todo el tejido circundante (tras el defecto) que contribuye a cerrar los defectos primario y secundario (fi g. 33.6). • La elasticidad y movilidad de los tejidos circundantes determinan la combinación de movimiento primario y secundario necesaria para cerrar los defectos. Ventaja: • El conocimiento del «lenguaje» de los colgajos ayuda a entender cómo se diseñan, cómo sobreviven y cómo comentar aspectos de la «colgajología» con otros colegas. Bibliografía: Salasche SJ, Winton GB. Cutaneous surgical fl aps: basic terminology and concepts. J Assoc Mil Dermatol 1988; 14:19–23. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ión es u n d el ito . 73Componentes del colgajo: defi niciones Fig. 33.5 Zonas propuestas de disección alrededor del defecto secundario. La región sombreada indica la extensión disecada. Obsérvese que el pedículo no está disecado. Las fl echas indican el movimiento secundario para ayudar a cerrar los defectos primario y secundario. Fig. 33.3 Liberación del colgajo diseñado. Defecto secundario creado. Fig. 33.4 Defecto cerrado por la combinación de movimiento primario y secundario. Defecto secundario Cuerpo Defecto primario Pedículo Fig. 33.6 Movimiento primario hacia el defecto primario. Fundamento: • La línea de tensión de cualquier tipo de cierre es un concepto muy importante a tener en cuenta cuando se practica una reconstrucción facial. • La línea de tensión puede defi nirse como la suma de todas las fuerzas de tensión de un cierre expresadas en un único punto. • Cada tipo de cierre tiene una línea de tensión, ya sea un cierre elíptico primario, un colgajo o incluso la contracción de la herida relacionada con una cicatrización por segunda intención. • Suele expresarse con fl echas (fi gs. 34.3 y 34.5). • Su mayor efecto se ejerce en los bordes libres, tales como el párpado, el labio, la ceja y el borde de la narina. • Los bordes libres se deforman con facilidad porque ofrecen poca resistencia a una fuerza de tracción (fi gs. 34.2 y 34.3). • La consecuencia de una línea de tensión de la línea de cierre propuesto puede analizarse de antemano mediante el uso de un punto de prueba, pinzas con dientes o erinas (fi gs. 34.2 y 34.4). Técnica: • La línea de tensión de una línea de cierre directo es el más fácil de identifi car porque suele ser perpendicular a dicha línea, aunque, como se verá, puede ser modifi cado por el cirujano para adaptarse a necesidades concretas. • El defecto y análisis previo con erinas o la colocación de un punto de prueba verifi ca la elección. • En el primer ejemplo, el cierre vertical del defecto del labio inferior tracciona hacia abajo la comisura de la boca (fi gs. 34.1 a 34.3). • Por otro lado, la reorientación de la línea de tensión a una dirección transversal más ventajosa elimina el problema (fi gs. 34.4 a 34.6). Ventajas: • El conocimiento del concepto de la línea de tensión es un instrumento muy útil en el proceso de toma de decisiones relacionado con la forma de reparar un defecto. • Junto con otros factores, tales como el área anatómica donante, la dirección de las líneas cutáneas relajadas, el grado en que se afecta una unidad estética y el efecto del cierre propuesto sobre la simetría, ayudan a determinar la mejor opción. Bibliografía: Salasche SJ, Jarchow RR, Feldman BD, et al. The suspension suture. J Dermatol Surg Oncol 1987; 13:973–978. 74 Líneas de tensión de la línea de cierre: defi nición y ejemplos CONSEJO 34 © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 75Líneas de tensión de la línea de cierre: defi nición y ejemplos Fig. 34.1 Defecto elíptico del labio inferior. Fig. 34.2 El cierre propuesto tracciona hacia abajo de la comisura de la boca. Fig. 34.4 Segundo cierre propuesto más ventajoso. Fig. 34.5 Línea de tensión orientada en el plano horizontal. Fig. 34.6 Cierre fi nal utilizando una línea de tensión horizontal. Fig. 34.3 Las fl echas indican una línea de tensión orientada verticalmente. 76 Fundamento: • La línea de tensión de un colgajo (reordenación de tejido) es más difícil de identifi car que el de un cierre directo. • Entenderlos es incluso más importante, ya que con los colgajos hay mucho más en juego. • La línea de tensión varía con cada tipo de colgajo traccionado. • A continuación, se explican los dos colgajos que se desplazan hasta su posición. Técnica: Colgajo de rotación: • La línea de tensión es bastante recta (fi gs. 35.1 a 35.3). • No obstante, en este cierre hay que destacar que se «tracciona» del cuerpo del colgajo hacia el defecto primario. • Por consiguiente, una de las diferencias fundamentales con respecto a los colgajos de transposición es que en los de rotación y avance, primero se cierra (en parte o en su totalidad) el defecto primario. • El punto de máxima tensión se localiza en el punto del colgajo más alejado del pedículo (fi g. 35.2). • En consecuencia, la irrigación en este punto se encuentra en riesgo. • Dado que se «tracciona» del colgajo hasta su posición, tiende a retroceder hacia el lugar de donde procede. • Esto contribuye a la tensión en la porción distal. • Los colgajos de rotación suponen un riesgo de necrosis distal. Colgajo de avance: • Otro tipo de colgajo de «tracción» en el que se desliza el tejido hasta su posición. • La tensión máxima también se localiza en el punto más alejado de la irrigación de la base o el pedículo (fi gs. 35.4 a 35.6). Ventajas: • El hecho de poder identifi car la línea de tensión permite al cirujano planifi car los cierres de una manera informada y, con un poco de suerte, evitar reparaciones que provocarían una desfi guración estética o funcional. • Un conocimiento exhaustivo de la línea de tensión permite al cirujano prever efectos no deseados del cierre propuesto y modifi carlo en consecuencia. Línea de tensión de la línea de cierre: colgajos de rotación y avance CONSEJO 35 © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 77Línea de tensión de la línea de cierre: colgajos de rotación y avance Fig. 35.5 Presentación del colgajo. Porción distal del cuerpo del colgajo traccionada hacia su posición. La fl echa indica la línea de tensión. Fig. 35.6 Orejas de perro extirpadas y cierre completo. Fig. 35.1 Diseño de un colgajo de rotación. Fig. 35.2 Presentación del colgajo. Porción distal del cuerpo del colgajo traccionada hacia su posición. La fl echa indica la línea de tensión. Fig. 35.3 Orejas de perro extirpadas y cierre completo. Fig. 35.4 Diseño de un colgajo de avance. 78 Determinación de las líneas de cicatrización fi nales y de las líneas de tensión del colgajo romboidal CONSEJO 36 Fundamento: • A menudo resulta difícil visualizar de antemano cómo serán las líneas de cicatrización fi nales del diseño extremadamente útil, pero complicado, de un colgajo romboidal. • El hecho de determinarlas con antelación le permitirá al cirujano colocar las cicatrices en líneas de tensión cutánea favorables o líneas de unión entre unidades estéticas y garantizar que el drenaje venoso y linfático queda situado en una posición ventajosa. • De manera análoga, el conocimiento de la línea de tensión de la línea de cierre evitará la creación de deformidades funcionales o estéticas de los bordes libres. Técnica: • El colgajo romboidal clásico se construye creando un defecto en forma de diamante de cuatro lados. • Es un paralelogramo equilátero ligeramente inclinado con una diagonal larga y otra corta. • La diagonal corta se prolonga con una línea de la misma longitud y, fi nalmente, se traza otra línea paralela a la línea del rombo y de su misma longitud (fi gs. 36.1 y 36.2). • Si se oblitera esta última línea y la paralela opuesta a ella, puede visualizarse claramente la línea de cicatrización fi nal propuesta (fi g. 36.3). • Una vez efectuadas todas las incisiones y elevado el colgajo, se completa el colgajo de transposición romboidal cerrando inicialmente el defecto secundario (fi g. 36.4). • El punto clave se da entre el último lugar de incisión efectuado con el bisturí y el lugar en que se prolongó inicialmente el diámetro corto más allá del defecto romboidal (fi g. 36.4). • Todas las fuerzas de cierre se concentran en este punto y, por consiguiente, defi ne la línea de tensión. Ventajas: • Esta técnica sencilla elimina las conjeturas de lo que con frecuencia representa un problema conceptual abrumador para un cirujano sin experiencia y hace que sea un colgajo más accesible y útil. • El cirujano puede determinar con antelación elaspecto de todas las posibles confi guraciones (fi g. 36.5). © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 79Determinación de las líneas de cicatrización fi nales y de las líneas de tensión del colgajo romboidal Fig. 36.1 Diseño romboidal con prolongación de la diagonal corta. Fig. 36.2 Diseño del colgajo completo. Fig. 36.3 Líneas de cicatrización fi nales visualizadas eliminando la línea fi nal y otra opuesta y paralela a ella. Fig. 36.4 Confi guración fi nal: las erinas defi nen la línea de tensión. 1 2 3 3a 4a 2a 1a 3b 4b 2b 1b 3c 4c 2c 1c 4 Fig. 36.5 Todas las posibles confi guraciones de este defecto romboidal. 80 Sutura de suspensión: cierre parcial de un defecto cerca del borde libre CONSEJO 37 Fundamento: • En algunos casos, la línea de tensión de la línea de cierre propuesta afecta de forma negativa a uno de los borde libres. • Los bordes libres no presentan resistencia a la tensión sin oposición. • La sutura biselada de compensación (v. el consejo 26), los colgajos o los injertos cutáneos de piel total pueden ser buenas soluciones (modifi cadoras de la línea de tensión) del problema. • Otra alternativa es la sutura de suspensión («sujeción» o «fi jación»), que es un punto reductor de la tensión que ancla la superfi cie inferior del borde de una herida al periostio subyacente. Técnica: • Contémplese el defecto que se muestra en la fi gura 37.1. • El cierre directo traccionaría hacia arriba del borde libre de la ceja hacia una posición elevada asimétrica con respecto al otro lado. • El punto de suspensión se inicia dando un punto dérmico desde la superfi cie inferior del borde superior de la herida (fi g. 37.2). • No debe extenderse superfi cialmente y causar un hoyuelo en la superfi cie cuando se anude. • El punto debe tener una anchura de 2-3 mm y ser paralela al fl ujo sanguíneo para conservar el fl ujo distalmente (en esta localización, verticalmente). • Debe englobar 5-7 mm desde la parte posterior del borde de la herida para garantizar que puede colocarse una sutura subcutánea habitual en el borde después de colocar la sutura de suspensión (fi g. 37.2). • El punto se completa dirigiendo la aguja hacia el hueso y, a continuación, hacia arriba para incluir periostio sufi ciente (fi g. 37.2). • Cuando se afi anza, la herida queda parcialmente cerrada, con toda la tensión dirigida hacia el periostio y no hacia el borde libre (fi g. 37.3). • Pueden colocarse una o más suturas de suspensión. • A continuación, se colocan suturas subcutáneas sufi cientes en los bordes de la herida de manera habitual para garantizar la eliminación del espacio muerto, la eversión de la herida y una coaptación suave de los bordes de la piel (fi g. 37.4). • Después se completa un cierre habitual con puntos irreabsorbibles (fi g. 37.5). • Entre las localizaciones óseas favorables fi guran el hueso frontal, el arco cigomático, la eminencia malar y el premaxilar (fi g. 37.6). Ventajas: • Permite un cierre directo en lugar de colgajos o injertos más complicados. • Se conserva tejido al no practicar procedimientos más sofi sticados. Advertencias: • Evitar lesionar vasos sanguíneos y nervios vitales con la introducción a ciegas del punto de anclaje. • Es más seguro separar el tejido con un hemostato de punta fi na hasta exponer el periostio. Bibliografía: Salasche SJ, Jarchow R, Feldman BD, et al. The suspension suture. J Dermatol Surg 1987; 13:973–978. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 81Sutura de suspensión: cierre parcial de un defecto cerca del borde libre Fig. 37.1 Defecto de la ceja derecha y porción inferior de la frente. Hueso frontal Pared orbitaria lateral Ladera nasal/huesos propios de la nariz Eminencia malar/arco cigomático Mejores regiones para colocar suturas de suspensión Fig. 37.2 Sutura de suspensión colocada. (De Salasche SJ, Jarchow R, Feldman BD et al. The suspension suture. J Dermatol Surg 1987; 13:973- 978.) Fig. 37.3 Tamaño de la herida reducido a la mitad. (De Salasche SJ, Jarchow R, Feldman BD et al. The suspension suture. J Dermatol Surg 1987; 13:973-978.) Fig. 37.4 Herida prácticamente cerrada tras la colocación de puntos subcutáneos. (De Salasche SJ, Jarchow R, Feldman BD et al. The suspension suture. J Dermatol Surg 1987; 13:973-978.) Fig. 37.5 Herida completada con puntos superfi ciales/cutáneos sueltos. (De Salasche SJ, Jarchow R, Feldman BD et al. The suspension suture. J Dermatol Surg 1987; 13:973- 978.) Fig. 37.6 Regiones mejor adaptadas para colocar suturas de suspensión. (De Salasche SJ, Jarchow R, Feldman BD et al. The suspension suture. J Dermatol Surg 1987; 13:973-978.) 82 Mantenimiento del contorno con suturas de suspensión CONSEJO 38 Fundamento: • La reparación de determinados defectos adyacentes a las líneas fronterizas estéticas puede ocasionar la pérdida de una concavidad natural. • Esto suele producirse en caso de defectos de la nariz (fi g. 38.1). • Una forma popular de reparación consiste en mover piel adicional de la mejilla a través de la concavidad del surco melonasal entre la mejilla y la nariz para rellenar el defecto nasal. • Como consecuencia, el surco puede quedar en «tienda de campaña», lo que da lugar a una pérdida del contorno y un aspecto asimétrico (fi g. 38.2). • La solución descrita a continuación mantiene el contorno mediante el uso de suturas de suspensión para volver a crear la concavidad. Técnica: • En primer lugar, se eleva y diseca el diseño del colgajo, ya sea un colgajo de avance de mejilla o un colgajo de avance en medialuna (fi g. 38.1). • A continuació, se coloca un número adecuado de suturas de suspensión en el periostio del premaxilar por debajo del surco nasofacial (fi g. 38.3). • Puede utilizarse una sutura irreabsorbible incolora 4-0 o 5-0 o bien poliglactina (Vicryl®). • Se realiza dando un punto dérmico paralelo a la dirección de movimiento del colgajo sufi cientemente proximal al borde de la herida para permitir el anclaje en el periostio y dejar Fig. 38.1 Defecto nasal con diseño de un colgajo de avance de la mejilla. Fig. 38.2 El avance directo crearía una «tienda de campaña» y obliteraría la concavidad del surco melonasal. espacio sufi ciente para que el borde de la herida avance con facilidad y rellene el defecto. • Esto debe ser evidente en el momento de ajustar y anudar las suturas de suspensión (fi g. 38.4). • El borde distal del avance se recorta para que encaje perfectamente en el defecto (fi gs. 38.5 y 38.6). • Se colocan puntos subcutáneos en el borde de la herida y, fi nalmente, las suturas superfi ciales (fi gs. 38.7 y 38.8). Ventajas: • Con esta técnica puede moverse piel redundante de la mejilla fácilmente obtenible a través de las líneas de unión sin causar una deformidad estética. • Un benefi cio añadido es que gran parte de la tensión se dirige hacia el periostio y no hacia el borde distal del colgajo. Advertencias: • La colocación correcta de las suturas de suspensión para volver a crear la concavidad es esencial. En caso de que no reproduzca la localización simétrica del surco, se pierde el efecto benefi cioso. • Se debe asegurar que existe tejido sufi ciente más allá de la sutura de suspensión para rellenar el defecto. Bibliografía: Salasche SJ, Jarchow R, Feldman BD, et al. The suspension suture. J Dermatol Surg 1987; 13:973–978. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 83Mantenimiento del contorno con suturas de suspensión Fig. 38.3 Colocación de la sutura de suspensión. Fig. 38.4 Suturas de suspensión anudadas. Fig. 38.5 El colgajo de avance resulta traccionado hasta su lugar conforme se anudan las suturas de suspensión. Obsérvese el exceso de piel distaldel colgajo. Fig. 38.6 El exceso de piel distal se ha recortado y las suturas subcutáneas y superfi ciales están colocadas. Fig. 38.8 Concavidad mantenida.Fig. 38.7 Concavidad mantenida. 84 Reconstrucción del surco nasomelolabial CONSEJO 39 Fundamento: • El surco nasomelolabial es la concavidad creada por la unión de la base del ala, la porción medial de la mejilla y el labio superior. • Este surco es muy difícil de reconstruir cuando se ha perdido tejido. • Durante la reconstrucción de defectos, es fácil deformar la región con incisiones mal realizadas. Técnica: Reconstrucción del surco: • Examinar el lado contralateral intacto y utilizarlo como modelo especular durante la planifi cación de la reconstrucción. • Evaluar el defecto y ver el grado de pérdida de tejido en cada una de las tres regiones siguientes: base del ala, porción medial de la mejilla y labio superior (fi g. 39.1). • Cuando sea viable, diseñar reconstrucciones individualizadas de cada una de las tres regiones, con unión de sus reparaciones en la localización del surco inicial. • En ocasiones, tan sólo es necesario reconstruir una o dos de estas tres unidades, ya que el resto puede dejarse cicatrizar por segunda intención debido a su naturaleza cóncava. Técnica de reconstrucción utilizando el tejido de este surco para reparar una pérdida de tejido adyacente: • No deben efectuarse incisiones mediales al extremo superior de la línea nasolabial, por ejemplo, con un colgajo de rotación o avance en medialuna perialar, inmediatamente en la refl exión de la base del ala, sino que más bien deben quedar separadas de la base en 1 o 1,5 mm (fi gs. 39.1 y 39.3). • Esto deja una pequeña meseta en la que puede fi jarse el tejido recién avanzado, rotado o transpuesto sin el problema potencial de amortiguar el surco formado por la base del ala y el labio superior. • El colgajo de rotación o avance en medialuna perialar toma prestado tejido del labio superior, porción medial de la mejilla o pared inferolateral de la nariz para reparar defectos de la porción inferior del dorso de la nariz o el labio superior (fi gs. 39.3 y 39.4). Ventajas: • Los esfuerzos para mantener la anatomía normal de estas tres unidades estéticas se ven recompensados con unos resultados estéticos excelentes. • Las incisiones practicadas inmediatamente laterales a la refl exión de la base del ala se complican con bastante menos frecuencia por problemas de maceración o cicatrización diferida, como los que pueden observarse cuando se efectúan directamente en dicha refl exión. Bibliografía: Early JJ. Perialar extention and lip advancement in the closure of lip defects. Br J Plast Surg 1984; 37:50–54. Webster JP. Crescentic perialar cheek excision for upper lip fl ap advancement with a short history of upper lip repair. Plast Reconstr Surg 1955; 16:434–464. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 85Reconstrucción del surco nasomelolabial Fig. 39.1 Defecto en el labio superior adyacente al surco. Fig. 39.2 Se representa la localización óptima de una incisión efectuada a través del surco nasomelolabial con la línea discontinua inmediatamente lateral a la base del ala. Fig. 39.3 Diseño de un colgajo de rotación o avance en medialuna perialar que muestra las incisiones planifi cadas (líneas discontinuas) y las regiones que van a escindirse (zonas sombreadas). Fig. 39.4 Colgajo de rotación o avance en medialuna perialar completado. 86 Colgajo o cierre en estrella (colgajo de Mercedes): varios colgajos para el cierre de defectos extensos CONSEJO 40 Fundamento: • La mayoría de las heridas se cierran de manera óptima con tejido adyacente mediante un cierre primario o una transferencia de tejido adyacente (colgajo). • No es raro que surja una situación en la que se cierra prácticamente un defecto circular, pero en la que resulta problemática la dirección óptima del cierre y la pregunta de qué hacer con las orejas de perro. • En este caso se extirpan tres triángulos de Burrow alrededor del círculo, lo que genera una cicatriz fi nal que se parece al emblema de una conocida marca de automóviles, de ahí el nombre de «colgajo de Mercedes». • Permite el avance de tejido desde tres direcciones opuestas alrededor de la herida. Técnica: • Se diseca la herida a la altura oportuna para la localización anatómica. • Se esbozan tres escisiones en cuña de Burrow triangulares a aproximadamente la misma distancia alrededor del defecto (fi g. 40.1 trazos negros). • Los vértices de los triángulos de Burrow quedan orientados lejos de la porción central de la herida, mientras que las bases de los mismos asientan en el borde del defecto y cada una debe ocupar aproximadamente un tercio de su circunferencia (fi g. 40.1, fl echas, puntos y líneas discontinuas blancos). • La herida se disminuye colocando suturas que conectan las uniones de la base de cada triángulo. • Esto puede lograrse con tres puntos reabsorbibles subcutáneos separados o con una sutura subcutánea circunferencial continua (fi gs. 40.2 y 40.3). • A continuación, se escinden los triángulos esbozados (fi g. 40.4). • Se cierra la herida (fi gs. 40.5 y 40.6). Ventajas: • Estos colgajos resultan muy útiles en los lugares en que la piel es gruesa, como sucede en el cuero cabelludo y el tronco. • El colgajo de Mercedes también es muy efi caz en caso de piel más delgada, como en la sien o las extremidades. Fig. 40.1 Defecto quirúrgico con diseño para un triple triángulo de Burrow. Fig. 40.2 Cierre parcial del defecto con un punto «en polea» subcutánea. Fig. 40.3 Cierre del defecto. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 87Colgajo o cierre en estrella (colgajo de Mercedes): varios colgajos para el cierre de defectos extensos BA C D Erina Fig. 40.5 Cierre con puntos subcutáneos. Fig. 40.6 Herida cicatrizada. Fig. 40.4 Escisión de los triángulos de Burrow. Fundamento: • Los injertos cutáneos de piel total son una modalidad de reconstrucción habitual. • La eliminación de la grasa de la superfi cie inferior del injerto optimiza su revascularización. • El injerto debe mantenerse hidratado durante esta fase de la operación. • Debido a que se mantiene húmedo, resulta resbaladizo (fi g. 41.1). • En este proceso resultan de ayuda varios consejos. Técnica: • Cubrir el dorso del dedo índice de la mano no dominante del cirujano con una gasa de 4 x 4 empapada en solución salina estéril (fi g. 41.2). • Colocar el injerto con el lado de la grasa hacia arriba sobre la porción radial distal de este dedo (fi g. 41.2). • Sujetar bien los lados del injerto mediante la aplicación de presión con los dedos pulgar y corazón (fi g. 41.3). • Con unas tijeras de tejidos de punta roma y con las palas ligeramente abiertas, presionar fi rmemente hacia abajo hasta que asome un pequeño paquete de grasa entre las palas (fi g. 41.3). • Se recorta la grasa con las tijeras y se transfi ere a una porción abierta de la gasa. • Se rota el injerto para que en la superfi cie convexa quede presentada una nueva porción. • Hay que asegurarse de desgrasar toda la superfi cie del injerto, incluidos los bordes (fi g. 41.4). 90 Eliminación de la grasa de injertos cutáneos de piel total CONSEJO 41 • El proceso se continúa hasta que se extirpa toda la grasa y se aprecia la superfi cie blanca de la dermis. • Las tijeras favoritas del autor son las tijeras de tejidos de Kaye de punta roma, de disección fi na y de 10,30 cm (fi g. 41.5). • Una de las palas es serrada, lo que contribuye a sujetar y seccionar el tejido. • No obstante, sirven todas las tijeras de tejidos cortantes. Ventajas: • Así se logra una zona de trabajo no resbaladiza y segura, a la vez que se mantiene húmedo el injerto. • La convexidad del dedo contribuye a que la grasa haga prominencia, lo que facilita el proceso. • Se proporcionaun lugar cómodo para depositar el exceso de grasa. Advertencias: • Una eliminación demasiado enérgica de la grasa podría provocar un defecto en ojal con las consiguientes consecuencias estéticas. • El injerto debe mantenerse hidratado con solución salina estéril durante todo el procedimiento. Bibliografía: Salasche SJ, Feldman BD. Skin grafting: Perioperative technique and management. J Dermatol Surg Oncol 1987; 32:863–869. 91Eliminación de la grasa de injertos cutáneos de piel total Fig. 41.1 Un injerto colocado directamente sobre un dedo enguantado es inestable y resbala. Fig. 41.2 Injerto colocado sobre una gasa húmeda y bien sujetado con otros dedos. Fig. 41.3 La grasa se hernia a través de las palas de las tijeras. (De Salasche SJ, Feldman BD. Skin grafting: Perioperative technique and management. J Dermatol Surg Oncol 1987; 32:863-869.) Fig. 41.4 También se recortan los bordes del injerto. Fig. 41.5 Tijeras de Kaye.© E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . Fundamento: • Los injertos de espesor parcial suelen elegirse para cubrir un defecto extenso, a menudo en regiones con poca vascularización. • En ocasiones, se precisa un pequeño injerto de espesor parcial porque se requiere un injerto delgado para igualar el lugar. • Uno de estos lugares es la unidad ungueal, por ejemplo, tras la escisión de un carcinoma espinocelular o enfermedad de Bowen (fi g. 42.1). Técnica: • El lugar donante ha de ser piel lampiña, como la porción ventral del antebrazo, la región superointerna del brazo, el abdomen o, para los aventurados, la región hipotenar más lateral (el borde de la palma correspondiente al lado del dedo meñique). • El lugar donante se marca para que coincida con el lugar receptor (fi g. 42.2). • Resulta prudente utilizar un tamaño que sea aproximadamente superior en un 10%. • Se prolongan las marcas para efectuar un cierre elíptico, teniendo en cuenta las líneas de tensión cutánea relajadas de la región. • Con la punta de una hoja de Bard-Parker® del n.o 15, se practican pequeños cortes en el lugar donante del injerto hasta la dermis reticular y alrededor de todo el perímetro (fi g. 42.2). 92 Obtención manual de un injerto cutáneo de espesor parcial pequeño CONSEJO 42 Fig. 42.1 Defecto de la unidad ungueal tras la extirpación de un tumor. Fig. 42.2 Lugar donante, diseño y cortes superfi ciales iniciales. • A continuación, se introduce la hoja en la dermis en paralelo y plana con respecto a la piel (fi g. 42.3). • Una vez desarrollado un bolsillo, puede incidirse la totalidad del injerto deslizando la hoja plana, de atrás hacia delante, a lo largo de toda la superfi cie inferior. • Aunque es evidente que no existe un plano a esta profundidad de la piel, es relativamente fácil mantenerse a la misma profundidad. • Una vez hecho esto, puede liberarse el injerto liberando el resto del perímetro. • Tras obtener el injerto, puede suturarse directamente en el lugar receptor (fi g. 42.4). • Volviendo al lugar donante, puede incidirse toda la elipse hasta la altura subcutánea deseada para incluir las puntas apicales y el resto de la dermis del lugar donante (fi g. 42.5). • A continuación, se repara el defecto con un cierre por planos (fi g. 42.6). Ventaja: • Posibilidad de afi anzar un injerto pequeño y delgado de manera estética. Bibliografía: Langtry JA. Small split-thickness skin graft technique harvested by score and shave technique. Br J Dermatol 2004; 68s:91–102. Snow S, Zweibel S. Freehand skin grafts using the shave technique. Arch Dermatol 1991; 127:633–635. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 93Obtención manual de un injerto cutáneo de espesor parcial pequeño Fig. 42.4 Injerto suturado en su sitio. Fig. 42.5 Lugar donante transformado en una elipse de espesor completo. Fig. 42.6 Cierre por planos del lugar donante. Fig. 42.3 Escisión del injerto con la hoja paralela a la superfi cie de la piel. 94 Fundamento: • La superposición completa de un injerto cutáneo de piel total con el lecho de la herida puede lograrse con un apósito de refuerzo atado o suturas transitorias. • Estas últimas fi jan la porción central del injerto al lecho de la herida. • Según la técnica tradicional, ha de recortarse todo el perímetro del injerto y suturarlo en su lugar antes de colocar las suturas transitorias. • La colocación a ciegas puede provocar una hemorragia. • En tal caso, se requiere retirar parte del injerto, detener la hemorragia, limpiar la zona y volver a suturar el injerto en su sitio. Técnica: • Este problema puede evitarse colocando las suturas transitorias antes de completar todas las suturas del perímetro. • Se sutura un arco de aproximadamente un tercio de la circunferencia superior en su lugar (fi g. 43.1). • Las suturas transitorias pueden colocarse bajo visión directa introduciendo la aguja por la superfi cie del injerto y, a continuación, dando un punto pequeño, pero seguro, en el lecho receptor del injerto (fi g. 43.2). • Después se hace pasar la sutura de nuevo a través de la superfi cie inferior del injerto a unos 3-4 mm del punto de entrada (fi g. 43.3). • A continuación se anuda bien ajustada (fi g. 43.4). • Tras colocar puntos sufi cientes para garantizar una superposición completa, se fi ja el resto del perímetro del injerto (fi g. 43.5). Ventajas: • Permite ver la colocación de cada sutura transitoria y corregir con facilidad cualquier hemorragia que pueda surgir. • Si se produce realmente una hemorragia, puede controlarse sin retirar el injerto en su totalidad (fi g. 43.6). Advertencias: • No recortar el injerto en exceso; dejar tejido de injerto sufi ciente para completar el cierre sin tensión del perímetro después de fi jar el centro con las suturas transitorias. • De no ser así, el injerto quedará tirante como la piel de un tambor y lejos del lecho. Bibliografía: Adnot J, Salasche SJ. Visualized basting sutures in the application of full-thickness skin grafts. J Dermatol Surg Oncol 1987; 13:1326–1329. Sutura transitoria en injertos cutáneos de piel total bajo visualización directa CONSEJO 43 © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 95Sutura transitoria en injertos cutáneos de piel total bajo visualización directa Fig. 43.5 Tras colocar suturas transitorias sufi cientes, el perímetro queda fi jado. (De Adnot J, Salasche SJ. Visualized basting sutures in the application of full-thickness skin grafts. J Dermatol Surg Oncol 1987; 13:1326-1329.) Fig. 43.6 Hemorragia mientras se coloca la sutura transitoria. Fig. 43.1 Una porción del perímetro del injerto está fi jada. (De Adnot J, Salasche SJ. Visualized basting sutures in the application of full-thickness skin grafts. J Dermatol Surg Oncol 1987; 13:1326-1329.) Fig. 43.2 Punto dado desde el lecho de la herida después de atravesar el injerto. (Adaptada de Adnot J, Salasche SJ. Visualized basting sutures in the application of full-thickness skin grafts. J Dermatol Surg Oncol 1987; 13:1326-1329.) Fig. 43.3 La sutura se hace pasar de nuevo por la superfi cie inferior del injerto. (Adaptada de Adnot J, Salasche SJ. Visualized basting sutures in the application of full-thickness skin grafts. J Dermatol Surg Oncol 1987; 13:1326-1329.) Fig. 43.4 Sutura transitoria anudada en su lugar. (Adaptada de Adnot J, Salasche SJ. Visualized basting sutures in the application of full-thickness skin grafts. J Dermatol Surg Oncol 1987; 13:1326-1329.) 96 Apósito de refuerzo atado continuo para injertos cutáneos CONSEJO 44 Fundamento: • Los apósitos de refuerzo atados se utilizan para inmovilizar injertos cutáneos y afi anzarlos de manera uniforme sobre el lecho receptor. • También ayudan a eliminar el espacio muerto y prevenir la formación de seromas o hematomas. • Todas estas funciones contribuyen a la supervivenciadel injerto. • Históricamente, en los apósitos atados de injertos cutáneos se han utilizado múltiples puntos sueltos colocados en el borde del injerto. • Estas múltiples suturas se dejan largas y, tras colocar el apósito de refuerzo, se anudan sobre el apósito (fi g. 44.1). • Se trata de una técnica laboriosa y costosa (múltiples suturas). • Una sutura única continua colocada sobre el apósito y anudada sobre sí misma ofrece una buena alternativa a la técnica de múltiples suturas. • Es posible que una variación relacionada con la orientación de la aguja, descrita a continuación, reduzca al mínimo el compromiso del fl ujo sanguíneo del injerto debido al empleo de material de sutura. Técnica: • El apósito atado se fi ja con una sutura irreabsorbible continua única, habitualmente nailon 5-0, después de suturar el injerto en su sitio. • Hay varias formas posibles de afi anzar el apósito atado continuo. • El patrón exacto de pases dependerá de las preferencias del cirujano, aunque todos se basan en el uso de un material de refuerzo blando y grueso (gasa o esponja) para ayudar a mantener y dirigir el material de sutura. • La sutura comienza como una sutura convencional única de piel en la que se hace pasar la aguja perpendicular al borde del injerto y se deja el cabo corto con una longitud aproximada de 2,5 cm (fi g. 44.2). • De manera continua, se pasa la porción larga de la sutura de un lado a otro sobre el apósito con un número sufi ciente de pases para fi jar adecuadamente el refuerzo (suele bastar con 2-4 pases) (fi gs. 44.3 y 44.4). Fig. 44.1 Apósito atado clásico con múltiples puntos sueltos. • El pase fi nal se lleva de vuelta hacia la sutura inicial, tras hacer una lazada por debajo de un pase anterior y anudarla sobre la parte superior del apósito (fi g. 44.5). • Cada entrada de la aguja se efectúa de forma periférica a varios milímetros del borde del injerto cutáneo, sin penetrar realmente en el injerto. • Siempre que sea posible se dirigirá la aguja de manera perpendicular en lugar de paralela con respecto al borde del injerto, lo que reducirá al mínimo el compromiso de la sangre que llega al lugar, desde la periferia hacia el injerto (fi g. 44.6). Ventajas: • Se trata de una técnica rápida, segura y rentable para afi anzar apósitos atados. • La modifi cación con colocación perpendicular de la aguja debería permitir la llegada de un fl ujo sanguíneo máximo al injerto en cicatrización. Bibliografía: Adams DC, Ramsey ML, Marks DJ. The running bolster suture for full-thickness skin grafts. Dermatol Surg 2004; 30:92–94. Skouge JW. Letter to the editor. The running bolster suture for full- thickness skin grafts. Dermatol Surg 2004; 30:1180–1181. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 97Apósito de refuerzo atado continuo para injertos cutáneos Fig. 44.2 Primer punto de un apósito atado con dirección perpendicular a la herida. Fig. 44.3 Pases iniciales de un apósito atado con una sutura irreabsorbible continua. Fig. 44.4 Un posible patrón para un apósito atado continuo. Fig. 44.5 Apósito atado completado. Fig. 44.6 Primer pase de una sutura atada con orientación subóptima (paralela) de la aguja con respecto al borde del injerto. (2) (1) (3) (4) (2) (1) (3) 98 Plastia en M para reparar orejas de perro CONSEJO 45 Fundamento: • Es posible cerrar de forma primaria algunos defectos circulares, aunque la extirpación sistemática de las orejas de perro residuales puede dejar una cicatriz excesivamente larga. • Por otro lado, las orejas de perro pueden persistir en superfi cies convexas, incluso con una extirpación aparentemente correcta del triángulo de Burrow. • Esto se debe a que los haces de colágeno de la dermis, en lugar de quedar planos, tienden a formar una protuberancia rígida a modo de barra, parecido a un fardo de trigo, cuando quedan atados en el interior de un punto envolvente. • La extirpación de las orejas de perro mediante una plastia en M resuelve ambos problemas. Técnica: • Se diseca el defecto circular y se determina el eje largo de cierre (fi g. 45.1). • Se colocan uno o dos puntos subcutáneos enterrados en el medio de la herida para defi nir claramente el abombamiento compresivo que aparece en cada vértice (las orejas de perro). • Se utiliza una erina o unas pinzas con dientes para elevar y defi nir exactamente la oreja de perro en su totalidad (fi g. 45.2). • Como punto de referencia, se marca el punto medio de la deformidad tisular más próxima al borde de la piel (v. fi g. 45.2, punta de bisturí) con un rotulador quirúrgico. • Se utilizará más adelante como vértice del punto de esquina. • Con la erina colocada, se marca la periferia de la oreja de perro con líneas curvilíneas a cada lado, desde el borde de la herida al punto medio alrededor de la oreja de perro (fi g. 45.2). • Cabe destacar que, en la reparación habitual de unas orejas de perro con un triángulo de Burrow en palo de hockey, se elegiría uno u otro lado y se llevaría el diseño alrededor de toda la deformidad en oreja de perro. En este caso se llega a la mitad rodeando ambos lados. • A continuación, se realizan pequeños cortes en cada lado con un bisturí y se incide el espesor completo con unas tijeras de tejidos, con lo que se crea un colgajo (fi g. 45.3). • Hay que asegurarse de seccionar a 90° con respecto a la prominencia conforme emerge de la piel, de modo que realmente parece como si se seccionara a 60°. • La porción situada debajo del colgajo liberado se diseca más en caso necesario (fi gs. 45.3 y 45.4). • A continuación, se colocan las dos «alas» que se han liberado sobre los bordes de la herida y, de nuevo, se marcan, se realizan pequeños cortes y se seccionan (fi gs. 45.5 a 45.7). • Un punto de esquina completa, fi nalmente, la extirpación de la oreja de perro con formación de una plastia en M (fi g. 45.8). Ventajas: • Acorta la cicatriz fi nal. • Así se mejora el aspecto y, en algunos casos, se anula el cruce de líneas fronterizas anatómicas. • Da cuenta de las orejas de perro que continuarían sobre superfi cies convexas. Advertencia: • Tratar de poner los brazos en las líneas de tensión cutánea relajadas o paralelos a ellas. Bibliografía: Salasche SJ, Roberts LC. Dog-ear correction by M-plasty. J Dermatol Surg Oncol 1984; 10:478–482. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 99Plastia en M para reparar orejas de perro Fig. 45.1 Defecto circular disecado. Fig. 45.2 Puntos centrales colocados y deformidad en oreja de perro defi nida y perfi lada a mitad de camino en cada lado. (De Salasche SJ, Roberts LC. Dog-ear correction by M-plasty. J Dermatol Surg Oncol 1984; 10:478-482.) Fig. 45.4 Colgajo elevado. (De Salasche SJ, Roberts LC. Dog-ear correction by M-plasty. J Dermatol Surg Oncol 1984; 10:478-482.) Fig. 45.5 Colgajo colocado sobre la herida y exceso de tejido marcado para su escisión. (De Salasche SJ, Roberts LC. Dog-ear correction by M- plasty. J Dermatol Surg Oncol 1984; 10:478-482.) Fig. 45.6 Igual que en la fi gura 45.5. Fig. 45.7 Alas de tejido excesivo escindidas desde ambos lados. (De Salasche SJ, Roberts LC. Dog-ear correction by M-plasty. J Dermatol Surg Oncol 1984; 10:478-482.) Fig. 45.8 Punto de esquina colocado en la plastia en M. Z Z Y X Y Punto de referencia Z Z YPunto de referencia Y Fig. 45.3 Espesor completo incidido a cada lado. 100 Orejas de perro como injerto CONSEJO 46 Fundamento: • La extirpación quirúrgica de un tumor cutáneo genera con frecuencia un defecto que afecta a porciones de dos o más subunidades estéticas adyacentes. • Uno de los principios de reconstrucción moderna consiste en reparar cada subunidad de manera individual, en caso de ser posible. • Así se conservan las líneas de unión o fronterizas naturales entre las subunidades. • Como corolario, estas reparacionessuelen conllevar incisiones en estas líneas fronterizas con el fi n de ayudar a movilizar tejido sufi ciente para rellenar una porción del defecto. • Este paradigma funciona bien porque las líneas fronterizas naturales ocultan bien las cicatrices quirúrgicas debido a que son las líneas y sombras esperadas de la cara. Técnica: • Contémplese el defecto de las fi guras 46.1 y 46.2 que afecta a porciones del ala de la nariz, ladera nasal, mejilla y labio superior. • El plan quirúrgico incluye una incisión de relajación por debajo de la base del ala de la nariz para reparar el labio superior y un colgajo de avance de la mejilla en medialuna para reparar el defecto de la mejilla (fi g. 46.3). • Para llevar a cabo esta última técnica, se efectúan incisiones a lo largo de la unión melonasal y el pliegue melolabial (fi g. 46.3). • A medida que se desplaza el tejido hacia la nariz, aparecen triángulos de Burrow o medialunas de tejido excesivo de orejas de perro tanto superior como inferiormente (fi g. 46.3). Fig. 46.1 Defecto que afecta a nariz, labio y mejilla: vista frontal. Fig. 46.2 Defecto que afecta a nariz, labio y mejilla: vista sagital. • Una vez extirpados los triángulos y cerrado el labio, se desarrolla el colgajo de mejilla y se ubica en las líneas del contorno melonasal y melolabial (fi g. 46.4). • En lugar de desechar los triángulos de Burrow, se desgrasa la porción del pliegue melolabial y se coloca en el defecto del ala de la nariz o ladera como un injerto cutáneo de piel total (fi g. 46.5). • Si todo va bien, se oblitera el defecto y todas las líneas de cicatrización quedan incluidas en las líneas de unión naturales de la cara (fi g. 46.6). Ventajas: • Esta técnica ciertamente complicada es bastante efi ciente en realidad, en lo que se refi ere a no utilizar tejido distante, como un colgajo de la línea media de la frente. • En su lugar, aprovecha tejido que se desecharía en condiciones normales. • Sigue los preceptos modernos de reparar subunidades individuales y utilizar piel adyacente con un color y una textura semejantes. Advertencia: • Si el injerto fracasa, hay que estar preparado para dejar que la zona cicatrice por segunda intención antes de intentar otra reparación. Bibliografía: Chester EC. The use of dog-ears as grafts. J Dermatol Surg Oncol 1981; 7:956–959. Kim KH, Gross VL, Jaffe AT, Herbst AM. The use of the melolabial Burrow’s graft in the reconstruction of combination nasal sidewall–cheek defects. Dermatol Surg 2004; 30:205–207. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 101Orejas de perro como injerto a a a a Fig. 46.3 Colgajo de avance de mejilla en medialuna y desarrollo de unas orejas de perro de Burrow. Fig. 46.4 Labio superior reparado y avance de mejilla en su lugar. Fig. 46.5 Injerto colocado para rellenar los defectos nasales. Fig. 46.6 Cicatrización fi nal. 102 Dermoabrasión manual de injertos de piel total y colgajos CONSEJO 47 Fundamento: • Los injertos de piel total y colgajos tan sólo logran ocasionalmente unos contornos perfectos y una coincidencia excelente en color o textura con una única operación. • Los colgajos de piel como grupo logran una mejor coincidencia que los injertos, aunque en determinadas regiones dejan unas líneas de incisión subóptimas o cambios de contorno. • La dermoabrasión tradicional para armonizar el color y contorno se lleva a cabo con un instrumento manual motorizado que requiere una habilidad considerable y un equipo especial. • Además, vaporiza la sangre, lo que entraña riesgos para el personal médico. • Sería benefi cioso contar con una alternativa más sencilla y segura. Técnica: • La dermoabrasión manual puede efectuarse con un papel de lija de carburo de silicona estéril (grado 80-220) o con una retícula lijadora en parches de unos 5 x 5 cm (fi g. 47.1). • El «raspado» puede hacerse aplicando presión con los dedos o enrollando el papel de lija alrededor de una jeringa de 3 cm3 y utilizando esto como instrumento (fi g. 47.2). • El injerto o colgajo y 1 cm de tejido circundante se preparan, perfi lan e infi ltran con lidocaína al 1% con adrenalina (fi g. 47.3). • A continuación, se raspa manualmente el injerto o colgajo cutáneo y los tejidos circundantes hasta que los contornos quedan uniformes (fi g. 47.4). • El raspado de la piel circundante es necesario para armonizar el lugar de la reparación con la piel adyacente. • En la mayoría de las regiones, la abrasión se prolonga hasta la dermis papilar, con aparición de pequeños puntos sangrantes visibles (fi g. 47.5). • En la piel más sebácea quizá sea necesario prolongarla hasta la dermis reticular superior para alisar los hundimientos existentes alrededor del borde del injerto o colgajo. • Resulta aconsejable empezar con una presión suave y adaptarla hasta alcanzar la profundidad necesaria para igualar el contorno del injerto o colgajo con la piel circundante. Ventaja: • Se trata de una manera rápida, efi caz, segura y económica de realizar una dermoabrasión de injertos y colgajos cutáneos para lograr un resultado estético óptimo. Advertencias: • Cuando tan sólo se aplica sobre parte de la nariz, en particular de una nariz sebácea, la zona sometida a dermoabrasión será más lisa que las otras regiones no «raspadas». • Cuando la dermoabrasión crea diferencias laterolaterales en la nariz, resulta oportuno comentar con el paciente la posibilidad de practicar una dermoabrasión bilateral más extensa. • A la hora de realizar una dermoabrasión de la punta de la nariz y la zona situada por encima, ha de lograrse un equilibrio entre practicar un raspado demasiado escaso con tan sólo una mejoría parcial y efectuar un raspado excesivo con aparición de un cartílago demasiado visible. Bibliografía: Zisser M, Kaplan B, Moy RL. Manual dermabrasion. J Am Acad Dermatol 1995; 33:105–106. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 103Dermoabrasión manual de injertos de piel total y colgajos Fig. 47.1 Cuadrado de papel de lija de carburo de silicona estéril. Fig. 47.2 Papel de lija de carburo de silicona estéril enrollado alrededor de una jeringa de 3 cm3. Fig. 47.3 Seis semanas después de la operación: colgajo bilobulado con una diferencia de contorno debido a la abundancia de colgajo y un hundimiento de la línea de incisión en comparación con la piel circundante. Fig. 47.4 Región a tratar marcada con una línea discontinua. Fig. 47.5 Herida dérmica inmediatamente después de la dermoabrasión. 104 Dermoabrasión posquirúrgica CONSEJO 48 Fundamento: • A pesar de practicar reparaciones quirúrgicas especializadas, algunas cicatrices no maduran según lo previsto y constituyen problemas estéticos. • La propia cicatriz puede estar desigual, irregular, infl amada, elevada o hundida. • Puede haber marcas de puntos residuales alrededor de la cicatriz. • Más frecuentemente, los injertos cutáneos de piel total presentan diferencias de contorno o color con respecto a la piel circundante. • A partir de la experiencia obtenida en la práctica de dermoabrasiones superfi ciales sobre cicatrices postraumáticas para mejorar su aspecto, se han aplicado las mismas técnicas en cicatrices posquirúrgicas. • Lo mejor es llevar a cabo esta técnica unas 6 semanas después de la intervención quirúrgica, momento en que ya están en marcha los mecanismos de cicatrización de heridas con remodelado molecular. • Las regiones sebáceas de la nariz y la frente son las que responden mejor. Técnica: • Un buen ejemplo serían las marcas que quedan a uno u otro lado de una cicatriz cuando se trabaja sobre piel sebácea o cuando se dejan puntos colocados durante demasiado tiempo (fi g. 48.1). • Se prepara y anestesia la zona. • Utilizando un motor manual (Osada®) con una fresa de diamante en forma de bala o pera, se raspa ligeramente la región hastaque aparecen hemorragias puntiformes. • Se incluye toda la región a cada lado de la cicatriz (fi g. 48.2). • Únicamente se utiliza presión para lograr hemostasia, no electrocirugía. • El cuidado de la herida consiste en cambios de apósito diarios, aplicación de una pomada vaselinada y un apósito no adherente. • Cabe esperar una mejoría del aspecto en el plazo de 2 semanas. • En los injertos cutáneos de piel total, una dermoabrasión suave de todo el injerto, con ondulación en varios milímetros de piel normal circundante (para lograr una armonización uniforme), suele mejorar de manera llamativa el aspecto del injerto (fi gs. 48.3 a 48.5). Ventajas: • Aspecto estético mejorado con una técnica mínimamente invasiva. • En los pacientes que reciben injertos de piel total suele ser aconsejable informarles, en el momento de la cirugía inicial, de la posibilidad de que precisen una dermoabrasión de «retoque» al cabo de unas 6 semanas. Advertencias: • Al practicar una dermoabrasión de injertos, hay que asegurarse de no raspar en demasiada profundidad, especialmente alrededor de la línea de cicatrización del injerto. • Esto podría tender a acentuar la demarcación entre el injerto y la piel normal en lugar de a mejorar el aspecto. Variantes: • Se han utilizado diversos tipos de láser con la misma fi nalidad. • La dermoabrasión manual con una retícula de malla también resulta efi caz (consejo 42). Bibliografía: Nehal KS, Levine VJ, Ross B, et al. Comparison of high- energy pulsed carbon dioxide laser resurfacing and dermabrasion in the revision of surgical scars. Dermatol Surg 1998; 24:647–650. Robinson JK. Improvement of the appearance of full- thickness skin grafts with dermabrasion. Arch Dermatol 1987; 23:1340–1345. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 105Dermoabrasión posquirúrgica Fig. 48.1 Marcas de puntos a ambos lados de una cicatriz tras la extirpación de un quiste. Fig. 48.2 Dermoabrasión suave de toda la cicatriz y la piel circundante. Fig. 48.3 Injerto cutáneo de piel total con elevación del contorno. Fig. 48.4 Después de la abrasión. Fig. 48.5 Diez meses después. oportuna conforme avanza la intervención y no devolverse a la mesa de instrumentación. • El cirujano o ayudante quirúrgico que está utilizando el instrumental debe retirarlo y volver a colocarlo en el lugar apropiado de la mesa. • En general, el instrumental no debe pasar de una mano a otra entre el personal para disminuir el riesgo de lesiones por objetos cortantes o punzantes. • Como norma, el instrumental debe apuntar en dirección contraria a la mano del cirujano y todos los elementos en la misma dirección. • Cuando está ayudando alguien, puede establecerse una zona neutra, de modo que el instrumental del ayudante quirúrgico (tijeras de suturas, erinas, etc.) pueda organizarse por separado en esta zona. • Existen varios organizadores de mesas de instrumentación comercializados para ayudar a mantener el orden (fi g. 49.5). • Un elemento cuya pista es especialmente importante de seguir y que ha de mantenerse en situación claramente visible son las agujas de sutura utilizadas. • Hay diversos métodos para lograrlo, si bien todos ellos se basan en un plan acordado y sistematizado. • Entre ellos fi guran el sitio existente en un organizador comercial, una gasa colocada en una esquina acordada de la bandeja o un lugar designado en un paño que cubre el asidero de la mesa de instrumentación (fi gs. 49.6 a 49.8). Ventajas: • Seguridad, seguridad y seguridad. • Una planifi cación cuidadosa de este aspecto refl eja la preocupación del cirujano por la seguridad del paciente y el personal de quirófano, así como su propia capacidad de liderazgo. Advertencia: • Mantener la mesa de instrumentación de una forma sencilla, consecuente y en situación activa. Bibliografía: Trizna Z, Wagner RF. Surgical pearl: preventing self-infl icted injuries to the dermatologic surgeon. J Am Acad Dermatol 2001; 44:520–522. Fundamento: • Una mesa de instrumentación y un ambiente de quirófano ordenados son un refl ejo del cirujano en lo que se refi ere a seguridad, competencia y actitud general en relación con la asistencia del paciente. • Esto incluye acciones sencillas, tales como indicar al personal que no coloque instrumental quirúrgico sobre los paños quirúrgicos, ni siquiera de forma transitoria, ya que podría caerse (fi g. 49.1). • O bien no dejar frascos, especialmente los que están abiertos, entre el campo de trabajo y la unidad de electrocauterización, ya que la extensión del cable de conexión podría causar un vertido (fi g. 49.2). • No obstante, la mesa de instrumentación es la que requiere una mayor vigilancia y esfuerzo por mantenerla ordenada. • Los riesgos relacionados con la seguridad que entraña una mesa de instrumentación mal organizada comprenden lesiones y posibles infecciones causadas por agujas, hojas de bisturí y erinas cubiertas por gasas utilizadas (fi g. 49.3). Técnica: • En función de la práctica quirúrgica propia, puede resultar conveniente contar con una mesa de instrumentación genérica o con varias mesas especializadas para diferentes tipos de cirugía. • Por ejemplo, una mesa de instrumentación de trasplante de pelo o liposucción requerirá un instrumental y una confi guración diferentes que en el caso de practicar cirugía micrográfi ca de Mohs (fi g. 49.4). • No obstante, la clave consiste en comenzar con todo el instrumental, jeringas, gasas, hisopos con punta de algodón y otros tipos de equipamiento claramente visibles y en un lugar sistematizado. • El objetivo es mantener abierto y organizado este campo para que todo lo que haya sobre la mesa de instrumentación siga siendo claramente visible y sea recuperable con facilidad y seguridad. • Los materiales innecesarios, gasas sucias, envases de suturas y hisopos con punta de algodón utilizados deben desecharse de forma 108 Mantenimiento de una mesa de instrumentación ordenada CONSEJO 49 © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 109Mantenimiento de una mesa de instrumentación ordenada Fig. 49.1 Erina en el borde de un paño a punto de caer al suelo. Fig. 49.2 Frasco de violeta de genciana a punto de manchar el suelo. Fig. 49.3 Gasas manchadas de sangre que ocultan el instrumental de la mesa de instrumentación. Fig. 49.4 Disposición para cirugía de escisión. Fig. 49.5 Organizador de mesas de instrumentación comercial. Fig. 49.6 Agujas utilizadas en el sitio designado de un organizador de plástico. Fig. 49.7 Agujas utilizadas dispuestas juntas en una gasa. Fig. 49.8 Agujas utilizadas colocadas de manera ordenada en el lugar designado de un paño quirúrgico de la mesa de instrumentación. Fundamento: • Desafortunadamente, una mesa de instrumentación desordenada aumenta el riesgo de lesiones por punción de aguja, lo que a su vez incrementa el riesgo de transmisión del VIH o hepatitis (fi g. 50.1). • Sin embargo, mediante el uso de un instrumento ya presente en la mesa, la «cazoleta» quirúrgica, puede lograrse el mismo resultado fi nal sin aumentar los gastos. Técnica: • Al montar las mesas de instrumentación, incluir dos «cazoletas» quirúrgicas de vidrio o plástico. • Una puede utilizarse con el fi n de depositar solución salina o antiséptica para limpiar el campo quirúrgico. • La otra puede emplearse para depositar los objetos cortantes o punzantes. • Cuando la mesa de instrumentación se encuentre en uso, poner una de las «cazoletas» quirúrgicas en un lado y colocar todo el instrumental cortante y punzante en ella (fi g. 50.2). • En esta «cazoleta» se depositan mangos de bisturís con las hojas, hojas utilizadas, portaagujas con suturas acopladas, suturas usadas y jeringas con anestesia local. • Cuando fi naliza la cirugía, se colocan en la «cazoleta» las hojas de bisturí utilizadas, puntas del cauterio,agujas de jeringas y agujas de suturas y se echan directamente en el recipiente para objetos cortantes y punzantes (fi g. 50.3). Ventajas: • La utilización de la «cazoleta» quirúrgica para depositar objetos cortantes o punzantes es un hábito fácil de obtener y no precisa ningún equipo ni gasto especial. • El cirujano y los ayudantes quirúrgicos conocen siempre la localización de los objetos cortantes o punzantes y, al fi nal de la intervención, pueden desecharse con facilidad en el recipiente para objetos cortantes y punzantes de mayor tamaño. • El mayor efecto benefi cioso de este consejo es que constituye una manera de disminuir las lesiones accidentales innecesarias por pinchazos de agujas y la consulta subsiguiente al departamento de salud laboral. Bibliografía: Bell KA, Orengo I. Surgical pearl: behold the lowly cup. J Am Acad Dermatol 2002; 47:940–941. 110 Contemplación de la «cazoleta» quirúrgica CONSEJO 50 © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 111Contemplación de la «cazoleta» quirúrgica Fig. 50.2 Objetos cortantes y punzantes en una cazoleta mientras están en uso. Fig. 50.3 Descarga de los objetos cortantes y punzantes en un recipiente. Fig. 50.1 Mesa de instrumentación desorganizada. 112 Fundamento: • Al fi nal de una intervención quirúrgica queda material que debe desecharse de una manera segura y efi ciente. • La mayor parte de la preocupación se ha centrado, por derecho, en la eliminación de los objetos cortantes y punzantes: agujas de sutura y anestésicas y hojas de bisturí que podrían transmitir enfermedades contagiosas (v. los consejos 49 y 50). • Sin embargo, las gasas manchadas de sangre y envases de suturas también deben eliminarse adecuadamente (fi g. 51.1). Técnica: • Esta maniobra puede llevarla a cabo el cirujano o el ayudante quirúrgico. • Un método rápido y novedoso consiste en recoger todo este material suelto en una mano enguantada y, con la otra mano enguantada, darle la vuelta sobre el material de desecho (fi gs. 51.2 y 51.3). • La maniobra se completa dando la vuelta al segundo guante sobre el «paquete de desperdicios» (fi gs. 51.4 y 51.5). • Por último, se deposita de manera segura en un recipiente para materiales de desecho peligrosos (fi g. 51.6). Ventaja: • Enfoque ordenado, limpio y disciplinado de una tarea necesaria. Advertencia: • Asegurarse de contabilizar todos los objetos cortantes y punzantes antes de recoger el material blando desordenado y disperso. Bibliografía: Kimyai-Asadi A, Jih MJH, Goldberg LH, et al. Surgical pearl: a rapid sanitary technique for surgical waste control. J Am Acad Dermatol 2004; 50:642–643. Eliminación de residuos quirúrgicos CONSEJO 51 © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 113Eliminación de residuos quirúrgicos Fig. 51.1 Mesa de instrumentación desordenada con gasas sucias. Fig. 51.2 Recogida del material contaminado en una mano enguantada. Fig. 51.3 Se da la vuelta al guante sobre el material de desecho a modo de manga. Fig. 51.4 Se da la vuelta al segundo guante para hacer un «paquete de desperdicios» seguro. Fig. 51.5 Paquete de desperdicios. Fig. 51.6 Eliminación en el recipiente para material de desecho peligroso. 114 Protectores corneales CONSEJO 52 Fundamento: • La cirugía periocular, especialmente en los bordes libres de los párpados, requiere medidas para proteger la córnea y el globo ocular. • Esto se aplica por igual al «acero en frío» y a la cirugía con láser. • Hay protectores oculares comercializados de muchas variedades y tamaños (fi g. 52.1). • Los protectores quirúrgicos suelen ser de plástico y son opacos o translúcidos. • Se colocan con un aplicador de cazoletas de aspiración o por medio de un mango moldeado. • Los protectores de láser están fabricados de acero inoxidable no refl ector. Técnica: • Inicialmente, se anestesia el ojo con varias gotas de una solución de clorhidrato de proparacaína al 0,5% (fi g. 52.2). • A continuación, se lubrica la superfi cie cóncava interna del protector, que quedará en contacto con el globo ocular, con una pomada antibiótica oftálmica. • Después se sujeta el protector por el mango moldeado con una pinza o con el aplicador de cazoletas de aspiración (fi g. 52.3). • Se pide al paciente que mire hacia arriba al tiempo que se retrae manualmente el párpado inferior. • Acto seguido, se desliza el protector bajo el párpado retraído (fi g. 52.3). • A continuación, el paciente invierte la mirada y el protector se desliza hacia su sitio bajo el párpado opuesto (fi g. 52.4). • Tras la intervención, la retirada sigue los pasos inversos (fi g. 52.5). • No puede dejarse de subrayar la importancia del protector en la cirugía oncológica de los párpados (fi g. 52.6). Ventajas: • La córnea y el globo ocular quedan protegidos. • Con el protector colocado, el cirujano no se distrae ni preocupa en relación con la córnea. Advertencias: • La anestesia tópica puede persistir 15-30 min después de retirar el protector. • Ha de advertirse a los pacientes que no se froten los ojos porque su sensibilidad se encontrará disminuida y hay riesgo de que se produzca una abrasión corneal. Bibliografía: Wheeland RG, Bailin PL, Ratz JL, et al. Use of scleral eye shields for periorbital laser surgery. J Dermatol Surg Oncol 1987; 13:156–158. 115Protectores corneales Fig. 52.3 Colocación del protector corneal. Fig. 52.5 Retirada del protector. Fig. 52.6 Extirpación extensa de tejido: el protector protege el globo ocular. Fig. 52.1 Selección de protectores corneales. Fig. 52.2 Anestesia tópica de la córnea. Fig. 52.4 Colocación completada. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 116 Jeringa enfundada CONSEJO 53 Fundamento: • La seguridad en el quirófano es de capital importancia para el equipo quirúrgico, así como para el paciente. • Un motivo de continua preocupación es el peligro de pinchazos con agujas como consecuencia del reencapuchado de jeringas (fi gs. 53.1 y 53.2). • El peligro de transmisión del VIH y la hepatitis B y C es una amenaza real para el personal quirúrgico. • Durante la práctica de cirugía micrográfi ca de Mohs puede necesitarse anestesia local suplementaria o repetitiva entre distintas etapas y antes de la siguiente etapa. • No deben dejarse agujas sin capucha en la bandeja quirúrgica. • Su encapuchado resulta peligroso (fi g. 53. 2). • Se han diseñado varios métodos de reencapuchado «seguro», si bien las ventajas de las jeringas reenvainables comercializadas ofrecen la alternativa más segura. Técnica: • El SAFETY-LOK® diseñado por Becton Dickinson (BD) es un ejemplo (fi g. 53.3). • Con la aguja de calibre grande que está acoplada a la jeringa, extraer el líquido anestésico de elección (fi g. 53.4). • Sustituir la aguja existente por una aguja de 0,3 mm de diámetro. • Inyectar anestésico local al paciente antes del inicio de la intervención quirúrgica. • Realizar la escisión quirúrgica. • Entre las etapas, se desliza la vaina sobre la aguja (fi g. 53.5). • Cuando se desliza tan distalmente como resulta posible, la vaina cubre por completo y protege la punta de la aguja (fi g. 53.6). • Cuando se necesita más anestesia, deslizar la vaina de nuevo a su posición original e inyectar. • Al fi nalizar la intervención, empujar la vaina distalmente de nuevo en toda su longitud, pero en esta ocasión, girar o rotar la vaina sobre el cuerpo. • Así se bloqueará permanentemente la vaina en la posición extendida de seguridad. • A continuación puede desecharse toda la jeringa de manera segura en el receptáculo de seguridad oportuno. Variantes: • Existen diversos dispositivos de sujeción de capuchas comercializados. • Estos dispositivos sujetan la capucha vertical y fi rmemente para que la jeringa con aguja pueda introducirse de manera segura en la capucha. • O bien puedencolocarse unas pinzas grandes de forma lateral. • La capucha con la abertura hacia arriba se empuja hacia la «V» de las pinzas (fi g. 53.7). • Cuando se ha completado la anestesia, se introduce la aguja en la capucha y se desengancha bruscamente (fi g. 53.8). Ventajas: • Permite aplicar múltiples inyecciones de anestesia de forma segura con una sola jeringa. • Aunque resulta más costoso, el coste disminuye cuando se adquiere al por mayor. Advertencia: • Asegurarse de no girar o rotar la vaina en la posición extendida antes de fi nalizar la intervención quirúrgica ya que, una vez bloqueada, no puede utilizarse. Bibliografía: Katz KH, Maloney ME. Surgical pearl: safely recapping needles during surgery. J Am Acad Dermatol 2002; 46:93–94. Trizna Z, Wagner R. Surgical pearl: preventing self-infl icted injuries to the dermatologic surgeon. J Am Acad Dermatol 2001; 44:520–522. 117Jeringa enfundada Fig. 53.3 Paquete de una jeringa enfundada. Fig. 53.4 Jeringa enfundada. Fig. 53.1 Reencapuchado peligroso de una aguja. Fig. 53.2 Demostración de por qué el reencapuchado de una aguja resulta peligroso. Fig. 53.5 Enfundado de la aguja. Fig. 53.6 Enfundado completado y seguro entre etapas quirúrgicas. Fig. 53.7 Capucha de la aguja colocada en la «V» de unas pinzas. (Modifi cada de Katz KH, Maloney ME. Surgical Pearl: safely recapping needles during surgery. J Am Acad Dermatol 2002; 46:93-94.) Fig. 53.8 Aguja desenganchada de manera segura. (Modifi cada de Katz KH, Maloney ME. Surgical Pearl: safely recapping needles during surgery. J Am Acad Dermatol 2002; 46:93-94.) © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 118 Escisión geométrica para controlar los bordes histológicos de tumores CONSEJO 54 Fundamento: • En el procesamiento anatomopatológico habitual de tumores cutáneos extirpados mediante alguna de las técnicas convencionales se secciona el tejido perpendicular al borde (en barra de pan). • Así se examina menos del 10% del borde quirúrgico en profundidad (fi g. 54.1). • Algunos tumores, como el lentigo maligno o carcinoma basocelular infi ltrante, tienen bordes poco defi nidos y extensiones subclínicas variables. • El examen completo de los bordes quirúrgicos ayudaría a prevenir recidivas locales. Técnica: • En lugar de realizar una escisión elíptica o circular convencional para extirpar el tumor, se diseña un patrón geométrico, como un triángulo, cuadrado, rectángulo o romboide, que incluya un borde sufi ciente alrededor del tumor (fi g. 54.2). • La escisión debe extenderse hacia abajo hasta una profundidad uniforme adecuada en el tejido subcutáneo, de modo que la pieza de tejido extirpada tenga el mismo espesor en todas sus partes. • Sobre una superfi cie de corte y con un bisturí de Bard-Parker® del n.o 15 o 10 afi lado, se seccionan tiras verticales de 2-3 mm de anchura paralelas a cada borde lateral (fi g. 54.3). • Estas tiras pueden procesarse boca arriba, de modo que toda la superfi cie de corte puede examinarse «de cara». • Tras seccionar cada uno de los bordes, puede darse la vuelta al tejido restante y examinar histológicamente la superfi cie inferior en cuanto a la idoneidad del borde profundo. • El tejido se incluye en bloques de parafi na para su procesamiento y tinción habituales. • También es viable el procesamiento de cortes congelados. • Para mantener una orientación correcta, el tejido debe codifi carse con colores o marcarse con suturas y dibujar un mapa correspondiente (fi g. 54.4). • En caso de identifi car afectación tumoral de algún borde, se practica una nueva escisión dirigida. Ventajas: • Se trata de un método lógico de control de los bordes cuando los bordes del tumor están poco defi nidos. • Un inconveniente es el cierre diferido. • Esta técnica tiene aplicación cuando no puede recurrirse a la cirugía micrográfi ca de Mohs. • Después de confi rmar la existencia de unos bordes limpios, los defectos geométricos son susceptibles de cierre con colgajos de varios diseños. Advertencia: • Esta técnica requiere la participación de un dermatopatólogo para coordinar la inclusión en parafi na y obtención de bloques de tejido correctas, así como la interpretación de los portaobjetos procesados. Variante: • Técnica en «cuadrado», en la que sólo se escinden inicialmente las tiras periféricas, mientras que la región central se escinde sólo en el momento de cierre. Bibliografía: Johnson TM, Headington JT, Baker SR, et al. Usefulness of the staged excision for lentigo maligna and lentigo maligna melanoma: the ‘square’ procedure. J Am Acad Dermatol 1997: 37:758–764. Prieto VG, Argenyi ZB, Barnhill RL, et al. Are en face frozen sections accurate for diagnosing margin status in melanocytic lesions. Am J Clin Pathol 2003; 120:203– 208. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 119Escisión geométrica para controlar los bordes histológicos de tumores Fig. 54.1 La sección en barra de pan tan sólo obtiene muestras de parte de los bordes periféricos. Fig. 54.2 Diseño de una escisión geométrica de un lentigo maligno. Sección en barra de pan Fig. 54.3 Sección de tiras periféricas «de cara». Fig. 54.4 Codifi cación por color y mapa del tejido. 120 Control de la lámpara quirúrgica CONSEJO 55 Fundamento: • Durante la cirugía, los cirujanos necesitan ajustar con frecuencia la lámpara colgada del techo. • Al tocar el mango o los lados de la lámpara se contaminan los guantes. • La propia lámpara puede resultar contaminada por unos guantes manchados de sangre. • Esto no supone un problema cuando existe un ayudante adicional que no forma parte del equipo quirúrgico. Técnica: • Hay envoltorios desechables comercializados para mangos de lámparas específi cos. • A fi n de evitar este gasto, un par de innovaciones ideadas a partir de material que se encuentra a mano resuelven el problema. • La primera consiste en acoplar un guante estéril o desechable al mango de la lámpara en función del tipo de intervención que se está llevando a cabo (fi g. 55.1). • En el otro método, incluso más sencillo, se utiliza el paquete de guantes estériles (fi g. 55.2). • Cuando el cirujano se pone los guantes, se deja el envoltorio estéril que los rodea en la superfi cie plana donde se colocan los paños quirúrgicos del paciente o en la parte superior del mostrador. • El cirujano puede utilizarlo para cambiar la luz de sitio a su conveniencia (fi g. 55.3). Ventaja: • Soluciones sencillas para una situación repetida y reiterada. Bibliografía: Ammirati CT. Aseptic technique. In: Robinson JK, Hanke CW, Sengelmann RD, et al., eds. Surgery of the skin: procedural dermatology. Philadelphia: Elsevier-Mosby; 2005:25–36. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 121Control de la lámpara quirúrgica Fig. 55.1 Guante colocado sobre el mango de la lámpara. Fig. 55.2 Envoltorio de guantes estériles. (Cortesía de Carl Vincuella, MD.) Fig. 55.3 Envoltorio utilizado para ajustar la lámpara quirúrgica. (Cortesía de Carl Vincuella, MD.) 122 Seguridad relacionada con la unidad electroquirúrgica CONSEJO 56 Fundamento: • La unidad electroquirúrgica Hyfrecator® (ConMed Corporation) es un instrumento de uso habitual en intervenciones ambulatorias para lograr hemostasia, así como en legrados y electrodesecación (fi g. 56.1). • Muchas de estas intervenciones son «limpias», pero no estériles. • Algunos cirujanos prefi eren colocar el terminal de la unidad en el campo quirúrgico. • Sin embargo, puede caer al suelo si se deja suelta o tirar el contenido de la mesa de instrumentación en caso de sujetarse a ella de algún modo. • Otro problema es que, cuando se toca la unidad con unas manos enguantadas manchadas de sangre, resulta contaminada y debe limpiarse entre las intervenciones. • Ambos problemas pueden superarsepor medio de dos ayudas sencillas. Técnica: • Quitar de en medio el aplicador y el cable; puede colocarse un gancho de plástico con la parte posterior adhesiva en el lateral de la unidad montada o móvil (fi g. 56.2). Fig. 56.2 Obsérvese el gancho de plástico en el lateral del aparato. Funda colocada. (Cortesía de Carl Vincuella, MD.) Fig. 56.1 Hyfrecator® con fundas desechables. (Cortesía de Carl Vincuella, MD.) • En cualquier caso, debe quedar al alcance del cirujano o ayudante. • El cirujano puede cogerlo cuando proceda y, posteriormente, devolverlo al gancho cuando deje de ser necesario. • Existen «fundas», estériles o no, desechables comercializadas (fi gs. 56.1, 56.3 y 56.4). • Como alternativa, puede crearse una funda a partir de un drenaje de Penrose, estéril o no, de 13 mm (fi g. 56.5). • O bien puede elaborarse una funda de muy baja tecnología con un guante estéril o desechable (fi g. 56.6). • Se introduce la punta a través de un dedo del guante y, cuando se encuentra el extremo del dedo, se perfora con la punta de aguja. Ventajas: • El gancho permite que el aplicador y el cable queden bien sujetos en un lugar seguro, pero con facilidad para recuperarlos. • La funda protectora protege de nuevo a la unidad de electrocauterización de la contaminación externa. Bibliografía: Ammirati CT. Aseptic technique. In: Robinson JK, Hanke CW, Sengelmann RD, et al., eds. Surgery of the skin: procedural dermatology. Philadelphia: Elsevier-Mosby; 2005:25–36. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 123Seguridad relacionada con la unidad electroquirúrgica Fig. 56.3 Introducción de un aplicador fi liforme en una funda. Fig. 56.4 Punta expuesta. Fig. 56.5 Drenaje de Penrose utilizado como funda protectora. Fig. 56.6 Guante quirúrgico utilizado como funda protectora. Fundamento: • En determinadas localizaciones surgen situaciones quirúrgicas que requieren un instrumental pequeño, delicado y afi lado. • Entre ellas fi guran la unidad ungueal, el pabellon auricular, el labio y el párpado. Técnica: • Una adquisición útil es el mango de Beaver moleteado, redondo o hexagonal, de 10 cm (fi g. 57.1). • Las pequeñas hojas de Beaver o MSP encajan en una ranura en la parte superior, que se enrosca para quedar apretada. • La hoja de Beaver del n.o 67 es una versión en miniatura de la hoja de Bard-Parker del n.o 15 habitual (fi g. 57.2), mientras que la hoja de Beaver del n.o 64 posee una punta de corte redondeada muy útil (fi g. 57.1). • Personna Gem y MSP cuentan con minihojas equiparables que encajan en el mismo mango. • Estas hojas resultan útiles en zonas restringidas en las que se requiere un corte delicado y preciso. • Esto comprende biopsias y escisiones en la unidad ungueal y el labio (fi gs. 57.3 y 57.4). • En el pabellón auricular, el raspado de una condrodermatitis nodular crónica del hélix o la extirpación de queloides en el lóbulo de la oreja con forma de «pesa» se ve facilitado por este pequeño sistema de corte (fi gs. 57.5 y 57.6). • Evidentemente, existen numerosas aplicaciones innovadoras de otros tipos. Advertencia: • Estas hojas pierden el fi lo con más rapidez que las hojas convencionales. Bibliografía: Leffell DJ, Brown MD, eds. Surgical instruments. In: Manual of skin surgery: a practical guide to dermatologic procedures. New York: Wiley-Liss; 1997:102. 126 Instrumental para ocasiones especiales El sistema de minibisturí CONSEJO 57 © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 127 Instrumental para ocasiones especiales El sistema de minibisturí Fig. 57.2 Comparación de sistemas.Fig. 57.1 Superfi cie de corte de punta redonda de una hoja del n.o 64. Fig. 57.3 Biopsia por incisión de una unidad ungueal. Fig. 57.4 Biopsia de labio ayudada con una pinza de chalazión. Fig. 57.5 Raspado del cartílago lesionado en una condrodermatitis nodular crónica del hélix. Fig. 57.6 Queloide de la oreja. Fundamento: • Algunas lesiones, debido a su mayor anchura, naturaleza superfi cial o localización regional, se prestan a una excisión extremadamente precisa con una hoja de afeitar. • Básicamente, la técnica consiste en una biopsia o excisión por afeitado. • La hoja de afeitar ha encontrado buenas aplicaciones en la extirpación de nevos intradérmicos benignos, queratosis seborreicas, nevos epidérmicos y verrugas planas. • Algunas lesiones pigmentadas maculares o apenas palpables, como nevos de la unión y ciertos nevos displásicos, son susceptibles de excisión con una hoja de afeitar. • Pueden aplicarse muchas hojas de afeitar; los autores cuentan con una mayor experiencia con las hojas Wilkinson® y Gillette®. • La hoja Gillette® Super Blue está hecha de acero al carbono y es extremadamente resistente, afi lada y fl exible. • Tiene un borde de corte de 2,5–6 cm recubierto de naftanato de cinc, un producto bacteriostático, y una sustancia anticorrosiva. • La limpieza en autoclave no disminuye su fi lo. • Según las preferencias personales, el cirujano puede usar la hoja entera o cortarla por la mitad (como se muestra en las ilustraciones). Técnica: • Puede ajustarse el contorno, la anchura y la profundidad de la hoja. • El hecho de doblar ligeramente la hoja permite una excisión superfi cial amplia (fi g. 58.1). • Al ir doblándola se obtiene una excisión más estrecha y, en función de lo requerido, más profunda (fi g. 58.2). • Los extremos de la hoja pueden sujetarse con los dedos pulgar e índice o con el pulgar y el corazón, utilizando el índice para lograr un mejor equilibrio (fi gs. 58.1 y 58.2). 128 Excisión con hoja de afeitar para tratar lesiones benignas CONSEJO 58 • Se estabiliza el tejido circundante y se aplica tracción mediante estiramiento o pellizcado con la mano no quirúrgica (fi g. 58.3). • Las lesiones epidérmicas, como queratosis seborreicas gruesas y anchas, pueden afeitarse a ras de la piel manteniendo la hoja relativamente plana y seccionando con un movimiento de sierra (fi gs. 58.3 y 58.4). • El tejido residual puede legrarse con una cucharilla o cureta e incluso con el lateral de la hoja de afeitar utilizando un movimiento oscilante. • En caso de lesiones pigmentadas, puede doblarse la hoja para satisfacer la necesidad de obtener una profundidad sufi ciente alrededor de la lesión (fi gs. 58.5 y 58.6). • También es una buena idea marcar el perímetro de la escisión propuesta con un rotulador quirúrgico para reducir al mínimo la posible deformación relacionada con la anestesia local. Ventaja: • Instrumento cortante de «boutique» muy económico para situaciones especiales. Advertencias: • Evidentemente, con un borde de corte tan expuesto, ha de tenerse especial cuidado durante la cirugía y a la hora de desechar las hojas. • En caso de seccionar una lesión pigmentada más profunda de lo previsto y persistir una porción de la misma en la piel, ha de extirparse la porción residual con una escisión completa. Bibliografía: Grabski WJ, Salasche SJ, Mulvaney MJ. Razor-blade surgery. J Dermatol Surg Oncol 1990; 16:1121–1126. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 129Excisión con hoja de afeitar para tratar lesiones benignas Fig. 58.1 Hoja sujetada en posición plana y ancha. Fig. 58.2 Hoja sujetada en posición doblada y estrecha. Fig. 58.3 Afeitado de una queratosis seborreica. Fig. 58.4 Afeitado completo a ras de la piel. Fig. 58.5 Afeitado plano alrededor y por debajo de un nevo. Fig. 58.6 Excisión completa. 130 Fundamento: • La escisión de tumores (incluso pequeños) situados en la porción distal de la nariz, con inclusión de la punta y las alas nasales, puede generar defectos estéticos importantes y difíciles de reparar. • Los carcinomas basocelulares aparecen con una frecuencia desproporcionada en la porción distal de la nariz, que también representa una regióncon un riesgo alto de recidiva. • Por consiguiente, resulta adecuado practicar cirugía micrográfi ca de Mohs sobre estos pequeños tumores en un intento de erradicar completamente la lesión, pero también de aprovechar la conservación de tejido propia de esta técnica. • En consecuencia, se presenta una técnica para obtener secciones muy delgadas de tejido para su examen en cortes congelados. • Debido al fi lo extremo de la hoja de afeitar, pueden obtenerse muestras de tejido muy delgadas. • Cuando esta sección inicial está limpia de tumor, puede dejarse cicatrizar la herida por segunda intención con la expectativa de unos resultados excelentes. • Si se conservan las unidades pilosebáceas, éstas aportarán las yemas dérmicas y células epiteliales necesarias para la regeneración epidérmica. Técnica: • Tras anestesiar la región, se reduce el tamaño del tumor con una cucharilla del tamaño oportuno. • A continuación se excinde un borde de 1-2 mm de tejido de aspecto normal (fi g. 59.1). • Se dobla la hoja de afeitar ligeramente para adaptarse a la profundidad. • Un ayudante quirúrgico puede proporcionar estabilización y tracción con un hisopo con punta de algodón (fi g. 59.2). • Si la muestra resulta ser negativa, se deja cicatrizar la herida por granulación y epitelización (fi gs. 59.3 y 59.4). Ventajas: • Una hoja de afeitar permite obtener un fragmento más delgado de tejido que una hoja de bisturí convencional. • Se conserva la cantidad máxima de tejido normal. • Es posible que el defecto superfi cial no precise una reparación sofi sticada. • Rentable si se evita la reparación. Advertencia: • Cuando la muestra de tejido contiene tumor residual después de la primera excisión, en las etapas posteriores debe utilizarse un bisturí convencional, ya que se pierden las ventajas de la hoja de afeitar. Bibliografía: Grabski WJ, Salasche SJ. Razor blade excision of Mohs’ specimens for superficial basal cell carcinomas of the distal nose. J Dermatol Surg Oncol 1988; 14:1290–1292. Excisión con hoja de afeitar de carcinomas basocelulares superfi ciales de la nariz CONSEJO 59 © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 131Excisión con hoja de afeitar de carcinomas basocelulares superfi ciales de la nariz Fig. 59.1 Inicio de la excisión tras el legrado de un carcinoma basocelular. Obsérvese el hisopo con punta de algodón estabilizador en la fosa nasal, por debajo del ala de la nariz. Fig. 59.2 Continuación de la excisión con uso de un hisopo con punta de algodón para aplicar tracción. Fig. 59.3 Cicatrización por segunda intención. Fig. 59.4 Cicatrización completa. 132 Uso alternativo de las pinzas Congelación con una breve presión CONSEJO 60 Fundamento: • Hay varias modalidades diferentes para extirpar acrocordones múltiples en el cuello, región inframamaria, axila o ingle. • Algunos pacientes prefi eren anudar los acrocordones con un hilo pequeño o un cabello hasta que se necrosan y, posteriormente, se desprenden. • Aunque esta técnica funciona, puede ser bastante dolorosa y es posible que transcurran varios días antes de que se desprenda el acrocordón. • Muchos cirujanos emplean las tijeras para extirparlos. • El uso del nitrógeno líquido es una modalidad bastante efi caz para extirpar acrocordones. • Sin embargo, si se usa la bombona Cry-Ac® convencional, la extensa zona de pulverización alrededor del acrocordón aumenta el área de destrucción, con posible aparición de una cicatrización diferida, hipopigmentación o cicatriz. • Al utilizar unas pinzas puede limitarse la región congelada a una zona más pequeña, que abarca exclusivamente al propio acrocordón. Técnica: • Verter el nitrógeno líquido en una cazoleta de Styrofoam® afi anzada adecuadamente (fi g. 60.1). • Algunos pacientes no toleran el dolor que se produce. • En este caso, puede utilizarse una crema anestésica tópica, como Elamax® o EMLA ®, o bien una infi ltración local con lidocaína al 1% con adrenalina en la base de cada lesión que va a congelarse. • Usar una gasa de 4 x 4 plegada sobre el mango de las pinzas para introducirlas en el nitrógeno líquido durante 10-15 s (fi g. 60.1). • Las pinzas estarán frías al tacto y congeladas. • A continuación, se pellizca el acrocordón entre las puntas congeladas de las pinzas durante unos 15 s (fi g. 60.2). • Repetir este procedimiento en cada uno de los acrocordones. Ventajas: • Disminuye el dolor que conlleva la crioterapia de acrocordones, así como la lesión del tejido normal circundante. • Asegura un mejor resultado estético. • Esta técnica no provoca hemorragia y no se precisa vendaje. Variante: • En esta situación pueden sustituirse las pinzas por un hemostato (fi g. 60.3). Bibliografía: Kuwahara RT, Huber JD, Ray SH. Surgical pearl: forceps method for freezing benign lesion. J Am Acad Dermatol 2000; 43:306–307. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 133 Uso alternativo de las pinzas Congelación con una breve presión Fig. 60.1 Pinzas sumergidas en una cazoleta de Styrofoam® con nitrógeno líquido. Fig. 60.2 Pinzas aplicadas en una lesión, con blanqueamiento de la misma. Fig. 60.3 En lugar de estas pinzas puede utilizarse un hemostato. 134 Cierre ayudado por pinzas de campo de heridas sometidas a una tensión importante CONSEJO 61 Fundamento: • Determinadas heridas, que se encuentran bajo una tensión de cierre elevada, se benefi cian de una expansión de tejido. • Hay varias técnicas quirúrgicas tradicionales para lograr esta expansión de tejido aguda. • Una técnica que no precisa un período de demora ni un instrumental especial costoso ofrecería una alternativa para lograr un cierre óptimo de la herida. • Aprovechando la elasticidad de la piel, variable según la región, pueden utilizarse unas pinzas de campo para obtener un cierto grado de expansión intraoperatoria inmediata del tejido. Técnica: • Una vez tenemos el defecto, se introducen los extremos puntiagudos de unas pinzas de campo estériles a una distancia mínima de 1 cm del borde de la herida y se atraviesa todo el espesor de la piel y dermis (fi gs. 61.1 a 61.3). • Esto debe hacerse sufi cientemente lejos de los bordes de la herida para evitar desgarros y tracción de la piel en el borde de la herida. • A continuación, se pinza el instrumento y se deja durante un máximo de 20 min para obtener un deslizamiento signifi cativo del tejido (fi g. 61.4). • Después se despinza el instrumento, lo que suele revelar una expansión sufi ciente para lograr el cierre de heridas extensas, ahora bajo una tensión signifi cativamente menor. • Se colocan suturas subcutáneas para cerrar el espacio muerto, disipar la tensión residual y garantizar la eversión de los bordes de la herida (fi g. 61.5). • Como alternativa, pueden colocarse suturas antes del pinzado y anudarlas posteriormente una vez que las pinzas están en su lugar y se ha producido el estiramiento. • Por último, se completa el cierre de la manera habitual (fi g. 61.6). Ventajas: • Se trata de una técnica sencilla y efi ciente que ofrece un grado elevado de expansión de tejido. • Resulta especialmente útil en los defectos del cuero cabelludo. Advertencia: • Pueden quedar «marcas de colmillos» postoperatorias debido a las heridas contusas provocadas por las pinzas de campo (fi g. 61.6). Variantes: • En caso de defectos más pequeños, puede obtenerse un cierto estiramiento colocando una sutura de colchonero vertical u horizontal larga transitoria a través de la zona de máxima tensión. • A continuación, se cierra la herida hacia el interior, en dirección a la tensión procedente de los vértices y se retira la sutura de colchonero transitoria. Bibliografía: Liu CM, McKenna J, Griess A. Surgical pearl: the use of towel clamps to re-approximate wound edges under tension. J Am Acad Dermatol 2004; 50:273–274. © E ls ev ier. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 135Cierre ayudado por pinzas de campo de heridas sometidas a una tensión importante Fig. 61.1 Pinzas de campo. Fig. 61.2 Defecto en el cuero cabelludo. Fig. 61.3 Pinzas de campo estériles introducidas en la piel en el punto de máxima tensión, con los lugares de entrada localizados, como mínimo, 1 cm por detrás del borde de la herida. Fig. 61.4 Las pinzas de campo cierran la herida completamente y se dejan colocadas durante un máximo de 20 min. Fig. 61.5 Suturas subcutáneas colocadas antes de cerrar las pinzas de campo. Fig. 61.6 Cierre completado, con «marcas de colmillos» debidas a los dientes de las pinzas de campo. 136 Hisopo con punta de algodón CONSEJO 62 Fundamento: • El ubicuo hisopo con punta de algodón (HPA) posee múltiples y diversas aplicaciones. • El HPA es de fácil obtención y económico. • Es bastante fácil incluir un HPA en la confi guración de una mesa de instrumentación convencional o empaquetar individualmente 10-15 HPA para esterilizarlos y añadirlos posteriormente a la mesa cuando se requieren múltiples aplicadores. • Algunas aplicaciones innovadoras del HPA son el encendido de la luz quirúrgica o el aparato de electrocauterización cuando el cirujano ya está enguantado. • El HPA puede actuar como sustituto de un dedo y utilizarse para aplicar presión con fi nes hemostáticos, tracción, estabilización o visualización durante la cirugía. • Su principal ventaja radica en que, al actuar como sustituto de los dedos, éstos quedan fuera del campo quirúrgico. • También puede emplearse para aplicar una pomada antibacteriana o vaselina en la herida después de la intervención. • El HPA puede sustituir a diversos instrumentos o dispositivos, como un rotulador. • Asimismo, puede utilizarse para aplicar nitrógeno líquido en lesiones próximas a los ojos. • La existencia de una anestesia sufi ciente también puede valorarse con un HPA. Técnica: • Con fi nes de hemostasia, se hace rodar un HPA seco de un lado a otro sobre el campo quirúrgico. • Esto permite que el cirujano identifi que el vaso sangrante y realice una electrocoagulación puntual suave del vaso (fi g. 62.1). • Para utilizarlo como rotulador, se moja el mango de madera en la sangre de la herida y, a continuación, se utiliza para marcar las zonas que han de escindirse o diseñar la reparación (fi g. 62.2). • Para trazar una línea más fi na, se parte la porción de madera y se usa la punta afi lada. • A fi n de valorar la idoneidad de la anestesia local, se rompe el mango de madera en dos partes y se emplea el borde afi lado para pinchar la piel y evaluar la sensibilidad. • Para aplicar crioterapia en regiones delicadas, se vierte nitrógeno líquido (LN2) en una cazoleta de Styrofoam®, se desenrolla parcialmente el algodón del HPA, se le da vueltas en una punta fi na, se sumerge el HPA en LN2 y se aplica directamente en la lesión que pretende eliminarse. • Con fi nes de estabilización del ala de la nariz, el ayudante debe colocar dos HPA en el interior de la fosa nasal (fi g. 62.3). • Puede utilizarse la mano quirúrgica no dominante para aplicar presión estabilizadora en la punta de la nariz. • Así se aplanará el ala de la nariz y se permitirá una extirpación uniforme de tejido en la superfi cie cutánea del ala. • También puede emplearse esta misma técnica para estabilizar el tejido cuando se utiliza una hoja de afeitar para escindir un fragmento delgado de tejido (v. el consejo 58), cuando se sutura un injerto cutáneo de piel total o cuando se escinde una elipse (fi gs. 62.4 y 62.5). • Puede aplicarse una tracción puntual en la mayor parte de las localizaciones (fi g. 62.6). Ventajas: • El HPA es económico, desechable, versátil y de uso fácil. • Es más pequeño y prescindible que un dedo. • Mantiene un campo quirúrgico claramente visible al aplicar tracción, estabilización y hemostasia al tiempo que reduce al mínimo el peligro de heridas por punción accidental. Bibliografía: Orengo I, Salasche SJ. Surgical pearl: the cotton-tipped applicator – the ever-ready, multipurpose superstar. J Am Acad Dermatol 1994; 31:658–660. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 137Hisopo con punta de algodón Fig. 62.1 Al hacer rodar un hisopo con punta de algodón de un lado a otro se obtiene una visión clara de los puntos sangrantes focales para su electrocoagulación. Fig. 62.2 Un hisopo con punta de algodón como instrumento de marcado. Fig. 62.3 Ala nasal estabilizada para una escisión. Fig. 62.4 Estabilización de un injerto cutáneo en el ala nasal mientras se sutura. Fig. 62.5 Aplicación de tracción durante una escisión elíptica. Fig. 62.6 Tracción. 138 Depresor lingual CONSEJO 63 Fundamento: • Resulta difícil inmovilizar los bordes libres, como los lóbulos de las orejas y labios. • El depresor lingual es un instrumento excelente para estabilizar los bordes libres durante procedimientos tales como reparaciones de lóbulos de la oreja hendidos o partidos. • El tejido tiende a adherirse a la madera. • El depresor lingual también puede utilizarse para estabilizar una muestra de biopsia en sacabocados que ha de dividirse por la mitad o para obtener cabellos aislados para un trasplante de pelo. Técnica: Reparación del lóbulo de la oreja: • Con la mano no dominante, el cirujano debe colocar la pala de un depresor lingual estéril posterior al lóbulo de la oreja para estabilizarlo durante su reparación (fi g. 63.1). • Esto permite que el cirujano escinda con exactitud el tejido con un movimiento escaso del lóbulo de la oreja. • También disminuye la posibilidad de que se produzca una lesión cortante accidental del cirujano o el ayudante quirúrgico. Biopsia en sacabocados: • Al dividir una muestra de biopsia en sacabocados para histología y cultivo o para inmunofl uorescencia, se coloca el lado epidérmico de la biopsia boca arriba sobre un depresor lingual estéril. • A continuación, se estabiliza con unas pinzas y se divide con una hoja del n.o 15 (fi g. 63.2). Trasplante de pelo: • Esta técnica puede aplicarse con facilidad a las piezas de trasplante de pelo en las que el cirujano trata de obtener uno o dos pelos por injerto. • Se escinde una elipse de tejido con pelo a partir de la porción posterior del cuero cabelludo. • A continuación, se coloca este tejido sobre el depresor lingual y, sobre esta superfi cie estable, se escinden bulbos pilosos individuales con facilidad (fi g. 63.3). Ventajas: • El depresor lingual permite que el cirujano tenga un soporte económico, desechable y estable para practicar cirugía en tejido o bordes libres. • Como ventaja añadida, también protege al cirujano de pinchazos de agujas o lesiones cortantes durante la intervención. • Otra ventaja es que el tejido húmedo se adhiere a la madera del depresor lingual, lo que incrementa la estabilidad del pequeño material de biopsia. Bibliografía: Inman VD, Pariser RJ. Biopsy technique pearl: obtaining an optimal split punch-biopsy specimen. J Am Acad Dermatol 2003; 48:273–274. Smith C, Glasser DA. Surgical pearl: repair of split or deformed ear lobe with a tongue depressor for stabilization during surgery. J Am Acad Dermatol 1998; 38:990–991. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 139Depresor lingual Fig. 63.1 Depresor lingual detrás del lóbulo de la oreja. Fig. 63.2 Bisección de una pieza de biopsia sobre un depresor lingual. Fig. 63.3 Elipse de trasplante de pelo con disección de pelos aislados. 140 Clip universal CONSEJO 64 Fundamento: • Algunos pacientes presentan muchos comedones, quistes de milio, quistes pequeños o siringomas y desean que les sean extirpados. • Un instrumento rápido, fácil y económico que puede utilizarse para extirparlos es un clip. • El clip es un sustituto de los extractores de comedonesmás costosos que están comercializados. Técnica: • En todas estas lesiones, tras limpiar la piel con un paño con alcohol, se usa una hoja del n.o 11 para puncionar o abrir la lesión (fi g. 64.1). • No se precisa anestesia. • A continuación, se emplea el extremo abierto de un clip para aplicar una presión fi rme de forma paralela a la lesión y hacer que salga su contenido (fi g. 64.2). • El clip no debe haberse utilizado previamente, ha de extraerse directamente de la caja y debe limpiarse con un paño con alcohol antes de usarlo. Ventajas: • El uso del clip en la extirpación de comedones, quistes de milio, quistes pequeños y siringomas es económico y fácil. • El clip es desechable. • Hay diversos tamaños de clip que pueden utilizarse. • El clip de tamaño medio (ARCO® n.o 1) es el más universal y cómodo. • No se tiene que reesterilizar dado que este «instrumento» es económico y desechable. Bibliografía: Cvancara JL, Meffert JJ. Surgical pearl: versatile paper clip comedone extractor for acne surgery. J Am Acad Dermatol 1999; 40:477–478. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 141Clip universal Fig. 64.1 Uso de una hoja del n.o 11 para puncionar la parte superior de un quiste de milio. Fig. 64.2 La presión hacia abajo inicia la expresión del contenido y se extrae la mayor parte del contenido del quiste. 142 Electrobisturí Hyfrecator® CONSEJO 65 Fundamento: • Ciertas lesiones benignas pequeñas no precisan un instrumental de alta tecnología, como un láser, para su extirpación. • El electrobisturí Hyfrecator®, un instrumento ubicuo en las consultas de los cirujanos dermatológicos, trata con facilidad diversas lesiones benignas pequeñas, tales como hiperplasias sebáceas, acrocordones, telangiectasias, verrugas planas, pápulas fi brosas, molusco contagioso y dermatosis papulosa nigra (DPN) (fi g. 65.1). Técnica: • En función del deseo o tolerancia al dolor del paciente, puede utilizarse una crema anestésica tópica, como Elamax® o EMLA®, o bien una infi ltración local con lidocaína al 1% con adrenalina en la base de cada lesión. • En caso de acrocordones, verrugas planas, hiperplasias sebáceas, pápulas fi brosas, molusco y DPN, el Hyfrecator® se enciende en la confi guración más baja posible. • Es posible emplear cualquiera de las agujas de punta fi na (fi g. 65.2). • Aplicar con suavidad la punta del Hyfrecator® directamente en la superfi cie de la lesión e iniciar el fl ujo de corriente hasta que la lesión se derrita o necrose (fi g. 65.3). • Puede secarse el tejido lesionado con una gasa (fi gs. 65.4 y 65.5). • La cicatrización es rápida con tan sólo una limpieza mínima y pomada hidratante. Ventajas: • El Hyfrecator® es un método rentable para extirpar lesiones pequeñas. • Esta técnica de baja tecnología se acompaña de pocas molestias para el paciente, pero logra una ablación efi caz de la lesión. • La cicatriz que produce esta técnica es mínima y pueden tratarse varias lesiones en una sola sesión. Advertencias: • Asegurarse de que se ha evaporado el alcohol utilizado para limpiar la zona: de no ser así, podría prenderse. • Asegurarse de que, si el paciente está recibiendo oxígeno, éste se encuentra desconectado porque es infl amable y la chispa del Hyfrecator® podría prenderlo. Bibliografía: Bader RS, Scarborough DA. Surgical pearl: intralesional electrodessication of sebaceous hyperplasia. J Am Acad Dermatol 2000; 42:127–128. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 143Electrobisturí Hyfrecator® Fig. 65.5 Postoperatorio inmediato. Fig. 65.1 Electrobisturí Hyfrecator®. Fig. 65.2 Aguja de punta fi na. Fig. 65.3 Lesión por contacto con la punta de la aguja. Fig. 65.4 Secado con gasa. 144 Uso del sacabocados/punch como cucharilla CONSEJO 66 Fundamento: • En ocasiones, el cirujano no dispone de una cucharilla a mano para realizar una citorreducción tumoral, un legrado con desecación o una extirpación de lesiones benignas. • Esto sucede normalmente en consultas benéfi cas, residencias de ancianos e interconsultas en salas generales. • Sin embargo, en la mayoría de las consultas de dermatología hay instrumental de biopsia en sacabocados desechable, que también suele encontrarse en la bolsa de viaje del dermatólogo. • Puede sustituir a una cucharilla/cureta. • Las curetas reutilizables convencionales pierden el fi lo con el tiempo y normalmente deben enviarse para volver a afi larlas. • Las curetas desechables tienen la ventaja de estar siempre afi ladas, ya que son para un solo uso. • Sin embargo, su coste, que oscila entre 1 y 3 dólares, podría ser un inconveniente, especialmente en caso de funciones accidentales. • En situaciones seleccionadas, un instrumento de biopsia en sacabocados (punch) desechable puede sustituir a la cureta y ser bastante efi caz. Técnica: • El cirujano debe sujetar el instrumento de biopsia en sacabocados como un lápiz (fi g. 66.1), remedando el ángulo de corte de una cureta convencional. • A continuación, se utiliza para raspar con la misma presión que con una cureta convencional (fi g. 66.2). Ventajas: • El sacabocados es económico, está afi lado y es desechable. • El borde de corte circular es semejante al de una cureta desechable. • Es un instrumento de fácil obtención en todas las consultas de dermatología. Variante: • También puede utilizarse una hoja de bisturí o de afeitar como cureta para corregir los bordes tras el afeitado de una queratosis seborreica o nevo intradérmico. Bibliografía: Quan LT, Orengo I. Surgical pearl: curetting with a punch. J Am Acad Dermatol 2000; 43:854–855. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 145Uso del sacabocados/punch como cucharilla Fig. 66.1 Instrumento de biopsia en sacabocados sostenido como cucharilla. Fig. 66.2 Movimiento con que se utiliza el sacabocados desechable para remedar la acción de una cucharilla. 148 Obtención de una biopsia adecuada de la matriz o lecho ungueales CONSEJO 67 Fundamento: • Las muestras de biopsia de la matriz y el lecho ungueales son propensas a una orientación anómala y deformación por aplastamiento. • Ambas pueden conllevar una interpretación histológica incorrecta. • Dado que la fi jación de una biopsia de unidad ungueal es difícil y laboriosa, ha de hacerse todo lo que esté al alcance por obtener la mejor muestra posible. • La matriz y el lecho ungueales están constituidos por sus respectivos tejido epitelial y dermis de sostén. • No existe una capa de grasa subcutánea y la dermis se encuentra unida al periostio subyacente de la falange distal (fi g. 67.1). • Por consiguiente, la sección y separación de la superfi cie inferior de la biopsia resulta difícil sin una manipulación grosera del tejido. • Además, como no hay grasa identifi cable «arriba o abajo», resulta problemático orientar correctamente el tejido durante la preparación de bloques por parte del anatomopatólogo. Técnica: • Tras la avulsión de la lámina ungueal y una exposición sufi ciente, se marca el lugar de biopsia con un rotulador quirúrgico indeleble (fi g. 67.2). • Así se marca efi cazmente la superfi cie epitelial, incluso después de colocar el tejido en formol. • En el lecho ungueal, la orientación recomendada es longitudinal (fi g. 67.3). • En la matriz ungueal, se ha recomendado una orientación transversal o arqueada lo más distal posible (fi g. 67.3). • Sin embargo, hay situaciones (estrías pigmentadas, enfermedad cicatricial rápidamente progresiva) en las que resulta necesario orientar proximal y longitudinalmente las biopsias de la matriz ungueal. • En caso de ser posible, ha de limitarse la anchura de la biopsia a 3 mm para que pueda cerrarse el defecto disecando a nivel del periostio y suturarse. • Se efectúan incisiones verticales con un bisturí o sacabocados hasta el periostio del huesosubyacente. • La separación se logra seccionando toda la superfi cie inferior circundante con un bisturí o unas tijeras curvas. • Mientras se realiza esto, puede fi jarse e inmovilizarse el tejido mediante el uso delicado de unas pinzas con dientes pequeñas (fi g. 67.4). • Como alternativa, puede desviarse la muestra a través de la dermis con una aguja anestésica de 0,3 mm de diámetro (fi gs. 67.4 y 67.5). • Después de atravesar el tejido con ella, se dobla la punta con el portaagujas, con el fi n de no perder la muestra cuando se desprenda (fi g. 67.5). • La muestra separada, con la superfi cie epitelial coloreada, está lista para ser colocada en el bote de biopsias (fi g. 67.6). Ventajas: • La avulsión de la lámina ungueal permite una visualización directa del lugar de biopsia. • Evita una orientación anómala del tejido; la superfi cie epitelial es esencial para el diagnóstico histológico. • Evita lesiones por aplastamiento o expresión que podrían interferir en la orientación del tejido. Variante: • Algunos cirujanos prefi eren realizar un sacabocados a través de la lámina ungueal intacta. • Sumergir la uña en agua tibia durante 15 min antes de la biopsia para reblandecerla. Bibliografía: Rich P. Nail biopsy: indications and methods. J Dermatol Surg Oncol 1992; 18:673. Salasche SJ. Surgery. In: Scher RK, Daniel CR III, eds. Nails: therapy, diagnosis, surgery. Philadelphia: WB Saunders; 1997:326–340. Scher RK. Biopsy of the matrix of the nail. J Dermatol Surg Oncol 1980; 16:19. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 149Obtención de una biopsia adecuada de la matriz o lecho ungueales Fig. 67.2 Marcado del lugar de biopsia con violeta de genciana. Fig. 67.4 Tras realizar una incisión hasta el periostio, se fi ja el tejido con una aguja. Fig. 67.6 Muestra sin aplastar, con la superfi cie coloreada. Punto de aplicación del hemostato Tejido Falange distal Pliegue ungueal proximal Periostio Matriz Lecho ungueal Lámina ungueal Dermis Fig. 67.1 Diagrama de la unidad ungueal: ausencia de grasa subcutánea en la unidad ungueal. Lecho ungueal Matriz Pliegue ungueal proximal retirado Fig. 67.3 Orientación recomendada de la biopsia de una unidad ungueal. Fig. 67.5 Uso de un hemostato para doblar la punta de la aguja y evitar la pérdida de la muestra. Fundamento: • La exposición de la matriz ungueal resulta necesaria para examinarla y biopsiarla. • Esto se logra replegando el pliegue ungueal proximal. • Este procedimiento se conoce como «exploración de la matriz ungueal». • La práctica de intervenciones en este espacio limitado del pliegue ungueal proximal (que tiene la matriz ungueal como suelo) precisa una visualización clara mantenida. • Además, algunos instrumentos, como erinas y pinzas, pueden aplastar o desgarrar el tejido del pliegue ungueal. Técnica: • La exploración se inicia efectuando incisiones de relajación tangenciales bilaterales en la unión de los pliegues ungueales proximal y lateral (fi g. 68.1). • Se trata de incisiones de espesor completo y deben extenderse desde el borde libre al límite proximal del pliegue ungueal proximal subyacente. • La colocación de un elevador de septum de Freer impide llegar a seccionar la matriz (fi g. 68.2). • La retirada del pliegue ungueal proximal expone la matriz (fi g. 68.3). • Los puntos de retracción pueden ser de cualquier sutura irreabsorbible, como el económico nailon de 4-0 o 5-0 (fi g. 68.4). 150 Colgajo del pliegue ungueal proximal y exploración de la matriz ungueal CONSEJO 68 • Se colocan suturas emparejadas a unos 3 mm por detrás del borde del pliegue ungueal proximal y con una distancia entre sí de unos 5 mm. • El lugar de introducción de la aguja es hacia arriba, a través de la superfi cie inferior del pliegue ungueal proximal. • Ambas suturas se dejan largas, para que puedan sujetarse y retraerse a distancia del lecho quirúrgico (fi g. 68.4). • Pueden utilizarse erinas, aunque son menos fl exibles y pueden lesionar el tejido (fi g. 68.5). • Al fi nal de la intervención, se vuelve a colocar el pliegue en su posición anatómica normal y se sutura o fi ja con suturas adhesivas (fi g. 68.6). Ventajas: • Mantiene el instrumental innecesario fuera del pequeño y limitado campo quirúrgico. • No se lesiona ni aplasta el tejido del pliegue ungueal proximal. • Económico. • No se requiere equipo especial. Bibliografía: Rich PS. Nail surgery. In: Bolognia JL, Jorizzo JL, Rapini RP, eds. Dermatology. London: Elsevier; 2003:2321–2330. Salasche SJ, Orengo I. Surgical pearl: the retraction suture. J Am Acad Dermatol 1994; 30:118–120. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 151Colgajo del pliegue ungueal proximal y exploración de la matriz ungueal Fig. 68.1 Líneas de incisión propuestas para la exploración de la matriz ungueal. Uña partida después de un traumatismo romo. (De Salasche SJ. Surgery. En: Scher RK, Daniel CR III. Nails: Therapy, Diagnosis, Surgery. WB Saunders, Philadelphia, 1977.) Fig. 68.2 La presencia de un elevador de tabiques en el surco permite la incisión del pliegue sin peligro de causar una lesión de la matriz. Pliegue ungueal proximal Líneas de incisión propuestas Elevador de septum Fig. 68.3 Pliegue ungueal proximal replegado, que expone la lesión. (De Salasche SJ. Surgery. En: Scher RK, Daniel CR III. Nails: Therapy, Diagnosis, Surgery. WB Saunders, Philadelphia, 1977.) Fig. 68.4 Las suturas de retracción ponen de manifi esto un fi broqueratoma digital adquirido situado sobre la matriz. (De Salasche SJ, Orengo I. Surgical Pearl: the retraction suture. J Am Acad Dermatol 1994; 30:118-20.) Fig. 68.5 La erina repliega, pero se clava en el tejido. (De Salasche SJ. Surgery. En: Scher RK, Daniel CR III. Nails: Therapy, Diagnosis, Surgery. WB Saunders, Philadelphia, 1977.) Fig. 68.6 Puntos sueltos simples colocados para completar la intervención. 152 Fundamento: • En el período postoperatorio, los pacientes precisan vendajes compresivos voluminosos para aportar comodidad, así como para prevenir el edema y ayudar en la hemostasia. • Incluso el hecho habitual de darse un golpe contra un objeto puede provocar un dolor terrible. • Los vendajes deben afi anzar la cobertura no adherente de la herida, pero con un «margen» de expansión sufi ciente para permitir la tumefacción y el edema normales sin constricción. • Deben ser fáciles de cambiar por el propio paciente en su domicilio. Técnica: • Al fi nalizar la intervención, se cubre el lecho quirúrgico con una capa delgada de vaselina o pomada y un apósito no adherente, como Telfa® o Release Pad® (fi gs. 69.1 y 69.2). • Esto puede sujetarse con cinta de papel adhesiva, aunque no de una manera completamente circunferencial porque podría resultar constrictiva. • Algunas capas laxas de gasa añadirán volumen y capacidad de absorción al vendaje (fi g. 69.3). • Por último, se utilizan varias capas superpuestas de Xspan® o Surgitube® para fi jar las capas internas y añadir volumen compresivo (fi gs. 69.4 a 69.6). • No se requiere instrumental ni dispositivos especiales para colocar estas capas. Simplemente se gira el vendaje media vuelta y se adapta otra capa sobre el dedo. • Los vendajes deben cambiarse a diario. Ventajas: • El vendaje es cómodo, compresivo, absorbente y protector contra los traumatismos. • Materiales de vendaje de uso fácil. • Fácil de aprender y realizar por los pacientes o sus familias. Variante: • Hay otros vendajes tubulares comercializados, que pueden emplearse como sustitutos en caso de tener las mismas cualidades que el Xspan®. Bibliografía: Salasche SJ. Surgery. In: Scher RK, Daniel CR III, eds. Nails: therapy, diagnosis, surgery. Philadelphia: WB Saunders; 1997:326–349. Vendaje compresivo de la unidad ungueal CONSEJO 69 © E ls ev ie r. Fo to co p ia r sin au to riz ac ió n es u n d el ito . 153Vendaje compresivo de la unidad ungueal Fig. 69.1 Aplicación de pomada antibiótica. Fig. 69.2 Cobertura con un apósito no adherente. Fig. 69.3 Capa de gasa voluminosa. Fig. 69.4 Vendajes tubulares compresivos. Fig. 69.5 Capa inicial de gasa tubular. Fig. 69.6 Doble capa fi jada. 154 Creación de un campo estéril para practicar cirugía de la unidad ungueal CONSEJO 70 Fundamento: • En muchas intervenciones quirúrgicas cutáneas, una preparación antiséptica y el aislamiento estéril del lecho quirúrgico son indispensables para prevenir la infección. • El aislamiento y recubrimiento de dedos individuales de las manos y los pies puede ser engorroso. • Un método ideal consiste en hacer que el paciente se ponga un guante quirúrgico estéril. Técnica: • Elegir un tamaño de guante más grande que el que normalmente llevaría el paciente. • Como técnica de aprendizaje y experiencia, usar el guante de la mano opuesta, invertirlo y hacer que el paciente practique su colocación siguiendo la técnica estéril habitual. • Después de preparar la zona de forma antiséptica, se ayuda al paciente a ponerse el guante quirúrgico como si fuera a formar parte del equipo quirúrgico (fi g. 70.1). • Tras realizar esto, se separa la punta del dedo del guante y se corta con tijeras (fi g. 70.2). • Asegurarse de separar la punta del guante del dedo para no lesionarlo de manera involuntaria. • Esto permite tirar proximalmente del guante para exponer de forma adecuada el lecho quirúrgico (fi g. 70.3) antes de practicar la intervención (fi g. 70.4). Ventaja: • Ofrece un método relativamente fácil de diseñar y mantener un campo estéril en la cirugía sobre la unidad ungueal. Variantes: • Puede hacerse un torniquete exangüe enrollando fi rmemente hacia atrás el dedo del guante recortado en lugar de dejarlo colgando laxamente. • Ha de tenerse precaución al hacerlo porque, por lo general, el torniquete sólo se aplica durante la parte de la intervención en que puede aparecer hemorragia. • En caso de que el tiempo de preparación antes de cortar sea excesivo, es posible que el torniquete quede colocado durante demasiado tiempo. Bibliografía: Salasche SJ. Surgery. In: Scher RK, Daniel CR III, eds. Nails: therapy, diagnosis, surgery. Philadelphia: WB Saunders; 1997:326–340. Siegle RJ, Swanson NA. Nail Surgery: a review. J Dermatol Surg Oncol 1982:659–666. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 155Creación de un campo estéril para practicar cirugía de la unidad ungueal Fig. 70.1 Se ayuda al paciente a colocarse un guante estéril. Fig. 70.2 Dedo del guante separado del dedo y cortado con tijeras. Fig. 70.3 Guante enrollado hacia atrás para exponer el campo quirúrgico estéril. Fig. 70.4 Práctica de la intervención. 156 Avulsión de la lámina ungueal proximal CONSEJO 71 Fundamento: • Técnicamente, una avulsión distal es más fácil de realizar. • Sin embargo, en ocasiones no existe borde libre en la lámina ungueal, lo que difi culta la avulsión distal (fi g. 71.1). • Esto puede suceder en caso de onicomicosis, avulsiones previas, infección y otros procesos. Técnica: • Tras la anestesia y preparación de la zona quirúrgica, se introduce un elevador de tabiques u otro instrumento semejante bajo el pliegue ungueal proximal hasta el extremo alejado del pliegue ungueal proximal (fi g. 71.2). • En este punto se rota el mango del elevador de distal a proximal (fi g. 71.3). • Si se realiza correctamente, el elevador se desliza bajo la porción más proximal de la lámina ungueal recién formada (fi g. 71.4). • A continuación, se hace avanzar distalmente entre la lámina y el lecho ungueales hasta que salga distalmente (fi g. 71.5). • Hay que asegurarse de ejercer también una cierta fuerza hacia arriba contra la superfi cie inferior de la lámina a fi n de no lesionar la matriz o el lecho conforme se hace avanzar distalmente el instrumento. • Una vez expuesto el elevador, su simple levantamiento provoca la separación de toda la lámina ungueal (fi g. 71.6). Ventajas: • Resulta útil en las situaciones en que se precisa una avulsión ungueal, pero no existe un borde libre claramente defi nido hasta la lámina ungueal para realizar la avulsión distal más convencional. • Esta técnica se basa en la unión laxa de la lámina ungueal recién formada sobre la zona de la matriz. • Esta unión laxa explica el color blanco de la lúnula. • Realmente se trata de un espacio aéreo entre la uña recién formada y la matriz muy vascularizada. • En realidad, la matriz tiene un aspecto bastante rojizo cuando se extirpa la lámina. Bibliografía: Daniel CR III. Basic nail plate avulsion. J Dermatol Surg Oncol 1992; 18:685. Scher RK. Surgical avulsion of nail plates by a proximal to distal technique. J Dermatol Surg Oncol 1981; 7:296. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 157Avulsión de la lámina ungueal proximal Fig. 71.1 Uña distrófi ca sin borde libre distal. Fig. 71.2 Elevador de tabiques introducido en el pliegue ungueal proximal. (De Salasche SJ. Surgery. En: Scher RK, Daniel CR III. Nails: Therapy, Diagnosis, Surgery. Philadelphia, WB Saunders.) Fig. 71.5 Elevador avanzado distalmente al tiempo que se ejerce presión hacia arriba sobre la superfi cie inferior de la lámina ungueal. (De Salasche SJ. Surgery. En: Scher RK, Daniel CR III. Nails: Therapy, Diagnosis, Surgery. Philadelphia, WB Saunders, 1997.) Fig. 71.6 Uña prácticamente avulsionada. Fig. 71.3 Se rota proximalmente el elevador. Fig. 71.4 La rotación deja el elevador bajo la lámina ungueal recién formada por encima de la matriz. 158 Matricectomía mediante inyección de fenol para prolongar la anestesia y prevenir la linfangitis CONSEJO 72 Fundamento: • Puede efectuarse una matricectomía parcial o completa con fenol al 88%. • El fenol actúa desnaturalizando las proteínas de las células epiteliales de la matriz. • El tejido se destruye hasta la porción media de la dermis y cura mediante la formación de una cicatriz. • Normalmente aparece un dolor intenso durante las primeras 24 h posteriores a una matricectomía con fenol. • A menudo se produce una linfangitis química después de las primeras 24 h. • La inyección de un corticoide de acción breve y un anestésico de acción prolongada durante el período postoperatorio inmediato puede prevenir ambas secuelas. Técnica: • Se carga una combinación de 0,4 cm3 de dexametasona y 0,6 cm3 de bupivacaína en una única jeringa (fi g. 72.1). • Se inyectan pequeñas cantidades (0,2-0,3 cm3) de esta combinación en varios lugares a lo largo del pliegue ungueal proximal (fi g. 72.2). • Esto proporcionará al paciente una anestesia mantenida durante cerca de 12 h y evitará la linfangitis química. Ventaja: • Esta maniobra sencilla elimina dos de los efectos secundarios más molestos de la matricectomía química. Advertencia: • Como sucede con cualquier inyección en un área de tejido compacto, el uso de cantidades pequeñas evitará problemas de presión por taponamiento. Bibliografía: Salasche SJ, Peters V. Tips on nail surgery. Cutis 1984; 35:428. Siegle RJ, Harkness JJ, Swanson NA. The phenol alcohol technique for permanent matricectomy. Arch Derm. 1984:348–350. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 159Matricectomía mediante inyección de fenol para prolongar la anestesia y prevenir la linfangitis Fig. 72.1 Ingredientes para una inyección postoperatoria. Fig. 72.2 Un lugar de inyección a lo largo del pliegue ungueal proximal. 160 Descompresión de un hematoma subungueal CONSEJO 73 Fundamento: • Las lesiones por aplastamiento de la unidad ungueal pueden causar un hematoma subungueal doloroso. • La sangre se acumula entre la matriz o lecho ungueal y la lámina ungueal suprayacente (fi gs. 73.1 y 73.2). • Como la unión entre lamatriz y la lámina ungueal suprayacente es considerablemente más laxa que la unión entre lecho y lámina, la sangre suele acumularse en ese lugar. • El dolor es intenso y palpitante y puede persistir varios días, difi cultando el sueño, la deambulación o el uso de la mano afectada. • Una coloración anómala que progresa del azul al amarillo o morado durante la resolución puede resultar poco estética y persistir varios meses. • La descompresión ofrece un alivio inmediato del dolor y la sensibilidad. Técnica: • El método más ensayado es la descompresión con un clip calentado. • Un extremo del clip se calienta al rojo en una llama. • A continuación, se deja enfriar hasta que deje de estar brillante, pero, mientras aún está muy caliente, se introduce suavemente en la lámina ungueal (fi g. 73.3). • El clip calentado derrite con facilidad la lámina ungueal, lo que permite que rezume el hematoma. Una compresión suave ayuda a completar la evacuación (fi g. 73.4). • No se precisa anestesia. • El orifi cio perforado con esta técnica desaparece al crecer la lámina ungueal. • Cuando los bordes quedan irregulares, pueden rellenarse o cubrirse con un adhesivo. Ventajas: • Económico; no se requiere un equipo especial. • Fácil de realizar. Variantes: • Existen varias variantes de esta técnica; la mayoría precisan una cierta descompresión y anestesia de la unidad ungueal. • Entre ellas fi guran la perforación con una broca dental, el uso de un trépano ungueal, la perforación con una aguja de calibre grande o una hoja quirúrgica del n.o 11. • Trépano con un electrocauterio desechable. • El láser de CO2 sin anestesia (con confi guración de 20 W, punto concentrado de 1 mm), con varios pulsos, derretirá la lámina. Bibliografía: Helms A, Brodell RT. Surgical pearl: prompt treatment of subungual hematoma by decompression. J Am Acad Dermatol 2000; 42:508–509. Meek S, White M. Subungual hematomas; is simple trephining enough? J Acad Emerg Med 1998; 15:269– 271. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 161Descompresión de un hematoma subungueal Fig. 73.1 Hematoma subungueal sobre la matriz ungueal al cabo de un mes. Fig. 73.2 Hematoma subungueal sobre el lecho y la matriz ungueales. (Cortesía de Robert Brodell, MD.) Fig. 73.4 Evacuación del hematoma. (Cortesía de Robert Brodell, MD.) Fig. 73.3 Descompresión con un clip caliente. Fundamento: • No es raro que aparezca un cáncer de piel no melanoma en el vértice del cuero cabelludo, donde una alopecia parcial permite una exposición excesiva a la radiación ultravioleta. • En el cuero cabelludo hay escasa reserva de piel. • En el cuero cabelludo, los colgajos en O-Z logran el mismo objetivo que el colgajo de Mercedes, si bien el tipo de transferencia de tejido es con movimiento rotacional, no de avance. Técnica: • Se inciden dos o tres colgajos de rotación de espesor completo para incluir la aponeurosis epicraneal o galea aponeurótica. • Cada colgajo se secciona con la misma anchura y distancia alrededor del defecto (fi g. 74.1). • Los colgajos se rotan en sucesión hacia el centro del defecto y se afi anzan de la manera habitual (fi gs. 74.2 y 74.3). • Cuando el cierre se efectúa bajo tensión, pueden añadirse colgajos de rotación adicionales al O-Z o puede expandirse el tejido mediante una galeotomía directa. • Con el colgajo de cuero cabelludo elevado y la aponeurosis expuesta, se efectúan una serie de incisiones a través de la aponeurosis, paralelas al borde de avance del colgajo, para reducir al mínimo la resistencia al avance que presenta esta banda aponeurótica gruesa (fi gs. 74.4, a 74.6). • Pueden practicarse incisiones entrecruzadas para «reticular» aún más la aponeurosis, con lo que se obtiene un mayor estiramiento. Ventaja: • Estos colgajos resultan muy útiles en los lugares en que la piel es gruesa, como sucede en el cuero cabelludo y el tronco, donde los cierres en bolsa de tabaco no son tan útiles. Advertencia: • A la hora de realizar una galeotomía directa, hay que asegurarse de no seccionar los vasos de gran calibre que discurren directamente por encima de la aponeurosis epicraneal en la grasa subcutánea inferior. Bibliografía: Tromovitch TA, Stegman SJ, Glogau RG, eds. Flaps and grafts in dermatologic surgery. Lesions of the scalp. Chicago: Year Book Medical Publishers Inc.; 1989:73–82 Vecchione TR, Griffith L. Closure of scalp defects by using multiple fl aps in a pinwheel design. Plast Reconstr Surg 1978; 62:74. 164 Colgajo en O-Z y galeotomía directa para cerrar defectos circulares en el cuero cabelludo CONSEJO 74 © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 165Colgajo en O-Z y galeotomía directa para cerrar defectos circulares en el cuero cabelludo Fig. 74.1 Defecto circular del vértice con cierre en O- Z. (De Salasche SJ, Bernstein G, Senkarik M. Surgical Anatomy of the Skin. Norwalk, Appleton & Lange, 1988.) Fig. 74.2 Colgajos de rotación bilaterales cerrados. (De Salasche SJ, Bernstein G, Senkarik M. Surgical Anatomy of the Skin. Norwalk, Appleton & Lange, 1988.) Fig. 74.3 Cicatrización a corto plazo. Fig. 74.4 Colgajo en O-Z con necesidad de movimiento de tejido adicional. Fig. 74.5 Inicio de una incisión de galeotomía directa. Fig. 74.6 Colgajo de cuero cabelludo elevado con incisiones de galeotomía paralelas al borde de avance. Fundamento: • La cirugía del cuero cabelludo plantea problemas peculiares. • El pelo conlleva varios retos: el principal es que puede obstruir una escisión precisa, además de entorpecer la colocación de suturas. • El vendaje postoperatorio es difícil de hacer y sujetar. • A los pacientes no les agrada un corte de pelo extenso, aunque comprenderán la eliminación de una cantidad razonable si se les explica por qué resulta necesario. Técnica: • En función del tamaño y localización de la lesión, así como de la reparación deseada, se recorta una cantidad sufi ciente de pelo para garantizar una buena visualización y espacio para colocar suturas (fi g. 75.1). • Lo mejor es llevarlo a cabo con unas tijeras. • Aunque puede obtenerse un corte más ajustado con una hoja de afeitar, se piensa que las hendeduras resultantes en la piel pueden aumentar el riesgo de colonización bacteriana e infección consiguiente (fi g. 75.2). • Puede obtenerse un mayor control del pelo revoltoso humedeciéndolo con solución salina estéril o solución de lavado Hibiclens® (chlorhexidina) (fi g. 75.3). • Otras recomendaciones son la aplicación de un gel en espuma, pomadas antibióticas u horquillas para el cabello. • Probablemente, la ayuda más efi ciente para mantener el pelo fuera del campo consista en combinar una de las medidas anteriores con gasa de malla expansible Xspan®. • Se presenta en diversos tamaños para diferentes partes del cuerpo, con la indicación del tamaño marcada en la caja (fi g. 75.4). • La ventaja de este producto es su propiedad elástica, que permite un ajuste ceñido (fi g. 75.5). • Una vez colocado sobre el cuero cabelludo, se cortan con unas tijeras orifi cios sufi cientes para dejar un campo quirúrgico adecuado, aunque sufi cientemente pequeño para sujetar el pelo (fi g. 75.6). 166 Cirugía sobre el cuero cabelludo Evitación de la entrada de pelo en el campo CONSEJO 75 Fig. 75.1 Recorte del pelo. (De Salasche SJ. Surgical Pearl: tips for scalp surgery. J Am Acad Dermatol 1994; 31:791-792.) Fig. 75.2 Rasurado del pelo. (De Salasche SJ. Surgical Pearl: tips for scalp surgery. J Am Acad Dermatol 1994; 31:791-792.) • Si se trata de un pelo revoltoso, mientras se sutura, una manera de evitar que se enrede con el nudo es conseguir un ayudante quirúrgico. • El ayudante puede sujetar el cabo libre corto de la sutura con unas pinzas sin dientes para que el cirujano pueda agarrarla con el portaagujas (fi gs. 75.7 y 75.8). • Esto se repite después de cada lazada. • Laclave es hacer que el ayudante quirúrgico asegure el cabo libre inmediatamente antes de que se entrelace con el pelo suelto. Ventaja: • Todas estas maniobras, si se piensan de forma preventiva, facilitan la cirugía sobre el cuero cabelludo. Bibliografía: Salasche SJ. Surgical pearl: tips for scalp surgery. J Am Acad Dermatol 1994; 31:791–792. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 167 Cirugía sobre el cuero cabelludo Evitación de la entrada de pelo en el campo Fig. 75.3 Humedecimiento del pelo con solución salina. (De Salasche SJ. Surgical Pearl: tips for scalp surgery. J Am Acad Dermatol 1994; 31:791-792.) Fig. 75.4 Diversos tamaños de Xspan®. (De Salasche SJ. Surgical Pearl: tips for scalp surgery. J Am Acad Dermatol 1994; 31:791-792.) Fig. 75.5 Material expansible que se ajusta de forma ceñida sobre el cuero cabelludo. (De Salasche SJ. Surgical Pearl: tips for scalp surgery. J Am Acad Dermatol 1994; 31:791-792.) Fig. 75.6 Xspan® colocado con un orifi cio cortado para exponer el campo quirúrgico. (De Salasche SJ. Surgical Pearl: tips for scalp surgery. J Am Acad Dermatol 1994; 31:791- 792.) Fig. 75.7 Cabo libre de la sutura sujetado por el cirujano. (De Salasche SJ. Surgical Pearl: tips for scalp surgery. J Am Acad Dermatol 1994; 31:791-792.) PinzasPortaagujas Cabo libre Fig. 75.8 Cabo libre de la sutura sujetado por el cirujano. 168 Fundamento: • Los vendajes para heridas del cuero cabelludo son difíciles de hacer. • El pelo impide sujetarlos con adhesivos convencionales. • A fi n de ser sufi cientemente compresivos y favorecer la hemostasia, deben ser voluminosos y aparatosos (fi g. 76.1). • Éstos resultan incómodos y, con frecuencia, se caen por la noche en la cama. • Quizá sea mejor colocar un vendaje sencillo que proteja la herida del ambiente, pero que no requiera cuidados. Técnica: • La clave de este vendaje es una hemostasia meticulosa. • Esto debe incluir 5 min de presión directa después de lograr, aparentemente, una hemostasia adecuada. • La herida y la piel circundante se recubren con una capa de Collodion® (Collodion Flexible, USP) (fi g. 76.2). • Este líquido se rocía sobre la herida con un hisopo con punta de algodón. • A medida que se seca, se transforma en una película blanquecina ligeramente opaca (fi g. 76.3). • Puede ser necesario aplicar varias capas sucesivamente. • Este revestimiento actúa como un sello protector (fi gs. 76.3 y 76.4). • Dicha película no requiere cuidados y se mantiene intacta hasta una semana después, cuando el paciente regresa para que se le retire la sutura. • Esto se efectúa levantando con delicadeza los bordes de la película con unas pinzas pequeñas (fi g. 76.5). • Se exponen bien las suturas y se cortan desde esta posición. • Todas las suturas pueden retirarse en bloque cortándolas con tijeras y desprendiéndolas de la película (lo que normalmente engloba pelos que han quedado incluidos) (fi g. 76.6). Cirugía sobre el cuero cabelludo Vendaje con Collodion CONSEJO 76 Fig. 76.1 Vendaje aparatoso de la cabeza. Fig. 76.2 Collodion Flexible aplicado en una herida del cuero cabelludo. Ventajas: • Se evitan vendajes aparatosos. • El paciente puede mantener un peinado normal. • Aunque debe evitarse el lavado directo con champú, la mayoría de los pacientes pueden manipular los alrededores de la herida para acicalarse. Advertencia: • Antes de aplicar el vendaje resulta primordial lograr una hemostasia completa. Bibliografía: Salasche SJ. Surgical pearl: tips for scalp surgery. J Am Acad Dermatol 1994; 31:791–792. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 169 Cirugía sobre el cuero cabelludo Vendaje con Collodion Fig. 76.3 Otra herida que muestra la película blanquecina. (De Salasche SJ. Surgical Pearl: tips for scalp surgery. J Am Acad Dermatol 1994; 31:791-792.) Fig. 76.4 Después de retirar la película y las suturas en bloque. Fig. 76.5 Retirada de la sutura levantando la película desde un lado. (De Salasche SJ. Surgical Pearl: tips for scalp surgery. J Am Acad Dermatol 1994; 31:791-792.) Fig. 76.6 Película, suturas y pelo en bloque. 170 Boca CONSEJO 77 Fundamento: • Los labios y la lengua son muy móviles y, por consiguiente, difíciles de estabilizar durante la cirugía. • A continuación, se ofrecen algunos consejos para superar esta circunstancia. Técnica: • La manera más sencilla de ayudar a inmovilizar y afi anzar la lengua es con gasas convencionales. • Hacer que el paciente abra la boca y saque la lengua. • A continuación, se agarra la lengua con las gasas y se sujeta durante la intervención (fi g. 77.1). • En una lesión localizada en la superfi cie superior de la porción media de la lengua se precisa una biopsia (fi g. 77.1). • Tras varios minutos de aplicación tópica de un anestésico local con lidocaína viscosa sobre una gasa de algodón, el paciente se encuentra listo para recibir anestesia local. • La inmovilización de la lengua con la gasa permite una inyección controlada de la anestesia local (fi g. 77.2). • Mientras se espera que haga efecto la anestesia local, se suelta la esponja y se le permite al paciente relajarse, cerrar la boca y deglutir. • Acto seguido, cuando la región está adormecida, se practica la biopsia utilizando la inmovilización con gasa (fi g. 77.3). • Los rollos dentales (de algodón) ayudan a mantener el campo seco y que el paciente se encuentre más cómodo. • En este ejemplo, se ha efectuado una biopsia- rebanado. • Cuando se requiera una biopsia en sacabocados, lo mejor es dar previamente uno o dos puntos sueltos simples alrededor del lugar de biopsia previsto (fi g. 77.4). • Tras realizar el sacabocados, se logra la hemostasia mediante presión directa con otra gasa. • Por último, se anudan los puntos dados con anterioridad (fi g. 77.5). • Una seda de 4-0 o 5-0 es una buena elección como material de sutura. • La cirugía simple sobre el labio inferior puede facilitarse mediante el uso de una pinza de chalazión, un instrumento diseñado para el párpado, aunque adaptable a esta localización. • En primer lugar, se aplica anestesia con una combinación de bloqueo regional del nervio mentoniano e infi ltración local con lidocaína y adrenalina. • A continuación se coloca la pinza de chalazión, manteniendo la exposición del campo quirúrgico (fi g. 77.6). • Ha de tenerse cuidado de no apretar demasiado la pinza y estrangular el labio. • La pinza ayuda en la estabilización, así como en la hemostasia (fi g. 77.7). Ventaja: • Métodos sencillos para inmovilizar y estabilizar el labio y la lengua. Advertencia: • Evitar ejercer demasiada presión con la pinza de chalazión; es fácil subestimar las ventajas mecánicas de las pinzas de rosca. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 171Boca Fig. 77.1 Lengua sujetada con una gasa para exponer una lesión queratósica. Fig. 77.3 Lengua sujetada con una gasa durante una biopsia-rebanado. Fig. 77.6 Una pinza de chalazión ayuda a extirpar la fi brosis submucosa. Fig. 77.7 Extirpación de una fi brosis submucosa. Fig. 77.4 Punto suelto simple colocado con anterioridad bajo el lugar de biopsia. Fig. 77.5 La sutura se anuda tras afi anzar la biopsia en sacabocados. Fig. 77.2 Lengua sujetada con una gasa durante la anestesia local. 172 Sutura en el labio para reducir al mínimo las molestias del paciente CONSEJO 78 Fundamento: • Cuando se utilizan suturas de nailon o reabsorbibles en el labio, el borde libre o el nudo de estas suturas puede resultar molesto para los pacientes, sobre todo, al hablar o masticar. • Algunas personas llegan a lacerarse realmente la lengua por lamerse constantemente el cabo erizado del nudo expuesto. • Las suturas de seda resultan menos irritantes, aunque tienen el inconveniente de provocar una mayor reaccióntisular. • Si se deja colocada durante más de unos días, la seda desencadena una infl amación y edema sufi cientes como para difi cultar la retirada de la sutura. • Una modifi cación sencilla de la técnica de sutura permite que el cirujano use el nailon u otros tipos de sutura sin irritación para el paciente. Técnica: • Para el cierre epidérmico puede utilizarse una sutura irreabsorbible de nailon o reabsorbible de PDS®, Dexon® o Vicryl® colocada sobre las suturas subcutáneas. • Se coloca una sutura continua epidérmica convencional, con su lugar de inicio en la zona con mayor probabilidad de resultar irritada, es decir, en la superfi cie interna del labio (fi g. 78.1). • Cuando se ata el nudo inicial, hay que dejar el cabo libre con una longitud aproximada de 1 cm y «atarlo» afi anzándolo bajo las siguientes lazadas de la sutura continua (fi gs. 78.2 a 78.4). • Asegurarse de que esta longitud de sutura discurre a lo largo de la herida y no en su interior. • En caso de que el punto fi nal de la sutura continua también se encuentre en una zona que resultará irritada, ha de dejarse largo también el cabo libre y, a continuación, llevarlo por dentro y por debajo de las diversas lazadas previas de sutura. Ventajas: • Esta técnica puede evitar un período postoperatorio muy incómodo para el paciente. • Permite utilizar otras suturas aparte de la seda en cierres de mucosas. • Dado que puede emplearse la misma sutura utilizada para el cierre profundo, depara un cierto ahorro de costes. Bibliografía: Fosko SW, Heap D. Surgical pearl: an economical means of skin closure with absorbable suture. J Am Acad Dermatol 1998; 39:248–250. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 173Sutura en el labio para reducir al mínimo las molestias del paciente Fig. 78.1 La sutura comienza de forma intrabucal, dejando largo el cabo. Fig. 78.2 Punto de la sutura de mucosa continua inicial. Cabo libre mantenido en posición por el ayudante quirúrgico con un hemostato. Fig. 78.3 Los puntos posteriores se colocan de tal manera que envuelvan el cabo corto libre con cada lazada sucesiva. Fig. 78.4 Cierre completado con el cabo corto afi anzado fi rmemente bajo varias lazadas de sutura e incapaz de causar irritación. 174 Extirpación de un mucocele labial CONSEJO 79 Fundamento: • Los mucoceles son quistes de retención, rellenos de líquido, de la mucosa del labio debido a la lesión de una glándula salival menor subyacente (fi g. 79.1). • Suelen ser nódulos fl uctuantes y asintomáticos ubicados en el labio inferior. • Contienen sialomucina. • Entre los tratamientos aplicados fi guran el drenaje y la marsupialización, aunque la escisión sigue siendo la opción con menos probabilidades de recidiva. Técnica: • Un método consiste en aplicar anestesia local con una combinación de un bloqueo regional del nervio mentoniano seguido de una infi ltración local con lidocaína y adrenalina. • A continuación se practica una incisión superfi cial circunferencial alrededor de todo el quiste, pero no en su interior (fi g. 79.2). • Mientras se estabiliza y separa el labio de la lesión a ambos lados, el dedo índice ejerce presión hacia arriba por debajo del quiste para que emerja a modo de «bolsa» (fi g. 79.3). • Con unas pinzas con dientes o una sutura de retracción para sujetar la mucosa sobre el quiste, se desprende el resto de éste del músculo orbicular de los labios subyacente con unas tijeras de tejidos fi nas (fi g. 79.4). • Normalmente es posible extraer el quiste intacto (fi gs. 79.5 y 79.6). • Después se cierra el defecto con una sutura enterrada reabsorbible en caso de existir un espacio muerto importante o se cierra sencillamente en superfi cie con suturas de seda 5-0 (fi g. 79.7). • Las suturas de seda absorben líquido y se mantienen blandas y cómodas en la boca. • Pueden retirarse al cabo de 4 o 5 días. Ventajas: • Escisión controlada con una incidencia baja de recidivas. • Aporta tejido con fi nes de confi rmación diagnóstica. Fig. 79.1 Labio con las glándulas salivales menores, el músculo orbicular de los labios y la arteria labial. (De Salasche SJ, Bernstein G, Senkarik M. Surgical Anatomy of the Skin. Norwalk, Appleton y Lange, 1988.) Advertencias: • Hay que asegurarse de conocer el trayecto previsto de la arteria labial. • En caso de seccionar esta arteria, debe colocarse una ligadura mediante sutura a cada lado de la sección. Variantes: • Otros autores colocan suturas de retracción en la mucosa, en los extremos opuestos del quiste y la línea de escisión prevista. • Utilizando las dos suturas para hacer tracción, se lleva a cabo la escisión alrededor del quiste hasta el músculo orbicular de los labios. • Puede efectuarse un cierre en dos capas con una sutura crómica reabsorbible o de poliglactina, con colocación de una capa superfi cial para que el nudo quede enterrado. • Esto último evita la presencia de material de sutura irritante en la boca e impide que se desprenda la sutura. Bibliografía: Tran TA, Parlette HL. Surgical pearl: removal of a large labial mucocele. J Am Acad Dermatol 1999; 40:760–762. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 175Extirpación de un mucocele labial Fig. 79.2 Incisión circunferencial alrededor del quiste. Fig. 79.3 La presión hacia arriba hace que el quiste emerja a modo de «bolsa». Fig. 79.4 Quiste sujetado por el moco suprayacente. Fig. 79.5 Quiste intacto. Fig. 79.6 Histopatología que muestra el quiste intacto, con glándulas salivales en la parte superior izquierda y algunas fi bras orbiculares en la parte inferior derecha. Fig. 79.7 Defecto suturado con seda 5-0. 176 Uso de un rollo dental de algodón para un taponamiento nasal CONSEJO 80 Fundamento: • La cirugía de la nariz es un hecho frecuente debido al número desproporcionado de cánceres de piel que aparecen en esta localización. • Los apósitos para la nariz suelen diseñarse de forma individualizada, en función del tamaño y localización de la herida. • En ocasiones, la cirugía sobre el borde del ala nasal o alrededor del vestíbulo nasal requiere un taponamiento de las fosas nasales para facilitar o ayudar en la hemostasia o supervivencia del injerto. Técnica: • Una de las indicaciones de un taponamiento nasal es la de proporcionar sostén a un injerto cutáneo de piel total del ala nasal. • Cuando se pierde una profundidad sufi ciente de tejido, puede resultar difícil lograr una aposición completa del lecho de la herida con la superfi cie inferior del injerto mediante un vendaje compresivo convencional (fi g. 80.1). • El sostén puede aplicarse introduciendo un rollo dental en la fosa nasal (fi g. 80.2). • Este rollo puede cortarse para que quede ajustado internamente y fi nalice en el vestíbulo nasal (fi g. 80.3). Fig. 80.1 Defecto posquirúrgico del ala nasal con las fosas nasales parcialmente colapsadas tras la colocación de un injerto cutáneo de piel total. Fig. 80.2 Injerto con un rollo dental colocado. Fig. 80.3 Taponamiento desde una vista basilar. • Esta maniobra no sólo proporciona sostén, sino que también contribuye a inmovilizar el injerto y ayuda en la hemostasia durante las primeras horas críticas de arraigo del injerto. • El taponamiento se deja colocado durante 24 h. • Su envoltura con una gasa impregnada de vaselina ayuda a introducirlo y retirarlo. • El taponamiento puede ser crucial para la supervivencia del injerto (fi g. 80.4). • En ocasiones, un tumor llega a afectar a la base del ala, el surco de la nariz, la columela o el vestíbulo nasal. • En este caso, el taponamiento actúa como tal y ayuda en la hemostasia (fi gs. 80.5 a 80.8). Advertencias: • Advertir a los pacientes de que pueden experimentar un cierto grado de difi cultad respiratoria hasta que se acostumbren a utilizar el taponamiento. • No debe hacer daño y ha de retirarseen caso de resultar realmente doloroso. • En teoría, podría ser un foco de infección, por lo que no debe dejarse colocado durante más de uno o dos días. Bibliografía: Winton GB, Salasche SJ. Wound dressings for dermatologic surgery. J Am Acad Dermatol 1985; 13:1026–1044. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 177Uso de un rollo dental de algodón para un taponamiento nasal Fig. 80.4 Cicatrización a los 5 meses. Fig. 80.5 Defecto quirúrgico en la mucosa de la base del ala nasal. Fig. 80.6 Taponamiento con una gasa impregnada de vaselina. (De Winton GB, Salasche SJ. Wound dressings for dermatologic surgery. J Am Acad Dermatol 1985; 13:1026-1044.) Fig. 80.7 Taponamiento colocado. (De Winton GB, Salasche SJ. Wound dressings for dermatologic surgery. J Am Acad Dermatol 1985; 13:1026-1044.) Fig. 80.8 Vendaje nocturno. 178 Tapón de algodón en el conducto auditivo CONSEJO 81 Fundamento: • Alrededor del pabellón auricular se practican muchas intervenciones quirúrgicas. • Esta zona comprende la sien, el cuero cabelludo y la porción lateral de la mejilla, así como el propio pabellón auricular (fi gs. 81.1 y 81.2). • La sangre que emana de la herida puede fl uir hacia el conducto auditivo externo (fi g. 81.3). • Cuando la sangre se seca sobre la membrana timpánica, resulta irritante y también provoca una disminución de la agudeza auditiva al amortiguar su capacidad vibratoria. • Su retirada puede precisar la instilación de líquidos disolventes especiales en el conducto auditivo o incluso una visita a la consulta de un otorrinolaringólogo para su lavado y extracción manual. Técnica: • Pueden colocarse bolas de algodón en un paquete de instrumental individual y esterilizarse con gas. • Al comienzo de la intervención, se coloca de forma cómoda una bolita del tamaño oportuno en el conducto auditivo externo (fi g. 81.4). • Se mantiene durante toda la intervención, después de lo cual puede retirarse tras diseñar el apósito fi nal de la herida. • Por otro lado, cuando existe un drenaje continuado o como seguro contra una hemorragia diferida, puede dejarse colocada durante toda la noche (fi gs. 81.5 y 81.6). • Ha de recordarse al paciente que el día siguiente retire y deseche el tapón. Ventaja: • Evita los problemas enumerados anteriormente. Advertencias: • No usar un tapón pequeño ni colocarlo tan profundamente como para que el paciente tenga problemas para extraerlo. • Recordar al paciente en las instrucciones escritas sobre el cuidado de la herida que retire el algodón el día siguiente cuando la intención es dejarlo colocado por la noche. Bibliografía: Salasche SJ, Winton GB, Adnot J. Surgical pearls. Dermatol Clin 1989; 7:75–110. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 179Tapón de algodón en el conducto auditivo Fig. 81.1 Intervención en la región preauricular. Fig. 81.2 Reparación diferida de un defecto del hélix. Fig. 81.3 Sangre en el conducto procedente de la herida de un lugar donante de injerto. Fig. 81.4 Colocación de un tapón de algodón. Fig. 81.5 Hemorragia durante la noche de la intervención. Fig. 81.6 Sangre en el conducto sin tapón de algodón. 180 Evaluación de la fuerza del párpado inferior CONSEJO 82 Fundamento: • La tensión en el cierre de una herida por defectos en la porción superior de la mejilla o sien puede afectar negativamente a la posición del párpado inferior. • Incluso cuando la línea de tensión parece favorable, el éxito fi nal depende de la capacidad relativa del párpado inferior de resistir la tensión. • Conforme envejecen los pacientes, la pérdida de fuerza muscular y elasticidad cutánea disminuye la capacidad del párpado de resistir una tensión o peso mínimo. • Las heridas se contraen en todas direcciones y tienen efectos imprevistos sobre el resultado fi nal. • Siempre existe la posibilidad de un ectropión que altere la función. • La aposición de los puntos lagrimales inferiores con el globo ocular resulta necesaria para la fi siología correcta del ojo. • El ectropión dará lugar a lagrimeo (epífora) y síndrome de ojo seco. • Por tanto, al diseñar cierres en esta región, es importante evaluar la integridad del párpado inferior para tratar de prever problemas inesperados. • Esto comprende evaluaciones pre e intraoperatorias. Técnica: • La evaluación preoperatoria puede efectuarse con la prueba del «resorte» (fi g. 82.1). • La piel del párpado inferior se sujeta entre los dedos pulgar e índice y se separa del globo ocular. • En las personas más jóvenes, el párpado volverá con rapidez a la posición normal. En las de edad más avanzada, es posible que el párpado recupere con lentitud su posición, lo que indica una pérdida de integridad de la fuerza del párpado e incapacidad para resistir mucha tensión o peso. • Otra evaluación preoperatoria puede efectuarse con la prueba del «tirón» (fi g. 82.2). • Con el dedo índice el cirujano tracciona el párpado inferior separándolo del globo ocular. • La valoración de la resistencia a esta tracción ofrece información semejante a la obtenida con la prueba del resorte. • Una resistencia escasa debe advertir al cirujano de que el párpado sólo tolerará una tensión mínima antes de ser desplazado. • Unos resultados desfavorables en una u otra prueba deben constituir una advertencia para adaptar el cierre en consonancia. • La evaluación intraoperatoria del cierre puede realizarse con instrumental o con un punto de «prueba» para valorar la línea de tensión prevista. • Una maniobra importante consiste en hacer que el paciente se incorpore a una posición semirrecostada y mire hacia arriba con la boca muy abierta (fi gs. 82.3 y 82.4). • Esta maniobra de tensión revela cómo afectará el cierre propuesto al párpado después de la cicatrización de la herida. Ventajas: • La información obtenida en las pruebas y maniobras pre e intraoperatorias permite que el cirujano tome decisiones acertadas. • En el paciente de las fi guras 82.7 y 82.8 sería prudente encontrar otro cierre que redirigiera la línea de tensión en una dirección más ventajosa. • Otro ejemplo (fi gs. 82.5 y 82.6) en el que deben quitarse los puntos y realizar un cierre más ventajoso. Es posible que una sutura biselada de compensación sea la solución más fácil (consejo 26). Bibliografía: Salasche SJ. Complications of excisional and reconstructive surgery. In: Thiers BH, Lang PG, eds. Yearbook of dermatology and dermatologic surgery. St. Louis: Mosby; 2002:1–18. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 181Evaluación de la fuerza del párpado inferior Fig. 82.2 Prueba del «tirón» para evaluar la fuerza del párpado. Fig. 82.3 Prueba de tensión con instrumental. Obsérvese que la línea de tensión no afectará al párpado inferior. Fig. 82.7 Punto de prueba con la línea de tensión vertical en reposo. Fig. 82.8 El punto de prueba bajo tensión desenmascara un ectropión. Fig. 82.1 Prueba del «resorte» para evaluar la fuerza del párpado. Fig. 82.6 La tensión sobre el cierre de la herida revela un ectropión. Fig. 82.4 Prueba de tensión tras colocar las suturas; tampoco se afectará el párpado inferior. Fig. 82.5 Cierre de la herida en reposo. 182 Cicatrización por segunda intención de defectos en el pabellón auricular CONSEJO 83 Fundamento: • Las orejas son una localización frecuente de cáncer de piel no melanoma. • Debido a la infraestructura cartilaginosa de la oreja, los defectos suelen requerir reparaciones sofi sticadas que conllevan un movimiento de tejido desde la piel pre o postauricular. • Otra estrategia consiste en tratar de ganar tiempo y permitir el inicio de la cicatrización por segunda intención para comprobar si tal estrategia ofrecerá la mejor solución de reparación. • Por otro lado, el tejido de granulación y la contracción consiguientes puedenpermitir la colocación efi caz de un injerto cutáneo de piel total o la capacidad de diseñar un colgajo más sencillo. Técnica: • Defecto tras la extirpación de un carcinoma espinocelular mediante cirugía micrográfi ca de Mohs (fi g. 83.1). • Obsérvese la afectación de los tejidos blandos de hélix, escafa, antihélix y fosa navicular. • Aunque existe una cierta pérdida, la mayor parte del pericondrio y cartílago permanece intacta. • El cuidado de la herida consiste en limpieza suave diaria y aplicación de una gasa húmeda impregnada de vaselina. • Se vigila al paciente a intervalos periódicos para comprobar su evolución y posibles alteraciones del plan de tratamiento en caso de que la cicatrización no progrese satisfactoriamente. • Al cabo de dos semanas hay un tejido de granulación y contracción evidentes (fi g. 83.2). • A las tres semanas, el hélix ha recuperado su forma, mientras que la escafa y la fosa triangular siguen rellenándose (fi g. 83.3). • Al cabo de un mes, únicamente queda por cicatrizar la concavidad de la escafa. • A las seis semanas, la cicatrización es completa con un resultado fi nal que, sin lugar a dudas, es el equivalente de un injerto cutáneo de piel total (fi g. 83.4). Ventajas: • El paciente se evita otra intervención y su coste. • Cuando se vigila correctamente la cicatrización, se puede practicar una intervención quirúrgica para evitar una desfi guración que podría ocasionar problemas funcionales o estéticos. Advertencias: • La selección del paciente es primordial. • El cartílago y el pericondrio han de estar intactos en su mayor parte para proporcionar una infraestructura y tejido de granulación. • Según se menciona en el consejo 81, una bola de algodón en el conducto auditivo externo durante los primeros días constituye una buena precaución para evitar la entrada de sangre en el conducto y la coagulación sobre la membrana timpánica (v. fi g. 81.1). • Vigilar para detectar infecciones de la herida. • Aunque esto sucede rara vez, las infecciones por Pseudomonas u otros gramnegativos pueden resultar devastadoras. © E ls ev ie r. Fo to co p ia r si n au to riz ac ió n es u n d el ito . 183Cicatrización por segunda intención de defectos en el pabellón auricular Fig. 83.1 Defecto de la porción anterosuperior del pabellón auricular tras la extirpación de un tumor. Fig. 83.2 Cicatrización por segunda intención al cabo de dos semanas. Fig. 83.3 Cicatrización al cabo de tres semanas. Fig. 83.4 Cicatrización al cabo de seis semanas. Portada Portadilla Creditos Índice Agradecimientos Dedicatorias Consejos 1 al 10 1. El ayudante quirúrgico: Tracción de bordes y campo operatorio despejado 2. La sutura simple interrumpida 3. Ayuda con las suturas superficiales 4. Sutura de colchonero y corte de suturas a la longitud correcta 5. Ayuda con la sutura subcutánea 6. Cómo romper la memoria del material de sutura sin romper la sutura 7. Hemostasia 8. Colocación correcta de un punto de esquina 9. Anudado diferido tras sutura subcutánea en escisiones pequeñas 10. Sutura de colchonero vertical subcutánea Consejos 11 al 20 11. Sutura continua en hilera reforzada como ayuda para la hemostasia 12. Eversión máxima de los bordes de la piel con la sutura de colchonero híbrida continua 13. Ligadura con cabos cortos 14. Incisiones circulares como guía para una extirpación estética óptima 15. Elipse en medialuna en caso de líneas de tensión cutánea relajadas curvas 16. Escisiones múltiples 17. Plastia en S para la escisión sobre superficies convexas o cóncavas 18. Eliminación del tejido de granulación excesivo 19. Anestesia tumescente 20. Cicatrización por segunda intención sobre cartílago desnudo Consejos 21 al 30 21. Apósito quirúrgico fácil de usar 22. Minimizar las orejas de perro: uso adecuado de suturas y dedos 23. En busca de la biopsia en sacabocados perfecta 24. Biopsia en sacabocados dividida 25. Biopsia-rebanado 26. «Sutura biselada de compensación» para alterar favorablemente la línea de tensión de la línea de cierre 27. ¿Ha de seccionarse el nervio temporal o tan sólo anestesiarlo? 28. Electrodesecación y curetaje de verrugas 29. Quistes y lipomas 30. Drenaje de un quiste infl amado o fl uctuante Consejos 31 al 40 31. Excisión de una lesión pigmentada 32. Punto de tracción para la extirpación de quistes 33. Componentes del colgajo: defi niciones 34. Líneas de tensión de la línea de cierre: definición y ejemplos 35. Línea de tensión de la línea de cierre: colgajos de rotación y avance 36. Determinación de las líneas de cicatrización finales y de las líneas de tensión del colgajo romboidal 37. Sutura de suspensión: cierre parcial de un defecto cerca del borde libre 38. Mantenimiento del contorno con suturas de suspensión 39. Reconstrucción del surco nasomelolabial 40. Colgajo o cierre en estrella (colgajo de Mercedes): varios colgajos para el cierre de defectos extensos Consejos 41 al 50 41. Eliminación de la grasa de injertos cutáneos de piel total 42. Obtención manual de un injerto cutáneo de espesor parcial pequeño 43. Sutura transitoria en injertos cutáneos de piel total bajo visualización directa 44. Apósito de refuerzo atado continuo para injertos cutáneos 45. Plastia en M para reparar orejas de perro 46. Orejas de perro como injerto 47. Dermoabrasión manual de injertos de piel total y colgajos 48. Dermoabrasión posquirúrgica 49. Mantenimiento de una mesa de instrumentación ordenada 50. Contemplación de la «cazoleta» quirúrgica Consejos 51 al 60 51. Eliminación de residuos quirúrgicos 52. Protectores corneales 53. Jeringa enfundada 54. Escisión geométrica para controlar los bordes histológicos de tumores 55. Control de la lámpara quirúrgica 56. Seguridad relacionada con la unidad electroquirúrgica 57. Instrumental para ocasiones especiales: El sistema de minibisturí 58. Excisión con hoja de afeitar para tratar lesiones benignas 59. Excisión con hoja de afeitar de carcinomas basocelulares superfi ciales de la nariz 60. Uso alternativo de las pinzas: Congelación con una breve presión Consejos 61 al 70 61. Cierre ayudado por pinzas de campo de heridas sometidas a una tensión importante 62. Hisopo con punta de algodón 63. Depresor lingual 64. Clip universal 65. Electrobisturí Hyfrecator 66. Uso del sacabocados/punch como cucharilla 67. Obtención de una biopsia adecuada de la matriz o lecho ungueales 68. Colgajo del pliegue ungueal proximal y exploración de la matriz ungueal 69. Vendaje compresivo de la unidad ungueal 70. Creación de un campo estéril para practicar cirugía de la unidad ungueal Consejos 71 al 83 71. Avulsión de la lámina ungueal proximal 72. Matricectomía mediante inyección de fenol para prolongar la anestesia y prevenir la linfangitis 73. Descompresión de un hematoma subungueal 74. Colgajo en O-Z y galeotomía directa para cerrar defectos circulares en el cuero cabelludo 75. Cirugía sobre el cuero cabelludo: Evitación de la entrada de pelo en el campo 76. Vendaje con Collodion 77. Boca 78. Sutura en el labio para reducir al mínimo las molestias del paciente 79. Extirpación de un mucocele labial 80. Uso de un rollo dental de algodón para un taponamiento nasal 81. Tapón de algodón en el conducto auditivo 82. Evaluación de la fuerza del párpado inferior 83. Cicatrización por segunda intención de defectos en el pabellón auricular