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Temas de interés en: Nefrología Temas de interés en: Nefrología María Cristina Chediak. Vicky Tatiana Cuñez Uvidia Michelle Alejandra Jácome García Nicole Isabella Viteri Herrera Diana Gabriela Yandún Meneses Mateo Alejandro Rosero Estrella Gabriela Esmeralda Jarrín Vallejo Jeniffer Alexandra Villacis Medina Edith Anael Tello Cedeño Nelly Estefanía Quinteros Araujo IMPORTANTE La información aquí presentada no pretende sustituir el consejo profesional en situaciones de crisis o emergencia. Para el diagnóstico y manejo de alguna condición particular es recomendable consultar un profesional acreditado. Cada uno de los artículos aquí recopilados son de exclusiva responsabilidad de sus autores. DOI Una producción PUBLICAR, Editorial Médica 2021 Diseño de Portada: Julio Alvarez ISBN:978-9942-8924-8-5 Impreso en Ecuador - Printed in Ecuador Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Temas de interés en: Nefrología ÍNDICE DE AUTORES EDITORA María Cristina Chediak. Nefróloga Especializada en el Hospital Ramón y Cajal- Madrid- España. Máster en Nefrología intervencionista en la Universidad de Alcalá Máster en Nefropatología Universidad Rey Juan Carlos. Máster en Hemodiálisis en la Universidad Complutense. AUTORES Vicky Tatiana Cuñez Uvidia Título de Médica General otorgado por la Universidad Nacional de Chimborazo Médico en libre ejercicio Anatomía y Fisiología Renal Michelle Alejandra Jácome García Título de Médica Cirujana otorgado por la Universidad de las Américas Biodimed: Médico de Investigación Trastorno Hidroelectrolítico Nicole Isabella Viteri Herrera Título de Médica Cirujana otorgado por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador Biodimed: Médico de Investigación Insuficiencia Renal Aguda Diana Gabriela Yandún Meneses Título de Médica por la Universidad Central del Ecuador Médica en libre ejercicio Enfermedad Renal Crónica Mateo Alejandro Rosero Estrella Título de Médico por la Universidad Central del Ecuador Médico en libre ejercicio / Investigador independiente Síndrome Nefrítico 7 Temas de interés en: Nefrología ÍNDICE DE AUTORES Gabriela Esmeralda Jarrín Vallejo Título de Médica Cirujana otorgado por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador Accuracy Research: Investigación en Salud Síndrome Nefrótico Jeniffer Alexandra Villacis Medina Título de Médico General por la Universidad Central del Ecuador Médico investigador de campo estudio fase 3 vacuna contra covid-19, Biodimed Litiasis Renal Edith Anael Tello Cedeño Título de Médico otorgado por la Universidad Central del Ecuador Título de Nefróloga otorgado por la Universidad Central del Ecuador Nefróloga en Clínica Metrodial Portoviejo Nefropatía Diabética Nelly Estefanía Quinteros Araujo Título de Médica por la Universidad Central del Ecuador Médica en libre ejercicio Anemia en la Enfermedad Renal Crónica 8 Temas de interés en: Nefrología ÍNDICE DE CAPÍTULOS 1. Anatomía y Fisiología Renal 11 Vicky Tatiana Cuñez Uvidia 2. Trastorno Hidroelectrolítico 21 Michelle Alejandra Jácome García 3. Insuficiencia Renal Aguda 41 Nicole Isabella Viteri Herrera 4. Enfermedad Renal Crónica 67 Diana Gabriela Yandún Meneses 87 5. Síndrome Nefrítico Mateo Alejandro Rosero Estrella 6. Síndrome Nefrótico 101 Gabriela Esmeralda Jarrín Vallejo 7. Litiasis Renal 115 Jeniffer Alexandra Villacis Medina 8. Nefropatía Diabética 137 Edith Anael Tello Cedeño 9. Anemia en la Enfermedad Renal Crónica 153 Nelly Estefanía Quinteros Araujo 9 Temas de interés en: Nefrología CAPÍTULO 1 Anatomía y Fisiología Renal Vicky Tatiana Cuñez Uvidia 11 Temas de interés en: Nefrología ANATOMÍA Los riñones son dos órganos retroperitoneales en forma de frijol, de color café rojizo, que forman parte del sistema urinario. Se encuentran situados a cada lado de la columna vertebral, alojados en las fosas lumbares entre el peritoneo y la pared posterior del abdomen. Los riñones se localizan entre la doceava vertebra torácica y la tercera vértebra lumbar, donde están parcialmente protegidos por la onceava y doceava costilla. El riñón derecho se ubica frecuentemente aproximadamente 2cm por debajo de su contralateral debido a su relación con el hígado y suele ser más corto y ancho que el izquierdo. (Tortora & Derrickson, 2018) (Yaber, Boglioli, Calgaro, & Quiroga, 2015) ANATOMÍA EXTERNA DE LOS RIÑONES En un adulto cada riñón mide entre 10 y 12 cm de largo por 5 a 7 cm de ancho y 3 cm de grosor, su peso es de alrededor de 150g en el varón y 135g en la mujer. (Callata Cáceres, 2017) (Tortora & Derrickson, 2018) Cada riñón tiene caras anterior y posterior, bordes medial y lateral y polos superior e inferior El borde lateral es convexo y el borde medial es cóncavo en la zona donde se localizan el seno y la pelvis renal. En el borde medial cóncavo de cada riñón hay una incisura vertical, el hilio renal, a través del cual emergen el uréter junto con los vasos sanguíneos, los vasos linfáticos y los nervios. (Agur, Delley, & Moore, 2019) (Tortora & Derrickson, 2018) Los riñones están cubiertos individualmente por 3 capas de tejido. ● La capa más profunda o cápsula renal: Es una lámina transparente y lisa de tejido conectivo denso, que continua con la capa externa del uréter, ayuda a mantener la forma del órgano y es una barrera protectora contra injurias. (Tortora & Derrickson, 2018) ● La capa intermedia o cápsula adiposa: Es una masa de tejido adiposo que rodea la capsula renal, mantiene las estructuras fijas dentro la cavidad abdominal. (Tortora & Derrickson, 2018) ● La capa superficial o fascia renal: Es una capa delgada de tejido conectivo, dependiente de la fascia propia subperitoneal, que se extiende alrededor del riñón y su cápsula adiposa, así como también alrededor de la glándula suprarrenal. En el borde externo del riñón la fascia renal se divide en dos láminas u hojas, una anterior o prerrenal y una posterior o retrorrenal. (Aralde , Aguero, Mujica, & Velzi , 2015) La lámina anterior, también llamada fascia de Gerota es delgada y esta reforzada por las fascias de coalescencia del peritoneo parietal posterior y por la lámina posterior o también llamada fascia de Zuckerkandl que es gruesa y resistente, y sirven como medio de fijación. (Tortora & Derrickson, 2018) 13 Temas de interés en: Nefrología ANATOMÍA INTERNA DE LOS RIÑONES El parénquima renal presenta, desde la superficie hasta la profundidad: ● Corteza renal: Es más superficial y de color amarillo rojizo; en ella se concentran los corpúsculos renales y los túbulos contorneados. Se divide en una zona cortical externa y una zona yuxtamedular interna. ● Columnas renales o de Bertín: son prolongaciones profundas del tejido que constituye la corteza renal. Estas prolongaciones forman territorios alargados entre las pirámides renales, y se extienden hasta el seno renal. ● Médula renal: es de color rojo pardo y más profunda que la corteza renal. La médula renal conforma las pirámides renales o de Malpighi (entre 8 a 18), que tienen una forma cónica con la base orientada hacia la corteza y el vértice hacia el seno renal. Las pirámides renales están separadas entre sí por las columnas renales. Los vértices redondeados de las pirámides protruyen en el seno renal constituyendo las papilas renales; cada una de ellas penetra en un cáliz menor. En cada papila renal desembocan los túbulos colectores, a través de los orificios papilares, formando el área cribosa. (Latarjet & Ruiz Liard, 2019) Además, el parénquima renal está organizado en lóbulos renales, cada uno compuesto por una pirámide rodeada por corteza renal. Cada riñón tiene alrededor de nueve lóbulos renales. CÁLICES RENALES Los cálices renales dan el comienzo de la vía excretora del riñón. Transportan la orina entre las papilas renales y la pelvis renal. ● Cálices renales menores sonconductos membranosos pequeños que se introducen alrededor de cada papila renal y desembocan en los cálices renales mayores. Su forma de cáliz cóncavo es la contraparte de la superficie convexa de la papila renal que desemboca en él. Entre tres y cinco cálices menores drenan en cada cáliz mayor. ● Cálices renales mayores son más anchos que los menores. Su número varía de dos a cinco por riñón y su longitud es tanto mayor cuanto más pequeña es la pelvis renal, donde desembocan. (Latarjet & Ruiz Liard, 2019) A partir de los cálices mayores, la orina drena en una cavidad más grande denominada pelvis renal y luego, a través del uréter hacia la vejiga. 14 Temas de interés en: Nefrología IRRIGACIÓN RENAL El riego sanguíneo renal es de alrededor del 22% del gasto cardíaco, o 1.100 ml/min. (Hall, 2016). La irrigación renal está dada por las arterias renales que se originan directamente de la aorta, siendo la derecha más larga que la izquierda. Cerca del hilio renal las arterias renales dan lugar a las arterias segmentarias y estas a las arterias interlobulares que atraviesan por las columnas de Bertin, y se ramifican en arterias arciformes, que discurren por la base de la pirámide medular. Las arterias arciformes dan origen a las arterias interlobulillares de las que saldrán las arterias eferentes. Las arteriolas aferentes forman asas capilares que configuran el glomérulo. El glomérulo a su vez se continua con la arteriola aferente la cual es el origen de: ● En las nefronas corticales: un plexo cortical capilar peritubular que drena en las venas interlobulillares que pasan a las venas arciformes luego a las venas interlobulares, las venas segmentarias, la vena renal para desembocar finalmente la vena cava inferior. (Callata Cáceres, 2017) ● Las nefronas yuxtaglomerulares: capilares rectos descendentes llamados vasos rectos descendentes, acompañan a las asas de Henle en la medula renal formando plexos capilares medulares interasas y luego retornan como vasos rectos ascendentes que drenan en las venas interlobulillares, las venas arciformes, las venas interlobulares, las venas segmentarias, la vena renal y la vena cava inferior. (Callata Cáceres, 2017) Para un mejor entendimiento en el siguiente esquema se ordena y sintetiza la irrigación del riñón tanto arterial como venosa. (Callata Cáceres, 2017) 15 Temas de interés en: Nefrología DRENAJE LINFÁTICO Los linfáticos acompañan a los vasos renales agrupándose, tanto a la derecha como a la izquierda, en colectores anteriores, medios y posteriores, según su dirección en relación a los elementos vasculares. A la izquierda, el drenaje linfático se dirige a los ganglios linfáticos para-aórticos localizados entre la arteria mesentérica inferior y el diafragma. (Aralde , Aguero, Mujica, & Velzi , 2015). En ocasiones habrá drenaje adicional desde el riñón izquierdo en los ganglios retrocrurales o directamente en el conducto torácico por encima del diafragma. A la derecha, el drenaje linfático se va a los ganglios linfáticos intercavo-aórticos y paracavos. (Aralde , Aguero, Mujica, & Velzi , 2015) INERVACIÓN RENAL El riñón esta inervado de manera motora y sensitiva ● Inervación motora: Los riñones están inervados por el plexo renal que se origina en su mayor parte del ganglio celiaco que da lugar al ganglio aórtico- renal, localizado a nivel del origen de la arterial renal de la aorta abdominal. El ganglio aórtico-renal recibe en su mayoría los nervios esplácnicos menor y mínimo. El plexo renal contiene solo nervios simpáticos, siendo la inervación parasimpática renal mínima. El plexo renal inerva la vasculatura renal, incluyendo las células yuxtaglomerulares, las cuales cumplen un papel importante en la regulación de la presión arterial y la liberación de renina. (Callata Cáceres, 2017) ● Inervación sensitiva: Esta dada por los axones de las neuronas sensitivas localizadas en los ganglios de la raíz dorsal de los segmentos medulares T12-L2, que llegan través del nervio esplánico mínimo, el primer y segundo nervio esplánico lumbar. (Callata Cáceres, 2017) FISIOLOGÍA Características morfo-funcionales: la nefrona La unidad funcional básica del riñón es la nefrona. Cada riñón contiene alrededor de 800.000 a 1.000.000 de nefronas, las mismas que forman orina. Cada nefrona contiene: un corpúsculo renal, donde se filtra el plasma sanguíneo y un túbulo renal, hacia el que pasa el líquido filtrado. Los componentes del corpúsculo renal son el glomérulo que es una red capilar y la cápsula glomerular o de Bowman, donde se filtra el plasma sanguíneo que posteriormente pasa al túbulo renal proximal y luego al asa de Henle, que desciende hasta la médula renal. Cada Asa de Henle consta de una rama descendente y otra ascendente. Las paredes de la rama descendente y el 16 Temas de interés en: Nefrología segmento inferior de la rama ascendente son delgadas, por esta razón se denominan segmento fino del asa de Henle. Después de que la rama ascendente del asa regresa a la corteza, su pared se vuelve mucho más gruesa y se denomina segmento grueso del asa ascendente Al final de la rama ascendente gruesa hay un segmento corto, que tiene en su pared una placa de células epiteliales especializadas conocida como mácula densa, porción que controla varias funciones de la nefrona. Posterior a la mácula densa el líquido entra en el túbulo distal, que, como el túbulo proximal, se dispone en la corteza renal. Al túbulo distal le siguen el túbulo conector y el túbulo colector cortical, que conduce al conducto colector cortical. (Hall, 2016). De 8 a 10 conductos colectores corticales se unen para formar un solo conducto colector mayor que se dirige hacia abajo al interior de la médula y se transforma en el conducto colector medular. Los conductos colectores se unen para formar, conductos cada vez mayores que finalmente se vacían en la pelvis renal a través de las puntas de las papilas renales. En cada riñón existen unos 250 conductos colectores muy grandes y cada uno recoge la orina de unas 4.000 nefronas. (Hall, 2016) Funciones Los riñones tienen múltiples funciones a parte de la filtración y de eliminación, entre las cuales se encuentran: ● Regulación iónica de la sangre. Los riñones ayudan a regular los niveles plasmáticos de diversos iones, en especial del sodio, potasio, calcio, cloruro y fosfato a través de los procesos de filtración glomerular, la reabsorción tubular y la secreción tubular. (Tortora & Derrickson, 2018) ● Regulación del pH en sangre. Los riñones son capaces de modificar la excreción del hidrógeno y bicarbonato, lo que contribuye a mantener la homeostasis del pH sanguíneo. (Tortora & Derrickson, 2018) ● Regulación del volumen sanguíneo. Esta función se realiza a través de la conservación o la eliminación de agua en la orina. La hipervolemia incrementa la tensión arterial y la hipovolemia disminuye la tensión arterial como mecanismo regulador. (Tortora & Derrickson, 2018) ● Mantenimiento de la osmolaridad de la sangre. Los riñones mantienen la osmolaridad sanguínea relativamente constante alrededor de 300 miliosmoles por litro (mOsm/L) mediante la regulación de la pérdida de agua y la pérdida de solutos en la orina. (Tortora & Derrickson, 2018) ● Funciones Hormonales. - Los riñones producen dos hormonas: el calcitriol y la eritropoyetina. El calcitriol, es la forma activa de la vitamina D y regula la homeostasis del calcio. La eritropoyetina, que se produce en la medula renal, estimula la producción de eritrocitos. 17 Temas de interés en: Nefrología - Síntesis de prostaglandinas: Son producidas por la medula renal y tienen un efecto vasodilatador. ● Regulación de la tensión arterial mediada por el sistema renina- angiotensina-aldosterona (SRAA). La renina se produce en el aparato yuxtaglomerular y transforma el angiotensinógeno en angiotensina I, que posteriormente la enzima de conversión de angiotensina (ECA) convierte en angiotensina II. La angiotensina II produce vasoconstricción sistémica con aumento de las resistenciasperiféricas y tensión arterial, además, estimula la liberación de aldosterona en la corteza suprarrenal, favoreciendo así la reabsorción de sodio en el túbulo distal y por tanto de agua, aumentando finalmente la volemia. (Franco Díez & Vadillo, 2019) ● Regulación de la glucemia. Los riñones contribuyen a la homeostasis de la glucosa a través de varios mecanismos, incluyendo la gluconeogénesis a partir del aminoácido glutamina, utilización y reabsorción de la glucosa a partir del filtrado glomerular. (Tortora & Derrickson, 2018) ● Excreción de productos metabólicos de desecho (creatinina, urea, ácido úrico), fármacos, metabolitos de hormonas y sustancias extrañas a través de la orina. Esto lo realiza mediante la formación de orina que es el resultado de la filtración glomerular, la reabsorción tubular y la secreción tubular (Tortora & Derrickson, 2018) (Franco Díez & Vadillo, 2019) (Hall, 2016). 18 Bibliografía 1. Agur, A., Delley, A., & Moore, K. (2019). Moore fundamentos de anatomía con orientación clínica. Barcelona, España: Wolters Kluwer. 2. Aralde , G., Aguero, R., Mujica, G., & Velzi , D. (2015). Fisiologia Renal. (E. Mestre, Ed.) Buenos Aires, Argentina: Corpus. doi:ISBN: 9789871860289 3. Callata Cáceres, G. (2017). Anatomía y Fisiología del sistema renal con correlación clínica (Vol. 1). Lima, Perú: SINAPSIS E.I.R.L. doi:ISBN:978-612-00-2798-1 4. Franco Díez, E., & Vadillo, I. (2019). Nefrología. En A. AMIR, MANUAL AMIR (págs. 1101-1130). España: Academia Amir. 5. Hall, J. (2016). Guyton y Hall Tratado de Fisiología médica. Barcelona, España: Elsevier. doi:ISBN: 978-1-4557-7005-2 6. Latarjet, M., & Ruiz Liard, A. (2019). Anatomía Humana (Vol. II). Buenos Aires, Argentina: Medica Panamericana S.A.C.F. doi:ISBN 978-950-06-9591-6 7. Tortora, G., & Derrickson, B. (2018). El aparato urinario. En Principios de Anatomía y Fisiología (págs. 1067-1095). México D.F, México: Editorial Médica Panamericana. doi:ISBN:978-968-7988-77-1 8. Yaber, F., Boglioli, A., Calgaro, G., & Quiroga, N. (2015). Anatomía renal. En G. Aranalde, R. Aguero, G. Mujica, D. Velzi, & E. Mestre (Ed.), Fisiología Renal (Vol. I, págs. 29-38). Buenos Aires, Argentina: Corpus. doi:ISBN:9789871860289 19 Temas de interés en: Nefrología CAPÍTULO 2 Trastorno Hidroelectrolítico Michelle Alejandra Jácome García 21 Temas de interés en: Nefrología El equilibrio homeostático del cuerpo depende del balance de líquidos corporales y electrolitos. El sodio es importante para regulación osmolar del cuerpo, mientras que el potasio y calcio son fundamentales para el funcionamiento de los músculos (Rozman, C. 2020) TRASTORNOS DEL SODIO: Conceptos Básicos Agua corporal, solutos, osmolaridad El agua corporal es el componente más abundante del cuerpo y constituye el 60% del peso; 40% es intracelular y 20% extracelular (5% intravascular y 15 % intersticial). El espacio transcelular que es aproximadamente 1% de agua corporal, forma el tercer espacio cuando aumenta de forma anormal. (Rozman,C. 2020) La concentración de solutos varía en cada compartimiento. El sodio es el soluto principal del espacio extracelular y determina con sus aniones acompañantes (Cl- y HCO3) la osmolaridad plasmática mientras que el potasio (que está acompañado de fosfatos, proteínas y magnesio) es el soluto más prevalente en el espacio intracelular y el principal determinante de la osmolaridad intracelular. (Rozman,C, 2020) La osmolaridad plasmática corresponde a la concentración en plasma de moléculas osmóticamente activas, es decir, con capacidad de ejercer presión osmótica y oscila entre 275-290 mosml/kg. La osmolaridad debe mantenerse igual en el espacio intracelular como extracelular. El movimiento de agua de un espacio a otro a través de las acuaporinas está determinado por la cantidad de solutos en cada espacio. El agua tiende a dirigirse al compartimiento de menos concentración al de más concentración de solutos. (De Sequera, 2021) La fórmula para calcular la osmolaridad plasmática es: Osmolaridad plasmática= 2 x Na (mmol/L) + glucosa (mg/dL) /18+urea (mg/ dl)/6 Se puede usar el BUN en vez de la urea, en este caso se debe realizar la división para 2,8. Mecanismos reguladores del balance de agua El objetivo es mantener la osmolaridad en el espacio intra y extracelular constantes y similares. 23 Temas de interés en: Nefrología ● Sensores: Existen osmoreceptores situados en las células de los núcleos supraóptico y paraventricular que detectan variaciones en la osmolaridad plasmática y desencadenan cambios en la liberación de la ADH y en el mecanismo de la sed. ● Sed: El aumento de la osmolaridad en 3%, la hipovolemia, hipotensión y angiotensina II estimulan la sed. (De Sequera, 2021) ● Vasopresina o Hormona Antidiurética (ADH) La ADH es un péptido sintetizado en el hipotálamo que disminuye la eliminación renal de agua. La secreción de ADH aumenta ante el aumento de la osmolaridad sérica, la disminución del volumen circulante efectivo y estímulos no osmóticos como el estrés, dolor, cambio de temperatura, fármacos. Su función es controlar la eliminación de agua, realiza su acción en los túbulos colectores y regula la función de las acuaporinas (proteína de membrana que se encarga del transporte de agua a través de la célula) provocando una disminución del flujo urinario. (De Sequera, 2021) ● Regulación Renal: A nivel renal el agua y los solutos pasan por diferentes procesos tanto de reabsorción como de excreción en la nefrona hasta que son excretados en la orina. Una dieta estándar genera unos 650 mOsm de solutos, que deben ser excretados por el riñón. El riñón es capaz de generar una orina muy concentrada (con una osmolaridad alta de hasta 1 200 mOsm) o muy diluida (con una osmolaridad tan baja como 50 mOsm), variando el volumen urinario desde 500 ml hasta 12 L de agua. La concentración de orina se ajusta para mantener el equilibrio hídrico. (Rozman,C, 2020) HIPONATREMIA: DEFINICIÓN Y CLASIFICACIÓN: Hiponatremia es la concentración plasmática de sodio por debajo de 135 mEq/ l. En función del nivel de sodio se clasifica en: ● Hiponatremia leve: si la natremia está entre 130-135 mEq/L ● Hiponatremia moderada: Na 120-130 mEq/L ● Hiponatremia severa: Na <120 mEq/L La hiponatremia es aguda cuando la disminución del sodio tiene lugar en un periodo de tiempo inferior a las 48 horas y crónica si sucede en un lapso de tiempo superior. 24 Temas de interés en: Nefrología ETIOLOGÍA: La etiología de la hiponatremia se resume en la tabla 1. Hiponatremia con osmolaridad normal o aumentada (Pseudohiponatremia): Se produce cuando se añade al espacio vascular una sustancia que no entra en las células ocasionando retención de agua, por ejemplo, la glucosa o el manitol. También aparece en concentraciones altas de triglicéridos, colesterol y proteínas. (Rozman,C, 2020) Hiponatremia con osmolaridad baja: Volumen extracelular bajo o hipovolémica En la hiponatremia asociada a depleción de volumen extracelular hay déficit de sal y de agua, aunque la perdida de sodio excede la pérdida de agua libre. Las perdidas pueden ser renales (cursan con un Na en orina (Nao) >20 mEq/ L e incluyen diuréticos, nefropatía pierde sal, diuresis osmótica, etc) o extrarrenales (cursan con un Nao < 20 mEq/l e incluyen vómitos, diarrea, quemaduras graves, tercer espacio en pancreatitis etc). Los diuréticos tiazídicos figuran entre las causas más frecuentes de hiponatremia. A parte de los síntomas propios de la hiponatremia suele haber síntomas de hipovolemia (taquicardia, sequedad de mucosas, hipotensión, insuficiencia renal aguda prerrenal). Volumen extracelular alto o hipervolémica Hay una retención de agua extracelular generando una hiponatremia dilucional a pesar que el sodio corporal total se encuentre muchas veces elevado. Las causas incluyen insuficiencia cardiaca, cirrosis, insuficiencia renal, síndrome nefrótico. Se caracteriza clínicamente por presencia de edemas y en ausencia de tratamiento diurético estos pacientes tienen unNao < 20 mEq/L excepto en la insuficiencia renal en la que el Nao es > 20 mEq/L. Volumen extracelular normal o normovolémica Se caracteriza porque hay retención de agua más no de sodio. No hay edemas ni clínica de hipovolemia. Las causas incluyen: el síndrome de secreción inadecuada de ADH (SIADH), hipotiroidismo, insuficiencia suprarrenal, estrés, alteración del osmoreceptor o intoxicación acuosa voluntaria (potomanía, polidipsia psicógena) o iatrogénica. SIADH: es una de las causas más frecuentes de hiponatremia y es un diagnóstico de exclusión. Se caracteriza por una liberación de ADH no debida a los estímulos normales (hiperosmolalidad o hipovolemia), que impide la 25 Temas de interés en: Nefrología excreción de agua mientras la eliminación de sodio es normal, lo que produce una hiponatremia hiposmolar normovolémica. Las causas de SIADH incluyen: múltiples fármacos (inhibidores de la receptación de la serotonina, opiáceos, antidepresivos tricíclicos), tumores, alteraciones del sistema nervioso central (encefalitis, meningitis, etc), patología pulmonar, idiopática y mutaciones del gen del receptor V2. Los criterios diagnósticos son: 1) Normovolemia Clínica 2) Hiponatremia hiposmolar Na < de 135mEq/l y osmolaridad plasmática < 280 mOm/kg 3) Osmolaridad Urinaria inapropiadamente elevada >100 mosm con función renal normal 4) Sodio urinario inapropiadamente elevado Nao > 40mEq/l si la ingesta de agua y sal es normal 5) Exclusión de hipotiroidismo, y de insuficiencia suprarrenal 6) Ausencia de uso de diuréticos reciente Tabla 1: Etiología de la Hiponatremia Tipos Entidades Hiponatremia con osmolaridad • Hiperglucemia, administración de manitol aumentada (osm >290) • Post-resección transuretral Hiponatremia con osmolaridad • Hiperproteinemia (Proteínas >1500) normal (Pseudohiponatremia) (osm • Hiperlipidemia (TG>1500) 275-290) • Hipervolémica: insuficiencia cardiaca, cirrosis, síndrome nefrótico, insuficiencia renal • Normovolémica: SIADH, hipotiroidismo, insuficiencia suprarrenal, hipocortisolismo, alteración del osmoreceptor, Hiponatremia hipoosmolar intoxicación acuosa. (Hiponatremia verdadera) • Hipovolémica: (osm <275) o Pérdidas renales (Na o >20 mEq/l): diuréticos, nefropatía pierde sal, diuresis osmótica, síndrome cerebral pierde sal, bicarbonaturia, cetonuria o Perdidas extrarrenales (Nao >20 mEq/l): vómitos, diarrea, cutáneas (De Sequera, 2021) Clínica: Los síntomas de la hiponatremia se derivan de la hiperhidratación neuronal (por el paso de agua a las células, secundaria a la hipoosmolaridad del espacio extracelular) y la gravedad de las manifestaciones dependen sobre todo de la velocidad de instauración de la hiponatremia y en menor medida de la Severidad de la misma. En general no se producen síntomas hasta que la 26 Temas de interés en: Nefrología concentración sérica de sodio es inferior a 120- 125 mEq/l. La hiponatremia aguda es más sintomática que la crónica. La clínica varía desde asintomáticos o síntomas leves como cefalea, debilidad, astenia, déficit de atención, náuseas, vómitos, somnolencia, letargia hasta síntomas que pueden llegar a comprometer la vida como convulsiones, coma y muerte. DIAGNÓSTICO: En primer lugar y si la hiponatremia es un hallazgo aislado y no esperado en el contexto clínico, hay que confirmarla con otra determinación analítica para eliminar errores del laboratorio. En segundo lugar, se deben descartar situaciones de pseudohiponatemia o hiponatremia con osmolaridad aumentada que ocurren en presencia de hiperglucemia severa, hipoproteinemia e hiperlipidemia graves. Para ello hay que medir la Osmolaridad plasmática directamente, no la calculada por la fórmula, aunque con los datos clínicos y la glucemia es suficiente en la mayoría de los casos. Una vez confirmada la hiponatremia verdadera un abordaje practico consiste en clasificarla en función del estado del volumen corporal en hiper, hipo o normovolémica (Tabla 1). A parte de la historia clínica y el examen físico que orientan a la etiología de la hiponatremia, es de utilidad medir el sodio, potasio y osmolaridad urinarias, lo que permite valorar si se está excretando una orina diluida o no, así como determinar si el origen de la depleción de volumen es renal o extrarrenal. TRATAMIENTO (HOORN, E 2017): El tratamiento debe ir enfocado a corregir la causa desencadenante de la hiponatremia y a restaurar la normalidad de la osmolaridad sérica, sin originar iatrogenia. El tratamiento depende de la severidad de los síntomas, de la duración de la hiponatremia (aguda o crónica), y en menor medida del volumen extracelular existente y de la patología subyacente. La hiponatremia aguda (menos de 48 h) no corregida tiene un alto riesgo de provocar secuelas por edema cerebral mientras que la corrección excesivamente rápida de la hiponatremia crónica puede ocasionar mielinolisis pontina. Si no está claro el tiempo que ha tardado en generarse la hiponatremia debe considerarse que se trata de una hiponatremia crónica. (De Sequera, 2021) (HOORN, E 2017) Hiponatremia con síntomas neurológicos graves: Es siempre es una emergencia médica y tanto en la aguda como en la crónica debe tratarse de inmediato mediante la administración de soluciones hipertónicas, aunque con diferente velocidad de corrección. 27 Temas de interés en: Nefrología Se recomiendan bolos de 100ml solución hipertónica al 3% de Na Cl, con un ritmo de infusión de 4 ml/kg/h en casos muy graves y de 1-2 ml/kg/h en menos graves, hasta un máximo de 3 bolos con el objetivo de aumentar la natremia 4 a 6 mEq/L (elevación de Na plasmático máximo de 2 mEq/l/h en formas agudas y de 0,5-1,5 mEq/l/hora en formas crónicas) para revertir el edema cerebral sin que sea necesario alcanzar concentraciones normales. Cabe recalcar que si la hiponatremia es aguda la corrección puede ser algo más rápida, pero si la hiponatremia se considera crónica, la corrección máxima debe ser cuidadosa. En estos casos las guías recomiendan un aumento máximo de la natremia de 10mEq/L durante las primeras 24 h y de 8mmol/L durante periodos de 24 h a partir de entonces. (De Sequera, 2021) Los pacientes tratados deben monitorizarse cada 2-4 horas con el fin de que la corrección se mantenga siempre en los límites deseados. Hiponatremia asintomática: No constituye una urgencia terapéutica y el tratamiento debe efectuarse en función de la volemia del paciente (según la tabla 2) y la etiología de la hiponatremia. El ritmo de corrección debe ser muy lento, para dar tiempo a que el cerebro se adapte al aumento de la osmolalidad y evitar la mielinolisis. Además, se deben instaurar tratamientos específicos de la causa de la hiponatremia. Tabla 2: Tratamiento de la hiponatremia asintomática según la volemia Hipernatremia Hipernatremia Hipernatremia hipovolémica normovolémica: SIADH hipervolemica Tratar o corregir la causa del Restricción hídrica SIADH Uso de diuréticos Reposición de volumen Restricción hídrica (furosemida) con suero salino al 0.9% Dieta hiperproteica y rica en sal Vaptanes Rozman,C, 2020; Hoorn, E 2017 Complicaciones del tratamiento La complicación más grave es el síndrome de desmielinización osmótica o mielinolisis central pontina, que se produce por la deshidratación celular y posterior una pérdida de vaina de mielina por una corrección rápida de la 28 Temas de interés en: Nefrología natremia con soluciones hipertónicas. Tras 1-6 días del tratamiento y después de una mejoría transitoria aparece parálisis de pares craneales, ataxia, tetraparesia, alteración del nivel de conciencia. (Rozman,C, 2020), (De Sequera , 2021) HIPERNATREMIA DEFINICIÓN: La hipernatremia es la concentración de sodio sérico superior a 145 mEq/L. Es un trastorno menos frecuente que la hiponatremia y tampoco es un diagnóstico en sí mismo, sino un hallazgo de laboratorio que obliga a investigar la causa que lo produce. La hipernatremia conlleva a un aumento de la osmolaridad plasmática que estimula a los receptores hipotalámicos yproduce sed como mecanismo protector. Esta es la razón de que esta enfermedad aparezca preferentemente en pacientes con trastornos mentales, ancianos o con alteración del estado de conciencia, en quienes la autorregulación se encuentra alterada. (Rozman,C, 2020) ETIOLOGÍA: Dependiendo del volumen extracelular, la hipernatremia se presenta con hipovolemia por pérdidas renales o extrarrenales (que es la más frecuente), o con hipervolemia, debida a un aporte excesivo de sustancias hipertónicas (como ingesta de agua de mar) o con normovolemia, como es el caso de la diabetes insípida (DI). Tabla 3: Etiología de la Hipernatremia Mecanismo Entidades • Disminución de la ingesta: falta de agua, incapacidad para el acceso de agua o de pedir agua, defecto en la sed (alteración del nivel de conciencia, problema psicológico, enfermedades del centro de la sed) • Perdida de agua: o Renales: diabetes insípida, diuresis osmótica (glucosa, urea, Déficit de agua manitol) o Perdidas cutáneas: sudoración profusa, fiebre, altas temperaturas, ejercicio, fibrosis quística o Perdidas gastrointestinales: diarrea osmótica • Entrada de agua a las células: convulsiones o ejercicio intenso, rabdomiólisis • Administración de infusión de salino con mayor concentración de sodio • Infusión de cloruro de sodio hipertónico o bicarbonato Sobrecarga de sodio • Ingesta de agua de mar/sodio • Diálisis con concentración alta de sodio • En niños: cambio de azúcar por cloruro sódico en fórmulas de alimentación (De Sequera, 2021) 29 Temas de interés en: Nefrología Clínica: El síntoma más común es la aparición de sed intensa. También hay síntomas neurológicos consecuencia de la deshidratación cerebral originado por una osmolaridad plasmática elevada (anorexia, náuseas, vómitos, inquietud, irritabilidad, hiperreflexia, temblor, asterixis, ataxia, alteración de conciencia coma y muerte). La gravedad de los síntomas se halla mas relacionada con la velocidad de la instauración de la hipernatremia que con las concentraciones de sodio sérico. En la hipernatremia crónica (de más de 48 horas de evolución) los síntomas neurológicos son menos evidentes, ya que el cerebro se adapta a ella. (Rozman,C, 2020) DIAGNÓSTICO: Inicialmente se deben solicitar: biometría hemática, bioquímica sanguínea (glucosa, urea, sodio, potasio, cloro, calcio, proteínas totales, osmolaridad), orina con emo, iones (sodio, potasio, urea, creatinina) y osmolaridad urinaria. De acuerdo a la sociedad española de nefrología para el diagnóstico etiológico se debe tomar en cuenta estas preguntas: 1) ¿Cómo está el volumen extracelular? Distingue los casos por ganancia neta de sodio de los de pérdida neta de agua. 2) ¿Cuál es la respuesta renal a la hipernatremia? Mediante la diuresis y la concentración de la orina. La capacidad de concentración urinaria es normal en pacientes con una sobrecarga de Na y además habrá oliguria si se debe a pérdidas insensibles o hipodipsia primaria sin diabetes insípida. En estas condiciones la Osmolaridad urianaria debe ser mayor de 800 mOsmol/ kgH2O. (De Sequera, 2021) La poliuria se define arbitrariamente como un volumen urinario superior a 2,5-3 l/día e indica que el origen de la hipernatremia es una pérdida de agua de origen renal. Se puede encontrar una diuresis acuosa (Osmo <300 mOsmol/ kgH2O en la diabetes insípida) u osmótica (Osm> 300 mOsmol/kgH2O). Otros exámenes útiles en el estudio de la poliuria incluyen: ● Test de restricción hídrica; La privación de agua eleva la tonicidad plasmática, que libera ADH y concentra la orina en sujetos sanos o con polidipsia primaria, pero esto no ocurre en la diabetes insípida central (DIC) ni nefrogénica (DIN). ● Determinación de la copeptina: Durante la síntesis de ADH, la arginina- vasopresina se divide en copeptina y neurofisina-2. Una copeptina basal <2,6 pmol/l es diagnóstica de DIC, mientras que concentraciones superiores a 21,4 pmol/l son diagnósticos de DIN (Rozman,C, 2020). TRATAMIENTO: El tratamiento dependerá de si la causa es un déficit de agua o el balance 30 Temas de interés en: Nefrología del tiempo de la hipernatremia. En la hipernatremia aguda, en la que hay riesgo la hemorragia cerebral la corrección debe ser rápida, mientras que, en la hipernatremia crónica, la corrección debe ser lenta dado que la corrección rápida puede producir edema cerebral, convulsiones, daño neurológico permanente e incluso la muerte. La reducción de natremia no debe ser mayor a 0,5 mmol/L/hora o a 8-10 mEq/ día y no debe reponerse más de 50% del déficit de agua calculado. La corrección gradual del problema requiere el cálculo previo del déficit de agua que se estima mediante la siguiente fórmula: Se debe realizar el cálculo del déficit de agua previo a la corrección gradual Déficit de agua = 0,6 x peso (kg) x ([Na]p -140)/140 (0,5 en mujeres) Para reponer las pérdidas se pueden usar distintos fluidos y se debe buscar la reposición de la volemia y la regulación de la osmolaridad. Se usa: ● Agua libre oral o intravenosa en pacientes con hipernatremia por pérdida pura de agua (diabetes insípida). (De Sequera, 2021) ● Suero salino hipotónico cuando también existe una pérdida de sodio (vómitos, diarrea, diuréticos). (De Sequera, 2021) ● Suero salino fisiológico cuando el paciente está inicialmente hipotenso hasta reponer volumen y luego se utiliza soluciones hipotónicas al 0,45% para corregir la hiponatremia. (Rozman,C, 2020) El tratamiento de diabetes insípida central es la desmopresina oral, nasal y parenteral en dosis de 1-4 mcr parenteral a 100-400 mcrg asociada a restricción proteica, dieta baja en sal y el uso de tiazidas o fármacos que aumenten el efecto o la secreción de ADH como la clorpropramida. (De Sequera , 2021) El tratamiento de la diabetes insípida nefrogénica incluye la dieta hipoproteica e hiposódica y los diuréticos tiazídicos (De Sequera , 2021) TRASTORNOS DEL POTASIO Conceptos Básicos La concentración de potasio plasmático es el resultado de la relación entre la ingesta, la eliminación y la distribución transcelular. Los requerimientos mínimos diarios de potasio son de aproximadamente 1.600 a 2.000 mg (40 a 50 mmol). Aproximadamente el 80% del potasio ingerido es excretado por los riñones, el 15 % por el tracto gastrointestinal y el 5 % restante por el sudor. A 31 Temas de interés en: Nefrología nivel renal el potasio es excretado a la luz tubular en la porción del túbulo distal y colector. (De Sequera , 2021) El 98% del contenido de potasio se localiza en el espacio intracelular (140 mEq/l) y el 2% restante en el espacio extracelular (3,5-5 mEq/l). Esta diferencia de concentración a ambos lados de la membrana celular es el determinante del potencial de membrana en reposo que es fundamental para la transmisión neuromuscular y el mantenimiento de las funciones celulares. El potasio entra en la célula por medio del receptor N-K-ATPasa. Este trasportador cataliza la entrada de 2 moles de potasio a la célula por cada 3 moles de sodio que salen, generándose así un gradiente electronegativo intracelular. El movimiento transcelular de potasio depende de los siguientes factores: ● Insulina: estimula la entrada de potasio a la célula al estimular la bomba N-K-ATPasa ● Estimulación de receptores beta 2 adrenérgicos: activa la bomba Na-K- ATPasa por medio de la activación de AMP cíclico facilitando entrada de potasio a la célula. ● Aldosterona: además de aumentar la absorción de sodio y la excreción de potasio a nivel del túbulo distal, favorece la entrada de potasio a la célula. ● Cambios en el PH: La acidosis metabólica hace que el potasio salga de la célula mientras que la alcalosis provoca el ingreso de potasio a la célula para mantener una neutralidad eléctrica. En resumen, la acidosis metabólica se asocia con hiperpotasemia y la alcalosis con hipopotasemia. (De Sequera, 2021) HIPOPOTASEMIA Definición y clasificación: La hipopotasemia se define por una concentración sérica de potasio por debajo del límite inferior de lanormalidad: K < 3,5 mEq/l. La hipopotasemia es mucho más frecuente que la hiperpotasemia. La hipopotasemia se clasifica en función de la concentración de potasio sérico en: ● Leve: 3-3,5 mEq/l ● Moderada: 2,5-2,9 mEq/l ● Grave: menos de 2,5 mEq/l 32 Temas de interés en: Nefrología Etiología de la hipopotasemia: Tabla 4: Etiología de la hipopotasemia Mecanismo Entidades Captación celular de K Pseudohipopotasemia (leucocitosis extrema) Falta de aporte Bajo contenido de K en la dieta (raro) Pérdidas extrarrenales • Digestivas (diarrea, uso de laxantes, fístulas) • Cutáneas (sudoración profusa, quemaduras extensas) • Con presión arterial normal: o Diuréticos o Vómitos o aspiración nasogástrica o Hipomagnesemia o Trastornos tubulares (acidosis tubular renal, Bartter, Gittelman, cisplatino, levodopa, aminoglucósidos, anfotericina Perdidas renales B) • Con hipertensión o Hiperaldosteronismo primario /secundario, regaliz, exceso de corticoides o Síndrome de Liddle o Cetoacidosis diabética o Poliuria postobstructiva • Alcalosis metabólica • Administración de insulina Redistribución (Entrada del • Estimulación B2 adrenérgica por B2 agonistas o estrés potasio al interior de la • Parálisis periódica hipopotasémica célula) • Hipotermia • Proliferación celular en leucemias, linfoma de Burkitt y durante el tratamiento de anemias megaloblásticas Clínica: La gravedad de las manifestaciones clínicas de la hipopotasemia se correlaciona con su concentración y con su velocidad de instauración. Los síntomas no suelen aparecer hasta que el K desciende por debajo de 3 mEq/L. Predominan los síntomas neuromusculares (parestesias, debilidad, parálisis, hiporreflexia, hipoventilación, fasciculaciones, tetania) que afectan más a las extremidades inferiores que a las superiores y que respetan los músculos craneales y las manifestaciones cardiacas (Arritmias) A nivel digestivo, puede provocar constipación hasta íleo paralítico. Otros efectos sistémicos son la diabetes insípida nefrogénica y la alcalosis metabólica. (Lewis, 2020) Diagnóstico: Inicialmente se deben solicitar: ● Biometría hemática ● Bioquímica sanguínea: glucosa, urea, sodio, potasio, cloro, magnesio, calcio ● Gasometría venosa 33 Temas de interés en: Nefrología ● Electrocardiograma: Es imprescindible ante cualquier paciente con hipopotasemia. Entre las alteraciones que se pueden encontrar en la hipopotasemia se encuentran: incremento de la amplitud de la onda P, prolongación del PR, aplanamiento o inversión de la onda T, aparición de ondas U, depresión del segmento ST, arritmias auriculares o ventriculares Para guiar diagnostico etiológico de la hipopotasemia se debe solicitar una bioquímica urinaria que incluya determinación de sodio, potasio creatinina y urea en muestra aislada o en orina de 24 horas. ● Muestra aislada de orina: ○ cociente K/Creatinina en muestra simple de orina: es un marcador de uso creciente que se basa en la excreción constante de la creatinina, lo que permitiría eliminar la influencia de la concentración o dilución de la orina. Un cociente Ko/Cro > 2,5-3,5 mmol/mmol (>25-35 mEq/gramo) indicaría una respuesta renal inadecuada y, por tanto, un origen renal de la hipokalemia. ○ Excreción fraccional de potasio (FEK): representa la proporción entre la cantidad de potasio excretado y filtrado, si el filtrado glomerular es constante y normal Se calcula como: % FEK = (Ko × Crs) × 100% /(Ks × Cro) ● Orina de 24 horas: ○ Un K urinario < 15-20 mmol/día (o 15 mmol/l en muestras aisladas, cifras aproximadas) L orienta a que la hipopotasemia es de causa extrarrenal (falta de aporte, pérdidas no-renales o renales remotas y redistribución transcelular de potasio). Por el contrario, perdidas de K >20 mmol/día, orientan a un origen renal. ○ Gradiente transtubular de potasio (TTKG): La concentración urinaria de K está influenciada por el estado de concentración y dilución de la orina. En los estados de hipovolemia efectiva, la disminución de filtrado glomerular y el aumento de reabsorción proximal de sodio pueden disminuir el aporte a la nefrona distal de sodio, con la subsiguiente disminución en la eliminación de potasio. Por consiguiente, la concentración urinaria de potasio sólo puede valorarse adecuadamente si el paciente está euvolémico y excreta más de 100 mmol/día de sodio. Por ello, para corregir el K urinario a la reabsorción de agua en el túbulo colector, se calcula el gradiente transtubular de potasio (TTKG), que nos permite valorar la existencia y la magnitud de la acción mineralocorticoide en el túbulo distal (TCD). ○ TTKG= ( K (orina) x Osm (plasma)) / (K (plasma) x Osm (orina)) ○ Un TKG < 4 orienta a ausencia de actividad mineralcorticoide en el TCD mientras que un TTKG >7 es indicativa de presencia de actividad mineralocorticoide en el TCD 34 Temas de interés en: Nefrología Tratamiento: La urgencia del tratamiento depende de la gravedad de la hipopotasemia y de la comorbilidad del paciente, y se basa en la administración de potasio. Debe realizarse un diagnostico etiológico lo antes posible, y corregir la causa. Dado que el potasio es un ion predominantemente intracelular, su concentración plasmática sólo es orientativa del déficit de potasio corporal. Se puede considerar que por cada disminución de 1 mEq/l en el potasio sérico, las reservas de potasio habrán disminuido entre 200 y 400 mEq. Hipopotasemia leve Si no hay intolerancia oral es suficiente con el suplemento dietético con alimentos ricos en potasio (Rozman,C, 2020). En caso de intolerancia oral se administra cloruro de potasio por vía intravenosa a dosis bajas. Hiperpotasemia moderada Si no hay intolerancia oral se administran junto a una dieta rica en potasio, sales de potasio por vía oral (Jarabe Tri- K). En caso de intolerancia oral se administra cloruro potásico por vía intravenosa, a mayor dosis que la utilizada para la hipopotasemia leve (habitualmente 40 meq de CLK en 1000 cc de suero salino a un ritmo de 80 cc/hora). Hipopotasemia grave. Debe administrarse potasio por vía intravenosa, diluido preferentemente en suero fisiológico, ya que la perfusión de glucosa potencia la hipopotasemia al favorecer la entrada de potasio al interior de la célula. Al administrar cloruro potásico IV deben adoptarse las siguientes precauciones: utilizar una solución con una concentración inferior a 50 mEq/ L, a un ritmo inferior a 20 mEq/hora y en una cantidad diaria de maximo200 mEq. Se debe monitorizar continuamente el potasio para evitar una reposición excesiva. La administración intravenosa de cloruro potásico puede generar flebitis por lo cual se debe valorar en que vena de calibre grueso se va aplicar el tratamiento, y en casos de hipopotasemias severas, se puede reponer por vía central, aunque es aconsejable no hacer progresar el catéter hasta la aurícula por el riesgo de provocar arritmias. (Rozman,C, 2020). Puede haber hipomagnesemia asociado por lo que en casos de hipopotasemias refractarias se debe descartar esta alteración y corregir el magnesio antes del potasio. (Rozman,C, 2020) 35 Temas de interés en: Nefrología HIPERPOTASEMIA Definición y clasificación: La hiperpotasemia se define como la concentración plasmática de potasio superior a 5,5 mEq. a hiperpotasemia es la más grave de las alteraciones electrolíticas, porque puede provocar arritmias ventriculares fatales en minutos. La hiperpotasemia se clasifica en función de la concentración plasmática de potasio en: ● Leve: 5,5-6 mEq/L ● Moderada 6,1- 7 mEq/L ● Grave: más de 7 mEq/L Etiología: Las múltiples causas de hiperpotasemia se enumeran en la tabla, pero en la práctica clínica la insuficiencia renal y los fármacos son los principales factores que predisponen al desarrollo de hiperpotasemia. (Rozman,C, 2020) Tabla 5 : Etiología de la hiperpotasemia Mecanismo Entidades • Muestra hemolizada Pseudohiperpotasemia • Leucocitosis (>200.000/mm3) o trombocitosis intensa (>500000/mm3) • Torniquete excesivamente apretadoAporte excesivo de potasio • En presencia de ERC oral o IV • Enfermedad renal crónica, insuficiencia renal aguda • Enfermedad de Addison • Hiperplasia adrenal congénita Disminución de la eliminación • Hipoaldosteronismo hiporeninemico, acidosis tubular renal tipo IV renal • Farmacos que interfieren con la liberación y/o secreción de aldosterona: IECAs, ARA2, inhibidores de la renina, ciclosporina, tacrolimus, sobredosis de digital • Disfunción tubular distal: mieloma, amiloidosis, lupus, trasplante renal • Acidosis • Lisis celular, traumatismos extensos, quemaduras, lisis tumoral, rabdomiólisis y hemólisis Paso de potasio al liquido • Parálisis periódica hipopotasemica extracelular • Déficit de insulina • Fármacos B- bloqueantes, intoxicación digitálica, succinilcolina, agonistas α adrenérgicos, arginina Clínica: Las manifestaciones clínicas suelen aparecer cuando la concentración sérica de potasio es igual o superior a 7 mEq/L en casos de hiperpotasemia crónica, pero con cifras mas bajas en incrementos agudos. Las manifestaciones clínicas incluyen debilidad muscular, parálisis, arritmias cardiacas (bradicardia sinusal, parada sinusal, ritmos idioventiculares lentos, taquicardia ventricular, fibrilación ventricular y asistolia). 36 Temas de interés en: Nefrología Diagnóstico: Inicialmente se deben solicitar: ● Biometría hemática ● Bioquímica sanguínea: glucosa, urea, sodio, potasio, cloro, magnesio, calcio, creatinincinasa, (CK), aspartato aminotransferasa (AST) y alanino aminotransferasa (ALT). Si la hipopotasemia no se acompaña de síntomas ni de alteraciones electrocardiográficas, debe confirmarse con una nueva determinación ● Gasometría venosa ● Electrocardiograma: Inicialmente aparecen ondas T picudas y simétricas, acortamiento del intervalo QTc y descenso del segmento ST, A medida que aumenta la hiperpotasemia aparece prolongación del PR, ensanchamiento del complejo QRS y disminución de la amplitud de la onda P que incluso puede desaparecer. (De Sequera , 2021) Para guiar diagnostico etiológico de la hipopotasemia se debe solicitar una bioquímica urinaria que incluya determinación de sodio, potasio creatinina y urea en orina en muestra aislada o preferentemente de 24 horas. ● Orina de 24 h; En toda hiperkalemia la expresión urinaria de potasio en 24 h debe ser superior a 100 mEq/día si la respuesta renal es adecuada, y el TTKG, debe ser superior a 7 si la respuesta aldosterónica es adecuada a la hiperkalemia. ● Muestras aisladas: El cociente Ku/Cru < 20 ml/mmol (< 200 mEq/ gramo) indica un déficit en la excreción renal de K y, por tanto, una respuesta renal inadecuada. Tratamiento El tratamiento emergente esta indicado en las hiperpotasemias moderas a graves y cuando haya cambios electrocardiográficos compatibles, un rápido incremento de las cifras de potasemia, una función renal disminuida y ante la presencia de acidosis significativa. Los objetivos terapéuticos iniciales son: estabilización del miocardio para protegerlo frente a la aparición de arritmias y el desplazamiento del potasio del espacio vascular al interior de las células. Una vez ha descendido la potasemia a valores inferiores a 6 el tratamiento se basa en la disminución del contenido corporal total de potasio. (De Sequera , 2021) (Rozman,C, 2020). Hiperpotasemia leve El tratamiento se baja en la restricción del potasio en la dieta con dieta y la suspensión de fármacos que originen hiperpotasemia (IECA, ARA2, espironolactona). Las resinas de intercambio iónico (como el poliestireno 37 Temas de interés en: Nefrología sulfonato cálcico o resincalcio) favorecen la eliminación de potasio por el tubo digestivo al intercambiar calcio por potasio en el colon o impedir su absorción. Estas pueden ser utilizadas en hiperpotasemia crónica y cuando la integridad y funcionalidad del tracto digestivo es normal por ejemplo a dosis de 1 sobre cada 8-24 horas. (Rozman,C, 2020) Hiperpotasemia moderada El objetivo es evitar que progresen las alteraciones cardíacas, se debe actuar de inmediato. ● Insulina: Es la vía más rápida de corrección de hiperpotasemia, debe ser administra junto con glucosa (perfusión de dextrosa) para evitar la hipoglucemia; su efecto se inicia a los 15 minutos y dura 2-6 horas. Para ello se añaden 12 UI de insulina rápida a 500 ml de suero glucosado al 10% y se perfunden en 1-4 horas. ● Beta 2 agonistas (ejm: salbutamol): Favorecen la entrada de potasio al interior de la célula. Se administra en forma inhalatoria (1-2ml diluidos en 4ml de SS) y en pocos casos intravenosa (salbutamol 0,5 mg diluidos en 100 cc de SS perfundidos en 20 minutos). El efecto del salbutamol nebulizado se inicia a los 15-30 minutos y se mantiene 2-3 h. Se debe tener precaución con las pacientes con antecedentes de angina inestable ya que estos medicamentos generan taquicardia. ● Bicarbonato sódico: solo esta indicado si hay acidosis metabólica. El efecto inicia a los 60 minutos. ● Furosemida: estimulan la excreción potasio, en dosis de 60 mg IV dosis única o valorando la volemia. Su efecto inicia a los 15 minutos y se mantiene 4 horas. Hiperpotasemia grave o toxica (con alteraciones electrocardiográficas) Al tratamiento de la hiperpotasemia moderada se añade: ● Gluconato cálcico al 10%: 1- 2 ampollas (10-20 ml) por vía intravenosa lenta en 5-10 minutos. No tiene efecto directo sobre la potasemia, pero constituye el tratamiento de primera línea en la hiperpotasemia que cursa con alteraciones electrocardiográficas. Suprime rápidamente estas alteraciones por antagonismo con el efecto tóxico de la hiperpotasemia sobre la conducción cardiaca. ● Hemodiálisis: Es la única medida terapéutica eficaz en pacientes con insuficiencia renal avanzada e hiperpotasemia grave. 38 Bibliografía 1. Rozman, C. "Farreras: Medicina Interna" 19. edición. Barcelona, España, 2020. 2. De Sequera, P., Alcazar, R. Albalate, M. (2021, Marzo). Trastorno del agua. Disnatremias Nefrología al día. Recuperado de https:// nefrologiaaldia.org/es-articulo-trastornos-del-agua-disnatremias-363 3. De Sequera, P., Alcazar, R. Albalate, M. (2021, Mayo). Trastorno del potasio. Hipopotasemia. Hiperpotasemia. Nefrología al día. Recuperado de https://nefrologiaaldia.org/es-articulo-trastornos-del-potasio-hipopotasemia- hiperpotasemia-383 4. Hoorn, E. J., & Zietse, R. (2017). Diagnosis and Treatment of Hyponatremia: Compilation of the Guidelines. Journal of the American Society of Nephrology: JASN, 28(5), 1340–1349. https://doi.org/10.1681/ ASN.2016101139 5. Lewis, J. (2020, Abril). Hiperpotasemia. Manual MSD versión para profesionales. Recuperado de https://www.msdmanuals.com/es-ec/ professional/trastornos-endocrinol%C3%B3gicos-y-metab%C3%B3licos/ trastornos-electrol%C3%ADticos/hiperpotasemia 39 Temas de interés en: Nefrología CAPÍTULO 3 Insuficiencia Renal Aguda Nicole Isabella Viteri Herrera 41 Temas de interés en: Nefrología DEFINICIÓN La insuficiencia renal aguda (IRA) también conocida como fracaso renal agudo (FRA) o lesión renal aguda se define tradicionalmente como un deterioro rápido (de horas a días) de la tasa de filtración glomerular. A menudo se diagnostica en el contexto de otras enfermedades agudas y es particularmente común en pacientes críticamente enfermos. Las consecuencias clínicas de la IRA incluyen la acumulación de productos de desecho, electrolitos y líquidos, así como otras alteraciones menos conocidas tales como la reducción de la respuesta inmune y la disfunción de órganos no renales (interferencia de órganos). (Hoste, y otros, 2018) EPIDEMIOLOGÍA La insuficiencia renal aguda es un problema global de salud pública que afecta a más de13,3 millones de personas anualmente de manera global, de las cuales un 85% viven en países en desarrollo y ocasiona 1,7 millones de muertes anualmente. (Kaddourah, Basu, Bagshaw, & Goldstein, 2017) La incidencia y etiología de la insuficiencia renal aguda difiere entre los países con un nivel económico alto de aquellos con un nivel económico mediano-bajo y según el contexto clínico. En los países con nivel económico medio-bajo, la incidencia de IRA es mayor y esta ocurre en población más joven, sin comorbilidades, favorecida por factores socioeconómicos y políticos (agua contaminada, acceso deficiente al tratamiento), factores ambientales (climas cálidos con mayor número de vectores y enfermedades endémicas) y factores culturales (escasa o nula prevención, el uso de medicinas y tratamientos herbales tradicionales). Por otro lado, en los países con nivel económico alto, la IRA ocurre en pacientes mayores con múltiples comorbilidades y polimedicados. El desenlace de la IRA también se correlaciona con el producto interno bruto de los países y parece ser similar o peor en los países de ingresos bajos en comparación con los países de ingresos altos. (Sawhney & Fraser, 2017). Además, la incidencia de insuficiencia renal aguda varía ampliamente en dependencia del contexto clínico y aparece en 5-7% de los pacientes hospitalizados, y hasta el 50-60% de los pacientes en unidades críticas. (Sawhney & Fraser, 2017) ETIOLOGÍA La etiología de la IRA es muy amplia, y las causas principales se han dividido en tres categorías principales: prerenal, intrínseca y postrenal (Gaínza, 2020). Es importante recordar que la IRA en múltiples ocasiones es multifactorial, especialmente aquella que se desarrolla en el ámbito hospitalario. Y, además, es un proceso dinámico y puede evolucionar de un estadio a otro más grave. 43 Temas de interés en: Nefrología La mayoría de las causas de IRA están relacionadas con un desajuste focal entre el suministro de oxígeno y nutrientes (debido a una microcirculación alterada) a las nefronas y una mayor demanda de energía (debido al estrés celular). IRA Prerrenal En la insuficiencia renal aguda prerenal, la hipoperfusión renal conduce a una disminución de la tasa de filtración glomerular (sin daño del parénquima renal) como respuesta adaptativa a diversas agresiones extra renales. El mantenimiento de una tasa de filtración glomerular normal depende de una perfusión renal adecuada. Los riñones reciben hasta el 25% del gasto cardíaco, por tanto, cualquier disminución del volumen circulante intravascular verdadero o del volumen circulante eficaz (con volumen intravascular conservado o aumentado) puede tener un impacto profundo en la perfusión renal. (Gaínza, 2020) Tabla 1. Etiología de insuficiencia renal aguda prerenal DEFECTO SISTÉMICO CAUSAS ● Depleción directa del volumen intravascular: - Hemorragia - Pérdidas gastrointestinales: diarreas, vómitos, laxantes, sonda nasogástrica - Pérdidas renales: diuréticos, diuresis osmótica, Hipovolemia verdadera diabetes insípida - Pèrdidas cutáneas y respiratorias: fiebre, quemaduras - Redistribución al espacio intersticial: - Síndrome nefrótico, malnutrición, pancreatitis, peritonitis, obstrucción intestinal ● Enfermedades cardiacas: insuficiencia cardiaca, arritmias, infarto agudo de miocardio, taponamiento cardiaco Hipovolemia efectiva ● Tromboembolismo pulmonar ● Vasodilatación sistémica: fármacos antihipertensivos, hepatopatía, sepsis, shock anafiláctico, ● Síndrome hepatorrenal ● Sustancias alfa adrenérgicas Vasoconstricción renal ● Hipercalcemia ● Sepsis Alteración de las ● Vasoconstricción de la arteria aferente: AINE respuestas adaptativas ● Vasodilatación de la arteria eferente: IECA, ARA2 renales Fuente: (Gaínza, 2020). Modificado por Viteri Isabella 44 Temas de interés en: Nefrología IRA postrenal/obstructiva La lesión renal aguda postrenal se produce tras la obstrucción aguda del flujo urinario, lo que aumenta la presión intra-tubular y, por lo tanto, disminuye la tasa de filtración glomerular. Además, la obstrucción aguda del tracto urinario puede conducir a una alteración del flujo sanguíneo renal y a procesos inflamatorios que también contribuyen a la disminución de la tasa de filtración glomerular. La IRA postrenal se puede producir por una obstrucción a cualquier nivel dentro del sistema del tracto urinario y el origen de la obstrucción puede ser intraluminal, intramural o extraluminal. En el caso de que la obstrucción sea supravesical, esta debe afectar a los dos riñones para producir una IRA significativa salvo en pacientes monorrenos. La clínica es variable y va a depender del lugar de la obstrucción, de si es completa o parcial, del carácter agudo o crónico de la obstrucción, etc. Es frecuente el dolor debido a la distensión de la vejiga, sistema colector o cápsula renal, aunque suele ser mínimo o ausente en las obstrucciones parciales o en aquellas que se establecen lentamente. El volumen urinario es variable y puede haber anuria brusca, flujo urinario intermitente (anuria que alterna con poliura), insuficiencia renal aguda no oligúrica o nicturia. La reversión oportuna de las causas pre renales o pos renales generalmente da como resultado una pronta recuperación de la función, pero la corrección tardía puede provocar daño renal. (Gaínza, 2020) Tabla 2. Etiología de insuficiencia renal aguda postrenal DEFECTO SISTÉMICO CAUSAS ● Anomalías congénitas: ureterocele, valvas uretrales posteriores, vejiga neurógena ● Hipertrofia prostática benigna Obstrucción extra renal ● Neoplasias de vejiga, próstata, uretra, cérvix, colon ● Fibrosis retroperitoneal ● Patología ginecológica no maligna: prolapso uterino, cistocele, endometriosis ● Nefrolitiasis Obstrucción intra renal ● Coágulos ● Necrosis papilar Fuente: (Gaínza, 2020). Modificado por Viteri Isabella 45 Temas de interés en: Nefrología IRA intrínseca o parenquimatosa La IRA intrínseca puede ser secundaria a una amplia variedad de patologías que afectan a cualquiera de las siguientes estructuras renales: túbulos, intersticio, glomérulos y vasos sanguíneos intrarenales. (Lococo, Fazzini, Alejandra, Tais, & Malvar, 2018) La necrosis tubular aguda (NTA) es la causa más frecuente de IRA intrínseca y obedece al daño estructural de las células tubulares, del componente intersticial y de la microvasculatura renal. Estas alteraciones están condicionadas fundamentalmente por dos tipos de mecanismos:1. Por isquemia prolongada en el caso de la IRA isquémica.2. Por tóxicos en el caso de IRA nefrotóxica. La nefritis túbulo-intersticial aguda (NTIA) se define como la inflamación aguda de los túbulos e intersticio renales debido a una reacción alérgica. La causa más frecuente de NTIA es farmacológica, aunque también puede asociarse con trastornos autoinmunes, infecciosos o neoplásicos. La IRA por daño glomerular ocurre en casos severos de glomerulonefritis aguda mientras que la IRA vascular ocurre por embolia renal o enfermedad ateroembólica y se produce porque la lesión de los vasos intra renales disminuye la perfusión renal y la tasa de filtración glomerular. Tabla 3. Etiología de insuficiencia renal aguda intrínseca DEFECTO RENAL CAUSAS Tubular (necrosis Isquemia renal: todas las causas prerrenales tubular aguda) Tóxica ● Toxinas exógenas: ○ antimicrobianos inmunosupresores y quimioterápicos ○ fármacos anestésicos, contrastes yodados ○ disolventes orgánicos, metales pesados ○ Toxinas endógenas ○ Pigmentos: mioglobina (rabdomiólisis), hemoglobina (hemólisis) ○ Uratos y síndrome de lisis tumoral (uratos+ fosfatos) ○ Cadenas ligeras de inmunoglobulina ○ Hipercalcemia Intersticio (nefritis Medicamentos (antimicrobianos, AINES, diuréticos, monoclonales) tubulointerticial alérgica) Infecciosas (bacterianas y víricas) Inmunológicas (LES, Trasplante sarcoidosis, etc.) Neoplásicas (mieloma, leucemia, linfomas) Idiopáticas: aislada o con uveítis Glomerular Glomerulonefritis postinfecciosa Glomerulonefritis extracapilar Vasculitis de pequeño vaso (poliangeitis microscópica, granulomatosis de Wegener, enfermedad de Churg Strauss) Nefritis lúpica aguda Glomerulonefritis por IgA Síndrome nefrótico que cursa con IRA (cualquier GN con sd nefrótico severo) Vascular Vasos grandes (estenosis de la arteria renal bilateral, trombosis dela vena renal bilateral, disección de aorta o traumatismo, Takayasu) Vasos medianos y pequeños (enfermedad ateroembólica, síndrome hemolítico urémico, púrpura trombocitopénica trombótica, vasculitis, hipertensión maligna, enfermedades del colágeno) Fuente: (Gaínza, 2020). Modificado por Viteri Isabella 46 Temas de interés en: Nefrología FISIOLOGÍA RENAL Y FISIOPATOLOGÍA DE LA IRA Fisiología renal La fisiopatología de la IRA está íntimamente relacionada con la fisiología renal que se resume brevemente a continuación. El riñón normalmente recibe del 20 al 25% del gasto cardíaco o aproximadamente 1200 ml / min de flujo sanguíneo. Este flujo normalmente se conserva por mecanismos de autorregulación, que mantienen el flujo y la presión constantes, lo que asegura un adecuado suministro de oxígeno, el mismo que es necesario para la amplia variedad de funciones renales altamente metabólicas. Los 3 principales determinantes del flujo sanguíneo renal son el gasto cardíaco, la presión de perfusión renal y los factores hemodinámicos glomerulares. El gasto cardíaco se ve afectado por la volemia, la inotropía y la retención de sodio / agua. La presión de perfusión renal está influenciada por la presión arterial media, la integridad de la arteria renal y el flujo de salida venoso renal. La vasoconstricción arterial aferente y eferente y la vasodilatación del glomérulo determinan en última instancia la presión de filtración glomerular y la tasa de filtración glomerular. La autorregulación glomerular es funcional solo cuando la presión arterial sistólica es de 80 a 170 mm Hg. El flujo sanguíneo renal y la formación de orina también están regulados por el sistema renina-angiotensina-aldosterona, el sistema nervioso simpático y la hormona antidiurética. Las prostaglandinas renales derivadas del endotelio (p. Ej., PGE2) modulan la vasoconstricción renal inducida por aumento del tono simpático y los fármacos vasoactivos. (Carracedo & Ramírez, 2020) Fisiopatología IRA prerrenal e IRA intrínseca La fisiopatología de la IRA es multifactorial y compleja. La causa más común de lesión renal aguda es la isquemia. Las adaptaciones fisiológicas, en respuesta a la reducción del flujo sanguíneo son capaces de compensar en las fases iniciales, pero cuando el suministro de oxígeno y sustratos metabólicos se vuelve inadecuado, la lesión celular resultante conduce a una disfunción orgánica. El riñón es muy susceptible a las lesiones isquémicas, lo que resulta en vasoconstricción, lesión endotelial y activación de procesos inflamatorios. Esta susceptibilidad se debe en parte a las asociaciones estructurales entre los túbulos renales y los vasos sanguíneos en la médula externa del riñón. 47 Temas de interés en: Nefrología Tras la reducción de la perfusión renal eficaz, las células epiteliales son incapaces de mantener un ATP intracelular adecuado para los procesos esenciales. Este agotamiento de ATP conduce a una lesión celular que, si es lo suficientemente grave, puede provocar la muerte celular por necrosis o apoptosis. Durante una lesión isquémica, se pueden afectar todos los segmentos de las nefronas, pero las células de los túbulos proximales son las que se lesionan con mayor frecuencia. (Díaz, Briones, Carrillo, Moreno, & Pérez, 2017) Las alteraciones prerenales del flujo sanguíneo pueden provocar un daño intrínseco sino se corrigen y tratan precozmente. El proceso de filtración dentro del riñón depende del gradiente de presión entre el glomérulo y la capsula de Bowman. Este gradiente de presión está determinado entre otros, por el grado de perfusión dentro de la vasculatura renal. La agresión ocurre cuando hay una disminución de la perfusión renal sostenida, por lo general con una presión arterial media (PAM) de menos de 75 mm Hg. (Makris & Spanou, 2016). El flujo sanguíneo renal se puede reducir hasta en un 50%. La hipoperfusión renal inicia varios procesos de adaptación que incluyen mecanismos de autorregulación y la liberación de renina. Los mecanismos de autorregulación aumentan la perfusión renal a través de la vasoconstricción de la arteriola eferente y la dilatación de la arteriola aferente, de tal forma que entra una mayor cantidad de sangre al glomérulo de la que sale. Además, los riñones liberan renina, que activa el sistema angiotensina-aldosterona, lo que provoca vasoconstricción periférica y retención de sodio, aumentando así la presión arterial y la perfusión renal. El aumento de sodio también conduce a la retención de agua al liberar hormona antidiurética. Cuando estos mecanismos adaptativos se ven superados se produce isquemia. (Gaínza, 2020) La lesión estructural en el riñón es el sello distintivo de la lesión renal aguda intrínseca y la forma más común es la necrosis tubular aguda, ya sea isquémica o tóxica. La isquemia > 60 minutos causa un daño renal irreversible. El daño isquémico inicial induce la producción de radicales libres de oxígeno y de enzimas que continúan ocasionando daño celular incluso después de eliminado el insulto. En estas circunstancias los pequeños vasos renales se vuelven más susceptibles a otros insultos y pierden el mecanismo autorregulador y la capacidad de vasodilatar en respuesta a la disminución de la perfusión. (Makris & Spanou, 2016) El daño celular tubular provoca la ruptura de las uniones estrechas entre las células, lo que permite la fuga de filtrado glomerular y disminuye aún 48 Temas de interés en: Nefrología más la tasa de filtración glomerular efectiva. Además, las células muertas se desprenden en el túbulo, formando cilindros obstructivos, que disminuyen aún más la tasa de filtración glomerular y conducen a oliguria. (Gaínza, 2020) La clasificación tradicional de la lesión renal aguda en prerrenal, intrínseco-renal y postrenal ha sido cuestionada recientemente, ya la distinción entre IRA prerrenal y daño tubular suele realizarse de manera retrospectiva y no en base a un diagnóstico histológico. (Díaz, Briones, Carrillo, Moreno, & Pérez, 2017) IRA postrenal La insuficiencia postrenal ocurre debido a obstrucciones infrarrenales del sistema urinario y las causas incluyen cálculos renales, estenosis, tumores e hiperplasia prostática. Cuando la obstrucción es unilateral entre la pelvis renal y la vejiga, la función renal puede permanecer normal por la compensación del riñón contralateral. (Gaínza, 2020) Los pacientes que presentan anuria típicamente tienen obstrucción a nivel de la vejiga. El alivio de la obstrucción urinaria da como resultado una descompresión dentro del riñón y una disminución de la constricción vascular que restablece el flujo sanguíneo renal y la filtración. IRA en sepsis La insuficiencia renal aguda también es frecuente durante la sepsis. La fisiopatología de insuficiencia renal aguda secundaria a la sepsis compleja e implica mecanismos de: alteración del flujo vascular, inflamación, disfunción microvascular por estrés oxidativo y amplificación de la lesión por la secreción de citocinas por las células tubulares. Evolución de la IRA La recuperación de la insuficiencia renal aguda depende de la restauración de la tasa de filtración glomerular. La normalización temprana de la tasa de filtración predice un mejor pronóstico de la recuperación de la función renal. En la insuficiencia prerrenal, la restauración del volumen sanguíneo circulante suele ser suficiente. La desobstrucción precoz en la insuficiencia postrenal da como resultado una disminución rápida de la vasoconstricción. En la insuficiencia renal intrínseca, la eliminación de las toxinas tubulares y el inicio del tratamiento de las enfermedades glomerulares disminuye la vasoconstricción aferente renal. (Lococo, Fazzini, Alejandra, Tais, & Malvar, 2018) Una vez que se restaura la tasa de filtración glomerular, las nefronas funcionales restantes aumentan su filtración y finalmente sufren hipertrofia. 49 Temas de interés en: Nefrología La recuperación de la tasa de filtración depende de la reserva de nefronas remanentes. Si el número de nefronas restantesestá por debajo de un umbral crítico, la hiperfiltración continua da como resultado una esclerosis glomerular progresiva, lo que eventualmente conduce a una mayor pérdida de nefronas. (Lococo, Fazzini, Alejandra, Tais, & Malvar, 2018) Se produce un círculo vicioso; la pérdida continua de nefronas provoca más hiperfiltración lo que conduce a insuficiencia renal crónica. Esto se ha denominado la teoría de la hiperfiltración de la insuficiencia renal y explica el escenario en el que se desarrolla una insuficiencia renal después de una aparente recuperación de la Insuficiencia renal aguda. (Díaz, Briones, Carrillo, Moreno, & Pérez, 2017) ESCENARIOS CLÍNICOS ESPECIALES Rabdomiólisis La rabdomiólisis constituye un síndrome clínico y bioquímico resultado del daño muscular, necrosis del músculo esquelético y liberación del contenido celular (mioglobina, proteínas sarcoplásmicas) al torrente circulatorio. Estos productos pueden filtrarse a través de los glomérulos, dando lugar a lesión renal aguda por diferentes mecanismos incluidos: obstrucción intratubular por precipitación de proteínas, vasoconstricción renal, inflamación y daño tubular asociado a la producción de especies reactivas de oxígeno. La rabdomiólisis es causa del 5 al 25% de los casos de IRA y del 10 al 50% de los pacientes con rabdomiólisis desarrollan IRA. (Díaz, y otros, 2018) La rabdomiólisis ocurre por múltiples causas entre las cuales se encuentran: interrupción de los sustratos y / u oxígeno para el metabolismo (ejm: isquemia, hipoxia, lesiones por aplastamiento), demanda metabólica excesiva (ejm: ejercicio extenuante), producción alterada de energía celular (ejm: trastornos enzimáticos hereditarios, toxinas) y / o aumento de la afluencia de calcio intracelular. (Díaz, y otros, 2018) La presentación es inespecífica y varía desde elevaciones asintomáticas de CPK (creatinfosfocinasa), mialgias, debilidad, orina de color marrón rojizo, hasta un cuadro potencialmente mortal con insuficiencia renal aguda severa. Insuficiencia renal aguda inducida por fármacos Múltiples medicamentos pueden tener efectos nefrotóxicos, ya que las células glomerulares, intersticiales y tubulares se ven expuestas a concentraciones 50 Temas de interés en: Nefrología significativas de estos y sus metabolitos, que pueden inducir cambios en la función y estructura del riñón. Las células tubulares renales son particularmente vulnerables a los efectos tóxicos de los fármacos debido a su papel en la concentración y reabsorción del filtrado glomerular, lo que las expone a altos niveles de toxinas circulantes. La toxicidad renal puede ser el resultado de: cambios hemodinámicos, daño celular directo, daño tisular inflamatorio y obstrucción de la excreción renal, entre otros. La verdadera incidencia de la nefrotoxicidad inducida por fármacos es difícil de determinar debido a que las alteraciones renales leves (ejm: trastornos del equilibrio hidroelectrolítico o ácido-base o alteraciones del sedimento urinario) suelen pasar desapercibidas y no se diagnostican hasta que hay un deterioro importante de la función renal (Gaínza, 2020) Lesión renal aguda inducida por contraste La lesión renal aguda inducida por contraste también como nefropatía inducida por contraste se define como una alteración que tiene lugar en las 48-72h siguientes a la administración de contraste radiológico caracterizada por un aumento de la creatinina al menos 0.3 mg/dl a las 48 horas o 50 % por encima de la basal durante los siguientes siete días o por la reducción de volumen urinario de 0,5 ml/kg/h durante 6 horas. Supone la tercera causa de IRA hospitalaria e implica efectos adversos a corto y largo plazo que incluyen prolongación de la estancia, aumento de costos, progresión de una enfermedad renal crónica, necesidad de diálisis, efectos adversos cardiacos y mortalidad a corto y largo plazo. Los factores de riesgo son la edad, la enfermedad renal previa (el riesgo se incrementa paralelamente al deterioro de función renal), la diabetes, la anemia, la enfermedad vascular, la depleción de volumen, la hipotensión mantenida, la fracción de eyección cardiaca disminuida y el uso concomitante de otros fármacos nefrotóxicos. Existen riesgos relacionados con la vía, la dosis y el tipo de contraste administrado. Se han considerado más tóxicas: la vía de administración arterial frente a la venosa, la localización infrarrenal versus suprarrenal, un mayor volumen de contraste y los contrastes de alta osmolaridad frente a baja osmolaridad. Los mecanismos de nefrotoxicidad de los agentes de contraste son múltiples e incluyen: 51 Temas de interés en: Nefrología vasoconstricción, isquemia renal, formación de especies reactivas de oxígeno y toxicidad tubular directa. (Gaínza, 2020) Dado que una vez instaurada la IRA por contraste no tiene tratamiento específico pero que conocemos con antelación el momento de la agresión, se pueden emplear diversas medidas preventivas, con diferente nivel de evidencia, siendo la expansión de volumen con solución cristaloide isotónica antes de la exposición al contraste la principal. Lesión renal aguda y disfunción de órganos extra renales La evidencia reciente está cambiando la visión de la lesión renal aguda de un síndrome de insuficiencia de un solo órgano a un síndrome en el que el riñón juega un papel activo en la evolución de la disfunción multiorgánica. Los estudios sugieren que la lesión renal aguda no solo es un indicador de la gravedad de la enfermedad, sino que también conduce a un inicio más temprano de la disfunción multiorgánica con efectos significativos sobre la mortalidad. La lesión renal aguda no es un evento aislado y resulta en una disfunción de órganos remotos como los pulmones, corazón, hígado, intestinos y cerebro a través de un mecanismo proinflamatorio que involucra la migración de neutrófilos, expresión de citocinas, aumento del estrés oxidativo, así como por un mecanismo de isquemia- reperfusión. (Lee, Cozzi, Bush, & Rabb, 2018) Perturbación riñón-pulmón en el paciente crítico El riñón y el pulmón son los dos órganos más comúnmente afectados en la insuficiencia multiorgánica. La lesión pulmonar aguda y la lesión renal aguda son complicaciones frecuentes de la sepsis y el desarrollo de cualquiera de ellas aumenta la mortalidad. Actualmente existe un interés creciente en la posible interferencia que existe entre estos órganos cuando se lesionan, y un órgano causa o contribuye a la lesión del otro. Los estudios en animales han demostrado que la lesión renal puede causar lesión pulmonar y viceversa. El mecanismo de la lesión pulmonar asociada a la insuficiencia renal aguda aún no se comprende por completo. Varios estudios han demostrado la participación de factores proinflamatorios y proapoptóticos (tráfico de leucocitos, activación de caspasas por citocinas, estrés oxidativo y toxinas urémicas). La insuficiencia renal aguda conduce a lesión e inflamación pulmonar, lo que su vez facilita y exacerba la disfunción renal a través de alteraciones metabólicas y bioquímicas. (Faubel & Edelstein, 2016) Perturbación corazón-riñón: el síndrome cardiorrenal Las enfermedades renales y cardíacas no solo son comunes, sino que a menudo coexisten. Tanto la enfermedad cardíaca aguda como la crónica puede 52 Temas de interés en: Nefrología contribuir directamente al empeoramiento agudo y / o crónico de la función renal y viceversa. El término síndrome cardiorrenal se utiliza a menudo para describir esta afección y representa un modelo importante para la exploración de la fisiopatología de la disfunción cardíaca y renal. Existen cinco subtipos de síndrome cardiorrenal. La etimología de cada subtipo refleja la patología primaria y secundaria, cardíaca y renal, así como la disfunción secundaria a enfermedad sistémica. (Lekawanvijit, Kompa, & Krum, 2016) Tabla 4. Clasificación del síndrome cardiorrenal Clasificación Característica Evento principal Evento secundario Empeoramiento Insuficiencia Insuficiencia renal brusco de la funcióncardíaca aguda, aguda Síndrome cardíaca que síndrome coronario cardiorrenal agudo conduce a agudo, choque Tipo 1 insuficiencia renal cardiogénico aguda Empeoramiento Enfermedad renal crónico de la función crónica Síndrome cardio- cardíaca que renal crónico conduce a una Enfermedad Tipo 2 enfermedad renal cardíaca crónica crónica progresiva y permanente. Insuficiencia renal Insuficiencia Síndrome reno- aguda que causa cardíaca aguda, cardíaco agudo disfunción cardíaca Insuficiencia renal síndrome coronario Tipo 3 aguda. aguda agudo, choque por arritmias. Enfermedad renal Enfermedad renal crónica que conduce crónica, síndrome a deterioro de la coronario agudo, Síndrome reno- función cardíaca y / falla cardíaca aguda. cardíaco crónico Enfermedad renal o aumento del riesgo Tipo 4 crónica de eventos cardiovasculares adversos Trastornos Insuficiencia renal sistémicos que aguda, enfermedad Síndrome causan disfunción renal crónica, falla cardiorrenal cardíaca y renal (es Enfermedad cardíaca aguda, secundario decir, choque sistémica (sepsis) enfermedad cardíaca Tipo 5 séptico, vasculitis) crónica, síndrome coronario agudo. Fuente: (Quiroga, Santamaría, & Gorostidi, 2020). Modificado por: Viteri Isabella 53 Temas de interés en: Nefrología Perturbación riñón-hígado: síndrome hepatorrenal Es importante distinguir la disfunción hepática como resultado de la lesión renal aguda del conocido síndrome hepatorrenal. La lesión hepática a menudo se correlaciona con la gravedad de la lesión renal. La lesión renal aguda isquémica induce estrés oxidativo y promueve la inflamación, la apoptosis y el daño tisular de los hepatocitos. (Díaz, Briones, Carrillo, Moreno, & Pérez, 2017) MANIFESTACIONES CLÍNICAS La presentación clínica de la IRA varía en función de su etiología y gravedad, así como de las enfermedades asociadas. Los pacientes con IRA leve-moderada suelen ser asintomáticos. Los síntomas en la IRA grave incluyen: astenia, anorexia, náuseas, vómitos, encefalopatía urémica (disminución del nivel de conciencia, confusión, asterixis), clínica de sobrecarga de volumen (aumento de peso, edema, disnea), alteraciones en el volumen urinario como oliguria (diuresis < 400 ml/día) o anuria (diuresis <100 ml/día) y aumento del riesgo de sangrado por disfunción plaquetaria urémica. (Lococo, Fazzini, Alejandra, Tais, & Malvar, 2018) DIAGNÓSTICO Ante un deterioro de la función renal, se necesario realizar: 1. Un diagnostico sindrómico: distinguir el tipo de insuficiencia renal que presenta el paciente (aguda o crónica) 2. Un diagnóstico funcional: ¿Cuánto se ha deteriorado la función renal? 3. Un diagnóstico fisiopatológico: ¿prerrenal, parenquimatoso u obstructivo? 4. Un diagnóstico etiológico: ¿qué causa lo produce? Para ello, es necesario: 1. Anamnesis completa Esta debe incluir antecedentes personales de: enfermedades, laboratorios recientes, cirugías/ gestaciones/complicaciones obstétricas recientes, uso de nefrotóxicos, depleción o sobrecarga hidrosalina, detección de síntomas urémicos, cambios macroscópicos en las características de la orina (hematuria, orina espumosa, arenilla) o en el volumen urinario (oliguria/ anuria) y clínica prostática. También se debe indagar sobre datos que sugieran procesos linfoproliferativos o tumorales, traumatismos recientes, signos o síntomas de patología infecciosa o enfermedad sistémica (lesiones cutáneas, artralgias, pérdida de peso, hemoptisis, etc) 54 Temas de interés en: Nefrología 2. Exploración física minuciosa Está principalmente orientada a valorar el volumen extracelular (presión arterial, frecuencia cardíaca, turgencia de piel y mucosas, a descartar la obstrucción del tracto urinario (palpación abdominal para descartar globo vesical) y a indagar la presencia de signos que denoten una enfermedad sistémica (exantema en alas de mariposa, inflamación arricular, vasculitis, entre ot. 3. Exploraciones complementarias Los estudios complementarios se deben solicitar de forma escalonada en función de su eficacia e inocuidad para el enfermo. 3.1 Estudios básicos Incluyen: hemograma completo; determinación en suero o plasma de: glucosa, creatinina, urea, sodio, potasio, cloro, calcio, gasometría venosa; elemental y microscópico de orina; iones en orina (sodio y creatinina) y ecografía renal. Dependiendo de las manifestaciones clínicas, también de urgencia se pueden solicitar las enzimas creatin-fosfocinasa (CK), lactodeshidrogenasa (LDH), amilasa o transaminasas. (Gaínza, 2020). 3.1.1 Nivel de creatinina en suero Siguiendo los criterios de las guías KDIGO la IRA se define por uno de los siguientes factores: 1. Aumento de los valores de creatinina ≥ 0,3 mg/dl en 48 horas 2. Aumento de los valores de creatinina ≥ 1,5 veces el nivel basal en los últimos 7 días 3. Volumen de orina <0,5 ml/kg/h por >6 horas Por ello es importante comparar el nivel actual de creatinina sérica del paciente con los niveles anteriores para establecer el tipo de insuficiencia renal (aguda/subaguda/crónica) y la severidad. La definición de lesión renal aguda indica que se ha producido un aumento de la creatinina en 48 horas, aunque en el ámbito ambulatorio puede ser difícil determinar cuándo ocurrió realmente el aumento. Un nivel alto de creatinina sérica en un paciente con un nivel documentado previamente normal sugiere un proceso agudo, mientras que un aumento durante semanas o meses representa un proceso subagudo o crónico. (Díaz, Briones, Carrillo, Moreno, & Pérez, 2017) 3.1.2 Hemograma completo Es de gran valor diagnóstico diferencial entre IRA y enfermedad renal crónica (ERC) y puede orientar a la etiología de la IRA. La anemia normocítica normocrómica es un hallazgo común en el ERC. La leucocitosis con desviación a la izquierda puede sugerir que un proceso infeccioso sistémico es la causa de la IRA. (Lekawanvijit, Kompa, & Krum, 2016) 55 Temas de interés en: Nefrología 3.1.3 Urinálisis El análisis de orina es la prueba no invasiva más importante en el estudio inicial de la lesión renal aguda y sus hallazgos orientan el diagnóstico diferencial y la necesidad de pruebas complementarias. (Gaínza, 2020). Debe incluir: elemental y microscópico de orina, densidad y osmolaridad urinaria, sedimento urinario, determinación de iones en orina, urea y creatinina. La presencia de hematíes acompañados de proteinuria significativa, cilindros hemáticos y de una morfología alterada nos orienta hacia el origen glomerular de la enfermedad. La presencia de eosinófilos en orina puede apoyar el diagnóstico de una nefropatía intersticial alérgica, o una enfermedad ateroembóloica. Los cilindros renales en IRA prerrenal son claros, hialinos, y se producen por la precipitación del uromucoide de Tamm Horsfall en una orina concentrada, mientras que en una NTA son pigmentados, marronáceos y con células epiteliales de descamación, 3.1.4 Electrolitos de orina e índices urinarios Existen diferentes índices urinarios que nos pueden ayudar en la distinción entre IRA prerrenal y parenquimatosa. Sugieren un origen prerrenal de la IRA: un sodio urinario < 20 mmol/l, la osmolaridad urinaria > 500 mOsm/l, la excreción fraccional de sodio (FE Na ) < 1% y el cociente urinario/plasmático de la urea > 10 La FE Na es el índice con mayor sensibilidad y especificidad y se calcula con la siguiente fórmula: FE Na = Sodio urinario X creatinina sérica / sodio sérico x creatinina urinaria (Carracedo & Ramírez, 2020) En general se considera que valores inferiores a 1 sugieren un origen prerrenal y los superiores a 2 se verían en la NTA. Existen excepciones a esta regla: el uso de diuréticos, la insuficiencia renal crónica, la bicarbonaturia, la glucosuria y en la enfermedad de Addison pueden aparecer valores de FE Na superiores a 2 en situaciones de fracaso prerrenal. Y, por el contrario, en las NTA secundarias a mioglobina, hemoglobina y contrastes yodados, la FE Na en muchas ocasiones es inferior a 1. En tales casos, la excreciónfraccionada de urea puede ser útil, con valores inferiores al 35 por ciento indicando una causa pre renal de manera más fidedigna. (Díaz, Briones, Carrillo, Moreno, & Pérez, 2017) 56 Temas de interés en: Nefrología 3.1.5 Ecografía renal y vesico-prostática La ecografía renal es una exploración complementaria fundamental para el diagnóstico de la IRA. Con ella se puede descartarse una causa obstructiva (presencia de globo vesical o hidronefrosis) y visualizar el tamaño renal, dato clave en el diagnóstico diferencial entre IRA y ERC, ya que en esta última los riñones, generalmente, son de tamaño pequeño. (Lococo, Fazzini, Alejandra, Tais, & Malvar, 2018) 3.2 Estudios adicionales 3.2.1 Pruebas serológicas Los estudios de autoinmunidad en la IRA se solicitan según la sospecha clínica en casos de IRA parenquimatosa con hallazgos sugestivos de patología glomerular (proteinuria, hematuria, síndrome nefrítico o nefrótico) asociado a signos/síntomas de patología multisistémica (lesiones cutáneas, artralgias, hemoptisis, síndrome constitucional) Los anticuerpos antinucleares, especialmente anti-DNA, y anti-Scl70 (antitopoisomeraasa I) y anti RNA polimerasa III, se analizan para la evaluación del Lupus y de la esclerodermia, respectivamente. Los anticuerpos antimembrana basal glomerular ante la sospecha de síndrome de Goodpasture, completarán el estudio. La detección de anticuerpos anticitoplasma de neutrófilo (ANCA) son útiles en el diagnóstico de determinadas vasculitis de pequeño vaso mientras que la detección de anticuerpos anticardiolipina, Beta-2 glicoproteína y anticoagulante lúpico son diagnósticos de síndrome antifosfolípido. Los niveles de complemento pueden estar disminuidos en algunas glomerulonefritis. Algunas pruebas serológicas en relación con procesos infecciosos como la legionella o leptospirosis, o serología de virus de hepatitis C, Hepatitis B y VIH, pueden solicitarse según el contexto clínico o epidemiológico del paciente con IRA. 3.2.2 Análisis de proteínas: La electroforesis del plasma e inmunofijación y la cuantificación de cadenas ligeras en orina (búsqueda de proteinuria de Bence-Jones) estarán indicadas ante un fracaso renal de causa no aclarada o ante aquel que se presenta con hipercalcemia o anemia desproporcionada. 57 Temas de interés en: Nefrología 3.2.3 Frotis de sangre periférica Un frotis de sangre nos puede identificar la existencia de esquistocitos, propios de un síndrome hemolítico urémico (SHU) o púrpura trombocitopénica (PTT), o hipertensión arterial maligna. Trombopenia, anemia (con reticulocitosis y haptoglobina disminuida) y elevación de LDH en suero, se presentan en estas enfermedades microangiopáticas. 3.2.4 Estudios microbiológicos Estudios encaminados a confirmar determinadas infecciones como leptospira, legionella, enterobacterias (y serotipo de E. coli si procede), hemocultivos seriados ante sepsis evidente o infecciones más larvadas como endocarditis o absceso oculto, y pruebas serológicas víricas y de cultivo según la clínica concomitante 3.2.2 Biopsia renal La indicación de la biopsia renal en fracaso renal agudo no se debe limitar a la curiosidad diagnóstica y debe conllevar implicaciones terapéuticas. La mayoría de los fracasos renales agudos se deben a causas que no requieren biopsia para su diagnóstico o tratamiento: depleción hidrosalina, necrosis tubular u obstrucción de vías. 4.3.5 Gap osmolar El gap osmolar en suero nos podrá ayudar ante la sospecha de intoxicaciones con moléculas de peso molecular bajo, como es el caso del etilenglicol (presente en líquidos anticongelantes y de refrigeración), isopropanol, acetona, etanol y metanol (alcohol de quemar). Consiste en calcular la diferencia entre la osmolalidad medida con un osmómetro y la estimada a través del cálculo con las moléculas más abundantes y de bajo peso molecular que habitualmente analizamos. 4.3.6 Pruebas de imagen diferentes a la ecografía renal simple Además de la ecografía, radiografía simple de abdomen y de tórax, y de huesos si procede, debemos considerar aquellas pruebas encaminadas a descartar o a demostrar patología vascular y uropatía obstructiva. Para el diagnostico de obstrucción urinaria, no detectada por la ecografía, o para la localización topográfica o diagnóstico etiológico pueden ser necesarias: tomografía axial computarizada, la pielografía descendente (si se dispone de catéter de nefrostomía), la pielografía retrógrada, la cistografía o uro-resonancia magnética. Para el diagnóstico de patología vascular renal puede ser necesario a parte de la ecografía renal Doppler un Angiotac o arteriografía renal 58 Temas de interés en: Nefrología Tabla 5. Correlación Entre Pruebas Diagnósticas y Enfermedades en Pacientes con Lesión Renal Aguda Grado de Prueba Cuando Solicitar Enfermedades Asociadas recomendación / nivel evidencia Anticuerpo citoplásmico Sospecha de Vasculitis, síndrome de Clase I / Nivel A antineutrófilo elevado, glomerulonefritis aguda, Goodpasture anticuerpo antimembrana síndromes pulmonares basal glomerular renales Título elevado de Infección reciente y Glomerulonefritis Clase I / Nivel A antiestreptolisina O cuadro clínico de posestreptocócica glomerulonefritis aguda Nivel elevado de creatina Traumatismo reciente, Rabdomiólisis Clase II / Nivel B quinasa, nivel elevado de lesión muscular mioglobina, insuficiencia renal aguda reactiva positiva para sangre, pero negativa para glóbulos rojos Nivel elevado de antígeno Hombres mayores con Hipertrofia de próstata, Clase I / Nivel A prostático específico síntomas que sugieran cáncer de próstata obstrucción urinaria Nivel elevado de ácido úrico Historia de tumores de Malignidad, síndrome de Clase II / Nivel B rápida proliferación, lisis tumoral quimioterapia reciente Eosinofiluria Fiebre, sarpullido Nefritis intersticial alérgica Clase II / Nivel B Evidencia de hemólisis Fiebre, anemia, Síndrome urémico Clase I / Nivel A (esquistocitos en el frotis trombocitopenia, signos hemolítico, púrpura periférico, disminución del neurológicos trombocitopénica nivel de haptoglobina, nivel trombótica, lupus elevado de bilirrubina eritematoso sistémico, indirecta, nivel elevado de otras enfermedades lactato deshidrogenasa) autoinmunes Hidronefrosis en ecografía Sospecha de obstrucción Malignidad, hipertrofia de Clase I / Nivel A renal próstata, fibromas uterinos, nefrolitiasis, ureterolitiasis Aumento de la brecha Sospecha de Intoxicación con Clase I / Nivel A aniónica con aumento de la envenenamiento, paciente etilenglicol o metanol brecha osmolar que no responde Nivel de complemento bajo Sospecha de Lupus eritematoso Clase I / Nivel A glomerulonefritis aguda sistémico, endocarditis, glomerulonefritis posinfecciosa Pico monoclonal en la Anemia, proteinuria, daño Mieloma múltiple Clase I / Nivel A electroforesis de proteínas renal agudo en pacientes séricas mayores Anticuerpo antinuclear Proteinuria, erupción Enfermedades Clase I / Nivel A positivo, anticuerpo de cutánea, artritis autoinmunes, lupus ADN bicatenario eritematoso sistémico Hemocultivos positivos Consumo de drogas Endocarditis Clase I / Nivel A intravenosas, infección reciente, nuevo soplo cardíaco Prueba de VIH positiva Factores de riesgo de Nefropatía por VIH Clase I / Nivel A infección por VIH Fuente: (Gaínza, 2020), (Díaz, Briones, Carrillo, Moreno, & Pérez, 2017). Modificado por: Viteri Isabella 59 Temas de interés en: Nefrología CLASIFICACIÓN DE LA LESIÓN RENAL AGUDA RIFLE En 2002, el grupo de trabajo de la iniciativa de calidad de diálisis aguda creó una definición uniforme y aceptada de insuficiencia renal aguda. RIFLE es un acrónimo de Riesgo, Lesión y Falla; Pérdida; y Enfermedad renal en etapa terminal. (Díaz, Briones, Carrillo, Moreno, & Pérez, 2017). Para clasificar a un paciente se debe utilizar el peor criterio (creatinina, filtrado glomerular o diuresis) que le sitúe en un mayorestadio de gravedad. El período de tiempo considerado para evaluar los cambios es de 7 días. Tabla 6. Sistema RIFLE Etapa Creatinina sérica y TFG Gasto Urinario Cr x 1,5-2 veces el valor inicial <0,5 ml / kg / h < 6 h Riesgo o TFG disminuye > 25% Cr x 2-3 veces el valor inicial <0,5 ml / kg / h > 12 h Lesión oTFG disminuye > 50% Cr > 3 veces el valor inicial <0,3 ml / kg / h 24 h o (oliguria) Falla TFG disminuye 75% o o anuria 12 h Cr ≥4 mg / dL; aumento agudo ≥0,5 mg / dL Pérdida de Insuficiencia renal aguda persistente: pérdida completa de la función función renal > 4 semanas (que requiere diálisis) Enfermedad renal Pérdida completa de la función renal > 3 meses (requiere diálisis) en etapa terminal Fuente: (Díaz, Briones, Carrillo, Moreno, & Pérez, 2017). Modificado por Viteri Isabella Es una modificación del sistema RIFLE, propuesta por la Acute Kidney Injury Network (AKIN) en 2004. (Díaz, Briones, Carrillo, Moreno, & Pérez, 2017) Las diferencias entre el sistema de clasificación RIFLE Y AKIN son que este último: 1) Incluye en su estadio 1 pequeños incrementos de la creatinina sérica (0,3 mg/dl) y los cambios observados en la función renal deben producirse en 48 horas en lugar de 7 días, 2) Elimina la tasa de filtración glomerular como marcador en la lesión renal aguda, ya que no hay una forma confiable de medirla y la tasa de filtración glomerular estimada no es confiable en la IRA, 3) Añade dos premisas: los criterios diagnósticos deben aplicarse únicamente después de que se haya optimizado el estado de volemia y cuando sólo se 60 Temas de interés en: Nefrología considere a la oliguria como criterio diagnóstico, previamente se debe descartar la existencia de uropatía obstructiva. (Salgado, y otros, 2017) Tabla 7. Clasificación AKIN Estadio Creatinina sérica Gasto urinario Cr × 1,5 – 2 veces el valor inicial <0.5ml / kg / hr × 6 horas 1 oCr aumenta >_0,3 mg/dl 2 Cr × 2 -3 veces el valor inicial <0,5 ml / kg / h × 12 horas Cr > 3 <0.3ml / kg / hr × 24 hrs o o 3 Cr >4 mg/dl con aumento >0,5 mg/dl Anuria por 12 horas o Inicio de tratamiento sustitutivo renal Fuente: (Díaz, Briones, Carrillo, Moreno, & Pérez, 2017). Modificado por Viteri Isabella KDIGO En 2012, el grupo Kidney Disease Improving Global Outcomes (KDIGO) publicó sus guías de práctica clínica para la lesión renal aguda, que se basan en los criterios RIFLE y AKIN. KDIGO define la lesión renal aguda como cualquiera de los siguientes: ● Aumento de la creatinina sérica en 0,3 mg / dL o más en 48 horas o ● Aumento de la creatinina sérica a 1,5 veces el valor inicial o más en los últimos 7 días ● Producción de orina inferior a 0,5 ml / kg / h durante 6 horas (Levey, y otros, 2020) El KDIGO también ha recomendado un sistema de estadificación para la gravedad de la lesión renal aguda: Tabla 8. Estadificación KDIGO Etapa Creatinina sérica Gasto urinario 1 Cr x 1,5-1,9 veces el valor inicial <0,5 ml / kg / h durante 6 h oAumento Cr ≥0,3 mg / dl 2 Cr x 2-2,9 veces el valor inicial <0,5 ml / kg / h durante 12 h 3 Cr x 3 veces el valor inicial <0,3 ml / kg / h durante 24 h o o Aumento de la Cr a ≥4 mg / dL Anuria durante ≥12 h oInicio de la terapia de reemplazo renal Fuente: (Levey, y otros, 2020) 61 Temas de interés en: Nefrología TRATAMIENTO Las medidas para corregir las causas subyacentes de la lesión renal aguda deben comenzar ante el primer indicio de disfunción renal. La creatinina sérica subestima el grado de disfunción renal en el enfermo grave y su elevación no ocurre hasta que hay un daño de una gran proporción de la masa renal de tal forma que la relación entre la tasa de filtración glomerular y la concentración sérica de creatinina no es lineal. De hecho, el aumento de la creatinina sérica puede no ser evidente antes de que se pierda el 50% de la tasa de filtración glomerular. (Lococo, Fazzini, Alejandra, Tais, & Malvar, 2018) El mantenimiento de la homeostasis del volumen y la corrección de anomalías bioquímicas siguen siendo los objetivos principales del tratamiento y pueden incluir las siguientes medidas:ç ● Corrección de la sobrecarga de líquidos con furosemida: la furosemida no desempeña ningún papel en la conversión de una lesión renal aguda oligúrica en no oligúrica o en el aumento de la diuresis cuando el paciente no está hipervolémico. Sin embargo, la respuesta a la furosemida puede tomarse como un signo de buen pronóstico. ● Corrección de la acidosis grave con la administración de bicarbonato ● Corrección de hiperpotasemia mediante: disminución de los aportes de potasio en la dieta, resinas de intercambio catiónico, insulina, soluciones de dextrosa, agonistas beta y diálisis. ● Corrección de las alteraciones hematológicas (p. Ej., Anemia, disfunción plaquetaria urémica): transfusiones, administración de desmopresina. ● Evitar el uso de agentes nefrotóxicos y ajustar los fármacos al filtrado glomerular: en la lesión renal aguda, los riñones son especialmente vulnerables a los efectos tóxicos de varios productos químicos. Todos los agentes nefrotóxicos (p. Ej., Agentes de radio contraste, antibióticos con potencial nefrotóxico, preparaciones de metales pesados, agentes quimioterapéuticos contra el cáncer, fármacos antiinflamatorios no esteroideos) deben evitarse o utilizarse con extrema precaución. De manera similar, deben evitarse todos los medicamentos que se eliminan por excreción renal, o sus dosis deben ajustarse adecuadamente. (Gaínza, 2020) 62 Temas de interés en: Nefrología Tabla 9. Medidas Terapéuticas y Grados de Recomendación Grado de Medida Recomendación Recomendación / Nivel de Evidencia Vasodilatadores Mejora de la perfusión renal puede reducir el daño renal. Sin Clase II / Nivel A embargo, faltan pruebas sólidas que respalden este enfoque Modificación La restricción de sal y líquidos se vuelve crucial en el Clase I / Nivel A dietética tratamiento de la insuficiencia renal oligúrica, en la que los riñones no excretan adecuadamente toxinas ni líquidos. Debido a que el potasio y el fósforo no se excretan de manera Clase II a / Nivel B óptima, los niveles sanguíneos tienden a ser altos. Puede ser necesario restringir estos elementos en la dieta. En la fase poliúrica puede haber hipopotasemia e Clase II a / Nivel B hipofosfatemia, por lo que los pacientes pueden requerir suplementos dietéticos y reposición intravenosa. Los pacientes críticamente enfermos deben recibir al menos 1 Clase I / Nivel A g / kg / día de proteína, pero deben evitar la hiperalimentación, que puede conducir a un nivel elevado de nitrógeno ureico en sangre (BUN) y pérdida de agua que da como resultado la hipernatremia Terapia Las indicaciones de diálisis en los pacientes con AKI son las Clase I / Nivel A sustitutiva renal siguientes: o diálisis - Expansión de volumen que no se puede controlar con diuréticos. - Hiperpotasemia refractaria a la terapia médica - Corrección de alteraciones acido básicas graves que son refractarias a la terapia médica. - Azoemia severa (BUN> 80-100) Prevención de la - Administración profiláctica de solución salina normal y el Clase I / Nivel A nefropatía NaHCO3 isotónico son eficaces. Para la mayoría de los inducida por pacientes se recomienda una solución salina normal de 1 ml / contraste kg / h 12 horas antes del procedimiento y 12 horas después del procedimiento. En pacientes con insuficiencia cardíaca crónica, con fracción de eyección del ventrículo izquierdo inferior al 40% es mejor administrar NaHCO3 3 mL / kg / h 1 hora antes del procedimiento, y posteriormente disminuir a 1 mL / kg / h durante el procedimiento y las 6 horas posteriores - N- acetilcisteína oral 1200 mg cada 12 horas. Se administra a pacientes de alto riesgo, el día antes de que se realice un estudio de contraste y se continúa el día del procedimiento. Parece proporcionar sólo un beneficio marginal. Medicamentos Diuréticos, asa: útiles en la homeostasis de líquidos y se usan Clase I / Nivel A ampliamente.Ayudan a reducir la necesidad de terapia de reemplazo renal Furosemida: deben usarse dosis más altas para un mayor Clase I / Nivel A efecto diurético. Es posible que se necesiten dosis de hasta 600 mg / día en condiciones controladas. Con frecuencia, se necesitan dosis intravenosas para mantener la producción de orina. Las infusiones intravenosas a menudo son útiles en entornos de cuidados intensivos, en los que se necesitan dosis mayores. Este método promueve una natriuresis sostenida. 63 Temas de interés en: Nefrología Agentes inotrópicos: La dopamina en dosis bajas (p. Ej., 1-5 Clase II / Nivel A mcg / kg / min) provoca una dilatación selectiva de la vasculatura renal, lo que mejora la perfusión renal. La dopamina también reduce la absorción de sodio, disminuyendo así el requerimiento de energía de los túbulos dañados. Esto mejora el flujo de orina, lo que, a su vez, ayuda a prevenir la obstrucción tubular. El beneficio clínico de la dopamina en dosis bajas sigue siendo incierto. Vasodilatadores: El fenoldopam es un agonista selectivo del Clase I / Nivel A receptor de dopamina que actúa como vasodilatador de acción rápida. Es 6 veces más potente que la dopamina para producir vasodilatación renal. Disminuye la resistencia vascular sistémica y aumenta el flujo sanguíneo renal hacia la corteza y las regiones medulares del riñón. Aumenta la diuresis y tiene efectos adrenérgicos mínimos. Bloqueadores de los canales de calcio: Estos fármacos son Clase II a / Nivel eficaces en modelos animales de insuficiencia renal aguda, B pero su eficacia no se ha demostrado en humanos. Se cree que los efectos de los bloqueadores de los canales de calcio están mediados por la vasodilatación y se utilizan cada vez más para mejorar la función de los riñones trasplantados. N- acetilcisteína: se usa para la prevención de la toxicidad Clase I / Nivel A del contraste en personas susceptibles, como las que padecen diabetes mellitus. Se presume que el mecanismo por el cual previene la nefropatía inducida por contraste es su capacidad para eliminar los radicales libres y mejorar la vasodilatación dependiente del endotelio. Fuente: (Abarca, Mestas, Widerström, Lobos, & Vargas, 2020). Modificado por: Viteri Isabella SEGUIMIENTO El seguimiento tres meses después de la hospitalización es razonable si se recupera la función renal (90% o más del valor inicial), con intervalos de seguimiento más tempranos (a las tres semanas y luego nuevamente a los tres meses) para los pacientes con una recuperación más lenta. En cada visita se deben medir la presión arterial, el peso, el nivel de creatinina sérica y la tasa de filtración glomerular. Se recomienda la consulta de nefrología si la tasa de filtración glomerular estimada permanece por debajo de 60 ml por minuto por 1,73 m 2. La duración óptima de la monitorización después de una lesión renal aguda no está clara. (Gaínza, 2020) PRONÓSTICO La lesión renal aguda en estadio 3 que requiere terapia de reemplazo renal se asocia con tasas de mortalidad entre 44% y 52%. Los estudios observacionales han demostrado un mayor riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica después de una lesión renal aguda. La lesión renal aguda también se asocia con un mayor riesgo de mortalidad cardiovascular, infarto agudo de miocardio e insuficiencia cardíaca. (Díaz, Briones, Carrillo, Moreno, & Pérez, 2017) 64 Bibliografía 1. Abarca, B., Mestas, M., Widerström, J., Lobos, B., & Vargas, J. (2020). Medwave. Obtenido de Un enfoque actual para el diagnóstico precoz y tratamiento de la insuficiencia renal aguda: https://www.medwave.cl/link.cgi/ Medwave/PuestaDia/Practica/7928.act 2. Carracedo, J., & Ramírez, R. (2020). Sociedad Española de Nefrologìa. Obtenido de Fisiología Renal: https://www.nefrologiaaldia.org/es-articulo- fisiologia-renal-335 3. Díaz, M., Briones, J., Carrillo, R., Moreno, A., & Pérez, Á. (2017). Revista Mexicana de Anestesiología. 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La gravedad de la ERC se ha clasificado en 5 categorías o grados en función del FG y 3 categorías de albuminuria. Esto es debido a que la proteinuria destaca como el factor pronóstico modificable más potente de progresión de ERC. (Tabla 1). La etapa final de la ERC (estadio 5) se denomina enfermedad renal crónica terminal (ERCT) o avanzada (ERCA) Tabla 1: Clasificación de la ERC según KDIGO 2012. Albuminuria ACR KDIGO 2012 Filtrado glomerular Categorías, descripción y rangos (ml/min/ A1 A2 A3 1,73m2) <30 mg/g 30-300 mg/g >300 mg/g G1 Normal o elevado ≥90 G2 Ligeramente disminuido 60-89 G3 a Ligero a moderadamente 45-59 disminuido G3b Moderadamente a 30-44 gravemente disminuido G4 Gravemente disminuido 15-30 G5 Fallo Renal <15 ACR: Relación Albumina:Creatinina. Los colores indican el riesgo relativo ajustado para 5 eventos: mortalidad global, mortalidad cardiovascular, fracaso renal tratado con diálisis o trasplante, fracaso renal agudo y progresión de la enfermedad renal. El riesgo menor corresponde al color verde (categoría «bajo riesgo»; si no hay datos de lesión renal, no se puede catalogar siquiera como ERC), seguido del color amarillo (riesgo «moderadamente aumentado»), naranja («alto riesgo») y rojo («muy alto riesgo»), que expresan riesgos crecientes para los eventos mencionados. Guías KDIGO 2012 69 Temas de interés en: Nefrología EPIDEMIOLOGÍA La enfermedad renal crónica (ERC) es un problema de salud pública importante. Se ha estimado una prevalencia de 7,2% en adultos y de más del 20% de los mayores de 60 años (Zhang 2008). En pacientes con diabetes mellitus o hipertensión arterial la prevalencia de ERC puede alcanzar el 35-40%. La prevalencia de la ERC aumenta por el envejecimiento de la población, el incremento de la prevalencia de sus factores de riesgo, como la enfermedad cardiovascular, la diabetes mellitus (DM), la hipertensión arterial (HTA) o la obesidad y, obviamente, por su diagnóstico precoz. La ERC es el destino final común de múltiples patologías que afectan al riñón de forma crónica e irreversible y se caracteriza en sus estadios iniciales por ser silente, por lo que muchas veces es diagnosticada en etapas avanzadas. Varios estudios han demostrado que la mitad de las personas con una enfermedad renal y alto riesgo de progresión a insuficiencia renal (≥15% en 5 años) desconocían que la padecían, y entre aquellas con enfermedad renal leve menos del 10% estaban conscientes. (Chu et al, 2020) La ERC se asocia con un incremento significativo de riesgo de morbimortalidad cardiovascular (CV) al margen de la presencia de factores de riesgo, existiendo una relación inversa entre el riesgo cardiovascular y la tasa de filtrado glomerular que es independiente del sexo, la edad u otros factores de riesgo. La ERC deteriora la calidad de vida, puede provocar disfunción cognitiva y aumenta el riesgo de hospitalización. (Hill et al, 2016). FACTORES DE RIESGO: Se han descrito numerosos factores de riesgo de inicio y de progresión de la ERC, que pueden potenciar el efecto de la enfermedad renal primaria. Dentro de los factores no modificables se encuentran: la edad avanzada (factor de riesgo bien conocido de ERC, pero que no es factor de progresión en sí mismo), el sexo masculino, la raza afroamericana (debido a una mayor prevalencia de HTA severa, peores circunstancias socioculturales y posibles factores genéticos) y el bajo peso al nacer (que está asociado a un reducido número de nefronas) Las alteraciones comórbidas potencialmente modificables, y que de forma directa o indirecta pueden inducir daño renal son: HTA, diabetes, obesidad, dislipemia, tabaquismo, hiperuricemia, hipoalbuminemia, enfermedad cardiovascular. Aunque estos factores son predictores de inicio y/o de progresión de ERC, todos de manera directa o indirecta están subordinados a la magnitud de la proteinuria, siendo esta el mayor factor de riesgo de progresión. 70 Temas de interés en: Nefrología Algunas alteraciones inherentes a la ERC como son la anemia, las alteraciones del metabolismo mineral y acidosis metabólica también constituyen factores de riesgo de progresión de ERC. Aunque la causa de la ERC puede ser difícil de determinar se puede clasificar en: ● Enfermedad renal primaria o secundaria a una enfermedad sistémica incluyendo diabetes, enfermedades autoinmunes, trastornos genéticos y malignidad. ● De acuerdo con el tipo de afectación renal se puede dividir en: glomerular, tubulointersticial, vascular. Las causas más frecuentes de ERC en los adultos en orden son: la nefropatía diabética (23-27%), las nefropatías vasculares (16-20%), las glomerulonefritis primarias (13-17%), las nefropatías intersticiales por uropatía obstructiva o pielonefritis (11-13%) y las nefropatías quísticas (7%). Causas menos frecuentes incluyen: enfermedades sistémicas del tejido conectivo, sarcoidosis, amiloidosis, mieloma múltiple, síndrome urémico hemolítico, síndrome de Alport, nefropatía asociada al VIH. En un porcentaje de pacientes la ERC es no filiada (15%). Determinar la causa de la ERC ayuda a establecer el pronóstico y el tratamiento del paciente con terapias específicas. Los pacientes con causas inexplicables de ERC deben ser remitidos a un nefrólogo. (Chen et al, 2019) FISIOPATOLOGÍA La fibrosis renal es la manifestación patológica más común de muchas enfermedades renales crónicas y representa una cicatrización fallida después de una lesión mantenida, caracterizada por fibrosis intersticial, glomeruloesclerosis y atrofia tubular. La glomeruloesclerosis es causada por daño endotelial, que provoca proliferación de células mesangiales y de músculo liso, además existe destrucción de podocitos que recubren la membrana basal del glomérulo. La proliferación de las células mesangiales es producida por la micro inflamación en respuesta a la exposición a factores de riesgo como diabetes, tabaquismo, hipertensión arterial, dislipidemias, infecciones sistémicas, obstrucción, entre otras. Esta proliferación provoca estiramiento de los podocitos dejando áreas expuestas a la cápsula de Bowman formando 71 Temas de interés en: Nefrología adherencias y contribuyendo a la glomeruloesclerosis. Los productos inflamatorios son filtrados y eliminados de manera anormal, contribuyendo a la proteinuria. Mientras evoluciona la fibrosis, el tejido pierde su capacidad de regeneración, sufre apoptosis generando una atrofia tubular y creando glomérulos no funcionales. Los riñones tienen un requerimiento alto de oxígeno; cuando existe una disminución de los capilares intersticiales por el daño, se genera hipoxia renal que afecta a las células encargadas de degradar el colágeno, que junto a las proteínas y proteoglicanos se depositan en el riñón provocando fibrosis. El área de intersticio fibrótico está relacionada con la función renal y el pronóstico a largo plazo. (Webster et al, 2017) Clínica Un gran porcentaje de personas son asintomáticas hasta estadios avanzados de ERC. Cuando la función renal está mínimamente alterada, la ERC se presenta como un hallazgo fortuito en exámenes médicos de rutina. Cuando la destrucción de las nefronas progresa, disminuye la capacidad de concentración del riñón y aumenta la diuresis para eliminar la carga obligatoria de solutos. La poliuria y la nicturia son los primeros síntomas. Cuando el FG cae por debajo de 30 ml/min habitualmente aparecen progresivamente los síntomas que se detallan en la tabla a continuación y que son consecuencia de la acumulación de toxicas urémicas que afectan a múltiples órganos y sistemas y que generan inflamación, disfunción del sistema inmunológico, enfermedades vasculares, disfunción plaquetaria, alteración del metabolismo de fármacos y progresión de la IRC. (Webster et al, 2017) CRIBADO Y DIAGNÓSTICOCribado: El cribado de la ERC es importante para su detección precoz. Las guías de práctica clínica recomiendan el cribado de la ERC mediante la evaluación del FGe y de la albuminuria al menos una vez al año a pacientes con HTA, DM tipo 2 o enfermedad cardiovascular establecida. Asimismo, se aconseja su despistaje en personas mayores de 60 años, obesas (índice de masa corporal [IMC] > 35 kg/m2), con DM tipo 1 con más de cinco años de evolución, familiares de primer grado de pacientes con enfermedad renal o con enfermedades renales hereditarias, enfermedades obstructivas del tracto 72 Temas de interés en: Nefrología urinario, pacientes en tratamiento prolongado con fármacos nefrotóxicos, sujetos con otros factores de riesgo de enfermedad cardiovascular (hiperlipidemia, síndrome metabólico, fumadores), antecedentes de insuficiencia renal aguda, así como aquellos con infecciones crónicas, enfermedades autoinmunes y neoplasias que estén asociadas a ERC (Chen et al, 2019). El diagnóstico no se debe basar en una determinación única de FGe y/o albuminuria y siempre debe confirmarse. Tabla 2 Signos y síntomas en ERC por aparatos Transtornos hidroelectrolíticos Hiperfosforemia, hipocalcemia, hiperparatiroidismo secundario, y acido-base hiperpotasemia, hiponatremia, hipermagnesemia, acidosis metabólica Piel Palidez secundaria a la anemia, piel cérea por depósito de urea, equimosis y hematomas. Encefalopatía urémica (dificultades en la concentración, obnubilación, mioclonías, asterixis) Polineuropatía periférica (difusa y principalmente sensitiva). Sistema nervioso Síndrome de piernas inquietas Neuropatía autonómica (hipotensión ortostática, alteraciones em la sudoración) Aumento de riesgo de deterioro cognitivo Hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca congestiva, Sistema Cardiovascular pericarditis urémica, cardiomiopatía, claudicación intermitente, arritmias, angina de pecho, accidentes cerebrovasculares Anorexia, náuseas, vómito, estomatitis, gingivitis, alteración del Sistema digestivo gusto, aliento urémico, aumento riesgo de hemorragia digestiva y diverticulitis Esterilidad, amenorrea, disfunción ovárica, atrofia testicular, Sistema endócrino impotencia, ginecomastia, hiperlipemia, resistencia periférica a la insulina, hiperinsulinemia Oliguria, poliuria, nicturia, hematuria. orina espumosa persistente Sistema Genitourinario puede indicar proteinuria Prurito, dolores óseos, debilidad muscular, trastornos en el Sistema locomotor crecimiento, edema periférico Sistema hematológico Anemia, disfunción plaquetaria, déficit inmune Síntomas y Signos de ERC. (Webster et al, 2017). DIAGNÓSTICO: El diagnóstico se basa en la presencia de disminución de la TFG o de un marcador de daño renal descritos previamente durante al menos tres meses. Si el tiempo de enfermedad renal no está claro, se deben realizar evaluaciones repetidas de la función renal para distinguir entre un fracaso renal agudo, subagudo o ERC. 73 Temas de interés en: Nefrología La etiología de la ERC se establecerá en base a la historia clínica, el examen físico y los exámenes complementarios. El estadiaje de la ERC se realizará utilizando la clasificación que figura en la Tabla 1. Historia clínica y examen físico: En la historia clínica se debe indagar acerca de sintomatología urémica, urinaria, de sobrecarga de volumen, enfermedades sistémicas, exposición a tóxicos renales, infecciones y posibles antecedentes familiares de enfermedad renal. El examen físico debe ser completo. Estimación del filtrado glomerular La concentración de creatinina sérica no se debería utilizar como única prueba para evaluar la función renal, siendo el FG la mejor herramienta para hacerlo. El cálculo del FG a partir del aclaramiento de creatinina (medición de la concentración de creatinina en suero y orina de 24 horas) presenta una serie de inconvenientes, como son la sobreestimación del FG, la problemática que supone la recogida de orina de 24 horas y no mejora la estimación del FG con respecto a las ecuaciones salvo en determinadas circunstancias. Los marcadores directos (inulina, DTPA, EDTA, iodotalamato, iohexol) son más precisos que el aclaramiento de creatinina, pero su complicada metodología los hace inviables en la práctica clínica rutinaria. Por este motivo, actualmente se recomienda la estimación del FG mediante ecuaciones obtenidas a partir de la concentración creatinina sérica. La ecuación CKD-EPI (Chronic Kidney Disease Epidemiology Collaboration) se considera en la actualidad la de mayor exactitud y ha demostrado una mejor capacidad predictiva de mortalidad global y cardiovascular o del riesgo de presentar ERC terminal que las demás. No obstante, el uso de las ecuaciones en base a la creatinina para la estimación del FG (CKD-EPI) puede ser impreciso en ciertas situaciones clínicas en las que existe una producción y/o metabolismo alterados de creatinina como por ejemplo: peso corporal extremo (IMC < 19 kg/m2 o > 35 kg/m2), dietas especiales o malnutrición, uso de suplementos de creatinina, amputación de miembros; en estos casos se puede utilizar el aclaramiento en orina de 24 horas o la medición de cistatina C con creatinina en la ecuación creatinina-cistatina C. (Chen et al, 2019) Abuminuria: La albuminuria constituye, junto con el FG, la base del diagnóstico y estadiaje actual de la ERC. La presencia de concentraciones elevadas de proteína o albúmina en la orina, de forma persistente, no solo es un signo de lesión renal 74 Temas de interés en: Nefrología sino de daño sistémico y factor de progresión independiente de ERC. La albuminuria debe cuantificarse mediante la relación albumina/creatinina (ACR) en orina. Las mediciones más exactas son: la primera muestra de la mañana o una recolección de orina de 24 horas, por la gran variabilidad en la excreción de albúmina en la orina durante el día. Sin embargo, las muestras aleatorias también son aceptables en el diagnóstico inicial. La ACR en orina es un marcador sensible y específico de patología glomerular. La presencia y cuantía de la proteinuria y su tipo (albumina o proteína de Tam Horsfall) a parte de la historia clínica y el examen físico puede además orientar el diagnóstico etiológico de la ERC. La presencia de proteinuria significativa sugiere un origen glomerular. (Tabla 5) Tabla 3 Hallazgos típicos de proteinuria en el diagnóstico diferencial de causas comunes de ERC Proteinuria Relación Albumina/Creatinina Enfermedad Renal + ≥30mg/g Diabética Enfermedad Renal ± 0-1000 mg/g Hipertensiva Mieloma ± … Enfermedad - … Renal Quística Enfermedad renal ± ≤1000 mg/g tubulointersticial/ obstructiva Pielonefritis ± ≥30 mg/g Vasculitis ± ≥30 mg/g Glomerulonefritis + >1000 mg/g + presente, - ausente, ± puede o no estar presente. (Webster et al, 2017) Alteraciones en el sedimento urinario La presencia en el sedimento urinario de hematuria y/o leucocituria durante más de tres meses, una vez se ha descartado la causa urológica o la infección de orina (incluida la tuberculosis urinaria), puede ser también indicio de ERC. 75 Temas de interés en: Nefrología ESTUDIOS DE IMAGEN Ecografía renal en modo B La técnica de imagen de primera línea e indispensable en la evaluación de pacientes con disfunción renal no diagnosticada previamente es la ecografía renal en modo B (simple). Los riñones pequeños (por debajo de 8 cm, según superficie corporal) hiperecogénicos y con una alteración en la relación cortico-medular (corteza< 1cm), indican cronicidad e irreversibilidad. Unos riñones de tamaño normal -agradando salvo pocas excepciones favorecen el diagnóstico de un proceso agudo. Los hallazgos en la ecografía también pueden orientar a la etiología de la ERC: presencia de hidronefrosis en las causas obstructivas, múltiples quistes en las enfermedades renales quísticas, alteraciones anatómicas en las malformaciones congénitas (agenesia renal, riñón en herradura) y asimetría renal (diferencia >2 cm) en la patología de la arteriarenal, reflujo vesico-ureteral o diversos grados de hipoplasia renal unilateral. Otras técnicas de imagen La ecografía Doppler (Doppler color y pulsado) es útil para la valoración del flujo sanguíneo renal y sus características como técnica inicial cuando se sospecha de una patología vascular renal (ejm: estenosis de la arteria renal). La ecografía con contraste intravenoso (CEUS), método recientemente aprobado por la FDA, emplea un contraste constituido por unas microburbujas de gas que se administra por vía intravenosa, y permite valorar en tiempo real y de manera más precisa la macro y microcirculación de los tejidos. Es útil en la valoración de la perfusión parenquimatosa de diferentes órganos y en la caracterización de masas. Al ser un gas no se filtra ni se excreta, sino que se exhala, a diferencia de los agentes de contraste yodados, lo que lo convierte en una técnica de imagen útil en pacientes con función renal disminuida que no pueden acceder a otro tipo de contraste. (Fried et al, 2019) Otras técnicas de imagen como las exploraciones isotópicas, la resonancia magnética y la tomografía computarizada, no se utilizan de manera rutinaria en el diagnóstico de la ERC y se reservan para indicaciones específicas. (Webster et al, 2017) Biopsia renal Es un procedimiento invasivo y no exento de riesgo, indicado cuando existen dudas diagnosticas de la enfermedad renal primaria o del grado de cronicidad del daño tisular. 76 Temas de interés en: Nefrología Si se efectúa en etapas precoces de la ERC su información puede ser útil. En fases avanzadas a menudo nos encontraremos con riñones esclerosados y terminales. Exámenes complementarios para determinar las alteraciones asociadas a la ERC La anemia, los trastornos minerales-óseos, las alteraciones hidroelectrolíticas y del equilibrio acido base son complicaciones asociadas a la ERC, por lo que estos trastornos deben ser descartados en el seguimiento de los pacientes con ERC. Con diferente periodicidad de acuerdo al estadio de ERC (cada 6-12 meses, 3-6 meses,1-3 meses) y de manera más frecuente a mayor deterioro de la función renal se deben realizarse controles de: función renal, hemograma completo, estudio de anemia (recuento de reticulocitos, niveles de transferrina y ferritina, índice de saturación de transferrina vitamina B12 y acido fólico) gasometría venosa, calcio sérico, fósforo, 25-hidroxivitamina D, hormona paratiroidea y fosfatasa alcalina. No se recomienda la medición de eritropoyetina. (Gaitonde et al, 2017) A continuación, se muestran los hallazgos más comunes en pacientes con ERC: Tabla 4 Hallazgos de laboratorio en pacientes con ERC Parámetro de evaluación Frecuencia de evaluación Hemograma completo con Cuando clínicamente este indicado, y en Anemia diferencial; recuento de diferente periodicidad según el estadio de reticulocitos; niveles de hierro, ERC, la presencia o no de anemia y el uso ferritina y transferrina o no de Eritropoyetina Desnutrición Peso, nivel de albúmina sérica, Cada 6 a 12 meses en estadios 3a y 3b. antecedentes dietéticos Cade 3 meses en estados 4 y 5. Niveles de Fosfatasa Alcalina Una vez al año en estados 3-5 Cada 6 -12 meses en estadio 3 Niveles de calcio y fósforo Cada 3- 6 meses en estadio 4 Desorden Cada 1-3 meses en estadio 5 no D mineral y óseo Cada 1-2 meses en estadio 5D Cada 6 -12 meses en estadio 3 Niveles de 25-hidroxivitamina Cada 6 -12 meses en estadio 4 D y de hormona paratiroidea Cada 3- 6 meses en estadio 5 no D Cada 2-3 meses en estadio 5D Intervenciones para adultos con insuficiencia renal crónica. (Gaitonde et al, 2017) 77 Temas de interés en: Nefrología TRATAMIENTO El manejo de los pacientes con ERC se enfoca en varios pilares: prevenir la nefrotoxicidad, prevenir o retrasar la progresión de la ERC y manejar las enfermedades asociadas, tratar las complicaciones inherentes a la enfermedad renal; y en etapas avanzadas, tratamiento sustitutivo renal. 1. Prevenir la nefrotoxicidad: Deben emplearse los fármacos estrictamente necesarios, en las dosis e intervalos adecuados, y durante el tiempo necesario Deben evitarse los fármacos nefrotóxicos como los AINES, preparaciones intestinales a base de fosfato (pueden provocar nefropatía aguda por fosfato), inhibidores de la bomba de protones (pueden provocar nefritis intersticial aguda), contrates especialmente hipertónicos en pacientes con FG < 60 ml/ min/1,73m2 (riesgo de nefropatía por contraste), contrastes a base de gadolinio en pacientes con FG < 30 ml/min/1,73m2 (riesgo de fibrosis sistémica nefrogénica) y productos de herbolario en base al ácido aristolóquico o antraquinona.(Chen et al, 2019) Se deben ajustar dosis de fármacos al FG. Los medicamentos más comunes que requieren ajuste de dosis incluyen: antibióticos, anticoagulantes orales directos, gabapentina y pregabalina, agentes hipoglucemiantes orales, insulina, agentes quimioterapéuticos y opiáceos, entre otros. Debe evitarse el uso de medicamentos con poco beneficio ya que los pacientes con ERC tienen mayor riesgo de desarrollar reacciones adversas (Chen et al, 2019) 2. Prevenir o retrasar la progresión de la ERC y manejar las enfermedades asociadas La prevalencia de enfermedad cardiovascular es mayor en los pacientes con ERC y está asociada con peores resultados cardiovasculares, lo que se explica en parte por los factores de riesgo tradicionales (HTA, síndrome metabólico, diabetes, dislipemia, etc.) más los propios efectos del estado urémico. Además de las medidas para retrasar la progresión de la ERC se deben prevenir las complicaciones de la uremia, disminuir el riesgo cardiovascular y manejar los trastornos asociados. 2.1 Medidas generales y manejo dietético Dentro de las medidas generales se recomienda: evitar hábitos tóxicos (tabaco y drogas), realizar ejercicio físico moderado individualizado y cambios en la dieta. Las recomendaciones dietéticas deben individualizarse para evitar sobrepeso u 78 Temas de interés en: Nefrología obesidad, pero también según la función renal del paciente y la existencia de otros factores de riesgo en los que esté indicada alguna restricción específica. Se debe asegurar una adecuada ingesta líquida especialmente en pacientes añosos salvo en estadios avanzados de la ERC (ERCA), en pacientes con riesgo de fallo cardíaco y en pacientes en diálisis donde se restringen. El gasto energético en pacientes con ERC o en diálisis, estables, es semejante a sujetos normales, y, por lo tanto, también lo son sus requerimientos calóricos, o sea, 30-35 Kcal/kg ideal/día aproximadamente. En líneas generales, el 50-60 % de las calorías debe ser en forma de carbohidratos y el 30-40 % restante, en forma de ácidos grasos de predominio no saturado. En la ERC 1-3: solo se recomiendan dietas hiposódicas en caso de HTA y/o insuficiencia cardíaca. En la ERC 4-5:se deben hacer restricciones en el sodio, el fósforo, el potasio y las proteínas. El consumo diario de sodio ha de ser menor de < 2 gr/día, es decir < 5 gr de sal/día en estos estadios. La información disponible sugiere que la restricción proteica retrasa la progresión de la insuficiencia renal y debería empezar a aplicarse cuando el FG cae por debajo de los 30 ml/min, salvo en casos de proteinuria por hiperfiltración, en cuyo caso debe instaurarse mucho antes, incluso con función renal normal. En la ERC G4-G5 se recomienda una restricción moderada de la ingesta de proteínas (0,6-0,8 g / kg por día); mientras que, en paciente en diálisis, las ingestas deben ser mayores para compensar el carácter catabólico de la técnica. (1,3 g/kg día) Los beneficios renoprotectores de la restricción proteica (hemodinámicos, por reducción de la hiperfiltración y metabólicos, reduciendo la generación de citoquinas y activando genes implicados en producción de matriz mesangial) son objeto de debate, no obstante, aunque discretos, estos beneficios han sido reconocidos en todas las Guías de práctica clínica. (Hahn et al, 2018) Los pacientes con ERCA que no están endiálisis suelen presentar hiperfosfatemia, hipocalcemia e hipopotasemia por lo que de forma global se recomienda: restringir la ingesta de fósforo a 600-1000 mg/día, aportes de calcio elemental sumado todas las entradas de 1.000- 1.500 mg/día, tolerando hasta 2.000 mg/día, y una ingesta de potasio de 1500-2000 mg/día (75 mEq). 79 Temas de interés en: Nefrología 2.2 Reno protección: Las medidas farmacológicas para retrasar la progresión se basan en los fármacos antiproteinúricos y antihipertensivos. Los inhibidores del SRAA tienen un efecto reno y cardioprotector más allá de su efecto antihipertensivo y son especialmente eficaces en nefropatías proteinúricas. 2.3 Manejo de la Hipertensión arterial El tratamiento antihipertensivo es primordial, ya que tiene un efecto triple: reducir la presión arterial, reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares y retardar la progresión de la ERC. En pacientes con ERC y un ACR < 30 mg/g se recomienda un objetivo de control de la PA ≤ 140/90 mm Hg. Si el ACR es ≥ 30 mg/g se sugiere un objetivo más estricto, con PA ≤ 130/80 mm H. Para la elección del esquema antihipertensivo se debe considerar las características individuales del paciente, los efectos adversos, las comorbilidades asociadas y la presencia de albuminuria. En la mayoría de los pacientes será necesario más de un fármaco antiHTA. Se recomienda como agentes de primera línea un inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) o un bloqueador del receptor de angiotensina II (ARA II) en adultos con diabetes y un ACR en orina de al menos 30 mg en 24 horas, o en cualquier adulto con un ACR en orina de al menos 300 mg en 24 horas. Se debe evitar la terapia dual con un IECA y un ARA II, por los riesgos de hiperpotasemia y lesión renal aguda. Los antagonistas de los receptores de aldosterona también se pueden usar en pacientes con albuminuria, hipertensión resistente o insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida, pero no se recomiendan en estadios avanzados de ERC por el riesgo de hiperpotasemia. (Chen et al, 2019) Los calcio- antagonistas suelen utilizarse como segundo escalón antiHTA asociado a los bloqueantes del SRAA. Los B- bloqueantes están indicados en casos de insuficiencia cardiaca, enfermedad coronaria y miocardiopatía hipertrófica. En pacientes con sobrecarga de volumen puede ser necesario el uso de diuréticos. En casos de enfermedad renal crónica avanzada deben emplearse preferentemente diuréticos del asa, dado que los diuréticos tiazídicos son, en general, inefectivos con niveles séricos de creatinina superiores a 2 mg/dl. 2.4 Manejo de la Diabetes El control glucémico puede retrasar la progresión de la ERC y la mayoría de las recomendaciones proponen un objetivo de hemoglobina A1c de 7.0% 80 Temas de interés en: Nefrología salvo en pacientes con elevado riesgo de hipoglicemia donde se pueden tolerar valores hasta 8%. El riesgo de hipoglucemia es más elevado en pacientes con diabetes y ERC, dado que tanto la insulina, como los antidiabéticos orales (ADO) son mayoritariamente de eliminación renal, las dosis deben reducirse con la progresión de la ERC. La guía KDIGO recomienda tratar a pacientes con diabetes tipo 2, ERC y una TFGe ≥ 30 ml / min por 1,73 m2 con metformina y un SGLT2(1B) debiendo reducirse la dosis de la metformina cuando el filtrado menor al mencionado, y suspenderla cuando el mismo es < a 30 ml/min. En pacientes con diabetes tipo 2 y ERC que no se alcanzan los objetivos glucémicos individualizados a pesar de uso de metformina y SGLT2i, o que no pueden usar esos medicamentos, se recomienda un GLP-1-RA de acción prolongada (1B) (Chen et al, 2019) En pacientes con FG < 30 ml/min/1,73 m2 o en diálisis, la experiencia con la mayoría de fármacos antidiabéticos no insulínicos es muy limitada, por lo que habitualmente el tratamiento se basa en insulina o en ciertos GLP-1 o iDPP-4 aprobados o repaglinida. 2.5 Manejo de la dislipemia. La dislipidemia suele diferir cuantitativa y cualitativamente en pacientes no dependientes de diálisis, pacientes con proteinuria en rango nefrótico, pacientes con Enfermedad Renal en etapa terminal y receptores de trasplante renal; por lo que el diagnóstico y el tratamiento es importante para mejorar el resultado clínico. Los niveles de colesterol, HDL, LDL y triglicéridos deben ser evaluados periódicamente; y al menos 6 semanas después de un ajuste de tratamiento. Sin embargo, según grandes ensayos clínicos recientes, los efectos del tratamiento en la reducción de la morbilidad y mortalidad por ECV en pacientes con insuficiencia renal no son tan prometedores como en la población general. (Mikolasevic et al, 2019). El objetivo en los pacientes con ERC es un LDL < 70 mg/dl. Se recomienda tratamiento con estatinas a todos los pacientes con ERC > 50 años o diabéticos independientemente del LDL. (Chen et al, 2019) 2.6 Manejo de la hiperuricemia: El objetivo es alcanzar un valor de acido úrico normal. El tratamiento de la hiperuricemia asintomática no está universalmente recomendado, pero se puede considerar en pacientes con ERC, diabéticos o con elevado riesgo cardiovascular. 81 Temas de interés en: Nefrología 3. Tratamiento de complicaciones de la ERC 3.1 Anemia Es una de las complicaciones más comunes de la ERC, habitualmente es normocítica y normocrómica y está relacionada principalmente con una disminución de la producción de EPO por las células peritubulares. Para su diagnóstico y tratamiento se deben evaluar las reservas de hierro. Las personas con deficiencia de hierro pueden beneficiarse de la reposición de hierro por vía oral o intravenosa según el estadio de la ERC, las características clínicas del paciente y la disponibilidad de una via intravenosa. (Shepshelovich et al, 2016) Pacientes con niveles de hemoglobina inferiores a 10 g / dl a pesar del tratamiento de las causas reversibles deben ser derivados a un nefrólogo para considerar el uso de agentes estimulantes de la eritropoyetina. (Hahn et al, 2018). Esta complicación se trata de manera más extensa en otro capítulo del libro. 3.3 Trastornos hidro-electrolíticos y del equilibrio acido- base Las anomalías electrolíticas y del equilibrio acido-base están presentes en 3 a 11% de los pacientes con ERC e incluyen la hiperpotasemia, la hiponatremia dilucional y la acidosis metabólica. El tratamiento de la hiperpotasemia crónica en los pacientes con ERC incluye la restricción dietética, ajustar las dosis o suspender los fármacos que puedan provocar hiperpotasemia, evitar la salida intracelular del potasio (corrigiendo la hiperglucemia y la acidosis metabólica). En ocasiones puede ser necesario además emplear fármacos que aumenten la eliminación (diuréticos de asa) o que disminuyan la absorción intestinal de K (quelantes de potasio). Los diuréticos pueden provocar reducción de la perfusión renal y deterioro prerrenal, por lo que su empleo debe ser monitorizado con controles de laboratorio. Los fármacos que disminuyen la absorción intestinal de potasio son las resinas de intercambio catiónico, el Patiromer, y el Ciclosilicato de zirconio y sodio. La evidencia que respalda su uso en el tratamiento de la hiperpotasemia crónica en adultos con ERC todavía es de baja certeza baja y los estudios disponibles no miden los efectos del tratamiento en los resultados clínicos, como arritmias cardíacas o síntomas gastrointestinales importantes, por lo que su rentabilidad debe ser evaluada. (Natale et al, 2020) 82 Temas de interés en: Nefrología Para los pacientes con un nivel de bicarbonato sérico debajo de 22 mmol / L, se debe considerar la suplementación con bicarbonato oral, ya que los estudios han sugerido que la acidosis metabólica crónica se asocia con una progresión más rápida de la IRC. (Hahn et al, 2018) 3.4 Alteraciones del metabolismo óseo y mineral Las alteraciones en el metabolismo del calcio y fósforo (hipocalcemia y hiperfosatemia secundarias al hiperparatiroidismo secundario) también son comunes y se asocian con diversasalteraciones aparte de la afectación ósea con implicaciones cardiovasculares. Aunque el objetivo de PTH (hormona paratiroidea) en la ERC difiere según las diferentes guías y estadios de ERC, las recomendaciones están de acuerdo en que deben se deben abordar la hiperfosfatemia, la hipocalcemia y la deficiencia de vitamina D concomitantes y procurar conseguir la normocalcemia y normofosfatemia, con una dieta baja en fosfato, una ingesta adecuada de calcio, suplementos de calcio, quelantes de fosforo, suplementos de vitamina D, activadores selectivos del receptor de la vitamina D o calcimimeticos según se requiera. (Hahn et al, 2018) Criterios de derivación a un nefrólogo La detección precoz y la remisión adecuada a Nefrología de los pacientes con ERC mejora la morbilidad y supervivencia a largo plazo y disminuye los costes tanto para el paciente como para el sistema sanitario. La derivación a Nefrología se hará teniendo en cuenta el estadio de ERC, la velocidad de progresión de la insuficiencia renal, el grado de albuminuria, la presencia de signos de alarma, la comorbilidad asociada y la situación funcional del paciente. Se recomienda que los pacientes con ERC sean remitidos a un nefrólogo cuando la TFG se encuentre por debajo de 30 ml/min/1,73 m2 (estadio G4) y/ o el ACR en orina esté por encima de 300 mg en 24 horas (estadio A3) o ante la presencia de albuminuria mayor de 2200 mg en 24 horas para descartar síndrome nefrótico. Indicaciones adicionales para la derivación incluyen: deterioro agudo en la función renal (caída del FGe > 25 % o un incremento de la creatinina plasmática > 25 %) en menos de un mes tras descartar factores exógenos; ERC e hipertensión arterial no controlada a pesar de 3 o más antihipertensivos a dosis plenas; hipopotasemia o hiperpotasemia persistentes; anemia en el paciente con ERC que requiere tratamiento con agentes estimulantes de la eritropoyesis; cálculos renales recurrentes o extensos, 83 Temas de interés en: Nefrología hematuria no urológica; enfermedad renal hereditaria y progresión rápida de la ERC (> 5 ml/min/ año). T E R A P I A S U S T I T U T I VA R E N A L O T R ATA M I E N T O CONSERVADOR Las modalidades de tratamiento en la ERCT incluyen: hemodiálisis (HD), diálisis peritoneal (DP), trasplante renal (TxR) y tratamiento conservador. Se debe educar a los pacientes sobre las opciones de tratamiento y contribuir a la toma de decisiones. La educación debe incluir información sobre las posibles complicaciones, así como las diferentes modalidades de terapia de reemplazo renal. Hemodiálisis y diálisis peritoneal. La decisión de comenzar la terapia sustitutiva renal (TSR) se basa en la presencia de síntomas y no solo en la TFG. La TSR se plantea cuando el FG < 15ml/min/1,73 m2 y, en general, se inicia diálisis con un FG entre 8 y 10 ml/ min/1,73 m2 en pacientes con síntomas, siendo el límite alrededor de los 6ml/ min/1,73 m2 incluso en este caso sin sintomatología urémica. Los síntomas que orientan a la necesidad de iniciar diálisis son: pericarditis o pleuritis (sin otra causa atribuible), aumento del tiempo de sangría o diátesis hemorrágica, insuficiencia cardíaca o sobrecarga de volumen refractario al tratamiento, HTA grave no controlable con tratamiento farmacológico, hiperpotasemia severa no controlable con tratamiento farmacológico, acidosis metabólica resistente al tratamiento con bicarbonato, náuseas/vómitos o gastroduodenitis refractarias al tratamiento médico, signos neurológicos y síntomas atribuibles a uremia (encefalopatía urémica, síndrome confusional, neuropatía urémica con síntomas motores), prurito intratable, anorexia no corregida tras tratamiento y descartando otras etiologías, signos de malnutrición Pacientes con un FGe < 6-7 mL/min/1.73m2 precisan inicio de diálisis, aunque no tengan síntomas. Trasplante renal El trasplante renal es la terapia de elección en la ERCT, en caso de no existir contraindicaciones, dado que ofrece mayor esperanza y calidad de vida. Los trasplantes renales de donante vivo realizados antes o poco después del inicio de la diálisis tienen los mejores resultados. Tratamiento conservador Dentro de las alternativas de manejo para pacientes con ERCT, existe la posibilidad de elegir tratamiento conservador/paliativo. El paciente y sus 84 Temas de interés en: Nefrología familiares deben ser informados de la evolución esperable tras la no inclusión en programa de TRS. Las condiciones para que se indique un tratamiento conservador es que el paciente tenga una ERC estadio 5 (FG < 15 ml/min), el equipo médico considere que no aportará beneficios en términos de supervivencia y calidad de vida por la corta esperanza de vida del paciente u otras comorbilidades incapacitantes y el rechazo del paciente y familiares a la TSR. (Hahn et al, 2018) 85 Bibliografía 1. 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The Lancet, 389(10075), 1238–1252. doi:10.1016/s0140-6736(16)32064-5 86 Temas de interés en: Nefrología CAPÍTULO 5 Síndrome Nefrítico Mateo Alejandro Rosero Estrella 87 Temas de interés en: Nefrología DEFINICIÓN El síndrome nefrítico es una de las formas de expresión clínica de diferentes patrones histológicos de daño glomerular, en respuesta a variadas agresiones renales, caracterizado por: ● Hematuria microscópica (> 3 hematíes/campo en el sedimento urinario) o macroscópica de origen glomerular con cilindros hemáticos y/o hematíes dismórficos en el sedimento urinario ● Proteinuria (por lo general, en rango no nefrótico: inferior a 3 g/24h) ● Insuficiencia renal rápidamente progresiva con oliguria y retención hidrosalina, pudiendo generar HTA y edema ● Hipertensión arterial Algunos pacientes sólo presentan hematuria microscópica y proteinuria, cursando la enfermedad en forma subclínica (Vegay Pérez, 2008) EPIDEMIOLOGÍA En América Latina, la incidencia de síndrome nefrítico, es de 7 por cada 100.000 habitantes en períodos endémicos, pero puede haber brotes epidémicos que duplican esa cifra, llegando a afectar a 18 personas por cada 100.000 habitantes. Es más frecuente en los jóvenes: el 95% de los casos ocurre en pacientes menores de 15 años y de estos el 50% aparece entre los 5 y 9 años. Predomina en el sexo masculino (57%). Se presenta durante todo el año con alzas estaciónales en época otoñal (38%) que obedecen a un aumento de la glomerulonefritis postinfecciosa de origen cutáneo y en época primaveral (30%) debido a glomerulonefritis postinfecciosa de origen faríngeo. La incidencia real de la Glomerulonefritis aguda post infecciosa (GNAPI) es incierta por la existencia de formas clínicas asintomáticas. En los países desarrollados, la incidencia ha disminuido considerablemente en los últimos 30 años debido a la mejora en las condiciones sanitarias, utilización adecuada de antibióticos, identificación precoz de la enfermedad, modificación en el potencial nefritógeno de las cepas de estreptococo y aumento de la resistencia natural del huésped a infecciones. La Glomerulonefritis aguda postestreptocócica (GNAPE) continúa siendo la causa más frecuente de síndrome nefrítico en niños. Se estima que anualmente se presentan 470 000 casos nuevos de de glomerulonefritis aguda postestreptocócica a nivel mundial, de los cuales el 97% ocurren en países en vías de desarrollo. Los niños en las edades de 4 y 14 años son los más comúnmente afectados por la GNAPE, es rara por debajo de dos años (<5% de casos) y por encima de los 89 Temas de interés en: Nefrología 20. Por razones desconocidas, es dos veces más frecuente en varones más que en mujeres. (Torres Cabezas, 2015) ETIOLOGÍA El síndrome nefrítico aparece como consecuencia de una lesión glomerular debido a una enfermedad renal primaria, o secundaria a procesos infecciosos o sistémicos. De los diversos procesos implicados en la aparición del síndrome nefrítico, el principal responsable es el origen postinfeccioso, especialmente postestreptocócico. Tabla 1. Etiología del Síndrome Nefrítico Bacteriana: estreptococo β hemolítico grupo A, Streptococcus viridans, Streptococcus pneumoniae, Staphilococcus aureus o epidermidis, brucella, Salmonella typhi o paratyphi. Viral: hepatitis B, Epstein Barr, citomegalovirus, sarampión, Post- infecciosa parotiditis, varicela, parvovirus. Parasitaria: malaria, esquistosomiasis, toxoplasmosis. Micótica: cándida albicans, coccidioides immitis, histoplasma capsulatum. • Púrpura de Schönlein-Henoch • Lupus eritematoso sistémico • Poliangeítis microscópica • Granulomatosis de Wegener Enfermedades • Enfermedad por anticuerpo anti-membrana basal glomerular Sistémicas con (Síndrome de Goodpasture) o sin hemorragia pulmonar • Enfermedad del suero. • Hepatopatías crónicas Heredo- • familiares Síndrome de Alport • Nefropatía por IgA • Glomerulonefritis membranoproliferativa tipo I y II Idiopáticas • Glomerulonefritis con semilunas idiopática (Alvarado et al,2019) 90 Temas de interés en: Nefrología Tabla 2: Causas más frecuentes de síndrome nefrítico según la edad de presentación Edad Etiología Glomerulonefritis aguda postinfecciosa Nefropatía IgA Enfermedad de membrana basal delgada < 15 años Nefritis hereditarias Púrpura de Schönlein- Henoch Nefropatía lúpica Nefropatía IgA Enfermedad de membrana basal delgada Nefropatía lúpica 15- 65 Nefritis hereditarias Nefropatía mesangial proliferativa Glomerulonefritis rápidamente progresiva Glomerulonefritis aguda postinfecciosa Vasculitis Nefropatía IgA >65 Nefropatía membranosa Glomerulonefritis aguda postinfecciosa (Rivera, et. al 2020) FISIOPATOLOGÍA El síndrome nefrítico se debe a la inflamación aguda del ovillo glomerular tras el depósito de complejos inmunes y la liberación de mediadores inflamatorios que determina: a) Hematuria y proteinuria secundarias al aumento de la permeabilidad del capilar glomerular y rupturas de la membrana basal por la glomerulonefritis. b) Reducción de la superficie filtrante con caída de la VFG, que determina oliguria y balance positivo de sodio responsable de la aparición de edema e hipertensión. El prototipo de este síndrome es la glomerulonefritis aguda postestreptocócica. Glomerulonefritis post-estreptocócica El daño renal en la Glomerulonefritis aguda post-estreptocócica se produce como consecuencia del depósito de inmunocomplejos en el interior del capilar glomerular, la activación del complemento y la liberación de los mediadores inflamatorios. 91 Temas de interés en: Nefrología De manera paralela al depósito glomerular de C3 y de IgG, se produce una disminución de la concentración plasmática de C3, de la properdina y del proactivador C3, con normalidad en la concentración plasmática de la fracción C4, lo que indica que la activación del complemento tiene lugar por una vía alternativa, es decir, por la conocida lectin-pathway. La activación del complemento produce liberación de factores quimiotácticos y el consiguiente depósito de linfocitos, monocitos y polimorfonucleares en el glomérulo, liberación de citocinas que amplifican la reacción inmunológica, como el factor de necrosis tumoral alfa y las IL 1 y 6, entre otras. Como consecuencia de la inflamación glomerular se produce una disminución en la excreción renal de agua y sodio y, con ello, una expansión del líquido extracelular (hipervolemia). La disminución en el filtrado glomerular en presencia de un transporte tubular conservado estimula la reabsorción de sodio y agua (excreción fraccionada de sodio baja). La disminución de la excreción fraccionada de sodio y la hipervolemia se relacionan con el aumento de la presión arterial. La disminución del filtrado glomerular condiciona también un descenso de la depuración de creatinina (azoemia). La alteración en la permeabilidad de la membrana basal glomerular ocasiona hematuria y proteinuria. Existe una disminución de la actividad de la renina, aldosterona y vasopresina, así como un aumento del péptido natriurético atrial. A pesar de la supresión de la actividad de la renina plasmática, los inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina inducen un aumento transitorio del filtrado glomerular, lo que indica que existe un nivel crítico de la actividad intrarrenal de la angiotensina II. Las prostaglandinas E y F en orina están disminuidas, al igual que la calicreína (fig. 2) (Mur y De la Mata, 2004) Figura 1. Fisiopatología de la glomerulon efritis aguda postestreptocócica. (Mur y De La Mata, 2004). 92 Temas de interés en: Nefrología CUADRO CLÍNICO La forma clínica más frecuente del síndrome nefrítico agudo es la aparición brusca de hematuria y por lo menos uno de los siguientes: edemas, hipertensión, proteinuria moderada, oliguria con deterioro de la función renal en grado variable. (Mur y De la Mata, 2004). Hay que tener en cuenta que este síndrome no se presenta siempre de forma completa. (40-50%) ● Hematuria: La hematuria es el síntoma más frecuente y aunque generalmente es macroscópica, debe confirmarse siempre mediante tira reactiva de orina y estudio de sedimento urinario por la posibilidad de falsos positivos (hemoglobinuria, mioglobinuria). En la hematuria glomerular los hematíes son dismórficos (>20%) y hay acantosis (>5%) y se observan con frecuencia cilindros hemáticos en el sedimento urinario. A veces se detecta leucocituria aislada o en cilindros y lipiduria. La orina tiene color de te o de refresco de cola, y es característica la ausencia de coágulos. El momento de aparición de la hematuria puede orientar a su origen inflamatorio glomerular. Así en la glomerulonefritis post- estreptocócica la hematuria aparece 1-2 semanas después de un proceso infeccioso faringoamigdalar o 2-4 semanas después de una infección cutánea. Cuando la hematuria aparece de forma conjunta con otro proceso infeccioso, ejercicio físico, vacunacióno tiene lugar en el curso de una enfermedad sistémica, sugiere ora nefropatía glomerular no estreptocócica como la nefropatía IgA. ● Edema: Es más común en niños (90%) que en adultos (75%). De predominio matutino, aparecen inicialmente en la región periorbitaria, aunque puede ser generalizado si bien es infrecuente la anasarca. Es un edema duro (no deja fóvea). Son consecuencia de la retención hidrosalina secundaria a la disminución del filtrado glomerular. Pueden desarrollarse derrame pleural y ascitis y no son infrecuentes la disnea y ortopnea secundarias a la congestión vascular pulmonar. Los edemas son más floridos cuando el síndrome nefrítico se asocia con un síndrome nefrótico, por la mayor pérdida de proteínas. ● HTA: Aparece habitualmente con la hematuria y está presente en 60-80% de casos. Suele ser de predominio diastólico y en ocasiones origina una emergencia hipertensiva. Está condicionada por un aumento de volumen plasmático, incremento de gasto cardiaco y aumento de resistencias periféricas. ● Oliguria: sugiere el desarrollo de insuficiencia renal aguda y ocurre en casi todos los pacientes, pero es poco común la necesidad de diálisis (<5%). Esta situación conlleva a un aumento del edema y un empeoramiento de los signos congestivos y de la presión arterial; pueden 93 Temas de interés en: Nefrología aparecer alteraciones hidroelectrolíticas como hiponatremia, hiperpotasemia y acidosis metabólica. Esta insuficiencia renal es generalmente reversible, aunque puede evolucionar a cronicidad dependiendo de su causa. ● Proteinuria: es variable si bien no suele ser superior a 3 gramos. Otros síntomas inespecíficos incluyen: malestar, astenia, fiebre moderada, cefalea, vómitos, dolor lumbar. (Fernández y Romero, 2014) DIAGNÓSTICO: Es fundamental la realización de una historia clínica y examen físicos completos, así como estudios de laboratorio. Se debe interrogar sobre antecedentes familiares de enfermedades glomerulares, clínica sistémica, infección reciente (respiratoria, cutánea) o empleo de fármacos. Es muy importante la identificación del periodo de latencia entre la infección y la aparición de los síntomas. (Alvarado et al, 2019) En la exploración física debe valorarse a presencia de edemas, hipertensión arterial, datos de insuficiencia cardiaca (3er o 4to ruido, ingurgitación yugular, crepitantes) así como el aspecto, el color y la cantidad de orina emitida. En relación con una orientación hacia la etiología del Síndrome Nefrítico Agudo se deben buscar soplos que sugieran una Endocarditis Infecciosa, piodermitis, otras infecciones crónicas, presencia de catéteres de válvulas derivativas ventriculares, púrpura palpable y elementos que sugieran LES o vasculitis. (Alvarado et al, 2019) (Fernández y Romero, 2014) Un germen se considerará el agente etiológico cuando existe una asociación temporal plausible entre la afectación renal y el proceso infeccioso en el que o bien se aisló el germen o se documentó un aumento del título de anticuerpos específicos, o bien se identificó por medio de su anticuerpo o antígeno específico en el glomérulo biopsiado. (Mur y De la Mata, 2004). No obstante, el diagnóstico de la GNAPI se realiza habitualmente en base el antecedente de infección, la ausencia de clínica sistémica, la hipocomplementemia por activación de la vía alterna del complemento +/- títulos elevados de anticuerpos (como de antiestreptolisina) dado que no siempre realiza el aislamiento del germen responsable ni estudio histopatológico. Exámenes de laboratorio Para el estudio inicial del síndrome nefrítico se debe solicitar: hemograma con formula y recuentos leucocitarios, bioquímica sanguínea, gasometría venosa, estudio de la coagulación, emo, sedimento urinario, orina de 24 horas, 94 Temas de interés en: Nefrología electrocardiograma, Rx postero anterior y lateral de tórax y Ecografía renal. Posteriormente se solicitará el estudio inmunológico en función de la sospecha clínica y edad del paciente y la biopsia renal en casos que este indicado. Los hallazgos más frecuentes, aunque no siempre presentes se describen a continuación. Análisis de sangre: ● Hemograma: La anemia es frecuente en las glomerulonefritis membranoproliferativas y en el síndrome hemolítico urémico. Puede detectarse linfopenia en el lupus eritematoso sistémico. La leucocitosis o el hallazgo de leucocitos activados orientan hacia una etiología infecciosa del cuadro. ● Bioquímica sanguínea y gasometría: que incluya la determinación de glucosa, sodio, potasio, cloro, urea, creatinina, calcio, proteínas totales, albumina, aspartato aminotransferasa, alanina aminotransferasa y creatincinasa. Puede haber datos de insuficiencia renal, alteraciones hidro- electrolíticas o en el equilibrio acido-base hipoalbuminemia y dislipemia en casos de síndrome nefrótico asociado. ● Estudio inmunológico: ○ Complemento: El complemento es un examen muy útil dado que permite clasificar a las glomerulonefritis y orientar la etiología según cursen con complemento bajo (GNAPE, lupus eritematoso y GN membranoproliferativa) o con complemento normal (nefropatía IgA, nefropatía de la púrpura de Schönlein-Henoch, vasculitis, glomerulonefritis segmentaria y focal...). (Fernández y Romero, 2014). Se observa un descenso de C3 (valor normal: 80-160 mg/dl) en el 90% de los casos de los casos de GNAPI con C4 normal (valor normal: 20-40 mg/dl). Una hipocomplementemia (<> 8 semanas) persiste sugiere glomerulonefritis membranoproliferativa. ○ Proteinograma: Loa niveles plasmáticos de albumina permiten valorar la repercusión de la proteinuria. Una inmunoglobulina A elevada sugiere glomerulonefritis mesangial ○ Anticuerpos antinucleares: Se utilizan para el diagnóstico de LES, que se detectan en el 95% de los enfermos ○ ANCA-c y ANCA-p: felicitan el diagnostico de determinadas vasculitis sistémicas y glomerulonefritis necrosantes ○ Anticuerpos anti-membrana basal glomerular: tienen un alto valor diagnóstico en el síndrome de Goodpasture ○ Otros estudios: serología de sifilis, serología virus hepatitis B y C (Alvarado et al, 2019) 95 Temas de interés en: Nefrología Análisis de orina: ● Sedimento de orina: Hematuria micro o macroscópica siempre está presente, es de tipo glomerular con cilindros eritrocitarios, dismorfismo y acantocitosis de los hematíes urinarios. Suele existir piuria, cilindros granulosos y hialinos, cilindros epiteliales, cilindros céreos. (Alvarado et al, 2019) ● Orina de 24 horas: El 80-90% de los casos presenta proteinuria, que no suele ser nefrótica. (Alvarado et al, 2019) Biopsia renal: La biopsia remal no está indicada de manera rutinaria en el diagnóstico de Glomerulonefritis aguda post infecciosa y esta se reserva para casos de curso clínico atípico. Se debe considerar otras entidades clínicas que cursan con síndrome nefrítico y la realización de biopsia renal, si se objetiva: ● Presentación atípica: antecedentes de enfermedad renal, ausencia de antecedentes infeccioso, insuficiencia renal progresiva, síndrome nefrótico persistente, ausencia de hipocomplementemia, signos de enfermedad sistémica, edad inferior a 2 años o superior a 12, hematuria coincidente con el proceso infeccioso agudo sin periodo de latencia. ● Persistencia de sintomatología: hipertensión, oligoanuria y hematuria microscópica durante más de 3 semanas, microhematuria durante más de 2 años, complemento disminuido o proteinuria durante más de 10 semanas y disminución de la función renal durante más de 3 meses. ● Duda diagnóstica: sospecha de glomerulonefritis con semilunas, proteinuria masiva. (Alvarado et al, 2019) TRATAMIENTO Como norma general, todo paciente con sospecha de síndrome nefrítico agudo requiere ingreso. (Alvarado et al, 2019) No existe un tratamiento específico. El tratamiento es de soporte dirigido fundamentalmente a las complicaciones derivadas de la sobrecarga de volumen (edema, HTA, edema agudo de pulmón). (Fernández y Romero, 2014) ● Restricción hidrosalina: Limitando la ingesta de líquidos a 300-400ml/ m2/día (pérdidas insensibles) o < 1000 ml/24 horas en el adulto y la de Na a 1-2 meq/kg/ día o <2-3 gramos de sal. 96 Temas de interés en: Nefrología ● Diuréticos: ○ De asa: Furosemida: En dosis media de 20 mg c/6 horas (0,5-2 mg/kg/día) por vía oral o intravenoso en las sobrecargas leves o moderadas que puede incrementarse progresivamente en los casos graves hasta alcanzar 10 mg/kg/24 horas por vía intravenosa. Está indicada siempre que existan edemas, hipertensión arterial o signos de insuficiencia cardiaca. ○ Tiazídicos: La furosemida se puede asociar a diuréticos tiazídicos como la clortalidona (Dosis 25-100 mg/día) o hidroclorotiazida. ○ Hipertensión arterial (HTA): Se requiere tratamiento antihipertensivo hasta en el 50% de los casos. Se utilizarán preferentemente vasodilatadores (directos y/o antagonistas de canales del calcio), evitando el uso de IECA por su efecto hiperkalemiante. ○ Hidralazina (vasodilatador arteriolar directo) Oral: 0,75-1 mg/kg/día, repartidos cada 6-12 h (máximo 25 mg/dosis). Intravenoso (intramuscular): 0,1-0,2 mg/kg (máximo 20 mg); se puede repetir cada 4-6 h si precisa. ○ Nifedipino (antagonista del calcio): 0,25-0,5 mg/kg/dosis (máximo 10 mg/ dosis) oral. Vida media corta, de 2-5 horas, por lo que se puede repetir cada 4-6 horas. Suele ser efectivo y seguro en niños, aunque puede producir hipotensión impredecible y taquicardia refleja, por lo que se precisa un control riguroso de la presión arterial. ● Corrección de las alteraciones electrolíticas y del equilibrio acido- básico ● Diálisis: Sólo es necesaria en <5%. Las indicaciones de terapia sustitutiva renal en el síndrome nefrítico son las mismas del fracaso renal agudo (signos o sintomatología urémica severa, alteraciones hidroelectrolíticas inmanejables de forma conservadora o sobrecarga cardiocirculatoria grave que no responde al tratamiento médico) ● Tratamiento etiológico: solo si hay evidencia de infección activa. ● Infección: La mayoría de los pacientes con SNA tienen historia de infección estreptocócica reciente, pero usualmente estos síntomas se han controlado o han desaparecido en el momento de la sintomatología renal. Para el tratamiento de la infección en los pacientes con SNA, debe existir un registro de dicha infección, para lo cual se debe hacer cultivo de la zona afectada (piel o garganta) y titulación de anticuerpos contra estreptococo ß hemolítico del grupo A durante fase aguda y de convalecencia. La administración de antibióticos solo se debe aplicar en aquellos pacientes con infección activa o demostración de estreptococo por cultivos con el fin de evitar infección potencial en otros miembros cercanos de la familia, que ocurre en 15 a 30% de los casos. 97 Temas de interés en: Nefrología Se puede administrar penicilina oral durante 10 días a 50.000 UI/kg/día en casos de infección activa. En caso de alergia a la penicilina, se puede administrar eritromicina a 40 mg/kg/día durante 10 días. ● Corticoides e inmunosupresores: En la glomerulonefritis infecciosa, su uso se reserva para las formas rápidamente progresivas, con tendencia a cronificarse, síndrome nefrótico, hipocomplementemia persistente o insuficiencia renal. Los corticoides constituyen el medicamento de elección para inducir la negativización de la proteinuria y, como regla primordial, hay que recordar que, a lo largo de la evolución de la enfermedad, sólo se deben iniciar inmunosupresores en casos estrictamente necesarios. La principal acción de los glucocorticoides es el efecto antiinflamatorio e inmunosupresor sobre linfocitos T. Poseen acción directa sobre las células glomerulares e inmunes: podocitos, células endoteliales, linfocitos T, macrófagos y células dendríticas; inhiben la apoptosis y favorecen su estabilización funcional. Este mecanismo se lleva a cabo vía receptores de los corticoides con inhibición de la activación del factor de transcripción nuclear NF-қ B. La indicación de inmunosupresores en las otras etiologías del síndrome nefrítico (lupus, vasculitis) rebasa la intención del capítulo. EVOLUCIÓN Y PRONÓSTICO El pronóstico del síndrome nefrítico variará según la enfermedad causante. En el caso de la glomerulonefritis postinfecciosa la evolución suele ser favorable: al mes suelen desaparecer la hematuria macroscópica, la proteinuria y/o síndrome nefrótico, y se normaliza la tasa de filtrado glomerular y la presión arterial. A los 2-3 meses suele normalizarse el C3 sérico. La hematuria microscópica puede persistir hasta 2 años sin que ello implique un pronóstico desfavorable, con eventuales brotes transitorios en relación con infecciones intercurrentes. (Fernández y Romero, 2014). 98 Bibliografía 1. Mur, O., & De La Mata, G. (2004). Síndrome nefrítico. Anales de Pediatría Continuada, 2(4), 216-222. 2. Fernández Maseda, M. A., & Romero Sala, F. J. (2014). Glomerulonefritis aguda postinfecciosa. Protoc diagn ter pediatr, 1, 303-14. 3. Alvarado, C., Careaga, M., Checacci, E., Gogorza, C., Meni Battaglia, L. and Toledo, I., 2019. Síndrome nefrítico. [online] Apelizalde.org. Available at: <https://apelizalde.org/revistas/2019-ARTICULOS/ RE_2019_PP_2.pdf> [Accessed 19 June 2021]. 4. Torres Cabezas, M. C. (2015). SÍNDROME NEFRÍTICO (Bachelor's thesis, Universidad Técnica de Ambato-Facultad de Ciencias de la Salud- Carrera de Medicina). 5. Vega, O. V., & Pérez, G. R. A. (2008). Síndrome nefrítico. El Residente, 3(3), 86-89. 99 Temas de interés en: Nefrología CAPÍTULO 6 Síndrome Nefrótico Gabriela Esmeralda Jarrín Vallejo 101 Temas de interés en: Nefrología INTRODUCCIÓN El Síndrome Nefrótico se define como la presencia de proteinuria > 3,5 g/24h/ 1,73 m2 de superficie corporal (sc) en adultos o bien cociente en orina proteínas/creatinina generalmente > 3; en niños se define como > 40 mg/hora/ m2 sc o >1000 mg/m2/24h. Si se ha determinado microalbuminuria el valor para considerar síndrome nefrótico es > 2200 mg/24h o el cociente albúmina/ creatinina en muestra aislada de orina es > 2220 mg/g (>220 mg/mmol) Por otro lado, no todas las proteinurias superiores a las cifras indicadas ocasionan un síndrome nefrótico. Para considerar este síndrome es necesario que las proteínas estén compuestas mayoritariamente por albúmina y que se acompañe de hipoalbuminemia. La presencia de edemas e hiperlipemia mixta es muy común, pero no indispensable, para el diagnóstico. (Tapia & Bashir, 2021). (Rivera F, Anaya S 2021). EPIDEMIOLOGÍA: El síndrome nefrótico puede aparecer a cualquier edad, pero tiene mayor prevalencia en la infancia principalmente entre el 1½ año y los 4 años. Los síndromes nefróticos congénitos aparecen durante el primer año de vida. En el grupo de menor edad (< 8 años), los varones se ven afectados con más frecuencia que las niñas, pero ambos sexos presentan incidencias similares a edades más avanzadas. (Cisneros, 2019; Tapia & Bashir, 2021). En niños menores a 18 años, la incidencia es de 2 a 7 casos por cada 100,000 niños, y en adultos es de aproximadamente 3 casos por 100.000 por año. En la región latinoamericana, su prevalencia es de 650 pacientes por cada millón de habitantes. En Ecuador, en el año 2015 se reportaron 11,460 con insuficiencia renal crónica secundaria a síndrome Nefrótico. (Cisneros, 2019). ETIOLOGÍA: De los síndromes glomerulares el nefrótico tiende a ser el más frecuente y en la población adulta la nefropatía diabética es con mucho la principal causa de éste. Diferentes glomerulopatías primarias son responsables en la mayoría de los casos de síndrome nefrótico en población no diabética y su frecuencia varía de acuerdo al grupo etario. (Tabla 2) Así pues , en los niños, la causa más frecuente es la glomerulonefritis por cambios mínimos mientras que en los adultos de raza blanca, la causa más frecuente es la nefropatía membranosa y en los adultos de raza negra lo es la glomeruloesclerosis focal y segmentaria.(Tapia & Bashir, 2021). 103 Temas de interés en: Nefrología A continuación, se presenta una lista de las causas de síndromenefrótico clasificadas en función de si el compromiso es primario (las manifestaciones clínicas están restringidas al riñón) o secundario (cuando la afectación está en el seno de una enfermedad sistémica) y según su frecuencia por edad. (Tapia & Bashir, 2021). Tabla 1: Etiología del síndrome nefrótico Nefropatía por cambios mínimos Glomerulonefritis esclerosante y focal Glomerulonefritis primarias Glomerulonefritis membranosa (limitadas al riñón) Glomerulonefritis membrano-proliferativa Nefropatía IgA Nefropatía C1q Nefropatía IgM ▪ Enfermedades sistémicas: lupus, enfermedad mixta del tejido conectivo, síndrome de Goodpasture, dermatitis herpetiforme, sarcoidosis, artritis reumatoidea, crioglobulinemia, síndrome de Sjögren ▪ Enfermedades metabólicas y genético familiares: diabetes, enfermedad de Graves Basedow, síndrome de Alport, amiloidosis, Glomerulonefritis enfermedad de Fabry, Hipotiroidismo, anemia de células secundarias (enfermedades falciformes, síndrome nefrótico familiar sistémicas) ▪ Enfermedades infecciosas: VIH, Hepatitis B y C, Citomegalovirus, Toxoplasmosis, Parvovirus B1 ▪ Neoplasias: tumores sólidos, linfomas, leucemias ▪ Fármacos: mercurio, probenecid, Heroida rifampicina, interferón, captopril, litio, Warfarina, penicilamina, AINES, contrastes yodados ▪ Otras: preeclampsia, nefroangioesclerosis, nefropatía crónica del injerto, HTA vasculorrenal Fuente: Rivera F, et al (2021) Tabla 2: Etiología más frecuente del síndrome nefrótico por edad Edad Etiología del síndrome neurótico <15 Síndromes nefróticos congénitos Enfermedad de cambios mínimos Glomeruloesclerosis focal y segmentaria Nefritis lúpica 15-40 Glomeruloesclerosis focal y segmentaria Nefritis lúpica (subtipo membranoso) Enfermedad por cambios mínimos Glomerulonefritis membranosa Nefropatía diabética Preeclampsia Glomerulonefritis postinfecciosa Glomerulonefritis IgA >40 Glomeruloesclerosis focal y segmentaria Glomerulonefritis membranosa Nefropatía diabética Enfermedad por cambios mínimos Glomerulonefritis IgA Amiloidosis primaria Enfermedad por depósito de cadenas ligeras Glomerulonefritis postinfecciosa Fuente: Rivera F, et al (2021) 104 Temas de interés en: Nefrología FISIOPATOLOGÍA La excreción urinaria normal de proteínas es menor de 150 mg en 24 horas, aunque se ha sugerido aceptable hasta 300 miligramos, y que corresponden a 20 – 30 mg de albúmina, 10 a 20 mg de proteínas de bajo peso molecular que se filtran libremente por el glomérulo y 40 a 60 mg de proteínas de secreción tubular como la proteína de Tamm-Horsfall e inmunoglobulina A. El síndrome nefrótico se produce por un aumento de la permeabilidad renal para proteínas por daños en la barrera de filtración glomerular, debido a etiologías genéticas, infecciosas, autoinmunes, enfermedades sistémicas entre otras. (Tabla 1) En la actualidad, se considera a la barrera de filtración glomerular como la membrana biológica más compleja con una impermeabilidad casi total a la albúmina y demás proteínas de alto peso molecular (> 40 kD). Tal permeabilidad selectiva para el tamaño, carga y configuración molecular es el resultado de la interacción compleja entre las células epiteliales viscerales (podocitos), los diafragmas en hendidura de éstos, la membrana basal glomerular y los glucosaminoglicanos en la superficie de las fenestras propias del endotelio vascular del capilar glomerular. Así pues, el daño o disfunción de alguno de estos componentes da como resultado proteinuria, aun cuando el resto de la barrera de filtración se encuentre íntegra. Esto explica el por qué diferentes mecanismos de lesión glomerular en patologías muy distintas se manifiestan como proteinuria: la microangiopatía diabética o la endoteliosis de la preeclampsia, las podocitopatías que dañan específicamente a las células epiteliales viscerales, defectos genéticos del diafragma en hendidura como en el síndrome nefrótico congénito de la variedad finlandesa, y/o las patologías del colágeno que afectan la membrana basal glomerular (Enfermedad de Alport). No obstante, aunque la proteinuria en rango nefrótico puede aparecer tras lesiones funcionales o estructurales de las células endoteliales y de la membrana basal, en la mayoría de las ocasiones existen lesiones de los podocitos. (Tapia & Bashir, 2021). Síndrome nefrótico infantil: En los casos congénitos del síndrome nefrótico existen mutaciones en los genes que codifican las proteínas podocitarias como la nefrina (gen NPHS1) o podocina (gen NPHS2) o en los genes que codifican las proteínas de adhesión 105 Temas de interés en: Nefrología que conectan la base de los podocitos a la membrana basal como la laminina b2 (gen LAMB2) o en los genes que codifican proteínas del citoesqueleto como la α-actinina-4 (gen ACTN4), y en los factores de transcripción: gen del tumor de Wilms (WT1) y LAMX1. Además, los podocitos expresan receptores para IL 3 y 4 y su activación puede alterar la permeabilidad de la membrana resultando de esta manera en proteinuria. (Veissi et al., 2020). La membrana basal glomerular tiene una carga neta negativa. La pérdida de las cargas negativas de la membrana basal glomerular puede ser un importante factor causante de albuminuria. (Tapia & Bashir, 2021). De igual manera, las alteraciones de los linfocitos T, B y factores de permeabilidad vascular pueden generar disfunción y/o desestructuración y pérdida de carga negativa de la membrana basal glomerular, aumento de permeabilidad endotelial y alteración del balance de fluidos (Tapia & Bashir, 2021; Veissi et al., 2020) MANIFESTACIONES CLÍNICAS Las manifestaciones clínicas del síndrome nefrótico incluyen: 1) Edemas: suelen ser la primera manifestación, son blandos y aparecen sobre los tejidos laxos. En las etapas iniciales los edemas son “posturales” y aparecen en la región facial predominantemente alrededor de los párpados de manera matutina y en las extremidades inferiores, sacro, escroto o vulva de manera vespertina. Sin tratamiento pueden progresar a derrame pleural, hidrotórax, insuficiencia cardiaca, ascitis y anasarca. En estos casos el paciente puede presentar disnea de esfuerzo o reposo, disnea paroxística nocturna, dolor abdominal y en infantes puede haber prolapso rectal. (Tapia & Bashir, 2021; Toledo et al., 2019). 2) Hipoalbuminemia: habitualmente definida como albumina < 3 /dl (otros utilizan como punto de corte albumina < 2,5 g/dl). Aparece cuando la capacidad de síntesis hepática de albumina se ve superada por las pérdidas urinarias de albúmina y el catabolismo renal. En casos de hipoalbuminemia severa la disminución de la presión oncótica capilar permite la extravasación de líquido intravascular al espacio extravascular, provocando una disminución de la volemia efectiva que puede llevar a taquicardia, hipotensión arterial oliguria e incluso shock hipovolémico. 3) Hiperlipemia: por estímulo de la síntesis hepática de lipoproteínas por el descenso de la presión oncótica capilar, lo que provoca el aumento de los niveles plasmáticos de colesterol total, LDL, VLDL, IDL, lipoproteína A y, menos frecuentemente, hipertrigliceridemia y descenso de HDL. 106 Temas de interés en: Nefrología 4) Fracaso renal agudo: aparece con más frecuencia en pacientes pediátricos o de edad avanzada con hipoalbuminemia severa. No obstante, la mayoría de los síndromes nefróticos no tienen en su inicio disminución del filtrado glomerular. 5) Hematuria microscópica: puede coexistir en ciertas glomerulonefritis hasta en un 20% de los casos. Es excepcional la aparición de hematuria macroscópica. En el caso de que esta se presente, se debe descartar trombosis de las venas renales. (Tapia & Bashir, 2021). 6) Aumento del riesgo de infecciones: por la pérdida urinaria de inmunoglobulinas y de factores del complemento. Generalmente se deben a bacterias encapsuladas (Streptococcus, Haemophilus, Klebsiella). Por este motivo, en casos en que coexista un cuadro febril, se deben descartar sobreinfecciones. (Toledo et al., 2019). 7) Trombosis:La pérdida urinaria de antitrombina III y otros factores de la coagulación (IX y XII), la activación plaquetaria y el aumento del fibrinógeno y los factores V, VII y VIII originan un estado de hipercoagulabilidad, con frecuentes trombosis venosas y arteriales, sobre todo trombosis venosas profundas y de la vena renal uni o bilateral. Tiene una incidencia entre el 10 y el 40% y es más frecuente cuando la albumina es inferior a 2 d/dl 8) Hipertensión arterial que aparece en el 42% de los pacientes. 9) Astenia, anorexia y en los pacientes pediátricos estado de ánimo irritable. 10) Vómitos, diarrea y malabsorción intestinal debido al estado inflamatorio y al edema de la mucosa enteral (Tapia & Bashir, 2021; Toledo et al., 2019). 11) Desnutrición proteico-calórica: en fases avanzadas de la enfermedad, el balance negativo de nitrógeno y la marcada anorexia y vómitos pueden originar una desnutrición grave. EVALUACIÓN Y EXÁMENES COMPLEMENTARIOS Una vez confirmada la existencia de síndrome nefrótico es fundamental la realización de una historia clínica y una exploración física completa. Dentro de los estudios complementarios se deben incluir: ● Exámenes de Sangre: incluidos biometría hemática, perfil hepático, proteínas totales, albúmina (que habitualmente es < 2,5 g/dL), creatinina (que puede ser normal o elevada), urea, glucosa, perfil lipídico (se objetiva elevación de colesterol, LDL y triglicéridos), sodio, potasio, calcio, estudios de coagulación. (Tapia & Bashir, 2021; Toledo et al., 2019). ● Orina completa con sedimento: donde se encontrará proteinuria en rango nefrótico (proteinuria > 3.5 g/día en adultos y > 40 mg/h/m2 en niños), y puede haber lipiduria y células tubulares lipídicas. (Tapia & Bashir, 2021). 107 Temas de interés en: Nefrología La proteinuria se puede medir de manera: ○ Cualitativa: mediante las tiras reactivas o colorimétricas, que detectan albumina, pero no proteínas de bajo peso molecular. Las tiras adoptan un color verde en presencia de albuminuria y la cuantía de la proteinuria se suele expresar con cruces según la intensidad del color. En el síndrome nefrótico suele haber una proteinuria de 3 a 4 cruces. Aunque la relación no es exacta: 3 cruces equivalen a 300 mg-999 mg/d y 4 cruces a >1000 mg/dl. ○ Cuantitativa mediante: ‣ Cociente de proteínas/ creatinina: en una muestra de orina recogida preferentemente a primera hora de la mañana, desechando la primera micción. El cociente proteínas/ creatinina ofrece unos valores paralelos al cálculo de proteinuria en orina de 24 horas. ‣ Cuantificación de proteínas en orina de 24 horas: constituye el estándar de oro para la evaluación cuantitativa de proteinuria; desafortunadamente, con frecuencia la recolección de orina representa una molestia para el paciente y/o su cuidador por lo que el cociente de proteínas/creatinina en una muestra de orina constituye una alternativa. ● Para determinar la etiología del síndrome nefrótico se deben solicitar según la sospecha clínica: 1. Hemoglobina glicosilada 2. Perfil tiroideo 3. Panel de autoinmunidad incluyendo: anticuerpos antinucleares, anti- DNA, niveles de complemento (C3, C4, CH50) factor reumatoideo, crioglobulinas, anticuerpos anticitoplasma de neutrófilo (ANCA-c, ANCA- p), anti-fosfolipasa A2 (anti- PLA2R). 4. Estudios serológicos diagnósticos de Hepatitis B, Hepatitis C, VIH y sífilis 5. Electroforesis e inmunofijación de proteínas en sangre y orina 6. Estudio genético en ciertos casos. (Tapia & Bashir, 2021). ● Ecografía renal: para valorar el tamaño renal, la diferenciación cortico medular, la presencia de alteraciones anatómicas y la posibilidad de realizar una biopsia renal (Tapia & Bashir, 2021). ● Radiografía postero-anterior y lateral de tórax: para descartar procesos infecciosos, valorar datos de sobrecarga de volumen o cardiomegalia. (Toledo et al., 2019). ● Biopsia Renal: En el síndrome nefrótico infantil la biopsia renal en principio no está indicada salvo en casos de: síndrome nefrótico congénito; niños mayores de 15 años; síndrome nefrótico corticoresistente, 108 Temas de interés en: Nefrología corticodependiente o con recidivas frecuentes y síndrome nefrítico asociado. (Tapia & Bashir, 2021). En el paciente adulto, por el contrario, la biopsia renal esta casi siempre indicada en el estudio del síndrome nefrótico, excepto en; diabéticos en los que no se sospeche otra enfermedad distinta de nefropatía diabética; en pacientes con amiloidosis confirmada en otros tejidos como grasa subcutánea o en el recto o si hay imposibilidad para la misma por enfermedad renal crónica avanzada o contraindicaciones. DIAGNOSTICO DIFERENCIAL: En el diagnostico diferencial, se deben tomar en cuenta los siguientes aparatos y sistemas: (Tapia & Bashir, 2021). ● SISTEMA HEPÁTICO: Insuficiencia hepática, cirrosis hepatocelular, Síndrome de Budd-Chiari. ● SISTEMA DIGESTIVO: Enteropatía exudativa, Linfangiectasia, Desnutrición. ● SISTEMA CARDÍACO: Edema hereditario angioneurótico. ● SISTEMA INMUNE: Anafilaxia. (Tapia & Bashir, 2021). TRATAMIENTO En la valoración y el seguimiento de los pacientes con síndrome nefrótico se deben incluir a parte del examen físico completo, la evaluación antropométrica, el control de la presión arterial, la monitorización del peso y de los edemas. (Tapia & Bashir, 2021). 1. MEDIDAS GENERALES a) Dieta Se recomienda una restricción moderada de la sal (en los niños de 2-3 mEq/kg/d y en adultos de 2-4gr/d) y sólo en casos de edema importante restricciones más severas. Si hay edemas, se recomienda restricción de la ingesta hídrica a < 1 litro al día. En cuanto a la ingesta proteica, en pacientes con síndrome nefrótico y función renal normal se recomienda una dieta normoproteica (1 g/kg/día de proteínas de alto valor biológico), pero si existe insuficiencia renal se recomienda una dieta hipoproteica (0,6 g/ kg/día). Además las grasas no deben superar el 30% de la demanda calórica (Carvajal et al., 2020; Toledo et al., 2019). b) Tratamiento del edema El objetivo en casos de edema periférico es una disminución de peso de al menos 0,5 kg/día con una diuresis de 2,5 l/d. 109 Temas de interés en: Nefrología En el tratamiento del edema se utilizan habitualmente los diuréticos de asa vía oral (furosemida VO: 40 mg- 160 mg/día) o intravenosos (furosemida: 60-250 mg/d IV). Cuando no hay respuesta a los de diuréticos del asa se recomienda asociar diuréticos tiazídicos (por ejemplo: hidroclorotiazida 25-100 mg/d), que pueden ser suficientes incluso en monoterapia en casos de edema leve y tasa de filtración glomerular mayor a 30 ml/minuto; o/y ahorradores de potasio (espironolactona 25-100 mg mg/). La resistencia a los diuréticos es frecuente en el síndrome nefrótico, debido a una conjunción de factores que generan en una capacidad fisiológica disminuida para excretar sodio, a la disminución de la disponibilidad de los diuréticos en el sitio activo en el reborde en cepillo de la célula tubular renal y a la disminución de la absorción intestinal por el edema de la mucosa intestinal. Se ha sugerido que, en estos casos, la diuresis puede ser incrementada por medio de la infusión de la mezcla del diurético de asa en albúmina pobre en sal, con lo cual se crea un complejo albumina-diurético que teóricamente podría incrementar las concentraciones tubulares del diurético mejorando su eficacia, no obstante, esto no ha sido probado de manera contundente. La infusión de albumina incrementa de manera transitoria el volumen plasmático y podrían ser de utilidad en casos se depleción de volumen, pero debido a la rápida excreción de la albúmina, su beneficio es de corta duración y por otro lado puede generar edema pulmonar. En casos de edema severo complicado con edema pulmonar y asociado a una tasa de filtración glomerular reducida son útiles las técnicas de ultrafiltración extracorpórea con técnicas de reemplazo renal con diálisis intermitente o las técnicas de hemofiltración continua c) Tratamiento de la hipertensión arterial Los fármacosde elección en el control de la hipertensión en pacientes con proteinuria son los inhibidores del sistema renina- angiotensina aldosterona incluidos los Inhibidores de la encima convertidora de angiotensina (IECA) y los antagonistas de los receptores de la angiotensina II (ARA II). El objetivo de presión arterial en adultos con proteinuria > 1g/24h es una TA < 130/80 mmHg y según otros estudios incluso <125/75 mmHg. 110 Temas de interés en: Nefrología d) Control de la proteinuria - inhibición del sistema renina angiotensina aldosterona (SRAA) El objetivo del uso de IECA/ARA II es la reducción de la proteinuria además del control de la presión arterial. Los inhibidores del sistema renina-angiotensina son capaces de reducir la proteinuria hasta en un 50% debido a su acción sobre la presión intraglomerular, pero su efecto es variable según el tipo de glomerulonefritis. Se debe iniciar a dosis bajas e ir incrementando progresivamente hasta la dosis máxima tolerada o haber alcanzado el objetivo ideal < 0.5g/día, vigilando estrechamente la concentración sérica de potasio y creatinina. (Drabczyk et al., 2020). e) Tratamiento de la dislipemia En caso de hiperlipidemia transitoria, el tratamiento dietético sería la única medida justificable a no ser que la hiperlipidemia sea muy severa. En el resto, el tratamiento médico de elección son las estatinas. f) Profilaxis de trombosis Aunque no se recomienda con carácter general el uso profiláctico de heparina de bajo peso molecular, se debe considerar en pacientes con síndrome nefrótico y alto riesgo de trombosis (hipoalbuminemia grave < 2 g/dl, proteinuria superior a 10 g/24 h, obesidad, necesidad de cirugía, inmovilización, insuficiencia cardíaca o déficit importante de antitrombina II). 2. TRATAMIENTO DE LAS COMPLICACIONES a) Trombosis de la vena renal y trombosis venosa profunda: El tratamiento de la trombosis venosa renal o de cualquier otro fenómeno tromboembólico consiste en la anticoagulación con heparina y después con anticoagulantes orales b) Insuficiencia renal aguda El tratamiento de la insuficiencia renal aguda se describe en otro capitulo y se debe hacer especial hincapié en conocer si su causa es prerrenal. La diálisis está a indicada en pacientes que presenten sobrecarga de volumen refractaria, edema pulmonar con insuficiencia renal oligo- anúrica o hiperpotasemia grave que no responda al tratamiento convencional. Infecciones La infección debe tratarse de forma precoz y enérgica ante la más mínima sospecha. 111 Temas de interés en: Nefrología 3. TRATAMIENTO ESPECÍFICO: Existen diversas causas de síndrome nefrótico que requieren tratamientos diferentes. En el caso de las glomerulopatías primarias, por ejemplo, se requiere del empleo de una combinación de esteroides (prednisona o metilprednisolona) e inmunosupresores (azatioprina, mofetil micofenolato, inhibidores de calcineurina, etc.) por periodos largos; en la infección crónica por virus de la hepatitis «C», el tratamiento indicado de la administración de antivirales. Igualmente, cuando la causa es la exposición a fármacos (sales de oro, probenecid, pamidronato, etc.) parte del tratamiento consiste en su retiro. Tratamiento inmunosupresor Habitualmente las glomerulonefritis primarias y algunas secundarias se tratan con combinaciones de esteroides e inmunosupresores. En adultos: En adultos el tratamiento específico depende del sustrato histopatológico y de la etiología del síndrome nefrótico. En niños: En niños, por el contrario, dado que la glomerulonefritis por cambios mínimos constituye la causa del 85% de los síndromes nefróticos, la terapia con esteroides se aplica a todos los pacientes con síndrome nefrótico independientemente de la histopatología. Se inicia con prednisolona 60 mg/m2/día por 4 semanas y luego 40 mg/m2 a días alternos por 4 semanas, para finalmente reducir la dosis a 5-10 mg/m2 cada semana por 4 semanas. El rituximab es un tratamiento igualmente eficaz en los niños, pero alcanzar la remisión del cuadro es más difícil que con el uso de corticoesteroides por lo que su uso está limitado a la resistencia a los mismos. (Tapia & Bashir, 2021; Toledo et al., 2019). En el caso de recaídas, se debe reiniciar el tratamiento con Prednisolona 2 mg/ kg/d hasta la negatividad de la proteinuria durante tres días, para finalmente reducir la dosis a 40 mg/m2 a días alternos por 4 semanas. En caso de recaídas frecuentes, se puede utilizar como alternativa a la prednisolona: Levamisol (2,5 mg/kg saltando un día por 6-12 meses), Ciclofosfamida (3mg/kg por 8 semanas), Ciclosporina (2,5 mg/kg dos veces el día durante un año). (Tapia & Bashir, 2021). 112 Temas de interés en: Nefrología En el caso del síndrome nefrótico infantil se debe considerar los siguientes escenarios tras el tratamiento :(Tapia & Bashir, 2021). ● REMISIÓN: Albúmina en orina de la mañana negativa por tres tomas seguidas. ● RECAÍDA: Albúmina en orina de la mañana 3-4 cruces, o una proteinuria mayor a 40 mg/m2/h por tres romas consecutivas. ● RECAÍDAS FRECUENTES: Dos o más recaídas en 6 meses, o más de 4 recaídas en los últimos 12 meses. ● DEPENDENCIA A ESTEOROIDES: Dos recaídas seguidas, al estar tomando esteroides a días alternos o después de 14 días desde la suspensión del tratamiento. ● RESISTENCIA A ESTEROIDES: Ausencia de remisión con las dosis descritas de Prednisona iniciales. ● CONGÉNITA: Presentado a los tres meses de vida, donde normalmente existe una mutación genética. (Tapia & Bashir, 2021). PRONÓSTICO: El pronóstico del síndrome nefrótico depende de la causa del síndrome nefrótico, la edad del sujeto, el tipo de lesión renal y el grado de lesión renal. Los síntomas pueden llegar a desaparecer por completo cuando el síndrome nefrótico se debe a un trastorno que se pueda tratar, como una infección, un cáncer o la acción de ciertos fármacos, y siempre que se trate de manera temprana y eficaz. El pronóstico de la enfermedad por mínimos es bueno, con tasas de respuesta del 90 % a los esteroides, pero pueden haber recaídas que requieran retratamientos. (Tapia & Bashir, 2021).El pronóstico de los pacientes glomeruloesclerosis focal segmental es más reservado, generalmente avanzan hacia una enfermedad renal terminal. (Tapia & Bashir, 2021) 113 Bibliografía 1. Carvajal, G., Mejía, N., González, L., Flores, A., Restrepo, C., & Gastelbondo, R. (2020). Síndrome nefrótico: “De la teoría al manejo.” Sociedad Colombiana de Pediatría , 52(3), 1–14. https://doi.org/10.14295/ p.v52i3.137 2. Cisneros, P. (2019). PREVALENCIA, CLASIFICACIÓN Y CORRELACIÓN CLÍNICO PATOLÓGICA EN PACIENTES CON SÍNDROME NEFRÓTICO TRATADOS CON CORTICOIDES DESDE ENERO DEL 2015 HASTA DICIEMBRE DEL 2018 ATENDIDOS EN EL SERVICIO FROLOGÍA DEL HOSPITAL PEDIÁTRICO BACA ORTIZ [PUCE]. http://repositorio.puce.edu.ec/ b i t s t r e a m / h a n d l e / 2 2 0 0 0 / 1 6 7 4 4 / P R E VA L E N C I A % 2 C CLASIFICACIÓN Y CORRELACIÓN CLÍNICO PATOLÓGICA E N P A C I E N T E S C O N S Í N D R O M E . p d f ? sequence=1&isAllowed=y#:~:text=El síndrome nefrótico es una,dañada en el glomérulo renal. 3. Drabczyk, R., Czekalski, S., Dulawa, J., Dziemianko, I., & Hruby, Z. (2020). Síndrome nefrótico: Vol. I (III). Medycyna Praktyczna. https:// empendium.com/manualmibe/chapter/B34.II.14.3.4. 4. Tapia, C., & Bashir, K. (2021). Nephrotic Syndrome. In StatPearls. 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Valoración de las nefropatías (primarias y secundarias) en la urgencia. https://doi.org/10.1007/s00467-019-4203-8 https://doi.org/10.1007/s00467-019-4203-8 Editor-coordinador:Francisco Rivera Hernández. 10.3265/ Nefrologia.2011.algoritmos.3 114 Temas de interés en: Nefrología CAPÍTULO 7 Litiasis Renal Jeniffer Alexandra Villacis Medina 115 Temas de interés en: Nefrología INTRODUCCIÓN La litiasis es una patologia crónica que se caracteriza por la formación de calculos renales en el sistema urinario. La urolitiasis es una importante causa de morbilidad en pacientes en edad laboral, lo cual representa un alto impacto social y económico. Una variedad de factores dietéticos y metabólicos pueden contribuir o causar la formación de litiasis renal. A pesar de los avances en técnicas urológicas y de tratamiento farmacológico, no se ha logrado modificar la historia natural de la enfermedad, por lo cual la prevención sigue siendo fundamental en pacientes de alto riesgo. EPIDEMIOLOGÍA La urolitiasis es una patología sumamente frecuente que afecta al 12% de la población, con predominio en el sexo masculino y alta tasa de recidivas. Su presentación es variable según el país y la región geográfica (Tabla 1). En la mayoría de los países constituye un problema de salud y su prevalencia ha ido en aumento en las últimas décadas en todos los países industrializados, debido a profundas modificaciones en hábitos dietéticos y el estilo de vida, caracterizados por una ingesta elevada de calorías, sumada a una actividad física reducida, entre otros factores de riesgo. Su incidencia aumenta en la cuarta y sexta década de la vida, siendo infrecuente antes de los 20 años de edad. Cuenta con una alta recurrencia posterior al primer episodio de urolitiasis (50%); el 14% presenta recurrencia al año, el 35% en 5 años, y el 52% en 10 años. Tabla 1: Prevalencia de urolitiasis Prevalencia País el 7% y el 13% América del Norte el 5% y el 9% Europa el 1% y el 5% Asia Fuente: Sorokin, I, et al (2018), Realizado por Villacis J. 2021 117 Temas de interés en: Nefrología FISIOPATOLOGÍA La formación de un cálculo renal ocurre debido a un aumento en la concentración de una sal a nivel urinario, lo cual provoca que su solubilidad se vea excedida y dicha sal precipite. Este evento ocurre en cuatro etapas: 1. Sobresaturación de la orina 2. Formación de un núcleo de cristales 3. Retención de cristales a nivel de la superficie epitelial y 4. Formación del cálculo. En este mecanismo fisiopatológico se ven involucradas sustancias potenciadoras e inhibidoras de la litogénesis, cuyos cambios en la concentración urinaria son claves en el desarrollo de los litos. Los principales potenciadores son el bajo volumen urinario, (siendo factor de riesgo para todos los tipos de litos cuando se encuentra < 1.5L/d) seguido por la hipercalciuria y la hiperuricosuria; mientras que el citrato y el magnesio son los principales inhibidores, por lo cual la hipocitraturia y la hipomagnesuria son también mecanismos litogénicos. (Herrera A. et al 2020) Factores predisponentes (Sarroca M., et al 2015) En la mayoría de cálculos no se identifica una causa clara ni enfermedad de base subyacente, no obstante, se han identificado diversos factores de riesgo que predisponen a la urolitiasis y se pueden clasificar en extrínsecos e intrínsecos. Extrínsecos ● Meses cálidos/ambientes calurosos: las temperaturas medias elevadas favorecen la aparición de cálculos debido a un mayor riesgo de deshidratación con la consiguiente oliguria relativa, que conlleva sobresaturación urinaria. ● Oficios que impiden una hidratación frecuente o el uso del inodoro: como los profesores o taxistas tienen mayor probabilidad de desarrollar cálculos. ● Factores dietéticos: • Baja ingesta hídrica: una ingesta hídrica insuficiente que condicione una diuresis por debajo de 1 l diario aumenta de forma considerable el riesgo. El descenso en la producción de orina provoca supersaturación de esta con sales formadoras de litiasis. • Dietas pobres en calcio: el calcio actúa a nivel intestinal uniéndose al oxalato e impidiendo su absorción de tal forma que disminuye la excreción urinaria del oxalato y, por tanto, la formación de este tipo de litiasis. 118 Temas de interés en: Nefrología • Dietas ricas en proteínas animales (dietas hiperproteicas, o culturistas que toman suplementos) y en grasas saturadas, insaturadas. • Dietas ricas en sal (alimentos procesados): favorecen la formación de cálculos al incrementar el pH urinario, la excreción de calcio y cistina, y disminuir la excreción de citrato. ● Uso de fármacos que favorecen la formación de litiasis: diuréticos de asa (litiasis cálcicas), antiácidos, corticoides, teofilinas, aspirina, vitamina D, quimioterapia (litiasis úricas), sulfamidas, nitrofurantoína e indinavir. Intrínsecos ● Sexo masculino: en las naciones industrializadas la frecuencia de urolitiasis es mayor en los hombres que en las mujeres. ● Raza o grupo étnico: los cálculos son más frecuente en personas asiáticas y de raza blanca. ● Antecedentes familiares de litiasis: multiplican por tres el riesgo de padecerlas. En pacientes con cólicos recurrentes, hasta el 25% tienen antecedentes familiares. ● Embarazo: existen cambios fisiopatológicos que hacen a la mujer embarazada más susceptible a la urolitiasis . ● Obesidad: el índice de masa corporal (IMC) > 30 se asocia con un riesgo mayor de formación de cálculos renales debido a una mayor expresión de oxalato urinario, ácido úrico, sodio y fosfato. ● Enfermedades específicas: ○ La diabetes mellitus (DM), la hipertensión arterial (HTA) y el síndrome metabólico son factores de riesgo. La resistencia a la insulina incrementa la absorción intestinal y la excreción renal de calcio. ○ Dislipemia: se ha demostrado que los niveles triglicéridos altos y HDL bajo, aumentan el riesgo de nefrolitiasis en un 30%. ○ Hipercalcemia por cualquier causa: hiperparatiroidismo primario, inmovilización prolongada, neoplasias, sarcoidosis, enfermedad de Paget. ○ Hipertiroidismo. ○ Gota: multiplica por dos el riesgo de litiasis (tanto de ácido úrico, como de oxalato cálcico). ○ Enfermedades malabsortivas: enfermedad inflamatoria intestinal, resección ileal o by-pass yeyuno-ileal, diarrea crónica y abuso de laxantes. ○ Enfermedades renales: acidosis tubular renal tipo I, o anomalías anatómicas: riñón en esponja, riñón en herradura, riñón poliquístico, divertículo caliceal, obstrucción de la unión pieloureteral, estenosis ureteral, cirugía renal previa. 119 Temas de interés en: Nefrología ○ Enfermedades genéticas: cistinuria, hiperoxaluria primaria, síndrome de Lesch-Nyhan, fibrosis quística. ○ Infecciones recurrentes del tracto urinario u orinas colonizadas por gérmenes productores de ureasa (Proteus, Klebsiella, Providentia, Pseudomonas o Enterococcus). CLASIFICACIÓN DE LA UROLITIASIS: Los pacientes litiásicos se pueden clasificar según la composición de los cálculos o según la anomalía metabólica responsable. Según la composición de los cálculos, el 60-70% de todos los cálculos están constituidos por oxalato cálcico, seguidos por los de ácido úrico en el 10- 15%, los de estruvita en el 10% de los casos, los de fosfato cálcico, apatita 7% y brushita 1%, y los de cistina en el 1%. La orina con pH < 5,6 favorece la formación de cálculos de ácido úrico y cistina; mientras que la orina con pH > 6,8 predispone a los de fosfato de calcio y estruvita. Los cálculos de oxalato de calcio no tienen relación con el pH urinario. Figura 1: Tipos de cálculos Fuente: Tomado y modificado de Sociedad Española de Nefrología, 2019, Realizado por Villacis J. 2021 120 Temas de interés en: Nefrología Por otra parte, se puede clasificar la litiasis según la anomalía metabólicasubyacente. Las anomalías metabólicas pueden clasificarse de forma sencilla en dos tipos: En primer lugar, aquellas que favorecen la formación de cristales cuando están en situación de sobresaturación urinaria (es el caso del calcio, ácido úrico, oxalato y cistina) y, en segundo lugar, aquellas que favorecen la litogénesis cuando sus niveles están reducidos, al ser inhibidores de la cristalización (magnesio, citrato). Se puede establecer una cierta relación entre la composición del cálculo y la anomalía metabólica subyacente. Manifestaciones clínicas Las manifestaciones clínicas clasifican a la litiasis en una patología complicada o no complicada. Se define como litiasis no complicada aquella en la que los cálculos no se encuentran encajados en la vía excretora ni son responsables de infección. Suele ser asintomática, aunque también puede presentarse con hematuria, bacteriuria o dolor crónico atípico en el ángulo costovertebral o flanco que puede o no irradiar a geniales externos y región umbilical. Por su parte, la complicada es cuando el lito provoca una obstrucción de la vía excretora o está acompañado de infección. Se presenta con cólico renoureteral, anuria mecánica y/o sepsis. La presentación clínica incluye: ● Cólico renoureteral: Es la manifestación más característica y el motivo de consulta más frecuente. Se produce por la obstrucción del tracto urinario superior provocada por un cálculo en su camino desde el riñón a la vejiga. la hiperpresión a este nivel es la causante última de la sintomatología dolorosa del paciente. Según la localización del cálculo que provoca el cólico, el dolor se localiza de modo diverso: si el cálculo es renal, el dolor predomina en la fosa lumbar y el ángulo costovertebral del lado afecto; si la litiasis se encuentra en el uréter proximal, el dolor suele ser lumbar bajo y se irradia en banda ancha hacia la fosa ilíaca, mientras que, si el cálculo está en el uréter pélvico, el dolor se centra más en áreas inguinales o genitales y se suele asociar a irritación miccional. Es un dolor habitualmente intenso y fluctuante, que no se alivia en ninguna postura ni posición álgica. Al examen físico puede hacer marcada hiperalgesia en el ángulo costovertebral y el flanco, puño percusión positiva, pero no existen signos de peritonismo Frecuentemente se asocia a un gran componente gastrointestinal y vegetativo, con náuseas, vómitos, distensión abdominal, íleo paralítico, sudoración profusa e incluso hipotensión de origen vagal. El cólico renal no cursa con fiebre y si ésta aparece hay que sospechar una pielonefritis aguda o una infección urinaria sobreañadida. 121 Temas de interés en: Nefrología ● Infección urinaria: A veces la manifestación clínica de la urolitiasis es una infección de orina, que puede incluir desde la bacteriuria asintomática hasta la urosepsis. ● Hematuria: Al menos un 70% de los pacientes con cólico renal presentarán hematuria microscópica o macroscópica. Se presenta por la lesión que produce el cálculo en el trayecto del sistema urinario. A largo plazo a litiasis renal puede dar lugar a ● Deterioro de la función renal: La litiasis urinaria puede generar una neuropatía tubulointersticial, tanto por mecanismos obstructivos como por la infección asociada, especialmente cuando se producen episodios repetidos o prolongados de obstrucción e infección, aisladas o combinadas, llegándose en ocasiones a deterioros irrecuperables de las unidades renales afectadas. ● Pielonefritis xantogranulomatosa: esta enfermedad consiste en una inflamación proliferativa del riñón, asociada por lo general a litiasis y a infecciones del parénquima de larga evolución. DIAGNÓSTICO El diagnóstico de urolitiasis se realiza ante la presencia de uno o varios cólicos nefríticos. No obstante, el diagnóstico de urolitiasis no se puede confirmar si no se tiene la evidencia de la formación o expulsión de un cálculo. (García P., et al 2019). La evaluación inicial se basa en una historia clínica y un examen físico orientado en definir características que permitan estratificar al paciente en alto o bajo riesgo de recurrencia e incluye además un examen básico de sangre y orina y pruebas de imagen que permiten valorar si se trata de un episodio de urolitiasis complicado. 1. Estudios de laboratorio: Se deben solicitar biometría hemática y si hay fiebre PCR para descartar una infección agregada. Por otro lado, es importante evaluar la función renal con una creatininemia plasmática especialmente en monorrenos, cólico renal bilateral y en caso de realizar imágenes con medio de contraste Se debe solicitar ácido úrico, sodio, potasio y un EMO y sedimento para valorar la presencia de hematuria, piuria, bacteriuria o nitritos. 2. Estudios de imagen: La evaluación por imágenes es fundamental para realizar un diagnóstico preciso y así plantear las opciones de tratamiento. Las imágenes nos informan de la ubicación, tamaño, relación con otros órganos y dureza de la litiasis. 122 Temas de interés en: Nefrología a) Radiografía simple de abdomen: Es útil para valorar el tamaño de las siluetas renales y la existencia de cálculos radiopacos. En general es menos sensible que la ecografía renal (S: 54%) en la detección de cálculos, salvo para aquellos que se localizan a nivel ureteral. La normalidad de la Radiografía de abdomen no excluye el diagnostico de litiasis dado que no es capaz de identificar litiasis radio lúcidas, ni cálculos menores a 2mm. El aspecto radiológico de los cálculos puede ser además de ayuda para establecer el diagnóstico etiológico: ● Un aspecto francamente radiopaco indica una composición preponderantemente cálcica [Oxalato cálcico monohidrato (whewelita) y dihidrato (whedelita), fosfato cálcico y carbonato]. ● Los cálculos ligeramente radio opacos son habitualmente de cistina, fosfato amónico magnésico (estruvita) o ácido úrico con cantidades variables de calcio. ● Los cálculos mixtos, con estratos alternativos opacos y claros, sugieren una litiasis mixta úricocálcica. ● Los cálculos radiotransparentes están compuestos de ácido úrico, xantina, 2,8 dihidroxiadenina o son causados por fármacos. ● Los cálculos coraliformes están formados a menudo por estruvita o cistina. ● La existencia de nefrocalcinosis, o depósito intenso de calcio en el parénquima renal, orienta hacia una hiperoxaluria primaria, una acidosis tubular, un riñón en esponja medular (o enfermedad de Cacchi-Ricci), un hiperparatiroidismo primario u otros estados hipercalcémicos. b) Ecografía renal: Es junto con la radiografía, el método de evaluación inicial en pacientes con cólico renal. Es un método no invasivo, rápido, sin exposición a radiación ionizante que nos informa sobre el grado de obstrucción de la vía urinaria y puede identificar litiasis radio lucidas sobre todo en el riñón y la vejiga. Tiene una sensibilidad de 45% y especificidad de 94% en litiasis ureterales. Por otro lado, es de gran utilidad en el diagnóstico de litiasis en las embarazadas y en los niños en quienes es importante reducir la exposición a radiaciones ionizantes. Sin embargo, la ecografía tiene limitaciones al compararla con el Uro-TAC ya que es menos precisa en determinar el tamaño de la litiasis, es operador dependiente y es menos eficaz en la detección de litiasis uretrales. c) Tomografía computarizada helicoidal de abdomen y pelvis sin contraste (urotac): Es el mejor estudio radiológico en los casos en que la ecografía junto con la radiografía no resulta concluyente. Permite identificar pequeños cálculos, incluidos los radiolúcidos, desde el riñón y a lo largo de todo el árbol urinario. 123 Temas de interés en: Nefrología d) Tomografía computarizada helicoidal de abdomen y pelvis con contraste: En el caso que sea necesario conocer más de la anatomía del sistema colector y verificar si la litiasis se encuentra en las cavidades, descartar un divertículo caliciliar y que no se trata de una calcificación parenquimatosa, la tomografía computarizada abdominal y pelviano con medio de contraste y fasestardías de eliminación, es el examen de elección. e) Urografía intravenosa: Tiende a usarse cada vez menos. La principal ventaja es que no solo provee información estructural, sino también funcional. Figura 2: Imágenes de urolitiasis A) Ultrasonido: Litiasis renal con sombra acústica. La flecha muestra litiasis renal. B) Radiografía renal y vesical simple. La flecha muestra litiasis renal radiopaca. C) Tomografía Axial Computarizada Abdominal sin medio de contraste. La flecha muestra una litiasis en pelvis renal izquierda D) UroTac que muestra fase tardía con eliminación de medio de contraste en vías urinarias (flecha ) 124 Temas de interés en: Nefrología 3. Estudio metabólico: En el primer episodio de litiasis se debe realizarse el estudio de sangre y orina básicos descritos previamente, lo que ayuda a decidir si se trata de un paciente de alto o bajo riesgo. Los pacientes de alto riesgo pueden beneficiarse de valoración por un nefrólogo para realización de un estudio metabólico completo. Las ventajas de efectuar el estudio metabólico son poder diagnosticar enfermedades extrarrenales, detectar alteraciones metabólicas, prevenir las recurrencias aplicando programas de profilaxis, disminuyendo así la morbilidad de la patología litiásica. Las indicaciones de una de evaluación metabólica completa figuran en la tabla 2. El estudio metabólico incluye la determinación de: calcemia, fosfatemia, PTH intacta, nivel de vitamina D, uricemia, magnesemia, bicarbonato venoso, electrolitos plasmáticos y la recogida de orina de 24 horas para cuantificar calciuria, uricosuria, citraturia, oxaluria, magnesiuria, creatinuria, sodio, PH y un urocultivo. Con la orina de 24 horas se pueden identificar factores predisponentes y diagnosticar: hipercalciuria (excreción urinaria>300 mg/día en hombres o >250 mg/día en mujeres); hiperuricosuria (excreción > 800 mg/día en el hombre y 750 mg/día en las mujeres), hiperoxaluria (excreción >50 mg/día/ 1,73 m2), hipocitraturia (excreción <300 mg/día para ambos sexos), hipomagnesuria (excreción < 50 mg/día), cisturia (excreción > 200 mg/día). El estudio es conveniente efectuarlo, no antes de transcurrido un mes luego del cólico renal o de una instrumentación del árbol urinario. Si no se arriba a un diagnóstico es aconsejable repetirlo a los cuatro meses de ocurrido estos eventos. Tabla 2: Indicaciones de estudio metabólico Litiasis recurrente Infecciones urinarias recurrentes Historia familiar de urolitiasis Litiasis bilateral o complicada con necesidad de remoción del calculo Nefrocalcinosis, paciente monorreno o con nefropatía crónica Presencia de osteoporosis o fracturas patológicas Litiasis no cálcica (cistina, estruvita, ácido úrico) Enfermedades subyacentes: enfermedad inflamatoria intestinal, diarrea crónica o sd. Malabsorción, ulcera gastrica Cirugía bariátrica Niños Enfermedades concomitantes asociadas a litiasis (acidosis tubular renal, sarcoidosis, hiperparatiroidismo, gota) Guías Europeas de urolitiasis 2017 125 Temas de interés en: Nefrología 4. Análisis del cálculo: El análisis del cálculo determina la composición del mismo y puede ser por método físico químico, o mejor aún cristalográfico. El análisis cristalográfico dará una información retrospectiva de la dinámica del proceso litogénico. DIAGNOSTICO DIFERENCIAL Tabla 3: diagnóstico diferencial de urolitiasis Fuente: (Sayas M. et al 2020) 126 Temas de interés en: Nefrología Figura 3: Probabilidad de expulsión espontanea según la localización de litiasis Fuente: Tomado y modificado de (Sarroca M., et al 2015), Realizado por Villacis J. 2021 Figura 4: Probabilidad de expulsión espontanea según el tamaño de la litiasis Fuente: Tomado de (Sarroca M., et al 2015) 127 Temas de interés en: Nefrología TRATAMIENTO El tratamiento de la urolitiasis incluye: 1) el manejo del episodio agudo de urolitiasis y de la infección urinaria si existiese, 2) la eliminación de los cálculos: mediante tratamiento médico o quirúrgico, 3) la prevención de la recurrencia o crecimiento de las litiasis existentes y la 4) tratamiento y corrección de las posibles anomalías metabólicas. 1) MANEJO DEL COLICO RENAL: La mayoría de los cálculos ureterales se expulsan de manera espontánea. En los pacientes con un episodio agudo de litiasis, la medida terapéutica más urgente es la analgesia. Figura 5: Tratamiento del colico nefrítico Fuente: Tomado y modificada (Sarroca M., et al 2015), Realizado por Villacis J. 2021 128 Temas de interés en: Nefrología 2) TRATAMIENTO EXPULSIVO MEDICO Si el diagnóstico por pruebas de imagen es de litiasis ureteral < 7-10 mm y la extracción activa del cálculo no está indicada, se aconsejará evaluación periódica cada 2 a 3 semanas, y se instaurará, tratamiento farmacológico expulsivo (nivel de evidencia 1b recomendación A). El tratamiento expulsivo médico se basa en los efectos beneficiosos de ciertos medicamentos que contribuyen a la relajación del músculo liso ureteral mediante la inhibición de las bombas de los canales de calcio (nifedipino) o el bloqueo de los receptores alfa1 simpáticos (tamsulosina oral 0,4 mg/día, doxazosina, alfuzosina y naftopidilo). Al disminuir el edema local, se ha descrito que una combinación con corticosteroides podría acelerar la expulsión de los cálculos en comparación con el tratamiento exclusivo con antagonistas de los receptores alfa. Sin embargo, no se recomienda el uso aislado de corticosteroides. 3) TRATAMIENTO QUIRÚRGICO El objetivo del manejo quirúrgico de los cálculos ureterales es lograr la completa eliminación de los mismos con una morbilidad mínima y prevenir el deterioro de la función renal. La remoción de la litiasis ureteral está indicada cuando: el diámetro de la litiasis es mayor de 7 mm, no se logra alivio adecuado del dolor, la obstrucción de la litiasis se acompaña de infección, existe riesgo de pionefrosis y urosepsis, en pacientes monorrenos con obstrucción y cuando la obstrucción es bilateral. Cuando existe infección y obstrucción pudiera ser necesaria la colocación de una sonda de nefrostomía o un catéter ureteral por encima de la obstrucción para derivar la unidad renal afectada, como parte de las medidas antes de remover la litiasis. Litotricia extracorpórea por ondas de choque Es el tratamiento más usado normalmente, por ser menos invasivo y no requerir ingreso, pero tiene algunas limitaciones, como un alto porcentaje de retratamientos (entre el 4 y el 50%). La onda fragmenta el cálculo, pero también puede producir daño en el tejido renal. Se basa en ondas de choque generadas por una fuente externa que se propagan a través del cuerpo y causan fragmentación de los cálculos renales. Está indicada como tratamiento de primera línea en: ● Litiasis renales ≤ 20 mm, excepto para las litiasis de polo inferior con malas condiciones de drenaje de los fragmentos residuales. 129 Temas de interés en: Nefrología ● Litiasis uretrales proximales de 1 cm o menos (el porcentaje de éxito supera el 85%). Las complicaciones son: Streinstrasse (camino de piedras) (1-4%), colecciones de líquido perirrenales, hematoma subcapsular o intrarrenal (< 1%), arritmias (11-59%), lesiones gastrointestinales (1,8% de casos). (Sarroca M., et al 2015). Esta técnica está contraindicada en: litiasis > 3 cm, embarazadas por los potenciales efectos en el feto, pacientes con coagulopatías, aneurismas de aorta o de arteria renal, infecciones no controladas, ni tratadas del tracto urinario, malformaciones esqueléticas importantes, obesidad mórbida que imposibiliten una buena fragmentación y, obstrucción distal a la litiasis. (Susaeta R., et al 2018). Ureteroscopia (con o sin litotricia intracorpórea) Es una técnica cada vez más usada porque, a pesar de tener un mayor porcentaje de complicaciones (técnica más invasiva) y requerir más días de ingreso, ofrece un mayor porcentaje de éxito para el tratamiento de litiasis ureterales (sobre todo distales). Combina el uso del ureteroscopio con la extracción del cálculo con cesta/fórceps,o fragmentación del cálculo con litotricia intracorpórea. Se suele recurrir a la ureteroscopia con fragmentación endoscópica en casos de: ● Litiasis renales grandes > 20 mm. ● Litiasis renales de composición más dura (cistina u oxalato cálcico monohidrato). ● Localizaciones complejas (de polo renal inferior o de uréter medio). ● Litiasis en riñones con anomalías anatómicas. Nefrolitotomía percutánea Su uso ha quedado relegado a cálculos no accesibles por ureteroscopia o casos que requieran tratamiento simultáneo de otras condiciones del tracto urinario. 130 Temas de interés en: Nefrología Figura 6: Tratamiento Quirúrgico de litiasis renal Fuente: Pereyra W., et al (2019), Realizado por Villacis J. 2021 Figura 7: Tratamiento Quirúrgico de litiasis ureteral Fuente: Pereyra W., et al (2019), Realizado por Villacis J. 2021 131 Temas de interés en: Nefrología Figura 8: Tratamiento Quirúrgico de litiasis vesical Fuente: Pereyra W., et al (2019), Realizado por Villacis J. 2021 4) PREVENCIÓN DE RECURRENCIAS Las medidas se aplican para prevención son: ● Estilo de vida: El riesgo de nefrolitiasis (principalmente por uratos) es directamente proporcional al IM, por lo que las guías recomiendan mantener un IMC normal. Se recomienda realizar actividad física semanalmente (sin importar su intensidad). (Herrera A. et al (2020)) ● Ingesta de líquidos: Se recomienda el consumo de líquido entre 2.5- 3L/día, ya que esto aumentará el volumen urinario evitando la formación de cristales en el sistema urinario. Se estima que esta medida disminuye el riesgo de formar cálculos renales en un 61% de los casos. ● Dieta: Existe evidencia de que mejorar la dieta en el individuo reducirá la formación de cálculos. 5) TRATAMIENTO DE LAS POSIBLES ANOMALIAS METABÓLICAS Únicamente son necesarios cuando hay factores de alto riesgo para litogénesis y se deben usar según el tipo de lito y la alteración metabólica diagnosticada. a) Hipercalciuria y litiasis cálcica (oxalato y fosfato de calcio): En caso de diagnosticar hipercalciuria, se recomienda utilizar un diurético tiazídico. Se ha utilizado la hidroclorotiazida (25- 50mg/día), clortalidona (25- 50mg/día) o indapamida (1.25 a 2.5mg/día). Estos fármacos disminuyen la calciuria hasta en un 50% al aumentar reabsorción de calcio a nivel del túbulo proximal. Esto se traduce en una clara reducción del riesgo de litiasis. Además, al lograr un balance positivo de calcio, se produce un aumento de la densidad ósea y una reducción del riesgo de fracturas. (Susaeta R., et al 2018). 132 Temas de interés en: Nefrología Tabla 4: Recomendaciones dietéticas para prevenir la recurrencia de urolitiasis FUENTE: tomado de Sorokin, I, et al (2018) b) Hipocitraturia El objetivo terapéutico es aumentar la excreción urinaria de citrato. Esto se pude lograr al alcalinizar el plasma mediante citrato de potasio o bicarbonato de potasio y medidas dietéticas. Es importante señalar que el cloruro de potasio no tiene un efecto similar. (Susaeta R., et al 2018). c) Hiperoxaluria En caso de hiperoxaluria entérica se recomienda una dieta específica y el uso de carbonato de calcio con las comidas (1 a 4gr/día), como quelante del oxalato. Si bien un porcentaje bajo de calcio puede absorberse, el efecto en 133 Temas de interés en: Nefrología reducir la absorción de oxalato es mucho mayor. También se ha utilizado la colestiramina por su efecto quelante de sales biliares y oxalato, pero los efectos adversos limitan su uso. (Susaeta R., et al 2018). d) Litiasis de ácido úrico: El manejo de la litiasis úrica se basa en reducir la ingesta de purinas, mantener un debito urinario mayor de 2 litros, alcalinizar la orina y el uso de Alopurinol. Si se mantiene el pH urinario sobre 6.5 la mayoría del ácido úrico se encuentra en la forma de urato que es mucho más soluble. Esto se puede lograr mediante el uso de las sales de citrato o bicarbonato de potasio. Este tratamiento no solo previene la aparición de nuevas litiasis, sino que puede disolver las ya preexistentes (Susaeta R., et al, 2018). e) Litiasis de estruvita: Este tipo de litiasis, también es conocida como litiasis coraliforme o asociada a infección. Este último nombre se debe a su estrecha relación con la presencia de infección urinaria por bacterias que degradan la urea. El tratamiento médico es coadyuvante al tratamiento quirúrgico y consiste en tratar la infección urinaria, con terapias antibióticas en general de larga duración. (Susaeta R., et al 2018). 134 Bibliografía 1. García P., et al (2019), Litiasis renal, Sociedad Española de Nefrología, Candelaria, Tenerife, España Podemos observar en : https:// www.nefrologiaaldia.org/es-articulo-litiasis-renal-242 2. Herrera A., et al (2020), Nefrolitiasis, Revista Clínica de la Escuela de Medicina UCR-HSJD, Costa Rica. Podemos ver en : https:// www.medigraphic.com/pdfs/revcliescmed/ucr-2020/ucr203b.pdf 3. Ramón F. de Fata Chillón, (2020), Litiasis renal, Clínica Universidad De Navarra, observar en: https://www.cun.es/enfermedades-tratamientos/ enfermedades/litiasis-renal 4. Sarroca M., et al (2015), Litiasis renal, CAP La Marina. Barcelona. Podemos observar en: https://amf-semfyc.com/web/article_ver.php? id=1439 5. Sayas M. et al (2020), RECIMUNDO, Manejo del cólico renal en urgencias, Medellín, Colombia, Podemos observar en : : http:// recimundo.com/index.php/es/article/view/857 6. Sorokin, I, et al (2018) ,Terapia médica para la nefrolitiasis: estado del arte, Asian Journal of Urology, Podemos observar en: https:// www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6197179/pdf/main.pdf 7. Susaeta R., et al (2018), DIAGNÓSTICO Y MANEJO DE LITIASIS RENALES EN ADULTOS Y NIÑOS, Santiago, Chile. Podemos observar en : https://www.elsevier.es/es-revista-revista-medica-clinica-las-condes- 202-pdf-S0716864018300270 8. Pereyra W., et al (2019), Guía de práctica clínica para el tratamiento quirúrgico de pacientes con urolitiasis en el Seguro Social del Perú (EsSalud), podemos observar en: http://www.scielo.org.pe/pdf/afm/ v80n4/a20v80n4.pdf 135 Temas de interés en: Nefrología CAPÍTULO 8 Nefropatía Diabética Edith Anael Tello Cedeño 137 Temas de interés en: Nefrología INTRODUCCIÓN La enfermedad renal diabética (ERD) se refiere a los cambios específicos tanto histopatológicos como funcionales del riñón producidos por la diabetes mellitus (DM) (Umanath & Lewis, 2018). Clásicamente se consideraba a la nefropatia diabética (ND) como la afectación renal en el enfermo con DM, es decir, la presencia de proteinuria igual o superior a 300 mg/día, en el contexto de DM. La definición clásica de ND realmente incluía un concepto histológico de afectación preferentemente glomerular. Recientemente la clasificación actualizada añade la afectación túbulo-intersticial y/o vascular como formas de lesión renal en el contexto de “Enfermedad Renal Diabética (ERD)” y reservar el concepto de ND cuando hay documentación histológica de afectación preferentemente glomerular. La diabetes es la principal causa de enfermedad renal crónica terminal a nivel mundial y el 30 – 40% de pacientes diabéticos desarrollará nefropatía. La prevalencia varía entre los distintos grupos étnicos, siendo los de mayor riesgo los africanos, hispanos y asiáticos comparados con los blancos. Se ha postulado que las dificultades en la atención médica pueden influir en estas diferencias de la prevalencia, sin embargo, parece ser que el componente genético también tiene un rol importante. Los pacientes diabéticos que tienen un familiar en primer grado con nefropatía diabética tienen un riesgo sustancialmente mayor de desarrollar esta complicación que aquellos con familiares no afectados (Feehally et al., 2019). La microalbuminuria es el marcador clínico más precoz disponible en la actualidad para detectar ND. Estudios epidemiológicos han mostrado que 20 – 30% de los pacientes con diabetes tipo 1 (DM1) presenta microalbuminuria de 5 a 10 años después del diagnóstico y en pacientes con diabetes tipo 2 (DM2)está presente en el 20% al momento del diagnóstico (Papadopoulou- Marketou et al., 2018). La ERD no albuminúrica, es una entidad menos estudiada, sin embargo reportes recientes han estimado que 2% de los pacientes con diabetes tipo 1 se encuentran en este grupo, el cual se asocia con mayor morbilidad cardiovascular (Thorn et al., 2015). Los factores de riesgo para desarrollar ERD incluyen dislipidemia, hipertensión, mal control glucémico y el hábito tabáquico en una persona predispuesta genéticamente (A/L B Vasanth Rao et al., 2019). En el caso de la ERD no albuminúrica son factores de riesgo: el sexo femenino, la edad avanzada y DM1 de larga evolución. (Papadopoulou-Marketou et al., 2018). 139 Temas de interés en: Nefrología FISIOPATOLOGÍA La hiperglucemia crónica secundaria a la diabetes es el eje etiopatogénico de los procesos que conducirán tanto al desarrollo de albuminuria como a la pérdida del filtrado glomerular y enfermedad renal terminal. Las vías que contribuyen a la aparición de ERD pueden clasificarse en dos grandes grupos: hemodinámicas y metabólicas (A/L B Vasanth Rao et al., 2019). En la vía hemodinámica intervienen una serie de factores que desencadenan la vasodilatación de la arteriola aferente y vasoconstricción de la arteriola eferente, lo que conduce a una hiperfiltración glomerular, alteración presente en las etapas tempranas de la nefropatía diabética (Papadopoulou-Marketou et al., 2017). Por una parte, la hiperglucemia causa vasodilatación de la arteriola aferente a través de la liberación de factores vasoactivos, como el factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 (IGF-1), el óxido nítrico o prostaglandinas. Por otro lado, la glucosuria secundaria a la hiperglucemia aumenta la reabsorción tanto de glucosa como de sodio a nivel tubular proximal, lo que disminuye el débito de este último al túbulo contorneado distal y activa la mácula densa. La activación de la mácula densa estimula el eje renina-angiotensina-aldosterona (RAA) que a su vez produce una vasoconstricción de la arteriola eferente y aumenta la presión intraglomerular. (Feehally et al., 2019). El daño renal en la ERD no está causado solamente por alteraciones hemodinámicas, sino también por alteraciones metabólicas. Los niveles elevados de glucosa ejercen sus efectos tóxicos en el interior de las células a través de su incorporación mediante transportadores de glucosa, activándose una cadena enzimática de distintas reacciones que incluyen: formación de sorbitol, aumento de stress oxidativo, activación de la proteína kinasa C (PKC) y activación de la ruta de la hexosaminasa. Todas estas vías enzimáticas y metabólicas van a contribuir a la activación de mecanismos inflamatorios y de factores de crecimiento que participan de manera activa en la aparición y desarrollo de la ERD. Se ha demostrado que existe un aumento de citoquinas a nivel renal como el factor de necrosis tumoral (TNF α), interleucina 1 (IL-1) e interleucina 6 (IL-6) (A/L B Vasanth Rao et al., 2019). La modificación de diversas moléculas (como proteínas, lípidos o acidos nucleicos) por el ambiente hiperglucémico, con la formación final de los productos avanzados de la glicosilación (AGEs), juega también un papel fundamental. La concentración de AGEs se encuentra elevada en el suero, glomérulos y túbulos de pacientes con ERD. Estos productos se ligan a macrófagos, células mesangiales y células tubulares e inducen la expresión de moléculas de adhesión, hipertrofia celular, síntesis de matriz extracelular 140 Temas de interés en: Nefrología e inhibición de síntesis de óxido nítrico, provocando albuminuria y glomeruloesclerosis (Feehally et al., 2019) Igualmente, otro de los efectos de la hiperglucemia sobre la arquitectura glomerular es la pérdida de glucosaminoglicanos de la membrana basal glomerular, lo que reduce la carga negativa de esta última, que es necesaria para mantener moléculas electronegativas como las proteínas en el interior del compartimento plasmático. La convergencia de ambas vías patogénicas sobre el glomérulo termina dañando tanto a células endoteliales como a podocitos (células glomerulares epiteliales) y altera las propiedades de la membrana basal glomerular. La membrana basal glomerular pierde las cargas iónicas negativas y tanto la lesión endotelial como podocitaria condicionan un aumento del tamaño de los poros, por lo que se pierde la selectividad del filtrado glomerular permitiendo. HISTOPATOLOGÍA RENAL Las características anatomopatológicas de la nefropatía van ligadas a la evolución natural de la enfermedad, que es diferente en la DM1 y DM2. En la microscópica óptica las lesiones más precoces son hipertrofia glomerular, expansión mesangial leve, engrosamiento de las paredes capilares y engrosamiento difuso de la membrana basal glomerular. El tamaño renal está incrementado y como consecuencia se evidencia glomérulos aumentados de tamaño e hipertrofia del intersticio. Con la evolución aparecen lesiones mesangiales nodulares de distribución irregular, centradas por matriz acelular y rodeadas por núcleos dispersos, conocidos como nódulos de Kimmelstiel-Wilson, que constituyen a lesión histopatológica más característica (glomeruloesclerosis nodular diabética) en la DM1. Están presentes en el 10 al 50% de las biopsias de pacientes diabéticos y pueden encontrarse en otras enfermedades renales por lo que no son patognomónicos de la ERD. La lesión glomerular difusa es mucho más común que la lesión nodular y su grado se correlaciona con las manifestaciones clínicas y la disminución del filtrado glomerular. La acumulación de matriz mesangial es el hallazgo que más se asocia a progresión de la enfermedad renal. Un elevado porcentaje de pacientes con DM2 presenta lesiones vasculares inespecíficas y lesiones intersticiales con mínima afectación glomerular. El reemplazo progresivo de las paredes vasculares con material hialino es altamente específico de daño renal por diabetes. 141 Temas de interés en: Nefrología La inmunohistoquímica normalmente es negativa, pero ocasionalmente se puede observar un depósito lineal de inmunoglobulina G en la membrana basal glomerular. (Feehally et al., 2019) En la microscopia electrónica el hallazgo más precoz de la nefropatía diabética es un engrosamiento difuso de la lámina densa de la MBG, que alcanza un grosor > 600 nm y se confirma la expansión de la matriz mesangial. DIAGNÓSTICO CLÍNICO Clínicamente la ERD se presenta con un incremento de la excreción de albúmina urinaria (>300 mg/día), disminución de la tasa de filtrado glomerular, hipertensión arterial y cambios histopatológicos glomerulares y tubulointersticiales. (A/L B Vasanth Rao et al., 2019). Uno de los primeros cambios en la función renal del paciente tanto con DM1 como con DM2 es el incremento en la tasa de filtrado glomerular (TFG), o hiperfiltración, la cual se acompaña de un incremento en el tamaño renal. El siguiente cambio observable es el desarrollo de microalbuminuria (30 – 300 mg/ 24 horas); y posteriormente la progresión a macroalbuminuria (>300 mg/ 24 horas). Los pacientes diabéticos con microalbuminuria persistente tienen mayor riesgo de desarrollar ERD establecida. Tradicionalmente, se ha dividido a la ERD en 5 estadios que describen la progresión de la enfermedad en la DM1 sin tratamiento.(Mogensen et al., 1983) Estos estadios son: ● Hiperfiltración: incremento de la presión intracapilar y de la tasa de filtrado glomerular. Es el resultado de la hipertrofia renal ● Cambios estructurales silenciosos: la TFG se encuentra normal, no existe evidencia clínica de disfunción renal, sin embargo, histopatológicamente se evidencia engrosamiento de la membrana basal glomerular y expansión mesangial. ● Microalbuminuria: normalmente inicia de 5 a 15 años después del comienzo de la DM1. Cuando la microalbuminuria es persistente se pueden encontrar lesiones avanzadas a nivel glomerular. La TFG puede estar normal, incrementada o reducida. Se ha reportado que un control apropiado de la tensión arterialy de los valores de glicemia pueden revertir la microalbuminuria si todavía no ha llegado a ser persistente. ● Nefropatía diabética establecida: clínicamente se evidencia por macroalbuminuria. Ocurre de 10 a 15 años después del inicio de la DM1. En esta etapa la enfermedad renal ya no es reversible y la función renal disminuirá progresivamente. Se asocia con frecuencia a hipertensión arterial. 142 Temas de interés en: Nefrología ● Falla renal terminal: es el último estadio en el que la falla renal ya está establecida. Clínicamente se manifiesta con síntomas urémicos y con frecuencia requiere tratamiento sustitutivo renal. Ocurre aproximadamente en el 40% de pacientes diabéticos después de 20 a 30 años del inicio de la DM1. En el caso de los pacientes con DM2 la progresión natural de la enfermedad es similar, con la diferencia de que no se conoce con exactitud el tiempo de inicio de la DM2, por lo tanto, el paciente puede ya tener proteinuria y cambios histológicos en la biopsia renal antes del diagnóstico de DM2. Otra diferencia importante es que las complicaciones cardiovasculares y el riesgo de muerte debido a causas cardiacas, pueden ocurrir en cualquier momento en el curso de la enfermedad del paciente con DM2, mientras que el riesgo de enfermedad cardiovascular es elevado cuando la enfermedad renal ya se encuentra avanzada en el caso de pacientes con DM1. (Umanath & Lewis, 2018) Exámenes complementarios La evaluación inicial del paciente con sospecha o diagnóstico de ERD debe incluir la estimación de la tasa de filtrado glomerular, un sedimento de orina y la determinación de albuminuria en muestra simple de orina. (Castillo & Núñez, 2018) La estimación del filtrado glomerular debe obtenerse a partir del valor de la creatinina sérica, usando ecuaciones validadas como MDRD-4 y CKD-EPI. No es recomendable utilizar el valor de creatinina sérica aislado para determinar la función renal. La detección de microalbuminuria, es uno de los parámetros de mayor utilidad en la evaluación del paciente con ERD y es el primero en alterarse. Tradicionalmente se ha utilizado la cuantificación de proteínas en orina de 24 horas, sin embargo, la medición del índice proteinuria creatinuria (IPC) en una muestra de orina aislada de la mañana ha demostrado ser igual de confiable y más práctico. El punto de corte para detectar proteinuria es IPC > 20 mg/ml (0.2 mg/mg) (Kamińska et al., 2020) La albuminuria puede ser transitoria o persistente, esta última se define como el hallazgo de una prueba positiva por 2 ocasiones separada entre 3 a 6 meses. La evaluación de la proteinuria es útil no solo en el diagnóstico, sino que permite también valorar la severidad de la enfermedad y la probabilidad de progresión. (Umanath & Lewis, 2018) 143 Temas de interés en: Nefrología En la ecografía renal de los pacientes con ND habitualmente se objetiva riñones agrandados excepto en la afectación terminal, donde ya presentan un tamaño normal o disminuido. En los pacientes diabéticos con datos de afectación renal (albuminuria, hematuria, disminución de la TFG), se debe establecer si la causa del daño es la nefropatía diabética o si existe otra etiología. En el caso de la DM1 la historia natural de la enfermedad ayuda a guiar el diagnóstico. La aparición de albuminuria antes de los 5 años o después de los 25 años del diagnóstico, disminuye la probabilidad de que el daño renal sea secundario a nefropatía diabética. Además 95% de los pacientes con DM1 y ND también tienen retinopatía diabética, por lo tanto, la ausencia de retinopatía obliga a descartar otras causas de enfermedad renal. En el caso de la DM2, el diagnóstico es más complejo ya que la línea de tiempo de progresión natural de la enfermedad no puede ser utilizada. Además, solo el 60 a 65% de los pacientes con nefropatía diabética presenta retinopatía diabética, por lo tanto, su ausencia no descarta la enfermedad. (Umanath & Lewis, 2018) (Tabla 1) La biopsia renal en pacientes diabéticos está indicada fundamentalmente si existe la sospecha de otra nefropatía no diabética. La presencia de: albuminuria sin retinopatía, clínica de enfermedad sistémica, fracaso renal agudo, hematuria, sedimento activo, síndrome nefrótico o proteinuria que aumenta rápidamente en una DM de menos de 5 años van en contra del diagnóstico de nefropatía diabética y son las indicaciones más habituales de biopsia renal en pacientes con DM. (Umanath & Lewis, 2018) Tabla 1. Características de sospecha de nefropatía diabética y no diabética A favor de nefropatía diabética A favor de nefropatía no diabética Albuminuria persistente Proteinuria extrema (<6 g/día) Sedimento urinario limpio o inactivo Hematuria persistente o sedimento activo Progresión lenta de la nefropatía Deterioro rápido del FGe FGe disminuido con proteinuria FGe disminuido con escasa o nula proteinuria Otras complicaciones diabéticas en Otras complicaciones diabéticas de <5 años de evolución diabéticos de más de 5 años de evolución Historia familiar de ERC no diabética Signos o síntomas de enfermedad sistémica >30% de reducción del FGe en los 1-3 meses tras el inicio de tratamiento con IECA o ARAII Hipertensión refractaria 144 Temas de interés en: Nefrología TRATAMIENTO El tratamiento de los pacientes con ND incluye: la reducción del riesgo cardiovascular, el control glicémico, el control de la presión arterial y la inhibición del sistema renina angiotensina (SRA). (Tabla 2) Reducción del riesgo cardiovascular Todo paciente diabético tiene un alto riesgo cardiovascular por lo que se deben tomar medidas agresivas para controlar los factores modificables que incluyen: cambios en estilo de vida, dieta saludable hiposódica e hipoprotéica, descontinuar el tabaco, realizar actividad física, control adecuado del perfil lipídico, antiagregación, entre otros. Dieta Las guías de tratamiento de paciente diabético recomiendan el consumo de vegetales, productos integrales, fibra, legumbres y grasas insaturadas. Se recomienda una dieta hiposódica con una ingesta de sodio < 2 g/día (entre 1,5 y 2,3 gr/d) que sería equivalente a <5 g de sal por día, En general, las guías recomiendan que los pacientes con ERD que no se encuentren en diálisis consuman una dieta hipoproteica de 0,8 g/kg/día, como aconseja la OMS no siendo superior a 1,0 g/kg/día. Los pacientes diabéticos que se encuentren ya en tratamiento renal sustitutivo con diálisis deben ingerir mayor cantidad de proteínas (1.1-1.2 g/kg/d) debido al alto catabolismo proteico y las pérdidas de aminoácidos y proteínas en el dializado, así como el riesgo de desnutrición proteico-energética. Asimismo, en general, los carbohidratos derivados de azúcares deben reducirse a menos del 10% de la ingesta y se deben evitar grasas saturadas. Ejercicio Se debe aconsejar a los pacientes pérdida de peso con ejercicio regular ajustado a su edad, situación física y clínica. La recomendación de las guías de ERD es ejercicio al menos moderado de unos 150 minutos semanales, siempre que sea tolerado, con un grado de evidencia 1D Hipolipemiantes El uso de estatinas a la dosis máxima tolerada tanto en prevención primaria como secundaria, se asocia con beneficios cardiovasculares. No obstante, existen ciertas discrepancias en las recomendaciones para el inicio de tratamiento hipolipemiante entre las guías ADA 2021, KDIGO y las guías ESC 2019. En general se recomienda el tratamiento con una estatina en los pacientes diabéticos adultos con enfermedad renal crónica que no se encuentren en 145 Temas de interés en: Nefrología diálisis (IA). El beneficio de los hipolipemiantes en los pacientes en hemodiálisis es controvertido, por lo que su inicio en esta etapa no está indicado; no obstante, en caso de que el paciente haya empezado a consumirlas en la etapa predialítica no se recomienda su retirada(2A) (Wanner & Tonelli, 2014). Las estatinas se pueden asociar a ezetimibe en caso de ser necesario o utilizando inhibidores de PCSK9 en pacientes de alto riesgo renal y cardiovascularen el que no se consiguen objetivos con estatinas Los objetivos en los valores de colesterol LDL son los siguientes: (1A) ● Pacientes con DM2 y riesgo cardiovascular (CV) moderado: LDL <100 mg/dL. ● Pacientes con DM2 y riesgo CV alto: LDL <70 mg/dL. ● Pacientes con DM2 y riesgo CV muy alto: LDL < 55 mg/dL. (Cosentino et al., 2020) Antiagregación: Actualmente no existe evidencia clínica suficiente para aconsejar la utilización de antiagregación en todos los pacientes diabéticos y esta se debe individualizar segun la edad y el control de otros factores de riesgo. Sin embargo, asumiendo que los pacientes con DM y ERD tendrán un riesgo CV alto-muy alto, la mayoría a excepción de las contraindicaciones, tendrán indicación para ser antiagregados. Las ultimas guías de la ADA recomiendan el tratamiento con aspirina como estrategia de prevención secundaria en pacientes con enfermedad CV aterosclerótica, con un nivel de evidencia A. Las recomendaciones para el uso de aspirina como prevención primaria incluyen tanto a hombres como a mujeres de 50 años o más con DM y al menos un factor de RCV adicional (antecedentes familiares de enfermedad CV aterosclerótica precoz, HTA, dislipemia, tabaquismo o ERC/albuminuria) que no tengan riesgo elevado de hemorragia (edad avanzada, anemia, ERC), con un nivel de evidencia C. Para los pacientes mayores de 70 años, en general no se recomienda el uso de aspirina, aunque se puede considerar en alto RCV sin riesgo de hemorragia, siendo una decisión individualizada. Por último, en hombres y mujeres menores de 50 años con DM, pero sin otros factores de riesgo de enfermedad CV aterosclerótica, no se recomienda la aspirina ya que es probable que el riesgo de hemorragia supere a la escasa probabilidad de beneficio. Control glicémico Las guías de tratamiento de la Sociedad americana de diabetes (ADA) y guías 146 Temas de interés en: Nefrología KDIGO han resaltado que la intervención más efectiva para conseguir nefroprotección, tanto en DM1 como en DM2 es el control glicémico estricto. El tratamiento intensivo de la hiperglicemia puede revertir la albuminuria en sus primeras etapas y enlentecer la progresión de la enfermedad renal. El control glicémico debe ser individualizado y se deben considerar las características clínicas del paciente incluyendo: edad, duración de la diabetes, presencia de enfermedad cardiovascular, presencia de enfermedad renal crónica y antecedentes de hipoglicemia. (Feehally et al., 2019) En general, la mayoría de las guías nacionales e internacionales recomiendan alcanzar una HbA1c aproximado de 7%, lo cual se traduce a valores de glicemia en ayunas entre 80 a 130 mg/dL y glucosa postprandial menor de 180 mg/dL, con la finalidad de prevenir o retrasar las complicaciones microvasculares de la diabetes. (1A). No se recomienda mantener el nivel de HbA1c <7% en pacientes con riesgo de hipoglicemia. (1B). No se ha demostrado que una reducción menor al 7% en la HbA1c aumente los beneficios, pero sí la incidencia de episodios de hipoglicemia. Para ello, continúa siendo prioritario el tratamiento con metformina, asociado a los nuevos antidiabéticos iSGLT2 (inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2) y/o arGLP1. (Figura 1) Los iSGLT-2 inhiben el cotransportador sodio-glucosa tipo 2 en el túbulo proximal generando una pérdida urinaria de 50-100 gramos diarios de glucosa y concomitantemente de sodio con cierto grado de poliuria asociada. Independiente de la dosis administrada y de la reducción de HbA1, los iSGLT-2 han demostrado en varios ensayos con todas las moléculas estudiadas hasta el momento (canagliflozina, dapagliflozina y empagliflozina) que aportan importantes beneficios cardiovasculares, reducen los ingresos por insuficiencia cardiaca, mejoran el control de la presión arterial, reducen proteinuria del 30-50% y enlentecen la progresión de enfermedad renal. La irrupción de los iSGLT-2 ha supuesto un verdadero cambio de paradigma en el tratamiento de la enfermedad renal diabética y cada vez más guías clínicas y consensos internacionales propugnan utilizarlo como primer escalón en combinación con metformina o incluso en monoterapia. (Guias ADA, 2020) Las guías KDIGO recomiendan que los pacientes diabéticos con ERC y un FGe > 30 ml/min/1.73m2 sean tratados con un iSGLT2, tanto si han alcanzado o no el objetivo de control glucémico individualizado como si se trata de 147 Temas de interés en: Nefrología pacientes no tratados previamente, en cuyo caso se asociará a metformina. Además, aquellos pacientes ya tratados que alcancen un FGe < 30 ml/min/ 1.73m2 deberán mantenerlo hasta su llegada a la enfermedad renal terminal. En caso de pacientes de alto riesgo cardiovascular, especialmente si se benefician de pérdida ponderal, se recomienda añadir como siguiente escalón un arGLP-1 (análogos del péptido similar al glucagón tipo 1). Los potenciales beneficios renales de los arGLP-1 se han explorado únicamente como objetivos secundarios en los ensayos de seguridad cardiovascular de algunos de los fármacos. En concreto, liraglutida, dulaglutida y semaglutida subcutánea han demostrado una reducción significativa en el evento compuesto renal, si bien guiada fundamentalmente por un menor número de pacientes con aparición de macroalbuminuria. En pacientes con mayor fragilidad o una esperanza de vida más limitada con un control glucémico insuficiente, se preferiría un iDPP-4. En caso de requerirse fármacos adicionales, se pueden añadir las meglitinidas y con el tiempo, a menudo es necesario plantear el uso de insulinas. Fuente: KDIGO 2020 Clinical practice guideline for diabetes management in chronic kidney disease 148 Temas de interés en: Nefrología Control de la tensión arterial La presión arterial elevada en los pacientes diabéticos se asocia con incremento de la albuminuria, progresión más rápida de la enfermedad renal y mayor riesgo de eventos CV. Por lo tanto, el tratamiento intensivo de la hipertensión constituye una estrategia terapéutica muy importante en la enfermedad renal crónica establecida. La terapia antihipertensiva, independientemente del agente farmacológico utilizado, reduce la proteinuria, retrasa la progresión de nefropatía y mejora la supervivencia en pacientes diabéticos tipo 1 y tipo 2. (Feehally et al., 2019) Las metas de tensión arterial deben ser individualizadas. La mayoría de las guías recomiendan la tensión arterial sistólica (TAS) < 130 mmHg, evitando llegar a valores menores de 120 mm Hg los cuales se han asociado a incremento de la mortalidad, y la tensión arterial diastólica (TAD) < 80 mmHg, sin llegar a valores < 70 mmHg. En pacientes mayores de 65 años se recomienda un rango de TAS entre 130 – 139 mmHg. Se recomienda el uso de inhibidores del SRAA como primera elección, ya que han demostrado en múltiples ensayos clínicos su efecto nefroprotector. (IA) (Cosentino et al., 2020) Bloqueo del sistema renina angiotensina aldosterona (SRAA) El uso de medicamentos que inhiben el SRAA ha demostrado ser eficaces para enlentecer la progresión de nefropatía diabética. Los inhibidores del SRAA disminuyen la presión intraglomerular, reduciendo la hiperfiltración, que se asocia a la progresión de la enfermedad renal, y que precede a los efectos derivados de la proteinuria mantenida, como la inflamación y la fibrosis. No existe evidencia concluyente de su beneficio en pacientes normotensos y sin albuminuria, ya que su uso temprano no ha demostrado evitar la progresión de la nefropatía diabética. Además, no todos los pacientes diabéticos desarrollarán nefropatía diabética, por lo que no se recomienda usarlo en las fases iniciales de la enfermedad cuando no se detecta proteinuria ni hipertensión (IIA). En pacientes diabéticos con enfermedad renal crónica establecida, el bloqueo del SRAA con IECA o ARA confiere reno protección independientemente de la reducción de la tensión arterial al reducir la albuminuria y el riesgo de progresión de nefropatía. Por esta razón las guías recomiendan iniciar tratamientocon IECA o ARA2 en pacientes normotensos que presenten albuminuria (>30 mg/g). (IB) (Ministerio de Salud Pública, 2017) 149 Temas de interés en: Nefrología El tratamiento combinado de bloqueo de SRAA con más de 1 agente farmacológico (IECA+ ARA2) no está indicado por los posibles efectos adversos que incluyen hiperkalemia, injuria renal aguda e incremento de eventos cardiovasculares. Los antagonistas no selectivos de receptor mineralcorticoide (espironolactona y eplerenona) también han demostrado nefroprotección y disminución de la proteinuria cuando se utilizan junto a inhibidores del SRAA pero deben utilizarse con precaución por el riesgo añadido de hiperpotasemia y deterioro de la función renal. Recientemente la finerenona, un nuevo antagonista no esteroideo del receptor mineralcorticoide, se ha mostrado seguro asociado a los inhibidores del SRAA en el tratamiento de la ERD. Tabla 2: Recomendaciones generales para el paciente con ERD Recomendaciones para el paciente con ERD - Dejar de fumar - Reducción de peso: en diabéticos obesos la pérdida ponderal tiene efectos antiproteinúricos - Ejercicio regular - Dieta sin azúcar, hiposódica, hipoproteica - Evitar nefrotóxicos: contrastes yodados, antiinflamatorios no esteroideos - Suspender la metformina en situaciones de riesgo de fracaso renal agudo por el riesgo de acidosis metabólica grave - Adecuar los antidiabéticos orales al estadio de la ERC - Incluir nuevos antidiabéticos orales como los iSGLT2 y/o arGLP1 con eficacia demostrada en pacientes con ERD - Añadir un inhibidor del SRAA - Valorar necesidad de añadir hipolipemiante y/o antiagregante Tratamiento sustitutivo renal en el paciente diabético: La supervivencia del paciente diabético en diálisis es inferior a la del paciente no diabético, por un incremento en la mortalidad cardiovascular e infecciones. Las dos modalidades de diálisis (hemodiálisis y diálisis peritoneal) son opciones igualmente validas, pero pueden tener una mayor incidencia de hipotensiones en hemodiálisis y un peor control glicémico en la diálisis peritoneal por el uso de soluciones con dextrosa. El trasplante renal es el tratamiento sustitutivo renal de elección en el paciente diabético y los resultados son similares a los de la población no diabética, aunque existe un incremento de riesgo de infecciones, amputaciones y ceguera en estos últimos. 150 Bibliografía 1. A/L B Vasanth Rao, V. R., Tan, S. H., Candasamy, M., & Bhattamisra, S. K. (2019). Diabetic nephropathy: An update on pathogenesis and drug development. Diabetes Metab Syndr, 13(1), 754-762. https://doi.org/ 10.1016/j.dsx.2018.11.054 2. Castillo, E. M., & Núñez, M. G. B. (2018). Nefropatía diabética: elementos sustantivos para el ejercicio clínico del médico familiar. Atención Familiar, 25(2), 80-82. 3. Cosentino, F., Grant, P. J., Aboyans, V., Bailey, C. J., Ceriello, A., Delgado, V., Federici, M., Filippatos, G., Grobbee, D. E., Hansen, T. B., Huikuri, H. V., Johansson, I., Jüni, P., Lettino, M., Marx, N., Mellbin, L. G., Östgren, C. J., Rocca, B., Roffi, M., Sattar, N., Seferović, P. M., Sousa- Uva, M., Valensi, P., Wheeler, D. C., & Group, E. S. D. (2020). 2019 ESC Guidelines on diabetes, pre-diabetes, and cardiovascular diseases developed in collaboration with the EASD. Eur Heart J, 41(2), 255-323. https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehz486 4. Feehally, J., Floege, J., Tonelli, M., & Johnson, R. J. (2019). Comprehensive Clinical Nephrology (ELSEVIER, Ed. Sexta ed.). 5. Kamińska, J., Dymicka-Piekarska, V., Tomaszewska, J., Matowicka- Karna, J., & Koper-Lenkiewicz, O. M. (2020). Diagnostic utility of protein to creatinine ratio (P/C ratio) in spot urine sample within routine clinical practice. Crit Rev Clin Lab Sci, 57(5), 345-364. https://doi.org/ 10.1080/10408363.2020.1723487 6. Ministerio de Salud Pública, E. (2017). Guía de Práctica Clínica (GPC) de Diabetes mellitus tipo 2. In (Primera Edición ed.). Quito: Dirección Nacional de Normatización. 7. Mogensen, C. E., Christensen, C. K., & Vittinghus, E. (1983). The stages in diabetic renal disease. With emphasis on the stage of incipient diabetic nephropathy. Diabetes, 32 Suppl 2, 64-78. https://doi.org/10.2337/ diab.32.2.s64 8. Papadopoulou-Marketou, N., Chrousos, G. P., & Kanaka-Gantenbein, C. (2017). Diabetic nephropathy in type 1 diabetes: a review of early natural history, pathogenesis, and diagnosis. Diabetes Metab Res Rev, 33(2). https://doi.org/10.1002/dmrr.2841 9. Papadopoulou-Marketou, N., Paschou, S. A., Marketos, N., Adamidi, S., Adamidis, S., & Kanaka-Gantenbein, C. (2018). Diabetic nephropathy in type 1 diabetes. Minerva Med, 109(3), 218-228. https://doi.org/10.23736/ S0026-4806.17.05496-9 10. Thorn, L. M., Gordin, D., Harjutsalo, V., Hägg, S., Masar, R., Saraheimo, M., Tolonen, N., Wadén, J., Groop, P. H., Forsblom, C. M., & Group, F. S. (2015). The Presence and Consequence of Nonalbuminuric Chronic Kidney Disease in Patients With Type 1 Diabetes. Diabetes Care, 38(11), 2128-2133. https://doi.org/10.2337/dc15-0641 151 Bibliografía 11. Umanath, K., & Lewis, J. B. (2018). Update on Diabetic Nephropathy: Core Curriculum 2018. Am J Kidney Dis, 71(6), 884-895. https://doi.org/ 10.1053/j.ajkd.2017.10.026 12. Wanner, C., & Tonelli, M. (2014). KDIGO Clinical Practice Guideline for Lipid Management in CKD: summary of recommendation statements and clinical approach to the patient. Kidney international, 85(6), 1303-1309. 13. American Diabetes Association. 10. Cardiovascular Disease and Risks Management: Standards of Medical Care in Diabetes - 2021. Diabetes Care. 2021;44:S125-250 14. American Diabetes Association. 9. Pharmacologic approaches to glycemic treatment: Standards of medical care in diabetes-2020. Diabetes Care 2020; 43(Suppl 1):S98 152 Temas de interés en: Nefrología CAPÍTULO 9 Anemia en la Enfermedad Renal Crónica Nelly Estefanía Quinteros Araujo 153 Temas de interés en: Nefrología INTRODUCCIÓN La anemia es una complicación frecuente de la enfermedad renal crónica (ERC) y su prevalencia aumenta según avanza la enfermedad renal crónica. Está presente en aproximadamente el 50% de los pacientes con ERC estadio 4 y 5 y hasta en el 90% de los pacientes en diálisis (Aguiar Hazin, 2020). La anemia se asocia con una disminución en la calidad de vida de los pacientes, así como con un aumento de la morbimortalidad y de progresión de la ERC. En pacientes con ERC, la anemia se define como la situación en la que la concentración de hemoglobina (Hb) en sangre se encuentra 2 desviaciones estándar por debajo de la concentración media de Hb de la población general, corregida por edad y sexo. La patogenia de la anemia en la ERC es compleja, pero la causa principal es la producción inadecuada de eritropoyetina endógena, hormona que actúa sobre la diferenciación y maduración de los precursores de los eritrocitos. (Pertuz, y otros, 2021) (Hall & Guyton, 2016). (Figura 1). Otros factores incluyen: una respuesta eritropoyética disminuida de la médula ósea debido a las toxinas urémicas y al estado inflamatorio, la disminución de la disponibilidad de hierro para la eritropoyesis y el aumento de los niveles de hepcidina, una vida media de los hematíes acortada o déficits vitamínicos (vitamina B12 o ácido fólico), etc. DEFINICIÓN En los pacientes con ERC, la anemia se define como una disminución en la concentración de la hemoglobina por debajo de los rangos de referencia normales para la edad y sexo. El Grupo de Trabajo ERBP en 2013 define anemia en la población europea con ERC como una Hb <13,5 g/dL en hombres adultos (13,2 g/dL en hombres> 70 años) y<12,0 g/dL en mujeres adultas de todas las edades. Independientemente de estos valores de Hb de referencia, se debe considerar un diagnóstico de anemia en presencia de un nivel descendente de Hb en pacientes en los que los niveles basales de Hb son normales. (Pertuz, y otros, 2021) EPIDEMIOLOGÍA La anemia es dos veces más prevalente en personas con ERC (15,4%) que en la población general(7,6%). La prevalencia de anemia aumenta con el estadio de la ERC, desde un 8,4% en el estadio 1 hasta un 53,4% en el estadio 5. (Pertuz, y otros, 2021). Otros estudios colaborativos (NAPRTCS) y pediátricos estiman prevalencias de anemia aún mayores: de 73% en estadio 3; 87% en estadio 4 y >93% en estadio 5. 155 Temas de interés en: Nefrología FACTORES DE RIESGO La severidad de la enfermedad renal crónica en uno de los factores de riesgo más importantes para la anemia. Otros factores de riesgo incluyen: raza blanca, hipoalbuminemia, incremento de los niveles de hormona paratiroidea (PTH), niveles altos de ferritina sérica, el uso de líquidos de diálisis peritoneal no compatibles y el uso de inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA). (Atkinson & Warady, 2017) FISIOPATOLOGÍA Las causas de anemia en pacientes con insuficiencia renal crónica (IRC) son múltiples, y aunque la carencia relativa de eritropoyetina (EPO) desempeña un papel fundamental no es el único factor. Otras causas incluyen: déficit de hierro, una respuesta disminuida de los precursores de la serie roja a la EPO, disminución de la vida media de eritrocitos por la uremia, cambios en la homeostasis del hierro y ciertas deficiencias vitamínicas secundarias a la uremia que disminuyen su absorción a nivel intestinal, así como una reducción en la ingesta de las mismas (Hazin, 2020), La causa principal de la anemia asociada a la ERC es la producción inadecuada de eritropoyetina (EPO) por el riñón, de modo que, aunque los niveles séricos de esta hormona son similares a los de la población general, están desproporcionadamente bajos para el nivel de hemoglobina que presentan y su producción no aumenta en respuesta a la anemia. (Hall & Guyton, 2016) La EPO es una glicoproteína sintetizada en un 90% por los fibroblastos intersticiales en la corteza renal y en menor medida en los hepatocitos y las células perisinusoidales. Esta hormona estimula la formación de eritrocitos al unirse a los receptores de EPO homodiméricos, que se encuentran principalmente en las células progenitoras eritroides tempranas. (Figura 1). Pequeños cambios en el contenido de oxígeno en sangre secundarios a la anemia, la reducción de las concentraciones de oxígeno ambiental y las grandes altitudes sobre el nivel del mar estimulan la secreción de EPO a través de un sistema generalizado de expresión génica dependiente del oxígeno. El elemento principal de este sistema es un factor de transcripción específico, el factor inducible por hipoxia 1 (HIF-1). El HIF está constituido por dos subunidades una alfa y una beta. En condiciones de normoxemia, la HIF-1α, se encuentra hidroxilada y al unirse con la proteína Von Hippel- Lindau se ubiquitina y se destruye. Por el contrario, en condiciones de hipoxia la HIF-1 156 Temas de interés en: Nefrología α permanece intacta y se une con la HIF-1β dentro del núcleo celular, y este complejo activa la transcripción de genes que ayudan a la adaptación a la hipoxia, dentro de los cuales se encuentra el gen precursor de EPO. Fig. 2. (Pertuz, y otros, 2021) Otra causa que contribuye a la anemia en la ERC es la deficiencia absoluta de hierro debido a múltiples factores incluidos: el aumento de las pérdidas de hierro a través del tracto gastrointestinal, la disminución de la ingesta nutricional, la mala absorción enteral, la menstruación, la hemodiálisis y flebotomías. (Hazin, 2020) (Pertuz, y otros, 2021) El hierro cumple una función importante en la maduración del eritrocito. Cada glóbulo rojo contiene aproximadamente 300 millones de moléculas de hemoglobina, y cada grupo hemo de la hemoglobina necesita 4 moléculas de hierro. La deficiencia de hierro en los pacientes con ERC limita de esta forma aún más la formación de eritrocitos. (Atkinson & Warady, 2017) La incapacidad de utilizar las reservas de hierro del cuerpo, inducida por los niveles elevados de la hormona hepcidina, es un factor que también contribuye a la anemia en la ERC La proteína hepcidina, regula los mecanismos de absorción y excreción de hierro de las células. La hepcidina actúa junto con la proteína de membrana, ferroportina, encargada de excreción celular de hierro, con la cual al unirse la interioriza y provoca su degradación, de esta manera se evita la excreción de hierro hacia el espacio extracelular y la absorción del mismo desde la dieta. (Pertuz, y otros, 2021) En la enfermedad renal crónica los valores de hepcidina se encuentran aumentados, lo que bloquea el uso de hierro para la eritropoyesis. (Atkinson & Warady, 2017). PRESENTACIÓN CLÍNICA Y DIAGNÓSTICO La clínica de la anemia es inespecífica e incluye cefalea, disnea, astenia, insomnio, mareo, palidez cutánea, taquicardia. Su presencia se asocia con una disminución en la calidad de vida de los pacientes, así como con un aumento de la morbimortalidad y de progresión de la ERC La anemia por asociada a la ERC es habitualmente normocítica y normocrómica y sin ferropenia. Esta se diagnostica en base a los valores de Hb. 157 Temas de interés en: Nefrología Figura 1. Función del mecanismo eritropoyético para aumentar la producción de eritrocitos cuando se reduce la oxigenación tisular. Fuente: (Hall & Guyton, 2016) Figura 2. Mecanismo de producción de EPO por el factor 1 inducible de hipoxia Fuente: Hanna, R.M., Streja, E. & Kalantar-Zadeh, K. Burden of Anemia in Chronic Kidney Disease: Beyond Erythropoietin. 158 Temas de interés en: Nefrología Los puntos de corte para los valores de hemoglobina utilizados son los de la OMS y se muestran en la Tabla 1. En Ecuador se define anemia por enfermedad renal crónica como Hb de: <13 g/dL en hombres y mayores de 15 años; <12 g/dL en mujeres. (Ministerio de Salud Pública, 2018). Debe recordarse que el diagnóstico de anemia de causa renal es un diagnóstico de exclusión, es decir, cuando un paciente presenta ERC y anemia y se han excluido otras causas Valoración: Los valores de hemoglobina en pacientes con ERC deben evaluarse según las guías KDIGO: a) En pacientes sin anemia conocida los niveles de Hb deben medirse cuando esté clínicamente indicado (desarrollo de síntomas de anemia: astenia, disnea, taquicardia, etc.) y: ● Al menos una vez al año en pacientes con ERC de estadio 3 (FGe 60-30 ml/min/1,73 m2). ● Al menos 2 veces al año en pacientes con estadios 4 – 5 que no estén en diálisis (FGe < 30 ml/min/1,73 m2). ● Al menos cada 3 meses en pacientes con estadio 5 diálisis (ERC-5D) en hemodiálisis (HD) o diálisis peritoneal (DP). b) En pacientes con anemia y no tratados con AEE-EPO deben medirse los niveles de Hb cuando esté clínicamente indicado y: ● Al menos cada 3 meses en pacientes con ERC estadios 3-5 que no estén en diálisis (ERC-ND) o estadio 5 Den DP. ● Mensualmente en pacientes con ERC 5D en HD. c) En pacientes con anemia y tratados con AEE-EPO deben medirse los niveles de Hb cuando este clínicamente indicado y: - Mensualmente en la fase de corrección. - En fase de mantenimiento: en pacientes con ERC-ND al menos cada 3 meses y en pacientes con ERC-5D en HD mensualmente y cada 2 meses en pacientes con ERC-5D en DP. - El estudio inicial de la anemia que se sospecha de origen renal debe incluir siempre: ○ Hemograma completo con hemoglobina, índices de los hematíes (VCM, HCM), recuento leucocitario (y diferencial) y recuento plaquetario. ○ Reticulocitos absolutos. ○ Parámetros del metabolismo férrico: hierro, ferritina, transferrina e índice de saturación de la transferrina. ○ Vitamina B12 y ácido fólico. 159 Temas de interés en: Nefrología d) En pacientes con ERC-5D en HD se aconseja que las muestras se obtengan inmediatamente antes de la sesión de diálisis y en el día intermedio de la semana. (Pertuz, y otros, 2021) Exámenes de laboratorio Biometría hemática La biometría hemática es una herramienta útil en el diagnóstico y valoración de la severidad de la anemia en la ERC (tabla 1). La anemia de la ERC característicamente es normocítica, normocrómica. Pero alteraciones como la deficiencia de VitB12 o de folatos pueden producir macrocitosis, mientras que trastornos hereditarios o deficiencia de hierro pueden producir microcitosis (Pertuz, y otros, 2021) Tabla 1. Concentraciones de Hb (g/dl) para diagnosticar anemia al nivel del mar Anemia Población Normal Leve Moderada Severa Niños de 6 a 59 meses ≥110 100 – 109 79 – 99 <70 Niños de 5 a 11 años ≥115 110 – 114 80 – 109 <80 Niños de 12 a 14 años ≥120 110 – 119 80 – 109 <80 Mujeres no embarazadas (15 años o más) ≥120 110 – 119 80 – 109 <80 Mujeres embarazadas ≥110 100 – 109 70 – 99 <70 Hombres (15 años o más) ≥130 110 - 129 80 – 109 <80 Fuente: (Chaparro & Suchdev, 2019) Aunque la principal causa de anemia en la ERC es la disminución de EPO, esta no se suele cuantificar habitualmente. Otro valor que puede salir alterado es el índice de producción de reticulocitos que se verá disminuido (<2) en los casos en los que el organismo no presenta una respuesta adecuada ante la severidad de la anemia como en la ERC. Estado del hierro Los valores de Hierro sérico y transferrina (disminuidos y aumentados respectivamente en la deficiencia de hierro) no son indicadores específicos 160 Temas de interés en: Nefrología de deficiencia de hierro, por lo que se deben evaluar en conjunto con otras pruebas como la saturación de transferrina y ferritina. Los valores de Ferritina ≤30 ng/ml indican una deficiencia severa de hierro, pero sus valores ≥30 ng/ml no aseguran una buena reserva de hierro en la medula ósea. La saturación de Transferrina (TSAT) permite evaluar la capacidad total de fijación del hierro a la transferrina, y un valor <20% sugiere deficiencia de hierro. (Pertuz, y otros, 2021) Tabla 2. Recomendaciones de la Asociación Brasileña de Nefrología para los valores de ferritina y TSAT en ERC. Estadio de ERC Ferritina TSAT Estadio 1 y 2 100-300 ng/ml 20-45% Estadio 3,4,5 (no diálisis) >100 ng/ml >20% Pacientes en diálisis Sobre 200 ng/ml >20% Fuente: (Aguiar, 2020) TRATAMIENTO El tratamiento de la anemia en enfermedad renal crónica se basa en dos pilares fundamentales: la suplementación de hierro y la administración de análogos de eritropoyetina (AEE) Hierro Dado que la ferropenia es la causa más importante de respuesta inadecuada a los AEE, es recomendable iniciar el tratamiento con suplementos de hierro hasta alcanzar los niveles mínimos de los depósitos férricos antes de comenzar con los AEE Se recomienda administrar hierro a los pacientes con TSAT ≤ 20% y ferritina ≤ 100 mg/mL así como a la mayoría de pacientes con TSAT ≤30% y ferritina ≤500 mg/ml. Se puede administrar por vía oral, o intravenosa en función de la gravedad de la anemia, de la tolerancia al hierro oral, la disponibilidad de la vía intravenosa entre otras. La vía oral es la de elección en: pacientes con ERC que no estén 161 Temas de interés en: Nefrología en hemodiálisis, en pacientes diálisis peritoneal y en pacientes que no utilicen análogos de EPO. Por otro lado, se prefiere la vía endovenosa en: pacientes que no toleren vía oral, que no alcanzan los objetivos en tres meses con hierro oral o que se encuentren en hemodiálisis. (Atkinson & Warady, 2017) Las dosis prescritas en un paciente adulto serán de alrededor de 200mg/día de hierro elemental repartido en 2-3 dosis (preferentemente sales ferrosas por su mejor absorción), y preferentemente en ayunas. El sulfato ferroso a una dosis de 325 mg 3 veces al día, sigue siendo el agente de elección, por su menor costo e igual eficacia que otras sales de hierro disponibles. Para la administración de Hierro Intravenoso existen varios agentes que se resumen en la tabla 3. Todos estos productos son igualmente eficaces para tratar la deficiencia de hierro y tiene similares efectos adversos, salvo por el hierro dextrano de alto peso molecular, que tiene una mayor frecuencia de reacciones alérgica. Los efectos adversos del hierro intravenoso incluyen: urticaria autolimitada, palpitaciones, mareos, espasmos en cuello y espalda y excepcionalmente anafilaxia. Tabla 3. Hierro intravenoso y su posología Vía de Fármaco Posología administración Hierro Ferumoxitol Primera dosis 510 mg IV seguido de 510 mg IV en 3 intravenoso a 8 días después; o Una sola dosis de 1020 mg Hierro sacarosa 200 mg IV x 5 dosis durante 2 semanas; o 300 mg IV c/sem x 2 -3 dosis llegando a un total de 600 a 900 mg Gluconato férrico 250 mg IV c/sem por 3 o 4 dosis Carboximaltosa férrica+ 2 dosis de 750 mg en una semana Hierro dextrano * Previa prueba de tolerancia de 25 mg 500 a 1000 mg en una sola infusión *Solo si los demás fármacos no están al alcance. + Es eficaz y relativamente segura. Fuente: (Pertuz, y otros, 2021) Agentes estimulantes de eritropoyesis (AEE) Un agente estimulante de la eritropoyesis AEE, es un agente similar a la eritropoyetina humana que simula la eritropoyesis 162 Temas de interés en: Nefrología Los AEE están indicados en pacientes con ERC con valores de Hb <10 g/L con depósitos adecuados de hierro (con TSAT > 25 % y ferritina> 200 ng/m) y tras descartar otras causas de anemia. Si hay deficiencia de hierro esta debe corregirse primero. Con el tratamiento se espera que la Hb se incremente en 1g/dl en un mes. En caso de incrementos excesivos o insuficientes se deben hacer cambios en las dosis en un 25 o 50%. La hemoglobina diana sigue siendo objeto de cierta controversia y debe establecerse de forma individualizada, adecuado a las características de cada paciente, La mayoría de las guías establecen un objetivo de Hb 10 a 11.5 g/dl., sin superar nunca los 13 g/dL dado que valores más altos no se asocian a una mejoría del pronóstico y sí a un aumento de efectos adversos (HTA, ictus, trombosis del acceso vascular, progresión del cáncer, etc.) Se sugiere utilizar la dosis más baja de AEE ya que las dosis se asocian con un mayor número de reacciones adversas por eventos cardiovasculares Tabla 4. Dosis de administración de Agentes estimulantes de eritropoyesis. Fármaco Dosis Eritropoetina Dosis inicial de 50-100 U/kg/sem*; o 4000-10.000 U subcutánea una vez cada semana; o 10.000-20.000 U subcutánea una vez cada 2 semanas Darbepoetina 60-200 mcg subcutánea cada 2 a 4 semanas Iniciar dosis bajas en pacientes cuya Hb se acerca al valor de 10 g/dl. Fuente: (Pertuz, y otros, 2021) Nuevos agentes Los inhibidores del factor prolil hidroxilasa inducible por hipoxia (HIF PHI) son una nueva clase de AEE orales que estabilizan la acción del HIF aumentando de esta forma la producción endógena de eritropoyetina y disminuyen los niveles de hepcidina aumentado la absorción de hierro. El primer fármaco en estudio es el Roxadustat que mostro superioridad para el tratamiento de anemia en comparación con placebo y no inferioridad en comparación con Eritropoetina. Mostrando efectos como la reducción de hepcidina, colesterol total, LDL y triglicéridos. El efecto secundario de más importancia es la hiperkalemia. (Atkinson & Warady, 2017) 163 Bibliografía 1. Ministerio de Salud Pública del Ecuador. Prevención, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad renal crónica. Guía de práctica clínica. Quito: Ministerio de Salud Pública. Dirección Nacional de Normatización; MSP; 2018. Disponible en: http://salud.gob.ec 2. Aguiar Hazin, M. A. (2020). Anemia in chronic kidney disease. REV ASSOC MED BRAS. https://doi.org/http://dx.doi.org/ 10.1590/1806-9282.66.S1.55 3. Chaparro, C. M., & Suchdev, P. S. (2019). Anemia epidemiology, pathophysiology, and etiology in low- and middle-income countries. Ann. N.Y. Acad. Sci., 15–31. https://doi.org/10.1111/nyas.14092 4. Hanna, R.M., Streja, E. & Kalantar-Zadeh, K. Burden of Anemia in Chronic Kidney Disease: Beyond Erythropoietin. Adv Ther 38, 52–75 (2021). https://doi.org/10.1007/s12325-020-01524-6 5. Atkinson, M. A., & Warady, B. A. (24 de Marzo de 2017). Anemia in chronic kidney disease. Pediatric Nephrology, 1-12. doi:10.1007/ s00467-017-3663-y 6. Hall, J. E., & C, G. A. (2016). Tratadod de fisiología médica(13 ed.). Barcelona: Elsevier. 7. Pertuz, A., Garcia, C., Muñoz, C., Rico, J., Daza, R., Pájaro, N., . . . Pestana, A. (18 de Febrero de 2021). Anemia en Enfermedad Renal Cronica. Archivos de medicina, 17(2:1), 1-8. doi:10.3823/1462 8. KDIGO. Clinical Practice Guideline for Anemia in Chronic Kidney Disease. Kidney Int Suppl., 2 (2012), pp. 279-335 164 Start