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JOSEPH O CONNOR JOHN SEYMOUR Forma ■Rspuestas prácticas a los principales desafíos que debe afrontar hoy la formación, y también los medios para que cualquier formador pueda alcanzar la excelencia en su trabajo. URANO PNL PARA FORMADORES Joseph O’Connor y John Seymour PNL para formadores Manual para directivos, formadores y comunicadores EDICIONES URANO Argentina - Chile - Colombia - España México - Venezuela Título original: Training with NLP Skillsfor Managers, Trainers and Communicators Editor original: Thorsons, An Imprint of HarperCollinsPublishers Traducción: Jordi Mustieles Reservados todos los derechos. Queda rigurosamente prohibida, sin la auto rización escrita de los titulares del Copyright, bajo las sanciones estableci das de las leyes, la reproducción par cial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, incluidos la reprografía y el tratamiento informáti co, así como la distribución de ejem plares mediante alquiler o préstamo públicos. © 1994 by Josep O’Connor and John Seymour © de la traducción: 1996 by Jordi Mustieles © 1996 by EDICIONES URANO, S.A. Aribau, 142, pral. - 08036 Barcelona info@edicionesurano.com ISBN: 84-7953-152-5 Depósito legal: B. 10.146 - 2002 Fotocomposición: FD' Autoedició, S.L. - Muntaner, 217 - 08036 Barcelona Impreso por Romanyá Valls, S.A. - Verdaguer, 1 - 08786 Capellades (Barcelona) Impreso en España - Printed in Spain mailto:info@edicionesurano.com Para aquellos que dedican su vida a crear un mundo mejor dando poder a otros índice Prefacio de Judith DeLozier ....................................................... 11 Agradecimientos ........................................................................... 12 Introducción .................................................................................. 13 PRIMERA PARTE EL DESAFÍO A LOS FORMADORES 1. El cambiante contexto de la formación ........................ 21 2. Formación y aprendizaje ................................................. 31 3. La Programación Neurolingüística ................................ 49 SEGUNDA PARTE ANTES DE LA FORMACIÓN Vista de conjunto ............................................................. 65 4. Los objetivos de la formación ......................................... 69 5. Los alumnos ....................................................................... 77 6. Principios de diseño ......................................................... 83 7. Diseñar para el aprendizaje ............................................ 93 8. Diseñar el diseño .............................................................. 99 9. Estructuras de actividad .................................................. 105 10. Diseño de ejercicios ......................................................... 119 11. Habilidades de presentación .......................................... 129 12. Creencias y valores ............................................................ 143 13. El autocontrol .................................................................... 151 14. El entorno de la formación ............................................. 171 9 10 ÍNDICE TERCERA PARTE DURANTE LA FORMACIÓN Vista de conjunto ............................................................. 179 15. El comienzo de la formación .......................................... 187 16. Los estados emocionales de los alumnos ...................... 197 17. Estilos de aprendizaje ........................................................ 205 18. Los ejercicios ....................................................................... 213 19. Cómo tratar con personas difíciles ................................ 223 20. Las preguntas ...................................................................... 231 21. Las metáforas ...................................................................... 253 22. Los finales ............................................................................ 263 CUARTA PARTE LA EVALUACIÓN 23. Cómo evaluar la formación ............................................. 273 24. La evaluación en directo ................................................... 281 25. La evaluación del seminario ............................................ 293 26. La evaluación del aprendizaje ......................................... 299 27. La evaluación de la transferencia ................................... 315 28. La evaluación en la organización ................................... 331 APÉNDICES Glosario de términos de PNL y habilidades de formación ... 347 Apoyo a la formación .................................................................. 361 Habilidades de escritura para la redacción de materiales de formación ............................................................................. 365 Bibliografía ...................................................................................... 367 índice de nombres y de conceptos .......................................... 371 Sobre los autores y servicios de asesoría para empresas ..... 379 Prefacio Una elección natural A lo largo de los años se han publicado muchos libros sobre pro gramación neurolingüística. Algunos de ellos se han elaborado con talento y con éxito, y han desarrollado nuevos procesos y marcos de referencia en el campo de la comunicación; otros, en cambio, sólo presentan un refrito del mismo material. De vez en cuando aparece un libro que expresa el empleo de la PNL en diversos planos. PNL para formadores, de O’Connor y Seymour, utiliza hábiles técnicas de modelado para bosquejar el proceso de formación. Al leerlo, tuve la sensación de que este libro se aproxima mucho a los procesos mentales y los niveles de interacción que yo utilizo en la formación. Aún más importante, quizás, es el hecho de que está escrito en lenguaje llano, sin abusar de la jerga de la PNL. La consecuencia de esta «traducción» es que facilita a un mayor número de personas el acceso al conjunto de modelos denominado PNL sin necesidad de aprender el lenguaje de la PNL. Quienes practicamos la PNL y compartimos la aspiración de influir sobre el mundo en múltiples terrenos debemos reco nocer la importancia de llegar a los directivos y formadores en el campo de la administración de empresas. Creo que este libro es una elección natural para cualquiera que actúe en el terreno de la enseñanza o la formación. Gracias, Joseph O’Connor y John Seymour, por vuestros modelos y vues tra clara presentación. JUDITH DELOZIER Codesarrolladora de la PNL 11 Agradecimientos Nos gustaría dar las gracias a los numerosos amigos y maestros que nos han ayudado e inspirado y han hecho posible este libro: a Tony Coughlan, por su trabajo sobre el acceso universal, y a Michael Neill y Peter McNab, monitores en John Seymour Asso ciates. A Ravi Lander y Neil McKee, gracias por los Mapas Mentales®. Un agradecimiento especial a Annie Dalton. Gracias a Liz Puttick y a Elizabeth Hutchins, nuestras editoras en Thorsons. Muchas gracias a Bob Janes, Brian Van der Horst y Steve Andreas por leer el manuscrito y ofrecer valiosas sugerencias. Estamos en deuda con nuestros monitores originales, en parti cular con John Grinder y Robert Dilts. Por último, merecida e inevitablemente, a los muchos miles de alumnos de los cursos que hemos dado ambos en una amplia variedad de entornos: seminarios sobre PNL para el público, la empresa, la educación y la salud. J o seph O ’C o n n o r y J o h n Seym o ur 12 Introducción Si un hombre empieza con certidumbres, terminará con dudas, pero si admite empezar con dudas, terminará con certidumbres. Francis Bacon, 1605 Este libro tiene dos temas: el desafío que se plantea a los forma- dores y la manera de afrontarlo. Muchos formadores se encuen tran amenazados por los cambios producidos en la organización empresarial y los adelantos tecnológicos, y con el paso del tiem po cada vez serán más los que se vean en esta situación.Se está haciendo evidente que otros recursos, en especial el aprendizaje asistido por ordenador, resultan más rentables para la transmi sión de habilidades y conocimientos en numerosas situaciones. La formación está siendo expulsada de su cómodo hueco y toda vía ha de encontrar su lugar en el nuevo orden. Para hacer frente a este desafío, los formadores tendrán que ser muy eficaces en aquellos campos en que elijan trabajar, y cada vez les serán más necesarias las habilidades que tradicio nalmente se han asociado con los asesores empresariales para conseguir que la formación que proporcionan resulte más efi caz en el nivel de la organización. Por otra parte, necesitarán también las mejores habilidades de presentación y formación que se hallen a su alcance para ser eficaces en el nivel indivi dual. La Primera parte proporciona una panorámica general de la formación y de los cambios evolutivos que se están produciendo actualmente: • Por qué está cambiando la formación; los cambios que se están produciendo en el nivel de la organización y la apari 13 14 INTRODUCCIÓN ción de «organizaciones aprendedoras» que se ocupan de capacitar a su personal y fomentar su desarrollo. • Qué está cambiando; nuestra comprensión tanto de los crite rios basados en la competencia como de los procesos de aprendizaje que subyacen a tales criterios. • Cómo incrementar las habilidades de formación; parte de la respuesta consiste en modelar las estrategias de sujetos que han alcanzado la excelencia en el aprendizaje, las habilida des de comunicación y los medios prácticos para desarro llar las habilidades de formación más eficaces. La progra mación neurolingüística es la disciplina que posee los conocimientos necesarios para modelar habilidades com plejas. En el mundo de la formación, la mera competencia ya no basta. En la Segunda parte examinamos las habilidades de diseñar presentaciones y formación, así como las creencias, valores e identidad de los formadores, un terreno descuidado en la mayo ría de los libros sobre formación. La Tercera parte explora las habilidades interactivas de la actuación en directo. En el mejor de los casos, la formación puede presentar los seis criterios que definen una experiencia óptima para el individuo: proporciona el aprendizaje de habili dades, tiene objetivos concretos, proporciona feedback, permite que la persona sienta que tiene el control, facilita la concentra ción y la participación y es distinta del mundo cotidiano. Esta sección se fundamenta en tres importantes habilidades de for mación: • Preste atención a su propio estado emocional. Cuanto mejor sea éste, mejor será la formación. • Tome como objetivo primario mantener a los alumnos en un buen estado de aprendizaje. Esto es más importante que cualquier enseñanza que vaya a darles. • Enseñe tanto a la mente consciente como a la mente incons ciente de los alumnos. Dicho de otro modo, haga que aban donen la sala de formación sabiendo más y teniendo más Introducción 15 habilidades de las que ellos saben que tienen o se han dado cuenta de que aprendían. La Cuarta parte completa el ciclo de formación y se concen tra en la evaluación y el desarrollo de la formación. Cada parte es independiente, de manera que puede usted acudir directamente a las secciones que más le interesen, en cualquier orden; también puede realizar una lectura rápida del libro para releer después las secciones más interesantes. Al mismo tiempo, el libro posee una coherencia interna y una inter- relación temática, a la manera de una composición musical que utiliza unos mismos temas aunque quizá se divida en varios movimientos distintos. En las cuatro partes principales puede advertirse una di ferencia en el estilo de redacción. Esta diferencia es delibera da: hemos intentado que el estilo sea congruente con el área que estamos explorando en cada momento. Para aquellos lectores a quienes les gusta fijarse en las dife rencias, he aquí lo que este libro NO es. No es un tratado acadé mico, aunque tiene muy en cuenta las actuales investigaciones. Tampoco propone un enfoque determinado para la formación, excepto en la medida en que la formación viene impulsada por las necesidades de aquellas personas a las que se forma y para las que se forma. No presenta una visión de especialista sobre el desarrollo y el cambio en las organizaciones, sino una perspecti va deform ador. No es fundamentalmente un libro sobre habili dades de presentación, aunque encontrará usted muchas y muy útiles. A diferencia de una situación real de formación, este libro sólo tiene palabras. Gracias por aportar su propia imaginación para dar vida a nuestras palabras. Los Mapas Mentales® A continuación se incluye el primero de los seis Mapas Mentales que hallará usted en este libro. Éste en particular resume toda la obra. El siguiente resume el primer capítulo, y los restantes resu men cada una de las cuatro partes principales del libro. Le invi 16 INTRODUCCIÓN tamos a hacer sus propios mapas mientras va leyendo para ayu darle a organizar y recordar el material clave. Si desea saber más sobre este tema, lea el libro de Tony Buzan El libro de los Mapas Mentales, publicado por Ediciones Urano (más información en la Bibliografía). PRIMERA PARTE El desafío a los formadores 1 El cambiante contexto de la formación Que vivas en tiempos interesantes. Antigua maldición china La formación se encuentra en una situación difícil, pues debe afrontar el creciente desafío de justificar su eficacia ante los gran des cambios que se están produciendo en la organización empresarial y los adelantos tecnológicos. Para las empresas que pretenden mejorar su rendimiento y desarrollar a su personal, la formación sólo es una posibilidad entre las muchas disponibles. Al mismo tiempo, se abren oportunidades sin precedentes para aquellos formadores expertos que sean capaces no sólo de adap tarse a los cambios, sino incluso de impulsarlos. La alternativa está en aprovechar el momento o quedarse atrás. La formación es un negocio considerable. En 1987 movió 33.000 millones de libras esterlinas (53.000 millones de dólares, o 6,6 billones de pesetas) sólo en el Reino Unido. Las empresas gastaron 18.000 millones de libras (de ellos, 6.000 millones para la formación en el lugar de trabajo); los particulares invirtieron 8.000 millones, y el Gobierno 7.000 millones de libras. La indus tria de la formación está compuesta por los proveedores de edu cación superior y complementaria y por casi 3.000 proveedores del sector privado. Resulta difícil calcular con exactitud cuántos puestos de trabajo existen en el campo de la formación y el desa rrollo, pero parece razonable cifrarlos en un cuarto de millón. A 21 22 PARTE I: EL DESAFIO A LOS FORMADORES este número debemos añadir, además, los directivos, expertos y formadores ocasionales de quienes se espera que formen a otras personas como parte de su trabajo. Para mantener su lugar actual, la formación no sólo debe ser efectiva, sino que también debe notarse que lo es. Los cursos y seminarios públicos, por ejemplo, sufren la presión competitiva de un número cada vez mayor de productos de aprendizaje a distancia y de las herramientas de aprendizaje interactivas basa das en el uso del ordenador, de manera que el formador necesita excelentes habilidades de presentación personal para tener éxito. En las organizaciones, que es donde tiene lugar la mayor parte de la formación, los dias en que la formación se consideraba «una cosa buena» de por sí están convirtiéndose rápidamente en cosa del pasado. La formación debe justificarse a sí misma, y puede hacerlo. La formación puede ser una de las maneras más eficaces (y rentables económicamente) de transmitir habilidades, y una fuerza poderosa para el desarrollo de las organizaciones. La ventaja competitiva Idealmente, la formación conduce a un mejor rendimiento en los planos del individuo, el trabajoy la organización, y esto se traduce en una ventaja competitiva para la organización. La empresa puede buscar una ventaja competitiva en tres áreas principales. En primer lugar, puede utilizar la mejor y más moderna tecnología. No obstante, aunque la tecnología se adquiere sin dificultad y se halla a disposición de todos, puede quedar anticuada en cuestión de meses. En segundo lugar, puede utilizar los sistemas de trabajo y distribución más efica ces..., pero la competencia también puede hacerlo. En tercer lugar, está la calidad de su personal. Las personas inteligentes y preparadas obtienen el máximo provecho de las máquinas inteligentes, descubren maneras inteligentes de utili zarlas e inventan otras máquinas más inteligentes todavía. Y son capaces de hacerlo de forma consistente. «La capacidad de aprender más deprisa que la competencia quizá sea la única ven taja competitiva sostenible» es una frase muy citada de Arie de El contexto cambiante de la formación 23 Geus, el director de planificación de Royal Dutch/Shell. Las organizaciones están empezando a actuar en función de este principio y cada vez invierten más en su personal. Una manera de hacerlo es mediante una formación eficaz. La organización en aprendizaje permanente ...la empresa que tendrá más éxito en los años noventa será algo llamado una organización en aprendizaje permanente. Revista Fortune Una organización en aprendizaje permanente, es aquella que reconoce la importancia de las personas que la componen, fomenta su pleno desarrollo y crea un contexto en el que pue dan aprender. Esta nueva clase de organización empresarial es posible porque los seres humanos somos aprendedores por naturaleza, a pesar de un sistema de enseñanza formal que a menudo coarta nuestra capacidad natural de aprendizaje. Por lo demás, equivale a nadar contra corriente, porque la cultura en que vivimos no es una cultura naturalmente aprendedora. La organización en aprendizaje permanente es una innova ción fundamental. Es tan distinta de nuestras organizaciones actuales como éstas lo son de una aldea medieval. El propósito, los valores y las maneras de trabajar y de pensar son del todo diferentes. Formar parte de un grupo de personas que confían unas en otras y comparten un objetivo común, y en el que cada una puede utilizar sus puntos fuertes y contar con que las demás respaldarán sus puntos débiles, constituye una grata expe riencia. Es asombroso lo que puede lograr un grupo semejante. La organización en aprendizaje permanente y su cultura creativa son posibles, pero difíciles de crear a voluntad. No se la puede imponer, sino que debe cultivarse orgánicamente en todos los niveles. Todavía estamos buscando las disciplinas y los métodos de desarrollo que nos permitan establecerla efi cazmente. 24 PARTE I: EL DESAFÍO A LOS FORMADORES Este tipo de organización tal vez parezca utópica y difícil de materializar, pero consideremos el ejemplo de la empresa brasi leña Semco, expuesto en el libro Maverick/, de Ricardo Semler. Maverick! describe la reacción de una empresa ante la feroz com petencia del Extremo Oriente. Los trabajadores de Semco orga nizan su propia jornada de trabajo, a muchos se los alienta a tra bajar en casa, la cadena de montaje ha sido abandonada, una cuarta parte de los empleados fija su propio salario y pronto serán todos los que lo harán. Los trabajadores deciden qué por centaje de los beneficios se distribuye y cuánto se invierte. Asi mismo, votan regularmente acerca del rendimiento de su jefe; los directivos que no rinden lo suficiente se esfuman o deben marchar. Ésta es una empresa que se toma muy en serio el capa citar a su personal. Y que es tomada muy en serio, a juzgar por el hecho de que 150 de las empresas que figuran en la lista de las 500 principales empresas de Estados Unidos según la revista Fortune han ido a visitarla para ver qué está ocurriendo allí. Todas estas empresas no se habrían molestado en ir a investigar si Semco no tuviera éxito, pero el caso es que lo tiene: su pro ductividad se ha multiplicado por siete y los beneficios, después de descontar el efecto de la inflación, se han multiplicado por cinco. Las organizaciones en aprendizaje permanente no habrían pasado de ser una hermosa idea si no fueran tan eficaces en el mercado. Las cualidades de la organización en aprendizaje permanente Peter Senge, director del programa de aprendizaje en la organi zación y de pensamiento sistémico en la Sloan School of Mana gement, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), describe las cualidades de una organización de este tipo en su excelente libro La quinta disciplina: el arte y la práctica de la orga nización abierta al aprendizaje. La contribución singular de Senge proviene de la elabora ción de modelos informatizados de sistemas dinámicos, un campo en el que el MIT ha destacado desde los trabajos innova dores de Jay Forester en los años setenta. Senge identifica cinco El contexto cambiante de la formación 25 disciplinas clave que son necesarias para crear una organización en aprendizaje permanente. La «quinta disciplina» a que se refiere el título de su libro es el pensamiento sistémico, muy dis tinto de nuestros procesos tradicionales de pensamiento lineal. Pensar de un modo sistémico acerca de una organización signifi ca contemplar la relación de sus partes y ver un proceso de cam bio antes que instantáneas separadas. A menudo, importantes consecuencias de una decisión no se relacionan con la causa ori ginal porque causas y efectos están separados en el tiempo y en el espacio. Esto se aplica tanto al mundo de la empresa como a la medicina o a la predicción del tiempo. El pensamiento sisté mico puede mostrar de qué manera la estructura de una empre sa es susceptible de crear problemas y de qué manera las conse cuencias de las decisiones ejecutivas se manifiestan en otros puntos del sistema y a veces regresan para crear el mismo pro blema que en un principio pretendían solucionar. Aprender a pensar sistémicamente es una habilidad esencial para los directi vos, si se quiere que la empresa aprenda en el nivel de la organi zación. El aprendizaje en la organización difiere del aprendizaje individual porque conlleva cambios en los sistemas operativos y estructuras de la propia organización. Las otras cuatro disciplinas de la organización abierta al aprendizaje, según Peter Senge, son: la construcción una visión común, el aprendizaje en equipo, los modelos mentales y la maestría personal. Construir una visión común podría definirse como el proceso de crear un propósito y una identidad para la organización que inspiren y motiven a todos los miembros de esa organización. El aprendizaje en equipo es la manera en que las personas pueden formar equipos eficaces. Los modelos men tales son las creencias inconscientes de los individuos y los gru pos que configuran su comportamiento y sus decisiones. Todos tenemos creencias que limitan nuestra eficacia; esta disciplina consiste en aprender la manera de sacar a la luz tales creencias limitadoras y cambiarlas por otras que nos capaciten más, que conduzcan a mejores decisiones y acciones. Por último, está la maestría personal: maestría en el sentido del maestro artesano que tiene un compromiso vitalicio con el perfeccionamiento de 26 PARTE I: EL DESAFÍO A LOS FORMADORES sus habilidades, y personal porque forma parte del desarrollo personal. Nadie puede hacerlo por usted. Tanto la motivación como la satisfacción vienen de dentro. Todas las disciplinas de Senge implican el aprendizaje de habilidades de pensamiento, la actuación eficaz y el perfecciona miento constante de lo que hacemos. Estamos, pues, en el terre no del formador. Pero si hemos de producir resultados, un número cada vez mayor de personas necesitará las habilidades de los mejores de nosotros. Tenemos que hacer explícitas esas habilidades y crear maneras de transmitirlas rápidamente.Afrontar el cambio Las organizaciones necesitan equipar a su gente para el cambio. Para hacer frente a los cambios se aplican sistemas de adminis tración del rendimiento, a menudo combinados con programas de entrenamiento de la dirección, que ayudan a los individuos a adaptarse al cambio y a ensanchar su base de habilidades, por lo general dentro de un campo de competencias definidas. Las habilidades interpersonales son importantes; el comportamiento orientado a la tarea ya no es suficiente. Los administradores tie nen que administrar personas además de información. Las habi lidades de comunicación y relación son esenciales si se pretende que los programas de entrenamiento y formación den resultado y saquen a relucir lo mejor de las personas. La formación es necesaria para actualizar las habilidades existentes y, más impor tante aún, para aprender otras nuevas, puesto que la tecnología ha impactado en las estructuras laborales existentes, destruyen do muchas y creando algunas nuevas. Las personas se preparan para tareas completamente nuevas o para manejar nuevas tecno logías; ya nadie puede esperar que desempeñará el mismo traba jo durante toda su vida. Los individuos necesitarán una gama de habilidades, lo que Charles Handy, en su libro Age o j Unreason («La edad de la sinrazón»), denomina «una cartera» de distintos trabajos y habilidades. El contexto cambiante de la formación 27 El desfase en las habilidades El sistema educativo responde con demasiada lentitud a los cam bios, y en especial al ritmo cada vez más acelerado de los cambios actuales. Enseña un programa de estudios que era relevante para la generación anterior y que nunca puede estar al día, pues to que hay que diseñarlo mucho antes de ponerlo en práctica. Cuando por fin se aplica, el mundo ya ha cambiado. Eso signifi ca que el sistema educativo no forma a las personas en las habi lidades y conocimientos actuales. Existe un desfase. Por ejem plo, los directivos que ahora tienen cuarenta y tantos años se educaron en una época en que no existían los estudios de infor mática y la enorme proliferación de ordenadores personales sólo era un sueño audaz de los habitantes de Silicon Valley. En conse cuencia, muchos de estos directivos poseen una escasa compren sión del papel y las posibilidades de los ordenadores. Sólo en estos últimos años han empezado a llegar al mercado laboral personas que estuvieron en contacto con los ordenadores duran te sus estudios primarios. La formación en la organización en aprendizaje permanente ¿Qué papel desempeñan los formadores en la creación y el man tenimiento de una organización en aprendizaje permanente? En una organización en aprendizaje permanente, la formación es una parte inherente del entorno y de la cultura de trabajo. La formación del personal es una manera de ayudar a las personas a que aprendan a mejorar, y por consiguiente se la considera una inversión continuada más que un gasto. Invertir en su personal forma parte de la estrategia de la organización en aprendizaje permanente. Las habilidades interpersonales y de comunicación son importantes en cualquier organización, y en estos terrenos la formación mediante el contacto personal constituye la elec ción más eficaz. En estos momentos se abren grandes oportunidades para los formadores, aunque la formación sólo llegará a convertirse en un aspecto cada vez más importante de la política empresarial si 28 PARTE I: EL DESAFÍO A LOS FORMADORES los formadores proporcionan los resultados necesarios. No obs tante, a medida que los formadores aprendan las habilidades que les hacen falta para formar con mayor eficacia, estarán en condi ciones de demostrar con mayor claridad que la buena formación es una de las inversiones más rentables que pueden hacerse. El cambiante contexto de la formación Puntos clave EL DESAFÍO A LA FORMACIÓN • La formación afronta desafíos derivados de los adelantos tec nológicos y de los cambios en la cultura y la organización empresariales. Existen nuevas oportunidades -y peligros- para los formadores. • La formación debe ser efectiva y eficiente, y demostrar que lo es. • Las empresas buscan una ventaja competitiva en tres terrenos: 1. La tecnología más avanzada. 2. Los mejores sistemas empresariales. 3. Las habilidades de su personal. LAS ORGANIZACIONES EN APRENDIZAJE PERMANENTE • La capacidad de aprender más deprisa que la competencia quizá sea la única ventaja competitiva sostenible. • Muchas empresas están convirtiéndose en «organizaciones en aprendizaje permanente». Una organización en aprendi zaje permanente pretende: capacitar a su personal perfeccionarse constantemente y perfeccionar a su personal aprender en todos los niveles, del corporativo al individual responder a las necesidades de los clientes fomentar el pleno desarrollo de todas las personas que hay en la empresa crear una cultura de aprendizaje. El contexto cambiante de la formación 29 CREAR UNA ORGANIZACIÓN EN APRENDIZAJE PERMANENTE • Todavía no está claro cómo se puede poner en práctica la organización en aprendizaje permanente y su cultura del aprendizaje. • Peter Senge ha identificado cinco disciplinas necesarias para crear una organización en aprendizaje permanente: 1. Pensamiento sistémico: pensar en términos de relacio nes y consecuencias a largo plazo antes que en térmi nos lineales de causa y efecto a corto plazo. 2. Construir una visión compartida: crear un propósito y una identidad para la organización. 3. Aprendizaje en equipo. 4. Modelos mentales: sacar a la superficie las creencias inconscientes de los individuos y grupos que configu ran todo su comportamiento y decisiones. 5. Maestría personal: un compromiso de perfeccionar continuamente las habilidades en el trabajo. EL DESFASE EN LAS HABILIDADES • Las personas necesitan habilidades para afrontar el cambio. • Siempre hay un desfase entre las habilidades que entran en el programa educativo y los conocimientos y habilida des necesarios en la práctica. La formación soluciona este desfase. • La formación es una manera importante y rentable de crear y mantener una organización en aprendizaje permanente siempre y cuando aproveche al máximo los recursos dispo nibles y los formadores sean lo bastante hábiles para propor cionar los resultados deseados. *»£Qnocimien to s — - u ,-irfti^ 0 ogJjAavavjS^ 2 Formación y aprendizaje ¿Qué es la formación? ¿Qué significa para usted? ¿Qué hace? Ésta es una pregunta que seguramente se habrá usted formulado y que no tiene una respuesta «correcta». La formación significa cosas distintas para cada persona, y puesto que tiene que ver con el aprendizaje humano, es un terreno tan complejo como noso tros mismos. La formación es el proceso que amplifica el aprendizaje y proporciona un contexto para el mismo en tres terrenos princi pales. En primer lugar está el conocimiento y cómo aplicarlo; la resolución de problemas es un ejemplo de esta clase de aprendi zaje, aunque algunos lo consideran más bien una habilidad. La segunda categoría es el aprendizaje de habilidades. La experien cia práctica es esencial para el desarrollo de habilidades, desde las físicas, como la mecanografía al tacto, a las interpersonales, como la formación. El último terreno es el aprendizaje en el plano de los valores y actitudes; esta clase de formación es pro bablemente la que plantea mayores exigencias técnicas al forma- dor y la más difícil de evaluar. ¿Qué es el aprendizaje? El diccionario nos dice que el apren dizaje es «el proceso de adquirir conocimientos, habilidades o capacidades por medio del estudio, la experiencia o la enseñan za». Si bien es muy difícil describir con precisión el proceso de aprendizaje, los resultados del aprendizaje son claros: mejor ren dimiento, nuevas habilidades, nuevos conocimientos y nuevas actitudes. Cuanto más podamos descubrir sobre la manera en que las personas aprenden, mejor podremos diseñar el proceso deformación para fomentar el aprendizaje. Todo aprendizaje 31 32 PARTE I: EL DESAFÍO A LOS FORMADORES implica un cambio en los conocimientos, habilidades o experien cia de los alumnos, y quizá la misión fundamental del formador consista en demostrar que el cambio es posible. En la formación actual se advierte una tendencia a alejarse de los cursos centra dos en el profesor para orientarse hacia los acontecimientos cen trados en el alumno, porque resultan más efectivos. La forma ción y el aprendizaje son dos caras de la misma moneda. El formador crea un contexto en el que los individuos pueden aprender. Tipos deformación La formación abarca una amplia gama de posibilidades. Por lo general, la mayor parte de la formación se desarrolla en el marco de una organización. Existe la formación vocacional y la forma ción por la experiencia en el lugar de trabajo. En este libro, nos centraremos sobre todo en la formación y el aprendizaje en grupo, que es el dominio de formadores, cursos de formación, seminarios y talleres. La formación en grupo, cuando se hace bien, es una de las maneras más rentables y eficaces de transmi tir las habilidades necesarias para el perfeccionamiento conti nuado dentro de una organización. Existe por una parte la formación para el trabajo, iniciada y mantenida por la organización para su personal como parte de su desarrollo profesional; por otra parte, los individuos también realizan cursos de formación para su desarrollo personal. Los individuos aprenden en la experiencia directa de la for mación. Si se trata de una actividad de formación abierta al público, se llevan los nuevos conocimientos y habilidades a su vida diaria; en una organización, los alumnos se llevan los nue vos conocimientos y habilidades a su puesto de trabajo. Los resultados de una formación eficaz conducen a un mejor rendi miento en el trabajo y, a su vez, el mejor rendimiento en el tra bajo conduce a una mejora en el rendimiento de la organización. La formación es parte del proceso por el que las organizaciones aprenden. Existen una pauta y un paralelismo entre la manera de aprender de los individuos y las organizaciones. Formación y aprendizaje 33 El aprendizaje en la organización En el plano de la organización, el acto mismo de formación es parte del ciclo más amplio por el que las organizaciones apren den y se desarrollan. El ciclo empieza con la identificación y el establecimiento de objetivos para la formación. Luego está el hecho en sí, el proceso sistemático de impartir conocimientos, habilidades, actitudes y cambios de comportamiento, que viene seguido por un proceso de evaluación destinado a determinar en qué medida se han cumplido los objetivos. El ciclo deformación 1. Identificar las necesidades de formación en tres planos dis tintos: las necesidades de la organización en su conjunto; las necesidades de cada una de las distintas tareas de la plantilla laboral; y las necesidades de cada individuo de la planti lla. Éste es el Análisis de las Necesidades de Formación (ANF). Figura 1.1 El ciclo de la formación 34 PARTE I: EL DESAFÍO A LOS FORMADORES 2. Establecer objetivos para la formación en términos de habili dades, valores y actitudes, conocimientos y recursos. Esto se consigue evaluando los actuales niveles de habilidad e iden tificando los deseados. 3. Diseñar la formación para que satisfaga las necesidades y cumpla los objetivos. 4. El proceso de formación en vivo. 5. Evaluar la eficacia con que la formación ha cumplido sus objetivos y utilizar los resultados para refinar el ciclo de for mación. La organización Desde el punto de vista de la organización, el propósito de la formación consiste en hacer que la propia organización sea más eficaz y tenga más éxito mediante la mejora del rendimiento conjunto de los individuos que la componen. La evaluación final se basará en comprobar si la formación ha incrementado la eficacia de la organización, y una evidencia de ello puede ser un aumento de los beneficios. La organización quiere que la formación proporcione habilidades a las personas que las nece sitan, en el momento en que las necesitan y a un coste acepta ble, de manera que todo el proceso sea rentable. Desde este punto de vista, la formación es parte del desarrollo de la empresa. La tarea Dentro de la organización habrá distintos trabajos y tareas que realizar. En el caso ideal, el Análisis de las Necesidades de Formación determina qué tareas deben seleccionarse para una mejora del rendimiento y, una vez identificadas, cómo deben mejorar específicamente y cómo se puede medir la mejo ra. Los directivos deben intervenir activamente en este proceso. Al terminar la formación, habrá una evaluación para cada tarea específica. Este método tiende a la perfección y es muy eficaz cuando se aplica por completo. Formación y aprendizaje 35 El alumno individual Casi todo el mundo tiene una mayor o menor necesidad de cre cimiento y desarrollo en los niveles personal y profesional, y a menudo van los dos unidos. La persona que recibe la formación evaluará su éxito de diversas maneras, principalmente por lo mucho o poco que le ha gustado y por lo útil y práctica que le ha parecido. También está la importante cuestión de si las habi lidades aprendidas durante la formación pueden transmitirse al entorno de trabajo. En este nivel, la formación equivale al apren dizaje para el desarrollo personal y profesional. El formador En este ciclo el formador es la persona clave, que trabaja con un grupo de gente con el propósito de aprender. A veces el forma dor acude a la empresa, da un único curso o seminario y vuelve a marcharse, o bien, en el otro extremo, está plenamente involu crado con la organización. En este caso, necesita una serie de habilidades especializadas para diseñar, impartir y evaluar la for mación. El formador tiene un punto de vista personal, y si se pretende que la formación sea una parte eficaz del sistema en conjunto y no un acontecimiento aislado, también debe tener en cuenta los restantes puntos de vista. Al formador le incumbe la exigente tarea de perfilar con pre cisión las necesidades de la empresa y de los individuos. Un buen formador en un entorno empresarial debe conocer bien su campo y contar con las habilidades necesarias para transmitir este conocimiento a grupos de personas. Para ello hacen falta un conocimiento especializado, técnicas de presentación y una idea clara del aprendizaje individual y de grupo y de la dinámica de grupos. Finalmente, por si fuera poco, necesita también las habi lidades de un asesor empresarial para intervenir en el Análisis de las Necesidades de Formación y para colaborar con los directi vos en el análisis del rendimiento de cada tarea. El formador, además, debe ser capaz de evaluar los resultados de la formación en los niveles del rendimiento individual, del trabajo y de la 36 PARTE I: EL DESAFÍO A LOS FORMADORES organización. La formación en la empresa será eficaz si es una parte plenamente integrada del ciclo de formación. Perfeccionamiento continuo El aprendizaje en el nivel de la organización conlleva un perfec cionamiento continuo, y ¿n este respecto, las ideas del Movi miento por la Calidad Total (MCT) se han extendido considera blemente. La persona que más ha influido en este campo ha sido el doctor W Edwards Deming, el formador y asesor norteameri cano que introdujo estas ideas en Japón durante los años de la posguerra. Su influencia ha sido tal que el premio Deming, que se concede cada año, es probablemente el galardón empresarial más codiciado en Japón. Deming formuló una filosofía total para la empresa que tien de al perfeccionamiento continuo de todos los procesos de pla nificación, producción y servicio. El MCT pretende crear una cultura empresarial aprendedora mediante el cultivo de la cali dad en el proceso comercial, la implantación de métodos moder nos de formación y el establecimiento de unvigoroso programa de educación. Uno de los objetivos declarados es el de eliminar el miedo en la empresa, porque las personas asustadas ni traba jan bien ni pueden asumir responsabilidad. Han desaparecido ya los tiempos inmortalizados en la frase que se atribuye a Samuel Goldwyn: «No quiero a mi alrededor personas serviles que digan a todo que sí; quiero gente que me diga la verdad aun que les cueste el empleo». La filosofía de Deming también impli ca la supresión de objetivos de ventas, comisiones y demás dis tinciones competitivas como las clasificaciones anuales por méritos. El argumento que justifica estas medidas es que la mayor parte de los fracasos individuales se debe a problemas estructurales en el lugar de trabajo y, si tales factores escapan al control del individuo, cualquier recompensa al mérito es arbi traria y contraproducente. Para construir una organización aprendizaje permanente mediante el perfeccionamiento continuo, hay que empezar con un liderazgo claro y una visión general compartida. Con fre Formación y aprendizaje 37 cuencia se ha utilizado el MCT como una panacea y se ha impuesto desde lo alto. Los resultados han sido decepcionan tes. Deming deja muy claro que, a menos que la filosofía del Movimiento por la Calidad Total se aplique en los niveles más altos de la organización , y se perciba que es aplicada, surtirá escaso efecto. El aprendizaje individual Los criterios de competencia No puede haber aprendizaje en el nivel de la organización si no hay aprendizaje individual, y uno de los objetivos de la forma ción es el de perfeccionar constantemente el rendimiento del individuo. La mejora del rendimiento resulta de la obtención de nuevas habilidades o del desarrollo de las ya existentes. Para definir qué es lo que constituye un mejor rendimiento, hacen falta criterios. A veces estos criterios pueden medirse cuantitativamente, por ejemplo, el número de artículos produci dos cada hora en una cadena de montaje, pero en un campo como el de las habilidades interpersonales no resulta nada fácil definir criterios. En el Reino Unido se instauró el sistema de National Voca- tional Qualifications (NVQ, «Calificaciones Vocacionales Nacio nales») y Scottish Vocational Qualifications (SVQ, «Calificacio nes Vocacionales Escocesas»), que proporciona una serie de criterios basados en la competencia para promover unas habili dades de aprendizaje más eficaces en las principales industrias. La competencia es la capacidad de realizar una tarea según un criterio definido. El enfoque de las NVQ consiste en tomar habi lidades y descomponerlas en elementos más pequeños, a los que se asocian criterios de rendimiento. De esta manera es posible evaluar los niveles de habilidad como un conjunto de elemen tos. El formador puede contemplar detalles cada vez más finos de la habilidad y determinar qué criterios de competencia se requieren y por qué normas habrá que juzgarlos. 38 PARTE I: EL DESAFÍO A LOS FORMADORES La estructura de las NVQ tiene relación con el trabajo de los formadores en dos aspectos. En primer lugar, como análisis estructurado de una tarea y como base para la reflexión sobre la evaluación de la competencia en los terrenos en que cada uno trabaja. Cada vez se tiende más a asociar la formación con los criterios NVQ apropiados. En segundo lugar, proporciona un mapa de competencias para la formación en sí, definido por el Training and Development Lead Body (TDLB, «Organismo directi vo para la formación y el desarrollo») en el Reino Unido, con lo que intenta dar respuesta a la interesante pregunta de «¿Qué cualidades caracterizan a un formador competente?». La motivación Para que alguien aprenda nuevas habilidades, con independen cia de su papel en la organización, han de cumplirse ciertas con diciones. En primer lugar, la persona debe querer aprender las habilidades. Deben considerarlas significativas y valiosas por ellas mismas. El aprendizaje exige motivación. Mandar a alguien a que siga un curso para adquirir habilidades que otra persona cree que necesitaría aprender es algo que no da resultado. Lamentablemente, todavía se hace así en numerosas empresas (y es una práctica casi universal en la educación hasta los dieciséis años). Es mucho mejor ofrecer a las personas una gama de cur sos a elegir y beneficios claros por asistir a ellos. El objetivo de la formación es aquello que los formadores quieren que los alum nos sepan y hagan; el objetivo del aprendizaje es aquello que los alumnos quieren aprender y hacer. La formación, en la práctica, será una combinación y un ajuste de estos dos objetivos con el propósito de aprender. Las cuatro etapas del aprendizaje El aprendizaje de una habilidad tiende a seguir cuatro etapas generales. Mientras lee estos párrafos, piense de qué manera el aprendizaje de una habilidad, como la de conducir, encaja en este marco. La primera etapa recibe el nombre de incompetencia Formación y aprendizaje 39 inconsciente: no sólo ignora usted lo que ha de hacer, sino que tampoco tiene ninguna experiencia de ello. Ésta es la etapa de la «ignorancia dichosa». Para un niño, la conducción de un coche es un misterio. La segunda etapa es la de la incompetencia consciente. Ha empezado usted a hacerlo y no tardan en surgir los problemas. Esta etapa exige toda su atención consciente. Es la más incómo da, pero también es la etapa en que más aprende. Puesto que es incómoda, resulta importante que los formadores apoyen plena mente a los alumnos y les expliquen que esa incomodidad es señal de que están aprendiendo. Si la etapa de la incompetencia consciente se hace demasiado larga o demasiado incómoda, los alumnos pueden desalentarse, y por eso es importante dividir la habilidad en fragmentos manejables. A continuación se llega a la etapa de la competencia conscien te, en la que es usted capaz de hacerlo, pero aplicando atención y concentración. Por último, está la etapa de la competencia inconsciente. La habilidad se convierte en una serie de hábitos automáticos y su mente consciente queda en libertad para escuchar la radio, mirar el paisaje o mantener una conversación mientras usted conduce. Crear un entorno para el aprendizaje Los alumnos deben tener ocasión de aprender las habilidades. Esto plantea la cuestión de cómo aprendemos. La idea que tenga el formador de lo que es el aprendizaje y de cómo se produce influirá considerablemente en el diseño y la presentación del curso de formación. Si piensa usted en las cosas importantes que ha aprendido en la vida, seguramente comprobará que no las fue encajando pieza a pieza de un modo consciente; sus expe riencias y conocimientos le llegaron de una vez como intuicio nes nuevas, sin que usted «intentara» que ocurriera así. Nuestra mente consciente puede compararse a la clásica punta del ice berg. La mayor parte de nuestros procesos de pensamiento es inconsciente; sólo percibimos los resultados. Esto no debe extra 40 PARTE I: EL DESAFÍO A LOS FORMADORES ñarnos, porque nuestra atención consciente sólo puede captar de cinco a nueve datos o unidades de información. Lo que importa es cómo hacemos encajar esta información y qué cone xiones establecemos. En vista de que gran parte del aprendizaje es inconsciente, de lo que se trata es de crear un entorno que maximice las oportuni dades de aprendizaje, un entorno abierto que permita explorar y experimentar sin peligro, en el que las personas puedan mostrarse como son; un entorno en el que los alumnos asuman la responsa bilidad de su propio aprendizaje, al tiempo que se hacen cada vez más responsables de su desarrollo personal y profesional. Puesto que la formación aborda principalmente el aprendi zaje en la edad adulta, tenemos que examinar el proceso de aprendizaje en los adultos. A medida que vamos adquiriendo madurez, aumentan nuestra necesidad y nuestra capacidad de dirigir el aprendizaje por nosotros mismos, así como nuestra capacidad deutilizar la experiencia para el aprendizaje y de organizar nuestro propio aprendizaje en función de los proble mas de nuestra vida. El proceso de aprendizaje de contenidos que constituye una gran parte de la educación formal es una experiencia pasiva que los adultos no suelen tolerar, a menos que exista un contrato explícito para hacerlo y se expongan claramente los beneficios. Los adultos tienden a aportar su pro pia motivación y a regirse por sus propios criterios más que por los del exterior. Por lo general, necesitan menos apoyo que los niños, y muestran una marcada tendencia a hacer suyo el apren dizaje. Los adultos suelen poseer una variada experiencia que pueden utilizar como recurso de aprendizaje. Cualquier proyec to de formación debe tenerlo en cuenta. El ciclo de aprendizaje Existe un ciclo de aprendizaje que puede aplicarse en los niveles del individuo y la organización. Se parte de un estado presente, como por ejemplo un grado de habilidad o rendimiento. Se piensa en un objetivo o estado deseado, como un mayor grado de rendimiento. Se necesitan criterios y evidencias acerca de lo Formación y aprendizaje 41 que debe usted ver, oír y sentir para saber que ha alcanzado el estado deseado. Acto seguido, se establece una comparación entre lo que se tiene y lo que se desea. Esta comparación le reve la un desfase, de modo que hace usted algo, formarse, leer o aprender de alguna manera, para reducirlo. A continuación, se vuelve a comparar y se sigue actuando hasta alcanzar el estado deseado según sus criterios y evidencias. Una vez hecho esto, identifica usted el siguiente objetivo de aprendizaje. En el nivel individual, podemos refinar el modelo utilizando el ciclo que formalizó David Kolb a mediados de los años seten ta a partir de su trabajo sobre los estilos de aprendizaje. 1. El aprendizaje empieza con una experiencia concreta. 2. El individuo piensa sobre esa experiencia y recopila informa ción. 3. El individuo que aprende empieza a hacer generalizaciones y a internalizar lo ocurrido en la experiencia. comparación comprobar revela por diferencias comparación Aplicar Recursos Opciones Nuevas acciones para reducir la diferencia Figura 1.2 El ciclo de aprendizaje 42 PARTE I: EL DESAFÍO A LOS FORMADORES Figura 1.3 El ciclo de aprendizaje de la organización Experiencia concreta Generalizar e internalizar Reunir información Figura 1.4 El ciclo del aprendizaje individual Formación y aprendizaje 43 4. Por último, hay una etapa de prueba en que se ensayan las nuevas ideas. Lo bueno de este modelo es que es recurrente. Cada ciclo puede tener otro ciclo en su interior, como un juego de muñecas rusas. Eso significa que un solo modelo puede tener muchas aplicaciones. El aprendizaje generativo Estos ciclos de aprendizaje simples sólo son un primer paso. Del mismo modo en que contienen otros ciclos dentro de ellos, tam bién forman parte de un ciclo más amplio, el del aprendizaje generativo, o aprender a aprender. Aquí el formador entra en su terreno si es capaz de transmitir estas habilidades. En efecto, el aprendizaje generativo mejora todo el ciclo, y lo hace más rápi do y más eficaz. Por lo general, la educación en la escuela no suele pasar del primer nivel de aprendizaje, el de recordar datos o habilidades. Normalmente no se nos enseña a aprender. Se nos pide que recordemos, pero no se nos dice cómo hemos de recor dar. Ésta es la diferencia que hay entre darle un pescado a una persona y enseñarle a pescar. La Programación Neurolingüística tiene un lugar en este libro porque trata de cómo aprender a aprender, de cómo utili zar lo que usted ya sabe para aprender más deprisa y mejor. Esto convierte a la PNL en una valiosa herramienta para el formador en sus papeles de asesor, analista y presentador. La PNL propor ciona un marco de trabajo unificado y poderosas habilidades de comunicación que pueden aumentar espectacularmente la efica cia de la formación. Además, es también muy útil para los alum nos, a los que permite amplificar su capacidad de aprendizaje en cualquier campo. Los formadores necesitarán sus propias habilidades de aprender a aprender para afrontar el desafío de los tiempos, y los formadores capaces de enseñar habilidades de aprender a aprender valdrán su peso en oro para cualquier empresa que les dé empleo. El trabajo que hagan en ella se extenderá mucho más 44 PARTE I: EL DESAFÍO A LOS FORMADORES allá de los muros de la sala de formación. Nunca se quedarán sin trabajo. En el nivel de la organización, el aprendizaje generativo crea organizaciones en aprendizaje permanente; en el nivel del indi viduo, el aprendizaje generativo conduce a una mejora con tinuada del rendimiento y a una mayor autorrealización. La siguiente anécdota ilustra muy bien la diferencia entre el aprendizaje simple y el generativo. Gregory Bateson, autor de libros sobre comunicación y teoría de sistemas, relata en su obra Steps to the Ecology o f the Mind la experiencia que tuvo cuando estudiaba las pautas de comunicación de los delfines en el Insti tuto de Investigación Marina de Hawai. Bateson trabajó con los entrenadores que enseñaban a los del fines a actuar para el público. El proceso empezó con un delfín ingenuo. El primer día, cuando el delfín hizo algo desacostum brado, como saltar fuera del agua, el entrenador tocó un silbato y le arrojó un pescado como recompensa. Cada vez que el del fín actuaba de esa manera, el entrenador tocaba el pito y le daba un pescado. El delfín tardó muy poco en aprender que ese com portamiento le proporcionaba un pescado, de modo que em pezó a repetirlo con mayor frecuencia, y cada vez reclamaba un pescado. Al día siguiente, el delfín ejecutó el salto nada más salir y se quedó esperando el pescado. No hubo pescado. El delfín repitió el salto varias veces, pero todas infructuosamente, hasta que al fin, enojado, hizo algo distinto, como rodar sobre sí mismo. Entonces el entrenador tocó el pito y le arrojó un pescado. Cada vez que el delfín repitió el nuevo truco en esa sesión de entrena miento, recibió un pescado como recompensa. No había pesca dos para el truco del día anterior, sólo para algo nuevo. Esta pauta se repitió durante catorce días. El delfín salía y hacía el truco que había aprendido el día anterior, pero era en vano. A menudo repetía los trucos de varios días atrás, sólo para ver cuáles eran las reglas, pero sólo era recompensado cuando hacía algo nuevo. Sin duda esto debía de resultar muy frustrante para el delfín. El decimoquinto día, no obstante, fue como si el delfín aprendiera de pronto las reglas del juego. Se puso frenéti Formación y aprendizaje 45 co y dio un espectáculo asombroso en el que mostró ocho nue vas formas de comportamiento, cuatro de las cuales no se ha bían observado nunca en la especie. Al parecer, el delfín com prendía no sólo la manera de generar comportamientos nuevos, sino también las reglas de cómo y cuándo generarlos. Los delfi nes son listos. Un último detalle: durante los catorce días que estuvo con el entrenador, Bateson vio que éste le daba pescados al delfín sin que se los hubiera ganado, fuera de la situación de entrenamien to. Bateson sintió curiosidad y le preguntó por qué lo hacía. El entrenador contestó: «Ah, eso. Es para seguir en términos amis tosos, por supuesto. Después de todo, si no tenemos una buena relación, no se molestará en aprender nada». Formación y aprendizaje Puntos clave FORMACIÓN Y APRENDIZAJE • La formación es el proceso que amplifica el aprendizaje y proporciona un contexto para el mismo en tres terrenos principales: los conocimientos y cómo aplicarlos las habilidades los valores y actitudes. • El aprendizaje es el proceso de adquirir conocimientos, habi lidades o capacidades por medio del estudio, la experiencia o la enseñanza. • La formación y el aprendizaje son dos aspectos del mismo proceso. El formador crea un contexto en el que los indivi duos puedenaprender. • Cuanto más logremos averiguar sobre el proceso de aprendi zaje, mejor diseñaremos los cursos de formación y más efica ces serán. 46 PARTE I: EL DESAFÍO A LOS FORMADORES TIPOS DE FORMACIÓN • La formación abarca muchas posibilidades: formación vocacional, formación por la experiencia en el lugar de trabajo, cursos, seminarios y talleres de forma ción en grupo. • La formación en grupo, si se hace bien, es una de las mane ras más rentables de transmitir las habilidades necesarias para el perfeccionamiento continuo dentro de una organiza ción. EL CICLO DE APRENDIZAJE • El aprendizaje individual y en el nivel de la organización son expresiones distintas de una pauta subyacente común. • En una organización, el ciclo de aprendizaje implica: identificar las necesidades y definir los criterios con que se juzgará la mejora establecer objetivos de aprendizaje en términos de habili dades, valores y conocimientos diseñar la formación para que responda a las necesidades y los objetivos el acontecimiento en sí de formación/aprendizaje evaluar los resultados y utilizarlos para perfeccionar el proceso. • Este ciclo de formación puede contemplarse desde tres ni veles: 1. La organización: el desarrollo de la organización. 2. La tarea: eficacia en el trabajo. 3. El alumno: perfeccionamiento y satisfacción personales. • El formador unifica los tres niveles. LA CALIDAD TOTAL • Las ideas de Deming sobre el MCT pretenden crear una cul tura de aprendizaje en el seno de la organización. El MCT se interesa más por mejorar el sistema que por el logro indivi dual. Formación y aprendizaje 47 U S CALIFICACIONES VOCACIONALES • Los sistemas inglés y escocés de «Calificaciones vocaciona les» (NVQ y SVQ) establecen un conjunto de criterios basa dos en la competencia para facilitar un aprendizaje de habili dades más eficaz en los principales sectores de la industria. • El Training and Development Lead Body («Organismo directi vo para la formación y el desarrollo») establece criterios de ámbito nacional y administra las calificaciones vocacionales para formadores. LA FORMACIÓN SIGNIFICATIVA • Los alumnos deben estar interesados en asistir a la forma ción. Tienen que considerar que lo que están aprendiendo en ella es significativo y valioso para ellos. • Los objetivos del aprendizaje son aquello que los formadores quieren que los alumnos sepan y hagan. Los objetivos de apren dizaje son aquello que los alumnos quieren saber y hacer. El proceso de formación debe ajustar estos dos objetivos. LAS ETAPAS DEL APRENDIZAJE • En el aprendizaje pueden distinguirse cuatro etapas: 1. Incompetencia inconsciente. 2. Incompetencia consciente. 3. Competencia consciente. 4. Competencia inconsciente. • Buena parte del aprendizaje se produce en el nivel inconsciente. • Nuestro estado emocional influye poderosamente en el aprendizaje. El formador ha de ser capaz de crear un entor no seguro en el que los alumnos puedan asumir la responsa bilidad de su propio aprendizaje. EL APRENDIZAJE EN LOS ADULTOS • Los adultos dirigen su propio aprendizaje, y no toleran el aprendizaje pasivo desprovisto de responsabilidad. • Los adultos poseen muchas y variadas experiencias que pue den comunicar y utilizar durante la formación. 48 PARTE I: EL DESAFÍO A LOS FORMADORES CICLO DE APRENDIZAJE • Hay un ciclo de aprendizaje que consta de las siguientes par tes: 1. Conocer su estado presente. 2. Conocer su estado deseado. 3. Conocer qué evidencia demuestra que se ha llegado al estado deseado. 4. Valores y criterios sobre el aprendizaje. 5. Actuar para reducir la diferencia entre el estado pre sente y el deseado. 6. Continuar repitiendo el ciclo hasta tener la evidencia de haber alcanzado el objetivo. EL APRENDIZAJE GENERATIVO • El aprendizaje generativo consiste en aprender a aprender, y promueve el perfeccionamiento continuo y la autorrealiza- ción de los individuos. • Para crear una organización en aprendizaje permanente se necesita el aprendizaje generativo. • La Programación Neurolingüística (PNL) es un método de aprendizaje generativo. • Los formadores capaces de formar en las habilidades de aprender a aprender tendrán el mayor éxito e influencia. La Programación Neurolingüística 3 Modelar el comportamiento Hay presentadores, maestros, formadores y educadores que ver daderamente destacan en lo que hacen. Si ha tenido usted la experiencia de conocer a una de estas personas, comprenderá el impacto que pueden tener en su vida. La PNL es el estudio de cómo las personas alcanzan la excelencia en cualquier terreno y de cómo enseñar estas pautas a otras personas para que también puedan alcanzar los mismos resultados. A este proceso se le da el nombre de modelar. El campo de la PNL no sólo incluye el modelar, sino tam bién los modelos que se crean. Estas pautas, habilidades y técni cas se utilizan cada vez más en el asesoramiento, la educación y la empresa para obtener una comunicación más eficaz, un aprendizaje más rápido y un mayor desarrollo personal y profe sional. La PNL deja de lado la cuestión de por qué algunas perso nas alcanzan la excelencia, ya que la idea de un talento innato no conduce a ninguna parte; lo que hace la PNL, en cambio, es examinar cómo alcanzan la excelencia y cómo se puede enseñar a otras personas a alcanzarla utilizando esas pautas. Pensamiento, lenguaje y conducta La PNL aborda nuestra experiencia como sujetos: cómo pensa mos en nuestros valores y creencias y cómo creamos nuestros estados emocionales. En este sentido, la PNL es la clave de la formación por medio de la experiencia; con ella podemos crear 49 50 PARTE I: EL DESAFÍO A LOS FORMADORES experiencias que se vinculan con creencias y dan lugar a estados emocionales. Nuestras creencias y nuestros estados emocionales generan nuestra conducta. Con la PNL, podemos descubrir de qué manera creamos nuestro mundo subjetivo. El nombre de Programación Neurolingüística engloba las tres áreas que la PNL ha reunido: • «Programación» alude a nuestras pautas de conducta y a los objetivos que nos fijamos. • «Neuro» se refiere a nuestra neurología, a nuestros procesos mentales. • «Lingüística» alude al lenguaje, a cómo lo utilizamos y cómo influye en nosotros. Por consiguiente, la PNL relaciona nuestras palabras, pen samientos y conducta con nuestros objetivos. El término «pro gramación» es una metáfora informática, pero no se refiere al modelo primitivo de la inteligencia artificial, sino al modelo informático de las redes neuronales. La PNL puede considerarse una psicología generativa sistémica y ecléctica que contempla las relaciones e influencias de las distintas partes de nuestra perso nalidad. El conductismo es la psicología de la inteligencia artifi cial, donde un estímulo conduce directamente a una respuesta. Qué, por qué, cómo Para modelar a las personas destacadas debemos explorar qué hacen: su conducta, sus acciones y su fisiología. Luego debemos averiguar por qué lo hacen: cuáles son los valores y las creencias positivas que subyacen a su comportamiento. Las habilidades son acciones consecuentes respaldadas y sostenidas por creen cias. Finalmente, necesitamos saber cómo lo hacen, cuáles son sus procesos de pensamiento y sus estrategias mentales. Los niveles neurológicos El aprendizaje puede producirse en diversos niveles. El siguiente modelo fue elaborado por Robert Dilts. La programación neurolingüística 51 • El primer nivel es el entorno: el contexto, nuestro medio ambiente, las demás personas con las que nos relacionamos. • El segundo nivel es el comportamiento: las acciones concretas que llevamos a cabo. • El tercer nivel es el de las habilidades y capacidades: lo que podemos hacer. • El cuarto nivel es el de las creencias y los valores: lo que cree mos y lo que es importante para nosotros. • A continuación viene nuestra identidad: el sentido básico de mí mismo, mis valores principales y mi misión en la vida. Figura1.5 Los niveles neurológicos 52 PARTE I: EL DESAFÍO A LOS FORMADORES • Además, la mayoría de las personas tienen una relación con algo más allá de ellas mismas (lo espiritual). Si aplicamos todo esto a la formación, una declaración • en el nivel del entorno podría ser: «La formación resulta fácil con recursos de primera categoría y el respaldo de la empre sa» • en el nivel del comportamiento: «Trazó usted muy bien esa grá fica en la clase de formación» • en el nivel de las capacidades: «Has adquirido unas habilidades impresionantes» • en el nivel de las creencias: «Divirtiéndose aprende uno mejor» • en el nivel de la identidad: «Es usted un buen formador». Muchos cursos y libros sobre la formación se concentran en el nivel del entorno: cómo hay que disponer la sala y qué recursos se debe utilizar. Algunos libros sobre habilidades de presentación se centran en el nivel del comportamiento, es decir, en lo que hace usted para presentar el material. Sin embargo, a menudo se des cuidan los niveles superiores: cómo funcionan las habilidades y qué creencias y valores les dan poder y las amplifican. Sin creen cias y valores que les den poder, las habilidades pueden atascarse. Además, las creencias y los valores también afectan en gran medi da a los pensamientos y el estado emocional. El nerviosismo puede estropear por completo una presentación, por muy compe tente que sea el presentador en circunstancias normales. Si es usted formador, la formación que fluya de su sentido de sí mismo y de su misión en la vida será poderosa y congruen te. La formación en PNL proporciona herramientas para cambiar no sólo el comportamiento y las habilidades, sino también las creencias y los valores, un terreno en el que a la formación tradi cional le resulta difícil influir. La PNL se centra particularmente en el terreno de las habilidades, en cómo se conectan las creen cias con las acciones. Una de las principales motivaciones para escribir este libro ha sido la de abordar este desequilibrio y diri gir la atención hacia los niveles superiores de la formación. La programación neurolingüística 53 Modelos de lenguaje La PNL se inició en Estados Unidos a mediados de los años setenta, cuando John Grinder, un lingüista, y Richard Bandler, estudiante de informática y matemáticas, empezaron a mode lar a algunos comunicadores excelentes en el campo de la psicoterapia. Al principio exploraron pautas de lenguaje y pre guntas para generar un modelo de lenguaje que llegó a cono cerse como metamodelo: el arte de utilizar el lenguaje mismo para hacer más claro el lenguaje. (Meta es un prefijo de origen griego que significa «más arriba» o «más allá».) Los fallos de comunicación suelen producirse porque las palabras tienen distintos significados para las distintas personas. Si lo duda, pregunte usted a diez personas distintas qué significan las palabras «formación», «competencia» o «aprendizaje». Algu nas veces las diferencias de significado son leves y carecen de importancia; otras veces, importan mucho. El Metamodelo es el arte de formular preguntas clave para averiguar qué sig nifican las palabras para un individuo determinado. Gracias a ello, puede usted conseguir información específica de alta calidad. El modelo de Milton, que recibe el nombre de Milton Erick- son, hipnoterapeuta de fama mundial, es lo contrario del Meta- modelo: es el arte de utilizar un lenguaje deliberadamente vago para que la gente tenga libertad de conferir su propio sentido a las palabras que usted pronuncia. Los formadores necesitan ambas habilidades. A veces hay que ser muy preciso; por ejemplo, cuando se dan instruccio nes. Con frecuencia tendrá que hacerle buenas preguntas a un alumno con objeto de poner en claro (para usted y a menudo para él) a qué se refiere exactamente. Si por cualquier motivo no es usted capaz de hacerlo, terminará contestando a la pre gunta que ha creído que le hacían, y no a la pregunta que el alumno creía formular. Otras veces juzgará usted más conve niente hablar en términos generales, para que cada persona pueda suplir la experiencia personal que encaja exactamente para ella. 54 PARTE I: EL DESAFIO A LOS FORMADORES Visualización Imágenes construidas visualmente © Sonidos construidos © Imágenes recordadas visualmente © Sonidos recordados © Cinestesia (Sentimientos y sensaciones corporales) © Digital auditivo (Diálogo interno) © Nota: Los dibujos se ven como si estuviera mirando a otra persona Figura 1.6 Pautas del movimiento ocular La programación neurolingüística 55 La experiencia interior A partir de sus primeros trabajos sobre el lenguaje, John y Richard llegaron a la conclusión de que el lenguaje era en sí una representación de algo más profundo. Tanto las palabras que uti lizamos como la manera en que las utilizamos se basan en nues tra experiencia individual. ¿De qué está compuesta la experien cia interior? Las primeras pistas las obtuvieron al fijarse en frases curiosas como: «Ya veo qué quiere decir», que les llevaron a pre guntarse si no podrían tomarse en su sentido más literal. ¿Podía ser que la experiencia interior se compusiera de representacio nes internas de la experiencia sensorial? John y Richard se sintieron fascinados por lo que las perso nas hacían realmente cuando pensaban. No fueron los primeros en advertir el tipo de movimientos oculares que hacemos cuan do pensamos, pero sí fueron los primeros en relacionarlos siste máticamente con el pensamiento y el lenguaje. Cuando las per sonas visualizan, tienden a desenfocar la mirada y a dirigirla directamente al frente o a mirar hacia arriba a la derecha o a la izquierda. Cuando una persona habla interiormente consigo misma, lo que se denomina diálogo interior, es más probable que mire hacia abajo y a la izquierda. Cuando perciben sensa ciones, suelen mirar hacia abajo y a la derecha. Así pues, nues tros pensamientos se reflejan en el cuerpo por la manera en que movemos los ojos. Los sentidos internos Nuestro mundo de experiencia interior se compone de sensacio nes, sonidos e imágenes, al igual que el exterior. Del mismo modo en que diferimos unos de otros en nuestra manera de uti lizar los sentidos exteriormente, también diferimos en nuestra manera de pensar. Hay personas que se hablan mucho a sí mis mas, mientras que otras piensan más en imágenes, y otras en forma de sensaciones o sonidos. Todos sabemos qué es para no sotros el pensamiento, y quizá damos por sentado que también es igual para los demás, pero cada persona es distinta. 56 PARTE I: EL DESAFÍO A LOS FORMADORES La PNL se define a veces como «la estructura de la experien cia subjetiva», es decir, la manera en que nos creamos nuestro propio mundo, único para cada uno de nosotros, según nues tra manera de pensar, sentir, ver y oír. Nuestras creencias e inte reses también condicionan aquello que percibimos, a lo que prestamos atención y lo que dejamos de lado. Ahora que sabe lo de los movimientos oculares, quizá se dé cuenta de que las per sonas los hacen continuamente. Ya ocurría antes, pero, sencilla mente, usted no les prestaba atención. Nuestra manera de pensar también se refleja en el lenguaje. Algunas personas describen su punto de vista sobre los aconte cimientos, el brillante futuro que ven ante ellas; otras escuchan atentamente y sintonizan la misma longitud de onda, y aún hay otras que quieren coger bien lo que usted dice para sentirse a gusto. Es razonable suponer que las palabras de la primera per sona reflejan imágenes mentales, mientras que las del segundo grupo describen lo que oyen mentalmente y las del tercero toman contacto con sus sensaciones. La aplicación evidente de todo esto al caso de la formación es que le conviene variar el lenguaje que utiliza de modo que incluya distintas maneras de decir la misma cosa, para que los visualizadores puedan ver qué está diciendo, los auditivos pue dan oírlo con plena claridad y los quepiensan mediante sensa ciones puedan coger bien el sentido. Las estrategias mentales Una estrategia es una secuencia ordenada de pensamientos que resulta en una secuencia ordenada de acciones. Así, por ejem plo, las personas tienen estrategias para motivarse, para com prar, para tomar decisiones, para escribir y para aprender. Las distintas estrategias implican distintas maneras de pensar: en imágenes, en sonidos y en sensaciones. Cada tarea distinta requiere una forma distinta de pensar: una estrategia para dise ñar un edificio, por ejemplo, seguramente exigirá una conside rable dosis de visualización, mientras que una estrategia para componer música seguramente se basará más en la audición La programación neurolingüística 57 interna. Las distintas estrategias de pensamiento poseen secuen cias definidas de imágenes, sonidos y sensaciones, y la forma exacta de cada una puede ser importante. Pruebe a realizar el siguiente experimento: hágase una ima gen de un acontecimiento de formación al que haya asistido. Si cree que no puede hacerse esas imágenes, imagínese por unos instantes que sí puede. Haga una imagen brillante, con movimiento y colores... Ahora, oscurezca la imagen, suprima el color y déjela fija... ¿Cómo cambia eso su reacción ante el recuerdo? De la misma manera, puede usted cambiar el volumen o la dirección de los sonidos y voces internos. En PNL, estas cualida des de las imágenes, sensaciones y sonidos internos se denomi nan submodalidades. Las distintas personas tienen distintas estrategias para apren der. Una vez haya adquirido usted las habilidades de modelado de la PNL, podrá averiguar cómo aprende la gente, sugerir posi bles mejoras y diseñar estrategias de aprendizaje a su medida. Esto hace que el aprendizaje se vuelva generativo: las personas aprenden a aprender. El aprendizaje consciente y el aprendizaje inconsciente En PNL, se considera que algo es consciente cuando está en la per cepción del momento presente, como lo están ahora mismo estas palabras. Todo lo demás, lo que no está en la percepción del momento presente, es inconsciente. Al aprender utiliza usted su atención consciente; sin embargo, manifiesta mejor sus habilidades cuando actúa de un modo inconsciente, utilizando una práctica o unos hábitos ya asumidos. Por eso le resulta difícil a la gente expli car de un modo consciente cómo hace bien las cosas: la persona ya ha olvidado las etapas de aprendizaje. De la misma manera, resulta difícil ver cómo se construyó un edificio una vez se han retirado todos los andamios. Una de las cualidades de ser capaz de hacer bien algo es precisamente que no se necesita pensar en ello. 58 PARTE I: EL DESAFÍO A LOS FORMADORES Gracias a las habilidades de modelado de la PNL, ahora le será posible descubrir por medio de las palabras y del len guaje corporal estas estrategias invisibles que conducen al éxito en el aprendizaje, para que los demás puedan beneficiarse de ellas. Las habilidades de comunicación La buena comunicación surge de una buena sintonía y de apre ciar la realidad singular de la otra persona. La sintonía puede lograrse adaptando el lenguaje corporal, el tono y las palabras a los de la otra persona. Dada una sintonía inicial, la PNL tiene un modelo sencillo en el núcleo de la buena comunicación: 1. Sepa lo que quiere, cuál es su objetivo en cualquier situación, de manera que la comunicación tenga un propósito. 2. Esté alerta a las respuestas que recibe. Manténgase atento para ver, oír y sentir cómo reaccionan las otras personas. 3. Tenga la flexibilidad necesaria para ir cambiando lo que hace o lo que dice hasta conseguir lo que quiere. Este modelo de Flexibilidad y Agudeza de Objetivos es muy distinto a lo que suele ocurrir en las situaciones en que hay un atasco: seguir haciendo lo mismo, y cuando no da resultado, hacerlo con más empeño. Las distintas perspectivas Adoptar distintas perspectivas es una manera muy eficaz de pen sar con flexibilidad. En el caso de la formación, por ejemplo, está el punto de vista de la organización, está la formación para un trabajo en particular y está también lo que la formación sig nifica para el individuo. Según la manera en que lo enfoque, habrá que tener en cuenta distintas ideas y prioridades. Cuantos más puntos de vista pueda usted considerar, más rica será la información que reciba y más fácil le resultará averiguar cuál es La programación neurolingüística 59 la acción más útil que pueda realizar a continuación. En PNL, esto recibe el nombre de descripción múltiple. Existen tres puntos de vista básicos, tres maneras de con templar cualquier comunicación: 1. Su propia realidad, lo que usted piensa como individuo en función de su experiencia personal. Ésta se denomina prime ra posición. 2. Luego se trata de situarse en el punto de vista de otra perso na, o segunda posición. A mucha gente esto le resulta incómo do, porque supone que la comprensión y el asentimiento son lo mismo; es decir, que si usted contempla algo desde el punto de vista de otra persona tiene que estar de acuerdo con ella. Sin embargo, aunque es necesario que comprenda el punto de vista del otro, no es obligatorio que esté de acuerdo con él. Por lo demás, si no lo comprende no puede saber si está de acuerdo con él o no. 3. Finalmente, está la denominada tercera posición o metaposi- ción. Es la perspectiva sistémica que contempla la relación desde el exterior. Veamos un ejemplo relacionado con la formación. Un alum no formula una pregunta. Desde su punto de vista como forma dor (primera posición), la respuesta es tan evidente que usted no alcanza a figurarse por qué demonios el alumno se molestó en hacer la pregunta. Sin embargo, si se toma unos instantes para ponerse en su lugar (segunda posición) se dará cuenta de que al alumno se le debe de haber escapado un punto clave para hacer esa pregunta; así pues, responde usted a ese punto clave. Luego, se disocia mentalmente de usted mismo (tercera posi ción) y advierte que el alumno ha quedado satisfecho con la res puesta y que se ha reforzado su sintonía con el grupo. La presente exposición de la PNL es forzosamente breve, aunque, así lo esperamos, suficiente para introducir algunos conceptos básicos y sugerir su potencial. La PNL proporciona el eslabón que falta para la creación de una organización en apren dizaje permanente al explorar los modelos mentales en térmi 60 PARTE I: EL DESAFÍO A LOS FORMADORES nos de estrategias y creencias, y la maestría por medio del modelado. Se relaciona con las competencias del sistema de calificaciones vocacionales porque explora la manera de culti var habilidades por medio del modelado y la estrategia. Asimis mo, es una rica fuente de habilidades para formadores, creadas mediante el modelado de formadores y comunicadores exper tos. En la parte principal de este libro examinaremos sus aplica ciones prácticas. Programación Neurolingüística Puntos clave PNL • La PNL tiene que ver con el modelado: estudiar, comprender y transmitir las habilidades de las personas que han alcanza do la excelencia en cualquier campo. • La PNL relaciona nuestras palabras, pensamientos y conduc ta con nuestros objetivos y propósitos. LOS MODELOS DE LA PNL • Un modelo completo se compone de creencias, actos y estra tegias mentales. • El aprendizaje puede concebirse en distintos niveles neuro- lógicos: entorno creencias y valores comportamiento identidad o misión habilidades y capacidades • La PNL se originó en Estados Unidos a mediados de los años setenta, cuando John Grinder y Richard Bandler empezaron a modelar a destacados comunicadores. • La PNL ha elaborado dos modelos del lenguaje: el Metamodelo: cómo formular preguntas clave para pasar de las palabras a la estructura profunda de la experiencia el modelo de Milton: cómo utilizar las palabras de manera La programación neurolingüística 61 deliberadamente vaga para que abarquen todos los signifi cadosindividuales posibles • Las palabras y el lenguaje corporal están relacionados con nuestra manera de pensar. • Hay tres maneras principales de pensar: en imágenes (visual) en sonidos/palabras (auditiva) en sensaciones (cinestésica). LAS ESTRATEGIAS • Una estrategia mental se compone de: las maneras de pensar: visual, auditiva o cinestésica las cualidades de estas imágenes, sonidos o sensaciones internas (submodalidades) la secuencia de estos pensamientos. • El modelado y las estrategias le proporcionan a usted habili dades de «aprender a aprender». • La mayor parte del aprendizaje y la habilidad se desarrolla en el nivel inconsciente. LA COMUNICACIÓN • El modelo simple de la buena comunicación implica: conocer su objetivo ser sensible a las reacciones (feedback) ser flexible y tener varias maneras distintas de alcanzar el objetivo. LA PERSPECTIVA • Adoptar diferentes perspectivas es una habilidad analítica y comunicativa fundamental: la primera posición es su propia realidad la segunda posición es la realidad del otro la tercera posición es la perspectiva sistémica general que las abarca a las dos. • Cuantas más perspectivas tenga, más información valiosa conseguirá. CON' Resumen I Parte: El desafío a los formadores de PNL ^ AfEUftSí LÓGlCOS o r ig &]| <y.GIA «VAC» CELA D O *m ¡^P E C TíVh$ ^GUAJES G R IN 0^* SEGUNDA PARTE Antes de la formación Vista de conjunto Practicada por un experto, cualquier actividad parece fácil. Qui zás haya encendido usted el televisor en mitad de un programa de atletismo cuando los atletas están corriendo por la pista. Una de las mejores maneras de adivinar quién puede acabar siendo el ganador consiste en ver quién hace que correr parezca fácil, quién corre con menos esfuerzo. La facilidad y sencillez aparentes son la marca característica del experto, y esto es así en todos los campos: el atletismo, las artes interpretativas, el depor te, la oratoria, la enseñanza o la administración. La formación, por supuesto, no es ninguna excepción. Aunque esta facilidad es un signo externo de maestría en muchos terrenos distintos, tam bién enmascara el tiempo, el esfuerzo y la disciplina que ha exi gido su obtención. Cuanto mejor sea la práctica y la prepara ción, más fácil resultará la tarea. El mero esfuerzo del momento no es suficiente, y practicar movimientos y acciones ineficaces sólo hace que esos actos ineficaces resulten más fáciles. Esta vista de conjunto pone de relieve once áreas de impor tancia en la preparación de un curso de formación, para que sea más fácil y ameno y tenga más éxito. A cada una de ellas le corresponde un capítulo propio en esta parte del libro. 1. Los objetivos de la formación Para empezar, hay que establecer los objetivos. ¿Qué quie re usted conseguir para el grupo? ¿Qué quiere conseguir para usted mismo? Si trabaja en el seno de una organización, necesitará un sumario de la formación, basado en el Análisis de las Necesidades de Formación, donde se identifiquen cla ramente los objetivos y se haga constar su grado de priori dad. Antes de empezar, piense cómo sabrá que los ha alcan zado. Los objetivos deben examinarse desde todos los 65 66 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN puntos de vista: el del formador, el de los alumnos y, en su caso, el de la organización que patrocina el acontecimiento. 2. Los alumnos Tendrá usted que informarse sobre las personas que asistirán a la formación y sus necesidades. ¿Se conocen entre sí? ¿Cuál es su grado de motivación? ¿En qué nivel se sitúan sus habi lidades? ¿Cuáles son sus expectativas? 3. Principios de diseño Es necesario bosquejar, comprender y a veces memorizar el contenido y la estructura de la formación. Tiene que diseñar la formación de la mejor manera posible para alcanzar los objetivos previamente fijados, pero conservando la suficiente flexibilidad para dejar lugar a la improvisación y la experi mentación. Diseñar un proyecto de formación es una habili dad que puede aprenderse en todos los niveles, desde los ejercicios individuales hasta la estructura total. 4. Diseñar para el aprendizaje En esta sección se examina el diseño más bien desde el punto de vista de los alumnos, para aumentar el grado de aprendizaje. 5. Diseñar el diseño Aquí se presenta la estrategia de Disney, una estrategia crea tiva que se puede aplicar a todos los aspectos del diseño. 6. Estructuras de actividad Aquí se describen las principales actividades estructuradas que puede usted utilizar, como la representación de papeles o el estudio de casos, para alcanzar sus objetivos. 7. Diseño de ejercicios Además de utilizar las actividades estructuradas que conven gan, necesitará usted una gama de posibilidades para diseñar sus propios ejercicios para el aprendizaje de habilidades. De eso se trata en esta sección. Vista de conjunto 67 8. Habilidades de presentación Una vez haya decidido el contenido y la estructura de la for mación, queda la importante habilidad de presentarla. Dos formadores distintos pueden presentar el mismo material de manera que la experiencia que el grupo se lleva de la forma ción - y los objetivos que alcance- sea muy distinta. En esta sección se trata de integrar las habilidades de presentación para que refuercen su estilo natural individual. 9. Creencias y valores La formación es algo más profundo que lo que usted hace y dónde lo hace. Sus creencias y valores como formador afec tarán a lo que ocurra. Para ofrecer su mejor rendimiento, necesita que sus objetivos de formación estén en sintonía con sus valores y creencias. Las creencias positivas le capaci tan. Las creencias limitadoras lo limitan. Los valores son aquello que es importante para usted. 10. El autocontrol Finalmente, y quizá lo más importante de todo, están las habilidades de atender a su propio estado físico y emocional. Es importante tener estos aspectos bien cubiertos antes de empezar la formación. Un buen estado emocional hará afluir sus habilidades, mientras que un mal estado las volverá inac cesibles. 11. El entorno de la formación Los aspectos prácticos de la formación y la mayor o menor adecuación del entorno en que se llevará a cabo son impor tantes para proporcionar al formador y a los alumnos una base segura. La disposición de la sala, las instalaciones para la comodidad del formador y los participantes y el equipo y los materiales que vaya a utilizar deben comprobarse por adelantado. Con estas habilidades y principios, estará usted igualmente preparado para presentar una materia durante media hora ante 68 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN un grupo pequeño o un curso de formación por medio de la experiencia de varios días de duración ante un grupo nume roso. Vista de conjunto de la Segunda parte Puntos clave En la preparación de un curso, seminario u otra situación de for mación pueden distinguirse once áreas importantes: 1. Los objetivos de la formación 2. Los alumnos 3. Principios de diseño 4. Diseñar para el aprendizaje 5. Diseñar el diseño 6. Estructuras de actividad 7. Diseño de ejercicios 8. Habilidades de presentación 9. Creencias y valores 10. El autocontrol 11. El entorno de la formación Los objetivos de la formación 4 Por mucha experiencia que tenga como formador, lo primero que debe preguntarse es: «¿Qué quiero lograr con esta forma ción?». Sin unos objetivos claros, no podrá llegar a ninguna parte. Los objetivos son el centro de su diseño, y la estructura de la formación se construye sobre ellos. No se puede construir sobre un vacío. Por eso es tan importante la calidad del Análisis de las Necesidades de Formación, porque le proporciona objeti vos a los que apuntar. En el otro extremo de la formación, la eva luación de seguimiento demostrará qué resultados ha alcanzado. Existen dos tipos principales de objetivo: 1. Los objetivos finales, es decir, qué quiere usted lograr. 2. Los objetivos de proceso, o cómo quiere usted alcanzar los objetivos finales. Aquí hay queestablecer cuatro distinciones: • Los objetivos finales del formador para los alumnos: qué quiere que logren. • Los objetivos de proceso del formador para los alumnos: cómo quiere que alcancen esos objetivos. (Estos dos puntos se abordan en el diseño de la formación, páginas 93-98.) • El objetivo final del formador para sí mismo: lo que quiere obtener de la formación. • Los objetivos de proceso del formador. (Estos puntos se abordan más adelante, en la sección sobre autocontrol, pági nas 151-169.) 69 70 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN Objetivos finales para los alumnos Estos objetivos versan sobre lo que los alumnos aprenderán, lograrán o serán capaces de hacer, no sobre lo que los formado- res desean lograr. Por ejemplo: «Los participantes aprenderán a distinguir entre preguntas abiertas y cerradas y a identificar el momento adecuado para formular las de cada tipo» es un objetivo de formación bien expresado. «El form ador enseñará a distinguir entre preguntas abiertas y cerradas y a identificar el momento adecuado para form ular las de cada tipo» es un objetivo muy diferente y no especifica que nadie haya de aprender nada. La enseñanza no implica necesariamente aprendizaje, contra la ingenua opinión de nuestro sistema edu cativo, que da por supuesto que si una materia figura en el pro grama y es enseñada los estudiantes la aprenden, y si no, es por culpa de ellos. La formación pone en tela de juicio numerosos supuestos del sistema de educación formal. Para establecer unos objetivos alcanzables, siga las siguientes orientaciones: 1. Los objetivos deben formularse en términos positivos. Especifique qué quiere que los participantes logren o apren dan y qué conocimientos y habilidades se llevarán consigo al terminar. No fije objetivos acerca de lo que no harán, lo que dejarán de hacer o lo que no se llevarán al terminar. No se puede aprender a no hacer algo. La formación reparadora versa sobre lo que se puede hacer en sustitución de los pro blemas existentes. Así pues, si encuentra un objetivo negati vo que contiene aquello que no quiere, dele la vuelta a la cuestión y pregúntese: «¿Qué quiero a cambio?». 2. El formador debe ser un agente activo en la obtención de los obje tivos. El fin de la formación es el aprendizaje, y aunque los objeti vos se expresen en términos de lo que los participantes van a aprender, su plan para la formación debe centrarse en lo que Los objetivos de la formación 71 usted haga. No puede depender de otros ni de circunstan cias fortuitas. Piense qué hará usted para influir directamen te en los asistentes. 3. Conciba los objetivos tan específicamente como sea posible pre guntándose quién, qué, cuándo, dónde y durante cuánto tiempo. Muchos de estos aspectos ya estarán claros, y tendrá usted información sobre los asistentes, el lugar y el tiempo. El marco temporal de la formación impondrá unos límites cla ros, al igual que el número de participantes y las habilidades que ya poseen. No es realista tratar de enseñar un enfoque total de la comunicación en el campo de las ventas durante una clase de dos horas. El motivo más frecuente de que los formadores no consigan alcanzar sus objetivos es que sobres- timan lo que puede hacerse en un tiempo limitado. 4. Los objetivos deben ser mensurables desde el punto de vista del comportamiento. Tiene que haber una evidencia tangible de que el objetivo se ha alcanzado, pues de lo contrario la formación carece de sentido. Esta evidencia proviene de lo que usted ve, oye y siente que hacen los alumnos. Por ejemplo, la evidencia de que se ha adquirido la habilidad de formular preguntas abiertas y cerradas podría adoptar la forma de un ejercicio en que el operador alterna las preguntas abiertas y cerradas. El observador del ejercicio atiende, comprueba y da infor mación útil al operador. A continuación, los alumnos pueden comentar el efecto de las dos clases de preguntas, tanto en el papel de entrevistador como en el de entrevistado. La evidencia de una habilidad en el plano del comporta miento puede reducirse a una serie de criterios de compe tencia estandarizados, lo que entra de pleno en el campo de las Calificaciones Vocacionales. En primer lugar, se pueden descomponer las habilidades en competencias específicas susceptibles de ser medidas en el comportamiento del alum no. Por ejemplo, el liderazgo es una habilidad de muy alto nivel y puede considerarse compuesta por otras habilidades 72 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN como la de crear equipos, la de instruir, la de afrontar abier tamente los problemas y la de formular preguntas de alta calidad. En segundo lugar, las mismas habilidades y compe tencias no son logros de todo o nada, sino que llevan implí citos criterios de rendimiento. Los criterios de rendimiento se establecen para alcanzar ciertos niveles estipulados de competencia en una habilidad, y estos niveles especifican también determinadas condiciones de éxito, expresadas en forma de números, recursos utilizados o tiempo consumido. Las empresas que contratan formación pueden estipular criterios específicos, derivados de su programa de Calidad Total, o bien la formación puede desarrollarse según los estándares de competencia NVQ. Los estándares implican un nivel de competencia determinado y la evidencia de que se ha alcanzado. Estas estipulaciones especifican los objeti vos de la formación y los delinean de forma precisa, propor cionando evidencias cualitativas específicas que el formador ha de ver, oír o sentir para evaluar los objetivos de la forma ción y asegurarse de que se han alcanzado. Toda esta vertiente de la evidencia y la evaluación es importante tanto para el alumno individual como en el plano de la organización, y se aborda detalladamente en la Cuarta parte. 5. Los recursos adecuados. Entre estos recursos figuran sus propias habilidades, graba ciones, libros, colegas, los diseños y la experiencia de ante riores acontecimientos de formación y las ayudas de que dis ponga en el entorno de la formación. 6. Verifique las consecuencias. Podemos formular los objetivos a la perfección y aun así olvidamos de qué más puede ocurrir. Por ejemplo, si enseña usted técnicas psicoterapéuticas, asegúrese de incorporar las precauciones necesarias.. Si enseña el empleo preciso del len guaje, asegúrese de que los participantes no vayan a enemis tarse con su pareja y sus amistades por hacerles preguntas Los objetivos de la formación 73 comprometidas que no son adecuadas en el marco de su relación. Piense desde el punto de vista de los participantes cómo percibirán ellos las habilidades que les enseña. ¿En qué situación utilizarán la habilidad? ¿Cuándo la utilizarán? ¿Hay ocasiones en las que no sería correcto utilizarla? Revise desde distintas perspectivas Examine los objetivos de la formación desde tres perspectivas principales: su punto de vista como formador, el punto de vista de los alumnos y el de la organización que patrocina el aconteci miento, si es el caso. Una vez usted lo tenga claro, póngase en el lugar del alumno. ¿Cómo son las cosas desde su punto de vista? A continuación, adopte la perspectiva de la organización, si tra baja usted en una empresa. Revise el Análisis de las Necesidades de Formación y prepárese para evaluar los objetivos desde el punto de vista de la rentabilidad (relación coste-eficacia). Tamaño de los objetivos Al terminar el proceso de fijación de objetivos tendrá usted un número variable de objetivos de diversos tamaños. A menudo resulta más fácil empezar con objetivos de alto nivel para ir desa rrollando luego una serie de objetivos más pequeños, cada uno contenido en el anterior como si se tratara de un juego de muñe cas rusas. Su diseño final le permitirá alcanzarlos. Separar los objetivos en un principio no implica que durante la formación haya de abordarlos individual o consecutivamente. Por ejemplo, el objetivo general del formador podría ser que los alumnosaprendan a entrar en sintonía con los clientes. Este objetivo puede descomponerse en varios más pequeños. • Los participantes aprenderán a emparejar su postura corpo ral con la de otros. • Los participantes aprenderán a emparejar el tono y volumen de la voz con los de otros. 74 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN • Los participantes aprenderán a detectar las palabras clave en el discurso de la otra persona y a utilizarlas en su respuesta. Este último objetivo, a su vez, podría descomponerse así: • Palabras relacionadas con la visión (visuales). • Palabras relacionadas con el oído (auditivas). • Palabras relacionadas con la acción (cinestésicas). Una vez especificados los objetivos, puede usted empezar a diseñar una serie de ejercicios que permita alcanzarlos. Establezca un orden de prioridad en los objetivos Después de seleccionar los objetivos del curso, es necesario ordenarlos. Los objetivos de formación pueden dividirse en tres clases: • En primer lugar, la información o las habilidades que los participantes deben adquirir a resultas de la formación. • Segundo, las habilidades o información que los participantes deberían adquirir. • Por último, las habilidades e información que los participan tes podrían adquirir como resultado del curso. Esta última clase de objetivos le proporciona cierta flexibilidad, en el sentido de que no sería un desastre que la falta de tiempo u otras circunstancias imprevistas le impidieran abordarlos durante la formación. Los objetivos de la formación Puntos clave • La formación empieza fijando objetivos tanto para el forma dor como para los alumnos. Los objetivos de la formación 75 • Hay dos clases de objetivos: objetivos finales (lo que se logra) objetivos de proceso (cómo se logra). • Los objetivos finales para los alumnos deben expresarse en términos de qué aprenderán los alumnos. • Para ser alcanzables, los objetivos deben cumplir ciertos requisitos: expresarse en términos positivos; hallarse bajo el control del formador; ser específicos en términos de quién, qué, dónde, cuándo y durante cuánto tiempo; ser susceptibles de comprobación específica en términos de comportamiento: qué ha de ver, oír y sentir el forma dor para estar seguro de que el objetivo se ha alcanzado; los recursos han de ser adecuados; se han tenido en cuenta las posibles consecuencias negati vas; los objetivos deben examinarse desde tres perspectivas distintas: la del formador, la de los alumnos y la de la organización; los objetivos deben evaluarse: examinar su tamaño y su prioridad y ordenarlos. 5 Los alumnos Tamaño y composición del grupo Las personas acuden a la formación con distintos deseos, necesi dades, objetivos y expectativas, y algo de eso puede influir en el diseño de la misma. Si dirige usted un seminario público, es pro bable que los alumnos vengan de distintas procedencias, unidos por un interés común en la materia. En tales casos, puede usted utilizar los impresos de inscripción en el seminario para averi guar sus respectivas profesiones e intereses. La naturaleza de los arreglos de prensa y comercialización también influirá en la mayor o menor variedad de gente que atraiga. Por otra parte, la formación puede realizarse en el seno de una empresa, en cuyo caso tendrá usted una idea bastante aproximada de cómo va a ser el grupo desde antes de empezar. El tamaño del grupo es importante y sin duda influirá en su diseño. En un grupo pequeño seguramente habrá más discusión y la gente comentará más sus experiencias; en un grupo grande, es menos probable que los alumnos tomen la palabra y hagan preguntas, a no ser que establezca usted una buena sintonía. Asi mismo, el tamaño del grupo afectará al tipo de ejercicios que se puedan realizar. El nivel de la formación La formación se desarrollará en un determinado nivel de conoci mientos y habilidades, que puede ir de introductorio a avanza do. Antes de empezar, averiguará usted hasta qué punto están 77 78 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN los alumnos familiarizados con el material, aunque también puede enterarse formulando una serie de preguntas al grupo una vez empezada la formación. Si el curso o seminario es de carác ter general, algunas personas quizá deban esforzarse y necesiten una mayor atención, en tanto que los alumnos con mayor expe riencia necesitarán tareas y desafíos adicionales. Una exce siva variedad de niveles en un seminario organizado en el seno de una empresa sugiere que la formación no ha sido bien planteada. La dinámica del grupo Otra cuestión que quizá le convenga tener en cuenta es la de hasta qué punto los miembros del grupo se conocen entre sí, ya que eso afectará a la sintonía y a la dinámica del grupo. Si todos los alumnos del grupo pertenecen a la misma empresa, es pro bable que les resulte difícil quejarse abiertamente del trabajo. Asimismo, resulta muy distinto que la asistencia al seminario sea voluntaria u obligatoria. Un curso o seminario al que sea obliga torio asistir tendrá una atmósfera muy diferente, y es posible que algunos alumnos se sientan molestos o poco convencidos. No intente pasarlo por alto. Aborde la cuestión desde un principio, diciendo algo así como: «Ya sé que están ustedes aquí porque no han tenido otra alternativa. Dejemos eso de lado por un momen to y veamos cómo podemos sacar el mayor provecho del tiempo que vamos a pasar juntos». De esta manera reconoce usted las preocupaciones del grupo y se sitúa al margen de la conspira ción que los ha obligado a asistir. El sexo Cuando todo el grupo es del mismo sexo, es más probable que salgan a la superficie preocupaciones específicas. Por ejemplo, en un seminario sobre habilidades de comunicación se plantea rán cuestiones distintas para las mujeres que para los hombres, y el formador debe estar preparado para ello. Es fácil que se aborden asuntos como el acoso sexual, la manera de funcionar Los alumnos 79 en un entorno predominantemente masculino o la preocupación por parecer demasiado agresiva o maternal. La edad, el estado civil y la raza o grupo étnico de los alumnos son otros factores que también pueden influir en el diseño del curso y en la mane ra de enfocarlo. La práctica antidiscriminatoria Existen muchas maneras en que puede manifestarse la discri minación hacia los grupos minoritarios durante un seminario, y sería vano tratar de ofrecer una lista exhaustiva. Existen muchos libros excelentes sobre la percepción de la igualdad de oportunidades y la práctica antidiscriminatoria. Nuestra postu ra personal, que se refleja en nuestra manera de abordar la for mación, es que todo el mundo es igualmente valioso y respeta ble. Y todo el mundo es diferente. Esta diferencia debe ser valorada. Tratar a una persona menos bien porque la considera diferente o porque pertenece a un grupo distinto de aquél con el que usted se identifica es una indignidad. Todo el mundo merece tener todas las oportunidades de aprender y desarro llarse a su propio ritmo y a su propia manera, y que su diferen cia sea plenamente valorada. Hay que tener cuidado con el lenguaje que se utiliza. Para comprender cómo pueden interpretarse sus palabras, póngase en el lugar de la otra persona. Todo esto forma parte de dar una buena acogida a la gente y apreciar realmente su mundo. El len guaje políticamente correcto puede resultar útil en determinadas circunstancias, pero también se corre el riesgo de que suene hipócrita y recargado y de que resulte muy molesto. Por norma general, a los grupos les gusta saber cuál es la postura del forma dor, y tienden a fijarse más en los hechos que en las palabras. En el trato con los grupos minoritarios, el lenguaje políticamente correcto no sirve de nada si les parece que los trata de un modo desdeñoso. Sea congruente, de manera que tanto lo que dice como lo que hace transmitan el mismo mensaje. Cualquier incongruencia entre sus palabras y sus actos resultará percepti ble y será detectada por elgrupo. 80 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN Cualquier comentario o acción por parte de un participan te que resulte degradante para otro, tanto si es miembro de una minoría como si no, debe ser tomado en serio, aunque su sen tido quizá dependa del contexto y de la relación que haya entre las personas. Algunos comentarios pueden ser sumamente ofensivos en un contexto y una simple broma en otros. A veces resulta muy difícil decidir cómo debe tratar usted estas cues tiones, sobre todo cuando el que hace el comentario dice que es una broma y la otra persona se siente ofendida. Quizá pueda usted utilizar ese comentario ante el grupo como un ejemplo de lenguaje susceptible de considerarse ofensivo. Quizá puede indicarle en privado a la persona que hizo el comentario que ese comportamiento no es aceptable. Si un participante insiste en actuar de esta manera, podría usted llevarlo aparte y adver tirle que si sigue haciéndolo le pedirá que abandone el semina rio, pero éste es el último recurso. Un desafío directo en frente del grupo puede resultar eficaz, pero también puede desenca denar un tumulto emocional. Las discusiones acaloradas rara vez son constructivas, ya que los prejuicios son irracionales y, por tanto, no pueden modificarse por la sola fuerza de la razón. Las creencias de los alumnos Esto nos lleva a la cuestión de hasta qué punto el sistema de creencias de los alumnos puede afectar al seminario. La reacción de una persona ante las nuevas experiencias viene determinada en gran medida por su identidad social, étnica, religiosa y políti ca. Respete el sistema de creencias de cada alumno. A menos que el curso trate precisamente sobre las creencias, no tiene usted derecho a intentar cambiar las creencias y convicciones. En algunos de nuestros seminarios introductorios, tenemos una caja en la entrada, junto al perchero, e invitamos a los alumnos a dejar metafóricamente sus creencias en la puerta, junto con los sombreros y abrigos reales. Les prometemos que sus creencias estarán perfectamente seguras allí y que podrán recogerlas intac tas, si lo desean, a la salida del seminario. Los alumnos Los alumnos Puntos clave • En el diseño de la formación influyen: los deseos, necesidades, objetivos y expectativas del el tamaño del grupo la familiaridad con la materia el sexo la asistencia voluntaria u obligatoria. • La práctica antidiscriminatoria es importante. • Respete las creencias individuales. Principios de diseño 6 Contenido y proceso Un formador maneja dos partes entretejidas de la formación. La primera es el contenido del seminario que ha de alcanzar el obje tivo final para los alumnos. El formador posee habilidades y conocimientos en un terreno determinado y da información de la manera más clara y concisa posible. Asimismo, tendrá que aclarar la información para los alumnos, presentándola desde distintos ángulos. Dará ejemplos, explicará y sintetizará las ideas. Demostrará ciertas habilidades que forman parte del con tenido del seminario y será un influyente modelo que imitan. El contenido del curso o seminario ha de cubrir tres áreas principales: Conocimientos. Las ideas que el grupo aprenderá y recordará, y que seguramente serán expuestas por medio de conferen cias, fotocopias, diapositivas y vídeos. Habilidades. Las capacidades prácticas que constituyen el núcleo de la mayoría de los cursos y seminarios. Valores y actitudes. Las ideas que subyacen a los conocimien tos y habilidades. En segundo lugar, el formador maneja el proceso del semi nario, es decir, la manera en que se expresan los conocimientos, las actividades y los valores. El formador debe asegurarse de que dispone de tiempo suficiente para alcanzar los objetivos de la formación, y va evaluando el progreso de los alumnos de un modo continuado. Quizá necesite poseer habilidades de nego- 83 84 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN ciación para resolver diferencias entre distintos alumnos o entre los alumnos y él mismo. Necesita también habilidades de moderador, para garantizar que todos los alumnos que deseen hablar sean oídos. A veces lo hará directamente, interviniendo para interrumpir a alguien o para invitar a otros a decir lo que piensan, pero más a menudo su participación será indirecta: como modelo, crea una atmósfe ra permisiva y alentadora. El formador crea la cultura del curso por medio de las reglas que impone explícitamente y las que crea implícitamente como modelo que imitan. El formador sigue la pista del grupo durante todo el proceso de formación. Puede preguntarles abiertamente a los alumnos cómo les va, y también obtendrá pistas de las preguntas que ellos le formulen. Así advertirá si empiezan a flaquear y necesi tan un descanso o si se aburren con un tema y necesitan pasar a otro. Estas habilidades de «seguir la pista» son parte del proceso de la formación. Principios de diseño Los objetivos del proceso son la manera en que usted alcanza los objetivos finales para los alumnos; dicho de otro modo, son el diseño del seminario. ¿Qué clase de diseño quiere usted? Tenien do en cuenta el contenido de la formación, ¿cuáles son las cuali dades generales de un buen diseño? El principio fundamental es el de mantenerse usted mismo y mantener al grupo en un buen estado de aprendizaje. Para lograrlo, una de las mejores maneras consiste en hacer que el seminario sea divertido e interesante. Aprender es algo creativo y excitante, aunque quizás a los alumnos les quedó en la escuela la idea fija de que aprender es un esfuerzo y un asunto serio. Ésta es una creencia que sin duda se alegrarán de perder. Otro recurso para mantener un buen estado de aprendizaje consiste en diseñar el curso de manera que incluya una serie de experiencias variadas. Varíe la duración de los ejercicios. Lo más importante, varíe el medio de comunicación. Varíe la estructura que utiliza: interpretar papeles, estudios de caso y debates en Principios de diseño 85 común, por ejemplo. Varíe el foco de las estructuras hacia los aspectos mentales, físico, emocionales o espirituales. Por último, varíe los métodos, de modo que haya una mezcla de actividades de grupo, interpersonales e individuales. Más adelante examina remos detalladamente estas variaciones. El marco temporal El tiempo es una cuestión importante. Se necesita cierta práctica y experiencia para juzgar cuánto tiempo hará falta para transmi tir habilidades y conocimientos a un grupo. Incluso los forma- dores más expertos pueden errar considerablemente cuando el grupo es muy propenso a hablar y a discutir. Si el seminario aborda terrenos emocionales, como el asesoramiento psicológi co, a veces se tocan de pasada cuestiones importantes que deben resolverse en el mismo momento. Dé cabida a la flexibilidad. Cuando haga su programación, deje un margen de tolerancia: es improbable que el material ocupe el tiempo exacto que usted ha previsto. Tenga siempre presentes sus objetivos y lleve preparado material adicional, o tenga la seguridad de que es capaz de diseñar sobre la marcha un nuevo ejercicio para llenar el tiempo que encaje en el curso de la formación y refuerce sus objetivos. Otras veces se encon trará con que la falta de tiempo le obliga a suprimir algún mate rial. Quizá necesite modificar ligeramente sus objetivos o añadir otros nuevos según las cuestiones que los alumnos aporten al seminario; en las circunstancias del caso, es posible que esas cuestiones sean más importantes que los objetivos que había preparado de antemano. Esté dispuesto a improvisar y a apartar se de su programa para conducir al grupo de vuelta a un buen estado de aprendizaje si advierte que empiezan a mostrarse can sados, aburridos o inquietos. Las pausas Las pausas son una parte integrante de la formación, tanto como cualquier otro elemento. Todo el mundo las necesita para repo 86 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN nerse, y proporcionan una estructuración natural al transcurso del día,separando materias y ejercicios distintos. Las pausas, asimismo, también están bajo el control directo del formador; constituyen parte del ciclo de aprendizaje y son un elemento indispensable para mantener al grupo en un buen estado de aprendizaje. Además, el formador también puede hacer una pausa infor mal en cualquier momento. Está la pausa libre, en la que esen cialmente usted les dice a los alumnos que se relajen y hagan lo que les apetezca durante cinco minutos para recargar las bate rías. Está también la pausa física, en la que puede utilizar ejerci cios a base de palmadas rítmicas, ejercicios de kinesiología y estiramientos físicos espontáneos. En tercer lugar, está la pausa de relajación o trance, en la que usted les sugiere a todos que se pongan cómodos y esencialmente los conduce por una visuali- zación guiada, para terminar con sugerencias de que regresen a la sala sintiéndose descansados y vigorizados. Esta clase de ejer cicio, sin embargo, no es muy adecuado para después del almuerzo, cuando el descenso natural en los niveles de energía puede hacer que la gente se quede dormida. El sueño no es el mejor estado de aprendizaje. Una cosa que debe tenerse en cuenta es que a lo largo de la jornada se desarrolla un ritmo fisiológico natural, gobernado por los sistemas autónomo y endocrino. Este ciclo de Pausa-Descan so-Actividad dura entre 90 y 120 minutos, aproximadamente, y es una parte fundamental de nuestra vida cotidiana, hasta el punto de que sigue produciéndose incluso cuando dormimos, en la alternancia entre los sueños y los estados de sueño profun do. En la práctica, para funcionar bien necesitamos una pausa cada hora y media o dos horas. Si queremos mantener al grupo interesado y atento, dos horas es el límite máximo para cual quier ciclo de trabajo, al margen de la combinación de activida des que tenga lugar durante ese tiempo. Por lo general, es buena idea hacer una pausa formal cada hora y media como máximo. Las pausas también son esenciales para recordar bien el material. La investigación ha demostrado sin lugar a dudas que la capacidad de recordar disminuye drásticamente tras un lapso Principios de diseño 87 de entre 50 minutos y una hora. Una pausa de diez minutos al final de la hora mejora notablemente la memoria de los conteni dos. Además, los alumnos necesitan tiempo para integrar el material que están aprendiendo. Si el grupo está pidiendo a gri tos una pausa, es que la ha aplazado usted demasiado. Por lo general, suele ser mejor dejar a la gente deseando más que dejar la en un estado de agotamiento. Haga una pausa en el punto cul minante, si es posible, porque de esta manera la capacidad de recordar será buena y, más aún, se recordará como una buena experiencia. La capacidad de recordar es máxima al principio y al final de una sesión de aprendizaje, de manera que es conve niente situar el material importante justo después de una pausa. Lo que se aplica al grupo, se aplica igualmente al formador: ¡también el formador necesita una pausa! La secuencia Ordene el material en una secuencia que sirva a su objetivo: ¿cuál es el mejor camino para llevar a los alumnos de donde están ahora a donde usted quiere que estén? Todo viaje empieza con un paso, como dice el proverbio, y todo curso o seminario tiene una introducción, por breve que sea, seguida por el cuerpo principal en el que se realiza la mayor parte del trabajo y, por último, un final, donde el grupo puede integrar lo que ha apren dido y llevar el proceso de formación a una conclusión natural. La formación se parece un poco a un bocadillo: aunque lo importante es lo de dentro, sin el pan que lo mantiene unido todo se viene abajo. Básicamente, el principio del seminario presenta al formador y permite que los alumnos traben conocimiento unos con otros. El formador establece unas expectativas, aborda cuestiones prác ticas y explica brevemente al grupo en qué va a consistir la for mación. El cuerpo del seminario presenta el material principal. La parte final de la formación puede incluir un ejercicio de integración, y ha de volver sobre los puntos importantes, dejar una impresión de cosa completa y permitir que los alumnos expresen sus reacciones. El fin cierra el círculo. Un seminario 88 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN que termina porque se ha acabado el tiempo nunca deja la misma sensación satisfactoria que el que llega a su conclusión natural y medida. Existen algunos principios para la ordenación de las ideas y los ejercicios en una secuencia adecuada en el cuerpo de la for mación. Enseñe y haga practicar a los alumnos las habilidades menos arriesgadas antes de pasar a las más arriesgadas. Así, por ejemplo, probablemente sea mejor practicar habilidades de dirección mediante la interpretación de papeles en una situación derivada de una pequeña falta de disciplina antes que en el con texto de un enfrentamiento general. Cuanto mayor sea la revela ción de uno mismo que exige la habilidad, más arriesgada es ésta. Los conceptos frente a la experiencia Aquí llegamos a un punto fundamental en la organización secuen- cial de un curso o seminario. Lo que hace que sea tan interesante es que no se trata únicamente de una cuestión teórica, sino que todos tenemos nuestros propios valores y creencias al respecto, relacionados a menudo con el tipo de enseñanza que recibimos. La elección es la siguiente: ¿enseñará usted primero los conceptos, para que los alumnos puedan verle un sentido a la experiencia subsiguiente, o bien les proporcionará primero la experiencia para que tengan una base sobre la que conceptualizar? La formación tradicional tiende a dar primero los conceptos. Se habla sobre las habilidades y la experiencia, y después se rea liza un ejercicio para poner en práctica las habilidades. Final mente, se efectúa la integración. El enfoque alternativo, que es el que suele utilizarse de pre ferencia en las formaciones basadas en PNL, funciona en sentido contrario. Primero proporciona la experiencia basada en los sen tidos, bajo la forma de ejercicios. Una vez los alumnos han teni do la experiencia, disponen de algo de lo que hablar. Sin expe riencia, sugerimos, los conceptos tendrán muy poco sentido. En segundo lugar, es inevitable que los conceptos se presen ten con las inclinaciones y los filtros perceptivos propios del Principios de diseño 89 monitor. Esto en sí no tiene nada de malo, pero ¿qué necesidad hay de imponer al grupo sus propias inclinaciones? La educa ción transmite de generación en generación no sólo un conoci miento acumulado, sino también prejuicios y limitaciones acu mulados. Es mucho más justo y respetuoso para los alumnos, a nuestro modo de ver, proporcionarles la estructura mínima para que puedan sacar el mayor partido de la experiencia. De esta manera, podrán obtener más de su material de lo que usted mismo se figuraba. Enriquecerán y ampliarán la teoría existente y las aplicaciones del material e incluso le enseñarán a usted algo. Este enfoque es más difícil de poner en práctica, empero, porque a la gente le gusta tener un mapa del sitio al que se diri ge. Los alumnos se sentirán más incómodos si no lo tienen, y, volviendo a la metáfora del delfín, los pescados de recompensa tendrán que ser mayores y más abundantes. Como ocurre con tantas otras preguntas, la mejor respuesta es «las dos cosas a la vez», no «una u otra». Algunas habilidades pueden enseñarse de la manera tradicional, primero el concepto y luego la experiencia; otras pueden enseñarse de la manera opuesta, primero la experiencia y después los conceptos de que hablar. No se convierta en esclavo de ningún enfoque. En el pre sente libro propondremos vigorosamente que se utilice más el segundo enfoque, puesto que la formación está muy inclinada hacia el molde tradicional. Sencillez frente a complejidad La formación tradicional empieza con ideas sencillas y avanza gradualmente hacia las más complejas. Se vaedificando a base de pequeñas piezas que se juntan para formar una estructura más grande. Pueden presentarse buenos argumentos en favor de este método, y todo el enfoque del sistema NVQ acerca de las competencias está basado en estos términos. Las habilidades se edifican una sobre otra, de manera que conviene enseñar prime ro los componentes más pequeños. Una ventaja de «descender» descomponiendo en fragmentos las habilidades complejas es 90 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN que puede presentarlas en piezas lo bastante pequeñas para que los alumnos experimenten repetidos éxitos. Sin embargo, la presentación de habilidades complejas en pequeños fragmentos plantea tres inconvenientes. En primer lugar, los alumnos pueden perder de vista el objetivo final y no llegar a ensamblar nunca los trozos. El segundo riesgo es que presente usted demasiadas piezas y sobrecargue la mente cons ciente del grupo, que sólo puede manejar siete (más dos o menos dos) datos independientes al mismo tiempo (o dos, más dos o menos dos, los domingos por la mañana). El tercer peligro es que las piezas no encajen para formar un todo integrado, sino una colección de fragmentos reunidos como una especie de monstruo de Frankenstein. Los seminarios Frankenstein son demasiado frecuentes. La alternativa al enfoque tradicional se deriva de la manera en que adquirimos habilidades realmente complejas, como el lenguaje. En este caso, adquirimos de un modo natural la estruc tura completa, que contiene en su interior las habilidades e ideas más pequeñas. En otras palabras, muchas de las estructuras, ideas y reglas las aprendemos de un modo inconsciente e implí cito. Las conocemos, pero no sabemos que las conocemos. El lenguaje es una habilidad asombrosa que todos dominamos en muy pocos años antes de que el proceso de educación formal interfiera con nuestros circuitos de aprendizaje. Los niños empiezan imitando el lenguaje, y después utilizándolo para decir lo que quieren decir. Además, pasan por una etapa en que al parecer nunca dejan de hablar, salvo cuando están durmien do. Practican como locos e ignoran el significado de la palabra «fracaso». Cuando aprendemos gramática formalmente, apren demos de modo consciente lo que ya veníamos haciendo. Los niños no saben nada de gramática y aun así se las arreglan para hablar perfectamente bien. Lo más interesante es que son capa ces de aplicar correctamente las reglas gramaticales para expre sar lo que quieren. Por ejemplo, al decir «andé» en lugar de «anduve» están aplicando una regla correcta al verbo «andar»; y dicen correctamente «pensé» antes que «pensuve». Los niños aprenden las reglas y las aplican de un modo inconsciente, incre Principios de diseño 91 mentando su conocimiento de las excepciones a medida que avanzan. Si aprendiéramos a hablar tal como aprendemos otras materias en la escuela, aún balbucearíamos todos. Así pues, otra disyuntiva en la formación es la de enseñar primero fragmentos grandes o ir edificando a base de fragmen tos pequeños. La primera opción conduce a un aprendizaje ace lerado. Su complemento, la formación acelerada, es la capacidad de transmitir habilidades y conocimientos a la mente incons ciente de los alumnos en un solo paso, sin pasar por las etapas conscientes. Hablaremos más de ello en la Tercera parte. Principios de diseño Puntos clave • El monitor presenta un contenido como parte del proceso de alcanzar los objetivos finales de la formación. El contenido se compone de: conocimientos habilidades valores. • También es responsable del proceso: cómo se presenta el contenido. • El formador tendrá siempre presente el marco temporal y utilizará las habilidades que sean necesarias para presentar el contenido de la formación. • Los principios básicos de un buen diseño son: mantiene a los alumnos y al monitor en un buen estado de aprendizaje es divertido e interesante proporciona una serie de experiencias variadas. • Una distribución adecuada de las pausas es importante para mantener un buen estado de aprendizaje: las pausas mejoran la capacidad de recordar el material las pausas refrescan a los alumnos. 92 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN • El diseño impone una secuencia al material de la formación. • Hay una importante alternativa entre dar los conceptos antes que la experiencia o dar primero la experiencia y después los conceptos que la codifican. • El aprendizaje acelerado consiste en adquirir toda la habili dad sin construirla pieza a pieza. • La formación acelerada es la capacidad de enseñar a la mente inconsciente de los alumnos, de manera que no tengan que construir conscientemente la habilidad a partir de sus partes constituyentes. 7 Diseñar para el aprendizaje El estado de aprendizaje Una de las diferencias clave entre el enfoque de la PNL y el enfo que tradicional de la formación es que la PNL concede prioridad al estado de aprendizaje del alumno. Los alumnos en un buen estado de aprendizaje aprenderán lo que les ofrezca y tendrán buenas asociaciones con el conocimiento que les facilitarán su aplicación. A los niños les encanta aprender, pero por lo visto es frecuente que al terminar el proceso de educación formal hayan aprendido a aborrecer el aprendizaje. La PNL estudia nuestra experiencia y nuestros estados emo cionales. La elección emocional es posible. El principio más importante del diseño es el de crear un contexto en el que los alumnos puedan acceder a su mejor estado de aprendizaje. Usted diseña una estructura para todo el grupo, pero cada per sona es distinta y aprende de distinta manera. ¿Cómo puede conseguir que su diseño utilice estas diferencias, además de las cualidades comunes, como recursos para el aprendizaje? Las cualidades comunes En un nivel profundo, todos compartimos algunas cualidades comunes. Todos tenemos una parte física, una emocional, una intelectual y una espiritual. Estas partes son aspectos de una per sona entera; toque cualquiera de ellas y tocará todos los demás aspectos. Constituyen una unidad, un ser humano. Cuando más afecte la formación a la persona entera, más duradero y generati- 93 94 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN vo será el aprendizaje. Las personas aprenden mejor cuando están involucradas con todo su ser en el proceso. 1. La parte física de la persona es el cuerpo. Toda formación debe incluir algún movimiento físico, ya sea incorporado en los ejercicios o durante una pausa entre los ejercicios. En mi condición de músico, a mí me gusta utilizar juegos y movi mientos rítmicos. Otros monitores utilizan ejercicios de kinesiología o de yoga. Utilice lo que usted considere acerta do. Paradójicamente, unos minutos de ejercicio físico pue den darle al grupo mayor energía. 2. La formación saca a relucir emociones: procure responder a los sentimientos del grupo. Por árido que sea el contenido, los alumnos tendrán sentimientos acerca de ellos mismos como aprendices. Los buenos ejercicios de formación permi ten que los alumnos se encuentren a gusto con ellos mismos en su papel de aprendices, al margen de todo lo demás. El contenido de la formación puede afectar directamente a las emociones, por ejemplo en el asesoramiento psicológico o en los seminarios de autoafirmación. 3. La formación tradicional pone de relieve el intelecto, y sin duda es necesario tener en cuenta la parte intelectual y cognitiva de la formación, puesto que si las ideas no son intelectualmente satisfactorias, la gente a menudo rechazará toda la formación. Sin embargo, el intelecto sólo es un aspecto de la cuestión. Con frecuencia se tiende a suponer, debido al modelo de aprendiza je de la enseñanza escolar, que la comprensión consciente es un requisito indispensable para aprender con éxito. Pero piense en los acontecimientos de aprendizaje más significativos de su vida: es improbable que, en el momento en que tuvieron lugar, implicaran una comprensión consciente de los acontecimien tos. Habitualmente ocurrelo contrario: primero la experiencia, y sólo después la integración y la comprensión. La «universi dad de la vida» utiliza técnicas de aprendizaje acelerado. No aparece ningún guru que nos prepare para lo que va a ocurrir. Diseñar para el aprendizaje 95 4. La parte espiritual es aquella que nos conecta con los demás de una manera que trasciende nuestro yo individual, y exis ten muchas maneras distintas de concebirla. Hay muchas formaciones que no llegan a este nivel, mientras que en otras se palpa cierta sensación de ir más allá de las limitaciones individuales que percibimos en nosotros mismos para conec tamos con algo superior. La formación como una asociación entre iguales La formación es un bucle en el que primero el monitor se mues tra más activo y los alumnos responden. Después, el monitor responde a la reacción de los alumnos y el bucle total hace avan zar la formación. Tanto el monitor como el participante desem peñan su papel en un pie de igualdad. Los alumnos no son recipientes vacíos que el monitor omnisciente debe llenar con conocimientos y habilidades. Este modelo es otro residuo de la escuela, aunque mucha gente se comporta como si fuese verdad. Prescindir finalmente de este modelo es un profundo alivio. El monitor no ha de llevar la pesada carga de la responsabilidad por el éxito de la formación, ni ha de cargar con toda la culpa si los alumnos no aprenden, Comportamiento externo Creencias Valores Estado emocional Influencias Respuesta interna y aprendizaje Creencias Valores Estado emocional Influencias Comportamiento externo Figura 2.1 La comunicación en la formación 96 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN como tampoco puede echarles la culpa a los alumnos si «no lo captan». En una asociación funcional entre iguales, no cabe hablar de culpa. La formación es una empresa circular y coope rativa, y la función primordial del monitor es crear un contexto en el que a la gente le resulte fácil aprender. Cada uno es res ponsable de su propio aprendizaje. El monitor también aprende. Puede aprender nuevas facetas del material en las que no había pensado o aprender más sobre la manera de exponer un tema. Del mismo modo, quizás apren da sobre sus propios puntos fuertes y débiles. Si el monitor no está aprendiendo, no es probable que los alumnos aprendan tampoco. Las creencias que tengamos sobre el aprendizaje influirán positiva o negativamente en el bucle de la formación. Creer que todo el mundo tiene o puede crear los recursos que necesita para aprender, y comportarse de acuerdo con ello, es favorecedor. Las creencias actúan como una profecía que se da cumplimiento a sí misma, y crean sutiles expectativas que se transmiten al monitor. En las investigaciones sobre la educación llevadas a cabo por Rosenthal y Jacobsen («Teachers Expectancies: Determinants of Pupils’ IQ Gains», en Psychological Reports, 19 (1), pp. 115-118), se dividió a los niños de una clase en dos grupos de igual capaci dad. A continuación, se hizo creer a los maestros que los niños del primer grupo eran más inteligentes que los del segundo y, en consecuencia, era de esperar que destacaran. El resultado fue que el primer grupo presentó realmente mejor rendimiento que el segundo. Esto se conoce como «efecto Pigmalión», y se ha puesto de relieve en diversos estudios sobre la empresa, la política y la medicina. Las creencias y expectativas pueden influir sobre el bucle de aprendizaje en cualquier sentido. Creer que las personas tienen una gran facilidad para aprender bien favorece que sea así. Aun teniendo en cuenta que a la mayoría de los cursos y seminarios se asiste por voluntad propia y que el grupo está motivado, el monitor necesita conquistar y mantener el interés de los alumnos. El grupo querrá un material que sea adecuado y significativo, y recurrirá a algún conocimiento ya existente para edificar sobre él la formación. El grupo querrá además que la Diseñar para el aprendizaje 97 formación sea divertida. En el contexto de la formación, la diver sión es uno de los elementos más difíciles de acotar. La formación para divertirse Tómese unos instantes para reflexionar en sus propias experien cias de formación y aprendizaje, tal vez en la escuela, tal vez en un seminario, tal vez en una situación completamente distinta. Ahora, haga una lista de lo que vio, oyó y sintió y que hizo que esta experiencia fuese divertida para usted. Amplíe al máximo el significado de la palabra. Quizá fue la personalidad del monitor. Quizá fueron los chistes, las experiencias interesantes, el mate rial de la formación. Piense en lo que había. Ahora, recuerde una experiencia de aprendizaje que decidi damente no fue divertida. ¿Qué ocurrió en ella? ¿Qué vio, oyó y sintió en esa situación? Haga una segunda lista. Ahora tiene dos listas: Comparando las dos, ¿cuáles son las principales diferencias? ¿Qué puede hacer para crear un contexto en el que se divierta? ¿Qué puede hacer usted, como formador, para crear un con texto en el que el grupo se divierta? Al repasar sus dos listas seguramente habrá descubierto que si el profesor no se divierte es muy difícil que se diviertan los alumnos. La siguiente cita es de Walt Disney: «Prefiero entretener a la gente con la esperan za de que aprenda que enseñar a la gente con la esperanza de que se entretenga». Experiencia divertida Experiencia no divertida ¿Qué oía? ¿Qué veía? ¿Qué sentía? ¿Qué tenía el entorno? ¿Y el formador/maestro? ¿Y los demás alumnos? ¿Y el contenido? 98 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN Diseñar para el aprendizaje Puntos clave • El diseño de la formación debe mantener a los alumnos en un buen estado de aprendizaje, en el que las diferencias indi viduales puedan ser un recurso. • El diseño de la formación puede afectar a las personas en cuatro planos: físico emocional intelectual espiritual. • La formación es una asociación en pie de igualdad entre for mador y alumno, y crea un bucle de influencia mutua: aprenden tanto el formador como los alumnos los alumnos no son recipientes vacíos en una asociación entre iguales no existe la culpa cada uno es responsable de su propio aprendizaje. • Las creencias influyen poderosamente en el bucle de apren dizaje. Actúe como si los alumnos tuvieran todos los recursos que necesitan para aprender bien. • Busque maneras de hacer que la formación sea divertida. 8 Diseñar el diseño Diseño creativo Hace unos años, una importante compañía petrolera compren dió por fin que lo que le proporcionaría una ventaja competitiva era la creatividad de su personal antes que la tecnología utiliza da, que a fin de cuentas podía ser adquirida, y lo era, por sus competidores en el mercado. La empresa contrató a un equipo de psicólogos para que determinara la diferencia entre sus inge nieros más creativos y los que no lo eran tanto. En esencia, se trataba de un proyecto de modelado. La empresa esperaba que, cuando se supiera qué diferenciaba a los creativos de los no crea tivos, se podría enseñar a todos los ingenieros a ser creativos. Los psicólogos se pasaron tres meses en la empresa con una batería de cuestionarios, observando a los ingenieros en su trabajo y haciéndoles preguntas. La principal diferencia que encontraron entre los dos grupos sorprendió a todo el mundo. Era muy senci lla: las personas creativas se creían creativas, y las menos creativas creían que no eran creativas. La creatividad pocas veces tiene que ver con el hallazgo de una diferencia enorme, sino con advertir y combinar varias ideas pequeñas. Es usted creativo cuando empie za a permitir que su mente combine muchos hechos, ideas y pro cesos distintos. Cuanto menor sea el número de limitaciones que le impone usted al proceso, tanto mejor. En el caso de una formación, es posible que usted tenga ya elaborados diseños que funcionan bien, y quizá desee experimen tar con ellos y modificarlos para no quedarse estancado. Por otra parte, puede que se vea ante lanecesidad de planificar una forma- 99 100 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN ción a partir de cero. Sea cual fuere la tarea, necesitará una estra tegia para crear las partes principales del diseño. Existe una buena estrategia, modelada a partir de Walt Disney por Robert Dilts y conocida, naturalmente, como «la estrategia Disney». Disney la utilizaba para pensar sobre las películas que hacía; usted puede utilizarla para concebir, refinar y evaluar sus diseños. La estrategia Disney • Empiece a pensar en la formación que quiere diseñar. Cual quier cosa vale, desde un pequeño ejercicio hasta el curso o seminario en su totalidad. Quizá prefiera usted empezar con un fragmento más bien pequeño, hasta que esté familiariza do con todo el proceso. El soñador La primera etapa consiste sencillamente en dar rienda suelta a las ideas, en generar posibilidades sin parar mien tes en lo realistas que sean. A esta parte, Disney la llamaba «el soñador». Elija un lugar ante usted en el que pueda situarse y convertirse en el soñador. Aquí es usted completamente libre para especular, para crear sin restricciones. Puede que le resulte práctico marcar este lugar en el suelo, quizá con una hoja de papel de color. Haga memoria y piense en un momento en el que realmente generó algunas opciones creativas en cualquier terreno. No hace falta que tenga nada que ver con la formación. Pase a ocupar el lugar elegido y reviva la experiencia tan plena y vivida mente como pueda. De esta manera, asocia usted al soña dor o parte creativa de su mente con ese lugar: lo ancla ahí. Cuando haya terminado, abandone ese lugar. El realista A continuación, elija un lugar distinto delante de usted y señálelo. Éste es para «el realista». Los sueños están muy Diseñar el diseño 101 bien, pero luego llega un momento en que debe usted tamizarlos, organizados y actuar con respecto a ellos. Por consiguiente, necesita usted saber cómo se traducen los sueños al mundo real. Recuerde una ocasión en la que pensó de manera rea lista y constructiva acerca de cualquier idea y formuló un plan de acción eficaz. Cuando tenga un buen ejemplo, pase a ocupar el lugar señalado para el realista y reviva la experiencia. Ancle en ese lugar la parte realista de usted y, cuando esté satisfecho, apártese otra vez. El crítico A continuación, elija un tercer lugar ante usted para «el crítico» o «evaluador». Después, piense en una ocasión en la que fue usted capaz de criticar un proyecto de mane ra constructiva. La palabra «criticar» tiene malas connota ciones; tiende a sugerir comentarios negativos y destructi vos. La buena crítica es constructiva, identifica lo que falta en el proyecto y lo que debe ocurrir para que funcione. Su intención positiva es la de mejorar el plan. Cuando tenga un buen ejemplo, pase al lugar del crítico y deje a su mente en libertad de encontrar los puntos débiles. Cuando haya terminado, abandone el lugar. Ahora tiene tres lugares que le sirven como anclas para un determinado proceso de pensamiento: el primero para el soñador, el segundo para el realista y el tercero para el crítico o evaluador. Ya está usted listo para pensar en el diseño de la formación. Póngase en el lugar del soñador y empiece a explorar con toda libertad y creatividad. Especule tanto como le plazca. No necesita pensar si las ideas son realistas ni qué problemas presentan; de eso se cuidarán las otras posiciones. Deje vagar la mente y tenga tantas ideas como pueda antes de abando nar el lugar. Soñar despierto puede ser una manera útil y 102 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN poderosa de pasar el tiempo; el mejor ejemplo de ello lo dio un joven físico llamado Albert Einstein cuando se preguntó cómo sería viajar en el extremo de un rayo de luz. Sus espe culaciones provocaron una revolución en la física moderna, la más «dura» y en apariencia la más objetiva de las ciencias, y dieron pie a la teoría de la Relatividad. • Ahora, tome las especulaciones que acaba de crear y póngase en la posición del realista. Empiece a organizar sus ideas y a crear un plan. Seguramente abandonará algunas ideas y desarrollará otras. ¿Cómo puede reunir todas esas ideas en una serie realista de acciones? Cuando se sienta satisfecho, salga de ese lugar. • Por último, pase al lugar del crítico y evalúe el plan. Interro gúese acerca de lo que falta y lo que se necesita. Adopte el punto de vista de los participantes. Quizá vayan a pagar un buen dinero por asistir a la formación. ¿Vale la pena, desde su punto de vista? ¿Cómo podría mejorarla? ¿Pagaría usted por asistir? En esta etapa, es característico dialogar con uno mismo. • Ahora tendrá ya un plan razonablemente elaborado. Vuelva a ocupar el sitio del soñador y vea si se le ocurre alguna otra idea para modificar creativamente el plan, utilizando la información del realista y el crítico. Retírese del lugar cuan do termine. • A continuación, quizá desee visitar de nuevo las tres posicio nes hasta que se sienta satisfecho. Puede visitar las tres en cualquier orden hasta que el plan quede tan completo como usted sea capaz de hacerlo. Tal vez descubra que le resulta más fácil acceder a una de estas posiciones que a las otras; eso pone de relieve el área donde residen sus puntos fuertes. Para crear un plan bueno de verdad, necesita las tres funciones, y tienen que estar separadas para fun- Diseñar el diseño 103 cionar sin interferencias. Lo que suele ocurrir es que empieza usted a soñar y a crear un plan y al momento interviene el críti co con un comentario negativo o la parte realista de usted se apresura a decirle que es imposible. Así nunca tiene ocasión de dejar correr la mente en plena libertad. El crítico no es más realista que el soñador; sólo representa otra manera de examinar las ideas. El crítico critica el plan, no al soñador. Puede usted diseñar la formación en colaboración con otro formador que vaya a participar en ella. En este caso, pueden uti lizar la estrategia Disney los dos juntos o que cada uno represen te partes distintas de ella. Procure utilizar las diferencias que haya entre los dos para crear sinergia, lo que conducirá a un diseño mejor del que cualquiera de los dos habría podido hacer por separado. 104 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN Trabajar con grupos La estrategia Disney es una buena estrategia de planificación para dar clases a un grupo, y posee muchas piezas distintas y complementarias. Utiliza los tres sistemas de representa ción principales: el soñador por lo general trabaja principalmen te con imágenes mentales, el realista basa sus planes de acción en sensaciones corporales y el crítico tiende a utilizar el diálogo interno. Tanto si emplea esta estrategia para usted mismo como para un grupo, asegúrese de que cada una de las tres posiciones ten ga una fisiología clara que no resulte afectada por las otras dos. La utilización de tres lugares distintos ayuda a distinguir las tres con claridad. El soñador, el realista y el crítico tendrán distinta postura corporal, distinta manera de respirar y distintos adema nes. En un grupo, quizá necesite usted un observador que con temple a la persona que realiza el ejercicio e intervenga si ve la misma fisiología en dos posiciones distintas. Diseñar el diseño Puntos clave • Su creatividad depende en gran medida de lo creativo que usted crea ser. • La estrategia Disney proporciona un método para diseñar el diseño: El soñador concibe ideas. El realista piensa en la manera de ponerlas en práctica. El crítico advierte cómo pueden mejorarse. • Estas funciones dan mejor resultado cuando se las mantiene separadas entre sí. • Diseñe con un amigo o colega para crear sinergia. 9 Estructuras de actividad Todo el mundo tiene su método de aprendizaje preferido, y combinando las distintas modalidades podrá usted satisfacer a todos los asistentes y abordar el material de un modo multisen- sorial. Existen métodos auditivos, como debates, conferenciasy casetes; existen métodos visuales, como películas, vídeos y demostraciones, y existen métodos físicos, como la interpreta ción de papeles, los grupos de experiencia y los ejercicios que implican movimiento físico. Algunas materias se prestan más a un método determinado que a los otros. Los buenos diseños incluyen mucha variación. La interpretación de papeles Aquí se trata de simular una situación que exija utilizar los cono cimientos y habilidades impartidos en el seminario. Los alum nos interpretan a los distintos personajes que intervienen, y luego llegan a una conclusión. La interpretación de papeles debe ser realista y debe ser considerada relevante por los alumnos. Su éxito depende de que se halle el equilibrio exacto entre mante ner una situación estructurada acerca de una cuestión clara y dejar a los alumnos libertad de improvisar. La interpretación de papeles suele funcionar mejor hacia la mitad de un curso, cuan do los miembros del grupo han establecido una sintonía y han superado las inhibiciones del comienzo. Es necesario explicar claramente que el talento dramático carece de importancia para este ejercicio, y que todo el que no desee tomar parte puede que darse mirando sin que deba sentirse incómodo. 105 106 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN La interpretación de papeles puede servir a muchos propósi tos distintos. Puede utilizarse para que la gente aprenda la estra tegia particular de cada uno para afrontar situaciones difíciles. Puede utilizarse para desarrollar la percepción del papel opuesto a aquél en que usted practica la habilidad. Puede ejercitar senci llamente las habilidades de un nuevo papel hasta que la persona se encuentra cómoda en él. También puede usted utilizarla para construir una determinada respuesta nueva o para refinar habili dades ya existentes hasta un nuevo nivel de competencia o cali dad. Formule sus objetivos con claridad y diseñe en consecuen cia. Pregúntese: ¿qué quiero exactamente que se lleve la gente de esta formación? ¿Qué debería ocurrir para que aprendieran esto? ¿Cómo voy a explicar esta interpretación de papeles? ¿De qué manera puede ser necesario que enseñe a los alumnos? Los ejercicios de interpretación de papeles son útiles para cultivar habilidades de negociación, a menudo con el interés añadido de que los actores deben intercambiar su papel en mitad de la interpretación cuando lo indique el formador, con lo que cada actor ha de defender la postura contraria de la que mantenía hasta ese momento. Los ejercicios de interpretación de papeles también son espe cialmente adecuados para ensayar las habilidades que deberán aplicarse después en un entorno más difícil. Al terminar la for mación, las antiguas presiones estarán ahí esperando para mol dear a los alumnos de manera que vuelvan a dar sus antiguas respuestas. El ensayo previo de nuevas maneras de actuar y de pensar fuera de la formación recibe el nombre de situarse en el futuro, y es parte esencial de cualquier proceso de formación. Sin él, las habilidades no se transmiten más allá de la sala de for mación. Los seminarios de autoafirmación constituyen otro terreno en el que los ejercicios de interpretación dan buenos resultados. Una persona puede interpretar un estereotipo, como un camare ro descortés, un dependiente de comercio o un funcionario rea cio. Todo el mundo puede aprender de un ejercicio de interpre tación, no sólo la persona que practica visiblemente la habilidad ante los demás. Interpretar cualquier parte de la acción ofrece la Estructuras de actividad 107 oportunidad de aportar a la situación plenitud de recursos, flexi bilidad y tal vez un talento dramático oculto. Tras un ejercicio de interpretación de papeles, es importante que todos los participantes cambien de estado, se levanten, se muevan por la sala y hagan algo distinto durante unos minutos para retomar a su propia personalidad. Tienen que sacudirse de encima el papel, a veces literalmente, antes de seguir adelante con la formación. Recuerdo un seminario en el que el monitor olvidó este detalle después de haberse interpretado una escena de una negociación difícil y cargada de conflictos. La sesión ter minó así, y al día siguiente muchos miembros del grupo se que jaron de que se habían pasado la velada enzarzándose en discu siones y sintiéndose molestos e insatisfechos. La interpretación de papeles suele ser un ejercicio memora ble y placentero, que implica acción y participación y permite al grupo experimentar con una nueva habilidad en una situación de bajo riesgo: un reto en un ambiente de apoyo y colaboración. Las conferencias Examine su reacción a la palabra «conferencia». En el contexto de la formación, una conferencia no es más que una exposición verbal ante un grupo, pero con frecuencia se concibe como una transmisión de información compleja, de un modo unidireccio nal y más bien aburrido, de experto a aprendiz. Y esto viene de la mano con la creencia infundada de que si una persona es la que sabe más sobre un tema, también es la mejor preparada para enseñar a otros sobre ese tema. Las conferencias resultan más flojas cuando se apoyan úni camente en la palabra; el conferenciante debe utilizar ejemplos, metáforas, humor, el lenguaje corporal y el espacio disponible. A través del material debe traslucirse algo de la persona auténti ca, pues de otro modo tanto daría que el grupo escuchara una grabación. El punto fuerte del formato de conferencia es que el monitor puede utilizar todas sus habilidades en una situación real para empujar al grupo hacia adelante. Puede calibrar la respuesta y 108 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN cambiar sobre la marcha lo que está diciendo y haciendo, según la reacción real que le llegue. Un buen monitor puede modifi car la segunda mitad de la frase según la respuesta del grupo a la primera mitad. Las conferencias pueden estar estructuradas de un modo riguroso o informal, y pueden ser cortas o largas, de cinco minu tos a tres cuartos de hora. Una conferencia breve surge a veces espontáneamente, sin mucha preparación, sencillamente para aclarar algún aspecto del material; una conferencia más larga presenta o desarrolla un tema y tiene una estructura definida. Las conferencias imitan la formación misma en un nivel infe rior: • Tienen una Introducción que relaciona el material con lo que se ha visto antes. • Hay una Parte central en la que usted proporciona la infor mación en una secuencia de puntos clave. Esta parte se com pondrá de una mezcla de citas, datos, anécdotas, ejemplos de la vida real, metáforas y preguntas, tanto retóricas como dirigidas al grupo. Puede usted utilizar gráficas y otras ayu das visuales, aunque siempre permanecerán en un segundo plano respecto a la palabra hablada, y empleará el lenguaje corporal y la voz para poner de relieve los puntos clave. Las preguntas a los alumnos son importantes, puesto que invitan al grupo a pensar. ¿Ha estado alguna vez en alguna presenta ción en que el conferenciante hiciera una pregunta que le puso a usted a pensar en serio? Las preguntas hacen que el material sea más interactivo, ¿no le parece? • Por último, la Conclusión: repaso, resumen y ocasión para que los alumnos formulen sus preguntas. Las conferencias son útiles para comunicarse rápida y eficaz mente con grupos numerosos. El formador sabe qué ha de pre sentar y en qué orden, y puede calcular con precisión el tiempo que necesita. Puesto que las conferencias tienden a poner el grupo en una postura pasiva, el éxito depende en gran medida de las habilidades de presentación que posea el formador. Estructuras de actividad 109 Los estudios de casos Este método proporciona al grupo un conjunto de circunstan cias basadas en acontecimientos reales o figurados y permite a los alumnos utilizar en una situación «real» las habilidades que han venido aprendiendo. Los estudios de casos dan su mejor resultado en grupos pequeños, quizá de entre tresy seis personas. La situación debe ser realista, lo bastante relevante para suscitar el interés del grupo y lo bastante compleja para tener múltiples respuestas dis tintas. El estudio tipo «rompecabezas», en el que sólo existe una respuesta posible y a los alumnos les toca encontrarla, no resulta muy útil. Los estudios de casos pueden emplearse de muchas maneras y abordar muchos puntos del aprendizaje, por ejemplo: • ¿Qué preguntas hacen falta para obtener la información necesaria? • ¿Qué objetivos quieren alcanzar los alumnos con esta repre sentación? ¿Cuáles son los objetivos de las diversas partes implicadas y cómo podrían reconciliarse? (Éste es un proble ma de negociación.) • ¿Qué haría el grupo en esta situación? Cualquier solución a la que se llegue puede compararse con lo que ocurrió realmente en tal situación. Los seminarios empre sariales a menudo incluyen estudios de problemas, tales como las relaciones con el personal, la distribución de los productos y los cupos de producción. También se pueden analizar posibles soluciones utilizando programas de ordenador, si se dispone de cifras. Un estudio de caso, por ejemplo, podría referirse a una empresa que pierde dinero, y el problema podría consistir en la adjudicación de recursos para invertir esta tendencia. Los alum nos discuten la situación, elaboran sus propias soluciones e introducen sus cifras en un modelo de la empresa simulado por ordenador. El ordenador aplica esas cifras al modelo y los alum nos pueden ver las consecuencias. La ventaja del ordenador es 110 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN que puede simular sistemas complejos y proporcionar datos sin dejarse influir por esperanzas, temores ni deseos. Otra manera de utilizar los estudios de casos consiste en pre sentarle al grupo tanto el problema como la acción emprendida. El grupo analiza la cuestión para comprender por qué se emprendió esa acción y cuáles son las posibles consecuencias. El monitor señala las reglas y los limites del ejercicio de estu dio de caso, que puede presentarse por medio de una conferen cia, un informe escrito o un vídeo. Se llegará a cierto punto en el que no se dispondrá de más información. El formador especifi cará también de qué manera deben dar su respuesta los grupos: por medio de una presentación, un informe escrito o una serie de recomendaciones principales. Los estudios de caso son útiles para hacer que el grupo pien se de maneras determinadas. El peligro está en que los alumnos salgan de la formación creyendo que tienen «la respuesta correc ta» a la clase de situación examinada en el estudio e intenten aplicar esa respuesta sin tener en cuenta las distintas circunstan cias de su lugar de trabajo. El brainstorming* Brainstorming es la parte «soñadora» del ciclo creativo, y puede practicarse de forma independiente o como parte de la estrategia Disney en grupo. Brainstorming en grupo puede producir ideas excelentes, y la sinergia entre distintas personas puede crear ideas de calidad que nadie hubiera podido crear por su propia cuenta. Existen algunas líneas generales para obtener el máximo del proceso en grupo, muy semejantes a la creatividad interna del soñador en la estrategia Disney: * Una forma de libre asociación que se suele usar para resolver en grupo problemas específicos, reunir información, estimular el pensamiento creativo, obtener ideas nuevas, etcétera, y que consiste en que todos los presentes parti cipen en la discusión haciendo sus aportaciones de forma espontánea, no con vencional, y sin restricciones de oportunidad ni congruencia. (N. del E.) Estructuras de actividad 111 • Los miembros del grupo no critican sus propias ideas ni las de ningún otro, ya sea de una manera verbal o no verbal. • Las ideas no tienen por qué ser realistas. No se imponen límites a lo posible. • Todo el mundo puede participar por igual y todas las ideas tienen la misma validez, sean de quien sean. Se anotan todas las ideas. Estas reglas deben presentarse explícitamente al grupo y seguramente lo mejor es ponerlas por escrito y colocarlas en un sitio visible. El monitor formula el objetivo que se pretende alcanzar, por ejemplo: «El objetivo de esta sesión es explorar qué podrían hacer respecto a un superior en el trabajo que los está sometiendo a acoso sexual». Fije un límite de tiempo a la sesión y respételo. Brainstorming, como cualquier ejercicio, puede ser domina do por los individuos más habladores y extrovertidos. Por otra parte, es posible que todos los participantes se sientan demasia do cohibidos para hablar; en tal caso, quizás el formador deba alentar la participación proponiendo unas cuantas ideas comple tamente descabelladas para demostrar que la realidad no impo ne trabas al pensamiento creativo. Brainstorming exige una continuación, puesto que sólo cons tituye una tercera parte del proceso creativo. Una vez se han generado las ideas, es necesario examinarlas en una sesión «rea lista» y después evaluarlas. Eso puede hacerse individualmente o en grupo. La visualización y el trance El trance no es más que la intensificación de un estado relajado y receptivo, de manera que, de hecho, los alumnos constante mente entran y salen de ese estado durante toda la formación, y a veces puede usted favorecerlo a fin de dar un descanso al grupo o utilizarlo más formalmente como método de enseñanza. Esto suele dar sus mejores resultados al final de la jomada, cuan do es probable que los alumnos estén cansados. Puede usted 112 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN indicarles que se pongan cómodos de la manera que más les plazca, sentados o tendidos, y una vez hayan adoptado esta posi ción, repase para ellos el material expuesto a lo largo del día, utilizando un tono de voz lento y suave. Al mismo tiempo, puede animarlos a que hagan su propia integración, utilizando un lenguaje permisivo y muy abierto: Y mientras piensan en las distintas cosas que han aprendido hoy, pueden empezar a preguntarse por la mejor manera de aplicarlas en su propia vida; es posible que ya tengan hechas algunas cone xiones, y descubrirán muchas más en los próximos días... NOTA: Esto puede no resultar adecuado en algunos casos de formación en la empresa. El debate y el tratamiento Un debate es un intercambio libre de conocimientos, experien cias, ideas, preguntas y respuestas entre el formador y el grupo. El término «tratamiento» se utiliza aquí para designar cualquier discusión sobre un tema con el propósito de aprender, y habi tualmente tiene lugar después de un ejercicio o actividad. Un debate puede ir desde un intercambio informal de ideas sobre un tema bastante general hasta un intercambio sumamen te estructurado sobre una cuestión delimitada. Para que el de bate resulte útil, los alumnos deben tener cierta experiencia en la materia. El formador querrá alcanzar algún objetivo con el debate y debe tener preparadas algunas preguntas que formular al grupo si la discusión se estanca; asimismo, tiene que establecer un con texto en el que todo el mundo perciba que su contribución es escuchada y valorada. Para ello, puede ser necesario racionar el uso de la palabra a los individuos particularmente locuaces. El riesgo de un debate es que puede terminar persiguiendo una serie de pistas falsas o, sencillamente, convertirse en una discusión personal en la que nadie puede ganar. El formador debe tener muy claro cuál es el propósito del debate, y en qué Estructuras de actividad 113 medida quiere controlar la discusión. Si solicita que todos los comentarios se dirijan a usted, mantendrá el control de la estruc tura: en el extremo opuesto, tiene la opción de adoptar un papel de moderador y limitarse a comentar únicamente el proceso del debate. Las tareas Una tarea es un encargo que se le hace a una persona con el doble propósito de ayudarle a alcanzar su objetivo y conducir a un nuevo aprendizaje. Naturalmente, cualquiera puede rechazar una tarea. La tareapuede realizarse fuera del aula de formación, quizá con los amigos o la familia, o bien como parte integrante de la formación. Existen dos clases principales de tareas: descu biertas y encubiertas. Una tarea descubierta está diseñada para conducir directa mente al objetivo; la conexión es clara. Así, por ejemplo, a una persona le fue asignada la tarea de no sonreír durante toda una tarde, aunque podía explicarles su tarea a los demás alumnos para que no se hicieran una idea equivocada. A la persona en cuestión le resultó difícil cumplir esta tarea, porque era una mujer con una gran tendencia a sonreír; sin embargo, la tarea le enseñó dos cosas: que muchas veces sonreía de un modo automático y que sonreír no es la única manera de establecer sintonía. Por otra parte, a una persona muy seria se le puede enco mendar la tarea de contar un chiste o de hacer reír a alguien. Las tareas se utilizan para ampliar el campo de elección y sólo son difíciles en la medida en que se oponen a nuestros hábitos pre decibles. Las tareas también pueden ser encubiertas. Una tarea encu bierta desvía la atención de la persona del verdadero foco de interés de la tarea y la dirige hacia otro aspecto descubierto, que, si se logra, alcanzará automáticamente el verdadero objetivo encubierto. Así pues, el auténtico foco de una tarea encubierta es alguna otra cosa que ha de ocurrir para que la persona cum pla la tarea. Las mejores tareas encubiertas no dependen de que se culmine con éxito el encargo ostensible. 114 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN Las tareas se utilizan mucho en terapia. Un buen ejemplo sería la tarea que le impuso Milton Erickson, el famoso hipnote- rapeuta, a un hombre que acudió a él quejándose de que la vida le parecía monótona, carente de interés y aburrida. Erickson le encargó que fuera a un campo cercano y le trajera dos hojas de hierba absolutamente idénticas. El hombre regresó al cabo de varias horas para comunicarle que no había logrado cumplir la tarea ostensible, como era inevitable. Sin embargo, la expe riencia de examinar minuciosamente tantas hojas de hierba y descubrir que todas eran distintas le llevó a enfocar la mente en las diferencias y en lo asombrosa que es la naturaleza. Después de eso, ya no pudo seguir encontrando tediosa la vida. Hasta las hojas de hierba eran diferentes. (O tal vez una tarde entera exa minando hojas de hierba le hizo cobrar conciencia de que su vida no era tan aburrida, después de todo.) Las metáforas Entre las metáforas incluimos las anécdotas, las parábolas, los símiles y los chistes. Son más fáciles de recordar que la mera información, porque se puede sentar un punto de manera mucho más profunda y eficaz por medio de una anécdota que con la simple exposición de datos. Las metáforas pueden tener varios sentidos y afectan al grupo en muchos planos distintos. Las anécdotas y los chistes captan el interés de los alumnos, y puede usted utilizarlos para sacar al grupo de un estado excesivamente serio y con menos plenitud de recursos. Asimismo, puede utilizarlas para organizar sus seminarios, ya sea en su totalidad o sólo en parte. Puede enlazar temas y materias por medio de metáforas, tal como usan la música los compositores de óperas. En una ópera puede haber determinados temas o leitmotivs para los distintos personajes, y cuando suena un tema sirve de presentación al personaje corres pondiente. Las anécdotas y narraciones pueden utilizarse de igual manera en un seminario, para llevar de vuelta a los alum nos y al formador hacia temas particulares que discurren a lo largo de toda la formación. Estructuras de actividad 115 También puede utilizar metáforas para organizar diversas sec ciones del material alojándolas una dentro de otra. Empiece con un relato y déjelo sin terminar... mientras pasa a la materia del curso. En cualquier momento puede comenzar otra metáfora que queda sin terminar... pero le conduce a otro aspecto de la materia. Esto puede hacerlo cuantas veces quiera, y le permite establecer una serie de lo que se denomina bucles anidados. Para desanidar los bucles anidados se empieza por el último y se sigue hasta el pri mero, en orden inverso. Así pues, la estructura sería la siguiente: _ ---------------------- ► Figura 2.3 Metáforas anidadas 116 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN Empiece la formación Relato A... material A... Relato B... material B... Relato C... material C... Relato D... material D... Ahora, para salir, complete el bucle terminando el relato D... Termine el relato C... Termine el relato B... Termine el relato A... Fin de la formación. Así organiza el material para usted mismo y para los alum nos. En segundo lugar, los relatos influyen en las emociones de la gente. Según los relatos que cuente, los alumnos pasarán por toda una gama de estados emocionales. Si elige usted cuidadosa mente esos estados, le serán de gran ayuda con el material que esté utilizando. Supongamos, por ejemplo, que está utilizan do estas ideas en un seminario de autoafirmación: Empiece el relato A... evoca aprensión. Material A... cómo manejar el miedo. Empiece el relato B... evoca curiosidad. Material B... cómo interesarse en sus respuestas ante la gente. Empiece el relato C... evoca diversión, humor. Material C... cómo hallar el humor en una situación para quitarle la tensión. Empiece el relato D... evoca autoestima. Material D... cómo ser capaz de manejar la situación. Empiece el relato E... evoca fuerza. Material E... maneras de manejar una situación difícil. Termine el relato E. Termine el relato D. Termine el relato C. Termine el relato B. Termine el relato A. Estructuras de actividad 117 Así, no sólo ha puesto a los alumnos en un estado de apren dizaje para que saquen el máximo del material, sino que tam bién ha instalado de modo encubierto una estrategia para mane jar las situaciones difíciles: sentirse asustado se convierte en sentirse curioso, que pasa a sentirse humorístico, que pasa a sen tir su propia valía, que pasa a sentirse fuerte y a manejar la situa ción. Esta estrategia vale por un millón de discusiones teóricas sobre la autoafirmación, y los alumnos la recordarán porque evocó en ellos sentimientos reales en un entorno seguro. El éxito de esta estrategia, empero, depende de la calidad de los relatos que cuente y de su habilidad y congruencia como narrador. Estructuras de actividad Puntos clave • Los buenos diseños son variados y multisensoriales. Existen muchas estructuras de diseño: Interpretación de papeles - simular una situación que utili za los conocimientos y habilidades enseñados en el semi nario. Conferencias - que dependen de la habilidad del presenta dor. Pueden consistir tanto en una explicación breve como en un discurso de una hora. Las conferencias largas tienen una introducción en la que se enmarca el material, una parte central, donde se presenta el material y se admiten preguntas, y una con clusión con el resumen y las preguntas finales. Estudios de casos - que implican a los miembros del grupo en una serie de circunstancias basadas en acontecimientos reales o figurados y les permite aplicar las habilidades que 118 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN han estado aprendiendo. En algunas simulaciones de casos pueden utilizarse ordenadores. Brainstorming - el grupo expone ideas sin criticarlas ni preocuparse por si son realizables. Trance - utilizado como relajación y visualización guiada. Debate - un libre intercambio de conocimientos, expe riencias, ideas, preguntas y respuestas entre el monitor y el grupo. Tratamiento - charla sobre el debate. Tareas - encubiertas y descubiertas. Las tareas descubier tas son aquéllas en las que el objetivo está claro. Las en cubiertas son aquéllas cuyo verdadero objetivo es distinto de lo que se encomienda ostensiblemente y no depende de su éxito. Metáforas - se utilizan para organizar la formación. Las metáforas permiten enlazar temas y materias.Puede usted diseñar bucles anidados de metáforas, cada una de las cuales evoca un estado emocional y se combina con las demás en una serie de pasos. Ésta es una manera encu bierta de instalar estrategias. 10 Diseño de ejercicios Niveles de ejercicio Los ejercicios de formación pueden concentrarse en cuatro nive les distintos, y la mayoría opera en más de uno al mismo tiem po. Tenga presente en qué nivel desea concentrarse primordial mente en cada ejercicio. • Todo el grupo El grupo funciona como un todo, en el tratamiento, el deba te o la visualización. Un ejemplo podría ser cualquier invita ción abierta a que el grupo plantee cualquier duda o pregun ta. Los ejercicios para todo el grupo suelen encajar bien al principio y al final de la formación, para crear o restablecer la sintonía de grupo. • Entre grupos Los grupos pueden ser grandes o pequeños. Un ejemplo de ejercicio entre grupos sería aquél en que un grupo diseña y dirige un ejercicio para otro grupo; otro ejemplo son los modelos de juego de administración, en los que distintos gru pos resuelven problemas compitiendo entre sí o bien se encar gan de llevar una parte distinta del proceso de administración. Tanto los diseños para todo el grupo como los de entre gru pos se concentran en la cooperación y el trabajo en equipo. • Interpersonales dentro de un grupo Ésta es la estructura más utilizada para practicar habilidades 119 120 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN interpersonales, y es a la que prestaremos mayor atención. Característicamente, habrá un operador o explorador que prac tica la habilidad. Habrá también un cliente o un sujeto que plantea un problema o una cuestión, o bien que proporciona un problema real para que el operador trabaje con él. Además, puede haber un observador, a veces denominado «metaperso- na», del griego meta, que significa «más allá» o «por encima». Este observador controlará el tiempo, dará apoyo al operador y al final proporcionará información útil a los dos. El tamaño de cada grupo puede oscilar entre dos y cinco personas. • Intrapersonal Aquí el centro de atención está en lo que ocurre en el inte rior de la persona. El individuo incrementa su conciencia de sí mismo sin trabajar con otra persona. Como ejemplos de este tipo se podría citar el trance, las meditaciones, la fanta sía guiada o el trabajo escrito. Diseño de ejercicios para la adquisición de experiencia El diseño de ejercicios para la adquisición de experiencia es el núcleo de la preparación de un curso o seminario, el punto focal donde se reúnen todos los elementos del diseño. En los ejerci cios, el grupo aprende mediante la práctica en un entorno segu ro. Los buenos ejercicios proporcionan a los alumnos el máximo aprendizaje en el mayor número posible de niveles. El diseño de ejercicios refleja el diseño de la formación. Puede usted utilizar la estrategia Disney exactamente de la misma manera: busque ideas y posibilidades, organícelas en una secuencia de acciones y, a continuación, critique el diseño y trate de descubrir posibles problemas. La creación de un ejercicio crea a su vez un contexto para aprender o descubrir habilidades, conocimientos y valores. Es un microcosmos de la formación. La formación según la PNL concede gran importancia a la creación de un estado de aprendizaje con plenitud de recursos: por bueno que sea el ejercicio, los alumnos no aprenderán mucho si están cansados, hartos o aburridos. Diseño de ejercicios 121 Es poco probable que los alumnos se vuelvan expertos tras realizar un solo ejercicio, pero deberían marcharse con una semilla de habilidad para practicarla y desarrollarla. En el diseño de un ejercicio puede distinguirse una serie de pasos. • Establecer objetivos Todos los ejercicios deben tener objetivos. Si no tiene usted claros los objetivos del ejercicio, el resultado será aleatorio en el mejor de los casos, y no tendrá usted mane ra de juzgar su éxito. Así pues, debe saber con claridad qué objetivos quiere alcanzar con el ejercicio, tanto los descu biertos o explícitos como los encubiertos o no formulados. Un buen ejercicio los tendrá de ambas clases. ¿Quiere que los participantes sean conscientes de los objetivos encu biertos? En caso contrario, estará usted enseñando a la mente inconsciente de los miembros del grupo. En la for mación, se comunica tanto con la mente consciente de los alumnos como con la inconsciente. La PNL añade una nueva faceta a las habilidades tradicionales de formación al concentrarse particularmente en los objetivos encubiertos y la enseñanza a los niveles inconscientes. Así, los alum nos terminarán la formación habiendo aprendido habili dades de las que no eran conscientes en el momento de ad quirirlas. • Establecer la evidencia del éxito ¿Cómo sabrá que ha alcanzado los objetivos del ejercicio? Necesita usted tener claro qué verá, oirá y sentirá durante su transcurso y cuando haya terminado. La evidencia puede derivarse de sus propias observaciones mientras supervisa el grupo durante el ejercicio, y de las reacciones y el tratamien to del grupo al terminar. • Establecer pasos y actividades específicos ¿Qué pasos y actividades utilizará para alcanzar el objetivo? ¿Qué marco de tiempo utilizará? ¿Cuánta gente formará el 122 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN grupo? ¿Cuáles serán sus papeles? ¿Qué estará haciendo cada persona? Puede usted crear situaciones especiales para llevar al límite a los participantes. Por ejemplo, en un ejercicio «fan tasma», el observador le entrega al cliente una «tarjeta fantasma» con instrucciones escritas. El mensaje puede ser algo así como: «Póngase a llorar», «Limítese a hacer pregun tas» o «Pierda constantemente la sintonía». El operador no sabe qué dice la tarjeta, y tiene que esforzarse por alcanzar el objetivo del ejercicio a pesar de esas continuas instrucciones «fantasmas» al cliente. El proceso de diseño de ejercicios He aquí un ejemplo de diseño de ejercicio: Objetivo principal: Aumentar la percepción del impacto pro fundo que ejerce sobre la comunicación el mero hecho de mantener o no una correspondencia en el lenguaje corporal, como ejercicio preliminar para aprender la utilización del lenguaje corporal con objeto de establecer sintonía y mejorar la comunicación. Idea básica: Hacer que las personas igualen y desigualen su lenguaje corporal y adviertan qué diferencia representa. Igualar el lenguaje corporal implicará sentarse en una postura semejante, dar y recibir la misma cantidad de con tacto visual y mover el cuerpo en la misma medida. El conjun to de estos factores equivale a lo que denominamos «prestar atención». La no correspondencia en el lenguaje corporal implicará romper el contacto visual, volverse y adoptar una postura distinta que la persona con la que hablamos. Esboce aproximadamente los papeles: Tres personas en el grupo de ejercicio. Tres tandas de tres minutos cada una más dos Diseño de ejercicios 123 minutos de discusión por cada tanda: 15 minutos de dura ción total. El cliente habla de lo que quiera. El operador no habla, pero iguala el lenguaje corporal del cliente de la manera más natural posible hasta que el monitor le da la señal estipulada para que empiece a desigualar. Sigue desi gualando durante 30 segundos hasta que vuelve a oír la señal, y entonces empieza a igualar de nuevo. El observador controla atentamente el lenguaje corporal de cliente y opera dor. Se les pide a los tres que adviertan la diferencia que hay en la comunicación cuando el lenguaje corporal está iguala do o desigualado. Después, en el tratamiento, les pregunta qué diferencias han advertido. Examen de problemas Ahora que ya tiene un diseño básico, interprételo mentalmente en cada uno de los tres papeles y fíjese en lo que puede salir mal. Lance al crítico sobre el ejercicio. Suponga que los alumnos son ingenuos. Cuando haya identificado los puntos débiles del ejer cicio, vuelva atrás y vea qué instrucciones debedar al principio para evitar el problema. Por ejemplo, puede ser que algunos alumnos se muestren reacios a desigualar porque les incomoda mostrarse groseros. El formador puede abordar el problema por adelantado diciendo algo así como: «Puede que se sientan uste des incómodos al desigualar porque se considera grosero. Recuerden que lo hacen en el marco de este ejercicio para que ambos puedan aprender qué efecto produce». Si esto no es sufi ciente, ¿qué cambios puede introducir en el diseño para esqui var esta dificultad? Vuelva a repasar de principio a fin el proceso de diseño hasta que se sienta satisfecho de su estructura básica. Por ejemplo, puede usted suponer que algunas personas protes tarán que el ejercicio es antinatural. ¿Cómo se podría afrontar esta objeción por adelantado? ¿Quizá con una metáfora acerca de cómo los profesores de tenis descomponen artificialmente el servicio en sus partes componentes para facilitar el aprendi zaje...? 124 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN Cargue el diseño Ahora que tiene un diseño básico, ¿qué más puede añadirle? ¿Cómo puede mejorarlo? ¿Qué matices adicionales puede intro ducir para que los participantes aprendan en tantos niveles dis tintos como sea posible? Con un ejercicio de un solo objetivo, alcanzará usted ese objetivo... quizá. Con un diseño cargado, es imposible que nadie haga el ejercicio sin aprender algo. Advierta los objetivos que ya vienen implícitos en el diseño: por ejemplo, está el objetivo encubierto de familiarizarse con las tres posicio nes perceptivas: la primera, la segunda y la meta. Ahora, vuelva atrás y examine el diseño cargado en busca de posibles problemas. Llegará un momento en que cualquier nuevo cambio sólo conseguirá hacer el ejercicio más difícil de manejar, en lugar de mejorarlo. También llega un momento en que la única manera de averiguar si un ejercicio funciona en la práctica consiste en ponerlo realmente en práctica. Identifique la evidencia de aprendizaje ¿Cómo sabrá que el ejercicio ha alcanzado su objetivo? En este caso, puede observar las diferencias que los alumnos declaran haber percibido al terminar el ejercicio. Con frecuencia advertirá cambios en las habilidades o el comportamiento mientras se desarrolla el ejercicio. Evaluación posterior Estrictamente considerada, no forma parte del proceso de dise ño, pero si quiere usted repetir el ejercicio en otra ocasión, nece sitará datos para saber si funcionó bien y si tiene que introducir algún cambio. Los problemas que inevitablemente se presenten pese a todos sus esfuerzos previos le permitirán depurar su modelo mental para el examen de problemas. En física teórica hay un principio: todo lo que tenga la posibilidad de ocurrir, ocurrirá. En el campo de la formación, dé por supuesto que cualquier cosa que pueda ir mal, irá mal (si le da el tiempo sufi- Diseño de ejercicios 125 cíente). Esté atento a las reacciones. El único consuelo, por pequeño que sea, es que nadie es infalible. Criterios para el éxito de un ejercicio: • Que sea posible (adecuadamente dividido en fragmentos y etapas y con un lapso de tiempo realista). • Que los alumnos experimenten cierta medida de éxito. • Que los alumnos aprendan algo. • Que tenga al menos un objetivo descubierto u ostensible. • Que tenga al menos un objetivo encubierto. • Que lleve a los participantes más allá de sus niveles de habi lidad habituales (su zona de comodidad). • Que sea fácil generalizarlo a otras situaciones fuera de la sala de formación. • Que todos los papeles del ejercicio se utilicen para aprender. Un ejercicio en habilidades de entrenamiento He aquí un último ejemplo extraído de un seminario sobre habi lidades para instruir diseñado por el monitor de PNL Brian Van der Horst. Se trata de un ejercicio para tres personas. 1. El operador (A) elucida los objetivos del cliente (B) para la formación. Al mismo tiempo, instruye a B para que entre en un estado de plenitud de recursos. Esta parte del ejercicio dura 15 minutos. 2. El observador (C) le da información útil (feedback) a A acer ca de cómo lo ha hecho, y al mismo tiempo induce en él un estado de plenitud de recursos (cinco minutos). 3. El cliente (B) le da información al observador (C) acerca de cómo ha instruido a A y al mismo tiempo induce en C un estado de plenitud de recursos (cinco minutos). 4. El observador (C) y el operador (A) se reúnen y le encargan una tarea a B, algo que B debe hacer y que ayude al cliente a alcanzar sus objetivos. Esta parte también dura cinco mi nutos. 126 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN 5. A continuación, el observador escribe un resumen en el que hace constar el objetivo de la tarea y lo que espera que el operador aprenda al realizarla, y se lo da a los monitores. Hay tres tandas, y cada una de las personas interpreta un papel distinto cada vez. Al terminar, cada persona tendrá una tarea a realizar por su papel de operador y cada una recibirá una ayuda inesperada para alcanzar su objetivo para la formación por su papel de cliente. Éste es un buen ejemplo de un ejercicio en múltiples niveles con numerosos objetivos encubiertos y descubiertos: • Los participantes practican la habilidad de inducir objetivos. • Practican el adiestrarse unos a otros para alcanzar un estado de plenitud de recursos. • Proporcionan información útil. • Diseñan tareas. • Realizan tareas. • Ven y experimentan distintos estilos de adiestramiento y aprenden de ellos. • Experimentan estados de plenitud de recursos. • Cuando es el primer ejercicio de una formación, establece estados de plenitud de recursos para la formación y favorece la sintonía del grupo. • Todo el mundo ve más claros sus objetivos para la forma ción. Diseño de ejercicios Puntos clave • Los ejercicios de formación pueden concentrarse en cuatro niveles distintos: todo el grupo entre grupos Diseño de ejercicios 127 interpersonales dentro de un grupo intrapersonales. • Los ejercicios para la adquisición de experiencia están en el núcleo de la formación. • El diseño de ejercicios refleja el diseño de la formación. • Establezca objetivos, tanto encubiertos como descubiertos: los objetivos descubiertos forman la mente consciente los objetivos encubiertos forman la mente inconsciente. • Establezca la evidencia del éxito. • Establezca pasos y actividades específicos. • Busque posibles problemas. • Cargue el diseño para obtener el máximo posible del ejer cicio. Habilidades de presentación 11 Lo que estás haciendo habla tan alto que no oigo lo que dices. Emerson Los canales de comunicación Cuando realiza una presentación o un seminario, tiene usted cuatro canales de comunicación principales: el visual, el del tono de voz, el tacto y las palabras que en efecto pronuncia. El profe sor Albert Mehrabian, de la Universidad de California, realizó una investigación ya clásica que demuestra claramente que el impacto y la credibilidad de cualquier comunicación se derivan principalmente del lenguaje corporal del presentador, seguido de cerca por la calidad de la voz. Las palabras concretas sólo ocupan un mediocre tercer lugar. Sus cifras para el impacto y la sinceridad percibida de una comunicación son las siguientes: un 55 por ciento el lenguaje corporal, un 38 por ciento el tono de voz, y un 7 por ciento las palabras. Cuando estos tres aspectos se refuerzan mutuamente, la comunicación es congruente. Si existe una discrepancia entre las palabras y el lenguaje corporal, el oyente presta atención sobre todo a la parte no verbal, a menudo sin ser consciente de ello. Las habilidades de presentación versan sobre cómo da usted vida a sus palabras; es decir, versan sobre cómo maneja usted el 93 por ciento de la presentación. Por consiguiente, son mucho más importantes que aprenderse las palabras de memoria. Las habilidades de presentación se resumen en unas cuantas cosas 129 130 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN Figura 2.4 El impacto de una presentación sencillasque debe usted hacer y unas cuantas cosas sencillas que debe evitar. La apariencia La primera impresión que se forma el grupo de usted depende de su apariencia. Su apariencia es una comunicación. ¿Qué es lo que quiere usted comunicar? Nunca tendrá una segunda oportunidad de causar una buena primera impresión. Diversos proyectos de investigación han confirmado que las personas se forman su juicio inicial sobre usted en menos de 10 segundos. En términos generales, querrá usted sentirse cómodo, hacer que los demás se sientan a gusto e ir adecuadamente vestido para el clima, la hora del día y la ocasión. Por lo general, en lo tocante al vestir es mejor pecar por exceso que por defecto. Combine bien los colores y diseños de su agrado y, en caso de duda, opte por la sobriedad, sobre todo en un entorno empre sarial. Considere qué aspecto desea ofrecer. Contémplese desde Habilidades de presentación 131 el punto de vista de los asistentes, y pida la opinión de aquellas personas cuyo juicio le merece confianza. ¿Cómo ven ellas su cabello, vestido, maquillaje y joyas si es usted mujer? En el caso de un hombre, ¿qué opinan de su ropa, cabello, bigote y barba si los usa, relojes y complementos? Solicite opiniones sinceras. El contacto visual El contacto visual con los asistentes es importante, pues consti tuye una expresión natural de su interés. A mí me gusta estable cer contacto visual con todos los presentes en la sala antes de dar comienzo a una presentación. Si el público es muy numero so, elija hasta una docena de las personas que le parezcan más amistosas y establezca contacto visual con cada una de ellas por turno. Cuando hable, divida mentalmente la sala en cuatro o cinco secciones y establezca sistemáticamente contacto visual con personas de las distintas secciones, una cada vez. El contac to visual da mejor resultado cuando se mantiene durante unos cinco segundos. Por lo general, existe una tendencia a desviar la mirada, pero debe resistirla. Cinco segundos es un lapso bastan te largo. Cuente el tiempo. Cuando hablamos con las personas individualmente, mantenemos el contacto visual durante perio dos prolongados, y un grupo no es sino un conjunto de indivi duos. En un curso de formación para monitores, puede utilizar el ejercicio siguiente: haga que los participantes levanten la mano y la mantengan levantada hasta haber experimentado cinco segun dos de contacto visual con el formador. El formador, entre tanto, debe seguir hablando al grupo con naturalidad. No es buena idea cerrar los ojos en una especie de parpadeo prolongado mientras está usted haciendo una presentación. Por una parte, distrae a los participantes, y por otra, si tiene los ojos cerrados no puede usted seguir la reacción del público a lo que está diciendo. O si puede, no necesita leer este capítulo; venga y explíquenos cómo lo hace. 132 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN La postura Con la manera en que usa su cuerpo está usted haciendo una declaración fundamental sobre usted mismo. Una postura alinea da y erguida comunica serenidad. Álcese en toda su estatura. Con gran frecuencia, una mala postura se deriva de antiguos hábitos. Si está de pie, reparta el peso por igual entre los dos pies. Hacer oscilar el cuerpo, cargar el peso alternativamente en una u otra cadera, mecerse y balancearse de un lado a otro son costumbres que distraen la atención de los asistentes. Recuerdo a un presentador que, mientras hablaba, no cesó de balancearse de un lado a otro; en menos de dos minutos, había hecho entrar en trance a la mayoría del público. Y no era en modo alguno lo que pretendía, porque el tema de la conferencia, la lingüística, exigía una plena atención consciente. Para obtener una buena postura básica, apoye la espalda contra una pared. Toque la pared con la nuca, la espalda y, en la medida en que le resulte cómodo, la rabadilla. A continuación, sepárese de la pared. Es posible que la nueva postura le parezca rígida y tal vez desequilibrada, pero mírese en un espejo: de hecho, es erguida y equilibrada. El problema es que nos hemos acostumbrado tanto a las posturas habituales que nos dan la sen sación de ser correctas aunque en realidad no lo sean. Si tiene usted tendencia a inclinarse ligeramente hacia la derecha, cuan do adopte una postura erguida le parecerá que está inclinado hacia la izquierda. Utilice un espejo y pida a sus amigos que le den información sobre su postura. Los ademanes Ni que decir tiene que los ademanes deben parecer naturales y espontáneos. Por desgracia, aquí tenemos la paradoja del «¡Sea es pontáneo!»: por el mero hecho de intentarlo, se vuelve imposi ble. Si intenta deliberadamente hacer ademanes espontáneos, parecerán rígidos e inexpresivos. Estando así las cosas, la mane ra de esquivar esta paradoja consiste en eliminar todo aquello que le impide ser natural. Por ejemplo, todos tenemos algún Habilidades de presentación 133 «gesto nervioso», como hacer sonar las monedas en el bolsillo o quizá juguetear con un mechón de cabello. Mírese cinco minu tos en vídeo y lo verá con claridad. Cuando haya identificado ese gesto, deje de hacerlo. Cuando lo haya eliminado, busque el siguiente hábito nervioso que le conviene suprimir. Estos peque ños cambios producen un gran efecto. Evite también los gestos innecesarios: los gestos subrayan un aspecto de su argumenta ción, y si está usted siempre gesticulando pierden todo su impacto, como una orquesta que siempre tocara fortissimo. El espacio Utilice todo el espacio disponible. El espacio físico es una metá fora del espacio mental, y por eso conviene que reclame desde un principio lo que quiere. Para hacer la presentación lo más aburrida posible, póngase detrás de un atril con un grueso fajo de notas, baje la mirada hacia ellas y permanezca clavado en el sitio mientras las va leyendo con voz monótona. Al cabo de cinco minutos, los miembros del público que aún sigan despier tos probablemente se marcharán. La voz La voz de una persona nos proporciona una gran cantidad de información sobre su estado general de salud, su estado de áni mo, su clase social y la región del país de la que procede. En una presentación, su voz añade energía e interés. Utilícela para expresar la emoción natural de lo que está sintiendo. Practique con un magnetófono. Aunque utilice un sistema de amplifica ción de sonido, ha de ser usted capaz de proyectar la voz hasta el fondo de la sala. A veces querrá hablar con voz suave para captar la atención del grupo, pero incluso una voz suave necesi ta proyección. No oímos nuestra voz de la misma manera que los demás porque resuena en los huesos del cráneo y nos llega modificada. La primera vez que una persona se oye hablar en una grabación siempre se lleva una sorpresa, porque le parece estar oyendo a 134 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN un desconocido. Escuche su propia voz grabada y experimente. Las emociones, la energía y la inflexión que pretende dar a su voz, ¿son realmente las que se oyen? En caso contrario, debe usted exagerar y experimentar hasta que sea así. Recuerde que es el público, no el orador, quien decide cuál es el grado de expresividad que hay. Si el público no la oye, es que en la prácti ca no la hay. La proyección vocal exige una buena respiración. Es nuestra respiración la que impulsa nuestra voz. La respiración nerviosa es rápida y superficial, y priva a la voz de extensión y poder. Cuando esté dando una formación, fíjese en cómo respira. Si está hablando ante un grupo, respire profundamente. Utilice el diafragma, de manera que el abdomen se dilate al inspirar. No se apresure al hablar. Si el grupo está tomando apuntes, se lo agradecerá. Hablar deprisa a menudo es consecuencia de una respiración rápida y superficial, de manera que, si habla más despacio, automáticamente su respiración se volverá más pro funda. Visualizar mientras se habla también incrementa la velo cidad de pronunciación; las imágenesse suceden con rapidez, y eso le induce a hablar más deprisa para seguir su ritmo. Reduzca la velocidad de su vídeo mental. Utilice la voz de un modo congruente con sus palabras. Si quiere que el grupo visualice, hable más deprisa. Si quiere que los participantes oigan interiormente, hable de un modo más rít mico y lento. Si quiere que entren en contacto con sus sensacio nes, hable todavía más despacio y con voz más grave. Cuanto mayor elección tenga respecto a la extensión, la velocidad y el timbre de su voz, mejor podrá utilizarla como un instrumento musical para comunicarse con el grupo. No toque una melodía de flauta con una tuba. Siguiendo con la metáfora musical, son los espacios entre las notas los que dan sentido a la música. La siguiente frase se atribuye al gran pianista Artur Schnabel: «Las notas no las manejo mejor que muchos otros pianistas. Pero las pausas entre las notas..., ahí es donde reside el arte». Las pausas son la pun tuación natural en lo que decimos. Los oyentes agradecen las pausas. Asimismo, puede usted utilizarlas para pensar en lo que Habilidades de presentación 135 Puede usted hacer eso -----------► ¿Puede usted hacer eso? ¡Puede usted hacer eso\ Ar Figura 2.5 Inflexiones de la voz va a decir a continuación y para ordenar sus pensamientos. Aprenda a introducir pausas deliberadas, de manera que, cuan do necesite pararse a pensar, no parezca algo insólito. Recuerde que, cuando está dando un curso o seminario, el tiempo tiende a acelerarse, y una pausa de cinco segundos a usted puede anto- jársele interminable mientras que para el público es un interva lo natural. Por otra parte, puede usted utilizar las inflexiones de voz naturales para crear efectos. Si su tono de voz permanece neutro hasta el final de la frase, es una declaración. Si se eleva al final de la frase, hace el efecto de una pregunta. Si desciende, da la impresión de ser una orden. Las palabras Por último, el elemento que más practicamos, el que más traba jamos y el que más nos preocupa. ¿Hasta qué punto son directas las palabras? Bien, lamentablemente, lo que los alumnos consi deraban que usted quería decir quizá no haya tenido en cuenta el malentendido que usted pretendía evitar. Dicho de otro modo, las palabras pueden ser engañosas. Si una imagen vale por mil palabras, eso representa unos siete minutos hablando a la veloci dad normal de unas 150 palabras por minuto. Énfasis neutro AFIRMACIÓN Inflexión ascendente PREGUNTA Inflexión descendente ORDEN 136 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN El vocabulario La primera cuestión evidente es que necesitamos un vocabulario rico y variado que permita a nuestros oyentes saborear la mate ria. Debemos rellenar los espacios en blanco y lograr que el público coja bien los temas. El vocabulario del hablante medio es muy reducido en comparación con las posibilidades del idio ma español. Elija las palabras cuidadosamente, pues cada una posee dis tintos matices de significado. Acabo de abrir al azar un dicciona rio de sinónimos y he encontrado una lista en la que aparecían las palabras «autoridad», «poder», «permiso» y «derecho» como dotadas de un mismo significado. ¿Qué opina usted? El habla multisensorial Utilice y combine sus palabras específicamente sensoriales, sobre todo al principio de la formación. Recuerde que la mayo ría de las personas tiene una forma predilecta de pensar, ya sea en imágenes, sonidos o sensaciones. Si quisiera usted comuni carse eficazmente con una persona, procuraría averiguar cómo pensaba y adaptaría su lenguaje a ese modo. En un grupo com puesto por muchas personas, tendrá que utilizar las tres modali dades para llegar a todas ellas. Asegúrese de que la gente que visualiza vea lo que está usted diciendo, que los que tienen buen oído le reciban fuerte y claro... y que quienes piensan más bien con el cuerpo puedan coger bien el sentido. La jerga No utilice jerga. A no ser, por supuesto, que se halle en un campo especializado y la formación se dirija al aprendizaje de un vocabulario especializado. En muchos cursos y seminarios los asistentes quieren y esperan oír palabras técnicas, y protesta rán si no las encuentran. Lo que es jerga para el profano es voca bulario técnico para quienes conocen o quieren conocer el campo. Habilidades de presentación 137 Si decide utilizar alguna jerga, explique los términos y tenga siempre en cuenta que una palabra muy familiar para usted puede resultar nueva para el grupo. Escriba en la pizarra las palabras téc nicas fundamentales junto con su definición, o reparta fotocopias. El principio a seguir es: que sea breve y sencillo. La lectura de fragmentos seleccionados Si tiene pensado leer un pasaje de un libro, señálelo por adelanta do y tenga el libro a mano. Una búsqueda laboriosa del libro ade cuado o la página deseada no es buen preludio para las perlas de sabiduría que quiere usted impartir. Cuando lea el pasaje, comu- níquele toda la vida y energía de que sea capaz; las palabras vivi rán o morirán según el interés que ponga en ellas con su voz. Tiempo activo Utilice los verbos en un tiempo activo para involucrar a la gente en lo que usted dice. Utilice las formas pasivas para amortiguar la energía de una sala y alejar a la gente de su experiencia. Es asombroso lo rápidamente que un estado general de apatía puede ser inducido si la forma pasiva es continuamente utiliza da por usted. ¿No era así? También se pude utilizar la palabra «uno». Lea las frases siguientes y fíjese en cuál es su respuesta interior a cada una de ellas. ¿Producen todas el mismo efecto? Uno puede hacer imágenes mentales. Usted puede hacer imágenes mentales. Se pueden hacer imágenes mentales. Haga imágenes mentales... Ahora. Los nombres ¿Cuál es la palabra más importante de la lengua española? Habría muchas respuestas posibles, pero yo diría que su propio nombre ha de figurar en los primeros lugares de la lista. Diríjase a las personas 138 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN por su nombre. Deles las gracias por su nombre cuando hagan pre guntas o comentarios. Asegúrese de conocer los nombres o, si el tamaño del grupo no lo permite, de que todo el mundo lleva pren dida una tarjeta de identificación o una chapa con su nombre. Palabras que evitar Ahora, algunas palabras que evitar. No deje la explicación suspen dida en el punto culminante. Empezar las frases con: «Es debido a... por lo que...» hace que resulte difícil seguirlas y tiende a produ cir confusión. Reduzca al mínimo las oraciones subordinadas. En términos generales, las frases breves con palabras breves evocan la acción directa. Las frases más largas, que contienen más palabras, quizá con unas cuantas oraciones subordinadas que modifican el sentido de la frase sobre la marcha, y tampoco demasiado, sólo lo justo para convertir el asunto en un ejercicio de retención del signi ficado a larga distancia (si en verdad había alguno a corta distancia, para empezar), a veces incluso se permiten omitir el sentido de la frase, porque cuando llega usted al final ya no se acuerda del prin cipio. Espero que haya quedado claro; ¡no relea la última frase, por favor! A la mayoría de los adultos le cuesta seguir el sentido de una frase hablada que tenga más de 18 palabras. Las instrucciones No convierta las instrucciones en preguntas, pues de otro modo, la gente las contestará y no seguirá las instrucciones. No dé una segunda instrucción hasta que se haya puesto en práctica la primera. El «gesto nervioso» verbal Averigüe cuál es su muletilla o «gesto verbal» habitual. «Bueno..., ahh..., vamos a ver..., o sea que..., quiero decir, que hemos de fijarnos..., hummm..., en lo que hacemos..., ¿no es eso?..., muy bien..., a ver..., mmmm..., ¿a usted qué le parece?». Si se escucha en vídeo, no tardará en descubrir cuál es su muletilla y con cuánta Habilidades de presentación 139 frecuencia la usa. Una vez identificada, le dará la impresión de que aparece portodas partes. Separe la hojarasca verbal de sus frases y vaya prescindiendo de ella, empezando por la más habi tual. Sustituya este «relleno» por algo más poderoso. Una frase clara -o incluso una pausa- siempre es más poderosa. El humor verbal El humor verbal es una poderosa manera de establecer y mante ner la sintonía del grupo. Yo intento hacer reír al grupo en los primeros cinco minutos del seminario. Es un hito importante. Hacer reír a la gente no es cosa de contar chistes; no cuente chis tes si no está seguro de que puede hacerlo con oportunidad y congruencia. Un chiste que pincha se queda desinflado. Cual quier humorista profesional puede explicarle lo difícil que resul ta hacer reír a la gente contando chistes. «Divertido» no es lo mismo que «chistoso». Muchas veces, lo único que hace falta para provocar una sonrisa es señalar los aspectos curiosos de algo completamente ordinario. La práctica y el acopio de información Un hombre que llevaba un violín paró a un transeúnte para pre guntarle cómo se llegaba al Camegie Hall, y obtuvo una respues ta célebre: «Practicando». No puede haber ningún logro sin disciplina personal, ni aco pio de información sin práctica. Obtenga tanta información útil como pueda de amigos y compañeros, pero seguramente lo mejor es observarse uno mismo en una grabación de vídeo. Eso le permite verse y escucharse repetidamente desde una posición objetiva y aprender y perfeccionarse mucho más deprisa. Ade más, resulta satisfactorio seguir la propia evolución y ver cómo va mejorando con el tiempo. El modelado Observe a los monitores y presentadores que considere buenos. ¿Cuáles son las pautas que les hacen ser buenos? Busque pautas 140 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN en tres campos: el lenguaje corporal, el tono de voz y las pala bras en sí. Pruebe a aplicar algunas de estas pautas mientras diri ge una formación; algunas le convendrán, otras no. Quédese con lo que quiera y deje de lado lo demás. En PNL, «robar» un com portamiento es el mayor cumplido que se le puede hacer a alguien. Nadie tiene derechos de propiedad sobre la excelencia. Lo que una persona puede hacer, también otras pueden hacerlo. Busque modelos en la televisión. Mírela con el sonido apaga do para concentrarse en el lenguaje corporal. Escuche la radio o la televisión sólo con voz. Los locutores de radio sólo pueden trabajar con el canal auditivo, y por tanto tienden a ser muy expresivos con la voz. Imite a un buen modelo de la radio y fíje se en qué difiere de su manera de decir lo mismo. Cuando haya encontrado un ejemplo de excelencia, pruebe a convertirse en ese modelo durante un breve lapso de la forma ción o la presentación. Imagínese que está usted en su lugar. ¿Cómo presentaría mi modelo este material? ¿Cómo se movería y hablaría? Experimentando con distintos estilos, puede usted ampliar muy considerablemente su gama de posibilidades; al final, se quedará usted con el estilo que exprese su personalidad, combinado naturalmente con muchos de los mejores rasgos de otros estilos. Observe también a los presentadores que a usted no le pare cen buenos. ¿Qué hacen de un modo distinto? Busque la com paración. Vea lo que hacen y lo que dicen, y cómo lo hacen y lo dicen, y tendrá una serie de cosas que evitar. Aprendiendo qué es lo que no funciona, se acerca usted a lo que funciona. No se limite a aprender de sus propios errores; aprenda también de los errores de otros. Ganará tiempo. Experimente Experimentar es un deber que tiene con usted mismo y con los participantes. Pero no sea demasiado duro consigo mismo en el proceso de aprendizaje. Las críticas más feroces suelen ser las autocríticas. A menudo nos juzgamos a nosotros mismos con criterios tan rigurosos que ninguna otra persona soñaría en apli Habilidades de presentación 141 carlos. A medida que se va volviendo usted más experto en la formación, corre el peligro de despellejarse vivo a base de críti cas, en lugar de utilizarlas sencillamente como información para mejorar. Ha de saber que nunca será usted perfecto; cada habili dad que adquiera le abrirá campos de nuevas habilidades y de refinar las antiguas, en lo que llega a ser un viaje deleitoso e interminable. Asegúrese también de que sus circuitos críticos no le estro pean el disfrute de cualquier otra formación en la que pueda participar. La intención de la crítica es mejorar, no castigar. Revi se, evalúe y siga adelante. Habilidades de presentación Puntos clave • El impacto de una presentación se debe en un 55 por ciento al lenguaje corporal, en un 38 por ciento al tono de voz y en un 7 por ciento a las palabras. • Las habilidades de presentación son la manera en que usted presenta sus palabras: la habilidad está en lo que hace y en lo que deja de lado. • Las habilidades equivalen a un rendimiento estable a lo largo del tiempo, respaldado por creencias arraigadas. • Las habilidades fluyen del buen estado emocional del pre sentador. EL LENGUAJE CORPORAL • Procure que su apariencia sea adecuada a la presentación. • Establezca contacto visual con los asistentes. • Mantenga una postura erguida y natural. • Para que sus ademanes resulten naturales, elimine los gestos nerviosos e innecesarios. • Ocupe tanto espacio físico como quiera. 142 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN LA VOZ • Proyecte la voz. • Hable más despacio y utilice la voz de un modo congruente con el material que está presentando. • Haga pausas. • Utilice un vocabulario amplio y multisensorial, y evite la jerga. • Utilice los nombres de los alumnos. • Evite dejar frases colgadas en el aire y utilizar frases demasia do largas. ACOPIO DE INFORMACIÓN • Utilice grabaciones en vídeo para averiguar cuál es su gesto nervioso verbal y suprímalo. • Aproveche todas las ocasiones de practicar y obtener infor mación útil. • Aprenda de modelos; averigüe qué funciona y qué no fun ciona. • Mantenga la autocrítica dentro de ciertos límites. 12 Creencias y valores Las habilidades de presentación tienen importancia, pero sólo son un medio para alcanzar un fin. ¿Para qué las quiere y qué piensa hacer con ellas? Se trata de un terreno muy personal, y la respuesta dependerá de lo que sea importante para usted en la formación y de por qué la practica. Su habilidad como monitor proviene de lo que usted hace, de su comportamiento, respalda do por sus creencias y valores fundamentales. Estas creencias y valores fundamentales son la base que sus tenta su personalidad: quién percibe usted que es y cuál es su misión en la vida. La formación, ¿es algo que usted hace o se concibe usted como formador? En este último caso, se trata de una declaración acerca de su identidad. Las creencias Las creencias son generalizaciones que nos hacemos a propósito de nosotros mismos, de otras personas y del mundo que nos rodea. Nuestros actos se rigen por unos principios. Por lo gene ral, consideramos nuestras creencias un asunto de «todo o nada» y nos parece que lo que creemos es verdadero de un modo cohe rente. Sin embargo, basta un instante de reflexión para dar nos cuenta de que a lo largo de la vida hemos cambiado muchas creencias. Es bastante improbable que siga usted creyendo en los Reyes Magos, por ejemplo. Si bien tenemos creencias fundamentales que son bastante fijas e importantes para nosotros, también podemos ser flexibles 143 144 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN respecto a lo que decidimos creer en determinados aspectos de nuestra vida. Si nos comportamos como si ciertas cosas fueran ciertas, algunas tareas nos resultan mucho más fáciles. Recorde mos el viejo dicho: «Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, ¡tienes razón!». Las creencias actúan como profecías que se cumplen por ellas mismas. Lo que confiere a las creencias su poder es el hecho com probado de que poseen una notable tendencia a volverse ver daderas. Si se limita a cambiar usted una sola creencia, tam bién cambiará una buena parte de su comportamiento;por el contrario, si sólo cambia un aspecto de su comportamiento, es muy poco probable que cambie nada más. Por eso, limpiar sus sistemas de creencias personales constituye una parte central de todo programa de desarrollo personal. Las creencias útiles actúan como poderosas autorizaciones para utilizar nuestras habilidades al máximo. Otras creencias, en cambio, pueden actuar como limitaciones innecesarias. Todas las creencias tie nen sus consecuencias. La pregunta que debe formularse a pro pósito de cualquier creencia es: «¿Es útil esta creencia y me sirve?». Esto se aplica tanto a las creencias más graves («¿Es el universo un lugar acogedor?») como a las de menor cuantía («¿Creo que leer este capítulo resultará satisfactorio y enrique- cedor?»). A continuación se incluyen algunos ejemplos de creencias capacitadoras que pueden influir considerablemente en sus cur sos y seminarios. Fíjese en cuáles son las que ya tiene a bordo y cuáles le gustaría tener. Le invitamos a comportarse en su vida cotidiana como si estas creencias fuesen verdaderas, y a advertir qué diferencia representan. Después, puede transferirlas a la for mación: todas ellas les resultarán útiles a sus alumnos. • No existen fracasos, sólo información útil. La creencia en la realidad del fracaso es una de las más exten didas y limitadoras que existen. Prefiera creer que no existen errores ni equivocaciones, sólo resultados y objetivos; aun que, por supuesto, quizá sean muy distintos de lo que tenía mos pensado. Si lo que usted obtiene no es lo que quería, Creencias y valores 145 intente alguna otra cosa y aprenda lo que pueda de los resul tados obtenidos. Cada persona tiene todos los recursos que necesita. Esto se aplica tanto al monitor como a los alumnos. El moni tor nunca tiene por qué quedarse completamente atascado, y los alumnos no son recipientes vacíos que hay que llenar de habilidades y conocimientos. Toda persona tiene una vida entera de experiencias variadas de las que puede obtener muchos recursos distintos. ¿Cómo puede usted ayudarla a aprovecharlos? El significado de su comunicación es la respuesta que obtiene. Cuando está usted dando una formación, es un comunica- dor profesional. Todo Ib que diga y haga se centrará en alcanzar sus objetivos para la formación. Cuando los parti cipantes le den una respuesta distinta o imprevisible, con sidérela una información útil y haga algo distinto. El senti do de lo que usted dice o hace viene determinado por el grupo. Como monitor, esto le proporciona una enorme fle xibilidad para cambiar lo que hace a fin de alcanzar su objetivo deseado, antes que echarle la culpa al grupo por que no responde de la manera adecuada. Recuerde que, cada vez que se ve atrapado en el juego de la culpa, se está quitando poder. Todo comportamiento tiene una intención positiva. Creer otra cosa es hacer que sea cierta. Cada persona crea su propio modelo de realidad, en el que vive. Cada acto que realiza es la mejor opción de que dispo ne en ese momento, teniendo en cuenta su realidad. Puede que a nosotros nos parezca incomprensible, pero para la per sona es real. Si puede usted comprender cómo funciona el modelo de la realidad de una persona determinada, podrá encontrar la intención positiva que se esconde tras todo comportamiento «difícil». Y si conoce la intención positiva, 146 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN podrá encontrar la respuesta más útil. Esto no es una excusa para cualquier tipo de acto, sino que le permite compren derlo y responder a él de la manera más adecuada. • Si una formación se desencamina considerablemente, siempre puedo hallar maneras de volver a encaminarla y aprender mucho mientras lo hago. Es mucho más fácil mantener el rumbo, desde luego, pero si las cosas se tuercen, le irá muy bien tener esta poderosa creen cia en su favor. Una manera de volver a encarrilar la situación consiste en utilizar cualquier cosa que ocurra para aprender. No se puede demostrar que estas creencias sean verdaderas (ni falsas). Considérelas unos principios útiles y añada sus prefe ridos a la lista. Una buena manera de identificar las creencias adicionales que pueden resultarle más útiles consiste en hacer inventario de sus creencias actuales sobre la formación. Tómese unos minutos para anotar en una hoja de papel sus respuestas inmediatas a las siguientes preguntas: 1. ¿Por qué es usted un monitor? 2. ¿Cuáles son sus puntos fuertes y su potencial como monitor? 3. ¿Qué cree usted de los grupos a los que forma? 4. ¿Qué creencias tiene sobre sí mismo como formador? 5. ¿Hasta qué punto les resulta fácil cambiar a las personas? Ahora, haga una breve pausa antes de pensar en: 1. ¿Cómo actuaría usted si realizara todo su potencial? 2. ¿Qué creencias le gustaría tener sobre usted mismo como formador? (Pista: ¿Qué reacciones de sus colegas le resultan más gratas?) 3. ¿Qué creencias sería más útil tener acerca de los grupos a los que enseña? 4. ¿Qué le impide actuar como si estas creencias fuesen verda deras? Creencias y valores 147 Los valores son todo aquello que es importante para nosotros en nuestra vida. Valorar algo significa concederle importancia. Naturalmente, las distintas personas tienen distintos valores. Como formador, es probable que conceda usted un gran valor a las relaciones, los sentimientos y el aprendizaje. El director de una cadena de montaje quizá conceda gran valor a los resulta dos, la eficacia y los beneficios. Los valores fundamentales son aquellos que impregnan la mayor parte de lo que hacemos. Son especialmente importantes porque en ellos está la clave que nos permite comprender qué hacemos y por qué lo hacemos. Los valores fundamentales sue len ser cosas como la satisfacción, el propio respeto, el logro, la aventura, la independencia, el aprendizaje, el crecimiento, la integridad, el amor, la alegría y la paz. Una de las habilidades que sin duda mejorará su manera de actuar en la formación es la de desarrollar su percepción de los valores, tanto los suyos como los de otras personas. He aquí un ejercicio sencillo que puede usted hacer en los próximos cinco minutos para identificar con claridad sus propios valores funda mentales: 1. Piense en algunas de las experiencias más significativas que ha tenido en la vida, por lo menos tres. Tome cada experien cia por tumo y pregúntese qué obtuvo de ella que la hizo tan significativa para usted. Escriba una lista de palabras o frases clave. 2. Prosiga el ejercicio hasta que tenga una agrupación de unas cinco palabras que representen los valores fundamentales que se van repitiendo en distintas experiencias significati vas. 3. Si tuviera que renunciar a uno de estos cinco valores fun damentales, ¿a cuál renunciaría? Subraye esa palabra y escriba el número 5 ante ella. Vaya repitiendo la pregunta por turno hasta que le quede el valor más importante, el número 1. Los valores 148 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN El mapa que acaba de obtener representa la jerarquía de sus valores fundamentales. Las decisiones son difíciles porque con frecuencia implican un conflicto de valores. Por ejemplo, ¿acep tará usted ese trabajo adicional o no? Por una parte, necesita los ingresos extra; por otra, quiere dedicar más tiempo a su familia. Si sabe qué es lo más importante, la decisión resulta fácil. Una de las más poderosas aplicaciones de todo esto consiste en escribir el propósito de su vida en una sola frase. Siga redac tando frases hasta que llegue a una versión con la que se sienta satisfecho. Escríbala en una tarjeta y guárdesela en el bolsillo. Cada vez que deba afrontar una decisión comprometida, saque la tarjeta y léala; comprobará que le resulta mucho más fácil tomar una decisión. Esto funciona muy bien porque son nues tros valores fundamentales los que dan dirección y sentido a la vida. Somos literalmente arrastrados hacia ellos y por ellos. Los valores en la formación Tenga claros sus valores respecto a la formacióny recuerde que tal vez otras personas no los comparten. Para identificarlos, haga el siguiente ejercicio: 1. Elija tres buenas experiencias de formación, ya sea de un pasado cercano o remoto. Anote las palabras clave que repre sentan lo que fue importante para usted en cada una. Advier ta las agrupaciones que emergen de las tres. 2. Compárelo con tres experiencias de mala formación. Anote las palabras clave de cada una e identifique las agrupaciones. La agrupación de valores que ha obtenido en el primer paso del ejercicio representa sus valores fundamentales respecto a la calidad de la formación, lo que usted quiere alcanzar, lo que a veces se denomina «los valores hacia los que avanza», puesto que siempre intenta usted realizarlos. Como ejemplos, podría mos citar la diversión, el aprendizaje, el entusiasmo. La agrupa ción de valores obtenida en el segundo paso incluye sus valores «de los que se aleja», es decir, todo aquello que desea evitar en Creencias y valores 149 la formación. Posibles ejemplos serían el azoramiento, la ira, la culpa, el aburrimiento. La evidencia de los valores Para describir los valores utilizamos palabras muy generales, como «integridad», «energía» o «felicidad», que significan cosas distintas para cada persona. ¿Qué significan específicamente para usted? ¿Cómo sabe si se realizan o no? ¿De qué reglas dis pone para saber cuándo se cumplen los valores? Por ejemplo, es posible que dos monitores digan que para ellos es importante estar bien pagados, formar a grupos numero sos y recibir una respuesta positiva de los alumnos. Pero para el monitor A esto significa 100.000 pesetas al día, un grupo de 100 alumnos y una proporción del 95 por ciento de alumnos satisfe chos. Su amigo, el monitor B, ve realizados sus valores con 50 .000 pesetas al día, un grupo de 15 y una proporción de alumnos satisfechos del 80 por ciento. Eso no nos dice cuál de los dos es mejor monitor. La pre gunta que se debe formular es si está usted limitándose con unas aspiraciones demasiado bajas o si está frustrándose con unas as piraciones demasiado altas. Si define usted sus valores de tal manera que resulte imposible realizarlos, o que se hallen signifi cativamente fuera de su control o no sean satisfactorios, es de suponer que conviene revisarlos. Preguntas finales He aquí unas últimas preguntas que vale la pena tener en cuenta: • ¿Está usted satisfecho con su jerarquía de valores fundamen tales? • ¿Quiere introducir algún cambio en sus valores fundamentales? • ¿Puede imaginar otros valores relativos a la formación que sirvieran mejor a sus objetivos? • Sus acciones actuales, ¿le proporcionan aquello que es valio so para usted? 150 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN Creencias y valores Puntos clave • Las habilidades de formación sólo son un medio para alcan zar un fin. • Las creencias son generalizaciones y se comportan como profecías que se dan cumplimiento a ellas mismas. • Cambiar de creencias es una poderosa manera de cambiar el comportamiento de un modo fundamental. • Haga acopio de creencias capacitadoras sobre la formación. • Los valores son aquello que es importante para nosotros en nuestra vida. • Puede usted descubrir su jerarquía de valores y su jerarquía de valores respecto a la formación. • Los valores deben conllevar reglas o evidencias, que a su vez deben ser realistas y capacitadoras. El autocontrol 13 Este capítulo trata de uno de los aspectos más importantes de la formación, la presentación o la actuación: hallarse en un buen estado emocional. El autocontrol tiene que ver lo que hace «usted» de antemano para disponerse «usted mismo» a dar su mejor actuación. Quizá lleve dentro de sí una serie de habilidades maravillosas, pero si no pueden emerger precisa mente de la manera adecuada y en el momento adecuado, lo mismo daría que no las tuviera. En el curso de la formación, necesita «usted» estar en libertad de dedicarse plenamente a ella sin tener que preocuparse por su propio estado emocional. Si surge algún inconveniente, le harán falta las habilidades de autodisposición para retornar al estado en que puede seguir enseñando bien. No siempre podrá controlar la situación ni a las demás personas, pero sí puede controlar cómo responde usted a ella. Hay cuatro cuestiones principales a tener en cuenta: 1. Hallarse en un buen estado durante la formación para per mitir que fluyan las habilidades. 2. Tener estrategias de recuperación en situaciones difíciles para mantener o recobrar su estado. 3. Aprender de su experiencia en la formación a mejorar cons tantemente. 4. Manejar las críticas y las presiones que a la larga podrían dejarlo «quemado» como monitor. 151 152 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN El estado emocional del monitor Recuerdo claramente una ocasión en que asistí a uno de los seminarios de John Grinder en el que alguien le preguntó cuáles eran las cosas más útiles en que podía fijarse un monitor. Me senté en el borde de la silla esperando oír la respuesta; después de todo, Grinder era probablemente el mejor monitor que jamás he conocido. Su contestación vino a ser algo así: «Lo primero, preste atención a su propio estado. Lo segundo, preste atención a su propio estado. Y lo tercero, preste atención al estado de su público». No era la respuesta que yo esperaba, pero tiene mucho senti do. Cuando el formador se halla en un estado de plenitud de recursos, puede pensar con claridad y prontitud, y responder a las preocupaciones y los objetivos de los participantes. Hace falta atención y energía para superar un estado de carencia de recur sos; atención y energía que son necesarias para la formación. El estado emocional no es un tema fácil de tratar en un libro. Aunque dar consejos no cuesta nada, hay que poner en práctica lo que se predica. «Estado» es uno de esos verbos que se disfra zan de nombres: a pesar de la manera en que hablamos de ello, un estado no es algo que usted tenga, sino algo que usted hace (o no) y continúa haciendo (o no) mientras imparte la forma ción. Usted actúa. A medida que aprende usted a tener libertad de elección res pecto a su estado interno, es decir, sus pensamientos y senti mientos, sus habilidades fluyen más fácilmente y puede usted hallarse en su mejor estado de manera consistente y con menos esfuerzo. Esto resulta fácil decirlo, pero en la práctica no es sen cillo. Sin embargo, la recompensa es muy grande. La formación se vuelve más fácil y más satisfactoria. Aumenta usted la flexibili dad y la amplitud de su comportamiento y se vuelve más eficaz. Y, naturalmente, cambiar su propio estado emocional es una de las maneras más fáciles de influir en su público y cambiar su estado emocional, y crear de un modo consistente contextos de aprendizaje placenteros. El autocontrol 153 Nuestro estado emocional y nuestra manera de pensar están relacionados con nuestra fisiología. La fisiología afecta a los pen samientos y los pensamientos afectan a la fisiología. Así, por ejemplo, es imposible mantener un estado de plenitud de recur sos y claridad mental con una postura encorvada, la mirada vuelta hacia el suelo y una respiración superficial. Del mismo modo, comportarse como si se sintiera seguro le permite sentir se más seguro. Puede acceder a un estado de mayor calma rela jando los músculos del cuello y la mandíbula y exhalando pro fundamente. Aunque se habla mucho de lo bueno que resulta «respirar hondo», esto sólo es cierto a medias; tiene usted que exhalar profundamente, lo cual evita la acumulación de dióxido de carbono en el torrente sanguíneo, una de las causas fisiológi cas de la ansiedad. Cambiar su forma de respirar es probable mente el medio más poderoso de que dispone para cambiar su estado. Algo que debe tener en cuenta cuando vaya a dar comienzo a una formación es que existe una gran diferencia entre las sen saciones de carencia de recursos y las sensaciones naturales de excitación que indican queel cuerpo está preparándose. Las sen saciones que suelen englobarse bajo la etiqueta de «nervios» se deben a menudo a que su cuerpo está preparándose para actuar poderosamente. Lo que queda por ver es si las mariposas que nota revolotear en el estómago se dispersarán y batirán las alas contra el cristal o si volarán en formación. Estas sensaciones no tienen nada de malo; muchos monitores, actores, músicos y pre sentadores expertos las reciben con agrado como una señal de energía adicional. Cuando está usted dando una formación, se encuentra en un estado alterado. Esto tiene dos consecuencias subjetivas. En pri mer lugar, se altera el sentido del tiempo, que parece acelerarse. Una tarde puede pasar en un abrir y cerrar de ojos, de manera que debe controlar atentamente el tiempo en el reloj. El motivo de que ocurra así es que cuando está usted dando una forma ción se encuentra plenamente asociado en el momento, sin aten La fisiología 154 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN der al paso del tiempo, de modo que necesita salir de ese estado de vez en cuando para comprobar cómo pasa el tiempo en el mundo exterior. La segunda consecuencia es que será usted muy sensible a su propia actuación, sobre todo en lo que no responda a sus expecta tivas. Cualquier equivocación se ve amplificada y se vuelve signi ficativa. Desde el punto de vista del público, empero, su «terrible metedura de pata» carece de importancia, si es que llega a ser advertida. Casi siempre quedará usted mejor de lo que cree. El anclaje de recursos Una manera de tener más opciones acerca de su estado emocio nal es transferir recursos positivos de experiencias pasadas por medio de una asociación o «ancla». Todos hacemos asociaciones de manera natural, así que sólo hay que dar un paso sencillo para aprender a hacer aquellas asociaciones que nos ayudarán en la formación. Algunos deportistas utilizan del mismo modo un amuleto de buena suerte con objeto de prepararse para la competición. La primera etapa consiste en elegir el estado emocional que desee para asociarlo por medio de un ancla a fin de que pueda traerlo a la mente cuando usted quiera. 1. Piense en un estado específico de plenitud de recursos que usted quiera tener para la formación; por ejemplo, seguri dad, humor o paciencia. Quizá no tenga una palabra para designarlo, y sea únicamente un buen estado que usted tiene cuando la formación va realmente bien. 2. Recuerde una ocasión en que se hallaba usted en ese estado. Vuelva intensamente a ella, vea lo que vio entonces, oiga lo que oyó entonces y perciba la sensación con toda la intensi dad de que sea capaz. Después, vuelva al presente. 3. Decida qué asociaciones o anclas quiere utilizar que le recuerden ese estado y revivan la sensación de plenitud de El autocontrol 155 recursos. Elija alguna cosa que vea en su imaginación, un sonido o palabra que pueda repetir para sus adentros y un gesto poco llamativo que pueda usted hacer. Algunas per sonas aprietan los puños o juntan dos dedos. Conviene que la imagen, el sonido y el gesto sean inequívocos y fáciles de recordar. Éstas son sus anclas. 4. A continuación, vuelva al pasado y experimente a fondo el estado de plenitud de recursos que quiere usted tener duran te la formación. Vea lo que vio, oiga lo que oyó y sienta todas las sensaciones de su cuerpo. Quizá le resulte útil adoptar la misma postura corporal que tenía entonces, si es factible. Cuando la sensación de plenitud de recursos se halle en su apogeo, utilice las anclas. Vea la imagen, oiga el sonido y haga el gesto. Después, salga del estado y piense en otra cosa. 5. Ponga a prueba las anclas. Vea la imagen, oiga el sonido y haga el gesto. Fíjese cómo esto hace regresar la sensación de plenitud de recursos. Si no queda usted satisfecho, vuelva al paso número 4 y asocie de nuevo. Repítalo tantas veces como sea necesario, a fin de que las anclas hagan regresar efectivamente la sensación de plenitud de recursos. 6. Ensaye mentalmente el uso de las anclas en una situación de formación. Puede utilizarlas para situarse en un estado de plenitud de recursos al comienzo de la formación y como estrategia de recuperación si las cosas se tuercen durante la formación. Anclar y utilizar sus estados de plenitud de recursos son habilidades y, como todas las habilidades, resultan más fáciles cuanto más se las practica. En algunas personas, esta técnica proporciona resultados espectaculares desde la primera vez. Vivimos en una cultura que cree que las sensaciones y los senti mientos son involuntarios, causados por las demás personas. El anclaje es una manera de obtener opciones en lo emocional, y 156 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN por tanto constituye una excelente herramienta para el autode- sarrollo en general, así como para la formación. La seguridad La seguridad es uno de los componentes de un buen estado emocional. Es una actitud de «expectativa confiada», y se basa firmemente en una preparación adecuada. Tiene usted que estar preparado en dos niveles. En primer lugar, debe conocer la materia. Si no es así, tiene una buena razón para sentirse incómodo. Dedique el tiempo necesario para aprenderla. En segundo lugar, una vez ha llegado a dominar la materia, debe usted preguntarse: «¿Puedo presentar lo que ahora sé, en esta formación en particular?». Para responder a eso, debe antes formularse otra pregunta: «¿Qué podría impedírmelo?». En este punto, puede usted repasar diversas situaciones posibles y encontrar soluciones por adelantado, que deberá ensayar men talmente antes de la formación. La mayor parte de ellas tendrán que ver con el mantenimiento de un buen estado emocional. La pregunta que hay que formular es: «¿Merezco tener éxito?». La seguridad también proviene de la experiencia. Si ha hecho algo una vez, y las demás circunstancias son aproximada mente iguales, puede usted repetirlo. Tiene una experiencia que le sirve de referencia para el éxito. ¿Cuántas veces ha de dar una formación satisfactoriamente antes de tener la seguridad de que puede hacerlo de nuevo? ¿Una vez? ¿Dos? ¿Tres veces? ¿Más aún? ¿Nunca? Cada persona tiene su propia respuesta. Si necesi ta usted demostrarse su capacidad en cada ocasión, quizá le con venga cambiar su manera de pensar acerca de sus habilidades. La competencia La competencia también tiene que ver con lo que usted hace. Está relacionada con la capacidad de actuar hábilmente en todos los planos, de controlar los resultados y verificar si está usted El autocontrol 157 alcanzando sus objetivos para la formación y los participantes los suyos. Un monitor competente dispone de numerosas opcio nes en cualquier situación, y siempre tiene algo a punto para cualquier eventualidad. La competencia es probablemente el fac tor más importante de cara a establecer una sintonía duradera con el grupo. La congruencia La congruencia es la tercera y más importante cualidad de un monitor. A veces se le da el nombre de sinceridad. Como en los casos anteriores, no es algo que usted tenga, sino algo que hace; es decir, actúa usted de un modo congruente cuando su lenguaje corporal, su tono de voz y sus palabras transmiten el mismo mensaje. Actúa usted de un modo incongruente cuan do transmiten mensajes contrapuestos; por ejemplo, hablar de lo importante que es valorar las aportaciones del grupo cuando no se presta atención a sus preguntas, o insistir en la necesidad de una buena postura cuando la suya es encorvada y desequili brada. Existen tres niveles de congruencia. El primero es sentirse congruente en cuanto a impartir la formación. Se trata de una cuestión importante, y antes de comprometerse en una situación difícil querrá usted sentir que tiene a su disposición todos sus recursos inconscientes. Antes de aceptar una formación, sea con gruente respecto a ella. Para averiguar si es usted congruente o no, puede realizar la siguiente prueba. Prueba de congruencia Puede usted verificarla congruencia de dos maneras. La primera consiste en recordar una ocasión en que estuvo usted completa mente dedicado a una tarea u objetivo. No es necesario que sea una tarea de formación. Mientras piensa en ello, sea consciente de lo que siente su cuerpo, de las imágenes que ve y los sonidos o voces que oye interiormente. ¿Cuál es la sensación de estar completamente dedicado? Familiarícese con esa sensación de 158 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN congruencia; es un recurso que le permite saber que está usted listo para dar una formación. El segundo enfoque consiste en recordar una ocasión en la que no estaba plenamente dedicado a alguna tarea o proyecto. ¿Qué sensación se nota? ¿Qué sensaciones percibe su cuerpo, qué imágenes y sonidos tiene usted interiormente? En esta situa ción, mucha gente oye mentalmente un tono de voz dubitativo. Esta señal es su amiga; le está advirtiendo de que en la situación hay algo que aún no es del todo correcto. Si no se nota usted congruente, empiece a pensar cuáles son los problemas. ¿Qué debería ser distinto para que usted pudiera sentir se congruente respecto a dar la formación? ¿Dispone de un tiempo de preparación adecuado? ¿Añade mucha presión a su vida? ¿Se trata de un momento en el que necesita usted decir no? ¿Conoce lo bastante bien la materia? Identifique lo que tiene que hacer, supo niendo que acepte dar la formación. Muchas veces existe alguna preparación o alguna condición que debe tener en cuenta. A conti nuación, vuelva a pensar y verifique la congruencia. En una prueba de congruencia no cabe el engaño, porque le da una respuesta sincera acerca de su preparación para una determinada formación. Cuando es usted congruente, puede tener la seguridad de que es competente y de que sus recursos inconscientes están plenamente a su disposición. Puede usted utilizar la prueba de congruencia en cualquier aspecto de su vida. Un ejercicio de alineación La congruencia proviene de la alineación de todos sus recursos, conscientes e inconscientes. Como una orquesta en la que todos los instrumentos tocan en el mismo tono, todas las distintas par tes de usted tienen que trabajar a una. Existe un poderoso ejercicio basado en los niveles neurológi- cos que puede usted practicar antes de la formación para favore cer este proceso de alineación. Puede hacerlo a solas o bien pedirle a un amigo que le formule las preguntas mientras usted pasa por los distintos niveles. El autocontrol 159 Empiece concediéndose suficiente espacio para moverse. Va usted a avanzar físicamente como metáfora de la exploración de los niveles superiores de sí mismo. 1. Para empezar, póngase de pie en un lugar desde el que pueda dar cinco pasos al frente. Piense en el entorno en que da usted la formación. ¿Dónde se encuentra? ¿Quién hay a su alrede dor? ¿Qué material utiliza para la formación? ¿Cuánto tiempo dura y cuándo tiene lugar? ¿Quién más está con usted? 2. Dé un paso al frente. Este es el siguiente nivel, en el que puede usted explorar su comportamiento. ¿Qué está hacien do, en la práctica? Piense detenidamente en lo que hace en una situación de formación, en sus movimientos, actos y pensamientos. 3. Cuando esté a punto, dé otro paso hacia adelante y reflexio ne sobre sus habilidades y capacidades. ¿Qué habilidades uti liza usted en la situación de formación? ¿Qué habilidades de otras áreas de su vida aporta usted a la formación y qué capa cidades generales expresa el comportamiento sobre el que reflexionó en el nivel anterior? 4. Vuelva a dar un paso al frente y reflexione sobre sus creencias y valores a propósito de la formación. ¿Por qué hace usted formación? ¿Qué cree de usted mismo como formador? ¿Qué cree sobre los participantes? ¿Qué podría obstaculizar la for mación? ¿Qué significa una buena formación? ¿Qué conside- Compor tamiento Habilidades y capacidades y valores Espiritual Figura 2.6 Alineación de los niveles neurológicos 160 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN ra usted que vale la pena en la formación? ¿A qué tendría que renunciar si dejara la formación? ¿Qué es importante para usted en la formación? Tómese el tiempo que le haga falta para llegar a unas respuestas que le satisfagan. 5. Dé otro paso adelante y piense en su identidad. ¿Cuál es su misión en la vida? ¿Qué relación tiene con la formación? ¿Quién es usted? Fórmese un sentido de usted mismo y de lo que quiere lograr en el mundo. Deje que surjan espontá neamente sus propias respuestas. 6. Ahora, dé un último paso al frente. Piense en cómo está usted conectado con todos los demás seres vivos y con aque llo, sea lo que sea, que está más allá de su ser. Puede consi derarlo espiritual, o no. Quizá tenga usted creencias religio sas o una filosofía personal. Tómese el tiempo que necesite para encontrar el sentido que esto tiene para usted. 7. Sin dejar de sentir esta conexión con los demás, dé media vuelta y mire el camino que acaba de recorrer. Llévese consi go esta sensación de conexión mientras regresa a su nivel de la identidad. Advierta qué diferencia hay. 8. Ahora, tome esta sensación intensificada de quién es usted y quién puede ser y retroceda a sus creencias y valores. ¿Qué es ahora lo importante? ¿En qué cree ahora? ¿Qué quiere usted que sea importante? ¿Qué quiere creer? 9. Tome este nuevo sentido y regrese al nivel de las habilidades y capacidades. ¿Cómo se transforman y se profundizan sus habilidades gracias a esta mayor profundidad de sí mismo? 10. Dé otro paso para regresar al nivel del comportamiento, y advierta cómo sus habilidades enriquecen lo que hace. 11. Por último, vuelva a situarse en el entorno de la formación. Advierta cómo ha cambiado su manera de sentir respecto al lugar en que se halla a consecuencia de esta mayor profundi El autocontrol 161 dad y claridad en sus valores, su propósito y su sentido de conexión. Tómese unos instantes para dejar que todo ello se integre dentro de usted y para cobrar conciencia de los cam bios. Ocurre a veces que nos encontramos estancados, dando la formación «de carrerilla» sin más motivo que el de que es nues tro trabajo. Este ejercicio vuelve a vincularnos con lo que sabe mos que es importante y nos abre un canal de energía en el pre sente. Será usted congruente si cree en lo que está diciendo y haciendo, si es usted sincero consigo mismo y con los partici pantes. La integridad y la autenticidad siempre prevalecen. La congruencia mensajero-mensaje El segundo nivel de congruencia en la formación recibe el nom bre de congruencia mensajero-mensaje. ¿Cuán convincente cree que resultaría un seminario sobre cómo afrontar el estrés impar tido por un monitor que se muerde las uñas, se tira de los cabe llos y le grita a la gente? ¿Quedaría usted muy convencido por un curso sobre pérdida de peso impartido por alguien que pesa ra más de ciento treinta kilos y se hartara de comer repostería durante las pausas? ¿Ha estado alguna vez en un cursillo de afir mación personal donde el monitor fuese dominado por los asis tentes? Si el monitor no encarna los principios que enseña, tiene usted motivo para dudar de esos principios desde un comienzo. El monitor sirve de anuncio para el curso, le guste o no. Impartir la formación con PNL implica que los alumnos aprenden tanto consciente como inconscientemente. Aprenden la materia de la formación de un modo consciente; la manera en que el monitor enseña y lo que hace constituyen el canal princi pal para el aprendizaje inconsciente. Cuando utiliza la PNL para una formación, hace usted lo que dice. Ésta es otra diferencia clave entre la formación con PNL y la formación tradicional, y otro motivo de que la congruencia sea tan importante. 162 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN La congruencia de la alineación El tercer nivel de congruencia consiste en que todas las partes de su comunicación -palabras, voz y lenguaje corporal- transmitan el mismo mensaje. Un monitor que exprese el mismo mensajecon sus palabras y con su cuerpo será un poderoso presentador, puesto que los participantes recibirán el mismo mensaje tanto en el plano consciente como en el inconsciente. Buena parte de este libro trata de las maneras específicas de lograr esta alinea ción. Estrategias de recuperación Por bueno que sea su estado emocional, a veces le resultará difí cil mantenerlo frente a la adversidad. No puede usted prepararse para todas las eventualidades susceptibles de ocurrir durante una formación. ¿Qué puede hacer cuando sucede algo desagra dable y nota usted que está perdiendo su estado? La crítica En nuestra cultura, la crítica suele dirigirse a la persona y se cen tra en lo que el crítico considera que ha hecho usted mal. Por consiguiente, resulta fácil perder el estado de plenitud de recur sos al ser criticado por uno o más participantes, ya sea en públi co o en privado. Lo que tiene usted que hacer es mantener su estado y, a ser posible, extraer cualquier parte útil que contenga la crítica. La intención positiva de la crítica es adiestrarle para que alcance mayores alturas, pero a veces no resulta fácil verlo. Existe un proceso, elaborado por Steve y Connirae Andreas, que puede usted utilizar para aprender de las críticas. Quizá le sea útil practicarlo antes de empezar una formación y ensayarlo mentalmente, de manera que entre automáticamente enjuego si es usted criticado en el curso de la formación, o en cualquier otra parte. El autocontrol 163 Estrategia para afrontar la crítica 1. Recuerde una ocasión en que fue criticado. 2. Imagínese ahora que está detrás de una pantalla de plástico transparente o de una barrera similar que le permite ver el otro lado pero que la crítica no puede traspasar. Desde este lugar seguro, véase usted mismo al otro lado de la pantalla haciéndose una idea de lo que significa la crítica. Lo impor tante aquí es que está usted a salvo detrás de la pantalla, y que el «otro usted» se hace cargo de la crítica. Esto puede parecer extraño; sin embargo, las personas que afrontan bien las críticas hacen típicamente dos cosas: se disocian de los malos sentimientos y evalúan la crítica sin tiéndose en plenitud de recursos. La pantalla está para prote gerle. Imagínese que se ve a usted mismo. Si le resulta difícil, fínjalo o siga adelante «como si» pudiera verse. 3. Ahora, a salvo tras la pantalla, puede observarse mientras aclara exactamente qué ha querido decir el crítico, quizá formulándole algunas preguntas. La crítica puede no ser más que un denuesto, en cuyo caso quizá decida usted hacerle caso omiso. Le interesará saber qué querría el crítico que usted hiciera de un modo distinto; esto puede ser útil, y le proporciona la versión de los acontecimientos según el crítico. 4. Cuando tenga suficiente información, haga que el «usted» que tiene ante sí compare su recuerdo del acontecimiento con la versión del crítico. ¿Coinciden las dos versiones? ¿Cuáles son las divergencias significativas? ¿Qué pretendía usted hacer? ¿Alcanzó su objetivo? 5. El «usted» que tiene delante decide cuál o cuáles de las siguientes respuestas serían más apropiadas: Puede usted mostrarse de acuerdo con ellos. 164 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN Puede usted disculparse. Puede exponer su versión de los hechos, si no coincide con la versión del crítico. Puede comunicar a los partici pantes cuál era su objetivo. Puede estar en completo desacuerdo, y hacérselo saber así. Puede dejar la cuestión de lado, por el momento, y quizá discutirla en pigvado más adelante. Puede utilizarla como argumento de enseñanza. 6. Haga que el otro «usted» ensaye cualquier respuesta nueva que desee dar. Véase a usted mismo en el momento de darla. 7. Deje que la pantalla se disuelva y haga que el «usted» que afrontó la crítica se reúna de nuevo con usted. Integre la nueva respuesta. Repase mentalmente todo el esquema con distintos ejemplos de crítica, para tenerlo disponible cuando le haga falta. Cuantas más veces lo utilice, más rápido y automático se volverá. Las dos pautas importantes de esta estrategia son las de disociar, de manera que el usted interior no se vea afectado, y responder desde un estado de plenitud de recursos. Después de eso, puede usted decidir qué hará la próxima vez para no volver a atraer nunca más esa clase de crítica. Repaso de la formación Toda formación tiene tres versiones: la que usted prepara, la que da y la que hubiera querido dar. Por medio de un aprendizaje constante en cada formación podrá usted ir reduciendo la dife rencia entre la segunda y la tercera versión. Por bien que lo haya hecho, pregúntese siempre: «¿Qué habría podido hacer de otro modo? ¿Cómo puedo mejorar lo que he hecho?». No intente procesar conscientemente durante la formación; dividiría su atención y la apartaría del lugar donde debe centrar se: las necesidades de los participantes. En cierto sentido, las El autocontrol 165 equivocaciones son irreparables. Puede usted utilizarlas y puede disculparse por ellas, pero no puede deshacerlas. En la forma ción, puede usted abrir la boca y «meter la pata» de pleno; no empeore las cosas intentando volver atrás para arreglarlas. Al final de cada formación, tómese algún tiempo para repa sarla mentalmente y fíjese en lo que puede aprender. Felicítese por lo que hizo bien. Para aprender al máximo de cada forma ción, aplique el siguiente proceso con cualquier cosa que no le haya dejado satisfecho, cualquier cosa que no haya ido tan bien como usted deseaba y que quiera hacer de un modo distinto la próxima vez. Como en el caso anterior, si le resulta difícil visua lizarse mentalmente, bastará con que se haga una idea de la manera que pueda. El proceso funciona bien sea cual sea la cali dad de sus imágenes mentales. El generador de nuevo comportamiento 1. Imagínese que se ve usted mismo en su imaginación al comienzo del incidente, como si estuviera viéndolo en una grabación de vídeo. Obsérvese y escúchese con mucha aten ción, y a cualquier otra persona que estuviera presente. Iden tifique la primera cosa que hace con la que no se siente satis fecho y haga una pausa en su vídeo mental. (Puede utilizar un vídeo de verdad si grabó la formación.) 2. Pregúntese: «¿Qué sería más eficaz aquí, a fin de alcanzar el objetivo que pretendía?». Repase este comportamiento alter nativo en su vídeo mental y compruebe si le parece satisfac torio. Después, obsérvese usted mismo practicándolo. 3. Ahora, imagine que se mete dentro del «usted» del vídeo que acaba de ensayar las nuevas acciones. Entre en su vídeo men tal y actúe de la nueva manera que considera usted mejor. Experiméntela tan plenamente como sea capaz, viéndose, oyéndose y sintiéndose usted mismo en aquella situación anterior. Disfrute interpretando lo que habría podido su ceder. 166 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN 4. Finalmente, pregúntese: «¿Cómo sabré cuándo he de hacer lo que acabo de ensayar?» e identifique exactamente las imágenes, sonidos o sensaciones, internas o externas, que le servirán de señal automática para utilizar este nuevo comportamiento que acaba de crear. La próxima vez que se presente una situación similar, estará usted preparado para ella, y la nueva opción estará mentalmente ensayada y dis ponible. Cuando haya terminado, conserve su vídeo mental en algún lugar seguro y olvídese de él. Este proceso no se limita necesariamente a la formación. Puede usted utilizarlo con cualquier incidente de la vida cotidia na que no le parezca satisfactorio, hasta que llegue a convertirse en automático. Se trata de un proceso general que puede utili zarse para aprender de lo ocurrido, así como para ensayar men talmente lo que está por venir. El cuidado de uno mismo Los buenos monitores cuidan de los alumnos y de la formación, pero a veces resulta fácil olvidar que también debemos cuidar de nosotros mismos. El cuidado de uno mismo marca una diferen cia en la calidad de la formación que usted da. Lealibros o escu che grabaciones sobre aquellos aspectos del desarrollo personal que más le interesen. Considérelo una inversión en usted mismo. Fíjese objetivos para su formación y para aquellas partes de su vida en las que quiere avanzar. En aquello de lo que no se sienta satisfecho, construya nuevas opciones por medio del generador de nuevo comportamiento. No es fácil actuar contra la creencia cultural de que son las demás personas, más que nosotros mismos, las responsables de nuestros sentimientos, pero el empleo de anclas le permitirá ele gir su propio estado interno. Muchas de las cosas que deberá hacer a fin de prepararse para la formación sólo son parte de un estilo de vida sano. Como El autocontrol 167 dicen los budistas: «Come bien, duerme bien y no cojas frío». Es usted libre de añadir cualquier otra cosa que le favorezca. Evite quemarse El «quemado» suele presentarse en aquellas profesiones, como la formación, en las que parece que uno está siempre dando sin recibir nunca. Por eso es importante cuidar de uno mismo y aprender constantemente de la formación. Experimente con la formación, aunque sea un curso o seminario que ya ha dado en numerosas ocasiones. Se debe a usted mismo y a los alumnos experimentar y mantener fresco el material. Descansar y tomarse tiempo libre es parte de cuidar de uno mismo. Los rusos tienen un refrán: «En verano aprendemos a esquiar, y en invierno a nadar». Dicho de otro modo, las pausas son parte integrante de cualquier experiencia de aprendizaje. Todo el mundo las necesita para refrescarse, y de hecho integran inconscientemente el aprendizaje durante ese lapso de tiempo, como lo sugiere la idea de «consultar un problema con la almo hada» a fin de resolverlo. No cese de buscar diferentes puntos de vista. Asista a los cur sos de otros monitores para ver cómo lo hacen y mantenga viva la experiencia de ser un alumno. (Pero desconecte sus circuitos críticos de monitor.) Participe en un cursillo sobre algún tema del que no sepa nada. Eso le permitirá apreciar por experiencia propia lo que significa hallarse en la posición de los alumnos; comprenderá mejor sus objetivos y su estado y, en consecuencia, enseñará mejor. Esté atento a las señales que le envía su cuerpo cuando empie za a hacer demasiado. Al principio, estas señales son sutiles; sin embargo, vale la pena prestarles atención, porque si no lo hace así, se vuelven más fuertes y persistentes, como un niño que recla ma la atención de un adulto. A menudo la enfermedad se presen ta cuando el cuerpo no tiene otra manera de hacerle reducir el ritmo. Conozca sus límites. Un exceso de formación no le con vierte en mejor formador, sino que es contraproducente. La mane ra de mejorar consiste en dar justo la formación suficiente. 168 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN Aléjese de las personas negativas que le roban la energía. Puede que sus intenciones sean de oro, pero su influencia es psi- cotóxica. Tómese cualquier crítica en el nivel del comportamiento: las críticas se refieren a lo que usted ha hecho, no a lo que es. Trabaje para convertirse en el monitor y en la persona que realmente quiere ser. Se cuenta una anécdota de Miguel Ángel, que estaba un día trabajando en su taller cuando entró un niño y le preguntó: «¿Por qué está dando martillazos a este bloque de mármol, signor?». «Porque hay un ángel dentro y le estoy ayudando a salir», respondió el escultor. El autocontrol Puntos clave EL ESTADO EMOCIONAL • Necesita usted hallarse en un buen estado emocional para sacar el mayor partido de sus habilidades de formación. • Para controlar su estado, debe tener en cuenta cuatro cues tiones: 1. Hallarse en un buen estado durante la formación. 2. Tener estrategias de recuperación para situaciones difíci les. 3. Aprender de su experiencia en la formación. 4. Manejar las críticas y las presiones que podrían «que marlo» como monitor. • Mantener una fisiología y una pauta respiratoria de plenitud de recursos constituye una parte importante del manteni miento del estado. • El anclaje de recursos le permite aportar sensaciones de ple nitud de recursos a cualquier acto de formación por medio de poderosas asociaciones. • La seguridad es una sensación de expectativa confiada y El autocontrol 169 se basa en una preparación adecuada y en la repetición con éxito. • La competencia es la capacidad sostenida de actuar hábil mente para alcanzar los objetivos. LA CONGRUENCIA • La congruencia es el pleno compromiso y la alineación con lo que usted hace, y opera en distintos planos: dedicación a dar una formación; alineación de los niveles neurológicos de entorno, com portamiento, creencias y valores, identidad y conexión; congruencia mensajero-mensaje, en el sentido de que usted encarna los valores y habilidades que está enseñan do; congruencia entre los mensajes verbales y los no verbales. EL CUIDADO DE UNO MISMO • Disóciese y aprenda de las críticas. • Revise cada formación y aprenda de ella. • Cuidar de uno mismo es importante para evitar «quemarse»: experimente con su formación relájese y tómese tiempo libre aprenda algo completamente distinto escuche a su cuerpo tómese las críticas en el nivel del comportamiento y no en el de la identidad trabaje sobre la diferencia entre quién es usted y quién quiere ser. 14 El entorno de la formación La formación reúne tres elementos: el monitor (usted) y los alum nos en el entorno de la formación. Una medida clave consiste en administrar el entorno de manera que favorezca una excelente experiencia de formación para todos los presentes, incluso usted. La administración y la organización de un curso o seminario abarcan un amplio campo, y existen muchos y buenos libros que lo abordan en detalle. Aquí vamos a centrarnos más en el tipo de medidas que pueden tomarse para conseguir que los participan tes alcancen un buen estado de aprendizaje. Usted puede controlar el entorno hasta cierto punto. No pierda tiempo y esfuerzos intentando cambiar lo que escapa a su control. Saque el máximo partido de aquello de lo que dispone. Ninguna sala de formación es absolutamente ideal, excepto la que diseñaría usted mismo, pero debe tener claro cuál es su mínimo aceptable. Acceso universal Por «acceso universal» entendemos que la formación debe estar organizada, en la medida de lo posible, de tal manera que nin gún grupo de personas quede automáticamente excluido a causa de su trabajo o de alguna incapacidad. Así, por ejemplo, las fechas elegidas para la formación o el horario de la misma pue den impedir la asistencia a los padres de familia. Algunos locales pueden resultar inaccesibles para personas minusválidas. Cada vez existe una mayor conciencia de estas cuestiones, pero los progresos son lentos. 171 172 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN El problema se hace especialmente visible en el caso de las personas con dificultades de movimiento. Puede ser necesario que el local donde se lleva a cabo la formación esté provisto de rampas de acceso para sillas de ruedas, ascensores y espacios de aparcamiento reservados. También existen personas con minusvalías visuales y auditivas. No nos cabe ninguna duda de que la cuestión del acceso universal irá cobrando cada vez mayor importancia en la conciencia del público, y todo lo que poda mos hacer en la formación para contribuir a ello resulta útil. En el plano personal, estamos comprometidos con la igualdad de oportunidades. Todo el mundo es igualmente valioso como alumno e igualmente valioso como persona. Pretendemos orga nizar cursos y seminarios en los que a todos les resulte fácil par ticipar. El acomodo Cuando pueda usted elegir la sala que va a utilizar, procure esco ger una que sea cómoda, que tenga una buena acústica, el menor número posible de distracciones y espacio suficiente para los ejercicios que haya previsto. Examine el lugar desde el punto de vista de los alumnos. ¿Qué visibilidad tendrán? Compruebe que lainstalación eléctrica de la sala sea adecua da. Tendrá usted que determinar exactamente qué equipo nece sita y notificárselo a los organizadores por adelantado. Lo mejor es disponer de luz natural. Hay indicios de que la iluminación fluorescente perjudica la concentración, y puede ser ruidosa; lo cierto es que no suele ser bien aceptada. Quizá deba usted mantener cerradas las ventanas durante parte del tiempo, y eso afectará a la temperatura y a la circulación del aire. Incluso la presentación más fascinante puede producir letargo en una sala calurosa y mal ventilada. La culpa es de la sala, no de la for mación. Las mejores salas de formación están bien ventiladas y mantienen una temperatura de unos 20°C. También son importantes los asientos. El cerebro sólo puede asimilar lo que el trasero puede soportar. Es esencial que los El entorno de la formación 173 asientos sean cómodos, y su disposición transmite un mensaje acerca de la formación y de la relación que se desea establecer entre los alumnos y el monitor. La disposición de los asientos puede variar considerablemente según el tipo de presentación que piense usted hacer. Un arreglo tipo aula, con hileras de asientos de cara al monitor, transmite un mensaje sobre estruc tura y jerarquía. Mucha gente establece asociaciones negativas entre los asientos en hilera y un entorno escolar, asociaciones que de hecho obstaculizan su aprendizaje. La disposición de los asientos en círculo transmite un mensaje distinto, ya que el monitor no ocupa un lugar especialmente destacado. También es bastante frecuente colocar los asientos en forma de U, con el monitor en la abertura de la U, porque esta disposición favorece la interacción y la participación. Los asientos sobrantes pueden apartarse a un lado para uso de visitantes, invitados y partici pantes rezagados. Ofrecer un refresco adecuado en las pausas de media maña na y media tarde forma parte de los arreglos prácticos que hay que resolver por adelantado. Los arreglos para el almuerzo tie nen que ser claros. Es importante que haya elección en cuanto al tipo de dieta. La información obtenida de los alumnos deja claro que la posibilidad de elegir la comida es más importante que el hecho de hallar entre ella sus alimentos preferidos. Si no es posi ble obtener el almuerzo en el mismo lugar, los participantes que rrán saber qué opciones alternativas hay a su disposición, y la duración de la pausa para el almuerzo ha de permitir que todo el mundo tome su comida sin necesidad de apresurarse. A continuación se incluye una lista para que el monitor pueda verificar el equipo y los materiales de la sala de forma ción: Lista de verificación del entorno Sala espacio suficiente asientos cómodos recursos para necesidades especiales 174 PARTE II: ANTES DE LA FORMACIÓN disposición de los asientos sillas organización del espacio sistema de amplificación de sonido para el monitor (en su caso) aislamiento acústico suficiente luz natural o artificial buena ventilación o aire acondicionado suficientes aseos para los dos sexos aseos accesibles para minusválidos disponibilidad de teléfono salidas de emergencia un canal de comunicación claro entre el exterior y el moni tor y los participantes disponibilidad de café, té, galletas y refrescos arreglos para el almuerzo seguridad de las pertenencias personales acceso universal Lista de verificación preliminar del curso Material para la formación distintivos con el nombre lista de participantes material para distribuir otros materiales de enseñanza hojas de papel plumas y lápices Equipo proyector y transparencias tablones para escribir rotuladores borrador cámara de vídeo monitor de vídeo reproductor de vídeo El entorno de la formación 175 reproductor de casetes Varios jarro de agua y vaso botiquín de primeros auxilios tijeras bloc de notas autoadhesivas cinta adhesiva sujetapapeles El entorno de la formación Puntos clave • El entorno de la formación es importante y debe favorecer el mejor estado de aprendizaje de todos los presentes. • Tome el entorno que tiene, organícelo de la mejor manera posible y exprese con claridad lo que resulta inaceptable. • Tenga en cuenta los problemas de acceso universal. • Examine la sala y verifique los siguientes puntos: espacio suficiente buena iluminación y acústica, calefacción y ventilación adecuadas disposición y comodidad de los asientos. • Antes del curso, repase su lista de verificación de la sala y los materiales de la formación. TERCERA PARTE Durante la formación Vista de conjunto El escenario está dispuesto, usted y los alumnos están prepara dos. Por mucha experiencia que tenga como formador, es proba ble que experimente usted una mezcla de sensaciones, entre la excitación y la ansiedad. Ha definido su tarea y establecido sus objetivos en términos de los conocimientos, habilidades y acti tudes que quiere que aprendan los alumnos. Ha preparado los materiales y la presentación. Sabe qué clase de entorno de aprendizaje pretende usted crear. Sabe que dará lo mejor de sí y está dispuesto a aprender de la formación. Ahora, su público está esperándole. ¿Qué sentirán los alumnos? ¿Qué traerán consigo a la forma ción? Sin duda tendrán expectativas y objetivos, algunos de los cuales serán conscientes y de otros no. Querrán obtener conoci mientos y habilidades útiles de un modo placentero. Puede que acudan por decisión propia o, en el peor de los casos, por obli gación. Puede que estén muy motivados o que acudan influidos por una baja moral en el lugar de trabajo. Sea cual fuere el caso, nadie acude a una sala de formación con el propósito de pasar un mal rato. ¿Qué conclusiones extraería un observador imparcial de la formación? Si lo considera desde este punto de vista, es un fenó meno muy extraño. Una serie de individuos interactúan en una compleja danza de comunicación en la que a veces conduce una persona, a veces otra. La persona que está al frente a veces impulsa, a veces responde al grupo. Se intercambian mensajes verbales y no verbales, demasiados para seguirles la pista a todos, pero en conjunto parece que la situación tiene un propó sito y una estructura. 179 180 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN Las habilidades clave para la formación Para entretejer esta estructura y mantener el propósito, hay seis habilidades de formación fundamentales que están estrechamen te relacionadas: • Descripción múltiple: puntos de vista cambiantes. • Crear y mantener la sintonía con el grupo. • Congruencia personal, el arte de transmitir mensajes cohe rentes. • Establecer continuamente objetivos y seguirles la pista. • Mantener su propio estado de plenitud de recursos. • Crear en los participantes estados de aprendizaje en plenitud de recursos. Las demás habilidades dependen de estas seis fundamenta les, así que vamos a examinarlas someramente una por una. Descripción múltiple Es la capacidad de ver distintos puntos de vista. Están el de usted, el de los alumnos, el de la organización y un punto de vista imparcial que observa la danza. Desplazarse de uno a otro le proporciona la capacidad de volver tridimensional la for mación. Nunca se quedará atascado, porque siempre existe otra manera de contemplar lo que está ocurriendo, otro ángulo desde el que ver la cuestión. Crear y mantener la sintonía con el grupo La sintonía consiste en construir una relación con los alumnos y entre ellos. Cuando no existe, lo mismo daría que se limitaran a leer por su cuenta el material escrito. En su expresión más senci lla, la sintonía es la capacidad de influir, y la disposición a dejar se influir, en muchos planos distintos. Cuando alcance suficien te sintonía, podrá apreciar qué es real para los alumnos y sabrá qué hacer a continuación para cubrir sus necesidades de apren dizaje y sus objetivos comunes. Sin ella, dará usted la formación Vista de conjunto 181 perfecta que usted desearla si fuera un alumno, y no laque ellos necesitan. En cualquier situación de aprendizaje existe un equi librio entre tarea y relación. La sintonía construye relaciones. Cuanto mejor sea la relación, más fácil resultará la tarea. Congruencia personal Ya hemos mencionado las tres clases de congruencia. Primero, su compromiso con la formación. Segundo, la congruencia men sajero-mensaje: usted es un ejemplo del mensaje que está trans mitiendo. Si, por ejemplo, está dando usted un seminario finan ciero, no favorece su credibilidad y su capacidad que sus asuntos económicos personales se encuentren en un completo desorden. En tercer lugar, está su alineación personal. Se halla usted en sintonía consigo mismo y se siente cómodo con los participantes. Todas las partes de su comunicación, las palabras, la voz y el len guaje corporal, transmiten el mismo mensaje. Cuando las distin tas partes de usted funcionan conjuntamente en armonía, es como un yate de competición en el que el timonel y la tripulación traba jan en perfecta cooperación con la nave y los elementos. Los bue nos monitores se preocupan por la formación y por los alumnos, y eso se nota. Sea usted mismo y demuéstreles lo mucho que le importan. A sus oyentes no les importará lo mucho que usted pueda saber si no perciben lo mucho que le importan. Establecer objetivos y seguirles la pista Usted habrá establecido unos objetivos antes de empezar y una parte de su mente tendrá que seguirles la pista constantemente. Los objetivos, aunque flexibles, constituyen el mapa básico de lo que está usted haciendo. Quizá surja la necesidad de modificarlos o incluso de cambiarlos por completo en el transcurso de la for mación. Por ejemplo, una vez me llamaron para dar un seminario sobre habilidades de asesoramiento y negociación a un grupo de directivos de nivel medio de una conocida organización. Al llegar, descubrí que acababan de producirse unos cambios drásticos en la empresa y que la mayoría de los asistentes estaban desmoraliza- 1 8 2 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN ¿ o s y resentidos e inseguros. Lo que hice fue dejar a un lado mis objetivos originales, porque no eran adecuados, y establecer otros nuevos para explorar lo que estaba ocurriendo y lo que sentían 10 s participantes al respecto. Esto nos ocupó la mayor parte de la primera mañana, y sólo entonces se sintieron dispuestos a seguir adelante. Una vez dispuestos, pudimos utilizar todo el material que había ido surgiendo como punto de partida para las habilida des de asesoramiento y negociación. Tendrá usted objetivos «finales» que abordan los fragmentos de m ayor nivel: impartir la formación de un modo ameno y compe tente y recibir confirmación por parte de la empresa de que las necesidades de formación han quedado cubiertas. Algunos de sus objetivos abordarán fragmentos de nivel medio; por ejemplo, pro porcionar nuevas habilidades a los alumnos y ver que las ponen en práctica. También habrá objetivos de proceso centrados en frag mentos más pequeños: la manera en que avanzará hacia los objeti vos finales; la estructura y el desarrollo de la formación. Y todavía habrá objetivos más pequeños que sirven a los mayores: responder satisfactoriamente a las preguntas, organizar limpiamente los ejerci cios, controlar el tiempo, hacer lo que sea necesario para mantener encarrilados los objetivos superiores. La formación puede concebir se como una serie de objetivos de proceso alojados unos dentro de otros como un juego de muñecas rusas, todos alineados con el obje tivo principal e incluidos en él. Y en cualquier momento puede pre sentarse la necesidad de prestar atención a cosas como restablecer la sintonía del grupo o su propio estado de plenitud de recursos. Un buen monitor ha de ser consciente en algún nivel de qué objetivo está persiguiendo activamente en cada instante. Podría uno interrumpirlo en cualquier momento, preguntarle «¿Con q u é objetivo está diciendo o haciendo esto?» y obtener una res puesta razonable que describa los pequeños objetivos del ins tante y cómo se relacionan con el objetivo superior. Mantener su propio estado de plenitud de recursos El estado emocional del monitor es probablemente la más importante de las variables que determinan el éxito de una for Vista de conjunto 183 mación. Todas las demás habilidades emanan de ésta. Cuando usted está nervioso o ansioso, no piensa ni actúa con la misma eficacia que si se hallara en un buen estado emocional. La for mación implica presentarse ante la gente, «dar la cara» y realizar alguna clase de actuación o presentación, y para muchas perso nas ésta es una de las experiencias más temibles de la vida. Casi todo el mundo experimenta sensaciones más o menos intensas de anticipación antes de presentarse en público, por muchas veces que lo haya hecho ya. Por fortuna, la mayoría de las personas que actúan en público con éxito afirma que para hacer una buena actuación se necesita cierto grado de excita ción. Aun así, existe un umbral más allá del cual estas sensacio nes se convierten en inquietud, nerviosismo y ansiedad, hasta culminar en una paralizante fase final de miedo al público. Así pues, la tarea consiste en aprovechar la excitación y mantenerla en un nivel en el que resulte útil. Crear estados de plenitud de recursos es una parte impor tante de la preparación, y mantenerlos durante la formación es un requisito esencial. Mientras todo va bien, eso resulta fácil; la dificultad está cuando surge lo inesperado, cuando alguien formula una pregunta especialmente problemática, se comporta de una manera que se hace difícil aceptar o plantea un tema que para usted es delicado o del que no se siente muy seguro. Crear en los participantes estados de aprendizaje con plenitud de recursos Tendrá usted que inducir en los participantes estados de apren dizaje y curiosidad si no quiere que su fascinante material caiga en terreno pedregoso. Una vez haya captado su atención y su interés, el material será fácil de presentar y, lo más importante, será fácil de aprender. Esto le resultará mucho más fácil conseguirlo cuando esté familiarizado con la materia de la formación. Entonces puede entrar en la sala de formación con una «mente vacía», listo para responder a lo que surja en cada instante. Su mente consciente ya estará bastante ocupada atendiendo a todos los niveles del 184 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN proceso sin necesidad de pensar conscientemente en el material. Paradójicamente, cuanto menos preocupado esté usted por el contenido, más fácil le resultará presentarlo. Confíe en su com petencia inconsciente..., siempre y cuando, claro está, se haya preparado a fondo. No necesita en absoluto un diálogo interior acerca de si recuerda o no el contenido, que sólo conseguirá dis traer su preciosa atención. Todavía existen otras dos facetas de la formación que abar can todo lo anterior. En primer lugar, tiene usted que prestar atención al mundo exterior. Esto parece obvio: ¿cómo podrá mantener la sintonía, seguir la pista de los objetivos y atender a todas las demás cuestiones si no advierte lo que está ocurriendo en el grupo? Prestar atención al entorno se denomina a veces exteriorización ; sin embargo, muchas veces los monitores que dan tan enredados en sus pensamientos sobre el material que no responden al grupo. Lo contrario se llama interiorización, ence rrarse en la propia cabeza. Aunque quizá le convenga sumergirse ahí de vez en cuando, para responder a una pregunta difícil, por ejemplo, durante la formación debería usted ser un turista en ese territorio y no un residente fijo. La segunda faceta es la dedicación al aprendizaje. Si usted puede aprender a aprender y enseña en ese plano, sus formacio nes siempre serán completas. Dele un pescado a un hambriento y lo alimentará por un día. Enséñele a pescar y podrá alimentar se a sí mismo y a otros. Enséñele a enseñar lo que haga falta y habrá creado abundancia permanente. Una de nuestras princi palesmotivaciones para escribir este libro es poner a disposición del mayor número de personas posible toda la riqueza de estra tegias para «aprender a aprender» que la PNL ha elaborado en los últimos tiempos. El aprendizaje inconsciente Mientras lee esta sección, tenga presente que las personas apren den de dos maneras muy distintas: consciente e inconsciente mente. La atención consciente de sus alumnos se concentrará principalmente en comprender el material, pero en un plano Vista de conjunto 185 inconsciente estarán procesando muchas cosas más. Una de las habilidades de la formación consiste en procurar que las partes importantes se procesen de un modo inconsciente. Algunos monitores llegan al extremo de afirmar que la forma ción consiste en entretener a la mente consciente y enseñar a la inconsciente. Cuando la formación imparte habilidades, por ejem plo, un exceso de pensamiento y análisis puede estorbar el aprendi zaje por la acción. Es mucho mejor una formación en la que los alumnos adquieren la capacidad de poner en práctica las habilida des, aunque no tengan del todo claras las razones, que una forma ción en la que se marchan sin ser capaces de poner en práctica las habilidades, aunque las entiendan bien. Ése es el riesgo que conlle va dirigir excesivamente la enseñanza a la mente consciente. Los alumnos se llevarán conocimientos sobre el material, pero no serán muy competentes para hacer nada con él. Sea como fuere, los alum nos aprenderán de modo inconsciente durante toda la formación. Las únicas cuestiones son: «¿Qué están aprendiendo?» y «¿Forma parte de los objetivos comunes del curso?». Añadir opciones No existe una manera «correcta» de llevar una formación, y en esta sección encontrará muchas ideas distintas. Nuestra inten ción es proporcionarle más opciones respecto a lo que usted hace. Utilícelas si las encuentra útiles, perfecciónelas si no fun cionan para usted y genere las suyas propias. La formación, como la lectura de un libro, se desarrolla a lo largo del tiempo, y por tanto debe seguir alguna secuencia. Las piezas de la forma ción encajan para formar un todo que es más que la suma de sus partes, tal como las piezas de un rompecabezas componen una imagen que no puede predecirse a partir de una sola pieza. En esta sección exponemos y separamos las distintas pautas en una secuencia, para que resulte más fácil comprenderlas. Naturalmente, todas las ideas están relacionadas entre sí como las piezas de un rompecabezas. Lo que pretendemos es poner de relieve los elementos importantes de una formación con éxito y aislarlos momentáneamente para su atención consciente. Asi 186 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN mismo, proporcionamos ejemplos para dar vida a estas habilida des y a cada paso le invitamos a preguntarse: «¿De qué otra manera puedo pensar en todo esto?» «¿Cómo puedo adaptar esta pauta?» «¿Cuál es la mejor manera de utilizar esta idea?» Vista de conjunto de la Tercera parte Puntos clave • Existen seis habilidades de formación fundamentales que capacitan a todas las demás: Habilidades de formación fundamentales Descripción múltiple, mediante el cambio de puntos de vista. Crear y mantener la sintonía con el grupo. Congruencia personal, el arte de trasmitir mensajes cohe rentes. Establecer objetivos y seguirles la pista continuamente. Mantener estados de plenitud de recursos en usted mismo. Crear en los participantes estados de aprendizaje con ple nitud de recursos. • Para que estas habilidades funcionen, necesita usted dirigir la atención hacia el exterior. • Dé la formación y piense en dos planos: el de aprender y el de aprender a aprender. • Lo que las personas aprenden de modo inconsciente es tan importante, por lo menos, como lo que aprenden conscien temente. • Entre las pautas expuestas en esta sección, identifique las que usted puede utilizar y adáptelas a sus fines. Si funcio nan, utilícelas. Si no, prescinda de ellas. El comienzo de la formación 15 Empezar puntualmente El seminario tiene un principio, una parte media y un final. Empiece con puntualidad, a no ser que existan buenos motivos que aconsejen un retraso. Hacerlo así forma parte de su admi nistración del tiempo y es una cortesía para con el grupo. Muchas personas dejan un margen de unos 10 minutos a partir de la hora anunciada, y después de eso llega uno tarde. Si va a empezar con retraso por la causa que sea, informe de ello a los participantes y fije una nueva hora para empezar. Aspectos prácticos El primer punto del programa, después de los comentarios ini ciales, consistirá en abordar los aspectos prácticos: cuánto va a durar el seminario, cuántas pausas habrá y de cuánta duración, dónde se permite fumar y demás cuestiones por el estilo. Quizá sea conveniente comentar cualquier dificultad práctica que pueda existir. Recuerdo, por ejemplo, un seminario en un local donde todas las paredes estaban cubiertas de pinturas moder nas; la sala tenía una forma insólita, con varias entradas y sali das. Nada más empezar, llamamos la atención de los participan tes hacia todas esas cosas y las encuadramos como distracciones «sólo si permitíamos que lo fueran». Cuando olvidamos hacer esta advertencia, comprobamos que los asistentes se quejaban al 187 188 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN terminar o se distraían durante el seminario. El reconocimiento común de las dificultades prácticas hace que no resulten tan pro blemáticas y contribuye a establecer sintonía. Si la formación se va a grabar en vídeo, dígaselo a los partici pantes y explíqueles por qué. Si va a utilizar el vídeo con los alumnos como parte de la formación, explíqueles de qué mane ra los beneficiará. Decida por adelantado si los asistentes pueden grabar el seminario en cinta magnetofónica. Comente todas las demás cuestiones prácticas que puedan existir y, para terminar, solicite preguntas acerca de cualquier aspecto práctico que le haya pasado por alto. Para usted, la formación ya habrá empezado. ¿Quiere que haya empezado también para los alumnos? Puede usted separar estos asuntos prácticos del cuerpo principal de la formación diciendo algo así como: «Antes de empezar, hay algunas cuestio nes prácticas a las que debemos prestar atención». Separe espa cialmente esta parte situándose en un sitio distinto de su «lugar de monitor» y utilizando diferente lenguaje corporal. Después, cambie de lenguaje corporal, pase a su «lugar de monitor» y empiece. Por lo general, los asistentes captan el mensaje de modo inconsciente, pero puede usted observar los interesantes cambios que se producen en su postura, su respiración y su cen tro de atención cuando usted vuelve a su sitio y empieza «de verdad». Crear sintonía con el grupo Construya sintonía de grupo desde el momento en que entra en la sala. Para ello, lo más fácil es comenzar explicando una experien cia positiva, una anécdota entretenida o un comentario humorísti co. Haga que se rían todos juntos. Entonces puede usted anclar ese estado positivo por medio de una palabra o un gesto y regre sar a él más tarde si lo desea. Es bueno establecer contacto visual con cada miembro del grupo en los primeros cinco minutos, aun que ya haya hablado con ellos antes de empezar. Asimismo, tiene usted que compartir las expectativas, creen cias y valores del grupo. La clase de grupo que tenga determina El comienzo de la formación 189 rá en gran medida lo que usted haga. Un grupo de ejecutivos de empresa será muy distinto a otro de terapeutas o maestros. Con algunos grupos, quizá necesite establecer de antemano su credi bilidad mediante una referencia a sus trabajos publicados o a una experiencia anterior cuidadosamente elegida. El público experto A veces dará usted formación a un público de expertos, y a veces a un público que meramente se cree experto. En tales casos quizá deba usted andarse con cuidado para eludir el riesgo de una res puesta como: «¡Ah, sí! ¡A ver si puede enseñarme algoa mil». Empiece a compartir diciendo: «Me gustaría recordarles que todos ustedes saben mucho más que yo acerca de su trabajo. Mi función consiste en ofrecerles enfoques y habilidades adiciona les que quizá les ayuden a obtener resultados aún mejores, si están dispuestos a ensayarlos». El público reacio Es probable que las personas que mayores desafíos presentan para trabajar con ellas sean las que acuden por obligación, las que han recibido la orden de asistir. En estos casos, podría usted empezar diciendo algo así como: «Algunos de ustedes están aquí porque quieren y algunos porque les han dicho que vengan. Yo también me he visto en este caso y sé que no resulta agradable, y me fue bastante difícil sacar algo de valor de la experiencia. Me gustaría que el tiempo que vamos a pasar juntos les resultara tan útil como sea posible y les agradecería que me ayudaran a pensar en la mejor manera de aprovechar al máximo este seminario». La cultura Está también la cuestión de las diferencias culturales. Es eviden te que la formación en distintos países requerirá distintos enfo ques. Estados Unidos, Inglaterra y Francia, por ejemplo, tienen grandes diferencias culturales. En términos generales, el grupo 190 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN tiende a concederle el beneficio de la duda si procede usted de un país distinto, y cuanto mejor pueda encajar desde un princi pio más sintonía conseguirá establecer. Del mismo modo, las culturas empresariales también son muy distintas. Cuando dé usted una formación en el seno de una organización empresarial, asegúrese de conocer su lenguaje técnico. No dé por sentado que una palabra tiene el mismo sig nificado en distintas culturas empresariales. Por ejemplo, la cul tura empresarial en la compañía de ordenadores Apple es muy diferente que la de IBM. Cada empresa tiene su propia manera de hacer las cosas y sus propios valores. Por otra parte, dentro de una misma empresa a menudo encontrará culturas asombro samente distintas en las distintas secciones de la organización. Adáptese cuanto le sea posible a la cultura en que se encuentra. Introducción Hay muchas maneras de dar comienzo a un curso de formación, y la elección de una u otra depende en gran medida del estilo personal, del número de asistentes y de los objetivos deseados. Es muy distinto trabajar con un grupo de unas doce personas que con un grupo de cien. Conforme aumente el tamaño del grupo, tenderá usted a comportarse más como un actor o un eje cutante que como un facilitador. Una medida útil en el momento de presentarse es la de reve lar alguno de sus intereses particulares y dar a conocer algunas experiencias que contribuyan a establecer su credibilidad. De esta manera, los alumnos llegan a saber algo de usted y, por tanto, pueden empezar a relacionarse con usted como persona y no sólo como monitor. Asimismo, esto les proporciona puntos de contacto a través de los intereses compartidos. Sea cual fuere la presentación que usted elija, servirá a diver sas funciones: atraerá la atención de los alumnos; iniciará el pro ceso por el cual los alumnos y los monitores llegan a conocerse unos a otros; fundamentará su credibilidad y establecerá encua dres útiles para toda la formación. El comienzo de la formación 191 El «marco afirmativo» Puede usted añadir a sus comentarios iniciales una técnica deno minada el «marco afirmativo». Vaya construyendo participación de forma secuencial, por ejemplo, empezando con declaraciones evidentes acerca de la sala de formación, él tiempo o el material de formación. Todo el mundo asentirá imperceptiblemente. A continuación, pase a realizar preguntas como: «¿Cuántos de ustedes han recibido formación sobre este tema en otra oca sión?» o «¿Cuántos de ustedes son directores/maestros/vendedo res?». Pida que levanten la mano. Así puede usted recoger infor mación al tiempo que incrementa la participación del grupo. Otra posibilidad es la de comenzar con declaraciones polé micas, para que los asistentes reaccionen y presten atención. Lo peor que podría hacer aquí sería presentar algo sin importancia de tal manera que invitara a la discusión. Establecer encuadres Establecer un encuadre equivale a establecer un contexto para un propósito. Un encuadre es una manera de contemplar una situación. Así, por ejemplo, el encuadre (mental) con que abor daría usted la lectura de este libro por placer sería muy distinto al de una lectura de las pruebas de imprenta en busca de errores tipográficos. Los encuadres que usted establece proporcionan a los participantes distintas maneras de hallarle un sentido al con tenido de la formación, y resultan cruciales porque determinan los filtros a través de los cuales quiere usted que se interprete el material. En algunas de las formaciones que impartimos, advertimos explícitamente desde un principio: «Parte de este material puede contradecir sus creencias. Cuando eso ocurra, tomen nota de la contradicción, tomen nota de cómo les hace sentir y déjenla de lado para evaluarla más adelante. Esto les permitirá sacar el máximo partido del material y mantener intactas sus creencias actuales, si todavía lo desean». Suspender la incredulidad de esta 192 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN manera evita eficazmente dificultades que habrían podido ser significativas. Este tipo de encuadre previo para evitar un pro blema que usted cree que puede surgir recibe el nombre de pre- encuadre. Cambiar la manera en que los alumnos perciben un problema una vez se ha presentado éste recibe el nombre de reencuadre, y suele resultar más difícil. Diez gramos de preen- cuadre valen por una tonelada de reencuadre. Otro encuadre útil se deriva del modelo de aprendizaje en el que la etapa más incómoda, la de la incompetencia consciente, es también aquélla en que más se aprende. Existen encuadres generales que quizá le convenga estable cer desde el comienzo. Por ejemplo, solicitar que todos los comentarios y preguntas se dirijan a usted favorece un empleo eficaz del tiempo del grupo y evita discusiones improductivas entre los alumnos. Pedir a los participantes que le avisen cuando tengan dificultades es una buena manera de obtener informa ción útil. Solicite su ayuda para empezar y terminar las pausas con puntualidad. Si usted se adhiere a estos marcos de tiempo, ellos también lo harán. Dígaselo tres veces Una de las numerosas «reglas de oro» para hacer una buena pre sentación es: «Dígales qué va a decirles, a continuación dígaselo y, por último, dígales qué les ha dicho». La repetición de los puntos clave es importante para el aprendizaje. ¿Cómo era eso? La repetición de los puntos clave... Sí, pero es necesario que esos puntos claves estén hábilmente distribuidos. Si leyera usted este libro con la intención de exami nar su estructura, encontraría puntos clave reiterados de distin tas maneras en distintos lugares. Así pues, es buena idea propor cionar a los participantes un mapa de la formación diciéndoles de antemano qué va a decirles. Por otra parte, puede usted utili zar el modelo del «viaje sorpresa» y zambullirse sin más en la materia. Si elige el «viaje sorpresa», dígaselo a los alumnos desde un principio, pues de otro modo podrían perderse y le echarían la culpa a usted. El comienzo de la formación 193 Los alumnos tendrán sus propios objetivos, y presenta diversas ventajas plantearlos abiertamente desde el primer momento. Eso transmite el mensaje de que en verdad se interesa por ellos. Asi mismo, le conviene comprobar que sus objetivos como monitor del grupo no difieren considerablemente de los del grupo. Una buena formación relaciona sus objetivos con los de ellos en una situación en la que todos ganan. La contrapartida es que, una vez formulados explícitamente los objetivos de los alumnos, pueden convertirle en rehén: des pués de plantearlos abiertamente, no tiene usted ninguna excusa para no hacer un esfuerzo por alcanzarlos. Es posible que losalumnos no estén muy seguros de cuáles son sus objetivos, y una de sus tareas como monitor es la de ayu darlos a identificarlos. Si los participantes acuden a la formación sin saber qué quieren, a usted, el monitor, le será mucho más difícil satisfacerlos, y tendrá que hacer frente a sus reacciones..., que quizá sean muy claras. Inducir los objetivos de los alumnos Existen diversas maneras de inducir los objetivos sin necesidad de interrogar a los participantes. Por ejemplo, puede añadirlos al final de una tanda de presentaciones. Invite a cada uno a presen tarse al grupo por tumo, a decir su nombre, algo sobre su traba jo , su experiencia anterior y sus conocimientos en el campo sobre el que versa la formación y qué querría haber adquirido al terminar la formación. Establezca un marco de tiempo de, diga mos, un minuto para cada persona. Si el grupo es demasiado numeroso para realizar esta clase de presentaciones, invite a los asistentes a formar pequeños gru pos y a presentarse unos a otros, durante unos cinco minutos, mientras generan algunos objetivos para el grupo. A continua ción, una persona de cada grupito expone unas cuantas palabras clave que resumen los objetivos de cada grupo para la forma ción. Estas palabras clave pueden anotarse en una pizarra o Los objetivos de los alumnos 194 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN tablón al principio de la formación para que les sirvan a todos (¡y también a usted!) de recordatorio a lo largo de la formación. Otra variante seria la de «esperanzas y temores». Haga que cada persona diga unas breves frases sobre lo mejor y lo peor que podría ocurrir. Puede distribuir a los alumnos por parejas para que exploren mutuamente sus esperanzas y temores antes de presentar su informe al grupo. Este ejercicio de revelación le indica a usted qué es lo que debe evitar y lo que debe hacer, y al mismo tiempo contribuye a formar sintonía en el grupo. Ejercicios iniciales La inducción de objetivos también puede servir como ejercicio de calentamiento, para romper el hielo. Estos ejercicios iniciales tienen como objetivo principal lograr que la gente se sienta cómoda y establecer sintonía. Existen muchos ejercicios de calentamiento entre los que elegir, y libros dedicados a ellos. Puede usted practicar y desa rrollar sus favoritos. En ocasiones, quizá prefiera inventarlos según la inspiración del momento para responder a una necesi dad particular. He aquí un ejercicio inicial que puede servirle de orientación. Ejercicio para contrastar estados Nos disponíamos a iniciar un seminario para monitores sobre los temas conjuntos de mantener el propio estado emocional de ple nitud de recursos e inducir estados de plenitud de recursos en los alumnos. Invitamos a la mitad del grupo a recordar un seminario mediocre en el que hubieran participado, mientras la otra mitad observaba sus cambios de fisiología. Al cabo de unos instantes, el monitor interrumpió esa línea de pensamiento e inmediatamente pidió al primer grupo que recordara una buena formación que hubieran experimentado. Cuando salieron de este recuerdo, se les pidieron algunas palabras clave que describieran la experien cia de la buena formación y, como contraste, algunas palabras El comienzo de la formación 195 clave que describieran su experiencia de una mala formación. Una vez hecho esto (todo el ejercicio llevó menos de cinco minu tos), el grupo que había estado observando pasó por el mismo proceso mientras el primer grupo observaba. A continuación hubo una breve discusión con todos los presentes a propósito de las diferencias que habían percibido. Para terminar, anotamos las palabras clave de la buena y la mala experiencia en distintos tablones y explicamos que nuestra intención era crear esas bue nas cualidades, pero que si los participantes experimentaban cualquiera de las otras nos lo hicieran saber inmediatamente. El ejercicio hizo que el grupo se centrara en sus criterios de una buena y una mala formación y en calibrar los sutiles cam bios fisiológicos en la postura, la respiración y el tono muscular del otro grupo mientras revivían las dos experiencias. Además, también fue una demostración de cómo inducir estados emocio nales en los alumnos. Hay que decir que tuvimos cuidado de terminar con la experiencia de una buena formación. El ejercicio también nos resultó útil a nosotros, ya que pudimos ver qué aspecto tenía el grupo cuando estaba aburrido e insatisfecho y cuando estaba enérgico e interesado. Aprender los nombres Durante la primera parte de un seminario le conviene aprender los nombres de los participantes, si no llevan distintivos que los indiquen. Es importante para la sintonía del grupo que el moni tor conozca el nombre de cada uno. Una estrategia de memorización consiste en visualizar los nom bres de los alumnos adheridos a su frente cuando éstos se presen tan. Otro enfoque más auditivo sería el de repetir un rasgo distinti vo junto con el nombre, por ejemplo, «Fred tiene el cabello rizado» o «Sarah habla con acento escocés», etc. No elija las prendas de vestir como rasgo distintivo, porque la gente cambia de ropa. Al principio, utilice los nombres en toda ocasión, hasta que esté seguro de dominarlos. Puede convertir el aprendizaje de los nombres en una es pecie de juego, buscando su récord personal en la rapidez con 196 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN que puede aprender el mayor número posible de nombres. Como medida de lo que puede lograrse, ha de saber que cono cemos a un monitor capaz de aprenderse ochenta nombres en una hora, mientras habla constantemente al grupo... El comienzo de la formación Puntos clave • Empiece a tiempo. • Aborde todos los asuntos prácticos. CREAR SINTONÍA CON EL GRUPO • Establezca su credibilidad. • Preencuadre al público experto. • Reencuadre al público reacio. • Busque diferencias culturales y compártalas. • Utilice el «marco afirmativo». ESTABLECER ENCUADRES • Utilice el establecimiento de encuadres para introducir filtros. • Diez gramos de preencuadre valen por una tonelada de reen cuadre. • Utilice un encuadre de control para canalizar toda la comu nicación a través de usted. • Dígaselo tres veces. LOS OBJETIVOS DE LOS ALUMNOS • Elucide los objetivos de los alumnos y ajústelos con los de usted. EJERCICIOS INICIALES • Ejercicios de calentamiento. • Un ejercicio para contrastar estados. • Aprenda los nombres. 1 6 Los estados emocionales de los alumnos Una de sus principales tareas como monitor es la de activar la curiosidad de los participantes y ayudarles a aprender y a disfru tar aprendiendo. Las habilidades y conocimientos que usted obtenga dependerán del estado en que se halle cuando esté aprendiendo. Esto es evidente, pero muy a menudo se olvida y sólo se tiene en cuenta de palabra. La PNL sitúa firmemente esta idea en el centro del escenario. Si, por ejemplo, usted estudió matemáticas en la escuela, le resultaron difíciles, no las comprendió y se sintió mal a causa de ello, cada vez que vuelva usted a las matemáticas experimentará de nuevo esa mala sensación asociada con ellas. La escuela no es un caso especial. Instile habilidades y conocimientos en un buen estado emocional. Los modelos tradicionales Existe un modelo de la formación que tiene su origen en el mundo de la enseñanza, en el que una persona dotada de conocimientos vierte ese valioso y escaso conocimiento en unos recipientes vacíos, que lo valoran debidamente. Sin embargo, los que acuden a aprender no son recipientes vacíos. Cualquier intento de concebir la enseñanza o la formación como un flujo unidireccional de información que va de moni tor a participante es como tratar de entender las reglas del tenis limitando sus observaciones a la mitad de la pista. Podrá ela borar estadísticas complejas acerca de la frecuencia con que el 197 198 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN jugador da un golpe de revés, pero se le escapará la esencia del juego. De este modelo unidireccionaldel «recipiente vacío» se deri van varias consecuencias lamentables. En primer lugar, si los participantes no comprenden, todo el mundo da por sentado que es culpa de ellos: deben de ser poco inteligentes. Eso nos sitúa en el nefasto «encuadre de culpa», en el que la culpa y el reproche ruedan de un lado a otro como un cañón suelto en la cubierta de un barco. La culpa tiene que ser de alguien, y si no es de ellos, entonces es culpa de usted. Aparecen las recrimina ciones a uno mismo, los malos sentimientos y, finalmente, acaba usted quemado. Cuando se empieza a ver la comunicación como un bucle, la culpa no hace al caso: sólo hay resultados. Esos resultados le proporcionan la información útil que usted necesita para mejo rar. Si no obtiene la respuesta que desea, haga otra cosa hasta que la obtenga. Su percepción de los alumnos y su flexibilidad en el comportamiento acabarán conduciéndole a su objetivo. Esto también es «responsabilidad», la capacidad de responder. Ocurra lo que ocurra, usted aprende de ello. Inducir estados de aprendizaje En cierto sentido, usted no le puede enseñar nada a nadie. Sin embargo, sí puede crear un contexto que saque a relucir el deseo de aprender de la gente. Una de las maneras más eficaces de conseguirlo es induciendo estados emocionales. ¿Cómo se indu cen los estados? Antes de responder a esta pregunta, hay que plantear otra: ¿qué estado quiere inducir? Suponga que quiere usted inducir un estado de intensa curiosidad. Un estado así resultaría sumamente útil para los alumnos y haría que la formación fuera muy fácil y agradable, ¿no es cierto? Existen unas cuantas maneras de conseguirlo, y entre ellas hemos encontrado una en verdad excelente que ha funcionado como por arte de magia todas las veces que la hemos utilizado. Que nosotros sepamos, todavía no se ha publicado en ninguna parte, porque los monitores guardan celosamente el Los estados emocionales de los alumnos 199 secreto, como lo haría un hechicero con un encantamiento mági co. Pero antes de explicársela, queremos hacerle una pregunta: ¿siente mucha curiosidad? ¿Quedaría muy decepcionado si le dijéramos que no existe ningún método que garantice los resul tados? ¿Cree que el objetivo de este párrafo era hacerle sentir curiosidad, interés y luego decepción? ¿En qué medida lo ha conseguido? Otra manera en que puede cambiar los estados emocionales de la gente es por medio de un relato. No hace falta que sea muy rebuscado: las experiencias comunes y compartidas por todos son las que dan mejores resultados. Esta mañana, por ejemplo, he salido a toda prisa porque llegaba tarde a una cita importan te. He hecho un buen promedio en la carretera y he conseguido llegar al edificio dos minutos antes de la hora, justo a tiempo para ver cómo otro coche ocupaba el único espacio libre para aparcar en tres kilómetros a la redonda. ¿Alguna vez ha tenido que dar vueltas y más vueltas por calles secundarias en busca de un hueco para aparcar mientras ve cómo pasan los minutos? Sólo de pensar en ello le entra impaciencia, ¿verdad? Piense unos cuantos ejemplos sencillos como los anteriores que podrá utilizar para inducir los estados que desee: curiosi dad, relajación, aprendizaje, entusiasmo, alegría. En nuestro seminario para monitores aplicamos un ejercicio que proporciona a los alumnos una ocasión para inducir estados. Ejercicio para inducir estados Este ejercicio es para grupos de cuatro personas. 1. Cada persona piensa en tres estados que le gustaría poder inducir en los grupos que forma. Después, anota cada estado en una hoja aparte y dobla los papeles de manera que no se vea lo que hay escrito. 2. Cada persona pone sus tres estados deseados en el centro, con lo que se reúnen doce estados deseados. 3. La primera persona asume el papel de monitor del grupo, elige una hoja de papel al azar e intenta inducir ese estado 200 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN en las otras tres personas del grupo. El grupo no sabe de qué estado se trata. El monitor se detiene cuando cree que lo ha conseguido, o en todo caso al cabo de un minuto, y pregun ta qué secuencia de estados ha experimentado cada persona. 4. Cada persona explica brevemente por qué estados ha pasado y en qué estado ha terminado. Su tarea no consiste en adivi nar el estado deseado, sino sencillamente en responder a lo que hace el monitor. 5. Si el monitor ha conseguido inducir el estado deseado, le cede el turno a otra persona. Si no lo ha conseguido, le reve la al grupo cuál era el estado deseado. A continuación, los miembros del grupo le muestran al monitor qué aspecto ten drían y cómo hablarían si en efecto se hallaran en ese estado. El monitor toma nota de ello y puede volver a intentarlo durante otro minuto. 6. Cada persona asume por turno el papel de monitor. Este ejercicio es fascinante y el tratamiento subsiguiente suele revelar algunos puntos muy útiles. Por ejemplo, los esta dos tienen nombres muy generales, y las personas pueden apli car nombres distintos a estados muy semejantes. Una persona que ha permanecido repantingada en el asiento, con los ojos medio cerrados y expresión relajada, tanto puede indicar que su estado era de trance, como de aburrimiento o de relajación. Por otra parte, los alumnos utilizan muchas estrategias dis tintas en este ejercicio. Algunos entran primero en el estado deseado para demostrarlo. Cambian su fisiología, la postura y la pauta de respiración, y esto afecta a su grupo. Otra estrategia para inducir estados consiste en evocar direc tamente el estado por medio de su comportamiento. Si usted quiere inducir curiosidad, actúe de una manera enigmática y misteriosa. Lo que haga exactamente carece de importancia, pero la actitud es importante. Otra posibilidad -y ésta depende del estado en particular es la de hacer que el grupo se mueva. Resulta más difícil excitar se cuando está uno pegado a una silla. Se puede bailar, interpre tar charadas, realizar ejercicios... También puede pedirles a los Los estados emocionales de los alumnos 201 participantes, directa o indirectamente, que accedan a una oca sión en la que experimentaron ese estado. Pedírselo directamen te sería: «Piensen en una ocasión en la que sintieron curiosidad». Pedirlo indirectamente sería: «Piensen en una ocasión en la que sabían que iba a ocurrir algo pero no sabían qué era...». Del mismo modo, puede pedirles que imaginen un contexto en el que ese estado sería natural: «Imagínese que es usted un explo rador que acaba de encontrar un objeto extraño dentro de la gran pirámide. Al cogerlo entre sus manos para examinarlo, parece como si...». Las posibilidades son interminables: puede fijarle una tarea al grupo, puede contar un relato, real o imaginario... Las únicas limi taciones son las reglas que nosotros mismos nos imponemos. Todo monitor tiene sus propias reglas autoimpuestas, asimiladas por ins trucción directa, por el modelado de otro monitor o transpuestas a la formación desde otro contexto. Pregúntese: «¿Cuáles son mis reglas de comportamiento en la formación?». Esperamos que la lec tura de este libro le haga replantearse algunas ideas. Cada vez que piense: «Yo nunca podría hacer algo así» o «Nunca debería hacer algo así», pregúntese: «¿Qué ocurriría si lo hiciera?» o «¿Cómo me lo impido?». Quizás empiece a forzar los límites -sólo en la medida en que usted quiera, naturalmente- y descubra que en realidad los muros que lo retienen son elásticos. Es necesario que haya reglas, pero ¿cuántas? Como dijo Einstein: «Que las cosas sean tan senci llas como resulte posible, pero no más». Agudeza sensorial En el mundo siempre hay más de lo que vemos, oímos y senti mos. La realidad, según dicen, deja mucho a la imaginación. Como formador, debe usted desplegar su atención hacia los alumnos si quiere ayudarles a permanecer en un buen estado de aprendizaje. Una vez desplegada la atención, puede usted desa rrollar filtros para saber qué ha de mirary escuchar. A continuación exponemos un entretenido ejercicio que le ayudará a desarrollar esos filtros y le servirá de práctica para controlar los niveles de atención en un grupo. Nosotros lo utili 202 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN zamos en nuestros seminarios para monitores y hemos compro bado que da sus mejores resultados con grupos pequeños, de cinco a diez personas. Ejercicio para el control de la atención 1. Al empezar el ejercicio, una persona interpreta el papel de monitor ante un pequeño grupo. La persona puede elegir el tema del que hablará durante tres minutos. 2. Otra persona se sitúa detrás del monitor. Su tarea consiste en ir señalando a determinadas personas del grupo, que a partir de ese momento cesan gradualmente de prestarle atención al monitor. El monitor no puede ver las señales, de manera que no sabe quién responde a ellas. 3. La tarea del monitor consiste en descubrir quién está per diendo la atención y en volver a captar su atención de la manera más suave posible mientras continúa su disertación. Si el monitor se ve sobrecargado, sencillamente se detiene y lo dice. 4. La tarea del grupo consiste en advertir las distintas estrate gias que utiliza cada monitor para recobrar la atención de los participantes. El monitor tiene numerosas opciones a su disposición. Puede gesticular, hacer algo inesperado, contar una breve anécdota, hacerle una pregunta a alguien, dirigirse a los alumnos por su nombre o hacer que el grupo realice alguna actividad física. Todas estas estrategias resultan útiles y vale la pena tenerlas presentes. Los estados emocionales de los alumnos Puntos clave • Los alumnos no son recipientes vacíos; una formación es un juego que va en dos direcciones. Los estados emocionales de los alumnos 203 • Evite el «encuadre de culpa» y asuma personalmente la res ponsabilidad. • Si lo que hace no da resultado, vaya cambiándolo hasta que funcione. • Cultive sus habilidades para inducir estados de aprendizaje positivos: dé ejemplos de ellos cuente un relato entre usted mismo en el estado deseado utilice su tono de voz haga algo que evoque naturalmente ese estado haga que el grupo se mueva pregunte directamente pregunte indirectamente cree un contexto imaginario impóngales una tarea describa un ejemplo personal. • Identifique y reduzca las reglas autoimpuestas que limitan su flexibilidad. • Agudeza sensorial: mantenga la atención desplegada hacia los alumnos desarrolle filtros para los estados que desea aprenda a mantener la atención de alta calidad de todos los presentes centrada en usted. Estilos de aprendizaje 17 Tanto para los alumnos como para el monitor, el objetivo de la formación es el aprendizaje. Aprender es un talento natural; de hecho, no podemos no aprender. Sin embargo, la intensidad del esfuerzo nos demuestra que a veces el aprendizaje no se da con facilidad. Es una señal de que se han de introducir cambios en el proceso de aprendizaje. Esto contradice algunas de nuestras creencias culturales, según las cuales aprender es difícil y el esfuerzo es bueno. No querríamos insistir demasiado en que el sistema de educación formal tiende a reforzar esta creencia. Si bien todos contamos con el talento natural de aprender, también es cierto que tenemos preferencias personales en cuan to a qué y cómo aprendemos. Como monitor, usted también tiene puntos fuertes y débiles en su manera de pensar y de pre sentar el material. Ser consciente de su propio estilo de aprendi zaje y de los distintos estilos que hay en el grupo significa que puede usted superar sus preferencias personales y presentar el material de diferentes maneras, haciendo que resulte fácil para todos los presentes. Los metaprogramas Metaprograma es un término técnico que se utiliza en PNL para designar los filtros inconscientes y habituales que hemos apren dido a ponerle a nuestra experiencia. Estos filtros determinan qué información llega a nosotros y cómo llega. Existe una enor- 205 206 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN me cantidad de información a la que podríamos prestar aten ción, y nuestra mente consciente es limitada, de manera que hay que hacer alguna clase de selección. Piense en un vaso de agua. Ahora, imagínese que se bebe la mitad. El vaso, ¿está medio lleno o medio vacío? Las dos cosas, naturalmente. Algunas personas se fijan en lo que hay de positivo en una situación, lo que de hecho está presente, mientras que otras se fijan sólo en lo que falta. Aunque hay muchas estructuras que podrían considerarse metaprogramas, a continuación incluimos un breve resumen de las que resultan más útiles en el contexto de la formación. Nin guna de estas estructuras es «mejor» que otras o «buena» en sí misma. A medida que va leyendo, quizá se identifique usted más con un determinado punto de vista en cada categoría. Esto le da una pista sobre su propia estructura. Los metaprogramas fueron desarrollados en principio por Richard Bandler y Leslie Carne - ron Bandler, y posteriormente Rodger Bailey los siguió elaboran do para aplicarlos especialmente a la empresa bajo el nombre de Perfil de Lenguaje y Comportamiento. Comprender los metaprogramas le ayudará a comprender también la actitud que subyace a determinadas preguntas y reac ciones, y le proporcionará algunas pistas para responder a ellas de la mejor manera. Acercarse y alejarse Una importante diferencia en los estilos de aprendizaje es la que existe entre quienes avanzan hacia el objetivo positivo y quienes reaccionan alejándose de los problemas y dificultades. Muchas personas están motivadas hacia lo que quieren, y a menudo for mulan preguntas directas sobre la manera de obtener resultados con el material de la formación. Otras plantean posibles proble mas; lo que las motiva es evitar las dificultades. Tienen un fino olfato para lo que puede salir mal e identifican con infalible pre cisión los posibles problemas que encierra el material. Para manejar esto, debe usted compartir el problema. Reco nozca que sí, ahí podría haber un problema, y a continuación Estilos de aprendizaje 207 explique la manera de evitarlo. Otras veces quizá deba señalar que existe un número literalmente infinito de cosas que podrían salir mal. El único modo de averiguar con certeza qué sucede es hacerlo. Lo interno y lo externo Para mucha gente es importante decidir por sí misma y definir sus propios criterios. Estas personas se rigen por una referencia interna. En cambio, las personas que se rigen por una referen cia externa tienden a tomar sus criterios del mundo exterior y buscan explicaciones e instrucciones de otros. La persona que se guía por referencias internas necesita tiempo para asimilar el material. Una vez asumido, tendrá muy claro su valor y estará dispuesta a ponerlo en práctica. La perso na con referencias externas tiende más a asumir el material y uti lizarlo inmediatamente. Por lo general, estas personas muestran mayor cooperación como sujetos de demostración. Opciones y procedimientos Una tercera pauta tiene que ver con la manera de seguir los pro cedimientos. A algunas personas se les da bien seguir cursos de acción establecidos. Las motiva seguir una serie fija de pasos, y lo hacen bien. Les gustan las secuencias. Otras personas quieren tener opciones y les resulta más difícil seguir procedimientos establecidos. Les gusta tener alternativas. Así pues, conviene incluir en todo procedimiento fijo cierta medida de flexibilidad, en atención a estas personas. Por otra parte, si es importante que sigan el procedimiento al pie de la letra, puede explicarles que hacerlo de esta manera les permitirá tener muchas más opciones en el futuro. Lo general y lo específico Probablemente la distinción más útil que puede hacerse entre estilos de aprendizaje en el contexto de la formación es la de lo 208 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN general y lo específico. Las personas de tipo general se sienten más cómodas cuando tratancon fragmentos grandes de infor mación. Prestan poca atención al detalle. Las personas de tipo específico prestan atención a los detalles y necesitan fragmentos pequeños para encontrarle un sentido al cuadro completo. Cuando presente información, esté preparado tanto para «descender» a los detalles concretos como para «ascender» a la imagen general. En tanto que presentador, sea consciente de su estilo personal, a fin de mantener un buen equilibrio entre el material específico y el general. Semejanzas y diferencias Algunas personas se fijan sobre todo en lo que las cosas tienen en común. Por lo general, a estas personas suele gustarles que su vida tenga estabilidad y continuidad. Otras se fijan en las dife rencias y a menudo buscan distintas experiencias y distintos tra bajos. Estas personas tienden a señalar las diferencias y a enzar zarse en discusiones. En toda comparación existen semejanzas y diferencias, del mismo modo en que esta página es blanca y negra a la vez. Así pues, cuando establezca una comparación, ponga de relieve ambos aspectos. La persona que desciende y está atenta a las diferencias pasará la información por un cedazo en busca de dis crepancias. Esto resulta muy útil en muchas clases de trabajo, pero en el contexto de una formación puede ser alarmante. Los canales sensoriales No todas las personas prefieren recibir la información por el mismo canal sensorial. A algunas les gusta ver el material. Para satisfacerlas, puede usted repartir documentación, hacer demos traciones, proyectar transparencias, películas, vídeos, etc. Estos alumnos recuerdan lo que ven. Otras personas son más auditivas. Les gusta oír el material. Para ellas, lo ideal es el formato de conferencia, con muchas pre Estilos de aprendizaje 209 guntas y respuestas. Estas personas recuerdan lo que se comenta y se discute, y su memoria de la formación puede tomar la forma de una grabación magnetofónica, ya sea mental o bien una gra bación real de la presentación. Los pensadores cinestésicos necesitan hacer ejercicios y les gusta interpretar papeles. Aprenden haciendo, y probablemente querrán moverse mucho de un lado a otro. Esto no significa que no presten atención; la idea de que los alumnos han de estar sen tados y quietos para prestar atención es un residuo de la época escolar. ¿Qué debe usted hacer, entonces? No puede complacer a todo el mundo durante todo el tiempo. Lo que sí puede es com placer a parte de los asistentes durante parte del tiempo, y pro curar que esta «parte de los asistentes» vaya cambiando cons tantemente, de manera que todos los estilos de aprendizaje sean atendidos. El modelado de maestros excelentes demuestra de un modo consistente que enseñan de las tres maneras: con imáge nes, con sonidos y con sensaciones. Procure disponer de materiales de formación que se dirijan a los tres sentidos principales, y elija cuidadosamente sus palabras para estimular el pensamiento en los tres canales. Éste es el equi valente verbal de utilizar materiales de formación dirigidos a los diferentes sentidos. Las personas pueden ver claro el asunto, sin tonizar la longitud de onda correcta y coger bien la idea del material. Escuche una grabación de sus pautas de lenguaje durante una formación y compruebe qué sistema prefiere y cuál es el menos representado. Un monitor que combine su lenguaje de manera que incluya todos los sentidos captará la atención de todos los presentes. Éste es un aspecto de la sintonía verbal. Haga que su expresión no verbal sea congruente con sus palabras. Así, si está pidiéndole al grupo que vea un concepto, hable un poco más deprisa y gesticule hacia lo alto a fin de suge rir los movimientos oculares de la visualización. Cuando maneje material auditivo, hable un poco más despacio, dele expresivi dad a la voz y hable de un modo más rítmico. Los modelos para este tipo de presentación son los talleres de músicos, como era 210 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN de esperar. Por último, si quiere que el grupo acceda a emocio nes, hable despacio, en voz más baja, y señale hacia abajo y a la derecha de los presentes. Es probable que ya esté haciendo algunas de estas cosas, de todos modos. Pídale al grupo que vea una imagen que usted ya puede ver, que oiga un sonido que usted está oyendo y que sienta una emoción con la que está usted en contacto; esto es parte de una presentación congruente del material. Existen muy pocos estudios sobre el tema, debido sobre todo a que es difícil evaluar los datos con precisión. En la Universi dad de Moncton, en New Brunswick, Canadá, se realizó uno de tales estudios centrado en la habilidad de escribir correctamen te, una habilidad que requiere la capacidad de visualizar las palabras para comparar su ortografía con una imagen recordada. Los grupos a los que se les pidió que visualizaran la palabra correctamente escrita obtuvieron resultados un 35 por ciento superiores a los que no lo hicieron, con una retención de las palabras de casi el 100 por cien. Concepto, estructura y utilidad Se trata de un modelo de utilidad general acerca de cómo apren demos, que actualmente está siendo desarrollado en California por Florence Kesai, Deanna Sagar y Michael Miller. Según este modelo las personas pueden clasificarse en tres amplias catego rías. Cuando aprenden material nuevo, algunas personas prefie ren oír primero los conceptos. Los conceptos son la filosofía, la teoría y el pensamiento en que se apoya el material. A otras les gusta comprender primero la estructura. La estructura tiene que ver con la organización del material, la manera en que encajan las piezas, los mapas, esquemas y cómo funciona la cosa. El ter cer grupo prefiere saber antes que nada para qué sirve el mate rial, el uso que se le puede dar y sus aplicaciones prácticas. La secuencia varía según las personas. A una persona quizá le guste captar primero la teoría en que se basan las ideas, para luego examinar cómo encaja la información y, por último, bus Estilos de aprendizaje 211 car maneras de aplicarla en la práctica. Otra persona, en cambio, quizá prefiera empezar a manejar y utilizar el material sin preo cuparse demasiado por los razonamientos subyacentes. Des pués, puede que descubra e investigue los modelos inherentes y finalmente desarrolle las teorías que hay tras esos modelos. Qui zás a usted le atraiga deducir mi secuencia preferida basándose en la manera en que he organizado esta sección sobre Concepto, Estructura y Utilidad. En este modelo hay tres ideas importantes para los monito res. Una de ellas es que todo el mundo tiene un punto de parti da favorito. Para averiguarlo, se puede utilizar un ejercicio de calentamiento conocido como «el juego de las tres puertas». Dígale al grupo que quiere comunicarles una información nueva. Hay tres puertas. Detrás de la Puerta Uno están los con ceptos, la teoría y la filosofía. Detrás de la Puerta Dos están la estructura y las conexiones, el cómo funciona. La Puerta Tres oculta las aplicaciones, la utilidad y los beneficios. ¿A qué puerta se dirigirían en primer lugar los alumnos? La respuesta a esta pregunta dividirá al grupo en tres y a usted le dará una idea general de cuál puede ser la mejor secuencia para presentar el material. Una segunda posibilidad del modelo de concepto, estructura y utilidad consiste en utilizar los tres aspectos en su presenta ción. Cuando presente material o información, incluya algunos elementos de los conceptos y la filosofía en que se fundan las ideas. Eso satisfará a los conceptualistas. Incluya algo de estruc tura, de cómo encajan y están organizadas las piezas, utilizando esquemas si resulta adecuado. En tercer lugar, procure exponer las aplicaciones prácticas, pues de otro modo su idea será muy bonita y estará muy bien estructurada pero carecerá de utilidad. Un tercer elemento del modelo, acaso el de mayor potencial, es que tendemos a prescindir del último componente de nuestrasecuencia. Por ejemplo, cuando he de presentar información, mi secuencia es de concepto, estructura, utilidad. Seguramente ya se había dado usted cuenta. Antes, cuando daba un semina rio, presentaba a la gente los conceptos, les mostraba cómo encajaba todo y me saltaba las aplicaciones. Ahora sé cuál es mi 212 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN secuencia y altero siempre el orden de las presentaciones, de manera que a veces empiezo con el concepto, a veces con la estructura y a veces con la utilidad. Me aseguro de incluir siem pre los tres. Este cambio influyó considerablemente en mis semi narios. Descubrir cuál es su eslabón débil puede prestarle el mismo servicio a usted. Estilos de aprendizaje Puntos clave • Aprender ocurre de modo natural. • La buena formación facilita el aprendizaje. • Los metaprogramas son maneras de pensar sistemáticas e inconscientes. Ser consciente de ellos puede ayudarle a adaptar su material a distintos estilos: Acercarse - Alejarse Interno - Externo Opciones - Procedimientos General - Específico Semejanza - Diferencia. • Los canales sensoriales: Alterne entre los tres canales sensoriales principales en el lenguaje que utiliza. Alinee sus gestos con el canal sensorial que quiere que el grupo utilice. • Concepto, estructura y utilidad: Los participantes tienen un punto de partida y una secuencia preferidos. Quizá tienda usted a omitir el último paso de su secuen cia. Utilice los tres en sus seminarios. 18 Los ejercicios Propósito Los ejercicios son actividades estructuradas en las que los alum nos practican habilidades en un ambiente alentador. Por consi guiente, constituyen el núcleo de la formación por la experien cia. Su forma y su propósito son variables; así, por ejemplo, tanto un ejercicio de calentamiento para que los alumnos se pre senten unos a otros como una larga interpretación de papeles para practicar habilidades de negociación son ejercicios los dos. Los mejores ejercicios no sólo conducen a las personas por una secuencia que las lleva a descubrir por ellas mismas las habilida des o conocimientos implícitos en el ejercicio, sino que también los instalan. Un ejercicio realmente bueno permite a los alumnos hacer descubrimientos que usted ni siquiera se había dado cuen ta de que estaban en el material. Aquí nos centraremos en el proceso de los ejercicios en la formación, tomando como ejemplo un diseño clásico de ejerci cio para la formación sobre habilidades interpersonales. Mien tras lee, puede usted tener presente algún ejercicio propio en particular. Seguiremos el proceso de los ejercicios de formación a lo largo de las siguientes fases: • preparación • organización y encuadre del ejercicio • demostración • explicación de la demostración 213 214 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN • realización y supervisión del ejercicio • tratamiento del ejercicio No todos los ejercicios han de pasar por estas etapas, así que adáptelas y aplíquelas de la manera que convenga a su material. La preparación Repase sus notas físicas o mentales antes de iniciar el ejercicio y ensáyelo mentalmente para asegurarse de que podrá realizarlo de la manera que usted quiere. Compruebe que estén dispuestos los accesorios o ayudas visuales que hagan falta. Quizá deba pre parar de antemano una transparencia para proyectar o escribir las instrucciones del ejercicio en el tablón. Repase sus objetivos para el ejercicio, tanto los descubiertos como los encubiertos, y piense en la manera de enlazarlo de modo que el nuevo ejercicio encaje con fluidez en el proceso de la formación. Los papeles Parte de la preparación consistirá en aclarar los distintos papeles que intervengan en el ejercicio. En los ejercicios puede partici par cualquier número de personas, desde una sola hasta un grupo entero, según la naturaleza del material. El clásico ejerci cio de aprendizaje por la experiencia, diseñado para instalar una habilidad de comportamiento, consta de tres papeles distintos: El primero es el de la persona que practica la nueva habili dad, conocida como «operador» o «explorador». El segundo es el de la persona con la que practica el operador; el papel de «sujeto» o «cliente». El cliente se interpreta a sí mismo o a otro personaje para que el operador pueda practi car la técnica. La persona debe entrar de veras en su papel. Por último, está el «observador» o «metapersona». El observa dor tiene varias responsabilidades. Es el representante del moni- Los ejercicios 215 tor en el grupo y mantiene encaminados al cliente y al operador asegurándose de que ninguno de los dos está sobrecargado. El observador suele ser el responsable de mantener el marco de tiempo fijado para el ejercicio y se halla en una posición perfecta para proporcionar información útil tanto al explorador como al cliente, implicado pero no comprometido. (La diferencia entre estar implicado y estar comprometido queda muy bien ilustrada por un plato de huevos con jamón, en el que la gallina está implicada pero el cerdo estaba comprometido.) Los ejercicios para el aprendizaje por la experiencia suelen ser bastante cortos, de 5 a 20 minutos por tanda. Cada ejercicio se compone de tres tandas, de manera que puede durar entre 15 minutos y una hora. La organización y el encuadre del ejercicio Tendrá usted que presentar el ejercicio y enlazarlo con lo que ha ocurrido antes y con lo que viene después. Establezca encuadres para el ejercicio: ¿cómo quiere que los alumnos lo perciban? De todas las cosas posibles a las que podrían dirigir su atención, ¿hacia dónde hará usted que la dirijan? Sea explícito acerca del encuadre de los objetivos, lo que el ejercicio pretende lograr. Exponga el por qué, el qué y el cómo: por qué van a hacer el ejercicio, qué conceptos lo fundamentan y qué aplicaciones tiene. En qué consiste el ejercicio. Cómo se desarrolla, los dis tintos pasos y los detalles prácticos. Procure que todos los parti cipantes tengan claros estos puntos. Si el ejercicio está diseñado para afrontar un determinado tipo de problemas, indíquelo desde el primer momento, de manera que los participantes tengan tiempo suficiente para pen sar en un ejemplo específico para la interpretación de papeles. La demostración Ahora tiene usted que elegir cómo organiza los pasos y los deta lles prácticos del ejercicio. Lo más eficaz, por lo general, es hacer 216 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN primero una demostración. Una buena demostración ejemplifica el procedimiento del ejercicio, de manera que los alumnos no necesitan esforzarse por comprender una serie de instrucciones. Sin embargo, las demostraciones son un arma de doble filo, por que los alumnos copiarán lo que vean, y eso le obliga a hacer una demostración muy bien pensada. El mejor modo de hacer la demostración depende de la com plejidad del ejercicio. En un ejercicio complicado que tenga que ver con habilidades de negociación, seguramente convendrá hacer una tanda completa. Por otra parte, si se trata de un ejerci cio repetitivo, como convertir una pregunta cerrada en pregunta abierta respondiendo por medio de otra pregunta, es probable que baste con el número justo de repeticiones para que los alumnos se pongan en marcha. Si por cualquier motivo se aparta significativamente de la técni ca que está demostrando, anúncieselo al grupo en ese momento. Es posible que quiera usted comentar sobre la marcha el desa rrollo de la demostración para poner de relieve algunas enseñanzas. Cuando haga tales metacomentarios, señalícelos claramente cam biando su atención, tono de voz, postura y posición en la sala. Cuando haya terminado, cambie otra vez a la demostración. Esto mantiene separados los dos aspectos de la demostración. Identifique los sujetos de demostración más adecuados Si necesita un sujeto de demostración, pregúntese qué clase de persona es probable que haga la mejor demostración del ejerci cio y qué miembro del grupo se aproxima más al ideal. Elija una personade la que sepa que va a cooperar. Hay dos clases de personas que pueden resultar difíciles como sujetos de demostración. La primera es la persona que habitualmente se halla en metaposición, con tendencia a estar disociada de su experiencia. Esta clase de persona no es muy útil si lo que usted quiere es expresividad e impacto emocional; para eso necesita un sujeto que se asocie plenamente a la experiencia. El segundo tipo de sujeto difícil es la persona que se rige mucho Los ejercicios 217 por su referencia interna, puesto que juzgará y decidirá por sí misma durante todo el ejercicio en lugar de seguirle a usted automáticamente. Las personas que presentan esta pauta tien den a sentarse en el fondo de la sala, a menudo con los brazos cruzados y recostados en el asiento. Puede usted averiguar desde el principio del seminario cuá les son las personas que siguen referencias externas, más pro pensas a cooperar, si les pide a todos que realicen alguna tarea de poca envergadura, como cambiar de sitio unas sillas. Anote mentalmente quiénes son los primeros que responden. Por lo general, serán los mejores sujetos de demostración. Reclutar a sus sujetos de demostración Una vez identificados de antemano sus ayudantes en potencia, la manera más sencilla de reclutarlos consiste en pedirles ayuda directamente: «Carole, ¿querría ayudarme a explicar la mecánica del próximo ejercicio, por favor?». Por otra parte, quizá prefiera ser un poco más sutil y decir algo así como: «Para demostrarles cómo se desarrolla el ejercicio necesitaré la colaboración de alguien, y me gustaría saber quién está dispuesto a ayudarme». Mientras habla, vaya estableciendo contacto visual con los posibles ayudantes y termine la frase mirando a la persona que usted preferiría. Asimismo, puede for mular una invitación no verbal por medio de un gesto. Después de la demostración, dele las gracias al sujeto y per mítale regresar a su asiento, a menos que sea importante que permanezca al frente para responder a preguntas sobre su expe riencia en el ejercicio. Si quiere que se quede, compruebe que eso no le produzca incomodidad. En una demostración, su tarea como monitor consiste prin cipalmente en demostrar el ejercicio al grupo y sólo en segundo lugar beneficiar al sujeto de demostración. Si estos dos objetivos entran en conflicto, el grupo tiene prioridad. Quizá sea conve niente establecer un encuadre al respecto antes de empezar, de manera que si usted comprueba que la demostración está lle vando demasiado tiempo pueda hacerse a un lado y decirlo así. 218 PARTE 111: DURANTE LA FORMACIÓN Compruebe que la persona no tiene inconveniente en detenerse ahí por el momento. En caso necesario, quede de acuerdo para seguir trabajando con ella más tarde. A continuación, dele las gracias a la persona, hágala volver a su sitio y reclute otro volun tario o describa lo que habría hecho usted si la demostración hubiera seguido hasta el final. Si no hace demostración... Si quiere que los alumnos encuentren su propia manera de utili zar la habilidad, deles instrucciones claras para cada papel pero no haga ninguna demostración. Dé las instrucciones de cada papel desde un sitio diferente, para que los papeles queden espa cialmente separados y las instrucciones resulten claras. Explicar la demostración Después de la demostración y antes del ejercicio, puede inducir los pasos del ejercicio en el grupo. Pregunte repetidamente: «¿Qué hice a continuación?». Escriba los pasos principales del ejercicio en el tablón o proyéctelos con una transparencia. Tam bién puede decirles directamente los pasos o repartir apuntes. Ahora el grupo tiene una demostración por el comportamiento, un recordatorio visual e instrucciones auditivas. Ha cubierto usted las tres maneras principales de aprender. Para concluir, aún tiene que responder a las posibles pregun tas. Encuadre esta parte pidiendo preguntas exclusivamente acerca del proceso. Diga: «¿Tienen alguna pregunta acerca de cómo hacer esto ahora? Por favor, guárdense las demás pregun tas para después del ejercicio». Responder a preguntas como «¿Y si en vez de esto hubiera ocurrido aquello o lo otro?» carece de utilidad. El propósito del ejercicio es que los participantes lo descubran por ellos mismos. Cuando no haya más cuestiones a las que responder, pregunte si están todos preparados para empezar el ejercicio y observe que haya un asentimiento congruente. Indique con claridad el marco de tiempo. «Éste es un ejercicio para tres personas a 10 minutos Los ejercicios 219 por tanda, es decir, 30 minutos en total». Hágales saber que pue den formularle preguntas durante el ejercicio. Realización y supervisión del ejercicio Probablemente dedicará usted la mayor parte del tiempo a supervisar el ejercicio, teniendo siempre presente la pregunta: «¿Qué puedo hacer que resulte más significativo para la calidad del ejercicio?». Supervisar es una habilidad en sí misma, y exis ten libros dedicados únicamente a este tema. He aquí unas cuan tas ideas clave. En primer lugar, como el aprendizaje por la experiencia se funda en el descubrimiento, absténgase de intervenir hasta el último momento. Intervenga sólo si el ejercicio se ha desencami nado significativamente, si el alumno está atascado y si le piden ayuda específicamente. Si el observador da muestras de incomo didad, por lo general puede considerarse una señal para interve nir. Si no está usted seguro de lo que está ocurriendo, pregúnte selo al observador en voz baja. A menudo es mejor reservar los comentarios hasta el final del ejercicio. Cuando decida intervenir, evite la trampa de mostrarse como el experto que «sabe hacerlo bien» y va a enseñarle al pobre ope rador incompetente cómo se hace. Una enseñanza dada se olvi da pronto, mientras que una enseñanza inducida es del alumno para toda la vida. Ponga al alumno en segunda posición y, desde el punto de vista de él, decida qué enfoque le parece más susceptible de dar buenos resultados: delicado o más desafiante, abierto o encubierto. Es buena costumbre solicitar información útil de la siguiente manera: empie ce reconociendo lo que hacen bien, formule una pregunta para comprobar cualquier dificultad y termine con otro reconocimiento. En nuestra cultura, pocos padecemos de un exceso de valoración. Las siguientes preguntas suelen resultar útiles: «¿Qué puntos no estaban claros?» «¿Qué más hubiera podido hacer?» «¿Qué cree que habría hecho la persona “X”?» 220 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN Quizá crea conveniente hacerle preguntas al observador para cambiarlo a un estado de mayor plenitud de recursos: «¿De qué manera distinta tendría que sentir para ser capaz de hacer esto?» «¿Podría citar una ocasión en que se haya sentido de esa manera?» También puede pedirle que se aparte del grupo de tres y que repase mentalmente los últimos minutos del ejercicio desde la posición del observador, para adquirir una nueva perspectiva. Si el operador se queda en blanco, puede usted ofrecerle res petuosamente algunas opciones: «¿Qué le parece que habría ocurrido si hubiera usted hecho “X”?» «¿Querría considerar algunas otras posibilidades?» Sobre todo, resista la tentación de entrar en el ejercicio y realizar lo por ellos. Si lo hiciera, ni usted ni los alumnos aprenderían gran cosa, y ellos perderían una significativa oportunidad de aprendizaje. Por último, sitúe al operador en el futuro: «Así pues, la próxima vez usted puede...» Puesto que es usted el responsable de controlar el tiempo, puede resultarle útil disponer de una campanilla o un diapasón para señalar las etapas o las tandas del ejercicio. Quizá desee reservar los últimos minutos de cada tanda para que los grupos realicen el tratamiento del ejercicio. Finalmente, elabore una serie de maneras eficaces para devolver a los participantes en el ejercicio al grupo principal. Lo que usted diga es importante. Compare: «¿Quiere acabar ya?» con «Me gustaría que llegaraya a la conclusión y, en cuanto esté dispuesto, puede regresar y a a su sitio. Mientras lo hace , fíjese en los comentarios y preguntas que se lleva usted de vuelta». Los ejercicios 221 Para completar el ciclo de aprendizaje, tendrá que proceder al tratamiento del ejercicio. Cada uno de los miembros del grupo aprenderá de su experiencia y la de los demás, y su tarea como monitor consiste en crear el contexto para que suceda así y en facilitar el proceso. Así pues, una vez terminado el ejercicio soli cite comentarios, observaciones y preguntas, estableciendo los encuadres que juzgue adecuados. Aproveche la ocasión para impartir enseñanzas sobre puntos clave y entreteja el material en un todo coherente. Aclare cualquier posible malentendido y empiece a generalizar el material aplicándolo a otras situaciones, ya sea por medio de ejemplos o formulando la pregunta: «¿Qué más pueden hacer con este material?». Situarse en el futuro La parte final del ejercicio consiste en situarse en el futuro, o hacer un ensayo mental. Las habilidades funcionan bien en el ambiente de colaboración de la sala de formación. El mundo exterior no ofrece tantas facilidades, y mucho menos cuando los alumnos deben regresar a un entorno de trabajo, con sus anti guas asociaciones y la presencia de personas que intentan dejar lo todo otra vez como estaba antes del seminario. La formación tradicional no presta demasiada atención a situarse en el futuro; la PNL lo convierte en parte integral de todo ejercicio. Un diez por ciento es el tiempo mínimo que se debería dedicar a situarse en el futuro, pues de otro modo las habilidades no se transferirán. Puede usted organizar un ejercicio completo dedicado a situarse en el futuro, en el que los alumnos interpreten los pape les de cliente difícil, director desdeñoso o cónyuge cínico para tener ocasión de ensayar las nuevas habilidades. El tratamiento del ejercicio 222 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN Los ejercicios Puntos clave • Preparación del ejercicio: céntrese claramente en el propósito del ejercicio y en los objetivos para los alumnos decida si quiere hacer una demostración del ejercicio y en caso afirmativo, identifique a buenos sujetos. • Organice y encuadre el ejercicio: explique el por qué, el qué y el cómo dé instrucciones claras, marcándolas espacialmente para separar los distintos papeles. • En caso necesario, haga una demostración del ejercicio, acepte sólo preguntas que aclaren el procedimiento. • Realice el ejercicio: instruya y supervise intervenga lo menos posible, y sólo para poner de relieve lo que están aprendiendo los alumnos instruya mediante el reconocimiento de lo que ha ido bien y también de lo que hubiera debido hacerse de modo dis tinto administre el tiempo de cada etapa y vuelva a reunir el grupo al final. • Realice el tratamiento del ejercicio acepte comentarios, observaciones y preguntas generalice el material, dé ejemplos y sitúe a los alumnos en el futuro para transferir las habilidades fuera de la sala de formación. 19 Cómo tratar con personas difíciles No existen alumnos reacios, sino monitores inflexibles. Las personas difíciles, como las preguntas difíciles, pueden clasi ficarse en dos tipos principales: las que deliberadamente se pro ponen ser difíciles y aquellas que sólo el monitor las encuentra difíciles. Desde el punto de vista del monitor, las dos pueden constituir un reto y una oportunidad. Piense en lo aburrida que sería la formación si todo el mundo estuviera siempre de acuer do con usted..., aunque a veces una situación así puede parecer muy atractiva. Tenemos el propósito de evitar los estereotipos que hablan de «El sabelotodo», «El perturbador», etc. Aunque sólo se trata de una descripción convencional, resulta más útil dirigir la aten ción a la conducta antes que a la persona. Tratar a alguien como si fuese su comportamiento es probable que sólo consiga afian zarlo más. Distinga mentalmente a la persona de su comporta miento, y manténgase siempre en un estado de plenitud de recursos. La situación inversa también es importante: la gente respon de a su conducta, no a usted. Su identidad no está amenazada. La resistencia no es algo que la persona tenga, como el cabe llo rojo o un traje gris; la resistencia es una respuesta a alguien que empuja. Es imposible resistirse a nada. Así pues, la primera pregunta que debe hacerse el monitor es: «¿Cómo estoy contri buyendo a la resistencia de esta persona?», o «¿Qué estoy haciendo que mantiene el problema de esta persona?». 223 224 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN Prevenir la resistencia siempre resulta más fácil que mane jarla, así que es importante considerar qué encuadres establece. Cuando repase posteriormente una dificultad en la formación, pregúntese siempre qué encuadre habría podido establecer que hubiera evitado el problema antes de producirse. Esté atento a las posibles órdenes negativas que puedan formar parte del len guaje que utiliza. Si dice cosas como: «Esto no lo encontrarán difícil» o «No dejen que esto les preocupe», ¿se imagina qué suce derá? Es probable que los alumnos empiecen a encontrar difi cultades y a preocuparse, aunque hasta ese momento no les hubiera pasado la idea por la cabeza. Siempre se tiende a recibir lo que se pide. La pregunta «¿Alguna objeción?» induce obje ciones. Respete los puntos de vista de los alumnos y no se deje arras trar a una discusión. Si la gana usted, su adversario, y probable mente el grupo, se sentirá mal. Si no la gana, perderá credibili dad. Cambie el encuadre para crear una situación en la que ambos puedan ganar, como: «Ésa es una manera de verlo, y tam bién hay esta otra... ¿Cuáles son sus ventajas respectivas?». Reúna información sobre los intereses y preocupaciones del grupo. Reconozca su realidad. Cuando induzca resistencia, repí tales lo que le dicen para asegurarse de que lo ha captado bien. Diga algo así como: «Entonces, la manera en que usted lo ve es...» y utilice sus mismas palabras. Esto crea sintonía y les hace saber que usted se toma en serio sus preocupaciones. Tal vez deba usted disculparse: «Tiene razón. Me he equivocado. Vamos a ver, ¿de qué otra manera hubiese podido responder?». Un comportamiento difícil de manejar es el de quien cons tantemente pone en tela de juicio su credibilidad como monitor o la credibilidad del material. Está muy bien ser escéptico, pero para aprovechar al máximo cualquier formación hay que estar dispuesto a dejar la incredulidad en suspenso. La persona que no se halle dispuesta a hacerlo está perdiendo el tiempo en su seminario. Podría estar haciendo algo de más provecho en algu na otra parte, y usted puede recordárselo. Vuelva las tornas y pídale a esa persona que sea lo bastante escéptica para poner a prueba el material y ver si funciona. Cómo tratar con personas difíciles 225 Tenga un plan preparado para el peor de los casos. ¿Qué haría usted, por ejemplo, si alguien le interrumpiera constante mente y de un modo agresivo? No puede saberlo por adelanta do. A lo largo del tiempo, habrá respondido de diversas mane ras: atendiendo a la interrupción, identificando la intención positiva y reencuadrando, pidiendo que le permitan continuar, etc. Si todo esto no ha dado resultado, pase a ocupar una nueva posición que no utilice habitualmente y diga algo así como: «Lo siento, pero en esta situación no puedo seguir dando el semina rio. Mi trabajo consiste en presentar este material. Sus interrup ciones nos están impidiendo a mí y al grupo alcanzar el objetivo por el que estamos aquí». En este punto, puede preguntarle a la persona qué consigue permaneciendo allí y qué se propone hacer. Puede que haya un poco de negociación antes de que la persona decida marcharse. Alternativamente, puede usted pedir le sencillamente que se vaya. Si se va, regrese a su posición nor mal y siga adelante como si no hubiera ocurrido nada. Otra opción es la de seguir respondiéndole entono amable y razona ble hasta que el grupo salte y se enfrente a la persona en lugar de usted. Dude de cualquier conducta desacostumbrada. Si alguien pre gunta constantemente o perturba el seminario, o hace comenta rios que no vienen al caso, sospeche un propósito oculto. Quizás esa persona tenga la sensación de que usted no ha atendido debi damente a sus preocupaciones o de que sus creencias han sido agredidas. Estos objetivos encubiertos o propósitos ocultos se manifiestan más a menudo en la formación dentro de la empresa si existen relaciones y conflictos de poder en el seno del grupo. Si sospecha que hay un propósito oculto actuando en el grupo, existen al menos tres maneras de afrontar la situación. En primer lugar, puede abordar la cuestión abiertamente. Cambie de posición y vaya a un lugar distinto del que utiliza normalmente, para indicar que lo que viene a continuación es algo distinto. Diga algo así como: «Tengo la intensa sensación, y podría estar equivocado, de que existe en el grupo cierta preo cupación por (aquí el objetivo encubierto que sospecha)», y aborde el asunto. 226 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN En segundo lugar, puede hacerlo oblicuamente. «La última vez que di este seminario, el grupo estaba preocupado por... y les dije...». O puede sacar el tema a conversación diciendo: «En situaciones como ésta, a algunas personas les preocupa... ¿Cómo responderían ustedes a eso, de modo que dichas personas tuvie ran más opciones para manejar la cuestión?». Esto disocia el problema del grupo y hace que resulte más fácil hablar de él. En tercer lugar, puede usted contar un relato que sugiera la preocupación y la aborde sin necesidad de mencionarla directa mente. No todas las dificultades son tan pronunciadas, y a menudo el grupo se ocupará de sí mismo, quizá con una pequeña inter vención facilitadora por su parte. La facilitación, como la super visión, es todo un tema por sí misma. A veces, un miembro del grupo insistirá en hablar de la experiencia de otra persona. Pídale que hable de su experiencia propia. Su lectura de las mentes ajenas puede deberse a que carece de la suficiente confianza para referir su experiencia per sonal en el grupo. Puede que hable en nombre de un miembro callado del grupo. Naturalmente, puede que sólo se trate de un lector habitual de pensamientos. La situación inversa surge cuando una persona proyecta sus propios sentimientos en el grupo. En este caso, la persona dice cosas como: «La gente está molesta porque usted no piensa hacer esto...». Las personas que proyectan no reconocen sus pro pias afirmaciones. Aunque la proyección sea cierta, no debe usted aceptarla. Si las personas no hablan por sí mismas, no puede usted saber lo que sienten. Quizá tenga que responder algo como: «Vamos a comprobar si las demás personas tienen realmente la experiencia que usted dice», o bien: «Entiendo que esto es lo que usted siente. Los demás tendrán que hablar por ellos mismos». Una conducta que resulta difícil manejar es la de la persona que insiste en perturbar la formación de manera poco estridente, pero niega tener mala intención. Puede que se comporte con ingenuidad, que cometa errores o, sencillamente, que tenga mala suerte. Da la impresión de ser hostil, pero lo expresa indirecta Cómo tratar con personas difíciles 227 mente. Puede que entable conversaciones particulares con otros o que mantenga una expresión desinteresada o de cierta superiori dad. Manténgase en un estado de plenitud de recursos y haga una evaluación general. Su mejor curso de acción es probablemente abordar a esa persona durante una pausa. Pregúntele qué tal le va el curso o, si eso no le lleva a ninguna parte, exprese su preocu pación por algún comportamiento específico y permítale respon der. Eso suele sacar a la superficie alguna cuestión. Una expresión directa de hostilidad constituye un paso adelante. Si no estaba usted en lo cierto, puede disculparse por el malentendido. Si alguien ocupa más tiempo del que le correspondería en el turno de preguntas y respuestas, explique que, a fin de ser justo con todos los presentes, cada persona sólo dispondrá de una pregunta o comentario en cada sesión. De esta manera, podrá interrumpir justificadamente a quien hable demasiado: «Perdo na, David, pero quizá no recuerdas que ya has hecho tu comen tario de esta sesión, así que espero que comprenderás que solici te comentarios al resto del grupo, por favor». Otra situación violenta es cuando alguien constantemente amplía lo que usted dice o se dedica a corregirlo. Sabe mucho sobre el material y es obvio que desea que usted y todos los par ticipantes se den cuenta de ello. A veces hace gestos de asenti miento, le interrumpe y corrobora lo que usted está diciendo mientras el grupo se va hartando cada vez más. Su intención es prestarle apoyo, pero en realidad lo que hace es todo lo contra rio. En estos casos, una metáfora suele servir de ayuda. Nárrese la ostensiblemente al grupo, pero mientras la cuenta gesticule no verbalmente hacia la persona en cuestión. Evite a toda costa una discusión. Si la información que ofrece la persona contradice la de usted, dele las gracias, señale las divergencias y reafirme su posición, si está seguro de ella, o cite sus referencias y diga que lo comprobará. Si la persona tiene razón, dele las gracias. Ha aprendido usted algo. Se puede estar equivocado; la única mane ra en que se desacreditará a ojos del grupo es si insiste en tener razón contra toda evidencia. Las preguntas o comentarios que distraen la atención del grupo pueden manejarse preguntando qué relación tienen con 228 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN el tema de que se trata (presuponiendo que no tienen ninguna), siempre y cuando haya fijado límites a la discusión. Algunas personas pueden intelectualizar y complicar en exceso las pre guntas y comentarios; quizá convenga pedirles que sean más específicas, que formulen sus preguntas con mayor sencillez, o tal vez sea mejor que vuelva usted a formular la pregunta de una manera más sencilla y se asegure de que la ha entendido correc tamente. Algunas personas tienen una gran facilidad para detectar posibles problemas. Suelen decir alguna variación de: «Creo que esta parte está equivocada», «En esto no estoy de acuerdo» o «¿No cree que existe el peligro de...?». Pueden decir «Sí, pero...» de muchas formas distintas. Para manejar esta situación, puede usted responderles que sí, que existe un número infinito de maneras en las que algo puede no funcionar, así que ¿cómo podrían ellos adaptarlo para que funcionara? También podría volver esta tendencia contra sí misma pidiéndoles que pensaran en el peor problema que la búsqueda de problemas puede crear. Asimismo, puede usted utilizar este comportamiento e incluirlo en el programa. Pídale a la persona que actúe como abogado del diablo y que espere hasta que usted haya terminado su exposi ción antes de intervenir. De esta manera lo hace por encargo. Otra cosa que también me gusta es contar una metáfora. Cuando yo era pequeño solía dar bastantes problemas a la hora de comer. Me gustaban las hamburguesas con patatas fritas y poca cosa más. Mis padres empezaron a tentarme con alimentos más exóticos, pero mi resistencia igualaba a su tenacidad. Cuan do me ofrecían alguna comida nueva, les preguntaba: «¿Y si no me gusta?». Gracias a esta pregunta evité durante algún tiempo descubrir nuevos sabores y experiencias agradables, ya que mis padres no sabían responder a ella. Todos tenemos nuestras propias reglas internas para la for mación. Una regla compartida por muchos monitores es: «Debo satisfacer a esta persona y debo hacerlo de inmediato». En el contexto de un grupo, ésta es una regla limitadora. Puede usted romper la sintonía con una persona dentro del encuadre más amplio de la sintonía del grupo y los objetivos compartidos. Cómo tratar con personas difíciles 229 Ser interrumpido con preguntas molestaso impertinentes constituye un buen desafío. Recuerde que los humoristas de club, lejos de esquivar a los preguntones, disfrutan tratando con ellos. Utilizan lo que dice el preguntón y le dan la vuelta. Puede usted convertir esto en un ejercicio sencillo para dos o más per sonas: 1. La persona que interpreta el papel de monitor establece un contexto de formación. Por ejemplo: «Estoy dando una explicación de la escucha reflexiva...». 2. La otra persona interviene con preguntas inoportunas. 3. El monitor las utiliza y responde al preguntón. Cuando alguien le haga esta clase de preguntas, puede soli citar sus comentarios preguntándole: «Usted en mi lugar, ¿cómo habría abordado eso?». Puede invitarle a pasar al frente, a su territorio. Es mucho más fácil interrumpir y hacer preguntas desde la seguridad del público. Hágale decir lo que tenga que decir; por lo general, esto los reduce al silencio. Entonces dele las gracias y envíelo firmemente de vuelta a su lugar. Sean cuales fueren los seminarios o cursos que usted da, se encontrará con determinados tipos de comportamiento «difí cil». Considérelos una fuente inapreciable de aprendizaje y aprovéchelos para diseñar y utilizar una diversidad de inter venciones hasta que encuentre la más eficaz. Esto puede hacer lo usted por su cuenta, con el generador de nuevo comporta miento o aplicando lo que haya aprendido de la estrategia para las críticas; sin embargo, con un compañero puede resultar más divertido, y tiene usted ocasión de poner a prueba distintas res puestas. Por último, recuerde que las personas que muestran un comportamiento difícil a menudo presentan la mayor «resistencia» justo antes de hacer un giro de 180 grados y con vertirse en su más ardiente partidario. Existe un maravilloso término psicológico que describe esta situación: se llama «el estallido de extinción». ¿Le resultaría útil considerar cada manifestación de comportamiento difícil un estallido de extin ción? 230 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN Cómo tratar con personas difíciles Puntos clave • Las situaciones difíciles son las que más le enseñan. • Pregúntese a usted mismo: «¿De qué manera estoy mante niendo este comportamiento difícil?». • Concéntrese en el comportamiento, no en la persona, y man tenga un estado de plenitud de recursos. • Prevenir la resistencia es más fácil que manejarla. • Respete todos los puntos de vista y evite discusiones. • Tenga preparado un plan para el peor de los casos. • Permanezca atento a la existencia de propósitos ocultos, tanto encubiertos como descubiertos. • Pida que le justifiquen la relación de los comentarios con el tema de que se trata. • Simplifique los comentarios y preguntas excesivamente com plejos. • Los objetivos del grupo son más importantes que cualquier persona. No tiene usted por qué responder. • Elija entre divertirse jugando con los preguntones o mostrar se tan paciente que el propio grupo los controle. Las preguntas 2 0 Lo importante es no dejar de preguntar. La curiosi dad tiene su propia razón de existir. No pierda nunca una santa curiosidad. Albert Einstein ¿Qué es una pregunta? ¿Representan las preguntas la intersec ción entre el lenguaje y el aprendizaje? ¿Puede usted inducir pre guntas, encuadrar preguntas, preencuadrar preguntas, utilizar las y contestarlas por medio de otras preguntas? ¿En qué medida cree usted que la calidad de las preguntas que formula determi na la calidad de su pensamiento y los resultados que usted crea? ¿Es posible que las preguntas constituyan el programa mental definitivo por el que evolucionamos mediante nuestro esfuerzo personal? ¿Son preguntas las respuestas? Las preguntas impulsan la comunicación. Es patente que tie nen una importancia crítica, y sin embargo, en una sala llena de personas sumamente instruidas, si se dedica usted a preguntar a cada una cuánta formación ha recibido en lo tocante a formular preguntas, la respuesta más frecuente es que uno o dos días, y la distinción más habitual que han aprendido es entre preguntas abiertas y cerradas. ¿No resulta curioso? Hemos querido que este capítulo sea uno de los más largos del libro precisamente para restaurar este desequilibrio. Aun así, apenas roza la superficie del tema. Si desea usted explorar más a fondo las pautas de las preguntas y el lenguaje, lea los capítulos que dedicamos al metamodelo y al modelo de Milton 231 232 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN en nuestro libro anterior, Introducción a la Programación Neuro- lingüística. Preguntas sobre las preguntas La calidad de la respuesta depende de la calidad de la pregunta, o, dicho enjerga informática, BEBS: «Basura de entrada, basura de salida». ¿Cómo podemos mejorar la calidad de nuestras pre guntas? ¡Haciendo preguntas sobre las preguntas, o metapregun- tas, naturalmente! He aquí unas cuantas que pueden resultarle útiles: ¿Cuál es la pregunta más útil que puedo formular en este momento? ¿Cuál es la manera más útil de pensar acerca de esto? ¿Qué estoy descuidando que es importante? Las siguientes metapreguntas, en particular, facilitan la comunicación con los demás: ¿Qué pregunta puedo formular que sirva mejor a la otra per sona? ¿Qué se necesita que ocurra aquí y qué pregunta es la clave para que ocurra? ¿Están indicando estas personas con su lenguaje corporal cuáles son sus preocupaciones? ¿Hay alguna pregunta implícita en lo que están diciendo? Cómo formular preguntas A menudo querrá usted formular preguntas, ya sea a todo el grupo o a individuos determinados. Tenga claro cuál es su obje tivo al hacer una pregunta. Pregúntese: «¿En qué sirve esta pre gunta a mis objetivos para la formación?». Luego puede hacer una serie de preguntas, fijarse en la res puesta y utilizar esa respuesta para formular otra pregunta hasta Las preguntas 233 que considere que ha logrado el objetivo que deseaba o se ha aproximado lo suficiente. Cuando reciba una respuesta, dele siempre las gracias a la persona que ha respondido y reciba la respuesta de una manera positiva. Los alumnos equiparan «cen surar a la gente» con una mala formación. El propósito de las preguntas Dentro del marco general de los objetivos de la formación, puede usted hacer preguntas con distintos propósitos. Puede formularlas para despertar interés e incitar a los alumnos a pen sar. Puede utilizarlas para dirigir la atención de los alumnos hacia determinadas áreas. Puede utilizarlas para capacitar a las personas para que accedan a sus propios recursos y estados de aprendizaje. Las preguntas pueden modificar los puntos de vista de los alumnos y ofrecer nuevas maneras de pensar. Bien utili zadas, las preguntas suscitan la curiosidad de la gente, y la curio sidad, junto con su mágica prima, la fascinación, son los dos estados de aprendizaje más poderosos. Las preguntas también sirven para evaluar la comprensión, pero recuerde que es posible tener una buena comprensión inte lectual y, sin embargo, ser incapaz de utilizar el material. El conocimiento es inútil si no marca una diferencia en lo que usted es capaz de hacer y le proporciona más opciones. La evi dencia más valiosa de que los alumnos han aprendido el mate rial es que sean capaces de utilizarlo, aunque quizá no lo com prendan todavía de un modo consciente. Por último, las preguntas pueden ser muy útiles para pro porcionarle información sobre la realidad del grupo, sus preocu paciones e intereses. En caso de duda, pregunte. Preguntas socráticas, preguntas capciosas y demás Puede preguntar de distintas maneras; por ejemplo, para ense ñar con el método socrático. En este caso conduce usted al grupo a una conclusión particular mediante una serie de pre guntas abiertas. (Un comentarista menos amable diría «pregun 234 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN tas capciosas» abiertas.) La ventaja del método socrático, utiliza do con habilidad, es que lleva a la gente a pensar de una deter minada manera acerca de una cuestión, con lo que parece queellos mismos descubran la respuesta en vez de ser sencillamente el monitor quien se la dice (aunque el mismo comentarista poco amable diría que eso sólo es decírselo indirectamente mientras se finge que lo descubren por ellos mismos). El riesgo de este enfoque es que, a no ser que se haga con cuidado y respeto, el monitor puede embarcarse en una serie de preguntas cada vez más capciosas si el grupo no atina a dar con las respuestas «correctas», en una escena como sacada de una pesadilla esco lar. Si hay algo que usted quiera decirle al grupo, dígaselo sin más. La sencillez tiene su mérito. Si no quiere decírselo directa mente, diseñe un ejercicio para que los alumnos lo exploren por su cuenta. Tenga también cuidado con la técnica del «veneno lento», que consiste en hacer una pregunta a cada persona por turno. Esto crea tensión en quienes están pendientes de que les llegue la vez (si lo duda, pruebe a colocar en segunda posición a la siguiente persona en el turno) y alivio, a menudo acompañado de desconexión, después de contestar. Luego está el método del «ataque cardíaco», en el que el monitor se abalanza sobre un asistente sin previo aviso. Esta téc nica es buena si pretende despertar la atención, pero suele ser mala para la sintonía y el aprendizaje. La ansiedad y un estado de aprendizaje abierto no pueden coexistir. Cómo inducir preguntas Las preguntas de los alumnos le ofrecen información útil. A usted le interesa que hagan preguntas para averiguar cuáles son sus preocupaciones y qué es lo que tienen claro. Con sus pre guntas, los alumnos pueden guiarle hacia objetivos comunes. Asimismo, las preguntas de los participantes son una de las mejores maneras de hacerle ver el material bajo una nueva luz y, por consiguiente, de aprender más sobre él. Las preguntas 235 Las palabras que utilice para inducir preguntas son impor tantes. Compare el efecto de las siguientes peticiones: • «¿Alguna pregunta?» • «¿Qué preguntas tienen sobre el material que hemos visto hasta ahora?» • «Tómense unos instantes para cobrar conciencia de cual quier pregunta que puedan tener sobre el material que hemos visto hasta ahora, consideren cuáles podrían ser las más útiles para ustedes y pregunten únicamente cuando estén preparados.» El primer ejemplo es una pregunta cerrada, y puede inducir silencio. No presupone que exista ninguna pregunta, ni está pidiéndole usted al grupo que las formule en el caso de que las haya. El segundo ejemplo da por sentado que hay preguntas, pero no las solicita explícitamente. El tercer ejemplo no sólo presupone que hay preguntas, sino que también guía a los alumnos por un breve proceso («Tómense unos instantes... cobrar conciencia de cualquier pregunta... conside ren... las más útiles... pregunten... cuando estén preparados...») y solicita claramente que se formulen las preguntas resultantes. Si quiere usted más preguntas o preguntas de mayor calidad, pre sente su petición de esta manera. Otra posibilidad sería formar pequeños «grupos de consul ta» para que los alumnos aclaren sus preguntas durante unos minutos. Otra manera de inducir preguntas consiste en hacer delibe radamente afirmaciones provocativas. Esto conlleva ciertos ries gos, de modo que, si desea cubrirse las espaldas, aplique esta técnica con cuidado y tenga preparadas estrategias de recupera ción por si sale mal. Utilice los desafíos para poner de relieve puntos de enseñanza y, en caso necesario, reconozca la provoca ción. Finalmente, no necesita inducir una pregunta para poder contestarla. Hágase usted mismo preguntas en nombre del 236 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN grupo y respóndalas a continuación. Por ejemplo, podría decir: «A veces me preguntan qué ocurre en un seminario si nadie quiere hacer preguntas... Lo que les digo es...». La coreografía Puede usted utilizar sesiones de preguntas y respuestas, ya que constituyen pausas naturales en la presentación del material y abren un espacio para la reflexión y la integración. También puede establecer momentos específicos para las preguntas. Cuando lo haga así, tenga preparado un lugar para utilizarlo de forma consistente cuando quiera preguntas. Ya nos hemos refe rido antes a esta técnica de señalización espacial, o coreografía, que establece una asociación inconsciente entre el lugar donde está usted situado y la clase de actividad que desea. Puede utili zar de forma consistente lugares distintos para presentaciones, demostraciones, resúmenes, relatos, etc. Encuadrar las preguntas Cuando le pide al grupo comentarios o preguntas, la manera en que encuadre la petición determinará la respuesta que reciba. El encuadre puede ser tan riguroso o tan flexible como usted quie ra. Un ejemplo de encuadre riguroso sería: «¿Hay alguna pre gunta sobre el propósito del próximo ejercicio?». Un encuadre más holgado podría ser: «¿Qué preguntas tienen acerca del material que hemos visto en esta última sesión?». Sus preguntas establecen el ámbito de las respuestas que recibe, de manera que cualquier pregunta que caiga fuera de ese ámbito puede ser rechazada con elegancia. También querrá usted controlar la duración de las preguntas estableciendo un marco temporal desde el principio. Puede decir: «Ahora me gustaría dedicar un máximo de cinco minutos a sus preguntas sobre...». Los participantes lo tendrán en cuenta y, pasados los cinco minutos, estarán preparados para seguir adelante. Las preguntas 237 Encuadre abierto Si dice algo así como «Me gustaría responder a cualquier pre gunta o comentario que tengan que hacerme», ha establecido usted un encuadre abierto, completamente abierto. Recibirá una amplia variedad de respuestas, y difícilmente podrá quejarse si el encuadre abierto se va hacia el espacio exterior. Tenga cuidado con los encuadres abiertos, pero recuerde que también pueden ser útiles, sobre todo para dar cabida a las pre guntas que hayan quedado excluidas de los encuadres cerrados. Además, van bien para llenar los breves lapsos de tiempo mien tras llegan los últimos alumnos o en las (contadas) ocasiones en que haya cubierto sus objetivos para la formación con antela ción sobre el horario previsto. Preguntas de cierre Cuando desee dar por terminada una sesión de preguntas, puede solicitar una pregunta de cierre diciendo: «Responderé a una última pregunta sobre este tema antes de pasar a la siguiente cuestión». Después de esa única pregunta, anuncie que estará disponible durante el descanso si alguien desea preguntar algo más, pero que ahora sigue adelante. Al mismo tiempo, su tono de voz ha de ser congruente. Hable más deprisa e imprima un poco de urgencia a su voz. También puede utilizar el humor para transmitir el mensaje, diciendo algo así como: «¿Había otras pre guntas para las que no tenemos tiempo?» o «¿Qué otras pregun tas no tienen?». Cómo recibir las preguntas Responder a las preguntas aborda visiblemente las preocupacio nes del grupo. Algunos miembros del grupo no preguntan nunca y esperan que las personas más lanzadas pregunten por ellos. A veces, una persona dominante asume el papel de pre guntar en nombre del grupo; satisfaga a esa persona y el grupo quedará satisfecho. 238 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN A la hora de responder a las preguntas, el principio general es tratarlas de una manera que directa o indirectamente conduz ca a sus objetivos para la formación. Los alumnos necesitan comprender algo para seguir adelante, y las preguntas ponen de manifiesto su grado de comprensión. Aunque debe usted mantener la sintonía del grupo, no se considere obligado a contestar directamente todas las preguntas. Algunos monitores lo hacen, y se desvían del camino con dema siada facilidad. Las preguntas improcedentes Cuando surge una pregunta que se halla fuera del encuadre que usted había establecido, puede sencillamente rechazarla y mar carla con un gesto específico, como abrir las manos, para que el que hace la pregunta y todoel grupo se den cuenta. Hágalo así de un modo coherente y el gesto se convertirá en un ancla de pertinencia, una herramienta muy útil en la formación. Cada vez que un participante haga una pregunta que no viene al caso ni tiene que ver con sus objetivos para la formación, rechácela ama blemente y utilice el ancla al mismo tiempo. Así se consigue que el grupo reciba el mensaje tanto en el nivel consciente como en el inconsciente. También puede rehusar la pregunta si estará en condiciones de responderla mejor en una etapa posterior de la formación. Explíqueselo a los alumnos y pídales que vuelvan a hacerla entonces. Cuando surge una pregunta que sólo interesa a una minoría del grupo, puede usted decir algo así: «Es una pregunta intere sante, pero creo que ahora no puedo detenerme en ella. No tene mos tiempo. Pregúntemelo durante el descanso». Recuerdo, por ejemplo, una ocasión en que estaba dando un seminario y alguien mencionó la psicosíntesis. Al cabo de cinco minutos, uno de los participantes preguntó: «¿Qué es la psico- síntesis». Su pregunta iba dirigida más a la persona que había mencionado el término que a mí como monitor. Respondí apro ximadamente: «Un sistema psicológico muy interesante que Las preguntas 239 constituye un tema ideal para comentarlo durante el descanso». Una discusión general del grupo sobre un tema al azar rara vez resulta útil. El síndrome de la lengua suelta Algunas personas hablan sin reflexionar y da la impresión de que van pensando la pregunta a medida que la hacen. Cuando terminan, es frecuente que hayan divagado mucho y formulado, de hecho, dos o tres preguntas. Puede usted interrumpir esta pauta pidiéndoles que elijan su pregunta fundamental o que ten gan clara la pregunta antes de hablar. Algunos alumnos acaparan el tiempo para las preguntas y monopolizan la atención del grupo. Al parecer, siempre tienen una pregunta o una observación que hacer. Eso puede molestar al grupo, y los participantes se molestarán también con usted si no lo controla. En estos casos, quizá convenga decir algo así como: «Gracias por su pregunta. Tiene usted una gran facilidad para hacer buenas preguntas, y ya ha hecho unas cuantas. Estoy seguro de que comprenderá que ahora le pida al resto del grupo qué otras preguntas hay». Tiene usted una responsabilidad para con todo el grupo, pero también para quien le pregunta, y ha de procurar que no sea mal visto. Cómo contestar las preguntas Hay un dicho según el cual «detrás de cada pregunta hay una afirmación». Y detrás de cada afirmación hay una visión del mundo. Las afirmaciones pueden disfrazarse veladamente de preguntas. Por ejemplo, está la clásica pregunta en la forma tan utilizada por los miembros del Parlamento: «¿No es cierto que...?» Esto apenas puede considerarse una pregunta; más bien se trata de aprovechar la ocasión de hacer una pregunta para pronunciar una afirmación. No es probable que en un seminario se encuentre un caso tan evidente, pero si se presenta, puede usted pedir que le expliquen cuál es el propósito de la pregunta. 240 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN Preguntas abiertas y cerradas Una pregunta cerrada es aquella que cierra posibilidades, que está encuadrada de tal manera que sólo admite un «sí» o un «no» por respuesta. La pregunta parlamentaria citada en el apar tado anterior es un buen ejemplo de ello. Las preguntas cerradas suelen empezar por «es» o «no es» o una disyuntiva semejante. Encierran supuestos implícitos. Con frecuencia, la mejor manera de contestarlas consiste en examinar la pregunta más que en res ponder directamente, ¿no le parece? Las preguntas abiertas pretenden abrir y explorar nuevas avenidas. Suelen empezar por «cómo», «qué», «dónde», «cuán do» o «quién», y no se las puede contestar con un simple «sí» o «no». ¿Cómo podría usted utilizar esta diferencia para explorar distintos tipos de preguntas? Las preguntas para recoger información Muchas preguntas son simples peticiones de información, y éstas suelen ser las más fáciles de responder. Dé la información solicitada, si la tiene. Si no conoce la respuesta, dígalo así y pre gunte si algún miembro del grupo la conoce. Si no lo sabe nadie, puede ofrecerse para averiguarlo o indicar a quien ha hecho la pregunta una fuente de referencia. Las preguntas «por qué» Las preguntas «por qué» adoptan diversas formas. «¿Por qué hacemos esto?» es un tipo de pregunta que requiere una res puesta conceptual. Tiene usted que ascender y relacionar lo que está haciendo con el cuadro general. La parte implícita de la pre gunta podría ser: «¿Para qué sirve?». Aborde este aspecto demostrando cómo utiliza el material en el mundo real, fuera de la sala de formación. Otro tipo de pregunta «por qué» hace referencia a una cues tión de causa y efecto en el pasado, por ejemplo: «¿Por qué ha ocurrido esto?», e invita a dar una razón como respuesta. Cual Las preguntas 241 quier razón que usted dé ha de tener sentido en el modelo del mundo de quien hace la pregunta, no en el de usted. Quizá podría preguntar: «¿Por qué cree que ha ocurrido?». Las preguntas «cómo» Las preguntas «cómo», por lo general, se refieren a procesos y procedimientos, a la estructura del ejercicio o del material que ha presentado en el curso. Con frecuencia tendrá usted que des cender para contestarlas, a fin de demostrar cómo encajan las piezas. Las preguntas «qué» Las preguntas «qué» suelen solicitar información, por ejemplo: «¿Qué viene a continuación?». Sin embargo, debido a la riqueza de la lengua, también pueden solicitar conceptos y razones («¿Qué sentido tiene todo esto?») o aplicaciones prácticas («¿Qué puedo hacer con esta habilidad?»). Las preguntas «por qué», «qué» y «cómo» deben abordarse en todas las fases de una formación. ¿Por qué hacemos esto? ¿Cómo nos servirá? ¿Cómo lo hacemos? ¿Qué procedimiento hay que seguir? ¿Qué pasos hay que dar? ¿Qué información necesitamos? A la hora de responder a una pregunta, le conviene tener pre sente, en primer lugar, otra pregunta: «¿Qué intención hay detrás de esta pregunta?», o bien: «¿Qué necesita esta persona?». Dele siempre las gracias a la persona que ha hecho la pre gunta, sobre todo si era interesante, y si alguien hace una buena pregunta dígaselo así. Si no entiende usted la pregunta, dígaselo también y pídale una aclaración. Si alguien hace una pregunta encaminada a entender mejor el material, una respuesta que incluya ejemplos extraídos de la propia profesión o los intereses de quien hace la pregunta suele dar muy buen resultado. 242 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN Cuando un miembro del grupo hace una pregunta, fíjese cómo reaccionan los demás. ¿Se inclinan ligeramente hacia ade lante, interesados en oír la respuesta? ¿Se agitan en el asiento? ¿O acaso se produce un silencio de muerte? De la misma mane ra, debe usted advertir si el que ha hecho la pregunta queda satisfecho con la respuesta. Si no está usted seguro, pregúntese lo. Preste mayor atención a su lenguaje corporal que a las res puestas verbales, que quizá sean sólo de cortesía. Si el grupo ha mostrado interés por la pregunta, ¿le satisface la respuesta? Es una habilidad saber cuándo hay que dejar de responder a una pregunta. Mientras contesta, observe a quien ha hecho la pre gunta y así sabrá cuándo debe detenerse. Evite las respuestas excesivamente complicadas que pueden suscitar otras cuestio nes y conducir a preguntas no deseadas. Cómo utilizar las preguntas Un buen monitor es capaz de utilizar cualquier cosa que ocurra para lograr el objetivo deseado, y las preguntas no son una excepción. Puede usted utilizar las preguntas para introducir material nuevo en la respuesta o para entretejer hilos de pensa miento dispares. También puede reencuadrar las preguntas o utilizarlas como punto de partida para explorar un área o para cambiar de tema. A veces puede utilizar el contenido de la pre gunta para responder a la misma. De esta manera, el gruporeci be dos respuestas a la pregunta: una consciente, en el nivel inte lectual, y otra inconsciente, en el nivel del comportamiento. Una pregunta puede convertirse en lo que usted quiera. En cierta ocasión, estábamos en mitad de un seminario sobre habilidades de reunión y negociación y explicábamos que una vez que se ha acordado un objetivo común para la reunión, puede utilizarse para cuestionar a cualquiera que pretenda llevar la reunión por otros derroteros. Uno de los presentes me pidió que explicara este cuestionamiento de pertinencia. No tenía claro lo que significaba ni cómo se hacía. Empecé a responder de la siguiente manera: «El cuestionamiento de pertinencia es Las preguntas 243 una idea muy útil. Por ejemplo, la semana pasada estuve en una reunión, no, la semana anterior, creo que fue el jueves. La circu lación estaba muy mal y tardé mucho en llegar a la ciudad, así que tuve que pararme en el bar de una gasolinera para comer algo a toda prisa. Esos bares son espantosos. Siempre están lle nos de gente, y tuve que esperar un buen rato sólo para poder sentarme. Tenía bastante apetito, así que pensé que pediría un estofado de cordero. “Un estofado de cordero es difícil que salga malo”, me dije...». Llegados a este punto, el que me había hecho la pregunta se revolvió en el asiento e inquirió: «¿Y esto qué relación tiene con mi pregunta, exactamente?». Mis divagaciones le habían obliga do a formular un cuestionamiento de pertinencia, de manera que pudiese aprender por la acción. He aquí un ejemplo de cómo responder a una pregunta con el mismo modelo sobre el que versa la pregunta. Nos pidieron que explicáramos la lectura mental inversa y, naturalmente, con testamos: «¡Hubiera debido usted saber que no podríamos res ponder a eso!». Esto forma parte de una pauta más general que vincula su respuesta a la experiencia sensorial real de quien hace la pregun ta, además de a su comprensión intelectual. Puede usted aprove char la ocasión que le ofrece una pregunta para narrar un relato o citar un ejemplo personal. También puede responder a las preguntas por medio del comportamiento. Recuerdo un ejemplo divertido, de cuando estaba dando un seminario sobre hipnosis y alguien me pregun tó qué era una alucinación negativa. Yo paseé la mirada por el grupo y pregunté: «¿Quién ha dicho eso?». La persona volvió a hacer la pregunta y yo respondí de la misma manera. Esta vez captó la idea, entre una carcajada general, de que una alucina ción negativa es no ver algo que se tiene delante. (¿Ha perdido alguna vez las llaves del coche para encontrarlas luego en el lugar más visible, justo cuando ya había renunciado a buscar las?) Piense que las preguntas son indicadores que le señalan en qué puntos su presentación es incompleta o poco clara. ¿Hay 244 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN dos o tres preguntas u objeciones que se le presentan repetida mente en sus seminarios? Es probable que pueda contestarlas con facilidad. ¿Cómo podría cambiar su presentación para que esas preguntas no tuvieran que plantearse explícitamente nunca más? Una manera muy eficaz de utilizar las preguntas consiste en formular una pregunta a su vez o asignar a quien hace la pre gunta una tarea que le permita descubrir su propia respuesta. Por ejemplo, en uno de nuestros seminarios se planteó una pre gunta sobre los objetivos: «¿Existe el riesgo de que se absorba uno tanto en el proceso de fijar objetivos que no se dé cuenta de que eso no cambia nada?». Se trata de una pregunta cerrada, que invita una respuesta de «sí» o «no». Nosotros contestamos algo así como: «Sí, la evidencia es una parte importante de lograr los objetivos. Por otra parte, a menos que les siga la pista, tampoco se dará cuenta si los alcanza. Sólo usted puede contestarse a esta pregunta, y he aquí la manera». A continuación, le sugerimos que llevara un diario de objetivos en el que debía registrar los objetivos que se fijaba semana a semana, imponer marcos de tiempo definidos para cada uno y anotar los progresos realiza dos en cada objetivo. Así, la primera mitad de la pregunta pro porcionó la respuesta a la segunda mitad. También contamos una metáfora: «Un excelente monitor conocido nuestro había sido piloto de avión. Una vez nos expli có que en todos los vuelos de San Francisco a Hawai el aparato se pasaba el 95 por ciento del tiempo fuera del rumbo. Él sólo advertía que abandonaba el rumbo correcto porque los instru mentos de la cabina eran muy sensibles. Cada vez que se daba cuenta, corregía la desviación y, como era de esperar, al poco rato había vuelto a desviarse en la otra dirección. Sin embargo, siempre llegaba a Hawai». Cómo manejar las preguntas difíciles ¿Cómo responde usted si un alumno le hace una pregunta tipo «ataque cardíaco»? Los desafíos directos y las críticas a menudo vienen disfrazados de preguntas, lo que los vuelve más acepta Las preguntas 245 bles y más difíciles de esquivar. En caso necesario, utilice sobre la marcha la estrategia para las críticas (véase p. 162). También puede resultar delicado un punto de vista nuevo sobre el material, en el que a usted nunca se le había ocurrido pensar. En primer lugar, cualquier pregunta es difícil cuando usted se halla en un estado de carencia de recursos. Así pues, mantenga o recupere su estado de plenitud de recursos antes de contestar una pregunta. En segundo lugar, distinga mentalmente la intención de quien hace la pregunta de la pregunta en sí. Pre gúntese: «¿Qué quiere esta persona?», o, en ocasiones, «¿Qué quiere esta persona sin saber que lo quiere?». Asimismo, toda pregunta lleva implícitos unos supuestos. Pregúntese: «¿Qué ha de ser verdadero para esta persona para que haga esta pregunta?». Esto es importante, sobre todo, si no comprende usted en absoluto qué problema puede haber en lo que están preguntándole. ¿Recuerda la Ley de Murphy? «Si algo puede salir mal, saldrá mal.» Su equivalente en la formación es: «Todo lo que pueda ir mal, irá mal, si dedica usted a la formación el tiempo suficiente». Esté tan preparado como le sea posible. Piense en un par de pregun tas que podrían hacerle que realmente le costaría responder. Da igual que no se las hayan hecho nunca (todavía). Piense en un con texto en el que podrían presentarse. ¿Qué material estaría usted tra tando? Y ahora piense: ¿cómo podría responder de tal manera que no sólo utilizara el material sobre el que versa la formación, sino que también favoreciese sus objetivos generales para la formación? Si no conoce la respuesta, no intente salir del apuro con un farol. Los monitores no tienen por qué saberlo todo, pero si hace un farol y se le nota, perderá irremisiblemente la credibilidad. Vale más callar y que lo tomen por tonto que abrir la boca y demostrar que lo es. Asegúrese de que cada pregunta sólo sea difícil una vez. Tanto si le parece que la contestó bien como si cree que lo hizo mal, examínela luego y pregúntese: «¿De qué otro modo habría podido responder a esa pregunta?». Genere al menos tres opcio nes. De esta manera, esa pregunta y otras semejantes ya no vol verán a ser un problema. 246 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN Algunas preguntas van precedidas de una advertencia. Cui dado con las preguntas que empiecen: «No quiero ser negativo, pero...». Esto le advierte que va a escuchar algo negativo. Cual quier pregunta que empiece: «No quiero ser..., pero...», puede estar seguro de que lo será. Llene usted mismo el espacio en blanco. Una manera de responder a una pauta negativa es utilizar la misma pauta en la contestación. En el ejemplo citado, podría responder. «No quiero declarar su pregunta fuera de lugar, pero...», y a continuación declárela fuera de lugar (con elegan cia, por supuesto). El grupo captará el mensaje inconsciente, e incluso puede que algunos de sus miembros lo capten de modo consciente y se echen a reír. Otra posibilidad sería contestar: «En tal caso, ¿de qué otra manera podríaformular su pregunta para expresarla de una forma más positiva?». Por otra parte, «Perdone si le hago una pregunta aburrida...» suele garantizar que la pregunta será animada y provocativa. Es posible que el que la plantea esté dispuesto a crucificarle en la pared. De la misma manera, «Quiero hacer una observación constructiva...» puede querer decir: «Voy a hacer trizas su argu mentación». Después, está la maravillosa palabra «pero». «Pero» modifica o niega lo que aparece en la parte anterior de la frase. Por ejem plo: «Creo que tiene usted toda la razón, pero...». Por este moti vo, es mejor que evite la palabra «pero» en sus contestaciones. Utilice «y» en lugar de ella. Pero puede ser difícil. Pero vale la pena. Y usted siempre tiene la elección. Si alguien formula preguntas que en apariencia indican que está buscando una discusión, dígale que tiene razón. No es posi ble discutir con quien está de acuerdo con usted. ¿O sí? ¡Bien, tiene usted toda la razón! Si no ve claro el propósito de la pregunta, pregunte a su vez: «¿De qué le serviría tener la respuesta a esta pregunta?». Eso la desplaza a un nivel superior y hace que la persona aclare exacta mente lo que quiere. A pesar de todo, siempre es posible que una pregunta lo sor prenda desprevenido y necesite usted tiempo para reflexionar. Las preguntas 247 Una respuesta automática como cualquiera de las siguientes le permite ganar un poco más de tiempo para pensar: «Déjeme pensar en la mejor manera de contestar a eso.» «Es una cuestión importante. Gracias por plantearla en este momento.» «Existen varias maneras de responder a esta pregunta.» Si todavía necesita más tiempo, utilice las siguientes: «Buena pregunta. Me gustaría invitar a todos los presentes a responderla y después la comentaré, si es necesario.» (Esto se conoce como la técnica «del rebote».) «Eso es lo que se llama “una buena pregunta”, y me gustaría tener más tiempo para pensar en ella antes de darle una res puesta. Permítame que le conteste en la próxima sesión.» He aquí dos maneras distintas de reencuadrar y transformar una pregunta. 1. Puede usted ascender desde la pregunta original. Esto, en esencia, equivale a decir: «Esta pregunta es un ejemplo de las posibles preguntas sobre este problema». A continuación, aborda usted el problema mayor, lo cual quiere decir que no necesita forzosamente responder en detalle a la pregunta concreta. 2. También puede usted descender. Básicamente, se trata de decir: «Hay una parte importante de esta pregunta que debe comentarse antes de responder a la pregunta en su totali dad». A continuación, toma usted una pequeña parte de la pregunta y se extiende sobre ella. Por ejemplo, recuerdo la siguiente pregunta: «¿Cómo se puede mantener la propia integridad y al mismo tiempo adaptarse a la organización para la que se trabaja?». La res puesta que dimos fue más o menos así: «En un caso así, lo primero es asegurarse de explorar a fondo la cultura de la organización antes de aceptar el contrato. Acepte el contrato 248 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN sólo si se siente congruente respecto al hecho de trabajar allí». Cuando haya de responder a una pregunta espinosa, el humor puede funcionar a las mil maravillas..., o puede confun dirlo aún más plenamente. Pude experimentar lo que los humo ristas de club denominan «morirse» en el escenario, así que vaya con cuidado. Uno de sus mejores apoyos será un surtido de ana logías y metáforas cuidadosamente elegidas, que se dirigen al hemisferio derecho del cerebro y, por consiguiente, no se pres tan a la discusión. Identifique algunas de las preguntas que le hacen con más frecuencia y emprenda la búsqueda de analogías y metáforas adecuadas para responderlas. Por ejemplo, una de las preguntas que se plantean habitual mente acerca de la PNL es sobre el tema de la manipulación. La PNL posee habilidades y técnicas muy eficaces, y cuando la gente empieza a percibir hasta dónde llega esta eficacia, a veces teme que tales habilidades se utilicen para influir en las personas contra su mejor interés, sobre todo en contextos de ventas o negocios. Una de las respuestas que damos es una analogía, a la vez breve y eficaz: «La mayoría de la gente dispone de un automóvil potente, que es sumamente útil para trasladarse de un sitio a otro. También puede ser mortífero si se utiliza sin la atención y el cuidado necesarios, y nefasto si se conduce de un modo irres ponsable. Sin embargo, no hay muchos que consideren que esto es motivo para prohibir los automóviles». Otra posibilidad sería la respuesta directa: la ética del usua rio es una cuestión independiente de la utilidad y la potencia de las técnicas o habilidades. También se podría aducir que, para evitar la posible explotación, todo el mundo debería conocer estas poderosas herramientas de comunicación. Nadie puede no influir en las personas. Lo que sí se puede, no obstante, es ser consciente de la influencia que se ejerce. Las habilidades de comunicación de la PNL proporcionan más precisión y más oportunidades para crear una situación en la que ambas partes puedan salir ganando. Las preguntas 249 Y también puede decir: «Tiene usted razón, naturalmente. Las habilidades de la PNL son muy poderosas y no se debe hacer mal uso de ellas. Si hay alguien entre los presentes que tenga la intención de utilizarlas de un modo contrario a la ética, que haga el favor de marcharse ahora mismo». Las preguntas Puntos clave • La calidad de su pensamiento se refleja en la calidad de sus preguntas. • Las preguntas impulsan la comunicación. • Las metapreguntas son preguntas sobre las preguntas. Una importante metapregunta que puede usted hacerse es: «¿Cuál es la pregunta más útil que puedo formular?». • Cómo formular preguntas: Las preguntas son una de sus herramientas más poderosas para alcanzar sus objetivos para la formación. Cuando haga preguntas, tenga siempre claros sus objeti vos. Vaya con cuidado si utiliza el «método socrático», el «veneno lento» o el «ataque cardíaco». • Cómo inducir preguntas: Cuando solicite preguntas, haga un uso consciente de las implicaciones. Utilice la señalización espacial para indicar cuándo quiere preguntas y cuándo no. Encuadre sus sesiones de preguntas imponiéndoles los límites que usted quiera: los encuadres pueden ser abier tos o muy cerrados, según convenga. • Cómo recibir las preguntas: Utilice las preguntas que le hagan para avanzar hacia sus objetivos para la formación. Cuando las preguntas caigan fuera del encuadre que ha PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN fijado, utilice el cuestionamiento de relevancia para decla rarlas fuera de lugar. Haga que todas las preguntas y respuestas pasen a través de usted en vez de circular por el grupo (a menos que lo desee así). Utilice la interrupción de pauta y pida un resumen de las preguntas que divagan. Asegúrese de que unos pocos alumnos locuaces no acapa ren el tiempo destinado a las preguntas. Cómo contestar a las preguntas: Escuche las declaraciones o preguntas que hay detrás de la pregunta. No responda a preguntas cerradas; aborde más bien los supuestos implícitos en la pregunta. Las preguntas abiertas son preguntas para obtener infor mación. Dé la información, si la tiene. Si no sabe algo, reconózcalo. Después puede preguntárselo al grupo u ofrecerse a averiguarlo. Tenga claro el objetivo del que hace la pregunta. Si la pre gunta no está clara, pida que se la aclaren. Calibre la fisiología para saber cuándo el alumno que hace la pregunta o el grupo en conjunto han recibido una res puesta satisfactoria. Procure que sus respuestas sean lo más sencillas posible y deje de hablar en cuanto reciba estas señales. Cómo utilizar las preguntas: Use las preguntas que le hagan de cualquier manera que favorezca los objetivos de la formación. Siempre que pueda, responda en dos niveles: una demos tración por el comportamiento además de una respuesta verbal. Utilice el tipo de preguntas quele hagan como informa ción útil para saber de qué manera debe cambiar el mate rial o la presentación. Siempre que le sea posible, haga que el alumno que pregun ta descubra la respuesta por sí mismo. Para ello, puede res ponderle con otra pregunta o asignarle una tarea. Las preguntas 251 Puede aprovechar las preguntas para avanzar en cualquier dirección que sea útil. Cómo manejar las preguntas difíciles: Es más fácil evitar las preguntas difíciles que manejarlas. Las preguntas difíciles son valiosísimas para aprender. Planifique por adelantado cómo manejará las preguntas difíciles previsibles. Asegúrese de que una pregunta sólo le resulta difícil una vez, generando tres respuestas distintas. Tenga preparadas respuestas automáticas para ganar tiem po para pensar. Si no sabe algo, dígalo así y pase la pregunta al grupo o aplace la contestación para otro momento. Reencuadre la pregunta ascendiendo o descendiendo y responda a esa pregunta. Utilice el humor, analogías o metáforas. En caso necesario, utilice la estrategia para «aprender de las críticas». Utilice la pregunta para «aprender a aprender»: «¿Qué haña de otro modo la próxima vez?». 2 1 Las metáforas Gregory Bateson, antropólogo y teórico de sistemas que ha escri to numerosas obras sobre cibernética, biología y psicología, nos cuenta una anécdota. En su libro Steps to an Ecology o f Mind (Pasos hacia una ecología de la mente), habla de un hombre que deseaba conocer la mente, saber qué era en realidad y si algún día los ordenadores llegarían a ser tan inteligentes como los seres humanos. Este hombre acudió al ordenador más potente del momento, que ocupaba toda una planta en un departamento de universidad, y le introdujo la siguiente pregunta: «¿Calculas que algún día llegarás a pensar como un ser humano?». La máquina zumbó y murmuró mientras empezaba a anali zar sus propios hábitos computacionales. Finalmente, el ordena dor imprimió la repuesta en una hoja de papel. El hombre, muy excitado, se apresuró a cogerla y leyó las siguientes palabras, pulcramente impresas: «Esto me recuerda una historia...». A lo largo de este libro, utilizamos la palabra «metáfora» para designar cualquier relato, chiste, parábola, experiencia o ejem plo que se refiera directa o indirectamente al material que usted presenta. Un ejemplo inmediato constituiría una analogía. Este capítulo puede concebirse como un juego de aventura; el propó sito es que disfrute de él, y la incertidumbre ante lo inesperado es parte de lo que lo convierte en un placer. El relato de Bateson sobre el ordenador es más complejo de lo que parece a primera vista, y quizá siga usted dándole vueltas en la cabeza mientras continúa leyendo. Habríamos podido empezar hablándole de la obra de Arbib, un destacado investigador en neurología. En su libro The Meta- 253 254 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN phorical Brain (El cerebro metafórico), presenta poderosos argu mentos para sostener que la mente humana es una criatura metafórica, en el sentido de que no existe a la vista nada más que metáfora. Todo es metafórico, en la medida en que repre senta otra cosa que no es. Mientras usted lee esta página, estos curiosos garabatos negros se convierten en impulsos nerviosos, que a su vez se transforman en formas de palabras y después en sonidos. Luego, mediante complejos procesos de asociación inconscientes, usted compone secuencias de imágenes, sensacio nes y más sonidos de palabras. Finalmente, si aún sigue en ello, su mente consciente percibe algún significado. Y ahora, una pre gunta interesante: ¿qué prefiere usted, la anécdota de Bateson o la descripción literal? A la mayoría de la gente le gusta que le cuenten un relato. Narrar un relato, o proporcionar un ejemplo, es una manera de hacer que el material sea más significativo. Cuando exponga usted ideas, cite ejemplos específicos para volverlas más reales. Esto puede hacerse de diversas maneras, pero la más sencilla consiste en recordar un ejemplo personal. Las metáforas no tie nen por qué ser relatos ingeniosos; con frecuencia, relatar una sencilla experiencia personal sirve muy bien al propósito. Cada persona construirá un sentido que sea relevante para ella. El poder de la metáfora no lo determina el narrador, sino el oyente y lo que su mente inconsciente hace con el relato. Es difícil tra tar de transmitir una comprensión consciente precisa. Puesto que todos tenemos distintas experiencias y distintos modelos del mundo, cuanto más preciso sea el modelo que usted utilice, y aunque parezca paradójico, a más personas del grupo dejará usted fuera. Las metáforas, en cambio, no pueden ser verdade ras ni equivocadas; sólo son... historias. Una buena metáfora tiene muchos planos distintos de significado, lo cual le permite dirigirse a cada miembro del grupo simultánea e individual mente. Recuerdo que, cuando era pequeño, mi padre me explicaba cuentos a la hora de acostarme. Yo esperaba con impaciencia esos relatos. Seguramente recuerda usted sus relatos favoritos de cuando era un niño. Por mi parte, los que recuerdo mejor son Las metáforas 255 los que creábamos entre mi padre y yo. Yo le daba una idea o un personaje y él lo entretejía en un relato ya existente, y en poco rato toda la historia quedaba transformada. Aunque en aquella época yo no era consciente de ello, los personajes de los relatos a menudo afrontaban situaciones que guardaban alguna relación con las dificultades y tribulaciones de mi joven vida. Como nos los íbamos inventando sobre la marcha, yo no tenía ni idea de lo que iba a ocurrir a continuación, y dudo que mi padre tampoco la tuviera. Teníamos un comienzo y la historia se desarrollaba de un modo en apariencia imprevisible hacia un final feliz, como yo deseaba. Supongo que mi padre entretejía expe riencias personales, temas arque típicos y relatos que había visto u oído en forma de películas u obras de teatro y componía con ellos una historia que se mantenía viva de momento a momento. No siempre completaba el relato en una sola velada; sabía interrum pirlo en un punto culminante para dejarme en suspenso, de manera que siempre me quedaba algo que esperar... Puesto que es importante no explicar nunca una metáfora, estrictamente no debería decirles que, cuando estaba recibiendo mi formación como monitor de PNL con John Grinder, descubrí que se puede diseñar una metáfora para cualquier situación. Sólo hay que conocer un poco la situación y el objetivo de la persona. Después, se transfiere este conocimiento a una situa ción distinta con una estructura parecida y se incorpora una solución al problema. Hace unos días fui al quiosco y me encontré a una señora anciana muy traumatizada explicándole al quiosquero que aca baban de atracarla. El relato era largo, y cada vez se volvía peor. Cuando vi el momento oportuno, la interrumpí y conté el caso de una amiga mía a la que habían dado una paliza en su propio hogar y que no podía quitarse el incidente de la cabeza. Final mente, al cabo de unas semanas, cuando mi amiga se dio cuenta de lo que estaba haciendo, se dijo: «Ya es bastante malo que te peguen; no voy a darles encima la satisfacción de estropearme la vida», y decidió apartar todo el incidente tan lejos de su con ciencia que fue como si lo hubiera olvidado por completo... «¿Me da el Guardian, por favor?» 256 PARTE III: DURANTE LA FORMACIÓN La anciana hizo una pausa, dirigió la mirada hacia la lejanía y de pronto su estado cambió y se alejó tranquilamente del quiosco. Lo inesperado fue que, cuando me marchaba con mi periódico, la persona que estaba detrás de mí sonrió y dijo dos palabras: «Buen trabajo». ¿Qué cree usted que habría ocurrido si yo hubiera intentado explicarle la metáfora a la anciana? Explicar una metáfora es como explicar el significado de un chiste: si lo hace, no da resul tado. El humor Tenga mucho cuidado con la elección por adelantado de los rela tos o chistes que piensa utilizar.